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                  <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Volumen to.

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.

Octubre 24 de 1915.

Número 7.

�REVISTA MEXICANA
.

Semanario Ilustrado.

1

1

Application made to enteras second class matter, September 13, 1915 at the Post Office of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879.

Año l.

San Antonio, Texu, Octubre 24 de 1915.

Número 7.

Pagina :Editorial
~

...,

CARRANZA Y LA;~YUDA EXTRANJERA
El seis de Noviembre de 1911 se hizo cargo de la Pr~idencia de México el C. Francisco l. Madero. Nadie como él
ha escalado el solio l:ajo mejores auspicios ni nadie ~poco ha tenido oporti:nidad más bonancible para estable~
cer la paz orgánica de la República. Todo lo tuvo en su favor: origen constitucional, popularidad abn:madora entre
las masas, estimació.n de las clases medias y altas, cajas llenas de oro, crédito en el exterior, Ejército veterano y aguerrido, Cámaras de D:putados y Senadores cuyas mayorías
secunlaban su política interna, y Gobernantes de Estados
dispuesto a sostener el peso de su Administración. Y como
si todas estas felices circunstancias no bastasen, también
contó el señor Madero con algo que fué el secreto maravi·
lioso de su fácil triunfo, y al mismo tiempo, la causa deter~
minante de su inevitable derrumbamiento: este algo fué la
ayuda incondicional de los Estados Unidos.
Sin la alianza norte-americana el señor Madero no habría desquiciado la dictadura porfiriana¡ tampoco hubiera
aniquilado en unos cuantos días la revolución encabeza~
por el General Bernardo Reyes¡ menos aún, hubiese hecho
añ:cos, en el término de seis meses, la insnrrección formidable acaudillada por el General Pascual Orozco. La ayÚ~
da de los Fstados Unidos le sirvió para sentarse en la silla
de Juárez, y para desbaratar la dos primeras revoluciones
que se organizaron con el objeto de derrocarlo.
Pero esa ayuda incondicional y deciüida le sirvió de
igual manera para d"sgustar prof.. ndamente al pueblo me:eicano, que no podía ver con agrado, que sus destinos estli~
vieran a merced de un capricho irreverente de la Casa Bl-4ca. El orgullo mexicano tenía que sentirse lastimaio ante
la perpet·:a consideración de que su Gobierno se encontraba
bajo d patronato de extranjeros. Por eso la ayuda de le&amp;
Fetados Unidos que fué al principio motivo de impopularidad, se toro5 muy en breve en causa de aversión; y fué é;
ta creciendo de tal manera, que acabó por convertise e!1
torrente arrollador que barrió de modo incontrastable aqutlla extravagante administración.
Una vez qre alguien acusah a cierta persona de cons_pirar contra el Gobierno contestó Don Gustavo Madero:
"Si fuésemos a aprehender a todos los que conspiran, necesitaríamos convertir a la Rep(iblica entera en una prisi5n."
Otra vez que el Diprtado Moheno interpeló al Diputado Samuel Santos, (uno de los más adictos al Presidente Mad~ro) sobre si se encontraban los "renovadores" conformes
con la política del Ejecutivo contestó negativamente sin
vacilar. F~tas dos declaraciones, emitidas por las gentes menos sospechosas de desafecto a aquella Administración,
demuetran palpablemente qt?e el Gobierno maderista en sus
agonías, ya no contaiba con el apoyo moral de Ja Nación.·
Todo lo había tenido en su favor en Noviembre de 1911;
tódo lo tenía en su contra hacía fines de 1912. Solamen~~
conservaba la ayuda inconfücional de los Estados Unidos,
si bien es verdad que le había servido admirablemente

vfa en cambio para retornarle el amor perdido de su pueblo.
Las cajas del tesoro estaban vacías, la revolución del Sur,
inextinguible, las Cámaras vacilantes, el Ejército dudoso, y
el pueblo .... aquel pueblo que le había tributado ovaciones
más estruendosas que a Iturbide y a Juárez, ya decepcionado y· triste, lo dejaba abandonado, en medio de la tempestad.
¿Y la ayuda americana?
La seguía teniendo; pero era estéril. Cuando los p1.Jeblos se desengañan de los Gobiernos que los rigen; cuando
vuelven la espalda a sus ídolos, resultan enteramente inútiles los esf&lt;.?erzos extranjeros para resucitar un cariño que
pao5. En Francia, la casa de Austria manejada por Mettemich,, impuso la restauración borbónica; pero la revolución de 1830 di6 al traste con aquel Gobierno art:ficial im·
puesto por elementos extraños. Lo mismo le pasó al señor
Madero: la ayuda del Gobierno norte-americano que había
sido el principal secreto de su encumbramiento fué también la causa más eficiente de su desastre.
Hacemos estas reminiscencias porque •algunos creen
que el reconocimiento otorgado por. Mister Wilson en favor
de la facción carrancista y el embargo de armas decretado
en contra de Francisco Villa, han traído una solución pésima pero inevitable a las desgracias que afligen a nuestra
pobre Patria.
Pero nuestra historia nos dice elocuentemente lo que
significa la ayuda de los extranjeros. El apoyo de los franceses sirvió en 1863 para tomar la ciudad de Puebla, para
ocupar triunfalmente la Capital de la República, para posesionarse militarmente del territorio patrlo: pero slrvi6
también para despertar el sentimiento nacional, excitar los
heroismos dormidos, sacudir las voluntades enervadas Y
provocar la fe en el triunfo de la República. Y la ayuda
extranjera, que había sido tan magnífico auxiliar acabó siendo un lastre pavoroso que h',.mlJió para siempre al partido
conservador.
En nuestros dfas, la ayuda norte-americana servirá para exterminar a Villa en Sonora y al Coronel Cantú en Baja
California, como sirvió para ahogar las revoluciones de Re·
yes y Orozco como sirvió también para consegu'r el derrumbamiento del General Huerta. Pero esa ayuda que fué ineficaz
para sostener al Gobierno del señor Maiero lo será igaalmente para fortalecer la posici5n de Carranza. Todo lo contrario: después de contribuír en el encumbrimiento contribuirá en el desastre. Es una filer:za que se convertirá en una
debilidad. Es un éxito que se transformará en fracaso. La
ayuda er.tranjera se parece a algunos medicamentos como
la m·orfina · que si bieri es cierto que extinguen determinadas dolencias, dejan en cainbío en. el organismo
1~·:
..
-.. gennenes de muerte.
. .
.. .
Nuestra historia · se repetirá · con ¿ carran_cismo. La
ayuda extranjera le ha dado la victoria; la ayuda extranjera
lo !J1atará.

�La contestación de Moheno
El pueblo norte americano ea viejo
y au literatura ea pobre.
. Labor intelectual de suma urgen~1ª. embargó mi tiempo durante las
ultimas sem~nas,. por tal manera que
no me hab1a. sido posible disponer
&lt;le algunas horas para contestar el interesante artículo del doctor Da\'id
Cerna, "El señor 1loheno y Ja Literatu
r a ,,Americana , " que ''Revista .l.:'lle•
x 1cana publ icó recientemente.
Al pie de ese trabajo aparece una
no ta, que supongo escrita por la elegante y cultisima pluma de García
Xaranjo, y qi:e me habría evitado este . trabajo, si no fuera porque en la
m isma nota se me invita a replicar.
X

X

X

Tiene mucha razón el estimable
c'.octor Cerna cuando dice que, como
otros muchos, yo ignoro los elementos que han contribuí'do al desarroilo
de la literatura americana y p0r eso
no la comprendo
Lejos de mí ll pretensión &lt;.ir S&lt;. r,
como mi •distinguido opositor. 1 na
autoridad en orden al movimirnto in telectual de este pueblo que evidentemente es m1 i.pueblo grande'' &lt;iunque
acaso es discutible que sea un "gran
pueblo."
No obstante esa ignorancia mía,
se me permitirá agregar los nonbres de tres pensadores americanos,
de los más ih. stres, que no comprendo cómo pudo oh idar el doctor Cerna: Lewis fl. :.\forris. Franklin ~.
Giddings y Lester F. \Vard.
Hecha e·sta acotación a la lista de
notabilidades americanas que contiene el t rabajo del estimable doctor
voy a rectificar desde luego dos con'.
cept os que me afectan en lo personal, para ocuparme después de los
conceptos capitales.
:\"o cuadra con la sericd1d y el in
terés &lt;le todQ aquel trabajo, la broma de llamarme ''t;, nio.·• Aunque yo
no trngo el ltonur de conoc.:r al doc·
tur Cerna. es posit-le qnc él si m.:
conozca de vista. y en ese caso yo le
aseguro que · debajo de mi aparien·
cia presuntuosa, guardo t n concepto
bien humilde de mí mismo. No me
creí genio jamás; soy simplemente un
espíritu libre que no acepta lo que
juzga imposic iones y errores, aunque
los sancionen todas las autoridades
del mundo.
Conjetura del doctor Cerna que mis
apreciaciones sobre literatura americana pt:eden ser obra de "ignorancia,
envidia, despecho, mal humor reconcentrado u odio de raza." Admito el
primero y el' último concepto: ignorante, lo soy por mi mala ventura,
aunque jamás hice otra cosa que estudiar con empeño, y los que tienen
la fortuna de ser sabios, como el doctor Cerna, rita! hacen de afrentarme
con mi ign()rancia, cuando debieran
compadecerme por ella.
Por Jo que hace al odio, debo confesarlo: me avergonzaría de no sen·
tirio siendo mexicano.
La envidia; aqi:el bajo sentimiento que Ripalda defiiniera admirable~
mente coma "la tristeza del bien
ajeno" jamás la sentí. Pero,

la un indidduo respecto de una colectividad Si yo fuera ruín, me dolería, en mi lastimo~a ignorancia, del
vasto saber del doctor Cerna, por
ejemplo; pero ¿cómo sentir envidia
de la Enciclopedia?, ¿cómo explicar
que valiente alguno de la tierra se
sintiese envid;oso de los triunfos del
ejército alemán? En cuanto al despecho no imagino siquiera cómo podría actuar en mi respecto del pueblo
americano y, en fin, por lo que atañe al humor, aunque harto tenemos
los emigrados para tenerlo negrísimo más negro que los negros lynchados diariamente por este pueb lo
tan "artista" y "civilizado," el doctor
Cerna puede tener la seguridad de
que es lo único que me ha quedado
en el destierro, y tanto, que me cuesta positivo esfuerzo no demostrárselo aqui mismo, como el griego demos
traba el movimien·to andando; pero __
no hay cuidado de que yo falte al
rc6peto a tan estimable y culto com·

te erróneas en mi sentir, contiene el
interesante estudio del doctor Cerna..
a saber:
Primera, que el pueblo americano
es un pueblo joven; y
Segi:nda, que, ,no obstante, tiene
una literatura si:perior a la del resto
del Continente.
Con el profundo respeto que me
merece la opinión de todos los hom·
bres voy a esforzarme por demostrar que ambas opiniones son abso·
lutamente falsas.
Napoleón Colajami, el pensador
italiano cuyos estudios d.:: sociología
no puede ignorar el doctor Cerna,
toda vez que le son familiares a persona tan ignorante como yo, compara
el encuentro y fusión de dos civilizaciones de diferente grado con el fenómeno físico que se verifica mezclando dos líquidos de temperatura
diversa: como en este último caso, la
cív:li1ación más alta sufre un abatJmlcnto de varios rados.

temática, me atrevería yo a intentar
una aplicación de la fórmula la cual
si un cuerpo que se mueYc en deter- .
minada dirección con una \'C lQcidarl
~orno 100, choca con otro cucrpu
igual, y ambos continúan moviéndose en la misma dirección la velocidad de cada uno será ta' mitad de
la que llevaba el cuerpo chocante.
Tal es el caso de la conquista e,,pañola en América, donde la civilización europea, tra1da por el conquistador, en contacto con las civilizaciones aborígenes, sufrió un notorio
abatimiento.
En l'.léxico. lo mismo que en Peri'.,
y el resto de la América conquistada
por España, esa fusión de dos civi
lizaciones de diverso grado (Juc se
verificó por el cruzamiento fisioló,
gico de conqu istad ores y conquistado~. dú lugar a la aparición de un
pui;blu novel, r¡uc lia el~ rccorrl''
torio el ciclo de la C\'olución progre~iYa, para alcanzar las últimas etapas de las civilizaciones su peri ore~.
Por eso es legítimo con;;iderar como.
pueblos nuevos, como t:.n solo pueblo
sumamente joven, a toda la poblarión civilizada de la América cspa
ñola.
Muy distinto es el caso &lt;le los Es·
tados Unidos. El doctor Cerna, que
tan al detalle conoce cosas e instintucione~ de este país, no puede igno. rar que los elementos europeos inndadores de las· primeras trece colonias, lo mismo los puritamos dt:
:lfassachussetts, que los cuákcros de
Pennsilrnnia y los católicos de jfaryJand, sistemáticamente cvitarón todo
contacto con el elemento aborígen
previniendo el cmzamiento de razas
con todo cuidado. De hecho, la única
relación que medió entre ce&gt;louos e
indígenas. ü.é la indispensable para
exterminar a éstos por todos Jo, medios. incluso los más reprobados por
la moral cristiana. Xo hubo entonces
piedad para los hermanos de Pocahon·
tas, como tampoco la hay ahora para
esos desventnrados parias últimos
descendientes de los primitivos pobladores. que el gobierno &lt;le este "cul
tisimo" país vienl.! ases;nando lenta
mente, con el infame y Yergonzoso
sistema de las re,errnciones, sistt:rn;.
i¡uc el Dr. Cl'rna nec1.:sariame11te ha ck
conocer, anm¡ue parezca co11trackci1 lo
~u ternura :¡: su admiración por este
pueblo, que le arrastr? '.l extn:mos ::o
mo el parangonear a \Vhitman con
el Dante, lo cual vale tanto como poner t:n caballito de palo del Portal
de :\Lerca&lt;leres junto a la ·'Feria de
Caballos" de Rosa Bonheur.
De esta suerte, gracias a ese aislamiento sisetmático, no hubo ocasión
ni motivo para que la ci,·ilización inglesa traída por los colonos a :,.;"ueya
Inglaterra sufriese rebajamiento alguno, de manera que el pueblo que ho)
se llama americano, no tuvo que comenzar de nuevo su evolución, sino
que sencillamente' venía a continuarla
en un medio más propicio para su
libre funcionamiento, pero tomándola
en el punto que guardaba en la metrópoa
.
.
Si se considera como entidad nacional,
el pueblo americano puede llamarse
nuevo pero desde el punto de vista de
su personalidad moral o psicológica es
te pueblo es tan viejo como el pi:eblo
il'lglés y demás pueblos europeos de
donde procede.
.'\$Í, el Dr. Cerna n? tiene razón,
creq yo, cuando p~ra ?!scu~par 1~ pobftza de ta contribucton .literaria Y

sente guerra y sus cultísimos hijos
antes que presenciar el reparto de s~
patria, llcnran sus penates al otro lado del globo para iundar en tierras
,olitarias una patria nue,·a, un Dr.
Cerna riel ,iglo próximo no tendría dcn·cho para llamar nuevo o reciente a
ese puelllo que &lt;lt:,cendcría en línea
recta de cultura, dt: abuelos como
Fitche, Kant, Goethe. Hegel Schopennliauer, \Yagncr, jfozart Lizt, Alberto Durero, ;1[0msem, Hacckcl, Vir..:ho'.\, tlc .. etc.
Pue~ .:xactamente lo mi,mo sucecl!
con e,tc pueblo. :\o i~ay razón para
suponer c¡t•c le,· "pilgrims" del }Iayilo
\\'U o los rnakcr,1~ (le Guillermo Pcnn
al cruzar el .\tlánti.:o, cumu si iucra
un fantá~ti&lt;:rt ·.. \l;ir del Olvido,' ' perdieran las noc•one, ttte formal.Jan el
fon!lo de la c,1lttira inglesa.
Sí, cuno en el caos &lt;le }léxico, los
,nvs ~l l,uhiera11 auzado con los
;11d1gcn:is, clan&lt;lo lt.~ar a la formación
de un pueb:o mestizó entonces :-í
tendría!ros aqu1 i 1 1 ¡n•c 1ilo de origen
reciente, qué haLrb tl'~IH ,ter andar
de nuc,·o los caminos que rt'corricran antes los pueblo, más a\·anza-

