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                  <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
~26 DE MARZO DE .1916.
¡,

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN I I. NUMERO 29.

�REVISTA MEXICANA

Aquí tiene Ud. el re
trato del pensador más
grande que ha producido
el nuevo mundo en los
. últimos 50 ai'\os .

Semanario Ilustrado
Entered as 1econd class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

JUSTO SIERRA.
Fue el maestro que
educ6 a varias generaciones, y que más contribuyó en la formación del es
p{ritu mexicano.
¿Desea Ud . saber lo
que este hombre extraordinario escribió a propósito de la vida del Benemé
rito de América.
Remítanos Ud. $1.80
y junto con una suscriciól"
trimestral de REVISTA
MEXICANA. le enviaremos en calidad de obsequio El Albúm de Juárez
que editaremos el próximo 21 de Marzo. Allí
aparecerá algo dedicado
por D. Justo Sierra, a la
memoria heroica del Reformador.
La suscrición semes-·
tral de ''Revista Mexicana" cuesta *1.80; por con
siguiente le resultará a Ud
gratis el Album de Juárez .
iSeis meses de ' ' Re vis·
ta Mexicana' ' el mejor
magazine de la América
Latina!

'' Revista Mexicana''

1

1

*

\

Publicará el próximo 2 DE ABRIL un número especial
dedicado a loar las glorias del héroe de MIAHU A TLAN y
la CARBONERA.
Llevará en la Portada el retrato del ILUSTRE PltESIDENTE. en medio de los COLORES NACIONALES.
En las páginas interiores, llevará un material nutrido. y
selecto.
EL PRECIO SERA EL MISMO DE SIEMPRE:
10 CTS. EL EJEMPLAR

1 11.------·1
.___ _____

Haga Ud. su pedido
desde luego porque si se
retarda, corre el riesgo de
que se agote la edición ,
como ha sucedido con todas las publicaciones especiales de "REVISTA
MEXICANA' '
,
Diríjase, pues, sin tardanza a REVISTA MEXICANA. P.0 .Bo.x637
San Antonio, T ex.

San Antonio, Texas, 26 de Marzo de 1916.

Número 29.

La Guerra y la Paz

j El Album de J uárez !
Todo por la pequefla
suma de 1.80.

1

Pida Ud. los ejemplares que desée antes
que se agote la edición.

• Ario II.

.J

Toda · lucha armada ha invocado un ideal generoso;
ha tratado de justificarse con móviles de mejoramiento y
de civilización: el bien de la humanidad ha sido la leyenda
inscrita al pie de la bandera roja y negra de las destrucciones. Cada una de las instituciones de la paz ostenta a
su vez el mismo lema y la guerra y la paz se disputan
la supremacía en esta competencia filantrópica de mejorar el destino de los hombres.
Si llegamos a ver más allá de las aparatosas· vestiduras de una o de otra, descubrimos que la guerra, a pesar
de su aspecto feroz, del hierro y del fuego, de su horror
y de su estrépito, ha sido la verdadera generadora de la
civilización; que cada uno de los pueblos que han dejado
su marca sobre los pensamientos, sobre los sentimientos
de la humanidad, lo ha conseguido no por la paz, sino por
las armas; que la Grecia antigua llevó en la espada de sus
generales, las doctrinas de Platón y de Aristóteles a los
pobladores del Asia, hasta detenerse frente a las enseñanzas de los Vedas en la India. Que por el Occidente,
sólo el mar limitó la marcha de Alejandro, expedición que
hizo que se derramara sobre el mundo el pensamiento antiguo, como si de las cumbres del Olimpo hubieran descendido los dioses para presidir sobre las creaciones subsecuentes de la humanidad.
La guerra formó los pueblos, conservó la vida a los
vencidos para aprovecharlos como esclavos, hasta convertirlos en libertos. La guerra inventó la ley y a ella se deben las compensaciones de la justicia; los templos a los
dioses, las Catedrales Góticas que una nueva guerra destruye, y a la guerra se deben los fueros primitivos de que
derivan las naciones actuales. Y de la guerra nacen hoy
las nuevas ideas y las nuevas formas de gobierno y la
nueva educación de los hombres y de los pueblos. La
profecía del Génesis no se aplica solamente a la maternidad, sino a toda obra de fecundación y de creación, que
se lleva a cabo por el dolor, que es más terrible cuanto
más grandiosa la victoria final.
En cambio, bajo la tela de lino de la paz, en las espigas que crecen a sus pies, en los yunques y en las fraguas que entonan el himno de las naciones que no son,
que no quieren ser sino industriales, asoma la guerra, bajo
otra forma que, por ser disimulada, por tener aspectos
mitigados y pacíficos, es más dura, más fría, más implacable; el comercio, cuya guerra no está bajo la advocación de Atenea, destructora de ciudades y constructora del
Partenón, sino bajo la gordura del dios Plutos, amarillo
de oro, vestido de papel moneda y que no tiene por pro- :
tejidos a Aquiles ni a Odiseo sino a Capitanes de Industria, bajo las columnas de mármol de la Aduana y de la
Bolsa.
Las viudas, los huérfanos, los heridos y los muertos
de los campos de batalla, dejan sobre la tierra una lec-

c10n. Pero las viudás, los huérfanos, 106 lisiados, los muertos de la paz, los miserables, los consuntivos, los hambrientos, los desheredados de la guerra comercial, de la
competencia, de la oferta y de la demanda, de todas las
instituciones llamadas libres que han convertido el trabajo en mercancía y al jornaleró de las constituciones modernas en un esclavo sin liberación posible, ni dejan enseñanzas al mundo ni aprovechan a la civilización, sino a
los Señores del Comercio, que se han sustituido a los Señores de Pueblos; y no hay justicia que' asista a esos hombres libres ni ideal que los alumbre ni bendición de paz
para las mesas sin pan ni para los hogares sin fuego.
Y cuando la guerra estalla, movida por los que han
puesto precio a la patria y a la vida de los hombres, como
en nuestra presente guerra civil, no es el Capitán de industria, no es el gobernante satisfecho, no es el respetable instrumento del progreso el que va a la muerte: son
los mismos desdichados que van al taller, a la fragua, a
los hornos que abrasan, y a la nieve, al aire y a la lluvia.
Cuando la paz renace y se cumple la frase poética
de trocar la espada por el arado, es el soldado que sobrevive el que lleva a cabo el trueque, porque el Capitán guerrero y el Capitán de los negocios, en su misión patriótica de enriquecer a su país duplicando su capital, lo que
truecan· es la fabricación de espadas por la de arados, misiones que además de producir el cien por ciento, signo
de progreso, satisfacen las demandas de la nación en la
oportunidad debida, signo de patriotismo.
La corona de encino de la paz se transforma en libro de cheques y el ramo de laurel de la guerra en alza
de las acciones.
Tales son la guerra y la paz, los ideales y cánticos de
progreso y de humanidad de los países del industrialismo
y del espíritu moderno.
No son así los de los pueblos que han dado su pensamiento a las generaciones sucesivas: Grecia y Roma,
Florencia y España; no son así los de las naciones que
en la actual guerra trasatlántica imprimen una nueva forma a la humanidad: Francia, Alemania, Inglaterra. De
una conflagración tan horrenda espera el espíritu desgarrado una nueva gloria, y rehace la prueba del sufrimie.nto y de los heroísmos una civilización más viril, más noble, más fuerte. Cada uno de los combatientes deja como
huella a Víctor Hugo y a Descartes, a Kant y a Goethe,
a Bacon y a Shakespeare; pero de la paz adinerada, con
reveses de miseria desoladora; de la guerra que el millón
engendra, cuando no quedan tras de las fuerzas armadas
sino latas de conservas, órdenes de incautación, y corre
la sangre sobre terrenos que pasan a manos de los vándalos, hambre y peste en el pueblo y, en vez de una verdad, muerte y mentira, la guerra es una infamia y la paz
una ignominia.

•

�/

,

Carnaval de Mexicalli.

El Carro de la Guerra.

México Condenado

- ...

Un Artículo Profético
Reproducimos de "Mexico I nternacional," periódico
que se ed itó en esta ciudad hace siete años, un artículo
doloroso del brillante periodista neolonés Adolfo Duelos
Salinas. Dicho artículo entraña una profecía tremenda,
y fue publicado unos pocos días después de la muerte
de su auto r.

***
E l distinguidísimo escritor y crítico literario del
'·Daily E xpress," a quien en otra ocasipn t uvimos el
gusto de referirnos po nderando su sagacidad invest igadora, nos concedió la honra de hacernos una visita,-de
la cual no dió cuenta en su periódico, quizás por lo que
podrá traslucirse más abajo ;-pero no por ello dejó ele
ser interesante.
Es joven, inexperto, un tanto altivo, y por razón de
temp.eramen to y negocio, afecto a barre¡ a plumazos los
escombros ele nuestro suelo sin temer la polvareda; aun que no por el ministerio de la oración verbal. Lo que
val ~ decir, que si en pendolear es prolijo, en hablar indeciso es y hasta cauto. Se diría que sabe mucho más
escribiendo que hablando.
Importaban estos detalles, a fin de que sus víctimas
conocieran, siquiera fuese a grandes brochazos, a su
simpático de turpador, (aunque confesamos que no hacía
falta).
Y di jo Mr. C. F. Crowell:
"Pasé dos años en 1-léxico escr ibiendo para The
Mexican Herald, que conceptuó el primer periódico de la
República."
Pensé halagarle diciendo, a usanza americana, "el
primero del mundo;" pero a t iempo recordé que aquel
periódico se daba a la estampa en México, y nos hallábamos· entonces, él y yo, pisando la verdadera tierra de
todas las perfecciones reales y soñadas. Me contuve,
y Crowell prosiguio :
- "Aquí, escribo a hora en el "Daily Express;" principalmente los domingos .. ... "

- ' Y en "El Noticiero" último, hicimos mención de
ese periódico, con motivo de un a rtículo en que se fust iga sin conmiseración a los escr ito res mexicanos .... . "
(Crowell sonrió con satisfacción aparente) .
-"No pretendo, añadí, haber con testado con la
amplitud que era del caso, el extenso artícu lo de Crowell (ignoraba todavía el nombre de mi interlocutor);
pues algo importante me obligó a dejar en el tinteror natu ral benevolencia (¡ pardon 1) y el deseo de no mostrarme tan ofendido como en realidad lo estaba. Simple gaz moñería periodística, vanidad torpemen te disimulada.
- Debí haber dicho, por ejemplo, (y baste con uno), que,
casi sin excepción, cuantos americanos nos visitan, pueden clasificarse de la manera siguiente :
Primero: los aventureros desdinerados, que allá van
en busca de un empleo en los ferrocarriles, minas, u otra
parte; o bien se dedican to see the sights (a ver las vist as) , según la expresión cor riente.
Estos, por lo general, no son peligrosos, s.i les va
bien; que si mal les va, y escribir saben, no faltará diario
de este país que dé cabida gustoso a sus lucubraciones
literar ias y estupendas. Estas na rraciones son con frecuencia tan interesantes como una novela de Julio Verne; y, leyendo, leyendo, suele uno cree¡se caminando po r
las campiñas de la Luna, de bracero con el cojo J. T.
Masto n.
En segúndo lugar regístranse los que cruzan el Bravo provistos de unas cuantas águilas americanas, con
decisión firme de hace rlas procrear y mul tiplicarse en
ter ritor io mexicano; y merced a las cuales, aquí recogen
una mina, allá una industria, más lejos una zona fértil
f poco a poco lo van acaparando todo, como los ratones
en granero abandonado."
-"Es verdad" r eplicó Crowell, (textual) "los ame r icanos están comprando a toda prisa cuanto en México vale algo. Pronto no quedará cosa alguna, digna de
fijar la ate11ción (worth to be mentioned) que no pertenezca, y . . ..• ¿no le pa rece a usted que dentro de unos

