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                  <text>Revista Mexicana.
SEMANARIO ILUSTRADO.
NOVIEMBRE 14 DE 1915.

VOLUMEN lo. NUMERO 10.
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�REVISTA IVíEXICANA.
Semanario Ilustrado.
rntercd as second class mattu, Octol:er 25, 1915 at the Post Office of San
1\ntonio, 'l'u;.is, t,ndcr thc .\et. oí !IJarch 3, 1879

........,......,_,,'""'~"""--...--------·-""'"------"""'""'"'----e-,---------------ª...._____________________________
Año I.

San Antonio, Texas, Noviembre 14 de 1915.

Número 10.

De Miramar a Washington

)

Fl e a mediados de la centuria pasada cuando el románf.
co incorregible Napok•jn tercero q,·iso establecer en México
rn imperio poderoso que sirviera de vallalJar a la onda creciente de la Repúclica norte-amer·cana. Creyó Bonaparte
qve la única manera de salvar la civilizac:ón latina era convertir a n• :estra Patria en una monarquía dinástica, dependiente en cierto grado de la corona francesa. Y del sueño,
pasó a la otra. Brscó apoyo en el caduco partido conservador, indicó que el trono rJe la nueva monarquía fuese ofrecido d Archic1.:que Maximiliano, y envió poderosos ejércitos
rara sostener aquera org1klización arffic:al que no tenía más
vida q"e la que Je animaba su cerebro calent:iriento y sof.ador.
Fl resultado es ce rnrra conocido: la soberanía de la
Patria se alzó victoriosa sobre el cadalso del Cerro de las
Campanas.
Pero si el SU{ño napoleónico se convirfó en trágica
perndilla, la cu!tna francesa en cambio, con el contacto íntimo de rn lustro, dejó huellas profundas en la idiosicracia
mexicana que tal vez jamás desaparezcan. Durante la dominacién francesa se difundió la enseñanza de la lengua de
Racine y de Moliere ; se norganizó el M1c'seo de Historia
Natl'ral y Arqueologfa; se crearon infinidai de Academias
científicas y Eterarias; se introd'.-jeron les textcs franceses en
las escuelas profesionales; y se levantaron en los parques y
.jc1rdines púb¡;cos mon.. mentos cuyas líneas graciosas, denuncian la agi[IJad y la elegancia del espíritu lafno.
Francia en 1862 tratal::a de cometer una injusticia con
n"estro desventurado México; pero como no podía prescindºr de su elevacién mental; como a pes::ir de las malicias de
sus d: '.i)lomáticos y dd acrro de s--s generales, segu:a llevando en su corazón el perfume de la gran cu1ti:ra greco-latina,
no prdo evitar, que al derrotar nosotros a sus políticos y guerreros, gradásemos en cambio para siempre la aureola de
~u grandeza y de s.1 genio.
México entero experimentó una tendencia hac·a el afranCf"samiel'to. Las kct,-ras de nuestros artistas y nuestros sal:ios se buscaron con predilección en Francia; y hasta los
más excitados rtpublicanos, como Altamirano, empezaron a
rons!derar a la patria de Víctor Hugo, como una madre esp"ritual. la generación que sul:stituyó a aquella que lud115
ror la Reforma y la Segunda IP dependencia, foé más adoradora aún de Francia, habienfo llegado a tener un representativo como Manuel Gutiérrez Nájera, que en el orden intelectual, :i,scitnde en línea recta de Banvil!e y de Musset. Y l o
misrr..o sucedió con las Artes y !as Ciencias. Nuestros juriscons.:ltos son discípulos de Ilaudry y de Garraud; nuestros
PcturaEstas se educaron en Claudia Bernard y Geoffroy
~aint Hi!a:re ; n•:estrcs pintores en Henri Martin, Manet y
Pi:vis ce Chavanncs; nuestros filósofos se orientaron sucesivamente en los Espíritu de Descartes y Augusto Comte;
0

nuestros h:stor'. ad eres siguieron las huellas de Taine, Redel pcnsam:ento fué Francia para México la fuente Castalia
de su siempre alegre inspiración.
Ahora, supong2mos qve en lugar de haber sido Francia la nación invasara de 1862 lo h 'Jbiera sido el pue"Jlo norte-americano. Pensemos pcr un momento que los EstadoEt
Unidos, se apcHeraran por algunos añcs de nuestra amadt.
Patria. Considerémosles en la mi.sma sºtuación que tuvieron los franceses hace medi'o siglo. ¿ Qué harían por nuestra &lt;.u!t , ra? ¿ Qué con nuestras tradi'ciones? ¿ Q-.ié con el ser o de nuestra raza ? ¿Dónde qu~daría nuestra arrogancia lat:na? ¿~ónde la gracia y el esplendor de nuestros antepaEacos?
El alma se nos ller:a de somera tan solo al imaginarnos
la posibilidad de semejante desventura. Pensar que en nuestras almas fuesen s11stitrídos Víctor H'o.1go por Longfellow,
y Tzme por Prescott y Balzac por Cooper, y Mirabeau por
Bryan, y la Condesa de Noail les por Ella Whee!er Wilcox ..
¡No! Fl ayankamiento sería la más dolorosa "Je las desgracias porque significaría un golpe irreparable y defiinitivo para la cdt!.lra mexicana.
:t&gt;! o necesitamos irraginarlo: nos basta ver lo que Estac:cs Un"dos ha hecho con los mexicanos que viven en Texas y !i.rizona, rn CaHornia y Nuevo México, para damos
cuenta ce la magnit·•d del desastre. Es s'.lficiente contemrlcr la condicºón adolorida y triste de aquellos compatriotas que desde hace medio s•glo viven en Estajos Unidos,
para corr.prender que la República Mexicana se convertir;a en una inmensa ci'.:dad cl!yos barrios más sucios y más
miserables, queclarían reservados a los descendientes de
Cuauhtérnoc y de Juárez.
En Méx:co, si tal desgracia oc,•rriese. se dejarían de levantar monumentos como el de Cuauhtémoc para 1dar lugar a Ía invasión de estat·•as de cow-hoys; en vez de constnfrse catedrales como la de Puebla, se edificarían "sky:acr;,nrr~' 'repletes ce elevaC:ores y oficinas; los versos de
Ver!a;ne ser'an olv:dados por "The New York Herald," y
nuestros indios, nuestros tristes indios serían barridos con
la misma crneliad con que fueron barridas las razas aboriqrn,c,s del Septentri;n, ¡::ara sr.r sutst:tuícas por una tribu
~¿rbzra de negrcs!
N1.1estro ensueño constante debe ser conservar nuestra
nadonal"dad con e1 territorio completo y con el alma intacta, mitJ i indígena y mitad latina. Todo lo que se haga en
contra de la integridad de nuestro espíritu constituye un
cr:mcn &lt;le lesa civ:Iiz2ción. Por eso, si grande fré el delito de los q·ie buscaron la ayuda de Francia en 1861, más
granee aún es la cuka de los que en los actuales momentos
::ol:citan y aceptan la ayuda norte-americana y ofrecen destruír la mitad española de nuestro espíritu.

�El Deseo de Discutir
Al derredor de la polémica Moheno-Cerna.

Seííor Lic. Ricardo Gómez Robelo,
Presente.

--o--

1

~

:\f uy querido am igo:
Rs'curres a mi para que di sipe las
dudas qt:e han hecho su~gir en tu ce .
rebro hs id eas estéticas del Doctor
David Cerna, y voy a procurar cumplir tus deseos. ;xo trataré de explicarte dichas ideas porque segú n mis
es!'.asas entendederas son absolutamente inexplicables ; pero procuraré
en cambio darte un análisis de las
causas que han motivado que el espíritu del referido Doctor Cerna can:z·
ca de
"Esa unidad esplendida y brnfiioa
que constituye, el mérito más alto
de un libro, de- un diamante y de una
vida."
_Desde luego, recordarás que fné el
Doctor Cerna quién retó al Seííor l\fo heno, sin que lo obligase n a ello espíritu patriótico, pasion política. in
fluen cia sectaria encono ps'r&amp;onnl. ni
ocasión oportrna. El comentario hecho al artícu lo "Cocina y Lit.:ratura"
tiene toda la apariencia de se r clesin:
tercsado y es ccr.ánime, hasta donde.
pu('cle serlo un individuo cu yo cerebro
se ha acostumbrado a ·'pensar en inglés." El Doctor Cerna provocó lá
i,olémica por uno de los tres motivos
siguientes :
l o.-Por un puritanismo estético
exaltado. que lo lleva a defender los
ultrajes al Arte. donde quiera que se
cometen.
2o -Por un ''ayankamiento'' excesiI o :11:nque invol untario.
3o.-Por el. deseo de tener una dislTsión con el Seiwr ;\f.oheno, sin que
le importase mucho el tema de ·1a con
troversia.
Vamos a examinar los tres causa5
h:potéticas, para ver a cual de ellas
se debió el artíwlo famoso del Dr.
Cerna. Comenzaremos por la primera.

Todos los d'.as se aventuran juicios
X o, el D r. Cerna no provocó la pomás o menos irreverentes y atrevi- llmica por excesivo amor a la Belledos; y si el Doctor Cerna intentase za. Si él fuera en realidad t:n caha .
ser el paladín de la "ecuani midad"
llero andante de la Cultura, c!cherí a
no le bastaría el trabaj o ni la dedi
haber comen7ado po r proteger las cocación de una vida, para estudiar uno sas más altas que hasta hoy han sido
sólo de los ,·ariadísimos matices de
profanadas. Y per manecer mudo anlas Bellas Letras. En estos últimos
te el derrumbamiento de la Catedral
tiempos hemos leído requisitorias bru ta
de Rheims, para protesta r luego ante
les del escritor portorriqueíío Luis ,
Bonafoux en contra del gran líri,:,) la ofensa intfricl a sobre Feni more
francés. Edmr.ndo Rostand; el adm ira Coopcr, es lo mismo que dejar a la
ble cronista José l\fa ría Salaverría ha ideal Dukinea ato r~1entacla por follones y malandrines, para correr en
pr,blicado artículos despectivos refi
socorro
de una prosaica l\T aritornes.
riéndose a Anatole fo'ran ce y a Gabriel
Además,
para defender la Ilelkza
D'Annunzio; la Universidad de Oxforo ha suprimido el nombre de Gerhard por la Belleza misma, lo primero
Hauptmann de su lista doctoral: y que se necesita es tener Ln concepto
como si todo esto no bastase. el in s- claro de la Belleza. Y el Dr. Cerna,
pirado Camilo Saint Saens ha pedido como tú lo has advertido, no tiene
al pueblo francés que borre de los una idea lija s,obre la significación de l
programas teatrales los nombres de Arte. Unas veces, dice que la literalo~ clra:nas de R;cardo \\/ag-ncr. No tura americana se ha embellecido "por
tiene pr es. gran h1portancia qne el la salvaje virginidad ele sus campos.
Lic. :\fo heno mire con alguna irrcre · lo imponente de sus selvas, la gran&lt;l:~
r~ncia l~s letras norte.-ameri canas, 7a de st:s vall es, cte. etc," lo que si~·
desde el momento en que cereb ros tan nifica nada menos que en e! centro de,
esclarecidos como el suyo, y ele ma- !\frica debe habe r 1,na g-ran li"tcratuyor reputación artística, han cl irig-i,Jo ra, puesto que como tú lina:nente in· agudas saetas contra el autor de Par- sinúas también allí hay srhas. ram sifal. que desde un punto de r i-ta es · ·pos y rí os. Otras veces nos dice que
túico , ale má s que · toci a la Uni&lt;'rn "La Cabaña de l 'I':o Tom '' arúticaJ\ mericana.
mente considerada, debe tener sus mé¿Por qué el Doctor Cerna no salió ritos desde ( 1 momento en que cona la defensa de France. de D'Annun- tribuyó a encende r la guerra Civil
7io o ele Rostand? ¿ Por qué dejó que el e 1861, lo que eqt ivale a cl ;:cir que el
el "odio de raza" se desplomase so- P lan de San Luis Potas:. vale para las
bre "La Walkiria'' o " El Crepúsculo :\fosas· más que los nrsos de D:a%.
de los Dioses'' y no pudo to;erar qt11.: :\&lt;lirón. presto qr·e fué aquél y no esel Señor M o heno hiciera un poco de tos, quien encendió ]n última Revoluhumorismo deli : ioso a costa de las ción. El Arte es independient.~ de los
''short stori es '' de. los Magazines? re~ultados, y un ve rso de .\ndré Che¿Por qué no protestó c·ontra la des- nier sin trascendencia política ni sotn:cción ele la Catedral de Rheims ni cial, leído por unos c¡,;antos, vale mucensuró la ejecución absurda de la chísimo más que los estruendos gloo~ ra de lfauplmann y sí se levante, riosos de la M_arsellesa.
indignado como una Euménide ante la
Otro defecto marcado del Docto r
sátira espiritual dirigida sobre las tra- Cerna que lo imposibilita para ser
mas es túpidas de los '!moving pie, t1n paladín del arte es su tendencia
incorregible a con fundir lo excelso
tu res?"

