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                  <text>(-LA · FRATERNAL.~

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M.E XICO, DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

TOMOII

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REGIBTRADO COMO ARTICULO DB SEGUXDA CLARE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unido8 y C1rnadá. The Spanie Ameri~an Newspaper ~ompany, 136 Liberty St. New York. E. U.•

1Dr5µ11és ilr la coronodótt.
Vivamente ha imprl"Pionado al pñblico nna carta enscrita por el Sr. Eduardo Sáncllf'z Camacho, Obispo de
Tamaulipas, y en la qne se hact&gt;n importantes reYelaciunes acerca de asunto~ &lt;'Clt'siásticos r¡ni. ha~ta hoy se habían agitado en el fundo del máP profuudo ruisterio.-Si
ma l no recordamo!', el Sr. Sánch..1- Camacho publicó, allá
p or el afio de 1888 ó 18:N. 1111 estudio encamioado á refu·
tar la creencia en la aparición dt" la virgen de Guadalupe;
el Sr. Obispo de Tama11lipas, ~t-gún consta n la carta á.
que aludimos y que han publicado la mayor parte de lus
diarios liberales de esta capital, informa que aquel estudio fué denunciado á la Inquisición Romana, y que poco
tiempo después fué coun,inado por eete cuerpo á hacer
una retractación, lo qne , fectu6 e l Sr. Sánche1, por evitar
un cisma. E l Sr. Obispo de Tamaulipas está rei,uelto
a hora á sostener sus h.lt'us, aun á trueque de quedar fuera
de la Iglesia Católica, y así lo declara en su carta, documento trazado en deenli11ada forma, pero en el fondo
incisivo y acre.-Las fit&gt;stas de la coronación eFtán, pues,
dando sus consecuencias, y en esto debieran haber pensado los iniciadores, ya que estas consecuencias sólo han
tenido el privilegio de lastimará los católicos.
¿Debiera haber e,•itado Roma la coronación-quP á la
postre resnltó dei,coronaci6n-de la imagen del Tepeyac?......-Onando f'l abatt- Froment, el protagonista de
ia Roma de Emilio zo:a, expresa t-1 d iegusto que le causa
ver al Vaticano autorizar el ostentoso culto de Lourdes,
~e le responde que e l T, soro del Papa se encuentra en con·
tliciones muy delicada@, y recuerda entonces, al espec1 úculo de una ll uvia dt&gt; riquezas que caen á los piés de
León XIII, que el culto de Lou rdes proporciona á la Santa Sede una renta anual de doscientos m il francos, sepa·
rada de los ingresos de la Virgen!
La carta del Sr. Sánche1. ***
Camacho no ofrece eolament e un interés de alta teología, si no que también contiene
u na afirmación que es iudispensablequerecoja el partido
liberal mexicano: laacPptación clara y neta delas Leyes de
Reforma, que tanto ha combatido el clericalismo.- Dice
e n efecto el Sr. Obispo de Tamaulipas: «No he recibido
de Roma sino reprensiones sin causa; amonestaciones sin
~oti vo, desaires y e.cacciona pecunicrria8. Le he pe·
d1do muchas cosas para el bien de esta Iglesia, y ni me
ha co~testa&lt;i.o. Le mandé mi primer sínodo (sus actas) y
no quiso revisarlo; sola y unicamente se han conciliado
aquí, durante mi Gobierno, Ul8 instiluci-Ones y leyes de mi
paf.a con los cá11onea de la Igle8ÚL.»
Es ésta una declaración que acel)tamos en toda eu tras ·
cendencia. Po r fortuna para calól:cos y liberales, se va
&lt;i~sanchando esa vieja intolerancia clerical que por espi.c10 de tanto tiempo ha dividido á la familia mexicana.
· Si León XII Celogia con calor la Constitución Americana
;,ha de ser nuestra República excluida por indigna de en·
trar en el cuadro de la civilización?...... Después de mu·
ch?s afios de pretender colocará México al bajo nivel político de las agrupacione!' del siglo :X, la Iglesia reconoce
P?r fi~ su. error y acepta el régimen de la libertad. Esta
victoria b1en-vale la pena de ser consignada en las páginas d~ ~uestra hiRtoria ~ontemporánea.
Fehc1tamos al Sr. Obispo de Tamaulipas por su honradez y valor civil.

tre~ hombres quedó redimido ·el pecado, y si bien estuvo
el ht&lt;'lw, no prolongue:no~ por más tieinpo una ira que
ya 110 tit&gt;ne contra qué dirigin,e.
1•:1 n conocimiento de la República por parte de Aust1 ia ~iguilicaría el reconocimiento del acto irremediable
del que surgió el actual régimen político.-¿No basta esto
para calmar los ánimos de nuestrus liberales del género
sanguinario?

tl1t 1ttttllttT, rrmt~hr.
¿St,rá, pues, verdad que la prenea mexicana se encuen·
tra infestada del microbio de la injuria? ¿Está, pues, escrito que los periódicos más serios, l~s que por su se~enidad pretenden elevarFe á la alta región en la que se discuten los principioR, llevan en sus venas el fermento de
esta triste do!t-ncia?
Caso extraiio! Los mismos diarios que ayer se cubrieron los rostros á la ªl&gt;arición de un periódico fustigador
y personalistR, las m ismas plumas que trazaron párraf~s
de indignación contra los que ayn los zaherían y demgrabau, hoy encuentran natural y lógico empapar sus escrito!! en la propia turbia corriente, extraer sus palabraH de igual vocabulario de dicterios. ¿La prensa de
México ha rle abandonarse necesar iamente á semejantes
agravios, ha de estar obligada por ley inexorable átales
desmanes?
A ver FP condenaban los desórdenl's de lenguaje de un
d iar"io, defensor franco y dt&gt;clarado de ese género morboso de periodismo, y se predicaba la calma y el reposo.
¡Yano~ propósitos! Frente á sus adversarios en ideas, en
lucha contra la prensa que no piensa como él, el Mo11itor
Repuhlicano traza las siguientes líneas:
«¿E~tamos en nuestro derecho?- Evidentemente que
sí. Nuestra actitud podrá ser vacilante, pero no innoble;
temerosa, pero no indigna; no somos mártires, es verdad,
pero tampoco somos lacayos; comprendamos la inutilidad de nnt&gt;stros sacrificios, pero no comprendemos la
inutilidad de no tener vergiienza. Esto nos basta para con ·
siderarnos cnn títulos para la estimación de las gentes
honradas. Ojal(!, pudieran decir otro tanto los periodistas del

Gobierno.

Ante estos renglones nos hemoA pri.guntado, llenos de
Mombro: ¿cuándo la palabra innoble, cuándo la palabra
indigno, cuándo la palabra lacayo, cnnstituyPn injurias?
¿SolamentP cuando son dirijidas al Jfonitor Republica1wl
Y cuando el Monitor es quien las dirije ¿qué son estas
palabras?
Es inútil qne manifestemos buenos deseos que no
sabemos cumplir: el dicterio que se nos lanza en pleno
rostro nos Rrranca llamaradas de protesta; el que haCl'm0R salir de nuestra boca, ee nos a~toja un madrigal
t-n labios de una virgen rqmántica . Invoc-amos nuestros
derechos-como acaba de invocarlos el Monitor Republicano-para faltar á nuestros deberes, y pedimos cortesía,
con objeto de manifestarnos descorteses.
La prensa mexicana arrastra en sus venas virus de
una sangre corrompida, que inunda con sus oleadas las
vísceras más interesantes de su organismo.

l-10Htictt ge1ttraL
RESU~IE~.-:foevas y espantosas matanzas l'D ConstaRtinopla.- 'friMt11 é irrl'mediable de8composici(m del Imper io Utomano.-Bombardl'O de Zanzibar por la escuadra
ingll'sa.- Un protectorado y una colonia.-Cuba, Puerto-Rico y ~'ilipinas.-¿Qué nece~ita &amp;paña?

No enfriados todavía los mutilado! cadáveres de cristianos, vilmente sacrificados en Erzeroum y Trebizonda
por el fanatiemo de los musulmanes y la barbarie feroz
de los kurdos; humeante todavía la sangre derramada
en las calles de Constantinopla durante las espantosas
matanzas que desde Mayo del al'io pasado han consternado á la Europa occidl'ntal, vuelve á estallar el motín, hacen de nuevo explosión los mal comprimidos odios, y la
imperial Bi1.ancio es teatro de e~cenas salvajes, dignas
de una civilización caduca y de nn pueblo en descomposición que hacen estremecer con estremecimientos de
terror, inspirando á los que han podido contemplarlas
en los ojos espanto, ira en el corazóu.
Sea que por hondos reI'cores, los pacientes armenios
hayan pretendido dar un espectáculo ante el m,rndo civilizado para pr:&gt;vocar de manera violenta la intervención eficaz de las potencias, ya que su platónica mediación en los conflictos pasados no pudo ser aprovechada
en su favor, ni siquiera vencer las astutas evasivas y de•
liberadas resistenoias del Sultán; .sea, como creen otros
que el mismo 9ali~a de los Creyentes haya procuradoco~
secret3!' m~qumac1ones el motín. y aun haya disfrazado
á sus s1car1os, para que mezclad&lt;1s entre los armenios
. Se da co_mo proba')le la reanudación de nuestras rela- empujaran á estos al escándalo y al vandalismo, ello e~
c1_ones a1:msto~as con Austria, nación con la que, como es que la secular ciudad de Constantino acaba de sacudirá
~1en sabido, hemos estado @in coi:respondencia diplomá- los g~binetes,.~ ar.nenaza poner de nuevo en peligro el
tica desde el deijenlace del Imp..no. Esta noticia no ha traba¡oeo equ1hbr10 europeo, con la asonada sangrienta
tenido el privil~gio de encender los vetustos rencores
y la turbulPnta anarquía que ha regado de cadáveres las
como ~~ce anos hubiese ocurrido; no ha provocado 1~ amplias plazas y las estrechas callee.
exJ!los1on que antaño habría determinado eu ciertos es·
Un grupo de foragidos, que se decían cristianos, trató
pfr1tue. Y .es que el tiem_po ha tr~ído el olvido y con él de entrará saco en el Banco Otomano; otro intentó forse han aquietado las tern bles pasiones que caracterizaron zar las puertas ferradas del edificio del Crédito Lionés·
aquella épc;¡ca de prueba.
la dinamita, la antorcha y el pniial estuvieron á la orde~
Para México, el reconocimiento que AuFtria haría del del día; el motín estalló con todos sus horrores; la canapresente estado de cosas, sería siempre Fal isfactorio.- lla mu~ulmana y las tropas turca~ hicieron lo demás; y
fero á nuesti_:a ve~, E;ste acto nos obligar/a :i dl'sechar esos como s1 un nuevo Angel Extermrnailor hubiera paeado
impulsos de Jacobm1smo fere,z, irrec-01,ciliable y persis- por la revuelta capital, las casas de los cristianos fueron
teute de que damos á menudo ~eñales. ¡Todavía, des- en_tregadas al pillage, y millares de víctimas caídas en
pué_s de más de un cuarto de siglo de dehtierro hemos mitad del arroyo claman venganza, y ates•iguan la incatemdo palabra~ de odio y vociferaciones rencoro~as para pac_idad de la Sublime Puerta para mantener las prerroDon Leonardo liárquez! jdU!l se cubre de ignominia á gat1 vas que la conceden como á. gobierno culto.
los senidores del Imperio!
Los que acusan al Sultán como responsable de estos
Para Fer lf beralee y patriotas, no es necemrio ser im. sangrientos disturbios, dan como razón el hecho de haplacables é mto!erantes. El error del Imt:erio fué lavado ber comenzado con inaudita crueldad las matanzas del
con sangre en el Cerro de las Campanas; ·con la viaa de Asia ~tenor, entre indefensos cristianos que se habían

;ílltriro tJ ,lustria.

6 SEPTIEMBRE, 1800~
suspPndido con gran trabajo, y el más significativo aúu,,
de haber sido transportados en embarcaciones del g~
bierno turco, en vez de ser inmediatamente ejecutados
como se eetila en la corte del pérfido Abdul •Hamid ¡~
promotores de la asonada, aprehendidos in fraganti 'á 11111'
mismas puertas del Banc_o Otomano.
Ya se revuelven los gabme•e~, entre tanto; ya co:nienzanlas idas y ven.das de los embajadores, ya se formula n )BIJ
inútiles protestas de otros días; ya comienza á eruborr~
narse papel y á abrirse estériles averiguaciones. ..... ¿Y ¡88 _
víctimas? vuelvPn al cielo sus miradas apagadas · pero
¡ayl el cielo está m?Y l~jos, y las potencias cristiaua; muy
atareadas en sus r1vahdades mutuas y sus mutuas disen.
ciones.
Sábese que el Czar, de visita en la Corte de Viena convino con el ancia~o Empera~or Francis~o José en 'dejar ·
aplazada la cuestión de Onente, opoméndoee abiertamente á la desmembración del Imperio turco, y renun•
ciando por hoy á la participación que pudiera tener en
el reparto.
Ven que la moribunda Turquía, no tiene esperanza de •
regenerancia, que no cabe la transfoijión de elementos
vivificadoree en un organismo social herido de corrupción y de muerte, y como no logran ponersede acuerdo en ,
la división de la segura pre:!a, procuran aunque en vano
darle una vida ficticia, que apenas hactm que se maní'.
fieste con las espantosas convulsiones de la agon ía.
Breve será: no tardará en llegar ó el momento del ncuerdo perseguido, ó el día en que, exaltada al Pxtremo la.
preponderancia. de Rusia, la heredera forzosa de los Sultanes, sea borrada para siempre del mapa de Europa, esa.
mancha de baldón que se llama Imperio otomano.

*

* Breta!la, que fif'l á 8118,
CQmo para demostrar la*Gran
tradiciones seculares, ni olvida su política de absorción
en todos los hei:nisferios, ni deja ocasión de ejercer su
invasora influencia en toda la redondez de la tierra acaba de bombarde'.lr la ciudad y puerto de Zanzíbar' y de•
reducirá cenizas el palacio del Sultán tenido por'usurpadeir.
Acababa de morir de manera violenta é inesperada el'
Sultán de Zanzíbar, como acontect!r ~ude entre los sátrapas musulmanes; un pariente del difnnto, más fuerte Ó•
más osado que el llamado á suceder !., por ley de herencia, ascendió ai trono, y como al Gobierno inglés no conviniera sostener en ese t rono qne se mantiene bajo su
protección á otro qne no fuera el de,·oto e legido de 8118
intere.•es. le intimó en perentorio plazo su rendición incoudicional, y ya que el nsurpador, en vez desometerseá
la conminación del almirante británico, se prepararaála
rei;ist.enci.1, una hora tscasa de bo_mbardeo bastó para acabar con los bríos del rebelde sem1-vasallo, y para reducirá escombros la lujosa residencia de loe monarcas de Zanzfbar.
Avergonzado y maltrecho el destronado usurpador deun día, fué á refugiarse al consulado alemán, para librarse de las olímpiclll! iras del inglés.
Por más que semioficialmente se haya dicho que el nuevo sultán, asentado sobre las bayonetah de I nglaterra, ha .
de conservar su mentida independencia, sin que deleim•
ple protectorado se pase á la sumiea condición de col~
nia, es dudoso que no se dé este paso, y apenas se puede.::reer que no se aproveche tan bella coyuntura para continuar el gigantesco cerco del continente africa110 donde·
la Gran Bretafta pretende imperar como absolutii. soberana.
Lentamente, pero con toda seguridad, caminan 8118 .
huestes hacia Dongola; la insurrección de los matabeles
puede darse por concluida; y allá van firmes é impertérritos, los fenicios modernos á formar su proyectada cruz,
que se extenderá de Sierra Leona á Mozambique, de·
Alejandría al Cabo de Buen a Esperanza. ¿Quién los detiene en su triunfal carrera?