patria; y antes los dos océanos, que hoy acanc1an nuesveinte años, más o menos, los Estados Unidos tomarán
tras costas, la hundan en abrazo mortal, que verla proposesión de México, casi sin trabajo? .... . "
fanada y en poder de ustedes."
La pregunta fué hecha a quema ropa, con franque- ' Pero, inter rumpió Crowell, si en México nadie
za y con virilidad que estimamos debidamente. Deshabla
como usted; allí (al pie de la letra) ya no existe
pués de todo, suya no era la culpa, sino nuestra : de los
patriotismo más que entre los pelados; los cuales cuanbribones que nos venden, de los malditos que nos emdo uno les dice algo, si al caso viene, no dejan de conpujan al. derrumbadero con sus mentiras, con su idolentestar: 'yo soy puro mexicano y no me destiño." Los
cia, con su ceguedad, con su confiania idiota en el león
demás,
parecen tener implícita confianza en nosotros
que acecha para devorarnos; mientras que ellos, los estul(añadió
sonriendo irón icamente), no cesan de adularnos
tos, mueven la cola pacíficamente y danzan al son de los
lo mejor que saben.,, a ver si podemos comprarles algo."
cascabeles. Me refiero a la MAYOR PARTE de la pren'No," repitió como encarii1ado con la frase, "ya en
sa mexicana, con ''El Imparcial," 'El Mexican Herald,"
México no existe patriotismo más que entre los pelados."
"El Diario" y "El Monterrey News", al frente de la pro- 'Esos nos salvarán," dijo en voz alta el adminiscesión vergonzante.
trador de 'El Noticiero," que escuchaba interesado la
- "No pu~do precisar el lapso, continué, pero .. ...
conversación extraña, herido visiblemente.
me temo que sus palabras, que son expresión de lo que
-No; le repliqué, lidiarán como buenos; pero a la
el noventa por ciento de los americanos piensan y creen
postre serán entregados vilmente, como los españoles
-aunque taffy (miel con el dedo) les dan a los necios a
en Cuba. La comparación es mucho más exacta de lo
quienes despreciándoles les mienten amistad sin pudor;
que Ud. cree.
me temo que sus palabras, repito, entrañen una verdad
-Allí no hay partidos, propiamente tales; no más
t errible, terrible para los que como yo, colocan· el amor
hay porfiristas, reyistas y revolucionarios a secas.
a la Patria por encima de todas las consideraciones del
-La prensa, "El Imparcial" no me negará Ud. que,
mundo."
con una subvención algo mayor qu la del "Mexican He"Comprendo que la generación presente está educarald", es un periódico que no sirve.
da en el amor al yankee. Gracias a las reparticiones de
-Digo más; es altamente nocivo; deletéreo para
tierras por el Gobierno, en beneficio de militares y privalos
intereses
t rascendentales del país.
dos que más tarde y por una bicoca traspasaron al ex¿De
suerte
que Ud. no cree que la "toma de potranjero; gracias a la idiotez, ignorancia, avaricia grosera
sesión" de México por los Estados Unidos, le sea benéy pobreza intelectual de nuestros ricos, México actual, es
fica?
sólo comparable a una de aquellas reinas fabulosas de la
-Los castigos más tremendos son benéficos a la
antigüedad,-de tocados deslumbrantes,-que los soldaHumanidad;
sobre todo cuando son completos; esto es
dos del Conquistado, iban desnudando a toda prisa, ejercuando
a
la
ruina
de las naciones, se sigue de cerca la de
ciendo en ellas toda clase de profanaciones . ... En breve:
los
criminales
que
la provocaron y sus nombres pasan a
"nuestro país les ha sido entregado criminalmente, por
la leyenda entre los malditos! .. ...
hombres a quienes juzgarán mañana. Sí; la INVASION
- Su nombre de Ud.?
que usted presume (no puedo llamarla conquista), es pro-No traigo tarjeta.
bable; digo más, es casi cierta;- pues• no parece sino que
-Sírvase escribirlo.
nuestro país es un país de ciegos y de idiotas-parece que
Y nuestro in te locutor escribió: C. T. Crowcll.
el remedio, Dios mismo puso fuera de nuestro alcance;
pero, Mr. Crowell, no seré yo uno de los mexicanos que
Á. DUCLOS SALINAS.
dejen aproximarse fríamente ese instante maldito para mi

...

•

•

En el centro M aclovio H errera, hermano del cabecilla carrancista
que, según rumores, ha desconocido al Primer Jefe.

�Niño Pascual Orozco, hijo póstumo del valiente mexicano de igual nombre

Las Dos Praderas
Por Enrique Sienkiewicz
Existían dos países vecinos el uno del otro, como
dos vastas praderas· separadas por un límpido arroyuelo.
Las riberas de aquel arroyuelo se inclinaban dulcemente y formaban en un punto un remanso semejante a
un pequeño estanque.
A través de la onda azul se veía un fondo de oro.
Los lotos, de pétalos rosa y blanco, surgían a la superficie y se balanceaban por sobre ~I manto cristaliño; mariposas y libélulas irisadas se posaban sobre las flores; en
el follaje de las palmeras que sombreaban el arroyo, los
trinos de los ruiseñores llenaban el aire lumin·o so con notas tan suaves como el repiquetear de una campanita de
plata.
Aquel remanso formaba el paso de un país al otro.
El primero se llamaba El Prado de la Vida y el
segundo El Prado de la Muerte.
El todopoderoso Brah~a fué su creador. Encomendó al buen Vichnú el gobierno del país de la Vida y
al sabio Shiva el del país de la Muerte, diciéndole:
-Haced lo que creais que sea mejor.
Bien pronto el país de Vichnú se encontró pletórico
de vida. El sol evolucionó, y hubo días y hubo noches;
los mares tuvieron flujos y reflujos; las nubes, preñadas
de lluvia, corrieron por el cielo; los bosques cubrieron .
la tierra; los hombres, los animales y los pájaros llenaron
los espacios.
Y, para que los seres vivientes pudieran multipli-

carse, la buena divinidad creó al Amor, fuente de la felicidad.
Entonces Brahma hizo venir a Vichnú hacia su trono y le dijo:
-No puede haber nada más perfecto sobre la tierra que lo que tú has hecho. Y puesto que, antes que a
ti he creado al Cielo, ve a él a aescansar. Y esos seres, a quienes llamas hombres, que continúen la ·existencia por su propio esfuerzo.
Vichnú obedeció. El género humano quedó abandonado a sí mismo. Sus buenas resoluciones hicieron
nacer· el regocijo; las, malas, la pena; y los hombres notaron, con sorpresa, que la vida no es un tejido de alegrías sin fin, sino que se creería que su trama hubiera sido hecha por dos obreras, de las que una tenía la sonrisa en los labios y la otra las lágrimas en los ojos.
Enton,es fueron hasta el trono de Vichnú y se quejaron:
-Señor: es muy duro vivir enmedio de las penas.
Vichnú respondió :
- ¡ Que el Amor os consuele!
Y al escuchar esto los desdichados, se volvierou
tranquilos. En efecto, el Amor expulsaba las penas.
Las molestias parecían tan insignificantes comparadas
con la felicidad que procura, que se desdeñó concederles
atención alguna.
Pero el amor es, al mismo tiempo una, fuerza crea-

.,

•

dora. Por vasto que fuera el país de Vichnt'i, bien pronto para la multitud humana faltaron las castañas en los
bosques, los depósitos de miel en '!os panales y los frutos
en los árboles. Los más inteligentes se pusieron a trabajar el suelo, a cuJ.tivarlo, a sembrarlo y a recoger cosechas. '
· El Trabajo hizo su aparición en el mundo. Bien
pronto se consagraron a él todos, hasta el extremo de
que se co~virtió en la esencia misma de la Existencia.
Pero el Trabajo reclama el Esfuerzo y el Esfuerzo
produce la Fatiga.
De nuevo las multitudes se reunieron a los pies del
trono de Vichnú.
- ¡ Señor, clamaron tendiendo los brazos suplicantes: el Esfuerzo ha debilitado nuestros músculos y la Fatiga ha maltrecho nuestros huesos. Querríamos descansar y necesitamos trabajar para . vivir.
Vichnú respondió:
-El gran Brahma no me permite desarrollar hasta lo infiinto vuestras fuerzas; pero puede crear algo que
las suspenda momentáneamente y que os procurará el
reposo.
Entonces fué creado el Sueño.
La humanidad acogió con alegría este nuevo don, y
bien pronto le pareció el más precioso ele los que la divinidad le había concedido. Porque el Sueño calmaba las
penas y las molestias, reparaba las fuerzas agotadas Y,
como una buena madre, secaT)a las lágrimas y arrojaba
un ligero velo de olvido sobre un pasado dolo-roso.
Así pues los hombres se extasiaban ante sus beneficios.
- ¡ Bendito seas, oh, Seiíor ! Eres más dulce que
la vida.
Y no tenían sino un reproche que dirigirle: el de
no ser sin fin, el de tener un despe;tar; despertar seguido de trabajo, de nuevos esfuerzos y de nuevas fatigas.
Este pensamiento se les impuso con tal fuerza, que,
por tercera vez, se presentaron ante el trono de Vichnú.
-¡ Señor! el bien que nos habéis dado es enorme,
indecible; pero es incompleto. Haced que el Sueño sea
eterno.
V-ichnú frunció sus augustas cejas, descontento con
tan frecuentes demandas.
-No puedo concedéroslo; pero pasad el remanso y,
sobre la orilla opuesta del arroyuelo, encontraréis lo· que
buscáis.
La multitud aceptó este consejo y se dirigió hacia
el vado; después, deteniéndose a la orilla, examinó la
pradera que se extendía al otro lado.
Más allá de la onda pura y tranquila, con sus orillas
esmaltadas dP flores, comenzaba el reino de la Muerte,
el dominio de Shiva.
No había ailí saiida, ni puesta de sol, ni día ni noche, y sólo la atmósfera irradiaba una dulce claridad de
ópalo.
Los objetos no proyectaban sombra alguna, porque la claridad lo impregnaba todo y parecía ser la esencia misma de todas las cosas.
·No era un desierto, sino todo lo contrario. Hasta
perderse de vista, la llanura estaba cubierta de colinas,
adornadas por admirables bosquecillos. Las lianas, yedras y viñas vírgenes festonaban las rocas; pero éstas,
los árboles y las hojas, mostraban una diafanidad como
de luz condensada.
El follaje se teñía de un color rosado imperceptible desde los primeros rayos de la aurora; todos los objetos respiraban la calma suprema, la quietud exquisita,

desconocida en ia vida. Paredan sumergidos en ideat
ensoñación adormecidos en un reposo delicioso y eterno.
Ni un soplo de brisa pasaba; ni una flor, ni una
hoja eran mecidas por el céfiro.
La multitud que llegó gozosa a las fronteras del
reino de Shiva, se quedó muda a la vista de su inmensidad silenciosa.
-¡ Oh, la paz de esa claridad l murmuraban todos
encantados.
- ¡ Oh, el sueño, el reposo eterno!
Y los más fatigados agregaban:
-Vamos a buscar ese reposo infinito.
Penetraron al vado. El agua que brillaba con todas las luces del diamante, pareció retirarse para faci-.
litarles el paso. Los que permanecieron inmóviles, oprimidos de angustia súbita, lanzaron gritos; pero los que
partieron, ni siquiera volvían las cabezas. Partían gozosos, atraídos por el aspecto maravilloso de aquel paisaje desconocido.
La multitud que .se había quedado atrás, notó que
los que la d~jaron cambiaban a la simple vista. Sus cuerpos se volvían ligeros, transparentes, aéreos y luminosos. Parecían disolverse en la luz que irradiaba en el
valle de Sh.iva. Y cuando entraron en el reino de la
Muerte, se recostaron, unos al pie de las rocas y otros
al pie de los árboles o bajo los arbustos cubiertos de flores. Sus ojos se cerraban¡ pero sus rostros conservaban
una serenidad, una expresión de dicha tal, que el Amor jamás había procurado en el valle de la Vida.
Entonces, los que aún permanecían en él, se dijeron:
-El país de Shiva es preferible al de Vichnú.
Y el paso del vado comenzó nuevamente.
Fué entonces un éxodo de viejos y de hombres en
la edad viril de maridos con sus mujeres, de madres con
sus hijos, de jóvenes con las jóvenes. Millares y millares de criaturas humanas se aglomeraban para franquear el vado silencioso, y bien pronto el prado de la Vida quedó casi desierto.
Entonces Vichnú, que tenía que velar por el desarrollo de su reino, se espantó del consejo que diera en un
momento de mal humor y se presentó inquieto ante Brahma.
-Creador, dijo, ¡ protege la Vida I Has hecho el dominio de la Muerte tan hermoso, tan seductor, que
· todos abandonan el mío.
-¿No te ha quedado, pues, nadie? interrogó Brahma.
-Un solo joven con su amacfa. Se aman tanto, que
prefieren renunciar a la felicidad eterna antes que verse
obligados a cerrar los ojos y a dejar de contemplarse.
- Y bien, ¿qué más quieres?
-Que hagas el más allá menos atractivo, porque
esa pareja me abandonará también, cuando la primavera
de su amor haya pasado.
Brahma qudó pensativo y respondió después de un
rpomento.
-No, no disminuiré la felicidad ni el esplendor del
país de la Muerte; pero protegeré la vida en otra forma. Los hombres estarán obligados a pasar el vado;
pero no lo harán con tan buena voluntad.
Habiendo dicho estas palabras, Brahma tejió un
velo de tinieblas y después creó dos monstruos, de los
·que uno se llama el Dolor, el otro el Terror, y los hizo
suspender ese velo a la entrada del vado.
Desde entonces, el valle de Vichnú hormiguea de
nuevo. El reino de la Muerte es siempre luminoso y dulce; pero el paso a él causa pavor a los vivientes.

�Sonetos de Clearco Meonio
Muere el pastor y agrúpase el ganado
Del lecho en torno, y con balar creciente
Asorda y rasga el vagaroso ambiente,
Mudo testigo de su bien pasado.
La grama olvida. del ameno prado
Aunque le incita fresca y reluciente;
Y en no acercarse obstínase a la fuente
Si no le guía el huérfano cayado.
De su egregio Pastor así la hermosa
Mística grey henchida de amargura
La cátedra circunda tumultuosa;
Y exhalando en sollozos su ternura,
Con mirtos cubre la reciente fosa
Y eleva sus plegarias a la altura.

Y érguese al éter empinado risco
Que blanca nieve de continuo baña
Y destácase encima la montaña
Sobre el zafir a guisa de obelisco.
Tras él, temprano se levanta el disco
Del rubio sol dorando la campaña;
Y es el imán, el blanco de la saña
De cierzo y rayos, hielos y pedrisco.
Mas ¡ay! que ayer de la azulada cumbre
Bajó rodando, y al encino y hiedra
Arrolló aquella enorm_e pesadumbre.
Y ¡ ay de la mie s !. ... De súbito desmedra·
La hiere el rayo con violada lumb re;
Y la destroza resonante piedra.

Sobre piélago azul, a toda vela,
Sin precaver la rabia y alboroto
De ola encrespada y furibundo Noto,
Se deslizaba ungida carabela.
Tras sí dejaba luminosa estela;
Y de encallar el riesgo era remoto
Por el celo y destreza del Pi loto
A quien fue encomendada su tutela.
¡Ay! El varón esclarecido y fuerte,
Cuando aun lejos miraba la bahía,
Cede al amago de contraria s uerte.

Nace risueño y sube al mediodía
El so l _hermoso, y t riste y negligente
Entre areboles baja al occidente
Co n luz de luna, sin color y fría.

