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                  <text>TQMO XXIII.

MÉXICO, MARZO

31

DE

1908.

NÚM.

6.

LA ESCUELA DE MEDICINA.
PERIÓDICO DEDICADO A LAS CIENCIAS MtDICAS

FUNDADO EN 1879.
CONDICIONES.

Este periódico se publica los dias 15 y
óltimo de cada mes en cuadernos de 24
páginas, con forro de color y en buen pape], siendo el precio desubscripoiónanual
el de seis pesos en México y siete cincuentaenlos Estadosquesepagarán pre- Dres
cisaruenteporcuatrimestresadelantados · '
. No se admiten subscriptores pormenor
tiempo de un año, que es lo que corres¡,ondeá un tomo. Para el extranjero $3.00
oro oor año.
.

CONDICIONES.

5!l publi~an intercaladas en el. texto,
las ilustmciones que sean necesanas.
. Se reciben subscripciones en la Redac
Dr. Adr1an de Garay,
c1ón, calle. de León n1Íln; 4.
Los pedídos.d~ ~a. Ca.p1tal J ~e. los Es,
Angel Gaviño' Porfirio Parra
F Zárraga, general
tados debe_n dirigtrSll al Administrador
Señor ~uardoJoubl!IDo Aparta,
. ' '
s. Quevedo y Zubrnta
do 778, ó á la llllSID&amp; Redaoc1ón.
. '
Rafael Carazt YDavid Cerna.
Números sueltos, cu11renta centnvos.
DIBECTOR,
..

Administrador general ~r. Eduardo Joublanc, calle de León núm. 4, ó Apartado 778.
: : : : - - - : = - - - - - = - - - ~ ~ - - · ' 7 " ' ~ · · · · · ·· ·,.-··· ..···.-···········-.-···~...--..,............. ~~ - - - ~- - ~ -

Resumen oe la leooión inaugural oe Tercer Curso oe Clínica ijuirurgioa oel Doowr
Fernanoo Zárraga, en el año oe rn08.
(Hecho por uno de sus alumnos, para "La Escuela de Medicina)."

SEÑORES:

Hoy comienza nuevamente este curso de clínica quirúrgica, y conviene, antes de dar principio á nuestras tareas, y á fin de que éstas sean fruct uosas, precisar el objeto que perseguimos; pues de esta manera, todos nuestros esfuerzos, todas nuestras tendencias, tendrán como mira el alcanzarlo.
Venimos aquí á e~tudiar prácticamente la Cirugía. Con estas palabras está
dicho todo el objeto de esta enseñanza; pero en realidad, no hemos hecho más que
traduc~r la palabra clínica quir~rgica. Es preciso desentrañar el sentido de estas
expres10nes.
Dos partes importantes r.omprende este curso, á saber:
l~ Ejercicios del diagnóstico de las afecciones quirúrgicas.
2! Enseñanza del modo de curarlas.
La primera parte de esta tarea es difícil.
La división de las enfermedaclos es artificial; división que se ha hecho desde tiempo remoto, división que ha trazado en el campo de la patología humana,
dos porciones, la Medicina y la Cirugía, y que ha consagrado en el arte de curar
dos aptitudes: la del médico y la del cirujano. Pero he dicho, y lo repito, que esta
división es enteramente artificial Se clasificaron como enfermedades quirúrgicas
aquéllas que podían curarse por medios al alcance de.la mano y en un principio el
grupo de estas afecciones era limitado, siendo enorme por el contrario el de aquéllas en que la medicina int1:irna, e8 decir, la terapéutica farmacológica, encontraba
su aplicación. El arte operatorio foé, en un principio, desdeñado de los médicos
o~ciales; para ejercerlo se necesitaba un conjunto de cualidades raras y de conocimientos poco extendidos entre los médicos. La anatomía no se conocía debidamente; los medios de cohibir la hemorragia eran inseguros, ineficaces, y mnchas
veces la pérdida de sangre mataba al paciente; los enfermos preferían morir á
DR. ADRIAN DE GARAY,
Profesor de Anatomía Quirúrgica en la Escuela N. de Medicina y de Higiene eo la Escuela Normal de Profe&amp;oras, Médico del Hospital "Juárez," etc.
B8PEOIALl8TA EN OIBVGIA

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16

�LA.

122

EsouELA DE MEDICINA.

LA ESCUELA DE MEDICINA.

·,
d n enfermo soportaba el sutolerar el dolor espantoso de una op~ramon; y tua.n fo u.
. el tétanos la erisi-

~!1~i~!~i~~~~il~¿;:Í~:;::ilfifaªi:}J:i!F;!:~::,:·::ª1:t;á,tica ti~e~i~1:~ cono~imientos aD.atómicos con las escue]as ita~ianas del renaci-

