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                  <text>SRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889

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M.EXJCO, DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 1896.

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Tocla sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
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sufrir durante muchos arios y arlemás reconocen eminencias médica-i de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

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NUMIIB015

�11

EL MUNDO.

222
"EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

Teléfono:4S4.-Calle de TiLnrdo núm. 20.-Apartado 87 b.
!d:nco.
Toda. la correspondencia, debe dirigirse
al Gerent.e de este periódico.

La StJscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y ee cobra por tri:mestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.

Todo pago delleserprecisamente adelantado.
BBGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•~ntee exclusivos para los Estados Unidos y Can~·
dá Tlie Spanish .American Newspaper~ompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

l[tJtas tilitttrialts.
!itrr.atura mnb.ent.e.

la, y el año que no llueve, la crisis estalla y todos los esfuerzos para hacer sobrenadar el presupuesto del encres·
pa.;.o océano del déficit, resultan inútiles.
. .
Los campos tienen sed, y el hambre-el hambre sm1es·
tra y dantesca de que hablaba Carlos Gris en uno de sus
últimos artículos-hace su aparición fatídica en la exten&amp;ión de la República.
Necesitamos mejorar las condiciones agrfcol11s del paí~,
y para ello no destruir tan bárbaramenw como destrmmos los elementos que la Naturaleza pone á nuestro al·
canee.

,tJlttic.a ®.en.eral.
RESUMEN. -El Czar aclamado por Fra_ncia. L~ Triple
Alianza y su!'! nuevos adeptos. Rumama y Grecia en su
debilidad. Solucíóu del conflicto otomano. Rumores de

paz y concordia. Su escasa consistencia.

Aparte de la viRita de los empna_dores rusos:~ la capit11I de Francia rPpublicana, enmed1? del frenét(CO e.;tusiasmo del pueblo y de las aclamaciones estrPp1tosas de
la multitud que han debido conmover basta los coraz_o·
nes septentrionales de los a11g11stos huéspedes, poco d_1spuestos al senti1.Dentalismo fosfórico ; al arrebato pasional de los latinos; apart.e de las fiestas regias con que la
patria de Carnot y de Faure trata de manifestar ante el
mundo la estrecha unión y el apretado lazo que ata á los
dos pueblos tan ap&amp;rtados por sus institn1;iones 5)0mo
unidos por sus intereses, y de h~cer os.tentación c~si pro·
vocativa de la alianza entre el impeno autocrático del
norte y la república democrática del centro de Europa;
aparte de esas cordi11lee manifestacio_nes de parte del go·
bierno y del pueblo francés. qne tuvieron su prólogo en
Cronstadt su desarrollo en Tolón, y se sellan ahm a con
fraternal ~brazo entre el jefe burgués de un Estado moderno y el aristocrático rtpresentante de una monarquía
tradicional de derecho di vino, dos a~untos son los que
llenan la semana política del otro Jade- del Atlántico.

La nnta culminante de la semana ha sido PI aumento
gradual de temperatura en la polémica periodística.
Es doctrina sostenida por más de un diario qne en la
prenm debe contestarse un insulto con otro.insulto y una
msolencia con otra. Y á tal grado se profesa esta t!'oría,
que todo escritor imagina haber encontradq la ra1,ón de
una frase descompuesta ó de un epíteto mal sonante, en
alguna Pgreaión recibida anteriormente por parte de
aquel á quien después se le aplican las represalias.
La verdad es que las faltas ajenas no autorizan las propias. y no es explicación satisfactoria que álguien falte a
sus deberes para que nosotros faltemos á los nuestros. Es
este un principio poco sano qut se debe rechazar con
energfa.
*
Pero ue todos los programas de conducta periodística
Con qué sobe_rbia pompa* y* qué o~tentos~ satifacción
que ee han lanzado últimamerite, ninguno ha llamado
con más fue,za nuestra atención que el que con encanta- anuncian los s1mpatn1adores de la Triple Alianza, la addora serenidad ha externado un diario que se titula inde- hesión á esos tratados de los reves de GrPcia y de Ru ·
pendiente. Esta boja, en efecto, al referirse á la prensa manía! Cowo se lanzan al come"ntario y discurren regoque presta apoyo al actual estado de cosas, se ha lamen- cijados sobre los efectos qne tendnt en lo porvenir para
tado de que ya que á la prensa oposicionista no se le re- la paz ó para la gnerra e1ir?pea, tan temida de muc~os
compenea de algún modo, dPbiérase cuando menos de- como cuidadosamente esqmvada por todos, esa adhesión
jarla producirse libre-mente. Tan singular razonamiento de dos reinos, de escasa importancia inJivid11al, pero conos ha llenado de asombro, pues indica procedimientos locados allá en las volcánicas regiones de Oriente, dond~
un poco turbios en Jo que un escritor llamó hace pocos el suelo se estremece más á la contínna y la tempestad
amenaza con más terribles y espantosas sacndidas!
mE'Ses el sacerdocio de la pren.w.
Si la Dreibund fné instituida paraasegu rar paz laeuropea,
Onn diario cuenta el número de funcionarios y emple&amp;·
dos públicos que existe en la redacción de un periódico desafiando orgullosa los !l,rrebatos impulsivos de la Franadicto á la administración, y muy eatisfecho de su feliz cia del desquite, y opon~e~do ~ sus t_endencias una muralla
ocurrencia declara que los emolumentos que por sus la• inexpugnable que las h1c1era impos1 bles, nada puede agrebores reciben son una subvención indirecta á la publica- gará su fuerza y poderío la unión de un reino apenas
ción. Y por este procedimiento indirecto, no hay clase manumitido de la servidumbre turca como el de Rumani gremio social que no resulte subvencionado por el go · nía, y de una nación como Grecia, tan débil por su nabierno, ya que esos emolumentos se distribuyen entre to- turaleza como alejada de los centros de combate en el
remoto caso de la temida conflagración.
dos Joi, productores.
Pero ~i serenados los temores en el Centro de Europa
Inútil ea, sin embargo, razonar, cuando la exaltación
de loa espíritus ha llegado á s1,1 álgido periodo. La reso· se translada el campo de combate á los Balkanes y al
lución más cuerda es esperar que las pasiones se calmen, Imperio turco, donde se agitan tantas ambiciones enconlo que ha de tardar un tanto, ya que los hechos á que nos tradas palpitan tan opuestas aspiraciones, y se retuercen ta~ celosas rivalidades; si equilibrada la acción de
referimos son los resultados de una mala educación.
En nuestro país se le exije tan poco al periodista, que Alemania Austria é Italia unidas con la de Rusia y Franhasta las más triviales reglas de cortesía le está permiti- cia enlaz~das, tienden las maqubaciones del jefe de
la hegemonía germánica y ~us devotos alia~os á in~erve·
do ignorar.
Por lo demás, e~ nn espectáculo muy triste el que ofre- nir activamente en la solución de los conflictos onentace en las actuales circunstancias la prensa mexicana, y el les entonces no carece de importancia el compromiso
que la estudie fríamente comprenderá que no ha llegado qu~ acaba de contraer el soberano que reina en Bucael momento de ejercitar discrecionalmente la hermo· rest.
Débil, pero adicto al e!Dperad?r ~rancisc? José que ha
ea libertad del pensami,ento.
sido el alma de este hábil mane¡o d1plomát1co, el rey de
Rumanía será un obst:icnlo á la marcha de los enviados
.1!a rtpohJncióu be Jo; bosque; tJ d pusupnesto moscovitas y sus poderosas huestes; será nn dique á las
omnipotentes absorciones panslavist!ls de S_an Pet~re·
fe'llnal.
burgo, que ni p~drá ll~gar á Constan~mopla ern arro lar
la mezquina res1stenc1a g.ue _le opusieran _l~s rumanoe.
Con mucha ineistencia se ha venido hablando en es- ni podrá seguir sus predicac1ones de sum1s1ón al Czar
tos últimos tiempos de la necesidad de repoblar nnes- en todo el territorio de los Estados balkánicoe.
tros bosques, excesivamente desvastados al extraer de
Y Grecia ¿qué intentará al abandonar la sombra pro•
ellos combustible para alimentar las vías férreas nacio- teétora del autócrata n1so, y buscar seguro abrigo al
nales. Fenómeno curioso que tiene dos perfiles de una amor de la Dreibund? Es que, cnmo en otra vez hemos
habilido~a paradoja: los ferrocarrilee, f11ente del desarro· dicho el helénico soberano ha fl'.lctuado constantemenllo de nuestra riqueza pública, comienzan á arruinarnos. te entre lar, fuerzas contrarias que lo solicitaban y por
En vano es que la Secretaría de Fomento, conocedora fin se decide á aceptar francamente la amistad del Ho·
del mal qne está obligada á combatir, expida circulares henzollern, dejando á un lado la abrumadora protección
prohibiendo la tala de los bosques, bajo las penas más del moscovita.
severas. La destrucción prosigue y se hace sentir en la
Hay más todavía, quizá, en este ensanche de la Triple
naciente labor de los campos, y cuando los economistas .Aliani:a. Las manifiestas aspiraciones de Rusia, han si•
nos dicPn que sólo poco más de una vigésima parte del do t'tltimamente ofrecersll como brillante egida al Sultán
territorio Be ha destinado al cultivo y hay má8 de ciento contra las maquinaeiones de las potencias occidenta\e~;
cincuenta millones de hectáreas sin labranza, se asoma á sus exigencias j11stificadas unaf', exageradas ~ ~u ¡u¡la seqnía como un invencible obstáculo al trabajo más cio las demás ha contestauo con oculta pero dec1d1da refructífero ,t que el país pudiera consagrarse.
sistencia ofr¿cieado ante la Ecropa civilizada el curioso
La lluvia es, sin embar¡io, el gran venero de riqueza espectác~lo del ,c&gt;nemigo tradicional que procura conser·
eocial. .A la abundancia de las lluvias debe la Francia, var y protPjer la vida de su aborrecido rival! porqde no
tanto como á sus abonos y progresos mecánicos, la flore- jui:ga llegado el momento de su completa ruma.
ciente i;ituación de su agricultura, que la permite recoY como quiera que Grecia y Ruman(~ por razón de
ger en "iPte millones de hectáreas, de 100 á 110 millones vecindad se creen con derecho á recojer algo de los code hect61itros de cereales.
diciados despojos del Imperio otomano, cuando llegue la
En los Estados Unidos, en donde el agua cae copiosa· hora del repartimiento, por eso van á en¡rosar las filas
mente de las nubes, se registra una producción de 15 hec- de los que en el tratado de Berlín pusieron un dique_ ~
tólitros por hectárea; en la .Argentina, en donde hay zo- las ambicionee moscovitas, retormando en la tranqmhnas en las que el pluviómetro marca 1,400 milímetros de dad de! gabinete, las duras condi~iones impuestas P?r ~l
agua. se anotan 400,000 hectáreas cultivadas con 7.500,000 vencedor en la embriaguez del trmnfo con los prehm1bectólitroe.
narea de San Stéfano.
En México, el rendimient8 de cada hectárea no es eomparable, por su pequeñez, con el de naciones que han
*
cacareado menos que nosotros la bondad de las tierras.
Y con tales antecedentes**
que tienen los mayores visos
Nuestro problema económico, es un problema agríco• de probabilidad ¿qué credito puede darse á la noticia cir ·

OCTUBRE,

1896,

culada como cierta y desmentida alternativamente, deque se ha llt-gado á un arreglo definifivo,_ aunque solo puede ser provisional, en la cuestión de 0nente? Achácase á.
la visita del Czar, á la regia residencia de Balmoral el
arreglo de este embroll?, atribuyendo desmedida importancia á las conferencias celebradas por el Emperador
Nicolás con el Marqnés de Salisbnrry. Cuéntase con a bundancia de razones que la cordial acogida dispensada
á los soberanos rusos por la familia real de Inglaterra ha
sido bastante eficaz para decidir al rutócrata á unirse á
la Gran Bretaña en sus pretensiones contra el turco y su
manera de ver y de juzgar al pérfido Abdul-Hamid.
Mal se compenetra esta harmonía con el ensanchamiento que acaban de reeibir las naciones de la Triple
Alianza en sus tendencias, al arrastrar á su talante y voluntad dos reinos, con palpables miras antirrusas. Mal
concu,.rdan estas pacíficas soluciones que al Czar se refieren con la hostilidad embozada que entral'la ese ensanchamiento de parte de unas potencias que se han inclinado más del lado británico en el ya largo espacio que ha
ocnpado el conflicto Otomano.
No sería, pues, extraño que resul_tara otra vez desmentida la noticia, y que todavía hubiéramos de ~abhu- de
las reformas siempre renovadas y nunca cumplida~ en_ la
administración turca, por lo que toca á )as provincias
cristianas del Imperio.

11

ÜCTUBRE,

1896.

223

EL MUNDO.

murales, pintadas en la ~ámara de IDiputados

POR DON LEANDRO IZAGUIRRE.

X.X. X,

8 de Octubre de 1896.

TEATRERIASLa Compañía Tubau estre1;1ó el martes (!!timo, en _el ,
Teatro Nacional, una comedm de D. Cefenno Palencia,
titulada La Charra. El éxito de la comedia-tan hábilmente repreEentada por la Compañía queditigesu autor,
seguramente _ha de hab~r sido para é~te u¡uy satisfacto•
rio. El publico aplaudió con entns1a'!mo y al .fin de la
obra llamó repetidas veces al Sr. Palencia.
co'mo autor de comPdÍ!\s el Sr. Palr.11cia, tiene ya bien
fundada una reputación envi,JiablP, Ba!&gt;taríale ha?er e~crito El g1mrdián de fo C&lt;lSa p~ra merec~~ en la_ l!istima
del teatro español contempor,1neo 1111 s1t10 de d1st111c1ón.
Recuerdan las obras del Sr. Palencia la gracia de Bretón
de los Herreros siempre véstida con exquisito traje de
sencillez y no po'ca ingenuidad dE; sentim~ento. Ha huidoel Sr. Palencia de caer en el sent1mentahsmo oue transforma en ridícula la obra cómica y de quitar la donosura á sus comedias.
Tampoco Palencia, para arrancar estrepitosas carcajadas al público y obtener éxitos ruidosos, ha trazado ee·
cer.as burdas ni perconajes grntescos.
En obra suya no se encontrará motivo para reír escandalosameute· él ama el donaire que acierta á dibujar
en los labios un~ leve sonrisa de ei111patía.
En Lct Charra abundan las escenas interesantes, la ob•
servación de carácteres y sentimientos, el movimiento
de la acción y la originalidad para cerrar dignamente los
actos. La forma en que está vaciado el pensamiento que
da vida á la comedia, no admite fácilmente reproche: ea
el lenguaje familiar, llano, viváz, que se levanta, en oca·
siones, elegante y ga!lardo.
.
. .
El mérito no comuP de la nueva comedm, ¡ust1fica
plenamente la ovación con que se premió al autor.
Para la interpretación de los diversos carácteres queencierra La Charra, sólo tenemos aplausos, y llenos de
entusiasmo especiaimente para la Sra. Tubau que. supo
avalorar la intenci6n toda de ~u papel de Teresa, mtnpretándolo con rara habilidad en sus más escondidos detalles.
.
La Sra. Tubau compartió, muy merecidamente, el
triunfo obtenido por el autor.

•**

Attilio Fabbri, ese actor italiano de singulares aptitu·
des tu,·o su función de bt:neficio la misma noche del
ma~tes en el Teatro Arbeu. El público de México siempre ha distinguido á Fab~ri, recouociendo en él U!]- ra ro.
talento para el ar~e ~scémco. Por eso su bt~~fie10 filé
acogido, como s"l debiera, con verdadero regoc1¡0.
E~cogió el inteligente actor la obra Tomás el Incré~u.lo,
de los escritores alemanes Laufs y Jacobey, que cntica
eon delicioso sprit el espiritiomo y d hipnotismo. Es una
parodia de El Otro.
Ignacio Dolli, protagonista ~e Tomás el Incrédul,o,. ~e
finge hipnotizado con el propó-nto de curará RU familia.
entregada en cnerpo y alma :i las prácticas del esp\ritismo, y que había abandonado por completo la_s ~tenciones
domésticas para entablar charlas con los eEpmtus.
Sugiere á Dolli la idea de fingirde hipnotizado la lectura de un caso en que una persona, obedeciendo la orden
de su hipnotizador, pi~rde la memoria d~ quién e~ y se
con vierte en otra. Dolli se presta gustoso i\ que lo lupno•
ticen y después aparenta olvidar~ede quién es, con !='x·
traordinario júbilc de su familia que lo eme convencido
de las maravillas de su ciencia predilecta.
Pero Dolli no consiente en que lo vuelvan á su estado
normal y aquí de los apuros de su familia qne. en un mn•
mento,' ve perdido á ru jefe. .Aprovecha el burlador aque·
!la oportunidad para pasarae la uoche fuera dii casa, en·
tre gentes alegres. Al r~gresar_ ~ su casa, SI!- familia lo
agasaja con tan desmedido canno, que Dolh cree escarmentados á los suyos.
Pero no paran las cosas aquí. Un médico novio de una
de las hijas del protagonista, compren~e el 1?l'.1n de B~
presunto suegro, y lo emplea en benefici? p1opio, cons1·
guiendo la mano de su amada, que repetidamente le negara Dolli.
Adornan la graciosa comedia otros personajes p~rfectamente movidos por los autores. El . J?r. Pemell_1, un
presumido que llama Dolli ~n su auxiho para ale¡ar ~l
novio de su hija, y que también profesa, c,)n más arra1·
gado fanatismo las _prácticas espirit!stas, y nn a~e~te deeeguros, llamado Tigre, que es el tipo caractenst1co deesa incontrastable amenaza de la humanidad.