con Jo mediocre. Así, por ejemplo,
después de leer y releer a Shakespeare hasta saberlo de memoria, co ·
mete la inconsecuencia de admirar a
Fenimore Cooper. Este solo elato demuestra una falta absoluta de criteri0
artístico, que ni siquiera vale la pena
de comentar. Las Kovelas de Cooper
son buen as para pasar el rato y ____ _
nada más; pero juzgadas con un espiritu elevado, no merecen tomarse en
co nsideración, aunque todos los s.1bios de la tierra las declaren dignas
de la pluma de W al ter Scott.
Entremezclar a Shakespeare con
"La Cabaña del T ío Tom" me produce la misma impresión. que la famosa
tela de, Penélope que era tejida durante el día para ser destejida en ~.,s
horas de la noche. Efectivamente.
rn individuo &lt;!UC lea por la ma ñana el
soliloquio de J--J amlet o la oración de
Jfarco Antonio se tiene que ennoblecer espiritualmente; pero si después
de una comunión estética tan noble
se pone a leer diálogos artificioso~
de esclavos y negreros, resulta inevitable que la elevación mental adquirida desaparece inmedi,itamente. Loro
jardines fragantes, si quieren vivir, no
deben tolerar las in undaciones vacuas
de las verdolagas.
X X X

¿ Obedecen los artículos del Dr.
Cerna a un excesivo ayankamiento?
\:o lo queremos creer por más que
nos hagan vacilar sus citas constantes
extraídas de poetas norte-americanos, y el calor con que defiende "
autores de segunda línea, por la mera
circunstancia ele haber nacido en Estados Un idos.
En este particular el Dr. Cerna exhibe lo que yo llamarí-a "el orgullo de
conocer bien el inglés''. In culpa al
Sr. Moheno de no saberlo a fondo, y
estar por tanto imposibilitado de hacer un estudio serio de la literatura
norte-americana. Y tiene razón el
Dr. Cerna: Moheno no puede hacer un
estudio literario definitivo de Longfcll ow ni ele Emerson; pero tampoco
lo ha pretendido. Hizo un humorismo de las extravagancias de los pe riodistas yanquis ___ __ __ y nada más. El

Doctor Cerna fné qu ién le &lt;lió una im
portancia apocalíptica al artículo
''Cocina y Literatura."
El Sr. l\1oheno jamás ha dicho que
conoce a fondo y en todos sus detalles a ningún escritor norteamericano,
F.! Dr. Cerna seguramente los conoce
si perficialmente desde el momento en
que la vida es corta para ahondar
cualquier materia. Lo que ha dicho
:\Jo heno-y para eso no se necesita el
dominio absoluto del inglés es que la
Jitcratt.ra norte-americana carece de
genios como l lugo o Zolá. El Dr.
Cerna no conoce el ,alemán y n·o puede apreciar las bellezas del Fausto en
todo su esplendor ; pero en las tra ·
clucciones. no obstante de perder mucl:o, puede apreciar que es el poema
n,ás gra.nde de los tiempos modernos.
Tam.pO(:O conoce el n so, y sin embargo. basta que lea una traducción
de Anna J(aren iné para comprender
que ese sólo libro leído en idioma
extraño vale más que todas las novelas ame ricanas le:das en su inglés original.
Esto no qr. iere decir .que bastan las
traducciones para ciar a conocer a los
autores : pero siempre serán preferi·
bles los ·'genios t raducidos" a la!I
·'medianías originales."
X o hay que tener por ta nto, un
gran orgullo de saber inglés.
El Dr. Cerna en sus largos artículos publicados en ''Revista :Mcxicana" no ha hecho una sola cita de un
escritor español ni muchísimo menos
de uno mexicano. Todo lo hace eles·
prender del pensamiento inglés. Evoca r·na es trofa de Bryant para hablarnos del triunfo de la verdad sobre
el error cuando podía citar los siguientes versos de Díaz Mfrón, que soa
mucho más bellos que los del poeta
norte-americano :

que el Dr. Cerna sea un ayankaclo.
Conoce perfectamente la literatura inglesa y sabe perfectamente, aunqtH.
procure demostrar lo contrario, que
desde Shakespeare hasta l rving y
desde Byron hasta Whitman, no se ha
efectuado una transfigu ración sino un
retroceso lastimoso para la ciYilin··
ción.
X X X

Examinemos aT1ora la tercera Hpótesis. ¿ El Dr. Cerna pro vocó una
polémica, por el deseo de discutir con
el licenciado Moheno, importándolt
poco el tema de la controve rsia?
Algunas gentes nos dicen que el Dr.
Cerna jamás pierr!c la oportunidad ele
entrar en polémica por que cree que
"de la disct1sión nace la luz". \' cuen tan que tanto le gt:sta discutir, que en
cierta ocasión, entabló una controversia shakespeariana, con unos cómicós
de la legua que barajaban en su:,
elencos 'Julicta y Romeo' y 'Otcl,)' con
"El Jorobado" y "María la Emparedada." Así pues. cuando tuvo la oportrnidad de discutir con el licenciado
J\f oheno sintió la felicidad de un para í'so próximo_ Si de la discusión
con los cómicos había surgido una
candelilla insignificante, de la contro
versia con i\foheno te.nía que surgi r
una millonada de focos de· arco bas
tante para ilumina r el Luna Park de
~ ueva Yorle
Además, discutir con i\foheno tenía
el encanto de cruzar las armas con tt
formidahle parlamentario que más ha
ciado qt'e decir a la opinión pública
en los últimos años. Para un "amante de la discusión" la ocasión era tentadora y única. Yo me explico todo
esto, porque fuí víctima de esa misma
vanidad, hace algunos años, cuand0
era estudiante de Historia Patria, er.
la clase superior que. daba el Lic. Genaro García en el l\f1t1seo N. de Arqueo!J!{ía. Provoqué una polémica,
"Sobre la impura huella
sobre t:n autógrafo de i\Jorelos, con
del fraude. la verdad austera y sola,
el repu tado historiógrafo Don Vicenbrilla como el silencio de una estrella
te de P. Andrade, y suscité una cr,n por encima del ruido de una ola."
troversia a propósito de la autenti·
ciclad del "Arbol de la Noche Triste"
Sigt iendo la tradicional costumbre
con el propro Don Justo Sierra. Remexicana, cita el pensamiento extrancuerdo que cuando mis ilustres copjero hasta cuando dentro de casa, lo
trincantes se ocuparon de mis argutenemos superior. Sin embargo, a pesar de que las apariencias son con tra mentaciones, experimenté una de las
rias a los hechos, no queremos creer alegrías mayores de mi vida. Poco

�me importaba salir vencido. Lo que un ideal abstracto de Arte, el Doctor
me interesaba era qt:e mis compañe- Cerna aun no dice lo~ puntos de visros del J\fa1seo y los de la Escuela de ta en que la literatura norte-america.T urisprudencia se enterasen de que na está por encima ele las letras latiyo-El Vate,. como me decían en nas del Continente Occidental. Esaquel dichoso entonces-era tomado tá alargando la discusión, porque
en consideración por el Maestro de mientras más dure, más luz habrá de
los ~l\aestros. Casi estuve a punto de prodt:1cir. Hasta hoy se ha limitado
creer que la posteridad iba a resucitar a exponer una serie de nombres que
esa controversia enlazando mi nombre aislados significan muchísimo más
c0n .el del venerable pensador. ¡ Cos~s que reunidos. Y es q1:-e se obstina en
no comprender que la literatura de un
de niños!
Si el Dr. Cerna no defendió las le- pueblo no puede jamás condensarse
tras norte-americanas por puritanismo en forma rle inventario. A veces, una
estético puesto que habría defendido sola frase vale más que un libro y un
antes a Wagner y a D'Annu,nzio; si giro popular, un estribillo calleJero
tampoco lo ha hecho por espíritu deja una huella más honda que una
ayankado, tenemos que concluir en obra reputada como perfecta.
El Doctor Cerna cree que la Literaque lo hizo por satisfacer la misma
tura
de las Naciones aparece por envanidad qt1e yo satisfice cuando tenía
tregas
como las n ovelas de baja catenin te aiio,5. i Cuanta razón tienen las
goría,
y
por eso está esperando tranr.-entcs Yiciosas cuando aseguran qu&lt;.'
quilamente
el "siglo de oro" de las
los que no hacen calaveradas en la
letras
americanas.
Dice que entre
juventud, las vienen a hacer en la maLa
Jliada
y
Pericles
trascurrieron vadt rez de la ex istencia! Porque, a
decir ,·erelad, lo que ha hecho el Dr. rios siglos, y que entre ''Los Nibelun ¡:;os" y Klopstock media también una
Cerna es rna verdadera calaverada.
"\"ah:r;i\mente, como de lo que se inmens idad d.! tiempo. Y supon;en·
tr.:tata era de discutir y no de fijar do piadosamente que Longfel!ow equi-

vale a Homero 'y Cooper representa
"Los Nibelungos," se sienta tranquilamente a esperar los Pericles ayankados del porvenir.
No necesita esperar mucho tiempo.
Por que si Homero tiene su tipo cor respond iente en Longfellow, bien
puede Mr. \.Yilson representar el papel de Pericles. Y ya nos podemos
figurar a un Anacreonte nebiendc
whiskey, a un Tirteo cantando en u•n
Army Post, y a Aspasia bailando en
un "Dancing" a los compases arrobadores de un "Turkey Trot".
Después de todo, la traducción de
la "vetusta" Grecia, (para usar del adjetivo que a toda Europa aplicó el
Dr. Cerna) resulta deliciosa.
Examinadas las tres hipótesis, me
quedo con la última porque es la
que me explica no las ideas del doctor.
sino la causa de sus contradicciones.
Creo que tú también quedarás satisfecho y darás por terminado este curioso asunto que no merece ulteriores investigaciones.
Soy como siempre, tu amigo adicto y leal
Nemesio García Naranjo.

•
•

Carranza y Dn. Heriberto
DESDE JAUJA
A 4 de Novembrc de 1915.