'

\

Querido Venus: (hablarte
de "tú" me hace mucha gracia.
Olé por la democracia
que me permite tutearte)
1fi atención al dedicarte,
-a un lado malas ideaste pido que claro veas,
pues mañana será tarde.
Si ya la cosa está que arde,
¿ por qué no te ip irangueas?

i

En el dorso de blanca serran:a
Hunde agobiado la marchita frente;
Y no torna los ojos aunque siente
Que en pos le sigue la tiniebla impía.

Sube a cub ierta al expirar el día;
Rinde el ánima bella, y con su muerte
Deja a la nave sin timón ni guía.

Más que nunca fe liz, con firme paso
Hacia otro mundo se encamina lento
De las estrella~ al fulgor escaso.
Pero exhalan la fuente, el ave, el viento,
Al ver al astro rey en el ocaso,
t n murmur·ios su amatgo sentimiento.

Asoma el aquilón batie ndo el ala,
Alzase el polvo, se obscurece el cielo,
Corusca la centella y viene al suelo
E l cedro añoso de las selvas g_ala.
Ninguno entre los árboks le iguala;
Sobre él la nube suspendió su vuelo;
Y entre las frondas con amor y celo
Libró a las aves de asesina bala.
H iedras y vides los zarcillos de oro
Hincaron en su pie; sombra y firmeza
Daba de arbustos al temblante coro,
Que hoy, cediendo del hado a la fiereza,
Bañados de la aurora por el lloro
Melancó licos doblan la cabeza.

E n tre peñascos y arenillas mana,
F luye y borbolla y corre a la llanura
Dando suave murmurio a la aura pura,
Dulce, freca, limpísima fontana.
En la pradera tíñese de g rana
Los rosales cimbrando; y se apresura
A revestir de mágica verdura
Y opimos frutos a la erial besana.
Refrigera en los ímprobos calores,
Deleita y brinda próvido sustento
Al colono y rebaños mugidores.
¡Ayl Esa fuente en hórido momento
Se agota, y los quejosos labradores
Hacen vibrar el adormido viento.

E l cáliz rompe, de sereno río
Cabe la orilla delicada viola
Ostentando en su nítida corola
Blanca diadema de sutil rocío.
Al tardecer, el cárdeno atavío
Fragante y r ico a l céfiro tremo la;
Y entre heliotropos se levanta sola,
Sola en su especie con extraño brío.
Y embriaga con su olor. Mas ... (¡oh inconstancia
De los bienes y pompa de este suelo !)
Para el bóreas sañudo no hay distancia;
Viene y le aja el color; la quema el hielo;
La frente inclina, y su postre r fragancia
Sube a perderse en el azul del cielo.

Lejos, muy lejos del edén que avaro
Guarda entre flores de su infancia el nido.
En bajel averiado y combatido
Brega el nauta sin brújula ni amparo.
Al hundirse en las olas el sol claro
· Surge la sombra, y júzgase perdido;
Registra el horizonte, y sorprendido
Ve en lontananza luminoso faro.
Quiere limpiar la sudorosa frente,
Y al)tes arrumba la dudosa quilla
F ijo el mirar, el corazón latiente.
¡ Nauta infe lice !. . . ¡mí sera barquilla!
Hase extinguido e l faro de repente .... .
¡ No llegaréis a la risueña orilla!

J. Arcadio PAGAZA.

Primera Epístola a Don Venus

Pélate ya de un jalón;
¿ya que buscas ni qué escarbas?,
pues don Félix con tus barbas
•
va a hacer un escobellón;
y s i te miran pelón,
te dirán mil cosas feas.
Danos -tu adiós y no seas
ante el destino cobarde.
Si ya lo cosa está que arde,
¿ po r qué no te ipirangueas?

***

Es locura que imagines,
tan sólo porque en un tris
te hallas, que en este país
co nseguirás tecolines.
Ya se conocen tus fines
y tus torcidas ideas.
No habrás, si no te meneas,
compasión que te resguarde ....
Si ya lo cosa está que arde,
¿po r qué no te ipirangueas?

¿No comprendes por ventura,
eminente Venustiano,
que un día, tarde o temprano,
vuelve al polvo la. basura ?·
Ningún mal cien años dura;
sábelo y tonto no seas;
mira cómo te meneas,
no se te vaya a hacer tarde ....
S i ya lo cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

***

\I

•

•

***

/

***

Los "constitucionalistas,"
tus hermanos en pillaje,
ya te miran con coraje,
te ti enen entre uñas ( listas).
A la opinión no despistas,
por muy águila que seas.
Si ya amontonaste "breas,"
cállate y no hagas alarde .... .
Y si la cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

'

Ese pueblo, el "libertado,"
es m uy capaz de colgarte
o, cuando menos, mandarte
con tus barbas a otro lado.
De tí ya está fastidiado,
ya no quiere más 'Urreas",
le hacen falta paz y "b reas,"
y no muy tarde muy tarde ...
Si ya lo cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

Remediar todo s sus males
a la nación le ofrecis te,
pero ella ve que le hiciste
de borrego los tamales.
Has tenido acciones tales,
que se han pasado de feas ....
Si s ientes que te pandeas,
no hagas de valor alarde.
Si ya lo cosa está que arde,
¿por qué no .te ipirangueas?

** *

***

Despierta, Venus, despierta
y escucha por compasión
los gritos de la razón
que está llamando a tu puerta.
Tienes la frontera abierta
y un buque; ¿ qué más deseas?
Ve arreglando tus zaleas;
vete y el diablo te guarde .....
S i ya lo cosa está que arde,
¿por qué no te ipirangueas?

QUASIMODO.

�,·

TOPICOS DEL DIA.
Un periódico alemán de Nueva York propone que
con los Estados fronterizos de México se forme· un país
nuevo.
¡ Calma, calma!
¡ Aún no cae la fortaleza de Verdun !
Todavía no es tiempo de reformar al Universo.

* * *
Un periódico de la ciudad de México ha- tenido la
graciosísima ocurrencia de comunicar a sus lectores, que·
el Lic. García Naranjo ha estabelcido un café en Los Angeles, y que el Lic. Vera Estaño! funciona como mesero.
La verdad es que el chiste es de una agudeza digna de Moliere, y que el autor _debe estar enfermo de me,. ningitis a consecuencia del esfuerzo cerebral que· realizó.
La noticia no es del todo inexacta: El Lic. García
Naranjo, no está radicado en los Angeles sino en San
Antonio; pero tiene en cambio un establecimiento que
se llama '·Revista Mexicana," en donde todos los domingos les receta un café a los carrancista-s.

* * *
1.,a ,distinguida actriz mexicana María del Carmen
Martínez ha llegado en unión de su Compañía, a esta
ciudad, en donde piensa dar una serie de representaciones dramáticas.
El debut tendrá lugar en la presente semana con la
hermosa comedia de Rusiñol "Vida 'f' Dulzura," escri ta
como ''Los Buhos" de Benavente y "El Genio Alegre"
de los Quintero, con el propósito de cantar la alegría de
la vida.
Deseamos que los artistas obtengan un éxito completo.

* * *
Luis Herrera, hermano del célebre Maclovio y Comandante de las fuerzas carrancistas en Chihuahua, ha
desconocido el gobierno del Primer Jefe y le ha declarado
la guerra a los Estados Unidos. La noticia fue desmentida por el cónsul carrancista de El Paso; lo que no impidió que las autoridades norte-americanas aprehendieran a Macario Herrera y suspendieran el tráfico de tranvías entre dicha población y Ciudad J uárez.

* * *
La prensa local norte-americana nos comunica que
el General Pershing estuvo incomunicado con el General
Funston por espacio de sesenta horas. Según la misma
prensa, la telegrafía sin hi los no puede funcionar regularmente desde Chihuahua porque la configuración accidentada del terreno interrumpe con frecuencia la comunicación.

*

*

*

..,.Dos aviadores norte-americanos, encargados del servicio de exploración, en la campaña en contr~ de Francisco Villa, se extraviaron por varios días, y aunque uno de
ellos, ya fue localizado, se siguen abrigando serios temores por la vida del segundo.
'.1,'ambién se ha dicho, que los aereoplanos no pue-

den funcionar en vista de las escabrosidades del terreno.
*.

*

*

Carranza está cada día más fuerte; pero sus pesos
bajan todos los días de una manera considerable, hasta el
grado de que en la última semana han bajado a la suma .
risible de dos centavos.
Si la situación continúa así, no es difícil predecir qtie
muy pronto sobrevendrá una crisis pavorosa en las filas
del carrancismo.
Los soldados del Primer Jefe ganan dos · pesos al
día, es decir, cuatro centavos. Pero no es eso lo malo;
sino que dentro de un mes, el peso valdrá la mitad y antes
de Mayo carecerá en lo absoluto de valor. Es por consiguiente humano, que así como ha habido huelgas de empleados, funcionarios y ferrocarrileros, sobrevenga una
huelga de soldados.
Bien es cierto que los soldados carrancistas, no
son hechos de carne y hueso como la mayor parte de las
gentes, sino que fueron a la lucha por la libertad: libertad
de ganados, automóviles, cervecerías, casas particulares,
etc., etc. Pero como ya no hay automóviles ni ganados,
resulta la función libertaria inútil, y probablemente sigan
la ruta de Cincinato, es decir, abandonen la carrera. libertadora.
No tardaremos pues en saber que la guarnición de
este o de aquel lugar, se pronunció exigiendo el pago de
sus haberes en una moneda, menos libertadora, pero un
poquito más efectiva.
E l tiempo lo dirá.

SnldRdo herido conducido por sus compañeros de armas

LO IMPREVISTO
TRADUCCION DE ''REVISTA MEXICANA''

* * *
Diálogo entre dos carranclanes.
-¿Por qué odiamos tanto a los intelectuales de Mé•

?

XICO.

-Por eso, porque tienen cultura y talento.
¿ Y por qué sentimos tanta inquina en contra del ta.
lento y de l_a cultura?
-Porque es lo único que -no les hemos podido robar.

* * *
Los preconstitucionalistas han resuelto et problema
económico: crearán el Banco de Estado, único que tendrá autorización para emitir billetes, con fo~ que redimirán los cientos de millones que andan sueltos a centavo el
peso.
J,.o que no dicen es con qué garantizarán las nuevas emisiones; porque lo mismo da poner "Gobierno P rovisional" que "Banco del Gobierno Provisional" y para
fabricar papel impreso, el nombre no da el valor, sino "la
fierrada" del Banco, que es lo que no tiene el Gobierno
Preconstitucionalista, por lo que ahora viene mejor que
nunca aquello de: "o herrar o quitar el Banco."
Y este es un Banco de yerros; pero sin un "fierro."

***
Las autoridad es constitucionalistas, que fusilai1 diariamente para festí n de libertadores, han decretado penas
severas para quienes maltraten a los animales. Este es
su aplicación de la máxim-"A marás a tu prójimo como
a tí mismo."

•

Sin eluda que el hombre no ha tenido jamás el don de descifrar el
eterno enigma del :Maíiana. La naturaleza de los acontecimientos que
aun están ocultos y el orden en qne
deberán de cumplirse le escapan. El
porvenir es un istmo, a la vez opaco
y nebuloso, en el que penetra como
un ciego, · a tientas, el único para el
que no dispone del poder de abrirlo
antes de entrar. Debe de caminar,
hacia el fi n que se ha propuesto, con
el espíritu y los brazos tendidos en
las tineblas. Sin embargo, hemos
aprendido en las lecciones de la historia que algunos sabios del pasado,
dotados de una penetración superior,
han tenido, aquí y allá, una visión
justa y profunda de lo que habría
de suceder al cabo de un tiempo más
o menos remoto; y hemos podido
observar, por nosotros mismos, en
algunos espíritus esta facultad rara
y potente de dilucidar las cuestiones futuras, de forzar y resolver problemas sociales que parecía no podían ser planteados sino para permanecer años y siglos sin respuesta.
No trato de alegar, al hablar de
quienes nos iluminan sobre el porvenir, que sean profetas. No. El
profeta es palabra de Dios, un inspi-

rado, un iluminado de la altura, nuncio de lo que será; o bien que, al
afirmarlas, revela en toda su fuerza
verdades escondidas para los -demás
hombres. Los adivinos de que hablo
son simples mortales, sin claridades
milagrosas, pero que, más habituados
a reflexion;¡.r, hábiles en sorprender
todos los aspectos de los hechos, en
pesar una a una todas las eventualidades, en registrar todas las soluciones, en sacar sin flaquezas las consecuencias rigurosas de las causas,
llegan gracias -a un inflexible método inductivo y a un ardiente trabajo
lógico y macizo, a dar la impresión
de que arrancan a lo? acontecimientos esperados el secreto verídico de
su marcha y de su disposición. Hallan, inventan el resultado más extrictamente apropiado a cada circunstancia, el más capaz de satisfacer a
la razón y de aliviar la esperanzaaun destruyéndola, p ues la sacan de
la incertidumbre. Y a menudo vemos también que por un azar favorable, acontecen las cosas tal como
la habían anticipado estos curiosos
de lo desconocido, que triunfan a
buena cuenta.
Ahora bien, si estudiamos, desde
sus comienzos esta guerra gigantes-

ca e inexpresable, nos sorprende
la resistencia absoluta, tenaz, que ha
opuesto incesantemente a dejarse
adivinar y aun conducir por los más
ingeniosos estrategas de la imaginación. "Los acontecimientos, de grandeza varia, pero todos dignos del
rrombre de grandes, que la han hecho notable, han sido preparados y
desarrollados en una serie de peripecias que tienen lo inesperado '.: lo
estupendo de los más terribles golpes teatrales. Han burlado todos los
cálculos, anulado todas las certezas.
Hechos que habían sido "decretados"
desde hacía treinta años y que habían llegado hasta el punto de convertirse en verdades indiscutibles y
que tenían fuerza de ley, tales como
"la toma de N ancy" en las primeras ha.ras siguientes a · 1a declaración," se han negado a realizarse, se
han libertado de la dirección que se
les había inflingido· con tiranía demasiado complaciente, ... y otros hechos, negados mil veces de antemano, con la más tranquila certidumbre,
han tenido lugar a la hora exacta y
de la manera como se les · tuvo por
humanamente imposibles. Arrojados
de sopresa en sorpresa, ya agradables
ya desagradables; en la persistencia

