<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3492" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3492?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T12:40:55-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2134">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3492/El_Mundo_Semanario_Ilustrado._1895._Tomo_2._No._22._Diciembre_8._El_Mundo_Paginas_extraordinarias..pdf</src>
      <authentication>2f3f444d0fbb5218afeb2c4e2c65ff5d</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117314">
                  <text>176

19

EL MUNDO.

DICIEMBRE,

1895.

PRENSA MEXICANA

UNIVERSAL
To•u•,11-·'IJ&lt;&gt; IEPOO.&amp;,-Nll'I ~ó\t

!ll~~H'O DOMl~GO 10 ffF l\O\IE'111RE DI-: JlJ93.

, .. &lt;1••··· . .••100•1,•••1-••····

Páginas extrMrdiwzrifl.~.

DO~,II.\'GO 8 DE DICIEMBRE DE 1895.

l!IIDfc!'OR Ell IIFB: &amp; PBRBZ iOfilO.
•dmfnbtrador Antonio Enr, ..11n,
Ul¡S.f'ONO 1,818'

PRfWIO: 3 ().ENl'.t.l'OH

r... "'. ;~.r.,.:.,.,:~.•-,:~-::I_i..-,~ ~ ...,..:~"""""" ,·,
l.._1"".

'"
"º
•"",

...

&amp;oncepc¡;112
!l;intura famooa de fJ76uáLLo.
(De fot, de los Hnos. Torres, (~ de Plateros núm. 2. ) tomada. dtl original eu d Lnnn&lt;•, di· r:ir::-&gt;.

�8 DrcIEMllRE, L!l\15.

EL MUNDO.

178

Páginas l!.Heraria~.

Q::u1t1t.et1r 1uu1 bir.qnilht.

ILKA.

de una vida 1 inutilizó tr.es años &lt;le una existencia, consa-

grados á un ideal

(*)

'"ª próximo :t realizan::e'?

Este, aquel, el otro ...... que i1nporta? Su nombre ee: des~
tino, fatalidad!
.
.
,
Ahí qned61 rota en diez pedazos.' la ~oqmlla, deeangrundose con glutinosos co,ígulos do mcoturn.negra, y, co~1 los
ojos clavados en ~l campo del del"astre, él, Prut.lenc1~, el
empleado con treinta p~eos &lt;le sueldu, con madre y cinco
hermanitos!
Empezar de nuevo? Imposible ...... el desaliento, lapobre~n1 lo impedían!. .....
Y, no vendría para otrn posesión ot:o desastre?
Sí! oh vida mi::.erable, \'ida mezquma, porque tu no
bastas ni para culotear una boqnUla!
A~lADO NERVO.

NOVEL.A /Nl!DITA DE ALEJANDRO DUMAS (HIJO).

Tradncida expresamente para El lf!t1ulo por Alberto Lcduc.

