<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3455" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3455?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T12:41:02-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2097">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3455/El_Mundo_Semanario_Ilustrado._1895._Tomo_2._No._4._Agosto_4._El_Mundo_Paginas_extraordinarias..pdf</src>
      <authentication>e8c595c32d0fac2c9ad31d9da276566e</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117277">
                  <text>.TULIO

EL MUNDO.

24

28, 1895.

P.RENSA MEXICANA
Pd.gi,w:u extraord-inariaa.
,

u., .....,""""""""'"'"-""""~'.. ')ª"•_.,,
...... , i ..~ •-••~'
,_. .., ... ,
.i,w.,.,,..,,..,
~.

Al'IO XID:-:-NIÍM, 85.18.

·•"'" ., .,..1,0,, 11. OOII

,-.J'l!+Uo -:,;,i,,e- .. Jok'&lt;-.K~ .. ,·-•~-.

.W dlll, ?ol.. ,.,, ""/~-; ol "'lO 1lf•&lt;&gt;&lt;lu0c'1w .....

U'"Yr~¡::tg'f;t J..,;,::1¡,';¡~. . :~~-~...~~-

, "-''"'+"'••:,,;., ..."''•'"'•..!• ....,,...,, ~,r.TI~io:1-().,,.,p&lt;&gt;
· w;.,,~, ,..,; "' .,,. '"'""'\&gt;', 1&lt;,,., 4,4.-o ~:-s••--1~~ ,,,..,,..,.,...
!"'•·''"'

Tomo IL-Número 4.

.;.~.:-:,~,it. f.:":~::~'"...,7~2=.7e ;:1.¡~•.::-.:f.!';:-

ANO Xllk~NUM. 3553

"-'.•· "" N,r!,1 .. ¡e,.-~!11'"•" '••

DOMINGO 4 DE AGOSTO DE 1895.

