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SEMANARIO ILUSTRADO.
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�:REVISTA MEXIC ANA.
Semanario Ilustrado.
Ent crcd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San
Antonio, Texas, under thc Act. of March 3, 1879

Año II.

San Antonio, Texas, Enero 16 de 1916.

Número 19.

Victoriano Huerta
-:-.

Acal:a de descender a la tum':Ja el hombre más extraordinario que ha prod\:cido Méx:co en los últimos años. Era
rn rebelde, un espíritu indomable, una serenidad de montaña, i.:n carácter inaccesible al desastre y al desencanto, . una
energía siempre creciente porque tenía la virtud de nutrirse
con infortunios, r no de esos maravillosos seres de los cuales no púede decirse q:e están aniquilados sino cuando han
muerte.
Su cuerpo era superior a la fatiga, s\:s músculos nune:t
s--pieron lo q--e era la contracción del sufrimiento, tl'JS nervies estaban dornacos por un esp'ritu libre. En s·: s pupilas
nunra brillaron lágrimas, n i siquiera como aquellas que virtió Cortés rn la Koche Triste. Si hubiera vivido h ace cuatro
s;glos habría soportad o silencioso y tranquilo, como s ,1 gran
Abuelo, las llamaradas bjo sus p'es. Vivió en el s·glo XX y
renunciando al cloro!ormo y demás privativoS' del s:·frimiento fsico, cntregata su C--fí¡:o a las operaciones q·:irúrgicas
más colorcws, sin exhalar 1·na queja. Un cuerpo formado
para ser la coraza de un gran espíritu, el escudo protector
de un ensueño, el bah·arte inexpugnable de l'n ideal.
Y lo era, en verdad. F! General Huerta creía e.n la P atria Y en su destin'.&gt;. Creía también que su misión era la
de David: soñaba-porque había i:n romántico oculto en su
máscara de tronce-que bajo su férrea dirección México se
r.abría de libertar del inflvjo norte-americano. Fn 1810,-decía,-nuestra 'Patria se U::ertó de España; en 1857, obtuvo la ·
errancipac'ón de conciencia; en nuestros tiempos, debemos
libertarla del ¡:oder sajón. Fse fué su programa pol!tico, ese
fué el secreto de su popularidad, ese fué también el origen
de su derrota, de su destierro, de su pr:sión y de su muerte.
Ct'anc'o los Fstados Unidos intentaron poner la mano en
nurstros destinos, as•·mió
una
actitud
orgullosa y
altanera que hizo concentrar en si persona las miradas de
t odo el mundo. Y con una audacia que atra' a a los corazones,
s:emr re res'.:ntidos con los recuerdos de 1847, se jugó el todo por el todo, y sin admitir transacciones que envilecen,
aceptó el reto qve Je lanzaba el Presidente Wilson. El General Puerta creía en el patr"otismo de la Revolución, y juzval:a, que así como en 1861, huto conservadores que · abdi_caron s··s ' d~as por defendrr a la Patria, así también en 1914,
rruchos de los rcvoluc'onzrios, en el momento del conflicto int,..rnac·onal, il:an a olvidar sus rencillas políticas, para prot &lt;&gt;irr el s"elo de la RepúbEca contra el ultraje del invasor.
¡ Error inmenso! La Revolución sólo había sido la vang,·ardia arnlariada del extranjero. El ultraje de Veracruz fué
recibido con entusiasmo para ser celetrado después en el

aqiversar:o de la Independencia, y bajo la sombra de los
mismos añows sai:inos que vieron rodar el cadáver de Melgar por las a!.-:ruptas laderas de Chapultepec.
Desde ese instante comprendió el General Huerta que
su ol::ra había sido prematura . ..... y decidió abandonar la
Presidencia. César· no fué muerto por los puñales enemigos
sino por la ingrafaud de Bruto. Lo mismo le pasó a Huerta: no se consideró vencido cuando los americanos desem1: arcaron en Veracruz, s no en el momento vergonzoso en
q--e los revo'.uc'.onarios tra:cionaron a su Patr;a,
Después._. . . er ando q::eC:ó comprobado que no era su
presencia en el solio lo que fomentaba la guerra civil, c..:ando se palpó claramente que la Revolución era un vulgar estallido de l:andidaje y anarqufa, volvió al Continente Amer:cano para cumpl.r con su deber. La policía de los Estados
Unidcs lo aprehend:ó cerca de la frontera mexicana, en
un:ón del General Orozco: ambos salieron del calabozo para la Eternidad. Los dos murieron en manos de enemigos,
y sus cadáveres tendidos en tierra norte-americana, víctimas
del deseo de libertar a México, son el símbolo más acabado de nuestro p~eblo. Su muerte, como la de Ph lopemenes,
puede ser la desaparición de una raza.
Pero no! La Patria es una madre siempre fe&lt;.;unda de
val:entes. Dice Víctor H ugo q i.l e Catalina Sforza, al contemplar desde la ciudadela de Rímini el sacrificio de sus hijos,
se llevó las manos al vientre y gritó con rab:a a los ejecutores: "Ved de donde nacen otros." Lo m!smo puede decir nuestra Patr:a en frente de los cadáveres de Huerta y
Orozco. Su seno está listo para seguir aEmentando mártires y héroes.
Fl General Huerta cayó sin rendirse: inerme, pero lleno
de trío, ap'astado, pero siempre disp'11esto a continuar la lucha. No pertenece a la casta gloriosa de los Césares que
tr:unfan. Su est'rpe dedende de los Aníbales que son vencidos, y de los Cuauhtémoc, que miran en su propio naufragio el naufragio de su Patria ; pero q,.e to~avía en medio de
s•1 derrota, tienen un ademán de sublime orgullo, un gesto
de imperturbable grandeza q\·e arrojan como i: n castigo sol:re el rostro insolente de sus vencedores.
Fl encono con q··e fué perseguido demu:stra únicamente
fa estatura moral del desaparecido.
H acía año y medio que ha')ía dejado de ser Pres'.dcnte
de México; ya no tenía ejército bajo su mantlo; ya no disponía de mercedes para conqu;star voluntades; casi todos
s•·s amigos lo habían abandonado ..... . y sin embargo, sin
fu ..rzas materiales visibles, en sü aislamiento, en Sil calabozo, en su propio lecho de muerte, seguía despertando el

�temor de todo Estados Unidos. La nación entera estaba inquieta porque Huerta hablaba, porque se movía, p orque existía . . . ... E1 mundo lo estaba viendo, y eso, es&lt;;&gt; . . . . .. era un
peligro para ia l·n:ón norte-amcr:cana. i_:&gt;or eso fué indispensable tenerlo sujeto en una bartolina, con un proceso pendiente, sitiado p or un ejérc:to de carceleros y policías, y con
el proyecto quizás de trasladarlo a ·.:n islote desierfo en med:o del Océano.

Pero así como Napoleón le dijo a su carceler o que a\Ín
d( sp" és de que Inglaterra desapareciera del mapa, el munc o recordar ía conm ovido las batallas de Marengo y Auster1 t z, así t ambién el infortunado ex-Presidente de México pudo haber dicho a los esbirros q ue atormentaron sus últimos
días: primero desaparece vuestra nación que m i recuerdo clel
alma mexicana.
/\ ··

TOPICOS DEL-DIA.

··.,~

..

lÍ

Ya Argumedo llegó a Gómez Palacio; ya se apoderó de
L erdo; ya tiene en su poder una cosecha de a lgodón que le
iba a reportar a los carrancistas un ingreso de varios millones de dólares; ya h: siló a varios traidores por la es pal da;
ya está atacando Torreón; ya hostiliza Saltillo, ya ___ __

··-··

cimos qi:e no saben ni LER, ni ESCREBTR, como ellos dicen .
Con factores tan importantes, la cultu ra de México no
tiene pierde.

X X X
Ya suda n los carra nclá-,
Ya se espa rce un gran ter·rÓ-,
Y al pobre de Venustiá-,
Las rodillas se le doy el copete se le pay hasta le tiembla la pio- !
Don Venustia no Carranza ha establecido la capital de
la República en la misma ciudad en donde el A rch iduque
Miaximiliano estableció su gobierno en los últimos momentos de su vida.
En verdad, que el Primer Jefe ha s ido op ortuno por prim er a vez en su vida.
¡ Querétaro ! ¡ Cerro de las Campanas! !I nvasión fran·
cesa! !21 de·Abril de 1914 !
Cuidado, Don Venustiano con la lumbre. Querétaro es
fatal.

X X X

--

l os pe riódicos de México pub li can el retrato del Prime r Jefe en el rri"omento ele escribir un pensamien to en el
album dedicado a H idalgo, ·y qte existe en la casa que h a bitó el padre de la Patria.
¡ Q,u é raró ! ¡ Como se está volvie ndo reacciona rio D.
Venustiano !
Eso de firmar en el album ele Hidalgo es cosa abominable del pa~ado : ahora, lo patriótico, lo noble, lo revolucionario es firmar rn un alht1m dedicado a \,V ilson, a Funsto n, a
Badger o a Fletcher. As im;smo en lugar ele celebrar el 16
de Septiembre, lo lógico es festej ar el 21 de Abri l.

X X X
Un periódico. de la capital de la Repúb lica ha publicado una carta del D irector del l\f useo Nacional de. Arqueología, Sr. EJ:as Amador, en la cual se ocupa de l importantísimo asu nto de denunciar a dos pobres ex-emp leados de la refe rida institución .
El asunto no merece ni siquie ra recordarse. Y si lo traemos a referencia es única mente porc1ue lo consideramos sintomático de la ola corru ptora que ha invadido lós espíritus
mas sanos. Don Elías Ama dor. que como figura científica
no llegará a nada, era en cambio una persona honorable digna del mayor respeto.
y ahora, nos resu lta un espía, un delator - -- - - i Oh,
Re\'olución, como nos has puesto!

X X X

Retrato a pluma ob3equiado a ''REVISTA MEXICANA''
por el artista Mariano Martínez.