***

No es tan sencilla y fácil de dominar, en las difícilescircunstancias porque atraviesa España, la recieute insu-•
rrección de Filipinas, como al principio se creía; y sin embargo, lo mismo que áraíz de la revolución cubana, se dice y se re¡;:,ite que el gobierno de la metrópoli cuenta con
elementoe suficientes para ahogar en su cuna toda intentona separatista.
Como ayer dijimos que el error trascendental de Eapafta.
en la cuestión de Cuba, había sido no creer ó por lo
menos aparentarlo, en la extensión del movimiento revol ucionario, hoy tenemos que repetir la misma idea y
esperamos que en esta vez e l Sr. Cánovas no 110 dejará deslumbrar por ilusorios espejismos, y ha de ver en la in·
surrección de Filipinas, una manift•stación de gérmenes
morbosos que hoy atacan los dominios coloniales todos
de la madre patria.
"'
Puerto Rico parece despertar de FU letargo y ya se sien-·
te como el rumor sordo que precede á los sacudimientO!t
sociales.
¿Cómo acudir á tantas emergencias, si no l'stán al !arlo
de los elementos oficiales las e11ergías todas de la nacio•
nalidad? ¿Cómo atenderá tantas necesidades imperiosas
y urgentes, si no se tiene en cuenta el inagotable patri'?
tismo del pueblo espafiol? Y estamos seguros que acudirán todos al llamado del Gobierno, y que los hijos todos
de la hidalga nación se congr¡,garán al rededor de suban·
dera y volarán apresurados en torno del niño rey, para.
defender el territorio amenazado por las huest¡¡s insu ·
rrectas en las hermosas Antillas y los apartados marl'B
del Archipiélago Filipino~ sí, volarán y con arranquee de
heroísmo viril, desengañarán ,t los que sueñan en nue·
vas patrias y nuevas institucioues.
.. .
1Pobre Espafia, si no !o hacen así sus amantes h 1¡osf
Quedará reducida á la mezquina condición que tenía antes de que, vencida la Media Luna frente á los muros,
de Granada, su potente vitalidad y su viril energía, se
derramar11,n en busca de otro mar, otro cielo y ot r&lt;&gt;mundo.
-:X. X. X.SeptieL'lbre -1 de 1890.

6 S EPTIEMBRE, 18~6.

EL MUNDO.

LAS ISLAS FILIPIN \S.
Los despachos recibidos en México durante la última semaua, hablan de u 11
movimiento de rebelión estal!ado en las
Islas Filipinas contra el gobierno espafiol. E l.sel'ior Cánova~ del Castillo, jt&gt;f,,
d1&gt;I gabmete, ha co11firmado la notici11.
l!f'gÚn un mensaje trasmitido de Madrid
al Heral.d de Nueva York.-Como es po
eible que a 1g:nnos de nuestros lectores no
fengan una idea exacta de esta posesión
t&gt;epallola en la Oceanía, vamos á propor
cionar a lgunos datos acerca de eete archipiélago.
Lac Islas Filip!nas pe~necen á Espafia desde que Miguel López de Lega;1,pi
tomó poeeción de ellas, en 1504 á nombre de Felipe IL Hasta ahora ~o se ha
11abido con exactitud el número de islaH
que forman este archipiélago. Créese quP
pasan de 1,400. Entre las m,ls importa11tes en extensión, citaremos: Luzon ......
(110,940 kilómetros cuadrados y 120,250
con las isletas adyacentt's); Mindanao
(84,730 k . c. y 87,680 con las islas adyaN'Dtes ) ; Mindoro (10.383 k. c.) · Panav
(13,082); Ne~ros (!l,063); Cebú '(6,792);
Parairna. (14,5&amp;1); Samar_ (16,9i3}; Leyte
(11,517); '.!te., etc.-La distancia máxi .. ,a
que ocupan las islas, de Norte á Sur, es de
1,950 ki lómetros. y de Oeste á Esti, de
1,284. La suoerlicie total del archipiéla80 es. Sl'l?Ún cálculos dt- marinos españoles, de 355,000 kilómetros cuadrados.
La población es de más de siete millonP~
de habitantes, habiendo en ella cerca di'
nn millón de indígPnas no sometidos al
dominio español. El suelo se encnentra
cortado por algunas coré'.:Jleras de montafias y surcado de numerosas corrientf'R
de agua. Ea considemble la cantidad de
bahías, golfos y ancones, v 'llnchos de
ellos sirven de refugio á las flotas de piratas que abundan en aquellos mares de
navegación muy difícil. La dificultad de
la navegación consiste en el régimen especial de las mareas, cuyas ondas, propagándoee en el interior del Archipiélago 1;1e
continúan de mil modos, según la co~fi,uración de las costas, resultando grandes
corrientes de extraordinaria violencia.
Las I slas Filipinas encierran en su suelo una inmensa suma de riqneza inexplorada. Unó de los cu1tivos más remune!'&amp;doree es el de un textil muy semejante
'nuestro henequén, pero más lino, que se
conoce con el nombre de abacá del q ·1e
Pe hacen tejidos que tienen bue~a salida
El valor total del C&lt;?mercio de Filipinas:
tomando el. promedio de un,a serie de 10 al'ios, pasa de
cuarenta Il'!I llones de pesos, s1e_Pdo la cifra de exportación
muy superior á la de 1mportac1ón.
~n m ateria de comunicaciones, el ún ico ferrocarril q ue
t&gt;(x1ete . e n explotación es la linea de Manila á Dagupán
192 kilómetros. )
El fa"2!n obstáculo que ha encontrado la dominación espafio a en este archipiélago, han sido los piratas indígenas, á los que ~bamos de hacer referencia. Una guerra
con~nte ha sido BGstenida por Espafia desde q ue tomó
J)Oees1ón de las islBP. Tan indómitos aparecen los natud~ aquel suelo, que só!o. á la quinta expedición
u posible establecer el dom1mo en Filipinas, dominio
queº&lt;? resulta enteramente completo ya que, como hedicho, hay cerca de un m illón de indígenas rebeles. En este archipiélago murió el célebre navegante

flee

dos

145
chonclw- y r~bnst.os. Su t-~tntura media
pm,J1; s:r n,t1mada. para los hon,bres en
u ll&lt;?ti v pie~ 2 pulgadas, y p_ara las mujeres,
4 pies 11 pulgadaij. Sus nuembros inferiores son 111~ poco fuertes y pesados, pero
bastante b1~n couformadoe. ~us brazos
~on más bieu grll8os que mui;culosos· el
rostro redondo, la boca grande; los di~ntP,S, cuando no están pintados, notable·
mente ~erm~sos; loe ángulos de la mandíbula mfer1or, mny salientes; los pómulos muy el!'vad,11;1 y ias m ..jillas hundidas; la nanz, pequefla y corta; los ojos
pequel'ios y negros. La tez es obscura pero varía un tanto en las _diferentes tribus.
Los cabellos son largos, hso~, duroe y siempre negroR.
He aquí por lo que hace á lo físico En
lo moral, los malayos tienen la cabez·a ardiente y la imaginación muy vi va. .Audaces, revoltosos é intré¡,idos, son valientes
f~roces y vengan ti vos; carecen de compa~
s1ón _para sus enemi~os,_y aún se muestran
capnchos'.l~. ~ atrab1lanos con su,s amigos.
~s ruás c1 v1 hzados se con8agran al comercio y ª!: muestran corteses y obedientes.
La piratería es la pasión capital de todos los _malayos, y en lugar de ver en ella
u_n moti_vo de deshon?r, hacen de este oficio un timbre de gloria.
U i1a parte de este pueblo se entrega al
cultive de cereales. Las habitaciones no
son_ otra co~a, Fino chozas rodeadas de empalizadas. Pasan la mayor parte de su vi.
da en el agua, y los que no t-it-rcen la piratería, se dedican á I a peeca. U na canoa en
1~ q_ue apenas P';Jeden acostarse, sirve de
~•1vienda al mando, 1í la mujer y á los hiJos.
Tal son, ágrandes rMgo~, los elementos
n~turales que forman el archipiélago filipmo, en e! que, por el mom,,nto está fija
h atención y que empieza tí re~overse
cnando apenas hace poco 1111\s de un 2'il¿
se h~bían sotocado los ele111entos de discordia que allí-estallaron.
Para concluir diremos qne. FPgún consta el en menea je trasm itidn 111 lluald por
PI Sr. Cano_vaa del Castillo, el Ge~eral
Bla~co, Capitán General de Filipinas, ha
pedido_ 2,500 _hpmbres pi.ra activar las
operaciones militares.

***

11.fagallanes en un comoate de 50 eepañoles contra 2 000
islefíos.
'
. La lucha contra los rebeldes y los corsarios malayos y
¡aponeses ha d urado desde entonces. En 1848 obtuvo España una victoria contra los piratae; pero las hostilidades surgieron de nuevo en 1876. E l general Weyler tomó
pa_rte en una campafta emprendida contra los moros de
Mm danao, en 1891.-Todavía el a!lo último el General
B lanco sostuvo una laboriosa campa!la contra los rebeldes filipinos, que terminó con la sumisión de los principales caudillos de la revuelta.
Hemos nombrado á los piratas malayos que mt-rodean
en aquellas agu_as, aprovechánd_ose de los escondrijos que
las numerosas islas les proporcionan, y no creemos ocioso dará conocer algunos rasgos de este grupo humano.
Los malayos son generalmente pequel'ios de cuerpo, re-

En nuestro número de hoy damos el mapa de las Filtpinaa, tomado de una obra
espaiiol~; un p~ente aéreo sobre un río,
que las mundac1ones hacen imposible de
vade~r, y una caballa indígena en la isla
de Mrnd~n_ao, una de las más importantes
d!'l arch1p1élago.
P,)_r e_l bien &lt;le Espafía, sería de desearse que el nuevo
mov1m1ento de rt,beldía no encontraFe eco en las Islas
pues las condicione~ en que éstas se encuentran con res'.
p~cto á la ml;trópotl, su ll!ªYº,f, número de habitantes, su
le¡anía, medios de com1micac101:!, e~., etc., he.r,in que la
campaña sea en extremo más d1fíc1I, qne la que actualmente se lleva adelante en la Isla de Cuba. .Por P.l bien
d~ _E~pa!la, deseamos q_ue el movit~1iento de rebelión de
Fihpmas no alcance serias proporciones.
Todos ~econocemos qne uno de loH m,ís grandes si nos
de brutahdad de los l_1ombres_es el hace1se la guerra,\anto más cuanto que tienen miedo á las ht-ridas, á los dolo~es, á la muerte, y muy rara vez son heroicos de nacim1~nto.
.d.LEJANDRO DUMAS, IIIJO.

LAS ISLAS FILIJ.&gt;l..NAS.
Paso de un río en la estación de aguas

Una choza en la Isla de Mindanao.

�6
6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

]44

Una boda aristocrática.
El Sr. D. Ignacio Yil•anco invita, en elegantes es,p,••
las, á sus numerosas ami~tades, para el enlace de Ru ,.,_
brina la Señorita Sara Díaz Vivanco con el Sr. D. P,:dro
Rincón Gallardo de Terreros.
La ceremonia se verificará á las 11 de la mafiana dd
día 7 del presente mes en el Templo de Santa Bdgid,
dando la bendición nupcial á los estimables contrayem."';
Su Ilustríeima Don Próspero María Alarcón, Arzobispo
de México.

Notas de Espectáculos.
Eq :\J 1ggi un ilnst,re taimado á quien no desconcierta
el d ·s,· ,o, ni desalienta el despr.-ci,,, ni abate la penuria.
Va hacia su fin con fijeza tal úe miras, con energías tan
incontnurestables, con deEden~s tan olímpicos para
los ob-;t,ácul&lt;1s, que al fin ¡.. 111al:' Vt-ntnra, vencida, se
rind.i. Hoy todo augura qne la presente tt,mporada tl.'atral
qut' h i abierto en el A.rbeu, será medi,rnamente f.,cnnda
en r..sultados pecuniarios.
Ioicióse esta nueva etapa artística con El matrimonio de
Pigaro, el papel de cuyo ¡,rn1 ago11ist,a ha creado Maggi en
México. Es esta pieza, dond,.. .-1 ,-¡,igrnma ingenuo y retoz,ín asoma á cada paso, una de las más fieles pinturas
de costumbres y vicios, qne hoy ya tienen la cautivadora
poesía de lo pasado, y con La tía de Cai·los y La Casa de
Chmpo, forma la trinidad de comedias que wás ha agr?dado á gran parte de nuestro público, amigo incondicional de reir de buena gana en el Teatro,
Los actores, al aparecer en la escena, fueron recibidos
-0on aplausos cariño~ns, con d.imo~traciones casi familia•
1·es de aprecio. Son buenos y vit'jos amigos que nos instruyen y nos deleitan. L,\stima grande qne no hayamos
querido ó podido corresponder á sus finezas, con algo
más práctico quelas palmadas estrepitosas. Natura1mente-esto es tradicional en la Compañia ~faggi-no hubo
actor que no luciese en la noche del e~trt'nO los buenos
quilates de su discreción. Fabbri, en su papel de curial,
y Maggi, recitando admirablemente su monólogo y manteniéndose siempre á la altura de su papel, cautivaron,
empero, sobre todo, al público.
Qui~ra el tornadizo humor popular, dPciddirse esta
vez por el c•iltísimo espect,lcnlo qne nos ofrece la Compañía Italiana, dando de mano un poquillo á la tanda!

Ot ro pagod e 4,000 pesos de " La Mut;:¡;,;
EN MONTERREY.

OBISPO
( T'éase nuestro editorial¡

DR. EDUARDO SÁ:&lt;C'HEZ CAMACHO,

..

Nuestro grabado de Modas.

A nuestros lectores.

