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                  <text>· MEXICO.-NOVIEMBRE iO DE t875.

TOMO 11.

'
t

NUMERO 37.

·~LA AE
1) •
•

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i

J

1

. r,, .:

Precio: un.a cuartilla el :n.1i.:al.ero.
CAMILA
[MEMORIAS DE UNA HUERl!'ANA.J
(CONTINUA.)

Una calentura.violenta que cedi6 al punto con dos tizanas, costóme el susto de aquella noche.
Más tarde, fué euando supe que aquel
. cuadro era una mampara secreta por la cual
entraba casi siempre en el salon Mr. Oubiére.
Mi viua, hasta qne no cumpli quince años
fué siempre igual: los mismos estudios, lo~
mismos quehaceres y distracciones, y tambieli el mismo aislamiento.
A veces, muchas veces, lloraba cuando
nadie me veía, lloraba, porque ya muy pronto iban á cumplirse seis años, sin que mis
mejillas 6 mis labios sintieran el calor de un
beso ..... .
Oreo que hubiera yo dicho que era feliz,
si el tibio calor de unos labios rosando los
mios me hubieran reanimado.
Llorar á solas! primer síntoma de la desgracia aceptada sin protesta.
Hube de cumplir diez y seis años. La
v.ispera del aniversario de mi natalicio, mi
tia me estuvo hablando de cómo ibamos á
emprender un paseo á Paris, que me llevaría á un convento, que la vida del claustro
era tan divertida y amena, que casi me tenia envidia por no poderse qued&amp;r en mi
lugar 6 al ménos en mi compañía. Se detuvo en detallarme la existencia monástica,
avivando siempre mi curiosidad y describiéndome ·aquellas costumbres con un brillante colorido.
La hablé de mi madre, y cambi6 de conversacion bruscamente.
Nunca prest6 á mis ojos más encantos la
aurora, qua la mañana del siguiente dia de
esta conversacion: es decir, el dia de mi
cumpleaños.
Desde ántes que el sol comenzara á teúir
de púrpura el horizonte, salté del lecho.
Ouando los primeros rayos del astro del dia
enrojecían apénas el azul del infinito, me
halla.ha ya sobre nuestro terrado, acompañando con mi canto el dulce vocinglear de
los pajarillos, que como nunca, entonaban
sus gorjeos en armonioso coro.

La frescura de la mañana, el canto de las
aves y el perfume de las flores que la brisa
matinal traía hasta mi, tenian mi espíritu .
arrobado, mi mente fascinada ...... Esos mil
ruidos que nadie :puede decir con claridad
qué son, de dónde vienen, y que solo demuestran que son la actividad, el trabajo,
la luz, el dia en fin, todo, todo prestaba encantos á mi estática contemplacion ...... Pero de éxtasis tan puro, vino á sacarme·la
V?Z. de tia Lorenza, mandándome que ~e
vIStiera al punto, porque ibamos á partir.
Rabia. cierta festinacion en las 6rdenes
que daba, que no dejó de inqui.etarme. Hizome vestir de prisa;· apénas tuve tiempo
de alizar mis cabellos, echar sobre mis hombros una capotiJia de abrigo y cubrir mi
cabeza con un gorro.

Nuestra colacion fué frugal y tomada
de prisa: á cada momento me decia:-Va..mos, niña, que el carruaje espera.
.
-Tia mia, 1,por qué esta precipitaoion!
-Porque Mr. Oubiére, no gusta de es-,
parar.
-D. Leandro ¡vendrá con nosotrást "'
-Nos precede en un&amp;. sílla de posta.
Tan luego como concluimos, mi tia me
atrastJ:6, esta es la palaibta propia, fuera de

