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. E='=1=89=5=·=

104

•

PRENSA MEXICANA.
Páginas extraordinarüu.

DOMINGO 6 DE OCTUBRE DE 1895.
~================================~:====::::::~:::::==============~71~o,:no IL-Númtrv J,J.

&lt;roronacion

ae la "0irgen ae Guaaalupe.

First Ola'3B

R. R..
.•. ,t,)111),.,. ..

tornrnerciál - Prinling
Book-Binding.
Pres&amp;

COPYING

{Fotografía directa del originnl,

9magen·ae la °0irgen.
teme.da a~, AUinn de /a e:cnnadt,n, con r&lt; 1n iFO de &lt;oEl Tiempo.n

�6 ÜCTUBRE, 1895.

EL MUNDO.

106

QEl ~ímb.oht tl11d1ntal.
Dioses I1npotcntc1:,.

LAS OPRESIONES DEI, CAPITAL Y LA IGNORANCIA.
EL AYATE Y LA TL'.:'."ICA :IIORADA.

nes, á ven~rse del amo duro, del h_acendado avaro, á. tomar desquite de los azotea y la tlap1xquera. ,,..
·Y arriba en el estandarte, la imagen de la' 1rgen Mexi~ana, capitaneando, autorizando a51nella guerr~ co ntra
los hombres injust-0s y los crnele!i munene~ extranos.1 No
había realmente en la guerra de rnsu~encia lucha de dos
credos religiosos diferentes 6 ru.1tagómcos, per~ ~r, pu~¡
entre dos catolicismos1 por decirlo así:.e.l catohmsmo 6
inquisidor que excomulgaba y el catolic1smo d~l cu:na_u0
era excomulgado, entre el catolicismo del prop1etar10, e 1
amo· y el catolicismo del 1:1iervo.
. .,
Lá Virgen de Guadalupe simboliza,b~ la rehg1&lt;!n de lo~_
naturales oprimidos; ella no fué agracw.~a éon titulos m~litares por el poder ,·irreinal 1 como la Vtrg~n ~e 1A_1 R r
medios; ella era, toda india y toda para el indio.
ve_
su imagen en la bandera flamea.nte, alzábanse las chus.
mas acrecfanc:e sospechando tal vez que aquella compa
siv~' y buena J}r~tectora estab:'L también vejada .Y. perse;
guida como ellos. Para acentuar el carácter rehg10so dn
este enérgico levanta.miento. p~puhir, cleb.e tenerse e_
cuenta así mismo que sus pr111c1pales caudillos eran
cerdotes, curas clel pueblo, en quiene:3 ve la gente sencl a
personificada la religión. Ellos se re.bslab~n C?~t.ra. s~s
prelados y superiores, porque veían de cerca l,~ 1nJUJti.c 1~~
porque sus curatos y sus templos eran 103 ast1os u¡ic
del indio. El clero alto, los primados, ~on_ el e.,;paflo j Ía1
clero bajo, los humildes cur~s., con ,el 1~d10. De ,,a~ui ._
escición que &lt;lió carácter rehg1o!'l.o a la rnsu~"gencm. est
ción que empezó á marcarse desde la conqm~t:1' con 1a u¡
cha entre el catolicismo de Cortés y el catolicismo de I0
misioneros.
. .
· t
e
Los que niegan el milagro ele la apanc16 n., as1en apqu
fué inventado por los españoles pilra ?01:1:nnar meJor _}l1
indio, Pues el milagro entonces consistió en que, t,;iu
quererlo dieron al indio un gran consuelo, con el consur
lo esper~nza, con la esperanza energía Y con la. energ a
aptitud para vencer.

Es necesario tener muy delicad1.\ plluna para escribi: la.
historia de las tradicioneEZ religiosas, para. contar la ~ida
de esas hadas consoladoras de la humanidad. Re _d~t•ene
el aliento delante de ellas como delan~~ de esas msa~as
burbujas de ugna y de jabón que los nltl·ls lanzan al ~1re.
y también aquellas como esta~, tr~n~parent_an el ciclo.
Leemos sin emociona.rnos la Il18f&lt;?rut d~ lcv Nrgen~ ~e .Jacolliot, tiene para no~otros valor ht.('rar10, valo_r h1~~ur1co,
pero no tiene )o que podría lhumtrse \'1\!or de la..m1lm.1.p1~
cambio esos libros piadosos que no~ le1nn 1.we::etros c_!1s
tia.nos Pa&lt;lres en la \'Íspera de los d1~'''. de tic.::;ta, 1~ .1 uln
de la Virgen escrit.a por el abate 0~1111, Ci.w 1lro_portt(':I) de
los 1 crame;,tos, del Visconde_ de ,valch, el uGen10 del
Cristianismo)) y varios otros libros que no podemo;; vender aun cuando estemos pobres, l?o1·quc están dobladas
eus hojas por las manos ntiís qneml.as Y quC: ya, muchos
no podemos besar, hablan{~ nue_Atra, 1ne111or1ay a nue8t,ro
corazón con exquisita elocuencia, no~ hablan de lo que
ellos hablan y de lo que nosotros oimo;,; 11H!Y aüent..i:o,
cuando todo lo que nod rodea queda en s1hmc10. La'. irgen de Guadalupe es para nosot1·os un símbolo de familia
y un símbolo nacional.
El pobre indio estaba; huérfano de ~odo, cuando e\la
apareció. Le habían qmtado sus propiedades, sus muJeres, sus hijos; habían acltebillado á su.s padres, Y. no podía creer ya en los dioses que presen.cmron 1mi?as1bles el
exterminio de su pueblo y que sufrieron, co.n un potente
resigna.ciún los ultrajes de la solda~escn .ebria de 9ortés.
No, no podía. nmar ya á aquellos d1?ses rngra~os, a aquellas dinnidades prostitutas que s~ 1ba.n ta11~b1én con los
Transcurridos años, siglos, la, fe en la Virgen de Guad,1,hombr.;,s bln,ncos. No, no eran d1ose;;. Ten1an de veras lupe persiste aun como h\ esperanza en el enfermo. ~~0 •
davía es protectora de los oprimidos p~rque la opre:. 1 n
corazones de piedra.
En los m,í.s creyentes, en lo~ más a~.megados, en los que del capital y la opresión de la ignorancmsoneternas.
se creían merecedores de cast1go y dlscul paban la ,celeste davía el amo es duro, el capataz azota ...... y se esc½1c
ira ó el egoísmo, persistía aun el amor á ~os nurn~nes
rumor de lú.tigo como si fueran estOJ! culebra:, que, atibavencidos, pero ya de otra. naturalez~- El d~os i~o ~10t~- ran en el aire! Y tod;1sfa la. Reina ~piñonacla sonr1e progía al indio, no era, el ommpotente m el temible. el mdto
metiendo remediar los males y abru· las puertas de otro
amparaba al dios guardándolo en lo m(tS secreto Y recón·
mundo en el que no hay siervos ni señores..
~ .
dito de su hogar, enterrándolo1 llevá.nd~lo en brazos por
En el culto del indio hay mucho de 1dolatr1co,. ,se
las montañas inaccesibles para el conqmstador Y por las
dice. Es verdad. Pero la oración siempre es ora.crnu
cuando se exhala de una fe, como de la rosa el per~u~e,
vastas soledades.
.
Lo amaba el indio, pero con amor compas1Yo, C&lt;?mo se ó cuando brota de un dolor como el l_lant~ brota e os
a.roa al que está en clesgr;1ci,1, al pf!-dre que cor~1et1ó nna ojos. Hay ideales superiores é ideales rnfeno~es,. pero eís
falta y que por ella sufre, ,t la débil nu~Jer, al mdefeuso
bueno par:1 conllevar el dolor todo ideal. El 10d10 veas,
niño. ¿Qué habrían de esperar de los d10ses los protecto- ama así; no Ye ni ama sino lo .qne les presentan de b•!l~.
No podemos sustra.er_lo á la mfluencu~ ance"'tral: tie n:
res de lm1 dioses?
. .
~
Pero es el caso que tampoco podí.ln amar los rn.d10s a por fuerza que rev1v1r algunos de sus r1to3. con esas d~
las divinidade8 extranjeras. Er&lt;1.n los númenes ~m1dos,
zas con que cree halagar y complacerá. la l\fadre de~1os.
implacables, vengativos que habían asolado sus tierraJ é
' Tiene que ser de su raza., como el árbol es.de la tierra
incendiado sus casas. Serían poderosos pero no podtan en que enraiza.
,l
¿Acaso el civiliza,lo puede fácilmente remont~r~e. ,~ u~
parecerles buenos.
,
Los misimieros de afable aspecto y ~landa voz procu- concepto puro y netamente inmater.ial de la D1v1md~d?
raban es cierto disculpar ,L los ?onqmst~dores Y decían ¿Tenemos ojos que vean foera del t•e.mpo Y, e~ espacio.
al ind ígena que ni Jesús, ni la. Yirge!1, JU los Santo::!, ha- La gnm fuerza del cristianismo consiste pt11~c1palmei:i-te
bían sido cómplices de aquellas atroctda~es., Pero aunquti eu que aceptó la humanidad y en q1;1e su D10s se luzo
el misionero era muy bueno, aunq'!e el rnd10 le llamaba carne, se hizo hombre para que lo viéramos..
,
padre facilmente, siempre echaba. este d~.yerque no perEn el indio esos retoños y renuevos ~e 1d~latria son
tenecía ,í. su propia raza y que el 9ruc1fiJO Y las deuJÚS imhorrables. Su raza., que no tiene ya virt.uahdad para
imágenes de aquellos foüles [ran?iscanos eran tm,~1b1én vencer en la lucha, por la exist~n?i1:, morir,í.. coi:i _ellos
de otro color y hablaban con los OJOS otra lengua. No po- más ó menos atenuados. ~obrev1v1rangrupos, rndnidua~
der creer ya en unos n.i ª1:llªr á lrn~ otros todavía, tal era lidades, reproduciéndose, mcrustados ya, en otras r3:zas,
pero Ja masa obscura v densa va hundiéndose en el tiem•
la condición del pobre m&lt;lLo.
A la Yirgen de Guadalupe si pudo amarla desde el po co~o parece que af romper el día se hunde la noJhe
primer momento. El primero con quien ell.1 habló fué
en mar.
JuanDieao como para decirle: Yo no vengo en son d~
¡Buena Vírgen h q1ie ha Rido Madre de todos esos
cOnquist;, á_ mi no me trajo ningún soldado, en la. mochi- huérfanos de todo! ¡Buena Vírgen laq~e aun ayuda amo•
la no me presento impuesta por el .Arzoblspo m por. el rosa.mente ú bien morir ;t una raza agomzante y reelegada
virrey. Sé que esta es tu casa por m~s q~e lo~ ~x:tni.1110- al hospital.
.
ros te hayan echado de ella y reducido_•~. aervtdum~re.
En el mismo incrédulo su nombre suena bien porque
Por eso á tí, que estás muy pobre, me dir1Jo par~ ~ecirte significa amparo al des\'a.lido, protesta.,contra el abu~o,
que deseo vivir con vosotro~. "Fe saludo e_n tu 1d1oma Y idea de libertad. Y si P.l incrédulo naClo.de padres crismira me parezco á aquella rndta muy bomta Y bondado- tianos ese nombre representará también para él todo
sa q~e se unió con tu padre para darte el ser,~ aquella
un orden de hermosas idea.~ que ya pasa~on Y que
que murió de pena cuando los espafioles le qmtaron su por lo mismo, juntan á. su rntrínseca p.oesia la poP-sfa
de lo ido. ¿So halla acaso perfume en un ramo de rosas
heredad!
d',
t Ca
y para. que m{LS lo creyera se es~on 10 en su ay~ e.
· marchitas que ya para l.os demás ,no exhala olor?. Ese
viloso era el indio,. suspicaz, ~emi6 que lo enganaran Y
erfume no está en el aire, pero Sl en ~•\ at,~6sfer~ del
resístióse mucho á 1r al Arzobispado. Per? fué al. fin Y ¡lma, á la Vírgen d~ Guadalupe ~e as?cia. la idea riente
¡qué regocijo para él! A él no al prelado luzo ~l milagro
de la niftez ...... esa mñez que se r1é mas 1mentras se ale•
aquella bermosa Señora! No la tení~ el frzob1spo en su jade nosotros. La madre nos enseí'i.6 á amar ,í. eea Víi:vestidura morada, la tenía él en ~ tilma.
. . .
gen afable, y por eso aun el que ya i~o crea en su. apariAquella raza arrodillada necesitaba tener una div1m· ción ni en su existencia, snprasens1ble tendr.í siempre
dad delante y la tuvo desde entonces. . .
ue quererla. En esa Imagen se reunen para todos 6 caAllá en aquel templo encuentran los md10s algo de su
para todos, muchísimas itmlg.enes Y ~ay muchos.ateos,
tria perdid..&lt;t, allií. recuerdan é imitan las danzas de sus y ya viejos ya curados del vahido poético de la Jl~venratepasados¡ allá se encuent~an COIX!? en h?gar suyo q_ue tud, que v~n todavía con cariño y terneza una arrugada
por gracia abren á los extranJeros. Si ven a u,~ espanol estampita de esa Virgen. Ella fué _la. confi.d~nte de nuesarrodillado frente á la Imagen de ~uadalupe, sienten sa- tros padres que para nosotros le p1d1eron blenes.
tisfecho su amor propio. Ellos le dlero~1 esa. protectora Y
La noche de la incredulidad respeta al$-unas. estrellas
si esta atiende las preces del español, si le otorga la mer- dejándolas que brillen á incalc11lable dIStaucia de los
ced que picle, á ellos lo d.eberá.
,
.
hombres.
Irrevocablemente ba sido y ea.un snu~olo de nacrnnaY esa del Tepeyac es una de ellas.
r1dad de independencia de patria, esta imagen. Cuando
:M. GuT1Erm.EZ N.ÜER.-\.
¡ gu~rra de insurgencia: iiü.ervenfan en la lucha, así co:o los dioses contrariados se mezcla?an en }as pugn~ de
griegos y troyanos, vírgenes antagonistas. El cura flidalTRINOS0 ne vivía cerca de los indios y que con_ocfa el curso
g ui"siguen las ocultas corrientes de sus canfi.os, tuvo una
Me aseguran que le quieres,
{&lt;lea genial: la de escoger por estandarte la Imagen Guay me demuestra ese amor.
d.alupana. La insurgencia fnépopular, levantó á las masas,
que aún proseguís las muJeres
inflamó las almas, porque la annna~an dos fuerzas podeescogiendo lo peor.
.
rosas: la fuerza de la fe y la fuerza mtensa. de una gran
¿Sabes lo que yo te d)go,
necesidad económica. Ttw?1 .pues, los caracteres d~ una
rtu.nque te enojes conmigo?
de esas grandes guerras religiosas que aun suelen mc.enQue te quiero de tal ~uerte,
diar los países del pasado, y los de una guerra económ1caJ
que no me caso contigo
de una guerra por hambre co~o la_q~e amen!lza alH.H~ ~
por no dejar de quererte.
Europa. A matar c.~pañoles.' .Ee decir a rcpartir~e sus bie-

