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                  <text>-

1

NUMERO .30 •
__ -_ _____
_

MEXICO.~OCTUBRE. i3 DE 1875.
TOMO U.
.,..,----::::--·-·
__...,.._._............-..--------:----_-___

.....

·LA

Precio: un.a ouarti11a·el :n.1i.:D1~ro.

'nocia por origen un rasgo acaso qt1ijotesco
para muchos, más en nuestro concepto, no·
&lt;HISTORICO,)
ble y caballeresco, como todo lo que procedía
del carácter recto y de&amp;interesado del
(CONTINUA..)
·
La campana del reloj del comedor, di6 j6ven.
Hé aqui el hecho. Un dia Ernesto encousonoramente las once.
en la calle á una iovencita, llamada
-Diablo! es tarde ya. Me voy, el coche tró
Luisa, hija de una señora anciana 11ue sub·
&lt;lebe estar listo.
Adolfo se puso en pié, se encasquetó un si'"itia de coser ropa blanca y que habia sido
sombrero negro, fieltro, y mirando á .Aurora en otro tiempo la que tenia ~ su cargo las
camisas de Ernesto.
ele arriba á abajo, exclamó:
-Qué mal te queda ese vestido cv or de -Luisital tanto gusto que me causa encontrar á vd ...... tY su mamáf
violeta.
-Me lo .puse por desagrada1·te, contestó -¡Ay! señor don Ernesto, repuso lajóven
poniéndose más pálida. de lo que era, cuánAurora.
Adolfo prorrnmpi6 en una carcajada, y to me alegro de vol verle á ver á vd. Mamá
haciendo á su mujer un guiño del peor gé· se halla en muy malas circunstancias, y de.sde que no nos ocupan personas como vd ,
nero, abandonó el comedor.
-Patant murmuró Aurora viéndole salir. nos vá muy mal. Váyanos yd. á ver.
-Con mucho gusto.
...... ........... ...... ..............
Y .Ernesto escribió en su cartera el nombre de la calle y señas de la casa de Luisa,
y se despidió de ella.
La pobre jóven palpitándole el corazoa
de alegría por aquel feliz encuentro, se echó
sobre el rostro su velo y continuó su maTcha para ir á entregar la costura y retornar
cuanto ántes lado de su madre para en·
terarla de su ventura.
En efecto, Ernesto iué á visitar á su antigua c_osturera, á, la que encontró en las
más aflictivas circunstancias.
Ernesto era demasiado bueno y harto
gran señor, para. encontrará su paso una
desgracia sin remediarla: escusado nos parece decir que favoreció espléndidamente á
la madre y á la hjja.
Las gentes aca-so se equivoquen alga.na
vez en sus come;ntatios~ juzgando una mala
accion por buena; pero una buena, general·
mente la interpretan por mala,
La maledicencia comenzó á cebarse en
aquellas desgraciadas mujeres, y la crónica
de la vecindad referia con toda intencion,
:m:c...
que Luisita tenia ya un protector ......
Una alma caritativa, como se dice vul,n.
Extraña casuaHdad! Ernesto tambien se garmente, se encargó, con toda la· piedad
babia casado.
posible, de hacer llegar á oidos de hija y
El matrimonio de Aurora lo motivó se- madre lo que de ellas se decía, Ambas romgun tlijimos la Bit'K~cion.; ~l de .E~I\esto reco· pieron állorar sin poder hacer otra cosa ......

UN CASAMIENTO FRUSTRADO

.,

~

~

al

-

�,

LA ABEJA.

~~::::-===='.:==========:::::::::=====:::::::::::::::::::::::::::::::::::::~====

LA ABEJA.

~

f ;~:ª¡caso despedir á Ernesto que las

!

Papel confeccionado sin ;~~~~:J~ Dmn~

11 Llegaron á tal punto las cosas que aque·
....... .. ................... . ....
os dí.c~res se los refirió un amigo á Erne
Los trapos no tienen precio por su r .
to,s1eh01tándole ~mpero por su conquista. s- eonfee~ion del P•,Pel llega ya á tal pun:;":e~;
•:pre le febc1tan á uno cuando creen "~ d1heil subvemr ! las necesidades de 1q. d

que o ra mal.

tria papelera., s-i no se hubiese encentra a m u~-

m ~rnesto co~prend(ó lo que aquellas dos tantas veces buscado, do reempla,ar /;;1

::d10

UJeres babrian sufrido, y para acallar dig los trapos en la confeccion del papel M Dp de
namente á la mur
.
· por su p ·
.. 1 •
• • emaegt
pensó
. murac1on .y Ja envidia
1 rimer prm eg10 no lleg6 á reemplaz
. en un matrimonio.
' comp etamente la pasta de tra os· er
.

ª;,

1,!!1J~ven se dijo:----;"Mi único amor fné sus nuem indagaciones ha lle:ado

• 1

1;..~,f,;;¡;:;

t~le ...... est~ JÓven me lo deberá to- un pap,el exce~ente sm trapos, por medio de cier-

do á

!

f~ ~1~~o

~~:

1

reflej:, ~11~ ~:t~a~¿1
la felicidad se
·Qué b
·
ci~damene{emqosi ielnsamiento! pero desgraL
u a so.
a felicidad acaso se refleje, pero cuand

~!n\:s 8u~: ;sapl~~i~ !~sntas y mapterias fil~d
comunes. or medio
t el aparatos de gran sencillez, los productos vege·
a es que se emplean son prepar" d
.
temen te h~ciendo de;aparticer las a :~t~onve~10n:i:::n~n. corazon en cuyo fondo se halla ma1 y el k•bajo en tina blanquea la pa!ta d: :::·:~'.
duce ene~~~ ut°a delesas d~lencias que pro- nera iglu.al y perfecta. Esto sistema está probado·
J
••
o ros e ensueno no realiz d pues o mvontor ha expuesoo su
1 1
'
a fehci,dad no produce felicidad· roda o, exposicion de L6ndres. Tiene r!ªje en a g;an

