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NUMERO 3.

TOMO 11.

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E E ·J A ·~;}~~~
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Revista Bise~1anal de Conocimientos Utiles,
dedicada á la clase obrera é industrial.
LABOR

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VL.'!CIT,

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Precio: un.a bua-.rt1lla e1 nr~ero.

hojas, prorrumpiendo en aquella exclama·
cion casi de estampilla en tales momentos:
(co2n:rnú.1..)
-Caballeros, en nombre del cielo ......
El vizconde de pu, era un i6ven altane, El vizconde levantó su espada, el -paje
ro y belicoso. Muy ágil y sumamente dies- bajó la suya y el marqués permaneció en
tro en el manejo de Ja, espada: el marqués, una actitud defensiva.
á pesar de sus treinta y oinco años, no le -Vizconde, dijo Evelina, nadie os ha
autorizado para ser mi caballero.
iba en zaga.
El vizconde acometió, pero el marqués, -Señora ...... yo creí ... ,. repuso .el vizrápido coino eL pensamiento, habia parado conde avergonzado.:....
el golpe con una contra de tercia tan ajus- -Pues habeis cr~ido mal, señor mio, le
tada, que no se habría salido del círculo de inteirumpió Evelina. Ni á vos, ni á este:ca·
balleto he concedido algun favo,r por elfflal
la sortija de una niña.
El paje echó á lucir su hoja, 'invocarnlo el puedan creerse con títulos para seguirme y
nombre de -su ama y sus pretensiones de cruzar los aceros, exponiendo por otra par·
te, una vida que hecha la anterior salvedad,
noble, aunque sin -titulo.
La cosa 7 como se vé, iba á, p~ra-r en un me es bastante C}fl?a. · Retiraos, señores, y·os
desastre, cuando Evelina, que tenia muchas ruego no volvais f'i. Teñir, poniendo en peligro
cuerdas en el arco. se lanzó entre las dos vuestra existencia que le perténece a\ rey.
~L DUELO.

�.

.... . ...
Las bi,ji\s vol'vieron á Ja vaina, ·y los dos
enamorados caballeros-"1:artllllludearon .un
saludo (!ntro respetuoso .¡ f¡io. ·.
._
. Evelina ántes: ~e Mtirarse dió su mano al
marqués y al vizconde, que se apresuraron
á besarla, torqándose el despecho d~ ámbos
en_una secreta·alegrfa,-gi:aci~ á la presion
disimulada ·con que despidió á sus dos ena·
morados.
- · ·
T_ál accion .pódia interpretti.rse de esta

q_ueteri~s de .una niujer'insustancial, frívola
y vana, ·. iba á dar motivo para que sé ,ertiese la sangre.
:.
,
Pero ¡ah! eran los tiempos aun de la ca.
balJería, aquel ard~r bélico do ia EdadMedia, no podia borrarslJl't3n fácilmente de
las costumbres de los nobles ~ñores. Ya
llegaremos al presente siglo, al siglo de las
luces, y ,ceremos que los hombres no.han
cambiado JIUleho que digamos.
Por ~ a seguiremos al m_arqués y al
..:..."Sois el preferido,.~ sed prudente." v_neotic)i
•
.
Evelina se alejó,Jegutfta'ael ·paje, y los .A buen paso caminaban los dos rivales
dos.caballeros volvieron á feanudar el l'45o por las entónces oscuras y tortuosas calles
..tf
diálogo.
.
de 1-aris, pues su ansiedad por llegar á las
· ~~ucho me ·aQwren~e, caballero, dijo el man-0s,· no conocia límites..
.,.
m. a
uési !ontono a'Cre, que desppes de-n~- De las pasiones que tlomrnan al hombre,
~ra
·
conversación en e!' palaci&amp;&lt;ill :ninguna es tan vehemente,.ninguna lo cieBa Gil~ :i6sistais en vuestla(pw.ensio- ga "tanto COI\10 el ~eo de·g.estruir á uno r]o
