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                  <text>EL MUNDO.

152

10 NOVIEMBRE, 1895.

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P6girw.s e:i.:trarrrdinarias.

DOMINGO 17 DE NOVIElllBRE DE 1895.

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S:os primeros pasos.

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CARTO~ DE

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n.

JOSE: JAR.\, PRE11IADO EX L,\ ACJ.l&gt;.IDfiA DE BEL!;.\,'•) ARTES DE 1rkx1co.

.,.

( Fot. proporciouada por el Sr, Ing. Fernando Ferrari Pérez.)

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'

�154

17

EL MUNDO.

Páginas í!Heraria5.

lH1sroR1co.J

•rN'

los días de la flo.ridaju\·entud, nos congre•
gábamos algunos estudiant('S para luchar uní,
dos buscando un porvenir grato.
. Quién miraba en la poesía el paraíso de sus ensueños ,. se pasaba las horas le.vendo A los clllsicor,; lati""

nos Yespañoles: quién con su libro de texto en las
manos dábase al estudio con tesón tan árduo, que lo
enfennaban las Vigilias;· quién soñando en pl'óximas
revoluciones, ai1helaba Ralir á campaña para conquistarse una banda dC general, y quit'•n, por último, entregarlo A la dulce nonrhalance de los primeros años,
veta en su derredor transcurril' y perderse las horas,
como se perdian en el ambiente ln.s azules ci:ipirales
del humo de su cignrro.
Es hermoso cuando se ha vivido recordar esta especie de fermento de la juventucl que aún no dflfine
su situación social ni su manera de ser propia y
clara.
Eramos una legión de dusheredados. Unos tenian
sus bogues á. muchas leguas de la Metrópoli, otros
estábamos peor que ellos, pues nuestras familias hablan caldo en la desgracia, y poco ó nada nos hubieran dado si no con tasemos con esa providencia que
entre nosotros se llama una beca y 4ue no es otra cosa que d pan y la instrucción otorgadas gratuitamente por el Gobierno.
En aquel grupo, los que soñábamos en ser poetaH
éramos los menos aplicados, pues en cuanto se escribe el primer vel'so, se olvida la cátedra, estorban los
libros de texto, se desconoce á los maestros y se vive
pensa~do en Homero, en Dante, en Shake,speare, en
Cervantes, en el último romance publicado por algún
literato d~ renombre, en el soneto de fulano, en la
improvisación d8 mengano, en fin, en todo, nienos
en los exAmenes.
y recitando sonoras estrofas, escribiendo á la novia. sentidas espinelas, consagrando á la patria rimbombantes serventesios, llega el mes de Octubre, amarillea.n v ca.en marchita.-. las hojas de los Arboles,
se escucb¡ en la noche el monótono grito de los vendedores de castaña asada y se fijan en los muros del
colegio las listas de los que han de sustentar exámen
con tiempo sencillo ó doble, según la exacta ó ninguna puntualidad con que se ha~·a concurrido á las cátedras.
Era esta la época de nuestros gr1',ves apuros, porquequeriamos andar en pocas horas un camino quo
exigla nueve meses de fatigas.
Hay que confesar qu('; muchos, pa.wíbamoR cornil
dict~n los estudian~es, es decir, saliamos aprobados
con vergonzantes calificaciones que solo nos servian
para trasladarnos á otro curso, pero no para ir acreditando nuestro nombre en la carrera que comenzábamos.
Nuestra fiebre liter&amp;ria era como la tisis y como las
ermitas, no tenia cura, y los estudiosos, los que con
toda serenidad pensaban en ser algún dfa médicos,
ingenieros, abogados, es decir ciudadanos útiles, nos
velan como á leprosos, cerno i. apestados y solo nos
toleraban en las horas de ocio, para que los distrajéramos con cualquier chascarrillo, con algun cuento
de color subido ó con alguna poesía entusiasta '/
conmovedora.
Nos llamaban de vez en cuando asi como se llama
al cilindro callejero que toca el aria de Lucia, ó el
brindis de Traviata en cada esquina y &amp; la hora seria, en los dias de exámen, nos miraban con desden
y con lá.stima, porque mientras ellos sacaban primeras y honr0t1as calificaciones, nosotros si bien saliamos: apenas alcanzábamos una humillante mayoria.
Y esto de sacar mayoria es salir reprobado por un
voto por más vueltas que se le dé á la cosa para endulza.ria ante la conciencia.
Pues bifm y para no alargar con reflexiones filosóficas inútiles este cuento, diré, que un grupo de esos
soñarlores en verso, preparaba allá al terminar el año
de gracia d('; 187 ...su exámen de anatomla descriptiva.
Era preci~o estudiar más que el libro de 'papP.l, el
libro de carne, es decir, el cadáver. Y poco habituados estaban á manejar el bisturí y á manosear las he-

ladas visceras do un muerto los que solo se habían
ocupado en cantar la sonrisa de Lesbia ó los amargos
desdenes de Laura.
Entre asCos y pudores resolviéronse aquellos p~etas en agraz a subir una noche al anfiteatro de la :E.scuela, pues estaba tendido en la plancha, con los brazos cruzados en ángulo !:!Obre el torax el enorme ~adáver de uno de esos deHconocidos que lanzan el ultimo suspiro en la c11.ma de un hospital y ~a~an á ser
primero pasto de los practicantes de med1c10a Y lu~go de los gusanos en In fosa común de un cementerio
municipal.
COntando los poetas con que ra tenian materia ~ara sus experimentos, proveyéronse de una mala buJla
colocada en ancha palmatol'hl du latón y al toque de
ánimas, salieron al anfiteatro para velar estudiando
con provecho.
Llegaron, ó porqué no he de decirlo con frnnqu&lt;'z~
llegamos con ese recelo que la sombra de, la noc~e. .,
de la muerte iñspirn á los neuróticos y á los nsionarios.
Alli estaba rlgido, mudo,enorme, clcarlávcrqueibn.
á servirnos rle libro.
No habla otra mesa que la plancha y antojos.e á uno
de los compañeros colocar la bujia sobre la ma.no ~e
nieve que tenia estenclirla sobre el vientre el mfchz
que iba á ser clt•stripado.
Todos aprobaron aqm~lla medida porque en efecto,
desde ese sitio, la llama derramaba mAs luz sobre
aqu~I cuerpo inanimado.
-Estudiaremos la articulación escapulo-humeral,
dijo alguno, y esto queria decir: estudiaremos el hombro en su ligamento ron el brazo.
-SI, si, interrumpió otro, yo estoy muy bt 1ta en esa
articulación.
-Quien toma el bisturí?
-Pulano.
-No mengano.
_ Yo' lo tomaré, dij u el que era tenido entre nosotros
por el más adelantado é inteligente.
.
Con un arrojo digno de Nclatón, despues de ha~er·
se remangado el pui'\o de la camisa, metió el cuch11lo
en el Jugar que le convino, cortó con garbo y en un
decir Jesús, vimos movel'se y caer A un lado el brazo
del muerto, y como en la. mano tenia puesta la. p11lmatoria mandar ésta al suelo, apagándose la vela.
-Qué bárbaro! gritó álguien, este hombre está
vivo.
011' esto ,. echar á correr todos bu11cando la puerta,
fuC obra dC un segundo, y aún me acu.,,rdo con cuánto pavor nos atropellamos en la escal?ra, .hasta.mirarnos en el corredor y respirar alll el atre hbre sm que
se nos curara el susto.
.
¿Qué les pasa? nos dijo un comp~ñero muy estudioso y que se reia de los poetas en cierne~:
-Que el muerto del anfiteatro esta vivo.
-¡Imposible!
-Vamos contigo A verle.
Temblando, y pako á paso, entramos de nuev~ al
anfiteatro, buscando con un cerillo la vela consabida.
En cuanto nuestro compañero dispuso de luz suficiente v examinó con detención el caso, soltó una estrident~ carcajada, y nos dijo:
--Hermanos, no se examinen porque los reprueban.
-Pusieron la palmatoria sobre este brazo que estaba
en una posición forzada, en la cual lo conservó la rigidéz cadavérica, pero en el momento en que han cor·
tado el músculo que le sujetaba, cayó á plomo y con
él la bujta; esto es todo.
-¿No está. vivo este hombre?-preguntótemblando
un compañero.
-No,-repuso el otro-ustedes son los que están
muv bota.., v vo les aconsejo que mejor se vayan á sus
cu;rtos á. ~;c;ibir versoi,, que venir a cetmetcr barbaridades que no tienen ejemplo.
.
y eariacontencidos y avergonzados, nos fuimos ca·
da mochuelo á su olivo, comprendiendo que D.ios no
llamaba á todos los de aquel grupo por el cammo de
las recetas y de los cáusticos, pues si entonces creiamos á los mlll•rtos vivos, á cuántos vivos habríamos
después matado impunemente.
JUA....'i DE DIOS PEZA.

