<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3488" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3488?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T16:46:52-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2130">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3488/El_Mundo_Semanario_Ilustrado._1895._Tomo_2._No._20._Noviembre_24._El_Mundo_Paginas_extraordinarias..pdf</src>
      <authentication>254fab10e3ead40d70d0a00dd47fdb42</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117310">
                  <text>160

EL MUNDO.

17 N OVIBllBRE, 18f!5.

PR EN S.~ MEXICANA
Páginas extraordinariw1.
Tomo V!-Año V

DO:\IL\ Go ·14
- DE NOVIEMBRE DE 1895.

2,vmo IL-Número 20

•

l!.a aesesperación ae Suaas.
l'AHTOX DE D. C.OXZALO CARRASCO,

(.Fot. proporcionada por el ..:r.
~ I ng. Fernando Ferra1. i Pérez. )

�Z4 L' OVIEMBRE, 1895.
EL ~,u~uu.========= ===~=====

162

24

NOVIEMBRE,

1895.

EL.!IIUNDO.

163

(
1

~-

arcilla para boqúillas; según yo entiendo1 sus propiedades de coloración por el h~ mo.
¡Homenaje)ardío, pero unánime!

-.:~·.-··
. . ·.

•
**

'

.oip"

.

Arpesar de la actividad de los empleados, el embellecimiento de la estación se lle•
,iaba á cabo düícilrnente y amenazaba con no estar concluido para cuando arribase el
1\finistro.
-

r

~n· el _mom~nto en que llegaba el cortejo oficial, encargado de recibirá aquel alto
fun~1onarw, e] Jefe de estación que permanecía impasible, recibió un telegrama que
abrió tranquilamente y leyó: (iDetenga usted todos los trenes de subida. Yía obstruida.
Choc~ron dos trenes de c.:.rga. No hubo desgracias personales. Envíe socorros. Urgente.n
S~n conmoverse en lo m·ás mínimo, el empleado dió sus órdenes y dejando á. las
autoridades políticas y militares que tascaran el freno, subió á sus habitaciones y se
puso á comer con toda calma.

~J.tw

•*•

barón Félix de Floxens, después de andar de Ceca en ~leca, encontró
portunamente á una joven y bella heredera, muy bien educada, á fe mía, que
de la manera m,ts graciosa consintió en casarse con él, llevando cuarenta mil
· francos de renta, sin contar con las esperanzas. Entre tanto que éstas se realizaban, él vivía muy á gusto, en compañía de Angela, su joven esposa, á quien engañaba lo menos posible.
-Qué importa, decía él, puesto que ella nada sabe ......
. Bueno; pero un dfa .A.ngela supo algo, lo cual ya era mucho.

¿Cómo fué informada? Del modo más estúpido, como es ordinario: por una carta,
caída de la bolsa de su marido, sin que él lo notara. Un simple recado de tres líneas,
pero muy claro. ¡Demasiado! No había lugar á. dudas.
La pobre mujercita, convencida de no haber merecido todavía el engallo, comenzó
derramando ardientes lágrimas, pero esto le enrojecía é hinchaba las pupilas. Luego
observó que el llanto le causab;l también jaqueca.1 y decidi6 1 al fin, ir á consultar con
su anciana madre.
Esta le abrazó, tiernamente aflgida1 lloró algo con ella, la obligó á tomar algunos
bocados de galletas con mantequilla, sumergidos previamente en una taza de sabroso
chocolate1 y en seguida
Le dijo poco más 6 menos lo sigttienk:

-No te inquietes por esto, hija mía; todos los maridos son iguales.
-Debía UBted ha.Mrmelo dicho antes de ca.-1arme con Félix.
-No había peligro ...... entonces.
-¿Hay, pues, algunas excepciones?
-En realidad, así lo he oído asegurar. Pero si te dijera que los he encontrado .. ... .
¡mentiría!
-¿Es decir que ... ... papá?
La madre de Angela pareció reflex.ionar1 y luego, como resumiendo: ((P,1z á sus res·
tos,n exclamó compungida:
-Por lo menos, agregó1 si lo viera yo entrar en el Paraíso ......... ¡me extrañaría
mucho! ...... .. .
-Pero qué hacer entonces1 la interrog0 Angela, sorprendida por las insinuaciones
de la valiente señora.

........-A.y! hija mía, he allí precisamente el quid. Cuántas mujeres, antes que tú,:se
han propuesto la misma cuestión, sin resol verla. Y cuántas, incapaces de resistirá los
escrúpulos del amor propio cometen la colosal tontera de ceder al impulso ciego de la
primera impresión! En cuanto á mí, puedo asegurar que las peores son las que, después
de hacer toda clase de consideraciones, se resuelven á comenzar por el fin.
-¿Es decir? .... ..
-Es decir que son como-las cabras, de quien se dice que ramonean las hojas~ del
tronco á que están atadas.
-¡Estúpidm, mujeres! exclamó la joven con la m\rada centelleante y los pufios
crispados.
-Conformes, replicó la mam1í, sin apasionarse en lo más mínimo. Pero /es posible
también que sea.n personas amantes de su tranquilidad, lo cual no significa estupidez.
Y partiendo de este punto desarrolló la señora h,íbiles argumentos. .A.ngela la dejaba disertar, por deferencia filial, pero ¿darse por convencida? ¡Todo lo contrario!
Así fué que al entrar en su casa y encontrarse con el traidor éle su marido en el salón del castillo, se detuvo violentamente. En seguida 1 mostrá.ndole con ademán enérgico la entrada de la alcoba que ellaocupabJ, le dijo con voz apagada:
-¡M_ire usted esta puerta, caballero; m(rela. bien! Ante ella hago el juramento solemne de no permitir jamás, de hoy en adelante ...... ¿lo entiende bien? ¡jamás! ...... que
itraviese usted el dintel ... .. .
-¿Hem? ...... ¿y por qué? preguntó Félix admirado. ¿Qué significa esto?
-¿Por qué? ¡Lea usted!
Y le metió en los ojos el billete que el muy animal había dejado escapar de su bolsa.
-¡Demontre! foé todo lo que él pudo deci r.

