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MEXICO.-OCTUBRE 6 DE f 875.

=-------·'
-- ------------------===·
--~--·
- -- -

NUMERO 28.

LA
Precio: u.na cuartilla e1 n:ú.:D:J.ero.

UN CASAMIENTO FRUSTRADO
&lt;HISTORICO·l
(CO:'iTINUA.)

Ahora, si agregai.:i á esto, un rostro agraciado, nna conversacion tácil, agudezas
oportunas, y ese brillo de la mirada que no
se puede describir, y la voz que tampoco se
µuede copiar, pero que sea de un timbre
sonoro, vibrante algunas veces, y otras ligero y gracioso, no hay duda que quedareis
cautivados.
'
Pues bien, imaginaos todas estas perfecciones en Aurora, y la tendreis de pié.
No hay para qué decir·que Aurora era la
prometida de Ernesto, hay cosas que se
comprenden fácilmente. Ernesto era el presunto esposo de í\..urora, porque así Jo habian pactado y convenido las familias de
los dos: era como quien dice un negoció de
estado; pero á fé que ya quisieran ser todos
los negocios de estado tan a.decuados y bien
dispuestos como el proyectado enlace que
nos ocupa.
Habia tantos puntos de contacto entre
Ernesto y Aurora, que los jóvenes llegaron
á amarse, deseando los dos unir sus dos
existencias en una, realizando de esta súerte los propósitos de sus padres, que ellos ignoraban.
Los amores de Ernesto y Aurora eran la
copia de los caractéres de nuestros dos personajes. En sus entrevistas, en sus cartas,
y en sus actos más insignificantes, los hacian preceder de la etiqueta i¡ás rigurosa y
de la más delicada atencion; sm que se crea
por esto, que sus fórmulas elegantes quitaban algo á la sincera ternura que ambos se
tenian.
A propósito de amores, diremos, que nunca hemos creído que la llaneza y ciertas libertades, prueben más amor; creemos sí,
que esto prueba.. mé::ios respeto y acaso un
presagio de ruptura ó de otro género de conducta. Tal vez nos equivoquemos, é influya
en mucho la posicion social en ciertos actos
d~ la vida: de todos modos, es una desgracia· llegar á la s~tisfaccion de las ilusiones
Yá la seguridod de que somos demasiadamente amados.

Hay plenitmles precursoras de un estallido
La saciedad trae consigo el desamor.
. Pero basta de :filosofía, y puesto que en
la vida práctica cada uno reglamenta su
conducta como mejor le place, seria necedad
querer reformar los usos y costumbres de
ciertQs amantes; contentémonos con caracterizar á los nuestros, y pongámoslos en
accion, que ya es tiempo.
·

UNA QUIEBRA Y UNA RUPTURA.
III.
Aurora escribia sentada frente á una me·
sa de mármol, algo que mucho la debia
preocupar, pues más de una vez suspendió
el precipitado movimiento de su mano,. tachó, rompió y escarabajeó varios pliegos de
papel pequeño y perfumado que trascendía
á verbena. Por último, parece que encontrando al fin la manera más propia y lacónica de espresar sus pensamientos, se detuvo
en actitud contemplativa ante unas cuantas
líneas de letra inglesa que decian lo siguiente:
E:

t0 •

rnes •
Motivos que desconozco en su origen; obligan d
mi padre d prescribirme el que p1·escinda de vd.
Toda tentativa que contrariara esta voluntad
seria inútil. Si fuese gráto para vd. saber que le
lie amado, no tiene inconveniente en decfrselo la
que alguna vez sorid con llevar su nombre.
AU1·ora.

Despues Je plegar y guardar bajo una
cubierta esta cartita que llevaba á }}rnesto
la muerte de sus ilusiones, Aurora se levantó de su asiento lanzando un suspiro
que significaba un eterno adios ......
Ahora, si á nuestros lectores les parece
brusca la traI1.sicion, y juzgan que apénas
descritos nuestros personajes los hacemos
romper completamente, les diremos que no
olviden que intitulamos esta parte-El Pasado-y que á nosotros compete presentar
los cuadros segun lo creamos más conveniente, á fin de hacer nacer en ellos la impresion que nos hemos propuesto.
(Oontinuard.)

�LA ABEJA.
-------- ----------------- - - ··-

,...:..._ __ _

MARIA LISMORE.

