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                  <text>�REVISTA
MEXICANA
Semanario
Ilustrado.

Application made to enter as second class mather, September 13, 1915 at the Post Office of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879.

Año l.

San Antonio, Texas, Octubre 17 de 1915.

Número 6.

Pagina Editorial

•
EL RECONOCIMIENTO DE CARRANZA
- - - -------·
.

Cuentan v1eJas cron1cas lugareñas que cierta ocasión en
que un Ministro de Hacienda le exigió cuentas de la aduana
de Matamoros al General Don Juan Nepo11111ceno Cortina,
obtuvo la siguiente respuesta: "esta aduanita es mía, me la
regaló Don Benito." Y con esa contestación ingenua, cre76 el caudillo tamaulipeco eludir todas las responsabilidades pendientes y venideras. Traemos a colación esta graciosa añoranza porque el mismo criterio que se atribuye a Cortina, con referencia a la aduana de Matamoros, es el que
piensan aplicar los carrancistas a la República Mexicana. "Mé
xico es n'11estro, nos lo ha regalado el reconocimiento del
Presidente Wilson." Y con la simple evocación del famoso
reconocimiento consideran que ha llegado una era bonancible de consolidación para todas las injusticias y de impunidad para todos los delitos.
Ahora sí, las casas de Braniff y García Pimentel, de Limantour y de Lascuráin serán usufructuadas indefinidamente por "generales libertadores;" los automóviles adquiridos pasarán a la categoría de botines indiscutibles; la emisión constante de papel moneda seguirá siendo el mejor extractor de los restos de la riqueza patria; y los ferrocarriles,
tranvías, ganados, imprentas, cervecerías, etc., etc., bautizados gloriosamente con el epíteto triunfal de "constitucionalistas" continuarán marcando para un grupo privilegiado una jauja maravillosa e inextinguible.
México es de ellos: se los ha regalado el PresHente Wilson.
El razonamiento ribeteado de ensueño que forjan para trazar sus planes de ilimitada bonanza es el siguiente:
puesto que los Estados U nidos fueron quienes destronaron
a los Generales Díaz y Huerta; puesto que hasta hoy los
Gobiernos, de nuestro país han estado a merced de los caprichos norte-americanos, lo natural es que desde el momento en que Carranza cuenta con el apoyo incon:iicional del
Presidente Wilson, no existe fuerza capaz de derribarlo.
Pero las naciones viven y se desarrollan no conforme
a los antojos de los gobernantes de los pueblos poderosos,
sino de acuerdo con leyes sociales ineludibles. En México, se hará la paz como se hace en todos los países: sobre
los cimientos del respeto a la vida, a la propiedad, a la conciencia y a la honra. Las escua1Jras marítimas sirven admirablemente para presentar batallas navales o para blo(J.iear
los puertos de las naciones; pero son enteramente ineficaces para bombardear las leyes fatales de la Naturalez~. Por
eso, los Estados Unidos, que tuvieron la fuerza necesana para desbaratar la flotilla de Cervera en Santiago de Cuba;
que pudieron fomentar las revoluciones que derribaron a
los Generales Díaz y Huerta; q.ie están en aptitud de contribuír en el desarrollo y desenlace de la guerra Europea,
con su estupenda producci5n de armamento y munic~ones;
los Estados Unidos, con este maravilloso poderío, no pue-

den ni podrán establecer un Estado firme y consolidado sobre las bases frágiles de la inmoralidaj y del despojo.
Es inútil, enteramente inútil que procuren construír con
elementos desorganizadores y disolventes. La intención de
apuntalar a la facción carrancista, con "reconocimientos extranjeros" y no con el respeto a la justicia y a la ley, es
tan ilusoria como lo sería la locura de detener el derrumbamiento de un edificio con "úkases" imperiales. Cuando en
las edificaciones políticas y sociales se emplean procedimientos artificiales, lo único que se consigue es levantar
muros vacilantes que se desploman con la primera sacudida.
Los norte-americanos no lo creen así. Y es porque ia
vanidad en ellos alcanza proporciones tan grandes que colinda con la loc,ua. En Estados U nidos se cree que fuera
de este país no hay nada grande ni respetable en el resto
del planeta. Tienen el orgullo de poseer las casas más altas
de la tierra, y desde ellas se considran más cerca el cielo,
que cualquier otrq_ fragmento de humanidad. Están acostumbrados a que el cinematógrafo les diga que todas sus mujeres son Lucrecias, y que cada uno de sus hoir:Jres compendía la brav.ira de los doce pares de Francia. Caja cowboy
sol:repuja a Cyrano de Bergerac. El General Joffre resulta el "Scott francés," y la Escuela Militar de Saint Cyr, el
"West Point" de los galos. Bismarck no pasa de ser el Lansing de los alemanes y Homero el Longfellow de los griegos.
Con vanidad tan pueril, lo natural es que juzguen que la
voluntad del Presidente Wilson no tiene límite ni valla. Si
a él se le ha ocurrido que Carranza sea el "Wilson de .Méxic;"-para usar su fraseología especial-lo lógico es q'11e
así suceda. Si mañana se le ocurre promulgar una ley, prohibiendo que los cuerpos desciendan con igual velocidad en
el vacío, no ven razón por la co.1al no se someta la Naturaleza.
Por eso creen que México es de _los carrancistas: se los
ha regalado el reconocimiento de Mr. Wilson.
.
Entretanto1 el carrancismo lleva en su seno mismo los
gérmenes que 10 habrán de aniq.iilar. No necesita adversario para deshacerse. El enemigo mayor lo lleva en sus propias entrañas.

Y. nuestra Patria se levantará a pesar de todo. Este último giro de la política extranjera será el principio del fin.
No obstante de que los carrancistas y Mr. Wilson, conceptúan que México, no es otra cosa que una aduana de Matamoros amplificada, nuestro país tiene que demostrar ser
un pueblo deseoso de sobrevivir. Por eso, el famoso reconocimiento será para Carranza, la última alegría; para nuestra Patria, la última prueba: y para los Estados U nidos, el
último ridíc-o.1lo.

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J
Zamacona y
Don Juan Bautista Morales, Don Francisco Zarco y Don Luis de la Rosa.
-·-0---

VIEJO PERIODISMO
0---í .JJ&lt;•r la alta Ílllportancia dd asun111 por l~ extcn,ión que habría de
~de, . est11~1am•&gt;s emprc,a iácil hala historia ele! periodismo en :\léJ: qui' 1:or.11a_dil'. ha,ta hoy, ha sido
r1ta 'l last1111'.t será que pnr alcn ni'. se e;;rrd,;1, pues rcsultana
cuno,a _l' inti:resantc historia. y
lll ,', cnsenanzas podrían ~a,·a··s-: d-:
l'orqm• el pn101,i.,P10 mc.;¡,·,,.1•11
un gran periodismo, aunque 110 lo
. ¡111 mud10s de los que st'1!1, cnnnrrn
ahl'II lo que en sus días ac11ntl·c,·.
Í110ran que l11s bicnc~ ,oci'.des que
r~1.tan l'.1', dcben a l", sacriiicio,
11cr;~ de ~ti gl'rh·rusu preJccesort,.
\'rC'so, y. ralientes también. que
ha \'altnt1a se necesitó en :\1 éxic(&gt;
t escribir periódicos cuando el hun d~ la política, lleYando en su
t'luoso y temihic t,.r· ,dlinu j, ,
rndus principios de la Democrari;t
!{&lt;:forma, avi, •ha , : i111:,4,, le- le·~
s cirilrs, y al periodista era nc11ri11 ~al,er l'~grimir con iguall's
uedo y dl"•trcza la 1·spada dl·I s11I
o y I;, pluma dl'I es,·ritor. Verdad
1u· cnt, ,nn, 1'11 era t•l mcJro ptral ti nnrlt' " P!l't,1. 1w ya del pe
i,ta. pern ni ckl literato tampnro,
:.. rtimb;ttitnks y 1 ;1triotas todos
~. i:11 gran nÚllll'rn iucron \'ktimas
dl',tirrro y de la Jlli,rria ele] eiq&gt;a·
,!(,. romo RoclrigtH·, l;aÍ\Úil \' To;ra1w, o elcl a,t',inato y de la pri. c11lllo .\rroniz. Cruz \edu. :\la. c(l\',llTllhias \' Flortnrio .\[aria
Castill11. 11011;,r a todos ellos y ,
trus muchos qul· nombrar poclríapues lllercl'd a ellos. romo dijo
,1111ira110. "las letras al,rieron parn
progreso, 11 más hic11 lo dieron a
•. porque en ellas Yinieron e11r1:~d(1s lo, gérmenes de las grandes
as que produjeron, tras grandiosa
1·0Juci&lt;',n. el tri un i11 ,k la l{c¡1úhlica
111.:rátira."
'crminada c:n el cerro de las Camas la patriútir;l c1&gt;op'', .1 .., ,111t 11: (&gt;
¡¡ ,.\J éxico. el laborios,, ¡ ,.:·íodu de
•cconstrucción. y las enronadas p11iras ,¡ue se suscitaron al re,tahlc,e d régimen republicano. dieron
1 a más de treinta pi:riódicus que
aron a publicarse en sólo la Capii Cuánta~ de aquella, po 1émicas
~inaron lances de honor, en que los
tendienll:, ,:tlierun o heridos o
·rtn, pues nadie ronll:tio jama, la
·,111,·z ck ahro•¡udar~c contr;1 las
,cc1•c11cias dl'. s,1' l·,crit11,. tras l'1
I

~·

1

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,-.i.:::.--•t1clo..

_J.Llt

contrarios!
P?c~i a poco iueron asentándose c•n
lo, an1.mos la calrnn) el reposo. y aun·
c¡uc mas dy una n·z una ) otro ,·nlnan
a sumergirse l'll 1:1 yoráginc de ¡11
rhas ekrt 1,ralcs o de di~gusto raus,tdo (wr. ma'a ad.ministraci{111 política. el
pcnor!1,m(1 f,1c paulatinamente dccarcndo Y \'1110 a j)trdcr rasi tuJa ~U
1mport:111cia ¡,or \'Í(:ctO de cansancio
de tan prolon¡;ada lucha. Decaido d
,·iejo p,·rioclismo retirados de ,u:; co
lumnas ra,i la t11ta!itlad de lns distin
t:uido, l scriton·s qUl largn, aiins le
redartarnn. h ma) ,,r p:trll' tic la l'rl'll'ª t..''\tr:l\ j¡'¡ lkplorahicmenlt' In, iclral?, pcriodí,tirns. } lle¡c11 (' 1 a!/1 n"s de
sns organos a ha,·er~c tl'mihle ,i rc'.1up:11ank. por su proraridatl y por sn
Jaita de rl'spcto. aun a la vida prirada
de las ptrsonas. Periodistas nul',·o,;,
y 111, m~s sin :111tcn·dr11tcs litl'rari,,s
solt[,rousr puliliranrlo hojas a bajo
nru:i,•. a centavo alguna,. \'srrita~ \'arias ('11 d caló ruii rncs\·" d('] hajo pm·hlo. 11,-ll c'iell'ln l' iniuriando '.1 todr1 ,·
a tc,dt&gt;~. al Cobin1 ·····o 1" .t f,,, ¡,a1 t •
rnl.,rl's,) 'u~ trihunaks ,\· in"tiria 110
,,e ciaban Jugar ha~tanll. para ,tl'llth·r
queja" y dtlllllllia~. y ddencr ,. cnrar
celar insnltadnn·, ) chanta::(stas. La
l'rcn~a sni. ,. dn·1.:11ll nacla podía ha
ca para rc·u~diar aqndb pl;1¡.;a ck J&gt;l'rió(Jil'os ¡wqueño, y baratos. porque
por su forma :- P"r su precio demasiado alto. n" , ra ni hn~l'aha. ni leída
pN lo,. consumiJores de la ínii111a.
Y el rcml:'&lt;lin urgia: era intlispensahk que algnic·n acometiese la difícil
em¡nesa de crear periódicos baratos
.llll'. por serlo. pndie,-en ser snlicitaclns ,· al mismo tiempo reuniesen 1111
mat,:rial ele redacción semejante al de
los grandes :-' ~erios: en taks con&lt;li
cinnr~. el periódirn habría de resultar
más ,Ílll'rtc rn gastos que en productos. y. a la nz. insostenible: necesitáha,e que al¡¡;uicn cooperase ron rcrursns n)ateriales ha~tanles para facilitar la ccliri,ín. al nH'no, mientras el
nUC\'O periódico lograse acreditarst• e
impunnsc. y adquirir una rircularil'in
tan grande &lt;n:e le permitiera ,·er realizada la ,cguncla parte del aforismo 1·0111erci:1l: para vender mucho, vender
barato; para vender barato, vender
mucho. Et a~unto 1.:ra a,entura&lt;lo; pern 11tdH• quien t;tl l'lllpre,a acometie~c ,· h11ho qt•i,11 tal rnnperación le

