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                  <text>-JULIO 14 DE 1875.

NUMERO 4.

---------

BEJ ;,A:~ '.·'
10

J.J .-:,Íf ,.!.'H

1'i

{-

) J!l

Revista Bise1nanal de Conocimientos Utile·s,
dedicada á la clase obrera é industrial.
LABOR

OictU.

Vll!CIT.

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La •

'•J~I .
Precio: :u.na o ;u.a.rtilla. el :n11.mero.

r

EL nuELO.
(CO:!S'TINÚA..)

-Por qué no; Evelina es una mujer frivola, muy capaz de otorgar sus favores á
dos y aun á tres caballeros á un mismo
tiempo.
--Argensonl
.
-Oomo lo oís, repuso el·de Argenson, la
conozco mucho.

-Vos suponeis?
-Yo no supongo, querido, yo hablo formalmente.
-Me direis al ptmto· el motivo de vuestra quimera, decia el baron al vizconde qe
P**, ya conoceis mi sistema en estos casos,
pues de lo contrario, no conteis conmigo.
-Onestion de amores, querido baron.
-Eso no me deja satisfecho, así es que
os suplico seais más explieito.
-Pnes nada, que yo amo á Evelina, la

�.~ .

LA ABEJA.

condesita de Ruessé, y que el marqués preCUENTOS
tende ser el preferido.
-:-V~, querido vizconde, que sois incor- DE DUENDES Y APARECIDOS¡
reg1ble: dos duelos en esta semana ......
-Yo me bato á cualquiera hora, sin llevar cuenta de los duelos.
EL MANTO VERDE DE VENECIA.
En ~sto llegaron al Louvre. ·
El ~zconde ~ió un luis al portero que
les abrió Ja verJa, y todos cuatro penetraHISTORIA VERDADERA,
ron en el interior.
. Los cuatro caballeros ~e dirijieron silen&lt;CONTINu.1..&gt;
cioso~ á una pequeña gtorieta formada de Cristina habia prometido á Rosa no decir
castanos.
una palabra á nadie acerca del supuesto duen_:-Oreo que no .~endre~s nada que objetar, de; mas ~espues llegó á pensar que el asunto merecia comunicarse á su padre para hasenor marqués, dIJO el vizconde.
-Estoy á vuestras órdenes, ca~allero, re- cer las pesquisas necesarias. No pudo su
Eur e1 mar9.ués echando mano á 1a empu- padre conte~er.1aacarcajatla, porque justaa~rª de.sp~spada.
. .
mente, él mismo era el que hafüa andado en
tQ Pues entónces, fuera los cumphm1en- c~ancJetas despues de media noche en el es;
.
.
cntor1~. Rabia una escalera secretá, ignorada
el vrz~onde d1ó un paso atrás y sacó de !odos, que iba desde su cuarto ocupado
su acero: 1 marqués le babia imitado.
ant~guamente por la, abadefla á ia anti ua
el bUn 1?stante, .señores, un instante, dijo cap1ll~, convertida ahora en iscritorio. gEn
aron mterpoméndose. Ooncedo que dos un mcho del despacho estaba una fi ura
~:tball.eros e.meen sus espadas, cuando mo- arrodillada que representaba la patronag del
;v?s 1~p.11osos los obliguen á ello, sin ha· convento, Santa Clara, con las manos cruzac!r me 1 o ántes ~na explicacion, y se en- das al pecho, y este nicho era la puerta seentren solos, pero cuando se hace e! bo- creta de la escalera. Pocas veces los ricos
::ná otros cab~lleros. de tomar parte en el duerme?- á pierna suelta, y ciertamente el
ner to, li, cuest10n varía, pues deben expo- Sr. Melmger no era una excepcion de la rese 1as. razones que tengan uno y otro gla. Muchas noches, cuando creía que todos
para vemr_á las. manos.
est~ban_ envueltos en el más profundo sueño,
El senor vizconde hace un momento soha baJar al despacho abria los libros y
que acaba de agredirme en la calle, espada contaba e~ dinero par~ ;er si los dependienen mano.
. .
tes cu~phan con su obligacion ó eran infie' eráEs yerdad, füais importunando á la mu- l~s. Sm embargo, nada de esto contó á Cris1
qmen amo.
tma, y en cuanto á la carcajada que se le es-Y qne no. os ama.
capó, .Para que no entrara en sospechas dijo
--Qué s~be1s vos? .
que sm dud1 el vie~ Tobías habia soñado en
no-A~emás, agregó el marqués con cól&lt;lra, ~uen1es; pero entretanto estaba bien léjos de
motiva npestro duelo la agresion de hace 1magmar que á la noche siguiente pensaria
~nas cuantas horas, sino vuestras falsas de un modo ~nteramente op1=1esto .en este
·yro';l1esas hechas en el palacio de Ram- asunto.
bomllet. .
.
Cuatro. semanas habian · pasado ·ya desde
-¿Es decty que .soy un em\}usteroT
que se ~izo el~convenJo p~ra emplear en su
b -Os habe1s designado por vuestro nom- cas~ al Jóven Sponsen, y .al observar el Sr.
re.
Melmg:er tanta ~ilacion, empezó á t-emer que
le h?foese ocurrido ~gun accidente, por cu. (C'oncZidrd.)
ya razon, aquella mISma tarde escribió á su
padre para hacerle sabedor de sus recelos
Por la noche no l?udo dormir, y como teni¡
:L\íáximas Morales.
• de costumbre, baJó ~l escritorio. Así que em-:La falsa humildad no es otra cosa ue pezó á revolver s~s libros y papeles, oyó que,
el disfraz más sutil del orgn11o.-Massi q
con ~a cruz de hierro, que habia servido de
. -Antes de alabar á nn hombre t6C:!te aldana desde que se edificó lo, casa para contrnmpo de conocerle.
'
vento, acababan de dar tres aldabazos tre. -La alegria del alma hace hermosos los mendos. en _la puerta, que resonaron en todas
d1as de Ja vida en cualquiera estacion q las habitaciones. El viejo Tobías saltó almose esté.
ue mento de l~ cama,. y creyó á piés juntillas
-Todos_los hombres procuran la az del que. no pod1.a ser sm.o el di~bl?. mismo el que
alma, pero. no la buscan donde se 11
hacia ~emeJant~ rmdo. V1stiose corriendo
l'enolon.
.
a.- enc~ndió una lmtern~, bajó las escaleras;
-Una alma grande es Ruperior á l . . abrió. la puerta, y hubiera gritado altamente-ria, á la injusticia y al dolor.
IDJU· «¿Qmén está ahí?» á no ser por una figur¡
_páhdcJ. como la rµuerte, envuelta en un manto .