* * Gil del Real, tiple, que al
En 0rrin se prPsent6 1a Sra.
decir de los cronistas, es de lo lllejor en su género; d;!but6 en La Tempe.~tiid, que con otra.q pit&gt;zaR del repertorio
antiguo, ha sido t'Xhumada con beneplácito de muchos,
por la heterogénea pl'ro harmónica Compañía, aunque parezca paradoja, del Teatro d"' Yillamil.
..**

María Tubau J)pgará en b1·eve á México, y se la espera
con cierta curiosidad. En cambio, el maestro Julián, tan
intl'ligente, hábil y modePto (como An nombre) se despide d 1 nosotros. E, de los pocos que flotaron en el naufragio •la la Compafifa de zarznl'la del Arbeu.
B 1onos vientos lo lleven y buenos tornen á traerlo.

*

DE TAMAULIPAS.

Monterrey, Agosto 24 de 18$16.-Sr. Don Carlos Sommer
Director Genl'ral de «La Mutua».-México.
'
Muy st-ñor 111ío:
Como bent-ficiaria doy á vd. las gracias por la deferencia que ha tenido en mandar hacer el pago de$4,000, (cuatrornil pl'sns) en mi domicilio, por las pólizas núme"'lll
546,571 y 738,029 de que i&gt;r,1 tenedor mi finado esposo D.
l\iláximo Martílll'Z, y talllbién doy las gracias á su Agen•
te General t:!Il esta Frontern, 8r. Don Francisco D. Bw1ce, quien co11 mucha atenci6n y actividad, sin molestarme ..n nada, r ..cabó las pruebas del fallecimiento de mi
¡:-recitado esposo.
cuplico á vd., Sr. Director, se sirva hacer presente roi
agradecimiento á la Junta Directiva de la Compañía que
dignamente repreeenta vd. en e8ta República, por la prou- .
titnd en l'I pago que se me ha hecho, ant,es dt:1 un mes de
la fecba del sinieetro á la presente.
Quedo de vd. con t da.consideración S. S.-Por Lugar.
da Elizondo, Y. de i\.Jartínez.-PRiscu,IaNO ELIZONDO.

* hable. Por eeta v-ez-perD ! ópera en forma, sí, ni*q11ien
donaremos de divas y tenor..-. de polendaF. Tendremos
que co,1tentarnos con Bell, 11tucho drama y Don Luis el
Tumbón.

El número pasado de nuestro semanario,
no tué repartido hasta el lunes y éste, lo será el domingo en la mafiana. Nos apenan
profundamente tales retrasos, que no se repetirán; pero juzgamos que nos disculparán
nuestros favorecedores si atienden á las laboriosísimas tareas que ha exigido la instalación de nuestra numerosa maquinaria.
Con este número repartimos 128 páginas
de folletín.

Publicamos un hermosísimo modelo para un traje de
niña de 5 á 8 año~, qut' puede decirse que es la última
palabra de la moda infantil en Europa, por la elegancia
y gallardía de la co11fecci6n. Eácese de géneros ligeros
de colores cla,os y su d~cto es primoroso.
Para responder al deseo de gran nú mero de nuesuaa
amables lt&gt;ctoras, q11e rn •s han pt&gt;dido les 1·ecomendelilOII
unn caRa de toda confianza para la confección y el buen
gusto de sns trajes, les indicarnos, St'guros de que nada
uwjor podPnios hacer en s11 obsequio, á las

SR ITAS. HUNSI N GER HERMANAS
1~ t:ALLK UE SAN FRANCISCO NUM. 14.
J.1EXICO.

Antiguas colabor adoras de " La Moda IÍustrada"
DE PAR.IS.

GRUPO DE.SE~ORlT.A.S DE HERMOSILLO.
Sara Vll l aseiior.

Jesús Ramírez.

Margarita Fort.

Blanca Vlllaseñor.

Beatriz de la Vega.

[De fotografla:del Sr .. E..luardo B~rnal, premiada en el concur,,o fotográfico de EI.

~l,::-ll0-1

Amalla Ram.íru.

SEPTIEMBRE, 1896.

ELMUNDO.

145

�EL MUNDO.

146

6

SEPTIEMBRE,

U 96.

6

SEPTIEMBRE

La Exposición de 1900.
EN I'ARISELPLA...""i'DEFP-nTrvo.

El público se imaginaba. ingenuamente que c~r:i el fin del
concurso para los uuevos palacios de ]a Expos~ci6n,,de los
cuales habló EL Mmmo á. sus lectoree, y la dee1goac~ón. ~e
loe arquitectos encugados de construi!los, debía, cometdir
la apertura de las cante11ts; na~a más mexacto sm embargo. Son necesarias otras operacio~e.s antf's d~ 9ue se abra
la era de ejecución, la era de actividad febr1c1tante,, en la
cual durante cuatro aflos cuando meno_.,, algunos m11lares
de obreros parisienses encontrar.in trabaJ0 remunerador.

•••

HemOP seguido mny de cerca las fases diversas por que la.

Exposición ha atravesado antes de llegará lo_,:¡ue constituirá
el remate de las fiestas de 1900: la construcc16n de la nueva
avenida y'dP- loe palacios de los Campos~lfseos. Cómo serán estos pa:acios? No se podría au,n precisarlo,. puesto que
-lo repetimos-los detalles están aun por estudiar.
Sin ~mbargo, gracias á las i.ndicaciones que hemos podi&lt;lo recoger y refiriéndono~ ~l informe de :M. Pascal, apr&lt;?bado unánimemente por e, Jurado, podemos ya concebir á
R:randes líneas el plan y Ja.3 disposiciones ~rquitectónicas d~
]os futuros monumentos, y damos un amplio grabado de este
plan general á. nuestros lectores.
.
.
Para formarse una idea del proye~~ del ~ran palacio,
conviene decir que el traz~ de la adm1mstración de la Exposición es de forma muy irregular.
El plan que ha obtenido el favor y que será ciertamente
retenido en el proyecto definitivo, es el plan en T, presentado con admirable precisión por 111. Louvet. Abre una gran
perspectiva desde la entrada, y la vista se extiende por todos lados en lugar de estar detenida y limitada por un muro como ~n el palacio de la Industria. Un gran vestíbulo de
~ntrada da acceso á un vasio salón compuesto de una galería
pamlela é. la fachada y de una rama perpendicular.
RCINAS DE HOCH-OB-VISTA DE us TORRES.
En este vestíbulo, dos escaleras J?l'?m1mPntalee cnndu~en
.
da en el concurso fotográfico de EL Mm,'1&gt;0.]
á las galerías y las ealas de expoe1c1ón. Sobre la avenida __
[De fotografia:dei Sr. Ignncto~Romero, prem1a
de Antín, habrá: en medio, gran sala de Escultura, é. la de-::=-_,_
.
.
.
á
recha, r;iala de Concierto, pud}endo separarse d~l .resto d_el monumento; á Ja 1zqu~erda1 CaLas modificaciones que la administración podría preecrib1r, ser n poco numefé-restaurant, que puede eerv1r de sala de expos1c1ones diversas; y una sala de Pmtura, Ji.
rosas No Fe podrían referir en todo caso máe que é. la manera con que debf&gt;rían
gándose con las que rodean el ¡;tran salón.
prese.ntaree Jas fachadas _laterales sobre los Campos Elíseos, para los cuales dll&gt;en,
Por úlUmo el concurso hípico encontrará una gran pista paralela á. la fachada, entradas conet,ituir un ornato precioso.
sobre las fachadas laterales y en la rama perpendicular del ealón otra pista.
En cuanto á la fachada principal, constar~ de un centro y dos pabellones lateEn cuanto á los motivos decorativos, se esforzarán en ponerlos en armonía con las rales un jardín limitado por dos galerías deetmadas á la pmtura Y é. la escultu~
elegantes fachadas de la plaza de la Concordia. En la conetrucción de ]a fachada se adopra, y' su ejecución se efectuará conforme á los prec~ptos _de su autor.
tará. la «loggia» ó galerí~ exterior, pero é. c&lt;?ndició? de que esta galería sea de fácil acceso
Tales son á grandes Jineas-y ealvo las mod1ficac1ones;--los proyectos de_lot
y suficientemente ampha para asegurar la cir~ulación.
i:alacios para 1. 900. Apenas nos parece útil sfiadlr que se qmere que todo esté 11.11to..
**
para-la apertura de la Exposición, los trabajos deberán ser efectuado_s á g!an pr1¡a,
~ta el palacio·pequeño (cuya vista conocen los lectores de EL Mmmo,) ~royecto de
Los arqmtectos á quienes el comisario general. ha ~mcargado de la dirección de oall. Girault y que responde, tanto por su conjunto exterior, como por la disposición de sus
trabajos, tienen UJ1idas la juventud Y la experienc1a.
partea interiores á su destina de museo.

CURIOSIDADES HISTORICAS Y NATURALES DE MEXICO.
UNA GRUTA GIUANTESCA Y UN PALACIO GRA1''DIOSO EN LOS CIIENES, CAMPECHE.

El estudio de la historia no es rr.ás que un melancólico viaje á través de ruina•
seculares¡ mas en México, sea por la incuria de nut-stroa antepasados, ~ea por la
poca consistencia de los m_ateri ale_s empJea~o~ en las gi:a~des c~nstrucc1ones pre•
históricas han desa¡,arec1do casi los vest1g10s de las v1e1as y vigorosas razas pobladoras 'y apenas si en regiones apartadas de la Repúblíca, en incultos y tri~tf'8
páramos' ó entre enmalezados brefiales yérguese ~ún ~al ó cual ruina formid.abl&amp;
que con su desmoronamiento perpetuo, con su s1lenc10 de muerte, con sus Jt&gt;TOglíficos arcanos, l)Brece bablarn~ de glorias muertas, de civjlizaciones cadáverff,
hundidas en ese inescrutable abismo á donde ruedan con los tiempos todas las gran-.
dezaa humanas.
El recuerdo é. ido é. refugiarse muy lejos, en las regiones casi ignoradas .1ún del
hoy floreciente Campeche, en los d~siertos de \a ~asta penfnsu~~ yucateca que hoy
va convirtiéndose, merced é. la energía y labor10s1dad de sus h11os, en la Cataluft&amp;
de México.
.
Uno de esos vestigios gloriosos deque hablamoá, constitll.yenlo las grand19saa
ruinas de Hocbob en el Estado de Campeche, ruinas que rebelan una civilización.
colosal, un arte lleno de recursos, vigoros1, y espontáneo.
En ellas nos ocuparemos creyendo hacer un positivo Bf'rvicio á los lectores.
de EL MuNDO que se curen de conocer las patrias bellezas, proporcionándolee
al mismo tiempo amenísima distraccion.
No hace mucho tiempo que una. entusiasta excursión compuesta de feis apre•
ciables peninsulares, muy iJuatrados, hizo una visita á las ruinar;i, y á las famOEB&amp;
grutas de Xtacumbilxunaan, de que también hablaremos en este artículo, y .u!1º·
de loe excunionistae escribió una amenísima é instructiva relación del \'lªJ~,
de la cual utilizaremos algo, sintiendo no conocer el nombre del autor, que es sin
duda un hombre estudioso, instruido é investigador.
.
La excursión citada, tomó, con muchos trabajos algunas fotografías, dignas
por los sitios á que se refieren de figurar en el más eelf'cto álbum nacional. EL
Mo.Noo tiene la satisfacción de ofrecer á. sus lectores sPis hermosas fotografía!!,
dos de las cuales se refieren á las grutas y cuatro á las ruinas.
Oigamos al narrador, que '1espués de describir su llpgada al antiguo sitio llamado Hochob, dice:
uAquí nos manifestaron los guías que ese lugar era el que conocían únicament-e y que no tenían idea del punto en que estuvieron las paredes viejas (.clabpak,)
como ellos las nombraban; pero encont-rándonos ya sobre el terreno, retroceder 111~biera sido ponern~ en ridículo, y el que escribe estas lineas procuró recordar los~!tios que más se grabaron en su memoria tn un viaje anterior, y después de csm1-·
nar una media hora bajo el monte, llegamos al pie del cerro artificial en cuya
altura están construidos los edificios.
11No hemos vacilado en llamar artificial al cerro que sirve de base á las construcciones mayas, porque se levanta aislado en medio de ur. extens0 y pintor~co valle al que domina perfectamente en todas direcciones. Su base podrá sn de unoe
500 metros de diámetro y su altura de 30 á 35 metros. En la cúspide se formó una
explarada en la que están construidos los edificios, bajo el plano de un paralelógramo rectangular, cuyos lados de N. á S. miden 50 metros y los de E. á O. 40 metros 60 centímetros.
t(La parte que mira al Oriente está ocupada por tres edificios, separados entre sí por pa,edes de más de 1.50 metros de espesor, á los que nosotros hemos llamado Palacio Central y Dq&gt;artamenlo8 laterales. El primero mide de longitud en su·
interior 9.30 met,ros, 2.80 metros de latitud y 4.80 de altura.
uConserva aún grandes proporciones de suelo de hormigón dado de maque, Y
las paredes están cubiertas de una c¡l.pa de estuco blanco todavía en muy buen.
estado.

147

EL MUNDO.

18\16.

RGINAS DE BOCH-OB-EL PALACIO CF..l1TRAL.