·,

Mi distinguido compañero:
Cuando este bello país, designado
hoy con el nombre de Jauja, era canocido por el de ''México Bárbaro,"
una de las execrables manifestaciones de la dictadura consistía en la
supresión del voto popular. Y !o
más irritante era la perfidia con que
en este punto se trataba al pueblo.
Si se le hubiera dicho entonces terminantemente "NO VOTARAS," habríamos acatado el mandato con toda sumisión: pero lejos de eso, hipócritamente se nos hacía creer que
eramos libres para ejercitar el derecho de elegir mandatarios a nuestro
gusto, y triunfaba siempre la consigna. traducida generalmente en la reelección inevitable.
Esto que duró treinta aiíos, desesperaba a las masas irredentas, hasta
que n n hermoso día, ¡digno de recordación eterna!
Llegó Panchito
lanzando el grito
de rebelión,
en su bandera trayendo escrito
Sufragio Libre. No Reelección;
y entre este tajo y el otro tajo
la dictadura se vino abajo,
como si fuera de requesón.
'.Por mucho tiempo, durante el 1.m.
perio de la nefanda, se convirtió en
ley la costumbre, y nadie se preocupaba por si había o no había elecciones.
Pero unos audaces organizaron
cierta vez en San Luis Potosí un
Club Liberal
llamado "Ponciano
Arriaga", considerando que era y,.
tiempo de sacudir el yugo. Seguramente se dijeron: "¡Ahora Poncia·
nol". y. echáronse bravamente sobre
las astas del toró. Como aquello iba
t,omando cariz sedicioso, se buscó el
medio de aniquilar al grupo. Cavilando---- cavilando, los interesados,
diéronse de pronto una palmada en
la frente. Ya habían encontrado al
hombre capaz del ani~1uilamiento preconcebido, así fuera a balazos. Era
Heriberto Barrón, muy porfirista y
muy reyista en aquellos años. Pero
H1eriberto, delicado y escrupuloso como siempre ha sido frunció el entrecejo, se mostró indignadísimo ante
aquella proposición, y no admitió la
consigna. Negóse de plan.o, rechazando con repugnancia tamaña iniqui ·
dad. ¡ Cómo iba él a vulnerar así las

leyes y a cometer semejante atropello en ciudadanos pacíficos que ponían en práctica prerrogativas otorgadas por la Constitución! · eso nunca. Y lo sabemos tocios: Heriberto NO FUE a desbaratar el Club, ni
con la eloct,encia de la palabra, ni al
detonar de las pistolas.
Desde entonces se hizo simpático
para Don Venus (también porfirista
y reyista por: aquellos aiíos), simpa·
tía que se demuestra hoy figurando
I I eribert-0 entre los más activos pro·
paganclistas del carrancismo.
Pues bien. Ahora que el "México
Bárbaro" se ha transformado en Jau·
ja merced al victorioso Plan de Gua·
dalupe con su Constitución y Refor·
mas al calce del Programa redentor,
qr.e ha venido en decretar el muy
ilustre labriego de Cuatro Ciénegas,
la organización de Clubs políticos
queda estr.ictamente prohibida, exponiendo como principalísimo fundamento que esto clesorientaríá la opin:ó1! pública.
¡ Qué tiene que ver I Con un "orden y mando," y el "publíquese y circúlese" que preceptúan los cánones,
nadie tiene derecho a quejarse. O
bien hechas las cosas, o no hacerlas.
¡ Qué diferencia entre este procedí·
miento franco, abierto, sin tapujos,
sin · ultrajes a la libertad de voto. y
la redomada falacia del régimen porfiriano I
Los ideales democráticos han lle·
gado a su pleno triunfo. Don V enus se ha quitado de encima un fardo
enorme, y nada como la tranquilidad
de conciencia. Después de haber declarado ídolo suyo al apóstol y mártir,
cuya bandera ostentaba el sacratísimo
lema de Sufragio Efectivo y No reelección, impone el "No Votarás",
para evitar previsoramente que vaya
a desorientarse la opinión pública. Y
las masas, ya redimidas, que hervían
en odio contra Don Porfirio, porque
les coartó el derecho de elegir man
datarios están ahora encantadas con
la disposición oficial.
También hay que apuntar otra diferenci:l: el poder dictatorial disfrazaba arteramen~e sus electorales farsas con Jo ficticio de la paz y con
Jo aparatoso de las mejoras materiales. "J\r,éxico Bárbaro" estaba tranquilo: podía oírse el vuelo de una
mosca; se construían telégrafos; se
abrían caminos de fierro; se establecían industrias; nos invadía el ca-

pita! extranjero; había fiebre por trabajar; teníamos baratura, comodidades en todas partes y hasta lujo en
algunas. Todo, menos libertad para
lle var papeletas a las urnas. ¡ Una
engaiíifa burda y traicionera que encendía en rabia la sangre! En Jauja,
todo lo contrario: firme apego a la
ley para suprimir los Clubs políticos, y nada de mentirosas demostracio
nes de adelanto, ni nada de tranqui
lidad púbica. Todo conforme al ritual
democrático; todo limpio como t:n
cristal, y todo arrasado como al paso
de la bien-hech ora langosta.
Xadie negará que Don Venus l1a
demostrado conocer a su gente: que
tiene buen ojo : que ve claro el porvenir a pesar de los vidrios ahumados que monta sobre su fin ísima nanz. Ha de contemplarlo todo del
color de las propias rosas. para comprobar que
entraiía rna vil mentira
lo que escribió Campoamor:
todo es según el co~or.
del cristal con que se mira.
Lo más cautivador del decreto es
su oportunidad: surge en los momentos de estarse preparando estos matarifes a organizar sus clubs, y de lanzar convocatorias excitando al pueblo
a ejercitar sus sacrosañ tos derechos;
en los momentos en que los paladines de la prensa se ponían sobre las
p1.;ntas de los pies y manoteaban loan
do a los salvadores de polaina por
haber traído este desbordamiento democrático. Se hablaba ya ele la hor;,.
suprema destinada a recoger las cédulas electorales, y de mil primores por
el estilo.
De modo que en todos estos prego·
neros ha caído el decreto como mazazo en plena bóveda craneana.
Y un silencio sepul:ral
adormece su vigor;
que al grito de su Seiíor
doblan la espina dorsal.
No te sientes feliz al saber cómo
van cambiando nuestros sistemas de
góbierno?
Cierro mi sexta epístola con un
afectuoso abrazo.
Tu amigo y colega.
· SILVERIO.

�Los
Sedientos.

...."&lt;'

l.

Ni el ascender solemne de los días,
Vagando va por el erial ingrato,
Detrás de veinte cabras,
La desga rrada muchachuela virgen,
Una broncínea enflaquecida estátua.
Tiene apretadas las . morenas carnes,
Tiene ceñuda y soñolienta el alma,
Cerrado y sordo el corázón de piedra,
Secos los labios. dura la mirada ____ _
Sin verla ni sentirla,
La estéril vida arrastra
Encima de unas tierras siempre grises,
Debajo de unas nubes siempre pardas.
Come pan negro enmohecido y duro,
Bebe e n los charcos pestilentes aguas,
Se alberga en un cubil, viste gu iñapos,
Y se act:esta en un lecho de retamas.

Xi
Ki
.Ni
!'\i
, i

Ko sueña cuando duerme,
~o piensa cuando vela desvelada,
Si sufre, nunca llora,
S i goza, nunca canta.
Y vive sin terrores ni deleites,
0,ue no la dicen nada
t-:i los fragores de· las noches negras,
;--:i los silencios de l~ s noches diáfanas,
, "i e l ·rebullir del convecino sapo,
Xi los aullid-os de la loba fla ca
Q ue ye rra sola venteando carne
De chivos y de cabras.

Ciegos los ojos, sordos los oídos.
La lengua muda y soñolienta el alma
Va~anclo va por el erial escueto
Detrás de veinte cabras
l)ne las t ristezas del silencio ahondan
Con la mús ica opaca
Del repicar de sus pezuñas grises
~:obre gri ~es fragm entos de pizarras ___ _

Nunca sintió las alboradas tristes,
~ t:n:a sintió las bellas alboradas,

la caída de las tardes mansas,
el tanto de los pájaros,
c:l rni&lt;lo de las aguas,
la nostalgia del rumor del mundo,
Jo_, ~ilen cios que el erial encal~an.

Su padre fué el pecado,
S u madre la de sgracia,
Y otra pareja infame
De canH: estéril y de infames almas
L a robó de la cuna de los huérfanos
Coü hó rrida cod icia calct:!ada.
El mirar ele sus o jos ofendidos
P or el erial resbala
Como el osado pensamiento humano
Que osa escrutar los r einos de la nada.

·Il.
Al ctro lado del ser eno r ío
Que el borde del erial lavando pasa,
Naturaleza derramó unos montes
Donde hay rumores que el oír r egalan,
D onde hay ambientes que la sangre sedan,

Don&lt;lc hay perfumes que el cerebro embargan
D0nde hay salud qt:e vigoriza el cuerpo
Y paz muy honda que equilibra el alma,
l.rz a torrentes. música a raudales
Y un sordo hervir de vigorosa savia
Q ue en los pimpollos se resuelve en yemas
rrnnco ahajo se desliza en lágrimas,
Cogiielmo de la vida qt:e revierte
De la tierra otra vez en las entrañas.
Por esos montes ·q ue robt:sto crían
Tocio lo vivo que en sus senos guardan,
Vaga un hermoso zagalón impúber
Detrás de Yeinte vigorosas cabras
Cuyas duras pezuñas no repican
Sobre estériles lech os de pizarras,
Pt es ticn~ el monte alfombras
Espléndidas y blandas:
;\[ usgos de terc iopelo en los peñascos
Y tréboles de seda en las cañadas.
Borracho ele salud vaga por ellas

El alegre za.gal el~ v"da errática.
Con
Con
Con
Con

la
el
la
la

inconscie 11cia de los niños piensa
vigor de los cabritos salta,
lujuria del boscaje crece,
alegría de la a1ondra canta.

F J es el limo de las tierras vírgenes,
El es promesa de las tierras áridas,
Fl una estrofa del amor dormido,
El un vaso de saYia
Que en abundanda de cogiielmo rico
Rtl:-osará 111añana.

Y. entonces el salvaje solitario
Clavará las pt:pilas dilatadas
En la virgen sedienta
Del páramo sediento que la mata,
Y sediento de amor, ebrio de vida,
Desn udos cuerpo y alma,
Querrá cruzar el espumoso rÍ o,
Querrá posar en el erial la planta,
Querrá 0 1 ebrar en el trabajo el cuerpo,
Querrá dorm ir en el amor el alma ___ __

¡ Hombres de la cultura!
rended un puente sobre aque11as aguas ____ _
Ore se acerquen los hijos de los hombres.
Que se j t•nten los hatos de las cabras.
¡ Q ue del m~nte feraz pasen al páramo
Del amor y el trabajo las suhsta!1cias !

Jesé Maria Gabriel y Galán.

�Tópicos del Día
:\[ r. John Lind dijo en Eagle Pass q1:e /\]varo Obregón
podría perfectamente estar al frente de cualquiera de los
ejércitos europeos. Ahora solamente falta que afirme que
los cuadros de Gerarclo l\[1urill o pueden sustituír a los de
'l'iciano en el .Museo del Louvre. Fabela puede ocupar el
¡,uesto de Víctor l lugo y \'atividad 1lacías el de Renán.
Y con ese criterio viene a quedar l\larcelino Dávalosi El gran Che lito !-nada menos qt e en calidad de Bismarck.
Este :\lr. Lind es admirable.

¿Por qué no habrá nombrado Carranza un Embajador
en Washington?
Algunos pofoicos que residen en la capital norte-americana nos asegr ran que las condiciones impuestas por Mr .
Lansing a Eli~co A rrcdondo para obtener el soíiado reconocimiento son bochornosísimas y que éste las aceptó sin
_vacilar. Entonces. lll1ister W ilson-segu imos consignando el
rumor-envió a lllister John Lind a Pied ras Negras con el
obje to de qt•e obtuviese de Carranza la ratificación de lo
X X-X
c¡t:e 1\ rreclondo habí:t prometido.
Pero en Torreón, alguno de los lugartenientes inferiores
Alvaro Obregón hizo un viaje a Douglas tan secreto
se
negó
a hacerse solidario de la enajenación nacional. Y
Y misterioso que se ha enterado todo el mundo. Se hizo
allí
comenzó
a haber misterio en la ciudad fronteriza _____ _
pasar por i\l r. Platt. quizá. queriendo evocar la famosa enDespués
Carranza habló con Lind, y se enteró de lo
mienda a la Constitu,ión cubana, que lleva precisamente el
que
exig:a
la
Casa Blanca. Pero también se dió cuenta de
mismo nombre escogido por Obregón para completar su dis&lt;¡t•e fi aceptal: a, ~e pronunciaban muchos de sus subordinafraz.
dos en contra suya y aniquilaban inmediatamente su reciénXXX
La prensa norte-americana publica 1: n retrato del Presi- re,onocido desgobierno. Por tal causa quedó perplejo sin
dente Wilson. autorizado por el mismo, y nos comunica igual- atreverse a negar las soliciti.:des de la Casa Blanca y sin
mente que las anteriores efigies de l propio Presidente no osar tampoco desafiar las cóleras del pueblo mexicano.
Y aquí vemos que se han quedado las cosas sin que
merecieron su superior aprobación.
Carranza
nombre embajador a Arredondo y sin que WilYa lleva dos aííos y medio de darle trabajo a los fotógrason
envíe
a l\léxico al tocayo de l asaltante de V eracruz.
fos y dibujantes, y no lograba encontrar una reproducción de
Q\:é
bbrá
ele cierto en todo esto?
¿
sí mismo qce le grstara. El retrato aprobado carece de caEsperemos
los nombramientos. Es decir, "watchful waitrácter y no refleja gen io. Las líneas del rostro no. pintan
energí'a ni talento ni nada : lo mismo puede ser la imag-en ing" parece r.::sucitar.
de un Administrador de Correos que la de un tenedor de
XXX
libros.
lo de Brownsville parece haber terminado.
Pero, a cambio de su vaciedad, el retrato tiene un atracCualquiera diría que De la Rosa y Pizano eran un par
tirn rara 11 ister Wilson. que para el resto del mundo no
ck mrííecos, rno,·idos al antojo de algún interesado, y que
pasa de ser una ilt.sión senil. Este atractivo consiste en
en un instante fueron suspendidos en sus func ion es.
que la imagen representa a un hombre de 35 años y no a
1\ 1 principio, no era pos ible someterlos con toda la fuerza
t:n viejo de sesenta.
del ejército norte-am.::r icano.
i\Lr Wilson contemplándose en el retrato que ha aproDespués, vino el reconocimiento. Y coincidiendo con esbado como "oficial'' se ha de considerar joven.
to sin tene r probablemente relación alguna, des1tparcieron
¡ Cómo se conoce que está enamorado!
las rar tidar. qr e asolaban el Su r de Texas.
X X x·
¡ Qi:é co,as tan raras y tan extraord inarias las de los
J rs últi:!'l;?S notic'as que acaban de llegar de ~[anzanillo últ'rnos tiempos!

r'&gt;S dice n q, e aquelh ci'.?dad fué saqueada por la soldadesca
carrancista. 12CO simratirnclores de Don Venustiano le hicieron a Coli:na el favor de apoderarse de sus mercados y
de fus'lar a niií os y mujeres indefensos.
¿ Y cm es un ··cabicrno ele facto!"

