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                  <text>•
MEXICO.-JULTO 2t DE 1875.

LA
Precio: u.na ouarti11a. e1 n.11.mero.
EL DUELO.
(EPI SO O I O SEG U NO O )

l.
- Vaublanc, sírveme vino y unos bizcochos.
-A mi tambien.
- Al instante, repuso el mozo apresurándose á llevar lo que le habian pedido dos
caballeros nobles que entraron á la tabor·
na del "Dios Júpiter," situada en la calle
de la F·erronier.
-No sé por qué me causa una tristeza
inexplicable, dijo uno de nuestros interlocu·
tores á su compañero, una tarde como esta,
fria y lluviosa.
-A.caso os inspira pensamientos contra.
dictorios, marqués?
-No, á fé mia, cuando me decido á una
amia, es porque ántes la he meditado mucho, y si vos no quereis acompañarme, tiem·
po es aún de que vol vais atrás vuestra palabra.
. -No digais eso, mi querido Felipe, no
hay cosa que me encante más, que una
a;rentura de este género, y aunque no voy
como vos, animado de.los mismos sentimien·
tos, pero, ¡qué diablo! decís que la doncella
es guapa, y esto me basta. He dado tantas
veces estocadas sin saber por qué, que ahora al ménos sé á qué atenerme en este punto. Lo único que me desanima, es que la
chica no quiera aceptar el amor y los obsequios mios.
-Vaya, vaya, baron; no es Ketty tan mo,
gigata para no plegarse á una sitnacion
dada.
-¿Decis que es hermosa?
-A fé mia: ya vereis, os juro qne no quedareis disgustado. Ketty es hermosa, discre
ta é hija de padres nobles ......
. - ~ n cuanto á discrecion, no lo dudo, diJO el mterlocutor del marqués apurando de
dos pequeños sorbos el contenido de su copa.. La conducta de esa fiel doncell¡i. para
con :'"ºs y su ama, es una prueba más que
suficiente.
- Y a lo creo. ¡Diablo! No habeis repara

do, baron, cómo absorven vifio estos bizcóchosT
.
-Sí, repuso el baron, sonriendo de aques·
ta salida, pero vos estais absorvido del todo
en vuestr&lt;IB pensamientos.
-Es verdad; mil veces he leído su carta
que me hace entrever un paraíso futuro. ·
-¡La traeis con vos?
.- Sí.
-Vamos, Felipe, mostradmela, conoceré
la literatura de vuestra amada.
•
-Mirad.
Y el jóven marqués desabotonó su jubon,
sac&amp;.ndo un .billet" perfumado que desdobló
y leyó en seguida.
1
''Felipe: ·
No pudiendo soportar por más tiempo la
severidad con que me trata mi tutor, estoy
resuelta á huir contigo mañana en la noche.
Todo está listo. Ketty, mi doncella, me
acompañará.
Tt1 honor será el de tu
4"lbettina."
r

1

-La chica es compendiosa.
-Sí, pero expresiva.
-Maldita lluvia! Mirad, baron, si esto
continúa nos vamos á divertir.
-No sé de qué os podais qnejar cuando
todo se reune para el mejor éxito de vnestra empresa. La noche será. oscura y lluviosa, y por lo tanto, no encontramos ni curioso.! siquiera que puedan informarse si
algo pudiesen ver, digo ......
-Vaublanc!
-Señor marqués.
-Renueva esas copas y trae de esos bizcochos que parecen esponjas.
No temo la lluvia por mi, baron, ni por
vos, sino por Albertina y Ketty.
-Bah, con nuestras capas ......
-Hola!
1
-¡Qué es eso?
-Mirad.
Los dos jóvenes se fijaron en c::iatro caballeros que pasaban en aquel instante, cubierto el rostro con sus capas y enoasqaeta-

dos los sombreros.

�i.._Tl[Jl

.

,. ,

,.¡,

LA ABEJA.

LA MANO DE MI MADRE.

EL GATO Y LA LIMA,

-.--

FABULA.

'·

.

Por qué ós admttais, jo.-encitoe, al ver mis cabellos blancos? Tambien á vo1rntros os saldrán las
canas con los trabajos y los años.
Antes, fuí j6ven como vosotros; como vosotros
tuve una madre que velaba á la cabecera de mi
cama, que enjugaba. mis lágrimas con sus lábios,
que me enseñaba á balbucear las primeras sílabas.
Y cuando llegaba la noche me hacia · poner de
rodillas , su _lado, J 1 poniendo su mano sobre mi
cabeza oraba, de rodillas tflmbien, y oraba por mí.
y -en tanto qüe- sentía su mano sobre mi frente,
volvía á ver los ángeles con sus alas desplegadas,
y me parecía. hábita~ aún el mundo radiante de
donde habiá bajado.
· · :Pero lleg6 un die. .terrible, un día en que me se·
pararon de ella; un dia, ay! en que muri6!
Me lo dijeron, pero no lo comprendí; cojí una
rosa 'l:&gt;lanca, me deslicé en su aposento. Mi m&amp;.dre
dormía con un sueño extraño, y·i:or primera vez
sus lábios no se abrieron para responderme. •
Aqueila noche ·me arrodillé tristemente y mo
puse á¡ezar. Su mano no descansaba ya sobre mi
frente, y sin embargo, la sentía aún; pero en vez
de loa rostros radiantes de loa ángeles, veía la pá·
}ida Y. descompuesta. fisonomía de ll!Í querida madre.
Los años se pasaron rápidamente, y crecí en
medio de una salv:i.je y caprichosa. independencia;
luego me maltrataron mucho las pasiones y me
quedé abatido hasta el su~lo por el huracan. Pero
en medio do la calma de las noches sentía el contacto de aquella dulce y poderosa mano y oraba y
!lora.ha sin cea ar.
Con la.juventud llegaron los atractivos y los
escollos del placer; pero cuando estaba al borde
del abismo, la ¡uano do mi madre me detenia en él.
Como antiguamente., me parecía que aquella
mano enredada en mi cabellera, y una voz lejana
me dccia:-Hijo mio, guárdate de caer; no peques
contra tu Dios, contra tu madre!
Lo. edad ha debilita.Jo mi memoria;.me ha vela·
do los objetos y embotado los sonidos, pero aquel
sagrado contacto ha permanecido presente como
el primer dia; en mis cabellos blancos por los hielos de los afios, siento aún la mano bienhechora de
mi madre. Y cuando al traspasar el oscuro pasage de la
tumba, entrevea el cielo, la mano de mi madre, me
guiará hácia ella y hácia Dios.

