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EL FIER RO EN LA ALIMENTA CION

Aunque el fierro no entra que en una proporción limitada en_ el
cuer)XI humano, noes menos-un eJemento indispensable á. la vida
pues é&gt; es f¡Uien f01 me. y entretiene los ~lóbu_los ~anguinas.
_.
'
.S. Cuando el fierro ya no existe en cantidad smtlciente en ln. Etm~.
la nnemia y la clorosis con todas sus consecuencias se producen ineJ. 1
,
vitablemente. Es entonces cuando se neee,itn, recetará la sangre empobrectda. el fierro q1,1e le falta, en hacer J. a,b,orber ha/o _una forma
alimentiein, para que el estómago pueda e 1g •rirlo sin atiga alguna .
_.
• .a. Como alimC'nto de digesti61). fácil, la t;-.., veza pn·senta. todas las
ventajas por ser el verdadero vehículo del fierro terapéu tico. Gracia.s
Cuando u n artículo consigue ser
al estudio al cual se han dedicado los Sres. M. M. Cast:ille y Comp.
.a. utilizado en todas las partes del m u n- .._ de Parls, y dei:puls de repetidtis exJ&gt;E:rie11clas dichos señores be.n ob- •- do civilizado, es una prueve. irrefuta- -~ - tenido con su procedimiento e!,-pec1al, de fabricación, unu. cervc2a
.a. ble de que tal artículo es de necesi- ... ferruginOl'a que contiene el fosfato de fierro en estado completamrn- •- dod por sus efectos y utilidad. Tal
te asimilable. Esta cerveza, que han denominado "La. Ferrugina,''
articulo es
es rica, en principios nutritin&gt;S, llmpida, de ¡,e1f~ta com;cnación y
.a.
... tan !'\1:1.brosa que las cerve1.as de las mejores marcas¡ se bebe en las
oomidosas!oomoencualqulerahorade! Jla.
.
Las eminencias medlcaJesfrancesas y exturnjeras que ban ex peri..
.t. mentado ·'La .rerrugina." basta la fecha, recomiendan . esta cerve7.a
e:xquisitacomorecursoalimendc.ioycomo tónico prec10.&lt;;0 para los
.L
_. an('micos en general, para las¡· óvenes cloróticas y l •a.ra las perronas
-;1■
·¡;- debilitadas por Ja estancia pro ongacla en poi~es im_al1.1;bres.
La. auémia v la cloros.is reinan t-n todas partes, pr111c1pa.lmente en
~ Un remedio q uo hoy se encuentra . . . las ciudades-;, la..-; rcgione.&lt;1, cálidas, nue~tros lectores nos agradecerán
-;J- lo mismo e n los ba..,.ares Ue la India. ·•- la noticia que los Sres. E. Dutour Comp. wu los Agente.a generales
o..1-t q ue en los establecimie ntos de Rusia, .a. de los Sres. Castille y Co.mp. para e. -.;ema de "La Ferr ugina" en Mév por el Ecuador en Singapore, por e l •¡:- .xico.
cstremo nor te en Stokolmo, bajo la.
J,esde ahora. se encuentra. la cerve1.a "La Ferrugina" en el e!-tableo,Q., Cruz septentrional clo Australia y en.._ cimiento de la b'ra. Viuda de Genin y Comp.~ rte PlaterOli N11m. 3.
V todos las villa.s y ciudades de E uropa,·¡;- Para todos informes relativo!! á •·La Ferrugina" diligin:e á. los Sres.
!,- Canadá y los Estados U niuos, tl&lt;-ne
E. Dutour y Comp. San Agustin Núm. 8.-México.
("!; que Po..."OOr un gran poder paru ser
salutí [ero e n t odas las naciones.

.g.

·.--

HONRADEZ

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-_,- LA CURA SEGURA -.,·•- DE WARNER -•·

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· •Cna!Quir,rn obrn.rá muy c ue rda.Q. m f'nte eompra ndo y nshodo una mcd.i• ....

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-los exquisitos y de
licados Frees Luncll

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NUMER012

Las fiestas de la Patria~

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MEXJCO, DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

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08
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�EL MUNDO.

174
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,

ltotits Qf~itorhtlts.

lPeiaaos

ó ciuaaaanos?

Un periódico demócrata, excesivamente demócrata,
que nos ha acatarrado durante cincuenta años con la exhibición matinal de nn pueblo entrevisto en suefios, dotado de todas la.R virtudes y dispuesto á todas las heroicidades, al referirse á nn escándalo ocurrido en Ja Plaza
de la Constitución la noche del 15 del presente, escribe
en un Jill)to de sinceridad, dando al olvido su republicanismo igualitario de diez y ocho mil cieI.Jto treinta y
cuatro noches de luna: u¡Qué triste idea da esto de un
pueblo!n
¿Pues qué sucedió con Psa admirable conciencia colectiva, apta para discernir las cnestiones más trascendf'ntalee, inteligente como un bucéfalo, casta como un elefante
é ingeniosa como una ardilla? ¿En dónde está eea masa
~ la presión moral, intelectual y política de 2,500 atmósferas?
Esos hombres-áquienes el Monftor llama pelados en un
impulso de desdén, á lo Princesa de Lamballe-¿no constit.uyen para el diario á quien nos rf'ferimos, los ejecutantes de los actos más elevados de una democracia en
acción?-Los pelados del 15 de Septiembre ¿no son· !os
mismos que ejercitan las funciones de más importancia
Pn una República? ¿Son 1 por fin, ciudadanos ó son pelados!
Todas las rnai'ianas, el periódico que estamos solfeando
Pe acerca á. su alt.ar democrático y celebra su misa jaco•
bina con la unción de un verdadero creyente. ¡Es co1,1a
ele oírlo predicar sobre la in'."ervención de ese pueblo pelado en los asuntos más delicados para el país!
Hace precisamente cuatro aflos que prorrumpía, en el
colmo del entusiasmo republicano: «Si el pueblo designa
al portero de Palacio para Presidente de la República,
que ese sea el encargado del Poder Ejecutivo.)) Pero ahora, dando al olvido su primer temperamento político, da
cnatro zapatetas en el aire y proclama el odio al pelcidUmol
¡Qué l)OCo basta para modificar un criterio político! Es
suficiente un escándalo para renegar del ía.olo que ayer
se adoró.
Como los sacerdotes de A ida, los pelaclos del 15 de Septiembre pueden encararse al diario en cuestión y mostrá.ndole los quince mil setecient-os veintidós boletines
que lleva de vida, gritarle con toda la fuerza de sus plebeyos pulmones: ¡ Traditore! ¡ Traditorel ¡ Traditorel .. .

&lt;!El tttonttnttJ adual.
El informe rendido por el Ejecutivo al Cc.ngreso de la
Unión, al inaugurarse el presente periodo de sesiones legislativa~, dll á conocer en pocas palabras, con el elocuente laconismo de las cifras, la verdadera situación del país.
Son hechos arrojados al comentario públfco y que al
traspasar nuestras fronteras, irán á fijar en el extranjero
la positiva información que corresponde al momento por
que atraviesa la República.
Esto.e hechos pueden encerrarse en breves líneas: En
los nueve primeros meses del afio fiscal que terminó el
30 de Junio último, se exportaron minerales por valor
de 50.800,000 pesos, contra 38.300,000, en el periodo correspondiente del año anterior.- Del mes de Junio á la
fecha, se hao tendido 522 kilómetros de telégrafos; la red
~legrá.fica mide en la actualidad 45 000 kilómetros.-L.~
extensión actual de nuestras vhfis férreas es de 11,469 kilómetros.-El último afio fiaca: se cerró·con un superabit
de cuatro y medio millones de pesos en-el presupnestp.
-Las rentas públicas ascendieron á 50.000,000.-Ex.iste
en la actualidad en las a.reas del Erario un sobrante de
Aeia millones de pesos depositados en el Banco Nacional.
El Ejecutivo haanuuciado quepr6ximamentesederrogará. el descuento que hasta hoy ha pesado sobre loe empleados públicos, haciendo á la vez, la promesa de que si
la hacienda nacional no es trastornada por algún inesPer,s,do contratiempo, se aligerará.u ó suprimirán algunas de
las cargas más onerosas para los contribuyentes.
He aquí, .en compendiado análisis, el marco en que se
halla encuadrada la situación actual, y de la ~nunciación
de estos datos surgen fácilmente las apreciaciones como
la conclusión de las premisas en(u.n oorrecto11ik1gismo. Son
páginas de la historia_nacional contemporánea y en ellas
se encuentra consignada la medida exacta de nuestro
progreso.
lia9e veinte afias la red ferroearrilera tenía 692 kilómetros en explotación y la telrgrá.fica 7,927 kilómetros.
T.ia exportación de metales en todo el afio :fiecal cm 187778 fué de$ 22.600,000. Los ingresos federales en el mismo

periodo de tiempo no llegaban á 20.00Cl,000 de pesos. El
de6ciente en el presupuesto ascendía á un once por ciento de los ingresos, y el problema -económico no parecía
tener solución.
Ante este resultado1 la República puede mostrarse orgullosa de sus Juerzas vitales, que habilmente encauzadas
pueden prepararla un lugar á cubierto de las contingencias que tenía consigo la primitiva etapa económica y política de nuestra naciente nacionalidad. La perspectiva
que México ofrece es sumamente ventajosa. Jamás un
momento histórico semejante se ha registrado en los ana•
les de nuestra historia patria, desde la Inde¡IBndencia á
nut-stro~ días. Si el esínerzo social, venciendo su prolong!l-da debilidad, corresponde por fin á la acción administrativa, nuestro país se conquistará. un puesto de importan•
cia en el porvenir, un poco enigmá.ticotodavfa, de las naciones del continente americano.

¡fj1111tlrtt!
La nerviosa pluma de D. Carlos Gris adba de &lt;lrjar
trazado un palpitante cuaJro de una comarca desolada:
cárdenos rayos de un sol colérico hieren una vasta exteneión de tierra sedienta; los á.rboles, según la. frase del
poeta, parecen quererse arrancar del suelo marchito, y
huir dé' aquel inalterable pedazo de terreno entoldado
por un cielo azul, mar sin orillas qne no surca la máH leve ve!a de una anhelada nnbe ...... Tierra inhospitalaria,
zona 1mplacab1e de la qne la vida vegetal,que es la vida
humana, ha de11aparecido totalmente.
El monstrnc- mexicano,· el que ha presidido á todas
nuestras desdichas y engendrado todas nuestras vergüenzas nacionales, se llama el hambre!
Es cierto que, como ha dicho un publicista, México
desconoce esa terrible epidemia que merma á un grupo
social y lo reduce de 1.200,000 ií 500,000 habitantes, por
falta de subsistencia~; es verdad que todavía no hemos
visto deeaparecer, como en Francia antes de la Revolución, 40,000 unidades hurpanas en un sólo año 1 ni hemos
asistido al infernal banquete de una multitud que come
yerba; nuestra hambre nacional, nueatra ha·11bre endémica, procede cautelosamente, se arrastra con pereza, es
una víbora que se desliza, no una águila que vuela, se
agazapa en los or¡?anismos y los debilita con lentitud, en
una agonía de siglos.
Creemos, sinceramente, que si el hambre fuese un prod!-1'!to wás activo del medio que baDitamos, nuestra con~
dic1ón económica habría recibido mayor impulso. Los
pueblos que luchan, son los que sienten el acicate de la
necesidad; hace falta experimentar la angustia de un de~eo n? satisfecho, para salvar eea barrera que separa la
inacción del esfuerZfl, y·cuando un ciudadano del plane•
t-a se resigna á morir lentamente, cnando se abandona li
una 1;xistencia raquítica y miserable, cuando su vigor
propio no se encara á la naturaleza que lo rodea, para
modificarla y restringirla, el hombre llevará en suA entrañas, como una maldición eterna, la feroz ley del hambrfl. que lo deprime y lo enerva.
El espectáculo que nos exhibe D. Carlos Gris, es una
resultante de las condiciones biológicas de uu pueblo
qne, para emplear la frase de un maestro, permanece todavía de rodillas.

:tOolitita gtntral.
RESUMEN.-Rml.os ataque,s contra Inglaterra, provocados
por su aislamiento.-La Gran lirt'taiia y la cne:,,ti(m de
Oriente.-Nallie podrá rflsolverJas sin el concunso de toda J!.uropa.-La Triple Alianza.-Utópica!I conce,pciones
y sueños imposibles.
Aunque quisiéramos con horror y repugnancia apartar
la vista del Imperio otomano, herido de miseria y carcomido de podredumbre; aunque pretendiéramos buscar en
regiones más serenas y más claros horizontes los motivos
que informan la política europea, no podríamos encontrarles en otra parte.
LaR. naciones continentale~, aprovechándose del aislamiento general en que se ha querido colocar la Gran
Bretaña, han c.lesatado los mil heraldos de su prensa contra Ja potencia marítima, y al estudiar la cuestión de
Oriente ,como para alentarla en una pendiente de aventuras, orillarla á complicaciones graves y seflalarla como
la única discordante en medio de la armonía de la Europa entera1 declaran que Inglaterra sola está resuelta á.
cortar atrevida el nudo gordiano de los conflictos bizantinos, forzar el paso de los DardaneloH con poderosa escuac...ra, anclada ahora en las aguas de Salónica, deponer
al tres veces pérfido Sultán, y arreglar á su talante y voluntad los disturbios escandalosos de la revuelta Turquía.
Si son ó no ciertas tales versiones, si Lord Salisbury y
el gobierno que preside han pensado alguna vez en volver por su crédito diplomático, en más de una ocasión
roto, y mal trecho por virtud de. la solapada, astuta y artera política de Abdul-Hamid, no será. cosa fácil de decidir; pero á ello han dado lugar las excitaciones de algunos periódicos ingleses, empeñados á. la continua en
atizar los públicos clamores, y dedicados á pedir que se
proceda con energía en la cuestión de Oriente, y á exigir
del gobierno haga cesar pronto las atrocidades turcas de
modo violento, Cllalquiera que sea el parecer de las demás potencias á. este particular, piensen lo que piensen
los otros soberanos, de la barbarie musulmana, causa de
escándalo últimamente en el mundo cristiano.
Pero verdaderos 6 falsos loe fun'1amentos que se han
dado para lanzar la f'Specie, ya no tiene razón de ser en
estos momentos, pne~ semi-oficialmente ha declarado nn
órgano de la prena-a inglesa, que no son ciertas las versiones que atribuían á. la Gran Bretafia egoísticas mi rae
y designios bélicos á su gabinete; que cautos y recelos03

20 SEPTIEllBRE,

1896,

a~nardará.n mejor oportuniJad para ponerse de acuerdo
con las potencias' continentales. y que fijará.u poco su
a~ntión en los clamores incesantes dt:l público que pid. .~
á. voz en cuello interveución armada.
Semejantes declaraciu11e8, es venJad, tranquilizan el1
ánimo y alpjan los temores de una conflagración euro-pea.
que podría_mos presenci~r.. luego que cualquiera nac~ón
aislada y un el consentimiento mutuo de las demás, miciara una política francamente agresiva y hostilizara.
á la 811bli1JHl Puerta; pero también es cierto, que la aviesa intención con que se hicieron circular eso_s ~u mores, ha.
dado por amargo fruto un poco de desprestigio al Reino.
Unido-nueva confinnación desu aislamiento-y á quien
de bov en más podrán tachar los poco aft:"ctos á su marcha
egoísmo refinado ó de ampul&lt;1sa arrogancia.