XXX
J.a ~ría. de Relaciones Americana ha am:i1ciado que las
rdacioncs entre Ah :11 o Obregón y Georgc C. Carothers son
ronl ialísimas.
¡ Ya nos cxtrañába1r.os del cnfrian-:iento !

XXX
El Preúlcntc \ Vilson manifiesta c¡t:e su preparación guerrera se encuentra .apoyada en la Santa Escrit,ira. En una
carta diri~ida a rn íntimo amigo suyo cita algu nos versículos
de Eze&lt;¡liiel, confcrmz a !os cuales, las gentes pueden arran carse los cabellos las u1:as a las otras.
Tam hi(n los "t'nterillos'' ele mi tierra se apoyan en el
Código Ci, il, q1 e ga rantiza la propiedad, para despojar a los
propietarios.
¿ Xo J,al rá por allí In versícr lo bíhlicb' que justifique el
asesinato del Ing. García Granados?

X: X X

Campamento Francés en el Oriente

La vüz de Renan
•

-

......

XXX
f.! ejército revolucionar:o que in vad ió últimamente Guatemala acaba de derrotar a las fr erzas que defienden al Gobierno de l Lic. l\lam:el Estrada Cabrera.
Estrada Cal:rc 1a es el t'po del caciqrc autoritario y cari ichoso, cuya única voh:ptuosidad consiste en dar órdenes a srs esclavos. Es hombre inteligente y firme, audaz
e inexorable: pero no ha entendido ni le ha preocupado entender los problemas fundamentales de su pt:eblo.
Su rol'tica interna ha consistido en poner a Guatemala
bajo un régimen sepulcral; su pol:tica exterior no ha tenido
más objeto que hosti li zar a i\léxico para tener grato al puet- lo de fo.na dos Unidos. En los últimos años ha llegado al
ahst:rdo de simpatizar con las revoluciones que devastaban a
l\lc'.x ico, sin comprender que arrojaba leña :1 la hoguera que
lo había de consr mir.
1 a orga ni7aci¿n que preside Estrada Cabrera es caduca,
y por eso. no es difícil predecir un derrumbamiento.
El tirano es ag rada ble, aun([t!e bastante mel oso en su
trato y produce la impresión mediocre de un "jefe poi'. tico"
en la era porfiriana. Sin embargo, hasta donde le perruite sn
ego:smo, que es enorme, ha hecho todo lo posible por acrecentar el bienestar de Guatemala.

I

•

i Buen gusto y tacto! ¡ Cuánto ;,e
F.vocan estos días los escritores podría hablar ,de esto a propusito
fra11rcscs la figura de Renan. La voz de tanto y tanto alegato germano y
de Renan fué la más aLtorizada qu\.. germanizante, desde el famoso mam·
en 1870 protestó de los horrores de fiestl) de los intelectuales alemane~
la inYasión tcutón;ca. La devasta- hasta los paroxismos de la pasión teut0uira española! Renan era el equición de esa guerra alcamó a una ca
sita que Renan ten ia en Sevres; pero librio, la dulzura y la piedad. Rrnan
al filósofo no le importaba .su modes- era el representante más alto de esr..,
ta casita; le importaba, sí. la integri- Francia generosa cuyo triunfo anheladad de su patria; le importaba, sí, el mos ardientemente. ¿Qué son al laideal de derecho, de justicia y de pro- do de esta humanidad y esta templangreso que la humanidad persigue a za las brutales apologías de la fuerza
través de los siglos, y que entonces- de un ll!ommsen o un Treitschke?
como ahora-se veía lesionado y pa- Cuando todo eso-falsas teorías dtl
ralizado por la fuerza brutal de una Derecho, falsas visiones de la ll istoin\'as1on. Le ocu rri ó entonces a Re- ria, falsas concepciones de la ,·ida
nan una aventura interesante. Strauss, de los pueblos,-cuando todo eso
el autor de la conocida Vi:f a de Jesús, haya pasado como una tolvanera de
le dirigió a R enan una carta en un locura. perdurará en el mundo, lum,periódico; Renan contestó con otra; nosamente. la sonrisa de Renau, la
luego Strauss, sin consultar a Re11a1t, buena sonrisa henchida de malicia, de
hizo un folleto con su carta y la de • melancolía y de indulgencia. EscuRenan y lo puso a la venta, a benefi- chad estas palahras del maestro; c~cio de una institución ele inválidos cuchad estas palabras de Renan, esalemanes.· La sorpresa del gran fra11
critas n 1870, todos cuantos ansian
cés al enterarse de .esta ligereza de ahora el triunfo del ideal latino. '·As·
Strauss fué notable. Renan, que no pera y orgullosa-dice el maestrose asombraba de nada, se asombró en cs esa virtud germánica que nos ca"
esta ocasión al ver que él. sin querer tiga, como ·rrometeo. de nuestros t~, iba a aliviar la suerte· de los que ha- merarios ensayos, de nuestra loca hbían devastado su patria. De nuevo ]antropía." Es decir, que castiga a
cogió la pluma para escribir a Strat:ss. Francia. que puede devastar Francia,
Y con su más fina ironía le decía: porque Francia no ha dedicado la v~·
"¡ Líbreme Dios ele poner!~ a uste&lt;l da entera de la nación, desde la U111pleito sobre la propiedad li te ra1 ia ! La \'ersidad al taller a crear un espíritu y
empresa a que usted me ha hecho -:on- una industia esencialmente militares;
tribuir es. por otra pate, una ohra
humanitaia · y si mi deleznable pros:i porque, en \'ez de encauzar todas las
ha podido 'contribuir a proporcionar energías del pueblo hacia el militarisalgunos cigarros a los que saquearon mo, ha pensado en otras cosas que
mi casita de SeHes. yo le doy a t!S- con la fuer za rnilita:r no tenían rC'la·
ted las gracias por h~berme deparado ción ninguna. "Pero nosotros-aííade Renan;- pero nosotros podríamos
ocasión de ajustar rru conducta a al
guno~ de los prec~ptos ~e .Jesús /JU\! decir con el gran vencido: "J úp1tc1,
me parecen los mas autentI_cos. l ero a pesar de todo su orgullo. haría bien
considere usted ciertos 111~t1ces de 1.a en ser humilde. Al presente, puesto
cuestión: si usted me hubiera permi- que es vencedor, dispone y manaa
tido publicar un escrito suyo, Y.º. ?un- alucinado con el mielo de sus truenos,
ca hubiera hecho de él una ed1c1on a mostrando en sus manos el rayo vengador. Pero todo eso no le preser·
beneficio de nuestro Hotel de los T1:
válidos. El ímpetu le arrastra a us- vará de hundirse un día en un fracated; la pasión le impide ver estas pe- so terrible _____"
Mas quizá pueda creerse que estas
queñeces de gentes cansadas que vor
palabras enérgicas empañan un poco
aquí llamamos buen gusto y tacto."

la serenidad del maestro. l\ o : Renan,
en 1870, no qu iere un pon enir de
odio para su patria. Renan. hoy, con
ser más grande el horror de la p1 .,.
sente guerra seguramente que duda
ria antes de poner en sus palahr;.s
una renuncia a la generosidad y a la
esperanza. Renan, hoy, seguramente,
pediría una sanc.ión eficaz que pudiera eYitar al mundo una nueva amenaza del dominio de la fuerza sobre
el derecho; pero Renan, ahora, como
en 1870, querría ver a Francia a su
Francia, desempeííando en el munrlo,
después de la guerra, la misión ideal
y generosa que siempre ha desempeñado. 11 e aquí las terminantes palabras del maestro a este respecto:
"Nosotros, los franceses, no hemos
cambiado. Otros en el mundo han
podido cambiar; pero. tranquilizaos,
nosotros somos incorregibles. Nos·
otros no separaremos jamás el interés
de Francia del de la verdad. Jamás
consideraremos nosotros la ciencia, la
ci,·ilización, la justicia, como la obra
de una sola raza o de un sólo pueblo
Nosotros persistiremos en creer que
todas las nacio nes sirven esas causas, cada una según su genio. Cuanto
cultivemos la ciencia nosotros no di
remos jamás: Nuestra ciencia. L,
Yerdad, el bien y la helle za son de!
dominio de tocios. Nunca tenúral\
nuestras simpatías el pedantismo que
divide el espíritu humano en casiikrc,s
e introduce en la región del alma a
manrra de compartimientos cerrados,
ni la hipocresía que acapara la Providencia y dice con afectación: ¡ Nuestro Dios! ¡ Como si se pudiera decir nuestro Absoluto, nuestro Infini.
to!"
Estas palabras del gran francés encierra n una profunda lecció n. 11editenlas, sobre todo, aquellos elementos
de la extrema derecha que en los
días presentes, impulsados por la P"
sión, pretenden, ante el tremendo conflicto europeo, acaparar-como dice
Renan-lo Absoluto y se declaran pu·
sesores privilegiados de lo Infinito.

AZORIN.

�Un pequeño descanso en la .campaña de Polonia.
Fortalezas de Chaillón destruidas por la Artillería.

