<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3378" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3378?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T23:39:14-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="1807">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/19/3378/Revista_mexicana_semanario_ilustrado._1916._Vol._2_No._36._Mayo._2000200482ocr.pdf</src>
      <authentication>65374e6b082074eb5d8c52fa54e4921d</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="116987">
                  <text>TA MEXI
MANARIO ILUSTRA
PRECIO: 10 CENTA VOS.

�REVISTA MEXICANA

m=-=~mm11mmm ==m~

mPorfirio
Díaz, Victoriano H~erta, ~
Pascual Orozco, Aquiles Serdán,
,¡

Semanario Ilustrado

'l

~

Entered as second class matter, O ctober 25, 1915 at the P ost Office
of San Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1897.

Arto II.

Bernardo Reyes, Félix Díaz.
Obsequio de Revista Mexicana.

4,-Remítanos Ud. dieciocho nom·
bres de probables suscritores con sus
respectivas direcciones, y tendremos
el gusto de obsequiarle cualquiera de
los números dedicados a los Generales
Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
Las portadas son bellísimas, y en
ambas aparecen los héroes en medio
de los colores nacionales.

-Esta agotado.
Y lo mismo sucede con los números dedicados al Dos de Abril, a la
revolución de 1910, al General Huerta. a la re\'olución militar de la Ciuda·
dela, y al General Félix Díaz. Los
hemos retirado del Mercado en vista
de que no nos quedaron sino unos
cuantos ejemplares para el archivo. Ya
no los vendemos ni siquiera al precio
de ,·einte centavos el eJemplar.
las mismas contemporaone dne doero

5.-Remítanos Ud. veinte direccipnes de probables suscritores, y le obsequiaremos nuestro número primero,
cuya portada lleva a tres tintas la
Columna de la Independencia, del Paseo de la Reforma de la Ciudad de
México. En las páginas interiores
luc~n ocho retratos distintos de Don
Miguel Hidalgo y un artículo dedicado a la muerte del General Orozco.

Existe sin embargo un medio de
adquirir esas joyag bibliográficas y se
lo vamos a anunciar.

1

11

Las Dos Intervenciones
El día 15 de mayo de 1867 el Archiduque Maximiliano entregaba su espada al Jefe del Ejércii.o del Norte,
General don Mariano Escobedo. Un mes después,
un cadalso ensangrentado, había convertido el sueño del Imperio en una hor~ible pesadilla. La risa histérica de Carlota anunció a los tronos del viejo mundo que
las armas republicanas habían salvado la intcgrid:i.d de
México.
Ya conocemos de sobra el argumen~o de los vencidos.. Napoleón tiercero proyectaba el establecimiento
de un baluarte latino, una fortaleza colosal que sirviera de
punto de unión entre las potencias latinas europeas y sus
posesiones en el extremo oriente, y que formase con ellas
un valladar inexpugnable en contra del expansionismo
creciente de la raza sajona. México conforme a ese proyecto, habría tenido la misión de detener el crecimiento
del pueblo yanqui; y bajo el amparo de la cultura francesa, mejorarse intelectual y moralmente, para perpetuar
en el nuevo mundo los esplendores del genio latino.
Sueño bello; pero falso. Porque presuponía que
Francia, jamás se habría de aliar a los sajones. Apenas
ha transcurrido medio siglo de aquellos hechos y, en contra de aquellos sueños, vemos que Francia, desde las trincheras de Verdun y las selvas de la Argonna, defiende
junto con la cultura gala, la civilización sajona que entonces pr ocuraba detener.
No hay motivo suficiente que autorice a sacrificar
la soberanía de un pueblo. México hubiera quedado, en
apariencia, sirviendo a un ideal latino; pero en realidad,
habría consumado un sacrificio estéril. Porque los ideales y los intereses de Francia estaban entonces en contra
de Inglaterra, como hoy están en contra de Alemania y
en favor de los Estados Unidos, como mañana pueden estar en contra de México. Los defensores de la República
hicieron perfectamente bien en no dejarse engañar por
los mlrajes de aquel en~ci:o: El deber mexicano estribaba entonces, como hoy y como siempre, en defender la
soberanía de la Patria.

do a la Nación, para iniciar su campaña en contra del bandolerismo cafra ncista.

¿ Desea Ud. conservar un ejemplar
del número primero de "Revista Me·
xicana" en donde apareció un artículo
dedicado al General Pascual Orozco?

(1)-Remítanos Ud. diez nombres de
personas que puedan ser suscritores
de "Revista Mexicana," con sus respectivas direcciones :y tendremos el
gusto de obsequiarle el número dedicado a laDecena Trágica, cuya portada lleva el retrato del General Bernardo Reyes.

~1 1

6.-Remítanos Ud. veinticinco direc
c1ones y .le obsequiaremos nuestro
número 28 que lleva el histórico editorial intituladq "La Invasión de la
Patria." Nos han ofrecido por uno
de esos ejemplares hasta un dólar,
pero como la edición está agotada,
no los vendemos a ningún precio.

2.-Remítanos Ud. doce nombres y
tendremos el placer de obsequiarle
aquel ejemplar nuestro que lleva en ta
carátula el retrato de Aguiles Serdán
y en las páginas interiores los textos
de los Planes de Orozco, San Luis Potosí, Ayala y Guadalupe.

7.-Rcmítanos Ud. cinco direcciones y le obsequiaremos cualquiera
otro ejemplar de "Revista Mexicana"
de los no agotados, y que vendemos
diariamente al precio de veinte centavos. Todos ellos traen artículos de
interés, literatura, de combate, mexicanismo agudo, y será mañana recordados, como las mejores muestras de
patriotismo en una época dolorosa.

3.-Remítanos Ud. quince nombres,
con sus respectivas direcciones y le
enviaremos a vuelta de correo el ejemplar cuya portada lleva el retrato del
General Félix Díaz y en las páginas
interiores el Manifiesto que ha dirigí-

Si desea Ud. adquirir cualquiera de estos obsequios, póngase
a trabajar y diríjase hoy mismo a

•

REVISTA MEXICA NA
'\

P, O. Box 66.

Station

A.

San Antonio, Tex.

Número 36

San Antonio, Texas, 14 de M»yo de 1916

¿ Que era peligrosa una aliar;za con los norteamericanos? Sí lo era, y la prueba la estamos palpando en la
actualidad. Pero entre un peligro urgente y otro a largo
plazo, no se debía ni siquiera vacilar. Los hombres de la
Reforma cumplieron con su dc;;ber, salvantlo a la Patria
en su tiempo; y si las generaciones que les sucedieron no
supieron esquivar el peligro fu uro, ct!lp:i. fue de ellas y
no de los héroes que rechazaron a los invasores de entone.es, creyendo que sus descendientes rechazarían a los
invasores del porvenir.
Las naciones no pueden celebrar pactos eternos.
Italia combate hoy en contra de sus amigos de ayer;
Francia, es aliada de la nación que sacrificó a Juana de
Arco y encadenó a Napoleón en Santa Elena,¡ Austria se

bate al lado del pueblo que la hizo pedazos en la batalla
de Sadowa; Rusia lucha en unión de sus vencedores de
Manchuria; Bulgaria presta ayuda a los turcos, que la
sojuzgaron en el pasado . . Por eso, lo que México debió
de haber hecho en 1867, después de haber conjurado el
peligro europeo, fue atender a la solución definitiva del
problema de su autonomía. Los liberales de hace medio
siglo no cometieron ninguna falta, ni siquiera un error
en consentir la ayuda moral americana: culparlos por ello
sería tan absurdo como si los ingleses de hoy maldijeran
a sus abuelos de principios del siglo XIX por haber ayudado a los prusianos en su lucha contra Napoleón.
El 15 de mayo debe encontrarnos en este año ratificando nuestro homenaje a los paladines de la Reforma.
Sin embargo, bueno es decir que la actitud de los mexicanos imperialistas, que se aliaron con las tropas francesas, en 1862, no es tan censurable, como la de los próceres de hoy que permitieron la entrada americana, sin
que éstos se tomen ni siquiera el trabajo de alegar como
pretexto un ensueño parecido al de Napoleón T ercero.
Además, hay que tener presente, que el Archiduque Maximiliano, al desembarcar en el puerto de Veracruz, adoptó
la nacionalidad mexicana y enarboló como bandera propia, el pendón sagrado de los tres colores; en cambio,
los aliados de Carranza en abril de 1914, llegaron abatiendo la enseña de I guala, y desplegando en su lugar el
estandarte de las estrellas. Y hoy, esa misma bandera,
se extiende orgullosa y dominadora, por los mismos desiertos en donde Juárez levantó baluartes para seguir luchando en contra del extranjero.
Quiso el Destino, para exhibir completamente a los
traidores, que los pactos de deshonor se estipulasen en la
ciudad que albergó el Presidente de bronce, y en el mismo mes que evoca la epopeya de Zaragoza y el derrumbamiento del Imperio. E l Ministro de Carranza ha de sentirse amenazado en sus noches de inso:nnio por la so:mbra
·austera de Juárez que lo maldice.

***
Nada queda de la tragedia del Cerro de las Campanas. Francia y Austria se reconciliaron con nuestra Patria; el Partido Imperialista desapareció; los odios, poco
a poco se fueron borrando; las heridas cicatrizaron por
completo. Pero ¡ah! Cuando los alemanes invadieron
Bélgica se encontraron en un castillo casi aban:ionado a
una infeliz demente que segu;a pregonando con s:.i carcajada histérica, el triunfo de la soberanía de México. Es
\!na ri:a dolorosa que Dio3 ha querido perpetuar por medio siglo, quizás para que los pueblos ambicio3os, se amedren:en, antes de emprender sus agresiones inicuas, o para que las naciones débiles manttngan su fe en la J usticia
y el Deber.

�•

DESDE JAUJA

OBSÉQUIOS RENOVADORES
A 28 de Abril de 1916.
Mi muy querido cofrade:
Sabido tenemos que los obsequios ganan mayo:- estima cuando son oportunos y adecuados a la persona ag~sajada. Bajo esta impresión estamos todos generalmente
al otorgar ofrendas amistosas; y procuramos, por ejemplo,
no regalarle una boquilla de ámbar al que no fuma.
No era posible que este ac:erto faltara en el homenaje que el Gobernador del Distrito Federal y el Presidente
del Ayutamiento de México, tributaron a don Venus en
cuanto este llegó a la ciudad de los palacios .... incautados.
Dos hermosos pisapapeles: uno de oro y otro de plata, fueron los obsequios hechos al 'ilustre renovador. Cuéntase que la labor artística es primorosa, y fruto bien madurado del ingenio norteamericano, que para esto de las
filigranas no tiene rival. En el anverso representa cada
trozo metálico el Palacio Municipal ele la Metrópoli. lo
que revela otro acierto de los donantes, po1·que ya que
no sea posible obsequiarle el edificio, si no es como producto de incautación, se le entrega la respectiva imagen,
por partida doble. Esto habrá de servirle de consuelo,
y a la vez de tentación, doblándose tamb:én por este lado
la partida.
Y o 110 sé si desde luego, con esa aguda perspicacia
propia de los espíritus reaccionarios, te habrás dado cuenta
de porqué considero oportuno y adecuado el par de piezas
de oro y plata en calidad de presentes al Prime r Jefe. Pero por si anduvie ras tardo en la interpretación, o por si
torcieras el camino de tus reflexiones te abro al punto los
ojos, diciei1do que quien maneja tantos papeles , ya por concepto de bilimbiques, ya por la decretomanía, no merece
recibir sino algo de peso que impida, al sop lo de una racha traicio.nera, el fácil v-uelo de algún título fiduciario o
de algún documento digno de ser conocido y admirado por
la posteridad.
En cuanto a los decretos, tenemos asegurado el crecimiento, y su mayor volumen demandará mayor peso para impedir la voladura. Y en cuanto a los bilimbiques, la
nueva emisión de quinientos millone s de pesos, reclamará
otro peso también mayor, que .nos ponga a salvo de idéntico peligro.
Me imagino el jú-:-ilo de don Venus ante los dos pisapapeles, no sólo por la utilidad de que ya va hecha cuenta
en estas líneas, sino por la irre sistibl e inclinación que a
uno y otro metal ha mostrado siempre el constitucionalismo, de que es cabeza visible el ex-morador &lt;le la región
vinícola coahuil~nse.
Probable será que al calor de este entusiasmo despertado en el nucleo reformista, el mejor día desaparezcan las dos ricas piezas metálicas, quedando catalogadas
entre los frutos del "Carranceo," y asestando así un formidable golpe de los que nuestro pueblo designa con el
nombre de "Machetazo a caballo de espadas." Lamentable sería que tal ocurriese; mas no hay medio de substraer

Bellezas Infantiles

el espíritu a semt!jan te sospecha, habida cue,nta dt• lo
arraigada que está en el alma µreconstitucionalista esa afición tena z a poner las manos redentoras sobre c uanto,
real o aparentemente, muestre ser cosa ele valor y de cómoda reducción a s ignos acuñados.
l\lientras tal sucede, conviene ri:,calcar en lo del tino
para la elección del obsequio. Regalar, por ejemplo, un
par ele guantes a don Alvaro, sería inoportuno y acaso
ha sta malévolo. Pero presentarle, con toda la pompa
debida a su jerarquía, un par de pisapapeles a don Venus, es cosa muy puesta en su punto y s azón, y denunciadora de discre tí simo ingenio.

