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                  <text>MEXICO.-AGOSTO 25 DE 1875.

NU~fERO 16.

.......,...,_-.---·"-·--·------·
- ------------------ -- - - -·
~__
-- --

TOMO U.
..-------------

..

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~~

ABEJA .. ·

. Revista Bisemanal de Conocimientos Utilos,
dedicada á la clase obrera é industrial. •
LABOR 0MXIA. VLN.cl'l:,

Precie&gt;: un.a cuartil1a el :n.1:i.D1ero.
ORFANDAD.

El graba.do que publicamos en nuestro número
No.da. m,s tierno, nada más doloroso y desgar- de hoy, representa i dos niflas, hija.'$ del general
rador, que dos inocentes n~ñas que, en la. edad en Dumot, valiente militar que cayó herido de muer·
que más se necesita. del apoyo moral de un padre, te por tres balazos casi simultán~os que recil&gt;i6 en
lo hayan perdido.

�LA ABEJA.

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1

•

LA ABEJA.

el pecho al tie~po ~e asal~ar Ja plaza de Zarago- jamoe, qt1e El es el UNICO que puede sustituir á
za, que defend1a el intrépido general Palafox.
aquellos que despues de Dios le11 debemos todo en
Dumot fué alumno de la escuela de Brienne, y el mundo.
'
poco tiempo despues de que Bonaparte sali6 al ~ ....................................................... .
ejército, el j6ven Camilo Dumot sali6 á prestar ........................................................ ..
sus servicios en la elase de subteniente de infanRosa y Blanca tenian sus confidencias íntimas:
tería, al ejército del Rhin.
eran las confidencias de dos ángeles, que nosotros
Cuando Napoleon se declar6 c6nsul pcrpétuo, vamos á trasladar al papel.
nuestro subteniente era comandante de batallon.
Una tarde ee paseaba'l las dos huérfanas por
Despues de la batal1a de Austerlitz, el gran el jardin del colegio, y de improviso se puso muy
hombre, como apellidaban ya en aquella época al melanc6lica la más pequeitita de ellas.
moderno Alejandro, ascendi6 á Dumot á coronel,
-¿Qué tienes hermanita? la. pregunt6 Rosa.
y por último, cuando la campafia de España, Du-Qué he de ~ener, sino que hace algunas nomot ceñía la banda de general, :y muri6 en el pa- ~hes que papá no me visita. Me duermo pensando
rapeto que, le toc6 en suerte asaltar. General, en él, como hago siempre que deseo me visite, y
eo~decorado con la cru?, de la legion de honor y no viene, ¡ay! ......
estimado por •NapolMn, sus hijas quedaron bajo
-¿No has cometido ninguna falta por la cual
fo egida del emperador, quien se encarg6 al punto pueda estar inc6modo contigo?
de que nada les faltase. Pero ¡ah! no son las co-N6, no he hecho nada malo, hermanita.
modidades 6 ventaj~ mate&lt;riales que reportan dos -Ya te aruerdas lo que nos dacia papá cuanhuérfanos, lo que constituye su felicidad......
do vivia, que si éramos buenas, nos cuide.ria, nos
¡Hay algo en la tierra que pueda sustituir con regalaría y nunca dejaria de vernos.
ventaja la falta de un padreó de una madre?
-Nada he hecho que pueda disgaetarlo, y por
Por eso Rosa y Blanca eran el objeto del 1.uás eso es que me extratla el que no me venga á vor,
piadoso cari,l.io en el colegio de nifias en quo esta- cuando hace tantas noches que lo llamo •