De un jorobado eé que sufre mucho
del hígado y del pecho.
El dice que se encuentra muy malucho,
todos le eucontramoj muy mal hecho.

El

NOVIEMBRE,

1895.

abanico bienhechor.

'
.
L'1CO
meees bacía que nos habíamos casad o y cmco días que duraba nuestro enojo: no 1og~~an
desn1necer éste ni los ruegos de nuestl"llP fanul!ae
ni las conveniencias socialesque nol-l obligaban ú~parentar
recta harmonía y que tan :t menudo contribuyen .'
~:r las almal:'i por la transición i"'·oluntaria de lo fin?1d ú lo sincero· ni el amor que nos profrsábamos tan mre°nso como el dra de la boda, quid un poco más; nad.a
· '6 a·LS,·par el deopecho de ella y quebrantar
cons1gU1
·
d. la altl•
vez mía. y en el transcurso de aquellos crnco 1as precisamente, había yo perdido mi empleo.
.
.Acercábase el día último del mes r comenzó mt agonía:
recordaba aquellas horas felices en que, despu~s. de ent ar 1t Luisa algún obsequio y el producto de m1 trabaj~oe dedicábamos ú di8tribuír. el dinero que llevaba,
no sin consignar en primer término los gastos ~ra el teatro 6 el paseo. Después de discutir mucho, olvidábamos
las cuentas de dinero pam cont_nrnos nuetit~os amores.
y hoy ...... no habría dinero, m cuentas,. ni besoil, y lo
que miis me mortificaba, em qne no hubiese besos: emn
tan sabrosos corno castos; dulces y ardienteR, no los sé definir.
En otras circunstancias lo que menos me preocu~,
habría sido el dinero: como en anteriores épocas ac1~
de mi vida de soltero, habría recurrido al~mpeíl.o, sumt•
dero sin fondo de los ahorros del pobre, 1mpla~ble ~rovidencia del necesit.ado; pero ¿cómo extraer algun obJeto
de la casa sin que Luisa lo notara?
Sumido en tales cavilaciones, me detuve en el umb~I
de Ja puerta: sentía una emooilln más profunda que el dia
en que lleno de amor fu! á pedir la mano de In que hoy
es mi esposa. Presa de una incertidumb.re qu~ me ator•
mentaba cruelmente, dediquéme á anah~ar m1 conducta
, reflexionar en los motivos de nuestro disgusto, Y á .reprocharme la deslealtad con que había. faltado Y la ~~·
prudencia mía de llevar la prueba.de m1 falta al dom1c1-.
lio conyugal.
. .
Por fin, temblando comonn cobardeó un.crnm;~l en
medio del peligro, me introduje en la estancia ~a rimonial. Esperaba hallar ii Luisa en actitud severa. 1mpl~ble, con el entrecejo fruncido, la boca desdef\osa: Y la mirada altiva; la encontré durmiendo y sof\ando sm duda,
pues sonreía.
Al contemplarla en In plenitnd de esa belleza que tanto ambicion1\ que ya era mía y que se me quería escapar,
experimenté el impulso de arrodillarme i, su lado. Y b&amp;sarlacon la tierna ef11oión con que la bese por pm,nera
vez algún tiempo atrlis; pero al inclinarme, obser\'e entre sus manos un papel doblado, lustroso y elega~te.
Sentí que me hería unn punta acerada, y fr~néttco arrebaté la esquela· al abrirla advertí con sensación dolorosa
que era aquell~ maldita car~ de otra mujer dirigida ti
mf y causa del disgusto de Lmsa. Aun cuando perfectamente sabía su contenido, quise leerla de nuevo, como
lee el condenad'&gt; su sentencia1 ·buscando en ella con febril anhelo, algún pretexto para la disculpa a~te Joe
hombres, algún motivo para la excusa ante la propL&amp;conciencia.
.
í
Esa cart.a cuerpo del delito que ante Lmsa aparee a
probablem~nte como crimen monstruoso,. me quemaba
las manos: pensé entonces, con repugnancia1 en las mentiras que había dicho para disminuir mi culpa, y record~
con angustia la cólera y aflicción de mi esposa y sus lágrimas, que difícilmente contenidas po~ un momento/ brotaron al fin 1 en cristalino raudal¡ t~Je á la 1~emoria sus
violentos reproches, mis contestaciones agresivas y la actitud despectiva que tomé hacia ella desde aquel d~a.
Como si un cincel de fnego las grabara, luí en m1 cerebro, abiertas sobre fondo.níveo, con ancho s~rco negro,
aquellas palabras que me dijo, excitada por mis burlas, Y
que me provocaron á dar una respues~ ¡brutal: .
-Fuera yo tan feliz en Ja casa de ml8 padres, s1 no te
hubiera conocido, que deseo con toda el alma, volver ti
ella y no verte más.
.
~ ..
•
-Puedes marcharte, rephqué. No diJo ella nada, y temblorosa, retiróseá. su habitación., .. ····························;···
¡Y ahora con la carta maldita en sus manos, sonreía.¿Qué sofiará? pensaba yo.
Involuntariamente dirigía la vista hacia Luisa, que se-fa sonriendo y recorría yo ansioso la alcoba, como bus~ndo algo que hubiese perdido. Al pie de la cama duna
lumita blanca y la reconocí al momento: pertenecí~ á un
!banico que hacía pocos días le había regalado á m.i mn. era el t'iltimo obsequio que le había hecho en d1as de
Jer;
~;'~r natural correlación de ideas, me asaltó el doloroso recuerdo de aquella hora en que, rebosante de gozo
y ternura, me acerqué de puntillas á. Luisa, por detrás,

17

NOVIEMBRE,

1895.

EL.MUNDO.

