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                  <text>TOMO 11.

.

' Precio:

una cua.rt:1JJa·e1 :ti:ú.mero.

LOS SALTIMBANQUIS.
····-··---·-·······-~···~ ~ .. a
(CONCLUYE.)

Rebeca las recojia, presentán4olas á Dick,'"'que
la hacia so las guardase, pero habiéndolas conta·
do ántes violentamente.
Despues toc6 la música una pieza de baile, que
caracterizaron Arturo y Rebeca,
Los nifios estaban muy fatigados; y el clown
los hizo retirar, diciéndoles
·
k
tresócuatrocumpl_idos gro~~:
seros, por lo bien que lo
·
habían heclro.
Dick so dirijió ent6nces
al público, y despues de un
preámbulo ridículo, refirió
la, captura fr.bulosa del oso,
sus propiedades, su fuerza
y ferocidad, y por último, la
g.r~n fuerza de Mr. Brahn·
tein ~nfda á su inteligencia,
que . babia. llegado á vencer.lQ.
ltecomend6 á todos la
quie~ud más completo, y se
fué en busca del oso.
En medio del mayor silen·
cio, el oso fu.J sacado de su
j :i.ula y desp1;1es de amarrar
la cadena que Jo sujetaba. á
una a.r golla q11e babia pues·
to de· antemano Dick en el
centró de la tienda, se fué
en busca del domador.
LA LUCHA.
LO INESPERADO.

'I

A todas estas cosa~ estaba. acostumbrada lo.
fiera, pero á lq que 110 estaba. era á;,no oomer, y
la noohu anterio!', por 1;m de.,{JUido ~ Diek, se ha·
bia quedado el OSQ sil) su racion q.e c~1;ne, que era.
su cena, y que se le aumentaba la víspera. de una
funcion. .
•
Notaba Mr. Brabntem en los movimientos del
-0so, cierta. prec1pitacion, cierta impaciencib ·inusi•
tada: queriendo el domador dar :6.n á la exhibi·
cion, anunció al público que iba á tener lugar la
, Ju : · r
•1

'

Mr. Brahntemse present6
al público vestido como los
~ladiadores románoe. Do ha
·r.
l'.it~,..-..~
Jo dca.quel traje, sencillo en
t¡¡O#, •
la apar~encia, iba resguardado por una. especie de
cotll. de mallas con aceradas puntas de acero, de
dos pulgadas de largo. En su mo.no derecha llevaba. un junquillo que hacía silvar junto al oso.
Todo aquel concurso estaba en un profundo si•
lencio, admirado de la audacia de aquel hombre.
Mr. Brahntcm le dijo al oso que se sentara, y
el oso obedeei6. Despues lo hizo a~rir la. boca. y

i:neti6 en ella. sus dos manos.

;

\',. '

.

·-'

l.ucha con cuyo acto quedaba. terminauo el espectáculo.
Par6se frente á frente del oso, provoc~ndolo al
ataque: el animal retrocedi6. Esto no era lo que
~conteoia. siempre; por el contra.rio1 el oso arremetía., y dospuee de algunos esfuerzos, se dejaba
caer on la arena. como si realmente fuera vencido
por el hombre.
El domador. le aplicó .un latigazo, y el oso oo-

'

�(

- .2

1'

'

.

,.