.~r

s.

Ti¡

1

ii

MIRA-----~
(POR UN Dln'OTO DEI.., PE~SAOOR.)

Ese doncel que frente ll. tí camina
De rizada y obscura cabeller~;
De ojos negroi y te1. alab1s~rrna,
Lozano como arbusto en pnmavera.
Es aquel serafín que abandonaste
Cual si fuera un cachorro, sobre el lecho,
y que sorda á su llanto, le negaste
Tu cal~r y la sasia de tu pecho.
Es aquel pobrecito que gemía
Sin dar á Ln crueldad ningún r~proche:
El hambriento b~bé que no sabia
Tu infamia y tu impudor de aquella noche.
lloy ...... mfralo; ha ?re~ido; es ~a.si un hombre
y aunque tu crimen sm 1~ual olvida
Le da vei'O"üenz:l. pronunciar tu !1ombre
y lo enfe;ma la historia. de tu vida.
Aunque nada te debe, lE: sonroja_
Saber por gentes para el b1eu ex:t,ranas .'
Que lo arrojaste al mundo c~rnl se arroJa
Un par1ísito vil de las entranas.

Y calla con dolor este secreto .
Que publicas con cínic&lt;t ai:rogancia,
Sin darte amor, ternnr,\ m res~eto .
Porque jaro.is te conociJ en su mfancia.
Me cuentan que su padre-no te asom~r2Le ha enseñado educ,lndolo en tu ausencrn1
A. no manchar sus labios con tu nomb!e .
y á que te alce un cadalso en su conciencia.

TROPICALOh vieja selva, nido de la sombra!
cuál se sola.za el alma en tn frescura,
sobre tu muelle alfombra,
bajo tu dombo inmensn d~ vercl:ira.
En tí el génesis late; en tí s~ agita
la savia cr~a.dora;
eres arpa salvaje, vibradora.,
donde la 'vida universal palpita.
Los árboles, pilastras de tu arcada,
se retuercen leprvsos
en la inmem:!a hondonad1.1,,
y muestran Yigorosos,
cual guerreros p~ndones
de gigantes en ancho campamento,.
sus blancas barbas qn~ remece el viento.
y el río, entre los antros pavorosos
donde ruedan las aguas turbulentas,
al chocar en los altos pedregones,
salta en recios turbiones,
y ruae cual si fueran las Tormentas
cabalgando en los negros Aquilones.
En la ribera, entre silvestre ortiga,
picoteando están las ~arzas bl?,ncas,
y con el verde pasto a la. ba.rr1gct.
los toros muestran sus lucientes ancas.
Es la ciilida hora del bocborno;
el sol quema y enerrn;
y canta. la cigarra entre la yerba,
y el suelo emerge un hálito de horno.

Se ven del tigre entre el fangal las ?1-arcas;

y en la vaga. penumbra, entre las quiebras,
Junto ,í las negras charcM
yacen aletargadas las culebras.
Remolinean vírgenes efluvios;
el humo de la rosa, azul y blanco,
sube de la montaña por el flanco,
y alzan las cañas sus airones ~ubios
cual penachos de indígenas trm □ fales;
y traen ú. la vega, bulliciosos
los vientos tropicales,
el ruido de los pl:itanos hojosos
y el lejano rumor de los maizales.
Y en la playa desierta1
sobre la seca arena, perezosos,
cual negros tont?s, con la jeta abierta1
descansan los cannanes escamofó!os.

............................................ ······· ········. ·~

En la cercana loma,
en un recodo del camino, asoma
feliz pareja de labriegos ........ .

Ella.
núbil fornida y bella,
.
de ojos negros y ardientes, y de roJa
boca virgínea, y de apretado seno
que forma curva en la camisa floja ... ••····
y a, atlético y lle.no
de juventud y vida, musculoso,
con muñecas de recia contextura,
hechas, como muñecas de coloso
de alguna raza extraña,
para domar el potro en la llanura,
para tumbar el roble en la montaña.

Y la feliz pareja al fin se pierde
entre la selva enmarañada y verde.
ls.'d:AEC. EsRrQUE ARC[S'rEGAS~

6 ÜCTUBRE, 1895.

