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                  <text>r.

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I

üoXII.

MÉXICO, Dm,ITNGO

16 DE Jumo DE 1912.

Nmr. 24.

•
FIESTA EN EL COLEGIO MILITAR

El señor Presidente de la República,
acampanado de los señores Ministro de la Guerra y Licenciado don Francisco L. d(la Barra,
presidiendo la fiesta en honor del señor Director del Cole¡io Miiitar.
Fot, de EL, TIEMPO ILU8TR.t.no,

�De Soeiedad

371

Jµan el Campanero
• En su pobre cuarto no se oyen más que los gemidos del vien·

hacía tocará vuelo á. Juana y María Luisa. Sus campanas! más
que su iglesia, más que su cementerio, las amaba.
su cuerpo gastado, agobiado en un gran sill6n, con los pies so¿No estaban vivas? ¿no tenían una voz y casi un alma, que
bre la ceniza tibia, piensa. Se dice que es viejo, muy Vibjo, y se asociaba í las alegrías y á los dolorea de todos? No hubiera
que, segura.mente, el buen Dios, lo olvida sobre la tierra. De to- podido decir á cuál de ellas prefería. Juan hablaba á sus camdos los qu~ han compartido sus juegos de niño, no queda ni panas, como si ellas hubieran podido comprenderlo; era verdad
uno: Juan los ha. acostado uno á uno en ese campo de descanso que bajo su impulsi6n, tomaban acentos inimitaqles; sabía hadel cual él es el guardián; y ahora, se siente aislado y casi ex- cerlas vibrar cqn un raro talento. Así es que; itmás daría su
trafío entre esa poblaci6n nueva cuyos sentimientos y gustos no puesto á otro. Obedecerían las campanas á un ex1*'afio, las camson más los suyos. Por eso se encierra cada día más en su pobre panas q:ie durante tantos años no habían tenido otro campanecasucha que se agazapa humildemente contra la vieja iglP" n
ro que el viejo Juan?
junto al pie del campanario.
Caía la noche, Juan se leva.nt6; las fuerzas le~~bían vuelto
Su iglesia! su campanario! he ahí sus mejores amigos, los so· de repente; atraves6 despacio el cementerio y sonri6 á las tumlos que saben todavía hablarle del pasado; los contempla como bas florecidas de crisantemos.
h ~"' ~
su dominio y casi su propiedad.
Penetr6 en la iglesia sombría, donde s-610-lm~ba como una
¿Quién, pues, tan bien como él, conoce la parroquia? Des· estrella roja, la lámpara del santuario. El anc~ tom6 la cuer·
pués de casi ochenta años que entr6 ~n la pequefia sotanita roja da y frot6 sus manos. Se sentía liviano como á lps veinte afios
de ac6lito, sabe á fondo todas las costumbres; hasta no se inco- y dirigiéndose á las campanas, murmur6:
moda, á veces, para d.ecir al sefíor cura, con un tono que no ad- . -Vamos, pobre vieja, hay que trabajar; es peboso á nuestra
mite réplica: Eso se ha hecho siempre aeí. Y cuando el sefíor edad pero, ¿que hacer?
cura quiere introducir en su parroquia alguna reforma que juzCon una afectuosa bondad, a:fi.adi6:
-~
ga útil, tiene que entablar una guerra abierta con el sacristán
En cuanto á tí, hija mía, no me pides sino qlíb te zarandee,
que defiende con valor las antiguas costumbres.
¿no es verdad, loquita?
Pues Juan reúne las funciones de sacristán, macero,campaneY las campanas comenzaron á cantar.
J
ro y sepulturero; estos múltiples cargos comienzan á, peaarle so¡Oh, qué bien cantaban esa noche! ¡C6mo par.cían verdadebre sus espaldas; ptiro no quiere convenir en ello y casi se burla, ramente tener un alma! Ellas tenían una, en efedto: el alma de
cuando el sefior cura quiere ayudarlo.
. Juan que había pasado entera á ellas. Por instan!es, su voz más
Sin embargo, hoy, completamente solo coneigo mismo, está baja parecía la de una madre mecit,ndo á. su hijo enfermo; lue·
obligado á confesar que sus fuerzas se~ van; en esta melanc6lica go ella vibraba con ~entos de dolor desgarrador; pero este grito
tarde de todos los santos, se siente pesado~ terriblemente pe- de sufrimiento se apaciguaba por grados, y sué'toques caían,
sado.
lentos como lágrimas, luego de nuevo su voz se,., t)levaba, subía
La víspera, los preparativos de la fiesta Jo han fatigado mu· al cielo, no para halila._r de ppsar y de muerte, sino para cantar
ch~ y la.a largas ceremonias del día lo han arrojado definitiva- la vida y la esperanza; la dicha sin fin.
mente en su si116n, del que le parece que ni siquiera tendrá la
Sobre la campaña· adormecida volaban los tr,istes sonidos,
fuerza de levantarse para preparar su frugal cena. Comprende desnertando en todos, por su llanto incesante, el 1ecuerdo de los
que ya no sirve para nada. Si el sefior Cura no lo despide es des.aparecido&amp; de un coraz6n amigo, los socorros de la libertad.
Juan tocaba siempre; su frente estaba mojada 11de sudor, espor consideraci6n á sus antiguos servicios; pero él, Juan, no
quiere robar el dine!o que se le da¡ puesto que ya no puede tremecimientos helados corrían por SUB venas; pero una excita·
trabajar se irá; BUS pequefías economías le bastarán para vivir. ci6n febril lo sostenía, no sentía fatiga. Con los ojos elevados
Sí; ¿pero ver otro en su lugar? El, ver adornar su altar, ha· hacia -la b6veda oscura donde cantaban las campanas invisibles,
rrer su iglesia, tocar las campanas...... se resignará. á esto ja- veía pasar, en una luz dorada, á todos los suyos, sus amigos de
más? No podría ir á la misa, sería capaz de tomar al intruso antes; pasaban haciéndole sefiales de amistad y gestos de llapor la garganta diciéndole: Devolvedme lo-que es mío .....
mada.
Además, le sería necesario abandonar su humilde hogar y to·
Juan loa contemplaba, con los dedos agarrados á la cuerda y
do lo que le rodea. Abandonar ese triste jardín de los muertos. continuaba tocando sin darse cuenta de ello; el arranque de la
No. Pero entonces ¿qué hacer? El pobre viejo levanta sus ma- cuerda, remontando hacia la b6veda, le hacía perder pie y le·
nos suplicantes hacia el crucifijo colocado á la cabeza de su le- vantab~ á su cuerpo agotado, que no podía mi. Allá arriba, la
luz celesOO se extingÚfa; L.s ,ombras fugitivas sejborraban una
cho.
-Sefior, llevadme! No tengo más lugar sobre la tierra, dad- desp~és de otra. E;jtonces, con una VClZ ronca quf reson6 en la
me uno allá arriba! He trabajado t&lt;fda mi vida, ahora os pido iglesia silenciosa, Juan. grit6: «Esperadme.)&gt;
Y de repente, sinti6 que algo se rompít en·él; un suspiro se
mi salario ...... Ya n1 puedo enterrará los muertos, ni cuidar
exalt6
de sus labios, sus dedos se aflojaron, se deslizaron dulce·
la iglesia, ni tocar lae campanas.
Juan se detuvo bruscamente; á esta palabra de catnpanas, se mente á lo largo de la cue1da; y, mientras que su cuerpo se aba.
había acordado de repente que había llegado la hora de tocará tía en el suelo, su alma libre volaba hacia el cielo, con las vimuertos. Record6 al mismo tiempo que, después de las víspe· braciones de las campanas.
Allá arriba, en el campanario, Juana y María Luisa se balan·
ras, el sefior cura viéndole tan pesado, le había dicho: Id á desceaban
todavía· con su voz lenta y dulce, que ninguna mano
cansar, J¡¡ap, se os reemplazará por esta noche. Reemplazarlo
'
para tocar las campanas. ¡Ah! mientras que una gota de sangre les daba impulso, tocaron solas, durante algunos mstantes, el
corrierll por sus venB.i no permitiría á' nadie tomar la cuerda que toque á muerto de Jnan el campanero.

to al través de la puerta mal cerrada, el anciano Juan está solo;

J

",.t

.

