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                  <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Volumen to

Septiembre 26 de 1915.

Número 3.

�1,

REVISTA ME*ICANA
Semanario Ilustrado.
Año l.

San Antonio,_ Texas, Septiembre 26 de 1915.

·-·

••

Pagina Editorial.

·-·• •

¿QUIEN HABRA DE PONER FJN A LA REVOLUCION MEXICANA?
Escrito expresamente para. la "Revista Mexicana," por el .)octor David Cerna.
Elbert Hubbard, filósofo norte-america no, víctima de
un submarino alemán, en el desastre del "Lusitania," ha
expresado la verdad.
Nadie, absolutamente nadie, nos ha dicho que fué la
Revolución Francesa.
Paliemos examinar con todo detenirr.:ento una de las
mejores historias imparciales que se han escrito acerca de
aquella tragedia humana: la del grandilocuente scritor inglés, Tomás Carlyle.
La lectura reposada de esa magna obra nos vuela la
cabeza. Sentimos un mareo indescriptible al pensar tan sólo en ese extraordinario movimiento, en ese remolino evolutivo de heroica intoxicación.
Mas, no encontramos una explicación lógica, satisfactoria, convincente, del POR QUE de esa Revolución.
Observamos, sí, en el ambiente de esa monstruosa evolución económico-social: sospechas, odios, tiranías, temores, venganzas, sentimentalismos repugnantes, locos devaneo~.
En el desarrollo de la trágica lucha, por ejemplo, se daba de baja a un jefe porque nada hacía, y a su sucesor
se le llevaba a la guillotina porque se extraiimitaba en sus
actos, tratando de halagar, con ellos, a los directores del
movimientc.
Las asambleas políticas se reunían con 'harta frecuencia ;
tan pronto se disolvía una cuando otra quedaba organizada.
Pero ...... en ellas nada se convenía. El REINO DEL TERROR continuaba en su apogeo.
El 4 de Octubre de 1795 escuchóse un grito estridente,
grito que resonó furibundo al través de aquel ambiente envenenado, asfixiante: era el grito espantoso dado por cuarenta mil CIUDADANOS parisienses.
Nadie sabía lo que deseaba aquella multitud enloquecida ni esos cuarenta mil ciudadanos daban explicación algun~ de su conducta.
Aquello era nada, quizás ... ... O era tal vez que los
jefes revolucionarios intentaban apoderarse del mando supremo. Porque ellos insistían en que la grari CONVENCION NACIONAL fuera disuelta: ciertos individuos que a
ella pertenecían debían ser substituídos por otros.
Reuniórense los miembros de la CONVENCION, y desafiando 'el furor del populacho, sin que les preocupase la
tenebrosa idea de que sus cabezas podían rodar de un momento a otro al golpe implaca~le de la guil~otina. (pues nadie podía asegurar que no peligraba su ex1stenc1a~, se ?ecidieron a sostener la autoridad de que estaba investido
aquel Alto Cuerpo.
Los salones de la asamblea se encontraban exageradamente repletos de espeétadores. No sólo los lugares adecuados sino también las puertas, las ventanas, y hasta las partes 'salientes de las columnas interiores del edificio estaban ocupadas por excitados ciudadanos.
Trepado sobre la comiza de una de las c'o lumnas hallábase un joven militar, llamado Napoleón Bonaparte, silencioso, taciturno. inmóvil ; observaba con mirada penetrante los actos de aquella austera CONVENCION, en espe!~·
indudablemente de algo que pudiera serle de alguna utthidad práctica e~ su inseguro porvenir ; de algo que viniera
a cambiar la fa z de su inactiva, monótona existencia de soldado, así por él considerada en ":quellos mo~entos de t~ multuosa excitación en que todav1a nada seno se le hab1a

confiadc.
La CONVENCION deseaba conservar su autoridad s
prema, Y, por tanto, necesita.ha protegerse a todo tran
Apelóse aJ General Jacobino Barras como el único que p
fü¡_,. salvarla de Jas garras de los amotinados.
Barras había sofocado ya con éxito las intenlonas
los insurrectos desalmados, y de él se esperaba que pudi
ra verificarlo de nuevo.
Al llamado intempestivo de la CONVENCION, B
rras, que presente se encontraba, palideció notablement
la responsabilidad que se le echaba encima por aquel! Al
Cuerpc:, era tremenda.
Comprendía Barras que, en esos momentos de verd
&lt;lera prueba, para someter con éxito a la multitud desenfr
nada, era necesario que el Jefe de las operaciones se v
viese ciego y sordo a todo acto de compasión contra l
alzados.
Considerándose é:asi impotente para llevar a efecto
maña empresa, Barras se puso en pié, y, echando una
rada escudriñadora a su alrededor, como quien busca
algo de que asirse para salir ileso de una angustiosa sit
ción, situación que, de otra suerte, le llevaría al fracaso, o
servó, altamente conmovido, que la CONVENCION es
raba ansiosa escuchar palabras de aliento de los labios de
SALVADOR, pues así se le consideraba en aquellos sole
nes instantes, instantes de vida o de muerte para la nació
Horrible, a la verdad, era la lucha interior que sosten
el célebre jefe militar. Mas quiso la suerte, la casualidad
vez, que Barras descubriera la presencia de la forma di
nuta del mayor de artillería (Bonaparte) ocupando, co
queda dicho, la corniza de una de las columnas interior
qel edificio en que se celebraba la solemnísima reunión p
l'hica de cuyas deliberaciones dependía el porvenir de Fra
ci~.
Ya Barras sabía quién era aquel individuo, joven, de b
ja estatura, y cara de bronce, y que con éxito tan brillan
había dirigido la artillería en el sitio de Toulón.
Barras, en un momento de verdadera inspiración, al
su diestra, y dirigiéndose hacia el joven oficial, con voz
brante y de entusiasmo lleno, exclamó, sin vacilar: "¡A
allí tenéis al hombre que ha de salvaros!"
El joven artillero fué, por ruidosa aclamación, nombr
tlo jefe de las fuerzas de la ciudad.
Bonaparte bajó de su periquera, sin pronunciar palal&gt;
alguna, y empleó como media hora para cerciorarse de
los solddos estaban a favor o en contra de la plebe enf
recida, y, por fin, aceptó el encargo.
Al siguiente día los revoltosos rodearon las Tullerí
al grito de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDA
Los terroristas exhortaban a los soldados a que dep
sieran las armas : insultaban, reían, maldecían y cantab
alternativament&lt;.'.
Como siempre, las mujeres marchaban a la vanguard
tle los pronunciados.
París reconocía el derecho divino de la insurrección.
¿Quién habría de atreverse a hacer fuego sobre aquel
multitud desenfrenada, cegada por la idea de que en sus a
tos de violencia tan sólo hacía uso de un sublime privil
gio popular ?
.
Sin vacilación alguna atrevióse a hacerlo el Joven may
de artillería. Dió las órden de ataque, e inme:liatamente 1
cañones, emplazados en las principales avenidas, comenz
ron a vomitar nutrido fuego, sembrando la muerte por t

�·--...:..:.. · -·

.r

partes, y pr~duciendo el pánico correspondiente.
Los proyectiles derrumbaban muros destruían edificios
¡al ~!avés de puertas y ventanas aquell~s elementos de des~
~cc1on llegaron a penetrar en uno de los templos de la
~da~, en donde, s~ había reconcentr~do el pop.:lacho enrec1do como su ultimo baluarte de resistencia..
El boml:ardeo había corr.enzado a las cuatro de la tarPara las seis, con excepción de los soldados victorios, no quedaba cna sola alma en las calles de París.
Y así vencida, la insurrecta Capital del mundo adopt·5
Ir somet~rse incondicionalmente al imperio de la Ley.
Despues de este notable hecho de armas, notable por
final resultado, Napoleén recibió de la CONVENCION
nombramiento de General del Interior.
Desde aquellos instantes sup;emos la Revolilción FranFé'. quedó registrada en las páginas de la h:storia tan sócomo un suceso extraordinario de pasados tiempos.

I

X

X

X

¡ C11ién pi.:diera contar otro tanto con respecto a los susos sangrientos que hoy se verifican en nuestro infornado país!
¿Y quién ¡:odrá at1everse a tachar de imposib·e el heo de que de tna CONVENCION NACIONAL formal ornizada m~IJiante ~n esfuerzo supremo de los mexicanos,
rja 11n Napo'.eón capaz de reduc·r al orden a los desalmados
pe: poner fin a lé'. Revobc:ón?

¿Nos deddiremos los mexicanos, SIN EL AUXILIO DE
ELEMENTO EXTRA~O ALGCNO, desafiando el. iuror
público, y sin oue nos preocupe la tenebrosa idea de q1.1e
n~estraf. vidar. corren peligro ante el ciego salvajismo de los
revolucionarios, a organizar una CONVENCION :;emejante
"· la de 1795 en Francia?
.... ¿ O es tal la división en el elemento de orden del pueb~o
mexicano. hoy d·seminado por todas parte!', fuera del pa1s,
que no sea posible ya deponer ambiciones personales para
salvar a l&lt;'. patria agonizante?
¿ Estamos los mexicanos enteramente desprovistos d_e
todo valor civil? ¿ Hemos olvidado por completo los s1.1bhmer. ejemplos de nuestros antepasados?
¿ H áns«t acabado los hombres de corazón que salven a la
Repúbli.ca.1
¿No hay ya individuos de hierro q:ie, res1:eltos a cumpl'r con el más alto de sus deberes cívicos, "TENGAN ESTA SUPREMA VIRTUD: SABER QUEMAR. LAS NAVE&amp;?''
¿No hay ya Cuauhtémocs entre nosotros, dispuestos a sacrificarlo todo, a ceder la existencia misma por que perdure nuestra naciona,idad?
¿ O acaso hemos perdido ya los mex:canos toda noción
de verdadero patriotismo?
San Antonio, Texas, Septiem:ire 21 de 1915.

---x--·

~un es tíempo be salbar a la Jatría •
En los act,alcs días de angustia para la Patria, la mer glorificación para los caudillos de m;estra Independen1, será exteriorizar el sentir de todos los mexicanos y conbuír a formal y orientar la opin•5n pública q:.:e haya Je
cauzar el esfuerzo de todos nosotros en la patriótica lar de salvación nacional, y sin omitir la más vehemente
1nifestación de gratitud para los que sacrificaron Sil vida
ra crear nuestra nacionalidad y la más solemne protesta
q •·e en todo tiempo y a través de las circunstancias más
agas, sabremos cumplir con el deber fundamental q ce la
tria nos impone de salvar sus instit!:ciones, detengámo.
s Ln momento a consitlerar las verdaderas causas que aámtan nuestra tragedia nacional.
México, un pueblo pródigo en r;quezas naturales, te~ que despertar la codicia insacia.:ile e insaciada de los traantu sin patria, de los próceres, mercaderes judíos. Pe,
México, joven y brioso, por Sil espíritu generoso y pa ·
ota y por sus condiciones geográficas, era inconquistable.
fa, pues, preciso, debilitarlo. El oro, que gobierna a los es1istas norte-americanos, comienza a desarrollar una políf engañosa y sut!I, disfrazada _con reiteradas ma_nifestaciolil de sincera amistad, de desmteresada fraterm~ad, para
plotar en su provecho todas nuestras ambiciones, nuestra
nfiada ignorancia: comienza a acentuar nuestras divi~io~. a atizar nuestros rencores, a fomentar nuestros odios,
,encender n:: estras pasiones y, malvados o engañados,
~scados y ciegos, una buena parte de los mexicanos, relmando el título de héroes y libertadores, se ha entrega! a i:na labor de destrucción y matanza fratricida, que ameza acabar con m:estra nacionalidad, convirtiendo a Mé·o, de pueb!o inconquistable, en pueblo dé:iil y hambriena pi:nto de someterse a las huestes inermes de la Cruz
ja Americana.
Aun es tiempo ; México acn palpita lleno de vUa. La
vulsión arrasadora Je que es víctima, es transitoria. Es
desencadenamiento de diversa, fuerzas de orden político,
~nómico y social qt:e han roto el valladar que las encauba y obran actualmente con violencia incontrastable d~s;ljando todas nuestras instituciones. Pero esas fuerzas t_1~P por ley universal e ineluj ible, q .:ie buscar su equ1hl~ y producir como r..:sultante, el imperio de la justicia,
e única en que pueden sc stentarse las instituciones socia- .
y m estra labor no debe ser otra que la de abreviar la
secución de ese equilibrio, antes q i.1 e la visible i{[lpaciende intereses extraños, se encargue de imponerlo con
pleta mengua de n1.1estra dignidad.
No es tiempo ahora de formular requisitor;as. Es la hosuprema de la concordia. Conocidas las causas de nuesl disolución nacional y la necesidad ingente que tenemos
apagar en plazo perentorio, !~ hoguera en q lle se. c.onsun nuestras riquezas materiales, nuestras trad1c1ones,
stra soberanía no creo que ningún programa de recons~cción nacional ' pueda cristalizar en exclusivistas a_mbiciode bandería política, ni en esa labor de acusac1one~ y
injurias que a diario se cruzan los bandos contend1.e~conifocto de los que están consagrados a escnb1r

l

¡

LIC. SALOME

BOTELLO

nuestras divisiones, en vez de laborar por la uniSn y fomentar nuestras virtudes cívicas.
No. Es la hora suprema de la concorfüa. Depongamos
nuestros odios, aplaquemos nuestras iras, serenemos nuestras conciencias. Descorramos un espeso y piadoso velo de
olvido sobre todos nuestros errores políticos, pospongamos
ante el enemigo común que a todos nos amenaza, nllestras
desavenencias personales o de grupo, y apresuremos la implantación de la justicia que depure responsabilidades, para que la unii&gt;n sea posible y perdurable y pred iquemos la
concordia y hagamos un último llamamietno al patriotismo tradicional de los mexicanos. Los que lo desoigan constituirán la fa lange de los inadaptables, de los ambiciosos,
de los corrompidos y de los defiintiva y ejec1.1toriamente
traidores. Y deslin\1ados los campos, localizada la contienda, aprestémonos a la lucha con amor y con fe inquebrantables que la Patria estará con nosotros ; pues que ella no
puede encarnar en las extraviadas aspiraciones de unos cuan-

-

-

CLAUSULAS DE ORO FRAG'.\rENTOS DE

ÜISCl'KSOS DE

Dn.

J e sTO SIERRA

-

. (Trozos brillantes del Discurso
maugur~I del Congreso Pedagógico
pronunciado el 13 de Septiem bre de

1910.)

Para coronar esa obra e{li1ca th a
9ue. comprendéi.s bie~ ... que segu ís por
mst~nto,. . pero mtens1ttca r¿i.; y ,i,temati7:ar~)S por obediencia a vuestra
conv1cc1on y por acatamiento a la ley ·
para rodearla de una aureola de luz'.
elevad en el niño al hombre in terior
en un perpetuo s1:rs11111 corda hacia la
Patria: el la junta las tumbas y las
cunas, los dolores y las i ,m·s, J,1~
amor.es y las espinas, los altar es y
los talamos, los recuerd os y los idcal~s; ella, que es por sortil egio del
h~mpo, nuestra madre y nuestra hij a
_;\ ll¡ vez, debe sumarse a toda s nu estras creencias. a tódos nuest ros deberes, a todas nuestras fatigas. a todos nu~.stros trit.nfos. Ella, su si mple
evocac1011. posee ese magnetism o milagT?so que, en la hora en que no predomman en nosotros las pasiones malas. realiza la conco rdia cív ica. la
unión de las almas en 1111 mismo s entimiento ele consagración hacia un fin
q~1e no es un interés, ni una ven taj a,
111 un provecho; que su ele ser lo co ntrario de todo esto, y por ello es un
sentimiento religioso. una su g estión
divina de la forma en qu e el humanitarism o ( porque adorar a la Patria es
realizar en un fragmento concreto de
humanidad el abstracto amor al ge·
nero humano), la forma en que el
humanitarismo puede llegar a sant ificar la guerra y la muerte, la fo rma
más altruista del egoísmo.
Cultivad con amor, con piedad in,
tima y proft:nda este sentimien to en
el niño; no intentéis di finirlo para
ellos; procurad hacersel os sen tir, y,
para ello, sentidlo vosotros mism os
hondamente; no el amor a la Patria
que borboll onea en frases fan fo rronas.
en od ios que ocu:tan rencores de envidia o literatura de agitació n y de
intoxicación sin sinceridad y sin hcr o'ísmo. X o, nosot1"0S ad oramos a la
Patria como adoramos a nuestras madris, por un deber, por un amor: s in
consentir que se discuta. E stad s egu'ros de que nada tenemos que temer del porvenir si la escuela cumple su misión ; y cuand o se os hable
en , lamentaciones furibund as del peligro que pudiera amenazar a nuest ra
nacionalidad, seguid el consejo de
León Gambetta, pensad, pensad en
ello siempre ; pero no habléis de ell o
nunca.
X X

X

Lá religión tle la P atria basta a la
escuela ; puede no bastar y de hecho
no basta al hombre : pero a la escuela
sí. ,Nosotros somos no por espíritu
sectario, no por bandería política, sin o
constitucionalmente y por patri otismo y por moralidad , nosotros somos
laicos, laica es nuestra ley y laico
nuestro espiritu: los mismos que 1,inchan la ,·oz pa ra predicaros odios de
raza, alzan un gran clamor contra la
escuela sin Dios. Cristiana mente e,to es una blasfemia, porque Dios está
en todas partes; pero si Jo que se
quiere hacer creer a los ignar os. es
que la escuela del E stado, que ll eva
la neutralidad hasta vedarse,

El Maestro Justo Sierra
mús simple profes ión de fe. :itaca las
creencias de alguno y se declara atea ,
entonces opondremos a este reproche
el más absoluto mentí,. Si la esencia
laica no es de ,·eras Jl eutral resulta
una cala midacl nacional : ,i los encargados ele cuidarla y ,·igilarla no impedimos la más le,·e ialta de rcspdo a
la, creencias ele los niños, no cu mplimos con nuestro deber, y como somos responsahles por el'o, dcbemo,
ser castigados. Porque la escr.ela la ico no solo lo es porque, formando
parte con st itutiva ele! Estado, tiene
que , i, ir dentro del principio de la
libertad de conciencia. que es un do~ ma político. ,i no que por ,u carack r esencialmente cclucativo debe ser
laica: imprimir en el espíritu de cada niño el hábito ele respetar la creencia del otro, arraigar en él hasta en
el subsuelo ele la conciencia. permít1seme la frase, el hábito de la tolcrans ca ·i du ·ar!