&lt;ron uein!e

EL~'.UN"DO.

reales.

habían sonado las ocho de la mañana, cuando
n par de agudos campanillazos, en mi casita. de
fadrid me anunció una visita.
¿Quién llegará ó estas horas? De seguro que no
conoce ni por el forro las costumbres de la coronada Villa. ¡,·isitar tan de mafüma! Ni los médicos serían capaces de hacerlo en la cultn capital de España.
' -Sefiorito, señorito1 dijo el criado en la pue1ta de mi
alcoba, un paisano de usted dese!\ hablarle.
-¡Me lo figuraba! paisano mío, acostumbrado á la vida
de América, á leYantarse temprano, á meterse en la cama
ii buena hora, á comer con método y no con hambre, á
visitar ií. sus íntimos cuando le pega la gana, sin consultar
el reloj ni las conyeniencias.
-Que pase y me espere en la snla, contesté bostezando
y sintiendo caer como si fueran de plomo mis párpados
enrojecidos por tantas sabrosas vigilias.
Oí sobre la estera del pasillo la marcha ceremoniosa del
recién llegado; crujió la puerta de la pequeña sala y á. poeo el criado volvió y me dijo:
-Ya le dejé esperando, señorito. Cerré los ojos y me
dormí de nuevo, arrullado por un rumor de notas de wals
y de rigodón recojidas algunos minutos antes de que el
sol dorase las frondosas arboledas del Retiro.
1\-Ie dormí profundamente y abrí los ojos cuando en la
torre vecina daban las once.
Florencio, Florencia, grité con todas las fuerzas de mis
pulmones.
-Señorito ........ .
-¿Tú me dijiste algo de una visita que llegó ,í. buscarme, ó lo he soñado?
-Sí señorito, un paisano de usted lo espera en la sala.
-Hombro y yo me dormí.
-La visita se ha dormido también; está roncando enel
sofá muy tranquilo.
-¡Ah! pues déjalo y dame mi ropa.
La toillftt fué leuta y cerca de las doce me presenté delante del desconocido, á quien tuve que despertar tocándole un hombro.
-Señor Don Juan, nw dijo, estoy tan canFado que me
dormi; lh,,gué anoche it )laclrid, u~ted no me conoce; soy
Fulano, allegado del Gei:ieral X y muy amigo de Z iiquien
vengo ,L buscar en esta crndad.
-¿De dónde viene 11sted, caballero?
-Pues de :México vine{~ Yeracruz y de Veracruz ,í. Madrid, y he hecho tocia la travesía con v~inte reales.
-¿Uon veinte rt'ales?
-8í sefior, rf:'ales mexicanos; con dos pesos y un tostón qhe aún los traigo en la bolsa, véalos usted.
...'...¿~ntonces ha lwcho gratis el viajt-'?
-Exactamente. ::\le encontré en Yeracrnz á. un catalán
muy si1t1p:í.tico, capih1n de nn ba'.?º de vela en q~te iba á
traer carga para Santander y le d1Je que en ~1adr1d tenía
yo un amigo.
-Puf'ssiquiere usted verlo yo me lo llevaré en mi buque.
-Yamos, le rm,pondí, ~• al dín. signiente m~ embarqué;
hicimos dos meses y mcd10 de tran•sía, sufriendo algunas tempestades y calmas qul• 110s d&lt;•i:espcraron, hasta
que por fin puse mi~ piés en tierra española y me despedí
de tan generoso auugo.
-Y de Santander á Madrid cómo ha venido usted?
-A pié y andando.
-Bárbaro!
-He tardado diez días y vea nstC'd SC' me acabaron los
zapatos.
-Ya lo creo, contesté mirando los pies de mi paisano,
á mí se me habría acabado hasta la manera U.e ponér•
melas.
-Pues sí, como le decía, me vine á pie y en las noches
me quedaba en pobres casuchas ó ei~ buenos h(!~les de
las ciudades más importantes, pero siempre adv1rt1éndoles que era mexicano, que viajaba á pie por suma pobreza y que demandaba hospitalidad gratuita. Y son muy
buenas gentes¡ en ninguna parte me ha faltado pan y
abrigo y en Torre la Yega me quedé á descansar dos días
y me encontré pers01rns que me habrían dado un billete
de tercera para. el ferrocarril pero no lo acepté ..... .
-Pura era buena oportunidad.
-Sí pero me propuse llegar á pié á Madrid y aquí me
tiene ~sted, con los mii::mos vrinte reales con que salí de
Veracrnz.
-Y cómo ha sabido usted mi domicilio?
-Lo pregunté por todas partes y deseo que usted me
presente con el General Corona.
. .
.
-Claro; ahora mi~mo; es usted un vmJero extraordinario· nadie ha hecho Cl•sa igual; aplaudo su extravaganci~ y admiro su tacto, su tino, su fortuna, para haber
consenado el dinero mexica110.
El hombre aquel, era joye11, de brillantes y expresh'?S
ojos, de tez pálida, algo eEcaso de cabello1 de barba rubia
y bigote largo y sedoso.
.
Su sombrrro, 8U traje, su calzado, estaban en rmnade~pués de tantas fatigas, pero sn carácter era franco y animado como si viviera en plena riqueza y cercado de venturas.
Había, sin embargo, un tint~ de rnelanc?lica tristeza
en su mirada acaso la ausencia de la Patria y el temor
de no volyer ~ veria'...... ·¡qnien lo sabe!
Lo pres.t--nté al Gt-nera1 Corona y~¡ Dr. Ilijar y Haro
que lo recibieron con sorpresa y con mterés.
Se albergó en mm carn de buésp~&lt;lls; al!f íué víctima
de una nenalgf.a cef:ílica que lo hizo sufrir fl?U~has semanas y despuée conoció algo de la Corte 1 asistió á dos
ó trrs corridas de toros vi6 de cerca al Rey Alfonso, un
sábado en que el mona;ca iba 1í Atocha; le tocó escuchar
á Castelar y {L C{tno, ns; no entendió una convnsación de
Frasc11elo y colegas 1,&gt;n el caf6 Jmpe1ial; t,)mó café con
tostada, horchata de chufas, callos, caracoles, calamares
y ...... caiíamones.
De~pués aquel bondadoso é inolvidable ~enernl Cor&lt;t
na lo envió á l\féxico por cordillera, es decir, se lo rem11

tió el nuestro cónsul en Santander para que éste i;e lo enviara á nuel"tro cónsul en la Habana v éste al comandante militar de YE'racnir. qne &lt;1 su ,·ez io remitiera á su familia.
Y así volvió á México ac¡ uel extrnvagn.nte pai8ano mío,
que en cuanto llegó al $eno U.e su hogar me es.cribió una
carta en la cnal 1110 dijo:
-Todavía tengo en l-'i boll"illo los dos pei::os y el tostón
que eneefié :L nstt:!d 011 í-11 cni;:a cuando me dormí de cansancio en la saiH ..... .
Y ahora, lo encuentro muy seguido por estas callea, lo
miro con gui::to y con a.r.:om bro y me repit,e el recuerdo
aquellas palabras que me impresionaron al conocerlo ..... .
-11Con veinte rt-'Oles.)) Y i-i u~tedes conocen otro que
haya hecho lo mismo, pre~éntcnmelo, porque de estos así
no caen dos en Iibra.
Jt:AN DE DIOS p_¡.;zA.
~

PEQUEÑO IDILIO.
I
Cómo una enorme blanca paloma
sobre la falda de agreFte loma
que se di,,ii:=a desde el lugar,
como nna e11or111e1 blanca paloma
se alza la ermita del Uetarnar.
Muy tempr;1nito, por lus mañanas,
cua.ndo aun no se oye que las campanas
lanzan al Yiento su blando son,
muy te.mpranito, por las mañanas,
para. la ermita va Concepción.La linda nil1a de faz i::erena,
cabellos de oro, tez de ar.ucena
teñida apenas en arrebol;
la linda niña de far. serena
hecha con lirios v 1nz de sol.
P,Hida y triste.llega á la ermita
donde Ja virgen pura y bendita
con su sonrisa convida á orar;
pú.lida y triste lleg,i tí. la. ermita
y allí se postra juuto al altar.
Con t1·mblorosa voz suplicante
ruega :'L !:~ virgen porque i:=u amante
que se lmlll\ arn=c:nte torne al lugar;
eón tembloro~a vor. suplicante
pide y no CL·sa de SllFpirar ...... .
II
Do luce el césped corno esmeralda
de agreste loma :;obre h\ falda
'
qne se &lt;li\·iea de~dc el lugar,
dó luce el cé¡;ped corno l'Smeralcla
se :&gt; Ir.a ht. erlllita del Retamar.
~Iuy tempranito, cierta mafiana
se oye el repique de una campana'
que ra~ga e! viento con blando son;
muy te1npr.lnit.o, cierta mañana,
par:i la ermita rn Concepción.
La rubia nifü~ n1 con su amante
con satisfecho, dulce i:=emblante
prendido el ve!u de 11i \·eo t1il; '
la rnbia nifi.1 ni con su amante
cuando la aurora tiende su ar.u!
F.mocionnd.,1, llega :L la ermita
donde la virgen ¡mrn y bP1Hlita
luce, gallarda, sobre su altar;
emocionnd:t !lega ._¡ la ermita
con su corona de albo ar.aliar ........ .
Levanta el cura sn blanca mano
con el semblante sereno, nfano,
donde fulgura mística nnci6n;
leYanta el cura FIi t.ln.nca mano
y l'Cha ,'L los nodos la bendición ...
FLORE~'l'IXO ÁLCORTA.

LOS DOS OORNETAS-

J'"~s

dos cometas :e::-, la cnrga.

~ ºlmbos niños: PI uno hijo dP Borgoña¡ el otro

~ t.1.c Bretafia. Los azares de la guerra los han
f-~unido en la montaüa, al mismo batallón de cazadores.
Los batallones marchnn al combate ..... Los dos
corn~tas tocnn it la carga!
Allá abnjo, la infantería enemiga se ,·e forn1ada en
columnas sombrías y compactas. Mil~ lejos la caballe·
ría oculta detrás del cemt•-nterio de la aldea., e,J act'ro
de sus cascos y c•l brillo de :-;us sahlt&gt;.s;.
El enemigo es m,is numeroso.
Pero qué importa?
Los dos cornetas tocan A la carga!
A paso de trote los dos caza.dore:;; s,th·an la barrim&lt;.:a, franquean los matorrales. Ya se aproximan .... La.
pólvora estalla, las balas cruzan lo:; aires .... Se lucha
cuerpo á cm·rpo .... Ay! los brazos cómo se b,lten!
Como ellos corriendo i:iie-mpn•, los 1Lo;; cornetas tocan fi la carga!
Oís los relinchos ele los caballos, los piafidos de~ las
patas en la ca.rrekra? Es un escuadrón que niela ú.
socorrer al enemigo ...... Valor, soldados! En vuestras manos estíi la suerte del ejl•rcito entero. Con la
rabia en el corazün, con toda la ftwrza ele sus pulmones, los rlos cornetas tocan á la carg-a!
Qué horrible espectáculo! En todi.ls partes muertos
v moribundm; ..... .
· Dios de los combates. dinos que fruto,; nacerán en
la próxima estación en la tierra qul! se riega con sa.ng-rc humana?
Dominando el sonido de los fu.sifos, el choq ne de las
armas, los gritos de los combatientes, los dos cornetas
to~11n :i la carga 1