ae

*••

Pnr eso tal vez y con igual motivo-la condición infeliZ;.
de Turquía-ha circulado en periódicos de .Londres la.
peregrina idE&gt;a de formar una nueva. Triple A!ianza entre
Ingluterm, Italia y Estado~ Unidos, _con el objeto de resol ver ñ. cañonazos la cuestióo de Oneute, hacer cesar las.
marnnzas de. cristianos, dar s&lt;&gt;gurid.ad á los inmensos capitalt:!:I europeos comprometidos en empresas que radican
en territorio musulmán, y ree,olver en el eentido británico lus aspiraciones da los armenios y las rebddfas de los.
cretenses.
Los que abogan por esta liga. anti-otomana, y creen que•
esa unión (JStá destinada á reivindicar el nombre cristiano y á volver por los fueros de la civilización tan impíamente c:mculcados por los sicarios del Sultán, piensan.
que las escuadras combinadas de las potencias que se indican, serían e-a.paces de obrar por !!U propia cuenta contra el caduco imperio turco, y de rechazar también cual -·
qt1ier otra combinación posible de los gobiernos disidentes.
Pero no calculan que .el Hombre Enfermo de Europa.
está al cuidado del Autócrata mosrovita, que en solemne
ocasión lla declarado su deeeo de dejarlo vivir aun eu
medio de sns achaques.
No ven que Italia es satélite de la política de Berlín,
y que el emperador Guillermo procura oor todos los me•
dios posibles ponerse de acuerdo con su augusto primo,.
el omnipotente Czar.
No piensan que la Europa entera rechaza.ría inrligna-.
da la extraña iutervención de los Estados Unidos eu lo&amp;
asuntos interiores del continente 1 predicando a. filo deespada un nuevo y flamante monroísmo anti-americano.
Y no imaginan, por último, que tose espíritu crfatiano queloa anima, est&gt; im1,:mlso medioeval que los lleva á una nne•
va cruzada, sería nasta contraproducente para IC's mismos.
que tratan de F&amp;lvar, pues sí, como dicen, es fácil derribar un trono que por sí mismo se derrumba, y forzar el
paso de losDardanelos, y dominar en el Bósforo, y adueñarse de Constantinopla; no hay la misma facilidad sino
impotencia manifiesta, para evitar que la guerra santa.
estalle en todos lm confines de Turquía, manche el azul
del cielo la verde bandera del Profeta, y loa cristianos.
súbditos del Sultán caigan por todas partes heridos de
la cimitarra musulmana, y sean perseguidos por doquie•
raen las aldeas y en las ciudades, 'en la llanura y en la.
montaña por las hordas hum:lladas y rechazadas de la
capital, ebrias de sangre y de venganza.
Pretenden defender al débil y al inocente, y los arrojan maniatados en las fauces de las fieras; quieren haetircesar escenas de horror y de exterminio, y abren una.
nueva era de bárbaras crueldades¡ aspiran á. que la civi•
lización recobre sus holladosíueros, y darán nneva:1 y p.:&gt;sitivas causas y ocasione1-1 á los detentadores del derecho.
cristiano; sueñan con la paz europea, y sólo procurarían
la guerra universal.
lJesengaflémonos: la nueva y pretendida Triple Alianza, si es verdad que se ha fraguado para emprender cruzadas en el siglo XIX, es una vana quimera, una inconsistente utopía.
X.X.X.
Septiembre 17 de 1896.

UN DRAMA EN LOS AIRES.
LA MÁQUINA DE VOLAR.

La prensa extranjera acaba de referirse á. la m~1erte deLilienthal célebre ingeniero alemán que.había rnventado la máq~ina para volar. Otto Lilienthal había estadooperando experiencias Je n_avegación. aérea desde ~l aflo
de 1893 en medio de la curiosa atención de los sabios de
todos l~s países¡ así pues, la noticia de esta cat:tstro~e
ba tenido un eco doloroso en todo ~l mundo, porque J.Iliembal ha sido 91 primero en obtener resultadoli satisfactorios de uno de· los prnblemas que más han llamadola atención de la humanidad.
¿No es· desconsolador, en efecto, qu~ en una época en
que el hombre puede trasmitir su pensamiento y su palabra á t,ravés de distancias inmensas por medio de un
eimple hilo, no se haya encontrado todavía e~ medí.o de
dirigirse en los aires, como lo hace el más hwmlde páJaro,
ó el más miseratle insecto? Modelos se encuentran en la.
naturaleza y sabido es que la ambición de imitarlos no
es nueva, Puesto que las más antiguas tradiciones, las de
!caro por ejemplo, entre otras, nos ensefian al génerohumano tenazmente intrigado por descubrír los secretos
de la navegación aérea.
.
Sin embargo, desde bare un siglo no se han repet1.do.
los ensayos y el asunto ha quedado únicamente res_t~1!1gido al terreno de las expeculaciones. En la Expos1~1on
de Chicago, el aereonauta Langley demostró que el viento no es una masa de aire que cambia con movill!ien~os.
c.niforrnes en el mismo sentido, sino una sucesión ~e
olas aérea~ animadas de agitaciones muy diversas, baJola aparien.cia de continuidad.
.
En el Observatorio del Parque de los Príncipes, el seflor Marey demostró que los pájaros más aptos para \'Olar no se co:.ducen como motores poderosos navegandocontra las variante!', ainó como una esp~cie de.papelot~sque bu!!can su punto de apoyo en el mismo aire Y se lt-

20

SEPTIEMBRE,

1896.

175

EL MUNDO.

mitan .á. inclinar el I,&gt;lano de sus alas para aprovecharse
BODAS REGIAS.
de un 1mpulso exterior.
De este modo, no se_ trataba ya de encontrar nn motor
p6cialment~ sa ~a anuncía~o, causando general sent.iá la vez sumamente .hgero y poderoso, sino de fabricar
miento de sat1sface:16n en Ita.ha, los esponsales contraiu~ a6ro~l~no susceptible dt; apro\•echar, por las variados entre el Príncipe de Nápolee y la .Princesa Helena
ciones fac1les de su superficie, todas laa fuerzas de la at- de Montenegro.
mósfera . .A i:es~lv~r este probl~ma se dedicó Lilienthal;
Y!ctor Manuel Fernando de Sabaya, príncipe de Nápoy he aquí el mge!11oso aparato m ventado por el ingenieles, Y presunto hereder? de la corona de Italia1 hijo único
r~ alemán: Se. fiJaba al cuerpo alas rígidas, cóncavas y
del rey ~umberto, nació en Nápoles e: 11 de noviembre
dispuestas_ úmcamen~ para recjbir el impulso del aire; de 1_869; mgresó_ al ejército desde edad muy temprana,
eran de mimbre, cubiertas de tela y en número de cuahabiendo obte~~do el grado de teniente general.
tro, superpuestas dos á. dos; las de arriba no servían si~elena, es h1Ja del príncipe Nicolás y de Ja princesa
no. para paracaídas, teJ?ían unos ~torce metros de super- M~lena d.e ~on~enegro¡ nació en Cetinje el 8 de enero de
fic1e1 Y estaban sostenidas por hilos metálicos y se pro- l~t3; rec1b1ó b_rill~nte ec!ucación y cultivó con éxito la
lon~8:ba!1 por u1:1 timón muy alto, destinado á aumentar el Pl!}tura Y ~l. di~uJo, habiendo recibido envidiables preeq.mhbrio del sistema; el na,·egante aereo eat ... ba s11spen- mios y fehmtaciones de los artistas de Dresde.
d1do en este apara~o entre las ~os. alas inferiores, y poDe las hermanas mayores de la princesa, Mili~za está
día á sugu~to, mediante un mov1m1ento de brazos y pier- casa~ con el gran duque Pedro Nicalaivitch de Rusia, y
nas, cambrnr el centre de gravedad de h\ máquina de la prmcesa Stana con el príncipe de Leuchtenber, Jorge
atrásá adelante, aprovechando así las variaciones del vien- de Romanovsky.
to. Las pruebas de este aparato se verificaron en SteEl proyectado matrimonio que unirá la legendaria cagl.itz, cerca de Berlín, en medio de una llanura iuculta y
sa de ¡;:aboya con la ~bscura de Montenegro se verificad~de lo alto de una colina artificial construida apropó•
rá en octubre 6 .nov1em~re, y li ese objeto ya están preBito.
.
parand? á la novia. con. rnstru~ciones y ensefianzas, paMás tarde, Lilienthal hizo edificar en Rbinower otra
ra que mgrese _á. la ~gles1a católica, donde será bautizada,
colina, que es la que reprbSenta uno de nuestros graba- Monsefior :riJahnov1ch1 obispo de Antivari ea el encardos, y ae1:1de la cual obtuvo los mejores resultados. He gado de la conversión.
aquí, según el testimonio de mi testigo, cómo procedía
Es tanta Y tan grande la preponderancia de Rusia en
el at-,reona.uta: se lanzaba
desde lo alto de su colina,
después de haber tomado
impulso desde la plp.taforma
en contra del viento. En s~
vuelo de algunos centenares
de metros, bajaba lentamente á un nivel inferior de terreno, cuya inclinación séguía poco á. poco, formando
un ángulo de cerca de seis
gradoS con el horizonte· de
tiempo en tiempo, c uancÍo el
viento refrescaba, fscendfa
como lo indica.la instantánea
fotografía que publicamos
hasta un nivel más elevad¿
que su punto de partida; el
descenso se efectuaba sin di~
ficulta!, cuando el aparato
f~ e
se aproxima-ha á tierra, en
virtud de una pendiente muy
facil. Cuando en el curso de
su camino el navegante deseaba subir, se aprovechaba
de la facultad viva de que
disponía para colocar sus
alas como la superfi~ie extendida de un aeroplano
ascensional; cuando en su
trayecto el aparato pasaba
por un máximum de la curva, ~l navegante debía para
contrnuar su marcha, inclinar sus alas en sentido in•
verso.
MÁQUINA DE VOLAR, DE ÜTio LILIENTHAL.
~sta descripción nos hace saber de qué modo se pro- l
t
duJo la catástrofe~ que nos referimos: el centro de gra•
os asun °~ europ:-os, que la misma Italia que forma parvedad de 1~ máquma se encontraba únicamente asegu- t~ de la Tnple Ahanza, s~ ye compelida por medios inrado por e1 pe~o del cuerpo del navegante; si por un sal- d_1re~tos á. butcc~r no ya la.liga con la poderosanaci6n,sino
to brus~o d_e viento és_te es sacudido, si el péndulo hace ~1q.me~ la. am1~tad del príncipe de Montenegro, cuya
u
¡ 6 d
d
umc~ s1gmfic1_1,c1ón está en sus relaciones de obediencia
na osci am n emas1a o amplia, las alas, zozobradas,
sumisa al gabmete de Sao Pett:sburgo.
no presentan ya en BU desceniw sino una superficie conAsí son por lo e mún las alianzas de familia entre las
vexa. En este caso, no sirve el paracaidas y la máquina tes~ coronadas .. La, raz,ó1; de Estado, la conveniencia
cae pesada Y rapidamente al suelo después de haber
política, _so_n el ente, no umco que gula l"ies un,·ones.
dado una vuelta sobre sí misma.
'
ª
Así, pues, Lilientb_ al murió víc"ma de una ,·m¡,ertec- d Los m101stros discuten, los soberanos deliberan y se
.
w.
an palabra de casamiento dos influencias.
CI6 ne~ 1a construcción d~ su máquina; pero el. prmcipio
desu sistema de navegación aerca se honrará lo mismo
que su me!Doria, y los sabios no renunniarán á. contiEl Trasatlántico mayor del mundo.
nuar experiencias que él ha iniciado.
En el presente mes se botará, al agua el nuevo buque
trasatlántico uPensylvania,)) que será. el mayor del mundo, Y con una sola ex:cepc_ión, el buque más grande que
hasta ahora se ha constrmdo.
Los vapoMs de mayores dimensiones actualmente son
los de las líne~s White 5tar y Hamburg American. Pueden llevar de siete á ocho mil toneladas de cargamento
ó lo que es lo mismo1sus bodegas podrán contener un~
ca_rga de_ eee peso, en el cual no se incluye el peso de la
tr1pulac19n y de los pasajeros.
·
Pufs b1e?, el 1~Pensylvania»·tendrá. una capacidad doble. Las dimensiones del nuevo buque, que se está construyendo e~ Belfast, son como sigue: longitud 568 piesancho, 62 p1~s; fro~tal, 42 pies.
'
'
~endrá vemte mil trmeladas de desalojamiento, y se
estima que puede. llevar una carga de catorce mil toneladas, lo que ea casi el 1loble de lo que llevan los mayores
b!1ques que están !}Ct11almente en servicio. El ccPensylvaruw&gt; tendrá máqmna'! de cuádruple expansión con una
fuerza total de 7,000 caballos. Su longitud de' 568 p·
s1;1pera á la de los mayores buques, y lo mismo priede
case de la anchura y frontal.
Los ingenieros cr1•en que la nueva embarcación pod á
desarrollar una velocidad de catorce á quince n dr
a_or hora. La enorote capacidad de este buque, sólo ;u:
e comprenderse c ,ruparándola con la de loa coches d
carga usados en los ferrocarriles. El carro más grande de~
las líneas de vía a1,cba puede contener treinta toneladas.
así es que, en_ las ~-odegas del ccPensyl vania,&gt;1 se puede
var el contemdo ele 46 carros de carga
~l n_uevo buq11e te~drá 228 cama;otes, y podrá. dar
alo1am1ento 1,500 pasaJeroe de tercera clase. Es probable
que en el mes de Octubre haga su primer viaje ent
Hamburgo y Nueva York.
re
El 11 Pensylvania,11 como ya dijimos será. el buqu
á8
grande que se ha construido hasta ~hora con
m1
PRIKCFSA HELENA. DE MONTEN"EGRO
excepción. Este es el famoso Great Easter~, que fo.é c~~s~

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VICTOR M.AJ,."UEL FER:,.'A...... DO, Príncipe de Ná:poles.

tirtlido en 1858 en Mil-wall-eu•the-Tbames. Sns dimensiones eran: longitud, 691 pies; ancho, 83, y frontal 48.
Tenía 32.160 toneladas de desalojamiento, y podía contener 18,915 toneladas de carga. Llevaba una máquina de
acción horizontal, con cuatro émbolos de 84 pulgadas de
diámetro. Tenía seis calderas que desarrollaban una fuera
za de 6,000.
Además de esto, el Great Eastern tenía 6,500 pies cuadrados de velas. Hizo varios viajes á través del océano,
pero estaba tan mal construi.do, que se creyó muy peligroso seguir!o usando, y al fin fué despedazado y vendido como metal y madera vieja.
El (cPensylvanian estará., además, lujosamen~e decorado,

TEATRERIAS,
Maggi continúa en Arbeu marteniendó el sagrado fuego del arte.
Los Provincianos en Par'is. La niujer de Claudia. Hamlet,
Quien sepa el juego que no lo enseñe y La, Tia de Carlos. esta
última á beneficio del actor Sr. Della Guardia, llenaron
los programas de la semana anterior.
Menos esquivo nuestro público dileUanti ha ~udido en
mayor escala á A.rbeu y salido complacidísimo del desempeño y elección de obras. .
En Orrin se han verificado con poco éxito representaciones de zarzuelas y opera.-Rigoletto fué un fracaso y
suerte parecida corrieron las demás obras.
Rosario Soler hizo su debut en el Principal con Chateaux Margaux, que se nos ha servido casi á diario, con
éxito para la Empresa.
La nueva tiple posee una voz de agradable timbre y
corta extensión. Aún no domina bien la escena pero tiene_ condiciones excelentes para llegar á ser una tiple có•
mica; en cambio es notabilísima cantao-ra de flamenco lo
que ha demostrado con las peteneras que canta noche á
noche y galantemente repite varias veces á petición del
incansable público que concurre á las tandas.
~ el público está en lo justo, esas peteneras no se oirían
meJor en los ca.fes canta.ntes tan en boga ahora en el viejo Continente.

d!:

ne.:

un:

ROSARIO SOLER.

Nue,·a Tiple del Principal.

�20

EL MUNDO.

17".