~\t

:~::~ª~~~:a~:ª ::}i1::a~
miento y con Vesalio, e! cél:bre médico 1e Felip:
0
0
A~b~~sfi
~~~~f:ie~ºenn:lse:i~r;1;sconar á ciruja~os brillantes como
A l Coo er 'como Lisfranc, como Dupuytren; pero era preciso entonce~, para
se!t oelerado;. tener los nervios bien templados, para desente~~erse ?e los ritºJ'1~!
las contorsi¿nes de los ayes angustiosos, de todas las mam .ebsltac10nes l ~
·
' · para que esa t ort ura fuera 1a me"'"r
humano·
era preciso
. ~. posi e, que e h'cuuJano
.
1
fuera ra~idísimo en su labor, que fuera casi un prestidigitador para que imer~ a
ablación de un miembro, en un mmuto.
.
.
.
La cirugía hubiera quedado estancada si~1 la ~ne~tesia; gramas á es.e mi1a~o, cr
mo lo han llamado algunos escritores, gracias a S1mpson Y. al imenc~no,
udo ensanchar sus dominios, suprimiendo el dolor se le qmtó. o qu~ ema e rnpuisitoria.1- su aspecto de tortura y de t?rmento. Queda~an las mfecc10nes que ha~
~ían víct~as á millones. En este hospital que era borri~le. ?n ~u as~ec to, h~e 'don .
taban en un año por centenas los que sucumbían á las complicaciones e 1as en as,
aro utaciones fracturas expuestas se consideraban como mortales. En Europ_a,
bas~a ver los·~·elatos de la guerra Franco-prusiana, para corp~en¡er t~.d~ e!· &lt;lado
de estos enemigos. Con los descubrimientos de P~steur y ~ metho &lt;;&gt; bn 1
lCOd ~
Lister se abrió un campo inmenso al arte operatorio. Dueno el om re e. os a
tos anatómicos para marchar sobreseguro, dueño de la :::angr?, opei:ando ~m do!or
sin temor de las infecciones, no ha tenido má~ que perfecmo~ar o que ~nven ar
Ia técnica para llegar á curar multitud de afecciones que antano se consideraban
como del dominio de la medicina.
.
l
l
iQuién creyera, hace veinticinco años, que la úlcera est?maca , que as c~vernas pulmonares, que el mal de Brigth, habían de ser afecciones de tratamiento

~ª~~

;~l:

.º

Jª~ ,

rP1

quirúrgicoY
.
.
l
·
d f '
A medida que la cirugía se estableció, en virtud de as etapas menciona as, ue
ensanchando su esfera de acción, y hoy quedamos asombrados l?yendo los rela,tos
de operaciones atrevidísimas como la resección del esófago torácico ~anceroso, ? l.a
intervención por el mediastino anterior para extrae:' cuerpos extranos de la división de la traquea ó para intentar el curar los a~eun~1;r1as de la aorta.
To&lt;lo esto que he dicho podr~ ~ª!~cer una d1gresion, pero no l? ~s; porqu~ ~~~
lleva á esta condusión: á que la d1v1sion de las enfermedades en medica~ y .quuur
gicas es artificial, y que por tanto fr~cuentemente nos saldremos del limite trazado.
.
r · · bT ·
Supongamos que viene á este hospital un enfermo. con, 1~iasis 1 !ªr y c~m un
cálculo enclavado en el canal colédoco. iHacemos su d1agnostico1 E videntemente
ue procuraremos hacerlo, desde el momento que es ésta una e,nfermeda~ que reJ1ama los auxilios de la cirugía y q_ue no debemos ~e proc~der ~,operar, s1~0 cuan
do tengamos hecho el estudio y creamos conocer bien l~ Rituac10n del pa~iente.
Veamos otro caso: Un individuo es atacado 1e gr1pa; á con:::~?uenc1a de esta
infección viene una pleuresía interlobar que termma P.ºr s~purac1on y el absc?~º
se abre en los bronquios; queda _una caverna que no cicatriz~ Y. cuya su.Pnrac1~n
constante agota al enfermo. Abrir una vent~na en la pared torac1ca, canalizar, previa antisepsia de la cavidad, he ¡:¡,hí el cammo para que el enfe.r mo ~ure. Ahora
bien: tdiagnosticar posición, tamaño, etc., de una ~averna, no es mvad1r el teneno
de la medicina 1 iPuede el cirujano no hacerlo, s1 sabe que de esta manera podrá
socorrer á aquel paciente y darle la saludf
Podría multiplicar estos ejemplos porque no son rebuscados y hacer ver á us-

l

tedes que el cirujano no sólo tiene qué ocuparse del diagnóstico de las afecciones
llamadas quirúrgicas, sino de las médicas.
En el servicio tenemos en este momento tres enfermos con derrame de pecho
de origen traumático; es evidente que tenemos que diagnosticar su existencia precisando las condiciones de abundancia, naturaleza, etc.; bogaremos en plenas aguas
médicas.
Si mañana tenemos un caso de absceso de hígado, al hacer su diagnóstico, no
podemos menos que distinguirlo de las afecciones con que pueda confundirse.
· Así, pues, en muchísimos casos en ~ue el arte de operar tenga aplicación pa.ra curar afecciones viscerales nos veremos. obligados á salvar la valla artificial entre las afecciones médicas y las quirúrgicas.
Esto no quiere decir que siempre y constantemente nos ocuparemos de asuntos médicos, no; sería desconocer nuestro papel. Para facilitar la enseñanza se'di- viden las enfermedades de la manera referida,. y nosotros daremos la preferencia á
aquellos casos que concuerden más con la mira de los que hicieron el plan de estudios de la Escuela N. de Medicina; pero también es verdad, que siendo este el
último año de la práctica quirúrgica de ustedes, no podemos dejar de estudiar
aquellos casoR, si tenemos· la fortuna de que se presenten, en que podamos hacer
·
alguna intervención análoga á los mencionados.
Queda, pues, sentado que vamos á practicar el diagnóstico de las afecciones
quirúrgicas, pero que este diagnóstico algunas veces es médico porque no hay linea de separación bien marcada entre uno y otro. No vamos á seguir el viejo plan
de dejar que el alumno observe al enfermo como quiera y lo interrogue y lo examine del modo que le parezca, para hacer entonces una historia que el profesor critica, y para que éste ratifique ó rectifique lo que el alumno asentara; no; estudiaremos juntos al enfermo y cada fenómeno que vaya cayendo.bajo nuesfra observación, será valorado debidamente para que nos encamine al diagnóstico, sucediendo muchas veces que de la sola inspección del enfermo, hecha metódicamente se
llega al diagnóstico, no sirviendo el resto del examen más que para confirmarlo. Esta manera de trabajar nos educa para hacer dP.spués en la práctica profesional &lt;le un modo tácito los reconocimientos que en la cátedra se hacen en voz
alta. Esta manera de estudiar á los enfermos, permite á los alumnos el hábito de
hacer buenos interrogatorios, de no desviarse, sino procurar marchar por un sendero recto, de no ahogarse en el maremagnum de esos interrogatorios superabundantes, que después de concluídos dejan al alumno perplejo, sin poder aprovechar
los datos tan á menudo contradictorios que acaban de recoger; habitúan al alumno á ~irigir preguntas precisas á q_ue el enfermo deba contestar por un sí ó por un
no, evitando esas vagas como: loqué más siente ustedY ú otras por el estilo que dan
~argen á que el paciente despliegue su fantasía contando una infinidad de cosas
inconexas y que extravían al investigador. El examen del enfermo hecho en estas
condiciones, permite que el profesor comprenda la manera cómo el alumno lo hace; es preciso que no sólo se contente con afirmar ó negar si hay una región mate·
·
'
sino si el alumno percute debidamente.
.Así, pues, la primera parte de nuestro programa, es ejercitará ustedes en diagnosticar las afecciones quirúrgicas, la cumpliremos del modo indicado. Queda después al alumno la obligación de consignar el resultado de este estudio, tanto para
no perder la observación ae un enfermo, cuanto para que esos juicios se ¡:,uedan
comprobar por la intervención quirúrgica.
Debo adv~rtir que.yo no ~uedo enseñar á ustedes á diagnosticar, como no pued~ hacei-lo nadie: El d1agnós!i~o es un ~roducto de la observación y del raciocinio.
81 am?as operac10nes del espmtu han sido correctas, correcto será el diagnostico·
p~ro s1 la observación fué mala y raciocinamos sobre datos falsos será erróneo·
b_ien., ~i nuestro raciocinio aunque partiendo de hechos ciertos n¿ es un buen ~ac1ocm10, tampoco llegaremos á un resultado cierto. En tal virtud, cada diagnóstico es un problema en que pHra resolverlo tenemos necesidad de recoger por el in-

ó

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123

lo

Tenemos un gran surtido de ap¡u·atos, enseres é instrumentos: todo lo que necesita el médico· todo
necesario para el cuidado de los enfermos.
'

�124

LA ESCUELA DE MEDICINA.

terrogatorio y el examen, un conjunto de datos, y estos datos interpretados por
nosotros nos ·uevan á conocer la lesión. El problema no es uno matemático, es un
problema biológico, y por tanto mucho más complejo que aquél; el talento del médico y la educación de sus facultades, serán factores para llegar á un buen res?ltado. Se puede enseñar á poner un aparato do fractura de modo que resulte bien
hecho y que llene el objeto á que está destinado. Cuando las 0ondiciones en que se
debe hacer una cosa son siempre las mismas, se puede enseñará hacer esa cosa; pero cuando las condiciones son variables y en el caso lo son en exceso, no se puede
más que educar las facultades para que cuanJo llegue el caso se apliquen con acierto. Por eso la primera parte de nuestro programa se ha designado "Ejercicios de
diagnóstico de las afecciones quirúrgica"s."
.
.,
La segunda parte de la enseñanza: El modo de curarlas, exige tambien algunai,1 explicaciones.
En una clínica médica, hecho el diagnóstico de una afección, el profesor discutirá la indicación, y una vez :fijado que debe tomar un purgante ó digital, etc.,
.
no queda más que aplicar la medicina y observar su resultado
En una clínica quirúrgica no pasa ésto. Estudiado el enfermo y precisada la
indicación, hay necesidad de que el cirujano ponga por su mano el remedio. Si se
trata de una fractura de la diáfesis del fémur, y se decide que es conveniente hacer la extensión continua, debe de ponerse uno de los aparatos á propósito para que
ésta se realice. El alumno tiene que aprender á poner un aparato de esta especie.
Si un enfermo es estrecho de la uretra y se juzga necesario hacer la dilatación progresiva, el alumno, bajo la dirección del profesor ó de. su ayudante, debe colocar
la sonda. Un machacamiento d~ la pierna hace necesario amputar el muslo, el
alumno hará esta amputación. Se tendrá cuidado de que el trabajo que surja se
reparta entre todos equitativamente.
Estoy convencido de cuál es mi papel como profesor, no vengo ni á tratar de
dar lecciones brillantes que me acrediten de orador ni á ejecutar operaciones que
me acrediten ante ustedes de buen cirujano, no; mi papel es de maestro (no en el
sentido vanidoso de la palabra); enseñará ustedes lo poco que sé, darles armas para
la lucha del ejercicio profesional tan penoso y tan destructor de energías, procurar que sepan hacer los remedios quirúrgicos, porque estos remedios no se fabrican
por el farmacéutico, sino por la mano del cirujano. Tener armas de esta clase para luchar más tarde con la enfermedad, es no sólo tener éxito como médico, es no
sólo ganar el pan, sino tener una íntima satisfacción, es ser útil á sus semejantes
que es el más grande de los placeres que hay en el mundo.
Ustedes necesitan procurar aprenderá ser cimjanos; la vieja división que separaba á éstos de los médicos, no tiene razón de ser. Podrá suceder que en los grandes centros de población haya algunos que se especialicen, qm, sólo se ocupen de
enfermedades de ojos. de ginecología, de partos, de sólo hacer diagnósticos; pero
seguramente que la mayoría de ustedes van á ejercerá ciudades pequeñas, y allí,
lo sé por experiencia personal, van á tenee que entregarse á un ejercicio rudo en
que la cirugía toma amplia parte. 1.A la hora en que un sifilítico ó un tuberculoso se
asfixia por edema de la glotis lo dejan ustedes morir ó practican la traqueotomía1
¿Si un prostático tiene una retención de oeina y la uretra está infranqueable dejan
estallar la vejiga, lo que traerá la muerte, ó la puncionant iY al pleurítico que tiene un derrame de dos litros y que ya tiene lipotimias, lo dejan caee en síncope
mortal ó le practican la toracentesis ~ &amp;Y el tifoso en quien crean indicado una
infección intravenosa, y el diabético con organismo ácido que necesita que se introduzca en sus venas un líquido alcalino so pena del coma mortal, los dejan sin
esta operación salvadorat ¡Y la parturienta que al alumbrar ha tenido una desgarradura perineal hasta el recto, la dejan así, con riesgo de una infección mortal y
con la seguridad de que arrastrará una vida llena de penas~
Pero á más de que la cirugía se impone en el ejercicio profesioml, tiene su
práctica la ventaja de ser educadora del carácter del médico, lo habitúa á las de-

LA ESCUELA DE MEDICINA.

125

cisiones rápidas, á obrar pronto y enérgicamente, cosa que bien se necesita para la
aplicación de medicamentos, y cuando se adquieren estas cualidades y están templadas por nn espíritu juieioso y reflexivo, hacen al verdadero carácter médico.
.,
En la época presente podemos asegurar que la práctica profesional Rin el dominio de la cirugía, no es tal práctica profesional.
El médico no puede traer hilvanado al costado un cirujano que lo saque de
apuros constantemente, y las inyer.ciones subcutáneas, la de suero, las intravenosas, la toracentesis, la entubación laríngea, la sangría, la punción lumbar, etc.,
son operaciones todas de su práctica diaria.
Querer ejercer sin cirugía es una candidez, ó una falta de sentido moral; es
oponerse al progreso, es declararse vencido de antemano y dejarse arrollar; porque
el progreso es una avalancha que destruye lo que se opone á su paso.
Aprovechad mi con!-'ejo: aprovechad vuestro tiempo: haceos cirujanos: os h
da un hombre que ha recorrido el camino.

Discurso pronunciado por el Sr. Or. D. José Ramos,
Subdirector del Jnstituto Médico Nacional, en la sesión solemne inaugural
qne se efectnó el día 29 de Febrero de 1908, bajo la presidencia del Sr Lic. D. J us!-0 Sierra, Secretario tle Estado
y del Despacho ele I nstrucción Pública y Bell0s .A.rtes.

Seiior 8e~retario de Instrucciim Pública y Bellas Artes:
SeFí.or Director y Señores Profesores del Instituto Médico Nacional:
. . Grato á la par que honroso es para mí daros la más cordial bienvenida, Señor
Mmistro, cuando os veo por primera vez presidiendo los tra.bajos de este Instituto,
con v?estro vene~able y merecido carácter de al~o funcionario. Permitidme que
a_nuncie a!gunas i~eas acerca de esta Corporación, que ha pasado por Superior Decreto, de la ilustrada Secretaría de Fomento, á la no menos docta de hstru~ción Pública, .que es á vuestro digno cargo. Os ruego q\le me escuchéis con la
gemal benevolencia que os caraderiza y que ha estado siempre á la altura de vuestro personal valer.
Según las leyes. que rigen la evolución de los organismos sensibles los excitant~s exteriores, obr11ndo sobre los ser~s v vos, dan lugar á reacciones' variadas,
en v1rt:1d de las cuales la estructura º:gánica de aquéllos se modifira lentamente,
perf~ccion~ndose de un modo progresivo; a l'arecen entonces , ot ros órganos cuyo
func!onamiento .es des~er~ado por sus excitantes propios. Hegún esta maneea de