J. J.
ti

o
----------

ARNOU.X,

I

AGUA CONTRA LA JAQUECA.
Amoniaco...... .. .. .. .. .. .. .. . .. .. .. 4 onzas.
Alcanfor ............................. 2 id.
Aceite de anís ...................... 1 id.
Alcohol .............................. 1 libra.

Er.tre las lenguas de lamer ingrato,
La que más incomoda. y más lastima,
Como bien lo sabeis, es la. del gn.to.
Un gato se encontr6 con una lima .
Y á lamerla empez6 con ánsia fiera,
Creyendo hacerle sangre y darle grima.
Pero por ruda que· su lengua fuera,
Eralo el hierro más, y al fin ... es claro,
Fué su lengua en dafiarse la primera.
El, de 1~ sangre de la lime. avaro, _
Juzga que es de ella la que triste vierte,
Y lame y chupa con empello raro.
Poco rato despues eu error advierte;
Y su afan de dañar con ánsia extraña,
Por desangrarle acaba y darle muerte.
.A.sí al malvado si, ilusion engaña,
Y de mal,dntencion haciendo acopio,
Juzga d las veces que d los otros daña,
Ouando labra no mds su daño propio.
MIGUEL ÁGUSTIX PRÍNCIPE.

SOMBREROS DE PAPEL. .
De un periódico americano tomamos lo siguiente:
«De América se recibieron los primeros cuellos
y puños de papel para las camisolas, de loa que
se hace mucho uso en loa Estados-Unidos. Aho·
ra han empezado á fabricar sombreros de papel,
que se confunden con los de paja, y que están
destinados á reemplazar á estos últimos. Con
auxilio de la galvanoplastía se cubre un sombrero
de paja de Panamá de una capa metálica, que
pasa á ser el molde de los sombreros de papel; en
este molde se hecha la pasta líquida lle papel; que
en seguida se prensa y se pone á secar. Los sombreros de papel se desprenden en seguida. con mucha facilidad unos de otros. Un bailo que se les
dá despuee, los vuelve imperme~bles, y se les dá
el color que se quiere: estos sombreros pesan muy
poco, y son de una flexibilidad y de una suo.vidad
extremada. Más elásticos aún que los llamados
panamás, _están ménos expuestos á romporse; el
precio es muy económico.»

Anécdotas.
Preguntábale un aguador á un barbero nmbu~
!ante en qué consistia el ser el aire t nn frío en el
invierno, y el rapa-barbas contestó:
En que ha .de consistir? En que como todo el
mundo cierra las puertas y ventanos, el pobre se
hiela de dormir al raso.

Confesábase un ayuda de cámara, y al llegar
al !étimo mandamiento, el cura le pregunt6 con
Se dia-uelve el alcanfor y el aceito de anís en el insistencia si babia hurtado alguna cosa.
-No, sefior; contestó él: porque aunque un día
alcohol, y luego 50 afiade el amoniaco.
Cuando ataca la jaqueca se respira esta compo· me guardé dos onzas que me encontré en el cha·
loco de mi umo, fué porque Jo rozaban el bolsillo,
eicion y ~e ponen pafios en la frente.

