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                  <text>o·.r o n.

NUMERO t3.

MEXICO.-AGOSTO l4 DE 1875.
- 7... - - -

LA
Revista Biseinanal de Conoci!fiient~s Utiles,
dedicada á la clase obrera é 1ndustr1al.
Lé.SOR

OIINLl VINClT,

Precio: u.na. cu.artilla e1 n.ü:m.ero.
EL DUELO.
y uL TIMO EPISODIO,)

• 'Q.UINTO

Oonsecuentes con lo que ofrecimos á. uues·
tros lectores hemos descrito algunos duolos, ó como diri1,t nn partidario de semej~ntes actos, lances de honor.
Cuando pensamos qne átales homicidios,
llcY-ados á cabo con la más grande de las
premeditaciones, veri~c~dos m_u?ha.s horas
despnes de hecha 6 rec1b1da la rn1ur1~, pre~
parados y ~jercitaclos ambos coru_bat.ientes
para destruirse con to&lt;la calma, srn cólera,
pero con nn profundo resentimient2 qu0 les
corr6e á ambos el corazon, se les da el nombre de ':Ian~es d'e honor," ganas nos dá_t\
no de reu, srno de llorar, al ver tan trast~:rnado el seutido·de la más sublime de las
palabras.
.
El honor! voz divina, que despues de
Dios, es lo más sagrado que debe venernr
ol hombre; pero so supone el honor bien en·
tendido, el honor que hace hombres hopra·
dos, virtuosos padres &lt;le fa~ilia, hombre~
en fin, incapaces de calummar, censurar o
provocar una contienda personal por el solo
placer do l.ncir unn. h~bili&lt;lad harto.funesta,
y ver tendido ~ sus p1és á un semeJ~n~e suyo baiíado en una sangre que está pHhendo
venganza.
.
Los hombres de '!erd~dero honor, tien~n
ante todo nna conciencia recta, costumbres
morigeradas_y puras. Si alguna. vez.ofenden
á otro hombre por un rasgo de viveza de
carácter ó violencia, pfden per&lt;lon á aquel
á quien ofendieron, que nunca deshonró á
nadie pedir perdon si sn conciencia así se
lo dicta.
.
.
Esos hombres que hemos bosqueJado, no
son por eso unos cobardes, á ménos que
penseis q~e el grn.n 'J~ureua lo era porqu~
rehusó batirse en duelo alegando que su Y-1da le pertenecia á su patria. lié aqui á d6n.
de se tlebe ejercer el valor, en arrostrar
~ranquilo y content? el plomo de lo~ extranJeros cuando éstos mvaden lapa.tria, pero
~o yendo á. ~ar muerte á un lt~mbre quo
fué rnénos listo que su contra.no al p~rar
una estocada, 6 tuvo menos tiempo en fiJarse en el punto de mira de Ru pistol&amp;. y no lo
fué posil}le hacer un tiro certero.

Para cerrar la cuestion que venimos tratando vamos á referir un lance de lm,or, en
que d~sgraciadamente ~uimos espectadores,
aunque sin tener voz m voto.
.
Los jóvenes mexicanos, de la. culta some·
dad son más fanfarrones &lt;le vicios que vicios~s. .El maldito espíritu de imitpcion de
todo lo malo, los pierde, pero á ellos poco
les importa con tal de estar á la moda en
todo y poder calcar á e_sos execrables tipos
parisienses. El f~~ro mte~n~ de tales mosalrntes como dma un Jtmsconsulto, es
bueno, pero el exterior inspira asco y horror. Hacen gal:l tle los vicios más deprava,
dos y vergonzosos, y se jactan de ser hombres gastados y prácticos eB to.do lo que hay
de más reprochable eu esta triste vía dolorosa que llaman vida.
Hecha la anterior aclaracion, entremos en
materia.
Luis Palma era un j6ven con cuya amistad nos honramos. De gallarda presencia.,
de una instmccion poco coruuo, aunque
deslustrada por un charlatanismo inaguanta,
ble y una fatuidad que más de una vez, y
codio sus verdaderos amigos, le echamos en
cara. Elegante por naturalez~ y poseyendo
ese don especial de la simpat1a.
llé aqui á nuestro amigo.
En cierta ocasion, hace unos -cuantos meses por cierto, nos conv!dó á ?enar á. !ª
"Ooncordia" con grande mstancm. Qms1mos en obs~qnio de nuestro amigo, abandonar por una nbche nuestros estudios al frente de nuestro escritorio, é ir á. continuar
nuestro aprendizaje entre esa turba de frivolos pollitos.
Cenábamos alegremente, y Luis para hafogar nuestros instintos nos hablaba de
historia de poesfo, de pintura, de música,
etc., etd., y todo con gran juicio, y si no con
profundos conocimientos si al ménos con
exquisito gusto.
'
Acertaron á pasar frente al gabinete en
que cenábamos, dos j~venos elegantes, amigos dé Luis.
.
-Eh! Palma, ¡qu6 to hacesf
-Aqni cenando con esto amigo mio.
Los jóvenes saludaron.
(Concluirá.)

�LA ABEJA.

LA ABEJA.

UN RECUERDO;

Es uñ recuerdo dulce pero triste
De mi temprana edad;
Mi madre me llevaba de la mano
Por la. orilla. del mar.
1'

Alzábanse las sombrna tle la tarde
Como pardo cendal,
Y á gritar comenza.ba. en la cañada
• El guaco pertinaz.
Cantaban las tropialea en el bosque
. Con dulce suavidad,
Loe penachos del mangle caballero
Agitaba el terral.

Y de la. balsa. entre loa verdes musgos
Se adormecía. el caiman,
Y bajaban los peces á sús nidos
De concha y de coral.

]:

Zumbaban los insectos en el bosque
En su contínuo afsn,
Y en medio á los rumoree, dominando
Loe tumbos de la mar.

