<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3505" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3505?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T22:11:30-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2147">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3505/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._8._Agosto_23..pdf</src>
      <authentication>cf0ba2e375c19f26c127e3f343117917</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117327">
                  <text>Zarzaparrill~

~!/,~"'-::t

·~-.:;;,...

,4·

..

del Dr. AYER

Purifica la sangre

. 1r

~~~~~ ~

Abre el Apetito

·,• .

·1

1

.,' / 1'I&lt;''"~'

Fortalece á los débiles

TOMOil

Aquellos
que padecen
de debilidad
general ú otra
dolencia en gendrada de
sangre impura, debe rian tomar la
Zarzaparrilla
del Dr. A ver.
Da fu erzas á
los débiles y
en gen eral reconstruye el sistema.
Por su medio los alimentos nut rrn el
cuerpo, v se goza de un sneño reparador y de las dulzuras de la vida. .
PRIMER PREMIO EN LAS

LI B R E RO S Y TO DA C LASE D E M U E B L ES P A R A O F f C I N AS

•

Estreñimiento,
Jaqueca,

.:~ :· . &gt;' . . ;
.¡, .....

~ Gt precios sin competencia.~
TRI NCHADORES, CRI STALEROS,
ATRILES Gl RATORIOS,
LIBREROS, LAM PARAS,

1

. :-•· .: :~. &lt;"

..

'

__

;•::

-

t: 1·

,,,.,.

_ ,,..,,,1101u,..,,_

Estilos franceses y Americanos .

Gran surtido de sillas de todas clases
«CA RRU AJES PARA NIÑO,n

Preparad" por el Dr. J. C. A y er y Ca.,
Lowell, Masa., E. U. A.

, ·.'ffllAW•

M EXICO, DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 1896.

Escritorios Mesas-Escritorio.

Exposiciones Universales de Barcelona
y Cbicago.

W-Pongase en guardfa contra imit., r iones baratas. El nombre de-"Ayer's Sarsapadlla "-fl¡rnra en la envoltura. y está
vaciado en el cristal de caña fra.•r o.

~~i-~ftd&amp;t

,;f-J."i•
\'&lt;J~i ol\~ ~
. . . . . .. .. . .............

i1

El mejor surtido en la Capital
LOS PRECIOS MAS BARATOS.

ROPEROS, GUARDARROPAS,

Gt los negociantes en muebles

TOCADORES, LAVABOS,
CAMAS, CHIFFONIERS, .

Precios especiales.

APARADORES PARA COMEDOR,

MaleStar, Pesadez gllatrlca,

Congestiones
curados ó prevenidos.
* (R6tula adjunto en 4 colorea)

PARIS: Farmacia LEROT

91, rue de1 Petita-Cbamp1
En todaa /aa Fumaai&amp;f.

.Apartado Correo número 56.-Bajos del Hotel Gnardiola.-Teléfono número 562.

1~ CALLE DE SAN FRA1"1CISCO NUM. 14.

rt=----------~,~~~t\------------7\

l

Syrac1•se

Syracuse

Syracuse

Las Bicicletas

SYRACUSE
SON LAS MEJORES.
$ 200
EMPIRES ....... ...... ...... ...
175

SYRACUS 1~...... . . . . . . . . . . . .

PRECIOS:
TRIGUEROS Y RIVAS.
RUGBY...........................

1

120

t
J-

f.

Puente de San Fr~ncisco núrnero 5.
TALLER PARA REPARACIONES. SANTA ISABEL NUMERO 8.
~

Syracuse
~---~
•-

MEXICO. ~

Syracuse

Syracu.se

--~--y

...~~,~t=SI\-•

}(oras

ae ensueño.

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

'

:··

•

NUMEROB

�23 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

114
~~EL MUNDO.''
SEMANARIO ILUSTRADO.

RLiroNo 434. -~ de las Damas núm. 4.-APAl!'l'ADO 87 B.
UXIOO.

Toda la correspondencia, debe dirlgln¡e
al Gerente de este periódico.

La suscrición á EL lllUND0 vale $1..25 centavos al mes,
y ee cobra por trimestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Aviaos: á razón de $30 plana por cada publ•cac~6n.

Todo pago debe ser precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGITh"DA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~
dá. The Sganis American Newspaper ~ompany, 136 L1berty St. New York, E. U.u

~otas &lt;lt~ itorial.es.
Al revisar los últituoi, ejemp18res de la prensa americana que han llegado á buestra mesa de trabajo. no h~·
mos podido menos de r.:cordar el concepto.que de la misi6n ilel periodista ha expresado un escritor ha pocos
días: «La consecuencia natural de semejante absurda manera de concebir el periodismo, es la muerte de éste considerado como elemento intelectual, de propaganda y de
enseñanza popular, con cuyo caracte.r .~ª ~restado tan
eminentes servicio¡¡ ,i, la causa de la civihzac1ón...... n Los
periódicos americanos á que uos referimos, pueden responder en nombre de la causa de Ja civilización.
Como fieras hambrientas se han lanzado estos elemento.~ intelectuale-~ y de e1mñanza popular contra la per~onalidad de Mr. Bryan, el flamant~ c:1ndidato á la Pre.s1d~ncia de la República. Ya no se dmgen apóstrofes, smo msultos· ya no se arrojan reproches, sino infamia::. La caricat~a se apodera del joven leader y lo representa como
un héroe de encrucijada, como un bandolero de la ~eor
especie, digno de la horca. Ei:i ~na de nuestras págmas
reproducimos una de estas espmtualPs tllRl'ñanza!l con que
el lápiz del elemeiúo intelectual se complace en atacar al
novel candidato: Bryan aparece armado de un puñal y
á sus pies yace la patria her_ida ~e ~uerte por ~u mano;
al pie del grabado hay una mscripción: ¡el asesmo! ¿Son
estas armas políticas? ¿Constituyen medios lícitos en la
contienda de la cosa pública? ¿Hasta dónde 1&gt;stá permitido á un elemento de la cau.sa de la civilizaci6n emplear
tales procedimientos?
.
.
.
.
¡Y todavía si fuese la pasión política, el odio de partido la intol~rancia de grupo lo que motivara tales clesro~nesl Pero no! Puíiados de dollars arrojados á estos
hacedores de prosa nauseabunda y de canallescos gra•
bados por el partido hostil á Bryan, comunican movimiento á esta máquina que, semejante al carro del ídoio
del Indostán, va aplastando víctimas bajo sus pesadas
ruedas. ¿Y este sería el elemento de tnseñanza intelectual
que presta tan eminentes servicios á la causa de la civili-

zaci6n1 ..... .

Asentar en abstracto que la prensa es un elemento de
progreso, una tribuna, una cátedra, desde donde el sacerdote periodístico esparce su sacrosanta doctrina, es
hablar sin conocer el periodismo. ¿A qué prensa se refiere el escritor á que aludimos? ¿A la que resultó complicada en el escándalo de Panamá? ¡Pues fué toda la pren•
ea de Francia! ¿A qué periodistas? ¿A los que fueron llevados á los tribunales con motivo del asunto del peti.t sucrier? ¿A. lo$ que llaman a!lesino á Mr. Bryan?.......... ¿A
cuáles?......
Bajemos al ídolo de su pedestal. En el periodismo, como en todal! las órdenes de actividad intelectual,-pero
en ésta más que en ningúna otn,-solo hay una cualidad
que haga respetable al hombre que dispone de una pluma: la honmdez. Pero esta cualidad es propiedP.d del hombre, no de l!I especie; pertenece al individuo, no al grupo.
Un periodista honrado puede, en efecto, ser un elemento para la causa del progrese; un periodista que no sea
honrado hará más mal á una sociedad que el peor de loe
delincuentes.
Por fortuna, el periodismo mexicano, en el que existen
elementos impuros que lo desprestigian y lo de¡.,recian,
no ha llegado aún á ese grado de perversión moral que vemos imperar en la prensa americana, que no desdefla en
devorar buenos pedazos de ese esplén'dido banquete de
más de quinientos millones de pesos gastados por los partidarios de Mac Kinley en C!lbrir de ignomima al candidato Bryan, nota transmitida por los mismos periódicos de
la gran República!

¡JJmplacables!
El martes (1ltimo registró la prensa diaria un conato de
descarrilamiento en la línea del Ferrocarri! Mexicano,
sin desgracias personales. Los autores de esta jugarreta
anti-civilizadora, fueron capturados y puestos á disposición de la justicia.
Ahora bien, los cul'&gt;ables deben ser juzgados con arreglo á Ja ley de suspensión de garantías para esta orden de
delitos; pero como entre loq pa~ajeroq dt&lt;! tren se encontraba el Gobernador del Estado de P11ebla, sería posible
que algún espíritu filantrópico y Cllritativo tratara de in-

clinar al Sr. M:artínez á ejercitar sus sentimientos hu:
manitarioa.
En tal supuesto, el Sr. Gobernador debe rechazar t?-l.1
sugestión de esta índole, recordando que no era él la uru•
ca persona á quien iba dirigida el daño, y q,ue por lo ta~to no tiene el derecho de mostrarse compasivo con las vidas agen"\8.
La compasión del Sr. Martínez censtituiría una conculcación de las garantías sociales. :i:,a piedad, en cie~s
casos, es la forma más impía de perJud1car á la colectividad.

Qfl nuttJ.lJ ®obenmbor bel tli,trito.
.A.l referirno., al nombramiento del Sr. Rebollar, sólo
empleamos, la Bemana pasada, breves frases, contrayéndonos á la noticia antes que al comentario. La exaltación del Sr. Rebollar al importante puesto público que
hoy ocupa, tiene sin embargo su significación, y á ésta
debemos atender, como hemos hecho siempre que se .h"·
tratado de alguna nueva personalidad lanzada á la nda
pública.
El Sr. Rebollar es joven y es civil, lo que ya por sí sólo
constituyeunainnovaciónen el tradicional programa. E~a
vieja creencia que las cualidades de disciplina y s:..bord1nación pertenecían exclusivament1, :,J grupo militar, y
que todo elemento civil llevaba imbíbito ese gérmen de
rebeldía de que han surgido los politicastros. Este criterio se ha ido modificando, y en la actualidad se reconoce
que esas cualidades, necesarias en la política actual, son
patrimonio de igual modo de los hombres civiles que militares.
El nuevo Gobernador del Distrito no pertenece por
abolengo, herencia, tradición ó rutina, á ninguna clase
privilegiada de la so::iedad, y no entra por lo tanto con
los prejuicios ni con las sugestiones impueEtas por un alto medio, y que, al romper los muros del hogar, amenazan infiltrarse en la política.
.A.demás, el Sr. Rebollar es liberal, es honrado y es inteligente, una trinidad de dotes que lo hacen recomendable para el puesto con que ha sido favorecido.

ítJ.s último, micrabtos.
Hace toda\'ía menos de un cuarto de siglo, México se
hallaba dividido en pequeflas satrapías, al frente de cada una de las cuales se encontraba un coronel más ó menos improvisado: un Lozada, un Timouio Andrade, seflor
feudal dueflo de vidas y haciendas. Estos minúsculos bajalatos, estos aduares informes, se perpetuaban por herencia, y la familia dominadora, la casta privilegiada, la
dinastía triunfante, se conservaba enhiesta y osada, como
un amago constante á todos los derechos y una montafla de granito suspendida sobre todas las libertades,
Se ha necesitado que un poder superior, generado por
todos los intereses sociales, cimentado en las necesidades
de la Nación, inteligente y apto, haya venido á aplastar
á esta gusanera en la que se revolcaban ambiciones y
odios, voracidades cínicas é impurezas sanguinarias. Lo
qne ayer se obten/a por transacciont!s de habilidosa complacencia, en virtud de vacilantes acomodamientos y de
necesidades superiores, huy es posible realizarlo ya por
senderos más abiertos, por caminos menos tortuosoa é in•
extricables.
Y al lado de este ensanche del poder público, la muerte, la gran purificadora, ha realizado su función benéfica en
la Repúbhca, limpiando el snrco de mala simiente, asfixiando á los últimos microbios, producto de una descomposición sociai, 1&gt;n la que ya penetran buenos soplos
de aire puro v ealudable.
Expres~mos ePtas ideas, en vista de las constantes defunciones d11 caciques que en estos días hemos leído en
la prensa de la "República.

ll1lt1lític11 gen.eral.
RESUlIEN.-Víaje del Emperador de Rusia.-Su importancia y significación.-A travé~ de la Europa.-Es señal de
paz ó toque de alarma?
Aunque es seguro que habrá de producir rivalidades
agrias y mal sofocadas envidias, ya está decidido el viaje
del Czar á las principales cortes europeas. Por mucho
tiempo se había. pensado en esa eJ:cursion y los que
se dicen bien informados de las secretas aspiraciones del
gabinete de San Petersburgo, nos han hablado de Yacilacionee y perplejidades en el joven soberano, antes de decidirse á su gira transcontinental, que tiene apariencias
de ser recreativa, pero que influirá á no dudar de modo
efica1, en la política obscura y enigmática que hoy preside las decisiom s de todas las potencias.
Después de visitar Copenhague, d;inde. ea llevado Nicolás ll por atracción de familia y vínculos estrechos de
la sangre; después de regocijar su corazón y sustentar su
entendimiento con la contemplación de la corte del Rey
Cristián, ese anciano venerable, ese patriarca augusto,
que solo sobrevi ve á su muerta. grandeza y á eu pasada
gloria, al calor -:Je un hogar dulce y tranquilo, donde
llueven las bendiciones del cielo, como para compersarlo de las amarguras que llovieron sobre su pueblo humillado y roto en los campos de Holstéin; después de
reposar breve plazo en el seno de su familia, y olvidar
un momento las munificencias de Moscow, al dulce arrullo de cantos de niflos y gorgeos de aves congregados á la
sombra del auciano monarca...... á donde se dirigirá el
antócrata moecovita? qué visitará primero: ¿Berlín ó París? ¿querrá estrechar la mano de su angusto primo el orgulloso Hohenzollern y saborear .las fastuosidades de la

metrópoli imperial, antes que saludar á Mr. Faure, de
honrada apariencia burguesa y de noble sencillez repu- '
blicana?
Quien sabe! Pero no es difícil suponer que este punto
que á priwera vista parece de mera etiqueta, ha tenido y
debe tener en la mente del Czar, la consideración y la illlportancia que se merece.
Sea real y sincera la alianza franco.rusa como la suponen los· amantes de las glorias republicanas y los sofladores del anhelado desquite, ó platónica y acomodaticia como preten~en que sea los partidarios de la Triple.A.lianza
y los adoradores del derecho que emana de la fatalidad
de los hechos consumados, existe ó parece existir esa liga q11e une en comunidad de in_tereses y aspira~iones á
dos Estados poderosos, por enci~a de eus _propios enemigos, y no es cosa tan de poca importanc~a para comprometerla y convertirla en humo, por motivos de pura
cortesía.
Alemania cuenta con que la primera visita será para
ella y que para ser más significativa su presencia, el Empe~dor de Rusia asistirá á las mani&lt;?bras de otoño del
ejército germano, en tanto que Francia, por _su parte, ee
prepara á recibir de modo magnífico á su ilustre huésped, y dada la susceptibilidad del genio francés, que silbó al difunto Alfonso XII en las calles de París, por ser
coronel honorario de un Regimiento de Hulanos, no se
dispondría á s~mejantes derroches de lujo y esplendo~,
si sospechara siquiera que se quedaba en seiundo térm1no en la alta consideración del prócer á qmen tratan de
festejar.
Germanía tiene como el derecho de primacía por la na•
turaleza de 1,us instituciones, por la gloria militar que
irradió en la aurora de su constitución como imperio moderno· por su fuerza militar que asombra y maravilla á
cuant~s la contemplan; Francia es acreed?r'.1 ~ que se la
dé la prioridad, si no por el abrazo qu1:1 se 1ruc1ó en Cronstadt y se consumó en Tolón, sí porque ha sabido aflojar
pródiga munificentes los ~ordones de su bolsa y ha ~cudido una y otra vez á cubrir con creces los empréstitos
rusos.
Cierto que para el Czar tiene que ser deslumbrador el
estado floreciente del imperio alemán, hoy en el apogeo
de su grandezq., pero debe considerar qué potencia vital,
qué energía extraordinaria radica en la República francesa que á la vuelta de cinco lustros, después del año terrib"le ha sabido colocarse á la asombrosa altura que alcanz~ en la actualidad.