Uno ele los gravísimos defectos de la adm inistración porfirist~. según los Rip-Rip ele la libertaria actual, fué mantener al pueblo en la ignorancia.
Por eso esta revolución se hizo para i'.ustrar a las masas; y al efecto, cogieron la carabina individuos que en unos
ctantos meses ascendieron a Generales, entre los que hay ra-

Palavicin i p,1blicó un ar tículo en loor rle Chelito Dávalos
¡;or habe r éste "dado a luz" r.n libro titulado "Carne ele
Cai1ón."
E n ese a r tículo dice que Chelito "es ahora el primer dramaturgo mexicano."
¿);'o les parece a ustedes que ese AHORA nle un Potosí?

X X X
Cada General y cada Gobernador en México tiene su
car ro especial en las líneas ferroca rrileras, y van siempre
con inmen~o séquito: parientes amigos, admirador es, empicados oficiales, comadres, soldadesca y p lataformas para
la conducción de automóviles, prop:edad exclusiva y legítima
de los ma ndarines del día.
E n cambio, para el servicio público, hay JAULAS ele las
qre en tiempo de la dictadura se utilizaban en la conducción
de bestias.
¡ Cómo se han trocado los papeles!

X X X
El ·'General" Pablo González en unas órdenes acerca del
proceso ele var ios acusados de robo y violación ele garantías
individ,iales, que a la postre fueron fusilados, habla en un
lenguaj e du lcemente republicano. "Yo mando;" "No hago
gracia;" "Tengo a bien" y otras frases por el esti lo abundan
en e l escrito.
¿ En qué ca rtilla democrática aprendería eso de "Tengo
a bien," qt&gt;e sobre ser ridículamente pre~11ntuoso es delator
de ignorancia? El "tener a bien" se aplica a otra persona;
nunca hablando de uno mismo.
¡ Cómo enseñan la orej a estos satélitr5 de Venus!
¡ Y todavía dice el bue n Don Pablo qr e " no hace gracia"!
¡ Pero muchísima que nos hace!
A lo que hemos llegado : ¡ un carrancista ordenando el
ft:s ilamiento ele los que roban y violan garantías!
Si continúan aplicando el mismo castigo por los mismos
clel'tos, acaban con el F.jército Libertad or.

X X X
En Méx ico, para que los Bancos se ajusten a la ley r
no defrauden al pueblo, se les ha revisado sus existencias
metálicas. I\'ada más razonable.
Lo ún ico que llama la atenci ón es que antes ele proceder
así, el Gobiern o "ele facto" no haya reintegrado a esos Bancos las gruesas cantidades que por concepto ele préstamos
~orzosos les quitó durante la obra anti-usu rpadora.
Porqt e eso ele que un Gobierno exija pureza ele manejos al mismo a quien no le ha pagado lo que le arrebató carabina en mano, será muy cómodo para el pre-constitucionalismo: pero es muy inmoral para cualquiera que toda,·ía no
haya perdido la vergüenza.

�'•
\

Caricatura publicada en " Claridades" con las siguientes leyendas:
" La voz d€ ·su amo" y " Tú me reivindicarás. "

,..,_.

Lo que el Dictador veía.
Los más viles para obedecer, son l?s más insolentes para mandar.

---t,C6mo va la pesca?
---Los peces están recelosos: pero al fin muerden .
--De "Poli Oculos," --

Sed bienVenidos.
E l día 15 de este mes circuló el
primer número de ''.Poli Oculos" pe.
riódico qtincenal de caricaturas, dedicado a combatir los errores de la
política Wilsoniana, tanto en los asuntos interiores como en los extranjeros.

E l aspecto es atractivo, el texto interesante y las cariet1furas muy intenDe ellas reproducimos
c'onadas.
dos: una que comenta la verdadera
actitud de Washington en la unión
"Pan-Americana" y ía segunda, la
empresa de sostener al Pre-Consti tu-

cionalismo de D. Venustiano, tan deteriorado, con ayuda de los diplomát icos del A. B. C.
"Poli Oculos"' es ta publicado en
inglés y en es tos tiempos próximos
(Pasa a la últ ima pág.)

.Salón Luis XVI rica mente decorado. Por los balcones se divisa la plaza principal de la metrópoli. En uno
de los r incones conversan íntimamente el D ictador y su 1\-1 inis t¡o de
la Guerra. E l D ictador habla wa el
tono firme y seguro de qu ien t iene
la costumbre de ser escuchado, y parece poner e n cada urna de sus palabras todas las a ma rguras ·y esceptici.;;mo s de una vida de luchas que careció de satisfacciones juveniles. · Su
voz. a medida que se comp!i~a el diálogo se v•t~ h e r.,:í.~ ~·"'l', ;r•r('n(..~ y ~i·1cera, y e\'oc:1 l;1 inu.!&lt;'1 d~ u·1 act &gt;r
que se quita de pronto la careta, v
presenta su ro.;tn ta l co·no r~. El
Min istro efe la G11er,-.1 esrnr ha cm
·\lgo (fo i11cr,·ci1i! 1cl:t:f. las palabra s
de su Jefe, pero lejn;; de r ebatirlas,

deja hablar al Di:L·1,lr,,, .c1t1,!ü SClii~r. to de recoger su amarguísima experiencia y su mar~villosa intuició n para sor p~ender los secretos del corazón ln:m ano.
E l D ictador.-¿ Conque Ud. lo considera honrado?
El ~J inis t ro.- Sí. señor.
E l Dictador.-La palabra "honrado," General, es de mucho más difícil
aplicación que lo que Ud. se imagina. Aunque no nació Ud. en cuna de
príncipe ni le debe su elevada posición a un favor especial, en cambio
sus ascensos han sido demasiado rápidos y no le han proporcionado la
oportunidad de conocer el espíritu humano. Para llegar al fondo del alma
se necesita una vida de azares, peli-

gros y decepciones. Se requiere ade ..
más un gran fracaso, una derrota como la que yo experimenté en 1871.
El l\finistro.-Efectivamente, señor,
entre Ud. y yo . ... .
El Dictador.-No deseo sugerirle
que lo que es Ud. se debe a mi faYor; lo que quiero decirle es que Ud.
gozó en plena juv(!,ntud de las delicias del mando; que no ha sufrido
hasta hoy un verdadero desencanto ;
y que por eso reputa sinceras las alabanzas que le prodigan. Yo, en cambio, f4í aclamado en 1867. y luego
sufrí de 1872 a 1876 todas las decepciones posibles. En esos cuatro años
apredía conocer á los hombres y se
perfectamente a que atenerme cuando
recibo las aclamaciones de quiénes se
dicen mis admiradores y ami$OS,

�\•eces más dura de la que fu eron víct imas cuando. arrastraban la cadena.
. \sí se portará
si alguna vez
llega a mandar.
E l r,.¡ inistro.-Pcro quiere ser Gobernador interino de Coahuila y ___ _
El Dictador.-Bien sabe Ud. que
trasmitir órdenes no es mandar. En
ti gobierno ele Coahuila y en el Senado no le toca sino obedecer. Sabrá que lo l' igi lamos y por eso se limitará a ser nuestro instrume nto:
pero si algún día se \'e libre, ese dia
se rebelará, sí, General, se rebelará.
Y entonces no nos perdonará.
El i\lin istro.-Pcro si no hemos hecho otra cosa &lt;¡ne levantarlo.
El Dictador.-Precisamente eso será lo que nunca 1105 perdone: Sabe
que cada cuatro años lo hemos Yisto llega r de rodillas a este Palacio,.
para implorar st1 continuación en el
Senaclo. 11 a ido, en cinco años, como
doscientas vrccs a la pagaduría
a recoger la dácliYa oficial ; y no nos
pe rdonará estos recuerdos de sumis1011. No le preocupa lo que le hemos hecho : lo que le duele es aquello que le hemos Yisto hacer para continua r disfrutando m:estro favor.

c______

El i\l ii1istro.-Entonces, no cree
Ud. que los votos de adhesión que
le envía c ____ sean sinceros.
El Dicta&lt;lor.-No.
El lllinistro.-¿Piensa Ud. sacarlo
del Senado?
El Dictador.- D~ ning una manera.
El llf'in istro.-¿ Cómo?
E l Dictador.-El mundo, General,
no es un conjr.nto de Arcángeles, y
es preciso tomarlo como es en realidad, y no como quisiéramos que fuese. Nadie desea ta11to como yo,. formar una crema de hombres superiores que s e encargue de l Gobierno de
lll éxico ; pero eso no es tan fácil como podría suponerse. Para hacer el
bien de una nación se deben utilizar
los elementos buenos y los malos ____
sí, los malos, también. Por eso ve
Ud. que en el cuerpo gubernamental,
alternan eminencias con ndidades, y
en el Senado se sienta el cultísimo
Emilio Pardo al lado de e_ ___ que es
un farsante sin significación.
El }.[lnistro.- Entonces. ¿ Por qué
lo mantiene Ud. en ia privanza?
El Dictador.- Porque es de aquellos hombres que sirven sin vacilar.
Ud. me lo r ecomendó como obediente. y en efecto, hasta hoy ha sido sumiso a mis consignas. Tiene además
otra ventaja; es muel o. En cinco
aiíos que lleva ele recibir las quincenas no ha despegado los labios sino
para votar por la afirmativa. No he
neces itad o amordazarlo porque la Naturaleza se encargó de negarle los
id eales y las ilus ion es que tienden a
exteriorizarse.
El Mfoistro.-Efectivamente, es silencioso.
El Dictador.-Pero algunos jóvenes impetu osos. Gen eral contemplan las injusticias impt:estas por condiciones históricas y étnicas, y quier en remediarlas en un momen to.
No tiene Ud. una idea de lo que me
duele ahogar esas voces nobles qu e no
tienen otro defec to que querer realizar en unas cuantas horas. lo que no
se puede hacer sino en siglos. Mu-

