<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3375" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3375?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T22:26:11-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="1804">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/19/3375/Revista_mexicana_semanario_ilustrado._1916._Vol._2_No._33._Abril._2000200474ocr.pdf</src>
      <authentication>2e014fa77bdeb1a4b72310d354248f91</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="116984">
                  <text>'

REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
23 DE ABRIL de 19 t6.

PRECIO 10 CENTAVOS.

VOLUMEN II. --- NUMERO 33.

�~--~~1,~=----~
~~ - - - - ~~~
l.~~~ .

-

~

~,;~ . -,·.

REVISTA MEXICANA

1

~ Porfirio Díaz, Victoriano Huerta, ~
~~ ~,
Pascual Orozco, ·Aquiles Serdán,
~~ ~,
1
1 1

BeI'nardo Reyes, Félix Díaz.

Obsequio de Revista Mexi~ana.
¿ Desea Ud. conservar un ejempla r

del núm ero prim ero de " Revista Me·xicana" en donde apareció un artículo
dedicado a l Ge neral P ascual Orozco?

1 1

1 1

1 1
1 1

-Esta agotado.
Y lo mismo sucede con los números dedicados al Dos de Abril, a la
revolución de 1910, al General Huerta a la r evo lución mili ta r de la Ciudade la, y al General Félix Díaz. L os
hemos r etirado del Uercado en vis ta
de que nos quedaron sino unos cuant os ejemplares para el archivo. Ya
no los vendemos ni s iquiera a l precio
de veinte centavos el ejemp lar.
las mi smas conternpo rao ne cine doero
Ex iste sin embargo un m('dio de
adquirir esas joyas bibl iográficas y se
lo vamos a anun ciar.
( 1 )-Remitanos Ud. diez nombres de
pers onas que puedan ser suscritores
de " Revista Mexicana," con sus respectivas direcciones y tendremos el
g us to de obseq uiarle el número dedicado a laDecena Trágica, cuya portada lleva el retrato del General Bernardo R eyas.

(2)-Rem itanos Ud. doce nombres y
tendremos el place r de obseq uiarle
aquel ejempla r nuestro que ll eva en la
carátula el retrato de Aguilar Serdan
y en las pági nas in ter iores los textos
de los Planes de Orozco, San Luis Potosí, Ayala y Guad,alupe.
(3)-Remitanos Ud, quince n ombres,
con sus respectivas direccio nes y le
enviaremos a vuelta ele correo el ejemplar cuya portada lleva el retrato del
General Félix Díaz y en las páginas
interior es e l Manifiesto que ha dirigi-

~

Entered u aecond cla11 matter, October 25, 1915 at the Post Office of Su
Antonio, Texaa, under the Act. of March 3, 1879

Afio II.

1

4.-Remitanos Ud. dieciocho nombres de probables s uscritores con sus
respectivas direccio nes, y tendremos
el gusto de obsequ iarle cua lquiera de
los números ded icados a los Gener ales
Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
Las portadas son bellísimas, y en
ambas apa recen los héroes en medio
de los co lores nacionales.

5.- -kcrnitanos Ud. veint e lirecc.ioncs ele probab les suscritores, y le obseq uiaremos nuestro número pr imero,
cuya portada lleva a t res tintas la
Columna de la Independencia, del Paseo de la Reforma de la Ciudad de
México. En las páginas interiores
lucen ocho retratos distintos ele Don
Miguel Hidalgo y un artículo dedicado a la muer te del Gener al Orozco.

El 15 de marzo, la caballería norte-americana al
al mando de!' Coronel Dodd, atravesaba la línea divisoria,
penetrando a territorio de México, entre el gran silencio
del desierto, llevando de los Estados Unidos armas, balas
y dólares, y de Venustiano Carranza el consentimiento
firmado, esto es, la aceptación y el honor. Ese .mismo
día, Alvaro Obregón daba órdenes a sus hombres de servir de guías y auxiliares de los extranjeros, y el Secretario de Relaciones, Acuña, sembraba boletines, anunciando
que el honor nacional quedaba a salvo; los repiques de
las campanas, y las estruendosas apologías vitoreaban al
Primer Jefe, saludando en él al escudo de la tierra patria,
y a la vez una aclamación de gloria cantaba la soberanía
de México.
Al mes siguiente, a tiempo que un destacamento
de la caballe"ría del Coronel Dodd llegaba a Parral, don
Venustiano abandona su disimulada complacencia, para ·enarbolar la bandera del decoro patrio y, en nombre
de él pide a sus aliados la evacuación del territorio mexicano, a la vez que comisiona a uno de sus "generales"
para que organice una asonada que intimide a los soldados expedicionarios . . . . . .
¿Qué significa todo esto? ¿ Qué lo hace tan obscuro, tan misterioso y tan turbio?
Vamos a tratar de descubrirlo, p'or un somero
análisis de la primera actitud y del cambio repentino de
Venustiano Carranza.

1 1
1 1

6-Remitáno~ Ud. veinticinco. direccionc:s y le obsequiaremos . nuestro
número 28 que lleva ei his tórico editorial intit ulado "L a Invasión de la
Patria." Nos han ofrecido por uno
de esos ejemplares hasta un dóla r,
pero como la edición está anotada,
no los' vendemos a ningún precio.
\

7.-Re111íta11os l 1d. cinco di recciones y le obsequiaremos cua lquie ra
ot ro ejemplar de "Revista Mexicana"
de los no agotados, y que vendemos
diariamente a l precio ele veinte cen tavo5. Todos el los traen .u-tículos de
interé~, literatura ele combate, mexicanismo agudo, y será maiíana recorclaclos, como las mejores muestras M
patriCJti,rno e11 una epoca do!onsa.

1 1

1 1

a trabajar y diríjase hoy mismo a

~~

REVISTA MEXICANA

~ ·~

Station A.

San Antonio, T ex.

~

Mi~•=-=m~11mm=s--=~~

San Antonio, Texas, 23 de Abril de 1916.

Número 33

El Proceso de-Carranza

1 1

do a la Nación, para iniciar su campaiía en contra del bandolerismo carrancista.

Si desea Ud. adquirir cualquiera de estos obsequios, póngase

P, O. Box 66.

Semanario Ilustrado

* * *
Los Estados Unidos anunciaron que em1rené erían una "expedición punitiva" para perseguir a Villa en
el interior de México, y Carranza, resuelto a que combatieran por él.-ya se había hecho en Veracruz,-y regocijado de la ocasión, otorgó su consentimiento, a la vez
que ofrecía al pueblo mexicano, en un Manifiesto, que
no entrarían los norte-americanos a México, si no se concedía desde luego igual derecho en los Estados U nidos
a los soldados mexicanos. En la gravedad de aquella situación, esa actitud, garantizada por la declaración al
pueblo, era digna y parecía sincera.
Ante el llamamiento a la defensa de la dignidad
nacional, a pesar del asombro que tal conducta causaba,
siendo de D. Venustiano, hubo espectación. Los jefes
carrancistas, repitieron "la postura" del primero de ellos,
y muchos mexicanos, desterrados y perseguidos, salvando toda diferencia política, no ante la persona, sino ante
la actitud, ofrecieron sus servicios; porque el hecho tenía un solo nombre : "México," y el pueblo del interior
de la República y los desterrados dispuestos a sostener
a su patria, esperaron solemnemente, a pesar de que, todavía entonces, perd~das como se hallan las nociones sen-

cillas de moral y de deber, hubo quienes reprobaron a
los que no tienen otra visión que la de patria, y sin esforzarse por mejorarla o corregirla, se hallan distraídos por
la convicción de que para llegar a lo porvenir es necesario cuidarse por ahora.
Carranza, entre tanto, bajo una concesión ficticia
y que no salvaba ni mantenía ningún principio de respeto
y de reciprocidad internacional, hizo lo opuesto a su ofrecimiento, firmó el permiso y, cuando la caballería norteamericana cruzó la línea divisoria, el Primer Jefe impuso a sus subordinados, a su prensa, ante las operaciones extrañas, un silencio igual al de las arenas del desierto.
Y fue entonces cuando las campanas se echaron a vuelo, repicando la gloria de México, cantando el
triunfo de la soberanía; y era que a pesar del desierto y
del silencio, atronaba los oídos del Primer Jefe y de los
suyos, el rumor de los pasos de los ·caballos, convertido
en algo espectral bajo la mentira que callaba, y a despecho de la esperanza de recibir de las manos del General Funston, por segunda vez, la victoria sobre el enemigo; victoria que tenía un triple valor: la cabeza sangrante del bandido, era la del cómplice, aseguraba un nuevo silencio y la hazaña del Primer Jefe era la de un libertador!
Encubiertos por los mentidos clamores de los suyos, los carrancistas se pusieron a las órdenes de los
norte-americanos y el General Alvaro Obregón, para
acallar su conciencia, acusaba a los "reaccionarios" de traidores.
. Pero cayó desde entonces una losa sepulcral sobre los actos comunes de Funston-Carranza: se hizo el
silencio. Los hombres y los periodistas de Carranza tenían el polvo levantado por las fuerzas extranjeras en
los labios, y quedaron mudos. La censura ansiosa violaba y detenía toda correspondencia y se extendía hasta las
conversaciones. La prensa de México, el día 7 de abril, 22
después de que las fuerzas norte-americanas se habían
internado, anunciaba que se celebraban las conferencias
preliminares para el paso de las tropas extranjeras; publicaba mensajes enviados de San Antonio, en los que
se afirmaba que esas tropas se encontraban en El Paso,
y al dar los pormenores de las escaramuzas del Coronel
Dodd, decía : "Francisco Villa ha sido batido por "nuestras fuerzas."
Pero aquella mentira, aquel silencio, no podían
apagar el rumor de las marchas extranjeras, no podían
hacer callar al desierto, que se estremecía al paso de la
artillería y de los camiones de guerra. No podían los
ruidos de los banquetes, ni las salvas, ni los brindis, ni
los repiques, ni las manifestaciones, aho¡ar los disparos

�de las armas extranjeras, ni los clamores de todas las
conciencias, y poco a poco, primero al oído, después por
una carta, por un recorte de periódico, por un viajero,
porque la tierra trepidaba y el aire se llenaba de murmullos, porque aquel rumor crecía, crecía sin cesar y
asordaba al Primer Jefe y a sus cómplices inmediatos,
el silencio fue más clamoroso que la verdad : al disfra~
zarla, la hacía agigantarse ; al disimular, la retorcía más ;
al mentir, le daba las proporciones de una acusación.
Y las sospechas, en medio del silencio, por obra
del silencio, se vieron confirmadas : no era verdad que
se estuviera en preliminares; no era verdad que las tropas norte-americanas estuvieran todavía en El Paso, detenidas por la mano del Primer Jefe que empuñaba la
bandera de la patria : no era verdad que la hubiera empuñado nunca: no era verdad que, por un instante siquiera, hubiera dejado de haber traición!
Carranza y sus secuaces sintieron que su poder
se bamboleaba; HabíaJl consentido para que el poder
quedara firme, para ver a un enemigo destruido y el triunfo próximo. Tenían el precedente de Veracruz, que condujo a la Primera Jefatura: Columbus llevaría a la Presidencia!
Entonces, el silencio cambió de lugar: no eran
los pobres periodistas de Venustiano Carranza quienes
callaban: no eran los jefes quienes murmuraban en voz
tan baja que no pudiera ser oída fuera de los cuatro muros de una oficina.
El que calló entonces fue el pueblo.
Por un intenso movimiento de concentración, recogido en su dolor y sintiendo toda la amargura de su
desengaño, al mirar cual era el fin de tantos errores, de
tantas infamias, de tanta vergüenza, el pueblo apretó los
labios porque sentía que el corazón se le rompía sin desbordar y el cerebro le reventaba sin dar salida a la tormenta que le azotaba el cráneo.
La impresión fue general : "Algo hay grave, porque el pueblo de México está silencioso, y es que medita
profundamente!"
Aquel silencio infundió pavor en los jefes carrancistas, y devorando su rabia, al ver frustradas sus esperanzas, al no haber consumado la última ignominia nacional
para celebrar el triunfo definitivo, se volvieron contra su
jefe y le exigieron que cambiara su actitud.
Carranza, a quien ninguna infamia arredra, vencido por aquella presión incontrastable, no sintió pudor ni
remordimiento: como el delincuente, que no busca la paz
cumpliendo la expiación, sino la impunidad, en un nuevo de
lito, no pudo decir : "me equivoqué", no pudo confesar su
culpa, no encontró en su alma un resquicio del que pudiera surgir una verdad, y volvió a mentir. En la compli·
cación de sus planes de amoral, desarrolló toda una nue-

va serie de maquinaciones: Negó haber dado permiso para
el paso de tropas norte-americanas, cuando siguen avanzando, amparadas por las de Alvaro Obr-egón; se dirigió al
Gobierno de Washington, pidiendo el retiro. de fuerzas que,
según la prensa carrancista, no habían llegado a pasar,
comunicación que publicó, como el primer 111anifiesto, suprimiendo siempre la verdad. Enseguida, de la misma manera que había traicionado y engañado a su pueblo, envió
a uno de sus capitanes que invitara al Coronel Dodd para
pasar a Parral, a la vez que concertaba con uno de sus
"generales" que hicieran fuego sobre los norte-americanos,
invocando la violación del pacto por el cual quedaba prohibido acampar en las ciudades, tratando de salvar su responsabilidad ante la República, traicionando ahora a sus
aliados.
Con el mismo objeto de infundir pánico en su protector W oodrow Wilson, otro de los lugartenientes del
Primer Jefe, Ramón !turbe, fue enviado a los Estados
Unidos, para que, con los maliciosos misterios de una fingida reserva, hiciera aparecer que D. Venustiano contaba
con un poderoso aliado en el extremo oriente, y, para consumar su nueva trama, un sobrino descubre el cadáver de
Villa y lo exhuma varios días después de sepulto, cuando
la identificación es difícil y el origen de la muerte queda
obscuro.
. Es que Carranza intenta ahogar en el estrépito de
la guerra el mismo rumor que ahogara con los repiques
de las campanas.
El silencio se ha roto con una violencia igual al
esfuerzo tan duro de haberlo guardado. La República pide cuentas a Carranza de aquella soberanía cantada por los
repiques y por los periódicos, el Primer Jefe oye que los
Estados Unidos también le piden cuentas de la emboscada
de Parral, y él, huye,· entra a México, de noche, siempre
en silencio, a reserva de que sus pobres periodistas organicen una nueva manifestación, para proseguir, lejos de la
frontera, lejos de donde están las fuerzas norte-americanas y donde el pueblo las ve, su cadena de mentiras, de infamias y de t raiciones.
Es inútil : sus días están contados. Lo único que
pudo mantenerlo en pie, a él y a los suyos, fue la ayuda
norte-americana. El día que la pierda, se desploma y es
en vano que llame entonces a la patria. Hace un mes,
pudo haber caído, si no como un héroe, sí como un añoso
hijo pródigo, en el regazo de la patria, que, en medio de
tanto dolor, sólo conserva fuerzas para perdonar. Hoy,
si la patria lo rechaza, los Estados Unidos lo acusan y no
serán ellos, ni país alguno de la tierra el que lo admita en
su seno: el traidor a la patria, lo es a todas las patrias;
el que mancilla su tierra, mancilla a todas. El instinto de
cada una se subleva y lo arroja de sí, con la maldición de
Judas inscrita con marca de fuego sobre la frente.

El Timo del PatriotiSÍno
De nuestro colega "El Demócrata Fronterizo" redactado por el veterano periodista neoleonés, licenciado
Justo Cárdenas, tomamos el siguiente artículo, que es
el mejor comentario que hemos encontrado, a la redención del "bilimbique" procurada por los carrancistas, por
medio de suscripción nacional.

