<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3502" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3502?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T23:39:04-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2144">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3502/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._5._Agosto_2.pdf</src>
      <authentication>ae80b8c746b8f297cb392023ac469d9b</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117324">
                  <text>EDUARDO AGUIRRE.

Enfermos del Estómago

Calle de Alonso letra F.

Es conveniente convencerse de
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que c ura.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre ca&lt;l.a Oblea, el nombre DI..
GE~TIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas

AGENTE

DE

"FL MUNDO"
En Guanajuato.

del Dr.

·

Compra al contado
Y

PAGA

Curan la Dispepsia,

-DE $1, A $50-

Estreñimiento,

por cada uno de los timbres de correo
proYisorios que en 1867 emitieron los
Estados de Chiapas, Campeche y Jalisco.
Se remitirá. la lista de precios ilustrada á quien lo solicite.

Jaqueca yDesarreglos del Estómago,
Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.
Nadie debe estar sin un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, para poder
tomar una pequeña dosis, á los primnos sintomas ele ineigestión, y
eYitar as!. un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, l!Iass.,.E. U. A.

PRIMER PREMIO EN LAS

-

-

LAIT Al'iTÉPBÉLIQUE -

LECHE ANTEFÉL

M .EXICO, DOMINGO 2 DE AGOSTO DE 1896.

con sus sínt1m1as: Agrios después de las comiclas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas eró~
nicas.
Son enfermedades que según enseñan millares de
personas bien conocidas y respetable..;, á quienes se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen emi- ·
nencias médicas de variGl.S naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

Digestivo Mojarrieta.

ura 6 mezclada·con agua, disi
AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
ARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

En todas las Droguerí"s de México.

Exposiciones Universales de Barcelona J Chicago

Con el presente PIDA
nún1ero recibirán
nuestros abonados CM ~~'fií.~ri~Íft~r,jj~
las 128 páginas de
noYela correspondientes al presente
mes.

TOMOII

111

f\~J!t~~~Ji
~~llS
_J¿
"gnfi11~11f~ j\m~r-i~~11~...

•

---Y

!e

tacl0s dehieral) sa..ber' ?&gt;.1,h0.s.
Leed los ~coryf eoimiel)ios del TI) uJJdo oz')

LI

m~xi~~~

1t~r~l6il

-

ct&gt;-d~ Jr)añal)c..,y ery el ltit"mil')~ de seis tl)1?-5es
COl)occz:r'ei.s el idiorn~ lry~1es

V&gt;Subscripcion $10.
~-aJker' lt.Sctl"cOl!)b(l,,,
- - ~ t e G«.1Jet'6.l· -

-=-=-

p0Y ~ñ0 c.J
'R__~ColeYl)sey.

r'ederico

_ _ _ · ..Ed ift&gt;..-;-'_

~"~ise." Viej~ 17.. ~iud~d d~ "1~xic~.

DtGESTIVO ANDREW.
Sin pepsina, papaína ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
OE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

JHARCA REGISTRADA.
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los ali•
mentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embatazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza Yque
determinan la anemia, cólicos, etc.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr'I amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del aparato
digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptos, inapete11cia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡!'o por antiguo ó rebelde que sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, et éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estimular y .restablecer las funciones del estómago.
El tiempo necesario para una cura radical varia según el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una vez comenzadp este tratamiento, no debe ,;m1penderse por
ningún motivo. Exitir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECW DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de los principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTIVO ANDREW está de venta en todas las principales Droguerías y Boticas de Europa y América

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo para el uso de baños, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalaci6n y
enseñanza de las criadas en su uso práctico.

T. S. GORE. 1ª Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Gnardiola
&lt;:}ran Depósito de Bicicletas CLEVELAND. Refrigeradores, tinas, aguama-...-,y~~~
niles, comunes, etc. Surtido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas.

~uien fuera él. ... !
[Composición y dibujo de Carlos Alcalde.]

•

NUMER05

�2

EL MUNDO.

66
"EL MUNDO.''
SJDLANARIO ILUSTRADO.

TKLBFONo

434. -2~ de las Damas núm. 4.-APARTADO 87 B.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dlrlgin,e
&amp;l Gerente de este periódico.

La suFcrición á ELM0ND0 vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelant:.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ1 cac:6n.

Todo pago deb~ Sf'r precisamente adelantado.

RRGISTR.~DO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá. The Spanis American Newspaper Company, 136 Liberty St. New York, E. U.n

\lota, (f~ itorialt,.
í11, ft,tiuib1t~t, nadottttl.cs
tJ el tr,1bajo lle la Reµftbltrn.

ío; asunto; jullidales lJ la libertall lle la pren;a.
Un pequeño incidente suscitado en eetos 1ltimos días
con motivo de un proceso pendiente d_e solución, ha_ pu~sto al debate el siguiente tema: ¿Es lícito á un p~r1~d1co
ocuparse en un asunto que se encuE:ntra sub JUdice Y
emitir opiniones?
. .
.
Generalmente se ha pensado y dicho con 1~s1~t_enc1a,
que la prensa no está autorizada á externar JUICJOb en
materia de negocios judiciales, en tanto que sobre ellos
no n,cae la sanción legal. Se ha invocado repetid~mente
Ja teoría, de que si un reo no ha ¡&gt;asado por el cnsoldel
jurado, no hay derecho para exa~mar, sN_s actos en las
columnas del periodismo; el escritor r .1bhco está, pues,
obligado á guardar silencio, en tanto que el acto social no
se traduzca en actf/ jurídico. Para nosotros nada más erróneo que eee concepto.
.
.
Creemos que la prensa-al igual de los cuerpos científicos-se halla en sn más perfecta libertad y en su más
amplio nerech , para estudiar_ cualq~ier hecho que, d_e
algún modo se roce con la vida social, con los m1~lt1ples elementos que entran en juego en una agrnpac1óa.
Todavía más: puede suceder que la solución jurídica no
esté de acuerdo con la opinión de cualquier ciuda~ano,
sea éste peric.dista, profesor, j~ris_consulto ó cantmero,
y entonces este cantinero, este ¡ur1sconsu~to, este profesor ó este periodista, puede propal_ar su idea en ?ontra
de la solución jurídica, por cualqmera de los med!os de
publicidad que tiene á su alcance: mostrador, tnbuna,
cátedra, ó páginas de un periódico. .
.,
Y es que, como acabamos de ?-ec1r, en toda cuest1on
jurídica va entrañada una cuestión social, y dentro . &lt;3:e
este orden de ideas todos tenemos facultad para emitir
pareceres.
.
.
Se nos dirá que un periódico puede extraviar la opinión pública, y esta opi~ión extr~vi3:d~, causar. un
mal grave, torciendo la acción de la 3ust1cm, de~poJá~dola de la serena frialdad de que debe. estar mvest~da. Aparte de que estos peligros son fácilmente esqm·
vados por todo juez hábil y de conciencia, diremos que
eliminar una libertad en previsión del mal empleo que
de ella pueda hacerse, no nos parece una doctrina sólida.
Esta influencia que un periódico pueda tener sob~e ~n
grupo de la sociedad, depende del mejor _6. peor cr1teno
del grupo, que, al ser informado de la opm1_ón de un periódico, está en aptitud di! analizar sus escritos, aceptando los que le parezcan buenos y rechazando los que no
respondan á su modo de pensar.
, .
. . .
Una publicación no representa, en ultimo anáhs1s, smo
la expreeión de las ideas de un núcleo de personas, Y los
que temen que la expresión de estas ideas llegue.á extraviar conciencias, se encuentran á dos pasos _del más furioso adversario de la libertad del pensamumt~. P3:ra
nosotros, lo repetimos, esa teoría que se nos exhibe diariamente de que la prensa no tiene el derecho de tratar
los procesos que se encuentran .sub judice, no está apoyada en ninguna base positiva.
.
La prensa eetá en su puesto a! ocuparse _en cualqmer
asunto que constituya una IIJateria de est11~10, y l~s cuestiones jurídicas figuran actualmente en pn~era h~ea en
lasfnnciones detodo hombre que pretende 1~vest1gar el
medio que la rodea, partiebdo de hechos par t!culares para presentar después sus indicaciones sociol6g1cas.

Hace poco más de un afio sostuvimos ~n est~s columnas el pensamiento de sus~ender la mam~estac1ón anual
del 18 de Julio, para orgam;a~ una fiesta, mdudable_mente más Incida cada cuatro o cmco años, á la memona del
Benemérito d~ América. Nuestra idea no tiende en mo·
do alguno ,í. desteri:ar el culto que el partido )ibera! profern al gran Tefo1·m1sta; tratándose de D. Bemto Juárez,
nosotros st&gt;remos los pl'Ímeros en hacer perdurar w memoria t&gt;n el corazón de los mexicanos.
Por de¡.aracia cada festividad nacional se traduce en
una pérdida del trabajo de la República, ya de por sí
bastante mezquino. Muy justo nos parece honrar á
nuestros inmortales, pero no vemos razón de honrarlos
dejando de trabajar. Todavía el. jueves último tuvi_mos
otro dia fo~tivo-el aniversario de la muarte de Hidalgo-y si se aumenta el número de estas efemérides, la
labor general habrá necesariamen~ de resentirse de _e~tos altoe hechos, en mitad del cammo de la product1v1dad mexicana.
Para suprimir las festividades _religiosas, los \iberales
hemos tenido una razón económica, que es preciso conservar siem ¡.,re de nuestra parte. Pero si sustituimos un
día perdido por otro de h lganza, el saldo de cuenta no
arrojará una partida á favor del país.
Juz"an,os que uno de los medios de enaltecer nues•
tras giorias pasadas, es acTecentar la prosperidad y el
biene~tar mwionales, cooperar al mayor ensanche de la
riqueza pública, ya que ésta es la piedra fundamental de
todas las libertades y el origen de todos los progresos.
El obrero qne deserta del taller y se refugia en la taberna, no h rnra á ningún.héroe ni enaltece ningún ~echo épico. .Añadiendo una partícula más á la producción
sirve mejor 11 su patria.
Hubo una época en que la Iglesia cercen?.ba al tralajo
de la Repüblica una cuarta parte de su volúmen anual.
Los economistas han estimado que esta cantidad de fuerza desperdiciarla significaba algunos días de hambre para las claseR iufPriores, y el hambre ha sido el gran enemigo de la RepÍlblica.
Ya que por fortuna vamos saliendo del triste estado
económico en que hemos permanecido durante algunos
centenares de años; cuando se acentúa una visible mejorla en nuestra fatigosa indolencia nacional, no busquemos un motivo para volverá los tristes tiempos en que el
pretexto de re,·erenciar á Dio8 servía para empobrecer,
degradar y envilecerá los hombres.
Conmemoremos nuestros grandes hechos patrios, haciéndonos dignos de los que nos precedieron, por la labor
y por la constancia, los dos formidables motores de las
modernas nacionalidades.

Un tt!innitJ misteriostJ.
La curiosidad pública se pregunta qué ha pasado en el
silencioso, pero presentido combate, entre el vieitador
del Vaticano y el Padre Plancarte, abad de Guadalupe y
obispo dt&gt; Con~tanza in partibus.
El drama, oculto en espesas nieblas, ha tenido, según
la opinión gener,d, un desenlace funesto para el restaurador de la Colegiata, que en eeta · 1ucha, en medio del
más profundo sigilo, ha sido vencido por su flamante adversario. Se a,egnra que el resultado de este formidable
encuentro ha sido la suspensión del Sr. Plancarte de su
alto cargo du abad de la Colegiata, y todavía más, de la
dignidad episcopal con que había sido investido.
¿Qué puede haber de cierto en estos rumores? Lo único
cierto es qne el Padre Plancarte, después de una grave
enfermedad. ha salido de México á cambiar de aires, tal
vez porque los de esta ciudad eran para él nocivos.
Toda esta historia se agita en el misterio, se debate en
Jaobscuridad. y de ella sólo llegan ecos como de una
tempestad IPjana.
l\lonseiior Averardi ¿comienza, pues, á ejercitar sus
funciones de Delegado del Papa? ¿Ha comenzado, según
la frase del 1',1tlre Coloma, á barrer para adentro?...... Esto es lo que 10s acontecimientos se encargarán de probar.
Lo que sí esbl fuera de duda es que el Visitador Pontificio no ha tratado de emprender la supuesta campaña anti-reformista que había profetizado un perióctico extranjero, eeguramente por haber encontrado una barrera infranqneable á sns propósitos.
En la esfera de acción en que Moneeñor A verardi parece comenzar, hay aacho campo donde funcionar con
excelente éxito,

AGOSTO,

1896.

ilustre Mr. Bryan, pa~ece no aceptar !ª cooperación ~e
)os populistas en el trmnfo de su candidatura; renunc1~
ó parece renunciar t~n valiosa ay_uda y están ei;i vfsperas
dequedarsesin candidato los últimos convenc10nales deSt. Louis.
.
.
Misteriosa é inexplicable parece e_sa renuncia, por_c¡ueno satisface pensar que la haya motivado la dete11mnaci6n de los populistas de ex?luir á ~fr. S_ewall, el ca_ndidato democrático para la V1cepres1~e~cia, de las listasde sus elegidos. Pero ella parece ex1st1r y pronto habre mos de saber cuando la comisión nombrada en Chicago
vaya á Lincoin á festejar á su e:andidato, ei éste acepta ó
no definitivamente la cooperación de las filas populistas.

***

El Dr. Jamesson, el célebr~ caudillo de_l l~vantamiento
sud-africano contra las autoridades constituidas de la República del Transv:ial; el activo a~ente de Cecilio Rh,)des
y de la Compañía mglesa del Afnca Austral, que á hnes
del pasado año se alzó en armas, y estuvo á punto dt&gt; 1ar
al traste con el gobierno de Krueger, á no haber sufndo
terrible y sangrienta derrota en los c3:mpos de Joahn~sburgo, acaba de seT juzgado y sentenciado con s_us v,nn•
cipales cómplices por tr)bun~J com_pete!lte _Teumdo a este efecto en la metrópoli del 1mper10 bnM.n1co.
Benigna y suave como J:ia sido la sentencia de algunos
meses de prisión pronunciada contra los culpables, prue•
ba una vez más que la Gran Bretaña sabe ante todo cubrir las fórmulas y procura ser g_ala1;1-temcnte co_rrecta en
lo exterior aun contra sus propios mtereses. Si la Com·
paiiía del A.frica Austral es una Sociedad autorizad_a po~
el Estado y recenocida _legalmente en sus ~endencrns_; s1
el gobierno de la Coloma del Cabo, dependiente en c1er•
to modo del poder c~n~ra', ha obrado de a~u~rdo con la
Compañía que summ1straba los fondoe, y s1 el ~r. Jamesson y socios, 1,0 eran más que a~entes secunda~10s de
1
las altas miras inglesas en el Contrnente .Negro,
a cualquiera extrañará, como á nosotros nos ha extrañado, ver
que se condene á los acusados, siqnier se les imponga
una reclusión temporal, que tal vez IH? se llevará á cabo, á individuos que juzgados e_n los tnbunales de Pr~toria habrían merecido sentencia de muerte por el deh•
to de alta traición coutra las instituciones del Transvaal.
Con la perspectiva de tanta _lenidad en los tribunales
ingleses el alma del levantamiento, el rey del oro, encarnación del genio británico en el Africa del Sur, el _caballero Cecilio Rbodes, primer ministro de la Colo~rn ~el
Cabo en aquel entonces y Presidente de la Co11;1p_a?fa m•
cohada en el asunto, va pretende someterse á 3u1c10 y espera tranquilo su sentencia. No así el jefe del gobierno
en Cape-Town: en eu olímpica grandeza rechaza toda ingerencia judicial en aquella algarada, y acusa de apócrifos los tdegramas que le fueron ocupados al Dr. Jamesson en la noche de Joahnesburgo.
El episodio de que ha_bla~os, no será un motivo sl!fi•
ciente para que la política mglesa, en toda la extensión
del Africa, mude un momento de rumbo.
Allá van sua huestes vencedoras en el camino do Don•
gola· aHá llueven regimientos y batallones sobre las insurr~ctos matabeles, y si como aconseja un periódico i nglés Lord Salisbun· se reeuelve á efectuar vigoroea osLentación de la fuerza del Imperio Británico en el t&gt;xtremoSur, á hacer una demostración naval de importancia en
las aguas africanas, 1~ ~scuadra ':olante, qne sólo reunida en Plymouth, sirvió en la pnmavera pasada á acallar las murmuraciones euroveas, servirá ahora para
aclarar todos los nubarrones, s1 es que no desata la tormenta, y señalará de una vez la decisión que tiene la.
Gran Bretaña de extender la influencia de su poder, des•
RESUllEN.-La Co11venrion Nacional del Partido tlrl Pueblo de el Cabo de Buena-Esperanza hasta la desembocaduen la ciudad de St. Louis.-Sus tendencias y su posible de- ra del Nilo.
X. X. X .
sencanto.-Jucios y sentencia de los invasore&lt;1 del Trans· 30 de Julio do 189G.