�horrible de una tormenta siempre
creciente, siempre variable, que gana
de la semana al mes y del mes al año
proporciones cuyo límite se acerca y
se aleja, no hemos dejado de ser
mantenidos en suspenso, desconcertados y a veces aligerados, además
ª por los intereses vitales que nos
cautivan, por lo imprevisto, que es
característico de los tiempos que
atravesamos.
Nada de lo qu e parecía que debía
de suceder ha acontecido y casi to&lt;las
las cosas que hemos visto desarrollarse n9 había sido jamás previstas,
ni sospechadas siquiera.... Cuando
por excepción han tenido lugar de
manera tal que nos hacían creer, al
principio, que iban a observar fielmente el programa que las habíamos
trazado, bien pronto dejan ele hacer
compañía a nuestrns deseos y a nuestras esperanzas. Todo el mundo aquí, sin desearla y sin temerla, esperaba la guerra. '
Al preverla, · se hab;a examinado,
pues, todas las hipótesis, forjado todos los planes, tornado· o creído tomar todas las precauciones ... y, sin
embargo, al aparecer, esta famosa
guerra, tan preparada, tan madurada
por medio siglo ele sufrimientos, ele
cavilaciones, de trab~jos, de esfuerzos, de medidas y de sacrificios de
todas clases, ha encontrado medio,
entre tan gran número de vías minuciosamente organizadas, cuidadas
y niveladas que le marraban rl camino, de no elegir ninguna, de sustraerse a nuestras más sabias combinaciones y de tomar una ruta y un aspecto totalmente diversos. diametral-'
mente opuestos a nuestros hábitos
de espíritu.
He aquí algo inaudito. Pero lo es
más todavía el qi.:e estando a la hora
presente de acuerdo todas las gentes
sensatas y bien informada:s sobre la
manera cómo esto acabará, esto es,
por la victoria de los Aliados y la
humillación de 1\lemania, nadie sin
embargo en el. universo entero sea
capaz de decidir r¡ué tiempo será necesario para las operaciones ni cuáles

serán las fases que conducirán a su
realización. El fin está aclarado, el
camino sigue en tinieblas. Sabemos
adonde vamos sin saber por donde
pasaremos. Esta ignorancia no se
ha establecido solamente en la multitud y entre el común de los hombres, lo que parecería excusable y
natural; los más señalados para preservarse de ella están obligados a
sufrirla. No creo equivocarme al
pensar que sobre estos puntos: "la
duración del trayecto y su naturaleza," los grandes jefes de los ejércitos no saben de antemano más que
nosotros. El más, sutil y más sagaz
ele los diplomáticos no puede afirmar nada. Interrogad a generales,
activos o retirados, a cualquiera de
nuestros críticos militares, nadie se
creerá con derecho para dar una
opinión definida y decisiva sobre los
próximos acontecimientos de la guerra ni sobre su duración. Su competencia vacilará. Es imposible· dejar de sorprenderse por esta universalidad de reserva y de duda.
Es que lo Imprevisto, que parece
dirigirlo todo en este cataclismo, nos
ha p;oducido ya tan rudos estupo, res, nos ha ciado tantos mentís,· que
hemos perdido el sentido y el gustp
de las predicciones. Bien puede el
porvenir tentarnos una y otra vez,
mostrarnos horizontes luminosos,
desenvolver para nosotros perspectivas seductoras,. . . . rechazamos su~
invitaciones, no aceptamos mis el
que se nos imponga para turbarnos
una vez mf.s. Preferimos prudentemente no investigar nada, no saber
nada, a perdernos en mirajes. La
espera obscura y resignada. por se-'
vera que sea, siquiera no nos lleva al
desencanto. Toda predicción, como
no puede impedirse qué tome su
fuerza del deseo y su ropaje de un
sueño, conduce en caso de retardo o
de fracaso, a un estado de languidez. Aun los acontecimientos felices,
cuando se mahifiestan de otro modo
que como habíamos tenido la imprudencia de acostumbrarnos a concebirlos, causan un placer menor que

si no esperáramos nada.
Y puesto que no podemos evitar lo
Imprevisto, es excelente, para sabo·
rearlo en toda su plenitud, no deformarlo de antemano. Esperemos sin
impaciencia. Guardemos de este modo el beneficio de la buena y grande sorpresa, siempre posible. Así la
otra, la desagradable, nos hallará
mejor armados. En las horas en que
la desesperación o la simple fatiga
confunden nuestras · ideas y alteran
nuestro juicio, . repitámonos que lo
Imprevisto lleva en sí dos partes:
una penosa y otra agradable y no
nos aferremos menos a la segunda
que a la primera. ¿ El tiempo es largo? ¿ El cielo se cubre de amenazas? ¿Tenemos la desgracia de encontrarnos con funestos Carnots de
Gabinete que, arreglando a su antojo el porvenir, hallan una morosa
delectación en desorganizar la victoria? .... en el mismo instante afiancémonos a lo Imprevisto, saludable y
bendito. Pensemos nuevamente en
que la mayor parte de los peligros
que nos han sido anunciados no han
ocurrido o se han disipado antes de
alcanzarnos. Así volveremos a tener
confianza. Y de la misma manera,
ante la promesa demasiado ruidosa
de una ofensiva irrevocable, y de batallas que 'están en vísperas de ser
ganadas . . . digámonos al punto: Cuidado con lo Imprevisto!. ... Y vueltos nuevamente a la posesión de
nuestra sangre fría, i;echazaremos las
quim~ras, de cualquier lado que nos
soliciten.
Si esta palabra y este constante
pensamiento de lo Impreviso en estos días felices pudieran no abandonarnos, sostener nuestros desfallecimientos, hacernos sentir a cada momento su doble acicate, ser:virnos de
recurso y de piedra de toque, antes
de emitir una opinión o de adoptar
una de~isión, experimentaríamos, estoy seguro de ello, con un mayor
equilibrio, un gran aliento moral.

Nuestros Intelectuales
El Lic. Rodolfo Reyes

HENRI LAVEDAN.

•

Siguiendo en nuestro propósito de
dar a conocer las opiniones de los
mexicanos más distinguidos por su
intelectualidad y por su posición política y social, con el objeto principal de orientar la opinión sobre las
cuestiones más tras,endentales !_)2 ra
nuestro país, ya sea en sus actividades
interiores o en las del resto del mundo que puedan afectar a las nuestras,
pedimos al Sr. Lic. Rodolfo Reyes,
actualmente en Europa, se sirviera
contestar varias preguntas relativas
a la guerra europea, por lo que e$e .
acontecimiento extraordinario en la
historia tiene de importancia para el
futuro de nuestro país,
El Lic. Reyes nos ha enviado sus
respuestas, desde San Sebastián, España, y son como sigue:
¿ Qué opina Ud. de las naciones
beligerantes en la actual guerra europea?
Yo soy de los hombres que juzgan que no hay dentro del término
medio general de los grupos humanos
civilizados razas superiores e inferiores; pero ni siquiera esencialmente pueblos superiores e inferiores,
creo que hay razas distintas y grupos humanos que pasan por diversos
momentos o que obran en diversos
medios. Por eso a cada raza, a cada
pueblo, le reconozco sus gr.audezas
y estimo que lo que los unos juzgamos errores, 'vicios o inferioridadl's,
pueden ser necesidades de temperamento, exigencias de circunstancias y
matices étnicos que somos los ot;os
incapaces de apreciar. No sé si este criterio derive en mí del nacionalismo intenso que informa la esencia
de mis convicciones, de la finalidad
constante que monopoliza todas ellas:
la salvación de mi nacionalidad en
todas sus integridades por sí misma
· y mediante las trasformaciones que
sus virtudes puedan procurarle. Siendo tal mi criterio, la pregunta que se
me hace debo contestarla diciendo
que Francia, Inglaterra y Alemania
son magistrales, asombrosos tipos de
su raza y de la fuerza de sus respect ivas nacionalidades y que merecen
el respeto de todos los que rindamos
culto a cualquier esfuerzo nacionalista, a cualquiera tendencia de aseguramiento de las finalidades de una raza dentro de los límites de un Estado.
-Por lo que hace a su pasado, el
culto para Francia es oriánico en

todo temperamento latino de mm1ma cultura y esa Nación ha tenido
y tiene todos los tít ulos para que
los afines de su raza prosternemos
nuestros corazones ante ella, aun
cuando sólo sea porque sus entrañas
parieron el verbo fecundo de la democracia e hicieron penetrar en las
instituciones del mundo latino el concepto del derecho del hombre sobre
sí mismo.
Inglaterra, la Roma del Derecho
político moderno, el origen de la definición de libertades que la Revolución fr~ncesa había de traducir a
nuestro modo de ser, el país clásico
de la libertad íntima, de la verdadera,
del disfrute el.e los derechos civiles,
el país tipo de la organización indus~
trial antimilitarista, aún para aquellos
que somos •de temperamento antípoda del que informa a su raza, presenta uno de los portentos admirables que honran a la especie humana.
En cuanto a Alemania, aún para
los menos iniciados en su fecundo
pasado, en su potencialidad artística
y científica, venía representando un
fenómeno asombroso de reintegración desde que al conjuro del ge'nio
de Bismark y entre las ebriedades del
triunfo del 70, que confirmaba el que
poco antes ob tenía sobre Austria,
venía a tomar parte en la vida moderna industrial con una potencia,
con una organización, con una disciplina social, con un patriotismo, con
una fuerza de raza, que constituyen
algo jamás igualado en la historia de
la humanidad, pues la propia disciplina romana no tuvo la amplitud, la
previsión; las modalidades que · esta
alemana contemporánea, que en unos
pocos años puso en jaque la potencia
,nercantil de Inglaterra y que en unos
meses ha puesto en jaque a la coalición más formidable que ha visto la
humanidad en los campos de bata11a.
Ahora, si la pregunta se refiere a
lo que opine yo de esas naciones en
la presente guerra, comienzo por declarar que todas me admiran, que
por todas como miembro -de una nacionalidad que yo quisiera ver grande, insuperable, siento emulación,
que las veo a todas cumplir con fatales y precisos destinos y que estimo
que sólo la simpatía o la ventaja de
nuestras propias naciones en relación

con esa lucha, puede dar lugar a estimaciones más o menos apasionadas
en pro o en contra de cada grupo.
Sí tengo la convicción de que esta
guerra es real y positivamente entre
Inglaterra y Alemania, que son el
"made in Germany" y el "made in
England" los que no caben en el
Mundo y tratan de eliminarse para
el que triunfe preparar su lucha con
el "made in America" y que Francia
lleva la ventaja bajo el punto de vista de la simpatía de ir en mucho empujada por una pasión, sin problema
económico ingente que resolver, aún
cuand,o acaso sí obrando también por
una previsión, que puede ser fundada,
de que la hegemonía alemana sería
una amenaza directa en su futuro.
Las mentiras de si un grupo lucha
por ideales de Libertad y de derecho,
el otro por ambiciones militares y de
imposición, son buenas para noticias
de gacetilla y para oraciones de plazuela, es el brutal egoísmo, el hambre colectiva la que lanza hoy, como
lanzó ayer a los pueblos a las luchas
.en estas salvajes, pero imprescindibles regresiones y los políticos de cada grupo satisfaciendo esa necesidad
inexorable y los ciudadanos de cada
nación defendiendo a la suya y atacando a la enemiga, cumplen con deberes sagrados que no merecen sino
el respeto de cuantos tengamos el
verdadero concepto de la nacionalidad
y de la r.aza.
-¿ Cuáles de esas Naciones se encuentran más cerca de nosotros?
Más cerca de nuestro corazón está
Francia, más cerca de nuestros intereses futuros Alemania y en un punto
variable y que depende de mil contingencias, Inglaterra.
Al explicarme contestaré su tercera pregunta.
¿ Cuál sería el resultado de la guerra que más favoreciera a nuestra
Patria?
Nuestra patria por encima de todos sus problemas tiene naturalmente el de conservar en todos sentidos
su autonomía y no sólo esa autonomía en el concepto jurídico; sino en
el sentido de poder llenar el duro y
terrible destino que le corresponde
como muro de dos razas, de dos tendencias, de dos t ipos de humanidad
de los dos únicos t ipos de humanidad
(Pasa a la penúltima pág.)

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POR LOS CAMPOS DE LA GUERRA EUROPEA
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~ ~ados r~oducen las escen~. tí~c~As la 1Wtert,Q..L t;O 1: ~e lo~ hiifres como.,....s.e
~ en é F i t t o t , empunan las armas ytasU)eres, co o"1&lt;5 mtre7C el éQ
J · gía:bacm~ ffis ·
sustituyen en las actividades no sólo pacíficas sino en las directamente ,relacionadas con la ~ampafia. Los
soldados alemanes ocupan una de las aldeas del sur de Serbia, en su invasión de la Europa Oriental, que
ha abierto el camino . a la segunda cuenca del Mediterráneo, y las mujeres se dedican a la elaboración de
sasas, vendas, y demás objetos, que en cantidades exhorbitantes exige la Cruz Roja.

