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                  <text>EDUARDO AGUIRRE.

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r1D

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9ue el DIGESTIVO MOJARRIETA
lo único positivo, lo único que CUP
radicalmente las enfermedades de
Aparato Digestivo, y exigir g rab
do sobre caila Oblea, el nombre DI
GE~TIVO MOJARRIETA.

Dispepsia, Gastralg·ía y Enteritis cróni ·
con sus sínwmas: Agrios después de las comidas ó Aci
dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso e
el Vientre por poco que se coma, Digestiones len
ó inc.;ompletas que producen Repugnancia, Ma
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas eró
nicas.
Son enfermedades que según enseñan millares d
personas bien conocidas y respetable,;, á quienes se ·
sufrir duri-inte 1nuclws años y además reconocen e
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan
pleta y radicalmente con el

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M.EXJCO. DOMINGO 9 DE AGOSTO DE 1896.

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adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el mds voderoso de los Digestivos para estimular y restablecer las funciones del estóma
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&lt;r cnfemplación.
[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

•

NUMER0[6

�EL MUNDO.

82

9

AGOSTO,

1896.
=9=A=G=O!'-=T=º'=1=8=9=6·=============~E~L~i~1~U~N~D~0~.~== = = = = == ========~8_3_

Pronto dentro de menos de uno 1-abrá completado seó con el premio que alcanza el oro sobre nuestra moneda senta añ~s de reinado, y lo probable es que si tiene deci""EL MUNDO."
corriente, verdadera prima para los exportadore~.
retirarse á. una de sus residencias regias, apartándo
SEMANABIO ILUSTRADO.
Los platónicos aámiradores de la gran República ~el dido
se de los negocios públicos para siempre, no lleve á cabo
Norte-y
no
son
pocos
entre
nuestros
a,nateu_r.,
economis'rELBFONo 434. - ~ de las Damas núm. 4,-APABTADO 87 :e.
tas y dilldanli políticos-no ven en la cuestión electoral su decisión antes de asistir á las lujosas fiestas que se la
MÉXICO.
de los Estados Unidos más qne un asunto de nombres, y preparan c¿n este motivo, y que eclipsarán á no dudar
Toda la. correspondencia, debe dirigirse
esplendentes del jubileo que tuvieron lugar en 1887.
vemos por nhf rabiosos partidario~ de Me Kinley, por- JasEs
al Gerente de este periódico.
tan sólida la Constitución de la nnción inglesa, está
que es el candidato del partido repnblicano, al que supo·
asentada sobre tan firmes bases, y tiene tan hondas raínen
ideas
más
avanzadas
en
su programa; a~í como no
La euecrición á EL l'IIUN DO vale $1.25 centavos al mes, faltan entusiastas dPvotos de Mr. Bryan, campeón esfor- ces en las costumbres de las clases sociales y en los int.e-y se cobra por trimestres adelant.-dos.
zado de h s demócratas, porque lo creen llamado á rei- reses todos del pueblo entero, que nada alterará la marNúmeros sueltos, 50 centavos.
vindicar los derechos sacrosantos de los EPtados, porque cha regular del Estado, aun cuando sea cierto el anun1
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ cac:ón.
lo
juzgan como la encarnación viva de la más pura liber- ciado y trascendental a~to de la ab~icación. La .augusta
Todo pago debe s1&gt;r precisamente adelantado.
tad;
y hasta se pueden encontrar algunos soñadores que señora elegirá, como dicen, el castillo de Osborne, como
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.
se afilian, mentalmente por supuesto, en Pl partido del rn residencia habitual; allí se verá por temporadas rodeada de su numerosa descendencia, nota alegre, poé«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Cana- Pueb'o porque delimn con los clamores de la,; masas po- tica gama de risas inocentes y colores sanos, que a lu1npulares,
y
ya
se
figuran
el
advenimiento
de
una
nueva
era
dá. The Spanis American Newspaper ~ompany, 136 Lique saque de sn abyección al proletario, nw&lt;liante los brará las sombrías claridades y esplendores griseQ de un
berty St. New York, E . U.»
milagros del socialismo, del radicalismo y de111{i.s i.~mos lujoso y opulento crepúsc1;1lo. Si la R~ina Victoria se retira de Ja escena polít1ca, s1 llega á abdicar la soberanía de
de esa jaez.
Juzgada desde eFe punto de ,ista la política america- eu dilatado y poderoso imperio, pronto habremos de prena, poco interés tiene en verdad; pei·o que se atienda á senciar la mllgnffica puesta de i::n sol esplendoroso, el ocalos engendros económicos y financieros que trae consigo, so purpurado entre ascuas de oro, d1; un aet:-;: de primera
*
y se podrá notar 1ue allí más qne en ninguna otra parte magnitud.
palpita lo que nos es más caro y lo que más importa sa·* lo
* bajo en los círculos diploTambién
se
murmura
por
ber á los que creen que la marcha de un pueblo no· demáticos
y
se
anuncia
como
cierta
la abdicación de otro sopende tanto de las frases huecas de los demagogos, como
Casi nos vemos obligados á tratar prematuramente de
berano el rey Jorge de Grecia.
.
de
las
decisiones
maduras
&lt;le
los
negociantes.
la aparición de un nuevo d1ario en la prensa de México.
Ale~án de orígen, ruso de religión, y ,emi oriental por
Afortunadamente para México, su posición actual, enTodos nuestros colegas han dado la noticia de nuestros cauzada sPguramente en una vía de progreso económi- sus súbdito~, el monarca helénico, ha fluctuado siempre
propósitos, comentándolos á su manera y haciendo espe- co y positivo, no puede variar ni ser influida de modo entre las fuerzas opuestas, que á la continua lo han solicial mención de que el nuevo periódico estará de acuercitado. Sus propias convicciones y su educación lo han
do con la marcha de la actual administración. Nosotros trascende'ntal por los cambios experimentados en nues- empujtido á modernizar eu re;ino, encauzándole en la copoderosa vecina del Norte.
no Jo habíamos anunciado, porque nos pareció prematu- traRace
algunos años cuando la caída brnsca de la plata rriente que arras:ra á las naciones europeas, y para elecro hablar de un proyecto cuya realización se llevaría á
ocasionó
uu pánico inconcebible en nuestros comercian- trizará su pueblo y despertar en él las muertas energías
cabo después de 1lgu11os meses, y al cual proyecto no le
de su leyenda y de su historia, ha pretendido despertar
dába.mos la importancia que nuestros compañeros de pe- tes y banqueros, todos temían la bancarrota pública Y má~ de una vez el recuerdo de sus pasadas glorias. Te.do en
panicular,
todos
veían
con
estremecimientos
de
honor
riodismo han tenido la bondad de darle y que nosotros
aquella depreciación que empobrecía al paíb y Jo ponla vano, sus conatos todos se han estrellado en la afeminaagradecemos muy sinceramente.
ción oriental que alcanzar , bajo el dominio de los muEn efecto: tenemos el ;propósito de publicar antes de al borde de hondo abismo, donde se estrellaría, arrastrado sul rnanes.
por
aqueila
ola
gigante.
dos meses un nuevo diario, que si no viene á llenar un
Llevado por sus simpatías de familia hacia los alemaEn aquella época y en tales circunetancias, nuestra voz
vacío en la prensa de México, porque hay suficientes y
nes, ha querido poner en manos del poderoso Hohenzofué
casi
la
única
que
se
alzó
para
predecir
que
lejos
de
muy buenos periódicos, sí se presentará humildemente
llern la 1-1uerte Cle su reino y confü.do con exceso en la incon los elementos que tiene, á la gran lucha por la vida ser un n;ial, sería una bendición del cielo para México la lluencia ge1·mánica, para la solución del confücto turcobaja
de
la
plata.
El
tiempo
ha
venido
á
darnos
la
razón,
· y con ideales honrados y patrióticos, como los que cree·
y por nosotros y nuestras profecías responden industrias enropeo que ha de dilatar las fronteras de Grecia. Tammoa ha.ber sostenido siempre.
bien por esta parte sns esperanzas ha11 sido defraudadas;
La prensa, al anunciarnos de un modo tan fastuoso co- nacientes que han debido implantarse y otras viejas y ol- pues aunque animadas de las mt&gt;jores intenciones, laa povidadas
que
han
tomado
poderoso
impulso,
merced
á
mo Jo ha hecho, ha tomado la forma del ataque aun antencias continentales no se deciden todavía á dar el tiro
tes de que hubiéramos decidido completamente la apa- nuestro peso de plata, cotizado á cincuenta centavos en de gracia al moribundo imperio otomano, y aun tendrá
loe
mercados
europeos.
rición de dicpo diario. Su punto principal ha sido señaYa no existen ó van desapareciendo de seguro esas que esperar muchos añc,s el gobiern de la península helar al periódico como gobiernieta, creyendo que así Je da
preocupaciones
y pn•jnicioe; ya no nos asustamos con la lénica, para recojer la parte que le señalen en el reparto
muerte antes de haber comenzado su publicación¡ como
alza
ó
baja
del
metal
blanco. La experiencia nos ha en- del botín.
si ignorara, tanto ella como el público, que los periodisPrueba de que sus esperanzas é ilusiones son m uy pretas que hoy manejamos este semanario somos los mie- señado, más que á nosotros personalmente, á nuestros maturas, es que ahora el rey Jorge se ve casi constreñicentros
productores,
qué
maravillosa
actividad
puede
des
mos que fundamos El Unfoersal, y tanto este periódico,
do por ias circunstancias, á descender del trono, por ha.
como aquel, en nuestras manos han tenido siempre como plegarse con un peso de á cincuenta centavos.
ber ayudado frauca y abiertamente á los insurrectos de
Por
eso
se
sigue
con
interés,
pero
sin
zozobra
m
temo·
programa político apoyar racionalmente la marcha adCreta, qne pretenden que la hermosa isla entre á formar
res
la
contienda
monetaria
y
financiera
entre
republicaministrativa de nueetro país, creyendo que a!lí cumplen
parte del reino griego.
nos y demócratas en los Estados Unidos.
con uu deber pat1 iótico.
Y como qniera que los médicos diplomáticos y enferDe cualquier lado que se decida la cuestión ei:i loe ~oDespués de sus ataques á las tendencias políticas del
meros políticos que cuidan al augusto enfermo que sellamicios
de
Noviembre,
no
puede
afectar
nuestra
e1tuac16n
periódico, aun antes de conocerk,, han manifestado granma Turquía europea; no han decidido aún ad ministrarle
.
dísimos temores por la parte financiera de sus empresas, que e&amp; envidiable.
Me Kinley, favoreciendo el talón oro y las ~arifas altas la extrema-unción, el monarca aquivo, que se ha permicreyendo que nosotros lanzaríamos un nuevo periódico
tido la libertad de obrar contra las prescripciones facultaal público con el exclusivo objeto de hacer desaparecer sobre nuestros productos, favorecerá tamb1é11 nuestra tivas, tiene que abandonar su puesto y resignarlo en favor
á todos ó la mayor parte de loe existentes. Si ·tal fuera producción como hasta ahora, y hará más elevados nues- del Duque de E.:iparta, para evitará su heredero dificult-a.
.
nuestra intención, jamás habríamos pensado mayor des- tros precios de venta.
Bryan, defendiendo la plata y promet1end 1 reba¡a po- des más serias en Jo porvenir.
atino: un periódic.'.&gt; que en largos años ha sabido conquisY aquí creemos ver la acción del tercer influjo que ha
tarse lectores, aun cuando la empresa que Jo maneje lo sible ~n los derechos de importación, aumentará así el llevado al pobre monarca por opuestos y revueltos camiabandone á su propia suerte, seguirá viviendo todavía poder adquisitivo de nuestrq princip:i l artículo, la pla_ta, nos; aquí creemos que anda la mano del moscovita, que,
por muchos años, por el prestigio adquirido con anterio- disminuirá indirecta1nente nuestros gastos de producción ansioso de conservar su preponderancia sobre el Bósforo,
ridad. Convencidos como estamos de este aforismo pe- por el abaratamiento relativo de la maquinaria qne se que le pertenece por derecho de herencia, seg 6.n el testa•
ri()duitico, no podemos pensar en hacer desaperecer nin- podrá comprar con plata, y aumentará la demanda de mento de Pedro el GraPde, no quiere qqe nad ie sin su
guno de los periódicos existentes; y más aún, no ha en- nuestros productos, que podrán hacerse más baratos, Y autocrático consentimiento toque á Turquía; aquí se nos
.
trado en nuestros propósitos hacer competencia á nin- pagados á más a lto precio.
Definan, pues, los americanos la situación P?lít1ca de antC1ja ver la influencia decisiva de San Petersburgo, queguno de ellos.
no permite que se arranque un girón de la capa otomana,
Nuestro principal objeto es lanzar un periódico más la gra.1 República á su talante y voluntad. México, la ve- ántee que él se haya envuelto en sus opulentos pliegues.
moderno que los que existen, y resistir la competencia rá tranquilamente, porque espera mantenerse firme en el
Si el rey Jorge se retira, en buen lío deja metido á su
camino que ha emprendido.
que loe fuertes, l0e que llevan muchos años de vivir y
sucesor. Puedan la juventcd y buen criterio del Príncipe
tienen establecido ya su crédito, nos declaren, como ts
Constantino, desenredar ese embrollo al ascender al tronatural; com~etencia que resistiremos poniendo en juego
no de sus mayores.
nuestro traba¡o, nuestras economías de muchos años,
_X. X . X.
nuestra práctica periodística y todas las armas de buena
6 de agosto de 1896.
ley que estén á nuestro alcanc.,.
Creemos, pues, quo la empresa del nuevo diariv no RESUll EN.-Abdicación de la Reina Victoria.-Ni aun ese
puede tener fines más nobles, y es~moe st-guros de que
acontecimiento conmovería á Jnglaterra.-El RPy Jorge
sus resul~ados serán e!'t_isfactorios.. Y tan e~ así, que sólo
de Grecia y su posible retiro.-llnsiones que se van.
al anuncio de su apanc1ón ha habido gran movimiento
Del Argus de California, fecha de Junio, traducimo&amp;
en la prensa de México, al grado de que las rdormae y
lo siguiente:
mejora!! que se ~~n. hecho! y otras que se t ienen prepa•
Acaba de anunciarnos la prensa diaria de información,
«Nuestra República hermana.-Nuestra vecina Repúbliradas en los per10d1cos existentes, de dos meses á esta en su seccián de noticias extranjeras, que corre mny vá•
p9:r~, nos han obliga1o á cambiar _del todo nuestro pri- lido el rumor, en la corte de Londres, de qne la Reina Vic ca hermana, México. verificará elecciones presidenciales
m1t1yo proyecto y ponernos en actitud de buena sompe- toria. soberaua de la Gran Bretaña é Irlanda y Empera- el mee próximo.
El suceso se llevará á efecto sin las conmociones de
tenc1a.
triz de las Indias, abdicar,í. muy pronto en favor de su
Sepan, por tanto, los lectores de EL MuNoo que antes hijo primogénito el Príncipe Alberto Eduardo de Gales. una campaña como la que nosotros inauguramos para.
de dos meses lanzaremos un diario que corre;á buena ó
No es la primera vez que tales versionet! han circulado Noviembre, porque en México todas las clases de la so•
mala suerte; pero que será diario de gran trabajo, y que con más ó menos fundamento; pero hoy !as dan mayor ciedad, todos los elementos populares están fijos en el
en nuestros propósitos entra poderlo ofrecer en condicio- verosimilitud las consideraciones de la avanzada edad bom bre más extraordinario que el país ha producido des•
nes muy favorables a_l ~ú1?1ico en general, y ~uy especial- de la augusta eei'iora, juntamente con los achaques y al- de su conquista por los españoles.
1nente, con señalada d1.•tmc16n, en cuanto ú dichas condi- ternativas de su quebrantada salud; y aunque es cierto
En l?s 20 año~ que lleva de gobernará México (salvo
ciones, para loe suscritores que han sostenido este ee· que en Inglaterra los monarcas reinan pero no gobier- un per10do) el ilustre General Dfaz se han realizado tamanario.
nan, no deja de ser un serio obstáculo á la marcha natu- les carnb~os y tan favorables, que Ía nacion ha pasado
ral de la complicada política inglesa, esa matrona vene- de una vida obscura y sin tranquilidad á la categoría de
rable, que si domina é imoera como única soberana en el los más prósperos países de la tierra. Esta metamórfosie
í}léfirn nntc ln µolitica amcrimna.
corazón de sns millones de súbditos, no puede, aunque t~n no~able se ha operado bajo la sabia y enérgica admiquisiera, tomar en los negocios del imperio, sino con mstrac16n de un ?ombre superior, cuya rectitud de caPor más que se esfuercen algunos espíritus indiferen- grande esfuerzo y sumo trabajo, la parte que la corres- r~cter, poderosa mtele,ct~alidad y amor al país en que nates y apocados en apartar con desdén la vista de la con- ponde según la Constitución.
ció, lo colocan sobre e, mvel de sus paisanos. El Gene•
tienda política americana, donde en estos momentos se
Cierto que en el complexo mecanismo que constituye ral Díaz, cuyo parecido físico y moral con el célebre es·
juega el porvenir del país, no podemos dejar de contem- el gobierno de sus dilatados dominios tiene agentes ca- tadista búlgaro Stambuloff es muv grande aunque ya
plar con interés las peripecias porque va atravesande la· paces, segundas manos diestras y vigorosas que toman á está en el último tercio de la vida; está ba;tante fuerte·
lucha entre demócratas y republicanos.
su cargo la ardua tarea de dirigir el Estado, pero comv todavía para resistir las duras labores del Gobierno, y su
Toda VPZ que nuestro principal mercado está más allá ella quisiera hoy que los años han nevado en su cabeza permanencia en el poder es una garantía de pa¡r, y de pro·
del Río Bravo del N'orte, no es, no puede ser extra- y paralizado su actividad, ser lo que era en los risueños greso para nuestra República hermana, y de seguridad
ño ú México, saber á qué atenerse, y preveer si sus pro- dias de fü hermosa juventud, es natural que sienta algo para los capitales extranjeros que se ocupan en el des•
ductos le serán pagados en el depreciado metal blanco, de desaliento como consecuencia de sus años fatigados.
arrollo de las riquezas de México.