ª

¡;ª
ª

LA ABEJA.

3

verde, que le clavó de tar-modo los ojos, que nes al eterno Dios, que nos juzga como noso~
Tobías, lleno de horror, creyó ver un cadáver trosjuzgamosánuestros prójlilos: obra, ¡mes,
que se movia.
en conformidad. ¡Ad.iosl Deseó con ansia mi
El Manto Verde, sin articular una solapa- sepulcro; pero ántes venga el recibo,))
labra, entró en la casa, y prosiguiendo como El Sr. Melingcr escribió con mano trémula;
una persona que conocia todos los pasadizos, el aparecido _tomó el papel y lo metió en la
hasta la puerta del escritorio, dió tres golpes manga, y en seguida se dirigió a la puerta
tan fuer.tes en ella, qu~ el _eco resonó en todo segmdo ~el negociante. Tobías e2taba espe. el edificio. El Sr. :Melmger temblaba como rando allí con una luz; pero al ver cómo temun agorado; la primera llamada á la puerta blaba su amo, apénas tenia fuerzas pa.ra sosde la: calle á una hora tan intempestiva, ya tenerla. El cadavérico espectro, con ojos
le habia alarmado, y habia subido á toda pri- espantosos, le miró faz· a faz, y sin proferir
sa á su cuarto en busca de la llave del escri- una palabra pasó por su lado· gravemente, y
torio para,abrir la puerta y ver quién era el dejó la casa.
'
que pedia la entrada de un modo tan ruidoso. -Sigue al extranjero, dijo el Sr. 'Mellnger
En el mismo instante en que estaba dando al oido del medio muerto Tobías, y ob's~rva
vuelta á la llave, reson.i.ron lós tres golpes eil" a dónde vá.
.
..
la puerta forrada de hierro; cayósele el alma -¡Ah señor! conte~tó Tobías sacuaiendo la
á_los piés al Sr. Melinger, y entónces se acor- cabeza, éste no es extranjero; es un c'adltver,
dó de lo que Cristina le habia dicho por la un espíritu, una alma en pena 6 tal· vez el
mafiana acerca del huésped nocturno.
diablo mismo.
. ··:_
Luego que el Manto Verde ptircibió que la -Querido Tobías, replicó el Sr: Mellilger
puerta no estaba sujeta con llave, la abrió, con un tono de bondad no acostumbrado, dos
entró con pasos g-raves en el escritorio, y sin duros te daré con tal que le sigas; mir.a dóndeci_r una paJabra, ala~gó una_ carta al Sr. de se pa~a: creeme., es extranjero, ~$ eljóven
Melmger, qdien á la primera mirada de aquel Sponser1 de Venecia; se me ha olwd!i,do prerostro cadavérico, quedó sobrecogido de una guntarle en qué posada vive.
· ,
especie de desmayo. Despues de una ligera Jamás hab1a llamado el Sr. Melinger á su
pausa, que expresaba el terror de su alma, fiel criado «querido Tobías,)) ni tampoco le
tomó con mano trémula la carta, y vió que habia ofrecido· nunca dos duros por 1Un' solo
era del viejo Sponseri, para que se pl'esentara recado.
.
'
con ella su hijo Anselmo.
Tobías hizo d&amp; tripas corazon, se santiguó,
Mientras 1-a. estaba leyendo,. el Sr. Melinger y empezó á seguir ·á cierta distancia á la fise recobró algun tanto del susto, rióse inte- gura misteriosa en medi6 del sil~n~io y os·
riormente de sus temores, y recibió al hijo de, curidad de la noche. Las' doce estaban dando
su antiguo amigo con aquella urbanidad· acos-: justamente en la cercana iglesia, cuando la
tumbrada en casos semejantes. Dióle la bien figura llegó al cementerio dé los frailes Agusvenida, y hubiera abrazado al que se figura-· tinos,. llamó. tres veces á la puerta de' hieITo,
ba habia de ser su yerno, á no retirarse el .abriéronsela por la parte de.adentro; el Man·
j4ven dos pa~os atrá$ y decirle con ronca voz: to v.e~de en!ró, volvióse á cerrar l~ puerta;
((No me toques. Estoy muerto; esta mañana el vieJo Tobias, penetrado de horro!', echó á
he espirado . . Ahora debo volver al sitio de correr á todo escape á casa, para. eoutar á au
donde vengo. ¡Adiosb)
atónito amo cuanto acababa ue ver y oirl
A medida que el Manto Verde iba hablan- -No digas nada de lo·quehasucoo.ido; Td·
do, con in~ovibles y opacos ojos, la sangre bías, p~incipió el Sr. Melmger, d~n.do al p~del Sr. Melinger se helaba por momentos; bre vieJo los dos duros que le hahrn. prometlmás cuando.de entre los pliegues de la túnica do: mañana trataré de saber dónde . estaba
salió una mano fria, cadavérica, que tocó la alojado el Sr. Sponseri. Ahora. véte tr:mqui·
suya -al despedirse, no pudo dejar de dar un lamente á la cama., y tén todo esto en el más
grito; erizáronsele los cabellos, tembláronle profundo secreto.
· ·
·
las rodillas, y casi perdió el aliento necesa- Ni el Sr. Melinger, ni su criado, pudieron
rio para la respiracion. El Manto Verde esta- conciliar el sueño en lo qn~ restaba ae la noha en pié como una estátua de mármol: todo che. Aquel leyó y volvió á leer mil vecM'Ja
e~píritu vital se habia apagado en él, á excep- carta que le di~ el pálido m~nsagero, iescrita
c1on del habla y el poder estender su mano de puño del mismo Sponseri, el padre1 ~e
cadavérica.
con cariño paternal le recomendaba _á s~ lilJo
(&lt;Mañana, continuó él, me apareceré á mi Anselmo. Hablaba del sacrificio que hacia eh
padre en Venecia. Dame un recibo de la car- permitir que fue.se .su hijo ~ico tan léj?s de
ta que~ he traido para poder presentárselo. su casa á concluir ~u educac1on co~er~1~l, al
Ten cmdado de que se me entierre de un cuidado del Sr. Melinger, y CO!!,Clma p1dienmodo decente, porque soy extranjero en dole enca-recidamente que le avisase de cuan..
este país, y á nadie sino á tí conozco. Si la do en cuando cómo se comportaba, y qu~ le
Providencia permite que yo -vuelva á este va- diese uaos mil duros anuales para el bolsi{l.01
lle de lágrimas, cuenta con que presto te ve- cargándoselos despues en cuent~.
,
ré otra vez. Daré cu!}:qta de todas tus accio,.
{Oontinum·a,)

