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                  <text>EEJ.A..
ReTista ~isemanal de Conocimient~s Utile~,
dedicada á la clase obrera é industrial.

,

LA!!Oll Ü.lllfU. VIMC!T.

Precio: u.na cu.artilla el numero•

•
(CONTINÚA.)

Evelina como se vé,
era el mejor de los argumentos para motivar un duelo.
¿Habría por ventura
algnn caballero que no
tratase de probar con
la vunta de su espada
su amor por Evelina?
Ciertamente que no, y
mucho ménos, cuando
' entónces se llevaba la
espada al alcance de la
diestra.
J
Rabia dos caballeros, dos, entre la pléyade de adoradores de
Evelina, que fueron ó
ee creyeron distingui·
dos de una manera especial por la voluble
niña.
Evelina salió nn11. noche á casa do una ami·
guita, escoltada por
uno de sus pajes.
El marqués de R0 ,
que era uno de los señores que se ~eia el ob·
jeto de la predileccion
de la jóven, se at,.'evió
á seguirla con el fin de
poderla hablar sin tis·
tigos, de la vehemencia de un amor que
Evelina conocia mejor
que"' marqués.
Al tiempo de irá dar vuelta la jóven á
una esquina, el marqués la alcanzó.
-Oondesa, perdonad mi atrevimiento, se
permitió decir el marqués, pero mi amor es
la mejor disculpa......
.
-Oaballero, repuso Evelina, con voz en
que se notaba la c6lera, os atreveis, asf, en
una calle ......
-Evelina ..... .
-Marchad al punto.

-No sin haber oído ántes ......
-¡Qué pretendeis oirf dijo tercer per•
sonaje, que oculto entre las sombras de la
noche, cay6 eritre los dos interlocutores como llovido de las nubes.
-¡Ahl sois vos, vizconde.
-¡Ahl vizconde, exclamó Evelina. •
Tras e3ta exclamacion, las hojas habían
salido á relucir.

un

(Oontinuartt.)

�LA ABEJA.
FLORES DEL ALMA
. El Agua y

lJI Flor.

APOLOGO.

·~.

"l
h,,11

Unas blancas amapolas
En las orillas de un lago
Inclinaban sus corolas,
Oontemplándose en las olas
De la brisa al tierno halago.
El ngua que recibía
Esa imágcn en su seno,
De gozo se estremecía
Y con dulce voz decía
Mirando al éter sereno:
-''En vano querrá el destino
De tan plácidos amorert
Cortar el dulce camino;
Mi ·amor irá peregrino
11
Tras el caliz de e11as florel!'. El sol cubri6 la pradera
De luz ardiente; inclinada
Gimi6 la flor hechicera,
Y como nube ligera
Subi6 el agua evaporada.
-"Para siempre te perdí,"
Dijo llorando la flor.
-"Nunca te olvides de mí,
Que te adoré mientras fuí,"
Dijo el agua con dolor. ·
En la atm6afera flotando
El agua en leves vapores,
Iba á la tierra mirando,
Y en la tierra coutemplando
Iban al cielo las flores.
Huy6 la luz bienhechora .... ..
Torn6iie el ciólo sombrío .... ..
Pero luego, encantadora
Vol vi6 á despuntar la aurora
Vertiendo dulce rocío.
Triste, abandonada, eols,
Y llorando sus amores,
La desgraciada amnpola
Inclinaba su corol a
Al peso de sus doloree.
Mas cuando allá en el oriente
Blanca la maflaná.brota,
Sinti6 llegar dulcemente
Hasta eu cáliz ardiente
Del rocío tibia gota.
Estremeci6so la flor
· Sobre su tallo· agitada,
Y el rocío con amor
Dijo:-'•Cese tu dolor,
Soy el agua evaporada.
"Léjos me llev6 Ja suerte,
Quedaste tú sin abrigo;
Uas si se acerca tu muerte,
Antes, mi bien, que perderte,
Yo vengo á morir contigo."
• Y entre la verde enramada
El céfiro que se agita
En la tarde sosegada,
Vi6 la gota evaporada
Y la amapola, marchita.

· .~ l

. ·

LA .ABEJA.

Dulce amor de mis amores
Que me das vida en tu halago:
Si !Qplan loe sinsabores,
Sé tú)a flor de las flores,
y yó; la g"oJa del 'la~.

RosA EsPINO.

LA CASTA DE LOS SOBERANOS.

El Espectador de L6ndrcs, hablando sobre el
porvenir incierto de las monarquías, dice lo si·
guiente: "Las familias rea.les, cuyos miembros se
casan entre si, se crian enmedio de un lujo desenfrenado, debieran conforme- á lae. leyes fisiol6gi-:
cas, ir perdiendo su vitalidad física, y en realidad
no sucede así. Con loe soberanos do Europa pu-.
diera hoy formarse un escuadron formidable di
dragones. El Emperador de Alemania es q~izá
físicamente el horubre más hermoso que ha remado desde los días de Carlomagno. Cualquier Coronel de la guardia aceptaría á su hijo como un
esplénaido recluta; y jamás ha cabalgado hú1ar
más imponente que su sobrino el Príncipe Rojo.
El Emperador de Austira tiene el aspecto magestuoso de un rey ideal. El Príncipe de Gales es un
cazador infatigable. El Rey de Italia ea un excelente oficial de caballerh y en extremo amigo de
los peligros. Su hijo mayor es tan fuerte como él,
y Amadeo, su otro hijo, ha dado muestras de un
gran valor personal. El Romanoff actual es ca.1i
un gigante. Le.e Borbones, que son los más gastados de todos,. cuentan en su seno al Duque ele
Aumale, que es un ho~bre física é intelectualmente distinguido; á Don Citrloe que tiene seis
piés de alto, á su hermano Alfonso que ea un Murat, y al Conde Eu, que pasa en el Brasil como
un general de mérito.
LOS AUSTRIACOS EN EL POLO.

