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                  <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Enero 2 de 1916.

Precio 1O centavos.

Volumen 2. No. 17.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entcrcd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San

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Antonio, Texas, under the Act. of 1Iarch 3, 1879
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Año 11.

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Año Nuevo, Vida Nueva.

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La Vuelta del Espíritu Heroico .

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Número 17.

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San Antonio, Texas, Enero 2 de 1916.

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El año ha terminado, ¿qué nos traerá el año n::evo? Pasó el de 1915 y en vercad que ninguno de nosotros, los hijos de naciones en guerra, lo hemcs despedido como otras
veces; no herros sentiC:o al recibir al nuevo, aquellas lágrimas de felicidad que r.os anegaban los ojos al mirar a los
seres amados, a la media noche, cuando levántabamos los
vasos en un trindis fraternal de felic;taciones mutuas, en
torno de la mesa florida, en tanto la música hablaba por
nosotros y sotre la cit:cad despierta y espectante, cantaba
el coro de las campanas, ben:iiciendo al cielo.
En vez de cantos, nos parece oír gr:tos de dolor y de
odio; a lvs voces de awor y de concordia han sustituído c'amorcs de g·•e1ra y de matanza y, lejos de los campanarios,
mide el cañ(n en nucrtra fcrra r'tmos de m~:ertc sobre la
desolación de los can-pos fratricidas.
Pasó 1915 y, al volver hacia atrás la vista, en la invitadón q ·e siempre hace el año nuevo, un instint ivo movimiento de protesta quit're borrar este año último y el anterior
y otros más. Atcrmentacla la memor:a tusra refugio en lo
rasado y tusca consuelo a s·1 angustia retrotrayéndonos a
nuestro México de 1910, el del Centenario, y evoca aquella
suntuos·dad para poner en la amargura de hoy el hechizo
de aqt'el vino encantado del México de ayer; cuando aun era
la Patr;a, rna y grande, des!· mbrante de majestad, de riqueza y de esperanza. C• ando era tan imponente y veneracla ql'e ro intentatan h1 m:llarla, q •e los más grand-::s Soberanos de la tierra enviaban a los más encumbrados embajadores; cuando poseía los tres dones maravillosos: la
juventud, con la a'curnia, la ínter gencia y la bondad; mando había adqu:rido después de sus largas cris:s, un addanto y una cultura q•·e eran asomho d-:: los países originar:os
de la civilización, a la q"e ha'&gt;ía aportado dos mat'ces más:
el de la S"avísima ternnra de sus m!'jeres y el de la fina cleganc;a de s',•s arffices.
Fn aquel tiemro r"do presrntar ante el esplendor de los
extraños una socicclad hechicerfsca de be'leza, de elegancia y de gusto; ante los artistas y los sabios, pudo estar orgo l'osa de sus grand--~ -o~t·~. de sus pintores y de sus músicos. Y si .iun no 11 •r;al-a a c'ar ma~stros 21 mundo ni ejemplos al f turo, poras riae'o'lrs, quizá n :ngur.a, podían enorg,.llecrrse como ella &lt;le conocer los traestrcs y los modelos
extraños, p--es todos los sabio!;. to:.las las escuelas, todas las
doctrinas Je rran famiEares. Fra 1:na gran Matrona que env:aba s ·s hijos a Grecia para hered11r a Grecia en Roma. y
qne eSTleraba el más alto destino de la fidelidad de sus hijo6
y del heroísmo de su raza.
El tiempo implacable obliga a repasar estos cinco años

horriLlcs, y su ra~o arranca un grito de angustia. Hablábamos de nuestra estirp:, de nuestro orgullo, de nuestras grandezas y he aquí que aquel regio esplendor fué como el de
In inccnd· o; q e i.:quel'a hechicería encLbría un principio
mortal; q· e '•na mulftud desheredada, oprimida, sin luz en
los ojos, meditai:a en silencio. Que bajo el sonar de las orquestas murmuraban cóleras sordas y aquella Corte, como la
cxquisüa de Luis XV, as:stía, cubierta de lujo y refinamiento, a su d;solucién y a st·s ft nerales.
Sí, mas no es razén que fa'te luz para dejar la casa en
tinictlas~ no es razón q .. e haya desheredados ¡:ara destruir
lo; b;cncs rratr rnaks, y est'.Js cinco años ndastcs, celosos
de la opt lerc·a ele 1910, r.o JleYaron pan a quien carecía de
él, ni j' src·a a ks cpr:mid · s : soplaron toc'as las antor :has,
dcrr irLaron todas las mans:cn(S y acabaron, no con los vicios de 1910 sino con la here~ad entera, con todo el patrimonio. Si en 1~•10 rodíamos estar orgul'.osos de la op•1lencia
m;i.ternal, hoy, en c2ml&gt;io, sólo sentmios dolor o vergüenza y
el viento de d:ciemtr:: rasa funeral esparciendo despojos y
cenizas ..... .
Año Nuevo : T ambién al otro lado del océano ruge el
cañón rnt re los campos; también al!á caen los hombres a millares, matacos por la metra'Ja; pero hay un resplandor sotrchurnar.o en esa lucha y nun-::a espírit ·s mortales tuvieron
ccasión de admirar hechos más grandes: ni los cantos de ia
Ilíara ni los anales de Alejandro son comparables a esta
granclicsa traged;a en la que está rehaciéndose el munao.
Hay ,·na id~a en cada frente y una hoguera en cada pecho: d rhoq .. e de las arwas tiene rcsonanc:as eternas y de
rsa confla¡:-rac'ón ::;urgirá una h ·man:dad nueva, o para der ir·o exactatrente: reno··ada; porq•·e es el mundo antiguo,
dd heroísiro. en lucha con el mo:lerno. del tráfico. En esos
carnrcs de haz;,ñas sorrchumanas, rna cosa se disc"te, se
afrrna v va a srr res .. elta: la funda'llcntal y ddin.tiva, y en
un molde terrrnal, el bronce y el h;erro fundidos están vaciando, arri?s1r'os con carne y ron sangre de hoy, la estatua
11rit'cr1,a ,. ·;n,..,.n•tal dr Palas At&lt;"nl'a: de la idea de Patria.
C'11da m,;¡ de l;,s n;,c· 0'1&lt;'S ronrnrr~ a 111 e-ran rl'novación y
!'r:¡ ero' f .. rr" rI r~!;"ltaAl'I la :rria,rn ('I r¡ sacrificio y la ley
c'f' ~ jec:fn a la n:irinn;,l'd,..t V a 1~ r~7 .... c,nedará romo !PCr;ó,, sur,rt&gt;rra oue rrct;f;&lt;'ll" las rr,entiras r1,. la h·storia y los
r1:~fr~r..-s ~e h. esnrcnlación rro-lerPa. en }'IS º''ª Pstál-amos
n··trir1os l-?io l?s frrr:&gt;s dt&gt; ilrr,-,orra6a v tlt&gt; inifi_vid,·al'smo.
Allá !"" forn-an las p;:itrias nul'vas: PO&lt;;otro-;. la d~sha.
r"m&lt;'s: ará se agrun:in los honibr,.s en !Yf"nos t :,n corr,pa"tos ou~ oa ra arrancar a uno de ellos o oara oenetrar en la
masa, hay que pulverizarla toda, y de la egoísta competen-

�cia mercantil, llegan los hijos de un mismo pueblo a la in·
audita abneg&lt;1ción de la muerte. Nosotros, al contrario: he·
•
1
mos roto las hgas, hemos desbaratado el hogar. Como en
la inmortal fábula griega, han sido sacrificados, para aplacar
el hambre pasajera, los rebaños sagrados de Apolo: los principios del orden y de la armonía, la solidaridad y el ideal,
y la tormenta hace naufragar todas las naves y arroja sólo
cadáveres a las orillas. Desp11és del sacrilegio, toda la tripulación está perdida : riñen los compañeros de una misma
nave; la tempestad parte las quillas y náufragos y dispersos vagamos todos a merced de las olas encrespadas, en tanto la Patria, como dolida Penélope, hace y deshace la tela de
su vestidura temblando de pavor ante el agravio de caer en
brazos de los P retendientes, y aguarda con fe inquebrantable
la vuelta del espíritu heroico que haya de salvarla.
Y la memoria y la esperanza se unen para decirnos que
así es, que así existe para nosotros, que se halla intacta, inviolable en nuestro corazón, que sólo falta volver a unirnos,
a ponernos el uno al lado del otro, como lo hacíamos en ca-

.

sa, cuando éramos pequeños, para ver que somos felices con
sólo vernos reunidos! Que si alguien o algo trata de separarnos, de romper el hogar, hay que desecharlo, que arrojarlo fuera, para que la casa siga en paz.
Así, los que están en casa no llorarán por los ausentes,
los qt.:e estamos ausentes no sentiremos esta horrible nostalgia del hogar, y después de tanta angustia, de tanto desconsuelo, verá la Patria a sus hijos en torno suyo y después de
haber aprendido, los unos en la guerra, los otros en el dest ierro, q,1e no vivimos los hombres sino como partes de una
patria, al levantar nuestros vasos, a la media noche, saludando un año nuevo, la nueva regla de vida hará que al mirarnos en los ojos tengamos la mayor de las felicidades y
el único duradero de los orgullos: el de poder, al fin de los
años nuestros, brindar a la vida y a la muerte, con la certeza de que hemos cumplido con el mandamiento de honrar
padre y madre, y en el destino de la patria hemos preparado para ella muchos felices años nuevos.

~

La _Estatua de la Libertad.
Desde Canaán.

SR. GRAL. VICTORIANO HUERTA. QUE A PESAR DE ENCONTRARSE GRAVEMENTE
ENFERMO. SIGUE DESPERTANDO EN LOS ESTADOS UNIDOS EL MISMO TEMOR
QUE DESPERTO CUANDO SE ENCONTRABA AL FRENTE DE LA
REPUBLICA MEXICANA.