�4

LA ABEJA.

LA ABEJA.
NOCIONES

fuerzas. Nos se~n suficientes para la int~D E FXSIO.A..
ligencia de los primeros fe1;1ómenos del mov1.
miento que vamos á estudiar.
EXTRACTADAS
~ ESTADOS DE LOS CUERPOS.-El estudio
DE LAS OBRAS
que. acabamos de hacer de las propiedades
, DE B. BOUTET DE MONVEL generales de los cuerpos, nos ha probado
ANO T
que éstos, bajo cualquier estado que se pre·') '.
V ,A, G
·
senten, estimcompuestos de pequeñas partes
,
(partículas ó moléculas) á d1~tancia unas de.
.
(CONTINUA.)
otras, suscepti~les de apro~1marse 6 de aleSe ha convenido en representar una fuer~a jarse. Las relac10nes que ex1s~en. entre-est~s
por un~ recta, cuya direccion en el esp~cio moléculas, son, ~ás ó. ménos mtimas.. As1,
es la del movimiento que tomaria el móvil en un cuerpo solido son tales estas relac10nes,
obedeciendo á la accion de esta fuerza y cu- que no se pueden separar las partes de un
..ya. longitud es proporcional á la intensidad cu.erpo sin hacer un esfuerzo más ó ménos
de la fuerza.
·
grande, y una ,ve~ separa1~,. no se reun~n
Cuando dos fuerzas obran simultáneamente más. En los hqmaos, ~a _d1v~s10n se hace sm
sobre llll mismo punto, tien~n siempJe una esfuerzo, y si la ca~sa d1v1sor1a ces~·de obrar,
resultapte; J se demue&amp;tra en la mecánica las partes se aproximan, desapa!eciendo toda
q~e esta res~ltan~é está rcpre~entada, on ta- señal _de division. Se ha. convemdo, en llamar
maño y en d1recc1on, por ]a d1aaonal del pa- coliesion la fuerza que hga entre s1 las ?J.Olér~lalpgramo (fig. o) que tendria por lados las culas d~ l?s cuerpos, sóµdos .. La cohes10n es
hneas representantes de las muy debil en los hqmdos; sm emb~rgo, no
,
dos fuerzas. Así, AB, AC, es del todo nula, pues se Babe gue s1 sumer. . síendo dos fu~rz~s que obran jimos ,un dedo en el agua, al re!1!arlo, se trfe
.,sobre un mismo punto A, adherida una gota, cuyas moleculas e~tan
su resultante es la diao·onal
unidas entre sí por una verdadera cohes10n.
0
Ab. ··
En el aire, el vapor del ao-ua, los fluidos s-aRecípr~mente AD sien- seosos, no solamente la cohesion es nula, smo
(
e
do una_ fuerza da.da, será q.ue se halla reemplazada por una fuerza re1/
siempre posible sustituirle pulsiva ·~ue se ejerce constantemente entre
Q.0$ fuerzas en direcciones las partículas del gas, de tal suerte que, por
i,·
" cll;aleisquiera diferentes .AB, grande que sea el espacio que se le procure,
-F,t
: '. .AC, .comprendiendo á AD lo llena enteramente.
Flg-. ó.
~J;t su pl~no. Basta hacer
Pongamos encima de la platina de la mápasár por el ·punt.? Ddos rectas DC, DB pa.ral.e- quina neumática, de la qu~. ya. dijimos que
las á esta,s d1reco1pnes AB, AC, y las mismas hablaremos despues, una v~¡1ga cerr~da conlongitud-es AB, AC, miden las fuerzas en oues- teniendo una pequeña cantidad de aire; Se
tion, JIUe se llaman. las componentes de AD. halla aplastada y apenas ofrece vol~men.
·Llámase punto fiJo un punto que no puede Cubrámosla con la campan~, y por me.d10 del
reoihir de· parte de una fuerza, por grande juego de la máquina, extraigamos el a1re que
que ¡¡ea, nin.gun .cambio d.e lugar apreciable. rodea la vejiga. Inmediatamente la veremos
El efecto de la fu~rza obrando sobre un pun- hincharse, extenderse y llenar, si sus dimento fijo,
no es sobre
en taleleaSQ
un movimiento, ~no pana.
siones se lo permiten, el volúmen de· la caro.una
presion
obstáculo.
Cuando una fuerza obra sobre un punto Así, los cuerpos sólidos, se distinguen por
moyible en realidad, pero ligado invariable- su cohesion y fijeza de posiciones relativas
.mente á ,un punto fijo, si acontece que la di- de las par.tículas.
reccion de la fuerza sea la de la línea que pa- Los cuerpos líquidos, por su muy .. debil
sa por los dos puntos, entónces su efecto es cohesion y movilidad muy grande de las parde$tr.uid.o, como movimiento se entiende, pues tes.
la f11érza produce aún una tension 6 presion Los gases, por la ausencia completa de cosobre el obstáculo material que liga los dos hesion, y las moléculas rechazándose mútuacuerpos.
mente.
Aliora, cuando muchas fuerzas obran si- De esto resulta que:
.multá.neamente sobre un mismo cuerpo, pue- Un cuerpo sólido tiene una forma y un vo.
de :ta.rabien suceder qne el cuerpo p.errrianez- hímen determinados.
ca ei,. reposo. Basta, evideritem~nte, pai;a Un cuerpo líquido, tiene un voltímen deello, que una de las fuerzas del sistema sea terminado, pero sin forma propia. Su forma
igual ú opuesta en direccion á la resultante es la del vaso que le contiene.
de todas las otras. Este caso particular del En fin, un gás no tiene ni voltimen ni forreposo producido bajo la influencía de fuerzas ma determinados. Tiene la forma y .ol vohicuyos efectos se neutralizan, se llam&amp; eq1~i.. men de .la e.nvoltura que ie encierra y que
librio. .
,
.
~iempre ocupa en totalidad.