La'expedicion austro-húngara, que se di6 á la
vela desde Bremen en 1-872 á fiordo del Tegethoff,
ha realizado la proeza de descubrir la tierra más
septentrional hasta ahora visitada en nuestro globo: Desde eu partida nada se supo de ella: pasaron dos años dentro de su buque, dos invi"ernos en
que cada 1\nO do los cuales fué de noche durante
siete meses, y en el espacio compre~dido entre el
9 de Marzo y 4 de Mayo del corriente año (1874)
descubrieron lUl&amp; region mo11taffosa á doscientas
millas náuticas al Norte de Nueva Zeml,la, sobre
la cual viajaron en trineos haeta más arriba del
grado 83 de latitud. Pueiéronle el nombre de
francisco-José á eeta region, y á su punto más
septentrional el de Cabo Viena.
.·
La nueva tierra es en extremo árida; cott,iene
muy pocos animales-y eecasÍ!ima vegeta.cien. Las
montafias son de dolorita, mineral cuyo nombri
no es por cierto muy consolador, y la temperatu·
re. en ella, durante las excureioncs de loa e.J'pedicionarios en la. época más propicia, desoendi6
hasta·cincuenta y un grados bajo cero de Faren·
hciL
,
La expedicion ha sido recibida con gr~ndes festejos y merecidos aplausos al entrar de nelta
ahora en su patria.

¡ ,, , · , J
NOCIONES
¡ ,
¡¡ l. '~ ~..; DE ::FX·S :CO~ ; ·

3

jitas de aire que suben á la superficie del líquido. Son ñ.el aire alojado en los poros .de
n,r1,,, ,.
EXTRACTADAS
·1 la piedra, y que el agua hizo .salir inti:odu, ,
·i
ciéndose en su lugar. El efecto es a,un ~á.s
1
-DE LAS OBRAS
evide,nte con el azúcar, porque el agua, en
DE B. BOUTET DE MONVEL virtud de su accion disolvente, aumentarápidamente los intervalos moleculares,. y per,y, A. fJ:A N·OT. ,·
mite al aire salir con mayor rapidéi. Hasta
t
.,los cuerpos má.s compactos en apariencia, co-Jli !! 1.
(CONTINÚA.)
mo los metales, manifiestan de un modo claro
r
_
su porosidad.
. A est~ montura se halla atornillada una En cuanto á los líquidos y a los gases, su
llave, provista de un tubo recurvo que va á porosidad es evidente, puesto que los líquidos
abrirse en el cilindro .ae- cristal á un decíme- pueden mezclarse entre sí y mezclarse tamtro de su fondo. A la otra extremidad del bien eon los cuerpos sólidos, como acontece
cilindro se halla.otra taza de cobre, abierta. cuando se disuelve el azúcar en el agua, y
Se cierra esla abertura con
. una tapa en for- puesto tambien que los g.ases se mezclan, enma de caja, y cuyo_fondo esta hecho con una tre sí y se disuelven en los líquidos, como se
placa de roble tallado en direccion perpendi- ve en el agua de Seltz.
cular á las fibras de la madera, ó bien con oº Oompresibilidad.-Todos los cuerpos
una piel de gamuza. Los bordes de la mon- son compresibles, es decir, que estando sotadura están untados de sebo para que la tapa metidos á una presion ejercida sobre su sucierre herméticamente. Se atornilla entónces perfi.cie, disminuyen de volúmen. La misma
la llave sobre la platina d.e la máquina neu- cantidad de materia se halla reducida á ooumáticá.J que,desáibiremos más tarde, y que- par un .espacio m.enor, lo cual se expresa disirve para extraer el aire de un vaso cerrado. ciendo que el cuerpo se hace más densó.