Difícil decidirse entre estas dos atracciones que lo solicitan. .A.cercarse á Guillermo es prenda segura de paz,
porque nadie se atrevería con la Triple Alianza, amparada por el coloso del Norte, y todo .s eguiría en el statu guo
que impol!-e la paz armada. ~r ~hrectamente á París, ea
anuncio a1 no de pronto rompimiento por lo menos sí de
la amenaza y sabresa!to constante en que han viv\do las
potencias, por los temores de la general conflagración.
Hoy como ayer, la suerte de la Europa está al arbitrio
y en poder del Autócrata del Neva.
En los pliegues de su n:ianto 111_!~ª como el dios ~e la
leyenda helénica, los matices del ms y la.e fulguraciones
de la tormenta. Que decida su omnipotente majestad.

X.X. X .
Agosto 20 de 1896.
~

A nuestros lectores .

~

Ya en p,·ensa el pliego de la novela FLOR DEI N(ZA
correspondiente á este número, sufrieron grandes imperfecciones los grab_ados, dific,i~es d~ repon~ en un
dia · 7&gt;0r eso no pudimos repartir dicho pliego, qite
rep~ndremos muy en breve, sustitugéndolo con las
páginas de novela correspondiente.~ á este mes, ofreciendo que con el primer núrnero de Septie:mbre da·
remos las ciento y tantas páginas que completm·án
la obra.
Acaban de llegar nuestra.~ prensas francesas para
el semanario y con motivo del cambio de instalación
que estamos haciendo en estos días, están sufriendo
algunas interrupciones nuestros trabajos. Pedimos
excusas á nue.~tros lectores, seguros de que los compensaremos con creces.

CONCURSOS
Están trabajando los señorea jurados para seflalar los
premios en nuestros concursos musicales y fotogrñfico.
No podemos urgir la resolución, por que su trabajo está siendo concienzudo, pero estamos st-guros de que en la
semana quedará resuelto.

Con el presente número recibirán
nuestros abonados las 128 páginas
de novela correspondientes al pre•
sente mes.
Pastas para los tomos de "El Hundo."
Como negocio absolutamente propio, el Sr. D. Pablo
Ledesma ha hecho fabricar unas hermosas pastas en rojo y oro,

23 AGOSTO, 1896.
Notas de la Sem.ana.
Los delegados al Congreso Pan-americano reuni-dos en México, publicarán en breve un m~nifiesto
en que se expresarán las razones por las que dicho
,congreso dejará de celebrarse.

Calle de Tiburcio núm. 20.

~amas Jistinguidas de la República.

Dícese que el Sr. Lic. D. Rafael Rebollar Gobernador del Distrito Federal, tiene el ánimo de suprimir el juego ~e azar E_ln la capital lle la República y
para consegmr su obJeto, está estudiando la forma
en que hará la iniciativa, que no solo abarcará la
clausura de casas de juego de baraja y ruleta sino
también la regtamenlación de apuestas en carre;as de
caballos, bicicletas y juegos de pelotaris.

El Gobernador del Distrito ha recibido una solicitud firmada por multitud de personas, en la que
se pide reglamente el uso de los organillos, plaga
que tarde y noche aqueja á los vecinos de esta Capital.
En esa solicitud se menciona un decreso expedido hace algunos afios por el Gobierno, en el que se
ordena á la policía perseguir á esos tocadores de
organillo como vagos pbrniciosos.

La Secretaría de Comunicaciones se ha ser,•ido ce-

der al Estado de Michoacán, para fomento de sus
línea.a 1elegráficas, tres mil se~ecientos cincuenta y
un ktlógramos de alambre y mil cuatrocientos aisladores.
. Dícese que tos ~sesinos del poeta ciego D. Austac10 Zepeda, en Michoacán, han dado también muerte ~n «La Me1,qui~era,». :.\J unicipio de .A.yo el Chico,
Jahsco, á Don Fehpe Villanueva, é hirieron á su esposa é hijo, así como á un mozo.

El próximo 16 de Septiembre se iMug...rará la presa construida en T!almanalco, Distrito de Chalco, la
cual es propiedad de los Sres. Robertson.

El miércoles en la maflana salieron de Belen rumbo al Valle Nacional, treinta rateros.
'
Fuer n conducidos á la Estación de Buena vista
en el vagón llamado el «Diablo» y custodiados por el
Sr. Miguel Cabrera y varios de sus policias.

El Sr. D. Ignacio de la Torre trata de llevar á cabo la construcción del Ferrocarril de San Marcos á

Tezintlán.

En la corrida de toros verificad.a el domingo en la
plaia de DuFango, un toro cogió al banderillero Cárlos L6pez «El Manchado. u
El asta del toro le entró por la ingle izquierda y
penetrando al abdomen destrozó órganos interesantes, rompiendo por último una costilla. El banderillero murió al dia siguiente.

El martes de la semana actual hubo •ma preciosa soirée
muaica', en la casa de la inteligente pianista, Srita. Elena
Padilla.
S~ tocó un cuarteto d11 Weber para piano violín, viola
y.violoncello,. y. un trío h~rrnosísimo de Lachner para
piano y dos v10hnes. Los eJecutantes fueron la Srita. Padilla y los Sres. Rocha, Posada y Cuadra.
El aplaudido clarinetista, D. Lorenzo Santibafiez ejecutó dos pieza&amp; que fueron muy aplaudidas.
'
La concurrencia, numerosa y distinguida, abandonó
aquel templo del arte después de la una de la mafiana.

Ya, á lo que se dice, están fijados en las esquinas los
C:1rtelones anunciando la venida de Maggi. El gran art ista llegará á esta ciudad en los últimos días del mes
para abrir su última y corta temporada el 1~ de Septiem'.
bre. Deseando que sea escuchado su CompalHa por el
mayor número. de personas, antes de regresará su patria,
ha yuesto precios d, abono verdaderamente económicos
Y a alcance de todas las fortunas.
Maggi presentará en el abono que va á abrir, un nuevo
repertorio que ha preparado en los últimos meses.
Es ?-e advertir que esta es la última temporada que
traba¡ará en México. Al concluirla se dirigirá á Yucatán, para de ahí emprender el regreso á Italia.
Han comenzado á llevar~e á cabo en el balcón del centro en el Palacio Nacional, las ob.:-as para instalar la Campana de la Independencia.
Esta es la mejor prueba de q1ie ha quedado fuera de
dud:i,. la autenticidad de esa reliqia histórica.
Dmge los trabajos, el Teniente Coronel D. Gilberto
Luna, Dir~.tor de la Maestran1,a, y dichas obras, que van
á ser prov1s1onales, consistirán en dos ménsulas de hierro, con sus pies de gallo y PUS chumaceras.
Aot_es de comenzarse las obras, se pesó. la Campana,
obteméndose un peso de 782 kilógramos. Se ha calculado que las obras que están efectuándose, pueden wostener un peso de dos mil kilos.
En el Estado de Yeracru;¡; las siembras prometen buenos resultados.
á dEl Sr. Don Federico Grandover partió para Zacatecas,
d onde_ va á terminar la decoración interior del teatro
e esa ciudad, que ha costado $2ó0,000.
El Cónsul General de los Estados Unidos, Mr. Critten•
&lt;'l~n. está trabajando en un informe que enviará á su Go~ler~o Y que versará sobre el comercio de la República
ex1cana desde 1880 hasta el presente.
fi Var~l\8. personas que llevan amistad íntima &lt;ion el se-

or M:m1stro ~e Hacienda, Lic. Don José I. Limantour,
hian dispuesto 1r á encontrarlo, en tren especial, hasta la
rontera del Norte.

A las siete de la mañana del martes llegó por el
Ferrocarril Central el Sr. General D. 1 annel González Cosío, acompañado de su muy estimable familia.
Como saben nuestros lectores, el señor l\Iinitro se
encontraba en Querétaro desde el sabado 15 próximo pasado.

El martes incendióse uno de los departamentos
de la negociación denominada Compañía Destiladora; funcionaron ocho bombas, siendo de éstas, seis
del Cuerpo de Bomberos y dos de la fábrica incendiada. También funcionó, con muy buen éxito, un
pluviómetro fijo de vapor.
Las pérdidas fueron muy considerables. La negociación estaba asegurada.

El martes salió de Nueva York para México el
1:1eflor Ministro de Hacienda Lic. D. Joeé Ives Limantour, pero como no hace el viaje directo sino
que regresa deteniéndose en diversos puiitOB' i.rribará á nuestra l\1etrópoli hasta fin del mes en ~urso.

Salió de esta ciudad para la de Nueva York el Sr.
D. Adolfo Bülfer, Cónsul General de México en Londres.
El Sr. Büller se embarcará en Nueva York para
dirigirse á Inglaterra.

115

El Congreso Obrero de la República invitó al Rr.
Lic. D. Rafael Rebollar, para que presidiera la solemnidad que en honor del ilustre Cuauhtémoc se
verificó el 21 del actual, á las doce de la mañana, en
la glorieta del Paseo de la Reforma, en donde se o~tenta la estatua del heroe.

Ha circulado muy válido el rumor de que van á
hacerse muchas y muy notables bajas en el arancel de
.Aduanas.

qUE VENDE A.. $2 7~.

La11 recomendamos á los interesados, advirtiendo que
los pedidos deben hacerse á dicho Sr. Ledesma,

EL l\fUNDO.

$rita. &lt;!onsuelo C-Fenodtio.
DE OAXACA.

[ De fotografía del Sr. Salas .A.rgüelles.]

El Sr. IugeniP.ro Do!! Ignacio G 1rfias, Administrador
General de Correos, por prescripción del médico aue le
ha asistido en la enf81"medad que ie aqueja, va á pasar
una temporada á Mixcoac, donde ya tomó casa en la calle de la Campana.
Ne- obstante la estación de lluvias, se procede con mucha actividad en los trabajo, de la línea férrea de México á Acapulco por Cuernavaca.
Simultáneamente se trabaja de Tres Marías á Cuernavaca y de Puente de Ix:tla á Cuerna vaca, para que luego
que los trenes lleguen á. la capital del Estado de Morelos,
puedan prolongar su marcha hacia el Sur, quedando inaugurada la linea hasta Puente delxtla.
El jueves comenzó á circuh,r en la ciudad de Puebla
un manifiesto del seflor General Don Manuel Santibáfiez,
en el que se dirige á Jos pneblos de aquel Estado, diciéndoles que acepta su candidatura para Gobernador del
mismo en el próximo periodo constitucional.
El lunes último fueron entregadas al Sr. Tomás Me
Lean, Administrador de la nueva Empresa de los Ft&gt;rrocarríles del Distrito, todas las pre-piedades de la antigua
Compañía.
Por ahora no l1Rbrá cambios en la planta de empleados que cominuarn,1 como hasta aquí, conservando á los
que por su antigüeuad y buenos servicios son verdaderamente útiles á 1a Compa.ñía.
Una de las primeras medidas-que se plantearán á la
mayor breved,,d posible-es el arreglo de los itinerario~,
aumento de viajP11 y au rnt&gt;nto de coches, y al efecto ya
pidió el Sr. ).[e Luan á los l!:~tados U ,1iJos nuevos coches
de los llamados ufmperi&gt;¼l.-s,» es decir, con »siento~ e11 el
techo y de una forma parecida á los ómnibuR¡ la parte
de arriba, del imperial, está abierta y es propia para el
verano.
La nueva Admini~tración piensa extender sus lit1eas
hasta Xochiruilco con el fin de transportar los productos
de aquella región.
El tren que regresaba á esta Capital trayendo á bordo
al Sr. General l\lena y al Gobernador de Pnebla, estnvo
á punto de descarrilar, accidente que , iba á ser causado
por cinco individuos que pusieron piedras en la vía.
~os cinco fueron aprehendidos, y serán juzgados por
la ley de suspensión de garantías.
El rniérco!P!' á las nueve de la maflana, por la línea del
Ferrocarril Ct&gt;utral. en el tren ordinario de pasajeros,
partió p1ml Xu.-va York el joven Capitán del Cuerpo de
Ingeni1:1rofl, U. Porfirio Díaz, quien, como ya lo saben
nuestro8 lt:ctores, \'a á I nglarerra á perft'cciouar sus estudios.

R~lativo al asalto de la Aduana de Nogales, hase
publicado lo siguiente con fecha 14 del actual:
«La Aduan.l ha sido asaltada por varios bandidos
qt1e fueron rechazados, dejando ocho muertos y un
prisionero. Nosotros tuvimos cinco muertos y tin
herido. Por el correo pormenores.»
«Cerca de setenta yaquis asaltaron la Aduana mexicana, donde esperaran hallar gran cantidad de dinero. El asalto fué el miércoles 12 á las cuatro de la
maflana. Pero con antel"Íoridad el dinero había sido
trasladado ií otra casa, mientras se hacían algunas reparaciones en la Aduana. Frente á ésta había cuatro
guardas, y sobre ,illos hicieron fuego primeramente
los indios, matando á dos de los celadores; los otros
corrieron hacia el interior del edificio y cerraron perfectamente la puerta.
«El destacamento de Arizona se puso inmediatamentn
sobre las armas, y en general se armaron todos los veoi.
nos. Inmediatamente comenzó el ataque á los indios, qu-,
muy pronto se vieron rodeados de una multitud de gente armada, por lo cual se vieron precisados á huir.
El Banco Nacional ha recibido de la .A.dministración
de Rentas Municipales, la suma de $55,000, por cuenta
del tercer trimestre del pago drl Ewpréstito Municipal.
El mismo Banco ha enviado á Londres, 36,090 libras
esterlin8!', para cub~ir el cupón que se vence en Septiembre próximo.
La Sllprema Corte de Justicia de la Unión ha resuelto,
después de revisar el amparo que concedió el Juez 1? du
Distrito de esta Capital al Lic. D. Francisco Espinosa
quien se encuentra encausado por el delito de abuso d~
confianza, que es de revocarse y se revoca la determinación del inferior, y se notifique al interesado que la justicia federal no lo ampara ni proteje contra los actos de
que se queja.

PERSONAL.
Er, SR. DR. D. Luni CARRIÓN.-Pnblicamos el retrato
del Dr. D. Lnis Carrión, que falleció en Jalapa el 14 de
Junio próximo pasado á la avanzada
edad de 80 años.
El 27 de Octubre de
1836serecibió de médico-cirujano en 1a
Facultad de México.
Ptirteneció á varias
Asociaciones cient.íficas d e 1a Re p ú •
blica.
. Prestó á la patria
importantes servi•
cios en días aciagos,
en s11 puesto de médico militar desempeñado durante 40
años en e! Cuerpo
Médico del ejército·
después sirvió, en Jo~
últimos años de ~11
vida, en la Comisión
Geográfica exploraL..._
dora.
J?urante PI largo
.
.
.
periodo en qne Pir·
v1ó, 1&gt;n el CuPrpo l\Iérl1co, contribuyó á su organi✓.aciún
y mejora, en medio de las azarosas circunstancias de 1-'
época.

~-- ~--_¡

�Horas de ensueño.
Quien no ha pasado por eeas horas en
que_Ja vida se suspende en todo el organismo, para encontrarse solo en el esplritu :f en qu_e el_. espíritu se sumerge
en el piélago sm riberas del ideal! Horas de ensueño llamamos á eeas horas
divinas de que nos habla con su lenguaje mudo la mirada de eea hermosu1 a
griega, de eea regia beldad antigua tra~ladada al lienzo por habilísimo pinc1·l.
Descanea su brazo, prodigio de la curda sobre el ánfora envuelta en la luz ti•
bia del riauefio sol de Helos su espíritu
tscala excelsas diafanidadee'. .....
No la despertéis.

IDamas distinsuidas de la República.

LA ARMADA INVENCIBLE.
Ah~ra que tanto Fe habla de guerras
marítimas y se consultan las estadíHicaa navales, no deja de tener curiosidad el eBtado de la Armada Espaíiola In-vencible, cuyo fin desastroso por la tempestad es de111asiaJo conocido.
«E'STADO DEL ARMAMENTO MARÍTIMO
DE FELIPE U CONTRA INGIATERKA EN

1588.

Las Castillas di~ron: 13 galeones, 1, íOO
soldados, 300 piezas de artillería; D.
Diego Floree de Téllez , comandante.
Andaluc~a dió: 10 galeonee, un patache,
100 marrn~roa, 2,400 soldados, 260 pie
zas de artillería; D. Pedro Valdéa comandante. Vizcaya dió: 10 galton~e 4
pataches, íOO marinero~, 200 soldad~e,
250 piezas de artillería; D. Juan Martln~z deRecalde, comandante. Guipúzcoa
d1ó 10 gall'c,nee, 7 pataches1 700 mariIl:eroa, 2,000 s?ldados, 280 piezaa de artillería; D. Miguel de Oquendo comandante. Portugal dió: 10 galeon'es 2 na-·
víoa de tramporte, 3,000boldados' 1 300
mai:ineros, 350 piezas de artillerfa. 'La
Italia, compuesta de Nápoles, Sicilia Milán y algunos príncipes de ella, dió: 10
galeones, 800 marineros. 2,000 soldados