...

.

-.

Ter111mare111os ll&lt;¡1ll las noo1onos sobro )as ·

·

(O,,,ti4f!M~·)

La Muñeca Prieta.
(CONTINUA.)

La nl.fla acaba de tomar un Laño, segun so deduce del aspecto del cuarto, y van a11ora á pon cr
.•
b á ostarla en una camita
le su limpia
ropa dey noc
e y Laacpieza,
. ' 'ern
. embargo, ape
muy
bonita.
nas contiene mueble!!, y Jos pocos que hay están
. amontonados en los rincones, J falta la alfombra
d61 'so Poi' todos lado11 se ven unos vasos granpi ·
·
·f
sa gre
des llenos de un líquido !'OJO como s1 ucse n ,
pero pronto se observa un olqr fuerte y exgafio,
J se comprende que son vesinfectantes.
crea
de la cama de la ]lilla hay
una
misa.
Sobre
ella
se ven muy bien arreglª. das puc11as
.
L
de fragantes
d
naranJas
flores violeta,,
rnc,moe e um Y
'
Foto~ra6as
y libros
de estampas
aparecen
?~parnidos
en todaa
direcciones.
Acostada
la mna,
s:

'°'"•

5

pero dudamos que hubiese sid~ tra~ada ántes con
más deferencia. Lia nada hacia sm consu!tar á
Ja negrita. Pedia permiso a~ oscn'~o personaJe ántes de ponerse en )~ boca un solo booado. _La aut~ridad materna tema que apoyarse en la mfluenr.1a
omnipotente de la ex-Reina de Etiopa. El tercer día deepues de entrada la mufieca ·en la casa,
pas6 lo siguiente;
.
..
-Vamos, Lía, vet, á acostar, ya es hora, d1Jo
la madro.
?
t . á
-¿Quieres acostarte, neg~ita pregun 6. 1 ;
la mufleca, y agreg6 en !egmda: No, mamá, ico
que no quiere y que va a espera_r á papá.
-Progúritale otra ve~, rephc6 la madre, que era una mujer buena, pamente y firme..
.
Hubo una pausa, y luego agreg~ L1a con risa
.
N . d'
ue es mewir acostarse
h .r
picaresca: egrita ice. q
hoy y aguardar á papá otra not. e. . ..
-Ah! la negrita un• buen• mn,, ob'.orv6
Ja madre y procedi6 08á desnudar á la obediente

á su lado ta seitora como par:i. ayudarla a Lía.