1

visto muchas corns y conocido :t muchas gen~
es· primt'rO por tempemmento y de~pués por
ni 'profesióu. He visto i~u_cho y analizado WU·
cho; ademús, mi memorm 1mplaca_bl~ pone con
tinuamente frente ú mi vist;i los menores mc~dent~s de
mi vida
de estos saco alguna~ \·ece::i para 1~11s fntui1os,
•. .'
&lt;~ ()
relatos Q.Je dicen inten:sark~. Uun frecuencia me &lt;ltce1~
que escriba mis memoruts. Nú lú hago,. porqu_e
Pl~
ADA uno tiene sus
den escribirse las memoria:-; propias, ~m escribir füi e
manías, y Pruden•
los demás, 6 sin ocultar de la proniu. vida. lo que el lector
cío, empleado en
cierta olicina con
más deseara conocer.
,
Aquellos y aquellas de quienes yo podna hablar, pre:
LOS TRES BESOS.
treinta pesos de
fienm que me calle y no siento de~eos de hahlar de m1
sueldo, de los cuapersona. Los lau;el~s de Juan _Jacobo y de ~asay10va1
les vivían, misera•
no me quitan el sueño, at contrar10. Lo que s1 etita. pe~·
blemente, eso sí,
mitido es sacar de los recuerJo;, personales algunos epi·
su madre, dos hermanitos y tres her•
angel &lt;1e faz risuei1n, dulce mirada y alas blan- sodio·' con los que el tiem¡.,o poco ú poco haya formado
un todo, á los que nos~ aumente nad_;1 que pueda d:1· t~n
as v nítidas, conYocó ú. concn~o .'i. !os beEos.
manitas 1 no constitnfa por cierto una excepción de la
Ei-a In. Purc&gt;za que iba. tí premiar con un cora• dato mtí.s, respecto .í. bis ex~ra \:1gan?rns de la natu1 ,tleza
regla.
'&lt;l d
human:, y que no hag~~ dano a nadie.
.
_
Ni esü1ba :L ~n alcance, ni deseaba un buen Yest1 o e zón de oro al beso m,ís pnro v sincero.
Hace treintaaiios v1viayo eul_a c~!le de Boulogne, ha
Llegó la hora del concms·0, y se presentó el primer
rheviotte m•gro ó gris par.1. c&lt;,n aiiadidnra ele ~meso basbitaba. un·\ casa. perteneciente :i mi buen colega ~lel_estón r gua11tc·s obscuroe:, lu&lt;'irlo en Plateros o i::n b~ Ala- beso.
meda los domingos ~, demás fie~tas dl• gnarcktr. ~ estía. ' Con ceremoniosn. parsimonia, la cabeza leYantada Y ba· ville Yel ii~quilino anteriot· iL mí había sido:Grassot, quien
cada. tres meses oh-idaba rc::gu_larmcnte pag~ir la r~1:ta.
bumildf', muv hmnilclemente y Jamás laco!nparac1ó11 de ja la vista, so acercó :í la Pureza.
Melesville después de d1ec1ocho :neBes l~ dos ,mm; de
su modest íRiino pergeño con d ele los -pisa ,·erde_s del
-Habla-le dijo ésta.
boul.erurd. nctanwnte p:lrif'.iem:e, le arr_ancó ~rn ~u~p1ro.
-Aspiro al premio que ofrecéis-exclamó haciendo una. tanta. reaula;idaU, se decidi6 {probab~eme1~te con m11cha
pena, pt~es~ra muy 1:&gt;ueno) á. dllr su hcenc1a absolut;L al
Tampoco pennba purqne ~n pennna le 1mpi?-1ese to- exagerada. re\·erencia.
célebre ealtnnbanqu1.
.
mar, &lt;'11 Iturbidl', uu r~fresquito 6 unn copa, a la horn
-¿Cu,Ues son tus méritos?
Grussot contestó e:::e día con uua. fr_ase q~e ~1ercce, c1-La humildad ante el soberano, el respeto á sns leyes
chisicH.
"bl
Temperamento tranquilo, organismo poco snsceptt e y la adhesión tí sn persona. )le postro :í. sus pies. Y me tar::;e. Después de _l_mber eido &lt;lesped1do1 tué a nr &lt;l SU
de conmocione:,,,, era cn~i feliz en sn estado y en él se man- poso respetnosa.111ente en sn mano. Soy puro y sm~ero propiet:ll'io y le d1JO: .
.
-¿Por qué me_ desp1~e usted?
tenía sin diri"'ir la Yist.:i al campo, vedado par:'\ él, donde porque me inspiran el respeto, el cariño y la abnegación.
-¿Por
qué,
m1
quendo
Gras::ot?
Porque no paga usted
florece l;i o¡,t'llencin. y bri\ la. la elegancia..
.
-También eres f'l miedo, la adulación y la hipocresh~,
Perv he dicho ca..~i feli1. y debo explicar m1 ad,,erbu?:
nunca
-Aumente usted la renta, conte,;tó GrnsR0t.
.
Prudencia deEeaba :ilgo qne hasta la fecha no hab(a p~d1- y entonces te insp,ftn. el &lt;'gofsmo. Otras \'€Ces eres la traiLa frase vaHa por laS rentas adeudadas; pero l\Ielesnlle
do conseguir. ¿Qué dt'se,iba? Simplemente un:i boquilla ción, y entonces te inspira Judas.
No mereces el premio. Yéte.
estaba ya comprometido co~migo.
de a111h,ir v espuma......
.
_
Hérne pues, instalado. S1 la::i paredes habbran, co!Ilo
Ern. fu1ui.1dor decidid() y ainaba con pas16n las e~tra_nas
dice el ;ulgo, cuántas cosas contarían las de esa. casita,
coloraciontR de la cspmna, producidas por la nicotma,
Cintilando sus ojos, dibuja.ndo sus labios una sonrisa Y eu donde vivieron después q11e ro, Sarcey, About-, Paul
merced ,í. laboriosa con:-tancia.; coloraciones que tienden,
de Cassagnac y Roger Ballu. Un_ s:1lo1~cito, un co111eclor,
sucediéndose sin cesar con gradación il:rnprecia~le p~r.a todo emocionado, se presentó el segundo beso.
una cocinita y un jardín eu el piso baJo; en el eegundo,
ojos p 1co acostumbrado~,. :t un negro bn_llant_e, ltmp1s1-Habla.
una rec:tmarn, nna pieza de estudio, un cuarto de bai1o
-Aspiro al premio que ofrecéis.
mo. unico ...... meta cod1cmd,1, por el propietario de la bo·
-¿Cu¡Hes son tus méritos?
quilla, con anhelo igual ú m,_i; grande q;1e _el_que el en~y &lt;los par,\ criados.
·
Nada de portero, la llave en mi bolsi[lo. ,
.
morado-ali('nta por Ir posrswn de _su Virgim~, el ambi-Mi cariño mi desinterés y mi lealtad. Me postro anComiendo allí un dfacaluroso de Julio, íue cuando m1
cioso por la cnnsecución &lt;le un capital y el i;rt1s,t3; -por el te una mujer ~ohnáncloln. de caricias y atenciones; satis•
feliz remate de nn monumento que patentizara•~ los fu. fago sus caprichos y me con~tituyo ~n escla,:o. suyo. La padre me dijo:
-Abre la puerta de tu comedor para que entre el aire
turos su jn:,:piración é ingenio.
.
.
doy mi corazón y por ella pierdo m1 tranqmhdad y aun
Señol'es fumadore!', que de seguro m~ lee1s 90n interés expongo mi vida. Vivo s6i? por ella y pam ella, Y al _~n al jardín
. _
,
..
Allí durante seis ano.;, ftu tan completame!1te feliz, c~creciente; vosotros sabei:, biPn lo 9.ne d1~c&gt;, '· osotros me uno st1 suerte á la mía. Prnuero me poso en el ~um!no
entendei!', sf, vosot,ro,1 que habe1s ~orndo sm descans_o de sus manos, lnego me oculto en la sombra de sns OJOS, mopnede serlo un hombre; tu Ye s._alud, traba.Jo. b1;1en éxl·
tra~ ese ideal que se llamn. lrl, boquilla culoleadct, tan di· y después, cual m:.uiposa, libo en la. flot de ~ran~do de to y libertad. No tengo la pr~t~nstón de haber _!;itdo de~fícil, ay! de alcanzar.
.
sus labios. Soy sincero y puro, porque me m_sp1ran la grach1do después; pero la feilcufad es _lo contrar10 del VI·
Los que no fumais, dad vuelta ,í. la hoJ_a;EUfun~o tr~e,
no, siempre la primera copa t8 la meJor.
.
sinceridad de uu afecto y la pure1.a de nna pasión.
En esa époc,1 trabajaba yo mucho, desde h1s seis &lt;le la
para vosotros, matetfa~ _suaest_i "ª~- DeJad est-a historia
-TaUlbién eres desleal é interesado, é i!1jnrias á 1~ muporque no comprenderrn1s _á mi héroe ... ...
jer á quien gne-rías. y de l:'sclavo te conviertes en tirano mañana hasta las cuatro 6 cincq de la tarde. D7 cuando
Señores fumadores, prosigo:
y b martirizas. Destrozas su corazón: roba~ su tran- en cuando la inspiración no 'l'enÍ/t; me asor~1aba, a la venPrndencio deseaba, hP dicho, una boquqla de ambar Y quilidad y amargas su exi~teucia. Encadenas PJ'ime_ro sus tana :í ,·er pa:;ar á las gentes. _füida me d1st1:~m t_an~o (y
e/Jpuinn. pero una boquilla.de pndres conoc1d~l'=, &lt;lernar_ca manos, hwgn cierras sus OJOS y despn~s marclutas unpu• algunas veces hasta me servia) como ese n y ,en1r de
desconocidos que no se creían ob~e1 vados. Ilablo ele los
a.ceptaila¡ no hi boquilla ce:pnri.1 1 no la bc?qmlla apócnfa nemente la flor de gi·:rnado de sus labios.
que con impudor alarga rn cuello d~scolol'ld~ en el nt~ud
Entonces no eres sincero porque eres impuro, y eres hombres, porqu~ las muj_eres habiendo siJo hechas. para
de madera vil y enero deco!oresch1llones; s1, la boqmlla impuro porque te inspira la concupiscencia..
ser vist.'l.S, ven euempre si _se les Ye, sobre tod1¡ en ese baque se recuesta yolnptuos:lmente en afelpado estuche nerrio que no las deja ver srno cn,mdo ellas qmeren.
No mereces el premio. Véte.
gro. que ostenta. en [et.ras doradas el nombre deGoetsch.
¡Óuánta:i. novelas hice y me con~ :i mí _niiim10 d?itmte
Y esos boquillas yalen mucho, r;obre todo pa_ra. el emesas largas horas de descanso. segun las J1,·ers;ts siluetas
pleado con treinta pesos de sueldo, madre y CLnCO herCon \a tranquilidad de espír_itu que ~a la con~iencia que se perfilaban en el ll;l~ro de en frente! ¡Cuan~os ho~·
del bien obrar, sereno y maJestuoso ~l!'. afectación, se bres y mujeres, ahora v~eJos 6 nLUertos ya,. me p1oporc10manitos......
d
·
Un día, sin embargo, el fer\'ie!1te deseo de ~ru ~ncio- present6el tercer beso :í. la pureza, dmg1éndole dulce~ na.ron, sin saberlo, una 1dea, umi observación, un detalle
debfa reali1.arse ...... Estab:i escnto qne se reahzar1a ...... miradas.
con su actitud 6 sn füonomía! .
.
Un quinto de billete t~e la Nacion_al, ,í gue correspon•
-Habla.
pe¡ccl,'!.árant ~.s colaboradore::i anón11n11s tuve sm que lo sos_•
den cinco peso~de prem10 ..... . u~ qmnto bienhechor, una
-Aspiro al premio qu.t! ofrecéis.
.. 11
fracción misericordiosa, longámma y después ... ... la bo-¿,Cuáles son tus ménto:-? .
. .
Los que leen bien, a.prenden mucho; pero los que m1quilla, gallarda, de mnbar nebuloso y espuma blanca co-E:I cariñoso respeto, b asidua sohc1tud y_el amor sa- ran bien 1 aprenden 1mts.
,
.
mo el ampo de la nieve, y estuche elegante con letras do- grado {Luna umjer .í. qnien adoro con tod,o nu corazón, y
Un día de abril, un hermoso d1a de abnl 1 qu? yo des•
radas que dicen triunfalm~nte: Goetscb.
.
cnya existencia es más que mía, porquC es de. los dos. de mi ventana miraba dentro Y fuera de m1 1msmo, ( 11 0
No quiero hablar de los transportes de Prudenc10 ..... .
Gozo con sus alegrJas y sufro con _sus pesa.res, los. q_ue e::i esta la historia que voy á contar; pero E:S una anecdo•
concíbalos el lector ...... Aquella vida tuvo 'le~de enton- procuro á toda costa desvanecer. l\hs m11s puras car1~ias ta muy original que me viene á la:_ me1~rnna) ví un~ a~ces un objeto: habfa ya una misión que cumphr ....
son para ella. Obedezco y sigo _sus subli~es co1;seJ?S, ciana enlutada, que con su devoc1onano Y. una h~1mo:,a
Para colmo de venturas, un casquillo de metal dorado qne me inspiran la virtud, y purifican&lt;lo m1 conc~encrn, niña caminaba por la calle Bla1~che. La m~a no ib_,i ~ncubría el canto de la espuma, como una coraza benéfica labran mi felicidad, que me compluz&lt;?o en compartll" con lutada1 eino vestida con un traJe muy senc1llo Y d1stmque impediría que la brasa del cigarro hiciese daño :í. la ella. Soy su sostén, porque ella "s nn an$'~l de la guarda. guido. Parecía ser de quince años, tenía los cabellos
linda no\'ia. del mofü·sto empleado
. Me ~acrifico por ella, porque ~lla se sacr1tica, por mí. La don1do-rojos: en aquella época las ca el!eras de ese color
y principió la e\'olnción, si bien con ella se d_obló casi amo, porque ella es _la esenc13: del amor mas puro. La eran raras y casi constituian hasta. una vergüenza.
el presupuesto para cigarros de La Mttscota (advierto que quiero porque nacl1e n1c qu1ere como ella. La ad&lt;;&gt;ro,
Todavía se burlaban de ese color en el pelo, como de
no es réclame. )
.
.
. .
porqu~ me dignific:i y rne enol'gL~llC'ce su adoración. los jorobados. Hoy todas las mu)eres tienen 6 quisieran
Primero, vino un leve amar1llo en las_ rnmediac10i;ies
y en fin la idolatro, porque esa muJer, que es el amor, tener de ese tono la cabellera; sm embargo de que no to·
de la boca enm1squillada; luego se extendió, se acentuo y la \'irtud y la abnegación, es mi madre.
dos los hombres son ni quieren ser jorobados; pe~o ya no
ahí donde había surgido, fné obscureciéndose hasta lleLas fibras de un cora1.ón tili.11 med,in vida, y circunda- se burlan tanto de de los que lo son. Al qontrano, ere~
gar al tinte del chocolate, cediendo suavemente al esca• do de la aureola qu~ :í. vos misma os circunda, me poso que estos son quienes se burlan de los que no lo son,. &lt;L
lar la pared superior; después,_ aquel tono encant~dor,
con cariño y respeto en sn frente.
juzgar por las miradas de sus ojillos y la burlona sonnsa.
uniform6se v durante mucho tiempo, se mant1:v~ mva•
i
' ·
de sus labios delgados..
.
Soy el beso Jlll ::l puro)' mas sincero.
La joven, hija 6 nieta ~e la dama á cuyo, lado carnl·
riable: habíá'concluid0 la primera etapa de la d1fíc1l pro¿11erezco el premio que ofrecéis'?
naba en silencio, estaba pernaba como las vll'genes, con
greRi6n .
, .
-Espera-le dijo la Pnre;m, y preguntó si se presentaba los cabellos abiertos en dos gajos sobre la frente, como
Oh! negro brillante, limpísi1_:no, un~co 1 3:un n~ asomabas, pero se te presentío; babrns enviado :.1 ~n p1ecur~or 1 otro beso ni concurso.
cortinajes !Ümétrico!'=.
.
.
Cuando le dijeron que nó se dirigio de nueyo al tercer
Algunas veces, los gatos tienen entre los OJOS las_ ore•
como unn. noche americana envía su _extr?no y_glor10so
crepfü:culo! Y asomn~t~ al fin, y fwste mvadiendo el beso v le dijo:
jas, dos manchas de ese color que les dan la a.l-'anencta de
campo, suavemente, dmmulanclo tu adorable faz de nu-Éntonces mereces el premio. Tuyo es el cora1.ón de mujer metamorfoseada. en ga.to.
.
bio tras el velo de colo1· café, café ob~curo, como el del oro, porque eres el beso mtls puro y más r incero que se
Con sus mejillas color de leche, sus labws -rosados Y sus,
.
l
ha presentado al concurso.
ojos cuyo matiz no ~adía':/º di:;t)nguir pero que sí ve~a
gram, recien tostac o.•····
.
Por fin venías ...... oh gran deseado 1....... y PmdenCJ? te
-Pues gué¿pudo presentar,;e otr&lt;;'_be~o que ganara en
brillará tan larga distancia; la JOYen per:;omt,a p:irec1a
saludab~ con entusiasmo y esperando tu _completo re1!1a• purez:\ y sincericfad al beJO de _\~11 hiJo a su madre?
gata metamorfo8 eada en mujer.
do, quedábase frecuentemente en é_xtas1s, en la esqmna
-Sí el de una madre a sn h1Jo.
Dos largas trenzas caían á lo ln.rgo de ~1;1 espnl?a,_ 1~1 ás
ele dos calles en 1(1. puerta. de la oficrna, frente á la mesa
Ese ~sel beso m:ís puro y sincero el(} todos.
ab:tjo de la cintura, y entre los hombre8 Jovenes o v1eJOS,
número t,anths de su sección.
R.AMÓ~ Ku1.CÍ.-\ Y GARCÍA.

_ny

b

r

···Q~i~~- ·r~é -~¡ ·i-~f~;l~~·di~t;aia.~ ·¡¡~~ ·~~~ -~-~- ~oa.~~~ ·a~;~¡:

b6 una ventura, mató una. dicha, hizo el vacío en rededor

1\-Iexico, 1895.

~To:narla de la eolección de nm·eluslnéditas que se ,t&lt;;oal;a de publicar en Par\:-.

