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                  <text>EL MUNDO.

56

25 AGOSTO, 1895.

PRE'NSA MEXICANA

~--

Página., extrao-rdinar!(U.

EL DEMéeRATA

DOMINGO 19 DE SEPTIEMBRE DE 1895.

A._.. DE .ALEJO OSORIO
Clall.e de :portae&lt;el,I.. nánl"- 82 y SS,

.

FftaR".
t.-4:lpllla
.
- de Slil
. .Vicelltt,--Jl[E.XICO,;

'l'roinla milrfranc•s•s''•nrporogrinaoión á l!ouraos .• ",.a pr0cos1ón
. •n •l Santuario.

Tomo II.-Número 8.

�1~

58

Fáginas i:!,Herarias.
C!El lilrrtt bt ~ttt,tt.
A tarde lluviosa y tristísima del mes de Julio
de 18721 entré el cuarto número 13 &lt;lel primer
piso en el segundo patio de la Escuela de Medicina, en busca de mi constante compafiero de sueños·1 de
mi admirado y fraternal confidente en las aciagas luc has
de la vida;de mi amigo del alma, cuyo nombre escrito con
caracteres de luz, campea y resplandece en el cielo de las
glorias pátrias: del poeta Manuel Acui'ía.
Había en aquel ctiarto un catre de hierro, con delgado
colchón envuelto en viejo y hermoso zarape del Saltillo
y con una gran almohada que servía más bien de respaldo á cuantos allí querían en moruna post,ura leer versos
ó escuchar los del autor del Pasado. Había también algunas sillas desvencijadas y cojas que obligaban á estu•
diar las leyes del equilibrio y una mesa de noche sustentando enorme cafetera que pocas veces dejaba de estar
en ebullición; una cómoda negra, que hospedaba muchos
papeles y poca ropa; una tosca mesa de pino sin pintura
ni carpeta, sobre la cual 1 entre una botella de tinta, una
fila de libros y un enmarañado conjunto de folletos se
destacaba un cráneo humano, es decir, lo que el v~lgo
llama una calavera.
Aquel crá.neo, que alguno debe de guardar todavía
era el tesoro, la principal riqueza del duefio del ~uarto'.
Su historia no deja Je ser interesante.-Acui\a se encontró un día en el anfiteatro de la Escuela, un cadáver recien traído del hospital y que le sorprendió por sus enormes dimenciones.-Mira, le dijo al pelón (así llamá.bamos
al criado er.cargado de traer del hospital á la Escuela y
llevar luego de la Escuela al cementerio, los muertos destinados á la plancha)-mira qué ejemplar tan hermoso;
prepárame este cráneo y yo te lo pagaré como quieras.
uAI cabo de algunas semanas el pelón entregó al inolvidable estudiante, un hermoso cráneo, limpio, blanquísimo, casi l)Ulimentado, y que como vulgarmente se dice:
daba gusto mirarlo.
Acufia me lo ensefió y me dijo: este será. mi mejor album! ya verás cuántos envidiosos ha de tener antes do
dos meses.
A las pocas noches-me acuerdo como ai lo viera-nos
reunimos en el cuarto ya descrito varios amigos intimos
del poeta.
Dos ó tres tazas tcscas sirvieron para que todos tomáramos café, aquel espeso café que llamábamos uel nectar negro de los suefios blancos1 )1 con sus gotas de aguardiente catalán, que era á. su vez 11el nectar blanco de los
snefios negros.u Cuando nuestras imaginaciones ya estaban excitadas, Acuña sacó de su cómoda, con la gravedad
de un mago que va áenseñar un amuleto, el cráneo consabido y nos dijo: aquí está mi album blanco y limpio nadie saldrá. de este cuarto sin haber escri~o sobre él un
pensamiento.
-Comienza tú, gritó alguno.
-Gracias, venga una pluma. y daré el ejemplo.
Antes de diez minutos; el cráneo ostentó sobre su desnudo frontal la siguiente cuarteta:
Página en que la esfinge de la muerte,
Con su enigma de sombras nos provoca
¿Cómo poderte descifrar si es poca
Toda la luz del sol para leerte?
Un aplauso estridente resonó en la estancia y Acuña lo
interrumpió, diciendo: pero esto es muy sério y es preciso que haya también algo que rompa la monotonía de lo
fúnebre.
-Tienes razón, contestó Cuenca¡ inicia tú el estilo festivo en ese libro de hueso.
Y Acuña, arrojando una bocanada de humo volvió á.
tomar el cráneo y con letra muy clara escribió sobre el
borde de la cavidad de un ojo: uDios y Compaüía ópticosn
Entre las risas y los comentarios, alguno le arrebató el
album y escribió:
Aquí, donde libre el viento
cruza con t-riste gemido,
se albergaron el sonido
y la luz y el pensamiento.
Hueso tosco, que en mis manos
Causas tristeza y horror
¿qué son la fé y el amor
entre el polvo y los gusanos?
Ah! eYclamó álguien, esto es muy filosófico; y tomando el album, escribió sobre el maxilar superior:
Los besos de amor que dí
en dulce y lasciva red
con carne y todo perdí,
y esto que me pasa á mi
tendrá que pasarle á usted!
-Bravo, eso es verdad; bravo, chicó!
Otro escribió dentro de las cabidades de los ojos, abarcando las dos órbitas:
Apaga y ...... vámonos
Un festivo escribió con grandes trabajos en la bóveda
palatina:

uDentaduras automáticas á perpetuidad
u¡Se ponen gdtis ......... !
Y en un abrir y cerrar de ojos se llenó de pensamientos aquel despojo humano.
Manuel Flores, el hoy Doctor y periodista, escribió con
grandes letras: ¡l\fi porvenir! y Manuel M. Flores el gran
poeta, puso mas tarde: H}fafiana ¡espérame!
Aquella noche se improvisaron versos, se dijeron discursos extravagantes, se habló de la gloria., del porvenir,
de la vida ......... ¡de tanto!
Cuando se disperBó el grupo, cerca. ó pasada hi media noche, Acuña quedó solo conmigo; vertió un pxo de vorato de sosa en la Hmpara de alcohol, la encendi0 luego Y
la puso junto tt su al bum.
¡Cómo se destacaban en la blancura del cráneo pulido,
tantos pensamientos recientemente escritos y cuyos caracteres parecían danzar con las oscilaciones de la verdosa llama!
-Todo se transforma!-cxclamó el poeta.-Antes le
hervirían por dentro ,los pensamientos, ahora los tiene
por fuera ...... mira cómo saltan, cómo suben, cómo se
Ueslizan, cómo se van ......
Cogió después entre sus manos aquel objeto extraño Y
me diju:
-Mira, Juan¡ tiene flojo un diente; podría yo arrancárselo pero se quedad. riendo y además le hará falta
'
¿no es verdad
que es un tesoro esta poleantea de b ueso.?
Siempre me decido á arrancarle el diente flojo¡ tómalo,
guú.r&lt;lalo, es un fragmento de este hermoso libro.
Creo que en aquella noche escribi6 Acufia una composición tétrica, de la que yo conservo algunos fragmentos
en la memoria:
-Oye, ven á ver, las naves
nt.in vestidas de luto,
y en ,·ez: de la.s golondrinas
estú.n graznando los bu ha:, ......
.El órgano cst.í. callado,
el templo solo y obscuro;
sobre el altar ...... ¿y la. Yirgcn
por qué tiene el rostro oculto'!
Ves, en aquellas paredes
Están cabnndo un stipulcro
y parece como que álguieu
solloza. y gime allí junto.
¿TLí sabe:3 qnién es el muerto?
¿Tú sabes quién fué el verdugo?
Respóndeme y ra no tiembles
responde ¿ese mfi.o es tuyo?
Mucho tiempo estuvo·ú la vista de todos, el curioso
crú.neo, pero.sucedió con él lo que con todo album¡ que
no faltó quien se lo llevara para escribir con todo reposo Y
no volvió :í aparecer en el cuarto del poeta.
Corrieron los año::i¡ murió Acufin; el cuarto en que vi·
vía, desapareció al modificarse el patio de la Escuela; pocos sabiamos 1a historia. del cr.íneo y yo conservaba entre
muchos vejeetorios del pasado, el diente aquel, arrancado por la mano del poeta.
Se trasladaron los restos del autor del ((Nocturno,)) del
panteón del Campo Florido, al de Dolores; algunos de sus
amigos tuvieron en sus manos el cráneo de Acuñ.a que
tan bellas concepciones encerr,,ra y uno advirtió qne tenía flojo, ú. punto de cáersele, un diente.
Agapito Sil ,·a, lo cogió entre sus dedos y sin esfuerzo ninguno se le quedó en la mano. Sin duda recordando la escena que describo 1 le ocurrió enviármelo como reliquia
de mi amigo tan llorado y con una auténtica, firmada por
varios testigos.
Al recibir tan raro obsequio surgieron en mi memoria.
los recuerdos de la. noche en que se inauguró el libro de
hueso; pensé en todo lo dicho y sentido entonces y con
los ojos húmedos, el ánimo enfermo, la imaginación poblada de fantásticas visiones envolví aquel diente, lo puse dentro de un sobre1 y escribí una carta que decía así,
poco más ó menos:
uA tí, que amaste al poeta, y te cautivaste con su genio,
corresponde esta reliquia, que ha estado guardad.a en el
sepulcro, cerca de veinte añ.os. De aquella boca encendida y ardiente que fué para tí un nido de arrullos y de ósculos, no queda más que polvo, y entre ese polvo los
huesos helados que no pueden ser indiscretos. Guarda el
que te envio, acércalo á tu corazón y no temas que te sorprenda esa reliquia el más celoso de tus amigos. ¿Quién
inquiere la historiad~ un despojo tan poco poético y tan
miserable?
Guá.rdalo como algo material de un poeta que te amó
muchÜ, tanto quizás como á su inmaculado recuerdo y á
su fulgente gloria ama tu antiguo confidente y amigo.
Iba yo á firmar la carta, cuando una voz me dijo muy
alto en la conciencia:
-El amor que se enciende en la juventud1 es fugaz y
concluye.
-¿Nada dura. en el pecho femenino? pregunté alucinado.
Y qué-me respondió mi conciencia-¿no vive aún la
madre del poeta?
Ah! sí! nadie ama como una madre: ¡Ya se adonde
puedo mandar esta reliquia!
JuAN DE Dios PBZA.
Agosto de 1895.

SEPTIEMBRE,

1895.

19

SEPTIEMBRE,

1895.

EL.MUNDO.
'g

¡Sombra, la sombra sin orillas, esa
Que no ve, que no acaba..... .
La sombra en que se ahogan los luceros..... .
Esa. es la que busco para mi alma!
Esa sombra es mi madre, buena madre,
Pobre madre enlutada;
Esa me deja que en su seno llore
Y nunca de su seno me rechaza ..... .
¡Dejadme ir con ella, amigos míos,
gs mi madre, es mi patria!

59

CJ&amp;.

/

•••

Qué mar me arroja? ¿De qué abismo vengo?
¿Qué tremenda borrasca
Con mi vida jugó? ¿Qué ola clemente
Me ha dejado en la playa?
¿En qué desierto suena mi alarido?
¿En qué noche infinita va mi alma?
¿Por qué, prófugo huyó mi pensamiento?
¿Quién se fué? ¿Qui~n me llama?
¡Todo sombra! ¡Mejor! ¡Que nadie mire!
¡Estoy desnudo! ¡Ya no tePgo nada!

•••

Poco á poco1 rasgando la tiniebla,
Como puntas de dagas,
Asoman en mi mente los recuerdos
Y oigo voces confusas que me hablan.
No sé á qué mar cayeron mis ideas ..... .
Con las olas luchaban ... .. .
¡Yo ví cómo convulsas se acogían
A. las flotantes tablas!
La noche era muy negra ... .. el mar muy hondo
Y se ahogaban.·... se ahogaban!
¿Cuántas murieron? ¿Cuántas regresaron
Náufragos desvalidos á la playa?
......... ¿Sombra, la sombra sin orillas, esa,
Es.'\ es la que busco para mi alma!

•••

Muy alto era el pefión cortado á pico,
Sí, muy alto, muy alto;
Agua iracunda hervía
En el obscuro fondo del barranco.
¿Quién me arrojó? Yo estaba en esa cumbre......
Y ahora estoy abajo¡
Caí como la roca descargada
Por titánico brazo.
Fuí águila tal vez y tuve alas ..... .
¡Ya me las arrancaron 1
Busco mi sangre, pero sólo miro
Agua negra brotando,
.
Y vivo, sí, más con la vida inmóvil
Del abrupto peñasco ... .. .
¡Cae sobre mí, sacúdeme, torrente!
¡F{mdeme con tu fuego, ardiente rayo!
¡Quiero ser onda y desgarrar mi espuma
En las piedras del tajo ........ .
Correr ... ... correr...... y al .fin de la carrera
Perderme en la extención del Océano!

•*•

El templo colosal, 1a nave inmensa,
Está mudo y sombrío;
Sin flores el altar, negro, muy negro;
Apagados los cirios!
Sefior, ¿en dónde estás? ¡Te busco en vano!. .... •
¿En dónde estás, oh Cristo?
¡Te llamo con pavor porque estoy sólo,
Comd llama 1\ su padre el pobre niño!
Y nadie en el altar! ¡Nadie en la nave!
¡Todo en la. niebla sepulcral hundido!
¡Habla! ¡Que suene el órgano! ¡Que vea
En el desnudo altar arder los cirios!
¡Ya me-ahogo en la sombra ...... ya me ahogo!
Resucita, Dios mío!

