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                  <text>PAISAJES DE MEXICO.--EL POPOCATEPETL

Semanario Ilustrado
9 DE ENERO DE 1916.

VOLUMEN II No. 18.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio 11.

San Antonio, Texas, Enero 9 de 1916.

Número 18.

El Precio del Carrancismo.

\..._

'
-·~

l

El Gobernador Hunt de Arizona ha solicitado oficial- criminalidad que sacrifique a los débiles por el placer de
mente la cooperación del Gobernador Johnson de California contemplar su agonía.
a fin de iniciar los trabajos políticos necesarios para aumenPor tales causas, los Estados Unidos no han apoyado
tar la extensión de sus respectivos Estados con una faja ridesinteresadamente las revoluciones que ban destrozado a
quísima de la Baja California, que separa dicho territorio del nuestra Patria. Necesitaban obtener determinadas concesioEstado de Sonora y que abarca desde la línea divisoria internes, destruir el espíritu nacional, imponer su comercio, sacrinacional hasta las aguas del mar de Cortés. . En dicha faja
ficar el istmo de Tehuantepec en beneficio del Istmo de Pase encuentran la región fertilísima conocida por el nombre
namá; y como las gentes honradas no estarían dispuestas a
de Valle Imperial y la desembocadura del Río Colorado.
acabar con México, decidieron entregarlo a una partida de
Los Estados Unidos, al realizar el proyecto del Gobervándalos que derrumbasen todo, a fin de que el pueblo atornador de Arizona adquirirían desde Juego dos puertos extementado por el hambre entregase sus manos vencidas a los
riores desde los cuales quedaría· dominado mercantil y miligrilletes implacables del conquistador. Y nuestra Patria
tarmente el golfo de California. Así mismo separarían con
fue puesta con toda frialdad, con absoluto discernimiento,
esa pequeña saliente la península del resto del país; y si se en las manos de unos hombres que no tenían ya que per.
tien~ en cuenta que en medio de estas fracciones de territorio
der, puesto que en Abril de 1914, habían perdido el decoro
mexicano se encontrarían dos poderosas bases navales norte- y el honor.
americanas no se necesita ser profeta para augurar que la
Pero todo se hizo con paciencia, mediante un programa
anexión actual no sería sino el prólogo de la anexión total
detallado,
y nat"ralmente, con las protestas indispensable de
de la Baja California.
humanidad y desinterés. No huto ignorancia de nuestro
El asunto es grave, ai.:nque a decir verdad, lo estamos temedio ni desconocimiento de nuestra historia. México íué
miendo desde hace mucho tiempo. El Presidente Wilson ha
sacrificado conscientemente, con el propósito calculado del
aseg11rado en diversas ocasiones que su política c~n relación
beneficio posterior. Todo nuestro pasado y nuestro destino,
a México no se ha inspirado en ambiciones y que respetará
nuestras tradiciones y nuestra historia, nuestra leyenda y
la integridad de nuestro territorio. Pero I~ circunstancia de
nuestro Arte, nuestra vida nacional en suma, fué considerado
que dos Gobernadores de la Unión Americana, inicien oficialcomo algo que precisaba derrumbar para que la ola de la inmente una usurpación tan inji;sta, es mctivo s ..ificiente para
vasión norte-americana no tuvíera en su expansiones muraaue los mexicanos veamos con alarma que la desintegración
llas ni valladares. F l delito foé armado y el crimen recibió
de la Patria se aproxima. El Presidente Wilson decía que
su espaldarazo de caballero; hoy, la recompensa tiene que
no reconocería ningún gobierno emanado de la violencia y
ser tremenda para la Patria.
reconoció la revolución militar del General Benavides en PeEl Presidente Wilson dice que no ambiciona un centímerú, y el mandarinato de Don Venustiano en México, que !.1º
tiene otro origen que el de una brutal imposición de la solda- tro de nuestro territorio; pero. . . . . . de sabios es rrtudar de
desca apoyada por el invasor. ·Por consig11iente, corremos el opm,on. Fl Gobernador H unt segu'rá sus trabajos lentapeligro de que con un nuevo perJ.:rio intente desmembrar nues- mente y pronto llegaremos a la funesta solución. Pero México sigue siendo fuerte en su debilidad, alienta en su lecho
tra nacionalidad.
de
muerte y espera resignado y tranquilo su Destino. Ha
Después de todo· el acto resulta lógico dentro de su inh•chado
dos veces contra Franc;a y una vez en contra de los
morali&lt;lad. No se explica que un hombre sostenido por todo
Fstados
Unidos; sufrió once años para consumar sn indeun pueblo, y sin intenciones ulteriores, dé apoyo moral y ma.
pendencia
y siete años para conseg'..iir su reforma; ha sido
terial, a una partida de bandoleros, en su labor infame de
adC"más
a'!'rtado
por infinidad de revoluciones intestinas y ha
clespojar a las gentes honradas y cultas de un país. Existen
seres degenerados, que los crim.nólogos llaman "delincucn. vivido durante ochenta y cuatro años (de 1810 a 1894) oh
tes natos" q"e violan las leyes morales porque su naturaleza mila~ro, con una banrarrota constante en sus presupuestos.
torcida los impele fatalmente a producir el mal: pero nin- Un p•·erlo así de resistente, que ha tolerado cinco años de
g,.na sociedad, por primitiva y l:&gt;á11'1ara que sea, comete crí- rrvoludón y veinte mesrs de crimen sin agotarse, no puede
menes innecesariamente y tan solo por rl pwrito de hacer · ser drstrozado en aras de la ambición.
Los carranclstas fracasarán en su tarea de destrozar a
el mal. Fn los despojos de los p..ieblos, en las conq,iistas
de los débiles, en las irrupciones vandálicas, las naciones b1·s- la Patria, y los Fstados Unidos no recojerán la cosecha de
can su propio mejoramiento, y el sacrificio del vencido se su obra. Ya lo dijo el Poeta : cuentan con todo; pero les
hace en aras de la ambición y del interés. Todavía no apa- falta una cosa:
rece en el mundo el pueblo que tenga la suficiente dosis de
¡Dios!

�NuestroS Intelectuales
El Dr. Don Aureliano Urrutia.

•

1
1

11e acompañas, lector? Voy a ver
;,i do&lt;:Lor l ': ,·wi:.i. A don .\"urcli·1,h,
Lo has tratado alguna vez? Bueno
Pues si ,·ienes conmigo te lo presentar-é con mucho g usto, platicarás con
él un largo rato y verás lo que se esconde dentro de su coraza de bronce. t\h ! Porque te adv ierto que el
doctor, individualmente considerado,
es una be!la persona. , \ mable, decente. · de fi nos modales, el~ Yasta ilust ración. Una bella persona. Qué
más puedo decirte!
Claro que esta 1111preswn,-111uy
mía y de la cual me hago yo el responsable,- la corroborarás después
de platicar un rato. Porqtie de pronto, así como quien dice, de sope tón,

no creo que te ilusione demasiado
la figura del méd ico, con sus cabell os largos y desordenados, con s u
boca trigueña y saliente, con su cara
pomulosa y achatada, y con un abdomen, y una gallardía ____ Digo! A
menos que te agraden mucho los tipos 11acio1¡ales, en cuyo caso, lector
amigo, tiempo y paciencia te fallarán para estudiar la figura del doctor.
Porque don Aureliano, mal que nos
pese, no es más que un ind io. Un
indio hecho gente. Hecho hombre a
fuerza de ilustración y de carácter.
E n él, como en la mayoría de los tipos representativos de nuestra raza,
la materia fué fácilmente amoldable.
Y la amoldó a la cirujía. Y resultó

un cirujano eminenk Del mismo modo que hubiera resultado un ingeniero notable o un filósofo profundo,
ele haber amoldado su inteligencia a
las ciencias matemáticas o la filosofía.
i Cuestiones de étn ica ¿Sabes?
Pero si su inteligencia y su percep- ·
ción son obra de u11a voluntad superior, en cambio su ed ucació n y su
cultura se deben a él, a él directamente, qu e supo vencer toda di ficu ltad y tocio obstáculo para llegar a l
fin. Y por ese 'só10 capítulo, si no
tuviera otros muc!10s que lo honran,
merece ya nuestro res peto.
Un indi viduo del pueblo, como él,
que sale ele las más modestas capas
sociales, como él, que se levanta, que

se fo rma, que se hace y que llega hasta el sitio prominenLe en que el doctor Urrulia se ha colocado, es un 111dividuo merecedor, cuando menos, a
la admiració n general.
Porque es bueno -1ue sepas, lector,
que don Aureliano es, en efecto, un
hombre de cuna humi lde. N'ació en
Xochimilco, si no miente mi memoria,
en ju nio de 1872, haciendo s us estudios primarios en la esct:ela ele la localidad. Después ingresó a la Prepara toria de !\léxico, en 85, precisamente cuando el general Díaz, -ilustre desaparecido,-e,..:upó la presidencia de la República en su segund o período constitucional. Y es curioso.
En esa época fué cuando se formó la
generación que ha venido dando tanto queha cer en los ültimos tiempos.
~J anuel Calero, Flores :\l agón, Vera
Estaíiol. Rodol fo Reyes, Rafael Zubaran, Luis Cabrera y otros. Todos
estudiantes de Prep;¡.ratoria! Y por
otro lado, Félix Día¿, Go nzalo Carita,
Fidencio l lernánáez, Felipe Ang-eles,
na \'id de la Fuente. y otros. Todos
estudiantes dd Colegio ;\l ilitar.
ri:es en esa época en tró el doctor
a la P repara'toria. Cuando el general Díaz, celoso del orden en los ramos de su administración. nombró director de aque l estahkcimicnlo docente a don Vida! Castaíieda y ~áJera. clisqre para imponer au(or i&lt;lad, dizque para meterlos en cin tura _____ ,\llá él.
Y don .\ureliano S&lt;.' formú. Termi nó sus estudios profesionales d a1i•&gt;
&lt;le 9.5, e ingr ó, inmediatamente después para ganar el 6USle nlo. a las filas del Ejército. en calidad de '.\Jayor del Cuerpo l\ lfoico l\J ilitar.
Que si fué profesor de la Escuda
ele '.\Jedicina. preguntas? Claro está.
Y por oposición. Disputó las cátedras
ele cirujía teórica ele te rapéutica quir úrgica y de ci ru jía práctica, a Su;Lrez
Gamboa. a RodrígJez, a \forma. y
triun fó. Si mal no recuerdo, l\í acías,
Icaza. ;\'. úíiez y Licéaga fungieron ele
sinodales.
De ah í la fama de don :\ urdiano.
Después, el g-ohierno ele ~ladero lo
nombró Director de la Escuela, con
el aplauso unánime ele los estudiantes
y con la aceptación expresa de l profesorado.
llrrutia correspomlió a la distinción
del gohi,'rno. Tmplan tú algunas rt'f ormas ele im portancia en el plan ele
estudios, suprimiendo los cursos teóricos de patología e implantando t1n
mé1odo de cstnl ios práctico en los
hospita les, ele la citada asignatura.
l gt1al renovación introdujo en los
cursos de bacteriología, otorgando a
sus discípulos amplias facultades pa-