LA ORAOION

Debemo.s .Pedir el biene.star de las naciones de las sociedades
de 1as familias y de los individuos.
'
'
'fiDeb?~os pedir, en fin, el engrandecimiento moral y Ja dig·
ESTUDIO POÉTICO
m cac1on de la especie humana.
·
La oración es ~ara. ,el hombre una necesidad tan imperiosa
Según la frase gráfica del catecismo cristiano hacer oraci6n ~orno
lo es la resp1rac1on para conservar la vida.
es «levantará Dios el alma y pedirle mercedes.i,'
El
deb~r
de hacer oraci6n nos comprende á todos: desde el
De aq~í r?sulta, que para hacer oraci6n, propiamente hablan~u)remo
Jerarca
de la Iglesia cat6lica, hasta el último cristiano
d~, .so.n md1,spensable~ el alma racional, el conocimiento de la
e
os
c
onfines
del
mundo; desde el autógrata más encumbrado
Div1mdad y la urgencia de la necesidad.
hasta e1 m~s pobre labriego.
Y es supérfluo decir,. en cuanto á lo primero, que todo sér
La necesidad de !~ oración es tan universal, que puede decirhumano ti.ene alma :ª~1onal; en cuanto á lo segundo, que todo
f!a:ue
abarca tamb10n de algún modo aun á los seres irracionacreyente tume conomm1en~o de la. Divinidad; y en cuanto á lo
t~rcero, que solamente D10s no tiene necesidad de hacer ora~l tigre ~ambriento que brama en las estepae del Africa el
m~.
.
páJaro
sediento que gorjea en los bosques de la América, p~tiPorq':le Dios se ~asta á sí mismo y es ~ternameute infinitacamente
hablando, puede decirse que hacen oraci6n á su mamente, mcomprens1blemente feliz.
'
nera.
Pero el hombre no es como Dios, sino como la flor del camuno brama porq_ue tiene hambre, el otro gorjea porque tiepo, que por la .mafíana se yergue llena de vida y por la tarde se ne El
sed, y ~mbos-mamfiestan su necesidad.
doblega marchita.
. El bedumo que viaja por el desierto, cuando ve que se a ro·
. El hombre vive .circundado de necesidades, como vive la rosa
x1ma
a~enazante el viento abrasador, se arrodilla sobre la ~rac1rcundada de espmas.
na,
ext10nde
brazos hacia el lugar donde se halla la tumb
Y súla~ente por la oraci6n puede conseguir el remedio de de Ma~oma Ylos
be pone á invocar á Alá.
ª
esas necesidades.
:
s1
hasta
?l
mismo
infiel
reconoce
la
necesidad
de
la
oración
~or qué, ¿qué es la oraci6n sino la manifestaci6n de una ne- ¿Co~~ es posible que la desconozca el ·cristiano?
'
cesidad con la esperanza de conseguir el remedio?
V1a3eros.
s.omos
en
el
desierto
de
la
vida,
y s6lo con los ojos
~a oraci?n. es un testimonio ,le fo, de rendimiento y de amor
de la fe d1V1samos en lontananza la feliz mansi6n del reposo
hacia. la D1vrn1dad.
eterno.
Es un báleamo eficaz que infunde bríos al alma que desfa~iajeros somos1 Y los peligros nos circundan por todas partes.
llece.
agamos ?rac16n porque nos amenaza sin cesar el viento
Es el áncora de salvación para la humanidad caída.
abrasador dei mundo moderno.
El Salvador del mundo pronunci6 estas palabras: pedid y se
os dará
El no puso lifitaciones, ni puede haberlas en RU inmensa
Entre marido y mujer:
bondad 6 en su poder infinito.
-¿En
qué te par~ces, Catalina, á los diamantes americanos?
Y debemos pe&lt;µr en la oraci6n todo lo bueno todo Jo justo
-No lo sé. Tú duás......
t~do lo que contribuya á nuestra felicidad tempdral y &amp;. nuestr~
-En que tienes un aspecto adlillirable y sin embargo, caredicha eterna.
ces de valor.
' '

""'~

�A etu ali dad es

LA PROT.ESTA DRL NUEVO GC'BERNADOR

El señor Lic. Federico Gon.:ález Garza firmando el acta de protesta.,

RASGO DE UN INGLES

-Quítese usted las medias, orden6 el capitán.
La dama le entreg6, E1ollozando, loe doce mil francos.
-Ahora, dijo el capitán, vuelvan á subir y márchense. Si
alguno se queja á la policía de allí, dentro de dos días estaré en
Roma y le ajustaré las cuentas al delator.
Volvimos á marchar. Ca.lla.mos durante mucho rato. Cuando
ya habíamos recorrido bastantes kil6metros, el notario tom6 la
palabra:
-Sefíores, ¿toleramos tal infamia?
-No es muy correcto, dijo el etrusco. Sin embargo ..... .
-¿Va usted á defender á ese hombre? aulló el notario exasperado,
-Sefiores, dije yo, podemos y debemos arreglar todo. Cada.
uno de nosotros debe 2000 francos á la. señora. Hasta tal vez el
inglés consentirá en pagar una buena parte. De modo que con
mil doscientos ó mil trescientos francos ......
-¡Vaya! contestó el notario. ¿Enqué se mete usted? ¡Pague
lo que guste, pero déjenos en paz. Se viaja ahora. con gente muy
mal educada.
Nadie dijo una palabra máa. Estábamos resignados al hecho
consumado. A las dos de la maiíana el coche E-e dettmía delante
del hotel de la Minerva. Cada uno de nosotros tomó una habitación. El inglés tomo un departamento entero.
A mediodía la sefiora de Ancona, después de haber escrito á
su banquero, tomaba tristemente el chocolate. El inglés solicitó
el honor de saludarla. Sonreía y llevaba una rosa en el ojal.
-Sefü,ra, le pido á usted perdón por mi traición de la.noche
pasada.
-Traición abominable, sefior mío. No es
usted un caballero.
-Sefiora, llevaba encima toda mi fortu·
na: dos millones en billetes del Banco de Inglaterra ...... .

-Oiga.n ustedes de lo que fui testigo hace unos veinte afioe,
dijo un alegre anciano: Iba de Siena á Ro·
ma en diligencia. Eramos seis dentro del co·
che: una dama de mediana edad, un notario, un pintor, un mercader campesino, un
orfebre de joyas etruscas y un servidor de ustedes. El cupé estaba tomado entero .por un
inglés solo, alto, flaco y altivo. Entre el interior y el cupé, por encima del asiento, no
había más que una cortina de cuero.
LAS GOLONDRINAS
Este detalle es importante, pues el inglés,
que no decía esta bocaes mía, oía perfectamente lo que decíamos en el interior.
Canción de los niños de Rodas
Salimos de Siena á media noche. Al amanecer, pasado Radicofani se deEtataron las lenguas. A mediodía ya nos conocíamos todos;
Veo, golondrina. de alas blancas, ojos bripero principalmente sabíamos la hibtoria de
llantes,
blanca pechuga.
la dama, cuya lengua no paraba un instante.
Trae
del buen tiempo las gratas horas.
Era viuda de un abogado de Ancona y Ee di¿Querré las plantas del fértil campo?
rigía á Roma para pasar las fiestas de Pascua.
A ella le gustan tortas doradas, queso y
Se había procurado la concesión de una auvino.
diencia particular del Padre Santo. Disfru·
¿Nos darás algo, vecino, ó no nos vas á
taba de una posici6n acomodada; catorce mil
dar
nada? Si nos regfl.las algo, bien..... pe·
ochocientas sesenta y siete libras de renta sóro si no, guarda, guarda, que nos hemos de
lida. Se llamaba Eufemia y tenía cuarenta
llevar de tu morada la puerta, y la mujer y
y tres afíos.
Jo que recatas dentro.
Durante la noche atravesamos Viterbo.
No nos costará trabajo, que está bi~n poco
Después, en medio de las tinieblas de una no, :1señor Lic. Federico González Garza,
che sin luna, entramos en las soledades de nuevo Gobernador del Distrito Federal. medrada. A tí te llevaríamos también, si
dieras cosa de valor.
la campifia romana. El momento era oporAbr~ á la golondrina, abre las puertas de tu morada. Abre,
tuno para hablar del bandolerismo. El notario nos relató tres ó
cuuro aventuras realmente dramáticas, en las cuales los viaje- que no e.on ancianos los que llaman, sino nifios.
ros de diligencias, berlinas ó sillas de posta llegaron á Roma sin
una céntimo.
-¡Ohl-dijo la dama-yo no tengo nada. Llevo seis mil
francos en billetes de banco dentro de cada una de mis medias.
Les entregaré este portamoneda que contiene noventa y tres
francos. ¡Qué venganza!
No tardaron en venir. Oímos un tiro. Los caballos se encabritaron, la diligencia se detuvo. Veinte bandidos con la cara
tiznada de hollin, rodearon el carruaje.
El capitán abrió las portezuelsa y nos hizo baja.r á todos á la
vía Flaminiana.
-El tempo apremia, dijo. Si dentro de diez minutos no tengo diez mil francos en mi poder, lo registro todo y me apodero
de todo: relojes, alhajas, dinero, papel y pasa portes. !He dicho
diez minutos!
Entonces el altivo inglés se adelantó hacia el capitán, le saludó cortésmente y le dijo:
-Sefior capitán, la operación será breve. Esta señora lleva
seis mil francos en la media derecha y seis mil en la media izquierda. Aun saldrá usted ganando.
-lQué horrorl-exclamó la dama. Los demás viajeros calla·
Los señores Gobernadores, entrante y saliente, Y altosffuncionarios
ban, y en el fondo, si he de juzgar por mi pensamiento, no esdel Gobierno del Distrito, en la protesta del señor Lic. González Garza.
iaban descontentos por aquel desenlace.

Aetu'.a(idades
Fiesta deportiva en el Colegio Militar en honor del Director.

'

!

(FRAGMENTO)

[Leyendo á_San Agustín]
N? transitorio bien busca mi mente
N1 corpórea beldad- ruina y despojos:
N? el c~ndo! de la lu~ ~rata á los ojos,
N1 la miel, m el maná, m flor, ni ambiente;
No trovas, no pe1fumes, ni en la frente
Equ~vocas coronas; no los flojos
Deleites del se~tido.. . . . ¡Qué de abrojos
Hay de su abismo en la fatal pendiente!
Al Bien indefectible tiendo el vuelo
Y ~ la Belda.d que nunca desmejora,
Y a la Luz sm mensuras y sin velo:
Un interno dulzor mi alma devora
Como entre aroma y música del Cielo
Am~ndo á Dios-Delicia tiiunfadorat'
ISMAEL CRESPO

•••••• ~ •••••••• • •• t ••••••••••••••••••
• ••

...E~.~~ai~ ·a;i ·~¡~~;~·;·~·e;~~;i~·~·········
concierto musical de la mafí.ana
un ~co grave, dulce y argentino'
se dilata ~n el valle....... ¡ Es la campana
de la ermita cercana!
Impío, ven conmigo; y tú cristiano
ven conmig~ taro bién. Dad~e la man~,
Y ~ntr~mos Juntos en la pobre ermita
solitaria, pacífica, bendita ....
Antq el ara inclinado
ved all~ al sacerdote...... Ya es llegado
el sublime momento ..... .
¡~levad un instante el pensamiento!
El duefio de esa gran Naturaleza
que admirabais conmigo hace un instante
el S~berano. Dios de la grandeza,
'
el Dios del rnfinito poderío
¡es Aquel que levanta el sa~erdote
en .su trémula mano!
l De rod~llas ante El! ¡Témele impío!
¡De rod1llasl ¡Adórale cristiano!
Yo también me arrodillo reverente
Y hundo en el polvo,ante mi Dios,]¡ frente
JosÉ HARÍA GABRIEL GALt\N

··---

CONSEJOS

---··----·"'"

IDEA·L SUPREMO

ADORACION

1 111111

INSOMNIO
Ni una estrella en el cielo que dieipe
De la noche la densa oscuridad
Ni de la hrisa blanda que suspira
El beso 1ulce que á las flores dá.
Tan solo se oye de la helada lluvia
Las gruesas gotas que cayendo están
y el canto de esas aves que preceden'
Al so~lo da la horrenda tempestad.
Felices los que duermen al infl.ujn
Del ángel cariñoso de la paz!
Dci~dichado aquel que va contando
Las ta~des horas que en la torre dan.
Negome el sueño su anhelada calme
Consuelo grato en horas de pe~ar·
'
Que el suefio como imagen de Ja'muerte.
E; dulce la muerte, aunqu&amp; fugaz.
FRANCISCO SOSA.