LA CAMPAÑA DE LOS SUBMARINOS
comen za r la guerra s iguen hoy al cabo ·
Artículos de fondo, sueltos, comen - de los trece meses dirigiendo sus restarios, \'ersos satíriLOs. todas cuantas pectivos tlepartamentos, mientras que
formas lit erarias pued en darse a un en Francia, y en In g laterra, y en Ru asunto, hemos leido es tos días en los s ia ya ha habido cambio y remanie·
periódicos de los aliados enemigos de ments • en tre sus gobernantes. Se ex
,\lemania hablando &lt;le la dimisLÓn del plica esto como síntoma de que los
alnürante von 'l'irpitz. Todos esos negocios van mejor para Alemania
tCX!OS literarios Se han levantado SV· qt e para sus aclversa.rios. Ea ,\lema
brc la pohre base de un rumor telc- nia en donde los ministros y los go·
¡.,-afiaclo a Londres desde la fuente sos- bernantes no sale n de la masa parla,
pechosa de l lolanda. Durante vari os men tari.a, no ex isten las zancad illas,
ni las ambiciones sordas, ni las con·
días, los period istas franceses e in
glescs se regocijaban y trataban de juras, 11i los comp lots políticos en
tiempos de paz. ¿ Cómo, pues, en
rcg-ocijar a sus lectores con la su·
p1:esta retirada del almirante von tiempos de guerra, cuando se neces ita
Tirpitz. alma de la Marina alemana y a de hombre s qne hayan demostrad o
quien se debe en gra n parte la acción mayor experiencia, se pueden espera1
eiicasísima y terrible de los subma- escisiones, querellas o antagon ismo~
rinos. Y tras de estos comentarios personales entre los gobernantes del
llenos de satisfacción · ha debido ve- Imperio? Los pueblos como Francia,
nir el descon suelo al ver que la di- en los que la política parlamentaria
tiene productos como .M. Cleme nceau,
misión del jefe del t\lmirantazgo ale·
mán no ha exis tido más que en la cuya mi sión parece ser la de deshacer
imaginación de un corresponsal de- Gabinetes y destrozar hombres poli·
scoso de proporcionar una alegría a ticos, strponen que en todos los pueblos ha de ocurrir la misma cosa. Co,
sus compatriotas.
La realidad es que el almirante no 1110 en la Repablica los altos cargos
ha presentado la dimisión. S i algún se obtienen con discursos más llenos
Gobierno de los pueblos en guerra de retór ica que de otra cosa. no com guarda cohesión, unidad; si alguno prenden los franceses que en Alemaforma un bloque fue rte, resistente nia un bun orador no pueda suplany firme, es el Gobierno alemán. Los tar a cualquiera buen gobernante
mismos hombres que gobernaban al Alemania está a salvo de la polilla,

de los orad ores; Alemania, no es feudo de abogad0s locuaces; en Alemania, los ministros, podemos decirlo
as;, no son políticos, sino funciona·
rios que demostraron antes y durante largos aiios su capacidad para dirigir cualquiera de los ramos que com
po11e11 la administración pública. Tan
poco políticos son los ministro s, tan
poco oradores. que se da el caso curioso de &lt;JL:e los alemanes desconu
cen los nombres de sus gobernantes.
Fuera del _del canciller, muy pocos
so n los alemanes que conozcan los
nombres de los ministros. Hemo~
hecho la experiencia muchas veces;
hemos preguntado a ingenieros, a médicos, a comerciantes: ¿ Cómo se llama el ministro de las Colonias? ¿Cómo se llama el ministro de Hacienda? ¿ Quién es el del Trabajo? · Y
los interrogados no Jo sabían ; cuando
más, el comerciante conocía el nom·
bre del minis tro de Comercio. ¿ Sa·
ben ustedes lo que responden los alemanes? ''¿ Qué importa el nombre
de un ministro? Sabemos que so n lo&amp;
más altos funcionarios, que cuando
están en estos puestos es porque sabrán dirigir, y estamos convencidos
de que cumplirán con su deber. Quiénes son. no nos preocupa". A esto
contribuye también que el Kaiser e~
hombre en el que rio pueden influir

·-

las camarillas ni las intrigas políticas:
escoge lo,s hombres por sus mérito~
cuando ha visto de qué son capaces
en empresas y negocios particulares.
E l caso de herr Ball in, a quien le
ofreció la ca rtera de mini stro de
Comercio, porque herr Rallin fué el
gran impulsor de la fabt1losa rompa ..
iiía Hambu rg-o Amé-rir:i Lín ea. Debid o a esto, con este sist ema tan se ncillo que puede parecer a los ama11te5
de la -democracia ( léase traspasn del
Poder entre profesionales ele la puLtica) tiranía qu e impide la intern:nción del pueblo en s u propio Gobier,
no ; g racias a este régimen, los mi111~tros pueden llc,·ar a cabo g rantle~
obras y pueden trabajar sin el recelo de que un a za ncadilla del enemigo político los cle1 rote r s in tener
que buscar fuerza para sostt ner:;c en
el ca rgo entre diputados, periodistas,
comités. partidos políticos y demá s
resortes de los 's istemas políticos llamados parlamentarios. Un minislrn
alemán no tien e que con tentar a los
amigos: no ucne q11e n•pa rlir actas,
credenciales o prebendas para ga nar
se adeptos y ¡)Ode r soste nerse él r11
la poltrona; no necesita hacer polít íca; no le es preciso acudir al casino
o al círculo de su partido para que no
le olYiden, para que no le suplantt· n;
puede dedicarse t ranqui lamcnte a ll abajar y dedicar tocia su atención a s u
ministerio, seguro ele qti°e su obra, de
que su cien cia. de que su sabe r lo defenderán, puesto que ellos fueron 10s
que lo ll e\'aron.
Así,
entre los gobernan~es

sino en aquella al ta rivalidad y aquel acertados; ¿no sería locura substituirnoble antagonismo ele que los res- los? Acaso, segnra mente, aquellos
pec tivos res ultad0s de sus gestioneó· substituto., que nombrara el Kais e1
en los diferentes ca rgus sean lo má~ ~erian tan peritos } tan actrtad0~.
brillantes posible, t,is más lienelicio- ¡,ero cua ndo el sistema emprendido
sos p;ira la patria al~mana, los &lt;¡uf' es bueno. no hay razón para c,1mbia1
má s engrandezcan el l mperio T,t1e- lo. Qne en Fran cia, y en Ru s ia v tn
1ng laterra ensayen otros si~te1~1 as \'
go hablar el e escisiones y de riva lid a
0¡ros homhrrs como ha sta ahor;i ¡;,
rlcs .. ntre el rancillcr y el almirante
vnn 'l' irpitz como s i se trata~&lt;' de 1111 han herho y co:110 en lo pon·e nir lo
harán se explica: lns plan es. las co1n
p:iís de i iste1na político parl:imt•111a
rin. no es mú s que una fan tas1a. \ a binacionrs. los aug1.r i&lt;H. !:is esperan
7as y l:b promesas que se hacían a1
dec imos más arriba q11e esas ri ,.,
lidadcs no e:,., isten en tiempos de pa z, comenzar la guerra han sa lido ia lJ,.
pero mucho menos ahora, cuando el dos ____ \" con mavor razón cHando
alma alrmana se ha fundido e:n el cada d!a til1 m1ern s'uceso ,·ien c a dt'.sgig-::i ntesLO crisol ele la g, erra pa1a mentir los aires de hombres sah acl,,
nn se ntir m ás &lt;¡lll' nn sulo. t:n íinit:o res que se dan ci&lt;'1tos ho,nbrc·s poanhelo: I¡¡ Yirtoria. \' ct·a ntlo la vi,· líticos r &lt;'Ít'rtos ge nerales de los pa:·
ses enemigos dl' .\ k111ania. .\sí. por
tot ia sr &lt;libuj;i tn e l horizonte, n.an
do los ra,os cl d Ir 1111fo al11111hran por - cjem pl0. la n•ita. dr _\le mania a los
Estados UniJ,is. lra l. co111p lacirnt.:
que el ¡n;eblo si' l,izo 1111 •colo hom bre
en
11n cierto ¡~rado cnnciliauora hasroln~o y porque la s rnhezas qt e !.'
cli1 igi~rnn fo1 maron una sola cabeza. ta el punto en qt.e no coarta la 11lwrtild de harn la g11cna d e la ma¿cómo pu rde suponerse que se arraP - nera qt.e la entie nden 1,-,., gobern :rnque una m eda a la maquin:iria &lt;¡11&lt;. tes alema nes ) r n la forma ob ligach
rodaba ,. rneda tan s11ave11wn tr v con
e impuesta por las circt1nstanc•as. la
tanta ,;rpr isiú n ? F n ,\lrmaniá 11., aprovecharon los polític;,s in .dese~
se si&lt;'11t e ern 11ct·esirlad de ap l car re
para asegu rar que no era s i11&lt;) nn a
medios, de cambiar los hom br,·s di
111anera l,abil de renunciar a la guc·
rectorrs, de ensayar esto o lo o ll o. rra submarina, porque Tngbtcrra haporq1 e la gurrra con t nclas st1s en .,r
bía descubie1 to el medio de destruir
mes dificultades, con las graves cir- s11 bmann os. ;.Le·; ha en t, atlo mie
runstancias que la ro&lt;leai1an par:i e~
do de perder cuantas unidades d,, f'Sta
te pu eblo odi;ido por fu er tes y llli·
clase pdseen, y n n11ncian b:,jo esa
merosos enemi~os-, el tr rrihle prol,le
forma decorosa," decía la Prensa in·
ma va r csoh·iéndose fa,·ora blement.:g lesa. Y añadía: "Ahora, cuando Inmejor que podían esperar los má ~ glaterra está pro,·ista de armas ehca·
optimis tas. ¿A qué, pues, camhiar i0~
,pilotos? Los pilot~s J1an P!ººª_
&lt;l_
º=--=;;;:...

�Mujeres Inglesas cultivando los campos mientras sus esposos e hijm; aetienden a la Patria,
Palacio del Ayuntamiednto de A rras después del bombardeo
11,

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llar la Patria
Legenda Japonesa tra:1 zcic2.1 c2el InglJ~

l¡

r nero. IYas n uh rs g rises cn brrn
el cielo; el v ie nto sopla fuertem ente,
co n inte rrupcio nes y c.l deshido i1 ac~
que el fr ío se c¡¡ cle has ta ta mis m;i
m édu la de los huesos.
A hí, abaj o de la call e, v ien e una
peqL,eña procesión fúnebre: por de
!a nt e, d os ch inos trae n s ... ,pe n&lt;lid o
d e un pa lo q11e d esca n$a .,,ob re sus
ho mbros, un féretro fo rrad o Jt crespó n blanco ; v iene luego una "Jin r .k.-.
s ha" tira'tla por un hombre jonn, tle
r ostro mu y triste, como Je Ul,l'" 26
a ños: dentro de la "j inriks ha' do, pequeíios 1m:chachitos. con los cucrpecitos cu biertos po r un a ma ut:t P&gt;Ja..
con las ca ritas azotaJ as po r d ,·il n1,)
y con g ra nd es oj os redondos ll enos
d e preguntas sin co nt est ació n.
La madre de los n iiios reposab2. para siempre en ese sing ular atau,I qu e
cargaba n los chin os. i La noche ant erio r esta ba t an ex traña, ta n bla nca !
No les respo ndía. Cnando se apag')
la lumb re y sintieron fr ío, le roga ro n
q ue les permitiese acostane Ju nto a
ella y el "bebé''· en s u ca liente !tcho .
Per o en vano. P o r fin , el mis m o fr í0
l os había ado rmecid o.
A la ma iiana sigli iente a l desper t ar la piececita es t aba llena &lt;le gent e
y oyer o n a alg uien d ecir:
- 'Ll éven se a los chicos a m i casa.
que yo lleva ré a l bebé.
_
Y fu eron a otra casa t a n ptquc ua
com o la s uya, y allí una muj er les
h abía d ado ca mote asado para qne comie ran. Tod a la noche es tu vieron a l!i
y hast a el d ía s ig uiente muy t a~d:
i os llevaro n a su casa. Entonces t.ie
cuando !os m etiero n en esa "jin riks ha."
E llos cr eyeron que se t rataba, de
un viejo juego q ue m ucho conoc1a11
pero no; los habían montado en el
vehícul o v habían romen zado. su -~ª
mino con · la cabeza baja, los o¡os f1¡ os

