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                  <text>Las PfLO ORAS del Dr. AVER
Han sido objeto de los más Altos Honores en las -principales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Ch1ca~o, dos de las más
recientes. El abono dispensado por. a,quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes met11cmales de las Pildoras del Dr. Ayer,
confirma el -juicio que h an merecido del público en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

Son

Son

Puramente

Azucara· das.

afecta seriament e los órganos digestivos y asimilativos, in~luso. _los
Riñones, y en est e estado n o pueden extraer de la sang re el ácido un~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia..

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los síntomas indicadores de Bilio~idad l1ay la Nausea, Mai:eos,
Dolor de Cabeza, F laqueza de Fuerzas, Fiebre, Yista Turbi_a , Aman)lez
de la Piel, Dolores en el Cost ado Espal~a y :q:ombi:os, Alient o . Fétido,
Lengua Saburrosa, Irregulari~a~ en ias fun cione~ mtf'.stmales, V ómitos, etc.
Cuando ocurre el E streñ1m10nto el Tubo Digestivo se af ecta y solJreviene I ndigestión 6

Ellfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, Jo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Apara.to Digestivo, y exigir graba-do sobre ca.da Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gas tralgía y Enteritis crónicas

TOMOII

M.EXIOO, DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 1896.

con sus sintomas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma,go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefí.an millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienesi se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

•

NUMSROl"T

•

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Drouuer-ías de Jléxico.

DISPEPSIA.
La Mala B oca, D olores Gástricos, Dolor de_ Cabeza, !'-cid~z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Ammo son ey1dencia~ ~e
Dispepsia, enfermedad que t anta congoJa causa. Se hallara u1_1 Alivio
Seguro para las irregularidades del est ómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

E stimulan el est ómago descargan los intestinos, comunican salud
vigorosa al higa.do entorpecido y á los riñones, • y con sus propiedades
tónicas y laxantes fort ifican y purifican todo el sist ema.

SAN JUAN.

Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase., E . U. A.

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DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

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El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cólfoos, etc.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del aparato
digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡?o por antiguo ó rebelde que sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e\ éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha. sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para. estimular y restablecer las· funciones del estómago,
El tiempo n ecesario para una cura radical varia seg ún el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una vez comenzado este tratamiento; no debe 11uspenderse por
ningún moti..-o, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO D.EL TUBO: $ 2 50 .EN TODA LA REPÓBLICA. Certificados de los principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

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Este periódico está impreso con las tintas fina8
de la Oasa LORILLEUX y COMP.
París.-U nicos .Agentes en la Republica:-

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Leonor Mier y Beatriz de la Vega.

�EL MUNDO.

254

~jóEL MUNDO."
SEMANARIO

ILUBTRADO.

feléf•H .&amp;S4.-Calle de TiLurdo núm. 20.-Apartado87 11.
M:&amp;XIOO.

trépido en el cumplimiento de sus deberes, sin una vacilación, sin una sola duda.
De nuestro ejército han surgido es?s tenebrosos_ c uartelazos que manchan la bietoria patr!a; es necesario que
de él emane la solidaridad y la cohesión de los modernos
grupos armadoe.

Toda la oofflll!)Xlndencia, debe dirjgfr&amp;e
al G_erente de este periódico,

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JIBQIS'l'ILU)O COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLAS:B.

exclusivos para los Estado.!; Unidos y Can~cli Tñe Spanish American Newspaper "ompany, 136 L1berty SCNew Yor\, E. u.,,
41.Agentes

¡1Jl.osdent.os mil lJotttbr.cs!
l'orque consideramos á la raza espaflola como una raza
rte porque ttcnemos de este pueblo un alto conc1 pto
c~o ~eado y ené1gico,. nos apena v_n las pwfundas heiidss abiertas á su vitalidad, las te!nbles bnc_has por las
que ee escapa á raudales eu rnngre Joven y cahf-nte.. Doscientos mil hombres han sido arrancados dfl trab_aJo fe, undo para abonar el euelo de la guer~a¡ ha)'. miles_ de
liogaiee vacíos, amplias exte~Fiones de tiHra EJD cultivo,
)~grimas de bu~rfanos y e raciones dt: ví1getee que eepean el 1-.ublime misterio de la maternidad rnlvad&lt;.irn dP la
~ ida. y estas energías, eetas vitalida_des ¿cómo es posibl_e
·erlas de~rochadas gene10eamente, srn _detenerse á m1d1•
Jo que ellas significarían en la proependad de pueble,?
Lo ha dicho un periódico eepaflol y nosotros hem_os
seelltido á sus palabras: el caracter aventuren~ del ~110
de Ja pllnínsula, eu fitbre de empresas, su espíritu. ~b1erto á todo lo maravillos~ é inesp_erado., han ester1hzado
tu tiqueza pública; hacia Aménca, hmchada~ las vel~s,
u.• tncsminaban las caravelas de Col6n,_y hacia Aménca
Jum corrido los gé1roenes de la proependad espaflola _Pn
~mbrión, y mient1as de esta parte de.acá del At-lant1co
1,e l.an creado g1upoF humanos florecientes y robuet-oP,
EE¡,aña ha visto perder poco á poco los eanos el,ementos
qut- Lubieran podido levantarla como un país neo y po•
de,oeo.
·
l
y la última prmba porque atrav1eea no es. a mer.os
da ni 111 menos trnece11dental para eu porvemr!
tuDornientos mil hombres, recl_utadvs entre la parte PC·
t · a y fuerte de aquella agrupación, representan una r érenorme para su población futura, p_ara el desa1;ollo
de sus fuentes de vida, para la exp~otac1ón de sus riquezas latentes. Hay detrás de eEta cifra. mucbo_s dí_as de
apuro, aflos de eecaEez, etapa~ de an~uetioeas pnvac10nes,
rfodos de dolorosos suírmnentos .......
peEl patriotismo español_ ha hecho de la guer!a ee Cuba
un 1iwnto de amor propio¡ pe~o ¿acae&lt;? eeas vidas no rnn
1 ambién patrimo11io de la patrrn? ¿el bienestar de u_na_naci6n, no es element&lt;? que e11tra á formar en el sent1m1ento de amor á la patna?
Una reciente estadíetica espaflol~ nos hace ~aber que
e:sif1t-n tn aquel país 800,000 muJeres. rnetra1das á l~s
fui.ciones de la maternidad para se_ arraigadas al t~aba¡o
de ks campos. Y sobre este Calvario se alza e_Sf! brillante
ejE'.Tt'itO arrancado de la noble y l~vantada misión de en·
gurndecer á su patria por el trabaJo.

r

:ar

un

d~s

fa ptua be munte tJ la tt:ilun:ión :ild ejrrdfll.
-

La rensa de información ba proporcio_nado en ~Ft&lt; B
últin":os días palpitantes pormeno•es relativos á laeJPCución de un soldado, con~enad_o_á la pena de muerte por
fal1ae graves á la dieciphna militar. .
.
F más que el criterio del publico diete nrncho del
reinº:nte en la época en que Yictor Hugo di6 á la estarna su Ultimo día de un co11denado á muerte! todavía la ~onP.
·a pugna por admitir eeta dura necesidad. Pero e.1tal
CltTICI
•
·dad 6 e impone tnatemente
tn la repres1º6n d e d et er:f:i~dos delitos juzgados por loe tribunal~s ~el orden co,
a•·or es la fuerza que la hace persistir cuando rn
nmn m )a
, dieciplí11a militar. Sm
· una e~ver1ºd a d rn
· fl~.lll·
·
trata'de
bl
· una reeietencia te11az, no es posible la orgamz~ci6~ ~d~ un cuerpo dei,tina~o á. deeempefiar las má~ dehc:adas funciones rn una sociedad: En eEtos casos la pi_edad,
como hemos dicho en o_tra ocasión, es una forma impía
t' ercida contra los asc,c1ados,
.
.
JE
hecho que no ha de paear rnsdvert1do que á
ungrado de orga~1zac1
. º6n mi·1·t
roa sor
1 ª1: correspond e :°1ás
y 'dad en la dieciplma, y e6lo en virtud de este s1steioeven
.
·
h awa al unas naciones
han 1ograd o present ar ureproc
blM.:1:t~i:épocas normales la imp_lacable ley de la ordenanza cae sobre los que la contraviene~, en los mo~enue un Estado se propone reducir y reorgamzar
8
1 ~~r1a armada, la extricta aplicaci6~ de la pena dt;be
rsietir preferentemente. El menor numero de efectivo
el ejéicito ee compensa c.. 11 la waJ or ga!·ai:itía 9-ue preeenten las unidades que lo fo:man, su d1mrnuci6n pro·psiva con las may~n-~ s~gnndades que ofrezca.
gt Cuando 11 uestro ~Jérc1to 11bsorvla las tres cuanas partes
de los astos públicos y su ptreonal tra doble !1el 9-ue
gontamos la glonoea etapa de los pronunc1amiena 11ora c
• de la Repu, bl 1ca;
·
reaba
y Pi· hemos de desenBefio
t.oe ·ee• d~ "'!:rmento revoluc1onano,
·
· et· h emos de ahogar
1r111r
,;o 0-1.e
•
· ·
'é ·
á ):\ hidra en 1m 3gujero, prrc1so es c~net1tuir 1~n eJ r_c1:t-0 firme y F6.irlo, nu c1wrpo de fegundad nac1011al, ir-

!~

!'.;,

J.olitica Q&amp;tntrttl.
RESUMEN.-Increible aventura de los Estados Uoidos.-Incoost&gt;cuencias d11 su política. - .E!!paña y la lnsurrecciim
de Cuba y Filipiua".-Angutitiada situación.-Nubes awenazante11 de- tempestad.-Lealtad y patriofümo.
Con qué insistencia corrió Pn loe pasal'lo~ ~fas la noticia dA que un buque americano había rec1b1do órden~s
apremiantes paia f&lt;.12ar el paso de los Dar~anelos, cualesquieia que fnteen las protestas de! gob11:rno tnrc_o y
las consecueLcias de un acto tan atrevido como poco JUS·
tificadol
.
Una y otra vez se habló de que el Gabinete de la CDea
Blanca. contristado con las noticias desconsolador9;s qu"
llegan continuamente del revuelto Oriente anunciando
nuevos y espantosos atentados contra los cr_ietian?s, ee
resolvía a pasar por enciILa d" todas las cons1derac1011Es
internacionales, con tal de tener un buque de guerra en
las aguas del Bósforo, para que eirvil'ra de refugio en cdso
apurado al Ministro americano y de rePpeto al Sultán
para no continuar tn su inicua tarea de sangre y de matanza.
.
Grande extrafieza causaba penear que un gobierne-,
que á riefgo de rompn las cord_ialt-s relaciones y la tradicional ha, m&lt;•11ía que lo han umdo con la Gran Bretafia,
había def, ndido la doct-rina df'l Presidente Mo1:1roe _en
favor de la débil república de Venezuela, prete!}d1era mmiecuine tan abiertamente y de manera tan v10lenta en
Ja polí1ica imerior de la vieja Europa. Con gran a~ombro
ee hacía notar la inconernuencia de los Estados Unidos,
defendie1,do de este lado del Atlántico el d~recho de_las
potencias americanas para rechazar toda mtenenc16n
txtr~fla, que tendiera á menoecabareulibertadencua~to
á Ja forma r.-publicana, y ~n Poberanía en cuanto a la JD·
tegrid1-d d• 1 territorio, y ol~idando su tradici6n_y supo·
lítica al pretender intervemr en asuntos ext1anJeros que
pC'co ó nada af, ctan eue lPgítimos interes~s.
y sucedía que nos reeistiamos á creer la probabilidad
siquiera de tal aventnra, por máa que suponí.imos e~1 el
orden de lo posible. una inteligencia entre los dos pa1ses
anglo-eajonee, el de aquí, con arranques cabal_le!ee~os como pueblo joven, el de .illá, emp1 fiado _en reivrnd1car el
nombre cristiano, cuando te dos los ego1smos se oponían
á su emptfi0, y cuando todos los personalfsmos riv~les
cerraba11 los oídos á lo que no fuera la propia conven!en·
cía. Pensábamos que la Gran Bretafla que tan repet1_dos
desaires ha sufrido al querer intervemr en el conflicto
armenio lo mismo bajo el gabinete liberal de Lord Roeebery q'ue bajo la dirección conservadora del Marq~1és
de Saliebury quisiera buecar un compafiero fiel á quien
achacarle la ;esponsabilidad, en el eyento de un fracaso,
y 1m aliado leal y de respeto con quien poder contar f n
el remoto caso de que ee encendiera la guerra europea
por los arrebatos juveniles de la nación americana.
Pero á la verdad no ha existido tal inteligencia, 6 no
ha seguido haciéndose manifiesta! pues ya el sefior T~rrell ministro de los E~tados Umdos cerca de la Sublime Puert11, ha declarado francamente que no ha habido
órdenes ningunas recibidas del Gobierno Je Washington,
y que nunca Ee ha tenido la intención de cruzar los Dardanelos sin· el consentimiento de! Sultán. . . .
Nada autorizaba, en efecto, m daba leg1t.1m1dad á esa
aventura; y si la~ grandes potencias marítimas recelan
de toda acción violenta en las aguas turcas, no obstante
la resistencia de sus acorazados y el alcance de sus cafiones si las nacionPB europeas, signatarias del tratado de
Be;lín, que es c~mo la corriente eléct:ica que g .. Jvaniza
al caduco imoe1·10 otomano, no se deciden á dar el g:&gt;lpe
de gracia á esa sombra fatídica de una civilizac!6n muerta; si los que ~ás se afa11an y prepotran á recoJer la herencia del monbundo desahuciado, no se atreven á arrojar la chiepa que pueda provocar general co11flagraci6n:
mal podrían los Estados Unidos, apartados por su situación alejados por sus intereses, y extraños por su política á '10 que sA refiere al trabajoso equilibrio europeo, intentar u11a acción que pudiera ocasionar la ruptura de
ese equilibrio.
Puede servir para crear adeptos, como ha servido á los
congregados d~ 'St. Luis. y de C~icago, recomendar una
política extranJera enérgica y activa; pero á Mr. Cleveland
que está terminando su periodo presidencial y no aspira
á la reelección, e6lo le ocasionaría zoz?brae innt:Cesarias
y cuidados graves lanzarse en ese cammo de arriesgadas
y tor¡:es avtnturas internacionales.

..

Difícil es y angustiada la**situación porque atraviesa
España amenazada en el interior por los arrebatos del
eterno pretendiente Don Carlos de Borb6n, y por las impaciencias de los republicanos, que á las veces dan seña·
les de su existencia con algún motín que luego es sofocado, y compro_metida en s~s provincias de -qi~r~mar con
las insurrecciones separatistas de Cuba y F1hpmas.
En vano los optimistas tratan de formarse unísonas ilusiones y crear castillos en el aire, haciendo apar~cer á
través de un prisma seductor con colores al&lt;&gt;gres la descripción de un cuadro que tantas sombras obscurecen: la
triste realidad nos hace ver que la revolución de Filipi•
nas se fortalece y extiende cada día, en formidable empuje y que la idea republicana arraiga cada día más eu
los ~mpos cubanos, tintos en ea11gre de rebeldes y empapados en sangre de espafioles.
El primer brote de l!I ineurr~ci6n filipina n~ se ha podido arrancar á los primeros mtentos del Capitán General, y como la mala hierba, crece y se propaga con asombro•a rapidn.

25

ÜCTUBRE,

189C.