,alítica gtntral.

vaal.-La política inglesa en el Continente Negro.
Por fin terminó ya la agitación preparatoria de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.
A la Convención republicana de St. Lonis, que dejó marcado su programa con la aceptación incondir.ional del talón oro y las atrevidas declaraciones que marc~ban una
política más vigorosa, casi agresiva, en las relaciones extranjeras, siguió la democrática de Chicago, notable yor
el inesperado nombramiento de l\Ir. Bryan para candidato y su adhesión fanática á la libre acuñación de plata
e~ la proporción de uno á diez y seis con el oro, para restablecer el valor legal del metal blanco en todas las transaccionos mercantiles y financieras.
Hoy tenemos que referirnos á la Convención nacio~al
del que se llama asi mismo Partido del Pueblo,_ reumda
también en St. Louis, Missouri, la semana anterior. Tras
largas y alborotadas disc~siones, donde ~o faltaron E;S:ls
eecenas ruidosas y frenéticas que caractenzan los meetmg,
americanos; tras acaloradas sesiones donde los fuertes lucían los puños y los elocuentes se d~e bordaba~. en es ten·
tóreas frases, se produjo una especie de exc1s1ón en. el
partido populista, porque unos pretendían. sosLener mcondicionalmente el programa y los candidatos dem~cráticos, y otros argüían en favor de _un J?rog_rama genmnamente populista, que conservara hmp1a, inmaculada,
la personalidad dei partido, sin que se perdiera y confundiese t'n las ondas de la Democracia.
Al lado de la convención populista, se celebró la del
pattido de la plata. Ambas se perdieron en disquisiciones
económicas en defensa de la plata; las dos se l~n~aron á
lucubraciones políticas de marcado sabor soc1ahsta1 Y
juntas proclamaron como candidato al elegido de Ch1cago. al enfant gáté de los demócratas, al fogoso orado_r y
esforzado campeón del bimetalismo, \Villiam Je11nmgs
Bryan.
Pero qué desencanto para los que militan en los
filas del Partido del Puebln! El elegido de los demócratas
y á quien se le comunicará solemnemente el pr~grama
aprobado y la candidatura proclamada, en 10s primeros
días de .Agosto, ante la multitud democrática, congregada en los jardines de la Plaza )Hdisson de X ueva York, el

Nuestros Grabados
iQuién fuera él!
( Oümposición y dibujo de Curios Alcalde.)

La Alameda es el umbrío y poético escenario de cien novelas que han sucedido, suceden y sucederán.
.
Ahí se refugia el estudiante un si es 110 es románticoque trata de mitigar las durezas patológicas con la poesía que se difunde por el solitari? paseo; ~hí acude la colegiala, que hace una escapatoria para 1r á la cita conel novio· ahí va el anciano que busca el silencio para pe_nsar en l~s dias idos, y ahi por último, en la banca de piedra ó hierro, bajo los fresnos que chorrean sombr,i, bus·
ca nido momentáneo la gentil pareja de recien caF~dos.
No hablan; sit-nten la voluptuosidad del si!Pncio; dé3anse·
imprt&gt;gnar del encanto que aletea en su rededor ..._. ..... Y
en tanto, el vecino, joven también y acaso descepc1ona~odel amor, hácese el distraído contemplando la gran pa¡a•
rera, para no verá esa otra pareja de pájaros que cantaná duo la ventura del amor, acaso vedada para él. ....... .

LA BATALLA DE FIRKET.
Lentamente pero con firme paso marcha la exped\ción·
anglo-egipcia, que ha de volver al Jedive sus antiguas·
posesiones del Sudán, y que extenderá la britá11ica in·.
fluencia hasta las fuentes del sagrado Nilo, preparando nsí
el camino para extender la línea trascontinental, que ha
de unir la ciudad del Cabo y la antigua corte de los Faraones.
Lentamente, pero con esa seguridad que preside todaslas expediciones y todas las tentativas inglrBas, av:=inzan•
hacia Dongola las fuerzas que manda el Ueneral l\.etch·
ner.
Nada influyó ni pudo influir en sus tendencinP !ns p~o-testas de las potencias unidas que pretendiern }'r_anc!ar
apoyada en su fiel aliada la Rusia; nada, las ¡,red1cac1o•
nes de los fanáticos mahdistos congregados para recha-

2

AGOSTO,

1896.

zar la extraña intervención; ni la bandera 'l"erde del Profeta, enarbolada por el Sultán de Jartoum, convocando á
los creyentes para una guerra santa contra lus enemigos
jurados de 1a Media Luna.
Seguros de eu fuerza y fir~es en sus posiciones, van
poco á poco adelantando hacia el corazón del país invadid&lt;&gt;.
Primero en Wadi-Halfa y Akasheh, después en la temida batalla Firket, allá van las huestes sudaneEas los batallones egipcios y loB regimientos británicc,s cu'.briéndose de gloria, y señalando su paso con ruidosos triunfos.
Dejan cubierta la retaguardia con fuert.es guarniciones
que se orondrán á. toda intentona de rebelión en los in~
digenas; tienden los rieles que acortarán las distancias y
han de unir ·wadi-Halfa 1\ Dongola, y van al prestigiar la
autoridad del Jedive, prestigianJo tres veces más el nombre británico.
. Todo anuncia h:ista_ ahora, que á menos que surjan
mexperadas compl1cac1ones de parte de las potencias interesadas en oponerse á la perdurabilidad de la preponderancia británica en Egipto, á menos que Rusia haga
más efectiva la cuasi platónica alianza-hasta h'&gt;y~ue
la une á la República Francesa, y se decida á apoyar
con voz de aliento los pretendidos derechos de Francia
al p1:otectorado egipcio, las cosas seguirán por el mismo
cammo que han tomado, y la siempre codiciosa Inglate•
rra marchará á redondear eus posesiones africanas.
Nuestro grabado representa una vista general del campo de batalla de Firket, la más notable de todas las Que
han tenido lugar en la campaña del ~ilo Superior.

EL!i.UNDO.

67

HARRIET BEECHER STOWE.
El día 1? del mes en curso pasó á mejor vid~, en Esta,
dos 'Gnidos, la ilustre dama cuyo n-Jmbre sirve de título
á estas línea~. autora de «Uncle Tom's Cabin,11 [La Cabaiíct del tío Tom] obra universalmeute conocida y célebre porque fué uno de los elementos, acaso el más poderoso, que conmovió los ánimos en Norte América, pro•
ducieudo la tremenda conflagración que se llamó Guerra
antiesclavista, la cual produjo la manumición completa
de los esclavos de la Unión.
Leídas estas líneas, nadie extrañará que consagremos
á lo ilustre muerta un sitio pri,ferente en nuestras columna~, y que para que nuestros lectores den á su obra toda.
la importancia que se merece, reproduzcamos algo de lo
que de esa obra escribió, á raíz de la muerte de la autora, el elegante literato Bolet Peraza:

"Un bigote prematuro."
[Composición y Dibujo de Martlncz Carrión.J

Es intencionado ese ligero esbozo de una travesura infantil, muy vulgar, como que la renuevan todas las nuevas generaciones, pero siempre venturosa por la hilaridad
que despierta.
El dibujo, á los que fuimos escolar~ nos arranca una
sonrisa, á los que lo son aún, una franca carcajada.
\

ESPEOTAOULOSMaggi ha sid_o muy bien recib~do en ~axaca y trabaja
ahí, á lo que dicen personas recién venidas con envidiable éxito. No es difícil que volvamos á verlo en Máxico.
Pronto tendremos en Bucareli un nuevo Frontón que
lle:ar~ el nombr!l d~ uFiesta Alegre,» y para el cuaÍ habra, sm duda, publico, pues es proverbial el entusiasmo
que en México se ha despertado por los pelotaris. 1'~ste
espect~culo ~ue~e considerarse ya como perpetuo en es•
ta capital. D1fíc1lmente, en efecto, preecindirían los amateurs del nuevo sport de su diversión favorita.
La Compañía Infantil continúa trabajando con éxito
en el Arbeu, tres ó cuatro veces por semana.
En el Circo Orrin ha estado dando conferencias científicas el nifío Emilio Rouuinot, á quien los programas denominan uniil.o sabio.,.
La noche del juev~s púsose en escena en el Hidalgo un
drama de autor mexicano: La Sombra por Alejandro Cuevas. Ya nos ocuparemos de esa obra.

PERSONAL.
Llegó á esta ciudad, de regreso de los Estados Unidos
el Sr. Matt W. Ramson, Ministro de aquella nación en
nuestra República.
El Sr. Ministro Limantour, muy mejorado de sus males, regresará dentro de breves días á esta capital de los
Estados U nidos.
'
Acaba ~e obtener en Oaxaca su título de médico, des·
:pués de ~1gnros? examen en el que demostró su talento é
ms~rucc1ón, el ¡oven D. Gildardo Gómez. Nos envió la
tés1s que con tal motivo presentó al Jurado tésis que versa so~re \a higiene en la c_iudad de Oaxac~ y que es un
t!·aba30 bien pensado, me3orescrito y de indiscutible uti·
hdad.
Feli~itamos afectuosamente al nuevo médico, haciendo
los me¡ores votos por su prosperidad.
. El miérc~les último en la noche, y por la vía del Nacional, J?art1ó para los Estados Unidos el Sr. Lic. D. Rosendo Pmeda, acompañado del Sr. Lic. D. Eutimio Cervantes.
Nnmer?s_íeimos amigos. fueron á despedirá ambos esti·
mables via3eros á la estación. El viaje del Sr. Pineda es
d~ mero recreo, más no sería di~~i,l que con esta oportunidad desempeflase algnna com1s1on del Gobierno.
.Falleció _en Tol?c~ la Sra. Y.' Tirsa Gonzalez de Aragon
vmda del ilustre ¡unsconsulto D. Prisciliano )Iaria Diaz
Gonzalez.

Murió en el Hospital Ju,frez, víctima del tifo, Luis
Basurto, excajero del banco hipotecario, que hi-..bía sido
condenado á larga prisión como reo de desfalco.
Han pasado por Laredo, con dirección á las poblaciones del interior de nuestra República, varios trnnes cargados de maíz, para aliviar las necesidades de los pueblos en que se han perdido las cosechas.
El l\Iarshall Ware, de los Estados Unidos y el teniente
Tellez del Ejército mexicano, llegaron á Laredo travendo prisioneros á Inés Ruiz y á Juan Duque, que figuraron como cabecillas en la pasada revuelta provocada por
Garza. El Gobierno mexicano pid:ó su extradición á los
E~tados Unidos, la Gua! fué concedida por el Gobierno
de la vecina República.
.
Es muy probable que el dia 1.5 del próximo Septiembre se inaugure el jardin de la plazuela de Santo Domingo, que llevará el nombre de la corregidora de Querétaro
Doña Josefa Ortiz de Dominguez. Está ya concluido el
pedestal en que se alzará la estatua de la heroína y solo
se espera que el escultor Sr. Contreras entregue dicha estatua para inaugurar el jardín.
Próximamente vendrán á México e! Conde y la Condesa de Calcinera. La Condesa es á lo que se dice una
distinguida artista y periodista inteligente que firma con
el seudónimo de ilfaría Rous.~d.

"F lores de Agosto "
Jfientra., haya ro.•as ...... decía en un pTimoroso cuento
D'~ Emilia Pardo Bazán, dejando suspensa esta exclamación que expresa tanto......
Mientras haya flores, y una mujer hermosa que las cor•
te, que se embriague con sus perfumes, diremos nosotros
parodiando á Becquer, habrá poP.•í11.
I..as flores son los versos q1,t el prado r&lt;mta al sol......
dijo un poeta.
Y la joven, la hermosa joven del grabado, va en busca
de esos versos rudos, primitivos, de esos versos dela madre naturaleza: la gran poetiza, para formar con ellos un
ramillete que será un poema .....

El dia 30, aniversario de la muerte del Padre de la In·
dependencia Nacional, celebrose con la rnlemnidad de
costumbre, efectuada esta vez en el teatro Circo-Orrin.

La colonización mormona está haciendo rápidos progresos en Chihuahua. 5,000 mormones ha v establecidos
en las colonias de San José y de Hidalgo · En esta última se está construyendo una presa que regará 50,000
ac-es de terreno y que estará conclllida el año entrante.
En este año se espera la llegada de 100 familias escandinavas.
llARR!ltTREF,CHER STOWE

Autora del "La. caba.iía. de TioTom," muerta el 1&gt;" del presente.

. «Harriet:-dice este tra~ hablar de [la familia y educación de !a ilustre da_ma-e~_cu?haba atenta, interesada y
conmovida las relaciones dianas de los crueles tratamiento3 que.:;:recibían los esclavos; y llegó hasta presenciar
cómo su padre, tan venerable, y su esposo. tan austero,
y su hermano Hcmrry, tan recto ciudadano, se hicieron
una ocasión encubridores de un esclavo que al Canadá
huía del látigo de los capataces inhumanos arrostrando
aquello~ ejerr_iplar1:~ varones el castigo de ia ley por su
revolucionaria acc1on, antes que entregar la víctima á
sus verdugos, aquella propiedad ya lacerada á su dueño
para que se rematase á vergazos. Estas escenas de sierV?B prófugos_ se hacían más y m~s frecuentes á pro por•
c1ón que las ideas de emanctpac1ón cundían á medida
que los crueles esclavistas se exacerbaban,
á medida
~ue sobre los IJ?fseros esclavos caía_~ má, y m:ts pesada é
mhumana la diestra del amo salva¡1zado por la soberbia
y la codicia.
Uno de esos_ episodios d~ infelices fugitivos sirvió de
asunto á Harnet para su inmortal novela. La escribió
más con lágrimas que con tinta, y aquellas páginas hermosas de ternura y compasión, profundas e.:i la idea sublime que iba á propagar, elocuentes por los tonos y el
colorido de_ las elegías y de l&lt;;&gt;s cuadros que en ellos resuenai: y viven, fu_!'lron publicadas por la primera vez en
la sección de folletm de un papel de escasa circuiación
"The National Era,11 editado alht por los años de 1851
52. La novela, dada así á retazos, leída por escaso 1,úmero de gentes, ni le produjo ásu escritora ruásque unos
300 p~aos, ni le acarreó al principio fama alguna. Mas á
un editor de Boston se le ocurrió ponerla en forma de libro, la dió al público en ese nuevo aspecto y poco des·
pués se -yendfa medio millón de ejemplare;, y el nombre
de Harnet Beecher Stowe andaba e~ todos los labios, y
en t?(los_los hogares corrían las lágnmas leyendo la triste h1stor1a '.le los edclavos, y en los pechos republicanos,
en los cerebros de los filósofos, en las almas cristianas se
condensaba aquella tempestad que se llamó ""uerra del
Sur," tras de la cual apareció lavada con aangr; la mancha vergo~zosa de la gran República; la Esclavitud deshonrosa é mfame.»
Duerma en paz la gran benefactora de los míseros es·
clav?s, y que las bendiciones de éstos sean la perpetua
o~c1ón que en rededor de su tumba surja y se levante al
cielo.

y

y

NOTAS DE LA SEMANA
El as_unto Pon_cel_Enriquez sigue su curso, sin que ha·

J'.ª habido 1:13ás m~1dente nuevo que la concesión de la

h_bertad ba30 caución de $L5,000 al Sr. Lic. Ernesto Enrique~. El Sr._Lic. D. Gumersindo Enriquez, padre del
antenor, publicó una carta en el Gil Blas suplicando á
la P!ensa que ;10 se ~cupe más del asunto para no pre·
ven1r en nmgun sentido al público.
El Sr. Administrador General de Correos salió últimaLI!e;11te de la capi_tal por la vía del Central, con el fin de
V181tar algunas ciudades del Interior.
_Severiano Galicia, presunto responsable de los distur•
b1os de Pa_pa~tla, fué enviado á Veracruz, consignado al
Juez de Distrito de aquel puerto.
Hanse acumulad? más r.cusaciones contra el general
Delgado y el snmano de su causa sigue abierto.
Espérase en estos dias en la capital al general Escudero de regreso de Sinaloa.

Fué aprehendido en esta capital Luis Méndez, quien
raptó en Mayo del año en curso y en Ocatlán á la joven
Altagracia Romo.
Los periódicos diarios de esta capital han exagerado
mucho la importancia del suceso, acreciendo así inconscientemente la culpabilidad del raptor. La verdad del
caso, según fidedignos informes es que el joven l\Iéndez
fué autorizado por su novia para raptarla y que no hubo
violencia alguna contra ella. Además reparó Sll falta ca•
sándose civilmente en Michoacá.n y por lo tanto la gravedad del caso resulta bien disminuida.
En el pueblo de Tepozothfo, Distrito de Cuernavaca,
Estado de Morelos, se erigirá un bonito mouumento pa·
ra conmemorar el nqtable descubrimiento de la llamada
Pfrámide del Tepozteco, que se llevó á término con motivo de la reunión en México del II Congreso Internacional de americanistas.
El Sr. General D. Pedro Rincón Gallardo á mediados
de la semana pre~en~ó sn renuncia al elevado cargo de
Gobernador del D1stnto Federal que desempeñaba y esta renuncia le fué aceptada por el Sr. Presidente de la
República. El Sr. Rincón Gallardo debió. entregar ese
Gobierno el dia 1? de Agosto, es decir ayer. Hasta la hora en que esto escribimos no se sabe quien lo sustituirá
aunque oficios~mente se mencionan varios nombres. El
señor ex-gobernador, partirá en Saptiembre para Europa. Entre tanto hará una visita á sus haciendas del Interior.
La corbeta Zaragoza irá definitivamente al Japón. Ultimamente arribó á las islas Hawaii y en Honolulu el almirante :Monasterio y el capitán Pozo fueron pre~enta·
dos al Presidente Dole en Palacio, donde se les hizo cordial acogida.
El Sr. Monasterio dió á bordo del Zaragoza una recepción que estuvo muy concurrida.
El Sr. Francisco Espinosa, de San Francisco Californ_ia, Secretar_io p~rticular de Mr. But~er, uno de los principales prop1etanos de los ferrocarriles del Distrito, ha
venido á esta ciudad para estudiar si es posible utilizar
una caida de aglla para impiantar el sistema de tracción
eléctrica.
El Sr. Gennal D. Antonio Gayón ha cesado en sus
funciones de Jefe del Departamento de Caballería y ha
pasado á Per magistrado supernumerario de la Suprema
Corte de Justicia Militar. El lugar del Sr. Gayón será
ocupado por el Sr. General D. José María l\Iier que antes
era magistrado de la Suprema Corte Militar.
El Dr. D. Eduardo Licea.ga, Presidente del Consejo de
Salubridad, ha dirigido á un periódico la siguiente carta:
11Impuesto del artículo publicado hoy en su acreditado
diario bajo el título: «El cólera en la Isla de Cuba. Graves amenazas para )léxico,» debo decir á u.,ted que tan
luego como el Con~ejo Sllperior de Salubridad tuvo conocimiento de las noticias cablegráficas relativas al cólera en
aqnella Isla, dirigió por telégrafo una circulará sus d'.llegados en los puertos del Golfo, ordenándoles la más l'stricta vigilancia con las procedencias de la misma Isla, y
además, por el conducto debido, pidió que la Secretaría
de Relaciones adquiriPra informes del Cónsul de México
en la Habana, acerca de la exactitud de tan alarmante
noticia.
•
. Como usted_ se servirá ver por lo expuesto, las indicaciones conten!da_s en el citado artículo han sido ejecutadas con antenondad y oportunamente, y al público se le
dará el debido conocimiento, tan lDego como se tengan
informes exactos sobre el particular.,.

