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                  <text>PAISAJES MEXICANOS. - - EL IXTACCIHUATL.

Semanario Ilustrado
12 DE MARZO DE 1916.

· VOLUMEN II. · No. 27.

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Afio II.

San Antonio, Texas, 12 de Marzo de 1916.

Número 27.

La Revolución y la Ley
. '

--·
'·

La crisis por la que pasaron Grecia y Roma, la que
hizo en la Edad Media que de los municipios libres surgieran las nacionalidades, y de los feudos la Francia de
1400; la que formó la unidad norte-americana por la sangrienta guerra de Norte contra Sur, la que construyó el
Imperio Germánico, por el hierro y por el fuego, según
la frase del Canciller Bismark, es la misma que nos sacude, y o foi,ja un nuevo espíritu que recoja los escombros y reconstruya las instituciones, o quedará México
convertido en una salvaje provincia en la que cada nación poderosa tenga el derecho que le dan los pretextos
de humanidad y de civilización, para establecer por la
fuerza una colonia de paz y de trabajo.
La Patria está por encima de todo: no es hora ya de
luchas de partido ni de predominio de facciont:s; ante ese
principio, que aniquiló a la Comuna cuando el enemigo•
se hallaba a las puertas de París, todo cede y se impone
la necesidad de una nueva acción cuyas bases sean indestructibles y cuyas tendencias sean inatacables.
Un estado no existe sin una constitución, ni hay sociedad sin reglas de conducta y no es posible admitir que
una disposición propia legitime un acto. El régimen legal ha sido suspendido. La forma adoptada por nuestros mayores para constituir a la República, está destrozada y, sin ella, sólo pueden ser consideradas como bandas sin freno las que asuelan al país. El General Díaz,
en esta hora suprema, debe legitimar sus actos, apoyándolos en la Soberanía de su Estado Natal, acogiéndose bajo
la protección de sus leyes constitucionales y convocando
en nombre de ellas y de la Constitución General de la
República, a la nación entera al restablecimiento de la
ley, cuya violación impera. Ninguna junta revolucionaria tiene autoridad para constituirse en legisladora del
país, de la misma manera que no la tuvo la Con•ención
de los hombres armados para decidir del destino de la
República. Existe una ley fundamental, y una revolución
no puede revocarla ni destruirla sin la voluntad de los
mismos que le han dado autoridad, que son los representantes del pueblo. En tanto, la ley subsiste y -ella misma
proporciona los medios de innovarla. Todos los actos
llevados a cabo hasta hoy son nulos y no hay una sola
apariencia de legitimidad tras de los abusos de los que
no han tenido más razón que la de las armas. Convocar
a una asamblea nacional, cuando la intolerancia ha llegado a despreciar en absoluto la vida humana y una tiranía sin precedente ha borrado hasta el último vestigio de
libertad, sería frustrar una nueva empresa, tan sangrientamente como las anteriores. Y como los caudillos actuales no pueden permitir que la voluntad se manifieste,
porque les es hostil y los condena de modo implacable,
po hay ya sino un medio, -¡ es: rec9n~truir lo destruido,

yendo de la parte hacia el todo y de la pequeña colectividad a la nación.
Cada uno de los Estados de la República: Desde Sonora .hasta Tamaulipas, y de norte a sur, tiene el derecho;
más aún: tiene el deber de reasumir su soberanía y de
constituirse nuevamente de acuerdo con sus propias leyes,
para defender la Ley General en &lt;»1e descansa la existencia de México.
El Estado de Nuevo León, por medio de su Legislatura, prorrogó hace dos años, los períodos constitucionales de sus mandatarios hasta tanto que pudiera haber nuevamente elecciones legítimas y eso puede ser origen de
una ulterior organización. El Estado de Oaxaca se ha
mantenido, gracias a la decisión de sus hijos y a las circunstancias favorables de su topografía, a cubierto de las
incursiones salvajes de los carrancistas. Ahí está el ejemplo: que en cada Estado un grupo de sus ciudadanos proclame la vigencia de su ley particular, para restablecer su
vida social y legal.. Que los patriotas resueltos a salvar a
la nación de este naufragio, acudan a sus Estados y susciten en ellos la defensa nacional, comenzando por la local. El programa de cada uno debe consistir en el restablecimiento de las autoridades, comenzando por la de los
pequeños pueblos, por los municipios que vayan ocupando, para terminar por los poderes generales del Estado.
Cada municipio organizado nuevamente es un centro
real, de libertad y de orden; de ellos puede nacer una vez
más la nacionalidad perdida, como en la Edad Media, a
la que hemos retrocedido en el feudalismo que han establecido sobre el país los cabecillas, para dividirse los frutos. Mientras la voluntad nacional no se manifiesta en
toda su amplitud, sólo tienen poder para resolver sobre
las cuestiones interiores, los funcionarios designados por
la voluntad de los ciudadanos. El derecho a hacer esa
designación es fundamental en una República y el objeto
único, es el beneficio del pueblo, según los términos del
precepto constitucional que es, más que un precepto, la
expresión de la inquebrantable mayoría de la nación:
"Todo poder dimana del pueblo y se instituye para su beneficio." El origen : el dimanar del pueblo, por la libre
expresión de la voluntad de este, y el fin: el de quedar
constituido exclusivamente para beneficio de la colectividad, resumen los caracteres y las calificativas de un gobierno legítimo. Y otro precepto, el que define nuestra
manera de ser como nación sobre la tierra, dice: Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en' una República, democrática representativa y federal. Esa decisión ha
sido violada hasta sus más íntimas raíces. Existe una tiranía militar, centralizada en un Primer Jefe, que no obedece a designación ninguna; que no ejerce las funciones

�de Ejecutivo, servidor de un cuerpo que legisle, y de tribunales que administren justicia, y jamás en pueblo alguno ha podido darse otro ejemplo más punible de pretorianismo que éste, que lleva además, dos grandes lacras:
la incompetencia y la inmoralidad.
El General Díaz y cada jefe militar que se lance a la
lucha, debe tener un carácter más amplio que el que da
un grupo. El regocijo con que la población pacífica de
la República ha recibido la noticia del nuevo movimiente,
revela que el papel de los Jefes no es el de encabezar partidos, sino el de encarnar aspiraciones nacionales. De este modo, su obra será indestructible, aun cuando los hieran las derrotas, aun cuando los sorprendiera la muerte.
.A la vez, esta posición legal permite a todos los patriotas
encabezar las voluntades y organizarlas en sus Estados
respectivos, para la realización de un fin general.
Es incomprensible cómo el carrancismo, que recibió
todo el poder y que recogió toda la fuerza y todos los
elementos de guerra acumulados por los gobiernos anteriores, ha podido sacrificar a su sed de oro y a la satisfacción que envidiaba de los acomodados de otros años,
la oportunidad que le ofrecían todas las circunstancias
para haberse convertido en Gobierno y haber reorganizado a la Nación. No lo hizo, los Estados Unidos reciben
las remesas de oro y de bienes robados que forman el
objeto de esta bárbara irrupción.
La guerra de clase¡ ha terminado, para los jefes cor..
la ocupación de los bienes de los antiguos "científicos",
a los que han substituído, sin la inteligencia, que no pueden robarles, y que, como todo lo que no pueden utilizar, destruyen en continuados asesinatos; y para los soldados, en la necesidad de pelear los unos contra los otros,
y en contra de la clase de que nacieron, para poder vivir,
para poder morir, ya que la paralización de todos los elementos de riqueza ha impuesto sobre nuestro país, la necesidad de la destrucción, para alimentar a los supervivientes sobre un terreno que, capaz de enriquecer a millones de hombres, hoy no basta a hacer subsistir a la mi-

tad de sus pobladores. En esta situación, la guerra de
clases se ha convertido en la riña por el botín, y la sustitución de las clases inferiores a las clases cultas, ha arruinado a la totalidad.
Para conservar su poder que se bambolea, el carrancismo ocurre a la persecución encarnizada de todos los
que no son sus cómplices, pues hasta la abstención les
parece un reproche y quisieran hac~r de todos los hombres sus asociados en el crimen, con la ilusión de que la
multiplicación de las responsabilidades amengua el deshonor.
La patria está por encima de todo y la Constitución
es su fórmula visible. A ella hay que volver y sólo ella
puede dar los planos para reedificar lo derrumbado; a su
sombra y amparo, las Constituciones de los Estados, y
bajo la autoridad de éstas, una a una, las pequeñas entidades políticas, deben ir surgiendo de la asfixia a la vida
y de su existencia a la existencia nacional.
Cuando cada una de esas Entidades haya podido
reinstalar sus poderes, la Nación habrá resucitado de sus
cenizas, y podrá entonces, al amparo de la ley, cristalizar las nuevas aspiraciones del pueblo; la' primera de todas, la de vivir, la de tener Patria que lo asista en su debilidad de hombre con la majestad, con la autoridad de alguna ley.
Siguiendo ese camino, y escudado por la egida invulnerable de nuestra Constitución, el General Félix Díaz, todos los que resuelvan poner su vida o su actividad al servicio de su Patria, habrán salvado esta crisis y después
de las guerras de Independencia y de Reforma, quedará esta agitación encausada en un ideal tan alto como el
de esas luchas gloriosas: el de la Unificación Nacional.
Para esta labor está reservado el tr:unfo, y hay, para
conducir las obras y los pensamientos, dos principios como dos alas de bendición: La Ley suprema de la República que lo autoriza y lo ordena; la necesidad de vivir
de la Nación, que lo reclama.

FEBRERO TRAGICO

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~·

1

r

Desde la fangosa orilla del viejo Mississippi, bajo cuyas turbias ondas duerme su último sueño el explorador
Hernando de Soto, asisto al ocaso de un Sol de invierno,
en esta última tarde de Febrero.
Del otro lado del río, la vista se pierde en el monütono paisaje, sobre cuyo fondo gris se recorta el perfil de
las locomotoras trajineras, en incesante tráfago. Una de
ellas rasga el espacio con doliente y prolongado lamento,
cuyo caliente chorro de vapor se condensa en blanquísimos grumos en el ambiente húmedo y frío.
Bajo la acción evocadora del medio, que llega hasta
lo más hondo de mi corazón, mi pensamiento vuela a la
patria ausente, de donde salimos hace ya tanto tiempo
y adonde algunos, los que han abierto el fúnebre desfile,
no volverán ya nunca: primero Rubén Valenti, que duerme allá, bajo el cielo divinamente azul de Guatemala ; en
Julio, el coloso caído, el primero en la guerra y en la paz,
que, más afer.tunado que otros, para alumbrar las tinieblas
del minuto supremo, tuvo los fulgores de gloria de Miahuatlán, la Carbonera, el 2 de Abril, San Lorenzo y México; después, el General Huerta, que sucumbe llevando
en él rostro y en los labios la protesta ancestral de
Cuauhtemoc; ayer apenas, don Joaquín Casasús, el espléndido Mecenas de mejores días; después ..... ¿quien
lo sabe?

Con la memoria puesta allá abajo, en nuestro México, cruzo bajo los árboles ahora desnudos de Audubon
Park; hacia el Poniente muere, con muerte sórdida, la
luz de este último día de Febrero.
En la avenida próxima comienzan a encender sus faros eléctricos los raudos automóviles de estos burgueses que van, ruidosos, indiferentes y vacíos, a los bailes
de Carnaval, sin parecer que sospechen siquiera que al
otro laclo del Río Grande, un pueblo entero agoniza por
obra de ellos mismos en gran parte.
Por sobre el bullicio de la calle se eleva, estridente y
bárbaro, el grito de un papelero que vocea la edición de
un diario vespertino, con las últimas noticias: el Senado Americano acaba de aprobar al tratado que reduce la
República de Haytí a un protectorado yanqui.
¡Trágico mes, este de Febrero! Hace tres años, entre el fulgor de gloria de nuestros crepúsculos del Valle de México, lo veía yo morir tras la azu.losa sierra, llena el alma de tristes presentimientos. Y ahora, tres
años después, entre las añoránzas del destierro, vuelvo
a verlo morir, más tristemente todavía.
Con ser el más breve de todos, este mes de Febrero
ha de pasar a la doliente historia latino-americana, como
el más fecundo en miserias y desastres: en el breve lapso
de sus 29 días, la Casa Blanca ha rematado la soberanía

de cuatro repúblicas: Haytí, Nicaragua, Honduras y El
Salvador.
A medida que las sombras avanzan, desciende sobre
las cosas Y sobre mi espíritu una inmensa tristeza· siento
en l~s labios el dejo de la naúsea, y con la sensa~ión de
u?a !~potencia irremediable en el alma, me pregunto en
s~lenc10: ¿es que esos gobiernos del A. B. C. no sentiran subir a sus rostros la oleada de rubor que enciende
los. nuestros, cuando a solás con nuestra conciencia cristaliza en vivientes imágenes el recuerdo de accione~ vergonzosas?
Porque, en efecto, muchos eslabones de las cadenas
que d~sde este Febrero atarán aquellas repúblicas al carro triunfal de los Estados Unidos, se forjaron sobre el
yun~ue del servilismo y la complicidad de aquellos tres
gobiernos.
. . ¡~atricidas! Cuando tocados de una megalomanra
1rnsona a la que sólo falta, para cabalgar sobre Rocinante, la honradez y el valor de Quijano, se prestaron a la
bochornosa tercería de Niágara Falls, su zalamería cortesana convirtió el manto del soberano en tapete curiales:
co don?e después se firmarían los trat.ados de Nicaragua
y Hayh.

.'