***
Los carrancistas, esos vándalos para quienes nada
hay sagrado, y que con la ayuda extranjera han conseguido sojuzgar, diezmar y deshonrar a México, están
ahora explotando, al parecer con poco éxito, en el interior del país, el timo del patriotismo, en la forma de
suscripción popular para cubrir la deuda interior, o sean
los despilfarros y los crímenes contra la propiedad cometidos por el carrancismo, y que ellos quieren hacer
pasar como deuda pública interior.
·
Si el proyecto de pagar la deuda pública de una
nación, contraída legalmente y para beneficio público, es
un absurdo, un verdadero desastre económico, como lo
probaríamos suficientemente si el caso actual mereciera
el honor de ser tomado a lo serio, cuando el mismo Primer Jefe no ha querido tomarlo en cuenta bajo su responsabilidad política, el timo. del patriotismo en la forma de suscripción popular para arrancar al pueblo menesteroso y patriota hasta el último centavo, en las calamitosas circunstancias porque atraviesa el pueblo mexicano, es un crimen sin nombre, merecedor de excecración.
¿ Cómo tienen el descaro de llamar al patriotismo
del pueblo mexi&amp;no para que contribuya al pago de la
deuda interior, por suscripción popular, hombres como
los carrancistas, que han robado templos, hogares, haciendas, Bancos, casas de comercio, negociaciones de todas clases, y que han engañado y explotado miserablemente al pueblo menesteroso, levantando suscripciones,
dando espectáculos de beneficio, organizando jamaicas y
de otros mil modos, sopretesto de erigir monumentos a
Madero, a Pino Suárez, a Jesús Carranza, a Maclovio
H errera, a Manuel Acuña, y a cien más, y para beneficio de viudas, de huérfanos, de instituciones de beneficencia, y nunca han dado cuenta de los fondos recaudados,
ni han erigido los monumentos, ni han distribuido fondos ningunos a los necesitados, ni a las instituciones de
beneficencia para los que decían colectarlos?
Y los timos ya no se circunscriben a los pueblos
de México subyugados por el carrancismo, porque es
tanta la miseria popular, que ya ni con las amenazas de

declarar enemigos del carrancismo a los que se niegan a
contribuir, amenazas que se traducen en espoliaciones
y asesinatos, en atropellos y persecuciones a las familias, sino que audazmente atraviesan las fronteras e invaden el extranjero, para mayor vergüenza y deshonor
de México, como lo demuestra el hecho de que aquí, en
Laredo, se convocara a una junta con el objeto de organizar un comité que se encargue de recaudar fondos, por
suscripción popular también, para el referido pago de
la llamada deuda interior de México, junta que se verificó en el Teatro Strand el domingo último.
No asistimos a esa junta. Creemos que ningún
mexicano que se estime y estime el buen nombre de su
patria, puede concurrir a esas juntas, si no sufre una
sorpresa. Antes, por el contrario, la sensata colonia
mexicana despreció y despreciará como se merecen las
convocatorias para juntas semejantes, y reservará su patriotismo y su generosidad para mejores oportunidades,
a fin de que sus sacrificios sean verdaderamente empleados en bien de la patria adorada, pues ahora, por todo lo
que ya ha visto el público, sólo se trata de un timo, y lo
seguro es que los fondos que se recauden, si algunos llegan a recaudarse, pasarán a los bolsillos particulares de
los timadores, como han pasado los fondos recaudados
de tantas suscripciones levantadas, de tantas corridas de
toros, de tantas funciones dramáticas, de tantas jamaicas, que con el timo de la beneficencia, han dado los carrancistas especuladores y sin pudor, por sí mismos y
por el buen nombre de la patria, que todavía por fo rtuna no necesita de la caridad pública para sahrar sus compromisos.
Los carrancistas· de Laredo, en vista de los fracasos
que en N. Laredo, Lampazos, Monterrey, Saltillo y otras
muchas poblaciones de México, ha sufrido el disparatado timo del patriotismo, tuvieron la peregrina ocurrencia de resolver que la suscr ipción pupular para pagar los despilfarros del carrancismo, se hiciera en la forma de destrucción de los bilimbiques de circulación forzosa en México, con la esperanza de que desaparezcan;
pero los bilimbiques carrancistas, como los hormigueros,
co.n la destrucción aumentan más y más, hasta lo infinito; pues aunque se destruyeran todos los bilimbiqu(!s
existentes, lo que es imposible, ya están preparados otros
quinientos millones para sustituir los desaparecidos.
Lo único que conseguirán los carrancistas de Laredo, con su sistema de destrucción, será que no se haga muy. notorio su fracaso, y quedar a cubierto del ridículo consiguiente.

�La Médula del Quijote
· Escrito expresamente para ''Revista Mexicana,'' por el
Lic. Francisco Elguero.
BIENHECHOR INMORTAL DE LA RAZA
HUMANA llamó el gran crítico francés Sainte Beuve a
nuestro Cervantes y tal parecer !1a sido en 1os tiempos
modernos el de los literatos más doctos y .de los estetas
más insignes de todos los pueblos, como Hegel, Schlegel, Tieck y Reine, como Walter Scott, Sismondi y Ticknor.
La mejor obra de ese genio inmortal, DON QUIJOTE, es humana porque enamora, deleita y dignifica
todos los pueblos de la tierra y por eso corre traducida
a todas las lenguas vivas, hasta a las asiáticas como el
chino, y, para que la lean los doctos, hasta a las muertas, como el griego y el latín. Por eso de Don Quijote
hay más ediciones que las de ningún otro libro, con excepción de la BIBLIA, el libro de Dios, y por eso aun
tras los velos, muchas veces poco sutiles, de idiomas iliteratos, alcanza el lector atento a apreciar las bellezas del
original, bien "que como quien mira los tapices flamencos
por el revés."
España ha sido civilizadora del mundo porque dio
la religión a diez y seis pueblos, porque les trasfundió la
vida propia con la fe, las costumbres, el idioma, el alma en fin, y no es el menor galardón de tanta proeza y
de tanta gloria, el que el pensamiento español recorra
la tierra en un libro maravilloso; haciendo que el corazón d.e muchas y diversas gentes lata con los arranques
y larguezas de la hidalguía castellana, que muchas bocas
repitan las salidas y donaires del más gracioso dE' los
villanos y los discursos y sentencias del más docto de lo s
caballeros, y saboreen la sal andaluza de tanto gracejo
corno el autor derrama, y rían con la risa señoril de la
Duquesa o la maleante de Altisidora.
¿ Pero qué es lo que ha dado al Quijote tamaña nombradía, no sólo en el pueblo, sino en la clase descontentadiza de los doctos? ¿ Por qué los románticos, corno
Hegel y Schlegel, le llaman de los suyos y por qué los
neo-clásicos como Bouchon Doubournial lo comparan
con la Iliada y lo tienen por poema rigurosamente ajustado a la regla de las tres unidades? ¿ Por qué los realistas se lo apropian como su mayor gloria, y los naturalistas se empeñan en ver en él un modelo, y los espiritualistas lo tienen punto menos que por místico?
No es la principal causa ~l lenguaje y el estilo por:
que sus más delicados primores no pueden ser apreciados por extranjeros en traducciones que, por hábiles que
sean, más los disfrazan que los reproducen, y porque esas
galas no son bastantes a conquistar la fama universal
de un libro, ya que Pérsiles y Sigismunda, la única desmayada y enteca obra de Cervantes, parece se halla escrita con mayor corrección que todas las otras, a pesar
de lo cual nadie la lée, si no es algún erudito enfermo de
curiosidad.
El secreto de tanta boga está en el pensamiento capital del libro, que pone en parangon dos caracteres perfectamente verosímiles y bien trazados, el ele un sabio
loco qne quiere realizar maravillas con medios ridículos,
y el de un palurdo ignorante pero malicioso y sagaz, ai
cual su ignorancia oculta mucho y extravía con frecuencia, pero cuya sagacidad natural le hace lograr en la vida
práctica aciertos curiosísimos.
La serie de contrastes mantiene viva la atención y
lo cómico se desborda. Don Quijote tiene a Maritornes

por una dama, al galeote rufián por anciano venerable,
al ventero por castellano, a las mozas del partido por lo
que más opuesto les era; y Sancho, el ganapán que no
sabe leer, descubre que el sastre sisaba, que el viejo del
juramento mentía, que la hembra quejosa de forzamiento, era una embaidora y, con tanto candor como el buen
escudero solicita y acepta la ínsula, con tanta sensatez
.
la deja.
Do9 Quijote da a Sancho consejos tan amistosos,
tan sabios, tan juiciosos, tan cuerdos, que no hay más
que ver y, sin embargo, toma las ovejas por ejércitos y los
molinos por gigantes.
Contrastan las cosas de Sancho entre sí, las de Don
Quijote también y, más graciosamente aún las del uno con
las del otro, y los contrastes son perfectamente naturales y lógicos, nacidos de sendas cualidades y defectos atribuidos a cada personaje con verosimilitud, propiedad Y
sano realismo.
Lo cómico es producido siempre por un contraste,
aunque no todo contraste lo produzca; "la distracción sistemática de D. Quijote, dice Bergson(1) con gran acierto,
contraste prolongadísimo, es lo más cómico que puede
existir en la tierra" y el autor ha sabido idear tan perfectamente las escenas, enlazarlas con tal arte, adornarlas con tal riqúeza de circunstancias, exponerlas c~n tanta naturalidad de estilo, cualidades que sue le conservar
l;i misma traducción, que el libro no se cae de la mano
de ninguna persona discreta, sea griego o chino, mozo o
viejo, letrado insigne o sujeto sólo de buen sentido.
Hasta los episodios están escogidos con arte, para
que en ellos, conforme a las reglas clá~icas, el ánimo repose y pueda el lector recobrar con facilidad el interrumpido pero no enmarañado hilo de la fábula, para seguirlo
sin fatiga.
Estas y otras cualidades que no alcanzamos a apuntar
y que no por ser pequeñas dejan de ser preciosas, son las
que ven los lectores de toda la tierra, pero hay en el Quijote todavía algo esotérico, algún tesoro escondido a la
vista del vulgo, que, sin forzar el plan de la obra, sin pretender sacar de ella la quinta esencia de una alquimia sutil
y de otro jueves, se halla con observación mas cuidadosa
de la del lector común y con el simple buen sentido, un
tanto cuanto culto e ilustrado.

'

* * *

De pronto se me juzgará paradójico, pero nada es
más cierto sino que la locura de D. Quijote es más cuerda
que la cordura de muchos hombres, porque éstos con frecuencia se apartan al obrar de sus principios más sanos,
de sus intereses más grandes, de su misión en la tierra Y
de su camino para el cielo, mientras el gran manchego,
supuesto que creía en la caballería andante y andante se
juzgaba él mismo, quiso obrar como el más cumplido ele
los caballeros . exponiendo su vida por derribar gigantes,
protegiendo a los débiles contra sus verdugos, siempre
buscando la justicia, defendiendo el derecho, siempre casto en sus pensamientos, siempre fiel a su dama, s iempre
libre de codicia, de envidi~ ajeno, enemigo de la holganza, sobrio hasta parecer anacoreta y cristiano en fin, en
cuanto creía, decía y obraba.
Imaginaos un hombre con todas las virtudes que el
cristianismo sueña y realiza y suponed que por medios
naturales, o sobrenaturales, llega a sus manos un talismán
con el cual puede mudar la faz del mundo, enderezando

tuertos y desfaciendo agravios, pero que su ejercido exige a aquel varón ele virtud, que es viejo, no rico y que ha
padecido dolores lumbares, el andar a salto de mata arrostrando todas las intemperies por los más horrorosos vericuetos, abandonando su hacienda y su familia, expuesto
a ser aporreado, herido y aun muerto a cada instante, sin
más medicina que el indigesto aceite ele un alcúzar, sin
más amparo que mal rocín y peor lanza, sin más estímulo que el amor de una dama, casi no conocida y apenas
vislumbrada entre la realidad y el ensueño; sin más anhelo que el de' servir a los tristes y menesterosos, sin más
esperanza de premio, después del inmortal del ciel o, que
el de una gloria en la tierra que no servía para contentar
la vanidad, sino para ~stimular el esfuerzo y mantener
templada y firme la buena intención. (2)
Ese hombre coge su talismán y se echa por la tierra a sufrir pobrezas y ayunos, a ser apedreado por yangüeses, insultado por zafios,engañado por sus mismos amigos, burlado por galeotes, perseguido por la justicia del
rey, vencido por sus propios allegados, hecho hazme-reír
de palurdos y de mujerzuelas, lástima de buenos y generosos, curiosidad de discretos y objeto de las engañifas de
un escudero, en el fondo bueno y leal.
¿No es un santo ese hombre? y s i no raya tan alto
porque el escozor de la negra honrrilla no se aviene con
la santidad íntegra y pura que la Iglesia pTesenta por modelo y los fieles veneran en los altares, ¿ no es un cabal
hombre de bien, según el espíritu y las miras del cristianismo?
Pues tal fue Don Quijote. Crevfi Que la revelación
del gran destino eran los libros de caballería, mentirosos
e insensatos, creyó que el instrumento que lo haría poderoso a realizar mil hazañas y con ellas mil bienes, eran
una lanza mohosa, una celada de cartón y un r ocín flaco, pero su fin no podía ser más noble, su abnegación
más valiente y más cristiano en todo y por todo su proceder.
Conozco tres locos en la literatura y en la historia,
que quieren violentar la sociedad y la naturaleza y transformar el mundo amoldándolo a su albedrío y a sus ensueños. El uno es nuestro manchego, el otro es Fausto,
la gran creación de Goethe, el tercero representa una
clase entera y su nombre colectivo es Socialismo.
Fausto se halla viejo, pero ardiendo en pasión, lamenta la pérdida de los bienes de la tierra y no descubre
la inmortalidad delante. Su anhelo es volver a la juventud para gozar de nuevo y más todavía y lo consigue por
medio de la magia, logrando que el demonio lo transforme y entregue a sus pasiones una doncella senci lla y delicada. Fausto tuvo el ideal del placer, tenía en la mano
un instrumento extraterrestre y lo empleó en seducción
diabólica.
¿ Qué es el socialismo? Sueña en una igualdad imposible y, al hacerlo se rebela contra Dios que nos creó
por naturaleza desiguales. Busca un medio, excitar las
pasiones de los desheredados contra los felices de la tierra,
Tropieza contra la propiedad, la borra; contra la religión,
la persigue; contra la familia, la disuelve.
El caballero español, mucho más noble, como que
era cristiano, cree que con sacrificio de sí mismo, puede
cumplir con toda justicia en la tierra y va a derramar su
sangre por la justicia.
Fausto, el Socialismo y Don Quijote, son tres locos
que no pueden realizar su ideal en el mundo; pero el primero representa el egoísmo y la voluptuosidad, el segundo la rebelión contra lo divino y lo humano; sólo el tercero, s in subvertir nada de lo hecho por Dios y por la naturaleza, va a defender al débil contra el fuerte, a filo de
espada y a punta de lanza, y dice lo que expresó después en fórmula admirable, el primei: orador sagrado de