***
Sucedió que algunos meses después los habitantes de Riancout-en-Vexin, se ingeniaron para componer sus casas con banderas y gallardetes tricolores, imitando al
Ayuntamiento que hizo erigir frente al P.t.lacio l\'lunicipal, tribuua.s decoradas con pro•
fusión, y adornó la sala de actos conveniente!Xlente para dar un banquete, al cual seguiría magnífico baile dedicado á la ((alta sociedadi, de la población·y de sus alrededo•
res. Debíase todo esto ú. que al dla siguiente se inauguraría la estatua de un hijo ilustre
de la ciudad: el célebre Gamberier, que como es bien sabido, fué el que descubrió 1a

En resumen, no había sido gran cosa lo del accidente: la consecuencia de mayor
importancia, sería simplemente que el ministro llegara con dos horas de retardo.
¡Bah! Esto no le impediria pronunciar su discuTSo el día siguiente. Xo Je impediría
tampoco abrir el bailE\ con una hermosa y amable dama de la circunscripción.
¡Y bien! mírese la coincidencia; esta dama debía ser precisamente la señora An·
gela!de Floxens, que pertenecía á la familia más distinguida de la comarca.
En !:{dote de Angela entraba una especie de castillo, ubicado en un sitio agradable,
á tres kiló~etros de Rianc.ourt. En los primeros meses de su matrimonio, los jóvenes
esposos cae:1 no habfan hecho caso de aquella posesión 1pero después del~enojo, Angela
ee había propuesto .firmemente llernr una vida de recogimiento y se habían transladado
~lla Y su marido á Doublemont, en espera de tiempos mejores. Penitencia impuesta al
rnconstante de Félix. ¡Bien hecho!
¡Y por cierto que no sé portaba éste mal!
Aquella residencia (recientemente compuesta y reformada, como lo atestiguaban
los~andamios y útiles de albañilería que obstruían aún una parte de los pisos superiores), aquella habitación, corno decíamos, presentaba alegre apariencia por su gran parque cerca~o Y atravesado por un arroynlo y sombreado] por filas y grupos de sauces,
en que amdaban cantores pajarillos.
No faltaban relaciones amistosas, pues la ruptura entre los esposos no había tras-cendido fuera. El joven Hugo Robrochón era apenas el único que sabía á qué atenerse
á •ese respecto, gracias á las confidencias de Félix, quien por haberlo conocido tiempo
atrás, lo había hecho amigo suyo primeramente y luego cómplice. ¡Qué quieren ustedes! la penitencia que le había infligido Angela no le había corregido completamente
de su tendencia á la infideli~ad. Creía'necesario, sin embargo, tomar algunas precauciones, Y el amigo Robrochón lo ayudaba de la mejor manera posible á urdir el pretexto para sus cortas ausencias, y vigilaba de cerca á la esposa traicionada mientras
Félix se entregaba á lns dulzuras de la vida de París.
· '
En apariencia, el papel que llenaba allí el joven no era muy honroso. Pero no hay
que c~iticar con tanto apresuramiento. El amor discÜ!pa todo: esta máxima es muy
c?no~1da. Y_ como Robrechón amaba con gran pasión á la mujer de su amigo, su conciencia lo deJaba tranquilo. Hay que atender á la intención, ¿no es verdad? Pues su in•
tención era consolar á aqueUa interesante jovencita. Era de muy buen cpraz6n ese muchach~ : he aquí todo. ¿Y esto es un crimen?...... Angela no lo creía así; pero hubiera
preferido menos simpatía por parte d8 aquel forzoso compaíiero· menos asiduidad en
la~casa sobre todo. El pobre de Hugo sufría visiblemente. J~más ;perso11a alguna
había lanzado tantos suspiros. A solas con ella, balbuceaba. algunas frases que hubieran aprovechado con buen éxito notables autores cómicos. Y como la joven tenía igualmente un buen corazón, ella también experimentaba algunos escrúpulos por causarle
tal melancolía. Idea original, en verdad la de Félix, llamando tan á menudo á Robra•
chón durante sus ausencias. Se hizo notable.