~olas C!Ebitorittlts.

1,1triobistno.---Un nurtrtJ biario.

l901ítica gen.eral.

~ético .en ti .ertrattjtrtJ.

El pueblo amPricano que no ve con celos ni em·idia pJ
progreso d': )lt\xico, ad111ira las grandes cualidades de
Dfaz, y ,·e 1gual1uentt; cou gnbto bu permanencia en el
poder, J?ºr&lt;tue el ilu~trc l1u111or1: de Estado representa todo~ los 1ntt;reses, LOda~ las secc10nes de su país y todos
los e!enwnu,s de traba¡o. A su poderosa iniciativa debe
México. e11tre otros muchos adelantc,s once mil millas
de ferrocarril, cua.renta mil de telégraí¿~. el mejoramiento ele los pu~rtoH: el desagüe del lindo Yalle de :1\Iéxico,
la_ expl?tac1on rum~ra en m~yor escala, el orden admimstratl vo, la creación_ de nuevas industrias, el crédito y
b 11en nombre de l\I~x1co en el extranjero, y Jo que noso~ros n?, hemos podido conseguir en loe 1íltimos años, la
m velacmn de )os gastos con las entradas; bajo la base de
la plata, el pais ha adelantado maravillosamente eQpecialm~~te en_ los últimos cinco aflos. Cuando el ~ra~cel
::\Iac I....111ley impuso un derecho á los metales muchos
de los ~efinadores amer_ican?s se aprovecha;on Je la
opo_rtumdad, y hoy ~éx1co tiene tan grandes, modernas
Y bien mont!'das haciendas de beneficio como este país.
Por estar baJa la base de plata, el espíritu manufactnre1·0 se ha despenado como no lo dice la historia en épocas anteriores. Hace quince años, cuando la plata valía
2.1:!~ ce?ta\·os_ e~ oro la onza fina, los manufactureros
de México se l11111taban á fabricar mantas crudas sombreros, sillas de montar, cigarros, azúcar trigueña: arneses y zarapee. Ahora con la plata á 6i centavos en oro la
onza, se fabrican además de los !),rtículoe anteriores, géneros ue lana, de algodón, blancos y pintados, frazadas,
alf?mb_ras, botas y z&amp;:patos, muebles, ropa hecha, maqu111ana, ?erveza, vmos, jabonés, carruajes, wagones,
vela~, harma, conservas y pastas alimenticias y otros
muchos artículos.
Esto no es Aorprendente cuando consideramos que una
onza de plata compra la misma cantidad de trigo ruaíz
a!godón, azúcar, tabaco, manteca, etc., product~s de 1~
t1e1 ra, que cnando esa onza valía. tanto como el doble en
oro. Loe únicos artíc~los que son más caros bajo el talón de plata, son los importados de los países regidos por
el patrón de oro. Tal parece que la diferencia de valor
entre uno y otro metal, produce el efecto de un arancel
protector, más eficaz en _sus efectos que el pintado en loe
sueños d~ los más entusiastas proteccionistas de los Est~~os Umdoij, y su profeta Mac Kinley. Esta es unacueet~on que nuestro~ manufacture•oe debíera.n considerar senamente;, especialmente como oue un pequeño tráfico de
export~ción ha comenzado á establecerse con otros pafaes regidos por la plata en sus transacciones v México
podrá más tarde rivalizar con nosotros en sus 'm·anufactura3 y comercio exterior. De cualquier manera simpatizamos con su progreso y su hábil Gobierno.

*

Al p•~ bit.car este artícul(?,*lo* hacemos con el deliberado
propos1to de que sea el pnmero de una serie que prepa~amo8, para dar ,í. conocerá nu~stros lectores la campana. el1;ctoral de los Estados Umdos, cuyos preparati,·os
pr1nc1pales y tn•mendas luchas de oferta y demanda de
rotos !J delegndo:~ hemos presenciado últimamente.
~~uchaa 1ln~11&gt;ues habremos de tronchar, muchos es•
pe¡1smos tend1 emoe que deevanecer especial mente de entre aq11ello~ que á dist_ancia_ ~e prosttrnau ante el oropel
engaña~or de la polft1ca militante americana.
?'a_mb1én nos rn~virá esta serie para dar á conocer la
opm16n tan espec:al que en aquella nación se han formado del General Díaz.

N u estros Grabados

CONTEMPLACION.
9omo una p~ut,ba más de las excelsitudes á que llega
el 1d~al del artista, véase el primoroso grabado á que nos
refPnmoe.
X,&gt; e~ posible pedir más pureza ,t la expresión y más
corr~cc1ón á la lmea. T1en1; esa doncella, cuyos ojos de
te1c1(?pel? se abr~n ante lo mfinito del ensueño, una co·
rrecc16n 1dPal. Piensa uno en !a belleza impasible y suprema de Jnuo...... E l arrobamiento da á las fisonomfas
toq_ues divine.e, sin ~Iterarlas porque no las arranca á su
seriedad cont~mpl_at1va. El éxtasis no tiene sonrisas, ni
pliega los labios 111 hace relampaguear los ojos. Presta el
encaf!tO de la estat1!a s1;rena. Por esto, esa doncella s11m~rg1da ~n la _med1_tac1ónapacible y honda, viendo sin
rn1r¡,_r la mdec1ea le¡anÍll, es más bella que si mostrase la
~?.nrbe1ea tentadora de Venus ó la angustiosa expresiún de
J.'10

•

propiedad era un desierto, y para hacerlo productivo,
fué preciso enganchar más de doscientos hombres, no
sól~ para los trabajos del campo, sino también y muy es·
pec1almente, para defenderse de las temibles invaciones
de los indios.
Así y merced .i su notable perseverancia logró formar
]11s Hdas. de San Juan Nepomuceno. San ()arios, San
Fernando ( hoy \"illa Lerdo) y Santa Rosa. En 1844, fundó una fábrica de tegidrni de algodón ( la primera qne hubo en la frontera; en 1849, fundó á inmediaciones de Durango una ferrería, (la primera también en la Frontera.)
En 1&amp;12, pobló la parte de laa inmew as y fertilísimas
llanuras de Tlahualilo, en donde á fuerza de sacrificios
forruú tres _6 cuatro ran_ch'?s para cría de ganado, que fueron deetrmdos por los 111d10s. :No por eso desmav6: animábalo el noble fin de colonizar erns terrenos ·y ya en
edad avanzada, par.i lograrlo, vendió á. ínfimo precio y
á plaz?s (argos, grandes e~ten➔ ionPI' á la Compañía Agrícola L1m1tada de Tlahuahlo y regaló á la Compañía d.,J
Central el terreno necesario para su. vía: 100 kilómetros!
Tal fué á grandPe rasgos el fundador de esa cuantiosa
herencia, que poseen numerosos v~atagos entre los cuales se cuenta la Sra. Doña Angela Floree, esposa del señor Gobernador de Durango.
Ahora bie~ el Sr. Inge(tiero Don Domingo Arárnburo,
cuyo retrato ilustra así mismo estas lineas, fué encargado
por la casa Flores de IIPYar á cabo la repartición de los
ya dichos terrenos de Tlahnalilo, en los cuales se en·
cuentra la famosa laguna del mismo nombre, y se uni6
pi,ra sus trab»jos al Sr. lngPniero Daniel Va!lejo. Puso
con él manos á la obra y según el minucioso informe pre•
sentado por el Sr. Arámburo. grande es el valor de di·
chos terrenos, los cuales hábilmente explotados da1·án
exoléndidos resultados.
Para sus trabajos el Sr. Arámburo se sirvió con muv
buen éxito, en algunas partes que requerldn detalles dél
auto taquigrafómetro del cual e,¡ inventor, y los eefíon•s
Flores quedaron mny complacidos de la habilidad cnn
que efectuó la difícil tarea del plano v el reparto. Eu
atención á ésto, en Dnrango se le han eñcomendado nue•
vos trabajos, entre ellos el estudio y construcción de la
ent.ubación del agua.
Felicitamos al Sr. Arámburo deseando que el éxito alcanzado lo estimule.
NUESTROS CONCURSOS.

En el número de la sP:nana anterior no p11dimns dar
la noticia referente al último concurso musical, porque
esperábamos á última hora recibir algunas zarzuelas que
nos estaban anunciadas. Con toña oportunidad se presentaron al despacho de «El Mundo» cinco obras correspondientes al libreto Por una Deuda. firm,1do~ con
loP peeudónimos s'guientee: Nihil, ¡Sur.mm/ A. JI. R., P.
L G. y J. R. C'.
Tanto eFtos trabajos como loe cuatro presentados para
el libreto Sobre el Océano, serán entrtgados en la semana
entrante al Jurado para que decida de los dos concurso¡,,
y una vez obtenidas las zarzuelas que designe el Jurarlo
dignas de premio, las presentaremos todas á la niej11r
q&lt;&gt;mpañfa de Zar,mela que actúe en la capital. No lo hicimos antes, porque estábamoa seguros de que el viaje
del Sr. Arcaraz á Europa, había sido para mejorar sn
compaiiía, como seguramente lo hará.

al ¡iortador por la suma de mil pesos; y hahiend11 fallecido en la. noche del 28 de Julio último, el día 30 del mismo se presentó á la Dirección el portador de la Póliza respectiva, acompañada del certificado de Jefun&lt;'ión. Ba~tó
esto para que que dt&gt;sde luego se cubriesen al Sefior Don
,'\n~?n}o S:.enz de Sic\li!' l~H mil perns referidos, que rP·
c1b10 ,~ su entera eat1ftacc1ón, otorgando el recibo del
caso.
De lo _expuesto surgen dos importantes apreciacionee:
una, la mcomparable prontitud Cl)ll que paga su~ 1ie~go~ .
La Fraterna!; y la otra, que expidiendo póli?:PS bnjo una
forma especial la cual da caracter de beneficiado al portador, los contratos celebrados adquieren la fuerza de un
ch,.r¡ur, y por consigniente se eliminan en Jo ab~oluto las
tnmitaciones dispendiosas y moratorias.
Es digna de encomio esta Institución netam&lt;·nte Xacional, qu~ por sn laboriosidad y honradez ha &lt;'""quietado prest1g10 y alcanzado un progreso verdade1 a11,e11te notable.

PERSONAL.
MR. J. H. MEYER.

Damos el retrato de este caballero que acahn de prePentar su renuncia al a lto cargo de Gerente del B meo Internacional_ Hipotec~rio de esta capital, para nct&gt;ptar, ,í. lo
qnP ee dice, el m1emo cal'go en el Banco de Zacateca~.
)Ir. llfoyer es bien conocido y popular, ee¡,.,cialmente
entre las pei:sonas qu~ tenían negocios _en el 11 ipotecario,
y su separación será smceramente sentida, en &lt;•I sentido
de los negocios. P_or su parte, la Colonia amPricana pierde uno de sus me¡ores encantos con la partida de la linda sposa de JI.Ir. Meyer.
Este contribuyó poderosamente á la popularidarl del
Banco entre loe americanos, y estaba unido á la neg&lt;'cia·
ción d ..sde Marzo de 1890, pocos meses después de la
reorganización de ésta.
En México ha~ía estado ya Mr. Me.ver. de lSH á 18i9,
rlese1:ipeñando d1 verAos cargos. En 18i!) fué á X ueva
York, de donde volvió en 1888, radicáudose de nuevo
entre nosotros.
No hay para que decir cuán útil eerá el contingente
qne Mr. M~yer prestará. en su nuevo cargo de Gerente
del Banco de Zacatecas.
0

Por te)egrama ~ecibido en é~ta ciudad, se sabe qne el
Rei'lor M1n1stl'O 1..,1mantour, sahó últimamente de Nueva
York á Naragauset, dedo?de regresó poco después áN'ne"ª Yor½, afirmando el 1:n1smo telt&gt;g1ama qne la ealud del
sefior Lunantour va meioranda de dia en día.
Re encllfmtra en esta car,ital el seflor Yizconde de Cornely, procedente de Enropa.

E1 domingo tí.ltimo murió en su residencia de Mixcoac
la Rra. D~ üuadal_npe Santa-A nnade Castro. Era hija del
gPneral D. Antomo Lopez de Santa-Anna Presidente que
fué de la República.
'
El dia 3 de Septiembre próximo, se verificará probable"!~nte el matrimonio de la distinguida Srita. Sara Diaz
V 1vanco, con el Sr. D. Pedro Rincón Gallardo hijo.