considerar las diferenc1ac1ones morfológic::is, es l;t función la causa determinante
de la for_mación de órganos nuevos.
Algo análogo á lo que acontece en la¡ escala de los seres sensible¡; se observa
tamb~én en los orga:nismos social~@. Un país que comienza á formarse,' tiene pocas
necesidades que satisfacer; á medida que avanza en su desarrollo nuevos excitantes estimulan su organismo hasta entonces elemental; si primero' se había 'preocnpado 11a.? a más que de la lucha por ·l a vida, hasta asegurarse nna existenci;i autónot1;~, t!ene que acfaptarse después al medio que le rodea, y tomar una forma de
eqmb brio estable en ~I necesario coMierto con las demás naciones, pues los estímulos nuevos. detenm~an otr~s neces,idades que ~s indispensable llenar.
E~ o~·gan.1smo s?c1~l, rud1ment~r~o en sus prime:os períodos, /\.penas bosquejado, casi sm d1ferenc1ac10nes morfolog1cas, se perfecc10na poco á poco en su estructura, que llega á ser más complicada.
Nuestro país ha presentado, como todos, estas diyersas fases en su evolnción .
Tra~ de lar~as y necesarias luchas, llegó á constituírse definitivamente cun existencia propia.
.
Rudimentario en sus comienzos, veía satisfechas á poca costa sus necesirlades
mtelectnales. Avanzando poco á poco en su desarrollo, necesitó después asimilar

�126

LA ESCUELA DE MEDICINA.

mayor suma de conocimientos, que le proporcionaban otros cuerpos sociales, más adelantados en su evolución. Al seguir en su marcha progresiva, tuvo que r~sponder
á nuev¡j,s reacciones; los órganos de asimilación, no bastaron ya; se necesitaba no
sólo recibir, era indispensable crear; mucho fué poder asimilar en los principios la
ciencia que ya elahorada, recibfa; má~ tarde, ha tenido que suministrar un contingente propio, no conformándose con el papel de simple receptor, sino asumiendo
el más elevado, de productor. Podemos decirlo, sin jactancia, en diversos ramos
del saber: México cont.rihuye ya, con sus trabajos, al avance de la ciencia internacional. Se puede decir que las nuevas reacciones han creado la necesidad de otros
órg1rnos, y que han surgido, w consonancia. centros intelectuales de índole variada, que desempeñan funciones productoras, indispensables·ya en la época actual de
nuestra evolución científica.
Entre estos centros de elaboración, se encuentra el Instituto Nédico Nacional,
cuyas producciones son muy dignas de tomarse en cuenta si se atiende, entre otras
causas, ·al objeto especial &lt;le sus estudios.
La munificencia de nuestro ilustrado Gobierno, que no escatima medios para
impulsar vigorosamente las cienéias y las letras, ha permitido que esta institución
camine sin tropiezo, desde el año de 1889 en que nació á la vida científica, durante la administración del inolvidable Secretario de Fomento,. Sr. Gral. D. Carlos
Pacheco, su ilustre y entusiasta fundador.
Muy sabias son, á no dudarlo, las ideas que i11spiraron l:;i, creación de este Ins·.
.
tituto.
El estuclio de la Flora y de la Fauna mexicanas, así como sus aplicaciones
útiles, las investigac1ones acnca de la Geografía módica de la RepúLlica y de la Climn,tología clel país, en sus relaciones con la medicina, son asuntos de vital interés;
desde cualquier punto de vist11 que se les considere.
Si bien es cierto que los principios científicos son universales, y que las leyes
de la naturaieza son las mismas en todo el mnn1lo, también es verdad que en cada
zona y en cacla país hay que estudiar especialmente las aplicaciones de dichas leyes, y la mflnera como se modifican las funciont&gt;s que de ellas dependen, en virtud
de las circunstancias peculiares á cada caso. Es evidente que las leyes más generales que rjgeu la materia, las leyes matemá~i.cas, como las de la gravitación universal, se verifican en todo su rigor no solo en los divernos puntos del planeta, sino en el Universo entero. Un cuerpo que cae libre de influencias ex:teriores, recorre espacios proporcionales á los cuadrados de los tiempos, y con velocidades proporcionales á esos tiempo!-; en todas las latitudes y en cualquiera altura, el seno
del ángulo de incidencia y el sen~ del ángulo de refracción, de un rayo luminoso,
que pasa por un medio diáfano á otro, se encuentran siempre en proporción constante para los mismos meclios; en todos los sistemas conocidos, los cuerpos se atraen
en razón compuesta de las masas, é inversa del cuadrado de las distancias; así como estas leyes, todas las relativas al cálculo se efectúan invariablemente·y án modificación alguna en el mundo entero. Por tal razón, nuestros conocimie11tos han
logrado una gener:dización tanto mayor, cuanto más grande ha sido la aplicación
de las matemáticas á sus especulaciones. Las ciencias natu'rales distan mucho de
encontrar una aplicación tan ahsoluta; los fenómenos de que se ocnpan, son demasiado complexos, 1&gt;nes siempre depe·nden de pluralidad de causas; los factores qne
las modifican son tan variados, que es indispensable considerar dichos fenómenos
~e.una ma1:er~ concreta, en cada caso, pues su estudio abstracto por más que sea
~t1l y a,u~ md1sp.e?sable, en el .tn~r~no puramente científico, n.o o{rt&gt;ce en la práctica la_ misma utilidad. Los prmc1p10s fnrnlamentalbs de la lnología, pueden ser
enunciados &lt;le un modo general, pero es necesario también, estudiar sus aplicaciones especiales, en los múltiples hechos que sr presentan á la observación. Las leyes que presiden á la respiración ó á lá hematosis, por ejemplo, pueden ser consideradas en globo, pero como hay tantas circunstancias que hacen variar en sus

LA ESCUELA DE MEDICINA

127

modalidades aquelfas fun~iones, es conveniente estudiar sus pormenores en cada
lugar, si se des~a obtener verdadero provecho.
En una palabra, si de los estudios verificados en ciertas circunstancias, se obtienen determinadfls conclusiones y después se pretende extender las diferencias
obtenidas á otras circunstancias diferentes, se comete un sofisma de generalización, origen de graves errores científicos y de funestos rrsultados prácticos.
Conforme á la conocida ley sobre la :,daptación á los medios, los seres organizados sufren tr.q,nsformaciones numerosas, c~ependientes de las condiciones en
que vive, ; y si el organismo sano se presenta bajo aspectos desemejantes, según
los casos, son mayorE:s aún las diferencias que ofrecfl en estado patológico, cuando
varían los medios en que se encuentra colocado.
Las diferentes razas, los diversos países, y a.un las &lt;listintas localiclades de
cada país, tienen su patología. propia, que debe ser estudiada especialmente- la misma afección morbosa, ofrece en ocasiones grandes diferencia.s, según los 'lugares
en que se se observa, lo que se clebe á condiciones múltiples. Al modificarse la sistematología, la forma clínica, la marcha y el pronóstico de las entidades nosológicas, varía también el método terapéutico, que debe emplearse, así como varían los
medios naturales que cada comarca ofrece para el tratamiento de las enfermedades. Por esto se impone la obligación ineludible d~ observar detenidamente en cada lugar, su patología propia, la distribución de las enfermedades, y los r~cursos
terapéuticos de que se dispone.
Para llenar esta necesidad, en nuestra patria, han sido creados di versos establecimientos, e!:tre ell.os el Institut? Médico Nacional; nuestro superior Gobierno, con la elevacion de ideas que le sirve de guía en todos sus actos fundó este
Instit~to cuya organización especial le ha permitido emprPnder trabajos netamen'
te nacionales y que llevan un marcado sello de originalidad.
~a ?iología en s.us diversos r~mos, es considerada, y con razón, como una de
las ciencias que despiertan mayor mterés, ora en sus especulaciones teóricas ora
en s.us frecuentes aplicaciones prácticas. Muchos sabios consagran sus desveÍos á
tan 1mporta~te ramo del saber, y han especificado cuidadosamente losmétodosapli;ables ;:i.l estud10 de la. estructura de los seres ,ivos, de su clasificación y de sus funciones; el velo que ~ncubría los fenómenos vitales al parecer misteriosos é impenetra?les, sehadesc~mdoen parte, Y_ las leye~admirablesquerigen la existencia, comienzan
a ,semos conoc1d~s; se. h.a podido reum~· en grupos naturales á los organismos, fundandose en sus d1sposic10nes morfológicas, que han llegado á ser determinadas con
precisión. ~a ?iotaxia p_reoc~pa con justicia á los hombres de saber, pues constitu7e una ciencia de clasificac1ó?,, q~e ha llegado á un alto grado de perfeccionamiento; sobre ella reposa la Histona Natural, ci1ltivada con tanto esmero en los
países má~ á?elantaclos. ~l Instituto Médico Nacional, concediendo grandísima
il!lportanc1a a ~st.a matena, le ha consagrado una parte no pequeña de sus estudios. El conocimiento de nuestra flora, es del más alto interés· en la vasta extensión de nuestro t~rr~torio, que por ~u posición geográfica y por' sus di versar altitudes cuenta con distmtos chmas_, viven y se. multiplican incontables especies vegetales, que sorprenden por ~u mmensa vanedad, y que apenas .se concibe, cómo
pueden desarrol_Jarsb en el ~1smo país. Podemos ver en _prodigioso número desde
j 'S pl~ntas ~ropicales, que viven en nuestras tierrns calientes, hasta. las propias de
10s pa1ses fnos, que crecen en las regiones elevadas· encontrándose distribuídos los
géneros y las especies, según las condiciones reque~i&lt;las para su existencia· así el
esbelto .Y elegan~e palmero, c~mo las poéticas musáceas, &lt;1e ahcho fol lage y' frutos
aromáticos; lo mismo las sacarinas cañas, dulces y flexibles, que las bellas gramíneas
de las zonas templadas, "cuyos campos formán en primavera un mar sin límites,
verde como la esperanza, y en el estío, un mar doraclo como la abundancia·" ora
las magníficas plantas gosi~inas de cándidos y p~eciaclos copos, ora las maj~stuosas y á v~ces seculares comferas, que lanzan al melo sus arrogantes y siempre verd¡is ramaJes; en una palabra, el más portentoso conjunto de innúmeros seres ve-

�128

LA ESCUELA DE MEDICINA.

getales, se ofrece en nuestro país, á la contemplación del naturalista brindando
con prodigaliéla&lt;l, sus codiciables productos: materias nutritivas ó de importante
aplicación industrial; exquisitos y abundantes frutos; valiosas substancias medicinales; bellas y fragantes flores, ricas en apreciadas esencias; sólidas y preciosas
maderas y también activísimos venenos. Este Instituto, siguiendo sus tendencias,
se ha ocupado con fruto de la clasificación de nuestra rica flora, y de i-us variadas
y útiles aplicaciones; no se ha limitado al estudio terapéutico de las plantas, ha
extendido también sus investigaciones al análisis de otras producciones vegetales,
que se aprovechan en diferentes usos. Así han salido de sus laboratorios diversos
trabajos sobro ár~oles huleros¡ fibras téxtiles, productos vegetales alimenticios, y
· sobre otras materias de interés. Para dar una idea, de lo que se ha hecho
hasta ahora, bastaría decir, que en los herLarios del establecimiento hay clasificadas hasta ahora cerca &lt;le 7,000 especiei-, habiPndo 12,000 plantas en estudio que
han sido referidas á sus reRpectivos géneros, faltando determinar sus caracteres
específicos, para tener una clasificación completa de ellas; es muy proba.ble que
muchos de los 12,000 vegetales en estudio, se. encuentren comprendidos entre fos
que han sido clasifica.dos ya con pre('.isión. Parece inútil insistir, en el grande interés científico _que ofrecen estas labores, así como en su utilidad práctica, puesto
que entre tan crecido número de especies, es probable que muchas encuentren aplicaciones de distinto género que irán t&gt;Íendo conocidas, á medida que se avance en
su estudio. Debe agregarse que se han terminado 3 volúmenes del "Registro de
plantas," con sus fotografías, Ru sinonimia y otros datos importantes para la his·
toria natural de cada especie registrada.
No menos importantes son los trab.ajos que se llevan á cabo en el labora.torio
de química; la extracción &lt;le los principios activos que contienen las plantas previamente estudiada en la sección de botánica, y el análisis de esos principios, constituyen un preliminar indispem:able para determinar la acción que ejercen en los
animales y en el hombre; en el mismo laboratorio, son sometidos á un minucioso
examen los productos orgánicos de los seres vivos que se han sujetado á la experimentación. La química es, á no dudarlo, un auxiliar indispensable de la biología. Ha dejado ya de ser la falsa ciencia oculta é imaginaria que sólo se revelaba
en las misteriosas retortas del alquimista, y que en pos de vanas quimeras, trataba de trasformar en oro otras fubstancias. La piedra filosofal no nos preocupa, en
una época en que la verdadera ciencia derrama en abundancia sus fulgores. Los
Lavoii;:sier, Póestley, Cavendisch, Berthelot, Río de la Loza y Curie, estudiando
"las reacciones moleculares de los cuerpos, las circunstancias en que se verifican
y las leyes que las rigen," han colocado á la química en el ra.ngo científico más alto. La biología, aprovechánclose de tan innegables progresos, ha sometido á un riguroso examen los admirables fenómenos que tienen por teatro, ese laboratorio
sorprendente, llamado organismo; las leyes químicas nos han aclarado muchos arcanos de los seres vivos, que habían parecido incomprensibles, y se ha podido á
veces reproducir in vitro, lo que pasa en la intimidad de los tejidos; se han sorprendido muchos secretos, relacionados con los incesantes y maravillosos cambios,
que constituyen la vida en sus múltiples manifestaciones y hay poderosos motivos
para creer que otros muchoi; puntos, aún obscuros, serán á su vez esclarecidos.
. E~ la Sección de Química de .este Instituto, ha pasado lo mismo que en la de
H1s~or1a. Natnral; no se han reducido sus. pesquisas, á los puntos relacionados exclusivamente con la terapéutica y con la biología; se ha preocupado tambíén de
otros asuntos, y ensanchando sus límites, ha estudiado numerosas muestras de
tierras de labor, de abonos y de substancias que no siendo aplicables á la medicina,
ofrecen grande interés para la industria y para la agricultura.
Muchas de estas labores se han emprendido por la iniciativa de la Secretaría
de Fomento.
. Los trabajos que se pr~ctican en. la Sección ~e Fisiología experimental, revisten por su naturaleza misma, un mtArés de primer orden. Desde que la expe-

LA ESCUELA DE MEDIOINA.

129

rimentación ha tomado en las ciencias biológicas un lugar definitivo como medio
de investigación, los progresos se han reafü1ado uno tras de otro, y los descubrimientos se han sucedido de un modo prodigil.\so. Pasó ya la época en que las funciones orgánicas, eran teóricamente tratadas en las aulas y sometidas á un criterio metafísico, que conducía á las más extrañas conclusiones; el estudio de lo~ fenómenos funcionales, se confundía lastimosamente con cuestiones abstractas de