ªt-º

m~ cruel Y desgarrador qu¿

:i deie&lt;;:". no solamente por el trabajo cof ;.¡':¡:~::'ni.",
0

fef ~1mm1smo: la anticipacion de la muerte
El a......
e 1 am~r,l ese diyino sentimiento que nace
n a a ? esc~ncia y que se extin

nnestra vida, ¡amás. se disfr"'!• con

~f':nc,:'r:'.

podr encontrarse en cualquier p~ís al alcan:b1~n
to·11 o. el mundo y á poco precio.
· Por los más sen e
c~ º;rtedimientos h.a ~rasformado estas mate=
nas · e~aeg~ convirtiéndolas en asta d .

pel. La apheac1on ~· los procedimF.ntos d: 1;,¡

it,~• J~ conm1se;a~1on, de la caridad ó la Demaegt1 ~n las fábrica, e,tablsoida,, no ocasion;
bre :;,~ ::::'"1!:)ento no tiene más nom- :;,.~::
...... ......

Sea de ·¿jj~ ·¡¿·q"~"'t'"' , .......................
Ernesto les di'ó u e u~re, el caso es que
na manan a á los
.
l
hLo,.rible espectáculo para ellos
msa montar en un ele ant
,
.
tida ricamente de noviagy d~IrJJirse
.~~rruáaJe,
roquia.
la vespar.

~~ci~~: á,

Algon tiempo despues del mat .
Ernesto, murió la madre d
la ya de dejará su bija tan

. d

;re~:::or~;,1:,;.

nmomo

p~~du:i~~s~~ bir::::adfi!i!~e!ª k~l~:. impreaion, ha

~

CONSEJOS.

•
''I

Dá _respeto á la vejez

Q?~ vive de su pasado;

Deaños.
este ma Lnmomo
•
• habian trascurrido
seis

V1eJo serás y á tu vez
Querrás verte respetado.

Era una tarde de A
· .
go~to: Justamente la
tarde del dia
Auro á
en que volvimos á presentará
!ª nuestros lectores
Lm
·
. sa rem·b·ia en su recámara.
d l
saha muy pocas veces á
e a cual
. Luisa contaba veintisefsu a~º .ista.
c1a tener mayor edad E
os. pero pared d
· ··
· ra que la enfe

Si alguno te quiere dar
Lo que no vas á pedir
De ese te debes guard~r,
Que más te vendrá á exijir.

a.·

l.

¡Feliz si briJJa tu frente
Con la corona del génio
Que Dios concede tan silo
~ sus hijos predilectos!

le~t~~~:1! 1:V~:~:alad:•~:e:~:·!~~
_tís1ca.
su!!~~sis, palabra griega que significa c~n-

rif:!:

L En el mundo no has de hallar
os consejos de tu padre
L~s caricias de tu madre:
Ni la calma de tu hogar.

t~:

1:ilnfermedad la ~abia adqni-

seria habitaba u~ cuando_ sumida en la mi·
mentaba mal y te~i~a~~~ntísalubre, .se 3:Iines.
nuas pr1vac10-

(Oontinuard.)

r

08

13~00.o_ r;ancos; y ¡
la bondad del sistema 08 tá qumr a certeza de
cantidad d.
' . n en relaeion con la
.
b e pasta confeccionada; basta para esto
Esml e.ro lai·go, co.n un gasto de 100 á 150 franco;
eT.p eo del sistema de M D
·
}~calidades, reporta una eco~o;~ª~!t1, 5s6cg2u0n las
ciento·
.
a· l ' Por 1os primeros
ensayos hechos hastapor
el

~i~: !:tat~~fJ~~
1.

3

,

El 6cio es un enemigo• '

El trabajo dá sustento '
Y es una. segunda. vid;
Para. el alma. Ypan el cuerpo.

;