chas veces me he visto obligado a es- General, el equil ibri,1 es ind ispe nsable
terilizar algunas juventudes inquietas en la vida.
y turbt.lentas; y aunque, comprendía
El Ministro.-Entonces, Ud. no le
que era en bien de la Patria, siempre reconoce a c ____ más mérito que el
de la o.bediencia.
es triste marchitar ilus iones.
El Uinistro.-Pero necesario, seEl Dictador.-Ni ese siquiera, Geñor.
neral.
El Ditcador.-Pero ¿ cuánto mejor
E l Ministro.-N o entiendo.
E l Dictador.-La ooediencia es meno sería estar siempre lejos de tan
dolorosa necesidad ? Por eso cuando ritoria cuando es hij a de la convictropiezo con un hombre mudo .co- ción: entonces. se llama disciplina.
mo c_______ lo conservo como un En cambio, cuando es engendrada
magnífico auxiliar.
por la conven iencia, no tiene base
El Ministro.-¿ Pe(O tan útiles así moral y se llama servilismo. Dent ro
son los inertes?
del cuerpo g ubernamental hay muEl Dictador.-Ud. sabe General que chos qu e obedecen ¡1orque cr ee n sinun gran edificio no se hace con dia- ceramente CJL'.'e es te régimen dictatomantes sino con canteras: lo mismo rial es 1.:11 puente ind ispenasble para
pasa con mi obra pacificadora: los llegar a las fu turas libertades. E sos
tontos me sirven más que los sabios. se llaman disciplii:ados; pero hay
V _____ es más útil que Justo Sierra. . otros que sirven en contra de sus
El 11inistro.-Entonces, ¿desecha con vicciones, y que mañana, r enegarán de su actual obediencia : esos son
,usted a los hombres superiores ?
servirles.
es de estos últimos.
El Dictador.-No tanto. O igo sus
El
Ministro.-¿Y
por qué lo cree
consejos, les encomiendo ob ras cienasí?
Ud.
tíficas, los mando a Congresos UniEl Dictador.-Por que es r evoltoso
versitarios y los estimulo como puepor
temperamento, y a Ud. le consta
do; pero cuando nvcesito obrar, me
veo obligado a neucralizar sus ímpe- que tiene antecedentes de agitador.
tus por medio de mis autómatas. Ya H oy nos sirve porque nos t eme ___ _
ve Ud. , en las Cámaras tengo mu- y también porque llenamos sus machas gentes cultas que dan lustre a nos de oro. Pero si corno es posible,
mi gobierno; pero &lt;l su lado tengo llegare un día en el cual nos viera
una mayoría de mansos, incapaces de sin mando, enton ces _____ entonces,
alzar la voz. Si el Congreso estuv ie- Gen eral, se vol vería rabioso contra
ra formado únicamente por hombres mí, y mordería es ta misma mano qu e
supe riores como Rabasa y Díaz Mi- le ha dad o el pan _____ _

E l Min istro.-Entonces, si Ud. lo
t iene · eii tan · mal concepto, bórrelo
ele la lista de Senal~o res _____ y asunto concluido.
El D ictador.- ¿ Y para qué?
El }.] inist ro.-Para mejorar su gobiern o.
El Dictador.- ¡ Es tan di fíci l l Ha ce años que una com:sión ele gentes
bien intencionadas me pidieron que
los liberta ra de un Gobernador arbitra rio que se ll amaba Zertuche. A
mi me constaba que tenían razón en
queja rse, pero no , ude menos que
contestarles tristemente:· ¡ Todos los
hombres son Zertuches !
F.I i\l inistro.-Tan mal concepto tiene Ud. del género huma no.
El D ictaclor.- 1lay sus excepciones. General, pero es nmy difícil encontrarlas. Po r lo pronto, de jemos
a e ____ en su puesto. E s torpe y
será desleal ; pero todo sirve, todo,
hasta el guano. ustedes los impael bien
cientes
quieren
hacer
utilizando ún icamente el bie n. Así
como para darle consistencia al oro
~e le mezcla con meta les inferiores, así
también para darle consistencia al
bien, se necesita la ayuda de lo malo

e___ _

y lo mediocre. Q ue siga pues
en el Senado, y hasta lo podremos
mejorar en la primera ocasión; pero
sin forjarnos ilusiones. El mundo no
es un conj unto de arcánge les y es
preciso tomarlo como es y no como
qi;isiéramos que fuese.
El i\l inistro.- Con todo respeto, me
permito manifestar a Ud. que pienso ele otra manera.
El Dictador.-Porque le falta a Ud.
General. una derrota como la que yo
sifrí en 1871. Cuando la sufra Ud.
aprenderá también algo fundamental,
El 1'.finistro.- ¿ Qué cosa?
El Dictador.-La tolerancia y la
frialdad, cualidades ind ispensables p-ara poder vivir después de haber llegado al fondo del alma humana.
E l i\l inistro queda triste y el D ictado r sonríe escépticament e. E n estos momentos, un oficial brillantemente uniformado entra al salón y
dice: "El Senador e _____ tiene cuatro horas de esperar en la antesala."
El Dictador:-Dígale Ud. que puede pasar.

Telón ráp ido.

c_____

rón, Casasús y Bulnes, la Asamblea
se volvería un centro excesivamente
peligroso. Suponga Ud. por un momento que mañana amanezca Bulncs
con deseos de proponer una Ley inconveniente. Ud. sabe que la elocuencia de este hombre es arrebatadora, y qi.: e si la mayoría de las Cámaras, no estuviera integrada por
gentes como
la ley podía ser
votada en un istante de exitación,
y el gobierno se vería en un g ran
predicamento. E s pues necesario poner enfrente de cada intelectual una
docena de nulidades. El equilibrio,

e____

El ~ini stro.-¿ Pero lo cree Ud. tan
ingrato ?
El Dictador.-Los más viles para
obedecer son los más insolentes para
mandar. Un criado que llega a am o
resulta intolerable. E n el Sur de E stados Uni dos, observé dt:rante el {mico viaj e de r ecreo que he hecho en
mi vida, a muchos negros que fueron
·esclavos, antes de la obra r edento ra
de Lincoln, y que habían llegado a
capat aces de las propias haciendas
en donde aotes fu er on azotados. ¡ Si
Ud. los viera I Tratan a sus compañeros de raza, con una crueldad diez

El Deudo,
Doctor, el enfermo sigue muy grave,
Dr . W ilson ,
N o importa. He prometido curarle y lo cur o .
Los Asistentes, en coro ,
Lo cura! Lo cura!
De Poli Oculos.

�barriendo con cuanto encontraban a
mano.
· Como de fabricación reciente ha salido "EL GOBIERNO PUTREl?ACTO, para reemplazar al "DE FACTO" que nació simultáneamente con
el célebre reconocimiento yanqui.
Muchos otros motes salieron a relucir, pero tuvieron vida pasajera. Entre ellos recuerdo dos: "LOS PUROS", qÚe comenzó por llevar un
adjetivo deprimente a la derecha--digamos "sinvergüenzas", u otro al
gusto-y qt:e después se empleaba a
secas, tal como lo indico: y •· L.·\ PESTE DOBLE", para sig11iiicar el estrago bajo dos aspectos: contra el

Decires Populares.
DESDE JAUJA.
A 8 de Enero de 1916.
Mi queridísimo colega:
Hoy abarcaré varios puntos para
que resu lte una miscelánea, en mi
constante ahinco de echar por camino opuesto a] que siguen los elementos constitutivos del Gobierno preconstitucional; pues ha sali do ya un
precioso decreto sobre la tendencia
unificadora de la revoleción. De manera que mientras elJos se dedican a
formar bloque, yo me complazco en
el fraccionamiento, Y no te asombre
la noví sima disposición: vivimos en
pleno dominio de la plaga que aquí
denominamos ''DECRETOMANIA".
Y por este punto comenzaré. El
flamante decreto de Don Venus exige
la destitución inmediata de todos los
individuos que ahora se hallan prestando servicios al pseudo-gobierno.
si es que estu,·ieron bajo la férula del
poder dictatorial. No quedará uno
sólo de los empleados que sirvieron
a Porfirio Díaz y a Victoriano Huerta, sino bajo condición úe que hayan
de antemano expresado y con11probado simpatías por el nuevo régimen.
Los periódicos carr.ancistas declaran
qr e esto "no es represalia ni ve nganza. sino un necesario drenaje act1111nistrativo."
De modo que conforme al decreto
que podríamos considerar como derivac;ón de la cloaca ____ por aquello
del drenaje _____ , no quedarán de los
rie_ios empleados sino aquellos que
en tecnicismo democrá tico se ll aman
"i\JAROi\IEROS": ios que por su habilida d en jueg-os de equilibrio supieron se r porfiristas, maderistas, huerfstas y carrancistas, por orden de sure~ión. rasando por encima de ULALIO y Roque. Los de ideas firmes. o c¡ue no las hayan tenido ell
política. dedicados exclusivamente a
sns labores con honradez. aptitud y
constancia. esos se irán a la calle, por
1'1 delito de no estar "identifcados con
la raPsa .. " Así es como se distribi:ye la justicia. y se imopne u1J régimen de moralidad y se lleva a cabo el
drn1aie administrativo.
Probablemente la excepción apuntada obedece al propósito de no verse
el propio Don Venus en la necesidad
de renunciar la Primer.a Jefatura, atenJiendo a que prestó servicios de Senador en los tiempos del General

Díaz y a que fué Subteniente de la
~egunda Reserva organizada por Don
Bernardo.
Si es así, doblaremos la cabeza y
ao~laremos la hoja.

* * *

A propósito de doblar la cabeza. me
acuerdo del yugo, y al acordarme del
y_ugo. se me viene a la mano una
anécdota de origen campestre que
corre por acá como rigurosamen te histórica. Aquí la tienes:
Ello ft é cuando el carrancismo en
sr s comienzos. andaba aJl.á por la
frontera cumpliendo su programa redentor, en términos de merecer el titulo nobiliario de "ROBA-VACAS,"
que conserva grabado en su escu do
señorial, para ejemplo de fut uras generaciones necesitadas de propagar
ideales democráticos.