A

Lluvia experimental.
L. Ervera, ha realiza~o una
experiencia muy curiosa, por la cu?-l ha; reproducido, en
una vasija el fenómeno un poco m1stenoso de la formación de la Íluvia.
Ervera toma un vaso cilíndrico que mide de ~lto Yeinte
centímetros con nn diámetro de diez centímetros, qne llena basta la mitad de alcohol á. noventa y dos por cielito.
Tapa la vasija con una tap&amp; de porcelana; y la pone á calentar al baf'io..maría hasta que está próxima la ebullición del alcohol.
Retira deepués la vasija del bafio y, sin agitarla, lapone sobre una meea. AJ cabo de algunos minutos, la tapa
se ha enfrirdo, los vapores del alcohol comienzan á condensarse en eu proximidad. y se forman verdaderas nubes, muy vieíbles, que no tardan en rev_olversE: en finas
gotas. Estas, pronto caen regulares, Yert1cales, mnumerables, en el líquido, que se parece,. si no á. una tempestad,
eií al menos á. una verdadera lluvia en un vaso de agua.
Estas gotitas, puestas en el microi::_copio, miden de cuarenta á. cincuenta milímetros de diámetro.y la caída puede durar una media hora.
A medida que el aparato se enfría, el nivel en que ee
efectúa la condensación baja, y ee ve arriba de ,a zona de
nubes, una zona completamente clara. En peque~o ee vé
toda la circulación acuosa de laa1m6efera. E1 1fqu1do que
se evapora representa el océano, la parte más alta el cielo puro, y entre los doe, las nubes que. ee revuelven en
llu via 1 la cual retorna al océano.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

ELMUNDO.

nuestros lectores.

P1•hna á :nuestros susorltores.

Acompañamos al número de hoy 11n hermoso fotocromo á f!iete colores, que nuestros abonados ha lla rán sin
duda dP. eu gusto. Nos permitimo~ hacerles notar la diferencia qne hay t-ntre éste y el prrn1t'ro (El Monaguillo)
que publicamos, Jo cual acusa un adelanto que procuraremnR vaya en aumento en las primas que posteriormente
les ofrecere rnos.

Otro pago de $2,000 de "La Mutua"

•
FRANl'ISCO MELITÓN VARG,\S1

El lunes, á eeo de las tres de la tarde, falleció en la
ciudad angelopolitana el venerable Pastor de aquella
grey, Don Francisco Meli1ón Yaigae.
Era el Sr. Vargas oriundo de Ah11alulco (Jalisco), de
humilde familia; estudi6€:'11 Guadalajara, en el Seminario
Conciliar de aquella capital que 1an pródigo ha sido en
doctos y virtuosos prelados, muchos de loa cuales rigen
dióceeis importantes.
Su carrera eclesiástica fué una no reducida eerie de
buenas obra!'I, y nadie olvida aún t.lU al;megación heroica
cuaudo en 1884 1 con moti,•o de la fiebre awarill~ que se

1896.

Ahora que estamos seguros dE: la ilnf'ltració n y buen
criterio de los qne nos leen, y guiados por t'I afán Ue mejflrar siempre nuestro semanario, iniciamos en E1, M ur.no, C'On el grabado que representa at S¡. Pre .. ideute de la
República haciendo sonar la campana ae la Independencia, la publicación de escenas tomadas del natu ral, @upo.
illendo razonablt'mente que no se nos exigirá ni la fide)i.
dad absoluta de 111s füionumfas, ni la aosolnta precisión
de los detallPs, imposibles de obwnn en eHa clase de
trabajos, que 110 son copias fot.ográficaFt, sino dibu jos boa.
qnPjados .-n el lngar de los sucef'0~ y acab11dos con el podtff0so auxilio de la memoria Uel ar1,i1,;ta.

r n naturalista belga, M.

El llnstrísimo Sr. Yar gas, Obispo de Pne!Jla.

SEPTIEMBRE,

Obispo de Puebla.

desarrolló en el litoral del PiJcí.fico, ee quedó como único
sacerdote en la ciudad de Colima, apestada, y llevó de tu•
¡urio en tugurio su inagot!:l.ble caridad y sus paternales
coni::uelos. Era entonces Obispo de Colima, y habiendo
agotado todos sus recursos en esos días aciagos, empeiló
su propia cruz episcopal para llevar alimentos á. los en•
fermnfl ....... ..
Df.'I Obispado de Colima pa'IÓ el Ilustrísimo Sr. Vargas
á Puebla, donde fueron incontables sus beneficios, notable su celo apostólico é inmensa su caridad, y donde ha
muerto en medio de las bendiciones de su grey.
Nosotros que amamos á la ciudad angelopolitana, nos
unimos á ella para lamentar la muerte de varón tan digno, y en estas líneas hacemos al presente la expresión de
nuestra sincera condoleucia.

EN COSCOMATEPEC .

Uoecomatepec, Agosto 31 de 1896,
Sr. D. Carlos Snmmer, Director General de ((La Mutua.•
México.-Muy sen.ar rofo:
.
Hoy me ha i::ido entregada por el Banquero de la Oom•
pnñía f&gt;l1 esta Villa cuya sucursal en nuestro país vd. &amp;an
ttcertadamente dirige, la suma de ($2,000) nos MIL P1801
p,,ATA importe de la póliza nómero 717,543 que á favor
1
mío y de mis menores bijas tomó, apenas va á hacer un
afio mi finado eRpo.m el 8r. Don Miguel Loyo Rodríguez.
o't'bo tanto á Ud. como al Sr. Don Manue l Alcérreca,
Agente de esa Compañía, las gracias por la eficacia con
qul:l para evitarwe molestias y dificultades, han procedido en este asunto, y me complazco en dárselas muy ex,
prPeivas.
También me tomo la libertad de suplicará Ud. encarPcida.tnente haga presente á. los St:ñores Directores en
Nueva York, nuestra gratitud.
Muy reconocida qnedo de Ud. afectísima servidora.GuAO-\LUPE Do;inNGue:z na: LoYo.

COLUMNA ~E HONOR QUE ACOMPA~Ó L.\ C.UIPAN.A DE EL :'ltuSEO DE ..\.RTILLERÍ\ AL P~\LAC!O N., CIONAL

15 de Septiembre de l800.

El Señor Presidente de la República haciendo sonar la Campana de la Independencia.

177

�178

20 SEPTIEBRE, 1896.

EL MUNDO.

20

~ = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = == ==

•

El tiempo, el viejo Baturno, devorador de eus propios
hljo!', los años, rPspet3:, pu~s, algo:_ e l recuerdo de las
patrias glorias y de los patnos mártires. Hay, pues, un
amor que no perPce: el amor nacional. En vano ante ~l
se hunden las estaciones, los a.ñ_oe, los lustros Y los siglos; en Yano las mismas gener~ciones se suced~n ........ .
Perdura cnmo llama indE'RlJ'Uct1ble; pasa como TI?.° legado dt:&gt; fos almas de los padres á las almas de los h1JOf'
Todos los demás amores se derrumban en reded~r de_ él,
que fructificfl: qnt:: aun !!abE: el secrete. dela germ1na016n
de fo;, beroes y de los mártires.
.
.
MuchfJS t-iglos hace que el llamam1ento ~er01co de Pelayo repercut.i6 en las montañas_ de Asturias, f aun se
conmPmnra ~se recuerdo, y el vigor y el entusiasmo de
esta conmemoración, acrecen
cada centuria, cada aniverr
sario.
Un siglo harii. pront,o. que
el hnmilde cnra de Dolores
bautizó nuestra libntad. y
hoy amamos quizá á ese Padre nuestro con más amor
que lo quisieron aquellas
ovejas humildes que convocara á la diaria oración.
Durante im:. diPcisiete lu"ltroe que nos Pepnran de aquellas redentorm~ luchas ........ .
cuántos cambios hemos pre•
senciado; fratriciflas contiendas, kaleidoscópica suce¡,ión
de partidoP. hasta llegar al
equilibrio, á_la paz definitiva.
Y á. través de ePe marencres ·
pado dP los PUCf'SOA en que la
na ve dE': la patria ha podido
tantaP veces zozobrar, haba·
bidoalgo inmutable, sin em ·
bargo, nn faro de potente luz
brillando Pternamente, ma.EÜer el turbulento azotar de
las marPjacfas: Pste faro ha sidoPl amará Jo¡:aquennsdieron
patria, lazo de unión entre ·
laa generaciones que se desmoronan en el polvo, y las
que surgen con plétora de
''1
s&amp;via; y e1:1te faro aca.ba de
lanzar hoy, en f'I octogésimo
sexto anivereario de nuestra.
1iberación social y política,
sus más vivos y potentes
resplandores.
El entusiasmo popular, co•
mo impetuosa corriente de
eguas viv-as, se ha desbordado por donde quiera, conmovedor é incontrarrestable.
Ho11do ennsuelocausa este
'!I
desbordamiento porque eR
augurio de una solidaridañ
nacional,cada día más segura.
y quP se erguirá omnipotente y firme ante todos los conflictos, ante todas las adversidades, ante todos los peligros.
Pero procedamos á hacer
una breve reeefia de las fies11
tas nacionales, á la cual
acompañen las fotografías
1
tomadas de las principales
escenas. No llegaremos tan
á tiempo ante nuestros lecj¡
tores, que no tengan éstos
,1
una noción general de los
ff"stejos, proporcionada por
11
El Imparcial, pero ni con la
índole de nuestro semanario
cuadra la información inmediata. ni pretendemos hacPr
de este art.ículo una serie dP.
:I,\:[' l["c
.. 11,.
notas áridas, sino un reflejf)
; 11'
de nue¡;:tras impresionec:: eu
;1•111
estos días de general regocijo.

1

•••

,

jllil

La campana de la Independencia, esa sagrada reliquia trasladada :i. la Capital
desdP. el humilde campanario de la parroquia de Dolores, donde congregó á los primeros mártires de nuestra autonomía, vino á dar un to·
que de novedad conmovedora á. las celebraciones cívicas
y un impulso poderoso al entusiasmo espectante de las
masas.
Conocidas son de nuestros lectores las diversas etapas
que precedieron á la instalación definitiva del esquilón
San José. y no nos detendremos por ende á enumerar•
las, dPl'lcribienrlo Fólo la entusiasta y espléndida instalación. ~H-~ i-i PFta fn é la ceremonia capital de las fiestas,
algo la pn•cedi6, sin embargo, que merece mencionarse,
y vamos á. dedicar unas líneas :í la J ura de Bandera, ceremonia la más conmovedora, sin duda, en el seno de
nuestro ej é rcito, y que se efectuó el 14 en la mañana en
el Paseo de la R eforma, y en atención á que los Batallones 21 y 26 de infantería, habían cumplido los diez años
que la Ordenanza previene nara e! P':IO dt:' ~u l'~T'.1e~.
:~ '3P1 ;nb:11:.:-0 ue ,vs oaca,lones citados, cnncurrió á. la
sedición de Guerrero y á los disturbios de Papantla,

A las 8 a. m . del día indicado, los expresados Batallones y }os R t&gt;giruientos 1 y 2, ordenár&lt;;&gt;nse en l.ínea desplegada.en el Pabeo, encontrándose R~t muchoa _Jefes y oficiales que iban á acompañar al Primer Magistrado de
la Nación. Bi:it~, dt&gt; gran uniforme, pr.esentósa en carrua•
je abierto· acompañábanlo el Secretano de la Guerra y el
General Escobedo, invitado especialmente para el acto,
en el mismo carruaje. y s~guíanlo en coche, los Señores
Generales Mena y \"élez, escoltándolo el Estado Mayor.
Llegada la Comitiva frente al 21 Batallón, los personajes indicados apt&gt;áron~e de ens carrudjes. El Sr. Gral. Gueto Jefe del Batallón, dt&gt;spidió la bantlf&gt;ra usa~a y en seguida entregóse la nueva al Sr. Gral. Díaz. Esba, conforme á nuevo decreto, es cuadrada y de n·o v~nta centímetros por lado, de et&gt;da y con ~l. e~cudo me?' 1cano. A 1_empuñarla t-1 Sr. Gral. Diaz, dmg10 á los Jefe~ y oficia_les
una vibrantt:a y hermosa alocución, y en seguida se hizo

,.'

locóse en el centro el esquilón, ornado con ampl:a corona
de laurel dorado, circundáudolo un sol, que.descansab:a
sobre un baz de banderas tricolores. Custodiaba la reliquia una divisiór. al mando del Sr. General Alonso Flores, algunos de c!lyos.cuerpos for~~ron vallaE:n todas las
calles que recornó lammensa comitiva: .i\vemd~,Juá-rez,
San Francisco Plateros, Mercaderes y D1putac10n, para
llegará Palaci~, donde los grupos 8? y 9? se habían ya
instalado.
E1 acto oficial se afectu6 en una hermo~~ plataforma,
adornada muy ábilmente. Ocuparon los s1t10s de honor
el S:-. Presidente, sus ministros, y algunos otr0s personajes y llegado el carro alegórico y asegurada ta campana po'r elgarfiode la grúa que debíf!, l_evantarla, ~! Sr. General Rocha Presidente de la commón que traJo !acampana oe Dol'ores, dirigió al primer Magistr3:do .una opJrtuna alocución haciendo laenirega de 1a reilqma, alocución á que el Sr. Presidente
respondió con breves pero
expresivas frases, mRnifestando que año por año, !acampana será tocada para recordar la amada vo;;, que congregó á. los patriot.as en rededor del lábaro de la independencia.
Procedióse en sf&gt;gnida. á
izar la campana, maniobra
que por diversas circ1rnstan•
cías fué laboriosa, y durante
la cual las bandas mi l:tareH
tocaron varias piezas oídas
con entusiasmo por el in.¡
menso gentío que había in vadido la plaza de la Consti•
tuci6n.
Cnando terminó la inEitalación de la campana. soltáronse innumerables palomas
con divisas y empezó el desfile de las tropas.
Las calles P,Or donde se
efectuó el desfile, estaban
brillantemente adornadas, y
las ae.ñoritas, aglomPradas en
los balcones, arrojaban al
paso de la Comitiva conjelli
y serpentinas.*

'

l

••

El día 15, á las nueve y
treinta minutos de la mañana, abrió sus puertas el Sa•
lón de Embajadores tlel Pa•
lacio Nacional, y el Sr. Presidente de la República,
acompañado de sus Mi nis•
tros, recibió á los altos Jefes
del Ejér:::ito y á. la numerosa
oficialidad. Incontables fPlicitacionee fueron dirigidM
en ese día a: respetable Jeflfde la República y t.al fué la
solemnidad capital de la nul•
fiana.
Por la tarde, en el ,1Eder
Jai,)) efectuóse una lucida
fiesta en honor del Ani versario de la Ind~pendencia,
á la cual asistió la co11cu•
rrencía más selecta, pree:i•
dida por hermosísimas reinas, que adjudicaron pre•
mios á los pelotaris vencedores .
Por la noche, Pl entusiasmo popular era indescriptible; numerosos edificios estaban iluminados, y la inm""nsa Plaza de la Constitu·
ción y los frentes de Cate•
dral y de Palacio, estaban
adnrnados con gusto.
El Zócalo, mm1trnba una
iluminación del todo nneva, consistente en estrellas
mnlticolores, portadas y arcos con haces de luz. A las
10 de la nocht&gt; . reuniéron!l-e
en la Avenida Juárez más de
dos mil hombrPs de las clases trabajadoras, los cua'es
11
"1'11' !,. '
i
recorrierron la A venida con
11iilllillillit!.U\\t:ll·'~·:l¡¡¡,--~-"'-""""""'"k/\l~,..,.~__,
antorchas, faroles y estandartes, llegando cerca de las
once á un extremo de PalaLA CAMPANA DX LA INDEPENDENCIA.
cio. La multitud que seagriluna descarga general. El Sr. Presidente pas6 después an- paba en la Plaza de la Constitución era enorme .
.A las once de la noche apareció en el balcón principal
te el 26 Batallón, y con palabras no menos entusiastas y
hermüsas, hizo la entrega de la otra bandera, regresan- de Palacio el Sr. Presidente, acompañado de sus St&gt;cret:1rios de Estado y una. C,omisión del Ayuntamiento. Coinn
do luego con sus acompaña~tes al Palacio Nacional.
por ensalmo cesaron los rumores de la inmensa multitud,
*
* la glorieta de Colón la or- y el Sr. Gral. Díaz, tremolando la bandera nacional, hi•
Tenninábase entre tan~o*en
ganizacion de la comitiva que debía desfilar con la Cam- zo sonar el histórico bronce, sonido al cual signieron 1111vias pirotécnicas, rloboa y repique general, dieemináu~
pana de la Independencia por la Avenida Juárez.
Componíase tal comitiva, d~ 7 grupos con diversos dose después por las calles la multitud entusiasmada.
distintivos, estando representados los Estados de la ReEl 16, última etapa de los***
festejos patrios, inició la !l-epública por numerosas comisiones. Iban además algunos
otros grupos y gremios, y entre el sexto y sétimo, roda• rie de sus actos de regocijo con el desfile por nuestra prin·
ba el carro alegórico, tirado por seis caballos ingleses de cipal.Avenida, de los gremios y Comisiones quf', pn-cf'la más hermosa estampa, guiados por tres jockeys que diendo al Sr. Presidente dela República, 4 sue: Mini~tros
cabalgaban en los tres caballos de la izquierda. El carro y á otros personajes, se dirigieron á. la Gl9rieta Central
era de un primoroso efecto, con ruedas y lanza cubiertas de la Alameda.
En la glorieta central habíase levantado un elPgante
d&lt;&gt; C'""O !!evando al frente el heráldico escudo de México
entre vistosos tro1eos ue guo:m.:., :.in'J .:!e !oe .cuales .estaba pabellón, donde la comitiva se instaló, ocupando los siformado con el cañón que usó el Padre de 1a ?aur1:1.. Ce - tios de honor el Presidente y sus Ministros, y comenzl).-

