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                  <text>Semanario Ilustrado
19 DE MARZO DE 1916.

VOLUMEN II. No. 28.

�...
..;

.

..

REVISTA MEXICANA

BENITO JUAREZ

Semanario .Ilustrado

-PORFIRIO DIAZ

Entered as second class matter, October 25, \915 at the Post Office of San
Antonio, T~xas, under thc Act. of March 3, 1879

Año II.

DOS PRECIOSOS OBSEQUIOS DE

REVISTA MEXICANA

La tragedia mexicana iniciada en las postrimerías
de 1910 h~ llegado a su pavoroso desenlace: las trepas
norteamericanas han empezado a invadir nuestro país, y
se preparan para una larga campaña. El fantasma tant~ tiempo temido y esperado ha hecho su aparición simestra, Y México se encuentra en el momento decisivo
de su historia.
El bandolero irreductible Francisco Villa, cercado
por ~l fracaso Y corroído por el despecho de la derrota,
cruzo audazmente la línea internacional y asaltó una po-

El Album de Juárez tendrá una carátula a varias tintas, del monumento del Refor·
mador en la Alameda de la ciudad de México. Las págim.s interiores serán amenas,
variadas y selectas. En ellas resaltará brillantemente la figura gloriosa del Benemérito.
Una biografía compendiada, fragmentos de discursos alusivos: Juicios de GUILLERMO
PRIETO, JUSTO SIERRA, GUTIERREZ NAJERA, poesías-dedicadas a cantar sus
méritos, y todo aquello que enaltezca su memoria.
El Album de Díaz será igualmente sugestivo y llevará en la carátula el héroe del 2 de
Abril en medio de los colores nacionales. Contendrá una biografía resumida del cau·
dillo, militar y política, y varios documentos importantes relacionados con su vida, como
su hoja de servicios y una lista de sus condecoraciones nacionales y extranjeras. Además llevará un cuadro comparativo d~ la República en 1876 y en 1910, y varias opiniones de e~inencias mundiales, sobre la personalidad del ex- Presidente.
·~
Estos preciosos álbumes serán obsequiados a los suscrito res, en los sig,.1ientes términos:
. Las personas que envíen el pago adelantado por una suscrición semestral, recibirán
cµalquiera de los dos álbumes, sin retribución alguna.
Los suscritores por un afio, recibirán ambos álbumes en calidad·de obsequio.
Los que no sean suscritores, no recibirán estos bellísimos regalos. .
¡A suscribirse! ¡A recibir desde luego el obsequio!
Puede Ud. desde luego llenar cualquiera de los dos cupones siguientes:

.

•

..

P. O. Box 637.

Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañara
Ud. la cantidad de $ l. 80 cts. pura que remita, a
vuelta de correo, el Album d e - - - - -- - - - - - -- - - - Y una suscrici6n semestral
. de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. iitto. y S. S.
Mi nombre
, , dirección
,, ciudad
,, Estado

'

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
San Antonio, Texas.

San Antonio, Texas.

.
.

""{

.
-

Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de~ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrici6n anual de REVISTA MEXICANA

Mi nombre
, , dirección
,, ciudad
.. Estado

..
.
'

Desde l~~go la inc~rsión villista es un acto reprob~_ble Y vandáhco que mngún ser civilizado puede prohtJar porque no entraña el más leve trasunto de ideal. N O
e~carna el último e_sfuerzo de .Sansón, sucumbiendo glor~o~amente en medio de los filisteos, ni evoca el g.esto
d1:mo de Ayax retando colérico a los dioses. Francisco
Villa no . arrojó el guante sobre la faz norteamericana,
porque viera en la patria de Washington el espectro ame' ..
nazante
1
· que inspiró la Oda a Roosevelt de Rube'n D ano
~S-~Jos ?el asesino de Benton jamás han sorprendido la
v1s10n milagrosa de la solidaridad latino-americana El
21 de, ~bril ?e 1914 tuvo la oportunidad de defender a
su pa1s mvad~do en. Veracruz; y sin embargo, aceptó gustoso ~l. ultraJe nacional porque le brindaba una ocasión
~agmf1ca pan proseguir en su existencia azarosa de asesinatos y de saqueos.
·
Después siguió siendo un perro mudo un .
dº ·
,
siervo
·
mcon
. 1c10nal de la Casa Blanca y se presto' para cua1quiera clase de combinaciones y mane1·os c d l
R , bl"
·
uan o as
epu teas de Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile,
U~uguay Y Guatemala, cometieron la indignidad inexplicable
como si fuera "Entidad m
· t ernac10·
1,, , de tratarlo
,
na , e,1 a~epto toda clase de insinuaciones sin importarle la perdida de la soberanía y el decoro de la Patria. y
es porque en concepto de Villa, la política y la diplomacia,

no tienen otro objeto que investirlo de impunidad para
·
cometer toda clase de crímenes y tropelías.
Mientras encontró en las autoridades norte:imericanas un apoyo moral y material para sus saturnales de sangre, fue amigo subordinado y adicto ; pero cuando el Gobierno de la Casa Blanca, comprend;ó su error funesto,
Y retiró teda clase de facilidades guerreras a su antiguo aliado, éste se revolvió colérico, y decid\ó vengarse
de sus . antiguos protectores. :i11 bandolero se sintió humillado porque ya no le rendían honores de Divisionario·
sentía la nostalgia del trato cordial de su ex-amigo, el Ge~
neral Scott; se molestaba con la ausencia de notas internacionales, y en un arranque r:ibioso de impotencia quiso
demostrar a sus protectores de antaño que si había sido
útil como amigo podía ser temible como adveri-ario.
Ese fue el origen del asalto a Golu":"lbus: est uvo dictado por la desesperación del •;encido, qt.,e se ve acorralado, sin probabilidad remota ;'le éxito, y que, cargado de
bilis, pone toda r-u energfa. en ei prurito nnbédl de hacerse odioso y execrable. Jamás le preocu11ó que su actitud
trajera complicaciones internacionales ni pusiese en peligro la integrid, d de N¡éxico, ¡,¡orque pa ra .t&lt;'randsco VL
Ha-como dijera Don Justo Sierra de Santa Anna-la Patria no es una madre sino ura concubina.

LA ACTITUD DE ESTADOS UNIDOS

Soy de Ud. atto. y S. S.
-~

blación fronteriza de los Estados U nidos. El Presidente Wilson, secundado por el sentimiento unánime de su
gobierno, ordenó inmediatamente al Ejército norteamericano, que se internara en nuestro país y persiguiera a
Francisco Villa hasta vengar el ultraje. Este es, en síntesis, el caso que vamos a analizar con toda la serenidad
de criterio que autorice nuestro patriotismo herido. Procuraremos ser imparciales, pero sin intentar siquiera, desprendernos de nuestros sentimientos de dignidad y de ho
nor.

LA ACTITUD
DE VILLA
.

.
P. O. Box 637.

Número 28.

La Invasión· de la Patria

El día 21 de Marzo próximo publicaremos un Album dedicado al Ilustre Reforma·
dor BENITO JU AREZ y el 2 de Abril editaremos otro Album en memoria del gran
PORFIRIO DIAZ.

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA

San Antonio, Texas, 19 de Marzo de 1916.'

Los soldados norteamericanos repelieron inmediatamente la agresión de Columbus, y algunos de ellos cruzaron desde luego la línea divisoria en persecución de Vi- .
Ha. Un día después el Presidente Wilson ordenó al Genera~ Funston que invadiera con sus tropas el territorio
mexicano y emprendiese una activa campaña en contra
del bandolero, hasta conseguir su captura. Puesto que en
México nadie es capaz de aprehender y castigar a Villa-

tal es el razonamiento oficial norteamericano-los Estad~s Unidos tienen el derecho de internarse en la República, para aprehenderlo y castigarlo por su propia cuenta. Y sobre ese razonamiento deleznable e injusto, se
ha ordenado la invasión armada de nuestra pobre Patria.
Ante todo, los Estados Unidos ·debieran recordar
que ~illa pudo se: vencido en infinidad de ocasiones, y
que s1 su personalidad se fue agrandando, se debió exclu-

�•

/

El General Scott, Jefe del Estado Mayor Americano
sivamente a la simpatía y ayuda que recibió de es~e país.
Cuando un hombre de orden y de paz-el General Huerta-adivinando las futuras infamias de Villa, lo aprehendió sobre el campamento de Chihuahua, y lo envió a la
Capital de la República, para que fuese juzgado y sentenciado conforme a la Ley, un gobierno favorecido con la
simpatía de los Estados Unidos, le abrió las puertas. de la
bartolina y le dio la oportunidad de reincidir en su an'
tigua vida de asaltos y correrías.
Entonces fue cuando la literatura norte-americana
forjó la leyenda pueril y absurda de que Villa había iniciado su carrera en el crimen por defender· el honor ultrajado de una hermana. Se cantó la vida del bandolero, como la de un campesino frugal, un santo pastor· de Arcadia, que había abandonado el cultivo de la madre tierra
para vengar la deshonra de su familia. Se pregonó que
tras de este episodio romancesco, anduvo durante dieciocho años, vagando por los barrancos y las laderas de las
montañas hasta que la revolución de 1910, lo libertó de
la vindicta porfiriana. Esta historieta burda, digna de un
cinematógrafo de barrio, mereció el aplauso unánime de
la Nación norte-americana que acabó por envolver una
vida llena de crímenes, en los ígneos resplandores de una
epopeya napoleónica. Al mismo tiempo, se le facilitaron
toda clase de pertrechos y municiones de guerra, para que
los usara en la destrucción sistemática de las instituciones
patrias, y en la exaltación horrible de esa anarquía ~nfernal, que ha convertido a México en un asiento de irresponsabilidad para toda clase de delitos.
Sí los Estados Unidos armaron a Villa, y éste utilizó su; armas en contra de aquello que significaba cultura, honor, orden, moral, justicia y ley. Desde hace dos
años los mexicanos que más valen, los que tienen más
fuerza social y representativa, los que debieran encarnar

.

/

el núcleo organizador y constructor de su país, se hallan
fuera de su Patria dispersos y errantes, porque el Gobierno de la Casa Blanca supuso que armando bandidos en
contra de la crema intelectual y moral de un país, se iba
a conseguir la liberación inmediata de las clases oprimidas y desheredadas.
Villa y sus hombres, por inclinación innata, por tendencia arraigada, rompieron todos 1os moldes, quebraron
todos los frenos, despedazaron todos los cauces, y arrojaron la Nación a un verdadero caos. Y cuando la Casa
Blanca, después de haber insolentado al bandido con zalamerías .Y halagos, decidió retirarle su protección, creyendo que con sólo ese hecho se restaurarían el orden Y
las instituciones en nuestro desventurado país, Francisco
Villa, lejos de amedrentarse, buscó en el territorio norte,
americano un nuevo escenario para sus hazañas de salteador. ¡ Es natural! Lo que resulta absurdo es que sus
antiguos aliados, pisen el suelo bendito de nuestros mayores. para destruir lo que ellos mismos construyeron.
. Y es inútil que se diga y se vuelva a decir que las/
fuerzas de Estados Unidos no van a lastimar la integridad ni la honra de la Nación. En cuestiones de pudor, no
hay términos medios, y el que pierde un átomo lo pierde
todo. Por primera vez en nuestra historia de pueblo libre fuerzas extrañas van a pisar el suelo mexicano sin ser
recibidas por medio de las armas. Esto es doloroso, porque indica que nuestros hijos no heredarán de nosotros,
el legado de gloria, inmaculado e intacto, que nosotros
recibimos de nuestros padres. Se podrá decir, como consuelo: "Esto no es invasión," "esto no es intervención;"
pero es fo mismo que si alguien le dijera a una mujer honrada: "déjame besar tu boca y oprimir tu seno, porque
mis caricias no intentan menoscabar tu honor."