LA ABEJA. , ':. :('~u·

------

menzó á girar al redodor-d~ la. argolla. á que es- un apuesto mancebo,. pasa.maneros loe dos de ofita.ha asel!urada la. cadena, da~c:ro. ~vuelt~s. vertí- cio· preguntando antecedentca de los nuevos_ con·
~
só;tes, eupitntl'S la. hÍ1!toria. que hemos referido á
gmosas.
Mr. Brahntem se impacientaba, y obstinándose nuestros lectores.
en luchar con la. fierl\, pues de ahí depenuia su
Arturo y Rebeca vieron coronados sus deseos,
reputacion, le dió un nuevo latigazo ~n la. cara. y no dudamos qu~ educados á~bos -~~ la esc~ola
El oeo no aguo.ntó este puevo ataque y se lanzó do la adversidad y d~l dolor, sm familia. conocida,
sobre el hombre, estrechándole con sus nervndos y profesándose desde nrños un afecto ~ue acaso
,. brazos cubiertos Je pelo gris.
bajo la sombra de Mr. Brahntcm hubiera. da~o
El domador lo estrech6 tambien, y le pegaba otro resultado, serán felices, ~onrados Y trabnJB·
con la cabeza. en el pecho cosa que .siempre hacia, dores, concentra.ndo en ellos mismos los otr_oe afeccomo una seiia OOllVeDid; para q110 el osó -cti.yérá tos do familia qne no conocieron Yde lo quo de·
al suelo; pero en esta. oeasion, como el animal Jo ben alegra.rae hoy.
líabia. ~etrechndo con fuerza, se le ele.va-ron las
........................,--···········..-·-·········
p\l~ 1'0er&amp;dá's de que ántes hablamos, y éato acaLA
VIDA.
bó de enfurecerlo, Abri6 le. boca y mordi6 repeCuánto
n.o
se
ha.
charlad~
respecto á. esa. se Hotidas veces ál domador ·en la nuca y la espalda.
ra!
cada.·
cual
Ja
.defiende
á
su
modo, segun le vá
fa, eaflgre comerizó á. cori'tr, · el público prorrumpi6 en un grito que eali6 de todas las bocal!, en la danZB,
y la ficr11 enfurcoidu. y fümé:ica, estrechaba más y ¿Veis uno que está arrancado? Pues se ac~erda de cuando tenio, y exclama: ¡lo que es la vida!
más al hombre.
V(!js i¡n rico que ayer fué pobre, exclama.is: lo
Diek oorri6 en auxilio de su- amo, y emputiando
·
un agudo :pu5111~ hiri6 co~1 él al o~o, pero la poei- que es la. villa!
Todas son exclamaciones: fallcci6 fulano, lo. que
cion que tom6 para h&amp;.cerlo, di6 por resultado que
es la vida, y siempre la vida dando márgen á rehiriera tambien a.l domador.
flexiones
filos6ficas, siempre vistiéndose eon el roUn lago do .sangre cubria el lugat de la lucl1a.
paje
que
á cada uno so le antoj_a; de manera, q~e
La gente se ptecipit6 por todas partes, rombien
pudiera
decirse que la v1üa es una actriz,.
piendo la tienda.
una
máscara,
y yo dig9, respetando los asertos
Los niflos Kellerc huyeron despavoridos: .el oso
del
prójimo
se
entiende: que la vida es una bomba,
despedia llamu d. furop.por los ojos, y muy pron·
de
jabon,
que
se revienta cuando más nfanado so·
to dió fin con el domador.
está
contemplando
los lindos coloree de los rayos
Durante la lueha, la fiera hnbia roto la cadesolares
que
en-ella
se refractan.
. ·
na, y se precipitó ttida de destrozo sobre loe esOtros
dicen,
quizá
no
ain
razon,
que
la
_vida
eri
pectadQr&amp;s que huian.
un
eueito;
aquól,
que
uno
tragedia
cri
que
e~
~ctor
Todos eran gritos, atropellos, confueion, páni·
y espectador, mueren sidmpre á a~adonazós; ¡Cil.-,.
co......
rarubolo! es une. muerte fea; poro creo que el que·
Lo. tienda ae convirti6 en un caos.
oyeron
dos
así
opina, tiene nlgo ao razon; aqüí viene muy
En medio q&amp; aquella confuaion se
•
·bien
un salva sea la parte, ¿no eli verdad, ht,rma~
tiros, y despue~ otros sucesivos.
-Hsri mtterto al o~o, han muerto al oso, éla- no leetot?
Acep~amos e!lta última ?Pinion y diga.roo~:. , ,· .
mai:on muchas vooee. ·
La.
vida. es uM tragedia, cuyo antór es D10~,
Comenz6 á restablecerse la calma., y entónces
el
a.puntador
si. Tiempo, el .espectador la. Po~tcri·
pu(Jo vetse al doma'dol' tirado en tierra y terrible·
dad,
y
el
Jrealde11te
del espectá.culo la Muerte, 1
merite destrozado. Dic'k estaba herido de gravéque
acaba
l~
bl~ion
cuando.
le dá l~ gan~, pordad, auemáa de ,1 había otros varios heridos por
que
estJ
sellora.
tiene
un
gémo
de qumce mil pares
el oso y muchos maltratados y contusos. ·
La policía. intervino en el asuntot y la autori- de demonios.
dad competente conoció del hecho.
La cuchara.
Ef dotaador fu6 enterrado al otró dia, Di(}k foé
El
uso
de
la cuchara, segun equivocadamente
á dar al hospit11I, los j6venes Sroith fut&gt;ron a-rrésse
ha.
dicho,
fuó
introüuoido en Europa en el siglo
ta.doe, y á los llamados bermo.nos Kellerc se les
XIV,
y
el
del
tenedor
bastante dospu9S; pero no
uestin6 á un colegio de muchachos.
ea
esto
exacto,
puesto
que
San Pe'dro. de .Amiens.
Así acab6 la eompnflía Brahntem, una de tancuenta
horrorizado
que
la
mujer
de Ofseolo 1 hija
tas compo.ñfos ~ 111tltimbanqui~, sin más patria
de
un
emperl\dor
de
Oriénte,
en
vez
de comer co- .
quo el terreno 11ue pisan, y sin otro hog1n que sus
mo
lo
hacia
nuestra
maure
Eva,
con
sus diez de·.
tiendas 6 b1uracas.
dos, usaba cucharas do oro para llevar la, comida ,
"l J, '
t •
á la boca; Jo cual, segun el santo, eró un luj.o in·
sensato
é inauÍlito.
Tujimos al .principio quo cato aoaeci6 hace cu;·
Es
indudnbl&amp;.
que el uso de la cuchara se exten• 1
tro 6 cinco allos en el Estado de Pensylvania: así
di6
del
Ori1mte
á
Italia,· y de ésta á los doroá.s
fuó en tfei'lto, y hace un 11,ño apéno.e, que una ca·
países
de
Europ~;
ei~nd9 i11útil aii-a.dir que Jae prt-' ·
Rualidad verda.&lt;lera-mente, nos hizo presenciar en
meras
fuero,n
de
muder¡i.&gt;
Juego ~e hi~rro, \Jl,~ iar- .
Nu~va.-:York1 en. la parroquia católica. de San
de
de
estaño,
y
en
fin,
de
plata. ú oro.
Mateo, un matrimonio de una j6ven bellísima y
~

•••

LJ\' ABEJA.

