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                  <text>REVISTA MEXICANA
Volumen lo.

Semanario Ilustrado.

�-REVISTA· MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Año l.

"

San Antonio, Texas, Octubre 10 de 1915.

Número S.

Pagina Editorial
LA SALVACION ·DE MEXICO,
==1
SE ENCUENTRA EN

i!

~.

Las facc:ones revolucionarias siguienüo sus tra:liciones
anti-mexicanas han enviado representantes y más representantes a Washington, para ver si así t:onsiguen el soñado
reconocimietno. No procuran el trii.:nfo defin:tivo de la Re.
volución por medio de la fuerza que se apoya en la moralidad y en la justicia. Acostumbradas a o:;tener victorias
con la ayi da de extranjeros, les parece mucho más fácil
q::e consolidar i:n rég:men patriótico ,recurrir nuevamente
a un puel::lo extraño, para qJe ponga una et:queta de lega.
lidad a s:i larga serie de atentados contra la c,vilizaci5n.
Es natural. Carranza no plede olviaar que si lleg.&gt; a
sentarse en el so'.io de México se debió excl. sivamente a la
pofüica norte-americana. Sabe perfectamente q e si las tropas invasoras no se hubieran apoderado del Puerto de Veracri:z, la revolt::ción Ee hubiese dividido y el Gobierno del
General Hi.:erta habría arro lado en i-nos cuantos días a las
fuerzas consti'tuc.on~litsas. Le consta q· e en Febrero de
1913 hizo .n llamamiento revolucionario al pueblo de Méx:co, y éste contestó alternativamente con desprecio e indignación, en tanto q· e la ay¡:da norte-amcr:cana lo llevó
en cuatro meses al Alcázar de los Virreyes. Es por con-siguiente mry 1'.Sgico q· e Carranza procure afianzar la estabilidad. de su administración, no en los idea'.es e intereses
mexicános, sino en la voluntad poderosa de los Estados
Unidcs. Fxtrrnjcro es s:i origen, y extranjera tiene que str
su consolidación.
Por ur:os Jfas creímos que al asi:mir una actitud altiva, pod'a aten• ar un poco sus inrr.ensas responsabilidades
históricas. Pero es in'lt l. ... La remoción de Nafarrete, s ·s
delegaciones constantes a Washington, si·s promesas y súplicas, todo indica qre s11 ideal de Gobierno sería obtener
un Pro-consu'.ado perpetuo, por con:lucto de la Casa Blanca. Para él, la verdadera sol ci6n del problema nacional, es
convertir el águila de nuestra enseña en una nueva estrella del p&amp;'.:lellón americano.
Este es el p··nto en el c•·ál ··nunca podremos estar de
acl'erdo con los hombres de la Revolución. Podr~amos olvidar s··s despojos y st•s amb:cioncs; pero nunca les perdonaremos el sacrificio de nuestra nacionalidad.
Para nosotros, la salvación de Méx co habrá de encon.
trarse en México mismo. Tenemos fe en n"estra Patr:a, y
sabemos que no requ:ere de ayudas extrañas para vivir.
Nuestros ¡:adres la salvaron, en contra de la voluntad de
pueblos formidables; y nosotros habremos también de li·
brarla de la anarq ·ía. En México se hará la paz, aún cuando los Estados Unidos se opongan. La República, se encuentra atrrdida y ..dé·sirozada; pero estos días en que la
inmoralidad y la ·disgregación se encr entran prohijadas
por extraños· tienen que pasa,·: Dentro de su mismo seno
habrá de surgir su propi_a _r_e~e~ción.
··· ··- : ..:. ..... .
~ . . ., ... .. ::.:..
. . -~ ::.:; :~-= :

la revolrcién const tuciona·ista ha cometido el delito
cap:ta: de esperarlo todo del extranjero. En un año y medio q e tiene. de re:nar, no se ha encargado de lar al pafs
ni s1quiera l na organizac~ón c:mtr_onaria porque ha es¡:erado y sig e esperando el reconocimiento del Gobierno
de Wash:ngton. Sin ese reconocimiento todo le parece inú·
til y hasta pcrjudic:aI. Su len:a invariable ha sido el s:g iente: "C ue México se acabe; pero q e me siga concediendo
su apoyo el Presidente Wilson." Y así cont:nuarán los revo1 c:onar os, h,sta recr:ir en me'Jio de hosanas y a e uyaa
al fi t ro Fmbaja 1or, aunq e presente s,-s ans:adas creden-cialcs sobre los últ:mos escombros de la Patria.
Pero México vivirá a pesar de todo. El pre-constltucional:smo fI ac.:sará prec:samente por anti-nacionalista. . Cuan••
do los pueblos llegan a cierto período de desarro!lo no
toleran ¡:artici¡:ac:ones extrañas en s s asuntos interiores,
s:no que l:uscan y ene entran dentro de sí m:smos los ele·
mentos de su ¡:ropia salvac:ón.
La revol ción francesa q"e tuvo los defectos inherentes a todas ·as revo u·iones, q edó ungida en cambio, por
el mayor csfr erzo nacional y patriótico q ·e hnn presenciado los si~los. La noble y org llosa acftud con que la Convenc:ón Ee irg ió ante Inglaterra y Fspaña, ante Austria
y Pr s'a, salvó a la Franc:a y salvó tamb én a la Revoluc:6n. Los Generales Hoche y Marce~u, Jo··rdan y Klel:cr,
Bonaparte y Dessa:x s:n medir la n:: gnitt:d de sus a•lversar:cs, co·ocarcn s s c'esgarradas ·eg_oncs enfrente '!le los
Fjércitos coligz)~os del mundo. Y aq ·et nacionalismo heroiro en actit-·d de arrogante dernfío contra la fuerza Y la
tradi~·1:n, y rnfrcnte ce todos les tronos, fué el mágico secreto de la victoria.
¡Así ceten ser las revol· dones!
Pero rna re\'olrción que errplea to~a S'J f"erza en destru'r lo nacicnal; que se s ·bordina incondicionalmente al
extranjero; q· e acepta a 'os invasores como Mesías; q··e mata la riqueza de la Repú':rca; q··e no se c··ida de ~os
enen:igos de la Patr·a s:no rara adamar los; t•na revol ·ci6n
asr es una fuerza social fracasada, t•na organización polf·
• , de
tira' q· e l'eva en su seno les gérmenes q·:e la barran
de an:qu:lar.
Fn la vic'a de !os preblos, l2s revoluc;ones y las reacciones c!el:en s"empre ser nacionales. Cuando b·-scan apoyo
en el extranjero con::eten suiciJio. Una revobción esclava
es r na revokción ml'erta.
Pcr eso, el reconoc·rricnto ~ue ctorgue el Gobierno de
Wr:shington a esta o ,q ella facción carece en lo a';soh·to
de in::pcrtrnria. La redenc:ón mex:cana no habr~ de venir
de la Ct~a Blanca ni ce n:ngún otro palac:o. extranjero. La
salvación de _México se debe encontrar en Méxicp.

�lHACIA DONDE VAMOS?

blo mismo de los 'Estados Unidos.
'l'al vez usted, el que lec estas líneas,
fué uno de los millones de america·
nos que se regocijaron cuando d Ge·
neral Díaz se vió obligado a remmciar la Presidencia que había oc1..pado
tan brillantemente por más de treinta años; ta. vez usted fúé uno de los
que se regocijaron a la aparición de
"la ley para el peón" en un país vecino,-si así es, es usted responsable
también, en cierto grado, de todas las
desgracias que han caído desde entonces sobre el desdichado México.
Porque fué la simpatía de los americanos la que influenció a Washington
en favor de las fuerzas de la rebe.ión,
qt.e han demostrado, en el transcurso de los cuatro últimos años, ser totalmente despiadadas y egoístas. ·

EL PORVENIR DE MEXICO
TP1"'~ REPRESENTANTES DEL ANTIGUO REGIMEN EN MEXlCO.

r'. DE LA BARRA.
Embajador en los Estados Uni·
dos en tiempo del General Díaz,
y escogido por los maderistas para Presidente Provisional, cuando Díaz renunció y salió de Mé·
xico.

PEDRO LASCURAIN.

F. S. CARBAJAL.

Ministro de Re'aciones Ex\erio:
res de Madero! y su st:cesor. !Jue
p esidente treinta y cinco mmut;s y dejó el camino a Huerta.

Ministro de Reláciones Exteriores ci:an'lo Huerta renuncio y, en
consecuencia, su sucesor. Entreg.5 el Gobierno a Carranza.

E GOBIERNAN HOY A MEXICO POR LA GRACIA DE LOS
TRES TIPOS DE LOS HOMBRES QU ESTAT'- - ·r'IIDOS.

M~xico. Esto no quiere decir que to·
por hecho que los actuales disturbios
en Mé..xico constituyen un gran le\'ando lo hecho por el General Diaz y
tamientó popular de las masas en conpor su Gobierno haya sido bueno
tra de la opresión. Nada de eso. El
Pero puede afirmarse con certeu,
examen de un hecho fundamental disi
~ue lo peor que él haya hecho no es
pa esa ilusión. Un le,·ant:imiento potan malo como lo mejer que hayan
podido hacer las fuerzas de la anar- . ¡:iular comprende necesariamente a
gran parte de la población. México
:¡nía y dd desorden que le han sucetiene una población de quinci! millo·
fülo.
ncs, aproximadamente. de los que
Si los Estados Unidos desean sin·
cuando menos el diez por dento, o
ceramente la paz y el bienestar d&lt;
,ea en millón quinientos mil homMéxico, están en el deber, aunque ya
bres, tienen la edad necesaria para
tarde, de volYCr de rc,·és su polític..1,
dejars de charlatanerías sobre liber~l servicio militar. Es dudoso que al·
tades del pueblo y justicia social y
{tlnJ vez, en los cinco años transcuprestar su influencia a los llamados
rridos, haya habido uu total de cien·
cientifi&lt;'.os: los educados, los propieto cincuenta mil hombres en todas
tarios, los elementos que tienen no
las facciones armadas, y este númedón de responsabilidades en la socit .
ro comprende a todos los crimina·
dad mexicana, por medio de los cué.·
les en\'iados de las cárceles a las tiles, y sólo por ellos. puede venir to
las; a todos los conscriptos llevados
UNA COMPARACION.
Jo ordtn y toda paz en lo futuro.
)or la leva, a todos los desalmados
'rodos los que conocen exactamc11
que se han unido al ejército por las
F':..:1i11e 1'•tP&lt;l T;,s ~Pis fotollr;ifia,
te la situación mexicana, está:n plena
oportunidades de saqueo, así como a
rlP P•t:r ná t)'in:i. 'l'rPQ ,i,. f' llas son d,
mente com·encidos de que los jefe:,
los patriotas que están luchando por
hnmhrt's n11t ~e idrntifi"aron con &lt; de la Re\"Olución, sin excepción, están
libertar a su país de la opresión, de
Tr"'i'l'll'n rlt' n:;¡7-&lt;'Íl'nt;n('os !-i ust(l
· moYidos por fines egoístas; que 110
los reaccionarios, de los científicos,Ol'if'rr-v ntrnc trt&gt;!l i::nn "lo~ ho'11hrt.. ,
tienen un ideal más alto que el de la
Y, por supuesto, también a la totali~PI f\l'th!n" t:r' v rnT'tlo h:in sido los conquista del poder; que nada semedad de las clases varias que están lu·
iluPñno &lt;lt&gt; 1'f ¡.,c-;,..n clPctfe Qtte &lt;&gt;I Ge- jante a un Gobierno representativc
chanclo al lado del opresor. del reac11Pr;il l-f,,rrf:i. f,,¡. fM?;irlo :i :ih:in&lt;lonar es abso'utaiucnte pot-ible bajo su dicionario y dd científico.-EI noventa
ta iPfott•ra &lt;fp) 0nhiPrno. 'T'orlos. los rección. El ideal de Carranz;1, el dl·
y nueve. por ciento restante del puee,•• !,;in nr1•narln rl n•1esto de Pre- Vi11a. y ele toda la gente p1crmda, es blo mexicano nada mejor pide que d
oirlPntpc dP la RPn1'1hlica Mcxirana pura y simplemente una dictadura mi·
ser dejado en paz, bajo cualqi:ier Go,f,.ntrn (!p loe ,',Jtinin~ ct•atro años.
litar el ejen:icio de un poder ili·
bierno, con tal que proteja las vidas
Art .. ,.,,?• ,lr Pllos. Fr~ncicro Tiradero y
:nitado, sin traba~ ni restricciones.
y las propiedades y la oportunidad de
Virtnrin•n Ht•t&gt;rt:i. h:in tt&gt;nirlo el c:irtrabajar. El uno p0r ciento es el que
trn &lt;Ir PrPcirlPntPs: Carrann. nunca EL FRACASO DE MADERO.
¡.1ro&lt;luce todo el desorden.
l,;i ,.,.,,,;,iº t:tnlo más alto que el
La protección ele los americanos en
,1,, Prh1er Jefe.
~i aigrno de c:,to:, bandido~ logra
.\lé.-...:ico es cuestión que 110 ha llegado
Examine ustt&gt;d los rostros de los ;;i el ambicionado reconocimiento de
a impresionar intcmamente a la ad~eis l•omhrcs retratacloc y decida ba· 1o~ Gobiernos extranjeros, 110 implan·
ministración de \Vashini;ton. ~o sÓ·
in cwé ctrt•ro preferiría vivir como tada ui11.1r11na reforma para el puc·
lo ha. tenido el sentit, 1:ino &lt;it:t:, por
;rohtrna&lt;lo Rec1 erde rsted entonces nlo. )!adati duró quince 1uest:~ rn e:
medio de varios de sus ;eµresrntan·
,11,. ,,,.¡,qro !:?:r:tnde y i:rlorio•o Gobier- poder. y ~¡ adcro era siquiera un idea,
tes ¡ a expresado s11 opinión .. de que
"" h;i hc.&gt;rho cuanto ha podido 'l)ara lista $Ír:ccro ,,unque 111entalment1
!:.,~ ;nncric;i.nc,; qt:.: cmi.iran l'll bus-·
,o&lt;tt'llCí rn el poder y por la fuerza irasponsabk ¡.,ero nada llevó a cao ú fortuna lo h::c"n bajo s-1 proa la h·riAn de la &lt;¡tte Gutiérrc:.:. Gar- ho ~o iuició u11a siql'icra de 1as pro·
pio riesgo y que no puede c;,pcr::.rsc
,;i y Ch:Í7aro son representativos. y
netid·.s r formas en beneficio de lo!
que el pais se na envuelto en un con1ttt&gt;. rn trr?n medida. a su influencia ¡,eone~. Causó la bancarrota de ;.u
flicto por causas de el'os. E~la e~ tam
,r cleh&lt;&gt; rl oue de la Rarra. Lascu- p:iis J' por ~u incompetencia descarrió
biéu úna base falsa ilJara juzg-::r
·~ in v C"arhail'll. se ha'len clt&gt;sterr:idos 3 tal grado la gestión ue los negocios · del asunto. Si los Etados llnidos tic·
p•íh'ico:;, oue su ré(!imcn se hizo ver
1• ron ello•. decenas de miles de lo
nen .. algún derecho para inten enir
mtior &lt;le ]\f éxico: que sus propieda- rfadcramenle insoportable.
en los negocios de )léxico, este &lt;len:dts hallan sido confiscadas o destrui- . S1 ta re,·olución llega a establecer . cho sólo puede estar basado en la vi,)·
1:ic y que la estructura industrial y
an · Gobierno, lo que cabe dentro de
)ación de los derechos de los ameri·
lin:in,..it&gt;ra del país. en cuya ceración fo posible, toda la fuerza que pucanos, reconocidos por los tratados.
rolahoraron, haya sido totalmente
diera tener o alcanzar, dependería
Habla de dirigir las cuestiones de·
iestruída.
de la participación en los . negocios
un país extranjero, independiente, en
de 'as clases hov desterradas. El Gobeneficio de los ciudadnos de e¡e
~CTITUD ERRONEA.
bierno de \Vashíng-ton puede, si quiepaís, o por razones de humanidad,
re. tener este hecho en cuenta. Si
no es sino repetir los tópicos más
La senci'la razón por la que los Esmanoseados del programa que sólo
:;i&lt;los Un· dos han encontrado la situa llega a ser reconocido en nuevo Go·
bierno
que.
persi~a
y
mantenga
una
existe
en las academias.
;ión mexicana tan intrincada es que
,
actitud ,intolerante hacia los que tie;u áctitud desde el primer momento,
NUESTRA MEDIACION.
rué f1•ndadamente errónea Ha 'lega- nen propiedad y hacia los hombres
fo el tiempo de reconocerlo. Lo me- de negocios. será un fracaso lamentaSi estamos resueltos a no prote·
jor del pi:eblo, y no lo peor. es lo ble. origen de mayores perturbaciones
ger los intereses americanos en el
1ue debe regir a México, como a to- para este país y para México.
exterior y no tenemos otro fundados lós
El General Diaz tu)fochas personas, aun de aquellas
metlfo para intervenir en los asuntos
de México que el beneficio de los me.
cue ocu an uestos romiuentes, dan
1

-

1

1

¡1

1

J"ULALIO GUTIERREZ
Nombrado Presidente por la con.
vención en noviembre de 1914. A
las diez semanas salió con tal prisa q··e olvidó renunciar. Un año
y medio antes, su especialidad
era dinamitar trenes y robar a los
pasajeros.
A mediad~s de septiembre, se pre·
,·ino a los cit.dadanos americanos, residen tes en el norte de l\iéxico. que
salieran del país. Los Cónsules recibieron orden de volver a los Estados
Unidos. Esto es lo que la adminis·
tración de Washington ha ac'.arado
dd embrollo mexicano. Reeónocer la
inca · acidad de los llamados Gobier·

ROQUE GONZALEZ GARZA.
Elegido para suceder a .Gu~érrez,
servó el puesto casi seis mecon Er:i un manequí de Zapata, el
ses.
band'do de Morelos, y renunc1'6
tem1·e'ndo por su. vila
d pues babia
caído de la gracia e si.t amo.
das de los americano., en el&gt;e país,
que stt propia incapacidad en ese senti&lt;!o es palmaria, consagrada por an·
tccedentes que no dejan lugar a duda.
Poco menos de cinco años de re,·olución y de anarquía, han convertido a )fé..xico, antes uno de los más
prósperos pa!ses latino-americanos,

Substituy5 a Garza y reinó dos
semanas. Cuando los carrancistas
se aoroximaron a la Cit:dad de
México, se retiró a las montañas
con el .ejército de Zapat~. Ha pasado a ex-presidente sm haber
puesto su renuncia.
Iencia o por inanición, d robo, la rapiña, y todos los atentados son las
condiciones normales, y quince millones de gentes están sufriendo hasta
el límite del infortunio humano.
En gran parte, los Estados Unidos
son responsables de ese estado. ko
so'.amente la administración del Pre·
sidente Wilsou y, antes de ella, la del

