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                  <text>SEMANARIO ILUSTRADO
4 DE JUNIO de 1916.

PRECIO: 10 CENTAVOS.

VOLUMEN 11.---NUMERO 39.

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REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado
ENTERED AS SECOND CLASS MATTER, OCTOBER 25, 1915 AT THE POST OFFICE
OF SAN ANTONIO, TEXAS, UNDER THE ACT OF MARCH 3, 1897

Afto 11.

Gerónimo. T reviño

i

I]

•

--

Diríjase a REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.

San,Antonio, Texas

Número 39

La Nota ·de Carranza

Murió en el destierro, víctima de las persecu~
ciones carrancistas. Fue de los últimos supervi...
vientes de la lucha en contra de la intervención
francesa, y su vida militar debe ser conocida por
las generaciones actuales, como ejemplo de patriotismo y pundonor.
'' Revista Mexicana'' publicará, en la portada
de su próximo número, a varias tintas, el retrato
de este ameritaqo jefe fronterizo. que se batió denodadamente en San1a Isabel, Santa Gertrudis,
San Jacinto y Querétaro.
Este ejemplar de "Revista M~xicana" será
tan importante como aquellós que hemos dedicado
a los Generales Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
El precio de este bellísimo número de '' Revista Mexicana," será el mismo de siempre:
10 CENTA VOS EL EJEMPLAR.
Haga Ud sus pedidos desde luego, porque de
lo contrario se agota la edici9n antes de que:ua.
adquiera tan valioso ejemplar.
11

San Antonio, Texas. 4 de Junio de 1916.

r - ,....liiiii

....

La famosísima nota de don Venustiano Carranza,
anunciada desde hace diez dias acaba de ser entregada a
la cancillería americana por el licenciado Elíseo Arredondo. No cabe la menor duda de que hubo muchos consejeros que detuvieron la nota hasta el último momento, temerosos de sus inevitables consecuencias; sin embargo, las
autoridades de México, ratificaron su actitud, y Arredondo, que al parecer, no quería entregar la nota, no tuvo más
recurso que hacerla llegar a su destino.
El documento es largo, hasta la difusión; contiene
algunas inexactitudes que le restan seriedad; y su tono,
apasionado y vehemente, resulta, a veces, impropio de una
correspondencia diplomática. Las quejas que expone por
no seguir recibiendo ayuda, de las autoridades de Estados
Unidos, para exterminar a los rebeldes, están en desacuerdo con el nacionalismo agudo que procura interpretar; y
las acusaciones injustas que formula, en contra de algunos
desterrados, son indignas de quién pretende encontrarse
investido COl'I¡ la representación de la Patria.
Sin embargo, todos estos detalles, que son importan' tísimos, no desbaratan la médula de la Nota que entraña una protesta ruda y vigorosa en contra de las dos expediciones punitivas. Desde este punto de vista, interpre;
ta el sentir general de los mexicanos, que sin distinción de
credos, rechazan la idea de Intervención y, que por lo
mismo han considerado y siguen considerando a las expediciones americanas como violaciones claras y flagrantes de la soberanía de un pueblo libre.
Por esta razón, 1a nota de Carranza significa un
triunfo para México, que en medio de tanto deshonor y
miseria, ha guardado tra.s de seis años de aniquilamiento
la energía necesaria, si no para rep¡uar los ultrajes recibidos, cuando menos, para grabar un anatema sobre la frente de los opresores. ¡ Y eso es mucho! De aquí en adelante, los Estados Unidos, llevarán en sus espaldas un fardo más, que les impedirá erguirse cada vez que quieran ostentar actitudes de apóstoles del Derecho y la Humanidad.
El 21 de abril de 1914, cuando las tropas norteamericanas se apoderaron del puerto de Veracruz, la Nación no
respondió unánimamente al llamado urgente que le hacían
la Honra y el Deber. Eso era doloroso porque significaba
que el espíritu nacional se encontraba vacilante, aturdido
y desorientado. Los Estados Unidos anunciaron que no
iban a luchar en contra de México sino en contra del General Huerta; y los revolucionarios carrancistas, al aceptar
esta explicación del Presidente Wilspn y colaborar con él
en la destrucción de la Patria, demostraron que los odios
de las facciones militantes, estaban entonces muy por encima de la cohesión indispensable para la subsistencia de
la nacionalidad.
Han pasado dos años de luto, miseria y desolación

y todo ha cambiado. Y ahora que los Estados Unidos, han
querido repetir la disculpa de Veracruz ( esta expedición
no va contra México sino contra Villa) los mismos que
autorizaron el bombardeo de la Escuela Naval, protestan.
indignados en contra de las expediciones de Columbus y
Glenn Springs. Algunos dicen que Carranza ha sido obligado a asumir esa actitud por el pueblo de México; pero
ese es un motivo mayor de alegría, porque ese pueblo no
fue tan imperante en su sentir hace dos años; y por lo
mismo, la presión formidable de su opinión actual, debe
interpretarse como un paso gigantesto en la formación del
espíritu público.
Los Estados Unidos creían contar con todo y se han
equivocado. Las alianzas se acabaron para siempre. Pueden bombardear nuestros puertos, bloquear la Nación, y
hacer capitular a la República por medio .del hambre; pero
no conseguirán ya la repetición del espectáculo de hace
dos años, éuando tuvieron de su parte la gratitud y el
aplauso de los hijos descarriados de la Nación. Ahora ya
no hay cómplices y por lo mismo no es posible representar la comedia de Derecho que se ha representado en Veracruz y en Panamá, en Nicaragua y en Santo Domingo.
Ahora es un problema de fuerza, probablemente muy fácil de llevarse adelante hasta obtener la victoria, pero incompatible con la política apostólica de la Casa Blanca.
¡Sí! Hasta ayer todo había sido en nombre del Derecho:
desde hoy será preciso invocar el nombre de la fuerza.
Y eso es un triunfo para México, porque quiere decir
que si las matanzas y los saqueos han debilitado el organismo de la Patria, en cambio el espíritu permanece intacto. Y cuando un país, salva su honor, lo salva todo. Cada pueblo es como un árbol cuya cultura está en las flores, la riqueza en los frutos y la fuerza en el follaje; pero el alma, como dijera Guerra Junqueiro, está en la raíz:
es la que sostiene todo, la que le inyecta vida, la que después de las grandes tempestades, le brinda ocasión para resucitar. Quitadle a un pueblo sus riquezas y sus instituciones, y al cabo de medio siglo los habrá recuperado:
quitadle el alma y habrá. muerto para siempre.
Es casi seguro que los Estados Unidos no perdonarán el tono de la nota y decretarán la caída de Carranza.
¡ No importa! Para ello necesitarán el empleo de la fuerza
franca, el fierro y el fuego de que hablara Bismarck. Antaño, todo era muy fácil: para derribar a un Zelaya, había
muchos Estradas que se prestaban; para destronar a un
Díaz se ofrecían varios Maderos; y para acabar con Huerta, tuvieron de su lado a infinidad de Carranzas . ... . Pero
a fuerza de repetir el sistema, se gastó el método. ¡ Ya nadie ayuda para exterminar a . Villa y nadie ayudará en la
destrucción de Carranza! Se sublevaron los criados y ya
no hay libertos que obedecen. Ahora, los Estados Uuidos
son los fuertes del Continente; pero han dejado de ser los
amos!

�En esta ocasión el ataque a la gente de la frontera,
fue tanto más injustificado cuanto que el Gobernador Federico Montes es originario del Estado de Querétaro. Entonces vimos con claridad un empeño manifiesto de hacer
caer sobre el Norte de México las responsabilidades de la
Nación y decidimos poner un punto final a aquélla política
disgregadora y absurda.
No fue por consiguiente una tempestad en un vaso
de agua sino en tres copillas de licor picante.
¿ Cuál fue el propósito de nuestro colega "La Prensa" al amparar la difusión del mote "Bárbaros del Norte"
que comenzaba por herir a algunos de los de casa, por más
que ellos en alas de una ecuanimidad sublime, se pudieran
declarar sencillamente mexicanos? Ninguno. "La Prensa"
no tiene más responsabilidad que la de un niño que aprieta el gatillo de una car¡bina, y hace disparar un cartucho
que un guasón malicioso había metido en el cañón. Eso
fue todo. Pero era necesario advertir el peligro al niño,
o más bien, al público lector, para que el guasón no siguiera
divirtiéndose con el efecto de las balas perdidas. Por eso
publicamos un artículo que lejos de buscar camorra lo único que pretendía era terminar la que ~e había iniciado y
en la cual se persistía con singular obstinación. Celebramos pues que "La Prensa" vuelva sobre sus pasos y ofrezca a sus lectores, no pisar terreno tan escabroso.

'

I

Los soldados escriben a sus familias. en un momento de descanso

***
En cuanto al autor del parrafejo en cuestión, que en
un colmo de deliciosa ironía quiere virilizar los oídos de
los intelectuales del Sur, para que no reciban deleite con
los versos de Horacio, bien sabe él que no está lo malo
1
en hacer versos bellos ni en gustarlos, sino en emplearlos
para halagar a los vencedores, como el bardo que corrió
en Filipos. Horacio, después de haber cantado a la vieja
aristocracia romana fue el trovador de la corte improvisa-

·Bárbaros y Exquisttos
Una tempestad e_n tres copitas de licor picante
Nuestro colega "La Prensa" ha contestado en tono
humorístico nuestro artículo "Los Bárbaros del Norte,"
quizá porque la ironía es el mejor atributo de los espíritus exquisitos. Evoca a Cide H a mete, cita a Sancho
Polo, se burla de esta o aquella metáfora nuestra, y entre
mofas y sarcasmos, dice que somos gente "de arriba" que
busca camorra en contra de los "de abajo."
No es el tono irónico el que nos Tas tima. que a Dios
gracias, a fuerza de haher estado sumer gidos por luengos años en la laguna E stigia- (he aquí otra opo rtunidad
para burlarse de nuestro lengua je fi gura do)-nos reputamos casi invulnerables; sin embargo, creemos que es injusto el cargo que se nos hace de andar atisbando la ~c~.sión para hostilizar a las gentes del Sur, pues nuest ro umco ideal ha sido el de uni ficar las fuer zas disgregadas de
la llamada "reacción."
Vamos a exponer los hechos para que nuestros lectores juzguen de dónde partió el sentimiento de discordia.
El artículo de "Revista 1J exicana," en lugar de sér
agresivo fue únicamente la contestació n a tres ataques repetidos que se virtieron en ''La Prensa" en contra de los
habitantes del Norte de la República. El primer ata que
quedó envuelto en las declaraciones famosas del doctor
Urrutia y estuvo concebido en los siguientes términos:
" ..... Por lo que toca al concepto que de aquel movimiento (el del General Félix Díaz.) me he formado, de
una manera general diré a Ud. que en México, mejor que
en ninguna parte del mundo, estamos convencidos de la
verdad que encierra el principio de que los bárbaros siempre han llegado del Norte así como tlel Sur han surgido
siempre los hombres que deciden de los destinos de nuestra Patria. Desde este punto de vista, la figura del Gene·
.ral Díaz tiene un relieve que no ha presentado hasta et·

da y semiplebeya, que se alzó apuntalada por aquellos bárbaros, con los cuales el divino Julio llenara las legiones y
la curia, y que luego le dieron fortaleza a los ejércitos de
Marco Antonio y Octavio.
Y eso que hizo Horacio hace dos mil años, es lo que
hacen todos los exquisitos enfrente de los hombres fuertes. Ya lo estamos viendo. l'no de los poetas más inspirados de México, arrojado de su Patr:a por un puntapié de
la Revolución, no ha hablado en el extranjero de las cuestiones políticas mexicanas, sino para alabar a quienes lo
han cubierto de oprobio. Otro poeta, tambiér. ~xquisito,
que todavía ayer decía virilmente que no podía cantarle a
Carranza porque no sabía hacer versos en inglés, h0v forma parte en las filas de escritorzuelos-muy inferiores a
él-que entonan himnos a la Revolución.
Se dirá que son casos excepcionales; pero así también,
hace medio siglo, poco a poco, se fueron doblegando los
exquisitos del Sur, y acabaron por olvidarse de sus tradiciones imperialistas y .conservadoras, para reputar como un
honor, el hecho de ingresar en la corte liberal tuxtepecana.
El autor del párrafo lo sabe, lo siente, lo vive. El
mismo, si evoca a Horacio, y explora un poco el fondo de
su alma, comprenderá que la historia se repite en su propia
personalidad, obligada por las circunstancias a escribir reportazgos para un periódico, que hace algunos meses, le merecía y quizás aún, le merezca el mismo desprecio que el Príncipe de la lírica sentía por los vencedores
de Filipos. Puede seguir haciendo ironías sutiles y malabares espirituales, pero su subordinación actual, ante gente que no admira, le dirá todos los días, que la inteligencia
sin la voluntad está condenada a la esclavitud.
Y esto e's lo que se trataba de demostrar.
Aquí ponemos punto final a este asunto que ojalá
convenza a todos los mexicanos de que la fraternidad y la
armonía deben procurarse sobre las bases del respeto mutuo.

tos momentos ninguno de los hombres que han tomado
parte en nuestra sangrienta contienda."
(Domingo 5 de marzo.)
Si nuestro deseo hubiera consistido en armar camorra en con tra de la gente del Sur, lo habríamos realizado en
aquel mismo instante, pues aparte de que el motivo era
jus tifi cado, había para la polémica una circunstancia halagadora: la de discutir con una persona de reconocido
prestigio in telectual. Sin embargo, nuestros anhelos de
concordia y de paz, nos condttjeron-a leer con determi1iado
disimulo aquellos conceptos, que por fortuna han sido ya
aclarados por su autor.
En la primera quincena de rnayo del presente año,
apareció en las columnas de ''La Prensa" un reportazgo
sin firma, y por lo mismo amparado por la responsabilidad
so lidaria de la Redacción en el cual se volvía a herir a la
ge nte de la fron t era con el mote de "Bárbaros del Norte."
Volvimos a callar, a pesar de que nos constaba que el giro des pectivo no obedecía a un humorismo sin importancia, sino a un despecho prolongado a través de medio sig lo. por las clases conservadoras del Sur, que aún' no pueden resignarse con las derrotas de San Jacinto y Querétaro en donde los hombres del N arte salvaron la causa
rep~blicana, y con ella la soberanía de la Patria.
·
El 19 de mayo último volvió "La Prensa" a publicar
un reportazgo en los siguientes términos:
"Federico Montes, el llamado gobernador de Querétaro, se ha propuesto "embellecer" la ciudad que le tocó en
feudo .... . Pero no es lo malo que construya nuevas avenidas, sino que, para llevar a cabo su intento, está derribando la catedral, demostrando con ello una falta de cultura
digna sólo de los "Bárbaros del Norte."