Mas de improviso atravesando el viento

)
•,r1~I
1

:~·'

.Escuch6se fugaz
De las campanas de la aldea vecina
Taflido' funeral.
Detúvose mi madre y en silencio
La contemplé rezar,
Y de llanto llenáronee sus ojos
Y se inmutó su faz.

1¡ 1

l .

'1

-¿Por qué lloras, mi madre! la decía
Con dulce ingenuidad,
Y ella me contestó dándome un beso:
-Es preC'iso llorar.

NOCIONES

EL LUJO.

FLORES DEL ALMA

El lujo supone en nosotros el deseo de hacernos superiores á nuestros semejantes, y á veces
hasta la idea da humillarlos con nuestro brillo, de ·
oscurecerlos y picar BU amor propio... ... El lujo
es una fuente de mil injusticias positiva.e y directas; sus consecuencias inmediatas son las de aislar
a.l hombre, y romper los !azoe de la caridad, por·
que estendiendo desmesuradamente aue necesidades y deseos, haoe que las personas se concentrf'n
en sí, y no se ocupan más que de sí mismas. El
que posee piensa. demasiado en sus goces y place·
res, para que se acuerde de los infortunios ac,enos;
0
léjos de reservar alguna cosa. pata. aliviar al índigente, léjos de hacer por él un sacrificio, encuen.
tra. que nunca tiefle lo bastante para sí. El lujo
destruye esa seguridad sobre el porvenir, tan necesaria. á la. tranquilidad Je ~nimo. Metidos en
un tren de vida en acsacuerdo con nuestros medios,
conocemos esta verdad secretamente, y bien á pesar nuestro, lo cual es una espina a.tra.vesaJa que
ca.da día nos hace sufrir mas. El afio presente, léjos de preparar recursos al q110 debe seguirle, se
lleva lo que á este corresponde y á veces Jo devora todo. La pérdida de la independencia. es uno.
eoneecuencía necesaria de esta peno!la. situacion,
feliz independencia, tan cara pn.m toda alma noble! Aquel que la posee no teme el encuentro de
sus semejantes, no baja los ojos en su presencia,
y conserva toda la dignidad de su naturaleza, pe·
r"o el imprudente perdido por el lujo, da derecho
para que le humillen al artesano, al jornalero, y
hasta á los mismos que le sirven sin recibir salario.

.

Pensamientos de Hombres Célebres.

-Nada es inteligible para aquel que tiene miedo de las ideas.
-El hombre más dichoso es aquel que sabe esQue .con lúgubre toque las campanas
tablecer
una íntima relacion entre el principio y
Anunciándome están
el
fin
de
BU vida.
Que un hombre, eomo todos, do esta vida
-La
verdad
ea una antorcha, pero una antor·
Pasó á la eternidad.
cha inmensa; así, cuando pasamos á su hdo cer·
¡Y tú te has de morirT la dije entónce11, ramos loe ojos por miedo de quematnos.
¡Tu amor me faltar:ít
GoETIIB.
,
Y ella ein contestar no más lloraba
Y yo lloraba más.
-El abuso que ee ha.ce de la. palabra n~cesario,
es cau11a de la. ruina de muchas familiaA, y
Sobre su seno recliné mi rostro
aun de la de muchos Estadoll. Los niños y los loY ella con dulce afan.
cos todo lo desean, todo les es necesario y nunca
Enjugando mie lágrimas, decía:
saben
distinguir las cosas. Se dá una prueba de
-Vamos, ya está, ya está.poco juicio, haciéndose una lista demasiado larga
Pocos años despues perdí á mi madre:
de cosas necesarias.
HALIFAX,
No ceeo de llorar
Y en sueños la contemplo cada dia;
No hableie nunca. de vuestra dicha. á un homDel cielo viene ya.
bre
infortunado.
Llega., y !e acerca hasta tocar mi frente
Su rostro celestial,
Y con acento tierno me repite:
- «Vamos, ya está, ya está.»

RosA.

E sPINO,

PLVTARCO,

El exceso de los abusoe se conoce siempre por
el exceso de loe esfuerzos que ee hacen para ocul-

tarlos.