"º'

do,.
El ¡itteblu a1,H rica1n t,; \Í,e;o } 11,uy
vit•jo; tiene la mi,ma e&lt;l;:&lt;l que el
gran JJUi'blo inglés, y ~í. no obstante,
su cn1h'.ció11 literaria ,. artística ha scgt:id11 una marcila más hirn regrcsi\'a,
de tal 1l1anera que pttdicndo superar
a la madre patria, por las Yentajo:;:i.;
rondidones ch:! medio americano, :e
ha qn&lt;'claclo muy a la zaga. esto s~ debe, en mi runccpto al "culto del clollar,' ' que llena J;i. exi,te:·cia de estos
hombres. y c,uc lk, aclo ü la exageración que ~1.t¡¡:1 presenciamos. r~baja
··- ·esanan ctne la mc:1tali,Iad colec-

tiva.
!'ara (¡UC ~e cu1r.prcn1h1 t.:11 tudo ~u
, alur esta Última opiniíin acudiré a
t:n recuerdo ri:ciel'tc. El año pasado,
;1 1a -·1zón qt.c ~Pe encont."aha en
;( cw York. 111a dl· los primeros pcriódirn,, de allá. ha~iendo el !)alance
t:ni\"&lt;·r~itano del último ejercicio. hacía notar que el pensamiento uni,·er5itariu a:ncrica 10 era r, ,·clador del
profund,1 ca•nbk, o•&gt;tr.. do en la mentaliLlad de este puehlo: ··antc:~-&lt;lecia
aquel periódi-o- ~l prct!vntal a a tod .,
Ío\'Cn "wha~ do \TU know :". cu tanin c¡re al·ora ii:;:irhblemcnk ~e :e
l're~.rnta "\\''•n can ) ou Jo:"
Y d
&lt;loc,"r C('rnt1 me pnmitirá
o'1scrvar. con \o&lt;lo rt'rpeto, c1t1e el cid,.1 cvolutiYo compreriJiilo entre amh;(s preguntas ro1-responde con bastante cxaclitt:d al qu,• sería necesa
riamenk para l'Onvc1tir a un Xcwton
o a un Quatrcfages l'll un fobricante
de manteca!
X

::r.

X
X
Seguramente no hay en todo el
mundo un país donde conci:rran, tanto como en Estados Vnidos, las con
diciones qi:c más favorecen un alto
grado de florecimiento intelectual.
Gr.1 población numerosisima, con
1111 elevado coeiic1cnte de cutlura alfabética, teniendo a sti servicio una gigantesca red &lt;le ferrocarriles y que
gana los salarios más altos del mundo forman un conjrnto ideal para el
cultivo de las ciencias y de las ar-

ción reumda es inferior numéricamente a la de este país.
Una población que carece de horno
geneidad, esparcida en vastísimos te·
rirtorios, sin comunicaciones casi con
un pesadísimo lastre de ignoran~ia y
de miseria, embrutecida y arruinada
alternativamente por despotismo intolerables o por sangrientas guerras ciYilcs, constituyen, sin género de duda,
el ambiente menos propicio para la
,·ida intelectual en sus más nobles
manifestaciones: Literatura, Ciencias
y Artes.
X o obstante, mientras que en ese
Continente hay pueblos como México. que han creado una personalidad
genuina. propia, distinta. inconfundible, el pueblo americanJ no ha logra·
do, a pesar de lo que en contrario
sostenga el Dr. Cerna, tener "una
literatura propia", ni nada que le de
un caracter específico, que lo distin ga de las otras razas, fuera del dominio de lo extravagante.
Tome el Dr. Cerna dos estampa!&gt;
conteniendo, una nuestro bello monumento a Cuauhtemoc, por ejemplo, y
otra, el monumento que le plazca elegir de entre los muchos que afean
lastimosamente este inmenso país, y
contemplando las dos figuras habrá
de reconocer y confesar, si quiere hacer jusfria que si mañaná un maremoto formidable sorbiera y sepultara
para siempre entre las olas aqLclla
parte de la tierra americana que va
de"Je la frontera del Canadá hasta
las grandiosas ruinas del Palenque
dct1 ás de los E:,tados Unidos queda~
ría, cuando más, ''el suspiro del ,·iento que pasó," puesto que nada hay
en este país que no pueda encontrarse
en cuah1uier centro i11dustrial de
Europa; pero es posible 4ue en el
hueco, mucho menor sin duda, que
habría dejado jJéxico al desaparecer,
acaso el recuerdo &lt;le algo muy nuestro
perdurase eternamente sobre el rumor
de las embravecidas olas.
Este concepto, que e~ proíundamcnte verdadero, resulta con demostrati\'a eloct:encia del mismo esfuer:,:o que el Dr. Cerna ha hecho para
evidenciar !o contrario.
Cuando se comienza por colocar a
Shakcspearc, poeta colosal sin duda alguna. por encima del abuelo Homero,
y junto al portentoso jliguel Angel
a Turncr, el célebre paisajista inglés,
solo porque a~í lo enseña Ruskin, ya
todos los absurdos resultan lícitos y
har"deros.
No llegan a treinta las líneas de
"Revista :Mexicana" que ocupó el Dr.
Cerna en su erudita enumeración de
''genios literarios" americanos, incluyendo nombres de "obras maestras,"
lo que resulta demasiado pobre, cuando es piensa que esas treinta líneas
no alcanzarían par.i. contener siquiera
los títulos, la más breve de todas las
síntesis, de la obra literaria o científica de Hugo, de Spencer o de
Zolá.
Y todavía eso, permitiendo al Dr.
Cerna herejías tan gordas como catalogar entre las obras de arte las
de Fenimore Cooper y el libraco de
jJ rs. Harriet Beecher Stowe "La caba,
ña del tío' Tom."
De toda la reducida lista confeccionada con gran trabajo por el Dr. Cer·
na, sólo hay tres nombres mudialmente conocidos: Logfellow, Edgar Allan
Poe y Walt Whitman; pero crea el
estimable y culto facultativo que la
labor artística de estos, no supera ni

tes.
Kada más adverso, por el contrario, que las condiciones reinantes en
el continente hispano-americano, que
en esta vez tomaré como una sola
entidad, a causa del gran parecido
que existe. entre todos los pueblos
que Jo ~arman, ~ese~. ct:al.quier pu~"'--""'- A..;.. "-·~+-..,, .. _p._+.~~:t.LU:"~-"º"'e""onn"'o-~•
... OOJOa......mur.hA---2..-Í2-. rie. !tal_ A~11-nt'.Í

�M1róu, para 110 citar más que esas· cua
tro estrel)as de primera magnitud.
El ?e~10, Sr. doctor, tiene por carac!ensttca ~terna la rebeldía, que le
obbga a salirse de la fila, a buscar
nuevos derroteros o encabezar vastos
movimientos colectivos, empresas to
das que jamás acabaron los "genios"
americanos de que nos habla Ud.:
Longfellow trajo, cuando más "el
vino viejo en odres nuevas" d~ que
habló antaño el poeta; Edgar Ellan
Poe, espiritt:almente no es americano
sino francés. como producto de aquella evolución literaria que comienza
en 1830 y se cierra con la generación de Baudelaire y Lecomte de L'Isle; y en cuanto a Whitman, por más
que hago no acierto a encontrarle
tampoco los atributos del genio.
Y conste que, adrede, afronté desde
luego la comparación con los tres más
altos representantes de la poesía inglesa de América, pues no valía la pena de librar la batalla contra escritores de segunda categoría que, como
Washington Irving, no alcanzarían a
conquistar mayor calificativo qc.e el de
''estimables."
Lo que hay de cierto, y el no tenerlo en consideración es lo que ha
cxt(aviado a hombre tan inteligente
y culto como el Dr. Cerna, es que
mientras los escritores americanos
tienen a su servicio un idioma y un
pueblo de reputación e importancia
internacional. los escritores hispanoamericanos por razón del idioma y
del país en que han florecido, casi
nunca logran traspasar los límites· de
su patria.

Pero !º a~guro al Dr. Cerna que
otra serta nuestra condición si en vez
d~ serlo en español y en ~léxico, en
L1m~ o en Bo~otá, se editara el pensamiento amencano en X ew York y
en inglés.
Sub:;triiigasc el Dr. Cerna al influjo que , 1Jbre él y sobre otros muchos
ejerce el prestigio del idioma y del
pueblo, y no le costará trabajo convencerse de que en toda la obra literaria y científica del pueblo americano, no hay poemas como Tabaré ni
novelas mejores que las de Sanchr.,
Polo ni monumentos de arquitectura
ligiiística, como el Diccionario de Re·
gímenes de Cuervo, o de Derecho Internacional, como el de C¡¡.lvo.
Agregaré todavía los nombres de
Ricardo Palma, Julio Flores, Jose
1Iartí, Amado Nervo, Luis G. Urbina,
Rafael Delgado, Raul López, Federico Gamboa, Francisco Bulnes y
cien más que podría yo sumar a estos y a la ilustre falange de mexicanos catalogada por García Naranjo
en su Nota, por donde verá el Dr.
Cerna cómo es nrdad que podemos
victoriosamente afrontar la comparación con este pa1s y que hay para
consolarse ele tantas tristezas que nos
oprimen el alma.
Y nótese al paso que nuestro desenvolvimiento intelectual se ha realindo en condiciones lamentables, sin
lectores que paguen el trabajo mental sin comunicaciones que lleven las
producciones de nuestra cultura a los
útlimos extremos del mundo, con un
idioma que jamás tuvo poder mundial
ele difusión, no obstante ser divina-

mente expresivo, con masas de analfabetas, d.~ salvajes casi, como base de
la poblac10n Y cayéndonos de miseria
Y a~osados perpetuamente por el des
potlsmo o la anarquía.
A~ora, piense el Dr. Cerna qué nu
ha~namos hec.ho con una gran nacio nalidad, con cien millones de lectores
que pagan Y en medio a las bendicio
ne~ de una paz que, con solo un paréntesis. de cuatro a~os. Jleva más de
un siglo de cumplir su obra bienhechora en este país.

