<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3476" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3476?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T20:50:43-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2118">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3476/El_Mundo_Semanario_Ilustrado._1895._Tomo_2._No._14._Octubre_13._El_Mundo_Paginas_extraordinarias..pdf</src>
      <authentication>87abfd2b512395714766e741ec54739e</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117298">
                  <text>6

OCTUBRE,

1895.

EL MUNDO.

4

A~PECTO DE l,A CAHA MORT!JORIA POCO A~TDi DE S.\CAR EL CAl)AYBR.

(Dibujo del natural de H. 1IernA.ndc1.,)

Sólo qm&gt;:daron alli los niños de la Escuela Indus· pletnmente en un in5tante, trial que querlan ser los últimos en abandonar la posy multitud de carruajes trera morada del que fué para ellos padre cariños·o.
particularl'S y de sitio.
No terminaremos sin dará conocer algunos rasgos
lh•sde el hipódromo dela biográficos dl':l homhre ilustre cuya pérdida lamenta
Iudi:rnilla lrnsrn la puer- hoy la Nación:
ta dt.•1 panteón C'staba tenEl Sr. Romero Rubio tenia al fallecer 67 años. Se
dida. la.Did!-\iún que al man- educó en el famoso colegio de San Gregario y desdo ch•l General l~nacio Es- pués de muchos afanes r asiduo estudio, logró al fin,
cudt&gt;ro babia sicio organi- obtener e.l tJtulo de a.bogado.
zada para hacer los honoJo,en de sangre hirviente y clara inteligencia al
re!-, al cadáver.
tomar parte en los movimientos populares cón't ra
En l'l cementerio de la Santa Anna, se distinguió rápida y ventajosamente
Pi1•dacl formaban valla des- organizando clubs destinados á derrocar al dictador'.
de la puerta hasta la tumAl ser proclamado el plan de Ayutla, fué comisioba, los alumnos d(i la Es- nado para ir a Iguala, á fin de ofrecer á la revoluCUl'la JUdustrial deHuCrfa- ción los elemrntos que podia. proporcionarlr t'i Disnos1á la cual tanto protegió trito Federal y logró decidir la marcha de Ah-arez á.
el Sr. Romero Rubio.
Méxicó conquistando en pro de la ca.usa e\ aquel
Junto al mausoleo y fren- hom.bre1 cuyo auxilio era considerado como llave de
te {l la capilla del panteón, oro de la !-,ituación.
levanta.hase un suntuoso
Fué Juez en Tulancingo y Secretario de la Suprecatafalco revestido de pa- ma. Corte de Justicia, puestos que ocupó muy poco
ño negro soln-e el cual ar- tiempo. Diputado al Congreso Constitu~·ente, fué uno
dían cincurnta cirim, colo- ele los legisladores que mús contribuy('ron con su
cados en trmdelabros Y or- energía y su inteligencia á la redacción y promulg anarlns cou lazos negro~.
cién de la nueva Carta fundamental. Secretario del
En la en pilla contigua al Gobierno del Distrito cuando el golpe ele Estado de
catafalco min\bansc dos Comonfort se negó á ocupar el gobierno que le ofr egraml1.•s cortinas n&lt;'gras cía ..\kérreca y aun abandonó la Secretaria;
qul' eaían sobre la puerta;
En unión de Juárez organizó la rrsistencia y lucha
en l'l altar .sobre dos gran- contra el gobierno reaccionario, lo cual le valió su
des ('and1•l;1,.bros Hdian dos encarcelamiento durante ocho meseR, hnsta que ya lig-rm•sos tirios ~· recorrían bre por el movimiento que. encabezó Robles Pezuela,
los muros anchas bandas logró libertar también á.sus compañeros ele, cautiverio.
de crespón negro con adorAsistió, con una brigada, Ala batalla ele Calpulál pam.
De~pués de la torna de Puebla, por los franceses, y
nos blancos.
A las cinco y cuarto llegó resuelta la elefem;a de la capital, el General Garza en:í las puertas del panteón cargóse de organizarla en lo militar y Romero Rubio
la carroza fúnebre y acu- en lo qur pudiéramos llamar p11.rte civil; pero abandodió á recibir ('l cad:her el nando íi México Juárez le siguió él en calidad de jefe
capellán Pbro. José Islas, del Estado )favor y secretario de Garza.
Yohió lnegO [~ Csta capital y fué perseguido, preso
acompañado ele otros dos
saeerclotes. Después de re- y desterrado á Europai de donde regresó á. la Repúzarse tl oficio de difuntos, blica para tomar nuevamente parte en la lucha.
Derrilmdo el Imperio, fué varias veces electo dipuquE'I fué muy breYc, colocáronse los asistentes en tado; Ministro de Lerdo, asegura uno de sus biógralas sillas dispuestas al efec- fos que fuó el único que aconsejó á aquel Presidente
to y se instaló el féretro en que renunciara á seguir ocupando la silla en el segundo periodo para eTitar la revolucion que se. iniel catafalco.
ciaba r triunfante ésta acompañó algúntiempoá don
Sebastián fuera del pais.
De n~ievo en México es ya sabida su historiaj senad_or pmneramente y luego 'Ministro, se distinguió
siempre por su gran facultad de oro-anización, sus
tendencias conciliadoras y su tó.cti~a política tan
habil.
.
Fué su vida siempre útil para la patria. que hoy lo
echa de menos.

á tin de dt•poisitarlo en la carroza
que había de. tr!lnsportarlo :11 cementerio francés.
Organizada la comitiva se pu•
so en marcha á las tres \r media
de la tardl•.
~
En las calles del trayecto que
debía n•corrcr la fúnebre proce!Sión, formaban doble valla los
alumnos del Colegio }lilitar y los
cuerpos rurales y veianse mul·
tit11d de ca!:&gt;as· enlutadas, cuyos
balcones se encontraban atestados de gente.
Hé aqut e1 orden en que seorganizó la comitiva:
Grupos de asilados del Hospicio, de la. Casa de Expósitos, de
la. Casa Amiga de la Obrera, y
del Congreso Obr~ro.
Comisiones de las Sociedades
Mutualistas; alumnos de las Escuelas públicas; empleados públicos; jefes y oficiales del Ejército, Regidores y Gobernador del
Distrito.
Seguian luego el féretro y alrás
el General Diaz y los miembros
de la familia del finado; gabinete
y cuerpo diplomático¡ comisiones
de la Cámaras ~r de la Suprema
Corte de Justicia. Estado :May.or
del Presidente.
Rocorrió la. comitiva laS calles
del FactoF, Vergara, San Francisco, y San Juan de Leirán, hasta
llegar á la esquina de la 2a. de la
TRANSLACIÓX DEL FERETRO DESDE SAN ANDRÉS Á. LA OÁMAll.A
Independencia, en donde esperaDE DIPUTADOS I,A NOCHE DEL 3 DE OCTUBRE.
ban los wagones y la earroza.
(Dibujo del natural por H. HernAndez.)
Era éstalujosisima: entrn anchos
cortinajes, borlas y cordones neEn seguida el sentido y popular vate Juan de Dios
gros, desta.cábanse seis angelitos dorados que soste- Peza, pronunció, por comisión de la Cámara de Dipunian la techumbre, y fua~andel carruaje tres magnifi- tados, la hermosa poesía que en otro lugar encontracoa troncos de caballos prietos con gualdrapas neO"ras
0
rán nuestros lectores .
dirigidos por igual núnero de palafreneros.
. ~l J"&gt;bro. Islas con el ceremonial acostumbrado, benLuego se Yeian sobre dos plataformas las coronas, d1JO la fos:i cavada para recibir los restos del Sr. Roentre las cuales mencionaremos, de paso una ele pla- m~ro Rub~oi al P_il', de la capilla de la familia, no terta que remitió el Lic. Obregón Gonzál~z Go berna- mmada aun. Dicha fosa hállase á la derecha de la
dor del Estado ~e Guanajuato; una prccio;a de flores que ocupan los despojos mortales de la niiia Maria.
de porcelana 1 tr~buto del Sr. Porfirio Dlaz, hijo, v las
Entonc~s comenzó la dolorosa operación: descendique enviaron los Sres. Rosendo Pineda, EmiliO Pi- da la ca.¡a, cayeron sobre ella acompasadamente y
IJ1entel y J oaquin Casasús, las cuales llevaban sen- con eco lugubre las paletadas de tierra. Todo el mundos lazos con esta inscripción: &lt;A su jefe, protector y do'. de pie y con la cabeza descubierta, despediase inter~ormente del protector, del amigo del hombre á
amigo incomparable.&gt;
'
Después de los coches especiales destinados al Pr~ quien tanto debió la patria.
Retumbaron los cañones en el valle tocaron las
sidente, Secretario de Estado, Cuerpo Diplomático,
etc., seguían cuarenta wagones que se llenaron com- bandas y se inició tristemente la retirad~.