310 piezas de artillería, Martín de Bre'.
tendona, comandante. Además acudieron: 4 galeazas de Nápoles con: 900 esc~avos, 400 m_arineroa, 110 piezas de artillería; D. D1fgo Medrano comandante. 4 galeazas de .Nápolea ~n 1 300 esclavos, 400 marineros, 800 soldados 200
piezae deartil1ería; D. Diego M011¿ada,
comandante. 32 pataches con 550 marin_eros, 400 soldados, 180 piezas de artillería; D. Antonio Hurtado de Mendoza, comandante. 10 barcos rnmeros
para el servicio de los grandes navíos.
El total, con el resto de la Armada era
de 150 navíos, 22,000 soldados 1 500voluntarios, 5,800 marineros 3 200 piezas
de artillería, 2,500 esclavo;. 'La Armada que Su Majestad tenía en pie, era
compuesta de 23 navíos de guerra. Su
comandante ó almirante, D. Juan Lóp_ez de Medina, ea losquetenía: 700marmeros, 3,200 soldadob, 400 piezas de artillería, qne con los demás propios del Rey, componían:
60 galeone8, en los que babia 12 que se llamaban J os
Apóstoles. Cada galeaza tenia 300 remeros ó forzados. Esta Armada llevaba cinco terdoa eapai'iolea, que eran loa
verdes, amarillos, azules, colorados y blancos, mandados
por D. Diego Pimentel, D. Francisco de Toledo, D. A.Ion·
so de Luzán, D. Nicolás de Lira y D. Agustín Mexia.
Cada tercio tenía 32 compañías. Además de los cinco
tercios, había dos de portugueses. El Vicario general de
la ArmaJa era D. Martín de Alanzón. Había embarcados 6 obispos, 210 capellanes, 100 médicos ó cirujanos y
60 boticarios. El Duque de Medina se llamaba D. Luis
Ponce, y era su Almirante D. Juan Martínez de Recalde.
El Duque montaba el na do San Martín que era el mismo
que montaba antes el Marqués de Santa Cruz, y en el
que este Marqués había ganado la famosa batalla contra
los franceses en las i~las Terceras. D. Diego Pimentel
montaba el navío San ,lfateo. D. Francisco &lt;1e Toledo, el
San FelipP. D. Alanzo de Luzán, el San Pedro. D. Nicolás de Lira, el San Bartolomé. Y D. Agustín Mexfa, el
San Simón. De municiones de guerra llevaban: 120,000
balas de cañón de todos calibi·ea; 4,500 quintales de cuerda mecha¡ 7,000 moequetes y arcabuces; 10,000 partesanas; muchaA culebrinas y cañonee reforzados; 3,000
quintales de pólvora; con todos los utensilios, como cabrias, etc., para la artillería. De municiones de boca llevaba: 160,030 quintales de bizcocho; 460 sacos de harina;
1,600 toneles de vino; 7,500 quintales de queso; 300 toneles de vinagre; 500.000 quintales de habas; 2,000
quintale!&lt; de aceite; 400 quintales de arroz, y el agua correspondiente. Lillternae, hachones, farolee, lona ó cotonía, pez. canfora y plomo. Costaba esta Armada, en tocio, 30,000 ducados al día, y contenía 32,000 hombres
efectivos.»
UN A

23 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

116

PUil~ICA.CION MUSICAL.

Muy pronto se repartirán loa prospectos de la que va
á editar en esta capital el &lt;:onocido profesor D. Antonio
Cuyás. Sabemos que, ameno y variado el nuevo periódico musical llenará el vacío que se nota en nuestra pre1 s-1
' técnica, y por tanto nos atrevemos á augurar un buen
éxito al futuro colega.

La troupe de Maggi es una de las más
completas que ha llegado á tierra mexicana; el conjunto de las piezas puestas en
escena ea bastante acabado, y sin embar•
go, las dos temporadas han sido poco fa.
vorecidas. ¿Por qt'.lé? Se dice que la razón
de esta sin razón es el desconocimiento
del idioma. Pero señores por Dios! si el
arte no tiene idioma especial! Si no se·
siente en castellano, ni se si.ente en inglés,
ni se siente en italiano: el sentimiento
es cosmopolita. Y sino que lo diga Emannel, y que lo diga Coquelin, y que lo diga Sotorra-que recita en catalán.
Las auras del coliseo de San Felipe sean
para el inteligente actor italiano máa saludables que las que sopfan para nuestra
primer sala de espectáculos.
Por el momento, los únicos aires saludables son loa que corren en el Circo Orrin.
La Compañía de ópera popular ha merecido desde el p•imer momento la buena.
voluntad del público.Cierto es que hay
ahí artistas discretos-la Fons, Chole Goyzuéta, Ventura y Sotorra.
Y si á esto se añade uoa batuta hábil,
como la del aei'ior Julián, se tendrán vt-ladas muy agradables. El Campanone quP.
nos sirvieron la noche Jel martes no fué·
de lo mejor. La Sra. Fons, que en Rigoletto hizo una Gilda discretísima, no EL,
mostró tan feliz en la obra de Mazzn.
Ventura correcto, pero frío. Sotorra eufermo. Solamente el Sr. Hernández se su po nzarzuelar aquella noche.
Es verdad que para zarzuela, ahí eP
tá el invencible Principal. Y no es que
la Compai'ifa Arcaraz carezca de lunare,.
Ahí está, por ejemplo ......
Y además hay allí otro lunar auténtico: el que tiene 111 Srita. Rusquella e n hi
garganta.
Pero...... ahí me las den todas, comodecía el alcalde del cuento.
ÜBERON.

El. hoJUbre izquierdo,

$Tita. (!lotilae Gtcosta.
[DE TAPAOHULA.]

irttirtrhts.

Don Mauro Requejo era u1a hombre iz-•
quierdo. Creo que no necesito decir máe.
¿Lo habéis entendido? Pues me explicaré
mejor. ¿Ha sido la Naturaleza ó es la cos·
tumbre quien ha dispuesto que una mi-·
tad del cuerpo humano se distinga pl r
sn habilidad y )a otra mitad por su torpeza? Una de nuestras manos es inepta
para la escritura, y en los trabajos mecánicos sólo sirve para ayudar -á. su experta
compañera, la derecha. Esta hace todo
lo importante; en el piano ejecuta la melodía, en el violín lleva el arco, que es la
expresión, en la esgrima maneja la espada, en la náutica el timón, en la pintura
el pincel, es la que abofetea en las disputas, la que hace la señ~.l de la cruz en 1·1
rezo y la que castiga el pecho en la peni•
tencia. Iguales disposiciones tiene el pie ·
derecho_¡ si algo eminente :r, extraordina•
rio ha &lt;1e hacerse en el baile, ea ind 11da·
ble que lo hará el pie derecho; él ea tam•
bién el que salta en la fuga, el que golpea la t ierra con
ira en la desesperación, el que ahuyenta al perr o atrevido, el que aplasta al sucio reptil, el que sir ve de ariete·
para atacar á un despreciable enemigo que no merece ser
herido por delante. Esta superioridad mecánica, muscular y nerviosa de las extremidades derechas, se extiende·
á todo el organismo: cuando estamos perplejos sin saber·
qué dirección tomar, si el cuerpo se abandona á su instinto, se inclinará hacia la derecha, y lo&amp; ojos buscarán,
la derecha como un oriente desconocido. Al mismo tiempo que en el iado izquierdo todo es torpeza, todo subor•
dinación, todo ineptitud: cuanto hace por sí resulta toicido, y su inferioridad es tan notoria que ni aun en desarrollo puede igualar al otro lado. La mitad de todo hom- ·
bre es generalmente más pequeña que la otra; para equi ·
librarlas, sin duda, se dispuso que el corazon ocupara el,
costad() izquierdo.
B. PÉREZ GALDÓS,

Ya han aparecido
er las esquinas de la
apacible y burguesa
capital de la República grandes cartelones anunciando el
feliz advenimiento
de María Alvarez
Tuba u, 1a elegante
actriz espai'iola. El
cav. Maggi anuncia
su reaparición en .Arbeu, el próximo 1~
de Septiembre; todo
lo cual unido á los
ebpectáculosque hay
en explotación da un
Otro pago de $1,048.31 de "La M utua"
total de cuatro ComEN HUAMA.i.~TLA.
pafiías: una dramática italiana, u na español a, una de ópe"La Mutua de Nueva York," en Huamantlla, Estado de Tla.xcala.
ra pol)ular y la de Excelencia de su forma de SEGURO denominada CON DEVOLUCIO!I D~'
tradicional é impe- PREMIOS.
Huamantla, Agosto 14 de 1896
recedera zar z u e la.
Sr. D. carios Sommer, Director general de "La Mutua" de Xew
Confesemos que son
muchas Compafiías York en esta República.
México.
PEDRO VENTURA,
para nuestro modesMuy distLsguido seilor mio:
to
pjblico.
El
se
Bañtono de la Opera. Popular.
Cumple á mi gratitud dirigirle la presente para manifestarle que
contenta con poco: ante el Sr. Lle D. Agustin Maldonado, Juez de 1os Instancia de esr.e
Distrito,
el Agente ll'r. Antonio A. Ntljera, su enviado especial, ha e'\·
con nna tandita semanaria tiene para sus escasas nece- tregádome
y recibido yo á. mi entera sstisfacción, los UN MIL CUAsidades. En cuanto al a1 te. ...... que informe el Sr. Mag- RENTA Y OCHO
PESOS TREINTA y UN CENTAVOS [1,018.31 cs.] importe
gi. Diez mil buenos, contantes y sonantes pesos depre- de la póliza número 721,932, que en esa poderosa Compailia el seilor
mi
fina.do
esposo
H. Ruiz y Moreno des,gnándom" su
ciados lleva perdi&lt;10s el infatigable actor en sus campa• beneficiarla, tomóSr.enD.21Ansdmo
de Octubre llltlmo.
fiasen ePta ciudad. En su tournée por los Estados, YuAquella cantidad fórmanla $1,000 valor original del Seguro, más
catáu y Oaxaca han sido propicios al artista. Esto depri- $48 31 valor delos premios que pagó mi cita.do esJ&gt;O-so, y que esaCompail1a me devuelve con la Integridad y eficacia que le son peculiares
mirá un tauto nuestro orgnllo cortesano. En su tenaz hacia
todos los asegurados. Por ésto, honorable señor Director, conlucha.contra el desvío del público, ha habido noches oue s!Rnole
en la presente pe.ra su publicidad, si lo juzga conveniente,
el trinnfo a1tíatico se ha encontrado en razón indirecta m1A votos de gratitud hacia usted y hacia esa grandiosa Institución
de
Seguros
Mutua'' á quien bendiclré siempre juntamente con la
del financiero. Recuerdo qne la noche de Los Apareci- memoria de"La
mi previsor esposo.
dos ser, candaron en la c.. 111aLl11ría de nuestro gran TeaCumpie A mi deber entregar para su cancelación la referida póliza,
tro Nacion11l algo así comn cuarenta y tres pt'EOS 18 cen- y suscnbirme de usted respetuosamente s. S.-CARLOTA L. DJ!: RUIZ-ta ,·m. ¡ ~:" \'t&gt;rdad que se t ratuba dtl u;trenu de una obra -Me consta el acto referido en la carta que ant.ecede.
Huamantla, Agosto 14 de 1896.-A. MALDONADO.
de autor deiocouocido en :U, ideo!

23 AGOSTO, 1896.

117

EL MUNDO.

LOS AMOTINADOS DE VILLA ALTA,
A instigaciones de algunos deEcontentos y con pretexto
de la nueva Ley de Haci, nda, ioiciose en :Marzo último
en Tlacolula, utia sedición que alarmó á todo el Estad:&gt; de
Oaxaca,y deque y:. tienen conocimiento nuestros lectores.
A la intentona de Tlacolula, respondieron con trie te eco
los sucesos de Zimatlán en que fueron víctimas de las
desenfrenadas turbas dos hijos del Jef0 Político Sr. .Per·
(ecto Nieto y algunos soldados del 3er. Regimiento; fueron
incendiados los edificios públicos y donde á no dudar bubiéranse lamentado mayores desgracias sin la heroica resistencia que con nueve hombres dotados á veinte cartuchos por plaza, hizo durante toda la noche el Teniente Tomás Torreblanca contra más de 2,000 indios, si armados heterogeneamente, no por ello menos desenfrenados y salvajes como C?n mengua de la civilización demostraron en sus hornbles fechorías.
Abiertas aún las tumbas de los asesinados en Zimathín,
los sediciosos cayeron sobre J uq uila, robando y matando
á mansalva, y sin encontrar dique que contrarrestara el
empuje sangriento de aquellas hienas que corrian insaciables en busca de nuevas vlctiwas que inmolar, de nuevos mártires que conducir al sacrificio en holocausto de
sua desenfrenadadas pasiones.
El Jefe Político, el Presidente l\Iunicipal, el Juez, el
Telegrafista y algunos'particulares é indefensas señoras,
sucumbieron acribillados de heridas y honiblemente
mutilados, á la sed de sangre de la chusma asaltante y
lo~ cadáveres fueron quemados en montón en la plaza
principal de Juquila, mientras á salto de mata corrían en
busca de seguro asilo, á través de las montañas, aquellos
pacíficos vecinos que lograron e~capar á la horrible matanza y áquienes por usar calzado y pantalón, consideraban
como enemigos los implacables .~ans-c11lottes de la última
revuelta
Satisfechos sus criminales instintos en Juquila, lanzáronse los sediciosos sobre Jamiitepec, pero apercibidos
para su defen@a los costei'ios, dirigidos por su valiente
Jefe Político D. Cristobal Palacios, ayudados á poco por
fuerzas del 4? Batallón, lograron diseminará los desalmados, no sin hacer algunas importantes aprehensiones.
A iaiz de los sucesos de Juquila y cuando la especta•
ción pública estaba pendiente de las ocurrencias del Sur
del Estado, en Villa Alta distrito siempre pacífico de la
FUENTJ;J HISTORICA EN LA CIUDAD DE CHIAPA DE CORZO,
Sierr~ y sin que tomaran parte loa indios de Sierra de
.
.
Juárez, estalló un motin mejor organizado, aunque
con 1g~al_ pretexto, titulándose uno General, otros _Coroneles y repartiendo á diestra y smiestra grandes gerarquías, asumen los faacmerosos la soberanía en el Dis•
trito, desaparecen las autoridades y quedan fungiendo como tales, con nombramento del General de Brigada, los principales cabecillas de la asonada.
No podía el Gobierno permanecer inactivo en vista de tales sucesos; y en efecto
con inquebrantable energía emprendió la persecución de los instigadores de la asona: •
da, lo6 ran!1o ~prehenderlo¡¡¡_y some~iéndolc,s á _los tribunales correspondientes.
· El activo ¡uez del distrito de Villa Alta, Lic. Ismael Colmenares ha dado término
ya al proci:so que incoara contra loa cabecillas y principales cómplices (cuyos retratos publicamos) y dado su fallo, conde,1ando á penas de doce á veinte afias á cada
uno de lús jefes y subalternos de la revuelta.
La ci~dad de Chi9:pa de Corzo, cabecera de Departamento en el Estado de Chiapas, la pruuera población quefund~ron los espai'io_les _en aquella lejana zona, fué erigida por Re~I cednla de 1527, en capital de la provmcia de uLas Chiapas» dependiente
de la Capitanía lieneral de Guatemala.
A_sentada en la marg~n derecha del caudaloso Grijalva, sus recursos naturales son
cu~ntiosos ~omo proporc1on~dos por las_fért!les vegas del rio, solo comparables por la
ex,~uoe~anc1a de su vegetación, y ~rom1scmdad de cosechas, con las del famoso Generalife, cmturón de plata de la mágica Alhambra y fecundador infatiaable de los cármenes ~e la snl ana de Oriente, la simp,ítica Granada.
"
Ch1a.pa, ~una del ~reclaro D. Angel A_l_bino Corzo, Gobernador que fué de aquel
Estado y qmzá ~I mas notabl!l de sns h1Jos, cuenta en la actualidad ocho mil habitan~a. La población presenta r1suefio aspecto y el_caTácter de sus moradores, franco,
~~1110 y alegre, como los de nuestros pueblo~ situados en zona más que templada
mc1ta á permanecer algunos días en la histórica ciudad.
'
En sus cer~anfas descúbrense importantes vestigios de construccionea anteriores á
13: época colonrn\ y a~u queda por explorar uEl Sumidero,» cortadura de una profundidad mayor de trescientos metros, por la qne se precipita el rio y á las que valien~mente se arr?jaron con sus mujeres, hijos y riquezas, los moradores de la población
mdígena ~e Chiapa, antes que caer en manos de los españoles capitaneados por Diego
de Mazanego~, fundador más tarde de San Cristobal Ciudad Real en el Valle de
Jovel.
'
Entre las antigüedades históric_as más notables en aquella aiudad, ocupa el primer
lugar la fuente,_ cuyo grabado J?Ubhcamos, que afecta forma de corona imperial y débeae á Fray ~odr1go d~ León, quien en 1762 ctió cima á su obra, proyectada poi· el mismo entendido arquitecto pocos años antes.
El material em1;&gt;lea&lt;io en la construcción es ladritlo rojo de cottaistencia incalculable, y que parece vitrificado, obtenido en las inmediaciones de Chiapa. Las caprichosas molduras y remates ~el histórico ~onnmento en cuyo centro se halla una fuente