ban en calidad de internas.
-Yo soflé con él la otra noche.
Cúando alguna de las alumnas, por su poca re-¿Sonaste?
:flexion, causaba algun disgusto á Blanca, que era -Sí, papá me sent6 en stts piernas, le tiré do
la más pequefla de las dos niftas, 1-as otras, j6ve- los bigotes como baciamos, ¿te acuerdas?
nea mayores, aalian á su defensa, diciéndole:
-¡Ay! sí.
,
-No la aflijas, no vés que es huifrfana? ......
-Pues bien, me di6 un beso y me encargó que
La humanidad ha sido unáñime'en reconocer un te quisiera yo mucho; que te quisiera por él, por
privilegio a los desgraciados, y se ha in&lt;:linado mamá y por mí.
siempre á. favor de loe que sufren.
• Los ojos de Blanca se llenaron de lágrimas, y
Por eso acaso nos parece más grande César ca· mirando al espacio con sublime candor y fé inyendo bajo el .puftal de Bruto, que César conquis- comparable, exclam6:
tando las Gáhas. 86crates vale más por su ber6i-Vén á verme á mí, psdre mio, por qué me
ca muerte apurando la cicuta y hablándoles á sus abandonas cuando sabes que tu Blanca no iB ma•discípulos de la inmortalidad del alma, que por 1111 la? Vén, padre mio, vén, estoy muy triste y nevida de fi16sofo. Luis XVI én el cadalso es una CeBI'tO de t US eariuOB'
·a .. , ...
fig~ra colosal, Luis XVI sin la revolucion no ha- -Vamos, no llores Blanca, porque ent6nces
bria pasado de un rey oscuro, aunque un magnífi· me harás llorar á mí. ..... Dame un abrazo herco esposo y excelente padre. Napoleon es más manita ......
grande, en Waterloo y Santa .Elena, que en fos I Y Rosa estrech6 con efusion á Blanca, que enTuller1as, Wagram 6 Au~terhtz. .
!jug6 sus lágrimas.
¡qué palabras tan ~~nc1l1as, Ylllll embargo, tan 1 -Ya verás, prosigui6 Rosa, esta noche nos vá
subhmesl-No la afli;as, no vds que es huérfana. á venir á ver á las dos.
Estas palabras merecen tradue~rse, cpmen~ar.se.
Y las pobres niñas, consoladas con tan tierna
~ara nos~t~o\_en el lenguaJe del sentim1e11.to, esperanza, se dirijieron á su cuarto para adornar
quieren decir.-: N~ aumente.e "SU pena, ¿no sabes con flores el retrato de su padre, que tenían atriba
la gran desgraCia que la aqueJa, y que ella en vir· de la cabecera de su cama.
tud de sus pocos ailos no comprende? Alivia sus
·
dolores, no le hagas palpar la desgracia de que
e11 víctima. ¿Si tú la aftijes, quién la consolará?
¿Tiene ella por ventura un padre, una madre?
La reJigion del huérfano es la. esperanza. Su
Es necesario confesar que aunque no todo es
ora.cion
el recuerdo.
bueno, tpmpoco es todo malo en el mun1lo, y que
Felices
aquellos á quienes les viven sus pacuando sufrimos, si ~ay cien corazones indiferendres
......
tes, hay mil que se oprimen por nueetro dolor.
Huérfanos!
Acaso ha~lando de los huérfanos, dijo Jesus
Evocad la. me~oria de vuestros padres, llorad
aquellas sublimes pálabrae de eterna oonsolacion:
-Dejad d los niflos que llegu~ d-mt Sí dejad- por ellos, bendecidloe, y que el cielo os conceda.
los que busquen en elle corazon amante del Cristo que, como á Rosa y Blanca, os visiten en suenos,
el amor que les hace falta en la tierra ...... DeVIIGINIA,