•

. l)l ,dc l'l _l-! de octubre de 189-! hah1a.?~ puhhca&lt;lo d prospecto de un
prnod_ico scma1,ario c1111 ilustraciones
Y cararkr re, reati,,i , . .&gt;m·• 1,,, \' &lt;!
-!_ '.le no,·i:trhre del mi,11111 aiio a,;areno d ¡ rmH r nnmn •\ .. ,.. J '.!till·
d_o". Dis•m(sta Sl'g'lll' el 111 .. Jdl' artist1c, 1 dt "L. J'u,tra,·ir,n J,'.,¡,aliola ,
\mcri,an,i." ¡ uhlic;:tla en .\ladrid ;.
,011 muda ,ircl'laci¡'nt en .\léxico. la
l'lltrcga ¡,rime.·a ,¡,,¡ ~' 1,: -::::-i .. 111\ v1ra1~0 tr,,jo ;111 h1c•1n ) ,¡]iundantc maten,,] dt ·e t 1ra } n1e.Jia11as. llH'lH&gt;S
que medi,.n.,, ihstracioncs. dci,·cto
cli,rnlpabk. ll"r&lt;J'Jl· en aqudlos día,
1,,, tai'ert~ '1,.cwnales dc intograhailu
, ,t'.\han ,a,i 1·11 1111!ltill.1,. ) tra'..iaja·
han mal y e.ero. D1ccsc (Jlle la cons~ancia t1 d, o YCl'rt'. } ¡,a:-o a paso
ll'l•run n cj raw]., 1(s ilustracin11c, de
"1,J .\l1iwl11" ,c111,,n,1ri11, , su l·irrula:it'111 lleist', a -er 11111\' cunsidcrahlc.
Quien ha 1&gt; a lt&gt;!.!vacln -,·1:uc1:r la, mucl·a, dificnltadl's inherentes a ,u emrr,·sa m r, í.1 ~e r arl pta11o para int,·n
tar r' p,ri,'•,'i,o &lt;,;ari11 quc ,,: &lt;kse,tlJa
l'stahkcu·: ;wt&gt;r ,11 ctiitur babia ,itk,
i,111,la.J, ·r &lt;:l' .. ,, J l"ni\', r,al". '!Ul' \l'lt·
din cl'ardu le , 01n llH ) ,,. 1" pagarnn
hieu. rumprometíéndose a un puhlic;1r
otro diariu qne "I:' le par,,it:sl y pudiera harerle romp.t·h'n,í,·..
Entrt el romprador y d vcnckclor
huhn, sir du&lt;'a t•n arreglo o transaccion. :,Ír &lt;¡lll' nos Jtrns podamos ase·
·~urar cúm.1 ni en c¡t:é iorma pues ale_iados cle~clc antes de U'-\~l del perio&lt;li~mo activo que por muchos aiios
ejercimos. no tu vimos relaciones con
los periodistas de épocas posteriores,
y nada pódemos informar a este rcspetro. Lo cinto i:'- que el 'sáballo 12
de !&gt;Cpticm hre de 1896. contando ya
do~ aiios de ,·ida pri'ispcra "El :\[ undo"
~l·manaril,. aparecii'i el primer número
de .. [~] [ mparcial". y el jth'\'CS 2-! el
primero también ele la edición diaria
ele "El ).IunJo". De uno y otro fueron el licenciado Rafael Reyes Spíndola director. y Carlos Díaz Duioo y
el doctor Constancio ,'e !'" ,, ,tl1.'im,&lt;:1.
jdes de Rcdacciún. Con .. El Impar-ría!". que empezú taniendo el tamaño
ele menos rlc la mitad de media hoja
de un perióJico común y corriente,
se quiso hacer competencia a los periodiquillos de a centavo, que fué el
precio que se k marcó. y ron "El :slundo'', edición diaria, Sl' inició if.?;ual comrctc11ci;1 ;t Jo, rkrnús pcrir,dic&lt;J, cl~n ·

a tres centavos en vct de cinco y 5eis
que aquéllos cobraban.
Desde su primer momento hizo notable a ''El Imparcial" su jefe de Redacción, Carlos Díaz Dufoo escritor
distinguidísimo, por su ciar~ talento
superior ;fustración y exquisita ameni~
&lt;lad que sabe imprimir a cuanto brota
de su pluma. En su saludo a la Prcn·
rn &lt;)e la Capital, dijo: "El Imparcial''
&lt;·1.1n_a a sr s c?legas en labores pcrioJ1st1cas d mas cariiioso saludo. Es
posible que en el desarrollo de nuestras ideas encontremos .numerosos aJ\'crsario~: en este caso, nuestra conducta dependerá de la actitud de nuestros contradictores. Tenelll{)S, sin embargo, trazaJa una linea de conducta:
dis~uti'.110s. no disputamos. :\ los que
cantat1\'a y bondadosamente se sin·an
traspa,ar el límite ele la corrección,
les recorJaremos la frase Je! griego:
.. I'ega, pero escucha.'' "El :\tundo"
dijo a su vez: "Venimos al periodismo a continuar la labor de muchos
aiio;;. knemos la conricción de nuestras ideas y las propagaremos con sinrtrida1l: nuestras personalidaJes importan poco y deben Je~aparecer totalmente ante_ la ?bra t¡ue nos ha agrupaJo _____ Sent1111os en torno nuestro
una atmósiera de ho:.tilidad y de rcni.:ur que deploramo,. Conservaremos
nuestra saenid,Hl y nos ronducirt;'.lllos
&lt;kcornsamen te."
La empresa editora de uno y otro
paiódico que desde un principio constituyó una compañía anónima por ac• ciunes, comenzó por dar mucho y barato: primero anunció que del 24 al 30
de septiembre repartiría gratis "Ei
:slundo" a los suscritores al semanario ih:strado: con el número 6 bajó
el precio de los ejemplares sueltos a
dos centavos y la suscrición a setenta
y cinco, en vez ele a peso; el número 21
lo imprimió en papel color de rosa con
ocho páginas y numerosos grabados
muy medianos, y se vendió a cinco
ceuta\'OS: el número 63, de 6 de diciembre, repartió doce páginas por los
mismos cinco centavos; el número 81,
del 2i del citado diciembre, tuvo dieci,
séis páginas con numerosos grabados
y el mismo precio. Con etse motivo
"El Xoticioso," altamente irritado, hizo cuenta de que "El r.frundo" perdía
en cada número puesto a la venta.
tres centavos y cinco décimos, deduciendo de ahS que si, como se murmuraba. el Gobierno era el yerdaedro editor y empresario de los nuevos periódico:,. había que censurarle por malgastar a,,í las rentas públicas y el dinero ele los contribuyentes. Rió ''El
:\1 undo'' &lt;le e!k,. contestó con afcctaJa

la aceptaba como un sacriiicio en obsequio del público, y demostró que
bastaba a compensar sus gastos la
venta extraordinariay numerosísima
de ejemplares sueltos, y el importe
de los muchos y grandes anuncios que
a él acudían al cebo de su abundante
circulación. Para convencer a sus
rnntradictorcs y al público de lo numeroso de su tirada, "El ~1undo" hizo
catifirnr por Ju, notario, don ~I a
nuel Tello y don .\gu,tin ,\vcndaiiu.
qt;c del número del 26 ele diciembre
había impre,-o catorce mil cien ejemplares.

.\ute;; ele que "El Imparcial" y ··fü
~l undo" empezaran a salir a luz. se
publicaban en :\léxico, en 1896, los :siguicnt?s periódicos politicus: "El Siglo Diez y '\'11eve," iundado por don
I gÍ1acío Cumplido t:l ;! de octubre de
18.Jl: en 1896 era su editor propietario
&lt;lon Luis Pombo y. su director llilarión Frías y Soto. "El :\Ionitor Re¡n:blicáno." fundado en 1849: director
propietario, Vicente García Torn·s. hijo; redactor, Luis del Toro. ··La Voz
de :\léxico", fundado en junio Je 1869
por los señores :\1 igucl :\Iartínez, Tgnacio Aguilar y .\[aruclw. Raiad G,'imez e lgnacio ,\nic,·as: direct,,r. Luis
Gutiérrcz Otero. "La Patria.'' iundado en 1878: rl'Jactor y eJitor. !remo
Paz. "El :\'acional.'' fundado en JO de
junio de 1879 por Gonzalo A. Este,·a:
director propietario, Gregario ,\ldasoro. "El Partido Liberal." iundaclu \'11
1880 por el general Vicente \Tillada:
director, ,\polinar Castillo. "El Diario
del Hogar," fundado en 1881 por Filomeno Mata; redactor, Jo,é P. Rivera. "El Tiempo.'' fundado en 1883: director propietario. Vi,c toriano ,\giieros. "El Universal." iundaJo en 1888
por Raiad Reyes Spíndula. traspasado a Ramón Prida y dirigido por éste. ''El Gil Bias.'' fundado el 17 ele
julio de 1892 por su director, Francisco :si on tes ele Oca. ·· El ::\' oticioso.'
iunclado el 17 de abril de 1894 por
Federico :\Iendoza y Vizcaíno y Angel
Pola, y redactado por éste. ''El Globo," fundado en l o. de agosto de 1895
por Eusebio Sánchez y redactado y
dirigido por Carlos Roumagnac. '\' o
hacemos entrar en esta enumeración
los periódicos que no se publicaban
diariamente, ni los de género ínfimo y
valor de un centavo, in dignos de ser
citados, ni los muy estimables órganos
de las colonias extranjeras. corno "Le
'l'rait d'Union," francés. redactado por
J. L. Rfga~non, "'fhc.Two Republic~.~

tclla Clark. ) "El Corr1:1, E~paiíol.''
por Fernando L. Julict ele Elizalclc.
Todos estos periódico~ irn¡irim1a11.
por término meJio. de mil a cin..:o mil
ejemplares. número ciertamente reducido, pero suficiente. sin dulÍü, ¡:,ara
que hiciesen sus gastos y al~i::1., ut,
lidacl dejasen. puesto que la aparición
de ''El Imparcial'' solamente a tres
de ellos hizo desaparecer. Lus trt·,
desaparecidos fueron .. El l'artiJo Liberal". "El Siglo Diez y \ ue1·c" y
"El .\lonitur Rcpi:b!icano.'' Cuin(i
dieron en su muerte "El Partidu" \'
"El Siglo:" pero por haber sido aqul:¡
periódico de la maiiana y éste de 1:i
tarde, los citamos en ese ord1:11.
"El Partido Liberal" !\'nía por dircctor c. •\polinar Castill". y p1.i1 .h'
fe ele redacción a Rafael de Zayas Enr!Q\ll'Z, di,tinguidísimo literato. in~pi·
rado poeta. ameno no,·eli,ta. gran conocedor de las literaturas c:,pai10la.
alemana y francesa. y proiundo y
práctico admirador de los antiguos
rlási.cos. La imprenta y R&lt;?d,1.:ri,1n
cstu,·ieron en la casa número 18 de la
calle de las Verdes. Dejó de publicarse el jueves lj de octubre con el
tomo vigésimo y el número 3.35-!. En
,u despedida dijo lo siguiente: "Periúdil'O mini~tcrial. pertenecía en todo
} pnr tocio al Cubierno. y estaba desti11ado a defender la política dd seiior
¡::-em·ral Diaz de nna manera inconJicional y ahsoluta ___ ·- Como era jus
tP. se retribuía nuestro trabajo. pero
no ~e compralm nuestra adhesión, ni
s(• alquilaba nuestra conciencia ____ El
Cohíerno ha juzgado con ,·ctiicnte supri1:iir varios periódicos que sostenía.
corno "El Partido Liberal.'' o qt1c ayndaha a ,·i\'ir, como a otros colega~.
para iundar un diario grancle. interc:saute. rompiendo los antiguu, moldes de la preu~a mini,tcrial. E,tá para ello en ~u peri~cto derecho y a,í
debe con,·enír a los inten·ses del pais.
:\osotros acatamos !a dispo,icic',n. y
recogemos nuestra , ieja liandera tic
combate 1:n la Pren,a __ __ ..
El mi~mo jueves 15 de octubre ce~ú
en :.u publicación "El Siglo Diez y
X ueve," teniendo J)llr editor propietari•&gt; al licenciado Lt1i, Pombu y por
administrador a don Sebastián Cortés: su redacción administración e
imprenta se hallaban entonces siti:ada,
c11 la casa número 15 de la calle de
\'il'toria. Ilabía Pegado al tomo llu
y al número 17,638. E~taba en ~n
~poca noYenta y en el año cincuenta y
se.is de l, vida. E11 su dc,pcdicla se l''prcsó a~i. "I )ny ~u,pcndc ,u puhli
rncit'n1 ..:1 decano de la Prensa; p,·rc,

�no de una man era defini ti\"a, sino tempora lmente, mien tras cesa n las circunstancias personales que me ob liga n
a tomar esta cletermi nar ión. Quizits
pronto cesen estos incidentes, y entonces " El Siglo'' Yo ln rá a la lucha
periodística, sosteni endo. como siempre, el dogma de la Democracia y
los principios planteados por la Refo r1na _____ ,,