LA PAZ.
El joven pintm
Leandro !?.aguirre pintó últimamente, para decoración de la Cámara de Dipntados, tres
grandes cua'.lros murales alegóricos, nao para el fondo y
dos para los lados del foro del Congreso. Estos últimos
son los que ofrecemos á nnestros lectores: el uno representa á la Independencia empuñando en la diestra nuestra bandera, levantando en la siniestra el esc:1do é irguiéndose en medio de España y México, separados para siempre. La otra representa la Paz, levantándose majestuosa del campo donde yace la Guerra, con la espada
rota al pie de1 cañón mutilado.
Advertimos á nuestros lectores, que en sus origin\)-les,
las figuras principales tienen el seno descubierto, y que
nosotros, de acuerdo con nuestro tradicional respeto á
las ideas de las familias mexicanas, Ruplicarnos al a 11tor
velara más las formas en las copias destinadas á publicarse en este semanario.

NOTAS DE LA SEMANA.
El Sr. Obispo de Tamaulipas ha dirigido á sus diocezan?s una carta, en la c•1al dice que ha hecho entrega de la
~1ócesis y su Administración al Sr. Canónigo D. Franci~co Campos, nombrado administrador apostólico de la
misma.
El Sr. Director del Universal, detenido á causa de una
denuncia, quedó en breve en libertad por desistimiento
del denunciante.

LA INDEPENDENCIA.
Ha sido presentada al Congreso de la Unión•una acusación contra el Sr. GobernadordeTlaxcala, lacualabraza los @iguientee puntos:
.
l? La Inhumación del cadáver del Obispo de Puebla
en un Templ0. 2? Haber C?ncurrido con cara~~er oficial á un acto del culto católico. 3~ Haber permitido que
se verificara un acto religioso fuera de un templo.
Todo esto se [onda en las leyes respectivas por las ae~sadorPP. Tal acusación pasó para su examen á la Comisión del Gran Jurado.
No estarR deroás á propósito de la elección del sefior
General Díaz para 'el nuevo perjo~o, dar una I~sta de los
actuale,s presidentes de las Repubhcas ~e Amé.rica:
De la Argentina, Sr. Don José_ Evar1st~ Ur1bur~; Presidente de Bolivia Sr. Don Mariano Baptista; Presidente
del Brasil, Sr. Dodtor Don Prudente Moraes; Presidente
de Chile. Sr. Don Jorge Montt; Presidente de Colom1:Jia,
Sr. Don Miguel Antonio Caro; Presidente de Costa Rica,
Sr. Don Rafa/\! Iglesias; Presidente del Ecuador, Sr. General Don Eloy Alfare; Presidente de los Estados Unidos,
Grover Cléveland · Presidente de Guatemala, Sr. General Don José M arfa Reina Barrios; Presidente de Honduras Sr. Doctor Don Policarpo Bonilla; Presidente de Mé•
xic~, Sr. General Don Porfirio Díaz; Presidente de Nicaragua Sr. General Don José Santos Zelaya; Presidente
del P~ragaay, Sr. General J?on Juan B: Egu.equiz~; Pre•
i,idente del Perú Sr. Don Nicolás de Piérola; Presidente
del Salvador, Sr.' General Don Rafael .Antonio Gutiérrez;
PresidPnte del Uruguay, Sr. Don Idiarte Borda, y Preei•
dente de Venezuela, Sr. Don Joaquín Crespo.

Nuestra próxima noi;eta.
Concluida la publicación de Flor de Niza,
preparamos para muy en breve una segunda
novela, tan interesante ó más que aquella,
de idéntico mérito literario, y que, por su
moralidad puede penetrar á todos los hogares. lr§, ilustrada como FLOR DE NIZA,lmas
con el fin de proporcionar á nuestros abonados más lectura, reduciremos el tamaño de
los grabados.
Otro pago de $1,500.00, de "La Mutua"
ENMEXlCO.

México, Septiembre 23 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de «La Mú~
tua »-Presente.-Muy sefior mío: ,
Para eatistacción de los asegurados en «La Mutua,» hago constar que hoy, ante el Notario Público Sr. Licenciado Don Diego Baz, recibí en la Oficina de «La Mutua,» tlel
digno cargo de usted, la suma de $1,500.00, valor de la póliza número 543,694, expedida á iavor de mi esposo el Sr.
Don Carlos W estermann.
Quedo muy reconocida, tanto á usted como al agente
Sr. Don Luis Marquet, por eus atenciones en la tramitación de este asunto, y me suscribo de usted atenta y segura servidora.-CAROLINE FBANK DE WESl'ERMANN,

�11

EL MUNDO.

2.21

ÜCTUBRE,

1896.
11 ÜCTUBRE, J896.

EL SIGLO XX.

;,Cuando empezará t&gt;l ~iglo
XX, el l? de Enero
HJOO
ó el l? de Enero de }!)01'?
Discuten t&gt;stacuestión muchas perPonas en los perió
dicos de Europa y America.
Los que sostienen que el
l? de Enero de 1900, dicen
que así debe ser porque el
primer alío de nuestra era
comenzó el l? de Enero del
año de 100. Otro argumento
ee funda en que el primer siglo empezó el l? de Enero
ctel año O. y el segundo el l?
de Enero del año 100
Dicen taru bién lM qne PS·
tán a favor del afio 1!100, qne
el 31 dti Diciembrti &lt;lel afio
9!l, fué el último día de nnePTLAHUALILOtra primera era y completó
el primer siglo, ~ qne en con·
secuencia PI l? de Enero d..,J lix.A DIPORTAXU: E)lPRESA lXDUSTRL\L Y AGRICOLA·
año 100 fué el principio d&lt;!l
eegundn siglo.
Mucho se ha escrito en div1&gt;1•sas épocas y con mtís ó
Los que sostie1ten q11e el menos extensión respecto al Tlahualilo, especialmente
siglo XX empezar.i el 1° de hace poco menos de un año, con motivo de la ínten~ona
Enero del año 1\101, dicen para utilizar nPgros de la parte Sur de Estados Umdos
que no puede comenzar un para que trabajasen en ese Distrito, pero todo lo que se
año, antes de que acabe el ha dicho no basta á J.ar una idtia fiel y completa de la
anterior, y qne en consecuen- negoci-ación.
.
.
TLAHl'ALILO.~Los miembros de la Junta Directiva.
cia el siglo XX no puede em'
Ultimamente, los prop1.itar1os de espezar antes qne el siglo XL"\'.. haya cumplido cien liños, ta invitaron al señor l\lini~t.ro de Fo·
JNFORlIACIO~ES HISTORIC!S ESCOGIDAS. lo cual será :í media noche el 31 de Diciembre de 190J. :nento y á numerosos ¡mrti~ulares, enTodos los diccionarios defi&lt;&gt;nden el R1glo ó ce.!turia co- tre lo~ cuales se contaban vao-ios directomo un período cie cien a!íos contados desde un día deter- res y representantes de periódicos, p:1 ·
ENTIERRO DE LOPE DE VEGA.
minado. Pues bien, como el primer Piglo empezó el afir, raque asi~tiesen á la inauguraci0n &lt;i~l
de 1 terminó el año 100 y el segundo siglo comenzó el ra•:-ial del Ferroc9 rril Internacional :\I" ·
[28 de Agosto Je 1635.]
x1cano d.- :lfatarnoros, una estación si•
año 101. 8,1pongamos que un hombre quiere echar cio-,n
Dispusié1onse los funerales y entierro del ilustre fina · manzanas en un barril, si echa desp'lés otro cie11t•l, L.1 tua la ,t unoa ve;ute kilómedo, en cumplimiento de su expresa voluntad.! para e\ si- primera de este segnndo cent.enar será la 101 ma1nana
tros del Torrean, á Zarago·
guiente día, martes 28, á las once de la roanana. Oiga- Fundándose en esta comparación mnchas personas dicen za, término del ramal y on n ·
mos á Montalbán, que continúa la necrológica historia que el siglo XX principiará cuando haya terminado el cipal hacienda del Tlahualien estos términos:
o, situada á 70 kilómetros
bi¡?lo XIX.
"Tratóse de su entierro, de que se encargó el S.ifior
Cuando se dice año de 1896, Pe entiende que éste ter· poco más ó menos, al norte
Duque de Sesea, como su duefio y all:'acea, y como ta~ minará el 31 de Diciembre de 1896 y q11e el día signien1e de Matamoros. Este ramal
magnánimo príncipe, y det_erminóse para el. martes s1- empezará 1897. En consecuencia, el :n dtl Diciembre de fué abierto el H de Septiem•
gniente á las once Repart1éronse muchas limosnas de 1900 será el afio 1900 de la era cristiana y el último día bre último y construido por
J\Iieas que es la más importante honra para el que yace. del siglo XIX de modo que el XX empezará el l ? de Ene- la compañía del InternacioConv¿cóse todo el pueblo sin convidará ninguno; vinie- ro de 1901.
nal Mexicllno para el td.firon cofradías, luces, religiosos y clérigos en cantidad, la
co de los productos de las üapillall" 111 li~~:aud, p.-in;;J¡ml.
orden de los caballeros del Hábito de San Juan, la de los
grandes haciendas adyacenTerceros de San Francisco, la Congregación de los Famites, la roa yor parte de las cuales pPrtenecen á la comliares ( del Santo Oficio) y la de los S:\cerdotes de Madrid,
pañía del Tiahnalilo.
compitiendo piadosamente soCon este motivo, loe recurbre quién habfa de honrar sus
Eos, la extensión é importan•
. ..,._.......~- - - --------- hombros con llevar su cue1·po,
cia de la negociación-una de
---·y consiguiólo la Venerable c.,u.
las primeras, sino la prime·
gregación de los eacer::otes. Em ·
ra en su género en el paíspezóse el entierro según estaba
han podido ser apreciados por
prevenido, y fué tan dilatado,
personas inteligentes de esta
que estaba la cruz de la parroCapital, y estamos por lo misquia en San Sebaetián, y no hamo en aptitud de dar una buebía salido el cuerpo de su carn,
na idea de ellos, nada ociosa
con ser tanto el distrito y haber
si se piensa en lo que sig~i~ca
rodeado una calle á la petición
eEa &lt;&gt;mpresa en el porvemr rn·
de Sor Marcela de Jesús. re! igiod1vtrial y agrícola de la Repú·
sa de la Trinidad dtisca!za y
blica.
muy cercana deuda del difunt'ara proceder con buen O!·
to, que gustó de verle (1)
den, empezaremos ·por referir
Las calles estaban tan pobla•
á grandes raegos el viaje .de
das de gente, que casi ~e embalos excursionistas á que arnba
razaba el paso al entierro, sin
nos referimos y lueg.., habla~habP.r balcón ocioso, ventana
Cnnal principal.-Compuertas de Boeotoma.
mo.., de la importante negocia·
desocupada, ni coche vacío. Y
TLAlIC ALILO.-Yista al Sur desde ht AdminLstración Geperal.
c1on.
así, viendo una mujer tanta
.
YALOlt DE LOS HUEVOS COM.O ALUfE:S-TO,
El Sr. Ministro de Corunnicaciones y sus amigos llega•
grandeza, dijo con mucho donayre: «Sin duda este enron por el rama, indicado á Zaragoza, qne con sus J:ierSeis huevos grandes ( de gallina) pesan 11:na libra próxi · mo~os edificios, sus calles de árbolt&gt;s, y el magnífico lientierro es de Lope, pues i:s tan bueno.!' Iban co_n luto, al
remate del ·acompañamiento, Don Luis de Usát1g1~e, yer- maménte. Como formador de carne, una libra de huevos zo de algodoneros en flor, presentaba un ~nc~ntador golno de Lope y un sobrino suyo. (2) En medio el se t-s igual á una libra de carne (vacnno). &lt;;J&lt;11ca de una pe de vista. Apenas llegados los excurs10mstas, cuatro
ñor Duque de Sessa, y otroR grandes ~e~ores, tHu!~s t~rcera part.e de lo que pesa un huevo es ah~ento puro,
mil hombres con sus mul.-1.s de labranza y sus arados, sey cabalie-ros. Llegaron á la. Iglesia, rec1b1ól~s la Cap~· el cual es todavía más de lo q~e se pued~ _decir de la car• guidos de diversas máqninas de cultivo, ~estilaban ante
!la Real con música, díjose la Misa con !llncnasol:imm- ne puesto que no hay huevo m desperdlC\OS qne po:1ene los vi~itantes, pa~ando baj,l un arco artísticamente cona·
dad, y al último responso, vién,dole qmtar del tun~ulo á•un lado. Prácticamente, un hu&lt;ivo es ahm_&lt;intn ammal;
trnidn, que se levantó en honor del Sr. Mena.
para llevarle á la bóveda, clamo la gente con gemidos y aún no se necesita del desagradable trab~J? del ~t&gt;gue·
Desde la t?rraza de la cam principal, la mirada. d~s~uafectuosos. Daposit6,e en e\ tercero nicho, por orden del Jlo para obtenerlo. Los húevos, en su precio i:nedw, es·
bría una planicie inmensa de verdor uniforme, d1v1dida
Señor Duque de Sessa, con permisión del Doctor. Baltasar tán comprendidos entre los más b'.l.ratos) alunentosos
Carrillo de Aguilera, Cura propio de la ParrolJ u1a de San artículos de dieta. Lo mis·
Sebastián, y con declaración de la justicia, por el S~cre- roo que la lerhe, un huevo,
tario Juan de Piña. Yac1óle en cera la cabeza Antonio de depor sí es un alimento comHerrera ez:celentísimo escultor de Su Majestad; y de_spipleto que contiene lo necediérons~ l:Js amigos, llorando la sol~dad que les hacía. Lo- sario para el desarrollo de
pe, corno quien echa menos una ¡oya que le han hur- un animal perfecto, y es fácilmente digerido cuando no
tado.»
lo hayan descompuesto en
Da. JUAN PÉ:REZ DE MoNTALBÁ.N.
el co::imiento. Yerdaderamente no hay alimento más
(ll La hija de I,ope, Doña Marcela del Carpin y Luján, mon¡a _en
las Trinitarias Descalzas con el nombre de sor )!arcelade San F o,ln,.
concentrado y nutritivo que
A la verdad, no puede darse reticencia más repugnante á los !menos el huevo!. La albúmina,
sentimientos. ni más excu,ada é inútil, que ésta. del buen clérigo au- aceite
y materia salina está,
tor de la. relación que tra.slrulamos. LoPé de \'e¡?"a tenla declarada
públicamente bajo su firma, y en obras impresa,• y populares en alto como en la leche, en debida
grado, por bija suya á Doña )Iarcela del ~rp10 cuya profe'1ún ue proporción de sostene1 la vimonja en las Trinitarias habla sido solemnls1ma, c-0ncurnda Y conocida de toda la población de )ladri&lt;l y ademé.sdescrtta por el nmm.10 da animal. Las saleb más vaLope en una obra divulgada por todo el mundo, ¿,.\ qué_. pues, con- luables ó importantes se conduelan semejante.~ Irasés de ocultación? ¿Qu~ mot1YO m razonable tienen en la yema, por lo
fllndamento llevaban?
.
Lacarrem del f1\nebte cortejo (ut' des&lt;le la ca.,;a mortuoria, calle de cual esta porción del huevo
Francos (hoy Cervantes), á la de San Agust\n: de aqut, por la de es la más usada en algunas
Cantarranas (boy de Lope de Yega, á la cual rta frente el &lt;.'onvent.o
a.
de las Trinitarias), á la del León, plazut,la de Antón ~(art1n, callede fo r m as de enfermedades.
Una persona débil cuya fuerAtocha ,. parroquia de San Sebastián.
. (2) Luis Fcrnán&lt;le,. de Vega.-(D' 1,, biogr:1Jh e.srril" por D. Cayeta.za nerviosa es deficiente y la
"º Alberto de la Rarreru).
sangre empobrecida, puede
tomar la yema del huevo.
TL.\Hr ALILO.-Fábrica de aceite y jabón en Zamcioza.

a..

EL MUNDO.

225,

El hierro y demás compuestos fo~fóricos qne contiene, están en condición de ser facilmente Mimilados, y
aunque homeopático en cantidad ejerce morcada influencia en el sistema. La yema del htlPVO, contenit&gt;ndo menos albúmina, no es tan perjudiciahnenteafett ido por el
calor como la clara.
Un huevo cocido, siendo más fácil de digerirse que la
carne suministra un modo de gradnar la cantidad de aliment~. El célebre Guinod de Reyniere, qnien consagró
su vida al estudio de las delicadezas ne la mesa, atirma en su "Almanach des Gourmand~," qne los huevos
pueden servirse en más de seiscientas maneras. En Londres se publicó por un cocinero francés, un libro en el
cual da 150 fórmulas de cocer los huevos. El hombre débil qne baya recobrado sus fuerzas comiendo huevos cocidos por algunos días, continuará tomando ese cómodo
alimento cuando se b hayan presentado en forma de
1-0rtilla que es una de las principales preparacioues que
se hacen con huevos. Lo fosfórico en el huevo es m uy
bueno para las personas que trabajan mentalmente.

