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A&amp;o XII.

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MÉXICO, DOMINGO

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19 DE

1912.

NuM. 20.
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MAYO DE

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LA CATEDRAL DE GUADALAJARA,
que ha sufrido algunos

de@p~ff~~t9~ á causa de los temblores1

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De Soeied&amp;d.

EL GLADIADOR

El reloj de Ja torre vecina ha dado lentamente las campanadas de la media noche.
Mi lámpara, ya caEli apag11da, bRfía á veces los objetos que me
rodean con luz azulada y trémula: Fe ha extinguido y no a]umbrar'Í más: ¡.iu Barna vive ...... intenta elPvarse y- espira; así lucha la esperanza con un deFtino implacable.
.
Buscamos á Dios en la soledad, porque Jo que ter,emos de divino se deleita allí con nuef:tros pemiamientoP,Jue11:a con las flo•
res, las brisas y las aguas; se extaElía contemplanrlo el cielo.
Amamos el silencio, porque donde él impera, el alma reina;
porque ahí: libre ella del ruido y de las miradas del mundo,
recibe nuestras caricias como la esposa que por vez primera se
atreve á reclinar su cabeza en nuestro pecho, suspirando por un
amor inmortal.
·
• Cuando en medio dAl desierto, b11jo el lujoso pahell6n de la
noche se pone oído atento á los vagos rumores de la Felva cercana 'escuchamos á la 801Pda&lt;I, que alienta, y al silenrio qne se
ciP.rde sobre ella en las tinieblas, 11gitando con sus alas brisas
impregnadas de aromae.
: Cuando la luna llena se levanta 11obre las cumbres puntiagudas y negras que sombrean el valle donde nací, y dora con su
luz macilenta las m6viles y altas techumbres de los bol'lques de
palmeras, que 110 elevan 6 inclinan s?bre los c~llados de vPgas
ignotas como floreros inmensos, el viento suspua en los follajes· el río juncoso, Fin linfas ni murmullos, refleja todo el espl¡ndor del cielo; lo8 buitres sacuden sus plumajes y graznan
en las espesuras, y ]as palomas gimen. Es que la. soledad ha
despertado. Pocos mom,mlos dHipués no se oye ya ni el vuelo
de una hoja: el silencio ha deElcendido sobre la selva y la soledad duerme de nuevo baj0 sus alas y sus besos.
¡Desintos amados! Fé que me e11peráis y trniol
¡Nocheq de paz y deliciosos delirios, por qué placeres os he
deRrl efiado I
Un rayo de la luna avanza temeroso enmedio de la 011curidad
· de mi estancia, lívido como los primeros resplandorPS de una
aurora de invierno. ¡Cuán lentamente, cuán silendosa y triste
recorre ella ahora esa b6veda inmenRa de ceniciento azul I
¡Qué de maternales besoq é infantiles alPgrfaa trae á mi me·
morial ¡Qué de los castos deleites y lágrimas de un amor primero! ¡Recuerdos de un adi6s y de un último beso, humedPcido por el llanto de eRos ojos que por mí tanto han llorarlo!
¡Cuántos ensuefios de gloria en vano perseguirloel ¿Qué habla á
mi coraz6n de una tumba solitaria y sin sombra, en medio de
una llanura que cubren arenas y zarzales?
¡Ya lo sé!
Sobre la campifi.ita que avanza, rodeada de umbrosas selvas
y florecidos naranjos haE:ta la gradería de la casa paterna, esta·
han esparcidos y de~hoj11rlos nuestros ramilletes de rm,as y albahacas. Una preciosa niña de blanco y vaporoso traje, de talle
fino é inquieto, sue.lta la hnmoea c11 bPllera, busca á tientas,
porque está vendada, un distrnído á quien aprisionar, entre los
nifios que la rodP-an riendo y cantando. La veo en este instante; la he desatado la venda al entrPgármela prisionera, y ella se
sonríe dulcemente, ar, églase los ca bellos y me mira con sus hú·
medos y negros ojoEZ, antf;S de cubrir los míos con un pañuelo
de batista.
Los retozos infantiles cansan al fin á la bulliciosa turba. Reclinado en el regazo materno, manos que se dejan asir para que
yo las bese. juegan con mis cabellos.
La apacible luz de la luna ha reemplazado la de los arrebo]f!s
de 6palo y oro. Algunas aves desbandadas, que atravie?an el
horizonte con pausad(! vuelo, se destacan sobre los últimos resplandores del ocaso y desaparecen tras de los bosques lejanos
que pisamos. - ·
A distancia y á ratos Fe oyen cantares campesinos, cuyo11 acen·
tos tristes y mon6to~os lleva el viento, vuelve á traer y torna á
llevar.
Un caballero se acerca á la gradería y se apea con destreza.
Viste de blanco, lleva botas hasta la ro&lt;lilla y calza espuelas de
plata. Los niños corremos á rodearlo, impidiéndole andar: los
perros le agasajan y aullan de alegría; ha tomado del regazo de

mi madre al más pequeño de mis hArmanos y le hace caballo en
una de las rodillas: yo me afano inútilmente por disputarle á
Pedro, el paje mimado, el honor de desabrocharle las espuelas
á 11u amo. ER mi padre.
Los labriegos, que tanto le amaron, cuentan haber oído sus
pasos en esos pobree bogares que visitl, remediando miserias;
y me han rPferido que escuchan aquella voz armoniosa, en los
campos que él cnltiv6, cuando la luna ilumina noches calladas.
Yo lA he llam11do e] día de Fupremo infortunio, y aunque se
que vela por mí, nnnca responde I
¡Amor mío, amor primno de mi coraz6nl S61o me quedan de
tí recuerrlos que evoco tPmero~o. y esa luna, confidente antes
am11ble de nuPstras tristPza11 y a)Pgrías, que ella olvid6 ya.
Aún está Robre mi wicho el calor &lt;le esa cabeza destrenzada;
aún oi11:o los acentos inarticul11doq de sus labios; todavía. siento
gotear sohre mis manos sus lágrimas ardientes, las veo rodar de
sus ojos, veladoq por el pudor, abrillantadas por la luz, oh luna que tanto am6 ...... !
¡ Pobre FPlisal Si con lágrimas pudiera saciarse esta sed que
devora mi alma, si con lágrimas tuyas debías comprar mi coraz6n. ¿quién se atrevería á disputártelo?
Y hay instantes en que te pertenece entero. Esa impalpable
rival que te fo roba, E'S mníos amorosa que tú. Esta visi6n querida, que me lace alejar de tí, ac1tbará por vengarte de los mo·
mentes de mi .iriminal desamor. No las temas cuando velo á tu
lado, y tus sonriAas y las caricias de nuestro11 hijos, me hacen
olvidar cruE&gt;les y pa~ados infortunios.
Pero cuando en horas avanzada8 de la norhe, entras con pasos quedos á la estancia en que trabajo, á la luz de una rÚEltica
lámpara, cuyos reRplandores amortiguan los rayos de la luna naciente: cuando te acerCRS y mis oídos no te oyen ni mis ojos te
buscan . .... llora y perdona porque mi coraz6n te es infiel y tu
rival es la gloria.
Si pudieras visitar un instante lo que lPjos de tí llamo mi ho·
gar, G,ompadecerías al que llamas y que tarda en volver. Ahora
me rodea un silencio espantoi;:o; esa mi8ma luz que penetraba,
há diPz años, en nueRtra cámara nupcial, viene como á huscar
aquí á tu reposo amante dfl otroR días, y no halla fl0res ni cor·
tinajas vistoRos. Un acento de tu aga.sajadora voz, el aroma de
tus vestidos harían volver la alegría á mi coraz6n. que más tarde en vano procurarás despertar, porque permanecerá sordo y
frío. muerto bajo tu frente.
Y tal VPZ llPgará un día en que busques, entre otros sevulcros, un sepulcro sin nombre, y gentes extrafias te mostrarán el
mío.
Hablale entonces de mi amor, ¡oh luna.! Háblale de las noches en que, ayudado por tu luz, descendía yo de las alturas de
San Antonio al pequPfio valle sembrarlo de sauces, donde blan·
queaba la perfumRda mansi6n á cuya puerta me esper6 anhelosa tantas vecefl. Háblale de las tardes en que reclinaba mi cabeza sobre su hombro oyendo los gemidos del viento en los pe·
fiascos, y los sollozos del Cali, mientras segufan mis ojos corrientes azules en la verde vega del Peñ6n, planteado á lo lejos el
serpentear en el confín de la llanura. Háblale de nuestro último
adi6s ...... y del último beso mío que enjug6 sus lágrimas.
Ahora la llanura está solitaria. el viento &amp;acudirá los arenales
resecos, esparciendo en los gramales bojas muertas. .¿D6nde estará la tumba que mi alma bu~ca allí? Nunca hollaron mis p1es
los zarzalE.s que la rodean; no ha humedecido ese polvo una lágrima mía. Mis labios no tocaron ya, helada, esa mano carifio·
sa que meci6 mi cuna. Mi acento no lleg6 á los oídos de esa
madre amoroi-a. cuando la rodeaban algunos-de sus hijos, espe·
rando un adi6s y una bendici6n que yo no merecí. ¡Mie ojos la
lloraron brdel
¿Era, pues, de esos dolores de lo que vino á hablarme un ra·
yo de tu luz, solitaria viajera del cielo?
.
Mucho tiempo hacía que contemplándote no brotaba de mis
ojos tan copioso lloro. ¡ Permita Dio~ que elfos se cierren para
siempre antes que se halla secado sobre mi coraz6n la última lágrima ....... !
JORGE ISAACS.