d~ unos 10 metros de d1:,imetro, que sirve para el abasto de la ciudad, son tambien del
mumo barro que l~s ladl'lll'?s y consér•·ase en perfe~to estado, apesar de que el mo•
numento cuenta ciento tremta y cuatro afios de existencia.
. El torreón que se Yé á. la izquierda del grabado, contiene una escalera que permite el acceso á la azotea del edificio, desde donde se disfruta del espléndido panorama que ofrece las pintorescas cercanias de la ciudad Capital del Estado también durante 1~ adcr~iuistración del patriota ~eneral D. J. Pantaleón_ ~ominguez.
'
. C~•apa tiene Ta honra de habt;r sido el centro del plebiscito que se formó para
discutir desp1!és de la consumación de nuestra Independencia, la anexión de aquel
Estado á l\~éx1co y _en el que por notable mayoría de votos se resolvió agr':'garse á Ja
confederación mexicana.

~uriosidades de @Me:&gt;&lt;.ico y el e:&gt;&lt;.tranjero.
Una fuente histór ica.

Un prodigio de equ ili b rio.
- - ~· -

~

E_l gr.ibadn q1!e pn h_licamos, es la más exacta reproducción fotográfica de una pagod a existente en B1rrm1n1:1.
A ~e~ir verdad, no posee las colosales proporciones ni el fastuoso lujo de ornaII?entación qn~ !'~ admir~ en las_grandes pagodas de Rangoon, l\Iandalav ó Bangkok
smo qne su principal mérito cons1.Ste en el lugar en que está ubicada. ºComo 80 ve'
~rgueee sobre_ una enor11:e roca de fo~ma casi esférica, que sitnada en la cima de nn~
taoáit~a Y ca~i desprendida de su as1~nto, _parece i1u_spendida sobre el valle y pronr ar t:n e) torrente que á sus pies ru¡e, al arro¡arse en una sima.
i Un_ tunsta rngl~s que ha contemplado tan arriesgada construcción, define así Ja
mpÍesión de entneiasmo que le cau~ara: uEs un gigantesco signo de admiración con
que os hombrea han puntuallo la obra de la naturaleza y de Dios.
'
UN PRODIGIO DE EQUILIBRIO.

�EL MUNDO.

.l18

ras obscuras, provistas de
objetivos cuyos obturadores se levantaban á intervalos regulares por aparato¡¡ ingeniosos que mo·
yfa la electricidad. Des·
de esa época, el célebre
· fisiólogo :Mr. Marey ha
venido útilizando la cronofotografía para el estudio de la locomociún animal, del vuelo de las
a ves y otros fenómenos fisiológicos.
Estos y otros autores
que en el asunto sa han
ocupado, se dedicaron todos á obtener pruebas sucesivas en número restringido, haciendo la descomposición ó el análisis
EL SAC'EROOTE PERIODiSTICO.- (Y &lt;"•a~e nuestro e&lt;litorial.)
del movimiento, pruebas
qúe estu :;,iaban después y c:&gt;mparaban separadam¡mte.
La causa hállase hoy en revisión en la Suprema Corte
Pero se consideraba como un problema difícil de 1eeolde Justicia de aquel Estado, y espérase la conñrmaciún
ver la reconstitucion de la Rintesis del movimiento. Las
de 'as sentencias, no ob~tante figurar entre los condenados algunos adolespentes, ·á juzgar por los retratoe.
tentativas de los experimentadores á este fin encaminaEs necesario que las autoridades del Estado de 0.1xaca dlls, consistían solamente en la recomposición de veiI:tsean inexorables con los asesinos y perturbadores del or- ticinco á treinta pruebas.
J\Juy recientemente, Edisson ha logrado realizar esta
den público y más aún con los instigadores de tanta
tropelía como allí se ha cometido, persuadidas de que, síntesis por medio del aparato que llama kinetoscopio,
si la indiada salvaje ha sido el brazo ejecutor, el cere- y en. el que, los espectadores, aislados, pueden ver larbro en que germinó tan vandálica idea lo forman los gas series de pruebas fotográficas, sucediéndose á cortfsitinterillos y caciques de los pueblos, audaces al concebir mos intervalos, representando escenas animadas muy cuy ocultos cobardemente á la hora de levantar la salva- riosas. con duración de cerca de treinta segundo~.
Pero animada de movimiento continuo la banda pelicu ·
je bandera de rebelión.
lar donde están pintadas esas escenas, para dar una impresión perfecta, no debe verse cada prueba sino duranLa novedad del día en México.
te un tiempo muy corto, que apenas llega á unos diez milésimos de segundo.
EL CIXE;\fATOGRAFO DE LlThfiERE.
En tales condiciones, la iluminación es muy débil, se
necesit-a un objetivo muy luminoso, las escenas tienen
El aparato de los Sres. Lumiere, que acaba de exhi- poca amplitud en profundidad, se destacan s0bre un
birse con buen éxito en esta Capital, es una admirable fondo obscuro, y lo o:ienos eon necesarias treinta prueaplicación de la cro.nojotografia, que maravilla por su pre- bas por segundo para dar á la retina una impresión concisión y sencillez.
tíuua.
A poco que la fotografía había progresado lo bastante
El cinematógrafo no tiene estos inconvenientes: dismipara producir pruebas instaritáneas, los sabios se propu- nuye áquince el número de pruebas por segundo; se puesieron emplearla con el objeto de fijar escenas fugitivas,
de contemplar por muchas personas á la vez, proyectanque luego pudieran ser objeto de estudio y de medita• do en una pantalla escenas animadas que duran más de
ción; así es como en 1874, Janssen se sirvió de su revól- un minuto; la amplitud á la cual pueden apreciarse los
ver fotográfico para la observación del paso de Venus objetos, no es limitada, y puede repr1-sentarse la animapor el disco del sol, y M:uybrigde, de San Francisco Ca- ción de las calles y las plazas públicas con todos los delifornia, obtuvo en la misma epoca series de fotografías talles de la realidad.
de objetos en movimiento, por medio de cuarenta cámaYamos á procurar dará nuestros lectores una d,:scrip-

. .··

'

.
•

•r

-

-

_.

·· · .

·--.

•

..

~

.,..
L _~

..:.___-------L.~

~- __.:¡___---'-~d...___,..._.:......,_._..-...:.:..;.~-......--:-LOS REVOLTOSOS DE OA..i:ACA,

23

AGOSTO,

1896

ción breve del aparato de loe Sres. Lumiere y de su íuncionamiento ingenioso.
La banda p&amp;licular, en la cual están fijas las imágenes
con la apariencia de fotografías ordinarias, tiene quince
metros de largo y tres centfmetros dt ancho. De ambos
lados hay perforados agujeros equidistantes, que corresponden á,cada imagen.
Las di versas pruebas obtenidas á intervalos de un quinceavo de segundo, son rigurosamente semejantes, de
modo que si se superponen dos imágenes cualesquiera,
las partes que representen objetos inmóviles coincidirán
exactamente, y las que representen objetos movibles tendrán posiciones cuya diferencia equivaldrá al movimiento efectuado en los momentos de obtener ~as pruebas.
La banda en rol lada sobre sí misma y encerrada en una
caja por encima del aparato, está sostenida por una especie de carrete metálico, sale por una abertnra, desciende
verticalmente, rodea un segundo carrete, sube, pasa por
encima de otro carrete y va á enrollarse en él. El movimiento de la banda se obtiene por un manubrio que a.
~avor de un ingenioso sistema de multiplicación y de engranajes se comunica á los carretes y á los tallos metálicos que los sostienen, y á un tambor de doble disco.
El ingenioso y complicado mecanismo del aparato hace que la banda al desenrrollarse vaya á presentar una

EL GENEltALÍ811[0 P. MORALES Y SU ESTADO MAYOR

imagen delante de una abertura cada quinceavo de se•
gundo; esta abertur.1 e~ atral'esada por un haz luminoso
de poderosa ioten~idad, que por un juego de lentes, proyecta la imagen real aumentada hasta el tamaño natural
en una pantalla transparente, donde puede ser observada
por espectadores colocados en dos salones contiguos; los
unos, los que está.nen el mismo salón que el aparato, podrán percibir por reflexión la imagen proyectada, los
otros, los del departamento vecino, la verán á través de
la pantalla, pero todos con la ilusión de un cuadro vivo.
Si al pasar las imágenes por delante de la abertura que
las ilumina eiguier&lt;\n un movimiento no interrumpido,
las figuras proyectadas en la pantalla participarían de
ese movimiento que el ojo del espectador no podría.
seguir, pues apenas habría tiempo para impresionar la
retina. Por eso el mecanismo está dispuesto de modo
que la película no se maltrate en la excursión que tiene
que efectuar pur las partes principales del aparato, Y
arreglado con tanta precisión, que la banda y las imágenes que lleva_quechm inmóviles durante los dos tercios
del tiempo; tll otro tercio se emplea en la progresión de
dicha banda, durante este intervalo se interrumpe la
proyección de rayos luminosos, y mediante la persistencia de las impresiones en la retina, que dura un vigésimo
de segundo, el ojo percibe una serie de impresiones lumin.&gt;sas, que le causan la perfecta ilusión de cuerpos en
movimiento, por la prodigio•a y bien calculada celeri•
dad con que se suceden las impresiones, sin darse cuenta
de las intermitencias de la luz, por lo mismo que han
quedado y no han podido interrumpirse las impreJiones
que persisten. Pasando la luz durante dos tercios del
' iempo total no eenecesita de un alumbrado muy fuerte.

2:3

AGOSTO,

1896.

El mismo aparato sirve para obtener
las pruebas negativas y positivas, recibiendo en la banda sensibilizada las imágenes que se deseen, por medio de un objetivo ordinario de fotografía, y lográndose así obte.,er hasta novecientas pruebas
por minuto del cuadro más animado y
más lleno de movimianto y vida que se
pueda imaginar.
El aparato Lumiere será un recurso precioso para el estudio de los movimientos
por medio de la fotografía. No sólo podremes apreciarlos en sus detalles más delicados y sus distintos períodos, sino que
podremos multiplicarlos a voluntad, graduarlos, dividirlos y prolongarlos; y como
la velocidad del aparato depende de la
mano que se aplica al manubrio, está á
nuestro alcance al reccnstituir el movimiento, al hacer sus síntesis, efectuarlo
con la lentitud que se desee según el objeto de estudio.
Como ilustraciones de eeta sucinta descripción, acompaflamos estas Hneas de un
grabado, que esjae-símile de ana banda
de pruebas fotográfic¡¡s, obtenidas por el
cinematógrafo; representa el almuerzo de
un niflo, acompañado de sus cariflosos
padres. Las imágenes deben verse de iz•
quierda á derecha, para formarse idea de
la sucesión de los movimientos.
También publicamos otro grabado que
representa al Sr. Lumiere, obteniendo
1&gt;ruebas negativas por medio de su proce·
di miento.
In\'itados la semana pasada por el Sr.
Ingeniero Don Fi,rnando Ferrari Pérez,
asistimos á la prim3ra sesión de cinematógrafo que en la capital se daba, y que·
damos altamente complacidos. ¡Qué ilu•
sión tan perfecta! qué hermosas vistas se
desplegaban ante nuestros ojos admirados, con la vida y movimiento de la realidad!
Felicitamos al Sr. Ferrari, porqueJ ha
,sabido arreglar un edpectitculo digno de
un pueblo culto.

EL MUNDO.

119
Afortunadamente, pudo levantarse y
correr hácia su casa lo más de prisa que
se lo permitió el sobresalto y el quebrantamiento general de cuerpo que ~ufrfa;
la mano con que tenía la cuerda de la
cometa fué la parte. de su cuerpo más castigada: las primeras íalanjes de los dedos
estaban acardenaladas, como po~ la equimósie de una fuerte contusión, y las eegundas quemadas y cubiertas de ampollas; otras lesiones sufrió el niño, pero fueron efecto de la caida y leves todas ellas.
La cuerda quedó quemada basta el mismo
ovillo. .A.viso á los muchachos juiciosos y
á los padres de los que no lo son.

~1'~
Lo que se puede ver d,sde un globo.
Las observaciones desde los globos cautivos son más fáciles en la mar que en
tierra adentro, á causa de la mayor uniformidad de las corrientes atmosféricas,
sometidas en tierra á los cambios bruscos
que se prouuces por causas diversas.
Algunas experiencias hechas en plena
mar con globos cautivos, han demostrado que desde la altura de 400 m~tros no
es posible ver el fondo del mar, en profundidades que permiten verlo desde la
superficie del agua. Con una luz favorable se pueden observa~ perfectamente bajos de rocas ó de arena en profundidades
de s1&gt;is á siete metros, pudiendo verlos en
fondos hasta de 11 metros, cuando los bancos son muy extensos y de color claro.
En la guerra, los globos cautivos pueden, en ocasiones, ser útilmente usados
para 1·econocer las entradas de los puertos desconocidos y fijar con precisión la
situación de las fuertes baterías ú otras
defensas.

El lllarcado eléctrico de papeles y telas.

Según parece, se emplea. este procedimiento en Boston. La materia que se ha
de marcar, que puede ser cualquier maLA :-;OVEDAD DEL DÍA EN MEXlCO.- EL CINEMOTÓGRAFO LUMIÉRE.
teria parecida á un tejido, se humedece
con bastante oportunidad para sustraerse á la temible con un Hq•1ido buen conductor de la electricidad, por
EL DELEGADO DEL E31PERADOR DE CHINA
VIAJA CON SU ATAUD.
descarga. Hallándose la cometa á unos cien metros de ejemplo, agua, y se coloca sobre una placa metálica unialtura, y mojada, lo mismo que el hilo por la lluvia, ~e da á un polo de un generador de electricidad: se escribe
Li-Hung,--Chang se preparó contra toda emergencia produjo una descarga en la nube, siguiendo el hilo de la
entonces sobre la mat,eria que se ha de marcar, con un
de vida ó de muerte, cuando salió de Pekín para asistir cometa gran parte del fluido que fué á herir al niño, hapunzón metálico unido al otro polo del generador de ele.:iá la coronación del Czar de Rusia, en Moscow.
ciendole dar varias vueltas sobre sí mismo y deepidiéndo · tridad. Cuando la corriente atraviesa el papel ó la tela,
Li-Hung-Chang no solo se hizo acompañar por un mé- lo ácuatro metros de di3taocia.
se produce una acción electrolítica, la cual hace deposidico y por setenta y nueve personas de comitiva, sino
tar sobre la tela partículas de metal que siguen las líneas
que lleva entre su equipaje un ataud para recibir su catrazadas por el punzón.
dáver en caso de que muera durante la misión que le fué
Si la escritura no queda bastante visible, se moja la
&lt;:onfiada.
materia con un reactivo que pueda hacerla aparecer. En
El ataud es lo más lujoso que se pueda imaginar, está
lngar de un punzón E:S posible emplear un timbre 6 un
interiormente forrado de seda, y decorado en el exterior
rodillo grabado para la impresión continua. Parece que
con figuras de oro y con piedras preciosas. Costó 13,000
el platino da buenos resultados con agua pura.
libras. Dos de los acompaflantes de Lino tienen otra mi·
sión que cuidar del ataud durante toJo el viaje.
Ayuno durante un afto.
Tan pronto como Li-Hung-Chang llega á una ciudad
Y se aloja en un hotel, el ataud es colocado en un cuarto
No vamos á hablar de un competidor de Suooi. Nininmediato al ocupado por el estadista.
gún hombre sería capaz de pasar un afio entero sin proEl ataud está. en una caja, fuera del alcance de toda
bar bocado ni trago alguno, como lo ha hecho velis nolis
mirada indiscreta, y lo que de él ee sabe se debe á una.
una culebra ·iperina que ha servido de anima vili para
descripción que apareció últimamente en un periódico
los experimentos del Sr. Galien Mingaud.
ruso.
El reptil fué encerrado
una jaula el 15 de Julio de
1895, y allí vivió, sin comer ni beber, hasta el 20 de Julio
de 1896, en que murió de hambre. Un año y cinco días
Diversión peligrosa.
de ayuno absoluto. Al ser colocada en la jaula, medía la
culebra 58 centímetros de longitud y pesaba 54 gramos;