�la casa. Yo la seguia inconscien~ y sin dar· de mi, y me encontré en un corredor del
me cuenta de lo que pudiera acontecerme. claustro, lóbrego y sombrío.
A la puerta élel enverjado, nos esperaba La abadesa me condujo por varios correun carruaje do camino con los equipajes en dores, atravesamos pasillos oscuros, en donla zaga: montamos, Y el coche partió alga- de ardian lámparas frente á las imágenes
Jope de su doble tiro, como quien huye.
que guardaban grotescos nichos.
El camino me pareció árido y monótono: Despnes de andar mucho y de subir y
uubes de P?lvo nos _envolvian, Y el carruaje bajar escaleras y recorrer casi todo el con~?lo detem~_ marcha para eambiar de vento, hubimos de llegar á la celda de la
iro.
superiora: allí, se despidieron las dos mon.Fué tan iñtempestiva mi mareha de la jas, haciendo á la abadesa una profunda
aldea, que no podia yo seguir aisladamente reverencia que me pareció más humillante
una! entre tantas ideas como se a-golpaban que respetuosa.
á nu cerebro.
_
La abadesa me precedió y despues de ha. . Despues· de cuatro h.oras de camino y de cerme entrar en el aposento, cerró con llave
no sé cuantas leguas que recorrimos de una la puerta.
manera vertijinosa, llegamos á Paris, y co- A l.a escasa luz de una ventanilla, pude
mo_no lo con ocia yo, no podré decir, ni aun exammar el cuarto de la su periora.
hoy tanwoco, por qué puerta entramos; solo Era una pieza rectangular: babia en ella
sé que, atravesamos la populosa. ciudad, un lecho bastante humilde, nu armario de
yendo a detenerse el coche frente á un gran madera de nogal con incrustaciones que
edi.ficio de arquiteétura grave y severa.
representaban santos que me eran totalMr. Oubiére, fué quien abrió la portezue- mente desconocidos: una gran mesa cubie'r·
la.del carruaje, ofreciéndome la mano para. ta con una. ~rpet~ verde, y sobre ella recades~ender del coche.
do de escribir y libros que supuse se1:ian
~~uponer el pié en el e8tribo y sin tocar unos de contabilidad y los otros místicos·
aqu~lla mano que siempre me babia horro- estas cosas se conocen inmediatamente po;
riz.a~o, me planté en la acera de lln brinco. las pastas.
~Bien, muy bien, me Qijo Mr. Oubiére con . Un crucífijo de proporciones más que meto~o meloso, ese salto sin haber .aceptado dianas adornaba una de las paredes: ha.bia
m1. apoyo, prueba quer-ida niña, que os ha- clos sitiales cerca de la mesa.
beis creado robusta y ágil en el campo.
La sup~riora me indicó un asiento y ocuEnt~amos al convento.
pó otro frente á mi. Se persignó dos 6 tres
Entiendo que Mr. Leandro lo tendría ar- veces, y en seguida con tono muy parecido
regl~do to~o, porque~ª. abadesa y .otras dos á los sermones que escuchaba yo los dominmon1as sah~ron ~ rec1b.irme al locutorio.
go~ ~n la aldea, me habl6 largámente de ta
M~. Oub1ére hi~o m1 presentacion, y en reh~pon, de la moral y de los peligros que
segmda me .anunc1~ ?ª una m~nera melosa, coma ~n el mundo una jóven doncella que
pero que deJ~ba ad1vmar un trmnfo secreto no tema padres, concluyendo su discurso
que yo debrn permanecer en el convent~ con una exhortacion patética á fin de que
ba!!ta nueva órden.
yo me decidiera por la vida monástica úni. E~te fué el obsequio q?e mo hicieron mi c~ ~abla de salvacion, segun me dijo, 'para
tia 1.iore~za Y• Mr. Oub1érc, el dia de mi m1 mfortunad~ suerte. En seguida me precu~pleanos.
..
gontó qué sabia yo hacer díjela lo que me
..sm pena, y aun podria aiiadir, casi rego- habian enseñado, y quedó muy complacida
CJJándome, me. separé de aquel par de mi- cuando supo que tocaba el piano y sabia
serable.s qu~ tramaban algo en contra mia latín,
puesto ~ ·1:11,e ~abian separad9 de mi ma~ -Vuestro tio me habia informado ya de
dre hac1tl seis anos, y ahora me enterraban eso.
en u~ ~onvento con yo no sé qué fines.
-Mi tiol ¿cuál señora!
~1 tia se echó sobro mf, y me besó por Ja
-Mr. Oubiére, un varonjusto y temeroso
primera vez en su vida, en Ja frente.
de Dios......
.
. No. sé por qué me l'ecoro6· aquel beso el -Ese hombre no es uada mio, la interq:ne d~ó á ~esu.s nn discípulo suyo qne más rumpí con horror.
tarde ap~~lhd~ron con ~l más odiQso de Jós· L" aba~esa hizo que no comprendió el
nom~res. tr~1aor!. Y sm embargo, euandó t?no de mis frases y llamó con una eampami .ti.a L.ol'én~a y Mr. Onbiére abandonaron mlla.
el ·tocutorio, y llegó hasta ~s oidós el rni- U na puert~ perfectamente clisim~lacla en
d~ de) c~che ~&lt;1!10 se aleJaban, sen ti opri- la pared, cruJ16 sobre sus gosnea dando' en,
mirseme el corazó~~. .
·
.
trada á una monja, que á no dudarlo espe~a abad~s:r me m"Y:tó á entrar, y prece- raba se la llamase y que acaso eseuch6 nues•
di
-.:..f~ por ella y .segmda de ~as ~tra&amp; mon- tra conversacion.
..
Jmi, salvé la mac,sa puerta que ~e cl3rr6 tra,
-,:.... (Oontinúard) e;; •

LA ABEJA.

su

•'