8

DICIEMBRE,

~ - - -~ ~

1895.
~ ~~-

-=======

qnc iban tras ella, cleb:a haber pocos que no sintiesen deseos U.e ngarrarla brnscnm.:nte pül' esus l.1rgas guedl'jas y
Jcj:m,e nrrnstrar á donde fnes(•,
N•guí con h~ mirada ti tau preciosa niiia.
E.ia 110,dLijaba do yer fronte ú sí misma; m:Ls moclest,a
que Ualatca, parecía no hacer n,1d,l parn qne la \"ie~~n,
cu.\ndo rcpentinamentl·, ni tcrndnar la cl\l!e, YOlteó la
cant y Bl! n,,nrió conmigo como una pérsoirn couocid:i y
como dic:iJnclome:
-Ifa::itn. lta,go.
Yo no la hal&gt;i:L visto nunca, y era ele nqnellas ele quienes sti acuerda uno sit•mpre, aun cuando sólo una \'cz las
ve,1. A i:;u mo\·imienii, i111pt·c\·bto, ¡,L•ro categórico, yo
contesté mecúnicamente, por decirlo :isí, porque uo ha•
bfa tiempo que pt-rder ( la uilla llt•gaba ya {L la csquiua)
contt'Sté digo, con una incli11aciún de cabeza., que cualquin:l pen-ona do su sexo, clot:1&lt;la de la 111tmor expericn•
cia ó dt&gt;J menor instinto, hnbit•rn traducido así:
~~~i Jebernos voh·ernos ú \'l-'r, quo St'a lo 111..ís prnnto
po-;ible, pues todo~ S•Jmos 111ortalt&gt;s.
Ella comprendió eYiclentemente, pu&lt;'S dejó,¡ b anciana
que no pareció apercibirSiJ de la\ 1110Yi11:icnto, y que se
ernpor.J por la calle Blanclie, como si nada hubiera pa•
snd 1,
L:l jo\·en ~e dirigió ú mi C'as:,¡ yo cerré mi ventana y
fuí {i. abrir.
-¿.-\. quién busca usted, sellorita? pregunté con intranquihdnd.
-A u:-ted.
-Entonce~ ¿no hay cqnírnco?
-~o.

-¿l\le conoce ui-tt-'d?
-E\·identemeute. Paso por esta calle con fre.;ucncia.
-;, Y !n anciana'?
-¿Qué anciann?
-J~a-qne iba eon usted.
-:."o la con•Jzcn.
-Parecfa que iba uste&lt;l con ella.
-A propúsito.
-¿Cómo?
-Cuando ~algo, tnn pronto co1no \"&lt;'O algu11a dama r?spetable que sigue d rni:-:mo C;unino que yo, me voy junto
á ell,1, y i:;igo con los ojo.s b.ijo.:=. Siempre tengo buen éxi·
to. Usted, que no Ns un tomo, cayó.
Yo había colocado ya á mi i,1µ,,rwa en b posición social qne creí. Pel"tenccía :.í hifamilict 1)erdf', no me quedaba duda . Y Yalín !:i pena de ser t·studiada. Tenfa los ojos
verde::, sombreados por brgas pe:itniias m:ís of'.cur,l~ que
sus caUellos.
Cuando os cncontreis con una mujer joren, con cabellos color ele oro, ojo!'= color de ajenjo y labio."! color de
fresa, :um1ue llO esté yo aUi para pre,·eniros, desconfiad,
sin ernbflrgo.
Aqudla era fina, sonriente y candorosa. Ni un grano de
poi vo de arroz. Con la le11gua se mojab.~ lo.:i labios á cada im;tante ¡ así como los gatos cuando beben leche.
En pocm1 palabras, el \"icio cspo11t,ínco, luminoi:o y vir·
gina!. El primer 8entimil'nto c¡nc se cxperime11t:iba en
presencia de aquel ser, tan luego como se tenía noción &lt;le
las co ... a:;, er;i cogerle por el talle, besarle por todas partes,
y n.rrojarle por la. \'éntanll 1 pa.ra ,·el'le caer sobre ~LIS patitus, y huir riéndose. Lo que sí es cierto, es que yo no
lo arrojé por la ventan:i.
-Hacía mucho timnpo, me dijo, que quería yo entrar
aquí. Tenía curio.sidad de vei todo lo que tiene usted en
su ca!'=a.
-:-¿Por qué no entraba?
-:No n:ie atrevía.
-Sin embargo ...... no es usted tan tímida.
-Oh! no.
-¿Qué edad tiene?
-Adivine.
-Quince años.
-Yaya! usted es como todo!'=, ninguno quiere creer que
tengo ,·cinte, aunque aparento 1ener quince. Hay días,
en que parece que tengo doce; cu:rndo me pongo vel!Lido
cortó.
-¿Usted se pone vestido corto?
-En las Tullerías, en el Luxemburgo y en el PalaisRoyal.
-¿Por qué?
-En el yerano, cuando hace buen tiempo me visto de
colegiala, coí1 un ,·estido blanco, a1.ul ó rosado, que me
llega basta el tobillo, y un cinturón con su lazo flotante.
Dest.renzo mis cabellos y me pe!no á la inglesa, me pongo un gran sombrero de paja en la cabe1.a1 un collar de
cornl en el cuello y mitenes blancos en las manos. Le
digo á. mi criada que me acompane .v que lleve su !abar,
vo tomo mi aro y nos vainas á. las Tullerías, al Luxemburgo, ó al Pálais Royal. Entonces es cuando no aparento tener mú.s que onceó doce años. Mi criada, se sienta
en un'banco, y prosigue su labor; mientr11s que yo echo
tí correr como uua loca, y cuando apercibo algún señor
anciano que se pasea ó lee su periódico, le arrojo mi aro
entre las pierna!:3, !e digo que 111e dispense, y casi siempre
se entabla la conYersacióu. Prosigo diciéndole algunas
inocentadas, se ríe, me mira, me diC'e que sov bonita y
me pregunta por mis paUres. Le contesto qué no tengo
m,ís que madre, que 1&lt;iernpre está enferma, y que como
no puede :::alir, ella misma se ocupa de mi educ.ición. Si•
go diciéndole que me fa.st,idio, porque mi madre es muy
severav qnu ,ni únicn distracción es venir á jugar al aro á
!ns 'l'nllería8; pero que y,i con1iem:o. ti ser grande para ese
juego de chicueloi::; que adeui.ís pronto vamos ií. irnos á
vivir al campo. El viejo !lle cree¡ los jó\·enes no creen
nada y los viejos !iÍ, debiendo ser lo contrario, pues los
yiejos saben m_.is que los jJvenee;. Entonces yo exclamo:
-¡Ah Dio!'! mio! ¿€'H dónde est,:L n1i criada'"! quizá me
busque; seílor ¡.:i 110 encontramos ú. Ernestina.¿me condu•
cirií usted ú ca~a de mamá'!
El viejo y yo nosech:1.mos {l bu!'caní. Ernestina, ,í.quien
encontramos y que me regaiia. Yo sigo jugando con mi
aro el viejo se queda charlando con Ernestina, le hace
pre~untas relativas á mi familiar ,í mí, le dice que cuán~
do Z.olveremos, la corrompe poco á poco y acaba después

EL MUNDO.

17\:J

= = = = = == ~

de muchos días por decidirme{¡ venir tÍ hurtadillas ,L al•
morzar con él en el campo ó en su ca:;:l. Durante todo ese
tiempo, yo atrapo todo lo que una muchacha puede ocultará los ojos de la madre m,is vigilante, cuando tiene una
c:unarem por c,Jmplicl'. E~ inmensa mi colecció11 de sor•
tijas, alfill!res, rl'ioje:;, cadl.!nas y n1et.lallones. Nn11c,i se
atre\·en ,t ofrecerme dinercJ¡ pero se lo dan ,í. Ernestina,
y mucho, sobrt:e tod,, cu,rntlo lt!." dice que mamá est.t muy
enferma y no me dej:.1 salir. Se entiende que nnnca estoy libre por In noche, y mis quince anos no resueltos
dejan siempre el Gódigo abierto entre nosotros. El último es un gran colecci,rnador que tiene m.:i.ravil!as en su
casa. Ernestin:i. 10 l!ama el prilllo Pons; pero ~·o finjo no
com,?render. No quiero haber leido nunca. á Balzac, qne
entre paréntesis llO me di derte mucho. Se toma mucho
traba.jo para('xplicar las cosas; ellas \'an por sí solas m:.'Ls
violentas de lo qtrn se cree. Mi ,·iejo Pons está locamente
enamorado, y e8pera con impaciencia que tenga yo dieciséis años para rubarme. El no me lo dice .1. mí¡ pero se lo
dice á Ernestina, quien responde que no consenLil'il, si
Pons no le da Yeinte mil francos para. ella y cien mil P.ªra. mf, porque después de eso no hay que pensar en \'Ol•
ver ,t verá. mam,L No vaya usted á. poner en un libro 6
ea una comedia lo que le estoy contando. En espera del
rapto mi primo Pons me hace jnrar sobre un hel'lnoso
Cristo que tiene, de or0 maci7.0 con corona de espinas y
clavos de piedras preciosas, y que alg(m dfa. sed mío, me
hace jurar que no r.liga yo nunc:i nacla suceda lo que suceda.
Yo juro todo lo que el quh.•re, y lo qne le encant,a más
son mis inoCl-'ntada::; él me desmoraliza cunnto puede, pe•
ro yo finjo nr&gt; comprcnderlP, abro tamaños nj1Js 1 le pregunto lo que quiere dl·cir, y él se ríe. El es lit causa de
que yo camine junto,¡ las damas respetables parn el Ci"\SO
de que me encnentre en otra pnrtc qne no sea en las Tu•
llerías.
Si este negocio no tiene buen éxito, usted me propor•
cionani el ingreso 111 teatro, por eso me he empeñado
tanto en conocerle, etc., etc.
El negocio no ttwo ÜLH'n éxito; el primo Pons so escapó {L lo mejor por medio de nn n.taque de apoplegía.
Tuve que hacer i ngn•s:tr u1 teatro :t a_que·lla chica. de cabellos d&lt;! oro y fné hasta cinto punfüfüediana; pernse e•
namoró de un actoi"¡ y murió e~tando e11 cinta, quiz.í. de
horror por hi maternidad; no qnería n•prodncirse, y te•
nía razón.
Pero repito que no quería yo contaros la historia de
este hermoso rno&lt;=trno. Yino {¡ desli1.ar,;e entre mis re·
cuerdos de aquell:l época y lo dejé entrar en mi relllción
porque no carece de originalidad.
·
Otro día, ví pnsar por la calle de Clichy, el entierro de
un hombre que hab(a desempeñado un gran papel en la
revolución de 18.tS, y que ahora llevaban á l\lontmartre.
Abrióse una ventana cercana &lt;i la mía, y un:\ joven se
asomó á ver como yo, el entierro que hacía gran estrnendo, con su banda de música y eus tambores. La mujer
aquella, estaba. vestida con 1m pienador de 11)\lselina
blanca puesto muy &lt;le prisa. El cuello de~abrochado del