3

hilo aplo1;110 _es la verti_cal; lue~o _para que ha~
ya equihbr10 es preciso y sunciente que. el
'DE F X S X O .A.
(}entro de gravedad y el, punto d~ suspens1011
se hallen en la misma lmea vertical.
EXTRACTA.DAS
• Notemos qué estos &lt;los puntos pu~den estar,
DE LAS OBUAS
uno respecto al otr_o, en dos pos1c10nes 3:1u:r
diferentes: G debaJO de A, como en ~l hilo a
DE B. BOUTET DE MONVEL plomo, y G encima d~ _A _como un Jugador
Liene una silla en eqmhbrio sobre su &lt;l.edo.
Y A, GANOT~
En el seaundo caso el equilibrio es posible,
········· ········ · ····· ················ ··
puesto q~e la fuerza obra to.davía en la d!r~cccoNT !NUA.&gt;
cion del punto fijo; pero hay una gra?-. fü~eEsta condicion de una ligazon invariable, rencia entre estos dos casos. de equ1~b.r10.
puede parecer contradictoria con la naturale- Cuando el cuerpo esta en l~prun~ra p~s1c10~,
za de los líquidos 6 de los gases. Pero ha~e- el centr? de gra~edad esta lo mas ?ªJº pos1mos observar que cuando una -masa fl/uula ble, y si se desv1a el cuerpo, se aleJa necesaestá en reposo, se puede, segun lo que se ~ia riamente el ccntr? de graYe~ad, que se alza
dicho algunas paginas ántes, supone! la ex1s- del centro de la tle~r~. Entone~~ la_ pesan_tez
tencia de estas lígazones, sin cambiar en na- le llama a su pos1c1on de eq_u1hbr10. 81 al
da el modo de accion de la pesantez sobre la_s contrario se llega a dar al cuerpo la segunda
moléculas; y entónces puede admitirse la h1- posicion, el centro de ~ravedad se hallaráenpótesis sin dificultad.
tónces lo mas alto po~1ble, y ~ roo por la _acLa posi·cion del centro de gravedad con re- cion de la pesantez tiende s1emp~e á baJar,
lacion á los puntos materi~les ~e~ cuerpo, _110 por. poco que ~l. c~10rpo sea desviado de su_
depende más que de la dispos1c10n relativa pos1c10n de ec1mlibr10 y que se sep~re el, ce~de las moléculas, pero en manera alguna de tro de la verhcal, el cuerpo contmuara _g1la posiciou del mismo cue!po.-N~ 0~1slante, raudo en tomo de su punto, d~ suspens1on
como los animales tienen hbre moy1miento, el hasta que el punto G venga a slluarse debacentro de gravedad varía de rosicion segun jo del punto A.
.
. . ..
Empléase la cxpr.e_s~on de equ_i~ibno estab_l~,
las diferentes actitudes que toman.
10.-EQUILIBRIO DE LOS CUERPOS P ESADOS. para designar _la primera pos1c1on de eqmh-Si un cuerpo sólid~ tie11e su cenlro de gra- brio? Y. ?e _a11lica á 1a segunda el nombre de
vedad fijo, de cualqmer modo que e~te resu!- eq_uilib1'W inestable.
tado se obtenga, el cuerpo se hallara en eqm- La mecánica dá en un corto número de calibrio en todas las posiciones que puedan dár- sos simples, el medio de de1erminar el centro
sele al rededor de su centro de gravedad, pues- de gravedad. Así demuestra, que en una
to que podemos suponer reemplazadas t~das esfera homo(Jénea. es decir, que conserva la
las acciones de la p~sanlez sobre sus molecu- misma densidad en todos los puntos de su
las; por el peso aplicado. _al centro de grave- masa, el centro de gravedad se halla en el
dad y que ·este se halla fiJo ,
.
.
centro de la figura. En un cubo, este cen\ro
Pero sabemos que no. es preClSO fiJar un se halla en el punto de encuentro de las. d1acuerpo por su centro. i:_msmo de. ~ra'.Vedad, .gonales. En un cilindro recto, en medio de
para que tome una pos1c1on de eq_uihlmo. Un la recta que una los centros de las bases. En
cuerpo _suspendido por ~mo ~e su~ pun~os., un triangulo, a los do~ tercios de!ª línea que
cualqt~1~r-a que sea: ~e d_etiene s1~mpre en 01.e1.- une un vértice cualquiera a la mitad del lado
t~t pos1c~on de e~uhbrio: . Aqm no hay eqm- opuesto. En un círculo, e~ su centro. En
libno smo en cierta pos1c10n dada, mientras un anillo en el centro del mismo, etc. Pero
que ant es, cnando el m~s.mo. cent1~0 de grave- en realid~d es sumamente grande el número
dad estaba ~j?, el equ~hbrw tema lugar en de casos en que la geometrí~ ~10 puede dar,
todas la~ pos1c10nes pos1l.Jl~s. Hay, pues, una bajo una forma simple, la posic1011 del centro
diferencia marcada entre ambos casos.
de gravedad sea a causa de la falla de homo¿Cuál es actualmente la co~1~ic~on que 9eb_e geneidad. p¿r esto hay que recurrir casi s~e~llcnarse para, que haya equihbr10?- ~s facil pre á un método experimental. Lu.s prmmde hallar. Sea A el punto de susp~ns10n; G píos que acabamos de sentar nos sumiD:istran
el centro de grav~dad (fig. 12). 81 supon~· el método siguiente que dist~ mucho, sm emmos todas las acc10nes de la pesantez_ retm1- bargo, de ser siempre practicable.
:,:f'-~).!~~~
das en el punto G, como hemos Suspendamos el cuerpo por uno de sus pun;·
,, .. convenido .h~cerlo, entónces el tos, y cuando cst~ en equilibrio, tiremos, si
:, cuerpo sera un verdadero plomo ef: posible, la vertical que pasa por el punto
~ ~el cual G será la masa p_esada, de suspension. El centro de gravedad debe
: ~1gad~ al punto A por el s1Stema hallarse sobre esta línea. Tomemos ahora,
; 11,1vanahle de las molé~'\tlas mate- fuera de esta línea, uu segundo punto del cuer. riales de los cuerpos. sistema que po y suspendámosle por este punto.
reeml)laza el hilo. Más sabemos '
.
Fig. 1z.
que la posicion de equilibrio del
(Oontinuard.)

�LA ABEJA.

LA: ABEJA.