ra que, si n trabas &lt;le ninguna especie, pudieran hacer sus prácticas ele
clínica y cirujía en las respecliras salas &lt;le los hospitales existentes.
:\. este respecto recuerdo las palabras del doctor, el día de su toma &lt;le
posesión:
-De hoy en adelante, dijo el asiento &lt;le la Escuela ?\acional de Medicina será el llospital General y los
institutos c\natomo-Patológicos
y
Bacteriológico. Touos íos ca&lt;lá veres
el&lt;! estos establecimientos serán recogidos por la escuela y utilizados en
el gabinete &lt;le disección. Porqt.c con
iinneza crco,-y cstu está también en
la conciencia &lt;le tooos los profesores,
-que los mejores textos para la enseíianza son: el ca&lt;lá \·er en •\nato mía
y el enfermo en Patología.
Estas fueron, lector, las palabras
del eminente médico, que expt.so a gui
sa de programa, y a las que ciñó su
labor inknsísima en todo el tiempo
que estuvo al frente &lt;le la alta Escuela.
Cierto que cooperaron con él los
profesores. Pero también es verdad
que, aun en el mismo profc.:sorado, hizo una revolución.
P idió a la superiori&lt;lad d ingreso
a la Escuela ele elementos ventajosamen te conocidos por sn competencia. Como l'errín en llistulog'a: l lidal·.\O. )lam ell y l\Jarl:nez Jire!{ en
disecciún: Villarreal, Velázqtr,'Z l 1riar
te. ,\ h-arez. y Cutiérrez, en Cirujía. y
Fandila l'etia. en .\11ato111ía.
Y así. y no ele otro modo, se explica el triunfo tan completo que obtu,·o en su delicada misión.
Te ad\ierto -aunqt1e 11~\o el riesg-o de que me tom&lt;'S por apolo!{ista
d&lt;.'i doctor Urrutia.-- qu e duran te el
tiempo que este cirujano desempeíió
la dirección del pla11td médico. tll\'O
a su cargo el tt·rccr curso de clín ica
de perfeccionamiento en la misma esct ela.
Después, el gobierno le confiú la
dirección del 11 ospi,al Gen~ral. y snhre las con1)iciones que guarda -o
que guardaba, a l menos, por aquel
en tonces,- el doctor Urrutia me decía:
-Fuera de loda pa:sir1n y dentro ele
un espíritu de justicia, puedo n1a11ifesta r que el 1 lospital General de l\l éxico es uno de los mejore:; hospitaÍcs del mundo. .\sí como se oye.
Del n1nn&lt;lo. ll e recorrido los 111ejor.'s sanatorios, los mejores hospitales y las mejores casas &lt;le asistencia
médica en .\ Jemania, en Francia, en
St•iza. en l talia, en Runanía y en los
Estados Unidos. Y después de ese
largo recorrido de estudio, concluyó
afirmando que el llospilal General de

l\l éxico no desdice, en nada, de los
mejores hospitales extranjeros. Visité la sa l.:! Tufier en F rancia; a Roux.
en Suiza; a Cocher, en Alemania; a
Jonesco, en Rumanía. Y de todas estas eminentísimas personalidades no
tuve más que distinciones señaladas
y atenciones exquisitas. Principal:
mente, de Tufier y de Roux.
Y es conveniente que sepas, además lector amigo, que en co ncepto
del doctor Urrutia, los métodos &lt;le
. enseíianza empicados en l\léxico satisfacen su misión; porque hacen que
el pro fesor tenga una base fi rme de
conocimientos generales, sobre q,ue
construir, después, la especialidad a
que qu iera dedicarse. Estas obserYacioncs las hizo el doctor con motivo de los propósitos que parecen
abrigar los revolucionarios en lo que
toca a la irnplanlación de otros sistemas pedagógicos en ~léxico.
-Yo creo, dice el doctor Urrulla.
que los mexicanos tienen una cirujía
especial y genuina. Que adunan a la
l.ielkza &lt;le la ciruj ía fran cesa, la tranqt ili&lt;lad y aplomo &lt;le la cirujía alemana. Un mexicano opera nd o, -ag-rcga,- &lt;la al acto qu irúrgico un sello .cxclush·o. que despierta cmociún
in tensa en cada uno de sus ti empos:
pero. al mismo tic111po. revela tal s~g-uridad tal confianza y tal firme,a
en lo que hace. que sólo se expl ica
por los conocimientos que tiene y
que h1 ad r¡uirido de acuerdo con los
métodos usuales en nul!stra escuela.
Fs decir. sabe lo que hace y por qué
lo han•. El acto es he lio, y la bell eza del acto estriba, más que en el resultado que se "ª a obtener, en la
seg-uridad con que se ejecu ta. Esta es
la ciruj'a pecu liar mexicana. que tiene. romo punto capital ele apoyo, un
dt'sarrollo étnico &lt;le que carece n otras
raras .
.\quí para intcr nos, lector, y sin
c111e qt•f'fla oírn os el sabio cirujano,
debo decirte que este hombre ha realizado operaciones asombrosas. Y si
no Le cansa n mucho los términos de
medicina ni le empalaga el teje y
maneje de la cirujía, re relataré algunas ct antas:
Fx ti rpi'i, cierta yez, la aneurisma
del tronco braquio-.:efálico con ligarh•ra directa sohre la aorta. El tumor
ten ía las dimensiones de una cabeza
de Íclo, y la operación fué lle\'ada a
nbo en presencia de los doctores
:\lnnroe y Crockell. de ;'{ucva York.
'l'amhién ha extirpado. en su tota lid acl. el intestino g-1ueso, haci endo la
su tura por procedimientos personales.
La anestesia raquicliana la ha aplicado en más de cinco mil enfermos

�y tiene un procedir.iiento para extirpar la matriz sin utilizar las pinzas
de ligadura, como c011sta a varios doctores del Hospital de Santa Rosa, de
esta ciudad.
Tiene, as1m1smo,
observaciones
personales en transplantaciones de
huesos y articulaciunes, que ha llevado a la práctica, con resultados satisfactorios, en el propio Hospital de
Santa· Rosa.
En el año de 1909, hicieron una visita a México, con el exclusivo objeto de asistir a una operación del
doctor Urrutia, los eminentes médi.
cos americanos Chas E . Bowers, W.
A. Wood y A. F. Vanee. Y ante
ellos practicó la difícil resección de
la cadera, con anc:stesia raquidiana
de cocaína, que manifestaron empeño
en ver aplicar los cirujanos americanos.
El éxito fué brillante • y obtuvo
nuestro compatriota calurosos elog ios de sus huéspedes.
Además, el doctor Urrutia dispuso
una exhibición cinematográfica en la
que les hizo ver una laparotomía para la extracción de un tumor de vientre y la extirpació11 del maxilar derecho.
En el mismo aiío de 1909, el doctor
Urrutia llevó a caLo una operación
quirúrgica sin precedente. Encontró
un gran .tumor que, ten iendo como
punto central el "ciego", se extendía
al intestino "delgad..,," obstruyéndolo
en una buena -extensión. Comprendía el uréter y el r iiíón del lado derecho, abarcaba el colon ascendente
el colon transverso y terminaba en
la parte correspondiente de la "s"
iliaca. donde formaba un g ran estrechamiento. Abierto el vientre, el caso parecía c!esesperado. En estas
condiciones, los cirujanos cierran el

vientre, dejando el tumor: o, según
los procedimientos europeos, se hace
la anastomosis de los intestinos con
la ''s" ilíaca, como recurso paliativo
que, a la larga, acaba con el enfermo.
Sin embargo, el doctor Urrutia resolvió, dada la poca edad del paciente, llevar a cabo una operación radi.
cal, extirpando todas las partes enfermas, incluida la porción intestinal,
el colon, el ciego. las válvulas, el riiíón, el uréter, etc., y estableciendo
. rnnductos a r tificia les para el paso de
los líquidos y para la salida · de los
excrementos, ajustándose a una técnica rápida y a una ejecución correcta que dejara los órganos en condiciones parecidas a las que ocupaban
normalmente.
Esta operación, - cuyo símil sólo se
ha practicado en animales,- fué ruidosamente aclamada por el entonces
Ministro de Instrucción Públiq, don
] usto Sierra, -inocentón que sabía
apreciar el mérito,- quien felici tó a l
doctor Urrutia, diciéndole ante un
grupo de estudiantes: "Di-. Urrutia.
Así se hace y así se enseña."
El paciente, llamado José Ochoa,
vive tranquilamente ___ __

XXX
Ahora el doctor se ocupa en sus
trabajos profesionales.
Tiene un
magnífico consultorio en la Avenida
C. y está escribiendo, en sus ratos de
ocio, un resumen de la ciruj ía mexicana que le ha sido pedido, para antes de dos meses por el magazine
"Annals of Su rgery of Phi ladelph ia."
Que si ha figurado en política? Ya
lo creo. Pero su personalidad en
ese sentido es detestable. Qtdso ver
la política, desde el pun to de vista de
la cirujía, y al practicar la extirpación de las llagas, se equivocó lamentab lemente. ¡ Toda\la andan , por ahí,

bichos a .quienes hubiera convenido
caer en manos de este habilísimo cirujano!
A lgunos lo atacan por radical e in.
transigente. Y hasta le atribuyen cosas muy negras. Pero de esto sé decirte, lector amigo, que en boca cerrada no entran moscas.
No me explico, sin embargo, cómo
un ogro semejante, cómo un aterrador de esta naturaleza, pudo dedicarse, con todo cariño, al amparo del
triste, a la ayuda del necesitado; curando a los pobres y, atendiendo a
los desahuciados.
A nosotros, por le.. menos, nos atendió con solicitud y delicadeza. Nos
dedicó expresamente una sala en su
sanatorio de Coyoacán, que era
atendida por los mejores médicos, y
a la que puso un título especial que
decía: "Asociación de Periodistas
Metropolitanos. Servicio Exclusivo."
Y más después en el Hospital General, nos abrió una nueva plaza, poniéndo a nuestra dispos ición, todos los elementos con que aquella
institución contaba.
En fin, que no n ,e explico el contrasentido.
Y ahí lo tienes ahora. Trabajan.
do en su profesión. "Haciendo patria". como él dice.
¡ Haciendo patria., para que hoy, que
tanta calamidad aflige a :tliéxico, los
extranjeros vean que los hijos de
aquella desventurada República saben
trabajar y saben honrarla con sus
trabajos!
Y creo, lector, que ya ¡a5 inútil que
me acompañes a ver al doctor. Hemos platicado largamente. Y casi,
casi te he hecho su apología. Conque abur!
AJfonso ANAY A.

LAS POSADAS
Capítulo de un libro inédito intitulado ''Entre Bu~~os''
•·Recuerdos y Meditaciones de un Desterrado
Escrito por el Lic. Francisco Elguero.
Describe este artículo la noche del
16 de Diciembre, ele 1914, noche animada, bulliciosa, alegre en las ciudades ele i\f éxico. durante el tiempo de
la bendita paz.
Las Posadas son exclusivamente
m:estras. Requieren clima ben igno
porque generosamente se verifican en
los patios de las cusas y bajo los
corredores abiertos; exigen sin embargo el ambiente fresco, el cielo
luminoso, porque sin cierto frío moderado y discreto realmente refocilador, y sin un azu l constelado de es. tre! las invernales, la ~iesta perdería
"'ran parte de ·s u carácter singular. •
b
La devoción al m isterio del Nacimiento del Dios Homj)res es muy española de veras, p~ro nosotros por
permitirlo el clima, hicimos domésti.
ca esa devoción, y para animarla y
alegrarla dieó el buen humor ele nuestros abuelos, todavía no ent ri stecido
con tanto crimen y con tanta sangre,
al rededor del altar de Belém sencilla fiesta de fam ilia, en que los niños
toman la mayor participación.
E n las casas de la capital y ele los
Estados en que impera el espíritu religioso ye! discernimiento que da la
cu l tura sab estimar en su profundo
encanto la
ostumbres antiguas, genu inamente populares, no se admite
en las Posadas el baile intruso, ni la
bebida impropia de la niñez, ni siquiera la cena de la gente grave.
Rezan los adultos la novena y el
rosario al pie del aftar en que el retablo de Belén, profusamente iluminado, aparece bajo una· bóveda de ramaje de pinos olorusos, se sacan los
Santos Peregrin os en proces ión entre
filas de luces; un grupo de concurrentes se detiene frente a cada puerta del corredor, cantando el villancico que pide posada; otro contesta
des de el interior del aposento, negán.
dola.
Y la música de la letanía y de los
contrapuestos cantos es la vieja, la
tradicional, la que no puede tener
más encanto que el recuerdo, y que
por lo mismo el bu\!n gusto ele la gen-