"""'' , ... _ _ ,,.., ¡,,,f• ·~

ff ....,..,-,_. A i, Is·

~~~ IWF~:;: :~ :;.:-.. d• -1• _,b.,, ••_; '~

¡,&lt;1-..

•~q.. t,lo .. " " " : ~ : ... ,

.ll'&amp;I.... · - )711,

0

D.1.AR'IO 0A'L'OT~"lCO.

GUANAJUATO.

•

DIBECTOB. l'BOJtlETABIO: V I CTOR IANO AOÜEl\OS.

•

•

Pam
las' srñotas.
.
= """

.. ~..; __

K;:r,n;·m1.u:1.

~~

T.. _,,) ... ~ i .,,,,i e&lt;1'!nl,.,

~,-; r;:;;:~:;;•q~

(',...-,.,,,, • .,._,1,¡,lmil...

q...,..,,,-1,,... ....,,,.r.,,.-..

~-'"""'""'''"'
',1"'
&lt;¡ ,~h ,,,,,,.,\0,1.t
ól~

11!=::i.
\IIOO,.,,._, ,M·:;!'f•.
.. p&lt;1,.;
0

,

lt.J• •••••..••,.....
'fM&gt;Ju¡:o'l""h,"ri,1il;.,,
Apnil .. ..,,tec~¡, '6l,

,:.. . ~ ... tno,mol
l'ulfflm"'~'""''"'"-

,-.,1"""'"'"""'';,"'"

,,i,,. .....,1o .. 11m,l•t•••·c,
tJa1ho1..........., ........

l',po..:,,..,,.,...,.,....,,,

T••••l"""'°"'''""''
c...,c1,.,,.,p.,.,.,...,..,.
111~..,A,¡tloo,..

'

-lº"""

N•tw.,,,,,,"l¡ol"' ., .. ,...-,..,,

..

)'...,~.., .1..,,.,,
....,"'..,..,"
{":":.:.::;~~-~~:•I••·

,11:i,_.,~ •

~&lt;11:.S;n:q:(,,...c, 0 ,11,,,,.,01.,

,i,,

.,.;.,,,,..,.~"-•""·'
,,,o.,,.,.,_.,,
,, .,,.,1,_.,_,,,.,,_.,,..,,,.,,.,,,,.,

... ~.- ,t.., '"

.,, .. ,,.,,.... ¡n,.,

r .... ..,.,,...,,,,."'"

·,.,, ... ,,,.,.,
'"
IV"' ~••

·)-.1qOO"""" p,CUio,,110;,¡

,1,., '""l"'•
"" • ,,-,,.n
,. , ... "'"Ü!'
,-----:
,

q.. ....... , ...,,,..",' .,,...
5&lt; ~·"" h d/;;,...;.1,.

~

n. ...... ~.., ..,,••••.• ,,.
\" •I '""'" .; 1.,.., ,,..,.,
i;¡,....,.,..,.,...,,,1,,i,.,1 .. ,

_. ....,.....

El General Caúres
ex-presidenle d&amp;Perú.

Mru,...i.,h1)ltto,..,.-.

.,..,.;,

ll,·.,•¡o' ,:, l'.M"'"''°

'""º ~·· •···•·~

r- ........ ..,....,,..¡,_
SI ,.1..,!,, •"" ,i,,l&lt;'lf",

l.'"

í•1•""'&lt;n&lt;",ioA&lt;••'•

·tE21~:~~~-,

.,

, ..

•U., ,. ,,,,,._.,

,
' ..,,c,•&gt;"o&lt;"sl"'"'''"

,,,,,,·... ,,,,
'"'ª '"" ' . ,. .. ,: ...»

q...,.,_..,...,,.,,.,,,

.\ojo,1•n...,,,l,_,,,n(,o&lt;,,

V

,' w , , .. ,.,~,- la•.-,,,!,« ·•

... ::·:·•'""'

ll!o
~ ~
f ui•1...io, , • .,; .. ,-n,i..,

c,,.,,.1,., -. "" '!.."°':"'"

., • · .. t,t,--1,

,

~ ~ ............i ..; - ; . - -... •

?"" 'º

..,,.,.,,1-'

W' ••• ,,,,.., ••

t~':::t:~~;\;i·\: \'.: ~;ti,'.~
,,.,1
,,, "''"•'••"""'•';•'"'"'''''"
,,.,,., ,,I'"'..
..... , ......"'.,, ,..,

Mn..,1""""""'&gt;1""'

¡¡.fa , .. hi,11el"'\~•!&lt;,,,
.,,,,,ir..i«..,-,.,~

..... :-.. 1, .. ,, .. 1&lt;

'-''·"·'"''""'" ', -,,

.

"' • •""• ,, ¡ ,.. ~1. f'

•"•••.,·:·,.,_,:,,,,l'oe

.

~--- 1,, .,,·. ,,. '" .... ,..

~-··'" '",, ,.,, ''"" f

~ ;~ ;:·:~;~, ;¡., '"

.......q,,,,4i..-l\o1~•-.....

r.,..,oyó!'lo••,.P.io.

..,.,"l'-'"""'
g¡;,-,,..4:i,. - · - ·

11... ~ ....
'

1/;,, ,.,, ... J,_(,J,!• ,:,,.,.

s.,11&gt;;,,,.,J.1......,•1,¡,,,,.;"'""'¡
,~..._ ..,..io,,-¡,,N-!&lt;•·

'"'~"

"'·"'''"· ,,,
•~n,,,',¡,i,.,
•.. ,,,,,. \ 1-

,.,.,,.,
, ,:o,¡,~ ,1,. u ••'4¡.h Ae,!o,~

r., ...,,.,.,., .,....,.,,.,, an, ..., •.1,,
'"" •., ~, ,.,,.

!"' ,. ,..,,. ·•,e,~.,

••• •~,.,.,,.,,,hl,,.,,.,.,_.,o.,.. ,,,,.

",.,o,.,l,'l'r&lt;,u¡"'""'""l'll(lt"'

'" 1,.

,,.,,,a.i-1,.i.. O&lt;q ... ,1,'11

¡,.. _,.h•:'"''\.o .Woitu,,!o,

r .. ,.OJ.,r•N&gt;I """ ,, "'&lt;!'~;, .
do••
,...... ~... 1 .. r, ...,,.,. ,........,.
t"'"~a. ,t.11,,11,,0,le ,·,a'"""''

creatro "1uárez " aeaicaao al Patricio el 18

ae ,gulio último.

�26

4

EL :\IUXDO.

AGOSTO,

1895.

4

AGOSTO,

1895.

So:11.1.os siete.
\DE ,voRfüWORTJI.)

En 1a• primer mañana de la Yida,
rn niño, el más precoz é inteligentt&gt;,
Por más sensible cornr.ón que abrigue,
¿Qué puede saber nunca de la muerte?
rna errabundn nifia de una aldea
Yino á. mí ayer, cual si {i su padre fuese;
Tiras el traje, rubios los cabellos,
En mechones cayéndole á la frente.
Preciosa en su abandono y desaliño,
Era la imagen de una flor sil\•estre.y habl:.íbamos:-¿Qué edad tienes?-Ocho afies
Y alzó sus dulces ojos inocentes.
Placer hallando en conversar con ella,
Díjela lnego:-¿Y cuántos son ustedes?
• -Somos siete, me dijo de seguida,
Como quien sabe bien lo que profiere.
-¿Dónde están?-¿Somos siete no? pues bueno,
Dos hay en Gales; dos están ausentes
En el mar, son marinos; dos reposan
En aquel cementerio; y yo---sou siete.
-¿Dices que dos en el sepulcro ya.cen?
Pues no son siete ya ......... -Perfectamente!
Y dos en Gales, cuatro; y dos ú. bordo,
Seis; y yo; la más chica-somos siete.
Mi madre y yo tenemos nuestra chC1za
Cerca del cementerio en donde duermen
Mi hermanita y mi hermano en una tumba;
De nuestra puerta misma puede verse.
Mirad de aquí, del viento remecida,
La yerba verdeguenr que en ella crece¡
Uno del otro al lado los han puest-01
A que tengan calor, que no se hielE.¡_n.

Yo ml' voy con mi lana y mi¡; ngujas
A t(•jer ,t. :,iu la&lt;lo mncha:-! \·ec·l'f',
Y ¡Í ca.ntar los cauto:-: di-' nd uiadre,
Para que &lt;lnl'nnan Ui~n y no (ki;pi~rten.
O si la tarJ.e l'H buena, mi comida
Llevo en mi l'f'Cmlillit:1, y muy alrgre
L::i tomo jnnto ¡Í dlm-; como :tntes;
1\fos.n:id,L p11edo &lt;farlc:-:, porque cluermcnEn nmo quil'-'e, oy('ud.1 e~ta:- palabras
El mh-:terioexplicarle de hl muerte;
Que ella insisti&lt;J en lai- ¡;11ya~, muy risuefia,
-¡Oh! ¡no i-efior! no~otrus somos siete.

roármol gri~go.
Brilla en

8U

ro,-tro de Hebc

la juyentud et.l•rna ele la~ dio~a~,
\' matiza su c.trnc como nieve
ia p.angre dL' \:is n•na~ de las rosas.
Ajenos ,í. In. quej:t.

en sus labios &lt;le adelfas en capullo
la yoz mundana i;;ol:imentc deja.
ternuras semejantes.al arrullo.
Su imagen que fulgura
no inspira al alma tentador cmpeíio,
pues recorre su c,í.ndida hermm.:ura
la placidez raclio¡;a del ensnel1o.
En sus dulces pupilas,
asilo U.e l:ls sombras encantadas,
reposan inocentes y tranqnilar-,
como negras palomae, las miradas.
EH negra su corona,
y en relucientl.'S onchu.; el cabello
con obscuros anillos apri::iona,
como serpiente de ébano, su cuello.
:,::,u aliento aclormecitlo
hincha su seno en curvaturas suaves

*•*

Cuando en las tranquilas tardes
en mitad de mi paseo,
ú rezar por quien amaba
me dirijo al cementerio,
al pisar las pobres tumbas
donde yacen los que fueron
¡el choque de los guijarros
semeja tristes lamentos!
Solo entonces ambiciono
un sencillo mausoleo ......
¡Ya que de vivo me pisan
que no me pisen de muerto!
J. A. B.

27

EL J\IUXDO.

===

como esponjan, oculta."! en el nido,
el dorso blando voluptuosas aves.
El beso que convida
con ardiente placer al alma loca
en ignorada languidez anida,
como inerte cris,ílida, en su boca.
Bajo puro destello
sn noble encanto de mujer encierra
la fría pesadum brc de lo bel lo
que no fecunda el soplo do la tierra.
J\I,ís tiene delicada
el ímpetu de focrza contenida
que al conjuro tenaz de In mirada
hace en el mármol palpitar la vida.
Es para el alma ansiosa,
al amor ayezada y al desvelo,
hermosnra que sueña y que reposa
con los sagrados éxtasis del cielo.
Así por modos raros
llegar parece entre sencilla.~ galas
sobre 13u torso helénico de Paros
el estímulo incie•rto de las alM.
Pero aun así perdida
deja en las almas que sujeta el suelo
como una mga sensación de vida
con ternuras y ráfagas de anhelo.
J. A. F.

POLICRO~J:IA.

FLORES.

@alería de Bellezas @Me&gt;ticanas.

:Mi tristeza es azul, como Océano
que en apacible tardE&gt; se corona
de espumas de alabastro. En el lejano
campo de mis recuerdo~, ella. entona
la balada no!&lt;túlgica y querida.
La tristeza es azul, sobre mi Yida!

So l•xtrañéis que consen·e, cual tesoro,
c~as p,í.lida!-; flore¡;;
s □ s bojas ~on las pitginas de oro
de una historia de amores.