,

zo y tormento de la juventud. A pesar d~ lo sim·
ple y limitada que era, Cabeza. Cuadrada habia
(Cuento Irlandés).
sabido
dar á María un talisman contra las ilusio·
(CONCLUYE)
nes, contra las quiméricas esperanzas que:condu~
La ciega ternura que Cabeza Cuadraila profe· cen al abismo, apagando la claridad toJa del ca_eaba á María, h9.bria podido cambiar á esta ama- mino, bendito siempre, en que nos ha. colocado el
ble y cariñosa nii'ia en una j6ven coqueta y egois- S&amp;ñor en este mundo.
ta; pero María unia á su belleza la bondad, y la
-Cuando no eepas en qué pensar, tesoro mio,
sen~illez de corazon que en tan alto grado poseía decia Peggy á su hija, reza tus oraciones; ya vesu madre. El ejemplo de aquella vida laboriosa rás que consuelo tan grande, hija mia .
y resignada, era una leccion de todas las horas,
María la hab1a obedecido y ya de¡¡de muy pe. una exhortacion c0ntinua y elocuente. Bien lue· queña, rezaba lo mismo que su madre. Diría.se
go la j6ven, trat:mdo de ser útil, se hizo la costu· que las palabras que se repiten á .menudo, forman
rera del canten. Los éxtasis de su madre á cada como un canal, por el que el pensamiento, so
nu.evo esfuerzo, á cada nueva prueba de inteli- mancha, 6 se purifica. Eu tanto que Miguel siem·
gencia, fueron lo sufici¡,nte para animarlá.
pro atestado de vino, no dejaba sn pipa, sino para
María cosia desde por la mañana hasta por la lanzar imprecaciones, que le encolerizaban á menoche, sin que ninguna distraccion interrumpiese dida que las profería, y que atizaba al soplo de sus
el monótono empleo de sus horas. Al revés de las palabras y de sus juramentos, la violencia. de sus
artes liberales, cuyos principios son siempre esca- brutales pasiones, su mujer repetía sin cesar: «Perbrosos para el. que aprende, las a.rtes mecánicas d6nanos, como nosotros perdonamos» y el apacible
se pueden emprender fácilmente, aunque despues sosiego de la plegaria, se esparcía en sus vidas.
llega siempre el cansancio, 6. causa de su unifor·
Lo más dulce qut1 hay en la tierra es amar,
mido.d continuada. Ent6nces, para engañar el bendecir y resignarse. Atenerse al deber como
fastidio de un trabajo sin pensamientos, una cabe- otros se acojan á la esperanza, fué el medio que
za j6ven se entrega. á las ilusiones, á los sueños, adopt6 María para elevarse á otra atm6sfera más
á los proyectos imposibles: ent6nces esperanzas alta y sosegada, y los encantos que otras hallan
mentirosas- rodean con lucientes aureolas lo que en las ilu¡¡iones ella supo descubrirlos en la realino existe ni puede existir, reflej ando en los fasti- dad. Tantas veces había repetido «hágase tu vodiosos detalles de la vida real, una pálida luz que luntad as~ en la tierra como en el cielo,» que haen vez de alumbrarla la exajera. De este modo bía acabado por sentir un consuelo inefo.ble, y el
Rosa lo. costurera habia aaUdo del país en alas de dolor que carece de sentido para un corazon ciesu esperanza, yendo á aumentar las filas de las go, tom6 uno y muy claro para aquella alma día~
desgraciadas que con una cesta de naranjas en el puesta de ese modo.
brazo, atraviesan por la noche las calles de 16nCuando arrodillada junto á aquella quo babia
dres y mueren en la miseria, y lo que es peor aún, sido el primero y más tierno cariño de su vida·, • '
en el envilecimiento. Otras tambicn de sueño en María recibi6 su bendicion postrera; cuando vi6
sueño, habían concluido por·realizar sus esperan~ la expresion de una inmutable serenidad que se
zae, pero María conservaba. siempre su dulce se- extendia sobre la pálida fisonomía de su madre,
renidad: c6mo podía ver aquella triste cabaria ha- estas palabras tan á menudo repetidas &lt;Cbendita
bitada por un borracho y por una pobre enfe1·ma, tú eros entro todas las mujeres,» resonaron en el
alumbrada. de un celeste rayo? Se dice q·ue á ve- fondo de su corazon. Ent6nces las lágrimas
ces las hadas, cuando las llaman al bautismo de de la piadosa j6ven corrieron por sus mejillas sin
un nirlo, dotan al recien nacido de un encanto pa- amargura. Por ventura, los recuerdos y las orara. que le salgan bien todas las cosas: si las jóve- ciones no unen lo pasado con lo presente, y el pre·
nes de la ¡erde Irlanda pasan lar'gas horas pen- eente con el porvenir? Ah! Solo están muertos de
11a11do en el adorno que llevarán al baile, 6 en el veras aquellos á quienes olvidamos. Ahora. cuanhermoso mozo cuyos ojos contemplarán su belle- do María. repetio. ccVéngan~s el tu reinoi&gt; veía á
za, las matronas con una mezcla. de miedo y do su madre transformada. que le abria. el reino don·
placer, sueñan en el buen pueblo y en las buenas de no se sube sino de virtudes en virtudes, y cuya
jentes como ella dicen, que habitan en el reino de felicidad y ~loria. se reasumen en una sola pala~
las quimeras, y visitan de cuando en cuando á los bra que todos comprenden, aunque nadie puede
amigos de los prodijios, de lo maravilloso, de lo des- explicar: la perfeccion!
conocido, do lo que no podemos ver, ni esplicar, y
Ningun trastorno hubil en la pobre choza cuan·
cuyo deseo nace en nosotros y con nosotros.
do hulio muerto la pobre anciana. Los pensamien·
Sin embargo ninguna. hada habia dotado á 1'fa· tos siguieron cambiándose en acciones, y en vir·
. ría en la cuna, ningun protector misterioso ctaba tude.s los sueños. La influencia. do una larga pavueltas en torno del canastillo de su labor. Ni ciencia y de una inalterable dulzun, acabaron por
aun la misma imájen del j6ven noble, que pasa- ablandar el caráter de Miguel que permanecia
ba con tanta frecuencia á caballo por debajo de mucho más que antes en su casa, bebill, ménos, y
su ventana, á pesar de que el sendero era muy aun á veces decía.
malo, y no conducía sino á la granja cercana, tur·
-Hay que c_onfcsa.r que si el vino alegra en
baba sus sosegados pensamientos. Sin embargo, la taberna, la mujer constituye la paz y la alecomo toda naturaleza completa, tenia esa viveza gría de fo casa, lo que es .mucho más dµradero.
de imaginacion1 esa superabundancia de ideas, go·

MARIA LISMORE.

�LA ABEJA.
Esperanzas del Retorno.

LOS MAYORES LAGOS DEL MUNDO.

-

A MI HERMANA.

I.
¡.Ay! ¡tll Yeré otra yez patria qnorida?

,,1.

' 1

Me vuelve á mi patria mi pr6spera estrella

Mi pecho l!e inflam~ do puro placer,
Mi hermana más j6ven, mi hermana más bella
Del mar á la orilla me espera al volver.
'
-¡Se acerca! ¡Ss acerca! dirá su voz pura;
¡Se acerca la nave! mi hermana está allí.·
Y yo al cotltemplnrte diré con ternura:
-¡Hermana querida! ya estoy junto á tí.
Y entonces ¡qué dicha! los dos hablaremos
Del campo y las flores que amamos los dos;
Y al ver á la ca~a que tanto queremos,
G'ozosos las gracias daremos á Dios.
Mis dulces recuerdos que son mis amigos
Durante mi ausencia me hablaron do tí; '
¿Los verdes arbustos que fueron test.igos
Del tiempo pasado, se acuerdan de mí?
Los nifios enfermos que tanto mu amaban
¿D6 fueron hermana? ¿Mis flores dó están?
Los pájaros lindos quo alegres cantaban
Al vernos felices, tme hn visto1 ¿vendrán?
-Los niños enfermos que tú socorrías
[Diráeme risuefta] preguntan por tí;
Y yo les he dicho que tú volverías
Y el pan de mi boca contenta les dí. .
' Ya estoy en mi patria, dejad al ausento
Que busque los séres queridos que am6;
Volvedme mis flores, mis aves, mi fuente,
Volvedme la casa que sombra me di6.
Aun viven las aves que ledo escuchabas
Al ·pálido rayo -del alba gentil;
Han muerto las flores que tú celebrabas
Y lloran su muerte las auras de Abril.
Yo guardo las hojas de todas las flores
Que han muerto durante tu aus1mcia, mi bien·
Son ellas recuerdos de tiempos mejores
'
Y nunca. un recuerdo me inspira desden'.
II.