•••

¡Una luz! ¡Un relámpago!. .... . ¡Fué acaso
Que despertó una lámpara!
!Ya miro, sí! ¡Ya miro que estoy sólo ......
Ya puedo ver mi alma!
Ya ví que de la cruz te desclavas te
Y que en la cruz no hay nada.... . .
Como esa son las cruces de los muertos ..... .
Los pomos de las dagas ..... .
¿Y es puñal? sí, porque su boja aguda
En mi pecho se encaja!
Ya ardieron de repente mis recuerdos1
Ya brillaron las velas apagadas ..... .
Vuelven al coro tétricos los monjes
Y vestidos de luto se adelantan .. ... .
Traen un cadú.ver ..... . rezan .. .... ¡oh Dios mío,
Todos los cirios con tu soplo apaga ...... !
¡Sombra, la sombra sin orillas, esa,
Esa es la que busco para mi alma!
MANUEL GUTIERREZ Nb&amp;RA.

Octubre de 1889.

$rita. 6stl¡er Gonzáloz.

(GuCL lalu-Jnra. +

MI DOCTRINA.
La pena, amarga y el dolor, hastía:
la ilusión más gentil se descolora:
la noche impone límites al día
y á las tinicblas1 1a fulgente au~ora.
Todos somos hermanos: paso á, paso
hacia la tumba nuestro pje resbala;
y al fin de nuestro fin, en su regazo
1a muerte nos confunde y nos iguala.
Igual es nuestra senda: ocultas leyes
en la cuna nos dan fúnebre dote ·
'
y esclavos del pesar, párias ó re)•es
nos arranca el dolor un mismo eecoÍ:e.
Ni !am~, ?i esplendor: na&lt;l:a importuna
de m1 ex1st1r el rumbo transitorio;
que el oro, y el poder, y la fortuna,
son un sueño no más: sueño ilusorio.
No me rindo al dolor: lucho, medito
interrogo los tiempos, sus morales,
'
me elevo de la tierra á lo infinito
y hallo al monarca y al mendígo iguales!
Por eso, yo, si de sangriento lodo
me salpican los hombres, no me quejo:
lo lavo con .mis lás:rimas; y en todo
busco del cielo el mmortal reflejo.
Y Dios llega á mi sér, habla, lG agita ·
con influjo de paz lo regenera,
'
ilumina mi espíritu, y me grita:
Existe un más allá: ¡ lucha y espera!
Lucho y espero en Dios: con mis delirios
soporto alegre mi destino rudo .. ... .
Los hombres de 1r.i temple en sus martirios
tienen la fe por sahiación y escudo!
'
Joven soy, poco valgo y me desprecia
quien en el oro su valer consulta.·
y hasta la infamia, sin pudor y n~cia
loco me llama, cuando no me insulta'!
Ay! al sér infeliz, con rudo ultraje
hieren los hombres de diversos modos·1
pues quien no lleva el oro por ropaje
es una lepra, que lastiman todos!. .....
. Si hoy el m~mdo me ofrece por diadema
sierpes y hort1gas que laureles llama·
si en la injusticia mi existencia queO::a
y al torturarme su moral proclama ... .. :...
Aún puedo soportar del mundo impío
su saña y su furor: joven me siento:
del universo el porvenir es mío
mientras vibre en mi sér un per{samiento!
Si está la gloria á. la maldad sujeta
y el fausto halaiador de infamia lle~o,
prefiero la humildad, que no me inquieta
al manto de oro destilando cieno!......
'
En la amistad soñé: tras ella un día
corrí, veloz, en venturosa calma·
y al llamarla después, en mi ao-o~fa
medió en el rostro y me azotó°cn el alma!
¿Qué es el amor? Aparición divina
en la mañana del placer, hermosa:
y luego un sol que sin brillar declina,
fango en que el alma se envilece y goza.
Cari~d!-9aridad! fúlgida hoguera
que el bten difundes en las almas tristes
yo te he llamado en mi mortal carrera, '
¡en vano, en vano! para mí no existes!
Yirtud, S8:nta virtud! Cuántos oprimen
te rnvocan sm rubor, con lengua impía ..... .
Con tus destellos se dizfraza el crimen
y en tu falsa piedad la hipocresía!
'
Justicia, ¿en dónde estás? Si á Dios coronAA
y eres un astro que en el cielo brillas
aquft en la t~erra, al criminal perdon~,
Y la mocencta y la honradez mancillas.

$rila. ::Jsaura Gonzáloz.
La gloria es vanidad: luz qne fascina
subyuga, impone, y hasta el crimen d¿ra.
Y así como cresJ?Ones de neblina
'
en l.as alas del tie1:1po se evapora.
81 t~o es opresión, sombra y escoria
torpe mt-erés y criminal malicia
'
despr~cio el mundo, su poder, s~ gloria,
su c~mlad, tm amor y su justicia!
Aun pn~do batallar, joven me siento:
h~y en mi P.echo ins¡,iración y brío ..... ... .
Mientras vibre en m1 sér un pensamiento
puedo decir: el universo es mío
Pero si caigo al fin: si hado i~cundo
apaga mi canción y mi existencia
aún 9-uedará.~ mis notas en el muhdo,
refleJando mi nombre y mi conciencia!
BxusAmo l\fo.NCADA.-(Venezolano).

!a .Srita. Qratalina .lmn¡a.
uLa luz de tu mirar es la esplendente
Luz de la aurora inmaculada y bella...... 11
~iene razón J l!ªn de Dios Pez a. En la hermosa
mirada de Catalma hay la irradiación del genio que
es una ~!horada eterna en el cerebro humano.
C';ltalrna Anaya .es una artista incomparable en
~l p1a_no ~ en _los he11zos en que sus pinceles crean
o copian msp1rados cuadros. Ha concluido muchas
obra~ que son los mejores y más elocuentes testimomos de su valer artístico. Cuando toca1 están
en arrobador éxtasis los que la escuchan.
Es tan. hermosa y ~an modesta señorita, una joya
de la El"C!c1edad guanaJuatense.
Ca1;1t1va s1;1 educación exquisita¡ encanta su instrucción sóhda. y vasta; admiran su modestia y sn
dulzura. Catalrna no ha tenido otro maestro que
rm padre, y es un tesoro de ilustración.
Puede decírsele sin lisonja:
Los que hemos tenido la dicha de escuchar los
raudales de arf!lonía que tus primorosas manos hacen brotar del rnerte teclado del piano; los afortunados que hemos podido contemplar los cuadros
~ue ~maron form~ y color al contacto de tus pinc_eles, los qu~ adm1~mos de cerca tu virtud angéhca.; tus méritos altísimos; tu modestia incomparable, revelada en tus palabras, en tue acciones, eu
tu semblante, exclamamos con el cantor del hogar
La luz de tu mirar es la esplendente
·
Luz de la aurora inmaculada y bella
Y hay un nimbo inmortal sobre tu {~ente
Como el que envuelve á la primera estrella.
Guanajuato, Agosto de 1895.
L. R.

$rita. Qatalina Gnapa.
(Guanajuato.)