107
Ay! el )J1ttalllln des¡wdazado..
Ya no se oyl'll
los.
La c1lballeri1i sahlóó las manos del uno¡ 1·1
otro Ita sid11 hl'l"Íllo t·H la t'arn por una bala, Los de:;•
gTaciaclo.-; ni1)0_-; 110 1nwd(•11 tocar. Ruedan juntos li. la
fosa tlel camino.
Héroes dc:-;couucidos de la patria francesa!
Lo., 1!os ctirndas e~pcrn11 silenciosos la muerte!
l't&gt;ro 110! Ea tanto que un soplo de vida anima sus
pet·ho:-:, &lt;·l liatallón marcharit adelante con sus banderns ci&lt;•splPgarla,;; :il Yil'uto! De una sola mirada se adivinan ,v s~ comprcmh•n.
En la :;angre y en el fango se arra!:itran el uno ha•
cia el otro.
Los dos no quieren morir!
Oh! los nobles conizonl's! los gloriosos mutilado!-!
El bretón &lt;:011 la cara dt'spedazada, tüma su clarín
~' lo llC'va 1\.los labio,; moribunclos de sn camarada ...
Ento1H:es, n•unit•ndo en n11 subli1nc esfurrzo toda su
alma y todo su ,·:dor, arrojat1 al l'Hemigo e::! más atronador sonido!
Adeln.ntr, ci~z,ulrm.&gt;:s, adelante!
Y por última nz, los dos cornetas tocaron 11. la carga.

.Ji·r~rn LEGoux.

\:!a uiaa es sueño.
licenciado Lien deFoukien vivía en el siglo XV.
Acababa de examinarse con brillante éxito, y
leno de orgullo poseábase altanero por todas
parte¡;,, cuando supoclc prontoqueene1 cunvento
de Pi-Ion se albergaba temporalmente un distinguido frenólogo.
A penas conoció la noticia1 corrió en busca del famoso
doctor, para preguntarle si estaba ó no predestinado á
llegar algún dia á las grandes dignidades del Estado.
Al notar su fatuidad, díjole el sabio cosas muy lisonjeras y acabó por prometerle veinte años de pacífico y próspero ministerio.
Síitisfecho con estns predicciones, el mancebo no pudo
oc11ltar &lt;1 nadie su altivez.
Trató tle retirarse, pero como llovía á. c,1ntaros, vióse
prt::ci~ado ú. refugiarst! en una de lns habitaciones del convento.
Cemo Lien estaba muy cansado, durmióse en un á.mplio siltún que habí:.l. visto á su lado.
A los pocos instantes se le presentaron dos en,,iados del
f mperactor con objeto ele in\'ltarle {i que se dirigiera á palacio, llaniado por S. ')1., el cual deseaba consultarle acerca de una. cuesLiún política de gran importancia.
Siguió :l los mensajeros, y apenas llegados ,1 la corte, el
soberano le e-cuchú con 8ingular complacencia y le nombró presidente de su Consejo.
Despué:; de haber dado las gracia~ al emperado!, dirigióse Lien :L ¡;u domicilio, convertido en l-'Spléndtdo palacio.
Todos los funcionarios del Estado le ofrecieron riqufsimos presentes, y cuando salía á la calle no habfa quien
no se inclinara ,¡ s11 J?U.SO.
Uno de sus proteg1dc-s le envió una orquesta formada.
por diez hermosas jóvenC3, que le fueron entregadas como riquísimo presente, y de todas partes llovíau los obi:;equios de todo género y condición.
Encumbró Lien á sus parientes y amigos; pero tampocose olvidó de sus enemigos ele otros tiempos, ú los cuales redujo lL la. m:1s espantosa po?reza.
. .
En una palnbra; todos lo~capnchm1de! ~rnustro se~a.liza.bn.n en un abrir y cerntr de ojos, deshz,mdosesu existencia en un mar de delicias y de placeres.
.
Una vez quisieron asesinarle algunos de s11s adversanos,
pero turn la fortuna &lt;le 1-alir con bien de tnn terrible
trance.
No pocos cortesano;¡ le criticaban en voz baja, sin que
nadie se atrevil'SC á sensurnrle públicamente.
1\1.1s al fin, d jefe de la censur:t imperial 1 no pudiendo
soport~ tantas injusticias, se decidió ,í. denunciar al em•
perador Ju conducta arbitraria y licencicsa de su primer
ministro, pidiendo la cabeza del culpable.
El soberano sin embargo, no dió crédito á las quejas
del censor, qu~ reproducidas al poco tiernp~ por todo~ los
dignatarios de la corte, ocasionaron el destierro de L1en,
con la pérdida de todos sus bienes.
.
Al salir de la ciudad para cumplir In, sentencia, \'IO~e
asa.ltndo en el campo por una horda de foragidos 1 enviados á. su encnentn, pam asesinarle.
Una vez 111uerto, sintió que su alma era conducida P?r
dos aparecidos :'Luna ciudad lejana.y lle\'ada á m&gt;,,palae10
ante el juer. del infierno, que tenfa delante el registro U.e
los crímenes v de las buenas acciones.
-E.se es mi' crimi1ml político-elijo al Yer á Lien.-Corno infiel al soberano y opresor del pueblo, merece sc•r
introducido en nna caldera de :1ceite hirviendo.
Ejecutad:\ la horrible l::!entencia, de nada servían los espantosos gritos del condenado, á quien nadie socorría.

.. -~¡' Li~;;i ii;;~i~~·~¡;·~ó·d~- p·~~~t~. ·~·,;~-d~..1~;.. ~~;;;p;~:
fiero~ del estudiante, que en su busca había acudido ni
convento.-¡Dee-pierta, hombre, despierta. ya de esa pl•sadilla, v v,ímon.)S ,l comer!
Lien ~ibrió los ojos y vió ante él :i. su amigo, el cual _e11terado de la predicción del frenólogo 1 le dijo en tono ele
burla:
-¡Saludo al seiior presidente del Consejo de ministro1-1!
-:No hay m,ís remedio-murmuró el vanidoso jovenque ser humilde, humano y modesto, para. gozar de la
verdadera y únic:i felicidad que podemos alcan1.ar en l;.1.
tie1•r.1..
Lier. regresó :.l su casa libre de vanidades y estéríll'a
ambiciones, y al poco tiempo desapareció de Jn. ciuda&lt;l,
sin que nadie lograra 5-Veriguar su paradero
TEUEXG KF-TOXG.

�108

(l Ü()TUJJRE,

EL:MUNDO.

~======

~oronación de la ~ir9en de @uadalupe.

1895.

Ü ÜOCTUBHE,

1895.

EL MUNDO.

109

~oronación de la ~ir9en de @uadalupe.

w------------,..,..---~

~¡

Sllmo. Sr. Grzobispo Dr. Próspero [b2aría Glarcón l' Sáncltez ae la ~arquéra.
(Fot. Manuel Torres.)

Preside la Coronación.

Sllmo. Sr. Grzobispo D. Pelagio Gntonio

ae i!abasliaa l' Dátlalos.

(Fot. de Mora.)

Tomó gran parte en los primeros trabaj os para la Coronación.

�110

EL MUNDO.

6

ÜCTUBRE,

1895.

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PENSADOR MEXICANO.-Ilustraoiones de IZAGUl RBE.
(00:STrNUACION)

