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                  <text>A~o XII.

MÉXICO, DOMINGO

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2 DE JUNIO

DE

1912,

NuM. 22.

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SEHOR DON AGUSTIN AGliEROS Y DE LA PORTILLA,
11

11

Director de EI Tiempo" y EI Tiempo Ilustrado" desde la muerte de su padre, el señor Li~eocfadQ
Don Victoriano Agüeros, fallecido en esta capital el 26 del pasado Mayo.,

�A G US TI N

••
AGUa~o.s

Agüer
~

No hace aún ocho meses que lloramos sin cotumelo la muerte y siete meses, pues había nacido en esta ciudad de MéxiQo el
del eefior Licenciado don Victoriano Agüeros, paladín del cato- 10 de Octubre de 1883. ·
Hizo sus primeros estudios al lado de profesores particulareEI,
licismo en México é ilustre fundador de EL TIEMPO, acaecida
y
en
1896 ingres6 al Colegio de Ma~carones, donde curEÓ insfuera de la patria, cuando un nuevo golpe, una nueva desgracia
trucción
primaria. Más tarde estudi6 ruatemáticas con dop. Toviene á enlutar hoy una vez tnás las columnas de este periódico,
que llora y lamenta. la muerte de uno de ~us más ardientes sos· ribio Soto en el Colegio Col6n y poco después ingresó á la Escuela Nacional Preparatoria; pasando á la de Jurisprudencia.
tenedores.
Agustín deliraba por el periodismo y así fué como interrumAgustín Agüeros, hijo primogénito del sefior Licenciado Agüepi6
su carrera para ir al lado de su padre á ayudarle en las laros, ha muerto para irá juntarse con su nadre.
Agustín Agüeros. que fué educado cristianamente en el santo bores de EL T1EMP0, donde siempre trabll j6 afanoso y dedicado.
Amante de los estudios hist6ricos ingr.-i;Ó como alumno de la
temor de Dios, muri6 como su padre: santamente y con una ,reclaee de Historia del Museo Nacional y al poco tiempo fué nomsignaci6n que edific6 á sus hermanos.
brado adjunto del profesor.
Siempre se dedic6 á leer libros de historia y á registrar archivos y bibliotecas con gran fruto, pues logr6 recopilar interesanHoy, 2 de junio, fecha inolvidable para nosotros, hace un tes datos 60bre muchos personajes y materias.
.Escribi6 muchos artículos literarios é históricos y dej6 publiafio justo que el señor Licenciado Agüeros sali6 de México en
compañia. de Agustín, rumbo á Europa. Ambos partían felicee cadas una biografía del 2? Conde de Revillagigedo, que es la
más completa que se conoce y una obra titulada ((El Periodis·
y s6lo sentían separarse por unos meses de 1011 suyos.
La Providencia quiso, en octubre último, que el señor Licen· mo en México durante la dominaci6n espafiola,, de grandífimo
ciado Agüeros muriera fuera de su patria, en París, y lejos de interés, puea en ella se encuentran reunidas notas hiEtóricas,
los euyos, representados en aquel lance terrible por el que nece- biográficas y bibliográficas enteramente nuevas.
Al morir trabajaba en la 1euni6n de datos para una biograffa
sariamente debemos de pasar todos los hombres, por Agustín,
que con inmenso amor acompafíó á su padre en todos sus últi- de su padre, sobre cuya vida quería escribir un libro á la memos momentos de vida terrenal.
moria del señor Agüeros.
A1mstín padecía desde hacía mucho una afecci6n cardiaca
Dios no quiso que terminara esa obia como no quiso que
Agustín Agüeros diera desarrollo á todos sus planes, á todas
que nunca se crey6 de importancia.
La muerte de su amado padre le impresion6 profundamente sus ideas y á todos sus prop6sitos, que hubieran 1,ido de gran
y esa impresi6n tan dolorosa como intensa., agrav6 é hizo avan- utilidad y provecho para la historia, para la literatura y para el
zar rápidamente aquella afecci6n.
periodismo.
Durante dos meses, tiempo que estuvo el cuerpo del señor LiMuri6 joven, lleno de ilusiones y esperanzas, pero dejó de sucenciado Agüeros depositado en la iglesia de San Francisco Xa- frir y partió al seno de su Dios para recibir la recompensa á sus
vier, en París, Agustín vl.sit6 diariamente aquella capilla, apu- merecimientos y á sus virtudes.
rando un amargo cáliz, que le producía un inmenso consuelo en
medio de su espantosa soledad y de su incomparable dolor.
«Los únicos momentos, decía Agustín, que me sentía tranquilo
La muerte de Agustín Agüeros fué muy sentida en toda la soy comolado eran aquellos que permanecía al lado de papá.»
Vino después una trave@ía penosísima de St. Nazaire á Vera- ciedad de México y prueba de ello son las frases que le dedic6
cruz, durante la cual sufri6 tenazmente, pero siempre resignado, toda la prensa y las manifestaciones el día de sus funerales.
Se efectuaron éstos en el Pante6n del Tepeyac, donde desean·
penas morales muy hondas y dolores físicos muy intensos.
Los funerales de su padre después, la llegada al seno de su san los restos del sefior Lic. Agüeros. Tanto el padre como el
desolada familia, la vista de su madre atribulada por la viudez hijo fueron siempre muy devotos de María Santísima de Guay de sus hermanos por la orfandad, le produjeron un inmenso ·dalupe.
A los funerales asisti6 un numeroso concureo de amigos.
dolor que se tradujo en padecimientos físicos que la ciencia no
Recordamos
á los señores don José, don Luis, don Carlos y
pudo combatir.
.
Sin embargo de su enfermedad, Agustín, deseoso de continuar don Ignacio Agüeros, hermanos de don Agustín; Ing. don Ed ·
la obra de su padre, se puso desde luego al frente d~ EL TIEM· mundo de la Portilla, don Dionisio Gonzalez, don Romualo Pss·
PO y se dedic6 á trabajar con gran fe en Dios y grandes espe· quel don Alberto Worn, don Armando Vaquié, don Victoriano
ranzas. Diariamente concurría á sus labores y permanecía en Acé;ez, don Juan de M. Contreras, don Francisr.o Barrera La·
su despacho haeta horas avanzadae de la noche. Desgraciada- valle don Alberto M. Carreña, don Alfonso Pasquel, dofi Cardamente su enfermedad sigui6 avanzando hasta el grado de im- los y' don Jorge Rovalo, don Ricardo G. de Cosío, don LuiR y
don Leopoldo Zamora; don Manuel Gamio, don Genaro García
pedirle trabajar.
. Su gran energía lo sostuvo en pie hasta el último momento y Núñez don Antonio Revilla, don Angel Vivanco Eeitévez, don
todavía el jueves anterior al domingo en que Dios lo llam6 á su Manu~l Galindo y Bezares, don Alberto de la Portilla. don Al·
varo Herr...ández don Armando Salcedo, don Miguel González,
seno, se lei vi6 en la calle.
don
Luis Castilio Led6n, por sí y en representacion del sefior
Agustín, como su padre, muri6 fuera de eu casa. Había vedon
Cecilia
Robelo dirbctor del Museo Nacional; don Federico
nido el juevee de Tlalpan, donde residía, á la casa de su tío el
señor Doctcr don Ram6n Terroba y Solares, y allí se agravó. Comparot, don Te6filo Guzmán, una comisión de al?mnos del
Museo Nacional y un grupo de empleados y operarios de EL
Sin embargo, no guard6 cama ni un solo día.
El eábado, víspera de RU muerte, hizo llamar á un E1acerdote TIEMPO.
Entre las muchas coronas de flores que se colocaron sobre la
y confesó humildemente todas sus flaquezas. Al salir el virtuoso sacerdote que escuch6 su confesión, le oímos decir: «No sé si tumba del sefior Agüeros recordamos las enviadas por los señollevo en mi alma una gran pena 6 un inmenso júbilo. He con- res Dr. don Ram6n Terroba y Solares, don Ifí.igo Noriega, Ing.
don Edmundo de la Portilla, don Pedro Grovas, don Alberto
fesado á un hijo cristiano.»
Worn
don Armando Vaquié, don Dionisia González, don Igna·
Al día siguiente, domingo, recibió con respeto y unción edificantes loa Sacramentos de la Eucaristía y Extremaunci6n, cio B.' del Castillo, don Juan de M. Contreras, I. H. Jacobs,
consuelos inefables que la Iglesia Cat61ica tiene reservados para del Museo Nacional de los empleados y operario:; de EL TrnM·
PO y de otros amigo~ cuyos nombres han escapado á nuestra
sus fieles hijos. ·
Una hora después, invocando el santo nombre de Dios, partía memoria.
del mundo de los vivos y en su rostro aparecía una tranquilidad
y una dulzura que son el consuelo de su madre y de sus hermanos. Ha.bía al fin partido á juntarse con su padre en la manNo terminaremos estas líneas sin hacer presente á las persosi6n de los just.os.
nas que nos han manifestado su pena en estos dolorosos momentos y á nuestros colegas en la prensa, el agradecimiento de
los redactores empleados y operarios de EL T1EMPO que lloran
Agustín Agüeros murió joven. Tenía tan s6lo veintiocho afí.os hoy por la segunda vez la muerte de su jefe.

,

r~ .'!..