Guadalajara es una tierra pródiga en femeniles
bellezas.-Entre I:;s fúlgidas estrellas del cielo de
tan e~cantadora ciudad, culminan dos distinguidas
sefioritas.
Esther González fluctua entre esos modelos perfectos de la Veneciana. y la andaluza. Hay en su
obscura cabellera artísticamente desordenada sobre
su frente, algo del nimbo que tanto hace resaltar
el óval? de los .rostros en las mujeres del mediodía
de Italia. Sus OJOS obscuros y expresivos; diamantes
~egros que lucen bajo los arcos de las pobladas ceJas, recuerdan á los que incendian é irisan las olas
del Guadalquivir cerca de la Torre de oro.
Isaura Gonz~lez 1 ™:lla también 1 tiene en el sem?Iante ese matiz lun:nnoso de la reflexión, de la
1dea, relampagueando en la mirada y en la sonrisa
Es una hermosura franca. Su carácter su fond¿
lleno de alburas, está palpitando en su :-OStro.
Las dos hermanas, cuyos retratos publicamos
son dos astros de gracia.

�60

EL MUNDO.

1~

SEPTIIDlBRE,

1895.

25 AGOSTO, 1895.

EL MUNDO.

11

CATARINO, AUNQUE TE MCERAS1 :SC~UA TE OLVIDES DE JUSTA,

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PENSADOR MEXICA.N04-Ilustraoion.es de IZ.A..GUJ.RRE.
( CONTINUACION)

$1 sueño ael menaigo.
(Grabado en w, tallerca cJ.e "El Hundo.")

Los en~ueños de los enemigos de la independencia
se realizaron bien pronto y se anunció que en determinado día, entraría en la ciudad de México el numeroso ejército francés que mandaba el mariscal Forey.
Puebla había sucu111hic1o el 17 de Mayo de 1863 y
el 31 del mismo mes abandonaron la capital de la Repliblica, el Presidcmte1 sus ministros y un numeroso
cortejo de funcionarios, empleados, militares y adictos.
-Todo el Gobierno se va á San LuisPotosi-me

dijo Adolfo-mi padre lo acompaña y yo me voy con
mi p.idre.
-TU te vas, siei1do todavía tan joven? le preg11ntó
D. Emerenciano.
-Yo me voy y todos los de mi familia 1 porque preferimos-según dice papá-·morir de hambre, libres, á
vivir aquí de esclavos de los franceses.
-¡Ola! ola! brava razón! pues señor, muy bien hecho, no seré yo quien te contrarié ni me oponga á esas
meditadas resoluciones.
Entretanto yo sentía un puñal clavado en el pecho.

Y gran motivo habia para sentirlo. Mi primer amigo,
mi confidente, mi hermano en aspiraciones y en S&lt;'lltimientos, iba á ausentarse quizás para siempre.
Adolfo 1 cuando salimos, me refirió muchas cosas que
me parecieron estupendas.
-¿Te acuerdas-me dijo-del dia en que fuimos de
curiosos al entierro del General Ignacio Zaragoza?
-¡Cómo no he de acordarme! Hasta te podría repetir los versos que estaban fijados en cada esquina.
-¿Los recuerdas? Claro; es un dístico de Cuellm·,
muy fácil, á ver ¿cómo dice?