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quella noche. Solo diremos, que
cuando amaneció, el Cura había reanimado el espíritu de sus compañeros de infortunio. Esos infelices, antes embrutecidos por el terror, habíanse transformado en gloriosos már
tires sostenidos por :a Fe cristiana y
la esperanza de una vida eterna.
A las once, una escolta esperaba en
la puerta y los prisioneros se pusieron en marcha. El Cura iba a la cabecera recitando el Oficio de difuntos. Por el camino los vecinos arrodillados dirigían a su pastor su última mirada.

El .C ura de Horties
Un Episodio heroico de la guerra
Un terrible combate se librabl a
algunas leguas del pueblo de Horties: el ruido llegaba confusamente,
sobresaltando a todo ser viviente. La
metralla desgarraba el aire, el cañón
despertaba los ecos, y en lontananza
se distinguían las humaredas de pólvora.
El cura estaba en la iglesia rogando por la patria.
A su alrededor, con la frente en
tierra y pálidos de terror, se encontraban los vecinos, pidiéndole a Dios
que los protegiera.
El ruido de los clarines y trompetas se oyó al mismo tiempo que algunas sombras alemanas se deslizaban
por el valle corriendo a la batalla.
Su número era grande, y precipitaban el paso para llegar a tiemp?.
Los alemanes querían tener su par
te de presa, ya que llevaban hierro y
bronce para destruir a los franceses.
Sus soldados eran ya tres contra
uno y era preciso ser más numerosos
aún.
Antes de entrar en el círculo de
fuego, reunieron todas sus fuerzas,
haciendo alto en la encrucijada de
Chataigniers.
Una línea de centinelas protegía
un descanso que debía ser corto.
Por muy próximos que estuvieron
estos centinelas, no pudieron imp ~dir que dos jóvenes se aproximaran
entre los matorrales acercándose sigilosamente, y tirasen sobre los alemanes.
Sonaron cuatro tiros, y se vio a
dos jóvenes huir como venados y meterse en un campo de trigo.
Veinte balas silbaron a sus oídos;
pero no se halló en la tierra ni una
mancha de sangre. Muchas veces en
su fuga fueron vistos; pero eran muy
jóvenes, ágiles y valientes, y lograron huir.
·
Debemos ·añadir que tiraban hábilmente porque tres prusianos rodaron
por el suelo heridos en el pecho, la
cuarta bala fué a coronar el águila
de dos cabezas que adornaban la placa de un casco· oficial.
-Escopetas de caza de dos tiros,
dijo el oficial.
Entonces un destacamento de soldados alemanes se dirigió al pueblo;

al entrar cogieron a los primeros seis
vecinos y los llevaron a la alcaldía.
El jefe del destacamento dijo al Alcalde:
-Usted es la primera autoridad, y
vengo en nombre de mi augusto soberano a decirle que han sido muertos
íllgunos alemanes cerca de este pueblo, y siendo sus habitantes' los más
cercanos al lugar de·! sucesQ, ellos son
responsables. Es preciso, pues, que
se nos entreguen los culpables, y si
no, seis vecinos serán fusilados. Dad
vuestras órdenes, que yo esperaré
hasta mañana a las once. Debiendo
tener lugar la ejecución al medio día,
no hay tiempo que p~rder; entretanto, el pueblo quedará ocupado militarmente, y guardará los seis rehenes.
Imposible es pintar la desolación
de la pobre gente del pueblo.
Las mujeres gritaban desesperadas, los hombres querían huir, pero
los alemanes guardaban las avenidas.
Reuniéronse todos los vecinos, y convinieron que la suerte señal~ra las
víctimas.
Los .que habían disparado contra
los alemanes no pertenecían al pueblo,' seguían la columna prusiana para escoger el momento favorable.
¡ Puede que su padre hubier~ sido asesinado, su madre hubiera muerto de
dolor, o su casa incendiada!
Pasó aquel día entre discusiones;
gemidos y desesperación.
El Alcalde, el Cura M. Gerl, y
dos ancianos más, ya octogenarios,
suplicaron en vano al oficial prusiano que les perdonase; se le probó
que los del pueblo no habían tomado
parte en aquella traición; las mujeres lloraban a sus piés. Todo fue inútil. El capitán · hacía ejecutar la
consigna con gran exactitud y fría
cortesía, pero ·sin cólera y sin denuest9s.
Los seis desgraciados que la suerte
había señalado, fueron entregados a
las cinco de la tarde y encerrados en
la sala de la escuela, en el piso de
la alc¡ldía.
El oficial prusiano autorizó al Cura para que les llevase los consuelos
de la Religión. T enían las manos
a ta das a la espalda, y una misma cuer
da unía los piés de todos.
El sacerdote encontró a todos los

,

hombres en tal estaqo de postración,
que apenas comprendían sus palabras.
Dos de ellos parecían sin sentido,
otro era presa de la fiebre y de delirio. Al extremo de la cuerda, con
la cabeza erguida y serena en apariencia, había un hombre de cuarenta
años, y padre de cinco niños, de los
que era el único sostén.
Al principio escuchó con resigna·ción las palabras del sacerdote, pero
desesperado luego, prorrumpió en las
más horribles imprecaciones.
Maldecía a la naturaleza entera,
lloraba por sus hijos, que quedaban
expuestos a la mendicidad y tal' vez
¡a la muerte. Entonces quería que
sus cinco hijos fueran entregados con
él a los ·prusianos: y con risa sarcástica exclamaba: "Si señor, fue Bernardo, el chiquitín de tres años el que
disparó contra esos miserables."
Todos los esfuerzos del sacerdote
fueron inútiles para llevar la paz al alma de aquel pobre desesperado. El
Cura salió y marchó lentamente hacia el retén donde se encontraba el
oficial. Este fumaba en una gran pipa de porcelana. Escuchó al Cura sin
interrumpirle, dejando entretanto escapar de sus labips ligeras bocanadas de humo.
-Señor capitán, dijo el Cura, se
les ha entregado a ustedes seis rehenes que dentro de pocas horas serin
fusilados. Ninguno de ellos ha tirado sobre vuestros soldados. Habiéndose escapado los culpables, vuestro
fin no es más que presentar un escarmiento a los habitantes de otras localidades. Poco les importa, pues, fusilar a Pedro o a Pablo o a Juan. Además, que cuanto más conocida sea la
víctima, más saludable será el ejemplo. Vengo, pues, en consecuencia,
a pedir a usted el favor de que me
permita ocupar el lugar de un pobre
padre de familia, cuya muerte hundirá en la miseria a cinco niños. E l
y yo somos inocentes, pero mi muerte aprovechará más que la suya.
- Bueno, dijo el oficial.
Cuatro soldados condujeron al Cura a la cárcel, donde fué atado con
las otras víctimas.
El padre de los cinco niños abrazó
a su Cura y corrió a su casa para consolar a sus hijos.
No pintaremos las agonías de a-

Se acercaban al lugar de la ejecución, cuando un oficial de Estado Mayor prusiano, que pasaba con sus asistentes, se detuvo.
El Cura le había llamado la atención. El capitán explicó la cosa, que
no pareció al superior tan natural como a su subordinado. Mandó suspender la ejecución, y dirigió una información al general. Este hizo comparecer al sacerdote.
La explicación fue corta, el general era un hombre de corazón, que lo
comprendió todo, y dijo al Cura:
Señor, yo no puedo hacer una ex-

cepción en favor de usted, y sin embargo, no quiero que usted muera.
Váyase, y diga a sus feligreses que
por usted perdono a todos. Pero que
sea la primera y última vez.
Cuando 'el Cura salió, dijo el general a los oficiales testigos de esta
escena: "Si todos los franceses tuvieran ;l corazón 8e este sencillo sacerdote, no permaneceríamos mucho
tiempo del lado acá del Rhin."

.

;

•
•

Señorita Elvira Banuett, reina del Carnaval
de 1916 celebrado con toda pompa en
Me:x:icali, Baja California.

General AMBERT.

�•

La Tiranía Alimenticia

A visos · de

DESDE JAUJA
A 27 de Febrero de 1916.
11 i muy e~tima,10 cotr;~c,,' .

•

Con esta carta van veintidós que
te llevo dirigidas, sin embargo de lo
cual me faltan aun veintidós mil cosas que contarte, vistas en este bello
país, tan gloriosamente impulsado
por Don Venus y sus pundonorosos
incautadores.
Después de las libertad,,.s conquistadas en beneficio del pueblo, sólo
nos hacía falta un privilegio que estábamos todos esperando como los
israelitas el maná. Sabes cuál es ese
privilegio? El de vivir sin las groseras exigencias orgánicas de la diaria alimentació;1.
Comprenderás bien que un pueblo
manumitido, dueño absoluto de sus
derechos, expurgado de científicos
sin pudor, no debe considerar completa su obra redentora s ino hasta el
momento de des ligarse del yugo
oprobioso de andar buscando el pan
de cada día. Y con toda felicidad se
está resolviendo el problema, merced a las sabias disposiciones del
Primer Jefe, hombre ducho en .tenernos a ración de hambr e.
Entre las funciones fisiológicas a
que el organismo humano está fatalmente sometido, ninguna tan menguada y tan nociva como la de engullir manjares, así sean ellos de los
de primera fila. De ninguna manera podría haberse tolerado que en
este punto continuáramos la marcha
señalada por las generaciones que
nos precedieron, y muchísimo menos
si entre éstas se cuenta el grupo servil capitaneado por el General Díaz.
Aquellos treinta y pico de años destinados a comer hasta la saciedad y
a precio ínfimo, fueron un lapso de
servidumbre, relajador de los sanos
hábitos y ocasionado a r ebajar la
dignidad del individuo, que nunca se
muestra más claramente en su aspecto animal que cuando mastica, deglute y digiere.
Verdad es que en esto las opiniones han de dividirse, no faltando
quien diga que por algo se popularizó el adagio aquel: "Barriga llena
corazón contento." P ero es indudable que en esto hay la manifestación patente de una ordinariez de palurdo. Fíjate si no en la traza de
un hombre que acaba de comer opíparamente: la animalidad grosera y
torpe se refleja en sus pesados movimientos y en su fisonomía de ahito.
Nunca el s~r humano se asemeja

tanto a la bestia como cuando ha
llegado a la hartura por efecto de
los comestibles.
.M uy justo, pues, que una er a de. libertades como la que en J auja se
viene desarrolla ndo, comprendiera
a simismo la ruptura del grillete que
nos estrecha a las funciones de la
alimen ta ción.
Vemos ahora que el vido de comer va desaparecie ndo, y no paulatinamente, sino de un modo rápido,
lo que en breve nos pon drá ágiles y
vigorosos para la lucha. Ya ésta no
consis tirá e n cumpli r el mandato de
"Ganarás el pan con el sudor de tu
frente," el cua l, por lo q ue de bíblico tiene, debe se r suprimido, s i es
preciso por medio de un decreto emanado de la P rimera J eíatura, tan experta y fecunda en la ma teria.

Y un a vez que todos los hijos de
Jauja hayamos adquirido la sabia ensei1a nza democrat ica de no comer,
poco ha de quedarnos para ser fe lices. P orque está demostrado que la
pug na por los clásicos fr ijoles es la
que nos enloquece y ag ita, llevándonos en ocasiones a graves . conflicto s
aun entre miemb ros de una misma
fa m iiia. Así, no habrá pretextos que
invocar para lanzarnos épicamente
los · unos sobre lo s otros, y la paz
s erá sólida, du radera y defi nitiva. E n
suma, no habrá desacuerdos intestin os, precisamente porque los intestinos no t endrán labor alguna a su
cargo.
Muchos se alarman creyendo que
no podremos viv ir sin comer; pero
los que así discurr.en perte necen al
g rupo de reaccionar ios y traidores
dispues tos siempre a desprestig iar a
los paladines de la causa. Se explica
que de este modo p iensen los alarmistas, porque la tiranía porfiriana
nunca supo abordar problemas económico s de esta índole, dedicada como estuvo a mantener al pueblo sujeto a todos los yugos afrentosos,
entre estos el de afanarse por el sus·
tento cot idiano. Al contrario, procuró que todos los comes tibles abundaran pa ra de esta suer te adormecer al
pueblo dentro de esa atmósfera de
letargo que se p roduce al influjo de
las digestiones le ntas y pesadas. E ra
nat ural que un p ueblo así se halla ra
muy distante del impulso de acometer empresas red entoras. A su cuerpo le faltaba ligereza y a su espíritu
le sobraba sopor. Qué se requería,
pues, para levantar el ánimo y robus-

tcccr la materia? Apartar del arado
al labriego, extraer al operario de la
fábrica, arrancar. de~ re;,iano al pastor, someterlos momentáneamente a
un rég imen opuesto al acostumbrado para la nutrición de sus órganos,
y a poco andar, tuvimos ejércitos libertarios capaces de vivir sin el ominoso martirio de la masticación, como ya lo , estamos viendo.
Ha quedado, pues, resuelto casi el
problema del hambre, por medio de
la supresión de la comida. El procedimento es maravilloso, pero no nuevo; porque con el problema agrario
se hizo algo semejante. Tú sabes
que es incalculable la suma de saliva y tinta de imprenta que se ha venido derrochando en disertaciones
sob re el problema agrario. Pues
bien, la libertaria actual, para llegar
a una· solución satisfactoria, convir·
tió la peonada en ciudadanos armados, echó sobre los sembradíos las
caballadas de la incautación, se apoderó de los graneros, de las reses,
de ia mulada y de las cosech.a s; destruyó la maquinaria y los aperos &lt;le
labranza, prendió fuego a las fincas
de ca1:npo, y bien limpio ya todo,
el problema agrario quedó definitivamente resuelto.
Hay un punto de moralidad en esto
de la supresión de la comida, y es
que los saqueos no tienen ya objeto
práctico. Antes, apenas había evacuaciones militares, el pueblo se tiraba ciegamente sobre los almacenes
para hacer la provisión alimenticia,
sin las molestias que exige el mandato bíblico. De manera que con las
evacuaciones coincidía un hambre feroz que se r esolvía en el saqueo de
m uniciones de ~oca. Ahora no presenciaremo s ya más este espectáculo renovador.
Nadie negará que este magno problema
económico
(esencialmente
E CO NOMICO) ha sido resuelto por
el hombre que surgió a la vida de la
inmortalidad (¡ cuidado con suprimir
la T!) en los ricos viñedos de Cuatro
Ciénegas, democráticamente conocido por Don Venus, y más democráticamente aún por

Se Compran Dentaduras

t:¡ ..,.,,,

I

--

E l Tío de los decréo el Viejo Barbas de chí-.
,

......... ......... .
._

Y terminado es te escrí-,
te envío un abrazo estré-.