Sefior Roberto Lansing, Secretario de Relaciones de los Estados Unidos

LA ACTITUD DE CARRANZA
...

......,.
•

•

Al día siguiente del atentado villista, Don VenustiaEl espíritu de una verdadera reciprocidad consistiría
no Carranza participó al Gobierno de los Estados Unidos en hacer abstracción absoluta de la línea divisoria, y posu profundo pesar por lo ocurrido y pidió permiso ·para ner las fuerzas combinadas de los dos países, en .contra
que sus tropas pudieran internarse en territorio norte- de un enemigo de la civilización. Pero, si como lo preamericano y perseguir con eficacia al enemigo. Al mis- tende el gobierno de W ash~ngton, la línea divisoria va a
mo tiempo dirigió un Manifiesto al Pueblo Mexicano ofre- seguir existiendo para los m.exicanos, y se borra en lo abciendo solemnemente que el Ejército de Estados Unidos soiuto para los norteamericanos, la reciprocidad se esfuma
no pisaría el suelo nacional si el Gobierno norte-america- en un .formulismo sarcástico y vacío.
no no concedía a las fuerzas mexicanas igual derecho en
Por el texto de la comunicación del Secretario Lansu territorio.
sing se .advierte que si mañana la gavilla villista es perseEste giro fue hábil, y colocó a los Estados Unidos - guida por tropas carrancistas, y logra cruzar el Río Braen la obligación moral de conceder la reciprocidad soli- vo, los soldados de Don Venustiano carecerán del derecitada por Carranza. Si se negaba a las fuerzas constitu- cho para llevar adelante su persecución. ¡ Reciprocidad
cionalistas el derecho· de internarse en Estados Unidos, curiosísima! Para perseguir a Villa los norteamericanos
se confesaba tácitamente que las tropas norteamericanas pueden cruzar la línea divisoria cuantas veces quieran; en
no podían abrogarse la facultad de ocupar territorio me- cambio, laS' tropas de Don Venustiano, tienen que manxicano. Irían a México porque eran fuertes; pero con- tenerse siempre dentro del territorio nacional.
fesando con hechos irrefutables que estaban ejercitando
Don Venustiano Carranza no debe aceptar esta reuna violación. Se vieron pues, en la necesidad ineludible ciprocidad acomodaticia en la cual todas las ventajas las
de contestar afirmativamente; pero con el objeto de nuli- recibe Estados Unidos y todos los ultrajes los sufre Méficar la petición carrancista, pusieron la limitación de que xico. Su obligación está en sostener los términos de su
las tropas constitucionalistas, no tendrían derecho para Primer Manifiesto, y asumir en caso necesario, la defenocupar territorio americano sino en el caso de que una sa de la integridad nacional. Para ello cuenta con el apopartida organizada en Estados Unidos, hiciera en cual- yo de la Nación que no ve ni verá con agrado, que las
quier población mexicana, lo mismo que Villa había he- tropas americanas pisen el suelo de nuestros mayores
cho en la plaza de Columbus. Esta restricción ha desba- sin que se conceda igual derecho, desde luego, en Estaratado todo espíritu de reciprocidad, y Carranza está en dos Unidos a fuerzas mexicanas. Una actitud levantada
la obligación de rechazarla con energía.
y viril, mantenida hasta el último momento puede sal-

�var todas las distancias, extinguir todos los rencores, y
realizar el milagro de la reconciliación.
No obstante las imprudentes declaraciones del Lic.

La Revolución y Mr. Wilson

Acuña y del telegrama de Alvaro Obreón aun esperamos
que Carranza sostenga su Primer Manifiesto, y se coloque
a la altura de su deber.
·

Reminiscencias de 1914

LA ACTITUD DE MEXICO
Nuestra Patria se encuentra en estos momentos atur- drá evitar la ~upervivencia de la ·Nación. La bandera no
dida, desorientada, .despedazada; pero conserva intactos significa absolutamente nada: la Patria es todo. '
Y la Patria vive. Los Estados Unidos debieran tener
su naturaleza heroica y su deseo de vivir. Su actitud aun
se halla envuelta en los misterios. del futuro; pero será la . presente que hace más de dos tercios de siglo se firmaron
' misma de siempre. En el momento oportuno, exigirá el los tratados de Guadalupe, y sin embargo, aun no se tan
pago de esta deuda de honor. Si los que hoy se encuen- americanizado los mexicanos que viven en Texas y Nuevo
tran al frente de los des.tinos mexicanos, no se supieren México, Arizona y California. Nuestra ra:ta es persistenponer a la altura de su misión, el país sacaría 4e sus en- te, y en medio de sus odios y divisiones, conserva inalter!lbles s,u homogeneidad y su carác!er. Y un país así, que
trañas, los elementos de su propia salvación.
Los pueblos se defienden aun contra la voluntad de no se confunde fácilmente con los demás pueblos, que no
sus ma~datarios. La necesidad de vivir galvaniza a los se fusiona sino excepcionalmente con las otras razas, que
moribundos, la fe sacude a los caídos, el espíritu de sacri- conserva sus tradiciones y perpetúa sus leyendas, que, en
ficio realiza el milagro de la resurrección. La. España de. una palabra, mantiene siempre creciente la fuerza maravillosa de su genio, no se domina con la ocupación de tres
1808 es el mejor ejemplo de una defensa patriótica emergiendo de una época de corrupción y desmoronamiento. o cuatro plazas militares, ni aún con la absorción total de
Y así, como en aquel entonces, una corte disoluta e inerte su territorio.
México, por consiguiente, no perderá su nacionalino fue capaz de matar el espíritu nacional, ni la cobardía
dad,
aun
cuando llegare a ser vencido. Nuestra vitalidad,
de Fernando VII pudo impedir que su nombre fuese la
como
la
de
Polonia e Irlanda, como la de Armenia y Bélbandera de la Independencia, así tampoco, en los actuales
momentos, la actitud de los mandatarios de México, po- gica está por encima del desastre mismo.

Plática del Presidente Wilson con los corresponsales de la prensa en Washington. - 2 de Marzo.-(Principios que han guiado a la administración en sus relaciones
con la situación Mexicana, y en otros asuntos internacionales).
'

. •'

.-

•

posible, las impre&amp;iones sobre la situación que tienen sus
representantes _en la Ciudad de México, lo que, como Uds.
ven, es totalmente diverso. Por esto puedo decir a Uds.
que estoy buscando la verdad de los hechos. Cuando la
ad~ui_ramos, se~~ posible, según espero, formular un plan
~efm1do de accton. Y hasta que no dispongamos de una
MEXICO
información fidedigna, no habrá cambio en la política se"U na nación de la magnitud y de la fuerza de los ' guida por la Administración, de "no meter las manos."
Estados Unidos puede permitirse el esperar todo el tiem- Tenemos fa mejor disposición para hacer lo que sea recto
po que quiera. Nadie duda de su poder, como no duda Y necesario, cuando sepamos qué sea ello. Pienso que
nadie de que el Sr. Huerta habrá de retirarse eventual- el problema mexicano no es insoluble, nada de eso; creo
mente. No pued~ haber vacilación alguna en creer que que hay una magnífica oportunidad para dejarlo de una
lo que deseemos realizar en México, habrá de ser realiza- vez resuelto. En vez de empeorar, va mejorando. Los
do. Y qui~nes sienten prisa por que las cosas se hagan, periódicos que hablan de que las cosas nos llevan a la insegún dicen, olvidan que son ellos los que tienen que ha- tervención· armada o que sospechan una actividad militar
cerlas. Que tienen que sacrificar hermanos e hijos y pro- de los poderes europeos, se equivocan de medio a memetidas a ese fin, si quieren que algo se haga desde luego. dio. Difícilmente habría posibilidad para uno u otro eveny si están dispuestos a esperar;nada de eso será net~ .. La solución pacífica es la que cada día se hace más
cesarlo.
f~cil. Una cosa puedo decir: Mis planes no llevan conEn lo relativo al reconocimiento de México, lo que sigo absolutamente nada que no sea amistoso para México
Hay multitud de rumores sueltos; pero Uds. no de~
estamos esperando-lo que todos los gobiernos esperanes el curso legal por cuyo medio México confía en esta- ben darles oídos. El Senador Bacon hizo en el Senado el
blecer muy pronto un gobierno constitucional. Es nece- otro día algunas afirmaciones indicando que la situación
sario que diga algunas palabras sobre la conducta de los
es grave. Dijo que nos hallamos frente a un gran peligro
Estádos Unidos, para que nada se haga O se diga que la qu~ me encuentro ante una emergencia mayor que cualhaga más difícil de lo que ya es; de tal manera que pue- quiera otra que, estando él en el Senado, se haya enfrendan Uds. saber exactamente cuál es mi intención y pue- tado con un Presidente, mucho más seria que la situación
Cubana. Por supuesto que Uds. recordarán cuál era el
dan tener una guía. La dificultad estriba en que nosotros
no sabemos qué es lo que sucede en México. Tengo ra- fin que perseguía el Senador Bacon con sus palabras. Trazones para creer-y siempre me veo obligado a decir lo ta.ha de prevenir a aquellos caballeros que aparentemenmismo de México, porque no hay nada que pueda asegu- te dese.arían hacer de la situación otra de tal género que
rarse con certeza......tengo toda clase de razones para creer no pudiera ser conducida pacíficamente, el que advirtieran
que las manifestaciones que se rumora ha habido en la que estaban jugando con elementos a los que no deben
Ciudad de México en contra de los Americanos, son foexasperar-con los que no debe jugarse. Este era su
mentadas y concebidas por un pequeñ&lt;:&gt; grupo de personas objeto. Ha habido también cierta tendencia a dar una
interpretación torcida a la actitud del Japón. Hace días el
que tratan de obligar a este Gobierno a reconocer al Gobierno del Sr. Huerta; y la misma factura puede atribuir- Capitán Y cierto número de oficiales, unos quince, del ÍTse a buen número de cosas que se. dice están sucediendo. ZUMO, crucero japonés que acababa de llegar, fueron a la
Y al examinarlas aparece, en lo que puede afirmarse a es- c.iudad de Mé~ico Y presentaron allí sus respetos al gota distancia, que no son ciertas. Pondré un ejemplo: un
bierno, de la misma manera que el almirante inglés, recordía. se dij~, después de la captura de alguna ciudad, que
~arán Uds., el Almirante Craddock; y el alemán hicieron
·vanas muJeres habían sido ultrajadas, por lo que se ha- igual cosa. Corren tambi~n consejas sobre el envío d~
bían suicidado. Tratamos al punto, por conducto del De- nuestros marinos a la Ciudad de México· pero no son sino
partamento de Estado, de obtener confirmación de ese consejas. No hay en ellas un palab~a d~ verdad. No hehecho o algún otro medio para llegar a saber la verdad mo~ tenido aviso de Mr. O'Shaughnessy de que sea necede su existencia, .por medio de nuestros cónsules en el lu- sano hacer nada semejante; al contrario, nos ha informagar y en los lugares inmediatos. No fue posible obtener do que no se necesita. Todas estas cosas, que me divierratificación ninguna de ese hecho y, en mi opinión no ten al leerlas, no son sino invencione~. Nunca juego con
aconteció jamás.. Los mismos términos que uso rr:ues- la mano. escondida. Tengo la mejor voluntad de jugar con
tran a Uds. nuestras dificultades: digo que en m¡' opinión
cartas vistas.
no sucedió nunca. Pero no lo sé a ciencia cierta. y de~
. (Acerca del envío de la flota a Veracruz, dijo lo siseo que Uds. caballeros, cooperen conmigo, no solamente gwente:)
en procurar la información más exacta que sea posible
No te~~an Uds. la impresión de que va a haber guesino también en el esfuerzo de que el público no sea sor- rra con Mexico. Somos sus amigos y necesitamos ayuprendido por rumores sin fundamento.
darlos, por todos los medios que podamos, para que recobren sus derechos y su Gobierno y sus leyes; y por hoy,
acudo al Congreso para afrontar una situación especial y
Representaciones de Gobiernos Extranjeros para obtener su consentimiento para resolverla. Este es
nada más un incident_e entre este Gobierno y una persoSe ha dicho, entre otras cosas, que los gobiernos ex~ n~ que se da el nombre de Presidente Provisional de Métranjeros están haciendo "representaciones" que constitu- xico, Y cuyo derecho para darse ese nombre, nunca heyen una presión sobre este Gobierno. Ahora bien, eso no mos reconocido de ninguna manera
es cierto. Nos han expuedto, lo más extra-oficialmente
Es posible entenderse con un dict~dor por medio de

