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San Antonio, T ex.

Entered u 1econd class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio 11.

San Antonio, Texas, 2 de Abril de 1916.

Número 30.

EL DOS DE ABRIL
3 de Abril de 1912. reproducimos un fragmento del acta

Cía Manufacturera de Dulces
"LA ABEJA"
Dulcería - - Pastelería
Descortezadores de Nueces
San Antonio. Tex:

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Semanario Ilustrado

Del ''Diario de los Debates,'' correspondiente al

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REVISTA MEXICANA

de la sesión de la Cámara de Diputados, en la cual fue
elevado el día dos de Abril a la categoría de fiesta nacional. La proposición fué firmada por veinte diputados,
se presentó a la Mesa Directiva, y ésta la puso inmediatamente a discusión.

*•*

-El Ciudadano Secretario: Está a discusión.
-El Ciudadano Presidente: Nadíe ha solicitado la palabra en contra; en pro la tiene pedida el ciudadano Diputado Nemesio García Naranjo. (Aplausos).
-El Ciudadano García Naranjo: Señores Diputados: No se trata de una resurrección política. El señor
Presidente Díaz, como dijo el Diputado Aspe en memorable ocasión, "HA MUERTO." El "porfirismo," como
entidad de lucha, ha dejado de alentar en nuestro medio
público, para revivir en la Historia al lado del "juarismo"
y del "lerdismo". No seremos nosotro• los que arranquemos bloques de un mausoleo glorioso, para levantar edificaciones en donde podamos guarecernos; nuestras frentes
no profanarán laureles de una tumba épica .... ¡Nó! Estad tranquilos, espíritus temerosos e inquietos: el señor
General Díaz no volverá a blandir su espada arcangélica
de llamas; su estandarte triunfal no volverá a flamear orgullosamente sobre nuestros campos; Aquiles lleva en su
talón el dardo que ha circunscrito su destino! ¡ Son unos
cuantos los seres apasionados que esperan su regreso como las cavernas de Patmos están todavía esperando lá
vuelta del visionario del Apocalipsis
Solamente en
el Arte pudo el gran lírico francés re~Ü;a~ el prodigio de
una resurrección, cuando hace aparecer al Mesías de Alemania, al Emperador Federico Barbarroja, saliendo de
las misteriosas profundidades en donde estuvo sepultado,
y entrando en la madriguera de los Burgraves para azotar
a los verdugos de su patria con un puñado de relámpagos
y truenos que llevaba en la diestra justiciera, mientras su
frente majestuosa se contraía con un gesto heroico de indignación y de venganza! (Aplausos).
Nuestra iniciativa no tiende a restaurar un régimen
que llegó definitivamente a su ocaso, sino a resucitar el
culto por una jornada épica, que la pasión demagógica procura envolver en las telarañas del olvido. Ayer, por primera vez, desde hace muchos años, los cañones callaron
y los clarines enmudecieron al sonar la hora bendita en
que, nueve lustros antes, se iniciaba la última de nuestras
epopeyas. . . Tal parece que tras de alcanzar el naufragio
de la Administración, se procura el naufragio de la Historia. Se intenta sepultar entre tinieblas un recuerdo de
gloria, como si fuese un recuerdo de rubor! (AplatJsos -,
y9c~s: bien! bien!)

Pero la verdad no admite ser confinada en el triste
silencio de las criptas funerarias: la verdad, como la esfinge del Desierto, soporta intacta la cólera de los tiempos. Dice Víctor Hugo que las cenizas de los siglos cubren a Esquilo hasta los hombros, dejando ver solamente
la cabeza; pero al igual del coloso de las soledades, con su
cabeza llega a la altura de los dioses que le rodean, erguidos en sus pedestales. Lo que dijo el genial poeta de Esquilo, podemos nosotros decir del atrida de Oaxaca: la
pasión y el odio han cubierto sus proporciones de gobernante y estadista; la cólera y la envidia han bañado de
polvo su tarea colosal de pacificador; ya sólo asoma en
los horizontes su cabeza marcial de paladín; pero es tan
grande, que con ella le basta par¡¡ sobrepasar a todos sus
compatriotas, aun cuando haya algunos que estén en la
cima del Capitolio. (Voces: bravo! bien! Aplausos nutridísimos).
Con el 2 de Abril se inicia la agonía de aquel Imperio que en un arranque de locura concibió el último de los
Bonapartes. Desde el g de Marzo se encontraban frente
a Puebla las tropas republicanas; y los soldados imperialistas que militaban bajo el mando de Noriega sentían
que a cada momento se angustiaba más su situación. Díaz,
Alatorre, Pacheco, González, Mier y Terán y Enríquez sitiaban a Puebla; y la ciudad heroica semejaba estar envuelta en una constelación. De repente, las tropas de Leonardo Márquez, el terrible, el siniestro, el cruel, bajaron
desde la Capital de la República y amenazaron desencadenarse sobre las huestes de Porfirio Díaz. Eran como rachas que pretendían estrujar los laureles germinados en
Miahuatlán y la Carbonera.
El Jefe del Ejército de Oriente se sintió entre las
fuerzas sitiadas de Noriega y las huestes auxiliares de
Leonardo Márquez, y decidió romper aquella dificultad
con una de las audacias más estupe,;das que registra nuestra historia militar. Concibió, en un instante de inspiración divina, caer sobre Puebla a viva fuerza, para hostilizar luego con toda libertad al ejército de Márquez. El
pensamiento se llevó a cabo triunfalmente. El 2 de Abril
en la tarde el pabellón republicano ondeaba sobr!! la ciudad
ilustre; una semana después, derrotó a Márquez en San
Lorenzo, y a mediados de Abril terminó su magnífica
campaña con el cerco de la Capital de la República. La
epopeya concluía en. tanto que preludiaba la tragedia de los
Hapsburgos, aquella tragedia que, según la frase del Maestro Justo Sierra, parecía trazada como por un Esquilo que
removiera en gigantescos escenarios acontecimientos, pueblos y humanidades! (Aplausos).
· Y si el asalto de Puebla tuvo una gran significación
en el término de la lucha de nuestra segunda independencia, como acción de guerra tiene proporciones que la ele-

�van hasta la leyenda. El 2 de Abril desde un punto de
vista netamente militar, es un laurel que podrían ceñir con
honra las frentes nobles de los caudillos más esclarecidos.
(Aplausos.)
Difícilmente se encuentran militares que puedan contar en sus hojas de servicios el asalto de una plaza; pues
los asaltos, por lo regular, se resuelven en derrotas. Basta hojear un compendio de historia guerrera para darse
cuenta de los desastres que acarrean los asaltos. En 1588
fueron rechazados los ejércitos en el asalto de Berg-opZoom. En 1622 intentaron tomar de nuevo esta plaza; pero, en lugar de obtener la revancha, experimentaron una_
derrota más considerable que la sufrida anteriormente.
en 1791 fracasó Laudon en el asalto de Schweidnitz. El
Duque de Brunswick fue rechazado dos años más tarde
al querer tomar a viva fuerza la plaza de Bitch. El General Verdier no pudo tomar en seis meses, durante distintos asaltos, la ciudad de Zaragoza, y el mismo Mariscal
Lannes no obtuvo la capitulación de esta ciudad épica, por
asalto, sino después de seis meses de cerco inexpugnable,
que desató sobre los soldados moribundos y la población
asolada los horrores del hambre y de la peste. En Gerona, los Generales Duhesme y Saint Cyr intentaron sucesivamente varios asaltos, y se vieron obligados a retirarse y esperar las consecuencias de un sitio largo y tranquilo. Suchet fué derrotado en el asalto de Valencia; el
célebre "Manco" no pudo tomar Guadalajara; Clausell tuvo precisión de retirarse después del ataque de Constantina, y, por fin, el General Grant sufrió un descalabro en su
primera tentativa de asalto a la plaza de Vicksburg. Son
famosos en la historia militar los fracasos obtenidos en
varias épocas por los asaltantes de las plazas de Francfort, de Soissons, de Badajoz, de Anvers, de Roma y de
Toul. En los tiempos modernos hemos visto rendirse
Puer ..o Arturo a los japoneses; pero no en virtud de un
asalto victorioso, sino por el cerco terrible que hizo estallar en la plaza sitiada el azote lúgubre de las calamidades más crueles.
En la historia de nuestra patria, Calleja no pudo tomar a Cuautla, ni T aylor a Monterrey, ni Negrete a San
Luis Potosí, ni Uraga a Morelia, ni Lorencez a Puebla.
El Mariscal Forey no logró obtener la rendición de González Ortega por asalto, sino por agotamiento. El mismo
Mordos no logr ó apoderarse de la plaza de Acapulco en el
pri,n cr asalto; sin embargo, este genio de la guerra disfrutó de una honrosísima revancha al obtener poco tiempo
después, por asalto, la ciudad de Oaxaca y la propia fortaleza de Acapulco.
Con estos ejemplos queda comprobado que el señor
General Díaz, al asaltar Puebla, realizó una hazaña digna
de figurar en la historia militar del mundo. Logró hacer
en unas cuantas horas lo que otros genios no han podido
alcanzar en centenares de días. Las armas republicanas,
en aquella jornada, reunieron la apoteosis de la Estrategia
en la apoteosis de la Patria. El señor General Díaz, en
aquella fecha, no se conformó con salvar las instituciones,
sino que las puso encima de un luminoso pedestal. La
justicia no se limitó a obtener la victoria, sino que, a semejanza de la guerrera Pallas, derivó desde entonces su
exi:ltcncia de la olímpica testa de un Jove omnipotente.
(Apl2usos nutridos) .
¿Y sería decoroso que nosotros, los que ayer tocamos a diana, permaneciésemos mudos, como los cortesanos de Luis XVIII ante el recuerdo de Marengo y Austerlitz ? La leyenda napoleónica quiso ser ahogada por la
envidia de los Barbones, que confundieron la agonía de
un régimen con la agonía de la verdad y se olvidaron de
que las victorias de Bonaparte eran .las victorias de la
Francia. A nosotros nos está pasando lo mismo. Escatimar laureles en el aniversario ilustre, por fin&amp;ir indife-

renda al vteJo desterrado, es ofender a nuestro bravo
Ejército, porque se arroja polvo sobre uno de los mejores cuarteles de su blasón; es lastimar a la patria, porque
se arranca con mano rabiosa y fanática _una de las páginas más vibrantes de su Historia. ¡ Y bien, el recuerdo discutido del Estadista os pertenec temporalmente, oh, políticos militantes I Podéis analizarlo sin piedad. Clavad
en él vuestros escalpelos; partid sus músculos; romped sus
Pero inclinaos anarterias; descuartizad sus nervios
te el Guerrero, porque desde ha~~ . 45. años reposa en el
regazo maternal de la República, y si alguien fuese a interrumpir su descanso, sería un infeliz Codro que mereciera
más bien la risa que la cólera candente de Juvenal. (Voces: bien! bravo! Aplausos).
Hace tiempo que algunos eruditos suscitaron ciertas
rivalidades entre el Ejército del Norte y el Ejército de
Oriente. Se hicierop entonces indebidos parangones entre Miahuatlán y San Jacinto, entre la Carbonera y Santa Gertrudis, entre el asalto de Puebla y la rendición de
Querétaro. Pero, afortunadamente, estos conatós de discordia no encontraron eco en las almas fuertes de los
veteranos, quienes comprendieron que las hazañas de las
diversas legiones no eran sino ramas distintas de un mismo laurel, bronces diferentes en un mismo crisol
Glorificar el 2 de Abril, no puede, por consiguient~, · ~o·n~
siderarse como despectivo para los otros héroes de nuestra segunda independencia, porque no se trata de la apoteosis de un Partido, sino de la apoteosis de la Patria!
(Voces : bien! Aplausos).
Este asunto es de obvia resolución, porque para fallarlo no se requiere dictamen de comisión ni repetidas lecturas. Se discute un problema de ingeniería, se estudia
un caso jurídico, se medita sobre una cuestión social; pero
las ep'opeyas tienen el privilegio santo de deslumbrar y
repudian la indagación minuciosa de los gabinetes. La
batalla de Salamina no se comprueba en archivos ni se detalla en bibliotecas: ¡LA POESIA NO NECESITA DOCUM~NTOS I El 2 de Abril tiene la grandeza de haber
penetrado en el al¡ia apasionada de las multitudes y no
saldrá de allí con sabias rectificaciones de eruditos. Los
historiadores deben dedicarse al estudio de las cuestiones secundarias, a semejañza de los hortelanos, que sólo cultivan las plantas pequeñas : las epopeyas nacen y se
desarrollan como las selvas, sin necesitar nunca del castigo encantado de la poda: se bastan a sí mismas; florecen
y fructifican, bajo la caricia directa de la naturaleza. Pretender encauzar un torrente de sensaciones dentro del Reglamento de la Cámara es tan ilusorio como pretender encauzar en un canal el ímpetu desbordante del Niágara
El 2 de Abril debe ser fiesta nacional, porque así lo sie·n~
te la República. Esto se sostiene más bien con pasión que
con razonamientos. -A todos los fríos argumentadores se
les puede contestar con las palabras de Ezequiel: "¡ Arrancaré de su pecho el corazón de piedra y les daré un corazón de carne!" (Aplausos nutridos y prolongados).
-El Ciudadano Secretario: ¿Se considera suficientemente discutido ?-Sí se considera.-En votación nominal
se pregunta si ha lugar a votar en lo general.
Recogida la votación, resultó aprobado en lo general
por unanimidad de 135 ciudadanos Diputados.
En votación nominal se preguntó si había lugar a votar en lo particular. Se contestó afirmativamente, y recogida la votación, se aprobó en lo particular por unanimidad de 135 votos.-Pasa al Senado para los efectos
constitucionales. (Voces: ¡bravo! Aplausos) .
El ciudadano Presidente nombró en comisión, para
que lleven dicho Proyecto de Ley a la Cámara de Senadores, a los ciudadanos Nemesio García Naranjo, Benjamín Bolaños, José María Lozano, Prisciliano Maldonado,
Antonio Tovar y Prosecretario Melesio Parra.