·:;;;

ra' mente porq ue es hacerl o el hombre ideal el hombre social ,en toda
la fue rza de la expresió n.
Os aseg uro que si procuráis que el
n iii o nrneva su cuerpo armónicap1cn·
te. resp irando el aire puro y absorbien do la salud del so l y la alegrra del
agua : que si ponéis en sus man os los
ins tru mentos del trabajo manu al y los
lápices de colores, qt:e son las len·guas infantiles de esa otra habla v;va
que es el dibujo, para educar en el
los ojos y las manos y . al t ravés de
ellos. la facultad creadora de la intelige11cia y la necesidad del orclc1i en
la acción : que si sabeis ponerl os en
contacto íntimo con las cosa s, para
que ellas sean sus maestra s y la naturaleza entera su director a: si de la
corriente de la v ida cotidiana sabéis
extraer las ense ii anzas del respetü
mutuo y de la necesidad del
para poder vivir y dejar. vivir

-~""-"L&lt;a....-W

�r1~. ,:=o,odóo,
·, 1

.... - ~ .;i,,..

J, p;,d,d.

paso ele lo más a lo menos complejo, es innegable.
Sobre esta serie científica que info~ma el plan de nuestra enseñanza
secundaria, "la serie de ciencias abstractas" que apellida Augusto Comte
está e&lt;lifcacla el de las enseitai!rn;
su¡&gt;eriores profesionales que ':!l Est:ido expen~a y sostiene con un cuanto esplendor puede, no porque se crea
con la misión de proporcionar carreras gratuitas a individuos que han podido alcanzar ese tercer o enarto grado ele la selección, sino porque juzga
necesario al bien ele todos que haya
buenos abogados, buenos médicos
ingenieros y arquitectos· cree así !~
exig.en la paz social, la ;alud social y
la nc1ueza y el decoro sociales satisfaciendo necesidades de prim~ra importancia. Sobre estas enseiianzas
fundamos la Escuela de Altos Estudi?s; allí, la selección llega a su térm1110; alli hay una división amplísima
de enseñanzas; allí habrá una distribución cada vez más vasta de elemen tos de trabajo; allí convocaremos
a• compás de nuestras posibilidades:
a los príncipes de las ciencias y letras humanas. porque deseamos que
los que resulten mejor preparados por
nues tro régimen &lt;le educación nacional. pt:eclan escuchar las YOces mejor prestigiadas en el mundo sabio
las qur vienen ele más alto, las tJllL'.
van más lejos: no sólo las que producen efímeras emociones, sino las
()lle_ inician, las que alientan, l.t3 que
rc,telan. las que crean. Esas se oirán
un día en nuestra Escuela; ellas difundirán el amor a la ciencia, am0r
divino, por lo sereno y puro, qt,c
funda idealidades como el arn0r terrestre funda humanidades.
:N'ucstra ambición sería que en esa
Escuela, que es el peldaño rnás :..!to
del edificio t:niversitario, pnest•) así
para descubrir en el saber los h·1rizontes más dilatados, más abiertos.
como esos que sólo desde las cimas
excelsas del planeta pueden contem ·
piarse: nuestra ambición sería que
en esa Escuela se enseñase a investigar y a t&gt;cnsar, imestigan&lt;lo y p,:11sanclo, y que la substancia de la investigación . y el pensamiento no se
cristalizase en ideas dentro de las almas, sino que esas ideas constituyesen dinamismos perennemei,tc tr,·.duciblcs en enseñanza y aci:iún, que
sólo asi las ideas pueden llamar,;c
fuerzas: 110 4,iisiframos ver nunca en
ellas torres ele marfil. ni vida contemplativa. ni arrobamiento,; en b11,,,a
del ''mediador plástico''; c.,·J ¡rn:·d~

como decían los antiguos, la piedad
para la Patria, habréis realizado la
obra magna, la formación de un hombre. y la República podrft tener plena co nfianza en su destino.

--o--

¡
•

Colegas: mi bienvenida en estos
sagrados días tiene que estar hondamente subrayada por un sentimiento ele confianza invencible en el buen
suceso ele vuestra empresa; tened ánimo, tengámoslo tocios; para ello, meditad en la gigantesca lección e&lt;lucativa que nos clan los recuerdos ele 18!.0.
Pensad en lo estupendo de la aventura
por nuestros padres acometida; pc11sad que la Patria por quién iban a
combatir estaba sólo en sus almas.
era un ideal; pensad como la reaiizaron poniendo en él una fe inmensa
y sellada su fe con su pasión y su
vida. Sigamos ese divino ejemplo;
no ,·eamos la magnitud del intento.
sino para proporcionar a él el esfuerzo ele nuestra voluntad, la intensidad
de nue5tra fe en la Patria. Ya lo
veis, surgió viva ele la ~angre y ~;
la muerte de nuestros herucs; 5nrgio
grande de nuestras desdichas e infortunios de pueblo libre; sea así con
la escuela, que es la prenda augusta
de la moralidad de la República. Ved
todo esto encarnado en un sím1)olo
viviente· en estos días ele septiembre
nuestra ' bandera, ya fuigure en la
diestra siempre viril y firme del gran
octogenario, ya flamée :ti fr:!:1tc del
Ejército ~acional en manos del gen
ti! y arrogante Colegio ~~il_itar. ya. la
haga vibrar como un Jtron de Juventud el entusiasmo reconfortante
de nuestras escuelas juveniles, o ya
parezca subir al ciclo en el aleluF
infinito de los cantos ele los nmos
siempre expresa lo mismo, . es. la mis·
ma frase, rs el mismo sentimiento, e~
nuestra historia condensada en una
forma material y poética, es nuestr,
historia que nos enseña el orgull? pot
el pasado que se suma en glona. la
coniianza en el presente que se rtsume en esfuerzo recompens~do ¡Jor
la confianza en nuestro destmo, que
se resume en un credo, en .uno &lt;le
esos credos por los que se vive, por
los qne se muere.
X X X

F.I primer resultado se rÍL una dumitad de
plicadón ele la Patria.
l0s hahitantes de la Repubhca. y me
r1u edo corto, ignora lo que es se~ m~xicano. no participa de la conciencia
nacional· el ais'amiento, la miseria
de 'las n;cesidades y de los medios de
vida; el predominio de la. superstición y del alcoholismo privan a un
inm enso grupo de nuestros conciudadanos en teoría de t odo contacto con
el alma nacional. Es preciso, pero ingente,.perp urgentemente preciso, que
. a la vuelta ele dos generaciones este
estado de cosas se haya modificado
profundamente. Es verclac) que hac.e
muy poco, que ahora mismo qu izás, en graneles nacwnes cult_as existe
el mismo problema: E n Ru sia en Irlanda, en Italia, en España, en la península halcánica: pero es más premioso entre nosotros, más trágico; a
la vera de un organismo que crece
en volumen y en fuerza hasta la .hipertr~fia nosotros tenemos la vital

1:ª .

1·

1

l!.:O'.J3!.J"\'""

Desfile imponente de doctores en el día en que se
fundó la Universid!l.d Nacional.
pocos e!emen tos de crecimientos recibimos de fuera, necesitamos a toci o
trance crecer dentro para el exterior,
y lo demás nos será dacio por añadidura. Pues bien, ¡ gobiernos y sociedades mexicanas!, salgamos al paso de etsa formidable ex igencia de
nuestra Historia, de 111:estra Sociología. en suma: con nuestras escuelas
abramos por dondequiera estas Yentanas al aire exterior, al aire de la
Patria al aire de la civilización humana:' mas no perdamos ni un día, ni
una hora. Cometemos crímenes de
lesa nación cada vez que retardamos
esta labor santa de unión, ele mexicaniza'ción, de redención ele almas. de
salvamento ele la República. Y no
son estas yan:ts ensoñaciones; el progrcsita Jefe Político del Territorio
de Tepic, secundando una mira clire~ta, un empeño personal del Presidente de la República, se ha propuesto por medio de la escuela. arranca'r del estado apenas social en que
vegetan. a los habitantes más. refractarios a la cultura de nuestra sierra de
Alica; los rcsu'.taclos &lt;le esta empresa apuntan ya; pronto al e.staclo. s~lvaje habrá sucedido otro !)len &lt;listmto. ¡ Y pensad que es preferible esta
especie de anexió!l ele un mundo de
almas, que la ele 1111 fragmento ele
nación conquistada!
Hagámoslo así, pt:es. maestros;
pongamos en ello tocio el entus iasm.o
que conmunica el contacto con los 111ños, que impacienta a veces, n11e a veces hace sufrir. pero que sa .. .;;a el espíritu y lo t0nifica y reconforta; harrámoslo como quién va al campo ele
batalla a la lucha por la Religión Y
por la Patria- pro aris et foc is-:. la
religión del mej oram iento humano mfundicla hasta en la médula &lt;le los que
la ignoran; la religión ele la ~atria, la
que hoy proclamamos en h1mn_?s al
pie de las efigies ele nuestros heroes,
en las tumbas ele nuestros padres conYertidos en aras. en rededor de n uestra bandera. émula del iris de nuest.ro
cielo, que ayer flameaba en los oros
de las mañanas otoñales, rodeadas
de yoces de niños orando por la unión
y por la paz. como coros angélicos
que saludan con hosannas la llegada

(Períodos elocuentes del magistral
discurso pronunciado en el momento
tle funda rse la Universidad \lacional).

--o-La Universidad está encargada de
la educación nacional en sus medios
superiores e ideales; es la cima en que
brota la fuente, clara como el cristal
ele la fuente horaciana, que baja a regar las plantas germinadas en el terruño nacional y sube en el ánima del
pueblo por alta que éste la tenga
pues ta. En tanto todo aquello que
forma parte de disciplinas co ncretas
r utilitarias ligadas con el desenvolYimiento ele necesidades de c¡ue depende en parte la vida actual del Estado, como las enseña nzas comerciales
e industriales, materia de futuras uniycrsiclades; t0do lo que es necesario
proteger perseverantemente en el orden económico, por lo tenue de la
ambiencia en que evoluciona exige la
creación temporal ele medios facticios
f ivorables a esa evoulción que tene111os por indispensable a la cultura r.ac1onal-me refiero a las enseñ:rnzas
e,~éticas-, que en nuestro :,l;rn pe dagógico en su situación ac tu i l 1am ·
bién en la íntima dependencia del 1·:stado.
Así, pues. La Unive rsidad nueva crgan izará s1: selección en los elementns
que la escuela primaria envíe a la
secunda ria; pero ya aquí los hará suyos, los acendrará en los fu~rtes crisoles, de donde extraerá al fm el oro
que en medallas grabadas co n las
armas nacionales pondrá en circulación. Esa enseñanza secu ndaria, está
organ iza da. aquí y en casi toda la República con una doble serie de enseñanzas que se suceden preparán4ose
unas a otras. ta nto en el orden lógico
como en el cronológico, tanto en el
orden científico como en el literario.
Tal sistema es preferido al de enseñanzas coincidentes, porque nuestra
experiencia y la conformación del
espíritu mexicano parecen darle ma;
yor valor clicláctico; sin duela que. esta
en cierta pugna con la actual mdepenclencia científica; ~1as . su relación
ron la historia de la ciencia y cna las
I

....,___.

existir. y quizas es b:w10 que exista
en otra parte; no allí, alli no.
Una figura de 1mplor:wtc 1a,:a ha·
ce tiempo en clu redor rlt Je,, ''templa serena" de nuestra enseñanza oficial: la Filosofía; nada más respetable ni más bello. Desde el fondo de
los siglos en que se abren las puerlas misteriosas de los santuarios de
Oriente. sirl'e de conductora al pensamiento humano, ciego a Yeces. Con
él reposó en el estilóbato del Partenón, que no. h;w)rÍa querido abandonar
nunca; lo perdió casi en el tumulto
de los tiempos bárbaros. y. reuniéndose a él y guiándo!o ele nuevo. se
detuvo en las puertas ele la Universidad de París, el ''alma mater" ele
la humanidad pensante en los siglos
medios: esa implorante es la Filosoíía, una imagen trágica que conduce
a Edipo. el que ve por los ojos de
su hija lo único que. vale la pena do
Yerse en este mundo, lo que no acaba.
lo que es eterno.
¡ Cuánto se nos ha tildado de crueles y acaso de beocios, por mantener cerradas las puertas a la ideal Antígona ! La Yerclad es que en el pl:.11
de la enseñanza positiva la serie científica constituye una Filosofía fundamental: el ciclo qu e comienza en la
Matemática y concluye en la Psicología, es una explicación del Un iverso: pero si como enseñanza autonómica no podamos darle en nuestros
programas su sede marmórea. nosotros
que teníamos tradiciones que respetar. pero no que continuar ni seguir ;
si podíamos mostrar el modo ele ser
del Uni1·erso hasta donde la ciencia
proyectara sus reflectores, no podíamos ir mas al1á. ni ciar cabida en nuestro catálogo &lt;le asignaturas a las
espléndidas hipótesis que intentan explicar no ya el ''cómo" sino el "por
qu~" del Universo.
Y rio que hayamos adoptado un
credo filosófico que fuese el "positivismo:" basta comparar con la serie de las ciencias abstractas propuestas por el gran pensador que lo fundó,
la adoptada por nosotros para modificar este punto ele Yista; no, un espíritu laico reina en nuestras escuelas; aquí. por circunstancias peculiares de nuestra historia y ele nuestras
instituciones, el Estado no podría, sin
traicionar su encargo, imponer credo
alguno; deja a tocios en absoluta libertad !)ara profeasr el que les imj)onga o la r::!zón o la fe. Las lucubra
cioncs metafísicas que responden a

------~---_,..,,.,,
1
1

1

-

un invencible anhelo del espíritu y
que constituyen una suerte de religión en el orden ideal. no pueden ser
materia de ciencia; son supremas síntesis que se ciernen sobre ella y que
frecuentemente pierden con ella el
contacto. Quedan a cargo del talento,
alguna Yez del genio, siempre ele la
conciencia individual; nada como esa
clase de mctalismos para alzar más
el alma. para contentar mejor el rspíritu, aún cuando, como suele suceder, proporcionen desilusiones trágicas.
Hay. sin embargo, trabajos de coordinación. ensayos de totalización
del conocimiento que si tienen su ra ,t
entera en la ciencia, y una sección
en la Escuela de Altos Estudios los
comprende bajo el títu 1o ele "Filosofía." Nosotros abriremos allí cursos
&lt;le Historia ele la Filosofía. empezando
por la ele las doctrinas modernas y
de los sistemas nuevos y renovados
desde la aparición del positivismo
hasta nuestros días. hasta los días
&lt;le Bergson y \V illiam James¡ Y,
dejaremos libre, comple ta111c11tL· lihn:
el campo ele la metafísica negativa
o afirmativa. al monismo por manera igual que al plu ralismo, para que
nos hagan pensar y sentir. mientras
perseguimos la visión pura de esas
ideas eternas que aparecen y reaparecen sin cesar en la corriente de la
vicl2 mental: un Dios distinto del Universo. un Dios inmanente en el \jniverso, un Universo sin Dios.
¿Qué habríamos logrado si al realizar este ensueño hubiéramos completado con una estrella mexicana un
astcris.mo que no fulgurase en nuestro cielo? No; el nuevo hombre qt:e
la consagración a la ciencia forme cu
el joven neófito que tiene en las ,·enas la savia de sti tierra y la sangre
de su pueblo, no puede oiviclar a quién
se debe y a qué pertenece; el sursum
corda que brote de sus labios al pie
del a!tar debe dirigirse a los que con
él han amado, a los que con él han
sufrido; que ante ellos eleYe. como
una promesa ele libertad y redención,
la hostia inmaculada de la verdad.
Nosotros no queremos que en el
templo que se erige hoy. se ackir.! una
Atena sin ojos para la humaHi1hd .Y
sin corazón para el pueblo. dentro cic
sus contornos ele mármol blanco; queremos que aquí vengan las seleccione&amp;
mexicanas en teorías incesantes para
adorar a Atena "promakos," :: la
ciencia que clefienJe a la Patria.

SUEÑOS -

De mi alma haré una gota de rocío
Para regar con ella tu corola;
Haré un sublime altar del pecho mío

Ven, dejemos el lecho del proscrito,
Del mundo impuro, que tu planta toca,
Ven conmigo; yo haré del infinito
Una copa de amor para tu boca.

Y en ese altar te adoraré a tí sola.
Brillará en las tinieblas de mi suerti¡
La luz del sol de tu mirar divino;
Será un perfume para tí mi muerte
Y mi vida una flor de tu camino.
Te creí realidad y eres fulgente
Ilusión de mis días halagiieñ.o s ;
Señora, y
frente

La triste noche plegará sus velos
Y tu voz en mi lira de poeta
Agregará al "Te deum" de los cielos

El mágico nocturno de Julieta.
Ven, yo te amo; la luz que tú destellas
Será mi eternidad, y en santa calma,
Tú buscarás a Dios en las estrellas,
Y yo lo encontraré dentro de tu alma.

�•
1\llá por los últimos días de Junir,
cumpliré cuarenta años. y lo qtie ,oy
a referirte, amigo mío. a~~eci·&gt; cwtPdo
era yo un rapaz, un dc,u 1·;11,, q11e ''"
hubiera podido recitar de ,_·qro, sin
tropiezo ni punto. los Jie.~ preceptos
del Decálago. Sin enti;;;r¡w. rl recuerdo de la pobre :wcciila urJ ::e ap,,rta de mi mem oria. ni c1 &lt;u que ·~ ¡¡parte de ella en los días de la -,.iJa _____ _

Con mi padre no se jugaba· una
sola vez decía las cosas; nnn~a repetía sus mandatos.
i Ah, Dios mío! r Qué tentación
aquella! De día, de noche, a todas
h_oras me perseguía. En vano quena yo. pensar. en utra cosa. Aqud
deseo 1ha crec1cndo. creciendo dominánelome, subyugándome. ,\~í debe
suceder a esos hom bres que de abis1110 en abismo \'an a dar al crín1e11
-¿ Y por qué no ?-pensé,-¡ A i~
obra!
Busqu~ un cesto grande. el mayor
que hab1a en la casa, y corrí ha cia
el gallinero.
Eran las diez de la mañana. Los
gallos escarbaban en la tierra floja,
buscando alimañas; las ga!Vinas se
ba1iaban en el poho: otras estaban
echadas, poniendo. y la copetona cacareaba alegremente a pico ab ierto:·
Pos. . . . pos. . . . p'Os posporeso !
La, chachala.quita, al verme, huy0
Y ft:c a refugiarse en el útlimo ri1;cón del corral _____ Allá fuí yo cun
el cesto en alto ____ Si, sin duda, llegar y atraparla sería co5a ele un minuto ____ _

La Chachalaca
dial
,\] trazar estas lÍl.t'as al consignar
en estas hojas fugti,·as tan dulces y
tiernas memorias. descubro por el baicón, que tengo al iren te, la casa de
mis padres. la hcrecl,:d ti¡ mis abue 1o~.
Veo los campos. el bosque. la dehesa,
la vieja rhimenea. de la cual asc.iende lentamente al ciclo una columua
de lumbre azul. y rep ito los versos de
Gutiérrez Gonzále7:

el pensamiento humano
como el mar, sus cadávere¡, :irroja.
Así dijo el poeta en su admirable
poema. Ciertamente. el cerebro es t•n
oceano siempre agitado, con frecuencia tempestuoso. cuyas olas arro¡an
implacables hacia las p1ayas del olvido
los despojos del rasado: esperan;,;a:;
desvanecidas. ilusiones malogradas.
sueños azules. ard0rosos anhelos, rngas aspiraciones, nobles ideas. recuer dos regocijados, rec ,tercios tristes. l'ero ¡ah! este de la ,nfeliz avecilla. IIeva años seis lustros ele flotar en altamar. juguete de las olas. si n que
los turbiones de la adolescencia ni la~
tormentas de la juventud, ni las terribles y sombrías tempestades de la
edad madura hayan conseguido arrojarle a la costa.
Allí está. allí. siempre flotando sobre las crestas de las olas, lo mismo
en las noches tenebrosas que en los
días luminosos y serenos. Es como
una gota de tinta . en la página más
blanca del libro de mi vida.