'
¡,

"

,'

I

.....

'

-Entremos en casa, veo aquí el aposmto
D6 en paz y ventura mi madre vivi6·
Aquí está su cama, y allí está su asiento,
Y allí están los salmos que siempre ley6.
Jamás do esta estancia los muebles quitemos·
Tan. caros objetos me inspiran placer,
'
!Q~zás madre vuelva! quien sabe! esperemos......
Qu1z~s n~estr~ ma?re oe digne votver,
¡Silenc10? ¡s1lenc10! no hagamos ruido!
Tan dulce espernnza nos presta valor,
Paréceme, hermana, que madre ha. salido
Y está por nosotros rogando al Seiior!
VlCTOR Ü.AB.ALLERO Y V.ALERO,

-------

En la Rusia se halla el lago Ladoga, que es el
mayor de cuantos hay en Europa: tiene 50 leguas
de largo y más de 20 de ancho.-EI Onega pare.
ce que es ~lgo más largo, aunque ménos ancho
que el anterior.-El Saima tiene unas 14 leguas
de largo y 8 en lo más ancho.-El Pajana que es
de bastante consideracion.-El Peypua do unas
20 leguas de largo por 8 de ancho.
En Suecia los tres lagoa llamados Vener, Meler y1 Vetter son de mucha consideracion.
~ ambien es considerable el Balaton en Hungría.
Entre Alemania y Suizo. se halla el lago de
Constanza, de unas 18 leguas de largo y 5 de
ancho.
Entre la Suiza y Saboya está el de Ginebra
de 18 leguas tambien do largo por 3 de ancho. '
En Italia está el lago Enarda,_ bastante considerable, y el Mayor, de unas U leguas de largo sobre una y cuarto de anchura.
En Esp~lia solo podemos citar la gran lnguna
de ValenCJa, lla.mada. la Albufera, que tiene de 8
á 9 leguas de circunferencia.
ASIA.

El mayor lago do todo el gÍobo es el Caspio
que se encuentra en ~sta region, y al que los
grafos llaman mar: tiene unas 240 leguas marinas de largo y sobre 100 en la. parte más ancha
-El Aral tiene 80 leguas do largo y unas 50 d~
ancho.-.EI Khokho-Noor (el Thesing-Hai de los
chinos), en el país de loa mongoles del Tangut
t'1en~ mas
t. de ...,~
o loglJ'aa do largo, 8 de ancho·y 60'
de c1rcuBferencia.-El ..Ñamtso 6 Tengri-Noot
es el lago más grande del Tibet.-El Yarbrogh~
Yumtso 6 largo de Baldhi, en el Tibet es no table por la singularidad de su forma, q~e se puede c~mparat á un foso lleno de agua que rodea
una 1sla.:-El Thong~Ting es el lago más grande
de la Cluna.-El Ba1khal, en fa Siberfa es uno
de los mayores del Asia: tiene unas 120 leguas
de largo Y. de 12 á 18 ~e ancho.-El Vachpura·
gan 6 Ard1ch, en el Asia otomano ea tambien de
consideracion.
'

gel.

AF RICA.

El lago Tch~d es el más grande de los que se
conocen en _Afnca, en cuyo centro Sil halla, y tiene ~uchas islas.-EJ llamado Djebon es tambien
c.ons1~rable.-El Ludeah, en Túnez, parece quo
t1ine A.leguas de largo y 8 en lo más ancho.El ~ elg1g en el territorio de Argel, ea tambien
cons1derable.-El Kuffua 6 Lago muerto es muy
notable por algunas singularidades que en él se
'
Pensamie n t os Sueltos.
observan ·..__El Dembeo, en Ia Ah'1sm1a
· . tiene
. unas
128 1
.eguas
de
circunferencia.-El
Birket-cl
Ker·
La infancia gu~ta de oír la historia-, la juventud
nu,
tien:
unas
d~ez
leguas
de
largo
por
2
de
an·
d.o hacerla, la veJez de contarla. Hé aqufenlaza.c.
h
o.El
Marav1,
en
la
parte
O
l'iental
del
.A.frica,
das las tres edades, armonizadas entre eí y con el
tiene muchas leguas de largo, y tal vez l!Ógue~
mundo,
•

,. .

__

LA ABEJA.