Francia en el pasado siglo: LA RELIGION ES LA PALABRA DE DIOS, LA GUERRA ES SU BRAZO. (3)
El afán de Fausto, es el hombre rebelado contra
Dios; el del socialismo, es la rebelión de la sociedad contra
su autor, sólo el sueño de Don Quijote es un sueño cristiano y por eso el poema de Cervantes es reflejo del
Cristianismo en la literatura de Castilla.
Y ¡ cómo resalta en la muerte del gran manchego
una especialidad de la religión de nuestros padres, que
solo bastaría para ponerla muy por encima ele cualquiera
otra!
Si Fausto se desengaña, como tiene que suceder al
que la magia practique, a no inventar Goethe un perdón
s in arrepentimiento, ¿ qué le queda? Desesperación, es decir locura o suicidio. Si el Socialismo se desengaña ,lo que
tendrá que sucederle porque niveladas todas las fortunas,
los hombres serán más desgraciados que antes ¿ qué le
queda? El suicidio colectivo que soñó el loco alemán
Hartmann o la vuelta humilde al régimen odi.ado. A Don
Quijote cuerdo, después de haber sido rematadamente
loco ¿ qué le queda? Su ideal íntegro, su sueño de saciar
el hambre y sed ele justicia, próximo a convertirse en realidad eterna, porque va a satisfacer su noble anhelo sin
medida y sin término, en la fuente de la justicia infinita.
No quiero meterme a averiguar si Cervantes, se pr_opuso explícitamente lo que voy a decir, pero no encuentro
mejor coronamiento y remate de su libro, de su plan, de
su viva y pintoresca historia, que el retorno a la razón
del pobre loco, razón perdida sólo para que apareciera
más grande.
Ya en los umbrales de la muerte, Don Quijote recobra .el juicio y lo primero que hace es exclamar con grandes voces: BENDITO SEA DIOS QUE TANTO BIEN
1IE HA HECHO! EN FIN SUS MISERICORDIAS
NO TIENEN LIMITE, NI LAS ABREVIAN NI IMPIDEN LOS PECADOS DE LOS HOMBRES!
Esto equivale a decir: busqué la jus ticia loco y por
loco no la encontré, pero la busco cuerdo y la encontré
tanta y tan sin término, que mi alma no llegará a hartarse jamás."
Si el cristianismo fuera un error, no habría verdad
que lo igualara, porque perdido todo, todo, la juventud, la
riqueza, la esperanza de realizar ensueños, la gloria humana, la tierra, la familia, nos deja a Dios en el cielo y
y la conciencia en el alma y, como decía Santa Teresa, llena de regocijo una vez que después de mil fatigas, no pudo obtener para sus fundaciones más que un·
ducado: "una moneda y yo valemos muy poco, pero yo,
un ducado y DIOS, somos todo"!
Esto explica perfectamente en mi concepto, por que
siendo Don Quijote para muchos profundamente triste,
para Cervantes no lo era. (4)
Reine, leyendo muy joven la traducc.ión alemana de
Tieck, se echó a llorar por causa de la locura del héroe
manchego, pensando que la creación que inspira sueños
tan hermosos, no da la manera de realizarlos. Y Reine
no es más que el símbo lo de la incredulidad o la duda.
El lector vulgar ve lo cómico de los contrastes y ya
es mucho; el que piensa y no cree, penetra más y descubre el desorden angustioso de la naturaleza; el pensador
cristiano, cpmo el mismo Cervantes, se burla de nuestros
vanos intentos para reformar las cosas que Dios puso fuera de nuestro dominio, y ante esa impotencia permanece
tranquilo y aun alegre, porque sabe que lo que no se puede en la tierra, se conquista en la inmortalidad.
Cervantes vió su libertad perdida, por causa de moros y cristianos, desconocido su genio en la patria, sus afanes sin protección, su bolsa sin dinero, su misma honra
manchada o discutida injustamente y sin embargo, vivió
siempre alegre o resignado, empapando· su pluma en re-

�gocijo a veces, a veces en mansa y serena melancolía, pero ni un dejo amargo acibara sus escritos, ni menos la
blasfemia y la rebelión asoman en sus obras
E l Quijote es el libro de un viejo que mira la vida
como es y contempla la eternidad con inefable esperanza.
Tal es el secreto de su éxito. Después de hacer reír
a todos, inspira amarga tristeza en las almas elevadas de
Heine y Sainte Beuve, pero en el cr;yente reflexivo, ya no
diremos docto, produce la resignación serena, la paz cristiana qu son como preludio de la inmortalidad.
No sé si este aspecto será nuevo, pero sin duda que
la impresión tranquila y hasta dulce que deja Don Quijote sobre todo en las almas de los viejos, nace de una verdad cristiana, puesta de resalto en el libro con el vigor
del genio:
El manchego tuvo el ideal de la suprema justicia.
Realizarlo en la tierra es locura, pero es cuerdo y consolador esperar su realización en el cielo.
Libro que hace reir a tantos, con risa sana y discreta, pensar a otros sobre sus altos destinos y a muchos de los cuales consuela, debe ser libro universal y lo

será, mientras la fe viva, la razón no se empañe y florezcan en el corazón sencillos y naturales sentimientos.
Francisco ELGUERO.
(1) Le Rire. Essai sur la signification du comique, par
Henri Bergson-p. 149.
(2)No prohibe el cristianismo anhelar sobria y moderadamente la gloria humana, aunque sea mejor despreciarla. San F rancisco de Sales decía: "ve los honores como un don, como un regalo, no los exijas .como paga," y
estas palabras encierran toda la doctrina acerca de este
punto.
(3) Los religiosos, decía Don Quijote, con toda paz
y sosiego, piden al cielo el bien de la tierra, pero los soldados y caballeros ponemos en ejecución lo que ellos piden. 1a. Parte, cap. XIII.
(4) El 19 de Abril de 1616, cuatro días antes de su
muerte, Cervantes escribía lleno de regocijo su agrad~ cida
carta al Conde de Lemos y decía, jugando, 1os versos de
la copla en tercetos:
Puesto ya el pie en el estribo,
Con las ansias de la muerte,
Gran señor, esto te escribo.

•'

. Un Fra~mento del Quijote
DEL BUEN SUCESO QUE EL VALEROSO DON
QUIJOTE TUVO EN LA ESPANTABLE Y
JAMAS IMAGINADA A VENTURA DE
LOS MOLINOS DE VIENTO
CON OTROS SUCESOS DIGNOS DE FELICE
RECORDACION
En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de
viento que hay en aquel campo; y así como Don Quijote
los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque
ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta
o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer
batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos
comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y
es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de
sobre la faz de la tierra. ¿ Qué gigantes? dijo Sancho
Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los
brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos
leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que
aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y que lo que en ellos parecen brazos, son
las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra
del molino. Bien parece, respondió Don Quijot~, que no
estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gi. gantes, y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera
y desigual batalla. Y diciendo esto dio de espuelas a
su caball o Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento y no gigantes aquellos que
iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni
echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran,
antes iba, diciendo en voces altas: Non fuyades, co-

bardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que
os acomete. Levantóse en esto un poco de viento, y las
grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por
Don Quijote, dijo: Pues aunque mováis más brazos que
los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su adarga con la lanza
en el ris tre , arremetió a todo el galope de Rocinante, y
embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí
al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho
por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se
podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante. ¡Válame Dios! dijo Sancho: ¿no le dije yo a vuestra
merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino
molinos de viento, y no lo podía ignorar, sino quien llevase otros tales en la cabeza? Calla, amigo Sancho, respondió Don Quijote, que las cosas de la guerra más q1!&lt;:
otras están sujetas a continua mudanza: cuanto más que
yo pienso, y es así ver&lt;lad, que aquel sabio Friston, que
me robó el aposento y los libros, ha vuelto esto~ gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al
cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada. Dios lo haga como puede, respondió
Sancho Panza; y ayudándole a levantar tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba: y hablando
de la pasada aventura siguieron el camino del puerto Lápice, porque allí decía Don Quijote que no era posihle dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar
muy pasajero, sino que iba muy pesaroso pr•r 11.1h1:rle faltado la lanza, y diciéndoselo a su escudero, le dijo: Y o me

acuerdo haber leído que un caballero espa1iol lhmaclo
Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una hata 1la roto
la espada, desgajó de una encina U'l p~~:t&lt;ic, r:11r.0 ·o tronco, y con él hizo tales cosa~ aquel di:. y macharó tantos
moros, que le quedó por sobrenorr~rl'. \lachuca, y a~í
él como sus descendientes se llamaron, desde aquel tlía
en adelante Vargas y Mar,1uc;,. Hete dicho esto porque
de la primera encina o roble que se me depare, pienso desgajar otro ramo tal y tan bueno como aquél, que me imagino y pienso hacer con él ta 1es hazañas, que tú te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a verlas,
y a ser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas. A
la mano de Dios, dijo Sancho, yo lo creo todo así como
vuestra merced lo dice; pern e11derécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída. Así es la verdad, respondió Don Quijote;
y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los
caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque
se le salgan las tripas por ella. Si eso es así, no tengo
yo que replicar, respondió Sancho; pero sabe Dios si yo
me holgara que vuestra merced Se quejara cuando alguna
cosa le doliera. De mí sé decir que me he de quejar del
más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del
no quejarse. No se dejó de re.i r Don Quijote de la simplicidad de su escudero, y así le declaró que podía muy
bien quejarse como y cuando quisiese, si n gana o _con
ella, que hasta entonces no había cosa en con trario en
la orden de caballería.
Díjole Sancho que mirase que era hora de comer.
Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester, que comiese él cuando se le antojase. Con esta licencia se acomodó Sancho lo mejor que pudo sobre su jumento, y sacando de las alforjas lo que en ellas había
puesto, iba caminando y comiendo detrás de su amo muy
de espacio, y de cuando en cuando empinaba la bota con
tanto g usto, que le pudiera envidiar el más regalado bodegonero de Málaga. Y en tanto que él iba de aquella
manera menudeando tragos, no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho, ni tenía por
ningún trabajo, sino por mucho descanso, andar buscando las aventuras por pel igrosas que fuesen. En reso-

lucion, aquella noche la pasaron entre unos árboles, y del
uno de ellos desgajó Don Quijote un ramo seco que casi
le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que quitó
de la que se le había quebrado. Toda aquella noche no
durmió Don Quijote pensando en su señora Dulcinea, por
acomodarse en lo que había leído en sus libros cuando
los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las
florestas y despoblados, entretenidos con las memorias
de sus señoras. No la pasó así Sancho Panza, que como tenía el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de
un· sueño se la llevó toda, y no fueran parte para despertarle, si su amo no le llamara, los rayos del sol que le
daban en el rostro, ni el canto de las aves, que muchas y
muy regocijadamente la venida del nuevo día saludaban .
Al levantarse dio un tiento a la bota; y hallóla algo más
flaca que la noche antes, y afligiósele el corazón por
pareéerle que no llevaban camino de remediar tan presto
su falta. No quiso desayunarse Don Quijote, porque, como está dicho, dió en sustentarse de sabros&lt;". memorias.
Tornaron a su comenzado camino del puerto Lápice,
y a la hora de las tres del día le descubrieron. Aquí, dij&lt;,
en viéndole Don Quijote, podemos, hermano Sanch-: Panza, meter las manos hasta los codos en esto q ;e llaman
aventuras; mas advierte que aunque me vras : n los mayores peligros del mundo, no has de poner rr1a110 a tu espada para defenderme, si ya no vierca que los qne me
ofenden son 1=analla y gente baja, que en tai caso bien p:1edes ayudarme; pero si fueren caballeros, en ni1;guna manera te es lícito ni concedido por las leyes ;e raba!lcría
que me ayudes hasta que seas armado caballc. o. Por
cierto, señor, respondió Sancho, que vuestra merced ser:i
muy bien obedecido en esto, y más que yo de mío me soy
pacífico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias:
bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona, no teúdré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de
quien quisiere agraviarle. No digo yo menos, respondió
Don Quijote; pero en esto de ayudarme contra caballeros, has de tener a raya tus naturales ímpetus. Digo que
así lo haré, respondió Sancho, y que guardaré ese preceto
tan bien como el día del domingo.

Diálogo entre BABIECA Y ROCINANTE

Soneto
B.
R.
B.
R.
B.

R.
B.
B.
B.

¿ Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
Porque nunca se come, y se trabaja.
¿ Pues qué es de la cebada y de la paja? ,
No me deja mi amo ni un bocado.
Andá, señor, que estáis muy mal criado,
Pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
Asno se es de la cuna a la mortaja.
)ueréislo ver? miradlo enamorado.
¿Es necedad amar? R. No 'es gran prudencia.
Metafísico estáis. R. Es que no como.
Quejaos del escudero. R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
Si el amo y escudero, o 1nayordomo,
Son tan rocines como Rocinante?

Miguel de Cervantes Saavedra.

�Letanía a Nuestro
Señor Don Quijote
Por Rubén Darío.

Bellezag Infantile8
I

Rey de los hidalgos, Señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueño; vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, todo corazón.

Ruega por nosotros, que necesitamos
las mágicas rosas, los sublimes ramos
de laurel! Pro nobis ora, gran Señor.
( i'iembla la floresta de laurel de l mundo,
y antes que su hermano vago, Segismundo,
el páli'clo Hamlet te ofrece una flor.)

Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad ..... .

Ruega generoso, piadoso, orgulloso;
ruega casto, puro. celeste, animoso;
por nos intercede, suplica por nos,
pues casi ya estamos sin sav ia, sin brote,
sm alma. sin vida, sin luz, sin Quijote,
sm pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios.

Caballero errante de los caball eros,
barón de varones, príncipe de fieros,
par entre los pares, maestro, salud I
¡ Salud, porque juzgo que hoy muy poca tiene~.
entre los ap lausos o entre los desdenes,
y entre las coronas y los parabienes
y las tonterías de la multitud!

De tantas tristezas, de dolores tantos,
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
afonos, recetas ·que firma un doctor,
de las epidemias de horrib les blasfemias
de las Academias,
¡ Líbranos, Señor!

antiguas para quien clásicas glorias
sería n apenas de ley y razón,
soportas elogios, memorias, discursos;
resistes certámenes, tarjetas, concursos,.
y; teniendo a Orfeo, tienes a . Orfeón!

De rudos malsines,
fa lsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia su canallocracia
con burlas, la gloria, la vida, el ho no
del puñal con gracia,
¡ líbranos, Señor !

Escucha, divino Rolando del sueño,
a un enamorado de tu CLAVILE~O,
y cuyo Pegaso relincha hacía tí;
escucha los versos de estas letanías,
hechas con las cosas de todos los días
y con otras que en lo misterioso vi.

Noble peregrino de los peregrinos,
que san tificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad ..... .

¡ Ruega por nosotros, hambrientos de vid;.,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol,
por advenedizas almas de manga ancha,
que ridiculizan el ser de la Mancha,
el ser generoso y el ser español t

Ora por nosotros, Señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueño vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie ha popido vencer todavía,
por la adarga al braz·o, toda fantasía,
y la lanza en ristre, todo corazón.

¡ Tú, para quien pocas fuero'n las victoria5

1 1

•
1 1

Niño Raúl Almada Pelaez, hijo del Sr. Lic. Marcelino Almada
y Sra. Carmen P. de Almada, actualmente radicados
en el Paso, Texas.

�VIII

V
¡Dulcinea! Sólo un alucinado
Pudo pensar que la mayor ventura
Es colocar el sueño en la hermosura
De una mujer que nunca se ha mirado.

¿ Qué serpiente, Quijote, qué serpiente
Te hizo probar el árbol de la vida?
Perdiste la ilusión y tu caída
Tuvo que ser inevitablemente.

11fas gozó de su amor. El extraviado
Puede llegar a la ilusión más pura;
Que existe, cual contacto, la locura,
Entre todo el que sueña t lo soñado.

Estrella que naufraga en la esplendente
Luz que el sol desparrama a su salida;
Arroyo que su linfa ve perdida,
La que copiaba al cielo en su corriente.

Aquel amor que nunca se ha senti&lt;lo,
Y que sólo entre sueños ha existido,
Al alma incita más a alzar el vuelo.

Cayó Luzbel; mas no con oraciones
Profanó sus perdidas ilusiones;
Adán cayó; pero el amor que crea

¿ Cuál es el bien mayor? ¿el que desciende
\ nosotros? ¿ o aquel qué nos asciende
Prometiendo besarnos en el cielo.

¡ Sólo tú hallaste, al traspasar el cielo,

Le hizo ve r una gloria en cada duelo;
Rota tu lanza y muerta Dulcinea.