1

SEPTIEll!BRE,

17H

EL MUNDO.

la solemnidad con la obertura de Semíramis, á la cual sila lectura ~el acta de la Independencia. Después el
Sr. Lic. Emeterio. de l3: Garza pronunció un hermoso dis•
curso, que á contrnuac1ón de estas notas reproducimos
y concluid? el cual, subió á la tribuna el Sr. Enrique Pé:
rez Valencia.
Te.rminada la solemnidad, retirüse de la Alameda el Sr.
P residente Y comenzó el desfile del ejército con el Ju.
cimiento de costumbre por las principalea 'calles, hermosamente adornadas. Durante él eleváronse numerosos globos.
Por 1~ noche iluminát?n~e los. edificios públicos y muc~10s pnva~os, Y el mov1m1ent.~ en. 1~ principales arterias fué am~~do, hasta que lo 1mp1d1ó una lluvia molesta, no penmt1endo que se quemaran los fuegos artificiales
que había preparados, los cuales se traJ.isfirierou hasta la
noche de hoy,
Como nv~as complementarias debemos hablar de la
Pntrega oficial de las está~uM de Chihuahua, hecha en el
Paseo de la Reforma el dia 15 por la mañana al H. Ayun•
tamiento, por los delegados del Estado antes dicho.
Son estas estátuas las de los heróicos generales Esteban
Coronado y Manuel Ojinaga.
Al hacerse la entrega, el Sr. Jesús Valenznela uno de
los delt&gt;gados, pronunció nn elocuente discurso. '
El 10 co_mo es costumbreabriéronse las cámaras1 leyen·
do el !4r. Gral. Díaz su mensaje presidehcial.
El 17 en la mañana, efectuósP- en la glorieta central de
la Alameda _una conmovedora fiesta infantil costeada por
el Ayunta~!ento y en la cual respetables damas repartieron á los ~n~os ahí congregado!! numerosos juguetes.
Corno ultima nota, hablaremos del premio obtenido
~ r La Esmeralda merced á s~1 adorno floral. Este premm dt&gt;cretado por el.ay~ntam1ent? al edificio mejor adornado de nuestra pl'lnc1pal Avemda, era de cien pesos.
Una de las fotografías que pnblicamos representa á La
Esmeralda con su adorno tan sencillo como elegante. La
verdad es que á. ese palacio, como las hermosas muchacha.s, bástale.s un lazo1 un ramillete de flores, para triunfar. En su esbeltez lleva su victoria.
~as di versas demar~aciones celebraron con varios festeJos la conm~~uorac1ón nacional 1 figurando en I ugar
prefe~en~e vanos es.pectáculos. En las hermosas villas
del Distrito el entusiasmo no fué menor que en la capi~I. Los A.ynntan~ie?tos con el concurso de los vecinos
diero.n mucho lucurnento á las fiesta:-1.
'
DeJan estas muy gratos recuerdos y halagadoras esperanzas. Pueda el a~o que viene hallarnos en estado de
progreso y prosper1~ad tales, que el lucimiento con que
celebremos las patrias ~on~emoraciones, deje un eco en
los anales de nuestra historia.
í UÍÓ

1

•

1896.

DISCURSO
PRONUNCIADO

POR EL

SR. LIC.
16 DE

LA MAS°AN A DEL

EMETERlO DE LA GARZA (JR.)
8EP'l'lEMBRE IJE

1896,

[Fragmento.]

Había comenzado la obra de reconstrucción en el gran
taller de la humanidad.
Era uec_esario destruir el mundo y reedificarlo después,
pero reedJficarlo con bases muy profundas y muy sólidas,
amplias Y esbeltas arquerías para respirar el aire liremente y dar paso á la luz del sol, con cristales muy
claros .Y n:iuy t1·ansparentes para verá. Dios, y estar en
comumcac16n eterna con El.
Rousseau había presentado ei,te proyecto y lo apoyaba con ~dc:nirable filosofía: (&lt;En lo de adelante habrá
una ~sociac1ón que defie11da y proteja con toda la fuerza
comun la persona y los bienes de cada abociado y por lo
~ual ~da uno, uniéndose á. todos, no obedezca' má.s que
a. sf ~ismo y quede tau libre como antes ......... u
la idea fu é aceptada con entusiasmo-di.stribuyóse el

bª

BALCÓN

CE!'JTRAL DE l'.\LACIO- iSS'.l'ALACIÓN DE LA CA)1PANA .

tr.abajo-cada quien tomó su puesto-la empresa era titán_u:~a,-heroes y mártires de la libertnd, lt s obreros, participaban de una naturaleza divina y_ hnmana.
El mismo Rousaeati se encargaba de !a propaganda y la
bacía verdadnamente sugestiva minando las tradiciones
d.el pasado. Volt~ire venía desPués á convencerse y á he.r!r: porque Voltaire era un sátiro-sepulturero que ten fa
siempre un sudario grotesco para envolver á sus victimas y una carcajada s11ngrienta para deFgarrar el Yelo y
ofrecerles el desprecio universal. Sucedió entonce1:1 que
l\;irabe!\u aprovechándose del entusiaF1mo general convierte la ..á..samblea constituyente en tribuna de la Frau•

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CA.RRRO ALEGÓRICO QUE CONDUJO LA. CAMPA.NA AL PALACIO NACIONAL.

+

cia, y d1;1 pie !:'obre la revolución de 93, soberbio dl\"ino
como ju:;t.icia del ciem, desencadena una tempest~d de ra~
yos. Y aqut-1 In~ trt-s hombrea hicieron rodar en el abis•
~o al siglo X YIII, que :riervioso, agitado, epiléptico. 1:-xp1ra.ba ya entre sacudimientos y convulsiones terribles.
Diríase que la humanidad entra'Ja en·a¡;,onía.
Era el _m omento épico.
Y como .Para despertar al Universo y que los astros
fnFsen tf&gt;stigos de esa gran batalla que iban á librar ld.
idea y la .fuerza, rle cuando 1;1n cuando veíase cruzar en
aquellas noches fantástícamente tenebrosas el Angel de
la .Libertad, que batiel:!do sus alas como par{&gt;adeos de lummorn estrella, anunciaba al mnndn el adveniL,iento del
1111Pvo siglo y con él la resuneccióu de los pueblos.
Trt&gt;S !,oml;&gt;res también presentaron la idea de la libertad t-11 América: Waflliington ell t-l .Norte Bolívar en el
Sur. Hidalgo en l\Iéxico.
'
l.i-lorinioa página de una his_toria de la humanidad escribi~:run con sn l"angre los héroes de nuestra Independenc1~. A I lee1: l-11 en ella ia vida de esta gran Nación,
st1s trrnnfos df.Jan en la mente nn rt'guero de luz verdad~ra vfa !actea centellante de preciosos rf&gt;ccerdo;, que fas
cina y deslumbra como en irnestras noches primaverales, t!l hümed0 ciPlo r(,ciado con sus gotafi de luz.
Hidalgo e1a un predestinadn.
Su mi1:dón era diyiJia.
Vivo, su bandera fué una imagen; muerto, sus restos
se veneran en la Catedral.
Hay una dilataci1~m del pe1,~amiento del genio, como
hay un acrecentamiento de vida en el márt.ir. La obra
y la historia de Hidalgo no fneron un accidente sino
un result.ado. El veía y aceptaba el sacrificio, en chihuahna ó en otra parte, pero en lm altares de la patria.
Su alma era una irradiación del espíritu de Dios que no
latía para sí, sino para la patria. Animaba un cuerpo
pero era el de un héroe~ al abandonarlo veía vol\'er :t 1~
conc!encia nacional, y palpitar y conm~ver cada pecho
mexicano. Por eso á su muerte, el pueblo, gloriosamen•
te vencido con Cuauhtémoc, despierta del sueño enervante y cruel á que lo sujetara la Dominací6u sacude
sns miserias, lanza un grito dPsgarrador-era el dolo!' de
trescientos años sofocado dentro del pechn-y en el paroxi&lt;,mo del delirio, vuelve á la :ucha. Fué abnegado 1
fué heróico! fué titánico, fué gigante, hasta que un dfa
d!a de gloria para la patria y de regocijo para la hnina:
mdad, victorioso, enérgico, viril, de pie sobre un trono
que acababa de herir, entona el himno sagrndo de la libertad ......
Hidalg"O, que en Dolores ea la inspiración de Ja Inde~ndencia, en el campo es un héroe, y aboliendo la esclavitud en la encarnación de la libertad: ~orelos, pensador
Y soldado, por sus numerosas y contmuadas victorias
comparable con Napoleón, que instala un Congreso en e'
fragor clel combate; I'llorelos, que en el sitio de Cuautla e

�20

F,L l\fU:-SDO.

180

8EPTfEMBRE,

18\!6.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

abnegado, digno, admirable, tan admirable como~uauhtémoc en el sitio de México. ~ravo, q~e _perdon~u-~o á
]os españ.oles momentos despues de rec1b1r la no1,1c11:1 de
la muerte de 'eu padre, llega á la Divinad c_omo Cnsto,
pidiendo perdón para los que acaban dtt ht:&gt;nrle en el pecho. y el Pueblo Mexicano, nuestros he1 manos 'le aquellos días, orgul1o de la patria, verdaderos soldado! d~ la
libertad el .Pueblo Mexicano, peie~ndo once an,,~, ~m
desvent~josas y terribles circunstanc_1a_s, e&lt;_&gt;n sus lll'ro1~mos sin recompensa, con sus martirios 1gnora~os, ahmentándose con suz; victoria&lt;:i, descansando un d:a cumo
el sol que se oculta trá.a de las nubes, para mostrarse a 1
siguiente más espléndido y hermos':);-tal es la guerra de

la Independencia mexicana; es el triunfo que nos entusiasma es la patiria1 sublime amor que hace de todas las
voces ~na plegaria y de todos Jos_cora.zou~s una ah~a; es
la historia de nuestros padres: h1stqrrn digna de DLOs y
de la humanidad.........
1
y hoy que el pueblo, ébrio de gloria, ~oOre el pedesta
de Sl:!S victorias, se conmueve al descubrir su pecho ll~no
de cicatrices y de luz; hoy qne los manes de l?s ~1~roes
de la Independencia flotan á f!U~stro derredo.~, mvis1_b;es
como Dios iJt!ro como El be.nd1c1endo á s1:3-s l111os-qms~era dará mi voz notas tristísimas de nu~erere y alegrias
radiantes de felicidad, algo sagrado y queJumbroso, corno
plt&gt;garias y lágrimas pardo llevar á su ~u~ba; Y algo t;spléndido, como lo inmortal, como lo dt vmo, para resistir á su apoteósis. .
..
Sí; la sangre, la vida, el martmo, todo; pero la Independencia estaba hecha.
.
El viento inpregnado de nuestras queJas al cruzar Jos
campos incendiados había arrast,rado la~ llamas devoradoras y llevándolas alto, mu~ ~lto, amenazan prt:nder
fuego á los cielos clamando justicia; con Ja sangre de nues •
tros padtes se había formado en las fronteTAs una línea
divisoria humeante sensible; las lágrimas de nuQstraa
madres habían regado las callea de la c~uda_d¡ el bog11or
abandonado estaba frío, frío como la m1ser1a, como . la
muerte, como los gritos del dolor; por cadapedazo&lt;1:e.tierra se había entregado un miembro de nuet:tra fam1ha Y
tantos y tan queridos han muerto1 que ~ste euelo es un
gran cementerio donde repo13an las cenizas y los r~stos
de nuestros padrea, y no puede pisarlo ya el extranJero,
porque la tierra sagrada no se profana.........
.
Suficientemente hombres para vencer al más valtente Y
agllerrido de lo~ conqnistadores, en lo de adelant~ seríamos
suficientemente soberanos para hacernos respetar ..... .
Entonces pudo observarse uno de esos fen61'?enos que
preocupan al pensador y merecen toda la atención del eoci61ogo.
.
• b
Habfamos hecho una Independenc1a-per~ necesit'.1 .amos sentirnos independientes, faltaba la ltbertad c1v1I.
Podíamos ir libremente de uno á. otro extrem? ~el~ pa•
tria, sí; pero dentro del pecho el alma no pod1a ir libremente de uno á otro extremo de sus ~eseos, el _pensa•
miento no podía aletearen toda la ex~ns1ón del honz~:mte.
Fal~aba la independencia de la idea, .fal~aba la mdependencia de la c0nciencia. Era nece1mr10 hb~rtar al ~ora~ón del fanatismo, libertar al c~rebro ~e la 1gnor~ncia,
quitar del pecho el terror fantástico del tnfieruo é inculcarle el sent,imiento honrado del deber.
y empezó de nuevo la lucha, espléndida, gloriosa, adorable.
Se peleaba con la fuerza de la razón, no con la razón de
la foerza. Las inteligencias brillab.an a! chocar, el fragor
de los combates producía luz, la victoria, luz 1 más luz.

PAGINA ..JAPONESA
,

I...::AKi:;;MONO.