te culta conserva s in alteración, porque en cosas como esta la novedad
es execr able.
¿ Qué arte puede haber en música
de villancicos si no es el que yo considero superior y profundo, de evocar
santos recuerdos y traernos con sus
notas alegres y sencillas y en sus
r im.:;is candorosas, efluvios de la infancia, ai res de juven tud, calor maternal, algo que nos pinta la sonrisa del padre, que repite la broma del
am igo nn;erto, y que hace llegar al
sentido y al· corazón de los que hemos perdido hijos, algún eco, algún
rumor lejano de sus juegos infantiles?
, Después se rompe la piñata una
ol!a cub ierta de oropeles o encajada
e n el armazón de algu na figura extraiía o grotesca, -l!e un buque, un
muñeco, un marrano, olla ench ida ele
confites, cacahuates, p eanuts en esta
tierra frutas y caramelos.
Cuando la olla se rompe y se esparce en el st:elo la rica colación,
los niiíos. y aun a1stmas muchachas,
se arrojan sobre ella pugnando cada
pepenador (l. por ser qu ien más recoja.
Después viene la jura palabra que
no trae el diccionario en la acepción mexicana que juzgo netamente
española. En la jura de los reyes
se arrojaba dinero a l pueblo Y ese
acto, tan grato al populach o, tomó el
nombre del acto principal.
La jura cons iste en arrojar a los
niíios las frutas y confitt,ras secas
de la estación ..
Los ni ños, algunos caballeros y las
muzas se reunen después en los corredores o en los patios y se platica
y se adivinan charadas y se juegan
prendas.
No pretendo que las leyes, como en
los ti empos de Grecia, conserven esas
cos tumbres de nuestros padres, aleg res y sociales y ¡,or eso provechosas, honradas y por eso patrióticas,
r~ligiosas y por eso sant;is. Pero s i
yo fuese Riaiío, aquel buen español
I ntenclente ele Cuanajuató, que no ~e

limitaba a gobernar sino que educaba
en la ctJtura la sociedad que regia,
s in duda que conservaría y estimularía una diversión que en vano el folk
lore puede buscar en otra parte, más
típica por el colorido regional, más
enemiga ele la lice11cra, más conservadora de la familia. mas protectora de la paz en las citl(lades, y hasta
más discreta y honrada surcidora de
enlaces jm·eniles.
En el alma te acojo como tesoro
de otra ecbd, recuerdo puro y santo
de mejores días I
Conserve el pueblo esa noble fiesta que creó su piedad española: que
modeló su imaginaciórt tropical; que
muestra todo el encanto de los goces
domésticos, que es para la niiíez inmenso regocijo: para la ancianidad
mansa y serena melancolía; para la
j1:ventud, goce honrado, fuente de
afectos nobles y muchas veces oca.
sión propicia de fe lices en laces.
Los que nos denigran; los que nos
juzgan sem i-bárbaros porque · las reYoluciones se suceden en México a
las revoluciones, co,no las olas a las
olas: los que atribuyen los de lirios y
locuras de nuestro pueblo a pervers ión
ingénita y no, como yo lo creo, a
un filtro que inventó la impiedad y
que bebió nuestra inexperiencia; acudan a una de esas fiestas mexicanas
de los días de Navidad y digan nos si
no reYC lan virtudes popu lares como
la santa alegría de la casa, la devoción ingenua y regocijada; el amor
a la niñez, la sociabilidad de un patio
andaluz: la imaginación fresca, risueña. gallarda de un pueblo que sabe
hacer cuad ros vivos con el colorido
la frescura y la grac:a que daban los
pintores sevillanos a los á ngeles, los
niños, las Vírgenes y las palomitas.
(1 ). Palabra mexicana que debería
aceptar la Academia Espaiíola, porque en el idioma no tenemos vocablo
que signifique r ecoger cosas pequeñas.

�estéis agotados. Habéis peleado como héroes. Pero la patria está en
pel igro. El que no pueda resistir más
puede regresar a su casa sin temor de
castigo. Pro la patria está en peligro y vengo a morir por ella con vosotr os. Qne se queden los que quieran
morir por Serbia, con su Rey.'' Levantó el rifl e e h izo fuego. Las palabras del a ncia no que había dejado el
lecho de enfermo para pe lear en las
trin cheras, electrizó a los soldados.
Se lanzaro n al ata que sin vacilación
y doce días después no quedaba 1111
sólo austriaco en territorio de Serbia,
y recuperaban Belgrado.
La Entrevis ta con P utnik.
Ahora esperaba' el Rey la repetición

del milagro. V is itó nuevamente la
primera línea de las trincheras y permaneció dos horas con los solclados,
levantando trabajosamente el rifle para disparar. i\T as sn aspecto era profundamente triste al regresar a :-Jish.
Los l\l inistros habían partido ya y decidió regresar a Kralievo.
En K rusevatz distinguió el automóvil que condncía al Genera lísimo Pntnik. el viejo Voivocla im·encible, a
q11ien los soldados llaman "el abuelo."
Putn ik regresaba (le Kraguyevatz, a
donde estaban a punto de entrar los
alemanes. Y el viejo Voi,·oda enfermo como el rey, pero incansable. tnvo
que aband onar la plaza. Los dos automóviles se encontraron y se detuYieron. En aquell os días, Krasevatz

era presa del panico que sembraba
como un contagio la caravana de refugiados provenientes ele Kish y del
norte. El camino estaba obstrn ído
por los fugit ivos, por las carretas,
por los bt.cyes. Alg,1:en reconoció los
coches y dos nombres pasa ron de boca en boca en aquella muchedumbre:
-··m Rev. el Voivodal" ~· de súbito
aquella multitud quedó muda como
por encanto. Abrieron paso a los
automóYi les, al ineándose a los lados.
Los hombres se descubrían, las muieres miraban con ojos fascinados, muy
abiertos. Xadie profirió una palabra.
X o se oyó un solo grito. Los dos carruajes a,·anzaron lentamente, y parecía su paso el de una proces ión fúnebre.

El Reg Pedro.
Cómo se consumó su derrota.

'

1

El corresponsal del Cor.reo de la
Tarde, de Mi lfrn, Sign. Fraccaroli,
hace la sigu iente descripción emocionante ele las hazañas del Rey P edro:
- El Rey estaba enfermo antes de
comenzar la guerra. A su enfermedad se debió el qu e fuera conferido
el mando supremo de las operaciones
a s u hijo Alejandro, el heredero del
trono. El Rey estaba sujeto a tratamiento médico en T ópola. Tan pronto como tuvo la convicción de qt:e
Bulgaria agredería a Serbia enfermo
como estaba, declaró su resolución
de marchar inmediatamente a la frontera a comba tir a los búlgaros. La
frontera septentrional tenía poco
atractivo para él, pero deseaba encontrarse frente a frente de los agreso res de 1912, entonces terribl emente
castigados,-,los que habían si do los
"hermanos'' de la ¡,rimera guerra de
los Balkanes. Los médicos se opus ieron, declarando que sería una loen-

ra marchar en concJ.iciones tan cleplorablcs de salud.
E l Rey resistió al principio, después
pareció resignarse: "está bien", dijo
al doctor. Dos días más tarde, partió sin avisar al médico. Ll egó a
Xis h en un automóvil, y se dirigió en
segu ida a buscar a Pasitch a su modesta oficina, y le pidió permiso para
llegar a la línea de fuego. Pasitch
quedó sorprendido ele ver al R ey tan
enfermo y tan exitado, con los ojos
ardiendo como carbunclos y el rostro demacrado. Pe1 o aim más lo sorpren día la pregunta: ¿Cómo era que
e l Rey pedía permiso?-"Soy un soldado," respondió el Rey Pedro, "el
Voivoda tiene el n1ando de nuestro
ejército. por tanto, vengo a a listarme en las filas." ·felefonearon a
K rag11ycvatz, en dond e se hallaba aun
Putnik, También se ílam ó al médico.
El Voivocla pidió al rey, el médico
le ordenó, que no fuera.

•

E l Fusil del Rey.
Entonces el Rey dijo: "Bien esta.
Tenéis facultades para negar permiso
a un viejo soldado. U n soldado viejo sirve para muy poco. l\fas soy
tam bién el Rey, y es posible que el
Rry pueda aun hacer algo bueno cntr_e sus soldados. Dadme dos gendarmes.'' Y partió para la frontera ori en
tal, en la que sus hombres contenían
el avance de los húlgaros.
Qijzás el rey esperaba otro mi lagro. El mes ele diciembre anterior,
él fué quien dió nuevo valor a sus
tropas, que se retiraban ante las g randes masas qu e Austria había arrojado más allá del Danubio y del Save.
Tuvo que ser conducido hasta La zarevatz, a la vanguardia del ejército
de Stcfanovitch, y allí se dirig ió a la
trinchera del Segundo Regimiento, el
famoso "Regimiento el e Hierro," sosteniéndose en un bastón. Cambió el
bastón por un rifle y dijo a sus soldados : "Hijos míos, comprendo que

Niño Mario Garza A ldape: de Torreón, Méx.
Actualmente en San Antonio, T ex,

�TOPICOS DEL DIA.
Desde que D. Vennstiano Carranza, desarorllando sus instintos bélicos. demostrados cuando la Dictadura haciéndose
reservista, se dio el título de "Ge neral'', todo en l\f éxico lo
ha imitado: desde la felicidad hasta el tifo que son los ún icos
Generales en la República: la felicidad, según los manumisos
de D. Venustiano: el. tifo, según las noticias de los periódicos.
De los tres Generales no sabemos cuál es el que verdaderam ente domina; pero a juzgar por las noticias, D. V enustia110 es el General Constitucionalista que ha acabado con la
Constitución, la felicidad es la general que se pone de luto
et.ando pasan sus compañeros armados y ele gala cuando piensa en que no vuelnn, y el tifo es general que dejan tras de sí
los otros Generales.
Con es tos tres generales, bien pueden los Carrancistas desafiar a todos los ejércitos del Ka iser.

X X X
El 29 de sept:embre día del A rcángel San Miguel, vencedor del Diablo, celebró SU' septuagésimo otoiio el Sr. Carranza. ''Le tocó en suerte'', como dice Fabela hablando de
la Patria, hallarse en S. Luis Potosí. Fueron inivtadas las familias decentes y no acudió ninguna Se trató de exitar al pue
blo a la alegría, quitándole el hambre con discursos sobre
la libertad, y el pueblo silbó a sus libertades Se di'Ó un
baile en la Lonja y acudieroh las res.petables cohortes libertarias ______ y nadie más. D. Venustiano dijo, en vista de aquel
entusiasta recibim jento, que si se hallaba en San Luis era por
necesidades de la guerra no porque merecieran su presencia.
Jnmediatamente se sintió la onda bienhechora de la propaganda constitucionalista en una epidemia de tifo.

X X X

ron facultades extraordinarias a Mr. W ilson para desembarcar tropas en Veracruz, en 1914, nadie ha sabido qué ha pasado. Se dijo que el desembarque de tropas era para obligar
un saludo a la bandera americana, encubriendo así, con un ·
motivo que alhagara al pueblo americano, otros fi nes. Posteriormente se congratuló el Presidente Wilson de haber determinado la caída del General IT uerta, y de haber dado su
apoyo material a las facciones del famoso ochenta por ciento, que van a resultar a M'éxico del mil por ciento, y desde entonces nadie ni nada ha podido explicar las· doctrinas,
contradicciones y declaraciones de M:r. \Vilsn. La interpela.
ción del Senado Americano es universal: ¿ Qué es Jo que se
propone el Profesor de Princeton con todo esto? Aunque
ya sabem&lt;?s a qué atenernos, independientemente de sus declaraciones.

Damas Distinguidas.