hermosa maliana. de primavera, cuando despues
de una noche de angustias, Miguel quiso levantarse para recurrir al aguardiente, su medicina ordi. ~ig~ol Lismore, de oficio albaf1il, babia moa- nario, le faltaron las fuerzas, y voivi6 á caer en
tra o siempre Pº?ª aficion al matrimonio. Sin em· su lecho, ardiendo de calentura y lanzando sonibarg?, como er~ J 6vc~ y buen mozo, no carecía de dos inarticulados.
pareJa_s para bailar n1 do ojea.da.a en la feria do
Ll d
,
·
Cqrk, en la. Cruz· de San Kiefan, y en Jas fiesta.e . ega O 1a v~pera ~on una ?~adnlla. de traba·
de1?~ !aritos patronos de la Irlanda que, aun en Jadorea ~ara reconstruir .una qumta ~ue acababa
el d1a, en medro d~ -ttna. creciente miseria hacen de c~mbiar de dueño, Miguel, con obJeto de echar
t. brillar rayos ue-alegrfa y de olvido, en la' Ca1za· la ni~bla fuera, abua6 en. dereasía. .de su bebida
da de los Gigantes al cabo Olear.
favorita, "! cuando se deJ6 ~l trabaJo por la tard~,
-Y por qué te has de casar tan muchacho? de no tuvo fuerzas par" seguir á sus compañeros,
cian sus cama.radas de placeres. Para que se ha qull se fuero.n á pasar lo noche .a. la aldea vecina.
de cargar con mujeres y chicos que mantener Rez~gado! sm saber lo que h~c18, se apart6 del
chicos que no dejan dormir la borrachera en tod~ camino, di6 vueltas .á una. tapia,. y aprovechándola semana y que impiden el beber los lúnes?
ee de un ancho aguJero que hab1a en ella, se enEstos r;zonamientos y otros muchos que so ha.' terr6 en un monton de heno que se estaba secan·
liaban •l alcance de Miguel, le persuadieron de do, 6 que ~ermentaba en el mal cerrado corral
que debía conservar sú independencia.
donde ha.bu~ entrado.
Sin embargo en el mundo como dicen }as viejas . Muchas horas habri11 podido permanecel' alli
netl~sit~mos del deb~ para fletar el buque, y d; sm socorro de ni~guna especie; porque el d~eflo
las ilusiones para hmchar las velas; Miguel prtls- de aquello lo tema encomendado á un admmiecindi6 del uno, y la pipa y la botella le suminis- trador, que· contaba B?bre el arrendatario, el cual
traron las otras en abundancia. Tan de prisa ca- se ~aba á su vez en un criado, que descansaba
min6 por esta senda, que el verroellon de la salud quizá en el acaso 6 en las hatlas para remover
que animaba su rostro so fué concentrando á un~ aquel monton de heno. Por fortuna acert6 á. llen~riz tanto .i:nás prominente cuanto más 6¡ hun- gar allí .una aldeana de la comarca, Peggy Ryan,
d1an las meJ1llas; sus cabellos cada vez más claros que deb1a á su fealdad el apodo de· Oabeza cuacomenzaron á blanquear, y empez6 tambien á car~ drada (y en efe~to parecía que estaba cortada á.
garse de espaldas: eomo el marinero acostumbra· hachazos, mas bien que formada por esa graciosa
do al movimiento del buque titube~ cuando anda naturaleza. que se deleita en redondear los conen tierra firme, así el albaf1il, ántes de hacer la tornos). Peggy habia seguido •á carrera tendida
mañana, sentia que sus débiles piernas flaqueaban, ~asta el cercado á su vaca, que llamaba JacqueEn un~ palabra, M!guel Lis.more, á,ntes de tiem- hna, en rccuerio de. una her.mana _que había. teni·
po, y .sm haber temdo las cargas y cuidados de ~, Y ~ue se le muri6 en la mfanc1a. La Jaequepadre dCl familia, ya parecia un hombre cargado hna, sm ser muy astuta, sabia que por donde pade afloe.
· sa el a.~ua. hay humedad, y que por donJe pasan
Parecía destinado á morir como había. vivido las espigas que.dan granos; así, pues, babia seguí·
e~ decir, rcc~jiendo axioma.e, y coplillas de can~ do lone~deros que_habian recorrido los eegadociones báquicas, para justificar y aun preconizar res, lo m1sm~ que 81 se los hubiesen enscfla.do do
e! gé?ero de vida que llevaba, y acallar su con· antemano. De ?ste modo, i donde podia ir Cabec1.en?1a de eeie medo. Sunca. h4eia daiio á. na.die, z~ Cuadrada, smo detrae de la compafiera do su
m bien tampoco; no pE1dia prestado un cuarto ni vida, que compr6 con el producto do todos sus
daba la más míoima. cosa; no tei;ni°' I\Í á Di9s' ni ahorros, Y que á sn vez la mantenia con el proa~ diablo, ,Y jamás tuvp 'ninguQ apuro qon el cura dueto de su leche?
m con el Juez do paz. Por ventura no podia be- Ya ,en el ocaso de la vida, si podemos espreaar·
berse lo que ganaba? Qué les importaba á los de- nos as1 al hablar de fas que nnnca tuvieron auro·
más que su traje estuviese roto y remendado y ra, ~abeza Cuadrada no babia p~dido hallar un
que su sombrero grasiento hubiese avergonzaa~ á marido, y no p&lt;&gt;1que no fuese laboriosa honrada
un pobre pordiosero? Acaso suplicaba él á las sobria y robusta como un animal como' decian e~
ge21tes que le mirasen?
la comarca, sino porque pasaba, con razon, por
Los más grandes fi16sofos se suelen desviar de la muchacha más fea que se encontraba. en tres
sus principios; por esto no hay que 'estraiiar que leguas 4l~ redonda. Completamente desfigurada
á veces hiciese lo mismo Miguel Lismorc. Buen por las viruelas, aunque consorvaba. muy bien
trabajador como lo era, el ag11ardiente no le ha- gu~rdada su oertificacion de vacuna, era además
bia impedido hasta entóncea el ganar su salario. t?ert~, sorda, ! el gesto que hacia cuando que·
Además él d~ia de sí mismo, que era un hombre ria reir se ha.bia. vuelio proverbial: ·
rlfU!J afortunado. Los maestros de obras le que-No te rias como Cabeza Cuadrada decían
r1an mucho, porque como verdadero irlandés te · ~as .madres á. sus niños cuando torcian 10 ; ojos, y
nia. c?istes Y ocurrencias graciosas; y además su abriendo una ancha boca, se disponian á. gritar
a.ctmdad Y robusta conetituoion resistian á los de~~for~d11,mento reuniendo para ello sus fuerzas ·
excesos cuyas seD.ales llevaba pintadas en la cara, y su aliento.
pero al cabo todo so concluye, y un dia, por una
(Oontinuard.)
(Cuento Irlandéa).

l'1

J

.¡
I

t

y

LA ABEJA.