�62

1? SEPTIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

sin entrañas y frío como el mármol, un pollo recién
-Si no me equivoco es asi:
desplumado, en cuya amoratada cabeza quedaba
&lt;Murió pero inv·encible y en la historia
abierto un ojo amarillento y opaco, que parecia estarNi hombre ni Dios empallar{m su gloria.
Por cierto que en casa me prohibieron que lo repi- me mirando. Alli escribí despnós de mucho batallar,
tiera, porque dicen que es un verso ateo y que eso de sobre un arrugado papel que me encontré en el brasero y que debió haber envuelto especias, según el
cni Dios, es una blasfemia.
-Pues desde el día en que murió el General Zara- olor sw-géneris que despedía, lo siguiente:
e Que no te asuste el camino
goza, creo que fué el 8 de Septiembre del año pasado.
con
sus piedras y sus ramas,
porque era el Santo de una tfa y estábamos de frasca,
ó dime que ya no me amas
cuando se recibió el parte, mi padre dijo: ,.ya la foró no te hagas, Catarino.
tuna nos Yolvió la espalda y pronto nos llevará la
-Justa! Justa! ya está tu encargo, grité satisfecho
trampa, y desde entonces todo es tristeza en mi casa,
y no bien se me acercó la pobre costurera, le lei con
-Ya habrás visto que no hay ni las mismas visitas
énfasís
el ensayo primero de mi numen poético.
de antes.
_:.Está muy bonito, niño; así lo quería yo, pero otro
-En cambio á lamia están yendo muchas gente,s
favorcito tengo que pedirte.
desconocidas.
-¿Cuál?
-Ya mamá me lo había anunciado: 4'.En casa dePe-Que le agregues que no me olvide.
rucho-nos d·ecia anoche-han de tener buenas noti-De veras, voy á hacer otro verso y se lo ponemos
cias y muchos aduladores.&gt; Y nos vamos Peruchito,
también.
nos vamos mañana con el Gobierno.
Después de otro rato de meditación frente al pollo
-Pero tll que ,ras á hacer.
-Pues no lo se; yo me,; oy porque me llevan-¡Oja- muerto y de haberme comido una zanahoria que me
encontré en una cazuela, escribí la redondilla, aleluya
lá te pudieras ir conmigo!
ó aborto del infierno, que decía así:
-Ojalá, pero eso es muy dificil.
Y si el camino te gusta
-Y tan adelantados que estábamos en todo, hombre.
Y tU me quieres de veras 1
-Pero ¿nos volverémos á ver pronto?
Catai-ino, aunque te mueras,
-Quien lo sabe.
nunca te olvides de Justa.
Hablando así fui á dejar á Adolfo á su casa, donde
-Primoroso, niño; primoroso; ni mandado hacer al
ya estaban en el patio gran número de baliles y cajas arpilladas-Me llamó la atención un coche ámplio portal de Santo Domingo, donde un e'7angelista me
con funda de lona, y una red de-bajo con algunos en- hubiera cobrado, cuando menos cuatro reales, saldría
seres y bultos como de ropa de cama¡ habia también mejor de como lo has hecho 1 Dios te bendiga.
Y Justa me díó un beso en la frente, sacó una pevarios colchones enrollados, envueltos en cueros de
seta
de la bolsa y me la puso en la mano.
res ó en petates y liados eon toscas cuerdas de ixtle
-No; eso si que no;.le dije lleno de dignidad literaó de cáñamo.
Algm10s soldados de blusa roja y sombrero ancho ria. Solo los evangelistas de Santo Domingo cobran,
cuidaban y arreglaban aquello y por las escaleras su- y yo lo he hecho por darte gusto.
-Xo; tómala para dulces.
bian y bajaban varios desconocidos con sombrerillos
-De ninguna manera; esto representa un día de
de paja, sacos de lienzo, pistola al cinto y zapatos de
trabajo, y no te lo he quitar.
piel amarilla ó aplomada.
-Mírate qué reflexivo y qué mono ¿pues qué quieLos caballos piafaban, ya ensillados y listos, como
res
en premio?
presintiendo que pronto emprenderían la marcha.
Volví los ojos para todas partes y con esa malicia
-Pero esto se va hoy, le dije á Adolfo-porque las
que se: aprende en las escuelas, agregué con descaro:
trazas son de salir hoy mismo.
-Un beso como los que le has de dará Catarino.
-Si¡ éstos se adelantan para esperarnos en una posJusta se inclinó, me tomó entre sus manos la cabeta del camirio.
za y me dió en la boca un beso tan ruidoso y tan nue-¿Qué es una posta?
-Pues yo no lo se, pero a.si lo oi decir; que se van vo para mi, que crei que me babia sorbido toda la
sangre del cuerpo. En seguida, corrió a poner en limá la posta primera para que alli los encontrémos.
Subí con Adolfo¡ me llevó con sus padres que me pio sus versitos y yo me quedé. sin saber qué me pahicieron mil demostraciones de cariño asegurándome saba.
Llegó a conocimiento de mi padre la primera reque no tardaría mucho en ver á su hijo, que no los oldondilla
que compuse para Justa y cuando solía revidara y que no me obligara nadie á querer ni á tratar á los franceses, ni mucho menos á los mexicanos gañarme: porque no le obedecía pronto, decía con
que se les hahiau unido para entrar con ellos y ayu- mucha intención:
-Perucho: no te hagas.
.. Catarino.
darlos á dominarnos.
Aleccionado de este modu, di un abrazo muy estreCAPITULO X.
cho á mi amigo querido y me fui á casa donde les
conté cuanto había visto, menos lo que me dijeron,
pues nunca hice alarde de mis ideas delante de mamá Donde se da enenta de cómo desvela un gallo, cómo se cantaban las siete flores y cómo se e1;peraba á los franceses.
que se encendía en ira cuando me encontraba tan enemigo de sus principios.
Sentado en el sofá de la sala, frente por frente de
Por mi supieron con toda exactitud la salida del gobierno republicano, que se efectuó al día siguiente, 13 la butaca eu que mamá tejía una colcha á la luz de
de Mayo, en medio de la mayor confusión, pero sin una lámpara de aceite de kerosene {hoy petróleo) deque se interrumpiera el orden ni la paz de la ciudad ciame una noche mi padre:
-Líbrete Dios, Perucho, de padecer monomanías.
que quedó custodiada por un jefe valiente y joven, á
-¿Por qué le dices eso? preguntó mamá asomando
quien yo conoci en la casa de Adolfo, pues era de los
los ojos por encima de los arillos de oro de sus lentes.
que la freéuentabau con mayor constancia.
-Pofque la primera viruPla anuncia las demás, y
La mañana de ese día 13, la costurera de mamá, me
llamó con misterio, llevóme á la cocina y me dijo llo- este muchacho ya perpetró el primer verso.
-¿Y es malo hacer versos? le pregunté tímida.tando:
mente.
-Niño me vas á hacer un favor muy grande?
-Malo, tal como lo expresa la palabra1 no, pero
-¿Qué quieres Justa?
-Se va esta tarde escoltando al Presidente mi chi- hacer versos malos, es un delito, y buenos ó malos
naeo, mi blusa, aquel que tU conoces y para el cual quitan mucho tiempo para lo útil y obligan á ser un
vago incurable.
teji aquella corbata roja que te gustó tanto.
-Mira-dijo mamli.-aqui hay muchos que sin los
-¿Se vá Catarino con el Gobierno?
-Se va, niño; se va y como ha de pasar a despedir- versos no se hubieran elevado más de una pulgada
se, yo quisiera que tú me hicieras un versito muy ca- sobre el suelo
-Ya lo creo¡ aqui un soneto ha valido una cartera,
riñoso para dárselo y que no me olvide por otra.
-Pero Justa, si quien hace versitos es Adolfo, mi y un epigrama una credencial, pero no á todos les va
lo mismo en la feria, y podría ser mi hijo de los que
· amigo, que se va también¡ yo no se hacer eso.
-Un sonetito aunque sea; por vida tuyita; mira que perdiera su carrera por entretenimientos tau pueriles
tll puedes porque todos dicen que tienes mucha ca- y que á la postre no lograra nada.
-Fulano, dijo mama, ha sido varias Yeccs ministro
beza.
Pero Justa, yo no sé lo que son sonetitos, en fin,me de Hacienda y compone muy lindos versos.
-Pero no es lo mismo hija mia.-El que surce conensayaré, déjame un rato solo.
Y sacando un lápiz artificial, es decir, de los asi sonantes, no siempre sabe contar ni adquirir sonanllamados y que sirven para dibujar en las escuelas, tes. Las musas son enemigas de la Teneduría. de Lime acerqué á la mesa de la cocina, sobre la cual yacía bros.

19 SEPTIEMBRE, 1895.

•
-Pues á Perucho le gusta mucho componer versos y ya recita toda la ,Flor de un día, de memoria.
-Esas tenemos amiguito; es usted Don Diego y Lola, y el Marqués y el Negro á un tiempo mismo?
-Me gusta mucho, papá, pero no pue&lt;lo hacer lo
que yo quisiera.
-Ola l te gusta mucho?
--Si 1 pero yo quisiera escribir con mucha energía;
asi como el señ.or que conocí en la casa de Adolfo ..... .
-No hay sermón sin San Agustín ¿qué señor es
ese y cuáles versos suyos te sabes, hijo mio?
-Los que compuso cuando entraron los reaccionarios y que comienzan así:
-Verémos ¿cómo dicen? á ver, habla fuerte.
-Son muy bonitos papá, dicen poco má.s ó menos
asi. Y de pie en medio de la sala solté la siguiente
estrofa:
¡ Victoria al fanatismo!
Ya México se enluta
De un estandarte negro
al fúnebre capuz:
Por fin al pensamiento:
venció la fuerza bruta
Al fin habéis triunfado
bandidos de la cruz.¡Ave Maria Purísima! exclamó mamá, que versos
tan impíos.
-Muy bien, dijo mi padre; muy bien caballerito;
muy lindos versos y muy oportuno el lugar para decirlos.
-A mi me gustan mucho.
-Claro, ya me. lo imaginaba. Con que esos versos
son al triunfo de los reaccionarios, y ¿no compuso
nada ese señor á la derrota del mismo partido?
-Si compuso, papá. Un soneto en que da parte de
la muerte del partido y anuncia que le han hecho la