naturaleza muy diferentes, de donde resultaba un verdadero caos plagado de ideas
contradictorias. U na sana inducción ha reemplazado las vanas lucubraciones de otros
tiempos; la observación y la experimentación, juiciosamente interpretadas, han substituído á la2 interminables series silogísticas con premisas ideales ó arbitrarias.
La función es juzgada en el dominio de la lógica y ya no se ve en la acción del
medicamento, algo de sobrenatural y misterioso.
El laboratorio de fisiología, con sus aparatos, planchas y sujetos en experiencia, es un grandioso libro que nos ofrece en sus brillantes páginas, manantiales inagotables de enseñanza. Los animales sujetos al estudios, y .á los que se procura
atenuar los dolores inherentes á la experimentac1ón, son á veces víctimas sacrificadas, no ante los altares de deidad sangrienta, sino en aras del bien y de la verdad; en sus entraña.s palpitantes, en sus intrincados filamentos nerviosos, en sus
tortuosas redes vasculares, y en sus heterogéneos humores, sujetos á variados experimentos, se sorprenden en ocasiones los admirables secretos de la vida. No pocas veces, por desgracia, al experimentar sobre los aparatos y los tejidos, á fin de
esclarecer los fenómenos vitales, éstos son destruídos por los estragos de la experimentaci?n, subsistiendo la duda acerca de los hechos que se trataba de esclarec~r y realizándose enton~es el filosófico pensamiento, que encierra el conocido dístico:
"En poursuivant la vie dan les etres que nous dissequons.
"Nos le perdons a l'instant ou nous la saisissons."
Se tiene luego la fortuna de poder determinar la función de los órganos sin
que la vida del ser en experiencia se escape, por el hecho de la vivisección. Día
por dí~ se ejecutan en el laboratorio de este Instituto, experimentos fisiológicos,
encammados, principalmente; á determinar la acción de diversas substancias, en
el organismo de los animales, y no pocas veces se obtienen resultados de positivo
interés.
El sacrificio de los Sl'res que sufren ó sucumben en el anfiteatro, dista mucho
de ser estéril. No sería de recomendarse una práctica que impone los ·dolores y aun
l~ muerte á los organismos sensibles, con el único fin de satisfacer una curiosidad
cie~tífica. El objeto de estas severas investigaciones es muy noble, puestp que tiende a busc~r un consuelo para la humanidád que sufre.
Rest1tuír la salnd, prolongar la existencia, ó suavizar cuando menos los dolores~ he aquí lo que cual fin supremo propónese la medicina; para alcanzar tan altru;st~s res~1ltados, se debe recurrir al auxilio de muchas ciencias, sin cuya ayuda
seria imposible dar un solo paso por una senda que se halla sembrada de dificultades.
Cu~ndo la ;Historia .Natural ha Jado á conocer los caracteres de una e&amp;pecie, y
la quí,.mca ha aislado los principios que contiene, determinando al mismo tiempo
su. co~posic.ión, los experimentos fisiológicos señalan cuál es la acción que aquellos
p~·mc1pios eJercen sobre el organismo animal, precisando su mayor ó menor actividad•
. Ya en posesión de .todos estos datos, el clínico puede emprender sus investiga.~10~es sobre el ?rgamsmo humano, que está bajo la influencia de un estado pa.tologico. La. Sección de Terapéutica comienza entonces sus difíciles tareas. No es
r~ro que el vulgo co_nceda propiedades curativas ó tal ó cual especie vegetal, refi.
riendo algunas o~as10nes, maravillas acerca de su acción terapéutica. En muchos
casos la 1:,ubstanc1a tan eficazmente recomendada resulta inerte ó aún nociva· pero otras veces hay cierto fondo de verda.d en l~s aserciones de los profano~; el

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17

�131

LA EsouELA DE MEDICINA.

LA ESCUELA DE MEDICINA,

hombre de saber no debe desprecia.r por sistem.a _las apreci~ciones populares, pues
la. experiencia enseña que las propiedades med1cma~es de d1V.erso.s productos, h~n
sido conocidas en algunos casos por personas extranas á la mencia, antes de serlo
.
. ,
.
.
por los facultativos.
~o de otro modo el gemo observador de Hipocrates, conqmst6 para laterapéutica numerosos datos de positivo mérito; examinando l~s exvoto~ que ,l~s pacientes agraciados, depositaban en los templos de .Esculap10; el sabio me~hco de
Cos, tomaba nota de los medicamentos, que ~l deci~· ~e los enfermos, h~bian determinado su curación; ensayando esos remedios, Hipocrates los e~contro,algunas
veces eficaces, y perfeccionando su empleo, él mismo los recomendo despues en sus

ranzas de que algún día llegarán á su término tan importantes trabajos, no exentos de &lt;lificultadeR.
Por la anterior reseña viénese en conocimiento de la naturaleza de las labores que ha emprendido est¡ Corporación, a~í como de sus aplicaciones prác~icas.
Son en verdad muy loables sus tendencias Y. muy ~tiles los fines que. pers1.gue.
Justo es decir, que la fe inquebrantable de su d1gno Dnector, su labor10s1dad .eJemplar y su decidido amor á la ciencia, han contribuído de poo.eroso modo al éx1.to alcanzado, como lo prueban los trece volúmenes del prriódico, órgano del Instituto,
que sintetir.an los trabajos de e~te útil centro de actividad intelectual.
También debe añadirse que han tenido activa parte en los adelantos, los esfuerzos del ~electo cuerpo de profesores y auxiliares que trabaja con el entendido
jefe del establecimiento; ese grupo escogido de obreros científicos, con una modestia que lo honra y con una perseverancia que lo enaltece, no ha cesado de laborar
activamente, para lograr el objeto anhelado.
Señor Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes: vuestra respetable
presencia en esta sesión, ~ervirá (~e noble estimulo; conocedor do vuestras avanzadas miras y de vuestro amor á los altos estudios, como á todo lo que redunda en
bien de la patria y del saber, el Instituto Médico Nacional, espera mucho de vuestra ilustrada cuanto poderosa protección y se propone seguir trabajando con ahinco, así para el progreRo de la ciencia, como para contribuír en su esfera, al prestigio de vuestrn sabia gestión administrntiva.

130

:c~

tratados.
·
lI ·
M'd'
Fundándose en estos hechos de autenticidad reconocida, e ns~ituto e
estudia no sólo los principios á los que oientífi.camente s.e ~uede ~sigr:_ar á prwri
alguna virtud terapéutica, sino.~ambié~ ~quéllos que con ms1stencia senala el vul.
,
.
go comó dotados de alguna acc1on ~ed1~m.al.
Arduo es, á no dudarlo, el estu~10 chmco ~el ~ed1camen~o; ado~as ~e los profundos conocimientos que se necesitan en la ciencrn nosológica, es md1spensable
poseerá fondo los principios de la inducci~n;, el que no s.abe observar serenamente, se expone á .cometer. serios errores; el, ~JeJO y generah~ad? sofisma J!OSt h~c ergo propter hoc, t10nde á imponerse al espmtu . del observador ~esprevemdo, siendo
lo más fácil atribuír á la acción de un remed1? lo que no e~ smo el r?sultad~ natural de la evolución de la enfermedad, ó de mesperadas cucunstancias extrrnsecas· 11onocer todas ó cada una de las condiciones complexas en que se encuentra el
org'a~isno enfe.rmo, antes Y. desp~1és de. la introducción _de un me~~camento, es s1;1mamente difícil y á veces imposible; antes de llegar á la deducmon, es nece~a~10
aplicar diversos métodos inductivos, siendo muy útil en t.ales casos el de. variaciones concomitantes. Se necesita mucho tiempo, ten~z estud10 y gran sa~ac1dao. para
llegar á conclusiones positivas, si~ndo forzoso vanar en cuanto sea posible, las con.
.
diciones en que se coloca á los suJetos observados.
Este Establecimiento, en los dieciocho años que lleva de existencia, y tras de
prolijas y concienzudas observacioneE&lt;, ha podido auII)entar el caudal de lo~ conocimientos terapéuticos con todos los datos que constan en los cuatro volumenes
. .
.,
sobre Materia Médica, que ha publicado. hasta estos días. . ,
Para completar sus labores, el Instituto se ocupa tambien de l~ ~1stnbuc10n
geográfica de las enfermedades en nuestro país. Abarcando la Repubhca una extensión considerable de terreno, que se extiende de las costas del Gol~o á las del
Pacífico· contando en su vasto territorio con lugares de distintas presiones ?arométrica~ y de diferentEis temperaturas, es fácil comprender que son muy vanadas
las afecciones que reinan endémicamente en sus diversas comarcas.
Lo mismo la fiebre amarilla que durante siglos asolara las extensas costas del
Golfo, cuanto el temido paludismo que ejerce sus estragos en las regiones dot.adas
de clima tropical; así la mortífera tuberculosis que arrebata numerosas víctimas
en los lugares bajos sobre todo, como la repugnante lepra que se ceba en algu~1os
de nuestros Estados; de igual suerte el terrible tabardillo, ensañándose especialmerite en la Mesa Central, que el repulsivo mal del pinto, común en ciertas localidades· todas estas terribles plagas que la ciencia persigue sin cuartel, en nombre
de la h~manidad, encuéntranse esparcidas en dist~ntos focos, acibarando la. v ida
de los habitantes, y acortándoles unas veces ó haciéndoles, cuando menos, triste y
achacosa la existencia.
No puede ocultarse el grande interés que reviste l~ determinación .P~·~cisa de
las zonas en donde se presentan esos flagelos; es necesario conocer la posic10n o-1xacta del enemigo, para poder combatirlo efi.car,mente y para impedir su difusión. .
Los estudios que emprende en este Instituto, la Sección de Geografía y Climatología médicas, tienen por objeto satisfacer ~sa necesidad, y puede asegurarse
que es mucho lo que se ha avanz~do ya en ese sentido, habiendo fundadas espeSanatorio Quir1irgico del Dr. H. Gutiérrez, 2~ Cnlle Ancha núm. 1,419. Teléfono núm. t ,33ó.
Cirugia general, Cirugía de señoras, Cirugía de niños, curación de heridas, tnumatismos de todas
clases, aplicación de aparatos, operaciones de urgencia. Embalsamamiento de cadáveres.
Los cirujanos que quieran operar en este Sanatorio, tienen todo dispuesto para la hora que citen.
Recámaras de primera clase $5.00 diarios y de segunda $3.00.

Revista Científica.
.Tratamiento de la lepra por la lepl'olina.

ción. La inyección se hace en los músculos &lt;le las nalgas ó deltoidianos, y el
contenido de la jeringa se empuja lentamente.

El tratamiento de la lepra por las inyeccion es de leprolina, tratamiento instituído por Rost, nos parece el medio más
eficaz para combatir esta enfermedad,
tan graYe, que los casos de curación citados excepcionalmente son discutirlos por
ciertos autores ó considerados como de
largas remisiones. Este tratamiento está
basado sobre la producción de antitoxina
por el organismo, infectado á conseruencia de inyeciones de filtrat de culturas
leprosas. Sus resultados son tanto más
estimulantes cuanto que se ponen al mal
éxito casi constante y á los numerosos
inconvenientes de los otros tratamientos
de la lepra. Este estudio ha sido hecho
según los trabajos de Rost y según nuestras investigaciones personales empezadas en el Extremo-Oirente, y perseguídas en. el Hospital de San Luis desde hace vanos meses.
Las contraindicaciones del tratamiento por la leprolina son los ataques febrile!l, el estado caquéctico, la albuminuria
y la asociación de tuberculosis.
Se inyrctan cada vez de diez á doce
centímetros cúbicos. El frasco 110 debe
abrirse antes del momento de la inyec-

La inyección es algunas veces dolorosa, si se hace en el brazo, el enfermo
deberá llevar un cabestrillo; y si la inyección se hace en la nalga, se aconsejará al enfermo que quede en la cama tres
días. Por lo demás y por medida general, se hará bien en retener al enfermo
en la cama durante todo el tiempo que
tenga fiebre.
La víspera de la inyección, Rost administra un purgante salino. Después de
la inyección se toma la temperatura cada tres horas y se pone al enfermo á dieta severa. Según la rapidez de la mejoría después de la inyección y según el
estado general del enfermo, se hace una
nueva inyección de siete á catorce días
después de la primera. La regla es hacer
una cada ocho ó diez días.
La reacción producida por la inyección
es muy marcada y se revela algunas horas después de la picadura. El efe3to varía según los enfermos y frecuentemente
en el mismo enfermo, y est.a variación
en la acción de la leprolina no parace debida á una diferencia de composición de
la toxina, sino al estado del enfermo en
el momento de la inyección, puesto que

�132

LA

ESCUELA DE MEDICINA.

la misma leprolina, obtenida con la mis- pueclen ser menos espaciada~; en ~dulto~
ma cultura de bacilos, produce resultados vigorosos se les hace cnda siete chas. S1
muy diferentes en el mismo enfermo en no existe reaccción, se las puede renov11,r
diferentes momentos.
á los tres ó cuatro dfas de intervalo."
Los primeros signos de reacción son la Si se siguen estas reglas, el tratamienrojez y la tumefacción de los nódulos y to es de una inocuidad absoluta; la reacmanchas anestésicas con sensación de ción general y local no tiene más que incalor local; al mismo tiempo se produce convenientes pasajeros, y el enfermo se
un movimiento febril con temperatura de siente tan mejorado que él mismo reclatreinta y ocho á treinta y nueve grados, ma nuevas inyecciones. La mejoría es
acompañado de una aceleración del pul- rápida y se prolonga á veces mucho tiemso y de la respiración. La temperatura po después de haber cesado el tratacae generalmente al tercer día. Con la miento.
L~ eficacia del tratamiento por la lt:caída de- la temperatura, el pulso y la respiración vuelven á ser normales; la turne- prolina. ha sido tanto más sensible en
facción, la rojez y la sensación de calor nuestros enfermos personales, cuanto. que
de los leprosos desaparecen; la semación habían sido cuidados durante muchotiemdeentorpecimiento y pesadez clelosmiem- po por las c;ápsulas de aceite de chaulbros, disminuye. Nos ha llamado la aten- moogra ó de ácido ginocárdico, tratación el aumento sensible en todos de la miento que no procuraba ninguna mejofuerza y de la animación, la diminución ría durable y era en general mal sopory después la desaparición de la lasitud ta.do por el estómago.
constantes de que los leprosos se quejan.
Al tratamiento por la leprolina, Rost
Los dolores desaparecen. Las úlceras que añade el tratamiento por hipercloruratenían mal aspecto y resistían hasta en- ción: cura clorurada, unciones cloruratonces á todos los tratamientos, tienden das, baños salados, régimen alimenticio
á cicatrizarse. La secreción sudoral pue- hiperclorurado y administración de sal al
de restablecerse. Frecuentemente se no interior, á la dosis de treinta gramos por
ta una mejoría considerable de las re- día.
''Rost da fricciones sobre los lepromas
tracciones musculares y tendinosas de
los dedos. Los lepromas nodulares se de- con un ungüento compuesto de partes