X

X

~==-=~
~
~

PAGINA

br inr 1Juuuu 1Jur.a br la &lt;ttrui

~~~,

X

Abrigo la esperanza de que leyendo
lo~ conceptos anteriores, no se pondra en duda que el humildísimo concepto que tengo de la literatura americana, es obra de nua convicción documentada y no del odio, com~ supone el Dr. Cerna: puedo garantizar
que mis odios no suelen tener exteriorizaciones tan inofensivas como "Cocina y Literatura."
Pero si así no fuera, tampoco me
pesaría. El odio es santo, ha escrito
Zola, y yo pienso que nunca antes de
ahora pudo santificarse con tanta razón, erigiéndole altares en los corazones de lo que, gracias a la perfidia
americana, ya casi no tenemos Pa·
tria!

1 1

11

QUERIDO MOHENO.

1 1

New Orleans, La. Oct. 17 de 1915.

la 1-Entntra rtniguartóu hr Nrrkrr

i1

1

(Escrito especialmente para "Revista Mexicana," por el Dr. David Cerna.

Sin pronunciar palabra algt:na en
tono de queja, y sin inmutarse siquiera. Necker escuchó, sereno, la disposición de su iracundo jefe, quedando
conforme con el inesperado cambio,
cambio de regresión en su carrera
inicial como hombre de negocios.
Cualquier otro individuo (de CS05
que, a pesar de su talento. tan sólo
se distinguen por su estrechez de
criterio, y a Jo mejor se hunden para
no leYantarse más), herido en si:
amor propio, habría enunciado desde
Juego, separándose de su empleo. para
después quejarse de su mala surrte.
y prorrumpir en inútiles lamentaciones, lamentaciones qt:e casi siempre
sólo conducen al desastre.
En efecto, ¡ cuántos hay que, en
su desesperación, en su falta de pcrsever2ncia, maldiren o sencillamente
abandonan a la diosa Fortuna cuando ésta, en realidad, se encuentra a
punto de sonreirles l
He ahí a Coriolano que pudo haber vencido a Roma, pero que muere
en el destierro por ceder a i:n sen
timentalismo extraviado ( ?) eu mo·
mentos verdaderamente solemnes µara
la realización de sus ideales ideales
que quizás habrían traído: a él gloria
y provecho personal, y mayor gran·
deza aún a la Ciudad Eterna.
Ahí a Catón, el filósofo-polílic&lt;&gt;,
que, después de hae;er leíd,o l~ Inm.01:·
talidad del Alma, de Platon, se sutct·

Bie~ . con muchas armas fundo
que l:d1a Yuestra arrogancia:
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mund~.

Homb1:es _necios.
que
acusáis
a la mu1er sm razón 1
sin ver que sois !; 0 ca~ión
de \o mismo que culpáis:
St con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
é por qué queréis que obren bien
s1 las incitáis al mal?
Combatís su resistencia
Y !~ego con gravedad
'
decis que fté liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer Joco
al niño que pone el coco'.
Y luego el tiene miedo.
Queréis con presunción necia.
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
Y _en
posesión, Lucrecia.
, Que humor puede ser más raro.
9uc ~¡ que falto de consejo.
el 1?1smo empaña el e~reio
Y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual
quejándoos, si os tratan mal
burlándoos, si os quieren bíe~
Opinión ninguna gana.
pues la que más se recata
si ~o os admite, es ingrat~.
Y s1 os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáis.
que con desigual nivel
a cna culpáis por cru~l.
y a otras por fácil culpáis.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
Y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada,
o el qce ruega de caído?
¿ O cuál es más de culpar.
aunque cualquiera mal haga.
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
¿ Pues para que o~ espantáis
de. la culpa que tenéis?
Queredlas c1:al las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Mas entre el enfado y pena
que vuestro .....,sto refiere.
bien ha"a la que no os quiere
y &lt;'"eiaos enhorabuena.
¿ Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende.
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
Dejar de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuera a rogar

ENDECHAS

!ª

Anécdotas de personajes célebres

respecto a un negocio de finanzas alg-o compl'cado e nque se trataba de
Para los individuos capaces, para los
interesar al Banco.
individuos útiles, el anchuroso campo
:Monsiet:r Vernet. presidente de la
de la actividad humana ,permanece I nstitu\;ión. se encontraba ausente.
siempre abierto
Con tal motivo el joven Xecker atrePara los demás, este globo en que vióse a hacer un eét11dio :in11ítico y
vivimos es, como dijera l Iamlet, "un sintético de la proposición del corresestéril promontorio;" y "este aire que ponsal. Fornwló ,u pl~n con proinrespiramos este inmenso tul, este ma- sión de detalles; computó las prohagestuoso pabellón que h:z febea alum- hles pérdirl~, y g-anancia,. teniendo
bra,' todo, todo, tan sólo "de va
en cuenta todos los pros y todos los
pores una congregación podrida y pes- contras del problema financiero que
tilente."
se le presentaba; y por fin, perfeccio
Jacé¡ues l\ecker era oriundo de Gi- nó s,,s cf.lculos, cálculos qre favorenebra. ·
cían los intereses de la negociación.
A ~cmejanza de otros jóvenes ele
A su regreso, Vernet encontró so
provincia, de ilusiones llenos pero con bre su escritorio, entre otros docula mirada arriba, siempre arriba, Ne- mentos pendientes de e,tudio y reso·
cker habíase trasladado a París en lución. el hien preparado. trahaio del
busca &lt;le fortuna.
joven XC"cker, y la recomend1ción de
¿ Qué había llevado consigo a aque- éste a efecto de que fuera hecha la
lla Cap;lal de los ensueños, el aldea- nPn~rión ¡woiwetsa por el corresponno suizo? un corazón sendllo, buesin vacilación alguna.
na ~ah d, grandes esperanzas, y en sal,:N'eckrr
fué llamado a la presencia
los bobillos Yeinte francos en plata:
de su jefe.
nada más.
-"Parece que conocé:s todo lo conNo tardó en conseguir colocación,
cerniente
al ramo bancario." '
la ·de portero, en un Banco. En corto
Tal fré la observación sarcástica
tiem.P.O,. sin embargo, gracias a su buen
que hiciera V crnrt. enterado va del
compQrtamiento, a su constancia en el
trab~io de su escribiente confidencial.
más t¡lle . satisfacto.rio des.empeño de
-"Sí, señor, lo conozco" replicó
su ·J1un1;l_&lt;~ oficio, Necker fué elevado.
con toda entereza el futuro financie. si.Jr ~olicjfario,' ·a Ta -categoría de escriro.
:·. biertte· co"n fiden&lt;.'iat: '· ..
·
--"Pues sabéis demasiado." repu·
·· "Cíe~to ~Úa r~:cibiósc en la casa banso Vernet mostrando profundo dcsa1
caria una carta de extraordinaria imo. "Por tanto. os voy a colocar
""''r"~"'"'" c:,1\

Arguye de inconsecuencia el gesto y
la cens. ·ra de los homtres, que erlas muJercs acisan lo que cal.'san.
--o--

1 1
1 1

¡~ ~j

·-

--o---o--

Que expresan cultos conceptos
.
, de afecto sing•·lar
~abras querido Fabio
si ignoras que te quierd·
c¡ue ignorar lo dichoso, ·
es muy de lo discreto:
Que apenas fuiste blanco,
en q\1e e_l Rapaz Arquero,
del tiro rndefectible
logró el mejor acierto:
Cuando en mi pecho amante
brotaron el incendio
de recíprocas llamas
conformes ardimientos
Xo has visto, Fabio mío.
cuando el Señor de Delos
hiere con armas de oro
la luna de ¡;,n espejo.
Qt1 e haciendo en el cristal
reflejo el rayo bello
hiere repercusivo
al más cercano obJeto?
Pues así del amor
las flechas, que en mi pecho
tu resistente nieve
les dió mayor esfuerzo.
V ueltas a mí las puntas.
dispuso amor soberbio,
sólo con un impulso,
do alcanzar trofeos.
Díganlo las ruinas
de mi valor deshecho
qce en contritas cenizas
predican escarmientos.
:\li corazón lo diga,
r¡ue en padrones eternos.
inextinguibles guarda
testimonios del fuego.
Segunda Troya el alma
de ardientes :.fongibelos,
es pavesa a. la saña
de más astuto griego.
De las sangrientas viras
lo~ enervados hierros,
por las venas difunden
el amable veneno.
Las cercenadas voces,
que en balbucientes ecos,
si el amor las impele,
las retiene el respeto.
Las niñas de mis ojos,
que con mirar travieso
sinceramente parlan
del alma los secretos.
El turbado semblante,
y el impedido aliento,
en cuya mi:da calma
da voces el afecto.
Aquel decirte más.
cuando me explico menos.
queriendo en negaciones
0

de

11
1 1

1 1

1 1

1

1 1

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�•JU"

la considerab,m como una bruja pies y las manos con bejucos, indina
lutura, se estremc,:1:i tnits que nu1h·a la · cabeza sobre el pecho aspira el !Ji~e!Ja flor, sino que la guardó para
y una pena incur.:,ulahle inundaba perfume de tu última flor Y---- serás
su alma.
dichosa.
III.
Ne., teniendo a nc1die 1.n el mundo, se
Hanna no habló una palabra más
dt.t.:J~.ó por fin a ir a vrr a la ,·ieja recomendó simplemente a Saschk~
i-lanna y pedirle consejo sobre su que volvi~ra a su casa y que siguiera 11 La noche estaba tibia y tranquilia
ena de encanto Y de misterio
'
triste destino.
su conseJo.
Antes
de
media
noche
mi~ntras
La vieJa Hanna, acostada rnbre sn
Saschka partió. :1Iil pensamientos
jcrgon miserable, ri:!cibió ccmaoh.. men · atravesaron entonces su cerebro. Se qi:e ~odo el mundo estabd sumido e~
te a la pobre huérfana y la llamó sentía llena de fe y de esperanza en apacible sueño, Saschka tomó la últicou ternura "hija mía".
la vi~ja Hanna y también de gratitud 1~~ flor. Con. mano trémula la perd10_ en su corse, como hacían sus comlon los ojos iicnos de lágrimas y por eJla.
panems cuando iban a la iglesia con
el corazón adolorhb, Saschka Je conLa vieja Hanna la siguió largo una coro.na sobre las sienes.
fesó a la vieja que nadie la quería.
tiempo con la mirada. Saschka había
Despues se dirigió hacia el lago.
- ¡Ah!, dijo sus¡,,ranch, no quino ya desaparecido en las brumas de la
Marchaba con paso vacilante. Un
c.:, mis últimos día.; arrastrar uua vi
estepa, y Hanna miraba aún las leáa semejante a la tuy:., una s.,litaria . janías y murmuraba algo entre sus la- mal sendero conducía hasta el tronv1óa de bruja. N,1 qi..iero que h1s ni- bios descoloridos. Algunos pájaros co de un viejo tilo, que como i:na viga se adelantaba sobre el agua.
~ws corran al ven;1.., llegar.
negros revoloteaban por encima de
Se arrastró hacia allá y se sentó
Y sollozando se cubrió el r:&gt;stro su cabeza.
en, la extr:emidad del tronco. Se amacon las manos.
rro los pies y las manos con lianas.
La vieja Hanna sintió lástima por
Pasó un momento. Pero reflexiola pobre huérfana;-pensé, en las miseSaschka hizo lo que la vieja le ha· nando de pronto la cabeza sobre su
rias humanas en la crueldad del despe~ho y aspiró a pulmón lleno el emtino. Le pareció que tenia ante los bía dicho.
En el campo, detrás de la choza, briagante perfume de la soberbia flor.
ojos su propia juventurl y todo su pa, Y Saschka sintió al punto que nasado, esa larga y triste percgrimtción, vió aparecer muy luego dcspt.:és de
c1an
en su mente sueños maravillosos.
primeras
lluvias,
flores
de
una
belas
encadenamiento de penas y di! desdilleza extraordinaria y de un perfume Soñó en la vida dichosa de las bellas
chas.
rou~salki (1). de larga cabellera que
Reflexionó y vaciló largo tiempo, embriagador.
habitan palacios de cristal en el fonY
cuando
esas
flores
estaban
entecomo si ella misma dudara del poder
ramente abiertas, Saschka las cogía do del agua.
de si:s hierbas y de sus simples.
y
las arrojaba por la tarde al paso de
~":helante aspiró una vez m,ás el
- ¿Tú no· quieres ser una Hanna?,
dehc10so perfume de la última flor __ _
murmuró varias veces, inclinand0 gra- los mozos.
Nadie se inclinaba para recoger las
I Dioses I Le pareció que ella mis
vemente la cabeza.
Al fin salió de la pocilga y volvió un flores, y sólo, a veces, al pie de un ma era una roussalka arrastrando a
momento después con un puñado &lt;le transeunte distraído las hollaba o las hermosos jóyenes hacia su profu•1d(l
alcázar.
echaba a un lado.
granos misteriosos.
Así
se
pasó
el
primer
año,
desDe pronto, sin sentid_o, Saschka se
Los puso en la mano de Saschka y
pués el segrndo; luego el tercero inclinó hacia un lado. El tronco ciel
le dirigió este discurso:
viejo tilo comenzó a balancearse co-Aquí tienes semilla para tres tocaba ya su fin.
Fué ese tercer año cuando las flores mo la cuna de t.:n niño. El agua del
años, siempre para el mismo st:rct .
Tendrás tantas flores como donceles de Saschka se abrieron más soberbias lago encantado se entreabrió, brotó
que nunca.
como una fuente y volvió a cerrarse.
hay en la aldea.
Pero mientras más se abrían las
Después _____ el silencio.
Al muchacho que te guste le arroSaschka había desaparecido. Ya era
jarás una flor al paso. El que h, flores, mientras sus colores eran más
brillantes y más emhria~adores sus completamente dichosa.
recoja te amará.
perfumes. más empalidecía y se marEl tronco del viejo tilo se balan
Si a pesar de todo ningún mozo se chitaba el rostro de Saschka.
ceaba aún y sobre el agua aquietada
incl;na para recoger las flores, y si
El día de San Juan el campo no se difundió, a través de las ramas de
todos las hollan bajo los pies, entonsauces,
ces, en el tercer año, guardarás la era ya más que un desierto. Saschlta los
na ______
_ el pálido fulgor de la lutodas
las
flores
y
sólo
J,ahia
arroiarlo
última flor para tí -Luego mira lo
que has de hacer: hay un tronco &lt;le le quedaba una. Era la última.
Eduardo FELINCK.
Fntonces recordó lo Que la vieja
viejo sauz que se inclina sobre el
Hanna
le
había
recomendado.
Y
reagta del lago; a media noche, con la
(l) Divinidades fluviales de la mitohma llena siéntate sobre ese tronco solvió seguir su consejo hasta el fin .
No lanzó a los pies de ningún mozo logía de la Ukrania.
como sobre un banco, Amárrate los

·n

=f

l lago tttcantabo
(CUENTO DEL PAIS DE~BOHEMIA.)

------------------ ---· --~----I.
La v1eJa Hanna. i QUI;! espantosa
vieja! Se arrastraba por el· munó&lt;.&gt;
como una sombra. En vez de derramar la alegría a su ah eJec!or, inspiraba por doquiera el miedo y el
espanto. Era una trabazón &lt;le huesos mal unidos, una bruja jo~o0a&lt;la
y tosijosa.
Cuando se acercaba a la aldea, los
niños cosacos se dispersaban ammciando por su !lan to y sus gritos la
llegada de Hanna.
La detestaban tanto como a la vieja Paziocha que, conociendú los mejores conjuros y los encantamientos