b 6á
y Lia, ántes de cerrar los OJO!", . es . su mu-Ya estoy buena, · no,• mama?
dormirse.
, dice
. 1a en f er- fleca diciendo: Buenas noches, negrita. Dios te ha·
mita.
M ga una santica.
•
. -Caei buena, hijita, responde la madre.
a-.
(Ooncluird.)
nana nos iremos al campo, y pronto te pondrás tan
fuerte y bonita como ,ntes.
.
-Pero IIÍ ja no estoy mala ¿por qué no deJas
EL 0::CPB.ES.
á Candan dormir conmigof
·,
-Candan se ha idc,, hijita.
Si por mi tumba.
· -¿A d6nde, mamá?
•
Pasas
un día.
-Yo no sé. El hombre que cogi6 las otras CO·
- 1
eas se la llevó.
. y amante evocas
El alma mi,,
-¿Y qué va á. hacer con ellaT ¿Curarla?
Verás un ave
-Sí.
-.
Sobre un ciprés;
-Entónces la traerá otra vez cuanao caté bue
na, no?
.
Habla con ella,
Que mi alm~ ~.s.
-Quien sabe! el médico dice que te va á hacer
daflo si viene otra vez.
Si tú me nombrru1,
-Pobre Candan! ojalá se curo pronto! mul'mu.
Si tú me llamas,
r6 la. nifb durmiéndose.
·
·
Si allí repites
Candan reina de la Etiopía, era el nombre que
Que aun fiel me atnas,
la nilla babia puesto 4 su juguete favorit.o, una
Dá oído al viento
pequella prieta; fué incluida en.tro loi!I diversos
Dentro el ciprés;
artículos que "el hombre'' se habm lleva.do á quey con él habla,
mar á curar' como decia la enferma.. La seitora
Que mi alma 011.
no ;onocia al hombre, pero le había sido muy rePero ei esclava
comrnJado como el más aprop6eito para esos cay
a do otro duefio
sos. Le babia pegado bien y le babia advertido
Turbas é insultas ·
varias veces qu'e lo destruyese tod~, 6 por lo meMi
último suefio,
nos, que lo fumigase, lavase ~ desinfecta.so comGuárdate,
¡ingrata!
pletamente. El hombro hab1a contestado: Muy
De
ir
al
ciprés,
bien, sí eef!ora; pero se notaba algo desdefloeo en
...
Huyo su sombra.,
su explcsion. La scfiora insisti6 una vez más, el
Que mi alma ee.
hombre se fué, y ella no sabia Sll nombr!'. Se
llama P6tcn.
Huye del ave
y huye del viento,
La senora y la nifta partieron efectivamente pa.·
De toda forma,
ra el campo al siguiente dia, y lo. enferma recupeDe todo acento!
r6 pronto sus fuerzas sn viveza y sus colo1·cs.
¡Ay!.
... pero es vano ....
;No se acordaron más.ni del "hombre" ni de Candan.
Doquiera estés,
Verás la sombra.
Mientras tanto V1: cataba cada vez más conDe
ese ciprés.
tenta con su mufieca, 1'i reina Etiope había despeodido un poco, es verd!ld, en la esoalii, social,
SJ.en•a

~

.

.

Jod ! ~~O~Iq 0Á~f1NO,

�6

LA ABEJA.

LA ABEJA.
COMPENDIO DE LOS DERECHOS

CAUSAS DE LOS TERREMOTOS.

