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                  <text>fl.
A&amp;o XII.
MÉXICO, DOMINGO

~-

.

~ · ....4

'
~

23 DE JONIO DE 1912.

Nuu. 2S.

'
•

~~..

•

~

'\,-'
. .• • -

.....

..

•

....

..

--

......

ILMO. Y RMO. SR, LIC. DON JOSE DE JESUS ORTIZ,
ARZOBISPO DE GUADALAJARA, FALLECIDO EL x9 DEL ACTUAL,
Fot, Luperoio,

�Aetaalid&amp;des

DESPEÑADO

¡ID A VERLAS! · · · ·

Una calle lariza ...... larga ......
Un sol blanco que rebota sobre los muros blancos.·····.
f e ideas negras y que camma por
la ~t:~:~~:;!:~;·¡;a:: ;:~o, con la sotana peeada por el sudor y el polvo ... ···
¿Vedii~ ~o dle6a6quí? ..¡Ü6 de la calle de las Plantas, que la llaS
e rige a · ·· · ··
.
1 t omo la calle del Bouman
adsíLoporquhe
no
~ª:di~~~::ªh~yª~t'b~uquet
...... ni campo,
quet e ngc amp.,,
· · d p í
1 Pont Neuf, que es el puente más v~eJo e ar s.
como e •
muro ue nunca termma .... .. ¡641 ..... un
60 ...... 62..6.6···,
pestiltlto de hierro ...... Tirad la cuerda y
«remur»......

u:

la xrir~ns: ;:::¿~i~ que hace calceta en el descanso, pensando
evidentemente en otra cosa.
. ?
-¿Podría verá la ieverenda madre supenora ..... .
y paso mi ta!jeta.

fª:¿~·~

1

más que una masa suave como la seda, por donde parnn los pe·
quefios ojos ~lenos 1~ vida, sin embargo.

~1~r.~~51:i:~~l:r~b:;;,tr~,~:~!~::

Ira

d
d
que una japonesa despreciar a.
jas e ma era, debe estar satisfecho son sus pulmones, su saPero lo que º:os de hos italarias, hábiles y abnegadas .... :.
lud ...... sus ma
p un poco de freecura y de suav1,
esas manos hechas par,. pas~r
manos entregadas
dad en la frente de los agomzantes ...... esansallí inútiles cuan]. · d · e 80 dolor y que permanece
,
,
al a iv10 e mm n
la muerte recoge con 1a
do la miseria no desc~nsj nunca ~eeEde la mafiana á l~ noche

la

gudadrfí.a enhabáu~d::¿~nt ~~s:r triste campo de la hum~nidad.
y Toca
e abnoc
eí , con e1 ded~, la prueba de que , los cat6hcos no
a aqu
recogen á sus heridos con bastante persevera~~~¿ un ueblo, á
Los francmasones han puesto, á. peEar de
p T dad á
su Zola en el Panteón, y nos.~tros ponemos con tranqu1 i
nuestras religiosas en una caJ1ta .•.....
¿Exagera?..... .

y
0~;~.. • ~r~i~~:·~ubo algunos escalones de madera,
como ios de esos ~halets pr:maturos que· se colocan para una es·
.6
S · en un rinc6n de montafia.
Id á ver.d .. d la batalla se las condujo en gran triunfo:.«VitacA1lnt'ere!r :::16n imposible adelantar. Ya hay religio~as pdor
la tar
e e 1». •• • · • ;¡Vivan las hermanas!» ...... «¡L1ber·
.'
b ·
el pequefio aguJero e vanEnlas
hermanas
todas )artes; s d{:~a
sd:re:hetsá e~ izquierda, al frente, y, tad !» «¡Libertad!» ... ···
c~o;1::;1esª1os pies, estoy obÚgado á oprimirme como una
IPerfe~tamen!el. ..... llas vivan queridos manife3tantes, sería
hoja de cuchillo.
Pero .s1 queréis que J . de ell;s de tiempo en tiempo.
-¿Queréis entrar?-me dice una madre.
necesario
que 08 ocupar;~ntraete va á llegará ser más doloroso.
-¿Entrar...... d6nde? .....
y
además,
pronteo,
Estoy seguro
qu t!néis vuestros pequeños proyectos para
-Pero...... allí..····
-Allí ...... exclamé inquietr f
e indicaba una exca- vuestras vacaciones .... ··
1
La religiosa, con -!llodales r:~
pero que era un es¡Está claro!......
.
1 rilla del mar tirados sobre la
0
De
antemano,
ya
veis
en
1:s
~las contempl'ar al sol descenva.ctoi6~
rio,qudeo~!t:t~~mg:rpfonto eld perfil
. se~ero de la superiora. arena de oro, á
en
hªs?s d:e ó en 'el fresco valle á la sombra
-Sentaol!!-me dijo ella con au ama. .
nte la cosa debía der en el fondo e onzodn 'y gorJ·ea el arroyo sobre las rocas
Saqué consecuencias de.que, matemáticamde ·d'í á no sentar- del cual canta 1a casca a
'bl
n el último momento, me ec1
ser
perolae flexión dedmis rodillas levantaría la mesa, y malv;~ quiero hablar de cosas sombrías...... bien ...... como sois
me;posl1
ca cuelé; que
"d d la ran lucha pasan an·
prete;tf \~ ~:có~~:l ~:~~oºde batalla,-comienza la superio· buenos, ya sabéis......
A
veces,
l~s
visiones
detlº1
hed1eJ·árs
a~eja~ diciendo: ccsaldrán
a ustinas se han replegado aquí, como. ot~as se te vuestros OJOS, pero pres.º as
'
ra.
g.
6 b'1en se han dispersado en provmcia..... del apuro ...... tienen relac10nesl»
han:--;idouestr
al extranJero,
Y esperamos ......
¡Sin
. vos, sefior! .... . ¡Sois vos, sePero duda!......
esas relaciones ...... ¡s01s
-Pero ¿qué?. .....
b
1
nos dé
-Que la Providencia nos. envíe una .¡ena.:t~ªá q~: desgra: fíoral... ...
primero, el aire y nos permita en segm a as1
¡Entonces, concluidL.t.... t' ket en la estaci6n, pagad, pues,
Antes de tomar vues ro ic
.
ciados.:....
f
to
-exclamé,
tragando
de
una
sola
aspila dicha de las vacac1oneE1.
d
h
-¡Auel. ..... en e ec ,
b. . ,
vuestro erec o por
fs ó en rovincia . . . .. AseguMirad alrededor vuá~s~o, enhPJao silen~oso que no tiene el
raci6n el cont~niddo de toda ~:!~s iqt~~iri~~ tomar un milímetro ráos
que no abandon is un e
_
Entien e.····· no
d
t h omo
de eiti~· i nuestros enf~rmos; entoLncee que ~m;t5p~edeec h:~;edar valor de gritar: «Tengo sed» ..... ·
en un paquebot de emigrantes. a comum a
·11
t tomad la calle l11rga ·· · · · · 1arga · · · · · ·
y' senc1 amen~e,
veintid6s religiosas, y hoy somos setenta......
Tomadla,
á pesar de1 sol blanco que rebota entre los muros
-¡Setenta!
completamente blan1\ hábitos :pesados á pesar del polvo, á
Muy sencillo· venid a ver......
.
á d li
Tomadla, á pesar e os vuestras sien~s...... Y, si como el
Felizmente, soy un alpinista distinguid~, habituado
es pesar
detál~uio:- q1~ c~rr~e~éis ideas negras...... llegaréis á ser
0
1
s Jandecerá.
zarme tn los pa~a~~::r:: :ise:J!d:n c~:r:~or, son los corre- abate es is a iga '
menos
pesado
Y
V"?e~ra
ma
~:/de
la dicha que habréis hecho
Pues aquíJo en los mueblee· viejos baúles sin valor, llegados
1ª sonri uidas
Ese
será
el
refleJo
e
la gracia de Dios
:orts q:e es'Wes de Saint Lo~is y de l'Hótel ~ieu cuando se brillar sobre pob.res figurastperse~ ·moa ·¡·i~dos
los que no di'
f:eri! 1a!sf:rmanas, hasta el punto de qu~ en ciertos lugares, murmura, al meJor de nol!lo ros mu;
se tiene la impresión de pasar de un armar10 á otro.
no solamente:
En el sitio de los muebles se han puesto lechos, lo más apre- cence Sefior!
..... ¡Se:lior1»•• • •• Yque conservan
6 la llama viva del
rec~erdo sobre el sagrado altar de su coraz n..... .
ta~!?é1:i~}:io á veces en las pajareras á los numerosos b~gaPIERRE L' ERMITE. .
lis estrecharse por la noche, los unoe eobre los otros, y no acer

8 (~=

;::a

:r :~!;

~º!

Ns as

C:f

ª

relatos en voz baja. El sol envía sus ardientes rayos, las nubes
siguen pasando; imponentes, amenazadoras en su eterna inmoEl sol se ha puesto. Por encima del valle va espesándose la vilidad se presentan las montafias á ese grupito de hombres que
red de negras nubes que hacen tan impenetrable la oscuridad llevan hacia el valle Ja víctima de sus iras.
de la noche. Me dispongo á abandonar mi tarea cotidiana,
¡Qué caminata tan penosa! El sendero conduce á través de la
cuando oigo el timbre del teléfono. ,,En el Fleckistock, me di- roca ardiente hacia un bosque de abetos que cubre la ladera del
cen, se han despefiado dos j6venes. El uno, aunque herido, ha monte que hemos de subir. En el estrecho camino, empinado
podido arrastrarse hasta una cabaña pr6xima. Han salido hom- y resbaladizo, se ven los hombres cien veces en peligro de rod~r
bres en busca del otro, que probablemente habrá muerto. A montafia abajo con su carga. Por fin, nos detenemos en la ciprimeras horas de la mafiana lléguese usted acompañado del ma, al lado de una pobre choza. Es la vivienda de u~o de los
escribano al Voralpial. ,,
hombres; su mujer nos ofrece un sorbo de agua del riachuelo
Llegada la mafiana, los treti, el enjuto escribano, conocido que á pocos pasos se precipita hacia el abismo; dos pequefiuepor infatigable andarín, el guía,
los, descalzos y de tez bronceada, se agarran de las burdas roque al mismo tiempo es cazador
pas de su padre. ¡En qué solede gamuzas, y yo, nos dirigimos
F ES TIV A.L EN AREEU
dad vive e~ta gen~e, sob!e t.odo
callados y pensativos hacia el
durante el mtermmable mvierpuesto designado; nuestro penno, cuando los abetos crujen baeamiento no se aparta de los que
jo el peso de la nieve, las aguas
arriba, entre abruptas rocas y
del riachuelo se convierten en
negros abi8mos, bfücan el cuerhielo y pasan semanas sin que
po del infeliz que se ha despeel pie de un caminante pise esñado. Nuestro camino solitario
tas regiones! No es de extrafiar
....
sigue por senderos empinados y
que los montafieses se vuelvan
pedregosos. A medida que nos
ariscos y parcos de palabras.
vamos empinando por el monte,
Al dejar la cabaiia empieza el
se vuelve más comunicativo
descenso. Los hombres han en·
nuestro guía. Parece que conomudecido; hasta el cambio de
ce cada piedra del camino. Aquí,
portadores se efectúa sin que
á nuestra derecha, mat6 un día
profieran palabra alguna. Es ya
tres gamuzas de tres disparos;
mediodía, estamos ya cerca de
más allá, en la punta de aquella
la aldea; desde ella nos -han visroca negra, donde un abeto carto llegar, y no tardamos en oír
comido se inclina sobre el abislos graves sonidos de lar3 campamo, había antes un nido de buinas que tocan á muerto, ó cesa.
tre11, del cual arrebató los pesu plañidero tañido hasta que
quefiuelos. Y las negras hendi• llegamos al pequefio cementerio,
duras de enfrente son las estredonde dejamos depositados los
chas entradas de las cuevas de
restos del de@graciado joven pacristal, donde trabaja un anciara que su familia disponga de
no padre. Todo cuanto cuenta
ellos.
trasciende á penas, luchas y peVa anocheciendo. Las nubes
ligros, á duro trabajo y escasa
se han acumulado encima del
compensación. Las inclemencias
valle, y los negros bosques enatmoeféricas fortalecen el cuerpo
vuelven loa flancos de los monde los montañeses hasta darle el
tes cual vestidura de luto. Sólo
temple del hierro; los constantes
sobre las eternas nieves del Dampeligros endurecen su alma,casi
ma juguetea una luz pálida, mispetrificándola; la miseria amarteriosa. Estoy sentado en un
ga los corazones y llena de desbanco delante de mi casa; á dos
confianza. El montañés es rudo
pasos rle ella serpea el camino
y avaro como el suelo que hadel cernen terio; hasta puedo perbita.
cibir el reflejo de la pequefia luz
Entre tanto vamos subiendo
roja que arde ante el cadáver
bajo los ardientes rayos del sol.
allí depositado. Los aldeanos
El cielo, la roca, hasta el suelo,
van y vienen para rezar por el
El señor Presidente de la República y Ún grupo de invitados
parecen despedir fuego. Allá,
alma
del desgraciado. La noche
hacia el Oeste, pasan con presu, saliendo del Teatro Arbeu, después de efectuado el festival organizado tiene algo de solemne; parece
en su honor por la Liga &lt;\ntialcoh6lica Mexicana
rosa rapidez nubecillas blanquecomo impregnada de recuerdos
Fot. El Tiempo Ilustrado.
ciuas por el intenso azul del hode los sufrimientos de la humarizonte, del que se destacan en toda su grandiosidad las cimas
nidad.
inmaculadas de los ventisqueros. Sus campos de hielo relucen
De repente pasa por delante de mí una pareja enlutada: un
bajo los rayos del sol hasta cegar la vista.
anciano alto, de barba blanca, que da el brazo á su esposa, que
De repente el escribano, que se había adelantado algo, se de- va llorando silenciosamente. Son los padres, que han venido de
tiefi.e y nos hace señas.
lejos para ep.terrar aquí el hijo que el destino les ha arrebatado
-Ya vienen-dice el guía; y en silencio adelantamos unos tan cruelmente.
pasos máa. A lo lejos, de entre las brumas de la montafia, veNi el más mínimo ruído interrumpe el silencio de la noche.
mos salir el cortejo. Son seis. hombres: dos de ellos J!evan las S6lo en la cima del ventisquero sigue serpenteando el pálido raparihuelas suspendidas entre largos palos. Las piedras del ca- yo de luz, recordándome las contracciones del dolor en una límino crujen bajo la presión de su tosco calzado, claveteado de vida faz humana.
largas puntas de hierro. Avanzan despacio, sus cuerpos se doE. Z.
blan bajo el peso que llevan, y á menudo se relevan. Los seis
son bajos, curtidos; sus movimientos son pesados. tardíos; sus
pisadas retumban como la caída de una roca, Por fin llegan
DE CONFIDENCIA
hasta nosotros.
- ¿Conque has reñido con tu marido, hija?
-¿Está muerto?-Pregunta inútil, de la que sabíamos de an·
temano la contestaci6n.
- Sí, me ha echado en cara muchas cosas.
- ¡Pobre hija mía! Lo de tus relaciones anteriores.
Los hombres deponen las parihuelas y empiezan su informe.
- ¡Quía! cosas peores.
A la una. de la mañana le habían encontrado muerto, con la ca- ¿Cuáles?
beza envuelta en la nieve, los ojos inmóviles. Levantan pur un
momento el pafio que cubre Ia faz del infeliz; luego signen sus
-Pues me ha echado en cara todos loe platos y hasta una
pierna de jamón.

-~-

�Págin&amp; Nopeia1
Página Nupeia1
ra. El sacerdote acababa de terminar sus rezos, cuando se pre·
sentó de nuevo mi desconocido con una enorme corona de flore&amp;
en la mano que arrojó sobre el cadáver, exclamando: "¡ &lt;\.dios,
Enriquetal" Todas !as miradas se habían dirigido hacia él y después hacia mr. Estaba yo estupefacto. Cuando quise lanzarme
en persecución de aquel extraflo personaje, era demasiado tar·
de. No pude encontrarle entre la multitud.
-¿Y no le has vuelto á ver?-Pregunté á Filibulle.
-Sr, pero al cabo de mucho tiempo. U a día que paseaba yo
con uno de sus amigos, pasó por nuestro lado un caballero alto,
vestido de negro. Mi amigo le saludó sonriendo: me eché á
temblar.
¿Conoces á ese eujeto?-dije presuroso.
-Sí, es Bache.
- ¿Y quién es BaGhe?
-El actor Bache, el rey de Beocia, de Orfeo en los infiernos"
el bromista por excelencia . . . . ¿ Pero qué te pasa?
¡ Un bromista 1 ¡ Voy á. extrangularlo ahora mismo I
-¿Te has vuelto loco? ¡ Hay que re írse de las broma de Bache!
Mi amigo me refirió las hazal'ias del cómico, y acabé por comprender quA había sido vfctima de aquel maldito bufón. Desapueció como por ensalmo la duda que me agobiaba desde hacía
muchos aí'ios.
Sin embargo, á consecuencia de aquella aventura detesto las
ceremonias fúnebres. Y ahí tienes la razón de que no me vieses
el otro día en el entierro de P
Asf habló Filibulle.
CARLOS MONSELl&lt;.:T.

~

AVENTUREROS QUE HAN SUBIDO AL TRONO
ORIGEN HUMILDE DE VARIAS DINASTIAS

Señ~rita María Elisa Horcasitas,
.
que contrajo matrimonio con el señor Juan Manue1Ona,
el 15 del actual
t u

Fo . =llC

Señorita Ana María Mac Greior, , d Mac Gregor
Que se uni6 en matrimonio con el señor Ge,naro ernan ez
el 12 del actua.
" k

k

¡ADIOS, .ENRIQUETA!
noontrá esta matiana á mi a~igo Filibulle.
..
E No te ví el otro día en el entierro de p .. fui lec~~:~stó Fíli-No me viste por una razón, porque no
bulle.
-¡ Ah 1

Fot. ru.ao ·

,

t J~

•
. 1
tierroe. No creas que por indife·
-He renuncia?º á ir os
abstengo de asistir á estas cere·
rencia ó por ego1smo. o. extremo á mi sistema nervioso. No
mo11ias, porq?e afecdtaendeenque me ocurrió una aventura cómica y
voy á los entie~ros ~
terrible á. un mismo tiempo.
-¿A tr, Filibulle?
-Amí.
ó
.
=~~~!t~!~!fsfu~ec~~ª:odo el mundo, ¿no e.e verdad?, Y sabías cuánto la amaba.
-Sí, Filibulle.
-Era una mujer modelo.
·
.
· f
Indudablemente.
:ne pronto cayó enferm~ y ~ejó de ex1s ir.
.
-TI u doloor s~~~a~xg::c::i::i1i;ro lujoso. No soy pródigo, pe- nmens ,
.
A la hora sen.alada se puso en
ro me gusta ha.c~r b1eLnllae coossªl' 1a iglesia en donde se celebró
marcha h comitiva.
egam
'

-¿ y le hablaste, Filibulle?
-Sí.
..
onocfa usted á mi mujer·
-Caballero-le dIJe-seg~n rare!:gc ná.nimo ! 1 ¡ Qué alma tan
_ 1Sí, señor! ¡ Qué coraz n an
"'
grande!
-¡ Tiene usted razón 1 • .
-¡Qué nobleza de sent1m1en~os.1
~
-¡ Sr, señor 1 ¿Era usted pariente suyo.
-No, señor.
Mi asombro iba en aum~nto. migos-anadió el desconocido.
-Era yo uno de sus meJores a
~...
-Pero,
caballero·
· · · meJore
. s amigos- repitió el descono~ido.
-Sf
senor,
uno de sus

Cuando se examinan loe orígenes de las dinastías reales,
asombra el número de personajes, no ya humildes, sino de la
más baja estofa, que figuran entre sus fundadores. , El mismo
Veepasiano, e! famoso emperador de Roma, durante cuyo reinado fué destruida Jerusalén, era un tosco soldado, hijo de un mísero labrador, muy valiente si se quiere, pero más pobre que las
ratas y máe ignorante que un adoquin. Una noche sofió que si
Nerón se sacase un diente, él y su familia serían dichosos. Poco
tiempo después, un cirujano le enseffó un diente que acababa de
extraer al cruel emperador, y desde aquel momento el mísero
legionario empezó á mostrar ambición.