"=**

E~contrábanse en tal estado las crn~as, la víspera del famoso domingo en que los compatriotas de Gamberier iban á honrar su memoria. Los Sres. Floxens habían invitado
~ ra una comida á varios vecinos. Sería aquel un simple almuerzo en familia, que termm ara t_em?rano1 á fin de que los convidados pudieran soportar con valor las fatigas
~el día siguiente. Hugo asistiría, sin duda. El había aceptado de buen grado, antes de
Ir á París, adonde se encontraba hacía dos días.
Mas sucedió que transcurrida la hora :fijada, sin que él pareciera, tomaron asiento
los presentes, con gran diEgusto de Félix, '.diegusto secreto que se esforzaba para di·
s imular.
...
Cuando ya se retiraban al salón los~oncurrentes, llegó el retrasado. Todo se explicó
en un momento: Hugo:se encontraba en el tren del Ministro, y en virtud del accidente

« urrido abandonó el wagon y saltando en tierra, tuvo que emprenderá pie la marcha
hasta el castillo, atravesando los sembrados y matorrales.
Entretanto que se le servía un plato de consomé con un ala de pollo, Félix1 que había ido al comedor para acompañarle1 lo agobiaba á preguntas.
-Tranquiljzate; decía Robrochón; será siempre mañana en el t.eatro X, cuando
haga su début la mozuela. Ya mandé construir los ramilletes que hay que arrOjarle, y
.aquí está el brazalf&gt;tf&gt; qre e¡,:co;·.

'

~~
-Lo esconderemos, excalrr:.ó
con acento medroso Félix, guardando la alhaja en el bolsillo .
¿Cuánto?
-Cuatro mil cinco francos. Es
caro; pero muy elegante: ya verás .
-Eres un verdadero amigo,
mi buen Ilugo. ¿Y la cena?
-En el Café Inglés. También
carita¡ pero opípara: ya verás.
Dieciocho cubiertos, tres repor•
ters y una entrevista. lle leído
Jos artículos en pruebafl. La ama•
ble muchacha está. ya lanzada
en la carrera, ahora ...... ¡Demontre! todo esto cuesta carito ......
pero ya verás. La pobrecita, sal·
taba, cantaba, me abrazaba1 estaba loca de contento!
Por un instante se enterneció
Félix.
-Oh! sí, sí1 murmuraba es•
trechando las manos de Rugo;
eres un Yerdadedero amigo. Pero ¿cómo marchar esta tarde,
con qué pretexto, si el telegrama con venido no llega?
-Ya llegará1 replicó Robro•
chón, animándose súbitamente.
El telégrafo ha sido monopoli zado para el servicio del ferrocarri 1, á causa del accidente de
hoy. De aqu( el retardo; esto
no puede ser sino un retardo.
Pero supongamos que se prolonga, ¡tanto peor! te ,·as de todas
manera". Debes hacerlo; por mí ¡qué demonio! Es cuestión de d ¡de todas las molestias que me has ocasionado......
e icadeza, y después
El bueno de Félix se sentía verdaderamente conm 'd d 1
inetigaba á irá. 11arreglar la fiesta.,,
ovi O 8 calor con que Rugo le
Cuando estaban tomando el té Catalina la doncell 1J ó
vaba el telegrama tan impaciente~ente esp;rado Pe
aparte á Féli....::. Le lleal presentar el papel1 tomó un aspecto severo Y dro ro a •bn~ era tonta. Así fué que,
.
,
J
en
voz
aJa·
-¿LN,o intentará. usted nunca engañar á la pobre sello
d.ad
y
.
d'
ra, ver
?
como su amo se 1Spusiera á. replicarlei ella lo confundió .
.
.
rada, y agregó: u¡Itdecoroso!n palabra que usaba free
te
con una terrible m1•
Fél ·
•
uen mente
. 1x le deslizó un luis en la mano, y la honrada doméstic ·
.
. .
preCJo de mi complicidad nmurmuró (i'Aht
t d'
a pareció afhg1rse: ((El
'
• l
....... es e IUero me que
I d d
era una exageración esto, sin duda pues con gra
.
h
ma os e os.), No
.y
. .
'
n pnsa ec 6 la moneda en su bol s1·u o.
- ¡ o ...... yo ...... pros,gmó, verme reducida
situación. Vea usted, señor yo no había nacido por Ios re_veses de la fortuna, á esta vil
fesora. Y sin la muerte de :.Ois padre,r &lt;
. para seírvi r. Tengo mi diploma de pro-.... ... "'~ 11 x conoc a 1a c n ·
trándose dispuesto á escucharla hasta el fin la i te
.
ª cionci·11 a, Y no encon.1
.
'
n rrumpi 6 por medio d
d
lms que se reunió al primero, rio sin que OJ.talina m 'f
e un segun o
rada repugnancia de antes!......
am estara otra vez la misma bon•