•••

'

1

NOCIONES
D E FXS:COA

3

13.-APLICACION DEL PÉNDULO Á LOS RELOJES.-El balancín aplicado á los relojes,

no es otra cosa más que un péndulo cuyo objeto es regularizar el movimiento é impedir
DE LAS 9BRAS
que se acelere.
DE B. BOUTET DE MONVEL
Tomaremos, pm: ejemplo, los grandes rey A GANOT
loj es públicos en los cuales el movimiento es,
.........'. ............................~.. . .
•
por lo comun, dado por un peso suspendido
&lt;CONTINUA-&gt;
á una cuerda enrollada en un cilindro, cuya
Se suspende á un cordon de 1 metro de cabeza, armada de un engrane, comunica el
largo una bola de marfil; ~espues, dan~o al movimiento á todo el sistema. El peso, al
péndulo un ángulo de des-vio de oº próxima- caer, hace girar el cilindro, y con él las ruemente, se le abandona á sí misrno. En un das y las agujas: solo que, teniendo lugar la
aire tranquilo, podrá osc~lar más de u.na ~ora. caida del peso con una velocidad creciente,
Se cuenta entónces el numero de oscilac10nes la marcha del reloj debería ser, no uniforme,
ejecutadas durante tres minutos; despues, sino acelerada. El péndulo impide esta aceal cabo de algunos instantes, se comienza de leracion.
nuevo la observacion, y se puede demostrar Este péndulo se compone de una varilla ríque en todas las épócas del movimiento, has- gida soportando una lenteja ó disco pesado
ta cuando las oscilaciones son casi impercep- de laton, que presenta su borde al aire. Esta
tibles por su tamaño, el .número de oscilaci~varilla está unida á una pienes terminado en este mtervalo de tres m1za en forma de ancla que se
nutos es siempre exactamente el mismo; de
:A
mueve con ella. Las ramas
lo cu~ resulta la igualdad de duracion de las
de esta ancla (fig. 20), lleoscilaciones.
van dos puntitas destinadas
Esta duracion, cambia sin embargo, con la
á. engranarse, una despues
lonaitud del péndulo y a~enta.con ella, pede otra, en el movimiento· de
ro ~o en la misma proporcion. Así, e.n un
oscilacion, con los dientes del
péndulo cuatro veces, nueve. veces, diez y
cilindro, ó con toda otra rueseis veces más largo, la durac1on de la osc1da dentada del sistema. Sulacion seria dos veces, tres veces, cuatro vepongamos que se empuje el
ces más larga. Es proporcional á la raíz cuapéndulo hácia la izquierda.
drada de la longitud del péndulo.
El diente de este lado se desPara verificar esta ley, se suspenderán al
prende ó escapa, para emlado uno de otro dos péndulos con bolas de
plear el término técnico, y
marfil, uno cuyo cordon tendrá, supongamos,
por su efecto quedando libre
Qm,30, el otro Qm!30X9 ó 2m?~O•. Si se. les seel cilindro, gira arrastrado
para de su posic1on de eqmhbr10, y si se les
por el peso. Más pronto el ·
deja partir al mismo tiempo, se ycrá que el
diente de la derecha va á vepr1mero hace tres oscilaciones mientras que
•
n~r á engancharse, e~tre los
el segundo no hace más que una. .
. 20
dientes Y.de~ener súb1tail!-enEn fin la duracion de la oscilac10n depenFig. ·
te el movimiento de rotacion.
de de la intensidad de la pesantez.
Despues, bajando el péndulo en sentido conTodas estas leyes están comprendidas en trar10, el cilmdro queda libre y vuelve á cola fórmula
menzar su movimiento. Por efeeto del moz
vimiento de izquierda a derecha del péndulo
t--..,lg' 1t=3,14t59......
y hácia el fin de este movimiento, el diente
.
.
de la izquierda se enganchará de nuevo, pacuyo c~cu.lo da la demostrac:_on para el caso ra escapar en seguida ?uando ~l pénd~lo vu~lde oscilaciones muy pequeuas Y cuando el va en sentido contrarlO' y as1 sucesiva é mdesvío exc~e de 4° ó oº.
,
definidamenle. Hallándo~e detenido periódiEn esta formu~a, t ~xpresa un numero do camente el movimiento del cilindro, y á insegundos; ~ la d1stanc1a en metros del punto tervalos _iguales de tiemp?, por el.péndulo, se
de ~uspens10~ .al centro de la bo~a, y g la ve- conseguirá hacerle no umforme s1t10 regular.
loc1dad ~qumda despues del primer segundo Es preciso notar además, que es tal la for&lt;l~ su caida, por un cuerpo que c~e en el va- ma de los dientes del ancla, ~1uc con el dien.,c10. ~n Par1s u=?m,8089.
.
te comienza a escapar, recibe sobre su peAphcando esta formt~a.á las observac10nes que~a. superficie inclina~a. mn 6 pq.1~na cierta
P.endulares hechas en diversos lugares de la preciswn de parte del diente del cümdro que
tierra, se ha _llegado á demostrar qu? la. pe- Ia toca, de tál suerte que el movimiento del
santez, medi?a por el factor _g va dismmu- reloj entretiene y perpetúa el del péndulo, al
yendo á medida que se aprox1m~ el ecuador, mism0 tiempo que el movimiento del pénduaume1;1.ta~do cuando se va hácia ~l polo, y lo regulariza el del reloj hasta crue el peso ha
que d1smmuye cuanqo s~ eleva verticalmente llegado al extremo inferior de su curso.
Sobre el terreno.
[Continu¡n4,l
EXTRACTADAS