Cuando murió Galba, del ejército romano, en el que Veepasiano g ozaba de gran popularidad, se apresuró á elevar sobre el
pavés al ambicioso guerrero, que se encontraba en Alejandría.
La elección fué acertadfsima, pues el nuevo emperador, con pru·
dentes medidas, supo devolver á Roma algo de su antiguo ·es·
plendor. Sólo sus dichos jocosos y sus frases de campamento
revelan su humilde origen.
Quinientos afioe más tarde, otro soldado mucho más brutal y
mucho más ignorante que Veepaeiano, llegaba también hasta el
t rono de Roma. Llamábase Juetino y era un campesino dacio,
fuerte como un toro, y acostumbrado á comer pan negro, que
bajó de sus montal'!.ae natales para alistarse en las tropas del emperador León l. Su tremenda fuerza y el valor extraordinario de
aquel guerrero le valieron ser nombrado jefe de la guardia im"
perial. Cuando murió el emperador se le dió una crecida l!luma
para que apoyase con su influencia cierto candidato al trono, mas
en vez de hacerlo así, empleó aquel dinero en comprar al senado
en su propio favor, y al día siguiente entraba como duefio y eerior en el palacio de los Césares en Constantinopla, entonces ca·
pital del Imperio. Por tan sencilla estratagema, el brutal campesino, acostumbrado á vivir al aire libre y á luchar cuerpo á
cuerpo con las fieras, se vió rodeado de cortt1eanos y servido por
una servidumbre en la que figuraban nada menos que mi! doscientos cocineros y ochocientos barberos.
El fundador del imperio ruso, fué un aventurero, un pirata escandinavo, llamado Rurik, que con unos cuantos de su calafia se
apoderó, en el e g lo IX, de la sant a ciudad de Novgod, y en seguida de t odo el país; fundando allí una monarquía, que conti·
nuó hasta el siglo XVI, en el cual la casa de Rurik quedó ex·
tinguida y fué subetiturda por la de Romanoff, que todavía conserva el cetro moscovita. Por supuesto que el primer Romanoff
fué otro aventurero, un tal Andrés Kobyla, criado del gran du·
que Simeón. Kobyla no fué emperador, pues en su tiempo Jlu.
sía era teatro de una invasión mongola y de terribles luchas en·
tre los pretendientes al trono; pero una descendiente suya, por
matrimonio con Ynan "el Terrible," vino á ser zarina .
Miloch Obrenovitch, el fundador de la dinastía servia ex:tia·
guida hace pocos afioe con el asesinato del rey Alejandro, era un
boyero. Pedro I, el actual rey de Servia, no tiene un origen mucho más distinguido ; el progenitor de su dinastía, Jorge Kora
(el negro,) era también un boyero que se batió contra loa
turcos, luchando, más bien como un bandolero; que como un
soldado.
E l rey actual de Suecia, que hasta hace poco lo era también
de Noruega, desciende de un simple soldado, el famoso Bernardotte, que por su heroísmo bajo las órdenes de Napoleón llegó á
mariscal de Francia, ganó la batalla de Aueterlitz. Elegido rey

-Pero caballero.···
.
á.s adictos mát1 fieles.
- Sí, &amp;el'ior; uno de sus am1!~1:1he visto á ~sted jamás en mi
-Siendo así, ¿cómo es que
casa?
-Porque no es t arfa usted en ella cuando visitaba yo á su se·
fiora · · · ·
d
prenda
-Permftame uste que m; ªº{ed que t~~go derecho á lamen·
-¿De qué? No me negar us
tar la muerte de mis semejantes.
Confieso que n? supe qf ~ csºc:~i~fJ~ me asió del brazo. Pare·
Durante este tiempo, e. e d elo
cía que era él quien presidía el h~ y ~l tal sujeto volvió á sollo·
La comitiva se puso en marc
zar como antes.
.
t
L multitud le miraba compas1vamen e.
Q é
tan
_::, Pobre hombre !-exclamaban algunos. .¡ u pena

