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                  <text>NU}IERO 8.

Ml!:XICÓ.-JULTO 28 DE 1875.

TOMO U.

.r:------: :_ _ _::::::_-_-:r _--_-_-.:.-:..-:...-:..-::..-_-·-_ ....------~
--=---------.-.---:=====--.-----

LA.

EL DUELO.
(E P I S O O I O}S E

a ·u N

O O)

(CONCLUYE.)

-En mi ropilla traigo su carta avisándome de esto.

-Es posible!
-Te la enseñaré.
-Sí, Ia· veremos, p~ro no aquí; el ruido
del combate puede atraer hácia nosotros á
los guardias del rey. Señores, alejémonos
&lt;le este sitio, hay un caballo para cuatro, y
como no podemos ir en él todos, marcharemos á pié.
- Aceptado, dijeron todos.
Y abandonando el baron el caballo que
montaba, se dirijieron todos cuatro á SaintOloud, p·oco distante del sitio de la refriega.

III.

la misma mujer, y &lt;lespues de comparar las
letras, le díó lectura en alta voz.
Los cuatro caballeros se miraron con
asombro, prorrtünpiendo al fin tn una rui&lt;l.osa carcajada.
-Lo qne me admira, dijo 1!1 elipe dirijiéndose 'á su hermano, es que, si tú fuiste el
que esta tarde pasó por la tal.Jer1rn, del ''Dios
Júpiter, no me hubieras reconocido.
-Confieso que apénas volví el rostro,
contestó Luis; ·mis amigos fueron los qne
miraron hácia adentro.
-Cenemos alegremente, dijo el baron, y
á la media noche pondremos en claro este
misterio, desenmascarando ·á esa Albertina:
¿quereis?
·
-Sea, contestaron todos.

***

Dejemos á nuestros cuatro personajes
cenM alegrementa y despues aclarar quién
era Albertina; nosotros ya lo sabemos, y
nuestros lectores tambien: ¿será. preciso aplicar un ca1ificati vo á una mujer de aqnella
calidad?
....................................... ................ .
. ....................... ...................... .. ........ ..
A la orilla del camino de Saint-Cloud,
.con una noche oscura qúe no se distinguía
á cuatro pasos d0 distancia miéntras más
avanzaba la hora, lloviendo, y heridos gravemeute dos hombres se quejaba.u con ayes
lastimer¿s, sin poderse prestar uno al otro
ningun auxilio, porque no se los permitía
su situacion análoga y desgraciada.
¡Y toclo por quéY
Por una. mujer infame y caprichosa, indigna de representar en ·1a tierra á la mujer; á la mnjer, símbolo ele la plegal'ia; paño
con el que se enjugan 1westras. Iágrimas.
Y aquellos hombres acaso tenian séres
parte un acto de vio.l_encia, íá á hacerme que los amasen, ¡y qné iba á sor do ellos si
robar esta noche, fiDJtemlo que es nn aman- sucumbian á consecuencia de sus heridas?
te quien me lleva.
Defiéndeme:
puerlo decirte más
¡Oh! me dirán, eran las costumbres de
por. aq:iella época.
.
no
ahora......
é
O) o· l'
Tu amanto
¡De aquella pocaa 3a a; ya 11 egaremos
á nuestros dias, para probarles á nuestros
A.lbertina."
lectores que aun hay .locos quo dén su vida
Despues de la lectura.de esta carta, Fe- por una ...... Albertina.
VIOTOR,
lipe sacó de su ropilla la que á él le dirijiera

Eran las ocho y media de la noche, en el
momento en que nuestros cuatro personajes
entraban en la taberna d&lt;!l ''Gran Snltan."
Pidieron botellas de vino, y se encerraron
con llave en la pieza que ocupaban.
-Vamos, explícate, dijo Felipe á su hern1ano.
-Es muy sencillo, replicó éste: hace seis
meses que tengo relaciones amorosas con
Albertina, y ayer, prevenido por uoa carta
suya, he venido al camino de Saint-Oloud
para estorbar el paso á sus raptores, que sé·
gun me indicaba. ella, eran hechuras de su
tutor que no quiere que se case conmigo.
-Venga esa carta.
-Aquí está.
Felipe abrió la carta y leyó en voz alta,
lo que sigue:
"Luis:
Mi tutor, receloso de tí, y temiendo de tu

'

�LA ABEJA.
LA EDUOAOION.