Despues se vierte·eµ la caja de roble 6 sobre Cuando se carga una columna tle hievro
la p1el de gamuza una porcion de mercurio, colado con un peso considerable, sufre una
de uno ó dos centímetros de espésor. Si en- reduccion apreciable: Es cierto que al mistónces se hace maniobrar la máquina neumá- mo tiempo se ensancha un poco su diámetro,
tica para.extraer el aire que llena el tubo, se pero este aumento no es proporcional á la
verá el mercilrio caer como lluvia fina pasan- disminucion de la altura, y el efecto produdo al tra.vés d"O la piel ó del roble. Es eviden- ciclo es en resúmen una disminucion en el
t~ que no podría atravesar estos cuerpOii, si volúmen y un aumento en la densidad. · Lo
estuviesen formados de una materia.con:tínua. mismo seria con ·una columna de piedra ó
La madera y la piel presentan en su masa de madera. El conocimiento del aplasta.mienintersticios o vaciosJ por los cuales el mercu- to que una columna puede sufrir, baJo la inrio ha podido escurrirse ó abrirse paso. Estos fluencia de cierta carga, es de suma imporp~queños esp!3-cios se lla~nan poros se_nsibles. tancia, co_mo puede con~ebirse: porque en las
Si el mercur10 no ha caido de$de el mstante construcciones es preciso proporcionar las
en que se le -derramó sobre la caja, fué por- dimensiones d!:) las columnas á las presiones
que los poros ~staban ya ocupados por otro
que del;ian sufrir para recuerpo. Como la materia es impenetrable,
dncir, dentro de límites
muy estrechos, la can.tiel mercurio no podia pasar sino a condicion
que.el aire le cediese su ¡mesto. Los vacíos
dad en que pueden aco.rde la madera eran demasiado i}hicos para que
tarse y ase-gur;ltrse de la
el mercurio y el aire pudiesen circular al
solidéz del edificio. .
mismo.tiempo: uno al lado del otro, y así fué
Por mucho tiempo se
µreciso .expulsar primero el aire aspirándolo
creyó que el.agua no era
po:ula 'máquina.neum..ática.
compresible. SedemuesHemos: procurado demostrar desde luego
tra que sí lo es de la maJa porosidad~~ las·su_stancias qu~ corresponnera siguiente:__(fig. 2).
den á los teJ1dos ...veJetales y_ ammales; pero
Se toma un cümdro de
ésta no existe solamente en los tejidos orgácristal, cerrado en su parnicos delos· séres vivos; sino tambien en las
te inferior por una taza
sustancias minerales. Así, el café sube por
de cobre bien pegad~, y
tm terron de azúcar, por efecto de la porosiprovisto en su extremidad
dad de ésta. Si una gota de aceite, caida
superior de otra taza de
sobre una mesa de mármol, penetra ·profuncobreJ terminada por un
&lt;lamente ~n él, debe atribuirse á la porosidad.
cuello cilíndrico de un _diáPor ~l mismo m?tivo, un pedazo 1e piedra ~ 1
.
·metro :1Ile:nor que el mlmaremsca, sumergida en el a_gua, se impregna · Fº 2
dro J)rmc1pal. Un tapon
de este líquido liasta. las partes· más 1nterioig, '
metálico, que .~ace ofipjp
res, Debe notarse que al mom~ntQ en que de émbQlQ, corre dentro de este cilindro y lo
~i~r~ ~r; sµµi~rgiqa.., se, desprenden P~1l'bu.. c;erra ~ermétipJm.e~te, pi\qi~tldo ~acede aul'lip
,