I.
Una tarde calurosa. ardiente, una
tarde primaveral. Un cielo sin nubes. pero inundado de !\orte a Sud
y &lt;le Oriente a Pouíente por la ca 1ina como si humaredas lejanas, diseminadas en los campos, hubiesen espesado la atmósfera y extendiendo c11
la sabana. sobre )¡i~ arboledas. so[Jl'L
los planteles de caña de azucar un
Ydo de azulino cr"spón. A lo lejos
el río que nos enviaba de cuando en
cuando con el rumor sordo de sus
aguas, aire fresco y vivificante. 1\ un
lado. el viejo trap iche con su ruidr,
monótono. Al otro el sendero rojizo,
quemado por el sur, bordado de amarillenta grama de es,.obillares poi voro
sos. de estramonios marchitos que
suspiraban por las lluvias ele ),)ayo.
Delante de la casa. en el césped, humedo y fresco por el riego reciente.
sobre el verde tapiz. la abuela Yene·
rabie y cariñosa. ralados los anteojos, repasaba las páginas de no ,e
qué libro piadoso; junto a ella nues
tra madre haciendo labor. y en la na ·
tura! y mullida alfombra, Ernesto haciendo un pape 1ote; la chiquitina, ;a
blonda N iní, muy entretenida con u11
rorro. y yo, el pac:ífico Rodolfo. sacando de una arca de X oe, juguete en
boga elefantes, camellos, cabras, oso~.
panteras, jirafas. gallos. gall inas. y
unos hermosos y envanecidos p.1 vos reales, cuya brillante cola ele , idrio hilado se quebraba entre mis dedos _____ Frente a nosotros, uno a
uno, lentos pacíficvs. sedientos, pa,
saban los bueyes camino del corral.
¡ Hermoso cuadro ele la ~·id_a rú~ti

Ya ese fuego lo enciende mano ex( traña,
Y a es ajena la casa paternal. .....

Tf.
Obscurece. El cit:lo brilla con ~us
mil luceros. y fulgt1,·a11 l.'!1 las choza&amp;
lejanas las llamas del hn¡:::-ar.
Ruido ele caballerías voces ele filies servidores. una sonrisa en los :abios ele mi abtiela. una rxclamaci&lt;Ín
regocijada &lt;le mi maclrc; \'iní que ~e
olvida ele su hehé. Ernesto que se levanta arrojand o lo~ carrizos y la na
Yaja _____ ¡ Es mi paclre que vuch e ele
ra;,;a ! ¡ i\l i padre. con la l'Scopeta al
ho1i1hro y el morral repleto 1
Corrí a recibirle. Detrás ele él Ye11ía
.\n clrés. el criado dili¡¡;ente. el honcladoso ami1ro. el fiel \ndrés a qnien
mi paclre. sin mengua ele su au toridad
ni menoscabo ele su decoro, estiu:aba
y quería como a 1111 hermano.
-¡ ,\1 comedor !-decía mi padre to
mando la mano ele Xiní.-¡.\1 comedor! Les traigo muchas cosas ___ _
La curiosidad y la impaciencia li'JS
hicieron correr. .\ ,·oco entraba el feliz cazador e11 Ja-ando dl' lcemén te
con el brazo la cintun de la dichosa compañera ele ;:11 vida.
Pronto el morral cstnYo Yacío, y ex
tendiendo en la mes,1 el prod11cto r!e la
jornada: un gazapo y media docena
ele perdices.
El conejillo esta:&gt;a tibio aún: 1:is
aYes yertas. De nieve p::··ecí,,n a•¡n.:·
Jlas patitas ro¡a, CLllhi ~] cur:1.l.
Se i1ablaba de los incic:cnte, de la
c,,,:a: pero nosolro~ no ,,;amn,; 11ada.
rn espera de las m;irav illas que nos
habían prometido. ~i,1í se at:-cvi(, :il
fin a oregunar:
•
-; Y na ra nosotros? ¿Para 1111?
So-nrió mi padre con aquella anacihk rnn risa de sus delgados labios:
brilló en srs ojos claros y siempre
benévolos un re'á111nago de alegría. y
.sacó del morral rrl;.;ado en hanclok:
ra 1t11 ramo de fru,os morados. casi
azr les. un racimo ele ¡¡:ranadillas sil
,·"~tres y mostránd,ilo por lo alto de-

fundiclades del morral; y nos mostro,
cerca ele la lám.pa\ a, un huevo, u.1
lindo huevo b'anro tinto en la sangre de las perdices.
,::__¡ Un hueYo de c.:1achalaca! De 1.a
puesta de hoy _____ Cuando le co~t~
mos estaba tibio. La ponedora se tu e
herida ______ y pas~ndolo a manos de
111i madre. agregó :-Límpialo ____.
Ernesto y yo nos disputamos el
huevo.
La autoridad materna puso término a nuestra discusión.
-Le guardaremos, para ver si lt
copetona blanca, q1,e es buena sacadora, consigue empollarle.
Y ya nos parecía • er a la .chach_alaca c¡ue ele aquel huevo naciera, 1r Y
venir por el corral gritando: Hay c~cao hay cacao.. . . . . Y que desde el•
ho~'que vec ino le re,;pondía el macho;
No hay cacao, no hay cacao ____ _

Clé':

- Pllra la señorita \' iní ___ __
La blonda niña dió un salto. queriendo atrapar las frutas c¡ue al puu ·
to c~ ve ron en sus manos.
- Para el cahall ero don Ernesto __ .
- :Qué?- clijimos a t111a. ~
- Para el ca baile, o don 1'.rnesto y
para Rodolfo. una cosita muy lin da ___
.\rlil'inen __ ___ ¿Qu~ será ?
- i Un niño rle ci1t1pamirtos !
- l'n pajarito h".rido.

- \'o.

· - Caracolitos del almácigo ___ ___
,Ji madre ,onreía: mi padre seg-ozaha en atormentar nr estra curio~i ·

Xo fué así. ,\1 acercarme corrió al
otro extremo del patio. saltó sobre
unas matas, dió un brinco, consiguió
escapar.
-¿ Te burlas de mí?-murmuré.¡ Ya lo verá~!

IIT.
A las

tres semanas. o poco mh,
cierto día, al despertar, nos dieron una
alegre noticia. La copetona blanca
tenía catorce pollue~os, y muy orgullosa de su nielada iha y venía por el
corra~. luciendo entre sus chiquitines,
uno de ex traño asp.:cto que sus her ·
manos miraban de reojo, las de111ilS
o-allinas con extrañeza y el señor del
harém con altivez y menosprecio. La
chachalaca. fea, cubierta de obscuro
vello torpe. muy distinta de sus Yiva·
rachitos hermanos, fué desde entonces
objeto de nuestro$ cuidados, . nu estra
ronstante ocupación. el tema magota ·
ble de nuestras pláticas. ¿ Cuándo sería grande 1 Cuándo la veríamos l~•Tradita? ¿\'o la oiríamos nun ca g ritar y reYolver el ga:ilnero_? . i Qu~ ~e
idas y venidas! ¡Qt,e de v1aJes) ,Como gr itábamos todo el santo d1a: hay
cacao ...... no hay cacao!
La avecilla plumó; un plumaje pardo triste. luctuoso, que hacía con·
tr~sk con la blancura nítida de los
polluelos nacidos en el mismo nido.
\'o tardó en dejar a la madre adoptiva. y campar por sus respetos, y.
chiouita como era. ni brscaba abrigo
por la noche ni gl:staba ele los cuidados maternales.
Cierto día le dije a Ernesto:
-¿ La cogemos?
-\'o, porque hui1A; es arisca y hu raña. ¿no lo ves? Los pollitos nos
conoce n v nos quiMen, vienen a comer arro~ en nuestra mano, mientras
esa prieta asustadiza y canallona ___ _
¡\'o la qu ieras !
)Ie quedé sólo ~ intenté atrapar ·
Ja ____ En vano. La avecilla huía __ _
]l ice del corral un ,;ueblo revuelto, Y
no sin pena hube de renunciar a mis
propósitos. Tenía ) &lt;? tantas ganas d.e
acariciar y jugilr ('un la chachalaqm.
,
ta !
A)&lt;runos días después renove 1a 111tent~ia. pero sin éxito feliz. E n )a
brega me encontró Ernesto, y por !ª
noche, a la hora de la cena. cuanao
menos me lo esperaba yo, prorrumpió :
- Papá: Rodolfo anda queriendo
coger la chachalaqu!ta_____
•
- \'o hará tal ;-dijo mi padre-no

y emp~zó el ataque. La a,·ecilla
azorada, iba de aquí para allá. si,{
detenerse un instante. Las gallin;,s
espantadas, Yolahan o se agrupahan
medrosas a la puerta del patio. Yo.
en campo abierto jadeante, rojo, que~
mad? por el sol. redobland o el brin.
s~gu1a en pos del anima'ito, el nial,
cansado _rendido, cuando yo daha trtgua a m1 precaución. recobraba fuerza. Y luego ~~c~paha Yictorioso .. \&lt;¡1,1.:llo era un vert1go ____ Por fin. en momentos en que él animal se detu, o
lancé el cesto Y---_ ¡ Chás ! ¡ Pre~a !
J\le dett:ve a gozar ele mi triunfo.
Cuando yo me incliné, doblando
una. rodilla, para t•,11ar mano a mi
cautiva oí la roz ele mí padre, scYera
y reprensi va:
-¡ Rod olfo!
Estaba a la puerta &lt;~I corral. 'J'odc? l~ había. vi~to. De pronto quede, s111 mov1n11ento. ¡\¡ e repuse y
l1t~1 por 1a bodega. Dc~de allí,
1111_e1.1tras m1 padre iba a libertar a la
pr.1s10nera pud_e ver t'rm espanto que
1111 chachalaqulla, laxo el cLH:llo ,e
agitaba moribunda____
'

IV.
l\l i padre no d1istó. .\ la hora de
com~r. al s_erv irme el primer p1atilln.
llamo al criado. y en Yoz haja le di io
algo que no pude 01r. l·:~taba ;-11

-- -

.....................................................
............. ............ ........-....-..-...-. .-...-... .. ...... ..-.-

•

-

Esta es la hist,,ria. amigo
Cuando la recuerdo. y la recuerdo to·
dos los días. y siempre con dolor y
remordimientos crudes, me pregunto:
-¿ Qué sentirá el aseino cuando ic
ponen delante ele su YÍctima?
RAFAEL DELGADO.
C. de la R. Academia Española,

--o--

...........................

········-···························-·············-

NOTAS MUNDIALES
--t,--

tfn Discurso de M. Stephen Pichon
!\os es grato publicar uno de los
más aplaudidos pasajes del discurso
pronun ciado por ::'donsieur Stephen,
antiguo :\.J inistro de ~ egocios Extranjeros ele Francia, en la fiesta celebrada en el "Trocaclero," en París, en
el ani,·ersar io de la batalJa de Solferino en 1859. en c¡ue combatieron
unidos franceses e italianos:

·--~

avergonzad? )'. trémulo, con los ojo.
llen,os de lagrunas; me latía el corazon como si fue1 a a salírseme de!
p_ccho: era yo un crim.inal que merccia la horca.
.Andrés \'(JlYió, trayendo una
te cubierta ron 11na servilleta.
ton ces' mi padre. romo nunca sevc.
ro , ele¡o su a,iento y l'ino a coloca rs e
a 111 i lado.
-Rndol fo ____ _
Xo me atrel'Í a lc,·antar los ojos ,;i
a responder.
-Rodolfo.-rcpitió con dureza hasta entonces cle~conocida en él,-dcscuhrc esa fuente!
Obedecí temblando _____ y ¡ Dios
s,_rnto! '.dlí estaba el cadá\'er, con el
JHco abierto destilando sangre ____ _
IJe codos en la mesa. oculté el ros
t ro entre las manos. sen ti c¡ue m::
ahog-aha y me eché a llorar.
Frnestn y \'iní lloraban también.
. Papá y mamá comían silenciosos, y, '
sm dt:da. apenados y tristes ___ _

........... .................

"Xo son únicamente los lazos de
consanguinidad los que nos reunen, sino una concepción idéntica de los derechos y de los deberes de los pueblos
libres; un mismo menosprecio ele la
tiranía un mismo horror hacia lo~
procedimientos con los cuales una
raza enloquecida por el orgullo, pretende imponer su omn ipotencia; un
mismo afecto hacia compatriotas aYasallaclos, que reivindican indomablemente la patria perdida; una misma
fé en las ideas, qt:c son, para las naciones como para los hombres, la justificación de la ,·ida; una misma conciencia de los interess cuya defen~a
precisa. bajo pena de retrogradar y
de perecer.
Por terrible que sea, la guerra no
es más que un episodio que pasará
en la historia de la Francia y de la
l talia. Lp que es durable, lo que pre..
valecerá, es la comunidad de sus nece,idacles. ji.nlo con el parentesco de
su origen.
Cuando los pueblos · germá ni cos
hayan sido reducidos a la impotencia y cuando la Europa se haya reformado según el principio de las
nacionalidades, nuerns motivos de inteligencia fraternal habrán nacido e1,tre los dos países, cuyos intereses en
· ninguna parte se chocan, cuyas insti-

c!ones s?n paríficas y cuya prosperidad reciproca será para el 11110 y para la otra garantía de grandeza y de
seguridad.
El que ellos han co11cluido en 1915,
no es un pacto de familia (ya se sabe
cuán funestos resultado, traen para
lo, pueblos tratados semejantes)· es
un acuerdo que reposa sobre las más
nobles preoct:parioncs y se inspira de
sacrificio por la más santa de fas cm:
sas-la del derecho. ele la justicia y la
libertad-y que al propio tiempo mira
por el desarrollo mutuo y so lidario
de las fuerzas ele que los contratantes
clispo11en para su potencia y para el
por \'enir ele su expansión.''

X X X

Dice "Le Fig-aro," de l'arb. que el
Príncipe de l1ii 1ow. ex-Canciller alemán y últimamente Embajador en
l talia hasta la rnptura ele la Triple
.\lianza, está actntlmente corrigi~ndo las pruebas de un libro en el cuai
explica y excusa el fracaso de su diplomacia en Italia.
En es te libro, el Príncipe declara que el mal resultado de su misió1,
debe :&gt;. tribuirse al actual Canciller Tmperial, Dr. YOll llethmann-J lollweg,
y a la politica que sigu10 .\ustria .
Prepárense los lectores para cuando
la paz llegue. Austria va a ser grandemente culpada por los Ht;nos, colos otros.

•
X

X

X

i El abate 'l'hibault. "aumón ier" militar. acaba de ,t:r dec·,¡rado '. En un pue
hlecito de la Champagne, y en presencia de gran 11úmero de tropas, el
General Comandante ele! Cuerpo el.:
Ejército. le ha entregado las insignias
dr la Legión de l l onor.
Todos lo,; soldados. tocios lo, habitantes de la región de Cambrai conocen al abate Thihault. Es muy jó\'en
todavía. de lisonom;a ch lee al par
que enérgica su acti11 cl clise.reta y casi tímida solamente la a'tera el ruido de la metralla o el estrago del
obús. Siempre en la hrecha y siempre
estimulando el celo ele los soiclados.
,e le ha Yisto en todos los campos de
hatal'a: ya en Bélgica. ya en el Aisne, ya en Argonne. yendo en bict·
clcta de un lado para el otro. sin
cuidarse de los proyectiles que llueven en torno suyo, llevando a los
moribundos el último consuelo y le, antando el ánimo ele los combatie ntes con su palabra Yaronil y al par
llena de unción.
.\dorado por los, ilrlad,n. estima:lr, p.ir
st:s jefes. todo el mundo ha aplauuid,)
tan merecida recompensa. En ei 1110men to de imponerla, el Ge11e1 z.i en
Jefe dijo: "Cualesquiera que sean las
opinione~· que ~e profesen, hay que
con\'enir en que en esta guerra rl rlero h:t hecho s u deber, ¡tod0 s,1 deber!"

