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                  <text>_____

TOMO
11. -~. __ MEXICO.-OCTUBRE 20 DE f 875.
----·
----------------- -- --------

NUMERO 32.

.._._.

LA ABEJA:.

•

·:.:}1
.Jr'1
Í•

.,

tft

Revista Bisemanal de Conocimientos Utiles,
dedicada á la clase obrera é industrial.
LABOR

OIINIA

VINcrr.

Precio: una. ouartil.1a. e1 :nü:a:i.ero.

UN CASAMIENTO FRUSTRADO
(HISTORICO,)
(CONTRil)A.)

¡Oh! y 110 hay duda que Adolfo podia ~eeirse: Oatamba! qué pillo soy.
En cuanto á Ernesto es otra cosa: su su1.)liroe y expoutáneo acto, que no compren~li6 bien sino hasta despues de realizado, lo
sobrellevaba con toda la abnegacion de un
hombre que se equivoca en un sentimiento
y que tiene la sensatez
·
de persistir en su obra 6
la prudencia de no decirse ui á si mismo en
voz alta su desgracia.
Por otra parte, como
esta desgracia estaba coronada por otra mayor,
Ernesto no tenia ni oca·
sion de lamentarse mucho de su suerte, cuando
siempre tenia á su vista
el cuadro de sn pobre
majer casi moribunda y
sin que ella lo supiera.
No obstante, Ernesto
lanzaba del fondo de su
alma ayes lastimeros y
miradas retrospectivas á ·
aquel pasado con el cual
soñó, del que nunca pudo figurar~e que llama.ria doloroso...... Entón ·
ces llegó á con vencerse
que la felicidad de reflejarse en los dolores, no
las extingne, siuo que los
vivifica por decirlo así y
los hace más agudos ........
¿Y Luisa, qué pensaba, qué esperaba en fin?
. Que habia de pensar,
smo que era una carga
pesada para aquel hombre sinó tan amante, sí
tan caballeroso y tan
bueno; que la sac6 de la
miseria, que la libr6 de
la orfandad, de una or·

fandad más que peligrosa, que le babia dado su nombre y que la trataba con las más
tiernas atenciones y rara solicitud. ,
Luisa no sen tia amor por Ernest0t sino
veneracion, profunda gratitud, -y un cariño
tan tierno y respetuoso, que de tímido no
podia ser amor ......
Esperaba morir, morir para dejarjlibre á
Ernesto, y que pudiese contraer nn~enlace
con una mujer que lo hiciera teliz, pues
Luisa harto comprendia que ella nuncat ha,

�!