*

**
En cuanto al concurR0 fotográfico,
con pena manifestamos á loe interesados qne no obstante nuestros esfuerzos
para llevará cabo la Exposiéión que habíamos indicado,
nos vemoP en el caso de desistir de esa idea, porque Pn
el Casino Nacional, en donde con tan buena voluntad S"
nos ofreció local, han Pstado y Pstán en reparaciones dPI
e?ificio, y Fe nos imposibilita organizar dicha Expoeimón_ en los salones que nos cf'dieron; y com'l sería inconvemente rttardat por más tiempo la decisión de este
concurso, la semana entrante nos harán el favor los señores jurados de designar cuáles son las obras fotográficas
que mere(,#!n premioP, y en el próximo número nuestros
lt&gt;ctores tendrán conocimiento cabal del resnltado de este
asunto.
LA FRATERNAL
P;rg,, ~us Pólizas en 2-! horas.
El Sr. D. LuiF BaFnrto ee aFPguró en )farzo del presente afio en dicha Compañía, bajo un plan de Plazo fijo

Ot ro pago de $5,000 de "La M utua."
Guadalajara, Junio 16 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director general de «La )fo.
tua ...
México.
-:\Iny señor mío:
Con intervención del Inspector de esta Compafiía el
Sr. Don Guiller~o Peake, y por conducto del Banco de
Lon4=1r1&gt;s y México, en ésta, lre recibido en esta fec:ha la
cantidad _de l~5,000) cinco mil p•sos, como importe total
de la _Póhza numero 469,328, bajo la cual estuvo aeegurado mi finado padre el Sr. Don Comado Izábal suplico á
vd_. ~cepte para sí envie á la dirección en N~eva York
m1 smcer_o agrad~c1miento por la eficacia con que se ha
pagado_ dicha Póln;a, después de levantadas las pruebas
que exige el arreglo del asunto. Deseo que sirva de estímulo en favor del Seguro Sobre la Vida en la ant.igua,
honorable y podi¡iroea Compañía «La Mutua» de Xueva
York.
Quedo de vd. su atento y S. S.-FRANn~co IúnAr,
IR1ARTE, albasea testamentario de Conrado Izábal.

r

Los t errenos de Tlahuali lo.
sr nr,·rs10N.
En otra parte pnblicamos el plano detalla&lt;ln
de los terrenos de Tlahualilo y de D. Pedrote, d.-1
Estado de Durango, pertenecientes á la cuantiosa testamentaría del acaudalado Sr. D. Juan :Flores, del mencionado Estado.
El Sr. Floree, cuyo retrato publicamos en otro
lugar, fué el fundador de e~a ópima herencia
que hoy a~aba de deslindarse y repal'til'se, y aH
por lo cunoso de la agrnpaci6n de eFos terrt:l•
nos que son de tanto porvenir para Durangn,
como por. ~ratarse de u1!0.de los jefes de autig?as familias más prestigiadas de üurango. parecenos oportuno dar algunos datos biográfico&gt;',
que mue~tran lo que valen la energía y la pP,1severanc1a para la consecución de las grandes
fortunas.
El Sr. D . .Tuan N. Flore~ nació en la ciudad de
~uraogc, en Julio de li9i, y murió en su hacienda deAvilésen Diciembre de 1886.
En 1836 comprí, la hacienda de Ramos y San
Juan de Cas~ {del Estado) y trató desde Juego
de cr~ar fiac1endas y laoorfos de algodón, caña
de azucar y cereales. Mas podía decirse que su

L
SR. -le A:-- FI.ORF-&lt;.;,

SR.

J. H. :\1 EYER,

ING.

nomxoo An.,,rnr~o.

�9

l':L MUNDO.

84
Un monumentoá Pio IX en Jamain.
Probableme nte pocos de nne8t10s IE-ctore:=: Fa·
ben que en la H.epública )!exicana. en las ritineñas playl's ct.. l lago de_Chapala, e~i,t"' un hteri110so pueblPcillo denonnnado Jawalll.
En el b111' ri tiempo riejo, como dicen los franceses el camino carretero que conducía de Guadalaj~ra á La Barca, bordeaba ese. pueblecillo, y
los pasajeros que yiajaban'"'n las 111onumen~ales
diligencias, solían detenerse Pn él por bre\'e tiempo, contemplando embelesados l_a ext_ensión azul
de la laguna inmensa. El rnporc1to Libertad, que
de una manera tan trágica SP perdió en Ocotlán,
sumiendo en la más t&gt;Spantosa ·desolación á innumerables fami lías de Guadalajara, solía así
mismo desen,barcar en Jamain á alegres turi.Jas
de excursionistas, que ponían en movimiento al
pueblo. Hoy, el ramal del l&lt;'Prrocarril Central
que comunica á la Snltana de Occidente con lrapuato, deja á buena distancia al portezuelo, y
apenas si se detienen en éste los grandes pango!'
trnjineros que hacen comercio de peECado y sandías, en las riberas de la laguna.
Ahora bien, en ese cortijo ignorado, en ern aldehuela que lamen y arrullan las. ond~s del Cha·
pala1 únicas conocedoras de su h1stor1a, hay algo
que 1lama pode1·oeamente la atención dé tal ó
cnal turista extraviado, Y este algo, P~ nada menos que un monumento ......... á 1:'fo IX.
¿Por qué azares fné á erigirse en ese aparta~o
rincón de México un m0numento á la memona
del Pontífice de la Imnaculadal La historia es bien
sencilla:
' de Jamain, de cuyonombreno nos
Un buen cura
acordamos, un humilde abate que poseía al~unos
bien.es de fortuna y qne era grande admirador
del Papa del Sillabus, resolvió, allá por lae J&gt;OS·
trimerías del reinado de dicho Pontífice, er1g1rle un monumento en el pueblo donde 1esempeñaba la cura de almas, y sin vacilar, puso manos á la obra. Naturalmente .se procuraría que el
monumento fuese digno de aquel á quien se dedicaba, y el proyecto fué discutido á. sus solas
por el buen cura. ¿:',1armolJ Era demasiado carn.
¿Piedra? No se prestaba mucho para los adornos ...... El cura q·_ería que el monumento fuese
muy historiado, y tráH madurfsimas reflexione~,
optó por el barrn. El ·barro abunda: es blando,
maleable, dúctil y se p!·esta á todas las formas y
á todos los adornos.
Acumulóse, pues, barro del más fino y se dió prinejpio
á la obra, que trás prolongadas labores quedó conchuda.
El monumento resultó cilíndrico, con grandes estatuas en
nichos próximos á sn base, representando á los doce apóstoles, con grecas y alicatados á más no poder, y helo_ ahí
recortando su grande y extraña mole en el az_ul del c1e!o,
y apareciéndose á lo lejos como una gran pieza de aJedrez de manufactura japonesa, pulicta por todas partes
hasta relampaguear, pues se enjarró de la mej@r manera posible, y consistente á pesar de la fragilidad de sus 1'?a•
teriales, pues mul!hos años han paeado por él, respetandolo dªbidamente. Corónalo una estatua de buen tamaño del Pontífice.
Quien había de decir á.este Pontífice Mhimo de feliz
y p1a memoria que en Jawain se perpetuaría ella con un
monumento, que quedará probablemente en pie cuando,
después de luengos años de rei~ado descien_da á su vez á
la eternidad el sucesor hoy glonoso, León XIII!

1-

)[ONU~IENTO Á. PIO JX EN ,J Uf A IN.

LAS YICTHIAS DE UN NAUFRAGIO.
En el mar todo es inesperado. La embarcación que ayer
dejó la costa bajo un cielo sonriente y que resbalaba por
un piélago de lápiz-lazuli, hoy, en brega con los vientos
que se avalanzan al cordaje)' con la~ olas qu_e barren la
cubierta, flota entre dos abismos á cual más espantoso,
que abren sus fauces negras para engullirla.
Ese titán que se llama Océano, magüer su potencia colosal, es cobarde; procede por sorpresas; a1:&gt;re vórtices inmensos, después de mostrar el bruñido espe¡o de sus aguas;
antes de ahogar, sonrié, con la sonrisa engañadora de
Otelo.
Es el eterno salvaje. En vano la civilización corre por
los nervios de caucho del cable, á través de sus aguas, llevando á todas part~s la palabra de progreso y redención.
En vano el vapor corta esas aguas con su quilla y se empenacha de hu 1110: él mar no se ctomestica, es el eterno
rebelde, y no hay día que paBe sin llevar consigo r ecuerdo de alguna de sus hazañas.

AGOSTO,

umÍ),

Relatemos la última, habida en nuestras costas.
El Oaxaca, trasporte de guerra de nnestra marina hallábase fondeado frente á S.ln E.mito, en
110 1.:iar quieto y blando, luciendo su casco recién
pintado v recién bautizado también con nuevo
nombre· pues sabido es que ha pasado por una
transfo;mación curiosa; era buqne mercante y
se llamaba Al1andro y surcaba las aguas del Norte· mas cuando se cristalizaban los rumores de
u~a guerra con Guatemala, él, el pacífico buque
abarrotado siempre de mercancías, sint.ió que el
patriotismo se le subía á la cabeza, y sin más
ni más alistóse en las filas de la armada. Naturalmente 'un cambio semejante, requC;ría asfmismo
una total variación de nombre, y el Alejandro se
convirtió en Oaxaca, ganando en el cambio, pues
de «individuo» pasó á «Estado;» pero 110 di vague•
mos; de~íamos que el Oaxaca se hallaba frente á
s~n Bemto,
.
Parte de la tripulación, al mando del 2? Ca•
pitán, G. Miranda, salió con un bote á hacer un
reconocimiento, acercándose á la costa que se
perfilaba vigorosamente dorada por el sol. El boce avanzaba rápidamente, guiado con aplomo por
los tripulantes, y rompiendo con airoso movimiento las ondas, que formaban bouquels de espuma.
Las rompientes, no lejos, CC'ronadas de blanquísimas grecas, dPjaban oír ese rumor tan conocido d.i los marinos, que denuncia un peligro
fácil de desafiar. El bote pronto llegó :í ellas, presentando su delgada quilla á las olas. Para salir
ileso de una rompiente, es indispensable esta maniobra muy bella por cierto.
l\Ias'1ay! del atrevido esquife, si por algún ar.cidente presenta un flanco á la onda pérfida que
viene. Esta lo arrolla á su paso, haciéndolo girar vertiginosamente, sin que los tripulantes, sorprendidos, acierten á tomar prúvidencia alguna.
Tal sucedió al bote del Oaraca. Un movimien.
to que presentó á una ola, un flanco, he ahí to·
do: el bote se volcó rápidamente y siguió rodando entre la marejada, hecho pedazos é impulsa•
do siempre...... Los tripulantes quedaron por un
momento á merced del «enemigo,,, Más recobrados pronto de su sor¡:iresa, empezaron á luchar
con él intentando ganar b costa á nado. La costa era'Ia salvación, más, ¡cuántos e1due~zos inútiles! la distancia ganada, perdíase en un momtnto merced á ungolped"' la marejada; era pre·ciso conquistar aquel p:é ago movedizo palmo á
palmo, ó perecer. La fatiga empez~ba, los brazos apenas
podían moverse, el vapor estaba le¡os ...... .
Y el cielo impasible y puro..... .
Cu:1ntos segundos de esos que parecen siglos, duró ~ata
lucha encarnizada entre el elemento artero y los tripulantes? Solo la angustia pudiera contarlos...... Por fi~ un
esfuerzo desesperado tuvo éxito y los nadadores rechnáronse muPrtos de fatiga so'bre la playa. Después se encaminaron para Tapachula, de donde el teniente Miranda
telegrafió á San B,rnito, dando cuenta de lo ocurrido al
ler. contador J. González.
Publicamos, con sus nombres respectivos, el grupo de
n í.ufra,.os en camino para Tapachula.
De fijo mantendrán toda su ·vida el recuerdo de aquella
desesperada lucha.
UNA PUBLICACION MUSICAL.--Muy pronto se repartirán los
prospect,os de la que va á editar en esta CHpital el conocido profesor
D. Antonio Cuyás. Sabe~os que, ameno y ,,,:,.nado el nuevo periódico musical llenará. el vac10 que se nota en nuestra prensa toonlca, Y
por taut:i
atrevemos á augurar un buen éxito al futuro colega.

nos

I~as victimas de un n.aufrag·io.

l. Contramaestre J. Ge:mllez.

2. Cabo Cañón .T. B:i.utist'.l..
~- Marinero ile 1" A. Noriega.
7. Cabo marde 1" F. Contreras.

Diaz. 5. Cabo mar de 1" B. Beniz.
ler. Teniente G. Miranda.

4. Marineru de 1&lt;11 ,T.

s.

6. MarineroC:e 2"

Fa'. lo I:uf.no.

9

AGOSTO,

1896.

ÉL MUNDO.

..