una misa solemn:.
oesía del incienso, cuando
Estaba yo _dommado por la d~f~e~ curiosidad. A dos ó tres grande! l
do le tomaba por el marido. Lo que es yo, tenía
Todo e mun
ñ t cualquiera
oí un ruido smg?lda!,
·aue
de~b~ba
de
lanzar
hondos
sollozos.
Me
aspecto de 1~n.tacod~p!u!~oeuna explica~ión. Pero el desconopasos de mí, un m 1v1 uo .ac
h bre á quien no conocía. el Traté
de so 1ci a~
.
volví y noté q?e el tal SUJbeatoy~r-qau:e ;:ya alguien á quien apene
Cómo es pos1b1e--pensa
.
.
cido me respondió mvariabrym::t:~tado de contestar. Seria una
tás que á mí la mu~~te de m1 muJer?
- Ya ve usted que bnlo es o DéJ..eme usted entregado á mis re·
crueldad hacerme ha ar ....
-Tienes razón, F1hbulle.
era mi cull.a·
cuerdos.
-Me incliné hacia mi ve~ino de 1t!:re~~l~ i!eese caballero?
¡ A sus recl;lerdos I
scándalo en semejante situación..
do, y le pregunté entºz baJéa J~!ecini de la izquierda, el. cual
No era posible armar un e
m afüa de mi desconoc1·
No, me contestó. In errofu El desconocido seguía dando rienda
8
Me
había
resignado
á
~~~rt~~¿:
f;etfntes.
En aquel momen•
medió la misma reepues a.
una lucha hubiera. sido ridfcu·
do, el cual me aba?,donó á.
P d" . "¿Sabes ya quien es ese
suelta á su dolor. Empeñtr ~n ~ ceremonia religiosa para ir á to se me acercó m1 cunado me iJo .
lo.
Además,su
nonom
podbíare.pe~~:o
para,,mis adentros : "1 Nos ve· caballero? No-le c?ntest~. bre muJ'er fué bajada. á la sepultu·
preguntarle
.
~ .
Detúvoee el corteJo Y mi po
remo11 la cara cuando termine la misa 1

¡

f

~IJ·"

Z,

Señorita Esther Herrera y Tagle,
que contrajo matrimonio con el señor Ingeniero Pedro Collantes,
el 30 del pasado.
__:Fot. Mack .

Señorita Asunción Corona, ·-.., -.._
que se unió en matrimonio con el señor Friti Turban,
el 15 del actual.
J'ot. M:arat.

!

�Aetualidades

Aetualidadea

-Seilor inspector, sefíor delegado, sefíor comisario, ó lo que
usía sea, antes que estar yo loco pienso que lo están todos los
que me rodean: hace mucho que yo salí de España y me fu( á
América, y ahora vuelvo y me hallo con que esto no es Espllfla,
sino una torre de Babel, donde todo es confusión y anda al revés;
la verdad es que yo nunca he vivido en grandes ciudades, por·
que desde la aldea en que nací, donde
me crié y permanecí hasta dos ai'los
l'l'UNERALE~J DE. DON~ CELSO GAXIOLA ROJO.
después de casado, pasé á una estancia,
ó dígase granja, de las solitarias pam·
pas americanas, á donde fuí para ayu·
darle en un trabajo agrícola á un her·
mano y para hacer una fortuna para
mis hijos. Logré hacerla, aunque modesta, y murió mi hermano y r~eolví
volverme á mi aldea. Si usted supiera
cuánto yo había pensado en las costum brea y en las gentes de mi pueblo, y
cuánto deseaba volver á él, donde ha·
bía dejado á mi mujer y á mis dos hijos y donde esperaba hallar, como siempre, mucha cristiandad y personas sencillas y pacíficas; pues bien, á poco de
llegar víme precisado á huir del pueblo,
purgue allí hallé dividido en dos bandos el lugar, fiaciéndose una guerra por
éste ó por el otro cacique; además de
esto trastornada mi casa: mi mujn,
aunque honrada y buena como siempre,
y aunque me recibió con carif!.o y alegría, estaba trastornada con la lectura
de los noveluchos, y no se conformaba
ella con la vida tranquila y sencilla de
la aldea: quería lujos, ostentación, teatros y diversiones; mis hijos, que esta·
ban ya muy hermosos y crecidos, eran
en el fondo buenos, pero se reían con
el mayor desenfado aun de las cosas
más graves, y por cualquier motivo dis·
cutían conmigo con el mayor desparpaEl cortejo fúAebre en el Panteón de Oc.lores,
jo; primero me entristecí, luege, me
ballería imperial que se dirigía á un seminario para estudiar la enojé y al fin llegué á veces á enfurecerme contra todo aquello
carrera eclesiástica; cuando entusiasmado por el paso de algu· que me parecía tan extraño y disparbtado; he aquí porqué en la
nos reclutas, se alistó en el ejército. Napoleón le hizo cui'iado aldea me tomaron por loco, lo cual hizo que me viniera con mi
suyo y puso en sus manos' el cetro de Nápoles; pero después mujer y mis hijos á Madrid; por lo menos en la corte hallaría
de Waterloo, fué hecho prisionero, sometido á un consejo de muchos medios para educar á mis hijos; señor delegado, eefior
comisario, señor inspector, lo que sea, peor fué esto: quise comguerra y fusilado.
Guillermo "el conquistador" el monarca que inaugura la ver· placerá mi esposa satisfaciendo su gusto con las diversiones, y
dadera historia de Inglaterra, ni siquiera
era hijo legítimo. Su madre era una linda
lavandera llamada Arlette, de quien se
enamoró perdidamente el duqne Roberto
de Normandía, á la muerte de éste como
no había otro heredero, Guillermo fué elegido jefe del ducado y desde entonces se
mostró atrozmente intrépido en loa com·
bates, llegando á provocar un&amp; insurrec·
ción entre sus propios súbditos.

por los suecos en 1810, no tardó en volverse contra Napoleón,
su bienhechor, y este acto le valió el poder legar la corona á sus
descendientes. Menos afortunado que él, por ser más fiel á su
emperador, otro mariscal francés, proclamado rey de Nápolee,
perdió pronto la corona y la vidll.
No hay qne decir que nos referimos á Murat, el jefe de la ca·

-¿Decía usted, amigo Bloffe?
1Otht,, nada, absolutamente nada !--contestó Bloffe1 J"urando
m pe o ' vengarse.
Bloffe cazaba pocos días después en com afifa d
.
6~ie! q~~r:nd~~t~~r~cc~~ 1!eº~~:~isq~t ;;n~:ª:;:nrn~ue ha~a
1:'loch~,
cuando
un
guarda
rural
les
pidió
quf
le
ensªeJ:ra~m~~~
;ui~n megue á Dios .. Por es~o, al saber qu~ 1odo:
esfu~'
hlc~ndc,das lde caza. El abogado estaba en regla. el modisto había
calle á dest P. ovienen de lo~ malditos periódicos, me lancé á la O
v1 a o a suya.
·
y
rmr cuantos pudiera de ellos.
-Se
explicará
usted
ante
la
justicia,
le
dijo
el guarda
suindi c~~; usted ve-:dijo el delegado-aunque haya sido justa
t
E~
efectdo.,
pocos
días
después
recibió
Floche
una citacíón An•
algo ir~fle~rv~ y un. cr1mm~l el procedimiento, ha resultado este
es e acu ir á ella, fué á ver á su amigo.
.
aquí le han traf&lt;fuª!l~~f~i ~m~éruddenl te, hasta til extremo ds que
-¿Qué
deb.o
contestar
á
los
jueces?-le
preguntó.
todo
.
em n o o por un loco. Mal andará
Bloffe meditó un rato. Sonrió maquiavélicamente al enaar
brar~!;rfnrr:ªá llbrarse deldcontagio procure vivir aislado y li·
que se le pre~entab~ una inesperada ocasión de vengara/
-Es
os suyos e toda peligrosa relación.
mí per;erdad, es v~rda~_; podré lograrlo para mi mujer y para ju~i~i~~e se impacientaba, temiendo llegar tarde al palacio de
a~i o ó e1yc PªJ~ mis h1Jos? ¿Cómo evitar que hablen con el
· .· Le han cogido á usted " in fraganti,'' ¿no es eso? ues lo
desleído
on .1scípulo? y que -~º oigan al maestro pedante,
meJor será reclamar la aplicación del artículo 12 del Cól
ballero. Y maligno?· · · · i Mis h1Jos están locos !-replicó el ca- nal.
¿Se acordará usted? El artículo 12
igo pe--No lo olvidaré.
·
-Pues bien, amigo, voy á dará usted una carta de recomen·
Floche se hallaba ante sus jueces.
"'

!!i!!'

La familia del General Victoriano Huerta, visitando el Hospital de la C
R '":
T
·
ruz oJa en orreón
dc1.ción para el rector de una casa de
t
1.
t
El presidente le interroga cor té
1e slermonea un poco
fa
v~ft~ :~~: ;i~~~:t:teafd:m~1pt:1.dJo¡;e;ti: por su culpable negligencia Lu:g1~tfe
pregunta:
·
mge
a acostumbrada
- racias mil gr ·
'
"·
giósos? Magnífico ac~as; ¿:S para un colegio dirigido por reli-·¿Tiene usted algo que decir en su defensa)
será u~a casa de du::J!s~ m o . .. . Ea e1:1te mundo de locos, ésta
Floche de pie, ar~icula con propiedad:
·
•• Recl~mo la aphcación del artículo 12
El presidente no puede contener la r· . p
J OSE ZAHONERO
dirige la consabida pregunta y por seg ;1~d~ve º~retunda ;ez le
··Reclamo la aplicación d~l artículo 12
z oc e con esta:

UA CASA De cue~DOS
Penetraron en el despacho del delegado
dos guardias conduciendo á un caballero
de cierta edad, decente y · modestamente
vestido, y por su fisonomía y por su por·
te podía pensarse que aquel hombre pu·
diera ser, no ya un criminal, pero ni aun
vicioso. Al preguntar el señor delegado á
los guardias cuál era el delito que motivaba la detención de dicho sujeto, uno de
los policías se acercó á su jefe y le dijo á
media voz:
-Este sefior está chiflado ;viene arman·
do tumultos por la calle, para á los vendedores de periódicos, compra cuanto•
puede y luego los rasga ó 1011 quema; la
gente que lo ve se para cuando él se para,
y le sigue cuando echa á andar, y se arma un griterío de mil
diablos.
Ordenó el sefior delegado á los guardias que se retirasen, é in·
terrogó al caballero para que éste explicase su conducta, en la
cual, si oada había que pudiera ser considerado como delito, h a·
bia lo bastante para sospechar que quien en tal conducta seguía
estuvjera loco, y, por tanto, que fuera necesario conducirlo á
una casa de dementes.

I Y qué catedráticos son la
t d
otros polftic:&gt;·g d l
T mayor par e e e1los I U nos impíos,
llegado á exalt!.naib~!'tododo .efsto me exaspera, pero lo que ha
que 0
t
o m1 uror, ee que haya quien me diga

39 1

c::Gi:~~:~:ri:::~~l!i

~,,
:El atlúl á la~orilla de Ja fosa!

el.

UN.A VENGANZA
..
-.............
.
...

-

...~

tales fueron éstas de repulsivas y bárbaras, que hasta milmisma
mujer aborreció los teatros y los espectáculos públicos; en cuan·
to á mis hijos, qué le diré, sino que están rematadamente locos?
Se han hecho más parlanchines, más atrevidos .. . . ¡ ah I y¡lo que
es más horrible, casi irreligiosos; en fin , si serán necios, que en
vez de ser sumisos y agradecidos con su&lt;i maestros, pretenden
con otros estudiantes que el gobierno les quite el catedrático que
cometió el delito de no bajar bastante el sombrero al saludarlos.

!~:~~1~ª1;~. pxeridente
abre el código ylee con gravedad:
os condenados á muerte se les cortará la ca·

baza.
"

. Isidoro Floche era uno de esos hombres de ui
I
dice. que convierten en oro todo lo que tocan. q enes e vulgo
, Hizo una ~ran fortuna fabricando sombreros para sefforas
c lando fué rico y célebre, se creyó superior á los d á
' y
tales.
em e morA su mesa e.e. sentaban con frecuencia las celebrid d d 1
fo~o,. de la med1cma y de las artes, y de aobrem
es e
op1~1ón sobre cuestiones políticas ó literarias esa solfa dar su
Cierto día, uno de sus invitados el abo ¡do Bl ff
osadía de interrumpirle. Pero le l;nzó unagmirada ºta~' /uv.i/ª
que el otro tuvo que bajar los ojoliJ.
err1 e,
f
Comprendió, sin embargo cuando term· ó
sido descortés, y dirigiéndo;e al abogado/~ ;!gr:::J ;1ue había

ª

Y Floche ·se·deemaya mi'e t
·
t ,, · .•
'
n ras en e1 fondo de la sala su
emmen e amigo Bloffe, vengado al fin, se ríe á carcajadas.
JACQUES IVEL.

··¿En qué se parece el sol á un delincuente?
··En que se esconde .
··¿EY los dondfegos de día á las puertas de una ciudad?
·- n que se cierran de noche.
-E¿En qué son iguales loe ciegos á los que tienen vista?
- n que no ven á Dios.
-¿ Y los castafios á la Biblia?
··En que tienen hojas.

�Aeto&amp;lid&amp;des

392
LA MALA PRENSA

Ido Mufioz, no ,.ée, ,1 a~í cumu uu e,Lre110 del que mucho se e~pera: «Maniobras
ha quedado en la de Otoño,» arreglo de Nan de Allariz.
.
buena ciudad de
¿Continuará el público favoreciendo á Esperanza y á Gutle·
México más di ver- rritos?
:&lt;IÓn d ig11a de menciu11:u i:;,·, q ne la opereta del teatro Arbeu.
Creemoe que sí, pues la mmiquita vienesa ya se hace casi in.. Y aun ahí, pocas noveJaLles se uos han ofrecido durante la dispensable á nuestro mundo para soportar la vida; la co~Pª;
última semana, á no ser el beneficio de Josefina Peral, una ti- fiía tiene un gancho muy largo, y, en fin , no hay otro a1t10 a
ple de verdad, que para conquistar al público ha 1,abido unir á donde ir.
su limpia y pastosa voz un aire mezcla de inocencia y picardía
que la hace muy atractiva. La Peral eligió con acierto la pieza
que había de cubrir el programa de su beneficio. «La Geisba, »
Lo habrá, sin embargo, á partir del día 7 del próximo y bien
esa japonería, de japonismo convenciónal de la zarzuela, en don- venido mes de Julio.
de una mú&amp;ica meNos referimos á
los grandes concier·
l.o.~iosa, á Ja~ veces
tofil de mú ~ica sinfótierna, borda loa
pasages más patéti·
n i ca organizaclos
co:1 6 graciosos del
por J ulián Carrillo.
libreto. Ahora bien,
Ahí donde han soen la interpretación
nado los cascabeles
de esta obra por la
de Pierrot y Colomcompal'iía de füpe·
bina, donde el cancan ha levantado al
ranza Iris, no se sabequeadmirarmás,
aire a u s piernas,
si los magníficos
donde los triviales
atavíos de loa prochistes, de bien dutagonistas, las redosa gracia (¡ AlPjo
gias decoraciones y
no se ríe nunca! ViJa profusión de luce-verea, etc.,) han
ces, ó la propiedad
' divertido más ó me·
conque caracterizan
nos á los uno:1 y á
!-U!l respectivos paios otros, ahí en el
pelee loa diferentes
mismo teatro Ar·
artistas.
beu, escucharemos,
:Jon ser bastante
con la ayuda de
Dios, las notas gra11 buenas las entradas
0n casi todas las
vea, solemnes, dolo·
funciones, · no bas- ,,
rosas ó dulces, pero
ta.ría este ingreso
siempre maravillopara satisfacer tosas, de Beethoven,
dos los gastos de la
W a g n er, Tchaiempresa. Afortuna·
kowsky, DebuPsy ...
&lt;lamente para el púJosefina Peral, la noche de su benefic¡0 ,en "pose" para "El Tiempo Ilustrado"
pobreR compositoblfoo que gusta de
res de esas operetas
divertirse, y como €S bien sabido, el Gobierno auxilia á la com· que se llaman «Las Sinfonías,11«Sigírido, » (&lt;1812,&gt;1 ((La Siesta del
rafiía con el teatrc otros gajes de importancia. Gracias á esto, Fauno,11 y cien más por el estilo. ~
hemos visto ahora¡trajes recamados de seda y oro, no solamenDudamos, sin embargo, de que estas op~retas se vean tan fa.
te en las bijas deCEva, en todas partes y en todos los tiempos vorecidas como ... ... las otras, pero esperemos que el llamado
afectaa á los colores y al brillo, sino en los humildes represen· del maestro Carrillo á la gente culta, no sea vano.
tautes de la raza de Adán,tque se presentan en Arbeu ostentanEsperémoslo ...... entre tanto surca los mares, rumbo á Eudo la más rica indui;nentaria, á lo que se presta:ciertamente la ropa, la sin par Conesa (y notamos (que hoy no hemo9 citado
moda japonesa, mucho más!vistosa y mucho menos simple que · más que artistas nacionales .) Lfl sin par Conesa, que r.argada
la europea.
~~':"'_-;·
de laurele~ y de ilusiones muchos de los cuales, ¡ay! 1Sin duda
En cuanto á las decoraciones, fueron pintadas según los me- ya realizados, va á lucir su bulliciosa alegría y sus magníficos
jores modelos por artistas ya reputadoe, {y la escena de la casa sombreros, p~imero á la Cóte d' Azur, y más tarde á la tierra de
de té, entre otras, constituye, coml) tuvimos ocasión de:decirlo María SantÍBlma.
hace poco, una verdadera fiesta 'parll. el sentido de la vista.
Haciendo justicia á los 'afanes de Miguel Gutiérrez, el direcZIG·ZAG.
tor de este negociado. la concurrencia, que llena el salón, se deH·
borda en aplausos, y de estos)oca con sobra de razón la mejor
parte á la Iris, que trae los perfumes y Jas;armoníaa de laa már·
genes del Grijalva, y á la Peral, también mexicana, no nacida
Cuei:tionaba un tAstarudo de poca chispa con un andaluz calen la co~ta, sino en esta prosaica Mesa Central, pero cuya gra- moso y de pocas palabras:·es decir, con un ftmómeno en su.escia nada tiene que envidiar á la de la costefia.
pecie; pero el terco, no encontrando razones para convencer al
andaluz singular, exclamó corno desesperado:
- Apuesto mi,cabeza.
-No; apostaremos una libra de dulces.
-!Ola!... ... no estáis muy seguro .. ....
- Esta ~compafíía~de-·operetaS viéiíesas~~ c.on.éluídosU
-Hasta la evidencia.
con el Gobierno y obligada á desalojar el teatro oficial, se pa@a
- Y entonces, ¿por qué no queréis apostar mas que una libra
al Colón.
de dulces?
Para la nueva época se anuncian «La Divorciada» y &lt;(La Pou-Porque la aprecio en más que vuestra cabeza.

***

:y

=

- -

=== Seíior Lic. don Emdt:&gt;1 i,1 de la Garza, jr .. defen~M de Suárn
Zapata, pronunciando su di,c~rso que ha Jlamado

tanto la atención

Fots. de El Tiempo llustraáo.

-¡Eh, cochero, que corra más
ese penco!
.
-Imposible, sefior, está tísico.
-Por lo visto no es tisis galo·
pan te.

con.trato

~

1

. • l

.

�ueyenda olvidada

LEYENDA OLVIDADA
CUENTO

Existe aún en el Puerto de Santa María la casa donde un mon· para salvar aquel alma enamorada que el diablo de los celos
je, famosísimo por sus virtudes, pasó larga temporada sirviendo quería perder irremisiblemente.
de consejero espiritual á don Juan Lui~ de la Cerda y á su es·
-Tu mujer-le dijo-vendrá esta tarde con la duquesa. Mien·
posa, duques de Medinaceli, marqueses de Cugolludo y de Al- tras yo confieso á nuestra sefiora, tú mismo oirás la confesión
calá, sefiores de las villas de Deza, Enciso y Lobón, co.nenda- de tu esposa, y sin que nadie sepa nada de este sacrilegio, pe·
dores de la Moraleja, condes de la ciudad y gran puerto de San. netrarás en su alma y sabrás de ella tanto como Dios mismo,
ta María, etcétera, ~tcétera.
y El nos perdone en gracia de la paz de tu espíritu.
No hay para qué encomiar, ni importa á este relato, la granLlamó luego el santo varón á uno de los monjes que con él
den de tales sefiores. Quevedo dedicó al duque una de sus me· vivían, y le ordenó que pusiera al criado de los duques un hájores obras, y llenos están los crobito de la Orden y le condujera
nicones de la época de ejemplares,
al confesionario de fray Juan, vahechos, famosos sucesos, graves
rón virtuosísimo que no está en
sentencias, heroicas empresas y
los altares porque sus muchos
gloriosas aventuras en las que el
ayunos y maceraciones le trastor·
generoso don Juan Luis de la
naron en su vejez el sern, y el po·
Cerda resalta y luce como quien
bre murió loco rematado, dicienera.
do grandes atrocidades y hacien·
Uno de los criados del duque,
do creerá las gentes que el diablo
mocetón de veinticinco afios, es·
se había apoderado de su escuá·
taba recién ca\lado con una joven
lid o cuerpecillo..................... ..
de extremada belleza. Su luna de
Llegó á la capilla la duquesa
miel fué wuy breve. En vano la
de Medinaceli, acompañ.ada de las
esposa hacía al lado de la duquemujeres de su servidumbre, y
Ra una vida ejemplar y ponía en
adelantándose fray Donoso á reci·
to:Jas sus acciones sing11larísimo
bir á su protectora, dijo á la herrecato. Acusábala el marido de
mosa doncella:
imaginarios deslices, y devorado
-Id al confesionario de fray
¡.&gt;orlos celos, sometíala á terrinles
Juan.
pruebas y á villano espionaje.
Allá fué la pobre nifia al más
Enterado de ello fray Donoso
obscuro rincón de la capilla, don1le las Mercedes, que así llamaban
de impaciente estaba su marido,
II l santo varón, recetó á la {l}Uenvuelto en un sayal de estamefia
chacha la. medicina que la Reli ·
y oculto el rostro con la amplia
gión tiene para estos casos: concapucha.
f,)rmidad y oraciones; pero mienLa gentil muchacha comenzó
tra'3 más se resignaba con su cruz
sus oraciones tartamudeando, y á
.Y más rezaba la pobre nifia, más
poco lágrimas y sollozos convir(ieloso estaba el marido y con matieron su voz en lento gemido.
yor furia la acusaba y maltrataba,
-Padre-decía la sinventura,
creyendo que su mujer, además
-mientras tuve la seguridad de
de traidora, era una grandísima
•· que amaba á mi marido, soporté
hipócrita, que ponía falsamente á
gustosa las penas que sus infames
Dios por testigo de su inocencia.
celos me causaban; pero no pue·
Con tales luchas y quebrantos,
do sufrir más tiempo el agravio
"l servicio que á uno y otro estaba
que me hace y comienzo á aborre·
encomendado en el palacio d·e los
cerle. Me causa tedio su presen&lt;luques andaba tan descuidado,
cia, y cuando me habla. siento que
que el mayordomo se quejó á sus
mi odio me atormenta más que
~efiores, quienes llamaron al masus insultos.
trimonio y averiguaron el hondo
, ~
No pudo escuchar máe el marido. Sus manos crispadas
drama de aquellos desatinados ~~ · ·
buscaron un pufial que antes había escondido entre una arru·
~~
\~
ga del hábito y el cordón que lo sujetaba á su cintura.
Comprendió don Juan Luis de
Se puso en pie, salió del confesionario, levantó el brazo dela Cerda que para poner en· paz el espíritu de su criado eran recho en alto, y al dejarlo caer en golpe mortal sobre la infeliz
ineficaces las predicaciones, la oración y los ayunos, y así lo cli- criatura, que seguía gimiendo arrodillada, brutal estremecimienjo á fray Donoso, prometiéndole, si lograba la intercesión divi- to agitó su cuerpo, cegaron sus ojos y paraliz6se la voz en su
na en aquel negocio, construirá sus expensas un convento para garganta.
la Orden franciscana.
Quedó así un breve instante y luego miró aterrado el puñal
Llamó el piadoso fraile al marido, pero las exhortaciones que convertido en crucifijo de bronce, y creyó que aquella dulcísima
le hizo consiguieron sólo enfurecerle más, creyendo el insensato boca de Cristo, entreabierta, lanzaba un gemido doliente, y que
que su mujer había buscado el auxilio del monje y de los du- de las ·heridas manaba sangre, y que la frente se contraía aguques para gozar mayor impunidad en sus deslealtades. Le vió jereada por la brutal corona de espinas.
fray Donoao tan loco y tan fuera de sí, que determinó apelará
-¡ Milagro!-gritó.
un recurso supremo antes de pedir á Dios hiciera un milagro
El espanto de ~u voz temblorosa causó en los fieles terror so,

/

395

brenatural. Ninguuna superchería, lo
no se atrevió á mosé. Pero quise hacer
verse.
una buena obra. Al
Sólo fray Donoso
disfrazar al criado
se acercó al muchadel duque le vi eschote, que seguía
conderse el puñal,
gl'itando:
y temiendo por la
-¡Milagro! ¡Mivida de alguien se
lagro!.. ....
lo cambié con mafia
-¿Qué es esto?
por el crucifijo de
-preguntó el monmi celda.
je......
-Levántate, her·
- ¡Perdonadme!
mano mío-replicó
Escondí mi pufial
fray Donoso.-¡Mipara matar á mi
lagro ha sido, sin
mujer si confesaba
embargo; que Dioe
su adulterio ..... .
se vale de los me- ¿Os lo ha confesado?
dios máR sencillos
para salvar á sus
No; me habló de
criaturas!
su odio, y al querer
herirla encontré en
En el tumultuoso
vez de mi pufial ¡un
correr del tiempo, el
crucifijo l. .... .
crucifijo se ha perSalieron los fieles
dido, y el convento
de la santa casa pá·
que en memoria del
lidos y temblorosos. !
milagro hicieron leLa noticia del porvantar los duques,
está ruinoso. ¡Hastento diyino corrió la ciudad en un in&lt;1tante. El crucifijo coTota la leyenda se ha
csdo baJc una urna en el altar, vió á los esposos reza1 ~uchas
olvidado, no quehoras, deshechos en lágrimas de arrepentimiento y alegría.
dando de ella rastro
El pueblo corría presuroso á ver el Cristo del Puñal, y mienen
las crónicas de la
tras, fray_ Donoso consolaba á un pobre monje que, creyéndose
_
.
Orden á que fray
en gravísimo pecado, le decía:
J