Ya se habla del llamamiento del General manco, ya
se apuntan lfls nombres de quienes pued_au Bl!l::t.tuir ventajosameate al héroe Joló; Ya los políticos 1,upac1entes
que no quieren atentar más que á la ingente necesidad
de sofocar en eu cuna la revolución, achacan á d.,bilidades y falta de energía del jefe, lo que es debido no más á
las circu11stancias de la colonia; Ya los soñadores que
pretenden vislumbrar el porvenir al halago di! su8 preocupaciones, seflalan las nuevas glorias que esperan al
Ejército en los campos de Luz6n cuando una mano enérgica y vigorosa dirija á l0s combatientes.
Y no ven 6 no quieren ver los inmensos sacrificios que
á la nación cuesta ya la insurrección cuban", más facil
de ate11der y por ende más al alcance de las g.,stiones de
la-metrópoli; no piensan que los cuerpos de i11dígenas,
que forman buena parte de la guarnici6u del Archipiélago malayo pueden ser desleales en el momento más precioso, y por lo mismo no hay que confiar en elloe demasiado, y como no calculan nada de esto, apenas comprenden los nuevos sacrificios y los cuantiosos gastos que se
necesitan para conservar al dominio de España las islas
todas que descubrió el intrépido Magallants.
Entretanto, un movimiento se inicia en Washington
como en pasados días, no en favor direcLamtnte de los
cubanos que luchan desesperados en la manigna, sino
pretendiendo hacer cesar por pacífica intervención
una guerra que tie11e los caracteres de cruel y poco humana. Hasta se ha aventurado la idea de excitar al gobierno mexicano para que de acuerdo eón el gabinete de
la Casa Blanca, se ofrezcan los buenos servicios de las
dos naciones en favor del orden y la paz en la revuelta
Antilla.
Todo e,to es tan grave y sombrío, que no ha faltado
quien asegure que si no se logra domiuar la insurrección
después de la campaña de invierno que promete ser decisiva el gobierno español está resuelto á abandonar la
isla de Cuba á su propia suerte. Afirmación aventurada
que á su propio tiempo desmintió el Sr. Cáuovas del Castillo, mostrando la virilidad y patriótica energía del pueblo espaflol.
Pero aun cuando así sea, aun suponiendo que el Gabinete de Madrid esté decidido á llevar la lucha siempre
adelante, rechazando toda intervención amistosa y pacífica, quedan en pie las revueltas intestinas que de parte
de los carlistas y de los republicanos amenazan, solapadas á la monarquía reinante, y la difícil condición del te•
soro que aun no puede realizar el soberbio empréstito
que solicita, y promoverá agotados los recursos que con
gran quebranto y doloroso sacrificio puao aJl¡,gar en los
pa~ados días.
Ya la opinión ruge y se agita contra la impotencia de
un gobierno que no ha podido llenar las aHpiraciones de
todos. Preciso es ahora para Es pafia contar con e l patrio·
tismo de todos sus hijos y la abnegación de sus leales eer•
vidores, para ver sereno un cielo donde ruedan tanta¡¡
nubes de furiosa tempestad.

X.X.X.
22 de Octubre de 1896.

25 ÜCTUBRE, 1896.

EL MUNDO.

256
h'

..

DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA.
Carros destrozados.

*

.

}CagJti se despidió de Mé~ico con su predilecto Lui.8
XL (:1er~ que al vetu_eto dramón da vida el talento del
actor italiano _que, ego1sta alguna vez, quiere demostrar
~•_ie no necesita de una obra que se defie nde sola, para
,11 rancar aplau~oil;_ q_ue él se basta y se sobra para ganar•
Jo~ con severa Jnst1c1a.
G:l públic? fué expléndido en sus demostraciones. AtroJ16, ll cada rnstaute, con su ovación el pobre Teatro de
8,rn Felipe, vi~re6 á Maggi y á su compaiiía, al final de
la representac16n.
A la s~lida, _la i:nayor parte de la concurrencia despidio
ñ los artistas 1tahanos con esterpitoeos aplausos. Aquel
fué el verdadero adios d\j la admiracién y del carifio.

PLATICAS llUSIC!LES.
Lectora bella:
Soy un apasionado del arte y como nadie del arte de
la_s notas, que mece y duerme arrulladoramente á la
vida........ .
Pero, para encumbrarnos con la música basta el vuelo
ñ,e la imaginación sol_itaria? Acaso no iríamos más lejos
b, nos encadenara el ideal amor del sueflo del artista?

lectora bella, empev.aremos? Acaso por los románticos
por esos seres que imperan en música más que en poesfa •
que han p,oducido sofladores de más voderoso vuelo e1~
la magia de las notas que en la magia de los versos. O por
los clásicos, parnasianos serenos que no hacían derroche
de pasión en eus concepcio11es para no verse obligi.dos á
caer de laaltura excelsa en que vivían siempre.
Las dos escuelas musicales no se han falseado como en
la poesía, y tendrán perennemente su imperio radiado en
todas lae regiQn~, siéndo ellos el foco. En las dos, '}Ue son
los polos arll'.lómcos- del arte, graV"itan todas las generaciones, cqyas florescencias primaverales, de ano en año
de siglo en siglo, va~ produciendo genios jóvenes quepa:
Pan á través de los tiempos con la garzonía olímpica de
Orfeo y Pan, la lira y la siringa, la música epopéyica y
la música arcádica, la persooificaci6n del sueño romántico y de la naturaleza virgen.
. Las gene,aciones. se suceden y la peregrinación de artistas pasa. A la v10Ja de amor sucede el violoncello al
clave el piano, y la mara villorn arquitectura etérea de '10s
sonidos impalpables se desborda con su eterooarrnllo de
agua que vuela entre lns flores ..... ..
A las ve11erables cabelleras ensortijadas y melenudas
de Hiiendel y Bach, siguen las cabelleras empolvadas de DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA
La. locomot.ora hundida en el lugar del siniestro.
Moza;•t y Haydn; después vienen las cabezas acicaladas
ó alboratadas al uso bohemio en Liszt y Rubiastein PaDOS DESCARRILAlHENTOS.
derewski y Grieg, y de todC's esos cerebros pensante~ surgen las ideas perpetuamente vírgenes, salidas quiéa sabe
de qué laboratorio ignorado de eterna juve11tud.
Nuestros lectores están al tanto, merced á nuestra inEstudiaremos pues, lectora bella, las páginas del pasa• f?rmaci6n diaria del descarrilamiento habido el lunes úldo, pues_to que l_a música vieja siempre es nifla, y la ve- timo en la vía del Central, cerca de Zacatecas. A co11semos abrir sus OJOS adolescentes en nuestras audiciones
cue!1cia de la fuertes lluvias que cayeron últimamente 1&gt;n
como si sólo despertara de un sueflo sin haber enveje'. vanos punt~s del_ interior de la Repóblica, la línea del
cido.
Ce~trnl rnfr1ó vanos desperfectos arrastrando el agua en
Hojearemos las páginas de la vida de los grandes artis- vanos tramos el t1&gt;rraplen. Esto originó el percance que
tas, el medio en que soñaron y concibieren, todo al vue- fué de consideración, pues la locomotora y los vago11Ps
lo, para no cansarnos ni fatigarnos en una excursión he- del.tren descarrilado quedaron volcados y destrozados
cha por recreo, pero espigaremos ·todas las flores de su casi por completo, de tal suerte que á últimas fechas aún
vida _en sus flo!idos años p&amp;ra trazarnos vigoros&lt;1mente quedaban los despojos sobre la vía.
el brulo de Qu Juventad, que es lo que persiste á través
No es esta empero la sola catáFtrofe ferrocarrilera de la
de los tiempos, la edad de la fuerza y de la creación, y semana. La noche del mártes último á eso de las oncP
andando, andando, llegaremos á nuestras playas mexica- un tren de carga del ferrocarril de Cuernavaca conduci:
nas, aecenderemos á las regiones del Valle y descanpare- do por la lo~omotora n?-m. 5. se descarriló cerc~ de la &lt;'S•
moa en el estudio de nuestra música y nuPstros músicos
tac16n cJe AJUBl'O y sabido esto salió de México la locllen las poderosas facultades inertes y perdidas, en el des'. motora núm. 3, con un tender y un cabous,e para dar
granamiento de la dorada espiga del arte al caer en esta aux_ilio. La operación de encarrilar se llevó á efecto con
ti,;rra virgen é ingrata, naciendo á las lluvias del cielo en rapidez, más al regresar el tren de auxilio frente al barincones desconocidos, donde vegeta y muere después de rrio de San Diego de Tacubaya, la locoO:otora con en
haber dado un pobre fruto que esparcen los vientos...... • tender y su cabousse descarri16se á su vez, volcándoee
Pero no llegaremos sin haber pasado á través del arte por completo. Se calcula por los destrozos causados que

EL ULTIMO DESCARRILAMIENTO
DEL CENTRAL.

1

TEATRERIAS.
Otra comedia de Don Ceferino Palencia, estrenada en
el Teatro Nacional, ha conseguido para su autor nutrida
ovación. Se titula lfieves.
En la nueva comedia, más ampliamente, sin restricciones obligadas per el géne10 cómico, se manifiesta el Sefior
Palencia como exquisito obeervador de los sentimientos.
Nieres más que una comedia, es un episodio de pasiones.
La nota festiva sólo aparece por breves momentos, para
infundir animación al cuadro. El humorismo de estacomedia, es grave¡ sus chispazos resplandecen con la !uz
de la intención, y al pasar, dejan huella, quedan grabadoP como sentencias que resumen la verdad concluida
de las observaciones del autor.
Los caracteres que componen la obra, no S&lt;)n caricaturas
cursis: son personas de carne y hueso, que toman á lo
serio su papel en el mundo. Nieves es una vanidosa, una
de tantas reinas de otro sexo, que considera á los hom•
bres esclavos de su belleza, obligados á tributarle los homenajes Je eu admiración. Para Nieves el sentimiento
nada vale: el amor no debe acariciarla, sino agitar el in•
ceneario ante los altaree levantados de la mujer hermosa.
Sobre todo, su orgullo. El Docto1· es un amigo tolerant~,
consentidor, sin propósito firme, sin r11mbo, que se deJa
conducir por los más nimios caprichos de una joven vo•
luntariosa. Detrás de su leV"ita negra, no late una convicción. Halaga sirviendo de trasto, C!)mpl~ciendo. 'f_o•
da su houradez la cifra en hacerse simpático. .AnduJar
es un preferido, el hombre de moda, el disputado por las
damas que se juzgan dichosas con guardar, como polvo
de oro, en la caja de sus recuerdos lisonjeros, una flor suya. Dispensa á la mujer la gracia de Uila galantería, como se deja caer una limosna en las descarnadas manos
de un mendigo. Y, como sucede en la vida, las mujeres
van en pos de aquellas limosnas, se las disputan, se las
arrebatan, y odian mortalmente las desdefladas á las fa.
vorecidas. Don Severo es el único hombre honrado que
encierra la obra del Señor Palencia. En estos tipos, que,
al más ligero desculdo, en vez de retratos hubieran resultado caricaturas, ha dejado el pulso seguro del Sefior Palencia rasgos serprendidos á la realidad. El espectador,
al verlos sobre las tablas, los compara con muchas_personas que c.moce, que trata diariamente, con qmtne&amp;
vive tal vez.
Su desempeño, cosa sabida, brillantísimo por P,ª~te de
la Sra. Tubau, que no se cansa de revelarse al publ~co en
sus diversas faces de artista intepge~te Y. que eJ1tusiasma
siempre con los arrebatos de su mepuac16n. La P!imera
actriz española acierta á encarnar en loe persona¡es, se
despoja de las más leves líneas de su caracter y toma hasta los más minuciosos y escondidos detalles de los que represent!l. El p11hlico, en recompensa, no se cansa tam·
rnM 0.f' aplanrlirla.

Aspecto de lvS carros,

Y. los artistas _auropeos á vuelo de pájaro, dfspués de meditar y estudiar por qué, en una rápida evolución hemos
llegado á adorar la m~sica eslava,_ acaso por eso,' porque
es tan vagarosa y tan rncomprens1ble.
Se_guiremos en descripción risnefia y voluble, en fugaz
plática de una cosa encantadora y dulce, y mientras llega tan dichoso momento para mí, que las hadas arrullen
bella lectora, con baladas celestiales vuestros suef'los d~
amor!
ORO.

el tren anduvo 40 metros fuera de los rieles. Iban en él
e! maquinista Federico A. B. Wbeeler, el. fogonero Franc1sao Mendoza., el Conductor ~oberto. R. Dailt y el garrotero R. Dá.v1la. Wheler mun6 asfixiado y sus com¡,afíeros quedaron más 6 ménos lastimados.
Damos cuatro fotogratias que servirán de ilustración á
estas notas.

Otro pago de $5,000,00 de "La ~lutua."
EN I-IERMOSILLO.

�25 ÜCTUBRE, 18ij6,

EL MUNDO.

2-~

peiio y logró ~ej1;1r completamente te~minado el r rimer piso del ed1fic10 á fines del año próxrmo pasado, 1ustalándose formalmente el Asilo en su propia caea, el Jía
1? de Enero de este año de 1896.
-~
.
La fachada del edificio-de ladrillo y cantería-mira
al Norte. Tiene dos pabellones laterales y un jard.incito
central cerrado por una verj&amp;.. La construcción pre~t1,1a
un aepecto muy eimpático.
Pasada la puerta.principal, se encuentra u~o en un v,·stfbulo qne tiene en el f?nd&lt;;t un cancel de c:1stales de_ e,,lores, y á la derecha é izq111erda hay salonc1tos de 1·t'c1bo.
Los pisos son de cemento ó de madera y en todo ee ve t-1
mayor cuidado y limpieza. En cada una de 1~ alas del
frente hay un dormitorio, perfectamente ventilado por
rafgadas ventanas de vidrieras giratorias. Caoa dormiLO•
rio tiene diez y seis camas de hierro con sus colchas muy
blancas. Entre cama y cama hay una silla de tule en cuyo respaldo se ve una toballa cuidadosamente doblada.
En el blanquísimo muro del fondo resalta un cuadro cun
la imagen de Nuestra Señora de los Dolores.
En- seguida de los dormitorios están los cuartos de costura y paralelamente á éstos los salones para las clases,
con ~us mapas, pizarrones y bancas de madera, pero todo
· muy lirupio y por todas partes mucha lnz y buena vt:ntl·
lación.
Pasando por un pequeño corredór se llega á. un patio
cuadrado sobre el que caen las ve~tanas ~e otros dos
dormit-orios. Actua.lruente hay 91 niñas asiladas, deede
20 hasta 3 afias de edad. En un salón duermen las
niñas de 20 á 15 años, en otro las de 14 á 11, en 0tro la~
de 10 á 7 y en otro las de 6 á 3.
Sigue un extenso patio con hileras de árbo es 1;n el perímetro. A la izquierda eetá la despensa muy bien pro•
vista· después sigue una azotehuela con los excUFadof, y
más ~delante queda un ~m,lio salón .de cristales d'.•nde
hay un teatrito. Esta pieza es el envanto de las 1111ias,
pues todos los domingoA_ en la t~.rde se_ rep1esenta11 comedias que son aplaudidas con entusiasmo por aquel
mundo infantil.
La otra ala de este patio está ocupada por los la vaderos loa cuales están perfectamente dispuestoe. Coda cual
tie~e su llave de agua y abajo de cada uno hay una pile•
ta donde las niñas van todas las mañanas á larnrse la
cabeza, la car~ y los brazos. .
.
.
i::;igue la cocma, muy ampha y muy hmp1a. El bracero,
de azulPjos, tieno ocho hornilla!!. y un gran cakltro de
agua caliente.
Cada semana se nombran tres niñas grandes para hacer la comida y otras tr s para Eervir la mesa. Las r•Ílias
barr,m los dormitorios, arreglan sus camas, la v n y cosen su ropa, y hasta hacen la tinta J los gisee para 1a escuela.
Al fondo de este patio, queda un pasadizo, á la izrptierda del cual está la capilla, primorosamente arreulaila, y
á la izouierda el departamento de baflos. Hay e uatro
la Sra. de Bmniff'" Sri ta•. IWa Ol·a0r,r)an, Manuela Osio, Maria Algara, Lupe Landa,
Exl'E'NDIO DE DULCES Y l'ASTELES.-(Servido por
cuartos con sus placeres de cemento y sus regader:t~.
Amalia Díaz, Juana Torres y Aua A gara.
El comedor tiene dos grandes mesas colocada~ paLuz GonzálPz Cosío de López, no espei:ó á que estuvi1;ra ralelamente, y se comumca con la cocina ~r medio
KERMESSE DEL
la construcción empezada en la Coloma de Santa Juha,
para comFn?ar á ejerAntes de introducir á nuestros lectores en el. féeri~o &lt;'er la cRridad,~i!\o qne
patio de ~fine, ía, don• le la, tarde y noche del dommgo ul- se alqniló nna casa en
timo se efoctn(, la fie~t.a mas encantadora qu~ P!lede dar- la cal IP del Pino y ilesse, digamos algo dt:l A~il~ Colón, ese establec1_m1ento_que de liwgo se dió asilo á
ba enjugado tantas hígr1mas, á cuyo beneficio se d1ó la nnnF diE'z niñas. An•
opulenta Kcrmee~e de que debemos ocuparnos.
mentó á poco t.iempo
A principios del afio de 1893 e!rntuóse el ~cto solemne el número de asiladaP,
de la colocación de la primera piedra del .A.silo Colón.
y por lo tanto, laA ne•
La idea )Jrimi,rn. de la fundac\ó~ de .esta casa d1:_ bene• cesidades de la bPnéficeucia be debió á la muy d1strnguida Sra. Dona Luz fica institución. Pero
Gonzál~z Cosío &lt;le Lóoez, quien de acuerdo con el_ Sr. Pre~- no faltaron almas cabítero Don Antonio !caza, y ayud~da por la Snta. Em1- ritati vaA. Entre otras
lia Gouzález Cosfo, dió los primeros pasos para que el personas rec11Prdo que
filantrópiéo proyPcto se llevara á puro y debido efecto.
la S..ñora J &gt;oña Eiena
Los elenwntos no se hicieron esperar: la mny virtuosa Mariscal ile LimanSra. Doña Julia Gúmez de Escalante y ~l Sr. Zozaya. c~- tonr regaló al Asilo,
dieron un amplio te1reno en la Colonia d1; Santa Juha sábanaB, almohadas,
para la edificación del Asilo, el joven Iagemero Don Ma- undas y cobc,rtores.
nuel Gorozpe ofr.-ció bondado!!a y desinteresarla~ente • Las señoraR-·Y-seño-sus sen•icios profesiunales, y muchas personas dieron ritas de la Junta se
materiales y dinero para que se comenzara desde lueg0 turnaban para visitar
la construcción.
diariamente la instituLa Jtu,ta Directiva del asilo quedó cor.Rtituida de la ción y constantemente
manera si&lt;&gt;uientP: Presidenta, Sra. Doña Luz Gonzál¡,z estaban prove_,·endo al
Cosío de López; Y ocalee, Sras. Doña Concepción Ri vas de Asilo de todo lo nece•
Torres y DJiiJ. Concepción Gutiérrez de Gntiérrez. y sario para la comodiSritae. Eu1ilia Gonz.ilez Cosfo, Julia Loera, Mauuela Zo· dad é instrucción de
zaya Dolore11 Escalante y Eugenia Escalan te.
las niñas. De la calle
O.itu b1 e de 18.)2, se formó en México la Junta Co- del Pino se paso el A lombina eu..:a1 gada de celebrar, de maner3 digna y debi- silo á la calle del Cida, el cuarto centenario del descubriruiento de AméricD.
prés, y de allí á una
Paeadas las fitl~tas, las señoras y señorita,·que formaban casa de la Colonia de
la Junta uel Asilo, supieron _que habían sobrado algunos San Miguel Chapultemiles de peso¡¡ de los fondos colectados para la celebra- pec. donde permaneción, y eutonces las estimables_y caritativas damas de- ció bastante tiempo.
cidieron acercarse á los Sres. Lic. Don Manuel Romero
Hay que hacer consRubio, Don Tdesforo García y Don Ricardo Sainz, miem •
br0s de la Junta Uolombina, para suplicarles cedieran loa tar que las señoritas
EmiliaGonzáiez Cosío
fondos á b,meficio del asilo.
'1'l
Los caballeros mencionados no tuvieron ipconvenien- y Eugenia Escalante,
~
en dar ti dinero poniendo por condiciór. ÚD ica' que acompafladas de la
muy distinguida Sra~
el&gt;~&amp;ilo lltvara él' nombre del descubridor de América.
LasJundado1as del Asilo habían querido que se Uamara Luz Acosta de Gonzád~ «:l{ueetra Sefiora de los Dolores,» pero no se opusieron lez Cosío (áquien lla.:i que:Uevara el ncmbre de «Colón,» quedando, sin em- maban cariñosamente
«la mamá de la junbargo, l.!1- casa bajo la advocación de la Mater Dolorosa.
Con el dinero recibido se concluyó el trabajo de cimen• ta»), andaban constantación y. p1,1do adelantarse)a ceremonia de la colocación temente viendo ánuesde la priuiera piedra, ceremonia á la que asi11tió el Seflor trns ricos y org?,nizanLic. Don JS!anuel Romero Rubio, entonces Ministro de do fiestas para hacerse
Gobernación, y el Seiior Dr. Don Próepero. María Alar- de fondos para las neeón y Sáru;bez de la Barquera, Illmo. Arzobispo de Mé- cet1idades del Asilo. •
Entretanto, el Sexico. La qer.emonia estuvo muy luci~ y fué presenciada
flor Ingeniero Goroz- _
por m•tlt.itnrl il.e familias de nn~tra buena sociedad.
y de Garc1a y Srltas. Lezama y Mart1ne2) Campo~
L:l Juut.a, dignawtuw ¡m·t:idida por la Seflora Dofla pe trabajaoa .con .em- ITES'ro' DE uEwoos.-(Servldó por las Sras. de González