de la mano que .la tenía, Ja parte en dos pedazos, arroja el uno
á la cabeza del mtendente, que cae á tierra y conservando el
' ' resueltamente
. de punzante fierro, se adelanta
que está provisto
hacia su salvaje enemigo.
Una serie de elevados postes terminados por brillantes lanzas
Apenas se hubo levantado, y la mirada de los espectadores
dora?ªª 1:1ostenían1 encima de las gradas del anfiteatro, y por pudo medir sobre ]a arena la sombra que proyectaba su colosal
medio de elegantes nudos de seda y oro, vistosos velos de púr- estatura, un murmullo de admiraci6n circuló entre toda la mnpura.
c~edumbre,. y más de una mujer ~ostrándole con 01 dedo y con
. Estos velos form~ban sobre los espectadores un extenso techo c:erta espeme de orgullo, pronunmaba su nombre refiriendo sus
circular cuyos refleJos daban á todas aquellas caras un tinte ani· proez..s en el circo y sus violencias en las sedici~nes.
D?ado Y en perfecta armonía con su expresi6n enérgica y apa
El pueblo estaba contento; juzgaba á los dos adversarios digs10nada. La vasta
nos el uno del otro.
arena estaba descuMientras tanto, el
bierta y los brillangladiador se adelantes rayos de lu'l que
taba lentamente,
de~cendían de un
volviéndose de vez
cielo límpido y azul
en cuando hacia el
se esparcían librepalco imperial; demente en toda la exjaba caer sus brazos
temd6n y permitían
con aparente desaadmirar en su comliento ó esca·rbaba
pleta belleza las cocon la punta de la
lumnas de granito,
lanza aquella tierra
las estatuas de márque pronto iba á enmol, los jarrones de
sangrentar.
bronce y oro, las riComo era prohica:i joyas que lucían
bido á los criminasobrn t-Us brazos y
les luchar armados,
sus pechos las heralgunos espectadomosas romanas.
res exclamaron: naSeeenta mil esda de armas al glapectadores habían
diador, el gladiador
hallado p u esto ;
sin armas!» Pero él,
otros sesenta mil vablandiendo el trozo
ga han al rededor
que había conserdel circo: producienvado, y mostrándodo ese vago rumor
lo á la multitud:
de la multitud en
&lt;!Venid á tomarlo li&gt;
que ningún ruido
exclamaba, pero con
se puede distinguir.
la boca con.traída,
El anfiteatro semelos labios pálidos,
jante á un buque
y con una voz ron·
invadido hasta el
ca, casi ahogada por
puente por el agua
la c61era.
y azotado exteriorHabiéndose repe·
mente por las olas,
tido los gritos de la
producía una. espemuchedumbre, lecie de bramido sorvant6 la cabeza, lan·
do y prolongado.
z6 una mirada cirUn terrible rugí·
cular á los espectado, al cual los gritos
dores, sonri6 con
de la muchedumbre
desdén y,fpartiendo
sirvieron de e c o ,
de nuevo entre sus
anunci6 la presenmanos el arma que
cia ael tigre, cuya
se le pedía, arrojó
jaula se ·acaba de
los fragmentos á la
abrir.
cara del tigre, que
A I extremo del
atilaba en ese inscirco, un hombre,
tante sus dientes y
desnudo y como
sus garras contra el
dormido, estaba rez6calo de una cocostado sobre la arelumna ...... Ese fué
Señorita Carmen Méndez,
na, mostrándose
su reto.
que contrajo matrimonio con el señor Luis Jiménez el jueves de la semana pasada.
completamente ajeEl animal, sinno á lo que tan vio.,
tiéndose golpeado,
lentamente agitaba á la multitud en torno de él. Y mientras el sacud10 la cabeza, y al verá su adversario de pie en medio de
tigre olfateaba de todos lados en la arenfl que parecía desierta la arena, de un salto se lanz6 sobre él; pero el gladiador evit6 el
buscaba con impaciencia la presa esperad;, el hombre apoyftd~ choque agacbánd?se hasta tie~ra; el tigre cay6, rugiendo, algusobre un codo, cerraba los ojos fatigados como un segador que nos rasos más IeJos. El ~ladiador se levantó y tres veces más
cansado en un día de verano, reposa aguardando el sueño repa· burlo con la m1s';Ila ma~10bra el furor de su salvaje enemigo.
radar.
En fin, la fiera vmo hacia él á paso lento chispeantes los ojos
. Súbitamei:ite varias voces p_arten de las gradas del circo pi- re?ta la cola, sangrienta ya .la lengua, mostrando los agudos col~
diéndole al mtendente de los Juegos que haga avanzar la vícti- m1Ilos y alar~ando el hocico. Pero, esta vez fué el gladiador
ma; pues, 6 el tigre no la ha percibido, 6 la ha desdeñado vién- qm?n, en el mstante en que la fiera lo agarraba ya, pas6 por
dola tan d6cil. Los empleedos del circo, armados de largas pi· encima de ella.de un s6lo salto, al ruido atronador de los aplaucas, obedecen á la voluntad del pueblo, y con las puntas de sus sos de la multitud que la emoci6n de esta lucha tenía compleagu~os fierros excitan al gladiador,. PAro éste, apenas siente el tamente dominada.
egm~ón, se levanta lanzando ufi grito terrible al cual responden .
Después de haber fatigado durante largo tiempo á la terrible
mugiendo de espanto, todas laA fiera5 encerradas eh los sótanos fiera, y más en~rvado por las excitaciones de la muchedumbre
del anfiteatro, y agarrando bruecamente una de las lanzas que q.u~ por la le~titud de un combate que había parecido al prinhabían ensangrentado su piel, la arranca con un sólo esfuerzo cip10 tan desigual, el gladiador la esper6 de firme; el tigre, ja-

�Actualidades
deante se abalanzó sobre él, lanzando al mismo tiempo un rugido de alegría. Un grito de horror, y tal vez de placer también,
parti6 de todas las gradas del anfiteatro cuando la fiera, irguién.
dose sobre sus enormes patas, clavó sus potentes garras sobre el
pecho desnudo del gladiador y avanzó su sangriento hocico para devorarlo. El luchador hizo un rápido movimiento hacia

ANECDOTA SOBRE LA LIBERTAD

Hallábanse un día en tertulia algunos liberalPs de tomo y lomo con un notable católico rancio, hablando sobre las estupen·
das conqni1:-tas de la libntad; y como
callase á todo nuestro hoOJbre, le preguntaron cuál era su modo de sentir en
este punto.
-Sefíores, lee dijo, un día hall, á un
amigo mfo muy tri~te y cariacontecido
y le pregnnté: ¿q, é tA paea? Y me responclió: H,cecu11trodía, qutt estoy con
una n• ura lgia tAl "'n la eah.,za, que no
puedo dormir en toda la noche. Elite
f-Chaba de mPnoll la Fa url. Otro día
hallé á un pariente mío mny Ol'Folado
y con lágrima&lt;¡ Pn los e j .. A. ¿Qué es e.o,
Fulano?-¡ Qué ba ne snl Ac11 ba de mo·
rirse mi· hijn ruayor. E-te Pchaba de
mAnns un hijo. Otro día topé con un
pobre qne me pedí11 limni::nA, pero tkn
mi~erahlti que daba compai-ión. Este
echqba de m... nos lo qnP á nost,tros nos
Pobra, PI dinero. En fin, foi poco ha
tAmhién al pre-idio, y Allí vi algunos
crimiualei; en cuyo Sl"mhlantfl Fe retrataba la mrlancolía más profunda. Y
vopotro,i, ¿r·6mo PPtáia aqnf tan apenadciF? Y mH respon&lt;liPTon: La libertad,
la libertarl e~ lo que hAce f,,l1a. De ma,~ •
.•
__ .. .,, nera, s~ñ11rrs,-aca.bó dirit·ndo, que
:-=..;__----------------'-';.;.__'-----------:á.....;_-'""'......;;.;:;,1 unos sienten falta &lt;le salud, otros de
ami tad, otroR de dinero; pero á nadie
Los voluntarios de la Escuela de Ingenieros ejercitándose en el tiro al blanco.
he oído qnejar... e de falta de libertad si
atrás y, agarrando con sus hercúleos brazos el cuello tendido de no es á los pre~irlianos. R.-spuesta qua dejó avergorzacio3 y
la fiera, lo comprimió con fuerza tal que, sin soltar fU preFa el paFmadoR de arriba abajo á todos aquellos libnales. Porque
tigre- levantó violentamente la cabeza tratando aeí de re"pi;ar ¿quién no sabe que la libertad moderna es libertad para lomavanos fueron sus esfuerzos: el aire no paRllba á tr11vés de su~ lo? Pu... s la libl'rta&lt;l para lo bueno ya existía antes y no era mefauce~ que las manos del gladiador comvrimían como dos tena- neflter que narlie 1,os la quitaBP. La mi¡::ma naturaleza ha dado
siempre derecho al hombre para c,brar el birn. Com-tt', pUPB, á
zas de 11cero.
Mientrlls tanto, el lucha,dor, sintiendo sus fuPm1s debilitarse todos los tontos que aón no lo saben, que la libertad moderna
y disminuir le11tamente con su i-angre,
'
bajolasg~rnsdelafiera, redoblaba sus ~~?~.~~,~~~~~~~~~~~~~~~~~~-~7~~~~~~~~.~.~,~¡~4
. ', it
esfunzos ¡Jara terminar cuanto ante1c1 un
combate cuya t&gt;rolo11gación debía serle
.1
1
funesta. lrguiénd'Jse, l'ntonce" ae toda
~
su colosal estatura, d jó~e ca~r con to-.
do su pern sobre rn It&gt;roz enemigo cuyas
piernas Se plPgaron liebre la enorme Carga. Las costillas del tigre crujieron, y
de su pecho violentamente comprimido
se escap6 una especie de ruido de caverna, al mismo tiempo que de su boca en·
treabierta salía á borbotones un espern
chorro de sanguinolenta espuma. Levant6se el gladiador á medias, bruscamente,
y librando su pecho de las terribles garras de la fiera-no sin dejar en ellas un
jir6n de su bronceada piel-apoy6 una
de sus rodillas sobre el flanco palpitante del animal, y comprimiéndolo con
una fuerza que su triunfo había duplicado, Jo sintió defenderse aún bajo su
peso¡ más pronto vió los músculos de la
bestia contra-rae, y su cabeza, un momento levantada por un último esfuerzo,
caer pesadamente sobre la arena con la
enorme boca entreabierta y los ojos sin
vid11. ......
Un inmenso clamor llenó el espacio ...
Explicando d manejo de los cañones.
El gladiador, cuyas fuerzas había reanimado el triunfo; se irguió con fiero
ademán, lanzó á la multitud una mirada de supremo· desdén, . de que blasonan los sectarios liberales es libertad para lo malo,
levantó el monstruoso cadáver y·lo arrojó á lo lejos, como un y nada más.
~~
homenaje, ante el palco imperial.. ....
ALEXANDRE GUIRAUD.
Testamento.-En el nombre del Padre, y del Hijo y del Eepíritu Santo: Nada tengo, debo mucho; lo demái lo dejo á los po·
bres.