Esas páginas traen ,í. mi memoria
la ventura perdida;
el tiempo del placer y de la gloria,
mañana de la vida.

X

J\fis ensueños son perla, como el cielo
cuando la luz Yencida desfalh:ce
del crepúsculo yago. Rutíl velo
que ftot.a dii;tendido y palidece
esfumiindose al fin. Alas de ra¡,:o
tienen mis sueños de color de Ocaso.

El fuego en tu corola ya no arde,
de~pedazada ro Fa;
lindo adorno tú fuiste, cierta tarde,
del pecho de una ht•rmof-:a.
Este mustio clavel, bella Dolores,
borró nuestro~ enojo8;
aún me parece ver, en sus colores,
los de tus labios rojos.
Esos nru·dos, con pétalos brillantes,
.Adcliua hechicera,
bafiaron en aromas penetrantes
tu blonda cabellera.
Amelia regaló me esta ca.melia
con lúbrico embeleso,
dando á la flor la encantadora Amclia
un encendido btso.
Tus pétalos de plata, raso y oro,
marchitada azucena,
aún parecen regados por el lloro
de la &lt;lulce Filena.

X

l\Ii amor, cúnclido amor, ,í. la azucena
puede acMo afrentar. Limpia blancura
de los mármoles guarda. Es la. serena
radiación de la luna, por su albura
en las noches de Enero. Plumón Ie,·e!
:I\Ii amor, cándido amor, color de nieve!

X

Mi alegría esplende como el oro.
Es un rayo de sol sobre el espacio
diáfano y transparente. Aureo tesoro
de luces y de tintas al topacio
pudiera dar. Ignívomai::educe,
que mi alegría es oro cuando luce.

X

Color de aurora son mis ilusiones,
como el pudor de yírgenes. Fragantes
pétalos de una rosa. Entonaciones
de mejillas y rnfoares triunfantes.
Matices con que el día se colora.
~lis ilusiones son color de aurora!

X

Las flores est.íu ya tristes y ye11a.'•;
sus hoja~, en girones;
todo pasó; las flores están muertas
como mia ilu8iones.

.

El Yioleta á mis dudas clió i:;us tintas.
ignotas y seYeras. Mortecinos
parpad~os de estrellas, casi extintas
en los lejanos piélagos endrinos.
Lobregueces extrañas de agua muda.
Así, color violeta, aRí es mi duda!

:Xo mi res ú. los hom brP:-:
nunca de lleno,
ni enseñes al desnudo
tu hermoso seno.
~¡ has &lt;le ser casta,
procura parecerlo:
serlo... no baeta.

X

EL ScPLICIO DE CUcHTEllOC, Cundro 11or LEA~DRO IZAGl'lllRE.

Deslumbradora Púrpura, mis celos
que sangrientos batallan. Sus fulgores
son vislumbres de fragua. Rojos rnlos
que envolvieron las ascuas. Son las flores
de una adelfa sat.ínica, que esplenden.
::\fis celos en la púrpura se encienden!

X

Las mujeres hermosas
eon confituras;
las feas son los c,Hices
de la amargura.
Yo siempre ei,cojo
de aquellas las más dulces.
¡:-1eré. goloso! ...

El dolor coruo acero centellea
del alma en la panoplia. De armadura
que herida por la lnz relampaguea
tiene el torvo color. Siniestra y clnra
arde su claridad que maraYilla.
Mi dolor, como acero, luce y brilla!

X
Todo cuanto hay de negro, ébano y sombra
de la callada noche. Ala ('Spantable
de buitre apocalíptico, que asombra.
Así mis odios son, como insondable
sima, de los espíritus de Harmodios.
Negros como la noche son mis odios!
MANl'EL LARRA'S°AOA PonTr&lt;i.\l..
1895,

E:-; ~l 11i de las niñas,
y no os asombre,
billete que conceden
gratis al hombre.
Después de un clía
éste se casa y saca ...
¡ la lotería!
T.

J

DÉ )I.

PERLAS NEGRAS.
II[

Glrboles uiejos.
Hasta el iírbol tronchado en el camino,
sin hojas, y sin frutos y sin flores,
puede prestar asiento ú. los pastores
y un báculo prestar al peregrino ......
Así el anciano de experiencia y tino,
consejos da que evitan sinsabores;
y sin sú:via, ni aromas, ni colores,
cumple su ley y tiene su destino ......
¡Oh labrador! Escucha mi consejo:
te debes resistir cual me resisto
á cortar ramas aunque estén desnudas¡
porque puede i,,alir de un árbol viejo
quizás la Cruz en que sucumba un Cristo;
quizás la rama en que se cuelgue un J údas.
J. S. Ch.

LA MADRE.
Pálida está sobre el lecho ......
¿Ha muerto la madre acaso?
Tmed al niño en ese caso,
Ponealo sobre su pecho.
Ya está la criatura bella
Sobre el Reno que le adora ......
;.""So la siente? PuC's ahora
:\Juerta, est:L ¡Rezad por ella!

¿$slo'i.' 'i.'º acaso en un leclto

ae rosas.

. •?

=--------

J. A.

I .... A

Cuando escucho el rumorar
De las olas, triste pienso:
¡Que sollozo tan inmí:'nso
Es el sollozo del mar!
l\las si nrn arranca el pesar
Un aye, sin compasión,
Clamo, en medio á la aflicción
Que mata mi dulce gozo:
¡:\Iás inmenso es el sollozo
De mi pobre corazón!

IV
¿Por que?-Si lo supi&lt;'ra lo cliria.
Mi numen 1..~s asi: pájaro enfermo,
(~ue busca ,en el misterio la poc&gt;sia:
Ama la nave gótica, la urnbria,
Los penachos de niebla, el campo yermo.
Temprano futl nutrido de amarguras
l\fi espíritu, y hoy quiere contristado,
Las sombras en r¡uc duermen las locuras.
Se cierne como c&gt;I grifo en las obscuras
Soledades del templo abandonado.
:\H numen e8 aRi: Dios lo ha querido!
~o Ill(' hieras mujer con tu reproche.
Te disgw;to cual soy? venga tu olvido,
:\las d(~janrn que vague confumlido
Con las almas errantes ele 111 noche!
AYADO :::;.EllVO

?!léxico, Julio de 1895.

MOSCA.

Por l.\ ventana, abierta a1 sol de Muyó,
entras zumbando, familiar insl'ct.01
y I en giro circnlar ó en vuelo recto,
flotas &lt;lel día sobre el áureo rayo.
Hast.a la mesa donde ahora ensayo
de tu alabanza el rítmico proy~cto,
tr,í.csme efluvios del tiempo predilecto
ú la paz y al poético desmayo.
Surgen contigo en el vergel las flores;
puéblase el nido en que el polluelo pía;
:irrullan á la siesta tnf'I rnmore8.
)fas, fué una hermana tuya la que, impía.,
despertando ií. la hnrí de mis amorC'f!,
bl'!:arht me impidió, mientras dormía.
J. DER

•*•

JTn 11dsico ambulante toca el violín en la calle.
rn gendarme le interrumpe y le dice:
-Til•ne usted la licencia?
-~o, seiior.
-Purs entonces acompafieme usted.
-Con mucho gusto, ¿qué va W:t.ed ,l cantar'!

•*•

rn m~tlico dice al marido de una señora que está algo
delic:tda de salud:
-'.~:1 CRpo:;;:t de usted necesita mucho ejercicio. H.ígala
uste1l s:ilir.
-~í no quiere ......
-Dela. Uí:ted dinero pnrn que vaya á los cajones de Plntero.-1: ella ~:il&lt;lr,L

�28

EL MUNDO.

4

AGOSTO,

1895.

4

AGOSTO,

1895.

29

EL MUNDO.

"'

.
''
!

'

$!!',
'

.

\

. .·,

· ..

:..(;,

'

.

...
.....,
. 1,
~~:·
j

.

·~•··

CAPITULO V.

De cómo se puede isentir sie•do niño el amor á. nna cau•
sa política.

PERUCHO,

Nieto

ae Periquillo.

POR UN DEVOTO DEL PENBA.DOR MEXICANO.

Ilustraciones de Izo.gulrre.
(t:o:NTL.-'WACION)

,9ut&gt;entua, cuaaro por

,9. !@allcrt&gt;oine.

-Pnes iré para convencerme, murmuró Don
Próspero, soy como Santo Tomás, ver y creer.
-Yo lo mismo.
-Yyo ..... .
-Idem de lienzo.
Fuéronse levantando poco á poco aquellos
rancios políticos de estrado, y mientras unos
daban grandes sorbos de rapé, otros encendlan
sus cigarros. Refrescáronse un poco, envolviéronse en sus capas y siguiendo á D. Próspero,
bajaron á la librerla iluminada por una débil
lamparilla de aceite que á todas horas ardfa
frente á la imagen de una virgen de Guadalupe.
Quedó el' salón inmenso, lleno de humo y de calor y
mi padre abrió dos ventanas que daban á las azoteas vecinas, me habló para que me desnudase y yo, mal humorado y aturdido- me despojé de mis ropas exteriores, me
aeurruqué entre las· sábanas y me dorml profundamente.
Recuerdo que soñé, que abria con mis manos un tei:cio
de plátanos pasados, y que sin ser visto de nadie, me los
comía uno tras otro.
•
Era, que una vez disipado el humo de tabaco y renovada aquella atmósfera, volvió a saturarse del penetrante
aroma. de los plll.tanos de tierra caliente que D. Próspero