�•
,

Los Topicos del Dia

La prensa carrancista de la ciudad e.Je )féxico nos trae
noticia sensacional de que Rafael )fartínez. alias "Ripp." acaba de ser nombrado Proie,or de Historia Patr ia
t la Escuela ~acional Preparatoria.
El nuevo Profesor ha entrado con brío cxtraorc.Jinari o
el ej rcicio de sus funciones, y se propone escrib ir un Texde Historia en donde se rectifiL¡nen los errores que por
,ngos años virtieron en la aulas. aquellos ignorantes que
llamaron Justo Sierra y .\lfredo ChaYero, )fanuel Sáncz :1! ármol y José :1faría Vigil.
Fl propósito del. gran Rip-Rip, c.:; poner de manifiesto
servilismo de m:estro país e.Jurante la época porfiriana, y
in11ndarió n libertaria de los últimos tiempos. Celebramos
todo corazón que lleve a cabo tan bella obra. y le vam~s
ayudar ron algunos importantes daros, c¡ue probablemenoh·ide. por las ocupaciones extraordinarias que lo abru-

primer lugar, le recomendamos que al hacer las lis' de los esclavos asalariados de aquella época abyecta,
1 , aya a st:primir el nombre de un Se nador-Yejete por más
i1as-q11c med iante el sueldo mensual de $250.00 obedeció
1r:rntc diecis,;is aííos las oprobiosas consignas de la dicta1ra: y que luego. no conforme con ser un instrumento pa10 de la tiranía. manifestó sus tendencias pretorianas al
tl iarse como simple Subteniente bajo las banderas de la
·gunda Rescrl'a.
También sería interesante. que el ilustre Rip-Rip colo·
,e a Don Ileribcrto Barrón en el sitio augusto que le
rrcspondc. y lo llamase "El Matías Romero de · 1915." pues
s srrvicios que ha prestado al cons~itncionalismo. en el exI rnjero. aunque de espionaje y delación, son tan útiles co 0
o los que el diplomático de 1865 prestó a la causa de la
fensa nacional.
El egregio Rip-Rip tiene oportunidad de darle nielo a
pluma incansable pero cansadora: y puesto que su pro1sito es entrar de lleno en el terreno ele las rectificacio·s. y lijar para siempre el nueYO crite rio nacional no sel malo, que empezase a llamar traidores a los niños que
uri eron en Septiembre de 1847, luchando contra las fuer.s de l General . Scott: pue~ la experit1cia l~a demostrado.
1e cr·ando los 111 rasares pisan d sue o patrio. lo que pro·cle es ir al l.1osque de Chapultepec, no a morir como )Iellf y Escutia. sino a adamar estrnendosamentc al Jefe Su·cmo del Gobierno de la Xación invasora.
El gen ial Rip-Rip puede ser el profeta de las nue,·as
eas y de seguro que con tará con in!inidad de prosélitos.
¡ Demonio ele historia! ¡ Donde ha ,·eniclo a qt,eda r !

!

* * *

l\Iuchos de los refugiados están temerosos de que los
,taclo~ l.'n idos. después ele fracasa r en sus intentos de
)nsolidar a Villa en el poder, traten ahora de reconocer
Carranza y a su grupo, como Gobierno legítimo de ?l.1étco.
¡
La verdad es que el caso no merece la importancia
tlte se le da. Dicho reconocimiento. sería como elijo un
plega. un insulto a nuestra cultrra. pues un paí s que ha
roclucido hombres como Juárez. Degollado. Ramírez, Alta1irano. Orozco y Berra. ,\!amán, Pal'ares. Barreda. OcamD. Lerdo de Tejada. etc .. no merece ser gobernado sobre
s bases del despojo y del cr imen. Pero ese insulto. como
ocios los demás que Estados Unidos nos ha estado infiendo desde hace cinco aiios. no podría consolidar al Pri1er Jefe en su trono. sino que sen·iría únicamente para
'• ue nuestra nacionalidad mostrase l na Yez más su energía
superYi"encia.
Carranza jamás constituirá un centro coorden~dor perI
I urable. y si los Estad os Unídos le otorgan el famoso rcI or.ocimiento. lo único que lograrán ~fífl 1111 frncaso tan

¡.

Este tendría la particuladidad
quedarían en ridículo.

-

de que

•
siete naciones

* * *
Hace algunos meses que el seííor Licenciado Don Emilio Rabasa, rno de los pensadores más altos de la humani.
dad contemporá nea, publicó un artícu lo justiciero y atinado sobre la triste situación en que se encuentra nuestro
país. Dicho artículo. no obstante haber aparecido en las columnas de "The :t\ew York' Times.' pasó enteramente inadrer tido para los norte-americanos: ni lo comentaron ni
lo to1naron en consideración.
En cambio, en la semana pasada publicó unas declaraciones Roque Gonz:í.Jcz Garza. y todos los periódicos las
reprodujeron en su primera pla na. Este solo dato da idea,
el&lt;' lo qne han hecho los E~tados Un idos con ~réxico, de
cinco aiios a la fecha.
Para Rabasa. desprecio. Para Ro(]U(', consideración. Para Villa, honores de divisionario.

* * *
Y a propósito de Vil1a, toda la prensa carrancista. lle"ª un aíío de piutarlo, como un banc.Jolcro, que después de
Ycintc a1ios de asesinato., y correrías se aprorechó de la revoluc ión de 1910. para Llisf razarse de libertador e improvisar~c como General.
\'orntros nos permitimos prl'~unlar a los órganos de
don Venustiano:
¿Quién sería el insensato que colocó en la
c•ntnra de Dorotco Arango, la banda az1:I. que la Patria antaño, rcserl'aba para los Escobcdo y los Díaz? ¿Quién prostituy6 de manera tan inicua la suprema jerarquía militar?
¿Quién enYaneció al bandido?
Porque después de todo. no puede haber crimen mayor. que instituir la ~!orificación ele los criminales.

* * *
El semanario de caricaturas ''Claridades.'' que se publicaba en esta ciudad. baio la dirección del conocido artista
don Santiago R. de la Vega. ha n1clto a aparecer en el Parn. con el mismo r riterio re,,olucionario. con que se caracterizó desde el primer momento de su aparición.
:t\o obstante de qre "RcYista :1íc,icana" no puede nunra aceptar la tesis histórica ni política de "Claridades," nos
alegramos de que haya l'Cncido las dificultades que intern:mpie ron su publicación y deseamos que su Yida sea larga y próspera.
La sóla presentación de "Claridades" indica que es un
periódico que merece vivir. Los norte-americanos están acostumbrados a Yer los periódicos mexicanos como publicaciones de índole inferior. y la pluma del señor de la Vega,
demcestra que es injus ta y temeraria semejante apreciación.
Como prueba de ello, hoy reproducimos en nuestras
colum,nas una magnífica caricatura del seííor de la Vega.
publicada hace algunos años en el gran ":1[11lticolor." y a
la cual nos i1emos permitido poner una leyenda, que no
creemos que traicione para nada el pensamiento de su autor.

* * *
Roque González Garza. el Presiden te satélite. arguye
que Carranza no controla un centímetro cuadrado de territorio mexicano. Y la mej or prueba en que apoya sus argumen taciones. consiste en la posibilidad que él tuvo de hacer a caballo. la traYesía, desde Querétaro hasta Torreón,
sin qre nadie se atreviese a molestarlo.
Roque: si Carranza domina realmente en
~ido no de.lar escapar al

�--

Cosas de mi Padre
.

•

-

Explotación inícua de los Editores

f'or torios concepto, in teresante sc. ia la pul&gt;licaciún dl' algunas clitu,uI b co11 teni&lt;las l'll escrituras de ,·cnt'' de colllcdi,h qul'. L"'r cir,tm,La111as especiales de la Yida. se l'ió Eu~hio Bla,co iorzado a Sthcrihir en
i~t i111as épocas. Jll'rn moti,·os &lt;le deli:uk za i:tciks de comp render, me ,·ean dic ha puhl icaciún.
¡ \ 'il't'll l'ngai1:ulo, ios que suponen
i·ul' l\lasco ve11d1a st.s collledias pa ra
a,tus ,uperiluos.
\:o, Eu,&lt;·hiu lJlasco siempre vendió
ns comedias, a precios irrisor ios, por
'iert u. para atender a casos urge ntes
I t' l:t vi&lt;la .
.\,rit'l1dr11 a ochenta y tantas las
hra, qtH' ,u p!ullla it·rn111lis i111a &lt;lió
.l ll·:, tr" \ tudas. a c:-.n·pcii'in dl' una
I m'l'lla de. ellas, l', 1krir, la, que cs•rr n,·, en s1 s últi1111,s ailos. dc,dc 1896
l'Jll2 ti"11la, pa,aru11 a lllanos de emrt"sario, l'clitDrl',, collll'rcianlcs de la
'lh-li;,:cncia.
11 L nas, W ll!O .. El vecino de enirenc.'' jt ¡;uetc cómico en un acto y en
crso. rnyos dcrl'chos de representa1iún han alcanzado muy cerca de los
115.000 &lt;luros las vendio para enterrar
1, sus her manos; otras, cual "Los clul1,es de ia l,uda." c• .Ji,, l ¡J••r n atro
I
uarto,. y ron l'llyo, dt"rcchos deYen:·ado, llll' rnn,idl'raria yo feliz para
3 ,eg-urar \'l pon cnir de mi mujer y de
I IÍ, hijito,. para ra,arse: aquél las co1&lt;, " l ,a ro,a amarilla," "El pairne o
i,tan ro," "l·:l baile de la condesa," .. Poi:re puriiado" sus mtjores comedi~s
· 1e lo~raron miles de representa~10!,es y asim1sn10 ,·c1Hlida~ yor una 01coa para ('ducar a sus h1Jos.
.
1 ~uspl' ndc el itnimo leer estas c!au;11la, de es tos lcon inu, contratos. Al;unas i1ay en qne el usurero- no se le
out·&lt;lc llamar de otra manera-ad~lan,;i rantidadcs a m asco, monopo\1zan:l•1 .,11 laJor inlelu:t,,,(! ; 1)h, _JJ11,cra1les! 1·:I capital lt 1:·.1 1r;ilJa.1aclor Y
:,..:ce:,itadll y ,e fué apoderando ele s1.
nhajo, qm· hoy produce renta, a los
:1ij(1S cll' ,ns c:-.plotadores._
, rua ndo en los uml:ra es de la ,·el·t·z . rodeado del am ,:· y •l·:I ,·a nno
1
Je l1b suyos cuya ~ucrte en ~.l m~.n ·
'In l't'a ,11 ronstante preocupac10n. , 1~l11mhralia es te sama varón un rvemr
nás t r:lll qt.ilo: cuando disponíase a
1,rodnrir preferentemente ~~ra el tcat ro. a fin de que a sus h1i os no. les
alla,c ti pan de mañana ____ llego la
1nucrlc i111placal&gt;lc.
Sí; Eusebio B asco, meses ant,es de
11bandonarnos para siempre, a la por
•l mes de septiembre clc,l aú.) 1')0! se
. ué con su hija Aurora a Araniuez.
!i\llá fué para preparar tr;,inquilamente.
nlejado del bullicio madrileño. sn año Una nermana ~,e 1a candad y un soldado contnouyen en 1a construcc1on ae un Hospital
teatral, acaso el más fecundo qt:e
una "Charla": "Dios me da todavía
~roduj era, pues ~u afán constante, lo
sería de mí. Cuídame bien los pá1·epito, era produc ir. producir para el
Jaros y las plantas.
fuerzas para trabajar un rato cada
r.eatro al objeto de dejar alguna rentiAdiós, hijo mo: recibe mil y mil
mañana y cumplir con la obligación.
¡' a a su famil ia.
hes0s de tu amantísimo oadrc, Euse¡La ohligación! ¡El deber! Palabrá~
1 Tres comed ias en tres actos pensabio."
sagradas cuya foerza es muy grande.
El pobre Blasco se moría, y desde
La obligación no espera. ¿Se vive
1·ia Btasco terminar en anuel real sitio:
'La coronela" "El amigo Andrés"
allí. desde Aranjuez, con el auxilio de
para él y de él? Pues hay que sertodos noso tros, del doctor Huertas y
I ot ra sin título concebido.
virle antes que a nadie. antes que a
Pero la suerte lo dispuso de otra
de su ayudante, que entonces lo era
nada."
l11anera. A los pocos días de su estansu hijo Francisco. hoy médico de sóAlgunos días intentaba escribir es~ia en Aranjuez recibía yo la siguienlida reputación, hubimos de trasladarcenas de comedias que a mí me dicte carta, la última que me escribió:
le con toda clase de precauciones a la
taba; pero no logró jamás terminar
·'Queridísimo hijo
Wenceslao:
corte.
una.
Cuando yo no te escribo, mala señal.
Durante su larga enfermedad, una
Cinco horas antes de morir. el 25
lEstoy muy mal, no adelanto nada y
en fermeclad de muchas alternativas.
de febrero de 1903, a las tres de la
voy a volverme pronto a Madrid.
aún tuvo energías para escribir cintarde, me mandó llamar a su cuarto y
l•Xunca me he visto tan malo;
Y tantas crónicas que se pudii.?:

l

•

la vuelta, con lo que hayas obsetv,do y me cuentes, haré una croniquilla.
Ya verás, ya verás qué sor presa les
voy a dar a Moya y a Fra ncos Rodn·
guez. Anda, hijito anda.
.\fe cogiú la mano entre bs suya~ .
quiso apretar y no pudo .
Desobedecí a mi padre y, con el co·
razón oprimido. me fuí a discur rir tristemente por las solita rias aven idas del
Retiro.
;\/ o ta rdé en volve r a mi casa. A5í
me lo impusieron la conciencia. el
debe r, el deseo de permanecer, cual fi-

nados clías, al lado del sér querldo cuya vida se apagaba lent a y dulce mente.
Y al penetrar en la habitación del
:1&lt;lorad0 en fer mo. a1 obscrrarle en los
comienzo, ele la agonía. mis ojos St'
liumcdecinon. mis lahic,;; se uniuou
a su frente y en ella dejé para siempre el beso más re·spe tuoso, el beso
más tierno. el beso más inte nso: mi
último beso al amig"O, al m:ic, tro. a
111i pad re ele mi alma.
¡ .\ l'Stc beso sun:dieron otros, los
besos dt los demás, y todos, mad re

SONETO.
--o- Especial para la "Revista Mexicana."
En el yelmo ondeando la cimera,
sonada la señal, por la esperanza,
Cl!&amp;I andante adalid quebré mi lanza,
con firme brazo y voluntad entera.

Mas una decepción hiri6me nrtt'ril,
ya proclamado vencedor! ; y alcanza,
a pesar de mi anhelo y mi pujanza,
en tierra a dar con mi triunfal bandera.

Pliega el alma sus alas abatida.
cual mariposa del abril temprana,
por ruda racha del invierno herida.

¡ Afán eterno de la vida humana!
Dar hoy a la esperanza nueva vida,
para perderla, como ayer, mañana!
San Antonio, Texas, Sept. de 191 5.

0

Mariano VIESCA ARIZPE.

SONETO.
--o-Especia) para la " Revista Mexicana."
Como en el mar, en temporal deshecho,
sigue adelante el bregador navío,
y acrecienta en la lid el noble brío,
y el puerto alcanza, para el miedo estrecho;

as( en la vida, con valiente pecho,
los rigores del hado desafío;
q11e soy roble que hiere el rayo im¡,ío,
y al cielo se alza, sin caer, derecho !
Para llegar a la soñada altura ,
el camino es de sombras y agonía ;
mas tras la noche tétrica y obscura,

•

en que, perdida la anhelada v1a,
la dolorida planta va insegura,
vendrá ·l a lut del suspirado día !

y hermanos, s:n consultarnos coh

mirada, impulsados por afines sen
m.ientos. nos confundimos en un í
timo y estrecho abrazo!
.
i Y en el eslt'rlor aun tn rn F.useh
ll'asco encr¡.ria~ para abrir los oj1
mi rarnos amorosamcn tt• y alzar la ·• i
ta a ~11 Virg-cn cll'I Pilar!
i \' así ~(' dc~pid iú dc la \' iua, t ;
ing-rata para él, 1:110 dr los homhr
m:1s l&gt;m•1Hh &lt;k la pasada centu ria!
Wenceslao BLASCO.

�•
••

so de asegurar una paz: íarnral,lc. Las
intrigas de Maritz: con los alemanes
qieron principio en 1913, y al rornpiñ1iento de fas hostilidade., europeas
:;\laritz solicitó de los teutone,; pro1·isión de pertrechos de guerra. e informándose de cómo seria garantiza.
tia la in&lt;lependencia '.le ia nutYa re·
publica. la respuesta &lt;lt'l 1:aisrr inJ
· la siguiente: ·· K o s0l:1 ' \ H'll U' re1..P!IOrrré la ind~pendenci:i del ,\Hca de&gt;]
Sur. síno q11c la garantizaré, siempn .
qt e la rebelión estalle inmediatamente." Como comentario agregó el General Botha: "Cuando se oye hablar
de semejante &amp;'arantía, nos acordamos de la pobre tierra de Flandes."
I fizo 1n1 relalo de las crueldades alelll,p11:s para crrn los indígenas y tcrminú diciendo: "Puedo aseguraros
que los natil"Os Yicron nuestra llegada como una liberación. Hoy cada
1100 de el' os. recurre a nosotros p1
diéndonos protección. La opresión

-··

alemana era un cáncer que tenia necesariamente que ser remo,·ido .
X X X

Hace pocos días que la Compañía
Cu11ard adquirió una considerable cantidad de flores las que fueron puestas a bordo del barco del Gobierno
Siguet, el cual las arrojó en el sitio
en qre se hundió el "Lusitania".
x x x
Servia es un país principalmcnt e
agricultor. Puede decirse que rná~
de r.n 80% de la pob!ación del rcinr,.
viYe en los campos. L"s c;ud:i&lt;le5 no
son muy grandes. ~ich y Lklgrado
son las mayores Y la ca¡,it:d a¡,rna~
cuenta con 90.0GO hah',tantcs. Las
r anuras que fertiliza el Danubio está n cubiertas de cereales : Y .: !'eme·
janz:a de muchas nacionc, (k \.me
rica, el maíz es la base r" i;,. alimentación. La iran:t&lt;il'ría as:mi~:no i;orc
.
~.__...

~·""-----

&lt;,...-.,.

-- -----·

ce en Servia. y ayuda a su constan te desarrollo la fertilida rl de los
campos de Jadar, de Matchva y de
la }lorava.
Los periódicos de Budapest relatan
la miseria en 4ue se ::-nn:entra:1 lns
habitantes pobres de las grandes ciudades de Himgría. Van de puerta en
puerta. de tienda en tienda, en bus
ca de algo de comer; pero en , ano
y hay día~. se asegura, que ni .urn
pan se pÚepe conseguir. Las calles
están atesta'aas de pobres harapiento~
de caras famélicas, de séres
bu'an. ·q~1e' más que séres
sombras de existencia.
X X X

El Duque de Connat:ght pasó •11t.imamente revista en el Canadá 11 Rr¡;!imiento formado por las Uninr,i,Jades de :\Je Gill y de Toronto. fclicitanda a ·1~s muchos profesores de
esas üni,~sidadcs que han scnt.:Jo
plaza de simples soldados.

----. , ~,

·~~

'

Soldados de caballería teutona en el momento de vadear un río.