85

Detrás del príncipe Kung y también de prejuicios, cuidadoso del fin y as&lt;\z indife
c:i.rgado de honores y de rente para los medios, trató con Inglaterra, tomándole
liños, cansado del ejercicio hombree y armas para ahogar la rebelión en la sangre,
del poder, veía, en efecto, lanzando sobre sus Taiping al futuro héroe del S~dat~,
~nrgir un hombre nueYo: Gerrdon, en las manos del cual puso el mando del «eJérc1Li-Hung-Chang, llamado, to siempre victorioso ,, Si se Je reprochó que se apropiaba
según creía, á altos desti- 8US éxitos, que se apoderaba de sus victorias y que en sus
nos. Anson Burlingame no informes habilmente redactados se presentaba como el
~e equivocaba tampoco en p cificador del Imperio y el salvador del trono,Jiay que
sus apreciaciones de los con\'enir también en que tuvo su parte en el éxito y en
hombres. Poco tiempo des- que no se mostró ayaro ni de honores ni de dinero fren ·
pu~s de haber dicho aqu~- te á frente del hombre escogido por él y que un dia, exasllascosas, moríasúbitamen- perado por su falta de lealtad, lo buscaba para rompe, le
1e, sin haber concluido sn la cabeza.
l&lt;'ué al dia siguiente de la victoria decisiva deFoochmd.
tarea, el príncipe Kung se
retiraba, y Li-Hung Chang El Generalísimo de los Taiping, el intrépido y Yiejo Moh"'ahg, guarecido en su ciudad como una fiera en su cule sucedía.
«Las torres se miden por bil, sucumbía bajo los golpes de sus capitanes, á quienes
qnerfa arrastrar á un golpe supremo y sin esperanza.
FU sombra y los grandPs
hombres por el número de Muerto él, capitularon ellos ante el asalto furioso de Gor~us enemigos,n dice un vie- don que les ofrecía perdonarles la vida. Pero Li-Ilungj0 pro,·erbio chino. La to- Chang, como gobernador general de las provincias del
rre es alta y proyecta una Kiang, no se consideraba ligado por la palabra de Gorpombra espesa; Li-Hung- dun, en tanto que el no la hubiera ratificado. La muerte
Chang tiene muchos envi- ri.e los jefes rebeldes podía solo apaciguar las alarmas d_e
•·im,os y hubo un momen- la corte imperial, aterrorizar á los rebeldes y elevar á L1to en que faltó poco para lluug-Chang á la realización del poder y de la fortuna.
Por orden suya, los jefes vencidos fueron degollados,
que lo derribaran. Modesy el virrey vencedor, escapando á la legítima có'era de
10 eFcri bano de la provincia
de Han-Wei, el virrey del su capitán, se apresuró á abandonar su tienda, á la cual
Petchili se había converti- Gordon, con el revólver en la mano, llegaba algunas hodo en hombre poderoso y ras después á pedirle cuenta de su perjurio.
Sin piedad, Li-Hung-Chang, tampoco tenía rencores.
temido cuya voluntad se imponía á m~s de trernientos Había pre isto la indignación de Gordon y se había ~usEntrada de Li-Hung-Chang á París.
mil lonPs de seres humanos. traido á sus efectos; pero rindió un brillante homena¡e á.
Dei,graciadamente su des· su valor y á su capacidad militar, recompensó con largracia no (ué sino pasajera. Levantóse tan grande como gueza á sus oficiales y sus soldados, y jamás comprendió
antes para apa-ecer en un nuevo teatro, representar la por qué Gordon rehusaba desdeñosamente el millón que
China en el extranjero, y de virrey convertirse en em- había pedido á Pekín y obtenido para él.
Cuando, quince años más tarde, Gordon, llamado para
bajadol'.
En él, el pasado explica el presente y los antecesores conjurar la guerra que estaba á punto de estallar entre el
Su recepción en el EUsco.
al descendiente. En las facciones afinadas, en la movili- Imperio y Rusia, volvió á China, Li-Hung-Chang lo esInterro.,.ado sobre aquello que más le llama la atención dad de la mirada y la impasibilidad sonriente de la faz; peraba en Tien-Tsin, y a\ verlo, lo estrechó en sus bra€n Europ; Li-Hung-Cbang debe haberse visto tentado en la lentitud calculada de la palabra y la discreta corte- zos. Gordon mismo no volvió á ver sin cierta emoción al
mucha!'! v~es á responder: «Verme en ella.» Ni en loe sía de la atención, el diplomático se revela y el hombre compañero de los días sombríos y de los grandee éxitos.
principios de su sorprendente carrera, ni en el apogeo de de Eitado se afirma. Su fisonom (a altiva, sus labios finos, Entre semejantes hombres, la vida es muy corta para
su potencia, ni en la hora de su pasajera desgracia, el su frente plegada, sus pupilas velando la agudeza de los rencores eternos, y ambos tenían algo mejor que hacer,
hombre de Estado, al cual ~e ha llamado el Bismarck de ojos, su fisonomía mos_trando_ lss huellas ~e un in~esante que evocar un penoso incidente del pasado. El porvenir
trabajo, de un pensamiento siempre despierto y siempre se ensombrecía de nuevo, y los dos vencedores de los
fa China y que fué y es el Tabuis Cunctator, podía prever el srngnlar concurso de circunstancias que haría de él contenido. dicen el poderoso esfuerzo de ese cerebro que Taipings;se concertaron para asegurar la paz.
el embajador de China cerca de las potencias occidenta- prPside aún en los destinos del Imperio.
Los prudentes consejos y el apoyo de Gordon ayndaEg de la raza conquistador!\, su estatura lo indica; el ron á Li-Hung-Chang á hacer prevaler en opinión e!! la
les, y q11t&gt;, arracándolo á su hierática inmovilidad le lle,·aría, al declinar sus años, á visitar esa Europa cuyos es- cnerpo seco y nervioso, cubierto por su luenga túnica de corte imperial y llevaron al más alto grado la potencia y
fuerzos deecubría hace ya tanto tiempo su diplomacia cau- eeda, lleva, sin encorvarse, el peso de los años y el farrl,1 el crédito de aquel áquien un d(a había querido matar.
de los negocios; su sobriedad es proverbial, y de todo lo
telosa y sabia.
Si este hombre de Estado no ha suprimido como el
Aparece él en estecimdro nuevo, C()mo el últim() repre- que la vida puede ofrecerá un hombre, no ama mas que maestro que lo educó á todos sus enemigos, si éstos dee- •
1-entante de nn orden de cosas y dti ideas, que se derrum- el poder, desdeñando todo lo que únicam,ente constituye pués lograron altera,. !a confianza que le inspiraba al emban por en base. Flexible y astuto, hfüil para adaptarse el placer.
perador y arrojar sobre él en parte el mal éxito de !agueEn los principios de su vida política tuvo una bue- rra de Corea, Li-Hung-Chang, ha dado buena cuenta de
,l las circunstancias, es el lazo de unión entre lo que fné
v lo que será; personifica al Celeste Imperio de otro tiem- na escuela, la de TBang-Kwo-Fun, al cual debía suceder las acusaciont,s que se le hicieran, y el modesto escrii&gt;•), evolucionando hacia los destinos nuevos, 1í. los cuales un dia como virrey de Nankin y que murió sin dejar nn bano de Han-Wei es y será, en la historia del Celefte
intentaba dirigirse desde 1856, impulsando hacia afuera enemigo, «habiéndolos suprimido todos durante su vida,» Imperio en el siglo diecinueve, uno de los tipos caracteinnumerables emigrantes.
RPgún decía. Así lo hizo también á lo qne se dice Li- rísticos de su raza y de su tiempo. Fatalista, se inclina
Cuando en 1841 In~laterra rompía á cañonazos las puer- Hung-Chang, en cierta medida y con procedimientos ante los hechos, accidentes pasajeros, ante la fnerza, que
tas de China y laobhgaba á salir de su aislamiento;cuan- menos violentos. Llegi.do en una época de transición eran- tiene su tiempo; ante Europa que la posee. Sufre los tra!lo en 18.'&gt;ü Fritncia é Ioglaterra bombardeaban á Cantón le pl'ecisos mayores manejos y además el destino le re- ta,jos qne ella le impone; estudia las causas de su fuerza
-é impo11ia11 al Emperador Hian-Toungel tratado de Tien- servaba rudas pruebas.
material, sus instrumentos y sus armas. El tiene de su
Tsi n, 11 i 1«glaterrani Francia supusieron que por esas puerEnropa forzaba la entrada del Pei-Hoy, la rebelión de parte el número, y su raza prolífica entre todas no mueP&lt;t.as hunJiuas, la raza de los hijos de Han iba á desbor- los Taipings amenazaba con engullir en un espantoso ca- tra aún aíntoma alguno de agotamiellto. Tiene, para é l,
darse sobre el mundo y que habían abierto camino á un taclismo !a dinastía Mandchone. Se afirmó en fa diploma- PI tiempo: China desafía á los siglos y lo que él no pueda
formidable exodo. Al principio nada indicaba esto. Chi- cia nPgociando con Europa. Aprendió la guerra en la 1.'S
hncer lo harán sus eucesores. Afable y cortés ante los
na se mueve con msjestuosa lentitud; las idets nuevas pe- cuela de Gordon. Espíritu delicado, librP de efcnípulos diplomáticos europeos, espera, observa, escucha, éonven
netran di[ícilmente en esa ma9a enorme que comprende
-casi una tercera parte del género humano. Extiéndese
poco á poco sin prisa; se diría que al revés de los Estados
~uropeos, impacientes del presente porquP. dudan del
porvenir, la China. confiada en sus sesentasiglosdeexistencia, en su inagotable fecundidad, se cree apenas en su
madurez, no prevé su decadencia, y paciente por que se
juzga eterna, ei-pera todo del tiempo que á ella sola la ha
dejado en el olvido.
No por ser pacífico y legitimado por los tratados, el
-exodo chino, fué menos inquietante. Abierta á la e1mgra-ción, la China se reveló dtsde 1865, como un factor nuevo. factor económico, personificado por la mano de :,bra
barata, invadiendo la Oceanía, la Malasia, la América v
las Antillas, y haciendo al obrero de la raza blanca, la
111,LS temible de las competencias. Los Estados Unidos
. ,se conmovieron, Europa se inqu ietó y en el Congreso de
Berlin, el con~e Schouvolof, representante de Rusia, seíialó el peligro á la atención de sus colegas.
J!;n esta época 11e discutió mucho el problema que debía resolverse con el concurso de las grandes potencias,
-tomando parte en esta discusión Anson Burlingame, embajador de China en Europa. Americano de nacimiento,
oficial distinguido, Anson Burlingame había representa do un papel importante en la guerra de secesión. Diplomático inteligente, acreditado por el Gabinete de Washington cerca de la corte de Pekin, se había ganado la
-confianza del príncipe Kung, entonces regente del Imperio y con la autorización de su gobierno, había aceptado la misión de representar á China cerca de las potencias extranjeras. Un tratamiento de príncipe, los pode,:-es más extenso~, los tí'tulos diplomáticos más elevados,
compensaban !as dificultades que una tarea semejante
traía consigo. El sentía el peligro fijando sus ojos en el
porvenir con inquietud, previendo el dia en que los Estados Unidos y Europa se dar1an cuenta de la imprudencia con la cual se impuso al Celeste Imperio tratados ct1yas consecuencias no se habían medido. •Es tiempo de
acab&lt;\r, decía Anson Burlingame, con la pretendida impotencia de la China y también con la pretendida infe•·ioridad de los hombres del Estado Chino. Valen tanto
-como loe nuestros y conozco en las clases 1,ecnnd:ll'ias,
.alg•mos cuya inquietante ambición está servida por un
• nro talento.»
Rl!CXPCIÓN DE LI·Hl!NG-CHANG EN EL PALACIO DEL ELISEO.

�F6

9

EL MUNDO.

AGOSTO,

1896.

9

AGOSTO,

..

La tnsurreolon

insurección ifo C!reta.
cido como el sabio de que
EN LA ISLA DE CRETA
«las verdades que menos ee
gusta oír, son lae que se tiene
Ya otra vez y en otras secmás interés en saber,» y en
ciones de nuestro semanasu e-acepticismo, no posee
rio, nos hemos ocupado en
más que una convicción: que
dará conocer á nuestros aboChina es eterna, que el resto
nados las diversas fases porpasará, pero que ella no paque va pasando la insu_rrE;C·
eará.
ción de los cretenseF cristiaAsí, en su fuero interno.
nos contra el dominio fanáticon qué conmiseración, ese
co del Sultán de Turquía.
hombre de Estado, filósúfo
Hoy para ilus~rar aconte7i ·
y sabio, asiático y fatalista,
miento de tal importancia,
debe juzgará !os europeos
que preocupa á las veces las
siempre agitadosy ocupad~s
cancillerías europeas y á sus
siempre! Como todos los chitaimados diplomáticos, punos de alto rango, no pueblicamos varios grabados queden tener para Ja,¡ artes, las
se refieren á la revuelta isla.
costumbres, la filosofía y la
de Creta.
religión de Europa más que
Hacia la parte superior del
una indiferencia que disimugrabado puede verse una visla bajo las hiperbólicas fórta:general de la ciudad de
mulas de la política orienCandfa, capital her_rnosa y
tal. Unicamente las ciencias
floreciente en otros tiempos,
europeas Je interesan y su,i
y hoy debatida y decadente
agentes en Europa tienen por
bajo el filo de la espada Musmisión sobre todo seguir sus
límica. Cuando Creta estaba.
progresos. Esencialmente
en poder de la República dt!
observadores, comprenden
Venecia e~ta capital era el
pronto y retienen bien las
e1.1po1·io' del comercio, y al
cosas; aprenden jugando y
:;.,-•
afluir dentro de sus muros
,t-•¡ ·]
uno de ellos decía un día no
las riquezas de remotos paísin una inflexión de orgnses y los productos de remolloso desdén: «nuestra ci v1litos climas, ahf se concentra·
zación es tan vieja, nuestros
ba tambien una parte de la
,._ ______.
antepasados han acumulado
actividad ci~ntffica, artística
tantos hechos, desr.ubrimien·
é industrial de la egregia natos y observaciones que en
ción que se engrandeció en
Europa más que aprender lo
1. Vista. general de la ciudad de Oandia.
2. E.~tatna romanadeSt:rozada por los turcos.
.
San Marcos y se inmortalizó
que ignoraba, me parece reExcitación popu ar en Retimo (t la vista de un buque ingl~~4. Oam¡,amento turco cerca de Ret,mo.
en Lepan to.
cordar lo que había olvidado»
carnación
viviente
del
pasado,
tomar
en
sus
manos
la
diHoy
es
apenas
la
hermom
Candía, triste sombra de su
Ni las victorias del Japón, ni el hundimiento aparente
glorioso pasado.
. .
del prestigio militar ue China, conquistado en la guerr!l rección de la evolución del mañana.
Tal es el retrato moral del hombre que, después de haA la derecha está representada como rehqu1a de una
contra los Tai:pings bastan á alterar la confianza de L1Hung-Chang en el porvenir de un imperio, sobre_el ~ual ber recorrido varias cortes europeas, ha lleg:ido á París, pasada civilización y grandeza de_ Creta, el fragment~ coparecen no haber pasado los siglos, y cuya v1tahdad a! foco de la ilustración y de_!~ ciencia, y c~1; las cere- losal de hermosa estátua romámca, dlstrozada po. los
asombrosa ha resistido tantas otras ·pruebas. Lo qu~ será rnonias de estilo, ha sido rec1b1do por el PreslOente de la fanáticos mahometanos.
Los siguientes de la parte infnior de nuestro grabado,
ese imperio no puede aún en~reve_rse; lo qu~ anuncia, es República Francesa.
Nuestros lectores habrán venido, por dicho retrato, ~n nos ofrecen dos ebcenas en las Ct'rcanías de la CJuda~ deun factor importante en la ~1stor1a eco:nórruca dd munconocimiento, de lo que significa en Europa la presencia Retimo, que ha servido de refu~ío á los turcos per,egmdo&amp;
do y un peligro en un próximo porvemr.
El Japón ha despertado en esa_ polvareda de hombres de ese hombre misterioso, y no extrañarán que le .baya- por los insurrectos, merced al ~uerte destaca,nentoque !:L.
el instinto de la solidaridad nac10nal; les ha rernlado lo mos consagrado un sitio preferente en nuestl'o semana- guarnece. A un lado está una vista general dl'l c3:m{?ame11.
tr turco, tomada desde la A.owpolis, ó fnerte pri1:c1pal en
que pueden la disciplina, la ciencia y la uniun._ Con el J~lo alto de la ciudad; y al otro se ve al pueblo a~1garrad.,
pón como aliada ó contra el Japón como enemiga, la Chi- no.
lanzándose al muelle del puerto, para ve~ en agitad~ ~x ·
na no tardará en reaccionar, y no es uno de los menores
citación la llegada de un buque de guerra inglés, el Sybdle
aJ&lt;ombros de nuest,ro tiempo verá Li-Hung-Chang, la en'

... ..

~os postrimerías

ae

un reinaao.

a

____·•~

87

EL1úUNDO.

1896.

que se creía llevaría oportunos auxilios.
Los cretern,es saludaron al representante del poder británico, creyendo que viene
como centinela avanzado de uua intervención más eficaz, en favor de los cristianos.
Vana esperanza! la lucha sigue más encarnizada cada día, y si algo logran los cristianos, lo deberán á sus propios esfuerzos óal
auxilio que abierta y francamente reciben
de Grecia, y de ningún modo á la acción
de las potencias europeas, que hoy con la
insurrección de Creta, como ayer con las
matanzas de Armenia, parecen indiferent&lt;'s á las gemidos de los que padecen la bárbara opresión de Abdul-Hamid.
_,,.,,uf011•••-___,J

LAS POSTRDIERIAS DE UN ltElUDO.
Cuando hace poco, en el pasado mes,
asistió la Reina Victoria á su palacio de
Buckingham, con motivo del casamiento
de su nieta la princesa Mande de Gales con
el príncipe Carlos de Dinamarca, algún
repórter, de esos que nunca faltan en ocasiones tan solemnes, y andan á caza de la
palabra furtiva que puede comprometer,
oyó decir á S. M. B.: «Ser,\ esta mi última
estancia en la capital de mi imperio.»
Si es ó no ciert-a, no &amp;abremos averiguarlo, pero la frase transmitida con la velocidad del relámpago, ha d.ido la vuelta al
mundo y es comentada hoy en los círculos :financieros y políticos de ambos hemisferios.
Ya se discute la popularidad del Príncipe
de Gale:s y se aquilatan sus cualidades y defectos; ya se forman pronósticos sombríos
sobre la quebrantada salud de la Reina. y
se hacen fúnebres cálculos sobre su avanzada edad.
El tiempo se encargará de dar la razón
ó de desengañar al astuto repórter.
Entre tanto, nosotros, que nos vemos
obligados por nuestra tarea, á dar á conocer en tiempo oportuno la nota ilustrada
de los principales acontecimientos del mun ·
do, del universo civilizado, publicamos hoy
un grabado que representa una parte de
las fi~stas en el palacio de Bukingham,
con motivo de las regias bodas áque nos
referíamos hace un momento.
El dibujante sorprendió una escena animada en el Garden Pa;·(y de la Reina: allí
se ven al Príncipe y á la Princesa de Gales, futuros saberanos del gran Imperio
Británico, haciendo los honores del palacio con esa exquisita corrección de la etiqueta inglesa. Los jardines del histórico
castillo despliegan un lnjo primaveral, y por
entre sus macizos follajes y sus cultivados
y graciosos parterres, dedilan lo&amp; miembros más conspicuos de la aristocracia,
únicos admitidoR á tan e~cngidas fiest.~e.
Nuestro grabado da idea cabal del con·
.fort y del espiendente hijo que allí se desplegaron, de ta animación seria y de la alegría correcta
que reinaron entre las estiradas /odie.~ y los apuestos gentlemen, flor y uata de la corte de Saint-James.

ESTATUA DE JUANA DE ARCO E~ RE!.MS

Inaugurada el 15 de Julio último.

Estatua de Juana de A:roo.

El Presidente de la República francesa, Mr. Félix Faure, inauguró en Reims, el 15 de Julio último una estatua
de Juana de Arco, muy hermosa, debida á l\I. Paul Dubois, y cuya fotografía damos en lugar preferente á nuestros lectores.
La historia de este monumento es la siguiente:
En 1886, la Academia de Reims resolvió erigir una estatua á la doncella de Orleans y con tal :fin se abrió una
suscrición nacional. Los veinte mil pesos que se necesitaban para el monumento fueron rápidamente reunidos,
pero la estatua no estuvo terminada sino hasta hace algunos días. ::\1. Paul Dubois, con una rara conciencia,
corrigió muchas veces su Juana de Arco, que jamás encontraba suficientemente conforme al ideal por el soñado.
La estatua fe levanta sobre un pedestal erigido sobre
el sitio del Parvis-Notre-Dame.
Este pedestal lleva en un !ad.; la inscripción siguiente:
A Juana de Arco.
Reims.
Francia .
,
Suscrición nacional abierta por la Academia deReims.
1886-1896.