Pági,ruu extr(J(J1'dinarias.

DOMINGO l3 DE OCTUBRE DE 1895.

@:oronación

de la

1 -

•*•
La f~lta de tiempo y nuestro deseo de no retrasar
este numero nos impiden publicar todos los dibujos
Y fotograflas que tomamos de los funerales del Lic.
Romero Rubio, pero les daremos cabida dentro de
ocho días.
Igual observación hacernos acerca de los 0O"rabados
relativos á. la Colegiata de Guadalupe.

tin recuerao.

l!a (!orona 9mperial.
SEPULCRO DE LA -XISA lfARIA R. Rt"BlOi ADOR~ADO J&gt;OB
D. PEDRO NlETO_EN EL ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

(De fotografitl..)

(Tomado del Alln,m de la Coronaci6n con perm,·,0 d e &lt;i El T"1empo)1)

Tomo JI.

Nú1TlfflJ 14.

�Páginas í!.Heraria!&gt;,
PENSAMIENTOS
DE ALGUNOS SEÑOHES ABZOBISPOS Y OBISPOS

COX l!OTIVO DE LA COROXACIOX.
Postrado ante el trono de tn misericordia ¡oh María
Santísima de Guadalupe! te pido lleno de conñanza alcances de tu Divino Hijo, para tus devotfsimos creyentes, los beneficios espirituales y temporales con que te
has dignado favorecerme durante mi larga peregrinación
sobre la tierra. Extiende así mismo tus gracias á cuantos
aún se niegan á conocer tu maravillosa Aparición! ellos
¡oh Madre! son también tus hijos; bend{celos, favorécelos,
como has favorecido y bendecido al último de tus hijos,
al más indigno de los obispos mejicanos, al actual Prelado de esta Metrópoli.
¡Oh María Santísima de Guadalupe! en tu solemne Coronación, te proclamamos u uestm Aug•1sta Reina. Alcánzanos de tu Divino Hijo que nuestm Patria sea tu
gozo y Corona.
México, Septiembre 12 de 1805.
t PROSPERO MARIA,
Arzobispo de Mh:ico.

¡México! Por María de Guadalupe recibiste la. vi~ en
el órden social moral y religioso: Por su med1ac1ón te
sacó Dios :N. ~fior de las tinieblas de la idolatría Y de
los horrores de los sacrificios humanos: A su poderoso
valimiento es debida la fundación de la cristiandad en
nuestra cara Patria y la rápida propagación de la religión.
Por tanto1 el principio restaurador y conservador de
tu fe 1 ¡oh México! de tu religión, de tu autonomía, de tu
vida no puede ser otro que DIOS, mediante Santa María
de Guadalupe, supuesto que la comervación de las cosas
depende de sus mismos principios generadores y de mediación1 según el orden providencial.
Palacio Episcopal de Puebla, 3 de Agost-0 de 1895.

t

el Pueblo Mexicano su existencia y su civilización por el
cristianismo, que le ha merecido figurar con honor entre
las naciones cultas. ¿Quién puede racionalmente ponerlo
-en duda? A.sí lo hemos creido siempre los católicos, y así
también lo han entendido y aun dicho públicamente no
pocos de distinta profesión religiosa. J ustísimamente, por
lo mismo esta Nación católica en su inmensa mayoría, con
piadoso y eficaz empeño acaba de reformar con gran magnificencia el venerando Santuario del Tepeyac y próximamente coronará con inusita.dasolemnidad fa.Sagrada Imagen· que de Sí misma nos dejó en prenda de ~u predilección como no lo ha hecho hasta ahora con nmguna otra
naciÓn. A la proverbial nobleza del Pueblo Mexicano correspondíai pues, mostrar ante el mundo todo, su gratitud
y reconocimiento hácia la excelsa Reina de los cielos} de
quien ha recibido tantas y tan inequívocas pruebas de
singular amor, seguro de que siendo fiel á los sentimientos de que al presente se halla animado1 siempre encontrará eficaz remedio en sus necesidades públicas y privadas elevando al cielo sus votos ante la Imagen portentosa de su amorosa Madre y Poderosísima Patrona la Virgen María de Guadalupe.
Monterrey, Septiembre 28 de 1895.

t

JACINTO,

Arzobispo d.e Linares.
La eo·ronación de la Sagrada Imágen Guadal u pana, milagrosamente pintada y conservada en la tilma de Juan
Diego es el suceso más grande y glorioso, conque se ha
podid~ honrar á la Dignísima Madre de Dios en todo este
continente1 denominado el Nuevo Mundo.

t SANTIAGO,

Árzobi.spo de Dur&lt;mgo.
¡ Quiera la Virgen, á. c~ya diadema ~leste hoy añadimos una nueva joya, al imponer á su imagen áurea oorona interceder por nosotros!

t

IGNACIO,

Obispo de S. L. Potosf.

Obispo de Puebla.

La fe de Don Pela.yo,
Por Maria sostenida,
Patria y hogar volvió á b raza goda.
Cuando de Asturias
En los riscosos moutes,
Venció á. las huestes agarenas.
De Cortés la bravura
Con su falange ibera,
Bajo el escudo de María amparada1
Domeñó de Tabasco la potente armada¡
Y, para pepetuar tan grande proeza,
El cristiano caudillo
Un Templo y una Ciudad mandó erigir
A Santa :María. de la Victoria.
Que así la Patria mía
Siempre protegida
Por la Guadalupana egida,
Incólume conserve
Su Fe, su Religión, sn Autonomía..
t PERFEC'.l'O,
Obispo de Tabasco.

Refiere la historia que el estandarte de la Virgen Guadalupana inició en Dolores la guerra de nuestra indepencia y ese mismo pendón fué enarbolado en Oaxaca por
el insigne Morelos, al dar gracias al Todopoderoso, después de los triunfos obtenidos en el Sur. Quiera Dios que
el culto de amor que el pueblo mexicano tributa !i. su
excelsa Patrona, en la coronación de su prodigio:ia imagen, afiance la paz religiosa en la Repúbli?3, y sea el vínculo más poderoso para que conserve siempre su fe y
su autonomía nacional.
Oaxaca, Agosto 2 de 1895.
t Em.ooio,
Arzobispo de Anteq1wra.

A nuestra Señora de Guadalupe después de Dios1 debe

FRANCISCO MELITO;;,

De Anáhuac la Augusta Sobemna
Victoriosa triunfó
Del infernal Dragón:
.
La torpe idolatría quedó destrmda;
La impía incredulidad,
A sus piés humillada,
Cayó rendida.
Por esto la Nación agradecida
Su reina la proclama,
Y en sus sienes coloca
La inmortal diadema.

En admirable Imagen,
¡Oh, Santa Madre nuestra!
El pueblo mexicano
Gozoso te venera1
Y tu gran patrocinio
Con gozo y gratitud experimenta.
Feliz y floreciente
Por tí así permanezca
Y mediante el auxilio
Que benigna le prestas
La fe de Jesucristo
Fija conserve con tenaz firmeza.))
t PEDRO,
Arzobi8po de Gua.dalajara.

1

13 ÜCTUBRE, 18G5.

EL MUNDO.

114

IV

!Qué depuestas las armas y unidos,
A la luz de la fe verdadera,
Tremolemos la patria bandera
Y ensalcemos, oh, Madre1., tu amor!
Y vosotros que en rá.piuo vuelo
Trasponéis vagarosos las nubes,
Nuestros votos, ardientes querubes,
Ante el trono llevad del Señor.
t JoAQUrn .ARCADIO.
Obispo de Y eracruz, •
LA 0oRONACION.
Tengo para mí, que coronar en este tiempo de republicanismo li. la .augusta P,itrona de los mexicanos Ntra.
Sra. de Guadalupe, es ponerle á la República la base más
firme; porque depositamos en el cielo la corona Imperial
y Real de México, ciñendo con ella la frente virginal de
la Inmaculada Madre de Dios, qui! en su Imagen de Guadalupe fué el estandarte de la Indepen.Llencia Nacional.

t

ÜRESCENCIO.