Asalto de esgrima entre los Profesores Me;igna; ;Rodrígu~z.

•••••

373

•

DOS SEPULCROS

Brigadier Felipe Angeles,
Dirtctor del Colegio Militar, ascendido á General de Brigada.

Sin que lo sepa nadie
guardando igual misteri~
en dos sepulcros tienes '
augusta posesión·
el uno, donde du'ermes:
está en el cementerio
el otro, donde vives:'
está en mi coraz6n.
JOSÉ

Cuando)e mueran tus ilusiones
y ya no tengas fe en el amor
pliega las alas de tus canciodeP
busca en el c~elo mundo mejor.'
Nunca remegues dtl tu creencia
nunca maldigas de tu existir
'
Y por escudo ten la concienei~
por esperanza tu porvenir.
'
En los zarzales de· este camino
por donde cruza tu juventud
romper no dejeti cual frágil lino
la veste blanca de la virtud
Si sufreP, piensa que en ~ata tierra
todo entre sombras y duelo va
que es nue!tra vida perpetua guerra
y que muy lejos la dicha está.
. Busca, si llora11, el crucifijo,
siempre tu madre contigo esté,
sabe ser hombre, sabe ser hijo
e11pera, lucha, combate, cree! '
MANUEL GUTIERREZ NAJERA.

ZORRILLA.

Ejercicios en barras por los alumnos del Colegio.
Fots. de Et Tiempo Jlu, trado.

�Aeta ali da des

374

\

A et o &amp; 1id a d e's .

L~iS VOLUNTARIOS EN ZUMPANGO

'

hago? me pongo de rodillas, le cuento todo lo que me apena, y ·
Cuando me levanté, ella me abrazó sollozando, y me dijo:
cuando me levanto, siempre tengo el corazón más ligero. Usted
-Has
tenido una idea salvadora. Ahora que,me has hecho
ea muy joven todavía. para sentir esto. Pero día llegará en que
pensar
otra
en Dios, me siento reanimada, y conozco que
pue~ comprender por qué se ensefia á los nifioa á decir todos he de volvervez
á recobrar el valor.
·
los d~,s:,
J.&gt;adrenuestro
que
estás
en
loa
cielos.
, •_¡ _, .
Y, en efecto, desde ese día todo marcha mejor en casa. Nuestros corazones se han aligerado. 11 oraINCENDIO,DEL CINE CASINO
ción de la noche es para noaotr.Qs una es•
pecie de descanso y refrigerio. ·
¡Pobre ancianita!
No podía ella sospech11r siquiera, mientras me contaba su vida, el bien que iba
á hacerme.
··
Después no la he vuelto á ver más. Pe- .~
ro máS' de una vez la he bendecido.
00

F.

SOUVESTRE.

.....- - - · · - - - - . ·:i-. .

TRABALENGUAS
Haciendo práctica de tiro al blanco.

Grupo de voluntarios después de los ejercicios.

¿Y CON DIOS NO CONTAIS PARA NADA?

engefiándome el portazgo, trató de emprender otra vez ª~.camino: Puse entonceil la mano sobrA una de las varas y la d1Je dul-

. : y no ~e cu esta ningún
cemente:
.
-DeJ'adme yo voy al rr,,1smo
.sitio,
'
t~abajo. ~mpu¡ar vuestra carrena casi extenuada por el esfuer·
tilla.
.
zo' que hacia empujando hacia
y sin esperar la •contestac16n
adelante una pequeña carreta.
eché á andar.
La. escarcha que cubría el caLa pobre anci~na no _opuso re·
01ino hacía la tarea doblemente
sistencia. Me d1ó sencillamente
difícil.
;
las gracias y siguió andando á
Jadeaba estrepitoeamentP, se
mi lado.
paraba á cad~ paso fa!ta,de fuerSupe entonces que venía del
zas y en seguida volv1a a la emmercado
de hacer EJUS compras
presa con nuevo ardor.
para
revenderlas.
.
Medió lástima de ella; y el reHacía
ya
treinta
años
que
VI·
cuerdo de mi madre que acudió
vía en ese comercio, el cual le
á mi mente me impulsó á apro·
había producido lo bastante pa·
ximarme á la anciana q-ae acara educar á tres hijos.
baba de pararse otra vez.
-Pero una vez que hubieron
_:_¡Hola buena anciana!-le
crecido y estuvieron hechos unos
dije sonriéndom~ - lleváis ahí
robustos mozos, me los quitaron
una carga demasiado grande pa-dijo la pobre. m~jer. -Dos
ra vuestras fuerzas.
murieron en el eJérc1to y el otro
-E~ verdad, hijo mío-me
está
prisionero.
conte:itó ella, parándose y lim-¡ De modo que otra vez os
piándose la frente, en la que el
encontráis sola, sin más recursos
sudor se mezclaba con la escarVista de la Plaza PrincipaÍ de Zumpango.
que vuestras fuerzas!
cha. Las fuerzas se van con los
Y al protector de los que no
años mientras que el peso que
.
tienen
á
nadie
no
lo
contáis
para
nada? Mire ·usted,· aun cuanhay que arrastrar es siempre el mismo; y sin embargo, ved
do
sea
vieja
y'
pobre,
la
idea_
de
qu,e
el. ~ey de todo. nos ve, nos
cómo Dios hace bien todo cuanto hace. Jamás ábandona á los
'uz a y todo lo tiene en cuenta, me sostiene. Cuando estoy mu~
pobre,1.
·
1 d'
· '6
La prE1gunté á ·dónde se encaminaba ella en ta 1sposrn1 n, Y ~n~ada y parece que mis piernas no me pueden sostener, ¿qu
En cierta ocasión hube de encontrarme con una pobre ancia-

i,
l.

·' '

'

En la literatura popular es preciso coriiar el trabalenguas, que emplean mucho
los nifios en sus horas de juego y distracción:
El arzobispo de Constantinopla-se
quiere desarzobisconstan tinopolitanizar,
- el desarzobisconstantinopolitanizador
-que lo desarzobisconstantinopolitaniz11se-buen desarzobisconstantinopolitanizador será.
-El cielo está engarabintintangu)ado¡
-¿quiéu lo desengara bintintangulará?.
.
,
.
.
El desengarabintintangulador- que lo
La fachada del Cme Cas11)0, despues del mcend10, el II del actual.
desengarabintintangulare-buen deserigarabintintangulador será.
No contesté, pero noté que una luz bienhechora llenó por
-Ea el campo b1y una cabra ética, perlética, pelapelambré·
completo mi alma.
~li
Oyendo hablar á la pobre anciana, mi corazón latía fuerte- tica, p9lúa, pelapelambrúa.
Tiene los hijitos éticos, perléticos, pelapelambréticos, pelúos,
mente.
19. veía coja, con la cabeza temblorosa, el cuerpo medio do· pelapelambrúos. Si la cabra no estuviera ética, perlética, pelablado, como si se inclinase para recoger su sudario, y me sor· pelambrética, pelúa, pelapdambrúa, no tuviera los hijitos éticos, perléticos, ~pelapelambréticos, pelúos, pelapelambrúos.
prendía verla más fuerte que yo. Tan
cierto es que el hombre necesita de otro
µunto de apoyo que no sean los miamos
hombres, y que para tenerse firmemente en ese andamiaje que forma la vida,
hay necesidad de una cuerda que está
atada en el cielo.
·Ü.1jando dejé á la· Yendedora, me dió
las gracias,: Pero á decir verdad, yo era
quien debía es~ar reconocido.
En efe&lt;;t,o, ella había despertado en mí
una,.s ide!,U! que, muc~o.~tiempo hacía,
go¡mían allá en el fondo de mi alma.
Llegué á mi casa preocupado con el encuentro que había ,tenido.
.,. Aquella noche, mi mujer estuvo bastante triste. Cenamos sin. hablin uua pa·
labra, El niño se durmió. lJespués nos
qyedamoa¡¡Jµnto al fuego, que. se extingma poco á poco.
Llegada la hora de acostarnos, tomé
la mano de mi querida esposa, y echándomela sobrªla espalda, la dije:
-Mira, hace ya mucho tiempo que so·
brellevamos nuestras penas ((completamente solos.» Pidamos á Dios que tome
parte en ellas.
· Y me puse de rodillas. Mi mujer hizo
otro tanto sin decir palabra. Empecé enAspecto del Salón de Billares, anexo al Cine Casino, después del incendio.'
tences á repetir, una por una, todas las
Fots. de El Ti~l!tPº nustrado.
oraciones que había aprendido en la niñ_ez, y que despué3 habían quedado, como en depósito, en un
Guerra tenía una parra-y Parra tenía una perra--y la perra
rincón del corazón. A medida que las palabras se me iban vide
Parra-se metió en la parra de Guerra-Y. Guerra le peg6
niendo á la memoria, me parecía ·encontrarles un sentido para
con
la,porra á la perra de Parra. -Oiga usted, compadre Gue· ·
mí desconocido basta entonces.· Era un lenguaje que entendía
r.a, - ¿por qué le ha pegado usted con la porra á la perra?-Por.
por primera vez.
No sé si algo semejan~e ocurri6 á·mi mujer, lo cierto es, que que ·!i la perra, de Parra-no se hubiera metido en la parra
de Guerra, -Guerra no le hubiera pegado con la· p~tra á la·
·
pronto la oí llorar muy bajito.
perra.