�EL MUNDO.

68
Lo:-. grandes artistas.
CIIOPIS ISTlllO.
1[ Mathia~, el eminente profesor del Conser,·a~o-rio dti París, discípulo d:e Chopí!1? ha referido recientemi:,11te á un cront8ta pans1ense algu·
nas anécdotas uel gran. maettro polaco que cn:ti·
rnos dignH~ de ~er referidas. .
Una noche-dice :II. :llath1~s-habfa gran re:
cepciónen cas:l de la condesa X ...... ~1.enti:ar, u
en el salón á un joven de P?rte d1st1ngmdo Y
á quien los concurrenteA prodigaban toda _su~rtt'
de atenciones :era Thalberg, el fawo~o pianista
que gozáb.1 de reputación europea. «Sr. Tbalberg,
t0qne usted algo,• «Sr. Thalberg, _acceda usted _ii
nuestros megos. • Thalberg accedió á tales pet1•
ciones y se &lt;.lispoura il pulAar. las teol~ de un
magnífico Erard, cuando un cnado anunció_: «:\la·
dame Jorge S,md, ~I. Chopín ... Todas las miradas
se Yolvieron hncia los quti entrab~)I en aquel mo·
mento. Encambio yo tenía los OJOS IJJos en Thalberg
y por la expre.•ión de su _rostro co1_npre11dí que &amp;e
sentía viYami&gt;nte contranado: fácil ern compren·
der porqné. Thalbl•rg era el polo opuesto d~ qho•
pfn; las piezas que tocaba carecían de sent1m1e11•
to \' Aolo ei;tauan compue~tas _1;iara poner de m_a•
nifiei;to la admirable pertt:cc1on de su mecams•
1110• Como Thalberg i:1º ignoraba lo poco que
&lt;·~timaba Chopín et'ta c,ase de obras, !1~ le gustaba afrontar la crítica de aque_l .mus1co, más
grande que él y !!uyo &lt;.les~én ad1\·111aba al trnvés de su exquisita cortesia; po.r esta razón hu•
biera querido lernntar~e del piano, prro se lo
vedaba su pundonor, y así no turn más reme·
dio que tocar, ejecutando. HI fantasía s~bre motÍ\'0S de l&gt;o11 ./11a11 ~on cierta coqu~tena y c&lt;;&gt;n
una limpieza y brío 1.ncomparables. Chopín-ann
me parece estarlo v1enuo-e,.cuchábale apoyad_o
en la chimenea. Cuando Thalberg hubo ternunado, Cho,&gt;ín, en m~dio de !ln~ tempestad~~ a_plausos, adelantóse hacia el piami:;ta y le dmg19 al•
gunas fra~es laudatoria~: 1:halberg estr~cho ~u
mano, púso~e e.xtra&lt;;&gt;rdmanam~nte ~eno, ba¡ó
los ojos y se mchnó sin pronunciar. una palabra.
Aquel silencio traducía el pensarmento de Thalberg y quería decir: ,,).1e a\'~rguenz? de que me
aclamen á mí que no s~y smo un i:irt,w~o delante de vos que sois un artista. de genio..... :''
Chopfn-aflade )1. Math1as-era seus1ble, ex•
cesivamente impre¡¡ionable, dotado, como les SU•
cede 1bnuchosgrandes artistas, de una inteligen•
cía profe,!Íonal que. se concentraba sobre .un objeto único y se mamfeslaba poco al extenor.
Desde el punto de vista sentimental, Chopín era
su mamen te celoso, de cara!!ter,arreba!año y ffi';JY
exclusivo en sus afectoe: nmguo capncho le d1~trajo de su amor enfermizo ii Jorge Sand, y mientras duraron eus relaciones le guardó fidelidad
absoluta.
Daba lecciones por necesidad y no pocaR veces por el
gusto sólo de ensenar. Los edit&lt;;&gt;res ~e música )e ofrecían
por sus mejores piezas una retr1bnc1ón , 1:11ezqmna quera·
ra~ vece, excedía de 500 francos. Su gemo estaba en J&gt;Ugua con las costumbres del vulgo, que adoraba la musica
italiana y que no r.dmitía otra cosa en ma.teria de arte
musical: las gentes veían en él á un excéntrico y se burlaban de él como más tarde se han burlado de Berlioz, de
Wagner, de César Frank y en una palabra de todos los
innovadores.
De estas burlas, consoláb.ile la admiración de algunos
que le hicieron objeto de un culto apasionado: mientras
en todas partes reinaban los favoritos de la moda, los ejecutantes m~ravillosos como Thalberg y Stannaty, Cho•
pín fué el rey, y casi pudiera decirse el dios de unas po•
cas damás del gran mundo, en cuyos ¡¡alones sentíase aliviado del dolor que le causaba ver en los demás del:leonocido su talento. El mismo Liszt le hacía sombl'a, y Cho•
pío, aunque le profesaba un cari~o verdaderamente
fraternal, no podía menos que entristecerse comparan•
do los triunfo&amp; que obtenían las obras de aquél, con
el mediano éxito que lograban las suyas. Sus rivale3, ein
embargo, reconocían lo mucho que valía y rendían tributo á su superioridad.
Una notable eecritora francesa, Mme. Girardin, describe en los siguientes términos la última audición que
Chopín dió de sus obras en París, con ocas!ón de un concierto en que tomó parte l\Ule. O'Meara, discípula suya:
•Chopín estaba allí, asistiendo al triunfo de su discí•
pula, y todo el mundo se preguntaba: ¿Le oiremos? El
hecho es que, para sus admiradores apasionados, ver á
Chopín toda la noche alrededor de un piano y no oírle
tocar, era el suplicio de Tándalo. La dueña de la casa tu•
vo compasión de nosotros; fué indiscreta, y Chopín tocó
y cantó sus más deliciosas melodías, cuyos caprichos se•
guimos con nuestro pensamiento, y á cu:yas notas poníamos las palabras que nos parecían más aJustadas al canto. Eramos una veintena de aficionados sinceros, de veréladeros creyentes, y no perdíamos ni una nota ni dejábamos de apreciar la más insignificante expresión de una
fmse: era aquel un concierto íntimo, serio, tal como nos
gusta: no se trataba del músico qn~ ejecuta las piezas con•
tratadas y desaparece, sino de un talento hermoso, aca•
parado, acosado, atormentado sin ePcrúpuios y miramien.
tos, á quien se pedía que repitiese los trozos preferidos, 7
que lleno de gracia y de car1da:i, repetía la frase predilecta para que todos pudiésemos fijarla clara y precisa
en nuE:stra memoria y .icariciar su recuerdo mucho tiempo. Una sen.ora le decía: 11Porfavor, toque usted ese hermoso nocturno dedicado á la señoritia Stirling, al que hemos dado el nombre de peligroso,• y Chopín sonreía y
tocaba el nocturno fatal. •Yo-exclamaba otra-quisiera
oír una sola vez, tocada por usted, aquella mazurca tan
triste y tan encantadora,• y el maestro sonreía y tocaba
la deliciosa mazurca. Las más astutas, daban un rodeo
para llegar al fin que se proponían: •Estoy estudiando la

2

AGOSTO, 1896.

mujeres de aquella raza, creen ellas que&lt; 1mareerá suyo, y que figurarán en primera línea corno
figuran en el 1tport de la caza. e n el cricket t-n el
football y en el. ciclismo. Los escolar,:s de Ox.
ford y d e C:uubridge 110 monopolizarán las lieatas nacionales de las regatas como hasta aquí, sino que muy en breve habrán de dejar paso á lae
animosas tripulantes de las lanchas ferue uinas.
El aire del mar curte la piel, d,índola marcado tinte moreno, grave defecto para la bd lt-za eapir.itual de las.hi~as del Xorte; pero no es t&gt;st-0 preferible al nac1m1ento y deearrollo de la giba que
poco á poco produce la bicicleta? Una m~rena
con ojos azules y cabello gris t'S una preciosidad
en el mar y en la tierra; una gibosa es un esperpento en plena luz y á ob~curas. Yiajar sobre cu.
bierta en calidad de curiosas, para recrearse contemplando los paisajes de la costa, los magicoe
cuadros crepu~culares ó el cielo estrellado, bien
ataviadas con elegantes trajes y protectores ve.
los, resguard!indose en lo posibte del sol v de la
brisa fuerte para no perder la finura dei cúti,
esto se queda para las mujeres de ayer. La 1114 :
rinrra de hoy, la marina, si es más ¡.,ropio el término, expone al viento, al sol á lan&lt;-blina y á 108
chubascos su rostro varonil y sus torneados brazo!", y, á cambio de encontrartie con la piel toe•
tada y curtida después de algunos Yiajes, siente
su musculatura más fuerte, su circulación máa
viv!l., más potente su estómago, más despE&gt;jado su
ánimo, y entnn·é para su existencia física mú
ámplios horizontes, tan amplios como los del
Oceano en que reEpira y trabaja. No lmy tporl
como el del mar para fortalecer y desarrollar la
naturaleza femenina. Y por disfrutar de él, ¿qué
impo1tan la finura y transparencia de la epidermis, si al fin, bajo la morena patina con que la
atmósfera la recubre y meteoriza, a.&lt;oman los sonrosados colores de la sangre ardiente y sana, que
las brisas del mar purifican en los pulmones?
Salud de hierro, resistencia incomparable, vieta penetrante, valor y deci&amp;ión en el t-~pfritu, todo
esto se adquiere en pleno mar y lejos del amor.
Así lo enti~nden las asociaciones del l..adi.a's
J"arl,ti119 Clul,, y nada tiene de extraflo que, movidas por el impulso de estas ideas, se hayan
puesto á flote, emancipándose de las mberias de
la tierra y de la tiranía de los hombres. En la
escuadra femenina, las tripulaciones se harán por
estado: de solteras y casadas, sin mezcla entre sí,
con barcos insumngibles; de viudas, con buqnee
de velas, cebo de corsario; y de mot/11,,-s e,1 lau· ó
~
suegras, con seguro en la Bq11itatirn, ya que no ee
-..:...----~- ~ - - - - - - - - -sabe por qué causa providencial ó misteriosa la
mayor parte de las embarcaciones que ellas tripu$ra. manuela roorgaao
Rh,as.
lan se van á pique, aunque las sumerjan en acei•
te. T!!l vez sea porque, con apariencias de calDE TEPll'.
ma, condensan en sí mismas loe gérmenes de la
( Fot. de Herrera.)
borrasca, como dijo San Jerónimo en su carta
.
á Heliodoro: «••••••intu.• i11el11.•um e.,t pl'l·ieulllm;
gran sonata que empieza por esa hermosa marcha fúne• rntu.•
est hosli11; lranguillit&lt;M xta t~mpe.,tas e8l;• ó tal vez sea
bre, y quisiera Eaber á qué compás he de tocar e l final,» porque en el final de la vida todo parece quee~tá próxiy el gran pianista sonreía maliciO!lamente y tocaba el mo,
como el mar parece que limita cvn el cielo cuando la
final de la maravillopa sonata fúaebre, una de sus más
tierra ha desaparecido, según lo expuso muy bien el Ta•
grandiosas composicionE's.
&amp;so en la Jeru.•alem, canto X\', estrofa 2-l:
El piano en que toca Chapfn SI'! metamorfm,ea¡ los so11Fugitte son le terre e lidi tutti,
nidos que de él se esc11pan, on acordl's desconocidos, noDe !'onda il Ciel; del Ciel l'onda é coufineu
tas que quizás ee han so!!ado, pero que no se han oído
Sea por lo que quiera, es probado, y si no !cómo había•
nunca; sólo hay una voz en la n!lturale1.a q~e la~ recuer- mos
de vivir en paz!, que en las Jfotltrrs Íll lall''B Ya;-hting
da: la' nota triste dt·l ruiseñor, que e11 el sile~e10 de la
no se salva ni una rata, por lo cual, según el acuerdo to•
noche exhala una y otra vez su melodiosa que¡a ...
mado en la asamblea de marinas ó marineras de Cowee,
las suegras van á ser excluidas del Ladir.,'x Club, como lo
han sido los hombrea.
EL DOlllSIO DEJ, ll..\ll POR LAS )l[JERES.

H}amas dist,n9uidas de la República.

ae

UNA PUBLICACIO::N MUSICAL.

Falt~bales á las mujeres apoderarse del último elemento en que no dominaban. En la tierra, después de ser seMuy pronto se repartirán los prospE&gt;ctos de la que va
floras y reinas, se han hecho ciudadanas.; en el fuego, no á editar en esta capit.al el conocido profesor Don Antonio
hay fue~o superior al suyo, con el. cual t1.enen al mun~o Cuyás. Sabemos que, ameno y variAdo e l n uevo periódi•
convertido en un infierno; en el aire, eab1do es que nadie co musical, llenará el vacío que se nota en nuestra prenpuede disputarles la primacía, según lo rezan aquell~ co· sa técnica, y por tanto nos atrevemos á augurar un buen
plw; t.:niversalmente cantadas y que en castellano dicen: éxito al futuro colega.
«Yo me enamoré del aire,
Del aire de una mujer,
Como la mujer es aire,
Otro pago de $17,690 de " La Mutua"
En el airemequedé.
EN DURANGO.
Me han dicho que tú has dicho
Que soy variable;
Durango, Julio 13 de 1896.
Si yo soy la veleta,
Sr. Don Carlos Sommer, Director geni&gt;ral de «La MuTú eres el aire.•
tua,» Compafüa de Seguros sobre la Vida, de Nueva
Pues bien, ahora se van á apoderar ~el ag~1a. ~ sello- York.-México.
ras ingleEas acaban de fundar el Lc.dr.u's lachtmg Club,
Muy seflor mío de toda mi consideración:
el Club de las regatas femeninas, compuesto exclusivaAltamente complacido por la manera pronta y expedimente de mujen&gt;s, con prohibición ~b~oluta~e &lt;JUe figu- ta con que fué pagada por la Compafüa que usted dignare en la sociedad, ni á bordo, ni en tierra, mngui:i hom- mente representa, la póliza número 325,04-0, que por va•
bre. El pensamiento no ha brotado por generación cx- lor de $15,000 tomó el Sr. D. l\Ianuel Rodríguez Ayon en
pontánea, cual Furgen mu lti_tud de capric.h?S femen i- favor de su eeposa la Sra. Dona Domitila Martinez de
11os, sino que, como suele dE&gt;c1rse, se ha admitido y plan- Rodriguez, y cuyo valor de $15,000, juntamente con los
teado después de maduro examen.
dividendos respectivos, por valor de $2,690, me ha sido
H:lce ya alguno~ aflos que · las faldas han conseguido pagado íntegr&lt;imente por la casa banquera de esa Com•
diversOl! premios en l1s regatas inglesas, y al lograrlo se panía en esta ciudad, en mi carácter de tutor de la niffa
han hecho muy populared algunas arist~ráticas d~mas, Elodia Rodríguez y Martinez, albacea de la te.~tamentacomo mi~tre.qs Schenlt-y, H•Jgnes. Ohphant, Bntten, ría del Sr. D. Mauuel Rodri~uez ..\.y(m y del intestado de
Bud~ton Rt&gt;ad, y como las mies Hammersley y Cox. No la Sra. Dofla Domitila Mart1nez de Rodríguez, no vacilo
han aspirado sólo á divertirse, á luchar y vencer reman- en hacer esta manifestación para que usted baga el U80
do, sino que ex1sten ya en Inglaterra capitanas de bar~o, que le parezca conveniente, á fin d~ que se conozca u~a
sin capitán por aup11esto, que después de largos estudios vez máe la buena fe con que esa Compaflía sabe cumplir
y rudas pruebas en pleno mar y en tormentosos mar~, sus pactos y compromisos.
han conseguido obtener su tftulo de Board of trade ur!iNo debo concluir ésta sin dejar consignado en ella mi
ficat, for prnfirimry 11aii9ation, como ocurre con lady Cl11f- a~rado, para satisfacción de esa Compaf!!a, por la actitord de Chudteigh, capitana de su ya1te de 350 tc:,nela~as, vidad y eficacia de su agente el Sr. D. Carlos Valle, en
con el cual ha recorrido los mares de Europa, d1spomén- el arreglo de los requisitos ne&lt;:el:!arios para el pago de la
dosl' ahora á recorrer los de Oriente. Otras dos seflori- mencionada póliza.
•
tas obtendrán muy tiront.o análogos diploma~.
De UBted con toda consideración afectísimo· y muy
Con ecitos antecedentes, y con el espiritu firme de las atento seguro servidor.-P1:oao EsclRZAGA,

2

AGOSTO,

1896.

l&lt;~L l\lUNI&gt;O.

•Costumbres curiosas

ese dt&gt;slmubrnnte espectáculo, hubiéraee cn•ido contemplar las extenea! theorías de
jó\·ene~ griegas, cuyo dulce
. recuerdo no" han cc-nservado
los bajos relieves antiguo¡¡ y
estatuas de Tanagra.
Cuando Ft!bo fué llevado
-hacía el citllo sin dudaen mrdio de • torrentes de
fuego," los cantos hímnicos
de sus adeptos, 1as fanfarrias de trompas, resonaron
alegres y jubilo~as. Esta fué
la seflal para los fuegos de
artificio. Lo" cohetei sucedieron ú los cohetee, las bom.
has est~llaron: el templo, el
lago, los praáos, fueron literalmeute iuundados de una
liuda de luz ante la cual
los cisnes se as118taron. El
rnmo final de luces resplandeció J)or fin, (, hi?.o «palidecer as e trellas.» Terminó esta reunión tan admirablemente organizada, orde·
nada con gueto tal, tras el últi1110 fulgor de los fuegos, y
todo~ retiráron8e recordando
aquellas fie~tas suntnosas de
qne fnó te~tigo el gran sii?lo
europeo, el siglo deLuisXI \'.