Así expresaban su perfecta ignorancia de cuanto
El pueblo vefa con asombro aquella. pareja tic ex- !:dones. Nada hay más falso 1 más pt'rfido, más artero estaba sucriliendo.
qu~ Jn. multitud y nafüt mA~ f,-icil ffo &lt;'ngañarse que la
tranjeros hermosos, que según l(~ drdan, .''ª rran meE.11 1\l~xico hay un l!:spíritu burlón heredado acaso
vanid,ui dulcemente arrullada y eusordctida por ella.
xicanos y lo iba.u it gob~ruar ¡rnrn siempre.
de los a1Hlaluces 1 que pone en labios del más analfa¡ Cuántas reflexiones escuchl! en mi derredor 1 que
bético frases que por lo cáusticas vuelan, se propagan
Maximilíano tenía C'ntonces treinta años. Era alto,
ahora qu&lt;'rda repetir como prneb:t de la pf'nC'trnción
delgado, ele frente &lt;'~paciosa y elevada, d('. ojos azules
y
matan al que satirizan ..
politica de mucho::. prnfctas desconocidos!
¡ Cuántas salieron ese d1a de hu; ho1·as de los descay brillantes, de cabello csca~o, rllbio, partido en me-Esta o,·ación no la hace el pueblo.
misa.tos!
dio de la eah('za y vuelto en '-ios gajos hacia las ore-PC'ro es oJJra de la gente decente.
En la puerta de Palacio pegaron pasquines y en las
jas, de nariz fina 1 de boca con el labio inferior grueso,
-Nunca esa gente ha hecho las reYoluciones.
calles cantaron esa misma noche versos incendiarios.
saliente Y caído e.orno todos los Hapsburgos; de bigo-i\ada hay mejor que ella en la ésfera social.
Pero todo se hacinen medio del mayor entusiasmo, y
te sedas¿ y poblada barba, abierta sobre los hombros
-Los mejores en lo:; pu~blos son los que sostienen gritando vivas al voltear de las esquilas de todas las
v tan clara, como si fuera un nimbo de rayos de sol,
ó derriban las instituciones.
torres,, al estallido ele las Sflh'as ,. rlclos cohC'tes.
~ircunclirnrlolc el rostro. En su semblante lleno ele
-Pues el entusiasmo que á todos nos conmueve
La Piaza de Armas se iluminó h ·gio1'1W, que &lt;.:rala
irresistible acractl\·0 1 lrnbia rasgos de lealtad, de bon¿no manifiesta con evidencia que esta ovación á los
palabra de moda entonces 1 y durante los fuegos, sadad1 de nohll~za ~, de candidez infantil.
monarcas es popular y sincera?
lieron los monarcas al balcón, cautivándose con tantos
Ese día estaba vestido ele uniforme militar, con
-Imposible! las señoras han trabajado para dar lu- farolitos de colores, con tanto ruido, con tanto cxplensombrero montado de Grneral mexicano, llevaba al cimiento espléndido á la recepción, pero la mujer
pecho la banda ~ las insignias de Gran Maestre de la siente, no razona; aplaude con la bondad no con la dor1 que encubría el engaño mús grande, la alevosía
más negra que puede imaginarse.
Orden de Guadalupe.
justicia. A toda mu]&lt;'r le de!'ilurnbra el aparato de las
¡ Infortunada pan•ja ! 'fodavla la recuerdo y me suMaria Carlota Arnalia, iba lt cumplir ,,eintitres
monarquías.
be
la vergüenza al rostro!
años. Alta1 blanca y sonrosada; de profusa cabellera,
La Emperatriz, su nombre, su aspecto 1 sus trajes 1
Dicen que cuando miraron desdo el balcón de su
de color castallo,oscuro, &lt;le ojos pardos, de mirada sus joyas, sus damas; el trono en que preside las sofranca y penetrante; no so parecía á ninguno ele sus lemnictarl&lt;'s; la marcha con que la salndan al entrar Y residencia la alegria de la, ciudad 1 exclamaron:
-¡ Qné: hermoso es f'l cielo de ?.Iexico !
retl·atos. Vebtia en esn. ocasión un traje de seda azul al salir de Palacio; el asombro con que se la mira pa- i Que tranquilo esta nuestro imperio!
y blanco, mant~leta azul ~· capota sin otro adorno sar por las calles 11tariciando con la sonrisa á cuantos
Y no muy lejos 1 entre los pefionE's del Ajusco, entre
que unas fion·s.
la saludan, tocio ('Sto encantai cautiva á las mujeres y
Daba con su sencillez uua lección contra el lujo natural es que las nuN1tras s&lt;' enruentr&lt;•n poseidas de las arholedHs del Monte ele las Cruces 1 l'Staban los
guerrilleros tle la Repúblíca, soñando en el iu):;tante
exajerado de lus que la redbían y hacía resaltar las
una emoción nueva. Asisten á una comedia que les
de la reiYindicación de los sagrados derechos del
gracias n;iturales de que estaba adornada.
era solo revelada por las crónica::. de Europa ó por
Maximiliano, de pie frecuentemente en la carroza, las non:'las :'' ~e c1~cen . transportadas á. los antiguos pueblo.
l\Ii padre tenia un amigo, liberal eminente, que le
saludaba. lL todos lado!. conmovido y sonriente. Car- palacios del viejo mundo dond~ se tutean con Duquelota inclinaba con dulzura la cabeza 1 cubierto su sas ,, con Jlarque:H:'S que cuentan con más perg·aminos dijo delante de mi con calma estóica:
-Pedro, abre bien los ojos y mira con toda imparcuerpo d.: flores, sedas, agasajos y Yersos, arrojado::. que~doblones. Aquí ha;,r ahora mucho:. nobles austriacialidad lo qu&lt;' pasa. En estas gTandcs o\'aciones no
profusamente de las alturas.
cos, franceses é italianos. No escasean los paisanos
DespuCs del Te-Deum, se fueron á Palacio; entraron que han limpiado los escudos de sus abuelos y tratan resaltan sino las sumas inmensas que han gastado los
Ayuntami('ntos; esto no es popular; es obra de las au·
á las habitaciones interiores, cuya puerta estaba guarde que se les renueven sus polvorientos títulos, pero
dada por alabarderos perfectamente vestidos y ar- son pocos y se ponen en ridículo con semejantPS pre- toridade:-; y no ele los ciudadanos.
~P&lt;'ro c&gt;l pueblo que acude en masa y grita y se
mados1 y lt pocos instantes l:ialieron y ocuparon el
tensiones.
enloqucte do alegria.
trono quedando en las gradaS y á los lados los per·
-¿Es tlecir que no tenemos noble .., en Jlexito?
-Siempre hace y hará lo mismo. lle recorrido los
sonajes que custodiaban la carroza.
-Los tenemos ven buen número 1 como que la anti·
El maestro de ceremonias comenzó á llamar con gua aristocracia ·de Castilla, emparentó con indios de barrios lejanos, los que son ajenos á tantos regocijos
del cC'ntro .v no hay en C'llos un farol, ni una cortina,
arreglo á la etiqueta á las autoridades y corporaciosangTclimpia, pero están ya tan mezclados y tan conni
una bandera.
nes que aguardaban para felicitar al Emperador y
fundidos que francamente nadie los toma en serio ni
-¿No has notado que el príncipe les ha caldo muy
hubo entónces un detalle que no debe echarse en olen España los reconocen porque no pagan desde havido.
ce muchos años ninguno de los derechos que ~xige bien por su figura á todos los de la plebe?
-El príncipe es mu;~ simpático, pero ya lo ves, es
El Generál Tomás l\lejia, indio muy valiente, poco la Corona.
muy débil; en los convenios de Mira.mar aceptó dos
acostumbrado a vestir el uniforme de gala y menos
-El pueblo ha saludado loco ele alegria á los Emcondiciones humillantes: la tutela de Napoleón ID y
á hablar en público, estaba comisionado para repre- peradores.
su ejército y el subalternar los jefes mexicanos de tosentar al Ejército y llevar en f'J besa-mano la voz de
-El pueblo lo mismo aplaude á un oso que baila
da g·raduación, á todo militar francés alln de la más
la orden de Guadalupe.
en la plazuela que á un rey que lo saluda desde su
ínfima escala. Este es un rasgo impolitico bajo todos
Le habian escrito un breve discurso que debla dorada canoza.
aspectos, porque va á empuñar las riendas del Goaprender de meruoria. Llegó su turno, se adelantó
~¿Y tanto soldado que defiende ú. los recien llegabierno bajo la dependencia del General francés.
al pie del trono y dijo:
dos?
-Sabrá dPsprenderse de esa tutela.
-Majestad .... majestad.
-Son franceses! Son soldados agenos que el dia
-Además, los conservadores que lo han traído lleComenzó á temblar, se le anudó la garganta y en que quieran se marcharán dejando comprometido al
varán un grande desengaño, pues este hombre ba mamedio de la confusión que esto producía á todos los güero.
nifestado que no le gustan rivales y que el clero en don
presentes, rompió con mano nerviosa el papel que
-Quién es el güe1·0, señor mio?
de de hecho existe una sola comunión religiosa es un
lle.vaha dispuesto 1subió una grada y dijo con reso-Asl le dicen ya los léperos al Emperador.
rival temible y para vpncerlo decretará la tolerancia
lución como el soldado que habla en campaña:
-"'El Imperio se C!stablece quieran ó no quieran los
de cultos, lo cual es dar un paso hacia la Reforma.
-Señor; no he podido aprender lo que otros escri· liberales.
-No creo tant,o.
bieron para. que yo lo recitara como un niño de es-Lo veremos.
-Abre los ojos, Pedro 1 abre los ojos y no vayas i\.
-¿Con qué soldados se cuenta para combatirlo?
cuela, pero lo que yo digo es que siento por usted
meterte en camisa de once varas. La Historia no es
-Los hay pero nunca han salido del Colegio 1\filigran simpatia y sincera adhesión 1 que lo defenderé
un mito; existe severa y tremenda y recojerá uno por
siempre con mi espada y que si algún día se trata de tar los heroes de las revoluciones sociales. Un hommorir por usted yo seré el primero que dé con gusto bre humilde salió de una notaría donde trabajaba cer- uno todos estos hechos para entregarlos al fallo de la
ca de Zacatecas, montó á caballo, acaudilló al pueblo posteridad. Además, aCJli no caben otros reyes que
toda mi sa.ngre.
Bajó l\faximiliano, cou los ojos llenos de lágrimas, y triunfó de los reaccionarios. Era &lt;lespues el Gene- los de la baraja.. No e4thrnos hechos para súbditos ~'
no tomamos en serio lo de las coronas.
los escalones del trono y dió al General Mejía un ral González Ortega.
Mi padre estaba rautivado con la finura, con los moabrazo prolongado, estrecho y cariñoso, diciendo:
Otro humilde salió de la Catedral de 1ilorelia1 orga-General, este es el mejor discurso que he oido en
nizó legiones vastisimas y luchó cien veces sin arre· dales distinguidos, con la cortesía mag1..•stuosa del
nuevo Emperador, pe1·0 la Emptratriz no le era tan
mi vida. Gracias 1 gracias.
drarle la desgracia. Era Don Santos Degollado.
Y los presentes rompieron á llorar enter:i:iecidos.
Otro abandonó la tienda en que servia despachan- simpática.
Y la razón de tal antipatía es digna de saberse
Terminadas las felicitaciones, Maximiliano con voz
do especias al público y se llamó... pero ¿para qué
serena contestó á todos, y bajó del trono con Carlota citar á tantos? Otros vendr.in que hagan algo en fa- puei aunt}uc nimia1 pinta mu)· bien nuestro caráct('r.
Un amigo suyo le había dicho que la jo,~en consor·
siendo victoreado tres veces por la concurrencia.
vor de la República echando fuera á todos estos grin
te de Maximiliano, se había fijado en los diminutos
En seguida salió al balcón principal 1 habló al pun· gos.
Asi se hablaba en lCls conillos y aun en los balco- pies de las damas que fueron a recibirla y que no era
blo y se retiró para aparecer de nuevo, recorriendo
nes
ele las casas, y se decia esto por los mismr,s que de la opinión ele Byron respecto de las gaditanas,
las calles ele la ciudad en carruaje abierto, á las ct:.aarrojaban flores y cintas de seda al carruaje de los pues a.l mirar tantos piccesitos que como dice un
tro y media de la tarde.
poeta
Lo escoltaron má8 de trescientos ginetcs; lo más monarcas.
bien podrían
Los pobrecitos pllrias, los desnudosi los deshereda•
granado del sexo fuerte -en la ciudad de México y
ocultarse
en
el caliz de una rosa,
dos,
gritaban
sin
saber
lo
que
decian;
se
les
ordenó
volvieron las señoras á a,rrojar flores, versos y cintas
de vivos coloresi de los balcones y azoteas de las por la autoridad que victorearan al Emperador y oí á dijo en alemán :\ su marido:
-Estas mexicanas tlenen los pies asqu:-rosamente
muchos lanzará los cuatro vientos este grito:
casas.
pequeños.
-¡ Yi\·a el Emperador ele la República Mexicana!
¡Ah! no puedo arrancar de mi memoria estas impre-

6 Ocru BRE, 1895.

ELl\IUNDO.