' cl'o, y de la presencia debida al peso de las
partículas de esto líquido. Nada impedirá
Dlil FXSX04
entónces
medir la presion efectiva y compaEXTRACTADAS
rarla
á
la
presion calculada. Como se las enDE LAS OBlUS
cuentra
perfectamente
de acuerdo, se deduce
DE B. BÓUTET DE MONVEL
la realidad del principio.
Y A. GANOT.
Esta ley de la trasmision de las presiones,
&lt;CONTINUA&gt;
tan notable por su sen_cill~z, ha recibi~o una ·
27.-PRINCIPIO DE LA IGUA.LD.lD DE PREaphcac.1on de las mas preSION.-Los líquidos son excesivamente J)OCO
c1osas para la industria.
comprensibles, pero son eminentemente elásSupongamos dos cilindros
ticos, es decir, que cuando una fuerza los ha
de diámetro muy diverso
modificado en su volúmen, si esta fuerza cei;;a
(fig. 38. ·En cada uno de
de obrar, vuelven inmediatamente á adquirir
ellos se halla un émbolo
el mismo volúmeu primitivo. Esta perfecta
movible, y toda.la porcion
elastícidad, unida á la movilidad de sus mocomprendida debajo delos
léculas, hace que, cuando reciben en un punémbolos está llena de agua
to de su superficie cierta presion, la trasmiasí como el tubo horizonten en todJJs sentidos y con la rnisrna intenFig. 38.
tal que los une. Admitasidr;,d.
,
mos que la superficie de la base del ~mbolo
Para hacer comprender mejor nuestro pen- mayor sea cincuenta veces la superfime de la
samiento, suponia~os una vasija llena com- base del menor; entónces el grande tendrá
pleta~ente ~e hqmdo y c~rr~da por tod3:5 ~O centímetros cuaJrados y ~l pequeño 1 ce~parles. Ad~itamos ·que el hqmdo se sustra1- tímetro cuadrado. Si se aphca s~bre esta u~ga á la a~cion .de ~a pesantez p~ra no ~eD:er tima prensa hidráulica,una pres1on de 1 ~qu~ conf;nderar mas que l~ pres10n :1rtificial lógramo, se trasmitirámtegramente-de abaJo
aplicada en un punto de la superfime. Cor- á arriba sobre cada centí~etro cuadrado del
ternos _ahora,. sobre una de las caras, ~na mayor. Luego, la, superficie t~tal de ~ste ~~­
pequena porc1on de la pared, de la extension perímenta en suma una pres1on de M ~lo,.
ae uu decímetro cuadrado. Como hemos su- gramos. Disminuyendo esta fuerza, que tienpuesto_que el liquido no era pesado, q~edará de á hacer subir el émbolo ~el peso del piiscontemdo e~ el vas?, pu~s,to que nmguna mo y del esfuerzo necesar1~ para vencer el
fuerza ~e obliga á salir. DeJemos en ~u lugar frotamiento, quedará todavia un exc~d.ente
la porc10n de par~d recortad~, y apl~quemos de fuerza ascensional que se po~ra ut~hzar.
sobre su superficie una pres1on eq~nvalente Tal es el principio de la prensa hidráulica.
á un kilógramo. Entónces cada aecímetro 28..-PRENSA HIDRÁULICA,-La, prensa hi~
cuadrado, tomado sobre nna pared cualquiera, dráulica cuya figura damos fig. (39 y 40),
arriba ó abajo, sobre los lados, soportará una n0s· pres~nta los dos cilindros 'o.e los cuales
presionde dentro aafuera, equivalente al peso
ele un kilógramo. Si se recorta sobre una segunda cara otra porcion de pared plana de 1
decímetro cuadrado, será. preciso, pa-ra impedir que sea rechazada por el líqmdo, aplicarle una presion exterior de 1 kilógramo. Si
esta segunda superficie recortada tu viese 3
decímetros cuadra~os, sería preciso, para
cada uno de los deéímetros cuadrados que la
•J ¡
componen, aplicar una presion exterior de 1
kilógramo, lo que exigiria, para la superficie
entera, una presion de 3 kilógramos.
Esto principio importante, conocido en me'
cánica bajo el nombre de P.rincipio de la. pre..
sion igual, no es susce-ptible de una dernosFlg. 39.
tracion experimental directa, porque no es
realizable la hipótesis gue admite las molécu- uno, el más chico, está destinado á funcionar
las del líquido sustra1das á la accion de la corno bomba 7 para conducir el agua de un
pesantez. Pero, desde que se conozca la ley depósito inferior hast~ la prensa. De consireguladora d9 las presiones que los líquidos guient_e, al cuerpo de este cilindro form~ conproduoep por su peso sobre los diversos pun- tinuac1on un tubo mas estrecho que entra en
tos de las paredes, se puede apreciar, en el el agua de este depósito.
. ..
caso en que. una presion extraña se ejerce en Una válvula p, que se abre de abaJO arrila superficie del líquido, cuál debe ser la pre- ba, ~e h~lla adaptada en su orificio ~e :manera
sion total producida sobre una porcion deter- que 1mp1de al agua bajar al deposito cuando
minada de pared. Compónese de la presion el ha pajado,
EContinuárá',-]
xtra. ña trasmitida íntegramente por el líqui-

NOCIONES

• •

.r..

~

..

•

,

•

.

¡

�LA ABEJA.
CUENTOS
DE DUENDES
Y APAR BOIDOS

.

PADRE EN VIDA

Y testigo en muerte.

"

do por estaspal~br~s pronunci~as_co~ firmeza por la santa 1magen.-¿Que vais a 1z0cer,

' hombres.seducidos? ¡Temed mi cólera, si con.
denais al inocente! Inmediatamente despues