-¡Qué tenor tan grit.ón y tan terco!
-No lo creerás hija mia, pero aun me dura el dolor de cabeza ocasionado por la desvelada.-Comenzaba yo á . dormirme cuando después de un rasgueo
, tremebundo gritaba el tenor:
I Laaaa noche está silenciooooooosa !
No hay centinela importu-u-u-u-u-na
A ~a-mar-illen-ta la luuuuuuna
Des-pidé-des-pidé paaalida luuuz.
-Y qué silenciosa había de estar la noche; llovía á
eá.ntaros.
-Pero para éstos bribones era plenilunio porque
jamás se le han dicho mayores majaderías á la casta
Diana.
-81; yo les oi una canción que cuando era chiquitilla la aprendí en la amiga.
-Cuál?
-Aquella que repitiron hasta el fastido,
Luna que alumbras la tierra
Con tu semblante amoroso 1
Dime si se halla mi esposo
En brazos de otra mujer.
-Esa fué la causa de mi jaqueca, pero en medio de
todo me causó risa, porque deben ser los que la cantab&amp;n gente muy soez y ordinaria, pues en el segundo verso decían:
Si te pregunta al caso
Qnit'n me robó la ventura,
Responderás con trinura
La pasión de un hornbrinfiel.
- Yo los oi muy bien, exclamé contentísimo \r no se
qu e decian de amiga mía, amiga mia. . . . .
"
-Ah\ si-contestó mamá-es otro vegestorio del
tiempo del cólera grande y que mLtcho les gusta á las
cocineras y á las reeamareras.
-Pero tiene-agregLté unas caiditas muy graciosas.
-Esas caiditas son una especie de tosidas ó refunf uñas que hacen los que la cantan. Yo lase muy bien
p orque con esa canción me acatarraba Clotilde todas
las mañanas. Dice asi:
Si, amiga mia, si supieras lo que siento,
TU tal vez, escucharas mi dolor,
Ese hombre ingrato ..... .
A quen yo ernp1•esté mi amor ..... .
Me ha abandonado
Por seguir á ontra mujer.
Si amiga mia;
Yo te quero y tiaconsejo
Que olvides ya

atosia.
-La ... . qué?
-¡ La atosia !
-La auptosia .... !literato!
-Eso.
- Y ¿cómo reza el tal soneto?
-No lo se entero.
-Pues ¿qué sabes?
-El final, nada más.
-Y ¿cómo dice.?
-Creo que acaba asi:
Alza.ron al cadáver la mortaja
Y hallaron en su seno pestilente
Un bonete, un puñal y una baraja.
-Peor está que estábamos, dijQ mamá.
-Pcrucho, tu tienes un arsenal de erejias.
-Primorosos modelos de buen decir y de mejor
pensar, son los que éste retiene en la memoria.
-A mi no me disgusta que tenga esa inclinación
porque es bueno que los hombros se den á conocer
desde temprano. No digo que comience mañana, pero
en fin, más tarde; ya ves al hijo de D. Antonio, un articulejo aquí, un versito allá, un discurso en el teatro,
y de repente lo vimos hecho un Diputado.
-Si hija mia 1 pero más se lo debe á la masoneria
que á la literatura.
-Eso si no seas nunca Perucho 1-agregó mamá
sentenciosamente-antes muerto que masón. No permita Dios que te veamos nunca metido con los enemigos de Dios.
-Yo no sé lo que son masones.
-Ni te importa saberlo todavía.
-¿Son muy picaros? pregunté con malicia.
-Te equivocas, respondió mi padre; no todos los
masones son picaros, pero muchos picaros se han metido á masones.
- Y hacen versos?
-Y prosa y cuanto se les ocurre, p~ro no estás para que hablémos de esas cosas; lo que te aconsejo es
que te dediques mucho á lo serio, á lo útil, a lo provechoso. Ha pasado el tiempo de los ideales y de los
trovadores errantes. Ya no se estimaria al que con un
mandolin debajo del brazo, St! lanzara por los cami~
nos en pos de castellanas á quienes darles serenatas.
-No, agregó mamá, ahora en vez de esos trovadores quedan los que salen á correr gallo y aturden al
vecindario con sus canciones.
-Como nos molestaron anoche, interrumpió mi pa•
dre.
-PL•ro si ya te lo he dicho, es la muchacha delcobrador, la q_ ue tiene un novio que le trae dos ó tres
veces á la semana el gallito ese.
-¡ Cáscaras! Anoche eran como seis ó siete. El de
la flauta ha de habel' estado borracho y los de la gu.itana. y el bajo completamente locos.

hu-hu-hum

•

•
{este es el resongo)
Al quiamate.~ con trinura
Mesimposible olvidar esa hermosura
¡ay! ¡ay!
Si con el pierdo
Alma, vída y corazón ....
~Esa es mamá, esa es igµalita.
-¡Hija, te aprendes un'a.s cosas!
-Pero figúrate que la he oído afias enteros á una
muchacha de casa que nunca la dejaba de cantar,
cu ando sacudia ó arreglaba las camas.
-Pues era muy terca.
-En la mañana cantaba eso y en la tarde las siete
flores.
-¿Las siete flores?
-Si, eran siete canciones distintas, pero que cada
una se ocupaba de una flor.
.:._No me lo digas.
-Como lo oyes. Una empezaba:
¡ Oh flor hermosa.
Permite que ávido
Tu olor balsámico
Aspire yo ....
-Si, esa la he oido mucho.
-Otra, era as[ más ó menos:
¿Qué haces con esa flor? ¿A do la llevas?
¿Por qué la privas del benigno sol?
i Ya no el rocío mojará sus pétalos
Ni le dará. Qtra aurora su arrebol!
-Bueno.
-Otra, si mal no recuerdo, empezaba:
¡Murió la flor de la esperanza mia !
-Esa es mas elegiaca y de mayor vuelo.
-Otra, que por cierto yo la cantaba á sotto voce y
me gustaba mucho, decia:
Dos blancos lirios con el día nacieron
Y juntos sus matices ostentaban;
En un vástago mismo se miraban
Y una mano cruel los 'ileparó.
-Si, ~gre?ó mi padre; yo visitaba en mi juventud,
á. u nas mfühces que eran novias de estudiante1:1 y alli
en un cuarto que tenia por colgaduras telarañas; por

EL MUNDO.