·,

Lo primero que dijo fué:-¡Anselmo Sponseri!
D_.E D,UENDES
y APARECIDOS como quien despierta de un sueño espantoso,
.
• y estremeciéndose con la idea de haber tocado á aquel misterioso sér salido del sepulcro:
L MANTO VERDE DE V"'NECIA.
,¡;¡
pero el recuerdo de sus ardientes labios, sus
E
brillantes ojos, sus vehementes atm1.ios j · destruyeron el horror que empezn.ba á sentir, y
.,
H!I ST ORI A VERDADER A,
se convenció que su jóvcn y hermoso amante
&lt;CONTINUA-&gt;
no podia ser el mi;,mo que estaba implicado
-Véte, querido Wilmsen; mucho siento de un modo tan inexplicable en la historia
que no pueda:s quedarle; mas considero que de su casa.
mil. madrns, he1'mauas, esposas y amantrs Cnaudo volvió á ella, toda la ciudad estaba
tendrán que su~rlr los mis~os tormentos que llena de regocijo: se habian: recibido ~r~enes
yo sufro en esLe instante. Mis ruegos te acom- una hora ántes pam que todos los m1btares
pafíarán, siempre estaré contigo.
acuartelados allí saliesen al dia siguiente por
El momento de la parLida llegó entre tanto. la mañana, y fuesen á.marchas dobles al
Wilmscu habia citado á sus jóvenes amigos Korte, donde los preparativos de los rusos y
para rellnirse en una venta á cuatro leguas prusianos hacian temer el pronto rompimiendc la ciu&lt;lad, y &lt;lebian estar allí a las cuatro to de las hostilidades. El comandante tamde la tarde. CL'istina y su tia, á quien ya ha- bien enfardeló su equipage, y al amanecer
biaexplicudo sus amore~ con Wilmsen, acom- ilel siguiente dia la ciudad quedó limpia· de
pañaron á éste hasta la ven la, donde estaban sus no convidados huéspedes .. Viólos pasar
preparados carros y caballos para llevar á los Crístina llena de tt·isteza, porque el temor le
·voluntarios con la mayor celeridad á la fron- representaba que todos aquellos millares de
tero.; porque con motivo de la diaria salida de armas iban á apuntar al corazon de su Anjóvenes que iban hacia el Norte á reunirse selmo, y en todo. el dia apénas pudo tranquicon los ejércitos prusianos, el comaudaute liza1· su espíritu. Cansada de llorar~ y do .qt,e
?mpczó á espiar todos los movimientos de la' su viva imaginac_
ion ~nduviera_.errante por
JUv~nlud de. la plaza.
. UD. clilalado campo de ideas caprichosas~ b.aDiez y seis valientes mozos estaban espe- llábase sola al anochecer, pensando e¡i .~u
randa ya en la venta á Wilmscn, á quten re- ausente amante, cuando oyó un ligera ruido
cibicron con repeti&lt;los vivas. Conociendo to- á la puerta, y abriéndose ésta entró el viejo
dos ellos el génio del comandante, trataron Tobías.
de no per&lt;ler tiempo para no ser cogidos. El Al verlo Cristina dió un grito de horror y
momento de dcspíXfüse les amigos de ámbos asombro. Tobías, que habia sido hallado dese1~9g, que hab~~n venido d.e la ciudad a,c_om- p;ollado, que habia_sid? sacado m~dio podrido
pauando á. los Jovenes aventureros, fue C$- del a(J'ua, que hab1a sido reconocido por tantremad~mente tierno .. Wiln:isen y ~ristina se tos, en seguida llevad~ a l.a sep\J;ltura, Toprometrnron nn amo1· rnvariablc; el la estre- bías se presenta ahora limpio y lindamente
chaba en sus brazos y ella. estaba casi a p1.U1- vestido ante ella, y dice con su acostumbrada
to de desmayarse, cuando Wilmsen, embria- · sonrisa:
gado con la felicidad de verse tan tiernamente -No se asuste vd. señorita, soy yo.
amado,. confió a. ·su oido el secreto sepultado -¡S,1utu Diu~! ¿J.? posible? exclamó Cristitanto tiempo en -su fiel corazon. .
. . na que 110 se atrev1a a creer lo que estaban
-Cri$tina, dijo en voz haja, yo no soy vi~ndo sus ojos. Tobías entóncc.s contó breWilmsen, soy Anselmo Sponser1, el Manto I vemente sus ,aventuras.
·
Verde de Venecia.
..
. 1 - En aquel terrible día en que fué puesto
En este_ momento un jóven que estaba ~Qn . preso el padre de Cristina, Wilmsen habló á
u'.1 catal~.10 observando aquellas ccrcamas, 1 Tobías de este modo:
&lt;lió un grito. ¡Los gendarmes vienen! Y en 1 -Tu amo esta acusado de asesino; mañacfecto, iban bajando un repecho á cosa de una, na vá á ser juzgad.o por una comision mililcgua ~e dislanfia de la venta á .la cual se., tar, ó en otras palabras, m~ñana será fusilaencammaban. rodos los voluntanos saltaron !do. Tú eres hombre de bien y descanso en
á los carros: Stark arrancó á Wilmsen de los tí. N. y N. estan de acuerdo, tú los conoces,
br~zo~ de Cdstin~, que estaba en la mayor: dales esle vino coino si fuera de tu amo. No
~gllac10n con motivo de la separacion del ob- . bebas de él, y déjalos á las once de la noche.
Jeto que más all'}aba; y metióndole casi á la ;El vino no matará á ningun? de esos pícaros;
fuerza en una silla de posta, echaron á correr . pero les hará roncar de lo lmdo. Cuando tu ·
d~ tal modo, .que en breves minutos se pu- 1amo vea que la guardia está dormida, apros1eron fuera del alcance de los gencla1·mes, 1vechará la ocasion de escaparse, y si lo locuyo~ caballos estaba-µ muy cansados para I gra, el premio que te aguarda, es superi~!'_ á
segu~r ~delant~.
¡tus deseos. No vayas á casa esta noche, sino
Cr1stma hab1a queda.do en un deliquio de . á la del verdugo, y espérame allí hasta que
a~nor, hasta que los horribles juramentos de I yo vaya á darle nuevas instrucciones..
·
los gendarmes chasqueados, la volvieron
en
sí.
1
Sin
duda.
Rebeca,
hija
del
verdugo,
deLi9
.
.
CUENTOS

y

¡

�LA ABEJA.

LA ABEJA.