que se oyeron estas palabras, u~ true~o espantos e anunciociertodehaberca1do alhcerca un
,coNTINuJ..&gt;
rayo: dejó aterrados. á todos, y sin aliento á
En seguida se informó, que su amigo esta- ninguno para proferir una palabra.
.
ha sin comunicacion en un calabozo d~l ~as- El preso estaba ~ l,o largo sobre e~ pav~tillo. acusado de conspirar contra el gob1er- mento y los dos mimstros fueron despav~ri• no · Esto era una calumnia fraguada por el dos á levantarle. El fraile entonó en seg mda
vil D. Onofre. Durante aquel dia Reich n~ ce- el Miserere· concluido de rezar este s~lmo,
só de trabajar para buscar pruebas de lamo- se levantardn los tres inquisidor~s, t1;1,vieron
cencia de su amigo., resuelto á presentarse al una conferencia llamaron al secretar10, éste
dia siguiente al capitan general á pe4irle ~na escribió cosa de' me·dio p~iego, y despucs de
audiencia, y .b.acerle ver todas las mfamlas media hora, sin hacer nmguna pregunta al
del viejo hipócrita.
. .
reo, pero encargándole el mayor secreto ~c~rPor la tarde tuvo el consuelo de recibir una ca de lo sucedido, mandaron á los dos mmrscarta de sus padres en que le mandaban le- tros que le acompañasen hasta la puerta do
tra abierta, y le suplicaban fuese á verlos la calle, y le dejasen libre.
cu=i.nto antes. Contestóles sin pérdida de m~- Así que volvió la esquina vió que estaban
mentos contándoles extensamente los moti- .apagando el fuego de la casa· de D. Onofre,
vos qu~ le obligaban á p~rmanecer ~un por causado por ~l rayo q1;1e cayó poco ántes en
algun tiempo en a~ella ciudad. Echo la car- ella. Este accidente vmo á confirmar ~n el
ta al correo, recibió el dinero que juzgó po- concepto de los inquisidores la ino_cenc1a _de
dia necesitar, y se retiró á su posada. Su sue- Reich, que no cesaba de dar gracias á D10s
ño no fué muy largo. Antes de la una ~e la por verse fuera de sus garras.. ~o fué tan fenoche ya se hallaba en poder de los esbirros liz su amigo. pues juzgado militarmente, se
de lalnquisicion, y metido en~nsu~terráneo le condenó á presidio por el ~érmino.de ocho
oscuro, húmedo y estrecho. Diez dias pasa- años. Para colmo de desgracias, los c~mproron y no se le liabia preguntado nada. Dos misarios sentenciaron á favor de D. 9nofre, ·
veces al dia abria el conserge la puerta for- absolviéndole de todo cargo, y elogiándole
rada de hierro de su prision par~ dejar sobre por el celo con que habia mirado por los inuna tarima el escaso .alimento sm respo~der tereses de su pupilo.
.
á lo que el preso le preguntaba. Al undéc1~0 La buena fortuna de Pellicer qmso que. no
día, que era mártes, alas once de la mana- hubiese por entónces barco para co~duc1rle
na abrieron el calabozo, y dos personas ves- al presid10 &lt;le Cartagena, pues o~ho dias q~stidas de negro le llevaron por estrechos y pues de la sentencia llegó al capitan general
tortuosos corredores, subiendo bastantes es- un real indulto de S. M. á favor de todos los
caleras, á una sal.a tod~ en!~tada, sin otra luz reos de Estado, con ~uyo motivo fué inmediaquel a que despedian se.is cmos verd_es puestos tamente puesto e7;t libertad. El abrazo que se
delante de un Santo Cristo de tamano natur~l dieron los dos amigos al encontrarse nu~vaque estaba en un dosel ~etras de unas corL1- mente, las lágrimas de alegría q~e derramanas. A la derecha de la 1mágen se le~ant~a ron, las cosas tiernas que se d1.geron, y el
una especie de tablado ~l cual conduc1an seis modo con que se juraron una amistad eLe~na
gradas; y sobre éf se vei~n. sentados cer?a de ocuparía muchas página~&gt; y au~ así no s_e
una mesa, un fraile dom1m~o con ~nteOJO~ y podría dar al cuadro el vivo colorido del ond_os sacerdotes. con sus vestiduras mqmsit?- ginal. La pérdida d~ los ~ntereses es lo que
riales. Mas baJo de ellos estaba el secretar10 venia á atormentar a Pellicer&gt; pues redumdo
con recado de e~cribir y una especie deyro- á la pobreza, sin oficio, ni empleo, j~zgaba
ceso poco volummoso s?bre la mesa. As~ que imposible la union que tanto ~p~tec1a c~n
entró el preso y le pusiero:°- los dos .esbir,i:os Margarita.-Aun queda un arbitrio~ le d1Jo
junto á un taburete, se _retiraron á ~ierta. d1s- ·Reich que oía con dolor las justas quejas de
tancia; levantóse la cortma que cubna la 1~á- su amigo.-¿Qué arbitrio? contestó el amangen; al mismo tiemro un t~ueno sordo _se sm- té.-¿No dice el testamento que en caso de
tió á lo lejos, y se 01a el rUido del gramzo que suscitarse alguna duda, SP. acuda á tu padre
saltaba encm:a de las ~ejas. Luego que sele- á que la resuelva?-Sí.-Pues a~udc á pedir
vantó la cortma arrod11lárons;~ todos,I~s qu_e justicia aun muerto! ya que los vivos son!ª?
s~ ~,allaban en l~ sala. El fraile do~~mco d1 .. infames que te la megan.-¿,Estas en tu JU~r1g10 una plegaria para que el Espmtu San- cio?-Lo estoy: ten fé, el crimen será castito los iluminase antes de pronunciar su sen- gado y tti poseerás la mano de Margarita, así
tencia, Así que ac~bó el fraile, volvieron á como posees su corazon: y por fin, ~i se pierq~~da! todqs en ora~ion !fiental. Pero !6 pr~- ·de todo, de los dos mil duros que nns padres
d1g10 maudito! El ~llenc10 pavoro_so que re~- me han señalado de alimentos, mil serán tuyos,
naba en aquel temible salou fué mterrump1_
[Continuará.1

LA ABEJA.