'1

1

'

-

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~

--:;....;:,;,_~~_,, . _....,___. ___

Los voluntarios pasando revista,

.... -. -... ~-·-·_,,.,,•....

I•

Fots. de El Tiempo Ilustrado.

----------------------..

·--·

�··- --

_ ......... - .--1.

...-~ ... .....- .......

·---·· -

.,. _.

El teatro, lleno, naturalments, y estará en el mismo estado de
No sabemos qué
congeetión
ca.da vez que se anuncie la obra de Jonee.
enca.ntoofrecen las
Que
sea
para el mayor bien y gloria de todos.
co!!tumbres japonesas á los pueblos
de civilización occidental. Excelentes escritores se han esmera·
En el propio teatro, el autor, traductor, ~ctor y representant.e
dolen pintar los extrafios hijos del Imperio del Sol Naciente,
de
la Compañía, don Alfredo Nao de Allar1z, celebró su ~enefi·
con sus hábito3 tan diferente3 de 109 nuestros, tan pintorescos y
cio
con un complexo programa, en el que figuró el ~ov1do se·
tan originales. En una época, el japonismo constituyó una ver·
da.dera manía. en las sociedades europea9 y am~ricanas, y vimo~ gundo acto del ceVals de Amor» y el tercero de ccJ u1tn Segundo»
desfilar en libros y teatros desde Pierro Loti hasta los humildes (en el que Allariz hizo el Próspero), asi como un paso doble ori·
ginal del beneficiado, ccGenio Ale·
autores del género chico. Los poegre»
y el vals ccVen á mí,» canta·
tas á lo Manuel Ugarte nos hiciedo por la Ptiral como ella sabe haron 11ofia.r •n cajas de laca, biomcerlo.
.
doe y abanicos; los del género JoItem
má!:
ccLa
Cuarta
Plana,»
sé Juan Tablada nos hablaron más
por
E8peranza.
Iris.
Nadie
habrá
en concreto, ponderando la fuerza
olvidado
aquel
papelerito
de
esa
y las virtudes cívicas de los nipozarzuela, que cre6 la Iris hace al·
nee-. Puccini, el gran músico, higunos años en el Teatro Principal
zo cantar como un ruisP.fior heride una manera inimitable. La
do á la dulce Madama Butterfly,
Iris, más mujer, menos ingenua
y un compositor inglés de opereahora que entonces (cuando era
tas, Jones, confeccionó 1&lt;La Gei·
casi una chiquilla) ha ganado en
sha,&gt;, cuyos aires melodiosos anfacultades
lo que perdiera, quizá,
dan de boca en boca desde haee
en
espontaneidad.
Y es de .aotarse
algunos afios en las principales
la ductilidad de su tempera.roen·
ciudades del mundo.
to, tan fácilmente adaptable á loe
&lt;'&lt;La. Geisha&gt;, ha gustado mucho
caracteres
más disímbolos.
en México desde que la estrenó la
El
sefior
Na.n de Allariz no de·
compafíía Scognamiglio, con una
be qm•jarse del éxito de esta fun·
propiedad inusitada en aquella
ción, que estuvo muy cooourri·
época y con elementos de tanta
da.
valía como las sefioras Perreti y
Gatini. Pues bien, la ccGeisha»
que vimos el viernes ;último en
Al despedirse la compafi{a dra·
Arbeu,:resultó aun mejor y más
mática
del Teatro Colón, deja co·
bien interpretada.
mo
saldo
á su favor en el movi·
.Si el Japón fuera realmente comiento
artístico
de esta culta cañfo nos lo representaron los pinpital los siguientes valores: «La
tores escenógrafos y los sastres de
Vida es Sueño,» «El Tribuno,•
la troupe Alba, sería un pais ence
En Flandes ee ha puesto el Sol,,,
cantado. Aquella c&lt;casa de té» del
ce
Lo3 Espectros,» ce El Misterio del
primer.acto, es:un primor de graDolor,» &lt;tEl sefior Feudal,» «Pue·
cia y elegancia, y en los trajes de
bla de las Mujeres,» «El Duelo,»
ªª!11urai8, bonzos y geiehas, la seda
«El
Místico,» «El Tif6n» y otros
y el oro ofuscan la vista con sus
de
buena
ley que se escapan á
irisados cambiantes. Generálmennuestra memoria.
te s.e ha.nía. atendido de preferen·
El juicio, en definitiva, que decia el atavío de las mujeres: en
ja
entre nosotros la Compafiía es·
Arbeu tan lujosa es la indumenpafiola,,
puede resumirse en pocas
taria. de ellas como la del sexo
palabras. Mufioz es un actor confuerte.
TEATRO ARBEU .-'·Geisha." Final del 2Q acto,
cienzudo y empeñoso, mucho más
Por la mise en scéne, · por la rihábil para la comedia clásica, de
queza del decorado y la exactitud
veraos
musicales,
de
grandes
periodos
ampulosos, de situaciodel paisaje, la empresa merece el más caluroso elogio. Por la
nes
heroicas,
que
para
el
moderno
teatro
á la manera francesa,
representación de los actore3, se ha conquistado un nuevo triunfo.,Mirad á nuestra paisana Josefina Peral, cuán linda se mues· Muñoz recita límpida.mente y sabe imprimirá cada frase la catra en su papel de Mimosa, y con qué límpida voz asciende á dencia necesaria, ~in aparente eefuerzo. En el resto de su Comnotae más altas que las e~trellas. Ella supo consolarnos de la pañía hay buenas voluntades y regulares aptitudes, ma1 com9
triete retirada de María Lui~a. Labal, quien habiendo aparecido no logr&amp; descollar ninguno de sus elementos, la critica calla mi·
'en:el primer acto haciendo una japonesa rubia y con alguna sericordiosamente la relación de nombres pronios.
Ya para salir con destino á San Luis Potosí, el actor Mufioz
otra impropiedad, fué siseada basta producirle un berrinche de
nifia chiquita, á su edad! La Pdral ha recibido por su fina la- nos dió «rierra Baja,» en su función de beneficio. El emocionan·
bor en esta pieza más aplauso3 qne en todas las demás de su re- te drama de Guimerá hizo vibrar una vez más los nervios de
nuestro buen público, que encuentra en el robusto campesino
pertorio, juntas, teniendo que bisar ca.si todos sus números.
E~peranza Iris hace una inglesita que no hay más que pedir, catalán Menelich, rasgos muy semejantes á los que ofrecen 1011
ló cual á nadie debe extrafiar, pues el talento de Esperanza ha hombres de nuestras clases rurales.
Como pendant á pieza tan sombría, se ofreci6 «EL Autom6vib
pasado á. la categoría de dogma de fe entre los aficionados á la
de
Bena.vente, una.·comedia hermosísima y escrita con el donai6pera bufa.
Citemos también á Cabello, el notable barítono, y, en gene- re peculiar de don Jacinto.
La última noche, «En Flandes se ha puesto el Sol, y la tem·
ral, á todos los artistas que integran el numeroso personal de
porada qued6 cerrada con broche de oro.
•
«La Geisha..1

..-..., .......
__

-

---

"-

-

....

***

***

TEATRO ARBEU. - "Geisha."
Esperanza Iris en el papel de Miss Molly.

-·~- -

,,- -

-

�L.,a

l!a Ciodad de los Aotórnatas

Ciudad de los Autómatas
~

====~

I
Al leer H&gt;1rry Srnithson en la. séptima plana del «New York

H':lraldn aquel anuncio,.com prandi6 que había hallado el mirlo
hhrnco tanto tiempo perseguido.
El anuncio principiaba con mayúscula11 grandísimas: ,,Queréis Rer reyes por poco dinero?» y debajo de esta sugestiva pregu 11ta. se leía lo siguiente: ce El día 6 de Marzo se subastará en el
e:itudio del notario .Joahua Hala, la villa de Westonia,. situada
en el Estado de ..... Dicha ciudad se compone de doscientas
treinta y cuatro casas,. de tres iglesias, metodi~ta, reformada y
cat6lica, de un mercado, un teatro y dos circos de gallos. Todas
estas ~onstrucciones Pon de madera ~y se hallan en buena_conservaci6n. La villa de Westonia, situada en medio de magníficos bosques, disfruta de
gran salubridad, gracias á las
constantes brisas del Oeste, que
. á más de darla nombre, lasaf nean y ventilan durante todo
I
t&gt;l afio. ¡Animar8e, millona·
ríos, y no despreciéis ocasión
tan magnífica para demostrar
á la vieja Europa que un amel'Ícano se hace rey con s6lo quererlo! Tipo dfl ta8aci6n: .....
380,000 dollars. »
Lo que el anuncio no decía
era que los fundadores de Wes·
tonia habían tenido que ab~n·
donarla, despues de haber intentado hacer de ella una villa
11grícola, pues aquellas 'brisas
ciel Oeste tan sanas., secaban
todas las cosecha!l, y fuera cie
las encinas de los bosques vecinos, ningún vegetal podía
crecer bajo el latignzo perenne
del viento. Por tal cau~a íse
deshacían de la ciudad, ,en·
diéndola como si fuese un mueble viejo.
Mas esto no era inconvenien·
te para Harry Smithson; al
contrario. El opulento inventor deseaba desde hacía mucho
tiempo retirarse á un lug11r
apartado para dedicarse á sus
estudios de mecánica y á la
construcci6n de sus maravillosos aut6m11tas, sin temor á ser
interrumpido por visitas y preguntas. Westonia reunía todas
las cualidades soñadas por el
mecánico. Et-itaba lejos de ierrocarrilet; de otras villas, y á nadi,e se l~L
ocurriría. visitar poblaci61 tan pocó inte~ ··
resante. Asi, cuando el abogado de Smifü:_~.in le particip6 que era ya duefio de la.
ciudad de madera, el inventor Jiquid6 todos sus
Rsuntos, compró víveres y conservas en abundan·
cia, encajon6 iostrumcantos, máquinas, subslancias desconocidas, aparatos elé1Jtricos é infinidad
da vaciados y reproducciones de e~tatuas antiguas, y cerrando
su casa se march6 completamente solo á Westonia. Aquel rey
iba á su reino de incógnito y ningún súbdito le esperaba.
Una vez posesionado de sus dominios, Harry Smithson despidió á los custodios de Westonia, instaló su laboratorio en el
P.l teatro, y encerrándose en él dejó la ciudad en poder de las
brisas del Oeste, que pasando raudas sobre su ahij~da, silbaban
en las calles desiertas, se filtraban por los balcones cerradoE'!, y
al alejarse, encorvando los árboles de las sel vas cercanas, arras·
trabs.n entre sus remolinos guedejas de humo violáceo arrancad!) al penacho que temblaba constante sobre el laboratorio.
De la ebullici6n de los más diversos cuerpos nacía aquel humo. En inmensos matraces&gt; en panzudas redomas, en alambi·
ques, en hornillos, hervían líquidos extran.os, que pasaban de
unos en otros, cambiando de color y de densidad. En un rinc6n
&lt;lel escenario zumbaba una rueda dentada, y la tira de una correa sin fin se perdía en la alta sombra de las bambalinas, mientras las barras de crietal de un aparato eléctrico lucían en la or-