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LA ABEJA.
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LA ABEJA.

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28,000 pesos). El que sin causi\ legítima faltaba
á las sesiones, pagab&amp; una multa.
La institucion del senado se remonta á los tiemLas palabras ¡enado-c()nsulto y decreto, depos más antiguos, y despues de cuatro mil años signaban las resoluciones do aquel ilustre cuerpo.
de esperiencia. vuelve á revivir.
El Senado dispoI.lia. del tesoro público, decidía
En las antiguas repúblicas era una. reunion de la paz 6 la guerra, distribuía á los . c6nsules y á
individuos nombrados, ya por derecho de ·sangre, los pretolis, los ejércitos y provincias, recibía á
ya por eleccion, ya por sus servicios. En la in- los embajadores y decretaba los triunfos, cte.
fancia de las naciones, la edad hacia los senadoEstas eran las atribuciones dal Sena.do cuando
res, pero no tenian la menor organizacion.
Cinea9, ministro de Pirro, crey6 que el augusto
Moisés form6 un cuerpo de setenta. ancianos, y cuerpo era una asamblea de reyes.
lo di6 una organizacion definitiva. "Para manteEn tiempo de los primeros emperadores, apenas
'' ner la. ley en su vigor, dice Bosseut, recibi6 tenia. poder el Senado. Bajo el mando de Vespa·
"Moisés 6rden de reunir una asamblea. de setenta siano y Tito, apareci6 con nuevo esplendor para
"consejeros, que podia llamarse el Senado del caer en la oscuridad y en el envilecimiento entre
"pueblo Qe Dios, y el soeten perpétuo. de la na- las ruinas del imperio romano.
"cion. El uso hizo que durasen toda la v.icla las
En la edad media, las repúblicas contaban con
"funciones de estos consejeros, aunque no existía Senado.
'' una ley que así lo prescribiese."
En Venecia representaba éste á fa aristocrac~.
En los tiempos her6icos la Grecia tenia. Senados El I1Úmero de senadores que al principio era do
semejantes á los de la Siria, y en la época. de 60, lleg6 dcspues á 400.
Abrnham los reyes griegos no tomaban rcsolucion
Este Senado declaralia la guerra, concluía tra·
alguna. sin el concurso de estas asambleas.
tadcs y nombraba. embajadores. ee aduritieron
Se lee en Homero que Alcinoo, rey do los fo. en él con el tiempo jueceil criminales, avogadori,
nicios, no pudo prestar un na.vio· á Ulises, sino 6 abogado de oficio, consejo de los diez, etc,
despues de obtener el consentimiento de los jefes
Lubeck, Bramen, Hamburgo y Frincfort sobro
de la nacion.
el Mein, eran ciudades regidas por un Senado
Argos estaba gobernando por un Senado con electivo.
otro cuerpo de 80 ciudadanos y de magistrados
En el siglo XIV, un consejo tom6 en Suecia ol
llamados aritnos, que representaban el papel que título de Senado del reino.
actualmente nuestros diputados.
En los tiempos modernos se instituy6 en FranEn Corinto existía un Senado compuestos da cia. un Senado conservador el 4 nivoso del al.to
elementos aristocráticos.
VIII: se componía de 88 miembros inamovibles,
Segun Arist6teles, l~ Elide se gobernaba por que debian tener cuando ménoe 40 años do edad.
Senadores, cuyas funciones eran vitalicias.
El emperador Napoleon sostuvo el Senado con·
La legialacion de Esparta. moder6 la. autoridad sern~dor. Ent6nces se componía este cuerpo de
con un Senado compuesto de 28 individuos. Los los príncipes franceses que habían cumplido diez
dos reyes, unidos á ellos y sin más que un voto Yocho aflos, de los grandes dignatarios, de ochon·
como todos, formaban el consejó de los treinta. ta individuos elegidos por el emperador entre las
Este solo tenia el derecho de convocar á los ciu- listas remitidas por los colegios electorales de los
dada.nos, los que no podían discutir ni cambiar las departamentos, y }&gt;or último, de ciudadanos lladisposicioncs senatoriales; no hacían más que des· mados á estas funciones por la voluntad del misecharlas 6 admitirlas.
mo emperador.
En Atenas inCJtituy6 Solon el consejo alto, for·
En Bélgica se divide el poder legislativo entre
mado de 100 ciudadanos de cada una de las cua- ol Sena.do y la cámara de representantes.
tro tribus; los 400 so sacaban á la suerte con haEn Prusia vela un Sena.Jo director sobro los
bas, lo cual los hizo Ha.maree senadores del !taba. ingresoe y los gastos públicos y la ejecucion de
Se sacaban en suerte tantos suplentes como se· las leyes: tambien falla en última instancia todas
nadoree, para. reemplazar á los que morian. El las causas.
·
Senado deliberaba sobre lo.13 impuesto!!, las leyes y . El Senado forma en los Estados Unidos parto
]a guerra; presidia la quinta militar y lll equipo mtegrante del Congreso americano.
de las esCJiadras. Loa senadores recibian un árac- . Nombridos por seis años, los senadores se dima diario por indemnizacion,
,1den en tres séries que se renuevan cada dos
El Senado más ilustre de la a.ntiguedad fué el afi~s: para. ser senador so necesita. haber cumplido
de Roma. R6mulo lo instituy6 para que fuese treinta aflos.
consejo perpétuo de la República. Se compuso El Senado americano, de acuerdo con el presi·
al principio do 100 senadores ll~mados pastores, dente? nombra los ~mbajadoree, los ministros, los
y Tulio Hostilio aument6 su número hasta. 200. conseJeros~ los primeros funcionarios del gobierno
Tarquino el viejo cre6 100 más, y en tiempo de Y loe magistrados del tribunal supremo. Tambien
Silo. llegaron á 400. César hizo subir este núme- concl~ye tr~tados con las potencias.
ro á 900.
El 1m~er10 del l}rasil y alguna.e repúblicas do
La edad para ser senador era 38 á 40 añns, la América meridional, tienen asimismo Senados,
En la época brillante de la República, cada sena, En México se reinstalará el 16 de Setiembre
dor debia poseer lo ménos 800 sextercios (unos pr6ximo.

