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                  <text>TOMO XXIII.

MÉXICO, ABRIL

30

DE

1908.

NÚM.

8.

LA ESCUELA DE MEDICINA.
PERIÓDICO DEDICADO A LAS CIENCIAS MÉDICAS
FUNDADO EN 1879CONDICIONES.

CONDICIONES.
RED.ACTORES:

Este periódico se publica los días 15 y
Se publican intercaladas en el t~xto,
óltitno do cada mes eu cuadernos do 24
DIRECTOR,
las ilustraciones que sean necesarias.
páginas, con forro de color y eu buen pa·
..
Se reciben subscripciones en la Redac
pel, siendoelpreoiodesubscripciónanue.l
Dr. Adrian de Garay,
oión, calle de León mun. 4.
el de seis pesos en México y .siete cinLos pedidos de la Capital J de los Escuentaon 1os Estados que se pagarán pre- Dres Angel Gav1·-00 Porfin·o Parra F Za'rraga tados deben dirigirse a1 AdminiBtrador
oisarucnteporcuatrime11tresadelantados
·
'
' '
, generalSeñorEduardoJoublanc.A.parta
. No so admite~ subscriptores por menor
S. Quevedo y Znbieta1
do 778, ó á la misma Redacción.
tiempo de nn ano, que es lo que corres.
pondeá 11_:l tomo. Para o! extranjero $3.00
Rafael Garaza y Dmd Cerna.
Ntím oros sueltos, cuarentn ceutavos.
orooorano.

Administrador general Sr. Eduardo Joublanc, calle de León nflm. 4, 6 Apartado 778.

ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA.

Primer curso de Clínica Médica.
(HOSPITAL JUÁREZ.)
Lección dada por el Dr. Alfonso Pruueda el 4 de Marzo de 1908, al inaugurarse el l}urso de este año.

· Ustedes saben bien cuál es el origen de
las clases de clínica establecidas en el Hospital Jnárez. Todavía hace un año no existían
estas clínicas; pero el entonces direct.&gt;r de
este establecimiento, preocupado seriamente
de los graves trastornos que sufría el servicio del Hospital, á causa de que sus practicantes tenían que abandonar muchas veces
su~ obligaciones á fin de asistir á sus clases
del Hospital Ge110ral, se empeñó seriamente
ante las Secretarías de Gobernación y de
Instrucción Pública con el fin de obtener la
implantación de los cinco cursos de clínica,
tres de interna y dos de externa, que están
funcionando en este hospital desde junio de

1907.
Esta implantación constituye indudablemente un paso de mucha importancia en
la difícil tarea de coordinar debidamente dos
intereses que, si bien coinciden desde un
punto de vista, el de los enfermos, en lo general son,·por lo menos en México, casi antagónicos: la asistencia de los enfermos como
función social y el cuidado de los mismos como medio docente. Entre nosotros,
y enúendo que en diferentes países también, ha sido bien difícil poder conciliar venDR. AURlAN DE GARAY.
Profesor de Anatomía Quirúrgica en la Escuela N. de Medicina y de Higiene eo la Escneln No1·mal de Profesoras, Médico del Hospital "Juárez," etc.
·
ESPB(JIALISTA

EN CIBIJGJA Jl

VIAi!! IJBJNAHIAl!I,

Mesa y nparatos especiales para embalsamamientos.-Rspecialidad para embalsamamientos por un procedimiento particular y excelente. - A cualquiera hora se tiene listo todo lo necesario para practicar un embalsamamiento.-Cura las estrecheces de la uretra, recto, esófago y útero por medio de la electrolisis, sin p11ligro, ni cloroformo, rápidamente y sin &lt;Jolor.-Tiene su üasa de Salud en la Calle de León núm. 4
22

�170

LA

EsouELA

DE MEDIOINA.

tajosamente estos dos intereses igualmente ~mporta~te~; el servicio p_untuaJ y _eficaz
de los practicantes de hospitales no ha podido coexistu con una asistencia igualmente puntual y eficaz á los cursos de la Escuela de Medicina,' y esto no solamente
tratándose de cursos teóricos, sino también de los prácticos. Las principales razones
para este estado anormal de cosas han sido económicas y tamb_ién motivadas por defectos de reglamentación, que afortunadamente van desapareciendo. Una gran parte
de nuestros estudiantes de medicina necesitan de recursos que les ayuden para llevar
á término más ó menos penosamente sus estudios y por eso acuden, antes que nad_a1á
los servicios de hospital que, aunque mal retribuídos, son siempre ~e algún aux1ho:
ante esta consideración apremiante los escolares sacrifican sus estud10s de la Escuela
por el cumplimiento de los compromisos que adquieren con la Benefice~cia Públ~ca. Por otra parte, no hace mucho tiempo las horas de las clases eran mc~mpatibles de hecho con las del servicio de hospital, lo que traía por consecuencia que,
· aun en los hospitales en que se daban cursos de clínica, sus practicantes faltaban
muy á menudo á éstos.
La urgente necesidad del. practicante de hospital, P?r lo menos en !1~estr.o medio en que no están todavía bien desarrolladas las funciones de los med1cos internos y las enfermeras competentes, ha hecho que no sea posible prescindir de ellos,
y, como para ser practicante es indispensable ser estudiante de medicin~, .no ha
habido otro recurso que echar mano de éstos para el desempeño de ese serV1c10. q_ue,
aunque auxiliar, es en extremo valioso para los médicos encargados de los servicios,
para los enfermos asistidos y aun para los mismos que lo llevan á ca.bo: los est~diantes. Es cierto que ha habido álguien que crea que no es necesano ser practicante de hospital para llegará ser buen médico,· afirmando que es suficiente con que
se asista con regularidad á los cursos de clínica. No es esta, sin embargo mi-opi-iión.
Seguramente que ser mal practicante, como desgraciadamente sucede con frecuencia, de nada servirá para ser en el porvenir un médico recomendable: los estudiantes
que dedican todas sus energías á la ordenata y al recetario, haciendo labor de meros escribientes; que no conocen siquiera los enfermos que se asisten en su servicio
( como he tenido ocasión de comprobar en más. de una vez, desgraciadamente),
que sigueL l:.t visita del médico, en calid'ad de amanuenses y no &lt;le observadores,
que descuidan, por consecuencia, el estudio, de ninguna manera que llegarán á sacar todo el provecho que brinda una .sala de hospital, con todas sus riquezas en casos clínicos; pero el practicante concienzudo, el que, además de ir en pos de la re
numeración pecuniaria, persigue, como objeto no menos principal, el acrecentamiento de su saber, tiene indudablAmente mayores probabilidades de obtener éste
que los que se contentan con seguir, no siempre con la necesaria atención y el indispensable empeño, las lecciones de sus profesores de clínica, que por repetidas qu¡,
sean, es imposible que comprendan todos los casos que constituyen el acervo de un
servicio hospitalario.
. Tampoco están en lo justo, por supuesto, quienes afirman que con ser practicante de hospital se obtiene la necesaria educación clínica y que por lo mismo sobran los cursos relativos de la Escuela de Medicina. Tan indispensable, en mi concepto, es pasar algún tiempo de su vida de estudiánte de medicina en un servicio
hospitalario como seguir con asiduidad los cursos de clínica: el que quisiera limitarse exclusivamente, como piensan ·algunos, á lo primero, descuidando por completo lo segundo, correría el riesgo de llegar á ser un mero empírico, desprovisto ó
muy poco provisto de conocimientos sólidos en el arte de curar; la enseñanza que
puede recogerse en los servicios de hospital no tiene la coordinación ni la profun~
didad que caracterizan á la que imparten los profesores de clínica en razón misma
de la importante función que tienen encomendada.
Una medida que, como la creadora del curso que hoy inauguramos, tiende á
brindar al estudiante mayores probabilidades de llevar á buen efecto su educación
clínica, tiene pues que ser recibida con aplauso: y me ha parecido, por eso, conveniente, llamar la atención de ustedes, ~,l principiar estas lecciones, acerca de la sig-

níficación y de la importan · d 1 t b] . .
hay, además, otro motivo ~:e ·:one:id., e~i~i:nto de clínicas en este hospital. Pero
me un momento insistir me refiero
lD eres~nte y sobre el cual voy á permitira as veS1~taJas que resultan de la existencia
de varios profe¡aores par¡ un mi's
.
mo curso. iempré que
1 ·d
una competencia noble y desintere, d
.
en a vi a encontremos
sobresalir, P:octiramos elevar nues~~o ªni~s¡8?nti¡os fuertemente estimulados para
vantar también lo más alto ue d
e mte ec,tual Y moral y tratamos de leseguramente que las nuestra; empo a_mos .el palbellon que otras manos, más peritas
El
,
punan 1gua mente
curso que me Jabe hoy la satisf ·' d · ·
·
portancia de primer orden lo h·
.' acc10_n e m,augurar tiene para mí una imrealidad, el primero de los ~ursotc~/n~~. m1 ~orazon,. altamente simpático: es en
l~ ~ecretaría de Instrucción Públi~a ' )3e1f 1.A.merec1da ho~ra. qu~ me dispensó
s1 ~ie,n es cierto que en junio del año yde 1907 m:tes, teng~ a mi cuidado; porque,
re~1bi un grupo de alumnos ue hab'
. . . encargue de .la .clase, entonces
? ª:1~ la dirección de otra per!na· en 1~:rorm;1p1hdo su aprend1za.1e ~e la ?línica .
1~1ci~r á ustedes en un estudio t~n ca it l q te a. ora. me cabe la satisfacción de
mea mterna; de manera que cua d ~
y. an interesante como es el de la clíustedes e~te recinto salgan de él: o al ermmar ~l. año escolar, al abandonar á
m~cha, sentiré el 01'.gullo de saber º~eª ~~na prov~si?n ~e conocimientos, poca ó
os con?c~m1.entos ha~ sido adquiridos á
mi .lado ~ por nuestro común estud{o
satisfacción y el orgullo de que he haQad:e:t;os~f entico y mutu? empeño. Con la
luego les protesto sinceramente
. . . , udo muy cordialmente ! desde
0
oim!tr mn~undesfuerzo para neutralizar las deficiencias de mi espíritu que
ncuen ra amma O de la máyor buena voluntad y
de no menor entusiasm¿.

~r

:s

t

e!

s: :

•

* *

d

H~~ta ahora, verdaderamente es cnand
+d
.
.
la med1C1na propiamente dicha de' e
t
va~ us.,e . e~ á abordar el estudio de
e orife¡·d~vrnlo que ti~n~ por misión,
la más grandiosa de todas las ~isio~:s
volver. la perdida salud, el retardar, lo ~ás ui:t1e i¡rr os sufrimientos, el de~gada de la muerte. Los
dos pnmeros años de estudios mérlic h P ~ e,
prepara~o á ustedes convenientemente
para los que vamos ahora á ~m ,
mis~o conocido en todos sus ad~i:bl:~ d ~nll estuchado ya la anatomía, y por lo
c~msmo que constituye la economía huma::.
la estruct~ra del maravilloso mepio, el conocimiento de esa estructura h ' n prlfidndizado, con el microscosiados, la delicada y armoniosa arqu1' •eyt an colntlempha o, .segu.ramente que exta.
• .
º c ura ce u al" an v1 t
l
gamsmo, vivir y poner en 'ue o sus
? •
s o 1gua mente ese orvilloso espectáculo del funlion~mient~orte~t?sas hct1vi.dades; han asistido al marares c~rporales, algunos de los resultado~rt
an. visto, .en los líquidos y humoestud10s han formado en su espíritu la n . , , l uncdmlmiento; y con todos estos
Pero también han comenzado á conoc rion cara ~ o que es el hombre sano.
elr als perturbaciones estáticas ó dinámicas
que sufre el or~anismo humano y
. ·~
que o a eJan más ó
d l
d
con sus estud1os que han emprendid
d l '
.menos, e ~sta o normal·
de la patología especial han princi'p1?adya áed as generalidades de patología v aú~
·
]
· . '
o
arse cuenta exa t· d
ciones, e e sus prmcipales caracter·es de 1
d' .
c a e esas perturba• f:1
•
•
·
as con rniones en q
d
ll
rn uenma¡:; que tienen entre sí et
t S'
b
ue se esarro an, de las
no~ido hasta hoy te6ricameni; locha: c .. trn/m .~rgo, todo ?Sto último lo han cofer1r de labios de sus profesor:s: ahora ::noá v:~1~ito en los l! bros, lo D.an oído reá reconocer estas perturbaciones estas alt
.
udtldes mismos, van á aprender
medadeR; van á identificar en lo; enfe~
eí8c1~tes . e . estado normal, las enferasí, poco á poco, van á ir armándose d jºs .ªs . escripciones teóricas aprendidas y
supremo ~le sus estudios: curar. · e os meJores elementos para realizar el fin

ª:i6~
X8. H

iª

h!

n:~;;f

~~ c~erto q?e en el año anterior, a.l hacer los c
d
, .
y qmrurgica, prmcipiar"n ustedes a á t t
urs?s e propedeutica, médic:i.
m1 aspecto enteramente especial q~e ra a~ á lbo~,racientes; pero este trato tuvo
'
vamos am rnn á aprovechar en el curso ac-

ANTIGUA BOTICA DE LEON.

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171

LA ESCUELA DE MEDICINA.