5

COMPENDIO DE LOS DERECHOS

der legislativo á sesiones e~traordina~ia.s, cuando
sea ella la que inicie ~emeJante medida, Jeberá
oir la opinion del Ejecutivo ántea de aprobarla deD~L
finitivamente.
.
...
Si por el contrario, fuese el Ejecutivo e~ 1m~1aHOMBRE Y DEL OIDDADANO.
dor de la convocatoria á scsionea. extrao.r~1~ar.1as,
la diputacion permanente discutirá esa m1crntm1,
siendo
necesario, tanto en cate caso como en el ~n·
SEGUNDA PARTE.
terior, el voto de las dos terceras partes de los m.
Dereohls y Obligaoioues del Ciudadano. dividuos presentes.
A nuestro modo de ver, el Ejecutivo, cuando no
sea él quien inicie la convocatoria, hará ~us observaciones, en la tniama forma y en la misma ,oc~SECCION TERCERA.
aion prevenidas por las leyes y decretos; es aoCJr,
que despues de declarada ?~n lugar á votar la
• r
convocatoria
y votada defimt1vamente, el proyec,.
(CONTINU.t.)
tG deberá pasar al ejecutivo para los efectos cons.
·
La Constitucion de 1857 eatableci6 que la di- ti tucionales.
La fraccion del artículo 74, cuyo estudio n~a
puta.cion permanente se. fo~maria de un diputado
por ca.da Estado y territorio; pero I~ le~ de las ocupa, previ6 el caso de que no fuese ncc~saria
adiciones y reformas á aquella Const1tuc1on, es- }&amp; convocatoria de las dos cámaras, Y autom6 la
tableci6 un nuevo sisteµia, segnn ántes se ha de cualquiera de ellas separadamente..
visto.
Esto deberá hacerse, cuando el. obJ_eto con el
En la e.ctualidaJ, quince diputados y catorce cual se convoca á sesiones extraord~narias, sea de
senadores forman la diputacion permanente, que la competencia exclusiva de cualqu1ora de las dos
cámaras.
tiene las atribuciones siguientes:
.
En efecto, pudiendo la de ~ue se trat~ resolver
85. ''Art. 74. Son atribuciones de la d1pupor sí sola el punto que mot1v6 las ses1pnea e_xtacion permanente:
. .
"I Prestar su consentimiento para el uso de traordmarias, á. nada conduciria convocar ta~b1en
la gu~rdia nacional, en los términos que expresa á la otra cámara, que absolutamente tendr1a de
qué ocuparse.
• .
la frac. IV letra B del art. 72.''
Para confirmar este aserto, bastará fiJare~ en
. La necesidad de atender oportuna Y. eficazme~_dos que sean conto á la conaervacion do la paz pública, fué sm que una de las cámaras 6
vocadas á sesiones extraordmarias, no pueden ocududa el móvil de la anterior prevencion.
En efecto, podrá suceder que, durante~ lo~ re- parse de más objeto ni resolver otro punto que no
ceeos del Covgteso se perturbe el 6rd.en p~bhc~ y sean los determina.dos expresamente ,en la convo.
que, para restablecerlo necesite el ~1ecut1vo dis- ca.toda; es decir, que durante el ~enodo extraorponer de la guardia nacional de l~s Est!\.dO?· Es- dinario, ea limitada. la compete~cia del poder le~
perar en semejante caso la pr6x1~a reumo~ del gislativo, y que durante eee periodo no p~ede saCongreso 6 convocarlo Oon ese obJeto á sesiones lir del programa detalla.do on el ~lama1mcnto do
extraordinarias seria sarnficar á una nueva for- la diputaeion permnnento, sino á riesgo de ·abanmalidaa intere;es de mucha magnitud, y con ra- donar la senda constitucional, para. aventurarse
zon BQ estableció que para CSQB casos J r:tros a~á- en el extraviado ea.mino de la. revoluc1on y el .des•
J6gos, bastara la autorizacion do la d1putac1on 6rden.
permanente.
87. Debe tenerse en cuenta que no es una
86. II. «Acordar por sí 6 á propucata del Eje· mism~ la situa.cion legal resultante de la convo. · q_ue la que se
cutivo, oyéndolo en el primor caso, la convocat.o- catoria á sesiones extraor dmarias,
determina
cuando
el
Congreso,
en virtud del d~ria del Congreso, 6 de una sola c~mara, á sesiorecho
que
le
concede
el
artículo
62 de la Conet1nes extraordinarias siondo necsear10 en ambos ca•
soe el voto de las d~s terceras partes de los indi- tucion reformada, proroga por el tiempodque ?ªª
!iduos presentes. La convocatoria eoñ~lar~ el ob·· misma disposicion fo permite hacerlo, la. urac1~n
ordinaria de los períodos prorogables de sus sos10jeto ú objetos de las sesiones extr¡¡.ordmarias.»
Y OBLIGACIONES

:ªª

La Constitucion'.fij6 lo~ períodos ~e l_a,duracion ne~l resultado más importante de osta diferenc~a.
normal do las sesiones del poder leg1slat!v~ y por
de que mientras es absoluta la competer;c1a
1
motivos que ántes hemos expuesto, no qu1s3 que
Congre;o [para ejercitar todas SUB {acu ta~
las Cámaras funcionasen fuera. de esos penod?s, d oostitucionalcs cuando ha _prorogado el Pe
sino en caso tle excepcional gravedad, y prfv1as
ordinario de suB sesiones, en los casos en q~~
cierta.e formalidades que fueRen una garant1a de
Je al esa pr6roga, cuando se eneui,ntra. reum
qu,e no ee alterara el 6rien regular de las cosas, : ágvirtud de convocatoria., no puede oc~parse¡
sino por poderosos motivo~ de necesidad 6 de con·
un lo l:femoa dicho ya, más que del o_bJeto u
veniencia pública. .
.
.
aefl.aladoiJ en 1~ misma canvo~atona.
Por eso es que, la d1putac1on permanente,!entre f'
(Oantinuard.)
cuyas facultades se cut::1ta la de convocar al po•

~!i6
rf:a~

~tjetos

�LA ABEJA.
LA ABEJA.