.Hace ya muchos siglos descendió desde lo alto la inflexible sen~encia que a las veces consagra en hechos irreparables
inmanente justicia de la vida: "el que a hierro
mata a hierro muere." Hay que recordarlo en este minuto. de honda tribulación universal; porque cuando en las
trincheras de Europa la brisa comience a or.e ar la sangre
de los que cayeron en la "épica fatiga" y se extinga el
fulgo= del último disparo, acaso en las costas del Cabo
Hay~1ano o en las tranquilas aguas del Golfo de Fonseca
e~p1ecen a cargarse los cañones de los acorazados yan~uis que vayan, como en Veracruz, a bombardear los
indefensos puertos de las repúblicas australes.
y en esa h~r.a tristísima para toda nuestra raza, seguramente en Mex1co no habrá sino recogimiento y amargura en los corazones~ pero es posible que en las riberas
?el. Potomac'. donde aun queda en los aires el eco de las
ultim~s efusiones. panamericanas, estalle una estridente
carcaJada que repitan las ondas del estrecho de Magallanes y que,. como la serenata de Mefisto frente a la reja
de ~arganta ~aculada, marque sobre el airado rostro del
vencido, el latigazo cruento de la cínica mofa.
QUERIDO MOHENO.
FEBRERO 29 DE 1916.

!ª

�I

.:~~~º

SSeñor LUIS ANAYA y ANAYA y t
quiénes acaban de contraer ma ri

ZULEMA CARDENAS DE ANAY,A,
en la ciudad de Laredo, Texas.

La Corona de Siemprevivas
El suceso que voy a relatar es n. , · . y O no gano
gurosamente h1stonco.
.,
ni pierdo en ello, ni llevo pretens1?n
l na Unicamente trato de de¡ar
a gu ·
nota
apuntada en alguna ¡arte ~na
de psicología menu&lt;l~, e.xces~vamente
mteres para
menud a, Pero no •m
quien pueda comprenderla.
Empecemos.
.
Francisco Solé, alias Lo Pub1ll, e~taba muriéndose en V ... , en su p1sito de menestral acomoda~o.
Todas las noches, al ret1rarse l?s
médicos de consulta, decían lo. mismo al compacto grupo de panentes
que les acompañaba hasta la puerta:
- No creemos que llegue a ver el
día de mañana. Mucho será si llega
a pasar esta no che ·_ y otras frases
parecidas.

mon t an- a , y para llegar a V .... debía
.
pasar por la capital de la provmcia.
.
t
y ocurrió que al ir hacia 1~ es a., v1'o' en una tienda de ataudes
Y
c10n
.
objetos •fúnebres, una soberbia corona que la d eJ· ó embelesada. Era
gran de, muy g rande.' su diámetro
,
. , era de tres palmos. Trataqu1zas
.
de s1embase d e una maciza rosca
.
. as , con algunas v10letas de. teprev1v
la Y un colosal lazo de anchas cmtas
de moaré negro.
.
Rita no pudo resistir al deseo de
comprar una corona tan hermosa d~ .
lucir su ofrenda en el entierro
Francisco.
-¡Bah! .... ¡Bah! .... Cuando yo
llegue ya habrá muerto ... Seguro ...
tes.
.
d
¡ La compro!Rita vivía en un pueblecito e 1a

La esposa, dos hermanas, una ~u- ada tres primos Y dos tíos, i cu~nntas veces
'
oyeron el fat1' d'ico pr~n.os ticol Pero los parientes que res1d1a~
en otras poblaciones i pobre gente.
lo ignoraban. Teniéndol~ en cu~~ta, la futura viuda encargo a s.u. h~JO
or que les escribiera, parhc1panma Y
· ·' d I a
doles la triste noticia, mv1tan, o ~s
despedirse del enfermo, en ter~mos
tan desesperados que comprend1~r~n
e e n caso de resolverse al v1a¡e,
qu'
sólo llegarían a enterrarle. .
. Así lo comprendió efechvament.e
una prima de Francisco,. llamada Rita, mujer muy entrometida, m~y vanidosa Y muy amiga de cumplir _con
todo el ceremonial en casos seme¡an-

E hizo pegar a las cintas unas letras doradas que decían:
Recuerdo Eterno
A mi primo Francisco Solé
Rita Guasch.
Luego el dueño de la tienda colocó la corona en una caja de cartón
muy grande, y más fúnebre que la
misma corona. La tapa estaba cubierta de cruces, panteones y sauces
llorones de fotografía y en los ángulos leíanse anuncios como los siguientes: Se visten difuntos a precios módicos. Se gestiona todo lo referente a un entierro con prontitud,
etc., etc.
Cargada con el atadij_o de la ropa
que llevaba bajo un brazo y la gran
caja en el otro, Rita dirigióse a la
estación. Iba más contenta que antes y experimentando cierto deseo
que no se atrevía a declararse, a)go
pasmada: el deseo de hallar muerto
a Francisco, con el objeto de poder
lucir · aquel recuerdo eterno.
Un vecino del pueblo que iba en
el mismo vagón, dióla algunas noticias del enfermo.
-¡Rita!. ... ¿ Usted por aquí?
-¡Ay, sí, señor! Voy a despedirme de Lo Pubill ... sin duda le encontraré muerto ya,-dijo con cierto
frenesí y con intención.
-No lo sé, pero me parece que no.
Precisamente esta mañana, cuando
he salido de casa, no había. muerto.
-¿ Qué me dice usted ?-exclamó
Rita, contrariada y· sin darse cuenta.
Y lanzó una expresiva mirada a la
caj¡l de la corona.
El otro hizo lo mismo, y comprendiendo inmediatamente de lo º que se
trataba, preguntó con mal disimulada sonrisa:
-¿ Y qué trae, qué trae aquí, si no
es indiscreción?
Rita no se hizo la misteriosa ni se
apercibió por un momento ·siquiera
de su extraña y ridícula indelicade'!:a.
La vanidad podía más.
-¡ Ah, vea usted I Una hermosa
corona para el entierro de Francisco. Si usted quiere abriré la caja,
¡ Verá usted qué lujo!
-No, de ninguna manera . . . Pero
esto me parece que es anticiparse algo, digo yo.
Pero Rita ni le comprendió. Desató la caja y mostró la corona, diciendo:
-¿ Verdad que estará hermosa colgada del coche mortuorio, arrastran do las cintas por las calles de la
villa?. . . . . Oon seguridad será el
primer entierro que habrán visto con
una corona así! Pobrecito. . . . ¡ Todo
para él .... , hijo mío!
Al llegar a V .... , Rita tomó un coche de la estación, y mientras subía
en él, cargada siempre con su atadi-

jo y con la caja, preguntó al muchacho que le abrió la puertezuela:
-Chico, ¿ tít sabes cómo sigue el
enfermo de casa P ubill?
-Sí, señora. Por la mañana se ha
dicho que estaba mejor y que pa,ó
la noche bastante sosegado.
-Sí ¿eh?. : . . Anda, anda: llévame
en seguida a su casa.
Por la escalera, e!trecha y obscura, mientras el muchacho subía el
paquete, Rita apenas podía pasar.
tropezando por uno y otro lado con
la voluminosa caja de la corona. A!ltes de llamar ya la habían oído y estaban aguardándola a la puerta todos
los parientes.
-¡Ay, Rita!. . . . ¡Rita mía!. .. Todavía llegas a tiempo ... ¡AlabaJo
sea Dios!
Besos, abrazos y alguna ltgrima.
Pero Rita, embarazada con la caja,
a duras penas se limitaba a ; q;etir,
siempre frenética:
-Bien: ¿cómo sigue? ... ¿c '::i,, sigue?
-¡Ay, hija mía! Ha sufrido nrias
alternativas; pero hoy a Dios gracias,
parece que el médico le ha encontrado algo mejor. . . Poca cosa, sin embargo ... Pero lo que decimos: mientras hay vida hay esperanza .... . .. .
¡Ay! .. . . . ¡Yo que le dí por muerto
ayer!
- ¡ Oh, yo también, hija, yo también! .... ¡No creí que llegara a tiempo!
-Bueno, pues ahora dicen que si
sigue como la noche última, no desconfían de salvarle . . . ¡ Dios mío! .. .
¡ Qué trastornos!. . . ¿No lo ves? . . . .
Entra, entra . . . . Chico, deja el lío
sobre esa silla. ¿ Y tú qué llevas aquí?
¿dónde vas con tanta carga?
Rita, con el aplomo de siempre, con
la inconsciencia de siempre, contestó
redondamente, con completa satisfacción:
- ¡Ay, hija!. . . . Me he traído esta
corona para el entierro de Francisco!. . . . ¡ Como le quiero tanto 1......
¡No he podido prescindir de ello 1•••
¡ Nada, un recuerdo! ....
El grupo de parientes, con extraordinaria unanimidad, nada halló extraño, ni mucho menos, en aquel hecho: aquella muestra de buen afecto
les llegó al alma. De repente, todos
a coro se lanzaron de nuevo hacia
Rita y le dejaron húmedas las mejillas a puro besuqueo y lagrimeo. Así
la condujeron a su habitación, movidos, como ella, de la curiosidad y
la vanidad: querían ver la corona inmediatamente I
Formando una circunferencia alrededor de la caja, permanecieron mudos de sorpresa; tan espléndido regalo sugirió en seguida en aquellos
cerebros la misma imagen que ob'Se-

sionada a Rita: ¡ la corona colgada de
la caja del difunto, arrastrando las
anchas cintas por las calles de la villa, siendo la envidia y la admiración
del vecindario entero!. . . . Luego sólo se oyó esta exclamación unánime:
-¡ Qué hermoso. . . . . estaría!
Alguien no llegó· a tiempo a rectificar en esta forma, y dijo cándidamente:
-¡ Qué hermoso. . . . estará!
Rita estaba henchida de júbilo en
vista del asombro que produjo su regalo.
Pero todo parecía conjurado para
que no llegara a lucir lo que Rita se
figuraba. Durante todo el día fué
acentuándose la mejoría del enfermo.
Aunque Rita y hasta la futura viuda
iban enseñando la corona a sus más
íntimos conocidos con cierto orgullo,
ya empezaban a sospechar que no
tendría que servir.
Efectivamente, dos, tres, cuatro
días después Francisco estaba fuera
de cuidado: tanto, que quiso que entraran a saludarle los parientes, que
sólo llegaban hasta la puerta.
Rita entró acompañada de la esposa.
-Ya lo ves, ya lo ves, Franciscole dijo ésta con aquel tono mimoso
y fingido con que se habla a los pequeñuelos y a los enfermos que reviven.-¡ Ya lo ves! ¡ Hasta Rita, la
pobre, ha venido! ¡Mírala!. . . Acércate, Rita.
A la vista de su pariente, tan demacrado y abriendo de nuevo a la
vida los amortiguados ojos, Rita sintió una verdadera conmoción que no
le causaron ni la idea de la muerte ni
las' simples palabras desesperadas.
Echóse a llorar repentinamente, cogió la mano de Francisco, la besó, y
dijo llena de sinceridad:
-Ay, sí chico,. . . ¡ Sí hijo mío! .. .
¡ Con los pies descalzos y desde la
otra parte del mundo hubiera venido
para cuidarte! ·
- ¡ Gracias, gracias, lo creo! ..... .
Te lo agradezco-contestó el enfermo con dificultad, con la lengua
torpe, como si no le cupiese en la
boca.
Y mientras estaban en este punto,
la esposa del enfermo tocó con el
codo el brazo de Rita, murmurándol,1
al oído:
-¿ Se lo decimos?
Lo que quería decir era q1:.~ por
cierto y probado podía tener Francisco el aprecio de Rita su pat i,:nta,
como que hasta le había comprado
una co,rona para el entierro.
Hubo un momento de vacilación.
Pero el aspecto del enfermo era tan
triste y grotesco a un tiempo, que- las
dos mujeres experimentaron entonces por un sólo instante la inoportu-

�nidad de hablar del pasado peligro.
El pobre Francisco daba ganas de
llorar y de soltar la risa con su gran
gorro de dormir a modo de cucurucho, la nariz afilada todavía, las mejillas negruzcas, cubiertas de una barba corta y clara no afeitada hacía
tiempo, la cabeza mirando al techo,
todo el cuerpo inmóvil y abollado bajo la cubierta de la cama como un
monigote cargado de ropa. Casi les
infundió pavor y nada dijeron.
Pero aquel extraño deseo fué hurgando en el entendimiento, y como
el optimismo de los médicos continuara y el enfermo fuera mejorando
por horas, su esposa, al día siguien"te, le dijo con fingida indiferencia,
mientras le arreglaba un poco la cama:
-¡Vaya .... que puedes estar satisfecho!. . . . Todos han venido a verte .... Todos se han interesado por
tí. . . . ¡ Especialmente la pobre Rita!. .. ¿No sabes lo que ha hecho? ...
¡Vamos, te lo quiero decir!. ... ¡Te
había comprado una corona. . . . muy
hermosa! .....

-¡Una coronal-dijo el enfermo
sorprendido y como queriendo ·coger
una idea que se le escapaba!-¡ Una
corona 1.••.
Y después de un momento de silencio, dos lágrimas se le deslizaron por
las mºejillas: no había sospechado el
peligro que había corrido. Era aquella la primera .n~ticia.
Pero, después de aquel instante de
emoción que su esposa no advirtió,
cayó en la rara curiosidad, en la vanidad inexplicable de toda aquella familia:
-¡Tráemela! . . . ¡ Quiero verla!
Era un frenesí de niño, con llanto ,
y palabras ininteligibles de apoplético, reclamar¡do impaciente un juguete.
Y a la vista del fúnebre objeto.
Francisco continuó llorando, pero
admirado a la vez, lleno de vanidad.
-¡ Fobre Rita! ... ¡ d&lt;·cidla que venga, que éntre en seguida, quiero darla las gracias!. . . . ¡ Sí, gracias,
gracias!-continuaba cnocheando.
Y añadió con cierto enfurruña-

miento de convaleciente, aunque irritable y nervioso:
-¡ Y quiero que me regale estl
corona tan hermosa!
Esto último no entraba en los
cálculos de Rita, que estaba pensando ya desde algunas horas sí en la
tienda se encargarían otra vez del inútil y flamante recuerdo eterno. Pero ¡ qué remedio I tuvo que ceder.
Después de todo, como estuvo conforme en regalarla al muerto la regalaría al vivo.
Al día siguiente la corona colgaba
de un sillón con el gorro de cucurucho, demacrado, sucio,. envuelto eri
mantas. Veía la coron;! colgando de
su propio ataúd, arrastrando las cintas por las calles de la villa, con envidia y admiración de los vecinos,
de los compañeros y amigos que seguían al coche.
Y, de pro.nto, murmuró sin adve~tirlo:
-¡ Qué hermoso hubiera sido! ....
¡ Qué ,lástima!
J. IXART.