TL.\HUALILO.-Arco8 de ¡,acns de algodón, levantados en honor del señor )1inistro tle Gobcrnacióni
~n lotea simétricos y que iba áespirarenlas derivaciones
de una lejana cadena de montañas.
El eeñor Ministro y su comitiva fueron alojados cómo·
damente y atendidos con gran solicitud, y llegada la noche pudieron contemplar el cuadro animadísimo del trabajo en la hacienda principal. Percibía.se la trepidación
de las fábricas, el desfile inmenso de peones y máquinas,
y .1arpadeaban en los principales e4ificios y en las pe,queiias calles los focos de la luz eléctrica.
De~cribiendo el adorno, dice uno de loa excursionistas:
A la ca~a principal llégase atravesando un peque!ío
parque y después de subir una amplia escalinata, se en·
cue11tra un corredor alumbrado profusamente con lámparas incandescentes, en el que se había dispuesto el comedor; el adorno allí era· decuado y del mejor gusto; veíanse todos loa productos de la hacie11da, figurando en pri-

í

división de tierras, éstas prometían para un futuro nolej~no y mediante una dirección babil, colosales ganancias.
Tales promesas se han cumplido merced á los actuales
propietario¡¡ de la inmensa región, que han operado en
ella una transformación maravillosa.
Empezóse por destinar 3. 700,000 pesos á la compra y
explotación de 26 sitios de ganado mayor, compra hecha
el afio de 1885, a Sr. D. J. M. Flore~, uno de los herederos del primer propietario.
En 1889, comenzó la construcción del c'\nal principal,
cuya longitud es de 63 kilometros, por 25 de anchura. v
2 y media de profundidad.
•
Al Sr. Ingeniero D. ,José Farjas se debió !a construcción
de esa magna obra. Más de un año vivió en la. tienda de
campaña, dirigiendo la excavación, así como los desmontes y el trazo de las haciendas, y después in·taló las f.iOricas, ensayó lo,;i instrumentos mis apropiados al cultivo y ocupóse de los menores detalles.
El 27 de Agosto de 1890, corrió por primera vez el agua
en dicho canal, y desde entone.is pudo decirse que la explotación estaba asegurada. Aquella agua iba á fecundar
los extensos campos, haciéndolos producir inmensas
riouezas.
En el kilómetro número 63 del mencionado canal, se
encuentra el repartidor general, que !}istribuye el agua
en dos canales principales, llamado9 de la campana y de
San Juan, entre los 780 kilómetros de acequias y contra
acequias.
La negociación comprende diez haciendas y una población de 8,000 habitantes.
Cada hacienda tiene sus edificios de Administración,
galera y peones, y en la Hacie11da de Zaragoza, que según hemos dicho, es el centro de la negociación, se hallan
el despepitador del algodón, en el que se han aprovechado todos los adelantos modernos, la fábrica de aceite
y jabones, el dinamo para el alumbrado de todos los edi-

ficios de la Hacienda, las escuelas para nifios y nii'las,
(~ouforme expresamos,) un hotel á la moderna, una. bo·
t1ca y otro~ muchos edificios.
Es aq?-ello una ciudad en pequeño que muy pronto se
convertirá en poderosísi rno centro agrícola é industrial.
En la actualidad hay 8 sitios en explotación por cuen·
ta de la Compañía, y um, y medio por arrendamiento.
Los productos principales del cultivo son el algodón, el
maíz, el trigo, el frijol y el garbanzo.
• L?s _productos industriales son el jabón, cuyas marcas
se dividen en "México," "Marfil" y "0b3curo;" la pasta
y la borra de algodón.
La_a~mirable trasfort'lación que se ha hecho en esos extens1si~os campos antes incultos, venero de riquísimas
proclucc10nes, ha sido obra de seis años de ímproba labor. Hoy en esta se utilizan todas las máquinas agrícolas modernas, i11troduciéndose, año por año, los últimos
adelantos que con éxito se han ensayado.
Se r~ya 31:mana~iamente una cantidad que fluctúa en•
tre seis y siete mil pesos, se pagan losjornalE-s más altos
de toda la comarca, en efectivo y no en efectos como se
acostum?ra en toda la laguna y en general en las J,acien~as del rnterior. Hay asi,tencia faculta.ti va sostenida por
1~ compafiía J'. no hay peón que no la reciba con inme·
d1ata oportumdad en caso necesario.
, L~ junta Directiva de la empresa, está integrada por las
siguientes personas:
M. Ruano Secretario.-F. Rodrígnez.-F. Zubiaur.J, Llamedo, Presidente.-M:. Mora y Trueba.-S. A. Santo ..,-J, Farjas, Administrador General.
. En suma: una negoción de halagador presente y de
11111;1en~o porvenir es la de Tlahualilo. .:.os emprendedores
acciomsta.s hallarán en ella el premio de su espíritu de
emp:-esa. Sea este éxito estímulo poderoso q•ie impul~e á nuestros agricaltoreE á emprender en obras seme¡antes, que redunden así en su beneficio como en el del
progreso industrial y agrícola del país.

'l'LAHl'ALILO.-Casa habitación en la Hadcnda de Znrago,.a.
mer término el algodón, combinados artísticamente en
muros y columnas; de éstas· pendían diez escut1os rojos
·ostentando los nombros de las principales fincas del lle·
.gocio: «Oquendo,11 «Pamplona," «Rosas," «Iberia,11 «E\'a,11
«Zacate,11 «Carolina," «Providencia," «Campana,» y «Z,,r.1.goza.11
Al día siguiente los excursionistas visitaron los despepita~ores, las fábricas de aceite y jabón, el gran edificio
destrnado á escuela, la hermosa capilla dedicada.á la "\'i1 gen del Pilar, la ca8a grande de Administración, el merc~d:o y todos los edificios de la hacienda. Al otro día, la
v1s1ta fué para el canal principal en el punto en que sP.
r~parte en varios tajos que surten á las diferentt's hacien~as, y termina&lt;la la agradable visita, el Sr. Mena
partió para Durango y los excursionistas regreP.aron á la
Capital.
Pero qué es el T lahualilo? dirán los lectores impacien·
tes á qnienes p,.ometimos detallarles la naturaleza y fines
de la gran negociación, y es tiempo ya de que respondamos á su pregunta. El Tlahualilo es una inmensa extensión de terreno del Estado de Durango, en cuyo seno,
hal)ábase uu extenso lago hoy desecado y utilizado para
la siembra; unafertilís!ma región regada 'por el Nazas, que
es hoy por hoy la rne¡or zona algodonera de la República. Hace apenas algunos años, esa inmensa región, hov
tan próspera y feliz, era un gran desierto, frecuentado sólo por las tríbus nómadas de i odios terribles dispufstos tL
comete~ todo género de tropelías.
·
El primero que intentó utilizar ese desierto, íué el Sr.
D. Juan_ Flores, de Durango, que murió hace poco á una
avaozaua edad.
Llevado de su energía incontrarrestable. empezó á establecer haciendas, y fué víctima muchas veces de la!I
m,aldades de las tríbu3 ~al vajes. Pero había dado ya el
l)nmer paso y mucllo3 añJs de3pué3, cuando se hizo la

TLAHC.ALILO-EJ General Mena y sus acomrañantes.

�EL MUNDO.

2Z6

11

ÜCTUBRE,

189C.

ÜCTUBRE,

1896.

227

EL MUNDO.

yen unn magnífica familia, de la cual cada miembro pne·
de estar orgullo!!o.
Muchos de estos príncipes han heredado las altas cualidades de Victoria y las perpetuarán sin duda en el porvenir, en bien de la civilización y de los pueblos.

El Czar en Dinamarca.
El 9 de Septiembre último, el yacht del Czar, .La Estre·
lln. Polar. después de haber atravesado el B:tltico, franqueó el Sund y pa8ando entre las costas danesas Y suecas,
sembradas de bosques y de Villas. entró á la roda de Co·
penhague. saludado por las ealYasde cañón de los fuertes
y &lt;,e los acorazados.
La bandera mea fué enarbolada en todos los mástiles
11l lado de los colores rojo y blnnco de la de Dinamarca y
Pl estandarte imperial fué saludado por los huri?R caden·
ciosos de las tripulaciones ocupadas en las mamobras.
El panorama de las bellezas de esta rada de CopenhaJ!'He y el eRpectáculo, mitad militar, mitad popular qne Pe
&lt;'lesarrollaba ante el joven emperador, no eran empero
nuevos para él.
Muchas veces. en efecto, había hecho su entrada por ese
mismo Sund al iniciarse ese otoño danés que amaba tanto su padre.
Después de las fiestas de Breslan y de Yiena q111• han
brillado con todo el brillo de las pompas oficiales, el Czarha saludado ciertamPnte con placer la pequeña patria de
811 madre donde ya él mismo gustó la paz _de la vida fa·
miliar y donde ba mostrado á la emperatriz tantos lugares llenos de r~uerdos para él y para sus augustos progenitores.
En el Tuldborl la chalupa imperial desembarcó á los
huéspedes del rey Cristian y de la re\na Luisa.
. .
Rodeado de los altos dignatarios de su país, el v1P¡O
rey con uniforme ruso, llevando la Orden de San A ndrés, abrazó calurosamente á su nieto y á la joven emperatriz.
.
Después de haber saludado á los dignatarios y -pasado
ante el frente de la compañía de honor de la guardia real,
el Czar. la empP.ratriz, el rey y la reina, montaron _á un
coche tirado por seis caballos ne15ros, que los condn¡e~~n
al castillo de Bernstorf, residencia de estío de la fam1ha.
rPal de Dinamarca.
La cindad co·, fisonomía de fiesta ac,amaba al brillante cortejo, q~e bien pronto rt&gt;corrió la ruta que borda.
1" playa. penetrando despues á los espesos bosques y se
&lt;'letuvo por fin ante una casita blanca, oc~ Ita entre la v~r&lt;lura. Al ver su aspecto se diría que es la inlla de cu_alqu1~r
negociante de Conen hague, y es nada menos la res.id_encia.
rle estío del rey de Dinamarca, en la cual fué recibido el
emperador de todas las Rusias.
El Bernstorf es ciertti.mente bien pequetio y bie~ sendllo, pero habilitaná.o los departam_entos de la s~rv1~umore é instalando para ésta algunas tiendas en los ¡ardmee,
se arregló todo con facilidad.
Los huéspedes imperiales se contentaron con las cuatro cámaras del primer piso puestas á su disposició~.
,J. Adquirido por la reina Luisa, Bernstof perteneció en

11

Sería aventurado ante el
hecho, al parecer de todo
punto irrecusable, que anotamos, in\·estigar el papel
que cabe en su realización á
los rny a catódicos; asistirnos al período primario y de
observación de los fenomeEL ASESINO DEL SHAH DE PERSIA
nos que se describen, y no
es mucho pedir á todos calNuestros lectoreR conocieron en. todos sus deta·lles ese ma y observación constante.
extrafio drama desarrollado en el gran imperio oriPntal
Según el Doctor Rogus, de·
~u ya ú_ltima escena fué la _trágica muerte del Shah; n¿ ben cmnplirse las prevenciomcnrnremos pues en eno¡osas repeticiones dedicando nes que siguen para fotograsó'o algunas !!neas al !11atador del monarca, 'que ba pa- fiar de memoria, por decirlo
gado con su vida el crimen de regicidio de que se hizo así, una moneda ó un sello
reo.
de comunicaciones.
Mirza Rizad~ Kerman, fné ahvrcado últimamente en
Estos objetos deben situar·
Teheran, la capital de Pereia, en un sitio público y ante se con singular minuciosidad
innumerable multitud.
en un punto determinado
El día de la ejecución, numerosas fuerzas rodearon el ante la vista del operador, ,í
cadalzo para impedir toda manifestación peligrosa y el fin de acortar la prolougaci6n
gentfo, agolpado en frente de la horca, asistió mudo y con· penosa de la tarea que quiemovido al trPmendo caRtigo.
re realizarse, sin poner en
f'omo se sabe Mirza Riza, obró mlí.s ó menos sugestio- olvido que existe un coefinado por una secta religiosa á que pertenecía. De todas ciente personal que hoy por
eue!"tes ha pagado con la vida su criminal obcecación.
hoy no es posible determinar de una manera general.
La placa sensible y el objeto que debe reproduciree
se situarán en el mismo plano y á igual distancia de la
Bast~s 1:1,ojear las revist:,1s científi~as y prestar examen vista. Si aquella es muy senal mov1mu~nt? que las mismas registran, para adquirir sible, la duración de la emel convenc1Il!iento de que los experimentos del Doctor presa puede limitarse desde
Roent(en de¡an ancha estela entre los Pabios modernos veinte á cuarenta minutos.
La explicación hipotética de
que en muchas ocasiones, y ésta es una de ellas ceden al
impulso de entusia~mos muchas veces irreflex'¡vos. La estos hechos, expuesta por el
fotografía á través de los cuerpos densos nos conduce en Doctor Rogua, es la siguienalas del entusiasmo á la extereorización instantánea del te: La materia gris del cere•
pensamiento hábilmente sorpri-ndido en un momento fi- bro se encuentra holgadasiológico. Se estima .y afirma, a I parecer con hechos irre- mente impregnada de fóscusables, que por medio de objetivos fotográficos espe- foro, y cuando un pensaciales se reemplazará la retina humana, que muchas miento surge en el cerebro,
veces guarda f;lD la tumba secretos de la honradez de la la celdilla que lo engendra
lealtad ó del crimen. Descuella·en primer térmim¿ en el trasmite á la superficie una
nuevo arte fotográfico del pensamiento, el sabio inglés burb1,1ja fosforescente pro·
Doctor Rogus, cuyos descubrimientos é investigaciones porcional en su voluntad é
ha resumido en sus columnas la revista titulada «Photo mtensidad á las del pensa·
Gazzette,n confirmando los primeros y aplaudiendo las miento que Ja ha engendrado. La emanación cerebral
Be¡:tundas ]os doctores Bonhay, Rockily y Coath.
Aunque no sea »ropio de nuestras tarea1rncuparnos ex- por su brillo produce una
onda luminosa, que excita
La
tensamente de la fotogra~ía instantánea del pensamiento
no podemos resistir al deseo de consignar algo de lo qu~ la retina hasta el punto de
leemos, res»ecto á las empreRas del Doctor Rogus. Este, ~ercibirse la imagen del pensamiento después de algún
después de haber contemplado con fanático y persistente tiempo,
Hénos aquí, pues, bajo el dominio de las vibraciones,
empello una moned~ y un sello de correos, ha conseguido, según su afirmación y la de sus colaboradores impre- y cuando la,;, crndas de que trata Mr. Rogus hieren una
ei&lt;?nar una placa ~Pn~ible al proyPctar brnscan;eute sn i-up~rficie ~ensible, no hay razón para que no produzcan
~nrada S(?bre la misma y estampando en ella w impre- las 1mpres10nes dd !etrato:del neni:amiento, al similar de
lo que hac¡,n laA m18i:nas ondas al reproducir la figura
e1ón persistente.
ra dt,tallada de los ob¡etos.¡ Se~ún l\~r. Rogus, eH de toda
ev1deuc1a que la vibración
para imprimir fotográficamente, requiere previamente concentrarse sobre un
objeto cualquiera, con toda
la potencia de la voluntad.
Las preocupaciones, las ideas
fijas y 1::.s obsesione~, es indudable que el día que se
fotografíen las retinae de las
víctimas de tales fenómenos,
presenciaremos raras y sorprendentes fotografías del
pensamieuto humano, cuyos
eecretos se ha empeñado en
descubrir la ciencia.

f .ofo'grafia bd

EL CZAR EN DINAMARCA.-Recepción del Czar y de la Czarlna por la f.tmlli• rear al desembarcar en Copenhague.

otro tiempoá la noble f11.milia de la cual lleva el nombre;
más tarde fué comprada por un rico inglés, sir Mac Ewy.
Este plantó un parque, embellecido después pot otros
amos,y que se confunde con las in meneas florestas de encinas que rodean la capital danesa.
Muchos soberanos y princesas han habitado ese modPsto castillo, que un millonario inglés hubo de dPsdfñar.
Alejandro III lo amaba tanto como amaba el Fredensborg, ilustrado por su permanenc:a en él.
En esta tranquila morada llena de los recuerdos de su
padre, es donde Nicolás II ha querido tomar un poco de
reposo, lejos del aparato de las cortes y enmedio de una
calma que reconforta.
EL MAYOR REINADO

EN la Historia de Inglaterra.
"Dios salve á la Reina!"