Y en la faz opuesta:
17 Julio 1429.

M

.

La fiesta se celebró en la Escuela de Aplicación y fué
presidida por los generales Monfort y Allard; á ella asistieron todos los oficiales francos de la guarnición; y
adornados los cuatro lados del patio principal, y convenientemente dispuestos, dieron cabida á hermosas seño·
ritas, que en traje de gala eran el ornato mejor de aquella multitud patrióticamente alegre, caldeada por un sol
estival.
La primera y más importante parte del programa consistió en la presentación de todos los estandartes del Regimiento conducidos por alféreces vestidos con el uniforme de la época á que cada insignia pertenecía; los encargados de desplegar aquellas reliquias venerandas tan disímbolas, y de tan diferentes épocas, pues ~l más antiguo se remontaba á 166-!, en el reinado de Lms XIV. y el
más moderno es de 1868, del tiempo de Napoleón III, llenaron maravillosamente su cometido, ejecutando varias
evoluciones muy apreciadas de los inteligentes. Esta es
la escena que representa nuestro grabado.
El resto del día se dedicó á maniobras de todo el Regimiento, y á ejercicios de fuerza y de agilidad entre los oficiales y sargentos. La fiesta terminó con un banquete íntimo dedicado á la tropa, y organizado á expensas de
los jefes.
Fiesta animada y agradable la de Fontaineblean, que
recordará á la Europa entera, que si los súbditos del Emperador Guillermo se ufanan con sus laureles reciente~lde
Metz y de Sedán, de Gravelotes y Saint Privat, los franceses, que no oh·idan po,que no quieren ó no pueden ?1vidar su derrota, guardan con amor el recuerdo bendito
de snF! glorias inmarcesibles, y esperan ver lucir el sol
que alurubró los frescos lauros de \Vagram y de Jena.

Bien merece este homenaje la heroica virgen salvadora
de Francia.

Aniversario de la batalla de Wagram
EN FONT.AINEBLEA.U.
Como para responderá esa serie de fitstas con que los
alemanes han venido celebrando desde hace un año sus
triunfos sobre el segundo Imperio francés en los años de
18í0 y 1871. el 7? Regimiento de Dragones de la Repúbliea, de guarnicion en Fontaineblean, buscó una fecha gloriosa para las armas nacionales, recordó la memorable
batalla de Wagram. y organizó alegre festival eldia 6 del
mes próximo pasado.
Ga,den Party de la I:eina en el Palacio de Buchin~ham.

AL POLO NORTE EN GLOBO.
Una excursión arriesgada.

El señor Andreé, el arriesgado aeronauta y sabio sueco, y sus compañeros el doctor Ekholm y el señor'Strindberg, se han embarcado en su gran globo, en el punto
más septentrional del 8pitzberg, con la esperanza de llega, al Polo Norte, 6 cuando menos, á un punto cercano
á el.
Teniendo en cuenta los preparativos delicados hechos
por el señor Andrée, se puede creer que tendrá mejor
éxito que el viajero Nansen.

El seflor Andrée alimentaba desde hace
muchos años la irlea d1- 1Ji,gar en globo al
Polo Norte. En 18iü, haciendo un Yil1j_e a través del Atlántico, llamó su atención la
regularidad de los vientos alisios, )'. pensó
en la posibilidad de hacer largos vm¡es en
globo, principalmente ~e Europa á _América cruzando el Atlántico. Pero la 1mpo•
~ibiiidad de reunir tanto dinero para em·
preea semejante, hizo que no sa preocupara de su proyecto, sino hastaT 1892, cu~ndo
el buen é:;;:ito alcanzado por Noi-densk¡odl,
y las exploraciones de otros sabios suecos
en las regiones árticas, excitaron al señor
Andrée á llevar á cabo su idea de llegar en
globo á la región polar.
Hasta esa época sus estudios sobre aerostación habf.m sido casi teóricos; pero desde luego comenzó á reunir la práctica á la
teoría. Empezó por hacer algunos viajes
con el aeronauta noruego Cetti, y sns experimentos en la n~v~~ación at&gt;rea, le convencieron de la pos1b1hda~ de llegar al Po. lo por medio de embarcac10nes aereas. El
barón Nordenskjold, célebre explorador ártico, le'ayudó ampliamente proporcionándole dinero. El señor Andrée d1¡0 que. le
bastarían 7 220 libras, y desde luego hizo
un contrato con el señor Lachambre, constructor parisiense, para la fabricación de nn
globo por valor Je 2,000 libras.
El globo, ya concluido, tiene "!5 pies de
altura desde la boca basta el vértice, ó sean
97 pies deede el v~rtice hast:i !a base de la
canastilla, donde irán los v1a¡eros durante su viaje por los aires. Los dos tercios
superiores del globo están hechas de tres
cubiertas de seda mas gruesa.
Las cubiertas están unidas firmemente
unas con otras por medio de capas de barniz y tanto el interior como el exterior del
globo eet.á cubierto por dos capas de barniz.
La red que envuelve al globo está hecha
de henequen italiano, de cinco milímetros
de diámetro. El globo no tiene válvula en
el vértice, como sucede generalmente, sino
que tiene dos colocadas diametralmente en
la zona ecuatorial, y una en el apéndice.
Esta última es automática y tiene por objeto evitar la entrada del aire al globo. Se
abre con una presión equivalente á diez
milímetros de agua, y deja oalir el gas superfluo. Las cuerdas que cuelgan de la red
y que sostienen el anillo de donde pende la
canastilla son en número de cuarenta y
ocho.
En el espacio comprendido entre el apéndice del globo y el anillo wn la.e provisiones un bote, y tres velas que-al ser extendid;s presentarán al viento una i;.nperficie
de 80 pies cuadrados. Por medio de eFtas
velas el señor Andrée cree conseguir mantenerfe á una altura máxima, ~ob1·e tierra,
de 150 pies, ámenos que los accidentes del
terreno le obliguen á elevars1&lt;.
La canastilla es de forma circular: tiene
cinco pies de profundidad y seis pies y medio de diámetro. Solamente hay eepacio para qne nna
persona se entregue cómodamente al suefl_o, las otras dos
tienen que permanecer en_ el «observato!1º," así llamada
la parte que queda inmediatamente arriba de la canastilla. Encima del anillo ya mencionado, hay otro donde van colocados los bar6metros, termómetros, ee~ta11te,
altazimut anemómetro, un instrumento para determinar •
la dirección y velocidad de las ~!1bes, otro para apreciar
la intensidad de la luz solar, bru¡nlas, nn magnetómetro,
un teodolito dos cámaras fotográficas; en suma, todos los
instrumento~ y aparatos necesarios pa_ra ob~erva_piones
astronómicae, geográficas y meteorológicas.
Diremos algo de las pe~sonas- q!1e compo11en la excursión. Es un terceto admHable. El_ Dr. Elkolm, el mayor
de todos es un hombre de unos cmcuenta años de edad.
Es fornido de mediana estatura,. de frente ancha y despejada. E~ doctor en ciencias y uno de los meteorologistae más distinguidos de Europa.
El Sr. Andrée es ingeniero, y desempeña el puesto de
·inspector general en la Real Oficina de P!!-ten~s, de Suecia. Es un hombre muy alto-pa~a de ~e1s p1es_:--de :1nchas espaldas y hercú\ea musculatma; tiene nanz ~~mlefia y ojos azules de mirar penetran~, su cabello y_bigote
son rubios. Es muy reservado y recibe á los extranos con
ceño adusto.
El más joven de l~s ".iajeros e~ el Sr. Nils Stri11dbei:g.
No tiene más que vernt1cuatro anos de edad, y se ha d1d·
tinguido ya como profesor de filosofía en el Instituto de
Ciencias de Stockolmo.
El Sr. Andrée es muy rápido en sus contestaciones.
-¿Qué haría usted si por desgracia el globo cayera en
e: agua?
-Ahogarme-contestó el sabio con la mayor naturalidad.
El Sr. A.ndrée tiene esperanzas de que el viaje sea feliz, y su único temor consiste en que si llueve y el agua
se congela so!&gt;re el globo, éste aumenta de peso y desciende sin remedio.
•
. El Dr. Ekholm cree que si las circ11nsta11cias son fayorablee, podrán caminar de 12 á 15 millas por hora, P1;1·
·diendo por lo tanto llegar al polo en el trascurso de seis
. días. El Sr. Andrée, considerando las más desfavora-bles
circunstancias, espera llegar ·al polo en tres semanas.
Teniendo en cuenta la dirección de los vientos domi. nantes en las regiones polares, bien pudiera ser que el
globo descendiera en Siberia, Cabo Barro\v, ó en el estrecho de Behring. En caso dtl descender en la parte sep-

�..
EL MUNDO.

9

AGOSTO,

1896.

tentrional de la Groelandia, los viajeros tendrán q~epermanecer allí much-l tiempo, y alimentarse con los productos de la caz:..
•
Muy dignos de buen éxito son estos arriesgados exploradores, que no temen sacrificar sn vida en aras de la
ciencia.

PAGINA GRIEGA .
ODAS IlREVEt,,,;.
A Lydia.

¿A cuantos engañaron tus promesas
Oh Circe habilidosa? Cuantos, dime,
Tus rojos labios de coral mordieron?
Cuantos de tus burlados amadores
Como propicias víctimas murieron?
Yo ee que todo cuanto dices, Lydia,
Es calculada red engañadora,
Que no hubo en el mundo más perfidia,
Ni mar, cerulea ninfa, más traidora.
Pero disfrute yo de tus ha'.agos,
Y sienta de tu boca estremecida
La caliente humedad cuando me beeas,
Y mientan en buena hora tus promeeas,
Aunque me cueHe el despertar la vida.

Vercl.i es un filántropo.

El célebre compositor italiano Guiseppi Verdi ha logrado acumular una gran fortuna, gran parte de la cual
dedica al alivio de los snfrimientos de la humanidad.
Hace pocos afios fundó un hospital para gente pobre
&lt;&gt;n su ciudad natal, Yi:lanova.
Verdi llegó últimamente al Gran Hotel de Milán donde acostumbra pasar los meses de Junio y Julio, y poco
después de su llegada depositó en el Banco del Populo
400,000 liras, á cuenta de 1.000,000 que dedica para la
construcción de una casa para músicos ancianos y neceútados. Se llamará. «Casa ripo.qo per gil artisi di mus!ca.»
E l lugar escogido para la construcción del edificio se
halla en la parte más sana de Milán y tiene una extensión de 4,500 metros cuadrados. La casa tendrá ·dos pisos, debiendo construirse un gran jardín en el centro.
Podrá dar alojamiento á 200 personas, y tendrá un gran
salón para conciertos. La obra, ya comenzada, tendr,1
término dentro de un año, y se gastará en ella un millón
de liras.
Se calcula que los gastos anuales ascenderán á 150,000
liras, cantidad que será también dada por el maestro
Verdi.

.,• ~- :. .-~---.
:

~

ANIVERSARIO DE LA BATllLL\ DE WAGRAM EN FONTAINEBLEAU.
f

caídas, y la baratura, pues por unos cuantos duros se
puede comprar una aceleradÓra, lo cual la pone al alc3nce de todo el mundo. Sus preconizadores anuncian que
este será la bicicleta de la gente pobTe y de la gente que
vive en el campo.

La semana próxima pasada debe haberse verificado en
la calle 129 de la ciudad de Nueva York la prueba del
nuevo tranvía de aire comprimido. T-,m pronto como la
«Compañía Americana de aire comprimido» tenga en corriente su maquinaria será necesario modificar los carros
para el servicio de pasajeros. Los carros correrán en la
linea de la calle 125 y después entrarán á las lineas de la
parte a lta de la ciudad. La Compañía cree conveniente
hacer por ahora las pruebas en las lineas de poco tráfico·
El nuevo carro solo difiere de los comunmente usados
en que tiene dos pies menos de longitud, y en la forma
UNA MESA FIN DE SIGLO.
del motor. 'El conductor va en la p lataforma delantera y
puede manejar una palanca para imprimir movimiento,
Lo primero que llamó mi atención á mi llegada á N
otra para detenerlo, un garrote de aire compr imido y una
válvula. Esta es toda la maquinaria visible y ocupa es- · vá York fué la ausencia de camas en las casas habitac'
nea.
pacio reducido.
-«¿Dónde dormirá la gente?»-pensaba yo, y á la
máquinas de aire comprimido y los tanques de ai·
da de la tarde pude ver, no sin sorpresa, qne los Ji
re caliente son subterraneos, y el aire comprimido á rarós, y los tocadores, y los guarda-ropas se volvían
zón de 2,000 libras por p11lgada cuadrada, es enviado á
exactamente como en las comedias de magia.
los depósitos de los carros desde la oficina central. DesLos néoyorkinoe, que tanto se desesperan al tener
pnés paaa por los tanq_ues de aire caliente, donde la tem.
peratura e s de 350
ti-ansportar sus muebles al mudar de casa están eu
grados, siendo la pre•
tallos con un mueble que combina la utilidad de una
sión de 150 libras. E;n
sa ~on el confort de una cama.
esos tanques ei aire
Las viviendas de las casas de Nueva York tienen e
que se ha enfriado
tos tan reducidos que un mueble como el ú ltimame
por el exceso de preinventado tiene que ser recibido con aplauso general.
sión recibe una exEl inventor ha obtenido ya la patente respectiva.
pansión súbita, y enmueble colocado en el centro del cuarto presenta el
tonces se dirige á las
pecto de una mesa común y corriente. E n el moro
máquinas para obrar
deseado la tapa se levanta, gira al rededor de unas
exactamente como
gras, aparecen dos pa~as y queda el colchón á d
vapor de agua.
bierto.
Cada uno de los
No puede liaber mueble más cómodo.
tanques ha sido sometido á u na presión
exagerada de 4,000
,-' -- ------ -------·
-- -----------libras por pulgada
cuadrada; pero al ser
aplicado á los carros
el aire solo tendrá
una preeión máxima
de 2,000 libras.

Las

EL GLOBO DE.Y. .I.J;DRÉE.

OTRO RIVAL DE LA BICICLETA.
Ya tiene la bicicleta otro enemigo, que es nada menos
que su propio progenitor.
La bicicleta nació de una maquinilla llamada celerifére
en Francia y hobbyhorse en Inglaterra, que hizo las delicias de los jóvenes nada menos que á fines del siglo pasado y que mereció los honores de la caricatura.
El celerifére ó la aceleradora era algo parecida á una
bicicleta, de mimbres y madera y sin pedales. Se montaba en ella, se empujaba dando en el suelo alternativamente con el pb derecho y con el izquierdo, y cuando se
había adquirido velocidad se aprovechaba dejando que la
máquina corriera sola mientras le durase el movimiento
impulsivo; en las cuestas abajo no había que molestarse
sino en contener de vez en cuando la rapidez de la marcha. Con estos artefactos se podían hacer jornadas muy
largas á razón de 9 á 10 kilómetros por hora y ain gran
cansancio.
Tal es la máqu:na que se ha sacado hoy del olvido; pero aplidndola los rayos de alambre á las medas, los juegos de bolitas á los ejes y los pneumáticos á las yantas,
con lo cual ·se multiplica de una manera formidable la
rapidez de la acelerad0ra.
Ventajas de ésta: que no se necesita aprendizaje para
montar en ella; qne son poco menos que imposibles las

MANt' EL GUTIÉRREZ NÁ,IEIU.

-~~~,

Tranví as de a ire com pri m ido.

•

89

EL MUNDO.

VELA DEL GLOBO ANDREE.

.

.