LA ABEJA.
CJUC hacer, que tomar ~asas cualesquiera de
·estos dos cueI1pos y deJarlas caer.
Mas, si procedemos así, hállamos que una
bala
de plomo, un trozo de corcho, una pluEXTRACTADAS
ma que dejemos caer al mismo tiempo, desde
DE LAS OBRAS
una altura de dos 6 treii metros, emplean p~
DE B. BOUTET DE MONVEL ríodos diversos para llegar al suelo. El pl~..
mo es el primero en llegar, despur...s el corcho, y al fin la plm~a. .
..
Y A. GANOT.
¿Debemos conclmr desde luego que la ac"'
ccdNTINUA &gt;
cion de la pesantez varía con _la 1iatt.1raleza
No sucede lo mismo si tomamos,· sobre la de las sustancüts?-La conclus1on sel'la pre-.
superficie de la tierra, dos puntos noJable~e~- matura, porque pudi~ra. suceder que Jas &lt;lifete distantes uno de otro, como Pa.r1s y Mex1- rencias de estos movimientos procediesen de
co, cuyas verticales distan mucho de ser pa- circunstancias extrañas, de causas retardadoralelas y forman entre sí un angulo muy apro- ras que obras~n d~sigualmente ·sobre los cuerciable.
pos en experiencia. Y .en efecto! cuando tleSecrun esto admitimos cruc las direcciones jamos cae~ una hoja de papel ho:1zontalmen~
de lanpesantez, para todos los puntos de un te extendida ~n todo su. ta.mano:, eae muy
mismo cuerpo, son paralelas; y como todas lentamente y con un mo-virniento muy irrBlas moléculas de, lill c~~rpo homogéneo son gular. Si al contr~ri~ la._enrollamos cowg
idénticas entre s1, adrrntimos tambien que la una bola apretada, o s1 la disponemos de m.a,
pesantez obra igualmente sobre todas ellas. nera que presente su canto al aire, _entónces
7.-LEYES DE LA CAIDA.-Despues de ha- cae incomparablemente con más rapidez. No
ber establecido sucesivamente que la pesan- se necesita mucha reflexion j:)~ra comprentez obra sobre todos los puntos &lt;le un cuerpo der que es el aire el que_ ha modificado el ID:º~
y caracterizado su direccion por la del hilo á vimiento, y que este fhndo opone \ma res1s- ·
plomo en reposo, ocupémon-0s de detern.inar tencia semejante á la que ~l agua ofrece .al
su modo de accion sebre los cuerpos y la na- movimiento de un remo sobre l~ parte _plana.
turaleza del movimiento que les comup.ica.
.
Puesto que el aire modifica eVIdenteSupongamos dos locomotorlts colocadas so-, mente el movimiento de los cuerpos que
bre dos carriles paralelos, y calentadas amcaen, no llegaremos. á resotver la cues·
bas de manera que puedan recorrer el mistion que nos ocupa, smo haciendo caer,o}
mo número de metros en el mismo tiempo.
,¡ plomo, el corcho_y la pluma en el vac10 ..
Es evidente que si se las hace partir simulTomemos para esto un larso tubo de
· táneamente, caminaran una al lado de la otra,
cristal de 2 á 3 metros (fig. 7). En una
sin que el movimiento de la una sea influido
de las dos monturas de cobré que le
por la vecindad de la ·otra; y si se atan entre
cierran en sus extremidades, se halla
sí, esta ligaiura permanecera de todo' punto
una llave que se pu~de enros~~r sobre
indiferente y en nada cambiará las condiciola platina de la máquma neumat1ca. Esnes de su movimiento.
·.
te tubo contiene diferentes cuerpos:·ploEsto es lo que precisamente acontece en
mo estaño, madera, pluma, médula de
las moléculas de un cuerpo homogéneo. Cada
sal{co, etc. Se empieza por manif~star
una de ellas obedece separadamente á la accion
las diferencias de tiempo de las caidas,
de la pesantez que es la misma para todas.
enderezando bruscamente el tubo en la
Las ligazones que las unen no tienen influ~n·direccion. vertical. Despucs, obrando
cia sobre su movimiento. Una molécula de
sobre los émbolos, se extrae el airo del
plomo cae exactamente como mil moléculas.
tubo y se hace el vacío. Si entónces
Esto se expresa diciendo, que la velocidad
se separa el tubo de la rp.áquina, ~esdel movimiento es independiente de ht rnasa.
pues de haber cerrado la llave, y s1 se.
llamando masa la suma de las moléculas, la
le dan vueltas repetidas veces, se verá
cantidad de materia contenida en el cuerpo.
que todos .los cuerpos en 61 contenidos
Hemos admitido que la pesantez obraba de
caen al mismo tiempo. Si se deja on~
la misma manera sobre todas las moléculas
trar un poco el aire, las diferencias vuelde un mismo cuerpo. ¿Sucederá otro tanto
ven á mostrarse, y son tanto más no-.
con respecto a moléculas de natfi.raleza divertables cuanto más considerable es la
sa?-Una molécula de plomo ¿caerá como una
porcion de aire que se ~a d~jado cntl'~~molécula de corcho?-Aquí no podemos decidir Fig. 7. Despues de una experiencia tan dec1s1la cuestian á prio,·i, pues la experiencia es va, no puede quedar duda alguna. Lll;_ pela que debe decidir. Tenemos que procurar- santez obra igual1ne1ite sobre toda especierik
nos los medios de hacer la experiencia sobre materia. Obra sobre una molécula de plprrwi
una molécula de plomo y una de corcho, pues- lo mismo que sobre una mo~éc~la ,do corcho,
to que una masa cuak1uiera de plomo cae co- y el movimiento que com.umcaria a una 1~1asa
mo una sola de sus moléculas, y lo mismo de cien moléculas de corcho, será el mismo
con respecto al corcho. o tendremos más
[Continuam.]
"

NOCIONES

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¡·

�4

LA ABEJA.