La reina Victoria ha reinado ya algunos días más que
su abuelo Jorge III. Este respetable monarca ocupó el
trono, desde Octubre 26 de
1760, hasta Enero 29 de 1820,
período que no había alcanzado ninguno de sus anteceaores. Los más próximos á él
en duración, fueron Enrique
III. coronado en Octubre 28
de 1216, y muerto en 12i2.
Eduardo lll. de 1327 á 1377 é
Isabel, de 1558 á 1603, pero si
deducimos loa períodos de
minoría, las deposiciones
temporales como la de J!)nrique VI en su reinaJo titular de cuarenta afios y la Re·
gencia de 1812, durante J,,, in·
habilidad personal de Jorge
III, la feliz prolongación del
reinado de Victoria, resulta
del todo excepcional.
Luis XIV, es cierto, advino al trono de Francia en
1643, siendo todavía un niñ-);
tuvo una larga minoría y
murió en 1715, mas Victoria
empezó su reinado en Junio
20 de 1837 y completará el
próximo Julio su 60? añoun año másqueJorgeill, varios años más que el reinado efectivo de Luis XIV y
unos diez años más que los
que Enrique ó Eduardo, ter•
ceros de sus nombres, po11eyeron el cetro. Pero no se
encontraría ni en la antigua
ni en la moderna historia
monarca alguno que hubiese presidido coi;i la inteligencia íntegra de un cerebro
bien constituido una etapa
·• de prosperidad nacional semejante á la que ha alcanzado Ingiaterra. pues la de
Francia en los últimos años
de Luis XIV vióse alterada.
Ciertamente t-cl mundo no
había r Jseñado pasta hoy seCuatro g.,neraciones de Reycs.-Reina Yi&lt;-toria. Princ ipe Alberto de Gales.Duque Eduardo de York. • sen ta años de un progreso se_
llijo prilllog,,nito d el Duq ne fle York.
mejante en todos los sentí_

dos, y c;:iya iniluenC'ia se extendiese á todas las regione
del noi verso civilizado. Las condiciones políticas y sociales, los recursos comerciales é industriales, los medios de.
educación y difusión de los conocimientos y las facilidades de comunicación sobre la tierra y el mar, han avan-zado infinito, no sólo en Europa sino en todas las otras re-.
giones del globo, durante el reinado de Victoria, enhene.ticio de las naciones que se comunican con Inglaterra. Todo esto constituye, sin duda, un glorioso período en la
historia, sean cuales fueren los cambios que se efectúen
en el siglo XX; y no sólo en Inglaterra, no sólo en sus
colonias é Imperio de las Indias, que ahora suponen
una población de 300 millones de almas, sino también en
las lejanas playas donde se siente la influencia británica, este reinado lucirá ante la posteridad como el más
brillante que hayan contemplado los siglos modernos.
Es un alto privilegio en verdad para un sér humano,
cuyo cai:acter y sentimientos son dignos de su excelso.
rango, y que tiene la bondad simpática de Ja mujer unida á la firme integridad de propósitos y á la deliberada
prudencia del hombre, haberse mantenido casi sesenta
afios sobre un trono que es, sinó el más poderoso por sus
fuerzas militares, sí el investido con la mayor influencia
moral y rodeado de los súdditoa más felices de todos losreinos de la tierra.
La reina Victoria excede en esta felicidad pública á
cualquier otro monarca; tal ea su posición. Comparar sus
méritos y sus hechos con los de los otros soberanos, sería
futil preteneión. Entre sus contemporaneoa, por ejemplo,
debemos mirar con sincera estimación á Francisco Joséde Austria, en el noble, paciente, firme y gentil manejo.
de un gollierno quizá más dificultoso y complicado que
cualquier otro de Europa; en cuanto al joven Czar y al
caballeroso emperador germano, sus generosas intenciones no pueden negarse.
Pero la reina Victoria tiene ansiedades políticas, sinó.
responsabilidades patentes; y su influencia en las demas
cortes europeas es delicada. He aquí porqué su tarea ba
requerido tacto exquisito y espíritu sereno para vencer numerosas dificultades. Ningunministro inglés, salvo Lord
Palmerston ha objetado jamás la influencia real en loa
negocios y en la formación de los gabinetes; sean cuales.
fueren las contienda.e, las decisiones de la reina pesan demasiado en el ánimo de los demás. Su ingerencia en los
negocios, es pues, más fatigosa de lo que se cree, y la soberana la ejerce siempre, aun durante sus viajes, pues bien
sabido es que sea cual fuere su residencia en Europa, desde ella se comunica íntima y diariamente con sus ministros, sin que se le oculte alguna de sus deci.üones.
La influencia indirecta de la reina en otras muchas cuestiones de Estado, ha sido muchas veces providencial, jamás ha excitado una desaprqbación parlamentaria ó popular, y el Príncipe de Galea es muy conocido aún para.
que se pueda dudar que continuar.i esta tarea de conciliación de eu madre, en el reinado futuro.
?orlo que ve al largo reinado de Victoria en su aspee·
to personal, todos, incluyendo aquellos suficientement-eviejos para haber contemplado sus comienzos, deben ha·
her visto en él uno de loa más interesantes y admirables
ejemplos de la historia de la viña de una soberana, esposa, madre, abuela y bisabuela, ejemplar bajo todos esto11
aspectos.
Más de cincuenta príncipes y·princesas, en tres genera·
ciones, han surgido del arbol potente que á Borecer em·
pezara con el matrimonio de la reina, en Febrero 1p de1&amp;40, á los veintiún años de edad, con su primo el d1fun·
to príncipe consorte Alberto de Saxe Coburgo y SaxeGotba. Cuatro hijos, uno de l0s cuales, el duque de_ Al•
bany murió, y cinco hijas, de las cuales muri~ así mJBmo
lo princesa .A.licia, duquesa de Hesse; trece metos alema·
nes y casi treinta nacidos en foglaterra, con algunos pequeñuelos de cepa real. nacidos así en la Gran Bret~ña
como en el Continente y biznietos de la reina, const1tu-

vrnsmnirnttJ.

La bicicleta en IMados Unidos
El Iron and Cbal TradP
Review de Londres publica

l..
La Reina Victoria io los seis años.

el siguiente artfculo. «Hasta
principios de este afio casi
todoa.loR tubos que se usaban
en los Estados U nidos para
la fabricación de velocípedos, se importaban de la
Gran Bretaña. Dicen peri;onas entendidas en estas industrias, que durante el año
de 1897 los Ei&gt;tados Unidos
embarcarán á Inglatnra más
tubería de acero, que la que
tuvieron que importar el año
pasado. y para esa época serán más comunes en Europa
los velocípedos hechos con
tubería norte-americana que
los fabricados con tubería inglesa y euroíJea. Para fabri·
car una bicicleta de las más
ligeras y Ji vianas, se necesitan unos 19 piés de tubería. Se calcula la fabricación
de velocípedos norte- americanos en 1 200,000 bicicletas
por año, y poniendo un término medio de20 piés de tubería por velocípedo, se ne•
cesitarían 24.000,000 de ¡,iPs
para satisfacer la demanda
Pn los E~tados Unidos. La
Shelby Steel Tube Companr

Reina:victorla en la actualidad.

tiene maquinaria capaz de fabricar 18.000 000 de piés
anu~lmente; la BI wood Company, del Estad¿ de Pennsy 1vama, produce 12.000,000de piés de tubería de acero por
aílo; la Elwood-Ibes Company, de Filadelfia, pone Pn el
mercado unos 5.000.000; y se dice qu.i la Colombia Tube
Comp_any fabrica unos 12.0qG,000 de piés. La Mansdeld
Machme Company está haciendo preparativos que espP.•
ra la pondrán en posición de fábricar 15.000,000 de piés
de tubería cada doce mesPs. 10.000,000 de piés se calculan á la New Castle Tube Cómpany. Los nuevos talleres
de la Brewer Seam lesa Tube Company tendrán capacidad
para 10.000,000 de piés. Una gran fábrica de velecfpedos
del Estado ~e Indiana próximamente empezará á prepa·
rar sus propios tubos. Hay además un gran número de
establecimientos SP.me¡ant_es, de menor importancia. Parece, pues, que la fabncac1ón de tubos de acero va siendo una gran industria en los Estados Unidos,"·

. t;{na e~poskion

ae gafos.

En el jardín de aclimatación de París se va á organizar
próximamente una exposición de gatos. Hacía mucho
tiem~o que les perros habí~n sido expuestos, coronados,
prenuados, fotografiados, b10grafiados. Era ya indispens~ble que l?s gatos tomasen la revancha. El gato es ta1..1b1én el a_m1go del hom_bre, un amigo más independiente,
más maligno, m,\s ego1sta, pero al fin y al cabo un amigo.
Los gatos han tenido sus historiadores, }foncrif y
Cbamp·F(eury. Los gatos hai. tenido su pintor_de méri·
to, Engemo Lambert, y basta ha habido uno, Mengo, que
obtuvo el título del Rafael de los gatos.
El momento actual es, pues, un momento felino. Esperemos la Exposición.

NO JIAS GUSA.YOS DE SEDA.
La seda artificial hecha con pasta de madera es ya un
hecho. Su fal;&gt;ricacióu s~ ha m?ntado en grand; en inglatf¡lrra, y multitud de ~enoras milesas llevan hoy trajes
que, probablemPnte sm saberlo ellas mismas, son de sed~ de madera. Es ~sombrosa ~a ingeniosidad que ha habido que poner en ¡uego para rnventar una especie de gu•
sano de seda artificial que produce hilos tan tenues que
diez de éstos juntos apena.s forman el grueso de un cabello. _Económ1cam_ente el ]DVPnto es de la mayor import:,1nc;a; baste decir que so lo Inglaterra paga 17.000,000
hb~ esterlmas al ~ño poi: la seda que importa, y que
graCJas á la nueva mdnstna, aquel país se convertirá de
importador en exportador. La seda de madera es mucho
más barata, tiene más brillo y toma los tintes mejor que
la natural. En cambio sólo tiene cuatro quintas parte:1
de la resistencia de su rinl, y no es tan mala conductora del calor.
A la vista, ambas sedas son iguales.
Los muertos

DO

detienen la vida,
JULIO Lli)l!AllRE.

�•
11

EL MUNDO.
11 ÜCTUBRE, 1896.
~======================~============~
o

LA MAXJFESTACIOX
EN HONOR OEL SR. LIC. D.

M11nnel Rom•ro Rubio.
Er. ::\Iu~no dijchm.su ól)Ortunidad, que el sabailo' 3 del
corriente, aniversario de la
muerte del i:lr. L'c. D. l\fanuel Romero Rubio, se efectua1fa una gran manifestación ante C'l sepulcro del
llorado hombre público, organi,zada por sus numerosos
amigos.
T.il demostración realizóee en efecto el dia señalado,
y tuvo toda la solemuidaa
que se esperaba, tomando
parte en el la to1os los poderes de la federación, el Gobierno del Distrito, los empleados pú blicosy el ejército.
De antemano nombráron~e numerosas comisiones, de
in\·itación, adorno y organiz.ición de la comitiva.
Esta, uumerosísima, pues
que la inte0 raban más de mil
personas, contándose entre
el 1as mucLas distinguidas,
reunióse á · las nueve y media de la mañana del día 3
en el Palacio Municipal y
se dirigió poco después por
las calles de l\Iercaderi&gt;s. de
Plateros, San Francisco, Vergara, San Andrée, las cuales
estaban adornadas. Betlemitas v Gante, hasta la calle.de
1a "Independencia don de
aguardaban á los 1•. ani foEtantes cincuenta wig,11wR de
primera que los condujeron
al Panteon Francés.
El orden en que deFfiló la
comitiva fué el siguitmte:
• 1~ Policía abriendo ya]la,
á las órdenes del Sr. Comandante Zea.
2? Banda di&gt; Estado Mayor, antes del 8? Regimiento,
tocando escogidas 111archae.
3'! Todos los que lleYaban
coronas.
-1? Empleados y fnncionarios públicos, Ayuntamiento,
Gobernador del Distrito; Tesorero General de la Nación
y Oficiales l\1ayores de las
Secretarias de :Estado.
5~ Escuela de sordo-mudos y Hospicio de Pobres.
Las pel'sonas distinguidas
que formaban la comitiva,
eran lassiguientes:
Sres. Lic. Rafael Rebollar;
Lfc. Roberto Núñ~z; Lic.
Manuel A. Mercado; SebasCapilla mortuoria del Sr. Lic. D. Manuel Romero Rubio, en el Panteón
tián Camacho; Landa y Escandón; Francisco Espinosa,
[De fotografía tomada el día de la manifestación.]
Tesorero Gral de la Nación;
Lic.
Canale;
Ingeniero Damián Flores; F,msto B~ltrán;
Diputado Riba y Ecbeverría; Senador A rgui nzonis; Lic.
Muzquiz; General Ramfrez; su secretario Lic. Loaano; Cirilo Aeredia; Efrén Villalbazo; General Carballeda;
Heraclio Ortíz Zaenz; Trinidad Trujillo, sub-Director del Coronel Benavides; Secretario de la Inspec~ión General;
Hospicio; Luis Ortíz Molina; B,mito Juá.rez; Francisco Angel Aguirre de! Pino; Iuspector Manuel P-1lacios; ayuCortina· Lic. Leandro :\J. Alcolea; Francisco de P. Azpe; dante de la Inspección; Federico Gambr&gt;a; G meral :\-1én ·
Mauro S. Herrera; Lic. Dondé; Bribiesca; Saavedra; Tuo· dez Riv11s; José M. Villa•ana; D.&gt;ctor Margáin, Doctores
mas y Terán; l\liguel Serrano; Carloa l\fartínez; Jesús Gómez Romero y Luis E. Ruíz; Gumersindo Euríqnez;
Vahmzuela; Bernardo Urueta; Gobernador Mercenario, Carlos Ri vas; Francisco Gochicoa; General Rosendo Mar•

t

utlZ; Apolinar Castillo; (Ramón Prida; Gregorio Aldaeoro; Ramón Pérez Solía; Lic.
Cícero: l\Iagistrados, Manud
Nicolín y Echanove y Francisco Pérez; Licenciados, Pedro Miranda; Andrés Horca~flas y Juan N. García Pefia •
Ramón Fernández;Trinidad
y Genaro García; Leopoldo
.Batres; Luis Pliego Pérez;
Guillermo Prieto; Vicentt,
Luengas; Benito Juárez; IreHeo y Arturo Paz; Rafael
Pardo; Domingo López de
Lara; Sánchez Marmol; Justino Fernández; Joaquín Redo; Joaquín Trejo; .Alberto
Lombardo; Francisco l\fartínez López; Coronel Zepeda;
Rodrlguez Talavera: Jueces
Aguilar y Spíndola; General
Arce;Mendizabal, Alejandro
Garrido; Juliet de Elizalde;
Rodríguez y Cos: Rafael Lozada; Juez Briseño; Ceferino
Muñoz; Enrique _Guzmán y
muchos otros.
En la calzada de la Piedad,
un escuadron de la Gendarmería Montada vigilaba el
órden.
La capilla mortuoria, hecha bajo la din,cción del lngenhroDon Luis de la Barra,
tenía tapizado el vestíbulo
de espiéndidas coronas, á las
cuales se añadieron las innúmerables que llevaba la
comitiva, y el mausoleo esta•
ba rodeado &lt;le pilastras cubiertas de flores tinas, sobre
cada una de las cuales a1día
un pebetero. En el interior,
sobreel altar, habíaseis blan•
dones magníficos sobre los
cuales había otros t.antos si1·ios. En la parte baja del altar había un cojín de carne·
lias y en todo el monumento
adorno floral.
Cuando llegó la comitiva,
ya estaban en el P,mteón el
Sr. GeneralDiaz y sus minis·
tros, así que, instalada aque·
lla, dió pri11cipio la ceremonia, conforme al progr~~a
determinado, que cons1st1ó
en la ejecución de marchas
f.ínebres, Discurso del Sr.,D.
Apolinar Castillo, poesía de
D. Juan de Dios Peza y de·
pósito de coronas. Estas fueron tantas, que sería imposible mencionarlas en el redu•
cido espacio de que dispone•
mos, y las había opulentas y
hermosísimas.
·
EL MuNDO diario dió ya
una lista de ellas y habló !)8Í
mismo de las piezas or~toruw
Francés.
y poéticas que caracterizaron
la manifestación. Nosotr11a
limitámonos, pues, á dejar apuntadas estas notas:gen~ra•
les, manifestando para concluir, que. la roamfei;tac1ón
fué digna del distinguido ausente á qmen se consagró.
El ad'Orno de la capilla mortuori9, así como el del Pa~teóu, verdaderamente elegante y de buen g':1sto f_né deb1•
do á los Sres. Lic. Emilio Pimentel, Ignacio B~Jarano Y
Alberto Robles Gil.

ÜC'ffBKE, 1KHo.

EL MUNDO.

LAS NUPCIAS DE LA ESFINGE.
Había leído un hermoso poema: «Lo que ha visto la Esfinge,,,
La Esfinge, ¡,qué puede hacer sino mirarf
Y me quedé abstraido, frente- á mi taza de café
con 1!1ÍB ojo~ a_negados en el vacío, que para los poe'tas tiene m1 nadas de puntos de oro y de hilos de
luz, entretegidos como hamaca de cristal de los sueños.
Pensé entonces-natural era-en esa enorme y
extraña mujer, inmóvil como la esposa de Lot en
medio del desierto, de mitra ultrajada por los tiempos, de frente impasible, de ojos inmensa.nente
abiertos, como si quisieran sondear todas las si·
mas, traspasar todos los arcanos, cumo sí intentaran abarc~r lo~ des~Ínos de todas las generaciones;
en esa muJer h1erát1ca, cuyos senoa de granito han
amamantado al Enigma.......
Y presa de u~a alucinación poderosa, me sentí
trasportado al pie de aq•1el formidable símbolo litúrgico.
La noche descolgaba sus legiones de trasgos sobre los páramos y el silencio se adueílaba de las
cosas.
Qué inmensa tristeza-me dije-debe sentir ese
mo~olito perennemente quieto, ante el cual en vano
enc1e~den los crepúsculos su rojo vivo y glorioso y
despliegan las albas su nacarada clámide ...... Uni·
co y solo, acaso sufre la nostalgia sin límites de los
Fara~nes, _de las dinastías que hoy duermen bajo
)as ~1rám1des cuyos negros vértices desgarran el
rnfimto. En su rededor nada florece, es decir, nada
ama ........ .
Y cuando esto me decía, escuché una voz aguda
y m1&gt;tálica, como el sonido de las grandes trompetas: La Esfinge hablaba y me decía:
«En el orbe todo ama y yo no me sustraigo á la
ley.»
. -¿Y quién es tu desposado?-pregunté extremec1éndome.
-El Tiempo-respondió-y cuando las postreras
generaciones hayan caído bajo su sE&gt;gur; cuando el
!Dundo: momia cósmica, voltejee como un cráneo
mmenso en el mar hormigueante de luceros de la
noche, vendrá á mí el Prometido y el desierto helado ya, será nuestro tálamo, la nieve que m~ cubra. mi traje nupcial; sobre mis senos petreos posará el coloso su testa encanecida, y entonces proclamaremos ante el planeta vacío en que se sncedieron las theogonías y penaron las razas el secreto
de vuestra existencia miserable!......... '
.8.MADO N&amp;RVO.