3

Lenz. Mariana saludó á Folmar y al cirujano
DE DUENDES y AP AR.E OIDOS. así
que entraron, sentóse en una silla cerca
de la ventana, y clavó los ojos en el suelo.
Solamente una vez los levantó para mirar á
MAR. J: A N A •
Folmar, que se abstuvo de preguntarla nada.
ccoNcLuvE.)
Su padre se alegró al ver la delicada atencion
Por la mañana enviaron un recado con el de Mariana, y el génio social de Folmar; con
mozo al desconocido anciano, suplicándole les cuyo motivo le rogó que fuese á menudo á
permitiese tener con 61 una entrevista: la res- visitarle, y distraerle en su soledad.
puesta fué venir él mismo inmediatamente. Cuando Folmar volvió á su cuarto, empezó
Folmar pidió perdon por lo ocurrido la noche á·discurrir cómo pudo entrar en él la hermoanterior, y contó tod_a su historia, que causó sa vecina la primera noche, puesto que enmuy fuerte impresion en el desconoc~do . contró cerrada la puerta por la ma~a1_1a. Ex~«Fácilme~te, dijo él entóñces .con voz tr~mu., minó la 9_erradura, q~e era ~ uy vieJa~ y sm
mula, fácilment~ pue~o. explicar est~ miste- duda ~} tiemp? de s.ahr cornenJo Mariana la
rio. La· desgramada Jóven que ha visto vd. empuJo con v1ol_encia, y esta fu~ la caus~ de
por tres noches consecutivas~ no era su her- correrse el pestillo, y de producir.la corrienmana de vd., ni tampoco Teresa Lenz: era mi te de aire que sintió en ªCJ.uel momento.
hija, que tambie11 se.lltt¡na Mariana. Está.... Al dia siguiente fué á visitar al _padre y le
loca. Ahora vengo de L:;· ·; es mi ú1:1ica hija. halló más anima40, p~~que el doctor que acaLa fort~na me fay~rec10 en otro. tiempo en baba de est~r allí, sahq I?UY co~tento del estadas ni.is especulac10nes mercantiles, en tér- tado de Mariana. ~l vieJo ,conto la aventur~
minos que todos me tenian por el hombre de Folmar al médico, y este l~ recomendo
más rico del pueblo, y yo me consideraba por que notase el efecto qll:~ causaria el ~qm~re
el más feliz por ser padre de tan excelente de José delante de su hiJª· F~lmar 1 -a. qmen
hija. Mariana estaba prometida en casamien- comunicó en. secreto ~u mwnc1o_n, traJo c~nto al hijo de un hacendado vecino nuestro: sigo un proci~~o ramillete .. Ma~1ana,no qmso .
amaba tiernamente á su futuro, que se lla- tocarle, sacudio la cabeza sm mirar aFolmar,
maba José. Desgraciadamente se declaró la y fué á, sentarse cerca de la v~ntana. Folmar
guerra. Los franceses quemaron núestro pue- dejó las flores debajo _del espeJO,
blo despues de haber cometido toda suerte de - «¿Dónde ha cogido vd. esas her~osas
excesos y horrores, por ser imposible pagar flores, José?» pregu~t6 el P.~ rA. Al ?Ir el
la contribucion crie exijian. Informado José nombre «José,» _Manana d~r1g10 la v1st~ á
de la peligrosa. s1tuaciou del pueblo yino con Folmar, una la~r1ma as~mó a sus negr?s oJos;
heróica resolucion á librarnos del enemigo levantóse, cogió el ramillete; y volv~endoles
al frente de una tropa de paisanos, que había las espaldas, lJe~ó la~ flores a sus labios. ~oreunido, y consiguió forzar el primer reduc- dos guardaron silenc10, el p_adre ah:6 los OJOS
to. El enemigo estaba apostad? ~n la calte; al ci~lo como yara dar gr~cias, p~es esta era
el combate etnpezó cel'Ca de mi c~sa. M.ar1a- la prim~ra senal que. ~a!iana ha~1a dado de
na, fuera de sí, bajó las escaleras, abrió la volver a recob!ar el JUICIO.
..
puerta de la éalle, que se habia atrahcado Folmar hubiera pasado todo el c11a alegrep11co ántes, y en aquel mismo instante J'osé mente al l¡ido de la enferm,a, cuya belleza ~e
herido de una bala, cayó del caballo á los tenia enamora~o. Complaciase en c~ntemplar
p~és de mi}ija. Su. sangre hume@té la sal- por alg~nos mmutos su ªI?able, ros~r~, ;y á
p1có de arriba á abaJº· Desde aquel momento ·n:o cubrirlo una mortal palidez, a no fiJ ar s~s
hor,roroso sus facultades intelectuales han su- divinos ojos tan intensaI?ente sob~e un obJefrido un trastórnb digno d,e lástima. Los_pai~ to, sin la id.ea de ex.ammarlo, criat~ra. más
sanos, mandado$ por Jose, fueron vené1aos, seductura no e!a P,osible ~a.llar. e? ~a twrra.
y el pueblo sufrió todos los horrores de la Folmar contin1;10 sus v1S1tas sm mterrupO'uerra. Voluutáriamentc hubiera dado yo cion de un solo d1a. Llegó á sabe~ por el ,PJ,~uanto poseía porque sanara mi hija. Si la he dre de Mari~na, que c~a muy afic1_onada a.l~
traido aquí, es con .ese º?jeto, y para cons.ul- m.úsi_ca, y sm d~cubrrr su mtenc10n alquilo
tar al doctor S.... , que tiene mucna fama poi' un piano que fue llevado al cu~r!o d-e la en. las curas prodigiosas que ha. ~e-cho .en _est:a, ferma. .Como era excelente musico, s~ntóse
clese de enfermedades. Ha visitado .a mi hi- y tocó hgeram.ente. alg~ as teclas: Parose de
ja, y me ha dado algun as esperanzas.»
r~pente. Un dulce suspiro de~ped1d? por Ma.. Folmar le suplicó que le permitiese ver á nana llen? la pausa.. Folmar mmediatamen~e
Mariana y su padre no tuvo dificultad en tocó un tierno adagio, cuya dulce ar~oma
concedé:selo, por cuanto el doctor S.... le empezó á enternecer el corazon. de ~aFiana:
había recomendado que fuese acostumbrando no tard~ron mu~ho en correr las !ágnmas por
poco á poco á la enferma a. tratar con gentes, sus pá11~a~ megjllas. Folmar ~eJ6 el t~bureparticularmente del otro ~exo. Los. tres fue- te; Mar1ana fue aocuparlo sm proferir u~a
ron á verla; Folmar quedo sorpr~ndido al ob- palabra, y con no. po·co. aso~bro de su padre
servar lo mucho que se parecía á su hermana, y de~ amante, eJec~to primor~samente un
:¡ ei cirujano se figuraba ver en ega á Teresa adag10 qe P,aer. As1 que acabo, µ1w fugaz
cu EN TOS

�LA ABEJA.

f

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.¡
I

I '

1

LA ABEJA.