base. y están sit.iados, en fundaciones primarias;
(CONTINUA.)
lo que prueba que la combin.ación de rocas porCon el trascurso de los siglos el calor se ha ido fíricas 6 graníticas con las· venas metálicas allí
aumentando y,.,penetrando en las capas más inmc- encontradas, es la única capaz de orij inar volcadiatas á l!l superficir, don(le 8e conserva, por n-0 nes, al efec:to de las corrientes electro-u1agnéticaa
estar expuesto á las causas de rofrigeracion ex- que las atraviesan. En esos terrenos se enctlenterna.
tran sustancias como el granito, la sienita, la proUn ejemplo material comprobará este aserto. t6gina, el p6rfiro cte., que cuando.se acumulan en
La bala de artillería sale fria de \a boca del ca- ciertas circunstancias, producen una car_itidad de
!1on y llega muy caliente á su destino, no por efec- calor considerable. Un ejemplo do cstos·puedo teto de la p61vQra, cuya. ~ombustiop es i,nAtantánea nerse poniendo en contacto dos 6 más de esas sus
y no influye en la temperatura del proyectil, sino tanciaa minerales y metálica!', y humedeciéndolas
por la gran friccion que se origina al atravesar la. con aoua do mar: entonces so efectua una descom·
atm6sfera con una velocidad do 500 á 600 metros posici~n química que produce un gran calor. En
por minuto. Lo primero que se calier,ta es la su- otras circunstancias esas combinaciones producen
perficie; de!lpucs entrn el calor al interior; y al incandescencia.
.
enfriarse, e~pieza tambien por el exterior, pudienEn condicioneij propicias las descomposidoncs
clo comproba'rse perfectamente, que una bala de interiores á que nos rderimoe, dan nacimiento á
cañon ya fria en su superficie, aun conserva ca·· los voleo.nea. Pasadas esas condiciones vuelven á
lientes sus primeras capas interiores.
•. apagarse éstos, como se cierran los tumores de~Para explicar la segundp. causa del calor terree- pues de haber expelido, toda la4materia 6 pus ontre debemos decir que los rayos. del ,¡ol no son ca· jinada por una deacornposicion local de la sangre
lientes, y solo dan calor porque .llevan la luz. Es· humana.
·
ta pone on movimiento las moléculas que compoEs evidente que por medio do estudie. y o.bserncn la atm6sfcra, las que agitándose unas con, vacion, puede conocerse el lugar en que h:í de ve:
otras, producen fri~cion y por consiguiente ca- riliearse una orupcion volcánica. Muchas catáslor. eiendo mis densa la atm6sfera en sus ca- trofe.; podian haberdc evitado, con el coticur50 de
paa más inferiores, la friccion es más grande en hombres científicos. Unas veces se ban visto_-án ·
ellas, eirndo esta la razon porque la temperatura tes de las erupciones vapores sulfurosos 1faliendo
es cada vez m~s fria conforme ascendemos una.- del terreno; se han alterado las aguas ,mineramontafia.
les; el agua dulce se ha vuelto turbia en lós pozos
Tercera causa. Loa conocimientos que.tenemos y en su nivel ha cambiado. Hasta los pozos se han
respecto á nuestro planetn., nos indican que ésto secado, sin razon ninguna aparente; en ·cúevas y
es una vasta aglomeración de materia mineral; in excavaciones se ha visto áciuo carb6nioo OJllallar
cesantemente se verifican en su interior combina- del suelo.
~iones químicas, descomposiciones y rccomposicioLoa volcanes de la tierra, sean 223, como dice
nts, que no son otra cosa que el resultado de la ac· Humboldt, 6 210 corno aeegura Keith Johnston,
cion del electro-magnetismo sobre las moléculas de' están en su mayoría en isla.s•pequeñas. Loa que
la materia. Esta&amp; están en contínuo movimiento, y se hallan en loa continentes, no diatan del mar.
lÍ consecu".lncia de esta friccion perpetua originan Ninguno existe en el mundo á mayor distancia
cah,r.
que 75 millas de la costa.
Cuarta causa, La aglomeracion de cuerpos mi·
De un modo ú ott'o, las aguás del ma.r penetran
nerales y metálicos que forma nuestro globo, al bajo tierra, y combinándose allí con las materias
rnénos hasta donde han llegado las exploraciones apropiada'a producen una combustion y la erupdel hombre, está constantemonte atravesada por cion. Por etlo loa vapores que despide la Java y el
corrientes electro-magnéticas. Esto produce una humo que sale de loa cráteres, son los mismos que
oxidacion constante, que aumenta la temperatura. resultan de la deacomposicion de agQa de mar, y
Ahora bier.; qué son ·los volcanes? Los que depositan grandes cantidades do cloruro de sodio
creian que el interior de la tierra es un O'Jéano _de 6 sal comun.
fuego, suponían que los volcanes oran respirado·
Volcanes y terremotos tienen entre sí gran roros, 6 válvulas de seguridad por las cuales se es· lacion, y evidentemente un orígen comun; Admi·
capaba el calor inti;rno. Pero con relacion al vo- tamos que á causa. de la actividad de la tierra se
lúmen de la tierra son como ot,ros tantos alfilcra- reconcentre en un punto una gran cantidad do loa
zos en un globo de cien metros do diámetro. Po- elementos químicos expresados y que el agua de
dría salir de ese globo por esas diminutas abertu- mar los haya saturado, dando lugar á una activa
ras en cantidad suficiente, un líquido 6 gas que accion química y desarrollando mucho calor. Esto
contuviese? Podrían evitar esos alfilerazos que el llegará bien pronto á lu. -incandescencia, mnyorglobo estallase, si tuviese on eu interior cualquie- mente si el lugar está en contacto con la pila voltáira materia explosiblo?
ca que forma la corriente electro-magnética que
No son, pues, loa volcanes respiraderos ni vál- pasa entre el sol como elemento positivo y la tie»ra
vulaa ele segurida.d. Son accidentes locales do su como negativo. Este fuá el caso el 13 de Agosto
superficie, precisamer.te como los tumores que sa- de 1868 en las provincias meridionales del Perú y
l~n .en la piel humana.
tres diaa m4a tarde, al norte del Ecuador.
:Jjo~ volcanes, sip e:i¡:epc~on ~lguna, tl~Jieq por
( Opn~initar4,)

Y OBLlGACIONES
DEL

HOMBRE Y DEL CIUDADANO.
'

..

SEGUNDA PARTE.

Derechos y Obligaciones del Ciudadano.
• SECCION TERCEiRA.
't

t

f

I

.•.

t, 1

'-

(CONTINUA:.)

7

minad~ forma de gobierno es puramente, reiati-vn;
la república democrátiet. absolutamente necesaria
en los Estados Unidos del Norte, seria un contrasentido en Rusia, por ejemplo.
En México, las condiciones materiales de e~ territorio, las tradiciones del pueblo, las costumbres
mismas, reclamaban la constitucion federativa y si
hay una forma de gobierno que se preste admirablemente á la federacion, es la República. En
efecto, debe observarse que la federacion no· tiene
en nuestro país los antecedentes hiat6ricos que en
otros ha tenido y que aquí, liabia un solo Estado,
una sola entidad que hubo necesidad de fraccionar
en otras entidades soberanas en cuanto á su régimen interior; pero que continuaban formando en
su conjunto una sola nacion, un miemo puéblo,
una sola. 'República. Aru&gt;ra bien, si esta federa.cion no fuera roplicann, la nacion, esá Pntidad ge·
neral, perderia su unidad que depende de las
~rnrides afinidades de orígen, idioma y costumbres,
para formar ~na asociacion de Estados, no solamente soberanos en cuanto á su régimen interior,
sino tambien en lo relativo .á sus relaciones con
las demas naciones y con sus gobiernos.
.
La Repúb.lica. ea el gobierno de los pueblos libres y que tienen una poderosa vitalidad. Es el
gobierno do los pueblos nue,oe que no tienen que
luchar con afiejas, pero arraigad!ls preocupa.ciones, que en el curso ~ los sirios han hecho surgir imitituciones, con las cuales están vinculados
intereses de la más alta categoría. Por eso convenia á México la República, y en la prut:ba .dolorosa de la experienci&amp;, á la hora de las tromendas crísis que nos han conmovido, Ja · República
ha salido triunfante de los ensayos emprendidos
pa.ra &amp;ustituir1a. con otra forma de gobierno.