----=======1====:============-·--··

:-:
bi-a~i~d---:.-d-.- - - .
p s ~ m P9 ) ª ser el 1deal de Ernesto. · En la noche del siguiente dia y á la hora
es ~ no. la' eausaba cel?s, ba_stante di- . convenida, Aurora .esperaba á Ernesto con
0 ~a s\ cre1a con haber s1do la esposa de impaciencia. La muier sacando de sus re:.n . 0 ~ r~ que aunque fuera por otro sen- cuerdos de niña los i:i;nores detalles de
1~/~n o, a babia dado el título de esposa. otros tiempos habiaso rodeado de todos
quemsa :enia: un deseo _intimo, ~n deseo aquellos objet~s que pudieran despertar en
de u:auc as ne.ehá.s la qu_itó el sueno, ¡ má~ Ernesto un recuerdo, rei:nóviéhdo en su coyed traJO sús OJOS un Ua.nto .dulce; razon ese encanto del pasado que se graba
Yb consodaEor: ~ste 1eseo ~ra m~rir en los indeleblemente en el corazon.
razos e i rnesto ...... quena al nusmo tiem.
..
. .
Aurora babia escoJ1do para rembu á Er·po q,ue se proporcionara este ostrer usto
consagrar su última mirada su oo!efac~ nesto aquel~a noche, un peq1;1eño .s~loncit-0
tor, á" su dios en el mundo or ue L .
adonde hal)]a acumulado m1l obJetos que
báhia llegado á deificará Eriest~
msa, emb_elesaban su fantasía, trayendo á su me·
Hé aquí pues lo que pensaban · lo ne! mona á la vez aquel refinamiento. fü~ gusto
esperaban .m1estros cuatro person~es. .&lt;l ' Y. arte, recuerdos de otras épocas para ella
Véanws lo que pasó.
1bien caras.
.
i La luz estaba perfectamente calculada
, 1' r ·,
•······················· ········· ··
· por medio de unas cortinas de terciopelo
,
UNA ENTREVISTA.
gris perla, que esparcian la sombra don®
.i:: 6 l.•
ella deseaba, produciendo esos claros oscu•' ·
.~ IV.
· ros .tan dificiles de darse en los grandes
Op~td, .lo que generalmente acontece en cuadros: habfase colocado detrás del sillon
las h1Stor1as, y comunmente en las novetas en que sentada esperaba,.un gran jarron de
pasó en la presente que vamos á continua/ porcelana de Sevres, conteniendo esquisiHan pasado doi:; años.
tas flores.
E~nestó es viudb: Luisa logró su deseo de St~ traje era s~ncillo, pero e·legante: un
moru en \os brazós de su marido.
vestido de gró lila, descotado, de mangas
La tisis, esa.tertible enfermedad, conclnjo ?ºl'tas, c_on ahuevado1:1 y adornado do enea·
al sepulcro á la pobre Luisn..
Jes finis1mos, formaba su atavio. Aurora
. Aurora tambien es viuda. Una conges- tuvo especial cuidado de colocar al rededor.
t101l cerebrál la libró de .Adolfo.
de su g~rg anta, un collar doble de perlas
Una: tarde que Ernesto hahia ido al pan- margaritas. cerrando en un broche de diateon á llevar flores á la tumba de Luisa, se mantes. Dos br~zeletes circundaban sus be·
encontró con una mujer que arrodillada llo· ll?S brazos, temendo en una mano un abar~ba sobre la loza de un sepulcró: no que- m~o de pl.u~as de cisne. Su t?cado era _el
r1~ndo perturbar á la que así se entregaba 1msmo de siempre, aunque halna empleado
~l dolor, ?Drnesto pasó por detrás de la mu- una hora más. en su toillette.
Jei' arrod11lada: llevó las flores al sepulcro Al ~ar la .~r1mera campana&lt;la de las ocho,
de su tsposa, y al i·etirarse se encontró anunciaron a Ernesto.
·
fren'te d«' Aurora, que era l~ que· lloraba Aurora sintió latir ap:esuradamente s.u
s-bre la losa que cubria los restos de sn corazon, cuando oy~ las pisadas de su anti·
guo amante que se iban acercando.
padre.
· -A.u~·ora ...... J
Si Aurora habia cuidado de ciertos deta·
-Ernesto ...... ! ¿está vd. bien?
su es- lles, Ernesto iba vestido irreprochablemen·
posa de vd.? ...... ¿y sus hijos? ......¿y .
te, llevando u~os botones en la camisa que
-Aurora, ya 110 tengo etposa: nunca tn· At1rora le babia regalado.
ve.h'JDII......
.
_Despu~s &lt;le que Ernesto se hubo senta&lt;lo,
-Yo creía......
remó un momento de silencio: ninguno
-Pu~s crey6 vd. mal.
q~eria hablar ~l primero,· temerosos de d&lt;r
"f -&amp;'nesto ....... yo........ es quo... ...
c1r una vttlgar1dad.
. -Vamos, casi no puede vd. hablar, y co
E_rnesto lo examinaba todo, Aurora lo
mo no e~ wopio este Jugar para que tenga- babia he.cho ya, con esa rápida ojeada que
~os una conferencia, le ruego se sirva in- caracte~1za á las m?jeres.
jicarme el. d.ia y la h?ra en que podamos _-Quufu nos hubiera ,dicho hace algun?s
áablar. Exrst1eron sentimientos entre nos- anos, exclamó al fin Ernesto, que llegar1a
oircl que nós ligaron en otro tiempo intima· un momento en que despues de estar frente
mente., .. El brusco rompimiento por parte á ~rente ~ás de ?n. cuarto de hora, no sade V?· ~n _aquel ent6nces, necesita de una briamos ~ué decunos.
extJ1cacion hoy: ¿se negará vd. á dármela? . -Es rJ.erto, rapuso Aurora, toda explica·
~rnesto, mañana en la noche espero á c10n -0ausa embarazo, pero como yo soy la
vd. en ~a: estºy visible á las ocho. Adios. q~e la que la.debo á vd., se la daré cmn1
y los ~ alfttgm,s amantes se separa- P! ~~ _,,. ·
ron.
:ro •. (q~~tin~ará.)

:iº

r

..
......

•

i.

tA ABEJA.

LA ABEJA.