Un carretero volvía de la ciudad
conduciendo el rústico vehículo, rumbo a una ranchería. Era al caer la
tarde. y el hombre iba echando al aire "sonatas turales"-que dijera un
poeta bucólico.-i ntercalándolas con
interjecciones a los dos fatigados bue~'es para qre no retardaran el paso. y
fuera a sorprenderle la noche en pleno campo. Se hablaba mucho, por
aque ll os días, de la obra depuradora
de los carrancistas, y el carr~ tero se
daba prisa para esquivar el encuentro.
Pero el destino, que a veces tiene entraiías más negras que los anteojos
del Prime r Jefe, dispuso las cosas de
manera tal que no hubo escape. Cuando menos lo esperaba, "le cayeron"
los henefactores de las clases desheredadas y lo despojaron del vehículo
y de los bueyes, ha.:iéndolo que co11tinuara a pié su ca111ino. Aqt:e l infeliz. afligido por la ¡,érclida de lo suyo. se consolaba con la idea de que
no Ir había n quitado también el derecho de segu ir respirando. Llegó a
la ranchería, y al entrar en su ~¡_Yien.
ele halló el e visita a un compadre suyo. Narró el percance con la amarg-11ra que es de suponer, y el visitante,
qt•e por lo visto era socarrón y maligno. puso al relato este su bstancioso
comento :- POS. compadre. qué le hemos de hacer. Hay &lt;1u e conformarse
con la volunt,¡1d de Dios. Dicen los
"&lt;'arranclanes" QUESQUE vienen a
"QUITARNOS EL YUGO"; pero a
usted lo DESGRACIARON de a viaJe, porqt:'e también le quitaron la ca-

rreta y la yunta.

* * *

Y ya que cité los motes de robavacas" y "carranclanes", con los cuales el humorismo popular bautizó a
los revolucionarios desde que se inició esta era glorio,a, te hablaré de
algunas otras designaciones 11echas al
grupo, y que salen de todos los labios co·n la prudencia exigida dentro
del régimen ampliamente libertario a
cuyo amparo vivimos.
Recordarás que en los tiem pos je(
rn,1derismo se altt&gt;ró-;;.d,:m;i, úc '"
su fa111oso lema; y en ing-a~ de e,cri birse: "SUFRAGIO EFECTIVO.
NO REELECCION", se escrib ía:
"SUFRAGIO EFECTI VO, NO. RE,
ELECION.11 Hubo también entonces otras alteraciones sohre el lema.
Algunos lo citaron así: "SUSTR AIGO
EF ECTIVO. NO REFLEXCON."
Pnes ahora, con lo de "CONSTl'l' UCTON Y REFORMAS" se ha her.ho
un cambio, substituyendo la leyenda
tentadora por esta otra: "CONFISCACTO~ Y REFORMAS."

bolsillo y contra el olfato. 1I'amb1en
se les llamó ''LOS iNCAUTOS," por
aquello de las incautaciones; y "LOS
DE LA lNTERVE~ClON", por lo
mismo de intervenir üienes ajenos, y
por las simbólicas barras y estrellas
designando grados.
Para estas fechas, ya son pocos,
pero bien seleccionados, los apodos
que les quedan; con lo que basta para la identificación.

* * *

Como final va la noticia de cierta
idea que anda ya flotando en la atmósfe ra del choteo. Una vez que Don
Venus sea reconocido por todos los
países que hayan cultivado relaciones

con el nuestro, se propondrá una manifestación popular monstruo, en la
cual figuren represenrados los diversos grupos sociales, como señal de
que J at:ja en lera se apresta a otorgar
también su "RECO:-l'OCIMTENTO"
por los beneficios recibidos desde que
se LEVA l\1'0 Don Venus hasta que
nos TI UNDJ O a todos.
¿ ~fo crees que esto sea de estricta justicia? 1lientras me das tu parecer, dejo quieta la r11uma, hasta mi
próxima epístola ·que será la décimasexta.
Tu viejo amigo,

/

'

•

1

!

Como estos bienhechores del pueblo se hicieron llamar " CO NST I'i'UCIOXALISTAS", y su amor a lo
ajeno pasaba de lo soñado a lo real,
median te una destreza suma er1 la
ejecución, la picardía callejera dió
en llamarlos
"CON SUS URAS
LJSTAS". F.sa misma te nde ncia a
apoderarse de lo ajeno convirtió el
verbo "robar'' en CARRANCEAR", lo
gra nda tal fortuna que es de nso corriente entre los mismos partidarios
de Don Venus, quitnes unos a otros
se lanzan frases como estas: "MP.
carranceaste mi capote." "Si te descuidas te carranceo las polainas.'' Y
se queda n tan frescus.
Lo de ·"EL PRIMER J Ef'E EN'CARGADO DEL PODER EJ ECUTIVO" se ha t ransformado en esto:
"EL PRIMER CHEF'ERE ENCAJADO EN E L PODER EJECUTíVO".
A veces las opiniones . se rlividían
en la aplicación de los remoí(uetes. y
en tanto qu·e a la vista de un desfile
de libertadores, alguien &lt;lecía: "Ahí
va la brigada de LA MUGRE", otro
rectificando exclamaba: "la brigada
de LA LIM·PIA". Y resul taba que
ambos tenían razón; el primero, por
lo astroso de los depuradores, y el
segundo por la función que ejercían,

SILVERIO.

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..

"'

Bomberos femeninos en Inglaterra.

�AUTOGRAFO DEL GENERAL HUERTA.

Íd.

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1

•

Señora Emilia Aguila Viuda de Huerb, quien estuvo al lado de su esposo hasta el último momento.

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�GENERALHUERTA, - - - - - - - - - - - .

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�Angulus riaent.
Un rinconcito de jardín humilde
y en él un árbol de apretada copa;

/

Niña Amelia Camarena, de la Ciudad de México
Hija del Lic. A ·. R. Camarena.

HIMNO AL SOL
Traducción de Rostand.
De la Enciclopedia de Ilustración y Cultura. ( Libro en preparación

del Lic. F ranciscó Elguero) .

A tí que vuelves gemas el llanto matutino
Y mudas muertas flores en vivas mariposas.
Luego que se deshacen, como mortal destino,
Al soplo del Pirene, del Rosellón vecino
En los almendros tiernos, las hojas temblorosas;

Das al ánfora rústica esmalte jaspeado;
Secando un blanco lienzo le vuelves oriflama;
Por ti tiene la hacina el capuchón dorado,
Por ti la capuchita del panal delicado,
H ermana menor suya, también de oro se llama.

A tí, rey sol, adoro, a tí cuya lu z pura,
Al besar tantas frentes y hacer tanto panal,
Rompiéndose en mil rayos espléndida fu lgura,
En la choza que alegra y el fruto que madura,
Una y múltiple como cariño maternal.

Gloria a tí en las praderas y gloria a tí en las viñas;
Bendígante los musgos de montes y de valles;
Gloria cuando los cisnes y los lagartos tiñas;
Gloria cuando perfiles vastísimas campiñas ;
Gloria cuando precises minúsculos detalles.

Te canto y sacerdote tuyo yo ser .q uisiera,
Tú, lustre de la c~ba que azu lea el jabón,
T ú, que cuando en ocaso tu majestad impera.Sueles poner un rayo de un pobre en la vidriera,
Tiñéndola de púrpura como imperial blasón.

Tú las sombras engendras, tranq uilas o medrosas,
Que agranda o que recorta tu mágico poder,
En torno cuanto brilla. Amantes y curiosas
Las impalpables sombras, hermanas de las cosa,s,
y más bellas a veces, han duplicado el ser.

Gira,n los girasoles por ti en el cementerio,
Y mi dorado hermano adorna la veleta, ·
Y bajo de los tilos, por tu real imperio,
Las movedizas sombras tiemblan con tal misterio
Que allí no encuentro donde posar la_ plánta inquieta.

Te adoro, a ti que prestas al horizonte tint~s.
Iris a la cascada, alma al bosque y la fuente.
La tierra en si tan lóbrega, cual paraíso pintas.
¿ Qué serían las cosas de tu color extintas?
Lo que son solamente.

un roble añoso y lánguido que tenga
fresco el ramaje y semiazul la sombra.
Allí, un viejo sillen, -claustral y cómodo
refugio de cansancios-donde todas
las mañanas, me siente, y, en silencio
repase de mi vida las memorias,
como las cuentas de un rosario. Una
•
casa de muro enjabelgado y tosca
majestad, de interior pobre y arcaico,
sin resonancias: una pieza sola
con un estante antiguo, una ancha mesa
y un lecho blanco;-comedor y alcoba.
U na docena de libracos míos,
-camaradas de goces y de glorias,
que encendieron su lámpara divina
en la quieta penumbra de mis horas:
Clásicos españoles: los Romances,
Fray Luis, San Juan, Lope de Vega, G óngora ,
y Cervantes; Cervantes es mi guía;
Quevedo, no; Quevedo es otra cosa.
Don Miguel es la sátira contenta;
y Don Francisco la ironía fosca;
mas Don Miguel y Don Francisco tienen
sutil ingenio y alma generosa.
•

Un rinconcito de Jardín, el roble
y la casa y los libros: he aquí toda
la ilusión que me queda . -¡Qué fracaso,
qué gran fracaso el de mi vida loca!
En esa soledad sueño, así como
soñé, de niño, en Ja primera novia.
El alma, avergonzadamente, pide
el reposo, después de la derrota.
De cuando en cuando, una visión amable;
de cuando en cuando, el ala de una estrofa;
y algún bello crepúsculo; y alguna
primaveral emanación de rosas.
Y paz. La paz de la vejez tranquila,
la paz humilde, resignada y honda.
que aleja, lentamente, los dolores
y que es como el principio de la otra.