-El Ciudadano Lozano: Pida la palabra para una
proposición.
-El Ciudadano Presidente : Tiene la palabra el ciu· -~
dadano Lozano.
-El Ciudadano Lozano: La _proposición complementaria que sujeto a la apJ:obación de la Cámara, es la siguiente: Que se dirija por la Mesa de esta Asamblea un
cable al señor General Porfirio Díaz, participándole que
se ha aprobado en la Cámara de Diputados el Proyecto de
Ley cuyo texto consta en la Secretaría; será un perfume
y una caricia para el ilustre desterrado que pasea en las
cortes europeas, cual nuevo Lear, su abandono y su infortunio. (Aplausos) .
-El Ciudadano Presidente : La Mesa invita al ciudadano Diputado Lozano para que se sirva formular su
proposición por escrito, para someterla inmediatamente
a la consideración de la Cámara.
-El Ciudadano Pereyra : Atentamente ruego a Su
Señoría que, interpretando con benevolencia el sentir de
la Cámara, que es de hacer de este asunto uno de resolución obvia, inmediata y económica, que las aclamaciones
han cubierto con entusiasmo, nos evite media hora de retardo en esta sesión, para que podamos mañana venir a
encargarnos de nuestros trabajos y para que no pese sobre la proposición del señor Licenciado Lozano ningún
formulismo reglamentario.

-El Ciudadano Presidente: Yo con mucho gusto
accedería a la demanda de los señores Diputados; pero les
ruego que se sirvan considerar que tengo que sujetarme al
Reglamento ; y sírvanse tomar esto en cuenta y que no me
anima ningún pensamiento más que respetar la voluntad
de h Cámara.
~ -El Ciudadano Pereyra :
Así lo entiendo, señor
Presidente, porque si no, no hubiera acudido a usted, sino
a la Cámara. Usted obra con toda legalidad.
-El Ciudadano Secretario: La :,roposición del señor
Diputado José María Lozano es la siguiente:
"Pido a la Cámara que, con dispensa de todo trámite, se sirva aprobar la siguiente proposición :
"Por medio de un cablegrama, comuníquese al señor
General de División Don Porfirio Díaz que la Cámara de
Diputados en sesión de hoy aprobó el siguiente
"PROYECTO DE LEY:
"Es día de fiesta nacional el dos de Abril".
"Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión.-México, Abril 3 de 1g12.-José
María Lozano."
(Voces: muy bien! Aplausos).
-El Ciudadano Secretario: Está a discusión.-¿No
hay quien pida la palabra?-En votación tconómica, ¿se
aprueba?-Aprobado. (Aplausos).

�BATALLA DE LA

~ARBONERA

LA CARBONERA
El día 16 de Octubre de 1866, el General Díaz interceptó al enemigo un pliego, en el que se daba parte al
General Oronoz, de que una columna de 1,500 hombres,
casi todos austriacos y muy bien equipados, iban en auxilio de Oaxaca; y se le recomendaba sostenerse en la plaza
a todo trance.
A la vez, y con rumbo a La Carbonera, por dond.e
venía la columna imperialista, se acercaba el General F1gueroa, que con reducidas y mal municionadas tropas,
trataba de incorporarse a las fuerzas sitiadoras.
El General Díaz concibió entonces el proyecto de
ir a sorprender a la columna imperialista, con el objeto
de privar a Oaxaca de aquel auxilio, y proteger a la vez
la llegada de la columna de Figuero-a, que corría riesgo
de ser aniquilada.
En la noche del mismo día 16, con el más estricto
sigilo, concentró las fuerzas sitiadoras en la hacienda de
Aguilera y protegido por la obscuridad, avanzó por el
camino de Etla, pasando hasta San Juan del Estado, donde llegó a las nu ve de la mañana del día 17, en los momentos en que también acababa de llegar con su columna en salvo el General Figueroa.
Informado el Sr. General Díaz ele que las tropas austriacas tardarían más de 24 horas para llegar a La Carbonera, decidió regresar con sólo su caballería y amagar
ostensiblemente la ciudad de Oaxaca, con obj eto de hacer creer a Oronoz que continuaba las operaciones de sitio, e impedirle que hiciera una salida al encuentro de la
columna de auxilio.
Llega ese mismo día frente a Oaxaca y permanece allí en la hacienda Blanca, que sólo dista de la ciudad u~os cinco kilómetros; pero en la noche vuelve sin
que su movimiento sea sentido, marchando a incorporarse con el grueso de sus tropas, a las que había ordenado
que al amanecer del día 18, se adelantaran al encuentr~
de la columna austriaca, y se anticiparan a tomar posiciones en La Carbom;ra.
La meseta de La Carbonera, donde está situado el
0

rancho de ese nombre, mide algo más de un kilómetro cuadrado.
Hay en su superficie, dos colinas separadas por una
cuenca, y el camino seguido por las fuerzas republicanas,
sube casi directamente de Sudoeste a Noroeste, y tiene
un sólo ancón ya cerca de la cumbre.
De aquellas dos colinas, la más ata, la loma de La
Carbonera, fue la ocupada por las fuerzas austriacas, que
llegaron a ella por el sinuoso camino que sube por el
Norte.
La colina más baja, delante de la cual hay un barranco , debía ser ocupada por la columna republicana.
Temiendo el General Díaz que los austriacos se anticipen, apresura su marcha, e incorporado al grueso de
su fuerza, llega a La Carbonera, y al ascender a la meseta, recibe la noticia de que en esos momentos, eran las
doce del día, el enemigo, con 1,500 hombres y seis piezas
de montaña, rayádas y de calibre de siete centímetros, está subiendo por el lado opuesto.
El General Díaz, que llevaba 1,600 hombres medianamente armados, un pedrero en muy mal estado Y, dos
obuses lisos, ordena desde luego que el Coronel D. José
Segura Guzmán, con 300 infantes, cubierto por la pequeña colina y defendido por el bárranco, quede allí en disposición de atacar, en su oportunidad y por sorpresa, el flanco enemigo, P.udiendo, además, si el caso se presenta,
cortar su retirada.
Hace avanzar el grueso de su fuerza, quedando la
caballería cubierta en el ancón del camino, Y toma posiciones de combate, mientras el enemigo hace lo mismo a unos 600 metros de distancia, en el lado contrario.
El Coronel Félix Díaz, con 300 hombres, se coloca
en el centro, en línea desplegada, con tiradores a vanguardia; el General Figueroa, con 300 en columna, forma
el ala derecha, un tanto avanzada entre el monte y con
tiradores avanzados; y el Coronel Espinosa, con otros
300 y la artillería, cubre el ala izquierda, desplegando
también tiradores, y situándose de modo que la caballe-

·--

ría tenga expedito el paso. En tales condiciones empezó el combate.
"Aun no acababa yo de colocar las tropas, pues
mandaba, por medio de mi mayor de órdenes, el Coronel D. Manuel González, hacer a un lado del camino las
del Coronel Espinosa y Gorostiza, cuando el enemigo,
bajo la protección del fuego de su artillería, destacó una
espesa cadena de tiradores franceses, que avanzaron con
intrepidez y que llegaron cerca de mi línea, sin que pudiera impedirlo el fuego de los míos y de mis cañones.
Fue necesario eje~utar un contra ataque, con la mitad,
respectivamente, de las dos columnas de las alas, y esto
ocasionó que el enemigo emprendiera una decisiva carga
con la mayor parte de su infantería. No obstante que
reforcé las medias columnas con sus correspondientes restos, fueron obligadas a replegarse a los costados, a la ceja
del monte y barranco de los respectivos flancos, ante el
empuje del contrario, bien sostenido en ese instante por
la brusca salida de su caballería, que en su mayor parte
era húngara. Lancé entonces al combate toda la reserva que me quedaba, formada por la tropa del centro, lo
mismo que la caballería que había dejado en segunda línea; y cuando, rechazado a virtud de esto, el enemigo llegaba desordenado a la colina, base de su operación, donde aun conservaba una pequeña reserva y su artillería,
moví, por medio de un foque convenido, al Coronel Segura, que apareciendo de improviso en el relieve del terreno, por el costado izquierdo, corre a cortar su retirada.
"Este movimiento, que se ejecutaba a la vista del
enemigo, por encima del relieve de que hablo, y mi ataque vigoroso por el frente, determinaron la fuga de la
caballería traidora, y una parte de la húngara, y la confusión y derrota de la infantería. De pronto se hicieron
unos 600 prisioneros y se quitaron cuatro cañones, y sobre la persecusión dejaron los fugitivos otro cañón y un
montaje solo, cuya respectiva pieza se llevaron a lomo
de mula, y se capturaron 100 hombres más.
"La caballería, lo mismo la mexicana que la húngara, se escapó en su mayor parte, con excepción de unos
39 o 40 extraviados que fueron capturados en las selvas
por los paisanos armados, y dos días después conducidos a Oaxaca" (Memorias del General Díaz). •
La columna enemiga estaba al mando del Coronel
austriaco Hotse, y a sus órdenes iban Trujeque, Flon, y
el entonces Coronel Hermenejildo Carrillo.
Dicha columna, de 1,500 hombres, estaba formada
por un batallón de infantería austriaca, dos compañías de
enganchados voluntarios franceses, tres escuadrones de
húngaros y dos de mexicanos.
La batalla comenzó a la una de la tarde y la derrota
quedó consumada a las cinco.
La persecución, hecha por el General Díaz en persona, duró hasta las siete y ..nedia de la noche, y la
oficialidad de la infantería enemiga qued.ó toda prisionera.
Esta brillante victoria del General republicano, acobardó a Oronoz, que inició desde luego la capitulación de
la plaza de Oaxaca, según se ve por la siguiente carta:
"OaKaca, 21 de Octubre de 1866.-Sr. D. Rafael García.
"Querido hermano:
"Habiéndose demorado algunos días la salida de mi
correo para ese rumbo, a causa de haber tenido que levantar el sitio de esta plaza, para impedir que entrara un
refuerzo que venía al enemigo, hoy, de regreso aquí, tengo el gusto de comunicaFte lo último ocurrido.
"Tuve noticia de que la guarnición de Huajuápam y
Yauhuitlán, reforzadas con hombres de la de Tehuacán,
se reunían en el segundo punto, y a poco se ponían en
marcha hacia esta ciudad, en gran número, la mayor parte austriacos. En esa fecha aun no se me habían incorporado las tropas del Gral. Figueroa, y tanto por temor

de que las batiera en el camino el enemigo, como porque
cubiertos los puntos de la plaza para sitiar al de adentro,
apenas me quedaban disponibles unos cuantos centenares de hombres, me decidí a levantar momentáneamente
el sitio, para reunir todas mis fuerzas y salir al encuentro de la Columna enemiga.
"Así lo verifiqué en la noche del 15 al 16 del corriente; el 17 se me incorporó, en San Juan del Estado, el
General Figueroa, y al siguiente día emprendí marcha
por Huitzo, adelante, que era el camino que mis exploradores me indicaban tomaría el enemigo, que la víspera
había pernoctado en Huauclilla. Me propus~, pues, batirlo en un punto llamado La Carbonera, y anduve con
tanta suerte, que apenas empezaba a tomar posesión de
aquel punto, empezó a descubrirse la Columna contraria.
A poco se trabó un reñido combate, que duró como hora y media, a cuyo término quedaba completamente derrotado el enemigo, y era perseguido por mi caballería y parte de la infantería, en un trayecto de tres leguas, hasta que
la noche nos impidió seguir adelante.
"En toda aquella grande extensión quedaron innumerables cadáveres e infinidad de armas, que el enemigo
abanddnaba al morir o al caer prisionero. Los resultados de esta espléndida victoria fueron: en lo material,
416 prisioneros austriacos; cuatro piezas rayadas, con
más de 300 granadas y botes de metralla; sobre 700 carabinas y fusiles, muchas armas y efectos de guerra, parque,
mulas, etc.
"Moralmente, se puede decir que estreché el sitio
de la plaza, pues al volver apenas, antes de comenzar de
nuevo las operaciones, el enemigo, que ha visto desfilar
delante de sus fuertes el trofeo de La Carbonera, comienza a desmayar, e inicia negociaciones de capitulación, que
he desoído, porque quiero reducirlo al último extremo, y
no hacer sacrificio ninguno al triunfo.
·
"Estoy impuesto de los sucesos de esa línea, por las
comunicaciones de los Generales Méndez, Rodríguez, Cuellar y León, a quienes contesto por este mismo correo.
"Te incluyo algunos ejemplares de los primeros
números del Boletín que comencé a publicar al sitiar la
plaza.
"Con la victoria de La Carbonera, no sólo se conquista Oaxaca, sino que todo el Estado, con excepción de
Tehuantepec, queda libre de imperialistas.
"Sin otra cosa que comunicarte, me repito con gusto
tu afectísimo hermano que te quiere:-(firmado)-Porfirio Díaz."
Terminada la persecución de Hotse, Porfirio Diaz
volvió sobre Oaxaca.
"El 19 de Octubre de 1866 volví a Huitzo, y el 20
a Oaxaca, para restablecer el sitio.
"La primera noticia que tuvo Oronoz de que venía a auxiliarle una columna y de que había combatido,
fue una de las circulares que yo mandé a todos los pueblos, para que me proveyeran de hombres y camillas, a
fin de hacer el transporte de los heridos.
"Oronoz se apercibió, naturalmente, de que había
tenido lugar un reñido combate; pero dudaba de sus resultados y había ordenado al jefe que mandaba el fortín
de la Soledad, situado en una avanzada eminencia, que
cuando alguna Columna de tropa se acercara, disparase,
como aviso a la plaza, si era amiga, tres tiros de cañón,
consecutivos; y si era enemiga, un sólo tiro con bala, en
dirección a ella.
"Como los primeros que formaron en la Columna, con hileras de mis soldados a los flancos, eran los
prisioneros austriacos, y todos tenían parte de su uniforme rojo, el jefe del fortín de la Soledad anunció, engañado por ésto, la presencia de una Columna amiga; equivocación que no tarJ6, CJl reparar cuando estuvimos más
cerca y pudimos ser Jxaminados mejor.