3

duado la varilla. Siendo elástico el resorte,
cuando no tiene ningun peso, ocu2a toda la
DE FJ:SXCA ' . : ' ext~nsion del ~ilindro, y e!).tónces la varilla
,IJ::S:.TRA.CTADAS
marca el O de la escala. Si se suspende un
DE LAS OBRAS
' cuerpo al gancho del cilindro, éste baja, haciendo subir á la varilla, puesto que el resorDE B. BOUTET DE MONVEL
te ocupa entónces un espacio menor, el peso
Y A. GANOt~
del cuerpo será el que designe la etcala-de la
(CO.NTINUA,)
24.-PESA CARTAS.-Las pequeñas balan- varilla en su línea de union con la boca del
zas con las cuales se pesan las cartas en las cilindro.
oficinas de correos, ofrecen otra disposicion
diversa. Un platillo recibe la carta (-fig. 3~.) 2ª (fig. 37).- Es un re:;ortc de acero, en
Este platillo se une á una varilla recurva y forma de angulo. Uniendo sus dos extremial otro dades hay dos arcos de círculos concéntricos.
.móvil al rededor de un punto y lleva
1ado del Uno de ellos el más exterior está unido
punto de por su parte inferior al resorte, pudie~do paapoyo llil sar libremente por el . otro lado. del ang~o,
contrape- teniendo en su extremidad super10r .un amllo.
so tal que El otro arco, el interior, está unido por s.u
cuando el parte inferior al resorte, pudiendo pasar lip 1a ti 11 o bremente por el lado inferior. En su extren o e s t á midad libre tiene un gancho 4el que se suscargad o, pende el peso. El arco exterior ha sido pré; .
la aguja viamente graduado. Cuando se susp~n~e un
que lleva peso del gancho, resulta un a.plasta,miento
-'!&amp;~~~;¡;¡.,, este" con· del resorte, el ángulo se hace ;iµás agudo, el
·· , t.r a peso peso obliga al arco á que está sujeto á sa.1ir
_.:::~~~~~~~~~ __:_ tiene cier del resorte, por su parte inferior y al otro, al
Fig. 35.
t a posi- exterior por su parte superior. Entónces se
cion determinada sobre lÚl arco graduado. vé en la escala., el número que marca~ ese
Cuando la carta se halla encima del platillo, será el peso del cuerpo .
este baja, y la aguja girando, se eleva sobre Todos estos instrumentos no tienen más
el arco graduado.
,
.
mérito que el de procurar rápidamente la in. No se procura que resulte aqm hor1zon~~- dicacion de un peso; pero solamente con una
hd_ad alguna d~l brazo para obtener el eqmh- aproximacion grosera.
br10. Se aprecia solamente el peso por lapo·
, . .
sicion que la aguja ha corrido sobre el cua- El muco mstrumento con cuyos datos pue· .
drante. Para conocer el peso se colocarán su- den contarse, es la balanza.
cesivamente sobre el platillo pesos de un
,, '
gramo, de dos gramos, de tres gramos, etc.!
CAPITULO IV .
mirando sobre el cuadrante el r unto donde se
fija la aguja, que indica el numero de gra·
mos. Se procede tambien por dobles pesadas, EQUILIBRIO DE LOS LÍQUIDOS.-PRINCIPIO DE
pues los cuerpos para pesar y los pesos debe
ARQUÍMEDES:- FENÓ~l)&lt;;NOS CAPILARES.
suponerse que han sido puestos sucesivamente sobre el mis~o 'Platillo, y deben proDIFUSION.-ABSORCION,
ducir la misma desviacion sobre la aguja.
26.-La suma movilidad de lis partículas
2o.-DINAM6METROS.-A -veces se emplea de los cuerpos lí~¡uidos y su falta ~e.cohc1&gt;ion,
un pequeño aparato llamado dinani6metro. les bacon inaplicables las condicrnnes que
Sus formas principa- h'emos presentado sobre el equilibrio de 1os
les son las 'siguien- sólidos pesados. Es, pues, evidente. que n.o
tes: 1ª (fig. 36). Se basta fijar un punto &lt;le ~a masa par3: in1:pedir
c?mpone d~ ltna va· su caida. Nos es preciso, de_cm1sigu1ent~,
•
·_:_rüla de hierro qt~e estudiar más de cerca las propiedades part1,· . tiene. en s~ extrem~~ culares de que gozan los lÍfiuidos, á fin ~e
dad super10r un a~n- poder formular las condiciones de su eqml!'ig. . •
llo; por su parte m- librio.
·
37
ferior está ~mcto á un resorte. que e!1 La Hiclrostcitica es la parte do la· Física
form~ de hélice la ro~e~ Y vá a .t9rm~- que tiene por .º?j~to· el estu~io. de las condinar á la parte sup.cri?I de u~ cilmcho ciones de eqmhlmo de los hqmdos y las pred~1;1tro del_ cual esta dicha va:nlla; Este siones que ejercen ya sea en su masa, ya
cilindro tiene en su parte mferior un sobre las paredes de las vasijas que los congancho del que se suspende el cuerpp tienen.
'
(Oontiniiard.)
que se desea pesar. Po_r pesadas ante:
Fig. 3G riores, con pesos conocidos) se ha gra-

NOCIONES

.

.1

0•

�LA ABEJA.

::===::::::::::::::::=:=========::::::::~====:::::::::::::::::~,.------CUENTOS
DE DUENDES y APAR C'CIDQCI

•'