Profe:-::n 4 -Méx·

A

·

'fenemos un gran surtido de a 8 ;.
ic?. - partado 313.
lo neees11.1io par11. el cuidado ele loA et fe~·~¿/n11er!l11 e mstmmentos: todo lo que necesita el médico; todo

�172

LA ESCUELA· DE MEDICINA.

tual, aunque solamente como un me'lio de llegar al fin principal de él: conocer el
estado patológico de los enfermos, para formular el pronóstico &lt;lel caso é instituír
el tratamiento más adecuado del mismo. En las clínicas propedéuticas el objeto
principal consistió en educar los sentidos de ustedes para hacer, en las mejores condiciones posibles, el examen de Los enfermos; en hacerles·conocer los recursos con
que contamos para hacer este examen; en ponerlos en contacto con los fenómenos
causados por las enfermedades y que por lo mismo, se utilizan para llegar ~ reconocer éstas. Así, por ejemplo, ustedes aprendieron á interrogar á los pacientes;
á explorar, por sus sentidos, solos ó auxiliados por instrumentos, los distintos aparatos de la economía; á-individuar y á denominar los distintos síntorr...as, físicos especialmente, pero también subjetivos; adquirieron la noción de los soplos cardíacos,
de los estertores, de los frota~ientos, etc., llegaron al conocimiento de las condiciones en que estos ruidos nacen; pero ahí se detuvieron ó si pasaron más adelante,
abandonaron el terreno de la propedéutica para pasar al de una rama de la medicina que sirve de lazo de unión entre aquella y la clínica propiamente dicha:
la semiótica. En propedéutica estudiaron ustedes los fonómenos aislados; por la
exploración hicieron una verdadera disección, en vivo, del enfermo; pusieron en
práctica á cada momento el análisis y nada más; sin interpretar propiamente el significado de los sin tomas observados, y, sobre todo, .sin relacionarlos unos con otros,
sin tratar de formár con ellos el concepto de enfermedad, sin poner en juego á la
síntesis.
Conocen ustedes, pues, no sólo ya al organismo normal, si.no también algo de
lo que es el organismo enfermo; por lo menos parte de lo que las patologías enseñan sobre el particular y todos ó casi todos los fenómenos por los que la enfermedad se manifiesta y los medios con que contamos parll. percibir esos fenómenos; pero
todavía no conocen propia.mente enfermos; llegar al conocimiento de éstos constituye uno de los objetos fundamentales del curso actual.
Habrán ustedes notado, seguramente, que he dicho que hasta ahora sólo conocen 6 principian á conocer la enfermedad y que desde ahora van á conocer enferrnos.
Esta distinción es capital, constituye la diferencia fundamental que separa. la patología de la clínica: la primera estudia abstracciones, estudia enfermedades, descripciones generales de complexus sintomáticos; la segunda es esencialmente concreta; observa casos aislados, concentra sus investigaciones sobre entidades individuales, en las que podrá encontrar todos los datos que le señala la patología, pero
que en la gran mayoría de casos sólo presentarán parte de las descripciones de ésta.
El capítulo de la m,umonía de uu tratado de patología por ejemplo comprende,
como ustedes lo saben, ya diferentes secciones que, con los rubros de etiología, de
anatomía patolológica, de sintomatología, de diagnóstico, de pronóstico y de tratamiento, abarcan una descripción sintética de todo lo r elativo á esa dolencia; descripción formada por generalización de lo observado en los casos en que aparece
tomando para ello los datos más constantes ó más comunes que los mismos presentan; pero, al abordar el estudio de un neumónico, es imposible que encontremos
en él todos los síntomas, todas las condiciones etiológica¡;, todos los signos diagnósticos, todos los factores de pronóstico que nos señala el capítulo citado de la
patología, y, si ta.l cosa pretendiéramos, nunca tal vez llegaríamos á la identificación de la dolencia supuesto que un caso concreto no puede tener la misma extensión ni iguales límites que la .i.bstracción -que de muchos de esos casos se origina.
Insensiblemente nos hemos ido acercando al concepto de la clínica propiamente dicha y creo que ya es tiempo de fijar nuestras ideas sobre el particular. La
clínica es la parte de la medicina que tiene por objeto el estudio de los en fermos,
con el fin de llegar al conocimiento de su estado patológico, formular el pronóstico
del caso é instituír el tratamiento más adecuado del mismo. Una ligera discusión
de esta definición nos ayud1uá mucho á llegar á comprender, lo más claramente
posible, el alcance y la importancia de la clase de estudios qne abordamos hoy.
Como decía á ustedes hace un momento, van á estudiar desde este año enfer-

LA ESQUELA DE MEDICINA.

173

mos y no solamente enfermedades e d .
'
servación de casos concretos y
sb :cir :'ªn a consagr:1r sus energías á la obd.e l~s patologías. Esta observa~i6n ªes~er:c~10d~esd clmo las que for?1an el objeto
t1tmr, pues, el obJ'eto inmediato de 'nu t s uf10 e os enfermos, tiene que conses ros a anes y á JI · d b
~0~· 1~ mayor perseverancia y con el ma or
_
e o ?.emos consagrarlos
.Y empeno. No es mi mtento, por ahom
ms1st1r con ustedes acerca del
cuado de los enfermos ni· p o que, .en ?11 con~epto, debe Qonstituír un examen acle~
or cons1gmente oe lo , · 't
d
,
para h acerlo así· esto sera' mot1'v
. l '
s reqmsi os que eben llenarse
· ·- la ate o. , especia
de
· pero desele l uego si, deseo' llamar
d
d u na de es t as con f erencias;
n cion e uste es en
t áI
d~ estar preparado con conocimientos teóric
d cudan o a neces1 ~d que existe
menteruente nuestras princi ales a t't d .os a ecua os y de poner en Juego convemen .cl.ínico en las mejores ~ondic!~e~ ~:Ibrletuales, Pª:ª roder realizar r.l exad P. ·. · ds. os conocimrnntos que ya tienen
adqumdos ustedes y los que vay
necesidad de estarlos aplica11clo. caon t~ qumen o en el curso de este año tendremo&lt;&gt;
n muamente v po , 1 ·
'
a ban d onen ustedes su- estudio. Además . d ·1' ~ .º m1smo, es urgente q~10 no
d ' sien_ o a chmca un arte basado emmentemen te en la observación y en el
?omo en otra ocasión tendré la ~;~rt:s:ididd:ud papel muy importante el juicio,
igualmente para emprender con fruto l t d' emostrar á ustedes, necesitamos
nuestra .educación intelectual e .ercita~· des ¡11 10 .de los enfermos procurar mejorar
tras tlt1tudes psíquicas.
y J
e ª meJor manera que nos sea dable nues-

á

·a

.'

.
ebemos, pues, estudiar á los enfermo e
. .
. .
c1a porque, como hemos visto nos e . d' s on bien11ª,Y con conc1enc1a; con cienconservado y aumentado sin ~eRa·. s 1U isp?nsa. e a gun caudal de conocimientos
tra parte toda nuestra buena v¿lur~tC:dn c~~d1;n¡1a, ¡orqu~ .debemos poner de nuesencontremos provistos ejercitad
Y
s os otes mtelectuales de que nos
corresponde á la al ta ~isi6n de aqs una y otraás.conve.uientemente, á conciencia, como
Má
fi
ue vamos rnvest1rnos
s que un . n, el estudio de los enfermos e
. .
.
va1emos para realizar los importantes fines u .s propiam":nte el medio de que nos
nada la clínica; llegar al conocimie t d l q e,dcomo h~n.visto ustedes, tiene asi_gmular el pronóstico del caso observ:a°o e / s t ] pato\ogico de los pacientes, forcua~as. Con frecuencia, se cree que el t id. ar ¡?s. reg .as de tratamiento más aden6stico de la enfermedad que aque. a I s. u 10 c m1co tiene por fin conocer el diagguido P:ofesor de clínica francésJ d:fiJf:11:1tl' º?serta~o y ai::;í, la?coud, el distinel estudio de los enfermos en vista d l l'
,c 1~1ca &lt; iciendo que tiene por objeto
Y. del tratamiento. 1 Con mi m¡estroe el o~ºT;1,c? de la e.n~ermedacl, del pronóstico
d10 no tenderá solamente á ide t'fi
. Ifres, admitiremos que nuestro estud
1
.
n 1 car en un en ermo d d
d l
os en as patologías y que p l
.
a o uno e os cuadros cread d
l
' or o mismo no queda,
. f h
po er ar e nombre de una enfermedad al' cu d
remos satis ec o.sal conseguir
a ro 9ue teng~mos presente; no, pro·
curarei:n,os llegar al conocimiento del esta
f . do platol6gico, es decir, del conjunto de perturbac10nes, tanto orgánicas co
'
mo unc10na es que p.
t 1.
.
de nuest ro estudio· y en ln gr·an
, d l '
resen e e rn iv1duo obíeto
't l
,
"
mayoria e os
b
d
.
.,
pi a es, nos encon traremos co
ca.sos, so re to o.en nuestros hosu.n padecimiento de los descrip~o~ue e~í'5 perturbaciones corresponde!'án á más de
tico: sólo teniendo en cuenta to. d.. ay as1 o asentare~os al formular nuestro diagnós··
·
s esas perturbac
· l
·
d el orga.msmo, podremes formular c l
, rnne~, y por. o mismo el estado
m~yo1 exactitud posible el pronóstico y
sobre todo, nos será dable instituír t
dad del caso.
lil rn amiento que tenga en cuenta la comple;i~

I

a· .

ºt :

Pero no nos detendremos al estable . l d'
, .
.
creyendo que con esto es suficiento
ce1 e iagnost1co del esfado patológico
bremos. avanzado un paso más en el ~:;i~~areced como clínico~; haciendo esto ha~
menos importantes, supue"to que mal d que abemos emprender, y no de Joi::;
hemos dad? cuenta de lo q~e tien e· d po ,remos tratar á un pa~iente si 110 no~
les necesanas para interpretar lo . ehpues dbefectuar las operacióues inte1ectuama1, encontrados el eshdo de']
qu? emos O servado, para deducir de los Rinto0rgamsmo quo se co f á
'
.
~
1 I,e~ons de Clinique l\lédicale 188"1884 Pá .
.
n
rn, ' nuestros cn11lados y es.
&lt;&gt;•
gma 9.

�174

LA ESOUELA DE MEDICINA.

LA ESCUELA DE MEDICINA.

tudio, después, en suma, de baéer nuestro diagnóstico, necesitamos prever cuál será
la terminación de la dolencia ó &lt;le las dolencias que hemos podido descubrir: esta
previsión, cuyos fundamentos estriban en el conocimiento de los hechos ante~iores
semejantes y, especialmente, en las peculiaridades del caso, es lo que constituye
el pronóstico, cuya importancia no puede pasar inadvertida para ustedes. Auh
cuando el paciente confiado á nuestra asistencia vi,iera aislado enteramente de sus
semejantes, siempre ten&lt;lríamos que darle el consuelo del alivio ó que confesar
la impotencia de nuestros recnrsos para vencer la situación: forman&lt;lo parte de
una familia, ocupando un lugar más ó menos importante en la comunidad social,
necesitaremos aún más poder anticipar, en la medida de nuestros recursos de previsión, el destino inmeJiato ó tardío del paciente; en todo caso, el conocimiento &lt;le
la marcha natural de las enfermedades, de sus peliiros, de su gravedad, de sus consecuencias inmediatas ó mediatas, próximas ó tardías, nos servirá muchísimo para
guiar nuestra conducta, ya no sólo con el enfermo mismo y con su familia sino
aun con nosotros mismos: el pronóst,ico es factor que siempre debe tenerse en cuenta, y de modo muy principal, para el tratamiento.
Este constituye, por fin, el último término de nuestros estudios; de nada nos
servirá agotar nuestros esfuerzos intelectuales en la confección de un admirable
diagnóstico ni prever la terminación; fatal ó favorable, del caso, si no llegáramos
á la terapéutica que realiza la aspiración suprema de la. medicina: curar. A ella debe
tender, pues, toda nuestra labor, y si bien, en muchos casos, tropezaremos con la
impotencia. de nuestros recursos para vencer una situación desesperada, fuera del
alcance de nuestros conocimientos y de nuestros medios de acción, siempre nos quedará el íntimo comiuelo de haber intentado cuanto la ciencia y la conciencia nos
aconsejaron para cumplir nuestra misión debidamente. La medicina, según una
frase célebre, cura algunas veces, alivia otras y consuela siempre. De manera que.
el médico que llena verdaderamente su papel encontrará siempre motivo para satisfacer debidamente sus inclinaciones altruistas: unas veces su intervención salvará indiscutiblemente la vida de un enfermo, como cuando, por ejemplo, restablezca
por medio de la traqueotomía, el acceso del aire á los pulmones; en otras ocasiones,
aun cuando el padecimiento esté por encima de sus recursos, podrá procurar algún
alivio al que sufre (la diminución del dolor en los cancerosos inoperables, por ejemplo) y, por último, habrá circunstancias en que tal vez ni esto pueda hacer y sin embargo, aun en estas situaciones trágicas, su palabra, su actitud, su conducta entera,
podrán servir de bálsamo efic11z para calmar un tanto las angustias dolorosas del
enfermo y de su atribulada familia. Todo esto constituye, en suma, la terapéutica,
coronamiento de los estudios clínicos y fin altamente noble de la carrera médica.
Hemos, hasta aquí, analizando los fines principales de la clínica, llenando los
cuales habremos cumplido fielmente, en mi concepto, con nuestras attibuciones;
pero además de estos fines que pudiéramos llamar fundamentH.les, existen otros dm1
que podemos considerar como accesorios, aunque de ninguna manera como despreciables: quiero referirme á la manera de evitar la transmisión ele las enfermedades
1
infecciosas y al establecimiénto de bases para la patología. Es ciel'to que el primero de estos fines accesorios tiene una importancia capital; pero no parece rigurosamente que debe formar parte rle las ati-ibuciones de la clínica, por lo meno~ de
la enseñanza de li:l, misma,. pudiéndose más bien incluír en las patologías (supuesto
. que en la inmensa mayoría de los casos semejantes) y sobre todo en la higi~ne; en
cuanto al segundo, parece aún menos in r1ispensable de tenerse en cuenta al hacer
labor de clínico; en la gran mayoría ele veces (y al decir esto no me refiero á los servicios de hospital ni á los cursos de clínica) las observaciones se perderá.n con el
que .la práctica., especialmente entre nosotros que tan poco afectos somos á referir
lo que observa.mos y mucho menos á conservarlo archivado; este fin de la clínica
es pudiéramos decir inconsciente: las observaciones practicadas en casos concretos,
l 'fe1·ds. Lección clínica publicada en el tomo l de los .Llnales de la Escuelu Nacional de Jfrdirimi,
Parte J\Jédica. 190l5. Página. 14.