X X X
Un ciudadano ele los Estados Unidos, que acaba de llegar de México, publica en "The Sun,'' de Nt.'eva York, un artículo en el que dice que tocios los americanos residen tes en
nuestra Patria desean vivamente que Roosevelt sea Presidente a fin de que desde luego envíe 50 000 soldados para
imponer la paz en ll1exico.
Afortunadamente la cosa no pasa de ser un buen o mal
deseo.
Si para apagar la revolución de Pizano y de la Rosa hubo necesidad de movil izar todo el Ejército yanqui, ¿a qué
milagro se recurriría para someter a l caudillaje en México?
Pwede ser que Arredonclo lo sepa.

X X X
¿ Y la moneda?-; Bajando'!
¿Y el pobre pueblo?-¡ Muriendo I
¿Y Don Venus?-¡ Banqueteando!
¿Y la Patria?-¡ Sollozando!
¿Y Estados Unidos?-¡Riendo !

Pero, en cambio ha ten ido un gran éxito. De un penodico genuinamente democrático, tomamos las siguientes palabras de l Primer ] efe: "Estas ideas, que ahora he expresado y que hace poco fueron indicadas por mí, han tenido eco
en un distingu ido ciudadano que pensó ya también en la
X X -X
unión de las naciones latino-americanas y en los prinicpios
Alvaro Obregón se halJa .enfermo en Querétaro, por lo
que acabo de enunciar, de paz, de jt:sticia, de libertad para que hizo acudiera a curarlo un médico de !ucson, Arizona.
todos los pueblos de América."
Q.ue Obregón esté enfermo o que llame a un médico, nada
Esto, traducido al romance, quiere decir que el Presi- tiene de extraodinario. Pero ¡ llamar a un médico de Tucson
dente W ilson es discípulo de Carranza, que la idea del pan- cuando hay en México médicos a quienes estiman los méamericanismo nació de la vejez venerable del Primer Jefe dicos más notables del mcndo! Todo irá ele. los Estados Uniy fué acogida por la amorosa naturaleza de Mr. Wi lson; a dos para estos hombres: las armas, el dinero, el reconocila vez muestra cómo Don Venustiano, llama a Wilson "ciu- miento y las consignas.
dad:1110" y acaba de enunciar un programa para tocia la A1:néHan sust:tuído el jarano por el texano, el foot hall a los
rica Si después de haber sido porfirista y Reyista resulta toros y no han enviado a Washington el Palacio Nacíona l,
demasiado cómico Don V enustiano declarándose demagogo, porque es más cómodo para Washington mandar a Fletcher
más cómico ·aún se nos presenta acogiendo a la América con Carranza.
entera bajo su manto. Porque, según las noticias ante-dichas,
X X X
bajo la de ropa del Costitucionalismo no es propiamente la
libertad la que se cobija sino el redimido vehículo del tifo.

Un decreto reciente de Pablo González suprime los sueL
dos de los ] efes y Oficiales ex-federales, que habían quedaX X X
do "en Depósito" en Mkxico; pero si no reciben paga sí obeA la Conferencia Pan-Americana de Wash ington, en pro decen órdenes, por lo que quedan arraigados en la Ciudad,
de Ja paz y de Ja un.ión Continental, ha delegado el Constitu- a disposición de su Señoría Pablo González.
cionalismo a los .Seiiorcs Luis Casti llo Ledón y M am:el Ga- .
Después de haberse sometido a todos los caprichos del
mio. La institución pacifista .norte-a1J1ericana más caracteri- enemigo, no es extraño que éste se muestre carla vez más inzada, célebre en el mundo e~t.r:ro: la · de Carnegie, nombra solente.
delegados a lqs Señores Licenci¡¡.do.~ Emilio Rabasa y JoaNo hay actualmente sino dos clases en México: la· Que
quín D. Casasús. Para qué hacer comentarios?
.. ,pega y la que sufre los golpes. Como siempre, es~án con la

X X X
F.) Senado American&lt;;&gt; ha interpelado al Presidente Wil-

son para que in forme sobre !Ós motivos del reconocimiento
oto,·gado a Carranza. La verdad es que desde que se die-

prmera los histriones del Señor; pero cuando la• clase que
sdre, no se cansa de ser batida, entonces no &lt;')necia más remed io que recibir con más frecuencia, por ver si así se
cansan los que pegan.

" ·t

J fl l'l.

CRrmen zqmbrano de M on terrey, N.

L.

EL MISTERIO DE LOS REYES MAGOS
11 un&lt;lido entre la, ábpcras ,·crtientes de la sierra, cuyas crestas cunfinahan velados horiwntcti, el hotel parecía caído allí como un a de aquellas
moks que en otro tiempo, desde la
cumbre al valle, rociaron desprend idas.
El sol,' en el invierno, no descendía
nunca hasta. dorar las esbdtas cupuii-

llas del hotel. Preso entre las bru111as, tamizando su I ui a tra l'és (le
los cdajcs (¡ue orlaban las montaiias,
pero sin romperlos nunca, pc_rn~it" a
que 'a humedad soca,ase los c1m1e11tos del edificio. enrnlviéndolo con un
abrazo solapado y capcioso.
i'( o era éste el único peligro que
amenazaba su existencia. ¡\ la acción corrosiva de laJ agt.as era prcci-

so aiiadir la de los trenes. La contingencia de un posible desmoron~miento por ,falta de solidez en la cimentación estaba compensada con la
cvc11t,1alidad de una catástrofe probaLlc, a poco que una de las locomotoras, al enfilar la curva, trepase por la
rampa. Vivir en el hotel era, pues,
\ i,·ir en un perpetuo azar.
'l'al c\11111110 de · circunstancias ad-

�versas, todas ellas atentatorias a la
plena integridad y larga duración del
edificio, más aumentaba que disminu ía el interés de los propietarios por
su conservación y mejoram iento. El
temor a ve rl o destruído acrecía en
ellos el deseo de repararlo con esa extremosa solicitud cGn que se mima a
los enfe rmos incurables. Ya era t:na
Ven us de piedra para el parterre, ya
un zócalo de mán nol para los corredores, ya un raro injerto para el
jardín. ya una campana de cristal para el invernadero.
Pero l\Iargot-el ángel ru bio de
mimosa gracia y de encendidos ojos[e abu rría morta1mente. ¡ Que no le.
hablasen a ella de refinamientos ni
de comodidades! El hotel, con todos sus lujos. no era otra cosa sino
la eterna jaula de oro de que hablan
los poetas: y ella, a clecir verdad, estaba del oro y de la jaula hasta el
oro mismo de sus cabel1 os. ¡ Qué
tedio. santo Dios! La nostalgia de
irad rid, co n sus ma ñanitas del Retiro y su legión de niñas dispuestas a
j11ga r, hahía hecho presa en el alma
de la chiqui lla.
E n espera siempre de lo desconocido, de lo imprevis to. de lo qte, ll e1ando de foe ra, salpicase con algn na
rovecla cl la sucesión rnva riab!e ele los
días los dos amigos de la casa, Mar~ot .y Ryhi, el inmenso perrazo negro
con melenas de leó n, veían desfilar el
tiem po con el mismo gesto de res ignada expectación. Sólo de vez en
cnando a.ct:dían algunas visitas al hotel.

bo cometido en sus ínmediaciones. El
expreso, sob re todo era desvalijado
con una frecue ncia que ya tenía sembrada brena fama en tre los viajeros
de aquella línea.
C11ando el expreso, a las altas horas de la, madrugada, silbando por la
c··rva, deslizá hase de túnel a túnel
como un reptil mon struoso, l\Iargot
no pod' a evitar un estremecimiento.
El exp reso no era un tren como los
q11e ella desde el balcón. ve'a cruzar
en ple11a tarde, divirt1éndose en extender los brazos para sentirlos acariciados por el aire de la marcha. El
expreso era un tre n so t¿mne. majest11oso. al que asaltaban los ladrones
entre las sombras. Para ' TIJargot, el
expreso tenía ese prestigio misterioso y extraño con que las cosas que
s uceden a media noche fascinan el
ánimo y amedrentan la imaginación
ele los niños que se acuestan temprano __ ___ _

y ah umados lentes; ya un señor colo-

Por si tal cúmulo úe circunstancias
no era l•astante para acrecentar el
odio qr~ a l\ l argo t le inspiraba el hotel. una idea terri ble. casi trá{l"ica: me11os soportab le one el miedo procluci&lt;ln ror el paso de l expreso y el fastid;o orasionado por, la a• ,se ncia de
a n1i~11itos, vino a colmar su indignación.
; Dio~ de Dios ! ; Cómo era posihle n11 e. en aquel aislamiento e11 &lt;111e
l:t casa se encontraba, los Re ves J\T ag-os ~e acordasen de Margot ? Ella
pond ría int'itilmentc sus zapatitos a la
intrmperie. Sobre e! los, aquel año,
no florecería la rrg-ia ofrenda de Gasp:i r, l\T elrhor y Baltazar ___ éra para
volve rse loca.

rado te y sano, con barba rubia ; ya
1111 ing 1és bien afeitado y con monóclo _________ Para l\fargot, aquellos
seño res, que jamás coi ncidían los un os
con los ot ros, haciendo sus visitas en
días disti ntos y separadamente, no tenía n sino una mirada de indiferencia
o un a fo~az caricia al encon trarla en
el jardín. Margot respondía con
igual desdén. Bybi, por el co ntrar io,
como qreriendo desqu itarse del prolongado silencio a que el abandono
del hotel lo condenaba, solía ladrar
con terca obstinación.
Porque Bybi, bajo las t razas de
burgués. cuya agilidad hubiera el ocio
entorpec,ido. era un celoso cumpli dor
de sus deberes. Atlivinando el pelig ro que en el aislam iento del ed ificio
pudie ran correr sus dueños. dormía
rle oie. Tal exceso de fideli dad y
viP-ilancia no era de l tudo inútil.
De entre las po,:as noticias. en
efecto, que del mundo exter ior llegaban hasta el hotel, figuraba siempre
en primer término la del último ro-

Sin emhariro. la seguridad con otle
s11s padres le· afi rm,iron que los Revl's. desde el cielo, divisan tocios los
rincones de la tierra, tranq uilizó a
]lf·an:rot. Entonces. una duda de
otra clase vino a inqu ietar su espírit,•. ; El paso de los Reves sería verrl :,rlrro, o. como s us am igas del Retiro le insi nuaron. sería todo ac111el10
1,pa impostura con fa que los padres
enir~ ñ~n a sus hi ios? ___ __ i so~oecha
horrible! Pero ella esclarecería lo
nue l111hirse de verdad en el fantástko rlesfile. En Madri d, otros años.
por ignorar la hora exacta en que tal .
maravilla hahía de realizarse, no pudo co11seguir 1o. Et sueño, a pesar
~··vo, la rendía antes del amanecer.
Este año. ta curiosidad. más for rte
O"e el sueño. nueclaría satisfecha. Era
evidente además. que los Reyes pasarían rn el exnreso. 1. Por qré sitio si
no. ihan a llegar de noche hasta el
hotel?
1\fargot no comunicó a nadie su proyecto. AqueJTa noche, como todas, se