,,.
r'

,,

saber ántes la llegada del viejo Tobías, porque estaba sentada esperándole, y llevándole
muy despacito á una especie de casita detrás
de la suya, le hizo una cama con pieles de
carnero.
-Por la mañana, continuó Tobías, llegaron los gendarmes, y preguntaron á Rebeca,
que estaba en la ventana, si sabia algo del
Sr. Melinger. que pocas horas ántes se escapó de la ca.rcel, pues les habian dicho que
habia tomado aquel camino. Rebeca res pondió que no habia visto á nadie, porque hacia
poco tiempo que se habia levantado.-El perillan debe estar aquí, dijo uno de los soldados apeándose.-Abre la puerta, gritó otro,
lo meJor es salir de dudas. Como yo oía lo
que ¡Sasaba, los pelos se me erizaban de miedo, y parecíame que la sangre acababa de
helárseme en mi cuerpo: porque á haberme
enc~ntrado l?s belitres en mi madriguera,, no
hab1a remed10 humano para el pobre Tobías.
Rebeca cerró inmediatamente la ventana,
y al abrir la puerta de la calle, acometieron
á los genda1·mes lo ménos docena y media de
perrazos ladrando como desesperados. El que
se habia apeado volvió á. montar á caballo en
un abrir y 'éeITar de ojós.-Encierra esos perros gue muerden como demonios, gritaron á
un tiempo sus compañeros.-No me obedecen
á mí, respondió Rebeca, y estoy sola e:n casa.
Aun no acababa de decir esto, cuando el perrazo .más tremendo dé lá casa dió un buen
mord1scon en la pierna á un gendarme. Desesperado con el dolor iba á tirarle un pistoletazo; pero Rebeca empezó á gritar diciéndole:-~o le mateis, los perros son de nuestro
prínc1pe, y dos veces por semana los enviamos a casa del general para cazar con ellos.
Pobres de vosotros como les toqueis ni siquiera un pelo, porque·él quiere más á los perros
que á vosotros. 8ac·re nom de 1Jie1i! fué la
respuesta de ellos, y echaron á co:rer á galope braman.do de .corage, persegmdos hasta
una gran d1stanc1a por los perros, en tanto
que Rebeca reventaba de risa. Despues me
dijo que á poco que los hubiera azuzado, gendármes y caballos hubieran sido hechos trizas. .
.
Qumce d1as despues me llamó una noche
Reb.eca, y me dijo, que subiese a un carro
cubierto, que estaba·á la puerta, en cual
encontre una persona que no me hablo una
p~labra. Al dia sigui~nte, así que amaneció
vi q~e era Wachokov1ch, el .t~berner? de la
esquma de nuestra ealle. V1aJamos sm descansar ha~ta Hermaustad, en la Transilvania,
donde tema algunos negocios, y allí viví con
otro n6mbre en casa de sus padres. Me contó
que estaban haciendo mil diligencias para
prenderme, y que mientras el enémigo estuviese en el país no era prudente volver á él.
Al fin de tres semana~ Wac,hokovich, el padre, estaba para vemr aqm, y no pµdiendo
yo aguantar mas tiempo le supliqué que me
llevase consigo. Antes de llegar oí que aun

~!

In

'1

estaba el comandante y fuí á parar á casa de
Rebeca, par medio de la cual hice saber mi
llegada al Sr. Wilmsen. La muchacha se
asustó al verme entrar, muy persuadida do
que yo me habia tirado al rio, y que mi cuerpo habia sido hallado y enterrado. El Sr.
Wilmsen, que ' vino aquella tarde á verme,
me reveló el misterio. Con la mira de recobrar los dos mil duros depositados en casa
del gobernador por causa mia, hizo correr el
ruido de que yo era el ahogado; hubo muchos
que aunque sabian lo contrario, para darle
gusto y pegar un chasco al gobernador, asegnraron lo mismo, de este modo el 81&gt;. Wilmsen rescató el dinero, y evitó que los gendarrnes me persiguieran.
-¿Y dónde está mi padre? preguntó al momento Cristina, despues de haber escuchado
la relacion con el mayor interés.
. :-No ,sé u~a. palabra tocante á él, respo11d10 Tobias m1randola afectuosamente. Pasó
por el corral que está detrás de la casa del
verdugo, pues Rebeca le vió; pero á dónde
fué, eso solamente Dios lo sabe.
La entrada de los padres de la pequeña
Carlota interrumpieron esta conversacion. La
criatura observó hasta entónces el más profundo silencio respecto de la muerte del correo. Sus padres habian probado muchas veces con persuasiones, halagos y amenazas
averiguar de ella las circunstancias de aquel
desgraciado suceso; pero su respuesta era
constantemente:-Si lo digo, me fusilaran.
Apora que el comandante y las tropas se habian ido, y que todos creian no v0lverían más,
perdió el miedo que tenia y contó todo el caso. Los padres se apresuraron á participarlo
inmediatamente á Cristina.
Parece que el Sr. Melinger pasaba por el
bosque á tiempo que la niña vió un escarabajo de la especie llamada por los naturalistas ~scara?ceus sabulosus (1), y como era.muy
b.omto qmso cogerlo. El caballero le dejó las
riendas del caballo y se apeó; habiéndolo cogido le atravesó un afiler y lo clavó en el
brazo de la silla. Esta era tuda.la historia
del atroz asesinato.
..
Proba~l~mente el comandante hubiera puesto en bJSertad á ]a mañana siguiente al Sr.
Melinger, á no haberse escapado por la noche. Es ?e. presumir tambien que tenia mie~
do de recrb1r algun pelucon de sus sur eriores
y de esponerse á ser ridiculizado de püblici
por el error craso que habia, cometido; y por
esta razon amenazó á la criatura con que la
mataria si decía una palabra del asunto.
(Continuará.)
--(1). Conviene decir, para aclarar ro&amp;s este pasage 1
qué especie de animalito es éste. Tiene la espalda ver·
?º,Y.en .cada slita cinco m1onohas blancas. La parte
rnfenor.del ouerpo, las piernas y una cosa :1 manera de
cuernec1tos de color de cobre oon cierto tinte azulado.
Se encuentra en terrenos arenosos es muy ligero y de
aquí viene que en Alemania 80 l~ llame vulgar~ente.

el CORREO.