nes aller~ ae E.velina,
.
. Sl.li SjW.ejantes! .
. ~.
~En aquen~·c?~$18beia~con~t6 el viz- • Y deepq_es ,de cometid? el.timen ¿qué es
CO!t4e '-ft ~l m1sm~jpn.o en qus se le babia· lo que sreñte en Sft oonc1e~a el matador?
'8, nunéa7&amp;: •curé que iba á desistir ¿No lo sabeis? Pues preferidj{fflorarl9 siom·tespe~·de mis intenciQnes ~n. relacion_ á re-....
··
·
· ,,. .
E.velina.
· . · · ·. · . . . .
.. ·
!!Ido nuestro calor,. toda nu~stra vida, to•
. . . .nque.: Eyelina ha: diclio haoo pocO" d~~ lágrim~~ ·qhisiéramos t1ade al
t. . . . qne ~uno d~ nosotros dos le inte~~saba, hermano "qtie se ·elifria poco-á'. poc&lt;&gt;;. abanl ··4.....: ha si4o _porque sn . t;latµraT rab411te- b1abria
do una existencia que DU}!-Cli tuvimos
o. de quitarle. La razon, ~
-ª~ diosa
,,~. ·:_· l~~ O?-~i~l!c~~Wtt111'ternunan-.
~e; p·~ ~tengo mis .razone~-~G_l'eeJDle el·
orante 'mlestra ceguedad nos mega sus
..
p~eferido, dijo el m~rqués eon Q ~ éJJil!fts. víftios-qestell~, aj.utnblft~espae~ nuestra
q.~ ereeie ,Jit replicó el v'wnde fis- inteligencia J;iasta deslumbrll:nos:,qó~u
, .. . .· gan~
_.
]endente luz. Y. entónces nos decunos:1
•
:P!
.E .,segnró. ..• ·
·
• ~ - 'Si yo hubiera medita.do, slyo hubiera h~~
vm-asl . .
·
. . · cho, si hubiera dicho, etc."-Pero·'"fiodo es
í, y os advierto que si insistís; és~, y¡i in vano; el .c.¡dávér. mudo del que fué
dijo el .marqués d~do ~~olpe sobre¡.. \i~slro adversari~ está protesta~ oon su
empufi,&lt;M1¡a_d~ t\; espaa,;""os sabrá hacer utismo c01:iti'a n_uestro crímea.a ..
11
. deeisti~-:.' r:Wlti~]Wf§~nlqprá~~~ ... .S~ pena ha concluido: 111, del m~tador
,,. · donde no ha.;v.a Efflltfiíts qn~ se-b:fterpgagan. mp1eza.
. · :-"· ·• ·. .
\
E
- se es un insulro, dijo el vizQoil'iledan- .. :..-......-...
~,f·.:.. .• ~: .. ;.f....~.........
do"tm p~o ~trás. ·
.
·Nuestros dóttrivales sé hallaban cerca d0l
.
· -Tomadlo .eoojo gtMiteis.
. Lonvre,. despues d6 haber recorrido algu. -Pues· ent6ncés, ahora mismo, vamos. nas calles d.e Pads sin · haber encontrado
-Vamos.
.
padrivos, cuando en el momento-en quepa-·-~¿Dónde?
saban frente á la fonda del .A.rln·e-Seo, dos
-Al Louvre: fácil será que nos abran Ja caballeros se despedian.
reja.
-Un instante, baron, eiclam6 el. vizcon,
-Vuestros padri.nos?
de, reclamo vuestros servicios. ·
-Ya los- tomaré al paso. ¿Y los vues~ -Estoy á vuestras órdenes, contestó el
tros?
aludido, reconociendo al vizconde.
-Haré lo mismo que vos, al paso los El otro caballero babia vuelto el rostro.
buscaré.
.·
.
-Marqués!
Y los dos caballeros echaron á andar.
-Hóla, sois vos de A.rgenson: acompaHé aquí descritas en pocas palabr.as los ñadme.
·
·
·
usoa y costumbres de ~quella épo.ca. _. ·
Los cuatro caballeros se pusieron en:mar. ··
Les caballeros al salit de .sns casas, 110 cha; tomaudo por la e:alle de Or~i.x-·®s-Pepodian asegurar tpi_e volverían á tal ó cual tits-Ohanípsl. con direcpion al Louvre. • ..
hora) pues lo más probable ·er.a que no vol-r- .-fero que os acontece, quereis decirme ·
viesen.
· .
-·
marqués?
·. .
. . . ·. _ · ·
La más lige~ disputa, ~l más insig:oifi- -:Estoy ardiendq- en. ira por matar á ese
cante alterca~o, dabQ ~~r¡en á 'tina. qu~re.. patarato.del vjzcotide ae P**L(J'creeriais tan
lla en que se Jugaba la vida.
nécio que pretendiera á Eyelina &lt;le Ruesséf
Nuestros lectores han visto que las co(Qontinuatd.)