Ya era un señor de negras patillas

cuerdo y testimonio de la extraña ma- mirar de que regia manera la obsequia
ravilla, aquella boh,11 de cuero entre ron los Reyes 1 ¡Jamás, en anteriores
años, estuvieron con ella tan esplénsus manOS---Ahiertos los broches ele níquei y didos t Bien hicieron en olvidar los
examinado el contenido, la sorpresa dulces y los juguetes- --- Pa ra Margot, mujercita de siete años, las jode M.argot aun fué más grande.
Un tesoro. P ulseras ele zafiros, co- yas iban te niendo ya un poder mistellares de hri l1antes, sortijas de esme- rioso y enorme de at racción ___ _
raldas. Los rubíes, destacándose soPor vez pri mera, el brillo de las piebre la seda color ca rn e del estuche. dras la desvelaba. Su primer inso mLas perl as, sobre el rojo terciopelo nio de m1:jer coincidió con s u último
de los cofres. E l azu l celeste de las sueño de chiquilla. Y J\fargot, al fin ,
turquesas, sobre el raso az ul e1éctrico purlo dormirse ele mad rugada como
de l joyero _____
duermen los ni ños en la noche de Re,_
yes, con un sopo r intranquilo, que
¡ Qué hermoso!
ne huena ga na, l\fargot ln:biese ido (') temor a despe rtar de masiado tarde
al dormitorio de sus padres; pero la interru mpe de vez en vez, como un
prudencia pudo en ella más que el en- alerta de la ilusión ___ __
Un sollozo prolongado, insistente,
tusiasmo. y decidió esperar a l día siguiente. ¡Qué sorpresa cuando en el veló su sueií o. Sus pad res habían as ishotel despertaran todos y pudiesen ad- tido a la escena del balcón sin que

acostó temprano, durmiéndose más
pronto que de costumbre. En el balcón quedaron esperando los zapatitos ___ __
Pero no era verdad que dr. rmi cse
'.\T argot. Con los ojos cerrados, complacíase en imaginar la sorpresa de
sus padres cuando viesen descubierta
la s uperchería. Porque l\fargot ya
no dudaba. Un certero instinto la
convenció de que los Reyes no existían : y en sus ojo6, abier tos al fin
cuando la dejaron sola, brilla ba más
el fu lgor de la mal icia experta que
la inocencia de la candidez que ig nora ____ ¡Bah! ¡ Qué tontería más gran
de pensar que a ella pudieran engañar
la ____ _!
Un silbido lejano. una leve y remota
vibración que, rodando por el silencio
de la noche anun,,:aba el ¡:&gt;róximo
desfile cid expreso, hizo q,.'e l\1argot
se levan tase.
Avanzando descalza y con sigilo
has ta el balcón del gabinete, extrañó
ve rl o abie rto. En los zapatitos, sin
embargo, no había nada.
Entonces, sin temor al frío, cubie rta solamente por los pliegues de su
camisilla de dormir, se dispuso a esperar.
Había nevado por la tarde. El
campo estaba blanco. Una luna gran.
de, clara, de invierno, rodando por un
ciclo del que huyeron las nubes, desgarradas, hacía destacar las negras bocas de ambos túneles como las ún icas
mácu!as del paisaje.
El expreso se aproximaba.
l\largot no pudo reprimir su emoción. Con los labios contraídos y los
ojos muy abiertos, esperaba ____ Las
entrañas del túnel tetumbaron. E l
silbido de la locomotora hi rió el silencio con una estridencia· prolongada.
Un destello roj izo fu lguró en el seno de las sombras como la inyectada
pupila de un an tílope _____ El expreso cruzó rápido, estruendoso, azotando con fu ertes racl1as de viento los
bucles de Margot.
Y algo ocurrió entonces que dejó a
l\Jargot maravillada y suspensa. obligándola a rendi rse ante la evidencia
de una maga realidad de brujería.
Imposible dudar. Ella misma, con
sus propios ojos, presenció el milag ro. Los Reyes existían. No era
su paso una impostura, como las amigas del Retiro le dijeron. A llí estaba para probarlo, el presente que al
cruzar el expreso por delante cid hotel había una somb ra lanzado hasta el
balcón _____ ¿Fué Melchor, Gas par o
Raltasar? 1\-Jargot no lo sabía. Cuando qu iso mirar de nuevo, só 1o quedaban del expreso unus jirones de humo flotando por el aire, y como re-

ella lo a dvirtiera..
El abismo de vileza que ocultaba la
vida del hotel había estado a punto
de mostrarse ante los ojos del ángel,
que todo lo ignoraba----, que, salvado milagrosamente úe la cruel re·
velación, todo lo seguirí a ignorando.
Los cómplices de aquellos robos es
canda!osos del expreso también recibieron de los Reyes un regalo : el remord imiento.
Y reconciliados con el bien, ambos
pensaron que los R.:yes, al pasar, había n dejado en los halcones del hotel algo que para M argot era más
que un t esoro: algo que era la felicidad, porque era la ignorancia de la
infamia de sus padres y del horro r de
st.s vidas- ----

F.

....·,

Mujeres lnRlesas en sus trajes de labranza.

Aparido Miranda.

�REVISTA

MEX ICANA

111

·!.!::::==================~==================================================~~
En los Dardanelos. A la Puesta del Sol.
Las Escuadras aliadas han abandonado la Campaña de Turquía: Constantinot:b, la soberbil Stumboul, ha permanecido inexpugnable: la cadena de fuertes establecidos a lo largo del Estrecho fue irrompible, La Campaña de los Dardanelos deja como huella la destrucció n de Servia, a pesar de los heroísmos de su Rey, bravo y caballero como el de Bélgica,
vencidol -por la gran avalancha teUtona.
La magnífica reproducción que damos a nuestros lectores, muestra al clarín del buque insignia Francés saludando al
Astro Rey y a la gloriosa Bandera de Francia en el memento de arriarla. l a infinita belleza y meb.ncolía del mar corresponden admirablemente a la grand eza d e esta lucha de Titanes.
A Bizancio fueron los Emperadores Romanos a refugiar los últimos tesoros de la herenciu de Augusto, y cuando
Constantino le dio su nombre, com prendía que la Gran Joya del Oriente era la puerfa de Europa y de Asiu; así como el
más grande de los Capitanes Modernos, Napoleón Bonaparte, la apellidó lo Cat:ital rr.ilitar del Mundo.
Uno de los más extraños caracteres de la guerra es que Alemania parece la más atenta a bs lecciones del E mperador y por eso , oportunamente, cuidó de organizar el Ejército turco y posteriormente, de convertirlo en su aliado .

�U na niña polaca da de beber en una posada a los soldados alemanes.

Los Mentores de D.

V enustiano.

El Porvenir de los Bilimbiques.
DESDE JAUJA .
iíores padres y sus seiíorcs maestros,
que en paz descansen.
?\ada de esto se sabía en Jauja,
~Ii muy estimad o amigo:
porque
la vida pública &lt;le Don VeEn este piélago de salobres ondas
nus
tiano
vino a tener sus primeros resobre el cual m11·egamos rumbo al
lieves
cuando
la mano &lt;le hierro del
puerto d&lt;! sa lvación, las palabras del
dictador
lo
condujo
amorosamente haPrimer Jefe caen como gotas de néc·
tar balsámico y embriagador. Por cia un s itial del Se nac:o. Después
su figura ha tomado proporciones
eso las recojo yo cfusivamcn te.
alarmantes
enarbolando la bandera de
De una arenga que pronu nció en
s u pueblo natal-Cuatro. Ciénegas-y la legalidad.
De modo que ajustando cuentas. tede unas declaraciones hechas a la
nemos
que la educación casera y esprensa, tomaré. asunto para esta mi
colar
no
vino a dar sus frutos sino
décima-cuarta epístola.
al
cabo
de
unos doce lustros, porque
En la arenga ha exhibido una mo-a
estas
horas
el ex-senador porfi ri sta
destia que lo enaltece. Dijo no decontará
no
menos
de sesen ta y cinco
berse a él exclusivamente la obra que
años
el\!
vida.
Pasó.
pues, el austero
ha realizado al mando de sus tropas.
reformador
por
un
largo
período de
. \tribuye el hecho a la enucación que
recibió. así en el hogar como en las sumisión. y no precisamente pasiva
aulas. Comparte, pues, humildemen- sino todo lo contrario, ayudando con
te la gloria alcanzada, con sus se- su clara inteligencia, su verbo po. \ 2 de Enero de 1916.

tente y abundoso y su acerado temple
de carácter , a la ruda labor de Don
Porfir io.
¡ Lo que sufriría tvdo ese tiempo en
la incubació n del Plan de Guadalupe!
11 oy que palpamos los beneficios
de su acción revolucionaria, . tenemos que lamentar ;.margamente las
demoras en recibir nosotros el fruto
de aquellas enseñanzas. ¡ Cuánto no
hubiéramos ganado si Don V enust iano. en lugar de pega rse al sitial de
la Senaduría durante quince aiíos, levanta una revolución salvadora desde hace treinta!
Pero está de Dios que Jauja haya
de caminar muy lentamente "por la
vía de su adelantamiento," como elij e
ra cualq uier Rip.Rip.
Tarde llega el bien, pero ____ al fi n
llega. ¡ Bendigamos a los progenitores de Don Venustiano y a sus hábi-

�les maestros, que tánta sa biduría lopido y efectivo. La:J decla raciones de
g raron inculcar · en aquella criatura!
Don Venus, no del todo fra ncas y
Con los ojos de la imaginación, y
a biertas por donde asoma ya el sagaz
cerrando los de la cara, nos figuradiplomá tico, dan sobrada hi-1., sin emmos el cuad ro de la escuela regi_onal.
bargo, sobre la fo rma de' hacer 1J11e
Venu stian ito, muy avispado él, dela ndesaparezcan en su totalidad los fa_
te de sus sap ie ntisismos dó mines
mosos bili mbiques. Estos no iuen&gt;n
avecindados en Cuatro Ciénegas allá la n:cados, scgÍl n el Primer Jefe, para
por el año de 1,860, oyendo las pré- que tuvieran t:n va lor represe11tati I o
dicas sobre incautaciones, prés tamos en moneda extranjera , sino pa ra saforzosos emisión de bilimbiques, pro- tis face r las necesidades ele la rc~'olumulgación de dccrctos,-ya para el di- ción sa lvadora, prefiriendo este sistevorcio, ya para los cueros de res,-íi til ma al de prés tamos fo rzos0s que alem pleo de la dinamita en voladura de gunos de sus partidari os le aconscJatrenes y destrucción de puentes y ban al pri ncipio. Ta mpoco quiso ,·111:fin cas, cad ucidad de co ncesiones ba ntir bonos que resulla ran carga j1ara el
carias, l ibertad de penados, filiació n go bie rn o estabkcido una vez Jcrrode es tos en ejérc itos legalistas, fusila- cada la usurpación. Del modo qnc
miento de reaccionarios y traidores,
e l ideaba las cosas, resultaría el cosetc., etc., ¡ todo ese desfile de glorioto de las co nquistas li be rtarias, pro-.
sos hechos cons umado~ Por el paporcionalmentc distri buido e?1lre tntriótico empuj e del hoy indó mito guerrero de Coahuila, y que han venido a clos los habi tan tes y se estimaría a su
echar los cimien tos de la fu tura y per- tiempo como contr ibnció11 de guerra.
petua felicidad del ex-México Bárba- l\l e parece que en estos conceptos,
ro!
si bien no son los texti.:alcs por ·no
tener yo a la vista el imj)l·eso relatiXXX
vo, se t rasluce lo bastante pa ra que d
Pasaré a las declaraciones. Es tas pú bli co entiend a que cada cnal se
se reiieren a la emisión de los bi- quedará co n lo que le toqu &lt;'. ·,icne la
li111biques. Empiezo por LOnfesar lo
nu lificación ofi&lt;:ia l y el Gohir rno D!~
desacer tado que estuve en un a de
Y: AC'l'O no le debe a ningún nacidü
mis epístolas cua ndo, metiénd ome a
1
un só o. centavo. i~s un medio de
profeta, va ticiné qt: e habría de irse
saldar cue ntas e11te\amente prc-co11sdisminu yendo el va lor total de lo emititucional y democrático.
tido, i)or medio de decret os qu e nuliQue no se decid ió por lo;; préstaficaran ta les y cuales billetes conside rados como falsos. Co n toda hu- mos forzosos, bien lo sabemos en
mildad declaro que sufrí un error gra- Jauja, y el e ello pueden dar tcsti1110vísimo al exponer ese pensamiento. nio los mil es de enca rcelados ri co3
~o va a proce derse así ; y en mi de- que por no soltar rápida n:cnte las
ber de rendi r cul to a la verdad, aun- sumas que se les asignaban al arbitrio
que me a margue, hago p ública confe- de los renovadores, una vez convC'rtidos en gobierno, tt:v1eron qr·e pasa r
sión de mi desac ierto.
sema nas y meses ,·n celdas penit enEl procedi mien to va a ser más ráciarias, ras·_cándose la piel y la cabeza