«En elexterinr la longitud es de 13 metros y de 7.40 la
altura, inclu_\'endo las estátuas que coronan el frontis.
El ancl10 de la puerta es de 2.5 metroe:.
«Lo1:o dey,artamt-ntos laterales miJf'n de longilud 6.20
metI"oe, 2 69 de latitud y 4.80 de altura en el interior.
«El techo:est.á revelando el origen de estas construcciones, qne es indudtiblemente tolteca. Las ¡aredes al llegar é. la altura de 2.00 metros comienzan inclinarse ~-acia el interior basta dejar apenas entre ambas una &lt;11stancla de 70 centímetros, que se cierra con una sola piedra labrada. Este sist.ema de construir ha permitido la
duración secular de los edificios mayas, eemejantes al que
ahora examinamos. La décima piedra del cerramento de
la bóveda en el edificio lateral derecho, coneerva aún,
perfectamente visible, un geroglífico maya1 cuya solución no intentamos.
«Los lados que m;ran al Norte y al;Sur estaban ocupados tambien por departamentos separados por paredes
muy delgadas, que la injuria del tiempo no ba querido
respetar.
1,El que cae al Poniente tif'ne en cada uno de los ángulos una torre cuadrada y otra '!:n el centro, frente por
frente de la puerta del Palacio Central. La torre del ángulo Noroeste se ha desplomado totalmente, y fÓlo pueden examinarse las otras dos que aún eetán bastante conservadas. Estas torres JeFcammn sobre un sólido terraplén hasta la altura de 2. 70 metros, y se asciende á e:ll_as
por una precipitada escalera cuyos ptldafios a~nas t1e-nen el ancho de 12 centímetres, lo que hace dificil la ascención. Son enteramente cuadradBs, de 4.65 metrns por
lado y contiene cada una de ellas dos departamentos aiElados de 3.60 metros de largo. 2 de ancho y 3.60 de altura 1
cada cno. La puerta de entrada es de 1.85 metros de alto
desde la cimbra y 1.60 metros de ancho. Parece que el
objeto de esos departamentos era el de servir de gari~nes para centinelas 1 pues no les vemos otra adecuada aphw
ci6n.
11La viga que sirve de cimbra é. la puerta de la torre que
forma el áugu lo Suroeste del paralelógromo, es de la madera llamada Jabin, y aunque está. apolillada en partes,
todavía presta alguna resistencia.n
. .
.
uReepecto á, la nntigüedad de f'etos ed1fic1os, Fle ha discutido con sobrado calor y hay dos opiniones: una, que
los hace contemporáneos de las razas qne poblaban el país
á la llegada de los eapai'ioles; y otra, que_ los &lt;:onsi~era
muy anteriores, construidos por razas casi preh1st6r1cas.
A lo que parece, esta segunda opinión es la más fundada,
por razones que en un artículo de las dimensiones de éste, sería. cansado mencionar.
11Cuatro fotografías se tomaron de estos edificios. La
prim era, representa el frenta del Palacio Central; la eegund", el ángulo Sureste ó unión del Palacio Central con
... 1 Departamento lateral derecho; la tercera, la torre del
Suroeste; y la cuarta, el frente de las dos torrea que mira
al Oriente.
«Las torres ~stán unidas por fuertes murallas de 2.20
metros de espesor, cerrando completamente el paralelógramo y dándole la forme de un amplio patio de honor,
ton el cnal, durante nuestra anterior visita., encontramos
dos sitioa que fueron seguramente depósitos de granos,
que servían pa_ra la alimentación de los moradores del caeerfo.
«En los ángulos del Palacio Central, _descuellan ~os enormes caras de piedra, representando tipos muy diferentes
ti los de la actual raza indígena.
uHemos querid0 creer-dice el inteligente autor de la
reseña ya mencionr_da-que de ellas han tomado su nomhre las ruinas, pues una de las acepciones de la palabra
Hf)Ch es la de retratar, en cuyo caso el nom~re Hochob se
1iraiuciría por lo8 retratvs de aquellos, puee siempre que la

segunda 31 pPldat'ios colocados é. igual distancia que los
antRriores, llegándose en seguida á un departamento
amplio con eniradas laterales, que conducen é. los dPpósitos de agua. Desde abajo Pe goza de un espectáculo soberbio, contf'mplando la bóveda ó dombo é. una alt.nra
no menor de 2.lO pies ei hemos de creer é. Stephens, y f'n
cuya parte central aparece practicada una abertura de
unos 30 pies de diámetro por la que los rayos de luz t ntran ~ iluminar muy pobremente la salvrge ~e:cena.
uToman'ios el conducto ó vía de la izquinda por donde
los depósitos son más accesibles y empezamoR por bajar
una nueva escalera de 14 peldañoR que nos llevó á nn
puente de madera tendido eobre el primer depói&gt;ito rte
agua, que los naturales llaman_en idioma !11nya Chacxi.r,
PB decir, que ee:ta agna es debida al continuo gotear de
las piedras.
11Al fin del puente una nueva e!-calera ele 67 peldai'ios
nos condujo á nna rnmpa pr.-cipitada qne concluyó con
otra escalera de 12 pelrlal\os. E::tábamos ya muy fatigados,
el aire se hacía ca•ia vez mtí.s e1=caiw y como !'legnfamos
el camino en medio Je la más completa falta. de lnz na~
tnral, 1::I calor era 11oíocante, aumentado con las luces de
petroleo que nos alumbraban.
11Una nueva sala se preRentó ú. nnestrra viRta cuyo techo
~P perdía á nnn gran altura y de tal extensión que no p11dimns apreciada.
uTomamns en f'ea Rala el camino de In izquierda; subíamos y baj11bamos rampas de más ó nit-nos inclinación y
dt•spués de bajar dos nuevas escalas, nn3 de 23 peldaños
v otro de 12, l!f'garnos á. un pf'qneí'io dP1=cane:o precurFor(tp una nueva de 73 peldaílos que casi ,1gotó nuei&gt;tras rendidas fuerzas, á pesar de haber sido preparada como la
primera, en dos direcciones encontratlae, para evitar su
peligrosa inclinnci6n.
11Después de cruzar por ee:paciosas Polns y e~trechos él
inclim\Clos paqadizos, bajarnos aún dos nneT"as escalas de
12 y 10 peldaños respectivamentf', llegando al depóEito
no . .nbmdo C'himez-há á Tzimez-há que quiere decir agu.l
con gusanos y cuyo nombre tstá muy bien aplicado, porqne, en efecto, cría esas sabandijas que nosotros llama111os impropiamente cientopié8. No podemos apreciar la
extensión de este depósito, por falta de luz, pero debe
pf&gt;r grande, porque una grande piedra tirada desde su
orilla cae siempre sobre el agua sin tocar en la pared
opnf'sta.
t&lt;Una nue,·a f'ecalera de 12 piés nos condujo al depósito
nombrado Chiclumhá por su pequeño tamaf\o, que antiguamente era llamado Cliachac-há, á. causa dt; contener el
agua partulas rojas que provien0n de su lecho de barrn.
iiOtra sorpresa nos estaba reservada al emprPnder el camino que conduce al depósito nombrado hoy Noh-há pnr
su extensión y que antiguaménte era llamado Choc6-ha
porque sus aguas aparecen menos frescas que las den1áFJ,
Deecubrimos, en efecto, dos salones hermosftó!imos unidos
por un pequelló arco trazado con todas las r1 glas del arte-1 bajo cuyo cerramento hay una piedra de 2 metros de
Jarg-n por 20 centímetros de anc·ho que llaman la me8a del

te1mineción ob es pron(lmbre, entraf'n C&lt;'mpm:i&lt;'i6n final.
uCuán útil i;iería para la historia patria un est.udio concienzudo de Pt-as grandiosas ruinae, monnmPntos misteriosos dA nn obPcnro paEado, qne perecen, lentame11te,
contPmplando cara á cara la civilización del siglo, ¡ay! no
tan bennrnm acaFo, como aqudlas civilizaciones enigmáticas del lt&gt;jano ayer!
11Nos queclan aún por recorrer las admirables grutas
de Xtacumbilxunaan. Aquí el espectáculo es distinto.
11Hemos recorrido el monumento de una gran raza perecida, hoy vamos á. investigar uno de esos alardes arquitectónicos de la naturale:1a, que paeman á los sabios,
alardes sin orden aparente, infinitamente atrevidos, infini- frai-le.
uSPguimos el camino para Noh-ha, pasada una eecalera
tamente audaces, pero también infinitamente bellos.
uTomemoe de nuevo de ]a mano á. nuestro ilu~trado de diez y ocho peldaflos, llegamos á un arroyo que nos
fué imposible seguir, tanto porque la estrecht"z del pas:lguía, que él nos conducirá en causant, .Por los mil obficu•
ros vericuetos, por las amplísimas galerías, bajo los dim • dizo nos obligaba.á. marchará Yeces con pies y manos,
como por una l)Ube de murciélagos que nos azotaban, rt::bos exceleos de ese palacio de gnomos.
voloteando alrededor de la luz.
«El camino que á la caverna conduce, dicP, es á~pero y
"Volvimos de nuevo A 1a. bóveda central, y tomando desfatigoso con un&amp; sucesión de lomas que lo forman.
de
el pu@nte de piedra por el camino que conduce á la
uComÓ habíamos pensado no entrar por la abertura natural que guía hacia las eecalae, nof! detuvimos antes de Concha, subimos cuatro nuevas escaleras con treinta y
llegar á ella, ire~te á una boca circular como de quinien- nueve tramos en junto, y llegamos cerca de las cinco de
la tarde á donde ya nos alumbraba la luz del sol.n
tos metros de. diámetro.
Una humildecruz ae madera-dice para concluirel mis11Verificamoe un peligrosísimo _deecenso por l~s _parPdee
mo guía que hemos tomado-guarda l_a ent~da de este
cortadas á pico de aquel1a boca circulará que h1c1mos referencia, y cuando nos_presentam(?S á._ la ent_rada de la FOberbio templo de la naturaleza, temendo pmtada esta
primera caverna, un gnto de adm1rac1ón fahó de nues- simbólica leyenda:
CIN KuLTCF.CH U CILICH CRUZ CAYlJl!.CTL TI A.HLOJTIT,.
tros JabiOF1. Conocimoe- entonces que no habia exageración algnna en las incompleta~ narr~ciones de ios visi- AnoRO LA S.\NTA Cauz DE NUESTRO PAnR:e: EL REDENTOR!n
Sencillo y patético acto de amor y fé, que porece cus·
tantes anteriores y que sería 1mpos1ble hacer una descripción de aquel magnífico espectáculo, qne la plnma todiar con .m poder invisible, aqnel templo del misterio.
no es suficiente para narrar. LaFl estalactitas y eF_talac•
mitas semejando conos, columnas truncadas, chapiteles,
cnrtinas con capric_hosos
plif'gues y dPcoraciones ornadas de vistosos arn~Flcos, dan al cuadro un tinte original y bello. En PI
centro de este primer departamento dernnella UTla
colo1:1al estalacmita figuranao un carnero, en yoa contornos tienPn una perÍPCción admirable. La blanca
lana esU. perfectamente
bien imitada y el conjunto
ofrece un golpe de vista de
un efecto sorprendente.
uA la ent.rada de f'Ste departamento observamos Pl
barómetro que noi;idi6 29. 7
siendo la dirección d"' la
entrada S. ¼O.
11InmPnso trabajo y peli ·
gros costó á los excnrsio ·
nietas ganar el puente de
piedra que conduce á la
primera escala, qne salva
una profundidad de 40 varas que en un tiempo fué
de un eolo cuerpo. Las escalas de hoy dividen la altura en dos partes y ee
tienden encontradas, teniendo Pn su unión un descanso formado dP palos,
como todas ellas. Mide la
primera 46 peldaños de á
media nrn cada ur:o y la
RVIN A.S DE HOCII-OB-DETALLE DE "CN A.$G\.!LO.

-=~=-

�~=================~E~,L~i~t~U~ND0::,-;;,·~===========~6;,,;S;;E;;PT,;;I;;E;;;MB=R~E,;,,,1=1'1=!1=6._
EL BARCO DEL DOCTOR NAXSEN.

6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

La embarcación «}"ram» usada por el Dr. Naneen en eu exploración írtica.. h a
llegado sin nov~aad á Skervoe, u.n lugar de pesca en la bahía cercana al Cabo
:Norte.

Un despacho de Sl..iervoe dice. q_ue el día 14 .a~ Agosto el «Fraro» tocó. en la
isla D,rne, dondt! 1us t.ripulantes h1c1eron una v1s1ta al Dr. Andree, ~1 explorador sueco, quien piensa llegar al polo ~orte en globo. Hasta esa fechad Dr. A.11&lt;l.ree no había llcvl\dO á r.abo su ascens16n.
El o:Fram ,. llevando á bordo al Dr. Naneen, salió de Cristianfa el 24 de Jnuio rlt' 1895. 'Es un bergantín de tres má.stile1:1, y lleva una _máquinll de vapor de
160 raballos de fuerza. Las velas serían f'mpleadas exclue1voment~ al Legar á
la rpgiófl de los hielos. El "Fram11 e1:.1 de 800 1onela&lt;las y eu~ costadm; est{m Cf:111S•
truidos de tal manera que el hielo tiene que paeat· por deb»]o,de la embarcación,
evitándOfle así el rieegu deque el buque se voltee de un lado u otro .
El 1cFram11 fué buado al agua el 26 de Octubro de 1892, eJJ. La1rrw1ck, cerca de
Cristian ía.
.
•
h
·
La idea del Dr. Nansen era llegará las nuevas islas de Siberta, y de a f sah r
en dirt!Cci6n al Norte hasta que el barcoª':' encúntrarú. rodeado por_ las 11yal!~S de
hielo. Entonces Ele dejaría á la embarcación eer arrastrada por el hielo s1gu1endo
la coRta occidtrntal de las tierras que pudieran ser encont-radas.
El explorador NaoP.en abandonó. el «Framu er:i el mee de Marzo de 18H5. áloe
84º de latitud y á tos 10º27' de longitud, con obJeto de explorar la parte St&gt;ptt:ntrional de la tierra de Frnncisco José.
. .
Su llf'gada á Rkjervqe conciertl\ perff'ctameute con la p_red1cc16n de qne el
barco lllgaria á Spitzberg ó á ccalquier otro punto del mar ab.erto.