NOCIONES
Dlll

Ide hora á fuego; se pasa por tu.mít y se añaden
dos cucharadas de aceite.
Salsa rubia.

ElJONOMIA :DOMESTICA.

Se hace un rojo muy rubio, derritiendo en Ull3
cazuela un poco de manteca, á la que se añade
RECETAS DOMESTICAS DE COCINA.
una cucharada de harina, y cuando haya. toma.do
el
color conveniente M hamedece po ~o 6. poco con
Carne de membriJlo.
cahio del puchero, sin uesar de menearlo; déje~e
Deepucs de escurrido el jugo del membrillo, el cocer un poco y se sirve: esta salsa es muy deliresiduo que queda en el tamíz so mezcla con azú · cada y propia para volatería, guisados y carnes.
car en polvo, se amasa y aplana. con el rodillo, y
Salsa española á lo aldeano.
cortado con el borde de un vuso vuelto boca. abaReh6guensc despojoa de aves y ternera. con
jo, colocando estoei círculos sobre papel para ponerlos á asar on el horno, tllniéndolos en este do- man teca, échenec dos 6 tres cucharadas de harina.
ce horas: déspues se envuelven en papel y so me- y empapénsc en caldo del puchero, a.itá.uaae uno,
zanahoria, cebol!i, tomillo, laurel, p1m1enta, sal
ten en tarros.
v clavo· báoaee
hervir y échese media botella de
0
.,
'
•
de1f uevino blanco;
al cabo de dos horas se retll'a
Salsas.
go y se cuela para separar los huesos.
Salsa picante.
Salsa de to1aate.
Se pone en una cacerola la mitad de medio
En una. cacerola se pone un poco de ca.Ido; so
cuartillo de vinagre, una' guindilla, un polvitú de
asa un tomate, y despues de quitado el pellejo so
pimienta fina, una hoja de laurel y un poco de
parte en dos pedazos para que suelte los granos,
tomillo; déjese .reducir á la mitad y des pues se
y la parte acuosa se cuece hasta que que.le redu·
echa un poco de caldo, dejándolo eepcsar hasta
cida á una papilla clara; ántes de servir esta salhacerlo una papilla clara.
sa, procúrese que esté bien sazonada.
Salsa blanca.
Salsn de pepi_nillos en vina!{re.
Se cortan en pequei'\os pedazos les reatos de
Se pican mucho loa pepinillos ! poniéndolos e~
ternera quo hayan quedado del dia interior. se una cacerola con un palvo de harma, mantee~, pl·
clarifica y reduce el caldo de otras carnes y aves mienta y el snficiente caldo, despucs del primer
con caldo de puchero , se liga \a ulsa Ci&gt;n yemas
hervor so separa de la lumbre.
de huevo, y se .afiado un poco de manteca. y peSalsa de crema.
rej 1!.
Fríase un cuarteron de manteca y una cuchaSalsa comun.
rada.
de harina, un buen picado de perejil y uná
En un cuartillo de caldo ee cch::\ medio de vino
cebolleta,
hecha trozoe:; sal, pimiento ·molido, nuez
blanco, sal, pimienta, cortezas de limon, dos hojas
mo~cada,
raspada
y un vaso de nata 6 leche; so
de laurel y un poco de vinagre; se deja todo en
menea
mucho,
d.ejándolo
hervir un cuarto de hoinfusion á fuego lento, por diez ó doce horas, y
ra;
esta
salsa
es
muy
buena.
para patatas y bacay despues so pasa por tamíz, pudiendo ser aplica·
lao
y
otros
pescados.
da á toda clase aves, peces y legumbres.
&lt; •
Salsa de trufas.
Salsa española.
Píquense una 6 más trufas y revuélvanse en
P6ngnse en una· cacerola caldo colado, un vaso manteca derretida. Cuando la salsa haya m('ngua·
de vino blanco y otro tanto de caldo del puchero, do suficientemente se espuma y se vuelve á echar
perejil cebolla, ajo, clavo, una hoja de laurel, manteca, cuídese que esté bien liga.da áutea de
dt&gt;s cu~haradas do aceite, un polvito de culantro
y una cebolla en rod11jaa; hág:ise cocer todo jun- emplearla.
Salla para toda clase de manjares,
·to y á fuego lento por espacio &lt;le dos horas, espÚ·
mese en seguida y eo pasa por tamíz, sazonándo·
En medio cuartillo de caldo se echa un vaso de
lo con sal y pimienta.
vino blanco, sal, pimienta, corteza ~e liman, l~~rel 'J un poco de zumo de agraz¡ p6ugase .ºº 1nSalsa tártara.
fusion sobre ceniza caliente ocho horas, al cabo
Póngase en un puchero de barro dos 6 tres ajos
de las cuales p11ede ya. usarse.
picados muy menudos, un poco do porifollo,
estragon, mostaza, un ·poco de vinagre, sal y pi~ Rcc.,,tas de eoonoJ,Uía doni.éstica.
mienta; riéguese ligeramente con un poco de aceite, moneando siempre¡ si espesa. demaúado, écbcPara purificar el aceite.
se un poco de vinagre. Esb salsa. se hace en frio.
T6mcse aceite comun y p6ngase en un frasco
Salsa italiana.
que no esté del todo lleno, bien tapado. Pespues
Póngase en una cacerola un poco de manteca se pone en el paraje que más dure el. so~ Y se de.' ·
l ·
·t· d.
oche· al s1e1111ente so le
setas, (hongos) un ajo, un poco de perejil; píquese Jº ?º e mismo s1 10 1a. Y n
.'
o
y revuélvase todo junto; mójese con un vaso de vi- quitan las heces y quedorá purificad?· d)
no blanco y eaz6nese. Se hace horvfr tres cuartos
(Oontinuccr ·

,

�LA ABEJA.