J

_

l

ti

�ó bajar por medio de una rosca. Sirve ,¡:iara girse -eoco á poco en el agua, veremos que la

'

5

LA ABEJA.

LA_ ABEJA.
completar la operacion &lt;le llenar el tubo, una pequen~ bugía se sumerge con ella; pero la
pequeña llave lateral. De antemano ;Se ha superficie .del agua donde flota, no permanellenaáo de agua todo el apar~to{ ten~endh el c~rá al mve! de los bordes de la campana,
émbolo lo más alto posible. 81 se hace dar smo que ?ub1rá en ella tanto más cuanto más
vueltas á la rosca, éste baja, y como no pue- se sumerJa., 1e tal man~ra que .la capa de
de haCerlo sin reducir el volúmen de aO'ua
agua, deprimida por el aire en virtud de _la
0
resulta demostrada su compresibilidad.
' i~pe1;etrabilid~, habrá, sin embargo, diss·n embargo J¡uede oponerse. á esta cxpe- mmmdo el volum.en de la ~asa gas~osa.
. i.
'
. .
Podemos tambien servirnos del
nene1a, hecha e este modo, una obJec10n
- · t
t
r sentado
plausible El cilindro de cristal experimenpequeno ms rumen rep e . , .
tá una presion de dentro á fuera que tiende
en la. fig. 4. Es u;11 tuno cilmdriá aumentar su diámetro. Pudiera entónces
có, ceri:ado herID:et1camente en una
~xlrem1dad y abierto e~ la otra. Se
pensarse, que el agua rechazada por el ém- .
bol-O se aloja en el nuevo espacio que le dá
mt~oduce en él u~a varilla formanla áeparacion de las paredes del tubo. Pero
do embol?,,es d_ec1rpresentandouna
·1
·
· · f
1 ·
cabeza cilíndrica que re.sbala por
si. a presio~ se eJerciese uera_, o mismo CJl~e
t b
á d le completamente.
dentro, entonces tal separac1on no tendria
\ 1 u O c~rr n º. .é
t ra
lugai:.. Esto se realiza por meaio de una adiUnapres10ncomem ntemen egi;
cion al aparato que vamos á explicar.
duada, rechaza poco á_poco ,el ar
·
.
.
de este aparato y perm1te al embolo
En lo mtenoT ~el aparato, tal como lo acallegar al fondo aej tubo.
· bamos de describir, se p~ne. sobre una plancha
No podrá objetarse aquí la dilade ~etal un tu~o de v1dno de cerca de d_os
tacion de la envoltura, porque esta
cent1metros de diámetro, c~rra~lo por ahaJo,.
dilataciones insignificante en comsol~ado en su p~rte super10r a un segundo
paracion de la va-riacion conside- t1_1~0 d~ menor d1,am.etro form~ndo un cuello
rable
del volúmen del gas; á lo
11
;c.µindtico. Un hq~u~o cu~lqUI~ra, a.gua _por
ménos en cuanto se trata de de. eJemplo, llena el c1h~1dro mferi9r y la mitad
mostrar simplemente la compred~l cuello. Se depos_ita una gotita de mercuíig 4.
sion del aíre.
·
no sobre la sup~rficie del agua,. y como el Así, éste disminuye de volúmen. Cuando
tub? es muy est~echo Y, el _mercur:w no pue.de se 4ftúpele con violencia el émbol_o, la comentonces desaloJar el líqmdo, perm~nece so- presion del aire de~envuelve bastante calor
bre _el agua,, aunque sea m~clio mas pesado paM inflamar un pedacito de yesca colocado
qll:e ella. Hay u~á graduac10n trazada so?re al extremo deaquel. Esto hizo denominar el
una plan~ha al lado del cuello. El ap¡:nato instrumentoeslabon de aire.
se sumerJ~ enteramente en .el a-gua.que llena No es preciso añadir que si los cuerpos son
el gran cilindro.
compresibles, son tambien dilatables.
Cuando ·se hace bajar el emboló .en él, se Verémos igualmente, al estudiar los fenóve ~ajar en ~1 tl~bo la gotita de mercurio. menos prod.ucido~ p~r el ~alor, que todos los
Aqm la experiencia es más complota, puesto cuerpos sóhdos, líqmdos o gaseosos, cuando
que hay, para el vaso, presion exterior at se calientan, aumentan de volúmen; y que
mistn:o tiempo que presion interior, y sin em- por el contrario, todos se contraen cuando se
-bargo, baja el nivel del líquido contenido. ·ep.frian. Resulta evidentemente que la mate- E~~e apar~to es conocido, en l_os gabinetes ria que forma l~s cuerpos no es c~ntínua,
de f1s1ca, baJo el nombre de Pieufrmefro de pues la conti:acc10n supone necesariamen~e
&lt;E1·sted.
,. ·
fa aproximac1on de las partes, y de consiguiente, vacíos entre ellas, susceptibles de
aumentar ó de disminuir.! La compresibilidad supone, pues, como consecuencia necesaria, 1a porosidad. Las partículas que forman los cuerpos, se hallan separadas por intervalos llamados po1·os moleculares, absolutamente invisibles á nuestros ojos, como las
moléculas mismas, y comparativamente á los
cuales los poros sensibles son .inmensas cavernas.
6° Elasticidad.-Se ·designa bajo este nomEn cuanto á los gases; es mucho más fücil bre, la propiedad que poseen to®s los cuer- demostrar su compresibilidad. Coloquemos pos, tomados bajo cierto volúmen 6 con ciersobre el agua una pequ'eña hugía encéndida, ta forma, luego modificados por la fuerza,
fijada sobre un pedazo de corcho, y cubrá- de volverá su primer volúmen, á su primitiva
mosla con una campana cuyos bordes se su- forma, desde e1 instante en que dicEa fuerza
mergen l~eramente en el agua (fig. 3). Si
forzamos con la mano la campana ~ sumer-.
(Oontinurmt.)