�nuestra marina sin precipitar la guerra. Ya se ha hecho . . .
Ento~ces, cuál es el propósito de nuestras operaciones navales en México? No es, caballeros, lo que Uds.,
parece que creen-no, no es eso, es decir, eliminar a
Huerta. Su propósito es obligarlo a reconocer la dignidad
de los Estados Unidos.
(Y explicando su apoyo a Villa en la lucha que él,
principalmente dirigía en contra del General Huerta, el
Presidente Wilson dijo en otra ocasión:)
'
Toda mi simpatía se inclina hacia el ochenta por
ciento de los mexicanos oprimidos que están luchando,
sacrificando sus vidas por la conquista de la libertad."

***
En este conflicto, hay ciertamente dos responsables:

el primero Villa, que no había variado su condición por
ser enemigo del General Huerta. El otro, el Presidente
que puso todo su poder y toda su infl~encia al lado de un
hombre cuyos instintos se han revelado claramente al público norte-americano en esta ocasión; pero cuya índole
era bien conocida en México.
El error fundamental, el punto de partida, se halla
en que afirmando, como lo hacía Mr. Wilson, que no era
posible saber lo que pasaba en México, pudiera creer que
era sumamente sencillo constituirse en árbitro para decidir las cuestiones interiores de una nación, partiendo de
la ignorancia de esas condiciones, y de tal pasión que, como los hechos lo han demostrado dolorosamente, las imputaciones del Presidente Wilson eran aplicables en su
totalidad, al hombre a quien favorecía, no a quien atacaba.

El Problema Mexicano
DECLARACIONES DEL LIC. FRANCISCO LEON DE LA BARRA.
N. B.-Traducimos del "The New York Times" el
siguiente artículo, a título de información política.

* *

"

'
,

Caricatura tomada de ''Simplicissimus'' de Munich.

nos en lo que concierne a las tierras que producen los artículos alimenticios. Seguramente que hay el problema de
la miseria; pero no tiene nada que ver con las leyes cons*
Estaba yo resuelto a no decir una palabra sobre la titucionales relativas a la propiedad de la tierra. Se ha
situación política de México, para no distraer mi atención acumulado una verdadera montaña de falsedades demagóni un instante de mi misión a este país, como representan- gicas sobre las condiciones en que viven los indígenas en
te de intereses financieros Ingleses y Franceses. .Pero México. Sociólogos tan eminentes como Bulnes declaran
hoy, que he sido solicitado por el New York Times para que, aun dando por hecho el que la división de las tiehablar sobre México, cambio mi actitud. Y hablaré como rras en México fuera fácil, nunca alejaría la miseria de las
quien no abriga ni odio ni rencor, que desprecia los en- clases bajas, y en cambio haría surgir problemas más
conados pero vanos ataques de que ha sido blanco, ataques graves. Pero a pesar de todo, es necesario estudiar los
inspirados solamente en el hecho de que amé intensamente medios para prestar una ayuda eficaz a las clases menesa mi patria y creí en la ley y en el orden.
terosas.
El problema actual ge México, es de los más serios,
Puede aducir~e un sinnúmero de pruebas para depero no es desesperado. Perder la esperanza los mexica- mostrar que ninguno de los partidos, durante el régimen
nos, sería olvidar las páginas gloriosas de nuestra historia, del General Díaz, ni el General Díaz tampoco, se opusiela inmensidad de nuestras riquezas, y nuestros elementos ron jamás a la creación de pequeños terratenientes-con
intelectuales, incapaces por hoy de desarrollarse. Si Mé- tal, por supuesto, que los grandes terratenientes fueran
xico se transformara en una verdadera República, bajo un desposeídos únicamente de acuerdo con la Constitución;
gobierno legal que diera garantías a todos, el valor de la que sobre este punto está redactada con gran sabiduría
sus recursos materiales y morales aparecería al momento. pues prohibe la expropiación excepto por causas de utiEl problema económico de México es de los más lidad pública y ~evio el pago de una indemnización aprocomplicados. Para los que no tienen aptitudes para una piada . .
labor de reorganización, debe parecer insoluble.
Todo lo que pudiera favorecer a los pequeños propieAntes de la revolución la situación era de las más bo- tarios, se hizo, y mucho se ha avanzado en ese camino.
nancibles, pero desde el 31 de Diciembre de 1913, las nuFue la revolución la que vino a hacer difícil y aun imposibes comenzaron a aparecer y surgieron los primeros te- ble llevar a cabo todo lo que se había proyectado. Si el
mores. La deuda exterior ascendía en aquella fecha a objeto de la revolución era el de fomentar la creación de
pequeños terratenientes, ha demostrado que no es sino un
.f:35.000,000 y la deuda interior a $140.000,000 plata mexicana. Había además algunas otras obligaciones, entre ellas fracaso, porque la única ley aprobada por el Sr. Carranza
una por $25.000,000 oro adquiridas para el establecimiento sobre la materia-las leyes promulgadas en Yucatán-se
de unl institución de crédito, para trabajos de irrigación proponen el restablecimiento de la propiedad colectiva
y mejoras agrícolas.
agraria, tal como existía en tiempos de los Aztecas, cuya
La situación se ha hecho cada vez más complicada forma fue respetada por los españoles hasta 1821 y por
ante la vasta e incesante destrucción de la propiedad na- los mexicanos independientes hasta 1865. En una palacional y extranjera, y de las frecuentes emisiones de pr.- bra, se ha dado un paso atrás, a muchos años de retroceso
pel moneda, sin valor garantizado, llevadas a cabo por las -prueba e~ocuente de la capacidad de estos caballeros rediversas partidas revolucionarias. La redención de este volucionarios.
papel moneda y la adopción de alguna otra forma de moEn cuanto al problema del trabajo, no ha existido
neda circulante, presenta dos serios obstáculos que, según jamás en México tal como se manifiesta en los grandes
creo, no pueden ser vencidos por los partidarios del Señor centros europeos de población, en los que el pauperismo
Carranza, entre los que no hay ni siquiera hombres de tfl.e- está llamado a crecer por encima de todo proyecto de saldiana habilidad para sospechar la importancia de los asun- vación. Ni ha tomado tampoco la forma bajo la cual es
tos públicos, y menos aun para tomar la iniciativa y para conocido .en los centros industriales de los Estados Uniresolver los problemas políticos de manera satisfactoria.
dos, en los que' llegó a ser una seria amenaza, hasta que
El país es tan rico que, bajo otras condiciones, esto fué rápidamente reprimido. Esto quedó demostrado en
es, con la cooperación de los hombres de inteligencia,- las huelgas de Colorado.
sería fácil encontrar los medios de afrontar las necesidaNo obstante, las leyes deben de favo recer al trabades urgentes de la nación de acuerdo con un amplio plan
jador, en los casos de accidentes de trabajo, en la lucha
financiero que pudiera ganar pronto la confianza de nues- entre el capital y el trabajo, y deben de reglamentar el
tros acreedores extranjeros. Una gran combinación finan- -trabajo de las mujeres y de los niños. Que se me permita
ciera con todos los capitaljstas y productores del país, no llamar la atención sobre el hecho de que, mientras fui Preen contraria oposición si ofreciera en cambio, la inmediata sidente Interino, establecí con ese fin, y con a::,robación
tranquilidad en el interior y la reapertura de nuestras del Poder Legislativo, el Departamento Nacional del Trafuentes de trabajo.
bajo, que supongo aun existe, como un auxiliar imporEstoy lejos de coincidir con los medios propuestos tante para la solución de estos problemas. Al mismo tiempor el partido revolucionario para resolver el llamado po decidí el establecimiento de la Comisión Nacional
"problema agrario y del trabajo;" los principales anzuelos Agraria, para el estudio de las cuestiones relativas a la
usados por estos caballeros para engañar al pueblo. Em- división de las tierras, la irrigación y todos los medios de
plean continuamente la palabra "democracia" a despecho fomentar la agricultura.
Un pensador de los más eminentes, D. Emilio Rabade que desconocen totalmente su verdadero significado.
Hasta ahora ni uno solo de esos hombres ha llegado a ex- sa,-uno de los delegados a la conferencia pan-americana
plicar al pueblo lo que ese ideal significa y cómo debe de de Niágara Falls, hace dos años,-dice en su libro "La
Constitución y la Dictadura" que los autores de nuestra
realizarse.
No hay tal problema agrario en México, cuando me- Constitución no consiguieron crear una organización polí-

~-

�tica adaptada a las necesidades peculiares del pueblo de
México, especialmente en lo que se refiere a las facultades
del Gobierno.
Uno que otro punto de la Constitución muestra que
se haya hecho un estudio del pueblo para cuyo uso se destinaba; pero en conjunto, parece un trabajo meramente académico a quienquiera que sepa cuál es realmente la forma
democrática de Gobierno.
·
La historia de más de medio siglo lo comprueba. No
trato de decir que los legisladores de aquellos lejanos días
debían de haber forjado un instrumento capaz de remediar
todos los males de una nación acabada de surgir, carente
de instrucción cívica, pobre, esparcida sobre una inmensa extensión de territorio formado por regiones aisladas
y escasamente poblado por dos razas enteramente ajenas
la una a la otra, para las que la mayor dificultad es la de
llegar al grado necesario de unión que forme un conjunto
homogéneo. Pero, aun concediendo esto, debo insistir en
que debieron haberse hecho leyes adaptadas a esta manera
especial de ser. El progreso moral es· una transformación
que cambia gradualmente. U na ley que no reconoce esta
verdad, es vana. Es más fácil ser ignorante y tener desdén que ser justo, y como lo primero no requiere gran
estudio, la opinión pública arrojó la resposabilidad de todos los males sobre el gobierno y sobre los gobiernos anteriores, acusándoles de no cumplir las leyes. Y nunca se
preocupó de investigar si era posible qi,e esos gobiernos
cumplieran la ley al pie de la letra ni si el pueblo que
pensaba estaba en posibilidad de tomar parte en las labores del gobierno.
Cuando Juárez volvió a la capital de la República en
1867, después de haber vencido totalmente a los conservadores, derrocado un imperio y destruído para siemt¡re la
idea monárquica en México, la Constitución era un ídolo
porque había sido la bandera durante toda la lucha. Pero la Constitución no ha sido desde entonces, aplicada totalmente. Más tarde, los mexicanos llegaron a advertir
que sus errores ~ran relativamente pocos, pero se referían a puntos vitales y causaron una confusión general en
todo el sistema.
Y a pesar de todo, los que por ignorancia o por ma-·
la fe han levantado la Constitución como un pendón de
guerra afirman que es un documento lleno de sabiduría.
La consideran como una víctima, cuando, en verdad, es
quizá la fuente principal de los males que denuncian. Y
por supuesto que son ellos mismos, los revolucionarios,
quienes han hecho girones lo mejor que había en ella. Para rehuír toda responsabilidad por los atentados que cometen en contra de lo que la sociedad trene por más sagrado, en contra de todo lo que está garantizado por la
Constitución, han inventado la frase "Período Pre-constitucional". Y fueron éllos los que principiaron por llamarse Constitucionalistas ! El Gobierno mexicano de
facto no es una violación de las leyes sociológicas, sino su
cumplimiento inevitable.
El gran Bolívar dijo: "La Fuerza no es el Gobierno;
un Gobierno fuerte no significa un gobierno despótico o
tiránico." Y yo digo: "Para que un gobierno pueda existir, es necesario que la ley se cumpla, y donde quiera
que la fuerza sola domina, las leyes o están muertas o
se están muriendo."
Tal es el caso del Gobierno del Señor Carranza, que
combina con un enorme catálog9 de errores toda clase de
ultrajes y de intolerancia.
Deseo no herir susceptiiblidades, y sólo me anima
la convicción de que debo decir la verdad cuando el presente y el futuro de México están comprometidos. Pero
insisto en que tales excesos no pueden producir una forma
democrática de gobierno.Por lo contrario, causan su retardo.
El Presidente Wilson, siendo un hombre de cien-