más alto trilmna l ele Jnstiria. jurispe- c)('.:dr antes ele l:i. fecha ele Sil apariri to, político y escritor &lt;!t: ralía I sin cii'm ha,ta la de su murrt&lt;;: de tse
mancha. muerto a los M·,c·n1a \ ·.,rh,, artíc11l11 &lt;·ntrl',:ll "1111"' h, sil{11ic·11t--s
aii,º," ti ~9 de jnli .. de 1856. ·
ck,·lar,rinttl'' . "\ 11 n isti,·1tc!CJ ya l'l
1ak~ lut·ron los redanorl's l'O'l ¡.,, partid,&gt; Iihl·ral. :;Íttn 111111,; rnanto,;
cnak, cm¡¡czí, a señalarse "l.'[ Siglo hombres que conservan su fe políD iez y .\ uel'e'' en el periodismo na- tica r muchos degenerados, no, falta
cional. Después estnieron encarga- 1111 punto de apoyo para nuestra pol:dos de escribirle don :\Ianud (;ómez tir;?. .. El }d onitor'' nn está ya en
P edraza, don José :\1 a ría Tnrncl. don contacto rnn él puchln. ni tiene meSu muerte fné enteramente indio-na .T osé Maria Lairagua, don Franciscn dios ele ,011&lt;lrar Sil w&gt;lnntad, abandode su brillante histo ria y de sus a;t/ Zarco, don J o~é ?ll aria Iglesia. y mús narlo~ cr,mc, t icne é·str sns intereses
re~le.ntes brillante~. y le faltó aquel tarde don Ignacio Ram:rtz. de)]; (;ui- pitl,licns :i 111;i11os rlc sus gobernantes.
n~ento de qne se r nn necían los gla- l!ermo l'rieto, don José ;\lari;i \'igil. "El 1lonilor,'· por In tanto, viene
cl1adores romanos : el ele que el yenci- &lt;ton Ignacio ,\ lt amirano. dnn :'llamll'l rxprl':-anclo desclc hace alg-(111 tiempo
do cayese con gracia en la aerna. l\l a ría Zamacona, y colaboraron en ia opinic',n &lt;Ir su~ rcclactnres, pero no
Quién sin noticia de esa historia y ele sus secciones ele Yarieclades y rrcrco h cid pueblo. Creo que a la :\" ación
esos antecedentes le hubiese Yisto en tocios los más notables literatos rnn· poro Je importa saber cómo opinan
s~s !iltimos años no siendo nada, ni temporáneos de aquella pléyade ele los redactores ele "El :\lonitor," y
s1g111ficando nada ni eu la política 1u distingu idos escritores y políticos.
por lo tanto, la publicación ele e~tc
en el periodismo mili tante. no hubieA ese en sus tiempos grande y sin pcric'&gt;clico e, ya inútil para ella ____ _
ra podido creer que aquel en te incolo- ri1·al periódico se reiirió "l•:I Impar
"l~I .\ln1 itnr" se cqui1·oc&lt;°&gt; al ayudar
ro y desgarbado que expiraba en una cial'' en su primer articulo ele su pri- al tri11nio rlc la rr1·oluci,,11 ele 'l'uxtr
cua~i acce~oria ele mal habitada calle. mer número. diciendo: ''l lace nin· ¡H'r, y, rn pnlítira, el que se l'(Juin&gt;ca
a.l pie ele los. muros del magnífico edi- t icinco llños la suscripción al "Sig!o 1m:nc : por eso "El .\lnnitnr" trrmif1c10 del antigu o I Iospital Real de .\a- Diez y Xuen" ,·alía dos pe,o, men- n·i hoy su a.trihulacla Yida ________ La
turales, que a su extinción adqu irió suales, y la circulación máxima rn mordaza impu~sta a la Prensa ago1 ·1
don Ignacio Cumplido y en él instaló días ele grandes trastornos rernlucio- mis csinerzos y me a,iixia"
StJ querido periódico con amplios y narios no pasaba de cuatro mil rjcmRealmente. despné, ele leer ~cmrco~nodos salones pa ra sus peinazos, plares___ La idea del comerciq na jantrs dedaraci,ml'S nccr,ario es l'úll ca;as y prensas: extensas halJitaciones entonces wnclcr poto y caro __ ___ _ , ,·nir en qt,c "l~l ,;.I onitor Repubhpara sus redacta re, y empicados. sun- Cuando se inició la lucha ck la com- l'ann'' hizo hit·n en morir.se: si ya no
tuosa y lujosísima morada para su . pctcncia en el campo ele b prensa. estal::a en contacto ccn el pueblo, si
fundador y propietario. que all í ciaba los I iejos proyeedores • de la n. riosi
no expresaba la opinión tlel pueblo y
banquetes r bailes espléndidos, no ha- clac! pública hicieron oir un grito ele a éste no le impor taba la de "El Mobría podido reconoce r en él al \'iO'o- c!t:,pecho ______ ¡ Periódicos de a cen- nitor," ,u ¡mi&gt;licaciún salia sohrandn
roso camneón del grandioso perioSis
t avos !, prorrumpieron despecti l'alll('n- por mntil. ¡ 1 e~l' artírulo de clespe·
mo ele mitad del siglo diez y nucYe, te ____ Sí, señores; cuan el o se ¡rneek elida lo íirmaha con t0clo su nombre
cuyo nombre tomó por título.
cqmprar un sombrero en cinl'tJ · pe
y apl'llido \'iccnte García Torres. hi
X o : no parecía aquel periód ico, in- sos, ése habrá ele estar obligado a jn ! Seguros (',tamos ele qt1t· nn _lo
significante casi, el mismo que había comp rar uno de a die;:, ____ ,\ l pú- l1nhiese escrito ni iirmado nunca ;;ihablado por boca del insigne jaliscien- blico loca decidir si el sombrero d,) más don Vicente García Torres, pase don :"d arian o Otero. nacido en Gua- cinco pe~os es tan bueno como el que ,Jre: pero ya éste había muerto el
clalajara en 1817: abogado rec ibido a vale diez pesos." 1\pl icaclo a la I'rrn- primer cha ele enero .de 1894.. !r~s años
los dieciocho años de edad: escritor y sa y po r un periodista ese pro,aiu&gt; ante~ que su quendo pcnocl1rn. al
orador distinguid is imo a los veinticin- símil, nos parece un tanto clcpresirn. cual &lt;lehiú la llluy granrle iortuna que
co: diputad o y periodista se ñaladis:- pero aun tomándolo ai,ladamcntc. clisfrutc'1 y lcgú a sus hijos; pues aunmo a los veintisiete; dos ,·eces lla- no Jo encontramos ni exacto ni con- que "El l mparcial" lmhiesc dicho.
mado al :\finisterio ele Relaciones, que fo rme a razó R: alguna ,superioridad romo elijo con cierto desdén y wnno quiso ad mitir. a los treinta; minis- de clase debe haher entre el sombre- misrraciún. qre h tiracla ele los 1·il tro el e don J osé Joaquí n de lT errera ro de diez y el sombrero ele cinco. j11s pe~iúdicos no pa.saba de cuat ro
a los treinta y un o, y por últ imo. pues se nos antoja demasiado consi· mil ejemplares, ta111h1cn en aquellos
,·ino a morir hahiend0 alcanzado cuan clerable t,,ia· diferencia del dDhll': si
til mons, comn en los de "El l mpartas gl orias pudo am bicionar su excel- el comprador es poco entendido en
cial" sultan hacerse ricos los edite&gt;·
so espíritu, a los treinta y tres años. sombreros, puede resultar engañado.
el 31 el e mayo de 1850.
Lo más general y común l'S que lo n·,; ele esa tspec:ic ele pnhliracioncs.
·,\I cesar '·EI :\lonitor Repuhlicanc,·'
Xo : no era en 1896 aquel periód ico que cuesta poco salga caro por su
I{allla llrgado a su quinta época. a~o
caliclacl
o
poca
duración:
c:l
mamala
el mi,mo en que había escrito con
Otero el t ambién in,igne zacateca- terial v la hechura del sombrero ba- cuarenta y seis y núnwro 31.l .lle! ~tlrato n~ parece que puedan ser igua- timo ele ellos. Su tiro ele CJcmpfa.
110 don Liiis de la Rosa, literato y
orador de singul ares méritos, ,·arias les al material y la hechura ele! som- res pasa ha ek cinco mil diario~ Y. _de
sci-. mil J.1s · dolllingos: la suscnpcton.
yeces diputado a nuestros Congresos : brero caro. aunque a la simpie 1·i,ta
In, rcllliticlo, y los anunrins "roclumini,tro el e llacienda. ele Justicia y no s_ea mr,y pcrceptihle la difercnfr1
rí:111. ,rgun ininrllles ele un l'll1J11C'atc.,ln,
repetimos,
¡rnra
01
poco
sobre
de Relaciones : candidato al par d~
cl11
ck s;t acltninistrari.-,n. mú, d,• &lt;.&gt;cho
rnnoceclor. Quil·n no rsté sl'gurn &lt;il'
Arista en las elecciones presidencia
mil J&gt;l'sns lllL'llSU:tks. Su prn¡&gt;tela
serlo
hucno.
hará
bien
en
hthrar
la
les de 1851; pleni potenciari o de :\1éxico ante los E stados U nidos, y grande marca y iirma ele! buen sombrero: ~¡ rio y l'ciitor nn lllat•\ en consecuenri·t su ¡h·ric'iclicn por taita ele t'kll1enen todos los hechos de su \'ida. que la marca y la firma c-stitn bien a~rctn,i.: para haher seguicln sos1eniénc!nsc.
terminó el 3 de septiembre de 1856. ditadas. lo mits pruelente es comprar
dejando en su paí, grata menH,ri:i el rnmbrero de a diez pesos. Rl'cu&lt;'r- hahía sido y In era aún. 1111 huet! 1H'gncio. y nn ialtaron quicnl's· hnl~l(',~·n
como escritor. como pe riocli;ta. como dcse que rl comerciantr qul' annnria qucridt&gt; comprar!() u ohtencr s1qun•hombre de Estado. como diplomático violenta realización y barata sin igual,
ordinariamente lo hare para salir &lt;k ra que se les arr.:nclase:1 a tocio se ne
y como pa triota.
"Ú c;arcia 'l'orre,. ~0 1radamcnte n?\o; no fué el suprimido en 1896 el géne ros averiados. de mala cali&lt;lacl o
~n l'n &lt;&gt;ran capital heredado ele su pamismo órgano de la Prensa nac ional in,enibles : ele esa clase pueden ser
dre \' "in1Í1enta&lt;lo pnr él con hucna
los
sombreros
baratos.
De
ningú;1
en que co n Otero y la Rosa colabomodo
pretendemos
hacer
aplicahle
nasi.crte y hmna inteligencia, y l n apró en sus buenos días el a su vez
da de e,to al periodismo: periodistas titud ele pnc\er llel'ar ,i'll~ 1ante, ,u
insig ne g u;:.najuatense do n Juan Dau- fuimos allá, cuando Dios quería. y no
tista. ::\! orales, el famoso autor del sa- sería correcto en nosotrns estahlc(er detcrminatic',n. propia de su caractcr
r(•concentrado l'n si misn~o . Y muy
t írico "Gallo Pi tagórico,'' el e~tnclian- símiles clepresirn~.
rcsudto y cnc''rgico. cnmo torJaclo que
te para ahogado, tan pobre que e;
iué l'll el yu1H¡ue ele grancle, contraX X X
tudiaba en libros prestados por no
ril'clacks y penas intimas. '.illC' .le mantres
periúdi~·os
murrtns
en
De
los
t enet con qué comprarlos, y por muchos años no pudo recibir su título 1896. el último en desaparecer fué tul'icron en ,·oluntario akia1111e1~tc1 ele
las
por falt:i ele recursos para pagar los "El :\lonitor Republicano." que puhli- la generalicla&lt;I clr las gentes.
cuale,
supo
Y pulo pasar,e la i icla.
cú
su
último
número
rl
jueYCs
31
ele
derechos, y poco a poco, .J)Or sus sotnrerra&lt;lo en las intimiclacles clel palalos méritos fué diputado. senador. ma- diciembre. Se clespicliú con artículo
de
muchas
columnas.
en
que
hizo
un
gistrado de la Suprema Corte. gober(Pasa a Ja anti-penúltima)
nado r ele Gr.anaj uato, preside nte del compendiclo de la historia de :\! éxirn
0

sm.

DESDE JAUJA
--o--

Querido compañero:
_ ,\ 7 ck Ociuhn; de 1915.
En e:;ta·-i11i Úgtillih · t&gt;-!•Í:ifof.C.Ü hablaré Üe ltl1;t tilct1icJa -Yus(tci~r;~ 1¡Ue t:S •·
tú tomando el g-rupo reno1·ador, y que
rcHi:;iste en clcl'Ol\'er a ,u:; dueños las
propieclaclcs que se le, hahian contiscaclo en nombre de la kgaliclael.
Para ir haciendo la dc¡&gt;L:ración ele
la, cla,cs so.:iales, fué preciso y urgente inten·enir todo lo que. tt;1icra
algún l'alor. Este rasgo de energía
le ganó mnchos acl&lt;'ptos a la raiisa. cspecialísimamcnte cntrc lo~ hombres
¡¡r;'1rticos, ;¡ quicnl's n,, k, seduce le,
meramc111l' ideal ele un pri11cipio tT
I olut·i,.11ari11.
Ill'~pc,jar a 1111 indil'iclt,,, &lt;k In que
pcrtl'll\'l'l'. disfrutarlo h.Jgadamcn
te a }a sombra del lrgali,;1110, y lucg•&gt;
ele h1e11 mermadito, restituir los rcs1d110,. es obra que a.penas puede lle-·
Yar a caho con inmensa suma ele "enero,idad un grupo restaurador. e
Tntcrpretanclo torcidamente la ¡irimiti1·a decisicÍn ele estos bienhechores.
cll'I puchlo, había currido p&lt;'&gt;r Jauja
c1111 la rautcla de ritt•r rn pa is ele
amplias prerrngati1aS: lo que ras a
u1r: ".\yl'r que cqn la pa,. nos daha11
npi•&gt;. cada cual l'ra dueño ele 111 pr11pi11. 1!C1y que la lihl'rtacl no tielll' fr('11&lt;,, rada rual l'S 11111 dm·iip ele In a icle

e

no."

..

1
•

-

·

H,ta, n,n•., salían, romo romprenckrá~. ele lo~ abyectos encliusado:,;
ron la 1·ieja tiranía porfiriana, que 111&gt;
¡¡ucell'n ,er con buenos ojos la n:ivind'kari,'m ckl pul'blo por prort·climien tos tan at inados y sc:gur1Js como el
ck las conlisr:1ricim·s.
,\ 1•ri111na \'Í,ta le parccl'rii cp1r cle1&lt;d1er a 1:11 i11cli1iclt11J 111 &lt;Jlll' t•, suyo
a la 1cz c¡ur un arl•&gt; ele ju,tici;t. l',
la n.&gt;l\Ícsic'rn &lt;k u11a dc.:lincuc:nria por
part" ele quien rc,titu)'t'. l1ero el c11th·
lit11rio11alis1110 impnanl&lt;' tic11c l!ll
rampe&gt; ele I isu;didacl moral más amplio, y l'II gra 1cs den dos ¡&gt;rl'gona
ot,irg·ar de t.sta sunte t,na mcrrtrl l'~pl.'ria[ a ill." dcspojaclos .
C11mo quiera que ,l·a. tS facil cum
prtnclcr la 111ag11it11cl del trabajo c:m
pirad" JH.H' l'I grupo :;alvaclur para
hacl'rsc rargo de los hiencs ajenos l'n
Lt 1·a,ta l'.\tensii'&gt;n dt• l;1 1'.cpiti&gt;lita.
ruidarlcJs ron c.:! 111avor rslltl'J"(I. u,ufructuarl()s l'll uso cÍe la kgaliclaJ y
tra,arlos cumu "¡ iucran propios. nu
sin cn,ariiiarsc a I cccs C&lt;'n ellos hasta el n.t ll'lll&lt;&gt; ele lch:'trsi:·]u; a cues
ta,. n,a11&lt;'0 !11 1 a permitido :;u runcli.:ic',n de p11rtátilc~.
l mag1natc también a cnánto Ilcg-ar:'t
la alincgacii',u de estos h'.·orrs al r&lt;.:,i.~narsc a ornp,tr l.ts rc:,idenlia~ de
los ricos l'lll!&gt;t'Cataclos que habían herh&lt;&gt; rolosale;; fortunas a la ~ombra
del ¡J&lt;Jdcr dictatorial. 'l'encr que ,rntarsc a la propia mesa clonclc los gastrónum,,-; cicntilicos cdehrahan suru
lentos festines: y dormir en luju,os
Icchn~ donde a pierna mas, o meno.~
sudla dc:,ntll:,aron y roncaron los
opulentus ele ayer, esquilmarlorcs del
pt:cblo, es ako que pa~a por encima
de todo sacrilicio.
J:ien romprenclerit, la rcpugnanri·i
que habrán ~t''llido l'lios •¡ue 1·inierr,:i
de runas hll'rilck, que a toclo tirar

t

EL ABANDONADO
n,tciunal. vic:llllo:;c compelidos, por
, xi¡,!'c:ncias ck -u Jahor dqrnradura. a
e, rrtr ~ohre I uti;!i:10;:o,; ::t,to~ ele ex
tranjcr;( nrnrca cioncle antaiio exhibían ,u arrogancia ncliosa los adoraclqres cid 1:crerro ele ore&gt;.
¡ l·.. llo~. qm• aprna~ 5ab1a11 dl' la
rl,oza rú,tic1, p11ltica11cntc cscundicla u1trl , el follaje pintoresco. tener
t¡ue hollar con sus sill'C:strcs plantas
!-'a!trnes pa\'imentados traidoramente
ron resbaladizo mosáico. o bien decorado~ por aliombras de Pcrsia !
¡ Ello~. c¡i.c salidos del ,l'no rlc la arcill, pnpular. no habían tlcjado e.ter
,11, 1nie111h•&gt;" iatig, t'e,, pc,r la rwh
1• • • •

1 ,• .,...