TOPICOS UNIVERSALES
Al princ1p10 de la guerra. cuenta el
Gil Bias. de París su Católica \1 ajcstad el Emperador ele Austria pidió
para sus ejércitos la bendición Papal.
::-u ~antidad Pio X contestó con una
hermosa íras(' q1¡e encierra toda 1111a
\'ida dedicada a la ,·irtnd y a la caridad:
"¡\'o bendigo út1icamcnte la paz!''
X

X

X

En 1ma de "as últimas sesiones celebradas por la :\cademia de :\Icdicina dl' l'aris. el Doctor Raynier ha
n,plica&lt;lo detalladamente una intrre,:1ntt' c,pnación prarti,ada por él ha n· :d({uno~ mese,.
l" ua bala había arrancado rn pedazo del hueso frontal de un soldado.
v el Do :tor Raynier dispuso reemplazar la parte de hueso ra· tan te por
un peda70 de hueso de la espaldi!la
de 1111 conejo. El notable cirujano
colocó en su lugar este hueso extraño. y pronto se &lt;lió cuenta de que la
unión de las partes óseas se verificaba rápidamente. Pasados dos meses
de cuidados solícitos. la soldadura se
hab:a completado. y el herido completamente restablecido. abandanaba
el hospital.
Es esta la primera vez que un cirujano ha podido obtener la soldadura
de un hueso extraño en la caja craneana de un ser humano. Los académicos dieron un voto de gracias al
Doctor Raynier por su interesante co·
municación, que Yiene a agregar una
página nueva al libro de_ los, progresos realizados por la c1rug1a desde
el principio de la guerra europea.

bronne. el famoso General de palabra
enérgica, estuvo a punto de ser pasado por las armas en su juventt:d? En
1715, siendo simple cabo, hallándose
rn estado de rmbriaguez, desobedeció
a un oficial. El CoronC'I dél Regimiento, compadecido de su poca edad,
le t'x igió bajo palabra de hot;ior QUC'
nn W&gt;h·ie ra a rmhriagarsc a cambio dC'
no SC'r castigado. La. palabra fué dada. r más todaYía. fué exactamentt
cnmr· ida. En aquellos tiempos heróiros los homhrrs con riñones escalaban bien pronto el Generalato. y
1111estro jo,·cn ex-borracho. a los diez
aiioo, de la promesa se ciñó la banda
y se puso las charreteras. Un día,
en un banquete entre camaradas C'ncon tró a su antíguo Coronel. quien.
par:i renovar las amistacks. le ofe
ció un vaso dC' vin n. Camhronne, mi
rándo!e iijamente. le dijo no la iamosa palabra. sino poco más o menos: ··¿ 1l abéis olvidado la palabra dt
honor que di en '.\antes? Os certifico que desde esa época no he probado rna gota de alcohol." Si el legendario jefe de la Guardia l mperíal
no hubiese pasado a la historia por
la energía de sus vocablos, merece·
ría haber ocupado el sitio por la fuerza de su \'Oluntad.
X X X

Las autoridades mil ita res alemanas
han publicado un manual de conver·
sación en seis idiomas, adaptado ;,
las necesidades lingiiísticas de los
soldados que luchan al lado de los
austriacos. La introducción de la
obra. e i a µe considerando que el

nización multi•lingur, ha sido necesaria la ~ublicaciól' del libto. Los
seis idiomas son el alemán, húngaro.
('roato, polaco, bohcm,io y ruso.
',..
X

X

...

"!,

X

',, ~

La capt ura ele Constantinopla por ',
los cristianos ha sido el tema de un
gran número de profecías. Una de
las más curiosas se encuentra en un
antiguo libro de apuestas encontrado
en Rrooks. En el aíío de 1778 segt'.m
aparece en dicho libro, i\Ir. Charle~ •
James Fox ent regó a ~Ir. Shirley diez
guíneas, quedando entendido qué debería re cibir en cambio quinientas
cnando la Turquía Europea ¡&gt;asase a
pnder de una o varias pcitentia'.s europeas. ¿ Harán efectivas las· 500 guínras los descendientes de ~fr. Shirley
a los de :\! r. Fox?

Campamento francés,
----·O-- - -

COMENTARIOS DE ACTUALIDAD.
En los bautismos que se han cele
prado en los últimos meses, pred u
miann los nombres de Alberto y jor~e para los varones y los de )!aria ,
Isabel para las niñas.
Xos e,xp'ic~mos el nombre de Alberto. tomo una glorificación al hér,1t.
de Bélgicé.
¿ l&gt;erc, J orge: ¿ Por qué?

X X X

El General Botha ptonu11ció un intt'resante discurso con ntotivó de las
festi,·idades verificadas
Ciudad del
Cabo. Africa del Sur. para Ce-lebrar
su triu nfo. En ~u peroración. hizo
importantes revelaciones. Dijo, entre
otra·s cosas. que los designi,.'s de Alemania en A frica del Sur eran muy
grandes: que se habían encpntrado
mapas reconstruyendo por.. CÓll_l¡jleto
la carta de Africa, bajo la base ·dé ·que
la paz serí a firmada en Roma en 1916.
y en dichos planos aparecía toda el
Africa del Sur, a partir , del Ecuador, ... ,
marcada como ''Gran Alemania''. ·•·
Agregó que una pequeñísima porcÍ\&gt;.A·:-'
de terirtorio figuraba marcada como
''Reserva Boera," siendo todo eilo cie mostración_ perfecta de los proyectos

!

en

X X X

De la importante publicación católica de París. "Le \ oél," tomamos los
pár;afos sigui en tes:

•

La Asociación de '.'\ otre Dame de
Salut, ha entregado a los sacerdot~ssolljados 2,200 altares. Cerca de JÜÜ
de tntre ellos. tienen todos los man·
teles y demás deta:Jes que se requiere11¡ y éstos han sido pr0porcionado11
l {.,.

;

•

"

•

y los "trousseaux •· eucarístico,, que
se enl'Íen se rán muy bicnl'enidos.
Hostias para los altares portátiles
de campaña. Dos cartas:
":\! e ha conmovido mucho vuestro
llamamiento para suministrar hostias
a los ,,acerdotes que se hallan en In,
campos dr batalla. :\! i hermanita y yo
hemos decidido priYarnos dr' 1&gt;ostre.
a fin de enviaros hostias. f-1 J)' remito
J 200 peqt:eñas y 100 gran¿,s, y em·iaremos una cantidad .,emejantc cada
quince dias.
efirr.,ado) . SEMBERT."
¡Ojalá que el consuelo de recibir
a su Dios. dulcifique a nuestros bravos soldados la pena de no estar con
sus familias! Sobre todo a aquéllos
que. uath·os de los departamentos iarndicln.~. 1rn tieneR Roticia~ de ellas
1,~(e ti~~po. ¡OJalá €j1Je sea t~mbién

1111 :,acerdotc pueda a:.i:, tirles en
últimos momentos.
BERGERAE.

X

X

:.t;;

X

El costo de un sub-marino pt.c&lt;lc
apreciarse aproximadamente por el
del barco inglés de esta c!a~c E4. el
que. según datos oficiales. fué com;trudo en los astilleros Vicker, hahit&gt;ndrl sido botado en 1912 y terminado en J91J. por lo que puecíe considerarse como uno de los sub-mari·
1105 más modernos de su clase. S('
~ún 1rs cuentas de 1 :\lmirantazgo in
glés, el costo de su · casco y equipo··
fu¿ d,~ f.26,787. y el de toda su ''ma
qÚin~ria, incluyendo la propulsora. de
f.79 105, agregando a esta suma una
partida de .f 1,899 para ''gastos inci·clentilcs relacionados con la terminación ! del buque, prueba, en lo~

_..JJ_,."~

"'.-·

ptr '' Pnc _J:3 o to o)

�Íi .

ISABELA.

Después enrosca a mi cuello
sus dos bra·.:n,; ambarinos,
hasta darme con los finos
rozamientos de su cuello

\. -,edal pm la "R&lt;vista Moxi&lt;ana."

escalofríos divinos.
Y yo beso ]os enár:nos
revuelos de su ca bello.

I

En las fiestas del amor
f! puso un mote el poeta;
I la llam6 Isabela, por
~er galante y trovador
porque fuera mejor
';&gt;ara la dulce coqueta
~ste nombre adulador
:iicho en la hora secreta.

f

¿Qué supiste mi querella
de amor, con la dama aquella
enigmática, y que no
quieres encontrar su huella?
Mira, dejémos!a a ella,
bésame en la boca, y yo
te diré que eres más bC'lla
que la Ninón de Lenclós.

',Y

l

¿Qué te debo una canción?
Bien está, y haría mal
en no hacerte una cabal
endecha de tu ilusión,
ya q ue te ilusiona un tal

J

poeta, que por el mal
de su lírica pasión,

Con esa carga gitana,
ella se vería bien
¡ ~e mantilla sevillana
o de "Chartchaf" musulmana
en el letárgico harén
1 ~t una lánguida sultana ... ..
,l?ero la viste Paquín,
omenta la "Mona Vanna",
:liserta sobre el nirvana,
'tiace citas de Ver,aine,
'., es. . . . . . la mitad mexicana
V la mitad parisién.

,

¡

¿Qué esto suena a madri~al?
de esa coplilla venal
no la puso el corazón.

• l.

¿ Amor hasta el frenesí?
No hagas frases, Isabela ;
el Niño Ciego, tontuela,

"

.,
~

,;

¡;~

Sonriente y veleidosa
.: coge una frase pomposa
:de su ladino amador,
:11 pueril y maliciosa
'toma la frase de amor
11
como s1• f uera una rosa:
I
11 por fragante y por hermosa,
¡. por la nota de color
, tstallante, por su olor
,1de languidez capitosa ..... .
1
11Al fin y al cabo, una flor
toma la vanidosa
11 que
.
¡1para adornarse mejor.

r

i:

Tiene en sus labios, la miel
'de los dioses, y es la Diana
de un tibor de porcelana z z
1
pintado
por Florisel.
1
I Con su sonrisa cruel,
1
1 'c on su postura liviana,
es una visión pagana
' digna de un grande pincel
la francesa-mexicana.

¡.

r

Abre la cálida flor

! de sus labios, y me besa;
siento en la boca un temblo,,
y hay en su beso un pudor.
~quívoco, .a : .. francesa,
I per:0 al fin encantador.
Al cabo enfría su ardor
11 \ la
I

•

s:ibe rimar el coral
de tus labio's, con el son
de tu risa de cristal. .. ...

Pi.:ede; pero la intención

1

Muy a pesar de la tela
·de colorines mongólicos
: ~onque las formas se vela,
· fiene sus dedos bucólicos
i mi enamorada Isabela,
,(y unos ojos de gacela
cansados y melancólicos.

¿ Amor repites? Sonrío .. . .. .
¿ Que son pobres t11s caricias
de amante? ¡ Qué desvarío!
¿ Intentas dejar va cío
el cofre de tus delicias?

•

no ha pasado por aquí.
¿ Que si amé a la otra?
,.

•

1

Sí,

pero. . . . . . ¡ casp1tas. y dí:
¿ d5nje encontraste esa tela
de tu blusa carmesí?

Si yo te pasé el calor
de mi beso, en el temblor
de una caricia dormida
tú desper taste el ardor '
de mi carne estremecida,
con tus pecados de amor,
Y entre placer y dolor
apuramos el licor
de los jugos de la vida.

Pero nada más. ¿ Olvidas
que par~ pwic r amdr
fuera menester atar
con lágrimas nuestras vidas?
y t'Í, ¿podrías llorar ?
y yo, ¿podría dejar
correr lágrimas, salidas
del fondo de mi penar
para poder afianzar
con esas got;Js vertidas
los misterios del amar?

ni cantemos la pasión
con nuestro canto trivial;
de la música ideal
no llevaremos el sór,
porque nos saldría mal:
que es un compás muy cabal
el compás de la canción
in~enuo-sentimental.

No hablemos más del amor·
caprichosa pizpireta,
y permítele al poeta
ser galante y trovador
para que diga mejor
t1.1s encantos de coqueta.

Con esa cara gitana,
pienso que te iría bien
la mantilla sevillana
o el rebozo de henequén
de la chinita poblana .. . . . .
.. Pero te viste Paquín,
comentas la "Mona Varn:,"
disertas sobre el nirvana,
haces citas -de V erlaine ..... .
Y así me gustas: liviana,
con tu mitad mexicana
y tu mitad parisién.

Enriqu e F ernández Ledesma.
-XII-3-1 914.-

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las puertas de la

1

Su¡cstiva ilustraciSn del "Emden II"

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�IPLOMATICOS DISTINGUIDOS.

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De aqui y de alla.

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1•tom~ - 11co
I por
11
por
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~ernstor f, Embajador de Alemania en
los Estados Unidos.

De aqui y de alta.

I

!lde
r1A1
1,

t

Si el 'I'irteo de la Rernlu cié,n hubie1que
se legado sus cenizas así como clió
¡,par su alma a Francia, no hubiera podido hallar mejor lorma ele sc·n·ir1a c,ue
isnpirando la imponente ceremonia
con que París ce',hn, la Fic5t:J. \"acional. ~tr!l'I se había marcado el
~fü¡ en una forma más alta y
,!el genio y de la historia latinos.
ip¡
Como ~fr. 1\natole France dijo en
s11
elocuente mensaje a los "queridos
'''e
1,
soldados. heroicos hijos de la ~¡ adre
, co
1
Patria", la antigua gloria de los Flrur
de Lys, las oriilamas ele St. Deni~.
los nobles estandartes de Patay y ele
l, Ia.
Formigny; las banderas de Rocroy y
de Fontenoy: los colores de Flcurus.
1'
.\rco)a, Zurich y ?\[arengo; las águilas
formidables de J\ usterlitz, Eylau y
Wagram ; las águil~s )ierida.s rle Champaubcrt Y 1'Iont1111ra1l. lucieron en el
ste
pa.bellón tricolor de la Francia rcpu; y h..y kh~ana, a la hora de se r deposi tados
· ~quívoc\ restos &lt;le Ro111e: tlc Li,lc bajo
¡per,o aJ cúpula ele los Tn,·á.lidos.
·A1 cat, La "~l'an,elle~a." el má:, grande ck
•la eri;, los himno.s~
de guerr¡¡, que el mundr•
li •
,u:.. 1,, tM.,; ,tJ\J, re, ..)':¡,...,r:,e n1a ,t,,,de ~l

:;:~1
'dej

i.

11:.f.VJ, ~ - -

•

}o:. -

~o&amp;gos\ d&lt;'~dc ,\baq.í!..,,

c,•.riíío no 1:1c11•1, g1ancle, lamhién
SL cantó en las 35 1.•tlh.; clt• t~incllt'ras
inglesas desde Ypres hasta La Bassée. Francia la gloriosa está combatiendo con vab1t:a nn ~,)1,rcrasada
en su historia de h?roi,mn ) con paciencia nunca alcanzada antes. en la
lucha culminante por su existencia
nacional.
Rouget de Lisie compuso la ")J arselksa'" en Estrashurgo. El g-ran
poeta )faurice Barrés ha dicho al pié
de la estatua con memorati,·a en la
plaza de la Concordia de París: ''Esta es la última ,·,:::¿ ,Jll1~ vc11imos aquí:
el aíío próximo nos reuniremos en
la capital de Alsacia." El inconquis·
table espíritu ele Francia Yibra en esta palabras. y es porque conoce demasiado bien la fuerza y el amor cte.
~us hijos. lloy así111ismo sahe y confía en la Jealtarl rle sus aliado~. J untos lograrán la paz y la libertad de
las naciones. Juntos entonan la hermosa estroia del 1-~rmoso canto:
Amour i,a.kl} de la l"atrie,
Concluis, souticN 'ttu,. bras vengeurs!

fonia alemana d7I Africa Occi&lt;lcntal
del Sur. ha tenido gran resonancia
en I ngla_terra. Con tal motivo. y par~ premiar l?s servicios del General
T,otha. un miembro de la Cámara de
los Lor,es ha. propuesta se bautice la
que fue Afnca Occidental del Sur
,\ !emana con el nombre de "Both!and" ("Tierra de Botha''). de la
misma manera que se dió el nombre
. " a una gran porción
e1e "RI1_oc1c.s1a
de territorio del Africa &lt;kl Sur en
memoria de Sir Cccil Rhodcs. '
X X X

Cu&lt;;nt~n las crónicas que el Duque
d_e \\ ell111gton Yolrió, después de va·
n os aííos. a Yisitar Watcrloo: y al
contemplar la inmensa pirámide levantada no lejos de la granja d'l l uguemont. para la cual hubo necesidad
de hacer cscayacivn~; en el terrenc,
mismo a fin de obtener el material
que sin·ió para construir el colosal
monu11:1ent&lt;?, exclamó, entre irritado
Y entristecido: _____ "¡)fe han echado
perder mi campo de batalla!'" En
1~ má.s alto del :\lemorial halla.ba se u11
leon inmenso y emblamá.tico. :\1 pob~e animal_ito tar
lo ti-"
-t-~d1cado vana~ oca

~·

bien pi11tándolc en cierta ocasión
co11 un n rde ultraja11te. Todo lo soportó ·sin murmurar, según contaba
el guardián del monumento. anciano
soldado ,·enerable que entretenía sus
ocios y llenaba sus bolsillos vendiendo a los touristas ha 1,•s auténti,:as n:cogi,das en el campo de batalla y manufacturadas por su estimable familia, y no precisamente en 1814. Hermosa paciencia altamente loable en
el Rey de los animales, y que no
merecía el pago que los alemanes le
han dado al convertirle recientemente en carne de cañón. ;\tme. VanderYelde. la esposa del :\[inistro de Estado belga, ha manifestado en un
meeting. presidido nada men os que
por la Duquesa ele \,\' ellington, que
11na Seííora de su amistad. quien había logrado salir de Bruselas última·
mente, manifestóle-haber personalmente visto-que los alemanes desmontaron el histórico león; enterándose después de 4ue hal.í:t sido cle~tinado, al cabo ele un siglo de gloriosa vida. a ser fundido para fabricación
dt: ohu ses. ¡ Hay predestinaciones I
X

X

X

El otro día un oficial belga recien
llegado a Londres penetró en un esta
blecimiento popular de té. Lle,·aba
pendiente del hombro derecho su bolsa de campaíía. y parecía recién llegado a Jngleterra. Tomó cuidadosamente algo que pendía de su brazo
y lo colocó sobre una silla. ¡ Era un
casco alemán!! Tranquilamente se dedicó ,a comer pastelillos y a beber té.
A su -alrededor mujeres elegantísimas.
ataviadas con ricas toilettes !daban
una, :_nota de rlistinc:ión al espacioso
beUísimo Hall. Entre las mesas.
meseras llevándo de aquí para allá

tro de este cuadro. el hombre extraí10, el guerrero con la triste reliquia
a su lado. · ¡ Qué asunto para un poeta! La gente, sin embargo. pide aún
algo novelesco: pide que retornen los
días de Ricardo Corazón ele León.
mientras que a pocas horas de nosotros, y a cada instante, se registran
hechos nobles los unos. espantosos
los otros, cual ninguno de aquellos
contemplaclos por la Edad Jfcdia. El
e~píritu ele las Cruzadas vive aún
hoy en día. y entre la infinidad de
gente extraíía que la guerra en,·ía a
playas inglesas. pocos habrá como este tipo de soldado belga que colocó
el casco de su enemigo sobre una siJ!a de un establecimiento de té.
X