Obispo de Yucatán.
Las.leyes de la :filosoíía de la historia de mi p.itria
fueron escritas por la. m:i.no de Dio3 en el T0peyac..1,tl.
¡Haga el cielo que una. de las gracias obtenidas 1 como
consecuencia de la coronación Litúrgica de nuestra Madre Santísima, sea, que todos los mexicanos conozcan,
comprendan y apliquen debidamente esas leyes, fuente
de verdadera paz, de grandeza1 de prosperidad y de gloria!

t

ATENÓGENES1

Obiapo de Colima.

A NUESTRA MADRE SANTISU!U DE GUADALUPE.
La nación que elegiste, Virgen bendit,a1 lamentó má9
de un siglo no verte coronada como lo había querido el
piadoso Cabildo Vaticano. Estaba en los consejos de la
Divina Providencia, privarte de esa dicha, para concederte otra mayor. No el Cabildo de S. Pedro: León XIIT ~
había de coronm·.

t IGNACIO,

Obispo de Tepic.
Cristo estampó su Di vino Rostro en e\ lienzo de la
Verónica. Maria imprimió su imagen en la tosca tilma
de Juan Diego.Ambos cuadros tienen la firma de Dios!
autenticada por la tradición, los milagros y la Iglesia,
Uno está. en San Pedro, el otro está. en la Colegiata.
La Monarquia ful! abolida en América, para que
Maria de Gtiadalupc fuera Reina única del Mundo de
Colón.
t ANTONIO, Oms1,o DE CONSTANCIA.
.Abad ele Guadal'U,pe.

LA VIRGEN.
hay en Jas antiguas mitolo~fas creación t.an bea como la de la Virgen cristiana. \'e.nns es el
mbolo excelso de la forma. Es la mujer por
excelencia, pero es al cabo la mujer. La admiral
mos con deseo. La hemos visto1 si no en las calles y bajo
marmóreo pe1 t ¡·e moderno' i,;( en los museos, sobre
era
·te·
destal ó en las divagaciones
de la fantas ía.N o nos rn
resn. i~quirir si tiene alma ó no la tiene. L~s estatuas no
han menester mirar para ser bellrui, y la mirada es la expresión del alma. Venus procrea; pero ~o es ~adre.
El niño Eros no es su hijo, sino su delicadísima obra de
arte: su estatuita. Venus no sufre: está muy lejos de nosotros. Es una armonía de líneas, un supremo concierto
de colores una divina imposibilidad. Yenus es de mármol. Nue~tro deseo la humaniza, comoPigmaleón ani~6
á Galatea. Pero, una vez humanizada, Venus se asemeJa
á alguna de esas criaturas bellas nacidas en los paJs~s donde es más rica la cantera huma1m. Par.i que .Afrodita sea
realmente hermosa, para que mire de rodillas á los hombres necesita ser impúdica, descubrirse, entregarse á la
mir~da, como una gran promesa de placer. Será. de carne,
pero no es de espíritu.
. .
. .
A Venus se adora en la fehctdacl; m1eutras las rosas horacianas no se marchitan en nuestras sienes; cuando 13
juventud, como gallarda Hebé1 escancia ~l néct~~ en l~
copa de nuestra vida. Pero Venus no ama. a los.vieJos, m
á. los desgraciados, ni á los pobres. Necesita la Juventud,
necesita la alegría, necesita el oro. No alienta, no socorre,
no consuela. La cantan los hombresi pero no la besa~ l.os
niños. Las mujeres no pueden quererla sino con env1~a.
Es dichosa como es dichoso el egoísmo. Sus amantes tienen que ser dioses. Sus labios no dan pa.so á la palabra
que conforta, sino al beso que excita. Su hijo, para no desearla., nace ciego.
.
La Virgen María es la suprema escultura del espíritu.
Es virgen y es madre, es decir, reune en sr las dos ~ás
altas excelencias del ideal. Por la virginidad-esa cima
blanca-toca al cielo¡ por ser madre, est.í cerca de nosotros. Ser madre es haber sufrido.
Pocos antiguos comprendieron la belleza del sufrimiento. De las pupilas sin mirada de las grandes estatúas no
podfan brotar las lágrimas. Los dioses de m.írmol no ven
que padecemo~. Pero el dolor, que puede ser des terrado
de la mitología, como un leproso1 no puede serdeRt.errado
de la humanidad. El hombre necesitabn. una madre para
quejarse :L ella, y el cristia.nism'o se la. dió. La Virgen es
el seno en que se llora. La Virgen es la madre de los
huérfanos.
Siendo dichoso puede serse pagano! Leed la literatura
helénica: en casi toda ella el único que tiene derecho á.
cantar, es el placer. Es un banquete al que concurren nada má.~ que mujeres bellas y hombres sanos. Pero afuera,
en el yerto umbral de esos palacios, gime el dolor como
infeliz mendigo. No levanta la voz porque su queja serí~
inútil. No hay seres ni divinidades que le escuchen. 81
habla, si grita, le despiden 6 le azotan. El dolor en la antología es un huérfano.
Pero aparece el cristianismo y el dolor habla. Ya hay
quien le oiga: la diosa ya no es muela ni impasible,. Y co~o
ha sufrido1sabe consolar. Desde entonces la hum1dad t iene una madre.
Es hermosa porque todas las madres lo son para sus
hijos; pero no analicemos su hermosura. Si fuera fea~ nos
parecería bella. Ya no es la Venus fría que se aleJa de
nosotros cuando las rosas se marchitan, la salud se va Y
la vejez !los entumece. Ya no es la diosa áquien sólo cantan los felices· sino la Virgen que consuela á los infortu ·
nadas. Los h¡rapos no la repugnan. Va al hospital, se
sienta á l:l cabecera del agonizante; escucha nuestras
quejas y nos dice: Espera!
En las antiguas religiones no hay divinidad alguna q~e
pueda ser amada de los niíios. Todas son fuerzas 6 pas 10nes1 y ni las pasiones ni las fuerzas pueden co~q~lis~r el
cariño de la debilidad ó de la inocencia. El cr1stiamsmo
dió una religión á la niñez. Los pequeñuelos aman á ~ arfa: la infancia duerme ó juguetea en sus rodillas ba10 la
figura de Jesús.

*
**
¿Por qué arrancar este cariño· de las almas? ¿Con qué
amor podremos reemplazar en los espíritus el amor á la
Virgen? Los que tal quieren, son tan desatentados Y tan
crueles como el que busca empeñad.amente al niño huérfano p~ra decirle: tú no tienes madre! Dejad que el po~
bre pequeñito crea que la madre no ha muerto, que est
dormida que salió de viaje, pero que pronto ha de volver ó d~pertar. Ser asesino de esperanzas, es ser el peor
ele los asesinos. Pues que el dolor existe y ea eterno, pues
que la muerte nos separa despiadada de los muy I_&gt;00°s ~eres que 1103 aman, dejadnos m:is allá de esta existencia,

]3

ÜCTUllRE,

1895.

ELJ\IUNDO.