.,

0

J

•
Bedfern para caracterizar con fidelidad mi personaje, y como
resultado de nuestro ei;tudio, apareció una toilette que parecía
La casa Cbéruit, famosa por sus iniciat.ivaP, ha querido de- hecha para la auténtica Margarita Gautier. Me lo pnse para el
mostrar una vez más la fantai::ía de sus crniciones iniciando el teatro, y me gustó:tanto, que pemé ponérmelo también para la
moTimiento de tranf'formaci6n, que en eft&lt; S momentos, eR lo calle y como lo pensé lo lJ¡,ve á la práctica. Ahora sólo flllta,
único que preocupa á todm; los modistos.
~
para que mi l'lueño sea realidad, que mi ini
La numerosa clientela de Ché•uit, entre
. ('?~~
ciativa modifique uu poco la moda actual;
la que se cuentan gran número de ele~antes
,,. • '/:),
francamente, yo no la encuentro bonita y
francesas y extranjttras, ha aceptado lol'l pa·~ •
creo que ya es hora de harerla desapsrecer.,1
niers, creyendo al salir para la Ri viera, Egipk.
e:'=. _
Se me figura que la opini6n de Mme. Soto é Italia que iban á ser las primeras en
)
·~-: ~
~
rel ha de tt-ner mucha influencia entre las
proclamar la falda nueva, cada una en su
.- -~~ ~~ .4 //{.~. .
elegantes, que aspiran á cambiar las desnurinc6n favorito.
,7 Ji,
dPce~ actuales por una mirnera de vestirse
Quizá alguna haya realizado su i&lt;leal; pe· '·
que les permita lucir su buen gusto.
ro 1~ más probab.1~ ef que la m11.yoría haya
sufrido la decepcion de ver 11u t&amp;ilette r""¡.,ro·
ducida, sino exactamente, al menos &lt;lentro
DE TIENDAS
de ]aR líneas generales del nuevo moddo.
Habrá quien no lo quiera cr"er; pno PS
En lo~ climas secos las flores ¡¡on tardías
un hecho evidente que en ciertas épocas del
y
muy
difíciles de cultivar al aire libre, de
afi~ parece que las ideas vuelan y que t-1 aire
Ulodo que erns pequeños j11rdines que i;irven
sutil de Paris las trañRporta suavl'mente de
de solaz para los n:fios, tienen uo a!lpecto
uno á otro cerebro. Sólo así se explica que
triste y monótono. Una sefiora que vive con·
los modiEtos, sin poneri,e de acuerdo, por el
sagraila á su casa. ha tenido la feliz idea de
contrario, ocultándose sus proyectoP trabadar al jardincito, que cuida con tanto carijen sobre una misma base y concib¡n á un
ño como acierto, una variedad de colorido
tie~ po la transformación qne se proponen
tan alegre y armónico, que no se echan de
realizar.
menos las flores. En vez de grandes maciVere~os si entre todos los que trabajan en
zos, ha plantado arbustos pequeños en el obsequ~o nuestro h~y uno siquiera que aciercentro de unos cuadros de mu~go, separados
te á umr en un m1~mo modelo lo artístico
entre sí por caminitos que se cruzan en to·
con lo práctico1 puesto que en la vida modas &lt;lirecciones, f,,rmando á la vez grandes
derna. no se puede prescindir de lo segundo
•
a-enidas, borde11das de frondosos árboles.
en fav,,r de lo primero.
El contrnstP del verde pálido de los arbustos
Nueetra espt-ranza tiflne fundamento y un
con el obc:curo de los árboll'!l *'S de un efecto
fundamento muy ¡:¡6Jido, que es Ja o¡.,ini6n
•
precioso, compl1-tado c,m el polvo de má'rde madame Cecile Se rel.
•
mol rojo y blanco con que ha cubierto todos
La in11igne arti~ta es partidaria de la total
•
los caminitO!! y avenidas.
abolición de. las líneas n·ct11R, tan deflfavo
'
rabies á altas ó pequefias, voluminosas ó :fla
•
cae.
•
L;,s via.jes, a~emás de ser una gran disA las preguntas inPietentes de una eFcritotr11c1on, proporcionan el merlio de adquirir
ra. francesa repuso Mme. Sorel, deFpué:1 de
•
mil chucherías bonitas, y alguna vez tamc~rrarlos ojos breves i11stantel'l, como si qui·
•
bién práetir.as.
s1era reconcentrar sus peni:amientos:
•
Mme. H. ha trai,lo oe su reciente excur«La moda debe de ser un conju1,to de ar•
sión
á la India fogle·a unas plaquitas de
mm,ía, que evoluciúne lentsm1,11,tP sin esos
•
mármol
blanco, del-'tinadas á esc11bir el mecambios bruscos, que la tran~form'an de un
•
nú de la cnmida diaria.
modo radical.
En un lado tienen pintarlas floree Pimb6liUna moda nueva no se limita al cambio
ca!o, en CRracterP.S f-,ntásticos está explicada la
de vestido, e- algo más intenso, que ll+-ga
•
virtufl que conci-den Al qnA las redbe.
hasta transformará la mujP.r. No 1'0 tiene Ja
Por Pjern plo. un11 fi.,r r, ,ja con un 1,ét11lo
misma. exi,resión, ni el mismo aire ni mueroto _1mn_~ ,liza la fue,za del amor, y como
ve ó se habla de igual maue,a ron un vestido entrové que con un Luis XV. PaPar del
ex1'.hca~1on se vé d b11jn _un toro unirlo por
v:1r1os Htgnos á un cor,~ento. E!ltO quiere deuno al otro, sin traneición, es una falta de
lesa belleza, un de~acato artístico.
Cl~ qn~ ?1 amor. conv1. . rte á la .fiera en eér
mas do,·11y t-1urrnso. Por este 01-'tllo son todos
A mi me gustaría que la mujer, en geneello!!. Si no mni-cen contarse entre el númeral, fuese lo bMtante 1-incera consigo mit-ma
ro de los cachivaches eli,g •ntes, al menos
para estudiarse y aprender á conocer sus defectos sin atenuantes ni exceso de amabiJi,
pueden servir de entretenimiento en un al·
m11erzo íntimo. La sefiora de la casa puede
dad, y que después acudiese al teatro y á
demostrar su ingenio colocando en el sitio
los museoe, como á una ·academia donde
a.prendiese á vestirse y rPcibiese lec~iones d'
de cada uno de sus comensales el menú cuablure para poder crear su propia toilette la
ya flor represente el ra1,1go más característico
que se adapte mejor á su figura, imprimi~nde aquella persona; por supuesto, evitando
do en ella algo puramente personal sin preocu~nto puede ser molesto.
cuparse lo ~áe mínimo de la mod~.
Si el viaje á la India resultase algo penoCuando pensé representar La Dama de las
so pr.ra adquirir. una docena de menús se
Camelia,, quise vestirla de la misma época
puede satisfacer el capricho encargándos~los
en que se escribi6 y me puee de acuerdo con
á un marmolista y pintándolos en casa..
Elegante vP.st1do de muselina.

wA MODA DE MAÑANA

1

L;íi):
v ~..