175

van acumulándose insensil,Jem t h t
·. l
menos, hasta originar recti:ficaci~n:s ::~ ~;!bntit1r _as generali~aciones ó, por lo
· t
.
s racciones ya existentes.
Explicaré más mi e
ramos estudiar á los enf01:~:1:~aº~o: durante nuestros e~t~dios de clínica procuprever la evolución del caso y formula::i\!:t:st~do/atol~gico Y, ~n vista .de éste,
cuparnos, por el momento, de otra conside" ~ien o má:; convemente, sm preonuestro papel; aunque por el momento ta /,ac1on, /reo quel. habremos realizado
:filaxis de las· enfer~edacles (
l , m ie~, no wtemos as reglas para la procontribuír ál perfeccionamieJ~~\ ª~tmas, no siempre cabe dictar) ni tratemos de
el primero de estos dos últimos fine ra~ce de las patologías. Cuando realizemos
no es rigurosamente lo mismo que et . a1e~os s~{uramente labor de médicos, que
nos convertiremos además en colabm1cxs. cud:1 o lle~uemos á efectuar el segundo
Por supuesto' insisto ~n ello ora ore~ irect?s el avance de la ciencia.
clínica que yo me'he nermitido ll' qu~ no meg? la importancia de estos fines de la
transcedentales. Evit~r la trans:i:~~ i~t!5or10s: ~o, absolutame~te, ambos son
ratum de la medicina moderna: es más f:cijs e;1fe.rmedades, c.onstituye el desidel
evitalr que curar mdudablemente· las
reglas de profilaxis de la tuber l .
·
cu oRis sa van anua me t
, , ·
'
JOres tratamientos de esa dolencia porque im .d
n e ~as victimas que los mehaga víctimas, en una familia en ¡~ ue a . p1 &amp;n 9ne ~sta se desarrolle y que
defunción de un niño que no puede saÍvarsr:iece l~ d1fter~a, la ~ena causada por la
Roux, no se multiplica co11 el contagio de 1ofa.sa1 ~e]~~ my~cc1ones salvadoras de
!uego las reglas necesarias para evitarlo M
emas mn?s si se establecen desde
Importancia de la profilaxis de. las e f . ducdhos otros eJemplos podría citar de la
·
.
n erme a es que nu
db
d
.
eJercer
~a' . e emos 'bescmdar
al
·
, · nuestro difícil papel de me'd'1cos. R especto' á la vaho
·, d l
sisima contri uc1ón que
1a elmica nroporciona para la fo rmac10n
e a patología
·
su tr~scendencia; la ciencia médica ha nacido d 1
, ~ar~~e oc10so ocuparse de
recogiendo y clasificando infinidad de casos se
obs~1dac10t de los enfermos;
de la patología y continuamente se me. o ,
a evan a o e magnífico edificio
á los datos que la clínica proporcion}
es~e auh~nta ius pr~porciones, merced
Patología Interna de Dieulafoy encon.t ~s e es OJean a última edición de la
raran como una de
: · 1
· d
sus prmc1pa es novedad es, el srn romo pancreático-bil1'a1· co . t' d '
. d
d' ·
, nJUl1 O e srntomas q
.
d
ruma as con Ic10nes en que sufren sim lt'
ue aparecen en eterghravedad es notable casi siempre· pues\i:~e~mlnt,e el h1gado y ~l pánc_reas y cuya
a~laba de esto, y &amp;Cómo ha nacido el ca ít' oc av1~ en .ª anterior edición no se
vanos casos parecidos dotados de ca. tp ulo. relati_v? s1 no por la observación de
, .
'
•
me eres smtomaticos
t t " E
ot ros, estos ult1mos años no' la
. 'd
cons an es! ntre nos., d l
, .
:; l n permiti o comproba· d'. t
1
.
c10~ e a chmca para el desarrollo de un
,
r . uec amente a contnbunac1onal: todavía hace muy poco t'
tªP~tnlo muy Importante de la patoloofa
estaba en pañales; por no querer ó n~e:b~r :b:::'.to~a~ologí~ de nuestro tabardillo
d.e esa ~n~ermedad los síntomas descriptos
l
~len veiamos en todos los CaROS
tmado a tifo exantemático; foé necesario en os l ros europeo.sen el capítulo desvoluntad (Jiménez, Terrés, Escalona Búre observadores ~oncienzudos y de buena
t?matología de esta dolencia ara u~ ele man, etc) se.ded~c~~an á estudiar la ~,inciadamente poco estimados n~cierl un c esrs estud10~ meritis1mos aunque desgraal tifo exantemático éurope~ y qu . t'fi ua r\que es imposible de considerar igual
íe manera, la creación del capítulo
de nuestra patología nacional qu: JUSll da,
en o e a e ante debe ll11var el rubro de Tabardillo.
L

•

h.

si a

1

V[b

Sd

***

i

~e procurado, hasta aquí, hacer ver á ust d
,
.
es ~u importancia y aún he anticipado al o
~sen que cons~s~e la clínica y cuál
sar10s para hacer más fructuosa y , d g rde ativo á los requuntos que son nece·
h
mas a ecua a nuestra d
·,
.
. , e ucac1on correspondiente.
Qmero, a ora, ocupar por unos momentos 1
nas palabras en cuanto al program·1 que
a renc1on de ustedes, diciendo algu, , por ey, nos toca desarrollar en este curso
y en cuanto á la manera con qr ,
.
te me propongo que hagamos ese desanollo.

�176

LA ESCUELA DE MEDIOINA.

LA ESCUELA DE MEDICINA,

. El plan de estudios vigente en n~estra Escuela señala tres cursos de ?líi:ica
interna: uno en el tercer año de estud10s (el nuestro) otro en el cuarto Yel ul~1mo
en el quinto. Los dos primeros cmsos abrazan, distribuida entre ellos, la totahd~d
de los enfermos cuyas dolencias c~nstituyen, des.cripta~ t n abstra,cto, ~a ~atolog1a
interna· el tercer curso es en realidad de perfecc10nam10nto y en el se msiste, además, de'un modo muy particular en la cl~ni0a ter.apéutica. Como ustedes saben .muy
bien nuestro curso comprende el estudio especial de enfermos df\l aparato d1gestivo: del respiratorio y del circulatorio y á este estudio debemos consagrar nuestros
afanes en este año.
·
Las enfermedades de estos tres aparatos se cuentan entre las gue más comunmente afligen á la humanidad y no es difí~il encontrar la explicac1ón ~e ésta predilección· lo~ tres son de los que más func10nan en todas las capas socia~es Y, por
consigui~nte, los que con más facilidad se enc~entran expuestos á la acción de l~s
cansas morbíficas. Entre n_osotros esto .es particula:mente exa~t~: durante el ano
de 1907 que acaba de termmar sucumbieron e!1 l~ crndad ~e Mexico, por enfe:me0
da&lt;les del aparato digestivo· 6,536 person~s (casi 2;).%
.del: cifra tot~l de ~ortahdad)
por enfermedades del a~arato re~pira,.tor10 4?56; (c~si 20% d.e la mlSma ~1fra) Ypor
afecciones del aparato cuculatorio 9;)7 (casi 4.%) .. Estas cifras, que solo sor. ile
mortalidad, y no de mo.rbilidad (que 4eben habar sido mucho mayo~·és) demnestr.an
claramente la frecuencia de las afecciones de que se trata y constituyen la meJor
prueba del interés que tiene P.ªra 1:osotros el estudio de las mismas.
Al emprender este estud10 qmero que tengan ustedes presente algunas recomendaciones que creo interef¡ante.s. porque tiend~n á hacer fructo_so. ~l curso que
vamos á emprender juntos. En primer lugar quiero llamar la atenc10n .d~ us~ed~s
acerca de que el programa relativo exige de los :,tlumnos 9u~ pasen la visita. diaria
de los enfermos de la clínica con el Jefe respectivo; esta v1S1ta que, en los primeros
días no podrá ser á ustedes de toda la utilidad posibl.e porque ?º se encontrarán
aún con los elementos suficientes para ello, e~ de gran importancia para el adelanto;
aun desde ahora servirá para que ustedes veai; e!plorar á los enfermos J&gt;?r el Señor
Jefe de la Clínica, lo que refrescará los conocimientos que ha:y-an ª?qumdo en propedéutica. Más tarde, permitirá que observen usted.es las modificaciones que sufren
los enfermos de un día á otro, q~? es lo que c~nstituye la ~~rch~_,de las en~e:me;
dades, cuyo conocimiento fo.rma más. de la mitad de la medicina, - y les facilitara
aprovecharse de la observación de var1ados casos.. Por otra parte no deben ustedes
limitar su estudio á las clases instituídas por la. ley: además de prowrar pa;sar la
visita &lt;liaría á los enfermos del servicio, deben tratar de observar por sí mismos,
asociándose unos á otros, para suplir con los conocimientos y con las facult.ades
de los demás, las deficiencias que todos tenemm,, y que se hacen '?ás oste"?sibles
cuando se es principiante. Sólo de eRta manera, con un~ observación contmuada
.
y perseverante, lograrán sacar del curso el prove~ho posible.
Observación cuidadosa, y pers~verante, he dicho1 y vale la pena de que meditemos un poco sobre estas tres palabras. En primer lugar, ?ebemos pro~urar dedicarnos á la observación de los enfermos, para lo cual vernmos al hosp1tal; esto
puede parecer, á prime.ra .vista un truismo, r?rque induda;~lemente que s~ concurri:mos á estos establec1m10ntos de beneficencia, que tambien nos. proporc10nan el
beneficio del aprendiz,:i.je, es porque tenemos deseos de aprovecharnos, con l~ observación, de las múltiples enseñanzas que pue~en proporc10nar. Pero, de~g:racrn.damente, no todos los que concurren á los hospitales saben sac~r de sus VIS;ta~ todo
el partido posible; algunos ni llegan á pen~trar á las salas! s7no que se ~1mltan. á
permanecer en los corredores 6, en los patios del establecimiento, pareciendo sm
embargo, muy satisfechos de que han llenado su deber, cuando aban~onan el hospital después de pasar en él una mañana entera completamente perd1da. Ot;os se
deciden á ingresar á las salas de enfermos; pero se contentan con ver de leJOS la
1

1 Boletín del Consejo Supe1·io1· &lt;le Salub1·idad. Diciembre, de 1907.
2 Tro 11sseau. Clín;¡ue ,llédirale de l' Hotel Dieu de París. 3'.' edición. 'l'omo primero. Página XX.

177

visita del encargado del servicio ó las lecciones del profesor de clínica no siendo
raro gue se les ~ea abstraídos con la lectura de algún Ebro, de medici~a ó de otra
?spec10, despreciando. la lectura del gran Jibro. de la naturaleza, cuyas páginas, tau
i1?-t?resante~ d~ estudiar, se encue1:tran disem.i~adas en las diversas camas del servicio. Por ultimo, hay o~ros que s1guen las v1sitas, que asisten á las lecciones del
curs?, pero t?t~lm~nte distraídos y faltos de atención; como autómatas caminan
detras del medico o rode~n la cama en que se da!1 explicaciones por el profesor, sin
que se l~s ocurr~ darse bien cuenta de lo que miran, pero no observan, ni mucho
menos s:n que piensen comprobar por sí mismos lo que han oído refarir. Esta clase
&lt;lé estudiantes, para los que, según la frase &lt;le Graves 1 ' ' el hospital es más bie
luga: de recreo. que un centro de instrucción" sin decir que abundan en nu:s:r~
med10, desgraciada.ment~ n? son muy raros; pero espero, estoy seguro de ello, que
en nuei,~ro curso :1,º hahra m. uno solo que pueda merecer los reproches anteriores·
todo~, sm excepc10n, se dedicarán con empeño á la observación de los enfermos
hospital que nos abre ~us puert~s generoRam~nte para ofrecernos con sus riquezas
e~ ~lementos de estudio las meJores oportumdades de realizar nuestra educaci'
chmca.
on
~o sólo debemos contentarnos, sin embargo, con observar enfermos· sino que
nos ~s .for~oso procurar que nuestra observación sea cuidadosa, bien hech¡; y á este
propos.1to mdud.ablemente que nos será más provechoso ver en el año pocos casos
per? bien estudiados, observados :midado~a y ~elmente, que muchos,. pero mal es~
tudu:dos y peor obse!·~ados. El Dr. Terres, mi Maestro en Clínica Interna, cu as
ensenanzas recordare mcesantemente,· y cuyas palabras.repetiré á ustedes frecu! _
~~mente en esta clase,. decía en la lección inaugural de uno de sus pr·imeros curso~:
.Algunos yerran lastimosamente creyendo que el clínico se forma exclusivamente
~endo muchos enfermos. No, no es pr~cisamente así: se forma viéndolos bien sa·
biendo observa~ l? que hay en ellos, sabiendo notar con precisión las mutacion:s de
~stado patolog1co, espontáneas ó provocadas, y i:ia,biendo analizar y comparar los
enomenos q~e º?serva con los q_ue se han obser-yado antes, para 10 • cual necesita
conocer también estos. U na prác.t,1ca extensa es utilísima si ha estado bien realizada·
p~r~ en la defectuosa, la extens1011 no surle los defectos, ni los minora, sino al con~
tr~no, los aumen~a, y por esto no es excepc10nal encontrar médicos que mientras más
ª~?s llevan de eJercer más malos &lt;'líni~os. son. 2 Ojalá y grabaran ustedes en su espmtu estas trascen~entale;" palabras; si siempre las tuviéramos presentes, seguramente que no llegariamos a hacernos merecedores de la censura que en ellas se hace
de los malos ?bs~rvadores; y todos nuestros afanes deben tender precisamente á no
merecer, de nmgun modo este reproche; observemos bien aunque observemos poco
, Por lo que toca, ahora, á la clase de enfermos qu~ veremvs en el año, ; han
01do usted~s antes que, según el progra:ma del curso, debemos estudiar es~ecial1;1ente paciente~ que adolPzcan de afecmones del aparato digestivo, del respiratorio
º. ~el c1rculator10; pero, ~demás, procuraremos dedicar de preferencia nuestra atenc~o~, de entre esas afeccior.es, ~ las más comunes entre nosotros. Una de las coniic10.nes que en algunos cursos tiene la enseñanza de la clínica y con la que 110 estoy
~ n:nguna m~nera de ;cuerdo, es el deseo de est~diar siempre casos raros, excepc10nales, descmdando, o por lo menos dando poca importancia á la observación de
caso~ vulga~·es. Ya uno de los mfs notables profes?res de clínica de u uestra Esc~el~, de qu~en debe.n ya h:1ber 01d? ~1:1.blar con canñoso respeto, el Dr. D. Juan
rria Ro~nguez,. c~tedrát1co de chmca de obstetricia, se quejaba de esta anomalía
e a ensenanza, dic1e~~o que los ~lumnos s~lían de la Escuela sabiendo diagnosticar
perfectamente
·
t dd
·las· rar1S1mas afecciones nerv10sas y ouando se acudi'a a' e11os en so J'ic1u ed'sus servicios
para
un
caso
común
y
corriente
una
i'ndi
'
gesti'o'
'
'
r
. 1 . .
'
11 o una ne umoma
~o po 1an e1agnosticar a situación ni mucho menos atenderla eficazmente El in~
signe Graves, muchos años atrás, decía también: " Muchos alumnos cometen una

clJ

t°

1 Le9ons de Clinica Meclicale. Pa1is 1862. Tomo I. Pá ina3.
2 Anales de la Escuela N. de .Medicina. Parte Méclica. ~'omo I. Página 10.

JOHANNSEN, FELIX Y COMP.

ANTIGUA DROGUERIA DE LA PALMA.
Profesa 4. - México. - Apartado 313.
En esta

Clll!&amp;

se enouentran siempre todos los medicamentos y medicinas de patente modernos.