�•
nuestra ayuda entonces toda intervención es tna impertinencia y. debemos dedicarnos extrictamente a nuestros asuntos propios. Pero desgracia·
&lt;lamente no hemos hecho eso. Hemos
mediado en los momentos más inopor
tunos. y por más de dos años hemos
procurado constantemente contrarres
tar tendencias naturales de la República hermana cuando no eran del
gusto de la administración nuestra.
Tal vez la conciencia de este error es
la que impulsó al ex-Presidente Taft
a decir, recientemente, que ]a política
del "Watchfull Walting" ni ha observado ni ha esperado. Predijo además
que la intervención, tarde o temprano, llegaria a ser inevitable.
Frecuentemente oímos decir: "Wilson está en lo justo ~ os ha librado
de una guerra con México" Es verdad que no ha figurado la guerra en
contra de l\f éxico en 1914, sion só!o en contra del General Huerta. Es
verdad que no estamos actualmente
en guerra con México; pero estamos
matando a sus soldados y ellos están
matando a los mestros en nuestro
propio suelo. Eluden las consecuencias de sus actos alegando la inexistencia de un Gobierno organizado o
responsable. Si hubiera a quien hacer
responsab'e de los asaltos, de los asesinatos. de los robos que se están
perpetrando en la frontera de Texas.
nos veríamos obligados a reconocer,
a despecho nuestro, un estado de guerra con México. Y a tener México
algún Gob:erno, la muerte de Pascual
Orozco en Texas bace pocas semanas. habría estado a dos pasos de cons
tituír un peligroso "casus beri.'
Por cuanto tiempo podemos aún estar jugando con dinamita
F. J. SPLITSTONE.
(Leslie's llkstrated Weekly).
NOTAEl juicio anterior fné " ..1-,:~~r1,.. t'n
el "Leslie's lllustrated Weekly,'' y se
debe a !a pluma de un escritor norteamericano, no es de padres reaccionarios.
A las antítesis enérgicas del texto
el mejor comentar· o es el del contraste de los tipos; pero justo es hacer
algi. nas observaciones, en nombre de
los mismos postergados, cuya defensa emprendemos, a la vista de estos
retratos, verdaderamente piscológicos, de los que hay que descontar
la toilette externa e interna que sufren los que se van a retratar.

cncton nacional para el monumento de Madero asciende a tres mil pesos bilimbiques, es decir cien pesos
oro americano puede asegi:.rarse que el
movimiento actual, al que se refiere el
juicio anterior, tampoco es maderista.
Por otra parte, los tres "antiguos''
pertenecieron por su edt:tación, por
sus ideas, y además, por sus propiedades, al régimen exclusivamente porfirista, y el articulista tiene toda la
razón.
Siguiendo- sus consejos, escrutemos
también los antecedentes y las fisonom;as de los libertadores. Habrá quien
diga que ya no son carrancistas, y
esto es lo peor; pues despt:és de haberlo sido, ni tos suyos los soportaron ni ellos a los st:yos, Jo que viene en apoyo del autor; pero es el
caso que lo fueron, y exactamente en
los tiempos en que Mr. Wi!son declaraba su simpat' a por ellos.
l\Ias hemos prometido su drfen~a:
La figura central es la de Roque:
quiso aparecer trágico, cuando sabe·
mos que es un joven sano, sincero y
de bt:enos instintos Cuando estuvo
en el Norte, la campaña de Casas
Grandes a Ciudad Juárez, le impidió
razurarse la barba y al regresar a México la conservaha todavía. No quiso aprovechar la oportun:d,ild de "El
Harem" del Coliseo y del Cinco de
Mayo porque según decía él era del 20
de NoYiembre y, sin barbas, no lo. conocerían sus compañeros "los del Nor
te."Esto era en 1911. Vemos que no
!o desconocieron. Así pues, conservó
la barba. Fara retratarse, presentó el
flanco izquierdo a la cámara obscura,
montó los ql'evedos en la nariz y,
enseguida, vplvió la barba hacia el
objetivo, dando su mirada, pensativ2,
al mundo.
La candidez innata en Roque traicionó a las barbas y a la mele~a revolucionarias y rest:ltó una e!pecie
de Valle Inclán en traje de corso,
y no hay que asustarse de su figura,

Los tres representantes del "antiguo régimen" elegidos por el articulitsa cumplen su fin, de ser gentes
decentes, por más que, puedan alegar los renovadores que el señor
Lascurain fué maderista; que el señor
de la Barra casi, casi fue Madero. Y
que e~ señor Carbajal, . conferenció
c~n:- ~i;ad.e1·0¡_ .µ.~~~ ~h~y, que la sus-.

como quiere el autor.
Don Francisco Lagos Cházaro ofre
ce un espectáculo patético: la leyenda lo evoca en la Presidencia, en las
montañas con el feroz Zapata; podrán decir sus enemigos que tiene cara de bandido y no: vean lo ustedes:
es un jefe de mesa porfiriana, que ha
gastado sn quincena; se adivinan los
brazos caídos con desconsuelo; el tedio de un "Imparcial,'' que no lee
porque Je bailan las letras; es la visión que pasa por sus ojos, de la
renta cumplida, Pos calcetines agujereados y el sombrero lustroso ••• __
¡ Doble contraste el de estos libertadores: nada de eso es cierto; observen ustedes: el Presidente Lagos Chá
zaro es un poeta: la melena lo dice,
cuando los ojos querían disimular,
apagados, su inspiración. Un momento desptés, habrá sacudido la cabellera y habrá compuesto en las sierras
de Morelos, como pendant de su
~ema "M Ma~ el ~ema de "fil
Jilguero."
Don Eulalio Gutiérrez es adorable.
Dice la leyenda que volaba trenes
con dinamita; produc:endo una de
aquellas horribles conflagraciones en
que las carnes se desgarran y se rompen los huesos, una de aquellas hecatombes en qte hombres pacíficos,
mujeres y niños quedaban hechos una
masa negruzca y sani:¡,1·nolei,ta sal·
picada en las peñas en los trucks, en
los fragm,etnos de la made.ra y del
hierro, y los ayes de los heridos, la
desesperación de las madres junto a
los pequeños muertos; y el tiroteo
y la carnicería después, en que el
terror llegaba a la demencia _____ Don
Eulalio se ft é a retratar y en este des
file, su retrato es d más amable: luce
el traje dom\nguero, la corba.ta de
(?asa a la última pág).

Soy Mexicano
Uso tosco jarano y chaparreras
y en hoja de maíz chupo el cigarro;
soy señor de 1 na yunta y beco en jarro
el j. go de las verdes magueyeras.
Lo mismo "calo" el penco en las laleras
que tiro un pial y q··e aparejo un carro;
sé b:andir el machete, visto charro
y muero por la patria en las trincheras.
Tengo además de mi labranza, un techo
de adobe y carrizal, 'junto al barbecho
donde suelo oividar penas y hastío ·

Y es mi gloria después del jaripeo.
lucir a mi ranchera en el jaleo
y entonar las "balonas" del Bajío.

..

Topicos del dia
Mr. Wilson esfá de novio. "The San Antonio Express"
nos dió la noticia el último jueves, y quedamos ____ .. ¡helados I
Ni la prematura racha de invierno, que nos azotó en días
últimos nos congeló tanto como el idilio del Señor Presidente.
-Ahora nos explicamos el desbarajuste de la cancillería norte-americana enfrente de la anarquía que consume
a nuestro pobre país Mientras los diplomáticos se .reúnen y
se disuelven el Primer Magistrado de los Estados Unidos,
ha de estar contemplando lánguidamente los cielos, repitiendo el inmortal verso de Byron:
• "She walks in bea··ty like the. night.''
Y claro: así no se gobierna t:n pueblo, ni mucho menos se fija una pol'tica continental. Entre el papel de Romeo Y el de Bismarck hay la misma diferencia que entre
un ramillete de flores y una espada guerrera Su excelencia
ha de pensar en estos momentos en donas, encajes, listones
cartuchos de di lees, perfumes, anillos tomos de versos, en
todas esas cosas en fin, que agradan la sensibilidad de las
Julieta. Probablemente se pasará horas y horas buscando alguna consonante para ajustar un verso a la dueña de
sus pensamientos.
A la edad de sesenta años, el amor tiene e.re ser azucarado, "de tristexa en la frente, de volcán en el ama"
que dijera Guerra Junqueiro. Necesita del "Lago de Lamartine," con su indispensable sol poniente y sus cantos
de pajarillos; y a la vuelta de los paseos, el imprescindible
piano de lVausset para acompañar en tono de Melopeya las
dulces confdencias; luego, esparcimentos bucólicos, melancólicas de luna, rachas románticas que enardezcan los madu
ros corazones.
Entre tanto México se sigue aniquilando.
¿Y Mr. Wilson?
Masticando bombones de Cupido con sus muelas orificadas. Si es que aún conserva restos de su dentadura original.
X X X

"The San Antonio Express" también nos comunica con
idéntica fecha que el propio Mr. Wilson ha consultado ,.d
Congreso Americano la constri.:cción de cuarenta y ocho
"Dreadnaughts" de primera clase que convertÍrán a los Estados Un'dos en una potencia marítima formidable.
Hace seis meses Mr. Wilson era enemigo de toda esta pompa guerrera, y se declaraba más partidario de la paz
que las palomas. Hoy nos resulta como Díaz Mirón, que
nació "éomo el león para el combate.''
¿A que se deberá este cambio tan repentino?
El alnor, a! travieso y juguetón amor.
Mister Wilson ha visto que las mujeres se enamoran
de las leyendas forjadas con k-chas, peligros, zozobras, inquietudés, ímpetus y tragedias. En estos momentos, en el
Mercado del Amor, los bigotes del Kaiser se cotiz:1n a más
alto precio. qre las madrigales de Gutierre de Cetina. La
batalla del Mame, es un anzuelo de corazon.es. más segtt·
ro de éxito que la mejor serenata del más inspirado tro·
vador.
Y como Mr. Wilson se ha metido de conquistador de
un ,1lnia, lo natt:ral es que desarrolle ante los ojos de su
Dulcinea, una visión épica de pueblos subyugados a su carto glorioso de vencedor.
X X X

nin o.
Antes, no reconocía en J.a mujer más dere..:ho que el
hogar. Pero ____ _
"Amor es niño travieso
que mata con sus mercedes
hale tendido sus redes
y hale preso"
como diría el poeta español.
Probablemente,· rna tarde dorada de otofio, a la hora
romántica en que el sol se pone mientras cantaba un ruiseñor o un grillo-estando enamorado lo m:smo da-le pidieron como condición del soñado "sí" que diera su voto
en favor del sufragio femenino. y él, meÍrló a su juramentos amorosos el trascendental juramento electoral.
Y allí tienen ustedes, como el Amor que tuvo la culpa
de la Guerra de Troya, vuelve a tenerla de muchos acontecimientos de trascendencia.
X

X X

Caranza y Villa siguen m?ndando emisarios y más emisarios para que cons:gan de Lansing el reconocimiento de
sus respectivos desgobiernos. Pero como Mr. Lansing no
está "de novio" no ha resultado mty fácil arrancarle el suspirado "sí."
X

X

X

Inglaterra que declaró la guerra a Alemania en defema
de la neutralidrd ae belg ca acaba de violar la nectraliclacl
de Grecia, introduciendo tropas en el territorio de esta nación.
¡ Así son todos los tuertes.
Defienden el Derecho, cuando les conviene.
X

X X

El v:llismo ha muerto.
Próximamente se efectuarán los ft:nerales de esta facción altanera que tuvo el privilegio de pervertir a gentes
que mercían anteriormente el concepto de honorables.
Bajo la férula de Doroteo se agruparon oficiales brilantes qce, con toda delberación abandonaron su vida primitiva de hombres cdtos para cuadrarse igno-niniosamente ante un bandido repugnante. ¿ Qué borrachera de rencor y odio, de inqdna y despecho, de rabia y desesperación, de envidia e ira, se necesitaría para llevar a los oficiales que hab:an sido adm:tidos en los regimientos de
Francia y A!emania a las cuevas sombrías en donde se disputaban el botín, los lugartenientes del prófugo de Tlatelolco?
Crando Don Fr2ncisco Madero quirn salvar a Villa, se
avergonzó de manifestarlo, y mandó abrir !as puertas de la
prisión, en medio de la sombra y procurando que nadie se
enterase.
Es dec:r, el criterio del Jefe la Revolución, era qce
otorgar protección a Vílla era un acto digno de sonrojo ¿Qué
habría dicho de subordinarse a él?
Y esto, que era el Jefe de la Revolución.
X X

X

El director de un periódico carrancista que se pubJ:ca
en :v• atamoros llama al director de nuestra Revista "ex-laureado.''
Ex ____ex ____ ex____ !
¡ Lo que es tener la obsesión del "ex"!
¡ Cuánto darían algunos por ser ex-negros!
¡ Qcé dicha tan grande la de llegar a ser ex-tontos!

Desgraciadainente hay~alg¡.;nos "ex" que nunca se apli·

�in gturrnrióu littrarta: ~t la lltfnrmn
pnt 1Jgnatin ttanurl J\ltamirauo
(Fragmento del prólogo de "Pasionarias.)"

1!.l me pa=ba las visitas hechas ~n su día a sus sentencias lacónicas como
· a ~ues tras . reuniones
un apotegma antiguo.
cárcel, Y .,asist1a
.
melancólico y abatido, pero s1em~re
Terciaba siempre en ta'es disputas
Corrían los años de 1857 y 1858, en- hablando de poesía, ~º? su sonrisa dominándolas con su voz de trueno y
tre las porfiadas luchas del partido li- triste y su palabra .f~ctl y eleg~nte, su altiva figi:.ra dantoniana, Manuel
beral y del partido reaccionario, que
'braba como si qu1s1ese traducir la Mateos ·que a su torno traía siemensangrentaban la República y apenas Vl
ainarga pena que se reve 1a ba en sus Pre a :nal traer al pobre Juan Diaz
dejaban tiempo para pensar en otra ojos profundos. ¡ Pobre Marcos I Po- Covarrubias, que murmuraba con voz
cosa que no fuese la pol;tica o :a gue- co tiempo después, pero. en aqu~llos sentimental sus agudas respuestas.
mismos días, se encontro s~ cadav~r ¡ Cosa singL!arl Aquellos dos jóverra.
Yo estudiaba entonces Derecho en en el camino de Pue.bla, Junto. al
nes, el grande y hercúle,o. ManLel
el Colegio Nacional de San Juan de A ua del Venerable? sm saber. como Mateos, y el pequeño y pa_hdo Juan
Letrán, y comenzaba mis ensayos en nigpor qué estaba allt. Sospechose un Díaz Covarrubias, estaban siempre en
Tal vez. Pero se dtJO tam- discordia, y dos años después debían
· 'd'
el periodismo.
su1c1 que
to. caminan do ArruiliZ,
. . se. lo,p or morir 1' un tos y abrazados en el caEn el primero de estos años tem- bién
pestuosos, dividía, pues, mi atención aque'los bosqLes plag~dos entonces de dalso de Tacubaya.
.
entre las contradicciones del Digesto, bandidos, pudo ~nas proba?leme?.te ser
Alguna vez, habiéndonos hecho amtque no producía~ sino un dilt:.vio de asesinado por estos. Ast muno un.o gos en las galerías del Congreso de
sutilezas en la Catedra, y las disputas
de Me- Miguel Cruz Aedo, el il~st.ra~o escrilos más inspirados poetas
11
or su tor y vailente soldado Jaltsc1e~se, lo
irritantes de la política, que traían agi- de
jico, el aristócrata entre e os,~
tra1'1'mos también a nuestro cornll,o_, de
tados a los liberales y conservadores
educación euro~e~ por sus hab1tos Y
y provocaban la más sangrienta de aun por sus opm10nes. Nosotros, r~- Letrán y mientras estuvo en 11eJ1co.
nuestras guerars civiles.
. . volucionarios y den:iócratas, respeta- formó 'en nuestras filas, Y enco_ntró
Por más que yo fuese un escritor bamos siempre sus ideas, de que por en nosotros t:n auditorio entus·ats.a
joYen y bisoño en _aquella épo~a, ,Y a otra parte se abstenía de, hablar en para sps artículos, di!fnos de ~an11'a nuestra y respetabam-0s to- . lo Desmoulins, y sus discursos dignos
tal pi:.nto desconocido que nt s1qmera
mi nombre aparecía en mis articule- re~enct, su de;gracia y su talento, de Saint Just.
jos, había contraí.do re_' aciones nuevas nªubl~d:aysa por la demencia; ArróAquel era el bello tiempo ~e los
en los círculos hteranos o conserva· h b' empapado Su Poesla en la Suen- os de L1'bertad y de Poesia, _de
Bryon El gran poeta in• los propósitos generosos Y de los JUba algunas antiguas de colegio con es- ntz , ª
criton.s ya renombrad?s o que se &lt;;on- Pféet!ra ~u mode:o, su maestro, su fa- ramentos revolucionarios que pronto
Como él era hermoso, en fer · iban a cumplirse, porque la gue.i:ra. esquistaban una reputac16n en las hdes g 't
v~n
tico; como él, había ama- taba allí para reclamar el ci:.mp 1m1e11periodísticas de actualidad.
..
Así mi humilde cuarto solía trans- rizo ~ ~~ce: había suirido tremendos to de los votos juve~iles.
O
n11:c
. como él también, maneNuestro círculo, mitad poi ttco Y
form~rse, por la afkencia . _frecuente
de estos amigos, en redacc1on de pe- ?eben[ª~º¡5;s armas; p~ro al contraiio mitad literario se ensanchaba vada vez
riódicos, en club reformista o en cen- Jda 8.¡ te O amaba la Libertad; ~l me· más, admitiendo nuev~s adept~s del
e e¡' n mbatió sirviendo al d1ctatlor mismo colegio de Letran. Ya Í!guratro literario, que se au11;entaba natu1
bl
e ex- ban en él desde el principio, A fredo
ralmente con la asistencia de nume- nos a co
e !os
pue peº1!igros,
y s pe- Chavero, Em'1lio Velasco y J.ua,n _Dospuéscontra
a todos
rosos estudiantes )' partidarios arden- SantadAnna
fus{)d \alerosamente en la ,batall~ de ria; los dos primeros, laborios1s1mos
tísimos de la revoh1ción.
Con ellos nos dirigíamos muchas óªn t11n al lado de la reacción. h1e- estudiantes: el tercero reserv~do, peco anos los esfuerzos de su gran ro veher.11 nte liberal frontenz.~ que
veces a las galerías del Con~reso ~ara asistir a las sesiones en que s.e d1~- ro~ v z O para atraerlo a nuestr,.s ya había tenid? fre~ o cuatro nnas ~
arcb
la desgracia y re- causa de las d1scus1ones .de la Co.nsttcutía la Constitución, y para ap attdir ,uugo
filas Esta a en
, '
·
arse
los eloci:.entei discursos de O~ampo, h . ; h ta quE_ se trastorno su cere- tución. Pronto vmo a mcorpor
1:.so,
as
.,....
l)S't
nos
un
•
oven
a
quien
estab
reservacfa
de Ramírez y Zarco y de Arnaga, Y b o ¡Pobre 1narc
1
,
' .
r
d los tertulianos era l· lorrn- una gran celebridad poetica.
para tomar nota de los esfuerzos que
. ~ ,e del Castillo, que redaclaHabía entrado a principios d~ aqu~l
hacían el ministro Lafragua Y la pa~• ~-r \ronitor Republicano y era mismo año de 18?7, a cursar _f1 osof1a
dilla de falsos liberales contra las li- c,o
b ya e 'do por sus bellísima!&gt; Y en Letrán, como interno, un, J_oven de
bertades humanas y políticas.
~~{i~~~;al~s
nove;as, arrojad~s en dieciséis años, moreno, paltdo, de
Pero dando tregua a estos alboros d'10 d esta sociedad envue1ta en grandes ojos negros, de abundante ~atos. que duraban, a veces semanas en
de sangre como blancas flo- bellera ensortijada, y de aspecto tnsteras lo más común era consagrarnos me
' y du'ce Floren· te .... enfermizo.
.
a las' conversaciones literarias, en las vapores
es
de
aroma
suave
·
.1
J
l 1
d
tud10
r.
'b' entonces .;u H ennana ue
Paseábase en as 10ras e es
que salían a relucir todas }as reputaciones poéticas contempo.raneas Y to- c10 escn. ta er1 su calidad de i edac- con sus compañeros, t.n el corred~r
dos los conatos de bella ltterati:.ra que los Angc1ea/1os periódico.; más :wan- de los filósofos; pero sm llevar el t,día era contendedor ex~lta- bro abierto en las ma~os,. ,como lo!
se hacían lugar de cuando en cuando tod de
entre los ruidos pavorsos ~e la ma- za os e f' on~mí I m/n ¡¡ y nerv1c,sa demás ni rec:tando su ecc1on en vo ..
tanza Y la destemplada gnta de los pero .su israba h:i.blando de literatu- alta, sino con el libro constante.mente
se trans~gu perdía el ·arádcr hnrlón cerrado Y debajo del br~zo. taciturno,
,
•
partidos.
Esas sesiones no carec1an de inte- ra, slu ~::ía t~mihle disputan&lt;lo, tor· con los ojos clavados en el suelo Y
a benévo'a
- como i.1empre
.
rés y hasta llegaban a tomar a veces que
nábase
Y c·on s1'empre sumergido en hondas meditael ~specto de una Cátedr~ ? de una
t gracias·:&gt; que acostnmbr,1ba,
ciones. No estudiaba, nadie lo conocía,
Academia cuando las presidia alguno e1 argo
•
d
d d no buscaba amigos, no tomaba parte
í
de los v~teranos de la Literatura o decía cosas encantauoras e nove a ·
. Rivera Y Río era el elemento. de en tos grupos charladores que se or
de los campeones de la prensa mili- Jose
,
maban en las horas de recreo, sino qi:e
tante, porque solí~n aparec~rse por la contradicción literaria,. y con sdus
allí los amigos m,os de qmene~ ~e arranques pesimstas o indignados, a- · durante el' as se encerraba en su cuarhablado al principio. Marcos Arron1z, ba pábulo a la conversación. En eter- to, y alí perman~cía sentad~ 111tlole_nel apasionado cantor de Herminia, el na disputa co.n Juan Mateo~, que. ya temente y siguiendo con mirada dt!iexcelente traductor de Don Ji:.an, .de era abogado, pero que segi:.1a temen- traída las espirales de huino de su
Bryon, que acabab_a de troc.ar s~ hra do como hasta hoy, el carácter es~u- enorme pipa alemana. Decid1dame11melodiosa por el sable reacc10nano de
li'gero, epigramáti~~ y bur}o~, te aquel joven era un misántropo, tal
Puebla, y que apreh~ndi~o después. di~ntil
.
R' - serio y enfattco se 1rn.
b
endo 1; s carca- v~z un enamorado a quien encerra an
como conspirador, hab·a sido encerra- Rivera Y 10 • .•
mo un nmo oy
·
·.
- ,·
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Co
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b
do en una prisión donde,· ~orno. 'f~sa
resp~n-. :. por fuerza en el c~!:g10, p~ra ap~r arso, había comenzad·o a perder él J?1c10.