tenia escondidos entre tantos pergaminos.
Mientras yo dormia1 mi padre escribió varias cartas,

doblándolas y lacrándolas con el cuidado
que acostumbraba y se recogió en el lecho
ya muy pasada la media noche.

Cuando abri los ojos, m
padre continuaba durmiendo y para no despertarlo, me vesti en silencio
y andando de puntillas,
sali al pasillo donde estaba el angosto caracol por donde habíamos subido la víspera.
Ya estaba entreabierta la librería v una criada parecida en el
tipo· á la Bonifacia de mi casa,
limpiaba con un plumero los estantes, el mostrador, los santos,
laR sillas y el ancho equipal de D.
Próspero. Ardía con débil llama
la lamparilla y vi cómo aquella
mujer renovó el aceite, puso nueva mariposa, la ·encendió y fué
en seguí da. á poner en el mostrador junto al asiento del amo de
la casa, un rollo de puros color
de yesca sujetados por un cinto de papel color de rosa, opaco Yasp;ro eo mo el papel de estraza que usan en las tiendas
de abarrotes.
.
.
Hecho esto, llenó de agua nn botC"llon ~e barro, lo tapo con
un vaso y después como alzara los OJOS para buscar un
desperfecto en el techo, se encontró conmigo que la estaba
contemplando embebecido.
-Buenos dias niño, me dijo sonriendo, ¿qué haces alll tan
callad'to y tan curioso?

�30

1

-No tengo por donde salir, le contesté, y espero á
que mi papá despierte.
-Sí; ya sé que están allí ustedes; ya me lo avisó el
señor, y voy á abrirte una puerta para que Salgas á
tomar el aire; pobrecito de ti que también estás sufriendo las cosas de los excomulgados.
Y al decir esto se santiguó; miró con ojos lánguidos
a la virgen de Guadalupe y subió, paso a paso hasta
donde jro estaba; me hizo un cariño; sacó una llave
tosca 1 la introdujo en la chapa de una puertecilla en
que no me había fijado y que comunicaba con la azotea y no bien la abrió cuando me dijo:
Sal á dar unas vueltecitas; no hay riesgo, porque
los pretiles de la calle son muy altos, pero no te les
acerques mucho. Mira qué bonita y qué fresca está
la mañana.
Sali y me encantó el cielo azul y vi los rayos del
sol casi horizontales todavía) dorando torres, cúpulas,
paredes, todo cuanto podían desde aquel sitio abarcar mis ojos.
Grecia la yerba en algunas macetas allí abandonadas1 y sobre su tierra reseca y compacta 1 apenas se
ve.ia como un ténue vapor de plata, el rocío matinal,
único riego que las refrescaba.
No dejé de encontrarme en los olvidados tiestos una
que otra ramita de zocoyol, de hojas agri~lulces que
me comí desde luego; ni una florecilla de chicalote
especie de cardo-silvestre, con pétalos blancos y tallo
espinoso, nit.cida entre las junturas de los ladrillos,
para revelar el abandono y la soledad de aquel sitio.
Me puse á ver en las bocas y en parte del cañón ele
hojalata de las canales, la tierra menuda, plomiza y
bt·illante, que habian depositado alli las aguas de las
ultimas lluvias, decantándose antes de precipitarse sobre Ja acera de la calle,y lo qlie más me llamó la atención fué un papel impreso, arrugado y detenido en
una de esas canales por donde no pudo salir cuando
fué arrastrado por la corriente. Lo coji, lo desdoblé y pronto descubrí en su aspecto amarilloso y
en su tez polvorienta que había estado metido en agua
barrosa, y que el sol lo secó y arrugó con sus calores.
Me puse á leerlo con avidez, pues estaba impreso
con clarísimos caracteres, y francamente me cautivó
todo lo que decía. Era una proclama liberal, en que
se pintaba con vi.vos matices el embrutecimiento del
pueblo por el fanatismo; las desgracias de la sociedad
por los privilegios y los fueros; la pobreza de la Nación por el estancamiento de los capitales en manos
de gentes egoistas y retrógradas; la falta de cultura
por ser máS los claustros que los talleres y las escuelas y la conveniencia de estar regidos por un gobernante electo por la mayoría de ciudadanos, y no por
el capricho de un partido.
Hablábase allí de que ante la ley todos somos iguales, de que cada uno debía manifestar sin miedo y sin
trabas su pensamiento, y de que los tesoros más grandes de que pueden vanagloriarse los pueblos, son la
paz, el trabajo, la justicia y la libertad.
Puedo asegurar que la lectura de aquel documento
que D. Próspero, arrojó acaso lleno de rábia á la basm·a, me .hizo sentir y pensar algo nuevo por la pri..
mera vez en la vida.
En mi cerebro de niño, puro y limpio como el cielo
que me cobijaba en tal instante, germinaron las ideas
más hermosas que sin darme cuenta, acepté como
las únic_as verdades humanas. Con aquella proclama
en la mano y con ::JU contenido en mi conciencia, me
imaginé una Patria, grande, feliz, libre y respetada 1
y senti un amor inmenso, una veneración profunda
por los liberales.
·
A la sazón, atronaba el espacio el rumor entusiasta
de las músicas militares y corri al pretil, me encaramé todo lo más que pude y miré para abajo.
Era una fuerza de caballería que me deslumbró
después de lo que habia leido.
Todos los ginetes llevaban de blusa y corb_ata rojas;
calzoneras de cuero ó negras, con brillante botonadura; anchos sombreros con galones y toquillas de oro
y plata; arrogantes y briosos caballos con las cabezadas y monturas llenas de moños rojos, y todo el conjunto entre un bosque de agudas lanzas con banderolas encarnadas. La música tocaba una canción que
yo conocía, por habérsela oido á los criados de mi casa y que se denominaba &lt;rLos Cangrejos.»Al frente de tantos ginetes, cuyos caballos caracoleaban piafando enru.·decidos¡ iba un hombre de rizada y obscura cabellera, de ojos expresivos y grandes,
de aguileña nariz y poblado bigote cuidadosamente
1·etorcido. Parecía de arrogante estatura; su sombrero también de anchas alas como los de todos, era de
fieltro blanco, con águilas de oro bordadas y con finisima toquilla figurando áurea víbora,
'

EL MUNDO.
Erguiase airosamente; su montura tenia la cabeza y la teja llenas de relieves de plata y con loA estribos repujados, sosteniendo los pequeños piés calzados con elegantes botas militares, cuyo charol en los
encarrujados cañones, chispeaban con la luz solar como si fueran de fuego.
Montaba un caballo de Taza árabe, blanco y corpulento, de crines y cola pobladas y sedosas, guarnecido con finos arneses y con riendas de seda roja, como
los moños que adornaba su frente, sus orejas y su
cuello.
Mfls tarde supe que aquel Jde era el General Jesús
González Ortega, hombre de poderoso influjo en el
Gobierno, porque con sus victorías 1 había traído de
nuevo al poder á los adalides de RU causa.
Cuando mits embebecido estaba contemplando aquel
hermoso espectáculo, me hizo volver el rostro un golpecito que _senti sobre lRs espaldas, y me encontré con
mi padre que me detenía de los muslos, asu.s tado, temiendo que fuCl'a yo á volar sobre el abismo.
-Déjame, le dije, dejarne aquí 1 que estoy mir.tndo
unos soldados muy bonitos.
Levantóse entonces sobre las puntas de los piés; mi~
ró con recelo á la calle y exclamó: ¡la chinaca! ¡los
blusas! ¡Bonitos soldados te gustan Perucho 1
-¡ Que l no son muy valientes?
-Valientes? sí, pero son muy malos.
-¿No sonliberales?
-Sí, si; esos son los liberales.
-Pues entonces son muy bueno~.
-Pero por qué dices eso, ¿quién te lo ha enseñado?
-Porque si! porque los liberah1s son muy buenos,
y haciendo alarde de mi poderosa memoria, repeti las
últimas palabTas de la proclama consabida: porque
buscan la paz, la justicia 1 el trabajo y la libertad.
Cuando acabé, mi padre se me quedó mll'ando de