- «Castigadme, santo padre; castigadme como queráis. Esto e~ ~onoso _P~rtenecía, m en los anales de la ciudad, y gracias á que yo
la he admnado en una noche de insomnio ... l-moN1s10 PEREZ.

- .,

A SAN LUIS GONZAGA
Cándido Luis, reflejo de belleza,
Gloria y ornato de pensil florido,
Angel de paz, dechado de pureza.,
Ella en tu pecho colocó su nido!
Si tu inocencia yo cantar pudiera
Tiernos acentos con mi tosca lira,
Al aura leve y á los mares diera
Con ese aliento que el amor inspira.
¿El Dios celeste del eterno coro
A mi entusiasmo le dará dulzura?
Cante otro vate con su plectro de oro
De Luis la gloria y singular ventura.
¡Oh Luis amable, carifioso hermano!
¡Ay! no te olvides en tu raudo vuelo
De los que tienden hacia tí su mano
De loa que imploran un favor al ciel~I
Es LuiR un ángel, perfumado lirio
Los collados de Dios aromatiza
'
Brilla su pecho ardiendo como 'un cirio:
Su alma da luz, allí se diviniza.
Mantua, rodando vi6 caer al suelo
De la frente de Luis bella corona:
De gloria eterna lo circunda el cielo
Y alado coro su victoria entona.
Pompas, tesoros, majestad y honores
¡Oh, Luis amado! generoso hollaste, '
Y alzaste el vuelo, huyendo los loore~
Y á la falange de-'Jesús llegaste!
Despliéganse tus labios, cual la ro8a
Entreabre sus pétalo::i de nieve,

CuanJo al ambiente lo ~nibaltl11.ma aiiosa
Al ser mecida por el aura leve.
De Luis entonces sacro juramento
Su~e á los cielos como suave incienso: ·
De furia el Orco gime t urbulento
Al ver el fruto de un a:mor inmenso.
Qué prometiste ¡oh Luis! con labio ardiente
De los cielos al Dios tres veces santo?
-¡ Do mi bandera al pie luchar valfente·
Ser del Averno su perpetuo espanto!
'
Suenan al punto tr~pas y atambores
Y por los aires su pendón ondea
¡La juventud entona sus loores '
Por su adalid lo aclama y su p;eseal
PAULO EMILIO

GUKRRERO,

s. J.

EN LA RUTA
. Dame esconder mis manos entre tus manos blancat1,
01r que me consuelas cuando flaquear me ves
mi~ar que las ortigas bajo mi paso arrancas '
Y gimes cuando sangran las plantas de mis pies.
Por báculo llevando la fe de ttls amores
ni tiemblo ante el abismo, ni temo al vendaval
Y para hollar ias cumbres, agito sin temores '
las alas soberanas de una águila caudal.
'
Mas si mafiana caigo, sobre la ruta inerte
Y ante mis ojos flota la imagen de la ~uerte '
envuelta entre los pliegues de su impalpable tul
dame tus manos blancas por impolutos lirios '
tus lágrimas por preces, y por brillantes ciri~s
la luz de tus miradas intensamente 2',Zul.
'
JAVIER

SORONDO.

�~"A
LAS(/
OAMAs··.

PASATIEl'JIPOS

8I·LUET.AS

CHARADA
Como es mi tercera dos:
KRéquiere la unión la fuerza.,»
yo y un pufiado de amigos
quq siempre valor demuestran,
salimos morral al brazo
y en el hombro la escopeta,
internándonos al punto,
s\11 más ni más en la selva.
Allí formamos mullida
pr,imera dos con la yerba,
y después de descansar,
mitrchamos, y á la cabeza
llevamos á un ,conocido
guardabosque que olfatea
donde está la dos con prima
que á los conejos alberga.
Puro ...... ¡válgame Luzbel!
·Aquí viene la sorpresa;
cuando íbamos á alcanzar
111 buscada madriguera,
a ,areee un tercia cuarta
d~ espesa y rubia melena,
y cuya p'resencia á todo~
Je tétrico e&lt;ipanto llena.
Ya nos contamos por muertos,
unos gritan y otros reZln¡
uuando de pr6xima charca,
muy nauseabunda y extensa,
aparece un repugnante
todo que helados nos deja.
En vez de atacarnos,. fiero,
al tercia ciw.rta se llega
provocándole á u~a lucha ,
qu~ el otro, está claro, acepta.
El todo da dentelladas.
E I tercia cuarta zarpea,
y mientras todos nosotros
presenciamos la pelea
sin conmovernos, el monstruo,
enlazado con la fiera,
se destruye y despedaza, '
manchando la verdf! yerba
cnn la biba del furor
y la sangre que chorrea.

***

META TESIS
Smtituír los puntos y el asterisco por
letras que expresen:

1000+00001

·RECHAZO

Colocando la letra representada por el
asterisco en primer lugar en vez del cuarto, expresará:

_+_º__
ºº-º-º-º-º-' .El

UNIVERSO

* *.

JEROGLIFICO

LA MEDICO, ALCALDE, JUEZ

"QUISICOSA
•-------..--------,

APOLO

MONJA

•------·--=--------1
_
1

Combinando las letras de lo que expre·
san los dos precedentes significados, f6rmese el nombre de un Íl!moso loco.

•••

CHARADAS RAPIDAS
I
Primero, Nombre de letra.
Segundo, nota mu11ical.
Terct:iro, negación.

II .
Primero, extem1ión de agua.
S1&gt;gundo, nombre de letras

***

LOGOGRIFO NU MERICO
5
Vocal
Noh musical.
~ 7
2 6 ?.
Nombre de mujer.
32 12
En el árbol.
12352
Nombre de mujer.
Nombre de mujer.
123456
1234562 Nombre de mujer,
12345678 Apellido. ·
1231232 Mar.
123,562
Nombre de muj~r.
1 2 3 4 2
Nombre de mujer.
2 1 2 8·
Verbo.
1 23
Extensión de agua.
15
Nota musical.
1
Consonante.

*••

ADIVINANZA
¿Cuál es squel poderoso
que de•de Oriente á Occidente
e'l conocido y famoso?
A veces, fuerte y valiente,
otras flaco y temeroso;
quita y pone la ealud,
muestra y cubre la virtud)
en muchos, más de una vez¡
es má~ fuerte en la vejPz
que en la alegre juventud.
M6daae Ein quien no se muda
por extrafía preeminencia;
hace temblar al que suda,
y á la más rara elocuencia
suele tornar torpe y muda.
Con diferentes medidas
mirle su ser y eu nombre,
y suele tomar renombre
de mil tierras conocidas.
Sin arma~, vence al armado;
y es forzoso que le venza;
y squel que más le ha tratado
mostrando tener vergüenza,
es el más desvergonzado:
y es cosa de maravilla
que en el campo y en la villa,
.á capitán de tal prueba
cualquier hombre se le atreva,
aunque pierda en la rencilla..

del def'tino. han puesto sobre estas almas varoniles la sombra
del haE&gt;tío, la tristeza del vencimiento; y he aquí que llega Car·
mencita con su voz conqueridora á levantar con la brisa de la
CATEQUISTA
esperanza eterna esa triste sombra mortal. He aquí que llega
Carmencita á encender con sus manos de virgen la luz divina de
la fe 'en aquellas almas obscuras..... ... Y los roetros macilentos
Suavemente, apaciblemente, ¿qué hace en la sociedad esta se dilatan, las sonrisas y las frentes sollamadas se alzan h11cia
mujercita, que no ha cumplido veinte años, que es bella y ale· el cielo con la dignidad de la virtud, y las cabtzas, encsnecidas
gre, y que halla blando el sendero de la vida?
en afi o~ de abandono y descreímientó, se inclinan ante el sacer·
líll Los que la habéis visto sonreír y brillar tn una fiesta, los que · dote qne pndona en nombre de Dios y que en nombre de Dios
la.. habé,s encontrado modesta y
ofrece la recompensa de una vida
reéogida en el templo, aca~o creéis
Ain
fin, en que toda la tierr&amp; es
que esta bmguesita provinciana
fl.ores
y todo el mar es brisas, rues únicamente una buena nifia
mores
y espumas.
discreta, que se contenta con no
Es
cierto
que ia voz de la ca tehacer nada malo y con ofrecer 111
quista
ha
temblado
df! ansiad.ad
mundo un &amp;uave ejemplo de docuando los obreros y los pescadocilidad, un grato ejemplo de co·
res la escuch11ban cefí.udos, con la
rrecci6n y delicadeza.
cara
entre las manos; pero ahors
Acaso creéis que Carmencita es
que
ellos
han levantado la 'cabeza
bastante digna de aprecio porque,
con un noble ademán de confian·
eumisa á una rutinaria educaza y gratitud, ahora que ellos han
cion, eabe sonreír en la cortesía
cruzado
sus brazos de honrados
mundana de una cuadrilla y sabe
trabajadores
sobre unos pechos
inclinarse con reverente devoción
en que late la esperanza y arde la
delante de un altar. Aeaeo creéis
fe, la dulce voz de la catequista
que eeta mujer ,,es poquita cos11,,"
tiene los acentos serenos de un
es una criatura adocenada y ama·
himno glorioso, y va diciendo á
ble, como fuera menester que hula
sociedad moderna los tri uníos
biera ronchas. en el mundo, porsantos
de la mujer católica.
que, en realidad, ¿qué más que
. esto que habéis creído ver en CarC. E. DE S.
mencita se le puede pedir á una
nifía- que no ha cumplido veinte
-Ji~
afios, que es bella y alegre, y va
pisando blondos caminos por la
LOS POSTIZOS DE LAS SEÑORAS
vida adelánte?
Pero, ved por cuanto, Carmencita, sin que se le pida más que
UNA MODA MACABRA
esto, va ella y saca de su corazón,
grande y noble, misericordia y
caridad, y las derrama sobre loa
Trii:;te es decirlo, pero es verextraviados, sobre los tibios, esos
dad. La moda de los bucles postibios que repugnaban á Jes6s.
tiz_os y de los rellenos qlle hoy
Va Carmencita, y entra con
priva entre las damas, es una de
otras damas en las Palas de un
las más repuli:;ivas que pu11den
círculo obrero ó en los locales dondarse. Vamos á decir por qué.
de suele reunirse el gremio de pescadores. Da una vu• lla por entre
PELO DE MUERTOS Y BANDJ.
aquellos hombres desconocidos;
DOS
algunos la miran con hostilidad,
La mayor parte de e~tos bucles
otros con desagrado, muchos con
Re har.en con pelo muerto, es deindiferencia. Pero la muchacha
cir, con pelo cortado de la cabeza
ha entrado en estos salones hude
las mujer~s difuotaP, 6, con
mildes llevando abrazado á su co. .· ..
más frecuen cia, cie chinos muerrazón un firme propósito, y las
tos, lo cual resulta mucho más
caras hura:fías, las miradas avie·
barato.
sas no la hacen desistir de sus emEn los cementerios chinos PS
pefios.
costumbre despojará los cadáveCon habilidad, con santa picarres de sus rozagantes trPnzas. Las
día, llena de compasión, ella se
1. Sombrero de tul negro, con plumas de varios tonos.
repetidas ejecuciones de los banamiga con buena parte de aquellos obreros, de aquellos pescado- 2. Sombrero de paja gris, con cabecitas de plumas del mismo color. didos manchúes han abaratado el
género y han· convertido en una
res, y cuando ya ellos la hablan,
lucrativa industria, más lucratimirándola á la cara con franca expresión, cuando ya la esperan
y la buscan con simpatía, entonces ella empieza denodadamente va que Lunca, el comercio de cabello humano. De8de que arraig6 la nueva moda en Europa y en América, el robo de coletas
la conquista para Dios de aquellas pobres almas.
e?
los cementerios de China ha alcanzadb alarmantes vroporNada más interesante que el proceso de esta conquista, en que CJones.
palmo á palmo la Ilifia menuda y delicada se va aduefiando de
Cuando un chino muere, se le mete en su ata6d y se le lleva
los toscos espíritus de aquellos hombres.
al
cementerio; pero no se le entierra en seguida, sino que se le
Et!tán ellos avezados á luchar en la tierra con el trabajo duro
deja
quince días fuera, para dar tiempo á que el alma pueda sede cada día, á luchar en el mar con la bravura y la perfidia de
pararse
del cuerpo y tomar el camino del otro mundo. Después
las olas cántabras. Vida áspera, carne flagelada por los golpes
se sepulta al difunto; pero, entretanto, algunos chinos poco es-

LA

DISTRACCION
Buecar una palabra de cinco sfütbas
que expresa el nombre que se da á una
persona que por su posi~ión des~huglld.a
no está sometida al poder de nadie. Quitémosla la primera sílaba, qnedará: pro·
fesión. Quitando la segunda: adorn~.
Quitando la tercera: de la boca. Y qut·
tando la cuarta: planta medicinal.
¿Cuál es la palabra?

•••
TRIANGULO
~

+. + + +

+ + +
+ + +
+ +
+

.¡,

Suetituír los puntos p,or letras, de ma·
nera que horizontal y verticalmente se lea:
1? nombre de varón; 2? nombre de varón¡
3? una misma vocal; •? en las car~a~, Y
5? consonante.
La'! soluciones en el pr6ximo número.
Soluciones á los pa@atiempos inserto'!
en el número anterior:
Al Jeroglífico comprimido:
LOCOMOVIL
Al cuadradito de'doble explicación:
CARA, AMOR, ROSA, ARAS.
Al logogrifo numérico:
SO RIA.
A la Quisic..,sa:
Fin-tin--dios-INFUNDIOS
Al Acr6stico:
f e
E lena
R osario
a N tonia
A ndrPa
gi N esa
O olores
l O la
A la inc6gni ta geográfic11:
POLONIA
A la Cadena:
JOB
ODA
BARCO
C I D
ODESA
SEN
ANGEL

E G J\
LAURA
RON
ANA

FEMENINAS

�Parra las Damas

crupulosos y algunos extranjeros de sentimientos no mucho más
delicados, han abierto el féretro y se han llevado la coleta del
infeliz que hay encerrado dentro. No hay buque que venga de
China que no traiga m11cbos fardos de pelo, y la mayor parte de
é!te procede de los cementerios.
Y no se consuelen las rubiae pensando que el negro pelo de
los chinos se destina sólo á las morenas, pues por medio de cier·
tos ingredientes se le puede dar el color que se desee, incluso el
rubio más claro y el blanco de nieve.

ES PEOR .EL PELO PROPIO
Tampoco deben estar libres de cuidado aquellas que se mandan hacer bucles con su propio pelo, caído al peinarse . .
Realmente, es mucho más sano llevar postizos de pelo de chino muerto que de pelo propio, porque la fabricación de los rizos de origen mong6lico exige un procedimiento antiséptico, en
el que se emplean substancias químicas que acaban con toda
clase de microbios, incluso los de la .S.ebre amarilla y los de Ja
lepra.
En cambio, euando una mujer encarga al peluquero que le
haga un postizo del pelo que á ella misma se le cae, no sabe si
se le ha caírlo como resultado de alguna forma de calvicie, en
cuyo caso los microbio3 de la enfermedad permanecen efl
LAS CRIATURAS
el postizo y atacan al
pelo restante.
deberían estarmedianamente gorPero, aparte de su
das y criar grasa á medida que la
macabro y repugnan·
consumen ; pues la grasa es un
te origen, el pelo
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgamuerto ~ny\lelve asi·
mismo un i,erio pelidas, a.un cuando lleguen á la edad de 18 ó 20 años, corren peligro, no por causa de
gro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sebre el número de criaturas de
ambos sexos, quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Pa.ra evitar este mal, para curarlo, para salvar las criatm·as que
las madres acarician, y los simpáticos mu chachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzas
y ambición, debe. emplearse la
PREPARACION de W AMPOLE
S ti exito, es cosa decidida y resuelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la. miel y contiene
t) dos los principios curatívos
del Aceite de -Hígado de Baca- ·
lao puro, comhinados con J arabe de Hipofosfi.tos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
fjilvestre. Para la r eposición de
niños pálidos, que sufren de Anemia. Escrófula, Raquitismo y En
fermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno co. mo nuestra preparación. "El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodriguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice: La Preparacíon de Wampole me ha dado los mej ores resultados en los
niños á quienes la apliqué, á
pesar de lo avanzado de su enfermedad están ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
Eficaz desde la primera dósis.
Nadíe sufre un desengaflo con
esta. De venta en las Boticas.

De todo un poeo.

loa. microbios, sino por su peso, y la falta de ventilaci6n que
ocasiona. Oprimiendo la piel del cráneo, la recalienta y trae co·
mo resultado la calvicie; además con su peso estropea el pelo
natural.

EL PELO VIVO

El cabello vivo pesa mucho menos que el que procede de personas difuntas. Un rizo grueso do pelo procedente de un cementerio chino, puede pesar cerca de 30 gramos.
Los postizos de pelo vivo proceden en su mayor parte de Bretaña, donde es costumbre que las muchachas campesinas vendan sus cabelleras. Pero este pelo, descuidado casi siempre por
su primitiva duefía, tiene un aspecto poco agradablfl, y como
consecuencia, ni los peluqueros ni las señoras lo aprecian tanto
como el que viene del Extremo Oriente.
~

Quevedo, retirado á un pueblo en la estación de verano, fre·
cuentaba una tertulia en la cual constituía uno de los principalPs
entretenimientos el resolver enigmas. Queriendo Quevedo deeaC¡¡jditar por medio del ridículo esta tonta costumbre de las so·
ciedades de provincia, propuso el siguiente enigma:
Yo soy útil ornamento
de la cabeza del hombre;
es el sombrero mi nombre:
adivínalo, jumento.
Todos se echaron á refr; pero uno, que permanecfo &lt;'Orno 11hifl
mado en la meditaci ó n, exclamó de
pronto, con aire de
triunfo:
- Señores, ya lo
acerté: es la peluca.
No se crea que vamos á tratar

¡Oh los Valientes!

de aquellos que luchan en el eam·
po de batalla,· no, vamos á tra·
tar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte c·atarro y un poco
de calentura; a] preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada.
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y uuestro hombre se queda ~n satisfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro: solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
ape tito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valien·
te, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su es lado es delica·
do, que necesita cuidarse y tomar luego la ' 'Creosofosfatina' '
líquida.
Es querido lector, que· el valiente, por sus ton tas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado }a misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos· de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su fa.
mi lia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes: deben cuidarse
tom:mdo la admi rable médicina
que-dejamos nombrada ; con ella
se evita y cura la.T~bem1 losis y
todas las enfermedades del pul.
món, pecho y garganta. Tam·
bien la hay en pastillas.

399

Anécdotas· y Curiosidadis.
esp,:1ritu.-,lfa.biendo un
la muerte de 1ma'Cla·
ma.. • · · . á q'lllien ~ V[ amaba. en extremo, Y ha:bieni&lt;lo la casuali:&lt;lad jm;tüi,cado
s u 1&gt;red;ooión. ·d rey J.e. ma,nd6 com:pa.recea- y le d:ijo :
iPi,,esencia

di!

astródogo ,predictho

- Tú que t odo lo 1nwes ¿ cuándo pien_
\lla6 qruie morllráis?

•E l a.sLr6log-0 soopecihando qu.e e· r ey le
t end ía, u.n lazo, respon'Cl ó:

-lfoos dffil! antes qwe V. M.
E1 temor y l a s,u•p,ersltJción d EJ rev pre·
v:a.lecieron sobr€ su resentimien,to ; y d~ó
las 6rdlenes convenientes par a que na1a
aibsolutaaruzmte le faJtas€ a 11.11uel a stuto
i mPQstOII'.

"' * *

·U.n ~ Jeto qu€ pu.s2ma 1-u: rl&lt;:o, y que
por esta su,p,r€Jllla virti:rd fué a,e-0,gfido en
cierta e!IBa, hasta el uctrcmo de caisa,rle
con una j oven mutY gua¡pa, l}asEaJba la vi~pem de su ·b oda en ,ell ja.rdtn de casa de
la. navH a; e· hom,b:e p,a·recfa t,r'ste, como
si le preocupase a'1guna id,a poco HsomJera, Y obs,e1wado que fu.é por eil fu t,uro
$tl€gTO. le p.r,,.gunt6 á ~ste:
-¿ Quié tiene us,ted caoa,H~ro?
-Natla.
-.Algo debe··á t ner. cuanao . .. . .
·-iNad a, abso,l utamente 1rad a.
!Ei'l padre d·~ la ne1via pareció corufo ·rudr·
se con es.ta r, ,SIJ}uesta, y crmtlnu6 pase-a,ndo con é:l 'ha,sta qQ:&lt;e volv'eron á las haibi·
tiadones de la casa.
iA~ d 'ia. s.lg,u ten.ta del d'A su ui.aitri,monño,
se veriain i loo dos consortes c a.b1,zO'a~ 0 ¡ y
St'Il ha'bla.rse una sola pafalb;ra,
-1, Qué 0 €-nes, h1da mfa? le rniu, un,l aba
'&amp;u miadre á la nov· a .

·--,¿Qu.'é t"enes, ll'Jo m10
el padl!'e aJl nav'o.

l e priegunta!ba

w,uoho: eonit%talba la

-lMludho, mama

!»'inreTa.
-Na~ia. pa1pá, nada, contestaJba el seg,undo.

.. * *
1Dn una 'E&amp;taic!ón ba.Ine11,r,m;
-Veo «;1ue engorda usted a,e u.u mooo
atroz.
--&amp; equivoca u'Slted. senora: Dada df.a
estoy más f!a,co.
-Plues ¿ en qru~ corusdste que ('.11,da cUa
lie ~ooue.wtro A usted mú 'IJl9Sado•

* *"'

J!m .nu.cl!LOS oa,sos. pueae deternnnn~
.eil car!'Oter 6 el estait1o de sllfl.uct de un ·ltl-

l(U,viduo ,por el modo de dar l a mano.
•E·· a,pretón fruierte ll'elV'élll fra.nq u.e'Za y
s1-n.cer.:•d.ad . auruiu e denote a.us·~ncia de re
fl.na,UlJlento y sea rudo, es de esitlima.r.
La m811lJO d~tl q-0.e no qprlm·e es de pen-sona de eSIClaiSO ,vdgor cor,porail G mentan
l!l1 a,l)rnt6.n v.'lvo y nel'Vioso de un teIDJpe·
ramen:to eXJCltaibilE. v 811 apuoot.o, eit floj o
y pru&amp;jJVo, son d,e lnd1'V:duos de mab. sa-

lud. O'laro es q111e se

tra.a

die

apretones de

ma,no,s daidos por los homblres.
iUIJ3 lna.nos que 8Jlllerutzm de!i11,zarse 6
retl!.r airsiei 'mldi&gt;Ca.ll mi:edo; 1 el tlooto de la.a
,mainds lilia.mada.,s ~ r t lcas im;d,icain &amp;'&amp;..
tml LV bondald y desoo dfl i,r,eetair a,yuda
prOJmo.

ai,

van á la pla~ d·e V&gt;eTde y oro y VllleDven

- ¿0uá.l es ·e;J. colmo d~ un a:Jmacentsta
de maJder.a.s?
_,Pues Sa.caA' un toro de 1ais tablas.
-¿,Olma es el COlbnw die un h-Ojatatero,
- Tener loa hijos "soldllidos "
-¿ Y ef de la golosina P.on un conflt il'n t
-Ohupar,se las y.e,ma,s de los d.edos .
-¿ Cu1áJI 'éS el co,!mo de u,u aivaro?
-Deda,r qu.e le roben OO" no ~oltar u.,,.
nerro.
-.:.:ID colmo cJ.e J.a des1?l'11&lt;:lli en un ul¡¡ .
dor?
- I r volando á rais d,e ti t!!IIV&amp;- y t1ro1Jeza1
&lt;:on la luna. . . . . d.e un elcii.natatfi
-¿Ea oolmo dia u,n piea&lt;lor?
.....Ra,sea,r,se en v.e~ de 11!,can·.
- ¿JDn qué se pa.n1Ce San Se'b:a.11t.MJ1 o.
los Cihi.cos, cuando ha.cen nrw'illos'
-.En que h¡ey "Zurrtor~·
-¿ 'IDu qué s s I&gt;0/l'ece,n lmi t.oNro,¡ á 10~
cama.leones?
-IDn que ca;m!b&lt;ia de coiJor, puiest.o que

mora;do.!.
· -,;, Guáil es la pobliaeión
da.

n.eo.1· a1umbra-

- ~\1ialdrld porque no Ucn(l lllA~ ou., una
"Bombl1la."

* *"'
Un emll}!Jealdo de cle'l'lto ru.in •8't.eri:0 se
q,u ejaba amaTga:mente de halb'o 'I' Siido d,s,. ,airado cesante.
- No S€ por que me han heclho esa pIca.rlCL'.o : Yo no mol estaJba á n1a1el1,e .e:n el
m ·n1.shnio. Como aue no
nunca, t la
ondna.

too-

* **

Halbdan'do con su muj&amp;

decf&amp; llJ1 lar

braKior, cu¡yo hijo halbfa ca1do soldado:
- ¿ Por q u.é este CibJi(X) no hab~a de aer
hijo de viuda:

Y ella~:
- Tien·es razón, SamifJiago:

�r====================~~~~ - ---- - -

ANElJIJ011 AS Y CURIOSIDADES

... *

-Fero ¿se ne es ta te1er les ojos a,b e!'·
Efi pi;J.Yo.-;,,Entcn&lt;1;,.~
pa
Qué los qui . o? Si he de ten, i· les oic:s
a::iiertcs. no te;:go ne esicfa.ll dP l'idrioi;

·'
:::!... PROFESOR DE RtSA
1:~.nos lle,?Juo á ticmJJG~ eu qu,i puede
:.i;pr núe. 6 a n .r e 'IUJ s2 aure.1ile a lee·
(\ ', rl I l['a¡· V
··
' · · ' ~~ &lt;Ju~ l:u,y la nsa es de .l.)so1t11a ne. es dad para cu:al' e en.as na.11·
·.,iezas rebeldes. As . al menos i.:, i.,
sado un ir.,dil'id-'. o 011 _ se títi:Ja á sf ~1 ~llJO
1ircir:sor de r soa.

An t gro maeslru lle &lt;:au·o eu Pa" f, este
buen sefior ha inaugurado curses Je Msa
A segura C; ue lo q ue lP. ha su¡; . ido la '.dea
de es'a nue"• a ensenanza,
·
es el hecho de

C¡ue mucJ1os alumnos el.;. canto uc sabían
r-eír cuando lo ex·gra tal 6 cual esre na de
opera c·óml:ca.
'l'lhH)

que ~m,eñarJes

a

i-etr mus cMmen-

le Y su mé'.odo dló ro¡;,i;,I tados ad,miraul "

LA IGUALDAD
Un joven litErato. aJortnnadu 1::11 itlllOreti, rec.bió cna o,fensa &lt;le derta ; mla
ma;·qu,esa, y pa1 a v~ngairsfl de e.l'la :!-O vailió de un ep'.Jgrama en qne afP.aba crurlmen .e su inñdeliJdatl.
Nl ta,! ep_¡g,rama corri·ó de m,wo c11 mano toid·a,s las te.rtullJias y reHnioueR úe la
cort. . hasta CJIIP. 11 ,11;6 á Ja,. de la ma!'Qur·
sa.
Kn el mollleuto m··smv y tlts:mu a.u~o
i;u enojo, eser :\.'o 6 al jo,1·e.n una atenta
,ca,ta e.n que 1,e su'l)&gt;I eaba le pP.rdonase su
extra:v1 o, y olvidara todo rastro ae venganza, iinvitiá11id,o1l,e a1 proip o üempo á. qu 2