'

Vista del Río Lapónica, por donde los bútgaros acaban de pasar
en su reciente invasión del territorio de Grecia.

�El Hombre de la Multitud
Menenio Agripa y Carranza
Venustiano Carranza es el tipo perfecto de la negación intelectual y moral. Desde ese punto de vista, tiene
proporciones tan extraordinarias como los "Representativos" de Emerson y los "sotas" de Shakespeare.
No hay en él un rasgo, uno sólQ de grandeza o de distinción humanas, y viene a ser, por tanto, el símbolo, el
"digno Prime"r Jefe," de aquella masa sucia que constituye
la anonimia de todas las naciones; depósito de todas las
necedades, almácigo de todos los crímenes y de todas las
ruindades. En su cerebro liso, que· no ha sufrido más influencias que las del alcohol, guarda blancas como un armiño las páginas de la educación y de la cultura.
Cuanto significa muchedumbre, plebe, horda, se halla
escrito en su rostro banal y queda impreso en su obra nefanda de estos veinte meses.
Todo valor individual lleva consigo algo exclusivo,
una diferencia de "los demás." Toda idea es poder, toda
fuerza creadora dominio. Carranza representa el gran número, la uniformidad de los ceros, lo opinión ajena, la
fuerza brutal del ganado en estampida.
Lo que forma y distingue a una nación son sus ideas
más altas. Un pueblo llega a serlo cuando posee un estilo
Lo iluminan sus obras, de ciencia o de arte. Jamás una
empresa de civilización o de cultura se ha debido al pro.dueto por millón del. pueblo; sólo se yergue el Partenón
con su estatua de Atenea cuando el millón se inclina ante las glorias juntas de Fidias y de Homero; pero jamás
cuando el placer de los libertos, incapaces de dignidad y de belleza, se cifra en hacer caballerizas de los palacios y hogueras con las bibliotecas.
A pesar de todas las democracias, siempre habrá diferencia entre el escultor y el albañil, entre el pensador y
el matancero, entre Napoleón Bonaparte y Venustiano Carranza. Buscar de entre la masa las unidades, es el fin de
las democracias; con el pequeño inconveniente de que el
montón califica; pero Venustiano Carranza, salido del montón, acudió al montón y a la cabeza de los suyos, arrasó
todas las alturas para sentirse iguales en el fango.
Cuando la plebe de Roma se retiró al Monte Aventino, protestando por la falta de relación entre las cargas y
las recompensas-siempre han disputado los asalariados
por la paga-Menenio Agripa, fue enviado a parlamentar:
hizo entonces aquel bellísimo apólogo de los diversos órganos y partes del cuerpo. Los brazos, los intestinos y las
piernas se negaron a prestar su concurso al cerebro porque toda la noble actividad locomotiva, o digestiva era
aprovechada por la cabeza, que sólo se dedicaba a tejer fan
tasías y a fabricar ideas, unas y otras inútiles para. los talones y como alimento.
Agripa presentó al pueblo la consecuencia de la independencia de las diversas partes componentes del cuerpo; que sería la muerte de todas ellas; a la vez que la utilidad de aquel cerebro que transformaba en grandeza la
digestión, y codrdinaba al estómago con las piernas. El
pueblo de Roma, era un intestino de soldado, un talón que
llevaba alas en marchas de gloria, y cedió.
Venustiano Carranza no tiene la gloria del pensamiento ni de la virtud y con un regocijo inmenso, ha puesto los intestinos en la cabeza y el cerebro en el estómago.
La jerarquía que pone "el imperio," cualquiera que
sea el nombre que se dé a los gobiernos, en los más aptos,

para dar forma a la conciencia nacional y con esa nueva estatua de Adán que los pueblos forman en su~ grandes épocas, contribuir después al esplendor del mundo, ha sido suplantada por la tercera alma, la más baja en la escala de
aquellas tres que los antiguos colocaban en el cerebro, en
el corazón y en el vientre. Y de aquella suprema finalidad
que lleva a la humanidad a levantar templos cada vez
más bellos, Venustiano Carranza es la suprema antítesis
ha convertido en templos los bodegones de la plaza pública.
Al destruir todas las tradiciones, al romper todas las
leyes, al desbaratar todas las conquistas del arte y del
pensamiento, ha perpetrado un crimen más horrendo que
al arrasar campos y ciudades, que al robarse las joyas y
ganados: ha destruído una nacionalidad y la ha expuesto
a vergüenza pública, estableciendo en ella el reinado de
los imbéciles.
Este hombre es el más grande en nuestra historia:
1o que, uno a uno, fueron creando nuestros héroes, nues·
tros artistas, nuestros sabios, lo ha tragado de una vez:
tiene la proporción dd ab.ismo, porque le ha bastado tene.r el alma ciega.
De aquel suntuoso monumento, quedan los sillares
dispersos, y aquellos que, por agrietados, fueron los primeros en aflojar el muro; cantan, viendo que todos son
-pedruzcos, la libertad salvaje de haber derribado al suelo
la opresión de los techos; la lluvia y el sol no hallan ·
estorbo, y cuecen ·sobre las ruinas los cadáveres de los
hombres disasociados, que perecen de hambre.
Y Venustiano Carranza, con los suyos, ríen bestialmente, satisfechos de su obra .....

y

¿Su obra?
Venustiano Carranza anunció que enviaría un ultimátum al Gobiérno de los Estados Unidos. Y llegamo.s a
creerlo. Parecía que trunco y todo, el gran templo nacional iba a levantarse de nuevo; que en él iban a ser pronunciadas las palabras más sagradas para los oídos de un pueblo; que íbamos a asistir al cumplimiento del rito más
grandioso: la Defensa Nacional!
Pero si nosotros errábamos al creerlo, Venustiano
Carranza no rompió la unidad absoluta de su ser.
El Presidente Wilson, ante aquella actitud del "Primer Jefe," (el Presidente Wilson es un profesor de historia) recordó el episodio de los escitas y los esclavos: En
vez de combatir' al Primer Jefe, le dió un latigazo!
Cuando Venustiano Carranza sintió la fusta en los
carrillos, vió brillar en sus espejuelos los fogonazos del
bombardeo de Veracruz; oyó galopar en sus oídos el
tropel de la caballería de Pershing, que combate por él a
Villa, y se helaron sus venas, y quedó mudo, paralizad(? de
terror ante el amo que le ordena callar, y sonriendo a la
vez, abyectamente, a la Patria que lo apostrofa:" ¡No deseo la guerra; pero no sufro la deshonra!"
Y al ver pasar por el cielo de México· ios espectros de
Cuauhtémoc, de Morelos y de Zaragoza, y rodar otra vez
el cadáver ensangrentado de Maximiliano de Austria, don
Venustiano Carranza envió su nota, pidiendo el retiro de
las fuerzas; pero pidiendo a la vez al Gobierno America·
no que no le retire su protección y ayuda.

R. GOMEZ ROBELO.

El Cuento de la Abuela
Mis amados nietecitos:-Poned atención a lo que
voy a contaros y porcurad conservarlo en la memoria para cuando seáis grandes.
Venus y Paquito eran hermanos, hijos de doña Patricia, que tenía una Hacienda llamada "Mecsina." Río de
por medio estaba "Yanquilán," la Hacienda en que vivía
Willy. Este niño era un huérfano; es decir, no tenía madre .... ni tenía padre, y estaba al amparo de un tío suyo,
que no era otro que el Tío Samuelón.
Os advierto que Venus no era niña, sino hiño, lo mismo que son hombrecitos vuestros compañeros de escuela
Guadalupe, Inés y Refugio, aunque por sus .nombres parezca que son mujercitas.
Doña Patricia había sido muy feliz durante muchos
años; pero los dolores de cabeza que Paquito y Venus le
daban. la pusieron muy delicada de salud, y aunque conservaba su apariencia de joven, se le marcaban en la cara las
huellas del sufrimiento.
El Tío Samuelón era flaco y largo; tenía la piel,,
arrugada por los años; pero se sentía fuerte, y además·
era dichoso, porque su Hacienda prosperaba, mientras que
''Mecsina" iba quedando en la miseria por las picardías de
Venus y Paquito.
Para esto, vVilly era conocido por "El Primo," aunque en realidad no existía parentesco entre éste y aquellos
~L

•

Privada doña Patricia de la ayuda de los hombres buenos,
tuvo que resignarse a sufrir todos aquellos horrores.
Un día se enojaro.n Venus y Paquito, porque cada
uno quería quedarse dueiio de no sé cuál de las moron· dangas que les regalaba \Villy. y se insultaron, se arañaron y se dieron golpes. Doña Patricia trataba de aplacarlos, porque son muy feas las -riñas entre hermanos; pero
no pudo con aquellas criaturas de tan perversos instintos.
Willy los dejó pelearse, hasta que al fin le &lt;lió la pre'fencia a Venus y despreció a Paquito, cosa muy común entre los amigos hipócritas, que siempre son falsos.
Paquito se puso como lobo rabioso, y un día, con los
fusiles de estaño que pudo llevarse, atravesó el río, se metió en Yanquilán, h1zo muchos destrozos y se volvió a
Mecsina. Indignado entonces el Tío Samuelón, aconsejó
a Willy que se pusiera de acuerdo con Venus para perseguir a Paquito y acabar con él. Willy mandó a Mecsina
muchos soldaditos de plomo bien provistos de parque, y
poco a poco fueron avanzando sobre terrenos de la Hacienda.
Esto disgustó muchísimo a doña Patricia que se agravó en sus achaques. Apesar de ser madre, comprendía que
aquellos dos muchachos eran indignos de su caríño; pero
lo agotado de su salud no le permitió moverse. La pobre
estaba aniquilada y daba lástima verla. Sus mejores ganados habían desaparecido; las cosechas habían sido destruídas por el fuego; muchísimos peones quedaron muertos, y el dinero que tenía escondido en los arcones lo habían. derrochado en sus picardías Paquito y V e.nus. ¡ Y despues de todo esto, ver que los vecinos se le metieron armados en la Hacienda! ¡ Para vergüenzas no tenía la pobre doña Patricia.
Willy, e11 cambio, se sentía muy feliz, porque estaba
consiguiendo para su Tío lo que este deseaba: apropiarse
de las tieras de Mecsina, con el pretexto de castigar las
bribonadas de Paquito.
Partía el corazón oir cómo se lamentaba doña Patnc1a. En su Hacienda, donde por tanto tiempo había
habido abundancia, vino a reinar la miseria. Hubo muchas gentes que perecieron de hambre. ¡ Aquello fue una
cosa horrible, y sólo de recordarlo se me salen las lágrimas y se me hace un nudo en la garganta ...... !

Codicioso como era el Tío Samuelón, trataba de quedarse con la Hacienda de Mecsina; pero doña Patricia no
estaba dispuesta: a dejarse arrebatar la herencia de sus mayores.
Willy, que era muy astuto y muy hipócrita, emboba·ba a Paquito y a Venus, que además de perversos eran
bastante simples para comprender las mañas de El Primo.
Este les daba pólvora. fusiles de estaño, cañoncitos de latón y otras chucherías, a cambio de las mejores terneras
que se criaban en Mecsina, donde la carne era muy sabrosa y de todo el agrado de El Tío y El Primo. Aquello
les servía a Venus y a Paquito para cometer atrocidades
en la finca: con la pólvora hacían infiernitos que a veces
quemaban sembrados enteros; y con· los fusiles y caííones
jugaban a las guerras, ocurriendo frecuentes desgracias
entre los peones de la Hacienda que eran los que llevaban siempre la peor parte.
Como la Hacienda era grande, había algunos arrendatarios que tenían tierras de labor. casitas bien amuebladas y huertas muy abundantes en toda clase ele frutas.
Pues allá se metían Paquito y Venus co n otros muchachos de la peor ralea, y destruían los plantíos, maltrataban los muebles y se hurtaban la fruta. Nada de lo
ajeno respetaban. l:1.0 de ellos, que -se llamaba Zapateta,
tenía asolada la parte de la finca más distante del río.
,
Avergonzadas de aquellos desórdenes, muchas de las
personas más honradas de Mecsina huyeron a otros lugares, Paquito y \' enus eran de cabeza. tan dura y de tan mal
corazón, que no querían vivir sino entre gentes perdidas.

***
Amados nietecitos míos: Tened presente siempre el
cuento que acabáis de oír, para que seáis buenos hermanos
r buenos hijos y huyáis de las malas conipaiiías. Asi cuidaréis vuestra hacienda; la haréis respetar y progresar, y
cumpliréis con el santo precepto de la ley de Dios, que nos
manda honrar padre y madre.
Por autorización de La Abuela,
SILVERIO.
Jauja, 5 de Junio de 1916.