INSTITUOION DEL SENADO.

,.

,,..,...,_.

CUENTOS

DE DUENDES Y A:P AREOIDOS.
EL MANTO VERDE DE VENECIA.·
HISTORIA VERDADERA,
.

&lt;coNTINUA.,&gt;

dinéro debió haber permanecido int~cto en
depósito, porque no era un _regalo. 81 vd. ha
permitido que otros se llevasen alguna parte
de él, vd. es responsable d~ toda la ca~t1dad;
y si no cree vd. 1a declarac1on d.el oficial qne
ha inspeccionado el cadáver, m tampoco la
mia desentiérrese el cuerpo, y millares que
con¿cian al viejo Tobías, confirmaran lo declarado.
,
-¡Cómo! ¡otra vez con el cuerpo! exc1amo
el comandante. ¿Se turbara nuevamente

ci

c,;!d:~:a::e:i:t1~~h~~ci;o"1: ~~;t~fn'un':~!ief:; h~: i~.V!~
atrevo a decir nada.. Papa me dj.ce que los vd.:.:_Pues ven an los dos mil duros, dijo
soldados no estarán siempre aqm, y &lt;mando W'lmsen volvYendo al caso de qué se• trase vayan contar~ a vd. to?º· . ..
. . taba
-Al menos dime, querida mia, diJ? Cristi- ·-Pidaselos vd. al sepulcro, fué la respuesna ~strechandola contra su pech.o, JU
ta del comandante, y le mandó que se fuese.
el ciclo y la esperanza q1_1~ te~go. e sa var
No asaron muchas horas sin que empezame, de guardar secreto, díme si IDl padre ma- ra el lorrible trabajo. Centenares de P.ersotó realmente al .correo .
di d
nas que habian conocido al viejo, acud1~ron
-Sí, respondió Car1ota, sacu en ° su ca.- 1 1 ar al unas movidas de la curiosidad,
beza, él atravesó de parte a parte al cor~eo,
ug ' g f ron citadas Todos los cirél le atravesó; más con todo, no es asesmo. otra:tr::eiu:seu~raban que ~ra el viejo ToEl mismo dia se har~ ~adáyer de un ahoó bias. solament~ el vestido era diferente del
gado en el rio~. El o ma . qme~ se encar¡ 1 que' aco(:tumbraba á llevar. Al examinarlo
su examen, aseguró que era e cuerpo e
··
t l ciru· ano de$cubrió una
viejo Tobías; y mucho\de l?s que ~e .acerc~Í :!id;e;~:f/e: el cu~llo del cadáver. T?ron á ve~lo, fueron de .ª misma opm1on. d do se estremecieron al verla. Tobías habia
jóven Wilmsen fué eD;v1ad~ para áar una e: . s mu hombre de bien, querido y estimaclaracion ac~rca de ia ident1~ d~ l~ pr~;1ª, d~a.e cKantos le conocían, y so~amente un
era en realidad el cuerpo e Vl~JO . O
acto de desesperacion, pudo inducirle acomeComo el cuerpo estaba en un e~ta o ?omp e
. idio
.
de putrefaccion, fué enterrado mme~1atamen- ter s;~a. e; otra víctima cuya sangre caerá
te; y_ segun e~ ~ostumbre en se~eJantes c~- - sl alma del comandante, decía la m1;1lsos, las deposiciones de los testigos se pre- titb1 Estas palabras y las nuevas declarac10sentaron ~l c~mandante.
_
.
u lle aron aoídos de él por medio de los ofi.Al día sigmente por la manan~, Wilmsen n~s, g des achó ara observar lo que pasase presentó areclamar los dos mil duros de- itle~ fue dl rabi!al ver que tenia que depositados en poder del comandante'! Yle re- \ e~:1!ºdosmilduros exclamó:-Entiérrese
cordó su palabra de hon~r de volver os. en ca- vo ;uerto en una en.clucijada. Sin embargo,
so que la. muert~ de Tob1as se probase de un al
d llevar á efecto, porque el pueblo
modo sat1sfactor10. El comandante echó sapos no ~o
firmemente.-Tobías, decia!t todos,
y culebras por su boca.
..
.
se P b
cristiano y no es posible que
-Las deposiciones son falsas, d1Jo gritan- er~uy uent á sí ~ro.o La herida es hedo; todos vúes. ~on una gavilla de pícaros que ~ha;~::;:: !anos, y en ~erdad, que no es
tratan de enganarme.
t s tiempos El comandante no
-Señor' respondió Wilmsen con ~ntereza, cosa rara. ón¡sooonerse a'1a voz general del
pero respetuosamente; las declaraciones son se atrevi
eia una se ultura honrosa para
auténticas; vd. no. es comandante de una
Pfeblo, (ue¡al fin condiscendió tácitamente.
villa de pícaros, smo de una plaza c~yos a- e .;.1.ersin escribió al comandante pidiéndobitan~es tienen la f~ma d~ ser los mas honra- le lo~ dos mil duros; la respue~t~ fué que trados ciudadanos ~el imp~TIO,
1
d l taria sobre este asunto con Onstma, que ~ra
-Y bien, iqmén ha dicho que e cuerpo e
d - de la casa En efecto vino, y qmso
ahogado es Tobías? continuó el comandante. laer:::a.~rla con gr¡n maña á 'cr..~e desistiese
-Vd..
.
.
~
tension. más ella remitió el asun~
-~Qmén tiene el mayor mtcrés en asegu- áe~il:S:n en c~yas manos estab~ el maneJo
rarlo.
de la casa, como persona que podna arreg1ar-Vd.
1 d
modo legal
-Esté vd., pues, seguro que no devue1vo O E! un. ndante ~udó de conversacion, Y
los dos mil duros. :Además de que.no tengo
coma
d irse cuando la criada de
dinero, 1os dos oficiales que estuvieron con- ~s~ata á p~n¿o 0 ~ una'carta que la habia enmigo, se llevaron cada uno su parte.
.
ris ma en r ch ho desconocido.
-A fin, replicó 'Y'~lmsen, que. yo pudiera tregado un mue ac
(Oontinitará,)
•
formar una. alta opm1on de vd. sin duda. El

l 1 po:

ª

~Í

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J!

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�LA ABEJA.
6

.CA: ABEJA• .