4

el dia primero de los tormentos del infierno!
repitió muy despacio el comandante. ¡Ter.riDE DUENDES Y APARECIDOS. ble idea! ¿Cuándo es pues su noche? ¿Cuándo
su segundo dia?. ¿Cuándo su fin? Cuidado,
añadió en seguida, con que todo lo que ha
ocurrido
aquí quede sepultado en el más proEL!MANTO VERDE DE VENECIA.
fundo olvido. Puede ser qu~ llegue un tiem'
po en que se descubra lo que nuestros limitados entendimientos no pueden penetrar.
HII STORIA VERDAD ERA•
Diciendo esto se retiró seguido de los &lt;le•
mas,
habiendo entregado primeramente las
• (CONTINU.\.)
llaves del arcon de hierro á Stipp!, y manSantigu!tronse al oir esto todos los que so dando á un soldado que llevase á su casa los
hallaban presentes; y los dos oficiales que dos mantos.
·
•
estaban enterados de los acontecimientos de Así que el honrado Stipps se vió solo con
la noche anterior, no las tenian todas co.usi- Wilmsen, no pudo contener sus lágrimas.go.-IIe despojado al cadáver, continuó el ¡Oh amigo mio! exclamó él, ¡qué dia este!
ayudante, del manto verde. A estas palabras, Estoy agobiado por lá afliccion y el horror.
no sin horror de todos los .circunsümtes, un ¿Dónde está nuestro buen amo?-Bl cielo le
s~ldado presentó la vestidura medio destruirla. a:compañe, contestó Wilmsen, cruzando de-El boton del manto, prosiguió el ayu- vot~mente sus manos sobre el .~echo: mu~ho
dante, que el aparecido perdió anoche, falta. me mtereso por é~.-lero qmen ha podido
justamente én esto otro sacado del arcon, y s~v~rle? pre 9unto SL1pps. En es.te momento
es enteramente igual a los que se hallan en Cr1stma. en.~ro en el cuarto, seguida d~. Ma~ta
él. Estremecióse el comandante. Al cotejar P~lasck1, hiJa del ~arcelero,--:-Ahora, h1Jamia,
los dos mantós se vi6 que eran de un mismo d1Jo ella, que nadie pue&lt;le 01rnos, cuéntanos
. paño; que ámbos tenian igual clase de boto- aquí á los tres todo lo q~e S~JJaS. ,Dílo to~o,
nes, y en ámbos habia un boton de ménos. habla la verdad, y ~endras d~ncro ? cualqu!e_-No oiga yo hablar más de esta historia ra otra cosa q~ie qmeras.-D1gan lo gue qmeinfernal; excla~ó el comandante: cuanto más ran, re~pond16 la m.uchach~, á. m1 .
me
examina tanto mas impenetrable se hace 1 persuadirán que el diablo ha temdo parte .en
mistorio.~Permít~me vd., s~üor, dijo el ay~- esto,. ~o puedo méno~ de creer que ha s1do
dante para convlmr su relacwn, que le pre- T?,bias, po:,que entre diez y once do la no~he
sente este pedacito &lt;le papel. En el ataud dio tanto vm.o, á lo.s s?ldados, gu~ no pod1an
babia un recibo que servia para hacer ver la tenerse. en pie. I_Iabia echado primera!riente
entrega de una carta. Stipps declaró que el e~1 el vmo rom, o ram, ó alguna be~1da de
recibo estaba escrito de mano del Sr. Melin- diablos, que no me acuerdo como la llamaba,
ger. El otro papel estaba on un bols·u
1 0 d 1 de modo que solo ~l olor era, capaz de. emmanto ·
e borrachar á cualqmera. ·Deciales el mismo
· ,
.
Tobías que beberian á la salud de su amo, y
Desdoblose el papel; pero ¡qmén será ca- tendrían tres veces más vino cuando fuera
paz de pintar el asombr? de todos los circuns- 1puesto en libertad. Reíanse los soldados ditantes al ver que se·uma perfectamente cc,n ciendo que ,u amo seria sin duda alguna fulos otros dos pedazos, uno de los cuales cayó silado .mañana, y que vendria mejor entónces
~l qacar el manto del ª~'ca, y ~~ otro s~ ~n- la bebida que les prometia para un Liempo
contró en el suelo donde s;1ce.d10 la arar1c10n j que nunca babia de llegar. Tobías se marchó
la noche an~ecedente! Ape!}aS se podian leer c~:ntando, me ~ió las buenas noches, y me
las palabras, pero no ha11a &lt;luda_ en que fa·I d1Jo:-Marta, s1 sucede lo que espero, nunea
letra de .l~s tres pe~azos era la mISma. U1:o me volverás á ver. Cerré b puerta y llevé la
de los ofi.ciale~ y Wilmsen trataron de. desci- llave á mi padre; pero la conversacion que
frar e~ contemdo,. y despu~s de emplear al- habian tenido Tobías y los soldarlos, me tenia
gun tiern;1)0, s: v16 qu_o decia como s~gue:
tan inquieta, que no podia ir á la cama, pues
. «¡~h. i1t(~liz! despiertct, tit dormida con- á todas partes á donde iba, se me figuraba
ciericia. ])ios te al~anza1'.a en _la senda del que fusilaban al Sr. Melinger, y que el pobre
crimen; te pronos,~ic? un ternible (in.:, Lo~ viejo Tobías andaba errante por el mundo ..
larnentos de tit1 ~i9tirnas se p_resentar·qri a Yo estaba junto á mi padre, el cual hablaba
acusa:•te eíi el J'lticio ft.nal. ¡J'iembZa! ¡aiOte con el sargento de cosas de la guena, y condel genero !tu1na1io! La noche eterna de la taron los dos tales cuentos de muertes asemuerte no e~ sfoo el dia pr¡·iJnero de los t01·- si~atos y aún duondes 1 que estuye par~ momentos J:el i1~fte1·no. ~&gt; .
•
rirme de miedo. El sargento fué á -ver á los
-¿Qu!én d~ce eso? gr1_t6 el comandante con soldados, y los halló onteramenle dormidos;
un rec~ip.amie~to de dient~s.-El sepul?ro1 1entretanto .mi p·adre me dijo por dos _veces
respond10 enfáticamente W1lmsen. S1gu10se que me fuese a la cama; pero yo tema tal
á esto una larga pausa.
·
. miedo que no me·atrevia.
-¡La noche eterna de la muerte no es smo
(úonti1iuará.)
CUENTOS

. ·¡

n?

1

'•

,. t

NOCIONES
DE

ECONONIA DOMESTICA.
-

RECETAS DOMESTICAS DE COCINA.

Chuletas de ternera empanadas.

Se ponen en adobo por dos horas . con a.c~ite~
erba!! finas pimienta sal, zumo de hmon 6 vma
Y
'
. de pan Y se
gre• despues' se las envuelve
en miga
po;en á. tostar á fuego lento, sirviéndolas con salsa 6 sin ella.

(CONTINUJ..)