\

Un peine de carey con incrustaciones áureas, .no
habr:a sido tampoco obsequio elegido con mal tino, para
quien gasta piocha. Pero se hubiera estimado poco renovador o(recer utensilios de aseo personal, procediendo el regalo de unidade~ que han difundido teorías demócráticas siempre en abierta pugna con los toques higiéJJicos. Por otra parte, habría provocado en los corrillos
del picoteo, tal cual frase zumbona,
por ende, irrespetuosa para don VeJ1us. Cuando menos se diría que era
demasiado recta la intención de "acariciarle la barba," no
faltando quien al recuerdo de que esos renovadores truenan fanfarrona mente contra todo acto servil, exclamando:
"¡ Ya aparecio el peine!"

y:

Todo esto se evitó há bilmente eligiendo un objeto,
si no más práctico que el i.ndicado, sí más conforme con
la austeridad del Patriarca, y que se enlaza con sus arduas
labores oficiales.
U n álbum de autógrafos, es ya recurso de los apolillados para agasajar magnates; un par de espuela&amp; de
oro, es prenda de caballería impropia de la ocasión; ttlla
espada de artística empuñadura. quizá tomárase por ofrenda sarcástica colocada en manos que no esgrimieron nunca sobre oamp_ps bélicos el fulminante acero redentor.
Recorrida así al vuelo la lista de obsequios apropiados, se cae en la cuenta ele que las dos piezas metálicas,
además ele su condición de útiles, ofrecen e! atractivo tic
una feliz originalidad.
Puestos ya en uso los pulimentad", trozos .nacizos,
así sobre los flamantes bilimb iques como sobr~ los innúmeros decretos, la co!ocación correspo nderá justamt'11te a
las ideas generales que privan en la vida, viéndose lo malo
por debajo de lo bue n9 ; encima ele lo que para nada sin·..:
lo que para todo vale. En suma, algo así como tui símbo lo de lo que hoy palpamos en Jauja: la escoria de la
reacción e11 el fondo, y la espuma albeante de la legalidacl
meciéndose a flote.
Y estimando que no es caritativo continuar aquí en
esta labor de lima sobre los metálicos fragmentos, doy
término y remate a esta mi vigésima séptima epístola,
enviándote un..-, afectuoso abrazo.
Tu invariable- amigo,

SILVERIO.

-

Niña María Iturria
de Monterreg, N. León.

•

m
~--

�'

-

El Sitio de Querétaro
Los Supervivientes se hallan en el destierro
Se encuentra en el destierro, solo y refugiado en sus
r ecuerdos de honor antiguo y de gloriosos días para la
patria, uno de aquellos hombres que defendieron la inde pendencia nacional y que, ante la presencia del invasor en
México, emprendieron la lucha prolongada que, después
inmensas desdichas y reveses. determinó al fin el triunfo
de la autonomía y de la República .
Para los que han solicitado la tutela extraiia y se
disputan la triste supremacía de recibir órdenes, un hombre así, es un reaccionario, y tm·o que salir del suelo que
defendió y libertó con su sangre, arrojado por los que han
venido a ponerlo a pública subasta.
La blancura de su barba y la limpieza de su tez
no llevan huellas de orgías triunfales ni de· pasadas sinecuras, una vida inmaculada le ha conservado la energía
del espíritu y la claridad de la memoria. La mirada es
clara como la ele un niiio y la voz, reposada y suave como
de hombre de bien.
¡
Acudimos a suplicarle nos hiciera el relato de sus
recuerdos personales ele aquella gra1vl;osa p:ígina de nuestra historia y accedió bondadosamente a proporcionarlo
para nuestros lectores; con la so!a restricción de que no
desea dar a conocer su nombre para mantener la tranquila austeridad de su destierro, y tiene razón : cincuenta
y dos aíios fue soldado, y no es en vana notoriedád en la
que encuentra su orgullo,- sino en la tarea cumplida.

Era, cuando el sitio de Querétaro, teniente de caballería y es hoy General de Brigada efectivo del Ejército
Federal, disuelto por Velasco para ser sustituído por mercenarios en su propia patria.
He aquí su narración:
El Ejército del Norte marchó rumbo a Querétaro
a fines de l mes de febrero de 1867. La primera división
partió de Sa.n Luis Potosí; del Valle de San Francisco. la
segunda, y la tercera de Zacatecas. Esta última , mandada por el General J. Silvestre Aranda, pasó por Aguascalie:1tes y Lagos, llegó al pueblo de Apaseo el 5 &lt;le marzo
y en este lugar se incorporó a las tropas que mandaba el
General Corona, con las que llegó el día 6 por la maiiana,
a la Hacienda de San J uanico. a 4 kilómetros de Querétaro. En el acto se destacó una avanzada que hizo una
exploració.n hasta como un kilómetro del Cerro de las
Campanas. A las doce del día, la avanzada fue retirada
y todas las tropas emprendieron su marcha de retroceso,
a los Ranchos de La Calera y El Obrajuclo, donde acamparon.
El día 10 del mismo mes, al saberse que en la Hacienda de Alvaraclo se encontraban las otras dos divi1&gt;iones, volvieron esas tropas frente a Querétaro y el II tuvo
Jugar, en los !'.anos de San J uanico, a corta dista.ncia del
Cerro de las Campanas, una gran parada en la que formaron veintidós mil hombres de las tres armas. Esa misma

•

armado de rifles de repetición y que fue llevado a la gru'tarde, se comenzó a tomar las posiciQnes ordenadas por el
pa por parte del Batallón de N' uevo León.
General en Jefe, don :Mariano Escobedo.
El primero ele mayo, nuevamente intentó Miramó.n
El día 14 por la mai1ana, circuló en el campo la orromper la lí,¡ea por San Sebastían, en la ¡,arh! :nandada
dc.n de atacar la plaza, como efectivamente se hizo. Las
por el Cral. Antillón, quien fue sorprendido a ia hor&lt;t de
tropas ele' la primera división habían tomado ya los cerros
levantarse, y tomó süs disposicio.nes con tanta precipitaele San Gregorio que dominan completamente a Queréción que no pudo calzarst sino una bota. Antillón recibió
taro, cuando el General en Jefe dispuso· que todas las deauxilios oportunamente y los imperialistas fueron rechamús fuerzas se retiraran a sus campamentos. Esa orden
zados una vez más.
dio lugar a muchas críticas. porque parte de la tercera diEl día S repitió su in tento Miramón : la situación de
visión había avanzado tanto que hab;a rebasado la línea
Querétaro era angustiosísima y eran desesperados los esde alcai1ce de los caiiones, por lo que tuvo que esperar
fuerzos por romper el sitio. Atacó Miramón San Franhasta la media noche para salir sin ser vista, y varios bacisquito y tamb:én fue rechazado, gracias al oportuno
tallones tuvieron que retirarse desde el centro de Queauxilio de una columna mandada. por el General Gerónimo
rétaro.
Treviíio, quien recibió una herida en una pierna.
Cuando algunos generales informaron de esas circunstancias al General en Jefe , éste dijo que si las hubiera
Cuando no tenían lugar estos ataques formales, ha, conocido oportunamente, no habría dado la orden de. retib'.a siempre encuentros de menor importancia. y muchos
rada; pero que no lo supuso porque su orden de ataque
tiroteos, la mayor parte de éstos para proteger la salida
había siclo dada como reconocimiento.
de los desertores que huía.n del hambre y de la desmoraLos sitiados carecían casi totalmente de ,·íveres. y
lización de los sitiados. a quienes perseguían los impeal tener noticía de que el cl:a 18 llegaba al campo republirialistas y cuya fuga protegían las fuerzas republicanas ..
cano un convoy de Guanajuato, salió una columna de
Perdida toda esperairza ele auxilio, el día 14 de mayo
Querétaro, al mando del General Quiroga, y atacó el camse presentó en el campo republicano el Coronel imperiapo de San J uanico, para apoderarse de ese convoy; pero
lista Miguel López, favorito de Maximiliano, en nombre
fue rechazada con graneles pérdidas.
de éste, para ofrecer al General Escobed9 la entrega de la
El 22 de marzo, por la noche, hizo otra salida una . plaza, solicitando que a ese señor se· le permitiera salir
fuerte columna imperialista que atacó la línea del Cimacon una escolta que lo acompañara a Tampico, en do,n de
tario y fue rechazada; pero el verdadero objeto de ese
se embarcaría para EurOíJa bajo la promesa de no volver
ataque fue facilitar la salida de otra columna ele caballejamás a México. El General Escobedo no quiso permitir
ria, a las órdenes cl~I mismo G¡neral Quiroga, que servía
tal cosa y mandó que al regresar López a la plaza, fuera
de escolta a los Generales Leonardo 11árquez y Santiago
seguido por una columna al mando del General Francisco
Vidaurr i. que tomaron el camino ele :-léxico, en busca
A. Vélez, que entrara por el mismo lugar que entrara
de auxilios.
López.
El día 30 _el General Escobedo envió una columna
Así se hizo, a la madrugada del día 15, estando toda
a las órdenes.del valiente Ge neral Amado Antonio Guala línea sobre las armas, prevenida para repeler cualquier
darrama. con órdenes ele ir en observación de Márquez y
ataque.
de batirlo si regresaba. A esa columna se incorporó en
El General Escobedo, acompaiiaclo ele varios GeneSan Juan del Río la Brigada del General Carvajal y, el 3
rales, con su Estado :!ll~yor, se dirigió al C~rro de las
de abril, en Tepejí del Río, el entonces Coronel Jesús
Campanas, ele donde bajaban a rendirse las tropas impeLalanne, con 1,200 hombres de infa,n tería y caballería. Inrialistas. La escolta del General en Jefe. formada por
formado el General en Jefe de los movimientos de tllárun batallón ele caballcr'.a, se tendió en línea desplegada;
quez, dio orden al General Guadarrama ele proseguir
ías
fuerzas imperialistas que se rendían pasaban a retaen observación del jefe imperialista, que había tomado el
guardia clel batall011 y llegó un momento en que eran más
camino de Puebla y ele ponerse a las órdenes del Genedel dob'e de las que escoltaban al General Escobedo.
ral Porfirio Díaz.
Poco después. Maximiliano se dirigía al lugar donLa caballería de Guadarrama, ya reunida con el
de se encontraba el General Corona, y le tendió su espaGeneral Díaz, consumó la derrota de Márquez en San
da. El General Corona le hizo observar que no era él
Lorenzo; llegó hasta :México y regresó a Querétaro, el
quien tenia el mando de las fuerzas y que lo conduciría
19 de abril.
•
a donde se en con traba el General en Jefe, apareció MaxiEl 22 de abril dispuso el General Escobedo que fuemiliano. a caballo, seguido de varios Generales. Se enra atacada la Casa Blanca, por fuerzas del General Riva
caminó hacia el Cenera! Escobedo y entregó su espaPalacio, y se destacaron tres columnas: una al mando
cia, la que recibió el Coronel Pedro 1,eón, Jefe de Estado
del Coronel 11 ercado; otra, a las órdenes del Coronel
11ayor del General en Jefe.
Carrillo, las que fueron rechazadas con la muerte de sus
El General R1va Palacio recibió el encargo de cusjefes ; la tercera columna, al mando del Cenera\ Vicente
todiar
a Maximiliano y a .sus generales y de conducirlos
Jiménez. llegó a tiempo para salvar a las otras dos, desora La Cruz,· lugar designado para prisión de los Impeganizadas por la muerte de sus coroneles, y para hacer
rialistas.
que la retirada se efectuara en orden.
Continuaban las operaciones de sitio, cuando el día

27 una pod,e rosa columna, a las órdenes de General Miramón, sorprendió el campamento del Cimatario, tomó tocia
la artillería e hizo 600 prisio.neros. Al tener conocimiento
ele ese desastre , el General en Jefe mandó en auxilio a las
fuerzas ele reserva, a las órdenes del General Sóstenes Rocha. El General Rocha recuperó la línea perdida, rechazó
a Miramón y le quitó la mayor parte de los prisioneros,
caiiones y demás efectos de guerra de que se había apoderado.
En ese hecho de armas tuvo parle muy importante
y bizarra el Cuerpo de Cazadores de Galeana, que estaba

Al día, siguiente, para batir el último reducto de las
fuerzas imperialistas, envió el General Escobeclo una fuerte columna, a las órdenes del General Corona, para que
reiorzara a Porfirio Díaz en el sitio ele la Capital de la
República. Al mando de las fuerzas del Norte que marcharon con esa columna, iba el General Francisco Naranjo.
A una pregunta nuestra , contestó:
-La mortandad entre sitiadores y sitiados fue muy
grande. Los combates eran tan encarnizados que casi
siempre llegaban al cuerpo a cuerpo y a encuentros a la
bayoneta. No se cedía un palmo de terreno sino anegado

�en sangre, y aun después de perdido se seguía luchando
hasta reconquistarlo.
Los Jefes y oficiales muertos e'n acción fueron muchos y numerosísimos los heridos. Entre las muertes más
impresionantes, recuerdo la del Coronel Nieto, Jefe de
Estado Mayor del General Francisco A. Aguirre: Estaba
en lo más al to del Cerro de Sa.n Gregorio, cuando una bala de cañón lo dividió, matando también al caballo.
Pero el entusiasmo era tan grande como nuestra fe.
y todos íbamos a la muerte con la alegría de estar defen-

diendo la Independencia Nacional.
Rodaron dos lágrimas de aquellos ojos habituados
a contemplar la muerte si,n parpadear.
-De los pocos supervivientes de Querétaro, cinco
estamos desterrados en los Estados Unidos: cuatro Generales y un Coronel.
Y ante una nueva imagen, de sagrada indignación,
los ojos quedaron secos,. y terminó:
-Esperemos días mejores para la patria,

El Cerro de las Campanas
De ''L'Empire Liberal" por Emilio Olliv1er
El acontecimiento era cruel, pero no inesperado. Parecía inminente desde la partida de nuestras tropas. ·
En aquel momento , México todo, reco nquistado por
que iba a establecer su gob;erno a San Luis Potosí, estaba en poder de las fuerzas republicanas. con
excepción de .cuatro ciudades: Veracruz, Puebla, 11éxico
y Querétaro.