-r.-

***

***

***

***

El cadáver de don A¡ustín Agüeros al ser sacado de la' casa número 6 de h a
. ,
Retrato de don Agustín Agüeros . Lo h9
' 3. ddell fiC1 pres ' par.a .ser conducido rumbo al Panteón del Tepeyac.
5 ermanos e nado pres1d1endQ el duelo.
·

�Aetua1idades

En memoria:de:Agustin Agüeros

341

,,

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¡'
;¡,

Antes de hoy nunca había sabido cómo es la brusca impresión que deja la muerte al pasar.
He perdido seres que eran de mi sangre y otros que sólo tenían mi caripo, mas no pude llorarlos porque no sabía entonces lo que era morir.
Cuando anhelaba el pronto correr de los años y quería ser
hombre porque no entendía la gloria de ser niño, dejé de ver
á mi m~dre. Vi lágrimas que corrían sin cesar. Oí oraciones,
largas oraciones que brotaban confusas, apagadas por los sollozos. El aroma de los blancos cirios y el fulgurar del oro de los
candelabros eran tortura para mi nerviosidad que aún dormía.
Lloré en las rodillas de mi padre porque él lloraba, pero nada
comprendí ni traté de inquirir. Había sí, algo desconocido que
daba pavor y cortaba el aliento, en aquellos semblantes mus·
tios que discmrian en silencio y en las rígidas vestiduras
negras.
Alguno que no sé si juzgar de piadoso ó cruel, me dijo que
mi madre había muerto pero vivía en el cielo. No hallé signifi·
cación á esas palabras. mas caí en la cuenta de que hacia días
mi madre no estaba conmigo, ni ponía un solo beso en mi frente ni me hacía repetir la plegaria que ella decía con fervor. Y
e~tonces quise verla, y pedí, y supliqué, y exigí q~e viniera de
allá muy lejos, donde estaba. Luego pensé que mis pequeñas
fal~ la habían alejado y tuve remordimientos y decidí eondu·
cirme bien para que volviera. Nunca volvió.
Afl.os después, cuando las pen11.s del vivir empezaron á ~erirme supe que mi madre había muerto y clamé por vez primera
¡M~dre mía! y todas las lágrimas y los sollozos que guardé cuando niño, estaban en esas dos palabras, amargas como una lágri·
ma y desgarrad?ras como un sollozo.
.
, .
Si las contrariedades crecen y amenazan como s1 fueran a am·
quilar no dejo ver abatimientos ni rebeldias, y sólo espiando á
mi al~a podría mirarse el talismán que me hace fuerte: ¡Ma.·
dre mía! digo para mi., y una paz muy grande viene á darme
nlor y á sugerirme caridad.
Al declinar de la vida, que las energías vacilan, que no se
puede ni se quiere combatir, que s6lo se perdona, que no hay
mirajes ni se aceptan engaños, que la gente y las cosas se revelan como son, que sólo se mira hacia lo alto ... cuando en esa existencia viva, brotará de mi alma el grito de siempre: ¡Madre
mía!

***

,,;¡

Su obra de periodista cat6lico fué de principios, de honradez, (~
de inteligencia, ya que sin dudar siguió fiel á su bandera, no1 .
hizo de m':lrcader en el templo y jamás empeque:ñeci6 la gran- ;
deza de su credo.
Ate11oraba cultura, criterio amplísimo y gran valor civil.
.\
Su estirpe }iteraría era nobilísima por su padre don Victoria- ' ·.
no Agüeros, el insigne periodista mexicano y por su abuelo don J
Anselmo de la Portillá, el insigne periodista español, dos hom-!;\'
bres de letras, dos hombres justos, cuya obra nunra perecerá. , ·~
Deegraciadamente, las bellas ideas originales, las criticas acer· .·'!.;
ta das y las relaciones amenas que en estilo fácil y castizo escri · '. ·
bi6 Agustín para el peri6dico, aparecían anónimas y solamente ;.
los íntimos conocimoa el mérito de esa continuada labor literaria. ;
Sentía particular inclinaci6n para t&gt;l estudio dti la Historia\'.
pudiéndose citar entre sus trabajos más notables por la sen sa·l't':·
tez de la critica, la cuidadosa docum P-ntación y la belleza del !.!'·
estilo, dos opúsculo!!!, uno titulado ccEI Gobierno del 29 Conde
de Revillagigedo" y el otro, «Historia d~l periodismo en Méxi·
co,J&gt; esta última, de la que desgr, ciadamente sólo escribió
la primera parte, pero que fué recihi,l.1 con grande1.1 muestras
de aprobaci6n, no únicamente en México, sino en el extranjero,
como lo de~uestra la calurosa felitación que enviara á su autor,
el famoso «Instituto Bibliográfico de Bruselas. » También llevó
á cabo con gran acierto la clasificación de las colecciones de Numismática del Museo Nacional, en cuyo establecimiento desempeñó satisfactoriamente el puesto de profesor auxiliar en las cá·
tedras de Historia y Etnología.
Hizo en esta capital los eEitudios preparat &gt;ríos y comenzó los
profesionales en la Escuela N. de Jurisprudencia, pero pronto los
abandon6 dando preferencia á los estudios histórico-literarios y
al periodismo, por el que sentía decidida vocaci6n y en donde
habría lucido grandemente, puesto que á la temprana edad de
29 años, en que muri6, era considerado como uno de los no muy
numerosos periodistas sensatos y cultos con que ~uenta la pren·
sa nacional.

***
Ocho días han transcurrido desde que murió Agustín, y ocho
díal!I hace que siento c6mo fustiga el dolor cuando nace de la
muerte.
Agustín era un hermano mío, por afecto, sinceridad y nobleza.
Durante quince largos afios seguimos la misma senda: juntos
desgranamos las risas sonoras de la adolescencia; juntos entra·
mos á la vida consciente donde todavía hay aonrisas, pero ya se
derraman lágrimas; jüntos estuvimos en la adversidad, viendo
con ojos de espanto cómo habríamos de defendernos. Y siempre,
por sobre del dolor y de la dicha perduró nuestra amistad. Así,
cuando el torbellino de las pasiones nos suspendía en su ol 0 ~e é
iba á hacernos chocar, surgía una tregua y luego, muy 'pi-onto,
Tolvía la calma y una sonrisa de paz hacía más sagradQ' nuestro
viejo afecto.
Ante el mundo aparecía Agustín serio, retraído, quizás altivo,
pero siempre caballero. Cuando en la intimidad abría el cora·
zón, se divisaba mucho oro, sin ligas ni opacidades: fué humil·
de y modesto, pero era digno y no se prestaba á d1¡sempe:ñar
papelel!l en la mascara.da que preside la tontera huma,na. Tenía
sensibilidad grande, extremada, tal, que al vulgo parecería pueril, y por eso, tal vez, la ocultaba. Era prudente y s:.i.bia perdonar, pero había en él vergüenza y empuje para rechazar un
agra.vio.
Su caridad lucía muchas facetas: alivió al que p,edia pan y
1upo poner piadosa claridad en las almas que obscu recia la pena;
yo lo sé, porque cuando me veía titubear por la foerza del do·
lor, me abri6 sus brazos y poco á poco, como á un, enfermo, me
habló, me consol6, me di6 vida. Era humano y bueno.

***
Hace poco menos de un año se dirigió Agustín á Europa,
acompafiando á su padre y allí, en tierra extraña y en ambien·
te hoatil, sintió la angustia infinita de verlo perecer y como por
varias causas el ataúd que encerraba los restos no pudo ser en·
viado á México sino dos meses más tarde, se le deposit9 en la
cripta de una iglesia, donde, día tras día, durante esos dos
largos meses, estuvo de hinojos en constante é intenso sufrir.
Tras ese penar sin tregua, le sobrevino la atrofia del corazón
y á su llegada á México tenía ya, impreso .tn el sembl.ante, ~l sello de la fatalidad. Más tarde pareció meJora.r pero rnmed1ata·
mente decayó y así, por varios meses, continuó en !enta ago_ni.a.
Yo sabia su gravedad pero no concebí que pudiera momse.
Era tanto como arrancarlo de mis brazos, de brazos de su fami·
lía donde creíamos que hallaría vitalidad para defenderse. El
mi~mo alentado por todos y por el optimismo que siempre
abrigó,' llegó á creer qu~ por largo tiempo vivi~ia. En ~se mutuo
engaño de piedad y cariño veíamos pasar el tiempo sm pensar
en que nos fuera á faltar.
Hace ocho días fuí á visitarlo y cuando entraba á la cas!I,, un
mozo me susurr6 al oído con voz queda y lacrimosa ¡acaba de
morir! Vacilé un instante, mas no repliqué; no creí que fue·
ra posible. Sin divisar á nadie, ni articular palabra, penetré á
la alcoba: estaba recostado, con el rostro tranquilo como en un
sueño, sin contracciones ni palidez, parecía que vivía. Pero hubo algo terrible, algo que 1:10 derrumbaba dentro de mi, que me
movió á llamarlo á gritarle, á caer de rodillas y á abrazarlo. Y
sufrí, sufrí hasta' que el dolor físico vino á atormentarme tam·
bién.

***

Ahora ya he sentido como tortura la muerte, ya comprendo qué
es la pérdida de un amigo y ya sé cómo se llora á un hermano.
M ANUEL

GAM10.

El Ilmo. señor Obispo, oficiando en la ceremonia de la colocación
de la Primera Piedra.