ªe :m

T;"&gt;,(

***
¡Cómo! exclamaron los huéspedes del joven matrimonio
. .
lo que decfa el mensaje; ¿faltará. UBted á la fiesta de G b : al tener conocmuento de
•A r • é h
·
am er1er?
- ¡ Y. ¿qu
acer? Es un caso de fuerza mayor Pre .
tren! ...... Nuestro amigo Robrochóu tendrá la bond~d ~cisa que parta yo por el último
á mi mujer.
reemplazariµe acompafiando
-¡Lo que son los maridos! murmuró Angela pe
d •
.
cierta malicia y rehusó enérgicamente consentir en'
nsban. 0 !nvoluntarmmente con
1a su st1tuc1ón.
. . .
El to no d e su voz mt1m1dó
un poco á Félix que
.,. .
del viaje.
'
por un momento mtentó desistir
;((Tal vez fuera mejor quedarme&gt;, insinuó á Hugo.
ste se puso verde de cólera. \{Como quieras!) res
d'ó
príncipe que no desea más que arreglar por su cu~nta pon i · La anda rondando un
café inglés.n
Y en su provecho la reunión del
-Pues decididamente parto, exclamó el marido d A
E
.
e 11gea.
1
- n este caso, apresur~se usted, respondieron los invi d
fiaremos una parte del cammo.
r
ta os. Nosotros le acompa( Sigue en la página 166. )

�164

:!.Je :-' OV rEMllltE, 1895.

EL ~lUXDO.

$n la luna
-~it•mprl! yo cerca de tí.
-¡Qué ..-nddiablc es nne!'tro lazo!
-Pero ...... ucerca. inús tu brnr.o,
1\1,ís jnntito::i ...... a~í.. .... así. .... .
-11.lb!ame ...... míramf" ...... cal1113
La ee&lt;l que me est.í al&gt;r:.11-;ando,

24

NOVIEMBRE,

1895.

EL.l\IUNDO.

165

ac miol.
Y:11nos jnntitos, junt:rndo
Alma y cunpo, cnerpo y alma.
-l'no ni otro !'iC'111prc fü·l,
T'ldn es amor y cnnsnelo ..... .
(~• kibla n~f cnamlo en el ciclo
Br;ll;t \~ luna de miel.)

-Antes pegndito, ¿y hov?
-Pero mujel', ¿qnien-s i'1i.ís?
-Quit?res irte, ¿ndónde rns'!
-;,Qué te impol'ta adonde YO)'?
-Ya te faEticli:is del lazo.
-Es que ya rnueE-tras tlls mniir.i&gt; ..... .

-Claro, nur.ca me .-icon·p:iñr.s
Y ni me ofreces tu br::!zo.
Un esporn ........ .

Ya te canso.

-Es nn esposo.
-No es probable,

-E~tiís hoy intolerable.
-Y tú ( sltís nrny fo:-tidioso.
1

-Ayer, ¡mi ::imor! ¡nngel mío!
llny 1 nnd:i ...... ya EOy .. .... ninguna.
( A uc1oi:i loi- hnii:t ta luna
.Amarilla &lt;lt'I l1nHfo.)

,1

�24 JI, OVJF.MBRE, 1895.
24

NOVIEMBRE,

•

166

•
•••

( Sigue de la página 168. )

Al quedar ■ola Angela, permaneció reftux.iva largo tiempo, en el saloncito que ae
encontraba entre la recdmara de ella y la de 10 marido. Pe~ba en Robroch6n. ¿Por
qué no habría aido con él con quien se casara? El sí la comprendía; él hubiera perma·
necido fiel. ••...... probablemente.
Entre tantQ que la criada cerraba las puertas, la joven co_n la mirada ~~ida entre
1u eombru de la noche, apenas se fijaba en las rutilantes estrellas que se dtv18&amp;ban por
]a ventana entreabierta, y mmergfa, por decirlo uí, su imaginación, en una especie de

La prop011ici6n deeconcertó de una manera terrible al joven.. Claramente se veía

que ella lo había anonadado.
-¿Morir?...... balbuceó conlusQ. ¿r,ómo? ¿En seguida?
Se volvió a1 oír la voz de Félix:
-Angela, no busques la llave. Me equivocaba. Y~ la encontré entre el forro de la

mundo ideal.
·
.
Divagó mucho, 11.n dmda, puea volvien~o en aí violentamente bajo la impres1?n de
un miedo súbito-miedo no por él, eif!O por eUa míama, 88 levantó resuelta á ~mr del
peligro. y abriendo un pequello .,,,,.-, eocribló una caria á su mamá, anunciándole

bol~En aquellos cortos instantes, aeoper6 violenta revolución en las ideas de la baro-nesa y el rómá.ntico Robroch6n, perdió iOdo su prestigio. p..,ro no ten(a tiempo ella de
lament.arse. Ya se ola á ~'élix abrir 11 puerta del ve&amp;i!bulo.
-Mientras sube, salte usted por la ventana.
Atontado, rid(culo casi medroso, se 1am6 i1 al bolc6n. Mas DO llegó á saltar el
barandal. Doe pet"l'OII bravos, que ya conocía, doa mol0108 decará.cter receloso y feroz,
ladzaban dmaloradamente, anslOBOB ds la presa que se les ofrecía.

que iría 4 vivir con ella algo.nas eemanaa.
Cuando iba á a,abar, un ruido que ·.. oyó en el ex•

""º11, ~ ·

-¿Ullled?