63

tapiz el salitre brotado de ln.s paredes; por alfomhra, Me da mucha lástima ese chico, que solo sabe vullas vigas del pii;o moviéndose como desvencijadas garidades.
teclas de un órgano antiguo¡ por himpara un mal
-Me dijo el otro dia que me ibaenseiíar el acompa?liento codal de seb? frente á un pedazo dt•. t~spejo, ñamiento de la canción á Osollo.
igual al que encontro tm d muladar la viejn. de la fá-Pues que ¿ya hicforon una canción al General
bula; por muebles, un sofá d&lt;~stripado, cojo, sosteni- Osollo?
-Si, es esa, que habrás oido y que dice:
do por una cajón ele vino A guisa de horqueta, y cuaSi el valiente ele Osollo viviera
tro ó cinco sillas de pera y manzana; oí cantar esos
Y los puro.-., quisieran triunfar,
dos lirios á un cursante de jurisprudí'ncia.
Los arroyos de sangre corrieran
Le echaba segunda una muchachuela bisbirincla de
Como corren las olas del mar.
ojos azules y redondos como las canicas con que'ju-No lo haces tan mal, cantando; Pcruchillo· eso es
gaba Perucho; y que en su afán de aparecer elegan- patriótico.
'
te se ponia hasta polvos de tizar en la cara v moños
. -Y acaba muy bonito, papá, porque el vt•rso que
de papel de china color de rosa, en la cabezi y en el sigue- . .. .
-Cántalo, cil.ntalo.
vestido.
Y con voz llena prosegul :
-¡Ay Pedro!, á qué clase de gentes tratan los homViva'! Viva el valiente de Osollo·
bres ....
¡S,.1 segundo Miguel ;\1iramón! '
-De todo, hija, de todo; asi se va deletreando el
¡Vivan! ¡Vivan los mil defensores
libro de la vida y se aprende á distinguir lo bueno de
Que ha tenido nuestra. Religión!
lo malo, el oropel del oro, la infantería de la caba-No está tan atrasado en canciones y que no le has
llería.
oído el cPalomo reaccionario.,
-Y esa chica era la que cantaba los lirios?
-¿Cómo es eso? á. ver; cántalo sin miedo.
-Como te digo, le echaba segunda al abogadito
En el colmo de mi ventura, porque me aplaudían
aquel y como eran novios y habían estado separados mi buen oido canté el cPalomo, que era la burla po- ·
porque él era de una población lejana adonde iba á. litica á los liberales.
pasar las vacaciones, conforme al sentido del verso se
¿Palomito, qué haces, di,
miraban con unos ojos ....
tan triste y atormentado?
-Si; de borrego á medio morir, muy lánguidos.
Esperando otra proclama
-Mucho, hija1 parece que los tengo delante de mi y
De Don Santos Degollado.
anoche cada vez que decía el tenor callejero
¿Para qué, quieres palomo,
otra hipócrita proclama
-Uno de ellos tranquilo se miraba
Primero en un vaso transparente
cuando el ministro de Guerra.
libertadores nos llama?
se me representaba el abogadito, que declaraba vaso
Palomito: ¿qué haces, di,
á su pueblo 'f se retorcía de angustia frente á su Dulcinea.
en tan triste situación?
-Ya me los figuro á los dos .
Espero que Santos grite
¡Viva la Federación 1
-No¡ no tienes idea. El cuarto estaba en un patio;
era de esos que habrás oído 11:tmarles, vivienda prin¿Qué quiere decir, palomo
eso de ,Federación»
cipal, ;'unto al pozo, debajo &lt;le la escalera y todo el
mobiliario valdría, bien vendido, unos veinte reales.
que vivan los siete vicios
-¡ Pobres gentes!
y muera la Religión.
-Pero no te interrumpa ,ro la historia de las siete
¡ Palomita 1 ¡Palomóóó !
flores.
-Hombre, pues ne te conocía yo en ese ramo . Bue-No se todas las siete; Clotilde las repasaba tarde' no, bueno; ¿dónde hai; aprehendido todo eso?
-La verdad es que ni yo lo se porque por todas
por ~arde y natrrralmente mucha'l r etengo en la mepartes cantan esas canciones.
moria. Creo que hay otra que dice:
Me preparaba yo á entonar alguna nueva .sonata,
¡Pobre flor! Pobre flor abandonada.
-Pues todo eso lo oantaron anoche y se conoce que cuando llamaron suavemente nuestra atención, tres
traían sus botellitas de aguardiente porq_ue á medida golpes dados en uno de los vidrios de la puerta de la
que las horas pasaban, su alegría era más notable y sala.
-Visitas! dijo mamá, y yo en estas fachas, ¿lo ves
más extraña.
-A mi me gusta mucho la vihuela-exclamé con Pedro? te dije que estaba muy de trapillo y que iban
á venir a lgunas personas.
franqueza .
-Verémos qufones son y no te preocupes, contestó
-Claro-dijo mi padre-tenia que ser asi; te gustan
las corbatas rojas, tejidas de gancho, con moño tan mí padre, encaminándose á abrir la puerta.
-Buenas noches, señora¡ Marianillo, tanto bueno
grande como una amapola; los sombrerótes anchos
las chaquetas de c.ucrn, en fin, todo lo que trae com¿ por acá, pasen ustedes.
-¡ Ay, Lola I dijo mamá, me encuentras hecha. un
complemento una guitarra.
pingo de la cocina.
-Papá ¿qué no es un bonito instrumento?
-De todas maneras eres la misma, ¿cómo estás?
-No se si es bonito ó feo 1 pero lo que te aseguro es
que no habla en mi tiempo barberia en que no desco- dijo una señora alta, gruesa, hermosa, que acompallara colgada en la pared una guitarra, con sus flo- ñada de su marido, tomó á pocos instantes asiento en
el estrado.
res de trapo y sus listones de seda tricolores.
-Vengo á darte la gran noticia, Pedro, agregó el
El gallo amarrado en la puerta, la olla con las sancaballero, con un semblante que revelaba la satisfacguijuelas y la vihuela en la pared, nunca faltaban en
ción más completa.
una barbería y si te llego á ver en las manos alguna
-Suéltala sin ambajes .
guitarra te la quebraré en la cabeza como los cascaro-Dentro de cinco días, entrará el ejército francés
nes dt, carnaval.
á esta ciudad. ¿ya conoces la proclama del General
-Es muy ocasionada la. vihuela, agregó mamá
Forev?
¿no es cierto?
-No conozco nada.
-Ya lo has visto¡ todos los des,·elados, los vagos,
-Aqu.1 te la traigo. Pone de oro y azul á Hernán
los amigos de armar camorras y zambras en las es- Cortés.
quinas, en las ventanas, en los balcones, en las pla-A ver, lcela hombre, leela.
zuelas, salen con la guitarra, la botella y probableMi padre se levantó de su asiento; dió vuelta A Ja
mente el puñal ó la pistola en la cintura.
llave de la lámpara para avivar la llama y Don Ma-Asi andaban los estudiantes en España?
riano, de pie junto á la me!a1 sacó de la bolsa un pa-No 1 hija mia. En España se usa mucho la guita- pel, lo desdobló nerviosamente y leyó en voz alta:
rra, porque con ella se acompañan esos dolientes can,Nuestras á.guilas victoriosas van á. entrará la (':t.tos andaluces que me parecen agonías con tanto ¡ay! cpital del antiguo imperio de Moctezuma v Guati¡ay! ¡ay!
cmotzin; pero en vez de destruir, como Her~án Co!·-De veras.
ctés, váis á. edificar; en lugar de reducir iL un pueblo
-Pero aquí, la guitarra ocasiona pendencias ó cá la esclavitud, váis á libertarle. No venís del muncuando menos vagancia, desveladas, amarlos, porque cdo antiguo, atrafdos por el sebo del oro para subnada encubre mejor las aventuras de los calaveras de
cyugar á este pueblo inofensivo ... :
barrio y de casa de vecindad. ¡Librete Dios, Perucho,
-¿No te parece-agregó Don Mariano-que revela
de tocar ese instrumento!
supina ignorancia, el general francés? ¡Hernán Cortés
-Papá, ya. ves il. uno de mis primos que bien la ,viniendo á destruir! Esto no puede disimularse á un
tóca.
hombre medianamente ilustrado. Mucho menos al
-Ese no avanzará nunca en la vida. Se quedará Jefe de un Ejército expedicionario y victorioso!
siempr_e acompañando en tono menor ó mayor, según
(CONTINUARÁ)
se lo ptdan á las gangosas cantadoras que lo traten.
Asegurada la propiedad literaria, conforme á la ley.