'

•

'

1

\

***

1·
i

�Pa.tra. la.a Da.mas

***

El bolsillo porta-libro es uno de los objeto1e más útiles que
pueden tener las sefioras para hacer pequefias excursiones en
ferrocarril ó en auto.
Es de reducidas dimensiones; por un lado tiene varios com·
partimientos, destinados á todo aquello que suele necesitarse
cuan&lt;fo se pasa un día entero en el campo, y por el otro parece
una cartera en forma de sobre, donde cabe perfectamente el Ji.
bro que se este leyendo, la guía, el Buedecker, y además, las
pequefieces que se. compren en el camino.
~~lc,,'e-

El!JSAR LA MANO

pueden besar las manos, y horas en que se pueden besar.
Por ejemplo, al medio día, en plena calle, resultaría una salvajada trincar la mano incauta que se os tiende y atizarle un
par de sonoros besos.
Buscad la penumbra del
salón, el ambiente de
sutileza, la ocasión propicia, y besad, besad •
sueltos, frívolos, como
si nada hiciérais, entre
una taza -de te que se
derrama y una risa que
se desflora.
Esto es lo que se me
antojó aconsejaros acerca de moda tan galante
y tan simpática.
¡Ah, y que no beséis
las manos de dos clases
de mujeres! Las que
tienen maridos celosos.
La.s suegras ... ...

¿Se'"deben ó no se deben rozar con un beso las deliciosas manos feménina8? ¿Es co·
rrecto? ¿Es audaz? ¿Es
libertino? ¿Es elegante?
Cierto periódico vienés muy dado á suscitar
estas amables cuestiones de galantería, ha
planteado el problema
entre los hombres com·
me il faut de aquella re·
finada sociedad. La s
respuestas han sido casi
unánimes e n sentido
afirmativo. Sí, deb~n
acariciaroe con los labios las deliciosas ma·
nos femeninas cuando
se os tiendtn en un salón.
Es una costumbre encantadora. Indica reve·
rencia., rnmhiión, 11catamiento ante la belleza
irresifitible; es un acto
de cortesania seJuctnra;
supone un leve atrevimiento, vagamente picante, sal'!a de coqu1-tería, y, sobre todo, cuando la mano es, como
suelen ser en sociedad y
como son las tuyas de
seguro, lectorcita mia,
unas mano:i cautivadoras, no vamos perdiendo nada los hombres al
tal gesto.
Ahora bien, es preciso no ser indiscreto y
hace falta conocer algunas reglas.
Por de pronto, las manos enguantadas no se
deben besar. eso de besar la piel de un bi&lt;;harraco, por muy curtida
y ?erfumada que s.e halle, es una prueba de
mal gusto. Las manos
que deben acariciarse
con la boca y con el bi ·
gote son las manos des·
nudas, y, claro está, las
manos bonitas.
Además, no se debe
hacer esto con las solteteras. Hacedlo s61o con
las casadas. Cualquier
audacla, tratándose de
una piel virginal, está
mal visto. Es preciS'o no
ajar las manecitas cáñ ·
didas. Son como pétalos 6 como mariposas.
Y, luego, es preciso
no confundir las horas.
Hay horas en que no se
Elegantes trajes de visita

Anécdotas y Curiosidad@s.
IMle

ha·n idi&lt;fuo Jque e;} do-ctor Mengé.nez

un riñón
-1No, en una p:erna. E l l'iñón m &amp; lo sa·
CÓ

deSl)IOOS.

***
!Las .buenaSJ fo11mas:
-®ntre ig.u.rules, ¿qui'én

PARA DIVERTIR

d1e,b e

saJiu·dar

primero?
-El mejor Educado..

A LOS CONVIDADOS
Uo modo muy senci~
Jlo de hacerlo es divi·
dirlos en dos grupoE1, y
en medio de éstos, se
para uno de los invitados, que arroja una go·
rra al suelo. Si la gorra
cae con el lacio superior
hacia arriba, uno de los
grupos tiene que reír á
carcajadas. En cuanto
á }ns que forman el otro. ·
cualquiera de ellos que
sonría, tiene que pasar
al otro grupo. Cuando
la gorra cae volteada, el
otro grupo se ríe y gana
al que se ría en el lado
opuesto. El juego ter·
mina generalmente en
una explosión de risa,
.que rompe el hielo de
la formalidad. También
es divertido «el juego
dt:l A. B. C. ;,i seis mu·
jeres, de un lado, sostienen en sus manos pi·
zarras de escuela; cada
una de las mujeres tie·
ne un com pafiero que
se para al otro lado de
la sala, con un pizarrín
en la mano, al darse una ;
sefial convenida, cada·
uno de los hombrea co·
rre hacia su compafiera
y escribe el alfabeto en la pizarra que
tiene ella, con toda la rapidez posibw.
El que primero termina es el que ga·
na. Luego repiten el juego otros seis
de cada lado, y los que resultan ven·
cedores ganan los premios.

67§~
El criado entrando apresuradamen·
te:
-¡¡Senor, sefior!! se ha prendido
fuego en la cocina!
-Bueno, pues díselo á mi mujer.
Ya saben que yo no me meto en esas
cosas.

Los ja,pon,es,es díCE1lll qu.e lo rnlá.s noblle
qiue ,sea una per.oona, rmis mod-esta d,e:'be

bo diecin.

te ha hecho 1una oip · !'ación quirúr·gi,ca rn

***
GedeóDJ E.'Il un baile
-¿ Vie usited aJqueU1llS dos ,señoras? La

OIP.llN!I ON ¡JIAJPO,NIESIA.

--,1'fo; todo lo {l()'lltrario-rep,licó Lor-d
Sa:ldsb.ur¡y .......:Estoiy p:e.n,s1audo lo que IJllo• d.:&gt;-·

"' * "'
.Dos jO'viales a10011a.rnes pr!JO'leCtairon 'our·
1J ain,e, al! entN11r en un ·p weblo ~ ) Fra.u&lt;!1a.
cl'e.l cobrad'.::~· del "octrtOt.i," 1:~to es, &lt;el im ·
p,111e!Sto ue oom1umos. Al pr guntall'l•es éste
si t.enía allgo que deolwrar, d~jero111 q,u e
llevaban tries Mtros de vino.
-,¿Dóndle ,rntAn ?-ditio €11 oonsuimel'Q\.
-Dent:'O de n1cGotros - ca-nve.sitAro:nlle
riendo.
---&lt;Esperen, .qu,e v~ á ve r la tairñ.f,a.
Y J,eyó en a.Ita voz: "Vi'no ,en barril!, 30
franciosi; en boteJtla,s. 10 fu,ancos; ieai. ~l'liejo &lt;lle ce11do, lilboo." Y ddrl;giéndose &lt;á ieI:loo.
-1Pu ·@n pasan-. Ustedk!s. D!J, pag:am .

m-0st r2.rse, porque -d-e toda:s las y;rturles de
la ,, •,l.i. no ha¡y nada que 'sic11t:t mfls a
la nobleza

que 1ai moo-estia.

** *
m

Go1bicirno ale:n~n t:ene emp'1ead.a:s en

los cSenvidos de correo,s, te!Jéfonos y teté·
graJfos , á 700 muj 2Jes, Jas -cuales gozan.
ipor tél'ID.ino medio, un su,e,ld·oi de &amp;00 ¡pes,os a:nuailes. iPuo g.o-~aill la ventaja d·e

&lt;lll!e no si no se casan ail caibo de- nuewe
·años d , s~!'IVicío. se les oo·nc.ede una v,en·
sión.

máls j()IVlm es mí hija. y .Ja d~ m;é,s edaid

nri muje.r.

• ••
DIDSCU.BRJJtM['EiNTO

**

,k

Se anuncia el desciulbrimiento en e,l Su~

UINO ,D E LOS IM'ALES

d &amp; A ustrailia, '&lt;le unai ;veta d·e radio

!Del tráfico en Hccn:i:,s om1b ria.gaules ;es
Je. ,costumbre die ofrecer un pila.to d,e piRJn
ecin caTIOO é. todos mes qiuie compren un
vaso d~ o :ll'V'eza ú otro licor. Acaiba. de
promulligan'se u.oo ley 1en Ark&lt;llJilsas, E'staJdii}s
UnidJOS., prdhibioo.do esta crostUJJnbil1e, llll
qU¡e .t me haimbrte t ml,I'iá. quie ir é. la rond•a
á. oomer, dloind-e segu'!'a¡m,ente consiegu:iiré.
por el .mdsm.o pl'IE&gt;Cio tres vieoeis la oamili·
dJaid die ooro.idi0,, ;y mn doT,rier iel 11iesrg10 &lt;1-eeIDlbriag~roo.

***

-lS-i ·faes,e usted

All crubo die un r,aito y no pllldi;endo oon-

,Haoe p c,co, fué. ihooha en el Ja,pón una

ley que pro1übe fil E'lllJl}leo de cual¡quier
persona de meno,s dJe. dooe años de edad.

pY.JT más treimpo:
-!Si fuieS!e usted mi mar!1aio, en V1ez ide
tabaJCO u1e daiba á ,u,steid verue.:rno,-4djlo l'a.

mu:j:~.
-Si fu!ese u.sted mi mujer,-inepuso ·e1
homb1re,-1o tomair~illi.