No faltó entre los jóvenes de nuestra culta sociedad
quien entendiera la frase y la divulgara con la velocidad del rayo.
Es.to. fué una decepción para mi padre que siempre
:&lt;l~1ro c~mo buen gahm de otros tiempos, los pequenls~mos pies. c~lzados con zapato de seda, bajo y sostenido con cc~llgas que cruzaban aquellas finisimas y
caladas medias llamadas de la. Patente que venian en
primorosns cajas de oloroso sándalo oriental y costaban mucho dinero.
Con esa noticia falsa ó cierta se motivó que todos
dijeran que á la princesa no le simpatizaban las mujeres de México y que estas hablaran aunque con mil
rodeos de los grandes y toscos pies de las extranjeras.
¡ Cuántas veces una insignificante palabra dicha sin
pensarse, conquista la mala voluntad de un pueblo
entero!
Entre las ovaciones hechas á los soberanos, figuraron en alta escala los fuegos artificiales 1 construidos
por los soldados franceses y que ocasionaron ml1Chas
desgracias, pues aseguraban que el cañón del cohete
en vez de ser de carrizo era de hoja de lata, y no falta·
ron victimas en el numeroso concurso que acudió por
la noche á la Plaza de Armas.
Aquella noche durmier('ln por la vez primera en
Palacio los soberanos y llamó la atención de la Em ·
peratriz un artístico y hermoso tocador de plata m aciza, labrado por Larralde y que le ofrecieron las señoras principales de la ciudad.
Cuentan que l\Iaximiliano al cerrar las puertas de
madera de los balcones, halló lo que sucede frecuentemente en México por la humedad del clima 1
que no ajustaban como las de Europa y dijo á la Emperatriz.
-En este país no hay puertas.
-1\Ialisimoi le contestó Carlota, pues por donde
hallaremos salida en un conflicto?
Nada se ha borrado en mi memoria de cuanto oí
referir entonces y no echaré en olvido este detalle:
Rabian regalado al Emperador, una edición lujosa de
la Historia de )féx.ico y encargó que la pusieran en
i;u alcoba, pues antes de dormirse a.costumbraba
leer algo. Uno de los más audaces de la servidumbre
buscó el volumen que más le convino; señaló con una
cinta de seda determinada página y lo dejó en la mesa de noche al alcance de la mano del Príncipe.
Cuando éste lo tomó, abrió instintivamente el lucrar
señalado y sus ojos tropezaron con el siguiente c;pítulo: Prisión y fusilamiento de Iturbide.-Sus últimos
momentos.-Extinción de la idea monárquica entre
los partidos dominantes.
¿Que sentirla al leer esto aquel joven y hermoso
soñador de treinta ailos, que babia renunciado á su
patria verdadera1 á los privilegios de su familia y á
los derechos al trono de un gran Imperio para entre•
garse á las peligrosos abismos de lo clesconocldo?
Acaso má.s que las impresiones del viaje, más que
el rumor de las multitudes ad¡liadoras, más que el
deslumbramiento de tantas galas como encontró derramadas por todas partes, le turbó el sueño aquella
noche una visión terrible: el cadalso de Padilla, donde
rodó la cabeza coronada de un hombre que tuvo una
gloria no alcanzada por otro: la de mirar á sus pies
llorando enternecido al pueblo de su patria, el día en
que se con!-umó la independencia.
Y pensaría Maximiliano: si al que creó la bandera
tricolor que por todas partes he visto flamear orgullosa, le dieron muerte por sentarse en un trono ¿qué
harán conmigo el día en que me desconozcan estas
mismas multitudes que todavia me victorean abajo de
mi Palacio?
Aquella funesta pesadilla debió amargarle todas
las glorias del viaje, cerrando con negro broche los
esplendores de aquel gran dia descrito tan pobremente por mi pluma.
( OONTINU A.RÁ j
Asegurada la propiedad literaria, conforme á la ley.

ESTA EN PRENSA Y !IUY ADELANTADO
-EL-

Segtmdo Almanaque Mexicano
DE ARTES Y LETRAS
PARA 1896

Publicado por MANUEL CABALLERO.
Muy superior al precedente por lo interesante del ma1e:rial y lo artístico y lujoso de la edición.
Diríjanse todos los pedidos á

Viuda de Oh. Bouret.
.lVENIDA

5 DE

!IIAYO.-MÍXICO

lll

LA MODISTILLA.

~

~ Aalta, delgada, nerviosa, de

d&lt;'. mi cue11to era una mujt&gt;r antes baja que
cabellos negros,
.lt..~ tez morena y unas pestafia8 de ébano, en torf~~ _no de las cuales flotaba algo siniestro.
TrabaJaba cm un taller de modü•ta.
A las siet~ ya sn habla levantado y h(':cho al espejo
el más gracioso rodete que pudo soñar mujer andaluza. Despedtase entonc(•s de su madre 1único ser que
le quedaba en.el mundo 1 ;,· atravesando calles v plazas llegaba al taller, donde, si no era siempre i'a primera en entrar, rara vez era 111. segunda. Al revés de
fius demás compañeras, casi nunca tomaba parte en
las bromas de las oficialas. Era de suvo retraída, v
nunca lo fué tanto que destacnra. su fi;,.ura de aque"I
cuadro alegre y expansivo; bien se ;ataba que su
centro verdadPro era el aislamiento ,, su cualidad más
predominante la honestidad, (1·ara llvü en el gremio
de modistas.)
Entre aquella insoportable baraunda de ruido de
máquinas, risas loc;is y voces joviales del talll~r veía·
se siempre á Ter,~:.;a con los ojos fijos en el pes[)unte
atenta solo á su trabajo, dejando brillar en tomo el~
si a ~anera de uni:i aureola de respeto, que nadie se
atrevm á romper. Cuando las oficialas velaban á can•
s~ ele excesivas tarea~, ¡ era de verá la joven' embeb1da en su c~stura, con el semblante envuelto l'll aquella sombra sm fin de sus pestafias, heridas verticalmente por la luz!
Pero, con estos ~tracti_vos, ¿carrlcía Teresa de persona qu~ 1~ anuu:a.? Un J?ven de esos que, buscando
entretemmic~to a sus oc10s, se dignan descender al
ramo de mod1-;ta.s, la perseO"uía continuamente vmás
ele una Vf'-Z le había dirigirl~, al pasar aJ1rún
1:Cquie·
0
br&lt;,, que ella jamás .o:vó si bien aceler:{ba. el paso, temerosa de ser segmda por su amante. Pero el Tenorio no cejaba tan fácilmente en sus propósitos. Un dia
y otro la aguardaba. á !&amp; salida. cfo la tienda, y acercándose á. su lado, trataba ele hablarle. Ella como
siempre, npresurnba el paso, sin prestar oído á sus
palabras 1 entrr la-; cuales liabia creido escuchar en
mis de una ocasión alguna propllesta relativa á bie·
nes de fortuna, pero no muy favorable al decoro.
Fn-nando 1 este era el nombre del amante, no era
un jove~ qu~ .mereciese el desprecio ele Terexa, en
cua.nto ;\ lo f1s1co. Era alto delgado, la faz morena y
barba 3:fil~da., maneras elegantes y una p11lcritud en
el vestir 1n-eprochable, círcunsta.ucias todas ellas
poco favorao!es, en la. presente ocasió1;, al petrime~
tre, porque bien vela. Teresa que sus muestras de sim·
patía no irlan encaminadas al mas honroso fin. Por
lo demás, dicho Sl'a ~n v.e~·dad, el jonn no disgustaba.
á. Teresa, que por rntu1c1ón amaba lo distin&lt;ruido ,r

=~

o

iban en ?es~~·den, y lo extraviado de sus ojos indica~a_la ag1tac10n de su alma. Lle{1'ó
á la tienda. La noO
ttc~a primera que recibió fué la de que no había tra.•
ha.Jo.
La ola de lo desconocido rodó sobre el organi:sml)
de Teresa. En aquel momento quedó sin acción, mir:3--ndo de un lado vara otro, como quien busca un sl·
!to donde apoyarse. Su amante la esperaba. Salió la
Joven, y el ~enorio se. puso á su lado. Por la primera.
vez en su vida, volv10 la cara Teresa hacía aqul.'l
hombre.
~l diálo90 fue rápido y expresivo. El joven acompanaria a reresa á su casa ....
Marchabait. El río de gentes los envol via en sus
pliegues á medida que avanzaban, deteniéndolos (.•n
este sitio, parándolos en aquel escollo, clividiéndolf'f'l
por medio de una isla ele personas v uniéndolos nuc·
vamente, yenrlo á semejanz.i de rtoS hojas que 513 l'llc_uentr:m en un río, y aunque hijas ele dos ramas db·
tintas, hacen juntas su ,iaje hacia el mnr.
Un océano era &lt;'l que lle,·aba Teresa en su pP.cho,
cuyas olas establecian rompientes en su cerebro.
~legaron. La anciana estaba en la. aO"onia. Una.
agitada respiración movia su pecho. Su ,~da se ª"'ºtab~. Al. ver llegar {t su hija qui~o hablar: sin pod&lt;•r
consegmrlo. Teresa se acercó ,i. su madre lleua ti..:
espanto, y busco su alma ít través de la materia, para.
retenerla en aquel cuerpo casi exánime. El seno de
'Teresa que había quedado medio descuhierto, temblaba en ~gita.rión soberbia, como si un oleaje ronc•C&gt;
rodara baJo su carne. Estaba espantosamente hum:ina y hermosa..
Femando no se movía. Su primera impresión ful\
de espanto! de~p~1és sobrecngióle honda piedad A-ntti
aquel nauh-agw imponente. Diri()'ió la Yista iL la, ha.bitación. Ni un mueble de niugÓn la.clo. ¿Que caHa.
era ar¡uella? Y él ¿qué intentaba~ No se di O nspnesta. El .~stertor ele la andana le. sacó ele aquel estado,
y_corr10 cerca del lecl10. Teresa seguía. con los ojos
fiJOS en el semblante de su madre.
.Este tomó e.1 tono amarillc nto ele la cera¡ fué apng~ndose poco a poco, y cuando restaba un sólo hilo de
vida á la e.nferma, fijó los ojo!-! r.n su hija y le dijo con
voz pareetda al nüdo de una hoja seca sobre una.
tumba:
-Adiós, adiós!
Teresa clavó entonces en Fernando una miraila inmóvil1 q~e tenía algo como de petrificada; púsose en
fiera actitud delante del cadáver ele su madrei cual si
defe11;díese algo, y con voz completamC'nte firme exclamo:
-¡ Ya no es necesario! Puede usted marcharse!.
1