¡Ha mnerto el Faraón! el Sol desciende
Hasta la cripta de la noche umbría·
Y sobre el Nilo sus fulgores tiende,'
Y con las pompas de su luz enciende
De un templo la triunfal policromía.
Va el gavilán hacia ignorados rumbos;
MANIFESTACION EN HONOR DEL SR. LIC. ROMERQ RUBIO.-Desfile de la comitiva por la Clllle de Vergara.

229

Su élitro vibrador abre el coleóptero
Y esponja entre los pálidos nelumbos
Su rosado plumón el fenicóptero ......
Los astros, de la bruma entre las clámides
Velan los resplandores de sus disce,s
'
Empolvando de plata las pirámidee.'.....
Esmaltando de luz los obelIBces ......
El simún, va taflendo en los tulares
De_! sacro Nilo, fúnebres canciones,
Tnstes como los sueños seculares
Con que duermen los viejos Faraones ......
Y_ en el cielo do van los gerifaltes,
Frnge la luna con sus blancos iris
La aureola de pálidos esmaltes
En que se envuelve el inmortal Osfrie.
¡Ha mu_erto ~l soll y por los Faraones
F.n suenos milenarios adormidoe
Sollozando sus húmedas cancion~s
Desgranan la elegía de sus sonts '
Los tulares del Ni.o, estremecidos ...... !
JosÉJUAN TABLAD l.

UNA LEYENDA FARAOXlCA.
Esta es una vieja historia descifrada por l'tfaspero
en el papyrus de uua momia:
El rey Rhompsonitos poseía, un tesoro oculto
en un subterráneo, el secreto de cuya entrada creía
poseer el solo. ~ero los :los hijos del arquitecto del
subterraneo s~ mtroducían todas las noches. En~onces el rey hizo colocar cepos para c&lt;1ger á los la•
rones, Y uno de los dos herD)anos ca) ó en el lazo
Y. el otro le cortó la_ cabeza para que no le recono~esenh por el parecido y le detuviesen tan,bien
as .. e aquí, que el rey que tenJa una hermo:
sa h11a, li: ~rdenó que se entrfgase á todo el que
pasara. _p1d1éndol~ !)Omo sala1}0 la relación del mayor delito_ q!le huo1ese CQmet1do durante su vida.
~l sobrev1 v1ent~ de los dos hermanos, reclinado en
!a:endo de la prmcesa le confesó su robo y el asesi0
e su hermano, pero en el momento en que
~lla daba la señal para detenerlo, y le te,maba del
razo, este se le _quedó en la mano: era ti brazo
de un muerto, baJo el cual se disimulaLa el rnyo....
Em.iuNno DE Go1'cocr.T.

LA ESFINGE.
La caravana por camino incierto
con recelosa indecisión avanza
.temiendo á cada paso la asech;nza
de las nómadas tribus del Desierto.
P&lt;?r todas pa1tes el e11pacio abierto
se pierde en fatigosa lontananza
Y donde quiera que la vista alc;nza
tod~ está triste, desolado, muerto.
Ni ve~de_ selva, ni azulado monte
el mar hmitan de infecunda aiena
en que el dócil camello hunde su planta
- '! solo al fin del diafano horizonte '
':lnll~ndo. al sol, inmóvil y serena, '
la m1sseriosa Esfings se levanta.......
Güi&gt;A.R Nu~Ez DE AacE.

�•
ELMUNDO.

230

11

ÜCTUBRE,

1896.

11

ÜCTUllRE,

1896.

Y, arriba, la insomne luna,
Que en la niebla escarmenada
Ha establecido su cuna,
VOn eu cara demacrada
Parece á. lo lejos una
Chrieantema nickelada.

ORIENTALES.

,,.

Danza de bnyaderas.1

.J

✓~

1

CAVILILLA.
C\.fento de Pedro Alarcón, referido por Gaatro ySerran o.

Por los tiempos en que.Pedro Antonio Alarc6n se consideraba excedente de su ciudad natal, y llamado á recorrer el mundo con sus ilusiones de poeta, sus miras
de político y sus ansias de renombre literario, principió
á hacer paquetes de sus hojas impresas para dedica~e á
inscribir en ]as hojas de su memoria los apuntes que iban
á servirle en el desarrollo práctico de su númen. Por en·
tonces estudió á. muchos de los personajes _que despuée
figuraron en sus novelas, eotre loa que, y sm que naso•
tros sepamos la causa, dej6 inédito á Ca11ililla.
Cavililla era hijo de la tía Cavila, viu~a de. un. menes·
tral que 1 para no morirse de hambre m pedtr limosna,
puso un tenducho de ropa vieja donde se vend(anpit?e~tón y tenazas, alpargatas y velas de sebo En .el pri:1c1pio, ialto de fondos, sacó á la venta sus propios gmfiapos y los del difumo, hasta que, realizadas algunas sumas,
pudo ya establecer un t.eje-maneje de compra-vent~ que
elevó en el comercio al rango de productos comestibles.
Donde quiera que había dos cuartos aueganar allí estaba
Ja tía Cavila, y sue, instintos industriales llegaron al punto de que en breve tiempo se hiciese ropavejera, tendera
y banquera, porque cambiaba plata por cobre y prestaba
duros en el mercado. Si aun vive, debe será estas horas
ultramarina.
Producto de tan singular mujer era Cavililla. Nuestro
héroe, desde los catorce años, hacía de gracioso en comedias caeeraa, ayudaba á misa, que era un primor, y ~aba la JZ:uitarra con púa basta el delirium tremens. Por cierto que esto de tocar la guitarra proporcion6á Pedro Alareón las primeras delicias de su amistad con el rapazuelo.
-Mire vd., senorito-decfa al poeta junto á la ventana
del cuarto bajo próximo á la prendería.-Yerá vd. lo fá.cil que ea divertirse con las criaturas.
Y preludiando con su guitarra un paso doble, hacía
que los transeuntee de la acera tomasen el compás como
reclutas .an instrucción. Pero de pronto variaba el ritmo,
acelerando ó acortando la marcha, y las figuras aceleraban su_. movimientos, tropezándose á. veces consigo
mismas.
-Desengáflese usted, D. Pedro,-afiadfa,-que las personas, como los monos, al eón que les tocan, bailan.
Estas y otras ingeniosidades de Cavililla entusiasma•
ban á. Pedro, el cual le aplaudió singularmente en el
ejercicio de una industria que, para emular las de e.u madre, introdujo en Gnádix, pueblo de nuestra historia. El
mozo reparó que, criándose en la vega hermosos cáliamos,
loe cordeles iban de Granada y se pagtlban á buen precio.
¿Por qué no hacer cuerdas allí? E imitando á. la tfa Ca·
vila, que para comprar las ropas de los otros principió
por vender las suyas, fuese A los cafl.amizares ajenos, y de
aquí unas matas de allí un hacecillo (que en esto de la
selección no era 'muy escl'llpuloso,) reunió materiales suficientes para su primer ensayo de cordelería.
Decir el trabajo que empleó en macerar, agramar, hilar
y torce_r el cáñamo, ein previa id;ea de. nin.guna .de e~tas
operaciones, equivaldría á una mvest1gac1ón mmucioea
de cómo aprendió á tocar la guitarra sin maestro y de. cómo pronunciaba tan bien el latín 11in haberlo aprendido.
Declaremos, con todo, que las cuerdas s.aHan bastante
íeaa; pero considerando que en las poblaciones de Andalucía las criadas usan y rompen mucho cordel con el
acetre de sacar el agua, y que para tendederos de ropa es
preferible la cuerda de hilo que la soga de esparto, Cavi•
lilla comenzó á prosperar en su industria, gracias al corto
precio y fortaleza de sus cordeles. El, sinembargo, no
quedaba gu9toso de su manufactura, y para conseguirla
con mejor fruto inventó una rueca de bitar y una máquina de torcer' que honrarían hoy á cualquier ingeniero. Lo que au~ no pudo conseg:ltir para sus ramalee y
trallas, fué la igualdad y brillo de los que venían de
fuera.
Hallá.base en estas y otras imaginaciones, cuando un
día le dijo Alarcón:
---Oavililla, ¿quieres ver el mar?
El muchacho abrió desmesuradamente loe ojos, excla1nando:
-¿Ueted se burla, sefl.orito?

F

._,..

-No me burlo; y lapruba ~ qu~ yo ~ismo t~
lo ensefiaré en Almañeécar, s1 quieres u conmigo de criado.
-Iría de perro.
.
-Pues bien, prepárate, que. mafiana .sahmos
para allá.. Pero ante todo necesito advertirte una
cosa.
-¿Cuál?
.
-Q11e tienes que hace- cuanto te diga.
-¿Hay que matará alguno?
-No tant.o; lo que hay es obedecerme ciegamente.
-Póngame usted:Ia venda.
quife amarrado con fuertf'!s cablea á la orilla. EntoD081
-Ya te ~a pondré á su tiempo. Por ahora, que tu ma- reventó el muchacho diciendo:
-¡Qué ·maromas, don Pedro, qué maromas! ¡F.eu al
dre te arregle tus trapos, y tm marcha.
Cavililla creyó volver13e loco de placer. ¡El mar! ¡El que son cuerdas!
JosE DE CASTRO Y SERRANO,
mar! ¿Para qué quería Don Pedro que viera el mar? Nosotros responderemos al inocente. Don fedro quería que
viese el mar para sorprender la emoctón de una alma
pura al descubrir la planicie inmensa del Océano: P.ª~
Las hambrientas.
recrearse eo la perplejidad, en el embeleso, en el dehr10
que ocasiona el mayor asombro de la natu_raleza¡ p9:ra oír
Caía la tarde otofia1; las pocas bojas que quedaban en
con los ojos y por única vez, una poesía em voz y sm palos árboles parecían temblar de frí? y se agitaban con,ilabras.
nuamente, teniendo por fondo un cielo crepll.!!cul&amp;.r, en el
-¡Alégrate, Cavililla!-decíalP. Alarcón á. media noche,
en el carruaje que los llevaba á. Almuñécar.-Voy á ha- que parecían derramados todos los colores de una paleta,
Por el sendero tapizado de frondas secas y amarillu,
certe feliz, pero has de obedecerme en todo. Toma esta
venda y este pañuelo¡ cuando vaya á, amanecer, q?e será pasaba un franciscano rutDbo á su convent~. Detuvo el
cerca de la población, te cubres la vista en términos de pasó al mirar á tres mujeres de hermoettra diferente. Las
que no te penetre ni la luz: después ya sabré yo lo que tres estaban pálidas y denunciaban en sus sembla.iiee el
sufrimiento.
bago. Ahora, á. dormir.
.
El fraile franciscano les preguntó la causa de sus peCavililla temió que le fuera imposible obedecer la primera orden de su señor. ¡Dormircuando caminaba h.acia sares y una de ellas, blanca y rubia, que J?l',fecía por eDI
el mar cuando iba á ver el mar! haría por conseguirlo; form:is modelo de estatuario griego, le diJo:
-Tengo hambre de lujo.
y comO era muchacho, se durmió en efecto.. Al.arcón fué
Su campanera, una morena de mórbidas carnes, le coa-quien tardó en vencerse, porque entre sus tb.stones Y el
mal camino, no hallaba forma de reposo. Un bache te- testó:
-Tengo hambre de reinar.
rrible, de esos en que zozobran_ hasta las ga~eras, conmoY la última de tez cobriza y cayo rostro expreeaba
vió la tartana de nuestros cam10antes 1 haciéndoles desbondad infinita, le respondió:
pertar.
-Tengo hambre de verá. mi ~z.a redimid~, 'J)UeB, aun-¿Me tapo ya, Do:i Pedro? dijo Cavililla, tomando el
que la llamen libre, está en condición de párta.
volquetazo por el alba.
El fraile de burdo sayal y barba luenga, blanca como
-Cállate y duerme,-contest6 .Alarcón. . , .
Pero callarse y dormirse iba siendo ya d1f1c1l en tales In nieve 1 se conmovió al oír á. esta última. y cayendo de
circuns~ancias. No habría pasado medta hora, cuando el rodillas, se puso en oración, pidiendo á Dioe la reden..
ción del indio:
.
chico volvió á gritar:
Ya la noche había envuelto en su negrura al francll'"
-¡Ya huele, Don Pedro, ya huele!
.
Y olía. El mar, con las brumas del ?-manecer enviaba cano; después, dd fondo dPl lago, surgió la luna 11.ena,
esos perfumes de la costa que se pres10ntE:n, aunque no detrás de la cabeza del anciano: era el plateado d1eco.,
se hayan aspirado nunca. Pedro tapó los OJOS del mucha- divino nimbo.
R. DE ZAYAS ENRÍQUBZ (Jtnnoa)
cho con la venda primero y con el pai\uf:1'? después, por
no fiarse de la voluntaria ceguera de Oav1hlla. Al echarle
el último nudo entraban en A.lmuBécar.
.
AVATAR.
No quiso Alarcón detenerse en la fonda m en parte
alguna¡ así es que cogiendo del brazo al rap.az, tomó el
Seré la luz de claridad rosada
camino de la playa, impaciente por producll' la eecena
Que en tu pupila azul se cristaliza¡
del asombro. Durante la travesía, que no es corta, una
Seré nimbo dé oro en tus cabellos,
infeliz mujer de las que desde muy te!Dprano ponen su
En tu frente priwer albor del día.
sensibilidad al servicio de los dolores aJenos, murmuró á
media voz:
Serás la virgen i1. quien ri~ñ~ culto¡
-¡Pobr~ criatura? ¡Tan nifio 1, cieg'?l
.
Y á la brill mt.e luz de las v1tr10a.s,
Alarcón se sonrió porque el mfio ciego, que excitaba
l\Ii plegaria. será la mari¡_&gt;OSa
.
las frases compasiv~ de !a mujer, era en aquel instante
Que despierte en tus labios las sonrisas.
la más dichosa de las cr1aturas.
Llegados al punt.o donde donde se descubre may'?r exEl cá.ntico nupcial serán mis '!ersos,
tensión de mar, Pedro, á guisad~ fotógrafo que .baJa á la
Qu➔ al abrir en la sombra sus ah~,
cámara obsr.ura y dirige su objetivo á la descu~~erta d«:l
Por temblar en la grana de tus labios
mejor panorama, fuécolocando el c.uerpo de Cavihlla hacta
Olvidarán las cuerdas de mi,lira!.. ....
el espacio infinito, para que pudiera. contemP,lar de un
RAFAEL MABTÍBKZ Rumo .•
golpe la lontana:iza que se dobl~ c::on 10conce_b1~le curva,
el oleaje que se agita con vert1g10oso movimiento,. las
blancas espumas que regocijan los ojos, el rumor sublime
que suspende el Animo al es~rellarse el agua contra las
Los animales no son tan animales como se cree: no
peñas.
.l•
h'
-¡Ahora!-grit6 Alare6n arrancando la venUA a, c 1001 tienen ni médicos ni abogados.
L. l)oCQUlDy éste á su vez, gritó casi instantáneamente:
-¡J°esús! ¡Jesús! ¡Jesús!
Hubo unos segundos de silencio, du~nte los cuales el
El cristianismo ha encontrado para muchos la verdadepoeta volvió la espalda al mar para fiJarse en el rostro
ra imagen de la vida: el cal vario.
del espectador; cuyas íntimas. em~~ones quería .so;prenG. M. V ,lLTOUR.
der, cuyos del~rios d~ea~ mttuinr; pero advirtió qu~
Cavililla no mlraba leJos, amo cerca, muy cerca, á. un es

Parecen flotar como t:n un suefio, envneltas
-en la nube de pebeteros que queman perfumes
de Oriente ...... .
Y se meceu con movimientos culebreantes
llevando en )op tobillos aj()rcas de oro y gran~
·dee aros cnlgnnte!'I, tambit-:n de oro, en ias orejas
breves. La lascivia balancea fllls caderas eoberanas y redondae, y SUH vientrPs desnudos de
palidez dorarla y ardiente, palpitan con la' cadencia enerrndura del respiro, mientas ellas
cierran les ojos inflondt\blt-H y hermosos y su
eaog_rienta boquita hechicera se pliega con una
sonrisa tentadora, ht.eha para eer cubierta á besos quemantt:s y apWEiomulo!!, en una conjunción de amor ........ .
Y las bayadt!ras eigut'n meciéndose rítmicamente al gQlpe d('I rnm-tu.m, balanceando i,us
caderas pr~ci,JE-aB con la mitm1a aurora de sonrisa
que despierta la folictdad . .::.ius manos engarzadas deeCM:?zan lánguidamente en sus nucas de
ámbar, y echada atrás la cabeza1 floJtantes sus
ocho trenzas negras que besan las pieles de tigre en que danzan sns pies desnudos, forman
tosanges con sus .gruesos brazos lechosos, prisio·
neros de las serpientes de coral qne los cifien.
sostienen su sonrisa triunfal que consagra. la
desnudez de AU cuerpo, formado pára ser acariciado en un nido de plumas de avestruz, y á
trsvéa de las pt!Btanas chinas de sug ojos semidormidos, ee ve chispear una gota de luz de
·oro ........ .

·····•····························

¡Oh, si tú, mi eterna ausente
Estuvieras á mi lado
En esta noche silente .. .... !
¡Si tu rostro inmaculado
En mi hombro, languidamente
Rstuviera reclinaQo ......... l
AKTENOR
Octubre de !896 .