M'uy querido Silverio:
A tí te consta que una de las cosas
de este país que más ha despertado
la admiración de las gentes de Jauja
es la famosa estatua de la Libertad,
que según el decir de los canaanitas
"ilumina con su antorcha al mundo."
Este sonoro decir ha servido entre
otras cosas para que Moheno compare
ingeniosamente la referida estatua con
aquellas gentes que son "candil de
la calle y oscuridad de su casa," porque a decir verdad, la antorcha que
ostenta la ,i.gura liberta ria, con ser
enorme, apenas si ilumina cien metros en su derredor.
Aunque mi tendencia marcada a una
aristocracia intelectual me ha hecho
siempre preferir tm Leonardo, esclavo de un Francisco J, a un gañán
manumiso cantando la Marsellesa, era
tanto lo que había oído decir de la
estatua de referencia .que sentía una
curiosidad inmensa por conocerla. Y
me figuraba que era un bronce milagroso, simbólico de todo un pueblo,
que levantándose sobre rutinas y prejuicios, invitaba a la humanidad a la
concordia y al trabajo.
Enorme fue mi sorpresa al encontrarme no con una Diosa presidiendo
un pueblo y señalando los derroteros
del porvenir sino con una figura desproporcionada y contrahecha, que a
pesar de su estupenda estatura se veía
aplastada e insignificante. Quizás ést o te parezca extraño y hasta contradictorio, querido Silverio; pero mi al-

ma romanti.cona y algo sentimental
t iene su manera arcaira de contemplar las cosas; y probabl~mente por
eso, las dimensiones no entran para
nada, en el concepto que tengo formado de la inmensidad. Uno de esos
edificios fabu losos de cincuenta pisos
de altura me parece más lejano del
cielo que el mas humilde campanario
de la más escondida de nuestras aldeas, que no obstante de medir apenas veinte metros de altura logra, envolver su torrecilla en una aureola
transparente de divinidad. Yo he
clavado y vuelto a clavar mis ojos en
la antorcha de la estatua de la Libertad y por mús que lo he intentado, no
he podido forj~rme la grata ilusión
de estar contemplando un astro; en
cambio, en frente de las pupilas apagadas de ''La Noche" de Miguel Angel, sin necsidad de tea libertaria,
he advertido 1~11 refl ejo santo de los
resplandores de Dios.
Por eso, la estatua de la Libertad
me pareció grande sin grandeza, inmensa sin inmensidad; oscura a pesar de su famosa antorcha.
A las gentes ele Canaán les parece
en cambio una escultura divina. Porque para ellos el secreto del Arte no
radica en la pureza de la forma, ni
en la excelsitud del pensamiento, ni
en la apoteosis de la emoción: para
ellos, la Belleza es hija legítima de
la Dimensión. Aquí la p·atabra enorme equivale a estético, y uno de los
cordones férreos que sostienen el

puente de Brooklyn tiene mayor mérito artístico que el torso de Belvedere. Por eso su admiración llega a l
éxtasis cuando al referirse a la estatua, pueden exclamar: "su nariz es
tan larga como una estatura humana';
"en el candelabro ele la antorcha
p11eden caminar seis hombres." Y
no se imaginan, cómo la Venus de
l\1:ilo, sin amplificación, pueda despertar la veneración del mundo. Así
son, Silverio, las gentes de Canaán.
Los franceses, psicólogos refinados,
comprendieron perfectamente el concepto estético de los canaanitas y por
eso les regalaron la estatua más grande del mundo. Podían haberles obsequiado un bronce milagroso de Rodin, o cuando menos un mármol divino de Falguieres. Y si querían entregarles la representación artística
más alta de la Libertad, les bastaba
enviar una reproducción de la Victoria de Samotracia, cuyas alas vigorosas mueven una nave y pueden redimir un pueblo. Sí; esto pudieron haber hecho los franceses; pero enviar
estas obras a la rusticidad de los canaanitas era lo mismo que obsequiar
las sandalias de Cleopatra para los
pies grotescos de Sancho Panza. Consideraron pues, más oportuno, enviar
el bronce famoso, que si mereciera
el nombre que lleva bastaría por sí
sólo para convertir a las gentes de
buen gusto en enemigos jurados de
la Libertad.
Pero a pesar de su desproporción y

�fealdad, hace Yeinte años encarnaba
un símbolo sagrado: en aquel entonces era la estructura más alta de Canaán. Los espíritus exqu1s1tos la
podrían mirar con aversión; pero ella
estaba más arriba de cualquiera construcción. Su brazo pesado y monstruoso levantaba la an torcha por encima de lodo: sobre ella sólamen te
fulguraban las estrellas de Dios. Y
lo que pasaba con la estatua pasaba
igt:almente con lodo Canaán: era un
país sin Arte ni Religión, sin I dioma ni 11 isloria; pero libre, con una
libertad absoluta que lo redimía de
sus lacras y compensaba con largueza
la ausencia de· sus virtudes.
Eso era el símbolo de antaño. El
símbolo de ogaño también resu lta admirable y perfecto. lloy se han levantado en Canaán construcciones colosales. a cuyo lado la estatua de la
libertad parece un insignificante bibelot. El "Woo.lworth ~ldg" y la Torre l\fetropoli tana son edificaciones
gigantescas que se irguen muy por
encima de la antes insuperable Diosa.
Y resulta irónico que el rayo de lui

que sale de una de las ventanas de
estos edificios corte la atmósfera muy
ar riba de la antorcha de la estatua. Y
parece que es tas nuevas ed ificaciones
levantadas con fines netamente mer.cantiles, al alzarse sobre la escultura
quieren decir al mundo que en la t ierra de Canaán el Comercio ha destronado a la Libertad.
Sí; anles la estatua ¡parecía una
reina dominando en su Imperio y hoy
semeja haber llegado al crepúsculo
sombrío de su divinidad. Y despojada de .su grandeza, convertida de símbolo de triunfo en símbolo de cierro-·
ta, solamente queda de ella su tosca
deformidad que parece exhibirse insolentemente para comprobar una vez
más la exactitud de las últimas palabras de 11adame Roland.
Y contemplando la estatua deforme
y vencida, y meditando melancólicc1
mente en la agonía de la Libertad, pen
sé, que rido Silverio que ún icamen te
lo bello es digno ele nacer, ele vivir,
y hasta de derrumbarse por que el
derrumbamiento lo acaba de santificar. Las ruinas del Partenón llenan

el pasado radiante de la humanidad,
y los escombros de la Catedral de
Rheims iluminarán su porvenir.
Y puesto que 1a estatua de la Libertad no se puede red imir como obra
de Arle se debe, cuando menos, redimir como obra simbólica. ºPara ello,
precisa hacer con su bronce todo Ju
contrario de lo que Napoleón hizo
con el de la Columna Vendomc: si
ésta fue fundida con bronce de cañones; y el bronce que había servido
para crea r leyendas sirvió luego para
perpetl1arse como obra hclla, con el
bronce de la estatua de Bartholdi, que
fue un fracaso como obra de Arle, deben fundirse los cañones y las granadas que derrumben los edificios
que ha construido el l\fercanlilismo
para colocarse encima de la Libertad.
Pero, ya me puse demas iado solemne y en estos momentos recuerdo que
por haberle servido a la 'l'iranía no
tengo derecho a hablar de la Libertad. Pe rdona mi atrevimiento y acepta mi cariño.

VALERIO.

·Las Botitas de Año Nuevo.
Por MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA.
b que no me Yiste ni una sola vez desabotonen. Y si supieras 11ue, a
en los festines, y siempre siempre pes;:,r de su lujo, tiene en el alma 1111
en todas las tristezas : tú, la que me grau , acío ! Era de una mujer rirn y
acomp~íias en todo lo obscnro de la muy hella. Por mirarlo habrían ciavida. en el estudio, en el trabajo, en do, los galanes ele la época. aiíos :elas en fermeclacles, en las penas, y te lices de sus mocedades. Por obtenerquedas sola y apagada cuando voy al lo, prometió 11110 da.r la l'ida. Y ese
amor, a los placeres, al ruido: tú, l.1 lo co11sig-ri{i, porque era apuesto, jnque haces br illar en el papel los en- \'en y ,·aliente. La hermosa enamolutados signos ck rni pensamiento, y rada, al fin rendida. dejb al salir del
sabes qr.c. a menudo, son lágrimas baile, en la diestra de l doncel 1111
las gotas q11e crédula bene,·o'encia guante perfumado. Y en el guante
llama, a veces, diamantes: lÚ, ;¡ cu- esta esquela:
ya luz ha nacido lo único mío QUP
acaso vi,·irá: lámpara buena ¿ qué 1,os ¿ Ven,lrás ?.... Tnquieta en el jardín estraerá el nuevo aiío?
(prro,
Por devoción a religiosa y poética Quiero ser tuya con el alma tod,a ___ !
leyenda. los niños que tienen padres, i FI lucero del alha es el lucero
y padres cariñosos dejan esta noche Que alumbrará temhlando nuestra
sus zapatitos en la mesa que está
(boda!
junto a la cama, y dentro de esos zapatitos hallan, al siguiente día. la goLas rosas del jardín saben el selosina y el juguete pro:netidos. Voy creto y cuchichean. En el hosq1 ecia escribir ¡ oh lámpara! para que llo de naranjos suspiran l0s olvidatú la leas antes que nadie, la historia dos azahares ____ _
t\ 1 ap¡¡ntar el día, la a macla huyó
de los breves zapaLitos. Cendrillón,
que se parece much o a tí, me la con- del amado. Tal corría que dejé, en
tó.
la arena del jardín, por no detrnerPapá Ener o,- el d~ la harha florida, se, la rnhori7ada zapat illa color de
como la del Empen,clor Carlo-:\lag110 rosa _____ ! la zapatilla que durante
-l'iene al mundo en c1anto San Sil- dos minutos narla mits oprimic', el pie
l'est re se rala sn capucha y hace !a bre,·e ele la ninfa!
noche snhre la tierra. íluen cómico
Desde entonces est.'t ,·ac·o ___ espe-el Diablo sabe más por l'iejo que rando siempre. r;:1 amante se la llcpor Diablo-no entra jamás en esce- \'Ó como reliquia: pero ,le rl huy0
na antes de tiempo: ag-t'arda a que el el amor, como antes hab'a huido la
rclox-apuntaclor dé las doce llama- gentil enamorada. Yo, que entiendo
das e, ínterin suenan éstas. conver- el id ioma en que se expresa el escarsa con el anciano S2n Silvestre, (]uien, pín ele raso. sé que dice:
a fuern de haberse muerto tantas
-Soy el qne tú besaste con ter,·eces, ya mnere tan sencilla y mansa- nura. Soy e! que espera en ,·ano qre
mente, como q11ien dice i Buenas No- lo llenes tú ron 1111 rcct:erdo. Sé que
ches! y se cluerme.
mi dueiía te esperó muchas noches.
-Papá Enero-dice el Santo.- muchos meses, m11chos aiíos, y que
¿ Porqne buscas. mimas y prefieres los ahora está tC'ndida ,:obre el dr,:nndo
zapa titos ele los niñ os?
mármol ele la t11111ha. romo yo snhre
-Santo padre, no soy yo el que los el mármol de la chimenea. ¡ Xi &lt;'11:t
A tí, lámpara, nrnca te he visto husca; ellos tirnen la hora .siempre ni yo tendremos aiío 1111evo ! P;i ra
palidecer sino cnanclo clare;i el cl:a: a hierta y piden ____ piden! Tanto los tí anudaba mi SC'ÍÍora s11s cahrllos rn·
tu h17. como el cariño ele los huenus he tratado, tanto C"OIH)7.C'O s1 s sccrr- hios, mirándose rn el espej0 ele Vrpadres. siempre es la misma: te&gt; entur- tos, que los amo. Cada zapato tiene necia. f\o podía venir a tí. porqur sn
bie', mi a liento: te dejó expiran te .mi su secreto. Unos son felices huc- planta descal7a, p1mza&lt;la por los rardescuido, como a los b11e11os padres lrn a taloncitos rnlor de rosa, a me- dos del camino. habría manchado ele
les empaña la vicl'a y les enferma el dias ele seda. Otros, han sufrido musangre tus alfomilras. 're e&gt;peró.
desamor o el suspiro de los hiJos: cho.
Le habías prometido darle la vi&lt;l a v
rrro. jamás clistr srñales de cansanEn mi armario de ébano rhap""ado le diste unas horas. Con ansia ag-u:ircio. y ni rlesrspcraste ni temiste.
g-1:ardo muchos. C:ida uno está, para cló que tú me ataras a s11 pié. y ha
i ~fi hermana de la Caridad, Sor mí, lleno de recuerdos. T~ay uno co- mt:erto, y no se atreve la infC'li z a
i\Ta rrrlina. la hermana a quien Al- lor rle rosa que parece ele carne. Es- entrar en el cielo, porque se averfrrdo de ~l ussct elijo expiran te: "Dor- ta hecho para pisar flores. para que giien7.;i de tener el pie drsnurlo __ __ _
mir _______por fin voy a dormir!" ve- las alfombras · lo acaricien, para que
Fste otro hotincito-prosig-uió Paladora de cofia blanca, viejecita: tú, las manos de una camarera guapa Jo pá Enero--este roto, de suela clave-