·---.......-

s?nrisa re?plandeció en su semblante, y vol- . La curiosidad me movió suplicar al capuVlÓ á su silla.
.
chino, que vivia en la misma posada, me
Una tarde Folmar encontró sola á Mariana. permitiese asistirá la ceremonia. Negómelo
Su padre no pudo cscusarse de asistir aquel de buenas á primeras; más despues que desdia á un convite, y la mujer que cuidaba á la tripamos un par de botellas de vino de Hunenferma se fué á ha~er varias compras. Fol- gría, ya éramos muy amigos, y aún se alomar empezó á plAt1car y a chancearse con graba de tener mi compañía en tan descoella, hasta que deJandose arrebatar del amor; munal aventura. A fin de no ser yo allí del
tom.ó una mano de Mariana, é imprimió un todo inútil, convenimos en que tendria la
ar~entc beso., U:n. delicado rub?r vino p.or la calderilla con el agua bendita; esto es, que
pr1~era vez a d1s1par momentaneamcnte la; haría el papel de sacristan.
palid~~ de. sus megillas; su. modo de mirar Mi intencion era, con tal que fuese posible,
adqum_ó cierta blanda languidez: Dejósc caer arrancar la máscara al supuesto duende., y
en el s1llon, Y. ocultó su encendido rostro con para lograrlo mejor., quise averiguar a1go
las :°anos: F1gurábase despertar de un largo acerca del modo con que se aparecía. Luego
sueno. Sm saber por qué empezó a llorar., supe que solia entrar por el jardín, y que en
llamando á Folmar su amigo, su libertador. seguida subía al cuarto de la muchaclia.
Des~~ este m?mento su modo de hablar Un criado nuestro que había sido granadeanunc10 que habia recobrado enteramente el ro ocho años, fué el unico que se manifestó
uso de s11:s facult~des menta~es. Olvidó cuan- dispuesto a ayudarme· en mi investigacion,
to la hab1a .ocurrido en su ~ida; en fin, esta- por lo cual le prometí una buena propina. Le
ba como. s1 acabara de vemr ~l mundo: Su encargué que tan )resto como se hiciese de
pen~tr.a?10n, su con~anza pueril, su delicada noche, se escondiese en el jardin de modo
sens1b1hdad, la hacian amable en extremo. que sin ser visto pudiera ver lo que pasaba. Le
.Al volver su padre, guedó asombrado del aconsejé que fuera bien armado., que no pumilagro, -¡_ á nohabe:z: sido por.una seña opor- siera impedimento alguno á la entrada del
tuna d,e Fol!11,ar, hubiera mamfestado su sor- duende, pero que tuviese cuidado de cortarle
presa a Mariana. 9omo estaba~ solos, Folmar la retirada. Para mayor precaucion yo misaprovech?_la ocas10n -eara ped1:z: la man~ ~e mole dí un~ pisto~a cargada con peFdigones,
aquella cuatura. angeii~al ..~ariana.c.onc1b16 y le prometi. segmr y atacar al d_uende. ·por
~na fue~te. pas1on por el Joven militar; el la retaguardia, en tanto que. él le 1mpedia 1a
tiempo sirv10 para aumentar el amor de en- salida.
·
t:z:eambos. El padre vendió los bienes que te- A 050 de las nuevo de la noche fuimos á
n_ia en su pue~lo, compró una pequeña ha- casa de la viuda y nos ju~tamos en las.ala
c:enda. en la ~mdad en que so .hallaban en- donde solía aparecerse el duende; madre é
~d~es, Y ~ab1endo.
pasado el .tiempo. conve- hija nos recibieron con mucho agrado. Cua. bend1J0 su umon. Hoy viven íehce~. ro- tro velas de cera bendita ardian sobre una
deados de numerosos, bellos Y amables hIJOS. mesa que estaba enmedio de la sala, y sobre
la misma se veian un Santo Cristo, varias
EL DUENDE ENAMORADO,
reliquias, un incensario, una calderilla con
agua bendita, el breviario y el libro de los
exhorcismos. Las dos mujeres se fueron á la
El Sr. Carlos Szulo de Borg cuenta: la si- cama cuando lo dispuso el padre capuchino,
guientc historieta:
quien habiéndose puesto sus vestidos pontiEn .1794 fuí co:n unos amigos mios á Dres- fical~s, se acercó á la mesa y empezó sus
chowitz, ocho millas de .Praga, con ánimo de oraciones. ~o me puse la ca_pa enc1ma,para
pasar veinte dias en el ?ampo. Así que lle- ~~ultar deb.ªJº de ella un buen sable hunga~
gamos á la posada, lo prnnero que nos contó ro, Yuna prstola cargada. De.spues.me ~sorné
el mesonero., por ser la novedad del dia, fué á_l~ ventana, esperando co~ 1mpacienc1a que
que algunas semanas ántes habia muerto un Vlmera el duen~e; no se vei~ 1;1na sola estrclabrador del pueblo, y. que ahora daba en lla, todo anunciaba una prox1ma torme1;t~.
aparecerse por la noche a su hija que era Sonaron las doce, y al dar el relox la últruna muc;tiacha más fresca que un~ rosa, y ma campanada, la puerta .de~ jardin se abríó
mas b.omta que una mañana serena de Mayo. de par en par. Luego se smtieron llasos á la
La chica no sabia qué era lo que queria el entrada del cuarto. De repente v1,mos. una
muerto, pero como buena cristiana se lo con- ~gura blanca colosal, cuya. cabeza se~eJantc
tó á su padre confesor. Este muy creido que a una calavera, estaba ardiendo en vivo fueseria alguna alma del otro n:undo que estaba g1. Con paso firme sc acere~ al fraile y se
1
p~nando e~ el purgatorio y venia á que le paro ,d~lante de .él.. Su
patermdad ~n vez de
d1.1eran misas, determinó quedarse en la al- rec1pr1r al breviar10 y a los exh~rc1sm?s, no
coba en lugar de la muchacha hasta que vi~ sabia lo que l~ pas~ba, y quedose mirando
niera el duende para exhorcizarle· y a este con la bo~a abierta a la horrorosa fantasma,
fin llevó consigo agua bendita, v~rras reli- porque, ciertamente era horrorosa.
,l
quías y los Santos Evangelios.
(Oontin1ta1·á )
1

( ,f

11',,_,ril

1

VIAJE AL SAHARA.