ASPE(.T.J DE LA PLAZA DE LA CONS'l'ITUCIÓN DURANTE EL ASCENSO IJE LAP,AML'AN.A,

El Estado aparecía como el Júpiter olímpico de la épo•
ca homérica, sujetando al trono y lanzando rayos.
s~ abrió la Escuela, se imprimió el libro, se fundó el
periódico se abandonó la espada por la pluma, Y allí donde babfa ~n guerrero surgió el Legis_lad9r. ~l com~ate
era precioso: no ya ejército contra eJércno1 s1.no la idea
contra la idea 1 el campo de batalla no era el ~e Marte,
sino el Parlamento; no vencía el más f~erte, sino el que
razonaba mejor, y sabios, :filósofos y tribunos fue~on los
hNc,es de esta segunda guerra de Independencia: LA
REF0R~1A

,--------=----------7

::::

LA

ES)[ERA.LDA.-PREYIADA

POR su

ADORNO FLORAL

.

y cuando se necesitó que la fuerza apoyara á la idea,
"" iba á la guerra, DO con el placer estúpido de m~ta~ ~or
oficio, 8 ino con el ~o1'le obJeto de salv:ar u_n prrncipto,
para defender una idea, la Indepenenc1a misma amenazada qnizá.
.
.
El ejército no era el Dios Mitol6g1co de r!1-b1_a brutal,
eino el ciudadano viril peleando por la Republica. Después de cada comba,e el vencedor no se entregaba al .1;1aueo y al pillaje, no obtenía un ped!-\zo de t1err~, !'l!]O
q
que enseñaba un prrnc1p10,
promulgaba una Ley.
Hubo enCUl.!ntro~ de inteligencias titánicos, en que despuésdernucho discutir y pensarlo más, el resultado era
magnífico: la Const~tuciónde
57, la desamortización, las
leyes de Reforma con su libertad de cultos, separación
de la Iglesia y del Estado,
matrimonio civil, sufragio libre ....
Asíadquirióel pueblo libre
la conciencia de su libertad.
:El primer periodo de la guerra nos devolvió la patri.1, el
segundo la conciencia.
Cayó el conquistador á loa
golpes de la fuerza, y la fábula á loa golpes de la inteligencia, y ahora ni el hombre
tiembla al chasquido del látigo, porque libre, no tiene
dueño, ni el alma tiembla al
oír el trueno del tempeetuoso cielo1 porque honrada y
limpia, no teme al cielo.
Rijo del pueblo-educado
en su amor y para su amor
-hnblar del pueblo y con el
pueblo será siempre mi eterna ambición, hoy que he sido el elegido para venirá. recordar sus triunfos, transfigurado con su aliento, en presencia detenta gloda, yo puedo dirigirme desde la tribuna más liberal de América á
la tribuna más liberal de
Europa y decir que no fué la
forma Republicana la causa
de nuestras gue1·ras, como
asegurará. Afr. Tb iers en el
Parlamento F1ancés al contestar el discurso del Trono.
No; la guerra se ha hecho en
México para alcanzar la InEN LAS FIESTAS DE LA PATRIA. dependencia, para reivindi-

car una raza altiva y viril, bárbaramente conq~ietada.
a probar al Mundo que somos y sabemos ser hbres.
paÉ:idalgo tenía todas las condiciones de un ve~ced.d'
debía vencer y venció. Venció con el alma c~nqu1stan .º
adictos venció con la palabra propagando la idea, venci6
con la ~spada en Granaditas y en el Monte de la_s Crucee;
venció por sí mismo: Moreha le abre las pue1tas é. s,u
presencia venció la desgracia: su encuentro con fl1eJ1
en el Pue;1te de Calderon, no fué un desastre; su. el'tOll
tiene destellos de heroísmo desesperant~, venció en el
martirio-la alegría del verdugo dura el 1!1stante en ~oe
brilla su pufial, su recompensa es el salario; per~ Id, g Oria de Hidalgo es eterna; su recompensa1 la gratltu n&amp;cional.
.
h omenaJe
· a¡ progreso, ¡·oeUna palabra más de um6ntificación del pasado.
b
h
La Representación nacional decretaba no a mue. O
aún que el 30 de Julio sería día de luto para la pa~ria,
dando así forma ó. los pesares y dolores del pueblo,¿
cuando la Urna que contiene los restos de los héroe!Junuestra Independencia pasaba por las calles de la t" rro,.
tada ciudad y temblando de amor Y de respeto ni aria&amp;
dilhiba~os y escucbábase el eco de nueatr~s P
impregnando de religiosas armonías los ho;izo~:sni: 1
patria. hubo un 1nornento de profundo é l'?P
b.
,}encio: la tristeza de l~Rep~iJlica cubrió ~u cielo, s_E~:o6
un parént.esi 8 en su vida agitada Y nerviosa, Y e1 . en•
1
Soñador, abrió las puertas de. su augusto Temdeºils
in·
tre loa coros de sus campanarios Y las nub~a
r imi•
ciensos colocó la sagrada Ur.ua en pr~fereni~ lugbrió 101
tando á la pompa y solernmdad .~on que ios a e mo-cieios y &lt;:ientó á la diestra á su b110 que acabatia: d de la
rir en u~a cruz }Jroclamando la ludepedendencia
humanidad.
.
. deseada. Ya
Oh! Realización del supremo idea 1, um 6 n d nden..
no somos liberales ni conservadores; a~t¡~aln :feen 8U
cia somos Mexicanos. Somos la Repub ;,ca q t a tWD·
avance hacia el progreso, al pasar Ll;ente a vues r
ba se detiene, se descubre, be arrodilla_- oramo!C) de la
Ha llegado de nuevo el momento épico, pero
guerra, sino de la paz.
. •¡ d las coa·
Hilos de plata doran las fronteras as1m1 ~n ºu dad.e&amp;
tumbres, el idioma, distribuyendo el tra~aJO~I ~:bell6n
flotantes se balancean en el ma~, ondean ° el va or. El
mexicano, y burlándos_e de sus iras en alas d del roun""
pensamiento se comunica de uno á. otr~ exte! O voz va ,
doen el tiempo suficiente para enunciarº: a ·ao De&amp;1
largaa distancias chn la rapidéz de _su propia_
gllno01ergfas.
de lejos se distinguen las alta~ ch1mene~s
sa ciudad que convida al trabaJo, reparti:n r!~tea EaNacionales y extranjeros, todos herman()is~ di e fo,wamOI
tados, todos habitantes de la .Magna vit.as, rodnctoe y
el gran Mercado, en qut: ofrecemos 1;1ue~tr~s al :Mundo.
saciamos nuestras necesidades. Méx1co¿_nvi_t en tieropo8
á la Exposición U ni versal, Y corno la
rftrar la Gran
de su antiguo explendor se prepara á ce e
Olimpiada del Trabaj,o. .
.
.
trabajador&amp;,
Bendita flea la Repubhca mexicana, hbre,
inteligente!

egd

st

dª1~
.f
if

.
.
l'd
d á un mendigo; uno
·Un buen prntor
da inmorta
I a
malo ridiculisa á un emperador,
LEON ÜAUDET-

- ..
el derecho de
Los optimista~ son los úmcos que tienen
persuadir y de conducirá los hombres.
MELCHOR DE VoGUR-

Mis males olvidé. Dnlces acordes
Quise arrancar del arpa de otrQS días
Y, al no ver retnrnar miq ilusiones,
Sintió mi corazón glacial tristeza
F.\•ocando el recuerdo dP esa noche,
Como debe sentirla el árbol seco
Mirando quP, al volver ias estaciones,
No renacen jamás sobre sns ramas
Los capullos fragantes de las flores
Qne le arrancó de entre sus verdes hojas
El soplo de otoñales aquilónes.
J ULUN DEL CASA L.

JiasLiada de reinar con la hermosura
·Que te dió el cielo, por nativo dote,
]'t"diste al arta flll pott=&gt;nte auxilio
Para sentir E'I anhelado goce
·
De ostentar la hermosura de las hijas
Del país de lns ancbos quitasoles
]'intados de doradas mariposas
Revoloteando entre azulinas flores.
B0rrando de tu faz el fondo níveo
Hiciflt.e qne adq:iiriera los colores
l'álidoa de los rayos de la luna,
Cnando atraviesan los sonoros bosques
De flexibles bambúes. Tus mejillas
Pintaste con el tinte que se esconde
En el rojo cinabrio. Perfumaste
De almizcle conservado en negro cofre
·Tus formas \'irginales. Con obscura
Pluma de golondrina puesta al borde
De ardiente pebetero, prolongaste
De tus cpjas el arco. Acomodóse
Tu cuerpo erguido en amarilla estera
Y, ante el espejo oval, moutado en cobre 1
Recogiete el raudal de tus cabellos
Con ag-ujas de oro y blancas flores.
Ornada tu belleza primitiva
Por diestra mano, con ext-rafios dones,
Sumergi!'te tus miembros en el traje
De seda japonesa. Era de corte
Imperial. Ostentaba ante loa oj,Js
:El azul de brillantes gradaciones
Que tiene &lt;'.I cielo de la hermosa Yedo1
El rojo que la luz deja en los bordea
Del raudo Kisogawa y la blancm:a
Jaspeada de fulgentes tornasoles
Que, á los granos de arroz en las espigas,
Presta el sol con sus ígneos resplandores.
Recamaban tu regia vestidura
CigüeñaR, mariposas y dragones
Hechos con ánreos hilos. En tu busto
Ajustado por anchos cefiidores
De crespón, amarillos criQantemos
·Tu sierva colocó. Cogiendo entonces
El abanico de marfil c::tlado
Y plumas de avestruz, á. los fulgores
De encendidas arañas venecianas,
Mostraste tu hermosura en los salones,
Inundando de férvida alegría
El alma de los tristes sofiadores.
¡Cuán seductora estabas! ¡No más bella
-Surgió la Emperatriz de los nifonea
En las pagodas de la santa Kióto
O en la fiesta brillante de las flores!
Jamás ante una imagen tan be~moaa
Quemaron los divinos sacerdotes
-Granos de incienso en el robusto lomo
De un elefaute cincelado en bronce
Por hábtl escultor! ¡El Yoshivara
En su recinto no albergó una noche
Belleza que pudiera disputarle
El lauro á tu belleza! ¡En loa jarrones,
Biombos, platos, estuches y abanicos 1
No trazaron los cli!sicoa pintores
Figura femenina que 1eunier~
'Tal número de hermosas perfecciones!

CRISANTEMA.
Abatieron los faü=anes
Su vuelo sobre la sel va,
Se entrecerraron los lotos
En la arenorn ribera
Y á través de los bambúes
Ascendió pausada y régia,
Entre brumas argentadas,
La pálida luna llena
Cnando cayeron los remos
De la barca japonesa,
Rurgió el daimio y se e!&gt;cucharon
Vibradoras estridencias;
Choques de címbalos aúreos
Y de las cítaras negras
E¡itre las notas, arru ll os
De amorosa cantinela.
Caviloso el rlaimio y triste,
Su ancho abanico despliega
Que á. loa rayos de la luna
Como un astro reverbera;
Al palacio de los tréboles
Tiende sn mirada inquieta;
Pero nada ven sus ojos
Y en vano sus ansias vuelan;
Ha tiempo 1ue los faisanes
Se escondieron en la selva
Y que plegaron sus cálices
Loa lotos en la ribera;
¡Ha tiempo que ya no existe
Su adorada Crisantema!
Los lirios del Tokai'do
En los tibores se secan
Y mientras que los perfumes
En el pebetero ondean,
Ex:tendido bajo el ala
Gigante de una Quimera,
El dairoio le pide al 6pio
Consueles á su triPteza ........ .
Dejad que el PUtil veneno
Arda i nflarnanrlo 1311P venas,
Y que evoque la memoria
De sus alegrías muertas!
Que la vida se apresura
Y que la muerte se 1:ega?
Ya lo eabe el triste daimio!. ....... .
No veis qne cuando despierta
Da loa éxtasis do vaga
Sn adorada Cri8antema,
l\fPlancó!ico y sombrío
Fiji-\ su vii,ta sert&gt;na
1&lt;:11 un ataúd de eándalo
Y en un sudario de seda?

ENVÍO

Viendo así retratada tu hermosura,

JOSÉ JUAN TABLADA.

TRES LEYENDAS RUSTICAS.
I
Esto me lo contó, filegún creo, la señora Ciruela:
icLos duendes, espíritus malignos, se complacen en in$
-traducirse en las casas aisladas, en el campo, sobre todo
bajo la forma de utensilios domésticos, de marmitas:
principalmente.
«En general, todo el mundo desconfía de las tales marmitas. Pero cuando alguien quiere cocer en ellas alguna
cosa, ae vuelven duendes, que se escapan haciendo mueCa!l1 mientras que el agua que estaba dentro se derrama
sobre el fuego, y lo apaga.»

II
EatCJ lo he leído primeramente en un libro muy nota

comprobar que es, en efecto, una creencia muy general
entre los campesinos:
1&lt;La noche dE: A.ño Nuevo, ~a-"ta gritar en un paraje aislado: ¡Gamban-nindo-ototo-ghi,ou! para ver aparecer inmediatamente una mano velluda en las tinieblas.n

rn:
Tomado del mismo libro:
. «Cie~ noche de invierno, los gatos celebran, en algun
Jardín aislado, una gran asamblea, que se termina con
una ronda general f la luz de la luna.1,
Viene en seguida ésta cláusulaadorable, que recomiendo
á. todos loa que se preocupan de averiguar el miatenoso
encanto de los gatos:
-Para ser admilid.o en e.st.a reuni6n, todo gato debe procurarse unfichú 6 un paii.uelo de seda con que cubrirse la cabeza,

para baüar.

4

ble y muy poco conocido en el Japón; después he-podido
PIERRE Lo-r1.

181

�20

EL MUNDO.

182

@:uentos de anfiteatro.
UN ENSUEÑO.

...... Sobre nna plancha desocupad.a ardía un velón sostenido t&gt;n las fauces earc~sticas de un cráneo de mandíbulas dislocadae ;junto, la indispen~able cafetera humeaba
y aquel aroma penetrante de la mfusión se eEJ?arcía en
sutiles copos por las anchurosas bóvedas del recinto. La
noche era dolorosamente obscura, densos cortinajes de
mfülinas opacas se extendían sobre la superficie dP. la
tierra, como Ja11 alas de un coloP.al murciélago y_ la humedad rle un:t lluvia fría y monótona se columpiaba en
brazo~ d@l viento, penetrando al an6teatro en bocanadas
glaciales; t-0caba á sn fin la tem1;&gt;estad y. como _ll.ltimas
manifPstaciones del fenómeno, brillaban alternat1vamPnte en opureta!! regiones del-cielo algunos relámpagos vio:
láceos. La noche era dolorosamente obscura y apennR si
ee atrevían á. pestailear tímidamente algunas estrellas
pálidas en los gironee de firmamento despejado.
LatPralmente alumbr:lda
por la ins11.l1Ciente lnz del velón, la cara del estudiante te·
nía una expresión cruelmente triste; Pra pálido, con el'la
palidez de I as cosas largo
tiempo encerradas en la obf:curidad, alto v delgado como
los trovadores de las leyendas alemanRfl v contribuía á
darle su exprPsión tt"istemPnte doloro1&gt;a la mirada febril
de su~ ojoR profundamente
claros. Lefa attmtament;P nn
enorme volúmen y dejaba
v_agar pnr11us lahios una snn•
risa amarga y fina. sonrisa
TerdaderamPnte delicada: FlU
mano acPrcaba á los labios
una taza que cPrca de la cafptera. SP. encontraba, ó iba á
oprimir ¡::,ni;: EiienPs inclinadas
sobre el lihro. Leía atentamentP: 11TodaJll laR caueaR que
debi1itan el organi!nno, favorecen el drflarrollo de la tuberculoP:ifl: entre las m!is potentes debemos citar: la rnii;ieria, Pl exc~so de trabajo,
físico ó irit.electual, y las pasiones tristes. n
11La tisis eR más común en
las clases misera bles y en
los C(!nvPntos y colegios ...... )&gt;
Y él, al leerlo asf, eentfa cor~r por sus labios todo el
acíbar de sn vida SAOmbroeamente neno~a, miraba coner loFI días de su infancia
arrullados por 1a más cruPl
de las madres: la pobreza: él
nunca había tenido caricias
ni jueueteFI, jamás había si•
do nifio. siempre aberTeojado por la nrcPsidad, débil v
enfermizo, había llegado ·á.
cursar los años superiorPs de
su carrera sin ver modificarFIP sn o~niAmo endeble, había llegado á ser hombre casi, fliempre arrebatado por
unaimaiinación malea na l)Or
lo voladora. siempre triste,
siempre lúgubrement.e ensombrecido por el tedio que
le rofa el alma.
1,La tuberculosis es más común en los jóvenes11 ( decía el
libro) 11su desarrollo está favorecido por el trabajo intelectm1.l.. .. y las pasiones tristee11 El deletreaba estas fraees con esa extrafia delectación cor. que catan los bebe·
dores de líquidos amargos;
das pasiones tristes ..... . ,1 y al
lleg-ar á. esta frase, como parvada de palomas blancas, cayeron sobre la bóveda las doce campanadas que nacidas en las sombras, anunciaban
la media noche.

su mente. De pronto, evocada por el desgarr~dor wito. de
sus recuerdos, surgió de las nieblas de su 1magmac1ón
una. figura luminosamente hermosa: _1era ~lla, s~, era ella!
y no había cambiado en nada su act1tu~ des~enosa y dominadora· animaba su rostro lleno de diafan1dades blan•
cas la mi~ma sonri&amp;a adorabÍemente altiva: ¡era ella! ¡la
ete~na impasible! ¡Ella, con toda la majestad de e~ altivez dominando todavía aquella pobre alma maravillosame~te amorosa y eternamente virgen!
.
La fiebre se manifestaba; el delirio desplegaba, nendo,
sus fantasmagorías palpitantes y crueles; él soñaba, con
las manos oprimiendo aquel cránPo qne parecía estallar1
con el pensamiento hundido en el sombrío abismo de sus
recuerdos; pasaban ante sus ojos cerrados, tod~s los episodios desconsoladores de aquella enortnP pasión abrumadora, tenaz, sin esperanza ......... Ell.a avanzaba len~
tamente al lado del anciano enfermo ...... era muy temprano ...... la calzada desierta ...... la'l est!ltnas recibían
inmóviles los primeros chispazos del sol, que apenas doraba las más altas ramas de los árbol.ta ...... se respiraba
un aire bueno joven ...... que coqueteaba. con las corolas
de las florecill~s humildes del llano .... .. la lejanía nebu ·

Afuera las últimas nubes***
partían volando á. tra"és del
cielo negro, se agitaban temblorosamente las espléndidas constelacioneE engarzadas en el terciopelo op~o del
firmamento¡ ad1::mtro la vacilante luz de la vela, retorciéndose al soplo del aire, enj9ndraba en los rincone@ leja.nos siluetas fugaces que danzaban descompasadnmen •
te; apenas ei aquella claridad mezquina se atrevía á. llegar baflta un cadaver que, allá en la penumbra, perma-necía tendido impasiblemente bajo la dudosa blancura
de una sábana maculada. La cafetera humeaba; el crá.•
neo de mandíbulas di.,locadas, reía sarc:isticamente., sos•
teninendo entre sus fauces, la impotente vela.