Lo es la de echar cometas en dias tempestuosos y de
depuée de muerta, midió 60 centímetros y pesó 37 gra1!llo puede dar fe un niflo de trece afl.os, residente en
mos; es decir, que en un afio creció 2 centímetros y per·Cateau, pueblecito próximo á Cambrai.
dió 17 gramos de peso.
Estepequeflo imitador de Franklin tuvo la impruden•
Además cambió tres veces de piel: en Agosto, en Oc-cia de remontar una cometa en un dia de tormenta; y
tubre yen Mayo. Que los ofidianos ayunan largo tiemp",
,aunque se apresuraba á recoger el hilo cuando sonaban
es cosa sabida. Pero es posible que nunca se haya obserlos primeros truenos y empezaba el chaparrón, no lo hizo
M. LUMIÉRE TO.MANDO NEGATIVAS.
do un ayuno tan prolongado en la culebra viperina.

en

�120

23

EL MUNDO.

que despunte el día, le bic:eron notar con gran sorpresa suya, y por espacio de varios días, que algunps
rnuebles del comed.:;r no guardaban, al amanecer, la ml8ma disposición en que los dejaban á la hora de acostarse.
Y la preocupación de esta idea, unida á la observación
t;NA SOXAMBt;LA.
sencill'i y siJJ malicia que una de las criadas se acercó á
hacerle cnn motivo de los ruidos ext,rru1o3 y frecuentes
/:,
i'i:E:un-día de campo, en UD festival sencillo. Ce- qne se dejaban oír en la casa á horas muy avanzadas de
lebrábamos el matrimonio de un antiguo cama- de la noche, despertó vivamente su curiosidad y puso
rada de colegio, con la hija de un rico comer- alerta el eapfritu de Eugenio, que en plena luna de
miel, se vió atacado por rudos sacudimientos de inquieciante de esta ¡,laza.
El tu,tch fué espléndido; se brindó par la felicidad de tudes y zozobras. En su alma sentía nuevamente el lade los celos.
los nuevos esposos, y, después del almuerzo transcurrie- tigazo
Mientras Lupe y la criada llenas de espanto, hablaban
ron rápidas las horas, amenizadas por el canto y por el
baile. El rubio champagne cantaba su canción de júbilo, de duendes y aparecidos con una candidez infantil, repunzando en los espíritus de aquel conjunto abigarrado, montándose á causas eobrenaturales para hallar la explicación de aquel misterio, Eugenio se indignaba sorprencon el ritmo al.-gre de sus burbujas locas.
Se lu1blaba de muchas cosas. Las conversaciones de ca- dido ante el enigma que se escondía á sus ojos y que
da gmpo giraban sobre distintos asuntos: uno11, comen- según él, se debía á la presencia de aigún hombre que
taban la animación de aquella fiesta; otros, se engolfaban intentaba manchar la honra de su mujer y pisotear su
en el piélago rernelto de discusiones de resabios filosófi- honor penetrando á sus habitaciones en horas avanza·
cos, y los más se entretenían ante el cuadro femenino, das de la noche.
No obstante que en su espíritu se alzaba la efervescenarrancando d,.l florilegio multicolor de sus sueños la frase galante di&gt; facetas diamantinas, ó el juramento de amor cia de una cólera rugiente, Eugenio aparentaba delante
medio escondido bajo el ropaje sutil de algún giro de sa- de Lupe la mayor tranquilidad y despreocupación, ti-abor epigramático. Los menos entusiastas, nos apartamos tando siempre de alejar los temores de su tímida esposa,
de la reunión en busca de aires más frescos y oxigena- á la que llegó á tra1;quilizar diciéndole que no temiera
dos. :N"os instalamos en el portal de la quinta, junto al nada; que esos ruidos y ese cambio que se notaba en los
enverjado, donde las enredaderas se desenvolvían en muebles del comedor, eran producidos por los saltos y
plieguPs caprichorns de verdura, en cortinajes de esme- carreras de algún felino hambriento que á esas horas se
ralda, que aumentaban la frescura del aire que llegaba á entregaba á sus cacerías nocturnas.
En nada culpaba Eugenio á su muJer con motivo de
nosotros en bocanadas sutiles. Allí fumábamos y charlábamos de mil tonterías que nos hacían reír; de pueriii- este negro misterio que tanto Je preocupó y en el que
daJes sugeridas ante el bullicio y la animación de la con- veía oculta la ruindad de algún hombre que profanaba
currencia que se revolvía en el modesto saloncito de la el santuario de su felicidad. Estaba convencido de las
quinta, haciendo derroches de frases rebuscadas y de ri- · valiosas prendas morales que adornaban á Lupe, y por
sas que fingían charloteos de paja1·e1·a alborotada. Y allí, lo tanto no había razones para que la hubiese culpado
·
en el mismo sitio del agreste portal donde nos hallába- en algo.
Cierta noche que Eugenio salió de su casa con el premos instalados formando corrillo, hacíamos comentarios
inofem i ,·os de la animación de aquella fieeta; veíamos la texto de arreglar un asunto de urgencia con un amigo
dicha y la alfg1·ía reflejándose en el semhiante de los des- que lo esperaba en los portales del hotel principal de la
poeados, y recordábamos las mil historias tristes de tan- población, se anduvo, como se dice vulgarmente, dando
tos matrimoni0s que, creyéndose felicee, han visto nau- tiempo al tiempo, mientras sonaba en el reloj la hora
fragar repentinamente sus dichas, en la onda negra de un que él había escogido para sorprender y castigar al infame malhechor que lo burlaba protegido por la sombra.
trágico desenlace.
Las dos de la mañana serían, cuando Eugenio se enca¡Con qné amargo entusiasmo y rectitud de juicio discurrió eneea vez el doctorcito, como llamábamos á Luis, minaba á su casa con la idea premeditada de entrará
sobre las veleidades de la fortuna y las ironías punzantes ~lla, no por la puerta de la sala, sino por las tapias del
de la vida! Sus reflexiones, hechas con un deja de infini- Jardín.
Con la agitación nerviosa que se experimenta en situata amargura y acompañadas siempre de una gran fuerza
de razonamiento, entrañaban una serie descarnada de ciones tan críticas como la en que Eugenio se hallaba, y
dolorosas realidadee, á las que dió más fuerza con 1~. na- tomando todas las precaucio~es que el caso requería, se
rración de una historia, referente á la vida de un matri- encaramó á los muros y luegc, descendió sigilosamente
monio feliz, tronchado en flor por la man'l espeluznante dirigiendo á todos lados miradas escudriñadoras. Dió algunos pasos hacia el comedor y lo primero que se ofrede una desgracia sin nombre.
Todos guardamos silencio, y Luis, encendiendo un ció á su vista, fué la opaca silueta de un cuerpo blanco
nuevo cigarrillo, principio de esta manera la narración que se movía entre la sombra.
Ante aquel cuadro abrumador Eugenio sintió en su ser
de su historia.
·
el paroxi¡;mo de una cólera rugiente; echó mano violenEn un barrio, no muy céntrico de la Villa, pero en un tamente al revolver que traía á la cintura, y acercándose
Jugar rieueñamepte pintoresco por la abundancia de su más á la visión que tenía ante sus ojos, gritó una frase
vegetación, se alzaba con graciosa coquetería, como un insultante al mismo tiempo que disparó sobre su presa,
nido de palomas, la portada de un edificio de elegante á la que vi6 caer al suelo como herida por un rayo.
Con la inmensa satisfacción del triunfo; con la vehescncille1., que contrastaba con las casas vecinas de cons•
trucción antigua, que tanto se distir.guen por su severa mencia que produjo en su sér la realización de la vensolidez y por su aspecto sombrío. Ese gallardo edificio, ganza justa, corrió con avidez sobre su víctima, y al trana el mdo amoroso de una linda pareja matrimonial. tar de reconocerla por las facciones de su rostro, retroEugenio y Guadalupe, quedespuésdecinco años de amo- cedió lleno de espanto; volvió á arrojarse sobre ella, y
res llenos de contrariedades é inquietudes, disfrutaban en la agitación tremenda de su inconciencia, estrechó
en completa calma las dichas dulcísimas de la luna de con desesperación, al cadáver, entre sus brazos dejando oír la explosión de uba inmensa carcajada. '
miel.
BENITO F¡¡;NTANEl:l.
Eugenio, que fué siempre un fiel amante, fué también
un gran celoso; pero esos celos, que tanto contribuyeron
Cosamaloapan, Agosto de 1896.
:i hacer más tormentosa y dilatada la vida de sus amores
con Guadalupe, dejaron de aguijonear aquel espíritu fogoso en el corto período de su vida matrimonial en la
ARIETA.
que fué siempre bueno, y en la que sólo tenía haiagos y
dulzuras para la mujer á quien había elegido por comToda tú eres divina,
pal'iera digna de su vida. Uomo esposo, fué un correcto
Toda tú eres hermosa,
ejem-piar ~e bondades, un ~iego enamorado de su compa¡Oh estrella adamantina!
.ñera, á quien veía, en medio de su hondo excepticiemo
¡Oh exhuberante rosa!
por la vida, &lt;'omo la única creencia, como la hermosa
Los cetros soberanos,
realidad que iluminara con las diafanidades de su amor
Las joyas imperiales,
y sus virtudes, las tinieblas que envolvieran á su espínSon adornos muy vanos
tu descreído.
En tus pálidas manos,
Eugenio nunca envidió, ni podía envidiar, la dicha de
En tus manos reales.
loe demás; porque en Lupe, como el cariñosamente la
U na coraza de oro
nombraba, tenía el manantial fecundo de todas las diCuajada de diamantes,
chas que la existencia le había negado siempre.
No guardará el tesoro
Lupe era una belleza física y moral, vaciada en el mol-El pálido tesorode_ del. car~cter de Sil esposo; e1 a fiel reflejo de sus ideas
De tus senos amantes.
é mchnac1ones, y nunca, en el corto período de su vida
¿A tus pálidas sienes
matrimonial, surgieron esos disturbio!:! y contrariedades
Quién dará una corona?
que eng~ndran los pensamientos opuestos y lo~ gusto;
Son muy puras tus sienes,
antagómcos. En esto descansaba la inmensa felicidad d"
¡Oh virgen! y ya tienes
los dos.
Un nimbo de madona!
La discreta vigilancia que ejercía coninuamente Pobre
Toda tú eres divina,
los pasos de su mujer, no obedecía á ningiin género de
Toda tú eres hermosa,
desconfianza que Lupe le inspirase, sino á la justa des
Aurora que ilumina!
confianza de los hombre~, á sus maldades y perfidias
Azucena olorosa!
.
que tanto temía como pusiese temerá las garras punY palpita en tus ojos
zantes de un chacal enfurecido. Eugenio era un eterno
El esplendor del día,
predispuesto con la sociedad, de la que se había formaY riegan armonía
do ~l .concepto más bajo y despreciable. Y esta predisTus tibios labios rojos ........ .
pos1c1ón y .desconfianza que llegó á sentir más horidáSi tu pie de alabastro
~ente arraigada durante su vida matrimonial, fué el móPisara alguna estrella,
v1 l poderoso que en mucho contribuyó á precipitarlo á
Y o llegaría hasta el astro
la Pima negra de su desgracia.
Para besar su hnella.
Eugenio tenía fé ciega en su mujer. Todo Jo sabía de
Toda tú eres divina,
~!la, menos qu~ fuese sonámbul~ Y Lupe, por desgracia,
Toda tú eres hermosa,
1gno~ab~ también e~e secreto misterioso de su vida. Por
Oh perla cristalina!
lo mismo, los dos v1.vfan tranquilos bajo el cielo infinitaOh flor esplendorosa.
men~e a1.ul de sns ~1chas y sus sueños. Pero las circunstancia de haber sido Eugenio uno de esos individuos
Jost JUAN TABLADA.
que duermen poco, y afectos á levantarse m~cho ante_s
Agosto de 1896.

AGOSTO,

1896.

23 AGOSTO, 1896.

Los .degenerados.

~

~ Auna cinta al vestido femenino para agn,gar uua.
moda en todo se mete. No Je basta quitar hoy-

~ pluma al sombrero, ni alargar las levitas para

f ~ reducir los pantalones, ni rntroducir ¡,alabras

de un idioma en otro, ni hacer que las gentes se q11eden
con tamaña boca abierta en presencia de un -¡.,elotari
fornido; tan aficionada es aquella reina y señora á la8 camisas de once varas, que la emprende con los mis1uos
achaques de la pobrecita huP.lanidad y, cuando menos se
piensa, ahi va uno nuevo.
De repente, se pondrán de moda los lobanillos y veremos á un señvr de esos que llevan en la cara hermanitoscarnales del Popocatepetl, haciendo gala de su enfermedad y dispensando miradas protectoras á los transeumee,
como quien dice:
-Ustedes no tienen este magnífico bulto sobre el ojoderecho.
Hace algun tiempo estuvo de moda la tenia. Los jóvenes de bigotes mejor atuzadoe, las damas más dietingnidas, los poetae más inspirados, los políticos más emiu.-ntes, se creían unos cualquieras si no sentían las ievolu•
ciones del bicho en sus intestinos.
Las pci·sonas bien conservadas que comían con moderación y que no sufrían mareos, eran vistas, así, sobre el
hombre, por las débiles pero capaces de tragarse de golpe, media docena de costillas á la milanesa.
Pasó,-como todo pasa-la tenia, gracias á la competencia de sus enemigos, los especialititas que ofrecían extraerla mediante algunas cucbaradas de elixires más ó
menos infalibles. Pero la moda se ha servido poner otra
el'.!fermedad sobre el tapete: Ahora todos somos neuróticos. Es decir, el lujo estriba en perder el juicio.
Un muchacho que no tenga los ojos hundidos y la cabeza como nido de codorniz y que no derrame amargaslágrimas en los torqs considerando la triste suerte de una
raza que recibe pares al cuarteo y volapi¿s en detrimento-.
de la familia vacuna, podrá ser un buen muchacho, y
agraciado, pero carece del quid divinum: la degeneración.
-Si vieras que novia tan linda tiene Fulanito!
-¿Y qué?
-Además de que su padre explota el maguey, ella es
neurótica.
-¿Neurótica?
Sí, hombre, degenerada. No hace lo mismo que hacen
las otras; á la hora de comer, duerme; de dormir, se ba·
ña, y de bañarse come. Llora oyendo «La Verbena de 1~
Paloma" y se ríe en el «Miserere del Trovador.i, Es un&amp;
chica especial.
Y si en lugar de ser chica es chico ¿quién lo aguant ?
La calle no le basta: se siente superior al Sursum, y piensa mal de las personas pacíficas á quienes encuentra al
paso.
-A este le faltan los signos característicos de la degeneración. ¡Un alma de Dios! ¡Pobre! Si le preocupara como á mí, el cambio de desenlace en «El Baile de Luis
Alonso» ......... Si pensara en la conveniencia artística qne
existe en que Luis Alonso le infiera, al final, una puí\atada á su mujer en el bajo vientre...... Esa señora? Da lástima. )Qué buen color el suyo! Se conoce que pasa uua
vida puramente animal. No ha sentido en sus fibras nerviosas la vibración de la «Serenata de Schubert, ni ha respira?º su espíritu la brisa amarilla de la nostalgia verde.
Ese¡oven? ¡Qué cara tan vulgarota!.. .... No ha oído laca·
den.cia del.rojo y del negro, ni ha palpado la músicawag•
neriana, m ha paladeado los versos deJean Richepín. ¡Noestán enfermos, luego son unos infeliceia !
Me presentaron, el otro dia, á una señorita:
-Novio, nunca he tenido. Mi pasión es el estudio. El
mes pasado, me hizo el amor un joven esplendido. Oh,
señor; no se figura qué ternezas tan azules, qué celos tan
nacarados, qué amores tan kaleidoscópicos los suyos! Mis-·
experimentos resultaron mrgníficos. Ese joven fué para·
mí un laboratorio ambulante, pero papá se empeñó en
que 6 se casaba conmigo, 6 se iba con la música á otra
parte, y-)'.a lo ve usted-me dejó plantada, con mi anál~s1s á medias. Hvy, me estudio. He obtenido ya conclus10nes asombrosas. De repente, mi alma se pone pálida:
la cruza una melancolía; otras veces, glauca: una esperanza; otras, zarca: una ilusión; si huele á incienso ó á
casulla nueva, debo ir á misa; si se abre como un abanico
chino, quiero ir al teatro ......... Todo en mí se revela por
colores, olores y músicas...... Ya Jo sé: cuando mi .alma.