TRAS LA TRAGED1A EL SAINETE

El limo. senor
-

ob·ispo predicando durante la celebración
de la Santa Misa.

ter,
muchachoe
· d1·sCiphnas
. .
en lalosmafi
d 1 le pedían las seis
y la palmeta.
cohetecitot~:
la
Ch~
~~ti
t~~
de
qu1mar
algunos
paquetes d~
Remlnlacencia tradicio nal Per u a na
devolvían ¡0 3 cotidian .e u ar por O alto cocos y nueces, le
I
con cintas y cascabeles º~11~~tr~mento~ deí suplicio, a.dornadoa
se desparramab;n co~
omme conc~d ª asueto y loe chicol!l
Pues, se:ñor' ailá por los años de 1814 había
L'
.
en ima un y huertas de la diud do bandadda de, paJaros, por las murallae ,
maestro de escuela llamado don Bonif .
biese alcanzado estos tiempos habrí acr a v1zca~ndo que si .hu·
En esos tiem
a ' arman. o ro.as de una pelotera.
te en una linea férrea. ¡Timt¿ era d a pod1 o s~rvir e durm1en- ( por supuest po~ era, com~ quien dice, artículo cornititucional
El
d' h d
uro e caracterl
rísimo ti o/ ~eJor cumplido que los que ogafio trae, en cla~
supra ic o on Bonifacio esgrimí 1 d , .
de-la
lelra e imprent a, n uestra carta política, ) aquel aforismo
espotid
c
a
palmeta
en una escuela de la feligresía de San S ~-á
sa, no sabemos por
e as 1 n,e1tua a en la cacon sangre ehtra. Pedía el maestro la lección del
Astete 6 del Ripal·
gué motivo, llama- ....,..,.
da, y ¡ay del arrada hasta hov de la
piezo que equivocaCampaña, y 'era tef
ba
sílaba al repetirnido por general el
la
de
coro! Don BoNer6n de los dómi· l ·
nifacio le aplicaba
nes. Gastaba látigo
un palmetazo diespecial para cada
ciéndole¡Ah baudía de la semana lo
.
'
zanl
Ya
va
un pun-.
que constituía un
to. -Con el escozor
verdadero lujo, y
del castigo y con Ja
todos habían i,ido
reprimenda,
acabábaut izadoR con rlibase
de
t
urbar
el
verso nombre.
futuro ciudadano y
El del lunes llatrabucábaaele p O r
mábaFe Terremoto,
completo la aprenel del martes Sacadida lección.
suerte.s, el del miérProseguía, no ob11coles San Pascual
tante, gimoteando y
Bailón, el del J uelimpiándose la moves Casc((.dtiro , el
quita
con el dorso
del viernes Bi.sco·
de
la
mano.
El dó- .
chuela, el del sábado
mine le corregía la
San Martín. Desde
segund11. falta, grila vi,ipera del cumtando-¡ Ah cocopleaños del _mag'is&lt;\specto que presentaba du rante la ceremonia el lugar donde se levantara, 1a Catedral.:
. drilo I Te has comi.

b

�342

g

8

taalidades

Aetaalidades

343

INAUGURACION DE LA LINEA ELECTRICA A IXTAPALAPA

"jj

1

El señor Presidente y el señor Ministro de Comunicaciones en el kiosko
. del jardín de Ixtapalapa.

El primer tren eléctrico saliendo de la población de Ixtapalapa
llevando á bordo al señor Presidente.
Fots_ de El Tiempo nustrado,

r/w Salés, estab1 llamado á funcionar. El espectáculo era gratis,
y nuestros antepasados creían conveniente y moralizador familia rizar con él á la infancia. Aquí vendrían de perilla cuatro fl.o.

res bien parladitas contra la pena de muerte; pero retraeme del
propósito el recuerdo de que en nuestros días Víctor Hugo y
otros genios han escrito sobre el particular cosas muy cucas, y
que sus catilinarias han sido serm6n perdido, pues la sociedad
cnntinúa levantando cadalzos en nombre de la justicia y del de,
recho.
Don Bonifacio, con más dlil ochenta muchachos, algunos de
los cuales son hoy coroneles y magistrados de la República, fué
de los primeros en colocarse, desde las diez de la 'Illafiana, bajo
los arcos del Portal de Botoneros próximos al patíbulo. Cuando á la una del día aparecieron el verdugo Pancho Salés, negro
de gigantesca estatura; la victima arrogante mocetón de treinta
años, y el auxiliador padre Espejo, empezó don Bonifacio á
arengará sus discípulos, á guisa de los grandes capitanes en el
campo de batalla.
-Muchachos! Mírense en ese espejo, les gritaba.
Y los obedientes chicos, imaginándose que el dómine se reftiría al padre Espejo, se volvían ojos para contemplar al seráfi.
en sacerdote, diciéndose:-¿Qué tendrá de nuevo su reverenqia
para que nos lo recomiende el maestro?
Muchachos! continuaba el preceptor. Vean á donde nos conducen las muchaehas bonitas con sus caras pecadoras.
Y á tiempo que Cebada exhalaba el último aliento y que se
daba por terminada la fiesta, recordó que el látigo no se había
desayunado aquella mafiana y, terciándose la capa, afiadió:
-Y para que no olviden la lección y le quede bien imprei:a... ... ¡Juicio!
Y sacando á lucir el San Martín de cinco ramales emp~z6 la
azotaína. Los muchachos se escondieron entre la muchedumbre, y don Bo~ifacio, entusiasmado en la faena, no ya sólo hizo crujir el látigo sobre los escoiares sino sobre hombres y mujeres del pueblo.
.t;,a turba. echo.a correr sin darse cuenta do lo que pasaba.
Unos tunantes gntaron ¡toro! ¡toro! y hubo un cierrapuertas

general. Un oficioso llegó jadeando á palacio y dió al virrey
Abascal aviso de que los insurgentes de Chile estaban en la plaza pidiendo á gritos la cabeza de su excelencia.
Aquella fué una confusión que ni la de Babilonia.
Por fin, salió una compan.ía del Fijo, que eEltaba de guardia
en el Principal, con bala en boca y animo resuelto de hacer
trizas á los facciosos insurgentes; pero no encontró más que un
hombre descargando furiosos chicotazos sobre los leones de
bronce que adornan la soberbia pila de la plaza.
Don Bonifacio fué conducido á San Andrés, que á la sazón
servía de hospital de locos, con gran contentamiento de los muchacho~, para quienes la locura del dómine no era de reciente
sino de antigua data.
RICARDO p ALMA.
~

LAS ALDEAS
Salimos de París y echamos á andar por un largo camino
solitario, en medio de la noche azul, diciendo versos alegres.
Yo le dí un beso en los labios y ella ee enfadó.
Un audaz te invoca para perdonar su exceso.
- ¿Qué has robado?
-Sólo un beso.
-¿Y en qué rosal?
-En tu boca.
- Me da tu crimen sonrojos ... .. .
-¿No hay perdón?
- Eso recelo ....... .
- ¡Lo hallaré!
-¿Dónde?
--¡En el cielo!
Y la dí un beso en los ojos.
La luna, molendera del tiempo y amiga de Pierrot, nos miraba desde lejos. Parecía una enorme moneda de plata, puesta
de canto
sobre la tierra. Nos asaltó una idea de acercarnos has·
ta e1la, para humillarla.

�--......

344

....

,.,

~-....

fiesta depotrtiva en el Colegio JVIilitatr.