' Inculcad en vuestros hijos desde pequeños el

amor á la virtud; instruidles en las máximas salLos padres que sacan á s h'' d 1
i vadora.s del cris_tianismo; sembrad en su corazon
gios cuando casi nada han us
e osd cole: ! la scm1lla del bien, y no tardareis en recojer excecomprender tampoco lo que I po 1 o~ apren er m ¡lentes frutos. De lo contrario nado. conseguireis.
zon á su corta edad mereccnºªt cnsb~naron, en ra-1 Al niño que desde pequeño se le deja abando,
am 1cn nuestra re- nado á sus propios
· ·rns t'1~1 t os, como estos generalprobicion por su conducta.
EBtos mismos adres haciend .
. . mente son malofl, á medida que BU edad avanza,
tanto más loable c~anto 'que en é¡° u~ :acrifici~ crece en su pecho el gérmen del mal que no se ha
porvenir de Bus hiios deberian pas se ián eredsal e c~mbatido desde un principio con la semilla del
. .,
ar m s a e on. bien.
.
te en su educac1on, enseflándoles un oficio con el
S 1.
t.
.
.
que pudieran vivir honradamente
't .
,
en eJante ,1 un campo sm cultivo que en vez
muchos males que con frecu"n . , y ev1 _arian as1 do producir buenos frutos, por falta de aquel solo
, c1a se repiten.
dá verbas m Jéfi
1 '!i
·
1·
.J
•
• a . cas; e m o necesita que se cu t1P oseyendo un oficio no temerian tanto el .
1
bajo viéndole algo productivo é ind
t tia- ve su magmac10n desde la cuna, y despues, desabrigari&amp; la sociedad ménos criminal!;:: ien e Y arrolladas sus facultades en el bien, s~ arraiga essu seno. te e~ su coraion y echa profundas ra1ces.
V.
Si_ no se hac~ así desde luego, cuando se quiere
La educacion moral
r.
acudir ~ remediar el mal, no ea tiempo, y no obsla que ménos influ e y r~ ig1fªª no es tampoco tante, s1 se remediara cual se debia, quiz4 se conLa clase 'ornale~a en es acaso de¡~ sociedad. siguiern rl multado apetecido; pero se quiero evile sufrir n;cesita el aq~e
advers1d~des sue- tar de un modo con el que nada so logra. Los goltriunfar 'del mal en I p dY_ e ?ua cr,eencias pi&gt;rn pes no persuauen tí nadie para variar de conducta
os 1as aciagos
y
l
t
1
·
~o basta el amor al traba· ue.
.
, · genera me~ e este es e correctivo que so emplea
0
go, una de las más bellas v}t 'd;. es, s~n embar- por la. clase Jornalera, y aun por la que no lo es.
seer: el traboio fa.Ita á veces u vS tque ebe po¿Cuáles son los resultados de esta errada con.
., .
, Yen onces es nece- ducta?
sar10 constancia, es necesario fé, son necesarios
Ver.
J
.
en fin los
T
d
,
,irnos os.
' .auxi iares e nuestra divina religion pa·
VI.
r~ combatir_ la adversi~ad y todos los males que
Por regla general los mayores criminales salen
vienen reum~os á cermrse sobre la frente de los
de
la clase pobre. Hay muchas excepciones pero
séres desgraciados. La resignacion, esa virtud que
lo
repetimos,
faltando estas, hablamos en g;neral'.
consuela al que la posee, esa virtud hija de
Empezando
por el robo concluyen muchos de
a fe y de la esperanza, ayuda poderosamente á
esos
sércs
desgraciados
por el asesinato, por los
soportar todas las desgracias que puedan sucemayores horrores.
demos.
nos acaban _su .carrera en un presidio, perseLaáeducacion moral y religiosa está encomendada las madres.
guidos por el grito de su conciencia y otros la conl Nadíe mejor 9ue ellas sabe inspirar á los niños cluyen en un afrentoso patíbulo.
Se ven tambicn en esta clase de la sociedad críe r,,ª11:ºr á. las virtudes . é inculcarles las divinas
m xima~ .d~l cristianismo: nadie mejor que ellas menes horribles_, cuyo relato se niega á trazar la
p)uma. Horr?r_iz~ en ef:cto, oír hablar de parricipu~de dmg1rloe por )a recta senda del bien
guiar por este hermoso ean1ino sus primeras pis!. ?1os, de frat:1c1d1os, de infanticidios, de asesinatos
das. Esta tarea no está encomendada al profesor: infames meditados cruel y friamente.
¿Qué impresion produce en el ánimo la relocion
el profesor habla al entendimiento· la madre h
bla al corazon.
'
•
a- de un asesinato cometido por un hijo contra. su
Por desgracia no- todas las madres eompr~nden' padre 6 por un hermano contra su hermano? ¿Qué
palabras bastarán á expresar el horror que esto
sus sagrados deberes y muchas t I
las suyas no se los e~scfiaron,,,
a vez porque produce?
Estos actos que, por fortuna son poco frecuen..Muchas madres descuidan la educacion de sus
tes,
nos hacen remgar á veces de nuestra sociedad
h1Jo8 hasta el punto ge hacerlos insufrib)ep
y
llegamos.
á creer cuando se veriffoan que vivimo~
á sus mismas familias. Comprenden el dafio 'cuªa:~
entre
salvaJes.
do ya está hecho, y quieren remediarlo pero
Y ¿cnál es el motivo de estos horrores?
¡es tarde!
.
'
·· ·· ..
La
mala educacion.
·
Tratan de evitar el mal que ellas mismas han
Aquel
que
recibe
una
educacion
que además
acarreaJo, Y¿c6mo lo evitan?
de asegurarle hasta cierto punto la subsistenci:i le
· Del peor modo posible. .
ºrrrigen dutamento aquellas faltas que ven en haga conocer~ fah moral·a y. la roligi,:,n·' aquel que
sus IJOS con la 16jica de los golpes, y ellos en d?ª de pequei10 :i.ya o1 o mceaanterncnte &lt;lo los laenmendarse, con este medio persevera~ en biosd~ su madre 6 ;le.la persona que haya estado á
su cuidado, las m,mmas del E,·angelio· aquel
' muy ma~
que
haya crem'do enme d"10 del bien; 6 ha de ser
Lo repetimos: lc,s malos instintos ee e .
desd J
·
orr1gen lo 6 ha d~ estar muy desesperado para retroceder
e ha cunf, pero con dureza: la persuasfon haen el cammo por donde guiaron sus· primeros pasos.
ce mue a m~s fuerza que los golpo1:1.
"'

&lt;CoNTrnu..1..¡

a·

;ª¡tªª

fªºt?

y

',,

:t_~~f.

[Continuará.]