IX

VI

I

III

Se extinguió como el grito de quebrantr
Que graba en los oídos su postrera
Vibración, y una herida lastimera
Deja en el alma, y en los ojos, llanto.

Don Quijote cumpliendo como andante,
\'olvióse inaccesable al sufrimiento;
¡ Cumplir con el deber! no hay un tormento
Que no alivie este bálosamo al instante.

Pero en cambio su ~ida fue un encanto
¡ Compensación extraña! La quimera
Con la desilusión; la primavera
Con el invierno; con el lloro el canto.

La marcha hacia el ensueño, si es constantt
Y no lleva ningún remord imiento,
Transforma en estrellado firmamento
"'odo el infierno que soñara el Dante.

¡Ironía cruel!
¡Con qué profundo
Dolor se ve su alma arrepentida
De haber soñado redimir al mundo!

Tras la conciencia -misterioso prismaLa vida que no cambia por, sí misma,
Se ve sublime o ruin, completa o trunca.

Mas si fue colosal su desventura,
Fue no obstante, feliz: ¡ya que en su vida
Tuvo sólo un momento de cordura!

¡ Por eso Don Quijote, sus tormentas,
Como Cristo las ondas turbulentas,
Pasó flotando sin hundirse nunca!

II

Además, al través de la demencia,
Por todos los mortales tan temida,
La existencia se ve menos herida
Que al través de una hermosa inteligencia.

Mas a tan dura ley siempre domina
La conciencia con odio o con amores:
¡ La hoguera de Juan Huss tiene fulgores,
Y entre mirtos Nerón la frente inclina!

Es que la estrella tiene más fulgencia
Cuando se encuentra en sombras sumergida.
¡Dichoso el loco! Para él la vida
r.:s ,una continuada adolescencia.

El goce por el mal es sufrimiento,
Y alegría el dolor por causas santas:
El triunfo de Cajn es un tormento;

¡ La locura! A su influj o cada rosa
Se vuelve más fragante y más hermosa;
Percíbense en cada astro más fulgores;

Goza Cuauhtémoc en la lumbre ardiente.
¡ Qué importa que el infierno esté en sus planta~
Si el espléndido cielo está en su frente!

Más parecen cantar los arroyuelos
Más azules contémplanse los cielos,
¡ Y se sienten más hondos los amores!

¡ Oh destino cruel! (cuando es impía
Tu obra, no te llamas Providencia,)
¿ Porqué no le arrancaste la existencia
Antes de darle la razón? Creía

Prestándole eI ensueño sus primores,
A lo que está en lo porvenir encumbra;
Mas si en verdad se torna, la deslumbra
Con sus rayos que no han competidores.

Don Quijote .s er rey, y en su agonía
Le arrebataste el cetro: la demencia;
No pudiste destruir su omnipotencia
Sin el reino destruir en que vivía.

Si es la desilusión inevitable,
Amemos el ensueño irrealizable
Como el gran Don Quijote, ¡ el sufrimiento

Ya triunfó la verdad. Ya son las florei
Organos nada más reproductores;
Ya el cielo no es azul; y los encantos

De mirar un anhelo disipado,
Es p; _:erible al barbaro tormento
De verlo en cruda realidad tornado!

Son ficciones no más: el beso ardiente.
Dos bocas que se juntan solamen te,
Y putrefactos líquidos los llantos.

VII
La verdad, como el sol, en su Levant&lt;
Y en su Ocaso, es espléndida y hermosa;
Mas ¡ay! en su cenit, por luminosa,
Es también como el ¡,ol, cruel y quemante.
¡ Crepúsculos que duran un instante,
Durar siglos debieran! ¡ qué dichosa
Sería una existencia nebu losa
Pasada en un amanecer constante!
¡ Pobre Quijote ! ¡ tú no conociste
Crepúsculos tan bellos! Descubriste
De un golpe el sol de la verdad; su fuegQ

IV

Siempre la espina,· la punzante espinel
La sien atormentó a los redentores;
Y siempre, siempre las fragantes flores
Ciñeron al salvai,. que extermina.

Es más bello que todos los amores
El anhelo de amor, cual la penumbra
Es más bella que todo lo que alumbra,
Y el botón es más bello que las flores.

1

Consumió en un instante tus quimeras;
¡ Y fuiste desde entonces como un ciego
Que se halla entre la luz de mil hogueras\

•

X

I Nada he visto jamás tan doloroso
Cual Quijote volviendo a ser Quijano !
¡ Después de ser divino ser humano!
¡ Ser celaje que se alza de asqueroso

Pantano y tras cruzar el cielo hermoso
Vuelve otra vez de nuevo hacia el pantano!
¡Tornarse en Sancho Panza! ¡ Ser gusano
Después· de atravesar por el Toboso!
Don Quijote, dejando su quimera
Para buscar la dicha en ~1 sosiego,
Es un orgullo convertido en ruego;
Es Beethoven contento en su sordera;
Es un Homero que, al sentirse ciego,
Se resigna, ¡oh dolor! con su ceguera!
Nemesio García NARANJO.

lf.. ')Ottu .. ,ae

• •9•)

�DULCINEA

DON QUIJOTE

Sueña con su princesa el caballero
en el umbral del Paraíso erguida,
como una fuente inmaterial de vida
que riega y enflorece el mundo entero .

Camina, de quimeras coronado,
seco y cetrino, en su rocín man sueto,
ceñidos cinturón, adarga y peto
y la tizona en el siniestro lado,

'

1

Canta la golondrina en el alero .. ..
y a l robledal la trepadora asida,
asombra y enguirnalda la avenida
donde posa el ensueño pasajero.

el inmortal Quijote, el esforzado
paladín de ideal, loco discreto,
enardecido por su amor secreto,
distante siempre, pero sie mpre ama.do.

¡ Oh vil encantador! puedes ogaño
herir la nob le aspiración arcana
con el arpón letal del desengaño,

Es ficción y es verdad; así el fecundo
anhelo va por la entricada senda
de la vida falaz y encantadora;

trocando la princesa en aldeana¡
más viril en su rota, por tu daño,
se encrespa y lucha la conciencia humana.

el mal y el bien luchando por el mundo,
en el desierto abrasador, la tienda;
y en la profunda obscuridad, la Aurora.

ºi&gt;- -

En Honorde Cervantes
Cuatro sonetos del eta Jesús E. V alenzuela
ilustra
de ''Revista

.

.

SANCHO PANZA
Como saco de gárrulo s refranes,
obeso, en su asno, con el pelo hirsuto,
ladino a veces, a las veces bruto,
y trémulo a la voz de los batanes;
marcha Sancho en los múltiples afanes
del adalid; y engañador y astuto
es soez, es glotón, es disoluto,
y dichoso entre sucios haraganes.
Doquier un caballero empuña la nza,
y dice al vulgo: '"¡Vamos ! ¡Adelante!
Para el que lucha el porvenir es rico!"
a duras penas van, tras la esperanza,
el ansia de ideal, en Rocinante;
y el sentido común, en su borrico.

,.

berto Montenegro
erna'' de México.

ENVIO
¡ Oh España! Madre de dolor, un día
de civilización alta maestra
alzaste de los mares con la diestra
la América en inmensa profeda.

Símbolo de Quijote, tu porfía
llenó con sus hazañas la palestra,
y hoy a los ojos de los pueblos mue stra,
abierto tu costado, herida impía.
Mas mientras viva el pensamiento humano
y brille en lo'S espacios un lucero,

última antorcha en la divina mano;
copia de lo ideal, o verdádero,
desfilarán, en el confín lejano,
la dama, el paladí n y el escudero.
Jesús E. VALENZUELA.

�La Muerte de Rocinante
Capítulo Unico
De lo que sucedió después de muerto Don Quijote, con
otras cosas de felice recordación y eterna' memoria
¡ No tiembles, oh prudentísimo Cide Hamete, que no
llega mi audacia o insensatez a la de aquel tordesillesco y
malaventurado escritor, que así es él de Tordesillas como
yo de los abrasados desiertos líbicos! ¡No tiembles, digo
otra vez, y cien más lo dijera para mantener la tranquilidad en tu esfo rzado pecho; que no es mi intento descolgar
tu péñola de la espetera; y del hilo de alambre donde luengos siglos ha la pusiste! Quédese en quietud esa péñola
que yo admiro y reverencio como a reliquia, y no permita
el Cieio que la toquen manos que no fueren divinas.
Dígote esto, en descargo de mi conciencia y de los muchos pecados que habré de cometer en el trancurso de esta
osada y peregrina invención, adrede forjada para honrar
tu ingenio y para festejarle, si no como es debido, cuando
menos en lo que logren y alcancen mi buena voluntad y mi
escaso meollo. Y con tu vema, así me la des por mera
cortesía, vamos al cuento, que es lo que hace al c1so. porque yo espero en Dios y en mi ánima de darle fm cumpl\do y sazonado término, a pesar de cuantos gigaut&lt;•, mahn.:lrines y desaforados encantadores or-ulta y co:i1_ia l'Slc misérrimo planeta.
Un mes, a lo sumo, habría pasado de muerto don
Quijote, aquel Alonso Quijano el Bueno, cuyas aventuras
dieron materia para el más regocijado libro de cuantos
alegran y esparcen el ánimo y deleitan y entretienen la
fantasía, cuando Sancho, sacando fuerzas de flaqueza y haciendo de tripas corazón, apersonóse con el alma y la sobrina que no podían verle ni en pintura, y que, no bien notaron su presencia, pusieron el grito en el cielo.
-¿ Qué busca o qué pretende este descastado ?- rugió el ama, puesta en jarras. -¿ Piensa este grandísimo
bellaco que después de muerto mi señor, que de la gloria
de Dios disfrute por todos los siglos, hemos de soportar
cargas o pechos o qué cosa?
--Mala ventura tengas, Sancho de Satan:í.s -clamó
la sobrina en no menos desapacible tono,-que de las muchas que a don Alonso tocaron, no pocas te pesarán en
la conciencia. Crees, mostrenco, que de la locura del tío
algo le alcanza a la sobrina? Pues júrote por el santo
de mi nombre que antes me ahorcarán que logres un
solo maravedí de mi hacienda!
-¡ Voto a tal! ¡ Cómo ladran 1 ¡ Condenadas que sois
vosotras! -gritó a su vez Sancho, encendido en cólera,
porque en esto de decirme has y responderte he, no se
quedaba dormido. -¡ Medrados estamos con el ama! ¡ Y
digo con la sobri_n a ! ¿ Qué mal ni que desaguisados os hice
para que así por quítame allá esas pajas, me pongáis de asco? ¿Vengo a contaros los años, a pediros cuentas de
vuestras maldades o a sacaros a justicia? Pagado estoy.
y no busco dineros, que no soy tan bobo que no sepa donde me aprieta el zapato. ¡ Pecador de mí! -prosiguió dando un gran suspiro.- ¡ Y qué falta que hacen caballeros
andantes, como mi señor don Quijote! ¡ Muerto había de
ser quien yo me sé, que a vivir, ni vosotras gritarías tan
descompasadamente, ni él lo consentiría en modo alguno_
Háblese con más comedimiento, _señora ama, y no alborote
tanto, señora sobrina, que las buenas palabras no cuestan
nada, y la cortesía antes ensalza que envilece a quien la
usa, y no me anden musarañas en los ojos, porque no hay

para qué! ¡No si nó ! Hazte mieles y comerte han las
moscas!
-Si acabará alguna vez con sus malic.ias y sus ne:.
cedade~ este perro gafoso! -vociferó el ama, echando lumbre por los ojos.- ¡ Váyase luego el parrajaco de mal
agüero! ¡Ant!ese al punto la infame y ruin criatura, causa
principal de nuestras desdichas!
-No hubiese ido el alma turbulenta por la contestación a Roma, y me sospecho, que de haberla tenido no
sólo fuera de palabras, porque Sancho, pacífico y tod;, no
solía tener quietas la s manos, si en este punto no llegaran
maese Nicolás el barbero, y Sansón Carrasco, a la sazón
muy entretenido en las cuentas del albaceazgo. Serenaron los án imos, refrenaron los ímpetus, y apaciguaron a
todos lo mejor que pudieron.
-Dígame, señora ama: -preguntó el barbero-¿qué
ocasión ha dado este infeliz de Sancho para semejante alboroto?
i Dígalo él, si lo sabe -respondió el ama, todavía
amostazada.
-Si lo sé; pero me fueron a la mano, que si no .... .
i A esta hora cada uno estaría en su hato! ¡ A tiempo llegaron sus mercedes!. . . . Y quédense allí las cosas, y yo
me entiendo. ¡ Ah, señor bachiller mío! -añadió dirigiéndose a Sansón, que tomaba gran gusto de esta pendencia. -¿ Quién no sabe el apego y la fidelidad con que serví
a mi seiior don Quijote?
Villano soy, de entraña rústica,
Y no sé migaja de letras, pero no echo las mercedes recibidas en saco roto, y para mi santiguada que tengo buena
memoria. Quisiera llevarme conmigo a Rocinante, tenerle a mi alcance cada y cuando me viniera en gana, y darle
la compañía de mi rucio, de quien es el mejor amigo. Le
cobré cariño en esos andurriales por donde juntos anduvimos, y de haberle en mi casa, sólo en el Cielo pudiera apetecer vida más regalada. Con este pensamiento víneme a
wr la señora sobr ina, porque al ama nadie la ha metido
en este negocio, y no soy tan porro que no eche de ver
la mucha ojeriza que me tiene y lo muy bien enemiga mía
que es la bellaca, y pretender merced alguna de ella es
como pedir cotufas en el golfo. Ayúdeme, seiior bachiller,
en esto que deseo, y ponga su poder en que la seiiora sobrina acceda lisa y llanamente a lo pedido, y no se pare en
trámites, porque me corre mucha prisa de reunirme con
mi oislo, amén de que la grita me ha despertado la gana
de yantar.
-¡Miren al bribonazo con lo que sale! -clamó nuevamente el ama.- ¡ Vea la señora sobrina lo que hace,
Y tenga mucho tiento con este alma de cántaro, que es
marrullero y socarrón por todos lados!