Aetua1idades

que un Tiajero desconocido había escrito, quizás E'n una hora de
¡Oye! le diríamos empujándola con el codo. ¿Por qué nos
insomnio:
.
mientes, vieja molendera?
«Hay espíritus mecidos por las ondas, almas austeras, temeA lo lejos, tras una espesa columna de árboles frondosos, bri- rosas del mal y macizaei de buenos deseos; pero hay carne sin
llaban dos luces que se destacaban sobre el horizonte obscuro. alma, vientres sin hambre. En la tranquila lilolemnidad de loe
Era una aldea, uno de tantos caseríos acurrucados en torno de campos, cuando me paseo al borde de la carretera, bajo loil árun campanario y aisladoa en medio de una llanura .
boles amarillo• de
La posada del luotofio, suelo pensar
Manifestació n popular conme · orando la revolución
gar estaba sscondien el zagal de la va.da tras un viE1jo casquería dePalaiseau,
tillo, cuyas torres.
un gafi.án e~peso de
semiderruídas p ae~tupidez, á quien
recían-gigantes malhe encontrado mu" . chas
trechos, después de
veces junto al
una batalla con la
arroyo, haciendo
muerle. Nos alojapastar ganado.»
ron en una habitaUna extrafia. tris·
ción angosta que
teza nos invadi6. Al
miraea al jardín.
sahr de la posada
Se oía la di@puta
sor prendimos un
de los beodos que
cuadro:
jugaban al billar, y
Sobre el cielo l!!in
las voces del hotele·
nubes, se destacaba
ro que intentaba
un sol rojo que s.a.n·
poner eilencio. Ll\
graba sobre los árluz de la bujía temboles. Los pájaroe
blaba @obre el velahuían presintiendo
dor. Hacía frío.
el rigor de las lluJunto á la cama
vias. El viento en·
estaba unrelojenor·
corvaba las ramas
me, que se lamenhaciendo remolinos
taba fatigado, como
con las hojail seca~.
un obrero invisible
La campana del ceque trabajaba en la
menterio modulaba
sombra.
sonidoil que eran
Cuando dieron las
versos de una eetro·
doce, la casa cayó
fa que nadie enten
Grupo de papeleros manifrstantes
en silencio de muer·
día.
te. Pero no pudiEl
sepulturero
aguardaba
á
la
puerta,
sacudiendo
un manojo
mos dormir. Fugitivos y desordenados, como un ejército en
de
llaves.
Y
por
la avenida solitaria avanzaba. un grupo de genderrota, pasaban ante nosotros los recuerdos, en grupos compactos que se empujabaº· Iban vestidos de luto y tenían risas si- te vestida de negro que llevaba un cajón cubierto de rosas fres·
cas. Sobre una corona, esta frase : «A mi hijo.,&gt; Y las bojas de
niestra.a de sepultureros borrachos. Algunos se detenían ante los árboles caían como nieve amarilla sobre las cabezas descumí y me saludaban. Pero los que venían detrás les obligaban á
Mi com,eafi.era se apret6 á mi brazo, como si tuviera
seguir. Unos abrían la boca, en una carcajada muda. Otros tra· biertas.
.... • - ...._-.
miedo.
taban de esconder-Huyamos-dise. Y el reloj contijo-de estas aldeas,
n u a b a agotando
son cementerios de
tranquilamente las
almas.
horas, con una lenMANUEL UGARTE.
titud de un viPjo
~~
bebedor de cerveza ..
Entonces hubo un
EN EL TEATR~
diálogo en voz baja.
Los espectadores.
-¿Qué es olvido?
-¡El autor! ¡Que
-Una virtud.
salga el autor!
-¿Quésonla8 alEl director de el!!·
mas?
.....,.,._.,,' cena. - Respetable
-Desiertos.
público: el autor es-¿Qué la muerte?
tá ausente de estn
-La Salud.
capital.
-¿Qué es la boca?
Lne espectadore11.
-Un ataúd, do
-¡Que
salga! ¡que
yacen los b e so s
salga!
muertos.
El director. -VaSi tus] pasiones
ya, puesto que us·
pasa.das, son tus
tecles se empefi.a11 ,
amoresfuturos ¿por
ya que él está auqué huyeron tus mi SE-nte, saldrán su es·
radascomo sombras
posa y su cufiada.
asustadas, que se
escapan por los mu ·
~
ros?
EN UN PESAME
-No lo sé.
La manifestación frente al Palacio Nacional
-Guarda:el secreto,
-Ay, sefiora, la
pero da me un beso.
muerte
de
su esposo la hemos sentido tanto todos los amigos,
- Mira que los bel!!os sin objeto, son crujidos de esquelttv, so·
que llevaremos por él, luto mucho tiempo.
bre lechos de mentira.
-Yo ¡pobre de mil toda la vida:
Cuando el día llegó, huyeron los fantasmas, y nos pusimos
-No tanto.
de codos sobre la ventana que mira al jardín, sofia.ndo en una
-Si eefior, sí. Le amaba muchísimo. Y además ...... me han
vida ausente.
En el caj6n de la mesa en~ontramos el!!ta página ~omeozada, dicho que lo negro me sienta perfectamente.

.

Para unos ojos negros

.~-"- ·~-··- - -

- ---- .-

En ~scondida y pertinaz congoja
-d~bil arbusto que su ruina encubreyo Biento que mi vida se deshoja
con la a.ngustia de un árbol en Octubre.

y en meilio del dolor que me tortura.,
en ~ano humo para mi honda herida
la prndad de tu amor : todo frescura
Y el don de tu carifi0: todo vida .....

·.;;

•

f

M~rcho. en f.i!encio bajo el ala endrina
d.e1 s1lefic10 que alimenta mis tnrore!'
sm hallar la virtud de una piscina. '
que ensalme con rns aguas mis dolor1 s.
Voy así por el mundo, sin un faro
q.ue me Sf'fi~le la quietud del puerto;
fllll amor, sm placer, sin un amparo
igual á un hombre que marchara m~e1 to.
En. la tinie~la cruel que me circunda
aC!'ec1endo m1 pena hora tras hora.
en. esta,noche que mi mente inunda,
m1 postrer esperanza fué la Aurora·

'

La concurrencia presenciando los ejercicios
deportivos.

RUBIA

:, .

Ofre~e ric~ marco á tu hermosura
el edcaJe sutil de la mantilla
Y el oro viejo de tus bucletl b;illa
sobre tu sien de nítida blancura.

Ea, tu pecho envidiando la tersura
~el na?ar y c~r~ín de tu mejilla,
Junto a una v1rg10al rosa amarilla
luce un gualdo clavel su donosura.
Hiere el sol en el vaso cristalino
la transparencia del dorado vino
que en tus pupilas de zafir reflej~s,

Y, como ~~vuelta en vaporosa gasa,
la proces1on de mis amores pasa
baJo el arco de triunfo de tus cejas.
MARIANO CASTAÑO.

Grupo de alumnos que tomaron parte en la fiesta.
Ejermios en las barras.

mae en tanto luchaba con mi ha1:tío
vi aparecer tras la montaña bruna
el cadáver del Sol p6lido y frío
en la espectral silueta de la Luna.
Ten piedad del viajero solitario
que su?u~be al rigor de la jornada.
en. su ~1mebla enciende el lampadario
m1ster1oeo y fugaz de tu mirada.
Florecerá el arial de su camino
habrá luz "º rn senda lobrecida
vencerás Ja impiedad de su destino
Y en un soplo de amor le darás vida.
.. .. .._. .. Y ce~ará mi pertinaz congoj:-\
al sentir tu mirada que mi inunda
Y para el árbo! ruín que se deshoj~
será el rayo de sol que lo fecunda ... ......
Mi dolor cantará suaves allegro@
¡qufl por tus ojos el milagro sea! '
son dulce11, melancólicos y nPgros
cual los ojos del mártir de Judea .... .....
JOSÉ

D. FRIAS.

F@ts. de Et TIEMPO ILUSTRADO.

�Ae:tt.talidades
Despué~ cogieron al chico y lo metieron en una camilla; dos
hombres cargaron con ella y se alejaron camino del cementerio.
¡Hacía un frío espantoso aquella mafürna de diciembre! CamiSucedi6 que un muchacho y un perro, los dos vagabundos y no adelante, con su carga liviana en las manos, los dos hombres
los dos abandonados, se hallaron un día juntos é hiciéronse marchaban á compás. El perro les seguía, y á veces se acercaba
amigos. El chico era pequefí.o y débil; el perro, eo cambio, era á la camilla y olía á su amigo, y, corría al centro del camino y
grande y vigoroso, lanudo y negro. Corrían por la ciudad, julaba, aullaba desgarradoramente.
gaban, repartíanse los mendrugos amigablemente, y por la no· aul-Tomás-dijo
uno de los hombres-ese perro huele á la
che se acurrucaban en un rinc6n cualquiera y dormían juntos.
muerte.
Y el perro, que tenía tan grandes y hermosas· lanas negrae,
-Dicen qui:i es mala sefial """-afiadi6 el otro hombre.
abrigaba al chico, y le servía de defensor, ,le manta y de al·
Entonc s uno de los C'.l.milleros cogi6 un gran pedrusco y se
mohada. Así conseguían matar el tiempo y remediar el frío.
lo
arrojó al perro con tnda la fuerza de su brazo. El pedrusco
Hasta que una noche de invierno, no bastando las lanas del
cay6
sobra el can y lo rlerrib6 en tierra; después, el perro se le·
can para amortiguar el intenso frío de la madrugada, el chien,
sin darse cuenta de ello, pasando dulcemente de la vida á la vant6 callando y sigui6 desde lPjos á su amigo muerto.
Y enterraron al chico en un hoyo, apisonaron la tierra, se
muerte, se _qued6 helado en i!U rinc6n. Entonces el perro, com·
fueron
todo~, y todo qued6 arreglado. Salió el sol y calent6 la
prendiendo la desgracia de su amigo, sali6 al medio de la calle
tierra. Los gorrionciy comenz6 á ahullar
llos
picoteaban por el
con toda su fuerza.
contorno,
b u 11 í a n y
Oyendo aquel ahu·
cantaban
ah·gremente.
llido lastimero é insis·
S J marcharon todos y
ter\te, todos los seres
quedó el cementerio
que andan desde el al·
vacío. S6lo permaneba en las ciudades buscía allí el perro, que
cando su pan-los al·
salt6
las cercas y• se
bafí.iles, los traperos,
plant6
de pie sobre la
los barrenderos--acufosa
de
su amigo. Le·
dinon donde el nifio
vant6
el
hocico al cielo
y pusiéronse á comen·
y
aull6,
en todo el día
tar el suceso.
cesó
de
aullar ni un
no
-¡ Pobrecito nifio I
momento.
Ya por la
-¡Infeliz angelito!
su
voz
se había
tarde
-¡Cuánto habrá su·
hecho
ronca,
su
aullifrido ...... 1
do
era
5ioiestro;
ape:
Y un hombre de ca·
nas
si
podía
qut&gt;jarse.
ra torva, que tiritaba
Pero al entrar la no·
bajo su raida manta
che
profunda, recobr6
ex el ll m 6 iracunda·
el
perro
nuevo vigor y
mente:
arreci6
en
su aullido.
-¡ En cambio los se·
Su
voz
era
más sini~sflorones tendrán á sus
tra
que
nunca;
su lachicos bien abrigados
mentación
tenía
un toen sus camas, mientras
no
de
infinita,
de
im·
los pobres se hielan en
_ ___ ponderable amargura.
la calle!
Tan grande era el te·
Grupo de concurrentes al día de campo que la Escuela Superior
Entretanto, el perror
que i n s p i r a b a
'·Manuel
López
Cotillo"
celebró
en
Xochimilco
el
día
primero
del
actual,'t!On
motivo
del
rro, plantado en mitad
aquel
aullido siniestro
onomástico
de
la
Directora
señora
María
de
Jesús
Rodríguez.
del arroyo y con el hoen
medio
de la profunEn
el
centro,
el
señor
Carlos
l.
Flores,
Prefecto
Político
de
Xochimilco.
cico mirando al cielo,
Fot. El Tiempo Ilustrado.
noche,
que los nida
lanzando unos ahulli.
fí.os
del
enterrador,
que
:ios lastimeros, unos
ahullidos interminables y desgarradore8. Tan lastimeroe, tan comían castafias junto á la lumbre, empezaron á llorar de miedo.
-¡ Mamá, mamá, ese perro ... l
quejumbrosos eran aquellos ahullido!I, que los traperos y los
La madre los acariciaba y procuraba consolarlos; pero los ni·
albafiiles, los barrenderos y los guardias se volvieron hacia el
perro y trataron de espantarlo. A todos, pobres stHes yencidos ño.s se asustaban más cada vez, y lloraban al oír aquella fúne·
y derrotados á quienesJamagaba la desgracia y el hambre, á bre lamentaci6n:
-¡Mamá, mamá, ese perro ...... !
todos les producía el quejido del perro una impreai6n. tétrica y
Por último, el enterrador se levant6 y descolg6 la escopeta
evocadora.
que tenía en la alcoba; sali6 y fµé corriendo por entre los se--Está oliendo la muerte-dijo una vieja trapera.
pulcros. Y agachándose, paso á paso, lleg6 á diez pasos del pe·
Una beata que allí había acudido: se santigu6 y dijo:
-Está oliendo la muerte, sí, y quiera Dios que no sea única- rro y apunt6. El perro tenía el hocico vuelto al cielo, los ojos
húmedos, el cuerpo tembloroso; aullaba y gemía, llamaba á su
mente el chico quien muera hoy de entre nosotros.
amigo, miraba á la noche profunda, veía las estrellas que par·
-¡Maldito perro!.
Pero el albafiil de la cara torva, irritado por aquel lamento padeaban en e1 cielo; interrogaba al gran misterio de la vida, al
tan desgarrador, agarr6 su cuchilla de trabajo y se la arroj.6 al misterio de la muerte.
En aquel momento son6 un escopetazo y el perro enmudeci6
perro. El perro entonces gimi6, corri6 algún trecho atrás y se
súbitamente;
di6 una vuelta en el aire, cay6, qued6 tieso, muer·
cal16.
Cogieron, pues, al chico, y se lo llevaron al cuarto de socorro. to. Luego todo enmudeci6; todo estaba luego tranquilo y silenAllí colocaron el cadáver sobre una mesa y aguardaron á que cioso, como si bajo el cielo estrellado nada, ninguna cosa hu·
viniese el médico; los guardias y los practicantes de servicio, bieee ocurrido.
aburridos y helados, pateaban efi el suelo y se soplaban las roa·
J. M~ SALAVERRIA.
nos para calentarlas. Pero nadie sabe c6mo el perro se col6 dentro del cuarto, oli6 el cadáver, le lami6 la mano y el rostro, y
al fin se plant6 en el centro de la estancia, levant6 el hocico y
Un médico á quien se le morían todos lo~ enfermos, resolvi6
comenz6 á ahullar lastimeramente. ¡ Maldito perro ...... 1 Eo
aquel instante llegaba el doctor refunfufiando de eu suerte; tro- abandonar su carrera para ingre,1ar como actor en el teatro.
-¿Y qué papeles va á desempefi.ar ese hombre? preguntaba
pez6 con el perro y le di6 un puntapié; el perro, sin embargo,
continu6 quejándose más tristemente que nunca, y su ahullido un amigo.
-Papeles c6micos.
lastimero se hizo completamente desesperado.
--¿Conque se ha ha metido á gracioso?
-¡ Echad ese perro de ahí.. !-grit6 el m~dico ~racuodo.
-Así parece.
Y vino un guardia con el sable y le peg6 al perro un golpe for-Ya sé por qué: para. hacernos morir de risa ..
midable en la cabeza. El perro gimi6, agach6 J¡¡, cabeza y ee Q¡¡,116.