Lámpara que me has acompaí1ado
durante lar~os aíios en las noches de
tedio y en las noches de tráhajo.
U1111para anciana ele cofia blanca y
gafas v.::rcles; enfermera rallada y
cliligrnte: tú, la que no haces ni el
menor mido; veladora, oye el tic-tac
monótono, incesante de aquel cucú
cokado en la pared; pronto va a abrirse la puerlecilla de nogal. para
dar paso al abierto pico, a los ojos
rojizos y a la cresta del gallo que
a medio día y a media noche da el
a;erta a las horas vigilantes. Lámpara no consientas que te apaguen las
,&lt;rg-enes · locas. porque hele ahí que
está a la puerta y llama.
Es e I mismo: pero se llama de
otro modo. Los aíios se parecen a
los enfermos ele los hosp itales y a
los presidiarios, en que sólo el número q11e llc,·an k s singulariza. No
J ienen nombre, y i desclichaclo el c¡ut..
lo tiene! a ese, de seguro. la desgracia se lo dio. I'orq11e habréis oído
decir el "aiío de la peste," el ''aiío de
la guerra," el ''año del hambre:" pero
nunca el aiio de la dicha, el aiío del
amor el año de la Gloria! Sólo el
dolor suele llamar a los aiíos: ¡ hijos
míos! ¡ Cuántas noches de San SilvC'stre i oh huena lámpara! hemos pasado en esta muela espera ! Ni tú ni yo
creemos en los aiíos nue,·os, ·el tiempo no interrumpe su marcha ni un
segundo _____ continúa indivisible, como infinita línea recta que no sahemos de donde arranca ni si termina
en algún punto: pero, a pesar ele ello,
s11perticioso scutim ie nto se apodera
ele nosotros en la última noche de Diciembre. como si esta fuese en realidad la última noche de una Yida. ¡ .\y
lo sólo cierto es, que en cada una de
esas noches nos encontramos más y
más cercanos a la última noche sin
orillas I

�teada, es el de un niño que nunca tu\ ' O juguetes porque su padre era muy
rico y la madre era muy pobre. Anduvo mucho, lo agt.jerearon las pi~clras, lo cubrió et lodo, por todas
partes le entraba el agua. El niño
era mendigo y una noche pidió,
por amor de Dios a un desconocido
que era su pad re, y este nada le dió
porque era Noche Buena, soplaba aire
muy frío y no quiso desabotonarse su
gabán_____ Una última noche de Diciembre, el cielo echó más frío que
nunca dentro de ese zapatito. Y esa
vez fue la única en que el pobrecito
pordiosero tuvo su regalo ele año nuevo: aquella noche se murió.

J\I ira ahora, padre santo, tocios los
botincitos que me esperan. ¿ Cómo
no he de quererlos, si son tan pequ eíiuclos y graciosos? Hay entre
e' los muchos que son pobres, por
ejemplo, la punta de aquél parece
t-oca de negrito limpia-botas: por la
rajadura que tiene ha de asomarse la
carne de los dedos· regordetes, como

una encía muy colorada. Ese otro
está cansado de tanto ir a la escuela,
Y st.s resortes [)ojos dicen: ¡ya no
vamos! El ele más allá-¡ glotoncísimo !-se ha comido los tacones. Pero todos esperan algo, pues aunque
pobres, son dichosos, porque nadie
es enteramente pobre ni enteramen te
desgraciado mientras tiene padres.

queños pies que ahora están muy abrigados en las colchas? ¿ De qu,é serán los zapatos que usen mañana?
Atiza el fuego de tu chimenea, mi
viejo amigo San Silvestre: me da frío
pensar en los niños descalzos!
No sabes cómo quiero a los muchachos! Y cómo río al oír lo que me
dicen. ¿Sabes lo que me pidió ese
chicuelo que apenas sabe hablar?
Los zapatitos de los niños ricos
esos tan cucos y tan monos, nada me. ¡ Me pidió una hermanita! Cada año
preoct 'pan, no les hago falta. ¡ A esos me hacen más encargos. j Y cada
les caen juguetes todo el año! Los año estoy más viejo I
que costaron mucho al pobre papá,
por más que sean de los mas baratos;
los que se acaban pronto porc¡ue duLámpara : ya asoma la erizada cresran medio aíio; los que conocen a los ta de l gallo en el cucú. Al umb ra a
remendones, esos son los que miro mi fantasía para que deje sobre el
con cariño, los que llenaría de dia- mármol su zapat ito de cristal. Es el
manles esta noche para que los padres compraran mtl\:has' canicas a sus
hijos.
Si n embargo, tam bién los otros, !os
de los ricos, me hunden en serias
reflexiones.

¿Adonde irán esos

pe-

. ..

;.• ·

;. - ,.·

,.·.···

..

de Cenicienta la tt.tnajador;t, humilde y pobre. 'roma tú tu a ño nuevo;
toma otro poco de vida. ¿No me das
Loda la tuya? Aun brillas; aun oigo
al egres risas en mi hogar; aun canta
algo en lo íntimo de mi alma. No
es hora de dormir. Velemos todavía.

• '.' •

.: ~· .

•

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•

Mendigos con Garrote
DESDE JAUJA.

.
0
''

A 20 de Diciembre de 1915.
~fi estimado am igo:
Fué tan bochornoso par este pab
el período dictatoria l; nos costó tantó tánta vergiienza. que casi la der rochamos toda a jLzgar por la pofa que
nos queda.
En aquella época, no suficientemente excecrada, era teoría, por todos admit ida, el agradecimiento cuando se
nos dispensaba un a complace ncia cual
quiera. Por ej emplo : se organizaba
un festival en homenaje a un mandata rio, sistema, muy propio de los pueblos en abyecta serYic.lumbre; y la
co misió n encargada de recabar fo ndos, los recibía sin escr úpu los en cuan
to al valor pecuniario de las cuotas.
Esta apatía en pun to tan esencial,
era causa de que cada contribuyente
aportara la s uma que se le a ntojaba,
seguro de que con t oda impunidad

podía entregar lo mismo cinco pesos que doscientos. Como la suscrición era volun taria, cada quien hacía
lo que le daba la gana. Aquello constituía un abuso .porque la. li bertad
ind i\'id ual debe tener sus cortapisas;
pero todo era fn ,to del estado de
opresión y servilismo en que nos hall ábamos entonces.
Y lo cu rioso es qué no sólo .no se
enfadaba la comisión recaudadora sino que en fórmu las e.le cortesía, muy
propias del "régimen pretoriano," segú n estribillo del ins igne "RlP-R IP,"
ponía el agradecimiento encima de la
cuota.

go. viene a se r menos que un átomo, si se re compara con aquella
"noche eterna de cuatrocientos años,"
de que nos habló h1.1.ce poco Don Alvaro el manco.
¡ Qtié diferencia entre aquellos opro
biosos tiempos y l,,s libertarios que
corren! 11 oy tocio ha de ser con med ida y razón. Por ejemplo: se organizan festejos para recibir a. Don Venus en los actuales dominios del ilustre ex-molinero Pon Pahlo; y como
se trata, no de u11a adulación repugnante. sino ele un '·.\CTO QUF, TíE:\'E l\'"\11•:\'S,\ SlG\TlfICACTON Y
TR,\SCE:\'DE:\'CIA, PUES'I'O QUE

Se comprende bien que un sistema
político y administrativo, con tales
deficiencias democráticas, no pudiera
durar ; y así fué como lo vimos desmoronarse después de treinta años,
lapso que, aunque al parecer es lar-

E:\' EL SE GLORIFICA A LA PROPTA NJ\CIOX MEXICANA QUE
1-IA TRll,1:\'FADO DE 'I'ODOS SUS
E.NEM1GOS, Y QúE DUEílA EN
Al'lOLUTO DE SU PROPIA VOLU.NTAD, SE LEVANTA AL'I'IVA

�y co;,: scrnxTE y SE

PRF.PJ\R.i\

i\ LA Olrn .\ DE Rv'.CO\'STRUCCI O \' T.\i'; C-.:ECES.\R I :\ C0,\10
GR.\ \' l)I o ::;;:\.''-según reza un ediln1 ial titulado "CO.;,\S DE LA AL·
T .\ ll.\:\'C\." rn'ido ;i, luz en "El
l'i1ehlo," d;_, la anti gua ciudad de los
palacios, oc1 padns hoy por la pléyade
I enculo1 a,- hay q1 e dar a ]ns festejos to la maj es t;, d y pn:npa, n::ituralment c sin que en ellos tome asiento la ,·il-:, a 11101 al propi1 de las servitl11111hre ~ con ompidas.
Se hare, J)l'Cs, la cuestación de rstilo, y clos de los principa'es Banc05
del p·tis- el \'aci onal de )léxico y el
de Londres y l\! lxico.-c r;_,yendo candorosamente que todal'Ía privaba c·I
"1 éginH'n pretoriano,., se cotizan con
ll escicn 'os pesos el uno y doscientos
cinc1 rnta , 1 otro, srg1 ramente en
moneda de cu rso legal forzoso (vulgo hi li:nhiqucs), porque ahora- e 0 te es
el ra pe! prd!'rido por todas ):is rlases socia'es. da,la la súlida g;,i.rantía
que ofrccr. romo emitido por 1?11 Gohirrno "de facto.''
Sa '•r r esto b Secretaría de Gohern~ci c',n el Gobierno del Disit rito, h
Junta Or~ani zadora de los Festejos y
el Pr.:sidentc de la Junta dr Festejos
de la Ct arla Demarcación de Po11cía, y cnrendérsclcs el pelo ele rabia
democr[t: ;ra, fué ohra que turn la
duraciún fngaz lle 1;11 relúmpago.
Aq neílo no podía quedar así: en e1
acto se di~pu rn la rlcvoh?ción de las
dos ca utida r!cs, co n c;· rtas en bs ruales se consi ~na que "L.\ SIC:JIC:\1'JV.\
I'.\ RQUED.-\D DE L:\S
l :&gt;.°S'l' 1 T UC 'O~ms .\LUDIDAS, '.\O
11,\ C,·: Sl :,.: o CO"\WIWB.\R U\'A
VE Z ~'.\ S l .\ CO ND lT CT.-\ ET -:R.'A ' IF X'ff.'. F XDIIG.\ DE LA REVO LUCi n\J. QUE DftSDE LOS
CO;o, I
DE ESTA, SlEl\1'PRE
11.\ \'
~.'.\ :'\ IFEs·,·,\00:
PUES
OTr. .\ " J"R ! \ SU ESPLENDIDEZ
sr SF T R.\T .\ R,\ Dl~ FESTEJAR
1\ J\ Lí.l1 \'0S l)Jo: SUS .\:-.:T IGUOS
T!R .\ \ O ~ I'ROTFCTORES,'' como
text t,al.11,' nt c dire C' l mism o editoria-1
de "Fl P11eh1oº', to•nándolo rle la
carta st ~0&lt;lirl a : c::irta y editorial que
te aMmpaii o para ronrencertc de qne
es:n no rs frrto el C' alg una pesadil'a
qrr I a,·a s11frido Y" C-:uraute 1.11,;1 partíc1 la de la "nochr rt.? rna de cuatrocien tos años.''
;-.:o creas que 1·oy a meterme en el
tra lla ·o de an:ilizar la . parte litrraria
de lo tran ~crito. por m:t s q1 ·e me causa com,'7c'l n aq;·ello de ''()'l'R .\ S l~RIA SU ES PLE ND I OE7.," porque
se c0 nf: csa q11e la huho ah ora, aunque no tan elástica,; y es to no se compagina con lo de haher pre ten dido lo~
donantes. según la propia carta, contribuir ''DE LA l\IANERA MAS