'

Con esto y con negar la sobrina la gracia que Sancho
pedía, diciendo a grandes voces que le robaban la hacienda Y la despojaban de lo suyo, se renovó la campaña con
tal encarnizamiento, que no hay para qué encarecerla.
Aturdía el ama con sus gritos; subía de tono la sobrina, y Sancho para las dos tenía que le sobraba, y a lo5
denuestos de una y otra respondía con malicias de que
siempre tuvo buen acopio. Volvíase loco el barbero por
calmar a le ., contendientes de esta calurosa pendencia.
temeroso de que llegaran a las manos, y aun a los p=cs si
les venía en talante; agonizaba de risa el bachiller, rPuy
aficionado a semejantes riñas, como bravo estudiante de

t

Salamanca que había sido, y en cuanto podía azuzaba a los
combatientes para que no cejaran. Desgañitados, roncos,
y faltos de aliento, quedaron ama, sobrina y escudero, y en
tonces Sansón rogó y volvió a rogar, con muy dulces palabras, pues además de muy discreto era zalamero, que se
diese a Sancho lo que tantos títulos y liberalidad solicitaba. Resistióse la sobrina, terció el barbero en la súplica,
y adujo tantas y tan buenas razones, que dio al traste rnn
la resistencia y obstinación de doña Antonia. Y tengo 9or
cosa cierta que la mejor de todas las razones del barbero
fue que no estaba la Magdalena para tafetanes, con lo que
dio a entender, o yo soy muy lego en estos dichos, que la
hacienda, de antaño muy mermada, no podría d;;r abasto
para mantenimiento de caballos, o para cosa parecida.
Sacó Sancho a Rocinante, despídióse de todos, menos
del ama, contra quien murmuró injurias y maldiciones, y
echando a andar por delante al pacífico matalón, de tiempo atrás muy cabizbajo tomó camino, no sin oir có1110 el
ama le gritaba:
-Cuidad, Sancho, de no caer en la manía de caballero andante, que, por mi madre, teneís más traza de boyerizo que de escudero.
Perdóneme Cide -Ha mete Benengeli. E~ta fue s; no
me engaño, la primera vez que Sancho no d ijo oxte ni
moxte, y no por falta de palabras, pues todos sabemo~ de
su verbosidad, sino porque decía, y no andaba errado, que
emprenderla con el ama erar tirar cosas al aire.
En la puerta de la casa aguardaba Teresa P:wza 2 su
marido, y al verle venjr en la buena compañía ,le Rocinante, que a ella no le pareció tal, según torció el gesto,
le salió al encuentro y le dijo:
-Pan habéis de buscar y no quien se le coma! ¿ Qué
provecho pensáis sacar de semejante bestia?
¿ Otra nueva ama ten emos? - respondió Sancho entregándose a la bilis.- Cállate, hermana, que no he menester de tus consejos, ni está la miel para hojuelas.
Sin más razones, se fue derecho al corral, y d"o suelt1
a Rocinante, no sin decirle con voz enternecida y húmedos los ojos:
-Andad, señor mío; id al reposo que retebiC'n ganado le habemos. Cuerpo del Cielo: id a holgaros con el
rucio, vuestro inseparabe compañero; paced junte•, s in temor de caídas, de palos ni de peladillas del arroyo Hanse
acabado las aventuras, que para vos fueron siemp:e drsdichas; andad, Rocinante, que nunca os faltará un celt&gt;mín
de cebada y un poco de paja, que aquí está quie1i os quiere
y os atenderá en su medida; y mala muerte me ié Dios,
si no he de procuraros como a las mesmas niñas de mis
ojos.
Dióle dos palmadas en el anca, y fuese entre colérico y compungido.
Oliéronse pronto el rucio y Rocinante; ozné, el uno,
parando las orejas; relinchó el otro, sacudiendo b e&amp;casa
crin, y a trote largo se unieron para renovar su antiguo
conocimiento. De allí en muchos días no se separaron,
ni aun para dormir, porque es fama que siempre , ivi,:ron
tan cerca el uno del otr-0, que no había más que ver
En las sabrosas y frecuentes pláticas con que: solían
entretener el ocio y el fastidio, ocurrió, cierta vez, que el
rucio, alentado por el recuerdo, que es a la vejez !o qut al
campo la lluvia, díjole al rocín;
-¿ Os acordáis, señor don Rocinante mío, de :iquella
ocasión en que fui hurtado por el ladronazo sin e!1trañas
de Ginés de Pasamonte o de Paropilla, que con amhos
nombres le mientan en cárceles y en hampas? Pues hahéis
de saber que una noche, porque de día no nos· parecíamos
por sitio habitado, llegamos a una venta de esas que a
nuestro señor don Quijote se le antojaban castillos.
-Castillos eran, rucio. ¿ Viste alguna vez posada
con pesebreras de mármol?

-¡Válgame Dios! ¡ Y cómo anda su merced del
celebro! Déjese de patrañas y embelecos, cuyo tiempo
es acabado, y atienda al cuento. Digo que pedimcs albergue, nos le dieron, y fu1me a las pesebreras, qu·~ no eran
de mármol sino de piedra vil. Sabéis, como yo, ser costumbre de venteros, no de castellanos,· la de acorhr la
ración que nos destinan, con grave perjuicio de nue~tro
vientre. Acabóse la mía al cabo de poco, y me eché a buscar por el suelo una que otra brizna de paja, y en esto me
llegó ruido de voces humanas, y como soy curioso &lt;le mío
y ma:licioso de abolengo, púseme a escuchar por saber qué
decían y de qué hablablan.
-¡ Y cómo revelas en eso tu villanía!- replico Pocinante.- De gente baja y mal nacida es acechar conversaciones y espiar a los descuidados.
-Paso entre paso, señor don Rocinante. :No hay
para qué echarme en cara mi linaje, que no es de los más
sucios ni de los menos encumbrados con que solemos tropezar. Hablaban en tal guisa que aun siendo &lt;;ordo los habría oido. Y ruego a su merced que no me irtrrrur.ma,
pues para todo habrá tiempo, y no es éste el de er:micndas
y sermones.
-Prosigue, rucio, que yo me prometo no interrumpirte más, a menos que digas cosa contrária .i los uso&lt;; y
las leyes de la caballería.
-Digo-- prosiguió el rucio, amparado por t&gt;.;te salvoconducto, -que hablaban dos clérigos, los cuales, según
lo supe de sus acémilas, canónigos eran que de apartados
lugares iban ni más ni menos que a Toledo, •:onde p.:nsaban oponerse a la doctoral y la magistral, pues, como sabéis, y desde entonces yo lo tengo sabido, son esas dignidades muy solicitadas, de muy pingüe renta, y de sumo pro
vecho entre cuantas persigue la clerecía.
-Divertida
debió ser la conversación que oíste
-apuntó Rocinante,- porque te advierto que los taies canón igos son discretos. en grado superlativo, y sabedore., :le
cosas de mucha substancia. Tenlos, además, por excelentes comensales, que entre dos bocados te cuentan u:1 cm:nto con tal gracia y tanto donaire que es una maravilla. L es
acusan los envidiosos de que gustan de los placeres r.l~ la
mesa y de ser muy afectos a golosinas; pero a esta a::us;;.ción ellos responden que el cuidar del estómago y regalar¡,,, antes que pecado es virtud, si no degenera en gula, y es
lícito y aguza el ingenio y es fuente de jovialidad y tlisc1 eción.
-¡ Y qué sarta de lindezas ha soltado su merced ¡-replicó el rucio.Si tal dicen en descargo suyo mis señores
los canónigos -añadió, mirando con ojos glotones un cebadal que no lejos de allí verdecía,- andan mu_v acertados y en los dominios y dentro de los términos de la misma verdad, porque vientre repleto ánimo satisfecho, y tripas llevan corazón, y los duelos con pan son menos .....
-Por Dios, rucio, que no digas tantos dis_rarates ! ¡ Y
qué bien te vendría aquello que mi señor don Quiiote decía tan a menudo al buen Sancho: !'Se corto en tus razones, y procura no soltar tantos y tan mal traídos refranes que cortan el hilo de la narraci ón y la hace vulgar,
cansada y difusa." Y cuenta lo de los canónigos, que, a
trueco de oír tus simplezas, holgaréme de saber cosa tan
exquisita, que como tal la reputo desde ahora y la pongo
sobre mi cabeza.
-Así haré de muy buena voluntad, -n::,pondió el
rucio, meneando las orejas.- Sepa su merc·~cl que hablaban de aquel libro, que ya tiene segt\,nda parte, de la famosa historia de don Quijote de la Mancha, obra d9 m ·1cho renombre y regocijo y solaz de cuantos coa su l&lt;'ctura se entretienen. ¡ Ah, señor don Rocinante¡ ¡ Y qué
de cosas dijeron esos bienaventurados canónigos. que no
parecía sino que la misma sabiduría brotaba de su boca!
¡ Qué de explicaciones, qué de comentarios, qué de enco-

�vida hemos topado con gigantes, ni jamás he sa!:&gt;id(J que
mios en loor de nuestras hazañas, porque también vos y
persona cuerda los haya visto, como no fuera er. retablo
yo dam,amos en la danza! Pero sorpréndase su 111e,·ced,
y en las fiestas del Corpus! Le repito que se deje &lt;le emy páseme de oír que no hay tales moros . ....
belecos, que es tentar a Dios decir necedades. Y cnén- No entiendo qué moros puedan ser ese~. -inteteme: ¿qué le dio a su merced, o qué aquijón le punzó la
rrumpió Rocinante.
carne para descompasarse y atreverse con las señoras ja·
-Quise decir; -pro~iguió el rucio- que ese Cide
cas de los yangüeses? Siempre oí a mi amo deshacerse
Hamete Benengeli no es otro que un tal Miguel de Cervan
en elogio3 de su merced, poniendo por las nubes s.i reca
tes Saavedra, que tiene más de español y de cristiano que
to y limpieza, haciéndose lenguas de su honestidarl y r
de moro.
su índole casta y comedida. ¡ Por Dios, que eso fue traz:t
-Mis sospechas y mis barruntos me tenía esconde algún maligno encantador que os mira con r.1alo~ oj o,!
didos-replicó Rocinante-de que a ingenio espaíiol 6e de-¡ Paréceme que os burláis, seor borrico! -replicó
bía libro con tanto arte formado. Muchas vecen h e oído
Rocinante, sacudiendo la cola con despecho. -A c,;o qu ~
hablar de tal Cervantes, de quien todos encarecen la hor.ctapreguntas, bellaco, te respondo: que aquella fue mi última
dosa condición. Sábete que es autor de muchas obras de
salida, y de entonces acá hice firme y duradero p•·opósito
amena y sabrosa lectura, entre las cualts hay come&lt;lias y
de enmienda, y de ello puedes dar fe y testimonio cada
novelas y poesías, y corre como válida la especie de que no
y cuando se presente la oportunidad, por ser de :onstanpocas de todas ellas andan sin el nombre de su 1lueño.
cia tuya mi sincero arrepentimiento, y dado el caso de no
Amén de la gloria que con su pluma se tiene conquista, la,
constarte, con yo afirmarlo habías de tenerlo por la verotros méritos le adornan que dejarían satisfecho al n-,ás
dad misma. Y a aquel, quienquiera que sea, que tratare
descontentadizo. Por servir a Dios y al Rey fu! gran
o tuviese designio de menoscabar mi crédito, desde ahora
soldado, valeroso por extremo, de que dió muestras en el
le digo que es un medroso malandrín, y que miente y
más ~iguroso enc¡¡entro naval de que dan noticías las hismentirá cada vez que osare pronunciar cosa tan contratorias, de donde sacó la una mano crudelisímamente estro
ria a la justicia y al respeto que se me deben; y que si
peada, y la otra dispuesta a escribir cosas de tanta pre,.,
fuera más cristiano de lo que aparenta ser, no me quitara
que serán admiración de las futuras edades. Pues dígote
así la honra, y tan sin provecho suyo. Y- si a pesar de mi
que es hombre de corazón hid{lgo, de muy cristianos se11protesta, valido y amparado de mi vejez, persevera en su
timientos, paciente en la adversidad, de criterio recLo, acerfalaz aseveración, si es caballero, desde este momento le
tado en juicios, afable y discreto, donairoso y agudo, sin tJreto a formidable contienda, quier venga solo e inerme,
chas en la reputaci"ón (por mucho que infames y raiumEiaquier en compañía y armado de todas armas; que si en
dores hayan tratado de ponérselas,) de noble continente,
trance tan difícil Dios me acorre y me ayuda, no me (altay la honradez en persona.
rán ni bríos, ni empuje ni alientos para poner los puntos
-¡ Gracia de Dios, y qué buen sujeto! -exclamó ei
y las ti ldes; y, si como me presumo (por ser anejo a virucio.- Por supuesto que el Rey le tendrá a su iatlo, y le
llanos profezar de las gentes,) villana es su condición
sentará a su mesa, y le habrá llenado de honores y me ·reaviesa, declaro sin ningún valor cuanto él afirmare o sosdes, como a vasallo leal. Pues de los títulos y ri•tuezas
tuviere, viniendo como viene de un descomedido y mal
que habrán amontonado sobre sus espaldas! ¡ Y el comirado que no sabe de achaques de. honestidad. Y vámodearse con príncipes y nuncios y cardenales! ¡ Y eí h;i.bla rnos a aquella sombra, donde pienso echarme, que parece
se de tú .por tú con duques y grandes y señorías de alcurque se me parten los cascos, tal dolor me produce el estar
nia!
en pie.
-¡ Y cuán desacertado vas en lo que dices, rucio l
Así diciendo, empezó a andar con mucha fatiga y dando
Gustan más los hombres de premiar la intriga y l.1s maias
señales de estar muy agobiado. porque amén de los años,
artes que de agasajar a la virtud pobre y austera. Suelen
que no eran pocos, tenía muchos ajes en el desfallecido
los monarcas ser ingratos; indiferentes los príncipe~; mezcuerpo.
quinos los magnates; tornadizos los mecenas; ruine~ los faSucedió con Rocinante lo que acontece con las pervoritos y los validos envidiosos; pero en medio de u,tas m:sonas
que se añejan en un oficio: hacen de él su cü~tumserias brilla la magnanimidad de un conde d'e Lcrnua y de
bre y su vida, y no bien los jubilan, merced · a su inuun don Bernardo de Sandoval y Rojas, dignos r\e que las
tilidad, mayor cada día, que a su pasado meritísimo, sienmuchedumbres veneren hasta las letras de sus non1brc.,.
ten que les abandonan las fuerzas, se desmedran, se enPero mira de rascarme el lomo que, por mi vida, n!c duele
jutan, se amojaman, y al cabo de por u dan en el suelo,
demasiado, y vete con tiento de no lastimarme las matadurendidos por el peso de su miseria. Vinóse abajo aqueras que tú sabes, que harto c~n el sol me escuecen Y r.:ulla máquina, sin estruendo n i alboroto, que nunca fue para
comen.
mayor cosa que la de cargar y sostener sobre sus lomos
Hizo el rucio cuanto le mandaban lo mejor que s,ipo
la más descabellada y portentosa locura en que dio loco
y lo «ntendió.
alguno.
De nada sirvieron los discursos y exhortaciones
-Polvos son estos de aquellas lodos, señor don Ibcique
el
rucio
se empeñó en prodigar al rocín; de nada los
nante l Tal escozor y tales dolames vienen de aquelhs
buenos
bocados
con que Sancho· solía regalarle; de nada
c'a ídas y de aquellos palos de marras. Si cuanr.o vi a su
cierto ungüento con que tralaron de curarle las matadumerced volar por los aires en aquella desdichada an:ntura
ras; de nada en fin, la gloria de que se vería cii;cundado
de los molinos, me pensé que ahí se dejaba la vi&lt;la con la
cuando el Señor fuese servido de avivar el entendimiento
de ese mal andante caballero que fue don Quijote, cuya cede los hombres y refinarles el gusto y hasta mejor::rsele
guera o la locura en mala hora le permitió acometer tan
en
tercio y quinto.
descomunal y nunca vista batalla.
Apenas el rubio Apolo requebraba de amores a la
-Gigantes habr~s de decir, rucio, y n o moiinm·.
pudibunda Aurora, encendida en rubor y oculta tras los
¿ Piensas, necio, que de haber visto molinos, saliera y ;J a
cortinajes gualdados de Oriente, cuan&lt;lo Rocinante, en metodo el correr de mi galope'?
dio de horribles congojas, a juzgar por las contorsiones y
-¡ Pero es posible -exclamó el rucio, alarmado rle
sacudimientos que le tenían en hilo, entendió que se molo que oía,- es posible que la lectura de esos condenados
ría sin remedio. Hizo acopio de fuerzas para levantarse,
libros de caballerías haya echado a perder también el sesupero sólo cons iguió erguir la cabeza, y paseando la mirada
do entendimiento que su merced gasta y a las veces prodide sus oscurecidos ojos por aquellos campos donde florega! ¡ Pecador que yo soy, si en todo lo que llevarr.oi, de

i

ció su lejana y rist:eña juventud, dió un gran suspiro, profundo y dilatado, oue de los últimos pliegues y escondrijos
de las entrañas pareció que le salía. A todo esto, el sol
~e había encaramado obra de dos palmos en el horizonte
Y alumbró de lleno al moribundo rocín. Tengo para mi
que la mucha luz que recibió en los ojos debió de agotarle la vida, porqU'e a poco estiró el pescuezo y las patas
lo más que pudo, como para desperezarse, y tras débil relincho dio el espíritu, digo que se murió, y hasta el alma
diera, de haberla tcnido por señalada y especial merced
por sus muchos merecimientos.
Oyó el rucio el relincho de agonía desde donde estaba echado, que era muy cerca, y poniéndose en pie,
las orejas tendidas hacia adelante, encogido de pavor y
trémulo de espanto, se acercó a oler a su amigo. ¡Válgame Dios! ¡ Y cuál no fue la pena y la zozobra del borrico! Nubláronsele los ojos, de donde empezaron a redar lágrimas con~o bellotas y conteniendo el aliento lo
más que pudo, rompió en estentóreos rebuznos, que a letra decían:
"¡ Muerto es el espejo de las caballerías machegas l
i Muerto ,es Rocinante de más renombre que Pegaso, y más

que Bucefalo y más que Babieca! ¡Ya es apagada aqueotra mejor en sitio donde no alcance el olvido! ¡ Oh,
compañero mío, mi fiel amigo en infortunios y bonanzas I
i Oh corcel famoso del esforzado don Quijote de la Mancha, flor y nata de cuantos fueron, son y habrán de ser
armados caballeros! ¡ Oh leal entre los leales, abnegado
Y generoso entre los buenos, manso entre los pacíficos,
recatado entre los honestos y sin ventura entre los desventurados! ¡ Y qué triste fin te reservaba la mudable
Y para ti siempre esquiva Fortuna! Todo se acaba y todo perece, si no es la fama merecida, y tú, Rocinante1 camino vas de la inmortalidad, donde la vida es inacabable. Siglos vendrán en que tu figura sea labrada en mármoles y fundida en bronces para dar a las futuras edades testimonio de tu excelsa gloria 1 ¡ Descansa en paz
re_posa para siempre, oh Rocinante, oh amigo mío, d~
quien la Mancha se engríe y se muestra orgullosa!"