cia, debe de saber que el gobierno de un pueblo debe de
emanar necesariamente de las partes componentes de ese
pueblo y debe estar basado en la historia, la razá, las condiciones físicas, el estado general de civilización, y las influencias externas. Si hubiera hecho este análisis, difícilmente habría dejado de ver el hecho de que la Constitución del pueblo de México carece, hasta la fecha, de los
elementos necesarios para el gobierno democrático. Se
habría dado cuenta de que el ideal de democracia es alcanzado por la evolución, no por la revolución.
Hacer la crónica de todos los daños causados a los
mex~canos por las recientes revoluciones de su país, sería
la más ardua tarea, como es bien sabido. Pero sí es oportuna la siguiente pregunta: la revolución mexicana ¿ha beneficiado al pueblo de los Estados Unidos, material, moral
o físicamente? ¿ Ha beneficiado los intereses de la civilización en general? ¿Ha ayudado al prestigio de la doctrina Monroe? ¿ Ha aumentado el respeto pedido por los
Estados Unidos al mundo entero como potencia de primera clase?
Cuando la evolución progrese no habrá más revoluciones. La generación joven de hoy y la generación que
se levanta se preocuparán más de los intereses públicos y
del desarrollo gradual de las instituciones nacionales, y de
las costumbres,-en otras palabras, de la evolución de la
sociedad. Esta es mi creencia y mi esperanza después de
la triste experiencia por la que todos hemos pasado, y que
es el único beneficio recibido de la revolución. Cuando
esa era llegue, los agitadores de profesión no serán ya
creídos por las clases trabajadoras y ni aun por los que
abriguen ambiciones personales.
He aquí un nuevo problema :-el de las ambiciones
personales. Hay un germen corrosivo que devora el corazón del organismo nacional. El único remedio estará
en ciertos hábitos mentales adquiridos desde la cuna.
Todo ciudadano tiene, como Mexicano, el derecho de
aspirar a los puestos públicos. Pero los que ocupa11 el poder no siempre tienen en cuenta la aptitud y las cualidades de los investidos con las funciones de Gobierno,-es
bastante que compartan· las tendencias de los que están
en la cúspide.
La instrucción pública debe ser .fomentada en todas
partes por medio de presupuestos más elevados; la instrucción debe de ser federalizada; la inmigración favorecida;
la legislación debe reformarse para favorecer más a los
pequeños terratenientes; deben darse leyes de irrigación,
dt manera que el país entero quede irrigado; las concesiones de · tierras petrolíferas deben ser dadas con gran
cuidado; los impuestos deben distribuirse justamente entre todos los productores;-innumerables son en verdad
las labores que se enfrentan con un Gobierno de México
que realmente lo sea y que desee ser progresista.
Para terminar: Todo gobierno, y ~l nuestro no es
una excepción, tiene el deber de reconocer sus deudas, internas y exteriores, y de dar preferencia en el pago, a
aquellas que aumenten su crédito. Ninguna nación civilizada pide lo imposible de las naciones sus deudoras. La
buena fe al pedir el pago no debe prevalecer sobre el respeto debido a la soberanía nacional. Pero las naciones
deben pagar, pagar, pagar siempre, no importa a qué costo, a no ser el de su honor y su integridad.
Hago estas declaraciones con ánimo sereno, inspirado únicamente en el amor de mi patria, con la esperanza
de verla algún día próspera y feliz. Mi única ambición actual es la de poder dejar a mis hijos un nombre honrado
y sin mancha, lo que he podido conseguir hasta hoy a través de toda mi vida política.
Permitidme terminar citando las siguientes palabras
de Juárez, que tienen especial aplicación en la actualidad:
"El respeto al derecho ajeno, es la paz".

U na p1:1trulla alemana cerca de Duneburg

•

Adriana .Buquet
.

Por Anatole France
-Convengamos-me decía mi ami- porvenir era la de procurarse una rengo ·Laboulleé, mientras se nos ser- tita, y cuyo sólo anhelo al presenvía el café y fumábamos nuestros ci- te era el de asistir, de reg alo, a cualgarros-convengamos en que todos qu ier tcatrl Buquet era un hombre
esos hechos que se atribuyen a un bo nachón, de carácter completamenestado no definido aún del organis- te débil; su mujer era muy guapa, de
mo, la doble vista, la sugestión a dis- un temperamento bilioso, y nervioso,
tancia, los preseQtimientos confirma- en el cual la vida agitada de París,
dos y otros fenómenos por el estilo, que se mfiltra hasta en los hogares
no han podido estudiarse, la mayor más tranquilos había hecho que preparte de las veces, de modo que sa- dominaran los pícaros nervios.
tisfagan por completo las exigencias
- El matrimonio Buquet trnía muy
de la crítica científica.
·
pocas relaciones y una sóla amistad:
Hay muchos testimonios que certi- la del amigo Géraud, como ellos le
fican de la veracidad de estos he- designaban siempre, un mozo de 30
chos; pero por muy sinceros y muy o 40 años, que por nada del mundo
respetables que esos testimonios dejaría de asistir a ia oficina de la
sean, la ciencia no puede admitirlos, casa de banca en que trabajaba, ni lleporque la ciencia solo se nutre de garía un minu to más tard e de la hodemostraciones.
ra señalada para la co mida en el doY o era también de los que duda- micilio de los Buquet, que a diario le
ban, hasta que tuve en mi poder las re-cib ía n cariñ osamen te, señalándole
pruebas, de que existen estos casos
con una sonrisa su puesto en la mesa.
con el estudio de uno que voy a co n~
Muchas tardes iba yo también a catarte y que he presenciado yo.
sa de los Buquet, a la misma hora
-El matrimonio Buquet-continuó de la comida, para llevarles unos bimi amigo-era una pareja sencilla y lletes de teatro.
vulgar, cuya sola ambición para el
Uno de estos días, encontrándome

con unas localidades, de las que no
sabía que hacer, me fui a la calle de
Crenclle, a casa de mis amigos.
Llegué un poco más tarde, y cuando entré en el comedor ya estaba
servida la sopa. Noté con sorpresa
que el amigo Géraud no estaba.
El bueno de Buquet rabiaba de
hambre y quería sentarse a la mesa,
pero su mujer se oponía, diciendo
que era necesario tener un poco de
paciencia hasta que llegase Géraud.
- ¡ A comer, a comer !-dije al entrar, para inte rrumpir la disputa que
empezaba.-Hay que acabar pronto
si quereis aprovechar este palco para
los Franceses. Esta noche se representa Dénise. Es preciso ver comenzar el primer acto.
Se pusieron a la mesa. Buquet comía de prisa, tragando a grandes sorbos s us cucharadas de fideos. y rr~ogiendo con la lengua los hilos que se
le caían en los mostachos. Adriana,
la mujer, visiblemente nerviosa e intranquila apenas podía pasar bocado.
-Las mujeres son extraordinariamente nerviosas-dice de pronto

all

�quet.-.Figúrate, querido· Loubelleé,
que Adrian'l está inquieta porque Géraud 110 ha 'venido a comer esta tarde. Estoy seguro de que está pensando mi mujer en algún accidente;
alguna desgracia, algún absurdo.
¡ Qué tiene de particular que Géraud no venga! El tiene sus negocios, es jóven, le atraerá . cualquier
asunto. . . . . En definitiva; es ''libre y
no tiene a quien dar cuenta de su
persona!
,
Por otra parte, Géraud nos dedica
todas las tardes y hay que concederle un poco de libertad. Yo profeso
el principio de que no debe uno preocuparse nunca de lo que los .amigos
hacen.
-Mi mujer, por lo visto, no piensa
de la misma manera.
Madame Buquet respondió con voz
emocionada:
-No estoy tranquila; tengo el presentimiento de que a Géraud le ha
sucedido algo.
- ¡ Qué ha de sucederle!-gritó Buquct, y continuó comiendo.
Se levantaron de ía tnesa sin que
se pronunciara una palai&gt;r~ más.
- Ve a vestirte, Adriana-dijo el
marido a la mujer, que permanecía
indecisa.-Yo no ne~esito más sino
ponerme el paletot. Aquí te esperamos.
Adriana salió y nosotros nos quedamos fumando y charlando.
Apenas hahían transcurrido cinco
minutos desde la ·salida de madame
Buquct, escuchamos un grito de espanto, seguido del golpe que produjera un cuerpo al caer sobre la alfombra.
Buquet y yo nos precipitamos hacia una habitación ,·ecina, donde encontramos a Adriana tendida en la
alfombra con el rostro lívido y el
pecho convulso y jadeante.
Entre los dos la transportamos a
la cama, donde haciéndola respirar
unas sales, la volvimos al conocimiento.
-¡ Ahí, ahí !-fué su primera palabra -¡Ah!- continuó señalándonos
un armario de luna.-Le he visto. Le
he visto en el espejo.
Me volví a verle, creyendo q!,le se
encontraba tras de mí, y al observar
que no habla nadie, comprendí y caí
desmayada.
-Pero querioa mía-preguntó el
esposo ¿ qué diablos has visto?