Chuletas de ternera mechada.
· Bittbeks.
Se aplana.n y mechan con tocino cortad? en tr?·
C6rtcnse algunas tajaditas·de buey, de la altu·
ra de un dedo, aplánense con el ~ango de un eu· zos delga.dítos haciéndolas cocer. con har~na, pichillo y quítense los _h~esoa y la ~1eJ, há~anse em· mienta, a.jo y perejil, por .espacio de dos horas.
papar con m~nteca tibia, sal ! p1m10,r,ta., p6nga.n· Puede servirse con cualquier clase de salsa.
Chuletas· con vino.
8e á las parrillas con fuego vivo, y s1.~vanse en se·
guida con manteca en que halla pereJ1l y un poco
Se ponen al fuego con un vaso de vino de M~de zumo de limon.
laga y otro tanto de caldo, y _cuando estén cociA estos biftheka ee les puede afio.dir patatas,
das se ponen en un plato, rociánd?las con su pro·
anchoas etc., fritas de antemano.
pía salsa.
·
· Mazapanes de fruta.
Ternerµ.
estofada,
Luego de habtr hecho una pasta de maza.pan
Deberá cortarse en pe.¡ueñod trozos _la carne
comun, ae exprimirá fruta, ya. sean cerezas, grosellas 6 fresas, y, luego de haber pasado el zumo magra ·del lomo 6 pierna, se frie con tocmo Y s_u.
por un tamiz, se afiadirá á la. pasta, secándol~ misma grasa; se echan en la olla ~on l~ que hubie
re quedado y ae frie con cebolla bien picada; échedespues en el fuego.
sele en la carne un poco de vino blanco, a.jo, sal,
Becadas al asador•
perejil, especias y unas hojas de laurel; cuézase á
Méchese pero sin sacarle la tripa, p6ngase en fuego lento impidiendo que pueda ~vaporarse, Y
el asador y en unas cortezf\S de pan en la grasera
á la.e dos horas de cocer pu.:de servirse.
para que se.impregnen en su ju¡o, y se saca con
ellas á la mesa.
Cocretas d~ conejo.
Vaca mechada,
.
Picada}:¡. carne con tocino, sal, pi~ienta, meP6ngaee en remojo la carne y despues de bten nudillos de ternera. y un poco de harma se hac~n
quitados los pelltjos, se coloc~n dentro de unas: porciones pequeija.s y estas se envuel~n en m1calítas trozos pequeifos de toomo de trecho en tre- gas de pan 80 re¡nojan en huevos batidos y se les
cho; se pone manteca en una ca.zuela, y cuando vuelve á p~ner pzn; fritas, se sacan á la mesa.
esté caliente échese la carne que r.o debe revolGallina dorada,
verse· se cubre con una tapadera de hierro y se
proc;ra que á dos fuegos lentos ee vaya hacienDespueB de cocida un poco en la oll~ 6 en el
do; despues se dispone una salsa de acederas co- caldo con sal pimi~nta, cebolla y espec1a1, ee en·
cidas, que se echará en los costados de la carne, vuelve en lonJae de tocino y se pone en el a.~a.dor
y se sirvo.
á fuego lento; se quitan las lonjas y se dcJa el
a.ve hasta. que tome color; ent6noes º.ª unta con
Lomo de vaca mechado en asador.
Quítese el pellejo nervioso y el gordo, prepá- yemas de huevos batidas, y para servJrla. 11e hace
rese limpia.mente cortándole la. punta, méchese con un poco de azúcar ;¡ canela.
con tocino por encíma. en los dos extremos y aePollos con anchoas.
jando el medio sin _mechar; póngase ?.n adobo alSe machacan y mezclan los hígados con tocino,
gunos dias con ace1te, cebollas, pereJ1l, zumo de
perejil,
cebollas y anchoas; ee mezcla un poco de
limon y canela; disp6nga.se en forma de S 6 en repimienta;
se les introduce esta m~zcla. ent~e el
dondo 6 como herradura. y p6ngase en el asad.or
pellejo
y
la
carne; se cubre con lonJaB de, tocmo y
á. buen fuego hasta que tome buen color, y ~e siruna
hoja
de
papel dado ~e mantec11o y as1 se P?ve con la salsa conveniente.
nen
en
el
asador;
se servirán con una ealsa de JB·
Sesos de carnero fritos•
mon
6
ternera,
y
se
ponen las anchoa.a ·corta.da.&amp;
Se les quitan las telas y membranas, lavándolos en tres aguas: despues ae deslie un poco de ha.· en pequefios pedazos.
rina en a.gua tibia, en la que se des~a.ce un poco
Pollos en vino.
do manteca. y dos 6 más huevos batidos; se cueTómese un pollo bien ceba.do y deapues da lim~en los sesos, se cortan en pedacitos, y se frien pio se rehoga. á fuego activo en una cacerola con
rebozándolos con harina. y huevo batido, y cuan- aceite, en lo general con .un poco de ternera.. pardo estén dorados se sirven, echándoles por encima tida. en lonjas delgadas; éc~osele despues vmo Y
un poco de azucar y canela.
cuando el ave esté en sazon se aparta. y se pasa
Chuletas de ternera.
pór un tamiz la. salsa, echándola. un poco de féou·
• Se untan de manteca, ae espolvorean con sal y la disuelta en manteca de vaca.
pimienta.; se asan en panilla por los do~ la.dos,
(O~ntinuard.) .
sirviéndola.a deapuea sin salea,
;

�7

LA ABEJA.
6

LA ABEJA.
COMPENDIO DE LOS DERECHOS
Y OBLIGACIONES

,.

DF..L

HOMBRE Y DEL CIUDADANO.
SEGUNDA PARTE.

Derechos y Obligaciones del Oiudadanr.
SECCION T~RCÉR.A,

/
1
f

.!

·¡, .

.

:.. ..

De esta suerte, asegurada la representacion rigurosamente democrática y popular con la Cámara de diputados, se aseguraban loa intereses de la
Federacion con la cámara de senadores. Hé aquí
por qué la fraccion A del artículo 58 de la Constitucion adicionada. y reformada, previno que el
Senado se compondría de dos senadores por cada
Estado y doa por el Distrito Federal. .