EN EL EXTRU/JERO.

J,i Re&lt;/11 de la• A&lt;'rtria,. datla

rn d Bo,q,v de /JQ[qn[a J)l)r
el Omdc II la Cundau
d.e Ca•l&lt;llanr.

En uno de nnestroP pa~a•
dos números, iniciamos con
~¡ títn lo general de l"'o~tumlnaci,rw~rudcl utranjero, una
sección, que por su amenidad,
l!upusi1110;, que agradaría mucho á nne~tros lectores. Propu8ímonoP eneota nnevnsección, ofrecer una fisonomía
fiel del cosmopolita mundo
moderno, con toda su pompa, su&amp; deslumbradora~ grandezas y sus dh·er,os ai&lt;pecto~,
proporcionadoR á las diver•
:;a¡, CO!'tumbreP.
Hoy publicamos el s&lt;&gt;gnntlo artículo de esn sección,
dando á nuestro, lectores la
descripción ilnstrada dt&gt; un:\
espléndida fiesta, que inspira
en la actualidad centt&gt;nnres
de artícu loe á lo~ revisteros
europeos: la Fit8111 de l&lt;r:1, le,,.
rías ofrecida en el Bo,q•1e de
Bolonin, de París, po~ nn no•
ble y an _e,posn, no por u111\
corporación corno Pe pnede
creer viHta sn magnificencia.
EsquPen ti e.i.:trnnjerobn v pn
ra esos alardes nabab~, ·que
en nuestroi\Iéxicocr&lt;'erfamos
:.'\Iontecristos no\·eleacos.
Refiriéndo~e á e~a lie,111
dice un cronista: •T~ co~de:
Aa de CuRtellane ha hecho
qne bendigan su nombre todos loa pobres de ParfR ( :i be·
neficio de ello~ se dió). El
espectácnlo, el m:ís delicioso
y artístico de les espectáculOF, fu(, oni. visión de Jap maravillas del tiempo de Luis

-••lo,tm--

La Escuadra Francesa
G-AT,A:-0.T.E:UIA~

1:-&lt;TERNACI0li'ALES.

XI\'.

Escogioae para escenario
del deslmnbrador diYeriimiento, ofrecido por lo.~ opulen i.oa conde-'! ya d1choP, á sus
amigoR, un islote del Bosque
d.e Bolonia, de eae legendario ~que, donde se dan de
diario cita tantas grandezas
europelll!, y que loe am, r·canos conocemos á travC-s del
le!lte. fantát&lt;tico de las descr1pc10neP no\'I ln;cas . Un
gu8to perfecto, un ,.¡,¡,. neta·
1'!ente franc(~ había presidido á !a organizacjón de Ja
fiesta, y ~ta debía resultar
como resultó deslumbradora.
Desde luego. el escenario
~taba admirablemente escogido.
H~y en t;l Bosque un lindo rinconcito, m1~ lindo aún
que el parajeunivert?almente
co~ocido con e l nombre de
«Tiro de Palomas,• que se
transforma en invierno en
Oirctilo dt Patinr1dort~ y que
se llama en estío I::l '0írr-11lo
de ln., Arada~. E.,ta transformación forma un encantador
~ntraste. ~n Enero y Febrero, el lago que Jame ahí los
Cí"spedes laCJ~s, ~ruécase en una superficie nítida, pulí•
me'!tada,. luciente, por donde se deslizan airo•aR y fan.
histic,e cien beldades parisienses, ruma, alemanas, ent~¡,gadas c~&gt;n afán a! placer del patín. En eetfo la decorac!~n cambia por completo: el lago hincha con vol11pt110s1 ad @ns mansas aguas, brillan los céspedes con el rocío
d~ la mafiana, y todo canta en derredor la canción de la
vida. !&gt;, estos recursos de la naturaleza los organizadores umeron loB del arte y la fiesta, en una harmoníacom•
pleta de arte y naturaleza, desarrnlió su hermoeo pro•
grama.
Lo,i invitados, después de haber atrave~ado una larga
galer ía-vestíbulos, doude numerosos ugiere11, de librea
blanca Y oro formabau valla descu!:iriendo sus cabezas
empo:vadaa, llegaban á un e~lón lleno de flore~. Ahf, el
c~&gt;n.de Y la condlll!a de Castellane estaban de pie para re•
c1b1rles.
'
{!no de nuestros grabados nos proporciona la vista ex1enor de eee salón, alumbrado por arañas de luz eléctri•
ca, t:mbalsamado por las roRas, tapizado de .Peda blanca,
F.~lp1cado de oro. Había por donde quiera flores, cuyos
V!V08 C&lt;;&gt;lores reflejaban los múltiple;, crista le~ de grandes
d1mens1ones.
Del Falón, á donde más tarde volvían ya, para bailar,
;va l)ara comer en un bo11ffet suntuosamente servido, 101!
lll\'ltados plll!aban á los prados.
•
un t&gt;Fpectáculo deslumb~or seofrecíaásnri fioe.
E 1Ahf,
peqneño lago extendía á sus pies sus aguas dorm:das
tiobre les cunli&gt;s bogaba una larga galera: el TJucemauro;
lle\·ando una orqut-,tu que, alternando con otra música
ocnlta en.tre lo~ árboles, paseaba sus dulces melodíaB.
Doce cisne~. elt-gantes y fieros. df'81idbanEe sobre las
aguas, en medio de los delfine::1 i&gt;illlnlaJos aquí y ahí.

69

LA l'l&amp;~TA DE ••LAS ACACIAS.,,

El lago y el templo antiguo.

Hacia la derecha levantábanse unas rni nas. ¿Ruinas? dir.in ustedes. Sí, ruinas: una c11Ra coustruida á medias
que ofuscaba todas las miradas. Fueron llamados los
decoradores, y c"n sus telas y sus pinceles, transformaron aquella construcción desagradable en una aparición
fantá,.tica.
En el otro borde del lago se elevaba un templo anti•
guo. Daban acceso á él dos e8caleras altas y largas (uno
de nuestros grabados lo representa.)
·
Low coros de la ópera colocados &lt;letras de las columnatas del templo. cantaban trozos de Haendel, de Rameau,
de Gluck, de Bach, y el cuerpo de baile del mismo teatro, á ~u isa dedi vertimiento, representó «La apoteosis del
dios febo,, ( véase el grabado relativo) y al contemplar

f

LA P'I.ESTA DE

«LAS

ACACIA~.»

'1tJ talón de rcce¡:,clon.

La vi,iu\ de la escnaura
franceFn al puerto de la Cornfla, ha ~ido en estos últimos
días el gran acontecimiento
en E~pañ:i. E~peraba Ir. her•
moFa capital gallega á sus vi.
sitant('s, engalanadacon bandera~ e,paflolas y franceeas
enlazadas.
.\1 llegar la escuadra, á cu.
rn frente venia el acorazado
Ílorhr, al mando del almirante Rt&gt;gnault, fné saludada
con una salva dti :.n caiionuzos.
Muchos vaporcitos y boti&gt;s,
en los que iban comhio, ei
populares y algnnas autondades se dirigieron á los bnrcos franceseH, disparando por
el camino bomb;,s y cohe.
tH:1. Una de estas embarcaciones llevaba una ro tísica, la
que al llegar junto á la escuadra tocó la 1la1'8ellesa.
Los Yivas á Francia eran
muchos y ei;truendosos, respondiendo los marinos con
vivas á E~paña. )fuchfeimas
personas subieron á bordo,
siendo recibida~ por el almirante Rt&gt;gnault de Premesnil
y lo!! jefes y oficiales á sus
órdenes.
Por la noche la ciudad apareció iluminada, y la escua•
dra encendió tambien luces
eléctricas. El espectáculo era
bellísimo sobre toJa ponderación.
8i grmde fué el entusiasmo de los coru11eses,el primer
&lt;lía, mayor fué el segundo. A bordo del D11pw¡ de Um~
falleció un marinero, y su entierro fué ocasión' é:e nue\•aa
manifeHlaciones. Le presidió el Ayuntamiento, quien,
ademite, le dedicó una bonita corona. A la fúnebre ceremonia acudió una inmensa muchedumbre.
Mayor significación tuvo el banquete dado á bordo del
buque almirante. El Gobernador y el Alcalde brindaron
por Fraucia y por que se estrecharan las relaciones entre
eeta nación y Espana, hablando en términos harto expresivos. El almirante Regnault lo hizo tambien en forma muy sentida. Después hubo baile acudiendo más de
1,000 personas, entre ellas las más distinguidas señoras y
señoritas de la ciudad. Puede decirse, empleando un giro
corriente, que toda la Coruña visitó la escuadra.
Al zarpar la escuadra repitióse la manifestación de simpatfa. La bahía eFtaba cuajada de barquitos y vaporci1108 engalanados con banderas. El Almirante dejó al Alcalde un pliego cerrado, rogándole no lo abriese hasta
volverá tierra. Así se hizo, y entonces se Yió que conte•
nía una afectuosísima despedida.
A la una de la tarde 8alió la escuadra para el Ferro),
rompiendo la marcha el acorazado lloche, poderoso buque de más de 10,000 toneladas, uno de los mejoreA de la
Armada francesa.
)lucho ha comentado la prensa espanola estas manifestaciones de mutun eimpatía, no faltando periú&lt;.lico que
haya visto en ellas i&gt;J deseo de una alianza entre J&lt;Jt; gobiernos de los doe pueblos.
De todos modos la visita de la escuadra francesa al
puer~ de la Corulla ha. l!f.rvido para estimnlHr 1~ ~entimientos de cordialidad por parte de dos nacimws que
anta!lo se miraban con alguna prevención que iieude en
la actualidad á deenpa1ecer.

�70

2

EL MUNDO.

¿DE DONDE VIENE
. EL COLERA.'l

Ya han llegado á su destino las grandes peregrinaci9nes que los árabes acostumbran hacer todos los años,
para cu¡nplir uno de los preceptos que más recomienda
Mahoma y q.ue es quizús el
que mayor mfluencia ejerce
en el ánimo de los secuaces
del islamismo.'
Desde principios del mes
de Abril hast• el HdeJunio,
en que principió la Pa.,c11a di,
Al- kd&gt;ir, conocida vulgarmE&gt;nte &lt;'Qn el nombre de Posc11a del rar11uo, las cara\'a·
nas de mahometanos qne se
organizan para ir á la Meca
son innumerables.
De llarruecos, del centro
de Africa, de la India, de la
China, y más especialmente
del Cairo y de Damasco, de
todas partes acuden mahometanos á ver el antiguo templo de la Kaaba. Hay ai\os
que la peregrinación llega á
:!00,000 almas.
El viaje que hacen los peregrinos para cumplir eete
p1ecepto religioso es larguísimo, lleno de penalid,1 lea) y
fatigas, expuesto á todo género de contratiempos y cau •
sa para muchos de su muerte
LA FIE;;TA DE «LAS ACACIAS.ll
por,:p1e á las fatigas de un
viaje penosísimo se unen la
Apoteosis de Febo.
peste, el cóléra y otra porimpresiones religiosas y políticas; las iniciativas que más
ción de enfermedades contagiosas que se desarrollan encLtadran y son m,ls con,·enientes para el desenvolvimientre los peregrinos.
to de su religión son acogidas con entusiasmo indescripA pesar de todo ello, el número de éstos aumenta cada
tible entre-los musulmanes.
añn, y más aún la fe religi0sa con que verifican la pereCuando la peregrinación termina; cada uno lleva al
grinación.
S nto y bueno para ellos, que los que profesan la reli- •punto de su partida la Eemilla de las nuevas ideas y de
los nuevos planes desarrollados en el interior de la
gión del Alcorán se dediquen con fo y entusiasmo á esKaaba.
tas v otras P.rácticas de en culto: lo que no se puede mirar con indiferencia, es las consecuencias que esas peregriPero en el orden físico son más inmediatos y más tangibles los malE'S que produce la peregrinación á la Meca.
na.:iones producen.
"Cnas son de orden político; otras afectan á la salud de•
El cólera E&gt;S un azote constante que tenemos todos los
aflos como consecuencia de ella; y á pesar de las innutodas las naciones.
•
Según el Alcorán, todos los que profesan la religión de
merables víctimas que ocasiona, y no obstante los queMahoma son hermal)OB, y la peregrinac:ón á la ~leca es
brantos que al comercio de las naciones atacadas produuna esp~ie de recuerdo entre ellos de que eea confraterce, pasa uno y otro año, y se olvida ese mal hasta que al
nidad existe y es indestructible. Cuando los peregrinos
siguiente vuelve á sorprender su repentina aparición.
se reunen en el interior de su fllrooso templo, donde no
i::Jon ya innumerabhs los casos de cólera ocurridos en
puede entrar ningún cristiano, se comunican entre sí sus
di,ferentes puntos del mar Rojo, en el Egipto, en ?.!arrue-

AGOSTO,

1896.

cos y en algunos puertos de
Europa, hasta el punto de
que la cuestión sanitaria ee
hoy una de las de preferenie
atención para muchas naciones, y ha dado origen á algunas medidas preventivas. ·
De Calcuta es de donde viene principalmente ese azote porque allí el cólera es permanente, debido á la coatum breque tienen los natu-.
rales de la India inglesa de
exponer sus enfermos én lae
orH!as del Ganges, río ~
ellos sagrado, con objeto de
que obtengan su complet.ac~
ración. Con esto ocurre IQ
que es natural: llega la hora.
de la marea, y el agua, al
t:ubir, recoge á todos loa enfermos que están deposita•
do~ en las orillas, los arraetra
con su corriente, y va dejando cadáveres en todos sus ia. lotes. Los cadáveres flotan•
tes se descomponen, las ave1
de rapiña se ceban en elloe¡
y de esta bárbara costum
bre, á que los individuos qu
la practican llaman la verdadera religión, nace la peate, el cóler:. y toda clase
enfermedades contagiosa&amp;
que los mahometanos que van
á la ~1eca esparcen por todo
el mundo.
"Algunas vecef han inten~
do los ingleses hacer &lt;lesa
recer tan bárbaracostumb
pero las dificultades de
den interior que esto les originaba han sido causa de q
desistan de su idea.
Los ingleses llevan á sus colonias un espíritu eminen•
temente mercantil, y sin duda anteponen el logro de ao,
aspiraciones comerciales á las ideas de civilización qa&amp;
ninguna nación culta debe abandonar.
Si las naciones de En ropa no se ponen de C'lmún acu~
do para evitar la propagación de estos males, el cóle
será y continuará siendo un azote que tendrá la Euro
pendiente .,obre su cabeza, y de Europa la terrible
fenmdad podría pasar muy fácilmente á América. E
realidad, las peregrinaciones de los árabes son un co
tante amago á la salubridad del mundo entero.

2 AGO~TO, 1896.
EL MUNDO.
71
======================================,,;,,=;;,,,,;,,=============================
BISMARCK Y LI-HUNG-CHANG.
~rno r~feriamos en la semana anterior, el célebre estadista ch1n11 v11 actualmente de corte en corte vieitandv
la \·it"ja eurupa, y aprovechándose al parecer de lai, eneeJ1~11z..~ que ¡., proporcionan su observación prudente y su
larga ¡.,nícti~a en los a,¡untos de su país.
lloy ~ubhcamos un grabado que representa al príncipe de Bismarck, al creador de la unidad germánica y al
poderos? vim::y del Petchilf, campE.-ón esforzado de la
mo&lt;lermznción del celeste imoerio. Figura nuestro grabado el i:nomento, ~n q_ue los :!os altos próceres, se halla11 reumdos en Fr1edr1cheruhe, durante la visita que el
encnmbrado chiuo hizo al célebre Canciller alemán.
l'otr más que be quiera, es imposible dejar de hacer un
paralelo entre esos dos hombres públicos de tanta notoriedad, que por modo diverso y por tan apartados caminúe han influido tan ericazmente en la marcha de sus
respectivos países. Al verlos unidos en íntima entrevista acaden al pensamiento los recuerdos de la vida de
Bi~marck, larga y laboriosa, pero consagrada por entero
á la realización de un hermoso ideal: la formación de una
patria alemana, fuerte y vigorosa bajo la ealv~uardia de
los Hohenzollern, herederO!! de las glorias legendarias de
Federico Barbarroja. Y no se crea que el caudillo occi_de11tal eale maltrecho en la comparación.
Li Hung-Chang, como Bismarck ha dedicado también
toda su vida al servicio de una causa; dar estabilidad y
fuerza al poder central del caduco imperio chino, v sin
reparar en los medios, ha marchado constantemente á
su objeto. Como al Canciller de Hierro no le preocupan
los gemidos de Polonia e;;claviznda, ni las protestas de
Dinamarca despojada, ni !ns huodllaciones de Austria
privada de su hl-gemonía, ni loe rencores de Francia vencida, así al Yirrey del Petchilf no le escuecen ni turban
la tranquilidad de sus sueño~, las sombras de millar.,s de
infelices prisioneros, infamemente degollados en SonTcheon, á pesar de Jas enérgicas protestas del General
tiordon, revresentaate de la alianza brit,inica que les había prometido dejar su vida á salvo.
Tampoco hac.-n mella en su corazón templado en las
f!\11grientas luchas, los alaridos;de•garradores de loe muEulmanes ,·encidos, en Occidente y como los famiticoe
1\ieu-Fei, destrozados al filo de la espada en el Norte.
En estas hecatombes, dignas de dejar mancha impeI"ecedera en la historia de· aquellos pueblos se trataba de
insurrecciones atrevidas, de rebeldías atolondradas con~ra el ~der comtituid&lt;? y contr_a I:i omnipotencia del HiJO clel Cielo; y er11 preciso reprumr!as con mano airada.
El _Emperador perdonó al sanguinario caudillo, y lo
preanó colmándolo de honores, y concediéndole su im1&gt;erial confianza. La Historia tendrá tal ,•ez que perdonarlo porque supo alcanzar éxito en sus hazaflas.
Extraf\o personaje el que pretendemos bosquejar á
:grandes raegos. ~acido de las capas eociales inferiores,
ha podido por el solo esfuerzo de su voluntad elevarse á
la tnvidiable y encumbrada posición del imperio chino.
Nada, lo ha retenido en eu carrera triunfal, y paso á
paso ha obtenido loe honores y distinciones con que lo
seflalan en su país.
. Con babi! y astuta mafia supo despistará los diplomáticos franceses presentándose como el ami~o cariñoso de
la República durante la guerra del Tonkm, y después
de aquella desastrosa campana, tan llena de gloria como
escasa de provecho para las armas francesas logró el há•
bil estadista que las cosas quedaran como ~taban antes
de rompel'lle las hoetilidadee, y que Mr. Ferry retirara
sus,exigencias de unacua~tioea indemnización de guerra.
hntonces fué "Cuando L1-Hung-Chang alcanzó er máximum de su prestigio en la corte de Pekin; y cuando disponiendo de la confianza del soberano se dedicó á la ár&lt;lua tarea de militarizar el imperio.
No tuvo tiempo de desarrollar todos sus planes· apenas logró fortificar y poner en estado de defensa P~erto.Arturo y Wey-H~-Wey, y comenzó la organización del
ejército.
Loe japoneses se habían adelantado á sus designios, y
-cuando eatalló la guerra de 1894, hallaron al irr.perio
-desarmado.