23

�k

179

LA ESCUELA DE MEDICINA,

LA ESCUELA DE MEDICINA.

falta de otro género: en lugar de estudiar las enfermedades más comunes y por eso
mismo las más importantes, tienen una predilección particular por los casos raros
y singulares, como si su fin único fuera recoger materiales para satisfacer su curiosidad médica. Dejadme poneros en guardia contra esta manera de emplear vuestro tiempo; puede ser interesante, pero es segur::i.mente'infructuosa. No os dejéis,
pues seducir por los que refieren las satisfacciones de una vana curiosidad al estudio laborioso de las .enfermedades vulgares." 1 Tampoco nosotros nos dejaremos
atrapar por las seducciones de la curiosidad; procuraremos, ante todo, consagrarnos
á la observación de los casos vulgares, de los más coruunes, de los que tendremos
que atender desde el día en que abandonemos la escuela por el ejercicio de la práctica, y si después de esto tenemos aún tiempo de dedicarnos á la teratología clínica,
permítaseme la expresión, lo haremos también, aunque, como secundarió objeto de
nuestros afanes, que en todo caso, &amp;encillo ó difícil, encontraremos ocasión de estudio y oportunidad de poner en juego nuestras aptitudes intelectuales, y por consiguiente, de mejorar nuestra educación clínica.
Cuando, desgraciadamente, los casos que hayamos estudiado terminen fatalmente, no cortaremos nuestro estudio al convencernos de que el que era enfermo
es ya cadáver; no, acompañaremos á éste hasta la plancha del anfiteatro, haremos
su necropsia y tendremos así motivos múltiples de mejorar nuestra instrucción,
comprobando ó rectificando nuestro diagnóstico clínico con el diagnóstico anató2
mico. '' Es casi inútil, dice von Leube, gran médico alemán aludir á lo que el clínico puede aprender de las autopsias ejecutadas cuidadosamente. El principal correctivo del diagnóstico, es y será siempre la necrop:áa. No vacilo en admitir que debo
gran parte de mi habilidad diagnóstica á la anatomía patológica. La comparación
del diagnóstico anatómico con el diagnóstico clínico es de un valor especial. Aquí
todos los puntos están sujetos á una crítica rígida; debería siempre tomarse en consideración cuántos errores eventuales en eldiagnósticopodríanhaberse evitado; todos
los detalles del padecimiento, el principio, la evolución y el fin, pueden ser meditados de nuevo ante el ca~o que se estudia en el anfiteatro, y esta meditación servirá
muchísimo en otros casos semejantes, como criterio para los futuros diagnósticos.
Si el diagnóstico clínico corresponde en la mayoría de los casos al anatómico y todo
m4dico debe perfeccionar su habilidad clínica, hasta alcanzar esto, entonces nos sentiremos satisfactoriamente conscientes de que en la mayoría de los casos, también,
en que no ha habido autopsia, el diagnóstico habrá sido correcto. Si tanto los casos
menos serios como los más severos son tratados con la misma suma de ~uidados en
su examen, no temo que la discreción del médico sufra algo desde este punto de
vista. Aun el diagnosticador más exP,erto, reflexionando sobre los resultados ob7
tenidos por la autopsia, continuará sintiendo que su conocimiento diagnóstico es
aquí y allí deficiente y necesita mejorarse. Por otra parte, la conciencia y el empeño que se pongan en este sentido, los perfeccionamientos más pequeños que se
adquieran en el diagnóstico darán al médico la firmeza y la calma necesarias á la
cabecera del enfermo y serán origen de satisfacciones reales é intensas."
Ven ustedes por estas palabras de uno de los internistas contemporá11eos más
distinguidos, la importancia que para la clínica tiene la práctica de las necropsias.
En unos casos, éstas comprobarán plenamente nuestro diagnóstico hecho en vida
y podremos, entonces, sentirnos justamente complacidos de haber reali.zado nuest:o papel de di.agnosticadores; en otras circunstancias la necropsia revelará alteraciones anatómicas que por su poca extensión ó por su lejanía de la esfera de acción de la exploración clínica tuvieron que pasar inadvertidas para nosotros, á pesar. de que procuramos hacer nuestro examen con el mayor cuidado posible; y, por
último, en un tercer caso, menos frecuente á medida que seamos más hábiles el
exa.men cada_verico.echará por tierra nuestras inferencias revelando palmariame~te
nuestras equivocaciones: estos últimos serán seguramente los más instructivos pa-

ra ~os~tros y nos permiti~án, con la comparación de lo que pudimos recoger durante la vida del enfermo, fiJar claramente nuestros errores y nuestras deficiencias
que procuraremos, ante el fra?aso sufrido, subsanar más y más en lo sucesivo. '
b'd Todos los datos que recoJamos de nuestros estudios los iremos anotando de.1 amente Y paso á paso, con la formación de las historias clínicas cuya importanCla para 1a educacion
. ' es ·md'1scut1· ble; y, aun cuando me proponc,o' consagrar parte
1
ne
· semanarias
· á este asunto, desde luego encarezco á usduna de est as conf erencias
t~ es que prncuren que la confección de las historias clínicas sean una de las princ1pa1es labores que desempeñen en este curs(I.

178

l Loe. tít. Páginas 4 y 5.
2 Medica/e f)iagnosis. D. Appleton y Compañía. 1904. Páginas 15 y 16.

Sanatorio Qnil'úrgico del Dr. H. Gutiérrez, 2'.' Calle Ancha núm. 1,419. Teléfono núm. 1,336.
Cirugía general, Cirugía de señoras, Cirugía de niños, euración de heridas, traumatismos de todas
clases, aplicación de aparat-Os, operaciones de urgencia. Embalsamamiento de cadáveres.
Los cirujanos que quieran operar en este Sanatorio, tienen todo dispuesto para la hora que citen.
R,ecámaras de primera ola.se $5.00 diarios y de segunda $3.00.

?'.)

bº] Para l~ r~alización del programa delineado y, por consiguiente, para dar ded!( o c~~phmiento á la tarea .honrosísima que tenemos encomendada, pongo á la
1spos1~10n de ~st~des toda m1 buena voluntad y el mayor empeño de que soy cahaz. M;is conoc1m1en tos, se?u;am~nte que n~ están á la altura de la misión que me
_a cab:d? en su~rte llevar a termino; pero mi voluntad inquebrantable y mi empeno. dec.1did~ suplirán, adunados. á I?i constante estudio, las deficiencias de mi bafªJe cientifico. Vamos á estudiar Juntos, ustedes y yo, animados de los mismos
ese?s de p1·ogreso y resueltos á cumplir de la mejor manera posible nuestro respectivo deber.
, L\unque no en clases superiores, como ésta, tengo ya alguna experiencia e~a~og1ca, !. por ella he lle~ado convencerme de que se obtienen mejores fru~os
e a ensenanza cuando, si?- deJar perder el bgar que deben ocupar el que regen tea una c~tedra Y los que siguen ésta se establece entre éstos y aquél una respetuosa, pero si1;cera, c?nfianza que, al abrir los corazones, gana las voluntades y facili~
ta más la m:A.uencia del que guía los pasos del estudiante.
~sta confianza quiero que exista enke nosotros y muy feliz me sentiré si sé
granJearme la de ustedes, que la mía desde luego está á su alcance. Oiré y contestar~ con mucho g1;1sto las prefsuntas que crean conveniente dirigirme y las observac10nhs que consideren preciso hacerm&amp; y no me sentiré disgustado si en justicia
se me acen conocer lo~ errores en que, desgraciadam~nte incida. ,lA uí com'
en, todas las demás ?cas10nes, decía.el inol vidablE&gt; clínico D~n Miguel Ji!é~ez, ja~
mas me vergon7.are de confei-ar mis errores; muy al contrario yo seré el primero
en sacar, of! á plaza, .porque tengo la convicción más íntima de que ellos sirven
acaso m~s que los amertos, para adelantar en un ramo: un buen suceso envanece u~
error obliga á ver con más cuidado, y si en ningún caso es disculpable la presdnta
mala fd qte saben ocultar aquellos, es un crimen satisfacer la propia vanidad á
r~ta ~ a buena ~nseña1?-za." 1 Si esto decía el primer clínico mexicano ¿qué 0 _
1e decu· Y~, el mas humilde &lt;le. los que procuran seguir la vía trazada por élY p
. He f~tigado. ya por la1:go .t10mpo la benévola atención de ustedes sólo deseo
pa1f t~;·mmar, clta1:l.es el s1gmente parrafo del gran clínico irlandés Ji.aves: "L~
pro os10n que abraza.is es la más n?tab]e que pueda soñar el espfritu humano cuando su~ ~eberes se cumplen á c?nc1~nc1~; pero ~us ~deptos tienen necesidad de tan::tiyid~f 2cTmo perseveran~ia, s1 quieren trmnfar de los obstáculos que llenan ·
mmo. . e~go la seguridad de que nosotros baremos nuestro deber y lo haremos á conciencia, con la convicción íntima de las graves responsabilidades
v~m?s á contraer ante la humanidad que sufre y que, para ver atenuados sus
frim1entos, se pondrá en nu~stras manos; y también confío en que, con nuestra bue;: vol~ntad y con nuestra imper.turbable constancia, reduciremos al menor númes· posible l.os obstáculos que tap1za.n la esp~nosa carrera que hemos emprendido.
1 consegmmos esto podremos sentirnos satisfechos.

~

1

!i

1:~

&lt;lica Sl DisclurEso pronuTnciado al comenzar las lecciones de clínica en.la Escuela de Medicm·a R=·1·sta ue'. • egunc a poca. orno l?, pág. 280.
w
,.w
2 Loe. cit. Pág. 39.

�180

LA ESCUELA DE MEDICINA.

CLINICA TERAPEUTICA DE LAS CA~DIOPATIAS.

El ejercicio en los Cardíacos.
SEÑORES:

Hace seis añoR, en la afortísica clínica que servía ele preludio á nuestr~ lib1:o
sobre el diagnóstico de las enfermedades del corazón, publicaba la conclusión RIguiente:
"Nada hay más difícil en la terapéutica cardíaca que el racional manejo &lt;lel
reposo y de la gimnasia, como no sea el de la hidroterapia.
,
.
Sin embargo, en caso de dnda, absteneros de una y otra; as1, al menos, ~1.muchas veces no hacéis un bien, en muchas máR dej_aréis de hacer un mal pos1ttvo."
Pero &amp;por qué no sacar el partido admirable que para los desgraciados cardiópatas puede proporcionar el agua y el ejercicio, Cierto que .e~pleando á c.iegas
estos medios se agravan los enfermos y se les .adelanta el fin s1mestro: pero cierto,
tambié~, que empleándolos con oportunidad en casos, momentos, dosis y maneras
adecuadas, les llevaremos la tranquilidad y la salud relativas que, permitiendo al
enfermo no sólo vivir, sino vivir sin sufrimientos y sin grandes sacrificios ·&amp;n su
O'énero de vida, consiguiendo para el anheloso y doliente cardíaco un modus vivendel que se muestre satisfecho y por el cual nos guarde gratitud.
Cierto que es más cómodo y sencillo abstenerse de mentar la gimnasia y la
hidroterapia en un cardíaco; pero cierto, también, que en aquellos casos en que una
ú otra podían proporcionarles un provecho positivo, les ocasionamos un daño grande al no poner en práctica aquellos ejercicios.
Y si además os digo que los enfermos que pueden beneficiarse del ejercicio y
de la hidroterapia son en mayor número de lo que podéis figurb,ros y aun de lo que
dicen la mayoría de los clínicos y cardiólogos, comprenderéis conmigo que lo científico y lo humanitario, lo honradamente clínico es aprecia1· bien los caRos, estudiar
el modo, elegir 1::. oportunidad y escogitar la dosis para que el empleo ele eRtoR
agentes físicos nos proporcinen el éxito que la higiene, la farmacología .Y la electroterapia no han podido conseguir. A este estudio es al que vamos á- dedicar la
lección de hoy.
Indicaciones y contmindicacioncs._:_DeRcle luego, no debe emplearse, bajo ningún pretexto, en las cardiopatías agudaR. Las endocarditis, pericarditis, miocarditis y aortitis agudas reclaman siempre el reposo y la quietud más absoluta.
No se entienda por esto que en todos los cardíacos crónicos se debe emplear
la kinesiterapia, ni mucho menos que puede emplearse sin peligro- alguno.
Desde luego la idea que ha presidido á la implantación de la terapéutica del
ejercicio en las cardiopatías es la de considerar el músculo cardíaco como otro ml1sculo cualquiera y bmcar en él, por el ejercicio del mismo robustecimiento que la
gimnasia produce en los pectorales ó en los bíceps.
Ahora bien, cuando uno de estos músculos está inflamado á nadie se le ocurre
provocar sus contracciones para volverle á la salud, ni tampoco cuando el músculo está degenerado es prudente consejo el requerir de su flaqueza una fuerza que
no podría dar sin agotarse; pues del mismo modo, un miocardio inflamado ó degenerado debe ser excepción para el uso del ejercicio cuyo empleo le sería grandemente perjudicial.
Claro es que si la función hace al órgano, las contracciones hacen al músculo cualquiera que éste sea, pero también es claro que si el músculo de quien se solicitan las contracciones uo tien en la nutrición asegurada y el riego sanguíneo
abundante, el músculo en vez de aumentar disminuirá en volumen y el ejercicio

di

LA ESCUELA DE MEDICINA.