6

¡Aquí está! ¡sí! yo la siento,

FLORES DEL ALMA
Trinando están los gilgucros,
El anra soplando ufana,
Y pálidos y ligeros
Huvendo van los luceros
De ·la luz de la mañana.

'

',I

I

l

1

El in tcrés es un hábil comedian te &lt;1uc sabe ro·
· presentar todos los papeles, hasta el &lt;lel desprendimiento.
-El amor al lujo y á las riquezas es el orig1m
de los mayores malea.
-El malvado es rnús temible por el la,lo de la
perfidia que por el de la fuerza y el valor.
-La mujer sábia edifica una c:i.i¡u; la iosonea·
ta la destruye con ~us propias manca.
-El ódi0 entre parientes se asemeja á la pica.·
dura de la víbora, cuya herid~ es incurable.
-El aprobio está en el crimen no en el cadalso.

Dejan el caliente nido
Las bandas de los tropiales,
Y desde el bosque escondido
Llegan en vuelo tendido
A, los dorados trigales·.

J.

1

¡Pienso con tanta dulzura
En tí, Yida de mi vida!
¡Es tan gran '.te mi ven tura I
¡'ran profunda mi ternura!
¡Mi fé tan correspondida!

•

PRE SENTI MI H~TOS

Sobl'e l~ pradera ame11a.
Todo es quietud, todo calma,
Y de luz ·y encanto llena
La atmoefera está seren11,
Como está tranquila mi alma.
'1

.1

Te amo, pues amor le llaman
Al dulce inefable anhelo
Que nuestras almas derraman,
Como los ángeles se aman,
Como ha. de amarse en el cielo.
Pienso en tí; quizá dichosa.
Del sueño entre las visiones
Oiga tu alma generosa
füta cántiga amorosa
Que entonan mis ilueiones.
1

'

Y del cuerpo desprendida.
Por el sueflo, aquí tu alma
Dando esté vida á mi vida
Y á mi pasion enceudida
La fé que me da la calma.

En vano trinaa, ruiseñor canoro,
Si es que pretendes en&lt;lulur mi pena;
Está mi tl'il!to cora.2ion herido,
r r
Mi alma está llena (h mort.ll tristeza.
1
qf¡
En vano, mansa fuente qu&lt;i murmuras,
Notas de un arpa celestial remedas
Cuando so agitan tus azules hondas,
i •
Si dulces auroras con amor te besan.
"'b
Flor que ol tallo tan gentil to meces
Y que un matiz tan peregrino. ostentas, ,
Tambien tú, tambien tú del alma mía.
·'
Calmal' en vano el torcedor anhelas.
Diamante con que el cielo so engalana,' . •
¡Oh de la tarde misteriosa. estrella!
No brille,;, por piedad, porquo tu lumbre
El mal estar del corazon aumenta.
iQue temo? no lo sé; pero trastorna.
Mi cerebro febril alguna idQa
01:1cura. como el manto de la noche
'
Y como un triste vaticinio horrenda.
,
.* 1
Ayer estaba de placer henchido,
Acariciado de esperanzas bolla.a·
Ayer ra.dia.nte de esplendor el ~iclo,
Hoy solo miro soledad, tinieblas ......
Pase la noche del rlolor del alma
'
La dulce aurora de la dicha. venO'a'
O I
¿Acaso al cielo disgustarle pudo
El amor que embellece la cXistenoiai
1

Tu pasion cnmudeco
Ante esa inmensa pasior.;
'.l'oda imágen desparece
Y toda luz palidece
A la luz de esa ilusion.

r

'·
1.

..

día !in embargo voncillo por el dolor, tir6 del
' y se quedó 'tranquil~ pa~·a. e1cmpre.
.
resto,
..
El pobre hombre no babia vmdo desJe la v1s1·
ta del géni.:&gt;, más que e-0is meaes. .Tal ~ería. ~omunmente le. Juraoion de nuestra. vida, BI el cielo
escuchase nuestros deseos.