••

' ·w

Misa

"

257

LA KERMESSE.-CANTINA.-(Servida por las Sras. Josefa Terr~T"• r1e A lgarn, Conc~pción Rh"as de Torres, y Sri tas. Ruth Arce, rsabel
Vinent, Domltila Hidalgo y Couceµción Cortina).
·de un torno. Toda la vajilla es de metal barnizada de
'blanco.
Tan pronto como se cuent11 con los fondos necesarios,
el joven ingeniero D. Manuel Gorozpe proseguirá la obra,
· construyendo un segundo piso, para el cual tiene ya formado• los plano necesarios; y una vez terminado todo
el Pdificio se podrá dar abrigo allí á unas 200 nifl.as.
¡ Bemlita sea ia caridad!

Segufa á la importante in4a lnción mPncionadn, el puesto de los co11jfet1,, dirigir!() ¡.,or las :--ra~. Cam:tcho viuda
de Landa y i.arcla de Rin ·úu, s1e11uu la~ agr,1ciaclas ven-

dedoras las Sritas. Liceaga, Lola Landa y Lola Lascurain.
Cerca de las crisantPmas servían delicioso te, vPstidas
con morimones y obis el!•gantes y amparadas bajo uu chinesco pabellón, las señora!! de León y de Frisbie y las
Sritas. García Y. Fioette Girard.
Sus delicadas figura~ hacían pensar en mousmés idealizadas, en las cuales se hubiese fundido toda la exótica
gracia japone&gt;!R á la soberana belleza de las m □ jeres
blancas.
Muy hermoso era a~( mismo el puesto contiguo á é~te
último: el de los heladoR. Ahf se habfau dado ciia las
lánguidas bellezas del Mediodía; surgfan vivos y r.-tadores los colores de la bandera española, y era el dPr.:tlle
principal del adorno una gran pandereta. Despachaban
las Sras. de Gonzál..z Misa y de García, y las i::iritas.
Lezama y Martfnez Campos.
No lejos de este delicado expendio veíase el de fl )rea
natura,es colocadas en primorosas canastillas, y tan frt&gt;R·
cas y lozanas como ellas, María Landa, Carmelita Hi11cón
y María Luzárraga, vendiéndolas, dirigidas por las p,-ñoras Dofla Guadalupe Tt'rreros de Algara, Doña J,,.()nor
Mart(nez de la Torre de Escalente y Doña Marfa Lu1.ano
de Landa.
Seguía el puesto de «objetos varioP» decorado con ex•
plénuidos cortinajes. Veíase allí, colocadas en dos ri,¡,i·
sas, multitud de objetos de fantasía que tuvieron mny
bnPna venta.. Dirigían este pnesto las Sras. de Gon~:\IPll,
Buch de Algara y Dolores Riba de Cervantes, FiPnrlo
acou,pañadad por las estimable~ Sri,ías. María y Anita
Algara. Guadaltipe y Anita Riba, Lupe Landa, l~abt:l
Holh y Amalia Díaz.
Para el expendio que sPguía: el de sodas, Chucho Contreras ideó un paisaje hi¡.,erbóreo del mejor efect": un
gran témpano de hielo, ae cuya frialdad se burlaban con
sonrisa encantadora las Sras. Doña Beatriz Redo &lt;le Zaldfvar, Doña Catalina Cue\·a9 de Escandón, Dofia Guadalupe Cuevas de Mier, y laA Sritas. María de la VPga, Beatriz de la Vega, Cuevas y Luz Alcázar.
La cantina levantábase en seg□ ida mostrando un ador•
no d~l mejor gusto, servían la las tiras. Terreros de .Algara, Rivas do T•&gt;rres, Rivas de Morquecho y las Sri tas. Isabel Vinent,, Coacha Cort.ina, :.nz Arce y Do mi tila Hidalgo.
La eatiwable sefiora Braniff dirigía el expendio de dulces y 'pasteles, presidieudo al grupo más gentil que dar-

Tal es, á grandes rasgos, ***
la hi-1toria de ese benéfico establecimiento. del cual deben con justicia sentirse orgullosos el Sr. González Cosío, su digua esposa y sus hi_jas Luz y Emilia, á. los cuales se debe su fundación.
Ahora ea ya tiempo de pasear con el lector por el 're gio patio de la Escuela de Minas
'
Este patio, el mejor sin duda de México, deslumbraba
positivamente por la harmonía y magnificencia de sus
adornos y por la belleza de las innumerables sefioriti-,a
que en él circulaban, formando aquí y ahí grupos verdaderamente cauti vadorea.
Nada menos que veinte puestos, sin contar con a lgunos
saloncitos de diversiones, erguíanse en el amplísimo re•cinto, ofreciendo los contrastes más encantadores. __j

·=:

DOMINGO.

E,;

1896.

""

0

LA

ÜC'l'URRF.,

l
'P.ato de porcelana con el retrato al oleo del General Diaz, puJsto á

- l a venta en el exdendio de "Objetos Varios."

Lo primero que se advertía á la iz1uierda de la entra-&lt;la, era nn kiosko japonés, en el que la Sra. dtl Landtlro,
11us encantadoras bijas y la~ señoritas Robalo, Tt!rreros y
Cortina, expendían peqn¡,ñas cestas dt: crisantemas, y
era de verse el extraño efec1,o del maridaje momentáneo
de eaaa florea del misterioso imperio lejano. con los freseos y rozagantes encantos de las damas que las vendían.
La crisantema! ella es la flor aristócrata por excelencia,
la gran flor heráldica que desata su cabellPra abundosa
-sobre la ~eda de las mucetas y i;obre la pulida superficie
de las lacas, la flor patricia, la flor orgullosa y serena.
. Frente á este primoroso kio3ko hall.:ibase el banco, la
1nstala1ión máa importante, sin duda. Tocóle adornarlo
á nuestro amigo el artista Don .Jesús F. Contrera@, cuyo
talento é imaginacíón puestos al servicio de la hermoau~. hicieron prodigios en el adorno general. Tal iriatalae1ón mostraba un adorno serio y del mejor gusto. Eran
!&gt;anquerns las distinguidas y hermosas seiioras de Lombardo, de Laclau y de Castellanos, y las Sritaa. Fortufio,
Vélez, Valle, Moreno, Mestas y Varona.

LA K ERllESSE-Í'uESTO ""' "ÜRJETOS VA RtOS."'-&lt;Scnido p1• la.s Señoras Gonzalez Buch de Algara, Dolores Riba de Cervantes y Seil.oritas
Maria y A.nita Algara, Guadalupe y Anita Rlba, Lupe Landa, Isabel Holh y Amalia Diaz.)

�26

EL MUNDO.

258

Ü CTU.BRE,

1800..

25

se pueda, como que lo integraban las Sritae. _Gila ü ' &lt;;:;orman, Manuela Osio. María Algara, Laaunta Mariscal
Amalia Díaz, Juana Torres y Ana Algara. En este puesto
una fuente maravillosa producía un efecto que bacía soñar
en los cuentos orient,des.
.
Servían el expendio de tamales las Sritae, María Y Angela Escudero. Anita Vidaurreta y las Sras. Casanova de
Gonzá.lez, de Vidaurreta y Navar~ete ~e la Vega.
De ;os pueetes destinados á. D1ve~1ones. no hay que
dPcir sino que eran ingenioRos y borutos, tales_ como el
Massacre des innocentes. la tómbola, los cabalhtris Y. la
rueda de la fortuna. Organizáronlos la Sra Doña Ehsa
Lynch de Camacho y las excelPntísimas Sras. duquesa de
Arcos y condesá de Bois D' Aiche, Sras. de Sherer Y de
Dutour. .....
•
J
·t T
Vendían boletos las encantadoras Sritas, uam a 0 rres, Lupe Rivas, María Algara, Sarita Chavero Y otras
no menos lindas.

Pandereta pintada. por Leandro Izaguirre y puesta de venta en la.

Kermesse.

El Seiior Presidente de la República se presentó á las
~iete y miJutos, compró en varios puel!tos y tuvo pab
br.is galantes y oportunas para todas las vendedoras.
Acompañábanlo el Sr. Ministro de Relaciones y el Sr.
Bscobedo.
. .
.
P-&gt;eo después _d~ las nueve ~e. l_a !loche la d1~tmgmda
concurrencia asistió á la exhib1c1én de dos pnmorosos
cuadros vivos: «La Noche» y «Milton dictando á. sus hijas el Paraiso Perdido» organizados con mucho arte por
1:I Sr Don Jesús F. Contreras.
R~presentaba La Noche la Srit!' Luz Lag_ardi., cuyos
ojos de terciopelo tienen fulgurac1ones de cielo tropical
y tomaron parte en el segundo cuadro las niñas Rosa
Holway y Edcandon Y. Te~reros.
. .
Entre la concurrencia vimos á. las Pigmentes personas:
• Excmo. Sr. Don Emilio de León, Excmo. Sr.. CJ?nde de
Aiche, Excmo. Sr. Duque de A..-cos, señor M1mstro de
Inglaterra, Sr. Don Sebastián C~macho. Sr. Don Carlos
Rivas, Sr. Doctor D. Eduardo L1céaga, Sr. Don Romualdo Pasquel, Sras. de Liceaga, de Campero, de Pasquel, de
Viadero, de Martínez del Rfo. de Macedo, de Landa, de
Bnch de l::lalazar, de García, Ramírez de Vergara, de Barreda: de Fortuño y Miramón, de Horcasitas, de Oliva-

f

.

.
LA KERMESSE.-(PUESTO DE

LA, FLOREF.-(Servido por las Sras. Cortio~ de Alvarez Rull YTerreros de

Maria. Landa. y Carmen Rmcón Gallardo).

res de Collantee, de Fern,\ndez, de Aecorve, de Echeve·
rrí~, de Gómez Pliego, de Suinag_a; Sritas . .C!lstafied';l,
Contrnas, Kethy. del Villar, Mart1corena, V1g1l, Beatriz
Franco. Silva, Díaz, Vivanc0. Amor, Montoy, Urueta,
Benfield, Ayala, Binojo8a, Ordori&lt;-a, Buetamante, Itu~rte Jáuregui Colín. Labat Belaunzarán, Gall,11do, Rmz,
M'azorra y Cárdenas, Quintanilla, Garrido, Zabalza, Ayer,
Azpe, Segura y otrasmuchas
que no pudimos anotar.
La encantadora fiesta terminó antes de la media:noche, dejando las más gratas
impresiones.
Las guapas y distinguidas
organizadoras pueden estar
t atisfec has.
-•HINIOI••··-·Curiosidades.

Las mnjere~ Japonesas.
Creia haber tr;.zado la última lfnea de toda especie de
japonería, y veo que me he
olvidado, hasta el punto de
ofrecer un artículo, de ese
• misterioso pequeño bibelr,t
d'é!agere, que es la mujer japonesa. De nuevo, pues, me
rodeo de todo lo que pue. e
avivar, hasta 111 ilusión de la
presencia, mis recuerdos, torlavía frescos, de allá; trajes
i rnpregnados de perfumes raros vasos. jarrones, aoanicos
imágenes y retraloe. Retratos sobre todo, innumerables
retratos desparramados sobre mi mesa de trabajo; caras alPgres, .conocidas ó no;
pequeños ojos estirados hacia las sienes, verdaderos
ojos de ga o .... 1Y unos vestidos y unas posturas!... Todas las travesuras, todas las
gracias extrañas y calculadas
envolviéndose en los pliegues de largas túnicas ó cuLA KER1fESSE.-EL BANCO.-(servido por la.s Señoras L. de castcl.hmos Y Mora de Lombardo Y seño · briéndose baJ·o la extra vaganritas Fortuño, Vélcz, Va.lle, Moreno, Mestas y Varona.)