1,55

y toe.índole el cuello desnudo con las plumas del abani•
El frío sin contacto alguno, le paraliza. Sus manos ee
co, la hice estremecer como garza que sacude las alas. Al
De cuando en cuando, aunque ú nadie esperaba, tendía
'"_oltear y cncontral'fle conmigo, ~e arrojó en mis brazos, crispan y se cierran, y cogen al cerrarse, la nada. Yien• maquinalmente mis \'agorosas miradrui á fo largo de las
riendo como loca.
tos, nube¡¡, torbellinos, e"'trellas, ¡todo es inútill ¿qué ha- calles de la Monterma.
-¿Qué harfa,-pensé Juego-si .;on cata pluma le toca• cer? El desesperado se abandona; el que está cansado
En una de tam.as veces atrnjo miR mimdas una silueta
ra ese hombro de alab:uitro que estl pidiendo un beso?
toma el partido de morir, se entrega ú la suerte y rueda que ritpidamente se acercaba con movimientos de goleta
hacia el lugar donde vo estaba apostado.
Me cuntu\'o un instante t.•I orgullo; pero la tentación para siNnpre en las llígubres profundidades del sepulcro.
Era la silueta de mía mujer.
\'e11ci6, y tr6mulo me acerqué al lecho: todavía dudé en¡Oh dt-stinu implacable de las sociedades humanas,
Cuaudo estuvo más cerca de mí, pude ver, gracias á la
tre tocarla con mis labios ó ~implemente con la pluma¡ que perdéis á los hombres y 1t las almas en vuestro ca- intermitente luz de un foco eléctrico, qu~ era chaparrita,
mino!
gruesa, más que morena, de ojos pequljnos v chii-1peantes,
me dl'ciclí por lo último y con e1 ademán picaresco de
.iücéano en q11e cae todo lo que deja caer la ley! Si- nariz gruesa y le,·antada y boca grande, de-labios abultaun nifio que ejecuta una travesura, pasé la pluma auM·e-niestrn de1-1esperación de todo auxilio! ¡Muerte moral!
do~, en IOH que Et' dibujaba una sonrii;a burlona y provomente por la garganta desnuda, fresca y sonrosada á la
La mar e¡, la inexorable noche social en que las pena- cativa.
que, si l'l:!luviern. en el campo bajarau á libar las maripo- li~ade~ arrojan ú sus condenadoi,;. La mar es el gran
Se dice que toc:!at, la.s mujereci, por feas que sean, tienen
misterio.
sas y los colibríes.
algún atractivo, pero, ¿~~r.í. l·,:,..., Ja excepción de la regla?
pensé.
El alma naufragando en ef!t-e abismo puede convertir•
T~mbló Luisa, entreabrió los ojos y mir.indome confunen un cad,tver.
Al pasar junto á mí, sonrió á alguien que debía estar á
dido, an~rgonzado, con la risa en los h1bios y la pasión en ee¿Quién
mi espalda.
lo resucita?
Ja mirada, tendió sus brazois y rodeó mi cuello con ellos;
Y entonces pude observar que aquella mujer no. era la
Yícroa Ht·oo.
al IJcsirme, dejó Q:aer en mi boca dos liígrimas que ::tpuexcepción de esa n•gla, pues al sonreír dejó ver &lt;los blanré con &lt;ll·licia: lul.'go prorrumpiú sin det-asirse llt.• mf en
quísimas hilel'88 de pequei\o~ dientes, que cualquier poe·
ta hubiera comparado, sin exagerar, con perla~ de Ofir.
eoJlozo~ que en mis oídos isonaron r,omo canto de triunfo,
Quedé encantado de aquella dentadura, y haRta de su
como inc-foble himno de amor......
poseedora, tanto que, lo que en esUl acababa de juzgar
-¿Y ti abanico? 11n•gunté ni a111igo que me contab:t es1mperft-cciones (que por serlo en realidad hacían resaltar
ta hi~toria.
(PUU rx DE\'OTO DEL PEXlUUOR)
más la belleza de sn dentadura), ]ns juzgab.'\ ahora pcr•
-::\fir:.i lo que es la ingratitud humana: ri-e mismo día
fecciones.
fuf :t dar al empcfio el famoso abanico. Así completó su
. Tanto me impresionó y me cautivó el ánimo aquella
obra benffica.
Yiéronse Roque y Luz por vez primera
Joya encerrada en tan feo estuche, que me sentí con
Y nrnbos á un tiempo mismo se adoraron ......
aliento de conqnistador, y entusiasmado seguí ,i aquella
Juuo PoUJ,AT.
mujer.
¡Que historia tan nilgar! did cualquiera,
Octubre de 1895.
Pero empieza cual todas empezaron.
Pero con seguirla. no adelantaba nada, porque nb podía
Y Roque dijo 1i Luz: nunca he flentido
extasiarme en la contemplación &lt;le tan maravillos!L den·
rna pasiún qulj abra..i,;e de tal modo;
tadura, en cuya contemplac:ún cifraba entonces mi di)?
cha.
Jloy Jo comprendo; para tf he nacido;
Por hacerte feliz dPjaré todo!
Y me adelanté y me coloqué 1t su izquierda, muy junto
de ella.
~li amor-repuso Luz-durará eterno
-Denta.duro de ángel-la dije, sin saber lo que decía.
Contigo cuanto existe; sin ti. ..... nada!
-)luchas gracias, caballero,-me dijo sonriendo.
Miró
:t
Roque
y
las
llamas
del
infierno
hombre al mar! !Qué importa! El buque no
-Es una dentlldttra de sirena.
Brillaron un instante en su mirada.
se c;letiene por eso. El ,·iento 8opla; el sombrío
-Es usted muy amable; pero retírese usted.
Hoque temblando y en sm; gracias preso
buque tiene una senda trazada que debe cerra.r
-Retirnrme &lt;."8 dejar de contemplar esa dentadura de
Bes6 sus labios sin temor ni duda.~
hada.
nece1.•.ari11mente. Y pa~a.
Y al chasqui&lt;lo incitante de aquel beso
-Pero, ¿en qué quedamos?-exclamó riéndose burloCruzó el espectro lúgubre de Judas.
El hombre desaparece y vueh·e á aparecer; i-e Aumerge
namente.
y vueh·e 1t la superficie: tiende los brazos, pero no es oíDt•epués ...... los auei'ios del amor ardiente;
-En que daría por elJa mi vida.
PromesM, jurJ.mentos y cantares
do; el buque estremeciéndose al impulim del huracún,
-;,De veras?
Y lut&gt;go un velo níveo y tr-J.m~parente
-Y mi alma,
continüa sus maniobras; los marineros y 108 paxajeros 110
Y un aire saturado de azahares.
-Es mucho.
ven al hombre s111nergido¡ su miserable cabeza no es m:ís
N()ble el doncel, hermosa la doncella,
-Y mi cornzún.
que un punto en la inmensidad de las olai;.
El curi~o glacial, el cura hnrafio
-P~ro, ¿dónde m usted :l parar?
Sus gritos desesperados rci-uenan en las profundidades.
Y la boda muy triste porque en ella
-En un manicomio ......
.Xo oficiaba el amor 1-i110 t.•I engaíl.o.
-Lo creo.
Obserrn aquel espectro de una vela que se aleja. La mira,
-Y todo por su dentadura de nsted.
Mas tarde, un i-;erafin todo purt&gt;za
Ja mira desesperadamente&gt;. Pero h\ velo He aleja, se achi-Tanto le guf-!ta?
Arrullado entr~ blondas y entre flores
cu, de:-:aparece. Allí eRtaba él hacía un momento; formaQue Luz abandonó sin gran triló'tf'za
-Ya he dicho quedaría por ella mi alma, mi vida y
ba parte de la tripulación, iba y venía por la cubierta comi
cornzún.
Poi ir en pos de lúbricos amores.
molos &lt;lemás; tenfasu parte de aire y desol¡estabavl\'o.
-Pt'rO es imposible el cambio, y además, eu corazón,
Ella, orgullosa como toda necia