Con mucho gusto oyó la relacion el Sr. Melinger; jamás había tenido un dependiente
DÉ DUENDES Y APARECIDOS. igualensuescritorio;jamásseechóunbríndis á la salud suya y de su hija al ruido ,te
trompetas y tambores.
·
EL MANTO VERDE DE VENECIA.
-Hoy le darás dos vasos de vino, dijo á
Cristina) cuando se retiró Stipps, pues ciertamente algo le habrá costado el hacernos tal
HISTORIA VERDADERA,
honor, y toda la vecindaa estará aturdida al
{CONTINUA.)
saber que eran los dependientes de mi casa
-¿Y cómo conciliar eso, replicó su padre) los que estaban tratándose como príncipes.
con tantos y tan extensos conocimientos como A la hora de comer) Wilm~en estuvo este
tiene? Escribe como Stirling, y en materias día ménos distraído: pero. con todo, no resde comercio puede apostárselas á cualquiera. pondió siempre á las preguntas del viejo, en
Estoy muy contento con él, aunque á decir tanto que Cristina no abrió siquiera una vez
verdad; las manchas de vino me incomodan los labios; m~s sin poderlo remediar, sus ojos
mucho. Creo 4ue seria mejor pagarle su ma- se encontraban á menudo con los del jóven
nutencion; por otra parte: su con versacion extranjero. El Sr. :Melinger le dió las gracias
no es de las más interesantes; y me acuerdo por el bríndis de la noche anterior, y Wilmsen
que he tenido que pt'eguntarle dos veces án- trató·de disculparse por haberse tomado la lites que respondiese á la pregunta que le hice bertad de proponerlos.-El pequeño convite
aeerca del cambio corriente en Bas1léa, tanto que he dado con el fin de adquirir la amistad
es lo que escasea sus palabras.
de mis compañeros, que tienen la dicha de
-El se corregirá con el tiempo) padre, estar sirviendo á vd., no se convirtió en fiescontestó Cristina, que no podía adivinar la ta general y en puro regocijo hasta que nos
causa del embarazo de Wilmsen cuando dejó pusimos en pié con el vaso en mano para pecaer el tenedor. y manchó el mantel. El con dir á la Providencia que no~ habfa. reumdo
su distraccion pagaba el más tiemo homena- allí, todo género de dichas para nuestra jóven
ge á Cristina, que estaba mirándole con la señorita, y para v&lt;l. mismo. Satisfecho en
mayor atencion cuando su padre principió á extremo se mostraba con estas cosas el Sr.
hablar de Basiléa y del cambio corriente. Un Melinger, y no pudo contenerse hasta llenar
sentimiento que jamás había experimentado con su propia mano por tercera vez, el vaso
ella hasta entónces, se apoderó de su inocen- del jóven orador. Tambien deseó Cristina
te corazon; quería reírse y llorará un mismo mostrarse agradecida por haberse acordado
tiempo. Habló á su padre en términos favo- de ella en el convite; perc le faltó la fuerza
rables, y tuvo la saL1sfa:cciou. de gozar de su para abrir sus hermosos lábios; estaba tan
primer triunfo sobre 41. El bello jóven de- aturdida) que se figuraba hacia un papel rivendiente, había estado ~tts_ at~nto. á ella que dículo,, y miéntras batalla~a consigo misma,
a su padre, y esto no deJo de hsonJear su va- se paso el momento de decir alguna cosa linidad, y producir una tierna aficion en favor sonjera al jóven extranjero; cuando quiso redel extrai:ijero, á quien todo demostraba que parar ~u fal~_a, ya era_-demasiado tarde. ¿Qué
no le era mdeferente.
·
pensaria Wilmsen? 81 es que ella no se equiPor la noché Wilmsen rehusó cortesmente vocaba, 61 la había dirigido una mirada como
concurrir á la cena que el Sr. Melinger dis- esperando alguna cosa de su parte, y no obspuso se le sirviese. por cuanto había convi- tanLe se mantuvo silenciosa: lo cierto es que
dado á cenar en la fonda principal de la ciu- tocb el dia se lo echó en cara á sí misma.
dad) á todos los dependientes de la casa. Al Por la noche, la misma cena frugal de pan
dia siguient~ Stipps contó á su amo todas las y manteca servida poi'. la atenta Rosa permenudencias del convite, en el cual se sir- maneció intacta, porque Wilmsen cenó ~uera
vieron los· manjares más~ delicados. A los y así continuó muchas nocfües.
postres propuso Wilmsen tres bríndis, el pri- Una tarde presentóse· á la puerta del Sr.
mero á la salud del Sr. M:elinger, el segundo Melinger un correo extraordinario de Veneá la de ~a Srita. Melinger, y el tercero,. a la cia con la sigui.ente. carta del viejo S_ponseri:
prosP.er1dad de la casa; los cuales se beb1~ron «Estoy muy mqmeto. Ayer recib1 _su caral rmdo de trompetas y tambores. Los vmos ta de vd., por la cual vengo en conocimiento
más costosos, partict~larmente el champaña~ ~e que aun . no ha llegado mi hijo. Anoche
rodar~n en abundancia por la mesa; pero as1 soñé que m1 Anselmo, embozado en su capa
que dieron las diez, Wil_msen se le_vantó dis- verde que solía llevar aquí_, se me presentaba
culpándose con que tema que retirarse por como s1 fuera un aparecido, y me decía al
no causar ninguna incomodidad á la familia de oido:-Padre, estoy ·muerto; pero he entregasu amo. Los &lt;lemas permanecieron bebiendo do la carta de vd. al Sr. Melinger, y ahí pon
hasta muy ~a!de, pues el fondista tenia ór- go el recibo encima de la mesa. Me ha enterden de summ1strarles todo cuanto deseasen, rado decentemente) y déle vd. la-s gracias por
con lo c1:_al el buen viejo Tobías sacó la tripa los tiltimos honores hechos Ipis ~espoJos.
de mal ano.
(Continuara.)
CUENTOS

:

l~ª

I~·

3

LA ABEJA.

.
'

ª·

�LA ABEJA.

LA ABEJA.

APUNTES ESTADISTICOS.

,.