''Toma este ovillo: es el 11110 de tu vida; podrás
gnstarlo como te plazca, con economía ó con pro·
CANTARES.
digalidad. Cuando cst~d contento de tu /uerte n,~
11
toques al ovillo, y el tiempo se detendr.1 par~ t1,
Dame tu a.mor 6 me mato,
..
cuando la vida. te parezca una carga. penosa, tiras
.
(
I'
,,
Dicen
unos
ojos
negros
....
,
del hilo, y loe d1as pa8!m1n, como ~·e iL~psgo.
.
Y dicen unos azules:
El niño recibi6 con alegria el m1stonoso presen·
Dame tu a.mor, ¡6 me muero ......
te, y prontú empez6 .'t s~rvirae de él.
Sufria con impac1lncu1. la férula de las persoLa. pena y la que no es pena
nas encargadas de cui,larle, y á veces llega.ba has.Todo ee pena para mí;
ta el purito de enfadarse cuando, por su b1et1, sus
Aye1· penaba por verte
po.-drea se oponían á sus caprichos.
Y hoy peno porque t~ ví.
·Qué feliz eeré, decia, cuando no tenga. aya,
Si supiera que llorando
cu!ndo sea mayor, cuando tenga diez y ocho afiosl
Se calmaban tus enojos,
Para tenerlos, le l&gt;ast6 deshacer algunas vuelTu calle yo regaría
tas del ovillo.
Con el llanto de mis ojos.
Pero á la. vioilancia de los criados siroedi6 otra
Solo contigo ¡alma mia! ......
especie de autoridad: el ni!fo no teni.i. ya aya; 5e
En un cuartito los do&amp;,
le puso preceptor, y todos los. ~iaa, con el ~~yor
Veneno que tú me dlerai,
disimulo, tiraba un poco del hilo, para abreviar el
Veneno toma.tia. yo.
• f.
.•
tiempo do la leccion.
Tiene
el
mar
en
su
fondo
El preceptor le acompañaba hasta e~ lo~ reCoral y perlas;
creos, y este testigo constante le era ~nt1pát1co é
El
jardín tiene flores,
.1
insoportable· para librarl!e de él, desh1~0 tanto el
Y
o!
cielo, estrellas.
ovillo, que liego á verse con bozo. ¡Qué felicidad!
· Tu cara, hermoso,
exclamó; ya soy libre.
.. _ .
Pronto se disgust6 de llU felicidad y ~1bertad.
Tiene coral y estrellas,
Envi,liaba la euerte de los hombree que tienen un
Perlas y rosas,
rango, una esposa, una famil)a; pero ea.crific6 o.tro
poco de hilo, y se halló prov1~to de un empleo 1m·
ANECDOTAS.
J')
portante, dueño de una. magmgca casa y rodeado
de preci.osos hijos.
.
.
¡Muy biénl dijo para eí: bien está; mi poa10'.on
Ur, via.jero que pasaba. por un pueblo inmedia·
es brillante pero me conuena. á una penosa BUJC- to á las orillos del R6llano, vi6 una tabla colocacion: mis hijc,s son seductorc1', pero me mo~~st~n da en un posto de veinte píé3 ,de altura con .un
muy á menudo; ¡nhl ¡sí fuese ya tiempo de Jubi- letrero qu,e decía: ''Hasta esta !mea lleg6 el nivel
larme do establecer ú las hcrnbr,¡s y colocar á l9s de las aguas en la inundacion do 1865."
'
-Es posible! dijo el viajero hablindo con su
varones!
.
.
Como al hacer esta reflexion tenia e) ov11lo. á guía. Pues ent6ncee toda la villa quedaria anemano cedió á lá tcnta.cion de tirar del hilo. Di- gada; habria infinitos desastres, y ......
cho -J hecho: un e11pejo J.e pre11ent6 Is i~ágen ~e
-Yo lo diré á vd., rcspondi6 interrumpiéndo·
sue cabellos canos; sus h1Jo~, que se ha.b1an duph· le el indígena; laé aguas no subieron tan al'riba,
cado en número' so establecieron cerea de .él.
y ese r6tulo estaba. ántes á una vara del suelo;
Cuando se vió ·con yernos y nueroe, quiso .ser pero viendo el sefior alcalde que lo~ muchachos so
nbnclo. ¡Qué placer s.erá el. mío, decí.~, ~uando di11ertia.n en ensuciar la tabla, pmtando monos
vengan á saitar sobre mis rodillas lo~ lnJoS. ~a- en ella, mandó que la pusieran en un palo más
ra satisfacer eete nuevo deseo recurn6 á su ov11lo. alto.
Vinieron nietos y niel.ae, que alborotaron la casa de su· abuelo; pero, por &lt;leegraeia, las reumas,
Un amigo de Arlotto Piov:mo, sacerdote de
la parálisis y algunas o.tras enfermedades, llego.·
Italia, rog6 á éste que le diese una f6rtnula de
ron al mismo tiempo. El anciano qued6 pos~r~do
en cama.,· extraño á todos los placeres, ! debilita· rezo, y le respondi.6 Ar~otto:
-Al levantaros reza1s un padre nuestro y un
dos sus sentidos, exclamaba con frecuoncia: ¡Cuan·
Ave María, y dcspues direis: Libradme, Seiior,
do acabará todo ésto!
Hubiera podido fá~ilmento poner término á sus do un rico arruinado, de un pobre enriquecido, de
males, porque aun tenia el fatal ovillo,; pero des- un usurero, de una tutela, de un procurador, de
de algun tiempo hasta. entónces, se había hecho una distraccion do boticario, de los que ván á mia.varo de aquel precioso hilo, y lo gua.rdaba. con sa dos -veces al dia de los que juran por su ho·
un cuidado religioso, ain atreverse á tocarlo. Un nor 6 su conciencia,
(

1\1:áxhnas Morales.

Va la fuente murmuraudo
Entre la erguid:i. espadaña
Y el pardo cielo cruzando,
Las nieblas que van buscando
La cresta de la montaiia.

1

Aparccí6se un génio á un. niño, y le. dejo:

RosA Esrrno.

En la selva que deepierta
Se oye místico, suave,
Vago rumor que con::ierta
Con esa armonía incierta
Que lanza al cantar el ave.

~
I' ...

Cuento.

Porque en tu amor, vida mia,
Toda. mi ilusion so encierra,
Y sin él mi alma halla.ria
La b6veda azul, vacía,
Desierta. y sola. la tierra.

Asoman entre las bruma.e
Rosas, lirios y am:apola@,
Y como flotantes plumas
Del arroyo las espuma11,
Mojan sus lindas corolas.

¡.

EL HILO DE LA EXISTENCIA.

Por eso ven mis amores
Mas bellos el firmamento,
La luz, las nubes, el viento,
La selva, el prado y las flores.

ALBORADA

7

LA ABEJA.

y

�t

'.J

LA IMPRENTA.