1

1

1,

1

lo, y CDrriéndose la llave del fiador salió con

el golpe el tiro, más por fortuna á ninguno
.u
IJ • hizo daño. Alborotóse la guardia, y el teniente bramando de corage mandó al sargento que
EL ALMA DEL DESERTOR,
abriese la puerta.-Al momento, fué la respuesta, pero estuvo dando vueltas como sin
ccoNTINUA-&gt;
poder encontrar las llaves.
Pero como el duende no tenia zurron ni ca- Al fin echó á andar con mucha cacliaza ha:yado, aperos neces~riamente indispensables cía la puerta, más luego que divisó al pastor
ª· un pastor? el temente se aprovechó de esta duende, sin poderse contener, como si el diam_rcuns~ancia para arrojarle otra andanada de blo fuese á sus alcances, se metió en el cuerv1tuper10s, y en seguida yo le eché fuer&amp;. del po de guardia todo azorado. Y no hay que
cuarto. ·
decir que el sargento era un hombre ordtnaAun no habiamos acabado de volver del rio, pues había recibido una educacion muy
susto, aun no habíamos vuelto á encender fina, y se distinguía entre sus compañeros
nuestras pipas, que se apagaron durante la como hombre de luces y experiencia, pero
escena del duende, cuando sentí un golpecito eran mas poderosas que su sana razon las
e1:1 la ventana que estaba &lt;letras de mí.-!El ~mpr~sfr·~es de la niñez, y las ilusiones do la
diablo del duende está ya otra vez en la ven- imagmac10n.
tana! dijo el teniente.. Miré hác_ia afuera, y -¿Quiere :71· abrir l_a puerta á ese que está
ciertamente. era él mismo, á qmen suponía- esperando? _d1Jo el oficial bastante e~fadado.
mos muy leJos y contento con haber salido -No, senor, no me atrevo, contesto el sartan bien librado de la aventura. Sabíamos gento alargándole las llaves. El teniente las
per~ectamentc quién era la fantasma· nos tomó, y abrió silenciosamente la puerta. No
habi~mos convencido palpándole de su'exis- fu3 poco lo que se alegró el que causaba tant~nc1a c01::poral; y á pesar de todo esto no pu- t? pavor á todos, al verse fuera de riesgo, y
d1mos de¡ar de atemorizarnos nuevamente sm llevar una buena soba de palos conformo
cuando el supuesto Barrié llamó á la ven- merecia.
,.tana.
Para esta aparicion nocturna no hubo mas
-¿Qué es eso? ¿Aun no se ha concluido la designio que el 1e divertirse el secretario Z,
farsa? grité yo. ¿Qué quiere vd. ahora?-So- que era muy amigo de pega_r es~os ch~scos,
lamente suplicar á mi teniente que mande y hallaba un placer extraordmar10 en 01r por
abrir la puer~a para que yo pueda irme á toda la ciud~ mil _relacio1:1~s fabulosas acer~a
casa. Es preciso advertir que vivía en el ar- del alma del mtehz Barrie, que se aparecia
rabal.
todas las noches en el sitio donde fue ahor-Diga usted al centinela que le d · · cado. Era dueño entónces de cincuenta m_il
afuera.
eJe ir duros, _que á fuerza de locuras supo reducir
-Si no hay nadie por aquí.
a la mitad en pocos años.. Mucho ~e alegré
Casi me faltó el aliento para cerrar la ven- c¡ue nuestra ayentura pus~ese fin a las mentan~.-jCómo se entiende! gritó enfadado el tuas que corrian, y q~ie ~iese nueva~ ~rmas
temente, saltando de su asiento. ¡No están hara at~~ar con ve~taJa ~ l~ ~uperstw10n, y
los centinelas! Con arreglo á la severidad de _acer ameos las :nas perJudwiale~ preocupalas leyes penales de Prusia, el caso era mu , c10nes, pues habia mu_chos ~e vieron el ~ssérfo. Una oportuna alusion á nuestra pr/- pec~ro ~nte~de descubnrs~ qmén e~aJ Y. creian
pía ~ventura produjo el buen efecto que me á p1és Juntil~o~ por propia experiencia, que
habia propuesto en el rígido teniente. Cun- alguna,s apanc10n~s son ver~aderas. En cuanseguí que los dos ocupásemos por un mo~ ~o á m1 puedo decir1 que sm. embargo de lo
mento el l~gar de los centinelas, y nos ap;re- mc~édulo que era antes _de 1r al. cu~rto del
suramos a volver el órden en el cuer d ofimal, ?º sé e~ que hubwra vemdo a para~
guardia.
po e toda ~i filosofia respe_cto d~ los duen~es, s1
7¿D6nde están l~s centinelas? preguntó el el iing1do espectro hubiese sido algo mas cautemente.-Han vemdo al cuerpo de guardia~ to hablando frances.
fué la respuesta, porque el espectro se apare------cia a cada instante. Reprendió severamente
EL o JNE RO.
á los miedosos, y los hizo ir á ocupar sus
¡FA DULA.)
puestos. Contentos al verse exonerados por
t~n poco) sabiendo que por su delito merecian l~ pena de baquetas, salieron corriendo
Gastó su hácienda un rico
para ir á ocupar sus resr.cctivos destinos·
En
dar limosna,
más tan pronto como percibieron al duend~
Y
Dios
en recompens11,
cerca de la puerta de la ciudad en ménos de
Lo
di6
la.
gloria.
tres brincos ya se pusieron otra vez on el
Con
el
dine1·0,
cuerpo de guardia. Con la prisa y el miedo
De
este
modo
se puede
que traian, di6 uno de ellos de cara en el sue-

ectnar el cielo.

LA ABEJA.
-""---- ------ -~-------------'----=--------·---,
.
NOCIONES
de

ECONOMIA DOMESTICA.
(CONCLUYE.)

5

lndigestiou.

Se toma té, y &amp;i no basta, se promueve el v6mito con agua templada 6 metiendo lo~ dedos en
la boca, y al día siguiente se guarda dieta, absteniéndose de líquidoa espirituosos.

Pal'a conse1·var frescas las sardinas.

Il'l'itacion de garganta.

Se conservan tan bien las sardinas en la manteca que cuando se comen parecen frescas.-T6, mese para cincuenta sardinas una libra de manteca fresca y hágase derretir con cuatro onzas de
sal, una y media de pimienta fina ·y un poco de
nuei moscad3. Derretida ya la manteca, cuidando ántes de que no se enrojezca, se deja en~ria.r
bastante para que metiendo en ella las sardinas,
salgan oubiertas, y en este estado se colocarán en
unos botes de greda. Por fin, se volverá á calentar la manteca. que resto do la operacion, y se
vaciará sobre las sardinas para que queden cubiertas, y en seguida se taparán con la exactitud
posible los botes.
Almidon de )?atatas.
C6j ense las patatas y se reducen á pasta con
un rallo despues de bien lavadas, lávese de nuevo la p;sta con abundante ag¡ia, agitándola fuer·
temente y se echa sobre un tamíz de cerua colocado sobre un vaso destinado á recibir el agua.
Déjese posar esta para que ~l almidon se precipite al fondo, el cual se desleirá de nuevo muchas
veces hasta que el agua del lavado salga enteramente clara, y ent6nces se decantará y se dejará secar para guardarlo,

En una. cazuela de agua se cuece una cabeza
de adormidera y unes pedacitos de raíz de altea;
despues que dé. un buen hervor se pasará por _un
paño de lienzo, echándole un~ c~charada de miel.
Se harán gárgaras con este hqu1do y desaparecerá el mal.

Medicina doméstica.

Irritacion de pecho.