un modo tan :fijo, tan nuevo, tau extraño, que no he
podido olvidarlo.
Se quedó callado un momento y después me dió un
beso en la frente.
Yo me bajé del pretil, porque nada me quedaba por
ver. El rumor de la música se perdía en los aires y el
último blusa parecía una débil mancha roja que obscm·ecia y nublaba la distancia.
Más adelante comprendí que en aquella otasión fué
cuando se despertaron en mi pecho todos los afectos
por una causa política, que siempre aborreció mi familia.
Decía un gran pe11s3:dor1 que se deben leer h3.sta
los papeles en que llegan á cada cocina envueltos los
garbanzos y acaso tenía razón de sobra.
Un papel despreciable, amarillento, olvidado, me reveló en edad temprana, que yo no había nacido para
ser devoto de los tiranos y que dentro de la conciencia no hay mejor juez que uno mismo.
Cada sér humano trae á la tierra una tendencia especial que se despierta con las primeras impresiones
y cr~o que á mi, el papel de Don Próspero, y e~
espectáculo de los blusas, me despertaron nús instintos democráticos.
Cuando entré con mi padre á. la sala en que dormíamos, le dije:
-¿Me has de regalar una corbata roja?
-Pero hijo; ese color es muy chillante para corbata de personas bien nacidas.
-La quiero como esas que usan los soldados que
acaban de pasar.
-¿Pero pudiste distingillrlos desde esta altura ... ?
-Las conocía yo antes; tiene una el asistente que
va á ver á la costurei-a de mamá.
-¿Habla Justa con algún chinaco de éstos?
-Cómo no; si ella tejió de gancho esa corbata y yo
la quiero igualita.
-Mira, hijo mio; esas corbatas de gancho y coloradas, están buenas para la gente muy baja, paTa los
más ordinarios, pero para nosotros no; yo, al menos 1
ni por mil pesos me ponía una aunque fuera verde y me
la mandara el arzobispo. Es bueno ser republicano pero no olvides nuncaquelademocraciaconsisteenrecojerse los faldones de la levita, no en agregárselos a la
chaqueta.
No estaba yo entonces capaz de entender la profundidad de esta frase, que mí padre dijo con la naturalidad mayor del mundo.
;f
-¿Y por qué nos hemos escondido aquí? yo quiero
salir á pasear por las Cadenas, poi· la Alameda.
-No lo pretendas por ahora, porque quieren perseguirme, ponerme preso, tal vez matarme.
-¿A ti?
-Si; á mí.
-Quienes quieren eso?

4

AGOSTO,

1895.

-Pues los que acabas de ver pasar, los blusas ..
su gobierno.
-No, papá, eso no puede ser, porque son muy
buenos.
.Mi pádre me volvió á mirar con exti·~ñeza.
-Estás muy liberalillo, Perucho, pero en fin .... no
entiendes todavía lo que dices, y sobre todo, eres muy
moderno .... has nacido hace poco .... no has de pensar como los viejos ..
-¿A ti te gustan estos señores, que hablan con
Don Próspero?
-No, hijo mio; soy rancio junto á ti, peTO junto á
ellos soy joven. Estos viejos son de los tiempos de
Mari-castañas, suspiran por Felipe II, y querrían que
gobernara á México, Don Félix María de Calleja sin
más aliado que la Inquisición.
Sin entender u.na palabra, no me costó trabajo medir el abismo_ que existía entre mi padre y los señores
de la-junta. Más tarde comprendí todo muy bien, y
ya tendré ocasión de explicarlo.
Cuando estabamos hablando tan contentos, entró
precipitadamente la vieja criada que horas antes me
habfa abierto la puerta de la azotea, y entregó a mi
padre una carta. La leyó en silencio; cruzó un relámpago extraño por su fisonomia y la única respuesta
que dió á la portadora, fué devolver el sobrescrito.
Quedóse después hundido en largas meditaciones, y
al verlo tan preocupado, le pregunté: ¿qué-tienes?
-Nada, hijo mio: nue nadie cuenta con lo inesperado y aqui me obligan á meterme en camisa de once
varas.
Quedé como tonto en vísperas con la contestación1
y sólo en la tarde llegué á comprender que sP. trataba de nuevos riesgos para mi progenitor, cuando le
dijo á Don Próspero que fué á tomar con nosotros el
chocolate:
-El General me ha comisionado para que en unión
de otras tres personas, forme ef plan práctico y fácil
de un levantamiento seguro.
-Bueno, señor Don Pedro; muy bueno está eso.
Hay que sacudir pronto á toda esta lepra que nos ha
invadido, y cuenta usted con la Nación entera.
-Puede sei\ pero los tiempos avanzan y ya no estamos corno antes!
-El clero puede .. . .
-No¡ el clero en estos momentos nada puede, porque
esta sin fondos, tiene muchísimo miedo y desconfía de
todos los que se le acercan pintándole hermosas perspectivas.
-No crea usted; todavía hay algo en las arcas de
la Iglesia¡ pero no se enseña á todos, para que no co~
rra la triste suerte de las crujías, las custodias y los
vasos sagrados.
- Y á mi no me gusta Dleterme con la curia sagrada, dijo mi padTC causando asombro á Don Próspero.
-Menos le gustará á usted la curia roja.
-Tampocoi ni lo uno ni lo otro; siempTe es bueno
ser moderado.
-No; no señor mío, los moderado~ nunca han sido
verdes ni rojos; navegan entre dos aguas; no se definen ante nadie y haceti una politica de agua tibia que
para nada ni para nadie sirve.
Don Próspero habló en esta. vez como un Séneca.
-Ojalá-continuó con acaloramiento-que se aca~
be la fracción del moderantismo; quiero,que haya liberales ó reaccionarios, pero ninguna fuerza intermedia que paralice ó destruya la acción de unos contra
otros.
-Lo comprendo-agregó mi padre-pero busco la
moderación 1 no en un partido, sino en una ley, en
un caudillo, en un medio.
-Tampoco señor, tampoco, y de ning·una manera.
Hay que acabar con todos estos, ó que éstos acaben
con todos nosotros; soy intransigente hasta no hay más
allá y no cedo un palmo á mis enemigos.
-Bien pensado. Yo tengo la seguridad de que ya
nadie me busca, ni nadie me persigue. Mi esposa me
ha enviado á decü-1 que estuvo a verla el Gobernador,
que fué mi compañero de colegio 1 y le dijo: Asegú..rele usted á Pedro que nada tema y que salga á todas
partes, yo soy el que mando á la policía y ningún
agente irá á molestarlo, pues queda bajo la salvaguardia de mi amistad nunca desmentida.
-¿Y usted cree en todos esos ofrecimientos?
-Como si fueran artículos de fe, señor Don Próspero; y le doy á usted expresivfl,s gracias por su hospitalidad generosa; le pido me perdone las molestias
que le he causado, y con su permiso saldré de aquí
en cuanto obscurezca, á fin de que nadie sepa donde
estuve, y me iré á casa donde todos le viviremos á usted agradecidos y deseosos de servirle en cuanto nos
sea posible.

4 AGOSTO, 1895.
-¡Tan pronto se va usted señor Don Pedro! Es te~
meraria esa resolución; vea usted lo que acaba de pasar con un escritor muy inteligente y muy honrado,
que acaban de asesinar en la calle de Corpus Christi.
-Pero yo no soy escritor, ni he figurado tanto que
merezca llamar la atención, y sobre todo 1 han pasado
ya los momentos de efervescencia.
-Andan cateando vati.as casas.
-SI, porque piensan encontrar dinero, pern ya oyó
usted lo que el Gobernador me ha prometido.
-Promesas de herejes, á las que yo no daría oídos.
-No diga usted eso; Los países herejes son muy formales y se puede en ellos fiar de una promesa.
-DesConozco á usted, mi señor Don Pedro.
-No significa nada en contra de nuestras opinione.s politicns-Inglaterra, Alemania, Ru~ia, son herejes y sus habitantes son más sérios y más formales
que nosotros.
-Podrá ser, pero yo no quiero tener el alma en el
peligro que allí la tienen.
-Hará usted bien1 dijo mi padre, con enfado; yo le
vivo á usted agradecido y me marcharé esta noche.

Cumpliendo fielmente con esas palabras; no bien se