115

en los cielos azules del ideal, una figura de mujer ú quien
Llego después un guerrero, que excfam6 con voz enér-Estás cierto-gritó ella con voz angustiada-de que
podamos convertir los ojos cuando por desventura este- gica:
no queda ningún otro medio de salvación?
mos huérfanos, y decirle llorando: ¡madre, madre! No nos
-Princesa1 hoy, como en todos los tiempos, lo qus do·
-Ciertísimo.
digáis que eBtamo.s solos en la vida; no n,•s arrl;'batéis la
mina al mundo es la fuerza. Ella fonda y deRtruye nacio-Y vnmos á vivir sin rnrnos?
única madre que la muerte no puede arrebataruos.
-Sí!
Yo no conozco una expresión de abatimiento más supre- nl!s; ella hace y deshace tronos é imperios. Xo hay m,is
-Pues bien ...... ¡Muramos!
ma, que la figura del poeta dibujada por Gleyre en su poder que el de las armas; por él se arruinan los pueblos;
-Eso iba á proponerte.
cuadro La,~ ilusiones perdidas. El brazo flojo dej6 caer la de él son esclavos los reyes. Toda~ los países, desde los
ebúrnea lira: el cuerpo se resiste á. ponerse de pie porque más atrasados hasta los más progresivos, le rinden culto.
-Escucha: á lo último de ésta sen.da ......
desea estar cerca1 muy cerca de la tierra; la mirada llena Las más grandes ideas no son nada sin él, pues con el po-Hay un precipicio, ya lo eé.
de tristes despedidas, se clarn en la airosa barca tripulada der de las armas adelantan más en un minuto que en cien
-Clava tú tus espuelas un el vientre del caballo ...... yo
por todo aquelio que se va, por la gloria., por l'i amor, por afios de labor consia.nte y de cruentos sacrificios. El eje haré lo mismo ...... rodaremos juntos ..... .
la riqneza; por e] pbcer, enemigo de los pobres; _por lasa- del mundo es siempre la espada de un guerrero victorio-Sí... ya voy .... Dame un beso antes ... ¡el último!
lud aborrecedora de los viejos. Todo en la barca, empa- so. Yo pongo la mía á vuestros pies, picliendoos esa ma•
-Telo daré en la muerte ...... ¡Corre, que nos alcanzan!
vesada y rica, es bullicio, alegría. Todo en la hermosa no aro bicionada.
Uno delante del otro los caballos corrieron con rapidez
barca es juventud. Y todo en el semblante del poeta es
Luego se adelantó uno delos hombres más ricos de la vertiginosa. El del seductor se hundió en el vacío; encomo triste crepúsculo de vida. Allá se va todo lo ingra- tierra, un hombre que poseía inmensos tesoros1 y ha- tonces ella, tirando violentamente de las bridas y recuto que nos deja; y allí queda el poeta.1 muerto en vida1 bló asf:
rriendo ií. su habilidad de amazona, consiguió detener el
sobre los ,hidos peñascos de la playa.
-Princesa, el oro es el único dios en quien todos creen. suyo en el borde del precipicio. Y á la cárdena luz de un
Pero ante ese cuadro dél dolor sin esperanza, poned la Todos lo adoran; nobles, sabios1 guerreros; protestantes,
Hubfana del artista Junt. En el lienzo de Gleyre la vida judíos, católicos, mahometanos; hombres de todas las relámp.:igo, contempló indiferente cómo rebotaba de peña en peña el cadáver del hombre que habfa sacrificado
se va y con la. vida se Ya todo. Ko llega aún la muerte, partes del mundo, de todas las razas y de todos los clisu vida ein vacilaciones de ningún género.
pero ya se oyen sus pisndas. En el cuadro de Junt la mas, ante él se JJostran de hinojos ... ... Los que fingen desmuerte ha pasado, pero una vida extraterrena alumbra deñarlo lo adoran en secreto ...... Es el talisman que dá la
CATULLE MENDEZ.
Jas figuras. La anciana madre estií en el lecho mortuorio,
dicha al que lo posee ...... Con él se abren todas las puerentre fúnebres cicios amarillos; pero está menos mue1ta,
¡ASIES!
tas, ee juntan 6 se separnn los mares y se horadan las
menos fría que la figura del poeta vivo. Se adivina que montañas ...... Para él no hay imposibles. Yo os ofrezco
1
continúa existiendo en otra pnrte. Y el dolor de la huér~ á. cambio de vuestra mano, eee talismán milagroso.
Sus cabellos son rubios como eJ oro;
fana, de la pálida y rubia jovencita, no es el dolor sin essu cutis sonrosado como el nácar;
Y tras de estos fué pasando por delante de la princeperanza ni consuelo, el dolor también huérfano del rnte. sita de Linderbrunen y de su tía la reina de Holteburgo
un tentador lunar en la mejilla,
Es el dolor cristi;.11101 el dolor que llora 1 el dolor que esy angelical mirada.
larguísima fila de pretendientes, todos dignos de una prinpera. La hermosa joven ciñe con sus brazos el cadáver de cesa.
De dientes diminutos, como perlas;
la madre, corno si pretendiera defenderlo; pero sus ojos
de labios corno grana;
Cuando
ya
el
desfile
parecía
terminado,
oyóse
un
mhúmedos de 1:lgrimns, se fijan en la.iinagen de la Virgen 1
de cuerpo escultural y airoso porte;
mor de prote~ta entre cuantos al acto asistían: un calavey parecen decirla: ¡Tú me quedas!
modelo, en fi.11 1 de hechizos y de gracia.
ra, sin mérito alguno; sin título de ningún género, avan•
M. GUTIERREZ NÁJEllA.
Ya la veis: es hermosa.
zó exclamando:
-¡Yo no sé más que amar! ¡Yo no valgo m!i.s que para
Si queréis ser fe1ices 1 no adorarla.
amar! ;Yo no entiendo m,ís que de amor!. .....
¡Yo la llegué á querer, como en la vida
elección
nouio.
Los rumores que por todo el salón se elevaron impidiésólo una vez se ama,
ronle concluir su discurso.
y comprendí, ya tarde, que en su pecho
Apenas se quedaron solas la reh1a de Holteburgo y la
un corazón de pedernal guardaba!
Acababa de cumplir dieciocho años la princesita de Lin- princesita de Linderbrunen, dijo ésta á su tfa:
¿De pedernal? Mentí; que aun siendo dura
derbrunen: era huérfana, era hermosísima y ocupaba el
-¡Es el último el que prefiero!
fuego tiene esa piedra en sus entrañas.
trono, heredado de sus padres. Como podéis figuraros,
-¡Cómo! ¿Ese calavera?-replicó la tía escandalizada.
Es de duro metal, y yo tan sólo
tenía un número incalcuhl.ble de pretendientes, que que·
--Sí, nadie más que él me ha hablado de amor.
di en él con el óxido que mata.
rían hacer su felicidad.
-Vamos1 reflexiona-murmuró la reina de HolteburJ osE BA !.SALOBRE.
Eran tanto3 y d~ tan dlver.:1as clases y condiciones, que go-¿qué dirían si tecasar~on ese? Debes elegir al noble,
no sabía la joven princesa por cu11 de ellos decidirse.
al sabio, al guerrero ó al que posee inmensos tesoros.
Sus cortesanos y sus ministros la aconsejaban que hiDespués de dar á su sobrina este consejo, la tía regresó
ciese un matrimonio de Estado, un matrimonio que en- á Holteburgo y la princesita se quedó reflexionando.
Son dos palmeras que distantes moran.
grandeciera el país ó le procurase fuertes alianzas, y haPor :fin, ésta se decidió, y llamando á una de las damas
De Tántalo al suplicio condenadas,
blaban del equilibrio europeo, del imperio ruso, del im- de la corte, que gozaba de toda su confianza,. le dió el ense miran, siempre amantes, siempre amadas,
perio germánico, del Austria y de la Ilungría. Pero ella cargo de ir áanunciar á..aquel calavera, que sólo entendía
y por no tener lágrimas no lloran.
ofa con la mayor indiferencia .hablará sus ministros y á de amor1 que la princesa de Linderbrunen lo había preCuéntanse la ternura que atesoran,
sus cortesanos del Austria y de la Hungría, del imperio ferido entre todos su¡:-, pretendientes.
por medio de las brisas perfumadas,
germánico, del imperio ruso y del equilibrio europeo.
Al Jlegar la dama de la corte :í. casa del amante afortuy algo también pudieran las pintadas
La persona de la familia de los Linderbrunen que mú.s
nado y explicar el objeto de su visita1 oyó esta respuesta:
avecillas decir de si se adoran.
influencia tenía. sobre la joven princesa, era. una tía de
-¡Ay, scfiora; llegáis tarde! Ya no estl:í en LinderbruSaben las dos que con estrechos lazos
ésta, reina del vecino Estado de Holteburgo, vinda y de
nen. ¡Lo ha elegido por esposo la reina de Hclteburgo!
no han de uniree jamás; pero, constantes,
doble ed.id que ~u sobrina. Habían convenido sobrina y
ni dejan de sufrir ni de amor mudan.
ERNESTO GARCÍA LADEVESE.
tía en que ésta última fuese á Linderbrunen al llegar el
Y á cada nuevo sol tienden sus brazos
momento de la elección de novio, qLie ya no podía retracon lánguido esperezo, y anhelantes,
wuse m~, y ayudase :i la princesita con los consejos de
agitando las palmas1 se saludan.
la experiencia á. llevar á cabo una ·buena elección entre
F. RODRÍGUEZ MARÍN.
aquella multitud de adoradores.
Fijóse la feci1a del concurso de pretendientes, que debía.u ir pasando delante de la princesa, uno por uno
LA CALUMNIA.
(pues así parece que se hacen estas cosas en Linderbrunen), y el &lt;lfa señalado vióse al pie del trono á la reina
El odio ruin de un corazón podrido
~ n o c h e está obscura y tempestuosa. Por estrecho
de HoltebLugo, junto á su sobrina, examinando con la
sugirió vil pensar á una vil mente,
~ sendero1quedirige enziz-1.ag desde la falda hasmayor at('nción las condiciones de cuantos enamorados
y una boca aún más vil, arteramente,
f-~ ta la cumbre delmonte, Mmpiendornma..,y ha.
tomaban parte en el galante desfile.
sembró la negra especie en un oído.
ciendo saltar las piedras, huyen al galope de sus caballos
El primero que pasó fué un noble, quien, inclinando
Aquello arroyo íué que, sin rüido1
el seductor y la infiel esposa. A pesar de la rapidez de la
respetuosamente la cabeza dijo:
deslizóse al principio cual serpiente;
marcha, no dejan de hablar.
-Princesa, en IIiis blasones hay lustre y brillo para enaquello, á poco, en bramador torrente
-Van á alcanzarnos-dice él.
noblecer todo un reino. Cuéntanse entre mis antepasados
vi6se y en marfurioso convertido.
-¡Dios mío!-exclama ella.
cien héroes, cuyas hazafias son portentosas. Reuno
N,íufrago aquel honor, vencer quería
-Si nos mata ...... mucho mejor,
veinte apellidos, en los que se compendia la historia
¡qué insensatez! el ímpetu salvaje
-¡Oh! sí, sf. ..... ¡qne nos mate!
de nuestra patria. Mi nobleza es tan anti gua, que su oridel mar de la calumnia turbulente.
-A ti porque te adora.
gen se pierde ,í través de las edades. Soy el descendiente
Mas le agotó las fuerzas la agonía;
-Yo le odio con toda mi alma.
directo de wrn. raza elevadfsima, muy superior¡¡ cuantas
se cerró sobre el triste el oleaje ......
- Y á mí porque me aborrece...... pero no nos matará.
arman la sociedad que nos rodea. Si me otorgáis vues¡Aún sobre aquella tumba brama el viento!
-¿Porqué?
tra mano, no habrá en el mundo princesa real con tftu•
F. RonmGeEZ l\lARIX.
-Porque querrá vengarse de un modo más horrible.
los más gloriosos.
-¿Cómo?
El segundo fué un sabio, cuyo talento inspiraba admi-Separándonos para eiempre ...... Condenándonos á.
El genio, lo mismo que la montaiia1 Yistos de cerca
ración universal.
eterno
sufrimiento.
asustan. Están hechos para ser contemplados por las
-Princesa-dijo al pasar con marcada expresión de
-¡Oh desespéración!
águilas.
orgullo-es el talento el que gobierna á los hombres.
-Sabe que matándonos noa haría dichosos ..... .
Todos se inclinan ante él, todos le obedecen, todos le siY. HuGo.
-Dios mfo!. ..... Dios mío!. .....
guen, todos son instrumentos suyos. Los más.fuertes soHubo un silencio de algunos segundos, durante los cuaber~mos, los más grandes imperios, las naciones más po·
Es necesa.rio dejar el mundo antes que (•l nos deje.
pu losas necesitan de él 1 y á. el tienen que entregarse para les sólo se oyó el galopar de los caballos y el sordo rumor
M~IE DE SAVIG~É.
que los dirija. Pues bien; yo que no me postré nunca an- de Ias aguas de un torrente ...... Confundiéndose con estos
te nadie1 me postro ante vos, princesa1 pidi endoos vues- ruidos sonó de pronto otro, que llenó de espanto á los dos
Desgraciado de aquel que no tiene recuerdos.
amantes.
ra mano.
RENAN.