peinador, dejaba ver otro cuello un poco corto pero blanco v redondo como columna de m:í.rmo!. Los cabellos
abÜndantes, recogidos y anudados de prisa también, pa•
recfan un nido boca abajo acribillado por el sol, y dejando ver todos los matices naturales del rqbio, del rojo, del
castaño y del oro.
Si lo que me faltaba Yer, correspondia ú lo que estaba
vo mirando, la muerte del gran personaje no ero inútil.
Esperé con impaciencia que voltease la cara, cosa que no
tardó mucho en hacer, pues ¿cuál es la mujer, que al mirar un entierro por la derecha, no Yoltea ,í. ver si viene
una boda por la izquierda?
Sin embargo, antes de llevar t'i. cabo semejante movimiento, facil de prever, fijó sus miradas en la casa de
enfrente ocupada por un pintor célebre.
El pintor miraba también el desfile del cortejo, y para
ello había sacado la cabe1.a, sólo la '"abeza, por entre una
cortina de su estudio.
Inmóvil, con su barba de abanico, sus grandes mostachos y su gorra café, esa cabeza recordaba. aquellas
de piedra que los escultores medioevales, esculpían en
el rincón del monumento termina.do, y que eran sus propias efigies 1 en actitud de escuchar sin ser vistos, lo que
se decía de en obra.
La dama volteada hacia el pintor encóntr,í.base completamente de perfil respecto á mL Un burgués, poseído
de admiración habría exclamado: ((Es un verdadero perfil
de camafeo), y por esa ver, siquiera la vulgar compara•
ción hubiera sido exacta. Era imposible en efecto encontrar un perfil m,ts regular, más noble y más distinguido, que el de aqudla mnjer, cuya línea firme y precisa
se desprendía y dibujába, por decirlo a.sí, su huella Fobre
las cai:!as, sobre el movimiento y sobre el ruido de la
mnltitnd.
Nunca había experimentndo como entonces la sensa•
e;ión tan impre\'i~t:L y tan precisa. de la belleza antigua
en la vida real. Hnbiérase dicho que repentinamente se
habfa trasportado en medio de nuestras parisienses á una
de aquellas hermosas griegas blancas de quienes los poetas paganoR hicieron las amadas de los dioses, y de las
que San Pablo hizo después á las misioneras y {L las m:irtires de Cristo. Las pestañas era11 rectas, abundantes y
color de tabaco turco, las mejillas duras y blancas, como
si en pleno dfa estuviesen iluminadas por la luz de la luna¡ los labios arqneados, color de rosa y entreabiertos,
dejaban ver una doble hilera de perlas ( otra comparación
vulgal') y sns grandes ojos obscuros, de miradas errantes
y dulces, parecfanse :í las que Hornero presta á. Minerva;
ojos de ternera, cuyo blanco a1.uloso, tenía brillanteces
de nácar, en su círculo ligero y \'aporoSo.
La belle1.a incontestable, aun cuando era. yo joven, só~
lo me ha inspirado sentimientos, en los que no entran el
deseo ni el amor. Ante todo, sentía yo respeto para e11a
brillante manifestación del poder y del libre albedrío de
la naturaleza, que no tiene en cuenta nuestras comnociones ni nuestras jerarquías, y que crea·lo Bello en don•
de mejor le place, Después sentía yo tristeza, al pensar

que toda nquella lwrmosurJ. se deformaría y destruiría
y ¡,or último, experimentab;t el JeH'O de poseer, no la
persona perecedera, y con frt&gt;cueuchl fastidiosa y molesta, sino su imagen imperecedt&gt;r.t, tijada parn wfi;olo, sobre la tela ó sobre el iuánnol, poi· algún gran artbta siu•
cero y fiel. ~i hubiese yo dvitlo eu los tieuqms U.e 1\lme.
Recamier, seguramente no 111~ hubiei:e en~t111orado de
ella; hay gentes que nacen n.1d,t nd8 pa1·a e~,1~ cosas; pe•
ro no habría yo parado liast:L qm• Ger:.trd, me hnbie8e dado aunque hubiera siclo un dibujo de hi. cabPza y el pecho
dt&gt;I admirable retrato que hizo U.e tan rn:n:wil!osa criatura.
Despnés de eso, la. Rec,uuie1· podía hnbcr enloq1ucido
á. todo.:; los Benja111ín Constant y á tod,)s !os Chateaubl'iand
de ia tiena, ser 6 no ser virgen, quedar.:!e ciega, armgar•
se y morir, todo eso me hubicr,i importado tanto como al
gran turco, y ni siquier,1. la hubiera yo n1elto á mir.ir.
Ella me había ya dado· en este mundo todo h.1 qu" yo
podl'fa pedirle, 11abría sido bella, y yo tendría su imiígen
siempre jove11, habl'ía yo realizado lo impo::cible y eter•
nizado una. i-e11saci6n.
El gran triunfo ch! la bel!ez,i sobre todos lo.i! demás dones de la casu:i.lidad, e:- que t•xi:ite por sí sola, sin auxilio
ni ayuda de nadie ni de nada. No necesita para brillar
ante los ojos de todos, ui esfuerws ni trabajo, ni talento,
ni nobleza, ni fortuna, ni siquiera ingenio¡ sólo necesita
mostrarse, y todos los hombre:! 1,i admiran y todas las
mujeres la enYidian. ¡Cu,in sencillo e::i esLo! Asi es que
fué hecha pfi.ra todos _r no p:irn uno solo .. Qllerer ser amado exclusimmente, de unn helleza (•xcepcinnal querer si•
quiern qne ame, es pedir b lnn,1, .í. menos que espere uno
que la bella criatura tenga treint:t y :-ietc ó ueint.:i y ocho
años. Pero en amor, CLll\ndo no Sl! alca1rna el tren de las
doce, vale m..í.s no toma.r el de la tarde, pues las unches
son frias.
Pero volvamos á mi hermosa n~cina que se quedó mirando la cabeza del pintor, y e¡:::peranclo ,í que éste la \'ie•
se, cosa que él hizo, llO por casualidad, sino ,·oluntaria•
ment-e, como hombre acostmnbrnclo á nr en aquella dirección.
Al verla, me vió, y como cramo,; conocidos, díjome
bu1•nO!l días é inclinó la cabeza. Ella \"Olteó entonces
hacia mí r pude rnrhi de frente. Era un Apólo femeninn.
La salnllé, y !=e sonrió cunmigo, co:;:o hubiern sonreido
Mlle. Georges cnanclo salía de l.i casa del einper,ulor. Cerró sn Yentana é hice al pintor una seña quequería decir:
-'.\Ii.-; parabi~nes.
E! conte~tó con un moYimiento ele cabeza como queriendo decir:
-Usted se eugaña, y me in\"itó con la mano á ir .í. su
casa.
En seguida fuí á su estudio, cuya descripción me guardaré de hac-er, pues se encuentra en muchos libros pu•
blicados hace veinte año". Púsome al corriente de sus relaciones con mi vecina, la cual era~e11cilla.n1enteunamo•
delo á quien sólo él ocupaba y que le costaba quinientos
fra.ncosnl me~.
·
Tenfn die1. y nueve años apena,-;, y la había encontrado
en la calle, ó mejor dicho, !a lmbía apercibido una maña•
na de Junio á las ocho, en una iechería, con la cabeza envuelta en un gran encaje blanco, y haciendose servir leche en 1111 trasto de S~nes. El pintor habíase impresionado ante aquella regia belleza, y ella. ni sospechaba el
examen de que era objeto. Llevaba una gran bata de franela azul pálido, sin entallar, pero que modelaba bien las
formas de su persona¡ l:evaba también guantes de piel de
Suecia, largos y nuevos y los pies desnudos calzados con
babuchas de cuero de Rusia, bordadas de oro y de tacones altos. No cha.rlaba con la lechera, ni se permitía nin~
guna familiaridad: Catalina II comprando dos centavos
de lec"P:.
Pago, snludó; salió y desapareció por el patio de la casa ,í. la que pertenecía la lechería. La tienda de junto era
una carbonería: hubiérase dicho el blanco doble y el seis
doble del dominó. Al trasponer el dintel 1 levantó su ves•
tido y dejó ver un talón sonrosado y un tobillo finísimo.
L'l.S lecheras y las porteras son mn.v indiscretab. Aquella.
linda mujer, ocupaba una habitación de seiEcientos francos en el entresuelo, una habitacioncita que caía al otro
patio 1 y en la que ella ponía tantas flores como podía.
Todas las mañanas bajaba. ~comprar eu leche, no tenía
criada, ella misma cocinaba y comía muy poco, pues casi se alimentaba sólo con manteduilla, pan y té. Ten fa un
piano alquila.do y tocaba mucho; sabían que te.. ía un
amante que iba li verla todas las noches, y con quien sa•
lía algunas veces; pero el amante venía ya poco.
Era alto, delgado, seco y pálido, tenía la barba muy
negra, parecía muy vigoroso y debía sel' extranjero. Con
excepción de él, no recibfa á. nadie.
S6lo usaba batas, aquella azul de por la mañana y una
de seda que cubría con un largo manto cuando salía.
Nunca se ponía corsé. Casi ntmca salía, si no era para
tomar un baño, tres veces por semaua, en un establecimiento muy cercano. La bañera decía que nunca había
visto nna mujertan hermosa; era una verdaderaestátua. Le
llamab:i..n la. sefior,t Ilka, y hasta le liabfa.n hecho escribir
su nombre, cuando alquiló la casa, pues nunca ee había
oído tal nombre.
El interior de su casa era muy sencillo, pero muy
limpio, Ella hacía su cama, barrfa y arreglaba; pero
siempre con guantes. La portera limpiaba la cocina y la
chimen~a, y encendía el fuego. No rebosaba riquezas,
pero á nadie le debla nada.
ProYisto de todo.'! estos informes, el pintor escribió lÍ.
la selloni. Ilka, y firmó con su nombre célebt'e, una carta