bilitan y las manchas rojas palidecen. iguales de sal y de vaselina. Se snspenAlgunas veces el retorno de la sensibili- den estas aplicaciones locales durante alelad tiene lugar el segundo día oespués gunos días si causan alguna irritación.
de la inyección. En el punto de la inyec- Se las puede reemplazar por baños salicíón puede quedar una 'tumefacción do- nos.
lorosa que desaparece habitualmente á los
''Una experiencia interesante ha sido
pocos días.
hecha por el teniente Hirsch, ele PortComo hemos indicado ya, se deben re- Blair. Ha observado una mejoría en el
petir las inyecciones cada ocho ó diez estado de los leprosos con el solo tratadías y hacerla cada vez de diez centím&lt;~- miento clorurado sin inyección de leprotros cúbicos; pero esta regla no es abso- lina. Pero esta mejoría no es comparaluta. Es preciso guiarse por las reaccio- ble á la producida por la leprolina."
nes · del enferm0 &lt;lespués de la última El tratamiento por ht leprolina queda
inyección. Se debe aumentar ó dismi- siendo pues, el más importante."
nuír la dosis según la intensidad de la El tratamiento clorurado está basado
reacción febril. Rost da más de cliez cen- sobre consideraciones etiológicas del matímetros cúbicos si la fiebre no pasa de yor interés. El bacilo de Hansen no cretreinta y ocho grados, encontrando con- ce eu los medios salados y no vegeta sino
v,miente esta práctica., porque ha "ob- en los medios especiales de Rost que son
servado que la mejoría depende siempre declornrados. La climinución de la sal
de la intensidad de la reacción febril.
en el organismo favorece el crecimiento
"Algunos días son siempre necesarios del bacilo de Ha.usen: el cadáver de los
para permitir al enfermo l'eponerse de la leprosos contiene, en sus diversos tejido~,
fiebre de reacción, pero las inyecciones menos sal que normalmente. Este baci-

LA

EsouELA DE MEDICINA.

133

dorsal Si la anestesia no se remonta
bastante arriba, se hace la inversión más
ó menos completa; si se remonta clemasiaclo á prisa, se inclina al sujeto en- sentido opuesto, con los pies bajos, la cabeza elevada y la anestesia se detiene
aproximadamente don&lt;le es necesario.
Otras con&lt;liciones hacen también variar el limite superior de la anestesia.
Así, cuando más líquido céfalo- raquídeo
se toma con la jeringa, más aniba se exLos métodos de Bier tal 1·01110 se emplenn ar.· tiende la anestesia; por el contrario, cuan tualmeute en las clinicns de Bonn, por el noc· to menos líqniclo se saca, mfls profon&lt;la
tor Hené I e Fort.
es la anestesia.
Según los casos la inyección se hace
Pocos métodos quirúrgicos han llamamái,
ó menos altl.l. Me ha sorprendido verdo la atención del público médico tanto
la
practicar
alguna vez en la parte supecomo los métoclos de Bier. La técnica y
de
la
columna
vertebral, pero el esrior
los resultados han sido estudiados y aprepacio
dorso-lumbar
se utiliza excepciociados en innumerables artículos, sin que
nalmente.
Todo
depende
dPl sujeto y de
se hayan establecido aún conclusiones
la
intervención
que
se
quiere
realizar.
definitivas. No tengo la intención de haba
renunciado
á
las
anestesias
totaBier
cer un estudio general &lt;le estos métodos,
vía
lumbar.
Apenas
si
se
pasa
les
por
pero sí referir brevemente cosas que he
1
del
ombligo,
y
he
visto
á
K
lapp
hacer
visto ha poco. No he encontrado en Bonn
al Prof. Bier mismo, pero sí su clínica, ::ma pilorectomía bajo la narcosis con el
sus ayudantes, sus alumnos y su suplen- éter.
te y colaborador K lapp, á cuya amabili- Es indiscutible que las anestesias son
excrlentes. En un desgraciado muchadad debo el presentar alguna~ notas.
cho de quince años, atacado de osteosar1.-LA ANESTESIA LUMBAR.
coma de la rodilb, K lapp ha practicado,
La, anestesia lumbar es todavín. muy con la anestesia lumbar, la desarticulapracticada en Bonn. Actualmente las in- ción &amp; la cadera por Pl procedimiento de
yecciones se hacen con la tropococaína. Esmarch. Apenas si hizo una mueca al
La dosis máxima es de 5 cPntigramos.
hacer la resección &lt;le! ciático. y men os
Colocada la aguja en buen sitio, en de un minuto clespués, el enfermo, un
cuanto se escapan las primeras gotas de poco pálido, se reía, hablando con un ayulíquido se adaptb. la jeringa que contie- dante. Pero como me hacían notar dM
ne el anestésico. La disolución del anes- colegas ginebrinos, testigos &lt;le la escena,
tésico se verifica así en el cuerpo de la se trataba de un alemán; nuestros comjeringa y en el líquido céfalo-raquidia- patriotas, más impresionables, más nerno mismo que es reinyectado.
viosos, no soportarían seguramente con
Este procedimiento no es nuevo, y yo, la misma indiferencia mutilaciones seen 1902, he tenido ocasión de verlo em- mejantes. Este enfermo no tn" pareció
plear en Lemberg tGalitzia), por el pro- sufrir más que un ligero shoclc. No insisfesor Rynygier, que lo tomó de uno &lt;le to sobre este método, conocido ele to&lt;lm,,
sus ayudantes Koslowicz. P or otra par- y qne comienza á ser suficiPntP.mente juzte, refiero lo que he visto sin buscar los gado hoy.
or1genes ó la ª?tigüedad de los procediíI-MÉTODO DEL CALENTAMIENTO
mientos.
ARTICULAR.
_Asi, pues, reinyectada la solución comienza la anestesia. En seguida un ayuDiré pocas paJabras sobre el método
dante explora los reflejos y la sensibili- antiguo del calentamieuto urticular, red:t,d, Inmec!iatamente de hecha la inyec- ju vrneci&lt;lo por BiN.
c10n, el snJeto es colocado en decúbito
Todos los días se presentan cierto nlÍmero de individuos en la clínica de Bonn
1 Existen otros métodos de Bier.

lo se localiza sobre to&lt;lo en la piel y en
los nervios porque, según Rost, estos tejidos están menos clorurados que las otras
partes del organismo. E l régimen hipoclorurado de ciertas razas favorece, según él, el desarrollo del bacilo inoculacto
por la piel y por lal'&gt; mucosas y llevado
por los vestidos, donde Yive en saprofito.
Gracias á este terreno especial, el bacilo
prolifera.

�134

LA ~SOUELA DE MEDICINA,

135

LA ESCUELA DE MEDICINA.

á calentar sus artritis. El aire caliente do que se reanude fa circulación. Esto es,
penetra en las cajas de madera, en don· sobre todo, necesario para las afecciones
de la parte á calentar se mantiene aisla- agudas.
Las ventosas son conocidas. Debeyre
da de los bordes de la caja por hojas de
algodón ó de fieltro. El calor es suminis- os las ha presentado en la última sesión
trado por un mechero de Bunseu coloca- y los catálogos de los fabricantes, el de
do debajo de un embudo invertido. El Mathieu en Francia, muestr~n la~ difeembudo se continúa con un tubo que pe- rentes variedades. Las ·hay que son vernetra en la caja, pero la continuidad de &lt;laderos aparatos de ocasión. Así, para
este tubo-chimenea está interrumpida en la mano, se utiliza un simple depósito-launa parte de su trayecto. Frente de la vador de vidrio. La abertura inferior,
abertura, por la que el tubo que conduce provista de un tubo de cauchú, sirve pael aire caliente, penetra en la caja una ra la aspiración; la superior, por fa. cual
chapa de madera interrumpe la corriente se introduce la mano, está provista igualy la impit1e llegar directamente á la piel. mente de cauchú, que se sujeta al anteUn termómetro colocado en la caja indi- hrazo por medio de una venda elástic:i.
ca la temperatura.
poco apretada, destinada no á proclue r
Al principio el sujeto tolera cincuen- el éxtasis, sino á impedir la entrada ele
ta y sesenta grados, pero traspasa rápi- aire en el tubo.·
La aspiración se hace por medio de
clamente estas cifras para llegará aleanzar ciento veinte ó ciento treinta grados. peras de cauchú para las ventosas peLas sesiones son de una hora.
queñas y éstas llevan consigo su pera asAlgunas modificaciones en este senci- piradora; para las ventosas grandes, pallo aparatopermitenefoalentamientodo1;- ralas que, por ejemplo, se utilizan para
sal para la escoliosis y aun la asociación la mano y el pecho, se utiliza una bomde los movimientos mecánicos y del ca- ba de aire análoga á las bombas de bicicleta ó á la del aparato de Potain.
lentamiento.
U na de las condiciones necesarias paIIL-EL ÉXTASIS.
1·a la buena aplicación del método es no
El éxtasis de Bier ( .Biers'chen staung), provocar dolor. Es preciso interrogar al
eR, indiscutiblemente, el más interesante enfermo, y si el aparato es doloroso, es
necesario modificar la aplicación. Por
de los métodos del profesor de Bonn.
El éxtasis venoso se realiza de dos ma- otra parte, debe provocarse un éxtasis
suficiente, y esto da lugar, alguna vez,
neras: con la venda y con la ventosa.
La venda de Bier es de cauchú muy sobre todo en las afecciones agudas, á
delgado. Se aplica de un modo diferente tanteos bastante prolongados. Así, por
en las afeccciones agudas y en las afec- ejemplo, la aspiración hecha con una
ventosa con motivo de un absceso de la
ciones crónicas ó tuberculosas.
debfl suspenderse en cuanto el
mama,
En las afecciones agudas debe estar
aplicada de veinte á veintidós horas al enfermo se queja; es preciso dejar endía, aunque sea al nivel del cuello, para trar un poco de aire y después apretar
las mastoiditis, por ejemplo. Para el cue- con los dedos el tubo. Asimismo una pello se utilizan pequeñas vendas estrechas queña ventosa para un absceso superfide un ce11tímetro y medio aproximada- cial, puede tener que ser aplicada cuatro
mente, de tejido de cauchú con corche- ó cinco veces antes que se encuentre el
tes. Para las afacciones crónicas ó las tu- grado preciso de vacío necesario y, á la
berculosas, la venda no se aplica sino du- vez, suficiente y no doloroso.
R especto á la venda, cuando el enferrante tres cuartos de hora al día.
La venda es siempre aplicada por el mo debe tenerla aplicada veinte ó veinmédico; los enfermos del exterior vienen tidós horas, se le obliga á permanecer algunas horas en observación en la clínica
todos los días á la díoica.
Las ventosas se aplican durante tres y no se permite vuelva á su casa hasta
cuartos de hora todos los días. Cada cin- que todo transcurre normalmente desde
co ó diez minutos se separa ht ventosa dos ó tres horas.
No sólo el Método de Bier no debe ser
durante dos, tres ó cuatrominutos, de roo-

doloroso, sino que ha de calmar los dolores. Contrariamente á lo que se podía
esperar, la venda aplicada al cuello no
causa dolor de cabeia. Yo he visto á un
joven atacado de artritis supurada de la
rodilla, cuya articulación parecía absolutamente indolora gracias á la aplicación
de la venda, veintidós horas al día, sobre
el muslo. ~a?ía por sí mismo y sin dolores, mov11mentos extensos de la rodilla.
El método de Bier es, ante todo, un
método conservador. Reduce al mínimum
la .cirugía activa. Lo&amp; abscesos más vol ummo~os, los fle~?nes, son tr~tados co!1
una simple puncion que permite la sahda del pus. Se contenta con crt'lar simples fístulas, que el método se encarga
de agotar. Las curas mismas quedan reducidas á su ma's si'mple expresi'o' n. Ulceraciones, heridas, que por todas partes
serían trat~das aséptica.mente, .son sola11 ,ente cnb!ertas con una esp.ecie de po\1ada Drffnibus, de colo: amanllo, mezcla
r e larl:olma y de vaselina. Esta pomada
se aphca con profusión. en la clí!1,ica, no
sola~e~te como cur~, srno.tambien para
perm1tir la adherencia fácil y completa
ele las ventosas. Es verdad q\le antes de
pyacticar u.n a incisión .se limpia y seca
bien la r~gión con .ben?;na.
,
Se. ~epi te la aspnac10n despues ~e. la
punc10n de los abscesos, y esto fac1hta
el paso del pus á la ventosa.
Un método no debe juzgarse sino por
los result~dos que. da; t.a l vez,. pues, no
es conve~rnn~e deJ~rs~ 1,m~res10nar por
esta apariencia antiqmrur~pca de l~s salas de cura en donde se aplica el metodo.
El bote de g:rasa, las ventosas, manchadas ~e lanolma y de pus mezc1ados, nos
despiertan nuestros recuerdos de infancia quirúrgica ~? hace unos ve~nte años.
P~rece tambien .que el entusiasmo .por
el meto~o ~~ce olvidar alguna v~z la Jnst~ aprec1ac10n de las co.sas. He visto, parti_cularmente, una espma ventosa del índice, trata~a regularmente todos los días
desde hacia oc_h? meses, y era . to~avía
de~orme. Admitiendo 1ue un éxito mes~erndo agote todas la~ fistula~, este dedo,
aunque sea curado, s?lo servirá p~ra amputar, y t~l vez hub1era sido meJor empezar por 11acerlo ocho me~e~ antes.
Esto no son más que op1mones perso-

nales. He visto también enfermos perfectamente curados, tal como un gnrnde
flemón de las vainas sinoviales de lamano, curado en tres semanas con simples
punciones. Sería preciso observar á los
enfermos durante largo tiempo para tener una opinión definitiva sobre el métoJo. Los resultado¡.: obtenidos en Bonn
~e han parecido mejores que los que he
visto hasta ahora en Francia.
En Francia, no obstante, los he visto
y obtenido personalmente excelentes y
pronto presentaré á la Sociedad de Medicina una niña tratada sucesivamente
por mi colega y amigo Gaudier y por mí,
por completo curada, con todos los movimientos, de una tuberculosis grave fistulosa del tarso.
Nódulos d.e e¡)id!dimi~is bleu.o~Tágica J(tt&gt;j~r:id~s
por las myecc1ones rntershciale~ de tiosrna1111na, por el nr. P. Delbet.

Una importante comunicación de
Frank, de Berlin, á la Asociación Francesa de Urología ha llámado nuevame:1.te la atención acerca de este producto·
al mismo tiempo, . fu~ usad~ por L ermo~
yez en las esclerosis t1mpámcas, y recientemente aconseja Rénon su uso en los
arterio- esclerósicos. Estos hechos animan á Delbet para ensayarla en las nud?s~d~d.es consig~i~ntes á las orqui-epidid_1mitis blenorrág1cas, y he aquí la histona con el resultado obtenido:
M. D. de dieeisiete años de edad contrae á primeros de Agosto de 1904 una
blenorragia intensa y dolorosa; ingresa
e;1 el hospital Ricord, y á fin de Sept~e~b~·e. se le presenta una orqui- epid~dimitis doble, la que, tratada convementemente, cura, al menos en apariencia, siendo dado de alta en los comienzos
de Octubre.
Observando el enfermo la persistencia
de induraciones, y notando dolores de tipo neurálgico, se presenta á Delbet en
Mayo de 1907, ,,n busca de remedio. El
3 de dicho mes le pone en el nódulo izquierdo una inyección intersticial de cinco gotas de solución de tiósinamina al
décimo; la inyección es poco dolorosa; el
6 de. ~fayo se ?bs~rva un poco de inflamacion del epidíd1mo, pero el dolor ha
disminuído. El día 20 hace una nueva
inyección. de di~z gotas en ·cada epidídimo¡ tres rnyecc10nes más pone con inter-

�LA ESCUELA DE MEDICINA,

136

.
,
.
. ' c-l La técnica preconizada por los autovalos de siete drns; en total, cm~o
e
de las más sencillas: el sordo toma
ciones. Los frnómenos _consecul~ivos ue- ¡resd esd' por la taro.e perfectamente, nn
.
. 1 . mero, , igero
au- 1ca a ia,
.
d d
ron srnmpre 1gua es. pn
d
b - de oído de cinco mmutos e ~r~mento de volumen; al tercer cha ecrece, ~,no