más eficaces, obró de t31 manera que
un gallardo mozo se enamoró perdidamente de una mujer ica.
Se decía de Hanna que sabía un
gran número de misterios, pero que
no tenía la suerte de la. Paziocha.
Las muchachas que iban a ¡,edirk
consejo se ponían a pocu -pálidas y
se marchitaban co1110 ilorc, c:ortadas.
Por cs0 no la querían y no iban
a buscarh sino en los casos en que
la tentación podía más qt:c la incredulidad.
Por lo demás, Hanna casi no trataba con los humanos. Solamente en
los momentos de gran miseria llegaba arrastrándose hasta la aldr.a a fin
de mendigar un mendrugo de pan o
de atraer a las muchachas. Las que
la encontraban por la mañana la sa1
ludaban con una maldición o bien
escupían hacia un lado. Por lo tanto, la vieja Hanna estaba más a ~us-

cielo nn llegaban hasta su sórdida
choza, pero bajo su techo, cuando
menos, no tenía humillaciones que
soportar.
Así YÍYÍa la vieja I:Ianna, triste,
miserable. sola, como un sér &lt;le mal
agiiero y un peligroso espantajo.
Se dec~a, sin embargo, r¡ue la Yieja
Hanna en un tiempo había siclo um.
joven; nadie entonces hr.bicra sospechado que en sus días de ancianidad
llegara a · hacer el extrañn oficio ele
bruja.
Vivía entonces en una aldea de la
Ukrania una pobre huérfana abando·
nada. Sólo por piedad la tomaron
como sirvienta en una pobre casa.
permitiéndc,le en cambio dormir sobre el sucio y com~r pan a secas.
Los días de fiesta, cuando nn soberbio sombrero ornaba la frente:
blanca de todas las jóycnes y sus
ojos irradiaban placer. Saschka er:i
la única qt:e no tenía nada con que
adornarse, ni nada por qué rcgocijar-

s~.
.
Tenía los días de iiesta el mi.,mo
a,-pccto que la YÍsper.~ la anteYísperé'.
y los donás d:as de tr::wajo.
~ adíe la hab' a enseñado a engalanarse y a ponerse hermosa. Su
modesta falda be iba a pedazos y cada vez más perdía su color. Y todo estaba en contra de ella. V nicamentc el Sol era tan bueno para ella
como para los demás.
Las muchachas frívolas se burlaban de Saschka gritándole perversa.mente al oído: "Cuando muera la
vieja Hanna, Sascl,ka será la hruja!"
La _pobre

1

•
destino era ser una desdichada sobre
la tierra.
Y más de una yez, recordando que
las muchachas le habían proictizado
l'l porvenir de Hanna la bruja, se
puso a derramar amargas lágrimas.
Pensaba con desesperación que los
mnos también huirían de ella____ Sucedió que un día echó a anuar distraída, lejos de la aldea, haci,, el lago
encantado. Saschka se contempló
por yez primera en el espe_io de una
agua tranquila y pura.
Sus tristes pensamientos desaparecieron entonces como un ~ueño.
Al contemplarse murmural,:, nm un
júbilo desconocí.do:
-Pero Saschka, si tú r.o eres la
más iea de las muchachas de! pucbl!'&gt; !
Pues había descubiérto rnbre la
s,iperficie del lago enca1:t~\1-·, que ~ra
.e~belta. graciosa. b~anca c~mo ur.a
paloma. Su cabe'llera secirn:a le caía
~obre las espaldas en abtu!chntt~ trenzas. Cuando se sonrci..i a 8Í misma.
su corazón se cstrcmect:t con una
dicha inefable, tan encanta&lt;lon así Je.
¡,arecia su sonrisa.
1Iientras sus compaiiera, se adcrnaron la frente con g,tirnaldas. ai
~on de alegres cau&lt;.:ivf'fS y se con·
,·irticron en esposas felic.:~.
¿ Qué había de 0;:xtrafio· e:·, qu·~ Sasd1
ka hubiera deseado ser también una
.:,;pc~a? ¿Xo e:ra ya hastante g-ran-

.

(lt.'

Pero ¡ay! lo.; pretendientes 11"
· ~anqutauan jan•,1; el dintel de Ht
n.orada de huéríam, y Saschka no oía
jamás sus declaraci0n:•r Los prctrndicntes no iban :m.o a las casas ve
l\inguno ,;·: &lt;letenía en b dr

�TOPICOS DEL DIA
1

•
Ponemos en conocimiento d~ todos los mexicanos, y muy
l'Spccialmente de los nuevoleoneses que el Presidente del
Consejo que cond&lt;!nó a muerte al señor Ingeniero Alberto
C'.arcia Granados fué Vida! Garza Pérez.
La noticia parece carecer de importancia, desde el momento en que tau sólo 1111 "Vidal" podía prestarse a ser el
instrumento ejecutivo de un asesinato tan alevoso y tan frío.
Para llevar a cal&gt;o las \'enganzas y cometer los crímenes
¡1&lt;,liticu,;, lo natural es c¡ue no se procuren almas evangélicas sino ruíianes de la más baja categoría.
Cabrera, por ejemplo, aconseja el exterminio; pero tiene él bastante respeto por sí mismo para no convertirse en
\'Crdugo práctico Para eso, siempre hay "Vidales" que lo
mismn disponen &lt;le un bien agcno que de la honrada existenc;,¡ (:e t:n riudadano.
'l\ m·mc,~ la seguridad de que los neoloneses, y principal111cnlc los naturale~ de Lampazos Yan a sentir indignación
,:1 lc,'r tstas I t1l'a•. ¿Cómo es posible que un hombre tan
alto, tan 1;rmc, tan inteligente y tan honrado como Gar•::a Granados fuera condenado a morir por quien menos terna derecho a la cxisten cia?
; Co~as de la Revolución!
1

X

X

El Prc~identc \\ lison ha tomado las precauciones necesarias para que todos los objetos confiscados por Fran·
rico Villa queden fuera del comercio de este país. Nada
tendríamos que objetar y sí mucho que aplaudir esta medida, si se hubiese dictado desde el primer momento y aplicada a todos los revolucionarios por igual.
Pero siempre será una vergüenza que todos los objetos
robados allende el Bravo encontrasen en Estados Unidos
comprador. Y sigue siendo un bochorno, que los objetos
confiscados en zona carrancista puedan seguir entrando en
el mercado norte-americano.
X

X

Hace cuatro día:; que fué reconocida la facción carrancis(a -como Gobierno ''de iacto" en 111éxico y todavía los
billetes constitucionalista~ no han podido iml&gt;ir ni siquiera
cuatro décimos ele ccntaYo.

X

.X

George Carothers cónsul de los Estados Unidos acre·
ditado como tal ante Francisco Villa acaba de ser llamado
a ,vashington, por no tener ya fun:ciones que cumplir ante
Doroteo Arango.
La vida de Carothers y su gestión consular han sido
ele las más fune¡,tas en nuestra Patria. Hombre inteligente
y perspicaz, ,e clió cuenta' de que el Presidente Wlison no
,¡uería escuchar informaciones Yerídicas sino datos que concordasen con su manera de concebir la situaición mexicana.
Comprendió que el antiguo Profesor de la Universidad de
Princeton había formado su "hipótesis" respecto de nuestro pobre país y que rechazaba todas las observaciones que
le contradijesen.
Todos los demás Consules fueron suspendidos. Carothers continuó en su puesto, y llegó a influír poderosamente en nuestros destinos. Pero la verdad se abre paso, y -tarde o temprano tendrá que incrustarse en el cerebro obstide )Ir Wi\son

Por lo pronto, Carothers se aleja de México; y esto
es ya una gran fortuna.

X

X

..

X

Con motivo del reconocimiento de Carranza, n!uy pronto se nombrarán los Embajadores de los dos Gobiernos. Mister Wilson nombrará a un Señor que se apellida Fletchcr
&lt;Jllizás con el objeto de que los carrancistas no olviden el
norrybre del Almirante que se apoderó del puerto de Veracruz.
' Fletcher e11 la mañana, Fletcher a mediodía. Fletcher
en la noche, Fletcher ------- ¡sic1111pre ! Si quieren o,·acionar. al nuevo funcionario tendrán que gritar: jYiva Flet·
rher! Si le ofrecen 1111 banquete levantarán las copas ¡ por
Ftetcher!
Parece que los Estados Unidos quieren. significar el
~ervicio prestado a Carranza por conducto de Fletcher el 21
de "Abril de. 1914. Al}ora sólo falta que nombren un S;erretario de Embajada que se apellide Funston y un Attaché
euyo nombre s~a Badger.

X

X

X

Carranza aun no nombra Embajador pero los candida·
tos más probables para el puesto son Eliseo Arredondo y
Roberto Pesqucira.
En tiempos de Don Porfirio ocuparon la Embajada Don
~1atias Romero y Don Manuel Aspírez. Bien es cierto que
en aquella época nefanda no había de"sembarcado en Veracruz ningún Fletcher con el objeto de libertar a la República de la influencia nefasta de Maquiavelo.
X

X

l

•'

1

X

Jesús Urueta ex-Subsecretario de Relaciones exteriores
en el Gabinete carrancista anuncia una serie de artículos
sensacionales que se habrán de publicar en "Revista de Revista."
Por el anuncio de dichos art;culos se advierte que Urueta se ha disgustado con Cabrera, Palavicini y Macias, y
hasta se presume que piensa dirigirles intencionadas
iron:as. Dice, por ejemplo que Chelito Dávalos,-el poeta
del carrancismo-se puso a recitar algunas escenas de uno
de sus dramas, y tuvo la virtud de arrasar de lágrimas los
ojos de Natividad. Tambiég nos habla de que Félix Fulgencio (Palavicini) se ha convertido en poeta erótico; y
casi afirma que el universo se ve extraordinariamente mezquino al través de los espejuelos de Luis Cabrera.
No nos extrañan los artículos sino su tardanza. A411que el talento de Urueta se encuentra tan gastado, que necesita repetir los discursos que pronunció hace veinte años,
conserva sin embargo el natural buen gusto de todos los
l}ue han hecho estudios artísticos de alguna seriedad. Así
como era anormal que Felipe Angeles, Gustaro Bazán y
algunos otros intelectqales militasen bajo las órdenes del
bandolero Arango, así también resultaba absurdo que Urueta, lector y comentador de las homéridas, tuviera esparcí·
mientas estéticos con Palavicini y con Chelito Dávalos.
Bien están Chelito y Félix Fulgencio para ungir con
sus pastorelas los idilios embalsamados del carrandsmo.
(Peto Urueta? No es lo mismo juntarse que revolverse.
Aun cuando él se propusiera lo contr:irio.

V

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)

�Escenas de la guerra.

Por 1os campos de Batalla

•
1

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Soldados alemanes, blindando una trinchera, con una malla de acero.
_,.,,.,¡L or. carros de prov1'sione~ ai:striacas y a.lemanes se encuentran en una llanur:: dt· Polon:a
.,......a

UNA LITERATURA' DE HIERRO.
LA PERSONAL' DA D DE TR EITSCHKE.

mánica descan,a en gran parte en la
"prnsianización artificial" ele todo et
Dnrantt' \ cinte aíios. desde 187j imperio. y el célebre hisloriador y
propagandista, ha sido el abogado
hasta 1895, JI e inri ch \'011 Treitschkc.
autor de la elegante ''Historia del im- más ardiente y 'eficaz de esta obra. (1)
perio aelmán en el siglo XIX'', proPara Treitsch ke el Estado es la
nunriú en JJerlín, con extraordinario más aita manifestación de la socieáit•&gt;. una serie de disertaciones so- dad, y ''por encima de él no hay na
bre el estado, la guerra, la paz y las da en la historia." Pero el Estado h,t
ideas políticas g-crmánicas.
clt ser "nacional rigurosamente". ToRecopiladas en 1899 en dos grue- da idea de fraternidad humana y ele
sos yoJúmencs, con el título de "Po- derecho, qnc· limite el ''derecho del
litik". estos discursos constituyen lú estado," la rechaza con patriótica ira.
que pudiera llamarse la Biblia alema . El extranjero es el enemigo. Desde
na en materias de derecho público } el \'Ocabulario bárbaro, qnc debe desterrarse del idioma hasta los producde rdaciones internacionales.
Xaturalmente, Treitschkc alcanzó tos industriales, a los q,.c aci.&gt;en ce
grand-:s honores de su gobierno, y rrarse las fronter.as, cuanto viene del
la prutccción cariilosa de l3ismarck. interior es nocirn a los \'ercladeros
intereses del fütado. El EstadoEn ~11 auditorio distinguíanse por su
entusiasmo, a \'eces delirante los mi- aíiade-, es nna organización para la
litares el;! la camarilla directora pru- deiensa y la ofensa, amhas en el fonsiana, desde oficiales de alta gradua, do, la misma corn, porque toda
ción, l1 asta modestos tl'nientes y sol- ofensiYa tiene carácter defensivo,
''El primero c¡ue comprendió como
dados.
Trcit!'chke no era prusaino, sino era y debía ser un Estado, fué :\1 asajón ele nacimiento y eslaYo de ori- quia\·elo," cxcl:una Treitschke, para
gen, pcrn deicndió la hegemonía L:e quien el autor de "El Príncipe" es el
Pn:sia. "Toda :\ lemania,'' dice, "es gran genio de la política. El Estauna extensión ele Prusia," y en esto, do. en suma, rs la iurrí'a: "dcr Staat
ist 11acht."
según L !. consiste su fuerza y el se
crcto &lt;h: s,· importancia. Como alir
PI clcher más alto d.: un huen Esman los ilustres profesores de la Uni- tado, es la consen·ación e.le sn poderío. "De todos los errores el de la
Yersidad de Oxford, que en un re
debilidad es el más clespreciable. el
ciente libro se han ocupado de Treits
'L

(Traducido para "Rev;sta Mexicana)"

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más abominable, el gran pecado conel Espíritu Santo ele la política."
;\ o existe razón ninguna que puede
obligar a. un Estado a ser débil, o a limitar, en lo más mínimo, su poderío.
El derecho ínter.nacional es absurdo.
L(,s tratados y oblgiaciones internacionales, solo son Yálidos miéntras
com·engan. "l.In Estado no puecle
comprometer su Yoluntad ft:tma a beneficio de otros."
·· F.n cuanto a escrúpulos morales,
¿no es ridículo aconsejar a un Estado que lucha, el cumplimiento del catecismo?" ?\ o cabe aceptar que un
Estado admita a los demás como sus
jueces. El es el único j1:ez de Sth
acciones, y, por consiguiente, solo a
él incumbe decidir si ha ele aceptar o
no los tratados que antes haya hrcho, si en la actuali.dad no le convienen. Los hombres tienen la ley y
los tribunales que pueden obligarlos
a cumplir sus compromisos; pero lo~
Estado no _obedecen sino por la in~rza.
El Estadq superior, como decía :\! ac¡uiaYelo, ha de kchar, ''cua.ndo !Irgue el día". contra "la. fe y la caridad, la humanidad y la religión.''
¿Qué importancia h11.11 de tener para
un Estado esas' ideas, si no le bcncli
cían y solo sirven a sns tnemigos?
Cun tales "palabras" lo que se
ta rs proteg~r a los c~ébiles,
tra

... -

hra Lle que existan quienes intenten
torcer "la i1i.:Yitable ley biológica del
triunfo justo del más fuerte," im·o·
rancio aLsurdos principios morales.
Xo menos se asombra. de que existan enemigos de la guerra. "La guerra es santa." "La guerra es una institt1ción creada por Dios.'' "La guerra es In más poderosa creadora de
nauoncs.
··La guerra es la política
por excelencia". - "¡ Qué perversión
,le la moral ~eria''-dice en uno de
~u5 párrafos más admirados en .\lcmania,-"si pudiera borrarse e.le la huma;1idaLI el heroismo !"