17, La necesidad de que la respectiva cámara conceda. licencia á uno de sus miembros para
aceptar comision 6 empleo de nombramiento ema.·
nado del Ejecutiro federal, y por ol cual haya
derecho á percibir un suelde, se funda en con!ideraciones análogas á las que anteriormente ISO
. han apuntado. A las veces ptdrán ser interesantea á la causa pública los servicios de un diputado
6 de un senador, en otro lugar 6 en otra comision
quo no sea en el seno de la representacion na·cional; para esos casos era preciso establecer una
exceP,cion á la incompatibilidad general estableci
da por el artículo 57 d1r la Constitucion adicionada, garantizando la independencia de loe repreeentautee de la Nacion con el requisito (le quepara ser ocupados en otro ramo del servicio público
fuera preciso que la respectirn c.imare. concediera
al efecto la licencia correspondiente á aquel de
sus. miembros cuyos servicios fuesen convenientes
6 necesarios en .otra parte.
Esta.bleci6 la Oonstitucion que el mismo requieito fµera necesario para los diputados 6 senadores suplentes en ejercicio, porque éstos 80 oncuentran e11 idéntica situacion que los diputados 6 aenadores propietarioil.

Cuando de la ley electoral nos ocupemos, tendremos ocasion de estudiar sus proscripciones para la ele\lcion de los -individuos que deben desempefiar los poderes de la Union; por ahora haremos
notar solamente una diferencia esencial entre la
manera de elegirá los senadores y á los diputo.dos. La elcccion es para ambos cargos indirecta
on primer grado; pero para los primeros estableci6
la Constitucion adicionada, que fuesen laa Legislat.urns de loe Estados las que declarasen electos
á los que hubieren obtenido la mayoría absoluta
de loa votos emitidos, 6 eligieren entre loa que
hu hieren obtenido mayoría relativa. No sucede
otro tanto en lae elecciones de diputados; los ·colegios electorales terminan, por decirlo así, la
eleccion del diputado, y la Cámara decide 11obre
esa éleccion aprobándola 6 desechándola segun loe
casos, sin que en esa série de actos electorales intervengau las Lt&gt;gislaturas de los Estados. La oxplicacion de esta difer-encia. se encuentra en la diveraidad de la mision que tienlln la Cámara de
diputados y la de 8enndoree. Aquella,-lo hemos
dicho ya,-ee la representncion democrática y po·
pular, y por eso la eleccion de sus miembros es
extralla á las legislaturas de los Estados; la sogunda es la representacion federal, y por eso towan parte en su eloccion los congresos de las entidades que forman la Federacion mexicana.

18. El senado ea la .repree~ntacion genuina
de la Federacion, En su seno deben tener igual
poder é idéntica influencia la.e diversas entidadcis
que J:. forman; porque con iguales dqrechos iotervinieron en el pacto federal, y sea la que fuere su
importancia respectiva, bajo eete punto de mira
no existe entre ellas diferencia alguna, ni debe
haber la. más pequeña de8igualdad. Con la cámara
unitaria formada de individuos electos á mayoría
de votos en los términos ~e la ley ele~toral y tomando por punto de partida. la poblamon, los _Estados estaban representados desigualmente. M1:ntra~ los más poblados enviaban á la repreeentac10n
nac1o~al un gran n~mero, d~ represe~tantes, los
que tienen un reducido nu~ero de habitantes eran
r~prese~tados en proporc1on, resultando de esta
~1ferenc~s, una muy _trascendental_ en el poder é
mfluenc1a de las entidades fo.derat1vaa. En otros
términos, existia una repre_sentacion democráti1:a;
por.o fa~taba la repr~sentac1on federal en el poder
leg1slativo de la U~1on.

19. La fraccion B. del artículo 58 de la Constitucion adicionada, establece un·a nue,a cliferencia
entro el Senado y la Cámara de diputados. Mientras ésta so renueva en su totalidad cada dos sfi.05,
aquella ee renueva en el mismo período por mitad
solamente, cesando en el primer bicni.:, los Mnadores ele9tos en segundo lugar y en lo sucesivo los
más antiguos.
¿En qué se funda esa diferencia? A decir verdad no ee descubre otra razon que no 11ea la deriva.da de la mayor dificultad que hay para elegir
·senadores. Independientemente de quo la intervencion de las legislaturas reclama tiempo y formalidades que no son necesarios paru. la eloccion
de diputados, hay la consideracion muy importante
de que es mucho más difícil conseguir la mayoría
de votos entre el gran número de olectoree que
concurren á la eleccion de loe miembros del Senado, que la misma. mayorr.i. para la eleccion de un·
diputado~ á cuyo nombramiento concurre un número de electores considerablemente menor.

&lt;coNT1NvA.&gt;

-1

El Senado tenia que poner remedio á esa de11igualdad, viniendo á ser un cuerpo legislador en el
cual loa Estados tuvieren una representacion igual,
independiente lle l11e diferencias en el número de
habitantes.