-¡J....,,.11Ded por esto, del er-1111,mlentode mi
pui6n, p'Jello que he -,iodo UD pape) ehomlna,.
ble, -,lamealepuapodet-4 ullledl
En _,. clise de uomos, las mujenll aon alempre
aJao cüclidu .\ates que .ADgela 811- - d e ...~

a

- l a ladlpidad'de B_, peuabalnooentemenle:
-¡06mo me ama! ...•.. IY o6mo debe llllfrlrl
Paco clelpá¡ las doM de la noobe. Ella
se lo hlao DOiar y le rogó qll618 remara. ...•. provi•

olone!-

Con tollo ldgulire, Bogo se lnclln6 y dando un
J.IIIIO blcia la venlllDa, nclam6: oAdl6s; voy , llbnzul
de ml, voy 4 eárellarmo al OIÚ80 tinndome dmde

-balo6n.•
-DNgnlolldol prorrumpi6

.An¡ela, poseída del '
-yor ~ No 1e le -i,t,ba, aln dada, la a-ponei6D dél pQbce Jofflll pero al IÚI g,ave inconveniente de la J • 2 lntei6n con la -1 la1menanba,
no se le...-palla lampooo• ¿Qa,1 se dlrla cuando el cacK- fuea hallodo?
T1m'cl1_,,..,.1o1a-,bó,que Nllexl.- en lo que
Iba'~·
-El!' bien, selloro, conléll6 eono;.a frialdld.
11,1, mi , aaltárme la '"I"' de los-.

J&amp;IÚI-•

¡Tablean!
Quedaron Inmóviles, pevlficadoa.
-¡Allgelal volvió ágrilar Floxena. Todo enácerra4o y mi llave la dsjé en el cha·

leco amarillo.

.

Maquinalmente la joven oe dirigió al balcón y sin atreverBB II enseflar la can, ' pe11111' de laobacwidad de la noobe, reepondi6: uEspere usted un m01ntinto; voy á bt18C&amp;l'la.•
Dmpuál, volviéndose 4 Bogo ¿Y ahora? .•..•..••¿Qué hacemw?, insiiolió, mirandoque
Bogo no se movía.
-¡Demonlol !utl lodo lo que el pretendiente pudo decir.
-¡Ah! Pero, replicó ella con energía, no ee trata ahora tle demonios. Me ha colooado 111ted en una posición terrible. :Es forzoso salir. Busque Ul'IWd algún expediente;
muhaae uaied .•.•...•. ¡Eat.A umed m'8 pQido ¡Vaya, no inventa. uet~ nada?••.•..•.• ¡Sea;
eatamoa perdidos¡ moriremoe! ....... ..

Creyó ella aturdirlo; pero muy sorprendida, advirtió que Félix sonreía. No le daba
crédito.
- Sf, sf¡ quiere usted malquistarme con Hugo, &lt;lijo él desdenosamente.
-~forecc que lo enjaulen, pensó Angela.
Y ya excitada en el juego, se propuso, como punto de honor confundirá aquel
idiota, cualquiera que fuese el resultado.
'
-¡Acusará Hugol decía F~Ux; é.l que........... .
-Que ha preparado la escapatoria de uated¡ que ha compr.ldo una alhaja que de.
bía ustt&gt;d llevar á sn amante.
¿Quién se lo ha dicho ,i usted?
-Él mismo.
Fé lix, ofendido de pronto, meneó luegQ la cabeza, .con un movimiento en que ha
b!a un tanto de indignación y un poco de duda. ¡No! E:!lto habría aido terrible. No? De
bía eer Catalina l.1. indi&amp;Creta: habría escuchado algo, tnu las puertas. ¡Y bien! Al día
siguiente en la mafl.ana se le arreglada su cuenta. Sin emb:ugo, un rayo de luz no era"
tnficiente.-Qué ridiculo sería maltratará un inocente. La mujer de Putilar, podía al
menOt:1, exhibir la capa de José como pieza de convicc(óo.
-¿Pruebas? preguntó con violencia Angela, irritada por la coutradicci6n; ¿quiere
UBtecl prt¡ebas? ...•........
Llevada á tal extremo la cuestión, Félix se turb6. Quien sabe que hubiera dado entonces por retirat" 1ms úlLhnaa palabras. Ya no quería saber nada. Puo ¡cómo retrooedsrl Resolvió salin,e por la tangente.
.
-V'eamoe, dijo, esto ee uoa locura. E1tando abaj~ todo cerrado, c61no podría haber
· entrado Robroch6n?
-:-Por la ventana. Y se aprovechó t.an bien del ruido que produj.o, y mi sorpresa,
que BID la oportuna llegada de uated, por Dios que....•.
-¡Seiiora.! exelamó el desgraciado, preaa de un eatremecimiento de:c6Iera.
-¡Qué le imporla á usted! Al fin no me cree.
·
-Una vez más, pido, exijo 11 prueba de lo que u8led dice. ¿También por elbal·
eón escapó, á pesar de loo perros?
-¿Pero quién dice que se haya ido?.........
•
De improviso, F~lix ya creyó todo y fuera de sí, gril6:
-¡Ah, aqul esl.l .....• Bugol ¡Sal! Ha&amp; favor de preseot.arte. ¡Hugol ¡Hogol
-¡ Eh! No grite nsled laolO, le interrumpió Aogela. Si lo escucha á w,ted muy
bien.
-¡F.a ftrdad! ¿Adonde ..U?
-Eotá uated seJllado encima.
-¿Bajo el canapét
Félix dió un sallO é lnclluándoBB iba ya á levanlar el cojln, cuando una 10001&amp; car.
cajada ds BU mujer, hiriéndole BU amor propio lo detuvo.
-Ja, ja, exclamaba ella con espasmoo de risa perfectamente imitados ¿con que 'lo
·
ha creído el pobreoillo? Ja, ja, oreo que;haala;...
va hacer dallo l&amp;DIO reir. Ja, ja, voy 4enfermar.
El la contemplaba consternado, balbuciendo:
,¿No es verdad?,,
-SI, por cierto. Ah, mire UBted. Busque, bnsque, puea. Ea verdad; es verdad.; Oh, no a&lt;dlvierte uno muchu veces en la vida tanto como
hoy me he divertido...... ja, ja .•..••