FIEL HASTA LA MU·ERTE

MORELIANAS

0

JI la

stftortta maría Ptrtz 611
trfttfrft:tfttftfcft:I

wouuuowow

De las frentes virginales como nardos y azucenas
Las de armiñ~ y azahares, con albc,res de serena '
Luna flava, m1 alma esclava
¿e arrodilla ante el sagrario de -esas frentes virginales
orno nardos y azucenas', como armiño y azahares.
Virgen.cita soñadora, dulce y buena virgencita,
Del Pª1~ de los ensueños seductora princesita
¿Que tristeza flota y deja
......
Temblorosa la azucena de tu frente soñadora.
De tu frente blanca Ypura, Princesita seductora?
En un la~o;azul, sereno, sin zozobra se desliza
Tu barq~~lla recamada de albos lirios, leda brisa
Con carino, como al niño
Una madi:e arrulla, impele por el lago azul, sereno
Tu barqmlla recamada con las flores del ensueño.'
b~ra ,~í ;~ abren las flores. I~ agorera margarita
l~e si, cuando se muere en tu tibia manecita

Y a tu 01do el suspiro

·· ··
fe/ que,te ama con ternura llega hablándote de amores
I os peta 1os arrancas de agoreras blancas flores.
~ira el cielo, tra~sparente, irradiando luz y vida,
_on su sol que tierno besa otro cielo tu pupila
SI es tu alma pura y blanca
'
· ··
Toda lu~ c~~o ese cielo claro, azul y transparente
,Por que, mna encantadora. hay tristezas en tu f;ente?
Deja á IJ!Í llorar mis penas, canta tú las barcarolas
De t~s di.chas, de tu~ sueños, como cantan las alondras
En sus nidos escondidos
~ntre mi!1o Y madre-selva... . Canta libre de l~s penas
orque gimo, barcarolas siempre dulces Yseren~s

r

en tu _frente de azucen~u frente pen ~ativa
rrgenc1ta ~ulce y b'!ena, soñadora virgencita '
Broten suenos que risueños
'
Se~n los .astro~ de ese cielo ~e tu frente de azucena
IV irgenc1ta sonadora . . . . virgen cita dulce Y buena ...... !
LUIS

G. TORRES.

~---

�PASATIEffiPOS
•

FEMENINAS
CHARADAS.
I
No s-erán de gran tres dos
esos pob,res prima tres
á los que tan pronto espera
la muerte en el reiiondel.
De los cuatro el que prefiero
es el chino ó japonP.s.
El todo cualquiera nota
que se acerca á más correr.

II
Hembra temible á la par que fea
prima y segunda por los montes vive;
planta olorosa y á la vez pi~ante
la tres y cuatro en see so distingue¡
así como la cuarta con segunda
debiera tener quien pesa y mide:
pues que el todo todos lo tenemo~
y no se ve mientras el hombre vive.

III
Por las mafianas me.siento
en una cuarta segunda
que está á la orilla del mar¡
hasta que un día se hunda¡
porque siempre viene~? p0bre
que me pega un empuJon
y me primera tercera
y yo le digo que no.
En fin, para terminar,
el todo pronto sabréis,
porque allí corren caballos,
y es fácil de comprender.
IV
Es un mueble prima tercia
que en todas las casas hay,
y la tercia con la cuarta
en el mapa lo encontráis.
Es musical la segunda
cuarta en el ganado está,
y prima dos tercia cuarta
se encuentra dentro del mar.

JEROGLIFICO COMPRIMIDO

501 + 101 + 660 + 500
101
5011

•••
CHARADAS ELECTRICAS
I
En los viejos y crme. - Todo: animal..
II
En la persona y legumbre. -Todo: animal.

.... *
ANGULO LOGRIFICAL
2 Vocal.
6 7 Palabra difícil.
3 4 5 Medida de tiempo.
3 7 8 9 Piedra mineral.
1 7 5 8 2 Distintivo.
9 3 9 1 4 2 Nombre de un rey.
6 7 3 2 6 4 2 Nombre de varón.
9 8 9 1 4 3 7 9 Centro docente.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 Dependencia.

... * *
EXTRACCION DE UNA PALABRA

DON
PEN

1

OR

I CLE I
TRO

DE

1

QUI

l

NO

NUN

1
1

1 2 3 4 5 Nombre de mujer.
1 ~ 3 4 Nombre de varon.
4 8 1 Río.
1 5 Nota musical.
3 Vocal.

** *

CUADRADO BLAN:B~LORDRO

o
o
o
o
o
o

o
o
o
o
o
o

o
o
o
o
o
o

o
o
o
o
o
o

o
o
o
o
o
o

o
o
o
o
o
o

Sustituír e3tas figuras por letras para
le·:ir en la primer.i línea hf)riz,mtal y vertical el mismo nombre de mujer que en
árabe significa «Jardín» y las restantes,
cinco nombre, de mujer, leyendo en línea
horizontal.

.
1

Gl

1

ZU

MA

IMAG

1

RA

HE

1

LI

\
1

A

PRE

VA

1

1

PO

1

De Patas veinticinco sílabas extraer cua·
tro que expresen el nom b:e de una ~or.
Para más facilidad ad vierto, á ~1s lectores que estas cuatro silabas o casillas se
obtienen descomp0niendo el cuadro en
dos pedazos; uno de ellos contendrá las
sílabas inútiles y el otro las cuatro sílabas dP.l nombra.