5
LA ABEJA.
__..-,..,
.
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.
.
~ . . . . .·.·-- ~ . - -.. . . - -_._
-~
--:...
:..
-_e~-:..-:..-:..-:..-::..-::.
:
:.-~.
~
·
-___.__...
·-·- ---- - · ~-- - - - --- -- ·- órdenes de v&lt;l., señ.or, dcLia enterrarse ~on
CUENTOS
él. No hay alma viviente que le haya visto
DE DUENDES Y Af AR.ECIDOS. volver á la posada, ni oído abrir la puerta, la
cerradura estaba intacta; y el criad.o. esta
EL MANTO VERDE DE VENECIA • . pronto a jurar ~ue el P!1Pel no e?taba 3:ntes
en la manga; él lo cogió, lo abrió, y vió la
firma de vd.; pero no pudo leer lo domas por
.
),.'
HI ST,ORI A VERDAOERA , e •
estar escrito de un modo ininteligible.
(CONTINUJ..)
-Porque, segun creo, temblaba algun t3:n·
El jóven, con arreglo á las órdenes dadas, to cuando lo escribí, respondió el Sr. Melmfué enterrado con la mayor magnificencia, y ger en voz baja.
,
despues de concluido el funeral, el Sr. Stipps -¡Por el amor de Dios! exclamó el honrase presentó á dar cuenta de todo. Cristina, do Stipps interrumpién~ole, ¿era re_a~mente
que le estuvo escuchando con la mayor aten- letra de vd? ¿Dónde, si me es permitido hacion, le preguntó así que acabó su relacion: cer esta pregunta, dónde encontr:ó vd. á ese
-¿Qómo dispuso vd. que se le vistiera, Sr. terrible Manto Verde? No se enfade vd., se·
Stipps? De negro, ¿es verdad?-Esa era nues-:- ílor, pues cierta~ent~ hay algunas miste~otra mtencion, contestó el dependiente; pero sas circunstancias ligadas con este senor
habiendo encontrado un papC'l que expresaba. Sponseri.
su deseo de ser enterrado con el manto ver- -No me pregunte vd. nada, contestó el
de que siempre habia llevado, cumplimos su Sr. Melinger c.on una voz trém1:1la que descp.~
voluntad. En el ataud había un papel, y lo bria su ao-itac10n; no puedo, m me atre':o a
dejamos allí porque el mozo de la posada me responderle, amigo _Stipps.· Pidamos á D10s,
aseguró que vd., señor, lo había leido y man- pues todos somos miserables pe~adores, para
dado expresamente que se dejase donde es- que nos tenga en su santa gracia y para que
taba.
·
nunca, nunca, jamás volvamos á 01r nada de
-¿Era bien parecido el jóven? preguntó este tremendo Manto Verde.
-No tenga vd. miedo de eso, señor; la bóCristina.
" ·
-Ciertamente debió serlo cuando vivia, veda donde ha sido puesto el ataud, se há
contestó el dependiente; pero cuando una cerrado- muy bien; es imposible que humana
persona está muerta, cuando se han hundido criatura pueda salir de allí, mucho ménos un
los ojos, cuando las mejillas están pálidas y muerto.
descarnadas, la faz lívida, fria y tiesa, regu- Entre las diferentes personas que se pre:larmente no suele parecer muy bien. Pero sentaron de resultas del aviso puesto en l\,s
hay cosas tan extraordinarias en lo que per- papeles públicos, hubo un jóven, natural de
tenece al jóven Sponseri, que las gentes no Bremen llamado Wilmsem., recomendado po·
' por una de las primeras
.
saben lo que pensar acerca de él.
derosamente
casas
-¿Pues qué hay? r&gt;reguntaron á un mismo d,J comercio de Basiléa, donde habia estado
emplead.o. Dijo que le ofrecian acomod~rle
tiempo el padre y la hija.
.
.
-Perdone vd., señor, J.?.O qmero decir que bien en Napoles; pero con tal que pudiese
yo pienso nada malo, sino q:1e no sé lo que entrar en casa del Sr. Melinger, preferiria eslas gentes ·pueden pensar. Este caballero, to porque su casa pasaba en todas partes por
hijo de su amigo de vd,, mm·ió por la maña- la' más eminente, y es_p~raba, a~e~ás, t~~r
na: púsosele fuera de la cama con el manto mil ocasiones de adqumr conocimientos mas
verde sobre él, y una sabana encima, y des- extensos en negocios mercantiles. Tal ~ué la
pues .se cerró el cuarto. A las once en punto moJestia con que habló, que el Sr. Melmger
de la noche, la cerradura de la puerta empe- quedó prendado del cumplimiento, y le .d!jo,
zó á sentirse; el criado oyó el ruido claramen- que no tendria inconveniente en admitirle
te; tambien ~e despertó el mozo de la cuadra, con tal que fuer:a á propósito para .el desemy creyendo que alguno andaba á la puerta de peño de las obligaciones que tendr:ia que lle·
la calle, se levantó. En aquel momento el nar, y si al mismo tiempo conveman ambos
Manto Verde pasó á oscuras por su lado, y en el estipendio.
con.voz ronca y sepulcral, fo dijo: ¡Abre la -No sé yo, contestó el jóven Wilmsen,
puerta! El mozo, medio dormido y lleno de que era de hermosa figura, qué ramo de comiedo, obedeció, y el Manto Verde salió con mercio se confiará á la persona que v.d. ne·
paso mesurado á la calle. ¿Qué dicen vdes. cesita; pero en la casa q1:1e acabo de depr, yo
á ésto?
dirigía la correspondencia en aler_nan, mglés,
-¡Dios tenga misericordia de su alma! pro- francés é italiano, y puedo decir que hablo
rumpió el Sr. Melinger.
todas estas lenguas con bastante soHura, En
-Está bien, y a la mañan,1, siguiente ¿qué caso de necesid,ad tambien puedo explicarme
e_s lo que sace&lt;lió? preguntó asombrada Cris- algun tant? en ruso; por lo que ha.9e ami letma?
tra pcrmitame vd. que le enseue alguna
-Por la mañana el cada.ver estaba en el mu~stra; no se rUferenciaba del grabado.
ataud, corno ántes, cubierto con el manto
verde, y en la manga el -papel 1 que segu~ las I e 1 1r i J I u;i (Ü()ntirt1Ul'Nt.)
~

•¡

LA EDUC.A.OION.