•*•en el taller. Ahorn inclina
Teresa cose nuevamente'
más la cahe:1,a sobre la costura, v el dolor ha puci:sto
dos lirios en sus ojos.
·

•

El ~orna! que esta teni~ en el tallet·, ern escaso.Ape·
nas s1 de una manera mcomprcnsible podían salir
adelante &lt;'lla y su madr'J, sometiéndose á toda clase
d~ p~ivac!ones. Ad~más de esto, llegó un ella en que
dtsmmuyo el traba.Je en la tienda, v :í. Ten~::.a le foé
rebajado el sueldo.
·
¡Qué día de disgusto para ella! Al principio trató
de ocultar la v~nlac~ fL su madrf'., prro luego tuvo qtrn
declararle su s1tuacwn, sopena de que hubiera creido
que gastaba su escaso jornal en cosas fútiles, olvidando sns debcrc ....
La noticia fué recibida por la madre en medio del
mayor silencio. Dentro de su corazón retorciéronse
las fibr~s más in.timas: ~ero nada dijo á su hija, por
no entnstecer mas su amrno. La ruina era cierta.
¿Qué hacer? En tal situación, TC'res&amp;. se acordó involuutariamente, .' por una ley fatal de la naturaleza
de aqu~lla propuestai no bien oida, de su amante, en
la cual iba envuelta algo favorable á su posición.
Empezaron sus pensamirntos fL moverse en ronda
siniestrn clen_tro cie: :-;u cerebro. Como tropel de mariP.º~asi todaY1a radiantes, quP.rían escapar volando á
s1t1os no del to?,-o puros; pero al intentar salir de aquella cabeza excitada, chocaban unos tras otros contra
el pudor, bien como el pájaro contra el cristal.
LlJ. madre de Teresa tenía un padecimiento. Era del
corazón. Cuando algún lanC'.e de la vida le maltrataba, poniase á la muerte 1 y sólo á fuerza de cuidados
conseguía un re.lativo bienestar. .
Esta vez cayó en el lecbo con más violencia que
nunca. La situación de Teresa tomaba aspecto terrible.
En otros talleres, donde In. joven trató de buscar
trabajo 1 no lo encontró. Insistió; nada. Era una época mallsima!
¿Qué ha~&lt;'r? ~u m~cli-e agrav1íbase por momentos,
y en tan triste s1tuac1ón, nada tenía de que echar mano para contrarrestar el peligro.
Sus esca~os muebles hablan sido cmpefi:1.Llos; sus
ropas, lo mismo; solo quPdaban en su casa una enferma que se m_oría1 _ una silla donde la jriven se senta.ba
para ver e:&lt;-tm~mrsr, poco á poco, la vida de sumadre, y un Jergon sin sáb~nas, en un ángi1lo 1 donde
Teresa, en la flor de su vida, soñaba con la miseria
en vez de soñar con cielos de oro y horizontes espll'n~
didos.
·
Un ella por la. .maña.na, su madre se moría. Ln. joven yeia el ol~a¡e de la muerte llegar hasta sus pies
y deJarlos banados en espuma de sano-re. Sintió la
fuerza del vértigo en la cabeza. Eran las siete ele la
mañana y dísponiase il. ir al taller. Salió. Sus cabrllos

SALVADOR Rt:EDA.

lb2ás allá .....
Sordo ruido que ameniza el viento
corre por el canal de la quebrada
y flota entre la límpida cascada '
la nave de mi triste pensamiento.
Navega hacia el hoga1, do el sufrimiento.
el alma roe de mi madre amada1
inocente al adiós de mi mirada
cuando á la. lucha me lancé contento.
En vano s:rito, porque el eco acalla
entre las grietas de un dormido mont'e 1
que altivo yergue sn imponente valla;
En vano pido luz á mis pupilas,
porque acuitan la paz del horizonte
las montañas nubladas y tranquilas ........... .
:FEDERICO LARRAÑAGA.

LIEDER.
Cuando miro tu rostro de sirena 1
cuando miro tu cuerpo de sultana
yo sueño con el cielo de Provenza,'
con las esbeltas ,v orgullosas palmas,
con el clavel sanguíneo
y la espina dorada.!
Cuando siento lo helado de tu pecho
y cuando siento tu frialdad de estatua 1
yo suefio con las Jüeves &lt;lel invierno
y con el cielo gl'is ele la Alemania;
con los árboles mustios
que1 al beso de la escarcha.,
me parecen g-ígantes
que troncha la nostalgia!
;.Por qué ser;i. que el inclemente hastío
quiere im·adirme con su cruel nevada
cuando veo en tí las nieves del invierno
y miro el cielo gris de la Alemania?
¿Y por qué cuando miro la Provenza
en tus ojitos de hada
siento otra vez el sol dentro del pecho
y siento la pasión dentro del alma? ..
AJDfANDO GODOY.

�6

EL MUNDO.

112

OCTUBRE,

1895.

PRENSA MEXICANA
$uplemento al num.
,
ael 6
MéXico, Miércoles

Tomo XXI.

tI

Núm. 213

de Septiembre de 1895.

Páginaa extraordinarias.

ae Octubre.

DOMINGO 6 DE OCTGBRE DE 1895.

EL MUNICIPIO
LIBRE
DIRECTOR PROPIETARIO

IGNACIO BEJARANO.

TURNOS

q..,. d&lt;&gt;ben fnnolon11, e11 t&lt;Mlo 111 ,.,.,. d•
SapU ...mb,.., de 1SS!i.

J~,,¡; ~• 4·• ]o' uUl'inal, Li•

H,,,,i\&lt;lll. l.l!&lt;m.,..

Ju.,._,1',v&lt;re«:i•.,usl, ~ Wi•
!,g~::'n

!j";l;!1;m;, f,lb1;,
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459 00 •
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600 00_

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11 ••pi.Id&amp; d,¡ S

A~ta .W Minitt,,rio Nbli.
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Jues z• de lo &lt;ffllli!l&amp;l, Lio.
J~M-~nilat.
J~S~ eorrew(inQI, Líe. M&amp;•

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ACTAS

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IWJIIHto de 1811
11011 da lilc!en

U.h
f'ottflturleia tkl O. Stbanidio a..,UM,
Ableru le t63)6a &amp; la• r, J b9 U1!m1io. dt

r

la tatdo, ""¡mw.al debate ,11 aprobli 11111 ~'
netlc, el acta de 11 nllldn celebr&amp;dll el D dall
corriente.
S11, dJó_euenta de In alrulent~ alkltes.
Oet Gobierno del Dblrl10.
Apraeba el acnudo de 23 d1l act11al, ,nlfl
ri:i;and!I e! geato de $1,369 22 quua eatre¡:1•
tAU COlllll indomnfaaclón' le se&amp;NUda dt
Gu~rr• por el valor del IMAIIG 1 COGllltll, ·
e!oou qaaH le oeupao en lt. .¡,• cene Aacb•
por eau~• da aHHU11!t11to·~Comunl(luu11.
Apt11~ba el ae11trd11 dG 23 dal eolTieate,
pon:\ q11e ae modlllca d de 16 d1\1Dlt!no mu,
dl1ponfaudo que 1ean de ouentad,l Kunlclplo
loa gaatoJ qua lmpMle lt. 1xpadl0!611 d1l t..,
1lmuoiG da lt. e.er!lura :!a ve11lt. dtl lot, &amp;6•
aero 1, da l111 que re1u:tsro11 tobn.eta 1l
abrin11 lu ellle, de Gnn.Mla, bKha &amp;11 !aTOr
del Io11tnt1ra. D, J:111!U11 Dond6.-0cmuafqu'1

-

Apruebt. el gasto de $300 eo11!ort1111 ¿ 111
aeordadt el 28 dtl_ preaent.. 411e· te empleari\11 p.,,rl compra- de mo.a'bl1111 pera la oflclna
del Flfll_ eontr111e-Com111fqune.
·Remfl'o la aotlcl1 de lu llll11w1¡ue lap111c
111. el ~ ¡ 'Y' y e el lelwl" bltnt1lrt1 del
allo, , 10$ p1drt1, tutoret ,S •~c•r1sdoa da nl
n.,. en ebd 11cQlu, por 1arr1calo11ea d1l 111'
20 411 l• lllf de fod111eefd:1 p0b1\ea obllptoi
ría d11 1891,-...frM•Crfbue h,notlei&amp; A la Ad•
mlnh~ac(do de ~ntlf Nnnlclpalu ¡a1r• •iu

efectoa.
".:Del Adm!11!1ttdor Prlnetpa.t dt ~nllt d~l

Dl•ttito federal,
Remtt~ 1i,Uola del 0&gt;1111ero ,t.. eabeau da
gaiiado y b1dtoa d" carne lntroclucldu A Ja
a.11!1&amp;! 111 la nmana del 18 el ll4 del prau11•
le. -R&lt;1clbo J. Oomu111Q.Ufll!De1 Admloi:i\udor de RentH Munlolp••