J uárez,

Miramón empezó lo que Maximiliano llamaba la
pacificación, por un golpe de mano feliz contra Zacatecas, donde estuvo a punto de apoderarse de Juárez. Envanecido por ese éxito, Maximiliano le escribe de México:
"En el caso de que consigáis apoderaros de don Benito
J uárez, de Lerdo de Tejada, de José María Iglesias, de
don Luis García o de Miguel Negrete, {)S encargo de una
manera muy especial " hace rlo s juzgar y condenar por consejo de guerra," conforme a la ley de 4 de Noviembre,

Fernando Mo.ximiliano de Hapsburgo, Archiduque de Austria y llamado Emperador
- de México. -

actualmente en vigor. Pero la sentencia no será ejecutada antes de haber recibido nuestra aprnhación. Para eso
nos mandaréis inmediatamente una copia por intermedio
del ministro de la guerra. Hasta no haber recibido nuestra decisi ón, os recomendamos procurar a los prisioneros
1111 lralo conforme a lo que la humanidad exige, ;;111 desatender por ello el tomar todas las precauciones necesarias para impedir una evasión." (5 de febrero). Esta
carta no llegó a su destinatario. ya en derrota; cayó en

manos de los J uaristas y fue más tarde una pieza funesta
del expediente del proceso de Maximiliano.
Al día siguiente de su victoria efímera, Miramón,
atacado por fuerzas superiores, fue literalmente..despedazado en San Jacinto (6 de febrero de 1867); su hermano
Joaquín , hecho prisio,nero, fue fusilado a la luz de una
tea; 157 soldados franceses fueron ejecutados por pequeños grupos. Miramón, herido, se escapó a duras penas.
E l desaliento de Maximiliano a la noticia de esta derrota,
igualó a su reciente exaltación; e hizo simultáneamente
dos tentativas que demuestran el desorden de sus pensamientos.
Envió a un Mr. Burnouf para ofrecer a Porfirio
Díaz el mando de las tropas encerradas en Puebla y México, agregandu que Márquez, Lares y Cía., serían arrojados del poder y que él mismo abandonaría el país, dejando el Estado a los Republicanos.
Porfirio Díaz respondió: "que como general en jefe de un cuerpo de ejército, no podía tener con el archiduque otras relaciones
que las que las leyes militares autorizan con el jefe de
una tropa enemiga." Y al punto in s truyó a J uárez de la
proposición.
La segunda lcnlaliva de Maximiliano fue una carla
a Lares: '·La situación de }.J éxico me conmueve profundamente; cada resolución adoptada para ferminar la
guerra civil nos conduce a encenderla más, y por &lt;loquie-

�ra se pretende consolidar el Imperio, corren torrentes de
sangre, sin obtener la menor ventaja. Se esperaba que
una vez emancipado el Imperio dé la interyención francesa, nuestra acción se haría sentir de una manera saludable en íavor del b:enestar &lt;le los pueblos. Desgracia 1 lamente es lo contrario lo que ha sucedido .... l\f uc\x&gt; se esperaba de la habilidad, &lt;le la lealtad, del prestigio ele los
generale's }.f cjía, 11 iramón y 1lárquez: el primero ha dejado el servicio con el pretexto de su es:ado de saluc\;
el segunda ha sacrificado, casi sin co:nbatir, todos los
elementos que se le habían confiado; el tercero, después
de haber arrancado todo por los medios más violentos
a los ciudadanos pacíficos, ha ordenado una expedición
mal calculada, cuyos sangrieñ tos resultados no serán nunca bastante deplorados. El tesoro está agotado; para hacer frente miserablemente a los servicios de la administración, hay que imponer préstamos forzosos imposibles
de realizar, aun por medio de vejaciones, y decretar contribuciones extraordinarias, más odiosas que productivas.
El Imperio no tiene nada por sí, ni la fuerza moral ni la
fuerza matcr:al; los hombres y el dinero le huyen y la
opinión se pronuncia de todas maneras contra él. Por
otro lado, las fuerzas republteanas que injustamente se
ha pretendido representar como desorganizadas, desmoralizadas y animadas solamente del deseo de pillar, prueban
por sus actos que constituyen un ejército homogéneo, estimulado por el valor y la habiligad de su jefe, y sostenido por la idea grandiosa ele defender la independenc ia
nacional que cree puesta en peligro por la fundación del
Imperio. En una situación tan crítica, no tenemos ni el
recurso de un llamamiento al sufragio universal de las
poblaciones, porque el voto de algunas localidades ocupadas por las fuerzas imperiales no significaría nada en
cuanto al resultado. E l momento de emplear este me - ·
dio ha pasado, debemos renunciar _a el para siempre. He
contraído con México el compromiso solemne de no ser
jamás una ocasión de prolongar la efusión de sangre. E l
honor de mi nombre y la gran responsabilidad que pesa
sobre mi conciencia ante Dios y ante la historia, me prescriben no diferir más una gran resolución que haga cesar inmediatamente tantos males. Espero, pues, que con
la prontitud que exigen· las circunstancias, querráis indicarme las medidas que juzguéis. pertinentes para resolve1:
la crisis actual, normada por las icleas l'xpresadas en esta
carta y con la única preocupación del hien y de la prosperidad del pueblo mexicano, con · un completo desprcndimiento de todo interés político y pe1 sonal."
.
Esta carta sorpren.dente, verdadera requisitoria contra el Imperio, dura como ningún juarista la habría pronunciado. provocaba una sola respuesta: "Si todo es así,
marchaos."
"11archaos, respondió, en efecto, Lares ; pero solamente de vuestra capital, y dirigíos a Querétaro. Dt• allí
podréis, mejor que ele México, tratar con J uúrcz. Concentrad el mayor número de tropas posible. fuerzas regulares
bajo las órdenes de generales leales, tomad el mando
para evitar rivalidades. Teniendo así una actitud verdaderamente fuerte, que haga comprender a los republicanos
que encontrarán aún enérgica resistencia, entraríais directamente en negociaciones con Juá rez. El debate deberá
limitarse a estipular la introducción de las reformas constitucionales siguientes por el primer Congreso: Creación
de u11 Senado.-Inamovilidad de los ministros de la Corte Suprema.-Elección directa del Presidente y de los diputados.-Restitución del derecho de voto al clero.-Libertad de las corporaciones para adquirir bienes.-Amnistía., etc., etc."
Así, emperador y ministros estaban de acuerdo para reconocer que el Imperio estaba condenado, que no era
posible,. y que no había que tomar una actitud belicosa

sino procurar honorablemente su reemplazo por la república de Juárez. Hasta aquí se había visto a los gobiernos
sufrir abdicaciones que por la fuerza se les imponían: éste
decretaba él mismo su caída.
11axi1niliano accedió a estos consejos. Instituyó a
Lans je'.c del poder, diú al general Tavera el mandó rn
11 éxico del sc·gu11do cuerpo y se puso en camino para
Querétaro furli\'ame11te, a las cinco de la maiia.na del 13
de febrero. con tma columna de 1,500 hombres y 50,coo
pesos. )-1archó a la cabeza en traje nacional mexicano y
llevando en su estado mayor a \'idaurri, hombre experimentado y de juicio firme y c 1arividente al príncipe de
Sa!m Salm, prusiano que después ele haber servido en la
guerra de Secesión, se hab'.a consagrado a él y ganado su
co.ní1anza, a l coronel López, ofic:al de la Legión de Honor, de bella presenc;a, ele brillante cabellera de maneras
elegantes e igualo1e11te en pleno favor. El personaje más
importante c:e aquel estado mayor era un hombrecito vivo,
de ojos negros. de cabellos negros que escondía bajo su
barba la cicat r iz ele una herida recibida en la mejilla, el
General 11:trq:iez. Ais 1ado, somhr'.o, meditabundo, marchaba aparte, no aproxim i•,ndose al emperador, sino después ele dos ~ tres llamamientos, y entonces muy obsequioso. Este no era de opinión que se tratara con Juárez:
clerical irrc&lt;luct:b'.e, 110 concebía más que la lucha sin
cuartel, dispuesto, si Maximiliano la desertaba, a segui rla
en su nomhre, o en compailÍa ele Santa-Ana.
En Queré~aro, encontraron a Miramón y a Castillo
y fueron alcanzados por Mé:ldez. 'Cna discordia desencadenada reinaba entre los diversos miembros ele aquel
Estado 1layor. 1liramón y 11árquez se odiaban, Méndez desconfiaba tanto del uno como del otro: todos envidiaban a López a causa de las preferencias de que gozaba.
1[aximiliano, en medio de esas rivalidades, no sabía a qué
resoh-erse, no teniendo autoridad para imponer una dirección a la que todo se sometería. Entretanto. como era
necesario pronunc:arse en favor de alguno, optó por 1Iárquez y lo hizo Jefe General del Estado 1layor. Miramón,
antiguo I'res:dente ,de la RC'pública, creía que este título
le era dehido, y su descontento aumelHÓ.
Dos e:ércitos republicanos marchaban sob re Querétaro, uno bajo las órdenes de Escobedo (12,000 hombres),
el otro. bajo las de Corona (8,ooo hombres), separadas
entre sí por cincuenta leguas cuando menos. En un caso
semejante, la estrategia que debiera seguirse. era imitar
la que acababa de tener tanto éxito en Falkenstein, en el
ejército del :M ein, avanzar primero sobre una de las fracciones, batirla, voherse luego sobre la otra, e impedir a'sí
su reu111on. 11 iramón lo aconsejó, I\I:írque.z, muy ignora.nte en estrategia, se opuso, y 1\laxirniliano se puso de
su lado. Se esperó pues. en la inmovilidad, que to s dos
eJércitos estuviesen reunidos: se lE's dejó tranquilamente
proceder a la ocupación completa ele la plaza. Envalentonado por esa inerc;a, Escobedo, el general en jefe, intc:ntó
1111 asálto el 14 de ;.[arzo, que foe brillantemente rechazado. gracias a las caballerías de 11cjía, c.n un combate
en que }.[axirniliano se mostró muy valeroso. A pesar
de lodo, el sitio se estrechó.
Y toda ciudad seriamente sitiada, es mm ciudad, tarde o temprano, hambrienta.
¿ Se tenía alguna posibilidad de desprenderse y de
hacerse ele provisiones? ¿ No \'al dría 111:'ts salir antes de ser
ahogados y replegar se sobre 1\léxico, donde se establecería en condiciones mejores el punto de la defensa suprema' 1laximiliano quizo que un consejo de guerra resolviera la duda, y no -queriendo influir sobre las opiniones se abstuvo de asistir, dejó la presidencia a Miramón
y esperó el resultado en una pieza contigua. Como en
todas las ocasiones, Márquez y Miramón fueron de diverso parecer, sosteniendo Márquez la urg'encia de vol-

-•

...

•

,,er a México, y 1liramón la necesidad de permanecer en
Querélaro. El consejo todo se puso de parte de Miramón: no va lía la pena haber abandonado México para
volver inmediatamente; además, las tropas, insuficientemente disciplinadas, eran incapaces de afrontar, en una
reürada, los ataques de dos fuertes ejércitos. Pareció
suficiente enviar a México al general 11árquez con el título de lugarteniente general, y con los plenos poderes
del Emperador.
Márquez burló la vigilancia del enemigo y llegó a
11 éxico el 27 de marzo, en medio de la estupefacción general. La capital había atravesado ya malas horas. El
bloqueo comenzó a estrecharse a su alrededor. Miserablemente defendida (6,ooo hombres), había comenzado a
ser puesta a ración. Márquez. al día siguiente de su ll egada, convocó al alto comercio y a los grandes propietarios extranjeros o indígenas, y tasó a ca da uno en una
suma pagadera inm.ediatamente. Hubú exclamaciones;
pero al fin del día, el Tesorero tenia en caja más de
15 ooo francos.
Así provisto, encargó a Vidaurri del gobierno y partió para Puebla con 3,500 hombres (1,900 infantes. 1,600
caballos y una batería). Había recibido malas noticias
de esa ciudad, sitiada estrechamente por Porfirio Díaz
y sus 8,000 hombres. Llegando rápidamente, aprovisioná.n&lt;lola, se reforzaría con lo que encontrara, volvería
con fuerzas a Querérato y obligaría a Escobedo a levantar el sitio. Su plan era atrevido y su éxito huhicra puesto a la República en peligro. Una dama de México advirtió a Díaz, y éste, que estaba desprovisto de municiones, las pidió al general ~lvarez, reunió a sus oficiales y
les dijo: ''Cuando vean ustedes ur.a fogata encendida en
el. cerro de San Juan, entrarán ustedes a Puebla." A las
cuatro de la maiiana enceodió el fuego. y dio el asalto por
trece lados a la vez. Los imperialistas, sorprendidos, se
rindieron y los fuertes capitularon. (2 ele abril.)
Díaz, sin perder un instante, marchó sobre Márquez,
Este 110 supo tomar ninguna disposición. Su tropa, amenazada de ser envuelta por la caballería~enemiga se dispersó, y él, dejando a sus tropas sali r como pudieran,
pasó sobre algunos giJ1etes que le obstruían el camino y
huyó a rienda suelta con su Estado Mayor rumbo a
México.

Esta derrota produjo efectos desastrosos. Aun era
Márquez temido, pero ya no era respetado. Los austriacos lo acusaban de cobardía y de incapacidad; no logró sostenerse sino redoblando su rigor.. El desaliento fue universal. Porfirio Díaz no intentó entrar por la fuerza a
la capital. Tomó Guadalupe y Chapultepec, posicio.nes
excelentes, comenzó el bloqueo, cortó los caminos trayendo de Puebla el material necesario. (14 de marzo.)
Márquez, hloqueado, estuvo en la inposibilidad de
conducir a Maximiliano un socorro de que él mismo tenía tan gran necesidad.
Mientras, en Querétaro, se decía todos los días:
"Márquez va a llegar." Las privaciones aumentaban, los
recursos disrniinuían. mientras que los del enemigo aumentaban. El 24 de marzo, Escobedo intentó un nuevo asalto por tropas recientemente llegadas, que avanzaron con
tanta más resolución, cuanto que se les había prometido
una fácil tarea. Aquellos soldados tenían un aspecto deslumbrante de limpieza. pues llevaba.n pantalones blancos
que habían lavado antes de la batalla, paseándose en traje de Adán mientras se secaban. Se les dejó llegar hasta algunos centenares de pasos. y se les recibió pór una
lluvia tal de proyectiles, que huyeron precipitadamente.
Una segunda columna .no fue más afortunada. Por un
momento se apoderó de la .C asa Blanca, pero no pudo
sostenerse. Méndez la rechazó y por más que volvió a
la carga, fue segada, y se retiró dejando en el campo dos
mil mue rtos. Maximiliano dió a los más merecedores en
aquel combate una medalla de bronce. Cuando todos los
oficiales fueron condecorados,. Miramón ofreció una al
Emperador, diciendo: "En nomhre del ejército, me tomo
la libertad de otorgar esta prenda de valor y de honor,
al más valiente ele tocios."
Todo aquello era muy honorífico, pero no procuraba víveres ni tropas. Márquez no llegaba, y por valiente
que fuera J.a resisteJ1cia, el resultado era fatal. Mejía y
Méndez lo presentían y adjuraron a Maximiliano a salir
de la ratonera cuando aun era tiempo. Sierra Gorda estaba a 8 leguas al noreste de Querétaro; unos cuantos
hombres bastarían a detener a un ejército en los estrechos desfiladeros de esa montaña. Era el país natal de
Mejía; allí era rey absoluto; todos los indios le llamaban
"papá Tomasito," y hubieran tomado las armas a su primer llamamiento. El Emperador hubiera podido perma-