~

~

~

por el festín macabrn de lus parásitos en redenciór.. !. que lb se llamaba
entones ''co nrrd)t:ción · de g·Je rra ...
Tampoco se ;rw!c:;1 ú a nadie con interve nir bi"Cnes urbanos y r.isti-.:,n. ocupar casas ajenas, quirnr automúvi-·
les, ca ballos, ganado, etc., etc. Tndo
eso se respetó romo cosa sagrada y
obra en poder de sus legítimos dueÍlós. Así es qu,~ no hulio para el s0stenin:ie11to de la r~, o!ución sin,) puramcu tc los bilimbiques, tal como lo
hace público Don Venustiano. Por
eso es justiciera y salvadora su idea.
Uú pequeiio sacrificio como este,
¿qué importancia tiene si se le compara con el imperio absolLto y defini tivo de la democracia y la gigan tesca labor de reconstrucción nacional?
Ahora nos exp lit.:amos todos, por
qué el hil imbiqre, a pesar d&lt;!l reconocim iento yanqui, no mejoró de tipo,
sino antes bien ha descendi do más
aprisa que la caña de un cohete después del estallido en los aires. Ese
pa pel no se emitió para que tuviera
valor ninguno en moneda extranjera.
j Lo que sign ifica no hallarse uno al
tanto ele los proyectos secretos de 1111
jefe renovador! Vienen las divagaciones, los comentos, las profecías,
los cá!culos financieros, y a errar dr
medio a medio. Ah ora sí, ya vamos
viendo claro, por más que Don Venus
ha querido dejar la cosa un tanto ambigua, con cierto sen t ido misterioso,
púdicamente semi-,·elado.
Dime ahora si tengo o nó razón
cuando declaro que me equi voq1:é en
mi augurio. Y mira si me gusta o
no que la verdad resplandezca, aunque sea en mi propio da ño.
'l'uyo de corazón,

SILVERIO.

~

Lo vemos a todas ho-:
trepados están los bruque afilaron bien las upara incautárselo to-.
Lo más fino y más lujóque se ha conocido en Jau-,
esta gente se lo incaupor un medio muy sencí-:
declarando a todo rienemigo de la cau-.

' - IÓ ..di~es y está probá°:;
más la duda se me clade si aquello que se obtúhaciendo uso de la. u-,
será propiedad sagrá-.

Pues mañana otro nos grí-,
machete en mano: "Bribó-1
LA PROPIEDAD ES UN RO-,"
y lo robado nos quí-.
Vamos,. que esta malclecídoctrina es una madéque en los sesos se me enré-;
y o soy un pobre cuadró-,
o nada existe segú-

Conque mira si es negóque regreses a tu tieY te afilies a Don V epara hacerte poderó-,
LA PROPIEDAD ES UN RO -,

DESDE JAUJA
Mi muy queri'do Valé-;
con todo g usto he leítu fácil y ameno escríY tus sonetos supré-.
Eso de tu plagio es chué-:
bien sabes que de este mose escribieron a montóversos en tiempo lejá-,
cuando desfacía ag rá-,
lanza en ristre Don Quijó-,

Es toy de acuerdo contíen cua n to expresa tu plucon sá tira tan agúque se sie1rtcn las cosqui-.
'r e explicas a maravícuando exclamas muy garbó-:
LA PRO P fE DA D ES UN RO-;
porqu e este es el mismo leque el 'l'ío de los decrélleva en su escudo glorió-.

Por lo visto es tás vencí-,
y apla cada ya tu fu-,
res uelves seguir la ruclel viejo barbas de chi-.
llaces bien: es el camíquc da dinero y da fa-,
y en menos que canta un ga-,
muge un toro o ladra un pe-,
te ceñi rá el Primer Jebancla de Divisioná-.

El que desde Jauja ·escríal que escribe de Canále agradece el agasáde imitarlo en el estí-,
Y le ruega, a ser precípor el P lan de Guadalú-,
no olvide aclarar la duque arriba apuntada que-,
si de nuevo le concégallardías de su plu-.

SILVERIO.

La Respuesta de

Vale,-J

El robo es una propie.D esae
Mi muy querido Silvé-:
Si, como dice Prou&lt;lhó-,
La propiedad es un ró-,
Re sulta el robo propié-;
Y por consiguiente, aquéQue se adqufrió · con las u-,
Es propiedad indiscúQ~ie no puede ser tocánl ientras que subsista el PlaGlorioso de Guadalú-.

Hoy no; la cosa resú-:
Fácil, pronta y justic,ié-:
; Quiéres cogerte lo agé-?
." Ptres que maniobren tus u-1
1
'
y si aquello que se ot&gt;tuPor robo fuese robá-,
N o hay que olvidar que el pez graSe come siempre al pez chíy que en cuevas ele bandíTodos tienen uñas la-.

y por eso no compré-

Estas cosas justiciéDel viejo barbas de chí-.
La nueva filosofíEs bastante misterióPara todo soñadóQue no consienta olvicláA quellas barbari&lt;láLlamadas honra y honó-.
Para arrancar la propiéAntaño se requeríUn largo y cansado jníCon, período de proé-;
Se. pronunéiaba sentéDespués de- Jos alegá-; •
Luego, ante los Magistrá-

eanaán.

Se entablaba apelacióy en seguida casacióPara acabar con ampá-.

'l'ú estás formado a la a n tí-

Una duda de Silve,-J.

siguiendo así la cadé-.

Por eso, si alguien se atreA robar a otro ladróF.ste recobra su roRobándoselo otra ve-.
y así en gloriosa cadeDe robos y la trocí-,
De es tafas y de rapiTodo qu eda equilibnl-:
Lo que con uñas se ga-,
Con uñ~s también se cuí-.

r·

•

1

¿ Has compren cl i&lt;lo SilvéEl régimen de las u-?
¿ Se han disipado tus duSobre al robo y la propié-?

..

Alaba pues a Don Vey a su santo precusó-,
Aquel ejemplar varóNo comprendido en su PaEl mártir J csús ArriaEl arcángel Chucho el Ro-.
¡ Las uñas para viví¡ Para vigilar las uLas uñas para ejecúy evitar las injustí_.;
Un papel importantí'l'ienen. y en una paláSirven para legisláPara sancionar decréy aunque lo dudes, SilveSon el poder judiciá-.
Dichosos aquellos síLoaclos por Don QuijoEn los que el mundo perdióLa noción del "tuyo y mí-"
P ero es mucho más feliE l reinado ele Don VeQue ha mejorado al mancheDiciéndole a tocio el mu-:
"Lo mío es mío, y lo tu~,
Lo tuyo es mío tambié-."

VALERIO.

�Soissons, la Martirizada.
Por Pierre Loti.
Trad uc ción de Revis ta Mexicana.
El prusiano es cr't.1el por naturaleza,
la civilización lo tornará feroz.
-GOETHE.-

y a la \'ez más trfrgico.
Aquí )' allit, sobr..: las parceles que
han JH:rinaneri do incúlumcs, peq11 eiias
inscripciones, impresas s~lne papt'i
11 ay en el norte cna de nu ~stras blanco. rcz:in: "Casa desocupada''.
grandes ciudades martirizadas a la \' siguen los nomlircs. man11scritos,
q11c no se PIH"de llegar ya, si no es de los obst inado~ t'n ausentars.:. Espnr pasos tortuoso., y cubiertos. ron to adqnicn.:, sin saber 11110 porq nr. un
las precauciones de 1111 pid roja rn aire de puerilidad. Es para al.:jar a
las sclras, porque los búrharo~ se los laclronC's o un a, iso para las g raocultan dondequiera en fa tie1:ra. al nadas? ¿ ,\ clc'rndc fué don ele ví, en
abrig-o de la colina inmediata )' con medio ele t. na cl.:solaciún como C:·sta,
sus malign os ojos armados de geme- a, isos de esa misma especie? i,\h! sí.
los, vigilan los caminos, para rociar fué en l'ekín. cuando lo ocuparon !as
de metralla a quienquiera que se atre- tro¡ a, europeas y fu é ('11 la desdichava a atra\'esarlos.
da sección qne correspondió a los al..:Recientemente, un adorable ata rde- mancs, en la que los soldados del
cer de septiembre, fuí guiado hacia J,ai,;e r dieron rienda sue lt:i a todos
esa ciudad por ofirialrs avezados a sus malos instintos: p,irqnc entonl'cs
esos peligrosos senderos. Caminando pulieron ser ju,-gados esos tlesalmaen zig-ng por zanjas que atraries:111 dos comparándolos con los soldados
jardines abandonados. entre las rosas de los demá s paísrs aliado~ q11r ocupostreras y los árboles carg-:iclos de 1·arc,11 'as secciones circt:nl'ec inas sin
frutns, ll egamos sin difin.ltad :i los l.acer rlai10 a nadie.
suburbios y poco d..:spués a las caI llns fneron los ún icos, hs alC'11all es de b ciudad, donde Íia comenza- nes. que dieron tortura a sus victin,as
do ya a crecer la hierba ele las rui- y 'os infelices que quedaron entreganas, porque hace 1111 aiío que fueron dos a esa crueldad imhécil. tratai-on
segadas esas vidas. ¡\ lo lejos, a rlc pnne:-se a cu hicrto. fijando pequegrandes distancias, grupos d~ solda- ñas inscripciones sohrc sus puertas,
dos: fuera de ellos, nadi e: 1111 silencio tales como: "Somos chinos bajo la
de muerte bajo el deºo maral'illoso protección francesa" o bien: •· Fn
del estío agonizante.
esta casa tod os somos chinos cristiaAntes de la in\'asión, era un:i ele nos.''
aquellas ciudades 1111 poco anticuadas
Lo que nada le~ vaEa. pues. por
ele! interior ele !_as provincias fr:incc- o tr:i pa.rte el Emprr:idor.-l-l. siempre
sas, con mansiones modestas dero- ~l. cuyos tcntárn'os san,zrientos p11rra&lt;las por escudos de armas. en torno cl r n ser hallarlos siempre en In mús
el e peq1:ciías plazas cuaclraclas phnta. hond o de torl:is las herirlas abiertas
clas ele olmos. ¡ TTa ele haber siclo h
en c1;alq11icr p:iís del mundo: él. el
vicia. tan tranquila ahí, en meclio ele gran organizador de la ra1{1strofe un iaquellas costumbres de otro tiempo! wrsa l. el Seiíor de la piratería, el
¡Viejas casas solariegas, amadas re- príncipe de la m:ita,1za y de b carniverentemente, sin duela alguna, y que cería. hahía dicho a sus tropas: '' Id
una barbarie imbécil lucha a diario y y haced lo que los ! Tunos. Que Chiapasionadamente por destruir! l\í 11- na ~icnta. dentro de cien aiios, el techas ele ellas se han derrum baclo, es· rror ele Yncstro pai,o7" Y lo obedeparcienclo por el arroyo sus muebles cieron opdentamente !
venerables, y en su inmovilidad acPero aquellas casas de Pekín. arratua l mantienen actitudes que parecen sadas por sus órdenes, derramaron
ele sufrimiento. Esta noche, qne pa- sohrc las piedras de las calles chirece ser de lánguida energ;a, el soni- nas un tesoro de reliqui:is, ext raña s
do del caiíón, algo distante viene a y rem otas para nosotros :-imág-cncs
puntuar, si así puede decirse, la luc- de la piedad china fragmentos de altuosa monoto nía ele las horas: mas tares de los antepasados, pequeiías
esa música intermitente es tan habi- tahlillas de laca en las que había instual que se oye sin fijar la atención cri tas. en columnas. largas genealoen ella, y, en vez de romper el silen- gías manchúes, cuyos orígenes se percio, parece que lo hace más profundo dían en la noche.