SILVERIO.

Ocasión

,

Del órgano genuinamente constitucionalista que publica el cuerpo de
ex-gente menuda, hoy de golilla, en
la Ciudad de México, ex-Capital del
ex-México, y hoy delicia de libertadores redimidos en metálico, tomamos, los siguientes "avisos de ocasión:"
"Se compran dentaduras viejas,
por usadas que sean, sin oro: de
$55 a $75; con oro: hasta $400." Y
a renglón seguido: "Dentaduras viejas, por necesitarlas con urgencia, pago lo que el dueño quiera"; como la
competencia y la urgencia son apremiantes, inmediatamente después
otro aviso: "Pago por dentaduras
v1eJas c'inco pesos más que lo que
anuncie cualquiera otro I"
"Dentaduras, con urgencia, pero
viejas! ¡ Oh, épocas de la odiosa dictadura, en que las dentaduras se compraban nuevas y a la medida 1 ¿ Qué
catástrofes, qué de rechinar de dientes, qué de mordidas habrá habido
para que los comerciantes necesiten
proveer urgentemente de dentaduras
a los inmigrantes legítimamente renovadores; para que, en vez de hacer llegar su renovación a las dentaduras, quieran amueblar sus órganos
bucales con dientes usados 1
Pero el asunto es grave: porque
no hay uno solo que quiera dentaduras nuevas, sino que todas han de
ser viejas! Asoma por ahí una suspicacia que honra al espíritu liberal
de los hijos adoptivos del patriarca
de Cuatro Ciénegas: la sospecha de
que soliciten las más vjejas entre todas las dentaduras; porque como la
mayor parte de ellos las traen nuevecitas, sin usar, ¿ cuántos de ellos no
habían comido sólido en su vida?
quieren dentaduras que estén probadas en la vida ruin de la dictaqura, en
la que se comía y se bebía, y de esa
manera, haya seguridad de que presten debidamente el servicio para el
cual se les destina, que es el de masticar. Imagino el ansia con que los
abnegados libertadores del pueblo pobre. están esperando esos instrumentos antes desconocidos para los genuinamente constitucionalistas, ahora
que su vida de martirio y de privaciones se ha encontrado con que los
dientes sirven para masticar comida
y no para morder al prójimo ni para
cortarse las uñas, cuando el excesivo
crecimiento de éstas impide su legí-

tima función de asegurar lo que cae
en las manos 1
Cuando se compra una máquina, la
fábrica garantiza el haberla probado,
cuando en los tiempos antiguos eran
vendidos los caballos se acostumbraba probarlos; antes de ponerse un
traje, también se veía si no le quedaba "grande". al destinario y cuando
se necesitaba una dentadura, acudían
los pacientes al dentista para que
previo el moldeo del paladar y de la
encía, arreglara la maquinaria; pero
hoy, qué ·mejor prueba de una dentadura que la de venir de los tiempos
en que se comía! ¿Para qué más investigaciones? Y como vienen a 2,0rrillo esos avisos queda demostrado
por su abundancia que la solicitud es ·
enorme: las falanjes libertadoras han
ocupado las casas, se· hait apoderado
de las cocinas, de las bodegas, de los
trajes y muebles de los reaccionarios,
para purificarlos a su_ contacto depurador y desinfectante de toda huella de tiranía, huellas que apestan a
jabón, enemigo de la democracia; a
perfume, corruptor de las energías
guerreras, excepto en el General Obre
gón; del afeite y de la compostura,
signos todos que no cuadran ni cotejan con la sencillez patriarcal de un
ex-Senador por quince años ni con el
acre olor de la pólvora, del sudor de
las fatigas, de la gasolina de los automóviles, y de las demás funciones del
cuerpo constitucionalista, hoy preconstitucionalizado, y cuya nueva función, después de empÍear las uñas,
es la de usar los dientes.
Para habilitar a los redentores habrá que desamueblar a los redimidos; para que ellos coman, los sufridos indi~iduos de la clase libertada
tendrán que conformarse con sopas
o que criar callo en las encías; pero
eso no significa nada, ante la nueva
armonía que se hará oír en las reuniones Venustianistas: el ruido de los
dientes; y como las dentaduras no
fueron hechas de encargo sino que algunos difuntos eran más chicos y
otros más grandes, el sonido de las
dentaduras viejas en las comilonas
que van a dar los libertado.res recién investidos de órganos alimenticios, va a ser algo que un espíritu
vulgar, no habituado a espectáculos
gloriosos de preconstitucionalismo,
llamaría apocalíptico, infernal o dantesco; pero que un ser ungido con

los bálsamos del nuevo aroma democrático, templado el corazón en los
espectáculos ennoblecedores del saqueo, del plagio y del fusilamiento
diario, hallará sencillamente divino y
digno de ser cantado por un .nuevo
poeta homérico junto al festín de
A treo.

Y estos avisos de "ocasión" rematan la pintura de los tiempos actuales, bajo la dominación reformadora del mundo, que ha establecido
desde la tribuna de los brindis D.
Venus, hoy discípulo del Dr. Atl:
Y debemos recordar, a propósito
de este doctor, ilustr~ en el reino
de los pintores de dulcerías, por su
sistema de aplicar los colores de los
helados a la reproducción de los vol·
canes, basado en la consideración de
que lo mismo el Popocatepetl que la
carlota rusa tienen "nieve", que según él mismo refiere en su autobio·
grafía, cuando holló la falda del Ixtacihuatl, se sintió mahometano, y
allí qonde nadie antes de él había
podido ascender sin fuertes teguas y
forradas botas, él caminó descalzo,
vestido de manta, según cuenta, porque sólo así, podía comprender el
color de las peñas, y hablar con la
montaña, que permanece muda cuando es un pantalón de casimir el ,ue
le habla y un ser con calcetines de
lana el que la interroga-recordamos, decía, que él refiere entre sus
múltiples aventuras que de la mis·
ma manera que anduvo descalzo y
·en calzón de manta, tuvo que adaptar
su alimentación al espíritu de la peña y para acabar su comunicación
material y espiritual con ella, se alimentaba ¿con qué, diréis? ¿con nopáles, a la manera de los príncipes
aztecas? ¿ con tunas? ¿ con quelites?
¿ con hierba? Sí con bastante hier·
ba, nacida en la falda misma del volcán; lo que unía materialmente a éste
con el pintor y daba a su cuerpo iden·
tidad corpór ea con los productos de
l;¡t natura leza salvaje; p ero a la vez,
¡ oh poder de adaptación y de estómago I sin ser avestruz, ni fábrica de
cemento, el Dr. Atl, s e alimentaba,
seg ún él mismo lo afirma, ¡ con are·
na!
Qué de ex traño tiene pues la solicitud de dentaduras, que sirvan para comer comida?

�Una Empresa
de Porvenir
La asombrosa vitalidad nacional,
sin embargo de la obra destructora
de la revolución, se conserva firme
en muchas regiones de la República,
especialmente en la petrolífera, que
es en la que las grandes transacciones
no se han interrumpido para nada,
pues la riqueza incomparable de ese
subsuelo está llamada a perdurar y a
florecer por tiempo indefinido a pesar
de lás grandes calamidades que pudieran presentarse.
De ello nos dan prueba elocuentísima las últimas operaciones realizadas en alta escala; la formación de
nuevas y poderosas empresas; la
afluencia contínua de capital nacional
y extranjero y la asombrosa producción de petróleo de estos últimos
días, de cuyos nuevos pozos está brotando una cantidad del precioso líquido superior a la del mundo entero.
De estas empresas, "LA CORONA" es la que mayor éxito ha obtenido en estos días, tanto por encontrarse en la región del Pánuco en que
la explotación es sumamente fácil y
rápida, como porque "La Bolsa Mercantil" ha dedicado a ella sección especial para la cuotización de sus acciones, en la misma forma en que se
hace con la "Hispano-Mexicana" y
"Lluvia de Oro," cuyas acciones se
aprecian notablemente en esta misma plaza.
El millonario coahuilense Lic. D.
Pragedis de la Peña, convencido del
gran impulso que las transacciones
petroleras están tomando a diario,
acaba de obtener un gran número de
acciones de "Lluvia de Oro," cuyo
fundo se halla conti~uo al de "La Corona."
En vista de esta notoria prosperidad del negocio de esta empresa,
"Lluvia de Oro," su tesorero general
ha cubierto todos los gastos que demanda la empresa, a fin de realizar
más tarde a prerios infinitamente
mayores, lo cual dará derecho a los
tenedores de acciones a salvar el s oio
del total del capital social y percibir a la hora de los dividendos un
45 ojo más de lo que se obtendría si
el capital se hubiera emitido íntegro.
Los datos anteriores son más que
suficientes para demostrar la bondad
del negocio, a cuyo apoyo su prosperi
dad y su éxito completo se hallan desde ahora fuera de toda discusión.
"Lluvia de Oro" será, sin duda alguna, dados estos antecedentes, la
empresa que mayores demandas tendrá de parte de todos los hombres
que quieran invertir sus capitales en

EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores ·que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y l~ obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
'
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida "íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Ju~rez con sus Ministros, y del que fue salvado por lapalabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aqµellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del S~. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE !UAREZ, así formado es un libro que reún~
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.

·'EL SALVAVIDA"
NUEVO DESCUBRIMIENTO PURAMENTE VEGETAL
Para combatir la terrible plaga de la Tuberculosis, Asma, Resfrío pasado,
Tos, Ronquera, Pulmones afectados o débiles, Pulmonía y de gran valor para lo
que comunmente llamamos hoguillo e inflamación en los pasajes respiratorios.
PRECIOS: Una botella $1. 00
Seis botellas $ 5. 00
Toda b')t~lla de "El S~vavida" deberá llevar el retrato de su inventor y fabricante en la etiqueta de la botella y en la caja exterior. Mande sus órdenes acompañadas de su vabr y dirigidas a M. ARISPE y Cia., 14151-2 W.
Commerce St., San Antonio, T e.xas.
nuestro suelo, sin peligro de ir a un
fracaso, pues debemos advertir, además, que en la citada región del Pá-

nuco ninguna empresa ha dejado de
prosperar en mayores o menores pro·

,

r ---

¡

'

•

· GENERAL PORFIRIO DIAZ
I

I

El Señor Madero acordó, en Enero de 1912, el retiro forzoso del General
Porfirio Díaz, después de setenta años de servicios a la Patria.
¿Desea Ud conocer su vida legendaria y heroica?
¿Tiene Ud. empeño en contar a sus hijos, los detalles de aquella existencia
gloriosa, que tuvo fulguraciones como las de Miahuatlán y la Carbonera, Oaxaca
y el Dos de Abril?
Es muy fácil. Le basta a U d. tomar una suscrición semestral de REVISTA
MEXICANA, y allí encontrará Ud. la biografía del hombre extraordinario que
dio a nuestra Patria lo que hoy tanto necesita: Honor y Paz. Allí verá Ud. su
hoja de servicios con más de cien acciones de guerra. Allí, finalmente, verá U d.
un estado comparativo entre el México de 1876 y el México de 1910.
El próximo 2 de Abril circulará el ''Album de Díaz.''
Los suscritores de REVISTA MEXICANA que estén al corriente de sus
cuentas y paguen además un semestre, lo recibirán franco de porte. Si toman una
suscrición anual, recibirán además el ''Album de Juárez.'' ¡A suscribirse!
Diríjase Ud. hoy mismo a REVISTA MEXICANA.
Si se retarda, corre el peligro de que se agote la edición.
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637, SAN ANTONIO, TEXAS.

�'

•

La inspirada actriz mexicana María del Carmen Martinez, que próximamente
hará su presentación en esta ciudad, con la comedia de Rusiñol, ''Vida y Dulzura''

Grecia no quiere la Guerra
Por Alberto Insua
Monsieur J ean Psichari, profesor
de.la Escuela de Lenguas vivas orientales y de la Escuela de Altos estudios de París, e~ uno de los escritores más conocidos de la literatura
griega contemporánea.
Es el primero que ha empleado
en prosa la lengua popular griega,
comprendida po · todos 'us helenos .Y
el que ha logr.... d:&gt; que 5ubstituya, casi por complet ,. a un idioma eter~clito, griego ant!guo degenerado y lleno
de barbarism~s. qtre los pedantes .i , .
/, , :ca modern1 califican pomposamente de griego culto. M. Psichari
ha hecho una revolución filológica y
ha fundado una escuela litcrar!a. Por
iodo esto, aunque sea cht'adano francés desde su juventud, y aunque su
hijo, Emest Psichari, meto de Re-

m:r., haya muerto he. oica m· 11 ;e por
Francia, el gran literato a que me
refiero ha guardado fidelidad a la
Patria de sus padres, y reune, a mi
ver, las mejores condiciones para
hablarnos de esta cuestión de Grecia,
tan desorientadora y tan triste ....
He aquí lo que M. Jean Psichari se
ha servido manifestarme:
"No tengo la intención de justificar a Grecia; pero debo decir en su
descargo que la diplomacia de la Cuádruple Entente ha sido muy poco hábil con aquel país. Los aliados han
rehusado por dos veces la cooperación militar de los griegos: la primera, cuando el gran Venizelos la ofreció, con el asentimiento del Rey
Constantino, en los días trágicos que
precedieron a la victoria del Marne.