°

,

'

1

La casa había sido ánLes un convento ~e
monjas. El Sr. Melinger habitaba el piso
DE DUENDES Y APAREOIDOS. principal despues de haber empleado algunas
talegas en ponerlo a s:u gusto. 'To~o lo que
~
tenia relacion á negoe1os de comercio, se d~s¡coNTINuA.)
achaba en el escritorio, que estaba al piso
Tambien el fecundo D. P_edro Cald~ron,de ae la calle, dejando lo &lt;lemas de la ca$a en su
la Barca escribió, más de cmcu~nta anos an- estado original, tanto por razones .~e e,co_notes ~e Feyjoó publicase sus discursos, una. mía. como tambien porque su h1Ja umc~,
comedia con designio sin duda, de hacer la Cristina por cierto gusto romancesco,. habia
guerra a los duendes, intitulada la .Darna edido que se conservase religiosamente la
.Duende. Además del argumento de la come- folemne tenebrosidad de aquellos venerables
dia, el final d~l primer acto hace ver que el y antiguos claustros. Su buen gusto no poautor tuvo la ·1dea de atac~r, n~ solament~ el dia permitir que se tocara á las ~scuras cel1
error. popular de.los duenaes, smo las bruJa~, das; y por el m~do .con q~,e arreg.lo
toda aq~ehechiceras, ~~gicas, ~~cantadoras, energu- lla parte del edificw, l~J?Ven_y a~able senomenos y espmtus familiares.
rita pasaba por algo vis10naria; ciertamente
Pero todo esto no basta para arra~car de no tenia vanidad en pasar por tal, pues n?
cuajo preocupaciones hondam~nte arraigadas; era fácil hallar una a1ma más ca~d~rosa, m
es preciso valer.se de ~as mismas ar~as d_e un génio más natural qu~ el de ~E1stma. Raque se han val.ido los 1:IBPostores, parn am- bia quedado sin madre siendo mna, Y~upaquilarlas. ~o ~irn de,cir. que _un duende no dre estaba tan ocupa~o ~on sus dos m~llones
se aparece Jamas en publico, 111 que un m~er- de duro!:\, que no tema tiempo para cmdar de
to se present~ nunc~ en una co1~cu_rrencia á ella, por cuyo motivo la puso en un convenlas doce. ~el d1a, y a cosas de mas unportan- to de Ursulinas, y de este _modo, l~e.vando_ l~
cia y utilidad general que las q.ue comun_men- vida más retirada y tranqmla, llego a los diez
- te se publican, porque para tod~ esto ~ienen ocho años. Allí aprendió- todo lo .que co~respuestas evasivas los crédulos o ~nganados, ;enia á su edad y clase, y la santa m?cencia
y nada les cuesta asegurar gue miles de per- de su alma era tan perfecta, que ape_nas la
sonas valientes y veraces vieron ªf duende, hubiera costado nada encerrarse para siempre
al difunto. 6 al espectro. Es_necesa!'lo presen- en un daustro.
.
.
tar casos iguales alos que dichas gentes preo- El Sr. de Melinger habia ten;do por ama de
cupadas refierea, y demostrar, hasta ha~erlo llaves una vieja á la cual echo de casa por
palpable, las causas naturales que produJeron repetidas pruebas de mala conducta; en ;su
lo que para ellas eran cosas d~l otro mundo, lugar tomó Rosa, jóven amable; y -~l misó patentizar los medios y ardides de que se mo tiempo sacó del convento á su biJa para
valieron los que tuvieron interés en enga- que dirigiera los negocios domésficos. No
ñarlas.
.
., .
bien liabia vuelto á kl casa paterna.,, cuando
Al fin de cada relac10n, el lector encontra- la fama de su hermosura se esparc10 por tora.la ~ofucion. de aquellos fenómenos que al das partes; y aunque el ~r. Melinger no teprmc1p10 pudieron parecerle sob~e:rlfl~urales Y nía tertulia, ni daba convites, .con todo, no
aesaparecerá el pavor que pudo msp1rarle s11 hubo tio ni tia primo, ni pariente,. por rolectura. Estoy casi seguro que el que lea es- moto qu~ fuese ' que no viniese á visitar á su
te libro sacudirá el yugo de los temores ~oc- hija Porque l¡ verdad sea dicha, todos ell~s
turnos, si es que gime bajo su opresora tir~- era~ de opinion que una heredera de dos m1nía, y se con!emplará con el valor necesario llones de duros, era una novia ~1:rnna para
para descubrir las causas naturales de cual- cualquiera individuo de sus familias, fuese
quier avent~ra de duendes ~ fantasmas que viejo ó jóven. Todos la obsequiaban, .todos se
le suceda en el curso de la vida.
deshacían por captarse su volunta,d, de un
convite pasaba á un sarao, del teatro a una cena
•A"'TTO
VERDE
DE
VENECIA.
espléndida.
Pero Jas alegres fiestas, los cosEL m i.:•
tosos entretenimientos, J el ~omenage, ~ue
bajo mil formas diferentes tributab~n. á sus
.
HI sTo R1.A v ERo AoERA•
atractivos, no alteraron. l~ I?ás mm1mo la
En el escritorio del Sr. Melinger andaban bondad de su cará~ter; m sirvieronJara })erduendes. Tobías,. criado viejo de la casa, es- suadirla qu~ era rica hermo~tan ~t:ir~~
taba. tan firmemente persuadido de ello, que J)adre, á quie!1 no se e escah
e1 ~l motimás de veinte veées contó a Rosa, la ama de de los obsequiantes, _observa (hermosura
llaves, bien que obligándola por todos los san- vo de todas las atenc¡ones f~~n.
f1 . dal
tos de la corte celestial á guardar el más celestial de la. doncella Y e ivino 111 UJO _
profundo secreto, que s~lía oir ruidos á _me; oro. Era pr~cis.o ser muy ier~~ii:r1~;r~e~oen
aia noche; que el'libro mayor se habna y trar sus des1.gmos, Y por O a -~1'la distancerraba :por sí mismo· que el duende andaba ):&gt;astante delicadeza, tenerlos ci
en ch~n~letas, y que'babia oido claramente cia sin ofenderlos.
rOontinuaJ·á.)
el retw.tm del dinero que contaba.
CUENTOS