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LA ABEJA.

LA ABEJA.

•nera. .

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..

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CAUSAS DE LOS TERREMOTOS, . · 1 12,000 bastaria~ para volatil~zar en uo i~atante
.
.
.·
todo cuanto se encuentra en nuestro globo.
Muchas- taorías _ha.n circulado en tod~s t1emp~s
Los mü¡mos autores que más defendieron la teo·
con respectó á las causas qu~ producen.~s_os fen ~ ría del fuego ·conti:_a.l, presiente~ el errot ru. ,eus
menos terrestres, frecuentes. por desgni~~$ en rn cálculos. «Lo más admirable es~ dice B~~t, ~e
chus localida?ee de _A,.~n9a: Lo! terre::iia
no ocurran más catástrofes hoy en 1~ eupor~¡e
de de nuestro plt\neta; particularmente, _131 a, coaejde..
Desde lo. 1~nc1llez- pop~lar r:rue los supone
la c6lera divina y castigo «e ~uestras · roa . ª s, rala enorme desproporcion que ex1sie entre .el
hasta la'supuesta. ley de .relac1on entre .1~ marc~ diámetro. de la máteria. fundida. y la. coi*- de lf.
civilizadora de la humañ1dad y la apar1~1od sobre tierra que solo tiene 20,00~ metros. Este espeso~
la tierra de volcanes Y terremotos, ~ubl!ca ª ce-:- es mu e ueño comparado con el radio terrestre
cie~tomonte por uno .acredita~o .de sá_b10, pued~ ue ti!n~ !ás de 6,000 kilómetros. En un globo
decirse que tod_a clase de te~nas han std? a~op~a Je un metro do rá.dio estaria representada. por
das eucesiyamente para explicar las cati8 e oa_ unoc1 tres milímetros. No tiene en pro,o,cion taQ,,
terremotos. lioy, sm embargo, me_rce~ .0 ~ P~~- to grueso como una hoja de papel en nu~sttas eadigiosos adelantos hechos por la ciencia en os . foras ordinarias de loa· colegios.»
.
timoa tie~pos, parecen conocerse esas causas con
No hay fuego central, no-p,uede·haberlo: No ha
más certidumbre que ántes.
.
.
habido tam oco reduccion alguna en el volumen &lt;le
Creyendo este asunto de suma importancia para 1 tierr. etmo pretenden los partidarios de la ~qouuestros lec~or~s, una gran part~ de los cuales re· r~a volllánica. Para conocer loe movimientoa de ina
sido en temtor1os volcanosos, SUJetos á. .frecue~tes astros en el espacio, han necesitado los aetrón~terremotos, vamo~ á estrac~ar lo que han pubhca mos calcular su peso y volúmén con toda preo1do sobre la materia los sáb1cs modernog,
· ' C lculando el de Ja tierra se han podido"'º
La geología ha demostrado 9~~ desde épocas :~· re~ecir, con toda certidumbre, los eclipsos y
perdidas ~n el abis~o de, l_a untiguedad, ha t~m- otroifen6menos sino comprobar loe que recuerda
blado la tierra; y as1 la flsica .como las den:Jas c1~~- la. historia como'ocurridos en tiempos -en que .{as
cías de obsorva_~io.n de las lcy~s n:-turales, n.08 1• ciencias no ermitian observaciones exactas. Pues.
_cen que el mov1m1ento es la vida .~ qu! la ¡ida es bien ..ee. ha. ~robado-que desde la é¡&gt;()CO, prea~nto
eterna. Por qué son, pues, un mi~terio ª n 1as hast~ el año 2159 ántes do la venida de Cr111to,
causas de los terremotos? _Solo porqu~ h~c~es- han ocurrido todos los eclipses con la ma¡or regu..
tudiado es.os fen6~enos baJ~ ~a 1mp~esi~n 1 ea~ laridad en la.e é ollas en que debían haber ~u-tri.;
preconcebidas, baJO super!lt1c1onos -cientdicas 6 re d Es;o indica ~oncluyentemente que las dun.enligiosas, que en ~ate co_m~ en otros muchos{amos,
de la tierra no han va.riado en ese largo e.a81
ban retardado el conoc1m1en~o de la v.erda ·
~:i:s de tiempo· pues si hubior&amp; disminuido sil
Una de"lae falsas cree?mas relaciona.das con ~ovimiento hubiera aumentado en velocidad, camnuestro asunto, que más t~em~o han dudrado en e1 b"á
dose p~r coneiguiente la época de los fea6me·
ánimo de ]os hombres de c1enc1a, es la e que e1 1 n
. .
.
.
.
~
d · f
nos astron 6micos.
·
centro de nuestro planeta est11o ocupa o por uego
1?
ál es ent6nces el orígen del calor del•
líquil.lo. Esto es falso, no hiy fuego central en la t' ero c:olo en su superficie sino en las c~paa
tierra, y si alguna vez lo hubiera habido, no habria . l6rr~, no d ll á que el hombre ha. descendido?
Cier· mtenorcs o e a
...
~
·t
tardado en reventar el globo que hab! amos.
. La enorme friccion de nuestro globo contra la. m&amp;·
to es que conformEI descendemos baJo la superficie ria c6smica que llena el espacio; los rayos del
terrestre, encontramos capas de terreno cada vez te J·
tantee dcscomposicione11 quo se efecmás calientes, hasta. q.ue se hace completamente eo ' 1as ci°n:. . y la. oxidacion de las &amp;W!tanciaa
imposible para el hombre deeceñd~r más t\bajo. tuan ?º 8 ::::idas en la cortez~ exterior.
Pero este calor no denota que al baJ_ar nos acerca- m°i~~=:sZºét~r 6 fluido c6smico, ó como ae.quie·
mos al fuego, como lo vamos á demostr~r. ·
· d la.ble que lo que rodea áloe cuerpos
En primer Jugar, el calor no aumen~a igua1!11en· ra, parece m u 1 vacío sino una materia d~ un.a
te al bajar en diferentes puntos de la tierra, m aun celestesl, no es e . 1 Ee' tº materia. se opone mo. .
.
t t
d uno de natura eza especia .
e1qu1era en progres1on cona an e en ca ª
. . . nto do avance de los.. cuerpos que la atravi13·
sus puntos. Despues de muchos ensayos y c~lculos, v1m1eE ta resisten~ia origina la rotaeion diarii de
se ha halla:lo que el calor aumenta por térmmo me· san. t s 1 t . su movimiento c6nico que ,,rdio un grado por cada_27 metros de pro~ndidad. nues ro Pan:-:~ en com letarse: y 'mociott viCuál es la. consecuencia. de esta supoe1c1on? A da 25!868 0 d e las m~reas Ademas for..dn3_,000 metros de profundidad el calor se~i~ sufi- bra_tona ~ue 0ti:rºr1 or medi~ del fluid~ uníverc10nte para hacer entrar el agua en ebulho1on. A áose el P so
d p "d d d1i 80 550 metros
1
20,000 metros, grueso que !Je supone á la corte- sal, con la e~tup~n ;/:uº~~t:cion
di~ria á razon
za exterior de Ja tierra, todos los silicatos se fun· por ~efundo, Y sien undo se origina en ·su sudirian. A 80,000 metros, todos los metales esta- de
metros ~~: ~ei~men;a de friccion continu,,
rían en fusion; 4. los 100,000 el diamante estaria per cie un~ can 1 ª el Ecuador donde el g~obo'
·¡· d
pero eijpoc1a1men1e en
,
•
. _¡.
volat1 iza o.
h0 E t 'd
t s Ja fticmon -0 roco
Teniendo el ra·dio terrestre 6.366,000 metros, el es más anc • n
as par Judarse ue la friccalor del centro, segun la propórcion expresada, c~ea calor:bNo P¡~d;~t:e~l calor d~ Js' tierra,
llegaría á 250,000 grados. Doscientos cincuen- c10n contri uye O
(Oontinuard.) · ~
ta mil grados de calor! Que inmensidad! Solo

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LA ABEJA.

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La Muñeca Prieta.