6

UN DRAMA EN EL POLO NORTE horas si no hubieran hallado eumerjidos·cn la. nie-

vo en los alrededores de las casuchas, rtlstos de
ca~ne helada. que provenia de focas y de osos, que
LOS MARINEROS DEL «FREYA,»
sus prede¡:_.esores, los rusos, habian matado ..
(coNcLUYE.J
Hácia Noii consiguieron voltear un reno; pero
Sus querellas eran frecuente~;. sin cmbo.rgo,. no se apercibiero'n á su vuelta de la caz~, que el fuo·
se separaron jamás de la afab1hda.d que creian go 80 babia estinguido y que n.o teman fósforo.e.
deber á sus huéspe~es.
.
Este fué quizás uno de los incidentes más te'mNo desdeiiaban mngun traba.Jo para encontrar bles de su situacion.
el cu.erpo del hombre que había muerto en el
F .
. . 11 · fl mar con la ayuda.
camino, á fin de darle sepultura; desgraciadamon- ·d e1izfru~nl te consigum'ºt osindoª estopa que sacae sus us1 es a1gunos r 0s
te no se Je pudo encontrar.
d
d d
·d
A fines de Abril se vió de repente aparecer á ron e un pe azo e cuet ª·
b t'
loe dos cazadores que la. pequeña. tropa perdió á El fuego brilló nuevairente; per~ el com u9 1causa de las nevazones en el dramático viaje en ble comenzó á faltar; les fué necesano dornoler una
contrario de la costa. '
de las dos casuchas. Tuvieron que desphigar t~do
Se llamaban Olsen y Henrik Nielsen. ¿Cóg¡o su ingenio, porque a~ .recordará que ºº~ ~oseia~
Jaabian pasado cerca de seis meses perdidos en 11,lB _ninguno de, los utensilios. que la pequenaJ.trop
tinieblas polares y rodea.dos de fatigas que pare· babia perdido entre las nieves.
cen superiores á las fuerzas hum11,nas?
Sacaron Je la canoa abandonad~ una barra dé
Es lo que contaron ellos mismos á sus compa- fierro que aplastaron á golpe de piedra. Y la trasfiero!!.
form~ron en una especie de cuchillo· L?s :lavo.e de
Cuando se vieri&gt;n separados de la pequeña tro· la. canoa. tratadós por et mismo proced1m1?nto, se
pa agrupada al rededor del trineo, la distancia trasformaron más tarde.ºº groaeus aguJ.ªª, con
lle~ó á ser demasiado grande. La nievo, que caía ayuda de las cuales pudiel'On hacerse vestidos con
por ráfagas, borró todos los rastros. Viéndose so· pieles do reno.
los, pensaron que sus camaradas, .desp~ovistos de
Su~1ioron el hilo por ~nas lanas prepara~as de
su ayuda, DO podrían proseguir su cammo y vo-1- esas prnles, 6 por pequen.os bramantes fabricados
verian á las casas rusas.
con los pelos ó con lo.a hilos sa.cados ~el. velámen
Volvieron allá ellos mismos, no sin trabajos, de la canoa. Durante su es,tancia cons1~u.1eron ma.·
porque el tiempo era tan malo que necesitaron ca- tar 11 renos y u~ oso. As1 f~é como v1v1cr~n. has,
si cuatro dia.s para llegar. ¡Dios sabe en qué ~s- ta. fines de Abril, ~eproduc1cndo en ~ond1c1o~es
tadol No tenían, en el momento de la sepa1·ac1on más duras y al precio de esfuerzos her6icos la h1S·
más que una libra de carne. Distinguieron, por fio, toria de Robinson Crusoé.
las cabafias cuando Nielsen volviendo la vista
Esta última época no les quedaba p6lvora más
hácia atcáe: conoció que hab~a perdido á sus com- que para tres tiros. Impulsados por perspe~t!pañeroe.. Demasiado débil para ir en su busca, ee va del hambre abandonaron su refugio Yse dmarrastró, bien que mal, hácia una de las casuchas, jieron hácia el ~ur. En~ón~es el acaso los cond11hizo fuego, asó los restos de la carne de zorro, co- jo en algunos dias y casi directamente áJa caba.·
mi6 algunos bocados y cay6 adormecido cerca del fia de los eamoyedes? donde el .encuentro de 1011
hogar.
compafieros no parec16 menos milagroso r. los unos
Oleen babia caido sobre la nieve, sin fuerzas y que á los otros.
.
.
sin voz. Permaneció desmayado algun tiempo.
Los noruegos permanec1eron Junto á Ganowno..·
No recobr6 el conooimionto sino porque el hambre no durante tres semanas. Sin embargo, las prole atormentaba cruelmente. Desgarr6 entónces á viciones reunidas por los samoyede~, 11e agota.pan
dentelladas algunos trozo¡¡ do piel de reno.fresca más rápidaments que nunca: resolvieron no arrasque le servia. de traje y se arrastr6 todavía algu- trar á los pobres salvages en una cat(stro~e c.onús pasos hácia. la. ha.bitacion que había percibido. mun. Despues de tantas avent.uras extraordmam.s
Pero sus. fuerzas le tra.icionarún de nuevo, y di· cinco de estos heróicos marmeros te.ntaron una.
visando la. barca abandonada, fué á acostarse en nueva. El sexto, John Anderson, no pudo resigclla. El repr.,so le dió energía. Emple6 sus últi- narse á dejar á sus buenos amigos los samoyedes
mas fuerzas en llegar á la casucha, lo que consi- y qued6 con ellos. Los otros resolvieron salir pa·
guió al fin; Allí halló los huesos que su ca.mara- ra. volver á la. casa rusa y buscar allí la canoa
da había. descuartizado y cayó como una masa al abandonada. Fué necesario arrastrarla sobro el
lado de Nielscn.
hielo durante dos dia.s; pero como era. demasiado
Al dia. siguiente los dos infortunados se insta- pesada y como una de eus mitades, la de a.tras,
la.ron como pudieron, desesperando de la vida de estaba en parte demolida, so la levantó por el mesus compafieros, á quienes creían sumergidos en dio y s~e llegó al campa.mento en otros tres dia.s.
la. nieve, y resigna.dos á una invernada que debía AIH, con la ayuda de)os samoyedes, se reempla.durar más de cinco meses. Durante los quince pri- z6 la. parte deteriorada do la embarcacion con una
meros dias la caza no les suministr6 ninguna. pre· gran piel de foca. Sobre .este estraíio aparato
sa. Debieron roer sus restos do huesos·, quo jun· nuestros cinco navegantes se embarcaron sobre un
taban deapnes de haberlos arrojado. Este a.limen· brazo de mar libri,. A fuerza do remos llegargn
to no les hal&gt;ria bastado durante cuarenta y ocho en diez di!\B á la i11lp. de Wa.lgatz,

!ª

.