questa, y junt&amp; á la concha una mesa sustentaba infinida_d de
cajitas llenas de tornillos, tuercas, clavos, gozne1.1, rue~ec11laF1,
muelles y otros herrajes menudos. Y vigilando todo, Harry
Smitbson iba y venía, sin más espectadores de sus movimientos que unos seres inm6viles que ocupaban los palcos, las butacas, el anfiteatro, llenando toda la sala con sus cuerpos blancos.
Aquella multitud estaba silenciosa, y en ella los rostros eter·
nizaban una sola expresi6n inalterable¡ laR manos y los brazos
permanecían quietos, petrificando un gesto, un ademán. Allí
había hombres y -mujeres en la fuerza del vivir, de facciones se·
renas, purísimas, impecables, arm6nicas; augustos viejos de bar·
has fluviales y expresi6n orgullosa; máscaras terribles de hem·
bras hermosísimas que se coronaban con amenazadoras cabelleras de serpientes; olímpica!
cabezas desligadas de la tierra. Aquí y allá surgían de P.ntre la gloriosa multitud de las estatuas, algunos rostros de líneas universal·
mente conocidas.
En un ángulo, la Venus de Milo derra·
maba la serenidad indiferente de sus ojos
profundos, llenos de pensa·
mientos ignorados. Apoyándo·
se en la maza, Hércule1:1 repo·
saba con la expresión bondadosa, de quien no teme, mien·
tras Diana, alzando el brazo sobre su espalda virgen, extraía
un dardo de su carcaj de caza·
dora, Mercurio se cernía sobre
sus sandalias aladas, Agripina
sonreía enigmática bajo la torre de sus cabellos y el FauLo
danzaba saltarin: sobre sus pi~s
capríneos.
Las manos de Harry Smith•
son habían moldeado todas
aquellas esculturas, y forma·
ron las estatuas con planchas
de metal esmaltado, que adop·
tándose unas á otras, reproducían las divinas formas de los
mármoles y ocultaban elprodigioso mecanismo de sus movi·
mientos.
En fuerza de estudios, tan·
~
teos y ensayos, el inventor ha·
bfa conseguido crear unos aut6matas maravillos~s que andaban y se movían sin la rigidez propia de los aparatos me·
cánicos .. Salvo la pala b:ra,
aquellos mufiecos eran hom·
bres. Los resortes, espirales y
muelles que llenaban sus máneos latían como cerebros go·
bernando desde allí los moví·
mientos del cuerpo todo.
La ingeniosidad de Smith·
son había descubierto un motor
econ6mico en el perenne hura·
:
cán del Oeste que silbi.ba sobre
·· ·
·
Westonia, y todos los autómatas tenían en el costado una hendidura que absorbía el vien·
to y lo empleaba como fuerza motriz. Los ensayos hechos por el
mecánico le permitían contar con el éxito de su obra.
Asi. cuando al anochecer de una tarde de invierno, coloc6 to·
do3 loé autómatas en plena·calle y el aire se introdujo en aquellos
armazones de metal, Smithson no se sorprendió ante el resultado previsto. Apenas el viento empez6 á mover las ruedecillas,
las estatuas se movieron con ademanes rítmicos y flexibles. S6lo 102 rostro:1 no cambiaron de expresión.
Lentamente unos, presurosos otros, según la velocidad res·
pectiva de sus mecanismos, los aut6matas se desperdigaron, po·
blándola de siluetas clásicas. Cual si obedeciesen al espíritu que
un día las animara, aquellas formas buscaron durante la noche
lugar adecuado á su hermosura, y cuando el día naci6,'Diana
reposaba junto á. un bosque, entre cuyas ramas· reía el Sátir?,
mientras la Venus manca esperaba en una plaza el homenaJe
del pueblo y su hermana, la de Médicis, tanteaba con él pie,
pudorosa y estremecida, el agua mansa de .un estanque~publico.

•

II
En el silencio de la nocht\ Harry Smi tbson reflnionaha !&lt;enta~o ,en su despacho. Des&lt;ie que los autómatas anduviero~ por
pr~mera vez, habían tramcurrido algunos ~ e~es. Durante ellos
el_ mventor s6lo tuvo motivos de júbilo, pues las estatuas, obe~
dientes á su mecanismo, se movian silenciosas, sumisas, tan ar-

,:

A

'l

379

cir en sn puE:&gt;blo. Semej,rnte c11mbio explicaba la inquietud de
los autómataP. Como todos su~ movimientos se habían reglamen·
tado á una fuerza que los regía y ordenaba, la aparición de una
energfa contraria había de producir efectos contrarios también.
Los autómatas que habían 1:: ido dóciles con un viento, se torna rían rebeldes con otro. La permanencia en Westonia podía ser
peligrosa. Por un movimiento
instintivo, Smithson se fué á
la puerta y corri6 el cerrojo.
En aquel instante son6 rumor
de pisadas en la escalera. E l
inventor, oyéndolas, empali·
deci6 intensamente. El rumor
se acercaba, convirtiéndose en
un ruido mecánico, ia6crono,
seco, semejante al producido
por el acompasado andar de
un ejército, creci6 y al fin se
detuvo ante la puerta tran·
cada.
·
Hubo un instante de silencio, luego el batiente de madera cruji6 bajo una presi6n
poderosa, igual, que no desfallecía un instante, y Smithson, de pie junto á su mesa,
vi6 cómo el cerrojo se doblaba, se retorcía y saltaba fuern
de su enganche. Las manos del
inventor acariciaron un rev61ver para vol verlo á dejar. Después el picaporte se alz6, giró
la puerta y las estatuas entraron. Agripina y el Fauno venían los primeros. Tras ellos
,
.
blanqueaban las espaldas de
los &lt;lE:mas, y cien brazos se extendían, estremeciendo millares de
ded.os afilados. ~ nte el avance inevitable de los aut6matas,
S~1tbson retroced16 hasta la pared. Agripina y el Fauno le si~meron. El cuarto se llenó de dioses y de diosas que se empuJ~b~n hacia el inventor y que, acorralándole contra el muro le
hicieron caer sentado en un sillón.

monioRa~ente bella_s, como imagen de un suefio realizado. Pero
de~d~ hacia alg,ún tiempo, aquel callado pueblo parecía intranq,mlo. Por dos ? tre~ veces Smithson tuvo que detener en sus automatas gestos 1~qmetos que rompían el ritmo divino de eus formas. Aquella misma tarde. h~bía tropez1do en una calle a parta·
da con la eetatua de Agriprna, y el autómata de la emperatriz
lo detuvo echándole una ma·
no al hombro y apretándosela
con fuerza inmensa. Al fin
pudo desasirse, y mientras la
sombr~ augusta desaparecí~
en una revueltu, pasaron corriendo Diana y el Sátiro,
que huían del bosque.
Aquellos· sucesos inquieta·
banal mecánico, quien se perdía en suposiciones sobre la
causa que los podría originar.
Pensando en algodesconoci·
do trastornaba los 'antes perfectos mecanismoe, se.absor·
bi6haciendo cálcufos en un papel. Pero por más que trataba
dedescubrir la falta,no lo con·
seguía, Los cálculos estaban
büm hechos. La fuerza media
del viento producía tantas y
cuantas revoluciones en las
ruedecillas del cerebro, y á
aquéllas correspondían movimientos previstos, ademanes
amables, en los que no entra, ,./;
ban ni la presi6n amenazadora
i , '
de Agripina ni la fuga desor...
denada de los dioses silvanos.
Cuando más abstraído estaba en sus cálculos, el viento silbó en la plaza. Su impulso ralanCon movimien~o paueado, la Emperatriz extendi6 entonces sus
ce6 una de las persianas del balcón del inventor, y empujándola
manos
he~mosí~1mas, y apretando con ellas el cuello de Smith·
la cerr6 con golpe seco, que repercutió en el cuarto. Smitheon le·
son,
apreto
la carne con una fuerza irresistible y tranquila que
vant6 los ojos, y al mirar la pereiana cerrada dió un grito. La ho·
. ja empujada por el aire no era la izquierda: era la derecha. La cerraba poco á. poco SU!! dedos férreos, incrustándolos implada ble·
ráfaga venía del Este. El constante viento de Westonia había men_te en la piel. La asfixia nubló los ojos del mecánico y sus
cambiado. Tid vez en r~motas comarcas c~yeron bosques enteros, pup1_la_P, antes de cegar para siempre, vieron cómo el autómata
se alzaron montes y mientras para las brisas del Oeste nacieron homw~da le eoltaba una vez terminado aquel movimiento de su
obstáculos, para las del Este Ee allanó el camino. Smithrnn cal- mecamsmo, y salía del cuarto, sereno, tranquilo siguiendo á sus
cul6 inmediatamente el trastorno que tal mudanza. iba á produ- compafieros, cuyas huecas pisadas resonaban sobre los escalones.
MAURICIO LOPEZ ROBERTS.