mxzos

TRRTSORIA." Y se me atraganta asimismo aquero do:! ''SUS A\'T IGUUS
TIR,\ ;o;os PR01'EC'J'ül&lt;ES;" puesto que el protector nunca. es tirano
de SL. protegido, y el tirano nunca
prote,g-e a su 't iraninclo. Esto lo saben desde Palavicini hasta R IP-RIP.
Aqu í lo q11e importa hacer res~ ltar es el procedimiento caballeresco
y la altitud digna de la Secretaría de
Cobernac:&lt;'in, de l Cohi~rn o del Distrito. de !a Ju nta Organizado.a de fes
tejos y del Presidente etc. ele. de la
Cuarta De111arración de l'olicía; asom
hrántlome de q1 e habiendo de por me
d:o l'o:iría y C1?arta no recibieran azotes en la ('árcc:l los directores d~
up1cl:os rlos Bancos, como en rigor lo
merecían.
l'o111¡,a1 a, pues, el 1·iejo sistema con
el nuern, y halla rús que la libertad
in,'.i1·id1:al se h::i robustecido de l!n modo a 'arman te, eri~iéndose sobre 1,a~amento f1me: y verás cómo estos
trasegado, es de 111i Iones ____ ajenos,
nn plleden conformarse con can t id::idcs rid:culas, c1 ando se trata de celehrar el arribo de un ci11 dada no cuya
modest ia exaltan s1i,. apologistas: 1110de. tia hien rnmb"1ohada ron el hecho de la elevolucit'.rn de los quinien tos.
cincuenta pesos de Lrlimbiq,?es.
Sigue comparando, y tendrás que
en la era dictatorial se aceptaba y
agradcc a ton4amente la cuota, po r
ir ri soria que fuese; y hoy se rehusan
las clonaciones, acompañándolas de
cartas repujael:is de adornos grama ,ica'es y d?mocrúticos. aprovechándose
de tema de t::in p:ttriótica importancia
r a1 a la con'.e t ció_n de editoriales finísimos en que se enaltece a los donantes, haciéndoles en tende r, sin embargo, qre el Constitucionalismo se
!;asta por sí sólo; afirmación muy
orortnna y feliz, ya que admiralJ lementr se enla:·a al herho de andarse
solicitando dinero de los Bancos para
tributar honores a Don Venus.
¡Quiniento ; cinrnenta pesos entre
dos Instituciones podcro»as ! ¡ Qué tacañer' a! ¡ \' esto cuando el Gobierno "de facto" les es tá haci?ndo ,.¡
favor de d('s~alizarlcs sus mentas. y de
cesiones. evitándolrs asi las mo lestías
declarar la caducidad ele al~unas· rnn
y C'I gasto de seguir emitiendo papel!
Por eso dije al principio q11e ya nos
qPeclaha pora ,·crgü cn;·a.
Fs muy significativo también el toqre sentimental_ ___ .-orno de enamorada 11 01·ia romántica a q1 icn rscuere
la duela·_____ de que si de a'{asajar
tiranos fuera el casc.. ··OTRA SERT:\
SU ESPLE NDrDEZ." ¡Conque a fa!
ta de clara adhesión. negros celillos
tenemos ! ¿ Y de quién? De Don Porfirio ? Pues son injus tos los delicadísimos organizadores del festival. Por-

..

q11e Don ror!irio no foé para Don Venus, sino ''SU A:--JTIGUO TiR,\;--..;v
PROTECTOR'', pu_;sto que lo mant uvo en el Senado dmante quince
años.
Y evoca ndo este d1 ke re c1 er.Jo d~
complicidad del Prime r Jefe en 111~
actos aho:ninables ,le 1a di ctadu1 a,
cie rro esta mi décima-terce1 a r p.,;tola.
T u amigo y camarada,
SILVERIO.

11

11

........,

N. de la R.-?\o p11blica,nos el editoria l a que se re fiere la anteriür ep'stola po rqt e pa ra que nt,cst ros lect0res se den cuenta cabal del asunto,
basta qne lean la ca rta cid I'residt!nte General Ignacio Rod ríguez ~l. Pur
el hilo se saca el ovillo.
SE DEVUELVE N A LOS BANCO :;
NACIONAL Y LOND RES, SU S
CUOTAS PARA LA RECE&gt;.?CION AL PRIMER J EFE

·,

--o-Así lo acordaron, dignament ~. las a
toridades constit •.c:onal ~t c:s
"~féxico, 11 de dicieml,rr de 1915.
Sr. Presidente de la Junta de Festejos de la cuarta derna1 cación d.:
policía.
..P resente.
l\fuy señor mío:
Por mi conducto, la Secrrtar'. a de
Gobernación, el Gobierno del Distrito y la Jnnta Organi7ado1a de !os
Festejos que se preparan ra ra solemniza r la llegada de nuestro dis tin ~uido P rimer Je fe, enca rC'crn a usted se
sirl'a devolver a las poderosas l nstituciones llamadas Banco ~ acional y
Bando de Lond res y México, las cantidades de 300.00 y 250.00 pesos, respectivamen te, · con las que, de la
manera más irrisoria, l· an pretendid o
contrib uir para la ctiebración de un
acontecimiento de la trascendencia
nacional que reviste 1a ent1 ad::i vi · toriosa a la ciudad de l\J (xico del Primer Jefe del Ejército Constitucion·v
li-s ta, Encargado del Poder F,jec.utivo.
Por mi parte, me p~rmito aiiadir,
qr'e oo llama mi atención rn lo mi ~
mí ni mo la significatil'a rarq1·Nl~d ele
las insti tuc iones aludidas: ella no hare sino comprobar. una ,·éz mfts. la
conducta eter1Jamentc encmi.~a el? h
Revolución, que, desde los comienzos
de ésta. siempre han manifestado
Otra sería s11 esplendidez si se trotara de festej ar a a)guno de sns antig11os t iranos protectores.
Anti·cipo las gracias y qnedo 1ma
vez más a sus órdenes.
El Presiélente General de la Junta
de Festejos, Ignacio Rodríguez 11.''
"El Demócrata" 14 Dbre. 1915.

La célebre bailarina rusa Ana Pawlova, que después de sus éxitos en Europa, no fue com'prendida por el público de Nueva York. que prefiere el Cake Walk. zapateado de los negros a las danzas armoniosas de la Grecia;

�El Final de la Guerra
''La confian za es indispe nsable;
al degenerar en 1111 cieo-o
oppero
•
•
t,
t11111s1110 esta coníian7a se conYierte en un peligro público. ¿Cnálrs son las pósiciones respecti ras
de los dos grupos de beligerantes
a I cabo de un a.ño de guerra? ¿Cuál
de ellos ha avanzado y continúa
a ,·anzando? :,. : osotros. natu ralmcntr. estamos seguros tic que, a la
larga, ramos a derrocar a agota1
al enemigo: pero ¿110 estába mos
igralrnente seguros de que Lieja
resistiría varios meses, de que .\ mheres era casi inrx p11¡:p1 a hle. d" q11r
1\ ustria, no sólo no reganaría Lemherg. sino que perdería. además.
Cracol'ia. de que. antes de las últimas Pascua s, los ru sos cncontraría11sc ca11Jino ele Berlín y ele que
esta prÍlllavera veríamos a l3élgi·
ca li bre de in l'asores "
Doctor E. J. Dillón.

1'

fo'.J doctor Dillon · es un o de los
hombres más eminentes de Europa.
¿Ct:án tos aíios tiene? Yo no lo sé;
pero difícilmente se puede citar un
país ct·ropeo del que el doctor Dillon
110 diga:
- \' o he ,·ivido ve:ntc aiios en ese
p~ís cstuclia nclo su iclioni;1 . su historia. sus leyes. sus costumhres, sus
instituciones.... f.Í1..... (aquí una
fecha rcmotísima) yo he intervenido
#c•n la rnn fcrción de un tratado entre
cs1' país y tal otro....
\' Jo ext raord inar:o es que el doctor f)i 'lon di ce la Ycrdad. Conoce
m:1s de treinta idiomas: el ruso y l.is
0tras le11g11as ·c~laYa~: el alemán. act11a l v primitivo teutón: el griqo
~ c·l latín, r on todos s11s derivado~
111oclrrnos. Y el rspaíiol. idio111a en
rl rn:·I yo he tenido el honor ele ha·
1 hr rn día con rl docto r Di'lon, le es
pcrfccta111cnte fam;,liar.
Su f11crtc es la política internacional. ,\ntrs de la gue rra se podía
cll'cir q11c en las cancillerías europeas
Po había secreto para el doctor Di·
Pon. rp irn. corno corresponsal del
Pail.v T elegra ph, ha obtenido éxi tos
rn iodístirns formidahlcs. Y es que
~p:1rte 511 hahilich1d. el doctor D;llon
co11s tit·1ye 1111a institución. y si en
1111 país cu;1],¡11iera hay vei nte corrcspons:t les ex tranjeros y el jefe del Got,icrno de ese país necesita hacerle a
algimo una revelación importante, elig-e siempre como confidente al doctot
Dillon. F.1 corresponsal del Times
tendría la autoridad de l Times, el
corresponsal del Temps tendrá la autoridad del Temps y el de la Frankfurter Zeitung tendrá la a4toridad de
la Frankfurter Zeitung: pero el doctor Dillon tiene su propia y persos