181

en lugar de favorecer el desarrollo apresurará el agotamiento; de la misma manera q,ue á un caballo bien alimentado puede pedírsele con la espuela, esfuerzos que
fácilmente desarrollará adiestrándole para otros análogos, mientras á un jamelgo
·
hambriento el acicate le llevará á la impotencia por agobio.
Por eso un corazón cuyas coronarias no lleven á sus fibras muRculares, sangre en cantidad bastante á una nutrición que no acarree sangre de calidad suficiente, no debe ser sometido á la terapéutica por el ejercicio.
Pero la kinesiterapia ó cinesiterapia no remedia solamente la insuficiencia cardíaca aumentando el vigor del miocardio, sino disminuyendo los obstáculos que
aquél tiene que vencer; y para esto favorece la circulación periférica removiendo
la sangre y la linfa estancada en las tuberías linfáticas y venosas.
Teniendo en cuenta estas razones, los caRos en que los ejercicios físicos están
indicados, son aquellos en los cuales la insuficiencia del miocardio se debe á debilidad de sus fibras musculares por pereza en su función más que por deficiencia en
su nutrición, y aquellos otros en los cuales las ayudas contractiles ele las arterias
faltan, permitiendo un acúmulo de resistencias que se traduce en la hipertensión
venosa y capilar y en el éxtasis sanguíneo, es decir, en aquellas hiposistolías prematuras que surgen de la adición de una astenia miocárdica incipiente á una arterio-esclerosis antigua ó en la suma de una arterio-esclerosis que comienv, á una
astenia cardíaca de larga fecha; en los cardíacos de musculatura débil que nos hacen presumir la misma debilidad en el miocardio; en los cardíacos obesos jóvenes;
en los cardíacos de vida sedentaria y en algunas formas de asistolía acaecidas en
la menopasia.
.
Modos de aplicación ó técnica de la terapéutica cardíaca por el ejercicio.-Los procedimientos cinesoterápicos son los siguientRs:
Paseo por terreno llano, ascensiones graduales, gimnasia sueca, gimnasia fran, cesa, la mecanoterapia, el masaje, la equitación, el billar y la reeducación.
El paseo por terreno lla?W es el paseo higiénico á que ordinariamente se dedican una ó dos veces en el día los individuos sanos.
A los cardíacos se les debe aconsejar que no den el paseo hasta pasadas ~os
horas ele la comida del medio día, en el invierno, ó de la tarde, en el verano y se
les recomendará que suspendan el paseo antP;s ele cansarse, procurando cada día
que el paseo sea más largo.
Las ascensiones graduadas constituyen la parte principal del clásico proceélimiento de Ü'Ertel, que consiste en aquel ejercicio j untamente con la comicia ele carne
en gran cantidad y la ab8tención de líquidos; su autor llama á este método terraikuren ó cura del terreno é hizo célebre á multitud de establecimientoR de Alemania, Austria y Suiza donde toda.vía se ven las huellas ele aquellos caminos ascensionales, de aquellas cuestas graduadas y divididas por donde subieron multitud
de cardiópatas gruesos y jóvenes.
Lo que pudiera. llamarse la Meca de terraikuren es Meran, establecimir nto
balneoterápico &lt;le Austria Hungda, donde el pl'opio O'Ertel dirigió hasta Ru muerte las curas de ascensión por cuatro clases ele caminos.
La primera clase son caminos horizontales con pendientes de cinco grados intercalados, ó sean 9 centímetros de desnivel para 100 metros de longitud horizontal.
La segunda clase son caminos de poca pendiente que no pase de diez grados
ó sean 18 centímetros de desnivel para c~~da 100 metros.
La tercera clase son caminos de mucha pendiente que llegan hasta quince grados ó sean 26 á 27 centímetros Je desnivel para 100 metro.'l.
La cual'ta clase son verdaderas cuestas con pendientes de veinte grados ó sean
de 36 centímetros de desnivel para 100 metros.
Estos distintos grados de declive se indican por colores difereutes. En Meran
los caminos de la primera clase están señalados con rojo, loR de la segunda con azul,
los ele la tercera con lila y los de la cuarta con amarillo.

�183

LA ESCUELA DE MEDICINA.

182

LA ESCUELA DE MEDICINA.

Durante estos paseos, los enfermos deben llevar ia marcha al compás de la
respiración, dando un paso á cada inspirac~ón y c?menzando por aqu.ella ó sean de
10 á 40 por minuto. Si á pesltr de tal lentitud, chcA O'Ertel, el paciente se pone
fatigoso no debe sentarse, sino permanecer de pie, apoyado en un b~stón ó en un
pilar, de los que deberán fijarse con antelación en el camino, y reahzar profundas
respiraciones hasta tranquilizarse.
.
.
Gimnasia sueca, consiste en utilizar los músculos como agentes de circulación
local partiendo del hecho :fisiológico indiscutible de que todo músculo al contraerse
solicita una corriente sanguínea mayor ó más rápida que en estitdo de reposo, es
decir que favorece la circulación del sistema muscular, constituyendo una verdadera 'gimnasia higiénica, dulce, no violenta, sin aparatos, utilizando solamente la
fuerza corporal. y consiguiendo los beneficios d~ su aplicación ~01,1 la multipli.cidad
ele las contracciones musculares y con la amphtud de los movumentos que producen una notable actividad en la circulación arterial y ven0sa, dilatando los .vasos
y tonificando el cor1J,z6n periférico, según frase de Huchard, que llama á esta gimnasia la digital de las arterias.
La técnica de aplicación de esta gimnasia ~e reduce á invitar a~ enferr~o á
que ejecute un movimiento mientras el médico se opone á esa ejecue16n, haciendo una•esistencia mayor ó menor según el estado del paciente y los efect?s que
quiera conseguir. El medio mejor de oponer esta resistencia consiste ~n ~phcar la
mano sobre la parte del miembro que más se adelante durante el mov1m1ento, pero sin apretar con fuerza, al objeto de no dificultar la circnlación de l~ sangre..
Los ejercicios deben suspenderse tan pronto como se haga más viv.o el movimiento de las alas de la nariz y se abra la 'boca para respirar, en se~mda q~e ?l
paciente note la inminencia del vahido ó inmediatamente que se perciba enroJecimiento de la cara del enfermo.
.
Los movimientos que se harán isocrónan•.ente con la respiración, se harán
despacio y con regularidad en número de 20 por minuto, repitiéndose de ~uatro á
quinee veces seguídas, variando la clase ele ejercicio y no elurando la ses1ón más
de t á 15 minutos como mínimum y máximum respectiv11,mente.
La gimnasia francesa es la gimnasia corriente, la de los sanos, la del sport, la
del atletismo y está casi siempre cor.traindicaela.
La rnecanoterapia es la aplicación del método y de los aparatos de Zander, cuya
aplicación requiere un instrumental variaelísimo y costoso, que sól? se encuenti:a
en determinados institutos de física terapéutica. La gran ventaja de este procedimiento, es la ele permitir una. graduación delicadísima para cada movimiento. Los
aparatos de Zander, no solamente permiten toda clase de movimientos con la misma libertad que sin aparatos, sino que gracia" á la ingeniosa y precisa disposición
de sus palancas, la resistencia se acomoda á la energía disponible en cada una ele
las fases de sus movimientos.
Lo mismo en el procedimiento de Zander, que en las gimnasias ele quo acabamos de hacer mención, debe empezarse por la ejecución de movimientos pasivos
que realiza una máquina (Zancler) ó un gimnasiarca (gimnasia sueca) sin que el enfermo ha.ga otra cosa qne someterse y dejar hacer; luego se continúa por los movimientos activos hechos por el paciente, y en seguida se realizan los movimientos ele
resistencia que son los que verdaderamente influyen en la cardioastenia.
La hora de las sesiones debe ser al atardecer en los cardíacos robustos que
hacen vida ordinaria, y por la mañana en los cardíacos debilitados, que no pueden hacer otra cosa que cuidarse.
Hnghe~ agrupa los ejercicios er1 los seis grados siguientes, indicando los pasivos con la inicial P., los activos con la inicial A. y los de resistencia con la inicial R.

Ejercicios de primer grado.
Flexión
de la mano ..... . ············--·R
otación del pie....... . .......... _.... .
.
Extensión de la mano
Flexión del ie . .
. . ..- ..... - . ...... .. .

p

··················•·····

Rotación de la mano
Extensión del pie... ~ : : : : : : : : : : : : : : : : : : : :
Extensión de la mano
Flexión del antebrazo. - - . - ... - .. ..... - .. .
Extensfón de la piern¡, ~ ~ : ~ ~ : : : : : : ~ : : : : : : :
Extensión del antebrazo
Rotac~ón del pie....... : : : : : : ~ ~ : : : . ~ ~ ~ ~ ~ ~
Rota.ción dH la pierna.. ... . .............. .
Flexión de la mano ..... .
Extensión del antebrazo . - . - .. - - ... - . - ..
F~exión de la pierna . . : : : .· : : ..· .- _-: : : _· : : : :
C1rcunducción de la mano
Rotación del brazo hacia ad;ia~-t~ - - ....... .
Flexi~n del muslo en posición ech~d~·.::::::
Rotación del brazo hacia dentro
... - . .. · · · · ·
Flexión del pie
· .......... .
Abducción de la pierna ... . : : : : : : : : : : : : : ·:
Extensión del antebrazo.~.
Circ1~nducción del pie .... . : : : ~ : : : ~ ~ : ~ : : : :
Flexión de la pierna . .. .... .. .. ..... .
.. -·
Extensión de la mano
Rotación del brazo. . - . - - - - - - - ... - ..... Rotación de la pier~~::::: : :·:::: : : : : : ~ : : :

á:\

Ejercicios de segundo grado.

~lexió~ ,de m~no .. - .. - . . - - - - . - . . . . . . . .
E xtens~~n e pie......... . . __ . ____ ._. __ .
~tension -~~ la man.o .... ... ...... _.... __
C!rcunducc!on del pie . ...... __ .. . . ... __ .
C1rc~~ducc1ó~ de la mano. ..... ... .. . ....
Flex1on del pie.·-·---··················.

Ejercicios de tercer grarlo.

P.-3-6-9 veces.
P.-4-8-12 ,,
P.-3-6-9
P.-3-6-9 "
P.-4-8-12 "
P.-3-6-9 "
A.-3-6-9 "
P.-2-4-6 "
P.-2-4-6 "
P. -3-6-9 "
P.-5-10-15 "
P.-3-6-9 "
"
A.-3-6-9 ,,
P.-2-4-8
P.-2-4-6 "
A.-5-10-15 "
P.-4-6-8 "
P.-2-4-6 "
P.-3-6-9 "
A.-5-10-15 "
P .-2-4-6 "
P..-3-6-9 "
A.-5-10-15 "
P.-3-6-9 "
.
"
A .-3-6-9
P.-4-6-8 "
P.-4-6-8 "

"

R.-6-9-12 veces
R.-6-12-18
·
R.- -6-9-12 "
A.-10-20-30 "
A.-10-15- 20 "
R.-6-12-18 "

"

Flexión de la mano.
Rotación del hombro- - - .. -. - .. - . - ... - - . · · R.-6-9-12 veces.
P.-3-6-9
Extensión del pie... .' ~ : : . : ~ ~ ~ ~ . - · · - · - · · · · R.-6-9-12 "
Extensión de la mano
.. - .. .. - .. · R.-6-9-12
Separación de las rodilla~ ~s-t~~d~-;c·h¡d; ... P.-4-6-8 "
Flexión del pie . .. _.. . _... . . __
· · · · R.-6-9-12 "
Extensión del antebrazo. . . _: - . . ..... - . · R.-4-6-8 "
Abducción del brazo
. -- . · ...... - ... A.-2..:._3_4 "
F lex~ón de la pierna : ~ : ~ ~ : : ~ ·. ~ : : ·. : · · · · · · · R.-4-6-8
Flexi )n del antebrazo . .. . . . .
- - - - - - . R.-4-6-8 "
Rotaci~n de la pélvis........ ~ _· : ~ ~ ~:::: · - · A.-4-8-12 "
Extensión de la pierna. __ .. .. .. .. . ... _~ :: R.-4-6-8 "

,,

"
"

Ejercicios de cuarto grado.
Circun.lucción de la mano.
A.-10-12-15 veces.
Inclinar los hombros hacia ~tr-ás·. ·.....
· · ·-·....· ·...· ·-·. R.-4-6-8

"

�184

EsooELA

LA

DE MEDICINA.

LA EsouELA Dt MEDICINA.

Circunducción del pie· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · A.-10-12-15 veces.
Flexión del antebra.zo - - · · · · · · · · · · · · · · · · · R.-6-9-12 ,,
Rotación de la pélv1s. - . - - - · · · · · · · • · · · · · · · R.-4-6-8 ,,
Extensión de la pierníl, · · · · · · · · · · · · · · · · · · · R.-6-9-12 ,,
Extensión del antebrazo .. ················ R.-6-9-12 ,,
Elevación de los hombros. - - · · · · · · · · · · · · · R.-6-8-10 ,,
Flexión de la pierna . - · - · · · · · · · · · · · · · · · · R.-6-9-12 ,,
Rotación del antebr3:zo. - - · · · · · - · · · · · · · · · · R.-4-6-8 ,,
Elevación de la µélv1s · - - · · · · · · · · · · · · · · · · · R-4-4-4 ,,
Rotación de la pierna - · · · · · · · · · · · · · · · · · · · R.-4-6-8 ,,

Ejercicios ele quinto gmdo.
Extensión de la mano - - · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Flexión lumbar. - - · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Flexión del pie. · - · · · • · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Extensión del antebrazo - - · - · · · · · · · • · · · · · ·
Circunducción del tórax. · - - · · · · · · · · · · · · · ·
Flexión de la pierna - · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Flexión del antebrazo. - -.· · • · · · · · · · · · · · ·• · •
"inclinación del tó1:ax hacia adelante ....... .
Extensión de la pierna· · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Flexión de la mano. · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Circundu-:ción lumbar. 0 - - • • • • • • • • • • • • • • • •
Extensión del pie.· .· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

R.--6-9-12 veces.
R.-2-4-6 ,,
R.-6-9-12 ,,
R.-6-8-10 ,,
P.-6-6-6 ,,
R.-6-8-10 ,,
R.-6-8-10 ,,
P.-2-4-6 ,,
R.-6-8-10 ,,
R.-6-9-12 ,,
P.-6-6-6 ,,
R.-6-9-12 ,,

Ejercic1:os de sexto grado.
Flexión y extensión d~~ antebrazo . ........ .
Rotación y circunduccion l~mbares ........ .
Flexión y extens~?n de la pierna . ... ...... .
Flexión y extension de.1, brazo . ; - · · · · · · · · · ·
Rotación y circunduccion del torax. .. ..... .
Flexión y extensión del muslo - - · - - - · · · · · · ·
Flexión de los dos brazos .. - - · · · · · · · · · · · · ·
Flexión y extensión ~e la columna dorsal. . . .
Flexión sobre las rodillas. - - - -- · · · · · · · · · · ·
Elevación y descenso de los hombros ..• •••.
Flexión y extensi?n _lumbareis - . - - · · · · · · · · ·
Elevación de la pelvis.······ · · · · • • · • · · · · ·

R.-4-8-12 veces.
R.-3-6-9 ,,
R.-4-8-12 ,,
R.-4-8-12 ,,
R.-3-6-9 ,,
R.-4-8-12 ,,
R.-4-6-8 ,,
R.-6-8-10 ,, .
R.-4-6-8 ,,
R.-6-9-12 ,,
R.-6-8-10 ,,
R.-6-9-12 ,,