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lo de aventuras amorosas; tal vez un
negligente o un soñador, víctima de
grandes pesares o presa de recuerdo¡
pa:pitantes todavía.
Los curiosos pronto lo asediaron.
En el colegio es difícil que se mantenga por mucho tiempo un c::.rácter
envuelto en el misterio, y la juventud es eminentemente expansiva y
confidente.
A pocos días se supo que el joven
misántropo era nativo del ~stado de
Puebla, y que hacía versos, versos
de amor melancólicos y apasionados.
Como era natural, esta noticia se
comunicó inmediatamente a nuestr.o
centro :iterario; el joven me ft:é presentado por su amigos y yo te presenté a los míos, quienes le, recibieron con afecto fraternal, quf' se aumentó cuando le oyeron recitar con
modestia, que llegaha a la timidez, sus
enamoradas elegías.
Manuel Flores.
Aquel poeta soñador y ardiente era
Manuel Flores.
Desde entonces fuimos amigos; desde entonces comenz~mo~ a ~ustar de
esa poesía intensa y embriagadora que
rebosan sus versos, como rebosan los
aromas de las flores &lt;le lo~ bosqt.cs
tropicales. Había en esos cantos juveniles suspiros apasionado,; y quejas audaces que nos ,·ausaban extra·
ñeza. ¡ Eran los rumores vagos que
anunciaban la erupción próxima de un
volcán de amor y de poesía!
Marcos Arróniz acababa de morir.
Este joven lo substituía al punto en
la poesía elegíaca.
Como aquél, estaba devorado por
ese malestar indefinible, por esas aspiraciones al ideal que no se alcanza,
por esa ansia de amor insaciable y por
esa melancolía ingénita que se llamó
en Europa, en otro tiempo, el mal
de Werther.
Pero Flores no tenía eI espíritu ne·
buloso de Arróniz, que parecía perdido siempre entre las brumas del Norte
y la filosofía escéptica de Byron. En
los versos del joven poeta erótico, no
se sentían aquellos dejos de amarga
duda que prodi.:cen la fiebre en Manfredo y el sarcasmo envenenado en los
labios de Don Juan. No; en ellos corría la sangre fecunda de la fe y del
amor. a veces en la forma más sensual. Era la pasión despertándose po. derosa y exigente "'n un corazón virgen. Los gemidos del desengaño vinieron después, y del corazón de Flores puede decirse con Enrique Gil:

de que parecía no estudiar a ninguna cubo o de Falerno, me sorprendí mu·
hora, se presentaba a examen, y salía chas veces de encontrar en las apasiobien.
nadas elegías del cantor de Dt
Pasó el año de 1857, y a fines de él misma ternura el m1~rno fr.ego, el misestalló la guera civil en la cii.:dad de mo acento sensual que hacían tan
l\léjico, que se prolongó hast Enero atractivas las poesías de Flores.
de 1858, en que la reacción triunfanY le comuniqué mi opinión sobre
te quedó apoderada de la ciudad que la extraña semejanza que encontra·
había abandonado a sus guerras Co- ba entre su genio poético y el del
monfort, por una serie de debilidades poeta romano.
y de torpezas increíbles.
El se ~uru ió, mortificado por la
Nuestro club, naturalmente, no vol- modestia. No conocía a Tí bulo. Era
vió a reunirse, y trabajos tuvimos los un Tíbu 1o americano, inconsciente de
estudiantes lateranos para substraer- su semjanza con aquel autor de las
nos a la suspicacia de la policía. To· penas amorosas. Era de la familia;
davía escribí yo, indignado, aquellos sentía, amaba y cantaba como él; pero
alejandrinos Los Bandid~s de la Cruz, no conocía a su deudo de la antigua
que eran muy malos, pero que en alas Roma.
de la pasión de partido volaron por
Yo no sé si lo ha conocido después;
toda la República, agitada entonces pero supongo que no lo necsitaba.
por los dos bandos. Manuel Flores, Tenía una organización igual, un alma
Juan Düria y otros diez estudiantes poética y triste, un carácter taciturno
les hicieron su primera edición en la y propio para errar meditando entre
memoria, edición que sirvió pa1 a im- las selvas.
primirlos. Todavía F:orencio del C:.stillo Yino a leernos algt:nos folletos
"---tacitum silvas inter reptare salu·
incendiarios, y Juan Díoz Covarrubias bres Curantem___,,
algunas estrofas que circulaban en los mucha savia juvenil, un anhelo infinicolegios; todavía Manuel Mateos y yo to de amar y ser amado, un corazón
escribimos una tarde, en los bordes de fuego y muchas Delias en la sonde la fuente de Letrán, los atroces rosada nube de sus sueños.
dísticos contra el Gobierno reaccionaPero aquel estado de lugubre sopor
rio; todavía nos vimos alguna vez reu- en que viviamos, le fué insoportable al
nidos en algunos cuartos de la Escue- fin. El colegio era para él una cárcel;
la de 11edicna o del Colegio de Mine- la falta de libertad política que se res·
ría, que eran focos de conspiración en piraba entonces hasta en la atmósfe·
qi:e mantenían el fuego revolucionario ra, lo asfixiaba; su alma joven y arF rancisco Prieto (hijp de Guillermo); diente aleteaba en busca de espacio,
'Mariano Degollado (hijo de D. San- de aire y de luz en aquella jaula, y al
tos); Ignacio Arriaga (hijo de Poncia- fin dejó el coleio en 1859 y se fué a
no); Juan Díaz Covarrubias y Juan vivir la vida del bohemio libre, sin
Mirafuentes.
obligaciones. sin recursos; pero sin
Pero se acabaron las reuniones: Mi inquietudes y sin trabs.
guel Cruz Aedo había volado a GuaA poco dos negros ojos andalnces,
dalajara, endonde él había sal- que fascinaban y embriagaban, fueron
vado a Juárez de ser asesinado por los primeros que como dos soles disilos militares amotinados en favor de paron por completo el crepúscu!o de
la reacción; Florencio del Castillo ha- aqcella vida juvenil.
bía sido desterrado de Méjico por el
Y no volvimos a vernos por entonGobierno reacionario, Manuel Mateos ces. También nosotros todos fuímos
fué a unirse al ejército liberal; Juan disperasdos por la borrasca política.
Miateos y Rivera y Río se ocdtaron o Manuel I\Iateos y Juan D;az Covarrufueron presos. Sólo quedamos los de- bias habían sido asesinados en Tacumás, conspirando, escribendo hojas li- baya, el 11 de Abril de 1859. La indigberales que se imprimían por estu- nación ,la furia se apoderó de todos
diantes en una imprenta clandestina, o sus amigos. Juan Dor;a partió para
entreteniendo nuestra impaciencia po- Nue\'O León; Emilio Velasco, para Tamau'ipas; yo me fuí al Sur. Todos
lítica en el esti:dio de la liter·atura.
F'ores Velasco, Chavero, Doria, y nos volvimos combatientes o salimos
yo, pasábamos así el tiempo. Yo era al menos de esta repugnante y abru.~
entonces catedrático de Letrán, y ex- madora atmósfera de tiranía que pesaplicaba los clásicos latinos a Manuel ba sobre Méjico.
Olaguíbel Juan Govantes, Diodoro . También Flores tuvo que salir pronContrera;, Manuel Lares, Manuel Ti- to de ella; también él tomó parte en
có, V. Canalizo, Pedro Miranda, Emi- la política liberal, y tan pronto como
¡Ay del corazón del niño
lio Monroy y otros, hoy abogados, se Yió libre de los encantos de su
Que se abrió sin vacilar,
médicos, diputados jueces, y entonces Circe fué a combatir en Puebla en la
Sin reserva y sin aliño,
prim~ra oportunidad. Defensor siemmuchachos de catorce años.
Pidiendo al mundo cariño
Entre aquel'os clásicos, había uno pre de su patria y de sus ideas, con
Y no lo pudo encontrar!
que no era de texto; pero que yo ama- la pluma y con la acción, supo en
ba y amo mucho todavía: Tíbulo, el la guerra de intervención cumplir con
En Flores la tristeza de entonces tierno Tíbulo, el juez de los versos de s~ deber como soldado, y a conseera el ·crepú~culo matinal de la vida; Horado:
cuencia de eso, no tardó en ser persetristeza de Arróniz era una somguido y preso en el Castil'o de Perote.
bra de la tarde. En aquél, presenti"Albi nostrorum sermonum candide por orden del general francés de Thun,
miento quizá de los dolores del alma,
'
(judex"
comandante de Puebla. Permaneció
en el último, la hez acre de los desenencerrado
en las mazmorras de la
gaños.
.
.
Así comenzó Flores su ex1stenc1a cuyas elgías eran mi encanto. En- vieja· fortaleza con su hermano Luis,
tonces
comenzaba
yo
la
traducción
de
poética. Por lo demás, cuando no
escribía o conversaba con nosotros. todas ellas, que esta es la hora en .~ue por espacio de cinco meses, hasta que
volvía a encerrar~e en ~ilendo, Y no concluyo todavía, pero que pub 1ca- salió para ser confinado en Jalapa.
se paseaba meditabun~o, de modo q?c ré un día de éstos, con gran sorpre- Después ha tenido una suerte varia;
podía describirse él mismo, como V1c- sa de los que me creen tardío.
pero· ha seguido firme en sus opiniotor Hugo a los dieciséis años:
Pues bien: leyendo y releyendo, sa- nes democráticas, y por ellas ha meboreando y paladeando el suave y puro recido ocupar dos veces un a_siento en
"M'oi. seize ans et l'air morose."
latín· de este poefa del siglo ·de oro, la Cámara de diputados-de la Unión élé
Y sin embarg~, de su indolencia Y como si pala-deara· uria ánfora de Sé-- la que hoy es· diputado suplente~· sien-

la

�W• ~-----• · - - - - - .-__...__

do propietario en la Legislatura de
l\1orelos.
Pero ¡ay l ¡cuánto han cambiado los
tietnpos, y cuánta tristeza causa recordar aquel'os días de Letrán y aquel
gn.po qt:erido a cuyo calor, como en
t:n búcaro, nacieron las primeras Pasionarias I
Las tormentas políticas, la guerra,
los pesares, el soplo mismo de la vida han arrebatado ya del mundo a
mis de la mitad de aquellos entusiastas jóvenes que se reun'an en mi cuarto humilde de Letrán soñando con
la fama ·a poesía y la gloria.
M.arc~s Arróniz, suicida o asesina.do
en 185i; Mrni:el Mateos y Juan Diaz
Covarn bias, fusilados en '.facubaya, en
1859; Florcncio del Castillo, muerto

del vómito en Ulúa, en donde lo habían encerrado los franceses en 1863;
Miguel Cruz Aedo, aseinado en Durango en el año de 1860; Juan Doria,
e· heroico batallador del Cimatario, en
1867, muerto del corazón, en 1870, y
Mirafuentes muerto en el Gobierno
del Estado, Juan A. Meteos que ha llenado el teatro de piezas dramáticas, la
prensa de novelas y poesías J:ricas y
las Cámaras c.on el acento de su voz
de tribuno ;Alfredo Chavero, que habien sido como el c1nterior, poeta dramático y diputado, vive entregado a la
Arqueología; Emilio Velasco, que es
hoy miniftro de :Méjico en París; José
Rivera y Río que después de haber publicado poesías, novelas y libros de
texto, se ha hecho ermitaño, desenga-

ñado y triste, como el médico· de H.
Arnaud y por último, el que servía
de lazo de unión de aquellos muchachos, y que hoy escribe este largo prólogo para el Benjamín de aquella fam:lia, que está vivo también, pero triste, abatido, casi ciego, s;n esperanzas,
abrumado por grandes dolores recientes que han despedazado su corazón,
y oue si arranca todav1a sonidos dolorosos de su enlutada lira y canta, es
sólo

•

'
..... r-1.'
. . '

"Perché cantado il duo] se disacerba,"
como dijo el Petrarca.

Ignacio M. Altamirano.

En pro de la cultura mexicana

...

(ALREDEDOR DE LA POLEMICA MOHENO - CERNA)

._.
Me voy a permitir dar breve contestación a la ~OTA qi.:e aparel'C al
calce de mi art:cdo intiti.;Jado El Sr
Moheno y la L:t?rat ra Americana,
publicado en el No. 4 de REVISTA
i\fEY ICAKA 'La NOT/. se debe,
indudablemente, a la bien cortada pluma dd 1ILstrac..o Director de .. stc semanario.
1o tiene razón mi bue;¡ amigo el
señor Lic. D. N'emesio García Xa~anjo para atribuirme el "prcjuirio tradicional y arcaico de que solo 10 extranjero es bueno."
No señor, lejos de mí semejante
prejt:icio.
Al contrario y refirienuome con
partict:larismo al asunto de r~ue. st
trata, debo decir que tengo fa rntt.na
convicción de que desde muchos pu~tos de vista nuestra literatura mexicana puede compararse vent_av,samen~
te con la de los Estados lim&lt;los, as1
como con las mejores de los pab.!~ 'atino americanos
Aunque no tan profni1da1:1cnte_ como el señor Lic. Garc1a 1\ at anJo a
qt.ien considero como en poeta Y literato de altos vuelos, qi:e honra las letras mexicanas, sí me atrevo a a:.entar que conozco algo de lo mejor. qt1e
han producido nu estros co·npatnotas
en el arte, en la :iteratura y en las
ciencias.
A 'a verdad que no me son des..:o·
nacidas las eminencias &lt;!Ue el seífor
Lic. García Naranjo n'c ~eñala. c,m10
son: Sor. Juana In6s de la Cruz, Juan
Ruiz de Alarcón, Othón, D' az :\lirón,
Ramírez, Altamirano d Padr&lt;! :\J 1er,
Justo Sierra, Clavijero, Atamán, Za\'ala Orozco y Berra, Vallarta, Pallares Garc'a Icazé,~ cc~a. Gt il1erinc,
Priet¿, Lic Rabasa. Vicente Riva Palacio Arriaga, Zarco, Zama: ona,
I C?rd°o Je Tejad.i, ,\lcaláe, y J-1 erná11dtt y Hernández.
Conozco igual:,1en~c ¡:ran parte tl e
ia~ obras de historia&lt;lorc3 ,ow.; .\Ianuai Paync, Jt:ar. &lt;le IJi,1s !\ria~,
fn..do · Chavero, Juli Zárate. Luis . .l'•:1 ez Verdía, r' ;).l'Cl~·:ú i\. !' 11,n·s,. ,111~
González Obregón y el Padre Rivera;
,Je ~s__y ltt1:::.:.i,~ ~-o.l}lQ. :,,laJ111el