muy respetuosa, en la que la pedía el favor de hacer y
ofrecerle sn retrato.
El artista. recibió por única re!;puesta estas palabras:
1rMuy agradecida. Imposible por aho1·a.-lll,KA.
No se ocupó m(l-.S de la aparición; pero tres ó cuatro me•
ses después, Ilkn se presentó l'll Hl c¡¡sa, llc\'ando en la
cabeza una toquit-a de tel'Ciopelo ne~ro con un broche de
plata y una pluma de gallo; iba cubierta con un largo so-

( Sigue en la página 182.)

�EL JlUNDO.

Dll JJ::IUJJtE, 8 1895.

8 Drcn:1IJ;m:, l 8tlii.

EL .MUNDO.

2..

181

.

LA CAltIPA~A

En la Isla de Cuba.
LA Ge ERRA EX CL'BA.-1. Th.efile de las tropas movilizadas frente al teatro Payret, en la Habana.-2. liisa de campaña en CáUiz, oida por las tropas

clestinaJas :í Cuba..-B. Yapor uColón,11 destinado al transporte de tropas.--!. Un bohío en l\fanzanillo.-5. Un encuentro cerca de )fanzanillo.
6. Grupo de so!Jndos espaflQles.-7. Atabaleros y clarineros del Ayuntamiento.-8. Ruinas de una ranchería incendiada por los iusurn.:ctos.-9. Vna guerrilla montada.

l. Cabo indfgena de un regimiento.-:?. Salida á operaciones de una secci6n provisional de artillería de campáfla en Santiago de Cuba.

3. Lineri destruida por los insunectos.-4. Puente proYieional para el paso de tropas.
.5. rn:.1secci6n de explorndores.-6. El fuerte Jarnyó en Santiago de Cuba.

�EL )lUNDO.

182

8

DICIEMBRE,, i~U.'J,

t'&gt; DICIEMBIU:, 18\.lii.

EL.MUNDU.

~=~================ == = = = = = = = = = = = == = ==

ahí, pn.'8&amp; de un ,éxtn■ia impirado en los recuerdos tle la. .
coe¡ pero hny que vivir después. Por t'flO me acordé de
ustt-d. Me dije que siendo herm~, podfn yo sacar part.i• Vlsl',"ra,
El pi11tor hnbía mbit.lo dar ú esa curne divina, tocbs
bret.odo que no dejaba ver maeque la orlo. de sn ,·estido; do de mi hermoenra, exteriormente se entiende, y Eeguir las solideces V los relie\"615 del miirmol luchando ~u Ulu11lle,·ab.i 1.. manoe en loe bolsilloe, el cnello desnudo y loe perteneciéndomt-.
cun con las ·nubes blancu, que forman por la noche d
cabell&lt;ll aprli!Jonadoo en una•. J'lldecllla del mismo color
El fondo de mi seres lo que necesito eonsen·ar. Miguel almohadón de la hija de Júpiter y Latona.
teufa en m( una confianza ciegn. Nunca me preguntó lo . Mi vecino me explicaba au pensamiento todavfu, cuanque 1m pelo.
_
-\'•11110 4 ~r ú usted 1•• graeia81'etlor, dijo al pintor, quo laaeía yo, ni In que dejaba de hacer.
do entró la vecina. Nos e11contr6 fll'nte i1 11\ tela quu l:i
por la galaulwla que ha lenido de o(ffeerano mi retrato;
Otro se cn.•erín con derecho ai interrogarme, puesto que repreaentaba desnuda, y dtJ la que aólo·e@Uban termina.babríit. querl® hacer'o más prontl&gt;; pero no he podido.
meduría dinero; v vo no 8Ó qué Daría.
el &amp;orso y la cabeza.
Todo etto, p1'0$Íglli4: el ·pintor, lo decí11. Ilkn. con vos dos
-¿ Y oho,._9"'!pta usted?
En 81!gUÍd11 comprendió que X ...... me acababa Ue con-Sí y no. JI.º liay rssón ninguna para que me haga 1111- pn!Cb'a y firme un ~o lenta; pero armoniosa. &amp;a mu• tar l1l hiatoria, y que ú. ella me mOFtraba bajo la figura
ted un JePlit ~• tkl
wlOho uaenOM po.ra que yo lo Jer me iute~1\i.'i: ya demasiado, pero me mortificaba aún
acepte; ~ ay nn
o de coociliarlo todo ¿me en- mát. lluy ete:ante ensu traje y en su porte, rMiiante de de Diana¡ pero no dejó ver ni orgullo ni rubor. La saludó
d•l• trabajar.
ju,-entnd y de belleza, parceíame non pn dama que vi- y los
cuentra uatfi berm.oeaT
Pero deede e■e día me encontré con frecuencia con 11sitaba mi efftudio, y uueetm com·ersación t.en{a fatal• ka. A ella le debí la J&gt;rimeru ·noción bien exacta y cht~
-Muyh~.
-¿Ctt,inw ~prodoclr at mee una belleza como la mente que terminar con estas fatídicas palabr&amp;.i dicUaa
raque m,·e de la entidad femenina. Había en rll11, en
mla?
\
por mí:
todo su 1)00.er, eae elemento incorrupt.iblecualquiera que
-A,,ors deonúdese usted.
DIO qne,e hlpde ella.
el calor y CUl\lquiera el ~cti,•1, á que ae l!Ometa, y
No había que au~ner ni nn momento que oquello fue- aea
-Coino Adelo
que se llama et fo111ini.inno, el eteruoad,·ersario del hom~.De
6 de oonjnnto?
ra la""" ¿Con 'qué objeto? Era evidente que no bu80&amp;ba
aventura y eólo au cabeza valía loe quince francoe diarioa bre.
~~
a uelod do conjunto?
-Un obeerntdor poco: experto hubiera reconocido quo
que iba ú coet.arme. Ya entreveía la ■erie de cuadros que perdía su tiempo y '5UB fuerza■ en intentar modificar el
= . e o ~ t e deanoclaT
iba ú pintar. Al mismo tiempo me decía yo: «Sería mu;, fondo de eee animal •dmirable, creado para el encanto
decoroso verle nada máa el rostro,• pero tod.118 lu eurioe1•
-1:lí.
loe ojoe 1 p11ra loa dl"Oeeperscion... pasionales. Em de
dadee del artista en bnaea de lo bello, pelpiaban en mi. de
-Con~.
aquello• de &lt;pieoea los ignor-,1nlce y 106 imbéciles dicen:
fr&amp;POQI por 111i,·•·
Seguramente bajo aquel uaje largo, hallábaae la realiza-F.ata muJer no tieue coruón, sencillamente porque
- ¿ ~ '"'8oienluoo lianCk'I al mee?
ci6n de un auefto, el cu~ ,·h·o de Antiope ó de una Da- ella claee de aérea, hechos aólo par• brilltr, pérmane-81 vl~•__.i toooe loe dl11, y al ......
naide. Ella comprendió 81D dnda mi ""'°rva ó mis deoeos cen tan h11en1ibtea como el 101 a todoi loe argulilenfiOII
, ¿Y11 . . . .
y se npreauró á aumentar mi admiración.
y á todoe loe teatimonios del umor, inclll!ive la !:ltiua
-1: al• 11--1 mny bella.
-Neceeho desnudarme, ¿,·erdad? ,-ale más acabar cuan- y la muerte. En ol foJJdo era uru1. ei::oeh!lllte criat11m,
--8o1 w111.i.tla.
to-sr.
antes, n,e dijo siempre que no ~ awaae au autonomta y au liber-Entonw ~ ltlled tena, mú trabajo: en mi , -·
Estando cadiente au pieza en el invierno 1111{ oomo
ele X. •.,., • la ele
s., pu.o en pie y con mucha tranqniliJad, se deeaboto- tad.
-Oh
j!6lcl eervllll de mocll,lo con uno y nunca de- n6 el 10bretodó ú cuyaorillaeelabacoeidoun·I•~ oL1n do fresca en el venwo; qne pudie■e de cuando en cuando
floree, bel&gt;P.r I&amp; y comer 1uu-anjas¡ usar ropa iu·
tute de un • ~ id ele no col• Qnlero una ouma eeda ~simularen la calle la orla de un verdllderu ves- ~irar
tertor fina y grundet1 81Cllrwenadorea de carey . ¡,11111 t&gt;ei•
lija,
rio::,;¡oqne inqoielllrme por nada. tido. &amp;h6 el traje oque! sobre una ■lila y quedó envuel- nar su opulonta cabellera; pooeer grandes vasijas ¡,ara
UI en una camisa de seda escarlata: cunelcuello volado
U I - P hi,l]j¡ COWO 111~, y me
aiffl,
daÑ gáln~ lraacOII al mee; P!'IO y mangoe !arpo como camisa de hombn,, ~ de coreé, •IOI ablucioneei, repet.idaa tred ú cuatro V$el al día¡ man·
una ....
cbnven1a, ol lé or-n mú en otra par- ni de ~naguae, nt una sola cinta _que impidiese 108 movi- iener los pies deenudos el mayor tiempo poeible, y !iem•
te, DO h a d e ~ neled.
mien'°9. En un instante ae quedó a6lo con la camisa con pre helados, pues pretendía no conocer voluptuoeidad
comparable , la se111&amp;Ci6n oontiuna del lrlo en lo piel,
111 toquit.a, ,ua botines doradoe y ■118 calcetines eacoceees,
que el fu"°'s61o debla teuene en loo ojoo¡ en
pnee no ll•~ba medias. Nada puede da roo idea del 1inf6- al,gaado
nico eec,lridalo ,lli,todu aquellai! ma11cb88 deelu1nbrado- ftn, con tal di? que no le pidi.e!en a,uor ui que se dr¡arn
bllld. donde .tempn,?
raa; de :,qnella loc,i,. de la camisa, de loo calcetines, de amar, Illta aaecuraba que todo era b11tmo en el mund~.,y
-lll',
- y en el bolel. lle vendido cnanto lu botitaa y de aguella _carae, todo re~ntinamente col~ no diacut(a na&lt;!&amp; de la vida. No experimemaba nunca
neoeaidad. de hablar, 110 p.,rque fuese t.onto, 1ino porqutt
.
a.do sobre el fondo de un cortinaje antig?.o.
•
-lNo _le._. •I 1¡arrlo?
Eaa criutura tiene el ,entido innato del ,-nlor y del le era indiferente su propio deat,ino to mialnoque iodu el
ei:terior
-1l• unp,J111 pooo,
genio de In belleza. Impcoible que al mirar las Un- de 1Dundo
Te6lllo Gautier era su poeta favorito. Belela conlinun..,.¿Quiere "'11' en fn,nte?
111 carne &lt;lnru y blanca COJDO el mármol, no se ~ruiue
raente
la
a,,.,dia de la muert,, de la que tenla un magnl...SI.
en la Diana de Gabiea. Adell!Q, aqn( tiene uated el bol-AII podd llliml,rla caaado la n«9ite y no Uene mú quejo que hice en el momento~ y que e11 de lo mejer que llco elemplar encuadernado por Nldrée. Alguna.
qoealta-111\l&amp;II•- IAooulllll'édoe 6 - bon11 diaria• be becho¡ al trabajar en él, me decta yo interiormente: cuando no tenía eeaiól) con el pintor, me tocaba el muro,
yo alla por la v•n•na, y me p.-,,gumaba si podfa visitar
y habni ~'!@