Luis G. Urbina.
Habana, Noviembre 9, - 1915.

�Las Trincheras Francesas.
-EN SOISSONS.Traducción de REVISTA MEXICANA.
i Nuestras trin cheras! Comienzan do, que una seiíal tdSi imperceptible
allí, cerca, mty cerca, ay! de la Ciu- sería bastante para hacer brotar .del
dad martirizada·: a la mitad de l paseo suelo una vida furiosa, de fuego, de
Y nos va1~10s llegando a ellas a través sangre, de lamentos, cle~da la confude estas ca lles por las que nadie pasa sión de la niuerte.
ya.
Por un estrecho descenso oculto,
Es bien sabido que nuestras ciudapenetramos a los pasos llamados indes provincianas, cas i todas, tien en su
testinos, qu e· van a llevarnos cerca
m_a llo, que es su paseo, sombreado
.. tan cerca de los bárbaros que casi
por árboles que en ocasiones tienen
los oiremos respirar. Es una empremás de cien años de edad: el mallo sa agobiadora, intermina ble, la de
de aqu í era tenid o por uno de los
atravesarlos. El aire es cálid o y pemás bellos de Francia: mas no es posado. se tiene la impresión de que lo
sible ya aventurarse por él, porque la
oprimen a uno, de qt:e la tierra de
muerte furti va lo cubre a todas horas
los 1111 ros la terales ,·a a desmoronarY sólo podemos atravesarlo secretase sobre los hombros, y luego, cada
mente, por enmarañados pasos subtediez- o doce pasos, hay á ngu los inrrán eos, cavados a toda prisa. a los tenciona lmente abruptos que obliga n a
que denominan los "intestinos."
uno a vo' tear. a voltear constanteDirijámosle an tes una mirada , a tramente, Y se sien te que cami na uno
vés de un a rendija practicada en el
nn,cho, nu:cho Y apenas si se avanza.
muo: La tristeza del mal lo es tal
i Qué tentación ta n obsesionante la de
vez más pu ngente que la de las catrepar a uno de los lados, de volver
lles, porque es el lugar escogido en
al aire libre, de sacar s iquiera la cadonde las buenas ge ntes del lugar
beza para ver por donde vamos'- - -acostumbran reunirse para el descanPero significaría la muerte _____ Y se
'_so y para la alegría tran quila. Se exs:.: fre una angustia real al sentirse
'. tiend e a lo lejos, has ta donde la vista
preso en _ese laberiuto, a: saber qt e
J
pu ede alcanzél:r a lo largo de los o.lpara salir con vida es necesa rio pasar
T\10S Y se halla. como es natura.!, vacío.
ele nuevo, impresci ndiblemente, a lo
vacío y silen cioso: hierba funera l 1,a
'argo de toda esta sucesión de pequecubierto también de verdura sus caliíos rodeos. que lo mantienen a un o
7adas, como si hubiera caído sohre
retroced ien do siempre.
de él la paz de un abandono definiLa cálida opresión de estos p asativo y a es ta hora exquisita del crepúscu1o, el sol poniente tie nde sobre dizos aumenta por la circun stancia
él, hasta perderse en la distancia, t:na ele que hay mucha ge nte en ellos
serie rle rayas de oro, entre las som- ho:-nbrcs en uniforme azu l pálido:
bras que van ju ntán dose, de los tron- qne se pegan a las paredes y contra
cos de los árboles. D iríase que es tá quienes roza uno p~, a .pasar. Cier tos
vacío, el malJo de la Ciudad martiri- lugares están tan poblados como las
zada; sí por el momento nada se galerías de 11 11 .hormi guero; si entonmueve en todo él, so se oye un sólo ces fuera necesario huír precipitadaruido: mas se halla salpicado a tre- mente i qr é confusión, qué magullachos por caba ll ones de tierra, seme- miento habría'-- -- Au nque es verdad
jantes, en una mayor escala, a los que que nuestros soldados ti enen rostros
forma n las r atas o los topos e1,1 un a la vez tan sonrientes y tan resuelsembradío: y al punto imaginamos ]~ tos q11e la idea de una fu ga, por s u
que · hay ahí, porque ya conocemos parte, a nte no importa q11é, ni sibien esos disimulados pasillos de la qu iera ll ega a insinuarse alguna vez.
Como la hora de la comida se acerguerra moderna.
'
ca,
comi enzan a e::tender sus mesa s
Pequeiías excavacion es sini estras.
aquí
y allá, en los recodos más seg uque nos revelan que este s itio ele lóbrego silencio se halla, por lo con- ros. en los abrigos protegidos. P ues
trario, terriblemente habitado. bajo la -fác ilmente se compre nd e que tienen
verdura -de la' hierba: que ojos p ene- que cenar temprano para hacerl o con
trantes lo observan de todas partes, iL:'Z.
que cañon es oculto~ Io están cubrien-

No es posible en cender una lámpa-

ra: tan pronto como caiga la noche,
reinará a llí la obscuridad de un sept:lcro Y, a no se r que haya una alarma, que un ataque repentino alumbre
con el destello de los fogonazos, se
Yi rirá so lamente por el sentido del
tacto hasta el amanecer.
He aquí, que llegan los portadores
de la cena en una alegre procesión:
,ha tenido- que hacer un largo viaje,
en los in trincados corredores, esta
cena de los soldados; pero huele bien
Y los huéspedes ocupan sus asientos
o lo qu e hace sus veces. Oh ¡ Qtré
asombrosa promiscuidad la de estos
compañ eros de mesa en la que parece se hallan todos tan bien de estar
¡·untos ! No tengo tiimpo esta vez
para esperar ; pero recuerdo ha berm e
dete nido, no hace mucho, en una trin
chera del A rgonne, para una larga
ebria, al final de 1a comida. Había
all í un ex-anti-militarista del tipo más
rabioso, al lado de un heroico sargesto, cuyos ojos se empañaban de
lágrimas al ver pasar una de nuestras
!:anderas acribill ada a balazos· con
el'os, un ex-apache, a quien las' me~
jillas, empalidecidas por las correrías
corturnas. habían vuelto a enrojecer,
al a ire libre, y qt:.1e parecía por entonces ser en todo tra,nce un combatiente de primera y, fina)me nte, el más
al egre de todos, un so ldado de treinta a ños, sólidamente construído, que
no disponía de ti empo para rasurarse la barba, pero que conservaba
cu idadosamente una tonsura en la coron illa. Y este camarada que tan ce1osamcn te se dedicaba a conservar este disti ntivo revelador, había sid o 1111
anti-cle rical furioso, un trabajador de
zinc, en Belleville.
I'roseguimos nuestro camino, sin
,·er nada nunca. conducidos como los
ciegos. Pero el fi n J e nuestra -expedición debe de estar próximo porque
oig o que nos diéen : "Ahora, caminad
co n cr. idado, habla.{ quedo!," y un
poco después : "Ahora, no hableis nada." Y cuando uno ele los nuestros
levantó demasiado la cabeza, hubo
una detonación. un cruj ido seco ; pasó una bala silbando, fa lló el blanco
Y se perdió e n la maleza. Después el
sil encio volvió a cerrarse, más profun do, más ex traño.
E l pu nto terminal es un reducto

f·

abovedado, de paredes mitad de t ierra
crasa; mitad_ de "láminas de hierro.
En la cubierta de hierro han s ido
abiertos dos o trés pequeños agujeros que un mecanis mo permite abrir
y cerrar violentamente, y a través de
mio de ellos podemus Yer hacía afuera, durante pocos segundos, en una
especie de semo-seguridad ; a no ser
c1ue una bala _repentina entre por JU:s
ojos has'ta el cerebro _____ ¿ E s posible
que no hayamos avanzado más? Después de ta nto caminar, no hemos llegado ni al final del mallo. Continúa
estrechánd ose . ante n'osotros, con sus
aven idas de olmos, e rguidos y apacibles, con s u alfombra de hierba funera l. E l sol hace desapa rece r las franjas de oro qu e tendía hace pocos instantes; el cre púsculo declina y no hay
ni un sonido, ni siquiera el rumor
de los pájaros cua1,do van a descansar. E l inmÓYil s ilencio de la muerte !
En una nueva dirección, otra abertu
ra de la.s pla nchas de hierro nos pe rmite ver h acía la orilla opuesta. Exactam en te sobre la ribera derecha del
río a cuya izquierda estamos, a veinte
metros de distan cia. nuevos caballones de tierra, cubiertos con ramas
amigas y que se . h allan silen ciosos como el mallo, con el mismo silencio
intencional. sospechoso, terrible. Y
oi¡rn que susurran e n mis oídos: "Allí
están ellos."
"¡ Allí está n!" O h! los ha bíamos adi
vinado, por haber conocido en tantos
otros Jugares esas atroces zonas de

silen cio mendaz que forman una de
las características de la guerra moderna. Sí, allí están ei!os, hundidos y
protegidos en nuestra tierra francesa
que no estalla para sepultarlos: Hijos de esa raza a bomina ble que lleva
la menti ra en la sang re; que ha enseñado a todos los ejércitos del mundo a hacer que ha sta las cosas mientan y hasta la apariencia de las cosas: las trincheras ·q ue los g uarecen
tienen el aspecto de inocentes abrigos entre la hierba; las casas que escudan a sus estados mayores toman
el aire de ruinas aband onadas. E llos
mismos, no son vistos jmás; avanzan e invaden como la hormiga bla nca, como los · g usanos. Y e ntonces,
cuando menos se les espe ra, de día o
de noche, precedidos por toda la cohorte de in ventos infernales que han
llevado a cabo: líqu idos ard ientes, gases que ciegan y gases q ue ahogan,
si:rgc n de la tierra como bestias a
las qu e se ha abierto la jaula.
i Qué sarcasmo! Después de esfuerzos prodig iosos de maquinaria y de
Qt1 ímica, ¡ ser retrotraídos a los usos
de l hombre de las cavernas ! ¡Después de habe r combatido por más de
un año con máquinas tan diabólicamente perfeccionadas para llevar la
mrerte a grandes distancias, encontrarse así, casi tocándonos, durante
días. durante meses. con los nervios
en tensión, con todo el organismo
alerta: pero s iempre bien ocultos, s in
moverse nunca'------¡ Horror! Creo e n verdad que están