La frase del célebre socialista: ''Un pueblo
no tiene el derecho de no querer la República," es una hipérbole que demostrará la predileccion de su autor por la. mejot, pero la más difícil de las formas .de gobierno; mas no puede ser
una máxima. de derecho público. El pueblo tiene siempre el derecho ee cambiar la forma de su
gobierno; solamente que, como él, por medio de
sus legítimos representantes, estableci6 la manera
con ·que habia de hacer constar su voluntad, míen·
tras no se cumplan . los requisitos que el mismo
pueblo, en ejercicio de su aoborania se impuso, el
ataque 'á la fotma de gobierno que nos rige, 6 el
desconocimiento de las irtstituciones republicanas
será un crímen, como lo es la usurpacion de la
soberania. nacional.
2· Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una. República representativa, dcmocrática, federal, compuesta de Estados libres y sobe·
ranos en ¡odo lo concerniente á su régimen interior; pero unidos en una federacion eatl\blecida
segun los principios de la ley fundamental (Art.
En ouanto á la Federacion, bastará para justi40 eons. ).
ficarla, esta. sencilla pero decisiva eoneideracion.
•
Despuee del triunfo de Ja revolucion de Ayutla, En un país tan extenso y tan poc&amp; poblado como
el pueblo mexicano fué convocado p:na que, por el nuestro, la accion del poder central, eficaz I
meqio de sus. representantes libremente electos, oportuna en sí misma, se debilita, enerva y estemanifestara su voluntad sobre la forma de go- r1liza con las distanciss, la dificultad de las cobíerno con arreglo li In. cual debia regirse ;a na- wunicacione&amp; y la variedad de necesidades. El
cion, y)aa instituciones fundamentales en que de- poder centralizado no puede atender oportunaberia consistir.
mente las exigencias del servicio -público en las
El re~ultado de eso llamamiento, fué el primer diversas y entre sí tan distantes partes del país;
congreso constituyente, y la expresion de la vo- era, puee, necesario formar agrupamientos de pueluntad popular sobre forma de gobierno é ínatitu- blos que, con cierta comunidad íntima de inJerecionea fundamentales, la Constitucion de 5 de Fe- ses, es tuvieran regiclos por una autoridad bastante
brero de 1857 de cuya exposicion y estudio he- independiente para atender oportuna y eficazmenmoa estado ocupándpnos desdo hace algun·tiempo. t~ ~ las exigencias dó ca~a .lugar. Y est.o, si~ de3. Tiempo ha que eAtá demostrada )a esterili- bilitar ese podero!o se?tn~n~nto . de nac1o~ahaad,
dad de las discusiones abstractas sobre la bondad . que dá á ca.da pa1a su mdmduabdad particular y
Qe las formas de gobierno. Todo el mundo está 11in deb_ilitar á la Nacion, des~embrándola con la
de acuerdo en loa principios generales y con tal formac1on de pequeilos Estados del todo soberaque lga derechos del hombre estén completamente nos, "?ero esencialmente débiles Y, en. su mayor
a~egurad&lt;?~, ~~'!\. tal que el pueblo tenga partici- parte 1m~otentes p~ra p~oveer por 111 mismos á. su
p10 en s.u gobierno, por medio del sufra.gio públi- mdepend1ente eube1stene1a..
co, lo demas viene á ser cuestion que en cada país,
La. Federacion ha realizado ese desideratum.
en cada lugar, en cada situacion toma un parti- México ea una sola N acion, un l!!olo pueblo; pero
cular carácter que por la variedad de las circuns- para su gobierno interior, es la asociacion de entanciafl que lo determinan, no es susceptible de tídades soberanas y aut6nomas.
ajustará reglas absolutas. La bondad de deter(Oontinuard,)

.•

�8

LA ABEJA.

MISIO~ DE LA MUJER. padre le ensefia. los deberes rígidos del honor y lo
,infunde virtudes fuertes y varoniles, la madre le