Pero ¿qué ha sucedido'? Resbaló, cayó. Todo ha termisu alma y su vida \•aldrán mucho, pero á mi no me sirMostrando su impudor en cada esquina
nado.
ven para nada, y _perdóneme usted la franqueza.
C.On el glacial cini:-mo de Lucrecia
----~ burla usted?
Y la lumbre infernal de mesalina.
. Se encuentra sumergido en el monstruo de las aguas.
-Xo me burlo, PS que me hace usted reír con sus loEl sernffn creciendo é ignorando
:&amp;jo BllS pies no hay más que olas que huyen 1 olas que
curas.
De su deshecho hogar la triste suerte;
se abren, que de!:'laparecen. Estas olns, rotas y rasgadas
-Bueno, ríase usted; pero ¿querría usted todo mi capiY
Roque i.:onrieudo y ocultando
por d viento, le ro&lt;lean espantosamente; lo.s vaivenes del
tal por esas dos sartas de perlas·?-la dije fuera de mf.
En el herido corazón in muerte.
-Eso puede que sí, porque ,·ale menos que lo otro1 y
abis1110 le arrastran; la espuma del ngua l::le agita al redeLa multitud curiosa é insensible
no me remordería tanto la conciencia.
dor de su cabeza; una montniia de olas escupe !:!Obre él(
Inquiriendo su ¡1istoria al ofendido
-¿De \'eras'!
confu~as cn,·ernas amenazan de\·orarle¡ cada Vl'Z que so
Y él, como esfinge, tétrico y terrible
-¡De veras!
En el abismo del eilencio hundido.
sumerge descubre principios llenos de o~curidad; una ve-Tan trastornado estaba, que sacando mi cartera ex·
)fas fué tal el escándalo y la mofa
getación desconocida le sujeta, Je enredn los pies, le atrae;
traje de ella un billete de banco de á. cincuenta pesos que
Y 1t Roque tanto hirieron los mundanos
hacía tiempo dormitaba en su fondo, y ¡&gt;&lt;&gt;niéndose1o en
siente que se va á conaturnliz:tr con el abismo, que forQue ni fin leA resprmdió con esta estrofa
la mano, en'tanto que ella sonreía maltc1osamente al ex•
ma ya parte de la espuma, que las olas ,-;e echan de una
Que no !é quién me puso entre las manos:
tenderlo, exclamé:
enotnt; debe toda su amargura; el océano se encarniza
t4Qbre la senda que al abismo guía,
-Tenga usted cincuenta pesos, que es todo mi capital.
con él para ahogarle, la inmensidad juega con su agonía.
Hoy llama. del escándalo :t la puerta;
Dejadla; no me importa¡ ya no es mía;
Parece que el agua se ha convertido en odio.
Ella entonces dobló el billete, se lo guardó en el seno,
No me habléis para nada de la muerta.
y haciendo un mo,·imiento casi imperceptible por lo ráPt!rO lucha todavía. Trata de defenderse, de sostenerse;
pido, me dijo con entonación dramática:
---. ..
hace e~fuerzos, nada.. ¡Pobre fuerza agotada yá, que com-Pues tenga usted la dentadura.
bate con lo inagotable! ¿Donde está el buque? Allá ú lo
Y depositándola, en efecto en mis convulsas manos,
lejos. Apcnns es ya visible en las pálidas tinieblas del
prorrumpió en una estrepitosa carcajada y desapareció de
horizonte.
mi vista, dejándome estupefacto largo tiempo y sin saber
qué hacer con aquella dentadura.
Sopla el viento1 y la esprma le cubre.
-Opté por llevármela á casa, y allí, al contemplarla de
Alza 1a vi~ta¡ ya no divisa mús que la lividez de las
ERIDO lector: no es artículo de fe lo que voy nuevo, exclamé:
nubes. En su agonía asiste á la inmensa demencia del
ontarte, de modo que puedes ó no creerlo, se-Verdadera.mente vale más de los cincuenta pesos que
mar. La locura de las olas es su suplicio¡ y oye mil ruibe dado J?Or elln.
n mejor te parezca.
da&amp; inauditos que parecen salir de más alhi de la tierra,
Y brotó de mis Inbios una carcajada más estrepitosa
Se trata de una aventura que me ocurrió no ha
de un sitio desconocido y horrible.
todavfu que la que brotó de los labios de mi desconomucho, aventurn tan extravagante como \'erídica, de la cida.
Hay p,íjaros en las nubes lo mismo que hay úngelea so- que suelo acordarme 11 menudo y aun suelo referirsela á
Por supuesto que, como recnerdo de tan extrava~nte
bre lns mi.serias humanas; pero ¿qué pueden hacer por él? mis amigos, quienes,__ d1:_masiado inc~dulos, no parecen
aventura, aun coni,en·o en el fondo de uno de los caJone11
Ellos \'Uelan, cantan y se ciernen en los aires, y él agoni- dispensarle todo tl crédito que ee merece.
de mi escritorio Ja dentadura.
eso que siempre ni referirlo garantizo su veracidad
&amp;a; ae vé ya sepultado entre dos in.finitos: el cielo y el conY mi
En cuanto á e!Ja, mi desconocida, supongo que tam.
palabro de houor.
oeéanc; f!ijte su tumba, aquél su mortaja..
bién, como recnel'do conEen•ará todavía mi billete de
Hé aquí el relato dl• mi famosa a\·entura:
Llt·ga la uoche; hace algunas horas que está nadando,
Era esa hora bulliciosa en la que el incesante ir y ve- banco de á cincuenta pesos.
Sí, debe conservarlo todaYía ...... ¡porque era falso!
11.1s fuerzas se agotan yá; aquel b11que1 aquel casco ·lejano nJr de la g&lt;:nt(• q1w abandona su cotidiana tarea, hacen
entrar
en
ebnllición
las
arterias
de
esta
melancólica
ciuRA~IÓN GARCÍA y GAllCIA,
donde hay hombres, ha desaparecido; se sumerge, se esdad de los palacios.
México, Noviembre de 1895.
tiro, se &lt;·nro1tea; ve debajo de sí los indefinibles monsEl sol al P.One~e coloreaba tenuemente el horizonte de
tnioe del sufrimiento¡ grita.
un color roJizo encendido por occidente, en tanto 4.ue la
Ya no lo oyen los hombres. ¿Dónde está Dios? Llama: noohe dejnba \'er los rizos de su negra cabellera por
LAS MORENAS.
J~ocurro, socorro! llama sin cesar; pero nada en el hori- oriente.
Obscurecía.
lOnte, nada en el cielo.
¿Que no me gustan las morenas? Yaya
Apostado en la esquina del Portal de la DiP.utación y
Implora al espacio, á la ola, á las algas, ni escollo: to8i me gustan las chicas de ojos negros,
la
calle
de
1a
:\fonterilla,
fumaba
un
cigarrillo
y
arrodo está.·sor&lt;lo. Suplica á la tempestad, el tumulto temDe corazón volc,ínico, y de labios
jaba distrai~anwnte bocana~~s de humo, cuy~ espirales
pestuoso y ciego; el ma,·imiento indefinido de las terri- apenas
Donde parecen palpitnr los besos.
podia ver crecer y d1s1parse en el P,spac101 sin deblt.'8 olas¡ dentro de ~f el horror y la fatiga; deOOjo de sí jar la más le,·e huella de su paso, lcomparándolas incons¿Que no me gustan las morenas? Mucho,
el abisiuo sin un punto de apoyo. A su imaginación se cientemente con las ilusiones más balagüet1as, que nacen
Las admiro, las canto y las requiebro;
presentan lns R\'entums tenebrosas del cadáver en medio crecen, y también se disipan, aunque dejando á. v ~
Pero ¿amarlas? ¡Jamás! Tú bien lo sabea;
huellas profundas y dolorosas en el corazón, cuyas vibradela sombra ilimitada.
¡Perro no come perro!
ciones les dil'rou vida.
ls:UAEL ENRIQl'E ARCINIAGAS.