1~ hiciera una visita, maircándole la hora. en la que se reconiciliar :an de tud!tS
ve:·as.
l&lt;]l ta:l ··¡te.rato &lt;"onocf.a &lt;lema,snru:tu a las
mujeres para que no S'f\ t.m;era una ~wboooada; y dis,pu~to Por otra p,a,rba á. no
faltar á la c'.ta oo arma de un par de p;~tolas y aeuxle al .sitio y hora seña·ados.
Penetra en 1a cSJSa. y despué.s de los
oumpl,idos de ord1manza s~ prepara á to116 evento.
,JDn esito aparecen de tmw&amp;'iso cuatro
4',n:mascairados que le 111marNtn; le desculbren el tafanario, Y, obedeclendo i l®S 6r·
dmies de su ,¡efl.orai, ~e sax,uden cada uno

de e l&lt;Js ci1;.ci.:'€11 'a azot, s. qu,e no le d,e,btt'rou de d2,jar muy bien pairado.
.Con cwuildoa 1~ operacilón ~e 11\lJco:rooró,
Htmque muy v,a,usad::i,mente, el jovrn, y se
foé derecho ail mti,o en quE, sin nadj,e ad1r·Prt":rJo bru!J a
depos; tado !a;s pistol,a s.
T cnnó m1a en ca.aa mano y d,'r.giéndose
á los azotan tes les dHo:
&lt;1\1,UJV bien. a,mi¡gos m10s: ha-béls cu,mp,Udo á las mil marruvLlla,s ; pero ruhora habéLs d·a 'vol1nw á repetir• a, pues la l*!ñora
ma,nquiesa debe también tener fri-0.
Los criados, te.mblando ~ miedo y co·

Rafael F. Sosa,
FOTOGRAFO.

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TERCERA DE MESONES ~ - 61.
TEL. ERIC. 103
MEXICO.

mo v:eran que se haJolaba resue1to á llevar a ca:bo s.rs órdenes. azo,taron s·n p··e .
d•ad á su arma quien ni "UD pudo levantar·
se por sri sola.
-¿Hemor.i conclu do? d'je·on los c :·ia.
&lt;los.
---.."'fo, pu,es aJho:·a falta que os azotéis
vosotros mismos recibiendo dabl€ canti.
.ct,a,a de h¡, 1.1ue r1os ha,béis rtado.
-Imtposilb1e eontestaron
--¿Jm,posibt.&gt;e? pues dd~pon.éos, que dos
de vosotros, a:I m no,~. uo que;ctat1~·is para
contall'llo.
Y ll,',c:ho &lt;.~~,to amart"mó 1as p·sto\aa.
- ;;Det.eneos. deteneos gr ta :·,.,.r¡ 4. un,,.
voz.
Y dicierudo y hac1endo se azotaron rout'Uamente de tal modo , QHE' n' aun p,udie·
ron a¡y,ud,ai,s .; desp,ué.s unos ll otros.
-Ahora, dijo el literato, me retiiro a.L
ra.m€ntz satis.fecho de la leoción que me
haibéis d,ado. lin'Cia ma,1,qu,esa, y •bien podéis pubUoarla, que yo po1r nn pairte contr·buiTé á e '1o contándolo a todos cua,n·
tos os· CO!Ilocen.
-,No por Dos, 'é XOlamli ·1a mail'que9a;
eSIJ)er ad , esperad, y to'do ~ arregla.Tiá.
En efooto. la función condul}"ó más aJ!eg;ré die lo que habla em,p,ez,aido.

é ineSl])eraidos.
No 8óla aprendieron los
1
' scf,pulos á corngir el rr.o balid o que pri
f~ r.,;w en vez de ca,l'c.ajada sino que aprend_. ron . también a. estar wl egres, á re ·rse
p,a ra prop a i:at"staec ón y para ale.ru:fa u1-·
los yue les 1ooeanan.
No olvidemos 11ue Ra:belais, cuya vida
no fué una carcaJada perpetua, ni ~1who
menos, a.P-onseJaba que viviésemos a,J·:¡;res.

ARAB,E·SCOS

Esba moneda y esa es,pa.da, cree~
Que son lo más nota:ble del museo;
Amf as ant g ieda,d es.
Son restos de las l&gt;'árbaras edades.
Su or gen el catá.lOlgo ya aclara:
¡·Lá~t"ma que decir también no pueda
Cuál de los dos crfmenes causara
La e1;pada 6 ',a mon da!

**~
L?..s damas

de la .oc:ed&gt;airl ,:atOJ'ca di
San L~:s (•Missouri) se proiponen constituir en las esta,c:ones del ferrocal', 1q de la
iciud•a d ofic nas cat.ól'cas vara auxillar a.
los extranjeros y 'E: Sll)edailmente A Ias 10·
ivenes que necesiten oocorro. asisteucia t
consejo

CO'loco cle.-rto ba11u11ero
lin su mei'a de l.}e;:¡r,achu.
Un ,billete de qur1nienlas
.l'esetas y un pa,¡_u~J hlauco

- ¿ Cómo te cas·a s con una mufa:· Lan
vieja. tan fea y que hnP.le tan 1na· ·1
Y el cortesano r, snoncl.io·
-8eñora, i,SO·Y. IJ:J" venr.ura. 1ut,ro. no_
n• ,'. n v aromático

tienP ¡· s

~·~1:1.'- ¡p1,egunta

NACER CON SUERTE

!Estando µara t'asarse un co!'tesano (!P.
aJran.rtdd a !ldad. lleno d•:c a0hauues. Je d Ju
la re·na:

Un Pél.;-o se pru l·a.. uno· Jent.es y rl:,~E'
que con ninguno re bii:n; perr. nbs,r·va.
¡;cr fia e! ó. t cu que cier. a 05 oj_ s !~ ._
ra mirar, y le d ce:
-¡,Có·~10 qttie e ui:;t el ver, s
uios cenaictcs?

e

Vino una 1,a,1na d~ viento
'

Y allá se foeron 1vo'1ando
Prupe. Y o:'11ete jt:mos

(\lonsie.:r Gall, d"ba un d·a un1 le~ció·1
d2 frenología en pr s-rnch de un numeroso auditor·o: ten a un cránea en ia ma_
no. Y mo~tránJolo al pú-'.J l co, dec a::leiiorns, yo tenfa t:n aml·g.o quo iYJ
st~ a n e más alto grar() todas las \ ·~·t,
dP~ Qlll' pueden adorn·ar á un h:i.r.;a:·i:, .:i
genemi;idact. h du,lzu a la. afección etr ..
:-no 11rnrio, y ya teog-0 IR c!k,ha d ,n¡;seer
su c rán ;:o : vedlo aquí, j1más be trnido
!;,.n 01·0··w~a oeai-·ó:1 ilP. ¡-pr iic :.r m tHO·

?or ur:a ve11ta11a al 1,atlo.

ile,:;pué,; &lt;h: vers.2 en pelig: n
,Ue as.~endel' hasta eJ t!ljaao
(D"jo el JJ':I.IJel susp ranclo), '
Del trato con e:,;,1 i:en te
'-' a1n- s á s alir tiznad os
Démuuoa ya por d ifunto!f
¿ Qtt 'é1,, después de es ~e

rHc.

\' '"º

r~~~~~~

:N aun para , u,vo1v-e r j t: &lt;Jlas

l'retentieir,a u';il::,;a-rnos ..
que aalna ¡:,éJo " ' '

LECHE EN

~1.:11:.::o . .•..

S 011 r~ ase el b ~ ete
Pc1r UJ1a puma.. . . Y en 1antu,
Un laeayo riel iban.quera
to reco;;i·ó c~n c;u!da'1o.

SIFONES

·~,! ha des·c ubie o un n~ .. vo sistema pa:ra
~onse··var la l C,he iresca durantA mr,c hos
mes€s. El proceü'nniento se reduce á ca1ga1'1a de ác do 0amóu:co lJ.afo uresión y
gu.srda11Ja d9o®ués de embo,t ellada rn sitio
fres,eo, hasta. aue haira fa!t.a u)a:·a el consumo.

Para ello ha,y que emplea · leche fresca.,
.. c· :én pasteurizada ó l ,mvia, á la cual .,
cR.·ga de gas en tanq•ur~ exada.mente
i,¡cnales á Jo,:¡ que se e,m,¡¡lean o:wa 1:1.a,sincar el agua d1R Seltz. y hum. s" embo' ella
en sifones.
Jc:n esta d .s,posic:ón. la ledrn s:a.r:matada
S&lt;• cor:~erva por lo menos dura.ntP. cuat:·o
ó r u,co meseR
, n exc2iente esta,do, y
c.:onstikye no sólo un-a bebid 1 :H~Taú:lble,
s'uo l.'lll11l.&gt; 1'. LI. un \·:t -io::0 al mP.nto P:li'a, los
1:iñcs y los en,fermos.

--

Cierto que usta,ba al·g o sucio,
de e;;'°"'· ;,q:1Jén hace caso'
Pasó como s1 estu¡v: el'l:t
·
.\f~s limpJo que un relicario.

11

ª8

¿ Y el papel? Entre eJ ca 11bon
Se qu·:dó fllosofiüiílo
Y d jo, des'pués de ~erse
Negro, roto y a,rm:gado :

- "E:stá. v·sto que en el mundo
Tinene u1an,ehas más de cuatro
Que po · ua,c er con fortuna
'
S rán s emp,e res,¡1eta.dos.".
ftam iro Blanec.

llil Consejo provincial de SlanJes orient.:U h~ acordad() conceder una ,qubvención
qurnce m l fran&lt;eos á la Unh•era:dad Ca.
to,:.a d Lora..na.

d:

Rafael F. Sosa,
FOTOGRAFO.
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TERCERA DE MESONES NUM. 61.

TEL. ERIC. 103

MEXICO.

Un méJico-dice el " Good He:uth"-lla·
:nado á as stir á una dama ataea(la d,2 ane
rn1a. l. d ·EJl)one unas •1&gt;mldoras, a vuntiando
en la 1,eri,ta: t res Dfldoras tres vece,; :il
d: en un vehlcuJo conveniente.
í.,a faim 1" a d scute ac.erca u·:i sentiüo de
palabra veh'.cu lo, consuJta et d1ccionl·
no Y co!lJ!uye oor que la enferm a a·ebe t omar las P ildoras d-:.irante un 1Das·eo Pn c oche Ast fu€, '€n efe.eta, y aJgunas semana.e; de aire puro Y de paiseos com1 guit&gt;ron
curarüa, quedando J)'r€&lt;10niza(la ta bondad
&lt;le tan original reme,dio.

ª

ª

�*•*•••••*•*•*•··~•*•••*•*···~

!• Cottria nacional !*

Pmgina Nupeial

Oficinas: s~ dt Donctlts, núm. 111.
•
o Ctl. Erlcsson 1n7.
mtxlco, D. 'f. :

:

•••
:

Miércoles 19, Sorteo con Premio Mayor
de $50,000.

:

SORTEOS QUE SR CELEBRARAN RL ~rns IIE Jll~lO

•
•+

O Miércoles 5 .......................................

+
'ét

~

10,fJOO.OO
2 00

BilletP f'n tn,1......... . . .. .. . .. . . . . . .. . , .
,,.,.

1ges1mo ........... ................. ....... ,,

(

l.1 ()

!9l .Miérroles 12................... ........ ............

+
i?:

•+

•+

Billete f'nlcr,•...... .......... ...... ........
Vigé~imo .......................... .......... ,.

10.00
O 50

O Miércoles 26..... .. . . . . .. . ... . . . .. .. . . .. .. . . . ... . , 1O 000 00
Billete enttr"-· .. ... ... .. ............ ....

;l 00
O 10

Wl
Vigéi:imo .. ...... ............... .............. ,
O Luf'IP.11 y Vienwfl, prrn1i11 ¡,r.11, i¡•:,I .t.........

•
+
:1

Este hermosn fotograbado con el retrato de todos. lo~ 5eñores Ar·
zobispos de México, perfectamente impreso en una hoja de finísimo
papel couché que mide 57 por 40 centímetros, está de venta en la Administración de EL TIEMPO [31i\ de Mesones, 61], al ínfimo precio
de diez centavos el ejemplar en la Capital y quince en los Estados,
fra¡1co de porte.

•+

Vigé.,,ímo . ..................................... ,

Qn una parte d'::terminada del ;iuerpo de

los peces. Puede dedrsc que tollo é1J ~~
,ma lengua, vorque no sóJo tiem, na1:1 las
gustat'tras en la boca y en las bar.billas,
sino t·ambién en casi t.ona la isuoerllclR ere
su cue11Vo.
Ha.y peces que cuando tocan una pnsa
C'On un costado s,c pne'p.tan sc1bre ella con

El 1&gt;árroco de San a1Mtt.eo. en Wa.slt'nJ?·
ton. h•a constituido en la fa{:ultaid de teolo1j·a de la Universidad CatOHca una 1Un·
dac'6n para au;xl1liar á ,los sa,oerdotes que
.se pre,pa,.an para eil doctora.do

PECES

El sentido del gusto no est á localizado

A,huini;;trad,
P,rnrw SA~ll11\'AL

•+

+

*"
+

Y

no

+
**
+
+
+
*
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o

•
+

íl. :Z!'i

-;9l-

()

•

r,

(iu.ü

(1:,

*
+
~

'&gt;

•••••••••••••••••••••••••••••

tanta rapidez, oomo s· s.e les hub'ese ore·
sentado junto á la boca, po1 lo cuaJl se v~
que en el s•mtido del gusto, lutorvienfln
además del nen&lt;o facial· los nervios es·
oinIDles.

EL SENTIDO DEL GUSTO EN LO~

1.000

Billete e11ler11 .... ........................... ,

o
+

:

líl 000.00 O
2 00 ,W..
O IO

Billtte ¡,11t, r,, . . .. .. .. .. .. . .. ... .. . .. . . .. .
Yigésirno. . . .. . . . . . .. . . . .. . . . .. . .. ... .. . . . . ...

O :Mi érroles 19 ......... ...... ..... ...... . ........ , 50,000.00
O

••*
:
•

Un joven qu-e i'ba á , asar-sP. se confeso
la v!s~era con un reJ'¡gioso que sin d':ficul.
tad le absolv ó. Cuando ya. ,se ha,bia retira&lt;lo del confesnnar:o, se acordó onP. uo
le hab'·a imlJ)uesto P(enitencia, y sn¡&gt;011léndolo un ol''í'ido de oarte del confesor. •e
ac ~rcó á 1f, y le dijo:
- Pad1·e. ven,go á recordaros a·uie no we
ba bé:,s imr&gt;uesto penitencia
·--¡.Pue,s no ha,bé's d• icho que os ca.srus
ma.ñana? reu;lió el confesor; con esa t,e..
néis bastante.

El señor don Gabriel García Yla señorita María L . G .
,
.
u1sa arc1a, que se umeron en matrimonio e 1
••
.
rodeados de sus amistades.
' n e templo de Santa Brig1da, el viernes zr del actual.

LA HORA DE LA MUERTE
---- - - - - -

¿A qué hora del día Il2 uere más gente? La
.
d'
J
P~~gunta ha sido
muy discutida. El "British
h
- , .
me Ica1 ournal la reproduce
ªt dº:ª, y el een?r .E~nque de Varigny ha resumido el exte
•
u to de la revista rnglesa.
nao es
"A . .,, h
.¿ pr1or1 ' ay algunos motivos para creer ue los f 11 •
:ed~~a.son más frecuentes en determinada bo;a del dí:? ~~t

La. j?rnada de veinticuatro horas constituye un ci 1
c?nd101o~es varían de una a otra hora· es un ritm c o, curas
c!o~ a dtferentes. Estas oEcilaciones sdn evidentes ºp~~: h~~tlar1a01 n en la presi6n atmosférica, en la tem erat~ra S b va·
que la temperatura del cuerpo ea más elevadi or 1 • ª emoa
~n _la fisiología de las plantas hay una serie de ~aria:· nochd; que
tIVJdad, _en cor~ela.ci6n con la hora del día, y es natur~1~~!ere ace~ orgamsmo tiene sus momentos de mayor resist .
que
b1én otros de menor vitalidad. Ea natural. por const~i~:ie tamla muerte sobrevenga en los momentos en que la vi1alid d' qutáe
en su período más bajo.
a ea
Pero parece difícil establecer, por la hora de la muerte te
mor_nento de menor vitalidad, este período del día
'
gamsmo está más débil, fisiológicamente hablandoen i:e
1os resulta?ºª son muy discordes.
.
e ec ,
Un médico norteamericano ha comprobado la hora d 1
te en 24.000 habitantes de Nueva York y ha dedu "d e a muer·
.
c1 oqueesmayo. r Ia mortaJI'dadb ae1a
las ctnco de la tarde Co 10ta
diferente es la opinión de un médico ernocés 8'egúnmib me~te
nes hechas en Glaflgow.
.
,
servac10'dSegú!1 efl señor Fenlayso?, de 13. 000 defunciones la muerte ha
s1 o mas recuente entre cmco y seis de la m fi
o~eervar que la ~stadística del señor Fenlayaon ~p~na. Haremos
c1a muy extendida, según la cual la muerte es má ya una creen·
:a~°:::. y principalmente entre la media noche ; r::c~1~~!7:

6

fi8ª:·

E~ una e&amp;t~díatica alemana, publicada por Scbne'd
1
arch1voe de V1rchow, queda demostrado Jo mismo l er en os
~ín hay un máximo de mortalidad entre cuat.ro ;i~~eJeef Ber·
nana, según un estu,lio que comprende 57.000 !a~os.
ª ma-

Otra estadística norteam ·
.
resultados de Ja primera. Err:~:!ª ~ontradice for~almente ks
coa son-en Filadelfia com
b r erens, entre ~ti casos-po·
prue ª mayor mortalidad entre seis
y siete de la mafíana. '
En las anteriores cifras están confundidos 1
blemente las edades pero en las u h
os .sexos y probaBeadles, están aepar;dos los homb q e l a pu~hcado M. C. F.
hay una diferencia notable según rj8 y as ;1uJeres. Parece que
mujeres, comprueba ma 0 ;
~ sexo. ara un total de 1000
tarde; para 3424 hombr:S 1:1~~tahdad entre eeis y siete de la
cinco y seis de la mafiana:
raen que mueren más es entre
Como vemos, todo esto es baat te
t d'
.
go, los resultados favorecen Ja id:n dcon ral JCtono. Sin embarmás frecu~ncia en la madrugada ªpe:oq~e 1.ruerte aca~ce .con
que hay diferencias según el se '
m n parece 1nd1car
confundir el hombre con la mUJ~~ yy lj eda~, y que no ?ªY que
vez también influ
h 1
e anciano con el mfio. Tal
proble~a es, sin &lt;fu~~u~á~ : 0 !~~~:~iadd1 la ~nfermedad. ~J
1sta, Y ofrece buena tésis para los in~;t~~~~::t:1~ \~~:

b

.dí:~rc:_

&lt;8&gt;

Dadme un lugor tranquilo

y? siento la .nostalgia de una tranquila aldea
yo s1~nto e~ m1 quebranto perdida la ilusión .
m1despír1t~ duermen las formas de una idea
oran o la tristeza de este mi corazón.
d ~adhe ubn lugar tranquilo. Aislado en absoluto
C~b~fd dm r~~ qu_e forman la necia humanidad.
espu~ m1 choza con un paño de luto
y aba~donadme luego toda una eternidad
El ~1elo azul, entonces, será mi com afi
la! pdáJaros cantores serán los que prim:ro ero,
sa u arán aJ día con sus trovas de amor
y al. deE&gt;pe~r las florefl, al nacer la m~fiana
en la sierra .distante sonará, la campana
,
de una ermita de monjes esclavos del dolor.

;rj

VALENTIN

BARAS.

�Aetu&amp;lidades
Aeta&amp;tid&amp;des

tá' ciudad dt las multttudts

INAUGURACION DE UN CASINO EN EL COLEGIO MILITAR DE CHAPUL·
TEPEC. EL 27 DEL ACTUAL.

En ninguna ciudad del mundo estar.
fácil encontrar una multitud como en Nu'"'·
va York. La gran metr6poli yanqui f'A
po~ excE1lencia la ciudad delas muchedum·
brer, de las masa!! humana11, que van y
vienen a mill¡¡.res desde la oticina a ~11&lt;liv~rsiones, de s_l?-s diversiones a com, r,
&lt;leitp1lés de comer al teatro, y des¡.,ués del
teatro otra vez a casa, cual si fueran f1,l11oge de hormigas recorrh·ndo en apretada columna su campo de operaciones. A
cualquier hora, t-n cualquier p11rtf', la ge1 te forma multitud, una multitud inmei.sa. la. mayor que puede imaginarce.
Cuatro millones de cunpos humano,;
cubren una pequefia isla, y medio millón
má-s de seres racionales entran clia1iamen·
te en la misma isla apenas despunta t-l sol.
Por una parte, el:Jore~tero i,e encuentra
diez o doce mil almas que, bajo di~z o do·
ce mil paragua~, scport.lln la lluvia p11ra
eocuchar "la voz de un orudor popular.
Otro &lt;lía ();en otro sitio, quince mil hombrés vuelven en compacto grupo de un

1

1

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I

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.

1
1

1

Aspecto del salón-comedor durante el banquete.- 2. Entrrga c'el retr~to del
Gener~l Villeg11s.- 3. El Presidente de la República en la mesa de honor.
.

1.

Pots. El 1'iempo llt(strado,

campo de baseball. Cada día pasan en ambos ~entidos por el puente de
Brooklyn trescientas mil personas, y un mill6n de individuos circula
por loa Jerrocarriles subterráneos cada 24 horas. Cuando se ce·
labraron en Nueve. York los funerales de Mac Kinley, asi~tieron los mHlar~s de personas que a parn de carga van y vienen por
las aceras, los tranvías eléctricos se aproximan, haciendo sonar
111. friolera de un mill~n de pereonas.
Ni las calles ~ás populosas de Londres en las hora~ de mayor sus timbres, desde cinco o seis direcciones distintas; una nube
actividad, pueden dar idea de lo que en ciertas ocasiones Eon las de carros de carga y de coohes, cruza a escape el arroyo, y los
grandes vfas neoyorquinas. No hay más que decir sino que los tranvías áereos pasan rugiendo por sus viaductos. Para abrirse
mismos habitantes de Nueva York, cuando abandonan su ciu- paso no solamente hace , falta valor e intrepidez sino también
dad por algún tiempo, confiesan que volver allí es como aven- cierto entusiasmo, de ese indispensable para fanzarse a cualturarse en las inmediaciones de Babel, a poco de ocurrir la con- quier gran empresa.
En cualquier ciudad de México se alarma la gente, y lae au·
fusi6n de lenguas. En tiempo de elecciones, cientos de miles de
toridades
despliegan gran lujo de precauciones, apenas se ven
personas se estacionan ante las oficinas de los peri6Jicos para
ver los telf'gramas que van apareciendo en los balcones, y du- juntos por las calles cien estudiante!'! dando cuatro gritos o
1ante el mes de mayo, cuando los ni!íoR acuden a jugar al Par- echando piropoe á las muchachas que hay en los balcones. E!1
que Central, se ven algunas veces :reunidos ocho 'o diez mil pe· Nueva York lo de los piropos tal vez llamase la atenci6n, pero
quefiuelos. El instinto d~ aglom,eraci6l\ _exppieza allí deEde que . los cien estudiantes pasarían inadvertidos. Alli, cuando se
acaba el curso 6 11e celebra cualquier fiesta escolar, los alumnos
se abandonan loa brazos de la nifiera.
.
No hay que decir lo qúe será cruzar un·a de las grandés callee de las universidades se reúnen á millares, y recorren las vías
de aquella capital, ocupada por semejante multitud. Aparte de máe céntricas cantando á coro y llevando el paso, con lo que re-

sult8: un estrépito ensordecerlor, sin dejar de ser rítmico, que como si fueran caballerías de carga. No hemos concluído una
do~rna todos lo~ rlemás ruídos de la gran ciudad.
labor, cuando ya nos mandan otra. A lo má, por la mafiana y
. St en vez d~ una fiesta de ei:,tudiantes, se trata de una eiolem- por la. tarde es cuando podemos quitar alg~nos minutos a ]a
n1d~d mas6mca,. e~ espect~culo es parecido. Miles y miles de
e~~lav1Fud! para pedir_al Omnipotente que tenga piedad de nues~6l~ados a los d1stmtos orientes, logias y sociedades secretas tras miserias.
1
es an en correcta formación, entre millares de espectadore;
-La ''resignaci6n-repuso San Bernardo-es una oraci6~
que acuden á precua~do por e l , ;
Ae11eiar la esc~na.
ofrecemos a la ProE~ta es más pacífi.
videncia,
en expi~ca, más si Ienciosa
ci6n de las fal~s
que la que ofrecen
qne cometemos a tolus escolares; pero
das horas, a cada
"'ll principio todo es
instante, las fütigas
lo miAmo: desfile de
del cuerpo y li1s pa·
111ultitudes, de mudecimientos del es,
thedumbres inmenpíritu.
.!
::1:-tF&gt;,
-¡Ah,
padre
mío!
.,Esta es la impre•
- exclamó el cam~ion 'l u e Nueva
pesino-¡quédichoYork produce al euso sería yo si no turopeo, el cual, al
viese mujer e hijos!
v,¡Jvar a su paíF,
Entraría de rt'licree encontrarse so·
giosa; no lra l.,ajaría
lo y poder contar
sino para Dios; rela~ personas que
za1ía.a
mis anchae
con él ~e cruzan en ..
y 110 perdería un'
la cal le, a unque é8·
minuto de mi vida
t11 Pt'a una calle rle
para conseguir mi
Í.u'ldl't&gt;S o de Paría.
ealvaci6n.
Y así se compren-No tod· s e~tán
.le que cuando en
• 1::
llamados al cl11 ue-·
la gran ciudad nortro, dijo San B-:r·
teamericana sobreCrupo de alumnos de la Escuela N. de Jurisprudencía, que se ha declarado en huelga y que
nardo. Sea cualviene cualquier catrata de establecer la Escuela Libre de Leyes.
quiera el estado en
ástrof.,, que en otra
Fot, Et Tiempo Jt11-11trado.
que hayamos sido
¡,arte no pasaría de
d d d' ·
colocados, la bon·
•in ligero accidente, se cuentan por centenares las víctimas y se
a 1vrna nada nos exige sobre nuestras fuerzas. teniendo eo
,:nnmueve el mun~o entero. Algo ha de co5tarle a la ciudad el
CJenta nueetra. buena volur,tad, en todas partes donde loe ohs... ncerrar cuatro millones de almas.
t~culos nos detienen. Pero 110 pentiéis que la vida del monje 08•
~~~
ta menos cargada que la v?estra. Impone ~·aquellos qui;, se consagran a ella, deberes de piedad, cuya neghgencia u olvido acuLA MOLA DE SAN BERNARDO
mula muchos pecados .. El verdadero religioso d~be ten, r constantemente su peoeam1ento en la presencia de Dios. Aun en
Convale?iente de una grave enfermedad el santo abad d 01 . aquellas horas en que la regla le con:cede urr rato de reposo, é te
8
mval camrnaba un
e ª
es solarneate para
oía a travé3 de los
el cuerpo; el alma
c:im pos, montado en
no debe j)}má,niban·
una mula del modonar el eantuario.
nasterio. Oi e r to
Ahora bien: yo que
n11mpl'Pino que Eeestoy
hablando,que ,
guía la misma ruta,
tengo que dar cuenle dirigíR de cuando
ta no s6lo de mis
P.ll cuando la pall\,
faltas
propias, . sino
hra, B~rnardo Je rstambién
de todas
cuch:tba con bonaquellas que no imdad, y aprotech11ba
pida cometan mis
la ocasión de descuyo, que
hermanos;
hrir, bajo su ruria
no
dt
b:l!ÍS
apartar
corteza, los ¡;rérmela
vitla
ni
un
insnas da algún bu"n
tante del cielo Eon
¡,ensamiento. La
po~as las veqee que
c•onver~ación.giranp u e d o. recogerme
do de una palabra
tan
profundamente,
" otra, lleg6 a fijll r·
que no padezca alse en lae dificulta .
guna distracci6n.
des que ofrece un
-Pero, padref.l e rf e c t o recogidijo
él campaáinomiento.
usted se burla de
-Amigo mfo,demí.. .... le juro.....:
cía San Bernardo;
--Nunc&amp;.es licito
todas las acciones
Grupo
de.tle_tas
que
tomó
parte
en
_la
fiesJa
deportiv~
eft:ctuada
el
28
del
actual
en
la
'
E
scuda
~acer
b~rl~ qel pr?
del hombre debeag1stral de Esgrima y G1mnas1a, con motivo de la repartición de premios .
J1mo,. m Jurar su1
rían ser oración no
hecha por el señor Presidente Madero, · ·
'
necesidad, inte·
interrumpida¡ pero
.
Fot ..de El Tiempo Rustrado.
rrumpi6 con dufzu~
por desgracia, nos
l'
·
.
:
'
:
.
,
ra
el ~nto: el Evan·
d.1-jamos arrastrar por la corriente de las cosas exteriores tan fá.
ge
10 1o prohibe. ~sto supuehto, ,¿qué es lo que ibais a decir? .
cilment?, que 8:penas nos queda tiempo para ponernos en la
- Yo a~eguro, .,sm que 1esto sea jurar, q_u~ cuanqo me pongo .
1•resenc1a de Dios a las horas que la Santa Iglesia reserva exY eso ,qu!l no soy. m~s que un pobre, nada es capaz de· ·
a
.rezar,
presamente para llenar ei;:te deber.
.
· ··
d1~traarme. ,
- Es mucha verdad, padre. mío, contest6 el , rústico; y sobre
- ¡D~os .~s bendigal ..., ~ijo San ·B~ro~rdo.--De ser cierto )p.
todo para las personas de m1 clase, a quienes los amoe tratan
que aseguráis, merecéis uµa recompenea: Deteneoe un momen:

�A

ett.t ali dad es

Retualidades.

LA FIESTA DE SAN JUAN

PRUEBAS DE' EXPLOSIVOS EL 26 DEL ACTUAL

EA.LADA

·.•

-¿Dónde vas?-A coger flores.·
- ¿Sola?-Con mi pensamiento.·
- ¿Qué piensas?-En mis amores.
-¿Amas?-Ese es mi tormento
-¿Tienes celos?-Matadores. ·
-Pobre nifi.a
Nifia de mi corazón!
No seré yo quien te rifia
Pues ~é Jo que celos son.
· - ¿De dónde vienes?-Del prado.
-¿Tr~es ~oref-?-No las busqué.
-¿Y a qmen hall11stt?-A mi amado.
-¿Y no te habló el desdichado?
- lJ;n brazos de otra lo hallé.
-¡ Pubre niña!
Niña de mi corazón I
No seré yo quien te rifia
Sé lo que desdenes son. '

j

'·I
.¡

· · - - - - ~·

..;'~

_' .,!.

-¿Y lloras?-Morir quisiera.
- ¿No amas la vida?-Me hastía
-¿Y si el perjuro volviera?
·
-Jamás olvidar pudiera ... . ,
-¿Su desamor?-su falsía.
- ¡Pobre nifial
Nifia de mi corazón!
No seré yo quien te rifia
Pues sé lo que agravios son.

"':

El señor Presidente saliendo de la Casa· Mata

-Norntros.
- ¿Con qué objeto?
- Para ver lo. que decía usted; tío:
. - Pues yo digo que me parece IDU.)'
bien.
Y desafiando el gran calor yue al sol
despedía, se abrochó bien la chaqueta ~ e
apretó el sombrero como en día de N¡vada, extendió los brazos hacia aquella gran
hoguera: para calentarse las palmas de las
manos, y exclamó riendo:
-Arda, arda la chamada.
En todo tiempo es'bueno una calentada.

La Verbena en la Alberca Pane.
: J

to á la orilla de este camino, y procurad rezar en voz baja el
Padrenuestro. Con tal que acabéis de rezarlo sin distraeros, yo
os regalaré esta mula. Me fiaré de vuestra palabra; si mentis,
mentiréis a Dios.
El rú1tico se detiene desviándose un poco, y comienza su ora·
ción; mientras que el abad de Claraval caminaba muy despaci·
to. De repente empieza a gritar:
-Padre mío: ¿con la mula me regalareis también la silla?
-0.3 daré únicamente mi bendici6n-respondi6 el Santo eonriéndose-porque yo rezaba la misma oración, y no hemos lle
gado más que á la mitad de ella.

-..él!~

IL u

Los nadadores en la Alberca.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

Un afio llovió poco; los fríos helaron los brotes y la cosecha
fué nula; todos los labradores estaban contrariados y abatidos,
excepto el tío Cosca, el cual decía:
·
- Lo que este ano r.o ha dado la tierra, dentro le queda ; 'Otro
Y tanto empefío puso en uno alterarse por nada,» que nadie
afio lo dará.
en el pueblo recordaba haber visto incomodado al tío Cosca.
Pero en tres o cuatro afios consecutivos ocurrió lo mismo, y
Su mujer Je salió poco hacendosa, manirrota, lenguaráz, gru. fiona y bastante ligera de cascos; cuando algún amigo, con la ya el hambre comenzaba á producir sus efectos.
Por fin, lleg6 el desquite; en el cuarto o quinto afio se pre·
santa intención de sacarla de quicio, le hacia ver los grandes
sentó
una magnífica cosecha; la tierra dió lo que había guardadefectos de su costilla,' contestaba el tío Cosca:
-Probecica: más vale que haiga dao conmigo; si llega a dar do en su seno durante tanto tiempo; aquellos campos eran una
con otro, le pega un tantarantán,. y tenfe una desgracie. en el bendición de Dios.
Tenía el tío Cosca empleados a varios de sus sobrinos en las
pueblo.
faenas
ae la recolección ; las eras estaban atestadas de haces de
De vuelta de una feria, y ya cerca del pueblo, tropez6 la mula e~que venía montado, ydi6con el buen hombre en ehuelo. trigo y montones de parva.
Los sobrinos iban a dar comienzo al aventado, cuando divi1
Algunos amigos y parientes que le acompafiaban aprovecharon
la ocasión para reírse de él e incomodarle, mas no lo consiguie- earon que allá, a lo lejos venía el bueno de su tío.
- Por más que &lt;ligan-dijo uno- yo creo que si le pegásemos
ron, pues, mostrando su constante y plácida sonrisa, les confuego
a toda la cosecha el tío se había de incomodar.
testó:
Aquella brutal idea pareció de perlas en los demás y en un
- Pa.ice que la mula me ha endevinao fll pensamiento, por·
que ya me iba yo a bajar ... ... A falta de hijos, Dios le concedió momento empezaron á arder todos aquellos montonAs de ri·
gran n6mero de sobrinos, a todoe los cuales soportaba con her- queza.
El tío Cosca vió el humo desde lejos; y aunque se di6 cuenta
mosa resignación, y eso que había entre todos ellos un verdadero pugilato por ver quién sería el primero en conseguir inco· de lo que ocurría, no por eso apret6 el paso.
Con su imperturbable sonrisa llegó á las eras.
modar al tío, o, por lo menos, hacer desaparecer de su semblan- ¿Quién ha prendido ft1Pgo á la co11echa?-prPg11nt6:
e 1tquelh1 plfoida sonrisa, F.tiquiera por unos minntoFI.

Está lloviendo. La bruma
cubre la calle desierta
y yo sufro el melancóÍico
dolor de las cosas viejas.
Imágenes del paeado
rosas de la.primavera; '
van resurgiendo en mi espíritu
y aumentando mi tristeza.
Sigue cayendo la lluvia
con su pertinaz cadeficia
fría, monótona. y triste '
lluvia de llanto y de p¿na .....
Duelo de las cosas idas
luz de las noches serenas'
'
divinas horas lejanas
tan profundamente muertas!
Abro un álbum de memorias
'
libro de las cosas viejas,
y me llega al corazón
un vago olor de ojas secas.
FROILÁN TURCIOS.

zr

iMA.S LUZ!

--.

i~uz! ¡Luz! iMás luz! ¡Toda la luz que envia

LLUVIA MATINAL

LONGEVIDAD

c&lt;Vida honesta y arregl- "
hacer muy pocos remedios
y poner todos los medios
de no alterarse por nada.»

RICARDO PALMA ..

~º~

-~Si el tío Cosca, como le llamaban todos, murió a la envidia·
ble edad de ciento veintid6s aílos, no f ué debido a las condicio.
nes climatol6gicas del pueblo donde siempre vivió, y mucho
menos debió su luga vida á los cuidados de la ciencia médica,
de la cual solía sonreírse.
Además de unas tierras de labor que le daban lo bastante pa ra ir pasando, heredó de su padre un copla, en la que estaba
el secreto de la longevidad :

/

El mo:m:nto J~ l.t txplosión

i-1 etelo al mundo, y los espacios doral
¡Tilda la luz de la brillante auroral
Toda la luz del sol del mediodía!
Aún no es ba@tante para el alma mía
la luz que alu~bra el orbe y lo colora;
otra busca meJor, reveladora
de lo que en vanó conocer a~sía.
¿Cuál es mi ley, mi origen mi destino?
¿llls_verdad ó ilusión lo que i~a¡ino?
¡Senor, Sefior, mil! inquietudes calma!
Dame los resplandores de tu cielo·
dame la sola claridad que anhelo: '
l Un rayo de tu luz dentro del alma?

TEoDoRo:LLORENTE.

..
.•\

...

.

..

'
'

..

•. ...
~

..

~

.;·· .

....,.....,.fl)"',--

LA MUERTE DEL CAN.ARIO

- ¿Y vas con este sol al bosque ahora?--Voy, .pastor,. a buscar alguna fuente,
Pues. m1 canario su agua, incautamente
Travieso derram6, y de sed llora. - De un plátano con la hoja abrigadora
¿No dejas que del sol libre tu frente?- '
glJa ...... ríe, él suspira, y tiernamente
Bajo la hoja se va con la pastora.
'
En busca de un arroyo, allá en lo hojoso
Entran del bosque hasta la gruta umbría
Sin respirar, un sátiro envidioso
·
Mirando entre las grietas se embebía
Y en tanto que el Amor ríe victorioso '
El canario infeliz de sed moría.
'
ALBERTO ITUARTE.

El señor MaJero e in vit 1Jos viendó los efectos de la explosión

---~=======================================-~~~
Fots. de EL TIEMPO ILUSTRIDO . .

�-

. -·

---·

-

........ .

-

......

___,_

....

Arrtistas mexieanos en el extrra.njeJo

FANNY ANITUA.