''

rlc- pa~ar nuchl's agitada~ ~ubre colchones ele pluma y en rama~ ,on muelles que sacuden nen·iosamcntc la
masa corpórea!
Xo miras palpable el ,arrilicio? ~o
con,iclcra, que ,e hace inclispcnsable
penetrar muy ,útilmente en el análisis ele esta complicada empresa. para
llegar a comprender lo que habrán
sufrido estos adalides de las libertades, desempeñando tan ímprobo y patriótico trabajo ele restauración social?
l'crri c¡né c¡uicres : fué preciso
pa,aran por tocias estas inc¡uisiturialc, tortura~. en bl·nelicio del pueblo a

�~~~=a ~

Diplomáticos del A. B. C.

~~~~::.l

la bíba btl campo
POR MANUEL ACUNA.
Yo

110

sé ~i el sciior 11 oracio Flaco

i1:é quien se alzó el primero.
u·h;111do a nnra111a];: la ri.lt11ra
y I ai.Ltndu uc la d:cha } la I entura
1 11 ,· ,\: ¡.;o,a vil'iendo a lo ranchero;
: o no ,é si el bi·cn I ate poseería
l,t iuta o h;:cirnda, o lo q1:e allá se estile
ni si I iviendo en ella se hallaría
cuando dió en escribir sn "beatus illc:"
pero l'l hecho y el caso
es que cksdc él a Rosas.
sin contar a Fray Lni, y a Garci laso,
no hay poeta c¡nc no hable a cada paso
de la ,·ida del campo y de sus cosas:
y tanto de magnífico y de bueno
nos dicen ele esa Yida,
y tanto nos repiten ''la escondida
,enda y la fruta del cercado :ijeno,"
que ganas dan de veras
de comprar unas buenas chaparreras,
de abandonar el fieltro por el ancho,
el bastón por la reata,
y adiós diciendo a la ciudad ingrata,
a caballo o a pie lanzarse :i un rancho.
0

Y como esos seíiores
sahc•n clccirlo y presentarlo todo
con ese ··memodeodo''
exclusi\'O a los buenos escritores.
ele ac¡u1 resulta en consecuencia clara,
que ante rnadros tan helios y fe lices,
más de cuatro lectores
se quedan eón un palmo ele narices
y soñanrl() en redile, y pastores.
J)e estos cuatro entusiastas, el que menos
e;, seguo que exclama:
"i Oh! ¡ la vida del campo! ¡ Cuún hermo,;o
debe de ser en la abrasada siesta
gozar de la frescura y del reposo,
cabe la margen del riachuelo undoso
que corre serpenteando en la flo resta!
rnn la que piensa dar en el ''hnsilis,'º
y que tiene por fuerza que ser Filis
desde rl momento en que entre a labradora.
le dirá: "Por la tarde, Filis mía,
nos iremos al monte, y desde el monte
Yerás cuán grato l'~ al morir el día
el cuadro que presenta el horizonte."º
Y esto, que ciertamente
es ele una grande y poética belleza,
le parece al Scíior tan conv incente.

qt:l' ~in a:1d:i r;e Ln chica~.
111 pensarlo primero,
se mete de ranchero en la confianza
dl que d ,'o',,r no pµde !:&gt;Cr ra nchero
¡Ah ! ¡s i yn refiriera una por nna
las \1, timas &lt;¡uc dehe
este en or, que en el ~iglo diecinueve
rn haciéndose tan raro por fortuna!
Sin cam:nar más lejos,
yo, que conmigo aun no me reconc ilio
pc,r l:ahrrme hnscaclo esa desgracia,
yo soy el m:'b completo, wrhi graci.).
clr 1111 márti r de sn amor por el idilio.
Dióme hace tiempo ya por la manía
de leer y releer cuanto a mis manos
so'.1re la Yida pastoril caía,
y tanto di en pensar de qoche y día
sobre los bienes r ús ticos y urbanos,
que conYencido al fin de que la corte
sólo es del mal y del dolor la senda,
exc 1amé : ''¡ Ql.1e el demonio la soporte !_____ ..
Y después de ped ir mi pasaporte,
me puse en dirección para una hac ienda.
:\un no asomaba el rubicundo Febo
pon iendo al Universo como nuevo
y el saltador y alegre jilguerillo
aun no alzaba su canto en tre las hreíias,
cua ndo yo y mi tordillo,
un an ima l muy bruto por míts sciías,
:itra\'csando cerros y as ustando
aquí un conejo y más allá a una liebre,
íbamos ya en ,·ereda y caminando,
yo en busca de un hogar y él rle un pesebre.
Dcspr.és de una hora larga
ele correr y correr a la Yentura,
a despecho y pesar ele mi andadura
que ¡.rolcstaha ya contra la carga,
más que pesada, dura,
y más que dura y que pesada, amarga,
pues era nada menos m i amargura;
&lt;lespués ele una hora impía
rle cor rer y de anda r inútilmente,
sin poder distingui r ni aun vagamente
las seña les de alguna ranchería ,
dimos por fin con una
donde cansado ya de correr tanto,
mi animal se alzó y dijo: ¡Qué fo rtuna!
y yo 111e hajé y elije: i,\quí me planto!

11acerlo, y que tres perros
se me echaran encima, fué todo uno:

1 1
1 1

~ ~í14

~

• ~

~

00
00,,

Representantes Sur-Americanos que acorisejaron el

BELGICA HEROICA Y MARTIR
•
·--------·-······..·-·--··-···. ··-··----

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~

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j~

,

\

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1 1
1 1

de Carranza.

-,y

~

11

reconocimiento

......,.~

La revista pans1cn "L'.\rt et les
.\rtistes" consagra su último número
a "Bélgica heroica y mártir.'' De
l'ntre los trabajos que pnhlica . traclncimos r~le hdlo art1rnlo ckl gra•1
poeta Emilio \'erhaercn. J~I Yiejo
cantor belga parece haber tornado a
~u j1:ventud para cantar con digno
orgullo el hernísmu y la t·speranza &lt;h'
su patria:
\ o quisiera que btas líneas iueran
como el t.:-xto ele un cpitaii(I snhr,'
las rnii1a,; de nui:,tra~ ¡mhL1r;c,11C·, a,o
lada'!.
f'p . ·que aún l·;er\-t'. tl!ii"~ sns
ce:1,z, ~ Ja , it!a. del mi,J&gt;1&lt;1 mo-lo 'JUl:
la prim.1, era l'ircnla, .J~.~-·i,•ndl' ,·. re
mont.. ~· flor de t1,'rra e:1 J ill\'!,'r
no.
Flandes v \\'alona han ,·i,·ido clÍa$
tan a·11;,r~o-s como los ¡,re,• :,[('5 : i),,rgoíia. España .\ustria. la,; hirieron y
despedazaron a su 1·ez. 1'cro no Ílll •
ron muertas: porque iucrnn hecha~
para una perenne rC'lll"fl't:ciún.. .\! as
aunque la Esperanza nos anime Y
proteja contra el I icnto fatal la lámpara que arde al cabo cld camino, no
¡Jor eso i:s menos cieno que la hora
que suena es grand&lt;.'mcnte tlnlornsa
y terrihle.
• C.I
. Para reducirnos. no ~e ha contcn
tado Alemania con l'tiviar a sus hombres al conóatr. sino qne los ha en·
viado también al incendio: no ~e ha
limitado a hacer la guerra al rnlclado que pel&lt;?a, sino que además la ha
hecho a la madre que engendra y al
nii10 qne crece. \ la raído sohre nuestra casta entera. Y no solamente ha
querido clcstruir nuestro porYC)lÍr, ~¡,
no también nuc,tro pasado. l•J ocho
es completo.
X u estro porvenir es nue~tra e., pe-

ranza, y aunque arda en fervor, e,- pa lús conocen. El mús ilustre
tá aún por realizar. Se oculta en todos ha siclo colocado en el rang-o
m·e~tra alma: 110 se le puede Hr. ni lo~ Caryle y Emcr,on. Y estas ilc
tocar. Y. sin e111bargn, es tan real ro
ciotll', c~t&lt;:ticas han ,itl,1 rn cada
11\o nu&lt;·.,tra prcsL'ncia l'n la tierra.
·
pa la consecuun:ia de una larg-a
\'
l'nr l'1 contrarie,, llU\:,tro pasado l'S segura prospcriclad material.
Yi,ihle y palpable: está pla,maclo en l:ts luchas comcn·iak, ,k Occidc
t•s Bélg-ica qt:Í\'11 nrnpa ,·l lugar i111
la, ¡,iedr,b de nuestra, moradas y
mo11ullle11tos De,de el sig'lo X 1 ~- diato a I ng-laterra, Francia y . \ le1
X 1(. simbolizamos nuestr;; ic en l~t nía. l'or eso podemos haccr oste1
iabrica ele nuc~tras igle,.ias: ornamos nún dt• nuestros méritos con at
nuestros templos con una d\'coración, rida&lt;l. Y somos clignos de perma
a la ,·ez reali,ta y mi,tica. expresan- c,·r inclcpendicntcs y librc~. Jl"r
do a,í pkna111ente nm·,tro pcn,amicn- poseemos rualitlacles étni&lt;:a, que
to rn todo su matiz. , \ partir del sison propias. cnntriht1y\·1Hli1 cc,n \'
!-('lo X 111, nuestro org-ullo CÍYico se a la fuerza, Yaril•dad y hellrza
declara y aiirma en lus campanarios mundo.
·
de nuestrM Consejos: domina nues);c,, ialtaha. c¡nizit. cit.'rt·1
gl,
tras habitaciones pri,·aclas. nuestras g-r.crrcra . .\las lw ,HUÍ qu..:. grada
¡i lazas públicas como una adYerten;111\',lros enemigos. la helllos ;i°cll
ria de que nuestro dehcr cÍ\'Íco ,:,tú ridn. liemos tl'nido l'l h11nor-¡c
por encima de nuestros intcn·s,·s par- rintamente sin sahcrlc,-·de srr
ticuhre;; y rencillas públicas.
primeros en clefende1 todr un pas
11 ernos neadn nuestros ora torios de esplendor y ó,·ilizaric',n. (;r
para satisfacer nuestro anhe\"o de me- y Roma nos acnmpaíiahan im·i,ilJ
ditación y soledad. :'\ uestro, mer\llá. en el cielo nocturno de L
cados y soportales. con sus paíicros. se agitaron !as alas de Palas . \ t
merceros. carniceros. corredores, de·
mi&lt;:ntra, sobre nuc~tras cahl'zas
l'laran nuestro amor al trabajo. la in- Ycgaban 1,), zeppl'line~ 111011,tru".
dustria \' el comercio. J lemos crea- ); inguno de nuestro., st1ldarlns
do: en iin. magníiicas y bellas rusa,: meneos o walont's, y aun nnsot
de nuestras manos han salido ,·erda- mi,mns, tuYimos siquiera 11•1 Yish
clcra, ohras mac,tra,.
hre de lo que nue,ti-a arciu11 sig1
Toda m:cstra vida histórica fué ar- caha. Súlo in supi111,)S más ta
diente y per~onal. y cliiiere de la de cnando el sentido moral ele esta g
!ns otro, puehlos. En dos ocasione~. rra se hizo visih!c. l ,os tt::úricos ,
c·n l'i siglo XV y en el X\'J. hemos manes h;-n rleclarndo su suci1n ele
dadn al mundo, gracia, a nue!-tro~ pin vilizacíbn al modo asiútico, rn el
tore,. una lección de arte.
los puclilos sniren lns unos el .Yl
• Y ahora nuestra c,rnela literaria, de lns otros: l'\·oraron !ns tirm
apenas nacida y ya ilustre, coloca entre los más afamados los nombres de
(Pasa a la penúltima).
nuestros escritores . .\mérica y Euro-

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pero a la

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ele alarma,

-¡ Oh, habitantes felices
rle esa comarca rústica y tran&lt;]uila ______ !
ll's dijt' yo tan luego
que , i los canes en lugar seguro.
-Y o , rngo aquí tras del feliz sosiego
(Jlll.' en la alma &lt;kl labriego
tkrrama este aire embahamado y puro.
cansado de la ,·ida
que se lleva en la corte aborrecida:
yo Yl.'ngo con el mal qt:e me destroza
y que gimienclo mi zampoña exhala,
a que me ciéis un sitio en Yucstra choza,
'.11cdia torta de pan ____ y una zagala.

•\sí fué. ,ohrc poro más o menos,
el pequeño y tristísimo discurso
(Jlll' improrisé al mirarme entre el concurso
ele aquellos hombres rústicos y buenos:
y media hora después. una pastora,
110 Flérida ni .\rminda,
pero. eso sí. tan linda
qut· casi era una chica en can ta dora,
se pre.scnti'&gt; a mi vista completando
con un trn:w de pan que me traía,
la, tn·s rosas aquellas.
y haciéndome gozar con - todas ella~.
dt• 1110clo qm· yo elije: ¡.\qui es la n11a:
\'unca J,, hubiera dicho,
o Jrnr mejor decir, no lo hubiera hecho.
pues aprnas sintió ella sohre su hombro
rn hcso que k di en mi llcsYarío,
cuando con triste asombro.
ra)/i de mi ilusir'in sobre el e:scumliro
1111 hofet,'in ele Din, y Señor mío ____ _

1 1
1 1

Después de c¡uc comi aquel pan amargo
al quc hiw más amargo este &lt;ldallc,
de 111i ie y &lt;k 111i~ crerncias en descargo
pr&lt;mnndé suspirando un sin embargo,
y me puse. en camino para el Yalle ___ _
•\ 11 í, pensaba yo. mientras seguía
el mejor y más cómodo sendero,
allí bajo ele nn olmo
encontraré rn consuelo en mi tristeza.
ya que la pérfida esa
a mi pena y dolor ha puesto mimo;
bajo sus ,·erdcs y brillantes hojas
iré a llorar la pena que me mata:
y si la muy ingrata
, a a reírse aún allí de mis congnjas:
pues que en mi tierno y ardoroso ahinco
ni una sonrisa de su amor merezco,
o le hago comprender lo que padezco,
o k hago comprender ¡cuántas son cinco!

me largué con la música a otra parti:.

1;

L==:=:=::i!l:=::I::)e=r=o=,:Jseñor,

salieron de la choza unos pastores,
Y cogiendo unJs piedras, que es el arma
di: que se nlen siempre esos señores,
a su sola presencia fué acabando
cid canino furor, ha~ta el resicltro,
y yo pu&lt;le pur lin en eco blando
cantar. la instalación de mi in&lt;liYiduo.

con una precisión constante " rara
cara'
bajaba desde el techo hasta
para se~~ir después por todo el pecho,
me obligo a despertar en el instante
en. que s~ñaba yo, lleno de galas,
hadar baJo la luz. de un sol brillante
entre un grupo magnífico y ardiente
de hlancas y bellísimas zagalas.

Cll

el bendito valle,

como en la alma de un poeta de ,eintc años.
todo estaba tan seco y tan marchito
como ella a los primeros desengañt,.,;
los árboles sin ramas y sin hojas,
la hierba macilenta y amarilla,