....

-

Cosas de la"Vox Populi''
--De una correspondencia íntima-. . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . . . . ..
~

Pues sí, querido "Quasimodo", aquí
las cosas han cambiado radicalmente, como por encanto, de la noche a
la mañana, que se di.:e carrancistamente. Las unidades del "sufrido
pueblo", que aplaudían a "don" P:-.blo González-a pesar de que nunca
lo vieron montado por un "jokey"
hábil- que llamaban hermano a Juan
Sarabia cuando e.;te asomaba su morena faz desde los balcones del fa&lt;;tuoso edificio que ahora ocupa: en
Hombre.; Ilustres; los mismos que
para saquear "democráticamente" ur&gt;a
casa de comercio pedían a sus "ami ·
gos" los carrancistas a cuatro o cinco de la "rese.-vada" para que les sirvieran de vanguardia, esos hombres. . . . ya no son partidarios de la
revolución.
Te preguntarás que cómo adquirí
esta certidumbre.
¡ La "vox pópuli," mi querido "Qua·
simodo" '. Es~ heraldo que nunca se
equivoca.... el pesar -Je que nunca
calla.
En fin, paso a referirte algunos de
los indicios de ese cambio en la opinión metropolitana.

En la pared de un lugar nada per- distas, abundan en la actualidad las
fumado ni poético del Teatro Arbeu, alusiones satíricas al fracaso carranaparecieron, d':as pasados, dibujados cista.
Ahí van algunos ejemplares.
con carbón, los siguie1~tes versos:
-Hermano,
traigo una "cruda" "de
"Está mlly triste Carranza,
facto."
el c~lebrado barbón,
-¿Cómo?
porque a afianzar la pitanza
-Sí: con un trago más desapareya no le ayuda Our,gón.
ce .....
¡ Este ~aneo es "chica" lanza!"
En otro lugar, tocayo del anterior,
*
sito en el propio Palacio Nacional.
En una cantina a la ho,a de la copudo leer un .:urioso, y de esto hace
pa.
tres día~:
-Tómate "la del estribo."
"El "bilimbique" bajaudo,
-Imposible, "manito," apenas tensubiendo las mercancías ....
go
tiempo para ir a comer, y luego
Igual c0sa está pasando
ahí me tienes desarrollando ur:a veCon Carra riza y Fé:Ex Díaz". '
La siguiente quinti\ia va de boca locidad marca Pablo González .....
en boca "sotto voce :"
***
"¿ En Querétaro atrancado
En
fin,
m1
querido
"Quasimodo,"
don Venus? Mal •:a la histom, :
es
que
en el amel
hecho
innegable
su destino está trazado:
biente de México ya flota ese "algo"
es un toro aquerenciado ...
que se sentía a raiz de los "Tratados
en la Capilla Expiatoria".
de Ciudad J uárez"; el mismo que se
observó en los días en que se habla***
En el lenguaje familiar, ese que en ba de licenciar al Ejército Federal
México se salpica de chascarrillos y y de que Huerta renunciara. Ya en
que, de preferencia es usado por los los corrillos se platica que los oaxaestudiantes y los aspirantes a perio- queños ganan terreno geográfica y

* *

Señorita CARMEN CAUSSADE, · Soprano española que ha cantado con gran éxito,
·
en el ''Beethoven Hall'' de San Antonio.
políticamente. Las noticias que a
diario dan los periódicos carrancistas
sobre los triunfos de las huestes deÍ
"d e f acto, " no 1as cr!!en ni los ciegosordo-mudos.
¿ Recuerdas el efecto que hacían las
noticias de "El Imparcial" cuando este gran diario fué acaparado por los
Madero ? Pues haz de cuenta que
todos los periódicos de aquí son ... .
"imparciales," según el caso que les
hace el público.
Más de algún borrachito alegre, entre trago y trago, frunce el ceño y
di~~ dirie;iéndose a los circunstantes:

"Ya lo verán, desgraciados, "ay" viene Don Félix Díaz". Y ya sabes tú
que "los borrachos y los muchachos ...... "

***

El último botón de muestra. En
hojas su~ltas escritas en máquina, sin
que nadie haya podido ni sospechar
la procedencia de ellas, han circulado
profusamente los siguientes versos:
"Tras del movimiento armado
en que sólo han engordado
don Venus y Doroteo,
ya México, fastidiado
tan sólo tiene un d_e ;eo:

que vayan. . . . . al otro lado
los amigos del saqueo;
que aunque nos han "libertado"
dizque, de las tiranías
'
que hubo aquí en tiempo pasado,
todos a grito pelado
pedimos AQUELLOS "DIAS."
Y basta por ahora, mi querido amigo. . En mi próxima te referiré lo
que siga observando en esta tierra
que ha merecido el nombre de Jauja
que le da un ilustre "científico" des&lt;le Yanquilandia.
Por la copia,
QUASIMODO.

�OFRENDA
Los balcones ojivales de un convento carmelita,
Perpetúan en sus marcos, cual prodigio de cristal,
La litúrgica vidriera que a un ~aestro mosaíta
Encargó un prior de Hipona por decreto rectoral.
Un infolio venerable, en romance franco anuncia
Que sus goznes y sus llaves, maravilla de cincel,
Fueron la obra legendaria de un orfebre de Maguncia
Que emigró al país de Hungría, bajo el reino de Isabel.
Cuando el sol gasta su aljaba en los ónices del coro,
Asemeja la vidriera zodiacal constelación,
·
Sumergida en el encanto de un crepúsculo de oro
Que realza sus matices de jacinto y corindón:
Bajo el ·beso de mil lirios- un floral beso de sedaCiñe el Niño Dios un nimbo de un reflejo aurisolar;
Sus pañales son de un °lino tan hermoso, que remeda
El vellón de bella espuma que en las ancas tiene el mar.
Y M'aría- Oh alegría, oh ambrosía, oh melodía!Más sagrada que los óleos de la unción del rey Saúl,
En su manto azul, glaciado de menuda pl'.drería,
Está envuelta, como el sueño de algún astro en lago a zul.
José vela en los portales con su vara de azucenas

Y su manto de gran púrpura como un viejo emperador;
A sus piés están ardiendo suaves mirras agarenas
En brasero que es la boca de un dorado aligator.
Suaves mirras que extrajeron de un jardín de mil corolas,
Los tres magos orientales cuya pompa es toda real:
Bajo un cetro de oro fino resplandecen sus estolas
Y sus mitras -eminentei, de un prestigio arzobispal.
Respirando un vapor de oro por sus túmidas narices,
Descendió el Toro celeste que preside al sol de Abril;
L leva atados en sus cuernos por guirnalda cuatro lises,
Y la estrella Sahil luce enclavada en su perfil.

Y la mística paloma, en un claro azul distin.ta,
Lleva en -el pico una cinta de grana, como pendón;
Santa Dei Genitrix, dice en la grana de la cinta,
Decorada como el regio pectoral de Salomón.

Sefior ANGEL DE LEON, Barítono espafiol que ha sido muy aplaudido
en el "Beethoven Hall" de esta ciudad.

NOTA DE ARTE
Grata debe de ser para nuestros paisanos, amantes
de la música en su mayoría, la noticia de que se ha inaugurado en el BEETHOVEN HALL de esta Ciudad una
temporada de Conciertos vocales e instrumentales y de
Ballet, bajo la dirección del Maestro Gorjoux, bien conocido en México por haber sido uno de los profesores
de Música favoritos de la Metrópoli.
La Srita. Carmen Caussade, Soprano, de voz admirable, que recordarán gratamente los aficionados de México, por su volumen y por su modulación intensamente
dramática; el Barítono Sr. Angel de León, otro de los
consentidos de la Capital, por sus grandes facultades y
por la expresión de su voz, severamente educada y llena
de flexibilidad, son los solistas y las Sritas. Zulema Pettus y Lucy Henderson, las bailarinas.
El programa para la noche del día Ir, a las 8:30 P.

M., es de un atractivo inusitado en estos tiempos y en ·
esta tierra: Música de Puccini:. Una romanza de 1.fadame Butterfly, Una Canción Española y Los Molinos de
Viento, por la Srita. Caussade; este último número en
dúo con el Sr. de León. El prólogo de Payasos; El Guitárrico y otros números, por el mism,o Barítono. Danzas
de Tschiskowski, de Delibes; y Pastorela, por las Sri tas.
Pettus y Henderson; Obertura del Guarany; Idilio, del
Octeto español y otras selecciones para la orquesta; tales
son los principales números del concierto de la noche del
u de Marzo, y nos apresuramos a dar la noticia a nuestros compatriotas, deseosos de que en el incomparable
encanto de la música encuentren un paréntesis de alegría
pura y de intenso regocijo, tanto por la hermosura del
programa como po r los recuerdos que evoca. Y a los artistas, nuestros mejores deseos por un éxito total que co-

rresponda a su mensaje de arte.

Sobre el rústico pesebre de las altas glorias, lle~a,
- Resonante de alabanzas su magnífico daríny a la puerta &lt;le! pesebre como un cisne astral despliega
Sus dos alas, cual dos liras, un inmenso serafín.
Cuando el diácono salmodia, segundado del arpista,
Las perínclitas secuencias ante el negro facistol,
Y en los derlos abaciales centellea la amatista,
Y la carne de las hostias resplandece como un sol.
La vidriera de colores estremécese en su hueco,
Conmovida como al paso de un armado palafrén,
Y parece qu:e resuenan en el ámbito del reo,
Las cuarenta mil campanas de una ideal Jerusalén.

Leopold~ LUGONES.

�El Gas de la Muerte

A ninguno "dejarán", no; para estar cierto de ello, basta con mirar a
todos esos médicos jóvenes, a todas
esas enfermeras, un poco agotados,
es verdad, pero tan cuidadosos y tan
valientes, que no p:('r&lt;kn de -vista a
uno sólo de ellos.
Y, a Dios gracias, salvarán a casi
todos. (De seiscientos asfixü¡dos de
aquella noche, quinientos están ya
fuera de peligro). Tan pronto como
resistan ser tra11sportados, serán llevados lejos de este infierno del frente de batalla, en el que los obuses
del Kaiser se encarnizan voluntariamente sobre los moribundos; se recostarán más cómodamente en hospitales tranquilos, donde sufrirán toda vía mucho indudablemente por
ocho, por quince días o un mes, pero
de donde no tardarán en volver a
partir, más advertidos, más prudentes y ansiosos de volver a combatir.
Puede decirse que el golpe de la asfixia ha fallado, como el de las grandes acometidas salvajes; que no ha
rendido todo lo que la cabeza de Gorgona esperaba. Y, sin embargo, con
qué cálculos tan hábiles ha sido intentado cada vez ese golpe, siempre
en los momentos más propicios! Ya
se sabe que los alemanes, maestros
del espionaje e informados siempre
de todo, no dejan nunca de elegir,
para sus ataques, de cuafquiera naturaleza, los d:as de relevo, las horas en que los recién llegados a enfren tarlos se encuentran en la balumba del arribo. Así pues la noche en
que llevaron a cabo este crimen, seiscientos de los nuestrns acababan precisamente
ocupar sus puestos