La proyectada exped ició n al Polo Norte.
Ya los Je('t.ores del ::\lusoo tienen noticiadf' la f'Xpf'dición en glo~o_organizada por el Sr. Anrtr"e con objeto de explorar t-1 Pulo Xo_rtt'. L&gt;\ exped1c16n_ ~tabla
partido vi\ c,in dirección ú. su destino¡ se habhrn re-c1b1do cartas de !os _YIB}eTOB,
nua d1.1 t- llas f1•chada el lü de Julio en Spitzberg. en la que lotJ excur~10mstata ha.cían i&lt;abn qm:, habían celebrado la fiesta del 14 de dicho mt:'!'I, á. m,.,if1 1i 11oclat, con
wi herm.r&gt;f!O 8Ul m el lwrizonte. Todo estaha dispuesto parn c"'ta. avt:ntura., ~uando recieutem~nte se ha comunicado que Andl'ee y sus compañero~ rt-1mnc1a n ii.
e~t'.a exploración, dando como motivo la presentació~ de vientos cont~,u-io~ qne la
hacen irrealizable. Queda, pues, aplazada esta tentat1va 1 uoa de las 1qJt1 bril1anks
que registraría la. citincia moderna.
0

liRl'T.AS DE XTA("l'lffilLXl'~A.\.:--.-"LA &lt;"0:-.CltA,"
1D.• ioto.~rafol dl'l ::)r. l'.{IU,dO RUl!íU, prcmltl. ltl.l.\ll 1!1 éoucurso íorngn\f\('(l de EL MUNDO,

LA GUERRA DEL P ORVENIR¡:.:¡ la actividad y el ingenio humanos, aplicados á. la
ciL•ncia de la vida, pasman por sus conquistas y asombran
por sus dei::;cubriroientoe, en estas postrimerías de la
X l X~ centuria, no son menos dignos de admiración ni
dejan de producir estremecimientos de miedosa eetupe·
facción, cuaudo los guían contrarios impulsos y so:1 co·
mo loe ministros y asociados de la temida parca, cuando
se t.l.irigen al estudio de la ciencia de la muerte.
Aqu"'lla tímida emulación que lleva.ta antaño á los
grupos sociales, á tallar el pedernal, primero, á fundir el
bronct&gt; después, y por último, á. arrancar el hierro matador de la~ entrai1as de la tierra, para competir cuerpo á
cuerpo t'll la tremenda lucha por la existencia, ee ba
transformado i,Or el transcurso de las edades, ha ido
creciendo en formidable empuje, de generación en generitción, como impetuoso torrente, como alud terrible y
fi,•ro, y es hoy po:- Yirtud de los adelantos de la moderna
cit.&gt;nci:t, no débil cowpetencia 1 sino espantoso desafío
que ag·1za todas las astucias y pone á. contribución las
facultades todas del hombre, fusti~_do por el instinto de
pmpia conservación.
Y tt:;í arrastrada la humanidad en cie-go torbellino, á
ca,fa paso y adelanto que ha hecho el espíritu de la des·
tmcción, lu cvntestado con un progreso y un descubrimiento lll•clio por el espíritu de la defensa.
Débil é insuficiente la vieja coraza, mellado y roto el
escudo de pit!les de animales feroces, se inventó la arma'lura metálica, inútil hoy ante los pasmosos progresos de
la balfi:itica.
La misma progresión que ha presidido al desarrollo
del intento de matarse en tierra, ha impulsado á. la evolución del rencor para matarse en mar.
El deleznable casco de madera que protRjía los a.ntigm,s navíos de línea. en los siglos XY y XVI, que el fuego griego consumía y un bote de metralla echaba. á. pique,
es hoy la resistente coraza de acero fundido, que desafía
á lo3 cañont:!s dti más potencia y á los más pesados pro·
ytctilee.
Pero contra el monitor y el acorazado se ha inventado
el toroedo; así como contra todas las reeistencias del acero se han pr~parado todas las potencias de loa modernos
explosivos.
¿A.-dóndc \·amos á parar? dónde ee detendrá t-1 \·értigo
q11e arrastra it la humanidad en !:!U locura destruct0ra'? ... ...
Quién sabe! pero creemos que, á pesar de todos los
congresos de In paz y todas las sociedades de arbitraje,
el arte de la guerra EE-guirá. en su espant-0:!a y terrífica ta·
rea. Sunca logrará alcanzarse el hermoso idt:al de que
dvan los hombres como hermanos; aun está. lt-jos, muy
lt·jos el dia en que la concordia de las naciones mprima
la 1Jlrrigfr for lift!, entre los pueblos y las razas.
Para dar triste y pálida idea de lo que pueda ser la
guerra en lo porvenir, publicamos uc grabado que re·
preeema t&gt;~cenas de batallas navalef', con los elementos
con qne h,iy cuentan las marinas de las grandes potenias. ¿.\.. dU1de irl'.'mO:i después?

LA OANCION DE LAS MUSAS.
I
Yo soy la m usa rubia¡ de un oro p álido
Son mis ténues cabellos cuando desata
La mano de la orgía mis trenzas rubias
S,1bre e l mármol caliente de mis espal das·
Mis ojos son azulee, mi seno blanco
'
:Mis manos pequei'iitas, también son' blancas
Yo desat.o las cintas de mi corpino
'
En lujosas alcobas nordelizadas
Y adornada co n flores rl e in vernadel'o
Arrastro mis OOtitas coquetas y altas
l'or las cal lee del viejo París¡ mis homb ros
Han sentido loa besos del re'y de Francia·
Bailo el Minuet¡ me gusta dejar desnudo'
El mármol opulento de mis espaldas
Y lucir bajo techos artesonados
~li explendent.e epidermis de seda pálida;
Hoy el cognac; la muea de ttenzas rubias,
De pupilas azulea y manos blancas
Que desata lae ci ntas de su corpii'io
En lujosas alcobas flordelizadas.

II
Soy la verde ¿No sabéis? ¡La musa verde!
.La de ojos de diabólica esmeralda,
La que cuaja los espíritus dipersos
En enjambres de fantasmas,
Y al arrullo de alaridos estridentes
Los obliga tt palpitar dentro las almas;
Loe horribles estrabismos de mis ojos
t,on de loca? ¿Son de histérica extasiada.?
¿Por qué estrujo los cerebros
A.l compá.s de mis nerviosas carcajadas?
¿~o sabéis? Yo soy la musa que enl&lt;K¡uece
Uon sus besos y aus ojos de esmeralda¡
Yo inoculo los fermentos misteriosos
Que, al arder en las entrañas,
Y.. a :·i::t.::mdo f'n el cerebro, procesiones
De doncellas ca",,Ja.~a.:~d.:, e:? Wtias brava.e;
Soy la musa de ojos verdes, el uger.jo,
La que piensa con ideas estrafalarias,
La que besa á sus amnntes en la boca
Y en los labios les derrama
El licor de los delirios; ¡musa verde
'De púpilas de diabólica esmeralda!. ...... .
LA Gl'ERRA DEL PORYESIR.-:E:stE::-:.A

DE l)'ll"A BATALLA NA.\AL.

m
Yo soy la musa negra; me balanceo
'CJn el ntmo cadente de las hamacas

Y hago ondular mis curvas iucitadoras
A loe dulces acordes de las guarachas¡
Mis ojos, empapados de luz, oatentau
Atroces languideces de desposada
Y en los éxtasis hondos se enciende.n y arden
Tras la red entornadtt- de mis pestaflae;
Cuando besan mis J9. bioe, tiembla y se agita
Mi seno exuberante mi aliento abrasa
Y mis negras pupilás vierten el fuego
Que elabora pasiones descabelladas¡
Hay cadencias que crispan, por lujuriosas,
~n la música lenta de mis palabras¡
He nacido en las coa~ y los terraleR
Han caldt&gt;ado mi carne morena y blanda¡
Soy el café: la musa de trenzas negras
Y dulces languideces de desposada,
Que entre-ga á sus an:&gt;antee un cuerpo henchido
De perfumea de carne morena y blanda .... ..... .
IV.
Soy la musa que a~ i ta la.e alas en torno
De espíritus negros¡
Me ha nutrido el amor á. lo opaco, á lo obscuro,
A las noches sin luna., plaga.das de espectros¡
Yo acaricio la., frentes que inclina la angustia
): Jejo mis besos,
Con wroura. de madre que besa á. sus hijos,
.En lae bocas calladas de labios anémicos¡
Yo recojo las flores a::aarchitas que caen
A I golpe del viento
Y emretejo con ellas corvm,:i humildes
Para sienes que opril'.De la uumo del tédio¡
Yo levanto mi voz apagada y doliente
Y dicto loa versos
Que, empapados en l ágrimaa, nacen temblando
Ea las noches del alo::rn, de cráneos enfermos¡
Soy la madre Trist.ez,.a, Ja madre de todo
Lo grande y lo bueno,
Soy la 1uusa piadosa qne ajusta en su ritmo
Los sollozos del alrof.S. que tocan A muert.o ........ .
ANTENOR L&amp;SCANO.

Setiembre de 1896.

U N A OJBSESJ. ON.

r.

un pequeño ID- neble Luis XV, comprado por
mí últimamente, encontré, en el fondo de un caón, la extraña ~arta que aquí se lee:
•Querido am•go:
Lo que te es~ribo va á extranarte I?rof_undamente, pero
no tienes una idea del est-ado de excitación y de pesar en
que me encuentro. Tú, eL mejor compai\ero de otros días,
el que conoció todas mie dicho.a y todas mis angustias,
eres el único que puedes oír y consolar mi desolación.
Vente ven ii vivirá mi !:a.do, á ser el cowpailero de otros
ti~m~; solo que ah~ra 11i ~eiré, ni seré. el bullicioso endiabla.do de entonces ..... - , eo, ven a.roigo mio, pues temo por tui pob'"e ra.zón B-arto sacudida yal
Debes recordar que, p&lt;7'CO tiempo después de haber tú
dejado la vida de alborOl'to y desorden que junt.os arrastráramos tanto tiempo pE&amp;ra sabiamente encerrarte en un
cetiro de paz y laOOr, te escribí diciéndote:
Amigo: al fin encontré lo que necesitaba: la criatura
t1anquila y sumisa, á. c~yo lado refugiarme; el se'." hecho para el'amor. tolerat9te con mis caprichos, humilde
:'. mis deseos, y que va, cl,.esde hoy, á. ~er mi compa!\era.
Te haola,.)l). Je&lt;&gt;!:.,, e~ s~ ro3tro apacible, d,:- su mira.da
serena y acogedora, de s~t:1 ?.:.::,d:!o..,, n'Jriéndose en l';' mitad de la frente y d~ead1endo ~t,m, sobre 11:13 s:en~
como los de una virgen pre-Rafaelteta. Te exponía el caso de conciencia en que ooe hallaba. ol!es ~iendo ella, una
criatura honesta, el de~er rr.e c.x.i,,g:la dar_la m~ I::&gt;=.\bre,
cuando mis conviccion~:s, ú má.e bien, m1e preocupac1c11es estúpidas se opouí .u... Jl todo lazo oficial y definitivo.

149
Sabía bien que ella. no deseaba sino obedecerme¡ su ma·
dre, eu casa, t,odo estaba pronto á. sacrificar á. mi menor
d_eseo; con el mismo gusto, que digo! con el mismo entusiasmo hu_bie~ falido para la iglesia9ue para el peor lugar por mi ues1gnado. En su pobre vida de mujer era yo
el f:Sperado, el amo indi.acut.ible, el Bienvenido que la
mUJer a.guarda, pronta á entregarse. Con mi habitual
egois~o y abandono, roe dije: «ya habrá. tiempo.•_
Murió su madre y hube de verla máe. de segu1do sio
ocuparme más que del encanto que de todo su pequefio
eer emanaba.
Tú no _p!],edes figurarte los dos ailoa de entera, de completa {ehc1dad que be pasado á su lado. Yo nunca creí
,e1_1 la f~licidad, no creí que un hombre, algo refinado, pud1~ra em g~a~ eafuerz?, soportar durante dos aiios, las
mismas caricias, las m1Bmas palabras, las mismas faccioi~es y li\S mismas coeas. Puee bien, yo, el mismo escept1go egoista que conociste ha sido feliz al lado de una mujer, feliz, como solo puede serlo el hombre destinado á
p~a-rlo muy caro después, como me pasa ahora. Cada
d.ia qae se va, cada hora que vuela, lamento más esos dos
.añoe, y loe deeeo con más intensidad; he quedado herido
para siempre, he quedado, como debe haber quedado
Adán después de su expulsión del Paraiao.
Durante los dos años que duró mi pasión nunca pensé
,engaflarla; no te asombres, pues no la conociste. Jamás
~uvodoeveceeel mismomiroo ni repitió lamismacaricia
Jamás de sus pequenos labios salieron frases vulgares~
engendraba todas las seducciones y las OOndades iodas !
era !ndulgente, y tu bien sabes que cuando más deseo~
~e tiene de engaflar es cuando se ve oposición y celoe
rn~portunos. En ella. si bien á la hora dada brotaron te-rnbl~e, como de verdadera amante, mientras no sospechó, Jamás ¡.ae6 por su frente la idea de que yo pudiera
eer falso. Yo era para ella, t,odo Jo grande y t.odo lo her•
moso, como ella era para mí todo lo adorable.
Te acuerdas de Carlos X? Pues él, solo él ha sido el
.autor de mi d~gracia; él, la mano negra que se oculta en
la som~ra y hiere para siempre; él, el falso amigo crea.do
P3:ra picar como la víbora, traidora y mortalmente; él, el
m¡serable Ya.go 1 entrado en mi casa para atormentar, para eropon.r:ofiar, para hacer la noche en toda nuestra fe-licidad. Tú sabea que lo busqué para provocarlo en un
due_lo, en el que todavía tuvo la suerte de herirme de
henme! á mí, que debiera aniquilarlo tan solo co~ la
fuerza de mi odio!
pn día, oomo llegara, encontré'- Julia toda en llanto.
Mi asombro no tuvo límites, cuando tt mis caricias solo
contestó.con reproches.
. Y~ quise, e:ugí saber y supe ...... El miserable! el que
diana.mente se sentaba á. mi mesa, el que me sonrefa, le
J1ab1a hablado de mí, de mi pasado, de las mnjeres que
Y.º había engallado, de todo cuanto yo había hecho; había
&lt;atado fechas y dado pruebas¡ le había dicho que con
ella pensaba hacer lo mismo, que no me había casado
&lt;:on ella para impunemente hacer lo que con otra.e: goar~
dada un pooo de tiempo, para después, una vez cansado,
abandonarla. El pobre ser tan amado, se sacudía dt, do·
lor, c~ando entre sollozo y sollozo, mur,uuraoa eeta de-claración.
. !~tenté en vano co1-1solarla. Después de las lágrimas
v!meron los ~eproches colf'ricos, en ella se despertó la rabia de la muJer confiada que se siente totalmente engafiada; yo no era lo que ella creía, lo qne ella amaba. Vi•
no el despecho, la rabia que quiere herir, venga.res, y un
nuevo ser se reveló ante mí: el debil, el sumiso, el ser
de bondad, se tol'_naba en la leona iracunda que aoloquie•
re arañar, destruir. «Te has dt' casar conmigo decía te
has de casará fuerza.a .. ..... porque me has eng~flado?:.. ••
como habrás engaflado á. las otMU! . .. ... y yo ..... . no soy
como ell~······ te has de casar, .... .. te has de casar aun~
que no quieras ...... aunque no me quiera.su Este grito brotaba constante~ente de su c6lera 1 como la espuma del
agua que se agita.
. En su _mirada ence!ldida, había rencor1 había desprecio, y m1 orgullo, mi orgullo estúpido de hombre, se le-vantó contra el ser que yo ~maba y que sentía aún, mi
org~llo ee levantó para decir: «Casarme ¿y quién podrá
obNhgarm,e? acaso tu que has caído voluntariamente? .... .•
unca.•
A mis pa.labra9 siguió un rato de silencio¡ la ví asom.
brada á. su ve,, asombrada de v~r levantaret, una cólera
contra la snya, una fuerza contra la que ella creía tener
en ese momento. Luego 1 después de breve lucha fué á. la
mesa de noche 9.ue junto tt sí tenía y empuflo un pequen.o
rovolver mío, dirigiéndolo contra mí.
. Yo, colérico de vt-r altiva á quien creía esclava, dije
sm dar nn paso: «pega porque todo bn conclufdo entre nosotros¡ nada quiero ya contigo y ahora mismo vas , ealir de aquí»
La ví palidecer, leva nt6 el revolver, me miró un inetante con un.1 !-Jlirada:- · con un\ mirada que nunca, non~ más he podido alvidar; cou una mirada que me persigue en las sombras de la noche y me atormenta en loe
malos euei'ioe. Me miró largo ratc, sin que yo pronuncia•
ra una palabra 1 lle,·ó el cañón á su frente y volvió á. mirarme, con un repr .&gt;che lleno todavía de amor¡ me miró ...•
yo no ':1í un 1¡&gt;&amp;80, }a. ví pró.xi~1a á la muerte, resuel~ ll
concluir y m1 estupido, m1 smgularmente estúpido orgullode macho herido, me hizo bra\·ear su última mirada.
{!n~ detona&lt;?ión y yo me pr~cipi~ á. tiempo aún para
rec1b1rla en mis bra:r.os .. ... .... una última convulsión ..... .
luego nada, un borOOtón de sangre brotando de su frente, cubriendo su rostro, bailándola toda!
Y _amigo m(o! quien podrá exactamente describir y
anahzar lo que yo sentí en traa noche al velar á la que
tanto hab(a ama.do, á la que claro sentía amar más y má.s
una vez muerta.? S.:&gt;lo tengo vagos recuerdos. Su cuerpo,
las líneas de su perfecto cuerpo, se destacaban sobre la
:1eg:-n:-~ d .. 1 taph: fúnebre extenJido rnbre el lecho, baJ J ella; la b1ancurJ. a~ s;:s ::1.1no~. la lucidez cadavériC.l.
de su rostro, resaltaban vivamente Anl.11"0 ,,; n&lt;'~F('I, ~O!DO
loe marfiles de una la.ca. La. he, ida di:! la fren!.O había etdo vendllda y solo un punto rujo manchaba la seda que
1a envolvía; sus c!t.b1ltos 1:melto:1 le l:!E'n-ian Ce a wuhada.