�I

'
necer durante meses, y de allí ganar la costa. Miramón,
que desde la partida de 1Iárquez, se había hecho tod opoderoso sobre la mente de 1faximiliano, lo de sv ió de ese
consejo. Querétaro podía aún resistir; no era seguro que
Márquez no volviera, era preciso esperarlo. Esta obstinación respondía al sentimiento de orgullo, que era el
fondo del carácter de illaximiliano. Quería acabar. pero.
teatralmente, como caballero que entrega su espada con
frases sonoras, no como triste aventurero que se esquiva
en los desfiladeros ele una montaña. E'staba, ad emás,
convencido, de que nada arriesgaba quedándose y de que,
a pesar de lo que sucediera, J uárez no se atrevería a a tentar contra la vida de un Archiduque de Austria. Si n
preocuparse por la suerte de sus ge.nerales, poco seguros
de la misma impunidad, sacrificó su segurirlad a su deseo
de hacer brilLante figura, y permaneció.
Márquez continuaba sin llegar, los víveres y las provisiones agotándose y los hombres dis minuyendo. Las
más extremadas medidas de defensa fueron adoptadas. Todo el azufre y el salitre, aun de las farmacias, fueron recogidos; las campanas de las iglesias. el techo de plomo
del teatro fueron fundidos; se vivía de maíz y de car,ne
de mula. Se corría tras del dinero por medios que 1lárquez no hubiera desechado. Así, habiendo un habitante
rehusado 30,000 francos, fue expuesto 18 horas al tiroteo
de los asaltantes en una trinchera , donde parmaneció sin
comer ni beber hasta que la suma fue entregada. Todo
eso se agravaba con el disentimiento más agudo entre
M éndez y Miramón. Cada uno quería que el E mp erador
hiciera arrestar al otro.
No llegando Márquez, 11aximiliano re solvió mandar
a buscarlo. Los dos enviados encontraron a lo s enemigos, advertidos por los espías, y tuvieron que regresar.
Se pensó entonces que un hombre solo franquearía más
fácilmente las líneas: fue enviado el alsaciano 1Iuth.
Las malas noticias llegaron antes de su vuelta. U n
ruído de campanas y la diana que sonaba en el campo de
los sitiadores. anunciaron que es_taban de fiesta, y un hombre de la hacienda de Jacal , cuartel general de Corona,
vino a contar que los Generales se felicitaban por u11a derrota de Márquez entre Puebla y 11éxico, deliberaban s6bre lo que se haría con Maximiliano, diciendo que era
necesario fusilarlo, y expresaban el temor &lt;le que el Gobierno lo fuera a perdonar. "Contra eso. había dicho Corona, hay un remedio ; podía ~er fu silado por s u escolta,
como el Presidente Comonfort."
Maximiliano no quería creer en la derrota de Márquez, cuya presencia no se explicaba cerca de Puebla.
Muth le trajo la confirmación. Habiendo entrado al ca mpo liberal como desertor, tenía datos ciertos: Márquez
derrotado, Puebla desa mparada, el enem igo resuelto a no
intentar asalto, si no a estrechar el cerco para rendir por
hambre al enemigo.
Maximiliano tomó ento.nces la resolución desesperada ele atravesar co n su ejército· las líneas enemigas.
Nadie fue instruído de su proyecto, salvo Miramón, Castillo, Salm y López.
A fin de que los habitantes no tuviesen sospechas,
los clarines sonaron diana, las campanas no fundidas aún
repicaron como ca festejo &lt;le victoria. La impetuosidad

con que las tropas atacaron a los sitiadores fue tal, que
los republicanos arrollados, abandonaron 15 cañones. una
considerable cantidad de armas, municiones y prisioneros, y huyeron en pánico, algunos hasta a cuatro leguas
de Querétaro.
El objeto de la salida iba a ser conseguido; muchas
horas transcurrirían antes de que Escobedo pudiera enviar nuevas tropas y restablecer sus asuntos; había que
aprovechar rápidamente aquella corta tregua para intentar desprendersee del abrazo en que iban a ser ahogados.
Pero M aximiliano era incapaz de llevar hasta el fin un
designio cualquiera. Aturdido por las aclamaciones que
lo acogía.n en el campo de batalla, no se precipita hacia
la salida en ese momento libre; se detiene a deliberar con
1liramón, y se deja persuadir de que en lugar de huir,
es mejor permanecer y acabar la victoria. El tiempo de
esa deliberación no había sido perdido para Escobcdo.
Cuando los imperialistas, volviendo a tomar la ofensiva,
intentaron subir las lomas del Cimatario; las tropas republicanas. de vuelta ya sobre la cumbre, la-&amp; recibieron
con un fuego terrible, y a pesar del ejemplo de 11:aximiliano, que marchaba a su cabeza espada en mano, fueron a su vez rechazados y arrojados en medio de un inmen so desorden, más alla de las posiciones por un in stante conquistadas.
Comenzó entonces la agonía de la plaza. El dinero,
las municiones, los víveres, hasta el maíz faltaban; el hambr.e reinaba; la infantería, agotada, tuvo que ser reemplazada en las trincheras por la caballería, cuyos animales
habían muerto de hambre; cada noche, soldados y oficiales desertores se presentaban a las puertas del campo
enemigo pidiendo pan; la guarinición no contaba más
aue con 5,137 hombres.
·
.Hasta entonces, se habían podido preguntar si capitularían o si intentarían ~ salida. Ahora no pensaban
ni en fugarse, pues la línea de sitio era hermética, ni en
capitular, pues el enemigo no habría consentido. La elección no estaba. pues, sino entre rendirse a discreción, o
dejarse morir o esperar un asalto, que habría sido m1 saqueo y una carnicería.
Miramó,n y algunos oficiales propusieron 1~ ~cntativa desesperada de un último esfuerzo para salir de la
plaza, después de haber clavado los cañones y destruí,Ju
las municiones.
Era un proyecto de locura. Apenas los sitiados,
extenuados, hubieran dado algunos pasos, habrían sido
acribillados, tasajeados. anonadados, sus oficiales fusilados
sobre el terreno, sin proceso, y la ciudad, sobre la que· se
hubiera arrojado una soldadesca desenfrenada, pasada a
f.uego y sangre. Entonces se despertó en Maximiliano
ese instinto de s u 1faturaleza, tan invencible como el orgullo. la bondad. Sintió horror de cubrirse inútilmente
de tanta sangre; pero siem pre débil, no sabiendo resistir
de frente, temiendo ser desobedecido, intrigó. Pareció
aceptar al principio esa loca salida, y se ingenió para
retardar el día, con los pretextos menos serios. Primero
se fijó el JO de mayo. Luego el 13. En fin, acorralado
por Miramón, decidió que sería en la noche del 14 al 15.
Un consejo de guerra fu e convocado el 14 en la noche para arreglar las última s disposiciones.

..

.=

•

LA RENDICION DE QUERETARO
E ntonces Maximiliano recurrió a un medio radical.
Encargó a su favorito López ir a ver a Escobedo, y pedirle que lo dejara dirigirse con s u comitiva, y escoltado
por el regimiento de la Emperatriz, al puerto de Túx1&gt;am,
de donde se embarcaría para Europa, dando su palabra de
honor de no volver jamás a México; en caso de negativa,

era tan vivo el deseo de impedir a toda costa la locura
que estaban preparando, que se rendiría a discreción.
Presentándose en la Cruz como a las tres de la mañana,
Escobedo no encontraría ninguna resistencia, y el Emp erador se constituiría prisionero. Esperaba que desplomándose el Imperio, y partiendo de él, la exasperación

.,

&lt;lactar. Varias veces mandó a un ayuda de campo a
calmaría, y que Juárez, entonces cedería a la clemencia a
buscar a Lópe~ a quien no encontró en su alojamiento.
la cual se inclinaba. Lo esencial era, pues, obtener la
A las once llegó por fin. Se advirtió su aspécto turbado.
libertad de partir. Ganado ésto, seguiría lo demás.
El Empe rador lo excusó atribuyéndolo a su contrariedad
Provisto de esas instrucciones, López se prese ntó a
por haber se hecho esperar. Después lo llamó aparte
las siete de la noche en el campo de Escobedo. y pidió
y
habló con él largamente. López le dio cuenta de su
ser introducido cerca del General en Jefe. Este lo recibió
misión,
de su mal éxito, y le advirtió lo que había concon desconfianza. Si.n embargo, López se decía tan forvenido
con
Escobedo. Concluida la conversación, Maximalmente enviado de 1Iaximiliano, que consistió en conmiliano lo condecoró delante de sus oficiales, con la meversar en particular.
dalla militar. ¿Porqué .... ? es un misterio, dice, Salm.
Cuando hubo oído sus pretensiones, dijo: "Tengo
El misterio está hoy aclarado. Allí mismo el Emperador
órdenes precisas, no puedo tratar más que de la rendiordenó
posponer la salida para el día siguiente. Y como
ción si,n condiciones." López quiere discutir; hace el eloMi
ramón
se asombrase: '·No os aflijáis, Miguel, ¿qué
gio ele los Jefes y ele las tropas imperialistas; el Emperaimportan veinticuatro horas para el éxito de una operador puede aún forzar las líneas, prolongar la guerra y la
ción de guerra?" Sire, dijo ).firamón no soy de vuestro
efusión de sangre. E scobedo responde: "Conozco vuespare cer. ¡ Qué Dios ,nos guarde en estas veinticuatro
tra situación tan bien como vosotros. Sé que queréis
horas! Y se retiró muy descontento. Al instante, Maxiintentar una salida, que las columnas ya formadas espemiliano dio a L ópez orden de hacer dese nsillar todos los
ran la orden de franqu ea r las trincheras. Pra mí no es
caballo s de su comitiva y al regimiento de la Emperatriz,
sino muy sat is factorio, y hasta facilitaré ese movimiento,
listos para la salida. y se retiró a su cuarto. "No se acosdejando un paso libre, a fin de caer sobre los \'\lCStros
tó sino a la una de la mariana. La agitación le impidió
con mis doce mil ginetes, qu e harán del cam po de batalla
dormir." A las tres, la hora fatal, llamó al doctor Basch
un lago de sa ng re imperialista." Los desertores que l~sSufría mu cho; Basch lo cuidó, lo alivió un poco, luego se
cobedo recibía a diario. le hacían, en efecto, conoce r la
relin'i,
y 11 aximiliano esµe ró.
verdadera situación ele los sitiados. López no encontró
Escobedo no estaba convencido sino a medias de
nada que responder.
que López ejecutara las órde.nes del Emperador; no esEscobedo creía la conversación terminada, cuando
taba seguro ele que esa pretendida rendición no ;cultara
con sorpresa escuchó al emisario reanudarla, diciendo que
algún lazo. Enviando al Panteón de la Cruz al General
el Emperador le había ordenado ''poner fin al s itio con
Vélez, al· que había referido la misión de López, le reno importa qué co.ncliciones. porque estaba resuelto a imco mendó ponerse en guardia contra todos, aun contra
. pedir una operación sangrienta; se entregaba a discreción:
el mismo López. Vélez ll ega a la Cruz. No encuentra
a las tres de la maííana la s fuerzas que defendían el Panr esistencia. No distingue si no a López que hace una
teón de la Cruz, serían concentradas en el convento. y
ronda. Se apodera de él, lo amenaza con volarle la tapa
los republicanos podrían hacerse dueños sin resistencia
de los sesos si hace un movimiento, le manda que dé su
de esa llave de la posición." El General republicano no
palabra de no evadirse y de guiarlos a través del conpudo dejar de manifestar su incredulidad ante proposivento. López, sin ninguna resistencia, dio s u palabra de
ciones tan extrai1as de parte de un príncipe que acababa
honor y los conduj o. E ncontró, sin embargo, la manera
de dar pruebas de tanta energía en Orizaba. Pero Lóde separa rse un instante. de lanzarse al cuarto de Salm y
pez le reveló que el Emperador no quería ya seguir defende gritar le: "Aquí está el enemigo, salvad al Emperador!"
diendo la plaza; que creía todos sus esfuerzos absolutaA la voz de López. Salm corrió a donde Maximiliano se
mente inúlites. Las columnas que debían forzar las líencontraba, lo encontró levantado, vesticlo, con una calma
111eas estaban, era cierto, formadas; pero él quería deteque sorprende a todo el mundo. E l, en efecto, no estaba
nerlas y no estaba seguro de que sus órd enes fueran obe:
sorprendido. " H emos sido traicionados, dijo, que los
decidas por jefes obstinado~ que ya no le obedecía n.
húsares y la guardia marchen, iremos a l Ce rro de las
Mientras que López parlamentaba, 1faxirniliano deCampanas y allí veremos ·qué hacer." Des ciende, desliberaba con sus generales, ganando tiempo en discusiopués
de haberse echado una gran capa sobre su uniforme
nes pueriles sobre los términos de una proclama por re-

�Cuatro escen típicas del
drama colosal 1ue desarrolla en Europa.

La Jura de laa¡Banderas,
en el campo de 1\uiniobras,
donde se prepara, !entre aclamaciones de entu,lasmo y esplendores de orQt de color,
la tragedia futura.
La Vida del
en la marr-ha,
enemigo, bajo
via o entre la ni
En seguida,
ran Batalla, en la que ti'1e toda su
majestad la artilleía.
Al fin, el últi,o reducto:
la lucha tras del nuro de un
cementerio, que luarda impasible e insaciabl,a los unos
y a los otros.

�a causa de su enfermedad. En et camino se encuentra
con soldados de Escobedo, y entre ellos a López, al lado
del republicano Gallardo, a cuya hermana había en
un tiempo favorecido. Este reconoce a Maxirniliano., no
lo detiene, y aun dice a sus soldados: "Son civiles, déjenlos pasar." "Ya veis, dice Maxirniliano a Salrn, que
es siempre útil ser bueno y hacer beneficios." No manifiesta ninguna extrañeza de ver a López entre los invasores.
En ese momento López desaparece y vuelve &lt;;asi
al punto con un caballo ensillado; "Montad Sire, le dice,
corred a casa del banquero Rubio, allí estaréis en seguridad, y de allí ganaréis la costa." Maxirniliano, corno an-

tes, no manifiesta ni" cólera ni sorpresa. Rehusa et caballo y continúa dirigiéndose a pie hacia el Cerro de las
Campanas. Llega. El sol estaba deslumbrante, y las
campanas repicando a todo vuelo, anunciaban que la ciudad toda había caído en poder de Escobedo. Méndez no
había podido ser avisado; Miramón, atacado por un destacamento de caballería, había sido herido en la mejilla
y trasportado a casa de un médico amigo suyo, el doctor
Licea. Sólo 1Iejía había llegado con algunas tropas.
Pero la defección iba a terminarse ante los mismos ojos
de Maximiliano. A cincuenta pasos del Cerro de las
Campanas, un batallón entero volteó la espalda; un ayuda
de campo vino a llamarlo al deber, y el comandante se 1,0
en sus barbas.