í!a Ola

la Sombra.

__

�EL MUNDO.

156

17

NOVIEMBRE,

JE95.

17 . NOVIEMBRE, 1895.

157

EL MUNDO.

Srita. roariana Diaz.
DE c;1: 0 \ nL\K

(Fotog-rafia Lln~uno.)

S:rila. Soioaaa \laustau.
DE \"EltACillíZ.

, Fotogrnfia de N. \Yi11!h 1T.)

..

-·

i

Sri!a. roorcoaos $spriú.

$n manos

ae Dios, cuaaro ae K. Naupp.

DE GUAYMA::!.

(:Fotografía Berual.)

Srita. GuaaaJu¡:o Glrrillaga.
UE .m\:x1co.
{ l&lt;'oto&lt;e-'Tttfla de X. Wfntller.)

�ló8

Páginas literaria5.
CUENTO DE OTO:S°O.
__

·,

·

peneirable booqne donde deecanaaban loe aigloo, oe .,..
tremeció como nn nillo asnatado. Doblábanoe las copas
de loo árboleo, cruglan las fortlaimaa ñunu, lodo adop1aba alll actitudeo de angustia, todos loe ruidooeran gri•
toe de espanto......
• Margarit.a ocult.aba aterrada au rostro en mi pecho, ex•

.

clamando anai01a1Dente:

á cont.arle 11110 de loe epiaodloo mú triatea de
mi vida. Siento llenar de trlalesa tn corazón jn•

venil, donde todavia laa eeperanaas y laa ilnaionea eoMD como rama de ft0l9 recién cortadu en bócaro
colmado de 81111, que adn ..,_ la frialdad nativa de la
faenle; pero como inl el tiemao n¡an,bllimdo nnas trae
omu, eoas l'!)808 de la iJ11116n de la eoperansa, permite7
me qne me adelante, ya qne el
eo ...,...,, é inicie
con mla palabra■ la obra oeiap de loa a11oa.
FAiia vma, amip mla, no ,. mú qne UD plaoo Inclina•
do desde el naclmiant\) basta la muerte; todo reobala por
él; reabala el ambloi-, aujetando coronas , 111 frente;
reobala el amante, murmunndo en 111 caída daleee palabraa; reobala el trlate con sna msditaciones y el alegre
con IUI ri.s: dicen qne 1011amoe mientras vlvlmoa; 110
lo.,_, encede algo peor, caemoa: el anello no .., mú
qne 1111 accidente; lo senelal es la calda. Oaemoe.aollan•
do; eso .., lodo, y ee mny tr1ate; pero asl es la verdad y •

r1....,

asl acaece.
.
. ,
¿Dioe1 qne por qué han invadido mi imaginación tan
negru ideu? 1Qné se yo! Ealea wdeo de otollo ejeroen
aoble mí ana lnftnencia utnlla, me parece qne eoas aveo
que -nielan
""-u mejoreo climas, paean por

•11--

mi corazón eotremeciéndolo con 111• alas; creo qne las
nnbeo que cruan el cielo anuncian loe lnviernoo--el de
la tierra y el de mi alma: aecreto 6 invencible miedo 88
apodera de lódo mi aer, y el crnjldo de cada boja qnerepercute
mi aepfrim como el ldl6e de nna deape-

en

dlda.
Tu carillo me 11lvarla de tan grandl!e lriatezll si yo
crey- en la elemilkd de to carillo. N o ~ . ami•
p mía, cada """ qne en la üerra dice nna boca hnmano:
&lt;le querré siempre,,, ae oonrlen molioioeamenle hls leglo-

-

17 NOVIEMllRE, 181.J,°&gt;.

EL MUNDO.

de qélea en el cielo.

•••
8al{piQif,_y ~ 4A ®"Dio, to,jp las lardeo :Muprit.a y
yo á pueor por el campo. Famoool pMOOII eran loe que
te digo; mi braao rodeando 111 elntnra; el 101 riéndooe al
-.ioo deode arriba; el viento colánd- entre nuestras
por si cogía algo de la convenaci6n, á semejan&amp;,&lt;
de loa ninoo, qne aiempre qnieren aaber lo que dicen loo
,nayoreo, y loo p4jaroo cantando con mayor brío al mi•
rarnoe, lo mlamo qué laa personas 41acret.aa qne, meten
bnlla cnando no qnieren e n - de 'algo qne ya esl"1
enterlMju.
Pues nna larde de UD calor aofocante, hnyendo de laa
Injuria del BOi, D08 meilmoe aalmooamente en un eope10 y medroefsimo boeqne.
Enlre 1111 canteaarioo árboles percibl'amoe 1111 vaho de
hnmedtd, pero no de hnmedad de llnvia ,eclén calda, .
einc de hnmedld de largOI y 1argoa a11o1 guardada; 111bes, 818 lo milmo qne olorcillo 4 pemlJ!l&amp;do moho
qne tockll hemoa ~ abriendo de cbieneloo revoltoeoo
el y veMndo arcón de la abnela; en aqnel boe4118 t,inla la Inmortal Natnraleu 1111 aroa de coeas anti•
guas con 111111 hierbal no holladas, aaa arbustoe aalvajes y
carr1doa, ..,. árboles con 1&amp;11 ralees hlllldldas en loa si•

gloe.
•
Y olla uiny bien lodo - . l!'argarill estaba encanlada
y me dacia#, Cldti instante:
-Deaaarla qne ,-,,,01 tan viejoe como este boeqne
para ·habernol qn.orido lodo ese tiempo.
Yo - - '1 ella cenlinnaba:
-Y a-,l&amp;qne nuenro cerillo vivl- aobre la tiem
todo el tiempo qne adn han de vivir estoe árboles.
Domlnadoo por ~1 aentiml\,nto, por el reopeto hacia la
antigüedad, hacia la y fortaleza de todo lo que
velamoe, penoábamoe qne era mny lriate nneotra concli·
cl611 Y deollno, ya que no101roa, con lodo nneouo amor
d,ape Marlamoe de la "8rray aqnelloa árbole111eg11U-W:
inconmcviblaa y fnerlel, aliando 11111 ramas nndoeas al
clelo.

.....Jlira.-'me dijo lúqplrila ccn voa IIC'lecoe ante eeárboles qne tanto han viyldo y que tanto vivirán adn
le jnrc qne yo le qneml mientras vi'IL•
'
Y llplDU ccncluyó de decirlo, una rUap de viento
doblegó laa altleinu Co¡lll8 y laa ramas mú reolatenta se
eet,emecleron.
Sdblla claridad met!6ae como llama de incendio entn,
loa árbolea 1 UD trueno espantoeo llenó de miedo el bolqne y n11811ras almas.
toe

•
••

Las primeras ¡ot.aa de la lluvia cayeron anchas y peresoeas, como~ de eudor qne caen de una pano canaada. krreció de nuevo el viento hnracanado y laa alloaas
IIUDl8 118 entrecbocaron con mido de pelea. HJsoee coplooa y vlolenla la lluvia y golpeó loa árbolel como eneml¡o ....ioec de vengama. Ellallaron, en ftn, todoa loa
horro,_ de la lempeotad, y el bolqne, el inmenao é im-

UNA BODA.
81. querfls arruinaros, cacon una mujer rica.

MOi

MICHSLBT.