•

5

días por el gobernador, siguiendo la costumbre
establecida.
,
1, 1
· du
Por la mailana. temprano dt vuelta a a CIU a '
empleé en ello, con un paso regul~r, hora y
~odia. ¡Qué horrosa. escena de d~solae1on prese~i
tau sus cercanfas! ni un árbol, m una yerba,
una. criatura vi,•iente. Se habla. de loa ~olos, pero
a uí hay ménos vida. Al oeste se es.tienuen los
\p 0 s de colinas de arena, resplandementes co~o
gr luz' y que• á veces deJan
· d? yerse por sus brila
llanto~ reverberaciones. A m1 v~elta, el gobernador me dijo hablando de los habitantes do Ghro.·
dames: "Estos pobres tontos cr~e~ q~e ~o hay
t ciudad como la suya: nué dman s1 viesen á
~::mbul! ¡Loa que no ho.n viato á Stamb~l no
han visto al mundo!" Las ~urallas de la ciud~d
están hechas do ladrillos cocidos al so J, .y de piedras· pero se encuentren en bastánto mal estado,
aun' ue los extrec~os sende~os ~ue forman en el
int1Jiior los cercados de loa J~tdnies s~n una, bt~nt\ defensa. La palabra jardin se u.plica ~lh ' a
reunion de campos de cereales y plantaciones do

Siemp~e encontramos novedad tn las noticias
uo nes traen de Africa los viajeros. Aun hoy
~ue se ,conocen ta.u detalla.da.mente las costumbres
y el carácter Je casi todos los pueblos del mu~rlo,
no dejan de encontrar algo nuevo y muy curioso
los que visitan el gran desierto del Sahara. En
esta parte del Africa hay muchos pue!&gt;los y .multitud de tribus cuyas costumbres !, hasta existe~·
cia ignoramos. En 1645 ernP.rc.ndio M, James Ri·
ehardson un viaje desde Trípoli á Ghrat y Ghradames en que invirti6 ocho meses.
Hé 'aquí algunas noticias con respecto á este
último punto.
.
.
d
Desde Trípoli Chradames, u1ce M. Richar son
hay por el camino más directo unas 150. leguas.
El calor en aquel país es terrible, no deJándome
ni aun conciliar el suelio, y aun llegué á creer que
moria soFÓcado. Por fin, el 26 de Agosto ~es?ubrimos la. poblacion, que se preaent6 á mi vista
·
6 000
como una. línea negra en el ho1·izonte: esto era el olivos.
La poblacion paga al g~b1crno turco . '·
efecto de un dilatado bosque de palmeras.
. na.hbubs (unos 7$) cada año. Es poca ca~t1dad
La lleua.da de un cristiano es allí un acontec1- :na. un punto de comercio; pero hay poco dmer~?
mier,to;
'es que bien pronto ~o rodearon con- ~orque casi todo lo tienen loi- mercaderes de ·Tn·
templándome. Entramos en la cmda.d p~r la ~ue.rta mérid'ional, que parece tener u?os die~ s1gros po~l mercado es muy pob1·e, ~ la carne apénas se
de antigüedad, y se encuentra casi. destruida. ' encuentr:1:: suelen reuni~se varias personas Y. c~trc
Roaeado de la multitud querepetia, Es-slamalt. todos compran un carnero que mata.~ y d1Y1.den
Es-slamah! salud! salud!, me ~irigi á casa d~l entre sí. La. vista de a!gun ave es alh un . obJ eto
Qbértí~dor, que me recibi6 cardialmente Y me h1· de curiosidad.
..
.: ,
Cuando visité la c9,sa de mi mtérprew, v1 (}:UO
~6."tomár café.
Lapasq, que se me habi~ preparado era ~~y c6m~· tenia en pequeñas ha-:::itaciones unos cu~ntos e~·
da j litn~ia, y estaba situada en un barrio pr6xi- neroa. 3:stos animales son- pata los~ M,b1tantes . .' c .
mo á la habitacion del gobernador. Procuré dor- Ghradames lo que los puercos para los pobres ~r-'
mir per'o me fué imposible .. Ent6nceo pasé tí. ba- landeses: verdaderos diosea penate~. En el piso·
il.arrile,é¡i elmanantial, génJo creador de. esta po- bajo .tenian los almacenes: en el primero los ~orbla.dfon, y que la ha levantado :n ,medio d.e un mitorios y sobre este el tarro.do. To~o exces1va, etlo Unas escaleras de piedra- condumonton de piedras y arena. Alh v1 por _prim~ra men t e pequ
•
1· 'b ·
· 8 Todas las casas ostáll &lt; istri uivez á loe Tonareg que en su mayor parte habia~ cen á los piso
·
·
d'f
·
d ser
ido ;ara. aimntos tle comircio. Si g~ande fué mi das de la. misma manera, con 1a i erec1a . e
t·
más fué el suyo y aun 01 esclamor á más 6 ménos grandes.
asomuro,
'
l
·a i
e ~ 1 f.T'd
al unos d11 ellos: Alá! Alá! ¿c6mo ta vem o aqu
.
'
.
, •1.11[
mftél!· Despues de comer dí un paseo por . la
.
CONSEJ'O:S,
·
,
,
ciudad, que in~ agrad6 hns_tante~ es mucho. meJor
ue Trip'OlÍ, En sus cal}cs no. se ven mendigos, y
La ira embrutece ~f h~mbre; sé prudente
~¡ pueblo está bien vestido; bien que á la. llegada
y
tus vio1entos ímpetus modera.,
111
de uJia gran caravana se ponen sus trages de
Que por algo el Seilor puso en tu frente
noi'&gt;
fiesta.
bl ·
Una razon que le neg6 á 1a fiera . .l1" ,r ., ,. J•&gt;u
Todo europeo ea un médico para 1as po a(l-1.0· ' , di•
nce orientaleo, y no bien hube llegado cuando me
mancilles
el
honor
, r,;
No
fué preciso recibir algunas consultas. y recetar
•
l.g
~ j
Que
es
lo
que
ee
estima
en
1ll&lt;1 ,
,
medicamentos. Felizmente no neees1taba gran
Puee es herir por detrás.
v t.
ciencia, ~orquo solo tenia que curar mal:s de la.
y
dios
maldice
al
traidor,
.
t
. t .. Í'l\te' son allí las enfermedades dominantes.
vis a, '1
l
. t'
de
No dés riepda á tus pasiones,
, ·~ .. ,
Los mahometanos creen que os Cl'IS .ianos ";&lt; ·•••
Nl. al interés el cariño,
~l !
ben: n~odersree un dia de los países que. ocupan;
Pues
perderás
desde
ni11o
..
pero que en seguida, con la ayuda de Dios, volTus risueilas ilusiones.
:• ·, ' ;
verán cil.·:J á recobrar lo perdido. Por cata .razon
Ellas para el hombro son
r .,
ec mir6 a: :í mi presencia como un pronóstico de
Su
más
preciada
riqueza:
•
'J • ,. • • 1 ~
la ruina ,lol poder musulman en Ghro.damee.
;. . Piens&amp;, pues, con la. cabeza, J1' 1 1 ~
Creía.ti qu&lt;' yo era un espía, .Y otros que profanaY ama con
ba la. santa- oiu~ad: Se me convid6 á comer tres
' el corazon. ~ ,:Jq,.:.,,.. ¡;&gt;
" v.. 11oio'li