:!

La Rendición de Maximiliano
El cerro estaba bombardeado por todos lados. El
Emperador pregunta a Mejía si era posible aún romper
la línea enemiga. El General responde: ''Si a mí poco
se me da la muerte, no quiero quede expuesta v11estra majestad a una muerte segura." Entonces Maximi. liano envía a su ayuda de campo Pradillo con una bandera blanca a tratar de la rendición. El fuego cesa. Escobedo se presenta; Maximiliano le entrega su espada.
"Si es necesario, dice, que haya una víctima, que sea yo
nada más. Mi único deseo es abandonar México, tomando el compromiso de no volver." ~scobedo nada ~uede
acordar teniendo que referirse a su Gobierno. "No permitiréis que se me insulte, lo espero, y me trataréis como
prisionero de guerra." '"Sois, en efecto, mi prisionero,"

dijo Esco!&gt;do. Y lo co:1fió a la guardia del General
Riva Palacio, gentil hombre que llenó su penoso deber
con humanidad.
El vencido fue vuelto a llevar a la Cruz, a su antiguo alojamiento. Lo encontró enteramente desamueblado; no quedaba más que una mesa,. una silla y el catre
de campai1a, cuyo colchón había sido cortado con la esperanza de encontrar dinero. El Emperador, enfermo,
se acostó; se le dejó un lij ero desayuno, el que no tocó.
Habiendo ido .; verlo el doctor Basch, le dijo de pronto,
como dejando escapar involuntariamente su secreto interior: "Estoy contento con que todo haya pasado sin que
haya habido sangre derramada; he obrado como me había propuesto hacerlo."

Miramón y Mejía.---El Fusilamiento de Ivlaximiliano
El Consejo de Guerra al que fueron sometidos Maximiliano, Miramón y Mejía, se declaró competente y pronunció, el 15 de junio de 1867, a las once de la noche, la
pena &lt;le muerte contra los tres acusados.
El 16, a las once de la mañana, el Coronel Palacio
vino a notificarles la sentencia, anunciándoles que sería
ejecutada el mismo día a las tres. El Emperador escu,chó con tranquila sonri;;a, y dijo a Basch, mirando su
reloj: º'Tenemos aún tres horas, lo bastante para concluir
mis asuntos." A las tres, los condenados esperaban en
el dintel de sus celdas; pero la hora sonó, pasaron los
minutos y nadie vino a buscarlos. A las cuatro; Riva
Palacio entra con un papel en la mano. ¿ Es el indulto?
No, es un aplazamiento. La ejecución se difería para el
19, a las siete de la mañana. Los defensores de Maximiliano se habían acercado a Lerdo y a J uárez, implorando
con lágrimas el indulto. Lerdo tomó la súplica, entró al
gabinete de Juárez, donde estaban los demás ministros,
y salió después de tres cuartos de hora con un despacho,
¡al que dió lectura: "Al General Escobedo, 16 de junio,
una de la tarde.-Los defensores de Maximiliano y de
MiramÓin han pedido la gracia de los condenados, el gobierno la ha rehusado, pero a fin de que los condenados
tengan tiempo de arreglar sus asuntos, el Presidente de
la República ha decidido que la ejecución tenga lugar
hasta el día 19, miércoles, del corriente por la mañana.
Lerdo agregó con voz conmovida: "Con un indecible
pesar, el Gobierno ha tomado esta resolución que co.nsidera como la garantía de un porvenir de tranquilidad para el raís. La justicia y e l interés público lo exigen.
Si el Gobierno comete un error, este error no será hijo
de la pasión; es nuestra concien~ia quien nos dicta la ne¡ativa que oponemos a ustedes"

Los Estados Un idos, desde el 6 de abril, incitaban
al Gobierno :M ex1cano a acordar a Maxirniliano, si era hecho prisionero, el tratamiento humano que las naciones
civilizadas reservan a los prisioneros de guerra; Lerdo
de Tejada respondió alti vo que México. habiendo recobrado su autonomía, no tenía que recibir órdenes ni consejos, y que si las personas recomendadas, caían en
sus manos, no podrían ser consideradas sino como simples prisioneros de guerra, cuyos crímenes estaban definidos por el dere cho de gentes y por las leyes de la
Reµública.
Por s u parle, 1faximiliano telegraíib a Juárez: 'ºDesearía que se les concediera la vicia a 11 iguel ~l iramón y
a don Tomás Mejía, que han sufrido antes de ayer todos
los dolores y las amarguras de la muerte, y que yo fuera
la sola víctima, como lo he pedido desde el momento en
que fui hecho prisionero." Lerdo respondió renovando la
orden a Escobedo, para que ejecutara la sentencia al sig uiente día.
Los condenados pasaron su último d1a en efusiones
con sus fami lias o con sus amigos. 1laximiliano escribió
al Santo Padre, pidiéndole perdón por la pena que hubiera podido causarl e. y protestando que moría en el seno de la ]glesia católica. Recome,ndó a su familia a la
viuda de :Miram ón; dio ·1as gracias a sus defensores, al
capitán Pierron, antes agregado a su persona; y enviú a
J uárez una adjuració n suprema: "Haced que mi sangre
sea la última derramada y consagrad esa perseveran cia
que habéis puesto en defender la causa que acaba de
triunfar, y que yo me complacía en conocer y estimar
en med io de la prosperidad, a la má s 1noble tarea de reconciliar los espíritus y de fundar la paz en este pais
infortunado,"

Hizo rogar a Escobedo, por medio de Magnus. el
ministro de Prusia, que le escogieran buenos tiradores y
recomendarles que no le tiraran al rostro y que lo mataran al primer tiro, pues no cuadraría que la multitud viera a un Emperador retorcerse en el suelo en las convulsio,nes de la agonía. Manifestó el deseo de recibir la visita del General, a fin de expresarle este último voto y
de despedirse de él. Esperando, se. durmió. A las once
se le despertó para recibir al Gral. Escobedo a quien dejó todo conmovido, llevando consigo una fotografía, en
cuyo reverso, 1faximiliano había escrito: "Al General
don Mariano Escobedo. 1Iaximiliano."
El General fue después a ver al pobre 11ejía. lleno
de sufrimiento y de desesperación. No había olvidado
que otra vez, ese desdichado le había salvado la vida.
Lo había visto desde su arresto. y le había prometido
usar de su influencia con su Gobierno, y de su prestigio
con el ejército para sacarlo de ahí. Mejía contestó, que
sólo lo aceptaría si eran salvados con él i\Iaximiliano y
i\firamón. "Eso me es imposible, dijo Escobedo.""Pues bien, que se me fusile con su Majestad!" Ahora
Escobedo venía a prometerle que se ocuparía de su viurla
y de su familia pues ll[ejía, recientemente casado, acababa
de tener un hijo, al cual, después de haber atravesado por
tanto saqueo, no dejaba más que un rebaiio de veintiocho
vacas y una choza en la montaña.
1Iaximiliano se había vuelto a dormir. Se levantó
a las tres y media de la mañana, hizo una "toilette" muy
cuidadosa, se vistió un paletó oscuro, un chaleco, un pantalón negro y un sombrero de fieltro gris que trabajosamente consiguió a última hora. A las cinco, el Padre
Soria, que le había dado ya los sacramentos, vino a celebrar la misa en la celda. Desayunó con un poco de
pollo, de vino y de café. dio algunas comisiones al doctor
Basch, le recomendó que entregara a su madre un escapulario que llevaba en la bolsa de su chaleco.
Al principio, la hora había sido fijada a las siete.
Escobedo la anticipó, a fin de evitar las manifestaciones
populares. Al sonar las seis, un oficial se presentó. Maximiliano salió de su recámara. Con esa intrepidez tranquila. y esa grandeza sencilla que conservó hasta el fin,
dijo: "estoy presto." Sus servidores lloraban y besaban
sus manos. º'Estad tranquilos, dijo, ya veis que yo lo
estoy; es la voluntad de Dios que yo muera." Fue hacia
las celdas de s us compañeros: "¿ Estáis listos, seiiores?
Yo lo estoy." Luego los abrazó. El buen Mejía estaba
exhausto. Maximiliano subió el primero a un coche, rodeado de una esco lta de caballería. Su criado húngaro y
el Padre Soria se sentaron uno a cada lado. Mejía y
Miramón seguían con sus confesores en otros dos carruajes. Hubo que separar a fuerza a la mujer de Mejía

de su lado: seguía tras de su coche con su pequeño hijo
en brazos, arrojando gritos desgarradores.
Todas las tropas de la guarnición formaban valla,
y contenían a una inmensa multitud silenciosa. Un sol
deslumbrante iluminaba las calles e invitaba a la vida,
mientras que las campanas de todas las iglesias arrojaban
al aire su toque de agonía. Al paso del cortejo muchos
saludaban silenciosamente; las mujeres lloraban, sobre
todo al ver a la desventurada mujer de Mejía. Cuando el
cortejo llegó a la entrada del cuadro de 4,000 hombres
que rodeaba el lugar de la ejecución, el Emperador abrió
la portezuela y saltó a tierra. El Padre Soria desfallecía;
!lfaximiliano tomó su frasco de sales para reanimarlo;
vio a la multitud, y preguntó si no estaba allí alguno de
sus amigos. Se le dijo que Magnus estaba presente; pero que no podía verlo.
Su lugar estaba señalado en ef centro, con Miramón
a su derecha y Mejía a su izquierda; se volvió hacia Miramón, y le dijo: "Un valiente, aun en el momento de
la muerte, debe ser distinguido por su soberano; permitidmc que os dé el lugar de honor," y poniendo a Miramón
en medio, se colocó a su derecha.
Tres pelotones de ejecución, compuesto cada uno de
siete hombres y un oficial, se alinearon a un metro de los
sentenciados. El oficial encargado de ordenar el fuego,
avanzó hacia el Emperador, rogándole que lo perdonara:
"Joven, le dijo Maximiliano, gracias por vuestra compasión; pero sois un soldado; obedeced." Avanzó hacia los
hombres del pelotón, dio a cada uno una onza de oro,
y les dijo: "¡Hijos! apuntad bien, ¡apuntad aquí!" y les
mostró su corazón. Luego volvió a su lugar, y dijo con
voz clara y firme: "Voy a morir por una caúsa justa,
la causa de la Libertad y de la Independencia de México.
Pueda mi sangre poner un término a las desdichas de mi
nueva patria. ¡Viva México!" Se quitó el sombrero, lo
dio a su servidor para que lo llevara a su madre y secó
su frente con el pañuelo. Distinguiendo a algunos pasos
a un grupo de hombres y mujeres que sollozaban ruidosamente, les sonrío, echó su barba hacia atrás, y miró
delante de sí.
Miramón leyó un discurso que terminó con el gritt
de ¡Viva México! Mejía dejó caer sobre el pecho el crucifijo que tenía en la mano; los oficiales levantaron su
espada, el fuego del pelotón estalló. Maximiliano cayó
sobre su flanco derecho, murmurando la palabra "¡ Hombre!" Cada una de las balas había traspasado, cada una
era mortal, pero como parecía que el Emperador se movía aún, un oficial volteó el cadáver sobre la espalda, Y
mostró el corazón con la punta de la espada. Un soldado
se adelantó, y dio el último disparo. Mientras, el doble
de las campanas continuaba resonando .....

El Triunfo de la República

j

Ninguna ejecución siguió en Querétaro a la de Maximiliano. Allí su sangre fue la última derramada.
No faltaba más a la completa pacificación del país,
sino la rendición de México; ella no tardó. Márquez
había persistido en su defensa sostenido por las mentiras, las exacciones, el terror más espantoso. E l General
Arellano. escapado de Querétaro, habiéndose deslizado en
la capital, había confirmado una vez más todo lo que los
partidarios de la guerra a todo trance, sabían de la caída
de Querétaro y de la cautividad de Maximiliano. Márques hizo sonar las campanas, tocar las mú sicas militares
y anunciar sobre los muros, que Arellano había traído la
dichosa nueva de que el ejército imperial venía en socorro de México, y pronto estaría a la vista. Se hicieron
iluminaciones, se tiraron cohetes y, durante ese tiempo,

el hambre reinaba; muchos desgraciados caín muertos en
las calles, y sus cadáveres se veían aquí y acuyá.
Hubiera dependido de Porfirio Díaz terminar por un
asalto esta lúgubre mistificación, pero eso hubiera significado la ciudad entregada al saqueo y desdichas sin nombre. Preludiando el papel de pacificador que ha hecho su
gloria, rehusó someter a la capital, donde iba a establecerse de nuevo la República, al horror de esa prueba. Consejos, amenazas, reproches de traición no conmoviero.n
su magnánima resolución, y el desenlace se produjo tal
y corno él lo había deseado.
El 18 de junio, los austriacos·, instruidos por una misiva no interceptada de lo que acababa de pasar en Querétaro, rehusaron su obediencia a Márquez. El comandante de la ~ontra¡uerrilla francesa hizg lo mismo. El

�General O'Horan, gobernador de la plaza, en vista de este abandono general, se puso e,n relación con Díaz y
exigió a Márquez que viniera el 19 de junio a presidir un
Consejo de Guerra. Márquez convocó al Consejo y envió el mensaje siguiente: "Como es cosa probada que
el Emperador está prisionero, yo, el suscrito, ceso de estar encargado de la lugartenencia del Imper io." Ya había desaparecido; no se volvió a oír hablar de él.
Porfirio Díaz no admitió una capitulación: exigió
que la ciudad se entregara a discreción (20 de junio.) El
21, al amanecer, entró a México a la cabeza de la primera División del ejército. Algunos vivas esta llaron. Dirigió su caballo al lado de donde habían part ido: "Os
doy las gracias, dijo, pero perm_itidme que pida el silencio; un grito puede provocar otros, y quiero que no se
mezcle ningl!na manifestaciátn de rencor a nuestra victoria." Carros cargados de pan seguían su columna. Baz,
el gobernador de México, secundó sus intenciones humanas. Las tropas, introducidas por destacamentos, guardaron un orden perfecto. Se atendió a sus necesidades
por medio de un préstamo libremente negociado.
El 15 de julio el Presidente en tró a México y se

supo. dos días después, que no acordaba un perdó n general; pero que las penas eran suavizadas. No se fusiló
ya, se encarceló; se co ndenó a trabaj os forzados, de dos
a quince años.
E l 17 de agosto, los electores fueron llamados para
elegir una nueva Cámara, un Presidente, y para deliberar
sobre las reforn:as constituciona les; la cr eación de un Senado; el derecho ele ".eto acordado al Presidente. Quedaba excluído del voto todo el que se hubiera adherido
al Imperio.
El 8 de octubre, J uárez fue reelecto. e instalado el
ro de diciembre, con Lerdo de Tejada como Presidente
de la Corte Suprema de Jus ticia. E l orden republicano
estaba restablecido, y de la aventura imperialista no quedaba sino una infeliz princesa amortajada en las sombras
ele la demencia, y ·un pobre cuerpo imp erial acribillado a
balazos, devuelto a aquella patria de donde había partido
brillante de juventud. Jamás el atentado contra el .derecho de las na9ionalidad es, ha sido tan 'pron ta y tan
terriblemente castigado.