no, con una. especie de lámpara de aceite de petroleo á juzgar por el olor, La. nillita. dormia-,
pero el qué la supusiese en una cunita, con colcha
' · Lia era una niiiita. de cinco afios de edad, única blanca coro.o la nieve y demas accesorios, ae equi·
que q\teaaba á sus padres, (luyos otros hijos dor- vocarfa redondamente. No cabía en ·ese cuarto
mían un sueflo profundo bajo cuatro monteoítos tal lujo é independencia. Loa tres dormían en
de ,etba. Los padres eran muy pobres, y vivían una misma cama, que no era ::nuy grande, Y ocu·
en un solo aposento de una casa. muy vieja cerci paba, sin embargo, la mayor parte del aposento.
de loeaiimerres. La madre hacia cuanto podía con Oubríala una colche. de zurcidos, viej" y destei1i·
$U agnja, sus tijeras y su plancha, para aumentar da, Na.da, empero, babia de sucio 6 de repuglos medios de subsistencia que conseguía el padre, nante. Las sábanas eran ordinarias, pero limpias;
el cual ejercía cualquier oficio por las orillas del Y· allí, con Ta cabecita, entre dos almohadas, dorrio, 6 desempeiiaba, á falta de otra cosa, toda cla· mia Lía. Su pelo, muy largo para su edad, coree·· de servicios no clasificados en el directorio de ria en todas direcciones; sus largas pee tañas som·
·11¡ ciudad. Era uno de eeos hombres muy útiles brell.ban sus mejillas; la boca medio abierta moecuando alguien desea librarse de a Jguna cosa que traba unos cuantos dientes blancos, sus redondos
estorba, como 8¡ se muere un perro y no sabe bracitos en torno de su cuerpo y cuello, y la cara
uno que hacerse con el cuerpr, 6 cuando ucurre apoyada en la lanuda cabeza de la mufleca. Tealguna enfermedad contagiosa y hay que destruir nia ésta además un anillo al traves de la nariz,
6 desinfectar efectos. Póten era el hombre para un collar de cuentas, y una bata amarilla que era
todo eso. · Hacia cualquier cosa por nada, 6 poco un gusto mirar.
ménoe; eon tal, por eupueato, que no hubiese en
P6ten se levantó de su asiento y se acercó á la
eUo algo torcido, porque individuo más honrado cama; cuando se volvi6 habia algo de húmedo en
que P6ten en ninguna parte podía encontrarse. sus ojos. Sent6se otra vez y dijo suavemente:La ooupeoion no reflejaba nada repulsivo sobre su Bendit~ sea! qué contenta parece!
aspecto. Tenia una cara arrugada. é irregular
-Es la primera muñeca que tiene, P6ten, con·
eso si, porque las líneas de la edad n~ le habían testó la esposa, mujer de cara triste y consumida
sorprendido en me.dio del bienestar; pero si se son· por el trabajo, pero bondadosa y agradable.
reia, que no era á menudo, la. sonrisa era franca,
-Ha eetado llorando hoy, observ6 el marido
y tus ml\tlerae, e~n los niil.oe especialmente, eran mirándola con atencion. Tiene la nariz muy enan&amp;vea y hasta caril1osae. Su cor-azon latía sin carnada·
duda bajo la dulcificante influencia de un doble . -Sí, rep)ic6. con hjera sonrisa la. muj.er•. Tureeuerdo, Lia. y los cuatro montecitos de yerba. y1mos una disputa sobre la ~uñeca; J1ab1a esta.do
Tenia un defecto,· había veces en que parecía la J?gando con ella todo el dial:...Y crei qu_e !ª era
eeca~¡¡acion del escepticismo; J1r duda. se revelaba tiempo de que se aco.atase. .Por? queria 1r á la
en el guiflar de sus ojos, en las arrugas de su na ?ªm~ con la Negr1~a, com~ ella dice, y no me ~eriz, en el ruido su risa. Por más que se le amo- 16 ni desnudarla. La deJé ~acer lo que quena,
nestara, que se le recomendase el mayor cuidado ent6nces ces6 de ll~rar y se puso muy contenta.
y tJrecaueion tanto por él como por sus hijos y su
-Es natural, d1;0 P6ten. Pobrecita!
mujer, si los tenia-, encogie. loe hombros, y aunque . -:-Debe ha~er costado mucho esa muf1eca,. con·
ré8pondie. invariablemente: "Muy bien, sí, sellor," tl?u6 elhi, as1 con tantas cosas, pelo y vestido y
Btf comprendía que no creia en ningun gém,ro de p1end.aa, Y tan grande. además!
. .
.
peligro. Así Ja familiaridad engendra. menospre-Ya lo creo, ob~erv6, P6ten ?ºn md1ferenc1a.
cío. ¡No hay quienes enciendan un cigarro al la·
-Nunca. ,ha~ te.mdo tu tanto dmero para. comdo de un polvorinT No hay mineros siempre que prar una as1, s1gu16 ;ella con marcado. énfasis.
lle,an· una Tela descubierta en la. mano en medio
-Yo no, respondió con breve sonrisa. Ahl y
del airo mortal de una galeríaT P6te~ era,. sin ·qué viento hace e~ta noche!
..
.
eml&gt;a~go, extremadamente cuidadoso en todo lo
-No !lle has dicho c6mo la ~onsegu1st~, obserqtté atallia i los que Jo empleaban; podia reírse vá la J+IUJer. Solo ~é que algmcn te la d16.
de sus temore,, pero sea por un sentimiento ex- · -Es verdad, d1Jo P6ten bostezando. Estoy
quistto del deber, 6 por miedo á. las consecuencias, m11y caneado. Me voy á acostar: V~moa.
cumplia las ·órdenes tales exactamente como las _ Y ámbos esposos Be acostaron con Lia y la murecibia.
neca ent~e loa dos.
Ca!Ilb1emos ahora de lugar y de tiempo. El
~ste era el ho~bre q~e se hallaba fuman~o tran- ruiamo día, pero más temprano; la escena es en
quilame~te .su pipa, en el cuarto donde Lia est.a- una casa de liln barrio aristocrático de la. ciudad.
ba durm.1endo abrazada con una grnn mufleea ~ne· Nos hallamos al empezar la primavera, una hora
ta, de OJOB negros y saltones, boc.a grande y d1en- despuca de puesto el sol; y una niña de siete al1os
tes ?lancoa Y apretados, ~ero s~n brazos; no. era de edad se está acostando. Se encuentra. eviden !ecii88rne~te l.a muil.eca.. el ideal en que sueflan to-: temen te e"nferma; la cara pálida y d&amp;lgadv,, las
•11 . ae n1fl.as~ pero Lia amaba la s1;1ya como BJ manos casi trasparent-es, y si pretende caminar
fu~se el prototipo de la belleza..
sola, áe cae. Una sefi.orn y una criada ae mueven
1&gt;6t~n, pues, fumaba, su mujer coáia y Lia dor· por cl aposento.
mia. ~ntre á!Jlb.os esposos ~a~~a una mesa de pi·
· , • O!J[) ,
( Oontinuard.)

les

f

•

LA ABEJA.
, ,·

'n _. i.T' DE
,f.

1

NOCIONES

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1

F:CS:COA ,.'