I

1

ANDO conocimoa á Gervuio, era un mozo baa--•El viento derribar.l loe árboles; vamoo ' morir ein
remedio.•
tante agradable, muy BOCial, y de un regular taento, tenía modestia y no ee consideraba nf!!CE!M·
Fn6 para mi 1111 inetante de aneiedad 111prema. Deopwle
rio
porque
11bía perlect.amente que la vida de la criltura
la lempeolld loé paeando.
Cmaron loo crojidoo de laa ,amas, Y eólo ol'amoe el ¡o- nunca pesa un dracma en loa deetin01 universales.
Desde que aprendió la Ubnla del elefante y la hormi·
lelr pootrero de la lluvia, qne parecía gotear de _,e
ga, arraigó en 10 mente la convicción de que nadia ea BU·
en recia batalla.
Tranqniioo ya, Y alnmbradoo de nuevo por la alegria perior á nadie; no pretendió lmponeroe á loa demú, ni
del eol, camino de nneotra caa, me dijo Mugarila:
. por la !nena, ni por la intoligencia, ni por el valor; aoe-«Ya veo qne- eopantoaa tempeolad no ha podido teniendo con muy moderadas razones, que un oolOBO puede tropezar con un gigante, un eabio con otro que lo sea
' _ , de mil miedoo, con el boeqne; pues lampoco m'8 y un valel'OBO con un temerario, 1111 poaitiviamo aur·
tempeatad mú Inerte podnl con nnestro carillo.•
Y ahora, amlga mía, preciso ee qne le cnenle qne , loa gt'a de una lógica, tan elemental, como eevera. encontrandoa alloa de ésto, ein tempeolad ninguna, Ma,garlta y yo do siempre el principio de lo relaUvo vinculando laa nula
opueatao divergencias de las COIIM.
noa eepañbamoe para siempre. •
.
No admiraba nada,, fuerza de juzgarlo admirable to·
Nnestro amor ""'baló por el plano inclinado de la vida
y cayó "?mo cae todo lo nu..tro, al puo qne caemoe no- do; anonodábanle tanto las grandeasa cóomicaa com9 laa
inaigni8canciaa terreDU; ante el inOnito, no.; jDZgaba
IIOU'08 ID18ID08.
Pero lo que ""8 anguotia y mertirisa mi colUÓD, eo superior á un áto"mo, era algo altniiata; e61o por bondad,
qne bace p0COI ellas intenté recorrer el boeqne, ~ o sin beatit.ud, practicaba el bien ocultamente, procnmndo·
de n - promeoas y nneslroa lerronl8 aqnella larde, y · no alcanzar fama de hombre bneno; respellba todoo loo
el boeqnetampoco exlate. El J,..,i,,,:t,&amp;derribado nno VU dogmas religiOIOI, porque en 811 credo habla nn poco de
~ loe centenarloo troncoa de loe árboleo y el arcón mis- cada üno.; creía, que morir ea tan natural, como nacer;
terío10 Y • - de la Natnralna, donde lanlu antigual boacar la muerte sin obedecer 4 un grandiOIO impulio,
Y reopetableo coeas se gnardaban, es germen y monótona paree/ale rldlcnlo; eap'erarla, ooberbio.
Siendo enteramente inofensivo, le querfan bien lu muplanicie.
Dime, pwle, si contemplando cómo el amor mú 4rme jeres, qnuá porqne su atrevimiento en laa lideo del coraae conclnye, y loe ,rbolee mú fuerlel y noiateni.. - ; zón, siempre eot.aba en completa armonía con el peao de
si viendo qne rápidos d-pan,cen loocarillooen el alma 11111 bolallloa, pooeyendo oro1 arrleogilbase A las peligrosas
y loo boequeo en la tierra, nose m~ ha de llenar el espí• empzau, Blllllba con impai,lbilidad heroica, fortal ....
111 de negras ideas, en éelall melancóllcao lardeo de - o lnffpngnableo, y, vencia, tl'llando #, laa viejas como ni•
durante lu cnales p&amp;rece qne todo hnye, loo ~ ,
llu, y A laa nillas como viejas.
bandadas por el aire, lao nubes á monlouel por el cielo y
Onando esiaba pobre, dt'IC8lldla ñpidamente el 1&lt;1rm6nOIOtroB en mua por la vida.
mevó de att euiWliumo, y, como1U idealidadee eran B08·
J011 ... 1louD.
ceptibles de maravill083 elasticidad, oontenl4base con
tr1unfoo f.lcilea, porque ero de eooa feroceo rllOn&amp;®""'
qne prefteren algo á nada, y nna victoril sin lanros , un
EN DIAS DE LUCHA.
deoaslre con elioe.
El dinero, operaba en 8118 costnmbreo m.ls met.amórioSeflor, Seflor, 1011 marea de la idea
lÍII qoe lu de Orid.io¡ cúando frotaba en ma maa.oe un..
Tienen también 1111 reciu tempeol1des .....
bu.en montón de metal acuftado, aoicaU,baae euidadOl!IIL:Mi esp!litn en la sombra titubea
ment.e, •-yaba pooluru groteecal en el espejo, y corría
Oomo Pedro en el mar !le Tiberildee.
por laa calleo diciendo alegremente:
-Hoy puedo gutar lo mlamo qne nn potenledo, en ton•
Hierven laa 8111J:1 en qne yo navego;
cea soy rico por veinticuatro bo1'88, aprovecbémoalu.
Mi poble eaqnile á perecer avansa. .....
Y aqncl deodicbado qne vivía de nn empleo de oegunda
Td qne la 111s le devolviole al ciego,
claae, almorzabl en la fonda mila cara, bebía champogne,
Devuélvela á mi fe y , mi .,....,...
jngaba, y aparecía eu un palco de la ópera con la me¡...
~ el qne ye amé cnando pequello,
11d de UD -retario de embajada.
No el Jebov4 de loe blblicoa OA&lt;&gt;loo,
En aquellas crisis. no em extrafto que el Gervuio que
Acude, que mi alma tiene euefto
viateil ayer, repantigado en el ulandeart,• sonriendo con
Y lentamente cerrad los ojoe.
opulenta eatupides, al lado de una gran belleu, fuera el
Aparece en la l!qnida llannra
mlamo qne en la noche lrepaba la empinada escalera qne
Para que en tí deac&amp;neen mis miracJaa
cond1108 á laa galerlu del teatro; por horas acompaftaudo
Y pas1 con 111 blanca v..Udnra
á la ommlla pizpireta, como el mú inal¡oiflcante horSerenando lao olaa encreopada&amp;
tera.
En sociedad era muy cliatinguido.
MA&gt;IUIIL GUTIBJ!DZ NÁDBA.
Tenla novias eotópidas, amigce deeleolea y dendas im-

ANGEL CAIDO.
Atesada la tez, antes de nieve,
Porqne el aol ya á mirarla no se alreve,
Las alaa mlllliaa, rol.al, deoplumadas,
Los ojoa como bra88e encendidas
Bi,volv~ en pérftdas miradas;
Del corazón laa 'fibras caroomldas
Por soberbia mollllruooa, .
En 1 - de cobellos escorpiones
.Agusando el horror de 811 ftereza
Qne jamú da maldadeo .. repoaa;
El labio proftriendo impreclclones
Con qne 111 robia impenitente exp,-.
En Báratro prolnndo
'
Donde inetani.. de suello nnnca goza,
Mocho m.ls bajo qne animal inmnndo,
Sin potencia de amer pues 111 egolsmo
Le 1bri6 en el ccruón,.. ouo abismo•
Aef yaoe el qne fuero el angel bello
'
El preferido acuo,
'
Que de réprobo lleva en sn alma el ■ello
Y alzane no podnl de eterno ocaeo......
Mas al, el lo podría,
.
Con B6lo aborrecer el gran pecado......
Uno lágrima sola basllrla. .....
¿Pero dónde ha de bailarla el desdichado?
RAr.&amp;lll, Nula.

_i\i:1:;.
el lado laleo de
vida.
.
Nunca ae manifeet6 refractario ni entDBiuta, la coyun-111

da matrimonial, y, cnando algdn compinche de las primera calaveradas le anunciaba au mauimooio, conten14baoe con deoearle, ccn la mejor buena fe, paz oct.ayiana y m-.lina ■ncesi6n.
Eao noobllant.e, el dllen qneaedespidióde la ,goma,•
anu.nciiandn "ª preoioeas eequelaa au enlace con la aellori111 1'au11na, loa viejoe colegas .. escandalizaron.
-¿Porqné?
-Simplemente porque Gervaaio era pobre, y su futnra
oompaftera la hija dnica de 1111 millonario.
Abnndaron laa bromu nltrajanlel, hubo eplgralllllll lBD·
grientoe &amp;gnllldoe por la envidia, la dignidad del manoe·
bo qnedó como no digan dnellas, y en cnanto á la que le
aceptó, era una eotllplda 11ue ni el manicomio merecía.
¿l'anlina .,,._ba á Gervasio?
Probablemente, pu..to qne le dió IU linda mano y IU
lort.nna; pen, e1 preciso conleoar que le qneria, , ou modo, lodo lo cine podría amar una beldad como ella.
El joven, pooela algunas virtudes, ero coballeroao y
leal; pero..,. prendas qne hubiesen con■tituido el ideal
de una mujer de $aleoto, no fueron, ni con mucho, el ta- .
llsmán que sedujo á la heredera; agra¡l.óle, porque había
DOiado qne Gefvasio al.aba el mollo de 111 corblta con gracia incomparaQle, porque obdervó en su manera de vestir
nna originolidad cliatinguida, y aabla de buenas fuentes
qne Coblentz le proveía de guante11, y en loe t.allerea de
Chavea.o, confecciona~ 808 lueDl.89 levitu.