•

-Lo he visto a él, a Géraud.
-¡A Géraudl
-Sí, lo repito, le he visto "! él me
ha mirado también.
Buquet me miró asustado.
-No te alarmes amigo mío-le dije.-Estos accidentes son muy explicables, y no tienen ninguna gravedad. Adriana está mejor, y no hay
iriconveniente algunu en que se vista
y os vayais al teatro. Yo iré con
vosotros.
-Sí, sí-dijo Adriana pricipitadamente-vamos: pero a condición de
que pasemos . ant-es por casa de Géraud.
'
-¡ Pero si no hay necesidad !-interrumpió el marido.
-Iremos-dije entonces,-La casa
de Géraud está cercd; no nos entretendrá la visita y con esto quedará
Adriana completamente tranquila.
Poco después entrábamos en un
carruaje, dando orden al cochero para que nos llevara al número S de la
calle de Louvre.
Estas eran las señas de Géraud.
Este vivfa solo, atendido por la por- '
tera, que tenía una llave d,e su habitación.
Apenas llegamos a casa de Géraud,
Buquet salió del coche y penetró en
•
la portería.
-;-¿ Y el Señor Géraud?
-En su cuarto. Vino a las cinco
y no ha vuelto a salir.
-¡Ya ves, querida mía!-dijo Buquet volviwido al carruaje.-Géraud
está en su cuarto y no le pasa nada.
Tus presentimientos no tenían sentido común.
¡ Cochero I A la comedia Francesa.
• -No, Buquet-gritó su esposa. No
nos vayamos aún, hay que verle, es
preciso.
a
-¡ Subir cuatro piso~ para nada I
Adriana, por tu culpa vamos a llegar tarde al teatro. En fin, subiré.
¡ Cuando una mujer se empeña en
una cosa! ....
Madame Buquet, y yo quedamos
solos en el coche. Yo miraba a Adriana, presa de la más grande agitación,
con los ojos muy abiertos, fijos en la
puerta por la que había penetrado su
marido.
A poco rato reapareció éste.

•

-He llamado tres veces y no contesta-nos dijo.-El tendrá sus razones para encerrarse a esta hora.

Pof los campos del Crimen

Creo que ya podemos irnos al teatro.
Miré a Adriana y ví en su rostro
una expresión tan trágica que, yo
mismo comencé a experimentar seria
inquietud.
Después de todo, reflexioné, no es
cosa natural que este Géraud, que
nunca come en su casa, haya faltado
a la de sus ,amigos para estar encerrado allí desde las cinco· de la tarde.
-Esperadme-dije al matrimonio
-voy a preguntarle a la portera.

Como fué asesinado el notable ferrocarrilero mexicano Don Servando Canales

' A ésta también le había parecido
extraño que Géraud estuviese en su
cuarto tanto tiempo.
-Esperad-me dijo-tengo otra
llave , de su habitación. Podemos subir y sabremos qué le psa.a
Penetramos en el cuarto de Géraud. No había luz por r¡inguna parte. La portera llamó tres o cuatro
veces, sin que le contestara nadie.
Llegamos a la habitación de Géraud caminando a tientas, dando tropezones y siempr~ en medio de la
mayor oscuridad, porque no llevábamos cerillas.
-Sobre la mesa de noche debe haber una caja de cerillas-me dijo la
portera, que comenzaba a temblar Y
que no podía dar un paso.
Me acerqllé, palpando sobre el
~ármol. De.. pronto sentí e¡ mis
dedos algo que me hizo una impresión profunda, algo que me anunciaba no· sé que drama espantoso.
Seguí buscando hasta encontrar las
cerillas. Cua~do encendí luz, ví a
Géraud tendido en su cama, con. la
cabeza destrozada de un balazo.

,,

- .'

Junto al cadáver hallé una carta
manchada de sangre. Géraud se despedía en aquella de su amigo Buquet, sin decir las razones porque
se mataba.
Reconocí el cadáver, apreciando
que la muerte debió haber ocurrido
hacía una hora. ta misma, precisamente, en que Adriana Buquet tenía
la siniestra visión en el espejo.

j.

X X X

-Esta es mi historia-concluyó mi
amigo.-¿ No es bastante para confirmar la existencia de esos casos de
que te hablaba, los cuales hacen trabajar a la ciencia con más celo y más
conciencia que buen éxito en sus estudios.

'

Pavorizado el ánimo de los habitantes de la ciudad de México, con
motivo de los desmanes que allí cometieran las hordas vandálicas de
don Venustiano en su primera entrada "triunfal y gloriosa," esperábase
con ansia indescriptible, después de
la escición de Aguascalientes, el arribo de la entonces poderosa División
del Norte, al mando del at:daz salteador de las serranías de Cusihuiriachic, a quien se suponía que los laureles de las victorias hubiesen modificado en sus. procedimientos felinos.
El 1.foen deseo lleva a las gentes sencillas y nobles hasta el error de creer
que la perversidad de ciertos espíritus puede ser substituida por la magnanimidad y la hidalguía. Esta creencia llevó a la conciencia pública una
• gran dosis de tranquilidad y de confianza. I.Iabía que esperar, pues, a la
Divis:ón del Norte, prodigadora de
garantías y respetuosa con todos los
derechos humanos y legales.
Así fue que, bajo la influencia de
e:ita impresión equívoca y dolorosamente lamentable, Servando Canales,
el más competente de todos los ferrocaariieros mexicanos, al que más ·
de veinte mil hombres de ese poderoso elemento debían conocimientos
y servicios, y el que, como nadie, había trabajado por ia nacionalización
ele las ;líneas, volvió a la metn~poli
seguro i:le que, en vez de perjudicár\
1 .
,
· sel~, se¡ tendnan en cuenta sus servicios, puestos, de muchos años antes, fuda de toda discusión. Servando, con¡o la mayoría, estaba en el
. error que para él fue de ft:nestas consecuencias, a los pocos días se le asesinaba, que no otra cosa es el fusilami-euto, como dijera el poeta, sino un
asesinato con premeditación, alevosía
y }'entaja.
Se hallaba el señor Canales en su
casa situada cerca de la estación de
B~ena Viiita, acompañado de su familia; cuando .una noche se presentaron
diz que unos compañeros de él,
buscándolo para decirle que no tuviera cuidado, qt:e las cosas estaban perfectamente bien, que podía salir sin
que nadie lo molestara y que, por el
contrario, según ellos entendían, sus
servieios serían, como siempre, utilizados con ventaja por el "general"
don Francisco Villa. En aquellos momentos. la nobleza de Servando no
le _permitió pensar en que aquellos individuos ya no eran ~us antiguos ami-

gos, sus compañeros de pesados y difíciles trabajos, sus protegidos desde
los tiempos en que la insolencia de
los yanqui landinos resoplaba con más
furias y más petulancia que una locomotora de doble potencia.
Ignorando el señor Canales que
se trataba de una celada infame, salió de su casa en compañía de sus
antiguos "amigos," con quienes momentos después departía alegremente en un café. De pronto se presentaron unos agentes especiales de la
Comandancia Militar, manifestando al
distinguido ferrocarrilero que los
acompañara. Este frunció el ceño; se
dio cuenta de la infamia, y con voz
tranquila dijo a sus acompañantes:
sabía qc·e al volver a mi pais me exponía a muchos peligros; pero nunca
creí que en el alma de mis compañeros se escondiera tanta villanía. Canales y los agentes salieron con paso firme del establecimiento, rumbo a
la estación de Buena 'Vista, en cuyo
patio se hallaba el carro de Manuel
Medinaveytia. Allí quedó el señor
Canales preso, coñ cen~inelas de vista. Esto ocurría como a las siete de
la tarde.
El siguiente día lo pasó "el reo"
en aquel carro. Y como el "generalísimo Villa se hallaba fu!ra de la capital, nada pudo hacerse en favor del
señor Canales. Los demás jefes alegaban no tener c~rtas en el asunto. El crimen, aunque burdamente,
estaba bien fraguado.
Poco después de la media noche,
cuando ya lo! patios de estación se
encontraban envueltos en un silencio sepulcral, fue sacado del carro el
señor Canales y conducido al extremo de la estacóin, cerca de N onoalco,
donde hay un pirú robusto y frondoso, y en el que a diario y a la misma hora, los señores "generales" colgaban a indefensas personas con el
objeto de exigirles determinadas sumas. Allí, en el tronco de aquel árbol, fue asesinado el señor Canales.
Cinco proyectiles le atravesaron el
pecho. Un esbirro, "dignif•r.ado" rn"
las insignias de capitán, a:;.i,có el reglamentario tiro de gracia. Del cadáver del infortunado luchador mexicanista y patriota de ve rdad, nadie supo. Todo el mundo ignoraba lo ocurrido. El que escribe estas líneas. aunque perseguido, tuvo oportunidad oc;
seguir cautelosamente el desarrollo de
este crimen abominable.

¿Mataron a Servando Canales por
haberle servido al señor Gral. H uerta en la campaña de Chihuahua, en la
que este gran soldado por insubordinación intentó fusilar a F rancisco Villa? No: Canales tenía forzosamente que desaparecer. Canales era ui1
verdadero mexicano, t:n patriota que
había 1-er.ho campa'la cont~a lo~ pnquilandinos en los rerrocarriles: era
un elemento poderoso y peligrosísi1110 que se erguía ir~nte a las tendencias de la revolución y que más• tarde, como alto jefe de las líneas, podía
causar serios trastornos en el campo de la política desnacionalizadora
del señor Presidente Wilson: no hay
para qué hacer un comentario más sobre las causas determinantes del asesinato.
A los cuantos días después de· consumado el crµnen llegó Francisco Villa· a la ciudad de México. La honorable esposa del desaparecido, doña
María Fragoso, perteneciente a una
distinguida familia tamaulipeca, se acercó a él, en demanda de una corn,
tancia para hacer efectivo el cobro de
unas pólizas. El vándalo fingió so rprenderse, diciendo: Señora: yo no
mandé matar a su esposo; esperaha
que viniera al país para ponerlo, en
vez de superintendente que era, de gerente general de los ferrocarriles; ,yo
soy de los que lamentan lo ocurrido.
Así se lavó las manos Francisco Villa; y sacando. su cartera, entregaba
a la respetable viuda un grueso rollo
de billetes. La señora, indignada jus~
ta mente, exclamó: no quiero :iada de
los asesinos de mi marido.
-Señora: repito a usted que nomaté a Servando.
-Lo mataron los suyo:;, y usted,
señor Villa, moralmente es el respo:1 sable.
-¿ Quiere, usted, señora, que ses
hijos se eduquen por mi cuenta en un
colegio europeo o de los Estados Fnidos?
-Lo único que deseo, respon dió, doña María, es simplemente nna Cl)nstancia de que está muerto.
El "generalísimo," ya confundido
ante la recta y noble actitud de la Yiu da, se concretó a decir que haría las
averiguaciones del caso.
La señora, más indignada aún, lanzó una. mirada enérgica al rostro canallesco del bandolero y abandont'&gt; et
lugar sin despedirse_____ ·

EPAMINONDA\

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· La guerra europea ha demostrado, que el espíritu heroico, que
animó el p:isado radiante de la humanidad, ha despertado gloriosamente
En el grabado superior se mira un torpedero alemán desafiando la
muerte, en el preciso momento en que burla el bloqueo de la poderosa escuadra británica. Inglaterra era considerada como Ja ''reina de
los mares;" pero en la presente contienda se ha visto que su reinado

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~ ~ ~ J ~ , . . . n a ~ ~ o o l e a í ' el rm¡,erio iniHtRlt6 de la ffel-f

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mera potencitt del mundo.
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El grait&gt;ado inferior muestra a un grupo de soldad6s alemanes,
austriacos y búlgaros en amable convivialidad: re¡resent m, en síntesis, la alianza de sus Patrias respectivas.