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1
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P,uticip,a. quo hoy ha eutreJf•d~ al BQoo
~Nacional $20,000 por eue11t1 d,1 aerticlo de¡
Em¡u6,tito .Jhn\eip,o,l d~I b pg, en el tercer
tdme,1111 de\ ptl!'Slnte ano-Enterado.
D91 cluiladaoo Pablo Alvare;,; y Camer¡o,
TJifllCtcf do la Escu•b. 39 para nll\ll1,
l'ide H, Jlgmbn llfl A7ud1ote p1ta e1e n•
tabledmle1110-A le ccml1!6n de Jn,truccl6n
pO;blic,.
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Del DkeotQr de ,g~e11Avin c¡_u, el'l? d,I ac!oal dl6 poie1!4,n de
ll)l!(ti• l!lfrned de agua! la Clli&amp; 11ó.moro 8 d11
1, cene de !1 L•g;nilla ó 11[)1 avenida lb O,
y el 19, de la D!luoa c.atldid Ale et.U. •In 1161
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Anpt. Sall6',':;:-;¡:;:;:;-¡~;";.\!T",,,-,-""".C::::C-,.-,----•\"';,
!llftotl&amp; q11t la eti,a n6mero
a la 2 ca,
ntnto, de \OI r&amp;OI, 10111 o
lle ·4, la HN"D~Ut. 11,ne po110 a~fl1!1no y
de 29 de HJ.yo 1füJm11. , • ,_,
ert6 e:iuptnada por lo mlflll11 4'!1 hnpuoato
Al mt,mc, por 111ld11 de re:trala1
de e¡11aa,-A !11, eom!si611 de ,ihc!enda.
1111 las me.u de llano, Abrll
To!IIU PAeheco, pide 111 le- olme dd pa•
y 11,yo dd · pre.fnta allo,
go d•l tmpuo,lo da a11uu per 1u ea.u n61
aeueito da 28 de Junio O:lrimero 4 del eall11ó11 de la 'l'ej,, por haber
mo .•
whcllado el-s:11a como propledlld.-A la co,
Por compo1Nta da t.u batnl••
ml1!0n de Heelend!\.
da cocina de¡,. 0,,real Muo!,

Abraham Rula; y Jertt• Villuel\or, piden
permi.a pua explotar por !'l anli5 noiu som,
bras para puesto.: amQntantu.-A 111 com!•
1!011!1de MerudoJ 'i de Polic!e.
Ju~11 Romero J Flortocio Aturado y del
111M 1tg1111:P;rloa, voc(n03 del pneblo de la
8JntUtma Atepelhe, dam.1.111:ffln y piden -•
la 1dj11dlqne 1111 t,rre110 eti•io en equel Qa•
rrlo,-AI l!l11d!co 1°.
Enrique Jlmenu pide permiso p&amp;n. eUa•
blteer IIP Kioako •u el centro del Mercado de ·
Floret, para la veeta da 11.oru.-A la coral•
&amp;1411 de llncado,,
J11.&amp;11 St.nchez, pide perml10 para lra111!-,.dar
la oriel!.a de YIIO!e• que tl~ue e1t•bleo!dt. eu..
la cau ndmero 1,927 de l• 1• can, de Tenoi:•
1Ull11,, la ca1111&gt;ilrocro i;&gt;,917 de la z&gt;- e.a Ue
: : ml1mo nombre.-A la oomi,!611 de Pcli-

clpal
A !a J1111ta de Vigllsnnla deC&amp;r,
cele, por ,a.Ido d&amp;l p-.n 1:11n111
an!do en la C!rcd ltunlelpal
,11 el moa de Julio dlt!mo .•••
Cepltale1 qoe re1:11no11111\ Ay1111tamlento,
Al Sr. Lle, Lul1 Pom~ por
cuente de au et Mito .....
A lo• Sre1, Rud CampboU y O"
l)Or cuenta de ,u ertdltQ; •·
cuudo de 31 de Ago,to de
189{ .
Al "'l'ndpm.e111 fhnk: of Ph!la•
delphle." por coent.t. de· tu
crédito, acuerdo de 1 de Ju11¡ 0 dttlmo • , , .•. ,. , .•
Cahu.loru de pollofa.

Agu1ll1&gt; Vcluquu, plde p,rml,o ti Ara abr!J
u11.e1tablo u el corral de la casa nWllero..
1,~ de le 2• calle de Mlos.-A la eomiiio\n

Sueldo del ID•pCetor de te!~fo•
nos, a.e 11 erdo de 13 de J1111!0
de 1886.
Sueldo de11n1pt1cl.ot de E1tablo,, acuerdo do 16 de Octu,
bra de 1891..

da P~liet&amp;.
Ju&amp;n de Dios Almai:an, pld,ue ¡0 permita
pq-ar e11 llbo"no• de $:.l!i moo~ualu. ol v&amp;lcr
del tern-110 que ae lo adJudieó en el ce.UeJ4n
d, !e R,iam1.-o\ la eomit!ó 11 je s&amp;Ot!nda.
8ua111a Puedes, pide e11 odjl).d!ueloln 11 n te•
rrellO por 111 C.luda de la Rtfonu•,· Junto ,
101 Bano, Otorio,-A Ja comilldn de Obra,

pll.b!!CII,
Jan~ Land11r1we de Vllle!n, ,oílclta q¡teel
impue11tt de aguu por lat ciuat ndmero to,

11 y 12 de la e•ll• de S;1.n Fe!lpa de Jeall.,, ,a
cobre 1ep1radamente por ead111ina de ellu, y
11, como ho7 ,e practica, c11n1ldeundo 1... tra,
o-•at eOl'lla ri fuera ,olo la m1111MQ 11!,-A. J;a
com!lióe.de IJt.ciend11.
adol!G Fer11a11deL. pide u lu autnr!ca pua
bacet A 1111 upenu1 lt. l11~tallcldn co n1 Ru,
lr~ d.e cllldad. da IUI IIIOlff, l11dhpen1&amp;b!a pa.

L"-------~-~---

Eicuelu Munlc!pale~ •
Fe•t111d,.'de,: puo :u,que te~•
drán lugar e11 el ¡,rOXIIIIOfflH
de S,:Jlli~mlxr, pn,. 111• qbe
&lt;:001rlh11ye el Qob1~1'no F~d~•
c~n ein&lt;:o_ 10!1 p·~•o•, ..
c~etdo d1&lt; 11 dil que rige

r,.i

3ue!do del i111peeUlr da Toatro,, aeuudoa de ·1 l de Dl•
ciembN de 1894 I 2 de Jull11
· dltimo ..• , •.
Cuidado J n1eo du 101 mln11ito1
• 1fo. .
Al sr. F- Maure\ por.doce unf•
forme~ p~u 101 Celedoru Hu,
11!elp1les, acuudo da (l del
quefige .. ,.
Co11tr!bu&lt;11dn pr&amp;dlsl.

Dan~h111 lrlouicipal111 •. ,
Derechoa de petante ..
Devolucto~et
nireccl611 da Aguu ••
,\ Ju $ru. Elcoro y Compallla

200 00

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120,000 00
n,112 86

12.000 00
',2SO 00

Gob!arn11 del Dlttr!to
Pan 11).ed}dou 1 l'ili~, de le
1ecl:tonu médlca1 d, \u lo.n
pecdooee de- Poll\Ja; acuerd.,. de 1 de'lfarzo' de l89S J
u de uoato da
Ava.tued"oret de ea1i, de Em~.

isu ....

89 ....... ,

16,-Al&amp;com
A.lb.ario Br11n
ria Unfver1a.J, p
e&amp;ll!i. de S,mta.
la comlllOa dt

~tt~.!';~~tbli•
Jut1,_ :.:&gt; de lotrimh,al,l,ic.

• 200 00

por cuelits de ,u cr~d!111.

f Emplefdo1 jubil~dn• ...
1 Empr6,Uto Munk!p,d.

,.. 00

lo &lt;flU&lt;! adeuda

l'rt,,,( ......... 0-0.
Ju,,:t'tlOrT!&gt;&lt;ei.,...J Lic. 1,,..
g11.tlnAzhlllo,

"""' Patif«&gt;

d~ re

~~~fpti,m•
pnrhdu.

to11111&amp;rjeiu, !
lle de In mo,
bt.nq11et11r el fu

dt k&gt; uim!IW, Lic.

•

A,i_,,.' ¡,ieci'"' C&lt;mYeuci...na!H.

~

exptfümte.
De p"rtlct.il&amp;
Notberlo G&amp;u

Aifflt.6 del M'i11&gt;,t&lt;,ri,, P~bli«&gt;, U,.
R. B,jU"&amp;.•

NÚIIWN wolt..e 10 ae:D.$1&gt;Vff,

agruo• de 111

tUAI dló tnmb!é~

c.,¡..,f¡..,....,·
Ju,; 5' wn=i.,.a!, Lle- Re-

..

A.TJ•~ quo el
tom6 po•f•!&amp;n d
l,;.ncln. el duda
tnlsl6n de G,\rc,,
El ml•mo Ale
óltimo tomo po,
al ciudadano A.

.

a,.

o1J Alc.,!M d , . - - - - - - - - - . . . l . - - - - - - - - - C " - d • l ' &lt; I

lador al ciudad&amp;

J~11 ~• WI i., etimiaal, Lio.

J,ie,

l

C0NDICI0NlllS

'l'od&lt;&gt; lo reliltíTo, t. Admi11.i11.no.ci6n de ~U.e p&lt;!riMioo, 4.11od.&amp; .f.
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ffit.briel Rodrigu~ 7 ~ quiell drm,.rli loa Nlcib&lt;I., h
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La pre u.a en uto,i dlH u b11 ocupado, sla1
bt.ndo por o!erto, las dl1p~folone1 dlct&amp;du
por el H. Ay11nt11mtento de le Cap!tal, con ob,
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me7crn1 teeullado11 pecuiiiarl1&gt;1. Este t.biuo
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rrocarrlles, por le eonfu~!dn que ha.y ,utra Jo,
paiajuo~ qua alq,11\an oarru•Jes 4 J• Uepda
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Teniendo en eon1idet1dón l~ fü!aia cir,
ca11a.aacl• que 1cah1901 de dejar apuou.da
el Regla-mento (116 reíora,adll el ano" enterlo;
por la comiai~o rm,pective da! tl.yuntsm!,uto
y aprobado por el C. Gnhr11ador da! Oi1trJt~
1e PIIIO en ~lgor el I&amp; de Mrr,l'o d&amp;I propio

i.

111.o, babiéo.don!e dado ~11b\le\;h1d, P.jtlndolo

LICENCIADO MANUEL ROMERO RUBIO.
t 3 de Octubre de 1895.

Tnmo IL Número l,f/.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 13, Octubre 6</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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