Beneficio de una Artista Mexicana
RepreEentsc:ón de Z zá
El jueves último celebró su función de gracia la distinguida actriz
mexicana r..taría del Carmen 11artínez, con la hermosa comedia dramática, "Zazá." Y nos hizo evocar los
tiempos adorables de nuestra juvent ud bohemia.
¡ Zazá ! La sola pronunciación de
este nombre nos hace pensar en FrouFrou. Francillón, Demi-1Ionde, La
Dama de las Camelias y demás obras
que marcan el punto en que se con-

(Fragmen tos de la obra de Emi lio Ollivicr. 11111ustro de Napoleón III, intitulada: "L'Empirc Liberal.")

funden las escue:as romántica y realista.

Ya se han pasado un poquito

de moda; pero ¡ son tan bellas!

Las

obras de Sucler mann son más inte.nsas, las de Giacosa más hondas, las
de Donnay más dramáticas; sin embargo. Zazá y Frou-I&lt;rou, serán siem1

pre insubstituibles en nuestras almas.
María del Carmen encarnó perfectamente el papel de Zazá.

Su diálo-

go con la hij ita de Dufresne arrancó
¡

\

f

¡.

lágrimas, y la última esceaa del dra.\

ma dejó una huella profunda de .me-

\

lancolía en todos los espíritus.

Í "

j
!

La

colonia mexicana tributó una ovación
estruendosa a la artista.
1[uchas noches como esa deseamos
a la inspirada compatriota .

•
..._

A la Sra. María del Carmen Martínez
En su función de gracia.

J

•
GENERAL D. MIGUEL MIRAMON.

Señora, mis versos son en esta noche,
no de airoso numen torrencial derroche,
ni ele rima excelsa notas inspiradas;
mis \'ersos, señora, que en t11. busca nielan,
son, cual mariposas que bañarse anhelan
en la luz &lt;le! estro que arde: en tus miradas.
Tu arte y tu alma nos han congregado
a los que creemos que el arte es sagrado,
para que sintamos hondo al escucharte,
para que Yivamos el dulce momento
en que se desborda con tu sentimiento
_,
esa luz que es vida, y es amor, y es arte.
'l'ú la escena ·.cruzas y es luz tu presencia,
nos hablas de amores, y en cada conciencia
cobija un anhelo tu excelsa poesía.
Tú la escena cruzas, y haces que a la mente
ilusiones ida¿; vengan en torrente.
Nos sonríes, y haces de la noche día.

Cuando sobre el surco las mieses se acuestan
bajo los ár&lt;lientes rayos que las tuestan,
cuando languidecen de sed los trigales,
qué buena la nube que al cruzar el cielo,
&lt;le los que padecen comprende el anhelo
y sobr~ los campos vuelca sus raudales ....
Tú, sobre el nublado de la nostalgía
de los que sufrimos sed ele poesía,
pasas, y al brindarnos tu arte esplendente,
eres cual la nube cariñosa y buena,
pues sobre las almas que mueren de pena
derramas las brisas de la patria ausente.
-Triunfa, ríe, llora, maga de la escena.
En yerbo sublime fulmina tu pena
fundida en tu numen de conquistadora~
Del humilde huerto de mis concepciones
flores sin perfume son estos renglones . . ...
¡ Que de alfombra sirvan a tus pies, señora !

Gullermo Aguirre y FIERRO.

�TOPICOS DEL DIA
Los carrancistas celebraron el 5 de mayo en la población de Nuevo Laredo .. Uno de los números del programa se llenó con la lectura del Parte Oficial de la batalla, rendido por el General Zaragoza al Gobierno de
Juárez.
Pero como en dicho parte se alaba el valor desplegado por el General Porfirio Díaz en aquella jornada
épica. los soldados de Carranza se vieron en peligro de repetir aquellas alabanzas. A cualquiera se le hubiera ocurrido suprimir la lectura del Parte Oficial, si de Jo que
se trataba era de sumergir en el olvido la figura porfiriana; pero los carrancistas prefirieron falsificar el famoso documento, suprimiendo en él las referencias que tiene
del General Díaz.
Mutilar los documetnos es igual a profanarlos .. Pero la profanación es cosa fácil par.e. los urrancistas .. ¿ Qué
importancia tiene suprimir el nombre de don Porfirio
cuando se han suprimido de igual manera la dignidad el
patriotismo y el honor?
'
Lo que no se suprimió fue la presencia ele tropas
americanas en territorio de México. porque la ratificación
de su ayuda procurada por Obregón es la mejor manera
de celebrar el aniversario de la batalla heroica.

***
Luis Cabrera dice que está acostumbrado a convertir los desastres en éxitos. Tiene razón.
El bilimbique ualía 16 centavos oro por peso. cuando protestó como ministro de Hacienda: hoy se cotiza
a centavo y medio.
¿ Qué mejor prueba de su eficacia como financiero?

***
Una nueva irrupción revolucionaria ha invadido el
territorio americano, y los Estados Unidos. a pesar de sus
millones y de su poderío, están temerosos de que continúen siendo invadidas sus fronteras.
E l Presidente Wilson ha llamado a las armas a la
guardia nacional de Arizona, Texas y Nuevo México, con
lo cual se acresentará su fuerza militar en un efectivo de
cuatro mil so ldados.
Esta cifra parece algo corta si se tiene en cuenta
que la línea francesa desde Alsacia hasta el Canal de la
Mancha está defendido por dos millones y medio de tropas, veteranas e instruídas en el Arte de la Guerra.
Sin embargo, algo es algo.

***
Alvaro Obregón llegó a El Paso exigiendo a los
Generales Scott y Funston que las tropas americanas
evacuasen el territorio de México.
Después, lo invitaro,n a comer y lo hicieron abandonar sus primeras in tenciones. Y redactó en unión de
Scott un protocolo, autorizando la permanencia del Ejército americano en territorio nacional.
Sin embargo, dijo luego que no había dicho lo que
había dicho, y se re~istió a firmar el prntocolo.
¡ Tres cambios en tres días!
¡ Qué hombres l

***
El General Scott es conocido en los Estados Unidos
con el nombre que le daban los mexicanos .al General
Díaz: "El Pacificador."

Pero ya lo dijo Espronceda:
¡ Sólo en la paz de los sepulcr9s creo!

***
La prensa de México sigue invitando al pueblo para
que se arroje en contra de los comerciantes.
. Esto es sencillame.nte imbécil.
Si los comerciantes son unos pícaros, ¿ por qué no
s~ les castiga? ]:'ero el resultado de la campaña periodística no viene a perjudicar sino al pueblo. Porque los comenciantes, avisados del peligro que les .amenaza, han
decidido no tener en sus almacenes sino lo indispensable
para el consumo diario. En esta situación. el día en que
el pueblo siga los consejos de los periodistas encontrará
los almacenes vacíos y no calmará su hambre.
En cambio, nadie volverá a llevar u.na sola mercancía a aquel centro. porque se tendrá el precedente del saqueo. Y no serán entonces los carraucistas los que lleven las mercancías a México.
Le falta. pues, al pueblo mexicano, un último calvario. ¡ Bendito sea si con él se anuncia la muerte del régimen del del ito!

MIEDOS

Por Clemente Palma.

* * *
Eliseo Arredondo ha solicitado una entrevista del
Secretario Lansing para informarlo por la última irrupción de Glenn Springs.
Nuevas ofertas y ~1uevos juramentos. E ntre tanto
después d~ dos mes~s de expedición punitiva la cosa está
mucho peor qne al iniciarse. Villa libre, anarquía impcra.nte y bandidaje suelto.
Sostener a Carranza en México es conservar un incendio en nuestra desdichada Patria.
¿ Qué tien e de particular que una de las llamaradas
se cuele has ta Estados l lnidos?

*

*

*

Cuarenta coyotes fueron r educidos a prisión por cometer el delito de negociar en tra.nsacciones mercantiles.
Se les acusa de ser los causantes directos de la baja del
nuevo pape l moneda.
Pobres coyotes. Luis Cabrera. que es un genio financiero vió· que el dinero carrancista se hundía y quiso
salvar la situación. ¿ Cómo? Pues emitiendo más moneda.
¿ Cómo se cura una cruda de mezcal?
-Con mezcal.
¿ C0¡n qué se saca un clavo?
-Con otro clavo.
-¿ Cómo se desquita usted de lo que pierde en un
albur?
-Con otro albur.
Pues entonces la cosa más sencilla del mundo era
arreglar la cuestión monetaria. ¿ La crisis obedecía a un
exceso de papel moneda? Luego, el remedio estaba en
emitir má s bilimbiques.
La lógica era pe rfec~a. Pero sucedió de un modo
distinto. E l papel viejo bajó a centavo y medio y los
nuevos bilimbique se cuotizan a dos centavos. ¡ Alguien
tenía la culpa I Era necesario decretar un escarmiento.
Y los cuarenta coyotes pasaron de Jauja a la Penitenciaría.
Y allí han de estar recordando aquel refrán: siempre
la hebra se revienta por lo más delgado.

'

.

El salón estaba obscuro, muy obscuro. Los espejos
cegados por la obscuridad no reflejaban en sus colos«les
pupilas los buques chinos de marfil, los dorados muebles,
las sedosas cortinas, ni las caprichosas licoreras y chucherías que adornaban los chineros.
En la puerta del salón, como dos ujieres medioevales,
estaban reflexionando, de pie sobre sus pedestales de mármol, envueltos en la gasa intangible de las tinieblas, Dante,
en su actitud hierática, con el dedo sobre los labios, y Petrarca recostado sobre su lira. La araña como una immensa plomada de cristal, se descolgaba largamente del
techo, y cada vez que un carruaje estremecía el salón con
su escandaloso rodar sobre las piedras de la. calle, interrumpía el silencio con el tintineo de sus prismas sonoros.
El riquísimo Pleyel, abierta su bocaza de madera. reia sin
ruido haciendo jugar sobre su larga hilera de dientes ese
átomo de luz que siempre existe disuelto en toda obscuri- .
dad. Parecía una inmensa cabeza de hotentote risueño. Lejanos relojes daban campanadas cuyos ecos se colaban
por las junturas de puertas y vent:uns. y r&lt;!tihala ndo sol&gt;rc
la alfombra de Bruselas iban a perderse en las dem~:; ha hitaciones. Luego .... nuevamente el silencio.
Dieron las tres, y una de las puertas se entreabrió y
penetró en el salón una sombra, lentamente, arrastrándose
como un gnomo curioso que camina con precaución para
no hacer ruido. Subió al piano, y caminando sobre el teclado, produjo una escala imperfecta. Probablemente le
disgustó al gnomo su poca disposición para la música,
porque inmediatamente se alejó y fue a esconderse a uno
de los sillones.
Poco después se estremeció el aire encajonado del
.
salón con unos ruidos extraños que venían del sitio en que
se había ocultado el gnomo: un fru-fru constante y desesperado, sollozos ahogados, gritos de dolor que se resolvían en un gruñido sordo. Se hubiera creído que el gnomo,
herido de muerte, se revolcaba sobre la secia en una ago·
nía lenta y dolorosa.
Dante hundió su mirada de águila en la obscuridad
y Petrarca levantó la cabeza; pero no se veía nada. El sillón estaba a sus espaldas, y en la imposibilidad de ver, volvieron a su actitud meditabunda.
En la habitación contigua una muchacha, rubia como
los trigos, estaba en un lecho adornado con angelitos, temblando de miedo. Se despertó a los gritos del piano mortificado con las pisadas del gnomo .
-¡ Oh, Dios mío! pensó; ladrones.
Y se quedó fría, inmóvil, conteniendo la respiración,
sin atreverse a hacer el menor movimiento para no atraer

la atención de los ladrones. ¡Si se movía, la matarían pa•
ra que no avisase!
De pronto llegó a sus oídos un prolongado gemido,
extrahumano, como los que la imaginación popular supo·
ne que salen de los labios de las almas en pena. La muchacha se estremeció, presa de indecible espanto; quiso gritar:
-¡ Abuela, abuela .... luz .... están penando en el saIón!
Pero se le ahogó la voz, movió los labios; mas la
lengua ni la garganta quisieron obedecerla. Con los cabellos erizados y los ojos desmesuradamente abiertos, esperaba a cada segundo sentir la impresión de frialdad de
una calavera que se acostara sobre su misma almohada;
veía en el aire canillas que se cruzaban, largas tú1,icas por
cuyas mangas voladas salían brazos y manos óseas. Aterrorizada se tapó la cabeza y se estuYO así, escuchando gemidos y rodeada de horribles visiones, hasta que por el
tejido de la sobrecama vio colarse un estirado r.iyito de luz
matinal cori,o un alamtirr de oro.
Eran las seis de la mañana. Se Je:-:tapú medrosa
aún, pero poco a poco se tranquilizó: de día las i.•1i111as en
pena vuelven al cementerio. A las seis, su abuela, una
viejecita de andar ligero a pesar de sus setenta años, esta·
taba ya levantada y caminando por toda la casa.
-Buenos días, hija, ¡a leva ntarse!
-Buenos días, abuelita, contestó la linda rubia, besando la mano de la anciana.
Tenía la muchacha quince años y unos labios frescos
y rosados, bajo los que había una nidada simétrica de perlas. Sus senos virginales, duros y redondos, comenzaban
a darla aspecto de mujer y levemente levantaban la alba
camisa de dormir, menos blanca que su piel suavísima. El
miedo y el insomnio de la pasada noche habían dejado
una línea azulada bajo sus rasgados ojos de cielo. La abue
la notó las ojeras de la doncella y se lo dijo; ella iba a refe
rirla lo de las penas, pero se contuvo: sabía que su abuela
se reiría de sus miedos y no la creería ....
L evántóse, y después de bañarse, entró en el salón
a repasar una lección de piano ....
El salón estaba claro, muy claro. Grandes haces de
luz se precipitaban por las ventanas alegres en el afán de
penetrar todos a la vez. Luego se desbandaban sobre los
muebles haciendo brillar la seda. Los espejos se hacían
todos ojos y, ansiosos de ver, reflejaban en las lunas venecianas los buques chinos, las mesas, las chucherías que
llenaban los chineros, todo, todo cuanto podía caber en sus
colosales pupilas. Dante, bañado en esa inundación, de