·\!-

!:'rón Contreras, Jcan de Di0s !'e¿a.
Jusé Rosas, Lms r;. l:rbina, Fedcri- la imperdonable torpeza, de afirmar
..:u Gamboa, Manuel :1Jores, Amado que !os mexicanos no tenemos lite,erv:-i, !íanuei :'u.:;a y Aral. T! ilarié-n ratura o que ella carece de originaFrías y Soto, Ignacio Mariscal, Joa- lidad, belleza y robustez.
Entretanto siento que el señor Lic.
~u:n D. Cassasús y l3albino i .l.1, alos,
García
Naranjo haya interpretado mal
.1. hombres cie (Í,:11lia rotJ10 .\nton10
García Cubas, Leopo'do Río de la mi actitud al comentar yo los aser
tos inft:ndados del· Sr. Moheno resLuza, Rafael .\bn,e&amp; de Ota, ~' :.tria
pecto
de la literatura norte-america·
no Bárcena, Secundino Sosa, los Al- na.
fonso Herrera, padre e hijo, Joaqu:n
Con toda serenidad de ánimo, con
Vértis, Rafael Lucio, Manuel Cartoda
imparcialidad, sin prejuicio almona y Valle y Luis E. Ruiz; de
tribunos como Juan A. Mateos, Jesús guno, he dicho, y lo renito. que: "desUrueta Francisco Bclnes, Francisco de varios puntos de vista" la literaOlaguíbel, Quer:do Moheno, y José tura norte-americana "es st:perior a
1'aría Lozano; de filósofos como Ga- las del resto del Nuevo Continente;"
bino Barerda y Porfirio Para; y de lo cual no es de extrañarse, ni deotros qL e sería prolijo enumera1. Sé muestra, por otra parte, la general
de la literatura mexicana
también que las eminencias mencio- inferioridad
1
a
a
de
Estados
Unidos o las del resnadas gozan de muy justa reputación
to de los países latino-americanos.
mundial
Las literaturas latino-americanas se
Ya ve, pues, mi r ustrado amigo el
señor Lic. García Naranjo, que no han formado lentamente debido a
ionoro del todo la altura a que han diversidad de causas, siendo una de
ll~gado las letras mexicanas; y yo ad- ellas la de las incesantes agitaciones
núo como el que más, el distingrido pol:ticas que han producido desastropresto que en el mL ndo intelectual sas lechas fratricidas así en México
J·an ronqui stado nuestros ilustres com- como en l.¡ mayor parte de 'os pueblos de Centro y Sud-América.
patriotas.
Además dichas literaturas no han
Por lo demás, nunca me he ocupa- contado, para su propio y más extendo especia.mente en glorificar la li- so desarrollo con los poderosos eleteratura norte-americana, con meno~- mentos de que casi siempre ha discaro de ·as demás del Nuevo Conti- frutado la de este país colosal, colonente, y menos con destrimento de ~al así en sus virtudes co-no en sus
la nuestra, como ertónearne!1te pudi~- debilidades, así en sus méritos como
ra creerlo así el señor Lic. Garc1a en ~us defectos.
.
. .
K aranjo, a juzgar po~ Jo que ha ex¿ En qué consiste la supenondad
presado sobre el parttcdar.
de las letras norte-americanas sobre
Fn mi artíct Jo. El señor Moheno Y las del mundo laf no-americano?
Ya tendremos ocasión de demosla Literat ra Amer cana, me he co!1cret;,do a desYanecer un error comun trarlo, llegado el c~so., sin que por
entre aqi:eJ' os que sostienen. sin fun- ello se me deba atnbuir un ?esc~nodamento. que los norte-americanos, »o cimiento de las bef ezas Y refi~amientienen literatura propia o· que esta tos que se enct entran en la literatucarece de bellezas y de refinamientos: ra mexicana, refinatn4entos Y bellezas
de que t:n gran parte carece la de esnada más.
Estoy se'{uro gue me atrevería a te país.
DAVID CERNA.
hacer lo mismo, en defensa de nuestras letras, si algún lit.erato nort&lt;:San Antonio, Tex. Oct. 4 de 191t
americano. por ignorancia, por env1
dia, por ·despecho,-·por reconcentrado
mal ht."lllor2. P&lt;:r odio de raza, o por
:X::.--~-- - -

-

(..

'.