Por Pierre Loti
Traducción de ''Revista Mexicana''
Un sitio de horror, que se creería da instante, las enfermeras traen vo éxito y, con timidez al principio,
imaginado por el Dante. El aire ~e- enormes globos negros y los que temiendo aún el disgusto universal,
sado, sofocante; dos o tres pequenas. más luchan en la agonía de la asfixia ocurrió a la asfixia, después de haveladoras que parece tienen miedo tienden sus pobres manos implorán- ber ensayado, por supuesto, el desvirde iluminar demasiado, atraviesan dolos: es el oxígeno que los hace . tuar la opinión con sus mentiras haJ
apenas una obscuridad brumosa, cá- respirar mejor y sufrir un poco me- , bituales, acusando a Francia de halida llena del olor . del sudor Y de nos. Muchos de ellos tienen de es- ber tomado la iniciativa. Como cínila fiebre. Gentes atareadas cuchi- tos globos negros, sobre el pecho ja- camente lo esperaba, no ha habido
chean con ansiedad. Pero lo que más deante y, en la boca, guardan ávida- ¡ay! una rebelión general de la conse oye son estertores agónicos. Es- mente el tubo por dond~ se escapa ciencia humana. Y como ante los
tertores que nacen de una serie de el gas salvador; se diría que son ni- crímenes precedentes,-pillaje sistepequeños lechos, alineados hasta to- ños grandes con su biberón, lo que matizado, destrucción de catedrales,
carse, sobre los que se (fistinguen for- pone algo como una bufonería maca- violaciones, matanza~ de niños Y de
mas humanas, pechos sobre todo, pe- bra en estos cuadros de horror. La mujeres,-los Neutrales no se han
chos que se agitan con fuerza, apr~- asfixia según la constitución de cada conmovido; parece verdaderamente
suradamente, y que levantan las sa- uno tiene efectos diversos, que exi- que la mirada turbia, feroz y muergen' formas diferentes de tratamien- ta de su cabeza de Gorgona o de
banas como si hubiera llegado la ho·
to. Algunos, casi desnudos sobre su Medusa los ha congelado a todos en
ra final. ...
su sitio. Y en el momento en que
Es una de las ambulancias en la lecho, están cubiertos de ventosas, o
línea de combate, improvisada .como bien todos untados t1e tintura de yo- escribo, el último · de los gorgonizase pudo, al día siguiente de una de do. Hay otros también -oh! los dos por la mirada del monstruo es
las más infernales af,ominó.cil!nes más gravemente daiíac!o.,, - que ese pobre rey de Grecia, inconsistenalemanas. Todos esos hijos de Fran- están enteramente hinchados, el pe- te y torpe, que t1embla al borde del
cia, que parece van a lanzar el últi- cho, los brazos, el rostro,_ Y que pa- abismo de las peores felonías. Que ·
mo suspiro, no pudieron ser llevados recen muñecos de goma inflados .. · · haya neutrales por terror, Dios mío,
más lejos, por la gravedad de sus .M uñecos de goma, nifw:; CO!l biberón, se lo explica uno; pero que haya
lesiones. Esta gran sala de paredes aunque estas comparaciones sean las pueblos y de grandes cualidades, q~e
desportilladas era una b0dega para únicas exactas, par(;cc S3crilego ,·m- hayan podido permanecer germanobarricas de champaña, esos pequeños plearlas cuando la angustia oprime filos va más allá de nuestra comprensión'. ¿ Por qué· maniobras han conlechos - unos cincuenta,- han si- el corazón y se sienten ganas de
seguido
cegarlos, con qué calumnias,
do fabricados con priesa febril, con llorar, llorar de lástima, llorar de
ó
por
qué
cohechos? ....
ramas que aun conseryan la co_rtez~ rabia!.. . . . Puedan estas comparaNuestros queridos soldados, con el
ciones
brutales
grabarse
mejor
en
los
y parecen lo que en nuestr?s J~rd'.pulmón abrasado, jadeantes sobre sus
nes se llama muebles de estilo rustt· espíritus, por su misma inconvenienpequeños lechos "rústicos," tiene~
para
conservar
más
largo
tiemcia,
co. Pero ¿ por qué este calor, cas_i
irrespirable, que exhalan ias estufas? po el odio, la indignación Y la ,ed una expresión de gratitud cuando, siguiendo al médico, se aproxima uno_
-Es que nunca hace demasiado ca- &lt;le santas represalias!
a
ellos y miran con ojos llenos de
Porque
hay
un
hombre
que
nos
ha
lor p¡¡ra pulmones de asfixiados.-Y
bondad,
cuando se les estrecha la
preparado
detenidamente
todo
est~,
¿esta obscuridad? ¿por qué esta obsHe
aquí a uno, inflado como
mano.
y
ese
hombre
continúa
viviendo;
vicuridad, que da un aspecto dantesco
a este lugar de martirio y que debe ve, y como el remordimiento es des- un globo, inconocible sin duda par_a
de incomodar tanto a las blancas Y conocido, sin duda para su alma de aquellos que no lo hubieran visto sidulces enfermeras? Es que lo~ bár- rapaz, es incapaz de sufrir si no es no antes de esta horrible hinchazón,
baros, están ahí, en ,:uo.; aguJLros, e1uy el furor de haber fallado el golpe al a quien si se_ le tocan, aun lo m~.s
cerca de esta aldehuela en la que, menos por esta vez. Antes de des- ligeramente posible, las pobres meJ1para divertirse mis de nna yez, h~n encadenar la muerte de esta manera llas distendidas, se sit'nte 1,ajo los
aplastado las casas y el campanano sobre el mundo, fríamente había com- dedos crepitar los ¡;iises i:1filtrados
y si con sus anteojos siempre listos, binado todo, previsto todo: "Y si a entre la piel y la carne. "Vamos, esdistinguieran en este triste anochecer pesar de todo, se dijo, mis grandes tá mucho mejor que en. la mañana,"
de noviembre, encenderse la serie de cargas a lo rinoceronte y mi enorme dice el médico. Y prosigue en voz
baja, dirigiéndose a la enfermera:
ventanas de una larga sala, al punto maquinaria de carnicería llegaran a
husmearían una ambulancia y los encontrarse, por imposible, con una Comienzo a creer, señora, que también salvaremos a este; pero es nece:
obuses lloverían sobre los lechos hu- resistencia demasiado espléndida? ...
mildes: es conocida su predilección Entonces osaré quizás, confiado en sario no dejarlo ni un momento."
por ametrallar hospitales, convoys la complicidad de los neutrales, sí, Oh! recomenda~ión inútil, porque no
oiaré desafiar a todas las leyes de la tiene ella la menor intención de ,dede la Cruz Roja, I glesias!. ...
Así que apenas se ve, en una es- civilización, y emplearé otros me- jarlo, la enfermera blanca cuyos ojos
pecie de bruma desprendida del. agua dios. . . . Preparé.monos, a todo even- están empañados por cuarenta y ocho
que hierve sobre calentadores. A ca- to." En efecto, la embestida no tu- horas de una vigilia sin tregua.

de

r.

avanzados, .después de una larga y
fatigosa marcha; &lt;le súbito, entre una
salva de obuses que los sorprendia
en su primer sueño, han percibido,
aquí y allá, pequeños._ silbidos discretos, como producidos por traidoras sirenas de va~or1-era el gas mortífero que emanaba en torno de ello~,
dilatando sus espesas, sus lúgubres
nubes grises. Y simultáneamente,
sus fanales, que no arrojaban en
aquella bruma sino pequeñas luces
vagas. Enloquecidos entonces, ahogándose ya, pensaron demasiado tarde en aquellas máscaras que se les
hab'. a dado y en las que, por lo demás, no creían; se !ubrieron con
ellas muy torpemente y algunos, por
un movimiento irresistible de conservación, sintiendo la quemadura de
los bronquios, cedieron al deseo de
correr, y fueron los dañados de más
gravedad, a causa del exceso de cloro inhalado en las grandes aspiraciones de la carrera. Mas para otra
vez no se dejarán sorprender ni ellos
ni ninguno de los nuestros; herqiéticamente enmascarados, permanecerán inmóviles en torno de hogueras
preparadas de antemano, cuyas flamas súbitas neutralizan los venenos
del aire,-y el daño será casi nulo,
una hora de malestar, penoso de sobrellevar; pero por regla general sin
consecuencias funestas. Es verdad
que en los antros malditos de sus
laboratorios, los intelectuales de Alemania, convencidos de que los Neutra
les aceptarán todo, se esíuerzan en
encontrar otros venenos peores aún;
pero hasta que los hayan encontrado, la cabeza de Goreona habrá fa.

liado su golpe, comó han fallado tantos otros, esto es incontestable. Nosotros, por desgracia, no hemos podido aún encontrar el medio de corresponderles can sufic:iente crueldad;
para defendernos no tenemos pues
otra cosa que la máscara protectora que se perfecciona, cada día;-y
después de todo,
los ~jos de los
neutrales, si es que aun tienen ojos
para ver, tal vez es más digno no
emplear otra cosa. Pero de todos
. modos, cuá1.1 · diverso sería el caso
nuestro si recurriéramos a asfixiarlos
también, a ellos, pícaros y asesinos,
agresores que hah penetrado con
fractura y que, en la desesperanza de
romper nuestras líneas, intentan fumigarnos innoblemente en nuestra
casa, en nuestro caro país de Francia, como se fumigaria a conejos en
su madriguera, a ratas en sus agujeros. Los idiomas humanos no habían previsto estas trascendentes ignominias, que descorazonarían a los
últimos de los canibales, así que no
hay pa'abras par~ nombrarlas ..... .
Nuestros pobres soldados asfixiados,
jadeaado sobre sus peque'ríos lechos!
¡ cómo habría yo querido mostrarlos
a todos, a su~ padres, a sus hijos, a
ssu hermanos, para lkvar · al paroxismo las indignaciones sagradas y la
sed de venganza; sí, mostrarlos en
todas partes y hacer oír sus estertores aun a los tan impasibles Neutrales, para dejar convictos de sordera
intelectua l o de crimen a tantos obstinados pacifistas, para sembrar doquiera la alarma en contra de la
Gran Baroarie, que ha hecho erupción ~obre la Europa! ....

a

1SAL VE!
Por Laura Méndez de Cuenca
j Qué

triste Enero, pálido y frío!

¡Ay del enfermo, ay del que triste

Abierta, abierta de par en par,

El viento zumba, cuaja el rocío

De\'ora cuitas en soledad!

Y con cadenas el pensamiento

Que brilla en perlas en el maizal;

Primaverales brisas de ºMarzo,

Porque no estorbe para el contento,

Desnuda ramas, deshoja flores,

Tornad veloces, ro111ped el cuarzo

Porque no enlute con su pesar.

Arranca nidos y a sus rigores

De estas entrañas que encierro aquí;

Salve viajera de lontananza,

Tiemblan las cañas del carrizal.

Que ct:ando vuelvan los ruiseño res

Consoladora, dulce esperanza,

Odios los mimbus de oscuro manto,

En cruz las alas, cantando amores,

Sah·e si v_ienes a mí esta vez;

Rayos que truenan metiendo espanto,

No hallen invierno dentro de mí.

!\o te am edrentes, que no te exijo

Alegre lluvia de otra estación;

Alma doliente ¿ dónde está el mimo

Ki la alegría, ni el regocijo

Desde que flotan blancas neblinas,

Con que soñaste? ¿dónde. el arrimo

~¡ las quimeras de la niñez.

Del techo huyeron las golondrinas,

Quiero en un pecho se ncillo y

Las ilus=ones del corazón.

Q1:"e ni en la cuna dado te fué? ---Valle de penas, mt:ndo de sombras ___

Adios ardiente noche de Junio;

i Oh~dicha ! dicha de miel te nombras,

Y sus latidos con' ansia oir;

Vierte hoysus galas el plenilunio

Y eres de espinas. ¿Por qué? ¿Por qué?

Cuando ya el seno de amor no salta,

En luz de nieve por la ciudad;

Del pecho franco la endeble puerta,

¡ Para el descanso qué poco falta!

AzuJ rop aje la n9 ~he vistej

Por esperarte tengo ya abierta,

¡ Oué poco falta para morir!

sa110

Posar mi frente, poner mi mano,

�Por los Campos

d,la Guerra· Europea

La guerra europea sigu~ siendo el centro
de la atención mundial.
En la parte superior de esta plana se ven:
1~ U nos oficiales haciendo uso de carros
de labranza para las operaciones militares.
2 ~ Trenes de correos con rumbo a las
trincheras.
3 ~ Inundación del río Lepónica en Serbia.
El grabado de la parte inferior nos muestra
un {ren de municiones llegado a la línea de fuego.