1

·

**

l1N1N'EC.ES1ARIOS

aa.

mujer ó niño dE'l .R.eú.nlo Unid.u.. ?a.reoa Quie
r n este res·p:ecto \J.o¡¡¡ i ·ilandlssi2is ¡y Ios •esco·
s ,c,es ham ,sido mu¡y crul'lll'Inní,ad.os,, po'.1QUle
mientras el ingilé's bebe .2.41 gailorues d,t:J
alcoih1cil po,r año, ,ell escocés oo cooruenta
con '1.-66 y ,el j¡r!a:nJdés dotn 1.54. lfilJ inglés
ga'Slta $Z.0.50, 1&lt;11 esoocé's $15..25 y ea i·l'Jan·

dés $13.25.

,P reguntalban á un sujeto aicribilfado ae
deudas:
-¿ QU!é 'ha!Ce usted ,cu,aiildo le preszmtan
una l tra a. la. rvista?
~ Pues ... ,cierro los ojo,s irumedlatam~·n·
te.

Rafael F. Sosa,
FOTOGRAFO.

TALLER DE FOTOGRAFIA

* "' *
Uoo anoooo,tai 11 ffierente l1 Lord Slaliisb11-

¡,y, cuando estaba. al foente deil Gobj,er,nJ:}
de In~la.te111'a, OOJS1eña lo oomedid•o que d, :be sier u111 gobermalnve ien SU!S palabras.
1Un día oo qw ~ eO Cii.tado ,~ta·di,sta -&lt;!Jebljla
I&gt;l'!OD.un&gt;Cia,r un dilsicul'so en un "mreetin.g'
l)tl:bMoo, um ami:go ISl\l!YIO 11e ien~o,nt~&lt;I muy
Pensaitivo -en ,su d1espacho.
-1Su1po1J1go quie está ust: d perusando lo
que ivia á. decir ie.sta. ta,rdie--Le d1jo ,el ao:nd-

,caib,aUlero, no fuma.·

ten ·ns,e

el ema&gt;ho d a .cu.a.lle,sq,uiera mujeres ó niños de meoos ode quince años, 1),01' m·á.s d,e

11D1 .pr.e,s,u.p,1110sto d!e bi 1b·Idais die
G, '8))1
Bretaña, publicaid.o .hace poco, aiemu·eistria
Qllie s·e ga,stan amuafl,m iente ,; '11 1blebida.s .e•rnbrlagiaooes 19 dólares ·p ~ir cada homb1·,e,

Ulll

ría dondie ha¡y &amp;e:fíoras.
-!Sí fllle'l'a u!:l·be·d uina. s:n:om via.jañai en
vagón d,e p,ñmiera.,-napld.oó IS&lt;u compañeiro

d•e IVmtile,

•••

co.

dr.oo:

NU.IDVA !JE·Y

doce lloras dlariM. •
GA,ST.OS

'!IllUO'

larga. que 'l)'llede producir buena.is cant:da·
d: · s, die este met'al. tan ra:110 y ¡pl'ecioso.
Aeabia de abrir.se en Londre,s Ull! in.stituito
para la aplkaic.i6n ·d,e ello

E'n un v,agón die tJeroera. Cil8Se ill!Jy uma.
mujer die m.uy ma,l ,gJe!Il&lt;io ry un 'hombrie d~
1.puieblo de bu ll!. hll!mor. Es11e saca una plip,a.
y se ,p ¡me á fiumair. !La &lt;Illil!J'.'11' iln:digina;~ le

:1:

OATOS SIGNJ.FIO.A 'l'IVOS
La pobLaeión d e Franda va decaiyen:do
rálpidaxoolllte. En 100 aiños, lia proipor.ción
de nacimientos bta. IIJajaido de 30 á 19 7 por

1,000. .Alhora la 'P·l'O!Pordón de na.cimientos
es in!erior é. la procp0ireión de d .fu11cLones.

IIDn. 1902, h1111bo 74,000 na1Ci.miellltos má.s q~ei
defunciones; en 1M3 el cocoE1so de !lll3JCímien
tos era 73,000; en 1904. · badó á 57,000; en
1905 , á. 37,000; .;n 1906. á :7,6'00; ry ien
1907 la odlierorucia ,en menos €!1'.a; de 20.000,
es decir, los naicim.ientos en total eran de
774 000. y las M.fun.cion~is 794.000.·

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TERCERA DE MESONES NUM. 61.
TEL. ERIC. 103
MEXICO.

DESAYUNO
---¿ Quié ellll'c'!'lm,ida.d

ti-ene

rn1

mairido,

doctor?
- Ane,mia cerebral. Es ind·Lsperusable
q,u e abandonie t c,da &lt;:tase de tral:&gt;a1jo de ea·
.beza
- ¡ P r.o éso es nuestra ruina!

- ¿ Por q.ulé?

-¡,Por1qoo ml marido

es peluq111ero!

,,

�Oe todo un poeo.

320
"" •

"!'

rodo e.1 mundo saoe que el pa,ra,guas es
!l.Jondre,si un ch,iri,mbolo l·ndiS![)ens¡¿_hlP.
oa,ra sailir á la cal1e, tanto .que un irug;lés
o~ dir¡á: "si hace scJ, srul,ga usted co,n ~arag,u¡a.s; si LLueve,, haga lo ,q ue mejor le
"'1.

me atrevo á. insinuarlo; pero realmente
l)air,:ce como sd oel seiñor lo hubiese tenido
albierto un dfai de JliUfV'ia.
-¡Claro q,u,e 1,01 he teni&lt;lo abierto!-r..: pus,e yo indlignado.
- ¡AJh ! entoruces ¿ &lt;llll~ puede ie,spera,r ,el
señor si ta,l mal uso hace del pa.ra,guas-?··

pa.r.ez.ca.."
iH,a,b!ando un d1a con unos rum,ig-0! E I
&lt;1é.lebr.e novelista 1,ngliés Anthon,y TroUope.
les erntó este tncid,ente re,sp:.cto i:te 1111
paraguas ,que le na,bfa costa,do a,l,g-0 caro:
"A los pocos dfas me ·Vi en la pr.cii11ión.
de ir a. La, tienda d'Onod,e lo corop~oé Y dP-cirle al dueño:
~Hiá,ga,me ~¡ fa.v.or d :· ver en qué estado se hana este paraguas por el .q ue me
r:o,bró uiswd d,o-s guinea,s ha.e :· cinco d ·ais.
E-1 te·n,dero abr:16 el pa,raguas, lo inspeceionó detenidamente y dijo al fin con mu&lt;&gt;ha crulma:
-,¿,SaJb~ el señor lo, que parece? Oa.s.i n-0

)
UN CAMBIO
(
equitativo. Incuestionablements
se realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato 6
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé. A lo largo no
paga engafiar {1 otros. Un farsante puede anunciarse con un
ruido· semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega
á conocer. Los fabricantes de la
PREPARACION de WAMPOLE
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cerciora·
ron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
sn nombre se diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo di·
cho era la verdad. Hoy la gente
le tiene f é como la tiene en la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa ,como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curati vos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con J arabe de Hipofosfitos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la di·
gestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y cura la Anemia, Es·
crófula, Debilidad, Lirifatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacrantes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: He usado la Preparacjón de
Wampole con buenos resultados
y la seguiré aplicando com&lt;' eficaz para enfermedades del pecho
y de los nervios." El desenga110 es imposible. En las Boticas.

***
01A,RIOS VIE~OS

Esto.si deb-erían g,ua.Tdaw-::l prura c0ilocara16s dleblajo die las aJ!Jfombrais.. ilmpi'den ,qne
el p!cllivo perue,tr,e elil la:s ,J1€1nd1ja:s entrie I-a13
tablais idel pd!so, y la rulif.1cim:bra d uraliá más
ti.eaJJpio, ,ad!emá~ -die 1w)nlvie,1la más sua.Vle a I
cawi.nar ·wb-r,e eUru.

***
L.A PElOR D.fil LAS DROGAS

De to&gt;(fas las dirogas. E'l a.lco[10,1 ata~a las
poteDJcias m'ás nobles. . . . del oe!l'eibro, quebrainta,nd·o y ,desitrwyerudo ,desd,e la cima d•2·
la -¡ida. La docaMincia d., lo,s :vod,enes má.s
eile.va:dos d,el cere,bro es aparente cuando
el homb11e estlá ,ba,jo e l idomin1o de·l aleohol. y a'lln1qu, ;. no se obse1w11, cuand•o no lo
está, la dl~genie-ración existe co,ntinuamsnte. El hombre que lha llegado á embriag,a,r-

se ha p.,rjudicado más ó nwn:o·s l)ermane~temente las fa,culitaides más ~levadas de
·S U cerebro.

***
Un mae!Ytro die a,ritnllétJioa pone iest~ {)ro.
Mema ·á wno d-e füs d•iset)mlo1s:
--SuplO:ngaimos que ullla toiruelada die oarbón. vaJlie tres pesos y moo.io, ¿ouánta.'!
to:n.e1ooas ile darán ;por catorce 1)0000?
-f.I'nes tOillleda.dias y med'iia¡,-r..:s•pon&lt;!Je
rpronta:m.0000 ,e,l ·filsclpulo.
-IE\sl()I wo, está bioo-1Je dio.e ielJ. mai·,stro
-Yo ,sé (JU1e no está bien: per'.c es lo• &lt;1uo
hao .m ood:os !01S &lt;:airboneros.

***
Un borraioho contempla una n:orla y ex&lt;:laima:
- ¡ Q¡ué a,pana.to tan asc1m,n roso!
-1No le ,v,eo el mérito.
--1Sf, oomlYl'e. Si con a,gua.. da tamtas
Mwe,ltais, figúl'a,te la,s q u,e darla. con 'Vino..