�fOPICO§ ,DEL DIA
La última creación del carrancismo e-s 'ta nota-fantasma. Desde hace una semana aparéd'b como un espectro
en el cuerpo de Manutl Ménde«, Ya va en el ferrocarril;
ya llegó a Eagle Pass; ya cruzó la línea divisoria; ya se
va a erguir amenazante en el cuartel de Funston; ya va ll.
amedrentar a los fuhcionarios de la Casa Blanca, .. Y sucedió lo que con los fantasmas: se desvaneci6 en las sombras.
M:an•1el Méndez llegó a Washington; pero sin nota.
\'.' la nota estuvo escondida por algún tiempo para
hacer después su sensacional aparición.
¡ Y que nota I Un do de pecho habría sacudido meUGS a los espectadores.
El pensamiento de don Venustiano, como todos los
suyos, fue luminoso. Sabido es que desde que Samuel Morse inventó el Telégrafo y el "Great Eastern" tendió el primer cable por el Océano, las cancillerías de todas las naciones empe1,:arun a tratar sus asuntos telegráficamente, y
los diplomáti-..-0s sintieron disminuir sus pesadísimas labores, pues, 'l_uedaron en aptitud de consultar todas sus
dudas, e1i ·el preciso momento de contraer responsabilidades.
i'ero don Venustiano que es el reformador univer·
sal, ¿ por que había de tener respeto a las líneas telegrá~-1cas? Decretó la nulidad de las comunicaciones rápidas
y se decidió a enviar una nota diplomática en burro, que
es lo mismo que mandar un ice-cream metido en una estufa.
Una nota cifrada, podría haber llegado telegráfica·
me.nte en el mismo momento de ser transmitida. La contestación se obtenía pronto y la angustia de los dos países
se aliviaba inmediatamente.
Pero don Venustiano no trat;tba de aliviar la situación de nadie, sino de salir de un aprieto. El pueblo de
México le pedía cuentas por la estancia americana en territorio nacional: había que conformarlo pidiendo el inmediato retiro de las tropas invasoras; pero si tal cosa
hacía, disgustaba a su protector W oodrow Wilson, Y decidió mandar la nota con un propio que se la comiese a medio camino, para que los norte-american,os no se sintiesen
ofendidos.
¡ Tal fue el origen de la nota-fantasma!
Al pueblo mexicano :-"Ya protest~ en contra de la
expedición punitiva y envié una nota de diez mil palabras."
Al gobierno de Washington: "no existe tal nota, soy
el aliado de siempre."
Así pensaba Carranza. Pero el pueblo le pidió cuentas y no hubo remedio: el fantasma se convirtió en rea·
lidad.

***
Y a propósito de la referida nota-fantasma, Míster
Wilson estaba inquieto, no por las complicaciones que pudiera traer sino porque iba a desbaratar el record glorioso
establecido por el Presidente de la Casa Blanca.
Efectivamente, el ex-Profesor de la Universidad de
Princenton tiene conquistado el dictado de "Rey de las
Notas" tal como Rockefeller es el "Rey del Petróleo'' y
Schwab es el "Rey del Acero." Y después de redactar centenares de documentos diplomáticos y adquirir un título
tan honorífico, vio Mr. Wilson que Carranza de un golpe,
de repente, anunció una nota de ¡ diez mil palabras!
Ese sí que iba a ser un debut gloriosísimo. Y ante
obra tan admirable, se iban a olvidar los triunfos diplomáticos obtenidos por Estados Unidos en contrí\ de Alema,.

nia, triunfos tanto más dignos de rememllrat1za, éuanto que
quedaron rubricados por la sangre de las víctimas del Lusitania.
¡ Era necesario que la nota se evaporase ante de
llegar a su destino! ¡ Era preciso destruirla antes de que
viera la luz! El aborto diplomático era el último recurso
que quedaba para que Mr. Wilson continuase ostentando
su glorioso título de "Rey de .... notas."
¿Qué fue lo que le dijo a Eliseo Arredondo?
¿ Qué amenazas desencadenó sobre él?
Algunos maliciosos sostienen que le dijo:
-Acuérdate de que eres mi esclavo; esa nota será
tu sentencia de muerte.
y don Eliseo bajó la cabeza y se comió la nota de
las diez mil palabras. Y su retirada diplomática puede .
.llamarse, evocando a Xenofonte: "La retirada de las diu
mil ..... tonterías."
Sin embargo Carranza se sostuvo e11 sus tre&lt;;e, lá hó·
ta ha sido presentada contra viento y matea, y Mr. Wilson ha dejado de ser "el champión" de las N otás,

** *
LóS abogados de Monterrey, Galdino P. Quintanilla.
Jesús Zambrano Y, algunos otros que formaban parte del
Consejo de Guerra de Nuevo León, fueron reducidos a prisió.n porque se resistieron a condenar a muerte a unos infelices ferrocarrileros que cometieron el delito enorme de
querer ganar algo más de treinta centavos (es decir quince bilimbiques) al día.
Este hecho, igual a todos los que réaHía día a día
el carrancismo, no tiene más significación qui! la de éastia
gar con atentados y ultrajes a gent~s, qué como Galdiuo
Quint?tnilla, cometieron el error d~ admirar a la Revolua
c1011. U n hombre honrado puede, por debilidad, hacer
hoy una concesión a los bandidos; mañana puede repetir
su franqueza; y así seguir indeñnidamente sacrificando su
decoro y su conciencia; pero llega un día en que el honor
dormido se subleva dentro de su pecho, y se resiste a cumplimentar infamias. Y en ese día, expía el castigo de sus
debilidades, junto con la vergüenza de haber hecho un papel poco recomendable.
Esto es lo que ha pasado a Galdino P. Quintanilla,
que tarde o temprano, tenía que volver al honor, pues resultaba indigno de sus antecedentes pertenecer a un gremio
en el cual figuraban hombres como Vida! Garza Pérez.
Aunque tarde, siempre es bueno que haya emprendido el camino de Damasco y haya evitado la muerte de los
infelices ferrocarrileros que comparecieron ante él.

** *
Cuando la Secretaría de Guerra de los Estados Unidos llamó a la Guardia Nacional de Texas, para que se incorporara al Ejército, u6 individuos se resistieron a cumplir con su deber. Después de pensar muy seriamente lo
que se debía hacer con los rebeldes, la Secretaría ,de Guerra decidió someterlos a un Consejo Militar. Sin embargo, el Senador Shepherd de Texas, está abogando en Washigton porque se perdone a estos IIÓ individuos el delito
que cometieron.
Considerado este hecho al parecer insignificante,
concluimos en que la tan traída y llevada "Preparednes"
no es sino una hermosa pastorela, con la cual divierten sus
ocios los políticos de; este; yc;{lturoso país,

Historia de la Hoja de Higuera.
He aquí lo que me cont6 un rabino:
"Cuando el primer huésped del Edén despertó, vio al
lado suyo, en vez de su costilla, la carne dt sü carne y
los liuesos de sus huesos, y su último sueño fué su postrer
descanso.
ib.bía: nacido la mujer; la serpiente, que es la más astut11. entr!! todos los animales, se acercó a ella y le murltttlfó 11.I tildo: "¡Cuán hermosa sois!" Luego le aconsej ó
t¡tle comi~ra la fruta del árbol de la ciencia.
·
"-He ahí dijo la mujer, un ser que me i!1spira grart
ct:&gt;ttfianza por su franqueza; es ev idente que no querrá engafiiltme.
Cogió la fruta y di6 la mitad a AMn,
Pero, este hizo en aquella primera vez lo que siempre
ha heclio después; ert vez de comprender que, puesto que
iba a ceder y a obedecer entonces, tanto valía hacerlo gustóso. regate6, . se defendió, se negó, y luego concluyó por
motder la fruta.
Pertl Eva había empleado todo el tiempo de su vaci- ·
lación en roer su manzana con sus lindos dientecitos blancos; tenía ya la ciencia del bien y del mal, cuando Adán
estaba todavía tal como lo habían amasado. Luego, cuando se decidió, cuando comió su media manzana. cuando
a su vez se se ehtetó de la ciencia del bien y del mal, la mujer le llevaba uli cuarto de hora de ventaja, y siempre lo
ha conservado, Esto es lo que constituye y constituirá
siempre nuestra inferioridad relativ;,..
Comprendió la mujer en seguida. con el auxilio del
diablo , la importancia de aquel cuarto de hora, y se apresuró a emplearlo en dar bases sólidas a su imperio. J;;Iizo
que Adán se avergonzase de la desnudez d~ ambos y le
sugírió la idea de coger hojas de higuera para salvar tal
it1co11veniet1te. Los rabinos que lo saben todo, y con frecuencia llegan a saber mucho más. hubieran debido decirllOS cómo se adaptaban aquellas hojas. Aun no había periódicos de modas en aquella época, y la tradición nada
nos ha conservado acerca de tal materia. Lo cierto es,
que al decir a Adán: "Amigo mío, sois más alto y más
fuerte que yó, alcanzad y recogedme una de las hojas de
ese árbol, os lo ruego," creaba a la vez el pudor y la coquetería, los celos y la supuesta superioridad de las fuerzas del hombre.
Desde aquel momento quedó fijada la suerte de ambos,. así como la de todos sus descendientes. La mjer conservó y ha conservado ese adelanto de 1,111 cuarto de hora.
Todo lo sabe cuando menos un cuario de hora antes que
nosotros. Un niño no es más que un galopín que sólo
piensa en el aro, la pelota y la peonza; una niña no es sino una mujer más pequeña.
En cuanto al hombre, bajo el pretexto de que es más
grande, más fuerte y más inteligente. no ha dejado a la
mujer ninguno de los trabajos de la vida. Por lo demás,
sus fuerzas, su valor, su energía entera se han gastado en
todo tiempo del mismo modo. Eva dice siempre a Adán:
"Amigo mío, cogedme esa hoja de higu era," y Adán se
condena por alcanzarla. La hoja de higuera ha ofrecido
grandes modificaciones desde la primera Eva. Mi amigo
el rabino me ha comunicado algunas de las variaciones
de la moda durante los antiguos tiempos.
La primera higuera a la cual se pidió su hoja fue el
ficus rubiginosa, al cual sucedió el ficus bengalens~s, y luego el ficus virens y el ficus mauritana. Hacia la cuarta
generación se pusieron en moda las hojas pequeñas del
ficus repens. Esto se llamaba entonces vestirse o ir escotado, como hoy al ponerse vestidos casi sin cuerpo.
Al ficus repens sucedió el ficus nymphafolia; se adornaron después con las hojas inmensas del macrophilla;

luego volvieron al ficus repens bajo el nombre de ficus sean
dens; luego al ficus elastica; y luego pasaron a la seda y el
brocado.
La hoja de higuera no tiene en el día menos de catorce metros de extensión por razón de los volantes. Y Eva
con tinúa diciendo a Adán: "Amigo mío, dadme esa hoja
de higuera."
Y Adán, para dar la hoja de higuera. traba.ja, pasa las
noches en vela; roba, saquea. asesina y se condena.
Uno de los signos de su ongen que ha conservado la
hoja de higuera en medio de sus transformaciones es que,
se marchita. cae y es sustituída por otra hoja; sólo que la.
primitiva, la que se ve todavía en nuestros jardines, no,
cae ni se renueva más que una vez por año, mientras.
que de progreso en progreso, la que emplean las mujeres.
cae y ha de sa.r sustituída todas las semanas. Las nu.?-vas.
hojas nacen de árboles muy altos, espinosos y difícil1~sAdán vacila algunas veces. "Amigo mío, dijo Eva a Adátir
si os ruego que cojáis para mí esa hoja de higuera, no es
tanto por mí como por vos: es para velar a las miradas de
los demás, estos débiles atractivos que han tenido la fortuna de agradaros, y que debo y quiero conservar a vuestro
amor." Y Eva lejos ele pensar en conservarse para Adán,
arregla y coloca la nueva hoja que ha obtenido, de modo
que la imaginación libre adivina y centuplica lo que oculta.
El pudor/es la coquetería más segura.
Una nu ev~ hoja de higuera sólo sirve para obtener
otra por la buena gracia que sabe darle y el 1rnevo saborcillo que añade a su belleza.
"Aun no es eso todo, dice Eva a Adán, si al pronto y
en primer lugar os pido esa hoja de higuera por pudor Y
a fin de reservarme para vos podréis observar que os pido la que está en la parte más alta del árbol. Las que está n en las bajas llenarían lo mismo el objeto, y no os expondríais a romperos la cabeza. Pero quiero que digall\
al verme:
• "Ved a Eva: su hoja de higuera ha sido cogida en la
cima de la higuera más alta. Preciso es que Adán sea
hombre muy fuerte, muy valeroso. y permitidme añada ..
que es preciso que Adán ame mucho a Eva."
Adán contesta: "Es cierto!" y trepa lleno de gratitud
a lo más alto del árbol.
Además de las modificaciones sucesivas de las hojas
ele higuera, Eva ha inventado accesorios. y sirviéndose hábilmente del cuarto de hora de inteligencia que lleva de
ventaja al hombre, le ha presentado bajo un aspecto fa.
vorable Ja necesidad de estos accesorios. "Amigo mío. le
ha dicho; sois el más fuerte, s.ois el amo, sois mi señor.
1fe envanezco con ser vuestra. y quiero el distintivo de
mi servidumbre. Agujereadme la nariz y las orejas en
testimonio de. esclavitud y ponedme eslabones de cadena.
Ponedme cadenas en los brazos, para recordar a los ojos
de todos que sólo soy vuestra criada."
De aquí resultaron los pendientes y los brazaletes.
Algunos adanes dejan que les persuadan de que así
como hacen trai1sportar los vinos exquisitos en un barril
doble, será prudente hacer encerrar a Eva en una envoltura doble. en dos hojas de higuera: la segunda se llama un
carruaje, y va tirada por dos caballos.
En fin. todos esos hombres que se agitan. andan, corren, se codean. se baten, se matan unos a otros, son adanes a quienes sus Evas han dicho: "Amigo mío, coje para
mí esa hoja de higuera." Hoy en día, la moda no admite
más que las hojas ele las ramas más altas lo cual hace que
casi todos se desuellen las manos y las rodillas para alcanzarlas, y que muchos se rompan los huesos.

ALFONSO KARR.

�Poesías de Monseñor
Ignacio· V aldespino
El salmo "De profundis" que dirijo,
Es sólo la expresión de pena aguda,
Que es menor cuando miro al Crucifijo,
De quien espero paternal ayuda ..... .

SIN P.A TRIA
Quomodo cantabimus
canticum Domini in
terra aliena ..... ? .
Cantar ...... cuando angustiada .tengo el alma
Que boga por el mar de los ·dolores,
A veces sin poder
. hallar la calma, ·
.
.
b ores . · . · · · · ?·.
Probando únicamente
smsa

.

Cantar ..... ¿cómo cantar en tierra ajena
Donde vivo apartado de mis lares;
Donde sufro la más aguda pena,
De Dios, hasta en el pie de los altares .... · · ?

•

, )

Bellezas Infantiles

· S. Antonio, Mayo 27 de. 1916.
Ignacio Valdespino.

EL ANGEL DE
MI DESTIERRO

No tienen más que lágrimas mis ojos
y suspiros mi pecho acongojado;
Mi senda está cubierta con abrojos
y el corazón lo tengo· lacerado ... , · · ·
Cantar ..... dirás plañir; porque mi canto
No puede más que ser triste gemido,
La segura señal de mi quebranto,
El eco del dolor de un pecho herido.
Mi canto es el gemido de paloma,
El susurro perdido de la fuente,
La vaga nota que ,a decir se asuma
'°ue mi dolor es grande e imponente.
Si quieres oir mi voz que vierte notas,
Del "Miserere" oirás la melodía;
Porque no hay en mi pecho sino gota11
De acíbar en que abunda cada día.