....._....___

h11.bo

brama al.2'\UJJ

pagar el v1aJe.
No, no hubo nad a de eso : y s~guía n

i GUE R RA! ¿ Q ué otra palab ra sa cude el a lma como ésta, as1 sea el al:Ht, ,,,111 ... , :-, 1l"1 l1)J t \,. J. dCta llu...· .. ~"&gt;éil , c l ul!
11~a d e u ~ cobar~lc q ue se encoge y
de los límites d e la ciudad , se hizo de
s 1~11 te m 1e?.º• as1 el a lm a de mu jer ,
noche, y se durm iero n.
fn a y pa ra112ada, o el alma ci d soldaCua nd o despertaro n se cnco ntra ro 11
d o, e n cu.yo corazón, que sien te u n
en los s uaYe s coj ines d el t emp lo. S u g ran placer, se fluye la sa n g re h ir vienpad re ha biaba con el sacerdote y
t e y se d&lt;'rra ma por sns venas,. en un
éste, al ver que desper taban, les cl ió san to orgu llo el e servir a la pat ria?
ar roz y les si rv i6 té en Lln as peq ueA t ocios se lla maba para q ue tom aiias tazas.
ran las a rmas; a todos, me nos a lo s
S ig uió una larga cam in a t 1 de regrc- ancianos y a los h ijos .ú nicos d e v iurn a su cas1; durmieron otra vez. :o das.
o lYidaron to !o, y YOlvieron a dcspcr
Tok ich i no est aba entre esos. Así
tar 2. l d;a si:suiente, cuando el So l es que ten ía q ue buscar q uie n Ee ense encontraba ya mu y c: lto en el cie
ca rgase de s us hijos peque ños, mien·
lo.
tras iba a servir a su pa t ria.
La g uerra no dura ría mucho y pron- .
X X X
to es ta ría d e vuelta .
F ebrero U n soplo de prima,·en
Todo e l día lo pas6 bu scando quie n
pe rtuma e l a ire y ele casi t od1s la,
quisiera cuidar de s us pequeños, per o
buscó sin éxito .
pequeñas t errazas de l pue blo, los enanos ciruelos, en sus mac~t as azules :r
A l día sigu iente, amarra ndo a l bebé
blancas, en vían la agrid ulce fraga n- e n SL:S espal d as me tió a los o t rc,s do~
cia d e s us cogollos.
en la " jinriksha" y íué a los purblos
,·ecino, o fr eciendo a s us h ijos a qui en
U na es tació n d e ''jinrikshas" en la
rs1u in a d e una ca lle tiene todo s u los q uis iera; pero sucedió q ue todo;
fr en t e abierto para dej ar p aso a los t enía n t ra bajos propios y nadie lo puravos de l sol. !3e preci en ve r !as "j in
do ayuda r Corría, en t re t anto, el
ril~~has'' d e brill a nte laca , cojines de
t iempo. Al o tro día d ebía sa lir a
unirse a su regimiento, o si no ser'.a
t e rciope lo y gruesas pie les pa ra los
arrest ado y fusi lado como deserto r.
r íes. en d os hileras sobre el suelo se·
pía de la calle, m ientras en las par eAl pensarlo, la sangre se helaba en
si.:s yenas. Suavemente sal ió de su
des de mad~ ra de l enart o cue lga 11
sanda lias, rape! aceitad o, abri~os im- cama. La luz era d ébil y n, uy escasa:
permeable s y una que otra man ta pono podían d istin g uirse lr,s objetos cor.
cla ridad; per o é l sabía bien en donde
J;croma .
estaba su navaja
Si, allí estaba,
. E n una banca, cerca de la puert a,
Probó
la
hoja
con
el
dedo,
estaba f iestá n sentados todos los ho mbres qne
tiran de las "jiru-inkshas' fuma ndo s us · losa, m as no lo suficien te: debía afi
!a rla. Buscó a tientas y en contr6 la
pioas. con versando y esperando a lgún
piedra.
cliente.
"Souch, Souch," gemia la hoja soAllá lejos v ie ne un ho mbre a toda
carre ra sona ndo un a ca mpana y gr i- bre la piedra; parecía g ruñ ir como un
sér viv iente. Tokich i in st in tiva ment ando:
te, dirig ió u na mirada sobre los n iños
-·i Gogai goga il
do rmidos. No se ha bían movido.
El espectáculo es elect rizador.
U na lejana cam pana d e ig lesia
J10.mb~ ..s.a len disparados a la

fuerte se oía!
Uno de los nmos suspiró en s u
sueÍlo, y, sa cando s u gordo bracito,
se volv ió al o tro lado y siguió durm iendo.
L a lucecita crugió, cru g ió y se
apagó repen tinamente.
E l " bebé" primero; pu es si despierta puede llorar y despertar a los
otros. i Q ué cuellito tan pequeño!
Ahora, a encontrar el lugar sabido
por todos los japoneses en donde se
puede a pretar la navaja sin d ar tir11
po a sen t ir dolo r. Ahora el siguien te. Pronto, mi en tras s u bra zo esté
fir me aún.
¿ Q ué? ¿ Es ya el tu rno d el primo;¡
nito ?
¡ P arece ta n corto el tiem po desde
que él y s u joven esposa lo ll evaro11
al templo a bau t izar, y le comprarou
el collarcito que le habí a d e traer to
das ) as v irtud es, y, sobre todo, 1. n
corazón valien te '-- - - -Sus manos t embla ban ya. Y sintió
g ru esas gotas de s udor helado rodar
por su fre nte. L a navaja parecía resbalársele y le daba brin cos en las
manos.
¿Sería u n cobarde desp ués de todo?
¡ No jam ás! Ya había pasa do. E l
sacrificio ya estaba consumado.
Levantando los cuer pecitos l0s envoh ió en una manta roja y colo~ándolos e n la ''j inriksha'' volvió a recor rer con las piernas temblorosas

t es recorri6 para IleYar a la j oven es- el mismo camino que seis semanas anposa a descansar eternamente en !?. banderas que flota ban a legrement e
tranquila fosa del cementerio.
movidas por la brisa de la mañana.
L a luna se leYantaba sobre las coli- Las calles es taba11 llenas de una mulnas, y a la triste luz que proyectaba
titud ansiosa de ver partir de un
encontró Tokich( la tumba; y no le
instante a otro el regimiento. Las
jos, el azadón.
trompetas dejaban oír su cla ra voz .
Se puso a escarbar con tod a su
Era la úlüma revista que pasar ían
fue rza y acabó pron t o la tarea. E11- los soldados en su país natal.
tonces, rodea ndo la fosa de hojas &lt;le
-Tokichi l\lalsushima.
palma. colocó los cuer pecitos, juntos,
- ¡Presente!
m uy j u ntos, a los piés de la joven ma
· D iez minutos dtspués. al desfilar, al
dre. ¡ Oh, s i él 1ambién p udiera des- compás de la fanfarr ia, la muchedumcansa r allí j unto a ellos ! Pe1 o su
bre vitoreaba al regim iento.
tumba tiene qre ab1 irse en lejana~
No había un i,oldado más feliz ni
tier ras y en países extraños. Rá pida- que marchara más orgulloso que Tomente. rellenó la fosa con la t ierra
kich i.
húmed a ; después, cruzando los bra¿ Un criminal ? Sí, conforme al mozos, recitó en voz baja una oració n.
do de pensar de los bár baros del oesEstallaba la au ror;,. cua1¡do d ir igió te, pero un héroe ante los ojos de la
sus pasos a l templo.
gente del oriente. l No había sacr ifiP as6 por donde se encontraba el cado su propia sangre en el alta r sasacerdote y en pocas palabras, pues el grado del patriotismo?
tiempo era escaso. le cont6 su histo
¿ Sacrificándola para poner su v ida
ria. Cua ndo h u bo acabado dij o:
como ofrenda a la Patria?
-1'.fi deber ar¡uí est á term inado.
Soy libre para pocler dar mi vida por
X X X
nuestro Emperador. A la puerta en
contraréis mi "jin riksha" que os deEn el templo de un lejano pueblo
jo. lo m ismo que esto.
del J apón. un sacerdote vende a los
Y le dió la manta ensangre ntada. fieles amuletos. q ue dan al que los
En segu ida, pid iéndole su be ndició i:i , lleva consigo un patriotismo in acabable. El los hace con sns propias masalió.
nos. y cada bolsita de seda con su
Toda la ciudad estaba ya despierta,
cordón de plata. contiene un pedazo
y el sol, elevándose. brillaba ~ob rt
millares de tiendas de campaña, con de la manta roja manchada de san,

�Canto de Amor
Provisiones del Ejército Alemán.
¿ Qué tem es, dueña mía, que cuando yo te miro,
Ruborosa me niegas tus ojos, y suspiro
Sin consegLir te ab landes. al fuego de mis quejas
Y, para no rendirte, me huyes y te alejas ____ _

L[ SriÍa. Necker y el
historiador Gibbon.

'I'e
A tu
Y en
Cada

Anécdotas de personajes Célebres.

!
1

1
1

Edward Gibbon, renombrado histo- · Gibbon juráronse amor eterno.
riador y filósofo inglés, a utor de la
Para UQir sus destinos los amantes
Decadencia y Caída del Imperio Ro- sólo fa ltaba, de parte del fil ósofo e
mano, obra clásica en su género, tuvo historiador, el consentimiento de los
en sus mocedades, como el resto de pad res.
los mortales, sus crueles desengaños
Gibbon comunicóles, pues, si n péren materias amorosas.
dida ele tiempo, la g rata nueva; pf'ro
En una humilde choza de las mona rnelta de correo recibió de la ,tutañas de Suiza, vivía la señorita Sutora de s us días, una carta que, en
sana Curchod, hija de humildes pero
tre otras cosas, contenía la s iguiente
honrados padres.
sign ificativa pregunta:
En uno .de sus viajes a aquellas
-¿ Tiene esa bella clama Susana
apartadas regiones, Gibbon conoció
de quien con tanto en tu sias mo le exa la in teresante aldeana que, pasados presas. dote suficiente?"
los años, llegó a conquistar uno de
-"No posee dote alguno," le con l os puestos más distinguidos en la testó e l hij o mimado, con toda humilsociedad de la aristocrática París.
dad. "'I'al es la verdad, la cual no
l\lademoiselle C urchod, como la puedo ocultar."
Porcia que nos pintara el ins igne vate
A raí z de tal revelació n, la madre
de Stratford-on-A von, era el tipo perindig nada obligóle entonces a abanfecto de la mujer en su más alto gradonar su proyectado enlace.
do de excelsitud: el tipo extraordiEn efecto, Gibbon, so me tiénd osr.
nario de un verdadero angel del ho- nolens volens, a la decisió.i material
gar: todo candor, todo nobleza, toó.o aludida, no pensó ya más en contrat:r
naturalidad, adu nados esa naturali- matrimon io, y ausentóse de su a i.1add
dad esa nobleza y ese can1lor, a una in tempestivame nte.
sup~rioridad intelectual ; era, en fin,
El mismo nos da c,1r11ta de su
la personificación de lo que acerca de grande amor por ~u~an:i Curchod, y
la mujer soñara el inmortal Petrar- de cómo, varios años después, cuai:ca:
do ya era ésta la distin g uida esposa
del célebre financiero Necker, tuvo
"II vago spmto ardendo,
ocas ió n de '\1 is itarla con frecuencia
E'n a lto intelecto, un puro core."
en su magnífico palacio ele París.
Con respe cto a la entrevista que
Historiador, filósofo, y todo, Gib- tuYO con su antig ua prom etida, eles
bon, a semejanza de los demás mor- pués de largos años de ausencia, Gibtales, era de carne y hueso, y de las bon nos dice lo s iguiente:
flechas envenenadas de Cupido llegó
"Me recibió la primera vez sin la
a ser fácil víctima.
menor emoció n, y ya prolongada la
Como de Porcia, Basanio, de Made- visita, el señor N ecker, i dejándonos
moiselle Curchod había recibido Gib- solos e n la sala de recepción, encen
bon "mensajes mudos, pero elocuen- dió una vela y se retiró a s u alcoba
tes, salidos de sus ojos."
de dormir!"
En el curso natural de los acontc ·
Agrega el historiador y fi lósofo qu e
cimientos Mademoiselle Curchod Y él nunca perdonó a Madame Necker

por no ,haber manifestado emoción
alguna al recibirle, ni a su ilustre
marido por no haber mosfrádose celoso.
Sea ele t odo ello lo que fuere, co11fiesa Gibbon haberse luego enamorado de la interesan te hija de los
Necker, qu ien, según él. era "una
criatura espléndida, de 17 aííos de
edad, mas ya mujer desarrollada fís ica y mentalmente; no bella, pero
deslumbran te, de porte el ist inguido,
emocional, sensibl e, atrevida."
Para vengarse de s u pri mer amor,
l\J!ademoiselle Curchod o sea l\ lad am e N ecker, que hoy le había recibido
con una afabil idad inesperada, Gibbon trató de conquistar a· la hija de
ésta 1\raclemoiselle Necker, olvidándos; por el momento que ya él había
pasado de los cuarenta aííos ; que e ra
de ba ia estatura; obeso, o "millas en
circunferencia." según la expresión
original de 'J_'al leyrancl,, )_', para mayor abunda1111ento, asmat1co.
.
Sentado al lado de l\laclemo1se lle
Necker durante un comelitón, Gibbon r~suelto a todo, dirige fra ses
tier~as al objeto de su nuevo amor. .
- '.' Si viera usted que le apre~(º
mu cho," le contesta la brillante htJ a
de Necker.
-''Y ¿ po r qu é no habría us ted ele
apreciarme ____ figúrese que,, estuve a
punto de ser vuestro padre. .
- "Lo sé sí señor Y---' digame.
' parecido
'
. ' a usted'?"
¿me hubiera
·
"Q., 1"
- ¡ u1za s .
,
'd di"
_J•¡Vaya, vaya, que calam1 a ·
Gibbon, víctima el e este nuev_o Y
último desengaño, y comprend1endo
sv {inal derrota en las batallas de
(Pai;:. a la última pág.)