hundió el sol, me tomó de la mano mi padre, y cleBpués de despedirnos por última vez de Don Próspero,
salimos cuando estaban encendiendo los faroles en las
calles y llegamos á nuestra casa donde nos esperaban
con impaciencia.
-¿Cómo estás?, dijo mamá, abra;mnclo á mi padre.
-Ay! hija mía! ya me conoces, prefiero la prisión y
la muerte á la compañia de estos retrógrados tan intransigentes.
Yo 1 en silencio, confirmé más den~ro de mi conciencia las simpatías que despertó la lectura de la p~·oclama que encontré en la azotea. Sentí algo como gran
cariño á los liQerales, y he aqui como un papel olvidado y polvoriento, despertó mis ideales políticos.
CA.PITULOVL

Donde se cnenta algo de mi primera escnela, nti primera
riña y mi primer amigo.
No hay colores suficientes en mi paleta para hacer
como quisiera 1 el retrato de Don Emercnciano Piedrillas y Soldemare, antiguo militar retirado, padre de
numerosa familia y maestro y director de una escuela ele instrucción primaria y secundaria, según rezaba el cartel negro con letras blancas, puesto á guisa
ele perpétua cortina en los barandales de los balcones de su domicilio.
La famosa escuela de enseifanza moderna elemen~
ta1·po1· sistema objetivo; aquel jardin de los niños,
J).úmero seis, que tanto me desveló la noche en que
vi espulsar {L lar, pobres monjas, presentó dos grandes ineonvenientes para la modesta familia de un
cesante: ser muy caro y estar muy lejos.
Era muy curioso allá en mis tiempos oír á las señoras cuando hablaban de las casas habi~aciones: Mariana vive muy Lejos; el teatro está. muy lejo_s; no he
ido á Santa Brig·ida porque está muy lejos.
y era porque para ellas el centro estalJa en el altar
del Perdón ele la Catedral, y así como un astrónomo
relaciona todos sus cálculos á un mismo meridiano,
relacionaban todas sus distancias para las prácticas
religiosas, las visitas y las diversiones con aquel punto ele partida.
No hay .que eulpal'las; la educación teocrática durante tres siglos las había enseñado á no andar solas
nunca; á no ir lejos de su domicilio sino en casos extraordinarios y con permiso del director espiritual;
á no oír en la calle el toque de oraciones y á no tolerar
que su marido se quedara sin misa los domingos ni
sin el anual cumplimiento de lg'lesia.
Las familias acomodadas vivían muy cerca de la
Catedral y del Sagrario ó al lado y enfrente de San
Francisco, La Profesa, San Agustín, San Bernardo,
Santa Clara, La Encarnación y Capuchinas.
La Alameda estaba tan lejos del centi·o en aquellas
épocas, que muchas familias hacían dias de campo en
el extenso v entónees tristísimo parque.
La ciuda"d de 1Iéxico, llena hoy de tranvias, de avenidas, de luz eléctrica y de centros de agrupación y
comercio no refleja ni débilmente, porque ya hasta
los barri~s se han 'transformado, lo que fué cuando mi
abuelo Don Pedro Sarmiento concluía la série de sus
calaveradas metiéndose á vivir honestamente.
La escuela de Don Emerenciano Piedrillas, estaba
como malamente decimos en esta tierra, á distancia
de dos cuadras (entiéndase clos caUes ) ele mi casa.

EL MUNDO.
Llevá.ronme una mañana, estnndo desprevenido,
porque abti.gaba la ilusión de seguir en nuevos escondites sin más oblig·aciones ni trabajos que acompañará. mi padre y dormirme al sordo rumor de las
discusiones políticas.
Un tio, que me amaba á su manera 1 y que sin ofenderlo, era poco apto para tratar asuntos que se relacionaran con algo intelect.ual, me llevó á dicha escuela un lunes muy tempfano.
No se borrarán nunca de mi memoria el aspecto de
la casa y el tipo del maestro.
La casa era de las que pocas quedan en la actualidad. Patio muy grande, cuadrado, con toscas columnas en cada lado sosteniendo los anchos corredores
del piso superior; con fuente redonda y labradai borbotando de día y ele- noche; empedrado con guijas Usas, pequeñas y puntiagudas; con un ancho vestíbulo
ó pasillo entre el zahuán y el portón 1 especie de can~
cela sevillana 1 con un cordel para la campanilla y un
postigo para observar á quien la tocase'.
En las cuatro galerías de.l patio, algunos cuartos húmedos y obscuros; vivia en el más extenso, el portero
que era zapatero de viejo; en otro un tonelero que invadía la fuente con las cubetas que en ella r.chaba
para que se remojasen; otro servia ele bodega para
muebles viejos, los otros no sé para qué servirian y el
que estaba junto á la escalera, con toscas puertas pintadas de verde, era el temido calabozo, verdadero
purgatorio de los alumnos.
La escalera ancha, cómoda y de dos- tramos, con
pretil de piedra 1 ostentaba en el muro del descanso,
aba,io de la ventana con empolvada vidriera, un gran
cuadro al oleo, representando el momento en que it.
caprichosa y perversa mujer le llevaron en elegante
jofaina la cabeza de San Juan Bautista.
Causóme honda y pP-rdnrable impresión, mirar
aquella tez pálida, los ojos entre abiertos 1 la rubia y
ensortijada cabellera, el contraído semblante y los
amoratados labios del santo; la sangre que manaba
del tajado cuello, y en frente de todo esto, una arrogante y lujosa mujer contemplando la dádiva con mirada llena de cruel regocijo.
La escalera terminaba en un arco ámplio con portón de madera calada, con tosco picaporte y su correspondiente campanilla.
.
Junto al portón estaba el tinajero en arco igual y
con reja verde y tosca. Era un monumento de paciencia y curiosidad pues contenía. cacharros de todos tamaños, de barro negro, verdoso y pa1·do. Un Laoconte de piedra negra remataba en lo alto aquel altar de
chucherías en cuyo centro dos inmensas destiladeras
g-oteaban con monótono murmullo sobre dos grandes
tinajas rojas y brillantes, que reposaban en arena húmeda, amontonada sobre el suelo pintado con vermellón y tan pulido como una patena.
El portón daba paso á los corredores llenos de cuadros representando {t i\-fazepa, á Gonzalo y Zulema, á
Belisario 1 á Hernán Cortés con una Doña Marina,
blanca como el armifío, rubia como las espigas de trigo y con ojos tan azules como las olas del Danubio.
Alli nos detuvimos mi tio y yo, siendo objetos de
curiosidad para más de cien muchachos queestii·aban
los pescuezos y sacaban tamaños ojos para vernos
desde las salas de estudio .
A poco salió un señor largo y seco como un espárrago; vestido con ancho y holgado levitón de paño
plomizo, pantalón de menudisimos cuadros negros y
blancos, chaleco de seda, morado como camote de Querétaro, con gruesa cadena de oro con sello colgante;
corbatín ne.gro con un ópalo de vistoso oriente; la cabeza cubierta con un gorro griego azul, con bordados
y borla de oro y los piés calza.dos con zapatillas azules recamadas de· plata. Tenia en la mano del'echa una
vara negra y redonda como la batuta de los directores de orquesta1 y en la izquierda unas finas tenacillas de oro con un cigarrillo encendido.
Su :fisonomía estaba acentuada por ojos obscm·Os 1
pequeños y expresivosj nariz de caballete; bigotes poblados y retorcidos en las puntas .Y perilla aguzada y
espesa, con una que otra cana apenas perceptible.
-Señor Don Emerenciano, dijo mi tío-vengo á
distraerlo un monrnnt_o de sus atenciones.
-Para eso estoy compañero; pues así le decía porque ambos habían servido años atrás eu un mismo
Regimiento de su Alteza Serenísimn.. Pasen ustedes
al despa.cho.
Entramos a un cuartito donde había una mesa de
escribir, de las que se llamaban bufetes, algunas sillas,
un librero y varios planos geográficos en las paredes.