17 NOVlElIBRE, 189ó

EL MUNDO.

F.eo ea simple y ri~ículo si queréis; pero, ¿á qui6n echar
la culpa '.18 qne las m,ls reftidas bat.allas de amor lu ganen un ~1gol9t un BUtre y un peluquero?
Refer1~oa una ~nécd.ota vulgar: Paulina merece muy
grandes 111dulgencaas porque 00 es Luc-,·a . Co 1. ·
.
.
ru
amo una muJer del día, que pérmite á la moda ensayar
-en eu escnltóreo cue-rpo, lu mayores extravagancias. tiene abono en los hipódromoa y teatros, caballos iogiesea
en la cuadra, cameliaa en el invernadero adoradores e
el estrado Y nna gran dosis de fastidio en 'el alma, el ~
~fo e~rvante, engendrador
la clorosis y loe noviazgoe
1nsíp,dos,
torcedor d~ las seflor,·•·•
'6 el eterno
.
- neas,
cuya
ocupe.c1 n consiste en no hacer nada.
Al obocurecer de un mágico día del otono. 'Paulina, re-~~do ouo ebúmeoa brazos en la boironda del balcón
em1m1sml1base en ~rofundae meditaciones.
'
No veía el aatro diumo fundiendo sus poatrerae lumbres
e!1 un cres~n de nubt&gt;s que coloreándoae en todas las
tmW, s_e d11olvían en sua,•ísimaa esfumaciones sobre el
fondo vto)áceo del espacio, ni laa hojas del jardín doradas
por la última luz, estremeciéndose en las romorosu ramu, ni el espejo ensnngrentado de la fuente, ó loe pája•
l'OB::,¿ue r,:rloteand'? St, ac~trrucaban en los nidos.
nea que la vida aristocrática es chocante; algunae
veces, e ~ n . 1~ placeres: no hay saraos, ni campestres
~vanas, m s1qmera nea hecatombe ferrocarrilera que
s1rva deprétexto á una fiesta de caridad, en la que4 nombre de loe pobres, se pueda reír un poco exhibiendo el
dltimo vestido.
~ el diario ?oticiero esperando un momento de dieV&amp;CC16!1',. ¡ ~ ! m una croniquilla escandalosa velando
en lu m1cialee nombres conocidos; ni un ~nce de honor
entre hombres que no lo tienen, ni una rina en la Maieon
Dore8, _¡ni un niflo de tres meees que asesine á sus papás! ,
Pau.hna ae exaspera, cierra los puftoe, y como el Lirano
~ba qne Roma tuviese uno cabeza paro ccrt.arla, ella
quisiera ~u• el mundo fnero el romillet.e prendido á 1111
88IIO palp1tant.e, Iahl antonceo le deomoronarla en 8118 de·
doo de msrftl, "!'mo eiu pobres roaas deshojadas!
Entró Gervas10, y después de hablar del buen tiempo
dijo d. su amiga que la encontrab:L encanta.dom; eonriÓ
ella,_ asalt.ada por súbito coprieho, dirigió la plúticacon
hab1hdad femenina, á un terreno que acabó por co'ocar
al Jóven á aue piés jurando amor como un majadero.·
Y, ah{ te?éis el origen de la proyectada oniOn.
El caaa.unento, e&amp;tuvo futu010; celebr6se en un templo
elegante Y fné nn derrochamienlo de lujo, un certamen
de ~OIUl'IU! '1 loCldoo; terminada la ceremonia, loa
nonoe,. ~eapu~ de ofrecer una flo:- de azahar ,4 8DI amiaoa, 811D1eron d1ch0101 al carrn1je qne esperaba, condójo.Jloo el _vehlculo á la estación del ferrocarril, transportllrnn•
se al 1nallnte al Pnllmon Car, silbó un pilazo, y el caba·
Do de hierro echó á correr.
O:n tren qne ae va, parece 1111 P'jaro que roela, hnye
nlpido como oaet.a qne lanzó el arco de h'bil tirador deja: en el aire l1D&amp; estela de humo, la vista sigue su ma~ha
mientras empequeflece paulatinamente hasta queda.r redneldo 4 nn punto negro y déaaparecer en laa iomen881
lojanlas de loo perdidoo horizontes.

=~

pe

r

11

C ~ regresaron loo e8Jl0808 nadie loe conocía.
Paudma osa~ un 1ujo de princesa rusa, su hermQf!lora
eollba enno~lec1da con rara majestad, tenla algo de la

&amp;.. qne baJ6 del pedestal, por el placer de pertnrbar al
,inundo.
Todoo admiroban la ventnra de Gervaaio duefto de nna
lBlljcr ll?nita. de nna fortnna labnlooa, y ;,.dre legitimo
ele un runo .e omo un querubín: ¡decididamente era hombre afortunado!
Y ■in embargo, padecía ocultamente: su felicidad era
una comedia de apariencias; estaba triste y arrei,entido
de aquella !ocura. que en un instante de irreflexión, enea-~ ■u e.x~nc1a á. una voluntad ajena, robustecida con
... derecboe 1DBOlente11 del q_ue paga.
Loa • - eacond.{an bajo el velo de laa ruú alambicadas cere01oniaa, u_n odio mutuo, enconado y cruel;
comprendían 4\!e al Juntarse, habían cometido una eqniTOCBC16n. Pauh~ aborrecía 4 Gervaaio porque inec.intiftmella ente &amp;.cubnó la gran superioridad moral 9.ue sobre
tenía; él, por su partt,, la encontraba demasiado rica•
:""1nmnoclalaciq,ne, al casa.rae, hizo la mú cobarde y sangrien~
º· 6n de 811 liberlad; que la dote qne ella aportó
sociedad conyugal, era un título de superioridad que
=~ll;rla para i'!'J/Onerle ous antojos, obhgándole por la
c~. á lronsqpr con hábitoe que él deteat.aba.
¡Pobre me.auto! al cambiar de vida softó con lu dulnras del hoe,u-. Josamorescaatoodelaespo,a; y ten/aun
~~ que.su mujer no amamantaba, que enfermaba y monna e~ brazoa de ~ nifl.eras, mientras la madre pensaba
• fnlil""'!", Y. apastonada del boato, derrochaba á manoo
abrteni!o una brecha al capital: enlences el desgraA , L - ae .estremecía, y vel_a llegar la desgracia con la in•
U&amp;WR1nC~ de loe que no tienen esperenzaa.
Aparec16 la pob_reza y tnls de ella la miseria de laa gron·
4eelragi~BB: G8J!V8s10 sonreía indeOniblemente ante el nano de una riqueza que habla codiciado, r, lloraba con
~~ ~ndo en f!U honra escarnecida su verdadt?ra ruma: la de loe sentimientos v la dignidad que es
triate y mucho m1is dolorosa que la ele! dinero.

')a

lt'i':,8

Cmo B. CEBALLOI.

México, Noviembre 1895.

De cómo nació el

~!jote.

I
Era una prisión oscura
En bóveda terminada,
Bajo tierra aoca,-ada,
A guisa de sepultura:
Lógnbre cual la amat¡ura,
Tan htlmeda como el llanto
Triste como el desencanto, '
Como la barbarie fuerte
Silenciosa cual la muerte
Y horrible ccmo el espanlc.

II
Luz tt,nue que vacilaba
Con 8118 trémulos fulgores,
Aquella mansión de horrores
Levemente iluminaba.
Un hombre alll dormillba
Sobre deeundo tibiado
Teniendo una mesa al lado,
Y en el_la pluma. tintero,
FJ monbnndo mechero
Y 1111 papel emborronado.