.,

'•

�PASATIEffiPOS
•
A UNA ESPOSA
JEROGLIFICO COMPRlMIDO

...

jJI!

y

colóquensi así:

CADENA

5ooloootoooo6áo

* **

+ + +
+ ] +

O

O O

O

O

O O

Flor.

Altares.
Si con la precedente explicación no tie·
nen ustedes bastante, ahí tienen otra:
Adjetivo.
.
Río de la China.
Nombre de mujer.
Indicativo, segunda persona.
O O

+ + + + +
+ 3 +
+ + +-+ +
+ 4 +
+ + + + +
+ 5 +
+ + +

Pasi6n.

O O

LOGOGRIFO NUMERICO
5
Vocal.
1 4
Afirmación.
2 3 2
Metal.
3 2 1 ü
Nombra de mujer.
1 2 3 4 5 Provincia Aspafiola.
3 5 1 2 Tejido de seda.
2 1 2
Animal cu11drúpedo.
1 2
A las caballerías.
3
Consonante.

•••
QUISICOSA

,--A-M-,1 ~
Di&gt;scifrar lo que expresan los dos precedentes significados, y una vez resuelto
anóteme las letras. Entonces de lo que
exprese el primer significado cámbiese 1.a
Jetu que ocupa el segundo lugar al pn·
mero y resultará con todas las letras una
palabra que expresa : Mentira (plural).

Sustituidas :figuras y números por letras resultará horizontal y verticalmente:
a embarcac1~n;
.,
1~, 'patriarca; 2~, poesía; 3.,
41!', héroe castellano; 51!', ciudad de Ru~1a;
6~. b&lt;lj&gt;1 purgante¡ 71!', nombre de var.on;
8~. río de Navarra; 9~, nombre de mUJPr;
10~. b~bida; 11~, nombre de mujer. Las
cifras del 1 al 5, expresarán el nombre de
mi padre.

Süluciones á los pasatiempos insertos
en el número anterior:
Al Jeroglífico:
VIVIR ENTRE GENTE MALEANTE.
Al entretenimiento:

~6tn-.

df ve . p.1.
.( un
!2)

-tre

(3)

.h.

St'

con· . , S.· un
· nu

9ue

.r..- se·

Lre -~i 1) pr~
:
.
(~J
(I@.
·G
·C l
lb

&lt;cEl hombre es un volantín qne se co·
Iumpia de continuo sobre un precipicio.»
A la Metamórfosis zoolf&gt;gica:

URO-URO N
Al Artificio Jeroglífico:

Dividiéndose por donde indica este diagrama:

·~

1---.-.....--.

Cincos en ti dos tene }
Y cinco nec es ita
y lo!! cinco los perde
Cu an don os en amor a

MOS

Cinco l!entidos tenemos
Y cinco necesitamos
Y los cinco loe perdemos
Cuancio nos enamoramos.
Al Proverbio-jeroglífico:

+ o
+o o oo
+ 000000
o+ o o o o 0 1
+00000
oo+ooo

Los grandes árboles dan máe sombra
que frut@.

¡;

Al entretenimiento:
Ramón, Norma, Morán, Armón, Ro·
mán.

oo o o o o

o+ o o

Al Rombo:

Snstituir estas figuras por letras, de llla·
nera que las cruces expresen uñ nombre
de varón y las redon':las en línea horizontal diferentes nombres de mujeres.

L
L

***

INCOGNITA GEOGRAFICA
Con un gran RIO de Egipto, un gran
RIO de Italia y una VOCAL, formar un
REINO DEL IMPERIO DE RUSIA.

Ci'"&gt;

se verá que dando saltos de caballo se lee:

* *"'

'

es

L1ts st&gt;luciones en el próximo número.

ACROSTICO

+

un

·&amp;?.

(11

+ 2 +

. CUADRADITO DE
DOBLE EXPLICACION
Léase h()rizontal y verticalll')ente:
O O O O Semblante.
O

EL

+ + + + +

r4,

. l

-

: -

'

o

A la dicci6n:
ROSA .

.,
-·

T E A
E
N A
A N A
A

Y vuestro esposo se iba, vencido de antemano, pues estaba
solo donde es tan bueno ser dos ......

... .. .A vos linda sefioritilla van dirigidos estos renglones. Tal
vez os hagan mover los hombros, pues el asunto Od importa muy
poco. Os estoy viendo en vuestro hermoso aposento de la avenida Ha.ussmann, recorrer con distraída mirada, las cuatro caras
de mi carta., tirarlas á la canastilla, sacar del cinturón de vuestra camiseta un pafiuelito bordado y con el acostumbrado ademán estrujaros las ventaniilas de vuestra naríz, diciendo: ((y á
mí ¿qué me puede importar eeo?,,
i Y ·ei;o es Jo raro!
A todos les hace dafio..... . Oprime el corazón hasta del último montero: ayer me lo contaba un joven castellano, vecino vuestro, con voz estremecida.
Pero á vos.. .... nada...... Y, sin embargo, acordáos de aquella hermosa tarde en que, jovencita y recién casada, llegásteis á la
antigua morada, que lo fué de los padres Je vuestro
esposo. Acordáos con qué orguJlo os Ja hizo visitar,
describiéndoos todas sqs partes, cual joyero amante
enseña todas las facetas de su piedra preciosa.
Aquí recibía mi abuela á los pobres ...... allí emefiaba mi madre á los niños, allá mis hermanas con
sus amigas bordaban para la igleeia ; en este cuartito un sacerdote
decía misa todos los domin¡zos
durante la revolución, y diez
días antes de Waterloo se alojó
en él Napole6n .
gui~~t~: .. Acordaos del día si- r·,

.,, . ______ . . .

Los nifiitos de la escuela, ves- _.· '" . V~~
tidos de blanr,o, cefiidas las ca··.· ~. ~
.,., JIIIS'.
beza&lt;i con coronas, como para el
, .,, ;- · , ~~ ., ,
Santísimo Sacramento, vinieron
· '
""
·· \\ ·
sobre el césped á daros un dis·"{
curso de bienvenida. Os decían
~
que el país os recibía dichoso,
que erais una hada, que todo lo
{'t
podríais.
Y era verdad, todo lo podíais.
No teníais más que mover el dedillo. Vuestro esposo os adoraba .... ..
Los hombres honrados desde veintidós afios atrás
formaban la municipalidad, no eBperaban sino una
sefial de vos. Cada visita á una choza era de antemano la conquista de una familia. ¡Ah!.. .... ¡si os
hubiéseie dignado querer I
¡Pero no habéis querido!.. •..•
No habéis querido hacer el papel que hacen todos los días tantas cristianas, jóvenes 6 ancianas,
castellanas, plebeyas 6 artesa.nae; ese papel que con
siete en ser sencillamente buena, en ser el rayo de
sol en el hogar Heno de sombras, en ser el buen olor de Cristo,
papel que tan bien sienta y que es tan suave al corazón de la
mujer sin distinci6n. ¿Por qué?.. .... ¡Os hastiaba! La casa tenía
t0dos los defectos, era demasiado grande, húmeda, aburridora.
¡Los campesinos os hacían bostezarl El cura os molestaba con
sus ideas de apostolado.
No había miradas bastante expertas para admirar la bonita
monadita que sois .... .
Y cuando vuestro marido os proponía. con timidez que os procurárais una botica, que abriérais para los campesinos un costurero, cuando os pedía que le acompafiáseis á una conferencia,
seguro que vuestro encanto y vuestra juventud le prepararían
admirablemente los caminos, le sonreíais, cortando, con el dedillo levantado, Ja última novela del día.
-Pero, ¿es formal? ¿Querrías que fuera á ahumarme en Oseraies?
-¿Y por qué no?......
-Pero, querido mío, ¿en qué estás pensando?..... .

Y después, un día, le ensefiásteis los dientes ......
¡Ya no se podía permanecer en ese rincón 1•••• ••
Sentíais que Al musgo brota ha en vuestra alma.
Y á la distancia de trescientos kilómetros pretendíais oír á
vuestros amigos de París, que se reían de vos y del sombrío convento en que se enmohecía vuestra beldad.
·
Y entonces obligásteis á vuestro marido á que viniera á habitar en Ja capital.
¡Oh! ¡qué conmovedoras objeciones os hacíareste vivo que no
quería aún morir! .... , Esa antigua morada de provincia, era la
casa familiar. El había nacido
ahí; ahí también hahían muerto
todos los suyos en el ósculo del
Señor......
Y todos estos sencillos campesinos espe1aban en él, efl. el prestigio de su nombre para cortar
el camino á Gargouillot, aventurero intrigante, de mala catadura, que dPsde dos años atrás sembraba la baja popularidad entre
los pobres aldeanos, tan fáciles
de engañar ......
Además, vuestro esposo no
quería desertar.. ..... le gustaba
la tierra, no tenía nada que hacer en París, y aquí, por todas
· parle@, la obra inmensa le tendía los brazos.
Elegantes modelos de som·
0.:1 dijo todo eso, Y aún mubreros de verano.
cho más .... "
Y al suplicaros, besándoos las
manos, que os quedárais, le habéis vuelto la cara ......
Y habéis re'~istido.
El egoísmo estaba demasiado
tarugado tras vuestra estrecha
frentecita.
En vez de ser la corupafiera.
de vuestro marido en el sentido
sublime de la palabra, Je habéis
confiscado mezquinamente en
provecho de vuestro pobre 1¡yo.11
Le habéis robado á la causa, robado á Ja patria.