El heroismo, por consiguiente, no
tiene completa cabida en la paz, según esta concepción germánica, SóÍo el guerrero puede ser heroico. corno solo la guerra puede extender el
bien \' la ciYilización. El un1co repa
ro qu-c pone Treitschke a :'llaquia\"elo.
"el gran apóstol,'' e~. el de !10 1,1,aber
Yisto que la guerra e~ preciosa como "YChiculo de la mas alta cultura
moral''. "La espada de Alemania,,, es
el vehículo de la. cultura alemana, Y
un deber, por consiguien,te, del im·
perio mantener su poderio para que
esa ~ultura se extienda. por el mundo.
He aquí la gran misión de los soldados alemanes. misión que Treitschke concreto, en Yarios de sus discursos. predicando y profetizando_ la necesidad, ante todo y por encm1a de
todo, de destruir a Inglaterra. Francia, Yencida y degenerada, no era ya
para él. enemigo tan digno de tenerse en cuenta. Un zarpazo del águi'al bastaría contra ella. Pero

rrcrlo del camino. Por fortuna, In ·
glatcrra también e~ "t 11 Estado enfermo y decadente,'' en realidad "la sombra de 1111 Estado.''
La horrible c0nti~nda en Europa.
ha hecho famoso &lt;:,1 pocos meses ai
general \'On Bernhardi. y su libro
",\lcmania y la próxima g-uerra."
1"Drutschland
uncl
(!Cr
naC'hstc
Krieg") publicadc• en 1911. I\ernhardi no es más 1¡uc un di~cipuln dC'
'l'reitschke, disdpulo exagcradn. ~i
eso cupiera en lo posible. Uernhardi
no comprende tampoco que "una nación débil tenga el mismo derecho a
viYir que una nación iuerte." 'Ei
mantenimiento de la paz"-escribe"nunca puede ser el fin de ningi.:na
polític~'.' La guerra e, necesa1 ia,
para extender la cultura. y por(]uc es
"la ley de la humanidad." El derecho internacional. en fin, es una me11
lira. '·no existe.''
Esta obra, vertida ya a casi todas
las lenguas europeas, en la cual se
predice, con exactitud casi matemática la invasión de Bélgica y la guerra con la Gran Bretaíia, y se defiende el atropello contra Bélgica con raz?_nes dignas de Treitschkc y de
;\ 1etzsche, es demasiado conocida, para requerir un artículo aparte. Toda
la prensa europea y americana, la h::.
extractado. Baste decir que ni )laquiavelo, ni Treittchke, ni Xietzche.
se negarían a firmar muchas de sus
páginas.
Violenta, rápida,-como su arte de
la guerra y los libros de sus "apóstoles'' -ha sido, pues, la tran,forma-

cluída en 1871. Las Yent,~jas ere·
cientes obtenidas por el so:ialismo
germánico en las últimas elecciones
\·crificaclas dnrante quince aiios, han
siclo. pues, engaíiacloras. La propaganda socialista y de las grandes
ideas de fraternidad t:ni\·ersal, tenía
en Alemania un carácter meramente
académico.
.\ lcmania entera. d~,¡,ués de ~u ,ic·
toria de 1871, siguió pen~andn y sintiendr, rnmn Bi~marck al iinal &lt;le ~u
\ ida expresó francam &lt;'n te &lt;'11 sth .. Reflexiones \' Recuerdos." "Todos los
Estados"~ecía Ilismarck-"procedci.
de conformidad con ,us intereses. y
estos son la única guía de sus acciones. ;\o importa que traten de cubrir las últimas, con ideas ele justio.:ia
y apariencias de sentimentali,1110."
"Otros esperarán de nosotros complacencia y sentimientos de justicia,
pero no nosotros de ellos, escribió
también Bismarck. convencido de que
su nación tendría que luchar contra
el mundo, y no podía ni debía, cuando estallara el conflicto, usar otros
argumentos que los de su fuerz:i. implacable y arrolladora.
(l ). \\"hy \\' C are at war (Great
Britain's case) , by niembers of the
O:dord faculty of moclern l l istory.Oxford. 191-t.

�El Palacio Mtnicipal de Arras antes
de ser destruído por la artille ~ra.

uso de un telescopio para observar desde las
trincheras losmov1D1ientos enemigos.

... J...
~._... ~

lii,. . .

�fflna ~ocbe extraorbicaría
han Petro,·ich Panijidin (1) palideció, apagó el quinqué y dijo con
Yoz temblorosa:
-Espe,a niebla enl'Ol\'ía la ciudad
aquella noche. Era \'ochebuena, y
acababa de asistir a una sesión &lt;le espiritismo en casa de un amigo, hoy
difunto. Las calles transnrsales por
donde tenía que pasar, carec1an ele
alumbrado, y más ele una ,·ez tul'c que
andar a tientas. Viv1a vo en casa
de un empleado que se llamaba Trupof (2,) en una de las tarriadas más
solitarias de ~Ioscou. ~lis pensamientos eran lúgubres.

.'

'111 \

\

l

I t1

.. Tu vida se acerca a s11 térm ino"
me hab.ía dicho aquella noche el esp.írit11 de Spínoza. Rogué que le hiciesen repetir e,as palabras. y el filósofo. no solamente las repitió. sino
'":\Iaiiana por la noque aiiadió:
che." Yo nu creo en el espiriti , mo,
pero la idea de la muerte me s11me
en el de,consuelo. La muerte e, ine,itablc. sí, seiior: todos hc.:mus de pasar por ella; pero eso no quita que
sea contraria su idea a la naturaleza
humana. El frío, las tinieblas la humedad, los gemidos del ,·iento y la

soledad de las calles hicieron que un
terror inexpl icable e inmenso se apo
derasc de mi espíritu. Y yo, que no
tengo prejuicios. apresuraba el paso
y cerraba los ojos, porque temía que
se me apareciese J.1 muerte bajo la
forma &lt;le un espectro.
Panijidin suspiró, bebió un sorbo de
agua } pro~iguió:
~Este inexplicable terror, que comprenderéis perfectamente, no me abandonó al llegar al enarto piso en que
habitaba Trt.poi, ni siquiera al entrar
en mi habitación. La obscuridad más
profunda reinaba en ella. El viento
descendía, plañidero. por el cañón de
la estufa. y hacía chirriar la puertedlla de hierro como pidiendo calor.
-Si no J1a mentido Spinoza-pensé
-estos serán los lamentos que acoi?erán maiíana mi fallecimiento. $in embargo, es difícil que me muera tan
pronto.
Encendí t~n fósiuro. Cna ráfaga de
aire se abatió sobre el tejado, y el
lastimero llanto del viento se condrtió en alaridos. Cna ,·entana a me··
dio cerrar golpeaba a impulsos cU
aire. y la puertecilla de mi estufa gemía dolorosamente.
-:.lala noche hace -pen~é- para
los que no tienen casa donde g-uareC&lt;'rse.
Pero aquella no era ocas1011 propicia para las meditaciones. Cuando encendí el fósforo y pasé la mirada por
mi alcoba, se ofreció a mis ojos un
c•pectáculo tan inesperado como horrible. ~Iejor hubiera sido que se
apagase la cerilla. porque ni hubiera
visto nada, ni se me hubieran erizado
los cabellos. Lancé un grito, cerré
los ojos y, poseído de desesperación
y de terror, &lt;lí un paso hacia la puerta.
En medio de mi alco!)a ____ un féretro. La cerilla se consumió pronto;
pero me dejó Yer sus contornos. Era
color de rosa y tenía galones dorados
y una cruz también dorada sobre la
tapa. Cosas hay que se quedan grabada:, en la memoria, aunque sólo :,e
las haya Yisto un instante. Esto me
:,u cedió a mí. X o YÍ el féretro más
t¡ue un instante, pero recuerdo todaria hasta sus más insignificantes de·
talles. Parecía estar destinado a una
persona de mediana estatura; a una
joven, puesto que era color de rosa.
La rica tela, los esbeltos pies, lo~ a~arradores de bronce ____ torlo indicaba
la riqueza de la difunt~.
.
Salí corriendo de m1 cuarto y. sm
reflexionar. dominado por un terror
indescriptible, bajé a escape la escalera. Reinaba allí obscuridad profunrla. v estuve a punto de matarme .. \\
llegár a la calle, me .a poyé en t~n farol y respiré: me !atta el corazon de
1111a manera horrible, y me faltaba la
respiración _____ _
Uno de los oyentes encendió el
quinqué y se aproximó al orador. .
-:,; o me hubiera extrañado-prosiguió éste-encontrarme con que m~
casa estaba ardiendo o con que en 1111
cuarto había un ladrón o un perro rabioso. Tampoco me hubiera sorprendido que se desplomase el techo, se
hundiese el pavimento o se cayeran
las paredes. Todo esto es_ nat~ral Y
m rensible. ¡ Pero ______ lin feretro

..
•

ln.milde funcionario público un féretro íenh·nino. cle~tina&lt;lo, sin &lt;luda. a
una joven de la alta sociedad? ¿ Estaba vacío o. lleno? Y si estaba ocupado, ¿ quién era aquella joven, prematuramente arrebatada a los encantos
de una vida espléndida, qu~ tenía a
bien honrarme u111 tan espeluznante
visita?
Si no es un misterio, se me ocurriú
de pronto, será un crimen,
Púseme a cavilar. La puerta de mi
alcoba-decía yo-está cerrada duran·
te mi ausencia, y el sitio donde pongo la ll a1·e no lo conocen más que
sus amigos íntimos. Estos no iban
a enviarme un féretro. ¿Lo habría
traido allí por equirncación algún de·
pendiente de funeraria? Esto era lh
más verosímil. Es fácil equi,·ocar~i.:
de pis&lt;' y de puerta; pero ¿ quién ig·
nora que los empresarios de pompas
fúnebres no ,e van hasta que se le ~
paga?
Los espíritus me han anunciado la
muerte. ¿Serán ellos. tal vez, los qur
han cuidado de qnr nn me falte el
ataúd?
Yo señores. ni creo, ni crc1a e1, ,.¡
espiritismo; pero aqti°cl conjunto d.:
circunstancias era capaz de inspirar
al más materia lista ideas sobrenatura
lt'S.
- i Qné tonto soy !-exclamé.-I'arezco un chico de la escuela. Será
una ilusión óptica y nada más. Lle·
,rné :t ca~a ele tan pésimo h11111or. qnt
~ada tiene tic extraiio qn&lt;' mis nen·io,;
me hiciesen \'C'r 1111 frr&lt;'tro allí donde
n:1da hahía.
La llu,·ia 111&lt;' azotaba el rostro y el
,icnto agitaba con violencia ,urna 1,&gt;~
ialdone~ tic mi pelliza. Estaba hcla
do y empapado. Era preciso tomar
11 na &lt;lecisión. irme a algnna parte·: pl'
ro ; a dónde? \ · oh·er a mi casa C'((UI·
l'alia a pasar la noche en co111vai1Ía
de un iéretro. lo cnal era snpcnor a
mi~ fuerzas. Podía ,·oh·erme loco estando solo, ~in oir siquiera la voz cll'
un ~cmcjanlc y tenicnd.o al !arle! ti·.
ataúd qm• tal vez cont~nia un caclal'n.
Sin t•mhargo. no pod1a q11ecl:~r111e e,,
Ja call&lt;' aguantando la lhn 1a y t·l
frío.
Decidí ir a pa~ar la 110clté a ca,a
&lt;le mi amigo Upokoief. quien. rn1111
ustede~ saben, se pegó un tiro no hace mucho. \·i,·ía entonces en rnsa
&lt;lcl comerciante Chcrepof, t'll calle
:1J ért,,a ( Jl.
..
Pannijidin enjugó el sudor I rto qu.l'
brotaba de su pálido rostro, Y rc,p1
rando fatigosamente, prosiguió :
-:.Ji amigo no estaba en casa. Después ele haber llamado a la puerta. de
enc1do

de ,u aust•ncia cog1 a tientas la llal'C,
abn y entré. :.le despojé de la pelliza, busqué el cli\'án y me senté a
descamar. Todo estaba obscuro. En
la ('Stuia gemía rl \'ientu y en el T,;: remJín tocaLan las campanas a la misa
ckl gallu. Encendí un fósforo, pero
la luz. lcju, de calmar mi zozobra, la
aumentó. Lancé un grito. me levanté
tambalándome y eché a correr.
En la habitación de mi amigo acababa ele H'r, lo mismo que en la mía,
un féretro. Era más grande y con
adornos de zinc, que lo hacían más
lugubrc. ¿Qué ilusión óptica era
aquella? ¿ En cada alcoba iba a haber un féretro? :\quello era un padecimiento nerrioso, una alucinación .
Los féretros se multipl¡caban. Los
YCÍa en todas partes. ¿ Estaría yo lo
co? ¿ Padecería yo también de mono
manía ferétrica cuyas causas eran la
sesión rspirifota y las imprudent,'~
palabra, &lt;Ir Spinoza?
- i :.lt· hl' rnl'lto loco!-pcnsC:-. llc\':ÍnclonH' las manos a la cabeza. Se
apoderó de mí un temblor espantoso:
privado de la pelliza y ele la gorra. el
, iento me helaba. \'oh·er por ella~
no lo pensé siquiera. ¿ Qué hacer~
Estaba entre la locura y la muerte
por el frío. Felizmente :ccordé 9t)C
mi hucn amigo Pogostot l ·n ~w1a
n•rra de la calk \lért1·a. I'ogostot había estado conmigo en la se:,ión c~pi
nt1sta. .\llá me cntaminé. porque ~s
de sahrr qut' entonces se h~hta
ca,aclo ron una hcrcclera r qnc , 1na
t'll el q1. into pist&gt; de 111.1:1 c:i,a ,1·J
Consejero (le F,t:11!0 1, la&lt;h 1chc,ky
( ~

).

¿ Pues no me ha puesto tau nc:11 io~· •
qt:e al \'Olver a casa he ,·isto _____ u11
ataúd?
Xo dí crédito a mis oídos y Je, rogué que repitiese lo que acabá de de·
cir.
-S1, 1111 ataúd: 1.n ataúd de ,erdad
-dijo Pogostoi sentándose: en ua i-scalón. \' o soy cobarde: pero Crl'a usted que eso ele encontrarse con un
ataú&lt;l después de una sesión ele espiritismo es capaz de asustar al mis
mísimo diablo.
Asombrado y balbuciente concé a
mi amigo lo que había visto. :;o,
miramos con la boca abierta, y pa ra
convernos de que no estábamos so
ñ:tndo, nos pellizcamos uno a 0tro.
-Los dos estamos enicrmos-cli"o
Pogostof, que era médico :-sin duda
estamos despiertos. y es posible que
los ataúdes no sean ilusiones, sino 1.:0,as reales y ,·erdaderas. ¿ Qué hace·
mu,, querido? Si nos quedamos · en
la l'scalera hacirndo suposiciones 1·
exponemos .a coger una pulmonía;
más vale desechar el miedo y entrar
en mi cuarto después ele haber despertado a mi vecino.
.\si lo hicimos. . \1 entrar en la habitación provistos ele una luz, vimos
un ataúd forrado &lt;le raso blanco con
franjas de oro. El ,·ecino Sl' santiguó
piadosamente.
-.\ hora es prcci~o saber-dijo Pogostoi temblando de pies a cahe.1.asi este féretro l.'stá ,acío ______ o La·
hitado.
Después de un momento ele l'aciiación, mi amigo se inclinó sobre el i~retro, apretando los clientes, y levantó la tapa. Todos nos apresnramo;;
a mirar.
El ataúd {'Staba yacio. Dentro no
había más que una carta concel:iitb
en Pstos términos:
"Querido Pogostof: Ya tú sabe,
que los asuntos de mi suegro Yan
muy mal. Está de deudas hasta el
cuello. \1 aiiana o pasado vienen ,1
emhargar sus bienes, lo. cual ar rui;
narú a su iamilia. a la m1a y pondra
~u honor 1:n entredicho; el honor. que
es antes &lt;JUe todo. En el cons~j? de
iamilia celebrado anoche dec1d11nos
ocultar todo lo que tenga valor. '
cunsistiendo su iortuna en féretro~
( pues. como sabe, tiene el almacén
de artículos fúnebres más acredita
clo l. hemos resuelto esconder los me
jores. :.[e diriio a ti, como a un buen
amigo, rogándote que me ayudes. a
,alrnr nuestra fortuna y nuestro ho-

l'no. ~i11 eluda t'staha e~rrito q1H:
al11 dchían ~uirir mis nerl'Íos n11C'1 ;,,
wrturas.
.
.
.,
\ l lleo·ar al quinto piso 01 un r11111,1
cxtraiio.&lt;'&gt;('01110 si corriese alrui,·11 clandc, portazos y lanzando gntos.
-¡Socorro! !Socorro! !l'ortcr•l !clc:cían.
.
Y al 111i,mo tiempo hajó a 1n1 e.n
rucntrc&gt; un ho111hrc ron gabán ele pt~
k, 1 con el sombrero abo!la&lt;'»
l'og-cistoi!-cxcl:1111t'.·: pues aa 1111
amigo.-¿ Que'.: lL ,urcdt•:
l'ogos toi st' an·rcó a mi y 1,:•' l':;-t re