Los aliados desdeñaron la ayuda modesta, pero generosa, de Grecia; ¿por
qué dirá usted? Por no ofender a
Turquía .. .. En Abril último, el príncipe Jorge, hermano del Monarca
griego, que vive en París, casado
con la princesa María Bonaparte,
ofreció a los aliados, en nombre de su
hermano, la colaboración del Ejérci-.
to heleno, siempre que los aliados
desembarcasen en Salónica 300,000
hombres y atacasen por tierra a Turquía. Monsieur Delcassé no aceptó.. . . ¡ porque había que tener contenta a Bulgaria! De modo que, ciegamente, para que turcos y búlgaros
no se enfadasen, la Cuádruple Entente ha desairado a Grecia en dos
Los acontecimientos nos

•

de las previsiones de la diplomacia
de los aliados.
Y la cosa no tiene ~ompostura ....
Grecia ya no quiere batirse-hay que
decirlo claro-porque tiene miedo, un
miedo que no sentía ·hace aún pocos
meses y que ni remotamente experimentaba al principio de la guerra.
De esto me declaro testigo. Yo me
encontraba en Grecia cuando fué decretada la movilización francesa. He
visto a los griegos recorrer las calles de Patras dando vivas a Francia, y eso que Patras es una ciudad
donde abundan los alemanes naturalizados. Los sentimientos francófilos de la población eran tan vehementes, que los alemanes se vieron aislados en seguida: nadie les hablaba,
Y debieron recluirse en sus casas, como parias. . . . . . En aquel momento
histórico los griegos estaban dispuestos a batirse por Francia y a pagar
la deuda de gratitud que tienen contraída con las potencias que la libertaron del yugo turco y que le garantizaron una constitución.
El pueblo heleno es, esencialmente, altivo y valeroso. Y si ha permitido que el Rey viole su Constitución, es porque ese pueblo admira y
quiere a su Rey. Le quiere y le admira porque el Rey fué valiente en
la guerra balkánica y porque salió
' de ella victorioso. El príncipe Constantino fué quien tomó Janina, y
no hay que olvidar lo que Janina, la
capital del Epiro, significa para los
griegos. Janina es la ciudad santa,
cuna de todas las tradiciones de la
Grecia moderna, la ciudad cantada
por el gran poeta Valaoritis. El sitiador victorioso de Janina es popular y es el ídolo de su Ejército. Sin
este hecho de armas afortunado, tal
vez no conservase el Trono a estas
horas. . . . No es que el Rey tenga
más popularidad ni más influencia
que Venizelos. Lo que ocurre es
que los griegos se sienten tan orgullosos de su "gran Rey" como de
"su gran estadista." Y no experimentan la necesidad de preferir el
uno al otro. Se quedan con los
dos ....
Usted · me pregunta por qu,~ ese
pueblo valeroso tiene tal mierlo de
guerrear en este instante . ... La respuesta es muy sencilla. La culpa de

esta contradicción corresponde al asombrará a la Historia, no consiste
Rey. El Rey tiene miedo: un mie- en favorecer a los alemanes y a los
do irreflexivo, que le hace perder la búlgaros; en permitir la inmolación
cabeza; un miedo triple, si usier\ me de Servia, nación hermana de la que
permite la expresión. Por dr p.-&lt;,n- él dirige, ni en ofrecer la cerviz de
to, le tiene miedo a Alemania, y
nuevo a Turquía: consiste en · algo
este pavoroso respeto a la potencia más grave aún, en algo que entra en
germánica data de 1866 y es un pavor el espíritu de un pueblo corrosivahereditario. Me explicaré. El Rey mente: consiste en haber hecho del
Jorge, padre de Constantino, no ha- miedo la moneda oficial, de haber
bía olvidado nunca el despedazamien- puesto al sentimiento más vergonzoso
to del Schleswig, y conservando en del hombre la estampilla regia.
El Rey Constantino ha corrompisu alma de danés un rencor patriótico contra Prusia, mandó a su hijo a do a su pueblo explotando el instinto
estudiar, precisamente, a .Alemania, de conservación. Y a eso se debe
no por amor, compréndalo usteá. gi- su victoria, su triste victoria, que sóno por miedo. ¿ No es curioso? Y lo será momentánea."
Monsieur Psichari pronuncia enel Rey Constantino, como su padre,
se siente hipnotizado por el poderío tonces en un tono profético las paalemán. No es alguien que ama y labras que siguen:
"El Rey será destronado . .. Greadmira libremente. Es un caso de
sugestión que los alemanes han sa- cia, después de una servidumbre de
bido explotar.... Se ha dicho que cuatro siglos, no ha conseguido llesu esposa, la Reina Sofía, le mane- gar a esa rapidez de concepción que
ja a su antojo. No es verdad. La es la característica de los pueblos
hermana del Kaiser y el Rey de Gre- libres. Pero la rebelión ruge esconcia forman un matrimonio &lt;le!;t.Dlolo. dida y el pueblo heleno advertirá el
La Reina no tiene ningún ascendien- fin desastroso a que le conduce la
te sobre el Rey. Excuso decirle que política de su Rey, en cuanto un búlel miedo de éste a Alemania ha ad- garo o un germano huelle el suelo
quirido proporciones fabulosas con- de su patria. Entonces se levantará
forme las tropas del Emperador Gui- contra la Corona y pedirá a Venizellermo se aproximaban a sus fronte- los que le devuelva el honor colocánras.
dole bajo las banderas de los aliaEl segundo miedo de Constantino dos."
He procurado transmitir a los leces el que le inspiran los aliados, que
pueden invocar contra él dos argu- tores con fidelidad absoluta las dementos: uno, de justicia, recordando claraciones de M. J ean Psichari. Son
que Grecia debe su libertad a las hondas, apasionadas y audaces. Tiepotencias aliadas, y otro, de fuerza, nen el sabor psicológico de un anáque es el que más le convence. En lisis novelesco. Como Stendhal,
cuanto Inglaterra ha fruncido el c~- monsieur Psichari se lo explica toño se han aplacado en Grecia las co- do acudiendo directamente al corazón
humano. ¿ Es posible que el destino
rrienes germanófilas .
Y el tercer miedo del vencedor de de los pueblos dependa del carácter
J anina es el que le produce Venize- de un hombre, de un hombre solo ... ?
los, el Cavour griego, el político po- ¡ Qué paralelo habrá de establecerse
pular, cuya fuerza aumenta cada día. · entre Alberto de Bélgica y el Rey
Entre la barrera triple de sus temo- Constantino I
Mientras los historiadores futuros
res, el Rey se encuentra acorralado;
no sabe qué hacer, y de ahí su po- no lo intentan, veamos, en las jorlítica contradictoria, su política "tem- nadas palpitantes que han de vivir
blorosa." Como todo el que tiembla los descendientes de la Hélade ante
es juguete de cuantos le rodean. Y nosotros, si las profecías de M.
ciego de espanto se vuelve contra Psichari se realizan o no; si Grecia,
su país y contra sí ip.ismo y rompe alma máter de la civilización, se reditratados y pisotea una Constitución. me, o cae para no levantarse más ....
Ha perdido la noción del ~añana .. .
Alberto INSUA.
Y su gran error, su falta, que

...............,

.... ._

�GUILLERMO PRIETO
fue el Tirteo de la Reforma,
el poeta de la Segunda lnde-pendencia, la figura más romancesca y noble de toda
.nuestra Historia.
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Hidalgo, Colombina de San Antonio,
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Ramírez González de Hebbronville,
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2a.-Charada.-Catalina.-Fue resuelta por Gilberto Argiielles de
Brownsville, Elisa Gutiérrez de Longoria de Río Grande, Ana M. de
Ma.rtínez de Caléxico, María J. Laing
de Múzquiz, Arturo Gaona de Hebbronville, Colombina de San An tonio,
María del R. H. de Garza, Freo. L.
Berna! de Los Angeles, Fray Mosca
de San Diego, Isaura Noriega y
Victoria Martínez de Caléxico, Elvi-

Nuestros Intelectuales
- .,..

, --Conclusión -que existen en América, sin ser hostil
para el vecino, sin dejar de aprovechar sus fecundas enseñanzas; pero
dentro del criterio que arriba expuse
de que la superioridad relativa de las
razas es un concepto enteramente
variable y que lo que cada raza debe
hacer es cultivar s us virtudes y sus
fuerzas defendiendo su esencia y su
temperamento. Por una u otra razón, de un modo u otro, por a lgo
que acaso no sea consciente en muchos de sus miembros sociales, el
impe rialismo mercantil o polít icament e organizado, va siendo la característica del desarrollo de la República Norte ~mericana, a pesar de que
ti ene aún tanta vi rginidad en su territorio y tanto margen para aumentar la densidad de su población, que
no llega a ser la del más despoblado
de los países europeos y que es casi
la misma que la nuestra. De la guerra europea es preciso que s urja un.
equilibrio respecto a América que
produzca un estado ta l que Estados
Unidos en el orden mercantil, militar ,
político, tenga que gastar el exceso de
fuerza que hoy quiere derivarse hacia el imperialismo en defenders~ de
la preponderancia del vencedor de la
guerra europea. Este creo yo que es
el punto de vista no sólo mexicano;
sino hispano americano, no sólo hispano ame ricano; sino de la raza española toda. Esto produciría la ventaja hasta de hacer posible una aprox imació n, una alianza efectiva de
toda América-la sajona y la española;-pero ya no bajo el pie actual ; sino segura América española
de que los Estados Unidos no podían
distraer fuerza para producir hegemonía y acaso consumando previamente América española-y ese sería

el ideal- una confederación perfectamente posible p-ara ciertos puntos generales de defensa de raza.
Dentro de ese criterio el triunfo
de uno o otro bando; pero definitivo,
absoluto, cabal, indiscutible, es lo
único que egoistamente, nacionalmente, debemos desear los hispano-amer icanos; señalar ya cual de los dos
bandos es de desear que triunfe me
llevaría al terreno de la simpatía,
de las repugnancias de raza, de las
incompatibilidades de caracteres, de
los deseos tle revanchas y eso, que yo
lo padezco mucho, no creo que sea
debido exhibirlo en una op inión como esta, pues sería ya preciso entrar
en apreciaciones concretas, en proponer planes etc., etc., cosa que estimo
por el momento improcedente.
Si la Guerra europea no resolviéndose definitivamente, deja detrás de
las barricadas a estos pueblos europeos, agotados, enervados, llenos de
armamentos, que apenas podrá arrastrar su destrozada economía, entonces ¡ Ay de los débiles en América!. ...
el muro de razas, por ahora, de un
modo o dt: otro tenderá a moverse
hacia el Canal de Panamá, porque el
único vencedor habrán sido los Estados Unidos y a pesar de sus virtudes, inegables, a pesar de los sentimientos personales muy nobles en
muchos de sus ciudadanos, a pesar de
todo y por encima de todo, las tendencias imperial istas se impondrán,
corno ooa finalidad ineludible y quien
sabe si ni siquiera tengamos ocasión
de ser desalojados de nuestra difícil
y honrosa posición en una lucha que
nos hiciera pasar a la historia como
el recuerdo de algo respetable y digno de mejores destinos.
RODOLFO REYES.

ra Banuet cie Mexicalli y J. E.
Dicker de Brownsville.
3a. Cl~arada.-Avenida.-Fue resuelto por Fray Mosca de San Diego,
María del R. H. de Garn de Hidalgo, Elisa Gutiérrez de Longoria de
Río Grande, Ana M. de Martí nez de
Caléxico, Gilberto L. Argüelles y J .
E. Dicker de Brownsville.
4a. Charada.-Pereza.- F ue resuelta por Gilberto Argüelles de Brownsville, María de l R. H. de Garza de
Hebbronville, Feo. L. Berna! de Los
Angeles, Fray Mosca de San Diego,
Elisa Gutiérrez de Longoria de Río
Grande, Ana 11. de Martínez de Caléxico, Fidel Ramírez González, Artu ro J. Gaona de Hebbronville y J.
E. Decker de Brownsville.
Primer Rombo.-Plátano.- Fue resuelto por María J. Lai ng de Múzquiz, F idel Ra mírez González y A rturo J. Gaona de Hebbronville, Ana
M. de Martínez de Caléxico, F ray
Mosca de San Diego, Profeso ra S.
Ortega de Maxwell, María del R. H .
de Garza de Hidalgo, Colombina de
San Antonio, Gilberto L. Argüelles
de Brnwnsville, Concepción Risa Jiménez de Del Río María García Canales de San Diego e Isaura N oriega
de Caléxico.
Segundo Rombo.-Tiburón.- Fue
resuelto por Ana M. de Martínez de
Caléxico, Fidel Ramírez González y
Arturo Gaona de H ebbronville, S.
Ortega de Maxwell, Fray Mosca,
María García Canales de San Diego
e Isaura Noriega de Caléxico.
Triángulo numérico.- Rosenda.Fue resuelto por Estella Garza de
Dolores, Gilberto L . Argüelles de
Brownsville, Colombina de San A ntonio, María del R. H. de Garza de
Hidalgo, Ana H. García de Laredo,
Fray Mosca de San D iego, Feo. J .
Berna! de Los Angeles, Prof. S. Ortega de Maxwell, Elisa Gutiérrez
Longoria de Río Grande E n .esto P érez de Dolores, Ana M. Martínez de
Caléxico, F idel Ramírez González
y Arturo J. Gaona de Hebbro nville,
María García Canales, Elvira Banuet,
Isaura Noriega, Victo ria Martínez y
Rosalía Medina.
I
1er. Anagrama.-Bernardo Reyes.
-Fue resue lto por María J. Laing,
Fidel Ramírez González de Hebbronville, Fray Mosca, Elisa Gutiérrez
Longoria, Ana 1L de Martínez, Feo.
L. Berna!, Ana H. García, María del
R. H . de Garza, Colombina, Gilberto
L. Argüelles y Concepción Risa Jiménez.
20. Anagrama. - Alejandro E l
Grande.-Fue resuelto por Fray Mosca, Fidel Ramírez González, María
del R. H. de Garza.
Jeroglífico Comprimido.-Camila.
- Fue resuelto por María del R. H. de