-De muy buena gana, exclam6 el doctor, y se
tragó muchas d6sis dando una carca.ja~a.
Repitiese la esce:na al dia. siguiente, y el do~tor
INVENTOR
·'
reía cada vez más porque no experimenta.ha el me·
De la Homeopatía.
nor síntoma de calentura.
- .L
Pero una mana.na corrió todo asuataao á casa.
&lt;00NTmuA.&gt;
de, Hahnemann, y mostrándole sus manos devora·
Pues bien, yo buscar, por todas partes ese me- das de la picazon.
dio, en el que nadie ha pensado por su sencillez
-¿Qué quiere decir esto1 pregunt6.
misma; observaré el modo con que obran los medi- -Que os he dado (l,Zufre en lugar de quina, y
camentoa en el cuerpo humano, y seré, si es pre- que en lugar de tenet la calentura de que prco·
ciso, el experimentador y el objeto del experimento, cupabaie, teneis la. sarna en que no pensabais, reel médico y el enfermo, el verdugo y la victima, y plicó tranquilamente el inventor de la homeopatía.
empezaré hoy mismo por la. quina.
¿Alegareis todavía que son efectos.de.la imagina·
Cinco minutos despueil Ha.hnema.nn tragaba una cion, y cree re is, al fin, -Cn las aem11J anzas y en las
·rucrte d6sis de este febrífugo, y algunas horas más pequeñas d6sis1
.
.
•
tarde daba saltos de alegría al sentirse acometido
El doctor qued6 confundido, se confesó vencido
de calentura: y los dias siguientes redobló la dosis y reclam6 su curacion, que obtuvo con nu&amp;vos
y la fiebre se hizo intermitente: despuell nuevas globuliltos_ do azufre.
. .
dosis combinadas la cortaban y la volfian á traer
Hahneman aplic6 su nuevo descubrimiento i
á horas fijas. Y ol doctor exclam6 como Arquí- eus hij os, y les devolvió la salud: lo ejercit6 en
medea.
sus amigos, en sus vecinos, en 1011 pobres, y loe
-¡Eurekal ¡Lo encontré! ¡Lo encontré!
curó con la misma facilidad.
En efecto, babia descubierto'la nueva medica- Volvi6 á tomar otra veil el ejercicio de la mecion antípoda do la antigua; el tratamiento de las dicina. con su medio pl'áctico de las semejanzas.
enfermedades por sus semej_antea. 8imili&lt;.t simiPero ¡cuántos comba.tes tuvo que sostener, cuánlibus curantur.
tas persecuciones que comba.tjrl
. .
Hahnemann, que tenia aún amigos, recurri6 á
Tratado por do quier de loco, los médicos deseu amistad, á su abnegacion, y les hizo tQmar qui- encadena.ron oontra él á los farmacJuticos, Y le
na: la hubiera dado con gusto á cuantos pasaban, expulsan como un fa.ocioso charla.tan.
y viendo que surtía en todos el mismo efecto enVa de ciudad en ciudad, metido en su íurgon
say6 nuevas sustancias.
~
de viaje, con su mujer, sus hijos, sus libros Y sus
Tom6 azufre y adquirió la sarna; tomó mercu· medicamentos; alli curaba. á los enfermos que se
rio y obtuvo el mismo éxito.
dirigian á él, pero no tardaba. en ~re~entarse ~l
Un día por fin arriesg6 más que su vida ar- subdelegado de la. medicina, que le mv1taba so d1'
. sus
ri~sg6 su ,inteligencia,
y dijo á sus hijos: '
rigiese á los boticarios y ceea.se de d"1str1'bu1r.
-Si divago, si no hablo en razon, 'si, en una , remedios, que por estar preparados por él m1Smo
palabra, II\.6 vuelvo loco, no tengais cuida.do y ha: . y sin autoriza.cion, ea~aban fuera. ~e la. ley. ·
codme tomar este reactivo.
Durante estas gloriosas expediciones, complet6
Y absorbió la bqlladona; pareció, en efecto, a.pa · eus trabajos y redactó los libros que son hoy su
garee su razon, extinguirse, y sus hijos le desper~ gloria.
. .
. ..
.
· . Hahneµ¡an trabaJ6, c~mb¡i.t16 y .sufrió de esta
taron como babia previsto.
Ya no habia duJa, la experiencia. ora completa,¡ suerte, hasta el año de 1811.
. .
decisiva, y daba siempre el mismo resultado.
Entónces volvi6 á prese~tarae. en Le1pa1ck; pero
Si la quina cura la fiebre, pensaba, el azufre faj fué a.tacado con mayor v1olenc1a Y tuvo que reearna, la. belladona la locura, es porque son idén-: fugiarse en 1820 oy. Antratt-Kaethen, donde le
ticas á la naturaleza misma de estas afecciones: ofreció un asilo el duque Fernando.
puesto que desarrollan los síntoma!l en el hombre! Allí pudo a.l principio seguir trabajando con li·
en su salud, la naturaleza obra curativa.mente po~ bertad, y devolvió la salud á muchos enfer1;0oa;
vía de similitud.
·
· pero estos miemos triunfos asustaron á sus rivaLa. guerra encarnizada que le hacían sus: mis_: los.
.
.
mos compañeros vino á confirmar su conquist11.. Al principio no fueron má_s_q~e sátiras ó pala·
Testigo esta escena de comedia. que no fué la bra.s insultantes las que le dmg1an; pero lle,~6 ~n
únic·a.
dia. en que al volver á eu casa el pueblo le pers1gu16
El doctor X ...... ee chancea.ha con Hahnemann con silbidos; y uniendo 1011 hechos á l~a palabras,
sobre su sistema de las semejanzas y sobro la efi- empezaron á apedrear la oasa y rompieron todos
cacía. de sus dósis infinitamente peque!:las.
los cristales, gritando: "fuera el charlatan; fuera
-Confesad, le decia, que vuestros átomos de el embaucador.".
.
..
quiQa no dan ni quitan la calentura, y que úniLa autoridad mtervm~ y d1S1po á tiempo e! mo·
ca.mente quereis impresionar la imaginacion, ha- tin; pero Hahnemann, d1sg~etado con semeJante
cer una cosa. nue.va, y ,cura.r la ignorancia. con lucha, juró no volver á sal~r d~ su casa, y duran·
la fé.
·
: te 15 afios apenas se le v16 alguna que otra vez
-Ensaya.dlo, le respondió Ha.hnemann presen• por las calles de Kaethen.
(Ooncluird.)
tándole algunos globulitos imperceptibles,
•

SAMUEL HARNEMANN

.

DE LA DIFUSION DE CONOCIMIENTOS.