X

X

Las agencias ele turismo han encontrado nueYOS centros de atracción: los
campos de batalla. \\'aterl oo ha producido ya todas las emociones y to
dos los beneficios pecumanos que
puede producir un monumento histórico: pero en \\' a ter loo los viajeros a
la moderna. los que yagan por el
mundo en busca de sensaciones ultraterrenales. no hallaban ya esos 'escaJoiríos que puede producir un pa·
norama ma cabro. Las calal'eras. conYrrtidas en poh·o pnr 10, a•1os. hs
había barrido el ,·iento a otras tierras: las manchas de sangre de los
combatientes se ;1a!i•:n rs:uma,lll : no
quedaban más que praderas tiernas
y apacibles en que rec rear la vista
Pero unos cuantos blazés propusieron
a las agencias de turismo que estable ,ieran Yiajes de "recreo· ·a los eam
po~ &lt;le hatalla de Fland~s. ·jdea que .
los comercialista::. no titubea1 on en
aceptar. l\'aturalme1ite los Gobiernos,

go de la guerra harb!Lrin. han da·
do muetsras de cordura proh:L.ie1.clo
tales espectáculos, que hubieran he. cho ele los campos de Flandes un
grandioso col iseo donde las besfo.:.
humanas jugarían a la guerra para
satisfacer la sanguinolenta curiosidad
de los turistas a ia tn,)1knn.
X

X

X

El distinguido escritor belga J[onsieur Henri Davignon, acaba de publicar en fr•cés un interesantísímo
libro que denomina "Bélgica y Alemania.-'I'exto y documentos." De~pués de un prólogo admirablemente
escrito, condensa el autor todo el
objeto de su laboriosa recopilación
en la frase de 1lonsieur Paul Hymans, actual }linistro de Bélgica en
Londres: "La P.el~ic¡11&lt;'. (ir•rr et cc.:11tiante, s'offre au juguement de l'Uni-vers." Las 122 páginas ele libro, com
tituyen una mesurada. pero fonnida
ble requisitoria, apoyada por numero·
sas fotografías tomadas en LoYain ..,
)Ialinas. Lieja, Dinant, Tremoml._,
etc., etc., por listas por menoriza&lt;b~
de las víctimas, por declaraciones testimoniales, por las proclamas de las
autor idades belgas, por las proclama~
de las autoridades alemanas y por
cartas de origen alemán que obran en
poder de las autoridades de los pa1ses aliados; y por un gran número
de otros documentos. Tiene la publicación 67 ilustraciones. y darán idea
de su importancia histórica sus cinco grandes capítuio,, que 5c drn01mnan: "Bélgica ante la Historia," "Bélgica ante la Innsión." "Alemania y
las leyes de la Guerra," ."Las Confe.
siones de lar; Jefes y Soldado~" Y
"Bajo el Yugo.'' Tenemos entendid0
que está actualmente imprimiéndost

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•

Brillante carga a la bayoneta en la selva de Argonne.

EL OTRO EJERCITO
Este ejército del cual hoy hablo se
compone de todos aquellos que, en el
sentido técnico y propiamente militar.
no se baten; pero que, sin embargo, prestan un Servicio. Es innumerable, tan grande por lo menos como
el que forman las tropas movilizadas.
Comprende efectivos abundantes y diversos; se reparte en Cuerpos de todas clases, unidos e ntre sí por un
pensamiento general y lirectivo, obedece a órdenes instintivas y supremas, a deberes perpétuos. Una dis·
ciplina secreta le da su fuerza y su
unidad. Existe y parece ignorarse,
funciona y se agita sin ocuparse de sí
mismo y sin que se hable de él. Parece ser una multitud dispersa, inmensa, vaga, la arena movediza, la duna
errante, el desierto humano; y, sin
embargo, tiene un espíritu que le
guía, una cohesión misteriosa, y constituye un organismo poderoso y necesario aún en aquellas de sus porciones en que la vida parecería suspensa y a veces extinta.
Tiene en las primeras filas, y desde
luego, sus soldados. Son los organizadores del Bien, los que socorren todas las miserias: los sacerdotes, los
médicos, los enfermeros, todos los
voluntarios de la abnegación y de la
caridad. c11vai: bellas virtudes defensi vas transforman cada una de nuestras ciudades indefensas en una plaza
fortificada. Relevándose entre sí,
siempre listos y jamás fatigados, estos valientes luch an sin tregua contra
la enfermedad, contra el sufrimiento, contra los enemigos interiores, en
ocasiones tan crueles y tan temible,;
como los de las primeras avanzadas

A su lado se colocan los jefes de\
qué se les reconoce? me pregunta!' risamte r,tn franct-s, 1,.5 qi e l'•&gt;II la
reis.-En su rostro pálido y gr ave.
palabra o con la pluma. tien~n la mien la dignidad de su abatimiento, así
sión de sostener la confianza, el buen
como en la de su resignació n, en St.
acuerdo de r eanimar el valor y de
mórbida languidez. en la sombra de
mostrar el fin a través de las pruela melancolía y en la amargura probas.
funda que se disputan el terreno. Fá,
Este ejército posee asimismo su teci'mente se observa entre ellos a lo~
soro. sus cuestores. su intendencia.
heridos leves y pasajeros. que no essus aprovisionamientos y almacenes....
perarán para curarse largo tiempo;
y su personal de la Cruz Roja moral.
después a los heridos g raves. cuy&lt;.,
sin uniforme ni signo distintivo, disestado sério inspira inquietud legíti·
puesta a prodigar sus cuidados a ll í
ma: a los estropeados, a los mutilaen donde adivina que son útiles, },
dos. a los in curables, cuyo rostro
sobre todo, cuando no son solicitapermanece intacto, pero cuya alma, a
dos; camilleros sól idos y vigilante:.
consecuencia de una tremenda explo·
que recogen a los débiles, a los irre ·
sión. quedó para siempre desfigurada;
solutos que han caído en la vía, en
a aquéllos que han sido operados e 11
las rutinas de la duda, en los campos
el cuerpo de uno de los suyos; a
de batalla de la esperanza, a qu ienes
aquellos cuyos ojos se cubren de una
ponen nuevamente en pie y hacen volver sobre sí mismos, en la reacción
m:be desde que las pupilas de un sér
más pura del hecho y la palabra.
querido se han abismado en la noEste papel admirable y conovmedor
che; a aquéllos que amputados de
lo llenan no tan sólo los hombres;
un hi10, de un padre, de un marido,
también lo representan mujeres de
ra no arrastran en las estepas de Ja
todas edades y condiciones. Lejos
existencia más que un espíritu en
de los hospitales y de las ambulancias
ruinas Y un corazón despedazado; a
aquellos que han sufrido todos los reexisten igualmente profesores de Fa
cultades. ideales, cirujanos de la rachazos y los reflejos choques de la
zón, doctores esp irituales, especiabala y del shrapnel, del vapor as,
listas del pesimismo y del temor;
fixiante o de los lanza-llamas,- ----médicos de todas las enfermedades
que todos los días desde hace mesei.
de la guerra, distintas a las de la carse han asido, hiriéndose, al alambre
ne Y la sangre; hermanas de la candentado de sus tormentos, que por·
dad universal, enfermeras sin título
tan bajo sus ropas una cruz, cruz de
que visitan, cuidan y a menudo cu·
guerra también, invisible y bien garan a los heridos especiales que han
nada por actos espléndidos de sufritotllQdo a su cargo.
miento- llevados a cabo en la sombra,
Estas victimas del otro ejército nt.
por altos hechos anónimos de dolor
muestran heridas aparentes. Su frcnque nunca serán publi.cadoe ______ E~
.. te 110 se halla vendada, no llevan el
te ejército. tiette r egimientos entebrazo en cabrestil!9 '/. no se les ve
ros vestidos de luto. de un color nero_. ,,
--,.r~m::nuo va na1&gt;
1

•
1

en el cual flotiln los velos de crespón de las mujeres como a manera
de banderas inconsolables.
He aquí al batallón sagrado ?e la$
madres, de tod~s las madres sm excepción las resistentes y las agob~a
das las' destruídas para siempre Y la~
qu¡ resucitarán galvanizadas por el
exceso mismo de sus dolores.
Hay entre ellas algunas que, pareC'idas a los soldados honrados e"
muchas Ordenes del día. han sido heridas dos Y tres veces, ~ 9ue agota·
das debilitadas ,inmatenahzadas, no
estJn ya sostenidas sino por una _e~pecie de extenuación virgin,aí. . 11 1'
cesado en sus quejas Y son nen I pero
con una sonrisa dolorosa Y santa de
"Pietá" l Conozco algunas qu_e _ha,,
llegado a ese extremo de sub\1m1d~~
completa a esa cima de calvan0, ma.
allá de I~ cual no se puede ya c'y1~
cebir ni padecer nada pe?,r-----_
han terminado la ascenc10n han p;
sado todos los escollos Y el gran 1 _1'que del Sacrificio terrenal, y
llan ya muy adelante. en e,1 ,m:?
con otros mundos. en los ocela1f1ots ilas P1aya s de u uro
b res que banan
,
· •en , y e11. as
Se pregunta uno como
vn
.
a
no
son psino
mismas 1o ignoran, Y
llamas, lámparas. fulgores -:--er·
manecen inmóviles en mansiones que
.
las ventanas
semi-cerrada,,
tienen
.
~
e
S entadas en estancias pequenasb qu
ron·
se han hecho inmensas,- -----d
ces de valor y mármoles de . eso1ación, estatuas funerarias palp1tan~es;
o bien arrodilladas co1;10 dot~atnces
de un viejo tríptico baJo el r_1gur~so
tocado de duelo que les oprtme as
sienes. y en efecto, lo han dado t,odo han dado lo mejor de ellas mfis,
la o relil

ª

Sr li\

&lt;lo en persona.
En torno de estas tnártires ya coronadas. se agrupan las otras ma·
dres aún no sacrificadas, y las espos;s, las hijas, las prometidas, _las
hermanas, cuyas plegarias han sido
escuchadas hasta ahora; y que soberbias de confianza obstinada en sus
esperanzas, se han ya acostumbrado
a desafiar la angustia. Estas se baten en realidad de día y de noche. Y
se mantienen firmes sin retroceder
jamás.
,
Y hay también niños que aun no
están hechos hombr_e,s, los pupilos d~I
hogar, demasiado, ¡ovene.s para que
se les acepte alla. y qmenes des_earían tener siquiera uno o dos anos
más para ir a lanzar voces y recrear·e en los campos de batalla.
~ y hay los padres, quienes. desde que
el hijo está prisionero, se ~1enten _cautivos perdidos. sin apetito. Fm~mente además de sus soldados, e
sus h;ridos, de sus mutilados, el ~tro
ejército cuya revista pasamos, tiene
sus muertos. Los Yernos desplomar:
se lejos del combate; pero como s1
estuviesen en él. ¿Cuantos son los
ue en silencio, sin hacer uso de las
~rmas tendidos en su lecho, mueren
n o obstante Y seguramente. a caus,a
de la guerra Y como si hubiesen ca1do en la zona terrib}e?. ¿Aquellos qu~
no sobre viven la perdida de ui:i coM
· .' ? ,Aque
batiente para el cua 1 vinan · '
., llos que no soportan la. _amp~tac1on
de un miembro de la fa_m1lta? ~Aquellos cuya sangre se hiela a ct~n leguas de distancia por el paso e u~
ob ús determinado? ¿Aquello~ que a I
mismo tiempo que un marmo de

prensibles? ¿Aquéllos que desaparecen a causa de un desaparecido? ¿Los
que se van por no haber podido re
cibir noticias? Aun cuando lancen e,
último suspiro lejos de los países devastados, se puede decir exactamente
de la mayor parte de ellos, qu~ han
caído en Beauséjour, en Vauquois. en
Y ser en Oriente___ ___ E llos merecían 'también que se pusiese en su féretro una ba.idera tricolor, por.q ue
han muerto "frente al enemigo", territoriales paternos, heroínas de. la
maternidad, todos hijos de la patn~ .....
y después, ¿olvidaremos a los. tternos a los frágiles, a los que tuera
de toda herida directa mueren a causa de la guerra, por exceso de sens•·
bilidad por delicadeza de alma. como
si fue;e para ellos la única manera
digna de cumplir su deber?
.
Demasiado estremecidos o demasiad~
vibrantes bajo los golpes alternados
del entusiasmo y del horror_. se ro1:1pen en pedazos como el cn~tal. ¡-..; o
habían sido hechos pa~a. la crueldad
de estos tiempos magn1f1cos.
y ahora saludemos con respeto,
con piedad, a los últimos muerto~. a
los ancianos que la guerra te.n111na .
cuyos cabellos habíari enc~nec1do e~
la paz después de años b~en largo~.
;,.Jo obstante su edad, _hub1e~an podido vivir aún un poquito mas-H---b;-.
a tan
Pero la guerra vmO--------,
permanec1'do ergu1'dos , . ", . de . un d1a
sin recnmmacwnes, se
para el Otro,
h' ·
l
encorvaron rápidamente
acta d a
tumba con la sola pena de no . ,urar lo' bastante, decanos de otrod e¡rcito para morir de un ataqu{ e. /licidad en la apoplegía de a v1c o-

�•
1

"

•
mujeres polacas.

LA

."

••

•
LECCION DE

. . AL DERREDOR:DEL MUNDO • •
LOS MAES-

TROS
--oLas clases todas de la sociedad
francesa parece como que está n animadas por un deseo inmenw ,!e r 1,1t1lación patriótica. Ya hemos hablado
del dero ; muy pro nto sahrán :1uc ,tros lectores. po r artículos cx ¡¡rl'samentc c&gt;scritos para ellos. la hnui ~a
actitud del Foro y del Cue rpo :\,c•!il'O. así t•omo el belio eje mplo ,!1' todas las virtudes que ha puesto en i:, ta
gue r ra la mujer francesa.
I foy so n dos maestros de esct11:Ia.
t•f Ten iente :'lla!avieiile muerto d~ un
balazo en la frente. y el soldado :'1 1arce! Enn on, asimismo mu erto. qu iénes en las dos cartas que a contin ua ción publicam os dan con su tranqu ilo
heroísmo .. una hermosa lección ele
a mor a la patria.
El teniente :'l falaY ieille escrib:a a
su Padre:
'' :.\íaííana es el día design~·.do para
que mi compaííía tome parte en d
asalto, y como no 6abe uno lo r,ne
puede suceder. he querido deciros
adios a todos, antes de lanzarme en
lo desconocido __ __ Padre, estoy tranqu ilo, muy tranquilo. Iré como siempre he ido. Si caigo, confór mate, por·
que habré muerto como buen solda·
do. y todos podréis acorcfaros de mí
sin rubor- ----- La causa por la cu3!
combatimos. vale bien la pena de morir po r ella."
E l soldado Marce! Evenon

Habeis ' aceptado valient emente
nue(tra sepa ración ; espero que con la
mi~ ma entereza aceptaréis el rfr,!or
que os lleYará esta carta, si es que
os fues e entregada. :.\le he preparado para todos los acontecimientos.
Cua ndo se hable algún d1a de la guer ra delante de Yosotros, 110 tenclreis
por qué sonrojaros de rnestro hijo.
Si no nief vo. tened la absoluta seguriclacl de que he ca1do de frente . Xo
hay que abatirse por el golpl.' que el
pon·t' nir puede reservaros. Que 1111
noh'e orgulln remplace \·uest-o dolor.
.\ corclaos ele mí : pero no me llorcis."
X X X

Fragmento el e una carta escrita a
orillas ckl Río Y ser por un ~olclado
belga:
Q.
.. Fstamos ahora acantonados cerca
del Cuartel General. Casi todas las
ta rdes llega el Rey en un automóvil
rojo. para conferenciar con sus General es en el modesto presbiterio
donde se aloja. ¡ Qué sencillez de traje! ¡ qué simolicidad de apostura! ¡ c¡ué
vida tan ejemplar'!
El otro día, iba yo en bicicleta a
toda velocidad, y como soy miope,
estuve a nunto de chocar con nuestro augusto Soberano, quien caminaba pausadamente, con las manos en
los bolsillos y enteramente sólo. A
dos o tres metros le reconocí por su
alta estatura, y traté de saludar. Su
1lajestad saludóme con esa
.1.

1

rreras como ~i hallase placer en ver
la fatiga de su oficial de órdenes. Es
tal el dominio moral que tiene sobre
sus numerosas tropas, que estoy seguro que el día en que se none-a a la
caheza de ellas estamos todos sin
nl·epcí.-rn dispuestos a seguirle y caminar , obre hayonetas ___________ ,,
X X X

11 are- algunas semanas se cumplió
el ceBtt·narin de haberse entregado
:"\ apolcón prisionero al Capitán del
llellerophon. En Inglate rra. según
cuentan la, crónicas. pocos creyeron
la noticia: acostumbrados como cstahaB a los canards respecto al grande hombre. Gn solo periódico de la
época. d iú cu en ta nueve veces de su
muerte. La primera ve z murió en la
batalla del Dnieper, en donde recibió
rínco heridas mortales y entregó su
c:~pacla al Príncipe Ktttusoff. Poco
después se ahogó dos veces, una al
cruzar el :'l loscova y otra en l\Ioscow,
en donde cayó en una cisterna. En
la retirada de :.\[oscow. fué estrangu··
lado en su propia tienda de campaña.
Pocos dia, después quedó sepultado
en la inmensa estepa cubierta de nieYe. Finalmente llegó a París, en don·
ele sus súbditos, ex.,sperados, lo lyncharon (y perdónese el anacronismo)
cuatro ocasiones diferentes.

-.!....- ~ ~._=h~IW~C~"-""
+r'-"'-,'-"P'----...:.a.:.:..:..,..;:;...:==-

- -~==

...:.:...:....:=:::

�COMENTARIOS DE ACTUALIDAD

•
I:os.