presidio; y otros no abrazan ni esa vida honro~a
ni esa vida degradada, pero hacen lo que aun es
L11i educacion, ese poderoso elemento de la. vi· peor que todo ...... se suicidan!
Y es muchísimo peor, sí, esta. determinacion,
da, esa tabla salvadora en loa naufragios del desindigna
de séres racionales: es peor porque Dios
tino, ea en mucha11 ocasiones desatendida por los
suele
perdonar
al crimínal más endurecido, pero
que no conocen 6 no quieren conocer sus indispuno perdcma nunca. al hombre sin té que con cotables beneficios.
¡Lamentable ignorancia que tantos perturba- l}ardía., vil se mata por faltarle valor 6 abnegacioo
para cumplir la mision que le estaba confiada. en
ciones ha producido y produce en la sociedad!
La palabra ed1tcacion es admitida en distintas la tierra.
No tratamos, sin embargo, de hacer lus reglas
aecpciones, pero, sin embargo, no se le debe recogenerales,
porque no las puede haber, y por connocer más quo una: la educacion determina el fu.
siguiente,
consignaremos
que existen muchas oxcop·
tuto de las personas, con ella so combaten los
ciones
honrosas
de
lo
que
acabamos de decir, pero
malos instintos, y mal aplicada puede conducir á
tambien
abundan
mil
ejemplos
de lo que q~eda
la miseria, h la dogradacion, al erímon v aun al
expresado.
.
•
patíbulo.
,
Véamos
ahora
cuál
es
la
causa
de
que unos
T~l vez alguno de nuestros lectore.s, al pasar
séres,
dichosos
por
su
riqueza,
una
vez
perdida
su vista por &lt;Stas líneas, sonría cort desdon . ere·
éeta,
hayan
concluido
de
una.
manera
lamentable.
yend~ algo exajera?a nuestra asevern&lt;:ion, p~ro no
La causa ea la educacion que.recibieron.
es as), p-0r dt&gt;sgra.cm, como lo vnmos á demostrar
Sí, porque si les hubieran dado una cJucacion
en breve.
·
·
moral,
religíos:\ y s61ida, 6 mejor dicho, compren·
II.
siva de todos los conocim1entos neceas rios pr,ra
Pasemos una ro vista á .todas las clases do la adquirir una posicion distinguida; cuando se les
sociedad, y veamos los i~convenientes de la edu- acabara su fortuna, podrían asirse á esto recurso,
cacion que ee dá por algunas familias de esns cla- qut1 dura eiompre, y la perspectiva de la indepen·
ses, á los nifios.
denci1 que gozarían, aunque algo más limita.da
. Empezaremos por aquellos padres que lison- que ántes, eclipsaría algun hnto la del trabajo,
Jeados por fort~na, creen inútil dará ;us hijos á que no cataban acostumbrados: ejerciendo su
una educac1?n s6hda que moleste su imaginacion, profesion 6 carrera, se veria.n apartados de la
y solo se cuidan de que puedan lucir en la socie- senda del crimen los unos, y los otros, teniendo
dad s~s. conocimientos en distintas materias, que presentes sus creen~iM reUgiosaa y la moraliJad
todas Juntas no constituyen las necesa.rins para que aconipe.f16 á su educacion, mirarían con horror
poseer una carrera que los libre de las adversida- el suicidio que la religíon reprueba y ataco. á la
des del destino en los aciagos días que tal vez moral. Téngase presento que á los niños se les
p~edan cernirse sobro su frente; y cuyos conocí· puede guiar por el camino que se quiera, y que
m1entoe solo forman entre a,, pcrmítasenos la. fra. ];is pnsioneP, así buenas como malas que so arraise, una educacion de adorno, que aun cuando se gan en su corazon desde la infancia, le duran
la. califica ~e brillante por la sociedad, es efímera siempl'e, y por ellas logra 6 ser virtuoso 6 crimié innecesaria cuando se pierden los bienes de for- nal toda su vido.
tuna, y se necesita adquirir una posicion -con el
Otro moti,o hay tambien que ocasiona estas'
trabajo y los elementos que presta una cducncion sensibles desgracias. Todos aquellos qne se ,én
bien entendida.
·
dueñ.os de una fortuna cuantiosa, y que viven en
No es un caso poco comun la pérdida repentina la ociosidad, suelen buscar distracciones con el
do una fortuna considerable, y por ol contrario vicio, y en poco tiempo derrochan sumas coneide. con frecuencia: una perso·'
es tos sucesos so r;;p1ten
rables hasta. que se vén reducidos á la miseria y
no acost~mlirada ti la comodidad y al 6cio, cuando concluyen, por fin, lamentablemente. Pues bien:
le sobreviene este golpe, si la cducacion que ha si eus padres les hubieran apartado del camino dol
recibido no es suficiente para que pueda ejercer vicio, dándoles una carrera y acostumbrándolos á
una carrera que le asegure, aunque en menor es- vivir con el producto de sus ttegocios, quitando de
cala, su antigua indepandencia, ¿qué puede hacer? su mente toda idea de que pudieran ser poseedoAceptar un empleo modesto, si lo encuentra. Sin res de una caudalosa herencia hasta que su rcembargo, si lo hicieran oeí todos aquellos á quie- flexion los indicara el empleo que debían dar á
nes tal desgracia les sucede, no se habría perdido sus riquezas, siJ!cgaban á. poseerlas; si sus padres,
todo; pero la mayor parte, careciendo de la sufi- apartándolos así del 6cio, y quitándoles así tarociente abnega"cion y valor, sin conocer que el da- bien los medios de disipar locamente su fortuna,
fio cae sobre sus propias cabe.zas, no pueden nco- les hubieran puesto en la sonda del deber, habrían
moda~se á una vida laborio1a, y la perspectiva del hecho todo cuanto podian hacer y evitado la» tris·
trabaJo les aterra., habituados como están á lt1 tes comccucncias de otrn conducta distinta.
ociosidad, y tal vez al vicio, inseparable compaMalos y buenos siompro han &lt;le existir, pero
flero de aquella. Rehusan, pues, una vida honrosa concedamos que si se hiciera siempre lo que decuyas penalidades !lo se sienten dispuestos á eo- cimos, disminuirían los primeros y aumentarian
portat, y abraznn algunos otra vida de deshonra los segundos,
.., degradacion que al fin los )leva. 4 un infamante
(Continuará,)
,,~

l.