los .vegetales? Si. esos sábios oligárquicos-:-onsiLos resultados de la ciencia. pertenécen á todos· ~erdasen con ~tenc1on su propia naturaleza., no ha.y
en ºª.anto á loe mefüos nor losq
b.
' 0 ª que serian ménos exijentes ¿C6mo se atre
é to
/.
.,
ne se O .tl~r~n ven á habl d
·
'
s s n~ eer"n 11unca comprotidtdos sino or u¿ .
ar e nociones completas- y de oonocic?rto numero de personas inteHgentes en m t ~ientos perfectos y profundos, cuando tambien
ria; las dudas, las indecisiones los traba. ª/j tienen que tropezar irremisiblemente, aunque no
8
h~m~re estudi@so no tienen nad; de éomul~on !1 t~n pronto _como el _público, _oon la duda, la oscu·
p_ubh?o que no vé ni debe vér sino los resultados. n~ad y la ignorancia? L~ d1~cultad es siempre la
Lo mismo sucede con la mayott parte de los-&amp;b. e· misma, Y adem_ás, las c1:,nc1as va~ tan de prisa,
tos que empleatnos; conocemos su uso er . ~ que al cabo de cmcuenta anos el sáb10 más eminen1
ramos c6m~ ta in~ustria ha. podido .or;a.~o:. ~U:e~ te es lo_ mismo que ~n niño de_ la escuela. ¿Quién
re~ convertir la 01enci'a. en un monopolio á bene- en el ~1ª no se sonr1e de la física del abate Hauy,
fic10 de unos cuantos hombrea entendidos ene
que, sin embargo, ha muerto en 182~! Pues ese
rar)a en- el santuario como los saeet:d;tes
abate so.hallaba á prinaipios del siglo i la cabeza
Egipto, es robarle á. la huma11idad ideas 'y veatá···as· de la ~s1ca ~ la min~ralojía.
q~e l_o pertenecen. Algunos aábios se opo
/ 1
Imitemos a los a.rt1stas que exponen sus obras
dif~s10~ .de conocimientos porque los co::~eta: ánte todo el mu.ndo, intelijtnt~ 6 no,. porque nosperJnd1c1~les al progreso, gustándoles el rodeara-e ?tro~_no ~omos Jueces de las impresiones ni do la
de misterio
y aborreciendo á ·1Aa
f
"· · rntehJenma de los demas y á veces baio
·
rv pro anos vu'oa., una mala
ree, po~o esto_consiate en que confunden el modio capa. se _encmentra. un buen bebedor, como dice el
Y. el obJeto•. Es cierto que los físicos y matemá- proverbio.. ~n.~na so~ied~d donde ya no se ret1cos no podna_n hacer comprenderá todo el munJo' conocen rrmleJ~os, la c1enma no debe conservar
c6mo ~an pod1Jo lograr éste 6 el otro resultado· el d~ ser macc~s1hle á aquellos que no la dedican
pero s1 este ~esultado es verdadero, será tambie~ eu vida enteta. Con un poco de traba.jo recíproco,
claro y sencillo y se comprenderá y la. d . . por parte del que enseña y de los que oyen toda
· produzca estará
' enª mmwion verdad puede hacerse
· comprensible
·
· segun la' meque en eI Públ 1co
rect~ _de su. importancia. 'Hay en el ~~~f;o ;~ d1da del entendimiento y las luces dé cada uno, y
sentimiento mstintivo que nunca es sor~o á la voz h.ast~ _los _c~fuerzos que hace el discípulo son un
de la. verdad, instinto que puede estar adormecido eJerc1c10 utll q.ue 1~ ensei1a cu~l es }a. medida de
~uchas veces, y otrils depravado pero ·q e ti
su~ fuerzas, le msp1ra una modesta confianza y le
p1erta 6 se corrijo y concluye por dist~ s:ir
amma para nuevos en~ayos que concluyen muverdadero de lo falso.
g
chas veces por ser tra..baJos formales é importan. Pa_ra exponer al púbtico · los resultados de la tes.
c~e;c1a,_.se necesíta tener un raro talento· no hay
A:n.éodota.
e iot nrn!uno que no lo haya intentado solo se
Hi1bia
en
Madrid
en tiempo de Felipe IV un
cuen an unos pocos que hayan podid; lo rarlo
cald~rero, famoso improvisador, y que .á haber
e; e_fe~to. es mu~ diñcil que haya h;tnbre~
ra
e lnJemo para mventar, y de talento pa· cultivado eu ingenio, inrludablemente hubiera sido
c ~a~er exponer lo que descubren, facultades que un poeta privileji~do. Quevedo trato de presen,a~le al r_ey, ~ ~meo yu, babia hablado de las vene::~;;::pre están aislad~s, sin que pretenda yo
l El her entre ambas nmguna especie de parale- ta.Josas ~1spos101.ones de a~uel hombre singular, y
0:
ombre que cultiva el campo ae los conocí· le con~UJO un dia á palacio á tiezppo que Felipe
m1en..tos
humanos, es superior
. al que esparce los IV saha á paseo. Como no hubo oca.sion para.
e,,, t
?lás, .el rey_~~e queria alentar á a.quel rústico
!, u o~· pero no por
.
cho ,
. eso t'iene el inventor
un derede~ p;ra/esp~e~1ar. al profesor, porque no é's. un mgemo, le dmg16 estas lisonjeras palabras:
¡Me han dicho que viertes perlas\
aseec o e ser mteleJiblo para todos, y se puede
ter gurar que Eu~er, Laplace, Herschelli :Brewscalderéro le contcst6 súbitamente c.on una
tcs' Arago Y Cuvi~r, sean sábios ménoil ominen.. humlldad que daba. nuevo realoc á lo sentido de
porque han sabido hacer admirar á. todos la su pensamiento:
·
gr~ndeza y poder del género humano Los adver
Sí señor; m~s son de cobre
sar1os dei. a d"f
· de conocimientos •suponen que•
I us1on
Y c~mo las yierte un pobr;, .
preferible la ignorancia á tener algunas imper
Nadie se ba;a á cojerlas.
l.
fiectoadnocioncs de las cosas, pero por mi parte di:
Máximas Morale s.
ero e semejante opinion.
. ¡C6mo puede pl't'ltenderee que porque yo sea.
-No poder soportar los malos ca.ractéres es no
mcapaz
dir la d" de com
. . prender c6mo el hombre. puede mo- tenerlo bueno.
a'0 istancia de los astros y calcular la vuelta -A la fortu_na se sube por escalone~, pero has·
. 1QB cometas, se me deban ocultar loe re~ultados ta uno para haJar.
'l e¡ esos cálculos, y que 1gnore
·
que ¡os unos son
-Cuanto más buena"es el alma."de un hombro
1
so _e~ ! os otros globos como la tierra! ¿Podría ménos sospecha la maldad en los otros -S~
L
eneca.'
exigirse con razon quo conoeioso con todos sus
- a IScrecion os al ~lma fo qu9 el pudor al
- Jl?rmer¡oree la estructura de 1811 flores para noti- cuerpo.
·
••
!)larme µpa particulariqaq intor~~a~te relativa á
La. envidia que ~rita, mucho es poqQ temible,

1!