�Una eminente actriz inglesa se dirige a las muchedumbres d;--Londres, excitándolas para que vayan a la g.:erra.
~~~~~o,~~~~~

Lo que cuesta la guerra
La gt:erra es cara muy cara. El
triunfo sólo puede conseguirse con
una sólida preparación en la era de
paz, obtenida con un enorme gaste
que pesa como carga irredimible so·
bre los erarios de los pueblos. ¡ Desgraciada la nación que confía su ven·
fora a la improvisación de marciales
elementos en los azarosos instantes
del pe:igro. Ni la instrucción bélica
de los hombres, tuanto más difícil y
cuanto más complicados son los mecanismos de lucha, en esto mismo mat:erial cuya construcción precisa na·
cionalizarse se pueden improvisar.
Por otra parte, el soldado se adiestra en la maniobra, se educa en el prac ·
ticaje continuo, y es necesario en
la paz, simular la guerra para que
las tropas aprendan los incidentes
de la lucha. También los oficiales
se adiestran en el simulacro frecuente, y asímismo, sólo la maniobra periódica, sencil'.a o complicada, pardal
o general, es escuela práctica del aii
to mando.
Dinero, dinero y dinero, dijo Napo·
león. y dinefo, dinero y dinero r~quiere la defensa de las naciones.
De nada sirve querer o no querer
prepararle. Ya hemos visto en el
!!jemplo de Bélgica para Jo que sirve
!a neutralidad armada.
Y dejando a un lado el costo crecidísimo de esta precisa preparación
marcial, analicemos tan sólo el gasto
ue esta matndial lucha supone a

las diferentes armas, y sumando gastos del hombre, del armamento que
maneja, el de 12 pesetas diarias, gasto excesivo si a nuestro éjercito se
refiriese, promedio justo si se atiende
que los pueblos que pelean son los
más ricos.
Cada millón de hombres, con arreglo al susodicho promedio, consume
12 millones de pesetas por día, y en
este p ·an de estadística deduciremos
que Alemana, con su contingente
aproximado de 5 millones de comba·
tientes, gastará 60 millones de pesetas diarias, o sea 1.800 al mes, y en
total 16.200 millones , en los nueve
meses transcurridos desde el comienzo de las operaciones.
Rusia, admitido que sus ejércitos
se aproximen a la cifra refrida, habrá
gastado igual o poco menos, si se
tiene en cuenta que su ejército de
segunda línea no ha sitio llamado n
las filas activas hasta finalizar el ter·
cer mes de campaña.
Inglaterra gastó los primeros meses
600 millones por mes; más ahora con
rruís elevados contingentes. su presupuesto marcial ha subido extraord i·
nariamente y excede, con seguridad,
del millar de mi!'.ones.
En etsa última cifra pueden calcularse los gastos por''mes de Austria·
Hungría y aun los de Francia, que ,egún sus estarlistas: consume por día
36 millones de francos.
Turquía gasta menos: unos 6 millones de pesetas .al día 180 por mes, y

•

Servia, con sus 300.000 hombres armados, gastará al día unos 3.600.000
pesetas, 180 millones por mes, 1.620
en el tiempo de lucha transrnrrido.
Y Montenegro, que sólo maneja 50 000
soldados, gastará unas 600.000 p1:setas
diarias, o esa 18 millones al mes, 162
millones de total.
Pequeños han sido los gastos mili tares del Japón, y pequei10s relativamente los de otros Estados que, s i
no han intervenido en la contienda,
han precisado elevar al pie de gt.ara
sus contingentes armados, movilizando sus reservas para evitar cicsagra ·
dables y temibles sorpresas.
Un mes de guerra 'y el gasto mi!itar de todos los pueblos en lucha pasará con mucho de cien mil millones,
aparte de los destrozos causados. de
las industrias paralizadas, de los pueblos arruinados y de las incalcul,,
bles pérdidas oca~ionadas en los te
rritorios que son teatro de la actuaí
hecatombe bélica.
La g uerra es cara, muy cara. La
presente, no sólo arruinará ce-marcas
y empobrecerá regiones, sino que ade·
más, dejará tras de sí una larga es ·
tela de quebrantos que pe~a1 :.n S"
bre las arcas de los respectivos paí
ses, privará a las indus trias y al terruño de manos fuertes y hábiles que
contribuyan con su labor al florecí·
miento y resurgimiento de las nacio
nes.
¡Sangre y oro, derramados a rauda les en ciega y tenaz porfia!

�...:,te:; e.e Lr.~r O'..)Ort. nuad ac hact r

Las últimas reservas de Alemania se dirigen a la línea de fuego.

RON ICA DE LA GUERRA. T flUBES Y ZEPPELINES.
C011 1: na ,·oli;ntad te1:az y decidida
·sigt:ió Alemania la c1 cación de t na
tente flota aerfo que graci:'.s a h
j&lt;lad de método y a · su ex::clentc
~anización, es hoy la prin:era entre
f,de tGdos los ejércitos mt:ndiales
f el crecido númeró de S'JS :ipara·
I y por la índ ole y ca'idad de est1 ,.
~n trn principio se limitó Germanía
tapiar los aeroplan os y dirigibles
otras naciones; más luego adqt:i
,·on sus aviones una forma e,pc
l que hoy caracteriza a los famo. o,
pbes.
~:¡ primer Taube (palabra que sig
ica paioma) ft:é creado por el mi
11ario austria~o Eltrich, que quis(,
1roducir en las alas del monoplala forma de las hojas del árbol
io Zanonia, por haber observado
r es.ta¡ hojas -se mantienen largo
~npo en el aire cua ndo se despre.nn 1.Jt,J ran:aje del árbol, y que uu
ro \.; en to hasta ba para transporlas a \·arios kilómetros de distan·

!

ics¡ ué~ de ni:merosos ensayos, la
ma &lt;le las al~s fué ap roximándose
~ ( 1e las alas de paloma; y por ello
tli6 al aparato el nombre de Tat:·
1

, ptrd1 presentó su aparato a la
¡ninistración mi'itar alemana, que
~doptó procurando en sucesivos en·
os mejorar el tipo primitivo.
lctual mente un Taube puede elesc en ocho minutos a más de 1.000 .
tros de altura, con una carga de
kilogramo~. comprendiendo el pedel piloto y el del observador, Y
•de yo} ar más de seis horas reCO'
42Q miHas.

También posee Germanía como tipo de aereoplanos militares un in ·
n;cnso l:;;r,!;;;:o r~:l':::-to r.e r•·2 tro
motores ~1 erredes Ge 225 cab1llos
cada 1:110 suceptibles de transportar
cratro J'~éajeros. co nbi:stib le y aceite para diez horas de marcha y mi' kilogramos de exp· osi\·os.
Poseu1 aüe·n~s monor!anos t ip1
Rumplcr Ha rl au , .-\ go. Joaunier. Got ha y h·rlano, :\l'·atr0, Avi1ti!&lt;. D.
F. \\' Ago. Otto. L. V. G y Wright.
Desde rl comienzo de las hostili·
d~de, el ejt'.rcito trutón ha encarga
do gran número &lt;'.e hiplauos a las tres
f~hricas :\ lratro,. Aúafr, \' Lrft,chift-V erkcl-r- C ese r chMt.. &lt;t.iadas
cú ] ohannitrnl cerra dr. Bcrl n
f"n cnanto a rns di;igi11ks, la 001·1
?( rea alenwna ·roser et iitr o tipos di·
icrcntr&lt;: !11s Zcprel'nes. Ql'e se re·
cono::en ror su for:na crl;ndrica ahr,crada y las dos h?rquillas srspen&lt;li&lt;las
l·ajo ·a r¡i:i'.la del diri1ible: llevan en
I t1c J •a de ~cela g-ris y tr::ié; de sí tienen
nn serie c!e p!ano~ r'.e dirección. Los
:-:tlirtte-Lan7. mf, _s p.eqteí1os cp,e los
a1·teriores y de forn-:a ele pez; llevan
detrás rlrnos &lt;le direcció n horizontaks y ,·e1+cales: tienen los mode los
de este tipo· cinco barquillas. tres
srsrerdi•J;i, de la q1·il a v las otras
dos a derecha e i1.q11ier&lt;la, rn po~o
más elevadas. Los Parsevals. que
tienen la forma ele 1·11 cic:-arro y son
más compactos Qt!e los dos tipos anteriores: no Jle\·an más que 11na bar&lt;•11illa, de la cual parte ¡,n t nho Que
~ondrce al cuerpo del dirigib'e; los
planos de dirección van situados en
1as cl'.atro caras y el color de la enri,
o diri ibles mi:¡,¡,¡~&amp;~:&gt;..

do, con una extremidad en punta delante de la cual es.t:í la torre de direc·
ción; los dos departamentos de los
motores ,·an detrás, la rnn1elt:t es
también amarilla.
Respecto a· empico de es tas naves
aéreas en el Lo:11bardeo de pt:chlot,
las potencias repre,en~ad:is en la pr,·
mera reunión de la Haya, en 139'J.
acordaron por rn pla70 c'c cinco ai10~
prohibir el Janzan:ien to de proyectiles
y explosivos desde globos u ot ros m l"vos elemento, aercos; pero céta d.:clara ción no iué renovad'\ ::1 expi:·a1
los cinco aíios dd p!a10 ·
En Octr bre de 190i ren' i :a. ck
nue,·o en La Haya la cpo trnr i 1,. rri
teraron le c!ccla ración &lt;l e 1899. con la,
restricciones sig1:ientcs: "La presente ceclararión no es ohli,;ato.riíl par.,
las rotcncias signatari?s má'I, Qrc e;11
caso de guerra entre do;; o Ya.ria, de
ellas. C'r•?rá ele se r obligatoria. entre potencias si~na tarias cu1trnl ) un:,
potencia no signataria ~e 1111:1 a los
bel;gerar. t es."
En la guerra actt:al só'o llé)gic:t ne,
ft:é signa taria del inte1 nacion;tl ac1:er&lt;!o
En sus sc::iones de 1911. en cStjl
corte. el I nstit1•to de Derecho I nter
nacional. admitió qt•e b gt:rra aéren
estaba permitida; pero con la co ndición de no presentar para las per,lionas de la población pacífica otros peh·
gros q1:e los de las guerras terrest,..:
y marítima.
Para el bomhardeo céreo de una
plaza fuerte debi eran obse rvar se las
reglas establecidas para el asedio te·
rrestre. El art. 26 de l reglamento de

"

O•--- - -

LOS EXPLOSIVOS ALEMANES.
En el preludio de -ta actual campaña,
el famos'o m9rtero de 42 que los alemanes usaron con Éxito en ;os sitios
de Lieja, ::.:amur, Maubege y Amberes, fue causa de admiración miundial
por la ciencia bélica germana.
Todos los intentos . de monstruos
: nf !o 6 os de gran calibre e inmenso
¡;otler destructor, habían fracasado en
el tran sct. rso de la histo ria artillera
:v tocaba· a los alemanes la gloria del
triunfo; tenaces y constantes habían
conseguido vencer los obstácu!os bal•sticos v nada se resistía al avasallador influjo de los proyectiles gigantescos.
Rendida 1\m Jeres, .: mortero audaz
y titán apagó sus fuegos y buscó reposo. quién sabe si ,1a sta la ya próxi11:Q primavera.
; lial ·rá influido ,11 este forzado
pa1:~ntcsis el mal c~tado de los caminos. b red inundada de canales qt!e
surcan en F landes el terreno de la
lucha?
Sa Jo qt.e sea. el caso es que el
mortero de 4f ni disp:tra, ni amenaza;
es un secreto más de esta creciente
lucha, un misterio más del porvenir de
a ca,mpaiia.
Los ~fccto~ asombrosos de los pro
ycctiles· a.el .terrible mortero se dehen in~l!tiílb)ement~ a la excelencia
&lt;ie !g~ e~plf!~iYos alemanes. . 1::1 tro
. ty_l. &lt;1b.reY\act9n germana du tnmtroto·
luol o trinitrotolueno, no es otra co

Granada desde la nLmorable etapa en
que regenteó la laboriosa fábrica militar de la ri bera &lt;le] Darro el sabio
y prestigioso artillero general :\ranáz.
Con la trilita, adoptada por no,
otros antes qt:e pueblo alguno la usase en sus máqi:inas eje guerra. se si::stitu) ó a la picrinita. como ésta, ante·
riormente, desbancó al fulmico tón.
Los alemanes nos siguieron a nO$·
otros en el empleo dé este potente
explosivo que constituye la base y
esencia de la~ gra!.aclas rompdora,
Araná;;.
Germania la emp'ca en sus grana
das. en sus torpedo, y c;1 sus minas
submarinas.
La cnergia dinámica de la trilita. o
•ea del trotyl. pasa de cu;-. tro m iliones de kilográmetro; por segundo. S11
estabilidad es la más intercoan te de
&lt;us propiedades, pt es e\·ita en la era
de paz las doloro,as catástrofes que.
romo las del Jcna y del Liberté. hunden. por descomposición explosiva de
estos elementos. potentes acorazados.
Los teutones usan tambiln la tri
lita en las granadas de mano que arro
jan a sus enemigos des.de sus atrin
cheramientos de Flandes, en la~ !11
chas cuerpo a cuerpo y en las bomba•
•"tte desde los aeroplanos y zeppeline~
dejan caer sobre poblados y atrincheramiento~ .e nsus frecuente~ exct:rsio

los gern:anos gran. parte de sus éxi
en la g1.:erra de s'tio, de plazas y
en la actual fase de guerra de sitio
,ampo ab ier.to. y este explosivo,
justamente rnco,1iado, fué reglam
tario en nuestro pa:s antes que
parte a!Jt:na. gra,ias al :audable e
a la labor plarsible y tenaz. al co
tante cstt·dio de un artillero
el gerenal Aranáz.
Las granadas rompedoras que
,:in s11 nombre iueron los prime
proycct ilrs con carga de trilita: en
r oligono de Carabanchel rindieron
éxito franco las pruebas &lt;lef niti
1:11 aiio antes ,1eJ confli cto melille1
y e! triunfo del explosi,·o español
lió ceo l n lejanos países, que no
,'aron c-11 ac¡&gt;ptar prontamente la n
I a carga destructora.
Carla t:na de m:estras g:ranaclas r
pedora, llc\·a 2i0 gramos de tril
r¡ue hastan para reducir a poh-o
muro de 1: 11 metro de espesor.
; lmag;ne~c el lector cuáles ;;erán
decto, d( 150 kilogramos de! men
nado explosivo con que ca rian
alemanes s11s famosos proyectiles!
Cabe pues. a nuestros artilleros.
le¡rítimo orgullo de haber sido los ¡
1ncros en emplea~ u1! explosi,·o
r, hoy asombro del orbe por
rírctos y por •ns condiciones:
Y Jo que en nosotros e~ motirn
orgullo, lo es para otros p~eblos. 1
pr5ctico• dr fortaleza
~

�La madre de Esteban el Grande.
(Cuentos de la Reina de Rumanía)

1

En la .Molda'lia septentrional, entre Piatra y Folticeni
~e ven s.obre una montaña próxima a la ribera, las ruinas d~
1.111a at\hgua plaza fuerte, llamada Niamtz, de la cual queda
•ª:&gt;:' b1e~ poca .cosa. La a!dea qu.e se extiende al pie de la
eminencia ha sido construida, casi por completo con piedras
de la antigua fortaleza.
'
Esta plaza tenía, en otros tiempos, un gran renombre y
pasaba por inexpugnable cuando servía de residencia a Esteban, el poderoso príncipe de Moldavia. Esteban libró cin
cuenta bata:tas y de casi ninguna de ellas volvió sin una herida. Después de cada victoria hacia edificar una iglesia para demostrar al Cielo su reconocimiento. Defensor infatigable de su paí.s, había concebido planes grandiosos para hacer
ele él una potencia vasta y temida. Recientemente se ha des,cubierto en los archivos de Venecia el texto de un tratado
tde alianza ofensiva y defensiva concluido por él con la todoh~oderosa Re'pública contra los turcos. Era el verdadero bafuarte de la cristiandad, baluarte a través del cual trataban
los turcos, sin cesar, de abrirse camino, si no podían abatir
lo.
En esa época era una bien difícil tarea la de reinar sobre
a región del Bajo Danubio, porque se tenía por vecinos a los
tt:rcos, los polacos, los húngaros, los cosacos, los tártaros,
¡ue no dejaban reposo ele día ni de noche; pero Esteban
.arecia haber crecido hasta la altura de su misión e inspiraª a su pueblo una confianza sin límites.
Cierto día se había trabado un nuevo y encarnizado com
late y se podían seguir sus peripecias desde las almenas de
a fortaleza. Después de algún tiempo, la pelea empezó a tonar un aspecto desalentador y se hubiera dicho que, por esa
vez, la fortuna de las batallas se disponía a abandonar a Este
lian. En la mural:a se veía a dos mujeres; la una era la ma
lre de Esteban, la otra su esposa.
La joYen princesa dejaba rodar su5 lágrimas por sus me

l
.

.
El soldado más viejo del Ejército de Italia.

-oiillas rosadas, sobre las cuales ca1a su espesa cabellera de un
rubio dorado. Ya contemplaba con mirada fija la llanura
ya, en su angustia y su espanto, ociJtaba su rostro bajo un
ve'.o para no ver nada.
Ko sucedía lo mismo con su madre, que se mantenía alti\'amente de pie cerca de la joven, y miraba a la distancia
sin hacer un movimiento, sin decir una paiabra. Bajo sus
negras cejas, enérgicamente contraídas. relampagueaban sus
gra ndes ojos obscuros, que, con su nariz ft:ertemente pront:nciada, daban a su fisonomía algo de la del águila. Un
velo de fino tejido de seda cubría su cabellera negra, de reílejos azulado,, encuadraba su rostro y venía a anudarse bajo el mentón saliente y firme, sobre el cual se dibujaban sus
labios ásperamente apretados. Su boca era más bien grande
que pequeña; cuando se abría dejaba ver dos hileras de dientes de una blancura brillante, que contribuían a la expresión
enérgica de la fig~ra. Vestid~ co!l ricas tela~ de seda, se habia mantenido alh todo el dta sm comer 111 beber, con los
ojos fijos siempre en el mismo punto. De tiempo en tiempo, apoyaba su hermosa mano so.bre el. hombro de su nuera
y le decía a'gunas palabras para infundirle valor y fortaleza.
Su voz alta y llena, devolvía por instantes la tranquilidad a
la jov~n sumida en anisedades mortales. Pero hubo un
momient~ en que el aspecto del campo de batalla se hizo tan
inquietante que la angustia ,se sobrepuso. Los combatientes
se aproximaban cada v:z mas y en br~ve pudo verse que Esteban se hal'aba reducido a la defensiva.
- ¡Oh, madre mía, van a matármelo!
.
~Esteban obtendrá la victoria antes de terminar el d1a.
La seguridad y la _gravedad ~on. qce fuero n. pronunciadas
estas palabras, contuvieron las lagr.1mas, de _la. Joven. Y entretanto el ruido del ,combate se hacia mas dtstmto Y la noche
se acercaba.
El sol que había sido ardiente, parecía precipitarse ya hacia el horizonte y las sombras se alargaban sobre ta: llanura.
El crepúsculo se extendió y envolvió todas, las casas, t~nto
que ya no pudo distinguirse nada. Despues, la qb~cunda~
se hizo completa. Las dos mujeres apltc~ban el 01do, cut-

De pronto se oyó el paso de un caballo lanzado al galope
y violentos golpes resonaron en la puerta del castil'o.

-1 Oh, madre mía, es Esteban 1 1Lo sé, estoy segura
de ellol Déjame bajar, quiero abrirle.
· Pero la vieja, con un ademán imperioso, apartó a la prin
cesa y descendió lentamente.
-¿Qi:ién llama?, preguntó desde adentro, sin abrir.
-Esteban, tu hijo.
-¡Mi hijo! ¿quién eres tú, extranjero, que pretendes entrar en la morada de mi glorioso hijo?
-Madre mía, ábreme; soy yo, tu hijo. Estoy vencido ;
los turcos me persiguen; mis heridas me abrasan.
· -No puede ser mi hijo quien me habla; es algún des~?nocida. Mi hijo no vuelve jamás sino victorioso. Mi h1Jo
está lejos de aquí y rechaza con su. b.razo podero~o a los
e~emi~os de un país. En cuanto a. t1,. Joven ext:ªª}.ero que
qf'iere~ causarme un dolor cruel, fmg1endote m1 h1Jo, sabe
que no entrarás aquí. Puesto que no sabes ·vencer, b~sc~
por lo menos sobre el campo de batalla una muerte heró1ca,
entopces seré yo para tí una madre y adornaré con flores tu
tumba.
.
. .
I'
La joven princesa cayó de rodillas, y c?n suplicas Y airi!Úa~ trató de conmover a su madre; pero esta con un gesto
le ordenó que cal!ara y se puso a escuchar.
Esteban había bajado la cabeza un instante, c~n el peso ~e
la vergi:errza y del dolor; pero bien pronto echo ha~1a atras
su ci6ellera flotante. embocó su bocma y lanzó en .as sombras
la noche, sones capaces de res~s1ta.r a los. i_nuertos Y
de arrastrarlos tras él. En brev~ su ,eJe.rc1to fug1ttvo se rehizo y se reconcentró en torno al prmc1pe en buen orden.

de

C;o? la rapidez del huracán, descendió de la montaña, se prcc1p1tó de n~evo contra !~~ enemigos que, alegres con s11
trn:nfo, habian roto las ft.as y en pocos momentos los dispersó.
El ruido de la batalla se dejaba oír cada vez más lejano.
El viento llevó a !as dos .mujeres un grito de victoria que h~~
zo saltar el corazon en su pecho.
Y otra vez Esteban ,llevó su bocina a los labios y toco
una alegre fanfarria, dirigiéndose hacia el castillo cuyas almenas se perdían en las a!turas del cielo estrellado. Inmediatamente se vieron aparecer numerosas luces. que se movían en todas direcciones y comenzaron apresuradamente Í'f
preparativos de una brillante recepción.
De nuevo resonó sobre el flanco de la colina el galope de
t:ft caballo y apareció Esteban a la cabeza de sus guerreros,
delante de la puerta abierta de par en pas. En cuanto distinguió a su madre, echó pie a tierra e inclinándose profundamente ante ella le dijo:
-Madre mía, a vos es a quien debo esta victoria.
Y por primera vez los ojos de aquella mujer se humedecieron y temblaron susl;ibios. mientras el héroe recibía en sus
brazos a su esposa radiante.
- i Ibas a abrirme la. puerta!, murmt.ró el príncipe.
La joven se apretó contra él:
-¡Te amo tanto y estaba tan inquieta _____ !, murmt..,d
con acento apenas perceptible.
-Sí, rep!icó Esteban en alta voz; pero mi madre me ama
aún más que tú.
ELISABETH, REINA DE RUMANIA.
(Carmen Sylva).

��jflusa Jflcxícana

:::¡

=

Guadalupe
Con su escolta de rancheros,
diez fornidos guerrilleros,
y en su cuaco retozón
que Ja rienda mal aplaca.
Guadalupe la chinaca
va a buscar a Pantaleón.

Pantaleón es su marido,