•

La fe me enseña que estará conmigo,
Un alma, santa y celestial creatura,

La que amaré con toda mi ternura,
'{ será siempre mi mejor amigo.
De mis dolores me será testigo,
Y allí estará mientras mi pena dura,
Y cuando sea más cruel mi desventura,
Me servirá de amp.aro y dulce abrigo.

/

---

Tiene alas puras de color de armiño,
Con las que al cielo dominar alcanza,
En mi destierro con afán la aclamo.
. y tengo en ella puesta mi confianza;

Pues si en la horrible tempestad la llamo
No desoirá la voz de mi cariño.
S. Antonio, Mayo 2 de 1916.
I¡nacio VALDESPINO.

~~,

'.
Niña Hortensia Elizondo,
de Monterrey, Nuevo León.

I· 1
~

..

- .. - - ~~---=..::...~ =- ------ -- --:-;;_-_;_:_-_-;;-:-

�Trenes de i pr0visionamif"nto en c'lmpañn

HECHOS Y PALABRAS
Por el Licenciado
Moheno
. Ouerido
......

'
El

general don \.ictoriano Huerta. disolviú• el Congreso mexicano el día 10 de octubre ele de 1913 y dos días
después }.lr. :Nelson O Shaugnnessy. Encargudo de :Negocios por ausenc:.a del Embajador ,\nll'ricano, . entregó en
la Secretaría mexicana de Rc'acio11cs Exteriort:s. copia de
un tt:!cgrama del ~ecrctario de Estarlo que casi 1nch conoce ni aun en t'c:x:co 1 ero que a'guna H:l he de· sacar
a rública exh;b:ción; en el cual, ;.! r. l~ryan, por orden 1lc
l\[r. \Vilson h:icía saber al gob'crno mt:x;cano que el srns·b'e Prof. de !'rinceton se hallaba "cle'icsperado" ¡&gt;'.Jr la disolución de las c·u,rnras; que coas;(k:·aln el acto c1,mo ob:·a
de inaudita mala fe, y, en fin cpc la fa:ta de aq11cl poder
constitucional \'ic'aba l()s actos ele) Ceneral llul'rta y cerraba !a puerta a la esperanza de una correcta soluciún.
Si el General llucrta hizo b'e-i o mal disolviuvlo
aquel Congreso, ni Yiu1e a cue¡¡to ahora 'n i yo quil'ro tratarlo aquí, dado que ya lo tengo hecho con mi'.:s ckspac:o
en algún librejo que :Ceo volcnte, n o tar&lt;lar[t mucho rn

Ja.-Q,1e doctri1:a y "desesperación" fueran verdat~cr2s;

2a.-Qt:e a:nbas fuesen duraderas en el ánimo pres&gt;
c'.cnc·al.
l'ero ¿q::é ¡icnsar' an las gentes sinceras y honradas,
ror muy I a!iituados que a sns camb;os nos tenga el estima:&gt;'c ¡ ctlagogo de la Casa' !llanca. si treinta meses des¡ 1:és cnco 1tr:uc11 Jo, se·1t;mie11tos y las ideas de Mr. \ Vilson ca:1óºarlos al l'..\'.rc:110 de colaborar en la disolución
c'.cl Con~rcso ck ulr:i. Rq&gt;úb'ica latino-a~nericana?
Yo me rl'sisto a contestar esa interrogación, porque
110 qu:c,o que sean mis pasion&lt;&gt;s de mexicano herido por
la intcua dcsti ucciún de mi país, las que dicten la respuesta. Acudo a k,s adniradores ck ~[r. \\'i lson, a los que de
hurna fe opinan que es la más alta encarnación de la moral polítita ¡ ara q,ic me digan:
¿ Con q,;é nombre se designa en espaiiol-o en inglés,
o l'.n francé;, o en cualquiera otra lengua civilizada-al
homb~e que teniendo en la mano una fuerza enorme. se
sa lir al público.
\'a'e de ella para arrastrar un país a la anarquía más tráLo pertinente en es ta ocasiún es dejar b:en establegica que haya presenciado la Historia, invocando para juscido:
t1fic;,rse los nüs altos ideales y que, poco tiempo después,
Primero: que el hecho de que el Presidente de una
cuando
sus intereses políticos están del lado opuesto, emRepública hispano-americana disuelva el Congreso, en ocplea aquella misma fuerza para ejecutar precisamente los
tubre de 1913, lastimaba los sentimientos de ~Ir. Wilson,
mismos actos que antes reprobara con el airado acento de
al extremo de producirle 'desesperación;" y
un nue,·o Ezequiel?
de
Segundo: que en propio mes de octubre de 1913, el
/\hora bieu. Et DL\RIO DE LA MARINA, y con
Pr.esidente \Vilson opinaba que fuera del Congreso no haél otros diarios de la Habana, publicaron el domingo últibía salvación posible; que un Presidente sin Congreso era
mo un telegrama que dice así:
un oprobio viviente con el cual todo trato resulta bochorPort-au Prince, mayo 6.
11oso para gentes que se respetan.
Habiendo persistido el Senado de la Rep ública de
Si prescindimos de qu:e 1[ r. W ilso1-1 no tiene derecho
Haití en celebrar sesión, a pesar de las advert en cias del
alguno para mezclarse en los asuntos de 1[éjico, su ''deAlmirante Caperton, un destacamento de g en d a rmes, m an sesperación" resulta sumamente simpática y su doctrina
dado por ur. oficial americano, dispersó a los senadores.
altamente moral, con sólo dos condiciones:

Nuevos m0delos de cartucherfls del tjérc;to
A los que no hayan serru ido el curso (le los acontecimientos, ks I econlaré que el ai10 pasarlo, una horda caniha!esca asalt (i rn la Legariím de Francia al Presidente de
1
Ilaytí haciéndolo materialmente ¡ cJazog. El g0 i·erno
de la Casa Blanca hizo dc,-cmharcar marin1.·:·os y fayorcc'ó
la formación del actua l gobierno, cn-:1&lt;'0 ¡¡d hoc, ¡-r,ra l.a
sum isión de aquel país al protcd0ra1lo y ,nqui. ílnra•1tc
la semana"antcrior swg·i', tlll conilido entre el Co•1í,n'SO
de la Re¡;ública y rl l'resiik:1ic Lartigt e 1avt•s &lt;¡l'C é te
quiso solucionar disoh it:ndo nl Co:1g:·t sn. 1:1 cual 110 se
d io pcr disuelto sino qm' se vnh·iú a rc1mir y siguii'i deliberando, hasta que el ,\lrnirante C:.i¡.crton se lo ,·ino a
impedir con las bayonetas.
Y ahora es conducente pregunta-:
-¿Qué fue ele la "desespt·raciún" de qt!C hac'a gala
el sensible profesor en el c:iso :.léxico' Por obra de 11né
tra:1sformación que en fuerza ele s~r i1 st.1•1t[1nea, haría honor a Frégol i. el cateclr{,tico c'.c Xt:w JnsC'y l[L'C consirlerah:i a Iluerta 1111 mon~truo por ha her ,lism lt0 el congrc;o
¿ permite que lo6 soldados ele su pa' s empleen fas armas q•1c
clebíeran esgrimir por los iclca ies. en disolver a cu'.atazos el
Senado haytiano, que se reunía p:ira ejercer su alta investidura? ¿ Qué lógica especialísima es la ele este Presidente
Quinta-esencia. que diría Rabe!ais, cuando aplaude y secunda en el moreno Dartiguenaves lo cpe declara nefando
crimen en el General Huerta?
¡ Y para que el sarcasmo resulte m:,s sangriento, cuando los senadores haytianos eran sacados a rastras, aun no
fondeaba el crucero Tennessee llevando a bordo al Secre0

Aic-Ht~11

tar;o del ':'esoro amcri(ano. que desde nue:1os .\ircs r&lt;&gt;grc,;aha de su andante correría panamcr ;,ara!

*

*

*

¿Ser:'1 és:c el lc117,::aje ele 1:t just:c:a que con \OZ e,;tr:;e ir!osa ii:rh'ar:a•1 lo, Es!a,los L'nidos según anunciii
'.lf··. \V;!son rccºentemrn:e, c,1 son ck ame:iaza para Alrma:¡ ·a n 1"; q :t• ,\1 r. \\.ilso.1 tiene ¡,ara su personal uso dos
i•:stic·a~ &lt;lifr ·c;1t,·s. mia pan est,1s t:é')iks pn&lt;'hlos nm·st,w;.) otra r·ianclo -e t:·.. ta de la pcickrn,a 1\k:nan:a?
l\,r,p•l• _ra (', h,,ra &lt;'l' e¡ lC' •an•1 los 111':s rom 'tnticos
rnamc,ra(!os del n1':lr~trn de la C,sa Dlanca, se pregnntc 1
a qué CQnduce, rn último an:.iis is, esa inacabab:c serie de
notas respecto ele la guerra sub.narina.
lln ai10 hace ya que los ciento y tantos americanos
c1cl · Lnsitania" duermen su ú:timo sueno en el m;sterioso
fo ulo del 1T1ar: dt:st'r entonces el !'residente \\'ilson ha
r;:•ra lo lana a f11r1 ..·n ele not:is r de 11ltimaturns; pero el
'.·:d,o r.; &lt;1 .e .ti con 11e,nora,sc l'l triste a:1;rcrs:1.r io. 1\ k •1,an::1 s·gl!C dcil'ld'éndosc rn e;crcicio del 111[1s primnrdial
de todos lc,s t:crrchos y los s11ln1:\íi11os s'guen en\':ani.lo
barcos al iondo .... con s.1 clol"cnte carga de a:ncricanos.
Bie•1 &lt;'S \'e,·clad c¡uc por cada buque hunrlido, ciertos
re~ioc!icos han anotado en el "Habn" de ~Ir. \\'ilson una
nueva victoria di¡i iom5 tica ....
Y si la cosa 110 fuera tan fúncb,e que 110 deja hwar
pa;·a humorismos yo me atrevería a observar, con r·! rn;¡s
profundo respeto, que estas peleas de ~1Ir. \Vilson se parecen a las bofetadas del Pobre Valbuena: él ponía el carrillo y el contrar;o .. ... ponia el resto.

�La Legenda de los Volcane
Al Maestro Justo Sierra.
Ahí están: cual invencibles torres de Dios; con
(herrumbres
ele cien siglos y despojos ele cien raz:1s ..... Sus pilares,
sosteniendo de los cielos las esp léndidas techumbres,
lanzan al azul los duros capiteles de S11S cumbres.
calcinadas por· el iuego ele las púrpuras solares.

En pie ya sobre este valle. como los custodios fieros
que vigilan la riqueza de un jardín paradisiaco,
con sus hálitos de llamas y sus hondos ventisqueros,
los han visto nuestros padres en los éxodos primeros,
escupir sus rojas cóleras a los signos del Zodiaco.

Ahí está,í las bravas cumbres ele los astros fronterizas.
de gloriosas tradiciones y episodios mil cubiertas;
y cargando las morta_ias de las nieves im·ernizas,
como dos blancos patriarcas qué conservan las cenizas
lernntadas en el polvo de las viejas razas muertas.

Torvos frailes que persiguen el secreto de Dios mismo.
y que buscan. allá arriba , las seiíalcs de sus huellas,
tal parece que en el culto singular de su idealismo.
rugen el dolor del mundo solloza nodo en el abismo ... ..
Y comulgan, en sus misas de silencio con estrellas.

En la orilla dilatada de los mares, cuyas olas
gritan en sonoros tumbos su potente señorío.
cual inmóviles cantiles, como enormes rompeolas
ele la vida-dialogando con el infinito a so!asven pasar la flor humana brevemente. como un río.

¿ \. eis allá sus fumarolas. en sus grietas. por sus abras,
IJamas lívidas que corren en el ábrego nocturno? ..... .
Son las brujas que se juntan en el sábado, macabras.
.Y que buscan-murmurando cabalísticas palabras
en sus vuelos trashumantes-los anilJos de Saturno.

Ellos saben de los vuelos de las águiilas caudales,
y del rayo que los marca con sus rúbricas veloces:
en sus torcas de mil aiíos se hunden cósmicas sei1ales,
y en su flanco rueda el truéno de sus roncos vendavales
que en sus agrias frentes juegan con sus blancos
(albornoces.

Ellos saben los tormentos de las razas ya vencidas
que fundaron. a la sombra de su mole colosal,
un imperio. con florestas por jardines. cual los druidas,
cuando vieron las dos alas de aquella águila tendidas,
recogerse en las riscosas esmeraldas de un nopal.
¿ Qué feroz Huitzilopochtli, qué Ahúizotl de mano

Mas también cosas amables los aliiían; en sus faldas,
tienden sus encajerías de follaje . ·las praderas:
y se cubren los colósos las indómitas espaldas
-corno dos emperadores-con el manto ele esmeraldas
hecho por las dulces manos de las suaves primaveras.

(aviesa.
sobre el Ixtacihuatl bronco, tendió pálida y sin vida,
a la virgen ignorada que en sus hie lo s quedó presa? .....
¿ .t\ o será el trágico símbolo de una raza, la princesa
que insepulta en esos riscos para siempre está dormida? ...

Esplendentes en el valle los alcázares andinos,
sus arquitecturas se alzan decoradas a portentos:
Los tapizan las auroras y los múrices divinos
con sus rosas imperia les, y los soles ponentinos
-oro y ágata-los techan de crepúsculos sangrientos.

En sus torres asomados los eternos centinelas,
cuando los conquistadores espantaron el quetzal,
y con mágicos alisios en las almas y en las velas
acercaron a estas playas sus audaces caravelas,
vieron redondearse el Globo con el mundo occidental.

Por encima de la noche, su gigante flecha lanza
el triunfal Popocatépetl indomable en su ascención
y espejismos de oro sueíían en. la _negra lontananza ..... .
Tal se eleva ele la angustia más profunda, la esperanza,
y la vida se decora con mirajes de ilusión.