�La Reconstrucción de México
Lo que puede hacer el Estado de Oa.xaca
A instancias de muchas. personas, .reproducimos nuestro editorial correspondiente al número 24 ·
El carrancismo ha entrado en agonía. Las desconfian- conservando su actitrd pasiva y neutral. Además de seguir
zas mutuas entre los caudillos imperantes, el descenso con- velanQo por sc:s intereses interiores tendrá que velar por la
tinuo del papel moneda, el crecirn:ento invariable de la anar- salvación de la Patria.
El artícu!o 128 de la Constitución ordena que cuando por
quía, y sobre todo el espectáculo de un gob1Gmo inestable y
errante, como si fuera la cabeza de una tr,b'ü asiática, son sín- c,·alquier moti'vo se interrumpe el régimen const:tucional, lo
tomas fatales que anuncian un desplomamiento próximo. Los único que procede es volver a él. Pues bien, en México ha
manifiestos del Primer Jefe, las prcclamas de los Generales, quedado roto el régimen constituc:onal, desd; que el Sr.
los artículos de los editorial:stas y hasta las gacetinas de los Licenciado Carbaj¡l abandonó la Presidencia sin renunciar
reporteros, parecen ser la expresión delirante de un orga- ante el Congreso qt:e había rec:bido su protesta de Ley, y
nismo moribundo: son el natural desvarío que prod'ucen las sin que el General Velasco,-único Secretario de Estado que
fiebres que matan. El Dr. Atl da la pauta de la locura, y funcionaba a Sü lado-recogiese el gobierno de la Repúbl:ca
en su derredor se desarrolla una literatura de manicomio que como se lo ordenaba nuestra Carta fundamental. México
quiere reformar al mundo mientras México, se muere de vive fuera del dominio de la Ley, 1esde aquel día de Agosto de 1914, en el cual tuvo lugar aquel acontecimiento anorhambre.
Ante el espectáculo caricaturesco y trágico de este régi- mal, que se llamó "disokción del Ejecutivo." Es pues,
men que se desmorona, cabe preg,.mtar: ¿cuál va a ser la llegado el caso de cumpl:r el artículo 128 de ljl Constit;.ici'ón;
futura orientación de Méx'.co? ¿sobre qué bases se va a y si hasta hoy, ha resdtado impolítico e inoport:no iniciar la
reconstruir la Patria? ¿dónde están las fuerzas congrega- magna empresa, tan pronto como el carrancismo llegue a la
doras de energía, que reúnan todo lo disperso, y lo sujeten crisis, que inevltablemente sobrevendrá, Oaxaca debe enarcon i;n círculo de hierro, para que no se siga despedazan- bolar la bandera de la legalidad y el orden, y proceder a la
do el espíritu nacional?
¡ restauración constitucional de la Repúbl:ca.
El asunto es muy sencillo. La Constitt:ción ordena la
Un Estado de la Federación Mexicana ha permanecido
aislado de la anarquía, independiente de la tra·c:ón y el cri- vuelta a las Instituciones; y o':&gt;edec:endo este mandato santo,
y tomando en consideración las condiciones pavorosas del
men; ha conservado intactas sus instituciones y vive civiH
zadamente en medio del caos que lo rodea. Dentro de los pafs, LA LEGISLATURA DE OAXACA DEBE ASUMIR
limites oaxaq?eños r&amp;1ncionit. un _Cong~so local, electo por TEMPORALMENTE LA SOBERANIA NACIONAL, que
el pueblo, que toma las medidas indispensables para la vida reside en el pueblo, del cual si no tiene t:na represen tac· 6n
del Estado, vota los presupuestos y aprueba las cuentas de arsoluta si tiene rna delegaci6n parcial.- EL CONGRESO
gastos; un Poder Ejecutivo que promulga las Leyes votadas LOCAL CAXAQUEÑO DEBE, POR CONSIGUIENTE
DECLARARSE PROVISIONALMENTE, PODER LE.
por aquél, y un Tribunal Superior de Justicia que garanti·
GISLATIVO
DE LA NACION en tanto que pueda ser elec.
za la aplicación de los Códigos. Estas a1.1toridades, en el
ta
rna
nt'eva
Asamblea Popular. En medio del derrumba.
momento en que fué disuelto el Jl:jército Federal, tuvieron
general
de autor'.dades e instituciones, es el único
miento
el acierto de susftuirlo por medio de Guardias Nacionales,
que fueron creada!$ y rtglamentadas de acuerdo con nues- cuerro q ·e tiene or·gcn legal; y aún cuando su legalidad se
tra Constitución. l!'n torno de ese gobierno ,j' de su peque- enctientra confinada dentro de los límites de una entidad fe.
fío Ejército, se ha agrupado unánimemente el pueblo de Joá- derativa, la ausencia abso!rta de una o'rganización nacional,
rez, resuelto a cohVert:irsé en dique que impida la' inva~i6n hace que en ella se concentren las miradas ansiosas del país.
México necesita urgentemente un centro coordenador de
de la barbarie y el delito.
Hasta hoy, Oaxaca se h~ lilJ)itado J defender¡;e de los energías, un p""nto de or'.entaci6n, algo que tenga s·quiera
pel'.gros q_ue la amenaza~~n del exterior: ba conservado sus 1·na somtra de legalidad; y como el ca·Jdil;aje y la anarquía
elementos de vida, y no ha permitido que sus tropas, salgan le imp:den ir a las casi,llas electorales a nombrar sus legítidel territorio local para tomai; parte en la horrenda tragedia mos mandatarios, y como por otra parte si la Repftblica sique conmueve a la Patria. Ha hecho bien. Intentar una gue fuera del orden constitucional, corre el peligro de desaaventi'ra nacional, cuando el delito estaba en su apogeo, era parecer, todos los mex·canos verían con júbilo, que los re~acrificarse estérilmente, sin esperanza de triunfo. Hay mo- presentantes de un Estado, aceptando las responsab:lidades
mentos, en q..ié la sola circunstancia de cont¡nuar en pie, sig- del momento, asumieran el gobiierno nacional y se echasen
nifica una victoria. -He vivido- contestaba el Abate Sieyes sobre los horneros la magna empresa de reconstr::ir a la
a una interpelación que se le hacía sobre sus actos durartte Patria.
Si las autoridades de Oaxaca vieran que había otros Esel Régimen del Terror. Oaxaca también ha logrado vivir en
tados
en idénticas condiciones al suyo, lo que procedería
medio del derrumbamiento general, y eso es bastante. Sus
rna liga semejan.te a la que se formó a raíz del
sería
forrr.ar
instituciones pueden ser la base de la reconstrucción de Mé,dco: su gobierno local se puede convertir en gobierno gene- go:pe de Estado de Comonfort. Pero es inútil escrrtar los
ral, y sus Gt·ardias Nac·onales pueden ser el núcleo organi- · horizontes: lo ún'co que en Méx:co queda edificado sobre el
terreno de la elección popc•lar ~s la Legislat.ira de Oaxaca:
zador del futuro Ejército de la Nación.
C'11ando la Revolución carrancista estaba en auge, cual~ a ella, pues le corresponde el honor-Y el deber tambiénquier intento de reconstrucción patriótica era inoportu~o. de asvmir la actoridad suptema de la Nación: Si así lo hiciePero ahora que está próximo a deshacerse, ahora que se va re, y después de formular el decreto de reinstalac'ón de los
a romper la sombra de mando que congrega tibiamente los Supremos Poderes Federales, nombrare el Presidente Provielementos del preconstitucionalismo, no puede continuar sional que hubi'ere de convocar a elecciones generales, todos

los mexicanos que actualmente están di\rididos por odios y
resentimientos se congregarían de nuevo bajo la bandera
santa de la legalidad y el orden.
¿Es rigurqsamente constiti:cional esta línea de conducta?
-No se trata de hacer algo apegado extrictamente a la Ley
sino algo que la restaure. Además, el artículo 128 de l~
Constit .:ción ordena imperativamente, y cuando no existe
más que un camino para ct:mplir lo mandado, hay que
gu:rlo sin vacilar. Los funcionarios que tengan el valor cte

aceptar una responsabilidad tan grave, pueden contar de antemano, con que la Nación aprobará sn conducta.
Oaxac;i. debe seguir las huellas del más ilustre de sus hijos. Hace medio srglo que Juárez hizo que la Patria volviera al carril constitucional después de una lucha tremenda en
contra del extranjero. Hoy la República se vuelve a encontrar fuera del reinado de la Ley, y los descendientes del Reformador, pueden imitar su conducta: después de salvar a
su Estado, su obligación es iniciar la salvación de la Patria.

Una heroína de 17 años
Emillienne Moreau
Traducción de · ·Revista Mexicana"
Una joven francésa, casi una nina, ría inglesa. No experimentaba nin- de Septiembre de 1915, desde la toacaba de recibir en Francia la cruz gún temor; no veía sino la victoria. ma de la aldea de Loos por los inde guerra, añadiendo su nombre y su Y el Ejército Inglés hizo su entra- gleses, se apresuró a organizar en
ejemplo al conmovedor cuadro de da en Loos. Entonces, según narra su casa un puesto de socorros, emhonor 'en el que constan las religio- el corresponsal del Petit Parisien, pleó todo ese día y la noche siguiensas, las Damas de la Cruz Roja, los que había ido a hacer una encuesta te en transportar a la casa a los hefuncionarios postales citados en la al lugar, entonces, la niña salió a to- ridos, en prodigarles sus cuidados y
orden general del Ejército Francés. da prisa.
puso todos sus recursos a su dispoSe llama Emillienne Moreau, tiene
"Los cadáveres interceptaban las sición sin aceptar la más pequeña
diecisiete años y medio; vive en el calles. Había sangre en todas par- retribución.
pueblo de Loos libertado por el Ejér- tes. Los heridos jadeaban a sus pies.
No vaciló en salir de su casa arcito Inglés en los combates de los Por sus trajes pintorescos, reconoce mada de un revólver y consi~uió,
últimos días de Septiembre. En el a aquellos highlanders tan temidos con ayuda de algunos enfermos intranscurso de esos combates y a la por los alemanes. Uno a uno los gleses, poner en estado que no hiciehora de la victoria fué cuando esta levanta. No es muy fuerte, pero su ran daño a dos soldados alemanes
joven francesa demostró su heroísmo voluntad decuplica sus fuerzas. D~ que, emboscados en una casa próxiY provocó la admiración de los highde beber a unos y venda a otros. Los ma, hacían fuego sobre el puesto.
landLrs del general Sir Douglas · recuesta lo mejor que le es posible
El redactor del Petit Parisien ha
Haig. Pero desde la primera noche y los médicos ingleses la encontra- dado pormenores del combate que lide la ocupación alemana, había dado ron inclinada sobre aquellos valien- bró la Srita. Moreau. Afirma que no
tes, de los que casi todos le deben mató menos de cinco soldados alela medida de su energía.
manes: tres con granadas, otros dos
Durante el año que los alemanes la vida.
"A la entrada del pueblo se oye · con el revólver reglamentario de un
ocuparon Loos, permaneció en la casa de su padre, antiguo soldado re- un canto, coreado por millares de oficial inglés. "Los tres primeros
tirado, con su madre y su hermano, voces, es el "bios salve al Rey". La dice, se habían parapetado en un sub~
éste de diez años, y logró imponer Srita. Moreau escucha. Terminado terráneo desde el cua) disparaban soa los enemigos el respeto a su ho- el himno nacional ingles, va hacia bre el puesto inglés y rehusaron sagar. Como había preparado su exa- los soldados y con toda la fuerza de lir. Los otros dos, con la bayoneta
men para ser institutriz, aceptó el sus pulmones, entona la Marsellesa. calaqa avanzaron ;.menazándola. Sin
"Los soldados de la vieja Inglate- temblar, los dejó llegar muy cerca y
cargo de cuidar de los· niños del pueblo. El año fué terrible. M. Mo- rra se asombran y después se entu- los derribó muertos, como un veterano."
reau murió del dolor de haber sufri- siasman. Rodean a aquella jovenciDe la misma manera contribuyó
do la invasión. Su hija calmó su ago- ta. La aclaman y, con ella, vuelven
Juana
Hachette . a la salvación de
nía y faltando la madera, encontró a cantar el himno glorioso de RouBeauvais. El nombre de Emillienne
en su piedad filial el valor para pre- get de Lisie."
Moreau 'permanecerá unido a la libeparar ella misma el ataúd.
La cita que de ella hace la Orden ración de Loos. Esta jovencita el
Al fin, el día de la liberación estu- del Día del Ejército, dice así:
día de hoy, tan modesta, tan tíru'ida,
vo próximo. Desde el granero de la
"La Sr.ita Ei'riillienne Moreau, de colmada de gracia y de seriedad, ha
casa, la Srita Moreau presenció la diecisiete años y medio de edad do- re.novado una página de la historia
imponente preparación de la artille- miciliada en Loos (Norte). El 25 de Francia.

�~uegos Infantiles

La Constitución Americana

DESDE JAUJA

¿Es un pedazo de papel?

de los chiquillos a imitar todo aque- netración de los nmos, que no .;e reA 20 de Febrero de 1916.
llo que miran u oyen. Se presenta signa con el papel humilde, sino que
Mi muy estimado amigo:
en el pueblo un par de ciegos tocan- aspira a puesto de viso y relieve, codo bandurria y cantando copla?, Y a pia fidelísima de lo que hacen los
No ignoras que mi solterismo me
poco ya están las coplas en boca de hombres maduros y barbados!
ha privado de conocer las deli_cias de
todos los pilletes, y entre sus dedos
Estos pilletes han visto cómo salen
la paternidad, lo cual no qU1ta que unas hojas de maiz haciendo funde los cuarteles pelotones de solme encante n los niños y vea en ellos ciones de bandurria. Acude un pres' dados en retozo grotesco, •dándose
la rep resentación de los fu turos glo- tidigitador, y al punto la caterva inpuñetazos, empujándose sobre la darificadores de la pat ria, cosas ambas fantil se adiestra en el escamoteo
mita que atinó a pasar entre el grusuficientes para que los chiquillos me de monedas extraídas de los bolsipo, y soltando a pulmón lleno paladespierten el más vivo interés.
llos de papá. Llega una compañía bras evangélicas propias del vocabuSiguiendo estas inclinaciones de -~i acrobática, y ya están los pequeñue- lario libertador. Y al salir de las esespíritu Y dándome a la º?servac10n
improvisando en los patios su ci r- cuelas, el cuadro se reproduce por
del medio en que nos agitamos, te co casero y haciendo equilibrios en el aquellas criaturas que llegan al doaseguro que me produce un júbilo es- alambre, a s.emejanza de los acróba micilio con las caras encendidas y supecialísimo meditar sobre las gran- tas que fueron un tiempo reservistas dorosas , las rop:is empolvadas o hedeza:; que le están reservadas a J a~- y ·senadores, para tornarse, al correr chas girones, y echando fuera la
ja, cuando los retoños de hoy se mi- de los años, en rep resentantes de lengua por donde han escapado los
ren convertidos en hombres cabales. Primeras Je fa turas pre-constituciona- dicharachos r~clentores, aprendidos
No es preciso poseer milagrosa- les.
con más acierto que la lección señamente el secreto de la adivinación palada por el paciente dómine.
¿ Qué quieres, pues, que hagan hoy
ra afirmar que los ejemplos puestos los rnocosillos en Jauja? Gritar Vi¿ No te imaginas cuántos Zapatas
a la vista de los actuales pimpollos vas a Zapata, a Villa y a Carranza,
y Villas y Carranzas surgirán de esque corretean entre los ocho Y los armarse de fusiletes de madera y estas columnas i'nfant iles ? ¿ No te das
doce aiws, dan la certeza de lo que padas de hoja de lata; ceñirse las
a pensar qué hermoso porvenir el de
será este país dentro de veinte o piernas con desperdicios de tela para
Jauja, vigorizado el espíritu de estos
veinticinco.
fingir la polaina renovadora; cruzar- nenes por el aliento renovador de
Nosotros, los que pasamos niñez Y . se el pecho con cartucheras fabrica- nuestros días?
juventud oprimidos po r el círculo d_e das a domicilio, repletas de casquillos
Ellos sí que serán varones duchos
hierro de una paz artificiosa, tuvi- abandonados en campos y ciudades
en las peleas a sangre y fuego, no
mos que sentirnos amodorrados, la- por los guerreros de verdad; encascomo nosotros, desventurados manxos, sin ánimo para las luchas reden- quetarse sombrerillos de aristocrátisos, que sentimos sobre nuestras
t oras aplastados siempre por la ma- co petate; formar grupos callejeros
frentes el peso de una paz ignomi-·
no o~nipotente de la tiranía. Y a- que ma rchan al redoble de tamborciniosa, y llevábamos en ellas el estigpenas si ent rábamos en calor cuan- llos y al són de cornetas, montados
ma de la servidumbre 1rredimible.
do de niños se nos relataban por en nerviosos corceles de palos de
nuestros progenitores hazañas de éscoba, y lanzar por aquellas bocas
¡ Tus grandezas adiví-,
otros tiempos, y cuando ya más cre- que todavía chorrean la leche maoh, la Jauja del futú-,
ciditos nos entregábamos a lecturas ternal, sapos y culebras de los misde episodios lejanos en que la espa.da mos que vomita la falange depuradotr~s el P lan de Guadalúy el fusil eran embrazados con bn_ora. Y al menor desconcierto en las
del viejo barbas de chi- !
so arrebato para castigar despotis- filas, la espada que vibra en lo a l¡ Cómo siento que mi vimos y vengar afrentas. Nos faltó to, el fusil que apunta, el caballo que
no mire ·yo prolongáel ejemplo vivo, que es la mejor en- se convierte en instrumento conpara
verte prestigiáseñanza de t odas las doctrinas.
tundente, la gritería que asorda al
en los años venidé· Cuán venturosos los chicos del vecindario, y por final de la bélica
1
'
día, a quienes ha t ocado una epoca jornada, dos o t res chichones, un par
po r gentes del mismo peturbulentamente libertaria, con su de cráneos lesionados, el lloro chide Venus, Villa y Zapá-1
magno y luci&lt;;lo cortejo de incauta- llón de estampilla, y los aspavientos
Y cieno esta mi vigésima-primera
ciones, derrame profuso de bilimbi- de mamá que sale despavorida a la
ques, diluvio de decretos, estruen- calle con el peine en la mano y la epístola, enviándote un cariñoso ado de fusilería, ametralladoras y ca- cabellera alborotada, al oír los la- brazo.
ñones desfile pomposo de ejércitos mentos del hijo de sus entrañas ...
Tu amigo y colega,
legali~tas exhalando olor democr~ti- ¡ Ya hubo sangre, como cum1&gt;,le en
co químicamente puro, y en cuya in- toda pelea heroica I
SILVERIO.
dumentaria se ostenta, junto al claEn estos ejércitos no hay soldados
veteado zapato yanqui, el amplio rasos ni menos reclutas: este es Gesombrero "huichol" de manufactura neral, el otro Coronel, el de más allá
nacional!
Capitán. ¡ Siempre tirando a lo alto
Y a conoces la tendencia peculia r estos inocentes! ¡ Oh, deliciosa pe-