�tos imperialistas, que aun quedaban sobre tas armas en
"Reocupé, sin que el enemigo hiciera seria resistenTehuantepec, a fin de no dejar a retaguardia enemigo al·
cia, toda la línea que había tenido antes, efectuando ligegu~o que pudiera estorbarle o march,ar sobre sus hueros tiroteos, que duraron hasta media noche.
llas, y el 12 de Dciembre de 1866, con 1,200 hombres y
"Al día siguiente seguí estrechando el sitio, y lo
tres piezas, rayadas, de montaña, salió sobre Ttlhuante•
mantuve hasta el día 30, haciéndolo más riguroso. Cuanpee, contra el Coronel D. Remigio Tolédo, que con urtós
do me preparaba a atacar el dominante fortín de la So2,300 imperialistas guarnecía dicha pláz,a.
ledad, como operación preliminar para asaltar en segui"Ejecuté mi marcha sin rtovedad hasta Jalapa, ocho
·da los edificios de la ciudad, que el enemigo ocupaba, éste
leguas antes de llegar a Tehuantepec, y .a!1í supe por mis
tocó parlamento y me propuso la entrega de la plaza meexploradores, que el enemigo tomaba 'posiciones ventajodiante condiciones, a los que contesté que sólo aceptaría
sísimas en un lugar llamado "El Tablón," a la margen
su rendición incondicional. Así me la ofreció bien luego,
izquierda del río de Tehuantepec. En consecuencÍ:á, al
y nombré en comisión, para el arreglo de los detalles de
emprender mi marcha el día sguiente, 13 de Diciembre,
la capitulación, al General Figueroa y a los Coroneles D.
hice una desviación a la izquierda, tomando el camino
Manuel González y D. Félix Díaz. El enemigo se rinque conduce a La Chitova, con objeto de evitar el paso
dió a discreción e hzo la entrega el 31 de Octubre. Repor un camino hondp, con altur.a ocupada por el enemigo
fundí toda su tropa en mis batallones, y establecí prisioa un flanco y con el.río al otro. Por tal medio podía ocunes c9nvenientes para los jefes y oficiales.
par la ciudad de Tehuantepec, sin combatir, caso de que
"Al ocupar la plaza de Oaxaca, di el grado de GeToledo siguiera en sus posiciones, o si las abandonaba
neral usando de las fac1;1ltades que tenía, a los Coroneles
para evitármelo, lucharíamos en terreno que no fuera
D. Manuel González y D. Faustino Vázquez Aldana, no
ventajoso para él." (Memorias).
haciendo lo mismo con el Coronel D. Félix Díaz, por
Al ver Toledo que la columna del General Díaz se
ser mi hermano, sin embargo de que me lo suplicaron sus
había desviado por el camino de La Chitova, se lanzó soagraciados compañeros; pero habi_endo esto llegado desbre su retaguardia, pero el jefe republicano, sin suspenpués a conocimiento del Gobierno Géneral, se me envió
der su marcha, se limitó a ir tiroteando la cabeza de la
el despacho de General graduado en favor de mi citado
Columna enemiga; y al encontrar a su paso un arroyo,
hermano". (Memorias).
dejó emboscado allí el batallón "Libres de Oaxaca," manEl vencedor de La Carbonera y de Oaxaca, no sólo
dado por el Coronel Félix Díaz, con orden de atacar por
estableció prisiones para los jefes y oficiales que se hala espalda a las tropas imperialistas, una vez que pasabían rendido: estableció una escuela para niñas. Este rasran, y en el momento en que las fuerzas republicanas diego no necesita comentarios.
sen
media vuelta sobre ellas.
"Había tenido ocasión de ver muy de cerca, en el
Poco después de haber pasado el arroyo, se encuencurso de la campaña, el estado de atraso que guardaba
tra el Gral. Díaz en un lugar despejado de monte, que
en las pequeñas poblaciones la educación de la mujer, lo
aunque en plano inclinado, le parece apropiado para el
cual la hacía egoísta; y esto trascendiendo en la familia,
combate; vuelve allí caras de improviso contra el eneproducía naturalmente sus amargos· frutos, pues ella en
migo, que le sigue de cerca, y al estampido de los cael hogar, cuando no ve más allá-que el hogar mismo, entiñones, anunciando que ha llegado el momento decisivo,
bia los entusiasmos y hasta paraliza los se~timientos alsale D. Félix Díaz de su emboscada y carga a la bayonetruistas del patriotismo. Así es que juzgué un deber dar
ta sobre la retaguardia de Toledo, a la vez que D. Porfirio
el primer paso en la educación de la mujer en Oaxaca;
carga, también a la bayoneta, sobre la vanguardia.
y con este objeto, al hallarme en la capital, después de la
Sorpr:ndido Toledo, busca la salvación en el tupido
rendición de Oronoz, sin embargo de la grande escasez de
monte, formado casi todo por una variedad de cierto arrecursos con que luchaba y dé la necesidad de aplicar, de
busto, cuyo nombre vulgar, uña de gato, -justifica lo agutoda preferencia, los muy pocos de que podía di°sponer a
do de su corta y curva espina.
la organización del cuerpo de ejército con que intentaba
Comprendiendo que la persecución no debe hacerse
emprender 1a campaña contra Puebla y México, establecí,
en aquel monte, limitase el Gral. Díaz a levan tar el camel 2 de Diciembre de 1866, una academia de educación sepo, recogiendo las armas abandonadas por el enemigo, y
cundaria para niñas, que fue la primera que se organizó
llevando consigo los heridos de una y otra parte y 98 prien los Estados de la República, y a la cual he tenido la
sioneros, prosigue hasta Guevea, donde pernocta.
satisfacción de ver después prosperar grandemP.nte." (MeAl día siguiente, 14 de Diciembre, llega a Tehuanmorias)
tepec, sin hallar resistencia y ocupa la ciudad.
Al rendirse la plaza de Oaxaca, que durante dos años
"Dos días después de haberla ocupado, supe por mi!
había constituido un importante centro de operacione~
expl~radores que un núcleo considerable del enemigo esdel ejército imperialsta, entregó al vencedor 1,100 soldataba en Tequis.ixtlán; me dirigí a ese pueblo con 300
dos, el depósito de fusiles y municiones, la maestranza
hombres, y después de una marcha de toda la noche, lley 30 cañones.
gué a é( a las siete de la mañana del día siguiente, en
Las tropas oaxaqueñas que con tanta constancia y
momentos en que los contrarios lo abandonaban precipiabnegación habían servido, solicitaban un descanso que
tadamente; les hice algunos muertos, no pudiendo perles fue concedido, quedando en sus pueblos con el carácter
seguir a los fugitivos en la larga distancia, porque como
de Guardia nacional y listas para ocurrir al llamado del
todos ellos eran de la localidad y acostumbrados a la sel·caudillo. La custodia de la plaza quedó encomendada
va, que en el Istmo es montuosa y espesa, se dispersaron
al General D. Alejandro García, con una fuerza dé mil· completamente en los bosques para evadir la persecución.
hombres, vecinos de la ciudad que voluntariamente presta"El día 18 tuve conocimiento en Tehuantepec, adonron sus serv1c1os. A las órdenes del Gral. García quedade había regresado, de que el enemigo se estaba reunienba también el Gral. D. Manuel González, organizando con
do en una selv.a inmediata a Jalapa. Verifiqué otra
cuadros de jefes, oficiales y alguna tropa que servía de
batida, que dio por resultado hacerle algunos muertos y
pie veterano, tres batallones de cazadores, uno de artillela captura de 38 prisioneros. El enemigo volvió a huír
r'os y una compañía de zapadores.
sin batirse, y advertí que su número disminuía consideraEntretanto, el Gral. Díaz organizaba el Gobierno del
blemente respecto del que advertimos en Tequisixtlán)'
Estado y hacía importantes preparativos para su proyec(Memorias).
tada expedición sobre Puebla, expedición que había reDR. FORTUNATO HERNANDEZ,
1uelto emprender en cuanto hubiese exterminado los res-

El .Grat Porfirio Díaz
Fragmentos
E
. de un discurso pronunciado el 2 de Abril de 1909 , por e1 entonces
stud1ante de J.urisprudencia. ·Nemesio García Naranjo, ante la gran
Convención Electoral reunida en la Ciudad de México.
~

· · ·: Cuatro lustros después, entraba aquel obscuro estudiante a I~ presidencia de la República, mas para
enton~es, ya vema precedido de una historia legendaria
·y casi fab~losa; el choque de su espada vencedora y el
ronco alando de sus clarinadas, habían producido tanto
espant~ el) las filas reaccionarias e invasoras, como el triple gnto de Aquiles en el campamento de los troyanos·
en nuestra historia había trazado una constelación con lo~
nombres d~ sus batallas, ·pues donde ponía la punta de su
es~ada se encendía una estrella, y donde posaba el pie,
de Jaba un semillero de laureles: como el furioso Atlante
l~ bastaba chocar para producir fosforescencias. Si hu~
bi_era muerto en aquella lucha, su cadáver, como el del
Cid, ha_bría seguido sembrando pavor en los enemigos de
la .p~tria. E'.a en nuestra niñez, cuando recogíamos las
cromcas heroicas de los labios palpitan tes de viejos veteranos, que, aunque no adornaban sus humildes frentes
con lauros de oro como los aedas, ni vestían túnicas encarnadas como los rapsodas antiguos, recordaban sin emba'.~º'· a los homéridas de la Hélade, por sus gestos esquilianos Y por sus voces trémulas que caturreaban amores, que sollozaban tragedias, que aullaban cóleras que
clamoreaban hecatombes.
'
Y, aunque en las gloriosas hazafias, nunca el héroe
caba!gaba en l?s exámetros divinos, ni corría presuroso a
traves ~e me~af~ras lucientes, ni se estremecía jadeant e
en ~ed10 de 1magenes fastuosas, nosotros sentíamos sacud1rse con delirio nuestras almas infantiles, porque en
aquellos relatos, sencillos como bloques dóricos, fl otaba l~ áugusta leyenda de la patria, impregnada de una
poes1a casta, que nos hacía comulgar con la eternidad!
~ cuando la hermosa flor de Hapsburgo se hubo
~arch1tado y doblegado al golpe de las rachas que anunciaban nuestra libertad; cuando los ensueños calenturient?s de Napoleón III, acabaron de cruzar nuestros ho nzontes como nubes de tormentas que se alejan entonces
el sefior General Díaz depuso todas las cólera~ heroicas
Y. todos los impulsivismos sagrados, para iniciar su grand10s~ obra de paz y de prosperidad. A semejanza de los
glor'.os?s rosales, que se cubren· de espinas para esperar
los mv1er~os Y que luego se cubren de flores para saludar las primaveras.
.
Con esto deli neó admirablemente su t ipo de militar
mtachable;
porque
,
. . no es el meJ' or soldado , e1 que se engn~ co~ un reg1.m1en t~, o el que jamás. abandona las filas' no. es preciso deJar esa preocupación; es necesario
abstraer ~ colocar ·U.n poco más alto los ideales de militar. AleJandro,
Ambal, Bonaparte ' no son, en m1· con1
·
cepto, o~ tipos de sol.dados heroicos, porque luchando
sm necesidad, prostituyeron la grandeza de sus luchas;
s_obre ellos se encuentra Cincinato, que solamente es militar ~uando debe se'.lo, Y que, después de vencer a los'
enemigos de su patria, deja el acero de su estoque por
el acero del arado, para volver a pedir a las entrarías de

la madre. tierra, el encanto sagrado de sus tributos; sobre
ellos esta Cervan_tes, quien, después de sacrificar una de
s~s m~nos, par~ mmortalizar las armas españolas, se dedica a mmortalizar sus letras, escribiendo con la mano que
l~ resta, el poema más maravilloso que han escuchado los
siglos!
El señor General Díaz tuvo la gloria de experimentar una de esas grandiosas transformaciones: después de
la batalla de Teco_a,c, dejó de ser el héroe del partido, el
?ombre .d.e la facc10n determinada, para convertirse en el
Jef~ leg'.t1mo _de la República entera. Todos los revolucionarios tnunfadores, a semejanza de Anastasio Bustamante, había~ entronizado a sus corifeos y perseguido a sus enemigos . con la más absolu ta intransigencia·
~or eso debe haber causado general aso mbro, que el se~
n?r _General Díaz re_clutara colaboradores para su grand10sa obra, en el mismo bando lerdista que acababa de
ve~cer. Era q_ue. s~ asentaba en nuestra patria, por vez
pri.mera, u~. prmc1p10 de salud bienhechora para el fu tur? · la poht1ca de los amigos quedaba substituida para
siempre por la política de los aptos.
Anteriormente todos nuestros polít icos habían sido
especies de Mari~s y de Silas, que procuraban siempre,
con _fe, con tenacidad, hasta con a bnegación, el entroniz~m1ento de sus amigos y la proscripción de sus contran?s. El ~artido lo era todo: estaba sobre la misma pa~na. Hab1a que repetir constantemente la frase bárbara:
'¡ A! de los vencidos!" El sefior General Díaz sen tó contrariamente como principio: la patria antes que el partido; Y, al efecto, procuró conciliar todos los in tereses y
todas las aspiraciones nacionales, y, para llevar a cabo
su atre~ido pensamiento y uni ficar la patria, se sirvió de
sus antiguos enemigos, como el gran Julio César se sirviera ~ara la unificación del mundo, de las legiones de la
Galia, que él mismo había vencido y humi llado.
. Y esa transformación de militar a político, se me
antoJ_a la de un ~u:rrero espartano que, de repente, se
convierte en patricio de la vieja Ro ma; porque en él
d~ pronto resucitó el alma lati na, dándole los atributo~
de a~uella raza heroica, al hacerlo pertinaz como Catón
sobno como Julio César, valie nte como Trajano, piado~
so como Antonio, docto co mo Marco Aurelio !
Y fue precisament e por esa admirable síntesis de
las fa~ultades más opu~stas del alma; por esa complt_Fdad
d_e caracter; por esa umversalidad ele inteligencia y de cr;terio, por lo que el señor Ge neral Díaz sa t isfizo todas las
asp'.r~ciones y fusionó todos los partidos. J acobinos y
•catohcos, ateos y creyentes, liberales y conservadores:
todos fueron mexicanos para él ; y t odos recibieron de
su mano bienhechora, medios de existencia y de desarrollo. .En esto se parece el señor General Díaz a esas montañas ilustres cuyas nieves inmaculadas alimentan a la
vez, distintos ríos, que riegan diversas regiones, y desembocan en diversos mares.