Angela triunfaba por completo. Nada mú
. que triunfaba dsmasiado, pu• no vela que F6lix, arrepintiéndose, enamonlbue ds nuevo y
trslaba de hacerBB perdonar en esa miama noche.
De rodillas imploraba 111 aboolución ante~ An•
gela, á quien, no olo dl11cultad, hilo sentar en
el ~ bajo el cual Don Juan Robroch6n, debla
expenmentar muy poco gusto por lenerla~l&amp;D

-¡Buao, IIIDip mio, por plédadl
. . , , - que 1l8led DO me ama!
-¡Que DO lo amo á UROCl1, repllc6 ella eon la np
eapeiansadellbruadeél. ¡Qaéaabe Ulled? ¿Qa6e6
70 miama? ~o puedo, por lo m - amarlo como m,a

lo cna1 IOle!aba ella para Mabar IÚI pronlalDenle.
-Ya se apercib{a Angel&amp; 4 abrirle la paerla, onando, bajo el balcón, BODÓ la vos de
ftllxque grilaba: oAngela, Anpla. ........ todavfaeslá interrumpida la vía.Y no -1drút

-¡Psh! contestó Angela, nada de dU!cursos. Fé:ix siempre va armado cuando anda fuera en la noche.
-No hay más que un peligro, refle xionó ella, cuando estuvo oculto el 11&lt;merpo de
delito:n que 8e vaya á ahogar. Habrá. que darle gracias á Dios.
E~ aquel instante, no entraba en los proyectos de la joven, la menor intención
vengativa: nos palabras de cortesía, cambiadas entre su marido y ella y luego: «BueDBB n~hes. ¡¡ Ca?a uno 86 marchar[~ á su habitación. En cuanto Félix entrara en la
IDYB, tría ella it libertar al ubuen amigo de la casa- y en seguida se entregaría al desaanao _q ue consideraba haber ge.nado bien!
Pero, ¡miren qué ocurrencia! :S-o era bastante osado el marido arehi-infiel para
.1)1'888Dtarse con el entrecejo fruncido, lldmirándose de que ella hubiera tardado en resJN&gt;nder ásus ll,\111:imien~! ¡Bah! ¿t.endría el valor de concebir una sospecha sobre la
eondncia del ángel á qmen había sacrificado?
F.ato le pareció que p18aba de la raya. Una oleada de cólera le subió al cerebro·
pero calmándose en breve la acometió una infernal idea de broma, que debía hacer.,;_
bi&amp;r 4 esos dos uindividuoa.11
Así fué~ que,
virtud de un plan formal, súbitamente improvisado, en vez de
JDODtar en !ra, ~ng16 perfectamente la turbaci6n ,medrosa de una mujer sorprendida en
lalta. La mqmetud haeta entonces afectada, de Félix, ae acentuó. ErigiéndOBe en
justiciero la abrumaba á preguntas.
4~_1a, paradieculparse, no hab~ía necesitado más que moetrarle la carta que esta1» eecr1b1e~do á su mamá.; ~ro se cutd6 bien de hacer esto, y, al contrario, simulan•
ilc) el desahento de una vencida, prorrumpió ocultando la cara con las manos:
-1Ayl jamás podré disimular. Y bien, si; hay algo; pero es por culpa ds usted:
-1Con que. bay algo! ¿Qué~? ¿Qué? insistió Félix, binchándo,,e como gato irritado. ¡Demomol engallará au mnJer, era un pecadillo cualquiera. ¡Pero ser engaflado
por ella!......
·
-¡Félix, Félix, yo no soy culpable! repitió Angela, desempel!ando su papel con
tal naturalidad que il ella misma le admiraba. Ni un detalle le faltó.
.·
DiverUaae el~ interiormente, obeervandoen su marido el dee · rrollo de laa d ~
plldables re8exiones que hablan seguido á su primer Impulso ds rabill oq¡ullosa. ti
amblén ~ba lis consecuencias de un escándalo, de un pleilO, de una liquidación,
~ divorc10, en fin. Angel a adivinaba sus ideu, como adivinaba el «estado de ánimoj!al otro desg~ado que se hallaba tendido; sin la menor gracia, bajo el canapé.
Su prop6s110 de IOmar la replesalia arrastró 4 Angela al último ex\remo. Como FéJb; lnaiati6 con violencia en 11S&amp;ber lo sucedido,• ella lo enteró de todo.
-:He abandona ~t.ed para correr aventura.e y alguien ee aprovecha de IUS"auaenpara cortejarme.
.
-¿Quién?
-¡Bahl Su mejor amigo. Esto es tradicional.

e?