_,

...., _

Los ibis.
Pasen.nse majestuosamente en aue largas patas zancudas cuando la mafiana desciende radiante del cielo en
un nimbo de luz ambarina y rosada., entre el verde Íier•
no de los arrozales llenos de agua, echando hacia ade1ante los hombros al parece.r cansados, de empuje poderoso en el vuelo tardo, moviendo rítmicaroente el cuello
lírico que ee alarga y se contrae á ca.da paso acolchado
mórbido, de níveas plumas apretadísimas. '
'
Otros descansan inmóviles, dormitando los ojos tristes
cuh:~inante el buche esprmjado, desplegando de tiem~
en tiempo una ala en forma de abanico y doblando el
cuello para cosquillearse con la extremidad corva d~l pi"CO, en el que tiene atravesada uno de ellos una trucha
rosada cuyae es~amas brillan al sol.
Y Be pasan así las horas muertas, en algún recodo de
playa, frente á un gir611 de bahía desierta por la que pasan allá, lejísimos, espejeantes y pequef'l.itoa, con quillas
doradas, enjambres de champanes pescadores que vuelan á. flor de agua como constelaciones de lunas men:guantes.
RUBÉN M. CAMPOS.

$fedo ae luna llena.
Plenilunio; el astro muerto
De rostro blanco y redondo
Derrama l!U fuego incierto •
Y tiñe de gris el fondo:
Un horizonte desierto
Lejano, indeciso y hondo,
Sobre el cual eRtón pi ntlldoe
Con nPgra tinta riP China,
Los contorno11 f&gt;Pfunrn&lt;los
De uu:l igle::iia bizantina
QuP :iiio8 v viento annados
l lan cvnvertido er. ruina.
En lo~ :1.ngulos entrantes
.Raltan en locas cuadrillas
Los !dinos trashumantes;
Sus pupila! amarillas

LESOANO.

.................

AMOR DE POBRE-

Odalisra.'!
Ls. ancha taza de mármol ámbar vese rebosar
de agua tembladora, en la que bogan como bar-,
quichuelos de silfos, pétalos de rosas deshojadas ........ .
La odalisca aparece desnuda entre un coro de
esclavas, ~_on un velo de tr~nsparencia tal que
parece teJtdo con rayos de sol. Lae siervas, to·
das negras, con la negruradel azabache la abanican lentamente con plumeros irieados y la
cubren con quitasoles palmáreos, y al borde del
bafio van quitando las sortijas, las ajorcas y los
brazaletes á. la hermosa, que está pensat~ va con
los bellos ojos tristes viendo el agua y J~ joyante cabellera desceñida.
'
Sonríe tímidamente al ofrecer un piecesito para que la deecal~n el pequeñísimo.chapín azul bordado
de o.ro, y al moJar la punta de los deditos nacarados un
estrem~cimiento de P.lacer hace subir una ola de sa~gre
·qub enrojece sus meJillas, sus diminutos lóbulos de concha nácar y los botones de rosa de sus senos.
. Vacila, gozosa y :_a~orada, como una garza real soberbia y nívea que amamarn. el vuelo, y sublevada á la vista
de las siervas que sonríen porque ella ríe deja. caer el
velo, tiende el di vino cuerpo adelante y se écha al agua
•que ealta en brillantes ae luz, como se echaría una náya~
de, con la bella cabeza arrogante, abriendo las ondas con
sus redondos senos henchidos de savia!

231

EL MUNDO.

Señorllaa Sara Morales y Elena EllzonJo [de Monterrey.]

De fotografla. de los seílores D. Lagrange.

Chispean como diamantes
Y arden como lamparillas.
Miradlos: el rabo ondulan
En flexibles contorsiones
Y, al ir saltando, modulan
Sus estridentes canciones;
¡Miradlos como pululan
Bn los viejos cornisones!
Mientras la luna dnrama
Sobre ello!:' sus luct-'s frías
Y en vueltos en el:!a llama
Parecen japonerfas
De un biombo de Yokahama
Bordado en sedas sombrías,
Recorta el gris implacable
Del horizont.e nubloso
La silueta deleznable
De un murciélago medroso
Y el zig-zag inacabableJ
De su vuelo tortuoso.
Y allá, sobre el campanario
Que mas alto se desprende
Como un dedo solitario,
Sus brazos la cruz extiende
Y en ella el buho funerario
Sus pupilas delQro enciende.
Las pardas plumas alisa
De su pecho globuloso,
Bate Jas alas de prisa
Y se afianza temeroso
Al duro hierro¡ la brisa
Le encrespa el plum11je umbroso.
Mas abaje,, en el relieve
De los pórticos labrados
Hay muchos copos de nieve;
Copos de nieve colgados
Que el viento nocturno mueve,
Haces de luz desmayados;
Nublazon enroarafiadn,
Gatos de ronco maullido,
Torre, corniza y portnda ......
¡Todo, todo eumerjido
~n la nt.utó .. fera empapada
De fósforo encandecido.
De@pues fle perciben roces
De alas ténuefl, Agitadas,
Y en~re murmullos de voces
Misteriosas. en parvadas
Pasan en giros veloces
Los eosuenos y las hadas.
El viento, llorando, barre
La via, sacude las rejas
Y desmorona su enjarre¡
En silrnciosas parejas ·
Pasan para. el aquelarre
Los tra~go3 y brujas viejas

Bien eabe Dios si le cos~ó apuros y sacrificios
poder comprar un ramillete y regalárselo á la
aplaudida actriz en la noche de su beneficio.
Para ello el pobre diablo se _impuso, durante
tres meses, todo género de privaciones. ::;upri•
mió un pla1-o del frugal almuerzo que le lleva ..
bao á la oficina, deJó Ue fumar y de tomar café,
vendió su trajt'l nt:gro, tlmpeñó el último col•
chón de su cawa y pidió dinero prestado á sua
amigos. La falta de alunenoos y loe insomnioe
proctucidos por el ~or que le devoraba, leadelga _aron de tal manera, que parecía un esquele•
oo viviente.
Pero estaba contentísimo porque al fin pudo
comprar el ramillete ( un ram1llete de 30 pesos).
Cuando la florista, al entregárselo, 1e dijo: "Ño
se han hecho mejores/' creyó volverse loco d-,
placer. Dirigióse al teatro, tropezando con todo el mundo, y después de colocar entre un gru•
po de rosas y en el sitio más vitiible el billete
amoroso en cuya redacción agotó todos sus recursos imaginativos, puso el obsequio en roa•
nos de Ja portera, á la que dió tres pesos para
que d~eempeilara con el mayor celo la delica•
dísima misión.
Desde aquel instante la fiebre de la impacten•
cia le quit,ó el apetito, el sueno y las ganas de
trabajar. Todas las noches iba al teatro y con
acento tembloroso, hacía una pregunta, que era
conteetada con un no desconsolador. La prime·
ra noche no le causó extrañeza la falta de contestación á su misiva; pero la segunda sufrié
mucho y á la tercera tuvo que apoyarse para no caer.
Alejóee de allí con la cahez!l inclinada sobre. el pecho,
con los ojos prefiados de lá.grimaa ......... La pasión le habia convertido en un niño. Caminó á la ventura, he.cien•
dose tristísimas reflexiones. ¿Cómo era posible que ella
no se hubiese conmovido al leer la larga relación de ea..
paranzas y martirios que él trazó nerviosamente en una
de sus noches de insomnio? Por otra parte, ¡pedía tan
poca cosa! ...... Una frase-de simpatía; un ' 1No desespere
usted" era lo único que BOliC'itaba en premio á. sus pade-cimientos de tantoR mesee. No a.cceder á. esta súplica era
el colmo de la crueldad.
Se arrepintió inmediatamente de haber hecho una apreciación tan injusta. ¿Qué derecho tenía él para sacrificar
de ese modo el silencio de la mujer idolatrada? Si no le
había contestado, ya le contestaría. ¡Aunque sólo 1aera
por misericordia! ¡Con qué gozo iba áabrir la carta! Por..
que era indudable que aquella noche era la última noche
de incertidumbre.
-Me da en el corazón que maf'l.ana me contesta-mur ..
mu~ entre diente5;-Y. q~e se compadece de mí y que se
decide á alentar mis ilue10nes ......... ¡Su bondad debeaer
tan grande como su hermosura!
Halagado por ideas tan consoladoras, sin pensar siquie ..
raen que estaba tan flaco, pobre y hambriento, irguió la
frente, miró á. un lado y áotro para orientarse; y empren..
dió sonriendo el camino de la humildísima casa en don•
de le esperaban un cuarto frío y destartalado, un lecho
duro y una nueva noche de martirio. De pronto, al atra..
veaar por una plaza, fijóse casualmente en el puesto de
uea florista, de una de esas floristas que oírecen á precios insignificantes en loe cafés de segundo y tercer or..
den las flores revendidas por las porteras y las dance·
llas, cuando sus amas se las dan para que las arrojen al
basurero.
El pobre diablo no pudo reprimir un grit.o de angustia.
Edtropeado y envuelto con otra porción de ramilletes
mústioecomo él, estaba el que costó tres meses de sacrificios horribles.
Lo re~onoció en seguida y lo compró con su última pe-aeta. De los ojos de aquel infelíz brotaron abundanl.ee
lágrimas, cuando vió entre un grupo de rosas el bille•
te amoroso en que relataba todas bUS esperanzas y todas
sus penae.
¡La aplau:!ida actriz ni siquiera se había dignado leerlot
CA TULO

Mi::NDKZ.

Un libro, un hombre, se resumen en cinco páginas y
estas cinco, en cinco líneas.
H. TAINE.

Hay dentro de nosotros, cuando queremos elevarnoe,
algo que nos ti:a hacia abajo.
ALElANDRo DuMÁB.
El mundo contemporáneo ea una fábrica de media-nías.
P. Bou11orr.

�EL MUNDO.

232

11

ÜCTUBRE,

1896.
11

La alegría de la Mnerte.
Nuestra Sefíora la
Muerte sentíase profundamente malhumorada.
Durante toda la noche
había errado de un lado al otro del cement-3rio, paseando su manto
blanco á lo la,go de las
a venidas, haciendo chocar los huesosdesus ma·
nos y mirando con sus
miradas profundas y sin
expresión las blancas fi.
. las de sepulturas. Se detenía ante los túmulos
suntuosos, plegando sus
labios secos con macábrico gesto, )' !os observubasintiéndosellenade
satisfacción al considerarse la dueña de todo lo creado, la Soberana derramadora de lágrimas, el terror del pobre mundo, la grande,
la Todopoderosa.
A lo lejos de la ciudad ee levantaba luminosa oolvare·
da; la malhumorada la veía fríamente, preguntándose si
todos cuantos la habitaban podrían fácilmente caber en
su tenebroso dominio y extendía su vista sobre las campiñas que lo rodean pensando en cubrirlas de muertos y
en la tierra que apagaría el brillo de la ciudad.
Al amanecer se puso en marcha, razonando silenciosa:
"Su descontento erá grande; los tiempos eran malos; durante todo el ai'io ninguna epidemia que la llenara de ocupación, librándola df,l roedor fastidio. Para alimentar á
1ue gusanos, para nutrir la voraz tierra, había tenido que
ir de un lugar á otro, acechando, sitiando, sacudiendo á
loe enfermos, poniendo el revólver ó el veneno en manos
de los débiles y los desesperados, afligiendo madres, teniendo que ahogar las súplicas y que apartar bruscamente los brazos defensores de las vidas amadas.
En su irritación se proponía trabajar duro y poblar toda una avenida del camposanto, que en sus nocturnos paseos le diEgustaba por hallarse virgen de despojos humanos.
En la primera casa que acertó á distinguir penetró fieramente como Sefiora y Reyna, encontrándose á un anciano, lo que la llenó de despecho, aumentando su criminal impaciencia y su fastidio. Los cabellos blancos le hacen pensar en la nieve y en el frío de su• cementerios.
Las arrugas, los rostros ajadoe, la recuerdan su existencia
vieja ya como el mundo. Ella busca sobre todo los rostres jóvenes, loa cuerpoi, fuertes, loe Eéres que harán fal•
ta y sobre los que el llanto dejará su humedad.
El anciano sintió que en él pasaba algo de anormal;
su cabeza y sus miembros se entorpecían, sus piée se enfriaban, se turbaba so vista y un inmenso terror lo invadía; alarmado pidió á gritos el auxilio de un médico. La
muerte exasperada aho~ó el grito, rompió el hilo que ála
vida lo sujetara y se ale¡ó impávida.
«Decididamente-se decía al salir-soy demasiado buena y por lo mismo demasiado estúpida. Llevarme un viejo que unoe meses más tarde hubiera ido por sí solo, librarlo de una vida que sólo es un peso, un constante temblor, una ruina!.. .... no, decididamente be sido demasiado
buena y es preciso vengar la torpeza.
Un poco más léjos llamó so atención una pequefia casa,
en la que todo parecía sonreír; las cortinas eran claras,
las rejas recien pintadas mostraban las manchas vivas
de las enredaderas, una de esas casas que atraen y seducen la vista del transeunte. «Bonito nido, murmuró la vi.
sitante,'ya lo veremos dentro de una hora," y entrechocando loe huesor, de sus manos se entró directamente á un
cuarto donde parecí 1 elevado como un trono un inmenso
lecho. La esposa dormía sonriendo á un hermoso suei'io.
La muerte tocó sos de&amp;nudos y bien torneados brazos, ha•
ciendola estremecerse de frío, oprimió ligeramente el cuello para provocar una poca de ansiedad, le dió tiempo
para llamar, vió con placer que todo el mundo se alarmaba, rió de las carreras, de los frascos traídos, prolongó sus frías caricias é hizo yrofunda reverencia acompafiada de horrible mueca a médico que entraba precipitadamente. Volvió á oprimir con más fuerza, acercó su
boca infecta y helada para aspirar el aliento de su víctima, paseó sus dedos fríos por el hermoso cuerpo, le estrujó el coraz6n, y cuando se hubo caneado, cuando vió la
desolación en todos loe rostros, oprimió más y más, aspiró con más fuerza el aliento, jugando con esa vida como
j?ega el gato con el ratón, y al fin se alejó impasible, sonriendo al coro de lamentos que tras eí dejaba.
Fué luego una larga sucesión de asesinatob; por donde
quiera que pasaba dejaba ventanas cerradas, casas donde
las abandonadas se miraban con he rañas miradas sin atreverse á hablar, largas letanías de rezos entrecortadas por
sollozos; y á las cuatro de la tarde, algo atormentada por
tanto lamento, se introdujo en el cuarto d11 un caneado.
Este la esperaba, la llamaba con insistencia y ella, despues de tantos crímenes qniso descargarse un poco ejecu~do una obra laudable.
Ahí fué recibida como una Redentora, los dedos fríos
largos y duros como tenazas, parecieron suaves y blan~