�•

AMADO
NERVO
.•
~

HABLA EL POETA

El cielo está enladrillado.
¿Quién lo desenladrillará ?.

El deseñladrilla.dor que lo desenladrillas,,
buen desenladrilla.dor será.

De ''Multicolor,' ' de 7 de Diciembre de 1911.

Nací en Tepic, pequeña ciudad de
la costa del Pacífico el 27 de Agosto de 1870. 1li apellido es . Ruiz de
Nervo; mi padre lo modificó, enco·
giéndolo. Se llamaba Amado, y me
&lt;lió su nombre. Resulté, pues, Ama~o N ervo, y esto, que parecía seudónimo- así lo creyeron muchos en
América- y que en tod o caso es raro,
me valió, quizá, no poco para mi fortuna li teraria. ¡ Quién saae cuál habría s ido mi suerte con el R uiz de
N ervo ancestral, o si me hub iese llamado Pérez y Pérez I
E mpecé a escribir siendo muy niño,
y en cierta oc:isión, una hermana mía
encontró mis versos, hechos a hurta·
dillas, y los leyó en el comedor a tod:: la fam ilia reunida. Y:J e~cap&lt;:: a
un rincón. 11i padre frunció el ceño.
Y eso fue to&lt;lo. Un poco más de rigidez y escapo para siempre. Hoy
sería, quizá. un hombre p ráctico. Habría amasado una fortuna cot1 el dinero de los demás, y m i honorabilidad y ser iedad me abrirían todos los
cam inos. Pero mi padre sólo frunció
el ceño ... . Por lo demás mi madre
escribía tamb ién versos. y también a
h ur tad illas. Su sexo y sus grandes
dolores la salvaron a tiempo, y murió
sin saber si tenía talento : ahora lo
habrá descubierto con una sonrisa piadosa . . .•.
No he ten ido, ni tengo tendencia
alguna literar ia especia1. Escribo corno me place. Según el spiritus qui
flat ubi vult. No sostengo más que
un a escuela: la de m i honda y perenne
s in ceridad.
He hecho innum1.:rablcs cosas mala s, en prosa y Yerso, y algunas buen;is : pero sé cuáles son unas y otras.
Si hub iese sido rico. no habría hecho más que las buenas. y acaso hoy
sólo se tendría de mí un pequeño libro de arte consc;ente, libre y altivo.
¡No se pudo! Era preciso vivir en
un país donde casi nadie le:a libros,
y la única forma de difusión estaba
constituida por el periódico. De to·
das las cosas que más me duelen, es
esa la que me duele más: el libro br(•
ve y p recioso. que la vida no me dejó
escribir : el libro libre y único.
He publicado, hasta hoy, en prosa:
"El Bachiller," "El Donador de Almas," "Pascual Aguilera," "Otras vidas"-en el que están los tres anteriores reeditados - "Almas que pa-

san" e infinitos a rtículos de todos géneros, en infinitos periódicos y revistas. L a prensa, y los críticos en general, se han oct pado muchísimo de
mí; pero casi siempre para decirme
horrores. :\le he comido diez tone·
ladas de sapos frescos ..... y los he
digerido.
"El Bachiller," por lo audaz e imprel'isto de su forma. y especialmente de su desenlace, ocasionó en América tal escándalo, que me sirvió grandemente para que me conocieran. Se
discutió con pasión, a veces con
encono; pe r o se me discutió, que era
lo esencial. "El Bachiller" fué publicado en francés, por Van ier, el edi-

me

tor de V erlaine, y se han hecho de
él tres edicio nes en español.
En cuanto a mi lírica, hela aquí :
"Perlas Negra s" ( versos de adolescencia) , · 11íst icas,- Poemas ( de los
cua' cs - El Prisma roto- y -La Hermana Ag-: a.·) ' 'Lira Hcro'ca," "Jardines interiores" y "El Exodo" y ''Las
flores del cam ino" ( prosa y verso.)
Preparo " En voz baja " que será un
libro exclusi,·amente de tono menor,
en el que no hay que bLscar ni sonoridádes. ni orato rias, ni conceptuosismo: es la Vida, en lo que tiene
de enig.¡nát;co. de insinuante y bellament e impreciso, que pasa cuchichean
do por esas páginas.

GRATIA PLENA
T odo en ella encantaba. todo en ella a traía :
Su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar.
El ingenio ele F rancia de su boca fl uía.
¡ E ra llena de gracia . . .. . como el avemaría!
¡Quien la Yio, no la pudo ya jamás okidar !
Ingenua como el agua, diáfana como el día,
Rubia y nevada como margarita sin par,
Al influjo de su alma celeste, amanecía .....
Era llena de gracia, como el avemaría.
¡Q uien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
Cierta dulce y amable dignidad la investía
De no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas. princesa parecía .. ...
Era ilena de gracia, como el aYemaría.
¡ Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

Y o gocé el privilegio de encontrarla en mi vía
Dolorosa; por ella tuvo fin mi .anhelar
Y cadencias arcanas halló mi poesía.
E ra llena de gracia, como el avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olv ida r~
¡Cuánto ! ¡cuánto la quise! ¡ Por diez años fue mía!
¡ Pero flores tan bellas nunca pueden durar!
Era llena de gracia, como el avemaría.
Y a la fuente de gracia de donde procedía
Se volvió. . . . . ¡como gota que se v uelve a la mar !

Amado NERVO.

�·Muerta

El fylaestro y el Discípulo

•

La Composición Original

En vano entre la sombra mis brazos siempre abiertos
Asir quieren su imagen con ilusorio afán.
¡ Qué noche tan callada, qué limbos tan inciertos !
Oh Padre de·los vivos, ¡a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos,· Señor, a dónde van!

(FRAGMENTOS).
El preclaro Maestro se llamaba Francisco
Y el discípulo amado se llamaba José;

Muy vasta, muy distante, muy honda, sí, muy honda;
¡pero muy honda ! debe ser ¡ay! la negra onda
en que navega su alma como un tímido albor,
para que aquella madre tan buena no responda
ni se estremezca al grito de mi infinito amor.
Glacial sin duda es esa zona que hiende. Fría,
oh, sí, mtiy fría, ¡ pero muy fría! debe estar
para que no la mueva la voz de mi agonía,
para que todo el fuego de la ternura mía
su c?razón piadoso no llegue a deshelar.

!.'

•

Acaso en una playa remota y desolada,
en frente de un océano s.in límítes, que está
convulso a todas horas, mi ausente idolatrada
los torvos horizontes escruta con mirada
febril, buscando un barco de luz que no vendrá .....
Quién sabe ·por qué abismos host!les y encubiertos
sus blancas alas trémulas el vuelo tenderán.
Quién sabe por qué espacios brumosos y desiertos .....
Oh Padre de los vivos ¡a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos, Señor, a dónde vari !

.,,_'

••

t

•••••

•••

••••••••••••

•

Oh Dios, me quiso mucho, sus brazos siempre abiertos
como un gran nido, tuvo para mi loco afán.
Guiad hacia la Vida sus pobres pies inciertos.
¡Piedad para mi muerta ! ¡piedad para los muertos !
A dónde van los muertos, Señor, a dónde van!
AMADO NERVO.

0

0

Y que también vosotros conmigo guardaréis.

Lihert~d, D~~~c~~ci~; ~o· ~¿is. p~lab~~s h~~c~;.'
Los principios no mueren cuando siembran el bien.

. . . . . . . . . . .. . . . . .. J~~~ B." i&gt;iii.oAóo ...

•••

Quizá me grita "¡hijo !" buscando en mí un escudo :
-mi celo tantas veces en vida la amparó!y advierte con espanto que todo se halla mudo,
que hay algo en las tinieblas fatídico y zañudo,
que nadie la protege ni le respondo yo . . ...

0

T~i ei ·s~n~Úl~ diilog~. qu~ g~a~d~r~ ¡¡ Hi~to;i~ ·

Acaso está muy sola; tal vez mientras yo pienso
en ella, está muy triste; quizá con miedo esté . ....
Tal vez se abre a sus ojos algún arcano inmenso,
¡quién sabe lo que siente ! ¡quién sabe lo que ve !
•

cºuént~;e q~~ l~~ ~l~~~ de. ~St 0~ do; h¿~b·r~s bu~~os
Errando en lo infinito se hallaron una vez
Y entre ambas surgió un diálogo que guardará la Historia
Y que es interesante por demás. Vais a ver:
-Cómo me regocija verte siempre a mi vera·
Mi viudez iluminas; cuán bueno eres, José. '
-Maestro: abandonarte por escapar mi vida
Qué mucho que aquí me halles, cumplí con ~¡ ;Úber.
-Es verdad; por humilde, por leal, por sincero
N~die en valer te iguala ¿quién como tú tan fieÍ?
Has superado a Pedro; que aquél negó tres veces
..... Y tú no me has negado ni una sola, José.
0

Tal vez en un planeta bañado de penumbra
sin fin, que un sol opaco, ya casi extinto, alumbra,
cuitada peregrina mirando en rededor
ilógicos aspectos de seres y de cosas,
absurdas perspectivas, creaciones monstruosas,
que causan extrañeza sutil y vago horror .....

•••••••••••••

Los dos, de pueblo en pueblo, lanzaban su doctrina,
En parábolas de una dulcedumbre de miel.
Evangelizadores de santas libertades
Abrían hondos surcos para el fruto del bien:
Tronchaban a su paso dictatoriales zarzas
Y esparcían simientes de una dorada mies'.
El Maestro era ingenuo, bondadoso, sencillo;
Su alma era una azucena de inmaculada tez.
Y como el _
Nazareno gustaba infantilmente
De que todos los niños se allegasen a él.
El discípulo era suave, tierno, amoroso;
También era sencillo, modesto era también
Y como una ovejuela, tras la sal de unas O:anos.
Iba en pos del Maestro que le amaba por fiel.
El era el predilecto de su Señor; él era
Su más dulce compañía, su timbre de más prez
Bajo nómade tienda, tras las largas jornadas,
Sobre el hombro querido reclinaba la sien
Y esas dos almas eran una .sola; se unían '
En fusión tan secreta, tan misteriosa, que
Palpitaban unísonas con un temblor divino
Incendiando sus alas en el sol de la fe.

México, Febrero 22 de 1916.