'8rior, la biso temblar. Abandonó sa asiento yaldlrlgiraealbalc6n, lai,ngre se heló en SUB
rancio á un hombre que escalaba el baranclal. Qolao
gmar, mu DO pudo, pualiada por el terror, y llogo
Bobrochón apareció ante ella. ..•.•
Lo que 88 clijero11, se adl,-iaa: contarlo serla inútil
Bogo inm6 en el dolor que experimenlllba ,él, •·
blendo que ella era clfflll'l"llda. Solamente - dolor
debla explicar su apan,nte nicl6n · respeck&gt; , Félix.
No puede haber amlllad llin enlmación. ¿Podía él
""'1mar ' llD IIDÚIO que enpllaba ' UD&amp; penoDII tan
digna de aprecio r. Gdelidad como Allgela?•...•.•••
-¡Amigo mio, dljooon lndlgnaci6n;amlgomfo, un
hombn&gt; que en - IDOIMDM&gt; ... , nunlrse - ..,
amante 1 ' e n ~ un&amp; alhaja que yo .,.bo de es·
........ pua él en la Joyería de la c,a1le de la Pul ........ .

hermlna'I
Bogo trll&amp;Ó el anauelo. D6oil, a,11Cl1Jo ' BU - • 118
conformó 6 pareció conforme de pronlO con el eterno •
empilo de I• "llllilled 7 pura.• No faltaron,
-nlmenle las famOBla , _ de -laso de dos almu- .
que se quieren, ..in mallcw y que""° dejanD de 1811·
Dlne en un mundo mejor.•
No exlaUa bueaa fe por nb,..,na de las dos panes.
Ella se cleofa: -Be ul. -qullemenle .••••• y yo ma111Da .-ré en-de mamL·
-F.a uunlO de algunos dlu, plDll&amp;ba él Ya• mta.
EnlretanlO la abrlaba.--podfa, llam"1dola con carillo: "111 berlnlnll&gt;,

EL MUNOO.

L895.

-Félix eolt6 looperroe; mnnmuó, -iall-ndo los dlenlel. SI me eslrangulan,
se compromelerhlled.
1
-··.
-¡Llora el pobreollOI pena6 la Sra. Floxem.
Babia perdido BU 88DCillea. Aquel Bomeo, cuado en 111 propio lazo, se le aparecía, finalmente, 811- toda 111 alnieotra ,_ulnclad. En~ las mordsdaras de los perros
y un ,Jaace,, con .Félix pn,ferfa jugar el albur de esta tllllma eoluci6o. Loa explicado""" eon animalaa ed-do,r para lanzane eobre los visil&amp;Dtes nocturnos, no le eran mu7
llgT&amp;Clablea. Floxens nÍclamarfa de mejor manera. ..•.• y después de todo ¡quién sabe!
En todo cuo un duelo no tenla lliempre resultado tnlgico y por Mra parte, Bogo
liraba muylrien y llllla aun: ¿Félix afroolarfa el eecándalode buen grado? Olvidar 4
que, en C110 de divon,lo, Angela recobrarla fnlelr&amp; BU dote, lo cual le reduclnL á ~
escasa renía? Medianlei laq¡as explicaciones, ¿nd podría arreglarBB lodo? Al fin Y al cabo, el crimen DO babia llegado á CODffllflo.r8&lt;•!
•
Era esto preoiaamente lo que meditaba Bogo. Angela, con admirable intuición lo
babia adivinado y aó preguntaba: ,Boeno•••••. y yo?• Qué parte me concede hom•
bre, en IWI cobarda .preocopaeionea? Oh, mujeres, somos unas tontas!.. ...; .
Con entera calma, ante el inminente peligro, la Sra. de Floxene, 1mhgnada, H
uansform6 de improviao y tindole únicamente en su natural ingenio, para garantizar
su .;.pridad, mienlras su marido subía la escalera, ,alla levantó el cojln del sofá.
-¡Vamos, mélaae usded ali!! ordenó, Bobrochóo.
-¡F.acondermel gimió éate lastimosamente.

�168

24 N OVIBMBRE, 1895.

EL ~IUNlJO.