El hombre es cosmopolita. y existe en todas las
temperaturas y climas. Se valúa en mil.millones el número de habitantas en la tierra.
Se encu~ntran tres generaciones por siglo, supo·
niendo 6. ca&lt;la una de 33 años, desde el principio
del mundo hasta. a.hora ha habido 175 geuoracionefl, y 55 desde la era vulgar.
Para un espacio de terreno igual, en que exista
un hombre en Si!&gt;erin; existen 3 en Noruega, 14
en Suecia, 36 en_ Turquía, 52 en Polonia, 63 en
España, 99 en Irlan&lt;la, 114 en Suiza, 127 en Alemania, 152 en la Italia septentrional, 192 en la
Italia meri~ionnl, 22! en Holancla, 1,103 en
Malta.
.
Se !tablan 3,064 lengur.s sobre la tierra, á saber: 587 en Europa, 9H7 en Asia, 276 en Africa,
y 1,264 en América. Les hombres profesan más
&lt;le 1,000 sectas 6 religiones.
El número de hombres y mujeres es casi igual:
ea verdad que sobn, '10 niños nacen 21 varcnes;
pero tambien guarda la misma proporcion la mortalidad de la niilez.
La cuarta parte de los ha bitantcfl del globo vive en las grandes poblaciones.
La vida media .ool hombre es de unos 33 años.
De las personas que nacen, la cuarta parte muere
ántes de los 7 años y h mitatl ántcs de los 17:
de modc, que la mitad de las perGon!ls que sobreviven á esta época., gozan de una dicha rehusada
á }a mitad del género humano.
Sobr1J 10,000 hombres suelen lleg~r uno á los
100 afios. Sobre 100 solo hay 6 qne lleguen ñ.
66; por cada 500 ll&lt;'ga uno á 80.
Contando sobre la tierra mil millones de habitantes -mueren cada aíio 33.333,333 poco más 6
ménos; cada dia 91,324, cado. hora 3,880 cada
minuto 63, y cada segundo 1: esta pérdid~ es~á
compensada con los. nacimientos, cuyo número sobrepuja en un vigésimo al de las muertes.
El menor grado de Yitalidatl es do 1 por 60.
Los cnsados viven más tiempo que le,s solteros.
Lo¡ que tienen una vidn activa y sobria viv&lt;;n
mucho tiempo.
Los hombres de elevada estatur:i suelen vivir
más que los pequeños.
L'ls mujeres mueren más que los hombres l1asta los 60 afloe pasa.do este tiempo Úcncn más probabilidadee do vida. .
El número de matrimonios c·s en relacion al de
los habitantes de un país como 27 5 á 1 .000.
El maycr número de nacimiel\to~ se verifica en
el mes noveno despucs del equinoccio 6 del otoño,
es docir, Diciembre y Junio. Los que Meen en
la primavera se h.accn más fuertes y más sanos.
Los partos son más frecuentes de noche que de
dia en la rolacion de 5 á 3.
Mueren mayor número de personas dnrantc la
noche que dutantc el día, en la rclacion de diez
á seis.
En toda poblacion puede evaluarse la cuarta
parte de los hombres on estado de llevar las armas
y soportar el•trabnj&lt;&gt; de la guerra.

---------

·-------····-·-----====-· -~echado en la Cáma.ta. Je su 0rígen, ántes de
UN REMEDIO CONTRA LA IRA.

En una aldea de Alemania. vivía en otros tiempos un matrimonio que no se queria mal pero que ·
siempre estaba en guerra. abierta. A la primera
palabra. un poco agria, venia una contestacion
peor, . Juego una injuria y tras de la injuria los
porrazos. El marido decía{¡, la mujer:-Es'l. sopa está sosa, y hace veinte dias que te lo oRtoy diciendo.
L&amp; mujer responde:-Para mí tiene bastante
sal.
El marido encolerizado exclama:-¿Es así como
la mujer debe re5ponder á su marido? ¿Tengo yo
que conformarme con tu gusto?
La mujer añade:-Allí tienes el bote de la snl;
y otra vez hazte tú mismo la sopa.
El mar¡uo fuera de sí coje el plato y lo tira al
suelo, y ent6nces l:i. mujer, sin poder contenerse,
grita, se incomoda y dirige á su marido toda especie de palabras duma de oir:-¡Ah! ¡Ah! dice
el marido, veo que hay que tomar la. tr:i.nca y tlarto un poco en bs costillas.
La mujer desconsolada se va á. buscar nl cura
para pedirle su ayuda y sus ci:&gt;nsejos; éste recono:
ce que muchas veces la mujer tiene la culpa de
eso mal trato de que so queja y la dicc:-¿No os
habl6 mi predecesor de un agua maravillosa que
tenemos aquí que todo lo cura?
-No, responde la. mujer.
-Pues volved dentro de una hora. y os daré
una poca.
El cura, despues que se ha ido, llena. un frasquito de agua fresco, le echa un poco de azúcar y
unas cuantas gotas do esencia de rosa pan dulcificarla y perfuma.rl.a, y despues dice á la es.posa:
-Cuando vuestro marido éntre por la. noche de la
taberna, y que se os figure que está de mal humo1·
tomad un poquito de esta agua y conservadla en
la boca hasta que so calmo, y yo os respondo de
que se acabarán vuestras Jisputas.
Así lo hizo, y la casa, ántes alborotada, estuvo
tan sosegada que los vecinos decian:-¿En qué
consiste que nuestros amigos no disputan más'?

El Flaoer del Desprecio de los Placeres.
¿Qué mayor placer que el do tlesyrociar aq ucllos mismos placeres, que, sin pod~r contentarnos,
no nos tlejan nunca quietos y tranquilos?
¡Cuándo podremos satisfacernos con cae placer
sublime, siempre igual, siempre uniforme que na.ce no de la, turbacion del alma, sino de s~ paz, no
de su enfermedad, sino de su salud, no de sus pasiones, sino de su deber, no del fervor inquieto y
variable de sus deseos, sino de la. rectitud ina.lterablé dé su conciencia, placer verdadero que no
ajita la voluntad, sino que la calma, y que no sor·
prende la razon, sino que fa esclarece!
BossuET,

•

PROVERBIO INDIO.

Más vale estar sentad~ que de pié, y más que
senta1o en la cama; pero lo mejor es estar muerto·