cltb conn:bi,·amentc ia 1w111,.1. !.staha lívido. rrspiraba lr.1ba 1 lll!Cllt(.' Y
temblaba. Sus ojos mi1aLan a 1111 lacio y a otro con cxtri1rÍ11,
-¿Es ustecl l'anijiclin?-p:-.~1111ti
ron apag-ada I oz.-i Qué púhdc e, ti1
u,trcl ! Par('ce ust&lt;'cl un cii.:~tntrrnlb.
-C'stecl sí qu&lt;' tiene la cara descompuesta-le rcpli11ué.
-Permítamc que respir~. ).le ale(Pasa a la última).
verle.
¡ \laldito espiriti,_·1_,1_0_!_ _ _ _-,-

_:¡

,:i

�En la Polonia Irredenta
•

•

Ai.tomoviles destrozados por los rusos antes de dejanos en poder del enemigo.

El Gibraltar de Alemania
Consideramos de interés, reprodu- mán.
cir aquí lo!¡ siguientes datos sobre
Heligoland era posesión de la coHeligoland, (o Hegoland), llamada rona inglesa. A los ingleses les queno sin razón el Gibraltar germánico
da siempre deshacerse de los terriLa reina Victoria de Inglaterra tu- torios por peqi.:eños que sean, que.
vo siempre vivas simpatías por Ale- caen en su poder. Para hacer que
mania. Alemán fué el más o:do de la opinión pública. británica aceptara
sus consejeros, el barón Stockmar, la cesión de Heligoland a Alemania,
y alemán fué su esposo, el príncipe se dijo a Londres que el islote estaba
Alberto, a quien la reina amó mu- hundiéndose y que era cuestión de
cho. Durante la guerra franco-alepoco t.empo su desaparición bajo
mana de 1870-1071, se atribLyó la in- las encrespadas olas del Mar del }iordiferencia de Inglaterra 2nte los re- te. Hasta ahora no se ha hundido, y
veses de Francia a la influencia per- en su frágil estructura, los alemanes
sonal de la reina Victoria, que quizás han podido construir una de las más
no preveía entonces que el engrande- poderosas fortalezas del mundo.
Dt:eños de Heligoland, los alemacimiento de Alemania había de ser,
con el tiempo, motivo de tantas pre- nes pensaron en el acto en fortificar
ocupaciones para la Gran Bretaña. lo. El grandioso plan de Guillermo
En 1890, las relaciones entre los go- 11, de unir el 11 ar del Norte con el
biernos de Berlín y de Londres eran Báltico, por medio del canal de Kiel,
cordialísimas. Acababa de subir al y convertir Cuxhaven y Wilhemshar
trono real de Prusia e Imperial de ven en dos grandes puertos militares,
Alemania el actual kaiser Guillermo tenía como complemento necesario
II que si~mpre se manifest~ cariñosí- la fo rtificación de I I eligoland. llesimo con su abuela, a pesar ?e las cha innacesible la isla ;i una flota
diferencias que por entonc!;!s tema con enemiga, la naciente ri ,·,iadra alemasu madre, la emperatriz ~ ederi_co, l!i- na, cuyo brillante dr,:u rollo era una
ja, como se sabe, de la rema Victoria. · de las más ;ura: ·'. das aspiraciones
Alemania empezaba entonces a h~- de Guillermo Tl. · 'ndría en aquellos
cerse de un dominio colonial en Afn- puertos y en los ilamados actuarios
ca oct:pando los territorios que aún alemanes, un seguro reil:gio, y adepertenecían a ninguna potencia eu- más la isla sen·iría de punto de aro
ropea. Hubo dificulta~es .acerca de yo a ''raids" naYales, audas y rápidas
los límites de las colo111as inglesas Y en el :Mar del t\ orle. Cuando los inalemanas en la regió n de Zanzí~~r. gleses se dieron cuenta riel partido
En Londres se temió que la expansi_on que los alemanes se proponían sade las colonias alemanas del Afnca car ele Heligoland, era ya tarde. El
Oriental, resultara pe:judici.a\ ~ara el · mal no tenía remedio.
La fortificación de la isla fué len
porvenir de las ~olomas .bn~a111:as, Y
el gobierno ingles se resigno.~ ~ar
ta. Los ingenieros militares alcmaAlemania alguna compensacion por nas se dedi'(:aorn, primero a dar mala cesión de sus derechos &lt;)e sobera- yor solidez al alto ma cizo central del
nía en la región de Zanzib~r. Ale- islote, pues las tierras bajas, el '"obermania pidió Heligolan.d. Y el islote le Jand", no es adecuado, por sii débil
fué concedido. Nadie en Londres na- estructura para la instalación de granrecía sospechar en esos días, que He- des piezas de combate. Luego se insligoland llegaría a ser, en menos dt talaron dos baterías de cuatro moro de si 19,. el Gibralt_ar a1e- _ w;a.a....J:.1Ula..JJ.~~~~:!=!~~

nd

ª

Al mismo tiempo se inició, en la costa sudeste de la isla, la· construcción
de un puerto para torpederos y submarinos, bien abrigado y defendido
por pequeños cañones de siete milímetros. Entretanto, el canal de Kiel
se abría y Cuxhaven y Wilhelu1sha.ven se convertían en las formidables
fortalezas que hoy son.
Pero los ocho morteros no basta,
ban para defender la isla. Se insta
!aron cuatro grandes cañones, capa
ces de disparar en un círculo completo, hacia los cuatro puntos cardina
les. Para entonces, ya Heligoland
estaba unida al continente por 1: 11 ca
ble submarino, y completas estaciones
scmaóricas completaban sus medi,1s
de comunicación. Cuando se llegó a
la telegrafía sin hilos, se instaló tam bién una estación radiográfica; y en
el puerto de torpederos y submari
nos, se construyó un gran "hangar··
para el cuidado y lanzamiento de di rigibles Zeppelin.
i\lás cuando los progresos de la
construcción nanl llegaron a los
grandes "drcadnoughts" de más dt:
reinte mil toneladas con Sl'S colos:1
les caÍlones, fué menester reforzar la~
defensas de Heligoland, y se comrnzú
la construcción de fuertes co n po:ic
rosísima artillería, ·capaz de barrer
el mar a muchas millas de dista11ci;1 .
l leligoland quedó com·ertida en una
fortaleza invulnerable. o toma.ble solamente con el sacrificio de mu clH&gt;~
buques de guerra y de millares de I i
das.
Y ahí está, el Gribaltar alemán, _cri
zado de cañones rodeado de minas
submarinas con sus escuadrillas rlc
torpederos,' si:bmarinos y. ;-eppeiínes
listas para entrar en acción, defen diendo los estuarios alemanes, qur
pueden considerarse los pulmones dd
más grande imperio.

de ametralladoras

- Generales y Bilimbiques ·
DESDE JflUJfl
· !\Ii

,

muy estimado colega:
A 14 de Octubre de 1915.
Entre los problemas de difícil solución qi;e habrán de presentársele al
constitucionalismo, una vez que haya terminado su labor de saneai_nie_ntr,
social debe contarse como pnnc1pa
lisim~ el que se relaciona con las m~ltiples emisiones de papel reYolucionario.
Ya sabrás que en esto la p1:od1
galidad ha sido espantosa. ~e tiemblan a uno las carnes con solo pensar 1a suma de papel que han hecho
circular en Jauja los dept;radores.
. · \ 'erdad es que para realizar una
·labor tan honda, no _bastaba ech3;r
iriano de to.dos los elementos de riqueza que la ominosa _dictadura hu~o
de esparcir en esta tier.ra, ~or m3;s
que los renovadores no pusieran ]_imite a la confiscación Y, .al despoJo
en uso de un der~cho legitimo
va
vieJ·a formula aquella. La
la
tra
b ,,
con
propiedad es un ro o.
Si se hubiera tra.tado ele un cambio superficial, el sistema de arreb~
tarle a cada quien lo suyo, habna
sido suficiente. Pero este no es el
caso: se trata de algo que lo remue
va todo, que lo limpie tod~, para qt: 1:
sólo quede flotando. despues del i!a~
fragio, aquello que . ha de . subsistir
erdurar or stf bien aquiltada ou-

q:~.

'

De aquí la necesidad de la célebre
'maquinita" productora del billete _revolucionario, vulgarmente conocido
por "bilimbique," palabreja de cuya
etimología no te sabré dar cuenta y
razón, y al que por lo genuino de su
propia st:bstancia, le estuvo encomendado un papel principal en esta gloriosa tragedia libertaria.
Xo podría yo precis~r a cuánt~s
m'llones de millones asciende lo emitido, porque en esto. de estadístic~
fiducíaria no me considero fuerte; 111
débil siquiera. Pero ya te figurarás
aue para abastecer todas las plaz~s
de un país tan extenso com_o .JauJa,
es indispensable que la maqu1111ta haya ft:ncionado sin .sosiego, de~de. que
se inició este admirable mov1m1ento
por el llamado Primer Jefe, a q~ien
algunos irreverentemente denomman
el Primer Chéfere.
Aquí se me ocurre que debo rectificar aminorando mis temores sobre
lo c~mplicado de la solución de este
problema económico, porque a salvarnos en gran parte de esta car¡;za
para ]as arcas nacionales. acudirá la
sagacidad de estos restauradores, que
es muy penetrante. Ellos lo resuelven
todo por expedientes r~pidt?S de que
no hay ejemplo en la htstona de Jauja.

¿Sabes

sadumbre de su papel? Sencillamente
encantador. Ir declarando falsas estas y aquellas emisiones, por medio
de terminantes decrc•os. Unas veces
por lo sombrío o lo pálido del paisaje· otra~ por el rasgo de la riibrica
taÍ; hoy por la numeración que parte
de cifra determinada; maiian:i. por
la serie C; después por este o el otro
detalle del grabado; todo expuesto y
pormenorizado en los decretos con
claridad meridiana, y verdad en loa
actos oficales.
¿ Qt:ién duda de que por este camino irá decreciendo la deuda; y de
que la reducción podrá llegar hasta el último límite, en términos de
que la totalidad del . papel resulte el!minada por haber sido obra de falsificación? ¡ Mira, pues, si son astutos
o no nuestros novísimos financieros!
"Y al que no le guste el fuste---etc. etc.", como diría ct:alquiera de
estos Generalísimos que jinetean sobre bien habidos corceles.
Por esto de las falsificaciones hubo
ya procesos y fusilamientos, empleándose para todos los delincuentes el
mismo rasero. Como que entre las
víctimas están dos Cener~les carran·
cistas, de apellido Bring~~· padre. e
hijo, que dejaron de c~~tal. segun
los periódicos de la prop1a.:11area, d~s
millones de pesos los angelitos (a nu•• I

L-

.L-'-

----- t-.1.-

...,......._

�mente de su labor preconstitudonalista. No te sorprenda que Bringas
¡:adre y Bringas hijo hayan sido Ge·
nerales: eso aqt í es mny general.
Las máquinas no descansan, y co1.
igual facilidad y destreza te hacen
un bilkte revolucionario que un General de la misma procedenc:a. La
me.ánica ha prosperado mucho entre
nosotrDs Con decirte que hoy hasta
el malestar y el descontento son ge·
nnales, te lo digo todo.
K o necesito agregar que estas fa
hr lo '35 e·ni iones de pape! l:an :i ~
t · , . ':i ,
:11
.o .1~ ;Jrtc,:den
· · ( ·, r"ic l:
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.•&lt;l Js J pa;a .10~
. os ,os ,nt11.!steres de la v1 ·
1

•

1

11
i":d

~

~

da. Nos hallamos en pleno fausto.
Un sombrero cuesta cien pesos; otro
tanto y un pico más se paga por un
par de zapatos; una camisa representa un desembolso de c111cuenta pesos.
Los comestibles se hallan en igual
P:oporción: kilo de café cinco pesos;
kilo de manteca cuatro; kilo de maíz
cinco. Y no sigo para qLe esto no
parezca :t\ ota mercantil de precios
Lo ciicho ¿es o nó la comprobación de
que hay abcndancia de dinero?
Verd,d es q,1:e los obreros que ga
r ,.la~ v: ') o c:os pesos al d1a c:nndo
· - n · :i' • h oJiorn no akan. a.• ;· 0
J ,r
la; o. si es qt e lo .ai ar., a1{;
J • o n die podri. .mglr qt e e. ta ~e
I olución titne la honrosa ·caracteríc-

tica de ser netamente salvadora para
las masas ayer irredentas.
¿ Con qué vamos a pagarles a Venus
y demás personajes ol'.mpicos la merced recibida al empLje libertario?
Así es como un amigo mío, bajo
la influencia de este ambiente renovador, ha dado al verso aquel:
¡ Oh, Diosa Libertad, yo te bendigo I
esta otra forma:
¡ Odiosa Libertad, yo te m.il&lt;ligo I
Y aquí termina esta mi tercera epístolL
Sinceramente tuyo,

SILVERIO.

~

EL RECÜNOéÍMINTO
~ Celetrado con toda pompa en Jauja la noche del

~

20 de Octu'::re de 1915~

Se oyen por las calles músicas y dianas;
corren los corceles, suenan las campanas.
Bocas de p:stolas, bocas de ftsiles
lanzan a los aires raudos proyectiles.
Los libertadores, llena bien la panza,
van gritando roncos vivas a Carranza.
'rodos son carreras, confusión y susto,
mientras los armados se embriagan de gusto.
La gente se aturde con el campaneo;
se cierran las puertas por miedo al saqueo.
Las niñas nerviosas se llenan de e·spanto,
diciendo: ¡ Qué pasa t ¡ Qué es esto, Dios Santo I
Y mugen las vacas viendo las estrellas
y tiemblan creyendo que vienen por ellas.
Con igual pavura, por igual motivo,
sus lamentos lanzan la cabra y el chivo;
y de si.: serrallo temiendo el despojo
canta el sultancillo del penacho rojo.
¿Más cuál es la causa de tánto aspaviento?
¡ Lo del esperado reconocimiento!
Después de una hora de ruido espantoso
se calman las gentes y vuelve el reposo.
Y aquí de las charlas y del comentario,
por el importante triunfo libertario.
Uno que se alegra y otro que se abate,
pues quiere qt~e siga sangriento el combat~.
Mas ya no hay remedio: se acabó la danza;
que en toda la línea ganó ya Carranza.
Los de Yanqu;Jandia tendiendo la mano,
la piocha acarician a Don Venustiano;
y él dice con garbo: "Bien hacerlo supe;
triunfa mi glorioso Plan de Guadalupe".
Se acabaron penas, disturbios y alarmas.
si embargan a Villa municiones y armas.
La paz vendrá firme, después del martirio,
no la arÚiciosa del viejo Porfirio.
Quedará el acero muy quieto en la vaina
de estos paladines que gastan polaina.
Triunfaron los libres; llegó ya el momento.
¡Vin0 el esperann reconocimiento!

p

~

====,E

De aquí en adelante quietud y bonanza.
vivan los yankees, que viva Carranza!
Ayer los ganados estaban perdidos,
porque gobernaban puros foragidos.
Veremos muy pronto, si todo se aplaca,
qué bonitamente va a engordar la vaca.
Surgirán millones de crasos rebaños,
no flacos y pocos como en otros años.
Las casas y haciendas serán de su duefio,
no como pasaba cuando el oaxaqueño,
aquel gran tirano que avieso en sus móviles
dejó que robaran coches y automóviles,
y que sus soldados saquearan las tiendas
y que confiscaran en pueblos y haciendas,
dejando a los ricos dormir en petates
y dando a palurdos poder de magnates.
¡ Qi:é horribles despojos cuánta tropelía
durante los TREINTA de la tiranía I
Esto ya es la gloria; llegó el gran momento.
¡ Vino el esperado reconocimiento I
j Que

¡ Abajo las viejas prácticas odiosas,
y a dormor tranquilos en lecho de rosas!

No dirá ninguno que hay personalismo.

¿ Se quiere una prueba de nacionalismo?
Hoy si el centinela su QUIEN VIVE lanza,
todos al momento responden: CARRANZA,
con lo cual se deja bien patentizado