d l en realidad de verdad, un cuarto poder que se enEn el sistema adoptado para la formaoion e carga.ria á un individuo, á un tribunal, 6 á ~na.
Senado, se han combinado neces_idad~s que recla- asamblea. más 6 ménoe numerosa. Ahora b_ien,
man !atisfaccion con igual exigencia. Por una esc6iase uno de esos tres extremos y el peligro
ue en esa alta cámara haya hombres aoos·
J
t..
d t. l á
B
Pªrte, q
·
que se quiere conjurar arre .. atan .º a as e m~ra
tumbrados é instruidos en los negocios y conserya- la facultad de decidir sobre la elecc1on de sus m1~mdorcs de las tradiciones y prácticas pa~lamentanae; broa, será el mismo 6 tomará mayores proporc:opor la otra, que la N acion pueda enviar al cuerpo nea. Depositándose en una sola. _p_er~ona hn_ mlegiele.tivo hombres nuevos que hayan observado meneo poder, se dest~ui~ia el ~qu1hbrio cons_t1tude cerca sus necesidades y se hayan formado ca- cional; el funcionario mvestido de. tan debc~da.
bal concepto do la diversidad de circunstancias.
como trascendental atribucion, seria el ár~itro
20. ÍJa. inviolabilidall parlamentaria ea la me- supremo de la República entera•. Con~ado a un
jor garantía. de la. independencia. de los represen- tribunal la influencia política. se eJercer1a con ma·
tante11 del pueblo, y prenda. segura de 811 libertad yor facilidad por ser menor el número de personas
de accion. Esa. inviolabilidad que para ser eficaz á ella sujetas. Por último, encomendado á una.
debe aer absoluta, proteje la manífostacion de to· asamblea vendría á resultar supérfluo, porque exdss \as opiniones, siempre que tenga lugar en el poridria peligros de la misma naturaleza que los
desempefio del cargo de diputado 6 sonador.. El que son de t~mer~e si ca~a una. de las c_ámaras
representante del pueblo no puede ser sometido ~ decide en última instancia. sobre las elecciones d
juicio ni perseguido de otra manera por sus opi- sus miembros. Así, pues, el extremo aceptado en
nionee manifestadas en la cámara.
la Constitucion 08 el más conveniente, el mé~os
Lo absoluto de esta inviolabilidad que es una peligroso y el más democrático de loa que putheverdadera. excepoion al derecho comun, o~rece á ra.n presentarse.
primera vist~ aJgo que parece exage:ado é mncce22. Hemos indica.do ya, valiéndonos de una.
ea.río· pero e1 bien se mira, la ampl~tud que la dá frase que traduce bien nuestra id,ea! qu~ el oo~el pe.'cto fundamental era ineludible.
c,reso resuelve en Jefinitiva-en ultima. mstanc1a
Una de dos cosas habría sucedido; 6 la. l_iberta._o ~sobre las elecciones de sus miembros. Vol vem?B
·
sobre este punto para hacér notar que la Const1y l&amp; independencia parlamentarias era~ I~,P?si- tuoion, al dar semeiante facultad á las cá_m_a.ras,
bles; 6 la ley tenia que entrar en un~ ~1fi~1hsn~~
.i
d
enuroeracion de ·casos en que no habna m~1ola?1h· implícitamente declar6 irrevisables sus. ecis10nes~
dad· enumeracion que, por complota y mmuc1osa porque si a.sí no fuera, en vano las habria, encarg~que' se la suponga, siempre dej ari"~ mu~ho que de· do do resol ver dudas sobre las cuales fuera pos1soar y abriria ancha puerta á arbitrariedades y á ble nuevo deba.te·
abusos, más temible" aún que los que puede co•
23. Para la legitimidad de las ~eliberaciones
met.ir el diputa.do 6 el senador escudándose co_n de los cuerpos legisladores, se necesita lo que en
la inviolabilidad. Por eeo el art. 59 de la. Consti- términos parlamentarias se llama quorum; es de·
tucion adicionada establece que "lo¡ diputados Y cir, la. reunion del número de personas_ co_n 011ya
senadores son inviolables por sus opiniones maní- presencia segun la ley, se reputa ccmatitu1da una
fe! tadas en el élesem peilo de BU8 encargos, Yj a- asamblea~ La falta de ese r. úmero qui ta. á la reu'
más podrán ser reconvenidos por ellos."
nion su c~rácter pú?lico ! hace imposible una
21. A las dos Cámaras que forman el Qon- decieion eficaz y obltgatoria.
graso General corresponde calificar las eleccio_nes· El quorum para la Cámara de seMdoro~ e~ ?l
de sua miembros y resolver las dudas que hubiere de las dos terceras partes del número de mdmsobre ellas.
duos de que, conforme á la estadística electora.!,
Esa. calificacion y la docision que se pronuncie debe estar formado el Senado.
.
en caso de duda, deben ser la última palabra que
Para que haya quorum _en la Cám~ra de dipusobre asuntos semejantes se pronuncie. Palabra te.dos, basta la concurrencia de la mitad del nÚ·
irrevocable é indiscutible, porque ella asegura el mero total do eue miembros.
respeto al poder constituido ! porque ~i aun_ P~Esta. diferencia. se fun~a en que sien.d~ muy nudiera volverse sobre esas declBlonea, Dl admm1s- merosa. la asamblea. do diputados, ex1grr para el
tracion ni gobierno serian posibles.
quvrum la presencia. de las dos terceras p~r~es del
Se ha indicado alguna vez -la conveniencia. de número tot~l de representa~tes, ~orno requmto .P~·
que no fuese la misma. Cámara la que resolviera ra la legalidad de las dehberaci_ones, producma
sobre la eleccion de sus miembros, porque se teme graves traetorno11 por la frecnencia con que falta.que la. influencia política, el prop6sito de secundar ria ese quorum. No eucede otro tanto con el Se,
á todo trance las miras del poder ejecutivo 6 de nado que, teniendo p_oro~ra parte á su cargo funponerle obetáculos con una. oposicion tcna1 y ~is- ciones má11 árd~as y delicada.e JUe la Cáma.ra. de
temática, fuesen más bien que la verdad y la JUB· diputados, necesita contar con numero bastante _de
ticia. los m6viles de esas resoluciones. Se ha que- sus miembros para 1ue los asuntos cuya reso~ucion
rido encontrar la manera. de conjurar ese temor, le corresponda, sean concienzudimente meditados
encomendando á cierto cuerpo organizado como ~n y prudentemento resueltos.
tribunal, la mieion de decidir en última instancia
en las contiendas electorales. Se propone, pues,
(Oon,tinuard.1

i

�. LA ABEJA.

8

JENNER.