. d' ación recisamente en los estados hiposistóEi
masaje
que
encuentra
su
it.n
i: .. ps esta'n contraindicados,
de
.
. ,1.
d de los damas e3ercic10
- . no necesita
.
lICos, y as1st? ic~s .on .
.
~·endido en su técnica y sus aphcac10~~s.
grandes exphcac10nes para ser colmp t en las extremidades y en la reg10n preEl masaje debe hacerse en e vien re,
.
.
cordial.
En el vientre
consigue
poner en circulación grandes masas de sangre venosa,
inmobilizada ~n el sistema ?,~rta. á la circulación ascendente de la sangre venosa
En los miembros contn uye.
tens1ºo'n eleva considerablemente.
. d
á las arterias cuya
.
d'
y favorec1en º. ~u paso d' 1
' olpes Jigitales, ya con percusiones por me 10
En la reg1on pre,cor i~ '· y~ con g , icas se excita el reflejo cardíaco aumende un tubo de goma o con Hicc10ne_s energ
,. ,

1

tando la intensid~d de lM c~~ trahc~~n:in~:~~id~;;~~ medio de malaxaciones del
Abrams, Heitler y er ~n
1 bordes cubitales de ambas manos, en la
hígado y por g_olpeteo alte:·naji do ~one::e sorp;enclentes que se han traducido en
región. precodr•d1J11'1, elfectos
c~r:~i: apreciables por la radioscopia y por la perreducciones e vo umen e
'

;r

185

cusión retardo del pulso desaparición de los falsos pasos del corazón, mayor amplitud 'en la respiración, diminución en la macisez hepática y elevación de uno y
.
, .
dos grados de la tensión vascular.
La equitaci6n, moderacla en forma de paseos en días de quietud atmosf~~ica y
á horas oportunas, no debe aconsejarse más que á los cardíacos que ya eran Jmetes
antes de enfermar.
El juego de billar, inmediatamente después de comer, reporta utilidad á los cardíacos obesos.
Reeducaci6n. No es ocasión la presente d,, disertar sobre este procedi~iento
p~icoterápico. En mis lecciones del pasado cur¡;,o acerca de la Pato"!ogía ~línica de
las enfermedades de la corteza cerebral, podréis enconti:ar aquellas considerac1on~s n~cesarias para comprender la eficacia de este tratatmento y los fundamentos cientificos de su aplicación. L o que sí debo deciros es que si Ü'Ertel fué el f~ndador. de
la terapéutica por el ejercicio en las enfermedades del cor~z?n, Lag:ranJe ha sido
quién, no sólo da e~plicaciones ci~ ntíficas d~ aquel proc~dimrnnto, smo que ah~ndando en el mecamsmo de su acc1on benefic10sa, ha modificado de tal suerte la tecnica de esta terapéutica, que bien puede afirmarse ha Rido él, con ~u ~n.teresante
libro de 1903 sobre el Tratamiento de las afecciones del coraz6n por el eJercicio yelmovimiento, quien ha puesto otra vez sobre el tapete esta terapéutica tan discutida
siempre y tan desusada desde la muerte de 9'Ertel.
.
.
.
El cardíaco sin compensaci6n es un atáxico del aparato circulator10, en el cu~l
el centro no va acorde con la periferia, los vasos no se acomodan al corazón ó viceversa. Es en resumen un desequilibrado de la tensión' sanguínea, y á la reeducación corr¡sponde restablecer ese equilibrio entre la i~pulsión cardíaca, la c_ontracción de los .vasos periféricos, la vis á tergo, la expresión muscular y la aspiración torácica por medio del sistema nervioso, que es. el ~upremo regulador de sensaciones y movimientos, surgidas aquellas en la túmca rnterna de los vasos y del
corazón nacidos éstos en las fibras musculares del corazón y de los vasos. Por la
reeducación pueden satisfacerse las cuatro principales indicaciones que se presentan en los cardiópatas, ó sean: 1~ la diminu_ció~ de la e.motividad cardíaca~ 2~ el
estímulo del corazón perezoso; 3, la regularizac10n del ritmo en el centro circula. .
.
torio, y 4?- la regularización de la circulación periférica. . .
La diminución de .la emotividad que se traduce en aritmias de latidos violentos y desordenados se consigue por el masaje superficial de la región precordial, y,
sobre todo, por el e~pleo de las vibraciones rápida~ en sesiones de uno ó dos mi?utos.
Para estimular el corazón perezoso nos serviremos de las reglas de la gimnaRia sueca, comenzando por movimientos de :flexión y extensió? del pie so?r~la pierna,
de la pierna sobre el muslo, estando el enfermo acostado y fiJa?do el me~i~o, el se~mento del miembro subyacente al segmento sobre el que actna el movimient?; siguiendo luego la serie de ejercicios copiada más atrás, para llegar á las ascensiones
graduadas.
La regularización del ritmo de los latidos cardíacos se co7:1sigue por. medio de
movimientos respiratorios profun&lt;los y lentos en número de diez por mmuto que
se acompañan de movimientos de elevación y separación. de los b_raz_o~, ya por ~ edio de un aparato de Zander, bien por un ayudante, haciendo comc1dir la mspiración con el sístole y la expiración con el diástole.
.
.
. .
La regularización de la circulación periférica se consigue por la g1mnas1a respiratoria cuyos movimientos alternativos favorecen la pequeña circu]~ción; por movimientos activos de contracciones intermitentes y de muy corta duración que actúan
favoreciendo la circulación venosa¡ por los movimientos pasivos de los miembros
que producen la depleción de las venas con su estiramiento y el hinchamiento de
e~las con su compresión, excitando además la co~tractibilidad de I_as _fibras lisa~; últimamente por el amasamiento en forma de pellizcos gruesos, fricciones y vibracione¡;¡ que produciendo sucesivamente la dilatación y constricción de las arteriolas
refuerzan el sístole cardíaco, aliviando al centro circulatorio de su penosa tarea.
1

1

JOHANNSEN, FELIX Y COMP.

ANTIGUA DROGUERIA DE LA PALMA.
•

Profesa 4. - México. - Apartado 313.

Pus vaeuno.- Suero antidiftérico, antiestreptocóquioo.-Aparatos eléctricos para ouraoiones.-Je·
ringas hipodérmi~.-l3ra.gueros,-filtros para agua.
24

�186

LA EsouELA. DE ME'DIOINA,

Parecerá difícil escogitar, de entre estos procedimientos, aquellos más adecuados á cada caso particular.
Sin embargo, nada más sencillo.
No soy amigo de sembrar de dificultades el camino penoso de las indicaciones
terapéuticas con los múltiples distingos que los clínicos demasiado patólogos y exageradamente terapeutas, presentan á cual~uier decisión curativ~ á_ la cabecera. del
enfermo, no se hace, con esto, otra cosa smo ofuscar el entendimiento, parahzar
la voluntad, despertar la duda, exagerar la inquietud propia del que va á tomar una
determinación y por último, cruzarlo de brazos delante del que sufre.
Por lo pronto sabed que ni la naturaleza de la afección, ni el grado del proceso ni el sitio de las lesiones, ni el sexo, ni la edad del enfermo modifican la técnica' ni el medio á elegir.
Siempre que haya insuficiencia del .mio?ardio ó insu6.cie1:1&lt;:ia. de las arteri_~s,
ó de los capilares, ó de las venas, es decir, siempre que el eqmhbrio y ponderac1on
que debe existir e~tre todos los elementos que ?~nst.ituY;~n el aparato circulatori_o
se pierde P?r uno u otro. lado de aqu?llos, habra. md1cac1?n de restablecer ~l equilibrio volviendo á su primer estado a la parte c1rculator1a que se desmando y procuran'do mientras tanto, que las demás porciones sanas suplan con su función y
ayuden ~on su esfuerzo al corazón que claudiéa, 6 á las arterias que se cansan, ó á
las venas que se fatigan, ó á las capilares asténicos, sin pensar en que el enfermo,
sea mujer ú b~mbre,. joven ó !iejo,. de ~nferm~dad ~~ngé!1ita. ó adquirida, central
ó arterial por mfecc1on o por mtox1cac1ón, de msufic1encia valvular, de estrechez
de 0 ri-fici¿ ó de principio peácárdico, endocárdico miocárdico, para llevar á cabo el
tratamiento! el cual debe ponerse en práctíca sin otras limitaciones que las siguientes:
El ejercicio es nocivo á los enfermos agudos del corazón y en las agudizacio nes de los procesos crónicos.
Igualmente está contraindicado, durante las crisis disneicas, taquicárdicas, dolorosas ó sincopales, tan penosas durante la evolución de las distintas cordiopatías.
La misma contraindicación existe para aquellos enfermos á quienes el movimiento les eleva el número de pulsaciones á más de 15 sobr~ las que tenía en reposo, y para aquellos otros que no .tor~a.n al número normal de pulsaciones, cinco
minutos después de suspender el eJerc1c10.
Tampoco deben someterse á este tratamiento, los enfermos cuya disnea se traduzca por una prolongación exagerada de la inspiración.
Por último, los predispuestos á anginas de pecho y los enfermos pálidos que
experimenta~ síncopes, cosas a~bas muy frecuent~s e1~ los a~ectos de insuficiencia
aórtica constituyen una excepc1on absoluta en la cmes1terapia.
En todos los demás casos, la terapéutica por el movimiento hace verdaderos
prodigios, y la aplicación debe llevarse á c~bo siguiendo l~ escala _gr~dual de ejercicios, comenzando por el más suave y termmando por el mas fuerte, s1 es que antes
no se suspende ]a serie en algún ejercicio intern:..edio.
Es decir, que debe empezarse por el masaje sencillo, subiendo progresivamente
hasta el amasamiento más complicado, siguiendo por los movimientos pasivos de
los brazos, del tórax, de las piernas, prosiguiendo con los movimientos activos por
el mismo orden y continuando con los paseos por terreno llano y luego con las ascensiones graduales, para entrar en los ejercicios de la vida ordinaria, en la cual
deberán ser vigilados al objeto de volver de nuevo á los comienzos del tratamiento,
tan pronto como la astenia cardíaca ó vascular, rompan el equilibrio circulatorio.
En resumen, el ejercicio físico debe regularse en los cardíacos lo mismo que
el ejercicio intelectual, cuyo exceso es el origen muchas veces de la ruptura de aquel
equilibrio cardiovascular ta? necesario para la vida.
En lo que no debe contemporizarse, ni dar lugar á dirección facultativa, es
en el ejercicio espiritnal y moral. Aquí el reposo más absoluto, es el mejor ejercicio.
1

LA ESCUELÁ DE MEDICINA.

187

El cardíaco
·
·
.
desprenden
de debe
t move
11 rse cdo_n harreg1o á las mstrucc10nes
facultativas,
que se
cuan o evamos 1c o.
Ipgualmentfe puede dedicarse á trabajos intelectuales en cierta medida
ero a1 en ermo de esta ' d l á ·
1
·
·
el ejercicio intelectual d
1_n. ~ el quien se e .acon~eJa move:~e y se le ~ermite
;,.a d R
TT'Zl
e e mnat a amor con od10 y a la emoc1on con miedo R "" r o oyo r i anova.
•

b

Revista Científica. centr~ci6n
de 1a mezcla alimenticia pues
ocurriría una reacción intensa de la ~ucosa
Y en vez de Rer alimento se convertiría en
purgante. Conviene ir cambiando de azúUsada en las intolerancias gástrica~, re- car: se empieza por la glucosa y luego se
p~so. temporario por una intervención qui- usa la lactos11, la levulosa.
rn:g1ca, estenosis isofágira, etc., se acon- Para asegurar el resultado en esta suerte
SPJa hov, además; en las tuberculosis, enfer- de alimentación, se pone antes una lavativa
medade.~ feb:ile~, en que ~e tolera. mal la ali- evacuante, y conseguido el efecto, se intromentac1on ga,strwa. '
duie roco á poco el enema nutritivo á 37haRespecto a su vaha, numt1~·osos hechos 38 · srnndo necesaria esta lentitud para que
blan e,n pro d~ que no es el mtestino del- llegue a~ ?olon y hasta para que pase de la
~ado. eJ ,umc~ asiento de la digeflt,ión y de la válvula 1l,1?cecal, condiciones que favorecen
abso1c1.on¡ a~1 Bremer ha demostrado (1906) la absorc1on notablemente.
que .el mtestrno ~rue~o absorbe, pero como Respt-&gt;cto ~ la composición de estos ene- .
no tiene. poder digestivo, hay que introducir mas, he aqm una fórmula en que se tienen
sl?dtancias ,que se P.rt&gt;sten á ser absorbidas: en cuenta las circunstancias antes señaladas:
e l eal seria un quilo artificial· y como no y
se !1a ll~gado IÍ de"cubrirlo, se 'utilizan ma- P;:nas de huevo .. - .... -. Número 2
t~r1as disueltas fácilmente dializables u
Gl ptona. · · ·,-: · · - · · · · · - . 25 gramos
diendo disponer hoy de sólo dos d . llp : R ucosa pur1s1ma .. - .. - . . 25 "
~i lbumina
' · (en f orma de peptonas) é hidratos
e e ª"· T'omt ... d- .. -.-........ -- 25 "
de carbono (en forma de azúcar)¡ las grasas S nl u~~- e 0 P10 · · · · - · - · - . X gotas
no son solubles.
ª man na· -- · · · · · · - .. -. 3 gramos
La albúmina sólo puede emplearse en for- Leche c. s. pura .... - . . - . 200 cm. 3
ma de peptona. El polmo de carne ohra como La yema de huevo es alimento y emulsiocuerpo extraño no asimilable¡ la clara de hue- nante¡ la glucosa puede ser substituída por
vo no reporta provecho alguno¡ las mismas ]~~tosa ó levulosa¡ el opio modera la sensipeptonas son mal absorbidas en el intestino bihdad de. la mucosa¡ la sal es reemplazable
grueso Y producen diarrea con frecuencia· con ventaJa por rl cloruro cálcico ( un gralas pepto~as artificiales (á lo menos las 11a'. mo )¡ C?n la lrche van siete gramos de manma~as as1 en ?l comercio) son mezcla de teca, diez de lactosa. siete de caseína y uno
am1~a~ compleJas que obran como verdade- de Rales (cloruros y fosfatos) .
ros toxwos. Esta toxidadseateniíaañadiendo ~n los t?berculosos Sfl ha propuesto el
un poco ~eJodo (G. Meillore) y dice Bial aceite ~e ,h1gado de bacalao. Las fórmulas
q.~e la ad1c1on de alcohol favorece la absor de R.. v1lhod y Zoppino son éstas.
cwn de las peptonas.
l ''.-A~.,ite de hígado de bacalao 300 grams.
AYema de huevo . .. . .. _. . _ Núm. 1
Las g1:asas son absorbidas en el intestino
grueso s1 son emulsionadas con gran esme- •
g~a de cal.. .... _.. _. . . 200 grams.
r~. E~ este concepto la manteca de la leche 2.-Acf:'lte de h1gado de bacalao 500
fiJada u homogeneizada se halla en condicioAYema dA huevo ....... _.. Núm. 2
~e~ fav?rables para ser absorbida. Esta fiJacwn u homogeneización puede efectuarse para tr~~ª;;~~~~ .... - .... . . - 200 grams.
e~ cualquier otro líquido graso, el aceite de S
lngado de baca~ao por ejemplo. La glicerina se
~ comprende que se pueda unir ciertos
pre~ta muy .bien á la _absorción y por eso es medicamentos á la alimentación: creosota
ra.c~onal su 111troducc1ón en loo enemas nu- guayacol, cacodilatos, etc.; á las dosis co'
tr1tivos.
munes.
~ os hidratos de carbono (amidas y fécula») . ,Si debe usarse largo tiempo la alimentadeJan en grandPs dudas. No así los azúca- ''!ºn recta.1, hay que examinar con frecuenres qu~ de ellos derivan, que son muy \ien ma la orma. investigando sobre todo las
~bsorb1dos en la porción terminal del intes- peptonas, la albúmina y el azúcar. Y de es
tmo; pero no debe de t-er excesiva la con- te modo ~e obtendrán datos aprovechables
para mod1fi-0ar la composición de los enemas
Alimentación rectal.