En un golpe de tormenta que dejó rotas sus brumas
-oponiéndose a los hombres rubios. vástagos del solcontemplaron a Cuauhtémoc más val iente que los pumas,
al terrible Sagitario del salvaje airón de plumas,
que atronaba sus torrentes con su ronco caracol.

�(Cuando como de un sudario la silente luna empina
sobre el pálido Ixtacíhuatl, su azufrosa calavera,
pasa en una visión trági&amp;a 1Ioctezuma Ilhuicamina,
arrastrando el vano espectro de la infiel doi1a 1Iarina
por las sierpes de Medusa de su infanda cabellera!)
En aquella alba de gloria ele infinitas claridades
que una ,noche de tres siglos derrumbó con sus fulgores,
los Volcanes advirtieron en sus mudas soledades
ascender hasta las cumbres, las nacientes libertades ·
que arrrojó a todos los vientos la campana de Dolores.
El orgullo de sus frentes cristaliza los anhelos
y los triunfos de los héroes victoriosos: a ella sube,
por el gran vapor de lágrimas de la Patria envuelta
(en duelos,
la esperanza de un Ilidalgo, la epopeya de un Morelos,
Un fanal en un eclipse, y un bridón sobre una nube.
Y el gran Indio.

Prometeo que arrancó ele sus
(granitos
la substancia eterna donde recortó su propia forma;
y caldeó su sangre pura con los fuegos infinitos

que les muerden las entrañas al crucificar los mitos
en las cruces fulgurantes ele las leyes de Reforma.
Almas. si queré:s gloriosas palmas, sed como volcanes:
Conservad, vivos. los fuegos de las esperanzas buenas.
y alegremente encaradas a borrascas y huracanes,
surgiré:s más luminosas ele los múltiples afanes,
cual las esplendentes cumbres en los vértigos serenas ....

Desde Jauja

Al1í está 11. J nconmutabks. Torres de Dios. Soberanos.
Tndice de tradiciones ele leyendas cemrnterios.
Arrecifes de las luchas y el afán de los humanos,

en sus cúspides se rompen los bullicios ciudadanos
y sus pórfidos son lápidas de ciudades y ele I rnperios .
Ahí est:.n; y en la grandeza de su triunfo solitario.
en la paz y en el silencio de su augusta eternidad.
ven que en un cuadrante insólito, un gran sol extraordinario
marca la hora memorable que da vida a un centenario:
La hora santa, la hora inmensa, la hora de la libertad .....

RAFAEL LOPEZ.

LA AVARICIA
laúd pulsado por las bellas esclavas. La servidumbre toda se agita por las habitaciones como si una desgracia tuviese lugar en aquel soberbio recinto.
/\lí. el rico, el poderoso Alí, sufre en aquellos momcn:os la m:'!s atroz enfermedad.
Presa de un frío que traspasa sus huesos sus micmh:·os
se tuercen como serpientes cnf ure,idas, y en vano clama
pidiendo calor pata su aterido cuerpo.
-Ponedme mis 01ás ricos vestidos,-dice a sus hijos
-arropadme con las más espesas pieles, y que todo el brocado de mis tiendas sirva para darme el calor de que carezco!
Y los hijos de Alí envuelven a su padre e11 multituJ
de
te'as
preciosas. Pero él les dice:
II.
-Aun siento frío, quemad el ámbar y las res:nas de
Una noche, en que la luna negaba sus pálidos reflejos
mis almacenes y formadme una atmósfera ele fuego, po,a la tierra y en que el ruído del trueno y el estallido del ·
que muero de frío.
rayo llenaban de terror el ánimo del extraviado viajero,
Una nube de aromáticos vapores llena la cámara dontocó a la puerta de Alí un pobre peregrino pidiendo por
de se halla el enfermo.
amor de Dios, un abrigo contra los elementos desencade-¿Aun sentís frío, padre?-preguntan los hijos clr
nados.
aquel desgraciado.
Alí escuchó su voz; pero ninguna ordrn dió a sus
-Sí, quemad todos mis mucb:cs el palacio mismo pacriados. La puerta permaneció inmóvil.
ra morir más bien abrasatlo por el fuego, porque lo que
-¡ Abrid, por Dios, hermano! repitió, y su voz no obsiento es horrible!
tuvo respuesta.
Y una llamarada inmensa se levantó de aquel opuRendido de fatiga, aterido de frío, cayó de rodillas solento edificio.
bre las baldosas de la calle, y en un momento de desesv.
peración y de angustia exclamó:
Al
siguiente
día,
una
caravana
fúnebre caminaba ha-¡Oh! tú a quien he demandado un asilo contra la
cia
el
desierto.
tormenta; tú, que has permanecido sordo a la voz de la in Eran los hijos del viejo Alí que conducían las yer tas
,digencia, confúndate Dios, y que el frío de tu corazón se
cenizas
de su padre.
apodere de todo tu cuerpo, y no encuentres calor ni en tus
En medio de las movibles y candentes arenas del deriquezas ni en los rayos del sol.
sierto, sepultaron aquellos despojos para que el sol los
III.
calentase.
El sol de la mañana iluminó con su dudosa luz los
Pero también el sol negó sus rayos a los huesos de
cristales del palacio de Alí. Este se levantó y miró hacia
Alí.
la calle.
Cuentan que una negra nube oscureció desde entonUn cadáver yacía tendido frente a la puerta. E ra el
ces aquella parte del desierto, y que jamás los rayos del
cuerpo del pobre peregrino.
so l pudier.on traspasar su espesura.
IV.
La nialdición del peregrino se había cumplido.

l.
El viejo Alí habitaba con sus hijos en una opulenta
ciudad de Asia.
Su palacio brillaba como el sol; porque sob:·e sus mt:ros de mármo.1 bruiíido se reflejaba por la tarde el astro
del día.
L~s numerosas joyas que cubrían las ricas vestiduras
de sus bellas esclavas, semejaban las estrellas del firmamento.
El número ele sus rebaños jamás llegó a contarse; y
el polvo que levantaban sus yeguas en el desierto era confundido por la temerosa caravana, con el del terrible "Simoun."

Ya en los salones del palacio de Alí no resuenan gritos de alegría, ni se oyen en él los acordes del armonioso

La Traición de D.Venus

N. BOLET P ERAZA.

A

22

de Mayo de 1916.

Mi muy estimado amigo:

El Gobierno ele facto acaba de hacer público este
descubrimiento estupendo: el robo es un delito y hay que
castigarlo.
Todos sabemos en Jauja que una de las prácticas
constantes del carrancismo ha sido poner la mano redentora sobre los. bienes ajenos, a fin de limpiarlos de toda
impureza. Conocido este sistema es natural que nos llamara profundamente la atención un acuerdo del Gobierno
para castigar el robo, ya que este es un delito penado por
las leyes.
Que el robo es un delito, lo teníamos aprendido desde hace much,ísimo tiempo; pero como sobre estos actos
se había venido poniendo el augusto sello de la legalidad,
nos íbamos habituando a estimularlos como una labor de
justicia democrática.
Sabido por todos que robar es caer en delincuencia,
parece innecesario que vengan ahora disposiciones oficiales haciendo tan peregrina declaración e imponiendo penas a los ejecutores. Sin embargo. el constitucionalismo
ha tenido a bien hacer pública exposición de su criterio
en este respecto; y mirándolo con calma, no está fuera de
oportunidad que se insista sobre el punto, para que todos nos enteremos de cómo viene a discurrir el Gobierno
de facto .... una vez que las ajenas propiedades han pasado por el crisol de las incautaciones redentoras.

adinerada que manchó su conciencia enriqueciéndose a
favor de la dictadura. El resultado ha sido maravilloso,
no sólo por el beneficio material obtenido de parte de los
re.novadores y transferido luego íntegramente a las clases
proletarias, sino por lo que esa labor tiene de purificadora.
Cuanto llevaba encima la mácula que deja el sudor humano sobre los objetos adquiridos a costa ,d e trabajo, recibió
el lustre de las manos que apartadas siempre de tan pecaminoso tráfago, empuñaron la enseña de las rebeliones
sagradas que repudian todo linaje de usurpación.
Así es como han podido ser hoy aclamados y reverenciados, en calidad de caudillos insignes, mil y mil ciudadanos que hace tres aiíos apenas, vagaban ignorados
en su patria. Nadie pudo sospechar entonces que debajo
de ellos palpitaba un espíritu renovador, capaz de ser elemento formidable de reconstrucción nacional, tan pronto
como alguien lanzara el grito de libertad ... . . en el uso de
las manos.
¡ Oh, las manos! ¡ Qué rico don otorgó el Omnipotente a sus criaturas, dotándolas de este utilísimo apéndice! ¿ Qué habría siclo de nuestros actuales redentores,
desprovistos de tan valioso fragmento corporal? ¿ Cómo
hubieran podido realizar sus múltiples hazaiías en los fecundos campos de la incautación?

Ha sido viejo sistema que las leyes carezcan de efecto retroactivo; y aunque ahora tocio lo vemos reformado,
seguramente por lo que se refiere a despojos consumados,
nos atendremos al antiguo régimen. De modo que no
hay peligro de que la reciente disposición caiga de lleno
sob re hechos consumados. Pueden. por tanto, dormir
tranquilos aquellos que hoy disfrutan de lo que ayer no
les pertenecía.
Pero es lógico que arraigado el hábito entre los rcconstructores, la nueva d isp osición les impresione desavorablemente, puesto que los despoja del derecho de
seguir adueñándose de lo ajeno. La tomarán como una
regresió.n a los tiempos ele la barbarie dictatorial, en que
no existía para los ciudadanos esta valiosa prerrogativa.
.
De fiijo se preguntarán: ¿ Qué pasa con nuestro digno Primer Jefe? ¿Por qué 'de la noche a la maiíana clausura el período glorioso de la incautación? ¿ Qué espíritu
reaccionario ha surgido ante él aconsejándole esta arbitraria medida, opuesta a las tendencias del Plan de Guadalupe? ¿Debemos nosotros, los salvadores del pueblo,
resignarnos y acatar tan absurda determinación?
Estas y otras preguntas han de hacerse los cooperadores del verboso ex-senador porfiriano, con no disimulada cólera, al sentirse maniatados para futuras labores
libertarias.
A todos nos consta que uno de los medios más eficaces adoptados por la pléyade revolucionaria para la reivindicación de los derechos del pueblo, ha sido el de arrojarse con singular bizarría sobre los bienes de la gente

Y esas manos que se posaron solemneme nte sobre
los ajenos caudales, redimiéndolos del cautiverio inicuo ele
sus legítimos dueiíos, se levantarán hoy en rabioso temblor, al ver cómo don Venus las obliga a cerrase definitivamente, gritándoles ¡BASTA!

El Primer Jefe traiciona sus principios de mocráticos. Su grito fue de ¡MANOS LIBRES!, y cuando todavía muestran elasticidad y destreza para continuar su
faena de incautación, manda imperiosamente que ésta cese. e incorpora en el catálogo de los delitos penados por
la ley la mejor de las obras liber tarias ....
Bien se echa de ver en esta novísima disposición el
invencible cariiío que nuestro Primer Jefe consagra a los
semovientes. De ellos hace especial mención en este acuerdo, sin duda para que se note có mo fueron los animales dedicados a labores campestres los que recibieron desde un principio su partic~t lar devoción. ¡ Las reses, siempre las reses, han sido para don Venus el punto objetivo
de su espíritu reconstructor ! ¡ QU E NO SE LAS ROBEN .... ! ¡QUE NO SE LAS ROBEN! es la voz de
misericordia que sale de sus labios en pro de la astada
familia campesina.
'
Sin embargo de este rasgo de piedad, es preciso repetirlo: Don Venus ha cometido un acto reprobable, declarando materia de delincuencia el robo, y señalándole el
rigor de la ley.
¿No crees tú, mi buen amigo, que esto pudiera llamarse "La Traición de don Venus"?
Aquí termina esta vigésima-novena epístola, con un
afectuoso abrazo de tu colega,

SILVERIO.

�Importancia de V erdun
Por R. Schneider
Cuando por parte de los aliados ya se afirma que la
pérdida de Verdún no influirá en el término de la guerra,
signo es de que no consideran, ni con mucho, inexpugnable la que ya denominan ex plaza fuerte, quitándole importancia. No diré yo que la expugnen los alemanes, aunque
trazas de ello lle\'an; pero aparte el empeiio que tienen en
lograrlo, y por algo será. el examen de la posición estratégica de \' erdún nos dice rotundamente que su dominio, según la forma en que se viene procurando, habrá de influir
por mucho en la faz de las batallas que luego se sucedan
en el frente occidental.
Fijémonos. Si la invasión alemana se hubiera iniciado por el Este de Francia, no hay para qué ponderar por
resobados, los obstáculos que hubiera tenido que vencer,
si los \'encía, antes de llegar al 1fosa: los \' osgos, Belfort.
el alto liosela, Toul, la cuenca alta de Saona, las estribaciones orientales de Langres. los montes tamb:én orientales del Argonia .... ; es decir. Jo que la Xatmaleza viene
oponiendo desde los más arcaicos latidos de la mednica
terrestre y lo que los franceses aiiadieron después de 1871.
Todo un poema de resistencia, con alejandrinos de piedra,
endecasílabos de bronce y otras coplas de arte menor, como puentes, pasos. bosques y encrucijadas que más vale
no cantarlos.
Pues bien; tomada \'erdún de ::'llorte a Sur, como la
vienen ~tacando los alemanes, gracias a su primer .empuje por Luxemburgo y Bélgica se tiene el dominio del :'.llosa. y el Mosa es la línea que defiende la cuesta del Sena,
y el Sena baiia París. Ya supongo, y alguna vez lo he dicho, que París no es objetivo último de la presente guerra;
pero Verdún es algo más. porque es el nudo de un lazo
que pudiera tenderse por la espalda a todos aquellos obstáculos fortificados del Este de Francia, corriendo peligro
ele quedar aislado el Ejército que defiende dicho sector.
En efectQ. la gran dificultad ele atacar por el frente,
de Este a Oeste, los fuertes desplazados en la orilla derecha del 11osa, entre Verdún y Commercy, cuya cinta enlaza con las primeras defensas de Toul, se aminora. porque siendo el empuje de revés, no·habrá que pugnar a toda fuerza en el sector del llosa al :'.\Iosela, cuyo trozo de
línea cedería a la presión estratégica que el dominio de
\' erdún supone. De \' erdún a Commercy. a espalda ele
aquellos fuertes y ¡¡or la izquierda del 1Iosa corre la parte
meridional de las mesetas del Argonia occidental, que
baja hasta los montes del :.lo.sa, extendidos entre Comm ercy y la meseta de Langres, cerca de la cual nace el río.
Roto el obstáculo de la plaza hoy acosada, haciende
de ella centro y base para nuevos avances, podrán los alemanes descender hasta los orígenes del Aire y del Aisne
y amenazar a Toul por su punto más vulnerable; y como
no se trata de fortificaciones autónomas para la defensa de
esta o aquella cuenca. sino de todo un sistema de obstáculos que mira hacia el Este, claro es que tomando Verdún,
que es hoy el flanco izquierdo de la línea, toda ella se resistirá del riesgo de ser pugnada de revés, con la agravante
de que no se trata de despliegue estratégico de un Ejér-