n~ solución caliente de t10siy en los días siguier,tes retroceso ~rogre- c10n,. con_ ut'pirina (el enfermo aprende
sivo de los nódulos. Las dos pnmer~s namma:-daanái echarse l~s O'Otas en el oído).
.
f
· das de desapar1- en segm
o l . · t
in yeccionrs ueron f-egm
'
d L·
a sigmen e:
· , n tiE&gt;n e · la fórmu
1
ción casi completa de ~os d0lolres ~d e t' a ~o uci~a 15 gramos· antipirina, 7,5
.
l
itad de os no u- rnsrnam '
, 00
. .
.,
dm1muc1on casi en a m . .
,
.
destilada 1 gramos.
los primitivo~; después ch::mnnuyo la ac- grno:\!:ªá la sema~a debe ir al. méd'
l f 1, 0 y aquel debe practlcarción del medicamento.
.
0
El 2 de Junio había ~esapadrec
;cd
~::aj:
;n~umático &lt;lel tímpano .. Al
1 .
completo el dolor; el nodulo e ·
l
di'a en general ya se advier' d d'
'
1 hdo derecho P qum ceavo ,
,
. .,
l
del epi í 1mo tema en e • l .
. d t
los brneficios de h med1cac10n; a
tamañó de un guisante; en e izqmer ,,, end .. , ha meJ' orado En caso de frn.t ·
1
au ic1011
· . .
' .
proximamen e 1g?a ·
. , d 1 t' .
so deben hacerse inst1 1amones por 1a
En resume.n: si la ª?c1oh e a d~fisrn:- ~:ompa de técnica más difícil, pero de
mina no ha sido heroica, a ,mo ih:~.e~ eficaci¡ más segura.

m}

1~c~l:

1

Je

ven;;j~s: ::f~~;;0e;{1;!~;fiii} supriEs condición ~se_ncialL el t rata m~ento
p~r
coad uvan ce mrcamco. as conc1us10nes
mirle el dolor.
de lo~ autores son idénticas á las de TaLa tiosiiiamina y el tratamiento de la s,mlera, pia, y, más recientemente, Baratoux.
.
'd
Por los ])res. Lermoyez Y Mahu.
De la alimentnción de la mujer 1&gt;ar1 a;
La tiosina.mina, deriva~o ~el acei~e
sn inftuencia en la lactancia.
etéreo de la mostaza, ha sido mtroduc1W alcher (de Stut~gart), h.a di vidido
da en el tratarniento de la so~dera, en ra- en su servicio las mujeres pariclas ~n doR
Zo'n de sus efect0s rebland.ec1.ent.es sobre
'd
á l d t t.
d
categorías. Ha someti o una~ a , 1~ a,·~
el tejido cicat~icial. ~us rn icac1o~e~ no esadietaqueesactn~lmenteaune~regimen
se extienden srno á ciertos y determma· más á menudo seguido y que h:1 sido pre~dos casos.
. .
· crito otras veces para impechr la apa~1En primer lugar hay que d1stmgu1r ción de la fiebre. Las otras al co;1trar10,
varias clases de sordos:
y esto desde el primer día, se ahmenta1? Los laberinticos, que compr~nden ban como de ordin1trio y tomaban leche,
la mayor parte d~ los a~ultos arter10-;-es- té, carne, legnmbres, etc. W alcher ha
clerosos, y son tnbuta.nos del tr~tamrnnd
podido apreci~r e es~a man~ra que. ~n
1
to general de la arterw-esc ero~is. .
las muJ' eres b1en nutnda.s la m voluc1on
2? Los oto-esclerosos, hered1tar10s la
l
á uterina se hacfa más rápida y que a pa. d 11 b . t ,
mayorfa, _por osteíti~, e ~ e:11~.~ º::ºda- red abdominal ::se recogía más pro~to.
los que .mngum~ acc10n teiapeu ica ,
La digestión se hace perfectamente s1 se
paz de rnfluenciadrhlos:
. tivos á tiene cuidado de hacer funcionar inme30 Los oto-a esivos, consecu
l .
.
una. otiti~ supurd·ada ól.á _catarros rtepettai- dit:mt:r~epe:a~:::std:ºias mujeres bien
d
ue pue en a iv1arse por ra .
1· . f
os, Y q
.
t ·
t ) alimentadas es por térmmo met 10 rn emiento local_ (rnasaJe, rte ,er!smo, e
de 3 de O'rado á la de las mujeres

f" : , o

qu~i!º~i!~J~::in:º~st¡s ii~li~:ºd\.ePe~~ ~~:etid;s á la1, dieta, y la mt~rsbiu)ildt a.md a:s
1
d
en O'eneral menor que en es a
.
aun hay que es~erar e este ~fiu~o aqu:su partida del hospital, al cabo de

A

¡~·:ufici:~~·;·,~: : 1~: : :~:; ;~::::.: :::~t:·,!lí~J:~.~:~;nbtz: .~:b1:~:
mmovihzado el esJr~b~~ tributarios de la te y un excelente estado ele :-:alud; las
Qut~da?, ,Pu.esa·, ~1l1oics s'o1·.10R "dhesivos otras, al contrario: estaban pálidas y apecura 10smaml('
u ~. "'
·
'
,
.
·
b I l· en los que el Rinne es negativo y el Ge- nas podian ten;-rsel en p1et.
Pero es pal't1cu armen e, so re a ,te
· ·
lée positivo."

La EsouELA DE MEDICINA.

137

tancia, que la difereneia de régimen se
hacía más notable. Las mujeres bien alimentadas amamantaban solas sus hijos en
la proporción de 79 por 100, mientras
que esta proporción no era sino de 22
por 100 para las mujeres sometidas á la
dieta.

purulento distribuítlo al través de la mayor
parte del abdomen.
El Dr. Berry opina porque en estos últimos casos se recurra, sin pérdida de tiempo, al método quirúrgico, abriendo ampliamente la cavidad abdominal para destrnír
las adherencias que se encuentren, y aplicar
una irrigación completa del peritoneo. Para
- - -ce&amp;·,ee;.
,,,__ _
los casos más serios todavía, el mismo ciruRevista de la Prensa Médica Extranjera. jano aconseja la aplicación del método de
Murphy, que consiste en aplicar una peque(]'reparada para "La Escuela
ña abertura en el abdomen, cerrar la perfode :Medicina, por el Dr. David Cerna) .
ración ó remover el apéndice, la introducResumen: l. Tratamiento de la Peritonitis. - 2. La ción en la pel vis de un gran tubo de drena·
Escarlatina y el Mal deDuke.-3. Los rayos Roentgen en el Tratamiento de los Epiteliomas y de los je, dando al paciente una postura adi·cuada,
Sarcomas.- 4. El ácido bórico en la Otitis Media. y administrándole por el reeto, cada dos horas, un cuartillo ó dos de ~olución salina
Con el objeto de aplicar un tratamiento normal. El Dr. Berry, en fin, E:is enemigo de
adecuado á la enfermedad, el Dr. J. Berry que se proceda, á tordas y á wcas, á operar
( Lancet, Septiembre 7 de 1907), divide to. en la apendicitis, afirmando que el tratamiendos los casos de peritonitis en cuatro clases, to de esta enfermedad, veinticinco años
á saber: 1ª Aquellos en que no existe la per- atrás, presentaba una mortalidad inferior á
foración de órgano alguno, y en que, por la que se observa hoy.
tanto, no hay acumulación de fluído en la
cavidad del peritoneo. La cantidad de ve••
neno en circulación, en estos casos es muy
A las tres exantemas hien conocidas, es
pequeña, y el mejor tratamiento consiste en decir, la escarlatina, la rnbeola (sarampión)·,
la aplicación de purgantes abundantes por y la rotheln (sarampión alemán), se debe
medio de los salinos y la administración de agregar, según el Dr. Cotton ( J ournal of{he
grano.es cantidades de fluídos por la boca, American Medical Association, Octubre 26 de
el recto, ó E'l tejido subcutáneo de una ve- 1907), la cuarta, ó sea el mal de Duke. Esta
na. No se debe usar el opio. 2ª Aquellos última enfermedad es, en apariencia, menos
otros casQs en que existe una perforación contagiosa que el sarampión, pero tanto coreciente de algún órgano. En taleR circuns- mo la escarlatina, con un período de transtancias está indicada una operación inme- misión de una á tres semanas. Pueden no
diata con el fin de cerrar la perforación y existir los prodromos, siendo la primera made evitar la entrada de mayores cantidades nifestación de estos casos, la erupción. Alde fluído en la cavidad peritoneal. Tanto gunas veces, antes de la erupción, suele somás satisfactorios serán los resultados cuan- brevenir una fiebre continua benigna, y de
to más temprana sea la operación. Se trata vez en cuando pueden observarse síntomas
con esto más bien de evitar que de curar la catarrales en los órganes respiratorios, seperitonitis. Mientras menos lavados se ha- mejantes á los del sarampión.
gan, mejor¡ pues para extraer el material La erupción del mal de Duke aparece, inséptico basta con el libre drenaje que se es- variablemente, primero en la cara, rara vez
tablezca. Deben evitarse los purgantes en en el cuello, y :,,e extiende con toda rapidez
estos casos, y por la boca adminístrese tan hacia abajo, invadiendo la caja del cuerpo
sólo agua. 3~ Todos los casos de apendici- y partes de las extremidades, en el curso de
tis, en su mayor parte, mejoran por sí mis- unas cuantas horas. No persigue, por decirmos y pueden operarse subsiguientemente lo así, las corvaduras, sino que generalmensiempre que no se haya verificado desde lue- te es más pronunciada sobre áreas que se
go alguna intervención quirúrgica. No de- encuentran en contacto con la ropa, ó sobre
ben administrarse ios purgantes ó las gran- partes sujetas á presión. De vez en cuando
des lavativas¡ también debe suspenderse la aparecen, al principio, puntillos inflamatorios
administración de todo alimento ó fiuído por que rápidamente se convierten en una hipela boca. Por uno ó dos días no necesita ali- remia general, siendo raras las pequeñas
mentarse el enfermo. El tórax del paciente secciont&gt;s de piel sana que se observan, y
debe guardar una postura más elevada que las cuales asumen una forma irregular. No
la pelvis, á fin de que cualquier líquido gra- sobreviene, en la enfermedad en cuestión,
vite hacia esta última región donde se pue- la notable palidez oronasal de la escarlatida manejar con mayor facilidad. 4''. Aque- na. El color de la erupción se asemeja á la
llos casos de peritonitis difusa general,acom- de esta última afección, pero desaparece despañada de distensión abdominal, y de fluído pués de dos ó trtlS días.sin dejar huella al-

•

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18

�1

¡
1

guna, como sucede en el s.~rampión. No hay
comezón. No hay i-ensacion de calor al tacto como en la escarlatina. A la desaparición
de la exantema que se estudia, viene, aunque no siempre, la descamación, ~o en _ca
chos ó pedazos como en la escarlatma, smo
con un carácter casposo.
El movimiento febril, asaz, marcaoo por
regla general. des~~ende .rápidament~ al desaparecer la erupcion. Ni la lengua m lagarganta presentan signos caracterí~ticos algunos. En la última se observa, algunas veces, una hiperemia general. No se ~ota una
aceleración marcada en el pnlso, smo que
éste sigue una marcha propordonal al roovimiento febril. Por regla general tampoco
se observa secuela alguna, pues el curso de
la enfermedad es casi siempre benigno y sin
consecuencias.
El mal de Duke se distingue de la escariatina: 1~ Por su largo período de incubación.
2º Por la ausencia de vómitos iniciales. 3°
Por la temperatura moderada y de corta dura,·ión. 4? Por la relación normal entre
el pulso y el movimiento febril. 5? Por
la ausencia de la lengua e~carlatinosa. 6?
Por la falta ne descamaci6n, y el carácter
ca~pnso de ésta si llega á presentHrse 7? Por
la falta de secuelas; y 8° Por la ausencia de
leucocitosis.
.
Si algnn caso de escarlatina benigna llega á observarse en un individuo que ya ha
padecido un ataque verdadero de esta enfermedad, dehe pensarse en el mal de Duke
y no en aquella fiebre eruptiva.

•* *

Según el Dr. E. Schiff (Lancet, Noviembre 23 de l 9U7), aunque los rayos Roentgen,
f&gt;jercen indudablemente, una acción favorable e~ ciertos casos de epitelioma, no debe considerarse su aplicación como un método espetial de tratamiento, toda vez que
no es sino uno de tantos recursos terapéuticos que se emplean en la enfermedad aludida 1•1,mo en otras.
éxito del tratamiento por los rayos X
ó de Hoent!!en, depende de las difere1l&lt;'ias
biológicas que existen en las diversas clases
de epitelioma. P~ra ayudar á l?s de los rayos pueden practicarse operac10nes pequeñas empleando el t ermocauterio según la
nat~raleza de cada caso. Si después de hacer u~o de los ra) os cuatro ó cinco veces
con~ecu1ivas, no se nota mejoría alguna, debe abandonar:;e su aplicación.
lJespué,; de una intervención quirúrgica
con-v1ene, casi siempre, pero pasado algún
tiempo, aplicar los ra vos. Por otra parte, hay
que tener en cuenta que el empleo de e~te
último tratamiento puede salvar al enfermo
de una operación, y que la aplicación de los

El

LA ESCUELA DE MEDICINA.

LA ESCUELA DE MEDICINA.

138

rayos X, respecto de una curación efec~uada, es superior, desde. t?d~s puntos de vista
casi á los métodos qmrurgicos.
. .
En el New YorkMedicalJournal, de D1ciembre 21 de 1907, el Dr. G. E. Pfahler publica
un artículo relativo á los rayos Roentgen.
Estos, según el autor, se han aplicado principalmente así en los casos de sarcoma :ecurren te como en los inope1·able~ ~e la m1~ma enfermedadJ y siempre con exit? adm1rable¡ es decir. ºel método se ha aplicado á
los casos desesperados. Los ray?S X pueden
emplearse en todos los casos inoperables,
pero mientras más extensa sea la enfermedad mPnos probabilidades hay de que se
efectúe una cmación. Por otra parte, en los
casos susceptibles de operación, los rayos
deben usarse antes y de)'pués de verifi&lt;lada
ésta. En ellos el éxito es mayor que con la
aplicación de eualqui!lr otro tratamiento.
Algunos de estos casos han perma~ecido libres de la enfermedad de referencia hasta
tres y cuatro años despué,; de haberse suspendido el tratamiento. No debe olv1dars?,
sin embargo, que mucho depende de la habil aplicación de los rayos.

•* •

El Dr. A. F . B. Richards (Lancet, Noviembre 30 de 1907), ha obtenido un buen
éxito en el tratamiento de la otitis media,
así aJ?uda como crónica, y en el de otras
formas de la otorrea, con una solución concentrada de ácido bórico en alcohol y glicerina conforme á la siguiente fórmula: ácido
bóri~o, cuatro gramos¡ alcohol, ocho ó doce
gramos¡ y glicerina, treinta gramos.
Esta solución, cuya gravedad específica
es de l 21O no es ni irritante ni t óxica, y
puede ~sar~e por largos períodos de ti~mpo
sin producir efecto nocivo alguno; eJerce
una acción prologada, debido á l.a gran ~ant.idad de ácido bórico que contiene, mientras que otro de sus componentes, la glicerina, hace que se filtre hasta en la más pequeña perforación.
B}l tratamiento no es doloroso ami cuando la solución se introduzca al oído medio
en grandes cantidades. En los casos crón~cos de otitis, el oído debe jeringuearse pr1m1&gt;ramente con una solución acuosa de ácido bórico. Concluída esta operación, se introduce la solución glicerinada paulatinamente. Ambas soluciones deben estar tibias al tiempo de ser usadas.

- ----

ACADEMJA N. DE MEDICINA.
Se8ió11 del clfn 'l6 ele Febl'ero de J90S,

Presidencia del Sr. Dr. D .Jo~é 'l'errés.

139

quístico ó bien de un fibroma con degeneración mixomatosa.
E l Dr. Suárez Gamboa sostuvo que lo que
operó fué un fibroma del ovario.
No habiendo otro asunto que tratar, se
levantó la sesión á la que concurrieron los
Sres. Dres. Bulman, Co~ío, Chacón, Ch~vez,
García, Gavón, Godoy, Gonz~lez F rueña,
H urtado, Manuell, Monjarás, Núñez, Prieto, Suárez Gamboa. Terrés, Ulrich, L oaeza,
Valdés, V ergara Lope.

A las siete y media de la noche se abrió
la sesión, se leyó el acta de la anterior, y
fué aprobada sin discusióu.
No habiendo trabajo de turno se concedió
la palabra al Sr. Dr. Suárez Gamboa para
una comuniración científica, y presentó A)
tumor extraído á la enferma cuva historia
!llesió11 del día 4. d e !Uarzo de 190S,
comunicó en la sesión anterior. Se trata de
una enferma de cuarenta y tres años de
Presidencia del Sr. Dr. D. José Terrés.
edad que se presentó al Hospital Béistegui
sumamente aniquilada¡ refiere que hace cin
A las siete y cuarto de la noche se abrió