comp1élamente libre.
-¡Cuando pienso qne ,-oy 4 verle el ctm"pOI
-Allí
i!lempn,, pnee nunca oatg,,.
Porqdi&gt; no hab(a 9Periclo verla al instante, eino que in! jardln. Allí ee esteba toda la iarde 1COll&amp;ada 11&gt;bre uu
que le uteudlan sobre el cé■ped.
-&amp;lo qne - de enfrente ea -pt'Ch-.
graduaba mis eeriíilié1onee. Mient.rM yn trabalaba. ella tapete
Miguel le -rlbla una ó duo veces por semana largns
-Mejor.
contemplaba los objetos de mi ee1ndio. No sabía colocar- cartas
que nnnoa lela basta el fin. Le decla qn, mu lue-Desde ele$ hora DO podr4 mtei recibir ,·isilae.
se como laa modeloa de profesión, ~ ¡que ~ia! y go oomo
se caaara, le enviaría cien mil franco,.
-No n,cJbp í,lnguna.
¡qné hermoeura! Al termmar pii eetudio ae lo ei11efté.
-Yo no quiero eee dinero, decía, no f! de ~I, 11 de ,u
-¿AIIM1klf"'
Lo miró placenlel'll y dijo:
mujer y no tiene derecho pll1'&amp; disponer de él. Qu• se lo
-Anadla,
-Muy bien.
~ éDlll(up, cnando
inform.. cleuated, me diEutoncea la coloqué en un riDOOo, poae ur;,a tela nueva dé á 111 ~ ; pero li. m( no. A una mujer nunca ee le da
dinero de o1ro.
jeron,.•••.•
en mi cabal Me, y 1110 h10liné, bacl,énilo un gesto que eil!- el 86l0
esa ves la ví agitada; las mejillas ae le enoendionificaba:
·
,
ron de ira.
-Cuando usted gusle.
Al{ traD1Corrieron seis weaes. Una maftana muy tetn•
Lo comprendió, ae deaabrcch6 la, mangas y el cuello
díu,
de camlB&amp;, y haciendo UD lUO\"ÍUliento ñipido, que hu- prano quiso hablaran~.
'uat.ecl pena?
-lle sucede una cosa muy curiooa, díjome tranquila·
biéraae dicho l1acía p r la centésima v6, lanzó al aire la
=-~~conumbre.
·
·
·
camisa roja, que se elevó como llamarada y cay6 ain rni• mente.
-~; ~ muy gnapo. Crol amarlo. ¡Era yo lan do sobre el 1uelo, extendida como inmanaa mancha de
-¿Qué?
joven, cñaPdo le conooJI 11oe fugamos jnntoo. Antes, eangre. Entonces tuve la n;velaci6n pelpeble de la ealé-.MeCIIBO,
no ae oabe lo qae es el amor, cleepóéll eo cnando se com- tica religiooa de loe Griego,,, que declaraban á Frinea, de
-¿Con quién?
prende qaHlempre es la misma coaa, qne la mujer se de- esencia divina, por que lea deJaba Yer la perfección de la
-Con Miguel.
inda y q1111,1 bómbre es ridículo. Eo preciso DO pasar forma.
-Cómo?
-Tenía nn tío materno i nmensamenM, rico, á quieu no
ele GDO.
Ilka ae quit.6 la toca ain despeinarae, quid p_ara que
veía bacía mucho 1,iemt&gt;(!, )· que acaba de morir intee1ado.
-Entq- ¿ln,I el primero?
laa eapelda.¡ el cuello y la nuca, conservasen toaa la po-. Miguel
ea su único hered~ro y queda dueft.Q de todoit l01
-Y elújco.
·
.
reza de sos íneu, y se quedó seria. muy seria, como ■l
-Ton hllrm- como es mted. podrla eer millonaria.
se sintiera penetrada de toda la nobleza de eu poder. Ni millonea del tfo. Ha rJto el 1Dl11'rimonio proyec$1do, y
-111,,!!16 ban ofrecido mncbo _diñero, pero moda be que- pudor, ni impudor. Era una criatur, qne ae aen\ía he- viene por mi-; me dice que no puede vivir aia mí. ¿Qo6
rido. ai ~ • ea a,riiomble llODr&amp;AlO,
cha para e.tar desnuda y ser viata, y gne P.e encontraba curioso es 81:!0, no'! ¡No poder ,•ivir sin alguno!
-Y eu psdre ¿qué dice?
-Y ¡iiñhe ha hecho?
en
su doble elemento: la luz y la admiración.
....SO i,óW, doopneo de la clenola cle K01111th en 11148,
-¿Qué quiere usted &lt;juediga? Ahora el hilo~ el ricq.
Por óltimo &amp;e quitó l '. redecilla que le aprisionaba loe
Pero llka no se inmutó con tal noticia. Miguel llegó
,Amaba laliberlad; yo "'Y como él
cabelloe, y a.pareció enM&gt;ncea inundada con ellOII, imiabrunoe dlu después. Lo Diana no esteba concluida, é
-¿Y la n,adre?
·
tando la actitud de la Venus Anadiomena.
-A114 ee qoed6.
Deede el siguiente día1 p~rque aquel, no pude trabajar Ilb declaró que no paniría hasta que el pintor tem1iua-trlePll m4• bljoo?
sino con mucha inferioridad á la verdad, deede e1 día ■i• ae au ooadro, pue&amp; así lo había ofrecido. Míenel encontrú
-Jito.
guiente comenzaron laa sesiones. Hace de esto trea me- aquello nat.ura.l y juito. Asi8ii6 con mucho 1nterff ú. Jn-t
-Vnalva Ull&lt;ld, 11D lado.
■ea, y desde entonces no be dejat.lo de trabajar un aolo última■ ll'8Íonea. ti'uando se terminó el cuadro, di6 por él
día. No me extratla que no la haya usted conocido an- cincuenta mil francoa y ae lo lle\"Ó á Hungría con el mose neceait,ó este entierro ~ que ■alieae á la venta- delo.
es Igual; pero - • t e dallo le caosé con mi fuga: tes:
. De eoto hace mú de treinta aftoe. Nuoca volví d \·er,
na; aólo sale para venir aquí y _algunas veces que va en
no
aer maa criminal oon volver.
la noche á puear un poco por Montmartre. :M~ toca una llka ni he tenido desooe de \'erla, pero si quisien¡yo eer
pobre?
.
muy original y me canta cancionea de au pata. dnefto .del cnadro.
e una rena qne le de para vivir. lli padre tenla música
Mi■ cartones e■t.án llenos de estudioe que me han dado la
ble.- qne le comlsuon.
idea de emprender una Diana de taroatlo natural y que
-Y el qne ee fué ¿era peisano?
sería mi mejor ob.._.
-81.
En ese c1111dro Dians ha 11,gado ,1 ser Febea. Bien ase-¿PoNlné ... fneT
gurada con la última luz rojiza que ae extingue en el ho-&amp; loe á caaar.
rizonte, que su hermano Febo acat.ade abandonar, ae exHuérfano de \'erdor y de al,gr(a,
-¿Ya no la amaba á nated?
,
se desnuda aobre 1aa inmenan■ nnbes argentndae,
De yerta nieYe envuelta en el sudario,
-M• adoraba, me adpra; pero como 1n padre está arroi- tiende,
tru de las cuales se oculta para 101 hombrea, en las no-El campo que ftorido sonreía,
udo lo oblltl6 á cuane con una pariente rica. Eo el úni- ches
máe hermoau.. Sua ojoa no tienen va la mirada fe•
Hoy se ,·e ~ilencioeo y l'Olitario.
co medio qne Uene de ,-,lll&amp;lmir., lorkma pMrlmonial. roz 9.ue
cutigó la temeridad de Acteóu: •loo la dulce lan•
La human. viEta por doquier nd\'ierte
F,oje ll"ntes DO ll&amp;ben vivir pobres.
guidez con que va ,t recompennr In constancia de Endi•
Muda deaoJaciún y d~nl!iQelo,
-u
eocrlbe á 11111,edT
Cual si reinara eFpí1illl de muerte
-Oui t&lt;,dos loo dlu, Si yo hubiera lnaiatido en que ee mia.
Se ve colocado el brazo izquierdo bojo au caber.a lige:Bajo la inmen88 redond~• del cielo.
qnedera y ee ...... conmigo, lo habrla hecho. Eot4 loco n.ntente
inclinadll, y su boca entreabierta y tembloroea,
Atribulado lo conte111pln el hombre,
por mi; pero preferi qne ee fnms. hoy hablamna upira como invi.Bibles besoe, las primeras brisna noctur•
Puea parece ú eu mente conturbada
vivido con lo que le quedaba de la hereaicia. materna; unoa nas. Su mano derecha deja escaP,R;r de entre ■us dedos el
Símbolo \"&amp;gO de dolo1· sin nombre
wfnte mil francos. Deel&gt;U6i pedimoe preetado, pero no arco y las flt&gt;ehaa, que tan temible la hacen durante el
Y existench, de encantos despojada.
ee bo.eno debel". Vale mis comer ~ aeco¡ ~ro no deber.
Mas la esperauzn surge, y placentera
en loe \&gt;09'lu...
8" padre in,istfa en '1)1• vol viese á Huwrría 4 casarse y le dla,
No f'8 ya la virgen de Efeso, cuya implacable virgini•
Murmura con amor el alma herida:
eaoribfa m11ltitud de mfamias respecto l mi condncta. A dad pide la muerte de los viajeros arrojados 1\ la ori•
•¡Tras el invierno e■t.á In prima,·e1a;
10! no me guata luchar¡ ledeYolvíBU~bra. Yo me con- Ha por Neptuno irritado.
Morir ea renacer oi e ~erna vida!•
formo con estar en la miseria, ~ e6la; la miaeria de
:Ee la diOl!a á quien Eros ,·enci6 e&lt;'Crctamente, que ae
A:sTO:SIO ARXAO,
doa e111 horrrible y máe con un hombre, eeo ea sucio y ne- ■abe amada, espera al que la ama y ■neña ya que está
cio. Ycnd( todo lo que poee(a. 86l0 me quedan mll lrsn( Sigue de la pág. 179. )

,11.~fc

-gl
-»-

"°'
-J'et.-•"
ueoa~-

en ..

z......

:::tr.!:3;.t:'.&amp;'ti~,

'

:::$'¡,;cleill1-yer

.....

,·ecea,

"°'""'

toa

~-,.---6.
-Baile..::.-:½ite

:-3ly&gt;:oV:~~'="t;'

ra

·

EL TIO MILON.

El tío M~~6n dió muestras de altera rae.

1-!8 necesidad de hablar largo tiempo

~~l

I

CE uu mea que
inunda los cnmpos con
u ardorosa lbmo.. 1.4 vida estalla bajo una
tempestad de fuego. Cúbrese la tierra de verdor
l1&amp;t-\,U perdene de vi&amp;ta, confundiendo su color
con el azul ~el cielo, allú en ID! límites del horizouté.
Las granJ~ normuu~, eapu~-cidas por la UanlH1l, parece~ á lo leJ08 botiqu1..-clll01 suJetos pur uu cinturón de
erguidas hayus. !Je cerca, ul llbrir In carcomida CU:ncilla
cn,eríamoa hallaruoe t:n un jurdin gigantesco; todo■ 1~
manzanos, 1~!1esudo.i como tiU~ duei\os, se encuentran en
plena tloruc1'!n. Aquellos tronco ➔ negmzcos, retorcidos,