-~

cito que maniobra y que tiene el recurso de camb;ar de
frente para cambiar su flanco amenazado sino ele un cuerpo de defensa fijo, permanente, porque las plazas de guerra no pueden replegarse ni a,anzar a toque de corneta;
y aunque hay tropas que tirnen la misión de defenderlas, la
táctica de éstas es limitada. porque ha de ajustarse a la
permanencia del sistema que dichas plazas forman y si éste fue concebido para resistir a una invasión que se supuso
provendría de los \.'osgos. y resulta que no es por ahí . sino por la Argonia y de ::-.: orte a Sur por donde en efecto.
viene no hace falta ser técnico para augurar el peligro que
la pé:·dicla de \.' erc!ún ocasionaría a la actual situación estratégica de los aliados. Tal es, que. conforme al desarrollo de las cosas, no sería exagerado afirmar que hoy t:ene
\'eq!ún tanta importancia. por lo menos como Belfort. el
m~s formidable baluarte &lt;le Franc:a.
En efecto, si ahora hubieran los alemanes tomado
Belfort, que es el flanco derecho del sistema. hallaríanse
después detenidos por las cuencas profundas del O:gnon y
del alto Saona y, caso de flanquearlas, frente a nuevos
obstáculos, como Epinal al ~orte, y Langrcs al Oeste entre cuyas plazas la meseta del último punto y los montes
Faucilles, contribuyen a aumentar en alto grado las dificultades, aparte l3esancon al Sudoeste, que era forzoso
tamb 'é:1 pugnar: A todo ello si se em¡5eñaban en gigan te
esfuerzo contra este sector, el resto de la extensa línea
has•a el mar del X orte correría riesgos mayores, por la
distancia y los grandes rodeos que para acudir a un punto
débil téndría que recorrer. y, además el enemigo dispon dría a su espalda de un inmenso abanico ele redes ferroviarias para ir nutriendo, desde un centro dado, los sectores donde el ataque fuese más considerable.

En

cambio, , -erdún, por su posición singular casi al
centro de la gran línea de fuego será en manos de los alemanes el eje de otro abanico adonde confluyan y de donde
irradien, según los ,:asos. los refuerzos que sea necesario
traer o llevar. Y habilitado como núcleo para nuevos avances. su dominio es un puiíal de dos filos contra la gran
llanura donde se asienta París y contra todo el Ejército
que de los montes del 1Iosa y Langres y las fronteras de
Suiza y Alemania se ocupe en la defensa del territorio francés comprendido entre el Doubs. el ;\[ osa los Vosgos y
el 1feurth y el ?llosela, c
s fuerzas pueden quedar aisladas de las que en el resto de rrancia operan.
Podrán . pues. o no los alemanes yencer en su actua l
empeiio; pero no es lícito quitar importancia a la Plaza ele
\'erdún por mucho que en salud quieran curarse los fran ceses, aunque en su defensa heroica demuestran lo contrario de lo que dicen.
De todos modos, no creemos que. ganada la fortaleza, sea ahora el momento de obtener las ventajas consiguientes a su dominio porque entre tanto, el buen tiem pro reclamárá una más intensa actividad en Rusia, y, mejoradas las posiciones alemanas en el Frente del Oeste, podrán con m:'is desahogo operar sobre los campos del Este.

El General Rómulo Cuéllar
En New Orleans acaba de bajar a la tumba el anciano General Don Rómulo Cuéllar, una de tantas figuras
limpias que en el pasado de México brillan en la Historia
Patria como figuras de primera magnitud ·y que surgiera a
la vida en San Fernando de Presas, Tamaul ipas, en 1842.
El General Cuéllar, nacido en aquella época del siglo pasado, que envolvía a la República en densos vapores
de sangre de esa serie de guerras civiles a que dolorosamente ha venido encadenada la mayor parte de su existencia, obedeciendo a los impulsos de su alma joven, abierta
a aspirar los aires de la libertad, compañera inseparable
de la juventud que ve de cara al sol del porvenir, desde
la edad de 18 años se afilió en el partido liberal, aquel
eminente y supremamente bien entendido partido liberal,
que desd~ antes de promulgarse la magna Carta 'Fundamental Mexicana, ya sentía la necesidad de que la libertad, patrimonio supremo y el más santo del hombre, dejara los horizontes del pensamiento sin cortapisas, la
creencia religiosa en el santuarió de cada alma, la propiedad en poder del que la había adquirido legítimamente; y
en suma, sjn más fin que aquel punto en que comenzaba
la libertad de los demás.
En ese partido militó en su Estado natal, Tamaulipas, el General Cuéllar, luchando en contra de los llamados "crinolinos," durante una campaña electo_ral del Estado.
Después en la guerra de liberales y conservadores,
vencida la intolerancia en el terreno de las armas, los vencidos, despechados, fueron en busca de extraíío poder para que, con la fuerza de sus armas, impusiera en
México un príncipe extranjero en calwad de emperador,
aventura siniestra que de tripartita se resolvió en la invasión unitaria del Ejército :Kapoleónico.
Cuéllar fue, naturalmente. en esa dura y heroica prueba a que el destino sujetó a México, de los defensores de
la integridad nacional, por la que luchó denodadamehte
desde un principio, incorporándose' después a las fuerzas
del General Servando Canales, con el que concurrió a diversos hechos de armas, entre ellos los de Santa Gertrudis
y El Paso de las Cabras, hasta el derrumbamiento final
del Imperio.
Hombre de patriotismo y a la vez ele trabajo, una
vez que la Patria fue restaurada a su legitimidad-, se retiró del Ejército a hacer producir sus grandes propiedades
en Tamau!ipas, que siempre hizo crecer, hasta que los
azares de la guerra lo llamaron nuevamente y en ella estuvo siempre en primera línea, hasta la muerte de .J uárez
en 1872, habiendo concurrido el 2 de abril de 1876 con
los Generales Porfirio Díaz y Manuel González, al ataque y
toma de la plaza de Matamoros, ya con el grado de Teniente Coronel, para aquellos t iempos muy honroso, pues
los grados se obtenían tardíamente y por méritos verdaderos; después y ya co.n el grado inmediato de Coronel,
ingresó a la División de su antiguo Jefe Canales, para ir
a batir al General Pedro Martínez al interior, obteniendo
el grado de General en la batalla de Las Antonias, libra-

da entre Tamaulipas y San Luis Potosí; siempre con Canales se internó más al interior y d~spués de haber tomado parte activa en otra serie de importantes acciones, re~
gresó a Matamoros, donde quedó con el carácter de segundo en J eie de la, Línea del Bravo, que mandaba el citado General Canales; desempeñando ese puesto se encontraba cuando fue electo Senador de la República, alto
Cuerpo del que, e.n una segunda elección en 1892, llegó a
ocupar la P residencia, siendo implícitamente con ese carácter el Vice-Presidente de la República, pues en ese
tiempo, que no había tal institución, el Presidente del Senado era el designado para substituir en sus faltas temporales al Primer Jefe de la Nación.
Estando el General Cuéllar en el Senado, murió el
General Canales, habiéndose ordenado al primero que fuese a hacerse cargo de la división antes citada, puesto que
de.sempeñaba cuando fue elegido Gobernador de su mismo
Estado de Tamaulipas; su gestión administrativa fue tan
recta como su carrera militar, y cumplido su período y después de haber sido electo segunda vez Senador en dicho
citado aiio de 1892, se rntiró nuevamente a trabajar sus
propieclad~s, que llegó a hacer de gran valía, hasta que,
durante la administración del General Huerta, fue llamado
de nuevo al servicio, nombrándosele Jefe de la División
del Centro y electo Gobernador del Estado de Guanajuato, durante cuyo tiempo ·alcanzó el grado de General de
Cuerpo de E jército, puesto y grado en que lo sorprendieron los acontecimientos que determinaron la caída del
General Huerta.
Como consecuencia de los funestos sucesos que acabaron con el Ejército y con la tranquilidad de México, para traer la horrenda situación en que se avergüenza y se
aniquila, el General Cuéllar, como todo lo mexicano que
significa patriotismo y valer, tuvo que abandonar el país
y venirse, anciano y enfermo, ·a recibir la sombra y las
garantías de un techo extraño, que niegan quienes verdaderamente merecen el presidio o el destierro.
La nostalgia y los dolores de la Patria, agitaron los
morales y físicos del anciano General, quien hace algún
tiempo se pu~o en camino del Norte para ponerse en manos de eminencias médicas; y siempre buscando los calores de la cercanía de la tierra amada, regresaba para radicarse en Brownsville, pero, al llegar a Nueva Orleans,
como dijéramos, lo sorprendió la muerte, dejando en este va lle de amargura a su seííora madre, modelo de longevidad, pues cuenta más de 100 años, y con relativa fuerza; a su señora esposa y a varios parientes, entre ellos el
pundonoroso General Samuel García Cuéllar.
Este es el mexicano ilustre que, sin Ejército, sin Patriá y sin hogar, ha bajado a la tumba, envuelto en los pliegues de nuestra bandera que, no queriendo estar en manos indignas, aunque tristemente, flota también en las sombras de' la expatriación.

FELIPE NERI.
San Antonio, T exas, Mayo de 1916.

�'
ttás replHás de etiril:Js li1c6tt!@§6§ que traen en po&amp; dt sí
ia pbstciata'. dei Í:Joteiiazb, el p8üssé ealé de ta trompada
0

.Desgracias de ser

Poeta

libros viejos bebimos e1 éontagio que nos enferma; e11hí!
esas páginas amarillentas se ocultó el hatchis que nos calla
só la primera embriaguez, y duerme allí la rotunda y solemne prosa castellana del Siglo de Oro, junto a los vera
sos plañideros de los grandes románticos a quiertes hoy
detestamos con toda la fuerza de sesenta caballos de nuesDios libre a ustedes de cometer, aunque sea una vez,
tro desencanto.
la censurable torpeza de escribir versos eróticos, román•
Silenciosamente. a hurtadillas de los amigos, en la
ticos o ferruginosos y de permitir que tales producciones calma de la casa h{tmeda donde lós pupilos de a veinticirtco
se publiquen, con más o menos erratas de imprenta, en pe- pesos duermen un sueño burgués, pródigo en ronquidos, t:a=
riódicos de mediana circulación. 'Inmediatamente que el lladamente trab.íljamos, escribiendo aquellos nuestros pfÍ=
sexo femenino se entere de que existe otro hijo de las mu- meros versos, aquellos versos sin olor, ni color, ni sabof,
sas, otro bardo sentimental, otro Byron de a peseta (per- que vamos soltando sobre las cuartillas para asombrar lil
manencia voluntaria) se descolgará sobre el Elegido con
mundo. No hemos tenido un amor intenso, rti una decepun fárrago de álbumes, postales, epístolas seudoamorosas
ción que hayan hecho encanecer nuestros cabellos; tarrty, a veces, hasta con una redondilla coja, que denuncie po- ·poco hemos sido protagonistas en urt drama de esos cuyo
co dominio de los estribos ortográficos, exceso de caligra- desenlace más común es tomar un revólver y destap:trse
fía barata y abuso de Trefle incarnat para perfumar el
la bodega de la encefálica. ¡ Nada I nada hemos sufrido
papiro.
todavía y, sin embargo, ¡ cuántas cuitas y qué llantos tan
Cuando uno destripa en tercer año de medicina, ce- incontenibles los de nuestras endechas! ¡ Qué afán el nuesgado por los lejanos resplando'res de una veleidosa, de una tro de arremolinar sombras y nubes de tormenta allí donficticia gloria literaria, cuando relega al olvido los tomos
de todo debería ser luz, armonía, alegría, esperanza! Prinventrudos de la Anatomía descriptiva y huye del anfitea- cesas desconocidas, castellanas orgullosas, marquesas de
tro, el cloroformo y el ácido fénico, es para machetearle cabellos enpolvados, trovadores, guerreros, caudillos, dioal endecasílabo, buscarle la enbocadura al soneto, encon- ses mitológicos, Ofelias, Cleopatras, Julietas, todos patrarle el diapasón al alejandrino y quemarse las pestañas san por los puntos de nuestra pluma azotados por el látidevorando, en cuarto de casa de huéspedes-$25, sin bis- go de nuestra febril saña imitadora; y, dominando esta cat~-cuanto sublime disparate han escrito esos vagos de pro- rav~na de héroes y heroínas de relumbrón, como en lo al-.
fesión, melenudos y sin bañar, a quienes la fama ha apelli- to del Sinaí del Dolor, nuestra Musa-¡ qué Musa! así con
dado genios inmortales, hijos de Apolo, poetas estupen- M grande-dominándolo todo; pero no a la manera de
dos.
Jehová tonante y terrible que apareció entre rayos y true¡Ah! cómo se goza en· esa venturosa edad frente al nos; sino enlutada, triste, llorosa, inconsolable, cual si en
volumen tanto tiempo soñadó, los ojos ardientes sobre las su cabecita de veinte años pudieran anidar las tempestapáginas en que los renglones disparejos, truncos , se aprie- des que aniquilaron a W erther I
¡Veinte aííos ! Qué duelos ni qué ojo de hacha! N ertan condensando la inspiración, el poder creador del semidios a quien rendimos fervoroso culto! Cómo damos vios. estulticia, falta de baños fríos. A los veinte años no
por bien empleadas. nuestras penurias, la desnudez del mí- se han sufrido más que las pausadas regañadas paternas,
sero albergue, las exigencias brutales de la casera, a cam- los rigores de la primera desvelada alcohólica y el ventabio de dilapidar la mesada en libros últimos cuyas cubier- nazo o la devolución de "cosas" que nos endilga la novia
número I porque ''la dejamos sentada" en el baile-tratas amarillas vayan a alegrar la sombra del cuartucho y a
regocijarnos exhibiendo en sus lomos nombres consagra- tábase de una polka de punta y talón-o porque saludados: Anatolio France, Maeterl1nk, Louys, Verlaine, Hugo, mos en el paseo .a su rival, la Toñi ta Penagos, aquella que
sí usaba sombreros de París y choclos americanos.
Richepin.
¡ Penas a los veinte años! Versos dolientes en la
Tenemos en un rincón el releído tesoro de la vieja
biblioteca familiar y lo miramos como a cosa vieja y ama- edad florida en que el porvenir se abre íntegro, ante nosble, como si fuese una de esas nanas pacientes y discre- otros, con sus noches musicadas de besos, sus bellas mutas que nos enseñan a dar los primeros pasos. En esos jeres ganosas de despilfarrar nuestros billetes, sus taberLas sábanas de mi cama
todas las noches las lavo
con lágrimas de mis ojos
al ver que me has olvidado.
(Una postal.)