�6 8FPTrEMBRE, 18~6.

ELl\tUNDO.
150
-===-================================================================
aclamacionas populares, las músicas marciales, las feliEn eus pequeños labios, antes tan risuefios, nido de cari- Tengo miedc, de qne vuelva, miedo, sobre todo, de la ex- citaciones entusiatas? ...... ¿Ya en la copa de los brindis no.
cias y ahora fríos, insensibles como los de un marmol, ha- presión de su últuua mirada.
No estoy loco, no, pero la siento, la siento errando in- hay más que lágrimaP?
bía un ligero pliegue doloroeo. Sus p,írpados cerrados
El cielo está aznl,. la mañana serena, como el día en.
apartaban para siempre de mí eu mirada. Luego, no re- visible á mi alrededor y tengo mit•do, mit-dp de ell~ y
que del puPrto partiste ¡oh navegante! el mismo buen
cuerdo más. Ráfagas de aire entrando, estremeciendo la de tal manera, qne nunca ni por nada me hubiera atrevido sol manda su escuadrón de átomos cárdenos á través de
luz de los cirios, haciendo pasar rPsplandores amarillen- á escribir esto de uocbe, inqi,ieto de sentir el golpe en el
tos por el rostro de la muerta. Notas quejumbrosas é iró- hombro, ó sus pasos, avanzando sileuciosos, con precau- los espacios, la ola teje sn encaje de espumas, y á lo le•
jos, la tierra. la anhelada tierra prometida, se esfuma en
nicamente de alegres organillos, aletear de moscas, los ción.
Tengo miedo, sf, y de ella; ven, ven y librame de este una indecisión soñadora: ¡Eres el mismo, oh mar! ¡Oh
toques de lae hor11s repitiéndose á diferentes di~tancias
y en di versos tonos, sucediéndose, resonando brnscos, pavor, de esta insoportable angustia. Sintiendo á alguien sol, eres el mismo! Sólo tú has cambiado; llevas contigo.
pesadofl, inexorables en el eilencio de la interminable no- á mi lado me sentiré fuerte. He pensado en casarm11, en otro. Placer del recuerdo, por tí vi vimos, por tí somos. .
che ymnchos pensamientos, muchos, danJovueltas en mi traer conmigo á alguien que me escude de Pila; pero no, Y ahora ¿qué nos resta? La dulce sonrisa plácida del viela 'nvisible sentiría celos, y nunca podría besar ni estre- jo maestro, el chambergo de medio lado, t-1 olvidado cacabez:i. á ideas y á recuerdos.
fé en el que apuramos, á escondidas, nuestra bebida de
Y o revivía las escenas y las caricias de esos dos años y chará mi mujer sin Pentirla ahí, entre nosotros doe.
iriqaciones ambarinas.
Y
no
es
que
baya
dE-jado
de
quererla,
no.
La
amo
y
la
quedaba un rato viéndola, la veía invariable, impaPible,
Italia! ...... El viejo maestro, el qne en otros dias paseó su
hundida en las profnndidades de su sueño de muerta; deseo más que n·mca. Ah!si ella estuviera aquí, cuan di- gloria triunfal de ciudad en cindad y de nación en nación
tomaba su mano fría, la llamaba no pudiendo, no que- ferente sería mi vidn; pero tú lo ves, la amé mucho, me se refugia en el peque.ño cementerio en el qne duermen su~
rien'lo admitir que estuviera así ¿Muerta? y por qué? amó ella también; fuimos muy ft-lices, y ahora es preciso muertecitos el.sueño eterno. Tal vez él deseaba irá ter•
¿Qué había hecho? qué babfamos hecho? Ella con- que pague con el peor de los c11etigos: temerla, querer reminar allí la jornada. oscuramente, hnntildemente como
tinuaba invariable, in pasible; la seriedad de eu rostro fu¡1;iarme contra ella ...... contra ella!
Lo veel ahora mismo, al eecribirte, 1-I sonido q1wjum- ahora va á ese café que no le dice nada de su existencia
me decía todo lo que nos eeparaba, estaba muy léjos, yo
de 11us grandes alegríaR. Todas las prima veras el suelos~
no existía más para ella y lo absoluto de aquella de~apa- broso de una puerta empujada por el viento ...... ( por el cubría de flores mitPtras él persPgufa su loca carrera derición, el pensar en la soledad del día siguiente y lo de- viento?) me ha hecho estremecer y enf, iarse mi frente,
lirante. Y se le representa aquPl lugar del profund~ olfinitivo de FU muerte, me hacían sentirme rabioeo, desee- sin que pu!'da atreverme á yolver el rostro.
Tengo miedo! Tengo miedo! Ven amigo mío, ven ó no vido como una aspiración irrealisable, como un imposiperado coutra mi impotencia y la fuerza del que crea seble sueiio.
sé lo que será de mí!»
res nara con tanta faci:idad destruirlos.
Y el viejo maestro se sonríe siempre, se sonríe con su
Septiembre de 1896.
Bim:&lt;ARDO Coi;ro CASTILLO.
P~nsaba en mi culpa, en mi criminal orgullo. lJn mobondad sana, en el fondo de aquel café, olvidado solo
vimiento, una palabra, una súplica hubieran bastado
mientras su peneamiento Pe escapa lejos, muy lej~s e~
rrALIA.
para qne ella estuviera viva, prodigándome sus caricias
un abanclono de la realidad, y el cantinero le lanz~ su,
y mUJ murando á mi oído sus palabras amantes.
burlesca frase de inconsciente sarcasmo: ¡Oh Italia!
...... Volvía á verla, ........ l mismo pliegue amargo en su
CARLOS DfAz DuFoo.
boca....... los ojos cerrado@...... los cirios prestándole lu,.
. 1
,if.--.·\.
minorns resplandores y bronceando los largos hilos de
su rab~ llera suelta.
$popepa
la sangre.
1\11- arrPpentía, me odiaba, y todo era en vano ninguna, ab, olutamente ninguna fuerza daría du!zu'ra á. eu
T.,o negro es la tormenta, la sombra y el misterio
sonrirn ni abriría más sus ojos. Los días. sucederían á
Lo negro es de la noche el formidable imperio; '
los días y Pra en yano esperarla. Los hombres cont,inuaLo nPgro es el dolor!
rían los mismos hechos, los mismos gestos, las miPmas
Es lo que el alma tri&lt;Jte de los esclavos puebla,
p~lab1a".• nada ni nadie cambiaría, y ella, ella qne deLo negro es crimen, muf'Tte; lo nPgro f'S la tiniebla
biera ~g1tarse y moverse com:&gt; los demál', sumergida paQue tiende por el cielo banderas de pavor!
ra sien,pre bajo la tierra, y eólo por no haberla baolado
Lo rojo es luz, es fuego, es alborada y vida,
por no haberla detenido. Para mí la oonstante deeo!a'.
Es triunfo, es holocausto, es púrpura en la herida
'
ción, para ella?....... ..
Que o~tenta el paladín;
La ví salir y no tuve fuerzas para acc,mpaflarla· manos
Lo rojo es himro bélico, él la ictoria encierra,
extrañas cerraron para siempre su nueva morada'· las úlY sobre el cielo surge como clarín de guerra
timas palal-ras que le fueron dirigida!', ealierou d~ labios
Cuando la noche huye, y el sol despierta al :fin.
que nunca la besaron; yo quedé aturdido, anonadado coEs rojo el rudo aliento que lanzan los volcanes
mo se queda después de las grandes y definitivas c~tásSangrientas son lae fraguas, do amasan los titan~s
troíes.
Los bloques de metal;
Cuando rssignado, ante lo irremediable de eu muerte
La llama es roja lengua que besa y que depura
comencé la habitual peregrinación, la espontánea revist~
Son rojos !os crisoles y el rayo que en la altu~
de los objetos:¡: !as.menudencias 9-~e ella había escogido
De la tormenta canta el himno colornl!
y en cuyas fam1handadeshabía v1v1do empezó ese Ja,rgo
La noche está vencida, cui,ndo tras alto monte
vía-crucis de la reconstrucción, detalle' por detalle de mi
La aurora, como incendio invade el horizonte '
anterior felicidad. Todo me la recordaba, eu todo' la enY a vi va su arrebol;
cont~aba y to~o eetaba l(eno todavía de su presencia. Los
En tanto, cual guerrero que en actitud serena
espe¡os no,olv1daban su imagen, los guantes arrojados no
Ya del estadio pi~a la ensangrentada arena,
perdían aun el molde de su mano, había cojinee que c0nCon su dorado escudo, avanza un rey: el eoll
eervaban el hueco formado por su cabeza y la mancha la
La ~oche de los pueblos también tiene su aurora,
fatal mancha de u!:! rojo negruzco, se me presentaba á'ca•
Tamb1en su sol que incendia y que al brillar colora.
da momento resucitando la escena.
Los cielos, de carmín:
EL VIEJO MAESTRO.
~o pudiendo resistir á todo esto, abandoné la casa don•
La púrpura que envuelve patíbulos y hogares,
de ¡untos gustáramos tantas venturas y donde tan amarLos campos y las rocas, el trono y los altares,
Allá, en el tranquilo caté, en donde, á ocasienee, me
gos rato.e pasé á súlas. Comenzaron días largos, tediosos,
Ofrenda hecha á la patria, la sangre varonil.
de contrnuo errar y bufr de su recuerdo como un ingra- place apurar lentamente nn bock, olvidado en una mesa
La eepada Fe ennoblece, si la brillante plata
to; los días en que se lucha por no ver más el relicario apartada, en un perezoso alejamiento, lo veo llegar, el
De su boja, se purpura con vívida escarlata
alto sombrero indinado, la boca iluminada por una buena
d•mde se esconde su memoria y donde su imagen flota
.
Del bravo lidiador;
Llegaba basta la casa, miraba las puertas cerradas lo~ sonrisa, las pupilas encendidas al reflejo de una vej..z sa}1s m1rthos qut: coronan. al púgil por su arrojo,
na y alegre-la plácida vejez de que habla Lamartinelialcones vacíos, todo diciendo el abandono y la mu'erte
Tiene? fulguracwnes de rncandescente rojo!
Y,.sintiéndome debil, volví~ para beber hasta embota; sentarse y apnrar á pequefios sorbos una bebida de irisaLo roJoes la epopeya] Lo rojo es el valor!
mi dolor; pero enton~es la v1s1ón de su cuerpo, al caer en ciones ambarinas.
¡Oh roja y noble sangre que das vida á la ideal
El duP:l'io &lt;lel establecimiento-rechoncho, bajo, cabenns !:&gt;razos? la expres1~n ¡oh! esa exprEsión de amoroso re¡Oh noble y roja sangre que de la luz gotea
proche salida de sus oJos_, la sangre, cubriendo su cuerpo, za traFquilada de clown-lo recibe con una risotada: «¡ Oh
Y brillas al caer!
me atormen~ban, pareciéndome como Ja:más espantowa Ita:ia!n-Y él acentúa sn sonrisa, inclina más caballeres¡Oh sangre de los mártires que tifie los cadalzos
camente su chistera, y deja vagar por su rostro una olea•
de las pesadillas.
Sangre de los que marchan desnudos y descalz¿s
da de recuerdos.
Después de al~ún:tiempo volví decidido á trabajar sin·
Y logran á las cumbres más a'tas ascender!
¡Italia! ¡Qué melódicamente resuena en su oído el nom•
descanso. Pasé inclinado sobre la mesa muchos días y bre de la patria lejana! Y se deja ir en una ráfaga de re¡Oh floración de gloria que en la contienda estalla ..••
~uchas ~oches, llenando neryiosamente hojas y más ho- membranzas: la vasta sala iluminada, el patio rebosante
Que nace sobre el surco que ha abierto la metralla
Jas, quer1end? con el ~ansanc10 y las iJeas ficticias, sus- de alas negras y de encajes blancos, loP palcos deslumY que eembró el valor.
traerme á m1 pensa1!11ento. Con frecuencia, las mismas brantes de pedrería; en las altW"as, la gran masa, el terri•
Los labios d~ la herida son pétalos sangrientos
palabras que yo esci:1bía, t&lt;?ooban, despertaban mis heriA donde ansiosos beben los tristes los sedientos
burgués con sus cóleras estruendosas y sns vociferadas, Y con frecuencia, olvidando por un momento me ble
De libertad, de patria, de lauros y' de amor!
ciones,
y
por
el
pequefio
agujero
del
telón
se
anotan
nomYol vía buscándola á mi lado, como lo hacía cuando' ella
L~ sangre es re~entoral Ella fulgura y brilla;
me acompafiaba á trabajar; al no encontrarla botaba la bres CC?nocidos.: El Príncipe A.... el Marqués L .... M ..... .
Redime á los cautivos y envuelve su mancilla,
el terrible crítico ...... Y el golpe seco del director de orpluma, quedando más hundido en mi dolor. '
La sangre es un laurel.
Pei:o es, al llegar.aquí, donde empieza lo más negro, lo questa, dando la voz de alerta á sus batallo:-.es.... -ChieDecora los altares donde la patria impera
pean
sus
ojos
como
dos
carbones
encendidos
á
la
evocaque siempre, ¡oh egoísta! me preocupa más de todo este ción del cuadro.
E&amp; luz sobre )os pechos, y es sol en la ba~dera
'
drama. No te rfas.
Que á los valientes cubre con inmortal dosel.
Ahora se ve ante un público delirante que lo hace ealir
U~a noch~, después de varias horas de trabajo, sentí á la escena, lo aclama, loco, sugestionado. Vuelve á vivir
Allí, doucle el cadalso de un martir se levanta
un ligero rmdo trás de mí; estando bastante nervioso me aquella vida de éxtasis y delirioe, á la que había consaLa sangre, roja estrofa, eternamente canta
'
volví bruec~mente; excuso decirte que no encontré n~da. grado todas sus energías, todas sus yitalidadee, y quepoAntífona triunfal;
Seguí traba¡ando, algo preocupado ya, y desconfiando de co á pocó lo fné desgastando, hundiendo. Ah! es bermo·
Allí estará la fama y vivirá la historia
la~ sombras qneabundaban fuera del radio luminoso de so ésto, es hermoso este sacrificio de todos les díaa de
Porque el martirio alcanza la más alta' victoria
11:1i Jám-para, cnando poco después sentí, sentí ó creí aen- todos los momentos, para caer vencido, muerto en ~ida
Y así se inmortaliza y se unge el ideal 1
'
t 1r un ligero toque en el hombro; quedé frío, pensando en
Sobre esa roja pira, de excelsitud venero
y ver cómo se despiertan otras energías y se elevan otro;
qne e)la me ad vertía así. cuando quería interrumpir mi ídolos y se desencadenan otros aplausos. Es hermoso sf
Forjaron nuestros padres su vigoroso acerd
traba¡o, y @entí una ans1~dad horrible; no me atrevía á
Para luchar después.
porque á cada nueva ovación, á cada brillante éxito' eÍ
volver el roetro, no respiraba, temeroso de encontrar al- pasado rompe su lápida, raega el velo de nieblas qu~ Jo
Y allí vamos nosotros, obreros del mañana
go dptrás de mf. DPspués de un rato de lucha volví al :fi
Como al oasis llega la errante caravana
'
cubre y se destaca lumino!!amente.
la cara ron li:ntitnd, haciendo ruido y esfue;zos. ¡Nad:!J
Con ide~les nuevos, de pie sobre el pav'és.
Boga la argentada barquilla sobre un mar de rcsas y
Rolo la~ medias so~bras y el b!illo dorado de las encua- deja estela de carcajadas v de besos. Allá va la vencedoL?s himnos están hechos de notas encendidas,
tlernac!ones. ~esp1r~ largamente, sintiendo co::isuelo; pe- ra, la ilustre, al aire los flotantes estandartes corno cabeY tienen nuestras glorias, más santas y queridas,
r? temiendo aun, de¡é la pluma, y sin volverme más sin- llera de una virgen del Ticiano; allá va la que lleva á su
De sangre el pedestal.
tiendo .frío en !ª frente, fuí directamente á mi cama'.
Lo rojo es una diana! la sangre es redentora!
bordo los poetas, los dioses de la juventud los paladines
Inútil e~ decIT que no pude dormir un momento: el del a~1or. Avanza cargada de idilios tiern~s y de sutiles
Ofrendas á la sangre, ofrendas á esa aurora
menor ruido, el toque de las horas, el crujir de nn mue- madr1galee, hasta perderse en la curva del océano en
Que como inmenaa hoguera mantiénese inmortal.
ble ó el
dP un ratón, todo esto me prodnía sudores crepúsculos roeados, de nítidas limpideces y espeji;moe
La lucha del progreso es lucha del presente:
fríos Y sobrfsaltos, á pesar de cuanto razonamientoJ·uicio- teTPoe. Allá va la iluFtre, allá va la vencedora.
Sangre por sangre, ¡oh mártires! lajuveÍlily ardienteeo me hacía.
Pero ¡ay! un día el heroe que t!ipula el osado esquife,
.
Espera la ocasión;
P&lt;'ro desde entonce¡,, ª1:'ii:JO mki, siempre es lo mi&amp;mo
Le brmdara otro mant? purpúreo á la victoria,
ª"?ma _la faz sobre la trasparenc1a de las aguas y como
todo. me sobresalta. traba10 biempre con el oído alerta' Ri¡¡-R1p, descubre qne su dorada barba ee ya de plata y
Que no ha roto la patria su pacto con la gloria
qu.er1endo .sorprender todo rui~o: En una palahM, teng¿ que los verdes pámpano~ se han marchitado en sus sieY de escarlata puede teñir su pabellón!
1111edo, miedo de la pobre !!U1C1da á quien tanto amé.
nes. Así ¿todo ha concluido? ¿Los gritos de victoria,' las
Setiembre de 18flG.
J.\I. LARRA~AGA PORTUGAL.