r

En toda familia completa hay dos individuos, ensefla á querer y le inspira virtudes dulces, paca.da uno de los cuales tiene su mision particular cíficas y domésticas. Si el nifio comete o.lgana
y especial que cumplir. Al padre qu~ ea el jefe falta, la. madre solícita le pone á cubiert" del cas/y el setlor, está vinculado, á la par de otros de- tigo de un padre irritado; el amor maternal le proberes no menos sagrados que atendibles, el cuida- teje, y al mismo tiempo le corrige y le indica el
do de la subsistencia, el poder y la autoridad; de- sendero quo debe seguir.
hiendo ·correr á su cargo la instruccion física y
Estas atenciones, que el ni!io no desconoce jaliteraria de sus hijos. A la mujer, destinada por más, dan á la madre un ascendente no menos fuersu debilidad y por la timidez natural de su sexo te que merecido, el que influye poderosamente en
á una vida más sedentaria, le pertenece el arreglo la suerte futura del infante. "La. .suerte &lt;le! ni!io''
interior de Ia casa, la compra de las provisiones, decía Napoleon, "es siempre obra de su madre;"
la preparacion de los alimentos, el cuidado de los y el gran ca.pitan del siglo se complacía en confoanimales, la duracion y limpieza de los muebles, sarso deudor á la suya del elevado puesto que so
la. vigilancia de la servidumbre y la primera edu- h'\bia conquistado.
cación de Bus hijo~; tambien debe ser obra. suya
La. influencia materna se encuentra en todas
la di rece ion de sus scntimien tos, y hasta la for- partes y por do quiera decide de nuestros senti;:naoion de sus tiernos corazones.
mientos: v si estos son fecundos, constituyen nuesEn la perfecta armonía y cumplimiento de esos tra felicidad. En ninguna parte, empero, se vé más
deberes respectivos descansa la felicidad domés- decididamente esta influencia que en el seno de las
ticu.
familias. Si lo. madre es bien y s61idamouto eduCual sea la influencia. de coda uno de loa con-. cads, sus hijos lo serán tambion, porque no solo
sortea con reepecto al bienestar y prosperidad de les inspirará las más simas máximas, sino quo se
la familia, lo babia ya conocido Jenofonte, cuan- J.as inculcará por medio dlll ejemplo: si os A6bri1\
do pone en boc11 de Séneca estás palabras:
y econ6mica, esta'!! virtudes resplandecerán en gua
"Yo pienso que una buena ama de casa contri- hijos y les preservarán del fausto desmedido, de
buye tanto como el marido ll 1a pros¡:;oridad de los juegos y del libertinnge; si es laboriosa y ami
los negocios. Las gan11,ncins cntrdn ordinariamen ga de cumplir sus deberes, pintará á. sus hijos las
te en la ensa por tos trabajl'I! del hombre, pero ventajas del •trabajo y las fatales consecuencias
son gastadas comunmente bajo el cuidado de la de la ociosidad, madre de todos los vicios y haet11
mujer. Cuando estos dos extremos marchan de de los crímenes más punibles.
acuerdo, las casas prosperan, cuando vnn cnconConcíbese así muy fácilmente que la influencia
tradol!, tienden á la deeadencia."
de la madre de familia, del ama de enea, puedo pro.
Hemos dicho que ·corro á cargo de la madre la ducir las ventajas más satisfactorias 6 los deploraeducacion de la. fomiha, 6 sea la direccion de sus bles perjuicios, srgun sean los sentimientoa que so
sentimientos y la formncion de eus tjernos co- hayan inspirado y la. oducacion que haya recibido.
razones. "Loe buenos profesores, dice un fil6soCual haya de ser la educacion de la muj13r, lo
fo, forman buenos estudiantes; peto solo á las mu- han dicho muchos y muy celebrados escritores,
jeres ~e dado formar hombres: allí .tetá toda la pero 11adie-que sepamos-se ha ocupado de la
diferencia de eu mision, y de ella resulta que todo mujer casero, del ama de casa, siendo MÍ que jueel "óuidado de educar al niño ea enteramentá de la ga un papel tan impor~nto c11 la felicidad doméa·
madre: si loe hombres lo han usurpado, es porque ti.:a.- V.
han confunJido la instrucl'ion con la. educacion,
cosas esencialmente diferentes."
CONDICIONES J)E SUSCRIOION
¿Y quién mejor que aquella que ha llevado al
A "LA ABEJA."
hijo en sus entran~, que le ha amamantado y
La
suscricion
al mee en esta Capital, 2 reales.
prodigado sus csrioias, es más digna. de este ma-:
los
Estados
franco de porte, 3 reales.
En
gisterío? ¿Quién como ella sabrá captarse su ,oAl que abone un trimestre anticipado se la coluntad, apoderarse de sus afectQs y dirigirlos con·
brará solamente un peso.
venientemente para. su propia felicided!
Los que- quieran inscribirse en el JJirectorio de
Apenas nacido el niño, ya le mece en suB rodiLA
ABEJA, pasarán á la Administracion en aviso.
11as y con éstas y los brazos le forma. una amoro·
Toda
reforma, invento 6 mejora que se practiea cuna, donde el nifto descansa rodeado de las
que en cualquiera ramo industrial, puede remicaricias y cuidad-Os maternales. Si la necesidad,
la afeccion 6 el caprifflio hacen llorar al niiio, ella tirse á esta redaccion, la oua.l se ocupará de darla
á conocer al público.
le canta. y el infante se duerme al compás de unos
En todo Jo relativo á la Administracion de
acentos melodiosos que despues recordará como
"La ABEJA," dirijiree á J. M. Aguilar Ortiz,
unos cánticos mágicos llenos de una poesía inex~itor, Librería H de Santo Domingo núm. 5.
plicable.
Más tarde la autoridad del padre, por medio de
Editor, J, M, Ai;uilar Ortiz,
la razon y de la influencia del respeto natural,
domina á sus hijos, cuyos corazones conquista la
Tip. de F, Mori.salve.
madre con sus caricias y persuaeion, Mientras el
PEBPETVA. NÚMERO 8i

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Cuentos de duendes y aparecidos</name>
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      <name>Nociones de física extractadas de las obras de B. Boutet de Monvel y A. Ganot</name>
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