••

¡Las pasiones tristes ...... •la miseria ...... exclamó él co•
una entonación desgarradora. ¡Oh, sí, bien triste ...... y
hundiendo la cabeza entre las manos, hundió el pensamiento en el sombrío abismo de sus recuerdos! ¡ Las pasiones tristes, repetía, ¿por qué la conocí, Señor? ¿por
qué la quise? ...... uson la causa más frecuente de la tuberculosis ...... 11 y el fatídico precepto, tenu como las ayes
de_los cementerios, revoloteaba par las oblicuridades de

SEPTIEMBRE,

1896.

20

y la veía ...... Ella, 1Se aceréaba y él permanecía inmóvil,.
mudo, abrumado bajo el peso de aquella adoración in•
mensa, cruel, doloroeame:,nte tenaz ...... la conjunción tuvo lugar bajo aquella techumbre hojosa; él sintió bajo su
frente algo así como el hálito helado del vértigo y, sin•
tiendo obscurecerse su mirada, cerró los ojos; la imagen
de ella se formó entonces en sn retina, con esa degrada•
ción de tintas tenuemente brillantes que orlean ·los ros-t.ros de las vírgenes cristianas; una contracción de infini•
ta amargura externó en su f~ )a magnitud de sus sentimientos dolorosamente reprim1dos ..... y ella, deslumbradora.mente hermosa y sin alma, como las camelias tropicales, no vió en aquel rostro contraído, aino la hueila
vulgar de insorr.nio, y u¡pobre!n se dijo, ((no tiene abrigo
y tendrá. frío .... ... )) y se alejó pausadamente.
So,.;re la arena que pavimentaba la calzada, arena húmeda aún por el aliento de la noche, 'l nedaron marcadas
las huellas pequeñas y ümétricas de los pas?s, huella:-J
que conducían directamente, como el pensamiento de él,
basta aquella figura esbelta, abrumadoramente adorable
que manchaba, con su cortorno claro, la lejanía verde.
obscuro. El, permanecía inmóvil, aparentando una tran
quilid11d que hubiera queri-·
do fue~e rea', la opresión interna lo asfixiaba, sentía en
los ojos al golpeteo de ias lá.·
grimas y, con un moyimiento instintivo y rápido, cayó.
sobre la tierra y depositó con
verdadera veneración un beso largo, larguísimo, tenue y
delicado, sobre aquella arena húmeda aún por el rocío
de la noche, que conservaba
la débil impresión de las pi•
ea das de ella ...... .

•
••

UN RETRATO.
(DE LOS 11MosA.1cos)))

·········································
AN'rll:NOR LESCANO.
Septiembre de 1896.

LOS NIÑOS 'l'RISTF.S ..

losa ...... muchos pájaros ...... y eUtt,... ..• ella, que destacaba
á. lo lejos su ducal silueta, avanzaba lentamente al lado del
anciano enferrtlo.... sí, muchos pájaros .... la maílana, la
mañana fresca, aromada ...... ¡cuántas flores, nueva.e to•
das!. ..... virgencitas ...... y ella; entonces él no eetaba en•
fermo ...... no ...... nunca tosía.............................. ........ .

;;;;,:;;~¡·

..E°~· i~ ·~~~·.;~~:. ~¿b~~ ·~i.
~·;~gl;·i·~·~~~;· ~·i. ~~¡~¡;
permanecía impasible; silencioso testigo, parecía escu•
char atentamente; la luz amarillenta daba á. la sáoana
q,ue lo cubría, el color del mármol viejo. La noche des•
cendía lentamente; arriba volaban brillando las muchedumbres de estrellas temblorosas, las horab de la noche
daban vuelta fatigosamente á la esfera inroenea del cielo;
abajo la tierra dormía.
Sobre la plancha desocupada ardía temblando Urt velón, el cráneo reía en silencio y miraba con ojos va.cías,
ojos llenos de misterio, la pd.lida frente del estud1ante
enfermo; junto de él estaba sentado el ensueilo ... ... ¡Cuánta luz!. ...... ella se acerca ......... no, no debía verlo ........ .
¡pronto, pronto!. .....
El se había ocultado trás el robusto tronco de un eucaliptns, querfa·verla, verla muy de cerca, y llegaba co•
múnmente caando era todavía de noche¡ allí la_esperaba

1896.

¡Pero el niñ?···· .. ! Pues qué ¿la risa no nace de sus labios? ¿no se hizo pa~a ellos·/ Pues qué ¿no son sus voces
las que han de repicar, á modo de argentinas campanitae?
Ellos no comprenden todavía el amor de los padres.
Lo sienten como el calor de un nido nada más. y muchos ni ese calorcito sie!'lten, poque-esta monstruosidad existe-hay padres malos. Están como más desnudos
de todo. Para l~~har CO?, las enfermedades apenas tienen
fuerzas. Para vivir son impotentes si no se les auxilia.
Ningún dafío Q.an hecho y ya han llorado.
EL llanto del chiquitín díchoso es á manera de un
aprendizaje dispuesto por la naturaleza para que se ensefien á desahogar el sufrimiento. Mas el llanto que no
puede salir, ese, q_ue no tiene fuerzas; ese, que va empalideciendo y apagando los ojos del niño pobre enfermo
triste, es el que enternece más intensamente. '
'
Cuando tiene uno. hijos y puede darles lo que necesitan
y lo superfluo y tefilrles de color da rosa la existencia el
encuentro con una de esas criaturas desvalidas nos desprra el alma. Gastamos,. derrochamos, y al salir de una
Juguetería, al entrar al Circo, no ve:nos esos ojos suplicantes de los niños tris~es.
Para ellos sí son verdaderas fiestas estas de la patria.
Ven el desfile de las tropas, agita la circulación de su
sangre el estruendo de las músicas militares deslumbra
y h.echiza sus miradas e~ esplendor de los c~hetes, y no
olv1dan 1 porque nada tienen que olvidar, no esperan
porqu~ la esper~m~a es desconocida para ellos; pero viven, vibran un mstante. Acaban los fuegos artificiales,
cesa el redoble de loe tambores, y esos ni.üos tristes
vuelven á la sombra con el único amigo que Dios les ha.
deparado: con el sueflo.
•¿Verdad que hay .miradas quepidf:n limo~na? Yo percibí una de esas en cierta noche del diez y seis de Septiembre, cuando llovían estrellas de púrpura, y ondulantes
víboras de oro culebreaban en el cielo. Era la de una mujer, casi de un cada ver, que iba cargando á una criaturita como de seis meses. l:I cada ver de su marido se había quedado á obscuras en la casa. ¡No, no mentía! Era
de carne aquel dolor. La niña apenas era de carne. Ya,
trae largo contacto con los dolor~B humanos, se aprende
por desdicha á conocerlos. Esa era madre. Iba con su
pedacito de vida entre loe brazos, á buscar en las callee
próx~mas á. la plaza, en los sitios donde pasa la alegría,
una hmosna para enterrar al muerto y para la huérfana.
cuya únic~ dicha consistía en no saber su orfandad y en
estar proxrma á la muerte. Dí una peseta á esa infeliz y
me pasé de largo.
Pero, andando, andando, fuéronse como abriendo mi.!!
ideas y sentí remordimiento. ¿Cómo acababa de gastar
en fruslerías. y en vani~a&lt;!-ea, dejaba á iui hija muy ufana: muy s1:'t•~f~hs de v1v1r, y le daba yo á esa niujer na. da más vemticrnco centavos? Desandé lo andado, quise
encontrar á la ?uérfana y á la madre, darles lo que llevaba en el bolsillo, hacer la felicidad una vez en mi vida, puesto que la felicidad algunas ocasiones se hace con
diez, con cinco pesos, con un peso, pero ya mi limosnera, mi a.cteedora, había desaparecido.
Ese dolor se perdió en la muchedumbre de los dolores
humanos; esa indigencia, en el mar de la miseria· y mi
egoísmo quedó embebido en la reseca piedra que ~o tocan las al9.1:1 blancas de la caridail. Fu! malo, sí fuí criminal.
'
En mis pesquisas, al torcer una esquina, e!llióme a.!
paso una chiquilla de once á doce años, vivaracha rubia, de ojos grandes. Parecía hija de francés. Su ~irada no pedía limosn3, Pero ella sí me la pidió. Se la negué ...... me fué siguiendo, y ...... me rapugna escribir lo
que me dijo ...... no lo escribo!
. Esa es más huérfana que la otra, y más infortunada
porque tiene más vida. ¡Santo cielo] Hay algo tOdavía
más triste qué ver á una niña huérfana y á una madre
hambrienta!
MANUEL GrrTIÉRREz NAJERA.

Un grito de penosa angus•
tia se escapó de eu pecho y,
volviendo á. la vida real, sintió sobre su frente la fresca
sensación del viento madrn•
gador de la mañana; el velón
agonizaba sobre el cráneo; el
cadáver, impasible, se ocultaba bajo la sábana impura;.
algunos gorriones se asomaban curiosos por la ventana.
y partían después cantando;
amanecía.
El i;niró, con ojos que buscaban todaviael rastro de m,
ensueño, este cuadro del ama•
necer que se dibujaba á lo
lejos trás la reja ámplia del
anfitreatro y agobiado por Pl
exceso de gasto intelectual,
dejó caer la frente sobre el
libro, y se hundió en un eueño que reclamaba imperiosamente su agotamiento; 8Ó·
lo revoloteaban en su mente,
como aves lúgubres de los cementerios, los preceptos fatídicos: utodas las caneas que·
debilitan el cuerpo..... fa.
vorecen el desarrollo de las.
tisis ...... la tuberculosis ea la.
enfermedad de los organis•
mos debilitados ...... n
Parpadeó por última vez la.
vela; cayeron á. través de las
ventanas las primeras dudosas claridades del sol, y los
genios invisibles de la enfermedad fueron batiendo las
alas silenciosas en rededor
de aquella frente pálida.,
caída sobre un enorme volúmen....... ... ....................... .

No hay un cansancio que
tanto me conduela como el
prematuro cansancio d~ la
vida. Esos jóvenes páhdoe
que andan trnbajos8mente, arrastrándose á sí mis~?B• Y
de los que muchos podrían decir lo que Musset d1Jo de
An enlutado é inseparable compafiero en la 11Noche de·
Octubre:1, uee parecía á mí como un hermano;&gt;i esos ee
cuyos ojos parece ya sofl.olienta la mirada; esos sonámbulos despiertos¡ esos monólogos transeuntee,. avivan la·
cmiosidad del psicólogo, ene9mbrecen las tnstezas. del
poeta. ¿Qué llora en esas almas? ¿Qué callan esos .t~c1tur•
nos? ¿Qué buenos sentimientos muertos, como c1r10s re•
cién apagados en un templo, despiden eee humo que les
envuelve en una atmósfera opaca?
Quisiera uno penetrar en esos espíritus, como se penetraen una gruta, 6 sacudirlos para ver qué chispas, qué·
ayes, qué blasfemias salían de ellos.
.
.
Pero hay algo que catlBa dolor más hondo: el mño tris·
te. El joven melancólico se cansó, pero ya anduvo. Por
dura que la suerte haya sido para él, es seguro que·
en esa miema lucha han tenido empleo sus actividades Y
que ha logrado breves triunfos. Ese, conoció. la espera~·
za. Ese, conquistó una efímera sonrisa, sonrisa de la VI·
da, por desdeñosa que ésta con él fuera. Ese, amó acaso•
y creyó ser amado. Ese, ya supo que la madre le quería,
que el amigo le amparaba. Tuvo la conciencia de su fuerza. Probablemente cometió a.lguna mala. acciJ:1.

SEPTIEMBRE,

/

Las más gratas sensaciones de melancolía que he podido experimentar fueron siempre en un pequeilo museo
alemán 1 al que con frecuencia me encaminaba cuando las
sombras caían y estaba seguro de no encontrar visitantesEl guardián,queme conocía bien, me dejaba errará mi
antojo, sin preocuparse por lo avanzado de la hora. To-do me era ahí familiar, y sin embargo, nunca pude ver
l'?s empolvados y descoloridos objetos sin extrafia emoción de ternura y de tristeza.
Paréceme que á esa hora de soledad, los muertos, que
gustan del silencio y de las sombras, vuelven al lado do
los objetos á cuyo lado vivieron y que tal vez amaronMuchas veces he creído oír cuchicheos, palabras entrecortadas, súplicas, oraciones, cantos, y juramentos.
Un rayo de luz que viniendo de la ventana multicolor,.
avanza ó se retira, da movimiento al brazo de una arma.dura ó parece entreabrir las cortinas del seflorial lecho
toscamente esculpido. Esas viejas camas de los museos
me intrigan particularmente: pensad, se habrán alberga.do en ellas tantas alegrías y tantos dolores! el mismo lecho 9-ue escuchó palabras amorosas y que albergó sueños
de virgen., fué testigo, crujió á convulsiones de dolor, á
S?r~os gritos, á noches de insomnio y de angustia. Una.
VIeJa cama! cuantas vidas piadose.s ó criminales ee habrán
extinguido en ella! ·
~os que vuelven á la hora de las sombras á abrir sus
-CaJonesi_ysentarseen suBBilla.s, ya no me temen ni les estorba m1 presencia. La anciana severa cuyos hijos murieron t?dos por el Rey, llega diariamente, se arrodilla ante
u,n mcho gó~i~o, inclina fervorosa el cuello blanco y frag1l como el hr10 y desgrana oraciones ante un cristo que
parece llevar en su atormentada faz el dolor de tantos siglos como tiene de edad ......os guerrerosJde Francisco I, de