''

•

- .,

Estado~ Unidos y las seis
Repubhcas latmas, han anunciado
q~~ reconocerán como gobiernl"I leg1.t.1mo. de nuestro país, a aquella facc1on que garantice plenamente L;s
derechos de propiedad y de vida.
El Primer Jefe del Ejército Co1,stitucionalitsa ha creído y sigue creyendo que él será la autoridad afortunada que a'ca11ce el tanto ansiado rl'·
conocimiento. Pero como para poder
garantizar d&lt;las y propiedades. se re··
quiere el restablecimiento de un regimen de justicia. es casi seguro ,;ue
muy pronto se ,·uelvan a abrir las
puertas de los tribunales, para Yentilar los asuntos pendientes, para castigar los crimenes impunes, y para
reparar hasta donde sea posible los
inil'uos despojos de la última reYOlución.
·I
Mucho trabajo van a ten er los próximos juzgados ..\ fin de que se les
facili te su abrumadora labor. les vamos a ayudar. comunicándoles datos
importantes a fin de que puedan ini·
ciar importantísimas investigaciones.
Desde luego, ponemos en conocimiento del futuro Procurador Gene·
ral de la República, que los habitan·
tes de esta ciudad han Yisto corn:r
arrogantemente por las principales
a ,·en idas, un suntuoso carruaje, que
según rumores maliciosos hasta el mes
de Agosto de 1914. estuvo destinado
al sen·icio del Poder Ejecutivo mexi·
cano. Los nuevos poseedores lo s...
caron de las caballerizas del Paiacio ~acional, borraron de la portezuela el escudo de nuestra bandera,
y lo sustituyeron con las iniciales V .
C., qce deben corresponder segura
mente a algún per~onaje importante
de los últimos tiempos.
Los espíritus curiosos se han afanado inútilmente por acertar quién
pueda ser el afortunado poseedor del
antiguo coche presidencial; y en la
imposibilidad de encontrarlo. han
bautizado el carruaje de referencia,
con el gracioso mote de "Vacas y
Cabras" que además de corresponder
a las iniciales mencionadas, evoca la
tendencia revolucionaria, de libertar
a los ganados de la oprobiosa tiranía de sus propietarios.
La investigación de este asunto. sería una magnífica oportunidad. para
que se prestigiara el fu turo Procura-

dor, y para que iniciasen sus labores
los nuevos tribunales mexicanos. '

cumban Eulalio Gutiérrez y Lucio
Blanco, desde el moento en que ha
muerto tanta gente de bien. ·

--0--

También sería oportuno dilucidar
el paradero de los antiguos y lujosos
muebles de D. Joaquín D. Cesasús, qu.e
I ueron rcogidos por un General, que
tenía precisamente las mismas iniciales. del eminente abogado Tabasqueño.
Cuentas las crónicas que al t'nler:irse de que todos los muebl.:s t~nían
las letras J. D. C.. exclamó. ia~ .tebo recoger, porque el Destino me lo
está ordenando. Yo soy el instn;m~n
to del sino para castigar a este científico. ¡ Por algo, hizo la Fataliüa&lt;l que
fueran idénticas nuestras iniciales!
--o-?llientras íos soldaos rarr,:It..:ist:is
cruzan diariamente el i{Í,J B1 a1·0 para hostilizar a los pueblo~ ·lel 1:stado
de Texas, don H eribert,1 Barrt',11 con·
ferencia en \\'ashington &lt;.011 e i •"°;en eral Scott. y declara en los per:i,di,·o,.
que todo es obra de los reaccionarios.
¿ Qué tal será la uiplo,.iacia norte·
americana, para que enfrente de t'5·
tos hechos palpable~. sal.i;a tkrrr,iada en sus propó,itos? ¿Qué porvenir
le espera a este país. cuand9 tenga
que conferenciar con dip 1omáticos de
talla' Si don H eriherto basta para
Yencerlos ¿qué sucederá el día en que
tengan que tratar con un Delcassé?
¡ Que respondan los cadáveres del
''Lusitania'' !

-·o-Lucio Blanco y Eulalia Gutiérrez
parecen encontrar~e prisioneros en
la ciudad de Saltillo en donde fueron
capturados. en el momento en que
emprendían la aventura de Yisitar
a Alrnro Obregón para convencerlo
de que se debía rebelar contra Carranza para restablecer un gobierno
civilizado en ~léxico.
Se han dirigido telegramas a Obregón y al propio Carranza pidiendo
aracia par los prisioneros: pero pare~e que nada se remediará. y que sobre ellos caerá inexorablemnte, el pe·
so formidable de la vindicta perso·
nal.
Nada tiene de particular que su

Lo tri~te es cousiderar que mientras cometieron ac:tos censurables recibieron maudo, honores y fortuna;
y que en el momento terrible de espantarse de su obra tremenda. cuando
arrepentidos de sL1 aYCntura trágica.
quisieron retroceder. para Yoh·er a
la civilzación. sólo encontraron en su
camino la ad,ersidacl y la derrota.

Raúl ?lladero cayó en mar.os de autoridades americanas. que de seguro
lo tratarán con toda clase de consideraciones. Si hubiese caído por defender a su Patria. su pon·enir seria
un cah·ario; pero lejos de ello, Sll derrumbamiento se Yerificó a pesar de
los esfuerzos que hizo este país. por
colocar en la frente de un bandido, la
corona de :.loctezuma.
Aquí recibirá toda clase de aten·
ciones y finezas; después, será olvidado con toda su fami 1ia. con el desprecio con que se oh·idan los trastos
inservibles.
A México no podrá rnlvcr ya más.
Trit:nfe quién triunfe. los )fadcro ten
drán que vivir expatriados el resto
de su existencia. )J éxico podía olvidar todos los males que recibió desde
1910 a 1913; pero la conducta seguida
posteriormente por la acaudalada familia coabuilense, su sed de oro, su
embriaguez de sangre. su explotación
inicua de nuestro pueblo, su sumisión
al bandolerismo y a la leperocracia.
t~ésto ha abierto y ahondado las
v1eias heridas. haciendo ímposiblc
un futura cica trización.
~o, los ?lladero ya no rnlverán a
nuestra Patria. Cuando los cadh·eres
no tienen Yirtud reconciliadora. es
por que el perdón es inaccesible. Y
esto es lo que ha pasado con el maderismo: la tumba del Panteón francés fué considerada como mercancl&lt;i
de alto valor. que debía pagar la ".\ación; y ésto provocó la náusea de la
República. En adelante pueden con·
siderar los miembros de esta familia
que no son ya mexicanos, que han
dejado de tener Patria.

LOS TALLERES DE "REVISTA MEXICANA''
Tenemos el gusto de comunicar a
nuestros lectores que desde el próximo mes de Octubre ''Revista Mexicana," empezará a tirarse en un taller
especial, enteramente apropiado para
producir imprrsiones y grabados de
primera clase.
La entusiasta acogida que nos ha
dispensado el público, nos decidió a
hacer \ll) s~·¡:rificio en pro del mejoramiento de nuestro semanario. Dentro
de breYes días lo podremos presentar
sin un erGt·r. sin un defe~t(). sin un a
l e a;
rt'alizarerno~ el anhelo, d&lt;:

que el mejor magazine de todo el Sur
de los Estados Unidos. esté escrito en
idioma español y sea leído por gente mexicana.
X ue stra circnlación ha ido en constante aumento: y no obstante de que
solamente tres números de nuestra
Revista han aparecido hasta el día
de hoy, casi no hay pueblo de Texas.
Arízona, XueYo ~léxico y California,
que 1,0 conozca y estime: nuestra pul•licadón. Este éxito no tiene precedente y cons tituye par&lt;! nosotrn~ una
inmenii1L satisfacción.

Prometemos a nuestros compatriotas seguir laborando por la causa nacionalista. que es la que al fin y al
cabo, habrá de salvar a nuestro país.
,\lgunos colegas escritos en español.
pero que no merecen el nombre ele
mexicanos. nos han atacado. ~ o importa. '\'11estra labor seguirá adelante, pues la misión de "Revista Mexicana" no consiste en trabar polémicas
con quién no las merece, sino contri!,uír al hucn non1brt' y prc5tigio de la