�1uz que daba tintes

y

fulgores amarillentos a su gran tí

1

-

En el Seno de la Familia

:-=========:::=::::::::::::::::::::::=====

nica de bronce, continuaba en su áctitud hierática, con e
índice recostado en su labio inferior, y Petrarca se prep,
raba a taííer la lira. Sobre los cuadros de las parede,, se
bre las alfombras y los muebles celeb-;.aban la fie.s ta &lt;le l
luz, la apote:;is del Sol, una infinidad de espectrillos sol;
res despedidos de los..irisailos prismas de l.. arafia, que Í l
voloteaban inquietos como alegres pajecillos de Febo ve1
fERiilVl\0PARA TO~OS LOS INT[K[SAL'QS rn .~ LOS ESTA!lOS UN IDOS DE NORTt AtGi&lt;;A
tidos con túnicas policrómicas, en tanto que el piano, co
ta risa congelada, dejaba juguetear francamente sobre se
EL NORTE AMERICANO es un periódico
.J¡entes de marfil la luz que se precipitaba de las vent;
ilustrado, mensual, en español, que contiene no ti
as . .... .
cías e informaciones generales sobre los Estados
Entró la rubia con la cabecita despeinada y húmcUnidos, de interés para los pueblos de Centro y
Ja, de la que caía sobre sus espaldas una muda catarata dt·
Sud América y las 1ndias Occidentales.
oro. Hab:a olvidado ya sus terrores y sólo pensaba e::
No es 1111 periódico comercial lleno de lectura
repasar su lección: una linda melodía de Godefroy, que deinsulsa sino una revista popular que habla de los
bía saber a las once, cuando viniera el profesor. Se sentú
acontecimientos más importantes de los Estados
en el banquillo de altura variable, recorrió el teclado y coUnidos, y está perfectamente ilustrada.
menzó a brotar del marfil un raudal de armonías encanLos Estados Unidos son h..-.y la nación más
a&lt;loras. ¡Oh! el hotentote estaba contentísimo, y al senpróspera del mundo y su posición singular en los
tir la caricia de esos blancos dedos diminutos y ágiles,
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones pecurompía en la mas melodiosa de sus risas.
liares con las repúblicas del hem isferio @cciden-¡Miau! ¡miau! oyó la rubia a sus espaldas, y giró
tal, dan grande importancia a esta revista en
rapidamente; luego dió un grito de repugnancia y sorpreel terreno que ella cubre.
sa:
La subscripción anual es $:2.00 en México,
-Abuela, abuela, venga usted a vér!. ...
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
Sobre el sillón estaba echada una gata dirigiendo a
y $2.50 en todos los demás países.
todas partes la mirada de sus redondos ojazos amarilloi
A solicitud enviamos gratis ejemplares de
Tres gatitos con los ojos cerrados; grises, cabezone:
muestra.
estaban prendidos por el hociquillo rosáceo de las hin
chadas ubres de la Mirriña.
DIRIGIRSE A
sei10ra refunfuñó, riñó a la Mirrai:a por sucia y sin
Regresó la rubia con su abuela y una sirvienta. L; SOUTH AMERICAN PUBLISHINGCO.
señora refunfuñó, riñó a la Mirraña por sucia y sin ver ·
New York
61 Broadway
güenza, como si la gata pudiera comprenderla; la amena
zó con arrojarle los hijos a la alcantarilla, y a punto se
(Nota: Esta Compañía publica tarnbién THE SOUTH
guido la buena viejecita ordenó a la sirvienta que la lle
AMERICAN, revista en inglés.)
vará a otro cuarto, con sillón y todo, para que no se maltra
taran los hijuelos. El lujoso asiento de valiosa seda y ta
lladuras trabajosas sirvió en adelante de lecho mullido ..
la Mirriña.
•
Siguió la doncella tocando su melodía de Godefroy
después del incidente. De pronto, la idea de la gata se
C. CADENA E HIJO, PROPIETARIOS.
asoció al recuerdo de las penas y terrores que no o -da!&lt;
Esquina Santa Rosa y Buena Vista.
asoció al recuerdo de las penas y terrores que no la deja
EFECTOS QUIMICOS Y FARMACEUTICOS.
ron dormir: entonces se son/ió, y dos hileras de perlas s&lt;
reflejaron en la charolada caja del piano.
Veinte por ciento de descuento a las órd_enes por correo
Principalmente si vienen de México.
Teléfonos, Cr. 826.-Nuevo, 826.
Clemente PALMA.

Pregunta alguien:
¿'Por qué prefiere UJ la "Revista Mexicana" a los demás periódicos?
Y contesta el padre:

J

y contesta su hermana menor:
"REVISTA MEXICANA" es mi periódico prcdiPorque su sección editorial me parece juiciosa y pa·riótica, y es la que mejor orienta el espíritu nacional en lecto, por su Sección de Charadas, Anagramas y demá~
acertijos, con los cuales paso entretenida los ratos dt
:stos difíciles momentos.
aburrimiento.
Y dice el hijo:
A mí me gusta porque en sus páginas se hace siemY entonces dicen los niños pequeños:
1re el elogio que México se merece. Siempre consagra
A nosotros lo que más nos gusta es la carátula
ilabanzas a nuestros héroes.
¡ Que linda es! Siempre trae el retrato de un héroe o la
ilustración de un monumento mexicano.
Y sigue el terci:ro:
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Y dicen todos en coro:
Tauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
"REVISTA MEXICANA," es el mejor de todos
,ecciones graciosísimas que hacen reir a cualesquiera.
los periódicos.
Y añade la madre:
Porque su lenguaje es mesurado, decente y propio
-El Padre :-Por su orientación moral.
1ara ser leído en familias. Además, su sección de modas
-La Madre :-Por .su decencia.
es muy interesante y me sirve extraordinariamente en el
'
-El hijo mayor:-Por su patriotis~o.
hogar.
-El segundo :-Por su imparcialidad.
Y continúa el segundo:
-El tercero :-Por su ingenio.
A mí me encanta porque trata con detalle las peripe-La hija mayor:-Por su gusto exquisito.
cias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
-La hija menor:-Por su página recreativa.
-Los niños :-Por su carátula e ilustraciones.
Y replica la hija mayor:
Yo no me puedo pasar sin leer los cuentos y las poeTodos en coro:
sías que publica "REVISTA MEXICANA," porque son
¡Viva REVISTA 'MEXICANA!
de un gusto refinado y exquisito.

Suscríh~se Ud. desde luego: nuestra dirección ~s

P. O. Box f 6 Station A.

Revista Mexicana

J

Ssn Antonio, Tex.

FARMACIA CADENA

HOTEL PLAZA

Pida Ud. el AlbumdeJuárez

NIETO Y GORDILLO Props.

"EL SAL V A VIDA,,

El Mejor y más Céntrico Hotel Mexicano para Familias
Sólo dista 5 yardas de la plaza. Militar.
Cuartos cómodos, bien ventilados, elegantes e higiénicos. Mobiliario moderno y enteramente nuevo.
Magnífico servicio de baños.
Recibimos huéspedes por abono a precios reducidos, con o sin asistencia.
PRECIOS
POR DIA:
POR MES:
50 centavos, 75 centavos y $ 1.00 de $ 10.00 a$ 25.00
San Antonio, Texas. Teléfono Travis No. 3934..
5o8 Dolorosa Street.

N uev·, Descubrimiento Puramente Vegetal
Para combatir la terrible plaga de la Tuberculosis,
Asma, Resfrío pasado, Tos, Ronquera, Pulmones afectados o débiles, Pulmonía y de gran valor para lo que
comúnmente llamamos hoguillo e inflamación en los
pasajes respiratorios.
Precios: U na botella $ 1.00
Seis bote lbs $ 5.00
Toda botella de "El Salvavida" deberá llevar el retrato de su inventor y fabricante en la etiqueta de la
botella y en la caja exterior. Mande sus órdenes acompañadas de su valor y dirigidas a M. ARISPE y Cía.,
1415Ya W. Commerce St., San Antonio, Texas.

Talleres de REVISTA MEXICANA
Hacemos toda. clase de trabajos a precios reducidos
PRECIOS BARATOS.

CALIDAD ESPLENDIDA.
TARJETAS DE BAUTIZO.
TARJETAS DE VISITA.
TARJETAS DE FELICITACION.
TARJETAS DE NACIMIENTO.

.

ESQUELAS DE CUMPLE..A&amp;OS.
ESQUELAS PARA OFRECER EL DOMICILIO
ESQUELAS DE DEFUNCION.
ESQUELAS DE MATRIMONIO.

INVITACIONES PARA VELADAS LITERARIAS.
INVITACIONES PARA DIAS DE CAMPO. ,.

INVITACIONES PARA FIESTAS CIVICAS.
INVITACIONES PARA BAILE.

PAPEL TIMBRADO DE FACTURAS.
PAPEL TIMBRADO DE CONTRATOS.
P4PEL TIMBRADO DE CORRESPONDENCIA
PAPEL TIMBRADO DE RECIBOS.

ANUNCIOS EN HOJA VOLANTE.
ANUNCIOS DE FIESTAS.
ANUNCIOS COMERCIALES.
ANUNCIOS EN CARTON.

Todo lo hacemos en condiciones favorables. Desde la más leve tarjeta hasta el libro más voluminoso.
¿Desea Ud. muestra? Examine el ejemplar de "REVISTA MEXICANA" que tiene en sus manos y se convencerá de que nuestro talleres son los mejores de San Antonio.
Diríjase, pues, hoy mismo a
P . O. Box 66 St. A.
"REVISTA MEXICANA."
San Antonio, Texas.

�Página Recreativa
Soluciones correspondientes ::1
número 33 ..
Metatesis propuesta por la señora
Itlerlinda Abrego de Martínez.-Ia.Roma, amor, mora, ramo y Omar.za.-Bolo, lobo.-3a.--Salomé melosa.
4a.-Rombo, morbo.-5a.-Asno, sano.-éa.-Donaire. reinado.-7a.--Vender, Dénver.-8a.-Dora, orad.
Francisco Guerra hijo, de Brownsville y Hortencia Gue.rra, de Laredo,
las resolvierón todas, Ma. J. Laing
de Múzquiz y María Enriqueta BerJ
na!, de los Angeles resolvieron todas, con excepción de las dos últimas.
Victoriano Torres, de El Paso, todas, menos la tercera. Emilia Sustaita, de El Paso todas, menos la 3a
y 9a. Julio Lelevier, de Nogales, todas menos la 4a y 7a; Concepción
Yé:ez, de Brownsville, todas, menos
la 4a y 7a y Baldomero Chávez. de
El Paso, todas, menos la 2a y 9a.
Resolvieron además:
Elisa Gutiérrez de Longoria, de
Río Grande, las 4a y 7a.
Isaura Noriega, de Calexico y Elvira Banuet, de Mexicalli, las Ia, sa
y 7a.
Pola de la Garza, de Laredo, las
2a y 4a.
Cuadrado de letras por el niño Alfonso Martínez.
D o r a

o r a d
r a d a
A da n

Fue resuelto por María Enriqueta
Berna!, de Los Angeles y Francisco
Guerra hijo, de Brownsville.
Primera charada de la señora Herlinda A. de Martínez.-Venustiano.Fue resuelto por Pola de la Garza,
Julia R. Lelevier, Concepción Vé'.ez,
El vira Banúet, Isaura N oriega, Ba!domero Chávez, María J. Laing, E lisa
Gutiérrez de Longoria, Horte.nsia
Guerra, Francisco Guerra, José M.
Carranza, de Del Río, María Cervantes, de San Antonio.
Segunda charada de la señora H erlinda A. de Martínez.-Monterrey.Fue resuelta por María Enriqueta
Berna!, María Cervantes, José M.
Carranza, Francisco Guerra hijo, Hortensia · Guerra, Elisa Gutiérrez de
L0ingoria, lgnacia L. de de la Fuente,
María J. Laing, Isaura Noriega y Elvira· Banuet, Baldomero Chávez, Ju- ·
lia R. Lelevier y Pola de la Garza.
Metatesis propuesta por José L.

J\guilar.-Hicaela, Camelia.-Fue resuelto por Concepción \' élez, Baldomero Chávez. Hortensia G u e r r a,
Francisco Guerra, hijo, Herlinda /1.
de :\1artínez, \i;,r;a Enriqucta Hernal,
Victoriano Torres N.
Primer anagrama de María Enriqueta · Bernal.-Don Venustiano Carranza.-Fue· resuelto por Victoriano
Torres N., Herl~nda A. de Mart ínei,
Francisco Guerra hijo, Hortensia
Guerra, Elisa Gutiérrez de Longoria,
Luis A. Algarín , de Los Angeles , Emilia Sustaita, María J. Laing Isaura
Noriega, Etv:ra Banuet, Baldomero
Clüvez y Julia R. Lelevier.
Segundo anagrama de 1Iar:a Enriqueta Bernal.--Licenciado N emesio
Garcia Naranjo.-Fue resuelto por Julia R. Lelevier, Baldomero Chávez,
Hortensia Guerra. Francisco Guerra
hijo, Herlinda H. de Martínez, Victoriano Torres N'.-La señora Abrego
de Martínez y el señor Chávez, hace.u notar, con razón que a este anagrama le faltó una ''i."
Anagrama de Enrique G. Caballero.-Fue resuelto por los mismos y
además por Luis A. Algarín, María
J. Laing y Enriqueta Berna!.