Algara Y Srltas. Me.ria. Luzé.rra.ga."

tP m, zcla de colores de sus eombrillaP.-Y la ilusión deseada me viene tan pronto, que un m_urmullo de ~nas,
voces pareceeecapare~ de Ioe álbumA abiertos, _Y ,\ ~1 alrededor oigo, en el silencio, como unas pequenas risas....
No creo que un hombre de raza europea pueda eecribi,· acerca de la mnjer japonesa nada absol~tamenteexacto, si se quiere ir máR allá de las superficies. y los
aspectos. Sólo un japonés lo sabría, ? tal vez también un
chino-pues hay afinidades de alma rncontestablee eptr~
esos dos pueblos, sin embargo tan difer~ntes- y aun e1
este estudio estuviera un poco profundizado, _ya no lolo comprenderíamos; no nos ensefiarfa nada,. porqne senos escaparía por cierto lado, que sería prec1eamt-uLe el•
lado profundo y capital.
La raza amarilla y la nuestra son los dos poloe de la
especiti humana· hay divergencias extre_m as h!'5ta en ,
nuestras manerds de percibir los obje~os exterior'.JS, Y
nuestras nociones sobre las c&lt;,sas esenc111les son á menudo inversaE. No podemos nunca penetrar completamente una inteligencia china ó japonee11; ª':1 un mo~ento da_
do, con un misterio~o tell,!or, nos sentimos ataJados_por·
barreras cerebrales 1mpos1bles de pas!lr; esas geµtee sien.
ten y piensan al revés de nosotros nnsmoe.
Seré, pues, muy somero en lo que voy . á ~e?ir, Y prefiero confesar francamente, desde un prmc1p10, que no•
podría hacer más..... .
Concluido todo eso, ahor;-han desaparecido las a~mirables ropas de formas milenarias y los anchos abamcos
de sueños. El nivelamiento moderado, se ha apoderado•
de un solo golpe, brusco, de esa corte de Mikado, qne había continuado hasta nuestros días más encerrada que un
claustro, y que había conserva~o, ~esde las viejas edades,
los ritos, costumbres y elegancias m~ntables.
_
La orden vino de lo alto; un edicto del emperador
prescribió á las damas del palacio veetirse como sus hermanas de Europa: se hizo venir precipitadamente tods.
clase de géneros; moldee de costuras, S&lt;?mbreros couf1;ccionados. Los primeros ensayos de conJunto de esos die·
fracee debieron tener lugar privadamente, tal vez con
arrepentimientos y lágrimas, quien sabe, p~ro más probablemente con risas. En seguida i,e convidé á los ~xtrajeros para venir á ver: se organizaron garden-parties,
saraos danzantes, conciertos. Las damas que habí!'-n tenido la suerte de viajar por Europa, en las embaJadas,
dieron el tono de eea admirable comedia.
PIERRELOTI.

ÜCTU13RE,

1896.

Queridos míos, dijo la condesa, ya es tiempo deque se
recojan ustedes.
Las tres criaturas, niñas y níiio, se levantaron y fueron
á besar á. su abuela.
Después fueron á decir buena noche al señor Cura que
había comido en el Castillo, como lo hacía todos los
jueves.
El Cura Mauduit sentó á dos de los nifios sobre sus codillas, pasando sus largos brazos cubiertos de negro detrae de los cuello,¡ y aproximando sus cabezas con un movimiento dulce y paternal, los besó en la frente con un
beso tierno.
•
Luego, los puso en tierra y los chicuelos se alejaron, el
niiio delante, las niñas detrás.
«Usted ama á. los niños, señor Cura, dijo la condesa.
-Mucho, señora.» La anciana levantó hacia el Curases
ojos claros:
«Y...... su soledad no le ha pesado nunca demasiado... .
-Sí, algunas veces.»
Se calló, vaciló, luego siguió diciendo: «Pero yo no había nacido para la vida &lt;,rdinaria.n
-¿Qué sabe usted?»
-¡Oh! lo sé bien. Yo nací para ser sacerdote y he seguido mi camino.»
La condesa le miraba siempre: «Veámos sefior Cura,
dígame usted, dígame usted cómo se dec~dió á. Fenunci-ar
á. todo lo que nos hace amar la vida, á todo lo que nos
consuela y nos sostiene. ¿Qué es lo que lo ha impulsado
y determinado á. apartarse del gran camino natural del
matrimonio y de la familia? Usted no es, ni un exaltado
ni un fanático, ni un sombrío ni un triste. ¿Es acaso algún acontecimiento, alguna pena lo que le ha decidido á.
pronunciar votos eternos?»
El Cura Mauduit se levantó y se aproximó al fuego,
después tendió á las llamas sus gruesos zapatos de padre
de aldea. Parecía vacilar en su respuesta.
Era un gran anciano de cabellos blancos, que servía
desde hacía veinte años á la comunidad de San Antonio
de la Roca.
Los campesinos decían de él: «He ahí un hombre honrado.»
·
Era un buen hombre :en efecto, bondadoso, familiar,
dulce y sobre todo generoso. Como San Martín hubiera
dividido su capa en dos pedazos. Reía siempre de buen
grado y lloraba también por poca cosa, como una mujer,
lo cual no dejaba de perjudicarlo un poquillo en el espíritu duro de los patanes.
La vieja condesa de Saville, retirada en su ¡¡astillo de
la Roca, para educar á sus dos nietos después de la muerte sucesiva de su hijo y de su nuera, amaba mucho á su
Cura y decía de él: «E; un corazón.»
El iba todos los jueves á pasar la velada en casa de la
castellana y se habían ligado con una buena y franca
amistad de viejos. Se entendían casi en todas las cosas
con media palabra siendo como eran los dos, gentes do·
tadas de la senci:la voluntad de las gentes sencillas y
dulces.
Ella insistió: Vamos, señor Cura, confiésese usted á. su
vez.»
El repitió: «Yo no había nacido para la vida de todo el
mundo. Me percibí de ello á tiémpo, felizmente, y con
frecuencia he comprobado que no me había engañado.
«Mis padres, comerciantes buhc;meros en Verdiers, y
demasiado ricos, tenían mucha ambición para mí. Se me
puso en un colegio. ¡Oh! qué poco se sabe lo que puede
sufrir un nifio en un colegio, por el so·o hecho de la separación y del aislamiento. Esa vida uniforme y sin ternuras es buena para los unos, detestable para los otros. Los
pequeñuelos tienen frecuentemente el corazón más sensible de lo que se cree, y encerrá.ndoloQ así, tan pronto, lejos d11 aquellos á quienes aman, puede desarrollase hasta
el exceso una sensibilidad que se exalta y se vuelve enfermiza y peligrosa.
«Yo no jugaba; yo no tenía camaradas, yo pasaba mis
horas en echar de menos la casa, lloraba toda la noche en
mi lecho, me rompía la cabeza para evocar los recuerdos
de mi casa, recuerdos insignificantes de cosas pequefias,
de hechos sin importancia. Pensaba sin cesar en todo
lo que había dejado allá lejos. Me convertía, sin saberlo,
en un exaltado para quien las más ligeras contrariedades eran penas horribles.
«De esta euerte permanecía taciturno,'encerrado, sin expansión, sin confidentes. Este trabajo de excitación mental se hacía obscuramente y con seguridad. Los nervios
de los niños rápidamente se agitan; debería velarse para
que vivan en una paz profunda hasta su desarrollo casi
completo. Pero, ¿quién piensa que para ciertos colegiales
un pensum iujusto puede ser así mismo una pena tan;grande r.omo lo será. más tarde la muerte de un amigo; quién
se da cuenta ex11cta de que ciertas almas jóvenes tienen
por casi nada emociones terribles y son en poco tiempo
almas enfermas incurables?
«Este fué mi caso, la facultad de sufrir ee desarrolló
en mí en modo tal que toda mi ex,istencia se convirtió en
un martirio.
«Yo no lo decía, yo no decía nada; pero poco á poce, fui
siendo de una sensibilidad, ó mejor dicño, de una sensi-vidad tan viva que mi alma parecía una llaga. Todo lo
que la tocaba producíale rotortijones de dolor, vibraciol!es horribles y por ende v.irdaderos estragos. Felices los

EL MUNDO.

hombres á quienes la naturaleza ha acorazado de indiferencia y armado de estoicis1m,!
«Llegaba á. los dieciseis años. U na timidez excesiva me
había venido de aquella aptitud para sufrir por todo.
Sintiéndome dt&lt;scubierto contra todos los ataques del
azaró del de~tino, temía todos los cont!lctos, todas las
aproximaciones, todos lüs acontecimientos. Vi vía en
guardia como bajo la amenaza constante de un infoFtunio
desconocido y siempre esperado. No osaba ni hablar, no
obraba en público. Tenía muy determinada esta sensación: que la vida es una batalla, una lucha. espantosa en
que se reciben golpee terribles. heridas dolorosas y mortales. En lugar de nutrir, como todos los hombres, la esperanza feliz del mafia na, guardaba solamente un temor
confuso y sentía en ruf un deseo de ocultarme, de evitar
ese combate en que sería vencido y -muerto.
«Concluidos mis estudios se me dieron seis meses de
vacaciones para elegir una carrera. Un acontecimiento
bien sencillo me hizo ver claru en mí de pronto, y mostrándome el estado enfermizo de mi espíritu, me hfzo
comprender el peligro y me decidió á huirlo ..... .
«Verdiers es una pequeña ciudad rodeada de plantío~
y de bosques.
«En la calle central se encontraba la casa de mis padree.
Yo pasaba entonces mis días, lejos de aquella ciuaad que
tanto había echado de menos y deseado tanto.

Loe sueños se habían despertado en mí y me paseaba
en el campo completamente solo para dejarlos escapar y
volar.
«Mi padre y mi madre, completamente ocupados de su
comercio y preocupados de mi porvenir no me hablaban
sino de su veuta ó de mie proyectos posibles. Me-amaban
como gentes positivas de espíritu práctico, me amaban
con su razón más que con su corazón, yo vivía encaeti•
liado en mis pensamientos y tembloroso siempre á causa
de mi eterna inquietud.
Ahora bien, una tarde, después de un largo paseo, percibí, al vol verá mi casa á grandes pasos á fin de no retardarme, un perro que gal(,)paba hacia mí. Era una especie de e¡,pafiol rojo, muy flaco, con grandes orejas rizadas.
«Cuando estuve á diez pasos, se paró. Yo hice otro tanto. Entonces se l)USO á. agitar su cola y se aJ&gt;roximó poco
á poco, con movimientos temerosos en todo el cuerpo,
inclinándose sobre sus patas como para imptorarme y moviendo dulcemente la cabeza. Yo lo J;amé, é hizo entonces ímpetus de arrastrarse con una actitud tan humilde,
tan triste, tan suplicante, que sentí las lágrimas en los
ojos. Acerquéme á él, se esquivó, volvió de~pués y yo puse una rodilla en tierra, mostrándole dulzuras á fin de
atraerlo
«Encontróse p;ir fin al alcance de~i mano y muy dulcemente lo acaricié con precauciones infinitas.
"Se envalentonó entonces, se levantó poco á. poco, puso
sus patas sobre míe hombros y se puso á lamerme la cara.
"Me siguió hasta la casa y ese fué verdaderamente el
primer sér al cual amé apasionadamente, porque me concedía su ternura. Mi dilecció n por esta béstia fué en verdad exagerada y ridícula. Me parecía confusamente que
éramos dos hermanos perdidos sobre la tierra, taIJ aislados
y sin defensa el uno como el otro. El perro no me abandonaba, dormía al pie de mi lecho, comía á la mesa á
pesar del disiusto de mis parientes y me seguía en mis
paseos solitanvs.
«Frecuentemente me detenía á los bordes de un foso y
me sentaba en la hierba. Sam inmediatamente acudía, se
sentaba á mi lado ó sobre mis rodillas y levantaba mi

259
mano con el extremo d e su hocico á fin de hacerse acariciar.
«Un día, hacia el fin de Junio, co mo estuviésemos en el
camino de Saint-Pierre-de-Chavrol. ví venir Ja diligencia de Raverau. Corría al galope de cuatro caballos, con
su vientre amarillo y el casquete de cuero negro que cubría su imperial. El cochero hacía sonar rn chicote; una
nube de polvo 20 elevaba de lae ruedas de l pesado vehículo, después flotaba por detrás, á la manera de una
nube.
«Y de pronto, al llegar cerca de mf, 8am, asuetado acaso por el ruido y queriendo unírsemP, se lanzó hacia el
coche. El pie de un caballo lo derribó; yo lo ví rodar,
girar, levantarse de nuevo y de nuevo caer bajo todas
aquellas piernas; después el coche entero tuvo dos grandes sacudidas y vf detrás de él. en el polvo, algo que se
agitaba en el camino. Lo habían di ~id ido casi en dos:
todo el interior de su vientre desganado, pendía, salía
de eu seno, con borbotones de sangre. Ensayó levantarse, andar, pero sólo las dos patas de dPlante podían moverse y rascaban la tierra como para hacer un agnjero;
las otras doe ya estaban muei-tae. Y el animal aullaba
horriblemente, loco de dolor.
«Murió en algunos minutos. Yo no puedo expr~ar lo
• que sentí entonces y como he sufrido. Estuve encerrado
en mi cuarto más de un mes.
«A.hora bien, una tal'de, mi padre, furioso de verme Pn
ese estado por tan poca cosa, exclamó: «Qué sucnlerá.
cuando tengas verdaderas penas, si pierdes por Pje1uplo
tu mujer y tus hijos! No se debo ser necio hasta ese
grado!
«Esa frase se me grabó en la memoria y me persiguió: «¿Qué será de tí cuando tengas verdaderas penas,
si pierdes á tu mujer y á tus hijos?" Y cuando co111.i11cé
á ver claro en mí, comprendí por qué todas la¡, pequeñas miserias de cada día tomaban á. mis ojos una importancia de catástrofe. Me percibí de que estaba organizado para sufrir horriblemente por todo, para sentir, multiplicad.is por mi sensibilidad enfermiza, todas las impresiones dolorosas, y se apoderó de mi uu temor atroz de la
vida. No tenía pasiones ni ambiciones; me decidí, pues,
á sacrificar las alegrías posibles para evitar los dolores
ciertos. La exist.encia es corta, yo la pasaré al servicio
de los otros, en aliviar sus penas y en gozar con sus goces,
me dije. No experimentando directamente ni las unas
ni los otros, no recibiré más que emociones debilitadas.
''Y si supiese usted sin embargo, como me tortura y
me desola la miseria humana! Pero lo que para mí hubiera sido un sufrimiento intolerable se ha convertido
en conmiseración y piedad.
"Estas penas que palpo á caJa instante yo no la11 habría soportado cayendo sobre mi propio corazón. Yo no
hubiera podido ver morir á uno de mis hijos sin morir
yo mismo. Y he guardado á. pesar de todo un temor tan
obscuro y penetrante de los acontecimientos, que la vista de su factor entrando en mí me produce cada día un extremecimiento en las venas; y no obstante, ahora nada
tengo que temer."
El cura IMauduit se calló. Miraba el fuego en la gran
chimenea como para ver cosas misteriosas, todo lo desconocido de la existencia que habría podido vivir si hubiera sido más atrevido ante el sufrimiento. Replicó en
voz baja:
··Tuve razón, yo no era para este mundo."
La condesa no dl'c(a nada: por fin, trae un largo silencio, pronunció: "Yo, si no tuviese mis nietos, creo que
no tendría el valor de vivir."
Y el cura se levantó sin decir una palabra más.
Como los domésticos dormitaban en la cocina, ella
misma le condujo hasta la puerta que daba al jardín y
miró hundiree en la noche su gran sombra lenta que
alumbraba un reflejo de lámpara. Des~ués volvió á. sentarse ante 11u fuego y pensó en muchas cosas en ,ascuales no se piensa cuando se es joven.
·

GuY

DE MAUPASSANT.

La razón del hombre es como el globo que habita: la
mitad s.i halla sepultada en las tinieblas cuando la otra
mitad está. iluminada.
La prensa es la tribuna ensanchada; la palabra es el
vehículo :!e la inteligencia, y la inteligencia es duefia del
mundo material.
La razón se compone de verdades que es necesario decir y de verdades que es necesario calla".'.
La vida es una pregunta continuada que el tiempo se
encarga de contestar.

�25

EL ~IDNDO.

260

ÜCTUBRE,

¡GOD SAVE THE QUEEN!
LA GARIDAD Y LA POESIA.

25

1896.

ÜCTUBRE 1

1896.

Tomamos á continuación del rico joyero del poeta, al
azar, algunas de sus composiciones.

'

CASO CIERTO

Por ser una de las fuertes y poderoeas tierras de poesía;
Por eer la madre de Shakespeare;
Porque tus hombres son bizarros y
bravot1 en guerra ó en olímpicos jue•
gos;
Porque en tus jardines nace la me·
jor flor de las primaveras Y. en tu cielo se manifiesta el más tnste sol de
los inviernoE;
Canto á tu Reina, oh grande y s~berbia Britania, con el verso_gue repiten los labios de todos tus hiJos:
¡God save the Queen!

versos ei;crltos en los abaniCO" que se destinaron

a. 1,. kerm"'°" d e l d om ingo.

Abanico, tú eres uua acción bne~a.
como un beso de virgeu, puro Y risueño,
en el llanto del pobre que sufre Y pena.
Sé un n•cnerdo wuy dulce para tu dueño,
y tu seu.., que ven;os y ~ro,ua exliala,
para tu imul ~ea la fni_g1l ala
que vuela bacia el divrno país del sueño.
JusT&lt;&gt; S1EKKA.
L:1 suerte peregrina
Llé\'ete, oh blanca página dti seda!
A serenar la frente de u na her.nos~,
Que al primer beso del :imor se encienda.
BALB• ~o ,DÁ Y ALOS,

A un cruzado caballero,
Garrido, noble y ga,zón,
En el palenque guerrero
Le clavaron un acero
Tan CPrca del corazón,
Que el físico al contemplarle,
Tras verle y examinar!&lt;&gt;,
Dijo:-«Querlará sin vida
Si se pretendd sacarle
El venablo de la herida. n
Por el dolor congojado,
Triste, débil, desangrado,
Dfspués que tanto sufrió,
Con el acero clavRdo
El caballero murió ;
Pues el físico decía
Que t&gt;n el dicho caso, quien
Una herida tal tenía,
Con el venablo morfa,
Sin el venablo también.
¿No comprendes, Concepción,
La historia que te he contado
De ese garrido garzón,
El del acero clavado
Muy cerca del corazón?
Pues el caso es verdadero:
Yo soy el herido, ingrata,
Y tu amor es el acero:
Si me lo dejas, me mata;
Si me lo quitas ma wuero.