Decidida.mente, confeccion6 en las retortas de la Creaci6n el Autor de todas las
la Revolución to- cosas. Eva siemp1e desdefiará el poder, la gloria, los honores y
do lo ha cambia- las riquezas, por escuchar, pura y simplemente, en un rincón de
do, hasta las cosat:i la floresta, la estrofa. del Amor, su único duefio.
Hablando al coraz6n y al pensamiento, ''La Reina Joven''
de teatro. Duran.
..
será
aplaudida siempre y en todas partes.
te luatros, Meueses. fué el amo y señor de los negocios musica"Dofia Clarines", obra de los hermanos Qurntero que rep1t16
les, en esta culta ciudad de los Palacios. ¿Concebís los conciertos sinf6n.icos anuales, sin la batuta de aquella eepecie de Or- mucho Mufioz últimamente, figuró también en los carteles del
f¡o? ¿Y sm Anaya, sin Beristáin, sin Valaés Fraga? ¿Y sin la sal6n azteca ( azteca hasta cierto punto) de la calle de Donceles.
"La Sombra", un sombrfo drama que ya conocíamos, di6
Sefiora Ochoa de Miranda? ¿Y sin los «Murmullos de la Selva&gt;&gt;
ocasión
a que se lucieran los principales actores en escenas de
la «5~ Sinfonía» y la «Invitaci6n al Vals? Pues escucliad: nada
de eso habrá en la temporada que se inicia el pr6ximo domingo intensidad creciente.
Y el repertorio clásico tampoco ha sido olvidado, pues se anun7. Es de esperarse que no saldrán con Domingo 7 los ·nuevos
cia nada menos que
elementos, acopiauna obra da Shakes·
dos con un ardor
peare, The Taming
verdaderamente reof
th~ shrew, traducivolucionario en el
da
bajo el nombre
ú 1ti m o momento
de«
La fiP.rPcilla dohit:,t6rico. Es de esmada.&gt;&gt; ¡ Manos de
perarst&gt;, porque el
Juana Hading y de
general en jefe de la
Coquelin
ai ué, a
flamante compafiía
quienes
vimos
in·
es J ulián Carrillo,
terpretar esta prtreputado como vir·
morosa pieza haoe
tuoso d e 1 vi olí n,
ya sus buenos cua·
compositor de altos
tro
lustros en la es·
v u e 1o s y director
cena del de~apareciejercitado.
do Teatro Naci0nal,
En torno de él se
sed
pro ~icios a 101
reunirán la arpista
modestos
a c to r es
Esmeralda Cervandel flamante y pin·
tes de Grossman,
tarrageado Xicoten·
Julia Bal, I vone de
catl!
'J'reville e Is a be 1
Zenteno. Itero más:
el notable pianista ·
Manuel M. Ponce,
En cuanto a Es·
Eduardo Mufioz y
peranzl\
Iris, segui·
U.trlos del Castillo.
rá
en
Col6a
la cam ·
El programa del
pafia con tan bue
primer corcierto, es
nos auopicios co
de aquellos que in·
menzada en Arbeu.
citan por lo· consisTEATRO
XICOTENCATL.-''La
Reina
Joven.-·Escena
final
del
acto
19
El nuevo abono
tes y bien aderezaha sido casi cubierd os.
Weber, siempre joYen, deilpués de cien afios, nos envía desde tn, y no será seguramente de falta de valses de lo que nos quejemos durante algún tiempo los pacífic0s habitantes de la me·
la inmortaJidn.d la obertura de Freischutz.
Liszt, una sinfonía de «Fausto,» para orquesta, 6rgano y co- tr6poli.
Como clous de la temporada sabemos que están en cartera ''La
ro!:!. tos coros serán formados por los alumnos de los orfeones
que dirige el señor Ignacio Quesadas.
.., Poupée" y alguna otra cuyo nombre efcBpa por el momento a
Nuestro compatriota Ponce, estrenará un concierto para pia- nuestra memoria.
ZIG-ZAG
no y orquesta, que, según sabemoe, hace honor al joven virtuoso.
Destronado el rey Meneses, cuya dinastía, a pesar de sus lunares, nos dej6 tan gratos recuerdos, fuerza es pedir a su auce. sor un esfue1zo para superarlo. Igualarlo sería poco, pues entonces, no valdría la pena el cambio. Así, pues, manos á la obra,
¿Has visto esas luces que brillan de noche
piaestro Carrillo, y atended á la crítica, que ya ensefia los dien·
Cual fúnebres cirios en torno á las tumbas?
ttis.
Así los recuerdos de amor desgraciado
Con luz vacilante mis suefios alumbran.
¿Y has visto esas luces huír o apagaree
Al vuelo medroso de un ave nocturna?
Vázquez y Mutio, dos de los mejores artistas de la· hoy auTambién este fuego de amor infinito
sente companía de Virginia, han organizado una 11erie de repre·
Se
aleja al contacto glacial de la duda.
tientaciones dramáticas en el teatro Xicotencatl.
. No dudamos del buen éxito que alcanzará esta empresa, tan
¡Oh tú, que has sabido poblar mi existencia
. modesta como bien intencionada. Nuestro público gusta mucho
De estrellas que brillan con luz moribunda,
de la &lt;)OIY}edia, y acudirá ahí donde se le ofrezcan piezas diverAviva esas luces, pues !!Íento en el alma
tidas y .bien llSCritae.
El miedo y el frío glacial de las tumbas!
Vázquez ha comenzado büm: "La Reina Joven" es una pieza
ERNESTO LEON GOMEZ.
muy bonita, en que 11p11!E'Ce el cuáctPr f P.mPninri tal como lo

~º....,._

DUDAS

De ccll Teatro Illustrato 1&gt; de Milán
de 29 de febrero último 'traducimo~
lo siguient6:
'
«Fanny Anitúa es mexicana. Ha
puesto al s~rvicio del. arte su tempe·
ramento v1v~z y ardiente, propio de
su tierra nativa. Dotada de exquisita
voz, Fanny Anitúa debut6 en Roma
con gran éxito en el Orfeo continuan:
do rápidamente la serie d~ sus éxitoR.
En Perugia, donde cantó el «Trovador,)) y más tarde en el Sea.la de Milán, fué calurosamente aplau'dida en
Sigjried y en Sajo. En el Colón de
Buenos Aires, adonde fué contratada
en m~gníficas condiciones, fué muy
apreciada en la 6pera clásica.
. De regreso
, en Italia ' fué a Florenc1a y canto Sajo, y en el Constanzi obtuvo un grandioso éxito 0antando la
misma 6pera y la Aida.
, Recientemente, en .la temporada de
Ca!nav~l, Fanny Amtúa, que a su inteligencia y cultura une la austera belleza de su persona fué a Venecia y
cmt6 Aida, desempefi&lt;l.ndo el papel
de Amneris dll la mejor manera que se
recuerda.
Actualmente, la gentil artista se encuentra en Palermo, adonde cantará
en el Teatro Massino el papel de Cieg11 en la Gioconda.
En el último verano Fanny Anitúa
can~6 varios concierto.s en Londres y
Pana, con grandes éxitos.»

***

Fanny Anitúa es de la ciudad de
Durango, y desde hace varios afios se
f~é a Europa, pensionada por el Gobierno Federal, a perfeccionar sus estndios en el bel canto. Antes de su
partida dió un concierto de despedida
t'n el Teatro Arbeu, y desde entonces
le auguramos un brillante porvenir.
Publicamos en esta plana un retrato de Fanny, tomado de la primera
plana de «Il Teatro Illustrato."
Mucho celebramos los triunfos de
nuestra compatriota, y esperamos te·
ner el gusto de oírla en algunos de los
teatros de esta capital.

la contemplaci6n de objetos que jamás me habían interesado.
Ahora en un solo día, noto más be·
llezas que otros observan en afios.
Hasta los rostros feos me resultan in·
teresantes. Los pétalos de una flor o
las vistosas tonalidades de una puesta
de sol, me dejan sumido horas enteras en triste silencio, porque las veré
ya pocas veces.
Con la vista turbia permanezco largo tiempo contemplando amorosamente el mundo que desaparecerá.
Ya tengo_el oído más aguzado, y
más sensible el tacto. Tales son las
compensaciones de la naturaleza.
¡Compensaciones! ¿Qué puede re·
compensar a un hombre que vive en
la obscuridad, sin esperanza de vpl·
ver a ver la luz del sol?
'
Por la noche, cuando miro la nada
hay veces que creo volverme loco'.
Busco eJltre las sombras algn que .me
demuestre que no estoy todavía &lt;Jiégo.
Veo flotar grotescas figura&lt;, en el síre
salto de la cama, -.enciendo una luzJ
entonces me convenzo de que puedo
v~r Y}Ue aquello es hijo de mi imagmac1on. Con Jas primeras luces del
alba, recobro la calma, pero no es
más que el prificipio de uno de los po·
cos ~ías que me restan. Los primeros
mattoes de la luz son para mí como
música dulcísima que prosigue en gradual crescendo hasta que el sol se presenta magnífico, haciendo estremecer
todas las fibras de mi ser.
Cuando tengo la vista bastante fuerte voy a los museos para grabar recuerdos artísticos en mi mente. Hay
algo casi trágico en la manera que tengo de fijar los detalles de cada obra
maestra en mi cerebro. LaA figuras
pintadas las veo cada vez más confusa~; en el porvenir no las podré admirar más que por meriio de la palabra.
Tal vez llegue a tomar la obscuri·
dad .con :filos6fica calma. Casi desearía h~ber nacido ciego, para no haber
cono01do nunca lo precioso que es lo
que ahora se me quita.»

y

~o-,...
PRIVILEGIOS RAROS DE REYES

El único que pLtede poner a sus criados librea encarnada en Inglaterra es
el rey. En Abi!!inia, s61o las perso~as
d~ sangre real pueden llevar un pendiente en la oreja izquierda. El chá es
el único que en Persia puede guiar caDe lo que se experimenta al perder
ballos blancos con la cola teñida de
para sieg:ipre la visrojo.
Ciertos habanos de excelente cata, puede juzgarse lelidad,
que llevan un anillo verde y
yendo las siguientes
oro, no pueden fumarlos en Alemaimpresiones escritas
nia ?ªdie más que el emperador. En
por uno que perdi6
Rus1_a, las leyes prohiben que los cael sentido más valiorruaJes
vayan a galope tendido por
so de los cinco con
las
carreteras;
s61o los coches del zar
que nos dotó la natus~
exc~-ptúan
d~
~sta. ley. El rey de
raleza:
S1am
tiene
el
pr1V1leg10
de escoger, sin
re Dentro de sds mepagar
nada,
una
vez
al
afio, el mejor
ses estaré ciego. Los
zafiro
obtenido
en
las
minas
del país.
especialistas m e lo
En
Madagascar,
donde
el
volar
cometas
.
.
FANNY ANITUA,
pronostican.
artista
mexicana,
que
ha
obtenido
grandes
triunfos
en
los
teatros
europeos
.
e~
~na
diversi6_n
03:cional,
~ataba
proYa empieza a nuh1b1do
que
nadie
deJase
subir
su
come·
blarse la luz. Las cor·
.
ta más alto que los de la familia real.
ti~a.s de confusa obscuridad descienden implacablemente, sin re·
El meJor té de la China crece en una plantaci6n inmensa junm1s16n. Ahora voy comprendiendo lo que vale la vista. Algu- t~ a las fronteras del To1kín, conocida con el nombre de las
nas veces me.enc~entro ~ mí mismo estudiando cosas insignifi- Siete Montañas de Té. Ba,o pena de muerte, ningún chino puecantes con mmuc1oso cuidado, y forzando la viesta decadente en de beber este te, como no 1ea un miembro de la familia real.
~

Lo que se siente al que~arse ciego.

�.. .
Ll&amp; Enfetrmetr&amp;

----·----·----·- --------El enfermo exhaló una queja tristísima, revolviéndose en su
ama trabajosamente, y la esposa, que reposaba en un sofá, en

..

el gabinete contiguo a la alcoba, se incorpor6 de un salto y corri6 solícita adonde Je llamaba su deber.
El cuadro era interesante. Ella, con rastros de hermoEara marchita por las vigilias de la larga asistencia; morena, de negros
ojo3, rodeados de un halo obscuro, abrillantados por la excitación febril que la commmía-sosteniendo el cuerpo de él, ofreciéndole una cucharada de la poción que calmaba sus agudos
dolores. Escena de familia, revelaci6n de. afectos sagrados, de
los que persisten cuando desaparecen
el atractivo físico y la ilusi6n, cebo eterno de la naturaleza al mortal...... Sih
duda pens6 él algo semejante a esto,
que se le ocurriría a un espectador
contemplando el grupo, y así que hubo absorbido la cucharada, buscó con
su mano deecamada y temblorosa la de
ella, y al encontrarla, la acerc6 a los
labios en un movimiento de conmove·
dora gratitud.
- ¿C6mo te sientes al.ora?- preguntó ella arreglando las almohadas a suaves golpecitos.
- Mejor.. ..... Hace un instante no
podía más...... . ¿Cufodo crees tú que
Dios se compadecerá de mí?
-No digas eso, Féderico,-murmu·
r6 con ahinco la enfermera.
-¡Bahl-insisti6.-No te preocupes.
Lo he oído con estos oídos. Te lo decía ayer el doctor ahí a la puerta, cuando me creíais amodorrado. Con modorra se oye ...... Si me alegro, Juana mía.
No me quites la esperanza. Mientras
.{
más pronto se acabe eite infierno ... .. .
...}
;
No, ¡perd6nl Juana: me olvidaba de
.I&lt;J
¡
que a mi lado está un á.ngel.. ..... ¡Ah!
¡Pues si no fuera por tí!
Muy buena sería Juana, pero lo que
es propiamente cara de á.ngel no la te·
nía. En su rostro se ad vertían, por el
contrario, rasgos de cierta dureza, una
crispaci6n de las comisuras de los labios, algo sombrío en las precoces arrugas de la frente, y, sobre todo, en la

mirada. Federico se enterneci6 al considerar el estrago .de aque·
!la belleza de mujer destruida en la lucha con el l~ornble ~al:
-Juana ...... balbuceo.-Mes1en
to ahora un poco tranquilo. Sin du·
da has forzado la dosis del calman:
te.. .... No te sobresaltes. ¡Si es m1
afán l Escucha... . . . Voy a aprovechar esta hora: tengo que decirte....
Prométeme que me escucharás sin
alterarte. Juana ..... .
-Fed.erico: no bables; no te fatigues-respondi6 ella.-No pienses
más que en tu salud. Lus asuntos
para después; cuando sanes del todo.
-¡Despu€s!-repiti6 meditabundo el enfermo. - Su mirada vaga,
turbia, se fijó en un punto imagina·
rio del espacio; lejos, lejos..... ca·
mino del después misterioso hacia
donde le arrastraba implacable)u
destino. -Ahora- insisti6.-Ahora
o nunca, Juana. No me hará dafio,
creelo. Estoy seguro de que, al con·
trario, me hará bien. ¡Si tú sospechases lo que pesa en el corazón un
secreto! ¡Si supieras .cómo abruma
eso de callará todas horas!
-¿Un secreto?-contestó como un
eco Juana, inmutándose.
-Por favor, querida ........ no te
alarmes ya, ni te alborotes cuando
te confiese ...... Prométeme que tendrás serenidad. Siéntate ahí¡
dame la mano. ¿No? ¡Como quieras!. .....
-¿Ves? Te cansas; déjalo, Federico,-profirió.Jua~a. agit!l,da
por imperceptible temblor, com&lt;&gt; si luchase consigo m1sm_a..
-Oye . . . . . Nadie mejor que yo ~onoce lo 9ue me perJ1;1d1ca.
Estoy cierto de que hasta para monr más resignado nece;1to espontanearme, acusarme ...... Juana: ahora no somos mas que
un pobre enfermo y la santa que le asiste. El último consuelo

.

•

El, realizando sobrehumttno esfuerzo, se sentó ea la c1tma,
echando fuera el busto, inclinándose hacia su mujer en un transporte carifioso y humilde. Era de esos enfermos afinados por el
dolor, que dicen y hacen cosas tiernas y desgarradoras y se afanan en excitar los sentimientos de los que los rodean. La emoción profunda de Juana lo animó; cruzando las mano-1 con fervorosa eúplica, rompi6 a hablar:
-Me perdonas, me perdonas..... . Es que no sabes; es que
crees que se trata de alguna falta leve, Fué grave; soy muy culpable, y me atormenta pensar que te estoy robando, no s6lo el
tiempo y el trabajo que le cuesta cuidarme, sino otra cosa que
vale más.... . Después de que lo eepas
¿me querrás todavía? ¿No me abando~
uarás a que me muera como un perro,
Juana se puso dP. pie de un brinco.
El temblor nervioso de su cuerpo se
acentuaba. Su voz era ronca, obscura?
fúnebre, cuando dijo con aparente irónica frialdad:
-Ahórrate el trabajo de confesar.
Estoy tan enterada casi como tú mismo.
El enfermo, sobrecogido, se dejó caer
sobre la almohada. Sus pupilas se vidriaron 1án humedecerse: era el llanto
seco, por decirlo así, de los organismos
agotados.
-¡Estabas enterada!
-¿Pues qué creías?-repuso ella, lívida, apretando loa dientes, apufialeán·
dole con los ojos.
Federico se cubrió el rostro, aterrado. Acababa de desmoronársele dentro
lo único que le sostenía. Creía en el
amor de su enfermera; alentaba aún,
gracias a tal convicción; y he aquí que
las inflexiones de la voz, el gesto, la
actitud de Juana acababan de arrebatarle, de súbito, esa divina creencia. El
odio se había transparentado en ellos
tan sin rebozo, tan impetuoso en su revelaci6n impensada, que la aguda Bfln·
saci6n del peligro-del peligro latente,
mal definido, acechador,-suprimió en
aquel instante la noci6n del remordimiento y ataj6 la confesión en la garganta.
-Juana-suspiró, ven, oye ...... Mira que no hubo nada. ¡Lo
que iba a contarte eran unas tonterías!. .....
Ella se acercó. En los carbones por donde miraba brillaban
ascuas: su cefio se fruncía trágicamente; las alas de su nariz palpitaban de furor. Nunca la había visto Federico así: y sin embargo, era una expresiórr que se adaptaba bien al carácter de su
fisonomía, o mejor dicho, patentizaba su fisonomía verdadera.
El terror del enfermo paralizó hasta su lengua. Por instinto pueril quiso ocultarse bajo la sábana.
- No te escondas- articuló ella despreciativamente, pisoteándole con el acento.-Mira que si te v-eo tan miedoso, me re- i-ré
de tí. ¿Comprendes.t Me re-i-ré. ¡Y es lo único que le faltaba
a mi venganza para consumarse! ¡Reir! ¡Larisal ¡Oh! ¡Cómo te
aborrezco! Ya no callo más ......
Federico la miraba extraviado, loco. ¿Tendría pesadilla? ¿Era
ya la muerte, la fea muerte, la condenación,.el castigo de ultratumba? ¿Era la forma que tomaba, para torturarle, su conciencia de pecador?
- -¡Juana!- tartamude6. -¿Estoy sofiando? ¿Venganza? ¿Me
aborreces?
Ella se aproximó más; acerc6 su boca a la cara de Federico,
y como filtrándole 16.s palabras al través de la piel. repiti6:
--Te aborrezco. Me creíste oveja. Soy fiera , fiera; oveja no.

411

Me uf1,udiste, me vendiste, me ultrajaste, torturaste mi alma'
me enloqueciste, me alimentaste con ajenjo y con biel,-¡y ni
aun te tomaste el trabajo de reconocer que mi juventud se mar·
chitaba y se ajaba mi hermosura y se torcía mi alma, antes con·
fiada y generosa! Y cuando te sentiste herido de muerte-de
muerte, sí, y pronta; ¡lo has acertado! ...... ...:.entonces me llamaste: «Juana, a servirme de enfermera ...... Juana, a darme la
poci6n ......»
-¡Y lo hiciste de un modo sublime, Juana! solloz6 él. -¡Y
fuiste una mártir, a mi cabecera! ¡No lo niegues, querida mía!
¡Perdóname!