\!a

ae

DESDE LEJOS.

Al galope.

�116

EL MUNDO.

13

ÜCTUllRE,

1895,

13

OCTUBRE,

1R!lf,.

.
· :';:'.·,.,i
.•. :

@:oronación de la ~ir9en de @·uadalupe.

·''&lt;;;•· .. ··•···j···

,

, .. ,1

~,,.

:~~'':
'

. -·

-· ... ·,·:e.

ti:''

·,,&gt;·;

·:¡.¡ · /

-.,;

1/,,

-

.•.... POCO A:0.TES DE QUE BRILLARA LA 1,UZ DEI, ALHA, CERRÓ 1,08 OJO:,¡ Y i:¡¡,; Ol; RMIÓ l'AlU SJEMl'RE: ••.....

PERUCHO, NIETO DE PERIQUILLO.
POR UN DEVOTO DEL PENSADOR l\IEXICANO.-llustraclones de IZAGUIRRE.
(t:0::-."TINUACION)

S!a ,9ura del Patronato de la $antísima "0irgen de Guadalupe.

CAPITULO XV.

Cuadro mural por D. Felix Parra.

De como se qnedaron:Maximiliano en el trono y Perucho

en la orfandad.

Todo es efimero y vano en este mundo, y no hay
nada más engañoso que los placeres ni más fugaz que
las ilusiones.
En todas las filosofías antiguas se aconseja á los
hombres que se preocupen más de la mue.rte que de
la vida, porque ésta pasa1 'según la frase d&lt;"l profHa,
como las naves como las nubes, como las sombras.
Y ¿qué somO~ los mortales sino sombras chinescas
que desaparecemos cuando menos lo esperamos y
cuando la ilusión v vanidad nos auguran prolongad y envidiables ;enturas?

Razón tienen los decepcionados del mundo, aquellos que han vaciado 1a copa de los placeres, apurando hasta la última g·ota, para encerrarse en la soledad
y no creer ni esperar na,ta de los hombres.
¡Cuántos de los religiosos trapenses, condenados á
eterno silencio, habrltn sido en sus mejores años, paladines del amor y de la fortuna que sólo encontraron
despues de los goces el amargo sesabio, la fría convicción de la verdad terrible que engendra la necesidad del olvido.
¡Dichosos los olvidados en la tierra! No los aguijonea el orgullo, ni el afán de la gloria los inquieta
ni la adulación los corrompe.
Eu el bullicio social, en medio de ese torbellino quR

deslumbra y atrae á la juventud, ávida de sensaciones y de combates, se camina sobre abismos sin fondo que (•spantan después de haberse salvado sin peligro y cuando Hl1 contemplan desde lejos.
Nada hay má.s engañoso que la esperanza!
Recuerdo todas las alegrías que en la ciudad;y en
mi casa despertó la llega la de los príncipes.-=::
Fué aquello un sacudimiento, una convulsión, una
locura de que no se dió cuenta la más elevada clase
social de la ciudad de Méaxico hasta que fueron pasando los días.
Re hablaba en todas partes de la arrogantcifigura
ele Maximiliano. de sus ojos cu,\"o azul no tenia semejante sino con el cielo en los días diáfanos de Diciem-

�118
bre; de su barba fin;t. y color de oro; de su Plegancia
en vestir y de su gra.cio.sa m:mcni de hablar ¡__•] caste•
llano.
A todos sorprendían las rilpidas tra11sformaciones
rlel Palacio; el regio decorado de los talones y lo 1:mntuoso del mobiliario, l\faximiliano convirtió el inmen-