Se toma en ayunas la yema de un huevo fresco bien batida y con mucha azúcar.
•
Panadizos.
Una cataplasma de ungüento mercurial, ~a eficacísima. Tambien otra compuesta de una parte
de pez de Borgoña y cuatro de trementina produce buen resultado.
Quemaduras.
Compresas de amoniaco líquido 6 de tinta. de
escribir, aplicadas sin demora á la parte afectada.
Reuina.
Se toma estoJJa, se humedece en aguar~ie~te 6
en espíritu de vino y se espolvorea con mc1enso
molido y pasado por tamíz. Se cubre despues con
ella la parte dolorid~ y se dej~ hasta que se despegue. Si es necesario, se repite.
Sabañones.

Se curan en su principio frotándolos á la mañana y á la noche con aguardiente alcanforado:
la nieve mezclada con un poco de es~ract.o de Saturno tambien es buena. Si están abiertos es eficaz remedio los polvos de lipodio, la grasa _de
Su curacion es muy dificil, pero ei hay dolor cerdo sin sal 6 una pomada compuesta con aceite
ae alivian pau mucho tiempo ablandándolos _en de nueces y cera .vírgen.
agua caliente y cortando la parte dura. Tamb1en
tocándolos con piedra infernal.
PENSA.1'1.IEN'.i'OS,
Cortaduras.
Calambres.
Basta estirar la piernn, 6 brazo adolorido y frotar con In. palma de la mano la parte afectada.
- Callos.

Se deja desahogar un rato. la sangre .Y luego se
¡Admjrable Providcncia!--¡no manda Dios gran·
le aplica un poco de tafetan mglés, y s1 no lo h~des
trabajos á las almas peq~eii.ael . .
biese una tela de araüa, y átese con un galonc1Nada más contrario á la 1mparciahdad que la
to, u~iendo bien los Jábios de lo. herida.
indiferencia. Por eso el amor y el odio hacen forDentera.
mar algunos juicios exactos. ·
Quien quisiere tener prudencia sin que se. la
Cede al momento la causada por frutas verdes
ensef!.en,
acúsese á sí primero en Jo que hubiere
deshaciéndose en la boca un grano de sal.
de reprender á otros.
.
.
Dolor de muelas.
Maestro de sí mismo será qu10n las faltas ªJºEste padecimiento tan comun como inc6~odo, nas tomare por espejo, para evitar 6 reformar las
,
no siempre cede con facilidad, per_o suelen aplicar- propias.
Por debida tiene cada uno la honra,_ ~or _repug·
-se con buon éxito, catos remedios: un poco . de
'Vinagre dos hojas de yedra, romero y sal; se hier- nante el agravio; y más se siente una rnJuna, que
. . •. .
ve, se :uela y se enjuaga 1~ boca sin tragar nada; agradan muchas cortesías.
Más vale una injuria quo u~a hson3a. zqu1én
una cataplasma de pa~ cocido y luego. empapado
en aceite; enjuagatorios cot1. aguardiente muy más te puede injuriar, que qmen te engaña 6 te
priva de juicio?.......NrnaENBERG,
fuerte.

�LA ABEJA.
6

LA ABEJA.
En busca de una mina.

. l

i.