***
CUADRADO

o
o
o
o

o
o
o
o

o
o
o
o

A las Cha radas:
r. PALOMERO. II. MARIANA. III.
CANDADO.
Al Jeroglífico:
ENTRETELA.
Al cuadrado numérico:
PETRONILA.
Al Jeroglífico:
Quien e3pera bienee snporta males.
Al R0mbo:

T
TEA
T R o·p A
T .E O DORA
A POLO
ARO
A
Al nombre logogrifo:
RICARDO.
Al logogrifo numérico:
PLUMERITOS:
A la Criptografia:

PIE

CIENTO PIES

INSECTO
A la Quisicosa:

LO

SI

LOGOGRIFO NUMERICO

,

A

1

o

•••

ME

Soluciones á los pasatiempos insertos
en el número antPrior:

o
o
o
o

Sustituir los puntos por letras de manera que vertical y horizontalmente lle
lea: 1~, nombre de varón; 2~1 río¡ 31!-,
rio, y 4~, dal verbo ser.
Las soluciones en el próximo número.

-

NE

CRO

ORO

TA

p O

LO

-

PO

LIS

LO

L I S
Al Logogrifo numético:
MARIO.

Al Cuadrado:

e

A N A

A M
N A

A R
s A

s

'
A R A
T A L
A D o
L o N

Al JeroglíficQ:
En el mundo el farFante es t-l qut1 vive
deeahogado en merlio de t ntas de:-1wnturas.
A la fuga de consonantes:
¡Qué bonita está mi nena
cuando de tarde se pone
jazmine~ en la cabezal

Cuanta mayor capacidad de amor tengamos á las personas y á las cosas, mayor
suma de felicidad tendremos.
Pero no entendamos s6lo por amor la
pasión entre loa dos sexos. El amor al
criminal debe ser un amor paterno. de
compasión y de ayuda. Jamás el crimen
puede despertar un enamoramiento en
almas que no se hallen enfermas ó extraviadas. La mujer no debe confundir su
sentimiento de admiración á todo lo que
es grande creyendo grande lo que es pe·
queño. En esto está todo el secreto.
COLOMBINE.

Enemiga de establecer superioridades
ni inferioridades entre seres de una misma
especie. e~ta vez tengo que confesar que
quizás los hombres nos llevan ventajas en
al~unos matices del sentimiento.
Desde hace tiempo he podido ohRervar,
no sólo en los relatos de periódico, fuentes
para historiar lfl vida moderna, sino en
la realidad: Millán Astray tiene un buen
archivo de casos de Rugestión ejercida por
los criminales sobre las mujeres; en algu·
nos son nombres aristocráticos loE que juegan. Un bandolero, un criminal vulgar,
~
ha tomado proporciones de héroe ante las
imaginaciones femeninas, y lindas y disLos Mandamientos del Hogar.
cretas mujeres se les han ofrecido en ablación incomprensible. Al triste protagonisI
ta del «buertu del fr11Ucés1&gt; le eflcribieron
bellas damas pidiéndole su innoble fotoDecálogo de la hija.
grafía y rogáncl.ole su firma en abanicos y
I Ama á tu madre sobre todas las mutarjeta~. Sin duda son las mismas que
jeres.
pedían, amorosa!', los autógrafos á los riII No abrigues pensamientos que no
f Pños durante la guerra anterior.
pueda conocer tu madre, ni cometas acEn los hombrea se da menos este caso
tos que ella no deba ver.
de atracción á la criminalidad. Aparte un
III Declárate culpable.antes que mennúmero bastante considerable de decadenti(hipócritamen te.
tes á lo Jean Lorraine, la mujer criminal
IV Sé, en tu casa, la:que con amor y
tiene pocoA atractivos, especialmente en
alegría desvanezca amarguras y atenue
Espafia. Los fra.nceses y los americanos
tristezas.
suelen mafiifestar su deseo de extravaganV Piem~a en ser modesta antes que becias en una admiración más cerebral que
lla, y siempre buena.
sentida.
VI .T~n convic?ione~ sinceras, fe pura,
Parecería lógico que la mujer cruel y
conocimientos sóhdosémagotable caridad.
criminal tuviese mayores atractivos para
VII Trabaja en el hogar como si no tutos varones que en el caso inverso. El
vieras el auxilio de tu madre. Obra toda
hombre está dotado de mayor fuerza. füitu vida como si estuviera presente.
ca, tiene el espíritu aventurero y dominaVIII Aprende el arte de escuchar con
dor. Podía ser para ellas un encanto ver
pacieD:cia, habla:sin~encolerizarte, sufre y
gemir de amor á sus pies una cruel bestia
goza sm extremo, y tendrás mucho con."
humana que se hiciese por su amor blanseguido para ser feliz.
da y mansa.
IX Acostúmbrate á:ver·en tu casa la
Pero no creo que ni aun en estos casos
mejor de)aa residencias y· en tus padrea
experimenten taleR sentimientos los hom·
los mejores amigos.
bres de espíritu sano. Los que aman á las
X Trata y quiere á todos: hermanos
grandes criminales es porque sólo ven en
deudos y criados, como á hijos. No olvi~
ellas esa parte de dulzura afectuosa que
des que la que no es bueua amiga no se' bueborra la imagen real.
ra, buena esposa, y que la que no es
Además, una mujer, para ser amada á
na hija no podrá_ser nunca buena madre.
pPsar de sus crueld11des, necesita sn bel 111.
II
No llega el desequilibrio masculino á la
perversión de amar lo monstruo@o. En su
Decálogo de la esposa.
amor hay siempre la BPnsación oe la h I Amarás tu hogar sobre todas las colleza. Se ama á un eér
sas y á tu esposo como á tí misma.
feo cuando es bello su esII No le ocultará.a ninguno de tus penpíritu; en el caso contra,
samientosy tratarás de adivinar los suyos.
rio, ha de ser tanta la
III En los conflictos de la vida doméshermosura corpórea que
trna, defiende ó disculpa á quien tenga
no deje transparentar los
razón, pero sin dársela.
defectos.
IV Vigila sin espiar, sé activa sin esUn sér sin belleza nin·
trépito, ama sin zalamerías, y, en vez de
Elegante traje de tarde
guna, como la Enriqueta
castigar, perdona.
Martí, por citar un ejem- . .
. . .
V Has por compartir las grandes peplo de actualidad, no puede rnspuar amor; no puede m e1qmera
nas de tu esposo sin hacerle partícipe de
halagar la vanidad de domar y vencer un corazón rebelde.
tus nimias contrariedades.
Acaso en su fondo ha dormido poeada la semilla de un amor
VI Destruye los celos en cuanto apaque nadie supo despertar, y por no haberlo sentido se hizo cruel rezcan en tu corazón con el amor y la confianza.
é inhumano.
VII Quiere á tus padres políticos como una verdadera hija y
La bondad reside sólo en el amor, en todos sus matices, así procura que loi, tuyos quieran siempre á tu esposo como á un
como la felicidad.
hijo predilecto.

'u·

�Parra. las Damas

X Cuidarás sea tan robusto de cuerpo como sano de inteligencia. Hazle bueno antes
de hacerle sabio.
V

VIII Jamás permitirás, ni aun en broma,
que se desconozca en tu hogar la autoridad
conyugal.
IX Si tienes hijos, esfuérzate por que el
padre sea tan querido y respetado como la
madre; y si no los tuvieras, esmérate en re·
emplazar los gorjeos de los nifios con ince·
san tes y sanas alegrías.
pX No olvides que para ser feliz has de re·
gir la casa con economía y prudencia, cui&lt;ftlr de los tuyos con .amoroso celo, logrando
ver en cada dolor un inevitable reverso de la
fugaz dicha humana y en la felicidad una
providencial compensación á las mil contrariedades de la vida.
III

Decálogo de la caridad

Decálogo de la madre.
I Criarás á tu hijo con la leche de tus pechos, y, de no ser posible, vigilarás atent-a·
mente su alimentación.
II No le destetarás hasta que tenga dientes, sefial de que puede digerir, y a6n así no
tomará alimentos fuertes.
III No usarás otros medicamentos que los
que la ciencia te ordez;e, rechazando toda
intrusión de gente ignorante.
IV Tendrás siempre limpio á tu hijito, no
abrumándole con ropas, ni desnudándole
imprudentemente.
V No le obligarás á dormir en vano, ni le
alimentarás á todo momento, evitando el
alcohol.
VI Le darás á diario un baño de aire puro y, á ser posible, de agua fresca..
VII No permitirás que le exciten ni loa
ruidos, ni las luces; evita besuqueos inoportunos y acost6mbrale á una sensata discipline.
VIII Le vacunarás sin pretexto alguno.
IX No obligarás á tu hijo á realizar esfuerzos materia.les ni intelectualel) que no
estén en consonancia. con las energías de su
organismo.
X Le enseñarás á soportar con entereza
las penalidades de la vida, á creer en Dios y
practicar el lema: Si quier~ ser amado, ama.