1

'

Encontramos !i.llí otro campamento de samoyedos, los cuales se mostraron tan bien dispuesto como los primeros. Pero fué desde el principio más
difícil entenderse con ellos porque no hablaban ni
le ruso ni el filandes.
Despues de una e!ltancia de ocho días, los náufragos fueron trasportados en los trineos por los
samoyedas hácia el fin de la isla. Ent6nces se llamó con una vocina un navío que pudo repatriarlos. No eran ya si no cuatro. El q11into, Lars
Larsen, qued6 con los últimos samoyedos, seducido por las dulzuran de su hospitalidad.
Así, háci~ el mes de Agosto, cuatro hombres.
solamente de la tripulacion del I!reyd entraron en
sus hogares, despues de una sucesion inaudita de
castástrofea. U no de ellos había muerto y habiv sido sepultado en ]a nieve donde, sin duda, los
osos devoraron su cadáver: otros dos quedaron conlos samoyedes. En cuanto al capitan Toviesen, su
hijo, el cocinero y el primer marinero del l!reya,
no se ha. tenido ninguna noticia.
t, •

MI MADRE.

Hay una mujer que me ama
Con un carifio muy grande,
Con infinita ternura,
Como no me amará nadie.
No hay en su amor deseDgaiioR
Porque su amor es constante;
Ni su amor me cuesta. lágrimas
Que 112is méjillas escalden,
Antes bien ella mi llanto
Enjuga. tierna. y amante;
Y aunque alguna. vez le oculto
De mi llanto las señales,
Sabe cuándo estoy contento,
Y cuando estoy triste sabe,
Porque á su inmensa ternura
No puede nada ocultarse:
Ella procura. afanosa
Quo nada á mi dicha falte,
Y si mo mira contento
Ve premiados eus afanes:
· Ella mi existencia vela
Con sus cuidados constantes,
.Goza. con mis alégiías
Y sufre con mis pesares:
Ella la fé cromunica
A mi corazon cobarde,
Cuando de la triste vida
Los desengafioa fatales
Hieren y destrúzan mi alma
Y hacen que la fé me falte:
Ella es la. esperanza mia
Y mi ad-01·acion más grande,
Es la luz de mi camino,
Es de mi vida el buen ángel.
Era muy niño ...... y me acuerdo
· Que do mi cuna delante,
Al despertar siempre vía
Una mujer adorable,
Eran ternura iras ojos,

7

---

Amor era su semblante;
Me besaba, me veía,
.Riendo gozaba al mirarme,
Yo tambien gozaba. al verla
Abrazándola anhelante,
Porque·ella. me recordaba.
De mis ensuefioc¡ los ángeles.
Hoy soy jóven, y mis suei1os
Ya no son dulces como ántes;
A veces durmiendo lloro
Porque mis suenos me traen
Muy tristes reminiscencia!!,
Par tristes, inolvidables;
El insomnio algunas veo.es
Deja en 'mi rostro señales
Quo dicen lo que padezco
Y lo que mis penas valen.
Mas hoy como ántes mis ojos
Ven esa mujer ó ese ángel,
Siempre cariñosa y buena
Y que me quiere como ántea,
Que es de la esperanza símbolo
Y del consuelo es imájen.
Y esa mujer me ama tanto,
Que si acaso yo inconstanto
Alguna vez su carifio
Y abnegacion olvidase,
Y. de su carifio en cambio
Solo J.e diera pesares;
Ella siempre me amaría
De mi olvidó ein quejarse,
Con mi alegría gozando
Y sufriendo con mis males.
Con su bendicion mi vida
Protegiendo siempre amante,
Lamentando mi abandono
Sin dejar nunca. de amarme;
En el sufrimiento fuerte
Y en el sacrificio grande,
Porque ella es en mi existenma
De Dios verdadera imágen,
Porque es su alma amor inmenso,
Y esa mujer es MI MADRE.
MANUÉL

'

..

i'

....

'

ROMERO

Coloracion de las maderas.
TINTE DE L.AS M.A.DER.A.6 EN VERDE,

.'.
,1

r.,

,'

El mejor modo de operar consiste en añadir agra.·
cejo á la disolucion do pastel, de tornasol ó de
afiil. Se tendrá. tambien un hermoso tinte ver&lt;le
sobre madera, haciendo disolver cardenillo finamente pulvcl'izado en vinagre muy fuerte: se le
afia.dirá sulfato de hierro, y se hará hervir todo
dilatado en dos litros de agua por libra do ma~ria, por espacio de UD cuarto de_hora. -&gt;

En jeneral, los verdes, como los demas colorea, pueden moaí·tlcarse proporefonando los colores conatituyentea al matiz deseado.

L

�LA ABEJA.