pasar á la. revisora., no podrá volverá presontarso
en laa sesiones del año.
.
DL
El dia, penúltimo del primer período Je Ee~io HOMBRE Y DEL OJUDADANO. nes presentará el Ejecutivo á la Cámar~ de d1p~tados el proyecto de presupuest01 del ano pr6xiSEGUNDA PARTE.
mo siguiente y lus cuentus del ante'.ior. Estas Y
de cmco represenDerechos Obligaciones del Ciudadano. ªquel pasarán á una comision
·
d.ul, Ja cual' t P,n dr~"
tantes nombra.da en el tmsmo
SECCION TERCÉRA,
obliga~ion do exa.minor dichos documentos Y P:e·
sentar dictá.men sobro ellos, en la segunda scs1011
(CO:-!TINUA..)
del segun&lt;lo período.
. .
B. El senado 80 renovará por mitad dcad a dos Lll formacion de las leyes y do los decr~tos
aflo11. Loa senadores nombrados en segun o 1
. ugar, pueden comenzar indistintamen.te en cualqu1:.ra
cesarán al fin del primor bienio, y en lo snces1 vo los do las dos Cámaras, con excepcton do lo~ proyuctos que versaren sobro emprés~itoe, contnbuc10n('!!
más antiguos.
.
C. Para. se1· sen!\dor se requieren la~ mlSlnas impuestos 6 sobre reclutamiento de tropas, to6
, deberán discutirse
• primero
·
calidades que para ser diputado, oxcept.o la do ~a dos los cuales
en 1a Cá•
edad, que será la d~ trei~ta años cumplidos el d1a mara de diputados..
~
de la apertura de las sesiones.
Todo proyecto de ley 6 de decreto cuya r"aoLos diputados y senadores son inviol~b1es por lucion no sea exclusiva de una de las Cámaras, se
sus opiniones manifestadas en el desempe~o de 11us discutirá sucesivamente en úmbas, obse~vándose
encargos, y jamás podrán ser reconvem&lt;los por el regbmento ele debates sobre l~ for.ma, rntervalos y modo de proceder en las d1scus1ones y votaellas.
d
.
Cada Cámara califica las elecciot1es e sus m1em·
Cá
.d
bro1J y resuelve las dudas que hubiere sob1:e ellas:· ciones.
A. Aprobado un proy~cto ~n la 'mara e
Las Cámaras no pueden abrir su~ scs10nes m su orí gen, pasará parn su d1scui;1on. á. otr~ Cá·
ejercer 811 encargo sin la concurrcncrn, en la de mara. Si ést'l\ lo a.probare, se re~mt1M al CJecu11enadores de las dos torcer as partee,· y en la de tivo quien, si no tuviere observaciones que hacer,
diputados, do más de la mitad del número total lo ;ublicará inmediatamente.
. ·
de sus miembros; pero los presentes de una Y otra.
B. Se rep1ttará aprobado por el Poder E~ecudeberán reunirse el día. señalado por la ley, Y~om- tivo, todo proyecto no devuelto con obser.vac1o~os
peler á los ausentes bajo las penas que la misma á la Cámara de su orígen, dentro da d1.ez tl1as
ley designe.
,
útiles; á no ser que, corriendo este .térmmo, h_uEl Congreso tendrá cada año ~os periodos de biere el Congreso cerra.do 6 s~spend1do sus sesiosesiones ordinarias; el primero prorogab)e hasta nes, en cuyo caso la devoluc1~n tleber~ hacerse
por treinta dias útiles, comenzará e~ ~1a. 16 de ol primer dia útil en que estuviere reunido.
Setiembre y te1·minar{L el dia 15 de _D1c1e:11br~; .Y
C. El proyecto de ley ~ de_ ~ocreto desechad,º
el segundo, prorogable hast~ por qu1~ce d1as utl~ en todo 6 en parte por el eJecut1vo, deberá ser delee comenzará el 19 de Abnl y termrnará el últ1· vuelto con sus observacioneR á la Cámara de su
mo' dia del mes de Mayo.
orígen. Deberá ser discutido tl; nuevo por és~a,
Toda. resolucion del congreso tendrá el carác- y si fuere confirro11odo por mayona abso~nta de V&lt;&gt;~
ter de ley 6 do deeretJ. Las leyes y decretos ~e tos, pasará otre. vez á la Cámara.. revisora. Ji
comunicarán al Ejecutivo firmados por los p~es1- por ésta fuere sancionado con la misma ma~ona,
dentcs de ámbas Cámaras y por un secretano de el proyecto es ley 6 decreto, y volver~ al EJecucada una do ellas, y se promulgarán e~·esta fo~- tivo para su promulgacion. Las votaciones de ley
ma: ''El Congreso de los Estados Umdos Mexi- 6 de decreto serán nominales.
canos decreta:" ( Texto. de la ley ó decreto).
D. Si algun proyecto ~e ley 6 de decreto fuer6
desechado en su totalidad por l:i. Cámara de
PARRAFO II.
revision, volverá á la dé su_orígen con l~~ obser.De la iniciat-iva y forrnacion de las leyes.
vaciones que aquella le hubiere hecho. S1 e~am1El derecho de iniciar leyes é decretos, coro- na.do de nuevo fuere aprobado por la. mayona absoluta. de los miembro~ presente!!, volverá á la
pete:
Cámara que lo desech6, la. cual lo tomará _otra
l. Al presidente de la Uníon.
II. A loa diputados y senadores_al Congreso vez en,consideracion, y si lo aprobase por la mu1ma
mayoría, pasará al e~ ecuti vo para los efectos de
general.
la.
fracdon A; pero 111 lo repro~nso, n~ p~drá volIII. A. laa legislaturas de los Estados.
vor
á presentarse husta las sesiones siguientes.
Las iniciativas presentadns por el presidente de
E.
Si un proyecto de ley de decret~ !uera
la República, por las Legislaturas de los Estados
solo
desechado
en parte, 6 modificado ~ adi~1ona.6 por las diputaciones de loe mismos, pasarán desdo
por
la
Cámara
revi&amp;ora, la nueva d1scus1on en
de luego á _comision. Laa que presentaron les
la
Cámara.
de
1u
orígen
versará única~lp,te sob~e
diputados 6 los _senadores, se sujetarán á los trálo
desechado
6
sobre
las
reformas 6 adiciones, sm
mites que designe el reglamento de debates.
(Oontinuard,)
Todo proyecto de ley 6 de decreto qu" fuere
COMPENDIO DE LOS DERECHOS
y OBLIGACIONES

y

1:

,

?

r

/

.

�7

LA ABEJA.
LA ABEJA.

6

1'.lodo de dar una DJ.ala noticia.