y en medio de este cuadro y a lo lejos,
un arroyo estancado, a cuya orilla
rumiaban con afá~1 &lt;los toros viejos.
Ante tal panorama.
yo que soíiaba coronar mi frente
con las flores cogidas a una rama
de las ve rdes y muchas ele la fuente;
yo, que soñaba en recrear mi oído
con la canción dulcísima y sabrosa
del tordo fiíarmónico escondido
• cabe las ramas de la selva umbrosa,
me senté sobre el tronco de un encinn
y me puse a llorar con tantas ganas,
que los cielos al verme y al oirme
llorar con un dolor tan Yercladero,
empezaron también recio y de firme
a gemir y a llorar nn ag-uaccro .
¡.\y! cómo y cómo cntonn·s
cxtraiif los simones de la plaza.
y cómo fué aquel líquido elemento
que entraba hasta mis huesos poco a poro,
el mejor y más sólido argumento
para obligarme a ver que estaba loco.
Cuando llegué a la choza, las estrellas
brillaban ya en d éter indeciso,
y en derredor riel iueg-n
que alumbraba mtiy poco c:iertanitnlt:.
me hallé c:on que a la ley de un uso ai1cj11,
pcru para ellos hueno y necesario,
bajo la yoz ele un viejo un poco dejo,
rt•zalian todos juntos el ro,;arill,
Esto sí no es conmigo,
me dije yo al primer Santa :\1 aria.
Yicnrlo que no era aquella la más propia
ora~ión de salvarme del infierno:
y l't1Co11lramlo en la fe que mi alma arnpia,
que a&lt;¡uella copia era muy mala copia
pan1 darle d ,alor de un Padre Eterno:
y cumo el sueñu. ~en te que no reza,
me estaba ya doblando la cabeza
y yo c,mpezaha ya a ,entir en mi alma
sus primeras y &lt;lnlccs vaguedades,
me decidí a dormir en santa calma
para acabar ron tantas necedades ___ _
-El sueíio. por lo menos.
me hará gozar de la ilusión c¡ue an~íopeusaba yo temblando
¡ y estremecido todo por el frín !
-Y como ellos me han puesto en este brete.
que peor no puede ser según barrunto.
crncaré a Fray Luis y a Xa\'arrcte
¡y les diré lo que hay ~obre el asunto ______ !Y me dormi ____ pero una santa gota
c¡ue cayendo del techo

Metido entre un trigal y decidido
a terminar con él, lo que era fácil,
no estando muy crecido,
me encontré al animal de mi caballo
tan dado y atareado en su faena,
que a no ser por un medio
muy usado y común entre animales.
probablemente no hallo otro remedio
de sacarlo de aquellos andurriales.

i Ah! Y lo que roncan esas buenas gentes
que a los más fuertes árboles destroncan
Y que hacen tanto ruido con los diente~
que parece mentira lo que roncan:
nunca me hubiera yo ni sospechado
ver por aquellos mundos
reunidos y durmiendo lado a lado
tantos bajos profundos ____ _
Así es que hallando aquello peor que el rezo,
pues era una calumnia contra el arte,
le di gracias a Dios, y después de eso,

Y aun no asomaba iluminando al mundo
la dulce claridad del rubicundo
y la pastora aquella
aun no se alzaba a ver la última estrella,
cuando cansado ya de ser tan loco
y de soñar en lo que ya 110 pasa,
rompí de mi ilu'Sión las dulces redes
y me volví a la corte y a mi casa,
donde estoy a las órdenes de ustedes .

MANUEL ACUt:l'A.

•

1 1

1 1

•

me atengo a lo que soy, de carne y hueso
'
Y prefiero los besos y 110 el humo,
que al fin. al fin, la gloria no es más que eso.

¿ Y qué? ¿ Será posible que nosotros
tanto amemos la gloria y sus fulgores,
la ciencia y sus placeres,
que olvidemos por eso los amores,
y más que los amores las mujeres?

Por lo demás, señores,
¿quién será aquél que al ir para la escuela
con su libro de texto bajo el brazo,
no se olvidó de Lucio o de Robredo
por seguir, paso a paso,
a alguna que nos hizo con el dedo
una seña de amor, así_ ___ al acaso?
¿ O bien, que aprovechando la sordera
&lt;le la obesa mamá que la acompaña,
t nos dice: j No me sigas!
l
porque mamá me pega y me regafia?
t

¿Seremos tan ridículos y necios
que por no darle celos a la ciencia,
no hablenws de los ojos de Dolores,
de la dulce sonrisa de Clemencia,
y de aquella que, tierna y seductora,
aun no hace un cuarto de hora todavía,
con su boca de aurora,
"No te vayas tan pronto," nos decía?

'

\'~.·

¿Seremos tan ingratos y tan crueles,
y tan duros y esquivos con las hell:is.
que no alcemos la copa
brindando a la salud de todas ellas?

¿ Y qmen no ha consentido
rn ~cpararse del objeto amado
rnn ta l de no mirarlo contundido?

Yo, a lo menos por mí. protesto y juro
que si al irme trepando en la escalera
que a la gloria encamina,
la gloria me dijera:

¿ Quién será aquél, en fin, que no ha sentido
latir su corazón enamorado,
y a quién más que el café no ha des,·claclo
el café de no ser correspondido?

-Sube, que aquí te espera
lo que tanto te halaga y te fascina;
y a la vez una chica me gritara:
-Baje usted, que le aguardo aquí en la esquina,
lo juro, lo protesto y lo repito:
si sucediera semejante historia,
a riesgo de pasar por un bendito,
primero iba a la esquina que a la gloria.
Porque será muy tonto
cambiar una corona por

...·,

\.

Al aire, pues. señores,
lancemos nuestros hurras por las bellas,
por sus gracias, s~1s chistes, sus amores,
su&gt;s perros y sus gatos y sus flor&lt;·s.
y cuanto tiene relación con rila~.
1

Al aire nuestros hurras
&lt;le las criaturas por el sér diYino,
por la mitad del hombre.

~

�General Porfirio Díaz.

•

•

"&lt;"-{"

•

fl ~am~orciUo i,arbo .

Én la primera jornada de la batalla de Custoza, el 24 de Julio at
1848, sesenta números de un regimien
to &lt;le infantería de nuestro ejército.
enviados a una altura para ocupar cier
ta casa solitaria. se vieron de repen
te asaltados por dos compaííías de soldados austriacos que, atacándoles por
,-arios lados, apenas les dieron tiem,po
rlc refugiarse en la morada y reforzar precipitadamente la puerta, después de haber dejado algunos muertos y heridos en el campo. Aseguracla la .Puerta. los nuestros acudieron
a las ventanas del piso bajo y del
primer .piso, y empezaron a hacer certero fuego sobre los sitiadores. los
cuales, acercándose poco a poco, coJocados en forma de semicícurlo, respondían vigorosamente. :'.llandaban
los sesenta ~oldados italianos dos oficiales subalternos y un capitán: viejo. alto. seco, severo, con el pelo
v el hig-ote blancos: estaba con ellos
~111 tamborcillo sardo, nrnchacho de
poco más de catorce años, que representaba escasamente doce, ele cara
morena aceitunada. con ojos negros
y hundidos, que echaban chispas. El
capitán. desde una habitación del piso primero. dirigía la defensa, dando órdenes que parecían pistoletazos.
sin que se viaa en su cara de hierro ningún signo de conmoción. El
tamborcillo, un poco pálido. pero firme sobre sus piernas. subido sobre
una mesa. alargaba el cuello. agarrán·
dose a las paredes, para mirar fuera
de las ventanas. y veía. a través del
humo, por los campos. las blancas
rlivisas de los austriacos, que iban
avanzán&lt;lo lentamente. La casa estaba
$itua&lt;la en lo alto de escabrosísjma

correspondiente a un cuarto de últi
mo piso; por eso los austriacos no
amenazan la casa por aquella parte, y
en la cuesta no había nadie: el fuego se hacía contra la fachada y los
dos flancos.
Pero era un fuego infernal, una nu·
trida granitada de balas. que por la
parte de afuera rompía paredes y des
pcdazaba tejas, y por dentro deshacía
techumbres, muebles, puertas, arrui·
nándolo todo, arrojando al aire asti·
llas, nubes de yeso ·y fragmentos de
trastos. de útiles, de cristales, silbando. rebotando, rompiéndolo todo con
un fragor que ponía los pelos de pun·
ta. De vez en cuándo, uno de los soldados qué tiraban desde las YCntanas
caía dentro .. al suelo, y era echado
a un lado. Algunos iban vacilantes de
cuarto en cuarto, apretándose la herida con las manos. En la cocina
había ya un muerto, con la frente
abierta. El cerco de los enemigos se
estrechaba. Llegó un momento en
que se vió al .capitán. hasta enton·
ces impasible, dar muestras de inquietud y salir precipitadamente del
cuarto, seguido de un sargento. Al
cabo de tres minuto5 volvió a la ca
rrera el sargento y llamó al tamborcillo, haciéndole sei1a de que le siguiese. El muchacho le siguió, subiendo a escape por una escalera de madera. y entró con él en una huhardi·
!la desmantelada, donde vió al capitán que escribía con lápiz en una ho·
ja. apoyándose en la ventanilla. y te11iendo a sus pies, sobre el suelo. una
Ct:&lt;'rrla de pozo.
I:l capitán dobló la hoja y dijo brus
qme11te, clayando sr,.bre el muchacho
SUq p1-1pilas grise5: y , frías, ante \as

.-El tamborcillo se llevó la mano
a la visera.
El capitán dijo :-Tú tienes valor.
Los ojos del muchacho relampa·
guearon.
-Sí, mi capitán, respondió.
- '1 ira allá abitjo, dijo el capitán
llev:, dote a la ventana, en el suelo.
junt" a la casa de Villafranca, donde
brillan aquellas bayonetas. Allí están los nuestros. ínmóYiles. Toma es·
te papel, agárrate a la cuerda, baja
por la ventanilla, atraviesa a escape
la cuesta corre por los campos, llega adonde están los nuestros, y da
el papel al primer oficial que. veas.
Quítate el cinturói1 y la mochila.
El tambor se quitó el cinturón y la
mochila, y se colocó el papel en eJ
bolsillo del pecho; al sargento echo
afuera la cuerda y agarró con las dos
manos uno de los extremos: el capitán. ayudó al muchacho a saltar por
la -ventana, vuelto de espaldas al campo.-Ten cuidado, le d..
··
1JO: 1a sa1,·ac1on
del destacamento está en tu valor y
en tus piernas.
-Coniíe usted en mí, mi capitán.
dijo el tambor salién_dose f_t~era.,
-,\gáchate al ba¡ar, d1JO aun el
capitán. agarrando la cuerda a la vez
que el sargento.
-Xo tenga usted cuidado.
-Dios te ayude.
A los pocos momentos el tambor·
cilla estaba en el suelo; ,el s~rgen·
to tiró de la cuerda para arnba, Y
desapareció; el capitán se ~som{i pr~;
cipitadamente a la ventanilla. Y vio
al muchacho que corrla por la cuesta
11-bajo.
Esveraba

�J~

se destacaron Je! suelo, delante .&gt; detrás del muchacho, le advirtieron que
había sido descubierto por los austriacos, los cuales tiraban hacía abajo, desde lo alto de la cuesta. Aquellas pequeñas nubes eran tierra echada al aire por las balas. Pero el tambor seguía corriendo precipitadamente. Al cabo de un rato, exclamó consternado:-¡ }foerto !-Pero no había
acabado de decir la palabra, cuando
vió levantarse al tamborcillo.-¡ Ah,
no ha sido más que una caída! dijo
para sí y respiró.-El tambor, en efecto, Yolvió a correr con todas sus fuerzas, pero cojcaba.-Se ha torcido un
pie, pensó el capitán.-Alguna nubecilla de polvo se levantaba aquí y allá,
en torno del muchacho; pero siempre
más lejos. Estaba sako. El capitán
lanzó una exclamación de triunfo.
Pero siguió acompañándoí0 con los
ojos, temblando, porque era cuestión
de minutos. Si no llegaba pronto
abajo con la esquela en que pedía
inmediato socorro, todos sus soldados caían muertos, o tenía que rendirse y caer prisionero con ellos. El
muchacho corría rápidamente un rato; después detenía el paso cojeando;
tomaba carrera luego de nuevo, pero
a cada instante necesitaba detenerse.-Quizá ha sido una contusión e1t
el pie por una bala, pensó el capitán.
Y reparaba temblando tocio~ su~ mo

vimienlo~; y excitado, le hablaba e.o
mo si pudiera oírlo. 1Iedía incesantemente con la vista el espacio que
mediaba entre el muchacho que corría
y el círculo de armas que veía allá
lejos, en la llanura, en medio de los
campos c!e trigo, dorados por el sol.
Entretanto oía el silbido y el estruendo de las balas eJ1 las habitaciones de
abajo, las voces de mando y los gritos de rabia de los oficiales y sargentos; los agudos lamentos de los heridos, y el ruido de los muebles que se
rompían y del yeso que se desmoronaba.-¡ Animo! ¡Valor! grital'Ca, siguiendo con la mirada al tamborcillo
que se alejaba. ¡Adelante! ¡Corre!
i Se para'--- ¡ Maldición 1 ¡Ah, vuelve
a emprender la marcha !-Un oficial
sube anhelante a decirle que los enemigos, sin interrumpir el fue({o, ondean un pañuelo blanco para intimar
la rendición.-¡ Que no se responda!
gritó el capitán, sin apartar la mirada del muchacho, que estaba ya en
la llanura, pero que no corría ya, y
parecía que desalentaba al llegar.¡ Anda!_ __ ¡Corre!___ decía el capitán
apretando los dientes y los puños:
desángrate, muere, desgraciado, pero