¡Oh los Valientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellosqu~luchan en el,campo de batalla, no, vamos a t.~a.tar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte c·atarro y up poco
de calentura· al preguntársele
qué ha hech¿ para combatir su
enfermedad, contestará: Na~a.
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda ~n satisfecho ~orno si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro: solo le
ha quedado una tosecilla seca.
no puede dormir, ha perdido e)
apetito y se va adelgazan~o a
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tornar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera to·
mado }a misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su fa.
milia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes: deben c~idarse
tomando la admirable medicina
que,&lt;lejamos nombr~da; con ~lla
se evita y cura la,Tuberculos1s Y
todas las enfermedades del pulmón, pecho Y. garg_anta. Tam··
bien la hay en pastillas.

LA REVOLUCION EN EL NORTE
I - Artillería federal entrando en acción.-2 -General Trucy ~ubert.-3-~peración .en el Hospita! de la Cruz Bl~nca.-4-Enterrando
cadáveres de federales.-5-Voluntarios del Bstado de Coahu1la.-6-Coroneles Costo Robelo YRaul Mldero.

�l.tos temb1otres en Guada1ajatra

llos temb1ottes en Guada1ajatra

~10

3J I

- ~ v·"""'$"",:

. ,... ~

Vista panorámica de la ciudaj de Guadalajara.

Teatro Degollado muy perjudicado por los temblores.

Palacio de GJbic:rno, muy deterioraJo por los temblores.

'

UN A OATASTROFE
Al señor don Luis G. Urbina.

nuestra veloz carrna con ojos de espan·
to, diciendo con voces cascadas, pe10 con
aceoto de verdadera conmiseración: ((Je:
súi;! ¡que se van á estrellar!,&gt; pero los
trompetazos y nuestros grit:&gt;s y nuestras
alegres carcajadas ahogaban los ladridos
de los perros, y los chillidos de los mucha.chos, y las maldiciones de los mozos,
y las voces de espanto de las viejas, y
seguíamos, carretera. adelante, nuestra
vertiginof'a carrera, locos de alegría, sintiendo que el calor del sol hacía circular con no us11do vigor la t:iangre de nuestras venas, embriagados con los mil perfumes que llevaba entre sus alas el sutil
airecillo que nos acariciaba los rbstros.
Porque era aquella una mañana tibia
y perfumada del pasado abril; los árbole3 habían comenzado á vestirse con
nuevas y brillantes hojas, que sacudian
alegres, como la rizada cabellera de un
poeta; los pájaros, que comenzaban á fa.
bricar sus nidos en la enramada, saludaban con alegres cantos la vuelta del buen
tiempo; los parleros arroyuelos hacían
brotará su paso multitud de pintadas
florecillas, que convertían la pradera en
alfombra de.mil colores, y el campo ofre-

[

El Autor.

No diré corría, volaba el 40 H. P. por
la carretera adelante, despertando con
el ruido de sus émbolos y los trompetaios de su bocina, los ecos dormidos de
las montañas próximas, levantando una
nube de polvo que lo envolvía, que,
abrillantado por los rayos oblícuos del
sol, lo hacía parecer, visto á distancia,
el carro de fuego en que fué transportalfo el santo profeta E!íaa.
. A nuestro paso por las escasas calles
de las míseras aldeas que aquí y allá se
asientan á lo largo de la carretera, como
viandantes fatigados que descansan á la
orilla del camino, resonaba con mayor
fuerza la bocina, retemblaban loa vetustos caserones; los perros ladraban, corriendo desalados á darnos alcance: corrían asustados los chiquillos que triEcaban en el arroyo¡ las mozas se asomaban
medrosicas á las ventanas; los mozos
. nos maldecían por el escándalo que á
j'linuestro paso armábamos; las viejas en• clavijaban las enjutas manos y seguían

Puerta Prir.cipal del Palacio de Gobierno

·-..---1

·l
1

-

-

.J

' . _j

Templo de San· Francisco
:cuya cúpula se derrumbó á causa de los temblores
del 7 de Junio de 19u

· Edificio de "El Nuevo Mundo,"
próximo á derrumbarse.

L.
T~mplo de Zapopan,
á 2 leguas de Guadalajara, donde no se sienten
los temblores,

(Fots. A. Figueroa.)

I'

Templo de Jesús María. que amenaza derrumbarse,

,: )'

1

r ,. ,. -~ -

1-"~.·.
.

;'~··~

cía una mez?la .de luz y_d? perfumes, ~e trino~, murmurios y bU· las intere~antes ruinas, cuando ¡zazl, una sacudida brusca. una
surros, 9u.e rncitaba á v1v1~, á correr, a goz11r de los mil placeres parada en seco,. dos chillidos estridentes, y mientras que yo era
que, prodiga, ofrecía la primavera. Por eso escogimos esa mafia- lanzado por encima del auto, para. enterrar las narices en el pol·
na para hacer una excursión hasta una aldea que á sesenh ki· vo, tres metros adelante, una de nuestras compafieras, con las
Jómetro~ de la ciuda.d, ostenta so·
'
bre una colina cubitrta de oya· 1':'::'-----..--~"'"":'--=----":"'--~,..........,..,.._ manos apoyadas en la cabeza de
Z, daba una voltereta que, á pometes, unas p,,éticas ruinas coco más, la desnuca, la otra echaronadae. de yedra. y jaramago,
ba las piernas al aire y quedaba
como el casco de un guerrero
sin sentido en el fondo del auto,
empenachado de plumaH. Pruny unos labriegos se apretaban los
to quedaron hecho~ los prepaijares y doblaban el cuerpo, rienr.ativo1:1 de viaje; unas cuantas
do á mandíbula batiente, de
botellas, uno~ fiambre~ y empa·
nueRtro cómico percance.
redados; p,onto oímos que t'l
Cuando nos repusimos del susauto trepidaba impMcie11te al
to,
que fué morrocotudo, vimos
pie &lt;le la e-0,t lna; b~j'1 moR c1da
que
el auto, con las ruedas traquien con ·~u cada cual, porque
seras
hundidas en una zanja
éramofl,
trepidaba
todavía, qne las bote'.
"para dos perclices, dos,"
llas
y
los
emparecfad0s yiicían
según el conl"t-jo de un dramapor
el
suelo,
en revuelta confu~..;...
turgo eRpañol, y nuestro buen
~·t ~
~:;1¡;...4 e -,",p
E&gt;ión,
como
en
un campo de ba1
am go Z empuñó el voLnt-; y
talla
los
cac!áveres
de los sr,Ida·
em~n·ndimos la marf'ha, 11legres
Ei Hospicio, edificio antiguo que no ha sufrido desperfecto alguno.
dos
muertos,
y
911e
no~otrmi,
·y confiado:i, como c ,l..giales en
aunque con los vest1doe en desordía de vacaciones. Y e1&lt;pa1,t11ndo aquí á un aldeano qne caba- dPn, empolvados y magullado¡;,, estábamos rnnos y ealvos·con la
lle~o en pacifico b()rri&lt;'o, se interponia á nue~tro paRo;' Faludando eficaz ayuda de los labriegos logramos eacar el auto del at~lladealla con nuei;tros rañut-lmi á 1, sc1mpesinos que inclinado,1 aobre ro, pero no logramos visitar las ruinas, ni regreear por la carre' de la m11dre
. tie. tera, porque nuesrra, la reg~ban trafl a s u s ta d a a
'a.
-.::·~,,.
con el sudor de com pafiPraH Fe nesus rofltro&lt;&gt;, para gar,,n á volver á
,~
ver &lt;le fPcnn&lt;lar- ~ul,ir en el auto y
0
RP11taron~us reales
~~;tc;;ªat~~:t~
á las ,robra de un
', ·,, ,- ~..\ :
·n.
piropo á e u a 1- árbol, donde co..,!: ~ k
;:.;, ~
¡¡
quier zagala que mI mos las providPjfÍbamo~ atráRj siones que la ca.:-/
·.,___ •
orareE&gt;pondiendo tástrofe dej6 comicon chanzas y bleR, y, riéndonos
bu;lonas carcaja- denuestra aventu&lt;l is á )03 chilli- ra y de nuestro
dos de espanto susto, emprendí
r¡ue lanzaban con ellas el camino
nu~stras compa- del tren, que pasó
fieras en cada unas horas descuesta que su· pués á 3 km. del
bíamos, en cada ~itio donde acaro·
curva que volteá- pamM, mientras
bamofl, habíamos que Zregresa basorecorrido ya la lo en'suauto,pesamayor parte del roso tal vez de hac11mino, y ya to- ber ~ido la causa de
cábamos con Ja una catástrofeque,
mano la suspira- aunquechmca, in·
da meta, ya dis- terrumpió nuestra
El Sagrario, c11ya bóveda se derrumbó
cuando los temblores del 7 de Junio de r9u
tinguíamos con excursión.
La Penitenciaría, edificio donde están los juzgados
y que acaba de terminarse.
to d a preci1:1ión
Herm6genes.
que amenazan ruina.--Fots. Figueroa.

.\ ~.,

1

,mr

..

"' ~~~:··. J.~.~~

_..,..

··,

-

-

~!