!ª

�6

LA ABEJA.
Fosforescencia de las liuciétnagas,

COiUPENDIO DE LOS DERECHOS

yee.fundamentales de la mayor parte de los pueblos cultos, es la. sancionada. por el artículo 50 de
Y OBLIGACIONES
la Consti tucion, que · no solamen te estableci6 la
'•
DEL
rc~la general sino qUJl, con la mira de asegurar
HOMBRE Y DEL CIUDADANO. la mdependencia. recíproca de los tres poderes 6
"
más b~en de las tres partes del supremo poder 'es·
tab1eci6 que, !'nunca podrán reunirse dos 6 'más
de es~os p'ilderes ~n u?a persona 6 corporacion, ni
SEGUNDA PARTE.
depositarse el leg1slat1vo en un individuo." (Art.
50, Const.).
Derec~os YObligaciones del Ciudadano. 9.. ¿La observancia. de la Constitucion en esta
materia es susceptible de dispensa 6 suspension en
SECCION TERCBRA,
algun caso?
·
1
Si para contestar esta pregunta no hubiéramos
de consultar más que la historia del país á con·
',
(CONTINl7.1..)
tar de~de la Constitucion de 1857, la r;apuesta
?º
se~1a dudosa. Con frecue:ncia fas agitaciones
&lt;l fúndase esta restriccion en la absoluta. necesia q~e hay ~e reprimir un deseo que con fre- mtestmaa 6 la necesidad de atender oportuna y
cuencia .será mmoderaJo, de aspirar á ser en la eficazmente á la defensa de 11\ soberanía nacional
Fe1'lra.c1on una entidad soberana é independiente han_ obligado al Congreso á investir de faculta~
que, ~m contar con ilementos bastantes ara des más 6 méoos amplias 6 limitadas al ejecutivo.
cumplir cv~ 1.as obligaciones que ese c~ráctc/im- ~tras vece.e, e~ des.e~ de repri~ir enérgicamente
por.r, no h1c~era más que debilitar y enervar las ciertos delitos, facilitando la mstruccion do los
;ucrzas de un Estado existente ya, y que hubiera procesos y asegurando oportu~idad del castigo~
t3ned1tobel problema~ para muchos de ellos bien ár- ha h~cho q?e las autondades pohticas 6 militarea
sean investidas de funciones judiciales, y que de
&lt; uo, e astarse á stmismos.
esta suert• se vean perturbadas y confundidas
7. Circunstancia dignl\ &lt;re obscrvaeion es
seg-un parece, las islas adyacentes do ambo's mque, de un modo lamentable las 6rbitas legahis de
l~s tres poderes; esa eituacion ha sido casi
perter.ecen
. • noa.res,
; d · excJuairnm&lt;mte á. la. F ederac1on
to. siempre. el resultado de una necesidad iqeludible
n.e~ o m e1 carácter rle Estados ni el d' t . .
tonos.
,
e ern- h.a estado justificada por las circunatancias, h~
sido reclamada por la suprema de las exigencias
Puede funaaree cata afüma&lt;iion en
I
49 le 1 C · .
que e art. q.ue puede tener un pueblo: conservar sus i".lstitun:c:onaf lo o;st1tuc1oln establee? que el territorio c~ones y ~efender su autonomía; p()rv no es ni ha
F d . orman as partes integrantes de la sido constitucional.
re}e;;d:c~~~laeq~~ys:;c~~:sEqauteadoa (art. 43é), y las
L~s fa~ultades omnímodas, la investidura de
'd d
' como se v están f~nc1onesJ11diciales á los ajentes del poder Ejecuconsi era as como pal'tcs del territ .
, d
y distintas de loa Estado!!
or10 separa ae tivo,. podr~n encontrar muy legítima. defensa en
cia, corresponden á I F,dy 'l~e, en. consecuen- consideraciones muy atendibles· pero no deducid?s
-~
.,
a e erac1on !lll tener un de la Constitucion.
'
caractor pohtico bien determinado,
La
divi~ion.
de
loe
poder~s
y
la prohibicion &lt;le
· d~l artículo constitucional
·
r L!Ji ~o daoci_on
se que sean e¡erc1.dos dos 6 más de ellos por unn perp ;,3ta a seme3ante mterpretaoion que por lo de sona 6 corporacion, no son susceptibles de dispensa
m,1s,I está en pu~n.a.con los anteccdent;á bi&amp;t6ricos6 suspe.ne~on, ni de una manera general y absolucon a ª.ctual d1vis10n territorial y hasta con el ta, m limitada 6 especial.
texto mismo de la Constitucion ' ,
·
artículos de ¡
.
, que en diversos
10. Sin embargo, la regla general establecida
]'
a eeccion segunda, título se undo por el. art. 50 de la Constitucíon tiene ciertas
~ ict que .loa Estados conservarán loe límit!s qu; eeoepc1ones que ella misma detalla, y de lae cua,tn ea teman salvo los modifioaciones quo la mis·
l~s. tendr-emos ocasion de ocuparnos mád tarde,
ma le! fundamental cstableci6. Ahora. bien en hm1tándonos por ahora á. su somera indicacion
nntcrio;es épocat1, las islas adyacontes de a~bos
El poder legi~lat~vo, ~or ejemplo, tiene en v.irmares ormaban parte de J¡a Estados Jitorale1 y
tud de la Const1t~cio~ .ciertas funciones judiciales
~01~0 ~obr~ .est~ no se introdujo novedad alg~na tratándoee de los rndmduoe que disfrutan del • _
1
·n a onstitu.c1on, continuaron formando arte to fuero constitucional.
ª
de s~s respectivos Estados, sujetas á su ad!inis- EJ poder Ejec~tivo puede por su parto legislar
tracion Y leyes locales.
en ciertas materias, como para la habilita.cien de
puerto~, establecimie~to de aduanas marítimas y
fronterizas, y para designar su abdicncion.
~olamente el poder judicial no tiene más atri. 8. El Sup~cm~ ~oder do la Federacion se di· buciones que la.11 que á su carácter corresponden
vide para su CJcrc1cio c-n legislativo . t'
judicial (art. 50, Oonst.).
, eJecu ivo y El legislativo y el ejecutivo, más allá de la. 6rbit~
natural de sus funciones, no tienen más que las
La teoría de la division do los poderes ad .t' d enumeradas expresamente en la Constitueion.
por todos los publioistaei y reconocida por ~s \:.
· ( Oo11tinuará.)

!ª

v.