so y antiguo Palacio de los Virreyes en su_ mansión
imperial, con todas las oficinas y dependcnc1as de su
casa y de su Corte. No dejó am ningún ministerio a
excePción clel de Estado y su scrrctaria. particular, que
Je era preciso tenerlos muy cerca.
En rápidos momentos se transformó el edificio. y se
llenaron tle vida y de alegria los severos y extensos
patios donde antes sólo se miraban soldados, empleados y pensionistas.
El Emperador tenia guardia francesa quo lo batia
marcha cada vez quo entr&amp;.ba y salía por la puerta
do honor¡ en los corredores se destacaba por su apostura y elegancia la Guardia Palatina formada por
hombres escogidos, á fin de que fueran altos, robustos, buenos mozos y de distinguidos modales.
La Emperatriz nombró damas de honor y damas
de servício. Las unas no tenían sueldo; su cargo era
ho11orifico; acompañaban á la Pl'incesa á las grandes
solemnidades, en las audiencias y en los paseos de
los grandes días de la patria. Las otras disfrutaban
pensión y les era obligatorio residir en Palacio ) servirá la soberana en lo que les encomendara, acompañándola lo mismo en los viajes que en las excursiones dentro de la ciudad.
Flieron nombradas damas de honor las seño.ras
más distino-uidas, de más limpio linaje, de mayor riqueza, de fas más elevadas condiciones de la ~ociedad mexicana, y hay que confesarlo, la elegancia, la
hermosura y la distinción de estas señoras, no tenia
nada que envidiará los mejores centros de cultura.
Contábanse miles de anécdotas más ó menos r1s1bles1 pero eran fraguados por la pasión política y uo
por la justicia.
Quién decía que alguna dama el primer dfa -~ue estuvo de servicio, ll. la media hora de conversac10n con
la Emperatriz, sacó una petaquilla de cigarros del Estanco y le dijo:
-Emperatriz: ¿usted fuma cigarritos de á trece?
son muy suaves y muy sabrosos.
.
_
Otra, contaban que al llegar a Palacio en la manana encontró á Maximiliano que bajaba para montar
á ~aballo é irá Chapultepec, y le dijo:
-Buenos '1.ias, señor; ¿cómo está usted? ¿cómo amaneció Carlotita? ¿no la ha desconocido la tierra?
Tod·o esto eran puras invenciones, aunque si babia
alo-o de cierto en la llaneza de nuestras gentes y en su
n~ural encogimiento, asl como en la dificultad que
les p1·esentaba el tratamiento de majestad áque no estaban acostumbradas.
No era raro que dijeran á los emperadores:
-He venido á verá vuestra majestad porque sólo
usted podrá arreglar tal ó cual asunto.
Fundar tan intempestivamente una monarquía ceremoniosa y llena de exigencias en tratamientos 1 etiquetas y fórmulas, en una república como la nuestra, traia
como inevitable consecuencia toda una serie de esce·
nas q_ue no son para contadas sin provocar risa.
Maximiliano, que babia viajado por una vasta exensión del mundo 1 no conocía este clima dulce que
enerva y cautiva; este cielo azul y trasparente que
enamora 'V sorprende más que el de Italia, ni esta Naturaleza que no se desriudajamás, pues pudorosa como toda virgen, siempre cubre sus hechizos con la
esmeralda de sus árboles y de sus praderas.
El príncipe Hapsburgo estaba encantado con las
perspectivas del Ya.lle de México, y le parecía Chapultr-pec una mansión ideal y olímpica.
En l\fi.J.·amar contemplaba las ondas del Adriático
rompiéndose en blancas espumas; aquí las colinas pintorescas1 1::-.s calzadas con sus dolientes sauces, los caserios como palomares de alabastro, los risueños árboles cortando a trechos el horizont~ sobre las elevadas planicies, y detrás de todo, circundando todo, la
gran cordillera con los volcanes coronados de eterna
nie\'e, custodiando la gran ciudad, llena de esbeltas
torres cuyas cruces señalan el in.finito como para mantener viva una postrera esperanza.
Lo que se ve desde Chapultepec no puede describirse, es preciso verlo y cautivarse con tanto hechizo
incopiable.
_
_
Con razón aquel joven pl'incipe, sonador y artista,
puso gTan empeño en embellecer e~ alcázar, dotándolo de los mayores encantos en arqmtectnra y en decorado. Le parecia que ninglln sober3:no cl_e la _tierra vifa en mansión más bella, y se m.exicanizó bien pron-

EL MUNDO.
to, llegando :'t. no querer vestir en las mañanas otro
traje que el nacional dél bajo pueblo; ancho sombrero, ~baqueta de cuero con ag·ujctas y bordados Y calzonera con ríra hotou adura ele plata. Al:ii venia de su
castillo a Palacio 1 y llegó á. poner ese traje como librea
de sus lacayos, y á gtrnrnel·P1· á las mulas, todas blancas y de la misma talla 1 con alamares tricolores y cascabeles ruidoso~.
Esto, en vez de satisfacer al pueblo 1 lo enconaba1
dando lugar a burlas sangrientas, pues no falt~ _quien
al oir de lejos el ruido de esos cascabeles, le d1Jera ll.
otro:
-Mira, valedor, alli viene el pulque austriaco.
En el bosque de Chapultepec se pusieron grandes
'jaulas con animales raros 1 y alguna vez bajó á verlos
Maximiliano y encontró á runchos de ellos heridos por
saetas disparadas por los espectadores.
Df&gt;sde ese día prohibió la 1íbre entrada al pUblico,
diciendo:
uLos que me odien, que disparen sobre mi estos dardos, y no sobre unos inocentes animales."
No era, pues, de la devoción del bajo pueblo aquel
Gobierno nuevo, que con suntuosas fiestas se aturdía
creyendo que la paz y la prosperidad reinaban en todo el imperio.
Entre l\Iaxin.iiliano y losfranceses se había abierto
un cisma. El príncipe amaba la iuclrpeudevcia de sus
actos, y el general francés no le dejaba obra~ lib~·emente ni en la más humilde esfera de sus atnbuc10nes.
No llegan á las cimas los rumores del fondo, y nada
se sabia con certeza en la corte de la mala voluntad
que á la monarquía guardaba el p'ueblo en el fondo
más callado de su conciencia.
Maximiliano, que habia en otros tiempos escrito
obras instructivas y amenas, producto de su observación en dilatados viajC's, se ocupaba. ahora en escribir
con su propio mano el Reg·lamento para los servicios
de Honor y el ceremonial de su Corte. Es decir, le
preocupaban las pompas, la ostentación, lo aparatoso
de la forma, y descuidaba la esencia de su polltica.
Creía que iba á eternizarse en el t.i·ono, y trasladaba
al papel sus ensueños y sus ilusiones.
En ese Reglamento, creación fantástica de su iluso
cerebro, comenzó por definir el rango de los Príncipes de Jturbide, advirtiéndoles que cuando los Emperadores estuvieran en el trono, debían colocarse de
pie en el primer escalón del estrado, á la izquierda de
la Emperatriz.
Muchas noches trabajó el soberano nombrando y
señalando atribuciones A su personal numeroso, en
el cual se comprendian un gran m_ariscal de la Corte,
y como grandes dignidades, un ayudante de eamp.o
general, el gran maestro de ceremonias, el gran cham~
belán, el limosnero mayor, el caballerizo mayor1 el intendente general de la lista civil y el gran chambelán
de la Emperatriz.
Estableció su casa militar con ayudantes de campo
y de mar y oficiales de órdenes; la Guardia Palatina,
el Servicio de las Ceremonias, el Gran Chambelanato,
el Servicio Sanitario, el Servicio Religioso, el de las
Caballerizas, el de la intendencia y la que llamó Casa
de la Emperatriz.
Cada personaje, cada una de las damas, estaba sujeta á un reglamento especial1 y hasta para las tertulias se determinaba por cuáles escaleras habían de
subir los invitados.
Era aquella obra confusa como la que más pueda
serlo, y yo oí decir en casa á un abogado de talento,
que si bien revelaba lo minucioso del ca:::ácter del Em·
perador, no dejaba duda tampoco de que era muy
amante del fausto v de las trivialidades.
Así comenzó aq~el Gobierno 1 y cuando m;\s encantados estaban con todos sus actos en mi casa, recibí
un día á las once de la mañana un recado urgente de
mi padre para que fuera á verlo inmediatamente.
Ya teníamos coche, y bajé las escaleras corriendo,
subi al landeau flamante que me esperaba en la puerta, y en pocos momentos llegué á la presencia de mi
padre.
¡ Ah I no querría recordar ese cuatlro. Estaba solo
en su recámara, muy pálido y con el semblante descompuesto.
-¿Dónde está mamá? le pregunté.
-A la pobrecita le tocó hoy acompañará la Empe·
ratriz á visitar los hospitales, vendril. aqui á las dos
de la tarde.
-¿Estás muy enfermo? te miro muy pálido,muy ojeroso, muy descompuesto de semblante.
-i!ira-me dijo señalándome una palangana puesta sobre el lavabo.

13

OCTUBRE,

1895.