nal ,tutoridacl. Así, él pronosticó este aiio. con más ele un mes de anti·
cipaciún, la fecha exacta de la caída
del :.\1 inisterio Salandra y la de -la
i11tcrvc11ció11 dr l tafo en la guerra ...
Pero el doctor Dillon 110 sólo intor·
ma. sino que opii1a. '' Mientras el
doctor Dillon escri ba en la Contemporary Rer icw-decía uno de los má5
altos tratadistas políticos de J\ lemania. t'I profesor Dcl t&gt;rück, sucesor de
Trcitschke-. tocios los que anhela·
mos ascgu ra r la paz entre J\ lcmania
e l 11glatcrra trabajaremos en rano."
,\ hora el doctor Dillon ve que !;\
guerra "ª para muy largo. y propone
1111 medio de ace 1crarla. Su proposiciún tiene 1111 inte¡és directo e inmtdiato para todo rl mundo, aun para
J·:~paii,a. ya que tiende a envoh·cr en
el ronfl icto a tod os los países neutrales. Y si yo me he extendido tanto en la presentación del doctor Dillon. antes de presentar su proposición. fué para demostrar que el &lt;!OC·
tor Dillon es un hombre a quien se
Je hace 'l:a!lo. y cryas proposiciones
se estudian sie~11pre con interés. El
l·a sido quien propu~o en Tngl~tcrra.
antes q11c 11iugún otro la formación
de 1111 Gabinete de coalicii'&gt;n y la
creación de un ministerio de l\íunic1011es. Chi.ro que Inglaterra hubiera hecho amhas cosas. aun sin la
próposición del doctor Dillon: pero
es que el docto r Dillon sólo propone cosas razonables. ,·iahles, y,
muchas veces. como hombre bien en·
tcrado que es propone cosas cuya rea
Jización está de antemano resucita.
A way .to end the war (1111 med:o
rara terminar la guerra l se titula el
artícn 10 del doctor Dill(jln en The
English Review, Y este medio consiste en la creación de una gran alían
za económica. qre tendría por base
dos tarifas aduan eras: una muy ha·
ja-y de la que. en muchos casos. se
podrí;\ prescindir complctame11tepara los países que entrasen en el
concierto económico con la Cuádruple f. ntente. y otra. muy alta. para
los demás países. El cstablccimientc
de esta Liga rep resentaría hoy 271
millones de hombres de un lado-e)
1arlo de la Enten te-. 142 millones
d!' otro lado y 65 millones de neu ·
trates. 1\1 ás tarrle. casi toda el Africa, la mitad del Asia, el Canadá y la
Australia estarían con los aliados.
ro habria neutralidad posible. Se
ría preciso decidirse por la Entente
o por las potencias del centro a~

Europa; pero, en la inmensa mayo
ría de los casos, sería preciso decidirse por la Entente. dueña del ma1
y representante de casi todos los roer
cados del mundo. Para la exportación se crearían también dos tarifas,
y los países no pertenecientes a ta
Liga sufrirían trastornos gravisimos
en su industria a costa del encareci'mi en to del carbón y de otros artícu,
los. Se crearían además impuestos
L'!'peciales para la navegación y el
rabota ie y se formaría un sindicato
bancario.
Tal es el proyecto del doctor Dillon. ~Ioralmente. este proyecto representaría una enorme imposición,
pero los ingleses. convencidos como
están de que, a más de sus propias
lihc rtadcs. defienden en esta g-uerra
las libertades del mundo. no retroce·
cl er' an por tan poco. "~uando la ca,a arde-dice el doctor Dillon-, los
t,ombcros tratan de salvar a los vecinos. aunque los vecinos no quieran
salvarse." :.\fás seria es la objección
de que, con el concierto aduanero en
proyecto, infinidad ele artrcu!.os subi·
rían de precio; y la vida encarecería
considerablemente. Y, sobre todo,
el concierto enc0ntr-aría una opost:
c:ón formidable en los lil&gt;recamhistas
ingleses. capaces de dejarse mata1
antes que abandonar sus principios.
N' o se trata. sin embargo, ele un
proyecto completamente irrealizable,
ya que sus inconl'enientes se com,
pensan con ventajas grandísimas. Se·
ría el aislamiento económico de Alemania y sería algo más aún. AI entrar en el concierto ele la Entente, ca,
da país tendría t:n interés material
clirectísimo en el triunfo de los aliados, y no sería extraiio que algunos
países pusieran su fuerza mi litar al
servicio de este interés.
¿Qué ocurri ría en España si la idea
del doctor Di llon se llevase a cabo?
¿ Qué harían los partidarios de la
neutralidad ante la necesidad de quebrantarla para unirnos económicamen te a la Cuádruple Entente? ¿lrla·
mos 'tal vez, a una guerra contra 10~
aliados para defender esta neutralidad que nos es tan querida? El
as.unto no de ja de te ner interés, y
Yale bien la pena de que los técnico!
lo estudien un poco.
Londres, Septiembre 1915.

JULIO CAMBA.

N ño Alfun:=;o Pé,ez, ~e MAtani ,..,r&lt;'~ T1m1p''. r.ctuolmente
radicado en Laredo, Texas.

EL RETRATO.
Calle, :.filial!

diJo alguno Junto a

mí.

•

:\hré al individuo ,1 quien se m.: señalaba. porque hac· a mucho tiempo
que yo tenía ganas de conocer a aquel
don Juan. Ya no .-ra joven. Tenía
el pelo gris, de ese gris turbio parecido a las gorras de pelo con que. se
cubren los habitantes de ciertos pueblos del Xorte. Su barba, larga y
muy fina. le caía sobre el pecho y tenía también semejanza -con aquella
misma piel. Hablaba con una mujer,
inclinado hacia ella, en l'OZ baja y mirándola con ojos dt!lces. Su mirada era acariciadora y tierna.
Estaba yo al tamo de su vida, o
por lo menos de lo que de ella se conocía. Había sido amado locamente

11111,has 1·cces. y su nombre se hah;a
mezclado a gran ní11n.:ro de historia s
dramáticas y conmovedoras. Se le
co11sieleraha como hombre muy seductor. casi irresistible. Cuando pregunté a algunas mujeres que harían s11
mayor elogio, para a verigt.ar de dcí nde le l'enía aquel poder. después de
reflexionar 1111 punto, me respondían
siempre:
-:'\o sé ... tiene cierto atracli1·0,
cierto en can to .. y en rigor ele verdad. aquel hombre no era hermoso. y hasta carecía
ele la elcg-ancia especial ele la que suponemos dotados a los conquistadores
de corazones femc11i11os. Preg11ntáhamc yo dónde estaría oc11lta su seduv
moral? Jamás se me había citado una

cic',n. ¿.\ raso prol'enia de 1111:i fuerza
frase suya. ); unca oí alabar su inteligencia. ¿ En st s ojos? 'ral 1·ez.
¿ 1-'.n la voz? La voz de alguno, seres tiene un tono ~ensual, exquisito.
:\Jgo como el s,1hor delicioso ele algunos manjares. Se siente hamhre ck
escucharles y el acento de sus pal:il&gt;ras ti&lt;'ne algo de una golosina.
J\ 1111 amigo que pasaba rn aquel
in stante le pregunté :
- ¿ Conoces tú a ;\I iEal?
- Sí.
-Pues prcséntamelo.
Un minuto después catnhiithamos
1111 apretón de manos y connrsal amos amistosamente. Lo que él decía,
aunqne no contenía nada superior, era
agradable. Aquella voz era dulce, aca-