,,r

de doe cosas ha tenido lugar: 1~ Ha habido emanaciones de gases orgánicos venenosos, provenienL.!. C.!.US.!. QUE LO PRODUCE Y COMO SE PUEDE EVITAR.
tes de algun albañal descuida.do 6 de algun monConviniendo toda persona sensata en qu·e la.buena ton de escombros pútridos que infestan y corromsalud ea el mejor y más apetecible de todos los pen el alro que respiran los pulmones, plantando
dones con frecuencia reproducimos en IU1estr~s en estos el gérmen del mal, 6 2l!- Ya sea en el
colum'nas todas aquellas noticio.e prácticas que alimento 6 en la bebida del paciente, estos gértienden ..á, promover y cons~rv~r es~ d6~ tan ese~· menes, originados en la misma putrefaccion orgácial para todos. De un pen6dico c1ent1fico a~en~ nico han sentado sus reales en el cst6m&amp;go.
uno 6 en otro caso es atacada la sangre: el
cano tomamos lo siguiente:
·
''-El númel'o de las enfermedades que pueden enfermo puede haber siuo bastante sano y robusto
evitarse es muy vasto, y es ~in duda el primer para haber podido precaverse de una. enfer1;11edad
deber del hombre procurar impedir que se desar- fatal; pero en cualquier caso ffe ha rncnmdo en
roHen. Muchas de esas enfermedades no solamen· el peligro, y una vez expuesto .á éste, debe ser lo
te pueden evitarse, si~o que existen debido á l11s mismo que si fuese de cualqmera otra forma de
im.prudencias y descuidos del hombr~ y no eJ{a- veneno lento: esta no es una teoría, es un hecho
jeramos al ·afirmar que nunca se ha ~ado un solo irrefutable, comprobado y establecido por la cxpe•
caso de fiebre tifoidea que no baya .s1?0 causad? riencia y el estudio.
Siendo esto así, está al alcance de todo duefio
directamente por la ignorancia 6 crimmal descuido de algunas personas cuyo deber debi~ liab~ de casa, ya sea hace~dado, labrador 6 in~uilino
11ido impedirlo. Esa enfermedad nunca v-1eno sm que vive en alguna ciudad, deah~cerse, ~1ént:ªª
causa; y la causa nunca. e~ otra más que el en~e- ha.ya tiempo de toda causa ú origen de rnfecc1on
-nenamicnto orgánico, ongmado por las sustan~ms á que esté e;puesta su casa 6 vivienda. No deben
orgánicas en estado. de putrefaccion, 6 por 1~ m- depo~itarse en los sótanos 6 alacenas grandes can·
feccion que comumca extensamente el paciente tidades de legumbres 6 fruta; pero si se hace, debe asearse completamente el cua.rto cuidando ~o
que se halla ~t~cado .de esa. enfermedad.
La fiebre t1fo1da tiene dnersos nombres, que recojer hasta el pedazo más ~equefio d? cualqmca
indican desde luego el orígen de la enferme.dad; y ra sustan&lt;:ia ya en putrefacc1on 6 pr6x1ma á estar
nunca es ocasionado sino por la introducc1on en en ese estado. Y aun haciendo esto, debe siempre
el sistema, del gérmen de esa enfermed~~; Y C'se estar bien ventilada la pieza, particularmente en
górmen existe en ]as basuras 6 d~sperd1c.1os des- tiempo de calor. El in.odo.r debe es~ar siempre
cuidados, así como en el agua. 6 ame fé~1dos. que bast~nte lejos do la hab1tac1on ~ tamb10n de~ pozo
se reepiran por los pulmones y se comunica d1r~c· si lo hay: es bueno echarle cemzas 6 cal viva, lo
ta.mente al sistema. Con respecto á su contagio, ménos cada ocho dias. Las aguas sucias nunca.
con tener bien ventilado el aposento del enfermo, deben arrojarse en la tierra, porq uc so filtran, y
y aplicar desinfectantes con frecuencia Y. observar van á dar' al pozo, 6 cuando hace mucho sol se
un escrupuloso aseo, se impide indefectiblemente evaporan é i.Pfestan la atm6sfera. Debe haber un
el dei!arrollo de la enfermedad en otras. pcreonas. caño con su_ buen coladero, quo conduzca esaa
No es realmente contagiosa, como por eJ~mplo las aguas á la mayor distancia. de la casa que sea
viruelas, sino que se extiendo ~or la acc1on de los posible. No debe permanecer más de veinti_cuat.ro
gérmenes que infectan la local.1de.d donde so halla horas á lo sumo cerca de los aposentos de 11orm1r,
el paciente· y siempre se extiende más 6 mjnos Ja- acumulacion 'de 1011 desperdicios de la cocina,
segun sean' las precauciones que se toman para ¡98 que ~s ~cstumbro gc~cral guardar en un barsujetarla. No bay necesidad alguna de_ que se .en- ril 6 un ecsto muchos d1as hasta que pasa el car.
ferme aun Je. persona que asiste al paciente, s1 se reton. · Esta perniciosa costum~e es la causa du
obra con la prudencia debida. Del dueño de la muchas enfermedades y ha ocasionado más muercasa depenae generalmente el número d~ casos tes que el c6lera asiático'. Esos. ba~riles 6 cestos
que ocurran en la vecindad; y esta es una circuns- deben vaciarse todos los d1as y limpiarse 6 lavarse
tancia por la cual debe considerarlo responsable bien.
.
Si nuestros lectores aprovechan las anteriore.s
la comunidad toda.
.
Puede asegurarse sin vacilar, que srnm~re. que indicacione3 observando eiempre las reglas ord1·
ocurre algun caso pronuncia.do de fiebre t1fo1deo, nariaa de la 'higiene, disminuirá mucho cualquiera
aunque sea en una casa de campo aisl~da, puede enfermedad que baya, y se precaverán de males
buscarse su orígen ya sea en la caJa del agua futuros .
potable, 6 en la . a~umulacion de laa. legu;nb.res,
desperdicios 6 algunas otras sustancias putndas
CON·SEJO.
de las que ·emana el gérmen de esa enfermedad,
. Come lo necesario
El deaarrollo de la. fiebre tifoidea, es ~ener~lPara. el sustento;
mente ocasionado por el gérmen que c~ntienen .os
La g~la embota el alm'.1.
excrementos de los pacientes atacado11 de esa eny mata el cuerpo.
fermedad: pero con frecuencia ocurre ést~ sin q'lle
• Todos los vicios,
exista aquella causa; y cada ataque p.nmero ~s
Precipitan al hombre
una indicacion clara de que ya sea en su propia
En un abismo,
casa 6 en otra adonde haya. ido el paciente, una

:EIL TJ:FO.