-¡Sangre! exclamé yo horrorizado, esto es sangr~!
-No, contestó mi padre, eso es la muerte, Peruch1•
to mio. Pobrecito de tí que te vas á quedar huérfano
dentro de muy pocas horas.
-¿Por qué me dices eso?
.
.
.
-Porque me siento desfallecido, 8111 fuerzas, sm voluntad para nada.. Snli á la calle, hablé con algunos
amigos, de pronto se~t[ náuseas, v_ineviolenta:~ntey
he arrojado toda esa mmensa cantidad de san 0 1e ....
-Y por qué será rsto?
.
. .
-Ah! hijo mio; he padecido del estomago much1s1mos años; los médicos me han diagnosticado úlcC',ra
redonda, cá.ncer, quién sabe cuántas cosas, pero esta
es la crisis y estoy en mi último día.
-Papá, llamarrmos á un méclico.
-A ninguno. Ellos mataron en inolvidalJhi día á tu
madre· ya lo sahes; ¿por qué he &lt;le eallarlo rn estos
mome~tos? los médicos y las medicinas son las causas de que se llenen en poco tiempo los c~mentcrios.
No llaméis á ninguno; ya mandé comprar lnelo y estoy
tomando pedacitos cada momento. No se necesita otro
tratamiento y tengo que esperará tu maml:'1. que va á
recibir un buen susto.
-¿No sabe nada?
-Absolutamente nada! me dejó bien en la mañana
y cuando me sentí grave sólo pensé ~n ti para q_ue vinieras á mi lado. Perucho, esto no tiene remedio; yo
me voy para siempre y te encargo que seas lo que he
soñado que serás: honrado, leal, bondadoso y un hijo
para esta pobre y buena mujer,que si no reemplazó á
tu madre en todo 1 pues aquella sólo tiene semejantes
en los ángeles, si supo hacernos olvidar á ti y á mi,
las amarguras de la viudez y de la orfandad. Es una
santa· respétala y quiérela en memoria mia. Yo soñé
much'o con el gobierno del Emperador; creo llcxico
será feliz y por esta parte muero tranquilo. Soñé enla
mona.:rquia, porque es un gobinno cientifico y lógico,
v mue1·0 al coronarse mis esperanzas. Me preocupan
~ucho tu, que estás en edad peligrosa, y mi mujer que
va á quedar Como loca1 pues me ama con todo su corazón.
Inclinó mi padre la cabeza, palideció mucho y me
hizo con la mano señal de que le acercara algo en
que depusiera.
Le_ obedecí con rapidez y volvió á arrojar sangre,
pero tanta y tan descompuesta, que grité al lacayo que
fuera á traer un médico, lo mas rápido que le fuera
posible.
-No 1 por médico no; que se vayan á Palacio por
tu mamá1 diciendo que estoy muy grave.
Alcanzó el tiempo para darles está última orden, y
cuando el coche partía, una antigua criada de la casa
llegó con un Doctor, á quien habla llamado sin que
nadie se lo ordenara.
Hizo á mi padre·varias preguntas1 lo reconoció, miró la sangre arrojada, movió la cabeza y me dijo: que
traigan hielo y le den muy seguido pequeños pedazos
para contener esto
- Ya lo tengo aq ui con testó mi padre.
-Ah! bueno¡'pues hay que tomarlo y Yolveré á la
noche.
Salí á acompañarlo y me dijo en el corredor: que se
disponga cristianamente porque esto va rnuy de prisa y no hallo manera ele impedir una catástrofe.
-¿Cree usted que sea tan pronto·?
-Ah! pobre chiquillo; tu padre está muy malo; es
la cirsis de un cáncer del. estómago, y haciéndomeun
cariño se retiró diciéndome: ya vengo; ya vendré esta noche; confia en Dios, hasta luego.
Mamá llegó poco tiempo después y le,yó en el Sl'mblante de mi padre todo lo que pasaba.
No tengo fuerzas para describir aquellas conmovedoras escenas que todavía, al través de:muchos años,
están frescas en-,.ni memoria.
Me bastará decir que al obscurecer1 mi padre se
agravó cayendo en tal debilirlad y postraciún 1 que su
voz era muy débil y sus pulsos casi uo se percibian
al buscárselos.
Duró así, recibiendo nuestras caricias ~- num,tras
lágrimas algunas horas. Recibió los auxilios espirituales; besó el Crucifijo que el sacerdote le acercó á
los labios, nos bendijo lleno de térnura, y poco;antes
de que brillara la luz del alba, cerró lo.s ojos y se
durmió para siempre ..
Me drjaba huérfano al comenzar mi juventud y él
abandonaba la tierra cuando la. fortuna comenzaba á
sonreirle coronando sus esperan~as.
Mamá lloraba en silencio, ru.Todilladajunto al lecho
y yo abracé al cadáver amndo, 1·ecliné mi frente sobre su pecho y con el infierno en t'l alma me puse á
sollozar con una desesperación infinita.
'FIN DEL TOMO PRIMERO.

13

OCTUBRE,

18!.J,5.

\!et levenaa ael beso.
Ven, que la tarde muere1 el sol declina,
De púrpura se tiile la Alpujarra,
Encj¿ndese la estrella vespertina,
Vuelve al alero ya la golondrina
Y calla en el barranco la. cigarra.
El vjento duerme en la arboleda obscura,
Pabellón de los plácidos senderos,
Y entre las ramas ele gigante altura,
L'\S frases que te dice mi ternura
Las trinan en sus nidos los jilgueros.
Ven, y sigamos por la senda agreste
Que aún guarda unidas nuestras propias huellas,
Que ha besado las olas ele tu veste:
¡Es un templo de amor! con hiz celeste
La iluminan temblando las estrellas.
No tardes; del encanto que te asombra,
Es hora ya: Ja trémula enramada
C'on ,·oz de arrulln sin cesar te nombra,
Y es que hay almas oculta:; en la sombra,
Que esperan impacientes tu llegada.
Entremos al Alcázar; frente al muro
Que enguirnaldri. muslímica leyenda,
Pronuncia las palabras del conjuro:
ccTe quiero con el alma, te lo juro
Y te doy ese beso como prenda.i,
Y ú. tu voz de pasión estremecidos,
Para entregarse ú. la morisca zambra,
Surgir..í.n los espíritus dormidos,
Como duermen las aves en sus nidos
Ocultos en los techos de la Alhambra.

El alegre murmullo que se acerca
Detrás de los floridos arr-J.yanes,
Del limpio estanque perfumado cerca1
Es que agitan las ondas &lt;le la alberca
De Zorayda y de Fátima los manes.
&amp;leuden al surgir Jae crenchas blondas
Aureos velos de espaldas de alabastro,
Y del estanque en las revueltas ondas
Al copiarse los cielos y las frondas 1
Es flor de luz entre el ramaje el astro.
Y brilla la marmórea columnata,
Sostén del arabesco policromo
Que oscilacdo en la alberca se retrata
Como un encaje de bruiiida plata
Que en sus cavernas fabricara el g .• omo.

Despiértanse morimes y alevescs,
Los namrita.~ salen de la Rauda1
Y en la sombra que marcan los cipreses
Se mira. el centellar de los arnesel'!
Y algún extremo de flotante can&lt;l11.
Por orden de fantásticos claveros
Las puertas del harem abre el eunuco;
Enciéndeuse eu la sala los mecheros,
Y el humo de Orientales pebeteros,
Orla cqn gases al labrado estuco.
Esmalta los gallardos alminares,
En caracteres cúficos escrita,
La historia de los reyes Alhamaresi
Y deslumbra en la torre de Comares
La gloriosa epopeya nazarita.
Tú sabes que esa rica filigrana
Que los muros decora y festonea
No es vano alarde de riqueza vana,
Que es un libro de gloria musulmana
En el que cada trazo es una idea.
Y oirás por las calaaas celosfas1
Cuando mi intento cariñosa ayudes,
Kásidas amorosas de otros días,
En que cantó .Tathib sus alegrías
Al rítmico compás de los laúdes.

Su pupila en la sombra nos acecha:
Va á cantará. la rubia pensativa,
Como de nieves y de brumas hecha,
Turgente el busto y la cintura estrecha~
Que siendo soberana, es mi cautiva.
¿Que cuál es el origen del encanto?
Larga es la historia. ¿conocerla quieres?
Es el beso de un muerto, causa espanto.
¿Para qué hablar de celos y de llanto?
Hablemos del amor: di qué me quieres.
¿Por qué tiembla tu mano ent.re la mfa?
Cuando así ú. mi reclamo te resiste!ól,

ELl'iIUNDO.

119

==--

¿Es que olvidaste el venturoso día
En que por vez primera la alegría
Se presentó en la ccSenda de Jos tristes?i1
Nadie nuestros coloquios importuna¡
¿Por qué inquieta me miras? ¿Quién te roba
La dulce calma que al placer se aduna,
Si en las arcadas fíltrase la luna
Como la luz en ln. nupcial alcoba?
¿Qué no es cierto el prodigio? Pues por eso
Déjame que lo invente y que lo cante,
De tu rubia cabeza bajo el peso,
En el poema rítmico del beso
Qwe escriba con mi labio en tu semblante.
Bésame con tus labios carmesíes,
Mientras tus ojos, como el cielo azules,
Me miran entornados ...... ~f? sonríes ......
¿Qué me importan amores de zegríes
De muzas, de gomeles y gazules?
FRANCISCO A. DE !CAZA.