llega.-Después lanzó una imprecación horrible.-¡ Ah! El infame holgazán se ha sentado.-El muchacho,
en efecto, que hasta entonces se le
había visto sobresalir l:i L".thcza por

cima de un campo de trigo, ~e había
perdido de vista, como si se hubiese
caído. Pero al cabo de un momento,
su cabeza volvió a nrse fuera: al fin
se perdió detrás de los sembrado,.
y el capitán ya no lo Yió más.
Entonces bajó impetuosamente; las
balas llodan; los cuartos estaban llenos ele heridos, algunos ele los cuales
daban vueltas como borrachos, agarrándose a los muebles; las paredes
y el sucio estaban teñido5 ele sanire;
los cadáveres yacían en los umbrales
ele las puertas; el teniente tenía el
brazo derecho destrozado por una
bala; el humo y la pólvora lo envolvían todo.
-¡Animo! gritó el capitán. ¡ Firmes en sus puestos! ¡ Van a venir
socorros! j Un poco de valor aún I
Los austriacos se habían acercado
más; se veían, ya entre el humo, sus
caras descompuestas; se oía, entre el
estrépito de los tiros, su gritería salnje, que insultaba, intimaba la rendición y amenazaba con el degüello . .'\lgún soldado, aterrorizado, se retiraba
detrás de las ventanas, y los sargentos lo empujaban hacia delante.
Pero el fuego de los sitiados aflojaba, el desaliento se veía en todos los
rostros; no era ya posible llevar más
allá la resistencia. Llegó un momento en que el ataque de los austriacos
se hizo más sensible, y una rnz de

trueno gritó, primero en alt!mán, en
italiano después:
- i Re11clíos !-¡ X o! gritó el capitán
desde una Ycntana.-Y el fuego volvió
a empezar más certero y más rabioso
por ambas partes. Cayeron otros soldados. Ya había más de una ventana
si}l defensores. El momento fatal
era inminente. El capitán gritaba con
voz que se le ahogaba en la garganta.-¡ Xo vienen! j l\ o Yienen ! Y corría íurioso de un lado a otro, arqueando el sable con su mano convulsa, resuelto a morir. Éntonces un
sargento, bajando de la buhardilla,
gritó con voz estentórea :-j Ya llegan!-¡ Ya llegan I repitió con 1111 grito de alegría el capitán. Al oír aquellos gritos, todos, sa.nos, heridos, sargentos, oficiales, se asomaron a las
ventanas, y la resistencia se redobló
ferozmente otra vez. De allí a pocos instantes se notó una especie ac
vacilación y un principio de desorden
entre los enemigos. De pronto, muy
de prisa. el capitán reunió algunos
soldados ea •l ¡iiao b;jo para conteur ~1 I!lffl.,P~ d• !,;era, con bayoneta

rra ! formidable, y vieron desde las
,·entanas avanzar entre el humo los
sombreros apuntados de los carabinc·
ros italianos, un escuadrón a escape
tendido, y un brillante centelleo de
espadas que hendían el aire, en molinete por cima de las cabezas, sobre
los hombros y encima de las espaldas: entonces el pequeño ;pi.quiete
reunido por el capitán salió a bayoneta calada fuera de la puerta. Los
enemigos vacilaron, se resolvieron, y
al fin empre,ndieron la retirada: el
terreno quedó desocupado, la casa estuvo libre, y poco después dos batallones de infantería italianos y dos
cañones ocuparon la altura.
El capitán, con los soldados que
le quedaron, se incorporó a su regimiento, peleó aún, y fué ligeramente
herido en la mano izquierda de una
bala rebotada en el último ataque a
la bayoneta. La jornada acabó con
la victoria de los nuestros.
Pero al día siguiente, habiendo
vuelto a combatir, los italianos fueron
vencidos a pesar de su valerosa resistencia, por mayor número de austria-

El capitán, aunque herido, anduvo
a pie con sus soldados, cansados y
silenciosos, y llegaban al ponerse el
sol a Goito, sobre el 1Iincio; buscó
en seguido a su teniente, que habia
sido recogido con el brazo roto por
nuestra ambulancia, y debía haber
llegado allí antes que él. Le indicaron una iglesia donde se había insta·
lado precipitadamente el hospital de
campaña. Se fué allí; la iglesia es taha llena de heridos colocados en
filas de camas y de colchones extendidos sobre el sucio: dos médicos
y varios practicantes iban y venían
afanados, y oíanse gritos ahogados y
gemidos.
Apenas entró el capitán, se detuvo
y dirigió una mirada a su alrededor
en busca de su oficial.
En aquel momento se oyó llamar
por una voz apagada muy próxima:
-¡Mi capitán!
Se volvió: era el tamborcillo.
Estaba tendido sobre un catre de
madera, cubierto hasta el pecho por
una tosca cortina de ventana, de cuadros
y blancos, con los br~zos

llm= , .. ~ MJª~t

~J.~

.:\'~ió.. ar.tiha. ~

--'°"

v la rn,i\at:1.~d,,.l26..-t,.,~.t ·

•

•

-¿Cómo1 eres tú? le preguntó el
capitán admirado, pero bruscamente.
Bravo; has cumplido con tu deber
-He hecho lo posible, respondió d
tambor.
-¿ Estás herido? dijo el capitán
buscando con la vista a su tcnient~
en las camas próximas.
-¡ Que: qui(•rc usted! dijo d mu
chacho, a quien daba alientos para
hablar la honra de estar herido pur
\'CZ primera, sin lo cual n&lt;J hubiera
osado abrir la boca ante aquel capitán: corrí mucho con la cabeza baja; pero, aunque agachándome, me
vieron en seguida. Hubiera llegado
veinte minutos antes si no me alcanzan. Afortunadamente encentre: pronto a un capitán de Estado }layor, a
quien dí la esquela. Pero me coi,tó
gran trabajo bajar, después de aquella caricia. :.le moría de sed: temía
no llegar ya: lloraba de rabia, pensando que cada minuto que tardaba
se iba uno al otro mundo, allá arriba. Pero, en fin, he hecho lo que
he podido. Estoy contento. ¡ Pero
mire usted, y dispense, mi t'apitán
que pierde usted sangre!
En efecto: de la palma de la ma no, mal vendada, del capitán, corría
algunjl. gota de sangre.
-¿ Quiere usted que le apriete l.,
venda, mi capitán? Déme un mu
mento.

El capitán &lt;lió la mano izquierda. y
alargó la derecha para ayudar al mu
chacho a h~ccr l'l nudo y atarir1; pl'ro el chico, apenas se alzó de la al·
mohada, palideció, y tU\'O que \·ul\'er
a apoyar la cabeza.
-¡ Basta, basta! dijo el capít(u1 lllÍ·
rúndolo y rl'líran&lt;lo l:t mano ,.:.nda
da, que d l:unhor &lt;¡lll'rÍa rl'lenl'r;
cuida d,· lo tuyu, L'n ,.L.,, de pensar
tn )o, dcmits. que la~ co,as ligeras,
de~rnidún&lt;lulas. pueden ;:ac,•nc ;.rr:i
ves.
El tamborcillo movía la Labcza.
-Pero tú, ic dijo el c:l!)iti11, mirándolo atent.11ncnte, debes haber
pcrdído muciw sang.-~ p,!r;: cstat tan
déb:\.
--.: l\rJido rnucaJ ;; ,1.:,•·t· .' rt·sp&lt;',111: ,', c:I mucr.'l ·!.·,
nriendc, ,, i¡.,o
,,'.t' , •1c :,an¡:,1 ·.
, \l in•! Y i,e l.~1,o
abajo la colcha.
El capitán se echó atrás, horrorizado.
El muchacho 110 tenía más que una
pierna: la pierna izquierda se la habían amputado por cima de la rodilla: el muñón estaba vendado co11
paños ensangrentados.
En aquel momento pasó un médico
militar, pequeño y gordo, en mangas
de camisa.
-¡ Ah, mi capitán! dijo rápidamente señalando al tamborcillo: he aquí
11 n caso de~graciado: esa pierna se

habría salvado con nada, si él no la
hubiese forzado de aquella mala manera: ¡ maldita inflamación! fué necesario cortar a5Í. Pero es un valiente, se lo ;1seguro; no ha derramado:
una lágrima, ni se le ha oído un g~i. ·
to. Estaba yo orgulloso, al operarlo,
de que fuese un muchacho italiano:
palahra de honor. Es de lntcna ra·
za. a ic mía.
Y siguió su camino.
El capitán arrugó stb grandes cej;,~
blancas, y miró íijamentc al tam.
borcillo, subiéndole la colcha: de:.
pués, lentamente. casi sin darse cuenta de ello, y mirándolo siempre le,
vantó la mano hasta l.. «.· aa y se
quitó el képis:
- j :..li capitá,11 ! exda111&lt;'.&gt; r1 11H1&lt;:ha
cho admirado. ¿ Qué han:. mi 1:ap_i.
tán? ¡ Por mí!
··
Y entonces aquel to~co ,uldadu, que..
no había dicho nunca u11J. pataur..
suare a un inferior suyo. respondió
con voz dulce y extremadamente cariñosa :-Yo no soy más que un capitán: tu eres un héroe.
Después se arrojó con los brazos
abiertos sobre el tamborcillo, y lo
besó cariñosamente con todo su co
razón.

EDMUNDO DE AMICIS.

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1

1

•
ººoo

ºº

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o

)
POR SANTIAGO RUSIÑOL.
De padres fab ricante~ de fideos, trt za. y de la nnganza al exter"1i:1 io. tos poefoos has perturbado! ¡ Cuánfamilia en prosa, &lt;le! centro de un y del exte rminio a la agonía. Fl !i- tas almas sensibles has arrancado a
medio comercial, balanceando entre deo. el mismo sencillo fideo sali&lt;:ndo la materialidada de los fideos, para lic
fue rte y libre. le hacía cantar la Jilicr- \'arlas a la rC'gión del sueño! ¡ Y cuán·
!ideos y calderilla. l nl icta había na
cido poetisa, como • las J10res na,:::¡1 tad, y de la libertad a la patria, y de to le cuesta despertarse a aquel que
del cementerio, romo &lt;le b oruga );\ la patria al lhuch, y del Bruch a los te mira!
L"n aíio tardó en despertar de su
crisálid a. y como &lt;le la Y'.IÍ!;ar c1 i~á· Juegos Florales. y de los Jucgo3 L":oral·es a la englantina.
,ueíio nuestra gran poetisa. un aíio
!ida la pintada mariposa.
?\o tenía más que ,·e i11tiún aií:&gt;s y justo, y todo para nada: para Yoh-erXi la nodriza, ni la ;rniclre, ni lo~
padrinos, le habían ensci11&lt;io I!Lill, .. ya la tenía. la englantina, ya e1 a su- sc a adormecer en seguida. y esta Yez
a ha cer versos, y ella, por b saqr:ida ya, cuando tantos poetas cnveJccid0;; en serio. Fué, como era natural que
estrella que las ~lusas plan:an en las en la rima, en el rítmo y en todo~ fuese, en comunión espiritual con un
frentes de las criaturas mi111atla~. a , los secretos florales no tenían más poeta. con otro poeta como ella, con
romp er en la charla precursora. rom· que tristes accéss'Íls. y muchos ,.i~ e- los mismos sentimientos y los mispió en versos perfectos. Puede &lt;le.- ir- llos por influencia de amigos m~1:tc- mos gutsos que ella, con igual amor
a las penas hondas. A aque l poeta
se que rimó papá con mamá como ~i nedores. \" a sólo le faltaban &lt;lo3 µre
mios para ser maestra en gay:i ,-ien· n i le conocía. ni le conocería nunca.
ya tmicse confia nza con ias mus:is
La aritmética l:i aprendió en verso. cía: ya con dos empujones mi, bien .\caso vivía lejos, ¡ay! como vivl' n
la geografía en redond illas; la his- poéticos y bien floridos teJl(lrÍa el tí- todos: acaso ni viYía; acaso ya habría
to ria, en décimas reales; el rl&lt;'uri, t·n tulo efectivo para enseiiar poe~ia a las muerto cuando ella empezó a leerle.
J'ero, ¿qué importaba eso? Vivían sus
ro mancee bíblico; la mbanid.iJ, en clases productoras.
Pero aquello no duró mucho. ,\un obras. y qué obras. y qué versos ¡ Ya lnrsos li bres; y sus maestros y su:;
padres, y los parientes de los padres concurría a lguna vez. pero puramente gamc la santa poesía! Cada verso era
y &lt;le los maestros, y los que entraban por fratnnida&lt;l, para llc:nar la iiesta. un grito desgarrador de un alma ge
&lt;'n el almacé n &lt;le tideos, y hasta l~s pa ra aprO\·echar los ,.-erSiJS ;"!orales mela de la suya, que batallaba para
amasadores de la pasta no sabían que que había hecho la niña. l'ero ;;i10- huír de la tr iste materia terrosa y emadmirar más: que la criatura hicie,c ra había. tenido la sue rte de poderse briaga rse &lt;le nieblas: cada estrofa
aquellos Yersos, o que los versos deja- enamorar. la gran sL:erte de encontrar era una J)l]e~ta de sol y ele melanun enamorado. la rcsuertc d,· ,;1:c la colía; y había tantas puestas de sol.
se n crecer a la criatura.
•\ los diez aíios los paclres se los pro· dejase, cuando la tení:t !,ien ei~w-:ias- que nunca amanecía en ac¡uel gran
corazón de tinieblas: cada palabra
hibieron por consejo de los méd icos macla. por Yiles cuesti,, 1e, de intcre·
ses; y esta ocasiún punz:1tlora Hllla na un gemido, cada línea el rastro tic
y de los padrinos. que temían, con
tan &lt;le pcr~as para iJ,.,.,T ,;n tu1111t0 una pena. cada letra un lamento: y
mu y buen juicio. que el don poé,ico
ella seguía tan hien aquellas penas.
le embotase la circulación y Je tr::s· de engaiios, ele qnej,,~ 1,l,1:1;,1uas .ele
lloraba ele tal mod o el llanto del poedolores
amargos
y
de
•.:~pinas
de
JU·
tornase las células, y la hi-d'eron hata. se entristecía tanto con sus trisYentud.
que
hubiese
&lt;;Ílb
tonta
en