,l

.,

bras Jo elogio con que le fué votado el premio na·
cional. Esas palabras valian mucho ?nás que todas las riquezas, y Jenner se retir6 al campo,
desembarazado de las inquietudes de la vida. material.
El re11to de su vida lo pas6 Jenner en Chelten~
ham, ocupado en estudios de ornitología y otros
trabajos cientHicos, publicando algunos oecritos
notables sobre el mundo de los pájaros. En Cheltenham murió en 1823 modestamente, como babia
sido su vidn., legando al universo, como lrcrencia
universal, el único preservativo eficaz contra. la
más terrible de }a(I enfermedades.
Antes de morir tuvo Jenner la satisfa.ccion do
vér la. vacuna. introducida en el inundo entero con
algunas modificaciones felices en el modo d.e inocular el vírus. Así, en vez de tomar la vacuna
de la vaca enferma, se introdujo dtfinitivamente
el sistema de tomarlo de la especie humana, y aun·
que se not6 que la eficacia disminuye en algunos
casos, á causa ein duda de la debilidad del vírus,
el médico ha podido siempre renovarlo tomándolo
de la vaca como lo hacia J enner. En estos úl timos años se ha descubierto que la pús ula del vírus existe tambien en el caballo y entotros animales, de modo· que no hay temor de quo nunca
llegue á faltar tan valioso específico.
No es este el lugar de tratar la cuestion de la.
vacuna modicalmente, pero baste decir que hoy la.
mayoría. de los profesores aconseja. que no !le vacunen niños de ménos de seis años de edad, que
solo ee haga ullt\ incision, en las tres ó seis usadas
hasta el dia, y que ántes de tomar vírus de una
persona. se examine si ésta goza de buena salud.
En cuanto á la época de la. revacunacion lo más
prudente os efectuarla cada diez años por lo m6nos, pues aunque las personas :vacunadas nunca
tienen la viruela de un modo grave, es prudente
que ee renueve en ellas el preservativo. En fin,
durante las epidemias y aun en el cureo mismo de
la enfermedad la inoculacion tiene incontestablemente poder preservativo ó por lo ménos disminuyo la inteneida.d y gravedad de la erupcion.
La ciencia, el arte y la literatura. tratan de popularizar el nombre de J enner. Varios monumen·
tos cuenta Inglaterra erigidos en honor del inventor de la vacuna, otros hay en Francia y otros
países dedic~dos á la memoria del sábio inglés;
pero entre lae estatuas, pocas habrá del mérito
de la del artista Monte\'orde, de Roma, que lla- ·
m6 tanto la a.tencion en la última exposiciou do
Viena.

El nombre de Eduardo Jenner merece ser citado como uno de los más grandes bienhechores de
la humanidaq. Cierto es que hoy día, fuera. del
círculo relativa.mente estrecho de lae personas
científicas; muy pocos son los que conocen la vida,
ni aun el nombre, del ilustre médico que con su
inmortal descubrimiento ha salvado tantos millones de vidas de los estragos de la viruela; al paso
que las hazaiias de loa guerreros célebres., que han
cubierto al mundo do sangre, son conocidas y celebrada8 por la multitua. Per-0 sirva al menos de
consuelo, á los que más estiman los trabajos hechos para. el perfeccionamiento físico y moral del
hombre, que la gloria de todos los conquistadores
del mundo, ver á la humanidad crecer J qesarrollarse libre del tremendo azote que la diezmaba
ántes de recibir, como don celeste, el precioso descubrimiento de Jenner.
El Dr. Eduardo Jenner nació en Berkeley, po•
blacion de Inglaterra., en 1749 y hasta 1776 vivi6 allí modestamente entregado 11,l estudio y á la
práctica de la medicina. En el citado añ'o obaerTÓ Jonner por primera vez que una niña ordeñadora de vacas habia escapado á una epidemia de
viruelas por el hecho do haberse inoculado vírus
del pezon dti los animales en una ligera herida
que tenia en un dedo. Continu6 sus observaciones y notó que todas las personas que están e~
contacto, con vacas pustulosas escapaban al contagio de las viruelas, 6 solo las tenían de un modo
muy benigno.
·
Al cabo de veinte afios de experimentos y observaciones que confirmaban cada dia sus primeros trabajos, venciendo con constancia y resignacion las oposiciones de la incredulidad y la preocupacion, hall6 el modo de inocular el vírus vacuno
sin peligro, y public6 ~n 1798 el resultado de su
práctica en un libro inmortal intitulado Inquiry
into the causes and ejfects oj the vario.lce,vaccina&lt;E
or cow-pox. (Investigacion sobre las causas de
la variola vacuna 6 pústula de la vaca).
Ese libro produjo inmensa sensacion en el mundo científico, pero su autor tuvo que luchar duran·
te mucho tiempo contra las prevenciones, la rutina y la ignoranci~. Muchos fueron los ataques
y los insultos que se le prodi6aron, no ya por el
vulgo, sino por las person9s más reputadas de sabias, pero J enner tenia confianza on su doscubrimien to, no so desalent6 ni un solo instante y opu·
so á sus adversarios hechos incontestables, pruebas
evidentes de la utilidad del vírus.
El pueblo inglés reconoci6 al fin la grandeza
Máxhnas Morales.
del iTavento de Jenner, y el Parlamento le votó
una recompensa. nacional de veinte mil libras es-Solamente los que son despreciables temen
terlinas, 6 sean $100,000. La suma era mínima ser de8preciados.
en co:nparacion del servicio presta.do á la huma-Nada. hay en el mundo más fuerto ni más
nidad y hasta insignificante si ee tenia en cuenta frágil que el honor.
lo mucho que Jenner habria podido ganar reservándose s.u secreto y explct4nc1olo como especialiEditor, J. M. Aguilar Ortiz.
dad médica. Sin·embargo, el sabio doctor inglés
que nada había solicitado, eolia decir que habia
Tip. do F. Mousolvc.
s~~~ ~~com_pensndo su~c!~~~emen~e ~on las pala• • Pm.u-.1m¡A NV.MlilRO s;

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              <text>Cultura de México</text>
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              <text>Publicación bisemanal dirigida a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>Aguilar Ortiz, JM, (José María)</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Cuentos de duendes y aparecidos</name>
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      <name>El lujo</name>
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      <name>Nociones de física extractadas de las obras de B. Boutet de Monvel y A. Ganot</name>
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