pqeet.oa en hilera, oetentan al EOl tiUS brillantes _copos roea y bbmca, conlundiendo el ama.ve aroma de au florea
con el penei~te olor de 108 establos cercanos y con loe
vaporet1 d61 eaitlércol eu formentllción, cubierto de galli·

.....

.

Son las doce. Le. familia come á la sombra del peral
que crece dt&gt;lant.e de lo. puerta de In grnuja· el padre la
madre, cuatr_o hijoe, d~ critu;laa y tres m~zoe de Ja' labn111Z&amp;. N11.dte hubla•. Concluida la. sopa, sirven un guiDdv de carne cu11 tocmo.
.
De cuando tm cuaudo, una de )na crilldas ae lt&gt;vanta y
TA ú h~ bodega, vol~i~ndo con 1111 jarro lleno e.le sidra.
El Jefe de lu humha, hombre de caurent,a anOl:!I contemplu una parrn que ext.it"nde 1tn1 vústngoa á lo la;.go de
la pared de la cnaa, curriemlo bejo las ,·entama.a y torcida comu una culebr.1.
-;-La:perradopoore-dijo nqucl-brota pronto este afio.
Qu,z,la ae
Aquella PB':-' f'Htaba plauttadu jul:!Utrnente eu el sitio
donde fué luallado el tío Milón.

u,....

•

Sucedió el!'J durante la g~a:rra de 1870. Los prusianos
ocupabiln toó1lo la comal'Cll; frente 1L eUOII estaba el general 1'Aidherbe, con el ejército del Norte.
El Estado may?T prnaiano. ~- nl~jó en, In Granja. Su
doeflo. Pedro M.dón, le ll'C1b10 é matalo cuanto mejor
¡,údo.
·
Hacia ya 'pt mee que la vanguardia alemana ee hallaba
en obeervación. Loe (ranCt"lt'8 permant:efan inmóviles
diez leguus mila aHá, yain ewbargo, iOdas las noches
a ~ u algunos hu1anoe.
. . l,'uando loe eoldadOd que hac!an In d ...cubierta ó los que
formaban laa rondaal \'ulautes, HWíun eu udmero de do■ ó
srea 1t0lamentit', no n-greNLban nunca.
Por la tnallallll las n,cogla wuerioa en el campo j,jnto

ct.

, una cerca 6 eía uua zauja.

·
·
,
Los caba.lloa que montnban, yacian también á lo largo

ele los cannnoe, dcgolladoe de una cnchilladn.
Todne estu muenea parecúm hechai:a por Wla misma
pet'SOD&amp;,

El pole ee alerroriz6. .
&amp;titaba una simple denuncia pum que loe prusianos
l111ilasen bomb- prendi...n muje.... y qufa1-,n ob&amp;&amp;ner, por uuedc,, revelaclonet!' de loe nifl:01.
Nuua se descubrió.
Pero hé aquí que una nuUlana vieron al tío Milón tendido en lu cuadnl, lleno de sangre y con una corWldura
en U\ caru.
•
l&gt;Ult hulano■. aet:einados mordían el poh·o ú. tres kilome\1vs lle lu. üranJn. Al 1-ecogerlee ~e notó quu uno de
ellU1S elDlJUilaba aun rl lllble enaangrentado lo coal probaba quo se había delen&lt;lidb.
'
. Co1?&amp;t.iiuido inmedint.a.n~eu~ el Coulft"jo du guerra, al
aire l~bre, dehmto Je la ün1.nJa, maulló comp¡U'l."Otr al
tlo lhl6n.
'fe.11ía éste ~nta y ~ho ailOt!. 1-;m tle poca estatura,
delgado, algo ,ibosu. 8us cubell~ JaciCH! 1 ralos y ftnoa
COUJo el plumou dt, uu pato, d~Jabun al descubierto b}
■ueerticit, del era.neo. la pid del cuello 1uonma y arrugaclB, pretK!lltu.bu gruesa15 nmas que so hundían bajo laa
111a.11c.líbubw pam ~parecer tin hus aients
En Ja cum~rca le t.eníun por hombre M·aro y exigente
en los 11egoc1oa.
Le pW!ieron ~e pie entre cuatro soldados, delante de la
mna de lo. cocma, que 1:1e l:lllCÓ fuera. Cinco oficialet y el
coronel ee sentaron frente á él.
El coronel tomó la palabra en francés:
--;Tío Milón, des.d e que ~t.am.OHaquí no hemos escasea·
do u. uated loa elogios¡ ha b1do usted complocien'-8 y aun
at.eutQ con nosotros. Pero una acusación terrible ~
hoy sobre asted, y ea necesario hacer luz. ¿Cómo recibió
usted la herida que le cruza la cara?
El viejo no contestó.
El coroael repuso:
·
·
-Su silencio le condena, tío Mitón. Pero quiero que
me responda UBled. ¿Lo oye? ¿Sabe UBted quién mat6 loe
dos.hulanos cuyos cadáveres se encontraron cerca del Cal,
vario'!
El tío .Mil6n articuló clarsmenle:
-Fuí yo.
El coronel, sorprendido, calló un momento mirando
fijamente al prisionero.
'
Este permaneció impasible, con su facha de aldeano
embrntecido y sos ojos tljoe en el suelo como ai hablara
con el cum del J&gt;Ueblo. t!MSlo un detall~ podía revelar su
tnrbeción intenor: el viejo tragaba saliva á cada i08tante, con visible esfuerzo, como si le hubiesen apretado la
garguuta.
Lá familia del tío Mitón, su hijo Juan, RU nuera y dos
nifl9l:l presenciaban consternados la escena.
'
El coronel ,·01 \'iÓ á preguntar:
-¿&amp;.be usted asimismo quién ha · asesinado los exploradore~ de nuestro ejército, que faltan hace un mee?
El viejo ref-pondió con la misma impasibilidad de bruto:
-Fu! yo.
-¿Lott mat,ó uf!ted á todos?
-Sí, 1l tocios; fuí yo.
- l '¡,;tcd solo.
-Yo1&lt;o lo.
-Uíg:uue usted cómo lo ejecutaba.

le molestt1b..'\ de

un modo visible.
'
-.Eato 86 queda P.l:nl mí-balbuceó.-Lo hn.cfa según ■e
presentaba la OC&amp;Hión.
-Ad,ierto á l.sted-dijo el coronel-que es preciso
con(es~rlo todo. Decídnae usted inrnedia.tamenW. ¿C.:,mo
emJ)t'zo usted?
E~ 1,tom~re Uirigió Jtna mirnda inquieta :i an familia.
Vacil~ un msW.nt,t, 1\nn, y de pront-o 111e decidió:
- \ ol\'ía yo á In GranJa una noche, 1í et:o de las die1.
al díu. siguiente de Ilegal' ustedes aquí. - Usted y sus nge~~
t.ee n!o habíun quitado por valor de cincuenta eacud011 de
forniJ~ una nea y doscameroe. Yome dije: tantnacuanta1:1 \'1.'0t.·1:1 me arrebaten el V11,lor de veinte ~ndoe otrus
tuntua me lOll pagarán con crece&amp;. Y ademús te~ ia yo
otras cocm~ ~ui tm el corn.zón, que sabrá usted también.
En e.ato dn·180 un hulano que fumaba la pipa tnlllquila_ment.e, ,entado á. espaldas de la ümnja. Entré en casa,
decolg~é la ~o.z y fuí ú colocarm~ detrás del soldado, con
tanto 111lenc101 que no debió oír absolutamen'8 nad.l. Le·
vanté l~ hoz y le co~ In ca~z.n de un. tajo, de uno sólo
como 11 íuera una ee¡nga: 111 tiempo ,u,·o de decir 1·nv\
bwique nsted_el cada\"er en el fondo del estanque, ' y nflf
le encontrar¡\ dentro de un 88CO, en componía de una piedra de la ecrcn.
Este fu~tll 1,rincipio de In renliznción de mi idea. Quité al pru~mno todos 1ma ,·PStid08, . deede las bota.et hasta
la gorru, y loa oculté l'll el horno de yeso del tfo Martín
al otro Indo del patio.
'
Call\Re t'I ,·ieju. .
Los oficialett 1ft; miraron sobrecogido!.
Reanu&lt;had.o el mt.errogatorio, aupU!ro11. lo que ,iguc.

•••

Una vez c~metido el llSeHinato, el tío llilón tnvo un
■ólo pemauuentu: ¡mutar J?rusian~!
~ obor~.íu con un ~10 diiti111uhu.lo y feroz, como
pa1sa110 codrcuiso y IJU\nota al milimo tiempo. Tenfa en
ldt•a: como _él 6ecí11 . .l::zlperó_algunOA dín@.
• Loa prnfWIIOti le dt-J~ban en libertad de ir y ,·t&gt;nii', sahr Y_euinir ctmndo quería, permito t4~iW concedido,\ an
humi ldad co~ los veuced~1·ea, para qtiiijHeB ·ae mostraba
en "liotllll!I OClk!ionescomplirienie y aumiso.
TodnK 1118 tardea presenciaba el viejo la part.ida lle loa
correos de campaOa¡ él salió también nna noche, lul'gO
que 1upo el nombre del pueblit donde ae dirigían y cuan- ojoe.
'do hubo apre~didn algi.11~-p&amp;labras en alemain.' tas que
jUZl&lt;6 necenno oaber. aah6 del palio de la Granja BO
dealizó en el bo!que, llegó al horno de yeso, y penet~. do en el fondo ~e la gttlería ■e puso el uniforme del muerto, que encontro en el suelo.
Lt~l'Iº merodeó por la campiftn, siguiendo ·e ncorvado
la ?rilfl;" de !os t.aJudes l&gt;ara no Ber vino/lltento al menor
nlldo, lllQWt&gt;to como un ladrón.
Cuando creyó Jleodoel momento oportuno se acercó
carretera oculiilndo■e en Un matorn1I. Eei,erú aún.
~wa la media noche J'e80n6 en la tierra: dura del canuno el galope &lt;L, un csballo. El viejo aplicó el o Ido contra el euelo para aaegurane de la proximidad del jinete
y hecho esto, ae preparó.
'
El hulano se acercaba al trote largo. Ei'á portador de
deaP!"'hOB u~tes, y marchaba co~ el ,o(do asisado -¡
deejneria la v,■.t,a. Cuando llegó á diez I""""! del tlo .M1.
Ión,. éate ae arrutró por la carretera gnta.ndo con ncento
luumero:
'
-¡Hilfe! ;Hü[,! ¡Socorro! ¡Socorro!
Se detuvo el Ji~Pte; reconoció en el viejo un prusiano
desm_ontado, hendo tal ,·ez; echó pie á tierra, se aproximó am la, menor B&lt;Mpech~, y cu~n.do se inclinaba pam
socorrer" aquel desconocido, rec1b1ó en meJio del vientre la encor_voda y ancha hoja de un sable. El hulano se
desplomó un agonfo , sacudido únicamente por las 1.Utimas ~up~mas convulsiones de la muerte.
Se 1rgu1ó ~l normando radiante de alegría, y con feroz
com_placenc1a cortó el cuello del cadaver; lo empujó con
el rue y cayó rebotando á la cuneta de la carretera
cnbo.11(!, tranquilo, esperaba á eu amo. Montó el tío
)lllon y l!ahó galopando llanura adelante.
. Al cabo de una ho!'8 divisó.~~ hulanos qn~ regresaban
J~ntOll al. acuartelamiento. Dmg16se á ellos gritando tamb,én: ¡H11f~! ¡Hilfe! Los prl..ll-ianos reconocieron el nni•
forme y deJnron u~~,ximnrse el jinete, sin desconfianza