a

1

ª

ª.

'

�LA ABEJA.

6

LA ABEJA·

CUf?tlOSIDAD CIENTIFl(.;A.

COMPENDIO~DE LOS DERECHOS

to, el jurado es libre pa.ra a.preciar loe hechos, pe·
ro. no para presentarlos 6 ,iuponerlos á eu ªrbitr10 en esto punto, la causa debe ser par él la verDEL
dad indisputable.
HOMBRE Y DEL CIUDADANO.
15. Los vecinos están obligados á soportar
las cargas llamadas concejiles, que son gratuitas
E-n su mayor parte, y que comprenden, desde el
~ás alto puesto en la gerarqufa municipal por
SEGUNDA PARTE.
eJemplo, el presidente del ayuntamiento ha.;ta el
Derechos y Obligaciones del Ciudadano. más humilde, como el ayudante de acela~
Lo~ d?Leres de civismo imponen esa .obligacion
SECCION SEGUNDA.
que, s1 bien puede eer penosa á las veces, convién~ que sea fielmente deaempella.dl), tanto por el
bien que á la generalidad resulta, como por.q.ue
(CONTINÚA.)
loa puestos municipales son, cada uno en su eafe.
Y l_a ley ha queri~o q_uc los fallos deljurado ro, un eIQpleo honroso que se confía generalmente
sean me~ocables é irremablcs, porque ellos son á aquellos de loa vecinos que más so distinguen
la expreswn _de la voluntad general, ilustrada por entre los demás. por su ilustracion por su interés
eJ b~en sent1 do .:i,u~ debe, ser el único con!lejero en el mejoramiento y adelanto de'Jn.. J,,,..,¡
v=• 1·dad.
del Jurado y &amp;u unrna guia en la npreciacion de
16. Esto no obstante, conviene hacerse cargo
los hechos y en la califica.cion de la responsabili- de una di~cultad ~ravc q~e so. ha presentado ya,
dad del acusado.
.
~ndo_ motivo á odiosas ammos1dades é irritantes
En efecto, _el jui·ad_o, ~o'bora:no en sus juicios, dis~nsiones. Esa dificultad está cifra.da en la 80 •
a_bsolutamente rndependiente para decidir las enes- lucion de ~s~e -problema: ¿Las ordenanzas y. 'estat1ones que se le pr,o~ongan, no _tiene que aplicar tutos mumoipales _que imponen la- obligaciqn de
las _regl~s legales, nr los preceptos positivos de la tiescmpeflar gratuitamente los cargJs concejiles
lcg1slac1on, tampoco .esrá oblig'&lt;).do á medir la fuer- º?tán en pugna con el artículo 59.de la Constitu~
za de_ las pruebas, la justiúia do los cargos 6 la. cion! ~ue ampara á todos los· hombres oonh'a el
esac~1tud de la d'efonsa con un criterio legal. Su eerv1c10 personal obligatorio 6 no r-eniún6tatloT
~ent1do comun y nada mas que él debe decidir. El Parece á primera vista que esG' antngonismo,exisJ.urad,o está más alto que la tey, en la soberana te; porque,·- sea iIB ello lo que fuero, lo ciilrto es
libertad de que disfruta, está comprendido hasta que, las f~ncion?s municipa.1~ston uri:aervicio perabsolver al aousado y convicto de un hech
sonal. qu~, med1~0 con,el criterí&lt;r del artteu.lo 59
repu_tad~ como _un delito por la loy penal, p~r~u:~ ;r~sti~ucional, t1en~ toda
apariencia -de: una
conc1enc1a. del Jurado no sea una acci')n punible . 0 ~e.ion de garant1as. Aa1 lo ha declarado la
El jue~ popuia.r gue enc~entre -como ex.l'licacio~ Just1c1a federal en algun jui~io do ampare; fefo
del delito una excusa para él atendible aun cuan- á nuestro modo de ver, sacrificando la forma·,a,l
do no figuie en la ley, es libre para ;dmitirla 6 fond~) perturb~ndo profundamente l¡,i, teOJÍÍa de las
rech~zar_la. El no responde por ello sino ante su relac1o?es ~oc1aleit, y creando u11 precedente que
conc1enc1a.
.
puede ID~ur _de ~n modo decisivo en la suerte de
La ley ha confiado en .esta sa.riéion y en el res- nuestras mst1tuc1ones.
peto á la opinion pública, más aún que en la ame~a Carta. fundamental 1H .al país la forma de
naza. de 1~na p~na 6 en el temor de· un castigo. gobier~ popular, republicana, represontativ.~ y
Por eso deJa al Jurado en abso1uta libertad para g~rant1za. á los Este.dos esa misma forma. Ahora
obrar.
bien., ~nahzada convenientemente la ·oues-ti9~., con. Empero, p~eciso.roente e_sa. ü;rcspónsabnídad -del du~e a este _resulta.Jo: exagerada. fa aplicacion del
Jurado, l_e ~hhga á aer nimiam~nte escrúpuloso en articulo qumto hasta. l!uprimir la "bl• · d.
la. apreciacion do los hec hoa. Libre de la inven- dese. mpeñar gratuitamente
·
" ,gacion
·e
ciertos cargos,
seria imcible preocupaeion que domina al juez inst11uctor posible la form_a de gobierno, republicana, popu~n pr~ 6 en contra del ~ousaifo, el jurado asiste lar repres~~tativa· F.ij~inonos en una de los carimpasible al dra.ma j udicia.1 q1,1e se desarrolla ante gos. conceJI!es; en el del elector. Este debe ser
él en un momento; espectador frio del oo~bate ¡et~º del lugar _en donde fue,:e electo y conforme
entre el rcpresf'ntante de la sociedad y el def-ensor
a e!, de_be votar en la eleocion secundaria;
se. ~n.cuentra en aptitud de. formar recto juicio pues bien, s1 los electore!I fueran librea pata desdemdi~, ci:umdo ménos con probabilidades de acier~ emp~fl.ar su eometido, si á su arbitrio estuviera.
to,. quién de loa dos tiene razon. Antes de asistir elegir 6 no, claro ca qu~ no p.oJria. haber eléociones
al Jurado, no conoce la causa ni tiene oportunid11d v q?o ese exceso de hberta1 acaba.ria por· prod~ pre~cupara~, conolui~a su mision vuelve á la d~c1r lamentables conflictos. y para el ca.so, lo
vida P.nvada sin t_emor ni esperanza; puede pues, mism~ es _que esté~. remunerados esos car 08 • la
él, meJor que nadie fallar er1 c;onciencia teniendo Co?st1tuc1on. no ex1J e solament~ fa ren:iuncr!ci~n,,
prmnte q~e está obligado á. tener en ~uenta. los quiere tambien el consentimiento por parte de
hechos consignados en l~ .instrqoojon y nadq. ni4Q que ha. de preet!\r U!} ~er-vicio ·¡rersQuaí,
y os:..JGACIONES

!ª

j

qqe ellos, pim~ pronqno1~r su f~F~dioto, :Wn efea,

(OPntin#tt'~l .