Un rico propietario de la Suabia onvi6 á su h1·.
• !. p , á
Jº
a ans , es~udiar el francés y los buenos modales. Algun tiempo despues uno do los criados
de la casa tin~ á buscar al j6von, quien le pregunt6 con áns1a qué era lo que habia ocurrido en
la casa paterna.
· Poca cosa,-respo11di6 el criado pasándose
la mano por la frente,-poca .cosa; ¿os acordais
de aquel hermoso cuervo que os regal6 un amigo?
Pues se ha muerto.
-¡Pobre animal! ¿Y c6mo?
-Por haberse encar.nizado demasiado en los
cadá~eres d~ nuestros hermosos caballos que se
han ido murrnndo uno tras otro.
-¿Qué dices7 ¿Se han muerto los cuatro caballos de mi padre? ¿Y porqué accidente ...... ·
-Porque los hicieron trabajar mucho C!"! traer
agua el dia que se incendi6 vuestra casa.
. -¿Que estás diciendot ¿N ucstra. casa ha sido
mcendiada7 ¿y c6moY
-Porque no iuviaron cuidado con los hachones, la noche que fueron á amortajar á vuestro
padre.
-¡Des5raeiado! ¿te has vuelto loco! ¿Mi padre
ha muerto?
-Sí, señor; por lo &lt;lemas no ha ocurrido nada
de nuevo en la aldea ni en vuestra casa.
•
'

..

- •

.' .

..

HEBEL,

4

J: R ~ L I G I O N ..

Religion viene de un.a voz latina que ei{7nifica
0
religar 6 atar con fuertes lazos.
Y qué es lo que se i.ta con la religion?
Se atan con nudos eternos, que r.o corta ni la
sQgur de la muerte, las almas los co.razones los
. .
'
sentimientos,
las vidas.
La~ tinieblas huyen en precipitada confusion á
los primeros destellos de la-rosada aurora.
Otras tiniebks p_cores, las del alma y el cora·
zon, van á sepultarse en el caos, apéna.a brilla en
alguno de_ los senos del corazon 6 en alguna de
las potencial} del a!ma la luz vivificante de la
religion.
'

'

'

La Perdiz y las Gallinas.

''

FABULA,

Un labrador saliendo á cacería
Una perdiz cogi6, y no la Ji6 mu;rte
Antes pensando mejorar llu suerte '
~
Con las gallinas juntas la tenia. '
• j
Mae, desde el primer dia
Desconten'to el ganado con la extraifa
Que ve en su compañía
En la infeliz so ensaña'
Una la vilipendia, otra '¡a ~raña,
Aquella &lt;lála un fuerte picotazo,
Y el sustento le niega:
Y entristecida la infeliz se ontregl\
A la pena y angustia.
· r,
Ya aponeada y mustia
~ •
So retir6 á un rincon del gallinero;
Mas_ viendo que el gonado,
i_
Habiéndola dejado,
Trababan entre sí comb:\te fiero
D_ijo, alivian1lo ya toda su pen/
S! e:ita gente entre sí so da la muerto
Srn perdonar siquiera 6. su lino.ge '
No extraüo me tratara de esta su~rte
Ni ~xtrañaré de hoy más ningun ultr;je.
Quien d buenas no suele estar consigo
Potlrd estm·lo jamás con el amigo. '

..,

¡No1:1~re que todo lo dice, que todo lo llena!
¡R~hgton! palabra mágica que ha hecho latir tantea millones de corazones!
.
Sin tí no hay paz para el alma abatida ni con·
suelo para el corazon afligido.
'
. Tú lo vivific~s todo al soplo del áura purísima
que te rodea; tu haces brotar de las apiñadas nubes la estrella consoladora de lo. bonanza
¡Religíon! ¿quién late, que por tí no l;te?
Ay de los que te mcnospreci!m! ay de los que
ª? atreven á hollar á. la hij n. predilecta de lo"
ESTADISTICA CONYUGAL.
c1elos!
b
. La gracia, la bendicion, el consuelo, la abnega· . Probabilidades que á cada edad tienen las mu·
crnn ...... en vano. será
buscarlas fuera del seno Jeres para casarse.
.
·
am an;
t de 1a rel1g1on.......
.
De mil mujeres se cusan:
Alh están cobijados por su manto de O
t 11
11' b ·
ro Y es- 32 de catorce á quiMe años.
re as:. a ~ r1.ndan al h?mbre con una co a de 102 de d~ez y seis á diez y siete.
suaves msp1rac1ones.
P
219 de d1~z y ocho á diez y nueve.
A esa copa aoudcn todos los dias millare~ de 232 de vemto á veintiuno.
almas, y,. allí fortalecidas, cobran nuevos ánimos 265 de veintidos á veinti&amp;res.
para camrna.r por los tristes senderos de la vidA 102 de veinticuatro á -veinticinco.
~Cuán ~ezqíno Y miserable es el impío! · · .... 60 de veintieeis á veintisiete.
,Cu áfn digno de lástima quien no calienta su pe- 45 de veintiocho á veintinueve. •
eho a1 uego do la religionl
12 de tre(nta á treinta y uno.
·
¡Qué· frío debe tener el co1·azon el d·esgraciMo
. l
14 de tre~nta y dOR. ú treinta y tres.
que meg~ con su lengua iÍ Dios y una reli ion
8 de tre!nta Y cuatro á treinta y oinco.
po~~: :1smo rogada con su prcciosísima sanire!
2 de tre~nta Y seis á 'treinta y siete.
is ~ o se verá sobre la -tierra, sin uo.. ha a
1 de tremta Y ocho á .treint:i. y nueve.
.
otrol cto~atzon con el que pueda contar p~rn el Jia
De. los 40 en adelante '11\B probabilidacfes favode a. ns eza.
rables se expresan por fracciones insignificantes.
¡