los

N. B.-Mr. Beck, el autor de este
artículo que extractamos para nuestros lectores, es uno de los abogados
, prominentes de los Estados Un idos.
Su opinión en cuestiones constitucionales es de las más respetadas en este país; fué auxiliar del Procurador
General en las administraciones de
Me. Kinley y de Roosevelt. Sus libros han sido traducidos a varios
id iomas y este artículo ha sido
publicado por el "Times" de N. York
en lugar preferente.

***

Elihu Root, en tocia su larga carrera eminentemente útil, no ha pronunciado un discurso más notable r¡ue
aquel con que inauguró recientemente la Convención Reµt:':ilicana ,Id Estado de N. York. (Discurso del que
publicamos en nuestro número 25 las
referencias sobre la política de Mr.
Wilson en el caso México.) La profunda impresión que ha producido en
el pueblo americano justifica la
creencia de que esa alocución es un
acontecimiento político de la mayor
trascendencia.
Es extraño, sin embargo, que en
este enérgico emplazamiento de la
política exterior de la administración
de Wilson, Mr. Root no insistiera
sobre un punto que a él, prófundo
conocedor del derecho constitucional,
tiene que haber llamado e~pecialmente la atención.
La política exterior de Mr. Wilson
ha sido en muy importantes cuestionoes, una constante violación de la
Constitución, y la aparente indiferencia del pueblo ante este aspecto del
asunto sugiere la posibilidad de que
pueda decirse de nuestro gran Código lo que de muchos credos religiosos: que la forma sobrevive a la sustancia de la fe.
Hay que reconocer que desde los
comienzos del Gobierno, ciertas prevenciones constitucionales, tales como las relativas al Colegio Electoral, han sido en todo excepto en la
forma, enteramente nulas; pero aquellas disposiciones que requieren la
concurrencia del Senado con el Presidente en la conducción de nuestras
relaciones exteriores, habían sido
hasta hora ob~ervadas y preservadas
con especial afecto, ante el reconocimiento general, celoso de su sabiduría.
Y en una de las más importantes
crisis de la historia, Mr. Wilson ha

llegado hasta a excluir al Senado de
su participación propia en la política
exterior del Gobierno, y esta usurpación de poder no ha sido seguida
de ninguna protesta del cuerpo cuya
prerrogativa constitucional ha sido
violada, lo que hace pensar al que estudie cuidadosamente nuestra historia en que si no será posible que
nuestra Constitución llegue a ser,
gracias a este constante crecimiento
de poder del Ejecutivo, nada más
que "un pedazo de papel."
Para los autores de la constitución
no había disposiciones de mayor importancia que las que requieren la acción conjunta del Ejecupvo y del
Senado para determinar la política
exterior de la República. Para ellos,
esta acción concurrente marcaba la
distinción principal entre una república y una monarquía.
En 1787 todos los gobiernos existentes entonces, con excepción del
nuestro, consideraban las relaciones
exteriores como una prerrogativa peculiar de la Corona y no de la Legislatura. El Rey, Emperador o Czar,
celebraba tratados, nombraba y recibía Embajadores y Ministros, declaraba la guerra y firmaba la paz.
El único límite para ese poder en las
monarquías democráticas, como Inglaterra, era el que tenía la Legislatura sobre los gastos de la nación,
pero por lo demás, las cuestiones exteriores se consideraba que estaban
especialmente investidas en la corona.
La convención de 1787, formada
como lo estaba en su mayoría, por
hombres que habían conocido por experiencia propia las dificultades que
presentaba ' el encomendar la dirección de las cuestiones internacionales exclusivamente a un cuerpo legislativo, determinaron concentrar esa
facultad y hacerla, de ese modo, más
eficiente. El texto primitivo de la
Constitución decía que "El Senado de
los Estados Unidos tiene la facultad
de celebrar tratados y de nombrar
Embajadores y Jueces (Magistrados)
de la Suprema Corte." La Comisión
a la que pasó la revisión de este documento hizo notar que no siempre
está el Congreso en sesiones y se hacía necesario delegar el poder en algún funcionario que estuviera siempre en posibilidad de obrar. Para este fin se escogió naturalmente al Presidente en contra de las objeciones

de aquellos que sentían que conferir
ese poder era hacer de la república
una monarquía en todo excepto en el
nombre.
Entonces se adoptó una de las
grandes transacciones de la Constitución, en la que sabiamente se decidió que el E jecutivo habría de ser
el órgano primario de comunicación
con otros gobiernos, y como tal podría negociar tratados y nombrar,
con la aprobación del Senado, Ministros y Embajadores. El precepto
adoptado definitivamente dice:
"El (el Presidente) tendrá facultad,
a propuesta y con el consentimiento
del Senado, para hacer tratados, con
tal que dos tercios de los Senadores
presentes lo aprueben, y para que,
a propuesta y con el consentimiento
del Senado, nombre Embajadores, y
otros Ministros y Cónsules, Ma~istrados de la Suprema Corte y todos
los demás funcionarios y empleado~
de los Estados Unidos, cuyo nombramiento no esté regido por alguna
otra disposición constitucional, y que
será determinado por la ley; pero el
Congreso pu~de, por medio de un decreto, conferir la facultad de hacer el
nombramiento de dichos empleados
inferiores, en el Presidente, solo, en
los tribunales de justicia o en los jefes de departamento."
Es claro pues que las relaciones internacionales del Gobierno estaban
divididas en tres clases y se adoptaron tres métodos diferentes para cada una de ellas:
1.- Los Embajadores y los Ministros que habrían de tener la representación de la República en las cortes extranjeras, serían nombrados por
el Presidente, con la indicación y
consentimiento de una mayoría del
· Senado.
2.-Los tratados, de todas clases,
serían negociados por el Presidente,
pero no tendrían fuerza ninguna sino
hasta ser ratificados por dos tercios
del Senado.
3.-La declaración de guerra y, por
derecho implícito, las cuestiones de
g uerra y paz, fueron atribución exclusiva del Congreso.
Aun esta facultad especial del Ejecutivo referente .a nuestras relaciones
internacionales f,ué una de las varias
razones presentadas por los publkistas contra la ratificación de la Constitución. Dejando a tt.n lado estas objeciones, es razonablemente cierto

�que la Constitución de los Estados Jorge III. Y esto es más de llamar mó una "libertad" al enviar a Mr.
Unidos nunca habría sido ratificado la atención desde el momento en que Lind en tal aventura, y aquella lipor los Estados si el poder final so- Mr. Wilson es un abogado, por edu- bertad se la tomó con la Constitubre nuestras relaciones internaciona- cación, y debe suponérsele, por lo ción de su país, porque Mr. Lind,
les no hubiera sido conferido prácti- mismo un pasable conocimiento de al ir a México como representante
camente al Senado, de la manera di- la Constitución, y es también un his- acreditado del Presidente de los Escha antes, con la reserva última de toriador reconocido lo que hace pre- tados Unidos, no podía ser consideque para declarar la guerra o hacer sumir en él, el conocimiento de la rado de otra manera que como Emla paz era necesaria una resolución filosoía de nuestras instituciones po- bajador o Ministro, y según queda
dicho, la Constitución ordena exprede las dos Cámaras legislativas, y líticas.
Tomad, por ejemplo, la totalidad samente que el Presidente no puede
nada puede dar más exactamente la
medida de la adaptación gradual de de su manejo en la cuestión de Mé- enviar a una nación extranjera ninuna Constitución escrita a los muda- xico. Cuando él llegó a la presiden- gún Embajador, Ministro, Cónsul u
bles usos e ideas de las generaciones cia, existía en México un gobierno otro funcionario, si no es por indicaque se suceden, que el hecho de que estable, que había sido reconocido ción y consentimiento del Senado. El
el Presidente no sólo ha llegado a más o menos formalmente por todas nombre de J ohn Lind jamás fué menser el poder primario e inicial en los · las naciones extranjeras, incluída, la cionado al Senado, y en consecuenasuntos internacionales, sino el pri- nuestra. Aquella administración era cia, ese augusto cuerpo nunca le ha
mero y principal y la influencia del resultado, como tantos otros gobier- conferido en manera alguna, legitimiSenado ha sido reducida a su míni- nos precedentes en México, de una dad para representar a los Estados
mum durante la administración de revuelta interior, sobre cuyos méri- Unidos en una mis ión de tal naturaletos no es fácil a ningún extranjero za. Además, ni el Senado ni el ConWilson.
greso de los Estados Unidos han auHemos visto que mientras el Pre· dar una opinión satisfactoria.
Mr. Wilson, sin consultar al Con~ torizado jamás al Presidente para pesidente no puede declarar la guerra,
greso
o al ISenado, resolvió destruir al dir que sea destruido el gobierno
sí puede dar pasos que hagan la guede facto que entonces existente en México y que se lleve a
Gobierno
rra inevitable; si bien no puede nomexistía
en
México,
no solamente re- cabo una nueva elección ni ha autobrar Ministro; y Embajadores, sí
husándose
a
reconocerlo,
sino tam- rizado una interferencia en los asunpuede esperar a que el Congreso esté
tos internos de México como la que
en receso para hacer nombramientos bién evitando, por agencias diplomáimplica
la demanda cre que SE' !1aga
provisionales. No puede negociar un ticas el que siguieran reconociéndolo
una elección especial de Presidente.
todas
las
otras
naciones
extranjeras.
tratado efectivo con un poder extracon el requisito de que el entonce!;
ño, pero puede arreglar, mientras la Como resultado de esta actitud, la
Presidente de facto, no pueda ser
insurrección
de
Carranza,
originariaacción del Senado se halla pendiente,
elegible. Esto, en sustancia, era demente
débil,
restringida
a
la
región
un modus vivendi. Mientras que las
clarar la guerra al gobierno existendecisiones sobre la guerra y la paz norte de México, se hizo más temite en México, declararla y llevarla a
no caen bajo su potestad, puede dar ble, y Mr. Wilson, entonces, sin el
cabo sin la sanción del Congreso.
o.os
consentimiento
del
Senado,
envió
pasos que o evitan o precipitan la
Y si esta injustificable usurpaci0n
guerra, y estos actos, que puede lle- representantes diplomáticos a México,
uno
J
ohn
Lind,
para
arrojar
a
de
funciones era indudable en la mivar a cabo sin la concurrencia de alHuerta
del
poder
y
el
otro,
William
sión
de Lind con Huerta, más injusguna de las Cámaras legislativas, pueB.
Hale
para
conferenciar,
en
nom.
tificable
aún era en el caso de la miden virtualmente comprometer a la
nación en una política determinada, bre del primer magistrado, y por sión de Hale ante Carranza y Villa.
tanto, en nombre de su paí,s, con Ca- La ayuda que de ese modo se daba
sin su consentimiento.
a los rebeldes y la ayuda moral conrranza.
Esta expansión del poder ejecutivo,
cedida así al incalificable Villa, consAl
explicar
el
nombramiento
de
que ha procedido en violación tanto
tituía una violación del espíritu de
.
J
ohn
Lind,
Mr.
Wilson
dijo
en
su
indel espíritu como de la letra de la
la Constitución aun cuando pudier;
al
Congreso
el
27
de
Agosto
forme
Constitución, ha tenido muchos ejemno haberlo sido de su letra. Admito
plos en nuestra historia, pero nunca de 1913:
"Me tomé la libertad de enviar al que el poder ejercido por el Presihabía sido llevada hasta el extremo
alcanzado por la administración de Hon. J ohn Lind, ex-Gobernador de dente al conceder o negar su reconoMr. Wilson. Su política exterior, Minnesota, como mi enviado y repre- cimiento a los nuevos Gobiernos de
tanto en lo que · se refiere a México sentante personal a la Ciudad de Mé- las naciones extranjeras lleva consicomo a las naciones europeas, ha si- xico, con las siguientes instruccio- . go en la práctica la facultad del Ejecutivo de decidir cuando menos prodo una violación continua y palpable nes."
visionalmente,
el estado legal de esas
de la Constitución, y el hecho de que
Estas instrucciones eran, substannaciones;
pero
en el caso de México,
esto haya sido seguido de débiles cialmente, ofrecer los buenos oficios
de
ese
poder fué más allá
el
ejercicio
protestas por parte del pueblo y ten- del país para el propósito de derride
la
cuestión
ordinaria
de reconociga una aparente tolerancia por parte bar al único gobierno estable en 'Médel Senado, muestra cuán inestable xico. Estos buenos oficios habían de miento. El Presidente, sin las aupuede ser hasta una constitución es- ser cumplidos por medio de la más torización del Congreso o del Senacrita. y hasta qué punto puede ser injustificada interferencia en los do, virtual si no técnicamente, hizo
ultrajado nuestro Código constitucio- asuntos internos de México, exigien- la guerra al Gobierno de hecho de
nal por la ambición de un Ejecutivo do de aquel Gobierno el que hiciera México, y la hizo con tal éxito que
que se ha centralizado a sí mismo.
una convocato.ria especial a eleccio- ese gobierno sucumbió, dando por resultado que México se encuentre desMr. Wilson ha creado todas aque- nes, en las que, por mandato de Mr.
de entonces. en un estado de anarllas condiciones que los autores de Wilson, el Presidente Huerta, aun
quía
crónica.
la Constitución trataron de evitar, al cuando constitucionalmente elegible,
Un
ejemplo más claro de esta usurasumir y ejercer todas las facultades habría de ser excluído.
pación
de funciones, es el nombraCiertamente que el presidente esrelativas a las relaciones exteriores,
miento
del Coronel Edward M. Houque ejercía la corona en tiempo de tuvo en lo justo al decir que se to-