Jcshlar ~icmpre en prosa: a los Júcc.
tezas y batallaba tan a ü~mpo al
ya hacía quintillas a escondida!&gt;: _a pcrdiciarla, porque ; ay: h• oca,iones mismo compás de ansias, que llegó
de
sufrir
en
Yerso
p:.,,1:1
mu~
alta5
los catorce, dúos, también a escond1·
a hacerse esta cuenta y a decidir e~das con un mozo, al que tuv ieron atic sobre la vida.
ta conducta: que si de allí en adelanEn
esta
ocasión
señalada,
como
des pedir por demasiado amor a _i~ roe
te no padecía, no volvería a coger la
siempre,
la
noche,
la~
e,t:·cila:;,
y
~o·
sía ; a los diez y ocho, se Yolv10 ka.
bre tocio, la pobre luna fueron h" &lt;¡ac pluma; que sóle del dolor puede bro·
y harto tUYO que hacer para no µare·
tar la poesía: que los grandes versos
cerio; a los vein te ya no la pud ieroll pagaron el pato. V,:nga e,pcrar q¡¡c salen de los grandes disgustos; que
saliese,
venga
voln::
l&lt;&gt;s
oj,1s
ila,:ia
detene r : de los fideos, de los ..parru·
las }fusas son las lágrimas; que la
quian os, de la familia, de los que i- su luz, y ele la luz a i:i, e11:,rtill;is.
felicidad
no inspira; que sólo puede
?\i los astrónomos que yan a inspec
ban y venían. de los que pasab:in, de
tener inspiració n la que es muy deslos
eclipses
lia:1
pa-;;ido
ta
1:0
cionar
t odo hacía poesía.
grac iada, Y----- para ser muy desgraE l hombre era versos, el estable tiempo en las ,,zotc·a~ eoL10 pasó c1 l:l ciada _____ se casó!
cimient o era Yersos. los comprado- desde el desen gaiío ,;" arp1cl Jn•:en
Se casó. para ser lo más desgraciares versos y hasta la pasta era Yer· con alguna reil.:xió11 :u;:,;;ti, ;t s:-ihrr
la plenitud de 11· i:icll11-:.a11ria. ~ Que da posible, con un comercian te en
sos y los amasadores, y las pastitas.
granos, bien nilgar'. bien prosaico.
Y no crean U&lt;ls. que hacía idilio cn:1 en cuarto cr~c1·:11t~? l)naYas 1ea ic~ bien aferra.do a la materia: con el
con
el
alarido
del
amor
creciente.
aquel personal que la rodeaba. :\ o
que menos pudiese comprenderla. El
había nacido para idilios: &lt;lran.as y ¿Que menguaba, como mengua siem- iría a su modo por el camino pedes~
pre
que
tiene
el
deber
de
menguar?
muy dramas, dramas de hombre. y
t re de la vida. y ella en casa, a sucuanto más terribles mejor, y carg ... Dolores. muchos dolores, como una
frir y callar, ¡ y a hacer versos! Si
chispa
&lt;le
blancor
muy
velado
que
dos de erres feroces, y con algun reno la quería, mejor: haría un volume11
sobre
el
corazón
de
los
ver.sos
cayese
niego poético y con un realismo que
como lágrimas de plata. X o se esca- de quejas con cada lamento que esdaba espanto. El trigo que S•! con
t rc1n.eciese. ¿Si la maltrataba? i }[cvertía en pasta. antes &lt;le pasar n ser paban ui un rayo de la plácida cla- jorl Ya se oirían . las tiradas. ¿Y si
riclnd
m0neci1rn.
ni
un
rayito,
ni
una
fideo, le daba mot ivo para cle5erlblr
llegase a pegarla? i Qué odas si !Je·
t odos los afanes de la siega .pasan&lt;Jn litbrn: ubria el corazón de par en
pegarla! Cada golpe sería
pa1. 1 tudos iban :1 caer dentro. ¡ Oh
del sol a la espiga. y de ja espi~a a la .1...A...l - f'..á...i., ....Li, ......enci:..

i
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,.:

!J

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la C'tcrnida&lt;I.

•

w

Pero ¡yaya 1,steJ a hacer proiec1a,
rr,n los homb re, cuando la suerte
,e tll1f)l' íia en C',torharle a usted la
rarrl'ra! .\ qucl pobre comC'rciante.
qn&lt;' por lnerza había de ser tan brn10. tan pegador y tan iicra result(1
una mah·a poética. La quería como si
no· iue,e poeti,a: le re,petaha tocio&lt;
lo~ clarns de luna y toda, las puestas
&lt;Ir ,ul. que siC'mpre ,aían en las ho ra,; dr comer; la escuchaba atontadn
como a una sihila mansa, y la dejab;i
hacer todo lo que quería. Así es que.
con la desgracia de no tener una hora triste para poder mojar la pluma
l n lágrimas. ¿ quién hace poesía ni
quien ,e quC'ja? En lugar de los \'('!·
sn, que l'Speraha poder hacer con el
,11irimicntn. I&lt;: \'in o nn hijo.
¡ Y qué hijc, ! ¡ Qné hermoso! i Y qué
poco brindaba a hacer elegías aquC'I
montón de carne sonrosada! Gordo
ancho, duro. con salud para muchachote tan "ti ero!'' Que ria comer, y
rC'Ír. y romper a hablar cuanto antes,
y en prosa. y echar dos fiias ele dien
tes romo C'I cl0ble '"aneo del dominó .
y su m:i&lt;lrc que además de poeti,a
era madn•, rsperaha tiempos mús
tristes p:ira sacarse las penas dC' du1
tro, pero ya nn deseaba qnc viniesen.
Para hacer versos alegres, más vak
no hacerlos. ¡ Los \'ersos alegres no
~on yersos ! ''¿ :d adrigales ?" Que m«
drug11e quien quiera. Harta que oía d
toque de oraciones dormía J)Oéticamente. ;Baladas? La c¡ue espera el
drama ·\i, ido " no quiere nada con
ha lacias. Pero ('ra joven y esperaría:
si ahora no tenía suerte. pac1enc1a,
que ra \'endrían las trifulcas, y le,
juro ·a ustedes que la habían &lt;le oír!
C'n tomo ele trescientas páginas, con
versos hasta quedarse de sobra, Y todos tristes, todos ele alma dolorida!
Pero el adoloramiento no llegaba,
v entretanto no se podía trabajar. Todo estaba tranquilo en aquella casa

f

¡

rir~e ! i Hasta los suegros empeiiados
t II no ciar disg-u,tos ! C na harmon1«
desespe rante. ¡ Vamos, qt,e así no s~
podía escribir! ;\ O era Yivir, ,i,·ir tan
hic11. i Era malgastar la vida aquel col
lll&lt;&gt; ele fr!icidad ! En dos aiíos que lle1·aha de casada no ha her podido esnihir ni 1111 soneto por escasez &lt;le emoriuncs. era una airen ta y un &lt;:scán&lt;lalo. Los ¡¡:,ros se ic con.1ertian en hi
jo,. \ 1 ,cg11ndn :iíio el SC'g-1111&lt;!0 lihn&gt;.
al tercero el tercero, al cnarM, el
cuart11, y a lo, diez las obra~ completas. ¡ ~¡ eso. no era errar la carrrra,
que bajasen las ~! usas a decirlo!
C na vez, por sospechas, Ir pareció .
ya esperanzada, que su marido se le
distraía. \ enía tarde, comía &lt;IC' pri,a,
y hnstt'zaha. "l'alla-5&lt;' díjo,-cxplot:1rfis los Cl·lns y los e,plotarás en
Hrso~ lihrcs, qne son los que mejor
~e prestan para los dolores súbitos y
enérgicos." Pero ¡ cá ! ¡ Qué había de
&lt;lis traerse! El trigo y su mujer &lt;:ran
lo único que le di,tr:iía y con la~ distracciones del trigo. no podía lucir~c
1111a fH,etisa ! Otra \"('Z tu, o que mar
rhar,e por trrs mese~. ·· \ñoranza,pt·ns,', t•lla.-1·::-.plr,tarús la aíioran:rn,
y esta vez en YCrsns cortos, y llenos
Je trístt•za." Pero, ¡tampoco! El que
tn,11 aíinranza fué él. .\1 caho ele ocho
días va la ten ía otra \'ez a su lado,
preci~amentc cuando estaba empezando a escribir. "Tal ,·ez se cansará." se
elijo ella, como última esperanza. Tam
poco. ,\q11C'I diablo de comerciante tenía tocios los recursos para no dejar
se aburrir: era a111ahlc, era generoso,
era cli1·crtido; sabía mandar, sabía
obedecer. ;cabía tocar el piano, sabía
no hacer demasiado ruido, y sabía
quitar la gana de hacer versos: De eso
sí que sabía. lo juro. En diez aiíos de
matri111onio siempre habían hablado
en prosa.
De tanto hablar así, acabó por no
re&lt;ignarse. V cía su vida. i11Yálida; con
ann;ento para la humanidad, pero con
pérdida para las letras; y padecía de

chosa casa! El poco que tenía, libre.
pensaba en que "aquel" poeta la ten dría compasión; si veía las cuar tilla~,
su blancura la anrgonzaba; y si al·
guna vez veía la luna. ya casi no SC'
atre, ía a mirarla, porque se Jiguraha
que le decía:
-¿ Qué has hecho poetisa descala·
brada? ¿Por qué, C'n VC'Z de huscar
marido, no has buscado los dos premios de gaya ciencia que te faltan?
¿En qné has gastado la ,·ida, mujer
indign:i? l'ara tcn&lt;'r hijos y más hijos, ¿ qué falta te hacia mirarme des·
de la azotea, ponerme los ojos en h)an
co, y contarme tantas trifulcas? i Vul'l
'"ª a tus fideos, ique los mer('ce~ !
¡,\parta, fa! sa poetisa!
-F.s que no he tenido tiC'mpn.
-¡ ,\ los fideo~. te digo!
-En el mundo lo he pasado
siaclo bien, y yo ____ _
-¡ A los fideos!
-Sí: me he e qui rocado; te lo con
ficso. luna. El vi,·ir no me ha dejad
C'scribir; pero ahora me haré vieja
y en la vejez ya no viviré, y te pro
meto __, __ ¡ Oh blanca luna! tres tomo
antes de morirm('.
-¿Tres tomos ele qué?
-De mi ,·ida.
-Tu vida no se escribe: se pasa
Sólo te picio 1m soneto; nn triste so
neto, no 1111 soneto triste: ·',\ la mu
jer equivocada." Cuando tengas un,
de~gracia, escríhclo.
-¡.\y! Temo que no la tendré nun
ca.
-Entonces, no lo hagas. pero n
me mires nunca a la cara. '.\o quier
llevar más la cesta a mujeres que· s
equivocan.

SANTIAGO RUSlfWL

�Emiliano Zapata.
Amar es h'ner en la mano un hilo
para todos los dédalos, una antorcha
para _todos )os caminos, un vado para
todos los rios.
i :\mar es comprender los cielos!
F.s llenr, dormido o despierto1 una
hiz en los ojos y una música e n los
nido,.
i Es calentarse en lo que arde, inclinar el alma embalsamada hacia el lado divino de todas las cosas! As1
dulce amada mía, tú eres, tu corazó1;
Y tus sentidos, e~1. el retiro donde me
I
acoges, a los &lt;halogos encantadores
rle las olas, las hojas y los astros.
El cristal deja ver la luz del mismo modo, a pesar de nuestras nieh~as y nuestras dudas, ¡oh. angel mío!
aparecen al través Jtl amor todas la,
, 1 C'rdades.
El hombre y la mujer, comunión di
chosa, a quien el corazón sirve de
apóstol, dejan ver el cielo detrás ele
~¡ Y son transparentes el uno para
1"1 otro.
I Lle1·an en stt seno como el reflejn
,t,, Dio,; oculto a quirn nn se puedt

de su paí,. Era ti mejor médirn de Guatemala. y d Presidente dr aquel pais Jo obligó a salir de su patria, para que
lo f11csu1 oh idanclo sus discípulos, amigos y compatriotas.
Fué condcnaclo a destierro perpetuo. bajo el clisfraz dorado
de una legación diplomática extranjera.
El Doctor Ortega renunció tn distintas ocasiones sin que
~e le admitiera la renuncia. El Presidente lo seguía colorando en la embarazosa po~ición de representar un país, en
clonclc francamente se conspiraba en contra del Gobierno
ante el cual estaba acreditado. Así St' hizo con el General
Díaz y con el General Huerta. \,í se quiso hacer con Carranza: pero ya el juego de Estrada Cahrera ··era conocido,''
y Don Venustiano, con ese discernimiento que Dios le ha
dado para cometer errores e injusticias. hizo caer en el
pobre del Doctor Ortega, el bofetón que debiera haber
asestado contra el Presidente de Guatemala.
~aturalmente, el Gobierno de aqt:el país, ha aceptado
con verdadero regocijo el dictado de ··extranjro pernicioso"
c¡ur filé tributado al Doctor Orteg-a.-¡ Un rival menos!dirá para sus adentros el Presidente Estrada Cabrera.
X

X

X

Alvaro Obregón fué preguntado sobre las cualidades de
Felipe Angeles, como artillero. Y contestó: me parece espléndido, puesto que me dejó sus mejores caííoncs rn la última batana.

\"('.".

¡ \mrmos!

¡Roguemos!

Los bos·

resplandece en el ccspcd, las semillas se entreabren respirando vida, la
onda se desborda y la yerba brota.
Dejemos a la multitud continr,ar
sus senderos insensatos, bien lejos di.
no-otros; amemos, postrémonos e,
tarde, el amor trae el convccimiento
&lt;k Dios a nuestra alma sombría. Es
prrciso que haya en alguna parte un
rurrpo si rn rl rspejo se rrflria ttna
sombra.

lo que pasa prepara al hombre par~
i Amemos! ¡Seamos dos! El prudente piloto no está solo en el buDios.
El hombre es un árbol al que le que: dos ojos forman el rostro y uos
alas el pájaro.
falta savía antes de hallarse en flor·
¡ Es prrciso amar! En Yano la su de stino no se cumple nunca -sin1~
¡Seamos dos! Todo nos incita a
sombra cubre los ojos de nuestro esamarnos, hasta la tarde. ¡No tengapor rl lado de la drsgracia.
p1rit11. ¡ Crerd, y sr abrirán los pár mos entre los dos más que una sola
Todos bttscan unánimes la alearía
'
... '
pados! ¡ Amad, y la pupila verá I
a esperanza sonne a todos los que vida, no tengamos más que una e:,
Desde lo alto dr los ciclos ilnmi- 1
llegan, cada uno tiende la mano tem- peranzal
narlos por su luz, la verdad d~masiaEn este mundo de engaños yo amablorosa hacia algún objeto radiante.
do lejana no puede vi-rter má s que
Pero la -desgracia se dirige siempre ré mis dolores, si mts sueños son
claridades inciertas rn el libro del