Un !!argento del ejército francés fué herid.o en
el combate de Bazeillel'l, una de las batanas más
sangrientas y reñidas de la guerta de 1870. Una
bala. penetró en un lado de la cabeza. fracturándole el hueso parietal. Le qued6, sin emtargo,
bastt&gt;,nte vigor para. atravesar al Prusiano con su
bayoneta. Despues camin6 unas cien varas fuera
del pu~blo, ca.y6 sin sentido, y concluida la ac·
cion fué recogido allí y conducido al hospital,
donde pormaneci6 algun tiempo. Al volver en. sí,
tenia paralizado, como siempre su.cede, todo el lado opuesto á la heriJa, es decir,: el brazo y la
pierna derecha. Esto dur6 dos afios, hasta que al
fin recuper6 las fuerzas, y camina hoy libremen·
te por todos la.dos.
Los- dato! que siguen sobre isu situacion actual
han sido estudiados y ordenados por pensonae
muy competentes, y de ellos se deduce que ene
hombrea hoy vive dos vidas, una normal y otra
anormal. En estado .normal es.tá perfectamente
bien, desempefia su oficio de asistente en el hol!·
pita! y es un hombre respetable y formal. E!!to
dura veinte y siete dias poco más 6 ménos de
cacda mee; pero durante uno 6 dos días del mes
pasa do repente y ein cambio aparente á su eondicion anormal. En este estado, va y viene como
ántes, se acuesta, se desnuda, ee levanta, envuel·
ve sus cigarrillos, y fuma, come y bebe. Pero ni
ve ni oye ni tiene olfato ni paladar, ni l!e da cuenta de nada, siendo el tacto el único sentido que
conserva en ejercicio. Si se Je pone un obat1culo
al paso cuando camina, tropieza con él, lo palpa
y ie aparta ent6ocea, .y sigue en· otrn direccion
hasta que algo lo detiene. Hace sus cigarrillo!!,
pero si en vez de picadura se le pone serrín ú otra
col!a cualquiera, no nota la diferencia.. Sus accio·
nee son puramente mecánicas. Come vorazmente,
pero si le dan al6e 6 asafetida 6 un pla~o exquiuito lo engulle J.o mismo.
Este caso verdaderamente interesante, decía el
otro dia el eminente naturalista inglés Huxyel,
citándolo e~ su discurso ante la .A.socia.oion Británica, m\ explica m~chos de loe fenómeno!! del
mee1tidrismo, que eatudié cuando ern j6ven. En
tal estado ese hombre es oapaz de ejecutar todo
género de acciones á la monor sugestion. Cáesele
el b'aston por ejemplo, y 1i uno lo recoge·y se lo
acerca y l!iente la punta en contacto con su mano,
cree por una extrafia asocia.cion de sensaciones,
que es su rifle, so lo pone al hombro, se toca en
busca. de cartuchos, y h~ce todos los movimientos de apuntar, y grita á un compafiero imajinario: "Ahi vienen unos cuantos, pero pronto los
acabaremos." Empero el hecho más notable es la
modificacion de su carácter moral. En su vida
normal ea un hombre honrado y de bien; en la ~idn. anormal e! un ladron inveterndo. Se apoderG
de cuanto toca, y l!i no encuentra nada, s~ roba
l!UB propios objetos y los esconde.
101 l!abio!! explican todo eso por ll!:-falt, do una
pa~te de stt masa cerebral, pero porqué esa cauaa
produce eee efecto, es punto que necesita aún die,
outirse mucho.

1

7

LISZT YCHOPIN
REMIN.ISOENOIAS,
)

POR CAB.~OS ROLLINA.T.
. (CONCLUYE.)

-Oh amigo, tenia.is razon. Las obras de
un génio como el vuestro son sagradas; es
profanarlas el tocarlas. Sois un verdadero
poeta, y yo un simple saltimbanqui.
~Tontería, replicó Chopin en el acto. Cada uno de ios dos tiene su estilo, eso es todo. Bien sabeis que nadie os iguala en in.:.
terpretar á Weber 6 á Beethoven. Vamos,
tocadme el adagio de Beethovon en do menor; pero con seriedad, eh!
Liszt lo tocó con toda su alma. Nuestras
emociones fueron diferentes esta vez; hubo
lágrimas y sollozos, pero 1w eran las lágrimas dulces que Chopin hacia correr, . era el
"llanto cruel" de que habla Otelo. La melodía no se deslizaba suavemente hasta el
corazon como ántes; penetraba como un
puñal. No era alegría,· sino drama. Pero
Ohopin creyó siempre haber eclipsado esa
noche á Liszt, y decia: Qué mortificado estaba! Liszt supo eso, y se vengó como un
verdadero artista qúe era. Hé aquí cómo:
Reunidos todos en otra ocasion, pocos
dias despues, á la misma hora, propuso
Li.szt á Ohopin que tocase, y éste al fin consintió. Liszt hizo apagar las luces y correr
las cortinas para que quedásemos en completa oscuridad. Capricho de artista á que
nadie se opuso. Al acercarse Chopin al pia·
no, le dijo Liszt algo al oido, y Chopin, sin
comprender sqs intenciones, se sentó en un
sofá. Liszt se puso ontónces á ejecutar las
mismas piezas tocadas por Ohopin en aquella noche memorable de que he hablado.
Imitó cot1 tal .fidelidad el estilo de Chopin,
que era imposible no equivocarse. Todos
se engañaron, todos experimentamos las
mismas emociones. Cuando el éxtasis llegó
á su colmo, estalló Liszt un fósforo y encen·
dió la vela q1Je habia en e~ piano. Hubo un
grito de sorpresa.
-Cómo! sois vosT
-Ya lo veis.
-Todos creímos que era Chopin.
-¡Qué decís (le esto? preguntó Lilizt á su
rival.
-Digo lo mismo; · yo tambien creia que
era Chopin.
-Veis pues, clljo Liszt levantándose, que
Liszt puede-, ser Obopin si quiere, pero ¿puede Chof)in ser Liszt?
. Era un desafio, más Chopin n? quiso, 6
no se atrevió á aceptarlo, y L1szt qued6
vengado.
··
Otras veces baciamos comedias y dramas
improvisados. Teníamos un bonito escenario y muchos trajes. Se fijaba solo el asunto
y el órden de lat1 escenas. Oada uno impro·
visaba su parte en el diálogo. Liszt y Ch6::

�·LA ABEJA.