.,,.

ae

t

Pª"º

6

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

EL NUEVO SISTEMA

¡TU!

¡Y .Yº creía muy difícil ser periodista!.. .... Los periódicos srnmpre ~e C!}usaron una mezcla de asombro y de respeto; de adm1rac1ón llevada al grado máximo.
-¿_C6.mo se hará,- me P.r.,guntaba yó contemplando
un d1ano de esos que lo mismo describen la cogida del
«~fanchao» que filo~ofan acerca de las propiedades curativas de la za1.nahor1a, pougo por vegetal,- como se hará
és~ de que hoy fallezca ~no y mañana. en letras muy pareJ1tae: y con su cruz encima, ya le estén dando el pésame á toda la familia?
1'~e pasaba las horas muerta&amp; con el diario cerca de las
narices, asombrado de aquello que me parecía un milagro ó acto má~ ó menos sobrenatural.
Pero, poco á poco, le fuí perdiendo el respeto á la prensa. Ahora ya no me asusta una gacetilla v basta veo mi
nombre en letras de molde, y como si tal cosa.
Yasé .:ó~o. se hace un suelto apodando «malogrado sefior,1 á un v1eJo de ochenta años y «virtuosa sefioran á una
suegra; con el envío respectivo de la condolencia y el deseo del «bálsamo de la resignación para el profoD&lt;:lo do•
lor de los af!.gidos deudos.»
Tampoco l?s.reportazgos me dejan con la boca abierta.
Para e@~, lo umco que se necesita es paciencia y agotar la
del pró¡1mo.
Sucede- por ejemplo- una tle~gracia. Un toro le introduce el asta á un cab~llero de coleta y chaquetilla corta; ahí d.el reporter. Y: mientras el ofendido exhala el último suRpITo y rec?mie~da á su consorte que conserve rns
pantufl~s en. test1momo de amor eterno, el enviado de la
P!'l'nea 1!1qmere.cómo fué el dolor que sintió cuando el
lncho lt: mtrodu¡o el asta y lo hizo dar algunas volteretas
en et aire.
Pues bien, ya que iba tomándole confianza al oficio el
otro día, he tenido que asombrarme de nuevo.-La pr~nsa cu.enta ya con un descubrimiento salvador, con una invención que tod!}vfa est~ c_oleando. Así es de fresquecita.
Ya n? se req~ner~ fas~1d1ar al lector con el trillado comentarw gacet1llen!, m poner á prueba nuestra calma y
la de nuestros seme¡antes. Se puede uno morir tranquilo, así de cogida de cornúpeto, como de senectud malograda.
Faltan por Ilenar dos planas del periódico? Pues no hay
que apurarse. Par.a eso !1ºª dió el Ser Supremo manos á
los redactores y vida pnvada á sus amigos.
Ahí va un modelo:
. «pa~a ?e ust.ed. Amigo D. Fulano: Espero de su ama•
b1hdad rngémta que se servirá V. informarme con el
portador, á qué hora acostumbra tomar el desayuno, qué
libros lee y rele~ y de q~é.color es el tapiz de su cuarto.
Con eso prestara .un serv1c10 de primera magnitud á todas la~ clases soma]es y ot.ro á su affmo. etc., etc.
Recibe contestación satisfactoria el redactor encabeza
con nno ó más ~ít°:los e] cuestionario, y al oiro día los
lt•ctores del. pe~1ód1co, vivamente interesados se imponen de lo s1gu1ente:
,
'
«D. FULANO DE TAL.
Sus COSTUMBRES DOMESTICAS.
Su I•OMICILIO.
Damos á conocer á nuestros lecto1es el interrogatorio
que agrade~i:mos á la caballerosidad del acreditr,do padre de f~mtl.rn D. Fula.no de Tal, y que versa sobre pnntoe de vital 1mportancm.
¡A qué hora se desayuna V? A las ocho y media en punto, si el criado no se tarda·
pero si se tarda, á las ocho
tree cuartos, ó algo más.
¡De qué color eJJ el tapiz de
su &lt;J11artor
Blanco sucio.
El Koran.
{ Confucio.
Siete Partidas.
Dostoyuski.
f Qué libros leef
{ Pérez Escricb.
Minteichroedn.
Rokuminustreirch.
{ I vatzorocbef.
Ca1ecismo de Ripalda.
JOuáles relee'!
Los m'ismos, pero al revés.
Este i~terrogatorio .que, como se ha visto, tanto interesa al b1ei:estar públ.1co, lo reproduciremos en el número ~el donungo próximo, para. satisfacción de nuestros
estimables suscr1tores que no lean el presente número.n
.Aquí la firma del redactor, para regocijo de propios y
extraño@.
Y. aunque indigna, la mía despuée.
Setiembre de 96.
P. E§CALANTE PALMA.

y

PRESENTACIONES.
ANTENOR LESCANO,
¿Presi:ntación? ......... Pero si él se ha prePentado ya por
1 propia cuent11; á lo.s lectores del MuNno! Si ya ellos
buscan
con pred1lf.cc1ón esta firma juvenil en las páginas de nuestro semanario! Si es un desconocido á quien
conocemos mucho, me dirán ustedes.
Y en efecto, . ~scano ha ocupado, desde la fundación
de nuestro periódico, un lugar preferente en el espacio
~on&amp;&amp;grado al arte. Sus poesías, repletas de sentimiento
e 1as que podría decirse con Menéndez Pelayo que «em~
papan con ténue rocío el alma,» acusan esa vaga, brumomelancolía q1:1e caracteri7.a á la pubertad de los granes poetas: así, impregnados en ese vaho de lago, trazaron sus VPrsos de la primera edad Enrique Reine y Altedo ?-e ~1usset, los dos espíritus que tanta influencia
an.e¡ermdo-acaso más que Byron, tal vez tanta 'como
el v 1eJ? Hugo, el gran «emperador de la barba florida»1!n 1a hteratura contemporánea.
$1.1 N1;1~ez de Arce. ae ha mostrado i1'usto ·a1 juzgar di!
d:fmllos germánico.• á esa poesía, nacida de lo profundo
alma Y que traduce en breves líneas.hondos estados de

~ª

]51

An.ten.01• Lesoano.

oonciencia; el marmóreo cincelador ePpañol sólo siente
la poesía como escultura. Esa nostálgica inspiración que
tiene algo del anhelo con que aguarda la flor del loto los
pálidos rayos lunarPs; esa predisposición al dolor, que
clava sus :finos puntitos acerados en ciertos temperamentos esquisitos, no son explicables para el cantor del
océano y de las ~mplias llanuras castellanas. Pero el arte
por igual modo se refleja en la contemplación de los
grandes espectáculos de la naturaleza que en la subte•
rránea labor de las almas, y tan digno de loa aparece en
los giganteFcos dorsos de Miguel Angel como en las simbólicas Madon&amp;!. del Renacimiento.
Lescano es, acabo de decirlo. uno de esos eFpfritus que
no han menester penetrar en el mundo exterior para localizar sna impresiones. Cualquiera que sea la verdadera solución- ya que el ePpacio y el tiempo sean en reali·
dad hechos positivos, ó bien conceptos que viven dentro
de nosotros- lo cierto es que el alma del poeta entra por
mucho eu la elaboración de la obra de arte. Y esos ensneffos, esas vaguedades, esas visiones interiore@, sorprendidas por el creador en el eEcenario que se desarrolla á
su vista, son siempre el producto de su propio temperamento.
De eea región nubulosa, en la que moran las Elsas y
los Loreley, viene la musa de Lescano, y trae blancas
apariciones intangibles, mujeres de niebla, espectáculos
vistos á través de una gasa de bmma.-Leedsns «Aeonancias11- collar de perlas unidas por una misma idea genPradora, por un solo pe..,samiento, pariente próximo del
que agrupó en un ramo las páginas del Intermezzo. Hay
allí huellas de lágrimas, rasgadas á trechos por un redondel de cielo azul: es la juventmi, la eterna juventud,
que rompe su gasa de duelo y reclama sus derechos, sus
imperecederos derechos al A.mor y la Esperanza.
¡Tan cierto es qne á los veintiún afios el dolor es una
aventura paEajPra de la que ee sale bien presto!
Para completar la presentación, resta solo afiadir
que Lescano es hijo del poeta cubano del mismo nombre,
y que por ende la inspiración en él es ley hereditaria,
glorioso legaclo que nuestro joven acrecentará con el noble esfuerzo de sus energías.
C.D.D.
Setielflbre de 1896.

PROMETEO.
Me siento en lo ideal y estoy atado
Fuertemente á la tierra;
Soy espíritu preso, ángel caído,
Pero el sueño en que vivo me consuela.
Es que miran mis ojos
Ignota luz; á mis oídos llega ·
La voz de las Océanides que dice:
No es eterno el d!:&gt;lor, sufre y espera.
Abajo el mar instable
Ruge, los vien•os desatados dejan
Sns hórridas guaridas
Y en la extensión del oceano bregan.
Incautos navegantes,
Que dejaron, ha poco, la ribera,
Por los contrarios vientos sorprendidos
Ante el naufragio h()rrorizados tiemblan ..... .
Lloro con el dolor de los que gimen;
Mas '\leo la c!Pmencia
En los ojos de Zeus. ¡Oh navegantes!
Pronto la mar os volverá á la tierra!
FERNANGRANA.
Setiembre de 1896.
El sentimiento del respeto!
~o lo experimentamos sino para exigirlo de los deltlllll; 110 nos hacemos respetuosos sino al sentimos respetables.
F. BRU.NETIERE.