·

�Teattros

No creai;i que aunque no esté comprendido el plazo tn!re dos días primeros
&lt;cJuan Segundo,)i de mes. i,
De esta manera el matrimonio de Albnt0 y Elly es feHz, pues
cuyo es el nom·
Qre de la última la familia se contenta, y á mayor abundamiento, el ~ielo les enopereta estrena- vía una criaturita que G. los cuatro años de edad baila como la
da en Arbeu, se refiere á algún rey inglés 6 de cualquier otra mismísima Esperanza Iris, (su mamá.) Este personajito es caparte; por el contrario, se trata de un individuo•que se hace pa- racterizado por la nifia Julia Muñoz, y constituye la nota más
sar por criado al servicio de una familia. El anterior sirviente sa liP.nte de la opereta.
Todo concluye con la Danza de los Horas, d~ la Gioconda,
se llamaba Juan, y por esto él se titula «Juan Seguodo.J&gt; Como
.
se ve, esta base no peca de ingeniosa, ni el resto de la obra tam- bailada por un disciplinado y bello cuerpo d~ baile.
«Juan Segundo,» si dura en el cartel, sera por la propiedad
poco. En cambio la mÚ$ica es bonita. Pero vamos por partes.
Alberto, enamorado de Elly, recibe una noticia sensacional con está montado.
(amarilla se diría ahora): un tío suyo ha muerto ...... dejándole
Toca ahora su turno al Colón.
una fortuna de cfoco millones de francoe. Como el favorecido
El infatigable accreyera oír cinco
tor
Mufioz nos ha
millone·s de dólares,
traído esta semana
rtlsulta, desde luede la comedia al
go, una pérdida de
drama, y de ésta á
cuatro millones de
la tragedia.
pólares. Sin embar~
Benavente, Linago, un millón no es
res Riva.s, Dicenta
cosa insignificante,
y Marquina, no fory el joven se regoman un mal proscija; pero hay un
pecto.
pero. El tfo,deseanYa en cr6nica. an •
do probar la voluuterior nos referimos
tad de isu sobrino,
á una serena conimpone como concepción de Linares,
dición para la en«El mismo amor»
trega. de la herencia,
que continúa gusque Alberto sirva
tando. «Los tercios
durante dos meses
de la manteca 6 en
en el mismo tr::ibaF landes me tue,ta
jo en que el testael sol,» del actor, se·
dor comenz6 á for·
ñor Soto, es una pa·
mar su fortuna, 6
rodia gracio~a, pero
sea en el de sirvienque no ha perdurate. La prueba e3
do. &lt;e El místico,i,
dura, y el j&lt;lven se
con doloroso prorevdla por un moblema, ha i.mpresiomento; mas obsernado una vez más á
vando en ese inslos buenos burguetante -iue la madre
TEATRO ARBEU.-·"Juan Segundo." Un cuadro del 29 acto.
ses que concurren
de Elly despide á
á
las tandas de moda.
su ayuda Juan, se
se ofrece á sustituírlo, explicando que no es un hombre acomo- · En honor de la verdad, la figura del sacerdote no re~mlta muy
dado, como lo parece, sino un pobre que trabaja durante nueve de nuestro agrado en el escenario.
Esta figura del sacerdote volvió á aparecer (por tercera vez,
meses en el afio, para pa1&gt;earse los otros tres.
puesto
que en ((Loó espectros)) tuvimos un paAtor Mander) en
Un úrviente tan distinguido, cuyas maneras son las de un
perfecto gentleman, no deja de llamar la atención de cuantos lo el filosófico drama de Enrique Lavedan, c,El duelo,» sobre ,l
observan, y su misma novia no se expliea cómo un asalariado cual nos detendremos un poco, pue-s bien vale la pena.
Se trata del viejo conflicto entre la pasión y el deber, entre lo
puede cubrir ciertas cuentas considerables de sus mi~mos amos.
El público tampoco se explica por C:IUé hace tales gastos, que- conveniente y lo agrad~ble, entre el amor humano y el amor
divino. La duquPsa dfl ChailleH es una mujer no fanática, pero
riendo conservar su incógnito, pero es lo de menos.
Alberto está estrechamente vigilado por Hiersebeio, una es- acostumbrada á las prácticas religiosas. Su esposo ( que no llepecie de notario, que aparece siempre que las circunstancias im- ga á aparecer en Pscena) achacoAo, enfermo, aniquilado, se cura
pelen al falso camarero á confesar su origen. E-as circunstancias sus miserias en el sanatorio del doctor Morey. E:;te y ella se
surgen á cada paso, puel:! la muchacha es enamorada por los aman, y la dama, para no crder, recurre á los consejos de un
amigos, á la vista de su prometido, quien tiene que sufrir, ade- confesor ...... Ahora bien, este confesor no es otro que un her·
más, el trato despectivo que los grandes sefiores uean con los in- mano de Morey, el cura Daniel, tan celoAo de su cred(, religioso
feriores. Hiersebein, que tiene una gracia inefable, la de decir como el otro de 1.m filosofía positiva. El duelo se entabla entre
á todo, viceversa, venga 6 no á cuento, acaba por abandonar á estos dos personajes, tanto más encarnizado, cuanto que la con·
su ahijado, quien en un arranque de celos, canta clarito (y lo qui~ta de aquella delicada dma femenina se hacía cada vez más
canta en un concertante bastante bien ·compuesto) ydice que difícil.
Hay que leer, mejor que oir, los diálogos, no por profundos
no e3 sirviente ni cosa que se le parezcfl.
Por supueato, los cinco millones corren un peligro de los bue- poco amenos, de los dos hermanos, argumentando en pro de
nos; mas, también por supueeto, el asunto se arregla safüfac- sus teorías con un empefio y un interés crecientee. La mujer,
pugnando por librarse de las garras del amor y el padre, infla¡
toriamente.
En el juicio que se entabla con este motivo, y ya para ser mándola en la fe divina. Y así se encuentran, 6. cada paso, los
dictado ua fallo en contra de «Juan Segundo,)) se le ocurre á su adversarios y el desafío ea tremendo.
De las discusiones entre ambos contrincantes dará una idea el
abogado un argumento decisivo. &lt;(Mi cliente, dice, estaba obligado á servir durante dos meses; pues bien, el mes jurí1ico siguiente fragmento:
El Cura.-Yo impido que esta mujer caiga. Para eao·sir,o.
consta de treinta días, y Alberto ha cumplido con este requisito,

***

El Doctor. -Tú no impides nada, felizmente. Tú retardas,
La DuquPsa. -He reflexionado. Yo quería ayer, en efecto•
cuando mucho, en algunos minutos la inevitable conjunción morir para el mundo y rrfugiarme en Dios ..... Pero Dios me
de los dos sére•. ¡No siempre e:1tarás pre!wnte á la hora t-n que ha hecho comprendt:r pronto que mi sólo porvenir era vivir aquí
sople el deseo! M1:1fiana, quizá esta tarde, tu victorio~a 80 µre- ab~j•&gt;mi vida de mujer. La viviré, pues.
cipitará en brazos de su amigo, y se confesará con él vertiendo
E1 Doctor.-¡Ah! (va hacia ella).
otras lágrimas. Le dirá todo lo que no te ha dicho. Sti amarán
La Duquesa (imponiéndole silencio con un ademán)-Nada me
dos veces más fuertemente, por haber esperado tanto, y al fin digáis. Üo dejo. Voy cerca del muerto.
de cuentas, no habrás trabajado sino por la perfecci6n y el refiEl Obispo.-Yo oB acompafio.
namiento de su felbidad.
La Duquesa (al doctor). - Y ahora, decid adiós á vuestro herEl_Cura.-¡ Ella volverá á mí!
mano. ·
El Doct.or.-Demasiado tarde. No por eso habrá dejado de
( Movimiento del doctor. )
caer.
El D0ctor.-¿Adi6~?
El Cura.-¡Yo la levantaré!
La Duquesa duda un momento, como si fuera á decir lo que ha he·
El Doctor.-¡Volverá á caer!
·
El Cura. -Cristo cayó tres veces. Yo tendré.la última palabra. cho el cura (partir en mi.si6n al A-1ia). Este, oon una mirada, la
El Doctor. -Sí, cuando ella sea vieja. Y, aun suponiendo que conjura á callarse.
la arranques definitivamente de los brazos del amor, le haorás
La Duque~a. -Va á partir.
impedido amar?
El Obitlpo (aprobando).- Conmigo.
•
El Cura (abriendo los brazos á su hermano).-Para siempre.
...... ······ · ·· ·················· .... ............ ........................... La
Duquesa (al doctor).-Abrazadlo. Se lo debéis.
~
Y más adelante:
El Doctor (adivinando el sacrificio de su hermano).-¡Oh!
El C2ra. -Todo aquí abajo nos dice adi6s.
(Se abrazan).-Telón.
..
El Doctor.-Razón de más para darse prisa.
De buena gana daríamos á nuestros lectore,1 el texto completo
de tan hermosa comedia. La escena del sPgundo acto, en que se
encuentran frente á frente los dos rivale~, en presencia de ella,
E,ta primorosa obra es da una elocuencia estupenda. Niogu·
que p.a aceptad•o una cita eu casa del doctor, es magistral. No no de suil personajes dice una palabra de más ni de menos de
lo es men'.&gt;s la triste conferencia con el obispo, en que el padre las indiepensablos para pintar exactamente su carácter. Todas
Dani ...l se siente de,-fallecer, y exclama desplomándose:
las expresionea nos encadenan directamente hacia el fin, sin ac·
&lt;c¡Ya no tengo fe! ¡Soy el más miserable de los hombres! .. ...,) cidentes secundarios, con una cohesi6n y un estilo perfectos.
El abate, al fin, re~uelve alejarse, aconsejado por su obispo.
Hace años se la vimos interpretar al simpático actor Cardona.
Muere el marido, é inútil es decir que la materia triunfa del Hacía un cura detestable, prf'ciso es conft&gt;sarlo. Mufioz, máe
espíritu.
sobrio y más concienzudo, comprende m~jor las intenciones del
He 11quí la última escena, en parte:
e.5critor parisiemie, al modelar e~te hermoi:,ísimo papel, con su
El Obispo.- Ahora ya podéis, señores, poner en Pjecución cariñnsa mano de artiiita consumado.
vuestro µroyecto.
•
Convendría una reprise de &lt;e El Duelo)) Nuestro público aún no
El Doctor.-¿Cuál proyecto?
se ha dado bien cuenta de sus belleza.e.
El Obispo.-Entrar en el convento.
El Doctor.-¡Vosl ¡No! Os lo suplico ... Reflexionad un pooo.
ZIG-ZAG.
~

***

TEATRO ARBEU . "Juan Segur.do." Escena finaldel)er.~acto.