En vez ele alfombra, estaba el suelo cubierto con resbalosos y finos petates de Puebla; esteras del pais
muy frescas y muy baratas .

31
~Ya me :figuro que me va usted á dejar ft este chiquillo.-¡ Buenas trazas tiene d~ vivaracho y de "travieso 1¿Cuántos tiene usted para su regalo?
· -No tengo ninguno. Soy soltero incorre'.gible pP-ro
mi hermano Pedro que como usted sabe está en estos
momentos perseguido por cuestiones politicas, me comisionó para traer á su hijo á que se instruya y se
eduque ba,jo la sabia y acertada dirección de usted.
-Gracias; mil gracias, y pondré todo mi empeño en obsequiar sus deseos. Vamos á ver chiquitín
¿cómo te llamas?
-Pedro, pero me llaman Perucho.
-Sí, agregó mi tío, por Perucbo le conocen ya todas nuestras relaciones.
-¿Perucho? vaya, pues asi te diré de hoy en adelante.-Aqui tengo niños á los cuales siguiendo las
costumbres de sus casas, les dccimoo La\0 1 Cuco 1 Paco, Periquito, Meme y ahora habrá u11 Perucho; está
bien; me gusta el mote, sale de lo vulgar y de lo manoseado, y ¿q_ué sa.bes tú, Peruchillo de mis pecados?
-Lee; muy bien respondió mi tío y retiene más de
diez fábulas de Iriarte en la memoria.
-¡Hola! tiene buen poder retentivo.
-¡Prodigioso! puede recitarle á usted todo el primer capitulo del Quijote sin un punto.
-Pero ¿quién le ha enseñado eso?
-Mi hermano; ya conoce usted sus extravagancias,
este niño recita, declama y dispone de cuanto libro
tiene su padre.
-~Ialísimo; malísimo; y acaso no habrá visto el
Fleury ni el Simón de Nantua.
-Si, señor; he estudiado esos dos libros, pero no
los acabé porque me separaron de la escuela.
-De una amiga en que estuvo varios meses y don~
ele, en honor de la verdad, aprevecho bien el tiempo.
-Vamos á ver, harémos una prueba, dijo Don Emerenciano y dándome un periódico que sobre la mesa
encontrara, agregó sentenciosamente: leeme aqui
donde dice "Editorial'' hasta que yo te dig·a,
Sin tropiezos ni vacilaciones leí más ·de media columna de un empalagoso artículo en que se ponía
de vuelta y media á los partidarios de la Constitución y de la Reforma.
-Muy bien 1 dijo Don EmeTenciano, muy bien; voy
á ponerte en tercera primaria y ya sabe usted, continuó, mirando de hito en hito á mi tío, pagara el señor Don Pedro, atendiendo á sus tristes circunstancias
cinco pesos mensuales. ¿Han de venir por el niño
al medio día ó le ti·aen la comida? Aquí se entra á
las ocho de la mañana y á las dos y media de la tarde y se sale a las doce. del día y á las cinco de la tar~
ele. Voy · á ponerle su lista de libros y le diré al
profesor de religión quemelopreparepara que se confiese y comulgue con otros niños que han de hacerlo
poi· primera vez.
-Usted hará cuanto guste, pues esas son las instrucciones que t1.'aígo de su padre y aqui se lo dejo
á usted con toda confianza. Le traerán el almuerzo· y
vendrán por él en las tardes.
Se levantó mi tio, se despidió y se fué, acompañándolo el Director hasta la escalera.
En seguida entré á las salas donde todos me miraban con asombro. Iba yo vestido de terciopelo negro; con calzón corto y media negra; un cuello blanco
de encajes adornando el saco y un sombrerito con
un pluniero de cola de gallo.
Cada muchacho t.osia desde su asiento al verme tan
rojo como cereza y tan at1u-dido como payo en sala
de baile y se armó tal alboroto 1 que DonEmerenciano
dijo: órden señores, órden; llega aquí un. nuevo compañero de fatigas y deben recibirlo con toda la urbanidad y el cariño necesarios. Y agregó en alta voz y
señalándome la extremidad de la banca fija delante de una mesa-púpiti·e negra y con su tintero de plomo incrustado en la parte plana;-siéntate allí, Perucho.
Una carcajada sonora yprolongada 1 respondióun.ánime á Don Emerenciano.
-Perucho, cara ele cucurucho, dijo un chiquitín mofletudo y risueño que estaba enfrente de mi, pareces
mosca.
-No, respondió otro, parece títere de la ópera. En
ese tiempo" había un salón de ópera en miniatura, donde representaban autómatas y debo confesar que algo se parecia mi traje al de algunos muñecos que
alli había.
(CONTINUARÁ.)

Asegurada la propiedad literaria., conforme á la leiJ.

�4 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

32

PRENSA MEXICANA
J&gt;.ígina.~ _e.rtraordi norias.

DO:,IIXGO 11 DE AGOSTO DE 189,5.

To-mo II-J.Vúmero 5.

CUADRO POR LEANDRO IZAGUIRRE.

México.-Domiugo 2.8 de Julio. de l81J5.

ANO.X.IX.
J:

RESI'P'ES

.~;.,:;,...,,~o:;,,l',.,v~.i.,-

~-;;¡~,.;,o m.- ~oJ304

CÓNDIClONES

JURST~OS COR~ES

Si.J◊cl¡t1'CIQS' .,.MfaK'DollA Pdm
:~i«Ji ]l,;,,iá, 1 J. (A füfüo 11~
&amp;.,~'.~jni,tu,

,.., ........

_._
,-.,;_,.;._

r.,n~•···

.......;._

!&lt;~~~.':.·.-::-........-·•··'

.

x~""IWU-o4&lt;&gt;
U.ufl••,;\ó-·,...
,. .• _,._ ..•.. .,

'u wt

r..i-1001

--~•...
~··
r...-"-~----...---,..-·.,
"-•·· , ..

"

l'oi~u -.. ....~----~•·-----·•

r,,. liO ··~···.;_.;..-.~- •

i

l',t·n _ _.,...;•··,-""•••.•••,-i¡i,joa:ptt'l&lt;loo-~

~Jl,._~loJ--

...-.,-,;,i.

ti.t.,...;,"""-~ ....

/::

~.
\
'

~'
'

·oiagaroa UNTOS.: norm.wo.

I,ró- IRENEO PAZ.
SANTORAL
b,,.. ~- (,;., -~\· n1 i- .,,.,. s....1.

1 1".,1oe1 ~ il.,,_v1o1&lt;,;~qo.JW"-rkll 1,•

.,..i.r.,.,.~

LwiojJP,:,~1!Ai&gt;1a

lúÑ

1-~~l~.i!tu

\'Uf"" e.,~ Midl

t"'""""' -1t.U..1tb

u:..u..,.,..,,_~•!»'•l"&gt;°""r• ...

'"

281
-'Vú1DI», ¿&lt;¡llt'otha die®r

ti Ql&gt;ori'll 1:1, fn,tU~n-110 il)l)o HI uM. i1ar" o\"i

-,-11• i,~ di~ 1p1 ne-11111&amp;14, llMlNI, dijo V1lt11tin1;
qu ~a/4 botrot •I -lllihto, qo, n ••101 •le¡rb hul&gt;i•ra 1;,do lltur ~111 ·ridl libn • iuJ~.,_ll&lt;lieP~, y qu• ca.si
dmilb~ qW ~d pin, perdi• rci lorta111 pra ha«ne
•rtí,i. .:Omli III unir l11t~Dti11 I,oW &amp;e Arwillr.
4Áli!•. ,,. Ct&gt;tllprtndo:
..,.;Y bit11! .. .,:i¡lll l)rtob&amp; ntoP pr.¡ij11f.ó ~a!Ntiaa.
•l-l'árk, foja l,l"n:imilWlo -ri«ldo.
.,.-J.:1111:i·acet, IJ",ga11W V1lrnli1:1t,,¿p.,r qdOf'lollrt;_. l
,oaflUl ,fa(,
· ¡AJ!dijo lhximíli1110, bí,11 ,,¡, qH · tot l1111bifu
lllitt,i, Vloitot.iCIL
· :....,Qq;611 Í¡n IJl.t ~•?
.,..,¡01i.: w, u,_p,iro Yolnmot i ,011.
-¡Ali! ti," nriltd~ porqu, IJIMU llHlllot di.~ 111i111tto,, '{11• ¡,un jao\ot.

;.-;1.malPW. t~lwimi1._ l&gt;Oll$t4r...da.
-.S., )ú:rimíliano, teaeil ra"4n, dijo eoo 111.t!ll!eO!i,,
V1i.titiUl. 7 t11 ~i'Wdi~ cm l'Qb,, -111ig.. ¡Qd,i,_ ot
hJSOlfua•,pobnlúxi111ili1ao,i ,oata., dipo d• ter

t.ti~! J¡:,n rti(le&gt;t1;~0.., eo.rn, ci~tu.
-:-Y t.i«i, ¡qu. oi i11&gt;¡,ortt, Y.iwill•. ,i, ro 1111 eacnt11t.o t.1ir.11ri~ Si hhl 11pe&lt;1ntel'D(I 1111
~•~
¡fa 1:411 ,li,.;.-.j tglo~toi, .t. '111,ta 1'i11&amp;, do,_ JlllÍbm.
dt ,!&gt;M!t.i ~,. y eo1t l't.11 -vic.ii\HI ~~ad-, etoni,,
,l.tq_ut f)i¡n ~-"' m·adodo1«1~U011N Ullea 1r1110G!1,
t'Ol!Ío~ ~;,•~. r(!O 110· 1ut_ hs rt-11~ldo mibgf'f&gt;N.

p•-

me111t;aol:11.Nb~ffPtlll'l~.

bonit.a llilJI H&amp; ftijf$ fi&lt;r i~r!f1Q41.

...vú~,tr0-1&lt;11&lt;1;_011.L""~'°~t: b,eo:iatd1
J.hximi!i1rio.
-:-:iO;\'.i,nuUa, &lt;)1111 jar~: M~od;,l,
r:li.do ,1 !u~°' 1,(;);! poco, 1 ~. ;~[¡) 11-9t

t.._ ,oodo.

OI ~h1

mi•

mi !K&gt;&lt;Wt,_.qn,:

haci1n,lo jo1t.id1 u,,,i,ih'.á ll ~~ dn l~ffAO)tÍt.,lM,
g!11t,

uo .:ooc~b/a.ci\!lla UII bi)l,ll"bN jlold.it.O!l)310tltfll dt

-A dbdo l....tlJ1iuJi:1.
_;_f;Jt4 bi.o,, 1f!m"', Qtjo el w,-ar toiUCIJo" t0mi
f¡tt,ro.

111·@4•~ "9rtt.\ ,¡ !• •~~ti,,:¡1
p.!l;.; agMi~@i''dtt

\mtJ·

r lat .,¡5 atmtui •l

En v•rdsd,d1jo,1osid01 o,,.l&lt;:.$!1~•··- d• lo, Dl)•

Y-Orfil lllilt'ta~fl &lt;\IU liotoaod@ •.•¡L41ti1u&lt;¡Qe 110 l~lll.

llll•.

paJ1&lt;14hijó!. 1;