'

!@ajo reliew.
Rey de Samos, Polícrates, discurre
,con lujuria despótica, sonriendo;
y mientras danzan ménades impuras
y i.legres cantan cortesanos ebrios,
:al tañido de péctides y cftaras,
Polfcrates se abraza: al pensamiento '
-de enrojecer con sangre de sus áulicos
fas trasparentes aguas del Egeo.
Surge de la onda de fragante vino
vapor que crece y se condensa presto
-(&gt;n la atmósfHa tibia y luminosa.
$emejando una oréade que al peplo
-de etérea gasa revelar. concede
&lt;Sécretas líneas y contornos griegos.
Era la musa ardiente y soñadora
del inspirado lírico de Theos;
,agita el tirso de temprana yedrri,
,entona el himno voluptuoso á Eros,
y el ditirambo que á gozar excita,
,consagra al hijo del pastor Sileno.
Mal ceñida la rústica diadema
-de mirthos enlazados con renuevos
•de pámpanos ubérrimos, Polícrates
,siente que estallan en vibrantes beeos
los himnos de la musa anacreóntica;
.'Y vencido al instante por el sueño
no supo del festín.
Una hetaira
,acaricia en la comba de su seno
la cabeza del déspota.
l\Iañana
lhabrá de despertar; no así el intento
-de enrojecer con sangre de sus áulicos
das trasparentes aguas del Egeo.
ANDRES A. M.ITA.

La ConnieDl.oración.
ESPECTROS EPlCOS.

¿A donde con los griegos melenudos
'Va por el golfo insigne tanta nave?
Al compás de la tibia, que en agudos
tonos imita la canción clel ave,
.himno de acentos bélicos y rudos
suena confuso y .grave.
¿Es el Pean?-Guerreros espolones
:amagan en las proras eeculpidas;
y la flota triunfal lleva ifestones
,de rosas y reláwpagos de egidas,
:y-argenta de espumosos borbotones
las olas dividiuas.
El sol entre arreboles resplandece,
,como broquel de oro que á in1isti nto
J)ios vestido de ¡púrpura guarnece;
y el húmedo 01,istal, á trechos pinto
,de .re.flé-jos de mórice, parfce
,en iSaqgre persa aún tinto.
:SALVADOR Dr,1,zlf,roos.

�..
9

EL MUNDO.

90

AGOSTO,

1896.

que había valido. Es que se rebelaba contra toda decadencia. Pertenecía á esos atletas del peneamiento, qne
una vez en la brega, no la dejan ni aun para morir.
La reacción debía venir, sin embargo, una reacción tremenda para aquel organismo infatigable.
Era una noche de trabajo. Marindotti se había instalado en su estudio, tras la íntima conversación de sobremesa con su adorada Constanza. Fué en vano q ue insistiese ella en pedirle que dejara aquel t-rabajo febril, y
viendo la inutilidad de en súplica, instalóse junto á la
mesa en que su amado trabajaba y se puso á leer. Dnrante muchas horas vió correr vertiii;inoeamente aquella.
pluma sobre el papel. Por fin Marindotti la abandonó,
mas al ponerse de pie, fue presa de espantoso desvanecimiento. Sintió como si un choque interior le mach acase
el cerebro; extendió los brazos, lanzó un grito y cayó inanimado sobre el tapiz.

- -••••IO-ln•u--

Y bien, doctor.
Era esta la trigésima vez en dos días que Constanza,
confinada á la habitación de Marindotti, dirigía la misma pregunta, semiahogada por la angustia, al doctor
Varsier, sin obtener otra respuesta que un vago movimiento de cabeza.
Esta vez el médico, que estaba encorvado sobre el lecho del enfermo, se irguió lentamente, enjugó su frente
empapada de sudor, arregló los pnños de su camisa, dió
orden al practicante que le ayudaba de que empacase la
pila eléctrica y los diferentes aparatos esparcidos en la
cámara, y acercándose á Constanza, tomó entre las suyassus manos.
-Y bien?-repitió ella desfalleciente.
-Y bien, mi pobre amiga-respondió él con su brnsquedad habitual de acento-vivirá, pero esto es tod o. La.
parálisis es completa y los desórdenes cerebrales muy
graves para que pueda recobrar enteramente la palabra,
la sensibilidad y el movimiento.
-Ob! pero esto es horrible!
-Sí, y valdría más para él que no volviese del todo en
razón.
·
-Oh! pero qué ,1sa usted decir?
El médico sonrió tristemente, sin responder.
- Y ya no hay nada que hacer?
-Nada. Todo lo que podía intentarse, lo he ensayado
desde hace dos días, sin obtener resu ltado alguno. ¡Qué
quiere usted! Yo se lo había advertido, cargó demasiado
su máquina.
-Nada que hacer, ¡oh Dios!-repetía Constanza aterrada.
-.Duerme-interrumpió el doctor, y por el momento
no tiene necesidad de nada; así, pues, me voy, porque
otros enfermos me reclaman. Quiere usted que se quede el practicante mientras vuelvo?
Ella rehusó; no quería verá nadie cerca de su en·
fermo.
El doctor Je indicó entonces el régimen sencillo que debía seguir y la dejó sola en la gran cámara silenciosa, que
el maestro ya no debía recorrer más.
Estremeciéndose toda, atravesó ella la distancia que la
separaba del enfermo, en medio de la tiuia media luz de
la estancia, y llegó de puntillas a l pie del lecho en que reposaba Marindotti, apenas cambiado eu la apariencia,
con el cuerpo alargado, la fisonomía tran quila, un poco
más _pálida que de ordinario y el pecho levantado por una
resp1rac!ón débil, pero regular. Después, inclinándo~e
dulcemente, púsose á contemplarlo á través de un velo
de lágrimas.
¡Dios santo! cómo, en su reposo, a,arecía aún el mi&amp;mo. Que leves eran las huellas que mostraba, del mal
que le había herido! Acaso no era éste tan gra ve como

Muy instruida, sin esa dulzura y eea modestia que.pueden llegará la vulgaridad; dotada de un. tacto _exqms1to,
de un juicio sereno y recto, de un espíritu serio y firme,
unión de Marindotti y de Constanza, se re- Constanza era acatso la sola mujer capaz de comprender
montaba á unos veinte afias.
bien á Marindot.ti, de penetrará fondo aquell:1- naturaleza
E n tal tiempo, aquel maest.ro de la estética ardiE&gt;nte, entueiasta, cuyas facultades de primer .º!d1:n,
taba muy lejos aun del umvtrsal renombre sobreexitadas por la lucha, buscaban aun eu eqmhbno.
que obtuvo deepués.
Sin sobrE&gt;ponerse á él, Fin t,atar siquiera de darse imPoco conocido del público, excep?ión hech a d.e un pe- portancia, había sabido, ün embargo, !odearle de esa inquen.o círculo de íntimos que apreciaba.n en su ¡us.to v19:- finidad de pequeñeces que son tan preciosas para un hom·
lor la ex t~nsión de su saber y la magnitud de su mte.i- bre de vida interior, y asociarse á sus trabajos, ayudarle
gencia; muy discutido de los letrados, á lo~ cuales des- en sus investigaciones, sostenerlo en sus esfuerzos; y adconcertaban á la vez los arrebatos de su estilo y el atre· quiriendo poco á poco una influencia intelectual muy
vimiento de sus tendencias, acababa de. obtener, con grande sobre él, suavizar la aridez de sus estudios, temgrandes trabajos una cátedra en un Colegio, donde su.s perar la exuberancia de su estilo, profundizar en fin y
lecciones provocaban frecuentes tempestades, y &amp;.bsorv1- purificar su talento, como había profundizado y purido por la lucha. y además 3:islado, _pues no tenía por toda ticado, al captárselas, todas las fnentes de su corazón.
familia más que algunos primos Je¡anos, que moraban en
~farindotti, por su parte, ee había entregado con voel fondo de st1 provincia, había pas~do de _loe cu.arenta lupt uosidad á aquella pasión que lo envolvía, á aquella
.,¡ 0 conocer ninglma de las dulzuras üe la vida, nmguna
pasión radiosa que transfiguraba su vida; que bien lejos
de las seducciones del amor; cuando, en un estío, en el
de fatigarlo ó de desviarlo de su camino lo impregnaba
campo, en casa de unos amigos, había encontrado á de luz y de fuerza al fundirse á él; que hacía sus horas
Constanza.
. .
trabajo tan fel ices como sus horas de amor y le daba
Ella se encontraba á la sazón en todo el florec1m1en- de
la indecible alegría de poder pensar muy alto, á toda hoto de sus veinticinco años, libre, independiente y hermo- ra, sin cesar de ser comprendido, por alto que se elevase.
sa con esa radiosa hermosura que sobrepasa la. del cuerTanto amor y tanta abnegación, no quedaban sin rep~ y la bace olvidar.
.
Premiábala él con una ternura tan fiel, que
A.penas se vieron, quedaron prendados: él de la graCia compensa.
penetrante de una naturaleza elegida? que no tenia n?· no debía desmentirse jamás; con una confianza de toción de su propio valer, ella, del brillo de la potencia dos los instantes, con una necesidad de aprobación llevael escrúpulo.
iutelectual que explendía en rededor de él; y cedie!'do da- hasta
Ves?-le decía Marindotti-no eree solamente mi insá una atracción irresistible, se habían entregado el uno
piradora y mi juez; eres una conciencia en que yo me exa-ál otro, sin poder de~ir cual de los dos había comenzado mino bien. mejor que en la mía, donde me siento vi:í aroin- y dado los primeros pasos.
' Y, cosa rara, aquel lazo. tan rápidamente anudado,. no brar hasta las fibras más recónditas. Preferiría ser conl1abía traído para ello!&gt;, al revés de tantos lazos seme¡an· denado, burlado, vilipendiado por el universo entero,
t.es ni decepciones, ni penalidades. A.l contrario, se ha- antes que herido por tí.
Y como una prueba de que no existía una idea que no
brí~ dicho que cada dia, al pasar por ellos los unía m~s,
como si loe mismos contrastes de sus caracteres, b11b1e· le expusiese, apenas germinaba en su cerebro, una manera de ver que no sometiese á su aprobación, no había
sen sido hechos de la mejor manera par a fundirse.
discurso, una conferencia, un artículo, que ella no coEn aquella época Mariudott! 1?abía a lquilado, en el úl- un
timo piso de uno de los m:\s v1e¡os hoteles del muelle de nociese la primeia, todavía brillante con el fuego de
inspiración.
Orleans, un departamento muy vasto para él, pero con la Se
podría decir que bacía gala de someter á su· juicio
Jnz con aire, silencioso y muy á propósito para el reco· todos
los tesoros de su inteligencia, antes de entregarlos
gi~iento y el estudio. Desde sus ventanas, abiertas al
sol de medio dia, la vista abrazaba. toda la extem11ón del al púbiico bajo una forma cualauiera, y ella apreciaba
Rena desde el puente de Charenton ha~ta el traveeero de de tal suerte este homenaje delicado y la hacía gozar de
deliciosa manera, que solía exclamar:
:N"ue~tra Señora; y por encima del extenso .moar~ ~ovil tan-Me
halagas demasiado, y ei para mí prodigas lo medel río un conjnnto de colort&gt;s verdes y gnees, limitado
en parte por los altos relieves de Saint Etienne del mon- jor de tu talento, ¿qué quedará para los otros?
Qué podían significar en aquel hogar IPs dificultades
te y del Panteón y que llegaba por la otra basta las umde la vida, ante aquellas íntimas satisfacciones?
brías indefinidas del Jar&lt;Hn de Plantas.
Una cosa, sin embargo, inquietabaá Constanza: el con-A. Co.;stanza la sedujo, desde luego, la calma lumino·a de aquel departamento elevado, casi aereo, á donde centrado ardor casi febril, con que Marindotti, empeñano llegaban de fuera, más que rayos de sol, pájaros, har• do en aumentar su renombre, trabajaba, no dándose ni
monías confusas de coloreR y de sonidos y cuyaS'altae ha- un momento de reposo,
Temía que aquella labor encarnizada acabase por altebitaciones llenas de luz, decoradas hacia el fin del siglo
pasado, conservaban en los dorados, frescos aún, de sus rar su salud. Algunas veces creía descubrir en la afectaartesones y de sus entrepaflos, como una sonrisa del pa- ción con que erguía él su cuerpo de atleta, en su palabra más nerviosa, en la expresión de sus ojos, huellas
sado.
.
Había ido ella á instalarse ahí desde que fué mujer de de esfuerzo y de fatiga; mas en vano le suplicaba que no
Marindotti, llevando consigo lo que mejor podía acomo- se prodigase tanto; él confiado en su nativa robustez, que
darle: tapicerías antigua¡¡ de amortiguados matices, ob· jamás lo había.traicionado, desdeñoso por temperamento
jetos de arte poco numerosos, pero de purísimo gusto, como por hábito, de todo reposo, sonreía y seguía trabaplantas fecundas y espesas, y desde entonces había co• jando, algunas veces toda la noche.
Y es que su espíritu vigoroso no podía doblegarse anroenzado para ellos una exi~tencia aparte, de retiro é
te la idea de valer, al acercarse la ,ejez, menos de lo
intiwidad completo~, que tenía un raro encanto.

r

9

AGm,To,

decía el doctor! A.caso se había equivocado. ¿Era posible
que aquel cuerpo querido, reclinado blandamente en el
blanco lecho, fuese ya únicamente una masa inerte que
debía permanecer clavada ahí?
Por fin el enfermo abrió los ojos, esos ojos que ella amaba tanto, donde estaba habituada á leer por entero el
pensamiento y que jamás se volvían á ella, sin hacerla
Rentir la impresión de una caricia; los abriú, murmurando
coa voz que parecía un quejido, palabras ininteligibles,
y ella, que se había inclinado más hacia él, retrocedió repentinamente, herida hasta el fondo del corazón por una
inexorable realidad, escrita en el fondo de aquellas pupilas vagas y claras, en que la chispa divina se había
extinguido.
¡A.y! el doctor había dicho la verdad! Un !Ser inconsciente, una pobre pavesa humana, he aquí lo que resta·
ba de )farindotti, lo único que el mundo vería en adelante! En un segundo de lucidez desganadora, comprendió ella todo lo quo la catástrofe tenia ele horrible y de
irremediable, y presa de una inmenrn piedad, de una indecible desolación, abatió, sollozando, su cabeza sobre el
lecho.
Sollozó mucho tiempo, con los labios pegados á lae manos frías de )I I rindotti, que permanecían inerte" bajo sus
labios, con la frente pegada ,l su pecho, que ya no ten!a
para ella eco alguno; repasando ur,a oleada de recuerdos:
todo lo que aquel hombre había sido para ella, todo lo que
Je había debido de alegría y de orgullo, diciéndose con
' desesperación, que ya no podía hacer nada por aquel que
le era tan caro; eon una pena más grande aun que la que
Je producía su dicha muerta, consiJeró la rles,·entura sin
nombre que hacía de aquel maPstro tan querido y respetado por todos, un objeto digno de compasión.
¡De compasión! ¡Qué huhiese dicho él, tan orgulloso, al
saber que ese era el sólf) sentimiento que po•d ía ya des•
peitar!
El exceso de su dolor la hizo erguirse de nuevo y recorrer á grandes paFoe la estancia, restregando una con
otra sus manos y repitiéndose con desesperación:
-¡Oh! Si el supiese lo que pasa, pr1:,ferjría morir.
De pronto percibió, olvidado sobre una consola, por el
practicante sin :!uda, un pomo casi lleno de atropina, de
.1a cual Vareier debió dar al enfermo " , loe pri111eros
momentos, y un pensamiento súbito la hizo estremecerse:
la muerte libertadora que invocaba para ;'.1arindotti, &lt;S·
taba ahí, encerrada en aquel menudo frasco. Qne el en·
fermo ab~orviese solamente la mitad y se salvaba de su
dePgracia ...... para siempre.
Este pensamiento de libertad la hirió de tal suerte, que
se apoderó del fraRquito.
.
.
.
.
Si en aquel momento l\farrndotti le hub1e~e gntado:
«dámela n le habría tendid;; sin vtcilar el frasco. Mas
¡ay! ningnna orden debía surgir de loR labios balbucien·
tes del maestro· estaba sola, y en adelante, tenía que pensar por él y por ~í. Entonces, presa de um~ ellloci6n inexplicable, púsose á interrogar su conciencia, aquella con·
ciencia á la cnal su amado había llamado tautae veces.
El aniquilado, reducido á la nada, sin que ¡;ndiese obrar
¿q~é haría? ¿Ella, tenía derecho de di~poner de la vida
de él? ¿No era acaso hasta un g_eber hacPrlo., h.abiendo
iiido para él todo lo que era? ¿No eiaaquel el ultimo ser·
vicio que podía haceile? ¿La úl~ima prui,ba que podía
&lt;.larle?