Y aquí, los poh.-es despojos que
yacen en la ciudad, nos son más familiares y su aspecto oprime más cloloros:imcnte el corazón. La cuna de
un niiío: un piano humilrle, de forma
an ticuad a, caído de cabeza desde un
piso al to y que aun despierta el rec1 -crdo ele las vieja~ sonatas de las
reuniones de fami '. ía. i\f:e acuerdo
también de hahc r visto en un ~aiío,
llena de sucirclacles. la fotografía piadosame nte amplifira1ía y encuadrada,
ele la honrada y dulce fisonomía de
la abuela, con sus rizadores! Debe
de estar durmiendo ella. ya hace mucho tiempo, en alguna cripta y esa
imagen profnada era segu;amcnte su
última huella sobre la tierra.
El trueno del caiíón se hace más
pcrreptib1c a meclicla que avanzamos
por estas calles muertas en las que
el :ihandono ele 1111 verano entero ha
ciado tiempo para q1:e broten tantas
l·ierbas y flores silvestres.
En el corazón de la ciudad se halla
la Catedral. más antigua que la de
Rhrims, y famosa en nuestra historia
ele Francia. Por supuesto que los
alemanes se clclritaron en h:iccr blanco en e1la, siempre bajo el mi smo
pretexto. de estúpida malicia. de qu e
hah;a habido un puesto ele observación en lo alto de la torre. Un sace rdote cuy:is vcstidnras están bor~ladas ele rojo, y que no huyó un solo
dí:i ante el bombardeo. nos abre la
p•:e rt:i y nps acompaii:i por la Caterlra l.
:"\ os pmd11ce 11na gr:111 sorpresa, al
entrar. el h:illarlo tocio en teramente
I bnco, con la YÍvida hlancura de tn
cel ificio totalmente nuevo. Con sns
brechas, ahicrtas por los húrha ros desde e! techo hasta rl pavimento, la
Ca tedral no da, desde lnego, la impresión de una ruina, si no más bien
la de un:i constrncción no terminada,
en la que se está trabajando todavía.
La Catedral, por otra parte, es mara,·illosa ele atrevimiento y de g racia.
Un:i ele las obras marstras de nuestro arte Gótico en su más pura floracJin primera.
El prela do nos explica aquella desconcertante blancura. Antes de que
Yin icran los bárbaros, estaban para
terminar la JaborioM tarea de raspa r
caela piedra, una por una, con el objeto de renovar tocias las junturas

con cemento; así había caído en polrn
la capa gris q11e el incienso, quemado
por varios siglos, había dacio a la
piedra. Es q1iizá 1111 tanto sacrílega
esa raspadura; pero me parece que
brinda una magnífica oport1111iclacl para admirar. De hecho, bajo la monótona tinta gris cenicienta a la que
estamos acostumbr:,(iOs en nuestras
iglesias antiguas lo,; esbeltos pilares,
las finas nervaduras de las bóvedas,
parecen por decirlo así, de una sola
pieza y hacen pensar en que surgieron
solas y sin esfuerzo alguno. Aquí todo lo contrario: los millares y millares de pequeiías piedras, tan distintas
unas de otras al haber siclo· ren ovadas,
se hacen incomprensibles y desconcertantes. al sostenerse suspensas formando la techumbre interior a tal altura sobre nuestras cabezas, y, mucho mejor que en las iglesias cubiertas uniformemente con una tinta ceniza. tenemos la revelación ele tocia la
paciente y milagrosa labor de aquellos artífices de antaiío que, sin la ayuda del hierro y ele tocios los au xilia, .
res modernos, consiguieron hacer que
esas cosas frágiles y aéreas se man ..
tu,·icran juntas por incontables aiíos.
En la nasílica, como en su exterior,
reina 1111 silencio que angustia, puntuado lentamente por los disparos de
canon. Y sohre el trono Episcopal
permanece legible una inscripción que.
en medio de aquel caos, adquiere la
fuerza ele un irónico anatema en contra de los bárbaros: '·Pax et Justitia."
A \'anzamos pisando fragmentos de
todas clases. de los que nos apartamos
cada vez que nos es posible, por respeto a los pedazos preciosos el e vidrios estañados, pu;:s hace daño oír

bajo los pies el crujido del Yidrio que ros en sencilJas hojas de papel. De
ord inario, pasamos al lado sin mirarse quiebra.
Todo el esplcndot del poniente es- · las, pues no nos merecen ni el drsti1·al al que no estamos hahituaclos en dén, ni siquiera un encongimiento de
santuarios como éste, penetra a to'- hombros. Pero en esa pared, donde
rrentes por las brechas abiertas en la ironía de las balas les ha hecho
los muros y por las Yentanas linamen jt.stiria, tocándolas mil veces, adquiete puntiagudas, ya. stn velos. La do- ren ele súbito algo irrcsistihlcm&lt;&gt;nte
ble fi la de pihres se hunden en pers- cómico y les debcmus un momento ele
pecti\'a, en la blancura lunlionosa, como dil'ersión, ele franca y sonora risa, r
al'cniclas paralelas ele gigan tescos tron esta. es, indudablemente, la única ocasión, durante su mísera existencia en
cos albos.
Cuando salimos de la Catedral, sur- la que han logrado algo bueno.
Iloy ¿quién recuerda siquiera esas
ge ante nuestra vista. en una de las
calles abandonadas, 1111 muro cubierto pequeiíeceses del pasado? Los miscon carteles impresos, los que según mos que las escribieron han de ser
parece, las granadas han tenido espe- los primeros en reírse ele ellas y quizá a esta misma hora se hallen comcial empciío en destruir.
Il ahían sido colncaclos unos junto batiendo lacio a lado, como hermanos.
a otros, lo más apiiíaclos posible, su- i\1 ás tarde. no lo niego, cuando los
perponiendo las orillas como con celo bárbaros se haya11 marcliado finalclel espacio qne los otros ocupaban, mente, nuestros sctta ri smos tratarán
cmo ansiosos de cubrirse, ele devorar- de levantar la cabeza nuevamente en
se. J\ despecho ele la lluvia de balas este o en aquel lugar, mas no por
caída sobre ellos tan ccrteramen te, eso dejarán de hahcr recibido en la.
pueden leerse toda\'Ía algnnas frases gran guerra el golpe del que no hahrún
que eran sin duela las más importan- ele recobrarse. Porque sea lo que
tes, ya que estaban impresas en gran- fuere lo que el destino nos rcserre,
des caracteres para impresionar la nada serfr capaz de hacer que no havista: "Traición!, Falsedad dcsYer- ya habido en Francia, ele un extremo
gonzacla !'' clama una de esas líneas. al otro ele nuestra línea ele batalla,
"¿Calumnia infame. mentira innoble l" por muchos meses, esa red intrincaresponde otra, en enormes letras ele da de madrigueras su7Jtcrráneas a las
anuncio _____ ¿Qué significa. en el que llamamos las trincheras. Y esas
trincheras, que a primera Yista parenombre del Cielo, tod o esto?
cen ser nada más qt,e espantosas guaOh! sí. las mezquindades ele nuesridas de sórdida miseria y de su f ritras pcqueiías luchas electorales de
miento, comproharfrn haher sido, al
hace tan poco tiempo, que han percontrario, el más espléndido de los
manecido allí, legibles aún, como en
templos, al qu e hrmos acudido todos
la picota, a pesar de las ll11Yias ele dos
para purificarnos y, por decirlo así,
veranos y de la nieYe de un invierno!
para unirnos en comunión en la mis¿ Cuán sorprenden te la resistencia ele
ma santa mesa.
cosas tan absurdas, pegadas a los mu-

�En Elogio del A ta1Ji8mo.
Ataca un periódico cubano de reciente fecha a un médico prominente
de la misma nacionalidad, que hace _política en los Estados LJnidos
contra el Gobierno el e su país y que
ha tenido, entre otras cosas, conceptos duros para los espaiíolcs en . la
Pe rla antillana y finalmente contra la
propia España.
Esto trae a la mem oria el disc urso pronunciado no hace much os días
por una alta personalidad rrrnlucionaria, quien, de ma nera muy sin¡5¡¡Jar
por cierto y a propósito de la próxima pacilicación ele i\l éxico, expresó
que, desde la conquista, nns encontramos los mexicanos sumidos en la
noche inmensa de la esclavit11d y que
desde la misma lejana época histórica, los turban tes clericales, las en .
ces, las espadas y todo lo que en pos
de sí trajo el inmortal conquistador
Cortés, como una n,anifcstación de la
civi lizació n ele entonces. no si rri ernn
más que para arrojarnos en el abismo infinito del retroceso.
Conceptos parecidos se escnchan
frecuentemente en :,ocas dirersas.
Aún mas: hay quien odie ferrn:-osamcntc a todo lo que tiene algo ele
español y hay much os-los admirado res ele la energía ele Rooselve t, del
puritanismo ele Wilson y de todas las
discutibles virtudes de las altas pcrso• na lidadcs norte-am ericanas contemporáneas-que darJan la mitad ele su
vicia porque nuestras costumbres y
nuestra manera ele ser fueran iguales
a las de los habitantes ele es te país
de los magazin es y ele las exp.-:dicio·
nes pacifistas "Forcl".
Ignoro si los que tai habl an tcn d_rf1 ry
razón; pero sí sé que abundamos to- ·
davía los que sen timos tristeza de
las agresiones a la madre Espa ña y
a lo que de el1a hemos tenido, así
sean del más conspícuo_ re\'oluc ionario. del enemigo más insigne del Gobierno de Cuba o ctel tendero de la
esq uina.

ha visto más duramente ofendido ah o americano, no puede implantarse en.
ra jue el nuevo Gobierno de .México tre nosotros. Resultaría grotesco,
trata de ciar otro aspecto a nuestra ridículo. Algo digno de las zarzuenacionalidad. Se adhiere a las ideas las del género chico. Nos mirara.
pan-americanistas de \\'ilson, elogia
mos como aquellos "enganchados"
la doctrina Al oni:oc., pretende llevar que regresan al sur mascando breva,
a nuestras escuelas el sistema peda- l' el iendo whiskey y mal enfundados
gógico de los Estados Unidos, prote- en los hol~uras de los trajes de page la incursión del protestantismo, cata de las fáb ri cas de Chicago.
mientras persigue ai catolicismo, feli- · Un pueblo inflamahlc, entusiasta,
cita al gran \V oodrow por su matri. sensitivo, inconstante, qt e se clá ele
mon io, decreta el divorcio, prohibe puiíalaclas a la Yt1clta de una esquina
las corridas ele toros y recomienda por el amor ele su dama, que aplaud e
el box, el foo t-ball y todos los depor- a Gaona, que diviniza a la Iris, que
Es esto tal vez el sentimiento de l tes higiénicos que en este lado del &lt;lice amores en las quejas de una guiatavismo que se revela, que se entris. BraYo se cultivan. En fín, que se tarra, que Yitorca hoy a don Fancistecc. Es amor a lo heredado, a· lo quiere hacer de nosotros el remedo ro Madero y maiíana le combate en
que se ha hecho patte de nuestra ,·i- de es tos hombres del norte, frív~. la Ciudadela, que se confiesa y cree
da misma, que se s,cnte herido. Fs calculadores , materialistas, lleno el en la Vírgen de Guadalupe, no f, uela tristeza que llega cuan do se ri di- cerebro de sumas y de restas y ayn- dc asim ilarse jamás la gravedad exóculiza algo que es íntimamente nues- ~o el corazón de las aregrías del sen- tica ni la frialdad inmensa e inextro, y cu.ya exister1cla va- 'tmída a timiiento.
presiva. [~ los Estados Unidos.
nuestra alma.
Y
esto,
aparte
~I
atavismo
nuestro
·
Cuba, prote~ida y hasta gobernada
Y este sentimiento suave, delicado
que
en
lo
íntimo
del
alma
se
queja
en
t:n tiempo por el Gobiernq{Qf este
indefinible, que por jugo de heredad
en
señal
de
protesta,
lejos
el
amor
país
sigue siendo Cu1&gt;a attl;t&lt;¡t¡te y
nos ha venido a todos los que nacea
nuestro
sello
de
nacionalidad.
q·,¡:
soííadora.
1\1 éxico será s/-cmp re hija
mos en las naciones que en otro tie mse
revela,
y contra las opiniones de de España.
po formaren parte de la España, se
los admiradores del pueblo nortePor eso es que habemos muchos