Los df~ de nublazones grise~, de atmósfera ~úmeda y
fría, los d1as obscuros y sombnos, han producido siempre impresión profunda en mi ánimo.
Aquella mafiana las flores se inclinaban mustias en
sus tallos, las golondrinas q11e habían formado sus nidos
en los arcos del corredor, permanecían mudas y silenciosas; la fuente misma cuyo murmurio me arrullaba en
mis ratos de honda melancolía, había callado.
Por la abierta ventana, frente á la cual tenía mi mesa
de trabajo, se distingnía el ancho camino amarillento
que iba serpenteando hasta perderse en la sombría arboleda que en las primeras horas de la mañana recibía los
últimos besos de la neblina blanca.
. ¡Cómo me causaba envidia la alegría de aquellas mnJer~s que en la azotea de la casa de junto tprdían ropa
mo¡ada en el tendedero y cantaban ruidosameute.
. Oíase en el camino el crujir C1e un carro cargado de p:i·
¡a, sobre la que un muchacho y un perro negro sucio
dormitaban abrazados.
'
'
Era inútil que mojara yo la pluma en la tinta y que la
apoyara en el blanco papel. No podía e~cribir una linea,
nada flnfa del caos de mi cPrebro
Todas mis facultades las concentraba en la observación
de dos gardenias blancas que yacían junto al tintero
coquetarnente amarradas con un listón azul.
'
Aqu~llas Bores de aroma delicado, que comenzaban ti
IJ?arch1tarse ya, evocaban en mi mente un cuadro vivís1mo con todos sus detalles y sus tintes.
Veía el pequeño corredor con sus verdes macetas las
enredaderas que trepaban por el muro· parecíame ~fr el
canto melodioso de los canarios que fo;maban tu encan~o, y 1~ risas de las chiquillas que jugaban en la pieza
mmedmta.
. Veía el ajuarqito azul, el piano abierto, la mesa con el
Jarrón color de rosa donde nunca faltaban flores y sobre todo te veía á tí jugando distraidamente con Ías borlitas de tu chal, y fijando tus ojos azules y expresivos en
el azul purísimo del cielo.
·
No hablábamos, permanecíamos callados silenciosos
y en medio &lt;l;e aquel silencio nos sentíamos contentos. '
-¿Estás triste?-me preguntaste alguna vez.
Nunc11; podré estarlo si veo tus ojos, 6i aspiro tus perfumes, si puedo estrechar tu mano blanca si puedo verme envuelto por los efluvios purísimos de 'tn alma.
Setiembre de 1896.
PEPE SoLIS.

y

NUBESCeñidas de flotantes vestiduras,
Sobre el límpido azul su escala tienden
Y fustigadas por el viento ascienden '
Bafiándose de luz en !ns alturas.
Guarnecidas de recias armaduras
Baten sus alas, el eepacio hienden
Chocan en lo alto y su mirada encienden
Cual titanes de indómitas bravuras.
En las pent1mbras de sn seno alienta
E) rayo dt'structor que en la tormenta
Airado lanza su espantoso grito
·
Y en la extensión del firmam~nto ondea
Como roja bla~femia qne chispea
En la eába11a azul del infinito.
BENITO FENTANES,
Septiembre de 1896.

Pecadora en sueños.
Profundo es el silencio y extensa la penumbra
Que flota, suavemente rMgada por el broche
Lumínico y dorado de lámpara que alumbra
Tan solo las cortinas del lecho. Media noche.
Destácase en la ~)mohada blanquísima el risuei'lo,
Semblante de la virgen, bafiado en el efluvio
De aquella paz nocturna, nimbando el leve suei'lo
El oro de los rizos de su cabello rubio......
'
El brazo bajo el cuello, suspira tristemente
La bella, temblorosa, de súbito, intranquila ..... .
En sueiio•, tras la seda del cutis de su frente
La gloria de un idilio romántico, desfila...... '
Un hombre extraordinario, un hombre que no ha visto
J11D?ás en este mundo, con voz que la embelesa
Le ¡ura amor eterno...... y frente del gran Cristo
Del Cristo de su alcoba, frenético la besa'
'
Despiértase la virgen. ebtremecida y cálida·
Sobre del blanco lecho de pronto se incorpo~ ·
Y en la penumbra tenue, en el silencio pálid~
Desnuda, inconsolable y avergonzada, llora.... .'.
-¡Perdón! exclama triste, ¡perdón po1·q11e he pecado'
Ese hombr~ de mi suei'lo, Señor, nunca lo he visto!
·
......Y contmua el lamento sombrío y deeolado
De aquella pobre virgen, delante de aquel Cristo
Que verdaderos crímenes de amor ha perdonado!
HERIBKRTO FRIAS.
Setiembre de 1896.
En lo ideal nacida,
el llamartll á las cosas de la vida
'es inútil empeño,
para tí el despertar, ó estar dormida
es dejar el delirio por el suei'io.
'

*

Ten siempre con*u':i manto
velados tns encantos. pudorosos,
porque, en cosas de encantos mi&amp;teriosos
perdido ya el misterio ¡adiós encanto! '
CAMPOAMOR.

�6 SEPTIEMBRE, 1896.
6

EL MU.:-SDO
glado con suma comodidad, hay un gran comedor para
que los huéspedes no tengan por necesidad que s&amp;lir del
chalet al hacer las comidas.
Por el otro lado t&gt;stá construido el gran salón de baile
que también reproducimos y qne seguramente es el más
grande de los que se conocen en México y decorado á to-

l

SEPTIEMBRE,

1896.

do costo, auñque dominando siempre el gusto sencillo de
las casas de campo; en sus paredes hay pintados al oleo
hermosísimos paisajes del Niágara, Ixtacalco. de la misma finca, ye\ techo está.cnbierto cornpletamentecon cielo
raso; tiene disposición para contener el número de luces
necesarias para iluminar t.an espacioso sitio.

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'M.1,1,illillllt!S)¡;..J
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1

Hotel del Tívoli.

Gllreaeaor ae roéc{ico.

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.....

TiVOLl EUROPEO EN POPOTLA.

E! progresista Sr. D. Antonio Conde acaba de invertir
un fuerte capital en la construcción de un tívoli al estilo
europeo, en uno de los alrededores de Mé:x ico que debe
tener más aliciente para los habitantes de esta ciudad.
El t(voli s_e conoce con el nombre de uEl Castillon y ocµpa una gran extensión de terreno cercado, en su mayor
parte, de mampostería; al frente está limitado por una
hermosa reja de fierro en donde' las m-adreselvar:i, lae rosas y muchas clases de plantas trepadoras presentan hermoea vista de campo cultivado.
Dentro del jardín, que es espacioso como pocos, se ban
construido varios elt:gantísil:nos chalets que rodeados
de fi,Jres, kioskos, lagos, vheros, todo planteado con exquü;ito y refinado gusto, forman residencias especiales
que satisfacen el gusto máR exigente de cuantos hayan
Yiajado por los Estados Unidos y Europa.
Uno de los chalets que representa el primero de nues·
tros grabados, tien6 la forma de un castillo antiguo y está aestinado especialmente para hotel; cada una de las
habitaciones de este edificio tiene Vista para el jardín, y
las de la pa'.rte alta permiten ver el panorama extensó y
hermosísimo del Valle de México. En el centro, y arre•

Chalet Central .

El piso de madera, perfectamente pu blimentado, permi..
tinl que este salón no sólo sirva. para bailar, sino hasta
para patinar cuando su propietario lo permita¡ anexo li
él eetá uno de los- boliches, el cual comunicf-11·un los otroe,
tau bien dispuestos, que pueden estan:ae juga.n do variaa
partidas á la vez, sin que los de un departt1.mento in\&amp;
rrumpan a los del otro.
En el centro del parque se levanta una con.,.trncci6n
principal, en donde esta el verdadero ca~ino y d J la cual
tamb ien proporcionamos á nuestros lticturt:~ l\118. vis~
creyendo que es una de las construcciones rn~s elegant-e11
· y hecha con más gt1sto de cuantas haya en México. Kn
la parte baja se han establecido infimdad de jnegoi1 ino'"
ceiites que pueden distraer perfecta mente t\ las seílora1
más bien educadas, y que en nuestroconcepto no/::ionconocidos todavía en esta ciudad; entre los· princi pales, cita•
remoe los billares turcos, chinos, billar Blas, billar ruso,
carrera de caballos, cucañas automáticas y otros cuyoa
aparatos den;mestran desde luego po!" su construcción y
p1Jr las instrucciones que han para manejarlos1 q ue est4n
hechos especialmentn para gente d~cente.
Este catii.n_o ó tívoli no ha costado al Señor Conde, en
nuestro concepto, menos de cien mil pesos, muy bien in,,
vertidos, qµe darán un brillante resultado como negocio,
6 cuando menos así 19 deseamos, pues lo merece todo
hombre emprendedor que arriepg,1 un capital en negocios completamente nuevos y qut, tienden á manifestar el
progreso de nuest.ra sociedad.
El Señor D. Antonio Conde es persona muy ilustrada
que ha viajado por mucho tJempo en E uropa, dti donde
ha tomado sus ideas para presentar, como hoy lo hace, al
público, un establecimiento digno de él.
Se inaugurad. este casino el 16 de Setiembre co n un
gn.n baile y alguna otra fiesba que en el mismo l&lt;,cal darán los entusiastas vecinos de Popotla y colonh1. dti S&amp;n&amp;a
Julia, quienes están muy agradecidos al propiet.n1 io por
la bondad con quf;l: se ha BArvido proporcionar les el loca11
sin más retribución que el deseo de que se celebrti digna•
mente el día de la patria.
Gran SalO n d e bailes y banquetes.

VINO LEGITIMO DE U .VA.

Champagne éodorn1u.

ELMUNDO.

SA:N SEDUHNl .J.&gt;.Ji:. NOVA. (España .)

~oto dela ~oda.

135

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G ST-:PTIEMBRE, 18,~6.

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Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

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Nadie debe el'star sin un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
tomar una p equ eña dosis, á los pnmnos ~i ntorn~ s de ind igestión, y
evitar &lt;tSi un sinnúmero de enfer-

(\)

!XI

NA.

medades.

IIH'Mi'l~I

Prepar ada s por el Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
L owell, 1\Ias&amp;,, E, u. A. ,,

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cadores muy bonitos, con
muebles l)&amp;ra todos los gus
lavabos finos y de calidad
1 os y para todas las formediana, como se quiera·
tunas.
camas de las formas m~
Loe mueblea'deesta casa
en boga, buró~, etc.
distfnguense no sólo por su
En general, podríamoe
variedad y elegancia, sino
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sos y útiles objetos puestoe
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la atención sobre los muedicado, aparadores para comedor, trinchantes, cristables propios de un escrito1·io: Hay mesas con interleroe, atriles girato rioa
minable serie de cajones,
lámparas y gru1 surtido d~
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ciosa clasificación y el más
Afiadamos qne los pre-ordenado arreglo de los pacios son muy cómodos.
ptües interPsantes, tan coLa casa está situada en
1.J1oda.e como fueites; escriuno de los puntos más cén'torios qu~ pueden cerrarse
tricos de la capital: en la
perfectamente con una .fle1~ de San .Francisco núm.
x ible cortina hecha de nu14, frente á la plazuela de
merosas piezas de madera,
Guardiola; posee vastos lo•
los cuales poseen, además
cales, y los interesados puede una serie de amplios caden visitar 10&gt;1 almacenes
jones, infinidad de pequeé inspecc ionar los muebles
ños compartimientos para
detenidamente.
l)agarés, cartas 1 recibos, &amp;.
Los Sres. Salcido é hijo,
· Parae3tosescritorios hay
trabajando un idos y con
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empeflo por tener si.empre
muy cómodas y elegantes.
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muebles
de
sala,
hallaremos
la
variedad
más
grande
de
sns las sillas acoginadas, con forros de·cuero flexible y
favor del público.
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo frances y americano.

RAFAEL SALCIDO.

Damos {nuestros lectores no conjunto ae grababados que reprepreseotan
el exterior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles americanos de los sefiores Salcido é
hijo, así como los retratos

•
TOMO II

MEXICO, DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

1

Mosler, BoWen y Cook, Sucesores.
(l:allo élo la (Ikaicoria númoro 2'l',
AN"rES EN

Y...,A LA 2d

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(iintro las callos élol !5 élo roavo 11 Plateros.

.. ., ..10f111 ..... -

CALLE

DEL i'S DE MAYO NUM. 4.

Surtido com¡Jleto de las afamadas cajas de seguridad '' M OSLE R''
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10 de Septtenibre de 1896.

•. jo el plan siguiente:

)ajo el plan siguiente:

H,000 Billetes á $ 2.00 cada
1.0, divididos en vigésimos
"' á 10 centavos.

,80,000 BILLETES.

---

Fondo: $ 28,000.
PRl•:JIIOS:

1 Premio de ..• . $ I.0,000••··$

--DE LA--

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1 o......

2 Aproximaciones de á $ 100;

ur,a ankrior ,. otra posterior al

1,timero premiado con los ......

$1 0.000 ............. ·······$
2 AgroximaciOfüS d~ á $50; una
anterior y !)trn p?st.:rior al número pr(-mui.do con los
$ l .OOO .... . ................. $

$10,000

FONDO; $ 320,00D.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00 , -M edlos: $ 2.00.
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 centlt
Vigésimos: 20 cents.

PllEHIOS:

so,ggg

Premio mayor de .......•.. 8
p·remio principal de ..... . ., 20,
1 Premio princlpal cte . . .... ,. 10, 000
5 Premios de $ 1 ,000 ...... ., 6, 000
10,000
1 O Premios de,, 500 . ..... ,, 6, 000
OO
1 ,000
25 Premios de.,
200 ...•.. ,, 5,0 0 o
500 1 oo Premios de ,. 1 00 • . • .. • ., 1 0,~00
200 260 Premios de,.
40 • . •.•. ,, I0,
200 460 Premios de,,
2_0•-:···" 9, 200
500 1 00 Premios .cte 8 60. aprox1mac1ones
OOO
1,000
111 premio de i 60,000....... ...•. 8 6.
2,000 100 Premios de 840. aproximaciones
.000
2,000
al premio de 82 ,,(00. •• _. •• •• : · ··8 4
100 Pr,miosde820, aprox1mac1ones
00
al ¡,rcmio de S 10.LOJ. .... .......
2.0
799 Terminales de 8 :!O. que se detei:minarán por las dos últimas CI·
200
fras del billete que obtenga el
-SO
premio m&amp;.yor de S óO,OOJ •• ••• •8 1 5 ••
799 Terminales de 8 20, que !le detei:·
minarán por las dos últimas c1·
1 00
fFas del billeté que obtenga el
gSO
5
premio p1 incipal de 8 ai,ooo .. •.s ~_:_,_

s

345 Premios que hacen un total-de $ 1 7. 700

CIUDAD DE MÉXICO.
El próximo sorteo, con premio
mayor de

24 DE SEPTIElIBRE DE 1896.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,00~

se verificará en el Pabellón Morisco, ~e venflcará en el Pabellón Morisco,
á. las tres de la tarde, el Jueve 3
1a. las 11 a.m., el Jueves

2,761 l'temloa quehaten un 'I'ot~lde .. $ 17_8:·660
,.....-Todos los sorteos están bajo ~a v1~1la~d&amp;
,· dirección personales del Sr. D. Apohnlac 0
lnt-.:rventor del Gr,b1erno, y de un emp ea
Tesorería General de la N"a.cilln.

c,asJeO:

Oficinas:

r

San Francisco nú.In• ~

U. BASSE.TTI, Gerente.

i6loria á los lteroes!
[Dibujo de J. Marti~ez Carrión]

[Grabado en los)alleres éW.e "EL MUNDO"]

NUMERO U

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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