/

TEATRO ARBEU.--"Juan Segundo." Escena final del

29

acto.

�Aetualidades
JNAUGURACION DEL TALLER DE FOTOGRAFJA DEL MUSEO NACIONAL

MEXICANAR

El señ(r don Antonio Carrillo, jefe del taller, en el estudio.

CURIOSIDADElS DE .LA V :JZ

Laboratorio del nuevo taller.

do abdomPU. La voz es grave en los hombres serios é inteligente", y aflautada en las gentes ligeras é imbéciles. También es
más alta la voz antes de comer que despuéH. He aquí por qué
los tenores comen temprano, á fin de conservar la agudeza de su
voz.
Los excitantes, los licores fuertes. etc., provocan cierta congestión en la laringe que hacen bsjai: la voz. Así se ve q.ue los
tenores son sobrios, y prefieren como bebidas los jarabi&gt;~ á los
licores alcohólicos.
Los bajos, por el
contrario , puedt-n
a b u s a r impunemente de la comida
y de la btbida.
La acción de can·
tar determina una
cong ,stión de los
órganos fonéticos.
El tenor que usa
demaRiado t&lt;U voz,
pierde notas y se
convierte en barÍ·
tono.
Los cantores su·
ben má..¡ la voz por
la mañana que por
la tarde: asi, la mú·
sica matinal es más
elevada qu_e la ves·
pertina.
La voz eR más
aguda en el Meclio·
día que en el Nor·
te. La mayor parte
de tenore8 france·
ses proceden de los
d"partame11tos del
Pirineo ó df&gt; 1 Me·
diterráneo. Por el
contrario, la voz es
grave en el Norte,
de donde salen los
b11jos.
En la iglesia rusa
de París se oyen ba·
Museo Nacional y de alguno., de los profesores
la inauguración.
jos que dan notas
sumamPnte invero·
símiles. Y por último, la:voz es más alta en verano que en in·
vierno.

La. voz es má&lt;1 aguda en los animales inferiores qu~ en los sn·
periores, más en los pájaros que en los mamífnos y má~ en las
pequefias especies que en laR grandes. Los pueblO!i antiguoR debían tener la voz aguda, pues, para ellos, la nul'Z que es tanto
más pronunciada cuanto es mHS b~ja la voz, pasaba por una deformidad.
Las eRtatuaR griegas y romanas están desprovif'tas de
nuez. A medida que
las razas evolucionan, el diámetro
antero· posterior de
la laringe aumer,ta,
la nuez se desarrolla por grados y la
voz tiende á bajar
constantemente.
Los habitantes de
los primitivos pueblos de Europa debieron tener todos
la voz de tenor; rns
descl'pdiie'n tes actuales son baríto- .
nos, y las g,meraciones que vengan
detrás de la-nues
tra, tendrán la voz
baja.
Comparando las
razas actuales, se
ob~erva que laR interiores (la negra,
la mongólica, etc.)
tienen la voz más
alta que las razas
blancas superiores.
A medida que
avanza la edad, los
límites.de la voz huGrupo de los señores Director y Secretario del
mana continúan patomado el día de
fando del agudo al
grave. Se tiene voz
de tenor á los dieciséis afios, de barítono á los veinticuatro y de
bajo á los treinta y cinco.
Los débiles y los pequefios tienen la voz más alta que los roAl terminar la representación en un teatro de sal6n aristocrá· .
bustos y 1os altoo. Oí tase un enano de veiotiun afios, cuya voz
era como la de un niño de cinco afiQs, La voz de los rubios es tico, Gedeón felicita á la condesa por su triunfo artí~tico.
-¡Ah, no diga usted esol-replica la coudesa-Para hacer
más aguda que la de los morenos. Sabido es que las rubias tiebien
ese papel se necesita ser joven y hermosa.
nen la voz más atiplada. En gener~l, las sopranos y los tenores
-Pues
usted es una prueba de lo contrario-contesta galan·
son rubios, mientras que los contraltos y los bajos son morenos.
Los tenores son delgados, y los bajos gruesos y de pronuncia- temente Gedeón.

_..,.........,....

'{··

'ltffac,

�PASATIEffiPOS

•

LETRA NUMERICA
257
4 5 6 Verbo
·13 ·
68
Nombre devar6n
78
6 5·, Id. de mujer
45
28
Tiempo de verbo
18
15
Deun barco
23 18
Nombrede varón
5416
Verbo
4 5 2-7 8
Mineral
432
T~jido
2348
Ser,timiento
78 75
Población espllfi.
43
25
Nom. de mujer
48
18
Tiempo de verbo
48
75
Prenda de vtstir
78
15
Vasija .
186
4 5 2 Habitación
Las ocho cifras: gra(fil6sufo griego.

PARTICULARIDAD DE UN NOMBRE
Hallar un palabra que se compone de las
tres silabas siguientes

o

1

la~,

2!!-,

3~

1

o
o
o

o

Título de honor (~lural)

1

2~. 3'!-

Su~tituir estas figuras pnr lPtrAR &lt;'IP mallf'?a que bori1.o,,1al y verlira me • te i,e lea:
11!-, consonante; 21!-, txt... nsi6n de agu11;
31!-, nombre de mujer; 41!-, corriente de
agua, y 51!-, vociil.

1

.

11!-',

21: 3?

11!-, 2~

1

Nombre femPnino

1

E ·gafio

1
1

Nota musical

11!'
1

***

CHARADAS ELECTRICAS
I
Mujer y corre.-Todo: mujer.
II
Pasa y corre. -Todo: da vueltas.

FUGA DE CONSONANTES
. a . a a . . e . . e . á , ue . e.
..e . i. oe .. q,e • •• o.a.;
.1..a .. o.e.e. i . o.e.a .
.a . a . a . . o . . o . . a . e.

JEROGLLFIOO

II
Una vocal mi primera
consonante á la dos unida
otra vocal mi tercera
mi cuarta en China se cría
tres cnn dos lo hay en la mesa
de algunos altos sdfores
aguit h&gt;&lt; y 11n el quinta sexta
y el todu allí tle bafiaba
cuando instalaban catietas.

III
1

Cuadrúpedo

o

***

1

Nombre de mujer

***

o
o
o

IAnimal

que expre•a un nomb,e de muj ... r. El'lte
nombre tiene la particularidad que ~Pgún
se le van quitan,lo silabas de dt&gt;laute 6
detrás, van quedando otros s·gnificados
que expresan

ROMBO

o
o
o
o

I

Nota musical Artículo

CHARADAS
I
-Oiga, usted, prima do¡ tercia,
¿usted no tercera dos?
-No me primera segunda
y voy bien, gracias á Dios.

Un verbo prima dos tercia;
tre3 y primn uo animal;
otro verbo cuarta y dos,
y una planta da el total.
IV
Tercera cuarta tres dos
con cierta una dos tres cuarta
por una primera cuatro
en casa de dufia Marta.

"

PorquA es una dos y cuarta
cuatro teri:era primera
tercia primn do3 tres cuntro
primera dus y tercerct.
VI
Todo f'S ver á una primera
estar segunda tercera.
L·,s solucumes en el pr6ximo número.
Solucione:1 á los p»satiti!Dp(:)a im1ertos
en t-1 número anterior:
A la Charada diálogo:
AFRANCES ,\DO.
A la Pirámicle femeuina :
FILOMENA.
Al Jeroglífico:
LA NOTA D~ NOTABLE DENOTA
SAB~R.
.
Al rt1loj el., arena:
HIPOCRATES.
Al Jeroglífico:
REDACTORES.
A las Chari1.das:
I·-\1ILANO. II-GONZALO III-DO·
ROT~~A. 1 V- CARDh:NAL. V- CON~·
TANTINOPLA.
Al logogrifo numérico:
CRISANTEMO.
A la fuga de vocales:
A la Santa Dolorosa
Un cirio encendí ya
diciéudole:-¡ Madre mía,
ten de mi dolor piedad!
Al Jeroglífico:
JUEGOS ENTRETENIDOS. '

�</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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