erca. En vano era que ella recordase á su ma1·ido el solemne juramento de no dejarlo atavesar el dintel de su alcoba. Mientras mayor era la resistencia de una,
mayor el apasionamiento del otro. Lo m.ís que podía esperar aquella imprudente
mujer1 era un plazo que permitiera al otro galán eYadirse.
-Escuche usted, Félix, dijo ella ca.i:i con ternura; déjeme ustéd reflexiona.r y consultar. Me ha conmovido usted, le ruego que se vaya., ....
Un beso otorgado de buena volmltad, lé valió ganar el pleito: Félix entró en su habitación.
Inmediatamente la joYen corrió el cerrojo y dirigiéndose al diván, levantó la cubierta, ansiosa por saber si Robrochón respiraba aún~
Sí, todavía respiraba, pero presentaba una cara más fea!
-Ah, señora, exc)amó, saliendo penosamente de su estrecho encierro; ¡tiene usted
UDa saugre fría!
-¡Chist! replicó Angela. Ya hablaremos otra vez, ubermano mío,n pues siempre
existirá ula unión de laa ahnas,n (&lt;Un mundo mejor,u y «ese amor puro quen ...... ¿eh?
-Todo lo que usted guste 1 respondió Hugo, impaciente por marcharse. Pero por
ahora, le confieso á usted que he perdido algo la cabeza. '
-¡Chist! repitió la joven, escuchando con atención cierto ruido que se oía por la
escalera.
Reconoció en breve la voz de Catalina que rent-gaba contra los perros ú. quienes
trataba de sujetar. Ni manera de salir por allí¡ pero una vez sujetos los perros, Robra•
chón, que había escalado el balcón, podría irse por el mismo camino.
Haciendo de trip!l.S corazón, se dirigía ya él hacia la ventana., cuando ¡Santo cielo!
una cuerda con nudos cayó á través de ella de arriba para abajo.
Félix, obstinándose en el deseo de una reconciliación completa é inmediata, sal•
tando el cerrojo, se había encaramado ai piso superior y ur.ilizandlJ los andamios y
utensilios que habían dejado por allí los albañiles, se propuso sorprender á su mujer
cuando estuviese ya dormida. El también se transformabu en Romeo, á riesgo de romperse la cabeza. Esto era halagadvr y debía agradecerlo Angela, sin duda; pero ese
exceso de galantería complicaba espantosamente la situación. El bueno de Rugo, no
lo desconocía, y lívido, tembloroso, como perro mojado, ofrecía un aspecto que inspiraba piedad.
·
No había modo de escapar.
-Entre usted en mi alcoba, dijo vivamente A.ngelu, empuj;í.ndolo de las espaldas.

¡Era tiempo! Félbc ten fa ya medio cuerpo adentro, y un momeHto dl;!spué8, cafa de
rodillas á los piés de su mujer.

-Qué quieres, le dijo: los remordimientos me agobiaban. Es preciso que me perdones ...... formalmente.
'Ella pensaba: Caso más original. A. mi galanteador voy á deberle que me devueÍva á µii marido.
Sin embargo, como Félix la devoraba-á besos, queriendo llevá.rsela á su cuarto, se
vió precisada á decirle:
-No, amigo 1nío, no¡ he jurado que no entraría.a en mi alcoba. Pero, agregó sonriendo graciosamente: no he jurado no atravesar el dintel de tu cámara, de la tuya ..... .
}'(lyi,.,,,,_

extraordinari1,.q.

Jl01'111'G0 l~DE DICIEMBRE DE 1895.

Entretanto, Cati que, no logrando sujetar á. los perros, los había, al fin, dejado en
paz, subía á su habitación renegando en grande, Llegada al primer priso distinguió
un rayo de luz que salía bajo la puerta del saloncito. Creyó que sería una lámpara olvidada y cuando entraba para apagarla, tropezó con el amigo Robrochón, que se disponía ;t bajar.
Por la actitud de Hugo, Cati compr~ndió todo.
-¡Ah! exclamó haciendo una mueca significativa. Esto es indecoroso. Pero no
salga usted, porque los perros van á destrozarlo.
-¿Qué hago? Preguntó él con desesperación.
Lo contempló un instante la recamarera. Después alzando los hombros.-Vamos,
dijo; le tengo compasión. AqllÍ está la llave de mi cuarto; escóndase usted allí hasta
el amanecer., .... Es el tercero á. la izquierda.
Muy desconcertado, Robrochón tor•6 la llave que le ofrecía aquella joven, y se re.
tiró preguntándose vagamente si no tendría ella la intención de reunírsele.
-¡Oh! reflexionó profundamente humillado ...... ¡la doncella!

*
••
Largo rato permaueció Cati pensati

"ª· No era ella fea; al contrario, de muy buenas

formas y de modales distinguidos .
¡Tengo mis diplomas! se dijo. ¿Sería él. ..... agradecido?
Después decidiéndose ¡Ay, no! murmuró. ¡Sería indecoroso!
Y se extendió sobre e1 canapi, á fin de dormir un poco.
'I'raducci6n del francés por J uuo Pouu.T.

!la cuna t,acía.
CGADRO POR 'll'ANGEL OCAHA.XZA.

(Fot. rropo1cionada por el Ing. Fernando Ferrari Perez.)

/

Tomo T1.-~W,mero f!l

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90917">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90919">
            <text>1895</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90920">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90921">
            <text>20</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90922">
            <text>Noviembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90923">
            <text>24</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="90940">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90918">
              <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 20, Noviembre 24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90924">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90925">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90926">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90927">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90928">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90929">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90930">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="90931">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90932">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90933">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90934">
              <text>1895-11-24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90935">
              <text>Suplemento</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90936">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90937">
              <text>2017426</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90938">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90939">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90941">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90942">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="90943">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="681">
      <name>Ángela</name>
    </tag>
    <tag tagId="680">
      <name>Barón Félix de Floxens</name>
    </tag>
    <tag tagId="682">
      <name>Eduardo Cadol</name>
    </tag>
    <tag tagId="679">
      <name>En penitencia novela</name>
    </tag>
    <tag tagId="683">
      <name>Julio Poulat</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