con pasos pesados, como 1111 espectro tus sueños y mis lágrimas tus lágrialma.
de pies de piedra, hacia toda alma hu- ma.
I Dnrante la noche no hay mirada
Puesto que aquí abajo toda alma
milde o actil'a. L o drmás q11rda
,capaz de leer al solo furgo de los asconsagra a alguno su músi.ca, su llasirmpre flotando.
itros inflamados: pero el amor ,ienc a
Todo nos falta, excepto la pena. ma o su perfume. puesto que aqilí tobrrllar cerca de ncsotros y una lám
La
dicha para el hombre que llora, das las cosas dan siempre su espina
para ayuda a los soles.
no es más que una imagen ,·acía º" o su rosa a sus amores, puesto qae
i l'ara que podamos lrer incesante- objetos qne están en otra parte.
. \bril da a las encinas un susurro enmente en la sombra por donde Dios
La esperanza es alba incierta en cantador, que la noche da a las p~nas
·n1is conduce. el amor une sn luz hnel olvido letárgico, puesto que el
nuestro paradero: pero es arrebol le·mana · a las irradiaciones celestes.
aire da la rama al pájaro, el agua, un
jano de 1111 rayo misterioso.
¡ Amad. si, puesto qnr todo nos
Es el reilejo, bruma o llama que poco ele agt:a a la Yincapcrvinca, puesmanda. amar, puesto qne la inteligen t,1 qur la ola c11ando llega a reposarrn su calma etrrna derrama desde
cia ,ola esclarcc·c muy poco y que fre se rn la ribera 1~ da un beso:
las alturas sobre nuestra alma ,las
cuentemente el corazón de una muj r r
Yo te doy a esta hora, inclinado
felicidades del cielo.
e, la explicación cle Dios.
hasta tí, lo mejor que en mí ha).
Son las blancas visiones que, has¡ Oh I cuando esté yo durmiendo
ta en nuestros días malditos, Yienen ¡ Recibe, pues, mi pensamiento, trisacércate a mi lecho, como se apar1.;al través de las ramas de los arbo- te, que te llega convertido en lágri cía Laura a Petrarca. y rózame con
mas como un rocío!
les del Paraíso.
tu aliantO-- ---¡ Recibe mis votos sin número, ¡ oh
Es la sombra que proyectan en
.\ I punto mi boca se entreabrirá.
amor mío! recibe la Jlama o la som
En mi frente triste, donde· quiza~ nuestras playas esos árboles encan- hra ele todos mis días. ¡ :\[is traspotse termine un sueño sombrío que ha- tadores cuyos estremecimientos Ya-tcs lleno s de emhriagncz, puros de
bía ya durado largo tiempo, haz le- gos siente el alma en sus s ueños.
toda s las sosp echas y tle todas las C:\
.\ ese reflejo de lo s bienes sin núvantar como un astro tu mirada __ __
ricias de mis canciones!
mero
le
llamamos
dicha;
y
queremos
Y al punto mi sueño irradiará.
¡ :\!i espíritu, qu:. boga sin \'ela acaDespués en mis labio s, donde se. apoderarnos de la so mbra mando prr- so, y que por estrella no tiene sino fll
tenece
al
Señor.
mueve una llama, destello de amo,
mirada! ¡ ?lli musa, mecida por las
An&lt;la! nadie se eleva tan alto; e~
purificado por Dios mismo, depos iolas· delirantes, y que, llorando cuan ta un beso y de angel tran sfórmate en preciso seguir morando en la tierra: do tú lloras, llora con frecuencia!
mujer ____ Y al punto mi alma des- lo que se desea hace sonrcir, pero lu
Recibe, ¡ oh hermosa mía! mi bien
que se tiene hace llorar.
pertará.
celestial, mi corazón, del cual, si se
Puesto qne un Dios vierte su san·
No pidas'álegría de· esta tierra dongrc en el Calvario, no nos quejemos, quita el amor, no queda absolutamende todos plegamos nuestra tienda a la
créeme. ¡ Suframos I esta es la íey se- te nada.
caída de la tarde: conténtate con el
Víctor HUGO.
¡ A.memos! esta es la ley suaExcepto él, todv !lft! borra; la
1t u r. ,;o¡n r '
o

X

X

X

que están ,·erdcs, el sol de verane,

Los representantes de Villa en Washington, sin que
nadie se los pregunte, han declarado, que sienten no haber
sido ellos, los ejecutores del ex-Ministro de Gobernación
Don Alberto García Granados. Esta confesión criminal basta
para poner de manifiesto los instintos feroces de los partidarios de Doroteo.
¡ Estar disputando sobre 1111 radá\'Cr !
¡ Pelear la gloria de ser verdugos!
Sin embargo. no hay por que asombrarse. Después de
subordinarse a ViJla, lo natural es .que sobrevenga la degeneración moral absoluta.
X

X

X

•
Villa dice que seguirá peleando contra Carranza, a per~ r del reconocimiento que a este último acaban de conc~l'.cr ~::,,, l'.stal'.os Cnidos. \' muchos ingenuos, cegados por la
pasión política, ~speran algo del movimiento destructor que
proyecta el prófugo de 1'1atelolco.
Pero Villa. ha muerto para siempre. Con él desaparecer
,lciinitil'amente .\ngeles. Delgaclo, Casso Lópz, Ojcda, Ocaranza y demás jefes que no tnl'ieron escrúpulo en descender hasta convertirse en cortesanos del antiguo salteador de
caminos.

•

X

X

X

Algunos emigrados ~e forjan la ilusión de qr.e Alvaro
Obregón va a pronunciarse contra Don Venustiano. i Tontería! La suerte de !\léxico no depende de la actitud de este o aquel revolucionario. El porvenir de nuestra Patria tiene que despejarse proilto, y conforme a leyes naturales indeclinahles. K o se n~esitan pronunciamientos de Obregón
ni de .'\lrnrado ni &lt;le Gadra p:ira que el carrancismo des-

Un problema que queda sin resolverse ·

aparrzca del escenario político.
Cuando un Gobierno se quiere cimentar so'ire hase, disolventes se tiene que derrumbar. Los Estados Unidos quieTen sostener a Don Venustiano. ¿ Y qué? También quisieron
sostener a Don Francisco }.[ adero hace tres años. Y lo úni&lt;'O qt:e lograron fné conducirlo hasta la muerte.
Ténganlo presente Carranza: en ~féxico no se sostienen
los Gobiernos apuntalarlos por extraños.

�(Conclusión).
VIEJO PERIODISMO
ci~ lJUe _se construyó.Y era uno d1: J,i~
,~as lu¡ usos y con mús hul·n gnst,i
•hsput•stns t'll toda b ciudad
. Tt·nemús, Plll.'S, Qll&lt;' C!Jt\ ia :1p:1ri
oun de ''El Jmparcial" c11i11ciuiu írni
camenre la supresión de tres de Ju,
l'it·jos periódicos: la de "El Partido
Lihe~al," que. ~ra sostenido, según rn
propia confes1on, con dinero del Gobierno; la de "El Siglo Diez y Xueve." que sin importancia y crédito
propio, también estuvo ,ub1·enci•&gt;natb,
r la de "El ~fonitor Republicano··
que, a creer los rumores y hablillas
que circun laron, fué ampliamente com
pensada a su editor, motivo de su
negativa a venderlo o arrendarlo. Lo~
demás periódico:; más arriba citados
siguieron por largo tiempo saliendo
a luz, y únicamente uno de ellos, "El
Xacional,'' vino a desaparecer cua tru
afios después de 1896
Como ya dijimos. "El Xacional"
fué fundado el 30 de junio de 1879 por
el sefior don Gonzalo e\. Etse1·a, escritor y poeta muy distinguido que
entre sus anteced~ntes más dignos de
mención. tuvo el de haber sido el
prinrip,1! iniciador drl gran semanario literario ''El Renacimiento." asodado ron ·el insigne maestro don Igna,:io l'-í. Altamirano. ~Tiembro de
altísima y opulenta familia, Gonzalo
fsteYa sostuvo varios me,es con sus
propios recusas el referido semanario. ¡,n11ie11do ~u~ páginas a Jisposición de cuantos por aquel entonce~
brillaban en los círculos intelectuales sin distinción de escuelas ni opinionl!s políticas. ''El !\acional" fué.
en sus manos. el periódico de las
faÍnília, de la más alta sociedad. haciéndole siempre di~tinguirse por la
suprema corrección rnn que trataba
todos lo, asuntos que entraban en
su amplísimo programa. Fncontró en
el sefior don Gregario Aldasoro un
~ran ;rnxiliar para' su labÓr, y cuando "El X acinnal" pa,ó a ser propieci;\d de é~tc. el periódico no se dcsyi(1
ni un punto de la línea de conducta
trazada por su fundador. y a rn re dacción y colaboración fueron llamarlos los t•sc:ritores jóvenes más notables en el liceo ''Altamirano," y figuraron entre los más laboriosos e in·
t eligentes, .\ntonio de la Peña y Re~·c, y Angel de Campo, Micr5s, que
dejaron en sus columnas verdaderas
preciosidades literarias. "El Xacional" dejó de salir a la luz pública el
30 de noviembre de 1900, después de
haberse publicado durante Yeintiún
afios.
Enriquc de Olavarría y Ferrairi.

-----o---- --

Corl)o era
Morelos ,.
Un antiguo soldado me contó un
día lo siguiente:
-Tú me oyes decir a menudo: "El
señor ?lforelos.'' y me has preguntado porque lo trato siempre con tanta
"'"'" ,..,,, ...

(')¡

ULTIMO PRESIDENTE DE
MEXICO.
o--

LIC. FRANCISCO S. CARBAJAL
--0-·

La magnitud de esr héroc es tal
que he visto a muchos que le conocieron y acompafiaron en los combates, quitarse el sombrero cada vez que
pronuncian su nombre.
Como militar era un genio: ya sabes que Calleja, cuando creía habérselas con un cura, se sorprendió de
encontrarse con un general en toda la
extensión de la palabra. ·
Tu sabrás también ~ue era tan
amado de los mexicanJs, que el día
de su fusilamiento se pusic1 vi! l::s
tropas sobre armas. por miedo de una
sublevación, que hubiera sido te rrible.
. \ la hora que lo iusilaron. hubo
un fuerte temblor de tierra que dió
margen a muchas consejas, y ese
temblor hizo salir del Yaso las aguas
del lago de San Cristóbal. y en su
desbordamiento. lavaron la sangre del
héroe. en el sitio en que cayó su
cuerpo atravesado por las balas.
-Dios no quiso, decían las gen·
tes del pueblo, que nadie profanara
pisándola, a aquella sangre t.:.n nob1e y tan pura.
Como hombre de ideas levantadas
no tuvo ri1·al en su tiempo. ·
Reunidos por su voluntad y a ~11
llamado. los miembrus del congre,o
,,;,

,1:&lt;\

.u.l

(.,.,,,....

Don ,\ nclré, Quitnana Roo le preguntó con la franqueza que k era cara,·
terística:
-¿ Qué ideas tiene Gd. tlCl'rca &lt;kl
gobierno que dehemfJs da¡- ,l ];¡ na
ciún? ¿qué principio~ vamos a dejar
cunsignados en la constitul'iún que
hl'lllOs de disentir dcnlr" de hn·1·,·
tiempo?
~Seiivr Licenciadv-rcsponúiú ,·!
héroe-yo soy 1111 rústico y usted 1111
sapientísimo letrado: no puedo ha
blar de ciertos asuntos en presencia de qu iin tanto los ,onoce; pero
creo 1111 deber no reservarme mis ideas
en las circunstancias en que nos en
contramos, y por eso, no por otras
miras, contestó a su pregunta:
"Soy siervo de la nación, porque
é~ta asume la mas grande. legítima
e inviolable de las soberanías, quien.
que tenga un gobierno emanado del
pueblo y sostenido por el pueblo:
que rompa todos los lazos que la ~ujeta11 y que acepte y considere a Espafia como hermana y nunca como
dominadora de América.
"Quiero qre hagamos la declaración de que no hay otra nob 1eza que .
la de la virtud, el saber el patrioismo
9 1a caridad; qu~ todos somos iguales; pues del mismo origen procedemos; que no hay privilegios ni abolengos: que no es racional. ni humano, ni debido, que haya esclavos. pues
el color de la cara no cambia el del
corazón ni el del pensamiento: que
se educ¡re a los hijos dd labrador y
&lt;le! barretero como a los del más ri·
ro hacendado y duefio de mina~: qu•'
todo el &lt;1ue se queje con justil·ia 1c11
ga 1111 tribunal que lo escuche. !o an~pare y lo deiienda rontra el fucr!t· y
el arbitrario: se declare que lo nuc~ ·
tro es ya nuestro y para n11estro5 ::iios, que tengan una fe, una causa y
una bandera, bajo la cual todos jn
1,·mos morir antes que ver oprimcl:l
como Jo está ahora. que cuando va
sea libre estemos fotos para defen -der, con toda nuestra sangre, esa libertad preciosa que _____ _
-:Xo me diga Ud. más-el ijo Quintana Roo. con los ojos Henos de lá
grimas ;-es usted muy grande sefiur
'.\Iorelos, en Ud . se encuentran talc5
ideas. que han de ser más tarrle la
fuerza y la felicidad de la patria: permitame Ud. que le abrace pa1 a que,
si Dios me concede largos a11(,s de
vida, pueda alguna vez decir a mis
hijos: Sean Ustede~ honrados, 1trtuosos y patriotas para que pue&lt;la;,
reclinar su frente sobre este pecho
que está lleno de gloria. no ¡.¡orqu·~
es del se r que le~ cournnicó la vida,
sino porque hubo un momento en el
que se acercó. en un sup remo abrazo
al pecho que ha abrigado el corazóu ·
más grande, el alma más hermas,•
que envió Dios a nuestra tierra: el
corazón y el alma del gran :.J orelus.
El seño r :.lorelos solo respondic,
modestamente: "Usted me favorece
mucho. seíior licenciado; yo no sny
más que un hombre rústico.''
Juan de DIOS PEZA.

----o

�Resenado para

Anuncios.

�</text>
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