1

�188

LA ESCUELA DE MEDICINA,

cluye con que la letra que. debería preferirse
en la enseñanza de la escntura en l.as escue.
. es 1a inc
· zina
· da , por
las pr1manai:i,
. eJe"utarse
- •
!'Cesión del dfa 1 ~ de ,\ bri I de l 90S.
con movimientos no forzados. smo natura1es
de los dedos de la mano y del b:azo, l?ºdr nlo
.
, á en'ferme
, dades de la vista m e a
Presidencia del Sr. Dr. D. Jose. Terres.
exponer
b ·' · ·
te
etc
A las 7 y 20 minutos de la nocb~ se a ri~ espinah \· ., do . uien hiciera uso de la palala sesión, se leyó el acta de la anterior, y fue
No a ~f11unaqcomunicación científica, el
aprobada sin discusión. Estaban de turno ~ra
fabló de dos casos de urticaria
para leer sus trabajos der~glamentol~s~r~s. /~ifi!~1~~ en do,: hermanos con bastante
Dres. Villarreal y Troc?ms; ambos Senores /
transcurrido entrP esos dos casos, y
solicitan prórroga, el ~rimero, un mes; el se- iemJeº tienen de importancia es que ambo.s
g undo una tercera prorroga de 15 d1as, se lfo q
'dos de nefritis franca· en el pr1, , '
l't
.,
ueron segm
les conce d10.
.
había
ha, ta 25%de albumma en 1 ro
1
Se dió primera lectura al dictamen de a dero.
el~egund~eramenoslacantidad.
Comisión de Higiene sobre ~as pregun~~s e omh~bi:ndo nien hiciera uso de la palaque hace el Sr. Pro~esor, Dr. V1dce~te Fal111_n br~º ara referir hechos análogos. Se levanV ergara, respecto a que letr~ e e pre enr ' p . , á la ue concurrieron los Sres.
qBu'lman Carrillo Cosío'
Para la enseñanza de la escritura en las es- to la i,eBR1ond
·
· s1· 1a !n&lt;·
· 1i na da ó la, perpen- Ch
Ore". , n González
an era, Fabela, •González 'u ruena,
cuelas primarias
di:ml ar. El Señor Pres1d~nte, ac?rdo q.u~ c~n- L a(}O 'iv! lda Manuell, Monjarás, Montaño,
forme á reglamen.li? se c1t~na a lofis l:'ldenodes p o~ezd~l ~ali~ Ruiz Soriano, Terrés.
socios para la ses1on pró.x1ma1 á n e ar ;-_;_e;;_on~===-'=:--:'-::-:=:~=====
segunda lectura al ref er1do drntamen y poOA.
nerlo á discusión y votación.
.
.
La comisión encargada de drntamrnar
.
Cambio tle nombre.
M .
acerca de la lucha antisifilíti0a, dió segund:1
lectura á su dictamen y f né apro badº..d1· La S Oc i edad Farmacéutica
l d A dex1~ana,
N
1
cambiará 8U nombre por e e ca e~1a ....
cho dictamen, concluye con as propos1010- dé Farmacia, y solicitará una subvenmon del
nes siguientes:
.
1? Que se constituya una Soc1~~ad para Supremo Gobierno.
Un nuevo Hospital,
el estudio de minorar la propagac1on de _las
enfermedades venéreas. 2° Que la referirla La empresa de los ferrocarriles eléctricos
Sociedad esté formada poi· delegados qu~ en- de esta ciudad, ha resuelto establecer. un
víen las sociedades cientí.fica~ de la C~~1tal, nuevo hospital para que en él se~u atendi~os
los hospitales, la prensa, mst~tutos, m1~1~te- los enfermos que pertenezcan a la menmorios, etc. 3? Que ~a Academia 0~ Medicma nada empresa.
Víctimas de la ciencia,
presidirá esta Somedad Y .erogara todos l~s
n la Cámara de los Comunes de Inglagastos que fuere.n.necesar1os. Fueron ,ªP.10;
badas las propos1c1on~s .. Con lo que tei~mo E
ord An uist dió cuenta de haberse
la sesión habiendo asistido los Sres. Arriaga, terra, d~d
q ! , de 120 libras al Dr
'B, 1
C ld , (" 0 Chávez conce 1 o una pens1on
,
·
. , H 11 d Ewards víctima de los rayos X.
Bandera, u man, a eron, icer '
González Urueña. Manu,ell.: Loa~za,. ~onüt Edis;on también ha estado en grave pelirás, Ramírez Are llano, Sonano, rerLes,
, d
de, la vida por los efectos del esrrich, Vázquez Gómez, Vergara ope y git ºd. eqpueer e~aba ha~iendo sobre los rayos
V' t'
u io
. d' .
er iz.
violeta, y sigue en estaf~ dehca i~1mo. ,
Los rayos X, en la chmca v~n dando alar!!le~i~n del dia S de Ab1·il de 1908.
mante estadística confirmatoria de sus graves efectos tóxicos y éstos señ~lan la nec~Presillencia llcl Sr. Dr. n..fosé Terrés.
sidad de que se tomen ]os medios preventl·
A las 7 y cuarto de la noche se. abrió l~ vos adecuados que impidan tan dei:;astrosos

ACADEMíA N. DE MEDICINA.

tª~ª,

CRON l

f:C~ reE~t:fj!~dín botá~ico d? Lo:1dres se practican. interesinte5rmv?~tii:c ; ;: Jé: ~,f:¡
rienci~s para a ap icac10n 1
f 1" de la1 luz

sesiói~~i6a 1:7nó di~:;~i1eS~dfi!:~~~la
dictamen de la Comisión de Higiene
relativa á laR prt&gt;guntas que hace el Sr. Pt'O·
f
D Vicente Fabiáu V ergara referentes
áe~~~ l~tra debe darse la preferet~cia para la
enseñanza de la escritura en las escuelas
rimarias La Comisión contestó una por
~na todas. las preguntas que hace e~ mencionado Profesor Sr. Ver~ara, y por últuno, con-

fJ:;~1

al cultivo de las plantas, en de ecto
natural de l.os rayos solares. d' : d , te
Son suficientes tres oras ia1 tas uran
la noche para qu11 se obten¡san frutos muc:o
~á~ tempt·anos y más cop10sos que en co .
dic1ones normales.

LA ESCUELA DE MEDICINA.

Trntamiento 11sicol6gico del balbuceo
en los tímidos. .
Por el Dr. Antonio Gota.

189

tancias presenta cierto decaimiento de lavoluntad.
El balbuciente es un tímido, porque vive
bajo la amflnaza de su emoción, que se desenvuelve á modo de una crisis interior que
le subyuga. Es un enfermo, porque pre1'enta la hiperexcitación de todo el aparato afectivo en virtu&lt;l del cual, la más ligera causa
des~rrolla una tempestad interior, y porque
además es abulico. Es irresoluto, por su incapacidad de fijar una resolución definitiva.
Y es apático, por rarecer de estímulo inicial
para la acción .
En una palabra, se puede de,·ir que las dos
principales manifestaciones p~íquicas del
balbuciente son la emotividad absoluta y la
abulia. Se puede atribuír á muchos de estos
sujetos ese particular estado de inferioridad
mental designado bajo el nombre dfl puerilismo, y en efecto, su carácter cuandr, miis
s:e analice, mejor parece que no tiene nada
de viril.
Desde hace mucho tiempo se conoce el
importante papel que juega la asociación de ·
ideas en la formación del lenguaje, cencepto que se hizo proverbial desde el insigne
Boileau cuando dice:

Tratándose de la intimidación, es nuestro
deber hacer resaltar las relaciones estrechas
existentPs entre los trastornos mentales que
resultan del estado de timidez y las pertur
baciones de la elocución de la palabn. Los
centros nerviosos en el referido estado, se
encuentran como en las fases de inhibición
de la vida del sujeto, especiales aspectos análogos á los producidos por el hipnotismo y
estableceríamos entonces, una absolntaidentidad entre la intimidación y la hipnosis. La
· primera no sería otra cosa para nosotros, q ne
una especie rle sugestión fortuita, inopinada.
Está confirmada esta opinión por el hecho
de que casi todas las personaRafectadas de
frecuente balbuceo-fuera de toda lesión
cerebral-no sólo son extremadamente sugestibles, sino muy hipnotizables. Lo cual
demuestra el papel prepondt&gt;rante que juega
la intimidación en el halbuciente, á la manera del influjo auto-sugesti ro y aun auto-hipnótico porque es sabido que no farfulla ese
cuando solo habla en un sitio donde nadie
le observe. El niño que balbucea, suele hablar distintamente cuando juega con el peCe que l'on coll(;oit bien s'enuonce
rro ó la muñeca, lo que nos pone en evidenclairement
cia que algún motivo le impide articular las
Et les mots pour le dire arrivent
palabras con entera libertad.
aissement.
Se han observado muchos casos de balbucientes que cesan de articnlar mal las palaSi las palabras no se suceden en el balbubras en cuanto hablan con otras personai:; en ciente, cuando pretende hablar, unas á otras
la oscuridad, pues de este modo escapan á von verdadera soltura, es que indudablemeula influencia de la intimidación. Por otra te dificulta un trastorno psicológico la libre
parte, es un hecho comprobado que el bal- elaboración de su pensamiento. Es esto tan
buceo se acentúa al encontrarse las balbu- cierto, q ne cuando aquel no asocia las ideas,
cientes en preRencia de personas desconoci dice con la mayor sincerida,1 que encuentra
das y sobre todo al obligarles á expresarse dificultad en !a pronunciación delas palabras.
de improviso. E,tos hechos vii=men en apoNada hay más conocido q11e oír cantará
yo de la creencia de que la intimidación es estos tímidos balbucientes cuando están souna vernadera manifestación de un ligero es- los, los cuales cumplen admirablemente el
tado de hipnosis fortuitamente provocado. acto fisiológico, así como recitar ,•ersos sin
Muchos balbucientes, nos han co11fesado que cortarse. El balbuceo es menos acentuado
experimentaban en el más alto grado la ti cuando lee el sujeto. y sobra todo, al leer en
midez- hoy considerada é~ta por la mayoría voz baja.
de los modernos psicólogos y neurólogos co- ¿Qné quiere decir ésto?
mo una de las formas de la hiperestesia afec- Que t.oda articulación de la palabra difitiva-ó eran muy propen;;os á inm utarse, por cultosa, responde en estos casos á una cauel más trivial asunto.
sa de orden p~íquico, y en efecto, si nos fi.
Compréndese por lo que llevamos expues- jamos, bien, el susodicho defec1o no es más
to, que el balbuceo responde á una causa que la exteriorización del balbuceo mental.
emocional.
Las vacilaciones, los titubeos, los tropiezos
El examen del estado mental del balbu- é irrflsolucioues en la elocución de la palaciente, revela particularidadrs de importan bra en los balbucientes, no son otra cosa, que
cia. Por lo general se duele éste, se lamen- la resultante de análogos trastornos habi&lt;los
ta de tenér un modo de ser tan especial que en la intrincada labor de su pensamiento.
quisiera modificarlo, pero no puede, él se Los que frecuentemente tropiezan al hadesespera, se plañe ó abate por su excesiva blar, suelen estar afectarlos de viciosos háemotividad, está dotado de un carácter fre- bitos, según lo han demostrado una porción
cueµtemente agitado y en muchas circuns de eminentes ~rofesores, como: el onanismo,

,

�190

LA ESCUELA DE MEDICINA.