co años que sintió las primera" molestias en la sesión, se leyó el acta de la anterior y fué
su vientre, ocurrió á varios médicos, hacién- aprobada oin discusión.
dose varios diagnósticos¡ unos le aconsejaEl Sr. Dr. B ulman leyó su tr11bt1jo de reban la operación y otros se la prohibían. El glamento titulado "F isioterapia."
tumor seguía creciendo y las molestias del
El Sr. Dr. Ramos manift&gt;stó que era muy
vientre aumentalian, por lo que se iiecidió á interesante el trab11jo del Sr. Bulman; en él
ir al Hospital Béistegui. Examinada que fué se 00upa principalmente d~ dos órd,.,nes de
por el Dr. Suárez Gamboa, le diagnosticó un ideas, "ea la primera. la influencia &lt;le\ alcohol
quiste malingo, la enferma estaba "Umamen- y dt:'l pulque principalm(lnte para producir
te demacrada, sudor viscoso. respiración las polineuritis juntamente con lesiones heanhelante, edemas de los miembros inferio- páticas; sea la segunda relativa á la influenres, et?., etc. , se sentía ligada en la parte cia de la electricidad para el tratamiento de
abdomrnal y demandaba con urgencia una estos y otros accidentes en los hepáticos aloperación. Después de tonificar á la enfer cohólicos.
ma con tónicos cardíacos é inyecciones de
En seguida el Sr. Dr. Ramos se extendió
suero, practicó la laparotomía con todas las bastante en hablar de las polineuritis así coprecauciones necesaria"; tan pronto como mo también de la atrofia muscular progrepenetró á la cavidad del vientre se escapó siva y de las hepatitis, y respecto á la elecun líquido sero-sanguíneo y alg~ purulento. tricidad como medio curativo dijo que muB abía adherencias viejas, una abundante cho se ha abusado en e,-tos últimos tiempos
vascularización, las venas que venían rlel tu- de este medio terapéutico aplirándolo en los
mor tenían un calibre de dos y dos y medio casos más disímbolo"; pero p11ra el caso escentímetros¡ todas las ligaduras que se hi- pecial de las atrofias musculares de nuescieron fueron con el alambre que está usan- tros alcohólicos, de estos seres extenuados
do el Sr. Dr. Suárez Gamboa. l 'na vez bien q.ue existen ?n ~u~stros hospitales, es podescubierto el tumor, se vió que se trataba :&lt;ible pensa1· a pr1or1 que puedan dar alooún
de un fibromiona del ovario. El tumor tenía resultado. P arece que en casos análogos°los
claramente algunos lugares quístioos· uno autores extranjeros esMn de acnerdo en cone~pecialmente voluminoso que fué el que lo ceder utili,lad á la acción elfotrica. tal píenhizo formular el diagnóstico de quiste. Hizo
en otros Dieulatoy. Felicitó al Sr. Dr. B11lla extirpación del tumor conservando lama- man por haber traído á la Ac11demia un
1riz y el anexo izquierdo; hizo todas sus li- asunto de etiología, de clínica y de fisioteragaduras y sutura-; con su alambre, canalizó pia que mucho interés tiene.
'
el prritoneo por el procedimiento de los
E l Sr. Dr. Cisero 11gregó unas cuantas pamiculix y terminó su intervención. L a en- labras con motivo del trabajo del Sr. Docferma hasta ahora va regular; no asegura tor B ul!11an y dijo ,que en i:u trabajo reglau_na terminación favorable, pero esto es po- mentario que leyo en esta Academia. se
sible.
ocupó d~ las conientt&gt;s de alta frecuencia y
El Dr. Hurtado felicitó al Sr. Suárez Gam- alta tensión, en las dermatitis· señaló la acboa por su operación, y dijo que respecto al ción cura~iva de ellas en los pr~ritos los cuau~? de~ alambre aún no puede dar su opi- le~ se meJoran en unas cuantas sesiones Eln
mon, smo que se la r eserva hasta que ma- la sarna se necesita uu trat;-imiento e~pe~ial
yor sea el número de ca~os que se presente. que destruya el parásito. Ultimamente ha
También agregó que á la vista del tumor le tenido ocasión de quedar convencido de la
parece más bien que se trata de un fi broma importante acción curativa de la electrici-

~ª

�140

LA ESCUELA DE MEDICINA.

dad en algún padecimiento nervioso. Las
neuralgías ceden casi constantemente á su
influencia. Ha curado perfectamente una
ciática que era rebelde á todo tratamiento.
También la electricidad tiene influencia en
el artritismo, en la arterio-esclerosis, todos
estos hechos demuestran el gran poder de este agente del cual aún podemos esperar
grandes resultados.
.
Con lo que terminó la ¡;:esión. Asistieron
los Sres. Dres. Bandera, Bulman, Calderón,
Cicero, Cosío, Godoy, González Fabela,Hurtado, Mannell, Mendizábal, Monjarás, Peón
del Valle, Loaeza, Ramos, Terrés, Vázquez
Gómez.

Reglas dictadas por la Secretaría
de Instrucción Pública y Bellas Artes,
Para estimar en 1908 el aproYechamiento
de los alumnos de !ns Escuelas
Normales, Preparatoria, de Jurisprudencia,
de Medicina, de Ingenieros
·
y de Comercio.

En el presente año de 1908 se estimará el
aprovechamiento de los alumnos en las Escuelas Normales, en la Preparatoria, er¡ la
de Jurisprudencia, en la. de Medicina, en la
de Ingenieros y en la Superior dA Comercio
que dependen de la Secretaría de Instrucción.
Pública y Bellas Artes, sirviéndose del sistema de reconocimientos conforme á las siguientes reglas:
·
1. Los reconocimientos se practicarán en
el curso de cada bimestre, serán cuando me
nos cuatro en el año escolar, y podrán comprender, siempre que lo crea conveniente el
Director de la Escuela respectiva, pruebas
distintas: escritas, orales ó prácticas.
II. Los reconocimientos se harán en fecha
que los profesores darán á conocerá los alumnos en la clase anterior al día en que deban
efectuarse. Por ningún motivo se les hará
saber con más anticipación que la indicada.
III. Ocho días después de terminadas las
clases se hará el último reconocimiento. El
plazo podrá ser mayor si así lo propone el
Director de la Escuela á la Secretaría de
Instrucción Pública y Bellas Artes, después
de .oír el parecer de los respectiv0s profesores.
IV. Los reconocimientos podrán hac,erse
á la hora destinada á las clases de la materia de que se trate, ó bien en la que señale
al efecto la Di1·ección de la Escuela, la cual
fijará también, de acuerdo con los respectivos profesores, el tiempo máximo que pueda durar cada prueba.
V. Los reconocimientos se harán por el
profesor de cada clase; pero el Director asistirá á algunos de ellos ó nombrar~, para presenciarlos, persona que lo represente.

En caso de que una clase tenga preparadores, auxilia.res ó ayudantes, todos ellos deberán estar presentPs á la hora en que se
efectúen los reconocimientos; pero su falta
de asistencia no impedirá que se lleven á
cabo.
VI. Los problemas que deban resolverse
por los alumnos en los reconocimientos, las
cuestiones que en los mismos estén obligados á responder, los ejercicios prácticos que
tengan que ejecutar y los temas que se les
pida desarrollen, se elegiri\n por el profesor
tomándolos de la parte &lt;lel programa de] curso que se haya estudiado desde el principio
del mismo hasta la fecha en que el reconocimiento se efectúe.
VII. Se procurará que el reconocimiento
final de cada asi~natura verse sobre puntos
que impliquen ideas sintéticas ó de conjunto de la mate1·ia de que se trata.
VIII. Los reconocimientos que consistan
en problemas que deban resolverse, en eues
tiones que haya que contestar, ó en temas
que sea preciso desarrollar, se efectuarán por
escrito y será uno solo el punto que ~e señale á todos·los alumnos; los que consisten
en ejercicios prácticos comprend~rán también, siempre que el Director lo crea necesario, explicar·iones orales de los mismos, así
como breves memorias escritas ó esquemas
y dibujos que los describan; los reconocimientos de trabajos qu~ hayan ido haciendo
en la cla"e respectiva los alumnos, consistirán solamente en la inspección de dichos
trabajos, por el profesor, para calificarlos.
IX. Para efectuar los reconocimientos por
medio de ejercicios prácticos, el Director
cuidari de que se proporcionen á los profesores todos los elementos materiales que necesiten.
X. Terminado cada reconocimiento el profesor anotará y firmará su clasificación al
pie de las pruebas escritas ó de las memorias,
dibujo8 y esquemas correspondientes; en su
caso fijará una cédula en que conste su clasificación autorizada con su firma, sobre el
trabajo hecho por cada examinando, hará
constar, también con su firma, en una lista,
la fecha, la indicación de la prueba ó pruebas respectivas y el resultado del reconocimiento para cada uno de los alumnos, y remitirá en el mismo día esa lista, las pruebas
v las cédulas relacionadas á la Secretaría de
Ía Escuela.
XI. Las calificaciones que puedan otorgarse serán exclusivamente las siguientes:

o, 1, 2, 3 y 4.

XII. Tendrán derecho á que se estime su
aprovechamiento por medio de reconocimientos todos los alumnos que estén presentes
cuando dichos reconocimientos se efectúen.
Los que sin justificación falten al llamado

LA ESCUELA DE MEDICINA.

141

del profesor en días de reconocimiento serán alumnos quedaron aprobados por medio de
los reconocimientos y con qué calificación,
calificados con O.
XIII. Los resultados de cada reconoci- y se dará á cada uno una boleta en que consmiento se darán á conocer &lt;lesde luego á los te el resultado de su¡;: reconocimientos, el
alumnos, publicando en la tabla de avisos las cual se anotará también por el Secretario en
calificaciones y el número de faltas que ca- el respectivo expedientfi y se comunicará á
da alumno hubiere tenido desde el principio los padres y encargados.
XVIII. El acta genaral á qne se refiere la
del año ó desdo la fecha en que se.efectuó
el anterior reconocimiento.
regla anterior se leerá en uno ó en vario~. acXIV. En caso de que un alumno no esté toi&lt; solemne¡;:, según lo considere convenienconforme con la calificación que su profesor te el Director de la. Escuela, ante los profele SPñale en cualquiera de los reconocimiPn- sores y alumnos de la misma. Una copia de
tos, lo manifestará al Director cuando más dicha acta se fijará en la tabla de avisos.
tarde trPs días deRpués de fijado el aviso co- XIX. La calificación.final que de los alumrrespondiente. La Dirección dispondrá en- nos se haga. conforme á las reglas anteriores,
tonces que se haga nuevo reconocimiento al sólo será revisable por la Secretaría de Insalumno de que se trate, por el Director ú trucción Pública y Bellas Artes, y no podrá
otra persona en su nombre, el profesor que 1•efornarse sino por causa de error en el cómhubiere calificado y otro examinador; la dfl- puto de las faltas ó en el promedio dfl las cacisión que por mayoría de votos recaiga en lificaciones. Esa revisión no procederá si no
este segundo reconocimiento será difinitiva. se pide dentro de los tres días siguientes á
El Director podrá tamhién acordar que, la publicación á que se refiere la regla anteen su presencia ó en la de la persona que rior, y se hará oyAndo el informe del Direcnombre, y en tiempo háhil, se repitan los tor de la Escuela.
reconocimientos de uno ó más alumnos.
XX. Si un alumno no hubiere alcanza&lt;lo
XV. Hecha la calificación del último re- su aprobación por el sistema de reconociconocimiento del año, el Secretario de la rrientos no podrá sustentar examen, sino que
Escuela, bajo la inspección del DirPctor y, deberá repetir el curso.
en caso de duda, acompañado por el profeXXI. Para los alumnos qne hayan sido
sor ó los profesor"s correspondientes, exa- aprobados por el sistema de reconocimienminará los resultados de los reconocimientos tos Re organizarán concursos en los que dide cada uno de los alumnos, hará el cómpu- chos alumnos podrán tomar participarión, y
to de sus faltas de asistencia y fijará el pro- las reglas á que deban sujetarse, así como
medio de sus calificaciones, dividiendo la su- los premios que puedan obtener.se en los misma de las cifras de ést11s entre el número mos, Re fijarán por la Secretaría de lnRtrnctotal de reconocimientos efectuados.
ción Pública y BellaR Artei::.
XVI. No quedará aprobado ningún alumXXII. Podrán comprobar sus conocimienno si ha faltado á más del 1O%de Ias clases tos por medio de exámenes los alumnos que
que hayan debido darse en el curso rel"pflr- hayan faltado, por causas justificada 8, á más
tivo durante el año. y si, además, no obtie- del 10 %de las clase:&lt; que hayan debido de
ne cuando menos como promedio la califi- darse en el curso respectivo; pero sólo seconca,,ión de 2; tampoco quedará aprobado si siderari\n como causa~ justificadas: I. las enen los trés últimos reconocimientos hubiere fermedades que Sfl comprueben con certifiobtenido menos de esa cifra ó si en el final cados del médico que al efecto designe la Seobtuviere O. El alnmno que no pudiese oh. cretaría de Instrucción Públi0a y B9llas Artener otro resultado de sus reconocimientos, tés; y 11, el desempeño de empleos, trabajos ·
en tres cursos consecutivos, perderá ipsofac- ú ocupaciones indispensables para la sub-isto el derecho de ser inscrito en la E-,cuela tencia. comi,robando estas circunstancia~ á
respectiva.
sati,facción del Director.
XVII. Las deciRiones á que se refieren
XXIII. En las a~ignaturas en que conforlas recias anteriores Sfl harán constar en ac· me á la ley de la Escuela N. Preparatoria, no
tas, una para cada asignatura, firmtidas por debe haber r~conocimiento,. y en el curso
el Director y el Secr ..tario d'l la Escuela, y práctico de casos selectos de la Escuela N.
en ellas se hará constar el nÚmPro de fal. de Jurisprudencia se declarará que los alumtas de cad;i alumno, las calificaciones obte· nos han terminados dichos ,·ursos siempre
nidas en los reconocimiento", el número de que no hayan faltado á más del 10 % de las
éstos y el promedio de calificacione,:. A esas clases que hayan debido darse durante el año,
actas se agregarán las listas mensuales dP y que hayan hecho á ~atisfación de su profaltas y las calificaciones de la asignatura fesor los trabajos que éste les hubiere señaoorrespondien te.
·
lado.
Además, en libro especial se levantará
XXlV. Las personas que, no siendo alum
uua acta general en que se haga constar qué nos de una escuela! deseen comprobar sus

�142

conocimi1mtos en alguna asignatura, podrán
hacerlo mediante un examen especial en los
términos que al efecto prescriba la Secretaría de Instruc&lt;'iÓn Pública y Bellas Artes.

.CRONJCA.
EL SR. D. EDUARDO JOUBLANC.
Después de luchar rudamente con
la su~rte, de vencer un sin fin de dificultades y de apurar hasta el fondo
el caliz de la amargura, llegó á la meta, triunfante, victorioso. Y a es médico cirujano conforme á la ley, au.n
cuando lo era hace varios años por
sus aptitudes, por su extensa práctica ysu buen fondo de conocimientos.
El Sr· J oublanc.ha practicado mucho, ya como practicante en los hospitales, en las casas de salud ó al servicio de los ferrocarriles, ya acompañando á algunos de sus maestros
en la brega profesional, en asuntos
á veces asáz difíciles y complicados;