:Sí

uf

�LA ABEJA.
6

LA ABEJA.
--------·- - - - ------------··----··-·-· ----·----··'·\

(lABULA·l

Un erguido pensamiento
Exclam6:-"Llevo en mi nombre
Todo el orgullo del hombre
Pues simboliza el talento.
No le envidio su (rescura
A la camelia donosa,
Ni tengo envidia á la rosa
Que es reina de la hermosura.
¿De qué le sirve al jazmin .
Su aroma que desvanece
Si á mi lado palidece?
¡Yo soy el rey del jardin.l"
Su hinchado razonamiento
Un tulipan grave oy6,
Y con tono sério habl6
De este modo al pensamient?:
-"Solo el talento, no brilla;
Si quieres ser apreciado,
Debes estar enlazado
Con la violeta sencilla."
"¡Me basto solol"-"Tu intento
N,uica. logrado has de ver;
Siempre hermanos han de sor
La modestia y el talento."
Guarda el propio galardon
Para que el mundo te alabe,
Que vale poco el que sabe
Ouando tiene presuncion.

COMPENDIO DE LOS DEUECHOS

la colonizacion do! territorio nacional, ya al hacer
concesiones
para grandes vías de comunicacion;
DEL
pero además, ha_ expedido algunas Joyos do carácHOMBRE Y DEL CIUDADANO. ter más general.
XXV. ''Para conceder amnistía por delitos cuSEGUNDA PARTE.
yo conocimiento pertenezca á los tribqnales de la
Derechos y Oqligaciones del Ciudadano. Foderacion."
59. Es de suma importancia fijarse en quo si
SECCION TERCERA,
bien la Constitucion encomend6 al Congreso la
expedicion de leyes concediendo a.mniatfa por de(CONTINUA.)
litos cuyo cono(limiento corresponda á Ios tribuOtras veces 80 tratará de una conce8ion quo nales de la Federacion, no le di6 igual facultad
imponga á la Nacion ciertas obligaciones y la con· para conceder indultos.
fiera ciertos derechos, y para esto natural es que
La diferencia que entre ambas cosas existe, es
80 consulte la voluntad nacional, representada por digna de consideracion.
el Congreso.
La amnistía es una ley general, que no solaPor último, á las veces será preciso autorizar mente comprende y beneficia á los individuos que
la expropiacion de la propieda&lt;l particular por hubieren incurrido en cierta responsabilidad cricausa de utilidad pública, y en estos casos, los minal por la cual estén ya sometidos á juicio, sibuenos principios exigen que sea una ley la que no que tambien es extensiva á los que aun no c:&gt;sconceda autorizacion semejante.
tán sujetos á la accion de los tribunales.
58. En cuanto á las postas y correos, siendo co·
El indulto, por el contrario, es una grácia esmo sonun privilegio del gobierno federal y repre· pecial, aplicable á determinados individ11os, á
sentando intoreBes qu11 es necesario asegurar cui- quienea se dispensa de la pena que se les hbiere
dadosamente, debia ser el Congl'eso de la Union impuesto, 6 se les conmuta en otra de ménos imol competente para d.ictar leyes sobro ellos.
portancia.
XXIII. "Para establecer casas de moneda, fi-:
Sérias dudas ec han suscitado ya sobre la comjar las condiciones que esta deba tener, determi- petencia de la autoridad quo entre nosotros otoria
nar el valor de la extranjera y adoptar Uii siste- los indultos, y aun la justícia federal ha hecho B-O·
ma general de pesos y medidas."
bre este punto una declaracion do la que én otro
Ya hemos visto en otra parte qu&amp; la acuftacion lugar nos ocuparemos; por ahora basta á .nuestro ·
de moneda es un privilejio del gobierno fed&lt;iral, intento hacer constar que la carta fundamenta~
privilejio fundado en consideraciones bien percep- di6 al Congreso la facultad de amnistiar; es decir,
tibles de conveniencia pública. Esto supuesto, al do expedir leyes generales de perdon á individuos
Congreso de la. Union debe corresponder la regla- responsables de un delito sujeto al éor.ocímiento
mentacion de todo lo relativo, para que hoya uni- de los tribunales de la FederacionJ pero qu.o l.a
dad y gararrtíae ·de autenticidad en el tipo y valor facultad de conceder indultos, quedó reserva.da~
de In. moneda.
otro de los poderes públicos, segun más adelante
Si cada Estado pudiera á su arbitrio, crear y veremos.
acuflar l!U moneda, el caos y el des6rdcn se dett}r•
60. La falta de oJganizacion del Distrito femin~rian i~remisiblemente, trayendo consigo, co- deral ha dado ya motivo, segun ántes indicamos,
mo rndeclmable resultado, la paralizacion de las á que surja una séria dificultad sobre la facultransacciones mercantiles.
tad constitucional de conceder indultos á reos ·
En razones análogtt -ee- funda la compctenciri condenados por los tribunales locales del mism~
dol Con~reso para. legislar sobre pesos y medidas, Distrito. No seria remoto que igual conflicto se
cstablec1end,o un SHltema general y obligatorio.
determináse tratándose de la amnistío, porque la
En cuanto á la determinacion del valor de la cuestion es la misma, salvo la diferencia en loe
mon~da. extr~njera que circula legalmente en el términos en que debe ser formulada. Es de espc·
t?mtono nacumal, como ella puede afectar rela- raree que cuando se expida la. ley que organice
ciones de carácter internacional é intereses de in- política y económicamente á esta importante en·
~ensa cuantía, era necesario que estuviera some- tidad de la Federacion q11c se llama el Distrito
tido á la Representacion nacional.
federal, no se olvide un punto tan interesante y
. ''XXIV. Para. fijar las reglas á que dube su- digno de atencion.
J~tarse la ocupacion y enajenaciQn de terrenos bal61. El Congreso que tiene, segun acabamos
d1os y el juicio de éstos,"
do ver, amplias facultades para amnistiar por de·
L~s terrenos ·baldíos, es decir, los que no son Iitos sujetos á la competencia de los tribunales fo.
prop1e\lad particular de individuo alguno son prodernfos, no pue&lt;le hacer más que dispensar á eier.piedad n.acionaJ, sus productos resulta~tes do la
ta clase de individuos de los efectos de una ley
enagenac1on, etc., son rentunaciona.las, y he aquí
anterior; es decir que la responsabilidad civil; los
por qué la C~nstitucion quiso que fue1nr el Conderechos de tercero, están fuero. de sa accion y
greso _el que fiJase reglas ~ara la,ooupacion y ena·
genac1on do terrenos · bald1os, as1 como su precio. no pued~ trooarlos, sin atacar garantías individuales protegidas con la inviolabilidad constitu·
El Congreso hace uso frecuente de esa autori- cional, y asegurada cori el recurso de a¡nparo.
zacion ya al expedir, segun hemos visto leyes para
(Oontinua1'd,~
Y OSL.IGACIONES