,,/*
Tus mujere9 tienen loP cuellos de
los cienes y la blancura de las rosas
blancas,
,. Tus montai'ias están imprrgna~as de
leyendas, tu tradición es u!1a ruma ~e
oro tu historia es una m111a de hierro: tu poesía una mina de diaman~;
En los mares tu bandera es conocida de todas lae esnutnas y de todo3
los vientos, á punto ~e que la te!fl•
pestad ha podido pedir carta de CIU·
dadanía inglesa:
Por tu fuerza, oh, Inglaterra;
¡ God sm•e the QURen!

Abanico feliz, cuando la ~ermo~a
Te b~se sonntlndo,
No le cuentes mi triunío, ~o le digas
Que ya mi boca te besó prunerol
JosÉ M. BusTiLt.0S.

PensamientoJ.
l.

El alma de \os pobr~e sólo encierra .
Abandono, infortunto y descon~uelo,
Son los niño~ sin padres en la t1~rra,
Los huérfanos del cielo.
II.
Bendito del que acor•e por humano,
Al que en roto mautiro en el mar boga,
y le alarga á los núufragos la mano
Qutl salva al que se ahoga.
III.
¡Ay! los niños, los nii'ios desvalidos, ......
i A.y I si hogar y calor l_es arrebata~ .. •...
¡Son las aves que arroJan de sus nidos
UuraMnes que matan!
IV.
Ayt los niños sin pan, sin enseñanza,
Envuelto eu ulas ue ,a '""r saluorn......
¡Bien hallan los qne llevan la esperanza
Al lwerfano y al pobre!

*

* *en una de tus is •
Porque alberga~t~
las á Yíctor Hugo;
Porque eobre el hervor de t~s trabajadores, el tráfago de tus _martoos. Y
la labor incógnita de ~us mmeros, t1e•
nes artistas que te v1_sten de seda de
amor, de oros de gloria, de perlas lí·
ricas;
.,
Porque en tu escudo está. la umon de
la fortaleza y del ensueño, en _el l~n
simbólico de los reyes y el u01com1el
amigo de las vírgenes y hermanos de
Pegaso de los sofladores;
¡ God aave the Qu.een!
***

Por tus pastores que dicen los salmos y tus padres de familia que en las
horas tranquilas leen en a!ta voz al
poeta favorito junto á la chimenea.
Por tus princesas incomparables Y
tu nobleza secular;
Por San Jorge vencedor ~el Dragón ,
por el espíritu del gran W1ll y los ver•
sos de Swinburne y de Tennyson:
Por tus muchachas ágiles, leche Y
rosa, frescas y tentadoras como manzanas;
Por tus mozos fuertes que aman loe
ejercicios corporales, por tus scholars
familiarizados con Platón, remer.s ó
poetaP;
!God save the Queen!

Y.
, as almas de \os pobres están llenas
De soledad, de afJn y de hondo anhelo...
Los pobre~ gn{au á \as alma~ ouenas,
Al camrno del cielo!
JO lÉ PE'&gt;N Y ÜONTRERAS.

A los pobres.
·Gemís? ¿Por qué? los miFeros andrajos
que cubren vuestras carnes,
tanto como la púrpura y el_oro
y ei blanco armiño~los neos, valen.

0

En el eterno drama de la vida
los actores no saben
ei despues de mendigos, serán reyes;
si despues de reptiles, serán aves.

***

Reina y emperatriz, adorada por ~u
inmenso pueblo, madre ~e reyes, Vide·
torie favorecida por la mfl.uen•fa e
Nike'; solemne viuda vestida de 1;1eg~,
adoradora de la memoria del prmc1pe
amado señora del mar, eei'loradPl país
de los ~lefantee, defensora de la f~; po·
derosa y gloriosa irnciana; .,¡ h 1m!1°
que te saluda se oiga _por toda la turra: Reina buena: ¡Dws te salve!
RustN DARÍO,

Erguid las frentes pálidas y mustias,
despreciad vuestros males;
.
pensad que todoH los &lt;¡ue el mundo habitan
tienen tambien como vosotros, hambre!
Sabed que van los hombres implorando,
. horda de miserab1esl
unos pan y otros fé y otros amores
y todos un sepulcr~ que acostarse!
Secad el llanto y contemplad la altura;
allí está el fin del viaje;
.
.
para el creyente ali{, la otra ~x1etencia;
para el que no cree en nada, lo mmutabl,•.
Secad ol llanto, levanta~ la frente;
Sois fP.licPs; pedía y el bien se os hac~......
Cuantos mendigos hay que nada piden
y que teniendo pan se mueren de hambre!
JosÉ P.wx DEL V ALLB.
¡Oh l tú, que soplas sobre faz &lt;:eleste
Blandos aromas y calladas brisas,
Tú que ocultas rubores de doncell~
En' frente virgen que el amor carmma;
Sopla en todas las almas el recuerdo .
Del bien que hicieron las gallardas mñas
Que, con dedos de nácares y_roeas,
Jugaron una vez con tus varillas.
Sopla alientos de amor para _el que sufre,
Ojos refresca que el dolor lae~1ma,
Seca lágrimas, habla de los ci~los
¡Y qué Dios, abanico, le bendiga!
l\h"UEL CAB\LLERO.

'

.
Sobre el polvo de tus alas ¡oh sedeña mariposa
..
Van las rimas como extrafl.os arabescos; haz que hben
Miel de be.'IOS cuando pasen por loa labios dE: la hermosa;
Que los jóvenes pottas que soi'iand~ las e~criben
Ponen siempre toda el alma en h rima pr1moro~a,
Para hundirse en la delicia de los besos. que reciben
Tus extraños arabescos ¡oh sedeña mariposa!.. ....
Luis G. U.RBINA,

Mano tan bella al mover
tn abanico delator;
Pé nu~s bella al socorrer:
¡ la caridad es amor!

CLYNICA NEGRA.

I.

JUAN DE D10s

Pxz.1..

La hermosura es la flor que se deahoja
t&gt;n el breve dnrnr de una mañanR;
haz de tu alma un vaso que recoja,
como en un caliz, la virtud cristiana.
JEBGS VALENZUELA,

Un amorcillo travieso

Logró engañará la Puerte,
Porqne siutió anlwlo al verte
De darte en la boca nn beso.
Mllfl no te 11fendas por eso
Ni juzgues qne fué en desdoro
De tu belle1.a y decoro:
Que si la suerte ~e vier~,
Al 'punto á tns pies pusiera
No un abanico, un tesoro!

Sala de un hospital, ª1:llplia '/ sombría,
El doctor ordenaba con imperio,
Y de una úlcera al ver la rebeldía,
Al practicanto le pidió el cau~no.
Enrojecido lo acercó al pacie~te
Sin preocuparse de su suerte aciaga;
~l miserable se agitó impotente,
Lanzó un rugido y se extirpó la llagal
II.
Los que sufría la terrena) condena
De ser mirados con e.4car1110 y mofa,
Si halláis á vuestro paso la gangrena
Sangrienta y ruda, formulad la ePtr•)~.
Como el doctor, sin escuchar el gr1to
De rebelión y de dolor que estalla, .
Quemad con vut&gt;stros cantos al maldito,
Aunque ruja y blasfeme la canalla!
RoDULFO FIGU!!ROA,

F.ERNANGRANA,

Es preciso reír antes de ser di.;hoso, por miedo de
morir sin haber reído.

ABROJO.

1

UBEN Darío tiene un nombre que se

ha hecho grande ya en América: el
«poeta niñon se convirtió en izigante
para t&gt;ecalar las cimRs de ese monte mitológico conoiido
con el 1,ombre del Olimpo.
Cerebro ardiente y sonadora fantasía, imaginación poderoBB, que vuela en alas de lo ideal, pensamiento atrevido que se re:nonta más allá de lo azul en el esnacio; sí,
eso encontraréis en la obra literaria de Rubén. Nació artista y con su plectro di vino hizo sonar rea lira de n:ulgicos sonirlos que se esconde tras el velo inconsútil de la
madre Naturaleza.
A Rubé11 se IP acusa de decadente y se le tiene por
maestro de esa Escutla en nuestros países indo-hispanos;
pero no Feré yo quien Re atreva por eso IÍ. lanzar sobre él
el más leve reproche: si los rnefloe del poeta son como doradas mariposas que revolotean en torno de la luz de la
palabra, ¿qué importan que loa colores que brillan en sus
alassntiles sean del polvo impalpable que se pierdecon el
más ligero soplo, si así aparecen tan biillas y primorosas,
y recrean la mirada siquiera por un momento?
En sus poesías se bebe la 1niel de la armonia: hay en
sus cantos bélicos sonidos de clarines y tambores que ee
oyen y se palpan, así como en aquella traducción de
La8 campa1111s de Edg•nd Poe, hecha por Domingo Estra,
da, se percib~ el sonido del bronce, allá •á lu J~joe, pero claro y evijen1e: ese es el gran poder de lA armonía.
Desde ai'ios atrás, que fué nomhrado Cónsul General
de Colombia f:n Buen:&gt;s Aires, allá reside el célebre can.
tor de las glorias de Chile.
Tan luego como el Gobierno de Colombia suprimió
aquel consulado, Darío ocupó, á princi pioe del con iente
año, el puesto de Secretario privado del Directcr General de Correos y Telégrafos de la A,gentina.
Las noches tempestuosas que han pasad9 sobrP su vida, .
como él dice, le hao llevado á. aqueilas \)layas extranjeras;
pero no ol,ida á Centro América y mucho ménos á. Nicaragua, Jugar donde nació.
Los golpes rudos que ha sufrido lo han hecho escéptico: para él no hay familia, no hay amigos, no hay afecciones de esas que ligan al hombre con el hcgar donde
vió la luz primera.
Sobre ésto, oigamos lo que le dice tí Pll amigo y antiguo
compañero de letra~, el Sr. D. Román Mayorga Riva•, en
una carta que le escribió en Febrero de este afio: «Y en
verdad, tengo yo á que volver? Nó. Familia? Tengo yo,
he tenido yo, familia acaso, en toda aquella gente de mi
apellido, que es m(o hoy úoicamente?n
Más adelante, agrega en la misma carta: "Tengo un
hijo y un recuerdo sa~rado: eea es mi familia-Amigos,
dirás, Pues si mis amigos de infancia que snn los únicos
se han concluído también. Unos han muerto, otros s~
han alejado; otros, cuando he llegado, me han mirado
como á. un extranjero; me han tratado sin la confianza
de los primeros años. He encontrado una generación nueva que yo dejé en la infancia.
"En fin, ceda vez que me he ac~rcado á la tierra en que
nací, ha sido para padecer. ¡Oh, Román, tú sabes las
tristezas morales de mi niñéz, las penas de mi juventud:
sabes también, amigo mío, las cosas dolorosas del hombre ......... !
"Qué más decirte de mí? Que hago una vida de trabajo. Que he dado á la prensa, sobre todo á la "Nación,"
en estos tres allos, lo suficiente para·trrs ó cuatro libros.
Que continúo y continuaré en la brega" .........
Eso basta para demostrar lo que wfre moralmente el
gran poeta Centro-Americano en sus horas de nostalgia
allá léjos, en la Xueva York de hispano-amé rica.
'
iY pensar que tiene sobrada razón en sus quejas que
envueltas en acibar hemos leído en esa carta!
En poco está que no exclame como aquel 1mtigno romano: "¡oh tierra ingrata no poseerás mis huesos!"
Y yo Eería el primero en decir: tiene razón!
A. ~ÍlrA '-JlA.

261

EL MUNDO.

Clnando la vjó pasar el pobre mozo
Y oyó que le dijt&gt;ron:- es tu amada,
Lanzó una carcajada,
Pi1ió una copa y se bajó el embozo.
-¡Que improd•e el poeta!- Y habló luego
Del amor, del placer, de su destino,
Y al aplaudirle la t&gt;mbriagada tropa,
~e le rodó una lágrima de fuego
Que fué á caer al vaso cristalino.
J)espué11, alzó la copa
Y se bebió la liigrima y el vino!

-Yo porque le saquen los ojos y Je pongan en un despenade,o.
-Yo porque le saquen la lengua y coman xoconoxtles
delante de él.
El palacio erizado de púas de diamante candente irradiab~ con fuegos de iris y millares de monstruos de alas
membranosas y torpes azotab:rn los ángulos dando estridentes chillidos.
Yo sudaba frío. l\fe sentía desvanecer de horror y no
podía gritar ni huir, cuando un diablo, negro como el
crim'!n y el mal, cuyas cuencas sin ojos despedían un
fu lgor 1e fósforo, llegose pausadamente, y poniendo sus
cinco dedos en mi pescuezo, qne se contrajo á su contacto de hielo, dijo so:emnemente:
-¡l\Ie pertenece!
Entonces fuí puesto sobre una plancha candente que
me producía las delicias de una quemadura en todo el
cuerpo; me taparon la b)ca con un sapo que se ib.1 hinchando, me quitaron con un cuchillo los párpados para
que no me cayera de sueno, y después de úecirme que
tuviera paciencia, el diablo negro llamó con su pulgar y
su_ anular, _como se llama á un can, y ví venir un diablillo
m1croscóp1co, saltando como un arácnido, echando maromas corno un clown, brillante como una luciérnaga y
horrible como un avechucho, y á. una sena! acercó su
hociquillo de vampiro y comenzó á roer uno de mis dedos ......
El diablo de las gafas sacó un enorme reloj y dijo:
-¡Dentro de un siglo sera roído todo!
Yo sentí un estremcimiento espantoso y un dolor agudísimo en el dedo; mi pecho jadeaba y un sudor frío me
helaba sin calmar el ardor de la plancha candente.
U~ diablo gigantesco, armado de dos puñales, se acercó riendo como un de~graciado orgulloso, y dijo:
--¡Yoy á ver si tiene miedo en el corazón!
Entones sentí un espanto imondable y desperté. El
Aol de la manana cabrilleaba en la cúpula de a:r.ulejos de
la parroqnia y al incorporarme brio,amente, pude ver una
sombra pequeflita que se metía eu un agujero de la pared.
¡Horror!
Era que me babia quedado dormido con un pedazo de
queso entre los dedus, y un ratón había roído toda la noche liMta comer. e la yema de mi índice.

PARA. UN .A.DANICO.

LEDA.
Ei cisne en la sombra parece de nieve;
eu pico es de ambar del alba a! trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve,
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y lut&gt;go, en las ondas del lago azulado,
de~pués que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, baflado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras á. Leda,
buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bflla desnuda y vencida
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida,
chispean lascivos los ojos de Pán.

CUENTOS LUN.ATICOS.

El diablillo roedor.
. Yo ~o ~é co~o fué. Pero el hecho es que me pescaron
sm m1ser1cord1a. Y o era un alegre perillán de escuela
que me pasaba la Yida cazando golondrinas en las comizas r subié ndome á caballo en las tapias para llenar mis
bola1llos de guayabas y duramos, y cuando el hortelano
azuzaba su jauría de perros que se lanzaban sobre mí como flecha, no tenía más que dejarme caer para el otro
lado, sobre el zacatal acolchado, y pies para que os
quiero ......... ni el diablo me daba alcance!
Pero esa vez se me durmió el gallo: no eé como fué el
caso es que me encontraba cariacontecido entre un q~orum de diablos; unos diablos feroces que tenían caras
imposibles, ~ojituertos, jo1:ohados y peludos, con barbas
de gallo y mitras de arzobispo. Caprípedes y rabilargos,
ofrecían el más pavoroso aspecto con sus cuellos de gans~ y sus col~illos rl;e jabalí, y cada vez que abrían el hoC(CO para reir de mi ~pecto compungido, vibraban en el
aire sn lengua de serpiente.
Se trataba nada menos que de darme mi gala por el ultimo pichón que había ~~scabezado, [yo había muerto]
y naturalmente el conc1ho de diablos reunido en gran
Jurado, se d_evanaba los a_esoe. Un diablo color de azufre
en combu~t1ón, se caló bie_n unas gafas de hieiro al rojo
blanco y vmo á ::erme de pies á cabeza, porque era miope:
--:A este, - diJo- ha y que degollarlo como él degolló
a\ pichón, y pegarle luego la cabeza con brea, con los
OJOS para atrás.
Y todos iban opinando:
-Yo opino porque se le desuelle.
-Yo porque le descoyunten los huesos.
-Y(\porque le unten miel y le pongan en un avispero.