Jo que vale un pt:eblo democratizado.
Y a olvidar que Vent:s era reservista;
que sirvió al Senado siendo Porfirista.
Et cambiar de juicios y borrar recuerdos
siempre ha sido propio de los hombres cuerdos.
Ya todos en Jauja seremos iguales;
no habrá servidumbre ni habrá principales.
Si algún desp.o jado murmura o se queja,
la bala o el palo: ¡ta ley es pareja!
¡ Oh, la democracia de la edad presente,
cómo eres fecunda, grata y bien oliente!
¡ Ya verán ustedes qi:é resurgimiento
con el esperado reconocimiento!

SILVERIO.

•

•

Cartas de
Leol)or
Mi querida Luisa: me entero por
tu últim« de que piensas permanecer
en ese lugar todo el resto del año;
prefieres la tranquilidad de tu casa de
campo al bullicio de la ciudad; qui ..
zá tengas razón sobre todo si habías
de venir a esta ciudad que tiene muy
pocos atractivos; y si además, como
me dices, piensas invitar a tus amigas a pasar la temporada contigo, te
puedo asegurar que te divertirás mucho más que aquí .
Ya me entero de que deseas que te
sugiera alguna idea 1&gt;ara elegir tu
trousesstaux de invierno y con mucho
gusto lo hago. Uno de los colores
más bonitos para los trajes de la
próxima estación es sin duda alguna
el color de arena, el otro día ví una
señora que llevaba un vestido de este color y se veía muy elegante; estaba hecho de una tela suave; el corpiño era de cortes y llevaba como
único adomo pequeños tabloncitos
que se recofían en la cintura; se ce·
rraba hacia adelante con una hermosa
botonadura de concha; las mangas
terminaban en un largo y estrecho
puño que llevaba la misma botonadura del corpiño; la falda caía graciosamente en tabloncitos iguales a
los de la blusa y todo el conjunto
era de una elegante sencillez; la dama calzaba unas altas botas de fini·
sima cabritilla del mismo tono del
vestido y sumamente ceñidas al pie;
completaba su indumentaria con un
lindo sombrerito gris que estaba adornado con plumas de avestruz del
mismo color y toda ella se veía sumamente distinguida, con esa elegancia sin ostentación propia de las gentes refinadas.
Te daré una noticia: el último grito de la moda neoyorquina es el sombrero "Charlie Chaplin." El popular
artista de cinematógrafo ha dado su
nombre a este sombrero y las jóvenes de Nueva York han acogido con
verdadero furor esta moda. al grado de que casi n:&gt; hay una Miss de las
que pasean por Broadway o River
side-Drive que no lleve una sombrerito de este estilo; los americanos se
muestran astisfechos de que por fin
una moda no se llame \.Vatteau, o Napoleón o Luis XVI o Carlot.a Cor.da_r.
ni sea de estilo griego, o 1mpeno o
directorio sino que sea exclusivamen
te suya, que lleve una nombre enteramente yankee.
El sombrero en cuestión, no deja
de tener su gracia; es un bombm
igual al de "Charlie-Chaplin" solo
que está hecho de fieltro de seda tan
brillante como el del sombr~ro. de C?pa y lleva solamente un hston gm,
o biscuit alrededor de la copa; se
usa sin velo y es para llevarlo en la
maííana nada más, y con. un se".ero
vestido estilo sastre, las P.1eles-si se
llevan-han de ser muy ltsa~ Y para
añadir nn ligero toque fe~nmo a es. ta indumentaria tan varoml se llevan
aretes grandes con llamativas perlas
en las orejas.
En mi próxima te diré algo más
sobre modas.
Te abraza tu amiga.

�En ffii
Relicario,.
-------------

•

. ___Wagner y la Guerra

ltapecial para "Revista Mexicana."
Con renrencia· llevo como un saorario
D e m1. cuello pendiente mi relicario; "'
Y en él de mis recuerdos guardo el tesoro
Un puñado bendito de granos de oro
Que forman el emblema ele mis amores •
Un compendio adorado de mis ternuras
De inmutables afectos y de venturas,
'
De tristezas muy hondas v de dolores _____ ! ·
En: él se encuentran juntos dos rizos bellos
Y es de amor un poema c;icia uno de ellos:
l'no .sedoso y ruhio que me embelesa
Es recuerdo sagrado de una promesa;
... Talismán· adorable que de la ausente
Xoviccita la imagen trae a mi mente!
¡ Cuántas horas de dichas. de remembranza,.
De ilusiones, de encantos y de esperanzas!
· Cuántos dulces instantes pasé a su lado
Con.templando sus ojos apasionado.
Cuántas Yeces en ratos de dulce· calma
Inundarse sentimos de dicha el alma!
Por eso de mi novia los hilos de oro
De ese bt:cle adorado son mi tesoro _____ !

De
, una persona amada.que ya no existe:
F.ntre los negros hilos de aquel cab ]! '
1 uce el g · d ¡
e o,
.,
. ns e as canas como
de•tello
~e ¡1b.ta refulgente; Y ante ese cano f elo que emblanquecieron penas temprano
Re,·erente me incliño v a t D'
•
·\
.
. n e 10s oro,
' ese Dios que me hiere beso la
y
. .d d
mano
oprun1 o e angustia recuerdo J,. 11 oro ___ .!

•

un

En ~\ m~ padre es cabello, que cual santuario
,
1:
on o consen·:o. del relicario;
Y un hogar me recuerda que se ha dcstr , 1
y un amor apaci'bl e que. ya he perd'd uic n.
1
~ombra, consejo, amparo: ya nada
E_stá la noche obscura y eñ mi vereda .e ª·
'.:o
. ..
. tengo
. . ningún guía·
' , todo e·t'
s a ·1llctertn
\ i; vista columbra solo el des!~rto _____ .
¡·
o_r e~o cuando entreabro con arnargura
~I rehcano Y miro con grán ternt:ra
Las d?s reliquias santas gue tan.to adoro.
Dolorido sol_lozo, suspiro y lloro; .
De mil suaves recuerdos mi alma se llena.
Y una lágrima funde como cadena
Esos caros emblemas: Y en mi embeleso
En la lágrima enjoy_a· mi amor un he~o!

q~-d--

El otro tiene en cambio su historia triste

Benito Javier Pérez:_Verdía.
Washington, D. C.

inuitn

ifl ittftn
Especial para
·,. "Revista Mexicana.''
Aljofarada nace la mañana.
r¡ue en el ebúrneo lecho la sorprende;
que la despierta, y que tr~viesa enciende,
a su paso, el florón de la persiana.
Se lennta, y la curva soberana
de su contorno triunfador, esplende l:
el níveo peplo de sus hombros prende.
y se llega lijera a la fontana.
El céfiro suspira entre las frondas.
y ávi&lt;lo besa el enarcado cuello,
que ~l sol la dora con sus hebras blondas.
Luce su cuerpo con fugaz destello.
y surje envuelto. de las tibias ondas,
en el manto imperial de su cabello!

Especial para "Revista Mexicana."
Baja tu riza cabellera endrina
en dos ondas lucientes desatada; '
Y es un cáliz de amor tu ensangrentada
boca. nido de perlas, Colombina.
·
Es tu gracia gentil, de golondrina
por vez primera en el azul lanzada.;
Y eres tan misteriosa y delicada.
como si íueras hecha de neblina.
Son promesas sofiadas tus ojeras,
de imposibles delirios y qt:imeras
ele una extraña y triunfal epifanía.

Y eres, en florescencia soberana
con que en abril natura se engalana.
botón de ros.a al despuntar el día!

MA~IANO VIESCA ARIZPE.

MARIANO VIESCA ARIZPE.

ENDECHAS
Que explican un ingenioso sentir de
ausente y desdeñado

--o-}le acerco y me retiro:
¿quién liino yo hallar puedo
a la ausencia en los ojos,
preferencia en lo lejos?
Del dgsprecio de Filis
infc!ice me ausento:
i ay de aquel en quien es

aun
pérdida el,..__ desprecio!
- '1\...- _....___,
..

•

que en el mal que padezco.
no siento sus rigores,
tanto como el perderlos.
No pierdo al partir so.lo
los bienes que poseo,
si en Filis, que no es mía.
pierdo, lo que no pierdo.
Ay de quien un desdén
lograba tan atento
que por no ser dolor,
no se atrevió a ser _Prem~o.

preciso mt destierro.
me desdeñaba más.
porgue perdiera menos.
¡Ay 1 ¿Quién te enseñó, Filis,
tan primoroso medio
vedar a los desdenes
el traje del afecto?
A vivir ignorado
de tus luces me ausento,
donde ni aun mi mal sirva
a tu desdén de ·obsequio.

•

, E~ telegramas de agencias perio
d1st1~as tan poco dignos de
, d 't
se dice q e h
I
ere I o,
·,
u
ay en talia gran reacc1on contra las óperas de Wagne
Se tratara,
'.'
n'
d probablemetne
,
, de la s op1_1o~eJ e algun grupo de empresan~ . e- teatro, más ce!osos de su interes personal que del interés del art~, porque la mayoría del público italiano es demasiado culta para prestarse a esa monstruosidad. ¡ Oponerse
a la representación de las óperas de
Wagnerl ¡Combatirlas a pretexto de
la ~erra! _T_al cosa equivale a com·
bah: la mus!ca, pues como ha dicho
· Ju~\th.,G_autter, no por wagneriana
:.:;,JJe110~. , trancesa, los compositores
. ·má~,l~t:stres al lado de Wagner no
son _smo ~randes músicos, y él ~s la
1Ius1ca misma.
\Vagner nada tuvo de apreciable en
su ~on_ducta como hombre v en sus
sen_t1m1~nt?s políticos. Fué ingrato,
a.migo, Jnf1el1 • mal esposo, egoísta,
. .. poco at1~tero .. Se degradó conYirtién' :}p~e.. en. 1mpenalista prusiano y satéli}.• tl: -de· füsmarck. :\Icreció por ello los
¡ -·~ ¿1ar~~~ de. ~ietzsche. :Moviéronle
¡ ~ ::· tar~p~en, baJa.s ideas de venganza (por
! :::.el ~r.Jlner fracaso de "Tanhauser" en
· ~·f?a.r:~J cuando escribió y publicó en
;:...,· \l~l ~u carta cruel animando al e1'ér. ¡ ·, ':c\to::~:a!cmán a destruir la inmortal
~ . I.;:w~da: Pero ¿tiene esto relación al¡ · .:· ~fña con sus obras? Sus errores, sus
faltas como hombre, ¿disminuyen su
\'alor _como músico y poeta? ¡ Lástima, sm duda, que el autor de "Tristán e Iseo", no fuera un amante del
derecho y la libertad! Mas .fuera de
esta expresión de amargura, ¿qué ca·
be decir contra su genio? \Vagner
es uno de los sublimes creadores que
han inaugurado una época nueva en
la historia de I pensamiento artístico:
1111 hermano de Homero y de Dante
de Cen-antes y de: Shakespeare, d~
\
Goethe y de Víctor H ugo !
Cuantos hemos tenido la desdicha
de una primera educación musical
errónea, y nos acostumbramos a oir
las óperas pre-wagnerianas, absurdas
en su conjunto y sus detalles, y redimidas por alguno que otro rasgo de
inspiración, hemos pasad9 por el cho- &lt;le imágenes Y pensamientos cada
que violento que las creaciones de , cz más emocionantes. En el aspeeWag·ner· por· fuerza producen en quie· to artístico. los que hemos modifines. sólo han. co.nocído eu la escena a cado por \Vagner nuestros gustos,
Doi1Tiétti, a l\IeyÚbeer O a \'erdi. En nos asombramos de no haberlo enestas óperas antiguas, donde un mú- tendido en un tiempo. y hasta de ha~ico sin facultades literarias, 0 te
ber creído, como artículo de fe, el
niéndolas npenas, ha puesto notas a absurdo de que no existen melodías
-t,n libreto. generalmente sacado por en su música. Hasta relegamos a
escritor mediocre de una novela o de segrndo término aquellas obras su·
un ·dr;¡Arn en ··b(?ga la música y la Pa· yas en que el deseo de verlas re prelabra se relacionan raras veces. (El sentadas, antes de hallar la prote r
· Íibi·éto de ·.. Los llrgonotes" es una ción del rey de Baviera. le hizo caer
excepción, más ¿quién ignora las có· en concesiones a la escuela reinante,
micas luchas entre Scribe y :\Ieyer· como la "marcha nupcial, de "Lobeer?) Pero \\'agiicr, autor. a la vez, hengrín", o la del primer acto de
del drama y de la música ha fundí- "T:inha1•ser." páginas a lo Verdi o
do las dos artes para servir a sus a lo :\.leyerbeer. Cuando llegamos a
ideas, siempre bellas. siempre pro- comprender ésto, somos ya dignos esfundas, y en::am:idas simbólicamente pectadores de "La Valkyria," "El
en sns. personajes, o expresadas por Anillo del Xibelungo," "El Oro del
éstos en torrentes:· armoniosos de Rhin," "Sigfrido," "El Ocaso," y popoesía.
demos agradecer al monarca bávaro,
Todo el que posea en el alma un -un loco s.!gÚn el vulgo- que diera
"erdader-o· sentimiento .de la belleza, . a Wagner los. elementos para dcsa
ha de' comprenderlo pronto y amar- rrollar su genio. y aume~~ar con sus
lo, Los que :han tenido la suerte de · obras el tesoro de la feltc1dad huma·no oir otras óperas a11tes d.c las su- na.
•
···· ·· ···ya·s, desde ...kl, .. primera aoaición lo . -En el aspecto filosófico, las óperas

uno de los maéstros de la lengua ale·
mana. Su filosofía-inspirada en la
de Schopenhauer-tiene un fondo terrihle de pesimismo. y una sombría
fatalidad conclrce la ácción de sus
dramas, arrastrando a los héroes a
su ruina. La mitología germánica le
proporciona los argumentos y.figuras
en que desenrnel\'e su simbolismo sin
que dejen jamás la muerte Y el do·
lor, de salir .victoriosos, como ejecutores implacables de una vengado·
ra justicia..
Pero en e.! fondo de·-todas las espan tosas tragedias que la: imaginación
de \Vagner concibió como ct:adros de
sus óperas. la suprema.te)t es la responsabilidad humana ·y el castigo co·
mo consecuencia de h culpa. "!seo
y Tristán'' son YÍctimas del filtro que
ella equivoca. La fatalidad, cie::ta·
mente, dirige el error de la mano.
pero esa fatalidad no es sino la sanción del acto c11lpalJk. \Votan, en la
serie mitológica ·q~e.termina con ··1·1
oéaso de los d ..o,ses,'.' fa . uor grados
hundiéndose,, por· sti"s ercofes y sus
faltas, des&lt;lc ·el clomiiiió.
la tierra
y los cie!os, ·hasf::i "Iá desaparición to·

·o.e·

· · · . ; coinpr-encl.e:n,j Ja :a.1nan.! _Re_vélase ei:i - : &lt;le.: \\7agner sugieren, tan1bién, hon- tal de su gra·nd¿za. ·E$ . ,la ..·,.·1ey kár·
ton ces· algo~.así ·COIT\0 un universo oos meditaciones.. La·· forma en que mica'' de la retribüéión'"én: la filoso
nuevq para nuestro espíritu y nuestra- ·. ·se .c·~presan:fstá .a· .ta.' mistna altura de · ..
· · :; .:.=.:

�LA MODA DE AYER
- - -Y LA MODA DE ANTIER
Pasa con la moda un fenómeno
singular, digno de la atención del pen
sador.
Desde luego se· observa que toda la
moda nueva parece fea. Tanto es así,
que se necesita verdadero valor civil,
audacia, a veces: serenidad estoica. a
menudo, y deprecio por el rirlículo,
siempre, para lanzarse e introducir
en las costumbres públicas el uso del
panamá, del botín de trompa de elefan te, o del jaquet de cola de pato.
Dicen que el hombre más valiente
fué el que se comió el zapote prieto;
a mi juicio fué más heróico e imperterrito el que usó el primer sombrero de
copa.
Y no que la moda en si misma v
por sí misma sea ridícula u odios'a.·
En este o rden de ideas no hay tér·
mino medio; o todas las modas son
ridícn!as o ninguna lo es. Y la pmeha &lt;le dio es que todas comienza11
siéndolo y acaban por no resrlo.
Xo hay razón plausible ni motivo
estético razonable para juzgar oprobiosamente la crinolina, que llego a
~rr el mejor adorno de la reina Victoria y de la emperatriz Eugenia mujeres las más hermosas y elegante~