se como Embajador Plenipotenciario
y extraordinario en toda Europa. La
ley jamás creó tal puesto, y sin decisión del Congreso, este nuevo cargo de Embajador Supremo no puede
tener absolutamente ninguna justificación .....
Aun cuando el coronel House pueda tener todas las cualidades de Fran-

klin, Talleyrand y Metternich combinadas, susbsiste el hecho de que al
acreditarlo como representante diplomático de este país en todas las naciones beligerantes de Europa, Mr.
Wilson ha ejercido exactamente aquel poder que la Constitución le ha
retirado expresamente y la circu'nstancia de que poco o ningún caso se

halla hecho de esa usurpación de funciones y que el Senado, en otro tiempo tan celoso de sus prerrogativas,
esté también callado, justifica ampliamente la humillante pregunta con
que comienza este artículo: ¿ Es la
Constitución de los Estados Unidos
nada más que un pedazo de papel?.

Un Extranjero Pernicioso
La Expulsión del S~fior Laguera

• 1&lt;

•

Acaba de ser expulsado de México
el Señor Don José P. Lagüera, Cónsul de España en la ciudad de Monterrey, según parece por el delito de
haber albergado en su residencia oficial a un sacerdote español de apellido Palacio, contra quien se ensaííaba el carrancismo, porque . para éste,
en esa nacionalidad y en ese ministerio existen dos grandes estigmas.
Nos explicamos perfectamente el
atropello, sabiendo que el Señor Lagüera, a juzgar por los informes que
tenemos adquiridos, es todo un caballero, inteligente, de carácter afable, laborioso en el cargo que desempeñaba, accesible a todas horas, lo
mismo para el potentado que para el
menesteroso, dispuesto siempre a servir no solamente los intereses de sus
compatriotas, sino los intereses de
mexicanos y extranjeros de todas nacionalidades, como lo comprobó durante las postrimerías del dominio federal en Monterrey, y después, en el
período del carrancismo y del villismo.
Un hombre así, tenía que ser para Carranza un extranjero pernicioso.
El Sr. Lagüera residía en Monterrey desde muy joven, dedicado al
comercio. Unió sus destinos a los
de Úna dama perteneciente a distinguidísima familia de la localidad; formó un hogar que ha sido espejo de
virtudes; cuenta hoy con numerosa
familia; se abrió paso en la sociedad por su propio esfuerzo, y no hay
en su vida un sólo rasgo que no lo
acredite de hombre pulcro y caballeroso. Entre los muchos españo-

les residentes en Monterrey, él fué ·aun le sirve para seguir desempeñanseñalado para desempeñar el cargo do su cargo.
en que se distinguió por su prudenUn hombre así, tenía que ser pacia, por su actividad, por su tacto y ra Carranza un extranjero perniciopor las generosidades amplísimas de so.
su espíritu lleno de esa hidalguía
Dominante en Mol\terrey la facproverbial en los hombres de su raza.
Algunos años llevaba de tener bajo ción carrancista dos días después de
su dirección el Consulado Español, aquellos sucesos. tomaron hospedaje
y durante ellos se acrecentó el afec- en la Penitenciaría más de tresciento que todos le dispensaban mucho tos ciudadanos de lo más conspicuo
antes de representar a su patria en en la Capital de Nuevo León, por el
hecho de no aprestarse a entregar en
puesto tan difícil como poc0, enviel acto las enormes sumas que como
diable dentro de los tiempos actuacontingente de guerra se les exiles.
gían. Y desde ese momento. el SeUn hombre así, tenía que ser pañor Lagüera t rabajó tenazmente en
ra Carranza un extranjero pernifavor de sus connacionales y de los
cioso:
mexicanos y de otros extranjeros.
Cuando en Monterrey, atacado Se le miraba en afanosa tarea. sin
entonces por los revolucionarios, se descanso, poniendo todo su empesupo la entrada de los americanos ño y toda su influencia oficial por
en Veracruz, hubo una efervescen- a tenuar los riesgos de las autoridacia popular muy explicable y muy des r evolucionarias. Esto aumentó
justificada; y bajo la lluvia de balas para él las simpatías que de tiemse echaron a la calle masas de gen- po atrás tenía conquistadas entre
te lanzando mueras a los Estados lo más prominente de aquella soUnidos y Vivas al Gobierno del Ge- ciedad. hasta el punto de que si casa
neral Huerta. En aquellos momen- por casa se recorren las de Montetos, el pueblo ll~no de indignación, rrey. no habrá una sola de donde
quiso hacer presa en el representan- no salgan sino palabras de elogio y
te de la nación invasora, y el Sr. La- de cariño ·para aquel Cónsul, descongüera con toda valentía, se expuso tadas naturalmente las fincas que
a las iras de la colectividad, ampa- ocupe la gente de mando. Y aquí
rando generosamente a su colega cabe añ~dir que merced a los hábiY poniéndolo a salvo en el Consules manejos del Sr. Lagüera, se sallado español, tras de aplacar en forvaron de las garras de la confiscama cariñosa la rabia del pueblo. De ción algunos edificios particulares y
no haber sido tan estimado el Sr.
no pocos objetos codiciados por la
Lagüera, las masas habrían burlado
facción revolucionaria.
aquella intervención, y acaso a esUn hombre así, tenía que ser para
tas horas el Cónsul de los Estados
Unidos no contara con la vida que Carranza un extranjero pernicioso;

�Los Prosistas Norteamericanos
y el Lic. Gómez Robelo
Al derredor de la polémica Moheno-Cerna

II
Estos últimos, no obstante, han seguido distintas sendas, si es de tenerse en cuenta el carácter, o más bien
dicho, quizás, la fo;ma que han dado a sus producciones.
Para ser más explícito, diré que algunos autores han cultivado el realismo puro y sencillo; otros, empleando, por lo general, un estilo frío, ,lesapasionado, en la exposición, han intentado dar a sus trabajos un time
romántico; mientras que los de más
allá han seguido y siguen de cerca
el plan sugerido por el príncipe de los
realistas americanos: Henry .fames,.
Jr.
Como quiera que sea (y en ello
tiene razón Hamilton), en la historieta o cuento corto, como en la novela de mayores pretensiones, existe,
en conjunto, una tendencia de los
autores a delinear lo ideal dentro de
lo real, no a despojar del todo a los
cuadros realistas del elemento idealista; y en esa tendencia precisamente, en esos esfuerzos, se observa
cómo se ha apelado al uso de un arte literario delicado, éxquisito, original. Porque en esas obras se ha
tratado y se trata de exhibir al desnudo las realidades de la vida, en vez
de seguir tan sólo quiméricos ideales,
ideales basados en el romanticismo o
en la invención.
La vida, por sí sola, constituía un
campo inagotable para que de él sacase los marvillosos cuadros realistas que nos pintara ese genio colosal, ese vidente inimitable, Shakespeare (siempre Shakespeare), Shakespeare, quien mejor conoció el corazón humano, después de Dios, según el feliz pensallliento de esa estrella de primera magnitud en el hermoso cielo de la literatura mexicana:
Justo Sierra.
Y sin embargo, Sl1akespeare nunca
se apartó de lo romántico, de lo ideal,
y se valió hasta de lo sobrenatural en
su tratamiento de ta vida humana,
método que, por cierto, no han empleado Tourguénett o 1'olstoi, ni
otros escritores .de su talla.
Si se desea considerar el asunto
desde otro punto de vista, cabe pre-

guntar: ¿Cuál es la vida que el nove- donado poco después esta forma litelista debe describir? ¿El barullo, las raria, Henry James, fr., se dedicó exactividades de nuestras relaciones so- clusivamente al realismo, realismo
ciales solamente, o la existenci~ mis- que se observa en sus bien conoi:idas novelas internacionales.
ma tan llena de misterios?
Entre sus mejores trabajos, así caliSe impone este otro problema:
¿ Qué es lo más importante, lo que ficados por los críticos literarios de
reviste mayor interés, el asunto mis- mayor reputación en ambos continenmo que se presenta para su estudio, tes, se pueden mencionar: Roderick
o la manera de tratarlo
Natural- Hudson, The Bostonians (Oriundos
mente que lo más importante, lo que de Boston), The Tragic Muse (Ia
reviste mayor interés, es el asunto. Musa Trágica), The Portrait of a
El arte se encargará de poner en cla- Lady (El Retrato de una Dama).
Henry James, Jr., es también un
ro el por•qué de su existencia.
competente
comentador literario coPor último, ¿qué es la vida? Los
más grandes, los más profundos pen- mo se puede ver por el carácter de
sadores del mundo, y de todas las su libro sobre French Poets and No¿pocas, re.sponden unánimente: "Las velists (Los Poetas y Novelistas
ambiciones, las esperanzas, l0s en- Franceses) en que demuestra profuntusiasmos, los amores, los ideales, dos conocimientos de la literatura
de las almas que se elevan," expresa- francesa. Semejante a ese trabajo
do todo así en sencilla o en pulida son los intitulados Transatlantic Sketprosa como en robmsto y sonoro ver- ches (Cuentos Trasatlánticos) y Porso, al soplo mágico de divina inspira- traits of Places (Cuadros de Lugares).
ción.
Como biógrafo se ha distinguido
En la mayor parte de sus más recon
su obra William W etmore Story
cientes. novelas (pues es un autor voluminoso), Henry James, Jr., descri- and his Friends (William W etmore
be la vida de los americanos allende Story y sus Amigos). Ha escrito
los mares, y en ellas hace contras- asímismo la biografía del novelista
tes por demás interesantes entre el Hawthorne.
En las ideas y en !al forma Henry
carácter y las instituciones de EuroJames, J r., es absolutamente moderpa y los Estados Unidos.
Henry James, Jr., ha gastado la no. Se ocupa especialmente en desmayor parte de su vida en Europa, y cribir con toda fidelidad la vida social
sus novelas tienen esencialmente ese contemporánea. Sus caracteres son
carácter que se ha dado en calificar individuos cuyas concepciones de la
de internacional. Sus héroes y sus vida se traducen en considerarla coheroínas son generalmente america- mo un pasatiempo hermoso, y artísnos, cuyas peculiaridades o crudezas tico, si se quiere; pero al través del
el novelista analiza más ventajosa- tecnicismo de su arte, y a pesar de
mente colocándolas sobre el fondo la máscara del convencionalismo que
de la sociedad europea, socieda-d de procura .explotar, este autor hace que
más altos refinamientos, quizás, e in- en esos caracteres se revele lo esendudablemente de mayore~ pretensi,)- cialmente humano, sin obligarnos a
nes, pretensiones basadas en la tradi- olvidar que existen lo que podemos
llamar tragedias espirituales.
ción, quijotesca en esencia.
Y así, el arte modernista de la noEn su libro intitulado A Passionate
Pilgrim (Un Peregrino Apasionado), vela no cuenta con un ejemplo de
entre los primogénitos de su inven- tragedia espiritual, más notable, que
ción (como de su Venus y Adonis di- el cuadro que nos pinta este vigoroso
jera el inmortal dramaturgo), se en- escritor en su . extraordinaria creacuentra una colección de historietas ción de Isabel Archer en The Porllenas de idealismo, de belleza y gra- trait of a Lady.
cia románticas; pero h!lbiendo aban(Faaa a la \Utima p~g.)