dos· el rostro aja.do, la mueca espantosa, tomaron la for- propía de todo funeral! Vino el niño en ~u _caja pequeña,.
ma de un rostro joven y piadoso, llegando como una ama- blanca, acolchon3da como un lecho; vinieron el viejo
da á imprimir el beso sagrado; el ~anto humedo, el su- el jóven, y los otros, siendo colocados á pequeilas distan:
dario medio desgarrado, parecían hgera gasa velando un cías en la avenida un día antes desierta y Ileaa ahora de
cuerpo muchas noches soñado y deseado en todas las ho- fosas. Vinieron loe dolientes. rostros afligido~ y since~05,
rostros indiferentes é imbéciles, rostros de ocasión como
ue de desfallecimiento.
Las bendiciones que ahí reci~ió ladisgusta,:on, y cu.an- loa trajes que lievaban, como las palabras que decían.
do buscaba á quiea llevar consigo se encoatro un médico. Las cajas desaparecieron, las flores murieron bajo las paAh! señor Doctor! apresurados vamos, sin duda será letadas de tierra, las lágrimas se secaron y de nuevo reipara arrebatarme algun pensiona~io,. vuestra ciencia es nó el silencio.
Esa noche, la luna brilló con todo su esplendor. Cerca
tan grande, tan omnipotente, pr~d1gaia tanto l_a _salud y la
vida, que yo, pobre muerto, necesito delvos, yd1ciendoesto, del cementerio loa perros ladraban; á lo lt-jos, la ciudad
maltrataba al sabio que muy ocupado con las m~ertes de los mostraba sus millares de p•mtos luminosos, brillando cootros apenas si se ocupaba de la suya; con pnsa pe~etró mo estrellas en cielo obscuro, y el viento mecía las raá una ootica, pidió agua y polvos, pero cuand? se d1spo• mas que dan sombra á los lechos adonde nunca llega el
nía á usarlos la disgustada dutña del cementerio le ahogó calor. La muerte se paseó á lo largo de las tumbas llenas
de silencio; abría las recién cubiertas y se alegraba viende un seco y formidable manotazo.
En la noche antes de volver al cemen\erio, una gran do el cuerpo puro, el cuerpo joven de la desposada, que
iluminación 1~ atrajo y entró lentamente á un circo. Co- un día antes dormía sobre brazos amados, amarillento,
mo buen tirano el goce de los otros la ofendía, le estor· con manchas azuladas v siendo pasto de gusanos, y obbaba; le parecía' qu_e la despojaban, y las luces, la orques- servaba atenta las partés en que abnnJabl\n lliás; iba al
ta las risas y el brillo de los colores la sacaron fuera de niño, y desbarataba los cabellc,s que caían á lo la,go
sí'. Consolóse. sin embargo, al pensar que todos, absoluta- del rostro coloide cera, palpab~ la11 111anecitas que at1mente todos le pertenecían, lo mismo los alegres que los tes removieran todo, 111eucaba los cuerpos, se embriagaba
fastídiadoe, :'os inteligentes que los estúpidos, los podero- con su olor é indiferente se alejaba, acosada otra vez por
sos, que los miserables; todos eran suyos, todos era a carne el soberano fastidio.
Pero su gran satisfacción, su mayor, goce era pensar
que engordaría á sus gusanos; sólo t:enía que e?(tenJ~r la
mano ó soplar un poco fuerte. para interrumpir la ~isa ó que si todos esos seres le pertent,cían fíei,camente, por
evitar el aplauso, sin que nad1~, absolutar;Dente nadie pu- completo le pertenecerían un mes, un año, dos años
diera librarse de su yugo. Adiós rostros ¡óvenes, rostros después, cuando el olvido los arrancara de las memohermosos adiós corazones inflamados y seres venturo- rías queridas; y la muerte se retiró. tiu día no era del tosos!, ning'uno d~ vosotros i;&gt;ensais. que_ sois míos y solo do malo.
mios· reflexionais os movéis, hacé1srmdo y por eso vuesBER1'ARoo CouTo CASTILLO.
tra v~nidad os hac'e creeros dueños de vosotros mismos.
Octubre de 1806.
Ah! pobres locos! yo sola soy v_uestro dueño, me pert~necéis desde el principio de los s1~los y ~e pertenec~ré1s
hasta que mis huesos se rompan ba¡o las ru:nas del UmverAMOR ETERNO,
so. Reíd, reíd, haced las muecas qu~ en mí causan espanto, el hilo de vuestra vida está en mis manos, pobres ma[Rima de Becquer no incluida en ~us ,·e,so,.J
rionetas, representad vuestra comedia hasta que la rompa
y os deje caer sol:ire el tablado de un ataud.
.
Podrá nublarse el sol eternamente,
Vino á interrumpir el amena1.ante mi)Jlólogo l_a ap_ariPodrá secarse en un in~tant11 t&gt;l mar,
ción de un payaso blanco como _ella; hacia gestos 1r_ómcos
Podrá romperse el eje de la tiena
y parodiaba el dolor de una p3131ón _no correspondida_; en
Como un débii cristal.
su ancho traje de bordado había de¡adocala\eras hacien¡Todo sucederá! Podrá la muerte
do gestos. "Olal esclamó la fúnebre e~pectadora, ola! con·
Cubrirme con sn fúnebre crespón,
migo'.juegas y el dolor paraliza amiguito 1:Dío: yo contenPero jamás en mí podrá apagarse
dré tus risas y te haTé ver el dolor,u y sahendo fué dereLa llama de tu amor.
cho á la casa del clown.
Bebé, el nii'io que ale¡;raba el hogar
con lo sonoro de sus risas y la cons·
tante movilidad de su pequeño cuer·
po, dormía descansando de sus innumerables carreras y su eterno charlar.
Sobre su rostro caía el resplandor de
una lámpara azul. Bebé dormía risuefio, los diminutos puños cerrados, y el
aire satisfecho. La criminal se detuvo un momento; aunque no quería
confesárselo, sentía debilid&amp;d, algo así
como remordimientos•de arrancar un
angel tan hermoso, de cambiar sus
nunca quietas facciones por las líneas
inalterables y su constante bullicio por
el eterno silencio. Pensó en los besos y
en las cal'icias que recibiera diariamente, en las carcajadoe que el padre
tenfa que arrancar á su humor no
siempre riente p;;ra rodear de cuidados al niño, y casi e.:tuvo por retirarse. Su debilidad la detuvo, llevó un
•
dedo á su frente y miró de nuevo al
niño: «Vamos-se dijo-es que por casualidad me volveré compasiva? No,
mi honor no lo permite.&gt;1 Y comenzó
la otra.
Esta, que al parecer era sencilla, no
lo fué tanto. La madre acorazaba al
nifio, lo defendía, lo reeguardaba, lo
cubría con su cuerpo para evitar los
abrazos de la cruel.
Cuando sentía que los pequeños
miembros se helaban, ella les daba su
calor y cuando la re1piración era difícil.ella le daba su propio aliento.
Fué una hora de ansiedad: á veces,
lee dedos fríos tocaban la fina piel,
pero la madre removía á la criatura
haciendo.circular la eangre, y la vida
volvía lenta, los pequeños ojos se
abrían pequei\os y húmedos, la cabecita pálida encerrada en su marco de
cabellos rubios, recobraba vida, hasta que algunos minutos después los de
dos tocaban de nuevo y el frío volvía
y la palidéz era máegrande.
La lucha duró varías horas, !a madre no se canpaba nuHca y la muerte
se indignaba. Hubo un momento en
el que pensó llevársela tambien, pero
entónces no habrfo dolor y el t1 iunfo
no sería completo.
.AJ fin venció, cuando la madre se
apartó un momento dejando descubierto un poco el cuerpecito.
El honor de la muerte, estúpido como el honor de loshombres, habíadado muerte á Bebé.
Al día siguiente sus víctimas llegaAdelina Pattl.
ron una después de otra. Ella las recibía ceremoniosamente, les rendía to[De una de sus mejores rotografia¡¡.]
dos los honores, aceleraba á los sepul·
tureros, hacía remover la tierra y sonar las campan~. Vino el ataud de ¿Por qué Adelina Patti ha conservado siempre su hermosura y la frescura dela desposada cubie!to d~ flores _llenas su tez? Porque siempre ha usado la famosa CRE:IIA Ros,wA Adelina Patti.
de frescura y de vida; smgular ironía,

OCTUBRE,

1896.

Impresiones de Otoño.
iAdios!

233

EL MUXDO.
en los menudos pliegues de una oreja, en la forma de

una nariz.
Esto duró trel' meses. DP!&gt;pnés partí para Améri::a desesperado, guardando en la memoria un dulcísimo recuerdo.
Signió po~eyéndome de lejos, como me había po,eído
de cerca, sin prt&gt;sllwirlo ella tttl vt&gt;z.
Pasaron los añ•l~, ptiro no trajeron el olvido. Su encantadora irnagen permanf'Cía l'iemprn ante mis ojos y en mi
alma. Mi ternnra le era fit•l. 811 recuerdo era para mí el
mejor y el más hermoso que había encontrado en mi vida.

ja amiga, y me despedí. No había acertado á decirle más
q 11!' fntilt•zna.
F:stab1 dE&gt;masiado conmovido al hablar.
Cuando me ví solo en ca~a. me contemplé largo ti,m1po
en la luna Jel espejo, y acabé por reco~dar lo qne habí~
Pido, vit&gt;ndo con el pensamiento mi, bigote ca~taflo, 1_m
cabello negro y una fisonomía joven a~n ......... Era&gt;'.ª viejo, y dije para mí: i -\.dios, hermosa Juventud! ¡.-\.dios!

Terminado E&gt;I almuerzo entreteníac.se los dos amigos
-~n mirar desde IM ventanas del café, la gente que á lasa.:zón discurría por el boulevard.
Parecían embargados por esa dulce melancolía, que en
GuY DE MAUPASSANT.
los caracteres soñadores suelen producir las noches de
-otoño.
-¡Cómo envejecemos! dijo uno de ellos, suspirando
profundamente.
-En otro tiempo, en tardes parecidas, sentíame yo
LAS HOJAS SECAS.
¡Qué poca co•a son doce años en la existencia de un
masa •1imado. Hoy sólo me quedan los recuerdos.
Qnién así hablaba era un hombre de unos cuarenta hombre! Deslízanse lenta y dulcemente. Se suman con
tal rapidez, dejan tras de sí huella tan breve y se desvaafio3, rle fisonomía eímpatica y bastante grueso.
El sol se había puesto: las nubes, que cruzaban hechas
Su compaflero tenía alguna más edad y no mem:,11 car- necen tan pronto, que al volver la vista atrás no se com• girones sobre mi cabeza, iban á amontonarse unas sobre
prende cómo ha venido la vejez. Parecíame que sólo al- otras en el horizonte lejano. El vientJ frío de las tardee
-nes, pero demostraba mejor humor.
-i!.Y, amigol decía; yo envejezco sin enterarme de gunos meses me separaban de aquella deliciosa tempo- de otoño arremolinaba las hojas secas á mis piés.
ello, v estoy siempre alegre, encontrándome fuerte y vi- rada de Etretat.
Yo estaba sentado al borde de un camino, por donde
goroso. Cuando uno se mira todos los días al espejo, no
Durante la primavera última fuíme á la «Maison-Laffi- vuelven siempre menos de loe que van.
~dvit&gt;rte las modificaciones que en el rostro imprime la te" para comer con unos amigos. En el momento de par·
Xo sé en qué pensaba, si en efecto pensaba entonces en
mano deatructora del tiempo. Esta sólo es la causa de tir el tren, subió á_ mi vagón una señora gruesa, &lt;1compa• alguna cosa. Mi alma te!llblaba á p~nto_ de lanzarse al
que no se muera uno de tristeza á los dos ó tres aiioe de fiada de cuatro mñas. llirigí una mirada distraída á las espacio, como el pájaro tiembla y agita ligeramente las
viajeras, y observé que la madre tenía una cara da lu- alas antes de levantar el vuelo.
comenzar la ruina.
Para darse cuenta de tales estragos, hay que permane- na llena, s;rviéndole de marco un sombrero adornado con
Hay momentos en que, merced á una serie de abst~'.\ccer seis meses sin contemlparse al espejo. ¡Entonces, cintas negraa.
ciones el espíritu se sustrae á cuanto le rodea, y rep~esí que causa efecte,!
Respirabafuert.emente, cansada del apresiiramiento con gándose en sí mismo anali~a y_comprende todos los mis-¿Pues y las mujeres? ¡Cómo las compadezco! Toda PU que había tomado el tren.
teriosos fenómenos de la vida mterna del hombre.
felicidad, t:&gt;do su poder, toda su vida, estan en una beLa• niñas comenzaron á charlar. Yo abrí un periódiHay otros eu que se desliga de la carne, pisrde superlleza que dura diez años.
co y me puse á leer.
sonalidad y se confunde con los elementos de la natu_ra•
-Yo envejecí sin darme cuenta. Cuando me juzgaba
Cuando pasábamos por Asi-rERES, díjome de pronto leza se relaciona con su modo de 1,ér, y traduce su rnpoco más que un adolecente, iba á entrar en los cin- la dama:
com'prensible ltmguaie.
•cuenta afios. Sin embar~o, no sentía enfermedad algu.-Dispense usted, caballt:ro, ¿es usted el sei'ior GarYo me hallaba en uno de éstos últimos momentos cuanna. y vivía felíz y tranqmlo.
mer?
do solo y en medio de la escueta llanura oí hablar cerca
La revelación de mi decadencia tú Tela de un modo
-Sí, SPiiora.
terrible, al par que sencillo.y me causó una impresión
Entonces ella comenzó á reir estrepitosamer.te afia· demí.
Eran do~ boja~ secas !as que hablal,an, y éste, poco más
que duró más de seis meses.Después bailé resignación diendo cuando pudo dominar la risa:
· '
ó meaos, su extraño diálogo:
bastante para transigir caeialegremente con la verdad
-¿Usted no me conoce?
-¿De dónde vienes, her·
amarga. Como casi todos los
hombres, he estado enamoEl Frontón.-Fiesta alegre.-Los nne-ros pelotaris.
man~engo de rodar con el
rado con frecuencia, durantorbellino, envuelta en la nute mi juventud; pero sólo
be del polvo y de las hojas
una vez me enamoré devesecas nuestras compai'ieras, á
ras.
lo largo de la interminable
Era muy hermosa aquella
llanura. ¿Y tú?
mujer.
- Yo Le seguido algún
Conocíla en Etretat, á oritiempo la c;:irriente del río,
llas del mar, poco después
hasta que el vendaba! me
-de la guerra.
arrancó de entre el légamo y
No puede darse playa más
los juncos de la orilla.
liuda que aquella. Pequeña,
- Y ¿á dóade vas?
•en forma de herradura, ro-Xo lo sé, ¿lo sabe acaeo
deada de caprichosos acanel viento qne me empuja?
tilados que penetran gran tre
-¡Ay! ¿Quién diría que ha
•cho tn el mar, parece escebíamos de ac&amp;bar amarillas
na E&gt;ncantadora y digna de
y secas arrastrándonos por
las hermosas mujeres, vesla tierra, nosotras que viviidas con colores claros1 que
mos vestidas de color y de
l&gt;Or allí circulan y conquistan
luz meciéndonos en el aire?
á los turistas. El sol ilumina
-¿Te acuerdas de los herel brillante cuadro, reflejánmosos días en que brotamos;
dose en aguas de verdoso
de aquella apacible mañana
azul.
en que, roto el hinchado bo·
L-1s curiosos siéntanse certón que nos servía de cuna,
ca del agua con el objeto de
nos desplegámos al templado
contemplará las bañiatasque
beso del sol como un abanico
baj1m envueltas en elegantes
de esmeraldas?
y amplias capas, arrojándo-¡Oh! ¡Quédulceerasenlas luego con gracioso movitirse balanceada por la brisa
miento, para sumergir en
á aquella altura, bebiendo
las olas hirvientes las carpor todos los poros el aire
nes pulidas, con dulces es•
y la luz!
caloirios y estremecimientos
-¡Oh! ¡Qué hermoso era
de placer.
ver correr el agua del río qua
Allí puede juzgarse la b~lamía las retorcidas raíces
lleza con verdadera exactidel añoso tronco que nos sus
tud, pues se examina á la
tentaba,
aquel
mujer desde los pies á la
Ch¡ qw·to A rogonés,
Arana.
Gogona.
AH menor.
Ali mayor.
La Yaca.
t
t agua
co limpia
·abacoy
urcelay.
l'. rvleta menor. t.:rvleta mayor. Ambrosio lrlvndo. Agulrr e. Mondragón.
Gucrrita·
ransparen ~ que pi
. ·
•cabeza, sobre todo á la salimo un espe¡o el azul del cieda del oaiio.
Vacile.
Creí,
en
efecto,
baber
visto
aquella
cara.
Mas,
lo,
de
modo
que
creíamos
vivir
suspendidas
entre
dos
La primera vez que ví á AQUELLA, me quedé embelesaabismos azules!
y cuándo?
do. Hay rostros cuyo en~nto entra E:n nosotros tan brus- ¿qónde
No pudiendo salir de mi vacilación, dije al cabo:
-¡Con qué placer nos asomábamos por cima de las vercamente, que )a impresión producida nos desvanece.
-Sí, creo conocerla á usted; pero no recuerdo su nombre. des frondas para vernos retratadas en la temblorosa co
·Cuando loa encontramos, parece que hemos dado ~on la
rriente!
-¡La sei'iora Julia Lefevrel
mujer que debemos amar. Yo, por lo menos, experimen-¡Cómo cantábamos juntas imitando el rumor de la
Jamás he recibido golpe semejante. Creí en aquel mo
té entonces aquella sensación.
mento que t.odo había terminado para mf, y pareció- brisa y siguiendo el ritmo de las ondas!
Híceme presentar, y muy pronto comprendí que aque- me que se descorría un velo ante mis cjos para mostrar-Los insectos brillantes revoloteaban desplegando sus
lla mujer había herido mi corazón.
.
me cosas horribles. ¡ B:ra ella! ¿Ella, aquella mujer 18si vul · alas de gasa á nuestro alrededor.
Sufrir Pl domiuio de una mujer es una cosa horrible, al gar? ¡~o cabía duda! Las niflas que la acompañaban me
-Y las mariposas blancas y las libélulas azules, que gipar que celeetial. Es más que un suplicio, y parece á la asombraban tanto como la madre. Habíalas ti-nido des- ran por el aire en extraños círculos, se paraban un movez una felicidad increíble.
pués de haberla yo perdido de vista, y ya parecían pedir mento en nuestros dentellados bordes á contarse los seSu mirada su sonrisa, los cabellos que agitaba sobre su un puesto en la vida.
cretos de ese misterioso amor que dura un instante y les
frente la bri;a, los menores movimientos de su cuerpo,
Creía haberla visto el día anterior, y sin embargo, ¡qué consume la vida.
me enajenaban, me trastornaban, me enloquecían._
cambio tan grande! Sentí un dolor violento en el corazón,
-Cada cual de nosotras era una nota en el concierto de
Habíame dominado con sus gestos, con sus actitudes, ,. protesté indignado contra la Naturaleza, reprochándo- los bosques.
hasta con las cosas que usaba y que á mí me parecían ie su obra de destrncción brutal.
-Cada cual de nosotras era un tono en la armonía de
hechicera~.
Contemplábalaaznrado. sin ~aber qué decir. Le dí lama• sn color.
Enteriwcfame con sólo ver su velo sobre una silla ó sus no, y al dársela sentí qne las lágrimas acudían á mis ojos.
-En l11snoches de luna, cuando su plauada luz resbaguantes eobre un velador. Sus vestidos parecfanme ini· L lorabl su jnventu•I perJida, l10raba su muerte.
laba !!obre la cima de los montes, /,te acuerdas cómo
mitables. ~inguna otra mujer llevaba sombreros como
Ella t.ambién !!e sintió emocionada, y balbuceó con pE&gt;na: charl,tbamo!! en voz baja entre las diManas sombras?
aquellos.
-He cambiado mucho. ¿vt:rdad? ¡Q11éq•1iere usted! to·
- í referíamos con un blando !!nqurro las historias de
Esta b!\ casada, y su esposo iba á verla t?dos los sábados, do pasa! Ahora sólo soy una madre. Todo lo demá.a ha !ns silfos que se columpian en los l,ilos de oro que cuel·
para marcharse los lunes; pero esto me importaba poco. terminado. Ya s,1ponía yo q•1e si nos encontrábamos no gan las araiías entre los árb(&gt;lpq_
No sé por qué no sentía celos; jamás sér alguno me había me reconocería. También u&gt;&lt;ted está muy cambiado, me
-Hasta que suspendíamoH n11Pqt,ra monótona charla
pr.recido tan poco digno de atención como aquel hombre, ha sido preciso ob,ervarle mucho tiempo para estar !!e• para oír embebecidas las qut&gt;jaq rlt&gt;I rni:;.-i\or, que había
gura de no equivocarme. ¡Está u~t.ed lleno de canas! Ya escogido nuestro tronco por e-cabPI.
¡Cómo adoraba yo en aquella mujer!
se ve ¡Han pasadc, doce ai\os! Mi hija mayor ya tiene
¡Qué hf'rmosa era!
-Y E&gt;ran tan tri•tes y tan s11:we~ Rns lamentos que,
aunqne llena'! de gozo PI oírlt&gt;. nos amanecía llorunrlo.
Creía vinculadas en ella la gracia y la elegancia! Xun- diez.
11Iiré á la niña y encontré en sn fiqonomfa algo de lo!!
-¡Oh! ¡Qhé dulces ran nqnella'! lúgrimaq q11enot pres-ca corno entonces he comprendido que la mujer es un sér
antiguo!! fnci&lt;ntoq ele la m,,dre. t&lt;&gt;d:wía indt&gt;C'i~o11, casi sin tl\ba PI rocío de la noche y que reRplandecí,rn con todos
delicado, lleno de encantos.
los C"'º""º &lt;iel fria á la primera luz de la a,irora!
Jamás había comprendido lo que hay de eeductor e:1 la forma ......... ¡ L!\ vi,fa me pa ,·,..ció t-,rn r,ipida!
Lleg,\mos .l. la ,,:\Iai~on-Lnffüe.11 .BeRt! la rnano &lt;le mi vie-D&lt;!sputls \'i110 la alegre banda degilguervs á llenar de
-curva de una mejilla, en el movimient'&gt; de uaos labios,
0

�ELMU~DO.