8

pin formaban la orquesta, uno á la derecha, Valle, siguió con ellos un diálogo extraño
otro á la izquierda, y ámbos ocultos por las de murmullos y rumores que parecian una
cortinas. Debian seguir la representacion é encantacion. La señora del castillo tuvo que
imJtrovisar preludios, de acuerdo con la ac- arrancarlo materialmente del piano; la :fiecion del drama. Aquí me declaro tambien bro lo devoraba. Paulina V. cantó luego lá'
incompetet1te para describir. Los dos artis- suave y sencifla romanza de la Molinera
tas, dotados de una memoria prodigiosa y "Nel cor piu non mi sen to," música admira·
conocedores de todas las óperas italianas, blemente apropiada, porque cada frase cons·
france~as y alemanas, escogían temas ade- taba solo de dos not!ls, y el eco las repetia
cuados y los desarrollaban con tal vigor y. con deliciosa precision.
tal deseo de competir uno con otro, que los Eran ya las dos de la madrugada cuando
mismos actores gritaban: Basta! ¡por qué oímos grandes carcajadas en el jardin, y di·
desperdiciar tales maravillas! Estas nobles visamos una claridad extraña al través de
diversiones eran siempre seguidas de una las plantas. Era una s"rpresa. Nos traian
cena espléndida. ·
·
una inmensa ponchera de plata; todos griPodia llenar un volúmen con reminiscen- tamos: viva! y el eco repitió el saludo, y las
cias de ese verano, pero para no fatigar al llamas fantásticamente azules del ponch
lector terminaré aquí con el recuerdo de una iluminaban la escena. Bebimos, cenamos,
fantasía de artista, de que quizás no haya cantamos en coro, y dijimos adios al eco.
otro ejemplo:
'
La aurora empezaba ya á lucir en el horiHabia junto al jardin un espacio abierto zonte.
que dominaba todo el "Valle Negro." El
REFRANiS DE LOS CHINOS,
piso había sido compuesto, tenia varios
·bancos y asientos rústicos, y una verja de
hierro al rededor, para evitar que los mucha. Dícese que el mérito de los proverbios consiste
cho, jugando alli cayesen en ol precipicio. en enumerar una verdad útil y evidente en un
Era famoso el lugar por su eco, que repetia corto número ·de palabras. Si es así, no hay lentres ó cuatro veces una palabra articulada gua más propia que la china para los refrantts por
con perfeooion absoluta. Los niños se di- su estructura peculiar y la precisic-n de sus exvertían á menudo haciendo "hablar al eco." presiones.
Una tarde tuvo uno la idea de llevar allí el Son tan aficitnados los chinos á oete modo de
piano y hacer repetir al bosque verdadera decir, que no solo son innumerables y citan sus
música romántica. Aceptada en el acto la proverbios sin cesar, sino que acoatumbran adoridea, trajeron varios en hombros el magní- nar las paredes de eus casa1 y sus templos, con
largas tiras d~ papel, que cuelgan del techo de
fico Brard de la sala.
Era una noche hermosísima, sin luna, pe· dos en doe y contienen en grandes caractéree, aforismos y dichos de toda especie.
ro muy estrellada. No babia viento.
Afinado el piano y abierto en direccion al Recordaremos nquí unos cuantos de e!Oll refrabosque, Liszt preludió con fuerza tremenda nes, ontre los muchos que inserta el libro re9iente
el admiralJle coro de los Oazaclores del Eu- de Moule sobre la Chinn. y loe chinos.
riante. Se detenía á cada frase para aguar- La fama de la! buenas acciones de un hombre,
dar el eco. Era una cosa inesperada, una raras veces pasa de 11u puerta; las ·malas 11e enpoesia nueva, ideal, inmensa. La frase mu- cuentran pronto á mil millas de dietan~ia.
sical era demasiado larga para ser clara- Las tres mayores desgracias de la. ¡ida son:
mente repetida por el primero ó el segundo cuando j6ven, enterrar Al!IU ·padre; cuando de me. eco, pero el tercero y el cuarto la devolvían diana edad, perder á su mujer; cuando viejo, no
·
con perfeccion. Liszt estaba inspirado, y tener hijo.
El
pobre
puede
vivir
eomedio
de
una
féria
y
nacontinuó precipitando un poco el tiempo.
die eaber una palabra. de él; el rico, aunque resiCada frase era un prodigio.
El penúltimo motivo, cuando el co1·0 to- da solo en una montaila, verá parientes que le
ma al unisono un tt1rril&gt;le tte bemol, rodó por vienen por todos lados.
los bosques del "Valle Negro" con un so- Si conversas en el camino acuérde.te que hay
nido siniestro; y luego la frase final anun- hombree en fa yerba.
ció con su inii soberbio la -victoria de la vo- La gran bondad y la gran maldad pronto haluntad humana sobre los obstáculos de la llan su recompensa.
La rana. en el pozo no puede vor todo el firma·
naturaleza.
::nento,
dicen para caracterizar i las personas de
Ohopin, cuando llegó su turno, hizo al eco
idea11
estrechas.
.
cantar y llorar alternativamente. OompoEscalar
un
árbol
en
busca de un pescado, exnia él en esos momentos su "Opus .65," me
presa.
su
significado
sin
necesidad de comentario.
parece, y tocó por primera el tema sublime en re bemol, que está al medio de la com- - - - - - - - - - - - - - - posicion. Esa música diáfana eolia enajeEditor, J. 1\1. Aguilar Ortiz.
1
naba á Ohopin. Prolongó más tiempo que
Liszt su conversacion con los espíritus del ~
TiP¡,~,:; N~¿W:i1T0·
"

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Casta de los soberanos</name>
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      <name>Cuentos de duendes y aparecidos</name>
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      <name>Nociones de física extractadas de las obras de B. Boutet de Monvel y A. Ganot</name>
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