,
1s10·
la onicofagia, la gula, la pereza é lffipu
nes dañinas.
De lo que procede, deducimos: que a~emás de la aplicación dfl los métodos rac10nales de corrección de los trastornos de la
palabra tale:: como el d~ Che!-'vi~, i?s ?albucientes deben estar baJo la Jur1sdicc1ón de
un +.ratamiento especial psicológico.
Esta terapéutica bi'en aplicada da los mejores resultados.
Se pone de varios tiempos.
1~ Debe el sujeto, nurante una porción de
,:esiones, ser llevado al sueño hipnótico. Esto es tanto más sencillo cuando los balbucintes como antes decíamos, son hipnotizables por consiguiente muy sugestibles.
2~ Durante el estado hipnótico se hacen
sugestiones encaminada,: á mo d'fj
i car la ·irre;
solución del sujeto. Se le enseña, merced a
· 1men t e I?ºr ~~variados ejercicios y especia
gestiones realizadas en la fase post-hi~n.~t1ca á ejecutar actos con verdadera dem;,10n.
S~ le acostumbra á no experimentar la menor turbación si se encuentra al despertar
con personas que no le son familiares. No
·
· t e C?n
se tarda An proporcionar
a l b a lb
. umen
l
fi
'
·
d
tales proce imientos a con anza e1;1 s1 mismo como efectivamente él suele decirlo. Debe producirse en ~u funcionalismo ment~l,

Enfermedades reales.
Las mujeres rivalizan hoy en el estudio de
la merlicina, y son muchas Y.ª las 9-ue e~ concepto de enfermeras se dedican a la as1,:tencia de los enfermos.
.
Las mismas tflstas coronadas no vamlan
en ejercer frecuPntemen~e tan hermosa
mi,:ión. La reina D~ Ameha de Portuga.l ha
aprendido la medicina para mejor prodigar
sus cuidados á los pobres. La soberana ~e
Inglaterra y la emperatriz viud~ ~e ~usia,
su hermana, hace frecuentes v1..,itas a los
hospitales de Lon~res Yde San Pe~ersbur~o.
'' Amiga de pacientes'' llaman ª la rema
Olga de GrPcía, la cual, con ayuda de }as
damas griegas más poderosas, ha con«t~·uido
nn magnífico hospital, llamado Evang~hsm?,
s1'tuado frente al mar, en un lugar muy h1giénico y hnmoso.
.
En Atenas gira frecuentes vistas
al
d
d hospita!, .recorre la~ sala~ asegur~n ose e que
la limpieza y asistencia no .deJan nada q~e
desear, y con sus ma~os ~egia,s c_ura ella misma á los enfermos, distr1buyenaole~ regalos
y socorros. Comprendiendo que la tarea de
las eufermeras es en extremo penosa,
d las
1
obliga de vez en cuando á un reposo. e a ·
~unos d1'as conduciéndolas al castillo de

por tales procedimientos, como una especie
de maduración de la que llega á darse cuenta, y le es además muy grata.
3~ Ejercicios metódicos emple~dos por
una infinidad de profesores, especialmente
por M. Chervin, alternando con las prá.cticas
hipnóticas. Su aplicación es de una rncontrastable efiracia en el tratamiento ne los
trastornos funcionales de la palabra. Luego,
el tratamiento psico -:terápico de la ~bulia,
de la emotividad mórvida, de las fobias, de
las fugas y de la timidez.
Hemos indicado antes la necesi,lad de comenzar la terapéutica por un procedimiento
hipnót.ico muy acentuado. A los que ponAn
en duda la utilidad de este medio les recomendamos que hagan la prueba y llegarán
á convencerse por sí mismos, si es que han
aprendido á hipnotizar, que es m,uY. útil este
tratamiento en el balbuceo rlel tnmdo.
Cuando nos olvidamos de sumir en la hipnosis á los sujetos de qne tratamos y nos
limitHmos á hacn sugestiones nada más en
el estado vigil, no obtenemos otra cosa que
resultados incompletos. La producciói! del
estado hipnótico ofrece la doble ventaJa de
disminuír notablemente la duración del tratamiento y de realizar en el carácter del bal
bucif'nte una transformación tan completa
como estable.

mT~~bién se distingue por atención que les
f
, M d d No
merecen los en ermos, 1a re1?a au e
ruega y la sobera11a de I talia.

y'

v

Tatol, donde son atendidas con el mayor es-

Congreso Pan-americano.
El Quinto Congreso Médi~o _Pan-americano se r eunirá én Ae:osto proximo en Guatemala, para discutir los siguientes temas:
Medicina General. -Anemias tropicales.
E;,tado actnal de la etiología y tratamiento
del cáncer.
Cirugía.-Prostatectomía y restauracio-,
nes uretrales
Higiene y Demografia,.-¡,Debe hacerse forzoso el aislamiento de los le.prosos1
.
Estadística demográfica de la tuberculosis
.
en América.

Enfermedades mentales y nerviosas.-Clas1ficación de las enfermedades mentales.
Estudio de la demencia procoz.
.
Medicinainterna.-Enfermedades tropicale,: de natu1·aleza aún no determinada.
Anquilostomiasis.
Ginecología.-1,Pueden considerarse las metritis como causas predisponentes del cáncer
de la matriz?
Tratamiento más adecuado para mantener la estática del útero en los casos de prolapso.
.
.
.
Sanidad Militar. - Cuidados rnmediatos
que deben prestarse á los heridos sobre el

LA ESCUELA DE MEDICINA.

191

campo de batalla, y organización de un cuer- requisitos que hay que llenar para poder
po avanzado ó primer puesto de socorros. ocupar las plazas citadas, siendo necesario
Equipo higiénico del soldado.
para ingresar como médico, sin haber pasaEpidemología. - Del abastecimiento de do por la Escuela Práctica Médico-Militar,
aguas potables en los puerto.~; de su distri- ser ciudadano mexicano, con título profesiobución; y de la mejor manera de evitar su nal expedido por alguna E scuela de Medicontaminación por los insectos.
cina alopática autorizada por la ley; estar
Terapéutica.-Fermentos metálico.,:.
e~ento de en~er°:edades físicas ó de incapaSifilografía y dermatología.-Paráfüiis gene- cidad que le 1mp1da el eficaz desempeño de
ral y tabes dorsal sifilíticas.
cualquiera obligación que se le puede impoEstudio del mal del pinto.
ner, y presentar un certificado de buena conOftalmología.-1,Cuál es en la actualidad t&gt;l ducta, firmado por persona de honorabilidad
mejor tratamiento dela retinitis pigmentariai conocida, á juicio de la Secretaría de Guerra.
Estudio del tracoma.
Conforme al decreto de 2 de Agosto de
Obstetricia.-Hemorragias post partum en 1906, los Médicos civiles que ingresen al
las lesiones valvulares del corazón.
Cuerpo Médico Militar tendrán el grado de
Enfermedades de niños. - Meningitis in- Capitanes primeros y obtendrán el ascenso
fantil.
á Mayores después d.., Sf'is meses de serviMedicina legal.-Causas psíquicas q ue ate- cios confoi•me al acuerdo número 667 de la
núan ó anulan la responsabilidad.
Secretaría de Guerra, dado el primero de JuDe los derechos civiles en relación con el lio de 1907.
estado mental de las personas.
El sueldo asignado á los capitanes primeLaringologfo y rinología. - Etiología y tra- ros, Médicos Cirujanos, es de 1,576 pesos 80
tamiento del rino-escleroma.
centavos anuales¡ y el de mayores Médicos
Cirugía dental.-Indicaciones de las ex- Cirujanos, es de2,018pesos45 centavos anuatracciones dentarias.
les, más el 10.% sobre su sueldo, en ambos
Enfermedades tropicales.-Profilaxia y tra- empleos de capitanes primeros y de mayores.
tamiento de la fiebre amarilla.
Cuando presten servicios en buques de
Radiología.-Medidas exactas.
guerra y en el Territorio de Quintana Roo
Bacteriología.-Estudio bacteriológico del percibirán doble sueldo, y además 40 peso~
bocio.
2 centavos al mes, como asignación de mesa
Estudio bacte1·iológico del tifus.
en el primer caso y 15 pesos mensuales en
Estudio bacteriológico delrino-escleroma. el segundo; y en la campaña de Sonora 50.%
Estudio bacteriológico de la lepra.
de aumento sobre su sueldo, sin contar en
Tripanosomas de América.
todos los casos, con las prerrogativas que las
F iliariasis de la América Central.
leyes les conceden, como el aumento de suelEstudio de las enfermedades que pueden do, cada cinco años de servicios sin intetransmitirse por las moscas picantes.
rrupción, las licE:incias por enfermedad y
Materia Médica. -Quinas centro-ameri- para asuntos particulares, ascensos retiros
canas.
.
'
pensiones,
etc.
Zarzaparrillas centro-americanas.
Estos datos los verán ampliados quienes
Estudio completo del árbol del bálsamo pasen á informarse al departamento del sernegro ( miroxilon pereirr.e ), datos botánicos, vicio sanitario de la Secretaría de Guerra.
químicos, estadísticos, eto.
Obra nueva.
Tenemos entendido que nuestro gobierno
La Radio~c?pia Ulínica de~ estómago norno acepta la invitación que el de Guatemala
mal y patolog1co, por el Dr. Oerné, Profesor
le hizo, para que Cuba figurara en dicho Conde Clínica Quirúrgica en la Escuela de Me
greso. ( Rev.demedicinaycirugíadelaHcibana).
dicina de R~uen y el Dr. Delaforge, antiguo
Dada la conducta que sigue el tirano que
J efe de Clímca de la Escuela de Medicina
desgraciadamente preside á Guatemala, es
de Rouen. I. Vol, en 16 de 90 páginas, con
de desearse que ningún país civilizado man21 figuras. Con pasta de cartón I fr. 50 (Acde representantes á ese Congreso. Nadie al
tualidades Médicas), Librería de J. B. Baipisar ese suelo tiene garantías y los delegalliere et fils. 19 rue H autefeuille, Paris.
dos extranjeros al concurrir allí, se exponen
Este volumen de las Actualidades Médiá volver á su Patria, embalsattiados.
cas, es el primer manual por lo que concierne
á la radioscopia del ,estómago.
Diez médicos cirujanos J&gt;al'a el Ejército.
Es el resultado de la colaboración íntima
La Secretaría de Guerra y Marina ha lande un C~ujano que tiene gran experiencia
zado una convocatoria á fin de llenar diez
en las opera,·iones que se practican actualplazas de médicos cirujanos del Ejército,
~e~te en el estómago, y de un médico especon el grado de capitanes primeros.
cialista en las enfermedades gastro-intestiEn dicha convocatoria, se hacen saber los nales.

�192

LA 'ESCUELA DE MEDICINÁ.

Los autores describan minuciosamente el
nwdus faciendi del nuevo método: y hacen
pasar bajo los ojos del lector todos los fenómenos que se estampan en la pantalla fino
rescente de estos hechos, muy á menu&lt;lo
originale&gt;'.
Gran número de dibujos hechos sobre un
esquema esquelético, cuidadosamente estudiado, le dan al texto una precisión que hasta.
la fecha no se había dado en ninguna obra.
Este manual es indispensable no únicamente á los radiologistas, sino también á
todos los médicos de!-,eosos de conocer los
progresos considerables obtenidos por la radioscopia y que se relacionan con la anato. mía y fisiología normales y patológicas Jel
estómago.
En la clase de Clfnica de Obstetricia
del Dr. Alberto López Hermosa.
Varios alumnos de esta clase en el JJrimer
reconocimiento qu~ a&lt;·aba de hacerse, obtuvieron muy bajas calificaciones, y no estando conformes con esto, solicitaron conforme
á la ley 'nuevo reconocimiento Al cual se verificó formando f'l jurado los Dres. Eduardo
Licéag11, José Gómez y f'l profesor del 1·amo.
Los alumnos obtuvieron muy buenas calificaciones y concluído el acto fueron calurosamente felicitados por el Dr. A. López
Hermosa.
El monumeuto al Dr•. M. Cariuona y Valle.
RESUMEN

Profesores de la Escuela N. de Medicina
.. ......
425 00
Alumnos de la Escuela N. de Medicina.......

. ...... _.. _.

68 25
00
00
00
00
00
00
00
00
00

Del Estado de Morelos . . _... __ __ . 4l
Del Estado de Coahuila. . . . __ _ 370
Del Estado de Tabasco. . .. . . _.. 170
Del Estado de Chihuahua . ..... . . 445
16
Del Estado de Guerrero ... . .. .
Del Estado de Querétaro ....... . 47
Del Estado de Nuevo León . .. . . 349
37
Del Estado de Oaxaca . _. . . . .
Del Estado de Durango . . . . .. . 40
50
Del Estado de Sinaloa... . .. .
De Tampíco
. . . . . . . . . . . 20
70
Del Estado de San Luis Potosí.
66
Del Estado de Veracruz.
.. ... l,9l8
Lista general.
26
Del Estado de Michoacán. . ·
171
Del Estado de Zacatecas .. .
Del Estado de México . . _. _.. .. . . 79
54
Del Estado de Hidalgo .. _..... _.

00

00
00
00
10

50
00
00
50

Suma . . . . $ 4,513 35
Continúa abierta la subscripción.
El Sr. Dr. Daniel Vélez, Tesorero del Comité, tiene depositados los fondos en el Banco Hipotecario.

'frata&lt;lo elemental de anatomía luuuallll,
Hemos recibido los cuadE&gt;rnos 9 y 10 de esta clásica y monumental obra, escrita en
francés por los Dres. Poirier, Charpy y Cuneo, y traducida al castellano por el reputado anatómico Federico Oloriz y Ortega. La
edición es esmeradísima y el precio del cuaderno es una peseta. Diríjanse los pedidos
y Rubscripciones á Preciados 33, bajo.s, Madrid, Administración de la Revista de :Medicina y Cirugía prácticas.
Cusa de Sahul.
Llamamos la atención d1-1 los sf•ñores médic()S sobre la Casa de Salud del Dr. Ga1·ay,
situada en la ca!h, de León núm. 4. En dicba
casa se proporciona á los enfermos una asistencia ideal. Hay excelente sala de operaciones con todo lo nt'cesario, haciéndose una
VPrdadera e~pecialidad de la antisep~ia; magníficas recámaras, salones, biblioteca, baños ,
luz eléctrica, teléfono, gabinete electroterápico, sála para reconocimientos y curaciones, practicantes y enfermero5 inteligentes
é instruídos.
Los señores médicos si gustan, pueden
operar allí á sus enfermos y seguirlos atendiendo, cobrando dire&lt;!tamente sus honorarios.
Pueden operarse de día ó de noche.
Siempre hay todo lo necesario para practicar á cualquier momento un embalsamamiento de primer orden.
La mejor forma de administrar el llieno.
Que las preparaciones inorgánicas y otras
preparaciones oficiáles del hierro, no siempre obedecen á las exigencias de la práctica actual y poseen muchas desventajas, es
punto admitido por todo práctico de experiencia. Resumiendo brevemente, las desventajas de la mayoría de las preparaciones
oficiales son: ser desagradable:- al paladar,
atacan los dientes, á menudo descomponen
el estómago, causan anorexia, estreñimiento y dolores de cabeza, y más importante
todavía, que con frecuencia no son absorbidas ni asimiladas. Frecuentemente se hace impo!!ible inducirá los niños y á las mujeres á que tomen las preparaciones oficiales del hierro.
El ingenio del qunnico por lo tanto se inclinó por muchos años á la producción de
un preparado de hierro, el cual estuviese libre de todos aquellos inconvenientes, y el
ideal de un preparado de hierro se ha alcanzado por el Pepto-Mangan del Dr. Gude.
Coche y todo.
El C)'Íado del doctor, presentándose á la
puerta del despacho:
-Señor, ahí está ya el coche.
·
El doctor (clistraíd-0).~¡Que pase!
(Tribuna Médica de Chile).

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                <text>Publicación ilustrada sobre ciencia médica de finales de siglo XIX dirigido por el doctor Adrián de Garay. Incluye la información y avances médicos más relevantes de México y el mundo, planes de estudios, datos de profesores y exámenes profesionales. Da luz sobre la ciencia en México.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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