�HARINA
Garza, Fray Mosca, Colombina, María J. Laing, Elisa Gutiérrez de Longoria e Isaura Noriega.
•
Metatesís.-Bola y loba.-Altar y
rata.-Orto y roto.-Mago y goma.Alta Y lata.-Vate y veta.-Turba y
bruta.-Tenor y norte.-Oeste y Teseo.-Arteril!, Y ratería.-Carreta y
cartera.-Madero y demora.-Ella y
leal.-Mirar y rimar.-Honor y horno.Los Sres. Feo. L. Berna! de Los
Angeles Y Fidel Ramírez González de
Hebbronville resolvieron las .quince
Metatesis presentadas, sin equivocarse . en ninguna de ellas. María J.
Lamg Y Colombina resolvieron todas menos la tercera; Fray Mosca
todas, menos la 15a.; Gilberto L. Argüelles, todas menos ta 3a. y la sa.;

Ana H. García, todas, menos la 3a.
7a., 8a., IOa. y 12a.; y Ana M. de
Martínez, todas menos la 3a., 6a., 7a.,
ua. y 15a.
La Sra. María del R. H. de Garza r.esolvió la Ia., 2a., 4a., 8a., 10a.,
12a. Y 14a.; María García Canales resolvió la Ia., 4a., 8a., 9a., IIa., 12a.
Y 15a.; Praxedis J. García resolvió la
2a.,. sa., '6a., 10a., 12a., 13a. y 14a.;
Elv1ra Banuet de Mexicalli resolvió
la Ia., 2a., 4a. y 6a.; Isaura Noriega
resolvió la sa., 10a., ua. y 12a.; Victoria 1:Lartínez resolvió la 13a. y la
\4ª·; Y J. E. Decker resolvió todas con
excepción de las 3a., 6a. y 7a.
Rosalío Medina resolvió todas las
Metatesis con excepción de la número 13.

ROMBO Propuesto por Jo~fa G. de Olivares.
Consonante
No. de cuatro guarismos
Apellido
Obra de defensa
Aparatos de comunicación
Dícese de la carga lista para embarque
Aclamación a un Cral. Mexicano
Dícese de los de Sto. Domingo
·
Afección
Lo que no se encuentra
La que corre en las costas del mar
Nos servimos de ella en la mesa
Consonante
CHARADAS
No.

1,

Mi "p,rima" con dos "segundas"
ciñe el cuerpo del soldado·
"pnma
. ,, " cuarta,,, cuando suenan
'
'
dícenle ande acompasado.
"Prima" "segunda" revela
en la gente penas y años;
Y "segunda" repetida
íntimamente llamamos
a la mujer que de niños
nos llevara entre sus bratos.
Total es el apellido
de un político ilustrado
que fué \1:inistro en Es;aña
Y a quien el Clero le hace asco.
No.

2.

"Prima" con "cuarta" y "segunda"
es sabroso vegetal
que se toma en 'el puchero.
"tercia" "cuarta", en la ciudad
causa pánico terrible
si dura un minuto o más
(pero sin ortografía
puesta su letra inicial).
Y o "segunda" "cuarta" que
no lo van a descifrar,

mas si son buenos creyentes,
estudiaron el total.

No. 3. ·
"Prima" "cuarta'' es sua;e tela
que gastan las bailarinas.
"Cuarta" "prima" da calor
Y es caiirichosa y oscila.
"Segunda" "prima" en plural
a los pájaros cobijan
Y en invierno están desnudas.
"Tercia" "cuarta" con su vida
pagará tras breve plazo
sus crÍiiH::nes injusticias.
Y el total es una flor
generalmente amarilla.

Rombo propuesto por Colombina,
de San Antonio, Tex.as.
Vocal
Juguete
Cosa molesta
Adorno mujeril
E. de México
Autor cómico
Nom. de varón
Poeta
Transporte
En el agua
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ANAGRAMA
Ni Homero quedó

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Hermana mía era la. Catedral de Sa.n Esteba.n,
El ilustre historiador de ··Los monjes de Occidente" y de "Santa Isabel de Hungría," que tan en Agen, y sin que el protomártir os arrojase una
bien conocía la Edad Media., escribió un libro opo- de las piedras que contra él lanzaron los jacobinos
niendo a la obra católica y creadora en el arte la. de su tiempo, cayeron a.1 golpe de Vl\estra piqueta
dest.ructora, que llamó gráfica.mente ''vandalismo,' ' los pilares góticos, y los que rotos quedaron en pie,
refiriéndose a la primera revolución y a sus hijas sirvieron para atar los mulos de la fería en que se
cambió el sagrado recinto.
legitimas anteriores a. la. catástrofe del 70.
Otro de los más notables escritores franceses
De mi familia ojival y con naves espléndidas y
contemporáneos, gran cincelador de la prosa, que ve maravillosos cristales de colores, eran las iglesias de
la verdad al través del arte y va hacia ella., Mauri- los Franciscanos y Dominicos de Tolos&amp;, y su arte,
cio Barrés, en un libro reciente completa la obra de que salió al encuentro de la revolución pidíéndole
Montalcmbert y pone en la yicota la barbarie jaco- misericordia, no consiguió más que caer en la ignobina. mostrando las profanaciones y ruinas de las minia de verse convertido en almacén de forrajes,
iglesias de Francia y pidiendo a los que no han re- en granero y ell cuadra.
negado de la fe y de la belleza, piedad para ellas.
Recorred a Francia, y desde la abadía de Saint
Si los jacobinos franceses fuesen a. leer sentados Bertin de Omer y la de Arthous hasta. la. mism&amp; de
sobre algún capitel roto de la Catedral de Reims los Oluny, y oiréis esta voz mía que recogen como un eco
dos libros, y si el sentimiento estético no se hubie- tedas las ig·lesias de la Patria, pa.ra. deciros: . ¡, Os
se exting'lúdo en ellos con las creencias religiosas, habéis olvidado ya del " inventario" de los templos
puede ser que sintiesen caer sobre sus ideas una me- y de la venta. escandalosa. de vuestros "liquidadof,ralla más fuerte que la que vomitaron sobre las pie- res?" ¿No ha llegado uno de estos "artistas" en
dras los cañones alemanes.
os repartos de su presupuesto a vender una hermosa
Los gritos contra la barbarie germánica, que iglesia nueva reproducida en fotografias, expuesta
lanza bomba1; contra la ciudad y los edificios, que eu multitud ele sitios públicos por los fieles para. que
las arrojan sobre ellos, serían apagados por la voz no se ignorase el escándalo, por ¡ "un franco!"? ¿No
misteriosa que sale de las ruinas góticas, que presen- se han convertido otras en cinematógrafos y en salas
cia.ron el desfile de tantos Reyes y generaciones cre- de can-can?
yentes y el de tantas t.iranías sectarias, y puede ser
¿No habéis levantado contra cada. templo una
que ungida con el óleo qu.e crismó tantas realezas. cscnela laica, cuando no habéis levantado seis, para
les aplicase las palabra.e del Redentor, diciéndoles: enseñar a la nueva generación que era un monumen-No lloréis sobre mí, sino sobre vue:.tras obras, que to elevado a la superstición y a la. barbarie y robado
son las que han dirigido contra mí los cañoner ale- a la industria o al placer?
manes.
¡ Bah ! Jacobino. no te enternezcas tanto sobre
Compañera mía y más antigua que yo era la
mis
ruinas góticas. Tus antepasados, los enciclogloriosa abadía de Fonterrault, que fué centro de
pedistas
del siglo XVllI, llamaron al ojival, que su
caridad, panteón de Reves, prodigio del arte v la risem
ualismo
era incapaz de comprender, arte bárbaqueza, y que t.uvo por docenas abadesas aue llevaban
ro.
y
uno
de
tus maestros, Michelet, que quería. d&amp;r
sangre y diadema real, y sin qne nadie disparase
a
la.
ht1ma1iidad
una Biblia que era la. negación de
más proyectiles sobre vosotros aue oraciones fervienla
mía,
irsultó
a
toda4i las Catedra.les góticas, dites, la saaueásteis y la profonái;tej" no respetando
ciendo
que
le
parecían
"insectos monstruosos que
salones-, ni claustros, ni sus cinco admirables iglellevasen
detrás
el
tórax.''.
Siglos y ca.ñones se lían
sías, para convertirla en cas:a de r~clusos y en cuanecesitado para. romper el mío.
·
dras.
¡Jacobino,
no
llores
sobre
mis
ruinas, que son,
Ta.mbién t.enía. magníficas ojivas y haces de cocomo
yo,
medíoeva.les
!
Llora
sobre
tus obras, sobre
lumnas g-alla.rdas y festones de ~Tanito y de mármol
tu
laicismo,
que
es
el
que
gastando
y
dividíendo las
el Palacio de los Papas, en Aviñón, t 1ue recordii.ba
de
una
gran
nación
y
empleando
el poder
energías
la "cautividad" y el " in-a,n cisma," y que fué ca-lificomo
un
proyectil
contra
las
conciencias
que
simboc:i do de "la obra máf imponente de la arquitectura.
lizaba
la
vieja.
Catedral,
has
cargado
los
cañones
alerivil de la Edad ~edia.' ' y sin que nadie or hiciese
fueiso desde sus maravillosos ventanales. los habéis manes que han disparado contra mí.

roto y habéis partido sue galería&amp;y liatones para
convertirlo en eá.rce1 y en eu:t.dl'lt•

�EL ESP AÑOL.

5

14 de Enero de 1916.

Sr. D. Pedró Serrano
1.11 estimado ami go : Recibo su grata carta de 22 el.el pasa.do Diciembre, y mucho le agradezco la bondadosa felicitación que en la
misma me envi a por mi nombramiento para este puesto.
Reitero á V. lo

que como respue st a á su anterior le. ex-

'
puse en 28 del pasado Diciembre, sintiendo
muohi simo que la. indole

del interrogatorio no me permita complacerle ,oomo me hubiera sido
Iimy

grato hacerlo en otro caso.
Sabe es siempre suyo afmo. amigo e.e.

Literatura Contemporánea
Ajimeses de Luna
---------

ll e 111Jgido. mis cabellos cíe ,·ioletu
~- lliÍS.lll!lll0S tlt!'llH l'dO . . . . .

P,n la sec:rcta
c-ÚJJHtt·a d,· mi .\ Jl1amhra &lt;le poeta
----ol'o. s1·&lt;i11s y u1ú1·111o]Ps- t11 apa1·i1.:ión aguarda.

· l 'u ern,ut·1-10 dt• Ílrnhar a1·1llo 1·u los JH'h&lt;'te1·os.
y a .tl·cn·¿i,. &lt;11• la a!Jip1·ta. 1·Plosfa
pCllPtl'a. hasta t•ll_l briag'Hl'lllC'. ln JHlt',;Íil
dP ln rnwht· fio1·ida ck lu1·p1·os . ...

L
8

. Te. 1·sp1•ro .. ,. l·:1.inwlta 1•11 u11a
fosfon·stl'llÍ&lt;.' daridad .t;&lt;' h111a .
l lC&gt;garás hasta 111í .... Los surticlon·::;
,•alladu1. r·wt11do pnses. y hasta el Yiento
para &lt;'Jllhl'Íag-ursc dt· la,wint-, flon's
lalJ1w, a :d1s0!'hcr tn aliento.
irft a .. t11s
. _!

Vendrá~ ele' algnua fábula d,· 0 1·il'ntc,.
húmedos
l,o~
1·,1hr1lfl8.
.
. ,.
... . &lt;lr rocío,

solH·t· mis hom hros a indinar tu frcntr
pa,·a ahll,\'t·lltilr las somhras de mi hastío.
Y 1·1111ntlo rni ilusión clesgat're rl broche
d,• tu al11wiza l 11P luna.
,n rg-irfo, H lllis ojos. c•omo una
1·sc·11ltt1rn ,;&lt;·snuda d&lt;' la ~ochc'.
,Junto al l,l¡¡u{'() ·!.iimPs rni Jahio l'spr1·:1 .. . .
\1 i1•11t1w-: slll'iia ln piel dl• la pantl'1·a
1·011 &lt;
'I bl.ando 1·alor d(• tus 1·ariei.1s
y ebrio lll' n111or tn dc•smH1C'7. anhP1o,
a ;11T11JJ.1rsc· t·11 la ])(H'ht·. 1i&lt;&gt;ndmt s11 raudo ,·up]o
las palomas dP oro c1P las !Joras propi1·ias.

· .J n,·,·ntud dt• la c·n l'm. ,juventnd del 1·nsn('110·. .
las 1·osas dul'an po1·0; prodiga su perfump
anfrs qui• SP d cshojt&gt;11. 'fn jardín ~s p&lt;:&lt;Jnciío.
,\· a sm; pnc'1·tas. el&lt;' hastío mi Y ida se consumr !
F. VILLAESPESA.

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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