ya sabe lo que es vencer y el ser vencido en la lucha con la enfermedad
y con la muerte; ya las flores &lt;le las
ilusiones las lleva un poco b1architas y deshojadas, y sus espinas, cada
día más descu hiertas, han herido sus
carnes; pero tiene aún fe, le sobran
energías, tiene juicio sereno, buena
inteligencia, corazón excelente, tra
to afable y simpático y el éxito debe de ser suyo. ¡Así se lo deseamos!
Que la gratitud de sus enfermos,
si es que algo queda de esa moneda
en el mundo, le aligere los sufrimien
tos que tiene siempre el médico militante; q11e la fama le recompense
sus estudios y vigilias y que como
premio'. á su trabajo honrado gane
holgadam8nte el pan para sus hijos.

A. de G.
¡,La locura será cural.Jiei
Elpr. Owensky, médico principal del a~ilo de alienados dll Baltimore, ~ ha hecho recientemente un descubrimiento que, de dar
resultados positivos, será sensacional. Pensando que la locura era producida en ciertos

casos por una secrec10n exagerada de la
glándula tiroides, resolvió tentar la operación de la ablación de una parte rle esta
gHndula. En varios casos la operación tuvo
nn éxito feliz. Un bvmbre llegado á cierta
'faz de la locura hereditaria fué operado y
recobró sus facultades en las 24 horas siguientes á la intervención.
·
Se han practicadn cnatro observaciones;
tres, con perfecto resultado; el cuarto constitnía nn caso extramadamente grave: el enfe1•mo no hablaba desde hacía años y estaba
obligado á alimentarse con sonda. Este enfermo no curó completamente todavía, pero
su situación mejora cada vez más.
Los trabajos del fostituto Patológico en 1908.
; La Secretaría de Instrucción Pública )'
:B ellas Artes ba aprobado los signientrs traibajos que se desarrollarán en el Instituto
Patológico Nacio'!)al durante el año de 1908.
Como programa · general en que tomen
,parte todos los departamentos, se Pstudiará:
Primero: El tifo exantemático. Segundo: La
pulmonía. 'fercero: Las enfermedades del
¡l'iñón. Cuarto: Las enfermedades que con
más frecuencia se presentan en los servicios
médico'- del Hospital General.
Como programas particulares, el departamento de anatomía patológica y el de clínica, continuarán estudiando las enfermedades del hígado; el departamento de anatomía patológica bará el estudio de los casos
que revistieren interés, ya con motivo de las
autopsias, ya del examen de los enfermos;
en el departamen to de patología experimental, se continuarán las experiencias relativas
al estudio de la" cápsulas suprarrenales.
Además de los trabfljos anteriores, en to
dos los departamentos se harán los estudios
necesarios para resolverlas consultas hechas
por el Hospital Gem,ral ó por alguna otra
institución médica.
Bibliografía.
Formulario de los medicamentos nuev_os para 1908, por H. Bocquillon Limousin, Doctor
en farmacia de la Universidad de París. Iutrodu&lt;':iión por el Dr. Huchard, miemb1·0
de la Academia de Medicina. 1 vol. 18vo.
de 332 páginas con pasta de cartón, 3 fr.
Librería d ... J. B. Bailliere é Hijo, 19 ruede
Hantefeuill", París.
Este formulario, el más conciso y claro,
viene felizmente á llenar un hueco; reune y
estudia con todas lits in&lt;lic:iciones prácticas
propias fl. cada medicamento, las adquisiciones más modernas de la terapéutica.
El ;;ño de 1907 ha sido muy pródigo en la
creAción de medicamento'- nuevos; el formulario de Bocquillon- Limonsi11 da cuenta de
las novedades á medida que se producen .

143

LA EsouELA DE MEDICINA.

LA ESCUELA DE MEDICINA.

º\•

¡.

'

.

estas dos glándulas al mismo modo como lo
hace el Dr. Carnot en el nuevo volumen del
Nuevo Tratado de Medicina.
Las alteraciones anatómicas de las glándulas salivares son por lo general d~ orden
infeccioso ó de orden tóxico. Han sido estudiadas principalmente en las parótidas· son
pues las parotiditis las que se toman domo
tipo principal en su descripción. Las alteraciones m~s raras df• las glándulas submaxilar y sublingual, presentan los mi)&lt;mo, tipos
anatómicos y clínicos.
Las parotiditis infecciosas son debidas
unas, á una localización de los agentes in'.
fecciosos que circulan en el organismo y
llegan á la glándula por la vía sanguínea ó
linfática; otras, á una infección ascendente
que asci.ende por la vía canicular, partiendo
del medio bucal; .este segundo medio de in fección, es el más frecuente y el más importante de consider ar.
Nuestros conocimientos sobre las funcione~ y la estructura del páncreas han hecho
tales pr?gre_sos en. estos. últimos años, que es
necesario reasumir ráp1,damente los principales resultados adqumdos en la actualidad
con relación á la anatomía y fisiología de esta glándula, pues de estos conocimientos se
desprende gran número de consideraciones
patológicai:..
Después de estudiar la patología general
dP.l páncreas, las causas, las lesiones y los
síntomas comunes á los diferentes tipos morbosos que unen unos á otros el Dr. Carnot
comienza el estudio especial de estos diferentes tipos y estudia sucesivamente: 1~Las
panc1:e.atitis agudas., comprendiendo las pancreat1t1s hemorrág1cas, las pancreatitis supuradas, las p~ncre~t~tis gangrenosas. 2º
Las pancr.eatit1s. cromcas, c-omprendiendo
la e,s~leros1s, la hpomatosis, la litiasis pan•*
Enfermedades de las glfodulas salivares creatlca, etc. 3° Las lesiones específicas de
y del pámreas, por Paúl Camot, profesor la glándula (tuberculosis, sífilis quistes neo'
'
'
1
cancer,
etc.)
adjunto de la Facultad de Medicina dl3 Pa- pasmas,
rís. 1 vol. en 8vo. de 342 páginas. con 60 fiAforismos del J)r, Pero Grullo.
guras, broché, 7 fr. con pasta de cartón,
En algunos pei-iódicos médicos se ha dado
8.50 fr. Librería de J. B füálliere é Hijo, en la ,moda ~e publicar aforismos pretendien10 rue Hautefeuille, París.
do as1 los med1~os. parecerse fl Hipócrates.
Bajo el pu:o.to de ,·i~ta anáto-mofisiológiEntre otros aforismos un Dr. Velázquez de
co; las glándulas salivare:, y el páncreas son Castro S., publica el siguiente:
glándulas anexas del tubo digestivo que tie·~ria ~ieta láctea casi siem pre ocasiona exnen forma, estructura histológica y funcio- tremffi:1ento, el que, en todo caso, debe de
nes cercanas; bajo el punto de vista patoló- remed1arse con los enemas y, si esto no basgico, tienen igualme11te numerosos puntos ta, con el uso regular de los laxantes."
de contacto, pues tienen el mismo modo pa~ osokos no queremos quedarnos atrás en
togénico de infección ascendente, el mismo esta ví~ a(orística ~llá van algunos de nuesmodo de reaccionar á diferente,, agentes tros aforismos or1gmales (queda prohibida
morbosos, al bacilo de Koch, á los orejones, la reproducción).
al mercurio, etc., el mismo modo de des-"El que no come se muere de hambre''
arrollo de los quistes glandu lr,res, etc. Por
- ::E l air~ es ind.ispensable para la vida:"
lo tanto, existe algún interés en hacer el es- Los ~entes su·ven para masticar."
tudio anátomo--fisiológico y patológico de
-"El que está ciego no ve."

La edición de 1908 contiene gran número
de artículos con relación á los medicamentos introducidos recientemente en laterapéutica y que no están descritos aun en ningún formulario, aun en los más recientes.
Citemos entre otros: Albargina. arheol,
aspirina, aspiroteno, atoxil, hismutum. tanicum, bienal, bornival, borovertina, bromiasa, cloretona, &lt;·itrocolo, coloides, cistopurina, diuretina, euvodina, euquinina. euscopol, forgenina, forgerol, heroína, hidro),
iodofano. iodilina, iotbion, isarol, lactofenina, ]entina, mercurio (bibromuro de), mér·
curio (sulfuro de), ortoformo, novaspirina,
paraxina, feuilepropionico (ácido), protargol, quinina (fitinato de), quinafonina, qui
nina (ácetisalicilato básico de), alipirina, salofeno, lamisol, tallianina, lanógeno, teolactina, teoforina, vanádico (ácido), vasógeno al
mercurio, veronal, viofoemo.
Además de estas novedades, se encontrarán en dicho libro diversos art.ículos sobre
los medicamentos importantes de estos últimos años.
A propósito de estos ·medicamentos (ya
pasa el número de f;OO), el autor expone todo lo que se debe saber: la sinonimia. la descripción, la composición, la acción fisiológica, las propiedades terapéuticas, el modo de
empleo. las dosis.
El Dr. Huchard &lt;li'!e en su prefacio: M.
Henri Bocquillon tiene derecho á todas
nuestras felicitac·iones y agradecimientos.
A este librito que reasume en menos de 300
páginas la materia médica de t stos últimos
años se puede predecir nn grande y lrgítimo éxito; no es tan sólo útil, i-ino indispensable á la vez á los prácticos, investigadores y á los estudiantes

•

r

�144

••

LA EsouELA DE MEDIOINA

Medidas de Higiene.
Con el fin de reducir un poco la mortalidad tan espant0sa que hay actualmente en
la Ciudad de México, el Consejo de Gobierno ha dispuesto que el barrido y riego de
la ciudad se haga con más eficacia y qutt se
reparta agua potable en los barrios. Todo
esto nos parece muy buPno; pero á nuestro juicio es muy poco. México figura á la
cabeza de la mortalidad dEI todas las naciones del globo y debe de hacerse un estudio detenido y minucioso de las causas
de esa mortalidad para procurar ir combatiéndola de una man ...ra razonada y científi.
ca. La higiene puede mucho y la única manera de demostrar que las medidas de higiene son eficaces, es con la Pstadística de mor
talidad; si esta no disminuye ó aumenta las
merlidas son malas, insuticientes ó no se llevan á la práctica. Y si ni con todas las me
didas de higiene bien aplicadas la mortalidad
no disminuye, tendríamos que confesa·,· que
nuestra tiudad es inhabitable. Y habría que
reírse de nuestro progreso, porque nada se
progresa en un cementnio. ( Nuestra mortalidad actualmente es de 58 por mil y en
los países sanos llega· hasta el 10.)
No pretendemos en este parrafito (se1·ía
asunto para un libro) el indicar las medidas
de higiene conducentes para el caso; pero
en lo que se refiere á los polvos y basuras
nos vamos á pérmitir decir algo. Los polvos
son de nuestros mayores enemigos, esto está fuera de discusión y hay que procurar el
acabar con ellos ó el disminuirlos. Para con
seguir esto se necesita: 1~ Pavimentar las
calles, de preferencia con asfalto; pero si esto no es posible, con piedra bien aprensada
y con un poco de alquitrán ó con macadán
bien hecho (esto es urgente para las barrios
y plazuelas que tienen pisos de tierra y para las calzadas y caminos que rodean a la
ciudad y que no están bien pavimentadas).
2~ Hay que regar, bien regadas, las calles,
calzadas y caminos. En este sentido el canal
de la Viga y el de derivación pudieran sernos muy útiles, pues de allí podrían tomar
el agua grandes carros repartidores, los que
en número suficiente hicieran el regado día
y noche. 3° Hay que plantar en las calzadas
y calles la mayor cantidad posible de ár·boles, y después regar y vigilará estos árbo!es.
4'? El l11go' de Texcoco, que tiene 12 leguas
cuadradas se seca en su mayor parte todos
los años y el más ligero viento acarrea á la
ciudad los polvos de su fondo que es un
verdadero fango . Otros \agos del Valle es·
tán en condiciones semejantes como el de
San Cristóbal. Esto no puede corregirse de
uu día á otro; pero sí se puede conseguir haciendo el proyecto del Desagüe y canaliza
ción del Valle de México según el proyeicto

del Ing. D. Francisco de Garay que suprime los lagos y drena los terrenos con numerosos canales pt1ra navegación y riego.
El teneno que era de los lagos y muchos
del Valle, polvosos y salitrosos, quedarían
muy buenos para la ve~etación. 'l'odo esto
sería fuente de riqueza y de salubridad y de
belleza para el Valle.
Con relación á las basuras, recomendaríamoi::: 1~ Que nunca se barra en seco (hay en
Alemania máquinas que á la vez riegan. barren y recogen la basura). 2º Que siempre
se recoja la basura en recipientes cerrados.
3'.' Que se quemen las basuras. 4~ Que en
todo lo que sea posible se usen para barrer
los aparatos aiepiradores. El gobierno debía
de favorecer, en todos sentidos, la venta de
estos aparatos ( suprimiendo por ejemplo
sobre ellos toda clase de contribuciones y
derechos y usándolos en todos los establecimientos públicos).
Varias noticias.
-El Sr. D. Everardo Landa ha quedado
como jefe de Clínica Quirúrgica interino en
el Hospital J uárez, y el Sr. Dr. Vallarino
ha sido nombrado también interinamente,
jefe de Clínica de Pediatria,. en el Hospital
General.
·
-Por licencia concedida al Sr. Dr. Dn.
Manuel Gutiérrez ha sido nombrado profesor de Obstetricia teórica para los alumnos
el Sr. Dr. JJ. Fernando Zárraga.
-El Sr. Dr. O. Manuel Uribe y Troncoso
ha sido nombrado médico higienista Inspector de las Escuelas en el Dis1Jrito Federal.
El monumento al Dr. M. Carmoua y Valle.
Dr. Bernardino Tamariz Mellado. .
5 00
HESUMEN

Profesores de la Escuela N. de Medicina
..... . . .
425
Alumnos de la Escuela N. de Medícina.......
. . . . . . . . . . . 68
Del Estado de Morelos. . ... . ....
4l
Del Estado de Coahuila. . . . . . . 365
Del Estado de Tabasco. . . . . . . . . 170
Del Estado de Chihuahua.. . . . . . . 'l-15
Del Estado de Guerrero . . . . . . . . 16
Del Estado de Querétaro. . . . . . . . 47
Del Estado de Nu{lvo León...... 349
Del Estado de Oaxaca . . . . . . . . . .
37
Del E!Stado de Durango . . . . . . . . .
40
Del Estado de Sinaloa. . . . . . .
.
50
De Tampico . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
20
Del Estado de San Luis Potosí. .
70
Del Estado de V eracruz. .· . . . . .
66
Lista general.
............ 1,9 l8
Del Estado de Michoacán. . . . . . . .
26
Del Estado de Zacatecas . . . . . . . 171
Del Estado de México. . . . . . . . . . .
79

00
25

00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
00
10
50
00
00

Suma .
$ 4,453 85
Continúa abierta la subscripción. - - - -

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                <text>La Escuela de Medicina : Periódico dedicado a las ciencias médicas</text>
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                <text>Publicación ilustrada sobre ciencia médica de finales de siglo XIX dirigido por el doctor Adrián de Garay. Incluye la información y avances médicos más relevantes de México y el mundo, planes de estudios, datos de profesores y exámenes profesionales. Da luz sobre la ciencia en México.</text>
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              <text>La Escuela de Medicina, Periódico dedicado a las ciencias médicas,  1908. Tomo 23. No. 6. Marzo</text>
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              <text>Publicación ilustrada sobre ciencia médica de finales de siglo XIX dirigido por el doctor Adrián de Garay. Incuye la información y avances médicos más relevantes de México y el mundo, planes de estudios, datos de profesores y exámanes profeionales. Da luz sobre la ciencia en México.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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