Ol

ELMUNDO.

1896.

los ojos errantes del paralítico encontiaron los suyos. La
reconoció y un fulgor más vivo alumbró aquella wirada,
y su voz incierta intentó pronuncjar el nomb~ de Constanza.
-¡Oh! Dios, exclamó ella, invadida por un soplo de locura, acaso no está todo perdido!
Y con desesperado arranque se arrojó sobre él, hablándole, abrazándolo, oprimiéndolo contra su pecho, como ei
intentase comunicarle su vida, galvanizarlo, resucitarlo.
Tiempo perdido. ¡ay! Alcabo de algunos minutos, con
el alma hecha pedazos, aniquilada, tuvo que aflojar aquel
lazo sin haber obtenido un movimiento, ni una frase
distinta.
¿Comprendió el paralítico aqut-1 esfuerzo supremo? ¿Tuvo conciencia de la inutilidad de la lucha y de los lazos
amorosos que intentaban anudar su talento y su cuerpo?
Sus miradas, que se iluminaran un instante. abatiéronse
hacia él mismo y luego ee levantaron hacia Constanza,
llenas de de una expresión tal de súplica, que á la joven
le pareció recibir, en plena conciencia, la sentencia que
esperaba. Sus manos ceearon de temblar; recogió el po·
roo que había caído á los pies del lecho y lo destapó.
-¿Es bueno? balbuce6él al verlo, vuelto ya á su inconsciE&gt;nte impasibilidad.
-Sí, respondió ella, es bueno, es la libertad.
Y dejando un beso apasionado en la frente del enfermo, le vació el pomo entero en la boca.
PABLO

Dus.

acaricia con sus velludas manos el cuerpo de la nubil,
exclamando:
-¡Hija mía!

IV

ISOLDA.
Estrella de la tarde, que brillas en
occidente, que levantas sobre la.s nnhes tu brillante cabeza y te adelantas
majestuo,;a tl. lo largo de la colina, ¿que
miras á través de los árboles-?
CANTOS DE Q8S,IAN.

l

~i&gt;

I

L mar hirviente v enfurecido azotaba con sus on·
das glaucas y enérespadas, los peñascos del volcán, que, emergiendo de las lenguas de agua que
lamían las arenillas de la playa, elevaba su pun·
tiagudo crater coronado por tenue airón de humo hacia
las nubes que flotaban bajo el cielo siempre sombrío y
negruzco de aquella ignota latitud.
Escondida entre carcomidas peñas, recargada en los
pichachos de musgosOl! cantiles, casi derruida, rodeada
de una vegetación raquítica é inculta, apuntalada por leprosos tro11coe. nidos de lae aveR car..:iceras; abandonada
y casi oculta entre espinosos zarzales, estaba h choza del
pescador.
Allí solo se esruchaba el aleteo de los aleiones que al
declinar el sol invernal revoloteaban gritando en los islotes que surgían del reverberante espejo de las aguas, el
sempiterno llorar del aire zalobre que murmuraba palabras y queiasno inteligibles, al azotarse en las vertientes
y, el bronco rnajestuo•o rebramar de las g;gantesondas
que al golpt'ar c:in sus tumbos la playa, se desbarataban
en caprichosas grecas de burbujeante espuma ........ .
En lontananza, flotando cabi entre las enhiestas copas
de los grandes olmos queeim,altaban el vallec:illo, veíase
la colina en cuya suave pendiente se desbandaban como
parvada de av.ts blancfü1 las casitas del villorrio.
Había veteranos bohíos con su techumbre de paja ennegrecida por todas la~ torwl'nta@, pt-queñas huE'ttas, mi·
croscópicos viñedo¡,, pintorescos collados donde floreaban
los rosales, hol'talizas y he..edadei! 1:,n cuyos euhi..-stos palomares arrullaban las hembras á sus crías cubij.rndolas
bajo el alón tornai;olado. .. . . . .. .
·
En la cumbre de la ewninencia. y casi á la altura del
campanario, elevaba el castillo señorial sus son1bdos y
rígidos m,1ros, en cuya medio arrumada torre del homenaje ond11laba siempre al antojo dP. los vientoe la invisi·
ble bandera del castellano de San Martín.
II

Creyó sentir que sí, que
debía hacerlo, y sin embargo y á pesar de su
exaltación, vaciló.
Un discreto golpe dado
,, la puerta, la sobresaltó!
Eran amigos del maestro,
Pran sus discípulos, una
&lt;lel~ación del Instituto,
que iba á pedir noticias y
que insistía en entrar.
Apresurase á decirles que
)farindotti no quería recibir á nadie y, cerrada
la puerta, volvió cerca del
lecho, pensando de nuevo en aquel la resolución tremenda:
No, no¡ ningunos ojos más que los suyos debían ver al
maestro amado, reducido á la impotencia i!Obre su lecho _
de miseria; ninguno de aquellos que se habían inclinado ante su elocuencia y su saber, le insultarían ahora con
sus miradas de piedad.
Ninguno podría decir que el sabio, no había muerto
grande é intacto. Como se inclinase de nueve, sobre él,

Osear es el más apuPsto doncel de la comarca, sus vest idos son !01&lt; 111,ís fastuosos, Pxpléndida la pitanza de su
burgo enmc.,hecido y lt&gt;gendario, garridas las meznadas
que conduce victorioso á mil vandálicas empresas¡ tiene
su rostro paradi,iaca ht-rmosura, es su Yalor el más indomable, sus caba!lts los más ligeros, su janría las más robusta y la más bra,•a, 1;us monteros, los más audaces y
valientes.
Nadie como Osear espera con tan estoica calma la acometida de la fiera á quien l,an robado ~ns hijuelos, nadie
como él cla rn con tanta destreza el venablo ti aidor en el
c.Hazóu del león, que acosado sacude su opulenta melena
en la enramada nlllbría, narlie como él, es amado por las
bellas, teruido por los luchadores, y eu:;alzado 1:,n las románticas cancione!! de los troveros.
III
Al atard~cer, cuando Febo se desmaya blandamente, y
el fulgor dmrno apaga e~fnmándola entre aluviones de
sombra su polícroma claridad, á la hora en que se llenan
las cavernas y grazna el hubo erizando su plumaje n1•gro,
cuando suena el silbo vibrante del grillo y la tiniebla 11)
envu_elve ~odo en su crespón opaco, _!solda, la virgen de
los o¡os tnstes y melena blonda, la mña de la blanca túni·
ca y la tez enferma, corre cual gentil gacela, y ágil trepa
sobre un bazáltico peñon avanzado al océano, esperando
el retorno del l'Usente pescador.
Oyese el monótono golpear del remo, colúmbrase como
el ala de un cisne.la vela henchida de la frágil embardación
hiende la atmóFfera Ri lente el tco dP. una canción rn ui:
na, encalla la barca de abeto, y al ~altar el vit-jo á tierra

Arriba Selene en plenilúnio. ·
Las estrellas lloviendo la noche en tupido aguacero de
luz, y las nubes, esas algas del espacio, eimulando tocas
de novicias, legiones de almas, monstruos apocalípticos,
estrambóticos japonismos y pesadillas de Joco ........ .
.A.bajo todo en calma.
El bosque columpiando indolente los ramajes de me
viejas arboledas, la cuadriga noctívaga de los lobos; asolando la campiña con horrísono alarido, y el viento, ensayando sus perennes sonatas en los cam¡,os.
En lo más sombroso, rumor de besos, ia mano de un
barón estrechando un talle de Nereida...... un suspiro... !
la soledad ......... !
Después, la trar.quilidad infinita del olvido, las hojas
volando en inquieto torbellino y el Pire impregnado en
las emanaciones oceánica~, acariciando la frente tibia de
una niña que tiembla y que llora.

V
¿Porqué !solda está triste?
¿Porqué los frondosos arboles encalvecieron arrojando
al suelo su arrogante cabellera de hojas verdes, y el mar
brama levantando montañas dJ absintio y espumas?..

···i;;"i'~;¡¡;;;Í&gt;;g~·~g~1;tó·¡~~·~¡~·¡~~·~~~-~~~-;¡~~~~-a.~i~;;;:
bre, retumbó el trueno sacudiendo tenebl'osas nublazones, y, los luceros, las púpilas de loe ángeles, se encoJieron hasta hundirse en lo negro lentamente.
La barquilla del pescador bregaba en la marea.
El viejo fatigado y sintiendo fenecer los seniles vigorPs
que le alentaban, enr.endió el fanal amarillento y agitando sus brazos de tritón oraba y blasfemaba llamando á esa
tierra codiciada que veía envuelta en la bruma de infor(lles lejanfas.

VI
Cuan.do el n:1-nta peleaba co~ las ondas, !solda, poseída del. 111consc1ente so.nambu.hsmo &lt;;J.e aquellos á quien ta
sugestiona un pensamJt,nto fi¡o corrió hacia el mar y ex tendiendo sus brazos al vacio arrojoee á él desesperada.

. La resaca iracunda y sonante cubrió con sns líquidos
rizos e l cuerpo de una mujer, lo meció, columpiólo, basta arrollarlo en sus cuencas y después lo sum.ergi6 en el
p1of11Rdo abismo.
¡Un cuerpo al mar!
¿.Qué es?
El dolor que ee prende á las alas de la muerte una lágrima conver·t!da en veneno .que quiere evapor;rse y ser
perfume, la tristeza, esa mariposa negra, ansiosa de abrasarse en la claridad de alguna luz desconocida la desesperación qn~ se arroja fr~nética á la esfinge bu~cando en
su regazo fno, el fin, el descanso ó el sut&lt;ño innoble de
las cosas que no sienten.

VII
La borrasca huyó.
Aquietose la snp~r~cie del Océano basta semejar inmensa piii:ca de obs1d1ana á la que bruñían con deslun1brante bnllantez los rayos de la luna que cual buriles de
plata resbalaban sobre ella.
El peecador vió una mancha blanca que flotaba sobre
el agua, acercose...... ¡una mujer!. ..... ¿era sirena 6 fantasma?...... ¿realidad ó visión de sus pupilas?...... ¡quien ·
sabe!.. .... ¡acaso algún naufragio!.. ....
Y venciendo todas las supersticiones de marino c¡ne
bailaban macabra ronda en su cerebro, echó al fondo &lt;le
la barca el cadáver que había visto.
Arribó al 1!,n :í. la orilla y llevando á cuestas su rígida
carga encamrn.&lt;;&gt;se á la caseta gritando alborozado:
-¡!solda_., h1¡a mía, hE: sal.vado á una mujer!
La mans10n estaba sol1tana y solo el eco respondió.

VIII

.

···································································· ....
························································•·······... ·..···········

Al einiestro resplandor de un hachón de brea acercó el
pescador el rostro hermoso y H,·ido de la desconocida,

�EL MUNDO.
revolvió los desordenados y aureos bucles que lo cubrían,
tocó los labios cárdenos ...... ¡Después!...... exhaló una
carcajada, sarcástica, horrible, es~antosa !... ••· cayo?
¿·Qué vería el viejo que desfallecido al suelo
.

IX
Suenan las trompas conen los perros, dobléganse los
arbustos que azota el 'vendaba], relinchan galopan~o los
eorceles, gritan y blasfeman los Il:l~nteros, y, e.l ciervo,
acosadó por una algarabía de maldiciones y ladrid_os ••····
corre...... ¡corre!. ..... rompiendo ramas se~as, trillando
sembrados, brincando setos y salvandos abismos.

X
Arriba Selene en plenilunio.
.
Las estrellas lloviendo la noche en _tup1~0 aguacero de
Juz, y, las nubes, eeas algae del espacio, simulando ~ocas
de novicias legiones de almas, monstruos apocalípticos,
estrambóti¿os japonismos y pesadillas de loco!.. ....
Abajo todo en calma.
.
El bosque columpirndo indolente los rama¡es de sus
viejas arboledas, la cuadriga noctívaga d~ los lobo~ asolando la campiña con su horrísono alarido y el viento
e11sayando sus perennes sonatas en los campos.
Orno B. CEBALLOS.
Agoeto de 96.

EL MUDO .

'r~
,i✓_'

.

í N asuntos de guerra-dij? Carlos-no hay que

hablar mal de los campeamos.
.
-Lo mismo creo-contestó Pedro Nevot, sm _
fí'?"'A..~abandonar la chimenea, á_cuyo lado estaba.-No
!tacé mucho tiempo que tuve ocasión de convencerme de
nt!, d1J!ante el año terrible, hubo coraz?nes frl;lnceses
~ 11 ~ Iae!'eron lo mismo bajo la blusa que ba¡o el umforme.
Los ocho ó diez circunstantes formaron corro alr~edor de Pedro Nevot, y uno de elloij exclamó:
.
-¿Una h istoria? Cuéntela usted.
-Héla aquí contestó Pedro:
«Estaba yo el año pasado en los Yo.egos, en ca~a del 1;11édico Dubreil antiguo compañero mio de colegio, Y cierto dia, desp~és de comer, salimos de paseo, cuando de
ronto oímos ruido de pasos desde el umbral.
.
p -¡Calla!-Dijo Dubreil-¡el cartero! Espérame un mstante, porque tengo que darle una carta.
Y volvió á entrar en la casa.
. . ,
Miré al recién l1egndo, el cual 10clmo ligeramente la
cabeza para saludarme.
..
Entonces me acerqué á él y le d1¡e:
..
-¿Está usted muy ca·nsado?
.
E l cartero se sonrió, llevóse dos dedos á la boca, Y agitó la cabeza.
T

~

Esta vea lo comprendí todo.
-¿E'! usted mudo?-le prt&gt;gunté. .
la
En aquel momento volv\ó l)ubreil con su· carta. en
mano (.)orno había oído m1 pregunta, me contestó. .
-l::ií el pobreJnan Barrotes mudo. Pero eso no le1mpide prestar muy buenos serv:icios, porque sabe leer Y
escribir y oye todo cuanto se dice.
-Pero no es mudo de nacimiento, puesto que no es
sordo.
la carEl cartero se sonrió y alargó la mano para coger
ta que Dubreil le daba.
.
-Ya sé-repuso el médico dirigiéndose á J~an-que
no te agr.ida oír contar tu historia. Anda con D10s, Y no
te detengas po.- mí.
.
.
El ca,·tero saludó nuevamente y se ale¡ó á toda pr1i·.
Entonces Dubreil se asió de mi brazo, y he aquí la istoria que me refirió dura!ite nuestro paseo:

9

AGOSTO,

1896.