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REVISTA MEXICANA

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�El Record del Odio
Por Henri Lavedan

Traducción de ''Revista Mexicana''
gullo, que exclama: "Tanto mejor! talado a lo largo de todas las fronter-le alegro de ser aborrecida!" y por ras, en el interi~r de todos los imalgún tiempo, se descansa en medio perios, guarda vía de todos los desde la maldición. Hay una jactancia filaderos, apostado en la bifurcación
diabólica en erguirse, entre un hura- de todos los caminos de todas las
,. n de oprobios. como si engrande- , decision es, y del más pequeíío proran. Delirio inevitable de la pcr- yecto, tranquilo como un soldado de
·e:·sidad. Todos los malos sentimien- hielo que vigila, con el arma descantos, en una alegría acre y breve, sada. . . . . y sentirlo también que se
tienen su luna de hiel. Pero ¿por manifiesta sordamente, seguro, en
qué esta especie de orgullo? Porque los mismos lugares en que tiene el l ~
se cree que el odio está hecho de te- aire distraído; pero en los que, echa- 1f'"
rror y que no es sino su magn:fica do, se oculta y calla.... acechando
expres10n. ¿No e3, ser te:n1do, el su hora. . . . . ¿Imagináis esta situación? .... ¿su J?Crpetua amenaza? ¿la
ideal del carnicero?
Y después, contrnr:a:1do sus per- atmósfera asfixiante creada poco a
niciosos cilculos, Aleman:a se dio poco po.r semejante temperatura?
cuenta de que sus enemigos no la Ese odio, cayendo siempre, suceda
temían, que ei od:o era lo único que lo que suceda, como una nieve negra
vive en ellos y permanece. Esta cer- que se amontona y no se funde nuntidu .nbre no dej ó de turbar'.a. Su ca, que sube, en la que se resbala uno,
aplomo vaciló. A parú de ese ins- o bien, que se endurece en torno pata:-ite, el odio comenzó a efectuar en ra moldear, para envolver, para aaquel pueblo, que hab'.a puesto tan- plastar bajo un carapacho, inflintas esperanzas en él, su misterioso giendo desde mucho tiempo antes el
trabajo de choque· de retíOceso. Es frío precursor de la muerte. . . sus
que las sociedades, lo mismo que los dentelladas y sus martillazos t. .....
inJividuos, no lo mueven impunemen- ¡ qué obsesión! ¡ qué suplicio ! ¡adonte. No responde s: nó para confundir de están la desvergüenza y los transodio.
portes de los primeros momentos?
Habiendo hecho, pues, todo lo ne- y para perder al que lo agita, des- La locura de los comienzos se ha
pué3
de
ha'.:Jer
proporciorrado
algunos
cesario, a sabiendas, deliberadamenevaporado. Cueste lo que cueste, es
te, ha podido cosechar sin tardanza, destellos de horrible voluptuosidad. forzoso n;iirar al odio frente a frente
Bien se pueden subir los humos
desde el principio descarado de sus
con
la gloriosa idea de haber atraído y sin visajes.
cnmenes, todo lo que esperaba Y más
Ahí está, lo miden, lo d_etallan en
aún. Sobre todos los "frentes" de y posaJo sobre la cabeza, como una su realismo, ta l como ha llegado a
corona,
el
odio
del
mundo
entero,
la humanidad, una colosal artilleríaser y diverso de como se quería.
tambor, de maldiciones, se puso a re- bie tll se puede pretender que nada se Bien pueden tratar de ilusionarse y .
doblar sin reposo; los espíritus sub- arriesga, y después, que aun eso nada de serenarse proclamando que es la
levados, los corazones indignados hi- importa: no es verdad. El odio del consecuencia natural ele una mentacieron estallar su inmenso y justo mundo entero es algo real, serio, que lidad belicosa y no sab ría tener con
furor. Era la explosión incoercible paraliza la sonrisa e inunda la razón. qué afectarlos, que, por lo contrario,
Como diría La Rochefoucauld, no
de las almas sacudidas por la espanal!í "nada de qué presumir." ¡ To- es útil y rinde un homenaje .... ¡Va!:ay
tosa sorpresa y que aun no habían
dos los días, sin excepción, ver or- mos, golpeaos los costados! Alematenido tiempo de habituar.se a ella.
ganizarse ese sentimiento de odio in- nia se ve obligada 5Ín remedio a re-·
Alemania, ante este concierto, conoconocer que el odio que ha tenido \a.
ció entonces una embriaguez impa- exorable, extenderse, afirmarse do- audaz imprudencia de provocar y
quiera, en ta prensa, en los libros, en
ciente que no esperaba sino una selos discursos de todos los Estados que hoy soporta es un odio especial,
ñal para desbordarse. Acogió con
civilizados del universo, verlo pin- reservado, compuesto expresamente
regocijo esta tempestad que le hacía
tado en todos los rostros, caer de to- para ella y que no tiene nada de cooír los sonidos de su preferencia, la
dos los labios, de todas las plumas, mún con aquella especie de furor de
melodía de sus deseos. Exultaba en
animar la mirada de todos los ojos, penacho púrpura, desencadenado y
un vértigo: "Al fin! Soy odiada, exey más fijamente los del niño, los de sin freno al que se había bautizado
crada a mi altura, como nadie lo ha
la mujer, los del anciano, de los bue- hasta hoy con ese nombre. El odio
sido ni lo será jamás. ¡ Por encima
que ella ha creado y determinado
de todo t ¡ Qué honor! y ¡ qué ven- nos, de los débiles, que no sabían anontra sí misma en los otros, está
tes odiar; a cualquier lado que se
tura!" Había logrado su fin y se condesprovisto
de espumas y de convulvuelva y al que se lleve la súbita
gratulaba. . . . Aquello no podía fasiones. Nada de rabia. Es un sende
la
interrogación,
enconangustia
llar; el mal tiene su lógica y la pertrar el odio, el Mane Thecel escrito timiento levantado, regular, aereado,
versidad sigue su camino propio. El
1plio y tranquilo como un horizonodio que uno bebe, que se respira, sobre todos los muros, en la picota te. Se la odia sin cólera, gravemenaturde y emborracha; exaspera el or- de todas las ruinas; descubrirlo ins-

Alemania es hoy odiada del mundo entero. Puede uno declararlo sin
que lo dicte el odio. Es la verdad.
No es ocasión de exan;iinar las ca-.:sas perfectamente comprobadas del
te~ible sentimiento cuyo objeto r,rivilegiado ha conseguido llegar a ser;
pero quisiera mostrar desde h:ego
las fases sucesivas por las que ese
sentimiento ha pasado antes de llegar a la plenitud y a la universalidad
que ha conquistado al fin y, en seguida, los efectos espec:ales que resultan de este éxito.
Aleman:a, nadie lo ignora, ha querido el odio. Como todo lo demás,
lo preparó también. Ha buscado Y
aguzado como en una piedra todos
los filos ha cuidado y alistado el mecanismo con una premeditación meticulosa: Lo ha -querido entero, bajo
el reiina:niento de su doble forma,
activa y pasiva, en ella misma y en
los otros. No se sabe de qué ha tenido más deseo: si de sentirlo o de
inspirárlo, ni qué le satisface más.
Las dos formas la han engreído, han
formado su sueño dorado. Ama el

r

,

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te, fríamente, tranquilamente, de ma- a nuestros ejércitos . . .... sino a nosnera geométrica. Esto es tan seco y otros, a las mujeres, a las madres,
\Y tan _preciso como la aritmética, tan a la!\ jóvenes, a los pequeños, a los
'lt\ sencillo como una adición, como una no-militantes, a los pobres .... a tomultiplicación. Se la odia porque es dos los alemanes; nos odian, dondene~esario, porque no es posible de- quiera, sin reservas, inocentes o culjar de hacerlo. Se la odia porque es pables, dulces o crueles, todos cuun deber. Desde que ha llegado a biertos por la misma aversión .....
este resultado extraordinario y signi- Y sufrir esta sentencia! ¿ Por qué heficativo de su gangrena moral, impo- mos de sufrirla?"
Y cuando han tenido que confene un sentimiento hasta hoy atacado
Y condenado, y lo transforma en sarse esto, por regla general, ¿ es toobligación. He aquí lo que hace te- do? No. Se ven obligados a enumible este género particular de odio; merar todos los odios que los allo que le da un alcance tan alto y ·anzan y a contarlos. Después del
tan poderoso; he aquí la causa de de los Aliados, el de los Neufralesque nuestro enemigo lo sienta, visi- comenzando por los Estados Unidos
ble, presente, de espaldas, por más -odio menos oficial, menos legal,
que intente sustraerse a él, porque pero así de cierto, y más vehemente,
irradia y penetra a pesar de todo. Na- porque se siente exitado,' burlado,
da resiste a su acción incansable y desafiado sin cesar y forzado a deserena. Mina los terrenos más duros vorarse en silencio . . . . Ah! el reny se infiltra como el agua para des- cor amargo de los pequeños pueblos,
agregar las ilusiones perniciosas, las agarrotados por el espanto y que devoluntades impías. Y este conglo- testan doblemente a la ogresa, por
merado de duelos soberanos, esta verse sometidos a temerla! Se avercristalización de la justicia, esta per- güenzan ante sí mismos de su defec-'
secusión razonada del castigo que no ción y no perdonan a esta Harpía
se detiene ni se retarda una sola ho- de Europa el que los reduzca a perra, sino que, al contrario, aumenta, manecer sordos a las voces del pase amplía, crece de minuto en mi- sado, a los reproches de su conciennuto, añade una línea a las de com- cia, a las trompetas del porvenir . ...
. bate, un frente más, y constituye\:
Alemania recoge, hasta en sus proun segundo bloqueo, una nueva cir- pias filas, el odio de sus mismos aucunvalación cuyo peso _es formidable. xiliares, de sus cómplices domesticaSer odiado t Lancemos tensas y dos, de sus falsos y serviles amigos,
sacudidas, estas palabras roncas a el de los austriacos molestados, araAlemania y que no la abandonen nun- ñados, diezmados, el de los turcos
ca. Sentirse la colosal, la inmensa enervados y sorbidos en este papel
Deutschland, la fuerza, la luz, el ge- de vergüenza, creyendo que "estaba
nio, la 'ciencia, la belleza, la su- escrito". Hay bávaros y sajones que
premacía humana en todo. . . . la de- os harían retroceder de horror si pulegación y la representación divinas dieseis leer de repente en su alma·
sobre la tierra. . . ¡ y no ser adorada! vengativa el odio consagrado al ti- Decirse : "Soy odiada. Lo seré siem- rano de Prusia. Fernando de Bulpre, por cadenas de siglos". Aun garia, príncipe y Ju das de Francia,
cuando este odio se atenúe, o que se tiene, él también, no lo dudéis, odio
crea que ha desaparecido, admitá- a sus muy grandes protectores .... .
moslo, en el abismo de los años, re- y execrándolo, abraza al Kaiser, a
nacerá, retrospectivamente, cada vez quien inspira por su parte un ardor
que se estudie y que se narre la his- semejante.
Alemania no escapa tampoco al
toria de esta guerra atroz. . . reaparecerá como una mancha que vuelve odio de los muertos, que viene a
sobre una mejilla o, a través del acrecer el de los vivos, odio dormiguante, sobre el dorso de la mano, do, yacente y desdeñoso, odio de
apenas se pronuncie una palabra má- mármol, de piedra y de plomo, de
gica. Es indeleble.
cenizas inertes, odio que parece peReflexionad en que hay en este mo- nar, desprendido, perdido en la nomento en el vasto imperio de Ger- che de las noches, ciego, inmóvil y
mania millones de seres agobiados o mudo, pero que continúa exhalándonada más desconcertados y medita- se no obstante y que se prolonga en
bundos que sentados al amor de la el más allá. . . . . El silencio de la
lumbre que no los calienta piensan tumba no perdona. . . juzga y decide
ante los rigores del invierno: "Sí, en última instancia .. .. Aun si el
nos odian, ... .. no solamente a nues- odio, por modificado que sea, estutro emperador,.a nuestros mariscales, viera prohibido a los muertos, la ter-