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LA LIMOSNA

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IV

Decálogo del padre.
I Constituirás una. familia. con a.mor, la
sostendrás con tu trabajo y la regirás con
bondadosa energía..
·
II Serás prudente en los negocios, pr6digo en ensefianzas, celoso en mantener la autoridad materna., tardo en decir, pero irre·
vocable en tus decisiones.
III Tendrás para tu eeposa inacabable
,·,1!
·\
apoyo moral, buscando en ella consuelos,
.,.
.\ ·
sin desoír su consejo.
1:
IV Destruirás todo error doméstico, toda
i'
f
preocupación, todo desorden en cuanto apa·
1!
reciere en el hogar.
1\
V Tratarás de que exista siempre un superábit en los afectos y en los intereses.
\
VI Has entre los tuyos que tus hijos vean
en tí, cuando niños; una fuerza que ampara, cuando adolescentes una inttlligencia que
enseña, cuando hombres un amigo queacon·
seja.
VII No cometerás nunca. la torpeza de
presentar en oposici6n ó lucha el poder materno con el paterno.
Traje de mañana.
VIII Trata de que tus hijos conozcan siquiera el camino de la escuela de la. desgracia y sepan sobrellevar con virilidad los males y la.a maldades
de la vida.
IX Estudiarás detenidamente las aptitudes de tu hijo: no le
harás comprender que puede ser más que tú; ponle silenciosa.mente en ca.mino de serlo.
1

I Ensefia. á tus hijos á ser piadosos antes
de ser caritativos. S6lo así podrán hacer la
limosna por amor de Dios, no por amor á sí
mismos.
11 Acostúmb!'a.les á diferenciar bien la
láEltima del desprecio.
III Vale más la mitad de la merienda de
un nifio dada á otro pobre, que una moneda
de oro que le arrojase aquél desde un balcón.
IV No amenaces jamás á tus hijos con
abandonarles con los chicos de la calle. Muéstrales el medio de evitar su triste t!Uerte.
V Si tu hijo da espontáneamente un heso
á un nifio pobre, no detengas su noble impulso, piensa que el que ama, casi siempre
es amado.
V Has entender á los tuyos que nada se
pierde en la naturaleza., lo mismo en lo ma·
terial, que en lo moral.
VII Si fueras rico y quisieras que llamaran á tu hijo amo, has que trate como herma·
noe á sus inferiores.
VIII Si eres pobre procura que tus hijos
soporten virilmente la desgracia. para. mejor
encaminarles por la vía de la. prosperidad.
IX .Llevarás á tus hijos á visitar un Asilo
de huérfanos 6 un hospital por lo menos una
vez dentro del afio.
X Cuando contribuyan á una obra de caridad, has de suerte que en tu hogar no vean
en esa. acci6n un hecho extraordinario y penoso, sino una gratíeima costumbre de toda
la vida..
MANUEL DE TOLOSA LATOUR.

.A.. MI HIJA

Oye hija mía: cuando el pobre toca
De puerta. en puerta mendigando un pan.
Nos lo pide por Dios, y el Dios que invoca
Es el mismo que á todos pan nos dá.
~l Padre universal tiene un consuelo
Para todo dolor; y cada bien
Con que socorre al pobre, sube al cielo
Y en densa lluvia t6rnase al caer.
Por eso es su caudal inagotable;
Por eso cada bien aba.te un mal;
Por eso encuentra pan el miserable;
Por eso el desvalido encuentra hogar.
También la caridad en su eficacia
Da una limosna y la reciben dos:
El que la pide, un pan que su hambre sacia
El qufl la da ..... la bendición de Dios. '
Y el aturdido mundo no percibe
Quién en esa limosna gana más,
Si el mendigo infeliz que la recibe,
O la mano piadosa que la da.
Pero en este dilema no hay razones ·
'
Calcular es lo mismo que sentir:
Si das pan y recibes bendiciones,
¿La dádiva mejor no es para tí?
San Juan de Dios que avaro perseguía.,
Para ofrecerle pan, á la orfandad,
Al ponerlo en su mano le decía:
«¡Gracias por la. limosna que me das!&gt;)
No olvides, hija mía, la ensefí.a.nza
Que encierra el don magní5co de Dios:
Si de Fe se alimenta tu Esperanza,
Busca en la Caridad tu galardón.
LÁZARO MARÍA PEREZ.

Anécdotas y Curfosidad@&lt;::.
tll:IJY siucews

tltte

stu

i1er

¡Lastima que ,· a .ietiorlta Oh:i.uuers no
II a mlás amante del a.lre lib"e!

•

TJna 'll bra de azúca·· d,e ml2'J)le una p:n·
ta 'd,e cr,ema. unas gotas de vainilla v un
P ,queño terrón de mantequma. Se r~mpe
el az,úcar en p,egu,eños 'P'· ,a;iz,o.g Y s e pone á.
cocer hasta q~1,e forma uina bofa ,en el
a&gt;l:'ua ó se ad,h,'erP, á las orII,la.s de la sartén. Se bat· conetantemewtJc. Pueden :iña~!n~~ "nu.e&lt;&gt;¡:,s h! anc,¡·s dEsrtedaza,&lt;Ja,s."

gracioso¡, mer -

\;en l1ll lmgar -en nuestras columnas,

PUDGE DE AZUCAR DE MEPLE

EN CASO·S DE F'!EBRE

::le OIJl! Er·va umi d!ll~ncia ¡;¡a:rMta en 1a
iEn casos de S' d excesi'Va, prcduc·d!L ¡,or
puerta d.e un restaurad:,r de carretera. vuicondfoiones febriles, el jvg,o &lt;le una liu,&lt;1,
,;,, ¡,,01111.cta: ,tu,i; w rsonai; 0cupaoan la ber·
v_ertido sobre el h'el-0 m 3 c:hacado ó ~"
l!na; y uno de e lo,s decra al otro:
agua cargada de ~:i.Jelo. dar.a. afivio , s•: stt
-IDes,pie~tl' usted, st (Ju:~rs r.omar a,go,
tonta l ntamente por l'IQrbc,s. Tam,hi&amp;n '"''
~¿ H emoi. !Jh'ra,do?·
~UDGE DE AZUCAR TERCIADO
agua caliente, tomada por ouonar~nas cfut- ¿ Pues qué, no se ha·bfa u.sted aipercita Ia sed :del enfermo más ~uP. ningun a
bido?
Fna 1:hra de a1,ií,caT tPrc!,ado. nna t.az~
ct·a cosa, -esp-ecia,lmente si se añaden
-V,ema a1~tra1ao .... _
el.e leC'hi:, rica. un t€nr6n de mant ·,quima
ae:na unas ~-0tas ·de naranfa, llm6n 6 jugo del tamaño de un hueivo Y una cuCihaTad··
·--,D'ga. u,s1.ed dormido,
d ' lima. 6 una cucdlara1fa. ele .:oda.
-¡Cómo! dormido, . .•
ta de vain,il1Ja. Se raspa un p,edazo de
~hocoJa;te ó s • dP,M'l't,e sc,bi,2i agua calien·
·-¡Frlo,lera! ¿8aO· ' ustea e.J crummo que
te, se a,h~delll a:i;1ícar Y leche mantequfla
1h ' tmos hecd10 &lt;lesa e que me hund!O E:-1 twmb-ro -&lt;)Oll s•u 11rm,era 11a'-1Hac10n?
cuamfo hrenve la mezcla Y vainilll!a cuan·
. -¿ Pluedo con.fiar en que af ea,t&gt;o &lt;le dos
-¿CuAnto, pues,r
d.o s•:, la ha quitado del fuego. S ' cuece,
-m-é:S·c,s me pagar.á uste,d ella e anti dad'! le
J.odo hasta (Jue forma una hola s uave en
~ Lo menos es,tarn-0&gt;1:1 s,e;.s JP.iguas ae a,quI.
&lt;1ecfa á un deudor 11no 1Je aus Infinito¡¡
agua se bate Juego y se Pon,e €1l! pT t'
-~De aHí .sel"a.
acr-eeélores.
1los.
a 1·
-.S a como ruere; µer~ usted ha dorm!~Espere usited un poco más, Y le p:ido seis leguas Jo tnenos,
ga'l't1 a. usted á, fe -d-e homnM honrado.
-~·s cono.ce q11P- ha cstn&lt;lia&lt;lo usted Ja
-Nada,, nada; yo no aguardo m~s: ma.
GAN,AR TEiR:RIDNO A LA V,IDJ•EZ
partida do•ble cuan-do ml&lt;l-e ~· suel'.lo .J)Or '.e- fiarut ,.t.aJ Silll.ft es p,r.ec.lso ....•.
guas.
-¡IPcro !hombre.. st no tengo ,_111 oc1laJVo!
El OOl"ébro Y el cordón es,,pina' son la,s
-¡Tonter,-1a! yo le ha~é á. u,sted h.a11Iar
plez,as más importantes d ,
á .
e a maravHlosa
d'nero,
*
m quina humana; cualqu'er entorpecfomien·
i.Cllmo!
zu~ted?
PARA REM,EN•DAR MEDIAS
to en elfos J)lllede ocasionar la muerte·
-Sf. YC.
j
·P~ro del mis:mo modo, cualquier entor¡peci~
-¡()ih d!cba! 11,m!go lllfo qu,er10·1s1.mo
e oruv·ene ponerlas durante uno ó &lt;tos
miento en los nel"Vi,c,s que ,el(&gt; ell0¡¡ se d·eri·
minutos en el surtidc,r de una cald-era dfl ~ere, dor, M¡game us,ted ese favOr lnmen· van pueden dejar muerta, para,1izad:,_ a
agua b '!"Viendo y df\.jarlas hvgo qme se stl- t!O, Y 1,e l'llt'o A aste!d oue ~el'á El D'l'l'IIH!ro á. parte del cuerpo á aue Astas nervios .so;re1squen. ,Esto -Encug-e la lana y cuando se -quien p~ue.
ponden,
dan rñedjas á. 'avar no ha&lt;v riesgo odP. q 11e
Con esto basta para comprender -cuáles
ge rom,pa.n Jn.s co,sturas al enoogel'se. La~
senán los efectos d,e! wpJ.a,stami,ento ó exme,dia,s du,ran mucmo ,cuando s:e r-efuerzan
L.A VARIEDAD DEL "FUDG•E" (DU&gt;LC'E ~rangu1ación de los ,n,erv' os es,p:nal.os Y la
con lana las r&gt;1mtas y fos talon · s an,tes ele
m~uencia que ha d-e ten.er este !1,pl:astaOE _(~!;JOC'OLAT1E\
usarl~
m1ento en bs ac:ha,ques de la. veje
end
I
Z, Y, POT
. e en a a,!J&lt;revia.cion de la vida.
,Para remediar tales inconvenlenie.s ha·
. Pa,ra casi to&lt;la la gente. "Fudge" s,',gin,brfa
que mantener siempr&lt;? abiertos los
PLEITO 0/RrlGINALIS•ltMO
tica cihocC'late; ¡pero ha¡y Oltr-as mate·riao
huecos que darn paso á tailes nervios, ó ·'o
·&lt;!.e, l as qu ·, puede hac,el!'Ee ,,iste dulce dP./ i
tfn indi'V-l duo 1'lama,do Far&lt;! enca,r!fiado cio.so. P::i.ra ello, a,l],á van lais Si1?1:'iente.s ,que es lo mismo, h aib1r:a aue impeóir que
las vértebras se ju,nta.s-e,n: pero. ¿ r.ómo con.
como el que más con su pfcara existencia, 1·,eoeta.i:J:
seguir.o?
1.Ja originald,o 11Itima,ments en Londres un
El Doctor Longworthy a.sezura haber reliNgio qu-e harfa honra B una hnrn()rada
suelto
el problema.
d., Mark-Twa'n.
Para
ello, coloca al paciente tendido so·
•SoriJ,etido á un plan nigten,lco, que ten,a
bre una mesa es,p,ec)a,l, y por medio de un
00.mo ·b:as' pTinc:pa1l una vida al ake UbrP
FOTOGRAFO.
senc·110 aparato 1&gt;rocede A ~stirM' e' cuerl&lt;'ard le se@ula es,cru,puJ,osa,mente, !nas,+~·
TA f,T,F,R DE FOTOGRA FIA
W., ó lo que es i,gual, el eS!pmazo, De este
que llegó á. instalair su r.:i.ma en €! bafc6n
modo. se aHvia por algún t.i1'.mpo li l:s nerr1e la ca-sa en g,ue vlv'ia.,
DE «EL TIEMPO ILUSTRADO¡,
vios espi'llales de la presión, Y se defa á 'a.
r~a s-eñorita Ohauilers, ~ooma del orig TODA CLASE DE TRABAJOS DEL ARTE DE LA
naturaleza espacio para :restaurar los carna! en.1' ·rmo, acud,ió al juez denunc1an&lt;1&lt;&gt;
FOTOGRAFIA
tf.lagos
interverteb11a.Jes. que han de iJIIJ)e·
qu e ruquel dol'mitorlo no se aj,u-staba a. Jias
, ESPECIALIDAD: Retratos á domicilio. Jnte·
r,Mohca,s ,ci,s, la morai' y aue su puaor se no!es ~e todas clase~. Edificios, Fábricas. Ma· d.r que las vértebras v-u el'Van a. ju.ntal'se.
Caida vez qua el l)aclente sie ,somete a. 1a
resent:Ia.
qurnan~s. ~eproducc1ones. Reducciones Y am ·
operación ga;n,a un poco lle terreno á la
phficac10nes de todos estilos, etc., etc.
l!Jl juez, sin elillbarg-o, Qeoida.mente fun'Vejez, Y J)()Co á. pooo consigue temer el ~sREVELADO, IMPRESION y MONTAJE
&lt;tamentados los escrúpulos de la s · fJ.orlta
ipmazu tan lig~ro y fle.xfb · e como el de un
Cib.-aullers, le negó el mrundam'cnto prO'hi· Para profesionales y aficionados
joven.
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TERCERA DE MESONES NUM. 61.
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pleno c·ontad.o con la Na,turafoza.
TEL. ERIC. 103
MEXICO.
ofidio!