,·,

ºl

5

negras, triste r_egafo de algunas ~ompasivas
mujeresdelaciudad. Coneste traJeeracomo
se aparecia despues de su muerte. Lo que se
con taba .del espectro, además de esparcir una
EL ALMA DEL DESERTOR.
eonsternacíon general, iba cada d1a. en ~tlmento, así como crece una bola de meve ~m¡c oNTINUA-&gt;
pelida por los mueh~chos. Poco á poco 1ba
Era opinion más generalmente recibida en haciéndose más atrevida el alma del desertor.
otros tiempos que ahora, que un hombre muer- Cuatro me.:,es despues .de su ejecucion, se le
to violentamente es más probable vuelva a veia ir con aire grave y melancólico, llevanaterrar á los vivos, que no aquel que fué en do una linterna en la· mano, por delante de
paz a reunirse en el sepulcro con sus padres. los centinelas hácia donde estuvo la horca
La experiencia del escritor de la. narracion dentro de la ciudad; y des pues de dar uná
siguiente vino una vez á. confirmar esta mis- vuelta por aquel lugar desamparru:I,o, desapama opinion de un modo tan conveniente como recia repentinamente. Esto lo veian no tan
espantoso.
·
solo los centinelas, sino olros muchos soldaAl fin de la guerra de siete años, se con- dos de la guardia.
taba con un número considerable de estran- Con esto nadie dudaba ya que fuese el aljeros en el ejército prusiano. Mucho~ de ellos ma del desertor; pues no solamente se había.
acostumbrad.os á la vida licenciosa que habían aparecido alas viejas, sino á militares que
llevado en tiempo de campaña, se sujetaban habian dado pruebas de valor en muchas ba-á duras penas al yugo rígido de una severa tallas, y que por lo tanto .se supon~a. debian
subordinacion en las pacíficas guarniciones. tener mas valor y presencia de espmtu que
Otros, olvidando su obligacion y juramento, cualquiera otra clase de personas. Aun aque·
solo pensaban en abandonar las banderas, y llos, que por su educacion s~perior, se veían
entre los franceses con más particularidad Ia libres de muchas P.re?c:1pac10ne.s vulgares.y
desercion llegó a ser tan escandalosa, quefué se rieron en un p~mc.1p10 del m10d? fememl)
necesario adoptar medidas rigurosas para empezaron a sentir cierto horror. mvolunJa·
contener el mal que iba cundiendo.
. , río si tenian q'!].~ pasar por casuahda~, de noUn jóven cazador frances llamado Barrie, che) por el cammo del desertor resu.citado.
impedido de un vivo deseo de volver á ver Entre estos últimos se hallaba el mismo que
su patria, estando de guarnicion en ~ierta refiere esta historia., T.enia entónces diez y
ciudad desertó por tercera vez, y habiendo ocho años) y esta~~ s1rv1:ndo de ~olda do ras.o
sido cogido fué sentenciado á ser ahorcado. en aquella guarmmon, sm dar mngun créd1Púsose la horca cerca de una de las puertas to de lo que se decia del e~pectro .. !1-unque
de la ciudad, y a corta distancia de un cuer- aleman de nacimiento, hab1a adqmndo mupo de guardia. La sentencia fué ejecutada ~l cha facilidad en la lengua, francesa., de ma31 de Agosto de 176,i, y el cuerpo de Barr1é nera que le nombraron mt~rprete en la causa
fué enterrado fuera de la ciudad en un sitio de Barrié) que no enten~1a una palabra ~e
donde las lavanderas solian tender la ropa aleman. Varias veces hab1a hecho la guardia
para enjugarla. Era muy natural que el reo con él y estaba bien enterado de su person~
viniese á hacer sus visitas nocturnas á aque- y modo de pensar. Jamas es_peraba. :1olver a
llas buenas tias que se quedaban á guardar verá su camarad~;.más su m?reduhtlad fué
su ropa. Apenas había no~he que no, se ap~- ültima~ente _castigada..contmuaremos su
reciese á ellas y las arroJase de alh. medio narrac10n copiando s1;,s ~nsmas palabras.
muertas del susto. Muchos supondran que El 7 de Enero de 1 í~&lt;&gt; me hallaba ~eguaresto lo hacia algun bribon, disfrazado de es- dia en la puerta de la ciudad,.ª unos cmcuenpectro, con el designio de robar la ropa blan- ta pasos del lugar donde Barr1é rué ahorcado ·
ca;- to.do lo contrario, jamas estuv~ más se- Eioficialcom~ndintetuvounam!goensuCl~a;~ra de ladrones, . y cuando la primera luz t0hastalas diez dela noche. As1queseret1ro,
del dia arrojaba al visitador nocturno, las la- yo iba á estender sobre el banco una man_ta
vanderas no echaban de ménos ni siquiera un en el cuarto de los i;oldados) pero el oficial
par de calcetines. Esto era casi una semi- vino y me dijo que fuese ~l suyo a haceTle
prueba de que la vision era sobrenatural.
compailía. Caíame de s~10no, Y le confesó
El rumor de que el alma de Barrié s.c pa- francamente que no ~erv,ia para el caso: pero
seaba por aquellos sitjos, corrió luego por fué tanto lo que m~ msto que no pude rehutoda la ciudad, y llegó a ser el asm~to de to- sar el tom~r una pipa de escelcnte t~~ª?º, Y
das las conversaciones en las ·tertulias. Los beber con el UD; ;1'aso de buena cen cza, ~on
dichos de las lavanderas podian ser sospe- lo cual logré .?1s1par prontamente el sueno.
chosos· más cuando los centinelas declararon - Preler, d1JO el oficial, ¿sabe vd. la razon
~ue }1;bian visto al reo unas veces en un si- por qué deseo su compañía?
·
.
t10, oiras en otro, la verdad del hecho quedó - Supongo, responili, que. de lo.s vemt~ ,Y
establecida fuera de toda duda.
cúatr&lt;1 que estamos de guardia, mi compania
El infeliz habia sido ejecutado y enterrado es la que más le gusta á yd.(O t' d)
901i lllll.\o oasaca bl~nca galone~~ .con Gilüais
·
on imiar ,
CUENTOS

DE DUENDES Y APAR'[ICIDOS
:LJ
'

EUROPA.

4 lQO.

__,_

,¡'!

•. ,

'

•} .