entone el Requ.iern de Mozart ó una jaculatoria de la no·
vena de las ámmas benditas, sonará mi última hora.
Lo malo es que la degeneración se ha vuelto buen ne•
gocio para los enfermos y amenaza constante para lossanos.
Cantaban en el «Principal" á mis oídos y paciencia un
coro de Los Brigant;s.
-Señor, me dijo un caballero que, por su traje, parecía un agente de una agencia funeraria-¿me hace el fa•
vor de sus anteojos?
-Con mucho gusto.
Aca~ada la tanda, se levantó el caballero y, como quien
no.quiere la cosa, se llevó mis anteojos. Me disponía á
ex1g.írselos, cuando un amigo me detµvo por los faldonesdel Jacquet.
-¿A. donde vas? ¡Cuidado! Tendrías un diegusto. ~o·
ves que es un degenerado?
"! porqt~e el señor aquél est.i enfermo y yo sano, perdí
mis anteoJos.
P. EsCALANTE p ALMA.
Nuestra alma ve de a'.lmiracióu suspensa
que el campo todo el Creador inciensa,
y juzga con encanto verdadero
que es una orquesta inmensa
la gran palpitación del mundo entero.
CAMPOA~IOR.

DE V~.AJR.

l

mañ.ana estaba fría y nublada.
El Cielo, color de plomo, interceptaba los deeados rayos del sol, en una densa sábana de
nubes tempestuosas.
Faltaban cinco minutos pan. que saliera el tren de Ja
mañana.
Había en los andenes inusitado trajín
~legaban fornidos mozos de cuerda c~rgando grandes
baulee ó pesados fardos con mercancías; Jos empleados
corrían atareados dando 6r~enes ó recibiéndolas, á gritos
de sargento, y en el .venta~1llo del expendio de billetes,
se rmontona.b~ una 1mpac1ente multitud que vociferaba
y metía .b!ilhc1osa zambra, pugnando por obtener el boleto cod1c1ado.
La locomotora, inmóvil, _arrojaba ¡_&gt;or los escapes y en
chorros de vapor b.lanquecmo, la fatigada respiración de
sus pulmones de hierro.
Sonó un :&gt;ita1.o, y todos los pasajeros se precipitaron
atropelladamente á los vagones.
Y o? un~ de los primeros, instaléme cómodamente en el
amplio asiento; sub! las solapa~ de mi paletó, escondí la
ca~z~ entre l&lt;;&gt;s al!Il1donados p1 7os del cuello inglés, de.,pues, mtroduJe :mis manos ateridas por la baja temperatura en _los bolsillos df:l pantalón, ');, dejando vagar el
pe!3sam1ento á la ':'lansión ce las quimeras, envidié por
primera vez á los msoportables fumadores.
Estaba solo.
El aire seco y helado del Norte, barría una lluvia fría
y menuda que empe1.aba á caer.
Las ~otitas de agu.a se estrellaban en los cristales de las
ventam.llas, produciendo un monótono y acompasado
tamborileo.
Cerré )os oj~s, deseando inútilmente recobrar el sueño
que la !lf?lenc1a del m~lbadado viaje me había robado y
me fastidiaba antes de tiempo, pensando en el aburrimiento de ~oce h?ras de carrera en un día tan triste, sin un
buen hbro !11 c.:impañ.eros con quienes matar el tiempo en
sabroso palique.
Cofi estrépito abrióse la puertecilla, y apareció un seilor grueso y colorado como uu canónigo, condnciendo á
remolque obesa matrona, adornada como nna banderilla
y con fisonomía más apoplética que la de su caballero la
cual, llevaba á su vez, á remolque también, un perri::o' de
Puebla, que á suponer por la torpeza con que caminaba
debía e~tar ciego ó .ser más miope que su dueña que da~
á la sazon pruebas mconcusas de eu defecto visual, echando sobre el mío su cuerpo elefantino.
Cuan~o es~uvo instalada aquella pareja que seguram~nte se unió seis lustros atrás, la dama preguntó á su acompailante, acomodándose en la ternilla los gruesos queved~s de. oro y desdoblando un periódicfo cou chocante pars1moma:
-¿Ya es la hora, Bonifacio?
A
~! pregun~ado hundió la manaza de carretero en el amphs~mo bols11lo de su chaleco, extrayendo de él nn gran
reloJ de pla~a sus~ndicto al ojal por grosera cadena, y
después de mspecc1onar la carátula respondió á su consorte:
'
-Faltan dos.
La vieja suspiró, y el condenado animalejo como á un
muc~acho .á quie~ secontradice, empezó á tie'rrear como
lechon recién nacido, porque ella q•1ería á viva fuerza
acurrucarlo en su regazo.
Y o suspiré lastimosamente.
~f!!pectiva de :..n concierto canino me horripilaba.
1Decididamente era Pquel un día de oerros!
Sonó~¡ metálico repiqueteo de una campana, y entre
los p111:a¡eros rezagados, subió al departamento que yo
ocupaba, una señora. ·
¡Sola!
¡Elegante!
¡Joven!
¡Bella!
A.l abrir la. puerta, manif-6 indecisión, y, después de
va_c1lar un mstante, quizás ilaspirándole confianza mi
taimado aspecto, ocupó el lugar precisamente frontero al
que yo tenía.
Un '!_elillo moteado de lunares negros, sutil como tela
de ai;ana, cubría su rostro en transparente antifáz, y sus
cabe.los obscuros, de tono azulado y peinados de una
manera extraña, sostenían con largo alfiler japonés el
so~breril.lo de crespón gris adornado con pasamanería y
pá¡aros d1eecados.
Su vestido era de gruesa tela color de acero, adornado
-profusamente con pesados alamares y flecos negros y ostE:ntaba en el pecho una guarnición de abalor:os t~n tupida, ?orno la que llevaría en su basquiña la más bailadora ma¡a de Andalucía.
d Su. mano era pequeñ~ y s.uiJta á estrechísimo guante
e p1~l de Suecia; el pie, digno de la mano, y calzado
tan a¡ustadamente como ella.
Era de esas mujeres que avasallan los corazones, porque
11ev~n en su hermosura el cetro del amor.
C1rcuíl;l-el fleco de sus arremangadas pestafias un halo
yronunc1adamente violáceo, y una palidl'z de. fatiga ó en~rmedad, hacía más interesante la ni&gt;vada albura de su
piel, que antojál;aseme de alabastro alumbrado interiormente por nn rayo clorótico de luna.
Aq_uella b~ldad, ó había pasado una noche de amor, ó
lloró .como gimen las m~dres cuando sus niños, extiendend1o los brazos al buen Dios, entregan el espíritu al angel de
aguarda.
d Hízome creer lo primero, el continente dominador y la
efl!um_b~nte heJ"mosura de mi compañera.
té lin s1lb1do agudo, prolongado, estridente, deshecho en
nue 7auda de vapor que desgarró una ráfaga de aire,
anunc1? por poetrera vez que el tren se ponía en marcha.
Mov1éron~~ las lucientes ruedas de la humeante locomotora, cru¡1eron los topes, golpeáronse las cadenas, los
e&amp;JTo~ rodaron lentamente sobre lois carriles, y principia-

!-8

EL MUNDO.
mos á caminar con una velocidad que crecía á medida
que de la est.ación nos alejábamJs.
'
,
Yo, apare!)tabamirar el camino, y lo que en realidad
veía, era la 1ma~en de la viajera reflejada por común fenómeno de espe¡ismo en el cristal de la ventanilla.
¡El tren corría, volaba!
U!S ~rbolet1 que crecían á los lados de la vía, pasaban en
vert1gmos:1 fuga en sentido inverso al que seguía el convoy; la;s mmens~ llanuras, esmaltadas por silvestres
margantas ó amarillas flores de nabo, giraban alrededor
d.e nosotros, y algunas veces, el ruido producido por el
silbato dP! vapor, hacía volver la cabeza á alguna vaca
de ~ran cornamenta, que masticaba filosóficamente unas
espigas de zacatón.
La desconocida observaba con fijeza los durmientes de
madera que, tendidos Pimétricament.e en el terraplén, se
unían y se ae paraban como los anillos de una gran serpiente apocal.íptica, 6 los palos, que enterrados en el suelo de
cualeeau1er manera, sostenían en sus aisladores de vidrio
largos hi!~s teli&gt;gríificos,. en los qne se balanceaban comadreando a,gunas bohemias golondrina~.
Pasábamos puentes de fierro, que á los J¡,jos semejaban
grandes ratoneras de alambre; subíamos la mole atrevida
de u_n cerro para dejarla atrás y perderla de vista algunos mstantes de~puéP1 ó bien bajába~os peligrosa rampa,
escuchand~ en s1lenc1oso respeto el mtermitente resuello
de la máqurna.
En la"' faldas de las colinas 6 abrigadas ai repecho de
escarpada montaña, veíanse las casitas de los pueblecillos, r?deando carifiosas las negruzcas torres de los campananos, las verdinegras arboledas ó los plantíos de cafia, ostei;itando en su opulencia tropical los lujos de una
naturaleza fecunda, potente y casi viigen.
. Habíanse. dormido nuestros compal'ieros y roncaban á
pierna tendida como dos buenos burgueses.
. I:,a pereza de los viejos, nos colocaba en la elocuente
mtumdad de dos personas jóvenes, de distinto sexo, que
no s~ conocen, y están mny solas en una de esas horas
sent!mentale~ en qne las confidencias aletean como entu!111das avec1tae, porqnetose el viejo invierno y el cielo
gr1saceo llora muchas lágrimas de nieYe..... .
;La dama, quizá mortificada ó cohibida por mi proxi~1dad .\que yo procuraba fuese 11) menos sospechosa) suspiró tnstemente, y aparentando cansancio entrecerró los
párpados procurando dormitar.
¡Cuán linda estaba!
Sentí impu.lsos de arrodillarm.e ante ella, oprimir su
talle entre mis manm,, besar mil veces su entreabierta
boca, y decirle al desflorar mis besos:
-Abra usted loi, ojos, porque tengt' el alma á obscuras!
. 4cal!o me reciba con un.a sonrisa, pensaba yo, y una
ms1gmficante complacencia de esta señora vale más que
las caricias de todas.
Como comprendereis, mi imaginación viajaba y máe
lejos que el ferrocarril.
'
Pasall?os la estación de V ...... y en el trayecto de esa á
la .que sigue, había tocado ya con mi pie el menudo de
m1 compañera.
. Cor_ifieso ingei.uamente que lo hice en completa inconsc1enc1a de lo que me pasaba; la cercana vecindad de aquella beldad estremecía mi~ 11:ervios, enloquecfame y me
exaltabl;l- hasta las d.esvanac1ones de la locura; sus ojos
habían myectado m1 sangre de no sé qué hatchis voluptuoso, y sentía una violenta necesidad de ponerme en
contacto con ella de algún modo.
Si notó el deaorden i-n que había revueltc&gt; mi espíritu,
tuvo el talento de no aparentarlo demostrándose alarmada por loe pecaminosos pensamientos que como cohetes
e!'tallaban en mi mente.
Detúvos~ el .tren en un apeadero y bajaron los dormilones provmc1anos.
¡Quedamos solos!
Lleve la mano á mi pecho.
Latía el corazón furiosamente.
Cada minuto que transcurría, preguntábame acobardado:
-:\!e atrevo?
-No! respondía severamente mi timidez de novato en
amatorias lides, que crecía á medida que se obsecaban y
agrandaban mis deseos.
v_eí,a elevarse blan~amente el seno de la incógnita,
excitaban me las morb1deees de su cuello, el ricito de pelo que en la albeante nuca traveseaba, y ¡sus labios! aquellos pét~l?s de lis que para tel'iirse en rubí esperaban eólo
una car1C1a.
Mi situación se hacía á cada momento insostenible.
Estaba enfermo.
Movíame nerviosamente en el asiento, tosía como un
~u~rculos~, cantur_reaba óperas no oídas y varias veces
mchné hacia la taciturna el cuerpo, ¡•ara decirle seguramente una tontería.
1Empecé á andar!
Si.n duda Clailll,'endió ella mis padecimientos, porque
haciendo un regio ademán me dirigió la palabra:
-Joven.
Aquél sustantivo me hizo daño; comprendí que mis
veintidoe a~os mal representados eran la causa de que
aq.uella mu¡er no. u~~ tomase á lo serio, y sacrificando á
mi tonta suscepttb1hdad la cortesía, aparenté una distracción que robó á la prójima benévola sonrisa.
Hubo un la1go periodo de silencio.
Rompiólo al fin la dama, exclamándo con solícita benev~lt,ncia:
-Caballero.
-Reñora...... 6 ...... señorita!
-Señora.
Caravana de cortesano.
-Si no le molesto..... .
-De ningún modo.
-Diga usted ...... ¿estamos cerca de la próxima estación?
-A ella llegamos.
-Es verdad.
Calló un instante.

121
-;En ese lugar debo recibir un bulto, una petaquilla....
¿tuv1eJ"a us~ed h bondad de recogerla en la plataforma?
-Con m1 l "mores.
-Allí veo al sirviente que la trae.
Salí, Y un hombre de sospechoso talante me entregó
una cesta de junco americano.
Aqu~lla petaca, para sus dimensiones pesaba quizá
demasiado.
'
~demás, noté al tomarla un ligero estremecimiento interior.
Sosteniéndola con precaución me acerqué á la dama, y
al ~ol~carla á su lado volví á sentir en la mano la secreta
ag1taci~n, á la vez que escuchaba un lamento débil como
un vagido.
· Entonces lo comprendí todo.
Cual ,&gt;tro Moisés, en la cesta estaba un niño
Aparenté ignorar _mi descubri~iento, y 1~ prójima,
completamente enganada, me tendió con expansión las
manos:
-Grac)as, si&gt;ñor, tantas gracias!
He ol l'!da~o lo qne r~s~on?í.
.
A.que! 111c1dente t~n insigmficante revolvía mi imaginación, de suyo aficionada á forjar tragedias de las cosas
más vulgares.
Atravesábamos un gran tajo practicado en la vertiante
de escarpada :y rocal~osa 1~ontaña; á lo lejos veíase, en el
repecho de .ánda em1nenc1a, cubierta de sombríos pinares, nn llgn¡ero obscuro y redondo, como la guarida de
una fiera.
!~a miste_ri~sa q!-le con febril atención observaba el can:imo, al d1st10gmr aquella mancha negra entre las amarillentas rocas, me preguntó indiferentemente:
-Es aquello un túnel?
-Sí señora.
-Es muy largo?
-St&gt; atraviésa en un minuto ...... algo más.
-¿Y es muvobscnro?
-Como la ñoche.
-¡Ah!
Intentó abrir la ventana.
Adelanteme á sus deseos con la abrumadora solicitud
del hom~re qu.~ quiere agradará una bella.
-Gracias, d1Jo de u~a manera nerviosa.
. Entró u~a bocanada de aire fresco, que revolvió atrevido los bucles de sus cabellos.
Tomó el cesto con presteza y Jo co'ocó cuidadosamente
en su regazo.
En ese. momento el. ferrocarril taladraba el túnel como
una eerp1entb que se mtroduce en su nido
Volví hacia atrás la cabe1.a, y ella, creyindome distraído, le~antó la tapa de ll;l- famosa petaca y besó con furor
la !u.b1a cabeza de un 01ño que sonreía entre pafiales exquisitos.
Llegamos á la mitad del túnel.

... ~"¡"·,;~· j~;;;~~t~ ·¡i¿¡ ·¡;;q;;~fi~:·:.-.-:.:·;;::::::.--¡"i"~~g~Í ::::::::: ·~¡
rmdo e:xtral'io que producía su cuerpecillo al estrellarse
en la piedras del terraplén.

:.. ~i"_~~i;;P~~.~;;~~;g¡~.;;;¡ .i.~t~iig~;;~¡"~· ~;;· ¡;·~. ·~t~;;i~"a"~i
1d1otlsmo, pob!?se m1 mente de macabras visiones, y com&lt;;&gt; en Uf!ª vas1¡a se mueven los infusorios del vinagre,
ll.lil hor~ugueaba!J e.n las celdillas de mi craneo muchos
pensamientos crm11nales ........ .
. Se?tf que de lo más oculto de mi eér rnrgía nna rebelión rnmens.a, que la cólera, el perdurable dragón, se retorcía 1:n mis en~ral'ias ~!"rojando espumarajos de rabia,
oí el gnto de 19: rnocenc1a, que pedía venganza, y sin saber por qué, mis manos SP. crisparon, ansiosas de estrangular un cuello de alabastro......
·

... j ",i~gó.¡~· ¡;;~ ·;¡~¡~~t~;;;~~i~: ......................................

Bnsqué el cesto.
¡Había desaparecido!
. El _hor~endo drama, no fué un parto de mi enferma
1magrnac1ón, era. verdad.._. ... la delincuente estaba allí•.•.
el .cuerpo del dehto asper¡aba en sangre la tierra del camrno!
¡Delatarla!
Para qué?
Aqnel eepí:itu ensombr~cido en la maldad, no podría
llor9r las glorificantes lágnm'.ls del sufrimiento.
Hay corazones de acero, que nunca combustionan las
afecciones del alma, por que están forjados por Satán en
las fraguas del Averno............................................... .

i ¡~·~-i~¡~·.;;.-,·;;

...iii~é
~~~~~"r"~.~~~· ~·~· g~~~¡~ "ci~ "a"~ ;;~~-~=i;·.
servando un fértil valle entre cuyas arboledas se deslizaba el tren.
-Hermoso paisaje, me dijo.
-Muy bello, en verdad.
Media hora de silencio, sólo interrumpido por el ruido
de los carros al rod.ar sobre las férreas paralelas.
Al llegar al térnuno del viaje inc!inéme hacia mi compañera haciendo un saludo, al que ella no contestó; creyen~o entonces que no me había visto, repetí mi ceremoma.
La misma indiferencia.
Acerquéme un poco para decirle algo, y ví sus ojos
fijos y vidriados.
Se había desmayado.
Cmo B. CEBALLOs.
.Agosto de 1896.