�U nu de lus c, s'lq conmovedoras de la uctua l trugedia Europea, es la pa rticip1.ci6n que toman lo&lt;1 niños en
la lucha tremenda Et pre:=,ente grubildo mue-tra a los alumnos d:: las escuelts primar ,t1s de Fruncía ejercittlndose
e 1 el manejo de las armas,
PdrB su,-tituir Q su" padre:en la santa misión de defender a la Patria.
Aunque estamos acosu nqrados a ul)ir l'l palabrn
"guJrra" con la idea de matan~. no podemos menos
que ~dmirar estq prepnraciór
heroieti, llent1 de nbnf&gt;gución
y virilidt1d.

~~~
~~"
0~ ·~:"'"
1,

\1

El grabado que aquí re
producimos también poned
manifiesto la abnegación y e
sacrificio de los niños en
gran tragedia de • Europa~
Representa a los niños d
Koenigsberg cultivando lo
campos que sus padres aban
donan para ir a defender
Patria en contra del:enemigo
Estos niños, que han de
jado sus juegos de infanci
prematuramdnte, constituí
rán mañana una generació
de hierro, sobre la cual bie
pueden descansar los desti
nos de la férrea Alemania
Al contemplarlos, no
sentimos fascinados por la
nera heroica como._se está
formando los hombres d
porvenir.
1

�El Rey de Ing1aterrn visita
riciadora, pero yo había oído otras
que imp,resionaban más. Se le escuchaba con placer, como con plac er se
escucha el murmu ll o de una fuente.
Para segu ir el curso de su conversación, no era preciso ninguna extraordinaria tensión del pensam iento, ni
aquella inspiraba gran curiosidad; no
man tenía vivo el interés; al contrario,
era tranquila , reposada. No despertaban sus palabras, ni el afán de a rgiiirle. ni la entusiasta aprobación.
Tan fácil era replicarle, como atenderle. La respuesta venía lógicamente; como si lo que él había dicho
arrancase las frases de la boca.
La impresi.ó n que me produjo fué
la de figurarme, aunque sólo le conocía desde un cuarto de hora ant es, qu e
todo en él me era conocido y fami liar:
su ges to. sus palabras, sus id eas; después de algunos ins tan tes de conversación, me parecía un am igo íntimo.

A

un nficiHl herid~

Entre nosotros ya hahía r.na confianza tan expontánea y tan g rande, que
Ir hnhiera contado esos detall es de
la l' ida íntima. qnr se rrfiercn so lamente a los más antignos camarada s.
lncludablementc, allí hab ía 1111 misterio. E sas barreras. levantadas entre
los seres hum a nos, y que só lo el tiempo. la simpatía y la iclentidacl absoluta de gustos. de cultura y relaciones
constantes, hacen caer poco a poco,
parecía n no c'xistir entre él y yo. y
si n dud a, entre él y tod os aquell os
hombres y muj eres a quienes la casualidad ponía en su camino.
AJ cabo de media hora nos separamos. prometiéndonos vern os con frcci.encia. Antes de despedirse me invitó a almorza r con él dos días después.
l\f ás sucedió, qne habiéndome ol vidado de la hora de la cita, ll egué a
su casa demasiado pronto, cuando él

no había vuelto aúl\. Un criado, correcto y si lencioso, abrió un bello sal0n. al¡.ro sombrío, íntimo, recogido.
~¡ e encontraba a llí tan a mi gusto como en mi propia casa. 1\I u chas veces
he pod:do ohserl'ar la influencia que
el aspecto de las habitaciones ejerce
sobre el espíritu. Piezas hay, en las
qu e se siente lllio idiota, otras que inspiran extraordinario deseo &lt;Íe hablar ;
un ,:s. entristecen. a pesar de su claridad y hlancua; otras. alegran el alma. por más que estén vestidas de
obscu ros colores. Nuestros ojos. ;
igual que nuestro corazón, tienen sus
od ios y sus amore s, y nos los imponen furtivamente. y sin que nos demos cue nta de ello, influyen en n11estro carácter. La armonía de los muebles de las paredrs. el estilo del con junto, obran in stantáneamente sobre
nuestro espíritu. como obran sobre la
naturaleza física el perfume de los

bosques y el aire del mar o de las
montañas. Me senté sobre un diván
de mu ll idos cojines, y me sentí de repente hun dido, preso dulcemen te entre
los suaves almohadones de pluma, forrados de seda, como si la forma y el
volu men de mi cuerpo tuviesen allí
su molde preparado desde mucho tiem
po antes. Después, dirigí la vista en
torno ____ En aquella estancia no había nada de relumbrón. Objetos modestos, muebles sencillos, a la par qre
raros, tapices de Oriente, que no parecían provenir del Louv re, sino del
interior de un harém. y fre n te a mí
un retrato de mujer. Era éste de
regulares dimensiones de medio cuerpo. Aquella muj er tenía en las manos
un libro. Era joven, llevaba la cabeza descubierta. el peinado bajo, formando dos ondas que le cubrían la
frente. Su son risa triste. Ya por tener la cabeza descubierta. o bien por
la actitud natural de aquella mujer,
lo cierto es que nunca me pareció retrato alguno tan en su propia casa como el que contemplaba en aquellos
momentos. Era en un todo dferentc
a los muchos que había visto y que
copian trajes vistosos, peinados estra,·agantcs y la afectación estudiada
de la muj er que piensa en el p intor
que está enfrente o en las personas
que después han de contemplar el retrato. Unas, de pie, con aires de
reina qu1e seguramente no han conservado en su vida. Otras, deseando
agrada r con su gestecillo coquetón.
Y todas tienen ya una flor. ya un
pliegue del vestido u del labio. que se
conoce puesto por el pintor para el
efecto. Que lleven sombrero, o cubran sus cabezas con encaje o la lleven descubie rta, desde luego se ve algo artificioso o rebuscado. ¿Qué será
esto? Lo ignoramos, puesto que no
las hemos conocido; pero se adivina.
Parece como qt,e están en visita con
gente a quien desean agradar, mostrándole todas sus bellezas, y su estudiada ac.titud, ya modesta, ya altanera.
-¿ Qué decir de la mujer que contemp laba ahora ?-Estaba en su casa
v estaba sola; sí. porque sonreía co;,,o se sonríe cuando se piensa solitariamente en alguna cosa triste y du lce a la vez, y no como se sonríe cuando hay alguno mirando. Estaba tan
sola y tan en su ca.s a, que formaba
en torno el vacío absoluto. Ella la
habitaba y la llenaba. Podía entrar
mucha gente y hablar y reir y aún
cantar. E lla estaría siempre sola con
su sonrisa y daría vida a todo aquello
con su mirada, con aquella mirada
especial que caía sobre mí, fija, acariciadora, sin verme.-Todos los retratos saben que son contemplados, y

------ - -

D

-

Mujeres Inglesas ocupadas en apagar incendios mientras sus
maridos Juchan por salvar a su Patria.
nos miran con ojos que ven, que se
mueYen, que nos siguen desde que entram os en la habitación hasta que salimos de ella. Aquel no veía nada,
por más que su mirada se clavase en
la mía en línea recta. 1\fe acordaba
del hermoso verso de Baudelaire, que
dice:
'·'frs ojos que atraen como los de
un retrato."
l\f e atraían en efecto con fuerza irresistible. Aquellos ojos pintados que
habían pestañeado, que acaso pestañeaban aún, acusaban en mí una turbación poderosa, inmensa ___ _
¡Oh! ¡qué encanto adormecedor como suave brisa, seductor como el crepúsculo rosa y azul, y melancólico como la noche que le sigue, salía de
aquel cüadro sombrío y de aquellos
ojos impenetrables! Aquellos ojos

creados por unas cuantas hábiles pinceladas, ocupan el misterio de lo que
a un tiempo parece ser y no ser ; de
lo que puede expresar la mirada de
una mujer, de lo que hace germina r el
an1or----------Abrióse la puerta y entró M ilial.
Excusó sn tardanza, al paso que yo
excusé el haber anticipado la hora de
mi visita. Después, no pude menos de
decirle:

¿Ser ía indiscr eción, preguntaros
qwen es esta mujer?
Y me respondió:
Es mi madre. Murió muy joven.
¡ Entonces comprendí de donde venía la inexplicable seducción de aquel
hombre!
GUY DE MAUPASSANT.

�Un Soldado francés, que al regresar herido a su ciudad natal recibe una ofrenda de rosas.

�TOPICOS DEL DIA.
Copiamos de un diario carrancista, la s iguiente nota fechada en Ciénega del Toro:
"Al arribar el C. Carranza, los campesinos le formaron
valla con más de quinientas yuntas, poniéndose en acción los
silbatos de qu ince trilladoras."
Todo ese homenaje parece "chuela rústica." ¡ Formarle valla al Primer Jefe con quinientas yun tas, sabida ya la
afición que el carrancismo demos tró al ganado!
Y luego las trilladoras silbándole a Don Venus ____ ¡ Qué
espontaneidad ! ¡ H asta los aperos de labranza !
Cómo se ve que so n los campesinos
hombres muy socarrones y ladinos.

X X X
En un periódico Oficial del gobierno "de facto" vemos
una solicitud de concesión minera.' Las colin dancias son:
el rincón del Embudo, el rin cón del Diablo y el rincón del
Cabrito. El fun do minero se denominará Venus.
Como se ve, todos estos nomb res se enlazan maravillo·
samenle, y son s imbólicos y de actualidad.

El\J'B UDO (la ley en uso);
DIABLO (aq uél que ya nos lleva);
C1\BRITO (evoca el abuso
de echar al ganado le,·a);
y VENUS (el viejo obtuso
que está chupando la brev&lt;).).

X X X
Para ir abriendo paso a los ideales redentores de la revoluci.ón, acaban de ser s uprimidos en Monterrey dos diarios carrancistas que habían estado defendiendo a los ciento
y pico de maestros destituidos oficialmente por el grave delito de solicitar aumento de sueldo.
No hay peor cuña que la del mismo palo, ni hay que
olvidarse de echarle la viga a la odiosa, porque haéía estragos en la libertad del pensamiento.

X X X
Los Bancos mexicanos, única riqueza que medio había
quedado en pie, después de cumplidos los ideales reYolucionarios, están siendo objeto de una escrupulosa inspección
por parte del des-gobierno de Carranza, y ya se ha declarado la cad~i.dad de algunas concesiones bancarias.
Parece que se tiende al establecimiento de un sólo Banco
emisor de papel en la Repú blica, probablemente con el deseo de evitar el monopolio.
Sobre esta teoría económica, se busca a todo trance cualquier pretexto para echar abajo las instituciones de crédito
existentes, que tienen como delito primordial el haber sido
creadas durante el imperio de la dictadura. Así lo consignan los 'periódicos del país.
Y como todos los Bancos fueron abiertos en aquel período agobiador ele treinta años, ya se puede sacar la consecuencia de la actual inspección depuradora.
13 de Diciembre de 1915.

X X X
11

Alvaro Obregón declaró enfáticamente en E t Paso que
primero se cortaría el brazo que le queda que cometerle una
deslealtad a Don V enustiano Carranza.
Ante todo, es curioso ver como Obregón tiene empeño

do queda en casa.
~

en hablar siempre del brazo que perdió y del bra.zo que le
queda. En Monterrey dijo: "vengo a abrazar al héroe del
Ebano con el brazo que me dejó la traición." En alguna otra
¡H1,rte manifestó: "me basta el brazo que me queda para exterminar al bandolero Villa." Y así por d estilo. siempr.trae el brazo perdid o o el que le queda, como una especie d
imán que mantiene o procura mantener atraída la opiniói\
de la República.
Por lo que se refiere a las protes tas de leaJtad, creemos
sinceramente en ellas, por más qee no constituyan la clave
del problema mexicano. Sabemos que Ob regón será siempre fiel a Don Venustiano Carranza; pero no es eso lo que
se necesita,: lo que precisa es que sea leal y subo{dinado con
Pablo Gol17álcz o algún otro jefe que se encargue interinamente ele la Presidencia de México, mientras Don Venus-tiano se presenta como candidato a la Primera Magistratura del país. Allí es donde se encuentra la verdadera clave
de la paz mexicana.

X X X
E l Coronel Esteban Cantú, Comandante de la Baja Cali í0•·nia. ha decidido son1eterse a la autoridad de Don Vent,~tiano Carrama, y median te negociaciones entab!adas directamente con AlYaro Obregón, ha conseguido seguir como Jefe de l Territorio de referencia.
Y conste que son ya dos los anticarraucistas que tienen
tropas '1ajo mando en el te rritor io de México. Primero, José
Isabel Robles: hoy, Esteban Cailtú; ¿ i'il añana?