�19 SEPTIEMBRE,

EL MUNDO.

64

1895.

PRENSA MEXICANA
Numéro 193

MEXICO. _Joudi, 22 AoOt 1B9l

9!me Vol.mue

AhO~N~ME:;Ts .

L'ECHO BU MEXIOUE

ALijERT SAMSON
DUI.MQTl~UR.

L'S,,11,:, IÍI llf•a:lque , ... ,?

...,,.,,,,.,_""'"""'-"-'""º'

ro ..
n u •c,,nu"' oa ¡o.,._. rb,b

IÍuiCO .

• · s H•o ••• ••••

Página&amp; extraordinarias.

,.,...;......... u ..

DOllfINGO 8 DE SEPTIEMBRE DE 1895.

Tomo II.-Númt.ro 9.

~ 1 - . . -. . . • • 1.f)O

.

A-N~ON'CES

Pin,i.1,r.a.: 10""" u ,.,ut'

1lli4fl!k••- 1 -

ANCIEN "TRAIT D'UNION''

-

.·aEOLAMES·
110 0 ._ _ laU.-

JOURNAL FRANQAIS DE MEXICO
UGlat.o.0,0
QIWk CLúll

&lt;01&lt;D-a1'1~1.0 oa

$lección ae un &lt;rauail!o &lt;lhichimeca.
Cl'ADRO (CARTON) l'OR JOAQnx RAMllrnz, l'RE.'!rIADO E:', LA .-\CADElliA DE SA....\'" CARLOS

•
uA los primeros tiempos de la monarquía de Tula, en que también se formaron, se-

_
TONO
BUEN ......__
El_______
•

Compagoie Manufa.cturi!re de ClSARETTES sana colle.
~,¡-,,.,.. ... ~,IUJ'lml,1-d.¡:uub'u.

,.-.....,...~-·-.!.!:-:T"M.!.~..:100:r.u.,.c_~:a,L.1- IUS(UT.I."' h ■"IID 1:'0lfOI

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•·

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·

. ------=~•=•~----ALEXANDRE BEGUERISSE. l'HDl\f.lU.

Joachim PÁSSEMARD
AVOCA'r.

G();\;(.:¡;TATii;~x,

~h. l ll h.•·"•
U&gt;, á'-11. , .... -l:1-d*M- I• L~ •
IL O...::.~--,,S&amp;n ,l~wun.

~¡

gún loa manuscritos consultados por el A.bate Brasseur, los señoríosó reinos de Qunuhtitlán, Colhuadn, etc., corresponde la leyenda de :Xochitzin, célebre maga que contribuyó eficazmente con sus consejos á. extender y afirmar el dominio de los chichimecas
en el Anáhuac. A la muerte de Xuhnel, que ocupaba el trono de QuaubtitMn, subleváronse los primeros habitantes, y "los recién venidos tuvieron que refugiarse en las
montarías. :X:ochitzin, princesa chichimeca, célebre por su belleza, valor y talento, vivía en un castillo de piedra y madera, construido á orillas del abismo por donde corría
entonces el río de Quauhtitlá.n, no lejos del lugar donde á poco se fundó la ciudad de
tal nombre. Según la voz pública1 ten fa frecuentes entrevistas con la muerta Itzpapalott, y poseía el espíritu de esta maga. Atraídos por las maravillas que publicaba, visit,í.banla con empeño los chichimecas para oír sus oráculos y ofrecíanla los productos de·
sus expediciones de caza, como conejos, liebres y culebras, pidiéndola que consultase
en favor suyo el espíritu con quien se hallaba en comunicación. Un día que estaban
reunidos, como de costumbre1 en torno de Xochitzin, exclamó repentinamente la princesa: u¡Oh, chichimecas! ¿Ya no sois hombres? Si carecéis de jefe, nombrad á Huactli
y que él sea. quien os gobierne. Bajad á Nequameyocan, construid allí casa, para vuestras mujeres, circundadlas de campos de mag~eyes y extended vuestras esteras. Bajad,
sí, de las montaiias; disparad vuestras .flechas sobre las tierra.~ del Norte y del Sur, sobre los campos de maiz, Sobre los jardines llenos de flores.n Los chichimecas buscan
con la vista al joven designado por Xochitzin; éste se adelanta con firme paso y es
acogido con respeto y admiración. La maga les arenga de nuevo; lanzan los chichime-

cas entusiasmados el grito de guerra y ee derraman por todas las montarías que rodean
el A.náhuac. A la voz de Huactli, la multitud indómita acude á engrosar sus filas y los
bárbaros de los bosques más distantes secundan sus C!:ÍUerzos. Desde las oriUas del lago de Chapala mandaron á guisa de torrente los fértiles territorios de 'M:ichoacún, Cohuixco, Yopitzingo, Totollán y Tototepec, de un lado; y del otro fas tierras dependientes de los señoríos olmecas de Tepeyacac, Tlaxcalan y Tlilinhtepec hasta las fronteras
ele Gµexthí.n. Las ciudades y aldeas fueron devastadas y sus moradores se refugiaron
á los montes. Los hermosos miles que se extienden entre•Acolhuac.ín y Hueyotzinco
fueron presa de los n~.ts famosos caudillos. La monarqufa sacó de sus proezas ventajas
inapreciables, y al librar al Aná.huac de los guerreros m1s turbulentos, afirmaba en él
sus instituciones y ganaba multitud de provincias en que la civilización tolteca penetaba á la cola de sus ejércitos. Por su parte1 Hnactli, instruido por su oráculo, alejaba
babilmente á sus competidores y terminada tan gloriosa campaíla, volvió hacia Quaxoxouhcan, de lo cual un antiguo cántico chichimeca hacía memoria en estas palabras:
uHe aquí un noble, he aquí un héroe que se adelantará con alegría para ser el jefe de
los chichimecas. He aquí que se le aparija el aztapamnill (estandarte) y el dardo adornado de plumas blancas que llevará al frente como signo de mando. Por donde quiera
que dirija Sus pasos y sus miradas, será seguido de la multitud.11 A este personaje eligieron príncipe los chichimecas bajo el dictado de Tlatoani¡ pero la más dulce recompensa de su valor-agrega la leyenda-fué Ja mano de Xochitzin, cuyo patriotismo y
habilidad habían constituido la causa primera de sus triunfos.11
JosE ~ÍARIA RoA BARCENA

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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