Unidos, cuyos caballos engordados con grano tcnian más fuer~as, los alcanzara fácilmente con
gran desventaja suya.·
ccoNotUYEJ
Llegtié pronto. tí. vista de la fuerza, la que par6
Tuvimos un pequeño consejo y decidimos atrin- al verme, y haciendo la señal usual de paz,. vi~o
choramos, pues era imposible mal'char con un á encontrarme un oficial que me tom6 por md10,
enemigo tan numeroso como el que se nos aproxi- no solo pJ)r el caballo que montaba sino por ~i
maba.
apariencia, pues estaba lleno de polvo, ennegrcc1Parnmos, pues, en el acto. Los lazos de unos do con Ja p61vorn y el sudor, salpicado de sangre
carros se amarraron á los del frente, los dos ex- y los vestidos en des6rden. Pronto sa-Ji6 de ~11
tremos se cerraron con unos cables que traíamos duda y me Jlev6 al comandante; pero el cansan010
para el paso de los r~os, todas las cajas y barril e~ y la pérdida de sangre me hicieron desfallecer, y
se colocaron en los mismos puntos clavando la~ fui apeado del caballo y tendido sobro un capote;
palas picos y azadones entre las ruedas y amarrad&amp;s el cirujano de la fuerza me di6 unos tragos de
de las lanzas; de un cable que estaba en el centro aguardiente y me vend6 la herida; me repuse pronde punta á punta se ~ta.ron fuertemente las J].1Ulas to y le rogué fuese en el acto á ct1rar á mie heriy t1aballos; á los heridos se les puso en un car.rg dos, pero él no juzg.6 prudente hacerlo sino conque so cubri6 con unas pieles de cíbolo, encargán- migo. Cuando pudo montar nos foimos, esperando
doseles hicieran lo posible pnra defender su lado. la tropa una seiial para avanzar. En el tránsito
Todos tomaron un puco de des~nso y de alimm- . me explicó que á doa y media millas de allí estato, se limpiaron las armas y se levant6 un peque- ban acampados, cuando creyeron oir unos tiros
ño parapeto de tierra y za.ca.te á los lados. Los lejanos y pronto vieron una humareda. que solo
carros so cubrieron do frazadas que llevábamos podía producir la p6lvora, y sabiendo que los inpara traficar con loa in1ios, y esperaba.moa que dios que allí merodeaban no tenian sino pocas
llegase e.l enemigo.
1 armas de fuego, pensaron serian tropas de los
Este había hecho alto como á una milla y me- Estados Unidos ql!e venian á relevarlos y eran
dia y evidentemente nos. estaba reconocie~do:. lo atacadas por los salvajes; que dejaron su tren
vimos destacaron dos partidas; la una por la 1zqu1er- resguardado con 50 hombres y habian avanzado
da y la otra á l~ derecha.
.
violentamente; que desde el momento que salieron
. J?e r~pente _vimos á Petera d~r un brinco, me vieron una partida de indios que los ~igilaba y
p1ch6 ~1 ~nteoJo, ~ un momento 1lespue~ nos so~- que destac6 ginetce en nuestra direcc10n á todo
prend16 viéndolo tmi.r su cachucha al a1.re y ba1- correr. Llegamos á mi tren sin ser sentidos y en
lar como un loco. Estéban que hab1a estado el acto acudimos á los heridoo más graves; uno
atento, grit6 de repente: "son americanos, ·ameri- había muerto y loa otros estaban aliviados. Miéncanos."- Tomé el anteojo de la man,o de Petera y tras el facultativo atendia á los pacientes, junté
P,ude ver el pendon de una com~aiha do ca.halle- á la jente que estaba capaz é hice lo se.fial conna que avanzaba al trote, carabina en mano. Pre- venida; pronto se aproxim6 la tropa y desmonsenc1é ent6nccs una escena que mo espantó más tando al rededor de los carros vinieron á ayuque ~l ataque de los comanches: en un instante darnos. Por consej6 del médico' se decidi6 que en
parec1a quo ·nuestro corral. estaba lleno do lo~os. el acto se enganchase y que nos fuésemos al cam ·
Aquellos hombres, que. m1én~ras ~ue el peligro pamento: una partida de los dragones se envi6 en
e~a tan grande, ~:&gt; hab1~n cepdo ni murmurado, la. direccion en que se habian retirado los indios;
smo que,so habrn.n batido como leon~é, con una ayudados eficazmente por los recion llegados,
s~ngre fna de h~~oes, ahora gt1e sufnan la reac- pronto estuvimos en marcha y una hora despues
c1on eran unos nrnos, unas muJeres: unos lloraban,, llegamos al campamento, situado en las orillas de
otros se re~olcaban en el s~elo, estos B; arranca- un arroyo, cubierto de sauces y sabinos, y toda
ban e~ vestido, aquellos bailab~n, y gntaban to- mi gente comi6, recibiendo todos nosotros de aquedoa disparando sus armas al aire.
!los soldados muestras de deferencia y de cordia, ~urante algunos minutos, temí tendríamos m~s lidad.
v1ct1mas. 9ue lamen.t~r; pero pronto el cansancio
Hacia tres meses que aquel escuadron estaba
y l~ deb1hda.d .los hicieron caer en el suelo ·co~o sin noticias del mundo y habian agotado sus vÍ·
cad,lveres, pidiendo agt¡a. Estéban y yo les d1- veres ménoa ·Ja hr,.rina y carne de caza que te·
mos la poca. qu.e que~aba, Y montando en el prie- nian á. discrecion: pude darles un saco de café y
to del Jefe rndic:i, sah al galope á encontrar á la una 03ja de azúcar, con lo que rein6 la. aJ.egría.
fuerza ~u~ nos salvaba.
Al anochecer volvió la partida que había ido en
Los md10~, .que ~unca ~dormccen un solo i_n~- persecucion de los indios y particip6 que iban en
ment.o s~ v1g1lancia, teman apostados sus v1g1- fuga decidida hácia el fuerte; habían recogido colantes, m1éntras peleaban con nosotros, y proba- mo diez caballos cansados y cuatro mulas que
blemente, bi?n informa.dos do la. proximidad da la eran nuestras. Encontraron el lugar adonde los
fuerza americana, hab1~n! contra su costumbre, indios habia.n sepultado á SUB muertoe, y desenter· _
cargado con tanta declSl?n para acabar pr.onto rándolos habían contado veinte y seis; por los
con noaotr?s; pero no ?ab1énd.olo Iow~do á trem- rastros 80 conocia llevaban muchos heri~os y que
po, se retiraron, temiendo, s1 pers1st1an, cansar algqnoa iban á pié.
tanto suB caballos, que la tropa de los Estados
.
Eru:i&lt;J,ue Moxta,

En

'

1

�8

LA ABEJA.
LA REGLA GENERAL:

EFECTOS DEL EJERCICIO,

(FÁBULA)

'.