4

EPITAFIO
Es página dd libro de la muerte
esta losa sombría! ...... .
¿Qué escribirán
los huérfanos eu ella?
.
U n poema mmortal---¡Ay madre mía!-...
Agosto de 1896.

Josll: M. BcsTILLos.

�122

23

EL .MUNDO.

AGOSTO,

1896,

23

AGOSTO,

1896.

EL.HUNDO.

La esquila volt¡jéa, tintineando. Ha soltado la lengua, porque es dia de fiesta, la
buena comadre emparedada; y ahoga con su estruendo la batahola de lo!! gorriones
plebeyos que campan por sus respetos en los techos clareados.
En la vereda culebreante que conduce al convento, hormiguean los fieles que van
á misa: muchas aldeanas endomingadas, haciendo crugir su rebozo de 1::olita tramado,
que huele á hilaza crudl\.

MEXICO INDUSTRIAL.

***

Hoy que estamos ciertos de que EL Mu;,mo circula bastante fuera de nuestro país,
nos proponemos publicar en algunos números, viEtas de las principales casas inclnstriales dti la República, para ayudar en lo posible á que los extranjeros tengan cabal
concepto de nuestro estado de progreso. Creemos que esta es obligación de todo periódico mexicano, que tenga la oportunidad de ser leído fuera de México. Comenzamos, dando á conocer una de las más antiguas imprentas.
Es esta la casa de los Seftores Francisco Diaz de León Suce~ores, la cual fué fundada hace 39 años, habiéndose establecido en 1892 la Sociedad .\.nónima que bny la
posee.
Los talleres de la Sociedad Anónima Francisco Diaz de León l'iucesores se encuen•
tran establecidos en.la esquina de las calles de San Juan de Letrán y Rebeldes, y están
en su totalidad formados, movidos y disr-uestos con elementos, capitales y eneigías
exclusivamente nacionales.
Con el fiu de fomentar esa Sociedad Anónima, el Sr. Díaz de León aumentó sus
m1iquinas, qu~ ya de por sí eran abundantes y formó así magníficos talleres, cuyas
fotografías ilustran estas notas.
Podemos mencionar entre dichas labores, las siguientes: todo género de impresio.

Jfosr¡ueta ha improvisado un caballete con P.yuda de un armatoste viejo, en un

·. ~
t

,

RRIBA un derroche de terciopelo azul.
~ Abajo toda la gama del verde, un verde vicoso que va desde el acero de los
~
~~isauces
«acribillados por el sol,» hasta el matiz negruzco de la arboleda que re ·
.,..~ corta la lejanía indecisa.
Los magueyes cenicientos, combando sus trian'gulares pencas dentadas, antójansele
á la fantasía ultra-caprichosa del poeta, coronas de melenudos reyes colosos, regadas
en el campo despué1, de una vieja lucha épica, y los arados rotos que aquí y abf yacen
atravesados en los surcos, fémures de trogloditas, exhumados por el tiempo.
El .Ajusco dibuja, allá lejos, su cresta caprichosa, en el fondo tímidamente azul del
cielo¡ rey es y señor de la st&gt;rraaía que, rompiéndose á intervalos, deja que la mirada
se aventure por extensas zonas del plan redondeado por el horizonte.
El con \·ento de Churubusco yergue sus muros veteranos que el Cuarenta y siete
asperjó de plomo, en medio del paisaje: aquí la torrecilla ,,con su caperuza roja,» ahí
la bóveda con su birrete leproso¡ patios en ruinas, que limitan portales obscuros, estancias manchadas á,-trechos.de a:mlejos: mosaicos rudimentarios en que árboles oblon·
goe, muestran constelaciones informes de frutos¡ corrillos sombríos con estrechas ventana., de palomar y desgarbadas puertae en cuyos dinteles hay sentencias bíblicas¡ escaleras semiderruidas, con amplios descansos y en los lienzos que los limitan, grandes cuadros murales donde lo vago y apagado de las tintas acrece lo macabro de los
rostros perfilados de ascetas que oran ó agonizan, hacen milagros ó se transfiguran.
Muchas parásitas en los patios, entre las lajas húmedas, y rompiendo la uniformi,dad melancólica de su verde enfermizo, maravillas de oro, margaritas silvestres y flores de calabaza.

ASONANCIAS.
Hay aL ún episodio de mi vida,
Episodio infeliz, naturalmente,
Qne en su admirable sencillez ostenta
La sencillez siniestra de la muerte;
Es una triste historia. ¡Oh, sí, bien triste!
Y ea vulgar: un carifio que se muere,
Una hoguera sofiada que no arde,
Un lirio enfermo á quien mató la nieve.

·························································
«P~nsando
en t(, mis ojos han mirado
"El semblante huesoso de la muerte,
,,Su descarnada boca se reía
«Con risa inmóvil. Instintivamente
«He mirado la vida y he sentido
11Un extraf\o terror: la ví perderse
«En la nocue sin fin, mientras reía
«La descarnada boca de la muerte.11

~:i~~:i·?~~i~~~~jf~f·;~~~:···

-Y no ha salido aún.-Sentí la angustia
Desgarrándome el alma con los dientes,
Y como si la mano de un cada ver
Tenaz á mi garganta se adhiriese
En un supremo t-Sfuerzo. Ella decía
Con voz vivificada por la fiebre:
"Tú vas á prometerme que, si acaso
"La muerte me acaricia, serás fuerte
«Y sabrás conservar, con mi recuerdo
«Tu vida de 'dolor, para quererme
••Como me quieres hoy, cuando la tierra
,,Humedecida por tu llanto, enjendre
••Floraciones salvajes con los jugos
VINO LEGITI:M:O DE UVA..

patio: el más enmalezado y quieto.
Desde el sitio escogido, se columbra una ala de la planta alta del edKicio, una sección de dombo y un flanco de torre; después ...... mucho azul.
El sargento que cuida del hospital anexo al convento y que, ol\'idado de las leyes
de Reforma, duerme ahí, bajo el mismo techo que el padre cura; un dieguino pequefiin, perennemente risueño bajo la escarcha de sus cabellos; el Fargento, alto, atezado,
maduro, de bonachones ojos bovinos. tiene los pinceles de .:\Io~queta, la artista caei
impuber, de tez de un moreno leve, ojos de obsidiana y flexibilidades infinitamente
harmónicas.
Ella es la sola nota juvenil y lozana en el ambiente impregnado de un ascetismo
arcaico y melancólico del recinto..... , Oh, sí! en el ambiente impregnado de un aace•
tierno arcaico y melancólico del recinto, ella es la sola nota juvenil y lozana ....... ..
No lejos, el maestro, un acuarelista italiano de oscuras pupilas soñadoras y ensor•
tijada cabellera romántica cuyo castaño umbrío rompen algnnas hebras blancas, sigue
con la mirada el camino del pincel travieso que ora deja un toque de luz sobre un fQn•
do cromo, ora delinea una cornisa, ora deslíe un azul demasiado vivo ó poni~ la mancha
negra de una ventana sobre la zona blanca y granujienta del papel.
La mano de falanjea prolongadas-mano patricia!-de la arLista, camina segura.
El paisaje se desprende, con encantadora indecisión á las veces, á las veces neto y preciso: el maestro hace un gesto de satisfacción y el sargento una 1~ueca de ingenuo
asombro.
Diría algo si el italino no estuviese ahí.. .... algo que le retow
por brotará los gruesos labios etíopes ........ .
De pronto el maestro se aleja para estudiar una perspectiva. El sargento entoncea
estalla. Sus brazos subrayan la frase con movimiento de aspas de molino:
-Nif\a-dice, en tono que preti&gt;nde ser confidencial-pos naté ha de dispensar, pero
eso (y señala con énfasis el boceto)-eso ...... nada tiene que pedirle al .1füter.
RI pincel echa á correr nerviosamente, á través del paisaje esquiciado.
¡Qué sargento este!
La frase ha caido en gracia á la artista, cuya garganta deja oír el leve campanilleo
de plata de una risa á la sordina.
•El mi.~lfr sigue estudiando su perspectiva: troppo bel/.a! troppo bella!
Y en rededor, en el claro-obscuro Je los portales, las sombras de los buenOJI frailes pensativos, sonríen ........ .
AMADO NERVO.