: E. qn~_o r111 dUi~t:Jluim/liano, 70 e.1t~b&amp; all
f=i ~,_,,,;,_01 ~o,r Ulj111to'..

~1a1116,

''_:~o; (l&lt;'to aHid,1:11~ •. ,rú;po,1dff111&amp; lll&gt;&amp; pr~glln~ 411&amp;
flll1i&amp; d.i ei,rt1i
&lt;¡11~ yot,u!a itt¡,tclo 6 tueBori.-

100

íJ.,.,

Y it&amp;,püs, Je QU tiioffl~i,to -_ WI; IIO!llhrfi relM~. u-:

'."\',_iiicd:-d•lo, lJ11ml.l{lht 11 l'fl\GÍªªo:d•
Mo, ml, Í&lt;ll¡'í,..,idn qaoi ó,.l.jq,

ti JJ~glírt; _

__
,
__ ,_-•
__
_ . ,
·-;f»1! inja1tu, d~,4~ !11t¡;o,fo !liw;i 1in Nlnrl\¡.C'ci,.-,~Jo cO,j;,¡¡al, ri,o,otrlt, pól,ie, n111jtNe1, oo ,d&amp;b."'l"hr,t uiit¡,¡ua 111,M;:•nci..
7¡1'ilra .NO !o llloju&amp;l JCtt OI\IY i11j111hJ lb otlM T&lt;ot&lt;"
ptcio , in et™!

...: Porqu u,1 !i~lllp"re. bf pa,i&lt;aiJun oa.ltrci. j11 idot
_l'or,i"\'olvtm,)J, ',mtn, r,if'ipnto.
:-11•--leftorll• l~•!)tfa1~ ~rtroi éti-oy Jm.~ ten,e,10
':Cmroi,uto f~~ ~1 Hftbl .J,, 3lorcert?
~:lluimiliano ot ht ,¡¡~ho q~• 10 110 tr, .imíJ1;ii• d&lt;r
Eol(éijifl'.s
-~ _- "'":i9hf Jl('.f(! ifo "'".~Wí¡¡u, bt jQv,IWf; ü (."OIIÍ":o i~t
1~"'1-ot' t&lt;llll'&lt;lni,1 i•u qiJ~ lá b_ltó/,t hodt0 ~jf~n~1 pr,,,ru!I•

·!;lt&amp;oel:'.~.¾'erio' ;.,\li! lit ~~:!-'Jflni,. _ ~
7ili.01 a!!, Mu:fa,il!anQ, M =le.)) r,~n, 1hto!ntr ~•I·
~il~-hliÓ._..,~r~iliuJf'hliiaf.
..

Colón en la Rábida.

Ll!i dw. C..u:;ÍIQt.i iáhiduón •l iioQ,!e 1 uliffl::11'.

b,.\l'L't'ULO

xvn,

!e:; .p1'~.;:iQ q:o~ ™'-G;\r&lt;ll leet~~• 11911 {lltltlit.ii que. [o,¡
coud~,i,Ú)m')l j !1 h~rtÍ pÍ(i1i""1 d6 _ll Cllfl \kl lfiiO!
\'ill~fo,t, 5 .ktri, dt!1 ¡zj1 rad"°J1 dt o:11W0t; eat@•

a:.

tw~1t1oi_•1•0:"" ~rioautoo~\
ll,u,milillno lu:bi, U1gado t1 pti-mtro W.a VI"'. l'im• ;
IMll •lt.lff fll(,61

,~¡ti&gt; N_ NO!níl¡,i i lu m&gt;d,jr.t a,

lu blilu, q,li»a __lleeW~ en lp ¡,rofoo_ilo:,1.lj•tdUI au
"'1m1irl, ,atrt loa llrWlt1 7 el ffllgi• dt:UII kit.:~~í_ dll
ea.M1l!Nhiú111,

La histeria del místico éxtasis cuando esper~nzado, había eido rnbstituida, cuando
desesperado, por Ja histeria de infernal dolot. Le creían un alucinado, cuando era un
matemático. Le abandonaban por unos· cuantos drmenes al pie de las viejas Alpujarras, cuando él traía mundos nuevos, y mares y cielos. El insomnio magnético por tales consideraciones llevado á sus párpados; el desatino y destiento de una sen1-ibilidad
-sobreexcit,ada por estos combates intP.riores; los espasmos inconscientes de una.epilepsia
irremediable; las agitaciones de los músculos, constrefiidos por el aguijón de la intranquilidad á una movilidad perdurable; todas las pasiones encrespada.-3 en oleajes a1rnu•
guísimos y tormentosos¡ el delirio en algunas horas de necesaria exaltación, y el dc!'!Ol'den de todas sus fibras, seguido por un sueño de síncope y nn repo:-;o de ataxia¡ la!-i
-contorsiones OCU!:!ionada.s al sacndtmiento del contacto con las penas íntimas, tan fulminantes y tan devastadoras de la red nerviosa éomo la centella y el ni.yo; unas letargias parecida.-; ,l. catalepsia...,, tras unos desvelos, en las demencias mils agudus y con•
tinuas tí.nicamente posibles, debían darle ¡.iy! el aspecto de un endemoniado, como la
esperanza de logro los éxtasis de un r-anto.
Al tornar de la \'eg-.t, donde todos se volYían á mirar las bermejas t.orre:-:. y nadie ~e
acordaba de su persona y de su proyecto, debió aparecérsele como un faro la Ríbida en
dura noche de naufragio. Se necesita no haber pensado nunca, (¡ no haber nnnca paJ.e..
oido, para ignorar, en esta evaporación de las IiÍ.grirnas, en estas extinciones U.el alma,
cómo consuela. una campana que tañe, cómo abriga un :.anee que llora, cómo conhorta

una crur. que tiendf' sus brazos vacíos en la soledad1 cómo serena el encuentro de oh·idado sepulcro que no~ promete la paz y el suefio de la muerte. Colón se dirigió ií la
Rí.bida en aquel dolor1 como á la Yirgen alzada en los altares de proa se dirigiera entre
las deshecha.&lt;. tempestades. t'n seto cubierto ele pinos en medio de la soledad¡ el ,nar
inmenso de Occidente á la vista; un cielo claro donde fijar las retinac:: ob;curas; un pavimento de losa.-; i-:epulcntles; claustros en que recogerse y pn•pararse para la postrimer
agonía; altares adonde asirse pam llegar perdonado ii una eternidad olvidada por los
deseos de mundanales glorias, menos que humos, y por el descubrimiento de'tierras,
en prei;cncia de lo infiuito1 menos que átOII)OS; penitentes y monjes aceptos á su alma,
porque le parecían sombras: he ahí todo cuanto explica el asilo y refugio demandado
por Colún 11 la Rtbida. Las tradiciones antigna.~ pusieron al profeta en el monasterio á
la hora de su llegada y &lt;le sus ilusiones; la crítica contemporánea, fil¡Í:- docta, pone al
profeta en el monasterio 1í. la hora de su partida y de su deHencanto. Ahí está la. gloria
de tlil.l sitio, en halx•r presenciado el renacimiento de una perdida esperanza. Y volvi6
la espeJ1l-nza porque Colón cn•ía y á Colón lo amaron. Escollo Santo de la fe, d~nde brotó ~l más puro entre todos loi. afectos: el afecto de una inagotable admiración mezclado
con l'I afecto &lt;le una inextinguible amistad. Cierto humilde Juan Pérez descubrió el
Xuevo )fondo, ~épanlo el desamor y la envidia., por habf'r querido y por haber admirado mucho..
. ............................................................ ..

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90026">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90028">
            <text>1895</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90029">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90030">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90031">
            <text>Agosto</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90032">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90049">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90027">
              <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 4, Agosto 4</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90033">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90034">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90035">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90036">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90037">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90038">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90039">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90040">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90041">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90042">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90043">
              <text>1895-08-04</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90044">
              <text>Suplemento</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90045">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90046">
              <text>2017393</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90047">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90048">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90050">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90051">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90052">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="524">
      <name>Colón</name>
    </tag>
    <tag tagId="523">
      <name>María Luisa Zubieta</name>
    </tag>
    <tag tagId="502">
      <name>Perucho</name>
    </tag>
    <tag tagId="522">
      <name>Teatro Juárez</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