AL TUMULO DEL REY
FELIPE II EN SEVILLA
_
Voto a Dios que me espanta esta grandeza,
Y que diera un doblón por describilla ·
Porque a ¿ quién no sorprende y ma;avilla
Está máquina insigne, esta riqueza?
Por Jesucristo vivo, cada pieza
Vale· más de un millón y que es mancilla
Que esto no dure un siglo, oh· gran Sevilla,
Roma triunfantes en ánimo y nobleza.
Jll'postaré que el ánima del muerto
Por gozar este sitio hoy ha dejado
La gloria donde vive eternamente.
Esto oyó un valentón, y dijo: Es cierto
Cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente.

Y luego incontinen te
Caló el chapeo, requirió la espada, ·
Miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.
Miguel de Cervantes SAAVEDRA.

En alarma pusieron a Sancho los rebuznos, y acudió a toda prisa diciendo para sí -Hembra no hay ... . .
¿quién diablos mueve semejante alboroto?
-¡ Cuerpo de Dios! -exclamó al ver al rocín- 1· Y
en lo que paró la pobre bestia .... t •
A todo correr llegó Sanchica, en piernas, desgreñada Y sucia, calzados los pies con enormes zapatones descosidos y llenos de barro, y al cuello media sarta de corales de los que le tocaron de la Duquesa. Vio curiosa~ente a Roci~ante, y tras mirarle y (emirarle apoyó un
pie sobre el vientre del caballo y dijo:
-¡Muerto y bien muerto está, padre 1 ¡ Y el hartazgo que se darán los buitres!
Sancho, inclinada la cabeza, se mesaba la hirsuta
barba en ademán de estar muy preocupado y pensativo.
-¡Allá vamos todos! -murmuró al cabo a guisa
de resumen de sus filosofías.
Y acercándose al rucio, añadió:
- Víveme tú, siquiera para mientras te pueda acanc1ar.
Y dando l.a espalda regresó a su casa en compañía
de Sanchica, en quien la muerte de Rocinante no causó
tan poderosa emoción como la noticia del gobierno de
su padre.
. Aq~í el autor de esta verídica historia, sin parar
miente m en Sancho ni en su hija, a quienes deja ir menos comp~?~idos y acon~ojados de cuanto pudiera esperarse, refmendose al rocm, prorrumpe diciendo:
-"¡Quédate a Dios, oh Rocinante! ¡Ahí te queda, caballo mío. El término de tu vida me estaba reservado; Para impedir eficazmente que algún malandrín te
saque a nueva vida, ni siquiera te doy piadosa sepultura.
Abandono tu carne al corvo y acerado pico de las aves
de rapiña, que no por tener plumas lucias y adeliñadas podrán hacerme traición, y tus huesos al sol canicular' y a
las lluvias de otoño, para que los conviertan en voladores átomos que en .triunfal tolvanera vayan en pos del
carro de la Noche, siempre seguido. de juguetones ceferillos, hasta dar en las aspas de un molino de viento."
Miguel Hemández JAUREGUI.

AL MANCO
DE LEPANTO
Alma süave, corazón de piedra,
Pudo ser sacerdote o abogado;
Mas llegó a camarista y fue soldado
A quien ni el hierno ni la muerte arredra.
Después, del cobro de alcabalas me"dra,
Y, como el alguacil alguacilado,
A ser pasó de cobrador, cobrado,
Don Miguel de Cervantes Saavedra.
~···~ ~:

Préndenle un día, y en la cárcel preso,
Y en tanto que su Juez le abre un proceso,
El hondo cauce de su ingenio ensancha.
Hácese Juez, con su grandeza a solas,
Y en un lugar, sin nombre, de la Mancha,
Prende y juzga a las letras epañolasl
José Peón y CONTRERAS.

�I

Un Artículo de Unamuno
Trata de la Condición y Ejercicio del Famoso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

-

Nada sabemos del nacimiento de D. Quijote, nada
de su infancia y juventud, ni de de cómo se fraguara el
ánimo del Caballero de la Fe, del que nos hace con su locura cuerdos. Nada sabemos de sus padres, linaje ni abolengo; ni de cómo hubieran ido asentándosele en el espíritu las visiones de la asentada llanura manchega en que
solía cazar; nada sabemos de la obra que hiciese en su alma la contemplación de los trigales salpicados de amapolas Y clavellinas; nada sabemos de sus mocedades.
Se ha perdido toda memoria de su linaje, nacimiento,
niñez y mocedad; no nos la ha conservado, ni la tradición
oral ni testimonio alguno escrito, y si alguno de estos hubo, hase perdido o yace oculto en polvo secular. No sabemos si dio o no muestras de su ánimo denodado y heroico ya desde tierno infante, al modo de esos santos de
nacimiento que, ya desde mamoncillos, no maman las viernes y días de ayuno por mortificación y dar buen ejemplo.
Respecto a su linaje, declaró él mismo a Sancho,
departiendo con éste después de la conquista del yelmo de
Mambrino, que, si bien era hijodalgo de solar conocido,
de posesión y propiedad, y de devengar quinientos sueldos, no descendía de reyes, aunque, no obstante ello, el
sabio que escribiese su historia podría deslindar de tal
modo su parentela y descendencia, que le hallase ser quinto o sexto nieto de rey. Y de hecho no hay quien a la
larga, no descienda de reyes destronados. Más él era de
los linajes que son y no fueron. Su linaje empieza en él.
Es extraño, sin embargo, cómo los diligentes rebuscadores que se han dado con tanto ahinco a escudriñar la
vida y milagros de nuestro caballero, no han llegado aun
a pesquisar huellas d~ tal linaje, y más ahora en que tanto
peso se atribuye en el destino de un hombre a eso de su
herencia. Que Cervantes no lo hiciera, no nos ha de sorprender, pues al fin creía que es cada cual hijo de sus
obras, y que se va haciendo según vive y obra; pero
que no lo hagan estos inquiridores que, para explicar el ingenio de un héroe, husmean si fue su padre gotoso, catarroso o tuerto, me choca mucho, y sólo me lo
explico, suponiendo que viven en la tan esparcida cuanto
nefanda creencia de que Don Quijote no es sino ente ficticio y fantástico, como si fuera hacedero a humana fantasía el parir a tan estupenda figura.
Aparécenos el hidalgo cuando frisaba en los cincuenta años, en un lugar de la Mancha, pasándolo pobremente
con una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, y algún palomino de añadidura los domingos, lo
cual todo consumía las tres partes de su hacienda acabando de concluirla sayo de velarte, calzado de velludo para
las fiestas con sus. pantuflas de lo mismo y los días de entre semana. . . . vellorí de lo más fino. En un parco comer se le iban las tres partes de sus rentas, en un modesto vestir la otra cuarta. Era, pues, un hidalgo pobre; un
hidalgo de gotera acaso, pero de los de lanza en astillero.
Era hidalgo pobre, mas, a pesar de ello, hijo de -bienes porque, como decía su contemporáneo el Dr. D. Juan
Huarte, en el capítulo XVI de su "Examen de ingenios
para las ciencias," "la ley de la Partida dice que hidalgo
quiere decir hijo de bienes; y si se entiende de bienes
ten:iporales, no tiene razón, porque hay infinitos hijodalgos pobres e infinitos ricos que no son hidalgos; pero si
quiere decir hijo de bienes que llamamos virtud, tiene la
misma significación que dijimos." Y Alonso Quijano era
hijo de bondad.

En eso de la pobreza de .nuestro hidalgo, estriba lo
más de su vida, como de la pobreza de su pueblo brota
el manantial de sus vicios y a la par de sus virtudes. La tierra que alimentaba a Don Quijote es una tierra pobre,
tan desollada por seculares chaparrones, que por dondequiera afloran a ras de ella sus entrañas berroqueñas. Basta ver cómo van por los inviernos sus ríos, apretados a
la rgos trechos entre tajos, hoces y congostos, y llevándose al mar en sus aguas fangosas el rico mantillo que habría de dar a la tierra su verdura. Y esta pobreza del suelo hizo a sus moradores andariegos, pues, o tenían que ir
a buscarse el pan a luengas tierras, o ,bien tenían que ir
guiando a las ovejas de que vivían, de pasto en pas to.
Nuestro hidalgo hubó de ver, año tras otro, pasar a los
pastores pastoreando sus merinas, sin hogar asentado, a
la de Dios nos valga, y acaso viéndolos así soñó alguna
vez con ver tierras nuevas y correr mundo.
Era pobre, de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. De lo
cual se saca que era de temperamento colérico, en el que
,redominan calor y sequedad, y quien lea el ya cüac. ....
"Examen de ingenios" que compuso el Dr. D. Juan Huarte, dedicándoselo a S. M. el Rey Don Felipe II, verá cuán
bien cuadra a Don Quijote lo que de los temperamentos
calientes y secos dice el ingenioso físico. De este mismo
temperamento era también aquel caballero de Cristo, Iñigo de Loyola, de quien tendremos mucho que decir aquí,
y de quien el P. Pedro de Rivadeneira, (*) en la vida que
de él compuso, y en el capítulo V del libro V de ella nos
dice que era muy cálido de complexión y muy colérico,
aunque venció luego la cólera, quedándose "con el vigor
y brío que ella suele dar, y que era menester para la ejecución de las cosas que trataba." Y es natural que Loyola
fuese del mismo temperamento que D. Quijote, porque
había de ser capitán de una milicia, y su arte, arte militar. Y hasta en los más pequeños pormenores se anunciaba lo que había de ser, pues, al describ irnos la estatura y disposición de su cuerpo en el capítulo XVIII del libro IV, nos dice el citado Padre, su historiador, que tenía la frente ancha y desarrugada, y una calva de muy venerable aspecto. Lo que consuena con la cuarta señal que
pone el Dr. Huarte para conocer al que tenga ingenio
militar y ¡:s tener la cabeza calva, y "está la razón muy
clara" dice, añadiendo: "Porque esta diferencia de imaginativa reside en la parte delantera de la cabeza, como todas las demás; y el demasiado calor quema el cuero de la
cabeza y cierra los caminos por donde han de pasar los cabellos; allende que la materia de que se engendra, dicen
los médicos que son los excrementos que hace el. cerebro al tiempo de su nutri"ción, y con el gran fuego que
allí hay todos se gastan y consumen, y así falta materia
de que poderse engendrar." De donde yo deduzco, aunque
el puntualísimo historiador de Don Quijote no nts diga,
que éste era también de frente ancha, espaciosa y desarrugada, y además calvo . .
Era Don Quijote amigo de la caza, en cuyo ejercicio
se aprenden astucias y engaños de guerra, y así es cómo
tras las liebres y perdices corrió y recorrió los aledaños
de su lugar, y debió de recorrerlos solitario y escotero
bajo la tersura sin mancha del cielo manchego.
Era pobre y ocioso; ocioso estaba los más ratos del
año. Y nada hay en el mundo más ingenioso que la pobreza en la ociosidad. La pobreza le hacía amar la vida, apartándolo de todo hartazgo y nutriéndolo de esperanzas,

/

..

prendidos de la vida que pasa, aspiraron a la gloria que
queda. El deseo de la gloria fué su resorte de acción.
Y así del poco dormir y del mucho leer se le secó el
celebro de manera que vino a perder el juicio. En cuanto
a lo de secársele el celebro, el Dr. Huarte, de quien dije,
nos dice en el capítulo I de su obra, (1ue el entendimiento quiere "que el cerebro sea seco, y compuesto de partes
sutiles y muy delicadas," y por lo que hace a la pérdida del
juicio nos habla de Demócrito Abderita, "el cual vino a
tanta pujanza de entendimiento, allá en la vejez, que se
le perdió la imaginativa, por la cual razón comenzó a hacer
y a decir dichos y sentencias tan fuera de término, que toda la ciudad de Abdera le tuvo por loco", mas, al ir a verle
y curarle, Hipócrates se encontró con que era "el hombre
más sabio que había en el mundo," y los locos y desatinados, los que hicieron ir a curarle." Y fue la ventura de
Demócrito-agrega el Dr. Huarte-que todo cuanto razonó con Hipocrates" en aquel breve tiempo fueron discursos de entendimiento, y no de la imaginativa, donde
tenía la lesión," Y así se ve también en la vida de Don
Quijote que, en oyéndole discursos de entendimiento, teníanle todos por hombre discretísimo y muy cuerdo, mas,
en llegando a los de imaginativa, donde tenía la lesión, admirábanse todos de su locura, locura verdaderamente admirable.
Vino a perder el juicio. Por nuestro bien lo perdió;
para dejarnos eterno ejemplo de generosidad espiritual.
Con juicio, ¿ hubiera sido tan heroico? Hizo en aras de su
pueblo el más grande sacrifici0: el de su juicio. Llenósele
la fantasía de hermosos desatino.s, y creyó ser verdad lo
que es sólo hermosura. Y lo creyó con fe viva, con fe engendradora de obras, que acordó poner en hecho lo que
- - - - - - - - - - - - - - - - - - su desatino le mostraba, y en puro creerlo hízolo verdad.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue
que le pareció convenible y necesario, así para el aumento
de su honra, como para el servicio de su república, hacerse caballero andante e irse por el mundo con sus armas y
caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejerl'ERIOW:O ~ TOPOS LOS INTEIIESAUOS. EN
citab,m, deshaciendo todo género de agravio y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos cobrase
EL NORTE AMERICANO es un periódico
eterno nombre y fama. En esto de cobrar eterno nombre y
ilustrado, mensual, en español, que contiene noti
fama estribaba lo más de su negocio; en ello el aumento
cias e informaciones generales sobre los Estados
de su honra primero, y el servicio de su república desUnidos, de interés para los pueblo,; de Centro y
pués. Y su honra, ¿ qué era? ¿ qué era eso de la honra de
Sud América y las Indias Occidentales.
que andaba entonces tan llena nuestra España? ¿qué es
No es un periódico comercial lleno de lectura
sino
ensancharse un espacio y prolongarse en tiempo la
insulsa sino una revista popular que habla de los
personalidad?
¿ qué es sino darnos a la tradición para vivir
acontecimientos más importantes de los Estados
en
ella
y
así
no
morir del todo? Podrá ello parecer egoísUnidos, y está perfectamente ilustrada.
ta,
y
más
noble
y puro buscar el servicio de la república
Los Estados Unidos son hoy la nación más
primero, si no únicamente, por lo de buscar el reino de
próspera del mundo y su posición singular en los
Dios y su justicia, buscarlo por amor al bien mismo; pero
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones pecuni los cuerpos pueden menos que obrar por ley de gravitaliares con las repúblicas del hemisferio occidención
espiritual, por ley de amor propio y deseo de honra.
tal, dan grande importancia a esta revista en
Dicen
los físicos que la ley de la caída es la ley de atracel terreno que ella cubre.
ción
mutua,
atrayéndose una a otra la piedra que cae soLa subscripción anual es $2.00 en México,
bre la tierra y la tierra sobre que aquella cae, en razón a
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
su respectiva masa, y así entre Dios y el hombre, es tamy $2.50 en todos los demás países.
bién mutua la atracción. Y si El nos tira a Sí con infinito
' A solicitud enviamos gratis ejemplares de
tirón, también nosotros tiramos de El. Su cielo padece
muestra.
fuerza. Y es El para nosotros, ante todo y sobre todo, el
eterno productor de inmortalidad.
DIRIGIRSE A
El pobre e ingenioso hidalgo no buscó provecho pa·
SOUTH AMERIC"AN PUBLISHING CO. sajero ni regalo de cuerpo, sino eterno nombre y fama, poniendo así su nombre sobre sí mismo. Sometióse a su proNew York
61 Broadway
pia idea, al Don Quijote eterno, a la memoria que de él
quedase. "Quien pierda su alma la ganará," dijo Jesús,
(Nota: Esta Compañía publica también THE SOUTH
es decir, ganará su alma perdida y no otra cosa. Perdió
AMERICAN, revista en inglés.)
Alonso Quijano el juicio, para ganarlo en Don Quijote;
L'..=======================~ un juicio glorificado.