f'
J
'.. J

I
.

.

Pega el hocico á fas tablas
Y con tono lastimero
A una perdiguera llama,
-Vecina, el cachorro llora:
¿Puedo saber lo que pasa?
-Es un hambron, dice aquella,
Que come y nunca se harta;
El amo es algo tacaño;
Me dá la. racion tasada.
Y él pretende hincharle el diente
Cuando para mí no alcanza.
-¿Es hijo vuestro? vecina?
-Vino pequeilo á m1 casa
Y le tomé tal carifio
Que de mí no se separa.
-¿Y le ne611is un bocado?
-Cuando sobra la pitanz9,
'No se la. niego, comadre;
Yo primero, esa es mi máxima."
La perra de presa entonces
Muerde con furor Ir.e· tablas,
Y vá á besar á sus hijos
Sin decir otra palabra.
Es su c6lera elocuente,
Se revela en su alma
El dulce afecto de madre
Y lo fiero de su raza.
Niños, los que teneis madre
Que os besa y os amamanta,
Y os dá su sangre y su vida,
Aprended en esta fábula
Lo que es el amor de mad~e,
Y el amor de la madrastra.

LA PRESUNCION

AMOR DE MADRE
(FABULA.)

...

...

En el corral de una. quinta
Cerca de Guadalaja.ra,
Hay una perra de presa
Que el suefio á sus amos guarda;
Y mientras vela afanosa
Fiel al instinto de casta,
Acaricia. con ternura
A dos cachorros que ladran
Pidiendo un hueso siquiera
Que entretenga su carpanta.
La madre triste, solícita
Con halagoa los acalla:
Los lame, los besa, quiere
En el amor que la abrasa,
Dar!es liU sarsgre y que sirva
De alimento á sus entraiias.
Y cuando llega el momento
En que el amo injusto paga
Su fidelidad sin límites
Oon una. racion escasa,
El hambre de sus hijuelos
Con el trozo entero sácia
Y desfallece contenta,
Porque la carne no basta,
Sin acordarse que siente
La. necesidad que mata.
Se oye ladrar un cachorro
En el patio de la casa
Que está. del corral contiguo,
Y la. queja. es tan amarga,
Que la perra, al fin ~e madre,

LA LOCOMOTORA Y EL TREN.
(FABULA.)

•

De la. gran capital de las Españas
Veloz Locomor9, audaz partia,
Al silbo horrendo en que gemir la hacia
El volcánico hervor de sus entrañas.
Envuelta eI! torbellinos d.e humo denso,
Arrastraba en pos un Tren inmenso,
Con ligereza tal (y era un ensayo),
Cual si invisibles Génios la empujasen,
O si juntos sus alas le prestasen
A un.mismo tiempo el huracan y el rayo.
La gente, contemplando en su e1:1beleso
Máquina y Tren volar, "esa, decia,
Esa es la Libertad, ese el Progreso!"
En esto el Tren de su ferrada. vfa
Se sale al remontar no sé qué loma,
Y alli descarrilado,
Por la extraviada Máquina arrastra.de,
De una. colina. la. pendiente toma;
Y sin poderse detener en ella
Ni alcanzar á torcer sue hados fieros,
Con Máquina. y Viajer9e
En hondo precipicio al fin se estrella.
Un Padre que esto vi6, vuelto á_~u hijo,
"¿Has visto esa. catástrofe? le d1Jo:
Bella es la Libertad, Santo el Prog~eso,
Mas teniendo en la Ley base tránquila:
¡ Ay de la triste Humanidad sin ~o{ . ,,
¡Ay del Tren, si una vez se deacarnlal

�LA ABEJA.