•

\

La Parodia
Imitando al Arcade Alicandro Epirótico
El preclaro Maestro se llamaba BERNARDO
'
Y el discípulo amado se llamaba JUANIN.
Los dos en la metrópoli de Nuevo León vivían
allá cuando imperaba la matona del Cid.
El Maestro era altivo, dominante y severo,
como cumple a quien ciñe reluciente espadín ;
mas por ser de milicia gustaba infantilmente
de que todos los "JUANES" le rodearan
y así
logró que desde México, donde Juanín ch~p~ba
dictatoriales zarzas, se le ·llegara a unir.
Y allá tuvo a su cargo la Biblioteca Pública

'

Y allá fue Catedrático del Colegio Civil,
lanzando su doctrina y abriendo surcos hondos
'
sobre todo en la,s arcas, al poner "Recibí
tantos pesos en plata del cuño mexicano"
de aquellos ¡ay!" que ahora no tiene ya el p~í~.' · ·
Hábil en el manejo de una lira que supo
celebrar la epopeya del magno DOS DE ABRIL
titulaba al caudillo "GRAN PORFIRIO PRIMERO"
cual si fuese un monarca del tiempo de Tarif.
'
El discípulo era cortés, dúctil, meloso ;
se insinuaba de un modo delicado y sutil;
Y oyendo las parábolas evangelizadoras
del Maestro Bernardo, doblaba la cerviz.
Y cual una ovejuela, tras la sal de unas manos
-sal de una dulcedumbre de miel para Juaní~iba en pos del Maestro que le amaba pór ducho
para alisar las piochas que pasan ya del gris.
El era el predilecto de su Señor; él era
su más dulce compaña, su cantor más gentil.
Bajo el artesonado del Palacio que había
construido el Maestro, se les miraba ir
de una sala a otra sala, cogidos de las manos
'
como fuera costumbre del apuesto adalid,
charlando de política, de letras y de historias,
arrogante Bernardo, zalamero Juanín.
Esas dos almas eran una sola : se unían
en fusión tan secreta, tan misteriosa y
tan ín'tima, que unísonas con un temblor divino
sus alas incendiaban al sol del porvenir.
Y cuando ya cumplida su misión, se marcharon
el uno rumbo a México y el otro hacia París,
la traición en las sombras escondida esperaba
los instantes propicios, y el discipulo al fin,
viendo apuntar un orto glorioso en el zafiro,
se volvió maderista con arranque febril,
Y cantando las glorias del apóstol y mártir
se pasaba la vida sintiéndose feliz.
El discípulo amado ya superaba a Pedro:
si éste negó tres veces, aquel negaba mil.
Mas el destino quiso favorecer bien pronto
la inclinación marcada del bueno de Juanín
al barberil oficio que honores y prebendas
le dejara a la sombra de aquella piocha grís.
Y apareció en las Sierras agrestes de Coahuila,
nacido allá de Ciénegas en la frondosa vid,
varón que es alto, es fuerte, y es sano y es austero
'
y alzó ya la cosecha que 'no es grano de anís.
Lo mismo que el Maestro Bernardo (a quien extático
adoró de igual modo que lo hiciera Juanín)
gasta el hombre de hierro luenga piocha entrecana
donde puede el discípulo sus prodigios lucir.
Y a es diestro en el manejo de las ajenas piochas;
conoce a maravilla su oficio barberil;
que aumentó su experiencia mucho antes que partiera
su Maestro Bernardo camino de París.
Tal el hecho sencillo que guardará la Historia,
y que por eso es justo rememorar aquí.
i Fidelidad, Decoro, no sóis palabras huecas!
Quien no quiera creerlo, pregúntelo a Juanín;
que en la Patria bendita de los libertadores
alzados con cosechas de cuanto da el país,
hay muchas existencias CEGADAS por la infamia
que nacen para gloria del arte barberil.
Juan B. GORDILLO.
México, Febrero 24 de 1916.

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A pesar de los rigores dd invierno, crudísimo en las latitudes septrentionales no Be interrumpió la campaña. Entre la débil vegetación de marzo, los soldados
vivaquean y el fuego los reune alegremente al borde mismo de la línea de combate.
En el otro gr'lbado se ve a tres lavanderas de una aldea,J&gt;9laca, dispuestas a
recibir a las avanzadas alemanas de ocupación como a las libertaa".ras de su patria,
- •
-e_ - 1 ;~jgr_ de I&gt;olonia se ha desarrollado un

.

cel).trales.

cos se han unido a los aliados,

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· Trenes militares rumbo a la guerra.

La Partida de Billar
Por Alfonso Daudet
Los soldados están rendidos de
cansancio: como que llevan batiéndose dos días y han pasado la noche
con la mochila a cuestas bajo una
lluvia torrencial. Y eso no obstante, van ya tres horas que se les deja
consumirse "en su lugar, descansen,"
metidos dentro de los charcos en las
carreteras, dentro de los barrizales
en los campos empapados.
Sin fuerzas por la fatiga y por las
malas noches anteriores, y con los
uniformes chorreando agua, arrímanse unos contra otros pará calentarse,
para sostenerse. Los hay que duermen de pie, apoyados en la mochila
de su vecino y en esos rostros inmóviles, con el abandono del sueño, es
donde mejor se ven la laxitud y las
privaciones. La lluvia, el fartgo, la
falta de fuego, la falta de rancho, el
cielo cerrado y obscuro, el enemigo a
quien se siente en derredor. Esto es
lúgubre .....
¿Qué hacen allí? ¿Qué pasa?
Los cañones, con la boca apuntando hacia la selva, tionen el aspecto
de acechar a alguna cosa. Las ametralladoras emboscadas miran con fijeza al horizonte. Todo parece dispuesto para un combate. ¿Por qué
no se ataca? ¿A qué se espera?
Se esperan órdenes, y el Cuartel
general no las envía.
Sin embargo, no está lejos el Cuar-

te! general. Es ese hermoso castillo,
estilo Luis XIII, cuyos rojos ladrillos, lavados por la lluvia, relucen a
media ladera entre los matorrales.
Morada propiamen~e de Príncipes,
muy digna de engalanarse con el pabellón de seda de un Mariscal.
Detrás de un gran foso y una rampa de piedra que los separan del camino, suben los prados artificiales,
lisos, verdes y ·festoneados por macetas de flores, en derechura hasta la
escalinata de ingreso. Al otro lado,
hacia las habitaciones de confianza,
las alamedas forman calles de árboles
luminosas; el estanque donde nadan
los cisnes aparece como un espejo; y
bajo la techumbre, como de pagoda,
de una inmensa pajarera, aletean y
hacen la rueda los faisanes dorados
y los pavos reales lanzando agudos
gritos entre el follaje. Aun cuando
los dueños están ausentes, no se nota
allí el abandono, ese gran "dejadlo
todo" de la guerra! El oriflama del
Jefe del Ejército ha preservado hasta
las menores florecillas de los prados
artificiales; hay algo de extrañeza al
encontrar tan cerca del campo de
batalla esa tranquilidad opulenta originada en el orden de las cosas, le
correcta alineación de las masas arbóreas, la profundidad silenciosa de
los pasos.
La lluvia, que amontona allá abajo

tan sucio barro en los caminosty excava roderas tan profundas, aquí no
es más que un chaparrón elegante,
aristocrático, que aviva el rojo de los
ladrillos y el verde de las praderas,
que da lustre a las hojas de los naranjos y a las blancas plumas de los
cisnes. Todo reluce, todo está apacible. Verdaderamente, sin la bandera que flota en la crestería de la
techumbre, sin los dos centinelas que
hay de guardia sobre la verja, nadie
pensarí~ que estaba en el Cuartel general. Los caballos descansan en las
cuadras. Acá y allá se encuentran
asistentes y ordenanzas con traje de
cuartel dando vuelta~ al rededor de
las cocinas, o algún jardinero con
pantalón encarnado, paseando tranquilamente su rastrillo sobre la arena
de las grandes calles de árboles.
El comedor, cuyas ventanas dan a
la escalinata, permite ver una mesa
a medio levantar, botellas destapadas,
vasos llenos y vací~s sobre el mantel arrugado, todo un final de banquete después de irse los comensales.
En la estancia inmediata óyense voces
altas, risas; bolas de marfil que ruedan, copas de cristal que chocan entre sí. El Mariscal está ocupado en
jugar su partidita, y he ahí por qué
espera sus órdenes el ejército. Cuando el Mariscal ha comenzado la partida, ya puede hundirse el firmamen-

'.

to, nada en el mundo podría impedirle que la concluya.
¡ El billar! es el flaco de ese guerrero. Vedlo, como en la batalla,
de gran uniforme, con el pecho cubierno de placas, la mirada brillante, los pómulos enc~ndidos, con la
animación que dan la comida, el juego, los grogs. Rodéanle sus ayudantes, serviciales, respetuosos, pasmándose de admiración a cada uno de
sus tacazos. Cuando el Mariscal ha. ce un tanto se precipitan todos hacia el contador; cuando el Mariscal
tiene sed, todos quieren prepararle el
grog. ¡ Es una de tropezarse charreteras y plumeros, un entrechocamiento ruidoso de cruces y cordones! Esto, y el ver todas esas lindas sonrisas, e&amp;as finas reverencias de cortesanos, tantos galones bordados y
uniformes nuevos, en aquel salón alto ton maderaje de roble en las paredes, con vistas a grandes jardines
y patios de honor, todo esto recuerda los otoños de Compiegne y distrae
reposadamente de la· vista de los capotes sucios que se aburren allá abajo a lo largo de los caminos, y forman grupos tan sombríos bajo la lluvia.
El compañero de partida del Mariscal es un Capitán de Estado Mayor, -encorsetado, con el pelito rizo,
con gu.intes claros, de primera fuerza
en el billar y capaz de vencer a todos los Mariscales de la tierra; pero
que sabe mantenerse a una respestuosa distancia de su Jefe y pone todo su
empeño en no ganar, cuidángose de
no perder con excesiva facilidad tampoco. Es lo que se llama un oficial
de porvenir ....
Atención joven, fijarse bien: el
Mariscal tiene quince tantos y u"sted
tiene diez. Se trata . de ir llevando
así la partida hasta concluirla; y esto servirá más para los ascensos de
usted que si estuviese ahí fuera con
los otros, bajo esos torrentes de agua
que anegan el horizonte, ocupado en
manchar el bonito uniforme de usted, en deslustrar el oro de sus cordones y esperar órdenes que nunca
llegan.
Es una partida interesante de verdad. Corren las bolas, se rozan, cru-

zan sus colores. Las bandas devuelven bien la bola, el tapete se caliem
ta ..... De pronto ilumina el cielo el
fogonazo de un cañón. Un ruido sordo hace retemblar las vidrieras. Todo el mundo se estremece; míranse
con inquietud. Por supuesto, el Mariscal es el único que no ha visto nada, ni oído nada: inclinado en la mesa de "billar está absorto preparando
un retroceso. ¡ Son su fuerte los retrocesos! .....
Ved: un ' nuevo fogonazo, luego
otro. Los estampidos de cañón se
suceden, se precipitan. Los ayudantes corren hacia las ventanas. ¿Será
que los prusianos atacan?
-Pues bueno, que ataquen, dice
el· Mariscal dando tiza al taco.-Capitán, a usted ie toca tirar.
El Estado Mayor tiembla de admirac10n. Turena, dormido sobre su
cureña, no es nada junto a este Mariscal, delante de la mesa de billar
en el momento del combate ..... entretanto, redobla el estrépito. A los
estampidos del cañón siguen los desgarramentos de las ametralladqras,
los redobles del fuego por compañías ..
Al final de las praderas artificiales
suben unos vapores rojos con bordes
negros. Todo el fondo del parque
está abrasado. Los pavos reales y los
faisanas despavoridos, claman en la
pajarera; los caballos árabes, al oler
la pólvora, se encabritan dentro de
sus cuadras. El cuartel general comienza a conmoverse. Partes sobre
partes. Los portapliegos llegan a
rienda suelta. Piden que vaya el Mariscal.
No hay quien se acerque al Mariscal ¡ Cuando les decía yo a ustedes
que nada podría impedirle que acabase su mesa!
-"Capitán, a usted le toca tirar."
Pero el Capitán sufre distracciones. ¡ A pesar de todo, lo que es ser
joven l Hétele que pierde la cab~za,
olvida el juego y hace &lt;le un tirón
dos series, que casi le dan ganada la
partida. La sorpresa, la indignación
estallan en s·u rostro varonil. Precisamente entonces cae reventando
en el patio un caballo que llegaba a
todo galope. Un Ayudante, cubierto
de barro forza la consigna y sube

de un salto la escalinata: ¡ Mariscal,
Mariscal!. . Hay que ver como se le
recibe .... Hinchado de cólera y ~ojo
como un gallo, el Mariscal aparece
en la ventana, con su taco en la mano:
-¿Qué hay? .... ¿Qué pasa? ...•
¿Es que no hay centinela aquí?
-Pero, Mariscal. ..
-Bueno ... En seguida. Que esperen mis órdenes .... .
Y la ventana se vuelve a cerar con
violencia.
-¡ Que esperen sus órdenes I

Eso es lo que hacen los infelices.
El viento les arroja la lluvia y la
metralla los azota a rostro descubierto. Batallones enteros son aplastados, mientras otros permanecen inútiles, arma al brazo, sin poder darse
cuenta de su inacción. No se hace
pada. Se esperan órdenes. Mas como no hacen falta órdenes para morir, caen hombres a centenares tras
de las malezas, dentro de los fosos,
frente al gran castillo en silencio.
Hasta caídos aún los destroza la metralla; y por sus abiertas heridas corre sin ruido la sangre generosa de
los soldados ... Allá arriba, en la sala · de billar, también se baten con
calor, terriblemente: el Mariscal ha
vuelto a avanzar, pero el capitán se
defiende como un león ....
¡ Diez y siete l ¡ Diez y ocho l ¡ Diez
y nueve! ...
Apenas hay tiempo de marcar los
tantos. Se acerca el estruendo de
la batalla. Al Mariscal no le falta
más que uno para ganar. Empiezan
a caer granadas en el jardín. Estalla una encima del estanque. El espejo se hiende; un cisne despavorido nada entre un remolino de plumas ensangrentadas. Es el último
cañonazo.
Ahora, uq gran silencio. Nada
m~s que la lluvia que cae en los sotillos, un atronamiento confuso en la
falda de la colina y por los caminos
empapados, algo así como el pateo
de un rebaño que marcha a escape ...
El ejército va en plena derrota.
El Mariscal ha ganado la partida.

Alfonso DAUDET.

�.•
'

.

-----

Querido barbas de chivo,
"libertador" consagrado,
"primer Jefe" y "encargado
del robar ejecutivo:"
No te puedo ver. . te escribo
Y aquí en lo particular
hoy te quiero preguntar
(pero ello sin mala idea)
¿ no sientes que la zalea
se te empieza a chamuscar?

Reproducimos este artículo de Salaverria, porque aunque fué escrito
para España, es de una aplicación exacta en México. También en nuestra Patria, se ha entronizado la moda de proclamar nuestros defectos,
negar nuestras virtudes, y admirar
únicamente lo que viene del extranjero.