Unjóven.

Amé á Dios y á mis padres, fuí buen hijo,
Y el Serior en la tierra me bendijo.

Una;'óven.
De tener buena madre honrarme puedo;
Su virtud aprendí, su dicha heredo.
Otra jóven.
Me crié sin que 6, nadie obedeciera:
Hoy vivo sin salud en la galera.

Otro ;'óven..
Irreligioso j6ven, hijo malo,
M~Idito del Señor, muero en un palo.

Regla Gene1·al.
El mundo enseña, de ejemplar.es lleno,
Que para ser feliz, hay que ser bueno.
El justo goza, los malva.dos gimen.
¡Dichosa la virtud! ¡mísero el crímen!
.....................................................

~

Un ferrocarril á 300 piés sobre la
ciudad.
'&lt;.,
N

Por medio de la observacion se ha descubierto
que la persistencia en los ejercicios gimnásticos
ensanc.han el corazon y los pulmones, tanto en ta·
maño come, en capacidad. El superintendente de
un gimnasio públir,o en los Estados Unidos, asegura que uno do los alumnos del instituto o~tuvo
en méuos de tres meses un ensanche de cinco pulgadas alrededor del pecho. Que semejante crecimiento no se explica únillamente por el aumento
de los músculos pectorales, se prueba con el mayor volúmen de aire que los pulmones pueden a-spirar, como lo demueataa el aspir6metro; además
de que la autopsía. deja. ver un crecimiento nota·
ble en el tamafio del corazon y de los grandes va·
sos sanguíneos. Los pulmones ct·ecen tanto en
largo como en ancho, y afuerzan hácia fuera lo.a
costillas y el diafragma hácia abo.jo,
Por eso es que los atletas y gimnastas pueden
hacer exfuerzos violentos y prolongados sin que
les falte el aliento; pues aumentada la capacidad
del corazon y de las arterias centrales, admiten
mayor cantidad de sangre. .Aumentada así su po·
tenci:J. de contraccion, hállanso en aptitud de expeler la corriente á través de loa pulmones con
mayor velocidad, y por consiguiente pueden· oxigenar la sangre, con la misma rapidez con que la
reciben, sin dar lug~r á congestiones. La capacidad normal de loa pulmones de un hombro adulto, ea do 20 pulgadas cúbicas, más 6 rnéoos; 3 se
calcula que el ensanche de 3 pulgad1.1s tlreJodor
de! pecho aumento. dicha capo.cidad en cincuenta
pu]gadaa eábicaa.

Es imposible imaginar una cosa más ií. prop6sito para despertar emoci.ones vivas y asombrosas
como la pritnera impresion que siente uno al
aproximarse por ferrocarril á la ciudad de Morlaix, en l3retaña.
La ciudad está situada en los dos costa.dos de
un vallo profundo y angosto, y el ferrocarril salva la gran profundidad por encima de un magní- CONDICIONES DE SUSCRICION
fico viaducto de unos 300 piéa de altura. Sin esA HLA ABEJA."
tar absolatamento preparado para contemplar semejante eepectáculo, el viajero queda agradablemente sorprendido al ver un paisaje pintoresco de
La susericion al roes en esta Capital, ~PREuna hermosa ciud.ad de la Edad Media, Allí está CISAMENTE ADELANTADOS, DOS REA·
á 300 piés de profundidad, casi en el mi¡¡mo esta·
LES.~
.
do en que se hallaba cuando pas6 María, reina de
los escoceses, en .camine para Holirood y el cada].
En los Estados franco de porte, ~TRES
so. Las calles sombrías, angostas, ·irregulares; los REALES ADELANTADOS.~
techos puntiagudos y deteriorados por el tiempo,
Al que abone un trimestre anticipa.do se lo cocon una que otra C'1riosa ventana, están aún allí
lo mismo que cuando pas6 la infortunada reina brará solamente un peso.
hace muchos siglos, escoltada por ol bríllante s/
Toda. reforma, invento 6 mejora que se practi.
quito de elegantes caballeros y bellas damas.
que en cualqúiera ramo industrial, puede remi.
Si acaso es algun día de fiesta 6 do feria, es
aún más raro y hermoso el espectáculo. La plaza tirse á osta redaccion, la cual se ocupará de darla
eo haya invadida por una multitnd de aldeanos á conocer al público.
con diversos y curiosos trajes, que literalmel'.lte
En todo Jo relativo á la Administracion do
parece cubierta. de _nieve por las blancas gorras
"La ABEJ.A," dirijirse á J. M. Aguilar Ortiz,
do loa aldeanos.
La ciudad está dividida por el río Morlaix. A Editor, Libre.ría., H de Santo Domingo núm. 5.
sus dos .le.dos jay enormes murallas de granito,
E'1itor, J, J.ll. Agnilar Ortiz,
cuyas cimas sirven de paseo á los habitantes. En
Morlaix se encuentra uno en la tierra de los zapatos de madera; casi, sin excepcion alguna toTip. de F. Monsalvc.

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dos los uean.-[.El .Minero.]

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PERI',ETUA NÚMERO

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              <text>La Abeja : Revista bisemanal de conocimientos útiles, dedicada a la clase obrera e industrial,  1875. Tomo 2, No. 32. Octubre 20</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Cuentos de duendes y aparecidos</name>
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      <name>Nociones de física extractadas de las obras de B. Boutet de Monvel y A. Ganot</name>
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