y la ociosidad debió de hacerle pensar en la vida inacabable, en la vida perpetuadora. ¡ Cuántas veces no soñó en
sus mañaneras cacerías, con que su nombre se desparramara en redondo por aquellas abiertas llanuras y rodara
ciñendo a los hogares todos, y resonase en la anchura de
la tierra y de los siglos I De sueños de ambición apacentó
su ociosidad a su pobreza y, despegado del regalo de la
vida, anheló inmÓrtalidad no acabadera.
En aquellos cuarenta y tantos años de su obscura vida, pues frisaba ésta en los cincuenta cuando entró en obra
de inmortalidad nuestro hidalgo, en aquellos cuarenta y
tantos a ños, ¿qué había hecho, fuera de cazar y administrar su hacienda? En las largas horas de su lenta vida,
¿ de qué contemplaciones nutrió su alma? Porque era un
contemplativo, ya que sólo los contemplativos se aprestan
a una obra como la suya.
Adviértase que no se dio al mundo y a su obra {edentora hasta frisar en i&lt;'s cincuenta, en bien sazonada
madurez de vida. No floreció, pues, su locura hasta que su
cordura y su bondad hubieron sazonado bien. No fue un
muchacho que se lanza a tontas y a locas a una carrera
mal conocida, sino un hombre sesudo y cuerdo que enloquece de pura madurez de espíritu.
La ociosidad y un amor desgraciado de que hablaré más
adelante, le llevaron a darse a leer libros de caballerías
con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el
ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda, y hasta vendió muchas fanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías, pues no sólo de
pan vive el hombre. Y apacentó su corazón con las hazañas y proezas de aquellos esforzados caballeros que, des-

I

,.

�Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de
su brazo, por lo menos del imperio de Trapisonda, y se
dió prisa a poner en efecto lo que deseaba. No fue un contemplativo tan sólo, sino que pasó del soñar a poner en
obra lo soñado. Y lo primero que hizo fué limpiar unas armas que habían sido de sus bisagüelos, pues salía a luchar
a un mundo para él desconocido, con armas heredadas
que luengos siglos hacía que estaban puestas y olvidadas
en un rincón. Mas antes limpió las armas
que el orín de la paz gastado había,
(Camoens. "Os Lusiadas," 'IV, 22)
y se arregló una celada de encaje con ca rtones y todo lo
demás que sabéis de cómo lo probó, sin querer repetir
la probatura, en lo que mostró lo cuerda que su locura
era. Y fut: fuego a ver a su rocín y engrandeciólo con los
ojos de la fe y le puso nombre. Y luego se lo puso a sí
mismo, nombre nuevo, como convenía a su renovación
interior, y se llamó Don Quijote, y con este nombre ha
cobrado eternidad de fama. E hizo bien en mudar de nombre, pues con el nuevo llegó a ser de veras hidalgo, si nos
atenemos a la doctrina del dicho Doctor Huarte, que en
la ya citada obra, nos dice así: "El español que inventó
este nombre, hijodalgo, &lt;lió bien a entender .... que tienen
los hombres dos géneros de nacimiento. El uno es natural, en el cual todos son iguales, y el otto espiri tual. Cuando el hombre hace algún hecho heroico o alguna extraña
virtud y hazaña, entonces nace de nuevo y cobra otros mejores padres, y pierde el ser que antes tenía. Ayer se llamaba hijo de Pedro y nieto de Sancho; ahora se llama
hijo de sus obras. De donde tuvo origen el refrán castellano que dice: cada uno es hijo de sus obras, y porque las
buenas y virtuosas llama la Divina Escritura algo, y los
vicios y pecados nada, compuso este nombre, hijodalgo,
que quiere decir ahora descendiente del que hizo alguna
extraña vi rtu d ..... Y así Don Quijote, descendiente de sí
mismo, nació en espíritu al decidirse a salir en busca de
aventuras, y se puso nuevo nombre a cuenta de las hazañas que pensaba llevar a cabo.
Y después de esto, buscó dama de quien enamorarse.
Y en la imagen de Aldonza Lorenzo, moza labradora de
muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamora- .
do, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni se dió
cuenta de ello, encarnó la gloria y la llamó Dulcinea del
Toboso.
MIGUEL DE UNAMUNO.
(*) Le llamo P., es decir Padre, por acomodarme al
uso, o sea abuso, común en casos iales, y aunque sé que
Cristo Jesús dijo: "No os llaméis Padre en la tierra; pues
uno sólo es vuestro Padre: el que está en los cielos. "Mat.

1

GRAB.ADOS

UNA Co1Ecc10N COMPLETA
DE ''REVISTA MEXICANA''

Amado Nervo, Luis
G. Urbina, Francisco
M. de Olaguíbel y Ra
fael López son cuatro
poetas inspirados que
han cantado la gloria de
Juárez.
¿Desea Ud. conocer
sus poemas?
Pida una suscripción
de 'Revista Mexicana'
y recibirá 'El Album
de Juárez' como obsequio.
Allí aparecerán esas
poesías supremas.

MODO FACIL DE ADQUIRIRLA

Rápidos, excelentes y a
su justo precio.

Una colección completa de nuestro t)eriódico,
se compone de 32 números, los cuales, vendidos
al precio doble que nuestra tarifa sei'\ala a los ejemplares atrasados, valen la suma considerable de

$ 6. 40 cts.
iSEIS PESOS CUARENTA CENTAVOS!
Sin embargo, ni aun a ~e precio se conseguiría
la colección completa, porque algunos números como el primero, décimo nono, vigésimo sexto y vigésimo octavo, se agotaron completamente. Ya no
tenemos un solo ejemplar y, por tanto, nos sería
imposible satisfacer cualquier pedido. De otros números como el onceno, vigésimo tercero y trigésimo, no tenemos arriba de diez ejemplares y por
tal causa, hemos decidido retirarlos del mercado.
---¿Desea Ud. conseguir una colección desde
el número primero hasta la fecha, sin desembolsar
un solo centavo?
---Es muy sencillo. Remítanos 20 suscriciones
de REVISTA MEXICANA, pagadasal contado,
y a vuelta de correo tendremos el placer de obsequiarle una colección completa de nuestro semanario. Es una joya bibliográfica que solicitan con esmer'o todos los mexicanos y que mai'\ana será un libro de consulta, por contener el mejor comentario
de los últimos acontecimientos que han sacudido a
la patria.
Lo que valía antes$ 6 40; lo que no puede hoy
conseguirse a ningún precio, lo consigue Ud. de la
manera más sencilla.

!

Trabajos en cobre.o en zinc
para hacer ilustraciones~ una tinta
o a varios colores.

1

EL PODER SECRETO

--

Service Engraving Co.
CALCASIEU BUILDING

..

San Antonio, T ex.

¿Desea Ud. conocer la biografía del Gral. Porfirio Díaz?

BEE CANDY MFG. Co.
Cía Manufacturera de Dulces
"LA ABEJA"

Pida una suscrición semestral, y junto con ella, le remitiremos en calidad de obsequio, "El Album de Díaz."
Allí aparecerá la biografía del gran Presidente.

Dulcería - -

San Antonio, Texas.

Pastelería

Deacortezadores de Nueces
San Antonio, T ex.

REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.

1

Con este maravilloso libro resolverá
todas sus dificultades, será protegido
de la suerte, recobrará el cariño perdido, se hará amar del ser que adore
y logrará casamiento afortunado; obtendrá éxito en todos sus negocios y
empresas, gozará de salud, atraerá a
una persona ausente, desarrollará su
' poder magnético y dominará a las personas que le rodean; sus enemigos no
podrán causarle daño y adquirirá valiosos secretos para curarse Ud. y las
demás personas que soliciten su ayuda.
P ida un prospecto gratis. Dirección:
J. VENCE.
P.O. Box 491.
Habana, Cuba.

Póngase a trabajar y escríbanos a

XXIII, 9.

1

Necesitamos un Agente de Anuncios, laborioso, inteligente, emprender y audaz.
Ofrecemos Magnífica Comisión
. Diríjanse las Solicitudes a

REVISTA MEXICANA
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O . Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.
Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de $ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito ·Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrición anual de REVISTA MEXICANA
Soy de Ud. atto. y S. S.
,, dirección_ _ _ __ _ __ _ _ _ __

Sr: Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.
San Ant~nio, Texas.
Muy sei'lor mío: Tengo el gusto de acompai'lar a
Ud. la cantidad de $ l. 80 cts. para que remita, a
vuelta de correo, el Album de_ _ _ _ _ __
- - - - - - - - - Y una suscrición semes~
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.
, , dirección _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ __

P. O. Bo:x: 66, Station A.

San Antonio, T ex.

HARINA
Pioneer

TEATRO JUAREZ

" Marca del Viejo"
Pionecr Flour Mills
Producción diaria
1 S 00 Barriles

Gran Compañía Dramática

Oficina y Molino,

María del Carmen Martínez

Calles Guenther 1
Nll[Jflt.llU),O,

,, ciudat1_ _ _ _ _ __ _ _ _ _ __ __

,, ciuda..:1,..__ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _.
,, Estado_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Funciones todas las noches·

~ -.t.i••

' ~'f~.:áf;-§i."§'i..z

¡ SAN ~NTONIO, Tf.X.

Kin¡ William
Cerca del

c. s.

a:

F.
A.
A. P.
PIONEER
"&lt;iZ=&lt;1"o11--.~- San Antonio, Tt.1l.

�Página Recreativa
So1uciones correspondientes al núme·
ro 30 de "Revista Méxicana."
Ia. Charada propuesta por Genaro Fourzan.-Victoriano.-;- Fu~ re·
suelta por Pota de la Garza de Laredo, Baldomero Chávez de El Paso,
Tobias A. Vela de Rio Grande, Alfonso Eduardo Guerra de Laredo, P.
1fartínez de New York, Gilberto S.
Argüelles de Brownsville, Ignacia L.
de la Fuente de Douglas, María Enriqueta Berna! de Los Angeles, Cuca
García de Los Angeles, Josefa G. de
Olivares de Laredo, Isaura Noriega
de Calexico, Elvira Danuet de I\lexicalli, J. E. Decker de Brownsville,
Juan de Dios \'illarreal de Rio Grande, Elisa Gutiérrez de Longoria de
Rio Grande, Mercedes L. Garza de
Eagle Pass, Julia R. Lelevier, María
J. F. de Gaona, de Hebbronville, María de R. H. Garza de Hidalgo, María J. Laing de Múzquiz, Victoriano
Torres de El Paso, Gabriel Hinojosa de El Paso, J. M. Carranza de
Del Rio, A. E. Garza de Eagle Pass,
Sras. Tuttle y Duke de Douglas, Fidel Ramírez González de Hebbronville, Ana H. García y Ana :.L de
Martínez, de Calexico.
2a. Charada propuesta por Genaro
Fourzán.- Damasco. -Fue resuelta
por Gabriel Hinojosa, Victoriano Torres N., María J. Laing, María del
R. H. de Garza, María J. F. de Gaona, Julia R. Lelevier, Elisa Guttiérrez de Longoria, Juan de Dios Villarreal, J. E. Decker, Cuca García,
María Enriqueta Berna!, Gilberto R.
Argüelles, P. Martínez de New York,
Alfonso E. Guerra, Tobías A. Vela,
Colombina de San Antonio, Fidel
Ramírez González, Ana H. García, y
Ana M. de I\Iartínez, de Calexico.
Anagrama propuesto por Fourzán.
-General de División Porfirio Díaz.
-Fue resuelto pqr Colombina, Baldomero Chávez, Fidel Ramírez González, Tobías A. Vela, Alfonso E. Gutiérrez, Srita. P. Martínez, Gilberto
L. Argüelles, María Enriqueta Berna!, Cuca García, Isaura Noriega, Elvira Banuet, J. E. Decker, Mercedes
L. Garza, Arturo Gaona de Habbronville, María del R. H. de Garza, María J. Laing, Victoriano Torres, Gabriel Hinojosa, A. E. Garza, Herlinda Abrego de 1Iartínez de San Diego y Ana M. de 11artínez, de Calexico.
Metatesis propuesta por Fourzán.
-Monja; mojan, jamón.- Fue resuelta por Herlinda A. &lt;le Martínez, María J. Laing, Mercedes L. Garza, J. E .

Dccker, Cuca García, P. M"artínez, Alfonso E. Guerra, Tobías A. Vela, Fidel Ramírez González, Baldom&lt;'ro Chá
vez, Colombina, María Enriqueta Ber
nal, Ana H. García y Ana M. de Martínez de Calexico.
Rombo propuesto por Esperanza
Casso.- Ajedrez.- Fue resuelto por
Colombina, Fidel Ramírez González,
Tobías A. Vela, Alfonso E. Guerra,

Srita. P. Martínez, Gilberta L. Argüe··
lles, Cuca García, Isaura Noriega, J.
E. Decker, Elisa Gutiérrez de Longoria, Mercedes L. Garza, Julia R. Lelevier, Arturo Gaona, María del R. H.
de .Garza, María J. Laing, Gabriel Hi·
nojosa, A. E. Garza, Herlinda Abrego de Martínez ,Ana H. García y Ana
I\f. de Martínez de Calexico.
Cuadrado de letras propuesto por

EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de_ D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuan'.os rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por la palabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del Sr. Juárez, sus ade·
manes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de ·ta pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE JUAREZ, así formado es un libro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificul·
tad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
Corte Ud. el cupón y envíenos su pedido hoy mismo.