conde Palatino; el rey Eduardo se hizo amigo de
Canton; Cristobal Plautin fué nombrado por Felipe 11 architipográfico real, y Francisco I esper6
más de una vez en el gabinete de Roberto Esteban á que acabase de corregir pruebas: Luis XII
eloj iaba extraordinariamente esta invencion.
Al principio los impresores eran tambien libreros, y hasta el siglo XVI no se separaron. En
14::i7 se añadieron figuras y adornos grabado&amp; á
los libros, apareciendo en Roma las meditaciones
del cardenal Tnrrecremata con grabados sobre
madera., iluminados despuea do estampados.
El ejemplo de poner en los libros grabados sobrc metal, se di6 por la vez primera en Florencia,
·en la edicion del monte Santo di Dio de la Dioma,
comedia, y da Ptolomeo por Berlingieri.
Eu Venecia en 1469 empezaron á concederse
privilegios á los impresores, y on 1603 á entregarse un ejemplar de cada publicacion on la biblioteca públic~; de manera que la imprenta cmpez6 á estar bajo la vijilancia de los censores
desde esta;época.
· Los libreros de París como los de Bolonia, tambien · dependían de las unive!'sidadee, cuyo nombramiento verificab:m con jnramento y fianza. Sin
aprobacion de la universidad ningun libro podía
Yenderee: ésta, con el dietámen do cuatro libreros
jurados,. determinaba el precio de la. venta 6 al.
quiler, y tenían obligacion de tener en la librería
un eatálogo con la indicacion del precio. La.a
obras consideradas reprensibles fueron alguna vez
q~ern,pdas, procediendo de igual modo las universid:&gt;des de Toloaa y Venecia.
No .~olo loe copistas y pedantes, sino ha.ata los·
ho~,bres juiciosos se alan~iaron contra la imprentit o.uanuo emP.,ez6 «m Alemania á hablar contra la
Iglesia, lo que di6 orígen á que las producciones
se sujetaran á un~ censura. más ríjida.~ Denunciada á Luis XII una obra como herétic11,, fa soruoti6 al exámen de la Universidad do Paris.

En Inglaterra, por el año de 1842, imprimia
obras Canton; pero no públie6 lihros clásicos. En
Espaiia se en1prz6 este ejercicio en 1474, en la
ciudad de Valencia, con una coleceion de treinta
y seis autores sobre la Concepcion de la Virgen
. María, cuatro de .ellos españoles,. uno italiano y
los otros treinta y uno provenzales. Dcspues se
empezaron á imprimir versiones de la Biblia. La
primera es la del veneciano Nicolás Malerbi en
1471, y en él resto de! siglo se hicieron diez y
siete edicionee. Las Institutas de Justioiano se
imprimieron en el siglo XV. Hasta dicha época,
en el punto qQe más número de obras se dieron á
luz fué en Venecia, cuyo número ascendi6 ·á 2835.
Los caracteres al prin_cipio, fuem do Alemania,
eran reclondo!!, mas yo. á fines de 1471 se elnpe~
zaron á emplear en Estrasburgo los cuadrados.
Este hermoso descubrimiento fué engrandecido
por Aldo Manucio, que introdujo el carácter cursivo (italico) y sustituy6 al en folio, que ora lo
que se usaba, la forma más c6moda y equitativa
deld ozevo ú octavo menor. Public6 aquel sá.bio
tipográfico su primera ob!'a, en ófoseo, en 1494.
Poco á. poco se introdujeron los rejistros en _las
hojas :intes de enumerar éstas 6 fas páginas. Se
distribuyeron los espacios par¡¡, que·ío's renglones
fuesen d-e igual longitud sin rabos ea las letras
finales, y deepues se fueron introduciendo poco á
poco las reformas que al pr!laente en e~te arte encontra.mos. En 1760, Manuel Breilkofof d.e Leipsick invent6 el mode de imprimir la música con
caracteres movibles: la estcreotipll se ensaj6 á poco, como tambien las prensas mecánicas, á las que
se ha aplicado en el &lt;lía la fuena del vapor, y so
consigue tirar millares do hojas en uná lloro.
Los hol:mdeees cons·ervah- el secreto do la fabrica.cion de1 papel de azúcar/ nzul 6 tpol'a.d~, , 1i~:sta
175:8;· pero en dicha ~poc:i. so ·cncontr6 el medio
de falai6ca:rlo en Ilamburgo. En nuestroo dias ·
(Ooncluirá.)
se ha querido suplir la caretótÍa del trapo etnplean.'do la raiz de loa espárragos, los sarmiomos ·del
lúpulo:)la pajo, las hojas de maíz, y se ha eon~- OONDIOIONESJ'DE SUSORIOION
guidu hacer nape1, no por pliego9, sino en pioza9
. A "LA ABEJA."
c.ontinuae. .
· . . ·. J , •
La euscricion al mes en esta Capital, ·~PRE·
Los, copietag que quedaron redµcidos á' lA t-cio- CISAMENTE ADELANTADOS, DOS REAsidad y miseria, los oruditoa á quienes.se esoapaba. LES.,.,ff· ..
de Jae manos el 1ecreto de los ciencias que cuidaEn loa Estados franco de porte, ~TRES
dosamente guardaban en sus manueoritos, puest&lt;&gt;s REALES ADELANTADOS.~ .
ya en manos do todo el mundo, los iluminadoras Al que abone un trimestre anticipado se le oo·
despreciados, los propietarios de biblioteeas, que bra.rá sola.mente un peso.
á precio de oro las habían pagndo, y loe doctos,
Toda reforma., invento 6 mejora que se practi·
cuyo saber adquirido á costa de tanto dinero y que en cualquiera. ramo industrial, puede remi·
sacrificios veian iba á propagarse entr~ la multi- tirse á esta redaccion, la cual se ocupará de darla
tud; todos á. un~ voz se alzaron contra. la imprenta á conocer al público.
·
y consiguieron que en Paria secuestrase el PD,rla- En todo lo relativo á la Administraoion de
mento. los primeros libros impresos; pol'o Luis XI "La ABEJA," dirijirso á J. M. Aguile.r Orfo,,
remedi6 esta injusticia.
Editor, Librería H de Santo Domingo núm. 5.
No do una vez disminny6 el precio de los libros:
segun Lambcnet se compró la Biblia de MagunEditor, J. lll. Aguilar Ortiz.
cia por el aiio de 1470, en 40 escudos de oro.
Los''impresores al principio fbcron muy conqi'.l'ip. de F. Monsalvc.
~erados; Sisto IV confiri6 á. Z~non el título de
P.ERl'ETUA NÚMERO Si

.

I

¡.·

�</text>
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              <text>Publicación bisemanal dirigida a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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