· ,•
EX'rRACT-~.A,S
' ' ,,DB ,{.AS OBRAS

DE B. BOUTET DE MONVEL

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Y A •·· GANO
· ·-

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, I'

.,

• (COJSTINUA.)

cesa de. obrar, con tal, sin embargo, q1be la
desviacion 1w haya t1·aspasado cierto límite.·

Puede parecer extraño el ·que afirmemos
que todos los cuerpos son elásticos, porque
liay cierto número que habitualmente son
considerados como no elásticos y que se 4enominan cuerpos blandos, como, por ejemplo,
el plómo. ¿Es exacta esta idea y el plomo
se halla realmente desprovisto de elasticidad?
Cuando doblamos una varilla de acero en cierta cantidad, y la abandonamos desP.ues, vuelve á su primitiva forma. Sin embargo, no
vuelve completamente sino cuando ~l desvío
que se la ha dado no fué muy considerable.
Tomemos ahora una varilla de estaño que se
cond~cir~ como la de ª?ero, co~ la difere~cia
que s1 á esta .se ha podido desvi~r de la hn~a
recta en cantidad bastante considerable, sm
que dejase de volver exactamente, no debe,
Eºr ~l contrario, desviarse la varilla de est~no smo en un ángulo muy pequeno, pues sm
esto no volvería á_ su primera posicion. Lo
mismo acontece, sm duda alguna, con el plonio: solamente que la diferencia que hemos
advertido entre el acero y el estaño se presenta tambien entre éste y el plomo. 'El desvíó ~u~ el segundo p~e?e soportar, dentro_de
los limites de su elasticidad, es tan pequeno,
que nuestra vista no puede confirmarlo. Toda desviacion dada al plomo, apreciable á
nuestra vista, excede el limite de la elasticicad y el plomo nos parece blando.
7° Movilidad.-l?ie1·cia.-Todo cuerpo solicitado .P~r una ~uerza, ent.ra necesariamen_te
en movimiento s1 se halla libre en el espac10,
y este movimiento no puede cesar sino por
la accion conJraria de otras fue~za.s. Los ~ue~pos no pueaen darse el movimiento m pr1varse de él. Esto se expresa diciendo que
es movible é inerte á la vez. Además, las
cuestiones de movimiento son más bien del
dominio de la mecánica, que ~el de Ja física,
y no trataremos de estas cuestiones delicadas
sino en cuanto tengan una relacion indispensable con estas nociones.
Diremos solamente que siempre que un
cuerpo se halla sometid~ á la. accion de una
fuerza sola, debe necesariamente obedecerla,
y el sentido de su movimiento ó la recta que
recorra, indica la direccion de la fuerza. Decimos la recta, porque·no pudiendo los cuer·pos mo~ificar por sí mismos el moyimient.o
que remben, no puede haber camb10 de direccion en el camino seguido, sino cuado otra
f~erza venga á. obrar sobre el móvil para desviarle de su recta.
Si muchas fuerzas obran simultáneamente
sobre un ,mismo cuerpo, puede suceder que
haya movimiento. En este caso, no teniendo evidentemente lugar el movimiento, sino
en cier~a direccion única, podr~a igual~e~te
producirle una fuerza convemente y umca
que ?brase precisamente en l~ tal direccion .
Podr1a, pues, reemplazar el sistema de fuerzas dado; y en tal caso se llama la resiil-

Así en la experiencia del eslabon de aire, si
después de haber empujado el émbolo con la
mano en el interior del taj)o, se le abandona
á sí mismo, se le ve volver sobre sus pasos y
rlh·igirse hacia su punto de partida,. Compréndese· que el frotamiento q1:1e. experime~ta,
debe detener pronto su movimiento~ y as1 no
debe sorprender c¡ue no regrese enteramente
á su posicion inicial.
DeI mismo modo, en la· experiencia indicada para la demostracion de la compresibilidad
del agua, si cuando ha llegado el émbolo al
punto más bajo, se abre la llave, el agua sal~
ü1mediatamente ~orla abertura y vuelve as1
á adquirir el volumen que había perdido.
Una varilla de acero bien recta, que se fija
por uno· de sus e:x.t~emo~ y que .se d~bla ligeramente, vuelve á. adqumr la d1recc1on recta
cuando se la suelta. Es cierto que no la adq_uiere inmediatamente; .traspasa esta direcc10n inclinandose en sentido opuesto, y luego,
atraida por la elasticidad hácia la direccion
r~cta, la traspas~ de nu~vo e~ e; prime~ sent1do y vuelve aun y as1 contmua, haciendo
un movimiento de una naturaleza particular
que se llama movimiento de 1Jibracion 6 de
osciZacion. Estas vibraciones, cuya causa es
precisamente. la elasticidad, ~isminuyen. y
luego sé extmguen, y la varilla se halla al
cabo de cierto tiempo en su primitiva posiciou.
Guarido una bQla. de billar cae sobre una
superfi.c~e plana y dura, reho_ta. Este.fenómeno bien conoc1dq, es tamb1en efecto de la
elasticidad,. .Es fácil reconocer que la bola,
al momento del choque, se aplasta en el sentido de óste. Para hacerlo evidente, basta
frotar con un poco de sebo la superficie plana:
Colocando suavemente la bola, el sebo hara
una pequeña mancha sobre ella. Si s-e la
deja caer de alto., la mancha s~rá siete.ú. ocho
veces mavor; lo cual se explica admitiendo
que la bola aplastándose, ha tomado entónces
el sebo de una superficie mayor. Si despues
se vuelve á colocar la bola suavemente, háce
la mism~ manchita que al p.rincipio. Volvió,
de consJg.uiente, á adquirir .su primitiva \orma esfer1ca. No pudo verificarse esto smó
rec~azando el p~ano; pero somo éste no ha
cedido á su pres10n, ella fue la que se aplastó ál rebotar. El mismo efecto se obtiéne
c9n una gota de. agua que cae en tierra y tante.

siempre por la nusma causa.

5

.

(Qqn~inu4rd.)

•

�' .
6

LA ABEJA.

7 .

LA ABEJA.