OrERJ A t;RATl~
¿Es Ud. víctirr.a de la desg::a- .
cia? ¿Le persigue la mala suerte? ¿Sufre Ud. en silencio? ¿Ya
sea por asuntos amorosos y en
general todos los asuntos di! la
vida? Pues escríbame y a vuelta de correos recibirá informes
gratis. Dirección:
Señora A. R. de Gabriel
Habana, Cuba.
Apartado 1291.

EL PODER SECRETO
Con este maravilloso libro resolverá
todas sus dificultaMs, será protegido
de la suerte, recobrará el cariño perdido, se- hará- amar del ser que adore
y logrará casam¡ento afortunado; obtendrá éxito en todos sus negocios y
empresas, gozará de salud, atraerá a
una persona ausente, desarrollará su
poder magnético y dominará a las personas que le rodean; sus enemigos no
podrán causarle daño y adqui rirá valiosos secretos para curarse lid. y las
demás personas que soliciten su ayuda.
Pida un prospecto gratis. Dirección:

J.
P .O. Box 4g1.

VENCE.

Metatcs1s.-1a.-Andcs, senda.-2a.
-Manila, lámina.-3a.-Marido, dormía.-4a.-Zolá, Joza.-5a.-Crédito
directo.-6a.-Burro, rubro.-7a.-Parí s prisa.-8a.-Cuarto, cuarto.-9a.
-Mirto, ritmo.-roa.-Duro, rudo.La Sra. Herlinda A. de l\Iartinez
y el Sr. Francisco Cuerra hijo , las
resolvieron toda con excepción de la
quin ta; les faltaron por resolver a
Victoria.no Torres, y Horte nsia Cuerra la 5a. y la JOa.; y a María Enriqueta Berna! la 3a. la 5a. y la roa.
Resolvieron además:
Emilia Sustaita, 1, 2, 3, 7, 8 y 9.
Isaura Nori ega, las 4, 6, 7, 8 y 9.
Baldomero Chávez, las 1 3, 4, 6 y 7.

MEXICO PARA LOS
MEXICANOS
Este es el lema de "El Heraldo de México" el mejor periódico en español. que se pub lica en California. El de mayare~ dimensiones y el de más
circulación. ,
l,udependiente, defensor de la
ra7.a mexicana.
Unico Bisemanario. . Ocho
grandes páginas. Abundante
y oportuna información. Inter~santes grabados.
Mándenos su dirección y le
remitiremos ejemplares d e
m11estra gratis. Sea usted suscritor: leerá un buen periódico. Sea usted agente, hará neg0cio. Sea usted anunciante,
aumentará sus ventas.
Diríjase a
"El Heraldo de México."
342 No. Main St.
Los Angeles, Cal.

ACLARAClON
•

A solicitud del interesado, publicamos los siguie.ntes renglones:
Desde que murió el periódico "El
Presente" hasta la fecha, no he. pertenecido a ninguna redacción de otro
periódico, ni he escrito para nadie una
sola línea siquiera que no vaya suscrita con mi nombre o seudónimo completos.
_
En tal virtud, no puedo hacerme solidario ,ni responsable de nada que no
llene los anteriores requisitos, aunque
en ello tengan especial interés muchas
personas.

•

. $1 40 POR GALON
de WHISKEY G-;rantzado
El famoso " Lucky
Tiger" se vende al
menudeo al mismo·
precio que antes tenía por lotes de barril
Es rico, suave y per
fectamente garantiza-

Julta R. Lclelev1er, las

I,

3, 7, 8

y 9.

Concepción '\' élez, las I . 7 y 9.
.\divinanza por el Sr. Baldomero
Ch:tvez.-El Sol.-Fue resuelta por
Francisco Guerra hijo.
METATESIS y CHARADA propuestas por DON VICTOR DA
CERDA.
1 .- Es de exquisita hechura la r
2 3 4 5 que siempre 1 2 5 4 3 el hada al 3 I 2 5.
2.-f'ara llegar con su I 2 3 4 a
la 3 2 1 4 de sus aspiraciones, ca lma , seiíor mío, ¡ no se 3 4 1 2 usted!
3.-En prima tres caminaba
J1fi novia, primera y dos,
Y en un dos tercia llevaba
Muchas flores, ¡vive Dios!,
Cuyo aroma me extasiaba.

Hacia el cielo ella elevó
Su voz : ¡ una melodía!;
Pero esa voz se apagó
Al instante, q¡ ué ira.nía!,
Con el todo que pescó.
ARTISTAS ocultos, propuestos por
DON VICTOR DA CERDA.
1.-La girafa, Elías, es un animal
extraordinario.
2. -Las canicas son seis : cios tiene Migue l; Angelita dos, y dos que
guardo en el bolsillo.
3.-A ver, dime quién te lo rega ló.
4.-N"o señor, no me enfado. Réstame darle las gracias.
5.-Ya se dirigen a Salónica : ru-

TEATRO JUAREZ
Gran Compañía Dramática

María del Carmen Martínez
Funciones todas las noches

Alfonso Anaya.

Llene Ud. cualquien de los cupones siguientes y remítalo a REVISTA MEXICANA,
acompaflado de la cant darl que e.x.pre1'a, y a·vuelta de coneo tendremos el gusto de enviarle
uno o los dos interesRntes Albumes q 1e tjn solic,tados son de todo b..ien mexicdno que quiera
conocer las vidas de nuestros heroes.
Por 1.80 cts. se obtit'ne el Abum de Juárez o el de Dí,z y un1 suscric:ón sem ~tral del
mejor Mt1Razine de la Amér ca Latina
Por 3. 50 se obtiene una sus_rición anu&amp;l y los dos Albumes.

do.

Dinero que Ud. gaste es dinero salvado.
STULZ BROTHERS
Dep. 46
Kansas City, Mo.

POR UN AÑO
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.

HARINA
Pioneer
"Marca del Viejo"
Pioneer Flour Mil11
Producd"" ,.;.,,.; 8
15 00 Barrilea
Oficina y Molino,
Callea Guenther 1

Kin¡ William
Cerca del

F. C. S. A. 1 A. P.

Habana, Cuba. ~ · - - ~ ~ lu Alltoal&lt;11 T...

Muy sef\or mío: Tengo el gusto de acompai'lar a
Ud. la cantidad de ~ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrición anual de REVISTA MEXICANA
Soy de Ud. atto. y S. S.
Mi nombre·- - - - - - - - - - - - ,, dirección--------------

U---------------

• da,A

,. ClU

,, Estado,-------- - - - - -

POR SEIS MESES
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box: 66, Stat1on A .
San Antonio, Texas.
Muy sef\or mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de * 1. 80 cts. ptil'd que me remita, a
vuelta de correo, el Album de---,.----- - - -- - - - - - Y una suscrición semestral
de REV IS1'!:.. MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.
Mi n o m b r e - - - - - - - - - - - - ,.drrección ______________
,, ciu d a d - - - - - - - - - - - - '' Estado_ _ __ __ _ _ _ _ __
\

�•

sos, turcos y teutones.
6.-¿De dónde vienes?-De Prim,
el barrio más alegre de la ciudad.
7.-Este es un percal, vé usted, de
lo mejor que tenemos.
8.-En un tris, Toribio fue y vino.
9.-1Iéxico, que linda con este país,
¡ es.tá en peligro!

primera- tercera- segunda de hila
cuarta-segunda que me legó hoy tercera-cuarta-primera.
:Núm. 6.-Cazaba una primera-cuarta una segunda-cuarta, pero no le
pudo echar · primera......segunda, porque tenía una todo en una terceracuarta que no se lo impedía.

CIUDADES ocultas, propuestas
por DON VICTOR DA CERDA.

ROMBO
Cantidad
Lo que anhelamos en México
Poeta clásico ltttino
Verbo
Conjunción

!.-Vigilad al cónyuge, no vaya a
arrepentir8e.
2.-Pepa, risa me cau'sa tu novio
extravagante.
3.-Pero, mamá, si yo no lo hice
adrede.
4.-Teresa, la manca, escribe muy
bien con la izquierda.
5.-El judio Salomón Levi, en actitud amenazante, juró vengarse.
6.-Donato le doró la píldora.
7.-N o, chica, Goribar ya ¡ no te
quiere!
8.-El mono sabio maneja la pata
con maestría.
San Antonio, Mayo 6 de r916.
David Cerna.-DON VICTOR DA
CERDA.

Problemas propuestos por Francisco
L. Bernal.
'
ANAGRAMAS.
Núm. 1.-No imitaron la magia.-C.
Núm. 2.-Juárez, nos des alcurnia.
Núm. 3.-Juntaste nervioso.
Núm. 4.-Lo buen animal.
Núm. 5.-"Dormí," Vals; "Río," danza
Núm. 6.-La vil facción.-F. S. R.
CHARADAS EN PROSA.
Núm. 1.-Cuando segunda tercera
de mi casa, encontré a primera segunda que venía de casa de Dr. primera
cuarta. Entretanto mi hermana todo
segunda-tercera-cuarta a saludarla.
Núm. 2.-Fue tan todo la entrada
que di al baño, que tercera-prima
toda el agua de la tercera-cuarta y
me golpeé un ojo, lastimándome la
primera-tercera-cuarta.
Núm. 3.-Tercera-prima la llanta
a ese automóvil, a ver si primeracuarta la carrera.-No temas, el asfalto está muy tercera-segunda y la
todo es de buena calidad.
Núm. 4.- Ese todo lleva un reloj
muy tercera-cuarta.
-Y en esta primera-tercera tan
solitaria cualquiera se lo cuarta-segunda.
Núm.--5.-Todo, tercera-segunda esa

ACROSTICO CENTRAL

*
*
*
*
*
*
*
*

Arbol corpulento.
Legumbre.
Fruta de tierra cálida.
Madera preciosa.
Planta criptógama.
Cereal.
Arbol de América.
Ar bol.

En la línea de asteriscos debe verse una parte de las ciencias naturale,s.

Problemas propuestos por la Sra.
Herlinda A. de Martínez.

R[VISH MfXIC~N \
SEMANARIO ILUSTRADO
-o-

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P, O. Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

Est~ es el Croquis de una Gran Batalla

San Antonio, Texas.

**•
PRECIOS DE SUSCRIPCION
En México y Estados Unidos
Pago adelantado
x trimestre. . . . . $1.00 oro americano.
x semestre . . . . ' 1.80 "
"
x año......... '3.50 "
''
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo.
e trimestre . . . . . $2.00. oro americano
x semestre. . . . . ' 3.50 "
r año .......... '6.oo "
"

*•*
ADVERTENCIAS:

•

ANAGRAMAS ·

O. es rico nombre de G::1leana

E. Garza riQe, la n1kión

gozq

ROMBO PRIMERO

Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Sta. A.
SAN ANTONIO, TEX.

Consonante
Verbo
Nombre de mujer
Grado militar
Aparato destilador
. . . . . . . . . . . Producto de electricidad
............. Tribuno mexicano
. . .. . .. .. .. . .. . Drama laureado
.. . .. .. .. .. . . Par te de ltt K.etót ica
. . . . . . . . . . . P...rtída, íos de una et1utl8.
Nación cetroamericana
Liquidación
A parato postal
Nombre de varón
Cunsonante

ROMBO SEGUNDO
Consoniinte
Proposición
Verbo
Mueble -m:mdán
T .tulo honor,fico c..Est!ido mexicano
Animales
Ve1bo
Consonante

_..._

-0----,

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66, Sta. A.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

***
Subscription rates
In Mexico and United States.
Advanced payment.

3 mou.ths ..... $ I.00 American Cy.
6 months ..... ,, 180
",,
",,
1 year ........ " 3.50
,,
Single Copy .. " O,IO
"
,,
On the train .. " 0.15
"
Old Copies .. .. " 0.20
"

..

In other Countries
3 months ..... . $ 2.00
6 months.,, .. "3.50
1 year ...... ,. "b.oo

..
.." ..

"

"

Aquí el General Díaz derrot6 en 1876, a los invasores de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tom6 por
asalto la ciudad de Puebla, aniquil6 al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campaf'ia triunfal con el cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para comprender que es
un héroe de leyenda. Sus hazaf'ias son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
la veneración de sus compatriotas.
Pero además fue un hombre de Estado, un constructor, un pacificador, que
levant6 su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nuestra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
perdido con la desaparición del General Díaz.
¿Desea Ud. conocer la biografía porfiriana?
---Nada más sencillo. No le cuesta a Ud. un sol~ centavo adquirirla. Nosotros
la obsequiamos a nuestros suscritores semestrales.
---Remítanos Ud., hoy mismo, un giro de~ l. 80 y a vuelta de correo tendremos
el gusto de enviarle una suscrición de REVISTA MEXICANA y un ejemplar del
"Album de Díaz," en donde además de la biografía del héroe, escrita por el Lic.
Ricardo G6mez Robelo, aparecerá su hoja de servicios, un cuadro en donde se
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
¡A suscribirse desde luego{
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA,
P. O. Box 66, Station A, San Antonio, Texas.

�.'

Gran Sensación Editorial
Un Libro del Lic. Querido Moheno

COSAS OEL TIC SAM

Pronto será puesto-a la venta en "REV!STA MEXICANA"
P . O. Bo?C 66.
,
. Stjltion A.
San Antonio, Texas.
ginas en 80. por 60 centavos. A los A'.gentes ·Y Libré ros, ·precios especiales.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="19">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2948">
                <text>Revista Mexicana : semanario ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3357">
                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88046">
            <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88048">
            <text>1916</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88049">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88050">
            <text>36</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88051">
            <text>Mayo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88052">
            <text>14</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88053">
            <text>Semanal</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="88066">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88047">
              <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 36. Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88054">
              <text>García Naranjo, Nemesio, 1883-1962.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88055">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="88056">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="88057">
              <text>Políticas gubernamentales</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88058">
              <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88059">
              <text>Talleres el Imparcial de Texas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88060">
              <text>1916-05-14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88061">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88062">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88063">
              <text>2000200482</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88064">
              <text>Fondo Hemeroteca</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88065">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88067">
              <text>San Antonio, Texas (EUA)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88068">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="88069">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="503">
      <name>Benito Juárez</name>
    </tag>
    <tag tagId="4817">
      <name>Crónica</name>
    </tag>
    <tag tagId="11402">
      <name>Fusilamiento</name>
    </tag>
    <tag tagId="509">
      <name>Guerra</name>
    </tag>
    <tag tagId="6613">
      <name>Maximiliano de Hapsburgo</name>
    </tag>
    <tag tagId="6632">
      <name>República</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