Agosto de 96.

«Que hayan brotado de mi cuerpo inerte,,
...... ¿Y después? Una antorcha que se apaga,
Un lirio muy enfermo que se muere,
Una luz que se va, y en las pupilas
Deja un asombro intenso.... para siempre....
•

¿Lo recuerdas, mi virgen? Desde entone.es
Tu cuerpo está dormido; pero vienes
Para inyectarme con tus besos mu.irtos
Ese extrafio calor que me sostiene '
En rui lenta agonía. Yo sé que llegas
Cabalgando en los hilos transparentes
De los rayos de luna, á levantarme
Cuando mi alma decae y desfallece.
Sé también que me quieres todavía,
Que son míos tus ensuefios, como siempre,
Y que me esperas, ·para amarme mucho
En el tálamo inmenso de la muerte.
Y .... ya lo ves, el tiempo, el insaciable
Devorador de vidas, el que extiende
Los licores opacos del olvido
En los tristes recuerdos transparentes,
No ha podido, en su esfuerzo continuado
Enturbiar tu memoria; inútilmente
Se empef\a en alejarte, y ni un detalle
De tu recuerdo inmaculado mueve.
Loa días de mi existencia solitaria
Al ir huyendo, en rápidos tropeles,
Dejan en las arrugas de mi rostro
La huella de sus dedos; pero siempre,
Hoy, como ayer, ,11is ojos te acarician,
Y las últimas lágrimas que tienen
Evaporan en torno de tu imagen
Como una ofrenda póstuma y perenne.

Champagne Codorn1u.

Mi religión es tu inmortal cariño;
Sagrada réligión que me promete
Entregarte á mi loca idolatría
En el tálamo inmenso de la muerte.

........................................................ .

Ya pronto, virgen mía, nos veremos;

Mi corazón, cansado, se extremece
Cuando pienso que pronto serás mía,
¡Completamente mía.... y para siempre!

Agosto de 1896.

.A~'TENOB LESOANO.

!SIEMPRE!
través del abismo y de la cima,
pesar de la cima y del abismo,
Me persigue tu imágen tentadora
Como un bello espejismo,
Yo quisieraolvidarte...... Y. no...... no puedo.....•
No puedo ahogar deseos ni visiones,
¡No vive quien mató dentro del alma
Eneueftos é ilusiones 1
Y soy para tu awor ¡dicha imposible,
y son tuyas fé y alma..... .... ¡desdichadas!
y amo tus ojos, seductores ojos,
Aunque sean para otro tus miradas!
Perdóname...... no me odies ...... se elocuente
Para quien se contenta con tu alianza..... .
¡Quiero poder leer en tus pupila@
¡Que existe la esperanza!
E. MAQUEO CASTELLANOS.
Agosto de 1896.
.A

.A

123

FACHADA DEL liSl'AbLECDtlll:1n'O,

UN:A. PIANISTA EMINENTE.
En vida acaba de recibir grandes honores, la artista
•eminente lady Hallé, viuda del gran pianista sir Carlos
Hallé, cuya pérdida lamentaron no hace mucho tiempo
loe entusiastas partidarios de la música eelecta en la Gran
Bretafta. Como Clara Schnmann, fué lady Hallé aman.
t(sima. companera y colaboradora de su:marido, y con él
recorrió muchos países para compartir los ruidosos triunfos que obtuvieron. Como Clara Schumann, ha llegado
lady Hallé á se~ una ~espetable veterana en el arte; y
ahora, al cumphr los emcuenta afio~ de su ingreso en la
-&lt;'.arrera musical, al llegar el momento de sus bodas de
·oro con el pent11grama, la aristocracia inglesa ha hecho
un elocuente alarde de admiración y respeto hacia ella.
En breves días se recogió por subscripción una suma de
·ocho mil duros. Sus admiradores, reunidos en llfarlborough-:House, bajo la presidencia del Príncipe de Gales,
1~ rnv1aron con una delicada misiva, un cofrecillo de oro
cmcelado y guarnecido de turquesas, que encerraba un
·-cheque de 2,500 duros y el título de propiedad de una
finca, hotel y jardines que han adquirido para ella en
·1:reviso, en la Italia del Norte. A.sí obsequia la arietocra·c1a del buen gusto y de la inteligencia á las compafieras
d? loe grandes artistas, á las artistas inspiradas, de limpia Y ~onesta vida y de envidiable fama, á las que en
?tros tiempos ha debido la complacencia de saborear las
mcomparables delicias de la música exquisita. Así se
honra .á sí misma la sociedad culta, no consintiendo que
loe art1Stas, al llegar al periodo triste de la vejez, en que
iodo es soledad y penuria, vivan y mueran olvidados y
sin el decoroso amparo que, por el recuerdo de S'lS ex·cepcionales cualidades, merecen.
DEPARTAMENTO DE CAJAS,

nes tipográficas y litográficas, encuadernación, rayados,
ilustraciones y cromos.
Los talleres están divididos hábilmente en grupos que
regentean hombres entendidos.
Cuatro anos lleva ya de estableci:la esta Sociedad, y no
obstante que los negocios en general han atravesado por
crfsis penosas, que exigen actividades sumas para contrarrestarse la laboriosidad, honradez é inteligencia de
los socios que tienen la gerencia del establecimiento, unidas al favor del público, han logrado que el crédito de
la negociación aumente cada dia más y más y que por
ende, los beneficios logrados cada ano, permitan la repartición de un dividendo regulará los accionistas.
Creemos que esta casa y otras del mismo género que ee
han fundado en la República, y que merced á eu laboriosidad Y empefio ban lo1rado perfeccionar sus trabajos,
bastarían ya para satisfacer ventajosamente todos loe pedidos nacionales, con ventaja positiva en el costo, sobre
10s que se hacen en el extranjero.

SAN SEDUR:NI DE NOYA (Espafla,)

La casa Díaz de León Suce,or, en su prolongada pr:ictica, ha merecido ya muchos elogios de impresore.;; de
nota del extranj,iro, pudiéndos,.. mencionar entre ellod ,.
los sefiores J. Johnson de Filadelfia y á notable:1 ilupreeores de .Alemania y Francia. Además, en va1·ia~ exposiciones nacionales y extranjeras han obtenido lo~ trabajos de la cuestionada casa, menciones honoríficas y tnEJ•
dallas de oro, plata y bronce.

PRE~IIO EXTRAORDL-.,AUIO del )llnlst,erio de Fomento al mejor viticultor y vlnlcultor de España (lti&amp;l.)
DOS MEDALJ..AS DE ORO en la Exposición de Barcelona (1888.]
DlPLO~I.\. DE no::s-on Y GRATITUD del Imtituto Agrícola Catallin de san Isidro, en la de Vino:; Tipos para los mercados extranjeros (18'.l'.l.]
Medalla de oro en la rle .Amberes 1~. }
Medalla de oro en la de Amsrerdam 18'.):;.
Represen tan te en la República Mexicana:
Medalla de oro en Jade Burdeos 1895.
·
Gran DI ploma de honorenladeMaullalS'.l5.
CALLETANO FELIU-Calle de Tlburcionúmcro2 y San A¡¡ustln número 1. [Apartado.588.]
Dl!SPACBO.

De los talleres y oficin:ie del establecimiento han Ealido empleados hábiles muy solicitados, que han lle,·ado á

�124

EL MUNDO.

23

AGOSTO,

1896.

•

TOMO:II

M.EXICO, DOMINGO 30 DE AGOSTO DE 189fl

•

NUMlllR09

SALÓN DE PBEZ-SAS Y ENCUADERNACIÓN.

muchas partes de la República no despreciable contingente para el adelanto tipográfico.
Para concluir, daremos los nombres d.e las personas que
forman el Consejo de Administración de la Sociedad y
de sus principales ~mpleados:
.
Presidente y primer vocal, Sr. Gabriel Rodríguez y
Cosfo.
Segundo vocal,' Sr. Pedro J. Peniche.

Tercer vocal, Sr. José S. Ponce de León.
Comisario, Sr. Juan Aguilar Vera.
Director de la tipo~rafí~ y e~cargado1 ~r.. Ignacio Guerrero á quien por @u rnt1:Jhgenc1a y labonos1dad, se debe
en g~n parte el rápido progreso del _establecimiento.
Director de la litografía, 8r. H. Iriarte.
La casa Díaz de León Sucesores es un testimonio más
de lo que puede obtener la perei~vf:rancia en el trabajo y
constituye un modelo.que debe mutar!e.

Su Majestad el Periodista.
(FRAGMENTO )

Hay un artículo de Alejandro
DumM (hijo) qne es una obra
maestra de inteción y de agudeza: el periodista pinta á maravilla los decaimientos y las tristezas y combates de ese pobre sér,
sujeto á los caprichos de un tirano q11e tiene cien cabezas y
cien bocas, y cuya tornadiza ad•
miración gira tan rá.pidamente
corno las ruletas. Nada le pertenece, nada es suyo: e] público
Je paga para saber los pormenores de su vida, las intimidades
de su pensamiento.
Y es preciso que todas las mañanas, como todas las noches,
el actor entretenga al público,
le hagareír611orar, segun lo pi•
de la situación, aun cuando el
desaliento le entumezca ó la tristeza anuble en cerebro.
F,s preciso que 1 consecuente
con su p!ipel, dogmatice en el
gran editorial 6 culebree en la
traviesa gacetilla¡ el cajista Je
aguarda, los prensistab. esperan,
las letras de plomo Je llaman
desde sus celdillas, y el lector
exige el pan de la curiosidad y
la bebida del escándalo. Es la
bestia que gira eternamente en
el arrastre 6 en la noria. Cnando eetá vieja, enferma ó fati~ada, la dejan perecer en un rm•
eón.
No hay suplicio ninguno comparable al que padece el perio•
dista. El carpintero, el sastre 6

¿Quién posee la ciencia encblopédica bastante para.
ser un perfecto pniodista? En Europa, el trabajo intelecreglas de su arte; pero el periodista tiene que ser no sotual se distribuyó couforme á las aJ)titudes y saber de
lamente el lwmo duplex de que habla el latino, eino el
cada uno. Este dieerta sobre la polít1ca, ebe examina las
hombre qne, como los dioses del Walahlha, pueden parr.nestionea económicas, aquel juzga las obras literarias.
tirse en mil pedazos y quedar enteros. Ayer fué economisNinguno invade los duminios de otro, cada cual tieneeua
ta, hoy es teólogo, mafia.na será. hebraizante ó tahonero.
posesiones perfectamente deslindadas, y es filósofo, 6 críEs necesario que sepa como se hace el bupn pan, y cuático, 6 político, ó tinanciero, 6 estratégico, 6 jurisconsulles son las leyes de la evoluc:üón; no hay ciencia que no
esté obligadoá conocer, ni arte cuyos secretos deban ser to, ó médico, 6 poeta. Entre nosotros no sucede así: el pe. riodista es uno y es diez mil. Es preciso que resuelva la.
ignorados por su ent'.mdimiento.
crÍ!iis económica y que tenga recetas para P:anar los cat.aLa misma pluma con que anoche dibujó la crónica del
rros;_ que anuncie si lloverá al siguiente día y que indibaile ó del teatro. le servirá para trazar ahora un artícuque los medios oportunos para combatir la filoxera. EHta
lo sobre ferrocarriles ó sobre bancos. Y todo esto sin que
p_aamosa ciencia enciclopédica fué posible en los felices
la premura del tiempo le permita abrir un libro 6 contiempos de Pico de la Mirando la. A medida que las ciensultar un diccionario: ¡al coche! ¡al coche! los pasajeros
cia se han ido desarrollando y extendiendo, se han hese atropellan, las maletas se abren 6 se caen, los brazos
cho imposibles esas grandes generalizaciones. Estamos
se desnudan, el silbato suena y el tren parte sin aguaren la época de los especialistas. Sólo el periodista tiene
dar ni una hora, ni un minuto.
por fuerza que conocer, siquiera superficialmente, la escala
toda de ]os conocimientos humanos. Sólo él tiene que ser
músico y poeta, arquitecto y
arqueólogo, pintor y médico.

el pintor, pueden conformarse con conocer principios y

MANUXL GUTIERREZ N.ÁJERA.

~
LA MUJER-

DEPARTAMENTO DE LITOGR.AFIA,

La mujer que no ha Eido
educada solamente parae:er un
adorne, 6 un objeto de lujo, la
mujer que ha sido suficiente
mente inatruida para convertirse en la compañ.era. útil, y
en caso dado, la colaboradora
del marido, que ha de~anolla•
do su inteligencia por medio
de una educación sólida; que
ha sabido atraer á. sí amigos,
por el encanto de su espíritu y
por la delicadeza de su cora•
zón; que ha sabido componer
un salón, del eual es la verdadera soberana¡ la mujer, que
ha sabido ser el p:rimer médico y la primera imtitutriz de
su hijo, que ha eabido dirigir
. ese gran roinisterio que se lla•
ma el hogar doméstico y representar ese papel tan complejo
de esposa, de madre y de mu•
jer de mundo, esa es la mujer
q·ue afirma su verdadera superforidad, ea la que nos dará.
mujeres que lo sean verdadera•
mente, ejerciendo una autori·
dad sólida y durable, y adquiriendo de nuevo en la sociedad una inflnencia que casi.
babíall penlhio.

'

Nemeo 1 _9.ulieta.
De la colección de grupos del Lic. Requena, premiada con medalla de oro en el conc:irso fotogr.Hico de "EL MUNDO "
[Grabauo en ks talleres d•"EL MUNDO,")

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91376">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91378">
            <text>1896</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91379">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91380">
            <text>8</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91381">
            <text>Agosto</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91382">
            <text>23</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="91399">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91377">
              <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 8, Agosto 23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91383">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91384">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91385">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91386">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91387">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91388">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91389">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="91390">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91391">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91392">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91393">
              <text>1896-08-23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91394">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91395">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91396">
              <text>2017442</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91397">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91398">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91400">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91401">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91402">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="791">
      <name>Armada Española Invencible</name>
    </tag>
    <tag tagId="793">
      <name>Chiapa de Corzo</name>
    </tag>
    <tag tagId="794">
      <name>Cinematógrafo de Lumiere</name>
    </tag>
    <tag tagId="792">
      <name>Don Mauro Requejo</name>
    </tag>
    <tag tagId="789">
      <name>Ferrocarril mexicano</name>
    </tag>
    <tag tagId="790">
      <name>Gobernador Rebollar</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