No cabe duda de que la situación mexicana se consolida y qre Alvaro Obregón está preparando el terreno para
que Don Venustiano reine luengos y felices años.

X X X
Andrés García, Cónsul carrancista en El Paso, Texas,
dirigió un tremendo ataque al Lic. Díaz L ombardo por ha-her degene rado en Consejero del troglodita Villa. Díaz Lombardo, por su parte acusa a Carranza de haberle conferido
el grado de General de División al propio troglodi ta. Asimismo echa en cara a José Isabel Robles, el nombramiento
que hizo en favor de Villa, de General en Jefe de las fu erzas
convencionistas, y al prop io Cónsu l García de haber vendido el algodón robado en la Laguna en Abri l de 1914.
Hacen mal en discutir Díaz Lombardo y Andrés García
po rque los dos tienen razón.
.
Villa es un troglodita y fué una ignominia investirlo como General de División y como General en J efe del Ejército J\lexicano. Taml&gt;ién significó una degeneración indisculpable el hecho de conYertirse en s u Minis tro y de haberle ayr idado a Yender bienes robados. Si todo es claro, como
un diamante, ¿para qué discutir?
~Los dos tienen razón.

X X X
llipólito Villa se encuentra en El Paso cargado de oro
y cargado también de acusaciones. Primero le pidieron diez
mil dólares, luego el doble, y en unos cuantos días, las sumas recl amadas ascendieron a cien mil dólares.
El hecho es delicioso y demuestra el espíritu recto y justiciero de este noble y hospitalario país, que ayudó eficazmente a los bandoleros en la tarea de saquear a nuestra Patria y que hoy, convencido forno está de que el villismo fué
un crimen, se propone despojar a los des.pojadores __ _
i Bravo! A~í se sirve a la Moral, a la Libertad ___ y to-

X X X
Villa tene preso a un hermano de Obregón, y éste ha
ordenado a Jacinto Treviño que persiga a l bandolero, a pesar
de que su herma119 sea sacrificado. En una palabra, la P ar
tria, que actualmente debe a Obregón un brazo, corre el riesgo inminente de deberle también un hermano.
Una, pierna perdida en 1837 nos costó diez años después,
la mitad de nuestro territorio.
¿ Cuánto nos irá a costar el brazo de D. Alvaro?

X, X

X

El ejército de los Estados Unidos ha tenido en los últimos diez años 48,000 desertores. Esta cifra es tanto má3
significativa cuanto que el propio Ejército apenas asciende
a ochenta mil hombres. Y en un numerario tan cor to resulta
escandaloso que se deserten cuatrocientos soldados al mes.
Si en la línea ailemaua que cubre desde los Vosgos hasta
F landes ( dos millones de hombres) se efectuase una deserción proporcional, el Ejército teutón perdería diez mil hombres mensuales además de aquellos que cayeran muertos o
heridos por los proyectiles franceses, y de los que fuesen
capturados por el enemigo. El E jército alemán con sus reservas asciende a once millones de hombres, que si desertaran
como los norte-amercanos, se disminuirían por ese solo capítulo en cincuenta y cinco mil unidades al mes.

Sin embargo, el espíritu de aquel pueblo es distinto al
de este país, y allá la deserción es excepcional.
Mlr. Wi lson que proyecta aumentar el Ejército americano a medio millón de hombres debe considerar seriamente,
que los desertores van a multiplicarse más rápidamente que
las filas, y que debe por tanto procurar que el remedio no
resulte peor que la enfermedad.

X X X
L os Estados Unidos están a punto de romper sus relaciones dip 1omáticas con Austria-Hungría, y probablemente
a la hora en que circule " Revista M1exicana" ya se han r etirado los respectivos Embajadores.
Pero esta. gran Nación no puede hacer más de lo que ha
hecho en contra de Alemania y Austria; y por consiguiente,
este suceso carece de importancia, para el desarrollo de la
tragedia europea. Estados Unidos, siguiendo una neutralidad verdadera, habrían sacado grandes ventajas del conflicto arniado; pero les pareció mejor lucrar con la venta de armas y municiones, y han provocado en su interior un conflicto treme.ndo que no van a poder solucionar.
La ruptura entre Austria y Estados Unidos va a significar el rompim iento definitivo entre los Americanos y los
Germano-Americanos. Esta división se efectuará unos cuantos
meses antes de la contienda electoral, y probablemente va a
ser el origen de acontecimientos extraordinarios.

Los que Vuelven
Comienzan a r egresar a la patria
aquellos que a los primeros nubarrones tempestuosos, lo abandonaron todo, para no ver el cuadro de pavor
que nos ha traído la guerra.
No vuelven animosos; no muestran
el semblante de quien se siente feliz sob re el amado terruño; traen sello de tristeza: la que recogieron a,llá
en el destierro, o la que acaso les produce la destrucción que no presenciaron y la turba indigente que no había desfilado delante de sus ojos.
Hablan de nuestro porvenir sin el
calor de la esperanza que tonifica.
Les abruma el peso de la fatalidad.
"Esto no se arreglará; no tornaremos
a ver floreciente nuestro país."-dicen a media voz, y echando a todas
partes la mirada, temerosos del oído
aguzado del delator oficial.
Muchos de ellos vuelven al hogar
que profanaron las audacias revolucionarias. Ah í quedó, para memoria
que no ha de borrarse, la huella del
ultraje. Falta mucho de lo que había: la ma.no alevosa de la rapiña arrebató lo más tentador, lo más vistoi:o. Lo demás quedó maltrecho. Casas hay que no conservan uno solo de
los objetos que las ocuparon. Paredes desnudas y alcobas vacías son las

c¡ue reciben con frío de sepulcro a sus
antiguos moradores y dueños.
Bien se advierte en el gesto y en
el abatimiento cuán amarga es la decepción de las víctimas. Huyeron ricos, y tornan para vivir con modestia
que ha de afligirles. Lucharon vara
labrar la fe lidad de los suyos, en
previsión de las volubilidades del mañana, y miran hoy en torno las cenizas de lo que fué.
En estos desmanes nada tuvo que
ver la acción política de los ultrajados, porque en ella nunca se mezclaron.
Aquellos opulentos no habían cometido más cielito que recibir los halagos
de la fortuna.
Y la revolución }os marcó con su
estigma, porque esta ha sido " la guerra de los de abajo contra los de arriba", según desvergonzada expresión
de los propios instigadores de la horda.
Y no fué la. soldasca mercenaria la
que consumó el atropello: j usto es decirlo. Fueron los mandarines ensorberbecidos, los fracasados de toda la
vida. Viéronse de pronto con una
espada en la diestra, capitaneando imbéciles, y allá fueron a pisotear hogares donde acumuló sus delicadezas el
refinamiento de la d a.se.

¡ Qué cólera, reprimida en pr esencia de sus verdugos, la de estos desterrados que vuelven! No lo dicen por
el terror que les üprime la garganta; pero en lo recóndito del espíritu,
¡ qué negrura de odio hacia, la canalla vencedora; hacia los haraganes y
desarra.pados de ayer, enriquecidos
hoy por el robo cínico!
¿Y a qué vuelven? ¿ Por qué vuelven? Vuelven acaso a convencerse de
su infortunio y a contemplar los despojos de lo que fue su obra de largos
años. Vuelven quizá, por que lejos,
bajo el ambiente mismo de donde parte el soplo infernal avivador de esta
inmensa hoguera que nos devora, habrán sentido ya la pesadez del hastío. Vuelven, porque esta es su patria. y la acogerán más hondo en su
corazón, viéndola empobrecida y desgarrada.
Y acá, en sus horas de vigilia, sobre el lecho mismo que mancilló la
impudicia, lanzarán este rabioso apóst rofe:

¡M\ALDITA SEA LA REVOLU-·
CIONI

ENRIQUE MARQUEZ.

�A Esperar el Año.
-Qui'lrnbo don Raymundo ! ¿Cómo \'an los male s ?
,i Qué dice el trabajo ?
Ya usté ni platica, ni habla, ni cont.?sta
dende que el muchacho
se amarró en· el pueblo de Tepecuacuilco
a !'hija del maistro,
en la fiesta aquella de la pastorela
de'n ca' don Ulalio.
Usté ya di'a tiro nos echó al olvido,
nos echó al tapanco.
Ya ni nos pregunta cómo van las cosas,
cómo ancla el volado,
qué tal van las siembras, cómo están las vacas,
cómo está el rebaíio.
¡ 0l'ada, don Raymundo! Dende aquel suceso
quedó usté tan ancho,
qui'a los prohrs hn ..i.is. antes ¡;us amigos.
.
nos mandó en ca'el diablo.
-rero homhr,·, don Heno! ¡ Dios me favore zca
si.l o ele pensarlo!
Y o a us té, don Benito. -bajo mi palabra.yo a usté lo quie'ro harto.
Y ora mi sma mente m'iba pa' su casa
m'iha yo a buscarlo,
pa\·er s i se viene, con todo y su vieja,
a esperar el aíio.
¡ :\ndcle, don Beno,
tráigase su banco,
y aquí que la ;..;acha nos haga un mondongo
medio sancochado,
y unos biiíuelitos,. y con dos cuartilla~
que nos merque un tra go.
¡ Andele, compadre! Venga a emborracharse
pa'esperar el aíio.
-Sí, señor Raymundo,
bien hay que esperarlo.

,·cr si Dios quiere que el aiío que viene .
es pa'cmparejarnos:
ra'ver si acompleto lo de mis vaqu itas,
lo ele mi rebaño,
lo ele mi maicito, lo ele mis frijoles,
lo ele mis garbanzos.
-Pues y yo, compadre. ¡Tanto que he sufridoit
¡ Lo que me he atrasado!
- Y por qué motivo, dígan~e, don Ben o?

¡\

-Pues por el sufragio,
¡ or la democracia, por tocia esa bola
. de cosas---- j qué diablo!
que a naide inte resan y que a todos juntos
nos han amolado.
Tocio lo qae pasa; los robos, las· hambres,
los asesinatos,
la peste clrl tifo ____ ¡ no le quepa duda!
es por el sufragio,
es ¡ or el sufragio que prrclican esos,
c:se&gt;s que se llaman revolucionarios.
-Quie ra Dios, compadrr,
qui era el cielo santo,
que en el año nue vo
téngamos trabajo.
~ o más Maderitos ! ¡ r,,:o más Panchos \iilbs !
¡ ~ o más V en ustianos !
.,-Pues ándele apriesa,
trá igasr su banco,
y aqt. Í que la )facha nos haga u1~ mondougo
medio sancochado,
y unos biín.elitos, y con tres cuartillas
que nos merque un trago,
¡:;a'beber tranquilos,
pa'esperar el año.

TIBERIO.

Año Nuevo, Vida Igual
"A iío nuevo, vida nueva",
reza el adagio vulgar·
por eso, al soplar del año
la última rach a i11Yernal,
toda se vue!ve propósitos
de enmienda, la humanidad.
El adorador de Baco
protesta no beber más,
y no apostar otro peso
el esclavo ele Birján;
y así suce_s ivamen te,
los de aqní, los de acullá
y todos los que en el globo
son inmenso colmenar,
piensan mandar sus defectos,
como en carrera triunfal,
metidos en la maleta
de cada . año que se
Pero todo observador

"ª----

No hay qne hacernos iíusiones:
''Año nuevo, vida igual".
siempre con pena verá
qu e .del ya vctus,o adagio
ha hecho la humanidad
un trueca tintas qne reza:
"¡\ íío nuevo, vida igual."
Y para mostrar de plano
la fnerza de esta verdad
ahí ,-an dos botoncitos
como muestra nada más.
En el aíío dieciséis,
que ya en las puertas está,
¿ prescindirá V enustiano
el simple. de legislar
con su método art nouveau
y pre-constitucional?
¿ Prescindirá de despojos

el partido carra1,c1án?
¿ Dejará \Vil son de ser
gran amante de la paz ____ ?
Urueta, don Luis Cabrera,
Pela :chini y Znrharán,
con e I man to de la patria
dejarii n de comerciar?
¿ ).:0 matará Pancho Villa,
ni Escudero beberá,
ni "Rip-Rip" hará periódicos.
-aunque los hace muy mal.ni la. basura ele México
en e I éter flot ará;
ni cada vulgar ratero
se llamará "general ?"------

DESIDERIO.

Resumen de la Semana
TIFO.-Una fuerte epidemia de
tifo se ha desarrollado, de poco tiempo a esta parte, en la ciudad de l\l éxico y poblacionts ce1 canas del Distrito Federal, c:aus.utclo innumcraliles
víctimas entre la c:la!&gt;~ baja d.-1 p·1cblo.
Las autoridades tarrancist.1s y el
Consejo Superior de Salubridad &lt;le
aquella metrópoli, han dictado algunas medidas eucaminadas a contrarrestar los efectos de la terrible epidemia; pero, hasta la fecha, no se
han obtenido resultados satisfactorios.
NO SE RINDE.-Francisco Villa
ha dirigido un telegrama a, los periódicos más importantes de Nueva
York, manifestando que carecen de
verdad las versiones propaladas por
los carrancistas, en lo que respecta