-----'-----

,;
,·-t

···.'

Juana soltó la carcajada.
Era su reir ur, acceso nervioso; ª"emejú base a una convulsión,
que retorcía sus fibras.
- 1Sí que lo hice!- repitió por fio, dominándose con energía
tremenda. - ¡Sí que lo hice! ¡Vaya Bite dí la poci6nt Cada d5a
te dí la poci6n ...... ¡que más dafio te hiciese! ¡Aquella y no otrR !
¡Ah! ¿No lo so!:lpechabas? tTú sí que has sido eogafiado! ¡Tú
sí! ¡Tú s5 I
Oyéron~e toquecitos en la puerta. La voz respetuosa de un
criado anunció:
-El sefior Doctor.
Y entr6 el joven médico, guanteado, afeitado, afable, preguntando desde el umbral:
- ¿Cómo sigue el enfermo? ¿Y la incomparable enfermn1:1?
Il.MILIA

PARDO BAZAN.

•
te pido; sé indulgente; dime por
anticipado que me perdonarás.
~~- ¡Te perdono ...... y calla, Federicol-profiri6 ella sordamente,
a pesar suyo, en tono colérico.

~

�Patra las Damas

~~A

LAS(/

Regina l~g6. 1 ser la 6€n.ora !le uou·
llert. Fué rlK:a. Tuvo •l l'jos El tal 1.,011bert
era. en el fondo un buen homob1•a. y la trato per!ectamente. Sin .embargo, lle•gina no
Lué ·die.llosa.

DAMAS'
REGINA
Entre personas d&lt;&gt; int'midad discurr'.ia-

se sobre la siguiellée c,r.stión. con tanta
frecuencia agitada por Jos moral stas:
"¿Tiene derecho un padre ó un esposo
par,a in:fLuir, ,bien sea IJ)or testamento 6 ya
por recomendaciones supremas. en el des·

Vestido de recepci6n para señora joven.
t:no eenttmental de loa hijos de fa esposa.?"
Todo ·d mundo estu1vo a-corde en que el
1'e gado de un corazón es uno de lo&amp; más
!ID¡p~udentes iá que 1puGda a.trP.tvuse ,un
sér humano. por muy puras y muy gen ~rosas que sean sus intenc on,es, C.erto se·
fior Descombes, notario en las tumedlaciones d a Par1s, dijo acerca de ésto:
-Durante mi c:ar1-era. ht' visto muchos
ejemplos de imprudencia semeJar,ite, y
-.,-....,.._

s1ern¡pr.; d suado de COU1et2,rLa .1 cuantos
se ha.Han di s.puesta¡¡ á darme o1dos. Los
que pasan adelante en tal designio, con
fr&lt;Ecueneia ocasionan mucho d,año. Uno de
los casos más -dolorosos •rn que t uve intervención es el q,..:e van á o:r ustedes:
"En los tiem¡pos en qu : llie h·aUa•ba efe
[)rimar pa,sante en mi ·actual bufete, era
yo bien acog do por toda la soc1edad de
aue,stra e1lUda&lt;l l}e'Q.u~ña, muy pwviuclana,
aunque tan cerca de Plllrfa }le gusta,ba €!
')aile; tocaba r _,gularmente uu rigodón Y
1J13una otra danza en el p'ano del juez
le paz o del !ngenle:·o. t&lt;&gt;nra ~l ardor de
'os vóinticinco años. En suma, con la pen·
l ón de dosi::'·e1lto3 francos que r¿c:b·a de
m:s padres, mi tarea monoton.,, mis amig~s nada fa.c'.nosos y m: am1:icl6n mode3i ta de su,cs'. tuir andando el ti.empo al maeI S o Gobin en su siJ.Mn o~,b·er.to de hule.
srn tíanne completamente d.iohoso.
TJn joven ,pasante sin fortuna se ''Ilt ?·
re~a fácilmente I)Or las jóv,nes ca11aderas.
fEn m:est·a sociedad conta.lbanse &lt;ésta.e:; en
gr;n número. Las haM, !hermosas, las
hab;a amlllbles . aun las había r!ca·s. No
fué menest2r que lba'la~e muchos cot:!lones ,para d.a1we cuenta &lt;te que la suerte
eomtativa r.ara ve1. llega A r ..u·nir esos
tres atri•':;·utos en una so!.:t oalóeia morena
o rubia. Fuí un muchaollu razona'b!e. Estuvo cortés oon todas; pero evité mirar
a poca distancia to·s ojos m,u¡y lindos. Elerc· u:11 p·,rnon't-a a ru:en, por s; ti?ll; dez
y :rn iausen,,ia dP. herm')sura, na d.i 1 se n.:,_
r.1.r¡, ~1a. Al tomaria. c:,(c año, ,les¡rnós.
por esposa, me trajo en dele el sillón de·
i ñor Gobín; con ella fuí completamente
felr z durante die-7. y siete ii.ño1, demasiado
cortos ....
En cuanto hu.c o d2-d'cado 1.m instante de
med:tac'ón rewg;da a los recu : rctos que
evocaba ·d señor neseombe!!, eont:i'nu6 su
historia.
-!Mi meior camarada, f!uvel:n, &lt;.omis:onado l[):·incip,al de •contrii'.mciones directas.
ké menos cuerdo. Era .pclll'e v ~e «,na.moró de la mrnos rica de nuestras bai'ladoil'"\ il'.'l la. sieñor:'ta Re.g ina de P:lliére. h :i ·
de un ca,.:;&gt;itán dz infant.11r;a !'At.ir:i.do ctesarnés de la gll'érra.
El capitán de Pillié~e e:·,1 V' udo; su hij-a, ut lizando los 1uodestcs r ecursos de 11
:pens''ón del ret'ro ·y de ,ma cruz de la
[J,g· ón de Honor Heva•ba e: gobierno de
la casa con admirable ,ecnnornfa. AfíMa se a esto que Reog:ua era una morena en&lt;ianta.dora y que Riwvelin, 11. 11 u ve,q, guaipo
muC!haoho, '€l'a tan de su gusto . qu_e ·por
61 ha:bía r-eht:sado la joven un partido bastn.nte bueno: el i.tue le ofirec!a el joven
Cowbert, hijo de un Industrial notab! ~ de
la cl'lldad .... Esto, ~ea d.&lt;ctho de paso.
con ,gran "1'sl!;ust.o r1Pl .~Pt1or ae P:llilire.
¿filmp'ezan a ver ustedes 'él nudo de _es·
te pequefio dr.ama ¡provinciano? El señor
de Pill táre tnvo a los sesenta y cinco a,1los
un lllta,q,u·~ de apo,p!ejia .q ue le t,araliz6 el
:brazo d ~red:lo. iil!,o stn ll'.leuoscabar eu nada. su razón. Cuidóle Reglna eón wpasto-

__________
_ - -- ---- ··-···-~------ - ----·
--- - ---~-- - ~ -,._..,...--

.. ~.,....,

na,do celo; pero s:ete anos dflsnués murl6
•él caio.tán de un segundo ataque.

Nunca l!eg,o a conso1arse. No s•c c~rro
Jam'&lt;l.s la herida que sü" juvenil atnor rerj,bLera; &lt;:reo {[Ue aquella llel'lua fué la
causa ,principal de la dolrn&lt;ú1 ner-v:oaa
q•ue. p,ematuramente, an la crls!s de la
edad, la MeJVO al sepuLcro.

•

En el testamento encont1,ado ~n su car·
t,era manifestaba Ju. unsle&lt;iad en Que Je
t,enía tl ponenir de aquella h ja, á quien
dejaba sin recursos. Recomen&lt;tflobala á un
am:go, alto empJ1acto del estado mayor
zeneral. Termtnaua e! úocuwent.o &lt;:on tas
s:~u rntes pallllb:·as:
"R i mi cara hija Reg na anllela c1ue yo
,lescans:; tranquilo en m1 se¡pultura, rué-

[as muJtrts qnt trabajan
En los Estados Unidos haor ci,Lco m'llones de mujeres ohreras de las cuales dos
millones son americanas. un mil16n lt uab
de emigrantes, y otro millón r~.én llega_
das al paJs. Todas 186 que se dedkan á
la agriouitura, y la ma¡yorfa de ias la.van

to en el comer&lt;:::o; 77 por ciento en el ser_
vido domést; ICO; y 33 por ctento en las
profesiones Uberales. En fá!bricais 'Y talle·
res ha.y 927,705 mujeres -ptJr 2.350 819 hombres pero en Bais. induSIIJPias domésticas
sobrepujan aiquéfüas á éstos, ipues se cuen
tan 906,5li2 mujeres por 679,568 ,hombres.
En los establee mientos de ropas h~ cin·
co v.oos más ohreras que obreros, y tam.

La av.Entura que cu·rnto-cprostguto el
notarlo.-de la oual tuí testi-go 6 confiClente, tuvo un a-e.sentace, o, meJor dicllo,
un eptlogó' verdad·Era.m ente nove1€seo.
(Ju-ando la pobre mujer bUJbo, por 11n, al·
ca,nzado el des-canso l!Ua:)reruo, ay·udé ~ su
esposo en la tarea de or&lt;lenar sus pap·sles íntimos.

•

l'or rortuna no encontramos ntngOn lnd cio escrito de los sufrimientos morales
que la ind'él:z haib1a devorado. (.!uedóse
entre clla y yo el srereto
Comprobamos con emoción que la ditun·
1:a hwbía con se. vado bi.adosam.P.nte todos
los p·2q,ueños dbjetos que .procod1an de su
J)adre, aun los r eterente s ~- fo¡; ,mrsofl d e
Sa: nt Oyr, los "C'Uales sora hojear el señor
P,11'.lzre en los últimos tÍ'EffilDOl'I el.., su dolencia
.He aih[, pues, que al a,b rlr 11no de los
cuadernos. encontréme eon una hoja a.maril1enta. d.e1 Pta'P'El de CJ1.rtas en 1,, l'Ual ha,bfa trazados en cara.cteres confusos y
temblorosos, 1us sigu~ ent.~i- rmurlnnes :
"Bajo fa aimenaza de J.a mu at.P.t (lue me
tiene v,a casi a•':Jatido. no me juzgo con
derecho pa,a disnoner do! cnraz6n de mi
hija. Anulo la última d:il•nnc:;'&lt;'iOn dP rol
t;;stam:nto de 1¡¡
enero. Que Rfg'na se
case a su r;usto."
,Como he -dícho ya. la esc1•1t11ra iara la
de un nñl10 que aprende. . . . prec:samente la d·ó~ cap t:án r,nanrlo en "' int e•valo
cifl aus dos ataques, ejer-citábn11e. en traz,ar
caracteres con la mano i:.-,qu:erda.
¿Conocí O demasiado ,tara,.&gt;/ HH:·ina esta
retratac!6u de su padre? Nun&lt;'a me ha,bta
b.a.blado de tal cosa, y me toolino á creer
nuc Ylvi6 si~IJ1J1&gt;ra· '·gnord.ndol11.. T&lt;}s proooble, que el paQ&gt;el que&lt;laríatie ignorado en
eJ cuade~no. Regina conservalba fiehnente
las rellqu;as p.aterui,_s; 11tn ~mnargo, no
hay indicio atg,mo de que nunca huMese
,hojea&lt;lo un cuaderno rt·e geometría desCl'l&lt;ptiVa.
1

º"

A~&lt;, pues, !J.ia,bfa corta.do la existencia
dei aiquetla enoanta&lt;Iora muJer, ra ooser _

vancia. escT1UtPulosa de una vol1111uui 11ltl·
ma. ¿Qué digo? ¡La CJlbsur.anc!a. ele una
vol'llntad que no era la 1ilttma l!n d€tl1llltl'va.!

Vestido de comida para señorita.
gole que vueliva sobre su decisll1n primera y se ·ca.ee con el señor Franc:sco r...:ouberl, el c1wl la. ama "!n.ceram,mw·· ....
fl.eg na esturo heró:ca. Dedaró a Hur€'l'n que ya nada ten·a qué esperar de
&lt;:lla: casOse con Francisco Cou,bert; yo
redacté la rntnuta del l!untrato. Tenia yo
en aiquella época 'El corazón tan sensible,
que se me cayo una lá.KrJma t!n 1111ta&lt;l de
la boja, con lo cual ganéme ,una fuerte r&amp;primenda dól seftor Gobin.

----------------·

Confieso que el dei«:ubrlmloellto 111e deJ&lt;I
ta.terrado. 1E1 S'Bñor Coubert not{) la ~nn,c!On de. que me ha~,Ja.ba I)OSefdo. No me·
!ué poslible evitar que Le- leY~3 eJ p¡up,e1
en ·ouestIOn.
iffistrnvo a.IgtQn rato a1.ll cornprenuer tte
qué se trataiba. En éi.tanto ll'ég6 á comprenderlo, ¿ saiben ustedes lo que me di.to aquel
Mposo? Lloran.do, ¡pues el duelo '€;ra sincero. me dtjo:
-¡Qué fortuna; &lt;1ué tortuna, aimrgo
mio, que Regina JJO ihubi-ese encontrado
este pSJPel iantes del día d.€, nuestra boda!

MlA.ROEL PREVOST.

Elegante traje e.e.seda negro con tónica de 1tul bordada en·r ro y :w1had1e.
dera.s son negras. El número de las que
se ocupan del servicio doméstico alcanza
esca,samente el seis Por c iento del total
Las a1emana,s trabajan 1princ' .palmente en
las modas· en eSJ)eCial de sombreros. Taquígrlllfas hay unas· 100,000, y modistas
cerca de 80,000. En junto l)Uede calcularse que ~l 11 por ciento de ,ras mujeres
,ue vi,ven en los Estados Uniaos, tr;,,u..,..
jan para ga,narse la vida.
En Fran~·a 1a propor.ción de mnjere3
obreru oon relación á los hombres es dt
28 por ciento en ~r:cultura; 35 por cien-

bién hay más en las industrias textiles.
En el Ja,pón las t res quintas I&gt;a~tes dE
los dest'nos en las fábricas son desempeñados por mujeres, y puede decfr,s,e que
ellas son exclusi'Vaimente las que se ocupan de las industrias text J~.
En Inglaterra hay ~n la actúalldad .. .
5.500,000 obreras. Además de los 2.000.000
de criadas, 867,000 tejedoras, 903,000 modistas y sastres, 80,500 comer&lt;fantes y .
100,000 campesinas; hay 55,784 oficinist~s
200,000 m!Íiestras, f4,000 mt1sl.ca.s y actrl,
oes, 79,000 enfermeras '1 292 doctoras.

�, - - - - - - - - - - -------

.,.

TRIANGULO LOGOGRIFO

CHARADA VERBAL MITOLOGICA

1 C,frn romana
1 2 Letra consonante.
1 2 3 Sentido corl-'oral.
1 2 3 4 Arbol de América.
1 2 3 4 5 Tien:po verbal.
1 2 3 4 5 6 Eétaci6n.

Léase horizontal y ve1ticalmente:

1~ 1~
VERBO
1~ 3~

2~ 1~
VERBO
2~ 3~

Presente de indicativo del prece
dente verbo.

Presente de indicativo del precedente
1 verbo.

1~ 1~ 3~

2~ 1~ 3~

Al Jeroglífico:
En la línea b1Jy buena geLJte.
A la Quisicosa:

1 ·

TEATRO\

ELIAS
LUIS
I I I

.. * *
JEROGLIFICO

Prttérito i"ruper · t Pretérito imperfec·
feclo del preceto del precedente
! verbo.
dente verbo.
Todo:

AS

•
2 : y niega
n

ri!ONSTRUO MITOLOGICO.

***

Las soluciones

t'l1

EROSTRATO

(Famoso loco de Efern que
SOR
incendió el tt·m plo de Diana)
Al Triángulo:

s

Al logogrifo nu111érico:

•

•

MARTIN~Z.
A la adivinanza:

el próximo número.

EL VINO.
A la Di~tr11cción:

INDEPENDrnNTE.
NO SCRA USTED

1

il

'I
1

engallado. Que siempre hay fullrrias y fraudes en abundancia,
es cosa que toclo el muudo sabe;
pero rara vez ó nunca se enc~ei1tra que una importante casa.
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. X o
pnede ha her éxito vermancnte do
algcna clase, cuando esté ba:,ado en la mala fé ó engaño. Los
r¡us btenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de sr.r embaucados y engafí:'&lt;lo,:; c,:pecialmente se resisten á clar confianza :í. las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de WAMPOLE
es un artículo que se puede comprar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactcs de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábL·ica con reconocida reputación. No nos conrendrb exagerar de manera alguna
sus buenas cualidades ó represeutarlt•, como con las q1te no le
corre;pondan; pero tampoco ne·
cesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa. con•.o la miel y contiene
todos lJ:s principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Pnro, combinados con
Jarabe de IIipofos6tos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiorn debe ser
tal combinación de e~tos importantes reactivos mcdicinale~, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor eu casos
de Anemia, Insomnio, .Mala Di·
gestión, Afecciones de la Sangre
y los Pnlmones: '' El Dr. Fernando López, de ~Iéxico, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha ntili&lt;lacl, para restaurar
el organismo por ¡;u fácil asimilación." De venta en las Boticas.

Sllluciones á los paFatiem pos insertos en
el número anterior:
A la Charadar.

CAMALEON.
A la l\tetát•sis.

•
~

•*
•*
•
$

•*
•*
•

NUES'fROS RE'fRATOS DE HOMBRES

SON VARONILES.
~IUJo;STRAN LA FUERZA, ENERGÍA
Y CARÁCTER J)EL MODELO.
SON RETRATOS QUE REFLEJAN LA

~ l){PRlsSI(&gt;n QUE DEJ A UN HOMBRE.

wi

•

~

•*
•*
•

~

:

•

~

FOTOGRAFÍA

*: "MARST":•
•*
*
*
!
~
*
*
*

.

1~

DE NUEVO MÉXICO, NUM.

6.

MÉXICO, D. F.

TELÉFONOS:

•

:

MEXICANA,

ERICSSON,

1034 NERI.

2995.

•

~

•

•
•

:

..•*•*•*•*•*•*•*•*••

!

!-CASINO U-MARTES

-

ra:tzszia

:::a

II ANAN A......,.

REAO C ION
CREA OION

•*
•*
•*
•*
•**
:

A las Ch11rHdas rápidas:

SÍRVASE TvMAR EL ELEVADOR.

•
~

Es el grito.· esperanza y refu.
gio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ig·
:1orancia.
Tristes hcg-ares donde impcr:-i
esa palabra! Infelices seres ac¡uellos que timen que esperar 1:i
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó nir10 en cuy()
cerebro germinen tas ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los ac·
tos que dependan de su voluntad.
Cuan tas vidas segadas por esperar á mañana! Entre Roso·
tros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo cde la
salud. decir: mañana haré esto,
mat'\ana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en se·
gu¡da una bronquitis y ..... no
'hacemos caso, mañana me curo;
luego una laringitis y .... maña·
na me curo. Despues viene la calentura en la tarde, la tos muy seca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce para la Tu b ere u losi s:
''Creosofosfatina. n Es cierto
que con ésto nos vamos á curar;
pero en un tiempo mt.:cho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro nubiéramos
usado esta medicina: con ella se
destruirían los gérmenes del catarro. haciéndonos al mismo
tiemro inmunes para la Tubcr·
culos is ( tí sis.)
Mañana.. . Mañana ... Mai'lana..

•

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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