de su época. l';i es razonable denigar
los sorbitos chaparros y las monstruosas quesadillas de los incroyables en
nombre de los tubos de chimenea
del príncipe ele Metternich, o de los
garibaldinos que exornaron las cabezas de los unitaristas italianos.
¿ Que puede objetarse a la chinela
o a la corbata de ahorcado de Lamartiene, que no sea aplicable a las gargueras de Felipe IV, o a las botas con
encajes de D'Artagnan?
Todo eso, mirado fría y serenamente, con ojos de filósofo y no gomoso,
u, tan ridículo como todo lo que precedió y como todo lo que lo ha seguido en el orden de los tiempos, y no se
puede racionalm ente dar la preferencia a los corsets de cuerpo entero
de las infantas que retrataba Velázquez sobre los cintos de la Venus de
Mad. Tallien o de la emperatriz J osefina.
Sí pues, y en estricto rigor, no hay
moda que no sea ridícula, ¿cómo es
que unas nos lo parecen y otras no? ;
y si ninguna lo es en realidad, ¿cómo
es que todas lo parecen. en alguna
época de su evolución al menos?
Sugerimos a nuestros lectores esta experiencia: salir a la calle con
"carrik," botas charoladas con borlas
de oro en las bocas y sombrero tirolés enredado en cintas, y que nos
ahorquen si no llueven nedradas sobre el audaz qut! a tanto se atreva, y
si no atrapa la más estruendosa de las
silbas.
Pues bien, ese fué el traje de conquista de Kean o "Genio y Desorden,"
Y ante esa caricatura cayeron rendidas las bellezas de la época.
I Qué separo tan confortable se
abriría en San Hipófüo para quien
asistiera a su oficina vestido eo11 el
pelucón desmesurado, la casaca bordada y los escarpines de cinco pisos
del Rey Sol!
-·
Lo cual no obsta para que t$C ñgurón de guardarropía atestara de siet,ra s ~·:b· •

"

Jt

-...

Banquetes Dominícales
Una comida a !a mexican ....
Menú
Sopa de Legumbres
Mangos helados,
Macarrones a la mexicana
Panelas al horno,
Huachinan¡o a la Veracruzana
Chiles en vinagre
Mole Poblano
Queso fresco
Enchiladas fi nas

Fruta

Frijoles refritos
Dulce
Café

Té.
San Antonio, Tez., Donúngo 24 de

Octubre de 1915.

-----·lt--- - - -

EXPLICACION DEL MENU.
SOPA DE LEGUM BRES.
Se pica menudito toda clase de le·
gumbres como betab~t zanahoria calabacita, chayote. col, camote, papa,
elote, manzana, nabo, tomate, chile
verde y cebolla. Se fríe en manteca
ajo pimienta y sal bien molida con
un poco de agua; se le añaden allí
mismo las legumbres con uu poco
de chorizo desmenuzado; se le agrega
un bt:·en caldo, incorporando todo
bien y poniéndole por último un clavo molido con media cucharadita de
· azúcar y un poquito de \'inagre.

•

MACARRONES A LA MEXICANA.
Des pués de cocidos los macarrones
se pone una capa de ellos sobre un
trasto bien untado de mantequilla;
enseguida se espolvorea queso rayado
y se le añaden trocitos de chorizo y
una salsa qt:e se hace con tomate molido, cebolla, ajo, pimienta, sal y rajitas de chile verde; se coloca otra
capa de macarrones luego queso, chorizo y salsa; al final se cubre con
queso y se mete al horno ; al !le~ar ·
se a la mesa. se adorna con taJad1tas
de chile cebolla y tomate.

HUACHINANGO A LA VERACRUZANA.

ULTIMO E STILO :OE ABRIGO PARA SEftORA.
y de su tiempo!
'
Ahondando el problema y ensatt·
chanclo la observación, nos encontramos con otro hecho importante que
lo embrolla aún más y dificulta a
mayor grado su solució n.
La moda, por extraña que pueda
ser y por disímbola que pueda parecer con la actual y la local, se ennoblece y se embellece cuando es muy
antigua o muy exótica.
Qué gracia y qué elegancia en
la túnica griega, qué nobleza en el
peplum romano, qué majestad y qué
grandeza en el manto y la tiara bizantinos, qué frescura y qué encan
to en las gasas de la bayadera, qué
suntuosidad en los enredados y en
las mochilas de las japonesas.
La moda histórica y la moda exótica se hacen bellas y graciosas, · majestuogas y nobles con una condición

siendo fea; la moda de ayer seguirá siendo; pero la moda de hace
siglos o la moda de los antípodas son
y serán o nos parecerán siempre bellas.
Pero esas condiciones de tiempo y
de espacio son sólo requisitos aparentes, subordinados a un requisto
fundamen tal. Para que la moda antigua nos parezca bella es fuerza que
haya dejado de ser moda, y para que
nos parezca hermosa la moda exótica,. es necesario que siga siendo exótica.
Gustamos de admirar · las modas
viejas en los drapeados de las esta·
tuas, en los paños de loo cuadroi,,
en las estampas de la época; mas una
vez que las "montan1os" en el mani·
qui de nuestras personas ¡adiós belleza l. todo se evapora y todo se afea.

Se corta el pescado en tajadas iargas después de haberlo _limr,ia&lt;lo perfectamente; se untan ~1en con sal Y
jugo de limón; se roc1an con un poco de vino blanco y se var. colocando en una fuente con troc:to~ de man·
tcquilla; se muele jitomate cebo]la
ajo pimienta orégano y sal; se le anadeo rajitas de chile verde y con esta
salsa que ha de ser abundante se bañan las tajadas del pescado Y se meten al horno a fuego lento.

MOLE POBLANO.
Se toman 4 onzas de chile colorado bien desvenado Y limpio, una . taza de ajonjolí, unos cuantos troctt?s
de chile y algunas semillas del mismo· se pasa todo esto por manteca
cali~nte sin dejar que se doren y en
seauida se muele todo esto con clavo, pimienta, pimientón, canela ajenjibre y chocolate negro al gusto; se
Je afíade t:n poco de caldo Y un vaso de vino dulce; se muele apart e

·na

to a la mezcla anterior y se echa
a freír en bastantt! manteca; se sazona con sal y un poquito ele azúcar y
menea a llll solo lado hasta que
espese: entoncrs se nn ponienclo las
piezas del guajolote que han si&lt;lo de
antemano doradas en manteca: luego
se sirve con ajonjolí tostado por eucima.

se

ENCH I LADAS FI NAS.
Se remojan las tortillas en cogñac,
lt:ego . se les pasa por manteca . caliente; en seguida se hacen taqm~os
con queso de crema de Tokca y rebanadas de aguacate. Se colocan en
una fuente y se cubren con salsa de
chiles poblanos desvenados, molidos
y fritos en manteca o mantequilla.

PASTELERIA.
SEMITAS FRONTERIZAS.

rra la masa hasta que se esponje en
un lugar donde no le d~ el aire; lut.
go se extienden las sem•tas y se vuelYen a encerrar hasta que se le"anten
un poco y ensegt:ida se ponen a cocer. Si se prefiere, en lu gar de azuc,r
se le pone piloncillo deretido en un
poco de agua y . unas semillitas dt.
anis.

MOLLETES.
4 tazas de harina.
4 huevos.

4 cucharadas de manteca.
4 cucharadas de lcvauura.
sal.
d
En el primer batido se tom~n os
huevos dos cucharadas de azuca~ Y
dos de manteca: se baten muy bien
y se le agregan dos cucharadas de
levadt:ra; luego se Je ponen dos tazas de harina Y se amasa con agua
tibia hasta que quede la masa un poco aguada. Al estar levantada la 11;asa se le agrega el resto de los .mi
gredientes Y se le añade la h?rtna
poco a poco. Se hacen los molletes !
se encieran donde no . les de el a1cue1i&lt;;iQ ~e es_pot'IJ ª..!!....l! ponen

�..... t •

R[VISTA M[XICANA
SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio Garcia·Naranjo.

ro es pequefia en su afán absurdo de
dominar la tierra con su espada. Como el W otan mitológico de los antiguoe germanos, en las obras de
Wagner, rodará, por sus 'lropias cu!
pas. en el abismo, si a tiempo no
sabe erguirse ante sus opresores, e
imponerles con el respeto a la vida
y a la libertad de los demás pueblos,
un régimen, en su propia tierra, de
derecho y justicia.

--o-

de tus merecimientos.
:-·:·:.
Si a ellos atiendes, ··Fabio,
con indicios más. cierto.s~ :: ~verás de mis finezas. ·· ., .: . . : · 1 . ,
evidentes contextos.
. ; ·:,: .'.:.;,.·,':
Ellos a ti te basten,
qi:e si prosigo, pienso, · ·
que con superfluas voces . : . t • • • •• •
su autoridad ofen.do.....
•

José de ARMAS

PRECIOS DE SUSCRIPCION
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En México y Estados Unidos.
1 mes. . . . . . 40 cts.
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1 trimestre . , • , $ 1.00 "
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1 año .. ... . .... " 3.50 "
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Números sue!tos 10 centavos oro
americano.
Fn los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-0-

Fn el resto del munJo.
1 trimestre ... . $ 2.00. oro americano.
1 semestre . . .. " 3.50 "
1 año ... . ..... " 6.00 "
- o --

"

"

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adelantados. No se devuelven origina.
lea.-Para anuncios y demás asuntos
de admin.straci6n diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637.
SAN ANTONIO, TEXAS.

Wagner .... ..
(Conclusi6n)
-0-

fía budista,- filosofía en la cual Schopenhauer halló los fundamen tos de su
rrolla en sus grandiosos poemas. Se
han comparado éstos a las clásicas
tragedias de Esquilo, y algo hay de
semejanza entre unos y otras. Pero
el arte del gri!!go es primitivo aún,
el del alemán complicado y perfecto. Wagner no tiene parecido con
ninguna otra gran figura del arte.
En su cerebro -prodigioso, hubo divinos resplamlores de Orfeo y de Sha·
kespeare.
•
E l ejército alemán merece la derota porque pretende imponer la con·
quista, la fue rza, el i.mperialismo. el
retroceso a la barbarie. No es verdad que su triunfo pueda ser el de
la cult ura alemana París ha sido conquistado por Wagner, y en el teatro
&lt;le la Opera, sus obras se erpresentan con entusiasmo y perfección. Pero París ha rechazado al ejército alemán, qi:e ni en 1871 pudo entrar triun
fante por sus puertas, y que ahora
ha tenido que replegarse del Marne
al Aisne, y retrocede , del Aisne a
sus fronteras día por dta.
No confundamos.. la grandeza
.
~

.

'

• \

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-'

r

•

La Moda de .... .'.

P. O. Box 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
- : x:- -

• :_

- - 0 ~ · ···1,

-··-o-!..-...t •·

.• ·~
(Conclusi6n) ·

La Eat&lt;lica Resig ..... .

-

(Conclusión)
da la víspera de su triunfo, triunfo
que habría glorificado el mismo César.
Para mitigar un tanto el escozor
que en su conciencia produjera el acto
injusto que acababa de cometer, Vernet, dirigiéndose a su socio, dijo, en
tono de excusa:
- "¡No era asunto de su incumbencia!"
-"Es verdad." contestó el iuterp~lado, "pero observar,ais que de nu: y
buen grado aceptó lo inevitable."
Después de una peqi:eña pausa, Ver.
net, que había reflexionado con más
calma, observó:
-"En efecto, t iene ese joven dus
grandes cualidades, cualidades que
sólo poseen los individuos de alma
grande: confia nza en sí mismo y resignación ______Creo ____ estoy seguro
que he obrado con ligereza."
Vernet revocó su acuerdo, &lt;lis·
poniendo en seguida se retuviera a
Necker en su puesto de escribiente.
A los seis ¡neses, después de este
notable suceso, N ecker fué ascendido
a Cajero, y tes años más tarde, ¡ a
Socio de la Institución!
El humilde aldeano suizo llegó a
ser el financiero más afamado de su
tiempos.
P or un período de cinco años, de
1776 a 1891, desempeñó el delicndo
puesto de Ministro de Finanzas en
la Corte de Versalles. Sus gestione;;
salvaron de la bancarrota al gobierno
monárquico agonizante de Luis XVI.
Después, dcrante el período borra~coso que iniciara el Tercer -Estado de
donde surgió la invencible Asamblea
Nacional, .Necker fué condenado al
ostracismo mediante intrigas políticas.
A raíz de este suceso vino el inevitable desastre financiero naci1mal
que, unido a otras causa~ de, Yer&lt;la·
dera trascenden, ia, contribuyo a en·
soberbecer el espíritu, ya iracundo, &lt;le
la Revoluci, ,n Francesa.

--o--

Redondillas
-·-o--

(Conclusi6n)
expresar los . conceptos.
Y en fin dígaslo tú,
que de mis pensamientos
lince sutil penetras

..

"'.'

.~r. • •-.

queteros dé los juzga·dós:: menorésf :~
los caballeros cruzados de las oficinas del Fiel C-0ntraste 'y' los·~ s'o!dados romanos del comercio de lencerÍL

~- ·

En suma: la moda sólo es beUa,, ·
cuando es muy vieja, ci:ando es' mu,Y: '
exótica y, sobre todo, cuando ya n'O·'
se lleva en el lugar de los· aconteti.. · ·
mientos.
Si no soltamo~ la carcajada, cuán·'°
do, revstidos de ·Jas modas actuales; .
nos encontramos iinos..=a otiós; e:.: '
en el fondo, porqué .. la moda es,. éo.i:!:
mo la prostitución,.tolerioa;º1peró 110 :
permitida no tnenol aún aplaudida. · :
Dejémosla pasar y conte.mplémos-·,:
la a corta distancia; veámosla venir y
amargarnos con su~ i•igor~} y ·1a,:~i:ontraremos siempre ·ridícula y siempre fea.

DR. M. F LORES.''.
1; , •.
-~r.

--o-:.

;

\.

.,. • . : :! .

•,.._ :

•

(Conclusión)

,, ..

,

.... ...
. -~. ..

-!·

Una Noche . .' .... ·.:.- / ...

~-

,,...

..
.. l , ·- •

· ·•

nor. En la esperanza de ,que-·no h,1s
&lt;le negarte a ello, te envío. qúerido;
un ataúd para que lo ten~as en tu
casa hasta que te avise:· ~µerd..°41le
no te negarás, pue~ mandaré por él
la semana que viene. A todos mis
amigos. íntimos les he n¡a1:1dado . un
féretro ; i.-onfiando en ·su• ~randeza 1k
alma. Te quiere, !van CheÍ'$6J..': ..
El yerno del fabri~ante de ·at~~&lt;l~
salvó su honor. y su ·&lt;linero; pero yD
estuve tres meses malo a con~ecpeqcia de un desarreglo. nerviosó .. C)1eliustin tiene una oficina de .pompcis fúnebres y un almacén de lápidas, cor~:
nas y otros artículos por el· estilo, y
como sus asuntos no. prosperan ' todos
los días, al voh·er a mi c¡(sa, tef!:1~
encontrarme con que al lado de na
r~rna se alza un mausoleo o. t:n catafalco.
· ·

Anton TCHEKOF.

DAVID CERNA.
San Antonio, Tex. Octubre 20 de 1915.

• ~·

1() Panijida sigtdíca en ruso ~isa
de requiein, y pantijidin es un ad¡etiderivado de esa palabra.
.
(2) Trupof es un derivado de trup,
cadáver.
·
.
.;
(3) U17okoie( _signigc~. d_e.sc¡i~s~,
Chei'épof · se. d~riva. · .dt:-· c}s~~t&gt;;._
vera, y :\Iértva sign1.f,c~.m~1erJa ... ~ ·.
( 4) Pogost · sig'nífic_g . ~emen t~r,~::; ·
(5) Kladvichesky significa t~mb1~n
cementerio. . ... - . . .....; .

"º

tª~.3:.~

·..:

'--.
\ '",_ ....
.....

' ...

..

,../

. ··:

-

�Reservado para
Anuncios.

�</text>
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