alguna. Llegó el vteJo, y pasando entre ellos como una
bala, mató al uno de uu sablazo y al otro de un tiro de
revólver. _Después degolló loe caballos.
Tranqmlamente regrea6 al horno de yeso ocnltando el
caballo en In oscura galería.
'
. _Dejó allf el.uniforme, y vistiéndOffe sus harapos de pordiosero, vol v16 á In cama, durmiendo haata bien entrada
lamafiana.
Durante c~tro díu _no salió de casa, esperando el reaul~do de la rnforma~16n abiert.a con motivo de aquellos
asesmntoa; pero al qutl}to día hizo una etaeapada y mató
otros doe soldadoa, valiéndose de la misma estratagema
Desde entonces ya no se contuvo.
·
Todas lu noches erraba por el campo matando pn1aianoa, tnn pronto aqnl como alla, rodando á In v~ntura
galopando á Ja luz de la luna por veredas desiertas com¿
un hulano cazador de hombres.
'
9oncluida su terrible faena, que dejaba tras él una tan•
gnent_a 81a de cadáyeres _sembradoa por loe camino■, el
tío M1lón ocultaba mvanablemente el uniforme y el ca•
bailo en la galería del horno de yeso.
A e~la ae encaminaba al medio día, llevando al caballo
la mc1~m ~e avena y aguo, abundante hasta la profusión,
pues si c~udaba con esmero al animal, ta111bién le exigía
on trabaJo duro y continuado.
La víspera, uno de los hulanos atacados ee dctendió y
de ~n S::Lblazo cortó In caro del viejo que á pesar de'la
he rida lo mató.
,
fero cuando fué ~ ocult.ar el caballo y 4 vertirae loe
guu1np~ que constituían sn traje habitual, le acometió
tal deb1hdii.d, que no pudiendo Jlegar á la Granja, (uese
arrastmndo hai;ta la cuadra, y allí le encontraron eneang-rentado, sobre un montón de paja ........ ..

'la

~!

•

Cuando terminó ef!l.e relato~ el tío Milón levantó de
pron~ la cabeza, mirando COJ? altanería á loe oficialee
prUBl&amp;Doe,
El coronel le preguntó:
-¿liada mú tiene usted que decir?
-Nada múa. &amp;,t,i la cuenta jOBte· he muerto dieciseis
hnlanoa; ni uno más ui uno menoeÍ
-¿Sabe usted que va á morir?
-.llo be pedido perdón.
-¿Ha sido UBted soldado?
-1!(. . .Me ~¡ en campalla hace ya tiempo. Vcectros
matáale•• á m, padre, qne loé soldado de Napoleón I· matásteia á mi hijo menor, Francisco, el mea pasado, )noto
, Evteux .. 0a la deb_ía y be pagado. &amp;ta1¡1os en paz.
Loa oficialee se nuraban.
El viejo continuó:
-Ocho por mi pedro y ocho por mf hijo. F.olamos en
~- Yo no 01 he buecaijo qperella. No oe conocía, ni ai•
qu1e1a aé de dónd~ venia. Aquf estáis en mi casa y_mandáis en ella como !l oa hallúa11 en la vúcetra. ;M.e he
vertPdo en loe otros y no me arrepienM&gt;.
Y enderezando el e11erpo, encorvado por la anquiloeis
crnzó el tío. Milón bt brazos, Jl(iopMmdo una postura d~
herce humilde,
~ prusianos d~utieron en voz baJa largo t.iemp..,. Un
C!'P•tán, que también hab(a perdido BU hijo el mea ante-n~r, defendía con cn;_lor la condu~ de aquel viejo. Termmada la conferencia, ee levantó el coronel y aeerc4n•
doee al tlo Mii6n, lo dijo muy q~edo:
'
-Faro.che usted; hay acao un medio de salvar sn vi..
da, yes.........
.
Poro el \'iejo no qniso oú; lija la vlsla en el oficial vencedor, mientru el viento agitaba loe cuatro desgretl1ldoa
pelos de an cabeza, hizo un gesto eepanl080 que crispó
aquella en&amp;quecida cara, cortada por el eablaio ·y enarcando el pecho, eacupl6 con toda sn fuerza en pleno roelro del pruaiano.
Loco
. ~ rla 1'fre~ta, levantó el coronel 1~ mano .........
y e1 v1eJo 1e e1Cup16 1a cara por segunda ves.
, Todos los ol!cialee ee levantaron y daban 6rdenea 4 un
l1empo.
.
En menos ~ un minnW el Uo Milón, impuible 1iem•
pre, fué empllJado oontra la pared v fusilado. no ■in en
v~ sonri1111.1 al eu hijo Juan, IL so nÜera y á 1~ doa niet.ec1toe, que contemplaban aquella "eaCUDa con extraviadoa
GDY

u: HAUPIJIIAll'l'.

LA CONCIENCIA..
Airade.lelllpeatad ee deealaba
Cuando de toscas pieles re\'l,stido
C,dn con au familia caminaba
Huyendo á la julticia de Jehová.
La noche illa caer. Lena la marcha
Al pie de una montana demrieron,
Y aquel homl&gt;re lat(dico, dijeron
SUB tristes bi}oe:-deecanaemoe )'L
Duermen todoo, excepto el fritlclda,
Que alza11do aua miradas hacia el anonte
Vió en el fondo del fúnebre borúonte •
Un ojo fijo en él.
Se eatremeció a..in y deapertando
A su famitiadel dc,rmir reacio,
Cual ainieatraa fantaamas del Odpaoio
Rert.ornaron A huir, ¡aoerte cruel!
Corrieron treiata JK&gt;Ohea y Blll días
Y p.Hido, e11.Uado, eln rep090,
'
'Sin mirar hacia atnle, y pavoroso
Tierra de Asanr pisú '
-Reposemos aqul...... Dénos 111110
&amp;ta.región OBpléndida del sueloy ni sentarse, la frente elevó al cielo
Y allí el ojooncontrú.
'
Entonces d. Jnbel, padre de aquelloe
Que en el desierto nabitan,-has, le dijo1
Qnesenrmeaqnfunati81lda-yel bneu b ijo
Armó tienda común.
-¿Todavfll lo veia?-preguntó Taita
L:.a uifta de la blooda cabellera,
'
La de faz como el alma plancentera.
Y C..!n reepondi6:-lo veo aún.
J ubal entoncee dijo:-una barrera ·
De bronce construire: tras ese muro
Padre, estará&amp; de la -viaión seguro· '
Ten confianza en mí'
Una muralla 88 €!levó altanera
Y el ojo eelaba alU.
Tubalcaín á fabricar ae pUBO,
Una ciudad gigante de la tierm,
Y, en tanto sus hermaoOB daban guerra
A la tribu de Seth y á la Eoós;
·
Poblando de tinieblas la campifla
1A sombra de la torre se extendía,
Y en la puerta gn1.b6 su altanería:
"¡ Prohibo entrar ti Dio&amp;!"
Un cast.illo de piedra, cuyo m"uro
A la altitud de una montana R!ciende
De la ciudad en medio ,e de1prende ,
Y ali( Cafu entr,J.
'
Tsila 11,ga !m5ta él, y, palpitante,
-Padre, le dice, ¿aun uo lVI, desparecido?
Y el anciano aterrado, conmovido,
:
Le responde:-no! no!
De hoy más qntero habitar bojo Ja tittrnt
Como en su tumbn el 1nuert-0-y presurosa
So fumilia cav6le una ancha fosa
Y ,1 ello descendió al fin.
Ha.a debajo esa bóveda sombría,
Debajo esa tt1mba inl1abitnble
El ojo estaba fiero, ine xorable'
Y miraba á C..!n. '
Yit.:T01:

Huoo.

�8

D1c11:.,11:1:1:,

1~:J.j,

Páginas extraordinariu8.

DOMIJ\GO 15 DE DICIE:\IBRE DE 1895.

~os cautivos

ae !@abilonia.

CUAUltO Ul!': JO.\Qt.;ÍX RAMlREZ,

(Fotografía proporcio11ada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

~elleza inglesa, cu.a,dr~ por
(Grabado en los talleres de El Jlundo.)

N. ~lina.

Tomo IJ.-Nú:mero 29.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91025">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91027">
            <text>1895</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91028">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91029">
            <text>22</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91030">
            <text>Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91031">
            <text>8</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91048">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91026">
              <text>El Mundo Páginas extraordinarias, 1895, Tomo 2, No 22, Diciembre 8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91032">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91033">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91034">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91035">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91036">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91037">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91038">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91039">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91040">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91041">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91042">
              <text>1895-12-08</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91043">
              <text>Suplemento</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91044">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91045">
              <text>2017430</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91046">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91047">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91049">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91050">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91051">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="703">
      <name>El tío Milon</name>
    </tag>
    <tag tagId="700">
      <name>fumadores</name>
    </tag>
    <tag tagId="701">
      <name>Ilka</name>
    </tag>
    <tag tagId="704">
      <name>La conciencia</name>
    </tag>
    <tag tagId="699">
      <name>Los tres besos</name>
    </tag>
    <tag tagId="702">
      <name>Todo renace</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