el galán más atrevido .
con las bestias Y en la hd :
faz trigueña, ojos de moro,
y unos músctlos de ~oro
y unos ímpetus de Cid.

s. M. el Rey Víctor Manuel de Italia en la

línea de operaciones.

Cuando mozo fué vaquero,
Y en el monte y e.t potrero

EL ODIO NECESARIO
La declaraci6n de dos ministros
explosi6n de la Santa Rusia. En
franceses en el Congreso Socialistll
humildes fondas del barrio latino, en
de Londres, en momentos de "unión
sagrada", es de mal gusto y de una torno de un pilaf sabroso, algunos
hombres cetrinos organizaban la caída
táctica deplorable. Otra vez Viviani
de un tirano rojo, mientras "los reha debido asegurar en el Parlamento
yes desterrados" de Alphonse Daudet
que Francia "irá hasta el fin." Así
queda reparada la indiscreción ____ _ disponían, por e' contrario, una restauración desde P arís. Y no puedo
i Censurar indirectamente a Rusia deolvidar a esos asiáticos silenciosos de
clarar que no se quiere agobiar a AJemi barrio, con americana y oliendo a
mania, cuando la fraternidad con el
opio, un porn ridículos. un poco sanadversario es actualmente casi t:n detos. que iban 11 ser. en Peldn. los márlito de lesa patria I
tires de nna República sin coletas.
Se lucha a muerte. Pero en esta
Se infiltraba así un amor de redentierra de ideólogos. algunos empiezan
ción universal que tuvo en Zola su
a perdonar. No veamos al'í si no una
convulsión, tal vez la última, de ese qt•into evancrelista. París era .T eruidealismo generoso y peligroso que la salén y era Cosmópolis. Los soñadoGran Revolución dejó como un fer- res, los desamparados, los persegu.,..
dos vinieron aquí a beber ajenio. y
mento de inquietud humanitari~ y mísfué°Ja
hora en que el excelente Jaurés
tica. "No es la Alemania de Goethe la que nos odia" se murmuraba aconsejaba a los hombres el abrazo y
aquí al principio. Pero la A1emania a las naciones el desarme. Tanta belleza no podía ser verdad ni predicada
intelctual se asociaba pronto al bom- ~in
¡,,,·irJpnt"~ ; Rerord;íi~ el ~rntno
bardeo de Reims. Antaine ha contaDreyfus? Salieron a luz, crispadamendo hace poco una frase de Hat.Jptman,
que fué su cordial amigo en los tiem- te los dos semb'antes de Francia.
A;nbas actitudes eran sinceras hasta
pos del Teatro Libre. El dramaturgo
el odio hasta la muerte. Conflicto
alemán que iba más tarde a renegar
de trag~dia antigua y perenne, el más
su mesianismo, decíale entonces cohondo problema de conciencia que un
mo un fariseo sentimen tal:
pueblo se planteara jamás: ¿ Vale
-Un alba de fraternidad se levan- más que para salvarse de una guerra ·
tará y habremos sido como so· dados probable se condene a un hombre :,i.unque se abrazan en el valle nocturno, que pueda ser inocente o que pe:ezc_a .
antes del sol.
un mt•ndo, pero que triunfe la JustiAntoine creyó. Francia también. cia? Para algunos, el rencor a Drey¡ Cómo dudar I Desde la Revolución, fus fré sobre todo aversión a la racon breves pausas, esta es la fábrica za nómada, peligrosa, que bajo ninmundial de ideas avanzadas y de ex- gún cielo quiso instalar su definitiplosivos, la patria del "evangelio trico- vo campamento. Para los otros. el
lor" decía Heine. El anarquista es- "Komandante" era también un símbopañol, el nihilista ruso, el polaco so- lo. Un partidar;o le llamó seriamen- :
ñador de la ideal Varsovia, todos tu- te "el nuevo Cristo." Hombres sinvieron aquí su hogar. · Cerebro del ceros como ese ardiente Peguy, que
mundo, presidio su~lto ~el mundo, tan católico y soberbiamente ha muer"casa de todos," fue Parts. Er~ su to eran frenéticos partidarios del reo.
gloria. Vimos a rusos enflaque~tdos
más singular es qu~ casi todos
por Siberia. y el amor__t _
JróJ1:110; los soñadóres cosmopolitas
0

.

....

~

-

Lb

ligro de amar. A favor ·del evangelismo de la misión libertadora, se des·
qui~iaba el éjército, se abdicaba en fa.
vor de Alemania se convertía a Francia en tna encrucijada universal donde podría e'evarse un Calvario. ¿No
ha dicho un ut6pico exasperado que
este pueblo debiera ser el Cristo de
las naciones, morir para propagar
eternamente la abolición generosa de
las fronte ras?
La guerra actual parece dar una
respuesta acerba a estas candideces
de iluminado. Pero los iluminados
continúan. Romai Rolland, con el
grupo barcelonés de los amigos de la
unidad moral de Europa, declaran hoy
qce "ningún país debiera pasar de
un Gobierno a otro sin el consentimiento explícito de su pueblo." Esto
quiere decir-y así lo interpretan ~a
los buenos entendedores de Francia
-que para incorporarse a Alsacia y
Lorena, después de una victoria, .cr~ía
necesario un plebiscito, un pleb1sc1to
en donde. la prolífica Alemania ven·
ceria.
¡ A esto se llega. Dios santo I Es
hermoso que Buda conceda por . sobrehumana caridad un brazo al tigre
que tiene hambre; pero en los pueblos tal budismo se llama "hacer el
primo". "En general--:-ha dJcho, un
gran español-una nación s1mpatlca
es una nación que marcha mal" A_ntes que ser simpática, Franci~ debiera procurar la fortaleza en ti.erra Y
mar. El símbolo de Grec1~- de
Grecia que pereció por desprecio a las
armas-es oportuno aún. La cordura,
la suprema Razón, necesiitan como
Minerva, casco y lanza.
Y por esto, los más republicanos
de los hombres deben alabar a los actuales reaccionarios de Francia que,
enfrente de los perdones apresurados.
de las ~~nerosida.des suicidas,· más

la fatiga lo templo
para todos los reves:;s,
,.
y odia mucho a los f_ranceses
y cien veces lo probo.

Con su silla nlateada,
su chaqueta alh.amarada,
su vistoso cach1rul.
y su lanzo de cañutos,
cabalgando pencos brutos,
I qué gentil se ve el ga_ndul 1.

Guadalupe está orgullosa
de su "prieto," ser. ~u esposa
le parece una iluswn,
Y al mirar que en la pelea
P 2ntaleón no se "pandea,
. Panta1eon.
' '
grita ¡Viva

Ella cura a los herJdos.
con remedios aprend1d9~
en el rancho en que nac10,
Y los venda en los combates
con los rojos "pa¡·iacat e,s"
que la pólvora impregno.

En aquella madrugada
todo halaga su mirada,
finje pórfido el nopal,
Y los "órganos" parecen
candelabros que _se mecen
con la brisa matinal.

En los planes y en laJ pefias,
el ganado entre las ~renas
rumia y trisca mugidor

azotándole los flancos,
y en los húmedos barrancos
busca tunas el pastor.
A los lejos en lo alto,
bajo un cielo de cobalto
que desgarra su capuz,
van tiñéndose de brumas,
como piélago de plumas
erizadas por la luz.

y en las fértiles llanadas,
entre mi'pas retostadas
de calor, pringan el plan
amapolas, maravillas,.
zempoaxochitls. amanllas,
y azucenas de San Juan.

Guadalupe va de prisa,
de retorno de la misa,
que en las fiestas de guardar
nunca faltan las rancheras
con sus f'ores Y su ceras
a Ja iglesia del lugar.

Con su gorra galoneada,
su camisa pespunteada
su gran paño para el sol,
su rebozo de bolita.
y una saya nuevecita
Y unos "bajos'' de charol.

Con su fa 7 r ncantadora
más hermosa que la Aurora,
que colora la extensw~,
con sus labios de carmines,
que parecen "colorines"
y su cutiz de piñón:
Se dirije al cam~an_1ento
donde reina el mov1m1e~to
Y hay "mitote' Y hay licor:.
porque ayer fué bueno ;1 d,a,
ues cayó en la serran,a
itn convoy del invasor.
Que mañana tan hermosa ,
cuánto verde, cuánta rosa!,
Y qué linda, en la extens1011
rosa Y verde. se destaca.
con su escolta la " ch'm.aca"1.
que va a ver a Pantaleon.

AMADO NERVO.

1 1

1 1

�•,

,;

•,

••
Tropas t eutonas tomando una pcsic~ón estn:tég:ca de les r :.!sos.

- El "75"

y el "77"

-

pida.
La longitud de pieza cs. en el 75, &lt;le
Entus iasmados los franceses por él
Puede el canon francés desenfilar2,475 metros y de '2,40 en el moáeiu
indudable éxito de Stl afamado Schneise más y mejor de las vistas y de
alemán; el alcance ,~icaz es de 6 500
der, nos lo han pintado como absol os fuegos del enemigo y su velocidad
metros en el primero y de 5.300 en
lutamente superior, en todos sus detade fuego es casi tres veces más rápi. el segundo; efectúa aquel de ve;ñtc
lles técnicos y balísticos, al Krupp
da que la de s u enemigo.
a Yeinticinco dispa1 os por mim.:to y
germano, y ésto, sobre no ser de una
En esta dura can.paña en que améste de diez a doce; pesa el shrapnell
certeza abso!t:ta, en nada amengua la
bos cañones han puesto a prueba sus
7,200 kilogramos en aquel y 6.850 en
superioridad definitiva del arma franexrelen~ias, los aviones les han preséste, y el proyectil explosivo o gracesa sobre su congéner.:: y enemiga.
tado eficaz apoyo descubriendo las
nada rompedora 5,300 y 6.850 respecEfectil'amente. lo~ mismos alema
posióones enemigas y dando, para la
tivamente ; en el 7S la velocidad inines son los prime.os en reconocer
cial del proyectil es de 529 metros y ·
las ventajas del c.tfió n francés, sin
puntería exacta, detalladas y precisas
de 465 en el 77; tiene el primero tres,
mostrarse por ello, ni mucho menos,
referencias. La presencia y ·situación
descontentos de su modelo.
de la infantería en los avances a
cientos balines en el sh rapne ll , de doEn el examen compaarti,·o de am·
cubierto la señalan tos exploradores
ce gramos cada t1no y el segundo
bos sistemas ·puede asignarse al caaéreos dando en el aire con sus apa.trescientos de diez; la zona peligrosa
ñón alemán la Ye nt.,Ja de que su peraios Y&lt;'rfrrinos0s Yueltas en círculo.
para i:n blanco de -:.:n metro de altuso en batería es de 150 kilogramos
sobre el lugar que ocupan las fuerra es, en aquel, de 41 metros a 1.000
menos que el del cañón francés; mas
zas del arma, que tras la pr-eparación
de distancia y de 15 a 2 000, y en
no es por esta mayor ligereza más fáartillera. decide el resultado final de
éste de 31 y 12 respc;cth·amente: el escilmente transportable, porque s u pel;,. pelea .
pesor del escudo es, en el 75. de tres
so sobre el avantrén, comp rendid os
milím etros y de cinco en el 77: el pePor ello es nect.sario en .uno y
los cinco sin·i entes que en él se in s ·
so de la pieza en batería es en cada
otro bando asimi ar los abrigos de la
talan , es se nsiblem, nte semejante ¡¡l
caso 1.100 kilogramos y 950; dispoartillería y las trinc-J1eras de la infandel modelo Schneide r, que ert cada
ne el prim ero pa1 a el aprovisionatería al terreno circundante, no solaavantrén no ll eva más que tres sir miento in med iato, de 501 proyecdes y
mente con relación a l espacio a
vientes.
de 397 el segundo ; sirven la pieza del
y,inguardia. sino también para desenEl escudo protector del 77 es de
75 siete soldados y ocho la del 77;
filarse de la vista desde Jo alto, evimás espesor y de mayor superficie
Francia tie ne cuatro piezas por batet;i ndo todo movimiento en las posique el del modelo francés: 1,44 mería, A lemania seis; treinta baleríás
ciones en batería cuando un avión surtros cuadrados de área en el primero
aquella por cuerpo de ejército y Yeinc • ca 1os aires y suspendiendo momeny 1,30 en el segu ndo.
ticuatro ésta; y en total 2.520 cañotáneamen te el fuego, porqi;e · el · disEl í7 no exige e l abatimiento, es
nes li geros de campaña Fran cia y
paro de una pieza denuncia desde luedecir, movimiel!.to p~rc! _c_a_\?=a.r. las ru~- _ · · 3.600- Alemania.
- - · ·- ·- - - ·go su pos1c1ón.
das aunque -la pieza francesa puede
El freno de tiro alemán es menos
A esta ocultación eficaz at_r.ibuyen
en 'realidad dispara, eficazmente sin
_pr áctico. _que el hidro-n~mn~_t ico- jli_. ... también los france,es gran pa,rte del
necesidad de es ta previa operación.
cañón francés
,
éxito de su artillería de campaña: peEl material francés tiene veinte
.
La
pu~terí~
}el_
c.añón
·
años de existencia .: el alemán y5k

un r -!! rr.1cnto torrr.á. lo por a,tos mttlectuaies de Alemania, listo para entrar en comuate.

Napnlr1in ru la Jala hr 1.Elbu. Eunrartúu hr la IDragrhta.
dieron el 110:nbre de i :\I ulini, le~
Días atrás-y quizás por 1:n error
)! oulins, o en c.!stella no, los :.íolinos,
disculpable, dada la precipitación con
Ti! pr:sa ten ' a por mudarse de moq1:e se escribe en los, periódicos cotirada qt:e, sin agL:ard:i.r a qt e se acadianos-un diario hacia \'Otos porque
basen las obras de · a nueva, cambio
el ar tor de la actL:al y cada día más
de a'ojamiento.
maldita guerra, acahase como XapoPero a pesar de que el panorama
lcó n en Elba, cual si esta confin:1ción
c¡ue desde la terraza se ,·e'.a era mah:ese el epirndio más cruel de la \itla
ra,·illoso. el calor del palacio le oblide aquella genial calamidad, y hasta
gó a constn: ir una nueva casa, la
pe&lt;l'.a que se le alojase en la Yi!la de
vilb San :\lutino, su Cloucl, a cuatro
~an :\1 artino, que albergó al famoso
kilómetros de Porto Fe.rrajo, en un
Bonaparte.
sitio más alegre y dominando un fres ~ o sé si por parecerme poco casti1
co n1lle, y a lo lejos, la rada y la
go la isla de Elba o por defender a
\·erdad, sentíme con ganas de destruir ci1:dad.
t I laps1·?-quc lapsus debió ser,-lapEra una casa de campo, de blancas
•ns que no es ni;evo, pees hace unos
paredes y de un sólo piso. Lo más
cra tro años que un actiYo correspon- curi 0so de ella era la Sala de las
~al dd "\'ew York Herald,'' cometía Pirámides . sohe cuya ch· menea se
u na pequeña plancha al telegraf"ar
leía c~ta inscripción: "1.;bictrnquc fela Yenta de la vi la de San :.!artino lice :--:apoleóp." (Xapolcón es feliz eri
¡•n Po rto Ferrajo, como recuerdo his·
todas partes.) A ella .se hubiese podido añadir lo que en las charadas
t ór ico del primer Bonaparte.
~in gu~a casa de las que habitó en
de calendario se suele poner: "La
la isla puede ~er considerada como solución, mañana," o ya te lo dirán
tal recuerdo histórico.
de misas.
Así lo afirma :\L Gruyer-los chis·
Lo único que queda hoy es la batosos con m~s mala sombra qt e cnl- ñera ele );;ipoleón. Es de piedra Y
t ura pueden ahora pegar, del. Yocabl\
fren·e a ella hay pintada por la hu- en su célebre obra Napo eon ro1 medad y bastante desvanecida, como
de J'ille d'Elba, y demi;estra que en
todas las Yerdac!es que datan de nmy
ésta q1:edan Ir.l'Y pocos recuerdos dt
atrás.
aquel Emperador.
.
Los :,íolinos y San :\lartino costaBien recibido por los isleños, ::-;a.
ron alrededor de 110.000 francos, canpeleón fué alojado en un nri~cipio en
tidad por la cual puede verse que
la Casa de la Ciudad, alhaJada con te11!an poco efe palados.
muebles prestados por unos Y por
Como San :\Iartino había sido ediotros; pero encontr~ndose muy poco
a gusto, por !o nada confortable de ficado en b11sca de frescura Y , el calas habitaciones y por los malos olo- lor seo-u;a · siendo asfixiante como en
res que venían de la calle, hizo &lt;le- los };f~linos, Napoleón se acordó de
una ermita ue había visto al Oeste
c ne ha

su séquito. Desde aquí veían la Córcega _____ _
Toda la estancia de X apoleón en esta isla es una serie de anecdotas trist es por Jo ridícL!o qt:e aparecía el
abatido corso.
l .1as veces eran las gentes que faltaban al respeto a I3onaparte, el cual
los escuchaba en silencio frunciendo las cejas o gritando con altanería
Que no pod'a dejar de ser ridícula:
¡Yo soy siempre el Emperador! . .. .
Otras veces eran ingleses que acudían
a la isla de Elba para Yer al Gran
Napoleón y que se volvían desilusionados después de haber Yisto a un
homhrecillo regordete que tomaba rapé con tal desaliño que se le qt:edaban enmascaradas las narices y manchado el ,·estido ___ _
Otras eran batallas por el dinero.
como drspués hubo de sostenerlas en
Santa Elena. Se le debía dar tres
millones por aiio y no se le daba ninguno.
Lo de más valor que perdura en b
isl a -:on los !ibros de la biblioteca
de J\ apoleón conservados en la Casa Ayuntamiento: lihros sobre el arte de la guerra. y de :\Iontaigne, la
Font4 ;ne; el Ot,ijote, de Cervantes;
Voltaire; Le Cabinet des Fées en
rnarenta ,·olúmencs, co n lo; Cuentos
de las mil y una noches.
La is' a de Elba es solamentL un
paréntesis entre la Córcega v la I t,1
Jia, entre Fontainebleau y \Vaterlóo.
Xo es como ha dicho t:n biógrafo
de Napoleón, ni la gloria de las batallas ni el prestigio del martirio.
La Historia sólo concede ;¡ esta

.w.1.a

�••
En el elegante Retiro de Trouville, donde antes se congregaban las aristocracias eu·
ropeas, hoy lloran las viudas y reposan tristemente los heridos.

LAS SEÑORAS BELICOSAS.
,Lc;s sínto.mas son fatales. El fem1m:sm
a:;~;!a;~,m;n1ida~áfasv~~lf~s
que
:enc1as son, que antes de nada las m···
"
Jeres h b
ran conquistado los primeros puestos
fuerza de puños Y, como es natural, de puñetazos
Por lo pronto, miles de ·inglesas
h an . ~asado .ª. Francia para presta•
serv1c
I
ios auxi tares en el ejército que
b
se ate, Y centenares de franceses van
a emprender Jo que ellas llaman "nueva Cruzada" para ir por los pa'ises
t
I
3:u ¡~~s :ifid~t:ndo adeptos a la causa
H t
h
d as.
6 a h bora,
• en la actual cont1'ena, s .º
ran intervenido hombres;
pero eque va a suceder si se mezcla
el elemento
A
T femenino?
ver, omasa, ¿es que no tengo
un solo cuello planchado?
. -No, señor. La planchadora ha
dicho que, dados sus sentimientos
germanófilos, ella no puede planchar
para usted que reva un retratd de
Joffré en su cartera.
-¿ y qué tiene que ver el avance
de las trincheras del Y ser para que
yo tenga que ir ahora con un pañuelo
de seda al cuello como si fuese un
cantador fla1™!nco?
-No lo sé. 1Pero ahí verá usted I
Esta actitud, resueltamente guerrera que parte del bello sexo, va a
traer más disgustos que el no pagar
el impuesto del inquilinato.
IY cuidado que ya había señoras
que muerdn a la cosa más mínima!

yn°

El Gobernador alemán de las colonias teutonas del Africa del Sur, (a la derecha)
en el momento de rendirse ante el General Botha que se encuentra sentado.

La il')COQl)ita de los Dardanelos
La impaciente sed de aventuras de
los curiosos que siguen al detalle las
peripecias de la mundial campaña,
y aún el afán de emociones de aquellos que sólo paran mientes en las
grandes batallas que marcan el predominio de uno de los beligerantes, n0
se explican la inercia naval. Creen
y quisieran que esos grandes monstruos marítimos que condensan la potencia guerrera de un pueblo, se buscaran en el mar, lejos de la tierra
que defienden, para dirimir a cañonazos su pujanza, o se acechasen en
el puerto para reíírr frente a los cañones costeros. la ruda lid que los
sepulte bajo las ondas del Océano.
Algo así como nuestra trágica y
memorable aventura de Santiago de
Cuba. No; para eso no son las escuadras en qut&gt; invirtieron los Estados millones y millones de su Erario; para eso no son los enormes ~uperdreadnaughts. Las escuadras tienen por única misión el dominio del
mar y al acometer otras empre~~s secundarias: bombardeos, reducc1on de
forta 1ezas terrestres y forzamiento de
e er ni en

movimiento e impedírsela al enemigo.
Con esta misión, al parecer sencilla,
se anula el comercio del adversario,
extrangulando sus vías de importación y exportación.
Y esa tarea no es fácil para pueb!os
insulares, como Albión, ni para países de vasto imperio colonial y amolio comercio. como la mayoría de
los beligerantes.
Tal vez por este axioma primordial
de la guerra marítima no haya habido
más combates navales que los excéntricos y alguno ineludible y escudado
en la vecindad del teatro terrestre de
operaciones.
Las escuadras no han estado por
eso inactivas, ni mucho menos; no
han aventurado perder loca y ciegamente unidades de combate porque su
reposición no es factible y la rebaja
en el poderío marítimo traería,· co
mo corolario inmediato, la derrota'.·defintiva y rotunda.
Tardaron las potencias aliadas en
ponerse de acuerdo para bombardear
mancomunadamente los fuertes del
Estrecho de los Dardanelos. Y qui-

da que, decididos a la acción, habrán
contrapesado los pueblos aliados la
misión futura de cada uno y la repartición del botín esperado.
Para Rusia, el forzamiento de )05
Dardanelos trae consigo la salida al
Mediterráneo, y con era, la exportación más rápida y fácil de sus granos
y la importación, en estos críticos
momentos, de armas y municiones, y