�A los Meroes AnoryirI)os

- - UNA PARABOLA DEL TOLSTOI - -

~~~~~·x~~~~~

Poesía del señor Licenciado don Alfonso Teja
Zabre, premiada en el concurs0 histórico-füerario abierto por El Musco Naci:mal coi~ motiv:,
del primer Centenario de la fo~ependencia y
leída por su autor en la velada que tuvo lugar
en el Teatro Arbeu, la noche dtl 27 de Septiembre d':' 1910.

,,
..

UN MINISTRO DE VILLA

Los propietarios de un prado viero.n. que la cizaña crecía en él, y ocur!1oseles que era l,~ mejor para extirparla s egar sus tallos. con lo cual.
naturalmente, volvió a crecer la cizañ.a con más vigor que antes de ia
siega.

~

Alabar la memoria de los hé1oe3 obscuros,
Desprenijiendo una nota de los :.:ántiros puros
Que a los héroes ilustres la República eleva,
Es honrar a la estirpe y elogiar ,1 la gleba,
Es cantar las virtudes y el vigor ele h. raz:i.
Que llevando con furia el clamor &lt;le amenaza
Hasta el trono guardado por los leones hispanos,
Como antorchas ardientes levantó entre sus manos
El ideal y el derecho de la Patria 0primida.
Sus anhelos rebeldes, y sus ansias de vida!
Fueron héroes aquellos que llarn5 la campana,
Y al oír en la s sombras la cadencia lejam
Descender temblorosa de la oscura capilla,
Acudieron al templo con su ofrenda sencilla
Y la fe de sus almas primitiva y serena,
A rezar en las aras de la Virgen morena;
Los que vieron a Hidalgo, con su cuerpo cansado,
Que acechaba la muerte, convertirse en soldado,
Y en la lucha siguieron la senil cabellera,
Como el blanco penacho de una erguida cimera
Que los guió en el com':late. Y el patricio desnudo
Sin más armas que la honda y el valor, ni otro escudo
Que el acero sin mella de su espíritu fuerte, •
Desafian:fo el Destino y esperando la muerte
Bajo el fuego implacable del cañón castellano,
Con la audacia orgullosa y el tesón so:&gt;rehumano I
Del primer Moctezuma, su monarca y su abuelo,
Que lanzaba sus flechas a la comba del cielo!
La falange azotada por el hambre y la guerra,
La traición de los h ombres, la crueldad de la tierra,
Que dejó en cada surco de los campos natales,
En los valles fecundos y en los muertos eria~es, j
Con la enérgica savia de su sangre plebeya,
La indeleble memoria de la gran epopeya!
Y el tropel ignorado no buscaba la gloria,
Ni grabar para siempre su recuer:'fo en la Historia;
Lo impulsaban el ansia de romper sus cadenas,
Y el instinto guerrero que incendiaba sus venas,
Reanimando en su pecho, por obscuro atavismo,
Un empuje violento y un callado heroísmo:
El valor silencioso de sus padres indianos,
Y· la ardiente bravura de los hombres hispanos!
Y al morir se quedaban olvidados y yertos,
Estrechando los surcos con sus brazos abiertos,
Con la boca en la imagen de la Virgen morena,
Y esperando del viento su mortaja de arena.
Sólo tú, tierra patria, diste asilo a íos bravos
Q'ue jamás consintieron que n&lt;ltrieras esclavos ;
Tu dulzura de madre, que no duerme ni olvida,
Los ha vuelto al fecundo manantial de la v1fa
De una vida más dulce, más pequeña y más pu~a,
Que no sufre las penas del amor que tortura,
Sin angustia ni risa, sin placer ni dolores,
De la vida sin alma que perfuma las flores,
Y estremece las selvas y palpita en los granos;
Sólo tú recogiste los despojos humanos,
Y. a los héroes humildes que no hallaron la gloria,
N1 grabaron su noml:re para siempre en la Historia
.
.
'
N1 cayeron envueltos en la patria bandera,
Les concedes por tumba la República entera.
Y les das en tll seno maternal y piadoso,
La dulzur.\ infinita del eterno reposo!

..

·'

•

I¡

¡;.

Don Miguel Díaz Lombardo, que en lugar •de ascender desciende. Fué Ministro de Madero; hoy es Ministro de
y por los pasos que lleva, mañana será probablemente Se:
cretario de Roque.

Villa·

Pero un ~ropietario vecino, de mu~ha prujent1a Y sabiduría, al visitar a
1.o~ duenos del prado. &lt;lió a todos muy
ut1les consej~s. _Y e1!tre ellos el de
n.o seg.ar la c1zana 51 es que se quen~ evitar que se propagara por 5 ¡
misma, Y. que en cambio, la arran casen de ra1z.
Los propietarios cid prado, bi c:i
sea· ~orque entre el número de in strucc1on.es recibidas del buen vecino
no hub1es~n reparado en la relativa
a la neces1d~d de extirpar, arrancán
dala de cuaJo. la cizaña. en lugar de
segarla; sea que no llegaran a comprender este consejo, o que los cá lcu l~s personales i.mp_i&lt;liesen aceptarlo, lo
Cl:_"tO es qu~ S)gu1eron segando la cizana Y cons1gu1endo por lo tanto, que
con mayor fuerza se multiplicas e.
En e~ cu~so de los años sigui entes.
no falto mas de un hombre que reco~&lt;lase a los dueño~ tiel prado el conseJo del prudente y buen vecino· pero quien tal hacía no era escucl;ado.
Y tan poco caso s e le hacía como si
nada estuviese ocurriendo.
Vino a suceder de esta suerte que
segar la cizaña desde el momento en
&lt;1ue aparecía fué no solo un hábito. sino una tradición sagrada, con lo cual
el prado llegó a estar cada vez mas
enfermo e invadido
Llegó el día en que no hubo en
el prado más que cizaña. Los propietarios de él gemían por tal causa ingeniándose para encontrar el r~me dio de situación semejante, que, sin
embargo. era uno. nada más que un o:
el señalado por el vecino sabio y
justo. Pero nadie lo usaba.
Sucedió, por útlirno. que entris teci&lt;to un caminan te al advertir la perdición del prado. ht:scó las in strucciones dejadas por el vecino sabio y bue no, todas las cuales estaban olvidadas. por ver si había entre ellas alf · guna con que poder remediar las cau~
sas de la aflicción general. Descubrió la que decía que no era necesario segar la cizaña sino arrancarla de
raíz. Declaró pues, a los dueños del
prado que habían sido imprevisores
y que de mucho tiempo atrás habían
sido adnrtidos todos contra dicha im previsión.
Pero en vez de comprobar lo que
este hombre decía. para que, en el caso de que fuera exacto no segar más
la cizaña, o demos trarle. por el contrario, que estaba equivocado;_ en lugar de aceptar sin molestia la máxima
ofrecida. los dueñ os del prado resoi ·
vieron en su mayor parte declararse
ofendidos por la apelación que a ia
memoria y doctrina del antig uo varón
justo había hecho el viajero, y, conformes en esto. empezaron a lan za,
contra él toda especie de invectivas y
de ofensas.
Decían de él que era or gulloso. que
se imaginaba ser el único que había
comprendido las ins trucciones del antiguo vecino. Otros aseguraban que
el viajero era un falso intérprete, un

Hemosos tocados ferl)enlryos.

ADORNOS DE ENCAJE Y LISTON.

-~

Presintiendo los rtcmas que no habk
dicho nada de su cuenta. sino qu~
simplc:mente había recordado los co nsejos de un hombre estimado de te.dos. afirmaron que era un individta)
perjudil'ial. que tan solo deseaba Yer
multiplicada ta ciza1ia, de manera que
el prado quedase perdido para siempre.
--Pretende-decían-que no conv iene segar ta ciza ña ¡ pero. de no des·
tru irla nosotros. se multiplicará hasta
el infinito; r entonces. ;adiós nuestro prado! Es maraYilloso creer que
éste nos ha sido dado para que pre,·
paguemos la mala yerba.
Con la peor intenció n olvidaban decir que de todo había hablado el viajero menos de no destruir la ciza ña,
habienclo sólo afirm;¡.do que debiera
ser arrancada de raíz en lugar ele ser
scgacla.
La opinión de que el caminante era
un insensato o un intérprete mentiroso se afirmó de tal manera, que ya
no se pyeron contra él más inju ri as,
contestándose con el s ilencio a las
explicaciones terminantes que él ofrecía asegi;rando que la destrucción ci-:
la cizaña era esti n,ada por él como
uno de los principales deberes del due
ño de la tierra. aunque comprendía
que cst::i. cle~trnccirín debía entenderse como el vecino sabio y justo la
entendía.
Exactamente lo mismo me ha ocurrido cuando he hablado en favo r del
precepto del Eva ngelio. que reco~nien-

cia. Por Cristo ha sido formulada
dicha regla, y sus discípulos la han
repe tido después de él en todos loq
tiempos y lugares. Pero sea que no
se ha reparad o en ella. sea 'Pie no
se la ha compren dido, o sea. por último. que ha pa recido difícil conformarse a ell a. lo cierto es qac rn::i.t1tn
más tiempo ha pasado. más ha sicl() olvidada. y más el areglo de la vida de
los hombres se ha alejado. .\ tal
punto se ha lt ega&lt;lo. que dicha do~trina se ofrece hoy a los ojus rtd
mundo como algo nue1·0. descnnociJo,
cuando no insensato y extraño.
Me ha suced ido cvmo al v iajero que
r ecordaba a los dueños del praoln la
prescripción antigua del vecinu justo. en virtud de la cual no debe ~er
segada la mala yerba. s ino arrancada de raíz. Los dueñ os del prado han
ocult ado maliciosamente que en dicha
reg la se establecía n o que la cizaña
no fuese destru ida. s ino que era menester no destru irla de una manera irracional. De l prop io modo cuando he afirm ado que para destruir el
mal es preciso con formarse al precepto de Cristo. qt·e nos enseña no
opone rle la violencia. sino extirparlo
por el amor. se ha exclamado:-"?\o
escuchemos a este insénsato. que nos
induce a no lu char con el mal. p1 ecisamente cuando el mal nos está ah0gando." ·
Y los hombres continúan tranquilamente. con el pretexto de destruir d
ma t. reproduciéndolo y multiplicán

�1

Las Ultimas Modas

1

Extravagancias imperdonables

do reñidas con la ttrmonia y con la
lógica.
Si una mujer, al desnudarse por
la noche, se encontrara formada en
realidad como había parecido estarlo du~ante el día, con los pechos hunrealidad como había parecido estarotra, el vientre saliente, y su antítesis
completamente roma, estoy segura de
que no lograría contener las lágrimas.

1

Cuando se ve una colección de moda.s ol\'idadas y lejanas, solemos sonrc1r, y murmurar con cierta lástima:
"¿ l &lt;,mu pudicrun t•stas gentes disfraza rse ele este modo?'' Y después aiiatlimos: "Porque hoy las modas son
mucho más razonable, _____,,
Y es que nunca pensamos que la
mujer o el hombre creían disfrazarse con la moda, sino que únicamente
trataban de añadirse más encantos o,
a lo l11CJ1os, aparecer como personas
elegantes.

Además de estas aglomeraciones
de tela sobre el talle, hay en la faldas actuales · una tendencia marcadísima a restautar el poli~ón con todo
su interés malsano. o mucho me eqliivoco, o dentro de ¡.oco nuestras precio,\as ridículas de~enterrarán el polisón con su lluvia de encajes y v0lantes.

Estas ligeras reflcx iones me las
sugiere la contemplación de los figurines de actualidad. Yerdaderos trajes de máscara, confeccionados con el
recuerdo de atavíos ya difuntos: pero
que resucitan al capricho dt.&gt; los creadores de elcf!ancias y son luego lanzado, a la circulación con ceguedad
fanática por nuestras más esclarecidas
y sangrea;:uladas Princesas de la J\foda.
Las mujerc~ suelen mostrarse francamente agrcsiYas cuando se les hacen observaciones sobre la moda del
momento: pero de,111iando audazmente sus iras. y resignándome de antemano a la saie de exquisitas y variadas calumnias con que pública y
particularmente tendrán a bien favorecerme. YOY a formular algunQs reparos a la indumentaria "clernier cri."

1

Respectq a los chalecos, no puedo
decir otra cosa sino qite con ellos las
seductoras hijas de Eva parecen Jefes de ~ egociado de un l\Iinisterio en

•
¡..

•

J\lienlras la moda femenina ha estado inspirada en la época griega y
han reinado las tunicas levemente
ajustadas al cuer1&gt;0 que no destruían
su línea, y los peinados de suave ondulación, ni reducidos ni abultados.
todo ha marchado irreprochablemente. Las mujeres eran muiíecas adorables sus siluetas, encalmaban el espíritu
facilitando la buena digestión. con la
inefable sensación que producían de
bienestar y placidez. Pero de algún
tiempo a e~ta parte. la Reina :\loda
está perdiendo la cabeza de una manera lamentable, y hasta puede afirmarse que parece :tconsejacla por los
peores enemigos del Buen Gusto y la
J\fujer.
·
El principal encanto del bello sexo
es su fcmenidad, y ésta desaparece
por completo con esas capas de estudiante y esos abrigos de sereno que
conv~erten sus siluetas en las de un
buen chico provinciano o en las de
un estimable vigilante nocturno.
l\fenos mal cuando la portadora de
una capa o un abrigo ultra-chic es una
criatura joven y de formas pronunciadas. Puede librarse de ser confundida con un "sidrn;" pero si es talludita y ha perdido la línea ____ "¡ la
debácle !"-----Yo he visto, a la salida de un teatro. un grupo de señoras
ya mayores despidiénd ose de espaldas
a mí, y me han causado el efecto de
una docena de guardias poniéndose
de acuerdo para cargar sobre las masas.

Los Ultimos Modelos

1

1

.'

!
1
1

TRAJE DE PASEO
fundaba en que era11 caros por estar
te a la moda, da la impresiót\ de un
planeados con telas suntuosísimas;
muchacho vestido de mujer-----, lo
pero desde que las burguesas los llecual no es sugestivo que digamos.
van de batista y en las tiendas baraLas faldas que ahora privan. en
tas se pueden adquirir por seis pesetas. los chalecos no tienen razón de
Yez de seguir las bellas ondulaciones
subsistir.
y las graciosas curvas del cuerpo fe~ ada tan coquetón ni tan gracioso como los zapatitos con tacones
menino, alteran Y mixtifican de,sc;iraLuis XV. Sin embargo. ahora las
damente las forrn.a~. Esos faldellines
de grandes dimesiones, que caen somujeres conceden su predilección a
zapatos odiosos, perfectamente masbrc la funda que oprime sus piernas.
culinos, con la suela muy gorda Y el
cuando forman graciosos pliegues las
tacón ancho Y baju, ni más ni mesalvan de parecer campanillas gigannos que como los podría Ile,·ar el hites, y no carecen ele cierta· elegancia
jo del alcalde de Chicago.
aristocrática; pero convendría· que las
¿Pues y el peinado en boga? En
autoridades de la aguja cJ.isminuyesen
esos frunces exagerados bajó el taYerdad que no puede ser más arbille, pues con tanta te!a laboriosamentrario. To:e'.o tirante hacia detrás. re~lo.,_;t:_
)a_-___
te _plegada, las caderas revisten
matado por un

Esos girones, pegados a los vestidos en razón de una moda idead1
por advenedizos rnás atentos a im
plantar lo caro que lo bello; esai
vueltas de volantes, descendiendo des·
de la cintura hasta el borde de la falda, tienen el inconveniente de qucson pabullados al sentarse; por ese
las mujeres- de sociedad habrán de
estar de pie toda la noche en los sa
Iones, como mleshas abuelas. para
no arrugar esas telas flotantes, y si
incurren en la tentación de sentarse, al levantarse para bailar o acercarse a una mesa de te se arreglarán
los voíantes sobre que estuvieron sen
tadas con un ademán que recuerda
al de un mono qu.e se rasca.
Y esto no es el~inguido ni correcto, sin contar con que la preocupáción que hace de su parte posterior.
que se si.e1Jta y de la retadora exhibi·
ción que ~ace de su parte potserior.
roban a las 'lnujeres gran parte de ~ti
abandono y libertad de espíritu.
Esto no quiere decir que las mujeres no resulten seductoras con los
modernos atavíos. Una mujer ele¡;:;an·
te lo. está siempre aun con el vestido más absurdo, y sabría llevar sobre sus hombros un delantal de cocina con igual majestad que un manto regio. Aunque no lo he visto, estoy segurísima de que Eva, con su
hoja de parra, ponía cátedra ele elegancias en el Paraíso Terrenal y que
causaba sensación por su oportunidad
en el emplazamiento de este adorno
tan breve.
De lo que me lamento es de que
las Hijas de Eva no manifi esten un
poco más de cordura antes de aceptar una moda de gusto dudoso.
Si fuha una sóla ía que se vistiese
ridículamente, todavía podría ser desdeñ:1da; pero como la generalidad de
las mujeres se apresuran a seguir la
moda con sagrado frenesí , ¿ vamos a
desdeñar al sexo?
Contra su obcecación no hay más
recurso que unas prudentes reflexiones, que seguramente no seguirán por
que las mujeres tie,ien un horror invencible a meditar-dicho sea sin
ofender a nadie-ni siquiC'ra tra tándo
se ele trapos.
Claro que, afortunadamente, no todas las mujeres se arrojan al abismo
de- la m'oda rxtravagante y arbitraria,
y qne son bastantes las que huyen
de parec.er un marimac!10; pero la s

nerse y quemar en un auto de fe esas
capas ele guardia. esos zapatos ele
"sportman." esos chalecos gedeónicos, y, sobre tod o, peinarse con un p~
quito más de gracia, desterrando tiranteces de cabello ja ,·anesas?
Si no lo hacen asi. el Buen Gusto
~cguirá con calentura, y la Reina J\J oda empezará a in ternarse en los laberintos del rid ículo.
¡ La di osa :'lfincrv; sí que sabía ser
mujer ! Ella. que. habie ndo inventado la flauta y Yiendo a los dioses
encantarse con los dulces sonidos que
brotaban de aquel instn:men to, al advertir que sus carri llos se inflaban
sin gracia. a rrojó la fla uta al sue
lo.
¡ Oh. diosa coq uetona y perspicaz.
que surgiend o de la cahez::¡ del Señor de los dioses para representar el
Sentido Común so bre la tierra, adiYin ó que había de ser tratado como a
enemigo público y no se at revió a
salir del cert' bro pate rn al sino acora
za&lt;la y armada de punta en blanco__ !

R()M~NllCISMO
--o-·Señora: soy mosquetero,
ducho en lides y en intrigas,
pues fueron cien mis amigas
por mi porte y por mi acero.
Sólo por una mirad¡¡
concertaba un desafío,
y jamás sufrí desvío,
ni me importó una estocada.
Mas hoy, burlas del Destino!
es mi amor un desatino,
contrario a Dios y a Ja ley,
porque eres bella, madama,
la más encumbrada dama,
la favorita del rey.

�A nuestras lectoras

HUACHINANGO AL HORNO.
Después de bien limpio el pescado
se unta perfectamente de mantequilla,
sal. pimienta y jugo de limón; se baña con el jugo de tres tomates grandes y se mete al horno a fuego lento;
se sirve después con cualquier salsa
o bien con ensalada de lechuga.

--o--,

T enem os el propósito de hacer la
Secció n F emenina de nuestro periódico sumamente intnesante para nuestra s queridas lectoras, y al efecto,
además de las hermosas páginas de
modas que publicamos, hemos coleccionado una ~crie de recetas de cocina bien conocidas 1 experimentadas
que esperamos sean del agrado de
nue~tras lectoras.
Pronto abriremos también una Sección de consultas en la cual con gusto contestaren10s a nnestros lectores
lo qt:e nos pregute,1 relatirn a Arte.
literatura. asuntos •.le actualidad, formas sociales. recetas ele cocina, fórmulas ele tocador etc., etc.
Pensamos además, dentro de poco
dedicar una página a los niños y en
ella publicaremos cuentecitos amenos.
lecturas instruetivas, adivinanzas, jeroglilicos, juegos de vocales anagramas, etc., etc
1'ara complacer a una de nuestras
lectoras que nos lo ha pedido publi c,iremos en breve t.na página de labores manual es, la cual creemos que
será ele mucha utilidad a nuestras laboriosas compatriotas.

• • •

MENU

,'1', -

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• • •

~---o----

1

Sopa de rosas
Uvas heladas
Canastillas de arroz
Frutas secas
Hi:achinango al horno
Qt:eso de Holanda
Lengua envinada

.1

SUJESTIVO PEINADO DE DAMA
LENGUA ENVINADA.

CaiJ
T~.
Septiembre 26 de 1915.

EXPLICACION DEL MENU.
SOPA DE ROSAS.

- - - -e- - - Para hacer esta sopa se pone a cocer una taza de arroz y cuando esté
muy bien cocida se pasa por una
coladera hasta que qued e una e~pecie ele puré : se t oman seis tazas de
un buen conso mé y se pasan por una
servilleta húm eda a fin de de sgrasarlo para que se Yea li no y en él se
des líe el arroz: se muele muy bien
un poco de cebolla, t: na puntita de aj o,
sal, pimien t a y dos tomates grandes
pasados po r una coladera : todo esto
se pone a freír en dos cucharadas de
mantequill a y luego de bien frito se le
añade el consomé con el arroz incorporando bien toda la mezcla y ag regánd ole un a pizca •le carinín vegetal
hasta que tome un e.olor rosa tenue; el
arroz qu e sobró sv mezcla con un
poco ele c¡ueso rayado y sal, se le
pone un poqu ito de carmín y se hacen bolitas que se ec han a freír en
manteca o mantequilla y se le ag rea la sopa al tiempo de servirse.

---x--LA MODA SE HIZO PARA LA
MUJER, NO LA MUJER PARA LA MODA.

Jamón en salsa roja
Fruté'J

PASTELERIA.
GALLETAS DE HARINA DE
MAIZ.
l ngredien tes:
Un kilo y medio de harina de maíz.
Un kilo y medio de harina de trigo.
Medio kilo de azúcar.
Un kilo de manteca.
Se ciernen bien las harinas y se añade el azúcar: luego se amasa con la
manteca derretida; se hacen bo fitos
pequeños y se colocan en una charola
engrasada; se rnetc&gt;1 al horno a fue
go muy lento.
CAKE DE ORO.
J ngredientes:
6 yemas de huevo.
l\ledia taza de mantequilla.
Una taza de azúcar.
Una taza de leche.
Dos tazas de harina.
Dos cucharaditas de polvo.
Se baten las yemas con la mante4uilla derretida y el azúcar nn buen
rato, se le añade la leche y se vuelve a batir; y por último se le agrega la harina cernida con el polvo
y se mezcla bien todo ; se pone en los
moldes y se mete al horno en fuego

Se golpea bien la lengua y se pone a cocer en agua con sal pimienta
y hierbas de olor: se le añade un vaso de ,ino blanco y se deja hervir
hasta ql:e esté bien cocida: se pone
a prensa r dura nte tres horas y al
tiempo de llevarse a la mesa se corta en tajadas fi nas; se sil'l·e con salsa mayo nesa o con ensalada de pepino~.

JAMON EN SALSA ROJA.
Se hacen tajas :,1uy delgadas de
jamón de \,\'es tfali a y luego que ya
estén colocada s en el plató n do nd e
han de se rvirse se bañan con la sisig uiente ,a Isa:
Un ,·aso de Yino tinto se pone a
herYir con azúcar y tn trozo de canel a; se deja en la lum bre quin&lt;;e minutos: al ponér~ela al jamón se tiene cuidado de echar\1 solo en un lacio de cada tajada dejando en seco
un a ex tremidad.

CANASTILLAS DE ARROZ.
Cuatro cucharadas grandes de harina se baten con le&lt;:he suliciente para
que qu ede una mezcla aguada: ;;e le
añ ade sal y un huern y se bate hasta qu e toda se in .:orpore bien: se
pone a calentar la manteca y allí se
coloca el molde que ha de estar bie n
(

caliente para que al hundirlo en la
mezcla. se le pegue ésta bien; luego
se introduce otra vez en la manteca
y si no se despega del molde con facilidad se le ayuda con un tenedor,
teniendo cuidado de que se doren bien
los bo rdes de la canastilla; para esto
se deben usar dos cacerolitas pequeñas pero profundas a fin de que al
introducir el molde tanto en la manteca como en la pasta se cubra hasta los bordes ; se llenan las canastill as de arroz hecho como de costumbre y se cubren con una capa de
chí charos o bien con un huevo estrellado al que se le pone encima
como adornp una ramita de peregil.

TORTA NOVEDAD.

--o-Jngredientes :
Dos tazas de harina
Una taza de azúcar.
Dos cucharaditas de polvo.
·Dos huevos.
~I celia ta za de mantequilla.
;\[ edia taza de leche.
Incorpórese bien la harina con
el azúcar y el pol vo ; añádan se dos hue
vos y luego arná sese con la mantequilla derretida y ia leche ; póngase
en los moldes y méta se al horno.
(Al frente,)

---

•

Una carta que acabamos de recibir
de una dama elegante y distinguida
dice así:
''De modas, todo lo más exagerado
que estamos viendo en ciertos figurines. Las faldas. sumamente cortas,
con mucho vuelo, y las botas muy
altas, idénticas a las que usaban unos
polacos que hicieron nuestras delicias
en la infancia, cuando íbamos a verles bailar la mazurca.
En cuanto a los sombreros, unos
rnn sumamente reducidos y- parecen
gorrillas de cuartel; otros en cambio,
grandes y anchos, como el de los picadores.
Es indudable que la moda actual
tiene poco de artístico. Ni la falda
acampanada ni los godets hacen favor a la figura.
Por eso me con suela ver entre tanta extravagancia no pocas muj eres
verdaderamente superfinas que conservan sn "gusto personal", rechazando toda moda reñida con la e~tética.
:Mu cha falta . está haciendo una cá:
tedra de elegancias femeninas. As1
se evitaría que tantísimas damas Y
damita s cayeran en las ridiculeces de
ciertas usanzas, nada más que por
ignorancia.
Lo mismo para la playa que para el
campo, el traje de dril, sea .del col~r
que sea, pero. sobre todo; beige o g ris
es el gran tra¡e, por lo comodo Y adecuado. Es fresco. es elegante,. tarda
en deteriorarse, es fuerte ; m1~ntras
más se lava y se le plancha, mas bonito y nuevo parece. Se co ntenta con
poco ; no requiere otros adorn os qu e
pespuntes y botones.
Y basta por hoy.
Pero no sin decir

BORDADO DE ROPA INTERIOR.

�.·¡

RfVISTA MIXl~ANA I!
--o.SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
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oro americano
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adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
&lt;,le administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P . O. Box No. 637

-----°'"--.......-.

·

SAN ANTONIO, TEXAS.
X X X

~un es tíempo be salbar a la f atría
(CONCLUSION)
de dos o tres iconoclastas ignaros, no puede alimentar la naza ; pero no nos humillemos ante nadie por grande que sea
ambición de m!!jia docena de mediocridades políticas, no su poderío. Que n1.1estra labor se inspire y se establezca sobre
puede amparar a unos cuantos mercaderes sin escrúpu:os, las in conmovibles bases de probidad, justicia y patriotismo, y
ni puede proteger a los r épro'bos, ni acoger bajo su som- nuestra debilidad se convertirá en una fortaleza inexpugnabra bienechora a los esca~ados de presidio, por más que ble. Amor y fe bastaron a los caudillos de nuestra Indepenéstos se cuenten por centenas y hayan sido consagrados, dencia para crear nuestra nacionalidad. Amor y fe inquepor próceres extraños, como apóstoles y redentores. No brantables bastarán para redimirla. .
S. BOTELLO. . ., ,
provoquemos al enemigo común que nos acecha ·y nos ameSan Antonio, Texas, Septiembre de 1915.

LA OPINION DE
LOSCAIDOS
- - : x :-

-

''Thc Literary Digest" en su número correspondiente al día de ayer
trae un artículo interesantísimo. en
donde se dan a conocer las opiniones
de tocios los pueblos esclavizados por
Ru~ia, Turquía. Austria y Alemania.
sobre el porvenir que les espera después de la actual conflagración mundial.
El alma se llena de tristeza leyendo
los juicios .&lt;iescncantados c(e Polacos y Bohemios, Rutenos, Croatos y
~foravos sobre su destino y su por-

"enir en medio de esta catás trofe
grandiosa. Ünos suponen que triunfarán los aliados; otros creen que la
. Yictoria será para lo raza teutona;
y todos se muestran doloridos. por
wrse obligados a combatir por intereses e ideales enteramente agenos. y
a \'eces contrarios a sus respectivas
nacionalidades.
Oja 1á que en la nueva organización
mund ial que se prepara. mejoren de
condición, y sean escuchadas estas
pequeñas naciones sometidas.

o----

NUESTRA PORTADA
--o-accidente desgraciado
(

causa de que nuestra portada no sa
liese a var ios colores como lo habíamos an unciado. Hicimos todo Jo posible, por re.-ediar dicho accidente,
y al fin logramos presentar a nuestros lectores. con el retardo ele algunas horas. u na portada elegan te y
artística, que tiene el mérito ext raor- :.
dinario de haber sido improvisada.
En nuestro próximo número publica remos en la carátu la de nuestro
periódico el famoso cuadro de Don
Félix Parra intitulado "El defensor
de los indios." Sign ificará otro nuevo esfuerzo, que sabrán apreciar los
inteligentes y patriotas lectores de
"Revista 1icxicana."
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Reservado · para
&lt;·. Anuncios.

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