a su rendición y huida; pues que.
muy por el contrario, se halla ocupado actualmente en reorganizar sus
tropas y en reforzarlas con nuevos
elementos, pa.ra emprender una lucha tenaz en contra de don Venustiano Carranza, a quien tilda de trai·
dor y criminal.
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X

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DECLAR,\CJO&gt;J RS.-El Lic. don
:Miguel Díaz Lombardo. Secretario
'de Relaciones en el gabinete tic
Francisco Vi1la ha declarado a los
representantes de la prensa americana que son falsas de toda falsedad
las noticias referentes a la rendición
del cahecil\a fronterizo; que él,-Díaz
Lombarclo,-está en aptitud de informar que dicho jefe, así como las
tropas que hasta hoy le han siclo fieles y tocios los ciernen tos armados
de la Convención, están dispuestos
a seguir la lucha contra Carranza,
seguros ele que hacen obra patriótica
y que combaten por uu ideal enteramente revolucionario.
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ATAQUES.-El Coronel Tcotloro
Roosevelt, ex-Presidente de los Estados Unidos y candidato actual del
Partido Repnblicauo para la Primera
11 agistratura ele este país, ha hecho
,d{l'unas declaraciones al periódico
The Sun, de Nue\'a York, con moti\'O de l_
a política de Wilson en los
asuntos interiores de México.
En concepto de Mr. Roosevelt,que robustece con sólidos argumentos, -vVilson ha incurrido en lamentables equivocaciones y en contradic-

cioncs que pugnan con la moral; que
hizo mal en no reconocer al general
ll uerta so pretexto de que su gobierno dimanaba de una_ convulsión armada, y que ha hecho peor en reconocer a Carranza, ele manera tan
inopinada, puesto que la administración de este i11divitluo, salvaje· y
sangrieu ta como no lo fué aquella, tie
ne s u base en un movimiento revolucionario que ha costado muchas vidas
mexicanas, que ha . costado muchas
vidas americanas y que ha perjudicado grandemente los intereses de nacionales y extranjeros.
l\Ir. Roosevell considera que la política de Wilson a este respecto: ha
sido francamente intervencion ist;i.
con la inmoralidad consiguiente a
toda interve nción, pero sin los res ultad os beneficiosos que son de esperarse dé una intervención semcdan-

te, porque, - según el criterio de
fllr. Roosevelt, - lo primero que
debe hacerse en estas cuestiones es
evitar el mal; y si no puede evitarse
el mal, evitar el golpe; y si no puede evitarse el golpe, darlo pero bien
dado, de modo que no se tenga que
lamentar después debilidad o desacierto,
Por último, l\lr. Roosevelt ataca
a Wilson por la indiferencia y poco
celo con que ha visto los perjuicios
sufridos en J\J éxico por los ciudadanos americanos.
lx

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X

LLEGADA.-El veintiseis de diciembre último llegó a Ciudad J uárez,
procedente de la Ciud~d de México,
el primer tren de pasajeros, después
de diez meses ele in lerru pción en el

�tráfico del Ferrocarril Ce ntral.
X

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GO BIERN O ClVIL. -Varios periódicos de San A nto nio, T exa s, habla n del esta blecimiento de un gobi erno civil en Ciudad Ju árez, por
disposició n expresa de Alvaro O bregón.
Alg unas personas que se dicen bien
e nteradas de estos man ejos políticos,
a firm an que, de con firma rse la anterio r not1c1a, implicaría un acto lle
verdade ra oposició n del cabecilla s o-

noren se hacia don Venustiano Carran
za, puesto que el establecim iento de
un gobiern o civil. en época en que
un régimen m ilita r constit uye el gobiern o de fac to reconocido por las
prime ras potencias, ent ra ña una rebelión fr anca de qL icn o rdena el es tabl ecimi ento de ese gobierno, en contra del .1 efe militar q ue ocnpa la s uprema l\l agistra tura de la República.
D ícese también que, del lado de
Obregó n, se encuentran varios polít icos mexicanos, alg unos fina ncieros
americanos y un regular número de

militares pertenecientes al extinto ejér
cito federal, q ue ha n venido combatiendo en las fil as de la dis uelta Convenció n.
X

X

D. Sant iago R. de la V ega,
Guillermo de H ohenzo-.
lern y Elena de Montenegro.

X

E NTRADA.- Al va ro Obr egón, J efe de las ope racio1,es en contra de
Francisco V illa, ha hecho su entrada
tri unfal a Ciu dad J uá rez, después de
pa cta r, de ac uerdo con el gobierno
de \Vash ington, la rend ición incondicio na l de alg unos j efes y oficiales de
la fa mosa D ivis ió n del Norte.

Recibimos la sig uiente carta, que
con todo gusto publicamos :
'' El Paso, Texas, 21 &lt;le cl ic. de 1915.
Sr. Lic D. Nemesio García Naranj o,
P. O. Box 637.
Sah Anton,io, Texas.
Muy seíí or rnío:En el n úmero 15 de su R ev ista, he
Yisto publicada un a caricatura del
seííor Carra nza que lleva m i fir ma y
que t iene por pié un acróstico.
ll'e de agradece r a usted se sirva
hacer con star qu1e tal cosa se ha hecho s in mi consen timiento y que. para
evitarme hacer aclMaciones en cada
caso,-n o respondo en general de
ningu na de las altert1cio nes que se hagan o se hayan hec:~1 0 a m is dibujos
al reproducirlos.
Soy de usted a fmo. atto. S. S.

ANNABEL LEE
Poema de Edgar Allan Poe.

S. R. de la Vega.

Traducción directa del Inglés por Carmela Eulate.

E sta historia que voy a deciros,
-triste historia de amo r y de arcanoHa oc urrido en tm tiempo lejano,
En un reino a la o ril!a del mar.
Fue heroína una joven hermosa,
A nna bel, m i ge ntil desposada,
D ulce virgen de casta mira&lt;l:t,
Q ue en el mundo a mí sola iba a ama r.
Yo era un niño, eJla niíía inocente,
P ero el mutuo e inmenso cariño
Era má s que el afecto de un niño,
Eta más que el a m or de un mo rtal.
Y los mis mos alados querubes,
D esde el rein o esplendente del cielo
En vidia ban el cándido a nh elo
D e los niños del rei no del m ar.
Y por esta razón, una noche.
A A nnabel me a rrebata la muerte ____
Y o la tuve en mis bra zos inerte _____ _
Sólo pu eden mis ojos llorar- ---U n arcangel, acaso su• hermano,
La ha llevado, implacable, a la fosa ,
Y s u cuerpo Jo cubre la losa
D e una t umba a la orilla del mar.
Son los úng eles, sí, que envidiaban
N'tlestra dicha infinita, absoluta,
De Annabel la belleza impoluta,
Que una ráfaga vino a matar.
No digáis que m i men te delira,
Que mis lai os locuras desc r iben,
P reguntadlo a los hombres que viven

Cuellos y Peinados.

En el reino a la orilla del m ar.
N nestro amor fné más fuerte que todo,
A nte él todo amor es inerte,
11 a vencido en su lucha a la muerte;
Nad ie ha am ado cual yo a. h1i Annabel.
No ha n podido los á ngeles puros,
Ni el demo nio con pér fi dos lazos,
Arra ncar a An nabel de m is br azos,
N i mi amo r con el tiem po vencer.
Y e lla vien e en el rayo de luna,
A mostrar me su r ostro de cera ,
Su fig ura gentil, hech ice ra,
De ma rmó r'ea, mortal pali dez.
L os luceros que alum bran la noche,
De otros mundos espl éndidos fa ros,
Son los ojos brilla ntes y claros
De m i her mosa y que rida Annabel.

GRABADOS
,

Y una. n oche t ras otra, inta ngible,
A m i lecbo se acer ca callada _____
Su cabeza reclina en mi almoh3da:
Yo la siento a m i lado a lenta r.
¡ O h, emoción de t ernura subl ime !
¡ Oh mi amada ! ¡ mi vida ! ¡ mi esposa !_ ___ _
Nuestro lecho nupcial es la losa
D e una t umba a la o ril! a del mar.
NOT A.-fü anterior poem a fué leído an te el
AT E NEO JTJSPA NO -AM·ERTCA N O , de Wash ington, D. C., por el señor D . E milio M'. A mores. L a
autora de la trad ucci ón, señori ta CARM:ELA lWL A T E, es orig in aria ele Sevilla, F. spa íía, y Socia
Correspondiente del A T E N EO.

Rápidos, excelentes y a
su justo p:recio
Trabajos en cobre o en zinc
para hacer ilustraciones a una tinta
o a varios colores.

Nota de la R edacción. -Efectivamente, el señor de la V ega no nos
dio permiso para publicar los versos
de Sil verio debajo de su carica lu ra
de Carranza, y por tal m otivo le s uplicamos q ue se s irva perdonarnos.
Aprovechamos la opor tu nidad para
implorar el perdón de S. M. l. Guill ermo Segundo por habe rn os a trevido a poner su retrato encima de un
cuento francés intitu lado "La Cicat ri z" y a S. l\L E lena de M•o ntenegro,
R eina de Ital ia , por no habe rle pedido permiso a l publica r su r etra to
en una de nuest ras portadas.

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�Página Recreativa R[VISTA MUICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-:x:-

La Srita.. Casilda López nos
envía los siguientes
problemas:

Solucioi:es a los Anagramas anteriores:

o----

•

Charada

•

Querida prima y segunda:
si tu madre nos tercera,
dile doble dos mimosa
y a su tres cuatro te sienta;
que ella, al ver los azahares
que en en la cuatro dos albean,
se apiadará de mi anhelo,
se apiadará de tu pena,
y verá, en fin, que la todo
nuestras dos almas acerca
Episodio charadístico
Cierta noche obscura,
tormentosa y fría
llegó un dos tercera
que dos, cuarta, quinta,
cual niños a quienes
doble dos formida
y paróse en seco.
en la misma orilla
do la cuatro cinco
su oleaje enrisca.
Un prima segunda
se lanza enseguida
de cabeza al agua,
la ronda lo trinca
y lo lleva al puesto
y allí lo castigan.
¿Qué pesares hondos
su acción determinan?
¿Quién era ese hombre?
¿Cuál es el enigma.?... .
Pues un cuatro dos
que al torcer la esquina
y llegar al todo
sobre el cual vivía,
al ver a su suegra
sintióse suicida.

Las soluciones a los Anagramas y Triángulo Numérico que
aparecieron en su número de
•'Revista Mexicana'' del N 9
16 son los siguientes:
la.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.
S.an Antonio, Texas.
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Pago adelantado
En Méxko y Estados Unidos.
1 mes ...... 40 cts.

oro americano

1 trimestre .. :. $ 1.00 "
1 semestre
" 1.80 "
1 año. . . . . . . . . . " 3.50 "

"

Dábale arróz a fa zo"
"
rra el abad.
. Números sueltos 10 centavos oro
Camilo Flamarión.
americano.
Cariño.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
Napoleón Bonaparte. americano.
Ricardo Corazón de
-o-

2a.
3a.
4a.
5a.
Leon:
6a. Doña Clarines.
7a. Leonidas.

Srita Vicenta Ximénez
de Floresville, T ex.
Mala Filarmónico:
Camilo Flamarión.
Triángulo Numérico:
123456

En el resto del mundo.
1 trimestre . . . . $ 2.00. oro americano. ,
1 semestre ... :" 3.50 "
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1 año .. . .. . ... " 6.00 "
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Los pagos de suscripción deben Her
adelantados. No se devuelven originalcs.-Para anuncios y demás asuntos
de administración · diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

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Antón robó a Pepe Lan:
Napoleón Bona parte.

REVISTA MEXICANA
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Nemesio García Naranjo.
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Cor. Houston &amp; Leona Sts.
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Srita. Casilda López Carvajal,
de Galveston, T ex.
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El Sr. Gabino Vela nos
envía las siguientes soluciones:
A la Charada que apareció en
el No. 10:
Cucharada.
A la Charada que se publicó
en el No. 14:
Pachuca.

.

. ..

' '

.

·.:.: l

'
}

ADVERTENCIAS:

SAN ANTONIO, TEXAS.
--o-

Don Elías:
Leonidas.

.·,,

·,

-o-

c a r i ñ o.

Niña de Carlos:
Doña Clarines.

.

In Mexico and United States.
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On the train .. " 0.15
Old Copy . .. . " 0.20

..

.

."
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In other Countrie1
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"

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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