después, de toda la industria y el comercio mundial. Era su ambición.
Además, para el Zar, oir misa en
Santa Sofía y contemplar la poética
me'.ancolía del Bósforo desde la soñada Bizancio.
Pero esto, sobre malquistarlo con
todos los pueblos balkánicos, cuya
mayoría simpatizaba con su acción,
tiene que llevarse la enemiga de lnglatera, que no ha de dar alas p~ra
no lejano plazo, a un nuevo enemigo
en los dominios del Mediterráneo.
¿ Quién sabe si a cambio de su in·
tervención decisiva, se adueñará la
temida Albión de la llave del Estre·
cho de la Penínsu!a de Gallipoli,
ar; ser obstáculo en su día a las

ª

ª

ª

.ª

.
a ofensa personal.
-¿ Con que picadura zuave? ¿Y si
no me da la real gana?
-¡ Señora(
-1 Qué calabacines I Usted es andaluz y, por tanto, un trapalón que
no tiene derecho ni a fumar picado.
-Si lo dice usted por mi acento,
le advierto a usted que soy de la provincia de Zamora, y si ceceo es a
consecuencia de una mojadura
-Eso lo dirá usted por despistar.
i A ver la partida de bautismo I
Como nadie lleva semejante documento en el bolsil'o, lo más práctico
· 1e d os maJa
· denas
,
era dec1r
sueltas a
la estanquera y marcharse, lo que
daba Iu"ar a que ella saliera hasta
"' de la cal 1 e gritando:-¿ No
la puerta
lo dije? Andaluz. ¡Pero a mi no
me la da nadie!
Luego resultaba que este odio a
los nacidos de Despeñaperros para
abajo nacía de que allí. en su juventud. un flauta que era de Cádiz arrebató el corazón de la estanquera dejándola en ta desesperación Y sin dos
paquetes de puros escogidos que se
llevó con el pretexto de qce eran para convencer a un tío suyo de que
otorgase el consentimiento para contraer matrimonio.
Señoras irascibles las ha habido
siempre, sin necesidad de que se declarase la guerra: pero ahora, por lo
visto, ta cosa va mucho más seria,
a juzgar por la actitud tomada princi almente por las in~'esas.

y se encontr:i,.á rnn nt1e se levanta
1 ara ponerle como hoja de pereJII ~

propia pat1 on.i
-Pero, ¡ D. Romualdo I
-Sí, señores, sí; he venido para
protestar contra lo que ha dicho ese
calabaza que acaba de hablar.
-¡Fuera!
-1 Que se ca'lel
-¡Dejadla! ¡Bravo!
Y aquel energúmeno con faldas s~
guirá dicendo improperios.
-¿ Cómo queréis que sepa administrar los interess de la provincia un
hombre que se retira a su casa de
una a dos de la madrugada, después
de haber tomado una copa con el sereno? ¿ Qué fe os inspira un ciudadano que quiso ahogar a la lavandera con el pretexto de que le fla·
bía perdido un calcetín bordado?
Ante semejantes acusaciones, el as·
pirante a diputado provincial sa'taría
del escenario y precipitaría sobre la
expatrona con intención de estrellarla y surgirá el consiguiente escán·
dalo y el feminismo habrá dado un
paso más por el camino de la violencia.
El sexo bel1 0, dulce, tranquillo y
apacible, dispuesto está a espirar en
la contienda para amargarnos la vida.
¡Señor, Señor I Haz que las cosa&amp;
recobren su verdadero aspecto; porque si no, antes de nada, el mun&lt;111
es un inmenso cementerio.
Con
guarda que, claro está,
~a.....s.ie.u·i.w;a .de.. es.tas.
•

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t

,.

¡. ·,, • • ~" ...

\'

•;·

...
·1

,.
· La señora A1da &lt;.iatte
~)

\..,-:i-1:.~, 6vy1a,;:o

1..el \... aa 1 ta I o !·11ür..1p(;dé.nO oe Nueva York, y ts¡;oza cei I mvre-

1,¡¡r,o ¿ti miill;\O, en uno áe lo&amp; rincones de

&amp;l

finca veranic~a.
j

,(

,.

Las montañas del Oriente
la 11.:na trasp so ya,
el gran li.:cero del alba
mírase apenas brillar
al través de los nacientes
ra~os de luz matinal;
l:aJo s:i manto de niebla
gime soñoliento el mar
Y el cé:iro en las prader;a
tibio despertando va.
De la sonrosada aurora
con la dulce claridad
todo se anima y se m~eve
todo se siente ag'tar:
'
el águila allá en las rocas
con fiereza y majestad
erguida ve el horizonte
por donde el sol nacerá·
mientras que el tigre gallardo
y el receloso jaguar
se alejan buscando asilo
del bosque en la obscuril.iad.
Los alciones en bandadas
rasgando los aires van,
y el "madrugador" comiemlt
las aves a despertar:
aq·,í sa,ta en las caobas
el pomposo "cardenal,"
y alegres loe gt!acamayos
aparecen más allá.
El "añí" canta en los mangles,
en el ébano el "turpial,''
el "centzontli" entre las ceibas,
la alondra en el arrayán,
en los maizales el tordo
y el mirlo en el arrozal.
Desde su trono la orquídea
vierte de aroma un ra··dal,
con su guirna,da de nieve
se corona el guayacán,
abre el algodón sus rosas,
el ítamo su azahar,
mientras que llu•ia de alj5far
se ostenta en el cafetal,
y el neli mbio en los remansos
se inclina el agua a besar.
Allá en la cabaña h:milde
turban del sueño la paz
en q••e el labriego reposa,
1os ga'los con su cantar;
el anciano a la famil:a
despierta con t:erno afán,
y la campana del "Barrio"
invita al crist;ano a orar.
Entonces, niña hechicera,
de la choza en el umbral
asoma, que "Flor del alba"
la gente ha dado en llamar.
El candcr del cie o tiñe
su semblante virginal,
y la luz de la modestia
resplandece en su m rar.
Alta, gallarda y apenas
quince abriles contará,
de azabache es su ca'1ello,
sis labios bermejos, más
que las flores del granado
la púrp,•ra y el coral;
si sonríen, blancas perlas
menudas hacen brillar.
Ya sale airosa, llevando

el cántaro en el "yagual "
sobre la erg"ida cabeza'
que apenas mueve al andar;
cruza el sendero de mirtos
y cabe un cañaveral
donde hay una cru~ antigua
bajo el techo de un palmar '
plantaca sobre las peñas '
mrsgosas de un manantial
arrodillada la niña
'
h,milde se pone a orar,
al arroyuelo mezclando
sus lágrimas de piedad.
Luego sube a la colina
desde donde se ve el mar,
y allí con mirada inq:.1ieta,
buscando afanosa está
una barca entre las brumas
que ahuyenta ledo el terral;
los campesinos alegres
que a los maizales se van,
al verla así, la bendicen,
y la arrojan al pasar
"amarillas" olorosas
de las cercas del "bajial",
qi:e es la bella "Flor del alba"
la ddce y bL•ena deidad
'
que aioran los corazones
de aquel humilde lugar.
Ignacio M. ALTAMIRANO.

LA SALIDA DEL SOL
Ya brotan del sol naciente
los primeros resplandores,
dorando las ?!tas cimas
de los enci:m· ndos montes.
Las neblinas Lf los val es
hacia las altur2 , orren,
y de las cañadas se esconden.
Fn ascuas de oro convierten
del astro-rey los fulgores,
del mar que duerme tranq:iilo
las mansas onias salobres.
Srs hilos tiende el rocío
de d:amantes tembladores,
en la alfombra de los prados
y en el manto de los bosqJes.
Sobre la verde larlera
q··e esmaltan gallardas flores,
elevan su frente a fva
tos enhiestos girasoles,
y las calénd··las rojas
vierten al pie sus olores.
Las amarillas retamas
visten las colinas, donde
se oc11Itan pardas y 2legres
las chozas de los pastores.
PL rpúrea el agua del río
lame de esmeralda el borde,
que con sus hojas encutren
los plátanos cimbradores;
mientras que allá en la montaña
flotando en la peña enorme,
la cascada se reviste
del iris con los colores.
1

(Pasa a la última pág.)

1 1

1 1

�·=

PAGINA PARA LOS NIÑOS.

El pequeño vigía Lombardo
(CUENTO PATRIOTICO)

'1

En 1859, durante la guerra por el
~~sé~at~ del Lobbardía, pocos días dese . a atalla de Solferino y
S
an M~rh?o ganada por los franclses
y los italianos contra los austriacos,
en .una hermo~~ mañana del mes de
uho, .una secc1on de caba'lería de Sauzo iba,
~aso lento, por e&amp;trecha
senda sohtana hacia el enemigo ex
plorando el c~1;1po atentamente. l\lan:
daban la sec1on un oficial Y un sargento, Y t~dos miraban a lo lejos del~nte de si, con los ojos fijos, silenc1osos, preparándose para ver blanquear ª c.ª1ª. momento, entre los árbole~, las d1V1s10nes d" las avanzadas enn.ugas. Lleo-aron así a cierta casita rús·
tica, r?deada .de fresnos, delante de la
cual soJo hab1a un muchacho como de
doce anos, que ~escurtezaba gruesa ra
ma con ?n cuchillo par proporcionarse
un bastan: en una de las ventanas de
la ca.sa tremolaba al viento la bander~ tricolor_; dentro no había nadie: los
a.deanos, izada su bandera habían es·
capado P?r. ~iedo a los austriacos.
Apena.s ,d1v1so la caballería el muchacho, tiro el bastón y se quitó la gorra. Era un hermoso niño, de aire descarado, con ojos grandes y azules los
cabellos rubios y largos· estab¡ en
mangas de camisa y enseñ~ba el pecho
desnudo.
Qué haces aquí? el preguntó el
of1C1al parando el cabila. ¿Por qué no
has huido con tu familia?
-Yo no tengo familia, respondió el
muchacho. Soy expósito. Trabajo al
go al servicio de tridos. :Me he quedado aquí para ver la guerra.
-¿ Has visto pasar a los austriacos~
-No, desde hace tres días.
El ofical se quedó un poco pensa·
tiv?, después se apeó del caballo, y
de1ando a los soldados allí vuelt~s
hacf~ el enmigo,. entró en la casa y
sub10 hasta el t~Jado: no se veía más
que un pedazo de campo.-Es meneste: .subir so~re los árboles, pensó el
ohc1al; y baJÓ. Precisamente delante de la era se alzaba un fresno altísimo y flexible. cuya cumbre casi se
mecía en las m:bes. El oficial estuvo
por momentos indeciso, mirando ya al
árbol, ya a los soldados; después, de
pronto. preguntó al muchacho:
-¿Tienes buena vista, chico?
-¿Yo? respondió el muchacho. Yo
veo un gorrioncillo aunque esté a dos
leguas.
-¿ Sabrás tú subir a la cima de aquel
árbol;
-¿A la cima de aquel árbol, yo?
En medio minuto me subo.
-¿Y sabrás decirme lo qce veas desde allí arriba, si son soldados austtia·
cos, nubes de polvo, fusiles que relucen caba'los ..•. ?
-De segcro qué sabré.
-¿ Qué quieres por prestarme este
servicio?
-¿Qué quiero? dijo el muchacho
sonriendo. Nada. ¡Vaay una cosa!
Y después ____ si ft:era por los alemanes, entonces por ningún precio: ¡pero
por los nuestros!... __ Si yo soy lom·
bardo.

f

.ª

re-,

-

chico.
-¡ Baja!..._ repitió el oficial ¿Qué
más ves a la izquierda?
'
-¿A la izquierda?
. El. muchacho volvió la cabeza a la
1~qu1er~a. En aquel moento, otro silb!do mas agudo Y más bajo hendió los
aires. El muchacho se ocultó todo lo
que pudo.- ¡Vamos exclamó· la han
tomado conmigol- La bala Íe había
pasado muy cer ca.
,- ¡Abaj.o I gritó el ofical con energ:a y furioso.
. - En seguida bajo, respondió el chico, pero el árbo. me resgLarda · no
te1~ga usted cuidado. ¿A la izquierda
quier usted saber?
-A la izquierda, respondió el ofi.
cial; pero baja.
.-:A la izquierda,-gritó el niño, dirigiendo el cuerpo hacia aquella parte
- donde hay una capilla, me parece
ver--- ·. Un te:cer silbi.~o pasó por !o alto, y
en seguida se vio al muchacho venir
abajo, deteniéndose un punto en el
tronco· y en las ramas, y precipitándose desptés de cabeza con los bra·
zos abiertos.
- ¡ Maldición I gritó el oficial acudiendo.
El chico cayó a tierra de espaldas,
i'reciosas gorritas
para niños.
y quedó tendido con los brazos abier..,
tos, boca arriba: un arroyo -de sangre
le salió de:· pecho, a la izquierda. El antes que dejaran sus campamentos. al pasar. ¡ Bravo, pequeño lombardo!
sargento y dos soldados se apearon de -El camino, flanqueado por un arroyue ¡Adiós, niño! ¡Adiós, rubio! !Viva!
sus caballos: el oficial se agachó y lo, pasaba a pocos pasos de distancia !Bendito seas! !Adiósl-Un oficial '.e
le separó la camisa; la bala le había de la casa. Cuando los primeros ofi- puso su cru21 roja, otro le besó en
entrado en el pu· món izquierdo.-¡ Es- ciales del batallón vieron el pequeño la frente, y las flores continuaban llo·
tá muerto! exclamó el oficial -1 No. c~dáver tendido al pie del fresno y cu- viendo sobre sus desnudos pies, sobre
vive! replicó el sargento.-¡ Ah, pobre b1erno con la bandera tricolor, ·o sa- el pecho ensangrentado, sobre la ruu=a
niño, valiente muchacho I gritó el ofi- ludaron con sus sables, y uno de ellos cabeza. Y él parecía dormido en la
cial.- ¡ Animo, ánimo! Pero mientras se inclinó sobre la orí la del arroyo, hierba, envuelto en la bandera con el
decía ánimo y le oprimía el pañuelo que estaba muy florida arrancó las rostro pálido y casi sonriente, como
sobre la herida, el muchacho movió flores, y se las echó. Entonces todos si oyese aquelos saludos y estuviese
los ojos e inclinó la cabeza; había los cazadores, conforme iban pasando, contento de haber dado la vida por su
muerto. El oficial palideció y lo miró cortaban flores y las arrojaban al patria!
fijo un minuto, despt:és le arregló la muerto. En pocos momentos el muEdmundo de AMICIS.
cabeza sobre la hierba, se levantó y . chacho se vió cubierto de flores, y los·
estuvo otro instante mirándo· o. Tam· soldados le dirigían todos ses saludos
bién el sargento y los dos soldados,
inmóviles, lo miraban; los demás esta·
ban .vueltos hacia el enemigo.
- ¡ Pobre muchacho! repitió tristemente el oficial. ¡ Pobre y valiente
niño!
Luego se acercó a la casa, quitó de
Lloraba un joven porque su amada contado sus querellas.
la ventana la bandera tricolor y la le 1,ao1a oirec1ao corresponder a su
Expúsole a este rosal el ruiseñor
extendió como paño fúneb re sobre el amor solo si lograba traerle una ro· sus deseos, y el rosal le contestó:
-Rojas eran mis rosas, pero los
pobre muerto, dejándole la cara desct¡· sa color de carmín; y como esto pabierta. El sargento acercó al lado saba en invierno y en un país sep- vientos las destrozaron y el hie o pedel muerto los zapatos, la gorra, el tentrional, los jardines estaban todos netró mis venas: ya no tendré flores
bastón y el cuchillo.
ateridos. Un ruiseñor se conmovió en el resto del año.
-Necesito una rosa, una sola rosa.
Permanecieron aún un rato silen· con los ayes do ientes del joven ena-Existe un medio. repuso el rosal;
ciosos; después el oficial se volvió al morado, y volando de su abriiado ni·
sargento y le dijo: Mandaremos que do, atravesó el bosQue, llegó a un ver- pero es tan cruel que no me atrevo
a prononértelo.
lo recoja !a ambt:lancia: ha muerto jel y se posó sobrr un rosal y dijo:
como soldado, y como soldado debe·
-Habla.
-Dame una rosa encarnada y te
mos enterrarlo. l'icho esto, dió al cantaré mis cantos más melodiosos.
-Si quieres cna rosa de color de
muerto en beso en la frente y gritó:fuego, debes formarla con notas mu·
El
rosal,
sacudiendo
la
cabeza.
re·
¡A cl!ballot-Todos se aseguraron en
sica· es a la luz de la luna y teñirla
las sillas, reunióse la sección y volvió puso:
con tu propi~ san~re Tt&gt;ndrás 011e
-Mis
rosas
son
blancas
como
las
a emprender su marcha.
cantar
para mí toda la noche, recJ=naPocas horas después, e' pobre muer- espumas de los torrentes y como las do sobre mis espinas; mis espinas,
nieves
alpinas.
to tuvo los honores de guerra.
El pájaro, entristecido, voló a otro al liincarte harán flrir la rnni;re de tu
Al ponerse el sol toda la línea de las ·
rorazón. y alb1ent?da con tu sangre,
avanzadas italianas se dirigía hacia el rosal e hízole igual súplica Y el ro· mis venas producirán la rosa.
sal
le
contestó
con
estas
palabras:
enemko. y por el mismo camiI~o que
-Trato hecho.
-Mis rosas son amaril as como los
recorrió por la mañana la sección de
Cuando la lt•na asomó en el ciel&lt;
cal-al ería, caminaba en dos filas un cabellos de las sirenas. co'll.o los pétasu
disco pálido. el n iseñor se pos~
los
del
narciso
y
los
destellos
de
los
bravo batallón de cazadores, el cual
en las es
topacios. Ve a hablar con mi herma· en el rosal, y apoyándose
pocos días antes había regado valer0
.,
no el rosa' plantado bajo la ventasamente con su sangre el collado de
(Pasa. a la última).
na' del enamorado joven que te ha
~an W artino. La not;cia de la muerte había corrido yá entre los soldados

_____

e

:-:¿

,,

t•----------

LA

Hermoso traje de niño para la media estación
-Bren; súbete, pues.
-Esp.e~e que me quite los zapatos
S; qmto, el calzado se apretó el cint~ron, echo al suelo la gorra Y se abra·
zo al tronco &lt;le! fresno.
. -~ero, mira·-···, exclamó el oficial,. intentando detenerlo como sobre·
cogido por repentino temor.
El muchacho se volvió a mirarlo ocn
?us hermosos ojos azules, en actitud
interrogante.
-Nada, dijo el oficial; sube.
El muchacho se encaramó como un
gato.
-1 Mirad delante de vosotros I gritó
el oficial a los sold~dos.
· En pocos momentos el muchacho
estuvo en la copa del árbol, abrazado al tronco, con las piernas entre las
hojas pero con el pecho descubierto
y su rubia cabeza resplandecía con eÍ
sol, pareciendo oro. El oficial apenas
lo veía: tan pequeño resultaba allí arriba.
-Mir~ 1.~~:~ er freñte, y muy lejos
'
gritó el oficiaL
El chu. u. ¡,.tra ver mejor, sacó la
mano derecha, que apoyaba en el ár-

bol, y se la puso sobre los ojos a
manera de pantalla.
-¿ Qué ves? preguntó el ofical.
El muchacho inclinó la cara hacia
él, y, haciendo portavoz _de su mano,
respondió :-Dos hombres a caballo en
Jo blanco del camino.
-¿ A qué distancia de aquí?
-:Media legua.
-¿ Se mueven?
_:Están parados.
-¿ Qué otra cosa ves? preguntó el
oficial después de un instante de si·
lencio. Mira a la derecha.
El chico dijo:
-Cerca del cementerio, entre los
árboles hay algo q11e grilla; parecen
bayonetas.
-¿Ves gente?
-No; estarán escondidos entre los
sembrados.
En aquel momento un silvido de ba·
la agúdísimo se sintió por el aire y fué
a perderse lejos, detrás de la casa.
-i Bájate, muchacho! gritó el oficial.
Te l1an visto. No qdero saber más.
Vente abajo.
.-Y o no tengo miedo, respondió el

ROSfl ROJfl.

�•
•

D ESDE PARIS

•

-

.Los Naranjos

LA CIUDAD COSMOPOLITA
La :ciudad cosmopolita ya no es
París-. Esos rumanos t enebrosos con
dedos llenos de sortijas, esos bajás
solemnes, esas cimbrantes americanas que bebían champaña con desgaire viril. toda esa ca rvana internacional, ya no está aquí. Se marchó en
busca de alegría y de cafés de noche.
Sólo tímida mente, clan des tinamente,
algunos argentin os bailan tango en el
Sans-Souci, un nombre simbólico, en
efecto.
En cambio el Havre es Cosmópolis.
Acabo de regresar de esta capital pro,·isoria de Bélgica que más parece sucursal de Piccadilly. Desde la estación todo trasciende a tabaco rubio,
Y rubias son las mt:jer ·s que piden
nove as a un chelín en librer.as pa·
reciclas a las de Londres Para ellas
organizan "casas de té" como para
los soldados instalan ya sastrerías y
bars. Se les ve a éstos en los cafés, tomando lecciones de galantería
con profesoras de París o mostrándole al vecino el último retrato de
:a novia. Son mocetones de ojos ingenuos y almas simple.
Los vecin os del liavre no íos pierden de Yista. Los \'igilan porqre son
niños t erribles. Se guardan íácilm~nte en el bolsillo del allrigo una
cu chara, una pipa cualquier objeto,
indistintamente. No es indelicadeza
ni codicia. Es souvenir, co;no e los
dicen y como los apodan en Francia cariñosa y bu rlonamente En todo inglés dormita un coleccionista.
¡ Cómo no han de llevarle recuerdos
a la familia ! St: mentalidad es seme·
jante a la del turista que en la Alham• bra cortaba mo duras con cuchilia.
Y como toman, dan. Fácilmente St.
despojan de la estiló;;rafa o de los
botones dorados de la capota. El generah simo inglés ha tenido que prohi·
birles esta generosidad, recientemente. Prohibición penosa, pues se ad1
vina su deseo de ser amables. Sonríen como niños, van encantados con
dar el brazo a Magdalenas de arroyo.
En sus rostors desaparece '·la habitual expresión británica que es sufrimiento escondido y esplín intenso",
como decía un inglés irónico. Ko
sienten ya en torno suyo ese "espléndido odio" que, según Thackeray Europa entera les ha tenido. Y_n~ es
raro verlos jugar con esos cl11qu11los
dE; gorra belga y cara pálida, !lue os
piden cinco céntimos en frances dengoso pero rudo.
Una fraternidad ilusoria reina ent re os desterrados los errantes, los
viajeros de comercio y los viajeros
de guerra. Cada tren que va al lla
vre o regresa es una hermandad um·
versal. Dos nurses charlan con un
herido francés en un idioma· que es
a la vez esperanto y lenguaje de sordo-rru.: dos : un soldado nos muestra sucesivamente el retrato de su coronel y el de su "dulce corazón," que
está en Escocia, pegados ~mbos e~