8

dalo de su libertinaie; relataba á la pobre nifia
las ;ulgares y mezquinas hazañas de su vida. de
calavera, loe amores quo babia tenido y basta los
ceONTl?..UA.)
crímenes que cometiera.
,
Considerad la inmensa amargura de la deEdiEl libertino, el impío, el audaz no amaba á ~a
jóven, pero codiciaba su modesta. fortuna.. Rabia chada j6vep; imaginad c6mo pasaría la vida; pen·
sentido por ella un capricho, uno de esos torpes y sad en su .desolacion y su tristeza, y aprended,
groseros amores, hijos ~e
eentidos y no ~el al · las que os hallais en caso análogo, á tener valor
ma· una pasion muy distinta á la que M1caela y conformidad.
Un rayo de luz apacible y suave ilumiwS las
creia. y debia esperar; pero nadie lo adivinó.
densas
tinieblas de aquella fatigosa existencia. Mi·
i.ia belleza de Antonio, su elegancia, su conver·
caela
fué
madre: el cielo, queriendo aliviar su insacion agradable y amena, y más que nad,a su delirante y apasionada ternura con que fing1a. que· f9rtunio, le concedió una hija bella cotflo un q-ue·
rer á au prometida, hicieron que ésta. se creyese rubio
La j6ven madre so crey6 casi feliz, y desde en·
completamente feliz y vi,;1ra en él la realizacion
tónces su vida fué algo más tranquila.
de su bello ideal.
Poro no varió en Jo más mínimo la conducta de
Pasa.ron los meses y la ilusion crecía. Ella esA:ntonio,
que cada. dia so mostraba. más frío y des·
taba muy contenta porque Antonio se mostraba
piada.do:
ya
la infeliz mujer no era dueña de ma·
fanático por todas las virtudes, religiúBO, modesto,
nifestar
sus
creencias
rcli~ioaas, ni de practicar liexcelente hijo y hermano; en una palabra, era un
bremente
sus
santas
devociones,
porque el incrécómico que representaba su papel á las mil madulo
se
mofaba
de
todo,
escarnecía
la virtud de
ravillas.
Micaela,
la
incomodaba
y
ha--0ia
burla
de sus ideas
Por fin ee realizó el matrimonio. Micaefo se
cristianas,
diciendo
que
eran
beaterías,
y negan·
present6 en el templo adornada. de las frescas flodo
hasta
la
existencia
del
cielo
y
de
Dio!.
res de la piedad, de l_a. inocencia· y de todas las
Micaela iba pGniéndose cada dia más triste y
buenn-s cualidades que son necesarias para labrar la
más
enferma, sin que las dulces caricias de su nidicha de una familia; pero nada de esto fué apre·
ña
pudiesen
atenuar su dolor.
ciado porque Antonio no sabia comprenderlo, 6
Llegó un día en que 1~ esposa mártir tuvo quo
por mejor decir, él llamaba farsa á la virtud. de
despreciar á su marido, y esto fué lo más amargo
la mujer.
En cambio del amor y de la bondad de laj6ven de su vi~a, porque el desprecio es el más triste
d~sposada, en cambio de la. virginal sencillez de de todos los sentimientos.
su corazon, el libertino solo pudo ofrecerle un co- . El público pronto se enter6 do lo que pasaba
razon villano, una alma fria. y descreída, un lar- en aquella casa, porque Antonio no se cuidaba de
go catálogo de vicios y una impiedad que rayaba ocultarlo, y como es costumbre, en lugar de com·
padecerse de la pobre mártir, la llamaron ridículo,
en el '1.teismo.
Pobre Micaelal.. .... ¡Qué dolor no lo causaria intolerante y quejumbrosa.
la irreparable pérdida de sus más doradps suefios,
(Oontinuará.)
de sus más dulces ihisionesl ·
Pa~aron algunos meses y tras ellos vino el desengaño. Antonio se aburría y se cansaba de la CONDICIONES DE SUSCRIOION
virtud de eu esposa. El no concebia el purísimo
A "LA ABEJA."
amor del alma, y satisfechos sus deseos, Micaela
era una carga pesada para él.
Ella todo lo. comprendia y guardaba silencio.
La suscrieion al mes en esta Capital, ~PRE·
No falt6 un sér ogoista y duro que contase á CISAMENTE ADELANTADOS, DOS REA
la j6ven todas ]as faltas de su marido; ella le im- LES ...8
puso silencio porque sabia que cuando una espoEn loa Estados franco de porte, ~TRES
sa comienza por reve1ar las faltas de su marido, REALES ADELANTADOS.~
la dicha concluye y el edificio de la paz se derAl que abone un trimestre anticipado se le corumba.
brará sólamente un peso.
En tanto que el hombre pone cuidado en oculToda reforma, invento ó mejora que se pr~cti·
tar sus faltas á. la compafiera. de su vida, es seiial que en cualquiera ramo industrial, puede remi·
de que la respeta y le tiene estimacion, en cuyo tiree á eeta redaccion, la cual se ocupará de darla
caso ha.bia de !fer ella muy nécia y poco reflexiva, á conocer al público.
si desgarrase el velo del decoro y del pudor del
En todo lo relativo á la. Administracion de
matrimonio. No! ...... La. esposa prudente sufre y "La ABEJA," dirijirse á J. M. Aguilar Ortiz,
calla, porque sin la reservo, arrancado el antifaz, Editor, Librería, H de Santo Domingo núm. 5.
todo se ha perdido.
Más, lle.gó un dia fatal en que Antonio, cansa·
Editor, J. lU. Aguilar Ortiz.
do de farsa, se mostró á los ojos de l!IU esposa
cual era en realidad, y desde ent6noea la vida de
Tip. de F. Monsalve.
Micaela f ué un prolongado martirio.

UNA HISTOl{lA DE LAGRIMAS.

!ºª

El infame hacia gala de·aus vicios, de eu escán·

PERPETUA NÚMERO 8j

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              <text>La Abeja : Revista bisemanal de conocimientos útiles, dedicada a la clase obrera e industrial,  1875. Tomo 2, No. 37. Noviembre 10</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Un drama en el Polo Norte</name>
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