r,

CUENTOS

1

11,.,

Entre tanto, el padre no se descuidaba en
DE D'UENDnS Y APAR C'CIDOS. observar al yerno que podiarconvenirle. HaL
.u
cía muchos año~ue..estab~ en relaciones de
amistad con '61.l~co ne,odlante veneciano
Sponseri, cuyo hijo único ·igual en riquezas a
EL MANTO VERDE DE VENECIA.
Cristina, de~ues de haber sido educado para
el comercio lfajo ~ cuidado de su padre, iba
á entrar en un escritorio extranjero. El viejc,
HIs To RIA v ERo Ao ERA.
Sponseri, que entendía-perfectamente los ne.
gocios mercantiles, era sabedor de las bue' t
&lt;ººNTINu.1..)
nas circunstancias del Sr. Melinger: sabia
Por la noche, despues de volver de algun tambien que tenia una hija única, cuya edad
convite, solía pasar en revista á todos los que correspondía á la de su hijo; que por razon
habían asistido á él; y' era tal la gracia que de-sus muchas relaciones y extenso comercio,
tenia en ridiculizarlos, que ni siquiera un pe- su casa debia ser la. mejor escuela. para un
lo de sus cabezas se escapaba de su escruti- negociante jóven; y por último que el Sr. Menio. T&amp;n agradable era su talento, que Cris- linger habia sacado a.iscípulos muy diestros.
ti[!a halla~a más placer en escuchar la críti- Esto le determinó á proponer al Sr. Melinger
ca que ha:cia su padre, que eri la conversacion que su hijo serviria en su escritorio algunos
y_ diversiones que daban pábulo á ella. Mu- años sin salario, lo cual fué aceptado de la •
chas veces había oido decir que su padre era mejor gana, no solamente porsue así se
uno de los hombres de más agudeza y pene- ahorraba el gasto de un dependiente; más
tracion, y que nadie le igualaba en conocer tambien con la esperanza de que el jóven
al género humano; cuando Yolvia á encon- Sponseri y su hija Cristina podrian formar-..
trar á aquellos de quienes él habia hablado, con el tiempo una union matrimonial, con un
-echaba de ver cuan ciertaS' eran todas sus capital de cuatro millones cuando ménos.
observaciones. No !iabia pasado medio año Así que recil;&gt;ió el aviso de Venecia, despidió
cuan.do 9ristina se reía de todo el mundo; por uno de .sus ~anceb?s, para. que el jóven
co:risrgmente, aquellos que no eran ciegos Sponseri_pud1~ra pasar en pel_'sona dentro de
adoradores de sus atractivos y riquezas, se poco tiempo en su casa ..
fueron retira~do, mientras que tiraban del «El ho~bre pone y D10s desc?mpone,» escarro de su trmnfo unos· cuantos tontos, . cu- taba escrito que los padres verian frustrado
yos suspiros se perdian en el aire; pero que su proyecto.
no obstante la asaltaban contínuamente con En este estado se hallaban las cosas cuandeclaraciones amorosas en prosa .Y verso.
d? Rosa dió par~e. á Cri~tina d~ lo que le haPoco á poco empezaron á enfriarse eI_l sus bia contado el VICJO Tob1~s, baJo pr_omesa. del
alabanzas aquellos mismos que más la habian mayor s~cr~to, acerca de ~os ~stran~s rmdos
,admirado en un principio. Las personas gue que hab1a 01do en el escnto~io. Cnstma la
arrojaron la primera piedra, fueron las hijas escuchó con la mayor atenc1on: á pesar de
y las madres, entre las· cuales, el hermoso un ente?dimiento ilu.strado, no h~b.ia podido
rostro de Cristina, sus grandes, rasgados y d~sarr~1gar much~s ideas suP.erst1c1osas de:
expresivos ojos, su dorada carroza, sus br1- b1d~s a su educac10n mo~ástic~; Y. de aqm
llantes joyas, y la inagotable variedad de sus nacia el no podei~ vencer cie~ta mqmetud que
tri1ge$ y atavíos, la grangearon mil enemi- produjo en su ~rumo la re~mon de ~osa: Engas. Pero todavía más irritados que éstas trando á reflex10nar, cons1d~ra~a s1 p~ia ?ªestaban los import.unos galanes cuya terneza her algu1:1 e~gaño. El e.scn~orio hab1a sido
habia sido despreciada, cuyos 'ruegos nunca en un p~nc1p10 el. orat.or10 de la abade.sa; esfueron escuchados. Sin embargo, Cristinaig- taba contiguo ála iglesia, que-aun servia para
noraba la causa de semejante mudanza; has- .el público, se!)a_rada solamente pe aquer por
ta ahora las madres se manifestaban corteses una puerta de hrnrro· con tres fuertes cerrocon ella, las hijas atentas, los hijos obsequio- jos y sus correspondientes llaves.
sos; mas ella echaba de ménos aquella amis- . Uno d~ los cerrojos y dos cer~ad~ras potad franca y sincera que habia encontrado dian abrirse P,Or l~ parte del escritor10, .Y 1as
entre las buenas y cariñosas Uriulinas en su demas por la 1gles1a; de donde se vema en
primer.a juventud. Dentro de las sagradas conocimiento que estando entendidos algun
paredes que la separaban del muhdo, nadie eriado de la casa y ~l s~cristan, era muy fála envidiaba, nadie fué ridiculizado por ella; cil entrar en el escritorio y ha?er lo que n:ias
allí· era amada de todos, y en ninguna parte les agradase. La P.uerta ~eb16 habe! sido
se 'creyó más feliz que en su solitaria ce1da. condenada con Iadr1llo~ hae1a mucho tiempo; ·
Justamente deseaba esto el Sr, Melinger, y pero cuando e~ Sr, Melmger coI;lpró el C07:lsu plan tuvo el resultado que se habia pro- vento no convino en ello, y as1 permaD:e?16
pué3to. Su hija se fastidió de una sociedad in statuo quo, sin que el ·sr. Mehnger hiciecompucsta de gentes sin carácter, y se en- ra ánimo de gastar una peseta más de lo qué
tregó al cuidado de su casa, á sus libros á á él correspondía.
sus inetl'Umentos y á sus flores.
(Oontinua1·á.)

COMPENDIO ºDE LOS DERECHOS
Y -OIN;IGAOIONES .

·

HOMBRE Y DEL CIUDADANO.

.SEGUNDA

PARTE . .