DRILLASTI! RECEPCIÓN DE LA COlfPASIA DE AR':ILLERIA DE BOSTON, E. l'. ES MARLBOROt:GH IIOT:!IE,
POR EL PRINCIPE DE GALES,

Taimado como pocos, el ast11to caudillo no agnardó la
derrota qne preveía, y más que por mentidos diegnstos
del Empt'rador, por propia voluntad se separó de la dirección de lo~ negocios, ll tiempo oportuno, para no
amenguar Sh colosal prestigio.
Este hombre extraño, símbolo de la grandeza china y
emblema de sns gro,3eros errores tiene dos aRoectO!l contrarios y paradójicos; como viejo tronc•&gt; hunde sne'rafces
en el suelo inm?vil y '!listerioeo ~e la chinesra a1itigüedad; pero tamb1en extiende ó quiere sus ramos ve,d~8 en
pleno modnnismo europeo.
Yiaja con su ;;taud y le gnsta tener en sus habitaciones aves de canto y tórtolas arrulladoras: este es el chino del pasado, el chino del país quimérico de los pagodos ventrndos, de loe lacos multicolores y de los ventu·
rinoe de oro.
Die&lt;:ute _con los sabios y los diplomáticos, asiste á las
experiencias de los hombree de ciencia, intriga á la Europa entera, que lo contempla absorta: ese es el chino del
porvenir, el chino que llevando á sn patria el Recreto de
la fuerza que encuentra en los iwperic-s occidentales
puede levantar innúmeras IE&gt;giones que rompan lasco:
rroídaR murallas que las gnardan.
Ya ~e ve, pue11. 9uE&gt; no es t3n disímbolo el paralelo en=
tre B1Rmarck y Li-Hung-Chang que se ven en nuestro
grabarlo.
La Cumpañía de Artillería de Boston.

LI-IIUXG-&lt;.:IIANG Y El, l'Z:INCIPE BU\l!ARCK.
FIIA:-.ca Y ESPASA.-LA COIIU~.\.-LA ESCU.\lllU Ffl.1"-CES • ríEL i-01:n; FONlJE.IDA EX l.A D,UIIA,

Por primera vez en la vida, Londres ha abierto ene
br&lt;1~0!l ¡,ara e,,tr..char en ellos A un •ejército invasor.• La
antigua y Honorable Compañí&gt;1 ne ·Artillerfa de Boeton
cruza t-1 At),í11tico y se halla ahora entre los inglese11, si~
l\al?er Cfü!Pado la más ligera perturbación en el Reino
t;mdo. Est.a compañía fué fundada ha..:e doscientos cincuenta ai'los,en tit•mpoe que se batallaba dura y continuamente.. No está c~mpuesta de soldados de simulacro, y si
la ocae16u ee ofreciese, pelearía como buena, siguiendo el

ejemplo de sus predecesores en la guerra civil de América. •
El proyecto de que esta compaflía visitase ,á Inglaterra, era ya ~nti11:uo: hac~ ~os ai'loe y m~io que- surgió, y
el fin prrnc,pal de los vmtantes es pred1caT en el Reino
Unido el estahlecimiento de un tratado de arbitraje pam
todos los asuntos qne puedan ofrecerse entre los pneblos
que hablan el inglés.
La recepción hecha á los brillantes soldados fué cordial y carií1o~a. La reina los recibió en Windsor y el
Príncipe de Gales les pasó revist'a en Mallborough:
Detenolón de lo~ trenes en la areno..

El accidente ocurrido en la estación férrea de Montparnaese, en París en el cual no ·saltó todo el tren á la
calle gracias á la resistencia ofrecida á las ruedas por el
suelo arenoso del anden, ha sugerido á un profesor de
Dresde la idea de dE&gt;tener con arena los trenes cuando
entran sin f1eno en las estaciones.
, El procedimiento se reduce á amortiguar la velocidad
de be trenes ó vagones sueltos, haciendo que pasen las
ruedas á una waEa de arena de 5 á 13 centímetros de espe~or.
El ~isterua se i:nsayó orimeramente en E&gt;l final de una
estación de térmrno y después en una e~Iacibn intnmedia, por medio de una aguja que em·ió el t,~u á toda velo;idad á una vía act'esoria enarenada.
Loe res_ultados f1~ero_n df~ibivos. No~e produjo parada
brusca, smo una ~1smrn'lc1ón gradual &lt;l1&gt; Ye!ocidad sin
que los.vagones hger011 tuviet,en t~11de1.ci11 á le\'anÍarse
entre los pesados.
La resistencia ofrecida por la arena aumenta con el espesor de la capa y sobre todo, con la rapidez de la marcha del tren.

�2

72

EL l\JUNDU.

AGOSTO,

1896.

2 A GOSTO, 1896.

.,.,,.

,.

•

r

ru
ro
&gt;&lt;

u
ro

Q_

-·
o--

t:::I

&gt;
,.,-:J
,,,..

::-1

e'

º'

/

~

)

:::;
~

)

~
....

atr
-

;::,
::.::
,

..

ro

:-:l

(/)

ru
ru

z
I

o
!CROQUIS MODERNOS.
TARDE GRIS.

,

.

Llneve...... la sombra ext.iende su clámide enlutada,
La calle PStá cubierta por el nt&gt;¡zruzco cieno,
Y ahogRndo de la lluvia la fú nebre b'llada,
En lo lejano se oye el redoblar del trueno.
¡Oh, trif'te pensativa, oh, taciturna amada!
Deñme 1:u, morbideces de rosa de tu seno
El bienh...chor mara2mo, y vierta tu mirada
Sobre mi vida inquieta su hipnótico veneno.
Qniero, bPbiendo el hatchis de tus sombríos ojos,
El opio de tn nuca y el de tus labios rojos,
Mirando como albéa tu pálida hermoirnra,
Rodar hasta el ahi mo sin fondo del olvido,
Mien• ras la llnvh entona su canto adormecido
Sobre la masa negra de la ciudad obscura...... .
FRAYC!~CO iJ. DB: ÜLAGUIREI,.
Agosto de 90.
0

EL MUNDO.

73

�EL MUNDO.

74

'l.

Aaowr0, 1896.

2

Un episodio terrible.

...

1896.

EL MUNDO.

sentí COIJ!0 1-!n desgar~miento inte~ior y fu( presa de una gran piedad.
El anadió en segu!da co1:1 la m1Sma voz blanda y lejana: «A menoe que _detrás del
bloc ~ya......,, Repentmamente, con un movimiento brusco se levantó á medias como
galvamzado. Con un gesto ~re.ve me hizo sigilo de que gua;dase silencio, apagó la vela,
Y.en el horror n~ro de las t1meblas, espesadas al rededor de nosotros, inmóvile8, rete•
mendo nuestro aliento, con los músculos y los nervios distendidos como resortes escu-

I

CIA ocho dias que estábam~~=cuei~. 'Nos :iiojábamos en las casas de I: ,
ciudad; mi compañía estaba mstálJ.da en uoa i·illa, cerca del a~ueduct~.
La mayor parte de los arcos inferiores del acueduc~o habían sido c.ub1ertns
con morillos. En algunos que tenfan un. lado tapiado y el ot.ro cubierto ¡ -or
una palizada, ac~mpaban las fuerzas móvil,:s de Saone--et-L01re. Uno. de lo~
arcos había quedado libre para el paso de /as t!opas y de \os ton.eles lleno[ de -¡&gt;1edr11s;
Jas faginas estaban colocadas á derecha é 1zqmerda para 1mp.edir el a~ceso en ca~o de
alerta. Afuera, para defender las aproxima?iones, había atrmcheram1entos de t1eria
v estacadas. Los·móviles estaban de g11ard1a.
.
·
·
Yo estaba con Lasalle, de mi Mmpañía, un ~ravo y sólido muchacho. Era de Ar•
cueil y debíamos ju!ltos ir ÍI hacer un recon.ocim1ento en unas grandes canteras aba_n·
donadas que se extienden en un largo radio en los alrededores, y tratar de recoger ,,1.
gunos bongos.
En aquel tiempo de penuria, un plato de hongos conve!tfase en un regalo ?e r_ey •
Uno de nuestros camaradas se había procui:ado, gracias á. no se que sort1Ieg1"~,
un cuarto de libra de manteca para los ochenta v1~ntres hambn~n~os de que se. con,·
po11ía la compat'íía. Poco era, pero no por eso 1eJa~a de coust1tu1r ~n C?rol~no tnn
apetitoso como raro de los sabrosos honges entrevistos en nuestra 1magmac1ón Y Je
los cuales esperábadios hacer una ámplia cosecha.
. .
Por la mañana habíamos roído un pedazo de femur de ca~allo v1eJo, del cual pendían trozos de carne quemados ó casi crudos. Habíase le añadido ~n poco de ar1 oz agna•
do con sal y con este sumario almuerzo rociado de, un vaso &lt;!e v11;10, u~a taza de raíé
Jiaero y una gota de aguardiente tu~rce tripas, hab1amos part1~0 sm decir una palabra
d; nuestra expedición, Lasalle y yo, en busca del deseado plat1llo.
Eran como las tres de la tarde. Las canteras ee abrían .á alg~nos centenares a~
metros del ecueducto, en un npliegueque empezaba á corta distancia de las avanzada,;
prusianas.
.
d
• d áI d
Se corría el rie~go de atrapar algunas balas del enemigo yen. o demasia o a ••~·
cubierta, pero Lasalle, hijo del país, con.ocía á fondo \a topog.ra.f1a de los luga~e~ y sabia
la existencia de una entrada donde podiamos llegar, map1-rc1b1dos del enemigo.
.
Hacía un frío de todos los diablos. La nieve endurecida, rojiza y mezclada de t1e·
rra era de un blanco sucio, matizado aquí y allá por el relieve sombrío de un surco,
rot~ por alguna valla de espinas ó por un arbol aislado.
. .
•
En algunos siti.os brillaba el relámpa_go de un aguazal, de un ll;ihllC! ae agua, b~l_11dos. Del cielo páhdo caían fulgores déb1leP, alu,mbrando con refleJOS tiernos el ~errt&gt;·
no, apezonado y at6rmentado, los caminos hendidos por las profundas huellas de¡adas
por las ruedas de los cañom,s.
•
El frío era intenso; el aire helado, inmóvil, tangible po-r decirlo así, parecía co1no
paralizado. Cortaba materialmente la. faz, lacerab~ las manos, .penetraba los hue8o~,
con una agudeza tal que se creía expemnentar la picante se1;1sac1ón de.una 9-uemadu, H.
Reinaba por doquiera una gran calma y á veces en med10 de ese silencio que ob, ..sionaba algun arbol matado por el frio, se hendía de lo alto á lo bajo, con el ruido seco de u~ fuetazo; de~prendfnse una parte y volví~ .á reinar aquel silencio de muerte.
De cuando en cuando un cañonazo agudo, hiriente, lanzaba su nota breve y rnet,í•
Jica, golpeaba el aire y se extinguía súbitamente, como estrangulado por el rigor de la
atmbsfera.
A intervalos regulares, en la distancia, una detonación sorda, potente, prolongada,
parecida á la queja for~ida ble y 1.ejana de una bestia monstru.o5a, .estallaba repH ·
cutiendo al rodar en el aue con sonidos sofocados y de nuevo el s1lenc10 pesaba en la
calma glacial.
Eran las baterías prusianas que tiraban sobre París, la explosión de las cóleraH
acumuladas de un pueblo, ayudadas por los Krupp, esos gigantes de ace:o y de :6erro,
aullando su feroz canto de guerra, lloviendo su tromba de fierro sobre la ilustre crndad.
Era el enemigo; el enemigo obstinado é implacable, encarnizado en su obra de destruc·
ción y á cada minuto, con una precisión rigurosa, el temible huracán se abatía sobre
la ciudad,
Detrás de nosotros se perfilaba netamente la extensa línea rígida del acueducto
qne nos ocultaba al pueblo y á nuestra derecha, un poco hacia atl"ás, la temible silueta poco á poco, ante la in perturbable tianqu;lidad de las calles, es~a obs11~ión i rritant:edel fuerte de los Hautes-Bruyeres, entonces silencioso; frente á nosotros se distinguían
desapareció. Ya no tuve como él más que una sola preocupación: la de descubr1rfacilmente los atrincheramientos prusianos, en las tierras frescamente removidas, deshongos.
ba
tacándose lo negro sobre la blancura lívida del suelo.
.
Veníamos de atravesar un estrecho corredor qué, me decía Lasalle, desemboca .
Habiamos encendido nuestras pipas, sin decirnos nada; con las facciones consumi- en una encrucijada la rga y espaciosa, la cual debía llevarnos á nuestro punto d~ partidas la faz barrosa, las carnes tajadas por el hielo, encorvando las espaldas, seguíamos da. Habíamos encontrado grandes dificultades para seguir.lo. Un derrumbe reciente la
la parte baja de una rampa qne nos sustraía á la ~ista y á los tiros del enemigo. Algu- había vuelto casi impracticable; los bloques, ape1;as detemdos. ~n el techo, pendía~ de
nos.miautos de~pués alcanzamos la correntera y nos detuvimos ante una abertura muy una manera tan agresiva, que avanzando se tema la perce~c1C!n netamente defimda,
elevada, bajo la cual desaparecimos. Estábamos en las canteras.
insoportablemente enervante de que una nada, un extremec1m 1ento del suelo, un eco
Yo enfilé el pasadizo siguiendo á Lasalle, que había encendido una vela. Ese de 1a· voz la más lig1,ra conmoción, bastarían para provocar su caída.
.
pasadizo de dimensiones y de formas muy irregulares, se alargaba, con torcimientos
Ento'nces vendría la muerte, la muerte inevitable, brutal, del ?uey que cae baJo el
bruscos describiendo emboscadas ingeniosamente compliéadas, ó redondeandose en peso de la masa, si esta nos tocaba, y si no, la muerte lenta, hon1ble, en un se\&gt;ulcr&lt;&gt;
blanda~ curvas, atravesadas por otras vías que se entrecruzaban hasta el infinito.
piedra, presas de los horrores del b¡¡mbre y de la sed, la .larga y cruel agon.1a, en
Ya esos pasajes median dos metros de altura, ya se a;argaban hasta tres ó cuatro de
medio á.el espanto de las tinieblas, del hombre enterrado vivo, á menos de evJtar el
metros; después, de pronto se estrechaban, la bóveda se deprimía, las paredes se aprosuplicio alojándose en la cabeza una bala de revólver.
.
ximaban y se necei1itaba inclinarse para pasar, no pudiendo avanzarse de frente. .
Voh-er por ese camin.o hubiera sido una i~posibilidad casi absoluta.
En algunos parajes !os desprendimientos habían obstruido la vía y era preciso
Habíamos apenas sahdo de aquel paso pehgroso, cuando Lasalle, tan dueño regutenderse boca abajo y resbalará través de los escombros y franquear el estrecho paso
de sí mismo, se paró en firme clavand? sus p_ies en el suel~.
que comunicaba los dos trozos del ramal. Algunas veces se caía e1;1 una esI?aciosa ~n- larmente
Había una concentración de terror en sus 0Jos, taimadamente fiJOB trente de él, Y
crucijada de cerca de cuatro metros de altura, á donde convergían cmco ó seis arterias.
trastornada, una eetupefacción. dolorosa.
.
.,
La roca formaba el techo de esos pasajes; los bloques de piedra superpuestos Y en suYfisonomía
o seguí la dirección de su mirada y experimenté una violenta conmoc1on;. n&lt;? haapenas apareados, constituían las paredes laterales, sosteniendo e l esfuerzo de la bó· bía ya paso la bóveda se deprimía y los !:!loquea superpuestos se levantaban, h m1tan•
veda. y daban á. esas zanjas cubiertas una apariencia de regularidad.
De cada lado en los corrillos más largos, corrían paralelamentt&gt; á los muros bancos do complet~mente el camino que debía llevarnos á otra salida de las canteras.
El se aproximó y examinó el .obstáculo. La bó.veda al derrumbarse se hab ía roto·
de arena, mezclados de tierra y mantenidos por piedres enfiladas. Ah( crecían hon- en mil
pedazos, que amasándose 1rregularmente ap!lábanse al aza;, mostrando b ruscas
gos que cortábamos y deslizábamos en nuestras bolsas. Hacía un calor dulce que nos salientes
y curvas profundas. Uno de esos bloques, el de más aba¡o, no tocaba d .sueloenvolvía y después del frío de afuera tlXperimentábamos una indecible alegría en de- sino por un lado; el otro, semilevantado, permanecía apoyado sobre algunas p1ed~sjarnos penet1·ar por ese aire tibio, acariciador y delicado como un plumon. Nuestras que lo mantenían en un equilibrio tan incierto, tan amenazador, que un ligero m0!1•
articulaciones rígidas se ablandaban, nuestros miembros ya flexibles, adquirían de miento una sola piedra desprendida del montón, habría bastado para que el andam1a•
nuevo su elasticidad.
Poco á poco, á ese bienestar sucedió una especie de debilitamiento irresistible. je impr~visado se desunii,se, arrastrando en su caida al bloc, privado 11s.í de todo soNos sentíamos presas de un deseo inmoderado de dejarnos caer sobre aquella arena porte. Tal cual estaba, dejaba en su inclinación una estrecha abertur~ t ria.ngular, ~ufi•
fina, de extendernos cuan largos éramos y de dormir indefinidamentú. Fué preciso lu- cientemente ancha apenas para que un hombre, arrastrándoee, pud1e~e 11nroduc1.rse.
char contra este entorpecimiento repentino que 110s invadía, originado por el aire ape- Pero ¿á dónde conducía? El hundimiento había debido producirFe en cierta extensión ,.
nas renovado por los pozos que en ciertos parajes partían de una de las galerías para y pc,día con razón suponerse que otros montones de rocas continuaban más allá. En
irá abrirse afuera, al nivel del suelo. En el orificio las antiguas truchas fuera de uso suma las probabilidades de pasar eran tao aleatorias, tan llenas de imprevisiones, que
se pudrían en su sitio. De lo alto á lo bajo de los pozos, varios mástiles provistos de se podía considerar como virtualmente im?osible escapará través de aquella muralla
'
escalones, atravesaban toda su extensión, apoyados contra las paredes y parecían á ~p~~
Lasalle se había inclinado y permanecía en cuclillas frente á la abertura, con una.
primera vista ofrecer una posibilidad de obtener la salida; vero la mayor parte de esos
postes estaban en un estado tal de vejez, con los escalones tan carcomidos, que cuando vela en la mano. Hizo un movimiento como para penetrar; pero se detuvo y permaneno se rompían al tocarlos constituían para al que intentase escalarlos la grave amena- ció en la misma posición; únicamente inclinó la cabeza sobre et pecho.
Cuando me aproximé á él, vi que todo su cuerpo temblaba y me dijo con voz sorda.
za de romperle el cuello. Por lo demás, muchas de esas escalas primitivas no llega]?an
de un timbre extraño, como si hablase :para sí mismo: «Ha habido un derrumbe, la
sino á algunos metros de la boca de los pozos.
ruta está tapada.,,
Nosotros nos habíamos quitado nuestros capotes y los habiamos depositado en
Su voz en aquel momento tenía una entonación particular; era débil, amortiguada, .
una oquedad parll tomarlos á la vuelta. De tal manera era sofocante el calor.
Yo había tenido al principio cierta aprensión al avanzar por esos fúnebres corri- pero enunciada con claridad, aunque articulada con trabajo y parecía venir de muy .le•
llos. Lasalle por su parte no mostraba la menor vacilación, parecía muy á gusto en jos. Expresaba una angustia tal, un desaliento tan completo, que yo temblé sacudido
.
.
al fondo de aquel laberinto y se aventuraba con sorprendente aplomo por los zig-zags por un gran extremecimiento.
-¡Obstruida! repitió Lasalle maquinalmente. Y hubo en estas tres sílabas una ID·
de aquellas innumerables callejuelas. No teniendo como él el hábito de permanecer en
tensidad de sufrimiento tan vibrante, q_ue Xº permanecí in~óvil, incapaz de pronun•·
los eubterraneos, yo experimentaba la influencia del medio.
Sufría esa ansiedad opresora de lo desconocido, esa sensación de malestar, vaga, ciar una palabra, de hacer un gesto, a01q111lado. Frente á la mmensa desesperació n .deé
esa inqniet-nd ind&lt;•finible, pero punzante que hostiga constantemente, estado de alma aquel hombre, cuya audacia fría conocía yo, cuya bravura había comprobado, olv1d
particular qne es singularmente penoso, especie de postración dolorosa de nuestra vo- un instante nuestra po~ición desesperada. Aquel desfallecimiento inexplicable e!1 un
luntad ante un peligro inasible, invisible, pero que sin embarge, se adivina. Después: ser de aima tan bit&gt;n templada, me conmovió en todas las fibras de mi individualidad ;.