PUNTOS DE VISTA.
La sombra por el cielo se extendía,

Con resplandor escaso,
Sereno y melancólico, en ocaso;
Iba muriendo el día;
Sobre el vago crepúsculo que huía,
Negra su forma recortaba el monte
Cuyas cumbres enhiestas
Dibujan con sus picos y sus crestas
L'l. línea desigual del horizonte;
Y entre la obscura sombra que caía
Y el monte que siniestro la esperaba,
Como una tumba, misteriosa y fría
La noche sobre el mundo se cerraba.
Y él entónces me dijo:-¿porqué triste
Siempre tu alma cobarde se acongoja?
¿Porqué al placer tu pecho se resiste?
Cuando el cierzo deepoja
Sañudo al árbol de sn inútil hoja,
Y cuando Abril de fl0r los campos viste?

Y yo le respondí :-Jamás en calma
Sonríe á las miserias de este mundo
Quien con tedio profundo
La duda y el dolor lle,•a en el alma.
Y él afiadió:-Contempla la belleza,
Contempla la alegría,
Con que el mundo renueva cada día
La madre universal, Naturaleza.
Y yo:-Contra la duda no hay guarida
El hombre que probó su amargo dejo,
Mientras al cuerpo el alma lleve unida
No vuelve á desplegar t:l entrecejo.
En esa sucesión no interrumpida
Que un ser en otro sin cesar convierte1
Tú escuchas los alientos de la vida
Yo escucho las congoja.e¡ de la muerte.
Y él á mí:-La. esperanza es luz del mundo:
En tocio brilla su esplendor fecundo;
:Mientras en las regiones del ocaso
Con ceño moribundo
Sepulta el sol su resplandor escaso
Que extinguiéndose va de loma en loma,
Tibio1 dulce, tranquilo, paso :i paso,
Nuevo fulgor por el oriente asoma
Sus rayos 1 extendido por la luna
Como blanco cendal en muelle cuna.

Dijo, y miré.-Rayaba por oriente
Claro nimbo esplendente;
Y, entre las sombras de In noche bruna
Subiendo silencioso el horizonte,
Sobre el valle y el monte
Su sudario de luz tendió la luna.
FEnF. .mco B... u.in.

AMOROSAS.
Con mujeres y moros siempre ha habi&lt;lo
peligro·de caer en la emboscada.
El avance resulta muy lucido:
¡lo grave suele ser la retirada!
¿Que ella te oh·ida? Quizás,
pero no tengas cuidado
de que te deje plantado
por otro que valga m,1s,
que en el mercado de amor
suele siempre la mujer
regntear1 escoger......
y cargar con lo peor.
SINESIO DELG,.\.00.

LOS JUICIOS LITERARIOS

DE NAPOLEON '.I.
Emperador amaba mucho á Talma, el gran
rágico. Conversaba frecuentemente con él
. acerca del arte dramático y le daba consejos
respecto á sus papeles.
Una mañana1 llevándolo aparte, le habló sobre la
manera con que interpretaba el papel de Nerón en
Británicus. Napoleón dijo: «Yo querría reconocer
desde luego en vuestro papel, el combate de una mala naturaleza con una buena educación. Desearía
también que hieiéseis menos gestos: esas naturalezas
no se difÚnden, son más concentradas.
«Por lo demli.s 1 nunca alabaró bastante las formas
simples y naturales á las cuales habéis ajustado la tra•
gedia; en efecto, cuando las personas constituidas en
dignidad, sea que deban su elevación al na.cimiento ó
al talento, se halhm agitadas por las pa8iones ó entregadas á pensamientos graves, hablan sin duda más
alto, pero su lenguaje no debt! s(•r ni menos verdadero1 ni menos natural.&gt;

•**

En Erfurt1despuCs de una.representación de la misma tr:1gedin 1 Británicus, Napoleón dijo á Talma:
«Mostráis demasiado al déspota en Nerón desde que
entrais á la escena. Según la intención de Racine en
el principio de la pieza, Nerón no debe aparecer cruel:
solamcmte cuando su amor ha sido contrariaclo 1 es
cuando i;c vuelve celoso y cuando su carácter violento se desenvuelve por completo. Debéis, pues, guardar para los últimos actos tQCla la fuerza de la expresión."
Talma reconoció tocla la. justicin. de ~.stn. advertencia~· corrigió su papel en tal sentido.

*•*

De::spués de una representación de la Muerte de
Pompeyo, Napoleón hizo al gran tril.gico algunas obse.rvaciones criticas: según él no interpretaba bien el
pensamiento de César.
11
Al recitar esa larga. tirada ele versos contra los
re.ve~, dijo el Emperador, César no piensa una sola
palabra de las que dice. Habla asi porque sabe que
tras él se hallan sus romanos á los cuales tiene interés en persuadir Je que siente horror al trono, pero está lejos de creer que ese trono, que anhela ya, sea des
precia.ble. Importa pues no hacerlo hablar como un
hombre convencido y eso debe indicarlo cuidadosamente el actor.&gt;
Alguien ha preguntado por qué Talma no recibió
la cruz de la Legión de honor. El Emperador dijo un
dia á este propósito:
•De acuerdo con mi sistema de mezclar todos los
géneros de mérito y de dar una sola y misma recompensa universal, he pensado ya dar la cruz á. Talma:
sin embargo, me he detenido ante el capricho de nuestras costumbres y el ridículo de fjuestros prejuicios.&gt;

•••

He abi una fase poco conocida de Napoleón: su
levantado criterio literario. Bien se dijo que Dios vació el cerebro de ese hombre y rompió en seguida el
molde.

NO HALLO REMEDIO.
"Me ha atormentado con su ruín alarde
la soberbia de algunos altaneros;
mas humillólos mi hur..ildad 1 que es fuerza
que vence siempre á aquellos.
La envidia me ha mordido cautelosa,
infiltrando en mi sangre su veneno;
pero mi caridad sanó la herida,
amando y absorbiendo.
C"&gt;n su falsía y su traición, el mundo
me burló y engañó, cobarde, artero,
mns mi verdad triunfó de sus victorias
y restauró mi imperio.
Hasta la injuria y la calumnia infames
lanzaron sobre mí su vilipendio,
y mi fe en Dios sac6me de sus garras
impóluto 6 ileso.
Sólo no hallo en esta vida triste
contra un monstruo fatídico remedio
¡Sólo la ingratitud de los que amo
me va á robar el cielo.
J. SALVADOR DE 8.\1.VADOR.
J)

�13

EL MUNDO.

120

OCTUBRE,

1895.

Páginas extraordinarias.

DOMINGO 20 DE OCTUBRE DE 1895.

Tomo II.-Número 15

@:oronación de la ~ir~en de @;uadalupe.

Propecto

ae remate ael

~alaaquino

ae Gtgea? Pina.

{En vez de los remates:se pusienn l~s 1•sta.t11as de arcángeles que publicamos.)

•

~ac}iaaa a'e la (!olegia!a.
(Estado actual.)

5,s!a!uas ao arcángolos quo aaornan o! 1,aJaaquinc.

•

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90593">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90595">
            <text>1895</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90596">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90597">
            <text>14</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90598">
            <text>Octubre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90599">
            <text>13</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90616">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90594">
              <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 14, Octubre 13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90600">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90601">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90602">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90603">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90604">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90605">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90606">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90607">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90608">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90609">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90610">
              <text>1895-10-13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90611">
              <text>Suplemento</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90612">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90613">
              <text>2017414</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90614">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90615">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90617">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90618">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90619">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="614">
      <name>Al galope</name>
    </tag>
    <tag tagId="610">
      <name>Arzobispos</name>
    </tag>
    <tag tagId="615">
      <name>La calumnia</name>
    </tag>
    <tag tagId="613">
      <name>Linderbrunen</name>
    </tag>
    <tag tagId="611">
      <name>Obispos</name>
    </tag>
    <tag tagId="561">
      <name>Perucho nieto de periquillo</name>
    </tag>
    <tag tagId="612">
      <name>Virgen</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