J .
\•

I

'

poder divino de la inteligencia y la. libertad. Este ·
esfuerzo es doloroso en un principio; pero como
nos conduce hácia el 6rclen mora.!, para el que es·
La verdadera filosofía no es más que la expre- tamos hechoB, termina por el mayor bien del alma,
sion más elevada de la sensatez. La sensatez es y nos dá la paz para con nosotros mismos, y con
ya una filosofía limitada, pero s6lida, 6 más bien los demás. Lo honrado difiero esencialmente do
completl\ en su género, y á la cual solo falta el lo útil, habiendo casos en que es menester escojer
desarrollo de la refiexion. El mayor de torios los entre ámbos, pero la mayor parte de las veces, se
filósofos no saca de los estudios de toda su vida,
encuentran juntoa, y concurren á la. srmonía gey no tiene, al fin y al c¡¡,bo, otra creencia esencial
que la del labrador y el obrero un poco instruidos; nera'..
7~ El mundo tiene un autor que· lo hizo con
y el mal fil6sofo, que no ha sabido triunfar de la peso y medida, con un perfecto conocimiento de
dudo, y no ha llegado á una cienci,i superior, pe- su obra y la libre voluntad de cumplirla. Si aún
ro conforme con el sentido comun, pucrl.e haber queda para nosotros más de un punto oscuro en
perdido más de una buena creencia que poseen el 6rder, universal, sabemos, sin emb:ngo, &lt;lue esintacta y pura el obrero y el labrador. Dcj ando
te 6rden existe; las íeyes que conocemos, nos haá un lado los procedimientos particulares que ero· cen presumir casi con certeza, que existen leyes
ple:i. la filosofía, para detenernos en los resultados tambi-en allí donde aun no. las vemos, y nuestra
que ha obtenido, qne es la única cosa importante ciencia sostiene nuestra ignorancia. Cada siglo
para el género _humano, icuáles son los que le aumenta la una y disminuye la otra. El univerpresentan con más confianza lo!! fi16sofos más ilus- so es una geometría en accio11 cuyos secretos no
, tres1 Preguntad á S6crates y á Platon, á Des- hemos penetrado todavía, paro que revelan por
cartes y á Leibnitz, á Reid y á Kant, qué es lo
todas partee un admirable ge6metra.
que desearían que hubiéseis _aprendido en la me8~ Todo cuanto encierra el universo, principianditacion de inmortales obras, y todos os responde· do por el hombre, es una prueba de la existencia
rán que os habeis o.provechado de ellas lo bastan- de Dios. El hombre es la obra. ma"stra del unite con solo haber arraigado vuestra fé con un cor· verso, y valo más que el universo. El universo .
to número de V'erdadee, que voy á recordar aqui tiene sus leyes, que no conoco, miéntras que el
brevemente despojándolas de su o.para.to cientí- hombre si. Además, el hombre tiene leyes de que
fico.
el universo carece y son las leyes morales, incom1~ El hombre no se halla todo en sus sentidos; parablemente superiores á todas las de la física.,
tiene una alma que es distinta en sí del cuerpo y de la mecánica y de la ioomctría. Así como tie·
Je la naturaleza,
ne sus leyes particulares las cuales haeen de él
2&lt;!- El hombre no es tampoco una parte ordina- un sér aparte, una maravilla en el universo, el
ria de este mundo, una de las ruedas, uno de loe hombre es libre y capiz de la virtud; está hecho
. resortes de la mecánica universal, moviéndo9e co· pafa la justicia; y su corazon puede dar ca~ida al
mo los astros, lail plantas 6 las piedras, en virtud
y á la caridad. ·
de ciertas leyes que no conoce y á las cuales amor
9~ Así el hombre no es una obra del acaso sin
cede y de que se eirve; como tamhien se resiste á otras cos¡s sobre él, más que un mundo inflexible,
ellas con frecuencia. Es un sér que dispone de mudo y sordo, hácia el cual tiende en va.no sus
sí mismo escogiendo á su antojo entre m6viles con- ojos durante algunos momentos, ántes de sepultrarios; lucha contra sus inclinaciones, y algunas tarse en la noche eterna, ne: el hombre tiene un
veces sacrifica el placer, la fortuna, y todo lo que padre que lo ha hecho á su ~mágen, lo _ha cread~
~e llama felicidad, á una i'dea-, en virtud de la li- y por consiguiente lo soetrnne, y le sigue en ei
bertad de que disfruta.
desarrollo de su eér, con la inteligencia, ia justi3~ El hombre pertenece poi· su cuerpo 1i. la tier·
cia y la bondad cuyo principio inagotable reside
ra, tiene un pensamiento que abraza el universo,
él.
se lanza en lo infinito, se recoge en su propia esen· en 10.
Dios es una inteligenci:i. quo nos oye, una
cía y en ese punto del tiempo y del espacio ~onci·
justicia que nos juzga, un corazon qu~ nos ama,
be la inmensidad y la eternidad.
habiéndonos dado un alma que se sJente hecha
4~ No solamente el hombre está dotado de una
por la inmortalidad, y que la reclama con. todas
inteligencia que tiene rela.cion con lo infinito, sino las f uer¡1.as de sus más íntimos sentimientos. El
que tiene un corazon capaz de amará su prójimo,
hombre conoce que eua alma le viene de Dios,
á la patria y á fa humanidad, con un afecto proagradeciéndole con efusion el haberlo dado con
fundo y desinteresado.
ella algo de divino, y en esta gracia primera funda
M Así como el hombre distingue lo verdadero la esperanza de que no le habrá sido a.corda.da en
de lo falso, y lo bello de lo feo, distingue taro bien vano y sin un fin digno de su autor, prometiéndoel bien del mal, y concibe una. ley que domina. se así que despues del cultivo imperfecto do este
nuestros más fuertes y dulces instintot1, una ley mundo, las facultades que ha recibido encontraque es difícil Je seguir sin destrozará veces nues- rán más tarde el desarrollo que les falta, y que
. tros corazones, y c11ya violacion es imposible por·
misma naturaleza encierro. y reclama..
que toda nuestra Paturaleza intelectual y moral su ¿Qué
hombre, en efecto, á sabiendas 6 no, no
s~ opondria á ello, ley rn fin que nos impone la posee todas las verda&lt;ies que acabamos de recorv1rtud.
dar? Si quereis convenceros de ello, tomad a1
6~ La virtud ea llll r,fµ~rzo ~ue ~testigua el

Filosofía Popu1ar.

•

�LA ABEJA.