..

~

Segunda Epístola a D. Venus

·El Tono Despectivo

particulares; entonces no hay incon- rrencia de tres factores: la literatura,
veniente en arremeter contra la propia la política radical y el regionalismo
catalán y vasco.
España.
Los escritores, en su afán de esclaEl tono despecti,·o frente a las
ideas nacionales es un hecho oprobio- recer las causas de la catástrofe de
so y corruptor, que conviene des- Cuba, han dado acaso los principales
truirlo en seguida. Ya no es el filó- argumentos. Estos argumentos los
sofo, el especulador intelectual, el han cogido con delicia los políticos
cultivado articulista; es el simple via- y periódicos llamados radicales; tamjante de comercio quien se permite bién los han tomado para su campa***
La mente observadora queda sus- deducir, con aire convencido y entre ña antiespañola los regionalistas y
pensa y preocupada al considerar que gestos desdeñosos, que España es un separatistas.
Nada hay tan triste como presenel español no solamente se niega a sí país de cuarta clase. Las salas de
los
cafés
se
llenan
de
libres
y
temeel espectáculo de algunos de
ciar
mismo, sino que se desprecia. El tonuestros
periódicos. Con palabras
que
se
rarias
consideraciones,
en
las
no despectivo está de moda entre
nosotros; de las esferas intelectuales tritura el cuerpo patrio. ¿ Tenemos gruesas, o con chistes soeces, en arha descendido al campo del vulgo y acaso Ejército? ¿ Adónde pueden ir tículos de fondo o en simples gacetinuestros soldados, si no sirven para llas, una Prensa que se dice progredel pueblo.
El caso es triste, p_ero hay que nada? ¿ Saben algo nuestros oficia- sista hace jirones el cuerpo nacioafrontarlo; y es lo cierto que por una les? ¿Tenemos, por ventura, cañones nal, tritura todas las cosas, manosea
negligencia de los cultore~, o por y material de guerra? En cuanto a todos los tópicos, ensucia las ideas
una mala educación, un poco de des- la enseñanza, ¿ no es cierto que esta- más nobles y altas. Es triste ver a
dén por las cosas nacionales presta mos a la altura del Paraguav? Nues- un Sr. Lerroux o un Sr. Soriano, ína un individuo hispano cierto aire tras costumbres, ¿ no son las más timamente egoístas. sin ninguna suerdistinguido. Esto es incomprensible soeces del mundo? ¿ Es que se puede te de ideal colectivt1 y por mero esen todas las naciones, por lo menos comparar a Cervantes con Shakes- tímulo de bullir o medrar; es triste
en las naciones medianamente consti- peare? Si alguien nombra a Marrue- verlos siempre atentos a despertar en
tuídas; yo confieso que no lo he ob- cos ' pronto asoman sonrisas suficien- la "muchedumbre los instintos bajos,
tes en los rostros. ¡ Pero si estamos las rebeldías estériles, las negaciones
servado en ninguna parte.
Existe, sí,. el tono de acusación y más atrasados que los moro~ si no absolutas, el desdén de la Patria. Es
de autocrhica, particularmente en los servimos para nada .. .. ! Todo esto triste ver que Pablo Iglesias, admitipueblos latinos, aGaso porque esos ha bajado del café a la taberna, y los do en la rueda de los voceadores
pueblos se encuentran en un estado aÍbaííiles, en efecto, repiten entre mandatarios, pone en la campaña negativa todo el peso de su rudeza, tode decadencia si se les compara con gumos: ¡ Pero si no somos nadie!
No es de ahora, seguramente, esta da la carga de su socialismo inintelisu antiguo esplendor y con los pueblos germanos o anglo-sajones. Pe- inclinación negativa de los espaí1oles; gen te, arrabalesco.
En cuanto al regionalismo, de forro el tono de acusación, y hasta pe- "n nue$~ra literatura clásica existen
simista, nunca ha llegado hasta el hartos documentos ilustrativos. Pe- mación conservadora y clerical, ha
desdén y la burla de sí mismo. En ro desde la derrota de Cuba, el mal metido su ins idia, su nihilismo, su
Francia, por ejemplo, antes de la adquiere fuerza increíble y se hace, negación y su virus disociativo en
guerra actual, han podido registrarse sobre todo, universal. Los políticos aquellas comarcas que eran, por su
momentos infelices, crisis lamenta- y el pueblo, los cultos y los vulgares, actividad, su robustez y su aptitud
bles, en que se acusaba de abusos al todos comulgan en la misma idea. politica, la mejor esperanza de la
Ejército, a la Justicia, a los minis- Hoy la idea alcanza su momento de nación. Las provincias del Norte de
tros; pero a nadie se le ocurrió decir -- lenitud. Así se observa en los go- 1talia, las más sanas y enérgicas, han
que Francia era un objeto mínimo, y bernantes algo como un temor, una sido las que han vigorizado el resurque los organismos esenciales de indecisión, un rebajamiento del Po- gimiento. Del Piamonte, rubia flor
Francia eran cosas despreciables. Ta- der. . . . Hay el miedo a las reformas de la tierra, surgió la nacionalidad,
les ex abruptos, si alguien se decidía capitales, miedo a suscitar ilusiones. y Milán es la verdadera cabeza de
a lanzarlos, caían en la ineptitud de El vulgo no cree en nada, no cree en Italia. Aquí, en España, de Barcelouna minoría; la sanción pública, que sí mismo. El vulgo antepone en se- na y de Bilbao han salido los alienen Francia misma nunca ha perdido guida su ¿ para qué .... ? Por lo tan- tos nihilistas, antinacionales, disociasu poder, ha inutilizado siempre los to, los gobernantes re reducen a ini- tlvos .....
ciar reformas vacuas que no re suel ex abruptos y las estridencias.
Ahora, yo, en un paréntesis privado,
Aquí abajo la sanción pública tie- ven nada, como la flamante reforma necesito decir que no me mueve, al
ne escaso vigor. Las palabras se di- del Sr. Burell acerca de la libertad escribir estos artículos, ningún plan
cen a la ligera, y las palabras diri- de la cátedra. Habría que reformar partidista. Si se me apretase a la
gidas contra la Patria tienen menos el espíritu y no los detalles y acci- confesión, necesitaría expresar mi
responsabilidad que nmguna otra. dentes. Elevar el tono del espíritu ausencia de espíritu de partido. Creo,
Ocurre, pues, en España que a veces público. Empezar por que los gober- sin embargo, que en España hacen
un orador o un publicista no se atre- nantes elevasen su tono, su autori- falta escritores que no dependan de
ven a atacar al ministro de la Gue- dad, su seguridad frente a los proble- un partido determinado, para verse lirra, y, en cambio, se ensañan con mas, la misión y el momento patrio.
bres de la depedencia a un grupo, a
El tono despectivo ha sido aumenel Ejército. A veces no conviene
(Pasa a la última pág.)
meterse con el Gobierno por intereses tado y universalizado por la concu-

...

-.

·~-

¿No sientes que la opinión
te tiene ya en un garlito,
que te llama borrachito
o simplemente "barbón?"
Pues esto, revelación
muy clara y precisa es
de que el público interés
estriba en hacerte daño.
¡No se hacen tan tas al año
que no se paguen al mes!

Aunque de indignos recursos
siempre has sabido echar mano,
el gran pueblo mexicano
po traga ya tus discursos;
no te valdrán los ocursos
que a Washington manda Urrea;
te hace falta mucha "brea"
y hay enfrente más de un bache .. :
¡ Ora lo verás, guarache,
ya pareció tu correal

Al verte en comelitones
de Baco ante los altares,
todos te dicen que pares,
mas tu contestas que . .. "nones."
Con constan tes atracones
no verás la cosa clara,
pues aunque tu gula es cara
son en balde tus excesos ....
si comieras puros sesos
otro gallo te cantara ....

Para hacer revoluciones
no basta ser un gran pillo,
y el que ha de ser real sencillo .....
aunque ande entre los doblones.
Nomás a los hocicones
dicen que el puro les queda,
por eso a ti se te enreda

Caricatura publicada en ''Claridades'' con las siguientes Leyendas: La Voz de su amo y Tú me reinvindicarás
el caso tan a lo vivo:
el que nació para chivo
que bien está en la alameda!

Serás doquier aclamado
si al extranjero te vas,
y hasta en héroe rayarás
si te llevas a tu lado
a tanto desvergonzado
que en todo lo ajeno muerde;
si aun el odio no te pierde,
oye un consejo muy hondo:
no compres "viaje redondo,"
porque la vuelta está verde . ...

Es ya tiempo, Venustiane,
de comerte en el olvido
la sangre que has convertido

en buen oro americano.
Mira que, tarde o temprano,
se acaban los ventarrones;
"pélate" con tus millones
y no sueñes, por Caifás,
que una "gorra" cuesta más
que un sombrero con galones.

Quedamos pues, oh barbón,
en que te debes "pelar"
para ya no continuar
tu obra de robo Y TRAICION.
Busca una buena ocasión
y no tu fuerza pregones.
Quédate .. . si te propones
gue el pueblo, con gran motivo,
te cuelgue de las de chivo
para ejemplo de bribones!

QUASIMODO.

�-

TO PICOS DEL· DIA.
Porque hemos venido sosteniendo que la política de
Mr. Wilson, en su antiguo amor a Villa y a los que hizo
Villa,-dígalo Columbus,-ha resultado un fracaso, un
diario nos hace todas las acusaciones posibles.
Manes de la Constitución! ¿Serán también "antiamericanistas" Mr. Elihu Root, el Senador Lodge y Mr.
Beck, cuyas opiniones hemos publicado?

***

El General José Inés Salazar fue conducido "manu
militari" a la Oficina Federal de El Paso, acusado de simpatizar con Villa!
Interrogado sobre esa imputación, contestó: "Mas
villistas son Uds., que hicieron a Villa honores de General de División. A mí me dijo personalmente el General Scott que Villa era un Napoleón y un gran general
Y yo le contesté que Villa no era sino un Napoleón de
bandidos y un general de asesinos."

población de la República para que contribuya a la creación del fondo de reserva.
Si en vez de hacer un llamamiento al patriotismo de
los pacíficos, se hiciera una inspección de los bienes de
los Generales de D. Venus, y se devolviera la mitad de lo
que se han "constitucionalizado" quedaría cubierto el efectivo necesario para crear ese fondo.
Para imitar a los grandes hombres de la Reforma,
no tiene cuate D. Venustiano. Después de nacionalizar
los bienes del clero, murieron pobres desde el Presidente
Juárez, h"asta sus Ministros y consejeros: Ramírez, D.
Juan Antonio de la F uente, los Lerdo. D. Melchor -Ocampo no amplió su hacienda de Pomoca ni Guillermo Prieto
ocupó la casa del Arzobispo. Exactamente como los Generales del automóvil gns y los representantes del Primer Jefe.

***

Siguen los "avisos de ocasión" del órgano venustianista reflejando todo el esplendor de la "nueva era". Para
muestra basta con los siguientes precios "de barata": Garbanzo, $1.6o. Sal, $o.70. Azúcar, $5.20. Queso, $2.00.
Harina, $95.00. Hule viejo, $1.25. Llantas id., $250.00.
Ante esta abundancia, perdone "Rip-Rip" el plagio:
llora el pueblo liberto y ciudadano, por· los centavos de la
tiranía sobre los bilimbiques de la libertad.

***

Se compran zapatos viejos, vestidos rotos, muebles
desvencijados, latas vacías y botellas quebradas. Todo
aquello que en las épocas de la dictadura se destinaba a
la basura y hallaba su panteón en el tiradero, habilita hoy
las tiendas del carrancismo. Cada cascote vale un peso y
a la inversa, un peso vale lo que dos calcetines agujerados.

***

Siguiendo la escala, "un quinto' 1 de los de D. Porfirio, son dos pesos, de los de D. Venus, y D. Venus ....
un Senador por quince años del tiempo de D. Porfirio.

***

Como "sus Pesos," son todas las cosas de D. Venustiano: antaño eran generales Mariano Escobedo, Negrete, Berriozábal, Riva Palacio. Ahora, el primer Divisionario creado por D. Venus fue Villa, y tras de él, González, Pérez, López y Sánchez
Lo mismo las fechas de las fiestas nacionales: del 2
de Abril se pasó el 21 del mismo y def 5 de Mayo al 15
de Marzo.
Por la misma razón, para deshacer al país, donde
gobernaba un Porfirio Díaz, ha sido necesario soltar a
doscientos mil carranclanes 1
Para menospreciar alguna cosa, se decía: "no vale
tres cuartillas" y hoy, ¡ cómo quisiéramos que esos h ombres valieran siquiera tres centavos !

***

Para 1.ar garantías a sus nuevos bilimbiques, decreta D. Venus la venta de las Iglesias y la ocupación de los
bienes de particulares pertenecientes a l clero. Esto se
hace con dos objetos, según los dómines del carrancismo: hacer efectivas las Leyes de Reforma,- (y la Constitución también, que creó la ·garantía de la propiedad privada,)-y no recurrir a un empréstito· exterior.
A la vez se ha hecho un llamamiento patriótico a la

***
El genio de D. Venus es colosal: para no recurrir
a un empréstito exterior, que conservaría el dominio de
la nación sobre los bienes nacionalizados, los pone en
venta. De seguro que no van a ser sus honrados generales los que compren esos bienes, por la sencilla razón de
que hay que dar dinero en cambio y ellos se· han habituado a pagar con un tiro lo que "toman"; serán extranjeros los que compren, s¡' llegan a venderse de verdad
esos bienes, y entonces, México no deberá al extranjero,
pero el extranje~o será el dueño de lo de más valor en
México. La moralidad de D. Venus es la de la máxima
cínica: "Lo que se ha de teñir que se vaya remojando y
lo que se ha de empeñar, que se venda."