¿En qué mano blanca y leve
De princesat te abrirás
Como rosa ae oro y nieve?
¿En 9.ué aromático y breve
Suspiro te inundaráR?
Ala frágil, viva y loca,
¡,Cuál ensueflo arrullarás,
Y los besos de qué boca
·
Guárdarás?
Fino biombo de sonrisas
Que levantas é improvisas
E~conditf's al amor;
¿Qué ilusión te hará su nido?
Dormirás en qué escondido
Tocador?
Tu futuro misterioso
Es un símbolo gracioso:
Busca mi alma con ardor
P .! ra abrirse, alegre y franca,
Una mano suave y blanca,
Y un suspiro, y un amor.
Abanico de oro v nieve,
Te abrirá la mano ·1eve
Y suspiros mecerás;
Pero mi alma busca en vano;
Mano suave, blanca mano
Que yo espero...... no vendrás!
Octubre de 1896,

J{umoraaas ae C!ampoamor.
Jamás mujer alguna
Ha salido del todo de la cuna.
Recibe, hermosa Gloria,
este retrato mío.
Tú has dejado en mi vida una memoria
más blanca que la tstela de un navío.
¿Qué placer hay tras el amor primero?
La devoción, que es nuestro amor postrero.
Busca en todo rivales tu mirada:
y recuerdan tus celos
un marino en el mar con sus gemelos
que siempre está mirando, y no ve nada.
Como oye hab lar del hecho hasta el abuso
llama un cura al amor el t:icio al mo.
'

..

�EL MUNDO.
carne. Poco á poco fuí
oprimiendo más fuerte...
más [uerte ......... la carne
iba siendo más dura pero
siempre bajo mis dedos
había algo blando com?
terciopelo, que we n·goc1jaba.
La música cesó, of el
ruido de una pueri;a al
abrírEe y tuve miedo, ó
mas bien sentí tener qnf\
dtijar á la niifa, ese cnel lito blanco! eea suavidad
bajó mil!'dtdns !e~e placed
tener que dejarlos para
huir. vara continuar la
marcba, el mendigar y nada recibir...... y al ruis1110
t,iflmpo continnaba opri¿ASESINOº?
miendo, continuaba acaCarlos X:, célebre asesino, narrab\ á Rus amigos algunciando el cútis y sintiennas de sus proeza3. Su, oj1Js, inyectados de alcohol, 11e
do contra mi pecho los
clavabln en los muro, y to ·naban expresiones varias de
golpPs arrebatados de FU
acuerdo con su narración. He aquí lo que con agitada
cotazón ...... los pasos se
acercaban, iban ya á eor·
voz decía:
•
«Ha sido una sola vez, una sola, cuando yo he gozado
vrenderme, á encerrarm_e
al matar ......... y eso fué tan rápido, tan breve, que á vepara siempre en una prices creo haber soñado. Yo era entonces muy joven y
sión, sin que pudiera vol _nunca había matado. H1cía muchos días que vagaba en
ver á Fentir ese goce, m1
bn:1ca de trablj&lt;&gt;, menrlig,\nJo un pedazo de pan, arrasmano ruda no se recrearía
trá.udome, mojado por la lluvia, tostado por ei sol, muermi1s al contacto del suave
to de fatiga y 11.-vclndo en el alma una de esas rabias que
y blando cuerpo........ ~einspiran tentaciones de destrozar cuanto se ve y acuchillar
guí oprimiendo con "ns1eá c.1antos pisan. Caminaba pensando en toda la negrura
dad, queriendo sentir al
de mi suerte y en todo lo desgraciado que era; feo, de una '
e,trechar por última Yez
foaldad horri"'ilante, desde chico los ho::nbred me señalatoda la delicia que hubieban riendo, y para asustar á los niños los amenazaban
ra podido sentir estrec&lt;&gt;n mi presencia. ¿Uoa mujer? ignoro lo que pueda ser;
cl,ando muchas....... &gt;t-nni por dinero me han querido: le:1 causo asco, les repugtí sus mú'!culos, sus hueno, y siempre me han rechazado en to:las partes.
sos, y como los pasos t"S E,e día era ya tarde. E l campo se extendía á mi alretu vieran mu\" cerca dflmf,
dedor, grande, inm~nso, lleno de árboles, de plantas y de
apreté C0ll todas mis fueresptga~, exub~rante de vida, proclamando la abundancia
zas. deseando sentir su
y la riqueza. Yo me moría d.i hambre.
última palpitación. su úlD~spués, no recuerdo con precisión lo que pasó, ni
timo extreme cimiento,
donde fué. Sí creo hab~r andado mucho y haberme dedeseando arrancarla á
t;ini.do muy cansado en una calle de pueblo donde todos
otros que podrían gozar
1'
dormían. Uua calle angosta silenciosa y alumbrada por
de ella, mientras yo nunun farol pendiente de un alambre. Me sentía muy canca, nnoca podría ni tan
saJo, muy cansado y con hambre me acerqué al farol
siquiera gcariciarla !
Psperando al primer transeunte para asesinarlo, para roY Jo sentí ese último es•
barlo y comer algo.
trecimieuto, lo sentí, que
Nadie pasaba, todo estaba en silencio y yo no tenía corrió por todo su cuerpo al tiempo que s~ corazón no la•
fu •rzas para dar un paso. Apoyado en la pared contem- tía má~; el cuello parPció de trapo, se enfrió .... una mauo
plaba la llama movediza del farol lJlurmurando mil maldiciones. Otros tenían casas, bnenas comidas." calor en me snjet6, pero yo de un golpe ~eco la rechazé
las frias noches; otros tenían familia, esposa, hijos; yo no deRorendiéndome para lanzar al mño y huír.
Hoy todavía Rieoto placer cuando sueñ~ y ere?
h.:.bia comido en lres dias, no tenía en el mundo ni madre,
ni hermanos, ni amigos; al entrar fn los pueblos los pe- oprimir, oprimir y afl.njar. Ha sido _la ú~1ca d~l1rro, se lanzaban sobre mi pa~a morderme y los niños cia de toda mi vída! Viendo á un mño siento imhnian al verme; á mi me faltaba todo, nunca había cono- pulsos de arrojarme sobre de él, de robarlo para
cid &gt; un placer y mis manos nunca habían tocado un ob- llevarlo siempre conmigo, para oprjmir s&gt;1 ~uello
y hundir mis dedos en é l. Sí, continuó á tiempo
j,:,tn hermoso.
Ha~ta mi llegó, viniendJ no sé de dónde, la música de que llevaba un vaso á Rus labios, fué una gran delicia...... oprimir!. ..... hundir los dedos l.. .... senun piano que escuchaba con recogimiento, como escuchaba cuando era ni.fio, durante el pnco tiempo que tuve t ir aqnella blandura extrPmPcersel ...... agitarse en
¡,adres, el órgano de la iglesia en el moU1ento de levan- extremecimientos tan pPqneños como ella!. ..... el
cnerpo inmovil y los dedos apretando siewpre,
tarse la Ho,tia. Yo escucbaba, escuchaba con delicia..... .
peusad, debe ser tan hermoso tener en las noches una siempre!
mnjer que h"Uª músiea miflntras se descansa en un buen
sillón al.abrigo dt;il _frío! Yo st&gt;gní~ escuchando y pensaua en t011 cosas olvidándome de mt hambre y de mis dtisen~ criminales.
Una puerta se abrió. Vi avanzar un hnlto pequeño que
cnaudo P.stuvo cerca de mí r&lt;Jconocí sér una nifia; en su~
.
mloos llevaba un cesto y avanzaba lentamente sin mied-i, como un inocente sin noción del ptlligro. '
LA VIBGEX DE GEDOVIUS.
Ir.\ luz del farol daba sobre su cuello, un pequeño ene·
llo ,nuy blanco, muy suave y muy 6uo. Yo nunca había
Esta magnifica pintura cuyo grabado acompañatp.,, ido en mis manos uno de esos ueues que forman la de. mos, y que fué uecha por el Sr. German Gedovi u ➔
licia de otros, de los afortunados, de los bienaventur..dos (hijo ) ha merecido infinidad de elogios y es una
d.i este mundo.
obra verdaderamente mae8tra.
·
.\lis pi~ me lleva_ron á ella instintivamente, volvió el
El Sr. Gedovius principió sus estudios en la Acaro1tro, qmse sonreir, pero cuando yo sonrío resulta un demia Nacional de S. Carlos, y los terminó en la
geito que más repugoant~ hace mi fealdad. Comprenoí Academia Real de nMimchenn Baviera, durante
édtO, pero á. pesar de mis esfuerzos, no pude alejarme. -l os 8 años que permaneció en ella, habiendo re8en~ía deseos locos de tocarla, de sentir el contacto de cibido en laR varias exposiciones que aquella veriSUd bracitos, de tenerla en mis manos nn momento co·
ficó cuatro h onrosos diplomaP.
1110 si fuera mía, y la levanté en mis brazo~· ella quizo
Posteriormente hizo sus viajes de artista por
e:ritar pero Pi espa!lto ahogó su grito, La acerqué más al Italia y perfeccionó sus trabajos de una manera exfarol. ¡Qué herm'ldaera y qné blanca, blanca como la luz
cepcionalmente notable. Los retratos que ha hecomo las flores! Tdnía sus cabellos dorados y dejaba adi: cho en esta Capital son ein duda los mejores que
vinar una so misa.como la de los ángeles. En su terror era se ban vis,o, pues reunen al exacto parecido un
hermo,a, y sus OJOS grandes, muy abiertos me miraban colorido perfectamente natural.
asustado,; luego la llevé á mis labios, las puntas cris •
El Sr. Coronel D. José Monroy, dedicó á la
padas y sucias de mi barba lastimaron su rostro y enton- Virgen á que nos referirnos, unos versos, y el Peces gritó, a) tiempo q~e golpeaba mi vientre con sus piés. riódico T!l.ll Two R epublir,.~ dice de esa pintura que
Iba á deJarla, á dt:J~rla q11edando triste como nunca.
para que el público de México pneda formarse
¡Jamás podría acar1c1ar un niño! Iba á dejarla pero la idea de las obras de este ya célebre Pintor, puede
luz del farol dió de lleno sobre su cuello bland~ y fino·
ver en la casa de los señoreq Heuer y Compañía,
sent; entonces deseos locos de estrecharla, de tocarla
esquina de San Francisco y Betlemitas la Madona
sentir una vez más ~l contacto de la suavísima piel. Des- á que hacemos referencia.
d_e entonce'! he sentido muchos deseos, mil veces he queMJ.ST.I:CAS,
rido apoderarine de algo deseado, pero nunca la tentación
ha sido tan fuerte, tan imperioea, tan irresistible como
I.
~9.uE?I día. No P_?diendo dominarme, cedí y la a~aricié,
PARABOLA.
smt,1endo extrano placer al pasar varias veces mi mano
Jam JJCCet.
fispera y callosa por su cuellito terso como un g uante.
Ella estaba muda de espanto, sus ojitos se abrían cada
Jesucristo es el buen samaritano;
vez m~ grandes Y. me miraban m~ aterrados, pero yo
yo estaba moribundo en el camino
1~0 pod1a, me era imposible resolverme á dejarla y couy, con celo de hermano,
trnu.aba pasando y volviendo á pasar mi mano sobre su
ungió mis llagas con aceite y vino.
1•il'I. Ln"go, oprimí un poco, procurando no tlacerle daDespués, hacia el albergue no lejano,
110, tan SoJIO para sentir en mis dedos la caliente blandume 1levó de la mano
1·a q•tP n•rnca había sentido. O.primía y aflojaba, sintienPn mPdio del silencio vespertino.
l'" rntf.1ble plaetr, cuando ml.S dedos ~,. hu:idí.1u en la
JJpga ke, ai-oy,5 con ab '"'"~ono

¡

25

ÜCTUBRE, HS~ti.

mi cabeza en su seno
y El me dijo: 11Tus culpas te perdono;
ya puedes ir en paz; eé siempre bu.,m•....
«Bueca mi amor; de todo cuanto existe
PP la fnente, es el alma, el igneu centru.n..... .
Y sollocé, muy.pálido y muy tristt-:
"Señor, á qué buscar si nada en_cue:-itro?
mi fe se me murió cuando partiste
y llevo su cadáver aquí dentro.......»
«Estando tú conmigo, viviría;
mas ( tu Verbo inmortal todo lo puede)
díla que surja P~ la concie~cia mía;
rPPncítala, oh Dios, era m 1 gnfa.
Y Jti~ucristo respondió: «Ya hiede».: .....
II.

GÓTICA.
Solitario recinto de la abadía:
tristes pati0s, arcadas de recias claves,
desmanteladas celdas, capilla fría
d·e historiados altares, de sillPría
de roble, domo t-xcelso y obrnuras naves ......
Solitario recinto! cnánt-as pavesas
de amores que aFcendieron hasta el;pioáru'"
donde mora el Cordero, guardan tus hue~as!
Heme aquí con vosotras, las abadesae
de cruces pectorales y de aureo báculo!
Enfermo de la vida, busco la plática
con Dios en el misterio de su santuario;
tengo sed de idealismo!
Legión extática
de monj'\s de macradas de faz hináti~a.
decid ¿aún vive.Cristo tras el ~agrario?
Levantáos dPI polvo, llenad el coro;
los breviarios agmHdan en lo,, sitiales;
que vibre vuesLro salmo liwpio y sonoro,
en tanto que el Poniente nimba de oro
las tesias de los santos en lot1 cristales!
Oh claustro eilencioPo, cuantas pavesas
de amores q11e ascendi¿ron hasta el pináculo
donde mora el Cordero, guardan tus huesa,!

...............................................................

Oraré mientras duermen las abarlesas
de cruces p~ctoralcs y de aurto báculo......

\

_!)~e~~
----

y

la vlr:i:e n de Gedovlus.

25 ÜCTUBRE, lts96.

263

EL MUNDO.

LA

INUTIL RIQUEZA..-Por Jorge Ohnet.