estremeces y sufres al hacerte violencia,
alma enamorada la hieres sin clemencia
los años más be llos y dulces de la vida,
suspiro ll ora tu juventud perdida.

v:er te per.as de infierno en el dolor humano
La dicha que otro tiemp o ten dió la boca en vano:
En el dol iente mundo no nos brindan sino una
Sola ocas ión sus dones, a mor y la fortuna.
El goce es multiforme; toda mujer es bella:
Sólo una vez se es joven, só lo una vez pasa Ella:
Uno só lo es el sueño supremo en cada ser,
Y sólo una vez tiene la forma de mujer!
Y tú, bendita mía, que s ientes que me amas,

'

-

Que con todas las ansias de tu pasió n me llamas,
. e1e f no.
' '
Ante el hogar que espera, ¿quieres monr
Entre tus brazos blancos sentir sólo e l vacío,
Y hundir entre tinieblas las luces de tu aurora?
¿A nulas tu belleza y deja s pase la hora,
Sin recib ir t:n beso, si n que el amor jocundo,
En un grito de gozo, te entregue entero el mundo?
Desoye los consejos de horribles viejas torvas:

¿ Acaso estás caduca? ¿ tienes las uñ as corvas?
Mira sus manos flacas, mira sus lacios cuell.os:
Mira tus manos finas, tu busto y tus cabell os;
M ira tus hombros tersos, las rosas de tu pi.el,
'I'u cándida hermosu ra, toda ele leche Y mie.1,
y díle a qt:ien ofenden las llamas de tus oJos'.
Que .5011 tus carnes vivas y 110 muertos .despoJOS:
el
t
Que en tus ardientes labios se angus tian e es ar
(presos

L os ayes moribundos que dan vida a los besos,
Que pasa po r tus venas el ritmo triunfador
De la vida que canta, de l infinito amor !
Fscúchame adorada, porque el amor m•e inspira:
El mundo es un misterio, en él todo es mentira:
Sólo el amor existe, nada saben los sabios
Si no es que nacimos del beso de otros labios;
Que no hubiera poetas, que no hay fi losofía
Sin un amor q ue llore, sin un amor que ría;
Que todo hombre es un beso, por el amor creado,
Que va, temblando en besos, a l beso consagrado!
Q ue todo es barro inútil en la naturaleza
Si no tiene un motivo de amor y de belleza;
Que el mundo es un des ierto, n,as si lo cruzan dos,
Renueva sus milagros la bend ición de Dios!
Cump le con el designio qi.:e te c reó tan bella:
Que alumbre tu hermosura como ninguna estrell a;
Que g rabe tus contornos el más perfecto artista,
Y, como frente a E lena, los hombres a tu vista
Bendi,,.an la existe ncia y que, en la misma muerte,
Qued; sobre los o jos la 'placidez de verte.
Ti.:·s leves pies te llevan y, sin saber adonde.
frás, amada mía, al huerto en que se esconde
El profundo misterio de flores y de aromas,
Donde hay trinos de aves y arrullos de palomas,
Y al escuchar doquiera el himno que en tí canta,
Q~1e te acongoja el pecho y oprime tu garganta,
Ya no podrás vencerte! De lo infinito el peso
Gravita en el contacto levísimo de un beso
y en un sublime instante de eternidad, rendida,
T~1 boca será un ,aso de amor para la Vida!

R. GOMEZ ROBELO.

�Cartas de Leonor

azabache y una estrecha orla de piel,
son los modelos preferidos para el
Yesti&lt;lo de calle.

'

1l i querida L uisa: Tlladame Jo iré.
hermana de ~!adame Paqi:in y directora de es ta gra n casa de modas pa·
ris iense estuvo hace poco en ::\1adriá
y d ió algunas entrevistas a los reporlcrs de per iód icos ilustrados de aque~
lt.~ar. La gran artista, creadora de
t L-;..pncias femeninas. abandonó su
r c.110 de Par' s. y le abandonó momLntánearncn te, para dejar paso a
c,tos días trágicos, a estos días cu·"º gran dolor no está solamente en
l I e~tampido de los cañones, sino en
el mu t ismo dese~perante de todos los
r,ntros y de todos los habituales medios ele información.

L as blusas de falla de tul y de encaje, s iguen siendo preferidas . La gran
dificu ltad s i no ele h oy, de mañana,
con sistirá en encontrar encajes para
con feccionarlas. E n la línea de estas
blusas sigue dominan do el crnzado Y
como adorno se empica la piel de preferencia combiná ndola con lazos de
tono muy pálido, velados casi s iempre.

l

Suge rida por la guerra ha nacido la
fantasía de los "bonnets de poieé" o
sombreros e n fo r ma ele gorro de cua rtel o de gorro de soldado escocés; Y
obedeciendo a la misma inspiración se
aplican sobre los " tai!leurs" bolsillos
cuadrados y laterales, análogos de los
que aparecen en las guerreras de los
granaderos ingleses en uniforme de
campaña. También t ie nen ~ra n ~~eptación los cinturones de estilo nuh tar.

París no sabe nacla ______ París vive
en la perpétua angt:stia de lo que pasará allá lejos en el interminable y
lejano campo de batalla.
-::\'li marido y mis dos hermanos se
cstitn batiendo en el norte, dice l\ladame J oiré y nada sé de ellos desde
hace mrchos días---- Las cartas que
me escriben no llegan a m i ·poder
sino al cabo de dos o tres semanas--¡ F s posible! __ ___ _

La misma norma ele sensillez y de
sobr iedad · que preside a la co nfecc ió n
de los " tailleurs" dom ina en la de los
vestidos de ta r de y de noche. L a lí. nea es s iempr e la misma; igual impresición del talle: igual prolongación de
las túnicas; igual sencillez de las am·
plias fa ldas. E l a dorno se redu ce al
encaje de hilo de plata para los mo·
delos de noche y al en caje de oro muy
fino combinado con tul, con raso negro y con piel para los ves ti dos de
tar de; algunos llevan bordados a mano con dise ño de golondrinas en va·
rios tonos de azul l\1'attier que tanta
aceptación há tenido últimamente.

.-\ los grandes ojos de la bella crea
dora de elegancia, asoman lágrimas:
lúgrimas altivas y valeros~s de admirable nn:jer francesa, esp iritual abnegada y heróica: de mujer que es
abeja de oro en la colmena susurrante
y laboriosa del ,·erdadero París.

Traje de Saló .1

::\lada me J oiré a pesar de las fr istes circunstancias porque a traviesa su
espíritu, ha dicho algo acerca de la~
or ientaciones de la grán moda en esta temporada comenzada en plena sus·
pensión de la vida comercial e n Europa y en la pa ralización casi completa de la Yida de sociedad en las g randes naciones del vie jo continente.
El primer pensamiento de M1adame
es vn recuerdo compasivo y amparador ded icado a sus obreras de
París, a las alegres "midinettes" que a
la hora de la ·tregua meridiana surgían cid portón señoril ele Paquin en
corriente de juvenil alegría, para
tender n-elo a través de las calles y
avenidas de la Villa Luz.

Joiré

Las miclinettcs viven horas muy
a•11argas en los presentes días y 11&lt;&gt;
ciempre pueden lle,·ar a sus viejos padres y a sus hermanitos pequeños los
t'On tados francos necesarios para que
en el ho 6ar no falten comida y fuego.
El Gobierno francés tomó cartas en
el asunto y suplicó a las casas de mo·
dieran trabajo a las pobre-

En cuanto a las boinas que han apa·
reciclo adoptadas como tocado por las
jotencitas y por algunas m ujeres ~avenes-y aun por otras que han deJado ele se rlo-nada hay que justifique
semejante capricho que no tiene razón de ser, fuera de las playas ve ra

Hermoso traje de niño para el invierno.
ci ll as obreras y g racias a eso no ca- cía y ponerlas en guardia contra esas
recerán en lo sucesivo dc st:s sala- . horribles fantas ías que lanzadas por.
costrreras y modistas de segundo orn os.
den semejan una grotesca y lamenL a mayoría de esas obreras tienen
padres, maridos y hermanos que en table anticipació n del Carnaval.
La orien tación presente de la moda
los presentes momen tos clan el pecho
a las balas alemanas y tal vez ellos obede:e. como es lógico, a la tristeza
rnmbatan con más fé y con mene, y a la gravedad ele las circunstancias.
dolor al saber que a sus hijas. esposas La moda, la gran moda es tocia senciy hermanas no les falta el sustento.
llez y aún también en. cierto modo. aus
teridad. ¿ Quién puede complacerse
Dcsp1.;és de esto hablar de modas
en la e'xhibición el e colorines y ex casi parece inoportuno pero :\I1a.clame
travagancias durante estos días de
J oiré es ante todo fra ncesa y cree de
muerte, de lágrimas y de duelos?
sn deber prevenir a sus refinadas
clientes revelarles cuá l es, en la temLos "tailleurs " de terciopelos ne·
porada presente la verdadera
g ro, sin más adorno que un dibujo de

En los abrigos se conserva la fo r m.a
K imono pa ra los de teatro Y de es tt·
lo imperio y de vuelo circular para 1os
de calle; entre los de t eatro descuella
un mode lo de puro estilo japonés hecho con brocado de seda, adornado
con piel y caracterizado por un gran
lazo "Mousiné" fijo sobre la espalda.

niegas.
Pero contán dose las novedades de
::\fadame Joiré he olvidado darte los
estilos para niños que te prometí en
mi anterior ; en mi próxima no lo olvidaré y pondré toda mi atención en
seleccionarte algunos modelos para
t us lindos bebés.
Te abr aza con toda el alma tn
Amiga
.. x__

Gorritas para dormir

LEONOR.

�Los presupuestos de Mr. Mckenna
Impuestos, impuestos, impuestos __ _
El canciller del Tesoro, Mr. Mckenna ha presentado un nuevo presupu·esto' ante la Cámara de los Comunes.
•·¿ En qué consiste este nuevo pre·
supuesto?", pregunta un periódico
humorístico. "Pues consiste-contes·
ta el mismo periódico-en que poi
cada dos libras que usted gane tendrá usted que darle un impuesto de
tres a l\lr. 11ckenna."
La explicación es exagerada; pero
no mucho, M)". l\f ckenna ha aumenta·
do en un 40 por 100 el income-tax
o im;puesto sobre los inwesos, y, al
mismo tiempo, ha reduc1qo d~. 160 a
130 libras el límite de excepc1on. Es
decir, que si en tiempos pasados los
sueldos menos de 160 libras al año estaban exentos del income-tax, aho1 a
debe pagar ~mpuesto todo aquel que
gane más de 130 libras. Por un sucl·
do de tres libras a la semana se pagarán al año tres lib1:as con quin ~e
chellnes y locho pcn1qt:es·; por un
salario de ocho libras sem;inal~s ha·
brá que abonar anualmente tr~1~ta Y.
una libras y picp. l\fa:chos mm·~tro_s
que cobran sueldos de cinco 11~11 libras perderán ahora más ele .m,1, y;,
que tendrán que satisfa~er un 11np1:csto de mil veintinueve libras. Y a
afortunados mortales qu~. reunen cien
mil libras por año-y en Inglaterra
son muchos-les costará la gr.ern.
una suma anual de 34 029 libras, o
sean 170.145 duros
.
Estas cifras no han entus_iasmado al
país, pero tampoco han suscitado grau·
des protestas. Se comprende la ne
cesidad del sacrificio para g~nar la
guerra. "Después de todo-dice mucha gente-, más vale darle, nuestro
dinero a 'l\i r. M1ckenna que darse lo al
Kaiser-----"
.
Impuestos, impuestos, ,mpuestOS--Pero no sólo impuestos sobre . los
sueldos o sobre las renta s. El li bre
cambio que era algo sagrado en lnglaterr;, acaba de sufrir un golpe terrible. Mr. M'ckenna, en efecto, ha
acordado imponer fuerte_s derec.~os
sobre varios atículos de ,mportac!on,
Y, entre ellos, sobre los ftlms cinematográficos.
-· Pobre Max Linder !-gritó un
dipu~ado al oir a Mr. Mck~nna-.
·Tan divertido como era--:-- -· . d
I Porque evidentemente, 1'.lax Lm er
ha sido herido de _ni:u~rte por el canciller del Tesoro mgles.
Los derechos de imp?rtación dde
artícu.los de lujo han sido elev:, os
en un 33 y pico por 100, y por ar ~cu·
los de lujo el señor Mck~n~a en~~~:
de los siguiente: automoviles,, l'C I
pehculas
. 1a s ya citadas
cletas, re1o¡es,
.
de
cinematográficas. los mstrumLentosf
as ru
música y los sombreros.
tas, el te, el tabaco, el café Y el cacao
pagarán el doble de lo que pag_aban
antes, y el azúcar pagara el cuadruple. M,r. Mckenna conoce a su g~nte
y sabe lo aficionada que es al az~car
y al te. Sólo con el te, el c~nc11ler
del Tesoro espera obtener un m~reso
anual de cuatro millones y med10 de

-·• BANQUETES DOMINICALES. ·-•
MENU.