AGOSTO,

~~

'

En aquel momento un rumor apartado, confuso, apenas perceptible, llegaba á nosotros. ~pués faé un murmullo d~ voces, un pataleo de hombres en marcha. El grupo
s~ aproximaba, acentuábase el ruido, los sonidos se düundian, el suelo, hollado, martillado por una ~nda numerosa, temblaba, y piedras pequeilas se desprendían de los
rouros y caían á tierra. •
1
. Arrodillado~,. con los revól vera en la mano, esperábamos ahogados por una angus•
tia muda. Pr?du¡ose entonces, detrás de nosotros, un ruido sordo, prolongado, seguido
de una sacudida que quebrantó fuertemente el suelo y algunas piedras rodaron hasta
nosotros. Un ~udor f~ío perturba nuestras frentes.
. -Ahora s1 está bien.cortada nuestra retirada, estamos tapiados, dijo Lasalle en voz
baJa; detrás de nosotros. ,a galería se ha hundido y ielante tenemos á los prusianos.
Esta vez su entonación era firme, formulada con mucha precisión. Continuó:-Hay
un ramal 4!1e se ab!e á nuestra derecha, pero está ob!itruído en sus tres cuartas partes,
Y. además, ignoro s1 desei:nboca en un pozo ó se comunica con otros corredores más pract1c~bles. Puede ser tam~1~n que los prusianos, asustados por el hundimiento, no osen
arriesgarse á pasar, adm1t1endo que el camino esté libre detrás de ese agujero y ruelvan sobre sus pasos, esto no tardaremos en saberlo.
El murmullo que acabábamos de oír recomenzaba· ahora era un bullimiento ind~scriptible; rozamiento de cuerpos á lo largo de las pa~edes, los, crujimientos de las
piedras desplazadas, el tintineo de las armas golpeando los muros, apartando los es•
com1;&gt;ros. De cuando en ct1ando, un juramento, enérgic1mente formulado, estallaba
dominando el tumulto. Se daba alguno orden la banda pasaba. Ya una luz vacilante
cercaba de una aureóla pálida los bordes del agujero.
-La ruta estaba
libre, murmuróLasalle.
.,..,.¡
Se oía el ruido de
las respiraciones fa.
tigosas. Acres emana ci o n e s se desprendían de aquellos hombres sudt&gt;rosos;un relente in·
sípido se escapaba
de sus trajes im·
pregnados de toda
clase de ol9res de

guerra, de tabaco, de cuadra, y se

..

tiltraban á través del estrecho orificio hasta nosotros.
. A cada instante el agujero flameaba con una luz más viva. De
pronto surgió una mano teniendo
una candela, á e11ta siguió un brazo, y por fin una cabeza coronada
por un casco, apareció: La llama
n-&gt;s.alumbraba por completo á Lasalle y á iní, y los cobres del casco cintilaban. Una gran sombra,
violenta, muy alargada, trazaba so•
bre la bóveda una larga banda ne·
gra, móvil, contorneada de una macera· peregrina.
,,El hombre nos apercibió. Jamás
olvidaré la expresión de estupefacción, de espantoso horror que súbitamente defcompuso sus facciones.
La boca torcida en un horribleictus
sobre su faz que se había puesto pálida, con una palidez terrosa, los ojos
abiertos y fijos, las pupilas desmesuradamente rl.ilatadas, oprimiendo la candela que tenía entre sus cledos crispados, per•
manecía ahí como petrificado ante nuestros dos revólvers que le apuntaban.
Permaneció a.si un largo minuto. Después, un grito salvaje, un aullido de fiera,
un ladrido, surgió de su garganta, grito de terror, de impotencia, de rabia, de una in-tensidad sobrehumana, que nos hizo extremecernos basta la médula de los huesos. Inmediatamerte después, ensayó un brusco movimiento de retroceso, pero su codo movió violentamente y desplazó una de las piedras que servían de apoyo al bloc sobre el
-cual se encontraba, y la enorme masacalcárea osciló un segundo y cayó sobre él !entamen-te. Entonces las facciones del miserable se deformaron, un sufrimiento indecible contra•
jo su faz, oíase el crujirniento de sus huesos que se rompían y su cuerpo se recogió sobre
sl mi~mo. En un esfuerzo convulsivo, levantó la cabeza, sus labios hicieron una muéca sobre sus dientes atrozmente apretados, un brillo repentino iluminó sus pupilas que
luego tornaron á velarse, y una gruesa lágrima turbia se detuvo en el lagrimal de su
pupila izquierda, y su cabeza cayó inerte con el casco. Había muerto. Un hilo de sangre
salía de debajo de la roca, manchando de púrpura la blancura de las piedras, y surcaba
-con sus surcos bermejos el polvo de los escombros.
El brazo permanecía tendido, con una rigidez amenazadora y entre los dedos criapados la candela continuaba ardiendo. De cuando en cuando una gota de sebo rodaba
á. lo largo de las falanges y se fijaba mostrando sobre la mano su delgado relieve.
-Requiescat in pace! dijo Lasalle con una sonrisa extraña. Después de él.. ...... .
DOl!Otros.

75

Al grito terrible lanzado por el infeliz, prodújose un gran silencio entre los pru- ·
sianos; después, tras vanas tentativas por desprenderá su camarada, partieron, de· ' .•
jando dos soldados para custodiar al cadáver.
Nosotros oíamos á esos dos hablar en voz baja.
Lasalle, encendiendo de nuevo nuestra vela en la del muerto, me dijo: «muchacho,
no hay que vacilar, es preciso que nos metamos por donde vinimos, cueste lu que
cueste (y me mostraba el pasadizo que permanecía libre); es nuestra única probabi•
lidad de salud, nuestra sola puerta de escape...... si es que n!)s queda alguna. Pasaremos ó no pasaremos; ensayemos, sin embargo, pasar. Siempre habrá tiempo de hacer
una intentona de última hora." Y mostrándome su revólver, ai'iadió: «En todo casf)
podremos abreviar los tedios de nuestra soledad si se prolonga demasiado."
Dicho esto y tomando la delantera penetró en el peligroso canal. Con una perfecta sangre fría y una tranquilidad admirable, tanteaba el terreno, sondeaba las
aberturas, escrutaba el equilibrio de los bloques. Había readquirido su calma y tomaba de nuevo posesión de sí mismo. La encrucijada estaba muy obstruida y extremadamente elevada y pa1ecía ser una hendidura resultante del desprendimiento de las
rocas, más que una galería tallada por la mano del hombre. Su altura alcanzaba hasta
cinco ó seis metros y frecuentemente menos. Pero los amontonamientos de escombros subían algunas veces hasta la cima y era preciso escalar penosamente esos taludes
movibles, salvar sus crestas y descender con todo género de minuciosas precauciones,
la pendiente opuesta. Frecuentemente la bóveda descendía hasta el suelo, de tal suerte,
que se veía uno obli~ado á deslizarse entre los escombros, temiendo perpetuamente el
desprendimient,J de 10s bloques, que de un momento á otro podían aplastarnos. Un
movimiento un poco brusco de nuestras rodillas, un golpe de hombros ó de codos,
mal aventurado, un impulso imprudente...... podía desprender una piedra y queda·
riamos enterrados para siempre.
El aire rarificado era mefítico y pesado; la humedad penetrante y malsana.
Tuvimos que detenerno,i un momento, porque ya no podíamos más. Lasalle consultó su reloj: eran las nueve; á las siete habíamos entrado en aquel conducto infernal;
así, pues, hacía dos horas que errábamos en aquellas catacumbas, y nada nos indicaba
que estuviésemos cerca de una salida cualquiera. Para colmo de desgracia, nuestra vela estaba enteramente consumida; arrojó una llama azulada y se extinguió; un segundo
aún la mecha ardió con un fulgor rojo, apenas visible, carbonoso, y las tinieblas fueron completas, opacas, fétidas.
Entonces un inmenso desaliento se apoderó de mí, una gran lasitud de espíritu.
Experimenté una necesidad imperiosa, irresistible, de permanecer ahí donde estaba;
no tuve conciencia de nada, sino del deseo de un reposo inmediato, absoluto y que
siempre durase.
Lasalle me tomó rudamente del brazo, me levantó, y con voz dura me dijo: «Vamos! levántate! Marchemos.,, Y seguí pasivamente trastavillando detrás de él. Andaba.
automáticamente, sin saberlo, embrutecido.
Nos quedaban algunos cerillos, de loe cuales nos servíamos en los pasos difíciles.
Traíamos dos periódicos, los desgarramos é hicimos mechas con ellos; su flama duraba
algunos segundos, se deslizaba por las paredes lisas, desflorando los amontonamientos
de piedras amparados por las anfractuosidades; sombras fantásticas danzaban alrededor de nosotros, y la noche, la horrible noche, volvía con el tétrico silencio.
Se encendió el úhimo cerillo, el último pedazo de papel, y entonces, delirantes,
furiosos, nos internamos en In. sombra..... .
La alucinación comenzó; el pensamiento del prusiano yacente, aplastado por la
roca, hostigaba nuestro cerebro. Nos parecía sentir eu cadaver aplanado frente á nosotros tratando de impedirnos el paso con sus manos crispadas. Perseguidos por la atroz
visión, proseguíamos, siempre infatigables, feroces, huroneando en el espesor de las
tinieblas. Bajo nuestros pies, las piedras rodaban con estruendo v nos heríamos las cabezas en las aristas de las rocas; nuestras manos se ensangrentaban, desgarradas por
los filos agudos de las piedras. Desaparecíamos en agujeros talmente exiguos, que nuestros cuerpos podían apenas introducirse, y después de esfuerzos inusitados, llegábamos
al otro lado, empapados de suJ.or, sofocados, estenuados. Después tornaba el obstáculo maldito, la interminable iucha recomenzaba, é íbamos hacia adelante exasperados,
sin aliento, con una tenacidad de bruto impulsado por el ardiente deseo de vivir.
En un momento dado, la atmósfera fué menos densa, después casi fresca. Entró
en nosotros la esperanza y redoblamos nuestras fuerzas.
Nos llegaban bocanadas de aire, cargadas de olores acres de plantas; debíamos de
estar cerca de un pozo, de un agujero cualquiera que comunicase con el exterior.
Ante certidumbre tal, apoderóse de nosotros una alegría inconmensurable. Kos
lanzamos hacia adelante, locos, aullando como bestias que huyen de la muerte horrible; aspirando á plenos pulmones las fuertes emanaciones que llegaban de arriba. De
pronto apareció un hilo de luz ......... el alba de la libertad. Entonces empezó una carrera salvaje, desordenada; una sucesión de brincos extravagantes para llegar álaabertura tan ávidamente deseada.
Era un pozo, arriba se recortaba su círculo luminoso; el cielo ......... el aire ......... la
vida!
Durante algunos minutos permanecimos abatidos, jadeantes, sucumbiendo bajo el
exceso de la fatiga y de la dicha.
·
Habiaroos ad vertido la presencia de una escala. Lasalle había examinado el mástil; podía soportarnos; algunos escalones estaban aún en su sitio y además las paredes
del pozo estaban acribilladas de agujeros, vrovenientes de la caída de las piedras arrancadas de sus alveolos por las lluvias y las rntemperies y que yacían en el fondo. Gracias á esos agujeros se podía, ayudándose del mástil, álcanzM la altura.
La madera podrida era de una consistencia blanda, espon josa y como cubierta de
una sustancia vizcosa sobre la cual no podían afirmarse los codos y las rodillas. Para
no resbalar era preciso estrechar el mástil con un esfuerzo continuado y poderoso.
Bajo el peso de nuestro cuerpo, el poste enlamado se mecía con crujimientos de mal
au~urio; á cada momento teníamos miedo de verlo romperse y dt- ser precipitadod al
abismo.
·
Era aquel un laborioso trabajo; nos asíamos al palo con contorsiones de mono~,
nos afirmábamos á las viejas estacas fijadas al muro, en las cuales los dedos entraban
como en una pasta blanda, de tal suerte la podredumbre era cowpleta. Nos asíamos
de todo, de la menor arista, de la menor hierba, de la menor estaca. De cuando en
cuando, al in!!ujo de una @acudida un poco ,·iva, el mástil oscilaba gimiendo; cedía un
escalón bajo la mano ó bajo el pie y entonces se resbalaba uno alg,mos metros, y vuelta al trabajo para recon1uistar el camino perdido.
Por encima de nosotros se percibía siempre el círculo azul sembrado de estrellas y
la luna, muy blanca, muy pálida, brillando con un fulgor frío de acero pulido. El frío
debía ser intenso afuera.
Frecuentemente nos deteníamos, aniquilados y escuchábamos en la sombra. Sofocados, bañados en sudor, muertos de cansancio, nos oprimíamos las manos y nuestros
corazones latían con golpes redoblados; después, la lenta ascensión, la dolorosa jornada recomenzaba.
Uno de los tr2vesaños sobre el cual Lasalle reposaba, se rompi6 repentina y rui·
dosamente y mi compañero hubiera sido infalilrl.emente lanzado al vacío si con una
agilidad de clown no hubiese, en un decir JesúP, asido la esca.la á la cual se afianzó. El
mástil vibró, tembló en todas sus piezas y por fin adquirio su posición rectilínea. Algunas piedras arrancadas de las paredes por la conmoción, cayeron con estrépito. Por
prudencia nos detuvimos; Lasalle estrangulaba el mastil; yo tenía un pie sobre una
piedra saliente y el otro en un agujero; me sostenía con las manos de un pedazo de fierro lleno de orín, fijado al muro. Oon la cabeza levantada, permanecimos inmóviles.
Bruscamente una sombra cortó el círculo de luz y una forma humana apareció en
el orificio.
Era un bávaro: lo reconocimos en su morrión de crines; se le había puesto ahí de
centinela ......... Estabamos frente de las avanzadas prusianas. El ruido de la estaca rota y la caída de las piedras había llamado su atención, y trataba de dar!e cuenta de
aquella cosa insólita. Nosotros guardábamos una inmovilidad de estátua. Se inclinó
inquieto con los ojos muy abiertos, escudriñando las sombras, y con el dedo sobre• el
gatillo de su fusil. No vió, sin embargo, nada, no supuso nada; empujó con un pie una
piedra del tamai'io del brocal, que nos rozó al pasar; la oyó caer y se alejó.