I.
sintiera el peso de una ruda carga y replicó con obstinación:
En el pequeño tocador tapizado de sederías chinescas
-La indul~encia no debe ser ceguera.
~011tiguo "· ,111 alcoba, la señora Mossler. sentada en un~
Esta vez, cierta emoción turbó la fina y serena fisonos'lla baja, escnchaba atentamente el informe que le estamía de la seílora Mossler. Su frente enrojeció y sus ojos
ba leyeudo el dr. Eliphas Clement acerca de las liberalidade&amp; realizadas d urante la semana que acababa de trans- se desviaron de su confidente, como si adivinamque la ob-currir. Vtll!tida con un sencillo traje de seda oscura, la servación que acababa de hacer tenía un sentido misterioso. Con aire distraído golpeó con el cortapapel la palma
reina de o ro, como era llamada en el mundo parisiense
era una mujer de seseuta años, de tez pálida, ojos garzos' de su mano izquierda y como impulsada repentinamente
y tin otro adorno en la cabeza que su cabflllo blanco Ji~ por una viva inquietuJ, que ya n.:i di.simuló, dijo:
-Qué, ¿ha sabido usted alguna nueva locura de Vageramente empolvado para disimular algunos mecho'nes
negros todavía. Sus ~anos, pequeñas y bellas, jugaban lentín?
El Ministro de la Caridad se irguió y respondió con voz
con un cortapapel, mientras que su cabeza hacía signos
de aprobación al oir las cifras importantes que pronun- enteramente irritada:
- ¿A.caso no es suficiente la última? ¡Cuatrocientos mil
ciaba su 11Mi11istro de la Caridad,» r.omo se complacía en
llamar al Sr. E\iphas. Este, de pie delante de ella, del- francos perdidos al juego en veinticuatro horas! ¡ Y con
tahures de baja estofa, en un garito de tercer orden!. .....
gado, un poco encorvado, con aspecto dulce y enfermizo
La señora Mo3sler desfrunció el ceflo; su frente se escontinuaba t1U exposición con voz sorda y velada; enume'.
raba las suma~ d8das á las sociedades caritativas, á las clareció y dijo con toda su placidez de costumbre:
-Hubiera sido robado igualmente en un círculo más
institucione~ filantrópica~, á los solicitantes de tod&gt;ls
clases, y añadía los iuformes procurados y obtenidos, elevado ...... Vamos, pue11, Eliphas; no hablemo3 más de
~omo si tuviera una policía especial, encargada de com• esa miseria...... Eso está pagado y olvidado. S1be usted
probar la miseria pública. Da cuando en cuando, una bien que aquí, gracias á Dios, las cuestiones de dinero
nota put-sta en el margan de su documento expresaba la no tienen impl•rtaocia. Y despues, no hable usted mal
inutilidad de los p·isos dados, la inexactitud de los datos de mi hijo adoptivo, aunque lo merezca. Me causa pena,
aportados por loR peticionarios, y hacía constar, con gran porque no puedo oir con indiferencia nada de lo que dice
frecuencia, un infortunio iluRorio que había tratado de un antiguo amigo como usted.
-Tenga usted el valor de confesar la verdad. Siente
deslizarae entre los clientes sinceros y mertcedores de las
usted por el conde una debilidad oue le ha producido ya
genP.rosidades de aquella mujer.
-He mandado tomar noticias en Montrouge acerca de muchas tristezas y que causará infinitas penas á otra perlas vArdaderas uecesidades del asilo de niños moralmente sona. Pero usted f!acrificaría el universo al balto bigote
abandonados. La institución es in teresante y su situa- rubio y á los acariciadores ojos negros de ese joven. La
condesa es, sin embargo, mejor y más interi:isante y...... .
eión precaria. He enviado cinco mil francos.
-¡No irá usted á. decir que la sacrifico! interrumpió la
-Para nn semestre, dijo la señora Mossler. Dentro de
señora Mossler con repemina vivacidad.
seis meses repita usted la suma.
-:fo, ciertamente; pero nunca la amará usted bastante
Eliphas tomó nota y continuó:
- La mujer de la avenida de Antin, que pedía mil qui• para pagarla el daño de haberla dado ese marido ......
Como si atacándole con aquella insistente aspereza hunientos francos para pagar una denda de la que dependía
su honor, ha dado una dirección falsa. No vive ya en la biera Eliphas evocado la peraona de quien hablaba, se
oyó ruido de pasos y, sin previo anuncio, el conde Valen· ·
-casa y la portera está encargada de enviarle las cartas.
Vive en B.1tignolles con un peluquero, que es probable- tín de Chef de Coutras abrió la puerta y entró en la hamente el que ha redactado y traído la petición: no hay bitación de la señora Mossler. Era el conde un buen mo·
nada que hacer. La orden de los Hermanos Blancos ha zo, de veintiocho años, rubio, tez rosada, mirada dulce,
cabellos divididos al lado izquierdo de la cabeza por una
recibido su dotación mensual de mil francos ......
-¿Será bastante? Ya sabe usted, Eliphas, que todo fina raya, de mediana estatura, pero admirablemente
-cuanto sP. refiere al Africa me interes¡¡, particularmen- plantado, y de una armonía de movimientos que le daba
te...... Ue gusta devolverle algo de lo que nos ha dado. euperior elegancia. L levaba un traje de biciclista, de la- Es muy bastante. señora. Si hay necesidad de au- na blanca; una almilla de 5eda azul contorneaba su ancho
pecho y en la parte baj3 del cuello, en un estrecho canementar, se lo diré á usted en tiempo oportuno ......
sú b lanco, ostentaba sus armas bordadas; una mano le-Bueno. Continúe usted.
- Aquel Mario Bouscarés, que solicitaba una comandi- vantando una espada sobre una cabeza armada de casco,
ta de cien mil francos para impulsar un negocio de alum- cm esta e'Ilpresa; 11Siempre en pie." Avanzó son~iendo y
brado eléctrico, ha hecho ya quiebra en Nime, y está dijo con aire desenvuelto:
-Querida mamá, perdóname si te molesto, pero no he
acribillado de deudas en París. Es un caballero de indusquerido pasar por los Campos Eliseos sin en&amp;rar á darte
tria, rero tiene una excusa: está cargado de familia.
los buenos díae.
-¿Niños pequeños?
Y al mismo tiempo besó la mano de la señora Mossler
-Sí, ~eñora; cioco, y la madre es una buena mujer,
con tan tierna gracia que la hizo conmoverse visible mente.
nada dichosa..... .
Después se volvió hacia Eliphas, al que saludó con de-DúBcientos francos al mes para la madre ......... En
-cuanto al Bouscarés, habrá que llamarle al orden........ . ferencia y añadió:
-Espero que el señor Eliphae tendrá la bondad de dis·
Hágale usted venir..... .
-Le tenemos aquí todas las mañanas á las diez, y pide pensarme que haya turbado su conferencia; conozco demasiado su celo para no saber que los desgraciados sal-sin descanso ver á usted.
drán perdiendo por el tiempo que os haga emplear en mí.
-Le habla1é cuando hayamos acabado.
Todo esto fué dicho con una amabilidad tan bien mez-Va á cansará usted.
clada de impertinencia: su tono fué á la vez tan burlón
- Nunca más de Jo que yo quiera.
Elipl1as no insistió. pues conocía la tranquila y dulce y tan cariñoso, q11e era imposible s;;.ber si el conde había
querido agradar ó agredir, pero Eliphas sabía á qué atefirnwza de la seílora Mossler, y siguió leyendo:
-E:l periódico El Grito de la -Verdad, qne solicitaba una nerse de antemano y no parecía ser hombre de modificar
-cantidad mensual para la publicidad de los asuntos del sus juicios. Hizo una ligera inclinación y se separó tres
Tran~vaal, es una publicación inter:nitente que no vive pasos para dejar el campo libre al hijo adoptivo de la semás q•1e de chantage. No se puede hacer nada, á menos ñora Mossler.
-¿A. dónde vas tan de mañana? preguntó ésta, atrayenque la señora quiera dar pl\rt-e á la justicia.
-No; ol vide,..ios á esos desgraciados; no valen la pena do á Valentín hacia un taburete que estaba cerca de
ella.
de qn e se tomen precauciones contra sus tentativas....
-Un buen eiemplar no sería malo, sin embargo. Son
-A la puerta Maillot, de dond.e salimos una docena
de socios u.el Omnium para ir á almorzar al bosque de
muchos........ .
Meudon.
-Hay que vivir; y la vida es dura.
-¿En vuestras máquinas de dos ruedas?
-Es nsted demasiaJo indulgente con los bribones,
- Sí, mamá.
grufió Elipha~.
-Así pues, ¿ya no te gusta el caballo?
La 11;:ñora Mossler sonrió y dijo con acento tranquilo:
-¿Por qué?
- Es que conozco 1\ las personas honradas, que no son
-Nunc. montas. No te oigo hablar más que de paseos
las más veces, Pino bribones que han ttinido éxito.
Eli phas enrojeció de iudignacién.
en bicicleta.
~',egún eso, ¿hubiera usted podido no ser la digna
-Es la moda, pasará, como todo, pero por el momenmujer que es?
to es e~ sport en boga. Todos lo hacen; yo también...... .
-¡Quién sabe, Eliphasl
Es un bnen ejercicio.
-U,ted se calumnia por espfritu de caridad y eso es ir
- Como todos los que se hacen al air..J libre........ Pero
no me hablas de Enriqueta.
un poco más lejoe.
-Mi mujer está buena...... Por lo menos lo estaba ano-Querido amigo, dijo la sefiora Mo~sler con imperturbable tranquilidad, si mi marido, cuando estábamas en che, cuando volvimos de la Opera, porque no la he visto
la miseria hace cuarenta años, uo llt•.biera tenido la idea hoy.
- ¡Cómo! ¿Has salido sin irá abrazarla?
&lt;le irse al Cabo para conquistar con mil trabajos la fortu- líe respetado su sueño. Eran las nueve y nunca la
na, sabe Dios lo que yo hubiera sido. Es preciso no tamolesto tan de mañana.
fillrse muy alto y no creer que se poseen virtudes especiaLa señora Mossler. movió la cabeza.
lee. Un 1,er humano no se debe jactar de honradez más
-Creo, dijo, que no la molestas ni temprano ni tarde,
que cuando ha aoportado la prueba de los sufriruientos y
de las tentaciones ...... Mossler era un hombre de carácter y lo siento infinito. S"bes que la quiero tanto como á tí.
-Lo merece mucliísim-i más, interrumpió el conde
recto y de rara bondad, pero ¿cree usted que en Africa
riendo.
h-i vacilado jamás para disparar su carab111a cuando se
trataba de defender sn vida?......
-Sí, por cierto. ¿ Pero, somos siempre amados en la proEra preciso combatir para defender el oro y los d ia- porción que merecemos?
mante~ contra los piratas del desierto. ¿Quién le &lt;!.ice á
La anciana permaneció un momento pensativa y desusted que en Europa, luchando con la necesidad, no hn- pués prosiguió, como continuando una idea íntima:
t&gt;iera obrado con la misma violencia? En e l Transvaal
-Quisiera que fuese mt1y dichosa. Tengo respecto de
-eso se llamaba ser enfarico; en F rancia se llamaría ser ella una grave responsabilidad, pues yo soy quien la escriminal. Cuestión de latitud, de medio, de circunstan- cogió para dártela. Ella no te conocía y hubiera cierta-cias. Cuando se ha pasado la existencia de aventuras que mente seguido siendo uoaextrafi.a para tí. Si quieres daryo he conocido, se tiene acopio de indulgencia para tola me gusto..... .
la vida.
- ¿Puedes dudarlo? preguntó el joven con apresuraElivhas inclinó la cabeza; alzó los hombros, como si miento.

-Hay momentos en que lo dudo, respondió melanoolicamente la señora Mo3s\er. De tí depende que esas malas impresiones se borren y no. reaparezcan jamis. Sé
bueno con Enriqueta; sé tierno; ámala como tiene derecho á ser amada.
-Paro, si le soy enteramente adicto, madre m{a protestó el joven conde. ¿Se quej.,, pues, de mí?
'
---;No. Eii dema~iado digna y demasiatlo valero3a para
queJarse, aun temendo derecho. Soy yo quien se alarma
sin fun~amento, supongo.......Sin embirgo, no compren:
do la vida como tú la llevas m el matrimonio como tú le
prac~ica~······ No se &lt;?S ve jamis juntos á tu mujer y á tí•...
- ,Oh. Au&lt;&gt;che mismo... ... en la Opera.....•
-::Jí, en los espectácul:&gt;:1, en el mundo, en las carreras·
donde la gente se d i vierte, se agita y gasta su dinero. Pe:
ro en vue11tra casa, en vuestro hogar, allí donde se está
tranquilo, reposado, serio..... .
El conde hizo una mueca.
-¿Te gu,ta mucho, madre mía. que sea serio?
-Dt; 'l'.ez en cuando; una vez, por casualidad. E 3 ble·
tante ut1l.
-Cuando se es viejo; no en la juventud
-:-Hijo mfo, las iuventudes distpadas preparan tristes
ve¡eces.
. Valentía se levantó con el semblante ob3curecido y diJO en tono seco, que cont rastaba grandemeoie con la aduladora dulzura de sus anteriores palabras:
_-¡Oh! madr~ mía; me _predicas, cuando vengo á verte
d1cho:io y sonriente. ¿Q 11cres d~sp:idirme descontento y
malhumorad??.....• Ver_Jaderameute tengo nula suerte y
veo que álgu1eo ttl predispone contra mí.
Al deci_r e:itas palabras asestó una mirada furiosa al
señor El1p_has, el. cual no pestañeó y parnció aceptar el
cargo que 1mplíc1t~mente e.e le dirigía. Pero la seflera
~o:isler no era mu¡er de deJar que Fe acusase á su a11.1igo
sin defenderle y d1¡0 con voz grave:
-No, hijo m ío, mi cariño hacia á tí es tan grande que
nadie, sábelo ~ie~, nadie puede. hacerte daño en mi ánimo más que tu mismo. De~grac1adamente tú te encargas
de eso cou mucha frecuencia ......
El conde volvió á sen~a.rse al lado de su madre adopti•
ya y con la m•,rad" ac~r1c1adora, el labio R0nriente, Ji:ionJ~ro co_mo s:'b1a .serlo cuando trataba de disipar nn eafado ant1g_uo o calmar un nuevo descontento, dijo con su
ent;&gt;nac1ón más dulce:
-Pues qué, ¿acaso no trato dec:&gt;mplacerte? ¿No lo eres
todo pa~a ~í? Ddsde que pdrdí mi padre, .¿ao has dirigido mi v1dat ¿No soy tu !iecbura? Bien sabes cuánto te
amo y cuánto te 'l'.eneco; J~zg", pues, cuán dolorosas han
de parecerme las mcu lpac1ones que me diriges: me caen
pesadamente en el corazón y cuando me regaíi.as como
hoy, aunque no lo n:ier~zc~, me quedo triste y des~orazonado hasta que al d,a s1gu1e~te una palabra tuya de ternura me COD-!UP_la .Y me reamma. Vamos, no rne enseñeftes tu e.ira de Afnca...... Mué,trame tu fieonomía de Pa·
rís ...... No es á la ~eñora Mossler terrible y resue!ta, rein~ndo sobre_salvaJes y rodeada de tigres, á la que he vemdo á ver, ~mo á la sel'íor~ Mossler caritativa y benévola, que habita en la avem~a de los Campos Eliseos, el
hotel más hermoso de Pans....... Vamos, ponme esa cara amablt: y encanta~ora...... As[,así...ya estoy contento.
En realidad, 1~ ~ncrnna sonrern y sus ojos estaban húmedos.. El prest1g10 de la elocuencia cariñosa y de Ja radiante iuven_tud del conde. se ap?deró de ella. Le miró
con complaciente sat1sfacc1ón, mientras el joven, sintiéndose ~e nuevo en favor, se aba1;1.donaba al placer de habdr trmnfado una vez más. Se h!zo buen muchacho y desea,ndo bor~ar el efecto qu~ ~ub1~ran podido prodtlcir en
e\ ~eilor ~l1phas sus recnmmac1ones, se volvió hacia el
v1eJo y d1¡0 muy amablemente:
-Ha~~ algunos días que no he visto á su hijo de usted
Seflor. Ehphas. ¿Cómo está~ ¿Sus asuntos van como siem~
pre viento en popa? Y su Joven esposa ¿siempre encantadora?
~~r este lado n~ obtuvo el resultado que esperaba El
Mm•_stro de la Candad permaneció glacial y re~pondi6 á
medias palabras:
-.Agradezco á ust_ed in~~ito, señ?_r conde, el interés
&lt;¡ue ~e toma por 11!1 fam1ha. ~-1 h1¡0 es un muchacho
mtehgente y .trabaJador que dirige hábilmente su casa
de b_anca y m1 nuera es u;..a honrad~. mujer que ama á
mando.
su
. --;-Hace ?UY bien, respondió Valentín con un gesto de
md1ferenc1a; después de todo no tiene cosa mtijur que
hacer.
La c~ra de Eliphas se contraj_o é inició una expresión
c&lt;;&gt;mo e1 f~e_st: á entablar una vigorosa réplica; pero sus
o¡os se d1r1g1eron hacia la. señora Mossldr y se contuvo
bruscament~, sus labios ~e¡aron escapar un ligero silbid_o que lo nusmo ~odía s1g111~car el colmo de la satisfacción como un bUpiemo dt:sden y aproximándose al hueco del balcó_n, pareció que se absorvía en una apasionada
contemplación ~el pavrn1ento del patio.
-A.diós, querida mamá, dijo el conde. Veo que os molesto .. :... Y ademá~ me be retardado y mis compañeros de
exped1c1ón deben 1mp~cientarse esperándome..... .
-¿No tenías que decirme nada de partic11\ar? pre!!untó
la Señora Mosler ~on mirada int~rrogadora
b
-No, 11;1.adre m1a; S?lo he vemdo á darte un beso:
L~ anciana !e tendtó su debil mano que él cogió con
g~a~1a respetuosa y la besó. En seguida se aproximó al
y1e10, que seguía embocado en el hueco del balcón y diJO con mucha política:
•
-Sdfior Eliphas, hasta que vuelva á tener el gusto de
verá usted.
Abrió la puerta y salió con ligereza.
En cuanto hubo desapMecido, la Seflora Mossler diJ·oá su confidente:
-Dc:spués de todo, es bueno; ¿vé usted? no ha pe:lido
nada......
·
-Eda pr.1dencia me asombra y la creo ;reparatJria