cuchicheando en aquel hoyo'----Como nosotros, hablan en voz baja; pero a pesar de ella, podemos reconocer el acento alemán. Conversan, esas gentes invisibles, en el s ilencio que nos rod ea, y sus voces par ece que llegan a nosotros de abajo,
de las entraiías de la tierra. Al punto,
una interjección, ele un oficial s in duda, los llama al orden y quedan silenciosos. P ero los hemos oído, a!ií, inmediatos, y es ta especie de rumores
de an imales que cavan, era más lúgubre a nuestros oídos que cualquier
estrépito de batalla.
N"o que s us voces fuesen crueles,
no. a l contrario: casi eran armoniosas, de tal manera que, s i no hubiéramos sabido qu ién c.s hablabn, n o habríamos sufrido este estremecimiento
de cólera en toda nuestra carne y nos
habríamos sentido inclinados a decirles: "¡Venid!" tregua a esta ca.cería
mortal. ¿No somos todos hombres ,
he rmanos? Salid de v uestros escondrijos y démonos las manos."
Per o lo sabemos bien, si sus voces
son humanas y pue de ser que también
sus caras s us almas no lo son; carecen de elementos esenciales: de lealtad, de honor, de remo rdimiento y
espccialmnte, del más noble y al mismo tiempo del más elemental de los
sentimientos, que h:.sta las bestias lle
gan a poseer alg una vez: el sen ti-·
miento de piedad. Recuerdo una frase de Víctor Rugo, que anterioi:mente me parecía obscura; decía: 1'la
noche que la fiera tiene en vez de

�alma." E sta imagen me la han hecho inte ligible las almas alemanas.
¿Qué puede ser, sino noche sin t:n rayo, el alma de su siniestro Emperador, el alma de su heredero imperial,
cuyo rostro, cortante como un hacha,
scpalta en una gran gorra de piel negra, adornada por una ca lavera
No haber tenido durante toda una
vida ot ro cuidado que fabricar má.
quinas de muerte, que inventar explosivos y venenos para matar, qLe
ejercitar soldados para el homicidio:
que haber organizado, para satisfacer
t:na monstruosa vanidad personal, toda la barbarie arre:&gt;ujada en el alma germana: haber organizado,-repito el vocablo, porque aunque no
es correcto francés, es, ay! esenc ial mente alemán,- organ izado, pues, la
ferocidad nativa, organizado la grotesca megalomanía, su servil' ismo de
borregos y su credulidad estúpida. ¡ Y
no morir de horror después, ante sn
propia obra! _____ En Yerdad que a un
se atreven a vivir, estos seres de las
tinieblas, fre nte a tantas lágrimas,
fr ente a tantas tor turas y tantos inmensos montones de osamentas ! ¡ Comen satisfechos, duermén, aceptan
I•omenaies; hasta sirven, segt:. ramente, para modelos de escultores, para
bronces y má rmoles duraderos, cuando las to rturas de Ch in a serían demasiado benignas para ellos!
Oh! lo que digo no es tratando
de suscitar un odio mundial innece.
sario; no, es que creo de mi deber
emplea r todas mis fuerzas en alejar
el pe1igroso olvido que puede caer
sobre sus crímenes. Temo tánto a
nuestra adorada y francesa ligereza
de espíritu, a nuestro. buen natural
y a nuestra con fianza l Somos tan capaces de permitir que los ten táculos
&lt;le esta "monstruosa gib ia vuelvan a
hundirse una vez más en nuestra ca rne! Quién sabe si la innumerable plaga de espías no volverá a caer nuevamehte caYadores s igilosos que
corruptores. cavadores de sigilosos que
hasta debajo del piso de nuestras casas tienden emplazamie ntos para cañ.ones alemanes, no, no nos permita.
mos jamás olvidar que esta raza depredatoria es incurablemente traidor a, furtiva, hornicidc1.; que para e!la
ningún tratado de paz es valedero y
que, en tanto no se le aplaste, no se
corte su cabeza,-su terrífica cabeza
de Gorgona,-el imperialismo prt:siano comenzará de nuevo.
Cuando encontremos en las calles
a nuestros jóvenes, mutilados, cami.
nando en grupos, trabajosamente, apo
yados los unos en ios otros; y a los
que han sido cegados, que van conducidos de la mano, y a todas esas

mujeres que han sido también heridas de mt:erte bajo sus velos de luto, rcpiLámonos siempre: Es su obra.;
y a4ucl que a la sombra, encubierto
por las mentiras más impudentes pasó largo tiempo preparándola, es su
1,ais~r. Y d. si no se le aplasta, no
s0 i1ará en otra cosa que en comenzar otra vez, mai1ana !
Cuando nos encontremos en las est::ciones donde se embarcan los homb1es para la frontera, a aquellas mujeres jóvenes que conteniendo las
l:.igrimas en los ojos f1enos de angustia y de valentía, con un uiño
en los brazos, acuden a dar el último adiós a un soldado que Yiste el
t,n iforme de las trin cheras, rep itámo.
nos: A él, cuya ausencia será tan llorada, le esp era la melra!la de l Kaiser, y tal vez mañana lo arroje, anóni.no y perdido, con millarrs más,
a lll,0 de aquellos hoyancos de carne
deshecha qt.e forman la delicia de
Alemania y que no desea s ino estar
llenando siempre.
Especialmente, cuando veamos pa·
sar, con sus nuevos uniformes azt: •
les, a nuestras genaaciones más jóvenes, a nuestros hijos, que marchan
tan esp'.(ndidamente, con soberbia
alegría en sus ojos tiernos y con ramos de ro~as en la boca de los fnsíles, entonces meditemos nuestra re,·ancha sacrosanta en contra de aque-.
llos que yacen allá abajo apostados.
en e~pera de los nuestros, y en con.,
tra cid hombre maldito que tiene la1
noche por alma.
Desde el reducto protegido en ef
que nos encontramos y en el que, para
observar hacia afue ra, tenemos que
levantar periscopios de acero, ven1u!&gt;
aún el mallo, con su hierba verde.
tan tranqui lo en la luz evanescente
del anochecer_____ No oímos más
a los bárbaros, no conversan ya ni
se mueven n i resp ira_n, y só lo conservamos la inquieta. tristeza, diría más
bien. la descorazonadora tristeza de
sentirlos tan cerca.
Para recpnquistar la esperanza y la
alegría, basta con volver sobre nuestros pasos, en estos "intestinos" en
los que la cena está para terminar,
bajo el crepúsculo aclmirab 1'e. Allí,
tan pronto como estamos basta nte
lejos de ellos para que nuestros soldados puedan charlar y reír libremente, nos baña al punto una santa alegría, una consoladora y absoluta certeza. Allí está el l)ranantial inagotable de nuestro poder irres istib!e, allí
es donde se refrescan una vez y
otra vez y siempre los ímpetus irresistibles de ntestros ataques fo rmidables, de la victoria definitiva.
Lo que pr imero llama nuest ra aten-

c1on en torno ele estas mesas, es la
admirable cordialidad, la afectuosa fa.
miliariclad que reína entre oficiales y
soldados. Hace ya largo tiempo que
hemos tenido esa experiencia en la
r.r arina. Las prolongadas expatriaciones, 1os peligros cqmpartidos en
una estrecha concha, nos ponen a todos en íntimo con.acto; y no creo
que mis camaradas de los ejércitos
de tierra me guardei1 un resentimiento si digo que esta familiar idad, tan
compatible con la disciplina, es para
ellos más nueva que para nosotr os.
Uno de los beneficios resen·ados para el los por esta guerra de trincheras, es el haberse visto obligados a
Yivir más cerca ele sus soldados, hacitndose así más queridos para ellos.
Conocen ya a · casi todos sus camaradas a quienes decora una cinta, los
llaman po r su nombre y conversan
con ellos como con amigos. Por eso,
cuando llegan las horas solemnes del
asalto, en vez de tenerlos qte azuzar
por la espalda, a latigazos como acon
tece con los salvajes del otro lado,
van al frente, a la manera francesa,
y poca necesidad tienen ni aun de
volver la cara para ver si todos sus
homb res van en su segirniento.
Así es como a esta guerra sobrehumana y especialmente a la Yida en
común en las trincheras, debernos esta unión que nos hace grandes estos rasgos de abnegación tan sublimes que sentimos impulsos de arrodillarnos ante ellos.
Oh! b.endigamos estas trincheras
nuestras, en las que se han fundido to
das las clases social~s, en las que se
han formado arn,istades que ayer parecían imp osibl es, en las que "los
hombres de sociedad'' han aprendido que el alma del campesino, del
trabajador, del mecánico, pueden se r
tan nob!es y exquisitas como las del
más elegante gen tleman, y aun más
interesantes, por más originales y
transparentes, al tener menos afeit~s
que las cubran.
.. Trincheras, "intestinos," pequeños
laberintos, redes subterráneas. de abnegación y ele sufrimiento, en ellas se
ha establecido nuestra mej or y más
pura escuela de unidad social.
!\fas por esta palabra, "social." tan
frecuentemente profanada, entiendo,
como sin duda se ha comprendido, la
verdadera unidad social, aquella que
es sinónima de tolerancia y de frater
nielad: aqueJla en una palabr;i. de la
que Cristo vino a .darnos la más cta.
ra fórmula,. la qut ~esurne, en su adorable senci11ez, a _todas las demás:
"Amaos los m~os a los otros."

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I.

ESTANCIAS

II.

Ven, hermosa del nombre florido.
quiero hablarte. muy cerca, al oíúo,
y decirte que tengo razón;
es amargo vocablo el de Olvido.
mas precisa que todo lo ido
sea mortal como toda ilusión.