7

LA ABEJA.
1

sucediendo lo mismo cuan.do se hace la operacion
con las luciérnagas intactas.
1 M. Mattencci, al analizar el gas oxígeno en que
Todo el mundo conoce esos pequeño, insectos había sido puesta la. materia. fosforescente durante
que aparecen sobre la yerba. en el verano poco algun tiempo, advirti6 un cambio en la naturále·
tiempo despues de ponerse el sol, y que vulgar- za del gas, que consistía en una absorcion de oxímente se llaman luciérnagas á causa de su fosfo· geno y una produccion do ácido· carb6nico, sucerescencia. La luciérnaga, simple objeto hoy día\-diendo lo mismo en el am, atmosférico.
de la curiosidad de los niños, ha tenido un lugar
Las luciérnagas 6 la materia fosforescente quo
marcado, como todos los seres singulares, en la. ee extrae de los puntos gaseosos, que no contie- .
mitología. de la edad media.. Ese insecto figurabll. ne oxígeno, solo brillan poco tiempo, pues si ,ie
en otro tiempo con los fuegos fatuos y las almas . opera. con precaucion se advierte que la. fosforesdel otro mundo; de modo que, cuando el viajero le\ cen~ia éesa al cabo de algunós minutos. M. Matencontraba por la noche en 1u tránsito metido en · tencci hizo la experiencia con el hidr6geno puro
los matorrales y en las orillas del camino, eolia\ en el que meti6 varias luciérnagas durante vointire.zar devotamente por las almas en pena.. 1'l~go cuatro horas; teniendo por resultado el que la
que perdi6 la luciérnaga su carácter simb6lico, fosforescencia solo persisti6 algunos instantes, de
ocup6 diferentes veces la atencion de los físicos y modo que hecho el análisis se vi6 que la naturanaturalistas, distinguiéndose entre ellos M. Ma.t- leza. y el volúmen del gas no babia variado sensitenc3i que public6 nrias observaciones interesan- blemente.
tes sobre este insecto.
.
Esas diferentes experiencias nos hacen ver claEn la vasta gerarquía. de los diferentes eém ramente la rratura.leza del fenómeno, que produce •
clasific~dos por los naturalistas, la luciérnaga for· la fosforescencia. en la luciérnaga, debida á una
ma el tipo de un grupo de insectos análogo~, que verdadera. conbinncion entre el oxígeno y el aire,
foi:ma.n un género del 6rden de los co1e6pteres, y cierta cantidad de carbono contenido en esa maba,o el nombre de Lampiros; pues éstos, entre teria amarillenta que contienen los últimos segotros ca:acteres comunes de organizacion, tienen mentes del insecto; explicándc,se por este medio
l~ propiedad de lucir como las luciérnagas: todos por qué las luciérnagas no despiden luz en los
tienen el ~bd6men muy blando y compuesto de espacios gas.cosos sino oxígeno, y c6mo en loe otro!
muc~os a.mllot!!, que' forman otros tantos plieguee absorven ese gas desarrollando el ácido carb6nillo..
t«rmmados lateralmente en ángulos agudos, ha- Resulta, pues, que hay allí una combustion lenta,
llándos~ colocado el 6rgano luminoso en los últi- parecida á fa de la madera en putrefaccion, á la
moa. am11os.
.
del algodon·que tiene grasa, á la de,1 csrbon diviSi se coge una luciérnaga. y se coloca vuelta dido, etc. A la vérdad, esa combustion no está
sob_rc una mesa para. obs~rvarla mejor, se advierte acompaiiada dc:,1 des1.1rrollo de calor que caractea~ mstante que solo despide la. luz por intermiten- riza. Ja11 combustiones ordinarias; pero la combina·
cia! algu~as veces se apaga enteramente, y en se- cion se opera entre dos masas tan pequefias que.
guida brilla de nuevo. Algunos naturalistas ha· el desarrollo de calor si existe puede muy bien
b'1an crei'do, segun esa obs.ervacion, que- la emision ser tan solo parcial; puee
'
' duda. que tamno hay
do. la luz estaba. eubord~nada á la voluntad del bien se ven otros cambios químicos en los que se
ammal; pero esta conclus1on es err6nea como va- efectúan la emision de la. luz sin aumento sensible
moa. á ver. -1~ fopforeseencia de los segmentos de calor. Admitimos, pues, y convenimoa con M.
lummosos contm.úa en efecto aun deepues de se- Mattencci que la fosforescencia. de la luciérnaga
parados. del ammal; pues aplastando. 6 chafando se produce por la combinacion del oxígeno con el
una luciérnaga se ven d~sarrolla~ee diferentes ra- carbono contenido en la materia amarillenta que
yoa de !u~ en una. materia amarillenta contenida contienen sus últimos anillos.
en lo~ ult1~os amllo~, ~ esa lu~ dur~ má~ 6 méPero cómo se produce esa combustion..en el innos t1emp.o, por consiguiente 1.a mtegndad y la vi- secto cuando está vivo ,Y c6mo se establece el cond~ del animal no son ~ecesanos para la produc- tacto nece&amp;ario para que haya cQmbinacion, entre
cion de l.a fosfores~enc1a: .
.
el aire y la materia que aquel hace fosforescente?
~sa. circunstanc1.a faci~ita el estudio y la obserCuando se examina con el microscopio la navac1~n de la materia lummosa separada del cuerpo turaleza. del 6rgano luminoso despues de haberle
d~l msecto, Y el po.der exponerla. á diversas ac- despojado de las membra.n;e, ee ve una materia
c1ones para. determmar las propiedades; de modo granularía de color amarillo en medio de la cual
qu~, som~tiendo á la misma observacion de la roa.· aparecen varios grupos de gi6bulos rojos y numo·
tena luminosa contenida en el animal vivo é in- rosas ramificaciones y diversos tubos vacio1 cuyo
tacto, se ~uede llegar á conocer exactamente por aspecto es parecido al de la fibra. muscular; ~iendo
paracion la naturaleza del fen6meno produ- de advertir de esa materia. granularia es do donde
ci ~ié
,
sale la luz, como puede verse observándola por la
. aqu1 1os resu 1.ta.dos obtenidos por M. \!at- noche.
.
ten,i°i su doble sistema de observaciones.
Esa materia, en el insecto vivo está contenido.
ª uzí que despide la materia fosforescente en entre las dos membranas ventral y dorsal las que
e.1 gas ox geho P?ro, separada del insecto, es más son trasparente11 y cubierta de pelo· y l~ últillla
viva que en el aire y brilla mucho más tiempo, tiene, además, sobre su superfioie int;rna., gran nl
¡

l

¡

º?f

t

•

�8

LA ABEJA.

mero de tubos 6 traqueas que penetran en la materia fosforescente, y es precisamente por medio
de esas traqueas por donde el oxígeno del aire se
encuentra. en contacto coIJ'"la sustancia carburada,
cuya combustion produce la luz-. Por otra parte,
los numerosos glóbulos sanguíneos que están distribuidos en medio de esa sustancia, prueban que
los segmentos que la contienen son el centro de
un órgano particular do secrecion. Bajo este punto de vista meteco llamar la atencion de loe naturalietas una vejiguita roja, ob~érvada por primera
vez por M. Mat.tencci. La materia granularill.
amarillenta, producto de esa secrecion, está renovada incesantemente y. conservada en sus propiedades por la operacion de nutricion que se opera
igualmente en todas las partes de los cuerpos vivos.