183

EL MUNDO.
Carlos V, avanzan en silencio, se forman y aguardan
el heroico clamor de la trompeta qne no sonará.mas. Las
empolvadas marquesas de Luis XV, los presumidos ancianos, los galantes, llegan, se murmuran palabras al oído,
abren las portezuelas de las pintadas carrosas, intentan
rimar rondeles, idea.n agazajos. Lul?go, de improviso las
oraciones cesan y los mur"1).ullos se suspenden, los guerreros se miran asombrados porque allá en el fondo de
la galería avanza lentamente un cortPjode Reyes: y los hay
viejos y jóvenes, grandes y pequefios, eeplendidos y mez.
quinos, compasivos y crueles, que van, se afanan por encontrar las coronas que sin distinción lPs arrancara la
muerte. Pero no, tampoco estan ahí, los Reyes salen, las
figuras se pierden, se confunden, se desvanecen.
Entonces, despues de preguntarme si he soñado, me
invade profunda melanc~lía, la melancolía de las cosas
pasadas, de lo muerto, de lo que hubiera podido disfrutar.
Pienso en el mafiana, en los afias que vendrá.n y en los
que ya nosotros formaremos parte del pasado, pienso en
los que dormirán en mi lecho, en los que ojear.tu mis libros. Siento que en esas edadAS que yo evoco, al lado de
esos seres desaparecidos, guerreros que lucharon por el
amor de una doncel la, grandes que dPjaron los palacios
por celdas frías y desnudas como tumbas, Reyes que emprendieron cruzadus al oír la voz de un humilde monje,
en esas edadee, hubiera podido sn feliz.
Esta extraña melancolía, no sólo la he sentido al sa1 ir
de los lugares d')nde duermen reliquias de otros tiempos.
Muchas veces, un perfil.de mujer entrevista á penas, una
mano divisada violentamente a~ correr una cortina, una
frase medio oída ó una nota solitaria me han llenado de
extraños deseos; es entonces C'Uando mi ambición ha na•
cido, al completar lo vieto á medias,. al drjar velar mis
euefios, es entonc~s cuando he comprPndido que, aquello
que hubiera podido formar nuestra dicha pasa mncbas
veces á nuestro lado 1:in que nos sea dado el poder de·
tenerlo; y mi melancolía ha crecido al pemar que la felicidad sólo depende de haber llegado un momento antes
ó después.
La casualidad que rige los destinos es así. Hombres
de empresas, ávidos de progreso y de ciencia, habrán vivido y arrastrado días monótonos 1 en medio de torneos y
de conquistas. Sotíadores de hoy, sedientos de variedad,
ojos que ansían colores, almas que piden creencias, son
roídas por incurable nostalgia al vagar entre trajes negros, canciones, chirridos de trenes sobre el riel; almas
de trovadores ideales, se Phogan en una atmósfera pesada, luchan en una oficina amontonando números, cuando su destino era ir de plaza en plaza, canrichosamente
vestidos, recitaado romances á cándidos batalladores- y
sencillas mozas; si sus poemas conmovían, si en la meji•
lla de la bella rodaba la lágrima, hubieran podido ser recibidos por alguna princesa. y sobre su Joven rostro se
hubiera clavado la conmovida mirada de ricas damas;
hubieran recibido por don una blanca mano tendida á sus
labios, una alhaja, y hubieran ido contentos, murmurando nueva balada.
Y de tod.\s estas sensaciones producidas, ya por fugiti•
vas visiones, ya por evocaciones del pasado, ninguna tan
profunda, ninguna tan indeleble, como la exnerimentada en ese mi~rno museo de una ciudad alema, Nüremberg,
me parece, ante un retrato de mujer.
Era muy tarde. y sólo una media luz, ya casi dominada por las sombras, iluminaba vagamente lo~ objeto!'!. Al
llegar al fondo de una galería, que por ser más· moderna
que las otras visitaba raramente, me detuve aflombrado
ante un retrato, que basta entonces no había visto, preguntándome u¿dónde he visto yo esta figura?n y la mira•
ba c9n marcada atenciou, pues todo en ella me era fa.mi•
liar .
Sf,los ojos e;randes, ra@gados, á loe qne daba Rombra
.... abundante cPja, y teniendo una expresión al mismo tiem•
pode ternura y de malicia, esos ojos que parecían clavarse sobre mí, yo los había visto brillar máR. de una vez;
la frente ancha, arqueada, sobre la cual se levantaba li•
gera masa de cabellos empolvadoR, elevándose en _elegantes rizos, para irse desvaneciendo, tomar sin duda,
á causa del tiempo, tintes cenizos y perderse por fin en
el fondo de la tela; esos cabellos yo los había visto y había aspirado su perfume, y babfa tocado su sedosa suavidad; la nariz larga. delgada, casi griega; la boca, ni p&amp;,
quef'i.a ni grande, de labios muy ro~ados y ténue8, entrea•
biendose con rifia de bondad y de acogimiento, esos labios
harto los conocía, harto conocía su eabor, y mi oreja
creía oír aún frases de perdón salidas de ellos; el rostro
todo fino, ovalado, acabando en exquisita barba, hecha
para ser estrechada por dedos amorosos; el cuello alto,.
esbelto, surgiendo de entre encajes parecidos á la espu•
ma; el talle, envuelto y oprimido por tela de nn verde-océano enne¡zrecido y todo encerrado dentro de un óvalo
obscuro, confundiéndose casi con el color del talle; todo
Jo conocía ya, todo lo había visto mil y mil veces, ¿pero
dónde? ...... ¿dónde? ........ .
Dónde? ah pobre loco! dónde tantas cosas he visto que
nunca podré tener! Vaya si me era familiar, como que
hacía muchos años la vefa en todos mis días de tristeza
v en todas mis horas de deseo. Era ella con su mirada
benévola á veces, á veces agudamente maliciosa, ella con
su expresión de indulgencia y con sns labios rosados que
tantas frases de perdón regalaran, ella en fin, la que había hechó extremecerse y vibrar todas lBFI fibras de mi
alma, tal vez porque la creía imposible. Y volvía á ver
el cuadro con mayor atención; de perfecto busto altamente erguida, rodeada de la filigrana espumosa del encaje;
el talle oprimido dentro de la obscura tela; e] fondo casi
negro y confuso, y brotando se destacaba la blancura del
rostro, la del busto y ligeramente la mancha grii::acea de
]os cabellos enpolvados. ¡oh! la adorable figura de la RegPncia trazada por la mano maestra de ignorado artista·
ella ante la cual sentía impulso de exclamar como Senen~
court "oh femme que j'aurais aime" ó mas bien "ch
femme qne j'aime." Con qué afan mis ojos la devoraban!
Haberla buscado tanto tiempo para venir á encontrarla
ahí, en la galería de un pequeño museo, perdida, confnn-

diéndoee con otras muchas telas; y mis ojos la contemplaban mas y más y mi corazón se ensanchaba más y más.
Ella había vivido, había amado y había sentido muchos
años antes que yo, y amado seres muy diferentes de mí;
ella nunca, nunca volvería y yo nunca, nunca podría realizar mi ensueiio. Sus ojos grandes, tiernos, ligeramente
maliciosos se habían reHejado en otros ojos¡ de sus labios
sonrientes, de sus labioP. de perdón, habían salido tal vez
las mismas frases que yo soñé pero habían sido para C'tro,
y en mi ánimo se despertaban celos, celos furiosos contra el anónimo rival que de tantos años me había antecedido ......... ¡Tal vez si yo hubiera nacido énton..;es, hubiera alcanzado la felicidad. Llegué demasiado tarde!
Y quedaba inmóvil sin poder atejarme. Quedaba espe•
rando tontamente no sé qué. Poco á poco las sombras la
fueron cubriendo, parecían brotar de la negrura de la tela y envolverla; apenas si se distinguían sus facciones,
apenas si resaltaba la blancura de su egregio busto. Yo
me alejé, ¿cómo? ne, podré decirlo. Sentía un gran peso
como si eee día hubiera perdido el ser más tranquilo.
Ella había existido. Yo había llegado demasiado ta,·de!
BZRNARDO ÜOUTO CASTILLO.
Septiembre de 1896,

---------

Pl.FFPAFF.
(Traducido parn. EL

Mmmo.)

La bala silba, hace piff, y arrebata la rosa que Jacobo
de Guerald ha.bía~colocado en su kepí á gLiiea U.e ponpon.
El joven se inclina ú. recogerla, pero la flor cortada en lo má.s alto de su tallo, se deshoja, y como de
una herida, los pétalos cayeron, tachonando el musgo de
gotas de sangre. Indignado y colocando la mano sobre
sus ojos, Jacobo inquiere, escudrifia de donde venía el
golpe.
A lo lejos lenta, metódicamente, como si él hubiera
hecho el tiro, di visa un oficial prusiano que descarga en
su dirección los fueiles que le pasa un soldado.
Jacobo lo ve y palidece.
La mai'iana estaba muy fría. Hacía poco que había
amanecido, y el sol no llegaba al rincón del sombrío parque donde se encontraba Jacobo con alguaos de sus sol•
dados, y donde las hojas desprendidas de los árboles conservaban todavía cintilantes, las gotas del rocío. Por el
frente y el lado opuesto, esfumábanse ya los preludios de
un magnífico día.
A este hombre de sombrío uniforme y plateado casco
que fríamente tiraba sobre él, lo había reconocido; era.
Enrique de Bruckuer, el prometido de su hermana, casi
su cuñado.
II
Teresa tenía entonces dieciocho años. Era alta y parecía fina y delicada.Aquella joven era la hermana de Jaco
bo. Su cabeza correcta:Seinclinaba con frecuencia como
bajo el peso de su abundante cabellera, y en sus grandes
y hermosos ojos azules 1 se leía un candor de ángel, una
dulzura infinita.
Su padre la adoraba cariñosamente.
¿Por qué no había de durar esta felicidad, que no pedía nada al~mundo, ni esperaba nada de nadie?
Un día que la caza había llevado á Jacobo muy lejos
del castillo, se encontró, de improviso, frljnte á frente con
un desconocido. Alto, cuadrado, lleno de vigor, el recién
venido midió á Jacobo de arriba abajo con la mirada.
Este, más pequeño, suave, delicado y nervioso, sintió
que se ruborizaba. Se detuvo y á su vez contempló al
que se at,revía á mirarlo con aquel aire altanero, casi insolente.La actitud del forastero carribió entonces.
Se descubrió y adelantándose dijo:
-Enrique de Bruckner, el nuevo propietario de la
Tourelle.
Las relaciones quedaban establecidas. Gustando con
pn€ción los dos jóvenes, de la caza, sus encuentros debían
repetirse.Su unión se hizo cada día más estrecha.
Enrique de Bruckner era infatigable.
Como buen madrugador recorría todos los e·enderos de
los Voegos, con la escopeta al hombro.
Volvía tarde á su casa; ésto no Je impedía trabajar en
su despacho hasta una hora muy avanzada de la noche.
Algtrnas veces lo acompañaba Jacobo y esas correrías
se hicieron cada vez más frecuentes.
Por consecuencia natural, la intimidad entre loe jóve•
nea iba creciendo.
Enrique de Bruckner iba á casa de su amigo y iodos se
alegraban de aquellas visitas, que proporcionaban un po•
· co de distracción á su existencia tranquila. Lnego sucedió lo que debía suceder. A fuerza de verá. aquel joven
guapo, distinguido y con todos cortés, Teresa, como to·
das las muchachas, comenzó á hacer proyectos hermosos
y á llenarse de ilusiones.
. Un dí~, .pareciendo muy interea1:do por Tu •sa, Enrique solicitó su mano, pero pretextando diversos motiyos/solicitó que ee fijase el dia del matrimm,io en plarn
leJano. Por fórmula solamente el Sr. dP Guerald pidió algunos días para resolver, y abrió entretanto más francas
las puertas de su casa á quien ya consideraba como sn
yerno. Corría entonces el mes de ~lavo.
Dos meses después estalló la guerrá.
El día en que como. nn rayo llegó esta terrible noticia
Jaco.bo reci!lió también orden de marcha y tuvo qu~
partir la misma noche á unirse á su regimiento donde
era subteniente.
Antes de partir quiso estrechar la mano de su amigo·
pero en vano llamó it la casa de Enrique de Bruckner. '
Todo allí parecía cerrado. No se movía ni una paja y
se habrfa dicho que la decl2.ración de g,uerra por arte de
encantamiento, había adormecido á todos lo'e habitantes
de aquel castillo.
III
. ~a fatalidad horrible de la guerra quiso que Jacobo
vm1ese á defender contra la inYasión, la comarca que siempre había habitado y le era tan querida.
Ahora, vestido con el uniforme de subteniente recorrfa
todos los caminos que tan bien com cía, donde h~bía caza-

�.,

EL MUNDO.

184

SEPTIEMBRE,

1896.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

185

ELMUNDO.

vajal siempre será leído con placer, siempre será gusta
do, como se gusta el aglla pura de un mananti~l, como
se aspira el aire de los campos, cuando la asfixia de las
ciudades y el alcoholismo de nuestra vida moderna han
envenenado nue~tros pulmones y corroído nuestras en•
trañas.
O.D.D.

do tan amenudo, había reído y cantado y sido tan dichoEo.

Se comprimía su corazón algunas veces de una manera
atroz al pensar que ahora la ocupaba el enemigo, y la :1-plastaba bajo t-1 pesado tacón de su bota, la eaqueaba s111 pudor, la d_estr1,1fa, la incendiaba como si fuese una horda
de salvaJes.
Además otra preocupación lo deflesperaba, al pensar
qué sucedería con su pobre padre, viejo,. débil y achac?so y con su h.E'rmanita tan joven y tan tierna, ,m med10
de aquellos feroces y cobardes in vas res.
La noche anterior, había dorniido cerca de ellos porq11e su compafifa ocupaba la aldea.
Volvió á. ver por un instante t!U presioso cuarto alegre
y lleno de luz.
.
Partió por la mañana, con el corazón contnst:ido, dejando á loa que amaba tanto, expuestos al choque del
enemigo que ya merodeaba en derredor de la aldea,
Terell:a al abrazarlo, le dió una rosa, cortada del tiesto
de sn ve~t.ana v Jacobo sonriendo la dijo:
-Esta füJr nle traerá. la ft.licidad. Voy á ponerla en mi
kepí y este pornpon fresco y perfumado eerá para mí el
más precioso de !oM aumletmt
l\'
La bala del oficial prusiano, acababa de deshojar aquella flor.
Jacobo seguía mirando con fijeza, no queriendo comprender lo que pasaba.
.
¡Aquel oficial eraEnrique de Bruckner! l. S¿rfa _p9s1ble?
¿Que objeto tPnfau los ocultos y repetidos via1es de
aquel hon1bre? Cuál era el fín de aquellas largas excurciones á lás montaiias y á los bosques sombríos;, de donde
eiPmpre regreFaba sin haber hecho un tiro?
A que tendían aquellas largas veladas en que trazaba
plano~ y clasifica bb. papeles?
Cómo explicar aquélla partida súbita y misteriosa el
día mismo de la declaración de guerra?
El"objeto, el ffn, h tenden_cia ...... todo aparecfa. hoy
visible y claro como el sol que doraba los montes vecmos.
Y aquel hombre estuvo á punto de ser su enriado?
Aquel hombre: un espía alemán!
La mano de Jacobo apretaba convulsamente la em_PUñadnra de la espada; con movimientos nerviosos, se mordía loa labios hasta hacerlo'3 brotar sangre.
¡Matarlo, decía-1uiero matarlo.
Y de súbito ante su yista apareció como visión dolorosa la imagen de su hermana, desolada.
¡Cómo sufriría. la niña, cuando su1iiera todo!
8u corazón se ahogaría de rlolor y de vergüenza.
Habrían de 1wfocaria los sollozos. y lágrimas de sangre
velarían sus ojos. ¡ Pobre! ¡ pobre Teresa!
Un desfallecimiPnto había hecho caer el brazodeJacobo:
Quería fmlir del boaqne y eecupir al rostro de aquel
hombre su cobardía. y su traición.
Dei:-eaba exponerse á sus balas, insultarlo, .desafiarlo,
pero la seguridad de sus sold!1.dos lo ..ietu vo.
V
Ya el enemigo encerr:iba el parque en un círculo de
hierro.
Era necesario replegarse sino querfan caer en sus manos.
¡Retroceder, siempre retroceder! pensaba Jacobo apesar suyo.
Retroceder ante los prmiianos, de Bruckner, era para
él doble vergüenza.
¿Y Juego á dónde replegarse?
8olo veía un punto y no quería ni pensar en él, y sin
embargo, era en el Castillo donde sería posible sostenerse.
Sólo en aquel abrigo y antes de perder la oportunidad
se podría quizá detener un instante, aquella oleada humana, que seguía subiendo.
Pero en aquel castillo estaban su padre y -su hermana.
¿Le eraHcito indicarlo á. los fuegos del enemigo, designar•
lo él para que lo destruyerar.? Le era licito exponer así
la vida de los suyos? Hasta dónde llegaba el deber? Sentía volverse loco y que su cabeza estallaba.
Un ayudante pasó al galope y le dió esta orden: Replegaos sobre el castillo y sostenéos en él el mayort.iempo posible.
Tal era su deber: era necesario inclinarse ante él y
cumplirlo hasta lo último.
Jacobo hizo replegará sus soldados y retrocedió con
ellos.
Diez minutos después el castillo era invadido y atrincherado con muebles y colchones, quedaba en estado sumario de defensa.