***

El General D. Alvaro Obregón acusa a los americanos como autores indirectos del atentado de Columbus, porque han permitido a los mexicanos no identificados con la horda, el vivir en los Estados Unidos.
¡Qué cinismo! No le basta a D. Alvaro haber caminado a México sobre el pavés tendido por la escuadra
americana desde Veracruz, tampoco le satisface el haber
recibido sus armas y municiones por la protección de la
Casa Blanca, no se conforma con que el Divisionario Villa
sea su excamarada de armas y de mayor antigüedad en las
filas venustianistas.
Ahora nos viene con qu e los reaccionarios son los
responsables de las fechorías de Villa. No, ilustre orador
y sucesor en gloria ·militar del Napoleón carranclán: la
primera fechoría de Villa fue la d~ haber c-reado a 1lds.,
la segunda, la de haberlos sostenido; la tercera es mutn-t
y consiste en haberse' conocido; la cuarta fue la de haberse clesconori&lt;lo. La quinta. que t'S sin du&lt;la la culpab1lidad a la que el ilustre D. Alvaro se refiere, es que D.
Venus haya sido reconocido y la sexta; la de Columbus,
no es sino remedo de aquella lección que dieron los carrancistas, en las vecindades de Brownsville, ¿ no es verdad, guerrero ilustre ?

DON DE LAGRIMAS ~
'·-

Nació un príncipe. Era el primogénito, y la reina,
queriendo forzar su destino con su anhelo de madre, le
llamó "Feliz".
Apenas nacido llegaron a las puertas del palacio real
todas las hadas del contorno. Venían cabalgando unas
sobre hipogrifos y dragones; otras en carros de flores
tirados por cándidas palomas, y la más inexperta y sofiadora llegó · modestamente acomodada sobre un rayo
de luna.
La reina recibió a las hadas, de antiguo conocidas
suyas, y cada una fué dejando sobre la cuna del infante
dones tras dones.
-¡Serás he.mosol
-¡ Serás valiente I
-¡ Serás amado!
-¡ Sabrás vencer!
-¡ Sabrás reír!
-¡ Sabrás llorar!-comenzó a decir el hada de las lágrimas, última en el destile, que en pie junto a la cuna
se disponía a derramar sobre los ojos del príncipe el
contenido de ánfora misteriosa; pero la reina se interpuso rápidamente entre el hada y el niño. ¡ Llorar su hijo, llorar su príncipe "Feliz" .... l No, no podía ser. Suplicaba y plañía.
¡ Que todas las lágrimas destinadas al hijo cayesen
sobre su corazón de madre; que todas brotasen de sus
ojos y marchitasen su corazón!. . . . El príncipe "Feliz"
no debía conocer .el llanto.
El hada, como mujer y como inmortal ,fos veces orgullosa, tomó a desprecio su petición; subió en su carro
de iris tirado por murciélagos, y se fué :.ire adelante,
enmarañando nubes; pero antes de marchar lanzó sobre
el infante, a modo de maldición, estas palabras:
-¡No sabrás llorar!
La reina abrazó al príncipe llena de gozo. ¡ Le había
preservado de las lágrimas!
Pero no le había librado del dolor; el niño sufrió como todos los mortales, y eran de ver las horribles muecas movidas por el dolor en aquel rostro infantil que,
sin llorar, sufría; mirándolas aprendió la reina que. el
dolor sin lágrimas es dos veces dolor.
Pasaron años. El príncipe era joven y gallardo; como pronosticaron sus egregias madriaas, sabí~ vencer, sabía reir, aprendió el goce; adivinó que la quintaesencia
del gozar está en llorar de gozo; sintió la pena amarga
d~'-no poder llorar y no pudo llorarla .... Y el príncipe
"Feliz" fue el más infeliz de los príncipes.
Discurría un melancólico atardecer por los jardines
del palacio, y en lo más intrincado del laberinto vislumbró un soldado de rudo cuerpo y marcial continente: con-

templando algo estaba a modo de áureo vellón que ~n
la mano tenía, y lágrimas tiernas brotaban · oé sü cohzón. Supo después el príncipe que aquello que el soldado miraba era un dorado rizo de mujer, y recrudecido su
pesar por envidia al hombre aquel que lloraba de ámor,
abandonó la corte en busca de remedio. Surcó mares,
traspuso cumbres, recorrió valles y contempló frondas
sin hallar nunca el suspirado venero de las uropias lágrimas.
. Volvió a la corte. La reina, muerta de angustia, demandó con públicos pregones remedio para el mal de su
hijo. - De no sé qué antros llegó una vii:jedta encorvada:
:_Tengo cien años-dijo-y sé cómo desarmaf'la 'CÓlera del hada de las lágrimas. Es preciso que una .p ersona hermosa y ajena al príncipe arrostre mil peligros y
llegue sola al palacio de la inmortal para implorar su perdón. Repitiéronse los pregones. Una chiquilla rubia se
presentó en la corte.
-¡Yo iré!
,
Reía al ofrecerse, con los labios, con la frente, como
si toda la alegría de la tierra hubiese hecho nido en su
corazón.
-¡ Que Dios te bendiga!-suspiró la rein,a mirándola
partir.
-¡ Que vuelvas pronto !-dijo el prínripe "Feliz,"
enamorado súbitamente de la chiquilla .. . .
Volvió; la corte se vistió ·de gala para recibirla. Modesta ·y alegre contó las peripecias del v1;1.1e: abismos
salvados, dragones vencidos.
-Aquí tenéis, señor, el dón de lágrim.i.s que tanto
deseasteis, y puso en manos del príncipe ánfora primorosa y diminuta. Aquí está encerrada la esencia de todas
las lágrimas que habéis deseado verter. Lloraréis, se ñor, por vez primera el día en que, sin vos procurarlo,
rompáis el cristal que la guarda.
-Y ¿qué pides en premio?-preguntó el príncipe;-soñando colocar su corona sobre los rizos rubios de la·hiña.
-Nada, señor. Sólo la compasión movió mi deseo
de haceros feliz; en cuanto a mí, lo soy tanto, que no está
mi dicha en poder vuestro,-replicó ella mientras nacía
de sus ojos un rayo de amor. Siguió el príncipe la mirada de ella, y la encontró en los aires, cruzándose en un
beso con la de aquel soldado al cual viera llorar un día
de ternura en los jardines reales.
Sintió el príncipe entonces mordedura de celos; crispó sus manos el despecho y se quebraron los cristales del
ánfora. Y ante toda la corte que celebrara su. sin par
ventura, derramó el príncipe "Feliz" las primeras lágrimas, mucho más tristes que sus pasadas tristezas.

G. Martínez SIERRA.
J

-:~,...

***

Nuestro querido amigo, el Sr. Emilio Valenzuela.
director de "La Constitución" ha sido reducido a prisión
por las autoridades de El Paso, Texas, y "La Constitución"
suspendida.
Sinceramente lamentamos el contratiempo que· sufre nuestro excelente amigo y deseamos que pronto rec~
bre su libertad.

ft. ")OflO..,a. • •t • J

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Alma Española
J
Bajo los soportales de esta plaza
-ha tres siglos-hubiera paseado,
con la altivez hidalga de mi raza,
mis fanfarronerías de soldado.

1
Desde Italia, tras épicos trabajos,
llegar altivo de mi tercio al frente,
a una ciudad de los Países Bajos,
suelta la enseña y a tambor batiente.

Cruzar las landas con el agua el cuello
bajo los fuegos de los a~cabuces,
y pasar viejos burgos a degüello
entre un tumulto de sangrientas luces.

Chambergo con cintillo de esmeralda,
levantando la capa la tizona;
la melena flotante por la espalda
y los mostachos a la borgoñona.

tomar una galera o un castillo,
y haber dado que hablar mucho a la Fama.

Y conducir herejes a la hoguera,
y mientras se retuercen en la llama
y el pavor de las turbas se apodera,

Y caer con el pecho atravesado
a la medrosa luz de un farolillo
bajo las celosías de mi dama.

a hurtadillas dejar algún sonoro
beso en los frescos labios de una dama
de pupilas de azul y bucles de oro.

De mi patria y mi Dios noble cruzado,

Tener un nombre que sonase a hierro:
don César, don Rodrigo o don Fernando,
y un escudero dócil como un perro
que fuese mis hazañas relatando.
Ser héroe de nocturnas cuchilladas,
capitán de los tercios más temidos;
ensueño de doncellas y casadas
y desvelo de padres y maridos.
Pasar, después, las horas silenciosas
entregado a las prácticas piadosas,
y al llegar de la Muerte a los confines,
legar al primogénito mi espada
herrumbrosa de orín y algo mellada
de degollar herejes y muslines.
Entre aventuras y entre desafíos
atravesar de Italia las regiones,
en el puño y el alma muchos bríos
y la escarcela llena de doblones.
Gastar sin tasa y derrochar con lujo,
y matar más franceses en Pavía

que mujeres itálicas sedujo
mi española y galante bizarría.
Y jugar, en nocturno campamento,
sobre un tambor, mientras recorre el viento

el alerta tenaz del centinela,
a la luz de una hoguera ensangrentada,
el último doblón de la escarcela
y hasta el puño de oro de mi espada.

'""'u

I

'

.

Esperar sin dolor la hora postrera
sin que nada a la vida nos despierte,

Todas las tardes a la iglesia iría,
para ahogar mis pecados en la eterna
católica piedad que Cristo loa,

. Y sin miedos, ya en paz con la conciencia,
abandonar la mísera existencia,
para entregar, tras angustiosa lucha,

y ya noche a mi casa tornaría,
arrastrando el reuma de mi pierna,
igual que el buen don Lope Figueroa.

el alma a Dios, y el cuerpo a los gusanos,
calada sobre el rostro la capucha
y con un crucifijo entre las manos.

entre las tibias y la calavera
que nos hablan de Dios y de la muerte.

Y sobre cada lírica faceta,
para halagar tu juventud florida,
ha miniado el buril de tu poeta
las ansias más intensas de su vida.

Y sobre un mar de hirviente pedrería
abordar, a la luz de la mañana,
entre el estruendo de la artillería
de los turcos la nave capitana.

Y o nací con tres siglos de retraso:
Amo el justillo y el jubón de raso,
el chambergo de plumas y la espada.

Hundir mi hacha en el primer turbante;
y en tanto que quedase un tripulante,
herfr sin tregua y matar con saña.

Y es el mayor pesar en mi agonía
vivir en este siglo sin poesía,
ciego de fe. . . . mas sin creer en nada.

Y entre el sangriento estruendo del asalto,
izar al sol sobre el mastil más alto
la cruz de Cristo y el pendón de Espaíía.

FRANCISCO VILLAESPESA.

'
Desplegadas las

velas luminosas
entre las pompas de imperial boato,
arribar a las playas fabulosas
de algún nuevo y remoto virreinato.
Y enloquecido por la sed del oro,
achicharrar del ídolo ante el ara
los pies descalzos de un cacique, para
descubrir el lugar de su tesoro.

en la puente de rápida galera,

Tirso mis aventuras rimaría,
y en el fondo espectral de su locura,
con la mano en el pecho, el Greco habría
copiado la altivez de mi figura.

Para adornar tu palidez de luna
y ceñir tus cabellos ondulantes,
te ofrezco estos poemas como una
corona de oro ornada de diamantes.

tripulada por viejos lobos, llenos
de amor de Dios, cuyo renombre fuera
terror de ingleses y de sarracemos.

tan cargada de oro que trajera
la escotilla rasando con las olas.

Y ya casi al final de la existencia,
hacer de todo afán renunciamiento,
y para oír la voz de la conciencia,
encerrarme en la celda de un convento.

ENVIO

Lanzarme al mar sobre veloz galera

Y abandonar las islas tan lejanas
con la cabeza ya llena de canas;
y arribar a las costas españolas

A vivar con mis manos los tizones
del hogar, y a mis hijos, en mi tierra,
entre pausas de asmas y oraciones,
narrar lances de amor, fortuna y guerra.

•

�)i;~ág~na Recreativa
· ' ··· · ···

· · Soluciones correspondientes al número 28

Triángulo _propuesto por la Sra.
María J. Gaona de Hebbronville.Alemania.-Nadie lo resolvió.
Rombos propuestos por la Sra.
Gaona.
10.-J apón.-Fue resuelto por la
Srita. Praxedis García de San Diego,
P rof. Leylam Ortega de Maxwell,
Srita. María García Canales de San
Diego, Señoritas E loísa y Ana Martínez de Caléxii:b y A. E.' Garza de
Eagle Pass.

María García Canales de San Diego,
Arturo Gaona de Hebbronville, J ulián Terán y Gabriel Hinojosa de
Alice, Eloísa y Ana M'.1rtínez. de Caléxico.
Rombo propuesto por Arturo J.
Gaona.-Champagne.-Fue resuelto
por Baldornero Chavez de El Paso,
E loísa y Ana Martínez de Caléxico,
Julián Terán y ·Gabriel Hinojosa de
Alice, María García Canales de San
Diego. ·

20.-Francia.-Fue resuelto por
Eloísa y Ana Martínez de Caléxico,
Gab riel Hinojosa y Julián Terán de
Alice, María García Canales y Praxedis J. García, de $an Diego, y Prof.
Leylam Ortega de Maxwell.