,,

limpia! l Penas y desetigítfios y duelós y (ttiébritntas éuan·
do la sangre bulle en nuestras venas a tina presÍóri d~ o~httt
ta atmósferas, y nos flechan las viudas y ilos sontíetl hu
casadas, y "se nos atoran" las solteras?
Pues sí: los picados por la araña poética, los que en
esa edad nos fabricamos un "yo" artifici:fl y nos encerra~1os, sin provisiones, en nuestra torre de marfil, inventábamos penas en verso, sin sospechar las penas en prosaY en prosa vil-que la vida nos tenía reservadas.
He aquí el principio de mis primeros versos (1).
En mis noches de insomnio-negras estrellas
del cielo encapotado de mi existenciasurges hermosa y blanca, cual vaporosa
visión que ata las furias de la tormenta ..... .
¡Mentiras! ¡ puras mentiras! (Y puros disparates.)
Ni yo tenía noches de insomnio, porque aún no habla firmádo pagar~s. ni lás e9trellas pueden ser negras ni
trii existencia de adolescente tenía el cí~lo encapotado ni
§iil encapotar. Por otra parte, ia vísi61i esti que "turge" con
tf@s ripios a la cola, me la confeccioné yo so1oí de manera
(1ul! iW ató a las furias de la tormenta ni nada. Al que de·
bierii haber atá:db erá a triÍ, que en esa época era un loco
de atar,
Sin emi:largo, el cülebrón ese, fue publicado en el
mejor diario de entonces, pr'Ímera plana, edición domini.nical, junto a firmas de mucho fustl!. Li. füigada del portaveneno fue un ,botafuego en mi ciudad natal: proclamáronme el cantor del lugar, el bardo del rincón pawínciano,
el Shakespeare de Churintzio; esparcióse la nueva entre
la soltería femenina y diéronse a mirarme con buenos
ojos, "quedadas," beatas y jamonas; felicitóme el cura, mi
padre frunció el entrecejo y la abominable poesía fue reproducida en "El Sol de Provincia."
foUtl: me dejé melena, me hize una corbata maripo·
sa de a cuarenta 11rtdos por hora, vestíme de negro .... Y
me dí al ajenjo en el 11on1bre de Alfredo de Musset Y de·
más borrachitos de la especie.
¡Y~ era poeta!

*• *

Idos aquellos años y tras el natural herradero en que
se deben recibir las cornadas, achuchones y naranjazos

que forman la experiencia-tan cara y tan inútil porque
viene a nosotros cuando ya no la hemos menester,-idal
aquella época del suspiro automático y el plañir en sáficos~
adónicos, quedóme lo que a los músicos: el compás y la:
afición, y he aquí por qué las beldades románticas me aco!lan con esos su libros galantes, especie de barberías en
qug los poetas de todos calibres les han hecho la piocha,
ultrajando, de paso, a la pobrecita Gramática y pisándole
el callo noble al sentido común.
¿ Qué hacer?
¡ Paciencia y barajar! Hay muchachas que me dispar~n tarjetas postales de este pelo:
"Ceñor Rrrejúpiter:
En los rallos de la luna
-pálida, que está de dietale ba mi alma en un suspiro
que habla de amor y de haucencia.
No espero que su conducta
me pague en indiferencia .. .. .
¿Para qué sirve el arsénico?
Aquérdese de
Clemencia."
Y me acuerdo de ella porque debía tenerme clemencia·1 pero hay otras señoritas que quiere1i ch~cotear en verso conmigo, y son tantas, tantas, que necesitaría yo una
incubadora de madrigales, una fábrica de chicoleos para
salir airoso.
N O es por exagerar; pero la mismísima recamarera
que me encuaderna el lecho, anda de aquí para allá, sacudiendo sábanas, sacando escupideras o barriendo la alfombra, cantando siempre:

Tu querer es como el charco;
el mío, como la fuente;
sale el sol, se seca el charco
y la fuente permanece.
Las sábanas de mi cama
todas las noches las lavo
con lágrimas de mis ojos
al ver que me has olvidado.
¿ Y para esto me quemé yo las pestañas?

(1).-Con permiso de Chucho Rábago, favor de jalar la cadenilla.

POR UN A~O
Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box, 66 Staotin A.
San Antonio, Texas.
Muy seftor mío: Tengo el gusto de acompaf\ar a
Ud. la can.tidad de $ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito J uárez y Porfirio Díaz Y
una suscrici6n anual de REVISTA MEXICANA
Soy de Ud. atto. y S. S.
Mi nombre

J.

RAFAEL RUBIO.

POR SEIS MESES
Sr Admor. de REVISTA MEXICANA

P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.
Muy seftor mío~ Tengo el gusto de acompaf\ar a
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vuelta de correo, el Album d e - - - - - - - - - - - - - :.- - - - Y una suscrici6n semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. atto. y S. S.

Mi nombre,-----------,, dirección--------------

,, c i u d a d - - - - - - - - - - : - - ,, Estado-:---------'---

,, ciudad-~~~~~~~~~~•• E s t a d , , o - - - - - - - - - - -

1,

�ALEJANDRO JOSE MARTINEZ

Travesía en el "Papaloapam"

Joven mexicano que se distingue en el extranjero

De lá novela '' Sangre Jarocha''

Por ser ull motivo de justo orgullo y de legítima satisfacción para todos nuestros compatriotas, nos complacemos en publicar el retrato del jovencito Alejandro J. Martínez, de 16 ai1os de edad, originario de Monterrey, Estado
dé Nuevo León, Mexico; pertenece a una de las fa.
milias desterradas por los bárbaros a los Estados Uni&lt;los,
y ha conquistado muy honrosos triunfos entre los estudian'
tes de San Antonio.
Com~ alumno del séptimo grado de la Escuela de
Zavala número 3 de esta ciudad, concurrió a dos concursos de las escuelas públicas: uno, atlético, que tuvo lugar
el día tres de mayo;' y el otro artístico, de dibujo, que se
lievó a cabo el día veinte del mismo mes.
En el primer concurso, obtuvo primeros premios en
dos carreras de velocidad y en los saltos de longitud y segundo premio en los saltos de altura.
En el segundo concurso, obtuvo la medalla de oro de
Coppini. destinada para el mejor dibujo tomado del natural; medalla que te fue impuesta en la solemnidad de los
premios de las escuelas, en el Teatro ''Majestic," la noche del veinticinco de mayo, entre una salva de aplausos
y muchos "vivas" a :México.
Los jóvenes Eduardo y Rodolfo, hern'lanos ele . Alejandro, obtuvieron también segundos y terceros premios.
Los tres jóvenes Martínez son hijos de nuestro amigo el señor licenciado don Eduai:do l. Martínez, a quien
felicitamos cordialmente por estos triunfos.
Muchos de los alumnos mexicanos de. las escuelas de
San Antonio, se han distinguido ·notablemente, y casi todos ellos pertenecen a las familias que no pudo t.olerar en su país una idealidad "tan avanzada'' como la de
Carranza y la de Villa.

/

Rarezas de la Memoria
La memoria es asunto que tiene ·perplejo al mundo ele
la ciencia. N~die puede definir la parte del cerebro que
la hace trabajar; pero los especialistas en este ramo de
la psicología han sacado a luz varios hechos no por pequeíios menos curiosos.
La memoria, por ejemplo, trabaja mejor por la mai1ana, cuando el cerebro está despejado. Por la noche es
cuando menores son sus facultades.
Varía también según el estado de la sangre. En la~
personas anémicas o dispépticas la memoria suele estar por
debajo del grado ·normal.
La memoria mejora con el uso de estimulantes, como el café; pero sólo temporalmente. Los medicamentos
sedativos, como el bromuro, producen efecto contrario.
Después de recetar de un modo constante el bromuro en
casos de insomnio e inquietud nerviosa, los médicos tienen que suspender la medicación algunas veces, ante la
alarmante debilitación de la memoria.
Aunque la anemia y la dispepsia debilitan la memoria, no producen nunca resultados tan extraord.inarios como algunas fiebres. Citase el caso, famoso en la historia
médica, de un distinguido profesor que, después de unas
fiebres pertinaces, le fué imposible en el resto de su vida

pronunciar, recordar, ni comprender la letra F.
Ha habido otros casos igualmente curiosos. U,n militar que perdió un diminuto trozo de cerebro en la guerra
del Transvaal, se curó perfectamente; pero jamás pudo recordar el significado ele los números 5 y 7.
Én cambio, hay otras enfermedades que favorecen a
la memoria. La principal es la viruela. Recuérdanse centenares ele casos en que memorias muy pobres, mejoran
de un modo sorprendente después de la enfermedad.
Una de las cosas que la ciencia ha comprobado es
que no olvidamos nada realmente. Todo lo que hemos
hecho, visto o dicho desde nuestra más tierna infancia, lo
conservamos almacena~do en algún punto del cerebro,
aunque nos parezca que lo hemos olvidado; pero es preciso que ocurra algo extraordinario para que se abra ese
almacén de recuercJ.os.
A veces sirve de llave un trance de muerte. Algunas
personas que se han librado milagrosamente de morir, aseguran que en aquellos momentos de terror, pasaron por
su mente, en un segundo, los recuerdos más insignificantes de su vida. El hecho es científicamente cierto.
El cloroformo también hace recordar cosas olvida-

- Pasa a la ultima plana -

euando me embarqué en Alvarado, a bordo del Tettoya, pequeño vaporcito del río, el cielo. estaba deliciosamente nubl~do. En el embarcadero se agitaba una multiUid de boteros, jurando con su gracioso ceceo· jarocho, embarcandb fardos y pasajeros en los vapores que atracaban
t!n ei muell~.
Cada uno fue zarpando lentamente, creciendo en velot'idad a medida que se alejaba, hasta doblar la rada y
d~sapárecer. Solamente el Tenoya se había rezagado, cothb esperando algo. Y en efecto, una alegre banda de
muchachas bajaba a la playa, agitando sus chales vaporosos a semejanza de una parvada de gallináceas blancas
ttue htiyeran a flor de agua con las alas abiertas.
Pedíah por señas que el barco las esperara y llegafbi1 parloteando y riendo, danda las gracias al patrón por
!ii.i amabilidad, y subiendo velozmente, sentáronse en las
bandas de estribor y partimos. Volvían de un baile a
tlacotálpam y todas estaban deliciosamente tocadas, cort
sus cabelleras negras o rubias empenachadas sobre la nuca, o caracoleando en crenchas sueltas por la espalda. Sus
trajes eran vaporosos, blancos o de matices pálidos, y calzaban primorosos zapatitos de raso blanco.
Sus manos estaban cuajadas de cintillos y en sus brazos lechosos y mórbidos, descubiertos hasta el codo, llevaban brazaletes de coral y de oro. La fatiga de la carrera había encendido sus palmitos casi siempre páÍidos, y
se abanicaban precipitadamente con abanicos de sándalo
y palmera. Su parloteo se hizo vivaz y melodioso; contábanse sus prisas para despedirse, sus ansias por no perder el vapor, y al oír algún detalle cuchicheado, sus risas sonoras volaban gozosamente entre el jadear de la
máquina que hacía rehiletear la hélice entre las olas verdes. ·: ·...
Ibamos entonces a doblar la rada y co,ntemplamos las
gigantes olas del Atlántico, levantar estallantes copos de
nieve al chocar contra la corriente del río. Viramos a
babor y apenas pude ver los buques que nos habían prec'e&lt;iido, perderse como pequeñitos pájaros de mar que se
zambulleran en las aguas.
La brisa errante del mar acariciaba mi cabeza que había descubierto, y me eché a soñar en 'tnedio de las ri. sas de las jarochas ..... .
La vegetación iba acumulándose prodigiosamente en
las márgenes anchllrosas, y la lujosa flora de la tierrl caliente abría su palacio encantado de selvas vírgenes estrelladas de flores. Los cocoteros erguían sus pebeteros
cresmayados de savia, los plátanos salvajes bebían la vida y la desp-legaban en radiados alfanges verdes, y la muchedumbre de lianas que abrazaban locamente los troncos de millares de árboles desco,nocidos y verdehermosos,
semejando su ramaje la malla impenetrable hilada por
los arácnidos,danzaban en el viento,. meciendo sus guirnaldas floridas como hamacas flotantes en que durmieran
las hadas del hechicero río.
Las olas irisadas de luz fosforescente rielaban en pe&lt;¡ueñas escamas doradas y plateadas, como ramificaciones
centella.ntes que corrieran sobre un haz de luz verde, y
'se espaciaban, se multiplicaban en innúmeras trasformaciones hasta lamer los estrechos ribazos del légamo negro,
en el que había estampadas las huellas de millares de
aves acuáticas.
En los girones de isletas salpicadas de nenúfares, en-