)

�LA ABEJA.
____ _______________________________
---------------------------··· ---:::_

... --

·- .

esta operacion, se separa el a.gua y pierde así e\
aceite el gusto rancio,
de
Para quitar el mal gusto á la htni».a
mohosa.
ECON'OMIA DOMESTICA.
Empápense dos libras de trigo en media azum(CONTINUA,)
bre de a.guardient~; retírose ya empapado y séquese para reducirlo á harinll, y ésta mézclaso con
Para clarificar el agua.
Echcse en el fondo de la vasija en que esté el la enmohecida..
Para que no se enrancie el aceite.
agua una cantidad proporc1onada de flor de azufre, y quedará putificada.
Se dejan como dos dedos de vacío en cualquier
vasija donde esté el aceite y se llena dicho vacío
Piara sacar el agua del vino.
Se hace una torcida de lienzo, 6 algodon, larga, con aguardimto bueno, tapando perfectamente la
un cabo de la cual se pone en el tonel 6 vasij :i. en vasija.
Para impedi1· el gorgojo.
que esté el vino y el otro_ colganélo afuera para
Luego que se recojan fas plantas hembras del
que filtre el agua.
cáñamo,
se barren las pan~ras y se colocan en ellas
Para dulcificar el vinagl'C.
cuatro 6 cinco puñados de plantas de cáfiamo, ánT6mese una. manzana que esté sana. y pélese: tes de quitarles los callamones, y cerca de fanega.
échese en la vasija del vinagre por la noche, y al y media. de cubiertas de las semillas del cáñamo,
siguiente día ya está dulcificado.
que se ct&gt;locan en diversos sitios do las paneras.
Para convertir el vino tinto en blanco. El mal olor que despiden estas plantas basta para
Echese en el tonel un cuartaron de carbon en impcdit' que el gorgojo vueh'a á la panera.
polvo, de buena. calidad, por cada cuartillo de
Para conservm· la. leche.
vino: se remueve muy bien y se tapa con gran
P6ngaso ésta en una botella bien tapa.da, que
cuidado, haciendo lo mismo ocho diaa consecutiluego
se introduce, por espacio de un cu:i.rto de
vos. Luego que ha cambiado el color del vino, so
hora,
en
:igua hirvienJo. Preparada de este modo
extrae por la espita. y se filti:a por un grande emla
leche
se
enc~entra al cabo Jel año Jo i:pismo que
budo encubierto guarnecido de papel de estraza,
si
acabara
de salir de l~ vaca.
poniendo un lienzo de lino á la parte inforior para.
quo cuele el líquido. Se puede hacer la prueba Para descubrb' la mezcla de algodon en los
paños.
con una. botella, siguiendo el mismo método, pero
echando el carbon proporcionadamente. El vino
Se disuelve una onza de ál&lt;Jali puro (potasa
queda con el mismo sabor y aroma que ántee y cáustica) en media libra de agua, y en esta comsolo gana en calidad.
posicion se echa á hervir la muestra del paño, quo
siendo todo lana, se desleirá enteramente, y si
Para. aumentar el trigo.
'En cada cuatro fanegas de trigo so pone una tiene mezcla de algodo.i, éste quedará intacto,
libra de sal, se revuelve á menu.do, y á los veinte
Para impetlil' el humo del aceite.
días, si se vuelve á medir, se verá el aumento.
P6ngase en ol fondo de la. lámpara. agua destiPara tener el agua y el vino frescos en el lada de cebollas y encima échese el aceite, con lo
verano.
que se evitará el humo.
En un cubo mediano lleno de agua se meten los
Para con~ervar la' carne.
frascos de agua. 6 vino. Se eoha en el cubo un
Guárdese cubierta enteramente de ha1·iDa 6 salcaflo de azufre 6 pedazo entero, el cual conserva. vado.
el vino 6 agua por dos horas como si hubiera esPara evita1· que se altere la leche.
tado en nieve.
Se conserva la leche durante muchoa días en
Para convertir el pan dm·o en tierno.
medio de los más ardientes ca.loros, con la proSe toma el pan duro do tres, cinco 6 más días caucion sencilla. de hacerla her~ir maflana y tarde:
y se mete en una vasija con agua; se saca. deapues se consigue asi mismo que no se altere, al:'h\diény se deja secar un poco; luego se pone en el horno dole solamente un poco de carbonato de sosa didel que saldrá tan tierr~o que parecerá del dia. '
suelto en el agua. Loa lecheros echan muchas ve·
Para quitar ul aceite su olor rancio •
ces al efecto agua oe jabonen la leche, pero toma
Echese una libra de a.ceite rancio sobre tres 6 un sabor muy desagradable.
cuatro onzas do carbon macha.cado; se le deja. así
empaparse por llos 6 tres diaa; pasa.do este tiempo
Para conoce1· si el aceite tiene mezcla,
se le rase. por un pedazo de pafio y se ohtione así Ea ~ácil asegurarse de esto por:el nitrato ~~
el aceite claro y libre de su olor rancio: l'i el t\Cei- ml.lrcuno: cuando el aceite de oliva no está puro
t~ estuviese colorado ee pone muy claro.-Tam- el nitrato de mercnrio dá. á. la mezcla ·un eolo;
1
bien se le puede quitar al. aceite su olo~ rancio, ama~illo rojizo que llega ú. ser más intenso en pro·
c~ando aun no está demasiado pronunciado, po- porc1on á la cantidad de los aceites de granos v~·
méndolo mezclado con agua ?n una botella. y agi- jetales que entran en la mezcla:
tándolo fuertemente: se repite dos 6 tres veces
( 9~ntin'Uatd.) 1
NOCIONES

~

f

.

"' ·-

• 1
1

1

1,

,.