Rombo propuesto por María J .
Laing.-Galeana.-Fue resuelto por
María García Canales y Praxedis
García de San Diego, Arturo Gaona
de Hebbronville, Gabriel Hinojosa y
Julián Terán de Alice, Eloísa y Ana
Martínez de Caléxico.

Juego de letras propuesto por Colombina.-Salustio.-Fue resuelto por

Fuga de Consonantes propuesto
por Indalecio Ruiz Tapia.

"Este. era un Rey que tenía
Un palacio de diamantes
Una tienda hecha del día
Y un rebaño de Elefantes.
~~ue resuelto por Hosalío A. Mcdide E l Paso,

Fuga de vocales por J. M. Chavez
de E l Paso.
No son muertos los que en dulce
(calma
La paz disfrutan en la t umba fría · ·
Muertos son los que llevan muerta el
(alma
Y viven todavía.
Fue resuelta por P raxedis García y María García Canales Arturo
Gaona, J ulián Terán y Gabriel Hinojosa, Leylam Ortega, Eloísa y Ana
Martínez, José L. Aguilar, A. E.
Garza y Rosalío"A. Medina.
(hsa a

la última pág.)

LO QUE ES LA VIDA
La vida es el mal. La última expresión de la vida
terres tre es la vida humana, y la vida de los hombres se
cifra en una bata lla inexorable de apetitos, en un tumulto desordenado de egoísmos, que se entrechocan, se desgarran se dilaceran. El progreso marca la distancia que
a lc; ~za ei salto del tigre, que es de diez metros; Y el curso de la, bala, que es de veinte kilómetros. La íiera, a
diez; . paso;, nos perturba. El hombre, a cuatro leguas,
nos llena de terror. El hombre es la fiera aume ntada.
Nunca los abismos del mar engendrarán U!? monstruo equivalente al navío de guerra, con las escamas de
acero las entrañas de bronce, el mirar de relámpago, las
bocas' abiertas, pavorosas, rugiendo metralla, masticando
llamaradas exhalando muerte.
La p~ta del prehistórico atla ntosauro desmigaja ~druscos. La dinamita del químico revienta montañas como nueces. Si la garra del mastodonte socava un cedro,
el cañón Krupp revienta baluartes y trincheras. Una víbora envenena un ho mbre; pero un hombre solo arrasa un
P,ueblo.
,
. ·
.
: ~~· .' "Xú?aderan1~1Jte l9s_grat?,des ~onstruos n? ~parecierón e n la época secundan a : aparecieron en la ult ima, con
eL h~~i;~{ Al.' pi~ ge ·un · Napoleón; un megalosauro es
u~{i ~~m:\ga: L9s lobos de la vieja Euro~a atacan _Y dest io~¡¡1 ;¡i.¡gupas d-ocenas de viandantes, mientras millones
yt. dír1iónes ,de mis~ra.bles caen en la fosa del abando~o, sac~ifi~adot
la sóberbia de los príncipes, a la mentira de
los Papas, a la gula devoradora de la burguesía cristiana
y democrática. El matadero es la fórmula cruda de la
sociedad en que vivimos. Unos nacen para reses, otros
para verdugos. Unos comen, otros son comidos. ~ay
c riaturas lóbregas vest idas de harapos minando montes ;
y criaturas espléndidas cubiertas de oro y terciopelo, b ,illando a l sol. En el cofre del banquero duermen pobrezas metalizadas. Hay hombres qu ! hacen en una noche

a

un barrio fúnebre de mendigos. Adorna n gargantas de
cortesanas collares de esmeraldas y diamantes, tan siniestros y luctuosos como rosarios de crá neos en pecho de
salvajes.
·Viven cuadrúpedos en cavernas de mármol, y agoni zan parias en prisiones infectas, roídos por gusanos. H e
visto palacios devorar pocilgas; todo bulevar grandioso
reclama un cuartel, una cárcel y u1:a horca. El dios Millón no digiere sin la guillotina de ce ntinela. Los hombres se reparten el Globo, como los buitres el carnero.
Cuanto más grande es el buitre, mayor es su parte. Hombres hay q:ie tienen imperios; y hay hombres que no tienen hogar.
Los pies primorosos de las princesas se deslizan brilla ntes de oro por alfombras; y· los pies descalzos de los
vagabundos van sangrando sobre pedruscos y espinas.
Beben champaña algunos caballos de sport, usan collares
de brillan tes algunos pe¡ros falderos; y hay seres que,
por falta de pan, encie nden hogueras para morir. Bendito sea el óxido de ca rbono que exhala paz y tranquilidad. ¡Y la naturaleza insensible a l drama bárbaro de
los hombres ! Guerras, odios, crímenes, tiranías, hecatombes, desastres, iniquidades, la dejan indife rente e inco nsciente como la roca inmóvil, tocada po_r el ala de una avispa. El clamor atro nador de todas las angustias no arranca un ¡ay! a la inmensidad inexorable. La aurora sonríe
con el mismo esplendor en los campos de batalla, que en
las cunas infantiles; y las yerbas golosas no distinguen
entre la podredumbre de Locusta y la podredumbre de
Juana de Arco. Regad v,.rgeles con la sangre_ de Iscariote o con la. sangr..t de. ~ris~o, y los lirio~ in.ocentes ( extraña inocencia) se "abnran igualmente cand1dos y nevados.
.

Guerra JUNQUEIRO.

Porfirio Díaz

I EL ALBUM DE JUAREZ

Cumpliendo con el ofrecimiento hecho a nuestros suscritores,
hoy comenzará a circular el "ALB UM DE DIAZ," que ha editado
"REVISTA MEXICANA" como
un homenaje al HEROE DEL 2
DE ABRIL.
Es una vida más llena de peripecias que una novela, y a la vez
lleva en sí la historia de la patria,
desde el año de 1855. Por sus rasgos de audacia, de perseverancia
y de heroísmo; es más interesante que cualquiera historia de imaginación y explica cómo se formó
el México del Centenario y cómo
se deshizo aquella grandeza en la
Larbar:ie actual.
Es un resumen de historia política y social y una exposición de
las causas determinantes de la
anarquía que ha acabado con la
dignidad nacional, y fue escrita,
en vista de los datos más auténticos, por el Lic. Ricardo Gómez Robelo, exclusivamente para REY lST A MEXICANA.
El apéndice a la Biografía completa el estudio de la vida del Gran
P residente, con la hoja de servicios, que es un monumento de gloria imperecedera, y un cuadro comparativo entre el México de 1876
y el de 1909.
Para estudiar al General Díaz
en todos sus aspectos, reproducimos, además, una pintura magistral
de los rasgos característicos de D.
Sebastián Lerdo de Tejada y del
General Díaz, hecha por la pluma
inimitable del DUQUE JOB.
El libro más interesante que
pueda obtenerse en la crisis actual
de México.
U n obsequio de "REVISTA
MEXICANA" a sus suscritores.
Envíenos Ud. el cupón hoy mismo.

Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre :
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por lapalabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade .a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los co~pañeros del Sr. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que .se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBE L y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBU~ DE JUAREZ, así formado es un l~bro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y a l editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
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Suplicamos ·ª nuestros A,¡entes y Suscritores, se sirvan
mandar cubrir sus adeudos con REVISTA MEXICANA y
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y logrará casamiento afortunado; obtendrá éxito en todos sus negocios y
empresas, gozará de salud, atraerá a
una persona ausente, desarrollará su
poder magnét ico y dominará i las personas que le rodean; sus enemigos no
podrán causarle daño y adquirirá valiosos secretos para curarse U d. y las
demás personas que soliciten su ayuda.
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P .O. Box 491.
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�•
Pasatiempos propuestos por Genaro Fourzán, de Columbus, Nuevo
México, para REVISTA MEXICANA.

. . .. . . .

CHARADA
Prima, segunda, tercera,
Del guerrero anhelo es,
Y le es aun más lisonjera
Si es cuatro, segunda, tres.
Cuatro y tercia, excavaci6n;
Segunda y cuarta, en la música;
Todo, nombre de var6n
Y negaci6n en la última. .
CHARADA DIALOGADA
---Siéntate y juguemos a las primera segunda.
---No; dos vale que tercera segunda de este tercera tercera.
---¡Sabroso! i,De dónde te lo enviaron?
---De todo.

ANAGRAMA
Marca cero, la veo

D.

I

UVISTA MDl~ANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-o-

2 3 4 s-atributo doctoral
S 3 I 2 4-en los campos.

San Anton io, Texas.

***
PRECIOS DE SUSCRIPCION

1 2 3 4 5-atributo doctoral
S 3 I 2 4-en los campos.
I 2 3 4- Enfrente de las olas
2 4 3 1-Arma primitiva.

I 2 3 4 S 6 7-En el fondo del mar .
6. 7 3 4 S I 2- En el extremo Orient(

En México y E stados Unidos
Pago adelantado
I trimestre . .... $1.00 oro americano.
I semestre . . . . ' 1.80
"
"
I año . . . . . . . . . ' 3.50
"
''
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo.
1

1 2 3 4 5-General Romano
2 S 3 I 4-Pieza de pan
2 3 4-Parte delantera de un buque
2 3 1 4-Lo que Ud. lleva
1

Rombo y cuadrado de letras Propuestos por la Srita. Esperanza Casso.
ROMBO

Vocal
En las ruedas
. Reina de Esparta
Juego de Sociedad
Un Verbo
Divisi6n del tiempo
Consonante
CUADRADO DE LETRAS
Cuadrúpedo
Parte de un ave
En las ciudades
Verbo
Anagramas y Rombos encadenados
propuestos por Srita. Profa. Ana H.
García.
ROMBOS
Consonante
Verbo
Otro verbo
Conocido Periodista
Planeta
Miembro de la familia
Vocal
Consonante
Inmensidad de agua
En el correo
En geometria
Número
Vocal

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

I

METATESIS

1 2 3 4 5 Orden religiosa.
1 2 4 5 3 Tiempo de verbo.
4 5 1 2 3 Comestible.

Gran Sensación Editorial.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

METATESIS

ANAGRAMA
Ir i en dividir la paz fi6 generoso.

Consonante
Artículo
Arbol Frutal
Apellido de periodista
Signo ortográfico
En la comida
Vocal

2 3 4 5 6-Nombre de mujer
S 6 1 4 3 2-Por donde Ud. anda

1

1

I

trimestre . . . . . $2.0 0. oro americano
semestre . . . . . ' 3.50 "
"
año . . . . . . . . . . ' 6.oo "
"

* ,t *
ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No St:! devuelven originales.- Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a :
REVISTA MEXICANA

I

2 3 4- Ceremonia religiosa

3 2

I

4- Abismo

P. O. Box 637.
SAN ANTONIO, TEX.
-0--

I

2 3 4 5-Quitar la vida

3 5 4 1 2-Enredo
1
1

2 3 4 S 6 7-Un torero inmenso
2 3 S 4 6 7-Ciudad mexicana

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

EL TONO DESPECTIVO
Conclusión
un hombre, a una confesión. Los escritores se suman en· seguida a un
partido, y escriben, por tanto, con
una tendencia, lo que equivale a renunciar a una parte considerable de
la verdad. Se empequeñecen, se reducen, se afilian, y esa es la manera
de que tantos bellos cerebros queden
restados para España, cuyo aliento
moral es lo que importa. Hay que
elevar el tono de la conciencia española.
José Ma. SALAVERRIA

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COSAS DEL TIC SAM
El Lic. Querido Moheno,con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la
cual se pinta al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de
franqueza, de valor y de sinceridad.
Para que el público juzgue su importancia anticipamos el índice:
lo. --La antesala de Uncle Sam. 2o. --De la Habana a New York, 3o. --Cocina y Literatura. 4o. --La Abominable Metrópoli. 5o. --El Molde americano. 60. --El Rebafio de
Panurgo. 7. --Los timos de Acá. 80. --Sobre el mismo tema. 9.--Siguen los timos. 10-Home sweet home. 11. --Home sweet home, concluye. 12. --Combination salad, 13. --Si
Lincoln resucitara. 14. --El Lado Bueno. 15. --El Porvenir de Uncle Sam. 160 páginas en
80. por 60 centavos. A9os Agentes y Libreros, precios especiales.
Pronto será puesto a la venta en •·REVISTA MEXICANA"
P. O. Box 637
San Antonio, Tex.

�GENERAL PORFIRIO DIAZ
El-Sef'ior Madero acordó, en Enero de 1912, el retiro forzoso del General
Porfirio Díaz, después de setenta años de servicios a la Patria.
¿Desea Ud conocer su vida legendaria y heroica?
¿Tiene Ud. empeño en contar_ a sus hijos, los detalles de aquella existencia
gloriosa, que tuvo fulguraciones como las de Miahuatlán y la Carbonera, Oa.xaca
y el Dos de Abril?
Es muy fácil. Le basta a Ud. tomar una suscrición semestral de REVISTA
MEXICANA. y allí encontrará Ud. la "biografía del hombre extraordinario que
dio a nuestra Patria lo que hoy tanto necesita: Honor y Paz. Allí verá Ud. su
hoja de servicios con más de cien acciones de guerra. Allí, finalmente, verá Ud.
un estado comparativo entre el México de 1876 y el México de 1910.
El próximo 2 de Abril circulará el '' Album de Díaz.''
Los suscritores de REVISTA MEXICANA que estén al corriente de sus
cuentas y paguen además un semestre, lo recibirán franco de porte. Si toman una
suscrición anual, recibirán además el "Album de Juárez." ¡A suscribirse!
Diríjase Ud. hoy mismo a REVISTA MEXICANA.
Si se retarda, corre el peligro de que se agote la edición.
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637, SAN ANTONIO, TEXAS.

�</text>
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                <text>Revista Mexicana : semanario ilustrado</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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