¡Y ahora triunfáis)
Vivís en confortable morada.,
en barrio selecto de París, donde
nada os recuerda lo que habéis
abandonado, donde todo procura arrancará vuestro marido de sus recuerdos y de sus remordimientos.
¿Vuestro marido?... "'. Le habéis encerrado tanto en vuestro
bolsillo, le habéis despojado de tal modo de su primera menta!idad, que, siendo, sin embargo, bueno y generoso, no ha com·
prendido la vergüenza de arrendar, y aun bien caro, su castillo
á Gargouillot, su enemigo político.
Y ahora todo ha terminado.
¡Sois lo que deseabais, una extraña!
Y tan olvidado está el pasado, que al día siguiente de las
elecciones, ni siquiera habéis preguntado lo que habían podido
hacer «por aUá.11 Por lo tanto, permitidme, señora, que yo 011 lo
diga:
Gargouillot ha vencido en toda la línea, con un programa socialista-revolucionario.
La antigua municipalidad está por el suelo.
Todos los castilJos vecino~ que han luchado pie en pie desesperadamente, que han vencido en honrada lid en sus villorrios,

..

•

•

�De todo on poeo.

Parra las Damas

ran 8Úbitamente privadas de suA título\ rango y fortuna. La
princesa Herminia de Reuss, por ejemplo, practica el oficio iie
ri-lojero, y ha dado IJruebas de su admirable habilidad tn varias
exposicione, alemanas.
La prince~a Arnulf, de Baviera, es una enc11jera de primer
orden, y ~u nombre y su~ trabajos son lJOpuiar1-s en los bazares
de caridad de Viena y de Berlín; la Pmpera1riz de Alf:'mania t~timii. como una joya de gran valor el collar de encHje que con
motivo rle i-u boda, le regal6 la princesa Arnulf. K-ta. tmple6
trt&gt;ce llños y mtdio en te1minar la pitza de encajf., que f'P, según
ai,egura quien la ha visto, una verdadera maravilk La ocuµación f1vorit11. d t1 la
prince-a L:abel de
,
Croy, adual archiduque~a Ft'd~rico de
Aui;tria, es haeer velas, que f'lla. mi1m111
modela y perfuma '
con snR pro¡,ias manos. Esta afición rle
la rnincesa ha sido
cau-a de que ~e i;uprimiera una antiquí,-ima co:1tumbre
con~Agrada en lbs ~·a~. lacins aui;triacos.
Cuando, por cualquier ca u1&gt;a, i,e a pagaba una v~la t&gt;n ulil\
de la~ re.;ide11cias rea.·
les 110 po lía volvi-r ÍI
ser encend iJ11, y ¡,i.saba en el acto á !'t'f
propied: &lt;l de la l'ervidumbre de palacio.
La princesa calific6
en cierta oca,ión de
«ridicula HntiguaJla¡¡
la coi;turu bre cit11da,
y
bastó ~ u opinión
He aquí lo que os
para
que la costumquería decir en nombre
quedara
supribre de todos los casmida.
tellanos, vuestros veLa duquesa de,
cinos, en nombre de
Guisa,
cufiada de 1
ricos y pobres que
príncipe
don Carlos
han luchado en buede
Bórbón,
hace somna lid, pero sin espebreros y confecciona
ranza por vuestra inflores artificlalea con
mensa deserción. ¿No
un gusto exquisito.
hubiérais podido caLa
duquesa, que es
saros con un cala vera,
considerada
como
con un jaraneador de
una de las señoras
París, en vez de vemás elegantes de Eunir á robarnos la herropa, coloca con eus
mosa sangre de Franpropias manos 1os
cia?
adornos de sus trajes.
Pero ...... ya os veo
La princesa Carlos
sacar del cinturón de
de Suecia, hija del
vuestra camiseta el
rey Federico VII de
pafiuelo bordado, y,
Dinamarca, construcon vuestro acostumye preciosos é ingebrado ademán, estruElegante sombrero de paja "manille" con dos paraísos.
niosísimo:3 juguetes,
jar las ventanillas de
y la duque~a Felipe
la naríz, diciendo con
la sonrisa en los labios: «¿Y qué quiere usted que eso me im- de Wutem berg que es una de las más populares y de loa más
queridos individuos de la familia real de Alemania, se dedica
porte á mi?»
á
confeccionar vendajes y accesorios ortopédicos. Algunos de
PIERRE L' ERMITE.
estos son tan originales y de una utilidad tan práctica, que re11ultan verdaderos invento 3, habiendo sacado de ellos la corres·
pondiente patente.

ven sus esfuerzos esterilizados, porque el alejamiento de vuestro
marido creó un centro de poder revolucionario en f'U m.isma
morada.
Pero hay algo máll ......
El domingo paf:ado, Gargouillot, á quien también llaman Pa,
rra, porque está á menudo entre dos vinrn1, ha celebrarlo la vic·
toria inesperada para· el bloque. Renni6 á los campesinos de rn
partido en el gran sal6n .... . ¿sabéi,? ...... aquel gran s11lón donde están los retratos auténticos de los abutlos de vue~tro mt.rido?......
.
Y allí se rodaron sobre la alfombra dos barricas, y bebieron
los electores por la
futura revolución so•
cial, y, con el vaso
eu la mano, · de pie
sobre la me~a grande
que atraviesa toda
la sala, cantaronoídlo bien-la Internacional y la Caramafiola, ante los históricos retratos que
parecían escuchar es·
tupefactos, desde sus
cuadrm1, y decir:
- «¿Dónde estará
nuestro nieto? ........ .
Sin duda va á aparecer y barrer con toda
esta canalla ...... &gt;&gt;
Pero el nieto no
apareció. . .. .. p e o r
aún ...... creo que en
ese momento estaba
con vos en un conciertillo de la Avenida.

PRINCESAS OBRERAS
El peri6dico de Berlín c,Auzeiger» ha despertado un gran interés en toda Alemania con un artículo, en el que declara que
las damas de estirpe real son, en la presente generaci6n, infinitamente más inteligentes y están mucho mejor educadas que lo
eran y esta han las princesas de las generaciones pasadas.
Muchas de esas damas, que pertenecen á las familias reinantes de Europa, podrían ganarse fácilmente el sustento trabajando como hábilet! obreras, si por un capricho de la rne1te se vie-

~º~

-Usted quiere cai3arse con mi hija, y no puedo impedirio
ª"?nque mucho lo desearía. Pero con Jo que no es posible remed1ar hay que conformarse; así, pues, ¿ha fijado la fecha del matrimonio?
-Eso lo dejo á su hij11.
- Quine uAted que haya fiesta?
-Eso lo dPjo á la esposa de usted.
-Y ¿con qué cuenta usted para vivir?
-Ei:o lo dt&gt;.jo á usted.

P·ENSAIM~1ENTO
Diez miniutos 6 mlá,s t r el:' o!lc ,1Hes
en vasa,r una puerta ma.lg~ron

•

tarda

-iOuánto
·-No b:

sopa es de

por da:r de '€ducaci6n l)'l'Uebas cabail!€S.
'Y en un deo:«- Jesús, des,pttlé,s. : 08 twles
trindhe~as Y 1'1€ductas asa,lta:ron.
No estaindo d'élf'end·l da, es cMa ciert.a.

-.comO

ü

,

T¡¡¡J me hi,c1s-ce su.rn. eu esta vlaa,
tan,to d¡.~~usto m.~ ca uso tu am&lt;1r.

Y

Un ·, pi talio:

•un ¡¡ ~.

"Aqi:f y ace H lf)ó:l ,tn X ...

n~: '&lt;los.

'te.*
En un r •.staurant:

·,~1 uy llorado p(}r

*"'

que a punto estuve de reiUr C&lt;mt'.gt1;
pe,ro aq U'. J: o p,a,so.

"' * *

A;y¡¿r me cayó un Die_

. cla,m0 G&gt;.d!tOJ,.
•s.1('

YO .. ,.'.

,111 enfP.rwo

la menor so,rpres,a .

-Tiene usted rawn, le a·oo uno d ;; os

ast6

b~ el ejernJ&gt;lo de Airagó aue a os catorce
anos había terminaid,o sus ,,,,
... ,,,
'-'&gt; vUIWOS,

. -,.A!b, doctor! le respondi-ó ér.&gt;t e; iuc
s1eqto ta;n malo. que si V'i,n is,r,a,n á d12&lt;)iJ
me que me ha,b :a mue-to, no mr. cau-:.a.n a

Un reaocion,a,!to att-rma que nada hace
tanto daño como los Ii1bros.

cionario 'i.nc:ma Y me ap·

la

-1'

Preg,unta!b-a uu m~rtlco
1
'óimo se enoontraba.

... *

oocuohaban.

" íior!Lo;

.. * .,.

que lo que ·más detiene es una tm~r.t.a.

&lt;1ue te

en verur 1:1sa .:lú¡n1!

e;¡¡:trañe a u.at&lt;&gt;d,
tortu,ga.

as1 cc;mo d .JlilJIUés de la borrasica
seTeno lwce Y r.,ifuagen te el sol,.
tras de l a hc·11·ibL som•bra d,e la llu&lt;la

r.rll.tant" en

la hermosa. fo

surg o.

os suvr.s."

Pero Nuño.

¡Cama.-eror
-¡Señoo,i;to!

***

* **

nuaml.o mwclhaltjbo

e a UP.deón odr. 110
ro.As holgazán · y cl'dla·plkadn CJlJ Q darse
pueda.