Al día siguiente, al rayar el.alba, ~allábanse Barro~ '1
su hijo en la plaza del pueblo mmediato.
Los dos estaban inmóviles y pálidos, con la cabezadea-cubierta.
.
*
**
El pelotón de soldados qu.e de~ía fusilarlos, se bab(a
-Juan Barrot-roe dijo-tenía quince años cuando la situado á veinte pasos de distancia.
Detrás del cordón que formaban otras tropas, agrol)i,
guerra; vivía en una casuch':' aislada, con su padre Y un
base la muchedumbre, que rugía de ira y desesperación.
hermano mayor llamado Lms. .
.d
Juan continuaba silencioso, sin contestar á las pregon
Juan demasiado joven para b~t1rse, habíl;l permaneci o
al lado del autor de sus dias, mientras Lms se batía por tas del oficial quién, media hora antes, le había ínter
gado en vano; á solas en la alcaidía.
la patria.
ó ¡
¡·
ta
&lt;Jomo conocedor del país, se consagr ~ a pe 1grosa Después, condujeron al chíco á la plaza para que .vi
rea de llevar despachos por entre las lrneas. alem~nae,
á su padre y á su hermano, amenazados de muerte mm
que separaban el ejé~cito de Metz del res~ de Francia. _ d iata.
Los prusianos tuvieron una confidencia acerca de~ ca
El oficial volvió á preguntarle:
so y resolvieron capturará Luis, el cual, segú~ con¡etu-¿Quieres hablar?
-¡No!-rospondió el muchacho.
ras, debía visitar á su padre durante sus ~xcu~s10nes.
y el hecho ocurrió tal como lo habían 1magmado.
Hubo un momento de horrible silencio,
U na noche mientras Luis hablaba con su padre en la el oficial dijo en su lenguaje:
cocina, que ~~taba á obs~nras, oyéronse pasos en el ex-¡Preparen! ........ .
terior, y el ruido de terribles culatazos en la P.uer~a.
Y luego añadió, dirigiéndose á Juan:
Padreé hijo se estrecharon las manos en silencio, con-¿Quieres liablar ó no?
·
Los labios del niño no se movieron; pero se notó en B1l
siderándose perdidos:
.
Dé pronto Luis llamó á su hermano en V()Z ba¡a.
rostro un movimiento brusco y una expresión de ang1111o
-Oye, JuÍm-le dijo-sal por el establo y corre á ocul- tia indefinible.
Salió de su garganta un agudo grito de .dolor , y el po..
tar esto en el campo.
Al misr.io tiempo le dió uno~ papeles que llevaba es- bre muchacho estuvo á punto de caer e!l tierra.
.
El oficial se acercó á él, creyendo que iba á b rotar 1.a veJlo
condidos en el pecl¡o de la camisa.
Cogiolos el muchacho y salió como una centella.
dad de los labios del n_iño; pero lo que brotó fué una ola
En aquel instante cedió la puerta y entraron ocho eol- de sangre.
El oficial retrocedió presuroso, al notar que tenía sobre
dados alemanes, revólver en roano.
Registraron á Luis; pero nada le encontraron.
el pecho de su uniforme una mancha roja, y qne en aqu
-¿Dónde están 10s despachos que llevabas?-le p re- instante caía en el suelo algo informe, extraño y delmie,
guntó el oficial que mandaba á los soldados.
é
mo color.
-¿Qué despachos?-dijo Luis Barrot.-No sé de qu
Juan, haciendo un supremo esfuerzo, se hab ía c?rta
la
lengua con sus dientes de lobo, y la había a rroJado ,
roe hablais.
.
d 1
•
-¡Mientes ...... Hay que registrar1o to o ...... .
la cara de su verdugo.
·
En aquel momento se presentaron otros do.i soldados,
-¡Fuegol-gritó el oficial loco de ira.
que tenían á Juan sujeto por los brazos.
.
Oyóse una terrible descarga.
Habían quedado de guardia fuera de _la casa, Y. vieron
Juan cayó en tierra sin sentido, al mismo
al muchacho, cuyas manos estaban cubiertas d_e tierra.
Barrot y Luis exhalaban. ei ~!timo sus~.iro.
.
Se apoderaron de él y le presentaron al oficial, e l cual
- Y ahí tienes la exphcac1ón-roe d1¡0 Dubred-de
qué es mudo nuestro cartero.
le dijo:
-¿Dónde has enterrado esos papeles?
JosÉ MoNTBT.
El chico no contestó.

UN MATRIMONIO FIN DE ~IGLO.

En la ciudad de Oaxaca acaba de unirse en dulce lazo
-estilo gacetilla-una enamorada pareja: él, ex-Romeo
de 102 inviernos, y ella, J ulieta de 85 á 90 otofios. Damos
hoy en nueetras columnas los retratos de los recién casa-dos, á quienes deseamos bodas de oro, en prueba de que
la humanidad no degenera, como pretendon ciertos filósofos del género pesimista.
Como dato de interés-económico-agregaremos que
los desposados ejercen-ignoramos si con éxi~o ó sin élla profesión de limosneros. Esta circunstancia elimina la
idea de que uno de los doe novios haya sido impulsado por
el vil metal. Necesario es creer en el refrá.1: contigo pan
y cebolla.
Después de estos antecedentes, hay que exclamar con
el poeta:
¡Oh amor, eterno amor! alma del mundo!

A LAS MADRES DE FAMILIA.
PE SIMISMO.

Si olvidaran los dos los agravios?
Si la ofensa de ayer olvidaran?
Si se unieran ansiosos los labios
Y los eenos muy juntos temblaran !

A veces cuando veo que no es naua
La grand~za más alta de la vi~a, .
Raegar quiero las.vendas de 111! herida
Y bajo el firme pie quebrar m1 espada.

······························ ········································· .

¡Oh! Génio de someras, potencia malvada
Que empañas la aurora con fúnebre velo
Y te gozas en ver separada
.
La abeja del cáliz, la estrella del cielo ,

A veces c;uando tras de la jomada
Veo que hasta el estímulo st; ~!vida,
Admiro el aud,i,; paeo del smc1da
Conqúi~tádor de· la verdad callada..... .

En el nombre de aquellos amantes
Que en la dicha no hallaron abrigo,.
Por sus a lmas obscuras y errantes
¡Oh infernal potestad te maldigo!

Veo siempre por eso indiferente
Al héroe que su diestra hunde en la brasa
Y al que defiende con su diestra un puente;
Que ante la ley que lo sojuzga todo,
¡No ee mérito el dejar cuando se pasa
Estampadas las huellas sobre el lodo!
JosÉ

s.

Te maldigo por esas dos luces
Que extinguiste en sus yertos regazos.
Por esas dos tumbas.... por esas dos cruces
Que se miran y se abren los brazos!
JosÉ Ju,!.N TABL ADA,
Agosto de 1896.

ÜHOCANO.

DEL "FLORILEGIO."

PESADILLA.

Si el reguero de pólen dorado
Ve caer en la flor desmayada,
Ella suefia en q!le viene el amado
Y en que besa su frente inclinada.

ACUARELA ANDALUZA.

En los marmoreos patios do mi Sevilla,
mientras el sol las calles dora y retuesta,
entre el sopor pasado de roja siesta
depone mi muchacho peina y mantilla.

Si la luna con aureos destellos
Sobre el lúgubre cielo fulgura,
El la mira soltar sus cabellos
Y ofrecerle su blanca hermosura.
Ella escucha su voz en la ardiente
Vibración del voraz mediodía
Y en la queja del bosque doliente,
Que se arrastra en la noche sombría!

El cree ver irradiar su mirada
En el fuego del negro diamante,
En la gota de lluvia irisada,
En la estrella perdida y ~rrante ........ .

93

EL:MUNDO.
_:Oye-repui,o el alemán ¿ese es tu padre.. .... y e-.
tu hermano? ¿No es verda~?
_
.
Juan rei,pondió por med1_0 de una ~enal afirmativa.
-Pues bien; si no me ~ices dóud., t-~tá11 lrn1 ¡&gt;apeles,
los dos serán fusilados. 81 hablas, les s~lva1é la vida.
El niño censultó á su padre con la mirada.
-Juan-exclamó el aneiano-aunque nos
!ante de tí, no hables.
Y el muchacho contestó:
-Así lo haré.
..
-¡Pues, hasta mañana!-dijo el oficial con ademán co,.
lérico.

Bajo el toldo flotante la fuente brilla
derramando sus gotas en Fnn de fiesta,
y la mujer escucha la mars.i orqnf'_s ta
entornando los ojos que el sueño humilla.
Ella tiembla de horror porque ha visto.
Que e11 el ara dettemplo sa·grado
Re deshace la iinagen del Cristo
Y aparece la faz del amado..... .

Sueña que, junto al murn quelaaprision.a, -un rondador cautivo de en ¡~rsona
dice frasee galantes á su figura;

El medita en sus senos que albean,
Ella eueña en su rostro sombrío,
Los dos se aman, los dosª"' desean ·
Y están lejos, muy lejos, Dios mío!

Y que yo la interrogo con mis miradas
y hay tras la reja gritos y cuchilladas
por ganar la llaudera de su hermosura.
SALVADOR Ru:&amp;oA.

Cuenta un médico francés que en sus diversas expediciones por Argelia quedó asombrado de encontrar tan
pocos enfermos de la nariz, de las orejas y de la garganta entre los indígenas del país.
Puede también notarse que los mamíferos, á excepción
de los perroe de caza, raras veces son atacados de esas
afecciones.
Ciertamente existe una causa para que esas enfermeda·
des sean más frecuentes entre los individuos de nuestra raza que entre los moros, grandes y pequeños.
He aquí la causa: el árabe y el indio acuestan á sus hijos recien nacidos sobre una inanta y los cubren con ro·
pas muy ligeras. Se debe ésto á que los habitantes de las
zonas tropicales, vense obligadoe á acostarse así para luchar contra el calor, evitando los lechos de pluma y las

ropas mullidas que tanto pe1iudican á las clases acomodadas. Resulta de ahí que lo mismo el niño que el adul·
10 en aquellas comarcas, obligados á acostarse en un lecho •luro, lo hacen de lado y no sobre el dorso, no siendo cómoda esta última postura sino en una •cau1a muy
b landa.
Hay que examinar lo que sucede entonces. Si el niño
i,e acuesta b0ca arriba, y durante la noche secreta alguna~ mucosidades, éstas se deslizar~n á la garganta, y obstruyendo las vías aéreas, dificultarán un tanto la libre
entrada del aire á los pulmor,es; mientrns que si se acuesta de la~o, las mucosidades quedarán en la nariz y mny
facilmente podrán expulsarse por la maílana.
Cuando una persona es atacada de un fuerte catarro, ee
le ponen los labios rojos, congestionados, con pequeñas
nnpciones y como agrietados·por la presencia de las mucosidades que escurren de la .nariz; estas mismas mucosidades, cuando caen á la garganta, la irritan, y de ahí
qne las enfermedades del oído se desarrollen con facilidad, y lo mismo puede decirse de las afecciones -:le la
parte posterior de las fosas nasales.
Si se quiere evitar que los niños padezcan de la garganta, de la nariz y de los ofdc,s, oblfgneseles, pues, á
acostarse de lado, habituándolos á las camas duras.
La posición que toma el niOo, cuando se acuesta boca
arriba, no sólo es anti-higiénica pcrque expone ,t las enfermedades que hemos mencionado, sino también porque
siendo foco favorable á la respiración, disminuye realmente la cantidad de aire absorbido y predispone á las
enfermedades constitucionales.
Cualquiera puede hacer la experiencia siguiente: Para
evitar que una persona ronque, basta darle una ligera; sacudida; el menor cambio de postura en la mayor parte
de los casos, hace cesar el ronquido, porque las fosas naeales que se encontraban obstrufdas por la campanilla
que cae por sn propio peso al fondo de la garganta en la
posición señalada, cambia de lugar cuando el que duerme se pone de lado, las vías aéreas quedan libres y ya no
tiene necesidad de respirar con b boca abierta, que es la
circunstancia común que produce el ronquido.
Los grabados que publicarnos explican muy bien que
es lo que provoca el ronquido y, sobre todo, como puede
evitarse el respirar al dormir, con la boca abierta.
La figura segunda, que
representa una cabeza erguida, nos muestra la gran
distancia que hay entre
la campanilla y el fondo
de la garganta, en esa postura.
L'\ figura número 3 que
es una cabeza acostada,
nos indica cómo la mis-.
roa campanilla, arrastrada por la gravedad, casi
se pega al fondo de lagarganta, dejando m·uy poco
espacio al aire en la res·
piración nasal. Por lo con·
trario, si el individuo se
acuesta de lado, teórica-

FIG.

FW.

1.-POSlURAS VICIOSAS QUE TO)!AN PARA DORMIR
LOS POBRES.

mente la campanilla no tiene tendencias á inclinar6e más
hacia adelante que hacia atrás y la respiración nasal es
tan f.ícil como en la posición erguida.
Es preciso, pnes, recomendar á las madres que hagan
cada vez más dura la cun.1 de sus hijos, para evitar que
duerman con la boca abierta y en consecuencia rrspir&amp;n
mejor y se dernrrollen más de prisa.
Madres de familia, no más ternuras inútiles, vuestros
hijos dormirán lo mismo, cuando se hayan acostumbrado á una cama dura, que en el lecho más mullido.
Para corroborar nue~tros consejos, representamos tarobien en la figura primera, las posturas viciosas y antihigiénicas que deben evitarse y que toman loe infelices
faltos de abrigo y de hogar, que duermen más bien donde
pueden que donde quieren.

Recordamo"l á nuestros lectores q t?e no
obstante el pliego excedente de
"FLOR DE NIZA"

que acompañamos á cada número de "EL
MuNDO," seguiremos repartiendo mensualmente las ciento veintiocho páginas
del folletín acostumbrado.

2.-cqRTE QUE RRPRE~ENTA LA CAhKZA
XROUIDA.

FIG.

3.-CORTE QUE REPRESENTA LA CABEZA
.ACOSTADA BOCA ARRIBA.
3

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�94

EL MUNDO.

$l AGOSTO,

1896.
9

AGOSTO,

1896.

EL MUNDO.
I

EL COCHE TRICICLO .

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El ideal de conseguir un vehículo que reuniera las ven tajas del velocípedo y del coche mecánico sin los inconvenientes que uno y otro tienen, se ha visto al fin realizado.
Le Petil Jot1rnal, que viene siguiendo con mucho interés !;is progresos verdaderamente prácticos que se realizan para llegar al coche del porvenir, barato, sin caballos y rápido, anuncia !a invención con mucho entusiasmo,
Se ve desde luego que el coche-ciclo es en realidad un
velocípedo mecánico, con sitio para dos personas, que
tiene sobre la bicicleta la ventaja de la estabilidad y de
no obligar al esfuerzo personal, y sobre el coche mecáui-

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liclad eetá tnmbién afianz:.da por la circunstancia de ha
liarse muy bajo el centro de gravedad,
El asiento de delante es para el invitado ó la invitada;
el de detrás, tan cómodo como el primero, es {&gt;ara la
persona que guía, la cual tiene á su derecha el tunón y
la aguja para dirigir la marcha del coche y á su izquierda el freno, el regulador de velocidades y un freno de eeguridad.
El motor es de eseneia mineral, de dos caballos de
fuerza, funciona sin agua y sin electricidad por la introducción un poco elemental de la esencia en un quemador de tipo especial. Para evitar el caldeamiento el inventor ha ideado unas aletas que mueve el aire como en
los ventiladores. Por último, el motor no produce ruido,
ni humo, ni olor. La velocidad es de 20 á 25 kilómetros
por hora y los movimientos mny suaves.

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l'tle es grato manifestar á Vdes.
que en todos l os casos de paludismo
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siempre he visto coronados mis
esfuerzos con el mejor éxito. Me
suscribo do V des. Afmo Atto y S. S.
Dn. VICENTE HERRERA.

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co, la de que ocupa muchísimo menos sitio qne éstt&gt;, y
por lo tanto se le puede meter en cualquier parte y gasta mucho menos; si en el disefio parece tan largo es porque el coche-ciclo es muy bajo; pero la verdad es que entre la rueda de atrás y las de adelante no hay mayor distancia que entre las ruedas de nn biciclo.
Es poco mayor que un triciclo ordinario y además de
los dos asientos tiene sitio para un equipaje modesto. El
peso total del cochHiclo es de 160 kilógramos. Tiene la
armadura de tubos de acero y las yantas de las ruedas
están protegidas por pneumáticos de cautchuc, cuyas
paredes miden dos centímetros de grueso á fin de evitar
PI peligro de los pinchazos. La rueda de atrás es la única accionada por el motor; las dos de delante estiln enlazadas por los aparatos de gobierno. Esta disposición a~egura gran estabilidad al coche en las vueltas; la est3bi-

Tomado de «El Universal»
de la ciudad de Me deo.

~

05

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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