20

.LERI.; PERENNIUS.

A

Frnncíeúo López Ca1.•,,..ajal.

Al cabo.de algún tiempo, sin embargo, un rumor de

sollozos la hizo lernntar la cabeza. Era su padre, que
lloraba.
Entonces T~resa se levantó: estaba lívida, sus ojos se
habían dilatado y brillaban de un modo extraño.
Estaba con los labio"! y la garganta secos.
Recogió un fusil y !'IP. apróximó á la. ventana. l\1iró en
su derredor: delante de ella se extendía una masa negra
y movediza. ¿Dónde Fe ocultaba el cobarde?
De repente, á, su derecha, muy cerca, oyó ruido de voces, y nuevas formas negras desembocaron por un sende•
ro oculto por el follaje. Sólo un l10mbre debía conocer
aquel sendero medio oculto, y era ella quien se lo había
enseñado.
Muchas veces la decía, que prefería aquella vereda á.
los otros caminos y por ella venía con frecuencia.
Aquel hombre había murmurado á su oído palabras
dulces de amor, y allí era donde la había dicho que la
amaba. ¡Oh atroz blasfemia! Horrible eacrilegio!
Teresa reconoció una voz de mando que excitaba á los
süldados. Apoyó el cañón de su fusil en el alféizar de la
ventana. La maldita voz se aproximaba.
La joven inclinó lentamente la cabeza.
Después, oprimió el llamador cerrando loa ojos.
Silbó la bala, flizo paff, y el capitAn Bruckner cayó boca arriba.
L. MALLE'l'.

PRESENTACION.
FRANCISCO LóPEZ ÜARVAJA L.

raro! Ser jo ver. y volver la vista atrás, convertir la mirada tí aquella grave serenidad del mundo antiguc,, acudir á la.a viej'as sensaciones del clasicismo plástico¡ ser joven y permanecer inmóvil! ;Qué extraño se
antoja á primera vista este inesperado caso psíquico!
Pero ahondad un poco en este temperamento, penetrad
más en el fondo de este esp(ritu, y os convenceréis de
que esta tendencia hacia la forma eecultural que caracteriza á. al tradicional Belleza, no se traduce en López Carvajal por un horror in vencible al movimiento, por un actode'deserción en medio de lalpalpitante lucha actual, á la
que ioaos estamos obLigados á concurrir; sino que eonQtituye en este ·poeta, adroirablemente equilibrad.:., un noble anhelo de alzarse sobre las angustias y los pavores
que han apresado á !as almas modernas, y elevar á la
eterna Poesía un canto de alabanzas, tal como Job enaalza}Ja á Dios desde lo profundo de su estercolero.
López Carvajal ama el arte como lo amarán sin duda
VI
El enemigo, siempre aumentando en número, se apro-• loa poetas del porvenir: elevándose basta él por medio
ximana cada vez más al castillo; pronto llegaría bajo sus de la meditación y del análises. Ya loe inspirados, los
imaginativos, han pasado de época;· aquellos desórdenes
murOSj pronto penetraría en sus salas desmanteladas.
Ya desesperado y no sabiendo qué hacer, viendo á. los' de la fantasía que forman el bagaje del olvida do romantiprusianos en su casa, Jacobo quiso prevenir á su her· cismo, no nos interesan: el poeta moderno es un honbre queama y piensa, un labonoso investigador delas múlmana.
-sabes, Teresa, quiéo es el que manda á esos bandidos? tiples formas en que se exterioriza la vida.
Y de esta investigación, de este análisis, de este estuQuién el que los guía? Lo sabes? Dímelo.
N6, ¿no es vndad?
dio imparcial y sereno, surgen los poetas, como López
Pues bien, YOY á decirte su nombre¡ pero dfme que ya Carvajal, que ponen el arte sobre los hechos que ante nono lo amas; díme, querida Teresa, que no lo has amado sotros se desarrollan, que ae han refugiado en la solemnidad augusta del templo en que ofician, no como los canunca.
La joven palideció. Sus ojos se dilataron de asombro pillistas franceses para rendir culto á sus malsanas extray su corazón se contristó mucho más.
vagancias fin de siglo, sino para conservar la religión que
-Sí, Teresa mía; mi querida hermanita: es él. El trai- profesan austera y sin contacto con el mundo exterior.
dor, el cobarde, el ladrón de planos y de corazones, es él.
En este concepto el artista qne boy presentamos á los
Yo lo he visto, estoy seguro: yo lo he visto allá., mira,
lectores del MuNoo no pertenece por filiación psíquica á
la casta de los parnasianos, rectilíneos y simétricos; por
allá.
Jacobo estaba descubierto y señalaba con el brazo es•
las fibras ·de sus bajo-relieves circula savia tropical, se
tendido, repitiendo:
precipita sangre hirviente~ esas estátuas, tie;nen vida in-Yo lo he visto allá, el.. ....
terior¡ en esos quietos paisajes hay siempre una rezaga•
No acabó la frase; cayó como herido por un rayo. Su da g·otondrina. que torna.
.cabeza chocó contra el piso, produciendo un ruido sordo,
. ..- .. á su morada peregrina
y quedó con la boca abierta y el brazo exterdido.
colgada en las parásitas del muro
Más pálida que los muertos que la rodeaban, Teresa se
y oculta entre l&amp; yedra.
puso de rodillas. Mas ¡ay! Jacobo no nec0l'litaba de los
El buen sol del Mediodía, los amplios lienzos del cielo
&lt;Cuidados que á tantos otros había prodigado. Rodeó con americano, las bulliciosas corrientes de agua, los verdes
,el brazo la cabeza de su herrgano¡ :posó los labios en su domos, loa arcos de las palmera.K, toa.o ese cuadro ha imyerta frente y así permaneció sm ou y sin ver nada.
aionado al poeta, y se refleja en sus estrofas. López CarHecl10

lrA.NDRO

Ac,uco.

Dámela sombra del ]anrel acerbo
Qne gime á la ventisca
Y la hojarasca que desecha el ser~o
Por donde el 'Pó sus márgenes ennsca;
Dame el amor de aquella lnz ardiente
Del cielo azul adonde Atenas mira
Y esa bt'iaa de olores que FUspira
Un suspiro de amor sobre la frente.
Venga á mi plectro el aire
De la antigua canción, y más amenos
Me serán y más ricos de donaire
Los tonos rle los éánticos helenos.
Darrie, oh barrl.o, las florea amarillas
De color de lo viejo ........ .
No quiero mant':I azul ni campan~llas,
Colgados, por muarse en un es~eJo,
Del raudal de mi edad en las onllas.
Mis sueños son de ayer: quiero el idilio
Y no la estrofa femenil moderna¡
Quiero ensayar un canto en .qu~_se cierna
La. inspiración excelsa de V1rg1ho.
Más que los opulentos alijares
Que miran á la vega
Hartos de szulejados alminares
En que arábiga pompa se desp.lega;
Más que el palacio señorial brillante
De pórtico esculpido en mármol rudo
Y m,ís que la riqueza deslumbrante
De columna~, blasón, cl3:ve y e9.cudo;
Amo las ruinas de la sabia Grecia,
De Lacio en las campiñas, la casuca
Que de los tiempos el rigor deeprecia,
La cornisa en que el ave se acurruca,
El roto capitel de hojas üe acanto
Y la rota cariátide en que crece
La parietaria con el mirto santo,
Que así al favonio mece
La verde cabellera,
Como se me parece
.
De un yelmo de granito la cimera.
La patria del recuerdo, aquella tierra
Que en cerco de colinas
A la Roma de Césares encierra,
Me habla con la belle;r,a de las ruinas.
La espléndida comarca
Que guarda de hermosura y de poesía
Lo que la mente á comprender no abarca;
Aquella en que solía,
Con Jira griega de melífl_uas notas,.
Vibrar de Homero el épico lengua.Je,
Que hoy apaga el clamor de las gavh?tas
Y asorda el mar con su rumor sal vaJe,
Me arrebata á los mundos del ensueño,
Y ese país de los misterios dueño,
El Egipto teócrata, sapiente,
.
Que sembró el arenal yermo y tranqmlo
De montañas del arte, cuya frente
Aún se refleja en el remoto Nilo;
Que en Heliópolis, templos hizo un día
Al sol que veneraba el ibis santo,
Ese Egipto ...... ¡A qué ideales de armonía,
Arrastra al alma con su eterno encant0!
¡Que vagos que se antojan al poeta
Y qué bellos también los carri¡;ales
De verde plumazón que el aire inquieta!
¡Qué altivos cabe el monte los cedralesl
¡Qué lleno de memorias ese suelo
Del ancha Galilea,
Y quien nos diera contemplar su cielo
Cuando al perderse, Sirio centellea
Tras el ágria. corona del Carmelo!
¡Valles de Sión! os sueño y me figuro
Que vienen á. mi plectro en torbellino
La brisa del Cedrón torvo y obscuro.
Del olivar divino
Siento venir aromas tempraneros
Y cual turbión de viejos ruisefiores
Que arrancó de olorosos balsameras
El vendaba! de los pasados días,
Vienen á mi laud, pensando en veros,
1.os gemidos del arpa de Isaías.
¡Oh númeal si tu aliento soberano,
Nuevo Edipo ludiorio de la Esfinge,
Hallase de la forma el mudo arcano!
¡Si h!iblara el lá.bio lo que el 11úmen finge,
Mi acento fuera catarata hirviente,
Luz sideral, fragancia de jardines,
Carmen donde las alas del ambiente
Se impregnasen de lirios y jazmines!

i¡;r~·~-~~'i. it¿;;¡t;·~· ~~· ¡;¡~;d~ ........... .
En los sueños de ayer¡ mi fantasía
Yerra callada, estéril y sio guía
Por la extensión inmensa del recuerdo.
Caen sus hojuelas como nieve en ·copos,
Penden sus flores que la brisa orea,
Si quier vueltas al sol como heliotropos,
Lejanas del amor de sus penates ..... .
¡Tal hacen columpiar el arpa hebrea
Los sauces pensativos del Eufra.tes!
FIUNCCSC.O LóPEZ CARVAJAL..·

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20 SEPTIEMBRE, 1896.
EL MUNDO.
186
· = = = = = = = = == = = = = = = = == == = = = == = = = = = = = == = =
LA ULTIMA NOTA DE LA MODA.
Los grabados que damos en nuestras columnas
representan la última nota de la moda.
Las damas paris.ienses ban formulado ya su voto
por esas formas y seña ládole su predilección.
El grabado nú mero 1, representa un traje para
Five o'clock que es el sunmum de la elegancia.
Hácese de seda rosa pálido 6 azul, leve 6 batista
de los mismos colores.
La falda lisa lleva á lo largo y al lado del peto,
como en la parte anterior de las mangas, bordados
de seda Yiva que armonicen con el color del traje.
Traje de casa ( fig. 2). Hácese de tafetán floreado, colores pálidos, con eacajes de guipure 6 va-len ·
ciermes.
Otro de nuestros grabados representa un trous·
seau aristocrático, en el que las blondas y los encajes forman la princ:pal materia prima.

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de cambio que giramoli á. eu cargo.
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m1t1eron.
F. BRUNETlERE.

Pectoral de Cereza.

eeeeeeeee
9 NECEDADES l GRANEL

. ~uestros muertos no e_ntran enteros en la nada, y no •
v1 y~mos, generalmente, smo por la herencia que noe tras·

del Dr. AYER

9

e SEHll ESCRITO r HASTA CREIOOe
f) Sobre los purificadores de la e
.sangre ¿ Que es to que
e
purifica la sangre ?
9

NO TIENE IOUALo

VI. NO L E G ITIMO DE

U VA .

SA.N SADURNl Dhl NOVA (E s pa.ila. )

-=-=

Resfriados,.
Toses, Oripe,

La Sangre.
Y Ellos Solamente.

Mal de Carganta.

-71&gt;':~ -~

-Y -

e

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tiva, palia la inflamación
de la membrana, desprende
la flema y produce un su eño •
reparador. . Para la cura
del Garrotillo, Tos .Ferina,
y todas las afecciones pulmonales á que son t an
propensos los jóvenes, no
hay otro remedio más
eficaz que

Si los ri.Jlones estan enfermos no
A. pueden purificar, y la sangre con.atan- ..
,.., temente crece en impureza. La mas
inslgniH.cante gota. de sangre del
a_ cuerpo pasa porlos rifiones,los tejedo"117 res del sistema, cada tres minutos
noche y dia. mientras la vida dura.
fl1"

fl

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g'_t, piedad,
,_,. No hay duda alguna e.cerca de esto.
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�TOMOII

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COGNAC

-5&amp;Y5&amp;YS&amp;5&amp;5&amp;

El próximo sorteo, con pr emio
mayor de

$10,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las tres de la. tarde, el Jueves
8 de Octubre de 1896.

;.,ajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

PREMIOS:
de.•.• $10,000... ,$ 10 ,000
,.
,. 1,000.. . ... 1,060000
60Q......
,.
200......
200
,.
100......
200
6Q......
600
,.
40, ..... 1,000
.,
.,
20•••. ., 2 ,000
.,
••
1 o ... ,.. 2,000
2 Aproximaciones de a $ 1 0 0 •¡

1 Premio
1
,.
1
,.
1
,.
2
,.
10
26
t 00
,.
200
,.

una anterior y otra posterior a
número prenuado con los ••••••
$10.000 .................... .

2 Aproximaciones de a $60 ; una
anterior y otra p&lt;&gt;sterior al nú·
mero premiado con los

100

$ 1.000... ... . ................

845 Premios que hacen un total de $ l 7,700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,0 00
se verificará en el Pabellón Morisoo,
á las 11 a.m., el Jueves
211 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

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80,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

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1 Premio mayor de .... . ..... 8 6 0,000
1 Premio prlnclpal de . . .•.. ., 2 0,000
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Premios ae S f/J, aproX1mac1ones • OOO
al premio de a f/J,000.••_.... . , •. •• .,,
t 00 Premios de S 40, aprox1mac1ones A OOO
al premio de S2J,WQ••._. ..•. , ••• 8 ...,,
1 00 Premios de 8 20, aprox1mac1ones
al premio de S 10.000........... . 9 2,000
799 Terminales de S ~IQ. que s_e dete~·
minaran por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
,..
_premio mayor de S t,0,000 ..... ,8 1 6 ••80
799 Terminales de 8 20, que s_e dete~minarán ~or las dos últimas c1~;esm1g1pr[~'i'.'i~alqdi

sº1~~~-.~

1 6 .980

2. 761 l'remloa que hactn 1111 'l'ctal de.. $ 1 "l'.~·580
JtrTodos los sorteos están bajo !a v1K1lllJ!cla
y atrección personales del Sr. D. Apo)1nar cd asdull~
Interventor del G&lt;Jbierno. v de un emplea o e
Tesorerla General de la Ñ ación.

Oficinas: 1" San Francisco núm. ~

't

U. BASSETTI, Geren t e ,

"EL MUNDO." Proximamente se publicará en México una edicion diaria
de este periódico.

Dos purezas.
De fotografía de los Sres. Torres Hnos., premiada en el Concurso Fotográfico de EL MUNDO.
[Grabalo en los talleres de "EL

MUNDO")

•

NUMBlR013

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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