8

más pobre de espíritu con ta.1 de que esté dotado lugar á ese hombre atormentado por la adversidad
de un entendimiento ea.no, y que las preocupacio- entregado á un profundo disgusto, sintiendo que
nes del vicio y del !:rÍmen no hayan corrompido 6 su espíritu se abate y desfallecen sus fuerza!.', y
apagado su luz natural; mira.die obrar, escuchad vereis como BU mira.da, que so dirige al cielo, precuando habla, recojed fielmente los juicios instin- senta un carácter particular. Desesperando de to
tivos que salen á cada momento de su boca, y que clo apoyo en este mundo, su dolor silencioso parece buscar allá arriba el socorro que le falta, sinse manifiestan en sus actos.
Así pues, si cree en su libertad, si se arrepien- tiendo subir de su corazon á sus lábioR estas sente muchas v~ces de haber hecho tal 6 cuál cosa, cillas y anotas palabras: -¡Padre nuestro que o'itás
6 si ee acusa á menudo de haber obra.Jo de tal 6 en los cielos!
cuál manera,·es por que cree que, tanto él como los
De este modo hay pues, una filosofía. natural,
demás, disfrutan de Bu libertad. Ved ahí por qué hijo. del corazon y de la inteligencia del hombre,
tan pronto les alaba como les vitupera, porque y el presentarle fielmente esa filosofía expresa.da
cree que han obrado bien 6 mal, y que hay algu- en un Íenguaje sencillo y verd!l.dero que haga dena cosa que está mal, y alguna otra que está bien, cir al que lo oye-«cso mismo pensaba yo»-cs
que tal accion ce justa y tal otra injusta. Si os restituir al hombre lo que se le ha tomado.
queda la menor duda con respecto á esto, haced la
Pongamos al alcance de todos los sombres los
prueba siguiente; poned delante del hombre de
puros manantiales de la verdadera y buena. cienque hablamos, á un hombre vigoroso buscando ricia, 6 más bien hagamos que se desprendan Jo
llas á otro más débil, maltratándolo é insultándoolios por eí miamos, puesto que residen en eu seno.
lo, y al instante vereis estallar la indignacio11 en
sus ojoe, maldiciendo al opresor, y abrazando el
partido de la víctima, y hasta con perjuicio proEL.HUESO.
pio alguna vez, sin reflexion ni cálculo, por un
atolondramiento generoso, tomará por su cueuta
Un niilo muerde una. cereza, y arroj 11 el hu eso
IA causa. del injuriarlo, y se nrrc,j ará en la. lucon
la boca; un anciano recoj e el hueso y le encha, exponiéndose á sor mal tratado y á padecer
tierra
á la vista del mozuelo.
por ello. Padece pero protesta, y como Caton,
opone la justicia á la fuerza, y no dobla la rodiAlgun tiempo despuos, este último pnsa. por
lla delante de la iniquidad triunfante. Cambiemos aquel sitio y ve ya que el hueso era un arbusto;
la escena: vedlo en presencia de la j6ven que ama; el anciano estaba á su lado mondándole y resla mira l ce feliz. No reflexion \ en que consiste guardándole de todo lo que podría dafiarle.-¡Y
la. belleza; la ve, la sie:1te y se conmuevo.
para qué se toma ese trabajo?-dijo para. sí el jo·
Presentadla un miserable sediento, hambriento vcncito.
y de8fa.llecido, reclamando con amenazas, como Mas cuantlo ya era hombre, al pasar por el casi tuviese derecho para ello, los socorros do que mino lleno de polvo, encuentra el árbol cubierto
ha menester: nuestro hombro se indigna. y lo re- do fruta que le refresca, y comprende por fin -la
r.hazo, pero si le pide esa. limosna con amabilidad, prudencia del anciano.
la dará ~i puede, sintiendo amargamente cuando
Todos hemos sido ese niño. ¡Cuántos proyectos
no puede hacerla, puta en el fondo de su corazon
abando~ados,
que una mano prudente se encarga
sabe que la caridad libre es muchas veces un ele'.
de
recoJer!
1~
mayor parte de loa hombres viven
ber tan sagrado como la justicia. No ha leido el
á
la.
casualidad
sin pensar que el gérmen recojiFedon ni las Meditaciones ni la. Teodicea; pero á
do
da
una
cosecha,
y que la menor de nuestras
la vista ~el sol que ee levanta y ea pone, delante
acciones
es
el
hueso
de un cerezo.
del mar mmenso y de la estrellada bóveda del
cielo. que brilla sobro en cabeza, suspira y so abis = = ======== =======ma: interrogad á eee hombre, evitando las pala.- CONDICIONES DE SUSCRICION
brus de &lt;'scuela, y aun sin i11terrogarle sabed com·
A "LA ABEJA."
prenderlo, desgarrad el velo que lo oculta. hasta
La suscricion nl mes en esta Capital, 2 reales.
lo que pasa dentro &lt;le sí mismo, y presenciareis
En los Estados franco de porte, 3 reales.
una. e'Scena. grnnde y patética.
Al que abone un trimestre anticipado se le co~ensa~ient~s c~nfusos y sublimes, que le es imbrará
solamente un peso.
pos!ble _d1sce~mr m expresar, atrnviesan y agitan
Toda
reforma, invento 6 mejora que se practi·
su mtehgenc1a errante al través de lo infinito haque
en
cualquiera
ramo industrial, puede remillándose s~mergido en loe abismos donde se a:pultirse
á
e8ta
redaccion,
la cual se ocupará de darla
tan y ee pierden á menudo IM meditaciones de loa
á
conocer
al
público.
11ábioa. No dice una sola palabra no obstante
En todo lo relativo á la Administrncion &lt;le ·
confieea é i~voca á Dios, ornndo co~ sus lágrimas.
"L.a
AB~JA( dirijirse á J. M. Aguilar Ortiz,
Este es el himno primitivo y eterno que se eleva
Librena H de Santo Domingo núm. 5.
Editor,
na~u~.nlmcnte del fondo del alma, y que todas las
rehg1ones, como todas las· filosofías recejen y desEditor, J. M. Aguilar Ortiz.
arrollan.
Quereis un espectáculo tan verdadero como esTip. do F. Monsalvc.
~e y más grande todavÍB, conducid á oso mismo
PERPETUA.

•

NúM:ImO

8t

�</text>
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                <text>Publicación bisemanal dirigido a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>La Abeja : Revista bisemanal de conocimientos útiles, dedicada a la clase obrera e industrial,  1875. Tomo 2, No. 8. Julio 28</text>
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              <text>Publicación bisemanal dirigida a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Un remedio contra la ira</name>
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