LA ABEJA.
e

1

gunos de sus clba.llos, pero siguieron impavidoe,
pues el tiroteo fué tan nutrido por nuestra parte,
que á unos treinta pasoe tuvieron que retroceder,
deslizándose por nuestra. _retaguardia.
Una nube de flechas babia. caido sobre nssotros;
Haci11. algunos dias que habíamos pasado el Rio
pero
aunque hubo cuatro heridos, no lo fueron de
Conchos, dirigiéndonos siempre al Oriento con una.
gravedad,
y nos mataron tres mulas que iban eninclinacion al Sur; loa pastos eran buenos, los
tre
loa
carros.
Al pasar por los casos que se arrase.guajes abundantes y los cíbolos, aunque no nutraban
detras
de
los carros con grande ruido, humerosos, suficientes para abastecer á nuestra cabo
una
pajareada
general de la caballería. india,
ravana con carne- fresca. Iba yo en busca de una
á
pesar
do
todos
loa
esfuerzos de los mágnificos
mina. de plata cerca. del Rio Peces, en loa confines
ginetes.
del Estado de Tejas, cerca del territorio de NuePudimos entonoea respirar un momento, carvo México. Rabia enganchado veinticuatro peogando
las armas y llenándonos las bolsas con carnes, dos guías y seis carreteros; llevábamos en los
tuchos.
Vimos caer v:arios 'indios; pero como es su
seis carros instrumentos para trabajar la mina;
costumbre,
en el acto se abaianzaban una docena
objetos varios,, como espejos, cuchillos, hachas y
á
recojer
y
llevarse los muertos y heridos. Pcchaquirs, piezas de indiana de ricos colores, para
ters
hizo
que
á las mulas de tiro se le cubriese
tratar con los indios; un buen acopio de municiocon
frazadas
par~
protejerlas un poco de las flenes de guerra y algunas de boca. El guía princi·
chas.
Los
indios
formaron
á nuestra retaguardia,
pal se llamaba Peters, hombre do grande expey
dividiéndose
en
dos
cuerpos,
pasaron al trote á
riencia- en la guerra de indios, famoso tirador y
derecha
é
izquierda
como
á
unas
trescientas va·
lleno de recursos en casos difíciles, de muy buen
ras.
El
gefe
de
ellos
iba
á
la
derecha,
montado
carácter y do gran e~ergía. Este, como todos los
en
un
magnífico
caballo
prieto,
cubiertos
ambos,
dema-s, estaba armado de un rifle de Sharp y dos
ginete
y
corcel,
con
plumas
de
águila.
pistolas de caballería de CoU, y llevaba, además,
AdelantAronse á nuestro frente unas tre!cienun enorme cuchillo al cinto. Bajábamos de unas
taa
cincuenta. varas, y á una sefial y como movicolinas á un gran llano cubierto de flores y plano
dos
por una chispa. eléctrica, los de la izquierda
como la mano, cuando Peters me hizo notar que
cruzaron
de pronto á nuestra derecha, y unidos
t la derecha, en la. cúspide de una. de las colinas,
todos
volvieron
á cargar diagonalmente sobre
se veía un pequefio objeto que él juzgaba era. la
nuestro
flanco
derecho:
tuve tiempo para hacer
cabeza de un indio, y al dirigir mi anteojo, ví, no
pasar á cinco de nuestros hombres de la izquieruna cabeza, sino siete.
da, cuando se nos vino encima aquella turba, co·
En el momento separamos los carros, tres por mo una avalancha, gritando y ahullando como
- cada lad@, dejando un espacio entre ellos, adonde demonios. Nosotros no perdíamos tíro, y por foriban algunas mulas de remesa; los guías del se- tuna no nos dispararon ni un solo flechazo: venia.n
gundo y tercer carros se amarraron de otros que lanza en ristre y decididos é vencer. El gefe eslea precedia.n, poniendo los tiros de mulas más se- taba á la cabeza, tan inclinado sobro su caballo,
guros al frente; y colocamos doce hombres del que no se le veia~ más que los muslos y la lanza
lado de afuera do cada hilera, quedando yo con adornada de plumas: temblaba la tierra con el
los dos gafas para ocurrir al lugar de mayor ne- clamor y el galopeo do los caballos. Apunté tres
cesidad. Uno de los mineros mexicanos, llamado veces al maldito indio, pero sin resultado visible:
Esteban, nos aconsej6 que de los carros de atrás llegaron, por fin, á unos veinticinco pasos, y endejásemos arrastrar unas largas r.?atas con unos t6nces las pistolas de Colt empezaron á sonar con·
casos de fierro amarrados en el e:!'tremo, asegu- ese estallido que les es peculiar: un tiro más cer~
rándonos que los caballos de loa indios nunca pa- tero ech6 al suelo al gefe contrario; inmediatamente se avalanz6 una masa de indios á cojerlo,
sarían aquellas.
Apenall hubimos concluido nuestros preparati- chocando los unos con los otros por salvarle: su
vos, cuando loa indios, sea porque loa habiamos caballo vino dando vueltas y se meti6 entre las
descubierto 6 porque les convenía el terreno, sa• mulas. Este accidente fué fa.tal para los indios,
liaron de la quebradura en número de ciento cin- pues agrupados .como estaban, s~frieron fuertecuenta ginetes, con to~a la gallardía que lee es mente y tuvieron que retirarse otra vez á nuestra
natural, cubiertos de penachos y pintados de co· retaguardia, perdiendo otros caballos á la pasada.
Dos carreteros nuestros que habían sido muertos,
lores.
·
Avanzaron al paso formándose en masa, con cayeron al suelo y se quedaron atrás1 y les vimos
quitar la cabellera. Nuestras pérdidas restantes
una precision que probaba que eran guerr~ros.
Petera me dijo que eran "Kiowas," ~na rama consistieron en siete heridos, 1,1no de ellos grave,
de los comanches. Nuestro tren no babia parado: dos mulas muertas y tres caballos que se nos fuepronto los indios avivaron el paso y me previno ron. Volvimos á respirar, y aun nos alegrábamos
esperando que la persecucion de los indios habria
Petera que iban á. cargar sobre nosotros.
En efecto, como á doscientas varas, ahullaron cesado; pero los dos guías y Estéban, que los co·
á luna voz, rompiendo el aire con un estruendo nocian á fondo, nos desengatlaron asegurándonos
horrible, y se precipitaron sobre nuestro flanco que la persecucion seria más tenaz que ántes.
· (0Dntinuara.)
derecho: e! ~uego empez6 en e! acto; oayeron- al·

En busca de una mina.

�8

• LA ABEJA.

DE LA PINTURA DE FLORES.

,.