Derechos y Obligaciones Qel Ciud~ano.
•

SECCION SEGUNDA,
• (CONTINU.q

~

-·

Los jueces del esta.do civil (ley de 28 de Julio
·de 1859, art. 39).
. .
Antes de ser elevadas ·á leyes constitucionales
las de reforma, los ministros de cualquier culto
tenían excusa legal para. no desernpei:lai· cargos
concejwes (ley de 4 de Dicien:ibre .d: -i.860)¡ pero
no habiéndose reiterado esa ti1spos101on en las nue·
vas leyes, parece que, esa. excusa no. existe. a~soluta y g¡mera.l como ántes, sino rcl~t.iva Y. limitada· como por eiemplo pam el servimo de Jurado~,
'
'
.J
' .
•
cuya
excusa
tienen
tanibien
los médicos.
.
18. Rápidamente y tocanJo apenas las prm:cipales cuestiones que surjefi ·al e~tudio del mum· .
cipio, hemos recorrido lo que pudiera llamarse su
teoríe., sin abordar los profundos problemas á que
semeja.nte estudio se presta, euando se le ~a~c en
abetractQ¡ ni dlaeuidar tampoco las prescnp~iones
de la ley positirn, euantaa veces fué necesarm tenerla presente en un trabajo por su ~1aturale.za.
breve y c.omp.eMiado,,
·
.
:A1iora bien, en la organizacion qa la Carta
fundamental de 1857 di6 al tJlÍ~, en la progrcsion
gerá.rgica de los poderes púb,licos, despues del
municipio aparnce el Estado, así como despues de
éste se encuentra la República Federal, que es
el.c~njunto de las diversa¡ Jntidades de la Federacion.
Parece pues que ha llegado la..ez de abordar
el exáme~ de l~ principios eetabreciuos por la.
Constitucion á prop6sito ele los Estauos, para q~e,
ente11.doe lle
principios, Jie,gue- al término
de una de tattpai·tes eserreiales dehpresente eetudio con el eiámen de los principioa,de Is Federa
cio~. Esto reclama.ria. el Jflét~ rígurosa.m~rnte.
J3gico; ·pero 6B otro el que recom1..du Ju necco1d ad
de ser claros.
. . .
Proseguiremos, ~u.es, ~strc _est~d10 s1g~1eudo
el 6rdan establecido. e~ I.a Conifütffl'1on, hac1~~donos cargo de loe prmc11uos que ella .establec.1q sobre la forma de gobierno dú !&amp;· N,.-c10TUDex1pan·

Verdad es que, compen.~do ·~uniariame?te
el servicio, con mayor fac1hdad se encontrar1~n
quiénes quisier~n pr~tarlo;_ pero con esa. teona,
Ja forma de gobiern'tt'l'lpublifana, pop.ular representativa seria una carga insoportable por lo gravoso ¡ l~ ren6Íli póblicaBl!e consumirian en pagar
electores. Ahora bien, lo que se
del elector,
compreildd iguaftrie!}.te al concejal del ayuntamiento, al ~nlipector de cuartel, al ayudante de
ac~a, al ~le empad_ronador. A_ n~eB!{9 ~odo
de -,.er"' tfdbtar · •i~lfda la garant1a del '1-t1culo
quinto 'de 1a~Consfilucion. ·con ló ~bligatorio Y lo
gratuitó ~e aquellas fu?c1ones, seria ~xactamen~e
lo mismo que reputar violada la. prap1e~a~ Pª!tl·
cul11 ~ intrillgir el art-1 27 :Jlt la Conatituc1on,
por la éxigeli'cia ile.l apuesto, por el cobro- de la
contribucion. Hay ciertos deberes sociales cuya
nocion se·pércib~ clara y ª!etintJ!Dente desde que
16 • .'"l la pn- ma~CJ~n ~· ea~ efecto
el prim11ro de Jaffl'e ffo
el 1q_stmto natural
de la eociabilidád:el poder p lbo. • :Pe~cono~er
esos de~eres, ba9e _dudos~ su fue~za obhg~tor1a,
es pon~ á.discuslon la sociedad misma, es mten.tar la per~urbacíon ~ 6r~en normal de l!S:oe,aa
y subrertir la ob_ra admirablemente sáb1a de la
SECClONTERCEl.l,_t.\._. . .
naturllezir.
·
.
·
.
" 17. · Pero no todos los vecinos están iguamen·
La Federacion.
te obligados al desempefio de los cargos concel. La soberanía nacional reside esencial y º.ri~
jiles.
Así por ejemplo, el que hubiere servido ya un ginariamente en el ·pueblo. Todo po d~r Públ ico
emple~ municipal, no podrá ser obligado á conti- dimana del pueblo.y se inEltitu_ye para _su ~enefinuar desempell6ndolo inmediatamente.
cio. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable
El que adoleciese de enfermedad que imposibi- derecho de alterar 6 modificar la forma de su golite para desempeliar las funciones concejiles ten- biern.o (Art..39, Const.). ·
.
,,
drá igual excusa, y otro tanto sucederá con la editd
La Constitucion esta.ble9i6 en el ante1:101· ortlmuy al'anzada; y la pobreza excesiva que no per- culo, lo .que pudiéramos llamar la teo~ia del demita al individuo dejar su trabajo que et su único recho públjco mexicano.
.
elemento de subsistencia.
.
Reconoc.M solemné '!! c¡\teg6ncamente la proce·
Los empleados de aduanas están tambien ex- dencia y el orígen d-é to.do poder público; Y cre6
ceptos de cargas públicas y concejiles (A;rt. 22 así las bases de las democráticas ineti~uciones que
ley de 17 ~ Febrero ae 1837).
.
nos .rigen.
· ,
to·miimo los &lt;J1le hayan servido de jurado por
El pueblo cé ei soberano y el poseedor del deun trimea.t rll (ley de. 31 de Mayo de 1869).
récho para regirse con -arr.e~lo ~. las leyes. que. él
1
·
('
mismo se dicte.. El poder público es_ denvao1on
Los eup en.tea de los juzgados de Distrito ,ey de su autonomía· laa autoridades, delega.dos suyos
de Los
22 de
M11yo
de 1834). . ·los dos afios de su que eiercen
funciones encom.endadas· por el pue!;lo
jueces
m~norel,.~ante
.i
encargo y loe aos po,eteriores (ley de 17 de Enero en quien reside la soberama.
de 1853, art. 12).
·
.
.
( Ooittim,al'á.)

mee

eio,

...

-:.•

.

..
••

."\.

�LA ABEJA.

8

LA MUSIGA DE LOS PECES.