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a·

..

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.

ºª.

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LA ABEJA.

8

EL CIELO

.

Íi

I

,· '

,,, 1!'

..

1

1:

.

'"

Corazon, deten el grito
Que ya frenético exhalas,
Queriendo tender tus alas
Al mundo del 'infinito.
La ansiedad en qu_e me agito
.Ño puede ahogar tu clamor,
Y pretendes, volador,
Subir con afün profundo
Al cielo, dosel del mundo
Y pedostal del Seilor.
Hura.can, que en hondo seno
Turbas de la mar l!irviente,
Cuando al relámpago_ardiente
Arrancas la vot del trueno.
Si ya de furores lleno.
A los espacio! te entregas,
Y el raudo vuelo desplogas
·· , , P~r la gigante .extension,
.- '( . Préstale á. mi corazon
El soplo con que navegas,
J
El cielo; no hay un pesar
Ni una l;igrima escondida,
Ni un suspiro, ni una herida
Que no la pueda endulzar.
De la exisli!encia en el mar
No hay amargo desconsuelo;
' No hay delirio ni desvelo,
Pena ni dolor profundo,
·Que no se calme en el mundo
Cuando se contempla el cielo.
Alli el lejano confin
Que la eternidad pregona;
Alli el sol como corona
De tan inmenso jardin;
Allí el piélago sin fin,
Sin olas y ain orilla; .
.Allí el Dioé que al orbe bum!lla,
El que al Universo asombra,
Y aquí en· e\ mundo, la sombra
De lo que tan alto brilla.
· ·,'/::
Alü el íris fulguroso
.s~
régia banda extendiendo;
l
Allí los astros eigu~&lt;mdo
Su cureo maravilloso •
· •· · · Luna y sol esplendoroso,
Allí brillando los dos;
Allí el eterno en pos;
El alma que aqui es eeclava;
Aquí lo que en polvo acaba
Y allí lo que empieza en Dios.
i.
Cuando entre la densa bruma
:Brilla el relámpago ardiente,
, • • Y el buque en el mar rugiente
Salta como débil pluma;
Cuando en montanas de espuma
Ruedan olas á millares,
Del cielo allá en los altares,
Arco hermoso se divi11a,
Y el íris es la 11onri1a
•

'.

'

1

1

.

'

j

1

Con que I?io~ ca!ma l~s mares.

Cuando en la. noche sombría,
Sin luces y sin rumoree,
Entre secretos amores
El corazon se extasía,
Cuando el amor nos envía
Penas que el alma devoran;
Cuando los amantes lloran
En éxtasis celestial,
La luna ea blanco fanal
De las almas que se adoran.
Cuando sus rayos dilata .
Aquella luna en las sombras
-'
Y del cielo las alfombras
Pinta como sol de plafa;
Cuando el espacio retrata
De los astros el tesoro,
Y las estrellas en coro
Bordan de la esfera el tul.,
El cielo es un campo a.zul
Que ·adornan floree de oro.
Cielo, donde el eol triunfan te,
Rompiendo densas neblinas,
Con sus hebl'aB diamo.ntinaa
Forman guirnalda brillante:
La tierra, la mar gigante,
Te admiran siempre los dos;
Y los querubes ,en pos
De esa inmensidad que !l.!lombra,
Te esparcieron como alfombra
De los jardines de Dios.
Si cual águila caudal
Que lanza intrépida. el vuelo,
Subiera. el alma en su anhe.lo
A la maneion celestial;
Si á. esa b6veda inmortal
Alzara el vuelo fecundo,
En eu anhelo sin segundo,
Viera en el azul palacio
• .... e ..
Un dosel en el espacio
Y un pedestal en el mundo .
A. F. GRILLO.
}

CONDICIONES DE SUSCRIOION
A "LA ABEJA."

La suscricion al mes en esta Capital, ~PRE·
CISAMENTE ADELANTADOS, DOS REALES.,.a
En los Estados franco do porte, Jlu""TRES
REALES ADELANTADOS.,.8
Al que abone un trimestre anticipado se le cobrará. solamente un pe8o.
Toda reform~, invento 6 mejora que se practi·
que en cualquiera ramo industrial, puede remitirse á esta redaccion, la cual se ocupará de darla
á conocer al público.
En todo lo relativo á la Administracion de
''La. ABEJA," dirijirse á J. M. Aguilar Ortiz,
Editor, Librería. H de Santo Domingo núm.,5.
Editor, J. M. Aguilar Ortiz,

Tip. de F. Monsalve.
I'lmnTVA NVMBRO SJ

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              <text>La Abeja : Revista bisemanal de conocimientos útiles, dedicada a la clase obrera e industrial,  1875. Tomo 2, No. 16. Agosto 25</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Cuentos de duendes y aparecidos</name>
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      <name>Nociones de física extractadas de las obras de B. Boutet de Monvel y A. Ganot</name>
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      <name>Samuel Hahnemann</name>
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