nura y la indiferencia no le~ pueden
ser ni proscritas ni permitidas. Entonces ¿ qué sentimiente los arrulla y
los ocupa sino este dulce odio, persistente desde su principio? y al hablar de los muertos no se trata solamente de los nuestros, sino también
de los suyos que, ad,·ertidos al fin de
la mentira de las causas, sabiendo la
verdad, descubriendo todo lo que se
les había ocultado, ven hoy con claridad y compadeciendo a su patria
criminal le lanzan no obstante, su
arta tema.
Qué de odio! ¡ Dios mío! Que tánto haya! Es espantoso. Pero llegamos a lo más trágico. Bien puede
uno querer haciéndose inhumano, ser
sobrehumano. . . . no somos jamás
sino hombres, nada más que hombres, y los seguimos siendo, a través
de todas las experiencias del orgullo
y de la locura. No ser y no recaer
a todo momento sino un hombre, es
el castigo, la ley y la grandeza de
nuestro destino. Ahora bien, el hombre, por malvado que sea, tiene necesidad de amor. No puede respirar
sin la pureza de este oxígeno. En
ciertos momentos decisivos, aun
cuando sea incapaz de amar, quiere
ser amado. Después de que ha agotado todas las delicias del terror y
de la excecración, aun gustando aquella voluptuosidad final de tener
a su víctima aplastada a sus pies y
aun . debatiéndose, no tiene sino una
idea, mientras más imposible es: que
su víctima lo ame. Ser adorado de
quien odiáis, ¿no es, por encima de
todo lo que puede uno soñar, la última y más grande de todas las victorias? Forzar la amorosa docilidad
de Bélgica y de Polonia después de
haberles dado martirio. ¡ Qué triunfo! ¡Ser amigos más tarde! algún
día,. . . . de esos franceses tan bravos! ¡ tan simpáticos l ¡ Qué final!
Alemania debe vestir el luto de sus
agradables esperanzas.
Ya nó es posible amarla. Ha sembrado el odio, y lo cosecha. Se vuelve sobre de ella como esas nubes
envenenadas salidas de sus trincheras y que un viento indómito rebate
súbitamente en su dirección. Mañana, pasado mañana, cuando busque
amor en· el mundo, no lo habrá para
ella. Es demasiado tarde. Esto ha
concluído. Se le odia, para siempre,
con una triste serenidad. Los hombres . le reprocharán eternamente el
que haya puesto a la Civilización en
la imposibilidad de . perdonarla nunca.

HENRI LAVEDAN.

�Trovadores Fronterizos

¡

'·

.

'

Manuel Múzquiz Blanco
Carta inédita 4e Luis G. Urbine.
Querido Manuel:
Días y días, he guardado tu libro
en el cajón donde duermen, Dios sa·
brá si para mucho tiempo, las estrofas en que, de cuando en cuando, escondo, como en juguete de sorpresa,
un grano de emoción, el hilo de luz
de un sueño, o. con más frecuencia,
la · diáfana cuentecilla de una lágrima,
que, vertida a solas, en el silencio del
espíritu, se ocultó, avergonzada, dentro de la envoltura sonora de un verso.
Tus músicas verbales y las mías,
han reposado juntas en una misma
habitación; y hoy, que rompiendo la
intimidad para ellas tan placenteras.
tas separo para entregarte lo que te
pertenece, paréceme como que mis
rimas van a quedarse más tristes, y
como que su soledad acabará por mar
chitar más de prisa sus otoñales gracias y sus mustios atavíos.
Porque

las tuyas

son

que el melancólico y el apasionado,
se complican entonces del que vale
más que ellos, y los domina por la
virtud de su poder: d~I tierno.
Y es ese, artísticamente hablando,
tu recurso más fuerte, el de la krnura. Piadoso eres y compasivo y sen·
sitivo, y la nobleza de tu temperamento no presenta de continuo en tu
obra el aspecto huraño del triste, ni
pompas de oro, de los desfiles decorativos de la imagen, de la orquestación wagneriana de la prosodia, del
ímpeto ardoroso del pasional, sino
la admirable emoción del piadoso, del
amoroso, del soñador contemplativo,
que se da cuenta de cómo brota del
fondo de su corazón un inmenso anhelo de bien, frente al amplio espectáculo de la naturaleza y de la vida.

juventud,

mildes, también los pob res, también
los que saben de desventuras y desencantos abrirán en su bohardilla desmantelada, frente al velón de flama
anémica, tu libro triste de finas, y
ténues sonoridades, de cadencias remotas, como de rondalla en plenilunio,
y escucharán la cristalina lamentación de un poeta joven, apasionado,
melancólico y tierno.

Tu poesía no es grandiosa ni 1('
será. Huye de los artificios, de la
metáfora. No es poesía teatral ; ni
usa faJsas y deslumbrantes joyas.

Pequeña y grácil, no busca la atención callejera, ni pasa, brincando, por
el tablado de la feria, y agitando su
bastón de listones. Pequeña y grácil, dirá en el rincón aristocrático de
Eres tú un poeta melancólico. Mas un saloncillo, en la cha:se-longue de
no hay en tu melancolía cansancio ni u•na alcoba perfumada, en la sobreabatimiento. Tu alma viril y nue- mesa de una comida de artistas, frenva está indudablemente herida por el te a la corola de cristal de una copa,
dolor; pero como el soldado en el junto a la cabellera fragan te de una
fragor de la batalla, apenas ha sen- mujer bella, en el tete-a-tete de una
tido que le mana la sangre generosa: intelectual conversación
femenina
está empeñado en la lucha--ci,~g0 es·
con la taza de te en la mano destá por el acaloramiento del combate y
pués de que se haya dormido en el
tiene fé en el triunfo.
teclado una melodía de Mendehlsson.
Eres un melancólico pero eres tam- dirá un lindo y doliente madrigal, una
bién un apasionado; y las energías de canción blanda y fácil, una estanc;a de
tu pasión, bruñen y abrillantan tu modulación argentina, un soneto de
ensueño y dan a tus formas poéticas, áurea trama como t:n pedazo de broagilidad de ala montañesa.
cado.

y la juventud es una compañera que,

sin quererlo, sabe mezclar a las tristezas más honda~. el cálido aliento &lt;le
sus entusiasmos y es1)ernnz,1s.

Tus versos, no siempre puros, sün
siempre flexibles como cintas de
templado acero y suelen enarcarse en
cnrvas límp,das como las de las espadas que se doblan para probar la
finura de la hoja reluciente.

Tu filosofía está espolvoreada con
aremllas de escepticismo; por tus
composiciones sentimentales se deslizan algunos átomos de 1.r onía sutil;
por tu versificación escurren, aquí y
allá, las rebuscadas disonar":ias, las
quebraduras del ntmEJ. Todas estas
particularidades, indican tu filiación.
.e.res Ln romántico moderno, ur. poeta del últ.mo barco. Tu desengaño,
de sonrisa burlona, y tus audacias ll·
ricas. están de moda.
Y sin em.11argo, el contagio con la
escuela nueva, es solamente superficial. Sabes sentir como un creyente
y sabes rimar como un parnasiano.
Tu cualidad fundamental, la que te
imprimirá carácter en la poesía americana, es tu gran deseo de reprodu·
cir la realidad, de confrontarla con
tu mrmdo interior, y de exteriorizaria
verdadera y sincera, tal corno la sientes y la ves.

ARENGA LIRICA
...

Eres un pintor, un excelente pintor
de paleta poco rica. Pintas en r.laro obscuro, en gris; pero posees el tino de armoni,zar los platas, que recuérdalo, eran el supremo y admira·
ble recurso de Velázquez.
Estás triste, perc1 amas la vida: Y
esperas. Tu juventud, como la hermana Ana, mira desde el ventanal del
torreón, el horizonte lleno de luz.
Por allí ha de venir la gloria.

Sueña con ella y confía en el divino
M.as no es sólo de salón y de alcodon
del arte, que obra milagros.
ba y de sobremesa tu poesía. Como
es intensa y dolorosa, como salió de
Toma tus versos, camaradas de los
tu alma. pulida pero amargada, como míos, de los que sepultados quedan en
entre sus arabescos y sutilezas lleva el cajón polvoriento, donde guardo
salpicaduras rojas, que tomáranse por las reliquias de mis ' intimidades.
Algunas veces, este acero de tu ver- rubíes y son gotas de sangre, como
LUIS G. URBINA.
so se transforma, por la eficacia de has vivido y sentido tus versos, y ha&amp;
tu sensibilidad exquiisita, en terciope- puesto, dentro del artificio rimado, tu
Habana, Dic. 9 de 1915.
los y sedas de suavidad ideal. Y es corazón de hombre, también 1os hu-

'

..

Leída en la Inaugura~ión del Monumento a J uárez
Y fué del seno de la noche obscura
de una raza infeliz heroica y triste, ·
del que brotó serena tu figura.

perem;ie antorcha que el pavor rechaza¡
fanal insomne que a los vientos reta
astro que resplandece y amenaza.

No, efímero relámpago, prendiste
por un instante al horizonte, el fuego
de un sideral y lívido amatiste ;

He aquí por qué la multitud inquieta,
agítase; y estamos frente a frente
tú, la inmortalidad, y yo, el poeta.

No relumbraste en la tiniebla, y luego,
extinto tu fulgor, quedóse el mundo
más hirviente de sombras y más ciego.

y humilde ; tú, marmorizado ensueño;

No, Señor, fue· tu brillo en lo profundo
de la terrible noche de la raza
hundida en un sopor meditabundo,

He aquí llegar con religioso empeño
a tí-lo grande, el .símbolo que dura- ;
al hombre-lo que pasa, lo pequeño-.

Inmenso y grave tú,. yo, reverente
yo, voz que canta y átomo que siente.

�Pero al pasar su pequeñoz, depura
la vida; y de tu carne, ayer morena,
hace hoy, por fin, escultural blancura.

Vela en la majestad del monumento
gran héroe de la ley, como en la vida:
recogido en tu noble pensamiento.

Mas no se alza tu imagen tan serena,
ni tan radiante e~tá de lo que entonces
fue en medio a la tenaz lucha terrena.

Del bloque mismo en el que fue esculpida
tu imagen, evocaron los cinceles
el simbólico grupo que te cuida.

La puerta del no ser giró en sus gonces
y entraste tú, llevando hasta la muerte
el color y la fuerza de los bronces.

Y en la blanca materia tus laureles
se vuelven perdurables, y así miras
que la Patria y la Gloria te son fieles.

,

y penetrar severo en el combate;
y así morir en él, tranquilo y fuerte.

No provocas temor ni odios inspiras :
pero quedó sobre tu ceño adusto,
el resplandor de las sagradas iras.

¡Late, soberbio mármol, late, late,
cual si tuvieses corazón; te lleva ·
el pueblo en su alma como a dios penate; _

Salvaste a la República en tu augusto
deber. Señor, estás aquí por eso,
y porque fuiste grande y fuiste justo.

Y así, Señor, quisiste engrandecerte,

y tu memoria, en cada hogar, renueva
la gran veneración por el que pudo
surgir del negro fondo de la gleba !
Por el que fue una voz del triste y mudo
genio del conquistado que aun se asombra
con la feral visión del férreo escudo.
Y por aquel que el indio llama y nombra,.
cuando quiere mirar, como Tobías,
a un ángel blanco en medio de la sombra.
Tramontaron los soles de tus días
penosos, y el Derecho, tu bandera,
ampara nuestras dulces alegrías.
El azul de tu cielo reverbera
con flamante esplendor. con el anhelo
de dar al aire luz de primavera,
oro y diafanidad para que el vuelo
de las almas, se bañe en la infinita
claridad misteriosa de tu cielo:
Todo florece en paz-la paz bendita;
la paloma del arca que atraviesa
la nube, y la esperanza resucita-.
Brilla tu monumento en la turquesa
del fulgor matinal, y hasta el ramaje
parece que se inclina y que te besa.
En tí reposarán de su viaje
azul, las golondrinas bulliciosas,
sacudiéndose el polvo del plumaje..
Hasta tí llegarán las mariposas
y te enviarán perfumes en el viento
los rojos incensarios de las rosas.