Esperanza Casso.- Vaca, alas, casa,
asar.-Fue resuelto por Maria J. Laing, María J. F. de Gaona, Josefa G. •
de Olivares, Cuca García, Alfonso E.
Cumpliendo con el ofrecimien· cos, por el Lic. Ricardo Gómez Ro·
Guerra, Tobías A. Vela, Fidel Ramíto hecho a nuestros suscritores, belo, exclusivamente para REY lSrez González, Ana H. García y Ana
hoy comenzará a circular el "AL- T A MEXICANA.
M. de Martínez de Calexico.
BUM DE DIAZ," que ha editado
El apénáice a la Biografía comLa Srita. P. Martínez le encontró
"REVISTA MEXICANA" como pleta el estudio de la vida del Gran
la siguiente solución: Gato, alas, tala,
un homenaje al HEROE DEL 2 Presidente, con la hoja de serviosar. Gabriel Hinojosa puso tasa en
DE ABRIL.
cios, que es un monumento de glotercer lugar.
Es una vida más llena de peri- ria imperecedera, y un cuadro comRo1:1bos wcadenados propuestos por
pecias que una novela, y a la vez parativo entre el México de 1876
Ana H. García, Nemesio García Nalleva en sí la historia de la patria, y el de 1909.
ranjo.-Fueron resueltos por la Srita .
Para estudiar al General Díaz
desde el año de 1855. Por sus ras·
P. Martínez, Fidel Ramírez González,
gos
de
audacia,
de
perseverancia
en
todos sus aspectos, ~eproduci·
Tobías A. Vela, Alfonso E. Guerra,
y de heroísmo; es más interesan- mos, además, una pintura magistral
Cuca García, Josefa G. de Olivares,
te que cualquiera historia de ima· de los rasgos característicos de D.
María J. Laing, Baldomero Chávez,
ginación y explica cómo se formó Sebastián Lerdo de Tejada y del
Gilberto L. Argüelles, J. E. Decker,
el México del Centenario y cómo General Díaz, hecha por la pluma
Elisa Gutiérrez de Longoria, Merce·
se
deshizo aquella grandeza en la inimitable del DUQUE JOB.
des L. Garza, Julia R. Lelevier, Artu·
El libro más interesante que
Larharie actual.
ro Gaona, María del R. H. de Garza,
Es un resumen de historia polí- pueda obtenerse en la crisis actual
Gabriel Hinojosa, A. E. Garza, Herlintica y social y una exposición de de México.
da Abrego de Martínez y Ana M. de
las causas determinantes de la
Un obsequio de "REVISTA
Martínez, de Calexico.
anarquía que ha acabado con la MEXICANA" a sus suscritores.
Anagrama propuesto por Ana H.
dignidad nacional, y fue escrita,
Envíenos Ud. el cupón hoy misGarcía.- Marcelo Caraveo.-Fue reen vista de los datos más auténti- mo.
suelto por Herlinda A. de Martínez,
J. M. Carranza, A. E. Garza, Gabriel
Hinojosa, Victoriano Torres, María
del R. H. de Garza, Arturo Gaona, Ju·'EL SALVAVIDA"
lia R. Lclevier, Mercedes L. Garza, JoNUEVO DESCUBRIMIENTO PURAMENTE VEGETAL
sé L. Aguilar de El Paso, Elisa Gu·
Para combatir la terrible plaga de la Tuberculosis, Asma, Resfrío pasado,
tiérrez de Longoria. Elvira Banuet,
Tos,
Ronquera, Pulmones afectados o débiles, Pulmonía y de gran valor para lo
Isaura Noriega, María E_nriqueta Berque comunmente llamamos hoguillo e inflamación en los pasajes respiratorios.
na!, Gilberto L. Argüelles, Colombina,
PRECIOS: Una botella $1. ..00
Seis botellas $ 5. 00
Baldomero Chávez, Pota de la GarToda
b,:,tella
de
''El
Salvavida''
deberá
llevar
el
retrato de su inventor y faza, María J. Laing, Cuca García, Al·
bricante
en
la
etiqueta
de
la
botella
y
en
la
caja
exterior.
Mande sus órdefonso E. Guerra, Tobías A. Vela, Fidel Ramírez González, Sri.ta P. Mar- nes acompai'\adas de su valor y dirigidas a M. ARISPE y Cia., 14151-2 W.
Commerce St., San Antonio, Texas.
tínez.
Metatesis. -Borla, Arbol.- Borla
labor-Roca, arco-Esponja, japonés
-Craso, rosca- Proa-ropa- Mónica, camino,--Misa, sima- Matar,
trama.- Torerón,- Torreón.- FueNIETO Y GORDILLO Props.
ron resueltas por las siguientes perEl mejor y más céntrico Hotel Mexicano para familias.
sonas: Herlinda Abrego de Martínez.
Todas menos las 2a. 3a. y 5a.
Sólo dista S yardas de la plaza Militar.
A. E. Garza.-6a, 7a, 8a, 9a, y IOa.
Cuartes cómodos, bien ventilados, elegantes e higiénicos. Mobilario moGabriel Hinojosa.-4a, 6a, y 9a.
derno y enteramente nuevo. Magnífico servicio de baños.
Fidel Ramírez González.-To::!as
Recibimos huéspedes por abonoa precios reducidos, con o sin asisten·
menos la 2a.
Cia.
Sri ta P. Martínez.--T odas menos
PRECIOS
las 2a, y 5a.
50 cts. 75 cts. y $r.oo Por Día
y de $ro a $25 Por Mes
SAN ANTONIO, TEXAS
Teléfono Travis No 3934.
Tobías A. Vela.-3a, 4a, 7a, 8a, y
508 Dolorosa Street.
9a.
Alfonso E. Guerra.-Todas menos
2a, y sa.
Cuca García.-Todas menos 2a, y
5a.
Baldomero Chávez.-7a, 8a, 9a, y
C. CADENA E HIJO, Props.
Esquina Santa Rosa y Buena Vista
IOa.
EFECTOS QUIMICOS Y FARMACEUTICOS.
Colombina.-6a, 7a, y 9a.
Veinte por ciento de descuento a las órdenes por correo
Gilberto L. Argüelles.-Todas me·
Principalmente si vienen de :r,,:éxico.
nos 1a, 2a, y 1oa.
Teléfonos, Cr. 826.-Nuevo, 826.
J. E. Decker.- Todas menos 1a. 2a,
3a, y 5a.
Elisa Gutiérrez de Longoria.- 4a,

PORFIRIO DIAZ

PLAZA HOTEL

FARMACIA CADENA

�6a, i'a, y 9a.
María Enriqueta Bernal.-6a, ¡,a,

Ra, 9a,

y 10a,

Mercedes L. Garza.-6a, j'a, 8a,
9a, y IOa.
María del R. H. de Garza.-3a, 6a,

7a, 8a, y 9a.
Victoriano Torres N.-Ia, 2a, 6a,
7a, 8a, y 9a.
Ana H. García.-4a, 6a, 7a, 8a, y 9a.
Ana M. de Martínez.-ia, 6a, 7a, 8a,

1 2

3 4 S 6

5 S 3 4

I 2

Nombre de mujer u
hombre.
Cosa dulce.

I 2 3 4 S Figura geométrica.
3 2 I 4 5 Germen malsano.

3 4

I 2

2 I 3 4

Animal.
Con salud.

tal de un monarca.
1 2

3 4
3

I 2

En el mar.
Sin acompañamiento.

I 2 3 4 5 6
4 5 3 I 2 6

***
PRECIOS DE SUSCRIPCION

Metatesis propuesta por José L.
Aguilar:

En México y Estados Unidos
Pago adelantado

3 4 S 6 7 --Flor
3 6 I 7 4 S 2 --Nombre de mujer.

trimestre ..... $1.00 oro americano.
semestre.... '1.80 "
"
I año......... '3.50
"
''
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.

I 2

No vendas a tu raza.
Rincon

I

Méjico, la nación grandiosa renace

I

Anagrama propuesto por Enrique
G. Caballero.

Verbo.
Población de Estados
Unidos.

3 4 Nombre de mujer.
3 4 I Lo que aconsejan
Iglesia.

Sacarán ingenio del rico mejicano

A
METATESIS

en la

CUADRADO DE LETRAS PROPUESTO POR EL NI~O
ALFONSO MARTINEZ
- - Nombre de mujer.
- - Ruego.
- - A orillas del _!llar.
- - Nombre de varón.
Charadas propuestas por la Señora Herlinda Abrego de Martínez:
"Prima" y "segunda" en el Cielo
Con "prima" ''_prima" lo enseñas
Lo ·puedes tu contemplar,
Como también orden dás.
"Tercia," es persona querida
Y pariente de papá
Y "cuarta," "prima," padece
De u&amp; ceguera mortal
Y en efecto debe ser
Porque el t9do, nombre es
De un varón, que "cuarta," "pri(ma"
Lo que a él no le conviene
Para su propio interés
"Prima" y "segunda" los hallas
Fuera de toda ciudad
·y si agregas una letra
De la "segunda" al final
Apeilido de un torero
Que fué célebre, hallarás.

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

'

San Antonio, Texas.

I 2
2

.

I 2 3 4 S Cordillera.
5 4 2 3 1 Camino.

3 4 S Capital del Oriente.
2 Pieza delgada de metal.

1 2

S 6 I 4 3

I 2 3 4 S 6 Cónyuge.
S 6 3 I 4 2 Pretérito imperfecto.
I

2

3

2

3 4 Ilustre novelista.
I 4 Vasijas de tierra.

I 2 3 4 S 6 Prestigio coinercial.
4 S 2 3 1 6 Lo que no se interrumpe.
I 2

4

2

3 4 S Cuadrúpedo.
I 3 S Encabezado.

I 2 3 4 5 Capital europea.
I 3 4 S 2 Urgencia de tiempo.
2
2

3 4 S 6
3 4 S 6

Guarismo.
Habitación.

.3 4 S Flor.
4 I S Cadencia.

I

2

3

2

I
3

2 3 4

2 1

4

De honradez invariable.
Testarudo.

Adivinanza propuesta por Baldomero Chávez:

Yo soy un joven gallardo
De claros rayos vestido
Y algunas veces de pardo
En tiempo me enfrió y ardo
Y el mundo y sus cosas mido.

Gran Sensación Editorial.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

Anagramas propuestos por María
Enriqueta Berna!.

I 2 3 4 5 6 7 Lo que es gallardo.
7 7 5 3 4 I 2 Período gubernamen-

4

-o--

"Tercia" es pieza principal
De un juego de sociedad
Y en las selvas y en los montes
También tú la encontrarás
Como en Europa la ven
Como cosa natural
Siendo el todo una ciudad
Que en los lares mexicanos
Ocupa un grande lugar

I 2 3 4 Capital.
4 3 2 1 Pasión.
3 2 I 4 Fruta. ·
1 4 3 2 En los árboles.
Califa.
2 3 4 I

I 2

SEMANARIO ILUSTRADO

Y 9a.

Metatesis p_ropuesta por la Señora
Herlinda Abrego de Martínez.

3 4 En los bautizos.
3 4 I 2 Animal feroz.

RfVISU MfXICANA

I

I

En el resto del mundo.
I

I
I

trimestre. . . . . $2.00. oro americano
semestre. . . . . ' 3.50 "
"
año .......... '6.oo "
"

*t *
ADVERTENCIAS:

1

Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No st: devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Sta. A.
SAN ANTONIO, TEX.
-o---,..

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66, Sta. A.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

***
Subscription rates

In Mexico and United States.
Advanced payment.

..

3 months ..... $ 1.00 American Cy. .
,,
6 months ..... .. 180
,,
1 year ........ " 3.50
,,
,,
Single Copy .. " 0.10
,,
On the train . . ,, 0.15
,,
,,
Old Copies. . . . " 0.20

.

..

In other Countries
3 months..... $ 2 .00

6 months. . . . . " 3.50
I year. • • . . . . • '' 6.oo

",,

"

,,

,,
,,

COSAS DEL TIC SAM
El Lic. Qu~rido M,oheno,con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la
cual se pinta al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de
franqueza, de valor y de sinceridad.
,
Para que el público juzgue su importancia anticipamos el índice:
lo. --La antesala de Uncle Sam. 2o. --De la Habana a New York, 3o. --Cocina y Literatura. 4o. --La Abomiriable Metrópoli. 5o. --El Molde americano. 60. --El Rebafio de
Panurgo. 7. --Los timos de Acá. 80. --Sobre el mismo tema. 9. --Siguen los timos. 10-Home sweet home. 11. --Home sweet home, concluye. 12. --Combination salad, 13. --Si
Lincoln resucitara. 14. --El Lado Bueno. 15. --El Porvenir de Uncle Sam. 160 páginas en
80. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, precios especinles.
Pronto será puesto a la venta en '·REVISTA MEXICANA''
P. O. Box 66

Station A.

San Antonio, T ex.

�Ignacio Zaragoza.

•

Mariano Escobedo

El primero infirió a los invasores de 1862 el primer
descalabro en los cerros de Loreto y Guadalupe de !a ciudad de Puebla; el segundo recibió la espada del Archiduque Maximiliano en el C_e rr') de las Campanas.
iEl 5 de Mayo y el 15 de Mayo!
Dos fechas gloriosas que cÓmprenden una época heroica para la Patria.
' "Revista Mexicana'' no puede pasar inadvertido el
recuerdo de aquellos gloriosos días, y dedicará dos de sus
ediciones a loar a los dos héroes mss grandes que ha pro
dueido la frontera.
Zaragoza no solamente es el héroe del 5 de Mayo:
es además el caudillo que tomo G!.iadalajara y el colabora
dar más efectivo de las jornadas de Silao y Calpulálpam.
Escobedo fue por su parte el paladín en Santa Gertrudis y en San Jacinto,
El número de "Revista Mexicana" correspondiente al 5 de Mayo llevará en lo. carátula. el retrato del General Zaragoza, en medio de los colores nacionales. En
las páginas interiores contendrá un material selectísimo
y nutrido, evocador de aquellos tiempos.
El número correspondiente al 15 de Mayo, contendrá un relato del sitio de Querétaro y de la tragedia del
Cerro de las Campanas, con todos los detalles necesanos. En la carátula llevará también en medio de tapas
tricolores, el retrato del General Escobedo.
Tanto estos dos números como el ya publicado en
el último DOS DE ABRIL serán el mejor homenaje que
se pueda tributar a los héroes de nuestra segunda Independencia. Todo mexicano que ame deveras a su Patria, debe adquirirlos y Jeerlos a sus hijos para que vean
como se portaron nuestros abuelos en el momento sagrado de defender el suelo de la República.
El precio de cada uno de estos ejemplares será _e l
mismo de siempre:
DIEZ CENTAVOS
Haga Ud. sus pedidos desde luego, porque de lo
contrario, corre el peligro de que se agote la edición antes de que recibamos sus órdenes. El número dedico.do al Dos de Abril se agotó el mismo día de su aparición·:
Estos también se agotarán.
Diríjase desde luego a
REVISTA MEXICANA

P. O, Box. 66.
San Antonio, T ex.

'

Station A.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="19">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2948">
                <text>Revista Mexicana : semanario ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3357">
                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87974">
            <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87976">
            <text>1916</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87977">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87978">
            <text>33</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87979">
            <text>Abril</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87980">
            <text>23</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87981">
            <text>Semanal</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="87994">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87975">
              <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 33. Abril </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87982">
              <text>García Naranjo, Nemesio, 1883-1962.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87983">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="87984">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="87985">
              <text>Políticas gubernamentales</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87986">
              <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87987">
              <text>Talleres el Imparcial de Texas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87988">
              <text>1916-04-23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87989">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87990">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87991">
              <text>2000200474</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87992">
              <text>Fondo Hemeroteca</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87993">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87995">
              <text>San Antonio, Texas (EUA)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87996">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="87997">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="7278">
      <name>Ejercito</name>
    </tag>
    <tag tagId="11399">
      <name>Letanía</name>
    </tag>
    <tag tagId="938">
      <name>Patriotismo</name>
    </tag>
    <tag tagId="3071">
      <name>Poesía</name>
    </tag>
    <tag tagId="11398">
      <name>Quijote</name>
    </tag>
    <tag tagId="37">
      <name>Soneto</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