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Sopa d ~ Elote
Ensalada de Frutas
Rosquilla-s de Arros
Almendras
Huevos Rellenos
Queso de Holanda
Lomo en salsa de Nuez
Aceitunas
Fiambre de patas de Puerco
Fruta

Café

Dulce ·

Té
San Antonio, T ex. Nov. 14
de 1915

!º3

EXPLICACION DEL M-ENU
- - o~

SOPA DE ELOTES
Se mue!e muy bien tomate, cebolla,
ajo, pimienta sal y un pimiento dulce
con media taza: de caldo o agua si no
lo hay; se pasa todo por una coladera
y se echa a freír en mantequilla; se
vacía allí mismo una lata de elotes finos y se le añade tres tazas de leche;
se deja hervir un buen rato hasta que
se sazone.

ROSQUILLAS DE ARROZ

... _;..::..:.::.

Ultimo estilo _de medias~y botas
libras, y ,con el azúcar, uno de - - - 11.700.000. · No se ha olvidado tampoco el se ñor Mckenna de los específicos a los que el pueblo inglés es
tan aficionado como al te, y ha duplicado asimismo sus derechos.
Las tarifas postales y telegráficas
han sido considerablemente aumentadas, incluso las tarifas de Prensa. El
franqueo de a medio penique (cinco
céntimos) desaparece totalmente, y
con él desaparece una de las cosas
más características de nuestra épo·c a: la tarjeta postal. Antes de la
guerra, la tarjeta postal constituía el
medio más fácil de relación entre
unos países y otros, y su carácter era
perfectamente internacional. Estalló
la guerra, y la tarjeta postal se hiz_o
patrióti,ca: caricaturas contra los pa1ses enemigos, retratos de generales.
invocaciones alegóricas de las glorias
de cada país ____, Ahora, la tarjeta pos·
tal ha muerto. Requiescat in pace--.
"Con mi presupuesto-ha declarado

el Sr. M):kenna-yo me propongo tres
cosas principales : disminuir las importaciones; reducir el consumo, obligando al país a hacer economías, y,
sobre todo, reunir dinero _____,,
Yo diría que el Sr. M,ckenna se propone exclusivamente reunir diner...
Los gastos de Inglaterra durante el
año financiero de 1915-16 alcanzarár,
la cifra fabulosa de 1.590 millones
de libras· es decir, 457 millones rn.ás
de lo qu~ Lloyd George había calculado. Con los nuevos impuestos. el
canciller obtendrá una suma anual .de
107 millones 130.000 libras, lo cual e~
mucho para el contribuyente, pero no
es bastante para el país. Y se haran
otr o,; presupuestos y se impondrán
así no sería extraño que llegase un
dí a en el cual hubiese, efectivamente,
que da"rle al Tesorero tres libras por
cada dos que se ganasen.
Julio CAMBA.

Se pone a cocer media taza de
arroz; cuando esté bien cocido se le
quita todo el agua y se pasa por un
cedazo a fin de fonnar un puré; se
le añaden dos papas cocidas y mu
!idas, dos huevos y sal al gusto; se
amasa ayudándose con un poco de
harina; se extiende y se cortan las
r osquitas; se echan a dorar en manteca o mantequilla; para cada cubierto se ponen dos rosquillas que se sirven con un huevo estrellado; se coloca todo sobre una tajada fina de pan
tost.ado y se adorna con una ramita
de peregil.

HUEVOS RELLENOS
Se ponen a cocer los huevos; se
mondan y se les corta un extremo; se
les saca la yema y se dezmenuza
mezclándose con trocitos pequeños de
atún o sardinas, rebanaditas de papa Y
tajaditas de tomate y cebolla; se sazona todo con sal, pimienta, orégano, aceite y vinagre; se llenan bien

los huevos y se cubren con su mis.ma
tapa; se colocan sobre un platón qn:!
tenga una ensalada de lechuga muy
bien picada y se espolvorean yemas de
huevo cocido.

LOMO EN SALSA DE NUEZ
Se agujerea un lomo tiern o Y se rellena con un picadillo de carne de
puerco bien sazonado con zanahoria,
betabel trocitos de chorizo Y chiles
en vin;gre; se mete al horno después
de untarlo de manteca sal, pimienta Y
clavo; se muelen aparte corazones &lt;' e
nuez con pimienta y sal y se echan a
freír en mantea; al dorarse el lomo
se cubre con esta salsa y se deja un
momento en el horno; se sirve ador,
nándolo con hojas de lechuga.

FI AMBRE DE PATAS DE
PUERCO

se deshuesan y la carne se corta ~n
tajaditas; se ponen a cocer zanahona,
betabel, calabacitas y después de cortar todo en rebanadas se incorpora
con las patas; se le añade trocitos de
tocino y chorizo y se sazona con sal,
pimienta, vinagre y aceite; se adorna
con rebanadas de cebolla y tomate, ho
jas de lechuga y rábanos.

PASTELERIA
Rosquitas de Mantequilla
Ingredientes:1 libra de harina.
4 yema de ~uevo.
0 libra de mantequilla
Vi pocillo de cognac.
Azúcar al gusto.
Se mezclan todos los ingredientes,
se amasan y después de extenderse se
cortan las rosquitas; se revuelcan en
azúcar y se meten al horno que ha de
'estar bien caliente.

�- PAGINA RECREATIVA

MARQUETTE

Charada rápida

Charada

,r;z::rr..:m9i

WWW.lW+.lWW~

---•{)---

Mi primera con mi tercia
en la parroquia verás;
mi tercera con mi cuarta
se encuentra a orillas del mar:
primera - segunda - Tercia
es útil para tomar
.
manjares. Segunda - tercia
con mi cuarta por final
tienes delante y mi ¡odo
a veces suebs tomar
cuando te encuentras enfermo.
¿La podrás adivinar?
- - 1 , - .. - -

Substituir los números por bsílaas, de manern que resulte:
1

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�Retrato de Aquiles Cerdán
RfVISTA Mf Xl~AN~ ElReproducido
de un magnífico dibujo al crayon, mandado
SEMANARIO ILUSTRADO

hacer expresamente para "REVISTA MEXICANA," aparecerá en la Carátula de nuestra próxima edición, que es
la del número del quinto aniversario de la Revolución de
Noviembre de 1910.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.

-o-P. O. Box 637
Esq. Houston y Leona Sts.

y sen tirla pasar inútilmente !

'La campaña de los Sub.....

San Antonio, Texas.
-:x:-

Conclusión

PRECIOS DE SUSCRIPCION

ces contra los submarin os, brincla11
esas concesiones a los Estados Uníos.el l\o son los Estados Unidos los
que han conseguido esa cierta dulcificación en el sistema de guerra suu·
marina ; es el prestigio, la fr.erza la
superioridad naval inglesa que donnnan." Al dia siguiente, un submarono
torp edeaba al Arabic. frente a las costas de Irlanda, y otros buques ingleses y franceses eran hundidos en
el mar de l Norte, en el Atlántico, en
el go lfo de Vizcaya, en el l\1editerraneo ____ Coincidiendo con estos sucesos se desvanece el rumor de la di·
misión de von 'I'irpitz, que, naturalmente, había regocijado tanto a Inglaterra ~ a Francia, y había dado
ocasión a una montaña de literatura.
Antonio AZPEITUA.
Berl ín, Septiembre 1915.

Pago adelantado
En México y Estados Unidos.
1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre . . . . $ 1.00
1 semestre
" 1.80
1 año . . . . . . . . . . " 3.50

oro americano
"

"

"
"

"
"

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.

-o-En el resto del mundo.
1 trimestre . .. . $ 2.00. oro · americano.
1 semestre .. .. " 3.50 "
"
1 año ......... " 6.00 "
"

-o--

¡ l\li Han to desbordado se derrama !
y cae mi fé, sin fue rzas y dolien te,
como abatido pájaro en la grama !"
?\ ós presumimos que así lo haya
hecho, y que entonces no volviera a
pensar en otra cosa más que en su
Decadencia y Caída del Imperio Romano.
Giubon murió célibe. En cuanto a la
señorita N ecker, ¿sabéis,
queridos
lectores, de qu ién se trata ?
Pues nada menos de quien llegó
a ser la célebre Madame de Stael, la
mujer más distinguida de sus tiempos, y la única fran cesa de ren?mbre condenada a sufrir las penaltdadcs de l destierro gracias a la persecución personal de Napoleón I.

.

DAVID CERNA.
San Antonio, Tex. Octubre 24 de 1915

ADVERTENCIAS:

----u•-- --

Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:

HARINA
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La Srita Necher y..... .

"Marca del Viejo"
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Conclusion

REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637.

J

SAN ANTONIO, TEXAS.

--oREVISTA MEXICANA
lllustrated W eekly

amor, bi,:n ,pudo haber exclamado,
en aqu ellos momentos solemn es:
" ¡Adiós, para ·siempre, bellas ilusiones!", o, con el decepcionado poeta
moderno:
''Sentir la vida con la fu erza in gente,
que hace estallar el brote en cada rama,

Producción diaria
15 00 Barri'les
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Calles Guenther y
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·J ( ""

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San Antonio, Tex.
-o-&lt;:;· ..

Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.

,:;.

Estb.

San Antonio, Texas.

1898
~- -

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�" REVISTA MEXICANA "
El próximo 20 de Noviembre aparecerá un número especial de este interesante Magazine, dedicado a la Revolución de 1910. Este número especial estará elegantemente impreso y hará historia en los anales del periodismo mexicano.
En su parte gráfica, contendrá las siguientes ilustraciones, todas interesantísimas : !-Retrato de Don Francisco l. Madero y su primer Gabinete Revolucionario, formado por F. Vázquez Gómez, J. M. Pino Suárez, F. González Garza, Man·uel Bonilla y Venustiano Carranza. 11-El
General Orozco rodeado de su Estado Mayor. 111-Emiliano Zapata y
sus principales lugartenientes, Benjamín Argumedo, Manuel Palafox, Juan
Banderas, Roque González Garza, etc., etc. IV-Francisco Villa sentado en la Silla del Gran Juárez, entre Emiliano Zapata y Tomás Urbina.
v.:....venustiano Carranza rodeado por las Señoritas de su Secretaría particular. VI-Francisco Villa comiendo en el Palacio de los Virreyes. VII
-Eulalio Gutiérrez conversando con Eufemio Zapata, el hermano del
Atila Suriano. VIII-Maclovio Herrera, rodeado de cuatro oficiales de su
Estado Mayor. IX-Eulalio Gutiérrez, protestando cumplir como Presidente de la República ante la Convención de Aguascalientes. :X.-Venu~tiano Carranza rodeado tle sus primeros Ministros: Rafael Zubarán Capmany, Felipe Angeles y Francisco Escudero. XI-Seis vistas de la Convención de Aguascalientes, en una de ellas se ve a Alvaro Obregón jurando ct:mplir los ac11erdos de la Asamblea.
Además de estos grabados, publicará " REVISTA MEXICANA" tres
admirables "CARICATURAS PROFETICAS," en las que se ve que el desastre act:•al foé previsto deslle hace cuatro años.
En su parte de texto, contedrá : el Plan de San Luis Potosí, el Plan de
Ayala y otros muchos documentos importantes y artículos de sensación.
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Un número verdaderamente extraordinario y de sensación.
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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              <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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