•

GUILLERMO PRIETO
fue el Tirteo de la Reforma,
el poeta de la Segunda Independencia, la figura más romancesca y noble de toda
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P~urgo. 7. --Los timos de Acá. 80.--Sobre el mismo tema. 9.--Siguen los timos. 10-Home sweet home. 11. --Home sweet home, concluye. 12. --Combination salad, 13. --Si
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�Página Recreativa
SOLUCIO~ES CORRESPONDIENTES AL No. 25

10.-Rombo propuesto por la Sra.
María del R. , H. de Garza.-Saturno.
-Fue resuelto por Blanca y Emma
Martínez de Caléxico, Angel E. y
Mercedes L. Garza de Eagle Pass,
Esperanza Casso de Laredo, C. C.
Campos de Del Río y Ana H. García
de Laredo.
20.-Rombo propuesto por la Srita.
Profa. Ana H. García.-Venus.-Fue
resuelto por C. C. Campos de Del
Río, Esperanza Casso de Laredo, Mas
ría del R. H. de Garza de Hidalgo,
Blanca, Ernma Martínez de Caléxico
Angel y Mercedes Garza de Eagl~
Pass.
30.-Fuga de Vocales propuesto
por la Srita. Profa. Ana H. García:
Detente sombra de mi bien querido
Imagen óel hechizo que más quiero
Bella ilnsión por quien alegre mnero
Dulce ilusión por quien penando vivo,
Si el imán de tus gracias atractivo
Sirve mi pecho de obediente acero
¿ Para qué me enamoras lisonjero
Si has de burlarme luego fugitivo?

Fué resuelto por Esperanza Casso
de Laredo.
Anagrama propuesto por Gilberto
L. Argüelles. Marco Aurelio.-Fué
resuelto por María del R. H. de Garza de Hidalgo, C. C. Campos de Del
Río.

LAS LETRAS.
Conclusión
Obra Ímproba sería hacer un análisis crítico-literario o filosófico de
los tipos delineados por el celebérrimo novelista contemporáneo de
que me ocupo. No pretendo siquiera
emprender semejante tarea, tarea reservada a plumas superiores. En el
caso de Henry James, Jr., como en
los de William Dean Howells y otros
prosistas de renombre a que me referiré más tarde, mi propósito es tan

a s n o
s e

s

n
ñ a
o s a r

0

DAVID~CERNA

El Ateneo Luisianés
Conferencia del Sr. Víctor J. Velázquez.

En los salones del Sr. Rouen, uno
de los principales abogados de Nueva Orleans, Presidente del Ateneo de
Fue resuelto por Blanca y Emma Luisiana, y atendida exquisitamente
Martínez de Caléxico, María del R. por la Señora de Rouen , celebró una
H. de Garza de Hidalgo, Natalia S. de sus últimas sesiones esa d'istinguide Liese de Belleville, Aniceto B. da asociación, eminentemente· culta,
Zapata de Seguín, Angel y Merce'des Y tan celosa por mantener el comerL. Garza de Eagle Pass, Feliciano cio intelectual con las más notables
Mendoza de Maxwell, Esperanza personalidades del tnundo intelectual
Casso de Laredo, C. C. Campos de que cada año hace venir a un miemDel Río y Carmen Alonso de Brown- bro , de la Academia Francesa para
sville.
que dé algunas conferencias.
Nuestro compatriota, el Sr. Víctor
Ju ego de letras propuesto por Aniceto B. Zapata.-Lampazos.-Fue re- J. ·Velásquez, Secretario de Embajasuelto por Esperanza Casso de Lare- da que tuvo ese mismo puesto ante
do, C. C. Campos de Del Río y Ma- el Gobierno del Japón, obtuvo la ,distinción de ser huésped del Ateneo,
ría del R. H. de Garza de Hidalgo.
y d1ó una interesante conferencia soAnagrama propuesto por Aniceto ·
B. Zapata.-Fernando Maximiliano,- bre el Japón, sus costumbres, su car ácter, su espíritu conservador Q"P
Fué resuelto por C. C. Campos de
guarda fieramente las tradici ones de
Del Río y María del R. H. de Garlos antepasados y las encubre con
za de Hidalgo.
la máscara superficial de su ficticia
Anagrama propuesto por J acobo adaptación a las costumbres del ocDomínguez.-Marco
Antonio.-Fué cidente, para hacerse más impenetraresuelto por C. C. Campos de Del ble, permitiendo a la civilización exRío.
Cuadrado de letras propuesto por
Demetrio Palacios.

sólo señalar el camino que, para un
examen concienzudo e imparcial del
asunto, debieran seguir fos amantes
de las bellas letras y muy especialmetne aquellos que alegan que está
decayendo el espíritu de la buena literatura norte-americ,ma en los tiempos que corren, lo cual no es exacto.
Hecha la anterior aclaración, por
YÍa de paréntesis, y para terminar mis
alusiones a Henry James, J r., diré
.que este escritor, presuponiendo un
conocimiento cosmopolita, un interés
genuino así en el arte verdadero como en el artificio social, de parte de
sus lectores, exhibe tipos magistralmente delineados, tipos que representan los hombres y las mujeres &lt;le
la sociedad americana moderna.
En esa casi inagotable fuente literaria, alimentada copiosamente por
las obras de Henry James, Jr,, podemos beber todos, aun aquellos que
con particularismo buscan arte en la
vida y vida en el arte.

traña deslizarse sobre ese aspecto europeo, a la vez que por sus ritos, por
su lenguaje, por su escritura, se aisla
como tras de una nueva muralla, más
inexpugnable que las de granito.
E l S r. Rouen, que había presentado al nuevo conferencista con palabras alhagadoras, y reco rdó las condecoraciones y honores concedidos a
este compatriota nuestro por gobiernos extranjeros, a pesar de su extrema juventud, después de la plática,
dijo: que la confe rencia del Sr. Velásquez haría época en los anales del
Ateneo. La prensa local elogia ta mbién la labor 'del joven diplomático
y con verdadero placer hacemos la
crónica anterior, pues este acontecimiento es uno más entre los que en
estas horas de prueba y de dolor,
muestran ante los públicos extranjeros algunos de los rasgos de las clases cultas de México y cada uno de
ellos es una semilla en la futura reconstrucción y grandeza de nuestra
Patria.

¿Desea Ud. conocer la biografía del Gral. Porfirio Díaz?
Pida una suscrición semestral, y junto con ella, le remitiremos en calidad de obsequio, "El Album de Díaz."
Allí aparecerá la biografía del gran Presidente.

I PáginEl Recreativa

RfVISTf MDICAN~
SEMANARIO ILUSTRADO
-:x:--

CHARADAS

TRIANGULO NUMERICO

4
l 4

Prima y segunda en Espaí'iu
con frecuencia puedes ver;
y prima prima se llama
quien te tiene más querer;
Prima tercera con cuarta
llevó Cristo al ascender
el Calvario; cuarta prima
ciudad histórica es;
y si eres discreto, el todo
nunca habrás de merecer.

Arroja una prima cuarta
al aire, y prima segundt1
este vino delicioso;
di a tercia cuarta que acuda,
a saborear este néctar;
y brindemos todas junta,
por su Majestad el todo
célebre reina de R usia.

vocal·
nota
623
número
1237
nombre de. mujer
5 7 6 7 1 ejercicio acuático
3 4 5 6 7 3 caminos estrechos
12 3 4567 nombre de mujer

•

ANAGRAMA

H.' R. es yerno de A. B.
JEROGLIFICO COMPRTMIDO
K. Nota Nota
Anagrama propuesto por Gilberto
L. Arguelles, de Browsville, Tex.

__,,_

Mi prima es nombre de letra.
El prima dos en las selvas
primera tercia con cuarh
cuando alegra prima vera
es dos y tercia con cuarta .
Mira .... iqué tarde tan bella,
si me das tu tercia prima
y divertirte deseas
por el todo que es muy amplio
te llevaré en mi litera.

- -o-META TESIS

ROMBOS

3

1 2 3 4 CuadrÍIP.edo.
3 4 2 1 alba.

--o-PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

1 mes. . . . . . 40
1 trimestre. . . .
1 semestre
1 año . .... .. . ..

cts.

oro americano

$ 1.00 ,,

"

" 1.80 "
'' 3.50 ,,

"
..

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano,

En el resto del mundo,
1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
1 semestre .... " 3.50 "
"
1 año. . . . . . . . . " 6.00 "
"

3 4 Hechicero.

ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

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3 4 r 2 pegante.

SAN ANTONIO, TEXAS.

r

2

2 1

r

3 4 E levada.
3 .J algo fastid ioso.

3 4 Poeta.
1 4 3 2 Riqueza mineral.

3 4 S Grupo despreciable
4 3 2 I S Si n cultivo, est ulta.
I 2

r

-0-

REVISTA MEXICANA

2

2

3 4 S Cantante

4 5 T 2 3 punto cardinal.

Illustrated Weekly
Director an~ Proprietor
Nemcsio García Naranjo,
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Cor. Houston &amp; Leona Sta.
San Antonio, Teua.

r 2 3 4 S Punto cardinal

4 S3

fruta

I 2

nombre de mujer
nombre de mujer
vocal

I 2

ciudad italiana
astro
consonante

4 Hembra feroz.

r 2 3 4 Ligar
4 3 2 1 roedor.

l 2

pez

3 4 Cuerpo redondo.

2 I

consonante
parte de un ave
árbol

consonante
agua corriente
monte célebre

San Antonio, Texas.

-o-1 2

1 2

Rombos, triángulo numérico, jeroglífico comprimido y anagrama, propuestos por el señor Juan E. Decker,
de Brownsville, Texas.

TEL. CROCKET 3398.

N dejad el aro Rangel

--o--

Prima doble disminuye
cierto nombre de varón;
prima sola es una letra,
prima tercia, trovador;
aquel que segunda tercia
es bien amado de Dios,
y es adorador del todo
el que adora la inacción.'

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.

2

I

I

2

2 1

héroe mitológico

3 4 S 6 7 Conducto de sangre
3 4 S 6 7 robo mezquino.
3 4 S 6 7 Vehículo de dos ruedas.
3 6 5 4 7 Objeto de uso personal

3 4 S 6 Presidente de :México

3 4 I 6 S 2 Retraso.
I 2

3 4 Pronombre personal

2 1

4 3 Fiel

2 3 4 S Ver.
3 2 1 4 S hacer versos

I

2

z

3 4 S l;ntre caballeros
5 3 4 entre panaderos.

Subacription ratea
Advanced payment
In Mexico and United Statea.
1 montb . . . . $ 0.40 American Cy,
3 months .. . " 1.00
"
"
6 months ... " 1.80
"
"
I year ...... " 3.50
"
Single Copy .. " 0.10
"
"
On the train .. " 0.15
"
H
Old Copy - •.•" 0.20
"

..

In other Co'untriea
3 month, _ . •• 2.00
i montha _ . .. 3.50
"

..

1 ,.., - _ - ,. 6.00

•

H

•
•

�BENITO JUAREZ
.,

'

1:-:

PORFIRIO DIAZ
DOS PRECl080S OBSEQUIOS DE

, REVISTA MEXICANA
.
.

.

•

,
El día 21 de Marz() próximo publicaremos un Album dedicado al Ilustre Reforma-

dor BENITO JU AREZ y el 2 de Abril editaremos otro· Album en memoria del gran
PORFIRIO DIAZ.
,.
El Album de Juáre°6 tendrá una carátula a varias tintas, del monumento del Reformador en la Alameda de la ciudad de México. Las páginas interiores serán amenas,
variadas y selectas. En ellas resaltará brillantemente la figura gloriosa del Benemérito.
Una biografía compendiada, fragmentos de discursos alusivos, Juicios de GUILLERMO
PRIETO, .JUSTO SIERRA, GUTIERREZ NAJERA, poesías dedicadas a cantar sus
méirtos, y todo aquello que enaltezca su memoria.
El Album de Díaz será igualmente sugestivo y llevará en la carátula ~1 héroe del 2 de
Abril en medio de los colores nacionales. Contendrá una biografía resumida del caudillo, militar y política, y varios documentos importantes relacionados con su vida, como
su hoja de servicios y una lista de sus condecoraciones nacionales y extraf'jera5. Además llevará un cuadro comparativo de la República en 1876 y en 1910, y varias opiniones de eminencias mundiales, sobre la personalidad del ex-Presidente.
Estos preciosos álbumes serán obsequiados a los suscritores, en los siguientes términos:
Las personas que envíen el pago adelantado por una suscrición semestral, recibirán
cualquiera de los dos álbumes, sin retribución alguna.
Los suscritores por un afio, recibirán ambos álbumes en calidad de obsequio.
Los que no sean suscritores, no recibirán estos bellísimos regalos.
¡A suscribirse! ¡A recibir desde luego el obsequio!
~

Puede U d. desde luego llenar cualquiera de los dos cupones siguientes:

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O Box 637,
San Antonio, Texas.
Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de ~ l. 80 cts. pw-11 que remita, a
vuelta de correo, el "Album de_ _ _ _ __
- - - - - - - - - Y una suscrición semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud . atto. y S. S.
.... .,.
Mi n o m b r e - - - - - - - - - - - - ·
,, d i r e c c i ó n - - - - - - - - - - '' c i u d a d - - - - - - - - - - - ,, E s t a d o ~ - - - - - - - - - - -

•

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P.

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San Antonio, Te:xas.

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Ud. la cantidad de $ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrición anual de REVISTA MEXICANA

Soy de Ud. atto. y S. S.
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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