Nunca vuelvas de un vtaJe muy largo,
que al regreso tristísimas quejas
porque nada es eterno ni igual;
todo nuevo sería, o diverso,
que es el tiempo un anciano perverso
implacable en su obra fatal.

Porque al fin, lo pasado es quimera
que el anhelo creyó verdadera ;
e,;. ensueño borroso y fugaz
del que el alma en la tumba despierta
cuando se abre para ella la puerta
que separa la lucha y la paz.

Nunca vuelvas mujer, si te alejas,
que, al regreso, tristísimas quejas
de tu• pecho oprimido saldrán;
si murió tu cariño en tu ensueño,
nun ca intentes volverlo del sueño
de la muerte, a la vida mortal.

También es la tenaz pesadilla
que termina en la pálida orilla
de la muerte en la hora postrer;
cuando libre el espíritu sube
-. desd'e el suelo, al igual de la nube
- - que -era lodo y es copo después.

No sería jamás aquel Il'iismo;
de la muerte es muy hondo el abismo
y no vuelve lo suyo jamás:
de la tumba resurge la vida,
mas la sangre en la tierra absorbida
va a teñir la eclosión del rosal.

RAUL BARRAGAN.

�La Corte del Patibulario.

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Reminiscencias de un Banquete Villista.
A título de curiosidad histórica re-

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Cosas de Jauja
En Jauja, la fe liz, la codiciada,
la que por fin se encuentra libertada.
cosas se miran hoy, morrocotudas,
que a todas las personas dej an mudas.
En tal virtitd, enmedio a su bonanza,
gritan todos allá: Viva Ca rranza !!!

Y todo lo que en ] auja está pasando
vale.... la pena de sali r volando.
Han anunciado ya gentes formales
que habrá otra convención de "generales,"
para saber, de toda esa panclilla
quién ha de ser el que r'eleve- a Villa,
pues no es cosa de hacer que esas legiones
dejen que se enmohezcan_ los cañones.

Los boleros de ayer visten levita
(qué bien que se verá n, Virgen bendita!)
y los que ayer tuvieron sus millones
poco menos están que sin calzon'es.
Es inmutable ley del remolino
cubrir con lo más sucio lo más fino • • •..
Las que antes bibliotecas se lla111aro11
y a "científicos" puros ilustraron,
hoy sólo albergan, en su brega diaria
los piojos de la ge nte "liber taria;"
y la gente comenta sin sonrojos
que hoy tienen libertad hasta los piojos ..•..
Una pieza de pan, corta pitanza,
vale cuarenta pesos de Carranza;
y unos zapatos valen, ha pasado,
una mensualidad de diputado.