234

11

ÜCTUBRE,

189C.

CASA DENTAL
DE LOS

DRES.

vida y de ruidos el bosque con la alborozada y confusa
algarabí&lt;\ de sus cant&lt;,s.
- Y una enamorada pareja colgó junto á. nosotros su_
redondo nido de aristas y de plumas.
-Nosotras servíamos de abrigo á los pequeiiuelos con•
tra las molestas gotas de la lluvia en las tempestades de
verano.
Nosotras les servíamos de dosel y los defendíamos'de los
importunos rayos del sol.
'
-Nuestra vida pasaba como un sm,ño de oro, del que
no so~pechábamoa que se podría de~pertar.
-Una hermosa tarde en que todo parecía sonreír á
nuestro alrededor, en que el eol poniente encendía el oca.
so y arrebolaba las nubes, y de la tierra ligeramente hú•
mi,da se levantaban efluvios de vida y perfumes de flores
dos awantes se detuvieron á la orilla del agua y al pie dei.
tronco que nos sostenía.
-¡Nunca se borrará ese recuerdo rle mi memoria: Ella
era joven, casi una niña, hermosa y pálida. El le decía
con ternnra:-¿Por qué lloras? Perdona este involuntario,
sentimiento de egoísmo, le respondió ella enjugánuoae
una lágr:ma; lloro por mí. Lloro la vida que me huye:
cuando el cielo se corona de rayos de luz, y la tierra se
•:iste de ver~ura y de flores, y _el viento trae perfumea y
cantos de pá¡aros y armonías distantes, y se ama y se sien••
tP. una amada, ¡la vida es buena!-¿Y por qné no has de
vivir? insistió él estrechándole lM manos conmovido.¡ Porque ea imposible! Cuando caigan secas esas hojas
que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas yo.
moriré tambien, y el viento llevará algún día su pol;o y
el mio ¿quién sabe á dónde?
Y o lo oí y tu lo oíste, y nos estremecimos y callamos.
¡ Debíamos secarnos! ¡ Debíamos morir y girar arrastradas.
por loe remolinos del viento! Mudas y llenas de terror
permanecíamos aún cuando llegó la noche. ¡Oh! ¡Qué•
noche tan horrible!
-Por la primera vez faltó á su cita el enamorado ruiseñor que la encantaba con sus quejas.
A poco volaron los pájaros, y con ellos sus pequef'luelc&gt;s
ya vestidos de plumas; y quedó el nido eólo columpiándose lentamente y triste, como la cuna vacía de un nüio
muerto.
-Y huyeron las mariposas blancas y las libélulas azu•
lee, dejando an lugar á los insectos oscuros que venían á.
roer nuestras fibras y á depositar en nuAstro seno sus as•
queroaas larvas.
-¡Ohl ¡ Y cómo nos estremacíamos encogidas al helado.
contacto de las escarchas de la noche!
-Perdimos el color y la frescura.
-Perdimos la suavidad y las formas, y lo que ántee al·
tocarnos era como un rumor de besos, cc&gt;mo murmullo de
palabras de enamorados, luego se convirtió en áspero rui·
do, seco, desagradable y triste.
-¡Y al fin volamos desprendidas!
-Holtada bajo el pié del indiferente pasajero, sin ceear arrastrada de un punto á otro entre el poivo y elf0 ngo, me he juzgado dichosa cuando podía reposar un ina•
tante en el profundo surco de un camino.
-Yo he da1o vueltas sin cesar an-astrada por la turbia·
corriente, y en mi larga peregrinación ví, solo, enlutado
y sombrío, contemplando con una mirada distraída las
B!$uas que pasaban y las hojas secas que marcaban sumo•
v1miento, á un) de los dos amantes cuyas palabras nos
hicieron presentir la mue1 te.
-¡Ella también se desprendió de la vida y acaso dormirá en una fosa reciente, sobre la que yo me detuve un.
momento.
-¡Ay! Ella duerme y reposa al fin: pero nosotras, ¿cuando acabaremc)S este largo viaje? ........ .
-¡Nunca!. ........ Ya el viento que nos dejó reposar un
punto, vuelve á soplar, y ya me siento estremecida para
levantarme de la tierra y seguir con él. ¡ Adios, hermana!
::'¡Adioa! .............................................................. .
Silbó el aire que había permanecido un momento calla•
do, y las hojas se levantaron en confuso Temolino, per·
diéndose á lo lejos entre las tinieblas de la noche.
Y yo pensé entonces algo que no puedo recordar, y que,
aunque lo recordase, no encontraría palabras para decirlo.
GUSTA vo

A.

Bir.cquER.

CIRCJANOS DENTISTAS.
Segunda de San Francisco número 7.

Ahora que el pelotariamo cunde en México de u_na ma•nera nunca vista, ha despertado gran entusiasmo entre •
loa aficionados que tres veces á la semana, cuando menos.
apuestan á loa e,olorados ó á los azules, la llegada de los
nnevoe pelotaris contratados por la empresa del Jai Alai
para este nuevo frontón que se inaugura h oy.
Vienen tales nuevos juatadores, precedidos de cierta
fama, van á competir con pelotaris reconocidos como
hábiles y firmes, ea difícil prever quienes triunfen en el
favor de! público, triunfo que, por lo demás, será relati•
vo, pues la gran afición que hoy por hoy se ha afirmado
e n loa sportmen de esta Capital, hace creer que para am·
boa frontones habrá concu,renci•1.
El Jai Alai ea u_n magnífico edificio aitúado en la colo•
nía de Tecoac, antiguo paseo de Bucareli y hoy calle Sur
núm. 12.
La empresa ha abierto un abono de 10 funciones,que
según dijimos, se inaugu_ra hoy.
Si queréis que un hombre viva, dejad vivir en él la esperanza.
Emuo ZoLÁ,

~a Diosa ael Oloño.
[Grabado en loe talleres de "EL

MUNDO"]

La exageración es la mentira de las pere:mas honradas.
JOSÉ DE M.USTRJI.

EL TKLEFONO PERIODI&lt;io.

.,

--DEL--

Es la caM más ,wtigu,1. // arrc&lt;l1tllti&lt;l d&lt; la &amp; ¡,ública.

DR. AYER

H O NOH.\.k10$ MÓDI COS.

Informaciones curiosas.

.LA ZARZAPARRILLA

Ejecutan tocia el a.se n e trabajos co,úorme á. los últimos adelanto, del a 1té.

Purifica la Sangre.
"-•"Toda sangre pura es garantia de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, floroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la. sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio ele medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
.c ostosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

--DE L A - -

V:CD.A. -Y-

5&amp;2YS&amp;YS&amp;5ó&amp;

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000
ae verillcará en el Pabellón Morisco,
., las tres de la tarde, el Jueves

Y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
r enovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
Y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no t iene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
oousa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

LA UNICA ZARZAPARRILLA

bajo el plan siguiente:

'

~G-:é.A..

8 de Octubre de 18 \:Jo.

Fondo: $ 28,000.
-~-

Que obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. O. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A.

Las Píldoras del Dr. Ayer son ,_ -

Medicina Purgante.
=.

PREJIIOS:
t Premio de... . $! 0,000 ...• $ t 0,000
1

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600
1 ,000

40.••. ,,

?8:::::: ~:888

200
"
"
••
2 Aproximaciones de a $ 1 00;
una anterior y otra posterior al
número premtado con los •.•.•.
$ 1
$
2 Aproximaciones de a $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
$ 1 .000.•••••••••••••.•.•.••. $

º·ººº ....................

-••••111fOlh1,,.., _

200
100

846 Premios que hacen un total de $17. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000 ·
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las 11 a.m., el Jueves

' FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.- Medlos: $ 2.00.
Cuarto11: $ 1.00. - Décimos: 40 cent•.
Vl¡iésimos: 20 cents.

1

2

PREMIOS:

Premio mayor de...••.•••• t
Premio principal de •••••. ,,
Premio principal de ..•. •. ,,
Premios de$ 1,000...... ,,
Premios de ,, 500 . ..... ,,
Premios de ,, 200 .•••.. ,,
Premios de ,, 1 00 •••••. ,,
Premios de,,
40 ••• ••. ,,
Premios de,.
20 ...... ,.
Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 860,000. •••. •• •• ••• t
l 00 Pre111ios de 8 40,_ aproximaciones
al premio de 8 :t0,000•••••••••••• 8
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
al JH'emio de 8 10.000•• • •••••• ••• t
799 Te!'Jllinales de 8 20. que s.e detei:mmarAn por las dos últimas c1·
fras !lel billete que obten¡-a el
,..,...,. _pr~,o mayor de 860,000 ... ... t
•-• Ter,nmales de 8 20, que se deter•
minaran por las dos últimas ci•
fras ~l!l bjU~te que obtenga el
_
premio pnnc,pal de 820,000. .•• 9

1
1
6
1O
26
l 00
260
460
1 00

60,000
20,000
l 0,000
6,000
6,000
S,000
l 0,000
10,400
9,200
6.000
4.000
2.000
l 6 .QS0
l 5.GS0

2.761 PNalol ~• u.cea u Total u .. $ t 78.S60
~~odos los sorteos estan bajo la vi¡¡-ilancia
i,;ter-ventor
1rece1ón personales del Sr. D. Apolin&amp;r Castillo,
del Gobierno, y de un empleado de la
T esoru-la General de la Nación.

Oficinas:
•

r

San Francisco nmn. 12.
U., BASSETTJ, Gerente.

--11•1J~1,,,,_ _

La medicina jnsgada por un médico
Desde Moliere, pasando por Vicen•
te Espinel ó Lesage, hasta Guy Patín
León Daudet y el doctor Scbweninger,
no han faltado censores agrios de la
medicina, que acribillada de epfgra•
mas sigue su camino con la lentitud
de todo lo que se arrastra con vacila•
ciones atáxicas.
La mayoría de los médicos que han
escrito contra la ciencia que nrofeean,
han preferido llevarla al anfiteatro
para destrozarla, mejor que contar sus
excelencias en lioros repletos de doc•
trina y de pruebas documentales.
Hoy es uno de los médicos más emi•
nentea de Europa el que no vacila en
hacer pública ostentación de su escep•
ticiamo respeto de la ciencia de curar.
Tratáse del célebre doctor Schwenin•
ger, el propio médico del príncipe de
Bismark.
Con motivo de la Exposición nacional que se celebra en Berlín, el d oc•
tor Schweninger ha dado una confe•
rencia sobre la medicina, que ha nro.ducido sensación en toda Alemania.
El doctor no se h'a molestado en exs
poner largas y eruditas consideracio•
nea acerca de loa recientes descubrí•
mientoa de la terapéutica, como lo hu•
hiera hecho u_n debutante, sino que
lo ha englobado todo en el mismo deas
precio iró11ico, considerándolo de igual
1

La higiene misma, la sacrosanta hi•
giene, que en nuestras sociedades se
ha elevado á la categoría de una reli•
&lt;?i6r, es mirada por el doctor Schwe•
niDger con sonrisa burlona. A loa que
tienen mal estómago les aconseja que
coman lo que mejor digieran, y á loe
que lo tienen bueno les manda comer
lo que apetezcan.
«Evitad- dice- cuanto os sea po•
sible el caer enfermos, y si tenéis la
desgracia de enfermar, esperad con
reAignación á que todo püse"
Para las personas que encontraran
esas prescripciones demasiado concre•
tas, af'lade discretamente que el mejor
medio para estar bueno ea guardarse
con cuidado de los especialista9 y ae
loa farmaceúticos.
En cambio el doctor Schweninger
cree en la influencia nefasta del corsé
sobre la salud de las mujeres y del
sombrero sobre Jade los hombres, cu•
yos cabellos hace caer. El desarrollo
de la calvicie en loa pueblos civiliza.
dos no tiene otro origen. El cráneo be
desnuda porque eRtá privado de aire:
Ahera. bien: Biamark cree á pies
juntillae todo lo que dice su médico,
quien siempre babia con franqueza
delante del enfermo: mis lectores pue•
den hacer lo que mejor les parezca, eiguiendo ó no los consejos del doctor.

bajo el plan siguiente:
I0,000 BILLETES.

Según el Dinglus P olytechnwches
Journal, de Budapesth, de11tro de algunos años el periódico imprea.&gt; será.
ventajosamente sustituido por el ccperiódico hablado," ó ccteléfono periódico," á jnzgar por los ensayos hechos
recientemente con éxito maravilloso.
Aunque á los americanos correspon•
de la idea. á los h ú ngaros lee cabe la
satisfacció n de haberla llevado á la
práctica.
E l teléfono-periódico es ' •lUY seme•
jante en pri11cipio al tt&gt;atrófono. Un
redactor lee en \'OZ alta las última5 no,,
ticias, en un ~a16n cPnt ral, de donde
parten multitud de líneas telefónicas
qne llevan la palabra al propio domicilio de los ,u~crit,on·s.
.
Nos~ crea que las noticia~ se trasmiten t'n de~/irden. E l teléfono•periódico es 111t-tódicn.
A cada hora le cornsponde an in•
forn1ación particul., r.
Por la maijaua, :í las nueve, se comunican los tel.-gramaa recibidos dn•
rante la noche; despué~, á horas fijas,
e l santo del díll, los espectáculos, los
sucesos, la list:1 de vi,.jeros que han
llegado ó salido de la capital, las noticias oficiales, los cultos, la informa.
ción política, las críticas de teatros,
los descubrimientos científicos, y por
último, el leader ó artículo de fondo.
A las once llegan ias noticias de provincias y del extranjero, las militares,
lrua pol:t,icas y las de corte.
Por la tarde las audiciones de la ca.mara. Los suscritores •Jueden oír loa
discursos de los di putados y apreciar
por sí mismos las cuestione~ que die•
' cuten.

~~

22 de Octubre de 1896.

El frontón.-Fiesta alegre.
LOS NUEVOS PELOTARIS.

CHACON SUCESORES

4

-0-t

�LA CAJ.ADE AHORROS.

e NECEDADES A GRANEL

f.t SE HAN ESCRITO YHASTA CREIDD$

Con inversiones garantizadas.

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Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

Si los rhiones estan enfermos no w
pueden purificar, y_ la sangre constan- a
,_ temente crece en impureza. La mas V
insignificante gota. de sangre del
:w. cuerpo pasa por los rifiones, los tejcdo~•J res
del sistema, cada tres minutos A
noche y dia mientras la vida dura.
~,

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proporciona asegurar una fuerte suma de dinero, para recibir la de .. ~a caja de ahorros" á determinado periodo de tiempo, 6 ántes, según sus estipulaciones.
11 La caja de ahorros" proteje al pobre, presentándole la menor manera de a~orar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequeil.ae mversiones, pueda obtener una ~ran utilidad.
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Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocurrase á la Oficrna Prrnc1pal, calle de CADENA NUMERO 6, por medio de los Agentes de la Compañ.ía, de•
bidamente autorizados,
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11

Nadie debP ef,tar i;in un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
iomar una pequefia dosis, á los primeros l'lintonrns ele indigestión, Y
evitar :isi un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr, J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, 1\fass,, E, U. A,

PRIMER PREMIO EN LAS

E11Josic\ones Uni,ersa\es de Baroelona rChicagq

MEXICO, DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1896.

La corbeta "Zaragoza" en el Japón.

-

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

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Presidente: Serapión Fernández,
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sangre ¿ Que es lo que
purifica la sangre?

\!)

Sociedad Anonirna.

del Dr.

e

,_ pone los riiíones en perfoota salud, y 9
la naturaleza hace lo demas.
La. pesadez del abatimiento, los a
,_ ataques biliosos. jaquecas, intra.nqul- W
lidad nerviosa, perdida de apetito, todo
•~• ello causado -por envenenamiento de a
,•.,. la. sangre, dooapareccrú. cuando los ,.-,
riüones llenen sus funciones con pro-

~-

.... piedad.
a
,•- No hay duda alguna acerca de esto. v
Miles .!e personas lo han testiflcttdo,

"' La teoria es evidente. la cura e$ natu- a
ral y la salud es . asegurada. :como 9
natural consecuenc1a.
Convencedse por sí mismo por medio
•~• de una prueva personal.
A

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Ataque simulado
en la bahía de Yokohama.--Cañones de babor y estribor en el momen to deI d'1sp1ro.
.

•

NUMBR016

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 15, Octubre 11</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Coverage</name>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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