,,..._

todaYÍa que sentimos la tristeza ele
la agresiones a la madre Patria y a
lo que de ella hemos tenido; porque
mirando hacia nuestra alma, contemplando nuestro interior examinando
Jo que nos rodea. encon tramos por
tocias partes el sello ele nuestra nacionalidad, de esa adorable nacionalidad de Cicles y de Quijotes, de poetas y ele guerreros que nos trajo Hcrnán Cortés y que al mezclarse triunfalmente con la pureza india, con la
bravía serenidad ele Cuauhtémoc y
~r octczuma, con la tristeza reflexiva
de la ).faJinche, produjo una raza
victoriosa de hombres que llevan en
su sangre el empujt, de todas las p:tsiones, el amor a tocias las belle~as
y el anhelo infinito de todas las libertades.
Y en este caso, nada significarán
los decretos del Gobierno para abrir
nuevos horizontes a nuestros gustos
y a nuestras aficiones, mejor dicho,
para 111:ircar otro derrotero a ·nuestra
psicología: nada ganará el revolucionario citado con impugnar a los conquistadores españoles; en el vacío se
perde rán las frases despectivas ele

El Poder Secreto.

los que creen que Españ:i nos ha lleYaclo al retroceso. E l pueblo mexicano seguirá siendo el mismo; con
algo de indio y con mucho de ibero.
Soñador, locuaz, turbul~11to y sintiendo hondamen te dentro de su alma b
devoción a las leyMdas religiosas Y
la emoción triunfal de las tardes de
toros. Nuestra nacionalidad no puede cambiarse tan bruscamente. Es
algo que heredamos de nuestros padres que aprendemos al saborear los
!'
,
pri meros sentimientos, que nos quet o
con tos besos de nuestra madre Y C')a
las caricias de nuestras novias. P:spaña palpita dentro ele nuestra alma.
hierve en nuestra sangre y la llevamos asida fuertet\1ente a nuestro
corazón. Intentar arrancarla de nosotros es intentar destruír toda nuestra historia, olvidar todo nues tro p:isaclo brillante y victorioso.
Pobre Esp.aña, pobre Madre Patria.

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Qué mal has hecho en haber decaído,
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sobre todo qué mal has hecho en no
haber inventado una doctrina Monr.oe
y no enviar armas al Nuevo Mundo
para que los mexicanos se asesinaran
fra tricidarrien te.
¡ Entonces,
tal vez dijera que
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�Resumen de. la Semana.
OPER.\DO.-Los periódicos de
esta localidad han dado la noticia de
que el general don Victoriano Huerta, ex-Presidente ele lllcxico, acaba
de sufrir una delicada operación quirúrgica, de la que, afortunadamente, ha salido sin novedad.
El general Huerta, cuya salud ha
venido f!aqueando de poco tiempo a
esta parle, se halla recluido en su casa particular, al lado de sus familiares que lo atienden, y ha siclo objeto
de seiíaladas consideraciones de parte
&lt;le nuestros compatriotas y de algunos
americanos que no caminan de acuerdo con la política de Wilson.

XXX
lXCORPOR.\.DO.-Según lo informa la prensa diaria, el señor Coronel don Esteban Cantú, que por
a 1g-ím tiempo estuvo al frente de la
Je fa tura Política del Territorio de la
Haja California, acaba ele ingresar a
las filas del constitucionalismo de
aruerclo con un arreg-lo previo tenido
cnn el g-encral Alvaro Obregón.
Por espíritu de justicia hav que haC&lt;'r rnnstar que el coronel Cantú.
111ir111hro del extinto Ejército federal
disnelto en Teo 1ovucan. siemp re se
m:rnifcslÍl amigo del orden y veló por
la tranquilidad de sus antiguos dominios.
Cantú. en efrctn. apartó al territorio frnn terizn de las g-arras de la reynf11ciAn. _v st•po atender a la s nece~idadrs dr :rnucl puehlo, hasta donde
le f11é posible.
Fs. por !anto. un elemento ma1rnífico que se incorpora al carrancismo.

XXX
A CTllJIUATIU.\.-Según se ha
,·enido rnmor;indo i'1ltimamente. el
grneral Obregón está haciendo los
prt&gt;r&gt;;,rativns necesarios para hacer s11
rn1,.acla en la Capital del F.stado de
Cliih11ahua.
Parece sn que en dicha ciudad se
frlt&gt;hrará una conferencia entre los
rrinfipalr~ irft&gt;, &lt;ld carrancismo. y
nup sP rlis&lt;'•·tirá ahí el 111•e1·0 prof'r~nia &lt;'e Q"ohirrno y el gahinele que
rf,,h,, f•·n~ir durante el período pro,·i~innal.
SáhC'se, ta111hién, que tanto don Ve111·stia110 Carranza como Ohreg-Ón,
~'&gt;rio-~n rlr"ros de nomhrar. de mutt•n ?c11errln, un Presidente que se
r11cargve de con\'ocar a elecciones,
p:ira d?iar a amhos en libertad de
derechos de ciudadanía en

los próximos comicios.

XXX
NUEVO
PRESIDEXTE.-Algunas noticias que llegan a la Ciudad de
El Paso, Texas, informan que el licenciado Antonio Díaz Soto y Gama.
-general zapatista que ha venido operando al lacio del jefe suriano,-acaba
de ser nombrado Presidente de la
Convención Soberana, por el voto
expreso de los principales cabedllas,
fieles hasta hoy a aquella institución.
X o se sabe, a ciencia cierta, rnál
será el asiento de la aludida Convención ni el lugar donde se instalen
las oficinas de la Presidencia Provisional de la República. Pero Jo

Actualidades
Que cesando en sus desmanes
los señores "carranclanes"
paz a :.léxico le den
y sin locas ambiciones,
vayan a las elecciones,
está bien;
pero que don Venustiano,
con el poder en la mano
se sueñe sen bo r feudal,
olvidando en su cinismo
que le sirvió al porfirismo ___ _
está mal!

ciert.o es que Soto y Gama, como
primera disposición de su gobierno,
ha hecho un llamamiento a lus ciudadanos de la República para que
coadyuven con la Convención al derrocamiento de don Venustiano Carranza.

XXX
ARlUBO.-Los periódicos de la Ila
bana informan de la llegada, a aquellos lugares, de la familia de Francisco Villa.

Que los hombres de esta tierra
comprendan que no es la guerra
precisamente un edén,
y encaminen rumbo a Buropa
a su pacifista tropa,
.e stá bien;
pero que, "con la otra mano,''
del gran pueblo mexicano
crezcan el bercngenal
protcg-ien&lt;lo ''neutralmentc"
a cualquier Caco insolente ___ _
está maL_•__ _

Según las entrevistas concedidas
por la seiíora Luz Corral de Vi lla, se
sabe que el ex-Jefe de la División del
}: orte no saldrá del territorio nacional, y que luchará, hasta mori r, con tra el régimen carrancista.

CI EII'E:IIITE
l3 ,·::;:::,::::::·:·:·=;;-:::::::::::·/

Que Olm:gón comprenda al cabo
que de Venns no es esclal'o,
y lo deje sin ~artén,
y unido a sus "generales''
le haga de éhi1·0 tamales
está hien;
pero el mismo sujt'to.
por no l'ersc en 1111 aprieto
jure a Venus ser leal,
mientras acá en la frontera
le forma su ratonera,
está mal.
Que terribles "reaccionarios"
por sagaces y arbitrarios
en el ostracismo estén.
pues saben que si regresan
de fijo los descabezan, '
está bien;
Pero que I lcriherto Frías,
que fue en difíciles días
con V cnus firme y leal,
haya sido sentenciado
a morir emparedado,
está mal!
Que de 1111 justo Presidente
los hombres de un Continente
enamorados estén,
y has ta se empeñen a efecto
de hacer que salga reelecto.
está bien:
pero que. tras de exhibirse.
quiera \Vilson reelegirse
y luche en sentido tal,
con asombro de la gente
que tiene un dedo de frente ___ _
¡ esto sí que está muy mal !!!

DESIDERIO

�IPágina Recreativa I R~~!~~1~I~Jf~~~
~

Los problemas del Número 16
fueron solucionados por las siguientes personas, además de aquellas cuyos nombres publicamos en nuestro
No. anterior:

J aime Oros Morales

I

Dn. A. Paez es judío

I

San Antonio, Texas.

lo. Srita. Consuelo Mendirichaga de esta Ciudad, Alberto Celestino Campa de Del Río, T ex. Gustavo A. Ruiz, de Los An~eles, Cal.
y Esteban L. Guerrero de Austin,
Tex.
2o. Alberto Celestino Campa de Del Río, Tex.
3o. Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Gustavo O. Ruiz,
4o. Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Gustavo O. Ruiz, Esteban L. Guerra y Niños Angel E. y Mercedes
L. Garza Mendiola, de Eagle Pass,

.x . -

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

-0--

Vara de Mono

PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

TRIANGULO NUMERICO
Por María Zúñiga.

1

- Vocal

1 4
2 5 6
3 6 5 2
5 2 3 4 2
1 2 2 4 5

- Nota
- Mineral
- Gentilicio
- N. de Varón
6 - Planta

- - - O&gt; -- -

Tex.

1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre .. .. $ 1.00
1 semestre
" 1.80
1 año ...... , . .. " 3.50

oro americano
"
"
"
"
"
"
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-oEn el resto del mundo.
1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
1 semestre .... " 3.50 "
"
1 año ..•... . .. " 6.00 "
"
-o-

So. Srita. Consuelo Mandirichaga, Alberto Celestino Campa,
y Niños Angel E. y Mercedes L.
Garza Mendiola.

60. Srita. Consuelo Mendi-

CUADRO SILABICO:

o o o -- N. de Varón¡
o o o -- Oficio
o o o Vestidura
o----·
•

Charada

P. O. Box 637.

•

- o-

JEROGLIFICO COMPRIMIDO.
I

Nota Nota K.

1

AFERESIS DE LETRAS
Sustancia Química
O o o o -- Pasión
o o o -- Verbo
0 0 - - Personaje mitológico

0 0 0 0 0 --

ANAGRAMAS
-o-

IEstaría Maduro. 1

Los pagos de suscripción deben i.cr
adelantados. No se devuelven origi • 1les.-Para anuncios y demás asum vs
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

richaga y Alberto Celestino Campa.
7o, Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Esteban Guerrero y Niños Mercedes y Angel Garza Mendiola.

ADVERTENCIAS:

Un animal en tres-cuarta,
Otro segunda y final,
Y la tercia y la primera
Tela fina y especial.
Prima y dos dan nombre propio
Tan sólo para mujer,
Y cuarta y tercia, vestido
Que en los jueces puedes ver.
Tanto se alegra el que ·juega
Cuando tercera y final,
Como el que enfermo se hallaba
Y prima y quinta del mal.
Dos y Cuatra, indefinida
Parte del tiempo nos da,
Y el todo, como ·remedio
En botica se hallará.

SAN ANTONIO, TEXAS.
--oREVISTA MEXICANA
lllustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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