. d este alto ejemplo !-Lisonjera
~
mira
es la esperanza, ¡oh, padre ! pero díme :
¿se cambiará el erial en sementera?
Tú, el hombre de la fe, la fe sublime,
para sembrar, da nervio a nuestra mano
y en nuestras almas tu vigor imprime.
Que en el glorioso "excelsis" soberano
se cante el nombre del plebeyo fuerte,
de austeridad viril, como un romano ;
que en nuestro libre espíritu despierte
la admiración por tí, cuya existencia
tranquila y pura sorprendió la muerte,
Que nos envuelva, cual divina esencia,
la Libertad ; pues que también nos diste
la santa libertad de la conciencia.

Y que en el fondo de tu raza triste
se encienda el ideal, como en la obscura

En tus hombros de Atlante cayó el peso
del porvenir ; tuviste la energía
de conducir un mundo hacia el progreso
a través del dolor y la agonía.
-La Patria, el recordar tus heroísmos,
se estremece de orgullo todavía.
Porque entre sus terribles cataclismos
y sus faustos gloriosos, señor, eres
como una luz que alumbra los abismos.Ni el odio temas, ni el olvido esperes;
no es efímera y vana tu grandeza.
¿Vive la Libertad? Pues tú no mueres.
La apoteosis inmortal empieza;
la de tu raza en tí, la que parece
una gran sombra en una gran tristeza.

.~

-

La· que fosca y callada, languidece
y en su informe quimera primitiva,
no sé qué sueños pavorosos mece.
Padre, es preciso que tu raza viva;
ella fue heroi'ca como tú; es preciso
que recobre la fe tu raza altiva.
Padre, desde tu cabaña, de improviso,
salió firme, tenaz, clarividente,
como con un fulgor de paraíso,
tu alma indígena. . . . Entonces, en Oriente
hubo aurora, y ,el sol de tus montañas
con dardo de oro se clavó en tu frente.
Y fuiste conductor a.el pueblo;-¡ extrañas
vidas, las que esperáis a que el sol hiera
con su dardo la luz de vuestras cabañas,

•

noche se enciende un pálido amatiste.
Que se levante siempre la blancura
de tu soberbio mármol, que las rosas
incensen con fragancias tu figura.
Que suban hasta tí las mariposas,
que a tí vengan los pájaros contentos
~ sacudir las alas temblorosas.
Que te ofrezca la cauda de los vientos,
baña'1os, cual las aves, en rocío,
en lágrimas de amor los pensamientos.

Y así como en la paz, en la contienda,
en dócil calma, o en furor bravío,
como ·a un ara magnífica y tremenda,
llegue a regar las flores de su ofrenda
y a bendecirte el pueblo, ¡ Padre mío!
Luis G. URBINA.

�GUELATAO Y JUAREZ
Primeros Albores del Gran Hombre

.

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.....

• .¡

1
11

}

1

San Pablo Guelatao es un pueblecillo asentado en la rama 'oriental de la ~ierra Madre,. a 55 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Su.
perímetro mide 20,950 metros, y el núme~o de sus 'habitantes asciende a 354. Sus casa~ son de adobe y teja; y sus edificios principal.~s, dos igle,sias de arquitectura moderna, el Palacio Municipal,
el panteón .y un portal donde están las escuelas de niños y niñas y
la . biblioteca pública. En el centro del poblado hay un jardín, y
junto, una laguna de So metros de diámetro, cuyas aguas límpidas y
. serenas cambian de colores por ·quién sabe qué artes; unas veces son
claras; otras, negras; otras, purpurinas; .otras, de color café; en fin,
pasan y repasan por mil matices. Por esto la denominan laguna encantada. Frondosos y altos fresnos ciñea su~ r.iberas y hacen delicioso el lugar. Aquí las familias celebran días de campo y verbenas, y "discurren en los de fiesta al toque de la música de l pueblo.
El tlima es tropical y templado. Se produce el limón, el naranjo, el mango, la cai1a, el durazno, el membrillo y otras frutas.
Sus habitantes viven a"e la agricultura y la horticultura. Cosechan maíz. frijol, alverja, lechuga, rábano,1 tomate, cebolla,
ajo y col,
•
•
Siembran en primavera y otoño, pero la primera siembra es de regadío. El acueducto llega al río Illoovetoo, afluente del Río Grande

., ..

11

d~l distrito de Ixtlán.
• En este pueblito hay dos cosas que son las más grandes; una
choza en contraste con las demás del caserío, situada a 50 metros
del Palacio Municipal; y una estatua que destaca en el jardín. La
estatua representa a un indio que nació en la choza: a Pablo Be-

11

por el Lic. José María Arteaga.
La noche del jueves 30 de julio de 1829, en el Instituto, defendió
'
en act'o p~blico estas tesis de derecho:
1a Los poderes constitucionales no deben mezclarse en sus funciones.
2a Debe haber una fuerza que mantenga la independencia y

nito J uárez.
De este indio, ejemplar peregrino de energía, cuyos padres fueron Marcelino Juárez y Brígida García, quedan de pie todavía gentes d&lt;; su sangre: María Ruíz, de edad de 193 años, mujer de Justo Juárez, primo hermano de Marcelino; y sus hijos Ruperto, Jµan
y Anastasio, que cuentan, respectivamente, 53, 61 y 68 años. Vive
también Felipe García, de 93, primo hermano de · Pablo Benito Juárez. Dice Felipe gue este su primo quedó huérfano de padres cuando rayaba en los 8 años.. Marcelino falleció en el portal del Palacio de Gobierno de Oaxaca, en una de sus idas para vender fruta,
y descansa en el Patrocinio; Brígida, en Guelatao, y yace en uno
de los templos.
No le dejaron recurso alguno a Benito sino su trabajo, que fué
siempre su sostén. f.ntonces buscó refugio en el hogar de su tío
Bernardino, de índole recta y severa, que tenía por intereses un
solar contiguo a la laguna encantada y un rebaño de ovejas. El
huérfano dedicóse a su cuidado. Antes del pastoreo, entraba en la
escuela particular de Domingo García, nativo del lugar. Después,

arreaba a sus animalitos. A veces, trepado en un árbol, les perora·
ba en s~ lengua, en zapoteco.
Un día, el miércoles 16 de diciembre de 1818, por andar jugando
con uno de sus amiguitos de infancia, no advirtió que el r ebaño
había entrado a saco en una sementera. El propietario tomó 'en rehenes a las ovejas, en tanto 110 le fuese reparado el daño. Perdido
de ánimo el pastorcito y puesta su consideración en la severidad
de su tío, huyó del pueblo y tomó camino de Oaxaca. Iba el pobrecito con sola su ropa en el cuerpo: sombrerito de palma, camisa
Y calzoncitos de manta, y cacles. A trechos parecía detener el paso para escuchar la voz de su conciencia en la lucha sostenida entre el amor a su hogar y 'el temple de su carácter. Así, .con estas
tempestades en su alma, hermosa y pura, llegó a la ciudad, preguntó por· la calle de Segovia, y paró en la casa de Don Antonio Maza
'
español y amo de su hermana J oseta.
A poco de transcurrir tiempo, Josefa. le puso de sirviente con
Don Antonio Salanueva, tercer~ descubierto de la 3a orden de San
Francisco y encuadernador de libros. Cerca de este buen hombre
completó su instrucción primaria, y en seguida se matriculó en el
Colegio Seminario, en que había dos cátedras de gramática, una de
filosofía, una de teología y otra de teología dogmática.
El 8 de enero de 1827 abrió sus puertas el Instituto de Ciencias
Y Artes del Estado, y él fue uno de los primeros alumnos: se inscribió
·en la 8a aula, que era la de Derecho natural y Civil, desempeñada

el equilibrio de estos poderes.
3a Esta fuerza debe residir en el tribunal de la opinión pú-

blica.
El 12 de agosto de 1830, en el mismo plantel sostuvo públicamente estas otras conclusiones:
Ia La elección directa es más convenient.e en un sistema repu·
blicano.
2a Esta elección se hace tanto más necesaria cua nto más \1us-

•

•tración haya en el pueblo.
¿ Todo esto no revela al pontífice impasible y perseverante de
la República y la Reforma?
i Y quién había de creer que, transcurridos veintincinco años de
haber llegado aquel indito, prófugo de su pueblo, a Oaxaca, en busca de fortuna, contraería matrimonio con una hija del amo de su
hermana Josefa l

ANGEL .POLA.

�HARINA
Pioneer

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Rombo propuesto por la Srita. MaJUEGO DE 'LETRAS
ría T. Laing.-Félix Díaz.-Ia. Cha4 Vocal
rada, Venustiano.- 2a. Charada, Ve1 7 Nota
racruz.
5 8 3 Astro
Fueron resueltos los tres proble5
8 5 2 Apellido
mas por la Srita. Carmen Mendiri2
6
3 2 5 Astrónomo
chaga de Monterrey, Profa. Ana H.
2
5
6
4 6 8 Inteligente
García de Laredo, Elvira y ;\na 1far1 3 5 6 8 7 Escritor ruso
6
8
tínez de Calexico, Eva F. de Rue1 2 3 4 5 6 7 8 Historiador
da de El Paso, María del R. H. de
Gar1a de Hidalgo, Mercedes L. Garza de Eagle Pass, Profa. María F. Ri- Rombo propuesto por Arturo
Gaona de Hebbronville, Texas.
vas de Hebbronville, Arturo Gaona
de Hebbronviíle, Aurelia L. Hernán.
Consonante
dez de Eagle Pass, Gabriel Hinojoi-a
Adverbio
de Alice y Josefa G. de Olivares de
Metal
1,aredo.
. . . . . . . Pasajero
La Srita. María J. 1.,aing de esta
. . . . . . . . . Región Francesa
ciudad y J. M. Chávez de El Paso
. . . . . . . Castillo Maximiliano
resolvieron las dos charadas y el Sr.
Felino
Carlos ~eyes B. de Berclair el ro:nbo.
Número
La Srita. Carn,en Mendirichaga
hace notar que el autor del Himno
Consonante
Nacional es Nunó y no Nusnó, como
Sustancia química
resulta de la Charada Tiene razón
Fruta
en 'SU observación.
General Insurgente
Metal
Problemas propuestos por la ProNúmero
fesora María J. de Gaona, de HebVocal
bronville.
TRIANGULO
Fuga de consonantes por Indalecio
Vocal
Ruiz
Tapia de Sterling City, Texas.
Negación y consonante
Patriarca
Tierra caldea
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Fuerte en todos lados
Una misma letra en los vértices y
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ROMBOS

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Nación
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Consonante
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Vertical y horizontalmente el nombre de la nación.
Consonante
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Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
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Esq. Houston y Leona Sts.
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u . a . ie .. ae .. a.e . . ia
iu . . e.a . o.ee.e . a .. e.
Problemas propuestos por J. M.
Chávez de El Paso, T ex.
Verbo mal escrito
Nombre de mujer .
, Sustantivo
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Adjetivo
Bebida M exicana

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>San Antonio, Texas (EUA)</text>
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          <name>Rights Holder</name>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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          <name>Access Rights</name>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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