NO SB DESCUIDE UD.
Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
persona reconoce en si misma es
una advertencia que por ningun
concepto debería pasar desapercibida, pues de otra manera los
gérmenes de enfermedad tomarán incremento con gran peligro de fatales: consecuencias.
Los gérmenes de la tísis pueden ser absorvidos por los pulmones· á cualquiera hora echando raíces y multiplicándose, á no
ser que el sistema sea alimentado hasta cierto punto que le
facilite resistir sus ataques. La
PREPARACION de W AMPOLE
que es tan sabrosa como la miel
Y. contiene lo.s principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que e~traemos directamente de los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compues~o, Extractos. de Malta y
Cerezo Silvestre, fortifica el sistema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro Asma
Gripa, Tísis y todas las e~ferme:
da.des emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tisis; tomada á tiempo la
cura. ''El Sr. Profesor Bernardo
Urueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad de México, dice: Por la
P:esente tengo el gÚsto de participar á Uds. que he usado en mi
hijo, enfermo de Mal de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista la Preparación de Wampole, y además de que le ha hecho
mucho bien, su estóma5o la tolera
muchísimo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros nifl.os á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadíe
sufre m desengafio con 'i,sta."
De 'V'lnta en todas las Boticas.
1

l'lu famii · ,a, cte~12sp~ra&lt;la. le Ha.t ó del e:i.
Jegi,o Y le puso de d~pen&lt;l&lt;iente en una
tLnda die ,u~traima,rinos, dende ha tenido
0u ena suerte.
Se ha,bfa,ba el oti··o d1a, delante de él. de

c11Jsos notalb[es de l).1'€1COC;,ct.a,c1 y se e ta_

~·~·*·~·~·~·~·*4~·
•
~

•
:¡
••e g·_;.~. ·
: ¡,
••~ •'•
~

=

A ru ':is

pen,a.s hadilo at 'V'l-0

eJ humo d-el cigain\..,,

'!"~es no veo sonre un

OUl1J'o

en fuerza die s.er Cil&gt;gWU&gt;,

•

pero veo Ja,s estJref~as
ou ando me plsan ,m camio;

1

·eRI MINAL

A la composición, alumbrado Ypostura artística de
cada re~rato, damos la aten~ ción individual necesaria
: para así hacer un estudi~
de la más atractiva perso@nalidad. Por eso agradan
nuestros retratos.

*

+

+

•* Fotografía
•
•* "114RS
•
•
•
wi
~

~

c;ANTARES

que no en vano el refrán dfot:.
da.!', tomar tabaco:,,

:

~

falsa:

·-a mal

1

!~
•

~

c-10 de sus funci&lt;mes se h8 b a sent ,do inrt!spu sto á c~ns,,cuP.ncia, ci+i ha.b1:1r in~utado tragarse una monoo.a.
~:.¡ botica·rio de•spues de llatJe-Jt· ¡;a,ca
do d,e la garganta una mon,:,da d·e cuatr~
rea,Jes., ex,cqamo:
-No me extraña que no ha,ya pasa.do; es

'i.'11

•

~

A~aban de lle,Ya:· ll. um rarmacla A uu
saJt11mba1J1qui ca J,Jejero., qu.....
· ,
"' en el eJe11&lt;:1·

r"

I~ DE NUEVO MEXICO, NUM. 6.
México, D: F.

Teléfonos { Mex. 1034, Neri.
Erlc. 2995.

IN DI FERENCIA!
~s. un~ ve_rdadera desgracia la
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y ra·
quíticos á sus hijos sin comprender que labran·su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedacies pe.
ro muy especialmente cont;a la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remed ios
asombrosos para evitarlo v
ocupa el primer lugar la medicÍna llamada "Creosofosfatina,"
que no solamente purifica la sangre, dá' fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas. sino que, salva á' más del 80% de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón
pechoó garg;rnta, nada se ha co'.
nocido tan cfic:áz.
...

�De todo on poeo.
P,E N!SIAJM1l1E-NTO.

BUSCAN,DO NOVIA.

Un "g~ntleman" americano mandió publicar reciootemente en :os .peTil.ódfoos de
Nueva York U'll anuncio en ~l que soUcitaba ,aq.uél casa!'l&amp;e con una hered1sra r:ea.
¿ISa.ben nuestras lecto1·as cuootas contestaciones recibió?
Pues.... doscienibas c,incuenta Y cuatro.
Pormenor ou.ri-oso: una de la.s candidatas
puso como •condición á Sú ca,s,a.m,iento qU'~
/hrubfa de oul)ar con s,u mar dn Pl Vaitka'Ilo.
diond,e ha(Y ocJho mil ,h abitar,iones 'ibres.
Sin d,u&lt;la, la ,eméntri:ca Reñor.a crPerá que
el V•aVcano es un "hotel m.€1\llhl~"
··

Un oficiail d'El e.j~rcito alem:án tuvo .rec ·0'Ilbemiente ·a "osad: a" de mirair con demaisiada i·r uistencla. á la &lt;lhtna ~sposa d-2
uno de -sus famediatos jefas.
Piairece incré1ble; ,p ero este a~tn da auda,cia le v•alió un prooeso.
El tr •b unal absoJ.vió a,l -proce.\!ado. a·¡;ien
se rven,gó de :-a d'orma ~ esl}~ritual.
-Yo no he tend&lt;l10-dióo,-,nms que pensami.en.tos ,g;raJv~ al mirar á l~- esposa d 2
mi jef.é, que I)!a~ece, -!llláfl .bien aue una mu·
jer un lbiuÍl-dog de edad aiva-112:a.da.
No qu.e dar!a contento el celoso marido de
la c p ni&gt;ón del oficial.

***

***

LA ESCIRJTURA

-Ern11 malo, L:arlitos. Te nas rcmtao todo
paste· sin a-co.rdairte de m:.
--,No ,e s verdoad. Porque we a.coraao.a de
t.1 me lo he co,mMo de prisa. antAtl d" a·ue
tú rviniera-s.
·¿ l

co1MO

M1EDIO E,DUCA ílVO

•

Ha,ce a~unos año~ et proiresor Dawson,
de la Kall/Sas un1,verstty, pubEcO los. rP·
sultado•s de sus -estudios :;,obre la grafol-0g ia, considerada como medio educativo.
,E l rcler:do eatedráüco . .rntu&lt;liando la innegable con~xión 4ue P-xiste €ntre e ca·
rooteT del !hombre ;y s.u escrLtura, sacó 11
-conch1-s ;6n a~ -que babrfa d- ~ se, posj,ble
infi.uir de un n. cdo definitivo soibre el ~ara..cter del oue escribe obllg'.indole á hacer un ejerr.:cio constante con un car,ii.c·
1er de 1 tra determtnad·o.
El pTOf , sor Da,wso11 ,a,dqu'rlO e:ste oono·
ctm1ento al leer un dfa ·que un crimtnaft~
I a lngUfa h~ b!a errnpren,dido la tarea d ~
imitar la es&lt;'rltura de un &lt;:Timinal a. fin ile
..mpapar,s e d ' es-te modo del f.s taoo de .án1·
tno de a'quél y de poder juzgar ma.s acerta-11-amen,te .los motivos del ~ -men y las
,.,:n'Cunstan-cias que 10 acompan~ron.
El ;proferor Daw-son se ha1,l a tan convrnc1do de la exc~l neta de -su si1swma, q1ue 10
ha ido .p,erfeoclonando y puesto á d:iaposl· ,
clón de las autu,r1dad¡;s escolares. B-asán&lt;tose En lo,s elemento,, d-a la g.rafo!Qgia
conocidos l.tasta rubor.a., comp•uso una ·éSI&gt; ele de escr'tura normal que. según su in·
ventor, :;'gniflca la quinta esencia de un
caraicter "normal," por no -d€1Clr "Id~'-"
Dawson pretende qus, ,de ruqu1 , n adelam·
te .la ensefianz1 de la escritura esté 1basada en la. e.sc-r ttu,r a nc1;mal su,ya y -que, ad~
mlll.s. Se rudjudLque maJYor Importancia que
na;sita aboira A 1a :·sOMt.ura. eonsiderándola
como un podaoso med' o -eaucatt-vo. En los
e r-cu,Jos compet-enoos se esperan con a;M.n
los res11.1lta,dcs d~ un m~to.&lt;10 ooucatl'VIO tan
orl-glnal. Sin -embargQ, · no halY que cf,v-idar
,que procede de lt&gt;s Es.tados Unidos, Ia ti ·
r:-a de los .tn,v-entos y poslbllida,d :s IPnlltc1.,das.

CAPITAL SOCIAL'

$ 6.500,000

La li,b1€rta,d del mundo . .l~ucrts-T.o
vino á dar con la fe de lfl.u ua:-albra.
~ todos hemos en el miundo vls-lu
como esa lib€1rtad, trocadii e11 ptsto,
lo ·m ismo d irili.a,s que &lt;lesó,lcbaa l111or111..

Rafael F. Sosa,
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J\I EXH'O.

EL BUEN TONO,
MEXICO.-

s. A.

Cuarta Coleooión No. 3
DIRECTOR GENERAL.

E .. PUGIBET

. CHASCARRILLOS
l füirto conooido eS&lt;:ritor bcxherfl?o y t,rasnochador, se aC'~rcó en la c,alle de Aleara
'll. 'll•n coohero, d.iciéndol€ s~ •1&gt;od,r ía le-varl-e
á Carabanohel y ouánto le rohra.r.n
-Señorito: SO'll 1-as t res de 1a mañana.
Ya me dam rnsted d'™!o durns.
-Hombre, ffja.tte. Tú ha...- cnft!.o Que te
¡pregunto el :piooc·o diel oruba!'lo, Y ih,aa de sa·
ber qu-e no me dedioo lá la salcll,iclle1fu..

LA MEJOR CERVEZA DE- LA REPÚBLICA, ES LA DE MOCTEZUMA. ORIZABA.

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              <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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