8
NOS GUSTAN TODAS

.'

••

.

'

Las altas, porque dan mucho de sí.-Laa bajas,
porque las miniaturas suelen eer obras muy o.cabadas.
Las delgadas no pueden despreciarse, en una
época que blasona de espiritualista.
C6mo no ser ~traidos por las gruesas, reconociendo todos los principios de Newton sobre la
atraccion universal?
Si tienen los ojos negros, ¿podremos prescindir
de leer en ellos· nosotros los aficionados al papel
blanco y á la tinta negra?
Y si son azules? No miramos todos los dias al
cielo, para. que se eleven nuestras ideas?
Pintémoelas con largos bucles dorados, sobre
lofJ que caen los rayos del sol, es decir, parecidas
á los ángeles que nos pintan volando por el cielo:
cómo no adorar esta semejanza?
Imaginadlas con largas trenzas de un pelo negro y brillante, rizado, que lleva el luto á vuestra
alma: ¿por qué no envolverse en aquel luto!
Es morena? Ya sabeis el cantar que dice:
«Moreno pintan d. Oristo ......
Es blanca! La imágen de la pureza, de la sencillez, la encarnacíon del tipo poético de la compa!iera. del hombre, t~stado por el sol y los trabajos.
Nos gustan las negras, porque no necesitan la·
varee la cara.
Las feas porque tienen mucho talento.
Las tuertas porque están haciendo la seña del

tres.

'

.

Las que cojean, porque ya se sabe del pié que
Jo hacen.
En fin, laa mudas, porque saben guardar un se·
ereto.
Levante ol dedo, todo el que sea de nuestra
opinion.

EL PADRE YSUS TRES HIJAS
No todas las leyendas populares de la Alemania. consisten en supersticiosas fantasías; muchas
veces pueden considerarse camo parábolas destinadas á poner en accion ciertas verdades morales.
La. que ponemos á continuacion pertenece á esta
última. categoría, teniendo por objeto que jamás
puede resultar el bien del mal, y que el padre
que sacrifica la justicia y la humanidad en interés de sus hijos, tarde 6 temprano, su iniquidad
es la causa de su pérdida. Este tema, que va.ría
en cuanto. á los detalles., pero cuyo simbólico sen·
tido no varfa nunca, ha sido desarrollado con mu·
cha gracia por Uhland en la version poética que
sigue.
Tres j6venes contemplaban un profundo valle:
su padre vino á caballo y vestido de acero.
-Bien venido seas padre mio: ¿qué es lo que
nos traes?
-Hija. mía., la del vestido amarillo, me he
acordado de tí: corno te gustan tanto loe adornos
te traigo esta. cadGna. de oro; se la he quitado á
un arrogante caballero á quien bé muerto.

La jóven tomó la cadena, bajó al valle y halló
al caballero á quien su padre babia muerto.
Estás tendido en el suelo, como un salteador de
camino, oh noble caballero! le dijo; pero te amo: y
dicho esto, le tomó en brazos, le llevó á la iglesia.
y lo colocó en la tumba de sus antepasados. En
seguida, rodeó su cuello con la cadena, basta que
cayó sin vida.
Dos jóvenes contemplaban un profundo valle.
Su padre vino á caballo y vestido de acero:
-En buen hora vengas, padre, que es lo que
nos traes?
-Hija mia, la del vestido verde, me he a.cor·
dado de tí; como la caza. es tu deleite, te traigo
este dardo que he arrancado al feroz cazador, á
quien he muerto.
·
La j6ven cojió el dardo y se internó en la selva. Su grito de caza era. morir! Al llegar junto
al cazador le ilijo:
He venido hasta este tilo, porque mi corazon
me llama aquí. Y al decir esto se atravesó con
su dardo, de manera que ambos descansaron juntos.
Las a.ves del cielo cantaron sobre entrambos, y
el verde follaje cubri6 sus cadáveres. ..
Una j6ven contemplaba. un profundo valle. Sn
padre vino á caballo, vestido de a.cero.
-En buen hora vengas, padre, que es lo que
traes á tu hija?
·
-Hija mia la del traje blanco, hoy he pensa
do en tí, las flores son tu deleite, y to traigo una
más pura y más preciosa que.el oro. So la he
quitado al jardinero, que me la rehusaba y á quien
he dado muerte.
La jóven tom6 la flor, se la prendió en-el pecho,
bajó al jardin donde estaba ántes su felicidad y
se scnt6 sobre la colina adornada de azucena!!,
diciendo:
·
-Oh! Si pudiera yo imitar á mis queridas
hermana.a. Pero ay de mil Las flores no dan la
muerte. Dicho esto, se puso á contemplar la flor
que su padre la había dado, .hasta que la vió mar·
chitarse, y hasta que ella misma se inclin6 marchita sobre la tierra.

1-================CONDICIONES :ÓE SUSORICION
A "LA ABEJA."

La. euscricion al mes en esta Capital, n@"'PRE
CISAMENTE ADELANTADOS, DOS REA
LES ....@1J
En loe Estados franco de porte, ~TRES
REALES ADELANTADOS ..,8
Al que abone un trimestre anticipado se le cobrará. solamente un peso.
· Toda reforma, invento ó mejora que se practi·
que en cualquiera. ramo industrial, puede remitirse á esta. redaccion, la. cual se ocupará de darla
á conocer al público.
En todo Jo relativo á la Administracion de
"La ABEJA," dirijirse á J. M. Aguilar Ortiz,
Editor, Librería 1~ do Santo Domingo núm. 5.
Editor, J. _M . Aguilar Ortiz.

•

Tip. de F. Monsalve.
PERl'ETVA Núm:RO 8i

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              <text>La Abeja : Revista bisemanal de conocimientos útiles, dedicada a la clase obrera e industrial,  1875. Tomo 2, No. 28. Octubre 6</text>
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              <text>Publicación bisemanal dirigida a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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