las tapas interiores del reloJ: u~ be.ga cuenta atrocidades: un Io~dmen~e
estrafalario hace . c_alceta-:-1.extrana
moda!- con una penc1a de v1eJa .ab~~la que nos sume en asombros mhm-

Ultimos Modelos

Perdiéronse las neblinas
en los picos de la sierra,
y el sol derrama en la tierra
su torrente abrasador.
Y se derriten las perlas
del argentado rocío,
en las aldelfas de1 río
y en los naranjos en flor.
Del "mamey" el duro tronco
picotea el "carpintero,"
y en el frotdoso "manguero"
canta su amor el "turpial;"
y buscan miel las abejas
en las p,ñas o o, u1&gt;a:.,
y pueblan las manposas
el florido cafetal.
Deja el baño, amada mía,
sal de la onda bullidora;
des~e que alumbró la aurora
j g :eteas l&lt;'ca a -lí.
¿Ac~so el genio que hab ta
de e$e río en ]os cristal, s,
te h :nda de'. icias tales
q e lo prefiet es a mí?

¡ 1ngrata ! ¿por qué riendo
te apartas de lé' ribera?
Ven pronto, qui' ya te espera
pa)pitando el corazón.
¿No ves q e todo se agita,
todo despierta y florece?
¿No ves que todo enardece
mi deseo y mi pasión?
En los verdes ta mari ndos
se req ieb1an las pa1omas,
y eu el na1 do los aromas
a beber las brisas van.
¿Tu coraz,Sn, por ventura,
esa sed de amo1 nu s u ..-.,
que así se m estra inclemente
a mi dulce y tierno afán?

Primorosos ves~dos para niñas.
En el "departamento" de fumadorrs. media docena de pálidas, dest eñidas y frágiles misses fuma ciga rrillos de roqr illa dorada E' rnifo r-·
me reciente les sienta bien. Son las
nuevas ama1onas Son las guerreras
aceptadas por un min;stro humorista, que vimos con sombrero de homhre v ron garrote en los motines londinenses: y son también las profesionales del sablazo místico, las que con
·a rap1-.1•1a del "Ejército de salvación" piden limosna a las puertas de
los teatros.
Y romo este tren n siendo sajón
por entero, como entramos desde el
Havre en 110 seráfico ambiente. he
aquí que viene lo que no podía faltar:
el viejecito evangéFco. el agente viajero de Dios. Cuando llegó a mi
departamento le reconocí en segi:ida
por sus ojos claros. su pantalón a cuadros. su p1. lcritud y su dulzura.
Los viajeros franceses se equivocaron. En realidad. su ademán· humilde podía hacerle coniundir CO!l esoi.
recaudadores ambtlantes que organizan la caridad en Paris. Prudente-

apartaron los ojos, fingiendo un bru_sco interés por el paisaje. Pero humilde, testarudo. resignado al temor burgués, el anciano volvió a ofrecernos
el cuarderno, diciendo:
- No cuesta nada. Es la palabra
del buen Dios
Aceptamos todos. Era el evangelio
de San Marcos en un folleto primoroso. Con fieso que na pt:de disimular
la sonrisa de inicua burla. Pronto
se r,epetía en los otros departai:nentos la misma distracción y la nusma
réplica; el coche entero leyó, en fin,
la pa abra de Cristo.
Ante la santa simplicidad de esta
propaganda, no supe ya reir. Con
una M ufusa admiración, catequizado y
curioso me fuí siguiendo por el tren
al viejecito que llevaba los folletos en
una red como un simbólico pesca·
cfor de ~lmas: al viejecito medio chiflado y medio santo que en esta ~onf agración·de la historia humana, mientras los hombres se odian. mientras
los pueblos se matan, repartía las palabras de bondad, de perdón y de
'..

¡Ah, no! perdona, bien mío;
cedes al ti n a mi r-·ego,
y de la pas·ón el f ego
miro en tus ojos Iuc:r.
Ven, que tu amor, virgen bella,
néctar es, para mi alma;
sin él, qt!e mi pena calma
¿cómo pudiera vivir?
V en y estréchame, no apartes
ya t · s brazos de mi cueilo,
no ocultes el rostro bello,
tímida huyenlo de mí.
Oprímanse nuestros labios
en un teso eterno, ardiente,
y transcurran dulcemente
lentas las horas así,
Fn los verdes tamarindos
enmudecen las palomas;
en los nardos no hay aromas
para los ambientes ya.
Tú languideces; tus ojos
ha cerrado la fatiga,
y tu seno, dulce amiga,
estremec,éndose esti.
En la ribera del río
todo se a gost a y desmaya;
las adelfas de la playa
se adormecen de calor.
Voy el repeso a brindarte
del trébol en esta alfombra,
a la perf:.m?da som'lra ·
de los naranjos en flo r.
·. '·

.

...

, ' '
:

Ignacio. Man~el· ,\l,'I'AMI~~9- ;_ .

�PACINA HUMORISTICA

\

[

EPISTOLA ·A UN POETA
Por Me'itón Gon1.ález
Amigo Ireneo: En vista de qce te
han c~labaceado por quinta vez en
los examen~s, me dices que quieres
abandon?r os. estudios y meterte a
poeta. Haces bien; por de pronto,
ya te llamas Ircneo, qre no es poca
sterte. Y en Cl'anto al títclo te lo
p~edes &lt;lar tú mismo, siempre' que tl
P,r_o~ongas no faltar a los preceptos
siguientes:
· Tend:ás presente que la poesía sólo co11p1ste en no llamar las cosas por
su verdadero nombre. El cuervo es
i;n. cementerio que vuela; el cemente:io, un c~ervo en ~eposo. Las gota:. de. roc10 son br.llantes líquidos;
los bnllautes, gotas de rocío crstalizadas. La pradera, verde alfombra·
la alfom~ra de casa, pradera lanosa'.
Las mar·p?sas, flores volátiles; las
flores, manposas inmóviles. La p'u~a,. un s~rtidor ce ideas. El mar,
Lqmda e inmensa esmeralda. Y las
m~leuas, ~i te las dejas, como te aconse_¡? sera~ tu felpudo poético.
El s~l smnpr~ es oro y fuego; sus
rayos,· aureos e 1gneos; su luz, febea.
Para consonante en o! agárrate al
arrebo' o dí Qte el astro sol es del
mundo facistol.
La kna es de plata, pálida o blanc~: Y como no hay más que una, ya
tienes consonante para ella además
de la indispensable laguna donde la
reflejárás.
Al cielo, '.Jamarás "celeste velo" y
así tendrás conrnn~.nte en elo, ' sin
echar mano del camelo. del cazuelo ni
d~.I ciruelo, cosas de difícil interveu·
cion en asuntos celestes.
~as estrellas, el as siempre son bellas: por aquí no hay dificultad.
1~1- ·l,u•110 jarnás deja de st:bir en
espirales: y como srbe y for·na hn sa nllt'e. te fl'rt entras r l conso11:rn·
te r;¡· tbe sin darte cuenta.
Xo ronw13 a Pa"ie en los gardines
así te resrltarán de en~•:eño P 1zlo;
señor:ales, ron mármoles triunfa'es
Y podrás reflejarlos del lago en los
cri•t~les.
_:t\o se te ocurra escribir qi·e determmada ave vuela despacio. El vuelo
raudo. ~ se le aihde rápido y velozot•e es o mis"llo que raudo-si hacen
fa' t&lt;t e~a~ s:labas para completar la
medida del verso.
No sé si sabrás qce las aves para
volar, extienden r .s alas. N~ te
ast•ste el conson?nte en alas: llama al
espacio "etéreas salas" o "etéreas antesa' as"; no le vayas a llamar "etéreos
gabinetes." ni "etéreas alacenas," que
· 11º consuen.,n con alas.
Por iq-ual ra7ón las zagalas siemPfe vienen "luciendo sus galas."
~unca se las dejan en casa; sería deJarse el sonsonante. La noche es
densa, negra, lóbrega, triste----, todo
· lo que tú quieras hasta blanca Ahí
,: \ienes ancho campo para adjetivar.
': .' P9r Dios. fjate bien en esto: la
&lt;;ámpana siempre suena lejana. Jamás? en·,·a vida. a un poeta le ha sonado una campana cerca. Lo mismo
le sucede con todo lo_qte suena, sobte todo si suena en el silencio de la
nÓche.
_Los rebaf'íos ;ºn bt~nc-os. nada más
1

carpant~, triste y. con acento, que lleva el viento, queJumbroso y lastimero o p'añidero.
. Ungirás a diestro y a siniestro con
diferentes óleos: "Un abrazo ungí·
&lt;lo en el óleo amoroso del jardín"
"ungidos en el óleo santo de sus pe~samientos pecadores". Ahora se unge
mucho.
Debe,, estar al tanto de la moda
poética. En los últimos figurine~
continúa !leYándose el marfil, el cris·
tal, la seda y lo alado. "Silencio de
marfil'", "suspiros de marfil", ''mirada marfilefia " "paisaje de seda de
sol," "páj:1ros de seda," •'sonrisa sedeña"; haz de seda cuanto se te antoja, excepto telas y gusanos de seda,
qt:e &lt;le e\n ya tenemos. "Una tardt
&lt;le crista\'' "noche cristalina," "efludos de cri~tal. ·• y venga cristalería.
"Plegaria alada," "ensueño alado,"
"aleteos dt :!tardecer,'' y venga volatería. La última creación es la carne de las flores: '"la carne de las YiO·
Jetas'', "soºo111illo de clavel," ''chuletas de alelí." para compensar el en.
carecimitmto de las subsistencias.
Adjetiva !'in miramientos ni escrÚ·
pul os; puedes escribir "abejas místi.
cas", puesto que elaboran cera ~·
ésta, sirve para las iglesias; "abeja~
ateas", puesto que la cera se emplea
para lustrar suelos &lt;le madera, construidos por carpinteros, y entre éstos
hay muchos de ideas disolventes.
Ten siempre a mano las 50 pala·
bras de cajón entre las que están
fronda, esfume, ancestral, triunfal,
&lt;loFente, gesto, rictus, ensueño y des·
grane.
Si no sabes como terminar una
composición en verso repite la primera estrofa; esto redondea e invi·
ta al lector a que vuelva a empezar.
Retrátate mirando al cielo, pensando en las Batuecas, que es lo que llamamos actitud dt! ensudio.
Si pt:b'icas tus composi&lt;.:oines en
1:11 tomo, para título rebusca frase que
~e pegue Je .:osco1-roncs con el sentido común: "Serpentinas ele la misa
nr&lt;le," "~.1uy día 31 de Febrero."
Y. po• últimn. no te presentes en
mits _it;:·-;:•.), lhralf~ que J,,,; ,1e ti:
¡it:c hl0. pNl r,·. 110 te liag;¡,, ilu~i,,
nes. t! primer premio st:ele ser para
Jn pürt:1 lul·a', y así to&lt;lo se queda en
Meli.t5n GONZALEZ.
- - - - - &lt; J ·... -

Bata y g~rro para la rec~ra.
de corderos negros y blancos están
t~rminantemente prohibidos en poes1a.
La mariposa siempre se posa sobre
una rosa; si esto ocurre por la mañana, la rosa es temprana.
Toda llanura es inmensa, muda, solitaria, somnolienta ____ ; puedes añadir desierta, que, si bien es 'o mismo
que solit~ria. te vendrá de perilla con
yerta y esperanza muerta.
Los caballos harás oue sean alazanes y tendrás la ventaja de que sean
montados por galanes o por jayanes.
No te metas, con caballos negros, en
los cuales solo pt:edes montar suegros; ni con blancos, que te exigirían jinetes mancos o cojitrancos; ni
lord os, porque 'os f netes tendrian que
ser gordos o sordos.
Todo camino es una cinta de plata
;nate: todo río, una cinta de plata

conocen la línea recta.
La fuente ríe, lagrimea, sonrisea,
carcajadea y tintinea, lo que tl':ts rabia te dé; y si la haces caer gota a
gota, que sea sobre su taza rot-a, que
es como están todas las tazas... de to
das las fuentes Qt:1' caen gota gota.
"Alto neñasco" sea la frase que emplees si de algún peñasco hablas: 'os
peñascos que están cerca del suelo
no son peñascos de ensueño.
Al citar la cumbre dirás "alta cum·
bre", y llamarás a la nieve "blanca
nieve." La a'barda sobre albarda es
una figura retórica muy eºegante.
Toda princesa medioeval y soltera
es rubia; así que se casa se vuelve
morena o castaña; pero como en uLia
sólo tienes alt: bia y la fábrica de Trubia en vez de rubia, pon blonda y
para consonante dispones de fronda.
El trovad~r. también medioeva1, vie·

a

Ultima Moda
·l..

¡~&amp;Wf~~

1

Traje de calle para s,:ñora.

-

~aria ~ntonitta
Esta Reina de Francia. hija del Emperador de r\1:stria Francisco I y &lt;le
1faría 'f ercsa, nació en Viena. Casó
con Luis XVI.
Que si fué imprudente, pródiga y
enemiga de necesarias reformas; que
si mereció la impopularidad; que si
empujó a su marido a hacer frente
a la Revolución; que si sostuvo antipatriótico trato con el extranj ero. 'l'odo esto y muchísimo más refiere la
Historia. ¿ Quién no lo sabe?
Nosotros nos fijaremos en que fué
bellísima y digna de ser considera·
· da como una de las mujeres más deliciosamente elegantes que "en el
mundo han sido."
Al evocar su época nos deslumbran
infinitos atractivos, todo lo que más
seduce en punto a distinción, arte y

=

=

:\lodas vaporosas, pliegues en.canta- ran siempre cc•nmovi&lt;lo~, reconocicn&lt;lores (¡ oh. \Vatteau) !. lunares boni· do que !\la ría Antouieta supo sufrir
tos, pelucas artísticas. sombreros ·Jin- y morir como una mártir admirados. "fichu "(¡ fichtt" l\f aría Antonie- ble.
ta) l" de un primor sin iguaL___
¿Y lo invocaciqn a los perfumes
La vida c!el campo la se&lt;lucía, pero en "Priere potwtous?" ¿Y la inspirade modo postizo y artificioso. Bien da poesia, a los perfumes también, de
conocidos rnn sus bui-Alicos esparcí . la encantadora condesa de Koailles?
Exacta idea de los perfumes de
mientos del pequeño Triaón . paraje
enc;,ntador. oue Gaoriel convirtió en otros tiempos nos la dará la co'ei:ción
j;,,-,Hn de hadas. y Mn e'. 01 1 e Lui~ Klotz. que posee inunmerables estu·
XVI la obseouió, dici¡ndole: "Ya que ches. con sus correspondientes frastanto os agrad;,n las flor,.~. os ofrez· cos de pomadas; cajas repletas de lunares, y otras de polvos; pebeteros
co un ramo: el pequeño Trianón."
Pero fijémonos sobre todo, y cor. y diversos pomos. Estuches que eran
honda emoción. en los días de su de tafilete encarnado: los pomos, de
"nc-::irrclamiento. en su actitud ante éristal. guarnecidos de oro; las cajas,
, J Trihunal revolncionado. ::ictitud inde "vernis }.[artin." y había otros
comparable de a1tiva dignidad.
frascos de porcelana de Sceaux. EpoCue.n_to_s_._c or~~ den culto..-...s__,..__ _ _~__Jlu-P.a...a a..la última).

�Rf~ISlA MtXl~ANj
SEMANARIO ILUSTRADO

-o-Director y Propietario
Lic. Nemesío García Naranjo,

-o--

P. O. Box 637

714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
-o-PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

1 mes. . . . . . 40 cts.
oro americano
1 trimestre. . . . $ 1.00 "
,,
1 semestre , ... " 1.80 "
"
1 año. . . . . . . . . . " 3.50 "
"
Números sueltos 10 centavos oro americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.
-o-En el resto del mundo
1 trimestre. , . . $ 2 00 oro americano
1 1emestre. . . . " 3.50 ''
"
1 año ......... " 6.00 "

LA ROSA ROJA

--opinas, cantó toda la noche la epifanía del amor en una hermosa pareja
humana.
Al apuntar la aurora, brotó una ro·
sa hechicera, que al principio era blanca; pero al apoyarse más el ruiseñor
en las espinas y cuando se derramó
su sangre, la rosa se coloreó como las
pudorosas meji.Jas de una doncella al
recibir el primer beso del amado. El
pajarillo se desangraba cantando el
amor triunfante por medio del sacri·
ficio coronado por la muerte: el amor
qte no se extingue ni en el sepulcro;
y el apasionado joven pudo ofrecer
a st1 amda, en pleno invierno, antes
que se inventaran !as estufas, una preciosa rosa del color de la sangre.
Osear Wiide.

--oMARIA ANTONIETA.

-o--

ca Luis XVI. De cuyo tiempo. pre·
cisamente, se conserva un primorosísimo frasco: el qt;e formó parte de
aquel estuche, tan magnífico como
funesto, que retrasó la huída a Varen·
--o-nes, causando quizá la terrible muerte
ADVERTENCIAS:
de sus egregios poseedores. Fracaso
Los pagos de suscripción de::ien ser que es de lo poco que qLeda de aque·
adelantados. No se devuelven origina- Jla magnificencia íntima, ¡resto intere·
tes.-Para anuncios y demás asuntos sante de un neceser que evoca tantos
de administraci5n .1.ríjase a:
de un neceser que evoca tantos te·
REVISTA MEXICANA.
terrores!
P. O. Box 637
A un artícu'o injurioso para la memoSAN ANTONIO, TEXAS.
ria de 1Iaría Antonieta contestó Amadeo. Achard haciendo una brillante apo
Joga de tan desventurada Reina. Pocos días después, el ilustre escritor
recibía una carta acompañando dicho
LA INCOGNITA DE
LOS DARDANELOS frasco, "enviado por tna familia que
estuvo al servicio de la Reina." La
Para Italia, tampoco puede ser carta revelaba profunda gratitud por
grato un nuevo huésped en el l\fedi· el acto de justicia que Achard había
tcrráneo.
llevado a cabo, y en ella le rogaban
Ahora el problema estriba en si que admitiera aqu&lt;&gt;l presente en relas escuadras aliadas, lo que no es cuerdo de su defen&lt;lida.
de esperar, limitarán su acción por
Recuerdo embalsamado. no por los
cálculo o por impotencia, a un bom· "bouqr.ets" de la dignidad real que
bardeo como el de Cattaro o persh · evocan alegrías de Trianón; no por
tirán en su empeño de romper el mis
las rosas de la hermosura, que viven
terio del Bósforo y empujar a la in- Jo qte elJas-¡ lo que las rosas 1-, sifortunada Turqda hacia las regiones no por las espinas del martirio granasiáticas.
de, sublime, cuando se sabe sobrelleLa acción de las escuadras atacan- var-----Que es cuando merece eterna alates ha de ser lenta, muy lenta, por
aquella poderosa razón de que en el banza y cuando deja el imperecedero
mar es apotegma cuidado la conser· e incomparable perfume de un culto
vación de unidades. Los barcos no respetuoso y conmovedor
han de exponerse a tontas y a locas Y
procurarán batir directa o indirecta·
mente las baterías costeras de lo~
fuertes turcos.
CROWCA MILITAR
Cuentan para ello con el mayor al ·
- - --o~~~~
canee de los poderosos cañones de
sus supe1dreadnoi.:ght$, que tratan de ro preciso es reconocer que en ésto
reducir al ~ilencio las bocas de fuego como en todos los ardides de guerra,
otomanas muy léjos del alcance de sobre todo cuando son frutos de oblas trayé~torias de sus proyectiles.
servación, pre\'isióu y estudio, son
Además, el dragado de minas es maestros los alemanes.
Uno y otro cañón disparan proyec·
operación, deli.:ada y 1enta, y a la ac·
ción naval tendrá ~in duda alguna que tiles explosivos, con pó:vora B los
auxiliar eficazmente uu acertado des- franceses y nitrocelulosa los alemaembarco, siempre peligroso, que fr~- nes.
El proyectil explosivo de los francenará actividades y dará mayor lenti·
tud a la esperada consecución del oh· ses es de acero cromado y produce
en su explosión tal enrai;ecimiento del
jetivo estratégico.
No es tarea fácil, ni marcial labor aire vecino que provoca una verd~dera
asfixia. Fl cuerpo del proyectil se
rápida . Esperemos.
quiebra en multitud de fragmentos
Aurelio MATl:LLA.

.

0

menudos dotados de una considerable
fuerza de penetración.
El explosivo del proyectil francés
tiene sesenta partes de cresilita y
cuarenta de melinha, completándose
con melinita pulverulenta; el dei modelo alemán es de ácido picrico.
Tales son los do_!. cañones que han
de decir la última palabra en esta
formidable lt:cha que ensangrienta los
campos de Europa.
Aurelio MATILLA.

CRONICA DE LA GUERRA
Ta11bes y Zeppelines

r----dante de las tropas asaltantes debe
avisar a la autoridad militar de la
p aza," siendo tradicción respetada que
eJ bombardeo se dirija únicamente
sobre las fortií.icaciones y ed.ficios
militares.
Pero la guerra es el derecho del
más ft:erte y durante su curso fatal
son letra muerta los acuerdos adoptados por los pueblos en la era de paz
para amortiguar los sangrientos rigores de la lucha inhumana.
Aurelio MATILLA.

LA SALIDA DEL SOL

:~·;. =:--....

El ganado en las llanuras
trisca alegre, salta y corre;
cantan las aves, y zumban
mil insectos bdl dores
ql."e el rayo del sol an:ma,
que ¡:ronto mata !a noche.
En tanto el sol se levanta
sobre el lejano hor:zonte,
bajo la bóveda limpia
de rn c:elo sereno.. . . . Entonces
si•a fatigosas tareas
suspenden los lal::radores,
y un santo respeto embarga
s•·s sencillos corazones.
Fn el val e, en la floresta,
en el mar, en todo el or':e
se esci;chan himnos sagrados,
misteriosas oraciones:
porque el mundo en esta hora
es altar inmenso, en donde
la gratitud de los seres
tu tierno holoca•·sto pone;
y Dios, qile todos los días
ofrenda tan santa acoge,
la enciende del Sol q e nace
con los puros resp andores.

, .. ¡

·.:· ·.

. ./.

-~

-_:'_:,..

Ignacio M. ALTAMIRANO.

-~~~·o-~~¿HACIA DONDE VAMOS? .......
colores, ~¡ cuello nuevo; en la peluquería, de la que huye el bueno de
Roque, él se hizo cortar el pelo, pi·
dió "pomada," que le hicieran "chi·
nos," y además, un chambelán. Pa·
rece un obrero endomingado, en la
sociedad mutualista el día de aniversario, cuando la directiva obsequia las
familias de los socios con un baile.
¿Dinamita? ,:s:\:l::r.•: \ a ;oa-.-.: :i0hre el grupo de los tres libertadores.
los rizos reltcientes de Don Eu!alio
dejan un penetrante olor de agua
rida _____ _

:no-

•

.,

......,

---

.

,,.

�Reservado para
Anuncios.

�</text>
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              <text>San Antonio, Texas (EUA)</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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