�•
2

EL MUNDO.

76

AGOSTO,

1896,
2

No había más que un partido qua tomar: salir de allí 1o más rápidaménte posible,
saltar de improviso sobre el centinela, y evitando servirnos de nuestros rev61 vere para
no dar la alarma á la posta vecioa, extrangularlo; después correr á grandes zancadas.
Un último y silencioso esfuerzo no·s había llevado Casi al nivel ·del·hrocal;colooado.
al ras de la tierra, cuando una piedra de apoyo, sobre la cual me afirmaba, cedió y rodó
retemblando, L9.salle~ c.on un pie sbbre un .escalón, y el .otro.sobre unas salientea de la
pared, con la ro.a no izquierda apoyada en el mástil, mantenía en la ·derecha su · revólver, con el brazo extendido dispuesto á todo. Yo estaba más bajo que él, pegado al muro, afirIIlándome con los pies y con loa codos. Una emoción punzante nos contr~ía la
garganta. Nos quedamos inmóviles y silenciosos, seguros de que el centinela, una vez
1mesto e,n guarQia por el.primer ruido, iría á investigal' el pozo, menos sumariamente
que la vez prime¡a.
La espectat.iva no fué larga. Unos pasos firmes y rápidos resonaron pesadamente1
vibr6 el euelo y, la silueta sombría del soldado se mostr6. Inclinóse como antes, un poco más sin eIQb.arg-0, de manera que la cabeza y una parte de los hombros estaban frente al v~cío, y mir6. Esta vez desconfió 1 inquietóse y. permaneció inclinado, ansioso, es·
erutando 1a'opacidad de las tinieblas, sondeando la abertura negra con la punta de su
bayoneta. Sus ojos brillaban con un brillo extraordinario en la sombra que_pfoyectaba
sobre ell;Os la viséra de su casco; pesaba sobre él una opresión. Tenía la intuición de
que babia un peligro ahí cerca, en aquel agujero, acechándole, y breves extremecimientos nerviosos plegaban sus facciones duramente acentuadas.
Se ma;ntertí&amp; justamente por encima de nosotros y miraba al ·otro lado del pozo; después, lentamente bajó los ojos en dirección de sus pies. Advirtió entonces algo? Distinguió nuestras figuras en la sombra? Vió lucir el rev.ólver de Lasa lle? ........ .
Súbitamente su faz atezada tomó una expresión de ferocidad espantosa; el hombre
se afirmó .y Jleyóee el fuejl al hombro. Re.tembló una detonación; oí un grito terrible,
vi una forma humana agitar un momento los brazos en el vacío; después una masa
blanda pasó rápida ,como una Visión á nuestro lado y se estrelló allá abajo con un eco
sordo. Era el cadáver del bávaro. Lasalle le había descargado en pleno corazón su revólver.
_
.
De un s.alto estuvimos fuera del pozo. La luna estaba oculta detrás de una nube,

&lt;.

¡Oh vir.,en mía! Yo siento
Que en nuestras ansias palpita
La foz de un sol que gravita.
En el alto firmamento,
En donde tiene su asiento
El ídolo inmaterial
De ese amor espiritual,
Sobre el que tu alma y la mía
Baten su ala nocbP, y día
.En torno de un mismo ideal.

(Yen su mano dejé una moneda)
córre, que tal vez tu madre
Extenuada por hambre, te espe¡a.n
Suspirando, la triste mendiga,
&lt;,Ay .. .... ! en mí nadie piensa en la tierran ..... .
Murmuró, y en las piedras lodosas
Sollozando cayó ...... ¡Era huérfana!
n¿Qué te has hecho, Dios santo, Dios bueno?
Que esta pobre criatura no muera
En el fango&gt;&gt; exclamé, y conmovido,
Sentí frio en el alma y vergüenza
De ser casi dichoso en el mundo,
De tener una choza siquiera!

«1Córre,

MENDIGA,

•

EL MUNDO.

JORGE MONTBARO.

t De Stcchetti,)

Virgen mía: en ·la penumbra
De mi espíritu, se inflama
Un 'acento que te llama
Y tin resplandor que te alumbra.
En mis ,nochea se vislumbi-a
' A.lgo Inmenso que a~etea,
Que canta y qne parpadea.
Ante el radioso fulg,,r
De·ese chispazo de amor
Que en mi alma relampaguea.

1896.

los vaporee velaban el fulgor de las estrellas, y en la oscuridad gris y fría se levantaba
distinta la silueta de los Hautes-Bruyeree.
.
Orientándonos con el fuerte, nos precipit~mos á 1:aso ~e carga del lado de Arcueil,
cuando á veinte·pasoS' de nosotros Une. voz gr1t6: c(QUién v1ve?n
La patrulla bá.vara acudía á todo correr.
«Tiéndete bocabajo,n me dijo Lasalle alargándose en un foso:
Un resplandor iluminó la noche y silbaron las balas sobre nosotros con el estruendo de una explosióp.
.
.
.
.
Repentinamelite frente á nosotros se encendió en la oscuridad una !mea de fuego·
los franceses, creyéndose atacados, tini:ban sobre toda la lint.!a .. Inmedia!amente uná
segundra. linea fulgurante brilló en medio de la noche, y una fus1lérfa rab10~a empezó
de ,los dos ladoi::; los prusianos imaginándose que los franceee~hacían una sahda, abrían
el fuego de sus-trincheras.
·
· -Apresmémonos, dijo Lasalle, y prot{'gidos por el foso corrimos sobre el hielo
entre los dos taludes. De cuando en cuando una bala silbaba en un diapaSón mú~
agudo, hacía ealtar un mogote de cesped endurecido que nos cubría de tierra, hería el
hielo é ibaá r0mper las ramas que coronaban el talud. Algunas veces el foso cesaba
pc,r completo, cortado por un camino; un sendero entonces pasábamos rápidamente,
expuestos al doble fuego; después vol \1famos á replegarnos en el foso. Y esto duraba
ya minutos, minutos que eran hórae ........ .
, En un recodo, hacia la derecha, el foeo de1:cendía bruscamente, en rápida pendiente y las balas pa8aban mhs arriba. Un instante después estábaµios en la cementeta, por completo al abrigo, á la entrada de las nefastas canteras que iban á ser nuestra
tumba, y Lasalle fué á-buscar nuestros capotes. Esperamos algún tiempo, hasta que la
ÍUijilería se. calmó un poco, y veinte- minutos más tarde, estábamos en nuestras trincberás, no sin que nos hubiesen zumbado en los oídos algunas balas perdidas del t-nemjgo. antes de que hubiéramos podido hacernos reconocer de los otros. Y siempre en
la lejanía, en la aureola de su siniestra lumbre, dominando todos los otros ruidos, retemblaba monótono, feroz, inexorable, el rugido formidable de los ;Krupp bombardeando la heróica ciudad.
·

P ARAFR.ASIS.

AMOROSAS.

AGOSTO.

Terminado el fostín, sofiolien to,
Por las calles vagaba al -acaso1
Cuando hallé arrodillada á. una niña
Que vestía rasgados harapos.
Y con voz temblorosa pedía, ,
Alargando la escuálida mano,
En ·el nombre del Dios de los cielos,
De pan negro, siquiera un pedazo.
¡Oh, infeliz! exclamé: utoma, toman

JUAN ANTONIO 8oLÓRZANO.

i!,a caricatura en el e~franjero.

UNA CARICATURA YANKEEYUNARESPUESTAESPAÑOLA:
EL TIO SAMUEL A.L l'EQ.uESO ESPAÑOL:

-Muchacho, lo mejor que puedes hacer, es darme esc¡,uro; las criaturas no fuman.
[ Copia exacta de una

carioo.tura del periódico "Ju&lt;lge" de N. Y.]

Nimbada de luz te meces
En'. las ondas de mis 1:méños,
;y; entre mis vagos ensuefios
' Como un astro resplandeces.
En mié penas apareces
Como un angel bienhechor,
Y en mis horas de dolor
Y eternas melancolías,
Me alientan tus alegrías
Y me consuela tu amor.
Etel!'. ·el' himno que canta
El corazón que te adora,
La plegaria arrulladora
Que en mis labios se levanta.
Eres perfume en la planta
Y estrella en el firmawento,
Onda sutil en el viento
Y aI'r..,bol en eJ celaje,
Eres"ave en ellollaje
Y' estrofa en mi pensamiento.
BENITO FENTA N~.

Cosamalo3van, Julio de 1896.

1.1-HU~G-CHANG,

Ilustre personaje chino envilL&lt;lo á. Europa. !1.obse.rvar los usos y cos..
tumbres, adopta la bicicleta. Envio el diseno de ella!i. Pekin, donde
se fabrican todas en la actualidad conformo al modelo.
[TOMADO DEL NATURAL.]

Gflores ae Glgosto.
EL ESPAXOL AL TIO SAlH:EL:

-:::tia.estro, si te lo quieres fumar, teudrJ.s que quemarte el hocico. [Contrafuci6n de "La Gam]Jana de Gr(lfia"¡

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

77

�2

EL MUNDO.

78

AGOSTO,

1896.
2 Aco::-'To, 1896.

ARTURO.

Tomado de •El Universal•
de la ciudad de Mihico

Al trnyé,;; de los espacio&amp; ct.t·clnrcs,

Marzo 20 de 1896.
Tu SYDNn Boas Co.,
New York.

Nos lisonjeamos con frecnr ncia de qne @:ibemOll dar•
nos cuenta, siquiera ~ea v:ig11, ,le laH c&gt;1ntidad1•s de uui:
choe guarismoe, cuando las ,·emos eecritt1~, ¡iero por 1111
parte, confieso paladinamente qne cuando t-~cncho a\ lr,11
astrónomos echar cifras, me co11fu11dn. Annro nwl~ al
través de los cielotr, á razón de Wi.000 111illa!i por hum.
Figúrese ahom 1111 viaje de 4. i28 000 llli 1!1111 t-11 1111, d_ia !, •
l:le tardaría menoe de dos 11,innt0:1 en 1r di:e ~k:oco a
Londres, si tuviéramos un vehículo que amlnvitst: con
tal rapidez.
Pot3í.a d, los niímerQ.9,
La distancia de Arturo A In tit-rra, Peg,ín el l&gt;r. Gnillemin, es 11.500,000 vi,ces la,it-11ml ,l 1111..,Ho pla11e~a, ó "':ª•
en númel'Os redondo~, 1,0l,V.500 00) U(\U,OOOJe 1111lla•, distancia que no alcanzamo1:1 a; co111pre1ider. Tod,,s ,ahe111ue
que la luz var!a en fuerza, ~n mzón tnven,a al C!t:\drado
de las distancias. Ahora bien, se eabe por e~tudws concienzudos, que la fuerza de la luz que recibirnos en la tierra de Arturo, es una veintt: billoné~im1\ parte de la que
proviene del sol. TeniE'ndo pre,ente la ley de la inten~i•
dad de la luz, se calcula facil111ente qne al retir-a11'e el
sol de nosotros á una distancia 1-10 000 wceH 111nyor
que la qne guarda actualmente, 1 ..ciuii-ia111os aproximadamente, en tal caso, ti-. ntn lm1 como ahora nos lh•ga de
Arturo. Pero la luz &lt;le PPt-e astro tieue qt1E' atnH"E'Far
11.ólX) 000 veces tantaH milla~ como las qntl no• ~l'par:m
del eoÍ, y divi&lt;liéndO!'e e~te mímer~l ¡ior 140,000, hallamos el cocieute 82, qn.. puede cons1&lt;lerar,e como la relación dE"I diámetro de Arturo al dt-1 Fol.
Qllcúlase en 8S(.i,000 millas el diámetro del ~ni, _debiendo ser. por lo tant-0, el del otro aetro, c11Pa de
il.000,000de millaB, en cir~unferencia 22-1,000,000 y+-11 ,·olt1men 551 000 veces el del centro de nu,-~tro si8te11111 planetario. S~poniendo que ~ada porción &lt;ltl la super lic_ie de
un astro brillara con la misma fuerza q111:&gt; 1111 11rPa igual
del otro la luz que brota de Arturo •ería 1&gt;,72-1 mayor
qu'! con:o la quP. expide el Rey de nnePtro_ cielo, po~~lll~
la superficie varía como el cuadrado dt-1 duhnetro.. S1 E'I
sol cambiara l11ga1ea con el otro a~\ro, éste cubriría h~
mitad del espacio que llamamos cielo y la vida 9ue r~quiere las condicionE'S actnales, sería del todo 1mp01'•·
ble y deeapar.ecer!a instantáneamente ( en unión de nueetro'globo) víctima del exceso de luz y calor.
¡ llacia Arturo!

79

De llnportnnclo. públlon.

León. Guanajuato,

El Rey de los soles,-Jnsl&gt;,Ilificancia de nuestro ,lstcma oolar, Calcutos a-ombllll!OS.-VlaJ(&gt;'- de millones de al'lo,.-Pmgreso de las
cortrella.~-Humantdatle,i ,otn,es.-::-ubc, de \'IIIO!CS.-1.a nue,-..
Crania.

Si nuestra nave sideral comE'nzara á hacer velas hacia
la encendida mole de que venimos hablando (CO!,a que
· sucedería sin la celosa atracción solar y de otros cuerpos
celestes), grandioso á la v~rdad sería el espectáculo que
@e presentara á nuestr()8 OJOS aeom bmdo@. Cna nJo se reduJera la distancia de la estrella gigante á algo menos de
8 000.000 000 de millas, la luz proveniente de ella igualaría á la &lt;¡ue viena,del sol á un número de miilas 1111 poco
mayor que la cent.ésima parte del mencionado. A un tre•
cho como el queaepara Neptuno del sol, ya sería inaguantable el calor; cnand-&gt; la distancia quedara reducida á la
que exiete entre Jupiter y el centro de nl1ePtro sistema
planetario, la terrible energía de la radiación incendiaría loe boeques, wmarfa los mares en vapor, se derretiría luego la coetra terrestre y antes de aproximarnos á
una distancia equivalente al radio de la órbita terrestre,
nuestro globo se habría convertido en gaE!
Sin duiia. Art.uro es el rey de las estrellas; y aún nuestro B-OI, á pesar de ser tan grande y tan bril ante, si llegase á caer en la srdiente f~fera de aquel gigante de
los cieloe, perdería au unidad l1m1ímca y desaparecería
inmediatamente.
,
Quizá•, para dar cuenta postrera de nuef!tro extinto
luminar, aparecería en la superficie -de Arturo una mancha brillante que no tardaría en desaparecer, causada por
el vapor que de las ardientes regiones superiores de la
fotoesfera arrastraría el ijOJ en su caída.
Bien vale la ;:,ena de que noll detengamos un momento
para considerar los efectoe de la atracción gigant.e!'ca de
un cuerpo como Arturo. En el sol la fuerza de gravedad
ea 27 veces mayor que en la superficie de la tierra, pero
en Arturo, suponiendo la misma densidad media, sería
2,200 veces superior. AJ!! es que, un hombre que pesara
200 libras en la tierra, si fuestl trasportado á Arturo. convertiríase, bajo irn -propio enorme peso de 440,000 libras,
en una mancha de materia protoplásmica aplanada, antes a\Ín que loe fuegoe de la inconmeneurable ornaza
estelar pudieran convertirle en tenuísimo rayo de sol, que
irf11 á vagar por loe espacios y á convertirse en ellos en
materia c6e:nica, ó si se quiere, en materia primera en la
formaeibn futura de otr38 mundos.
f:i dable nos fnera lanzar un proyectil de un caf\6n
Armstrong con dirección á la lejana estrella, y suponiendo que con!!E'rvara su velocidad inicial, tardaría nada
menos que 161.000,000 de atloe en llevar al lejano astro
noticias de nue@tro microscópico planeta. Se ha calcula•
do que el nú111ero de millas recorridas por todos los trem-s &lt;le loe E,itadoe Unidos en 1895, montó á 650.000,000.
Ahora bien,
Esto r.~ cq11ifale11/"
A tres viajes y"inedio alrE'dedor del B-OI; pero para hacer
11110 30/0 aln&gt;df'dor de Arturo y suponiendo en unP. sola
lfnt-a loe 650.000 000 de millas de loe ferrocarriles americanos, sería preciso, para terminar el viaje, recorriendo · cada año tan tremenda aistancia, nada menos que
l.f,45,:384 años.
Si supusiéramos ahora que un pulpo hubiese nacido en
la misma fecha que Julio (',esar, éeto E'P, en 12 de .Junio100 A. C., con un tent4cnlo de l,009,500,000,000,000 millas de largo, y el mismo dia de su nacimie)tto hubiese
tocado con la t:i:tremidad del tentáculo, la ff.rvida superficie de Arturo, preci:!aría que pasasen alguuc.s miles

EL MUNDO.