ª'

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* * ..

Rafael F. Sosa

'

¡

.

�De todo un poeo.

.....
.Por ,pedagógico .¡ue :J.Jairezc.a, la persona á
quien menos conooe calda curul ~ á. sr mismo. No ¡p.odieanos venn.os como nos ven los
oomáis, n.! ooílil.Os nuestra voo OOIII10 la oye

[os orga.n.os d.e IJa voz y los del o1'do, por
lo ouai -el son.ido atl¡quiere un tlimbre di-

funemite.
O&gt;Ja.se en1Jrie Jos &lt;llen,tes et ext.refillo de
una v.ai,a de rrmtle.ra, y prolli11nciese 'lflUl.
vocaH. .cOIIlltimuarrnewte, mientras que eil otro

el 'llOOlto dell m'll!Ild'o. Como ¡pirueba de esto

:ex,t:nemo

úJ1tiano ,piuedlen dtaroo aJ.gi;nos e:xaierimentos reaili~ por el dloctor Laloy.
Si una persona ~oge en Uil' disco de
¡rannófono varias frases ¡p,ronuindada'S ~or
ellJla m!.sma,. en unli61n. ere otras ·pronunc!adl8B por vad'!os aimigos, y h~ que e[ aparo.to ílas reproouooa., ,geoora11merute reconoce
1a 'VOZ de sus rumig-OS, 1&gt;ero 1a su,ya no. Es:tie bJ0clh.o ¡;¡11uaba que 1a voo suena de un
mOldo di.fea·oote PaJJ.':8. el que .ta. p~onunda
y pwra en que ila. oye.
w idi:fe,ne1rncla oo -diebe á la cal.\dad del to:no. Un inJdiiJviid1110 oyie su voo, no sólo á
tra.v:oo de 'lrus ¡pa11tes •s611idas situadas entre

los dforutes, otrai ~roona, tapa.ndose ail misrmo tiem¡po loo ofdos. El oyente observa que
.cada v,ez ,que OQge :1a varn oon los .dientes
,al sonido es más d'ueritie qiw curunklo llega al
oido á ~ s dJ0l adre. El pa.so de U!Il sonido ¡por wn OOOllPO sólildo aiUJmen,ui su inteooi&lt;liaid ry roodiifu:la su oalidad.

UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.
Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en proporcion á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. .Ko hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los sentidos más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos afios, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natural, y no es de extrafiarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. .A.hora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al paladar, y
que tambien revuelve el estómag), no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
rebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la
PREPARACION de WAMPOLE
en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos . del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la
Escuela Kacional de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de Wampole, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." Nadie sufre un desengafio con bsta. En las Boticas.

allfüeMJaJti¡v,MM1,te,

lta.Il:llbién con

***
,Cuando OBi.Yó Isaool M i,·us amigos 1&gt;011·
tioos trataron d,a •pa.s~:r ~n segu,! da la fro~tera é internarse en Francia. y eil gob1er·
no -00nsiti,tmido habfa ordenaao qu-e s,e lei;
exigiera á todos el n omb,re Y la prof,ec:ióu

ha.iciénldoles firmar.
Al Dasar el s ::fl.or Rfos Rosas le pr,egun,
taran:
~¿ Cómo se llam8. u~ted?
--IF'ranciooo Rfos .RC&gt;BlUt
-¿ Prod'esi6n?.
-lLiterato.
-,F1irme usted.

Un andaluz· q,u,e es,pera,t:,a. e·l turno, dYf&gt;

.que dijo .ruos Rosais y contesit:6 al ser
Jn1terr-0ga.do:

10

·-¿'Cómo s.e 11ama usted?
--J os.é Gi:&gt;rd!LV8.

---,¿;Profesión?
--'Literaito.
--F-irme usted.

-.~r.

pero er ca.ro

a

cu~. • • . . . . .

J1JO

zé

eCTibL

En uma a'.mone&lt;la compró un judío un ca.,u,cifijo &lt;le ma,nfil; ry después pedfa por él, á. ~uantos querran oomprarle,
an :(}recto exhoobditank Uno de los co:mpra,dores. uasperado Ilffl' su arvarlc1a, le
dijo:

-Hombr~, ·~ extra.na que pidas tanto
por la ,copia, &lt;manido tan barato ivoendi•stets
el or1.ghl'Rl.

.Como tarjeta,s p-ara los -collJVid-a.dos oá. 1in.
ailmu.erzo., 6 t00m.ida. se wsan 'frecu-entemrmi~ pos,taks ique ;t.eln,g an ia:lguna slgndff~aición para a¡quéH-0s. iAJ¡gunas postale!
-extr.amtJWras t,iien,en ver.da&lt;l:ero nmrúto artrstico, ~ '.a que posea una co1eicción de
·Eillla:s iha,Har!á&gt; sílerowrte OIOas\oo,es II&gt;,a.'ra
u,siar1JaJS.

Pobres Niños...•;:.
Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola v~lun_tad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de sus hijos (hombreó mujer,)
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::¡ue por desgracia abunda tanto.
.'l'oda la descendencia tiene gue
ser tuberculosa y servir de vehí. cuh..al contagio de millares (Je
sel-es. Los niños de ese matrimonio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos ot·gánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc.; etc., y todo por
una complacenda ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos· novios hacer que se
curara el enfermo, pues af.ortu-;
nadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina· maravillosa,
para combatir ese mal:Ja"Creosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus puhtoñes·
han sanado, de que su ~angre·
está pura y de que su ·genera..
ción será sana y robusta.
Si,ncr:)mbiera tanto egoísmo,.
todos nuestros lectores recomendarfan por humanidad"la medicina que dejamos nombrada á los,
débiles, anémicos y á los enfermos d(ll-puln.'Jn, pe~ho y gargan~

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Tras la tragedia el sainete</name>
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