CLAUSTRO Y TU M BAffr

¿Son los peces animales completamente mudos1
Soneto de VittQltlli.
La opinion popular responde que sí; Arist6teles,
(Un padro que perdió su hija recien casada, habla
y s~ eco romano, Plinio, dijeron sin embargo haal padre de una monja.)
ce siglos, que n6. Tennet, que fué gobernador in·
, L
Padres fuimos ¡oh dicha fugitiva!
glée de la isla de Ceylan, ha sido el primero entre los modernos que recogiq personalmente (hace De dos hijas, la.e dos á cual más pura:
muy poco tiempo) observaciones curiosas, que han Dignas viéndolas Dios de más ventura,
Al pnr á tí y á mí de ámbaa nos priva.
despertado de nuevo esta cue11ti1Jn y dado impul110 á l~ opinion, Yª. fijada en nuEstros días, de que
De la fiesta nupcial la antorcha aún viva,
hay diversas especies de esos animales acuá.tiooe
Hiri6.á la mio. muerte prcmafura;
y d~ sangre fria,. que tienen 6rganos para. emitir
A la tuya toc6 santa clausura,
sonidos y los em1teQ en realidad. De esta manera Y en et.erna priaion qued6 cautiva.
l~ ciencia moderna ha ido á confirmar en un parMás tú al menos podrás, su acento pío,
ticular más, la sorprendente sagacidad del célebre
Su dulc.e voz oir, tras la medrosa
fi16sofo griego.
lnexor~ble reja que la esconde.
El citado ~x-gober.nador de CtJlan, oy6 ha·
Yo de lágrimas ¡ay! vertiendo un ril&gt;,
blar en :Bat1caloa, lugar do la costa oriental de
Al
mármol voy donde mi-bien reposa,
esa isla, de ciertos sonido!!, muy parecidos á las
Y
Jlamo,
,yUamo, y nadie me responde.
notas dulcísimas del arpa eolia, qae parecían pro·
J. A. CALCA~O.
ced?r del fondo de un lago ncino. Loe pescadores
dec1an que ellos y sus padres habian muchas ve:
ces percibido esos sonidos, que sdgun ellos se oian
NOTICIA LITE~IA. .
durante la eetacion seca, y se ·Ínterruropia.n cuanLa carta de Víctor Rugo á)oe proyectistas del
do las lluvias acrecían el ,olúmen de agoo en el Congreso. de la Paz de Ginebra, es, ·como todas
lago. Con este motivo Tennet tom6 un bote y vi· las efusiones políticas de este _gran -poeta, uno.
eit6 el lago en una noche de luna. He aquí c6mo prueba. á que somete sin piedad á. sus más entud~e~ribe. esos eenidos; "VÓnian del agua al prin- siastas admiradores. Está destituida. de sentido
c1p10 como suaves trmoe de una cuerda musical, comun en la parte que se entiende, y es .un logogrifo
6 como las débiles vibraciones de un vaso de cris· en_.la. q~f no ee e11~~~~,.• ~ue es la ~yor parte.
tal cuando ae pasa por su borde un dedo hu~ede· Dice 9u_e está por el m1len¡a,fte lapa¡¡ universal,
cido. No era una nota sostenida, sino UDJI multi- pero quiere ántes una guerra entre Fra.nóia y Aletud de peqoellísim&amp;e sonidos, claro y distinto mania para recup~rar lo perdido. Esto es lo más
cada uno .de por- ~í. Aplicado el oido al casco del claro de la epístola. Declara 4~spues que el mun·
bote, la vibraeion aumentaba marcadamente de do, que ofreoi6 á l&amp;i Franll.ia :.eve mil millones
volúmen."
do pesos cuando ella solo peaia seiscientos no
Sonidos submarinos de ese género se han no- puede conset1tir en la disminucion de la Fra~cia.
tado en Caldera, Chile, en la boca del Paecagou- Pagada la contribucion de guerra, ágrege.,.result6
la. y en la costa de la Luieiana, golfo de México; qqe Aº por eso era :Berlín más rica, ni Paris más
pero ~'3 ignor~ el nombre del pez que los produce. pobre.-¿Por qué? Porque Paria es necesaria á la
Darwm menciona un pez sud-americano, el "Ar- humanidad y :Berlín no.-La explica.cion, como se
mado," notable por un ruido ágrío y especial que vé, es toda.vía más oscura á incomprensible que
produce cuando se le coge con anzuelo ·y que se la pregunta.
oye claramente cuando está aú.n debajo del agua.
Defoaee y Morca.u han ha.liado en Francia varias CONDICIONES DE SUSCRICION
especie, de peces cantores, y h"an analizado los 6rA. "LA ABEJA.''
ganos que producen los sonidos.
La. suscricion al mes en esta Capital, 2 reales.
Pero de las tres mil especies de peces conocidos,
En los Estados franco de porte, S rea.les.
solo cincuenta y dos ha~ta ahora. hay que se sepan
Al que abone un trimestre anticipado se le cocapaces de producir algun ruido; lo cual contrasta
brará
solamente un peso.
singularmente con las 12,000 especies de las otras
Los que quieran inscribirse en el .Directorio do
cuatro clases de vertebrados. Cada individuo de
LA A:BEJA, pasarán á laAdministracioneu aviso.
éet~a posee una larinje, es decir, un 6rgano del
Toda rcforro~, invento 6 mejora que se practi,
eomdo, y éate además es voluntario en.todas ellas.
que en cua.lqu1era i:a.mo industrial, puede remi¿Eslo así entre loe pcces1 No puede contestarse
tirse á. esta redaccion, la cua.J se ocupará. de darla
aun afirmativamente la pregunta, Sabeee por lo
á
·
pronto que loe sonidos aumentan en frecuencia é conocer a.l público.
En todo lo relativo á la. Administracion do
inte~sidad, en la época de la cria: y así como se
"L~ A:B~JA( dirijiree á J. M. Aguilar .Ortiz,
considera una serenata amorosa· el chillido del
Editor, L1brena. H de Santo Domingo núm. 5.
grillo y ol rrazna.r de las ra.r.as, pueden considerarse loe cantos de loe peces como himnos vupcio.Editor, J. M. A¡uilar Ortiz.
les 6 como dijo Plutarco, epitalamios submarinos,
Quizas de aquí vino la fábula antigua. de la múTip. d e F. Monsalve.
I'KRH TV..l NúAUIW 5l
sica de las Sirenas.

.

�</text>
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              <text>La Abeja : Revista bisemanal de conocimientos útiles, dedicada a la clase obrera e industrial, , 1875. Tomo 2, No. 3. Julio 10</text>
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              <text>Publicación bisemanal dirigida a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Nociones de física extractadas de las obras de B. Boutet de Monvel y A. Ganot</name>
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