~1

~~~:~:~:~§;;:~I~~~;}.;:;~.,~~

•

A l que chilla, le rompen el bautismo
por bien del "pre-constitucionalismo,"
y al que todo "comenta" con suspiros,
por "neutral" le recetan cinco tiros.
Esto es saber la antigua moraleja:
"Siempre algo qu ita lo que nada deja."
Díaz Soto y Gama fué recientemente
nombrado por Zapata Preside nte,
y a V illa lo hará Zar ya que lo estima,
tal vez de Ticumán o de la Cima.
Y Zapata comenta: nunca yerro ____ _
A Venustiano ••••• que lo muerda un perro.

DESIDERIO.

Junio de ' 1915. Hacemos constar que
hasta nosotros ha llegado el rumor
de que la casa en Que se efectuó el
banqt:ete, no fue la de Don Lorenzo
González Treviño como se asienta en
lá crónica, sino la del Li~. Viviano L.
Villarreal; y aunque la personalidad
del anfitrión es lo de menos en este
caso, siempre recojerá la historia con
in terés-, el detalJe de Que un ex-Go.
bernaclor, honorable y austero, sentó
&lt;\ su mesa, en medio de su familia. a
un lépero de presidio. i Hasta donde
llegan las pasiones!
Como no nos consta este último detalle, nos limitamc,~ a trascribir la
crónica, tanto más digna de crédito,
cuanto que habiéndc;se publicado hace
siete meses, nadie la ha rectificado
hasta la fecha. Cedemos, pues la palabra al cronista:
"Y el banquete que las familias de
1\1 on ter rey ofr ecieron a Villa ....• parece un cuento del Abate Brantome !
Es verdad gue no fueron tocias las
familias de Monterrey, no, eso no;
pero sí una de las principales, de las
más distingi:idas, llenó el salón come·
clor de la aristocrática casa de un capitalista, para recibir al bandolero."
Así, con exclamaciones, nos CU&lt;!.Hb1
el viajero que viene de Monterrey la
crónica de una fiesta que se le dio
a Francisco Villa en la casa del señor Don Lorenzo González Treviño, personaje de los más conspícuos
de la fronte ra, re lacionado con Don
José I ves Liman tour y con los prohombres de los re6 ímenes que han
sucedido al porfirtano.

LO OR AL VENGADOR
De la casa Madero salió la idéa de
celebrar la llegada de Villa a Monterrey con una gran fiesta. Las invitaciones fueron familiares, pues el
banquete tenía por objeto mostrar a .
la sociedad neoleonesa el r egocijo de
fa familia triunfante por el paladín de
la casa: el Jefe de ,a Revolución del
Norte.
Dejemos la palabra a nuestro in.
formante:
"La fiesta no tuvo un carácter íntimo, oo: fué la glonficación de Fran, cisco Villa por une. familia grande

como un pueblo. En la casa del señor don Lorenzo González Treviño,
dueño de la Hacienda de San Carlos
para la cual han tenido magnanimidades sin ejemplo dos gobiernos: el del
se ñor Limantour y el familiar del
señor Madero se reunreron tod,as las
clamas de la aristocracia el~ dinero
en l\f onterrey, es dc:c,r, todas las damas de la familia l\Iac!ero.

la camisa de seda ¡,or el recio cinturón de cuero, del q1.,e pendían las cachas negruzcas de un par de pistolas.
Sencillo como un héroe, no aceptó la
presentación personal que se le quería hacer de cada tiria de las señoritas
Que estaban presemes, sino que dirigiéndose a Raul Madero, le preguntó
con ruda franque za: "Dónde está el
almuerzo, Rulito ?"

¿DONDE ESTA EL ALMUERZO,
RULITO?

AQUELLOS DIENTES
LLOS ......

"Una dama de las que asistieron al
banquete relataba así a una de sus
amigas, el recibimiento que hicieron
a Villa:
"Llegó a las puertas de la casa seguido de su escolta de "dorados," sudoroso y lleno de polvo, sal iéll(;l osele

"No creas que todas las señoras
que estábamos allí ten íamos tranqui.
liclad cuando los ojos del General se
fijaban en los nuestros; sin embargo
soportábamos aquella mirada que no
llegó a ser feroz y más nos llamaban
la atención los dientes amarillentos,

AMARI-

�responsabilidad de la guerra. Yo
sólo puedo hablar cie lo que he visto.
He visto que el aspecto de Alemania
no induce a la tristeza; he observado que Alemania no se halla abatida,

muy afilados y siempr e descubiertos
del vengador de Francisco.
que produjo a los Lerdo, a Barreda, a
"Fuimos a la mesa sigu iendo a Villa que, fami liarizado desde luego, se
sentó en el sitio de honor y se ouso :i
relatarn os sus campañas al mismo
tiempo que comía con gran apetito.

ni muchísimo menos. La energía vital de ese pueblo robusto sabe dominar el apuro del momento, y la raza,
sin duda alguna. se nace superior a
todas las adversidades de la hora.

" QUIE RO T ORTILL AS"

"¡ Tan curioso el General ! ¿ \,.luE&gt;
crees que pidió para comer los m;,njares más ricos que se le habían preparado en aquella 111esa llena de flor es y de cristalería de Racarat? 'J'·J r-

He visto en Munich una ciudad alegre y clara, limpia y populosa; he
visto en Nuremberg humear las cien
chimeneas de sus fábricas; y en Berlín
famoso por su fausto y su sed de diversiones, he notado un espíritu de
confianza, de tranquilidad y de vida
intensa.
/

tillas-----''-1lire-dijo a Dn. Lorenzo-déme
tortillas, las quero porqte con estos
panes no se pueden hacer c;opas. se
quebran."
Seguramente que esto lo dijo ~ur
· chiste pero el caso es q,:,~ C1uiso seguir la broma hasta que no le llevaron
las tortillas y se puso a comer con
ellas un trozo de "'paté foiegras"- - -i Una delicia el General!
"K os relató sus campañas Y a veces al hacerlo sus palabras eran m:.s
encendidas que las rosas que estaban
cerca de un búca ro que tenía cerca dt
s:1 rostro sonriente.
"¡ y si:s amores! Ah, no puedes
fi&lt;Yurarte la sencill..:z con que este
"
1 "D.
hombre
habla de sus amores.icen que yo me llevé de To:reón a un
puño de mujeres--- mentiros?~· . Sólo me llevé una y a esa le deJc cmco
mil pesos para sus trapos--- - - ··

La gente de Berlíu come y bebe con
. buen apetito, llena los cafés, invade
las salas de espectáculos. Las orques·
tas tocan de buena gana en los in-

'·El banquete se deslizó así, en alecres pláticas. Y todas las damas tejinios de elogios una corona par a el
vengador de la muerte de nu-:!stros
queridos hermanos Francisco Y G:,s-

el público no cono,:e, pero que t&gt;in
duda será una sugestiva página de la
histor ia de esta revolución. i Ah, se
me olvidaba un detalle----- pero no,
para que voy a dár~e lo a i.Jd."

ro:

-¿ Pero es verdad que n&lt;&gt; le ha pasado a usted nada? ¿Es cierto cnanto ~scribc usted en el periódico?
. Podemos crer que en Alemania, a. la
hora actual, un extranjero. entra, vive,
transita, sin temor a molestia3 y ve-

¿

jaciones----?
.
Estas preguntas me han sido hechas
por individ,ws cc11á11ime~. hasta por
ge ntes irermanófilas. !.o cual demuestra que la campaíia de las mil
publicaciones aliadistas tiene una _eficacia induclabe. Ha sido Y signe siendo una campaña hábil, que ha concluido po r enturbiar la atmósfera intelectual del mundo. Hasta el punto
de que hoy, para la generalidad de
las gentes, Alemania cesa de ser una
nsforma en un fanrealidacl Y Se tra

Alguien dirá que ésta es la obtusa
tranquilidad ·de la inconsciencia, de la
ignorancia. Pero es lo cierto que en
Alemania se publican libremente los

Joaquín P iña.

tavo !"

* * *

N t:estro informante terminó:
"Así l;e o'.do relabr el banqnet.! que
en Monterrey ca,:só asombro Y ,¡ue

EL PRESENTE, 8 de J unio de 1915.
San Antonio, Texas.

Los feroces teutones.
Tan pronto como he regresado a
Madrid, algunas personas me han hecho extrañas interrogaciones. Me
han dirigido preguntas de este géne-

mensos cafés, y no vacilan en tocar
piezas italianas, francesas y rusa3.
Tocarían seguramente piezas inglesas
si los ingleses se hubiesen acordado
alguna vez de inventar una pieza dr
música.

comunicados de los Gobiernos enemi.
gos, caso desconocido en Franci,
También es un hecho evidente que en
las librerías de Berlín se venden al
público los periódicos de París y Londres, hasta los periódicos más patrioteros y agresivos; caso también perfectamente desconocido en París.
Se dice: que el alemán es desconfiado; al prusiano, sobre todo, se le adjudica la mayor desconfianza ______ _
Cuan~o me sie~o a la mesa del restaurant y hago frente al mozo difícilrs equilibrios con el idioma, los
próximos comensales levantan la vis. ta Je! periódico o cesan de hablar entre sí. Ue miran, me inspeccionan.
Tratan de descifrar el enigma que les
cae de pronto en pleno Berlín y en
plena hora del almuerzo. Y se ponen
a conjeturar:
- ¿Quién será este señor extranjero? ¿Qué clase de idioma habla?
Y calculan: No parece que sea germano. No es escandinavo ni ruso.
Tampoco parece turco. Me miran
bien. Observan qi;e mi tipo es de naturaleza despistadora; por el aspecto
físico puedo ser de la Europa Central,
y por cierta tiesura de modales podría pasar por inglés. En cambio, el
idioma y el acento t ienen fuerte matiz lat'n o. ¿ Es francés lo que hablo?

tasma, en r.na ficción borrosa e imprecisa.
Alguno pues, me habrá consicler;,
do con cierta adn:iiración, suponiendo
q1:e un v:aje por Alemania importa
· y osac1·,a. Na a''
un esft:crzo de coraJe
más contrario a la verdad. Hoy puede un sujeto neutral, inofensivo, recorrer toda la Alemania sin hacer un
sobreacopio de valor. y es bien cierto que un viaje por Alemania no otorO'a act!almente ninguna cédula de va&lt;&gt;

len tía.
Los alemanes no exigen al v1aJeru
precauciones extraordinarias. A~orn
bien: así como las fórmulas poltc1ales se verifican en Francia con alguna
negligencia, debido a la_ endémica fl_ojedad de los pueblos fat111os, esas mismas fórmulas se llevan a cabo en Alemania con atenta prolijidad. Pero
estando en regla nu.estros pape les, nadie tiene interés en molestarnos. ,-\
mí nadie me ha mol estado. La Poli-

cía me ha dejado en paz. 1"o he recib ido ninguna visi ta oficiosa o insreccionadorn. Durante más de un
mes he transitado por Alemania libremente, y no he sentido siquiera el
a;obio de la susp:cacia pública. Necesitaba hacer esta confesión, Y la
es cribo aquí, en efecto, bajo el resg,;ardo de mi palabra verídica.
Los lectores de buena fe se dejan
. arras trar fácilmente ¡JOr la fantasía ele
ciertos escritores. Es frecuente pensar que en Alemania faltan las cosas
esenciales; que todos están tristes o
medrosos en Alemania; que la gente
vive en A \emania bajo el látigo de
la autoridad o bajo el terror del sable: que hay en Alemania grupos de
hambrien tos y . turbas descontentas--y O ignoro el estado de alma de los
hombres dirigentes de Alemania, como ignoro lo qt.re piensan las dos docenas de prohomhre.i: mgleses, franceses y rusos que llevan sobre sí la

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Afinan el oído con disimulo. hacen
po r r ecordar las lecciones de lengua
francesa que acaso estudiaron en el
colegio; no, no es francés lo que yo
hablo. Entonces, ¿ qué diablo de idioma es el mío? ¿Será el italiano ____ ?
En la cabeza de esas gentes investigadoras se produce la angustia de
lo it'tverosímil. Hasta que yo mismo les liberto de su angustia. · Y con
cualquier pretexto le expongo al mozo, en voz alta, mi cualidad nacional. i Soy español!
En Alemania está permitido hablar
la lengua española. No así el inglés;
el inglés es un idioma prohibido, bajo
pena de amonestación. En cambio, la
lengua francesa estlt consentida, a título de intermed iaria. Véase, pues,
cómo Alemania guafda algunas consideraciones a Francia, consideraciones
que no son, ciertamente, muy retribuidas.
En cuanto a las expansiones públicas, yo he notado en Berlín una constan te seriedad. Los éxitos y las victorias no producen en el pueblo explosiones bullangueras. Estando yo
en Berlín se supo la gran acometida
francesa en la Champagne; los comunicados dieron cuenta exacta de los
sucesos, y en los cristales de los periódicos aparecían uno a uno los despachos. "El ataque ha sido en tal
forma. Las pérdidas son de tal clase. La acometida ha sido contenida
en secO----" Después se supo la participación armada de Bulgaria, el
triunfo diplomático alemán, la toma
de Belgrado, la invasión arrolladora
de Servia y la apertura del camino
de Constantinopla. Entonces también,
el público acudía a los escaparates
de las redacciones, leía los jocundos
despachos y alejábase en silencio, sin
alharacas ni demostraciones.
El alemán está habituado a la experimentación, a los trabajos científicos y al estudio intenso ; hace sus
cálculos, toma sus medidas y sabe,
por consiguiente, que el resultado no
ha de faltar ____ Así en el asunto de
la guerra, yo he notado que los alemanes tienen una confianza diríamos
que científica y racional. No se les
ocurre, como a sus enemigos occidentales, opinar y construir sobre
conjetura!, discursos, y vehementes
promesas.
Pero me faltan por consignar otras
observaciones, que irán apareciendo a
su hora. Hoy sólo quería tranquilizar a los lectores más impresionables,
y decirles que nada de nefasto le ha
sucedido al autor. L os alemanes no
piensan que deban devorar crudos a
los extranjeros.
José Ma. SAL AVERRIA.

�,:

Rf Vl~TA MfXIC~U Página Recreativ-a .·
SEMANARIO ILUSTRADO
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Lic. Nemesio García Naranjo,
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-oADVERTENCIAS:
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adelantados. No se devuelven origina.
les.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

tercera - primera es consonante.
tercera - segunda - cuarta, fue torero.
tercera - tercera es afirmación .
tercera · el todo para invierno.

Charada rápida
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5
3
2

o-

Letra
Preposición
Pronombre
Forma verbal
Apellido
T iempo de verbo

53
25
542

15
42
A tribut? de espada
345
Nombre de mujer
452
Tiempo de verbo
423
Cortante
12345 Rama del saber
- - - 0 1 - - --

P. O. Box 637.

Cúadrado de letras

SAN ANTONIO, TEXAS.

12345 - Planeta
1265460 - V iejo
8590 - Animal
60960 - Adjetivo despectivo
125670 - Palabra mal escrita pero
acomodada al conjunto
1234567890 - Nombre de persona
- - - o , - --

En nuestra próxima edición publicarem os los nombres de las per-·
sonas que resolvier on los problemas del número anterior.

Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P . O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

Anagramas

Subacription ratea

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L. H.-Dile a Lila, mico gustó.-!. G . j

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1.80
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3.50

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0.10
0.15
0.20

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In other Countriea

3 month1 • . . " 2.00
I montha . .. . " 3.50
1 J'e&amp;r
" 6.00

Con las letras del siguiente
cuadro se forman las mismas palabras, leyendo vertical u horizontalmente.
. - cuadrúpedo
. - verbo
, - utensilio
. - verbo

...

"

"
"

..

....

Joven necio, cuelga el dado.
Raul S. Gubini.
Mi tío Lucilio G. H, Galleda.
Este último anagrama nos fue remiitdo por el Sr. A niceto B. Zapata
de Seguín, Texas .
-o-

.•

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J nglés y ,·icevcrsa. Atiendo a reclamaciones, cte., etc.
H oras de oficina : de 9. A. M. a 7 P.M.
_¡

-o-REVISTA MEXICANA

~·r

-

SED BIENVENIDOS.
-Conclusión. a la campaña electoral de Funcionarios de los .Estados Unidos, viene
opor tu namente a la contienda.
Y ahora, que hasta los mismos periódicos americanos ven el juego
¿qué dirán los carra nclan es?

\

._ • -";:

-

,, ¡.,~,.,..,,,, ·• 1
Nt:cstro estimado amigo, el Sr.
Emilio Valenzuela, que fué el último
director de. "Justicia," nos anuncia la
próxima publicación de un nuevo ¡,criódico, independiente y nacionalis ta:
"La Constitución," que será publicado en E l Paso, Texas.
En este nu evo esfuerzo que p one
de manifi&lt;:!sto la constancia de nuest ro
buen amigo Emi lio en sus luchas periodí sticas y patrióticas, esperamos
que obtenga el éxito que merece n sus
esfuerzos y que deseamos para todos
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            </element>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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