:11-;

,.,

1

•

Hay fundados motivos para creer .que los antiguos brfüaron en la pintura de flores.
En las ruinas de Pompeya se han encontrado
plantas y flores, en pinturas 6 en mosaico; citándose entre las más notables unas que habia pintadas al fresco en las paredes de un patio 6 jardinillo.
Las elegantes formas de los jarrones de la antigueáad, están casi todas tomadas de los calices 6 corolas de laa má~ bellas floree.
En la edad media se adornaban las miniaturas
con flotes imitadas por lo regular, aunque sin em·
bargo había algunos iluminad01·es que las pintaban como verdaderos artistas. La Biblioteca nacional d,.e Paria posee un libro de devocion manus·
crito que perteneci6 á Ana de Bretaña, reina de
Francia. Los dos tercios de la anchura de cadii,
pájina ee hallan ocupados por una orla dentro de
la cual so ven fas más hermosas flores pintadas
con tanta perfeccion que los mejores artistas de
nuestros dias podrian difícilmente sobrepujar. El
autor de esa maravilla de paciencia fué probablemente algun pobre relijioso del siglo XV.
·
Desde tiempo inmemorial los persas, chinos y
japoneses introdujeron las :flores en los dibujos de
sus telr.s y papeles pintados; la porcelana de.la
China y del Japon casi siempre está adornada de
flores.
Cuando el descubrimiento del Nuevo-Mundo,
se vieron flores pintadas y esculpidas con arte en
los monumentos relíjiosos. Los Españoles, bastan.
te diestros en aquel tiempo en el arte de trabajar
los metales preciosos, se sorprendieron hasta lo
sumo al ver la superioridad de la platería. mejicana; la Europa no ienia nada que fuese comparable á las cqlecciones de flores figuradas en plata y
oro que adornaban el parterre de los reyes de
Cuzco:
En los siglos XVI y XVII artistas de primer
rango consagraron su mérito á la pintlU'a de flo·
res en Italia, en Holanda y en Francia.
La escuela holandesa produjo, algunos pintores
de mucha nota en el jénero, como David de Hem
y Van-Huysum. Los contemporáneos de VanHuJeum, para esplicar lo acabado de su admirable trabajo, pretenden que sus conocimientos químicos le hicieron descubrir colores de un brillo
particular, y que BU secreto muri6 con él, sin saberlo si quiera sus cuatro hermanos, que tambien
fueron artistas distinguidos.
La Francia, algun tiempo despues, no tuvo na.·
da que envidiar á la escuela holandesa; los Mignon y los Monnoyer igualaron á. Van-Huysum.
El museo posee muchos cuadros de Mignon, pu·
diéndose admirar en el Tria.non le. obra maestra
de Monnoyer.
Van-Os, desprovisto de la instruccion primera,
estudi6 la pintura de flores y sobresa.li6 en este
jénero, sin otro maestro que la. naturaleza. Al
mismo tiempo adquiri6 tambien una grande 'instruccion en b.o~á~o~, sienª~ uno d&lt;l !os primeros

aficionados á la horticultura en una. época en que
tantos se ocupaban de lo mismo en Francia. VanOs muri6 en 1818, despues de haber formado un
crecido número de discípulos, aunque no ensei16
públicamente.
En nuestros dias la pintura de flores se cultiva
con buen éxito por varios arti.stas y con particu·
lar ida d por las muj eree, pero sin haber producido
hasta la. focha nada bien notabl~.

Coloracion de las maderas.
DEL TINTE DE LAS MADERAS EN AY.ARILLO,

Muchas son las sustancias suceptibles de teñir
las madera.a en amarillo: la gualda, la granilla de
Aviñon, los palos amarillos, el quercitrum (1), la .
cúrcu:na, el fistete, la goma-guta, etc. Obtiénense los amarillos de los matices deseados, sea mez·
ciando juntos dos 6 ·mayor· número de las sustan·
cias, sea haciendo más 6 menos cargada la.decocción; sea en fin, multiplicando más las c~,paa eon
el pincel 6 las inmersiones. La goma-guta no ~o
aplica con agua, ha·de dfaolverse en esencia de
trementina; la cochinilla, para, dar (l} matiz rojo
amarillo, debe ponerse en el fuego, y hacerla horvir por un cuarto do hora con potasa, en peso igual
á los dos ingredientes: en cuanto á 11) tintura d~
gualda, será mucho más hermosa si se ~tlade al
baño un poco de 6xido de cobre; en fin, el bailo
de palo amarillo será de mejor color por la adicion de una corta cantidád de cola. de guante -0
tambien de cola fuerte comun. Se dá con mucha
prontitud un tinte amarillo á las maderas, bafl.ándolas en ácido nítrico dilatado en mucha agua.
(1) Especie de roble verde de la América Septen·
trional: cuya corteza sirve para tefiir de amarillo.

-=========:;;;.;¡;;;;=====CONDICIONES DE SUSORIOION
A "LA ABEJA."

La suscrician al mes en esta Capital, .fi¡f"PRECISAMENTE ADELANTADOS, DOS REA·
LES.~
En los Estados franco de porte, ffi"'TRES
REALES ADELANTADOS...,@!
Al que abone un trimestre anticipado se le co·
brará sola.mente un peso.
Toda reforma, invento 6 mejora que se praeti·
que en cualquiera ramo industrial, puede remitirse á esta redaccion, la cual se ocupará de darla
á conocer al público.
,
En todo lo relativo á la Administraoion de
"La ABiJA," dirijirse á J. M. Aguilar Ortiz,
Editor, Librería, H de Santo Domingo n-6.m, ó.
Editor, J. M. Aguilar OrtiZ,

Tip. de F. MoJil~~v~~
PERPETUA.

?ivmmo s;

�</text>
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              <text>Publicación bisemanal dirigida a obreros y artesanos. Trata temas generales sobre mutualismo, historia, costumbres extranjeras, economía doméstica, fisionomía y cuentos de aparecidos y duendes; además, contiene un directorio de artesanos de renombre como el litógrafo Hesiquio Iriarte. </text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Coloración de las maderas</name>
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      <name>Papel confeccionado sin trapo de M. J. Demaegt</name>
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