USO DEL ALCANFOR EN LAS TOSES
NERVIOSAS.

El doctor Alquié prevenido contra el alcanfor
por el a!:mao que hacen lo.s personas no médicas,
no recurrió á este medicamento sino despuos de
haber agotado sin ningun resultado la mayor parte de los medios aconsejados contra. la tos nerviosa. La primera persona que le proporcionó ocasion de observar la influencia pronta y radiral de
la administracio11 de los granos de alcanfor fué
una seílorita jóven y sumamente nerviosa que ha··
cía una. semana sufria una tos pertinaz, seca, que
p10vocaba vivos dolores de pecho y que la había
producido bastante postra.cien. El autor aconsej6
•. ! •
• 1
diez granos de alcanfor: por la mañana. la tos ha·
' 1' V
•
bia
desaparecido: diez granos más completaron la
iM.I .A.NGELXTO!
curacion. Semejante resultado sorprendió más
bien que convenció al· doctor Alquié respecto á la
Aunque soy tan desgr~ciado
virtud real· del medicamento empleado. A poco
Y ea tari negro mi destino,
tiempo fué llamado para. asistir á una sellora ataYo tengo un ángel divino
·cad'a de una violenta congestion celebra! y unn
Que vela síempre á mi lado.
tos fuertísimn á consecuencia de un enfrilimonto.
El ahuyenta. mis enojos,
t,'
Una sangría copi;:sa, sinapismos en l9s piés,. un
No siento penas ni agravios
vejigatorio en un Lrazo disiparon rápidamente los
Al SODl'eir de SUB labios
síntomas cefálicos, pero permanecieron los golpes
Y al fulgurar de sus ojos•
de tos y la perturba.cion en la reepiracion. La tos
De ensueiios eB dulce nido
seca, pertinaz, doloro11a y éon un poco de fiebre.
Y de mis penas un puerto;
El doctor Alquié ordenó pedacitos de alcanfor coCuando despiota, despierto,
mo en la enferma anterior: ni dia siguiente so haY cuando duerme; dormido.
bía disipado la. tos y no se reprodujo.
Venid á amarlo conmigo:
No multiplicaremos los ejemplos, pues que de
Si sonríe, es una aurora-,
!os dos casos observados por el doctor Alquié reY es un dolor cuando llora:
sulta que el alcanfor disipa rápidamente, no solo
Soy su abrigo y ee mi abrigo.
las simples toses nerviosas, sino tambien las toses
Entre car.cía y caricia
dolorosa~ con un poco ó nada de polvo, produciMi alma en sus labios 'derramo:
das por una irritacion catarral do loe bronquios
¡ei vieras cuánto le amo!
,.
sin
leeion apreciable por la auscultacion del tegiSupieras Jo que es delicia.
do
pulmonar.
El alcanfor no produce ningun efecDe mi cielo es lumbre clara,
to
cuando
la
tos
siendo se«Ja se vuelve húmedo, con
De mi flor púdico broche:
esputos
espesos
amarillentos,
ni en los casos en que
¡Alborada de mi noche,
hay
lesiones
materiales
del
pulmon.
Fuguitiva, dulce, rara!
La. administracion del alce.nfor es sumamente
Sal á contemplarlo, luna,
sencilla. Se aplasta un pedacito do dicha sustan·
Dalo tu nombre galana,
cia y !e tragan lo~ partículas con muchas horns
Símbolo que ser se afana
1 .,
de intervalo.
Do placer y de fortuna.
&amp;!·
Hemos tenido ocasion de comprobar una vez los
Máxbnas Morales.
buenos resultados del alcanfor tomado del modo
que indica el doctor AlquiJ y efectivamente el re-La vida del avaro es una comedia en que so- sultado ha sido la dcsnparicion de la tos.
,
lo se aplaude la escena quo la termina.
-La pobreza carece de muchas cosas y la avaricia de todas. .
.,
El tener dinero es Gloria,
-No olvides nunca loe beneficios que recibes;
.Purgatorio el no tenerlo,
pero olvida pronta.mente los que haces.
Comer pan ajeno, Limbo,
-La calumnia· se extiende como la mancha de
Y tener deudas, Infierno.
aceite, que mientras más esfuerzos so hacen para
quitarla, más se conoce la señal.
Editor, J. M. Aguilar Ortiz.
-No hay gentes más vacías que las que están
llenas de sí mismas.
·
-Los Ínás justos resentimientos deben sedar
, Tip. ele F. Mon•alve,

-

•

...

I

.

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r

,, ,¡

.

~nte ol Drrepentimiento,

PERl'Wf\74 ~'ÓMltRO 81 ,

1'

�</text>
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              <text>Cultura de México</text>
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              <text>Publicación bisemanal dirigida a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>Aguilar Ortiz, JM, (José María)</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Cuentos de duendes y aparecidos</name>
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      <name>Educación</name>
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      <name>Fábulas</name>
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      <name>Nociones de física extractadas de las obras de B. Boutet de Monvel y A. Ganot</name>
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      <name>Usos del Alcanfor en las toses nerviosas</name>
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