III
A impul■o de hondo peaar,
El hombre á voceo gemía;
Y el lecho entonces cnigla,
Gimiendo del hombre al l""'
Para su duelo aume.otar,
1A hnmedad se condenaaba
En el techo, y ¡oteaba:
Paree/a qne al exceso
De la deodicha del preao
Hasll la roca lloraba.

IV
A veces interrumpía
, Aquel cone&amp;ante clamar,
El mido atronador
De alegre y cercana orgía.
¡Solo nn mnro dividía
1A ~ y la mala B11erle;
Pero muy fuerte, tan fuerte;
Como la loa que avar&amp;,
En el sepnlcro eepara
A la vida de la muerte!
V

Creciendo en agitación,
El infeliz balbuciaba,
Y vib1'1Jldo se apagabl
Lento el eco en la prisión.
A t.al llegó su pnsión,
Su delirio y deaconcierto,
Qne entre dormido y deapierto,
De repente lrguióoe altivo
Oon la voluntad de un vivo
Y la rigidez de un muerto.
YI

ló9
El peaar de mi alma herida·
La "fortuna maldecida,
,
Negándome 8118 favores,
Eolabonó con doloreo
1A cadena de mi vida!

IX
•A ser humilde criado
Ar~tróme la pobreza,
Teniendo yo mú grandeza
Que.el másgrandepotentado:
A bojar vime obligado
1A altiva, orgullooa frente
De el genio palpill ardiente,
Para comer con aUn
El trozo amargo de pan
Que ee le arroja d. un sirviente.

X
«Soldado, luch~ con safta
Y un brazo perdí en Lepanto:
Más t.arde dermmé el llanto
Del cautivo en tierra extraft.a:
Libre seguí de mi Eopalla
El victorioso pendón,
Y en tan glorioaa ocaaión
Escribl La Ga«tt,a,
Dando más fnego A la ide1
Con el luego del callón.

XI
•Deapuéo......deopnél eacrihla
Para el •~atento ganar,
Teniéndome qne igualar.
Al vulgo que me lela. ·
Nunca en mia obras podla
Libre el ingenio lucir.
·
¿Lo que pnedo yo decir,
Lo pnede el mnndo cnlander?
i Escribir para comer
Ea no comer, ni eecribir!• .

XII
Dijo: lágrima candente
Por su mejilla rodó,
Y en lo. mano reclinó
La sudosa. y ancha frente.
Todo en silencio imponeñte
Qnedlise; aólo se ola
El tablado que crujía,
El techo qne golelba,
Y del hombre que lloraba
El corae6n qne latía.

Y sn■ labios se agit.aban
En convulsivo temblor:
Lívido era su color
Y respiraba con pena;
Azulada y gru- vena
Dilatábue en BU cuello,
Y erizaba ou cobello
Oomo el leon la melena.

Oon e:r.trafta entonación,
Su nombre dice aquel hombre,
Y 4 los ecos de au nombre
Se estremece la prisión.
1..6 sonora vibración,
Que por lo gigante arredra,
Rebola en la toeca piedra,
Y con eco ronco- y duro
Repiten bóveda y muro:
•¡MiouBL CBRv.a.NTJm SAAVEDRA.!it

VIII
•Aque8te riómbre-prosigueEe emblema del dolor;
No hay desventura mayor
Que la que á. mí me persigue!
No hay bálsamo que mitigue

XVII
Algún tiempo era puado,
La 88CUa luz f!e extinguía
Y •~n aquel hombre escribía
Por su genio iluminado.
Da en tlenn al ftn deoplomedo
Cual muro que se derrumba
Apenas el eco zumba
......
1A luz muere, y la p;ilión.
ll4t!a qne del hombre maneión
Parece una horrible tumba. '

Jw VELABDIL

DOS CRUCES.
CO'-'TBASTE.

En aolit.ario camino
Y por la fe cclocada, '
ví una cruz, aigno divino
que de nieve un torbellin'o
tenla medio enterrada.
Yo la nieve aeparé
que al pie de la crus habla.
deacnblert.a la_dejé,
'
y con IOrpN!Oa n9té
que no ae encontraba fría.

Ot.ro d.la, que mirat.

........

blanco enello de armiño,
vf otra cruz, qne en él eat.aba,
Y medio ocnlll quedaba
por Bll elegante corpilto.
Con deeeo aanto y bneno
se la pedí, por mi mal:
ella la sac6 del oeno
la cogf de gozo llen¿
iY estaba frío el met~l!
80

.

Nu~-~~-~i~·;;i;~~~······
debe á nadie conmover
porque B1en1pre., sin amor
da la nieve m4s ca!or
'
que el pecho de una mujer.

.

Joú GARCÍA PLAU.

XIII
Y prosiguió: •Ya que el mundo

Me desprecia y martiriza,
Le obligaré A enlror en liza
Con mi talento fecundo.
Que su ira y rencor profundo
LIJ sociedad en mí agote;
Un libro ser,I el uote ·
De esa ciego1 10Ciedad,
1Yo derribaré uno edad
Con un poema, El Quijot,!

XIV

Su actitud causaba horror;

Sos ojoe centelleoban

Eocribió rápidamente
Con letra corrida y ancha:
•En un lugar (U la mancha
De cuy~ ~mhre no quiero••'•••• •
Y proe1gui6 t.an ligero
Como rueda fo avalancha.

Yo la hundiré. Qué no puede
Fundado en el bien el genio?
Sale del mundo al proscenio
Y lodo á BU pa80 cede.
Luz á la sombra sucede,
La maldad en vano ruge,
El hondo cimiento cruje
Del error, y viene á tierra
Cual se derrumba la sierra
Del terremoto al empuje.
11

DOS HIJAS.
OOJITRASTB.

Una nitla y una anciana
cogidas del brazo van·
aquella, pura y Ioznn~éota, conlent.a y ufana,'
la contempla con afán.
en la joven se comprende
que es dechado de candor
la vieja, que así lo entiende
de que la miren se ofende, '
porque es au hija, su amor.
De pronto, sobresaltada,
ve aparecer un carruaje,
en el cual va recoatad&amp;
otra mujer descocada
que luce un soberbio traje.
Hija de aquéUa llmblén
. 01.·un reproche'
no recibe
Y la vieja y BU soHtén
'
pronto manchada.e 88 ven
con el barro de aquel coche.

XV
• Y pues canea al hombre espanto
1A verdad .... y concisa
Se la ensenaré con risa
Aunque la escriba con llanto.
Daré del chlate el encanto
A la pena que me abroma;
Al! el ool dol'a la broma, .
Y el mer oculta el tormento·
Con que le castiga el viento,
Alzando risuei'la espurria.»

XVI
-Dijo-marchó de repente
Hacia la mesa, llorando,
Y pluma y papel hallando,
Después de azotar su frente,

Unaa en coche y con galaa,
otras andando y con penas
prueban que en callee y sal~
con el cieno de las ma)aa,
'
ee manchan también Ju buenas.

Joot GÁRCIA PLAZA.

•••
¡Qué talle tiene mi novia!
Por una equivocación
se puso ayer la pulsera
en lugar del cinturón.

•••

No aalgaa con tu madre de paséo,
que e6Jo tiene un traje, y es muy feo.
FELIPE A. DE LA CA.JUBA.

�160

EL MUNDO.

17 N OVIBllBRE, 18f!5.

PR EN S.~ MEXICANA
Páginas extraordinariw1.
Tomo V!-Año V

DO:\IL\ Go ·14
- DE NOVIEMBRE DE 1895.

2,vmo IL-Número 20

•

l!.a aesesperación ae Suaas.
l'AHTOX DE D. C.OXZALO CARRASCO,

(.Fot. proporcionada por el ..:r.
~ I ng. Fernando Ferra1. i Pérez. )

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Bocetos trágicos</name>
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