Muy Señores mios y amigos:
Tengo la satisfacción de manifestarles que desde que conocí eue Píldoras de Vida del Dr. Roee las he
eatado ueándo diariamente en m1
consulta, en tcidoe los casos de constipación obstinada, de deearneglos
gastro-inteetinales ocasionados por
dispepsias producidas por falta de
secreción biliar, siempre con seguro
éxito; pues no ha habido una persoLa
qua 110 haya sentido, cuando ménos;
una mejoria marcada de su enfermedad, habiendolas numeroe&amp;«J que han
cundo radicalmente.
Laa neo tambien frecuentemente
como purgante en dóeia de 4 á g
píldoras, según la edad del paciente
y he podido observar que eón un
purgante inofenaivo, seguro y que
no deja tras si, loe funestos resultados
que es coman vsr después de la adminiat.ración de tantos otros purgantes.
En este mi establecimiento de
farmacia tienen regular consumo &amp;us
Píldoras del Dr. Ro88 y creo que en
Tiata de sus efectos crecerá dia á.
dia su demanda.
Felicito á Vdes, por el gran éxito
que han tenido con la feliz preparación y loe autorizo para hacer de
esta carta el 1180 que V des, deseen complaciéndome en honor de la verdad
y en beneficio de la humanidad
doliente dán dolea mi opinión de una
m&amp;Dera expon tán.ea.
Soy d9 V des, afmo, S. S.

Da. ANTONIO D. M.A.RTINEZ

CREMA ROSADA

En 1879 en Rochestcr, N. Y. y obedeciendo A una necesidad oobl!ca, ee empezó de una manera modesta la elaboración de un descubrimiento ctentlflco, heehO el allo anterior, el cual ha revoluc!onado
el tratamiento de la enfermedad Brlght y todu la., demAs fol'ID&amp;.9 de
enfermedades de rillones asl como tambll·n las del hlgado y de tas,
eelioru. Tan grande (u~ el ~.,:llo que elita pre)l&amp;raclón obtu\'o dcs-po.és de dada 11. conocer al fl'1bllco, que bien pronto hubo necesidad
de hacer ne. \'eees mayor la capacidad del laboratorio, -&lt;tupllcarla

nnevameDte, y en 1883 hubo neoesldad de construir un edificio d&lt;'
piedra Y la1rlllo A pn1cba de fuego, de lilct.e pllos lH x 10,, ples, ¡ara
poder contener denll'O de (11 el laboratorio y suJ! dependencia.•.
En 18Sl se abrieron laboratorios en Londres. Inglaterra: 'I'oront.o,
Oni:.: Y Frank(ort, Alemania: en 1885 en Melboume, .Au.,tralla; y en
1S86 en Kreuzllngen, S&lt;ñm; y Dunedln, Nnc,-a Zelandla todos los
cualCI! cslén .en activo trahaJo.
'
Ha.&lt;ta ahora .M.~x!oo y el l'Ur de América han sido dc.sculdados Jl()r
la 11encllla razón de que todas nuestra., energtas estaban reclamai!M
Y ocui-,tas en otras dire&lt;'done•. :Má~ debido ahora 11. nuevos arreglo,¡, este gran benefru•tor de la humanidad se podrá. proeurar il e•tos
~ - d('8de ca.•. Una medicina ,¡ue ha efee.tuado una serle no Interrumpida de éxitos en todo, los continentes del mundo, no puede
fallar ~ul. Se adapta e,pcellllmcute á los )'.lalSt'S calurosos ..,omo se
ha e.-fdenclado 1,on 8U éxito en AU•tral!a, India y et Sur de Aírlca.
Testlmónlos que prueban las ,1rtudes notahlcs de la C'l:JU. !,JtGURA
DE WABSl:R-. ac han dado ¡,or m!llan,,¡ por eminentes hombres y notables scftores tle todas ¡artes riel mundo. Entre ellos podemos mc•nclonar Oovemor Atrnrd, S\"racu.se. X. Y.; R. A. Guun .M. D pr.'$1dente del Colegio rl~ llledid~a de lo-• btado,. Unidos én X. Y'.:
Robeson, M. R. G., , . J. L. K. Q. C. l., Lonrlre•: Lord de Bla~uiere
l-',Prlngtleld, Crawctey, su.sscx, Inglaterra: Sir Wm. \'. Gui;c, El.moré
&lt;:ourt, Oloucc.«ter, Inglaterra; Ma1, Gen. A. Elrlcrton, Ttun Cbapcl,
Plymouth, Inglaterra; F.I. Hon. C. Stewart, LL. I&gt;., A&lt;'lcavedcr House
.Alton, ltants, ln¡,:Jat,,rra; Muy Re\'. Dcan Mahone_' \ Penrlth Xc,;
~uth Wales; llon, &lt;leo. Tom, Ip,,wtch, (lueensland: Atcalde Thoina,
i;.:ul!y, .s apler, :-.ue\'a Z(-Jundla; Re..-. J. E. Ranµkln, D. D., LL. IJ.,
presidente de ta_ t;nlwrsldarl Howard, \l'ashtngton, EstadOll 1·rndos;
l&gt;r. M. Beyer, Wu~zburg, Alemania; l!dward Wfüon, D. D., LL. D.,
Obispo de la Iglesia rle Inglaterra, Otawa, canai'IA.
Pedid á ..-ue,tro fnrmBC'(,ut!oo la CrRA l'EGt!RA DE WAnSER y si no
la tiene il la nnta, ('('&lt;lidia il Wanicr·s S&amp;íe Cure, Ro&lt;lhesler, :-; . Y.

ADELI NA PATTI
PARA LAS DAMAS.

No más vejezU

No más arruga sU

En la actualidad no hay en Europa una señora ele•
gante en cuyo tocador no °figure un tarrlto de esta
delicada Crema. La célebre diva Patt[ la u~a constantemente y siguiendo su ejemplo, todas las m6.s cé•
lebres artistas y las damas de la alta aristocracia lo.
prefieren á todai; las demás composiciones, po rqUf•
está probado que embellece el cútis y conserva li~
frescura de la cara. ha:;ta la vejez.

De venta e11 todas las Droguerias y Perfameriu.

Wm.

DEPOSITO GENEUAL1
■ OYARO a. C&lt;ETSCHEL. CalleJ6n del Eaplrltu Santo núm. ,.

Julio d ·e 1896
HABANA.................. $ 25,000 ORO.
MADRID .. ....... $48,000 $26,000 $32,000.
SANTO DOllINGQ......... $160,000 ORO.

CleI-.1.e1.-:i-t
DOCTOR FRANGES.
Espcc-lnltst,n paro. lo. ~uraclón

PRECIOS SIN COMPETENCIA.

DE LAS ENFERlIEDADES DE LA CINTURA.

El único que recibe noticia por cable y
paga 10,.,, premios por su listín el mismo dia.
Hágase la consulta y se conocerán las ventajas, salvadas las di:stancias por el telégrafo.

l'REl!IADO CON MEDALLA DE HONOR

POR EL GOBIERNO'FRANCES.

(!alk,jón a,21 Sspíritu $anto.númuo a.
EXTRACCIOS GARANTIZADA DE LA SOLITARIA.

M.RUANO.

31S A~OEI DE PRACTICA.

Horas dé consulta de 9 á 12 a m y de 3 á 6 p m.

México.-San Andrés núm. 17-México.

_Syrac11se

Las Bicicletas
Un bigote

SYRA.CUSE""

prematuro.

[Dibtjo de J. Martioez Carrión.)
de años antes de que la ,eneación de la quemadura llegase hasta la circunvolución cerebral,)• por lo tamo pudiera tener conciencia de E'lla, suponiendo que la qen~ación camina, con 11na Vtllocidad Htlmejante á la de 111 luz,
esto es, 186,000 millas por segundo.
.
En cuanto á si e,tos phnet11s se hallan~ no habitados,
cuestión 011 que Pin duda J&gt;E'l'llla11t-cerá irr_eet,luta para
siempre. Pero sabernos ya, merced al estml10 de e11 co11~posición eepPctroecópics, qne en caso de hallarse. l1nb1tados sns criaturas deben de Eer de todo punto diferentes d~ las que pueblan la tierra.
. .
::-;'uestro sol pertenece á cierto orden de ePtrell~!!. S1r!o
á otro y Arturo á otro orden diferente; pero, existe, sm
embargo, una progrPsión de un orde1~ á ot_ro. No nos es
dable afirmar que el sol ha permanecido ~•empre y permanecerá donde ahora le ve1110.,. T,mdrá qui! ann,~utar
su intensidad calorífica ó enfriartre. Piendo mitR probaule
lo primero. ~irio, ó la estrella del C'an, poEee mavor cantic.ad de calórico qne el POI, como que 110 se halla, como
este rodeado con envoltura deoea de vaporee absorbentes, 'que pro~blemente consisten en hierro y otro~ me·
talE's, reducidos al estado gaseoso por la .tremenda intensidad calorífica del rutilantP a~tro camcular. Por otra
parte Arturo poPt'e irn11 nube de vupores mucho más
den~ y profunda que laque rode-.l P,( sol. Al mismo tie111-

po hay indicaciones patentee de un calor intenso latente
bajo aquellas masas de vapores; as( es que si el'! un hl'ch&lt;&gt;
que el progreso de los soles se verifica en una eacala ascendente de capacidad calorífica, es muy probable que
Arturo se ir.!. desprendiendo poco á poco de esoe vapore11, qne hoy por hoy oscurecen el resplanrlor de 11u luz,
haciéndola aparecer de la misma intensidad que la que
nos viene de Sirio. Documentos históricos testifican que
en un tiempo fué Sirio nna estrella roja, (ni más ni me•
nos que Arturo lo es en lo presente) pero parece que Femejante color ha ido desvaneciéndose J.&gt;OCº á poco, con•
virtiéndosP en estrella blanca, y al propio tiempo que 1111
color ha cambiado ha aumentado proporcionalmente la.
inteneidad de su luz.
Al desprenderse de su envoltura vaporOl!B, ha aumen•
t-ado necesariamente su fuerza calorífica, y es de prt't!ll•
mirse que igual cambio deberá ocurrir en nueetro sol y
dem~s e~trellas que se hallen en las propias condiciones.
Puede haber algún peligro en estos cambios que inre•
Panternente van verificándose en las estrellas, y 1011 cua•
les ponen de manifieeto el progreEoo de loe aole11, en queno se prPsta atención alguna á las uxigencias de la vida
en los planetas que giran en torno de ello~. Y porten•
tos semt&gt;jantes prestan altísimo interés al estudio de In
astronomía en nuestros diae.

AVENIDA JUAREZ 4.

SON LAS MEJORES.
-- -

17,
PRECIOS:
...... .... .. .... .. ...
TRIGUEROS Y -RIVAS.
RUGBY ......
-

APARTADO 189.

••STEARN@!. ••

un.ECOU,D,"

Pídase el elegante catálogo en Espaflol con mu•
chfsimas ilustraciones.
iiBICICLET•.\S DE $120 á $,'i21&gt;!!
Grandes talleres de composturas y maK11í~o
surtido de accesorioi:t.

Las mejores bic:cletas que hay en la República,

las qne más se han vendido.y las que mejor resultado han dado.
¡S11u las má~ eua, y soJI las más baratas!
ME:XICO.

·r
.2001

120

Puente de San Fra11cisco número
TALLER PARA REPAR.ACIONES. SANTA ISABEL NU)IER08.

"FOURIST,••

"llUMilER."

-

SVRACUSl-1:.: .... ...... ...... $
ErttPIRES ...... ................

¡

s.

~MEXICO.~

!

~

~-----S_Y_•_·_a_c_1•_s_e_____s--:J=:=::ti=:::;;:;,_i¡:;;:~:¡-:-::-~-e-------S-y_r~a:::....c_1•_s_=_e_ _ _ _
1

�EDUARDO AGUIRRE.

Vigor del Cabello
1del Dr. AYER r

Calle de AloJJSO letra F.

Es el mejor cosmético

A.GENTE
DE

Hace crecer el cabeUo

"FL MUNDO"

DESTRUYE LA CASPA,

. En Guanajuato.

Y con s~ uso el cabelll'
irrls 'l'Uelve á tomar su
COior primitivo. • ·

Compra al contado

El Vigor del Cabello
del , Dr. Ayer está
compuesto de los ingredientes más eScogidos. Impide
q ne el cabello se
ponga claro, gris,
marchito ó rasposo,
~ conservando s11
riqncza,
exuberancia y
co Io r
- . · hasta llll
.
· .
perlo &lt;lo
_ ..i.

~

Y

PAGA

-DE $1, A $50por cada uno de los timbres de correo
·proYisorios que en 1~67 emitieron los
E,tulos de Chiapas, Campeche y Jalisco .
Se remitirá la lista de precios ilustrada. á quien lo c:olicitP.
e~

·-

--- cu~"\,.~

:wanzado de la vida.

LAIT ANTÍPHISLIQ~E ~
LA LECH~ ANTEFELICA

Cuanto más se usa, más rápi·
dos son sus efectos.

ura 6 mezclada con agua, dlai

Medalla de Oro en la Exposición de Barcelona.

AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
ARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

Preparad¿ por el Dr. J. C. Ayer y Ca.,
r
Lowell, Jllas&lt;:,, E. U. A. O
'7'PÓnga~e :.n -¡;;;,:dla contri\ Imita~¡.,.
nes baratas. El nombre de-"A ve,-"-fil!'l1rl\
~n la envoltura, 'y está vaciado en el cristal
de cada fr\l5CO.

r1D

~;,¡;

~-~iiiiiiiii

Es conveniente convencerse d
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETA
lo único positivo, lo único que CUP
radicalmente las enfermedades de
Aparato Digestivo, y exigir g rab
do sobre caila Oblea, el nombre DI
GE~TIVO MOJARRIETA.

Dispepsia, Gastralg·ía y Enteritis cróni ·
con sus sínwmas: Agrios después de las comidas ó Aci
dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso e
el Vientre por poco que se coma, Digestiones len
ó inc.;ompletas que producen Repugnancia, Ma
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas eró
nicas.
Son enfermedades que según enseñan millares d
personas bien conocidas y respetable,;, á quienes se ·
sufrir duri-inte 1nuclws años y además reconocen e
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan
pleta y radicalmente con el

IT

En todas laN Drouuerí,,s de .Jnéx ·i c

~

'-~ntinq,nfq, '.A_m1u-k&lt;\H~.

1,,:1'h0.s. - - - - ·

Leed los acol)feoimiel)io.S del TlJ alJdo e')

Consultas diai.•las
DE:?A6P.::\1.

- LI M"1xi~"~ tt~r~ld
&lt;---&gt;Suhscripcion $10.
~

--~le&lt;?ie!Jet'M·Y CATARR0P CIGARRILLOS
(Cajitu 2 fr.),:: i
6 el Polvo

ES PIC

TODAS FARMACIAS

Y

.

Cl).da maña.l)c..,y el) cz.l té?"n)il')o de seis fl)e5 e.s
COJ)OCcn'ei&amp; el idioll)l).. ll)s1cz.s

l'a~cirlt.Scn'c01!)b~

J. ESPIC, 20, ruo S~t-La1are, PAR.IS, y

M.EXJCO. DOMINGO 9 DE AGOSTO DE 1896.

Digestivo Mojarrieta

- - - Y ied&lt;:&gt;s dehieral') SMer'

3a Calle del Ciprés núm.3.

ASMA

TOMOII

rJ_¿s~~~t~~ll~0.'-·

IDI

CAiJ;;;'~~-..

l.nfel"mos del Estómago

p0Y ~ ij 0

c-.J

l'ooerico "R_,_~uel'l)sey.

=-

- --

~"lise" Viej~ 17.. ~iud~d d~

...Ed.i~

m~xi~"'·

D"""'.OOUKRIA&amp;.

DIGESTIVO ANDRE\N.
Sin pepsina, papaina ni_pancreatina. Curación completa, rápida y garantizad
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

~t::ARCA REG-ISTRADA.
El Digestivo Andrew ~ura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los
mentos, diarreas, gastralgias, .ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza yq
determinan la anemia, cólicos, etc.
Preservativo excelente Pllrael tifo, fiebr~ amatilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del ap
digestivo. Desaparecen desde la primera dósís, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡ro por antiguo ó rebelde que se.padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e'. éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha sido analizado
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el mds voderoso de los Digestivos para estimular y restablecer las funciones del estóma
El tiempo necesario para una cura radical varia según el caso, pero nunca más de 40 á 50 dia.s. Una vez comenzado este tratamiento, no debe bUspenderse
ningún mot.i\'O, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de los principales médicos
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTlVO:ANDREW está de venta en todas las principales Droguerías y Boticas de Europa y América

FAMOSAS }:STUFAS PARA COCINAR
Estas estufas se combinan con tinacos de pres1011 para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento ele gasto de combustible, siTviendo para el uso de baños, etc. ,
Precios desdE: $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
enseñanza de las criadas en su uso práctico.

T. S. GORE. t• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Gnardiola ·
. Gran Depósito ele ~icicle~. CLEVELAN_D. Refrige~adores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Surtido de utiles para cocma. Accesorios de Bicicletas.

&lt;r cnfemplación.
[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

•

NUMER0[6

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91295">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91297">
            <text>1896</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91298">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91299">
            <text>5</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91300">
            <text>Agosto</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91301">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91318">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91296">
              <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 5, Agosto 2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91302">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91303">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91304">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91305">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91306">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91307">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91308">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91309">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91310">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91311">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91312">
              <text>1896-08-02</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91313">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91314">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91315">
              <text>2017439</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91316">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91317">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91319">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91320">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91321">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="771">
      <name>Chopín</name>
    </tag>
    <tag tagId="773">
      <name>Escuadra francesa</name>
    </tag>
    <tag tagId="768">
      <name>Festividades nacionales</name>
    </tag>
    <tag tagId="772">
      <name>Fiesta de las acacias</name>
    </tag>
    <tag tagId="770">
      <name>Harriet Beecher Stowe</name>
    </tag>
    <tag tagId="769">
      <name>Libertad de prensa</name>
    </tag>
    <tag tagId="562">
      <name>Mujeres</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