tre d verde brillante de las algas henchidas de agua y los
juncales apretados de saetas como microscópicos tularcs,
corría.u las zarcetas grises y los mirasoles de buche blanco; multitud de zat1cudas de espigados tarsos saltaban locamente persiguiendo 1:rngostas de río; una nube de pájarltos de agua, se abatía sobre los ribazos o erraba a flor
ele agua en vuelo sesgado y raudo, y esparcidas al acaso,
como flores vivas de la fauna· acuátil, estólidas y pensativas, erguíanse a lo lejos las garzas de cuello enhiesto y
lírico, garzas blancas, garzas azules, garzas rosadas, garzas morenas de delicioso tono plombajino, todas hermosas, indolentes y solitarias.
En el cielo nublado esplendía una encantadora semiluz de 1uua. Las nubes desenrollaban hasta el infinito su
ropaje de lino gris, y la claridad hiperbórea daba una semejanza de ensueño al paisaje. El golpe del ala del viento fresto deshebraba los rizos hechiceros de las jarochas
y la contemplació11 había dado a sus ojos una tristeza apasionada y a sus bocas bermejas una dulce sonrisa. Su
alegría había huído. Se diría que su espíritu se había
inundado de la diafanidad de las aguas y su pensamiento
de la ir1mertsidad del cielo .....
Los viajeros iban también sile.nciosos; cada uno se
había trazado un rumbo al vuelo de su imaginación, y embebecía sus ojos en la hermosura de las cosas sin alma,
en la perenne belleza de las salvajes vegas. Las costas
cantaban el poema de la vida incoµsciente, el abrevadero
de la savia y la lujuria de las fuerzas pletóricas que suben
en u,n empuje poderoso a la cima de los cocoteros y brotan como pubertad de la flora en granos gigantescos henchidos de agua aljofarada.
Las jarochas entrecerraban sus ojos soñolientos; inundaban su imaginación voluble de la sensación fresca de
· las brisas impregnadas de rocío, y al ir desapareciendo
el calor sofocante de la tarde una deliciosa laxitud enervaba sus cuerpos, desmayados de haber bailado toda la
noche .....
Se diría que al reclinarse unas en las otras, fingían
abandonarse al brazo amado y descansar sobre un hombro joven al ritmo de la música.
Súbitamente un estremecimiento corre por mi espina
dorsal y me produce frío: una de las jarochas, enfermiza·
mente pálida, de ojos negros como el mal y triste como
el hastío, me mira, me mira, hondamente, intensamente,
esplendorosamente, con sus ojos de tísica, sin pestañear,
abstraída y señora, y aquella mirada nimbada de intensas ojeras parece decirme:
-¿ Quién eres tú? ¿ De dónde vienes? ¿ Tan joven y
tan pensativo, a dónde vas? .....
Y una ol~ada de alegría cunde de pronto, una agitación invade el Tenoya, los viajeros se aprestan a recoger
sus fardos, sus cestos llenos de cocos y racimos de plátanos, una algarabía de aves que se despiertan garrulea en·tre ·las jarochas, un silbido agudo del vapor me hace volver la cabeza y miro un puertecito pintoresco, empenachado de cocoteros, puesto en la bufurcación del Papaloápam
y el San Juan como un palomar al márgen del agua, y siento un placer inexplicable al oir este grito que me anuncia
un oasis:
-¡ Tlacotálpam l

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aburrimiento.
Y añade la madre:
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•
V dice el hijo mayor:
.
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Y dicen todos en coro:
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. .
'
re el elogt'o que México se merece. Siempre consagra los p,nód1cos.
P
alabanzas a nuestros héroes.
Y contesta el padre:

Y continúa el segundo:
A mí me encanta porque trata con detalle las peripecias de la guerra Europea. Sus crónicas son siempre atractivas e interesantes.
Y sigue el tercero :
A mí lo que más me gusta son los artículos "Desde
Jauja" los "Tópicos del Día" y las cartas de Quasimodo,
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Y replica 'ta hija mayor:
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í

~

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PAGINA RECREATIVA
Anagramas propuestos por Ana H.
García.

2
3
4
5

Raúl S. cazó poto
Crace o Maravelo?
Se lazar sajones. J.
¡Uml Déjame bogar. N.
Mi camelia. P. O.

Rombo numérico, propuesto por
Ana H. García.
I

325
52325
1234567
62525
467

7

Consonante.
Artículo.
Apellido de un General.
Estado de México.
Habitación.
Terminación diminutivo.
Vocal.

Logogrifo propuesto por Elena G.
Cuéllar.
Con diez letras solamente,
ciencia antigua el todo dá,
de que infinitas palabras
el lector formar podrá.

De animales cinco nombres,
una fruta muy sabrosa,
un parentesco cercano
y una pasión ardorosa.
Porción muy rica del mu~do,
una sagrada ciudad,
bello conjunto de flores
y en templo solemnidad.
De los naipes dos figuras,
cierto ,notable apellido,
lo que los cielos adorna,
y metal muy conocido.
Lo que la flauta produce,
Jo que en la iglesia has de ver,
cosa de leche, y el crimen
que· la muerte ha de traer.
Un asie~to para reyes,
de las armas un sonido,
donde tu cuerpo refrescas,
y do hace el pájaro nido.
Dos apóstoles, siete nombres
de mujer, enfermedad
y los miembros
que debes en par tener.
Del pájaro dulce el canto,
un signo de cantidades,
y lo que está quien no tiene

CARA ES HERMOSA
'Pero .su Nariz'?

Después
Hoy día es absolutamente necesario que uno se
ocupe de su tlsonomla Ei es¡iera ser algo y seguir adelante en est11, vida. No solamente debe uno hacer lo
J)Otlible por ser atractivo para satlsfaceión propia, que
de porsl bien vale los esfuerzos que hagamos, s1110 que
el mundo j)or regla ge~erel juzgará a una persona en
gran manei:a, si no enteramente. por FU fi~onomi&amp;; ~r

::'~::~::
";b ~Bi:iirci~Jiiirs•i&amp;~:
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El Dr. F. D.G. nos escribe que, después de dos semanas
de empleo del e.pare.to Trados lo ha encontrado superior
y 9.ue lo recomenda.rá a. sus clientes.
El Sr. J. B. Está muy complR-Oldo con el Tradoe, por
haber su nariz tómado mejor forma.
Dlrijanse a &amp;l. TRI~ F.silecie.lista en defectos de
la cara. ISO Ackerman .Hingbamton. N. Y., E. U. A.

Rarezas de la Memoria. ---Concluye
das por espacio de muchos años. Un hombre· cloroformizado canta a veces canciones escuchadas en la niñez.
Hay una especie de memoria llamada algunas veces
"memoria muscular." Con la práctica parece que se desarro)la en ciertas partes del cuerpo una memoria especial. Un bañero experimentado por ejemplo, conoce la
temperatura del agua sin equivocarse más de medio grado, con sólo meter la mano en ella, mientras que una persona cualquiera se equivocaría en diez o quince grados.

•\.,..

. ~j

- .

-~{eta tesis propuestas por don Víctotj da. Cerda.-Ia, Llave, lleva, valle.~2a, Tema, meta, mate.
F·ueron resueltas ambas por la. señorita P. Martínez, de New York;
Ealdo111ero Chávez, de El Paso; Ana
A. Carda, de Laredo¡ Fidel Ramírez
Gcmzález, de Hebronville y niña 0livia S. Peña, de Hebbronville Víctor
Torres, de El Paso y Tobías
Vela
dt' Río Chancle.

A.

segunda y tercia fuera.
La que prima, dos y cuarta
Tomasa, de celos harta
Y así la vida perdura:
Aunque un redondo finaJ
Por mil veces le dijera.
En prima, dos y tercera,
Un apuesto mi total.

Entre los comerciantes se observa también este fenómeno. Un carnicero práctico, corta "a ojo" un trozo de carne del peso deseado, con pocos gramos de diferencia.
Algunas veces, al visitar una ciudad o una regió,1
completamente nueva, parece que se ha visto ya en o' ra
ocasión, aun cuando se tiene la seguridad de no haber estado nunca allí. Algunos hombres de ciencia, explican
esta sensación suponiendo que una de las dos mitades del
cerebro ha trabajado una fracción de segundo. más de prisa que la otra. Otros lo explican como un caso de "memoria ancestral.".

~

_.:"

'.J.'

.

SEMANARIO ILUSTRADO

.

}.f uy

Util a los calvos.
Nombre de mujer.
Ave.

F.

.~ ) ·i

Spluciongs c&amp;reSfOn~ierites,al núffi. $6:l[VISTA MfXICANA
de REVl,S !A. ~~~~CANA
ª· ,~
?!~ ·-· . -. . .} ,-

dolencias ni enfermedades.
. Habitantes de un país
que en Africa encontrarás.
lo que más en bosque abunda
y do peces pescarás.
Lo que continuo hace el pozo,
de los ingleses bebida,
· Jo que entero no se halla
y una nota muy: subida.
--)0(--Charadas propuestas por la 'señora
El isa. Gutiérrez de Longoria, de Ríe
Grande City. Texas.

Si eres tercia, cuarta y prima,
No busques la Sociedad,
Pues de tercera, las gentes
Re irán por tu cortedad,
·
Tercia y cuarta es flor buscada
Por ser muy medicinal
Y cuarta y priq1era tiene
Cuerpo sólido y cabal.
De verbo, tiempo pasado
Cuarta y segunda dan voz, ·
Que con la lengua podemos
Hacer el lector y yo.
Tomando cierta licencia
Da- un adverbio de lugar,
La prima, y cosa que puedes
En l~s claves encontrar.
Es seguna posesivo,
Pronombre tercerá hará
Y cuarta, artículo nombre
Y pronombre también da.
Del pentagrama tres signos
Y artículo formará
Mi todo, que en calendario
Fácilmente se hallará.

.

•

'Rtisolvitiron únicamente la segunda, , Delfina y Brcilia Rivera, de Laredo;I Etísa C. de Longoria, de Río
Grande; María Enrriqueta Berna!, de
Lo$ Angeles; Francisco Guerra, hijo,
de Bownsville y Herlinda A. de Martínez, de San Diego.

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. '. !,

..

sas. Manuel Bonilla, Salvador Díaz
:Mirón y Francisco Villa.-Fueron resueltos los seis por la señora Herlinda A. d@ :.fartínez, Delfina .y Ecilia
Rivera, Fidel Ramírez González, Olivia S. Peña y Tobías A. Vela.

Artistas ocultos propuestas por don
Vídor da Cerda.-Rafael, Miguel Angel, Verdi, Doré, Caruso, :\[elba, Calvé, ;Ristori, Coquelin.

,

--

-

Fueron resueltos los nueve por la
señora Herlinda A. de Martínez y la
señorita P. )Iartíne2:.
La niña Olivia Peña y Fidel González, resolvieron todos, con excepción
del 40; María Enriqueta Berna!, resolvió todos menos los dos últimos; Delfina y Ercilia Rivera los números I, 2,
3. 5, 6 y 7; y las señoritas Isaura Norieg/1 de Calexico y Eivira Banuet, de
1I exicalli, resolvieron los números r,
3, 5, 6 y .7· Victoria.no Torres, resolvió
1.a, 2~, 3a, 5~.
7a·; ·y · T,obía~
)
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Vela, Ia, 2a, 3a, sa 7a, y 9.

la;

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J_..._.

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Giudades ocultas propuestas por D.
Víctor da Cerda.-Géribva, París, 'Roma, Saiimº.fÍ'ica,'Vieríli', Toledo·, Chicago, J alapa.-2P-uetofi resueÍfa.s fas ocho
por Olivia S. Peñi-;'Fidel Ramfrez G.
P. Martínez, Herlinda A. de 1fartínez,
María Enriqueta Berna!, D elfi~a,Y Ercilia Rivera, Elvira B. de Roch:e:,,.Isa·ura Noriega, Tobías Vela y Victoriano
Tor.res.
.,, ltnagramas,.()f'OPuestos por Francisco L. Bernal.-Ignacio M. Altamirano,
Juana Inés de la Cruz, Juventino Ro-

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O . Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.
San Antonio, Texas.

Nota.-Todos h~cen notar que al
tercer anagrama sobran una "t" y u11a
"e;" al cuarto le falta una "!" y al último sobra una "f." tiene razón Victoriano Torres. resolvió todos menos
el segundo. Baldomero Chávez, resolvió los anagramas lo, 30, 4Q y 60;
Francisco Guerra hijo, resolvió el 40
y 60; Ana H. García. el 30, y el'6o; y
Elisa G. de Longoria, únicamente el
sexto.
Charadas propuestas por Francisco

L. Bernal.-Rosalía.-Repentina, GaCharada propuesta por don Víctor
da Cerda.-Catarro.-Fue resuelta nor
la $eñora Herlinda A. de Martí~ez,
Frapcisco Guerra hijo, María Enriqueta Berna!, E)isa G. de Longoria, Delfina, y Ercilia Rivera, Olivia S. Peña,
Fidel Ramírez González, Ana H. García, Baldomero Chávez, señorita P.
Ma~tínez y Tobías A, Vela.

--o--

solina. Caballero, Majadero, Garrapata.Rombo propuesto por Francisco L.
Bernal.- Dante.- Fue resuelto únicamente por ·F rancisco Guerra hijo; pero el error no fue ele los colaboradores de la página recreativa, sino del
autor del problema, que hace aparecer
a Dante como poeta latino y no como poeta italiano.
Acrós ti co Central propuesto por
Bernal.-Botánica.- Fue resuelto por
Olivia S. P eña. P. Martínez, Herlinda
A. ele 1Iartínez, Fidel Ramírez González, Tobías Vela y Victoriano Torres.
Anagramas propuestos por la señora Herlinda A. de Martínez.-Io, General 1Iariano Escobedo.-20, General Ignacio Zaragoza.
Fueron resueltos ambos por Elisa

G. de Longoria, Francisco Guerra

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hijo. Delfina y Ercilia Rivera, Fidel
Ramirez González, Ana H. García,
San,;,Allt&lt;mio, Texas.
María· Enriqueta Berna!, Oliv..ia S,;,;Be;
jía, Bal&lt;lomero Chávez, LÍ;is, .. A. Alga~
rí~. Victoriano To~res
Tobías ·A.
Vela; Isaura Nori~~cl: y _Elviro ~; S.ij,r ~ S~bscription ratea
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Primer Rombo préipues to por Herlida' f de 1Iartínez:-Cerebro y Coi-azón'.~ Fue r~súelto por Fidel Ramírez. Go.nzález, F.rancisco Guerra hijo,
OJ¡'via S." 1Iartine~.
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: ' Segundo Ro mbo, propufstó por la
señora Herlinda A. de Martínez.- Roba-vacas.~ Fue resuelto por .Delfina y
Ercilia Rivera, Francisco Guerra hijo,
Ana H. García y Tobías A. Vela.

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