�264
.de algún rudo asalto que se verificará muy pronto.
-.No nos inquietewos por lo que ·ha de suctder y rego•
cijémouos por lo qui, uo ha suctidido.
-Como ueted guste, eeñora. Ya sabe mted que ei,taré
:siempre aquí para t-ecuchar rns penas y ayudarla á salir
,de sus diticultadee.
La Señora MosEler no reepondi6 é inclinó la cabe za en
¡¡efial de aeentimiento, con la Hguridad de ¡ma ptirwna
que puede contar con una adhesión inalterable.
-Ha dicho usted que recibirá á ese me1idional; dtbe
estar ahí. ¿Quiere usted que le baga entrar?
-Sí, tengo tieI!'.lpo antes de almorzar.
El Señor Eliphas s~lió y al cabo de un instante volvió
á entrar precediendo á- un_ hombrtcillo algo panzudo,
vestido con ropas grasientas, cara pálida, cabellos tiesos
ec,bre la cabeza y aire de importancia y de ¡¡atis!accióu.
No eeperó que se le dirigiern la palabra y pnguntó, con
un marcado acento del mediodía:
-¿Es á la Señora Mossier á quien tengo la satisfacción
de hablar?
-Sí, eeñor; si eso es una rntisfacción ..... .
-¡Inmeusal exclamó Bouecarés. Eace una semana
que acecho una ocasión de entrar...... Que pueda aproxi.marme á esa persona eminente, pensaba, y mi fo1tuna
está hecha. klla me comprenderá.
-Explíqu, sJ usted. ¿De qué se trata? preguntó la Seiíora MosEler.
•
-De un descubrimiento destinado á revolucionar en
el alumbrado del mundo ...... He encontrado el medio de
,distribuir la electricidad sin canalizáciones, sin gastos de
construcciones, por un procedimiento de una sencillez
&lt;iasi infantil. ..... Ji:s inaudito que no se haya pensado antes en él, pero todos los deecubrimientos geniales son de•
bidos á la casualidad.
El Señor Eliphas, á quien la charla del provenzal ím•
:pacientaba v1s1blemente, interrumpió el discurso:
-8ea usted serio; demasiado sabe que no existe tal
descubrimiento ...... Usted ha sido perseguido ya por
u11uspación de privilegios de invención ..... .
-¿Q11é oigo? exclamó Bouscarés con un gesto de horror.
¿Quién"/ ¿Yo? ¿Con lo que yo tengo usurpar alguna coBa1 .•.... ¡!:'ero es para volverse loco! ¡Es decir que la incredulidad ha de echar siempre por tierra mis proyectos
más sublimes! ...... Por fortuna la Sefi.ora Mossler es una
m.ujer de genio superior...... Ella me comprenderá..... .
,.7,Qué son cien mil francos para ella? ¡Cien mil francos!
t:ií, con ese miserable capital me encargo de revolver el
mmndo de la ciencia..... .
La Señora Mós~ler dijo:
-Si quiere usted interesarme, hábleme de su mujer y
de sus hijos..... .
El mtindional cambió en un instante de actitud y de
1isonom1a_ y expresó entonces el más profuudo abati.aniento.
-¡ Ah, señora! Ese es el' tormento de mi vida. Ver suf.rir a. luti que más se ama es un suplicio imposible de so•
portar cuando se tiene corazón ...... Sí, esa pobre criatua:a que ha participado de mis luchas, de mis esperanzas,
,de wis dtic,:,pciones, ve disminui-r sus fuerzas de día eu
día, abatida por la pena é incapaz de amamantar á•nues•
&amp;ro hijo más pequefio ...... La ptrdtiré, señora; tendré el
clolor tle vérwela arrebatar por un destino iwplacable...
Y entonces, ¿qué va á ser de mí en este munuo, cuando
ani angel guartlián haya vuelto al cielo?
llouscarés se dtjó caer en una silla, aunque no había
mdo in vitado á seutarse; escondió la cabeza entre las ma110s y rompió en sollozos. La Señora Mossler, queriendo
,calmar llquella terrible peua, dijo:
- ¿Y si yo hiciera estudiar ese negocio?
-¡Oh! wi generosa bienhecho1a...... Veinte mil fran~ solamente para empezar y estoy seguro del éxito..... .
El Señor Eliphas calmó aquella eforvescencia con un
ademán y dijo, dirigiéndose á la Señora Mossler:
-Toda la combinación de ese individuo descansa sobre ese primer adelanto que pide...... Para usttd, son
veinte mil francos; para otro meuos rico, serían doscient,os pesos ...... Si se deja usted coger, una Vfz entregados
ios veinte mil [rancos, no tendrá que hacer más que dejarla correr tras de su dioero, es decir, entretener i,l des«:11.'?rimiento, _cuyo éxito ~p~rece:á siempre próxi~o, pe•
ro Jamás realizado ...... ¡ Es rncre1ble, cómo este sJ.Stema,
t.al! vulgar, da todavía resultado!
-Pero, señor mío, exclamó Houscarés con dignidad;
¿usted me toma por un estafador?
-Poco menos, amigo, respondió tranquilamente el
&amp;flor Eliphas.
El buen liombre se desinfló, como un globo roto, y su
mnte se inclinó con pesadez y desolacióu.
-¡ No! exclamó; no lograré sobreponerme á la malevolencia ...... Dejaré en el asunto mi vida ...... ¡Hace veinte
aiños que lucho!. ..... Tantos esfuerzos, tantas tentativas,
bnto dinero arrie.gado...... todo perdido, in(1til. ..... He
practicado todos los oficios ...... Sí, señora; he sido profe.ior de matemáticas en uu instituto de provincia, inge:uiero en España, actor cómico en Londres, periodista en
l'arís, banquero en Nueva York. He mandado un buque
-corsario durante la guerra de Chile...... He pegado carteles, distribuído prospectos y pertenecido á la policía..... .
.Jamás he cons~guido salir adelantt!...... Nadie cree en
.ani descubrimiento ...... y, sin embargo, existe......· Y est.a noche volveré nna vez más á. mi casa, á mi pobre albergue, donde encontraré á mi mujer y á mis hijos llo.rando de miseria sin poder hacer nada para consolarles... ¡Ah! 1Prefiero arrojarme desde lo alto de un puente
41.cQntinuar esta espantoEa existencia! Todo me falla, to.o.o me anonada ...... ¡Sí, soy un bribón, como dice el sefior; lo sé bien ...... ~ro ¿hay suerte más horrible que la
.nfa•! ¡tener el buen deseo de transformarse en un hombre
apreciable, de ganar decentemente el pan y no poder!. ..
¡No, no poder!
-Amigo mío, dijo la sellara l\fosEler, ~o hay que de•
1,esperarse. Desde hoy su mujer de usted cobrará dosc:ientos francos al mee ...... No es eso el bienestar, pero sí
~ garantía contra el hambre..... .
-¡Oh! mi bienhechora! gritó Bouscarés arrojándose á

EL MUNDO.

25

ÜCTUBRE,

1896.

25

ca~ de la América. del Sur de pr?ductos adulterados que,
JnR pies de la sefiora Mossler. ¿Cómo pagar jamás?........ .
ba¡o pomposas et1quet:1s, contribuyeron áarruinar lasa¡Mi vida! Sí, ¿quiere n@ted mi vida?
-Empléela en trabajar velerosamente y usted se le· lud de los plantadores, ávidos de vivirá la moda europea. La guerra de 1870 echó por tierra esta vez, más ru•
vantará ..... .
, _:¡Ah! ¡Si usted quisiera tener confianza en mi des• "damente que la primera, todo el edificio tan laboriosam~nte levantado J?Or el P?bre Mossler. Tuvo que cumcubrimiento!
-¡Incorregible! exclamó el señor Elipbas. Alú le tiene plir su~ compromisos, mientras que sus corre~ponsales
usted; aun en medio de la alegría que Riente, vuelve á su extraP¡eros se aprtsuraban á faltar á los suyos y el defaTE a por la fuerza de la costumb1e. Vamos, Bouscarés, 11astr~ nacional ,e dup\icó para Ge~eón con una' catástrofe privada que le hubiera conducido á la quiebra si su
basta ya.
-No, dijo la señera Mossler; dele usted un billete &lt;le probidad no hubiese desarmado hasta á sus más duros
quinientos francos para que pU1ida pagar sus deudas más acreedores. Pero se quedó sin recursos y sin comercio
escandalosas y vestirse decentemente á fin de encontrar porque ¿á quién podía enviar sus falsos vinos de Cbam'.
pagne? Los alema_nes estaban en F~ancia, Reíros, estaba
un empleo.
-Señora, dijo el meridional con la mano sobre el co- tomado y el maldito «Schwob" hacia aojar ligeros á los
razón y en la actitud eolen,ne de un torero cuando va á francese~ á culatazos.
M:ossler tenía treinta y seis años y se alistó por toda la
matar al toro, ¡mi sangre es de usted!
Cogió el billete, saludó profundamente á Elipbas y salió. gue:ra.. Fué_he_cho prisionero en Sedán pero no perma-Pues bien, señora, cómo éste es la mitad de su clien, neció m vemt1cuatro horas en poder del enemigo. En
tela. Todos los días recibo diez farsantes del mismo gé• aqnella Lorena, de la que conocía todos los senderos
-nero. ¿Sabe usted á dónde va en este momento el tal por haberlos recorrido desde su nif\ez, no le costó gra~
trabajo encontrar una ocasión de escaparae. El convoy
Bouscarés?
de que formaba parte no había llegado á Nancy cuando
-A dar la buena noticia á su familia.
-No. A tomane un ajenjo en el café y á contar á sus ya Gedeón había tomado el portante. Llegado á cafa de
colegas en el arte del merodeo que acaba de sacará usted su mujer, aún furioso pM la derrot-a y por el cautiverio
quinientos francos. Mañana habní aumento de pGticio- y pálido por los sufrimientos padecidos en la «isla deÍ
nes: esos pillos se envían unos á otros. ¡Ahl usted prote- hambre" reflexionó, vió muy comprometida la pa1tida
comprendió cuán i11útil sería en las filas del ejército
ge ese oficio!
La señora Mossler movió melancólicamente la cabeza: determinó prestar mejores servicios.
P&lt;1rís estaba sitiado. Ge1eón se fué á Tours y ofreció
-¿Cuánto he pagado el otro día por un palco para la
al Gobierno de la Defensa ~afio para vestir las tropas,
func1on de beneficio de aquel antiguo actor'!
zapatos pan calzarlas y fusiles para armarlas. Era tan ·
-Mil francos.
-Y me he divertido cinco minutos. ¿1:'or qué no d,u afirmativo, tan emprendedor en medio del pánico genequinientos francos á éste que me ha distraído durante ral, que los ingenieros que mandaban entonces el ejército francés tu vieron confianza en él. l\fossler concluyó
media hora?
los contratos necesarios y partió para América, donde
-Volverá.
hizo _p~odigios _de ac~ivídad y embarcó armas, rnpas y
- Y no me encontrará, acaso, tan complaciente.
mumc1ones. S1 le estimulan un l?º~ºi envía también ge-Sí, 5i el conde Valentín ha estado menos amable.
-Vea usted; por esa razón, contra la cual nada puede nerales. En el momento del arm1shc10, estaba negocianel pobre diablo, será puesto en la puerta. Así se deciden do un nuevo empréstito en Inglaterra en nombre del Gobierno francés. La paz le volvió á sus ocupaciones parla mayor parte de las cúestiones que interesan á la huticulares y, terminadas toda, sus empresas, se encontró
manidad
•
tan pobre como en el momento de empezarlas. La ingra-Ante esa observación filosófica, dijo Eliphas riendo.
titud de los l,ombres que pre:iaían los destinos de Franpido á usted permiso para retirarme.
cia se mostró entonces en toda su plenitud. No hubo ni
-¿Vendrá usted á comer conmigo esta tarde?
una condecoración para recempensar á aquel valiente
-:,i eetá usted rnla, sPguramente.
joven que volvía á.su casacon las mauos vacías despuéa
-Bueno: se lo avisaré por teléfono. Adiós.
El señor Eliphas salió y la saf'iora Moasler se aproxi- de haber manejado tanto3 millones; todas las recompenmó á un escritorio y tranquilamente, como un jefe de sas estuvieran reservadas para los intrigantes.
Recorriendo las calles de París para p: oc1uarse una
Estado que despacha su tirwa diaria, se paso á rubricar
unas cartas que había dt-jado preparadas su Ministro de ocupasión lucrativa, Mossler encontró á tiu compatriota
la caridad. :No siempre había vivido sobre un trono de Eliphas Clement. Alsacianos los dos y ambos protestanoro aquella caritat-iva mujer. Su3 principios habían sido tes, estában hechos para entenderse. Eliphas era cajero
más ruodestos. Hija de un pastor protestante de Hague- en la casa de banca Pilet y Berger. La casualidad quiso
nau, se casó con G,.deón Mossler, que se ocupaba eu co- que sus jefes buscasen un hombre resuelto para ir al Calocar las cervezas d~ Molsheim en todas las tabernas de bo de B•iena Esperanza y al :tfatal á fin de visitar unas
Aleacia, peq~eño comercio que no prPsentaba rie.gos, da- concesiones mineras que cierto especulador se proponía
ba pocos beneficios y e~igía una actividad física iucansa- vender por acciones. Mossler se ofreció, fué aceptado y
ble. Gedeón era un buen mozo, rubio, de estampa un po· partió. En aquel país enteramente nuevo se dió prontaco burda, pero valeroso y paciente como Psos grandes mente cuenta de las ganancias inmensas que se podían
bueyes que se ven por las carret~ras del Estado arias• realizar, y una vez terruinaao su cometido para la casa
trando con paso tranquilo enormes carretas parecidas to• Pilet y Berger, se quedó en el Transvaal pau trabajar
davía á las que sirvieron de vehículo para las invasiones allí por cuenta propia.
~ A ~ociado con un inglés llamado Harri.on, fué el pride los bárbaros. En cuanto se casó, Gedeón 110 se contentó con las escasas ganancias que le producía el comer- mero que explotó los campos de diamantes. Los múy raros europeos que se establecían en aquellos remotos paf•
cio de la cerveza. Quiso hacersti á su vez fabricante y,
sin capital, fiando en la benevolencia que se le expresa• ses, fundaban establecimientos agrícolas á imitación de
ba en todas partes donde aparecía su cara jovial, fundó los boers. Algunos aventureros se arriesgaban á buscar
una fábrica dti cerveza. Pero no pudo resistir la concu• yacimientos de oro y era raro que volviesen á aparecer.
rrencia que le hicieron sus antiguos parroquiam,s. El Las tribus negras se encargaban de dar cuenta de ellos.
crédito que se ve:a obligado á hacer ásus compradores lmposib!e el describir las fatigas y las miserias que Hale puso prontamente en apuro y tU\'O que vender el es- rrisun y Mossler desafiaron intrépidamente. Era preciso
tablecimiento. Sus economías, el dote de su mujer, todo estar templados como ellos lo eEtaban y devorados por
fué consumido por este primer desastre que no fué más el deseo de triunfar, para no desistir de la empresa. Con
que el preludio de la existencia accidentada que iba á tres malgachos por todo séquito, siempre con el revolver en la mano y la carabina al hombro, los dos europeos
ewpreuder Mossltr en persecución d.-l la fortuna.
Disgustado del comercio de cerveza, sa hizo vendedor vivieron diez y ocho meses en el desierto~ volvieron á
de fenett-ría. Con un carricoche y un cabal!ejo recorrió Natal con un cargamento de diamantes en bruto que fué
las aldeas de la frontera y llegó h0 s~a Suiza para comorar vendido e&amp; cuatrocientos diez y siete mil francos. Ha•
rrison, alucinado por ese resultado, quiso montar una
desperdicios de hierro, planchas rotas de chimenea y
expedición importante con su parte en los beneficios.
utencilios viejos. En e~te oficio y á fuerza de trabajos,
llegó á econowizar en tres &amp;ños ocho mil francos. Tanto Contrató cien hombres y cargó en treinta carros todo un
él como su mujer se impusieron durante ese tiempo pri- material de campamento. En v:,ino Mossler quiso con•
vaciones increíbles; y el orden, la paciencia y la abnega• vencP.rle de que el esfuerzo que iba á intentar era preción de aquellas honradas gentes ofrecieron un admira- maturo y de que era preferible volverá marchar una vez
ble ejemplo. El pastor protestante decía: «es imposible más los dos, con sus tres bervidores, para no inquietar
que dos seres tan perfectos no sean algún día recompen· á las tribus salvajes, pasar inadvertidos y no tentar la
sados de sus penas. l\1i hija y mi yerno son unos áuge· rapacidad de los merodeadores del desierto. El inglés,
orgullosa.mente a.ferrado á su proyecto, se alejó y no vol•
les. El cielo les pe1tenece."
Pero el cielo no bastaba á l\fossler, que quería poseer Ja vió á aparecer.
Mossler, entregado á sí mismo, se volvió á su antiguo
tierra. La a,.ubición de aqnel empedernido caminante
era in:ciensa. Si hubiera d,cho la centésima _¡:;arte de lo terreno de explotación, trabajó durante un año y regreque pensaba, se le hubiera tenido por loco. ~staba con· só á Pretoria con una recolecicón de diamantes mucho
vencido de que el día menos pensado atraparía la fortu • más impo~tante que la primera. Poseedor de ochocientos
na y llegaría á ser millonario. l\1i1 n ;ras tanto, compraba mil francos, envió quinientos mil á la casa Pilet y Ber•
hierro viejo, iba llenando su calcetrn de economías y ha- ger y escribió á su mujer que fuese á reunirse con él. En·
cía dichosa á su mujer, pero estaba mortificado por un tonces ya no dudaba. Vefa la fortuna pronta á surgir, á
temor secreto; el de no tener ningún hijo. Hacía cinco su llamada, de las entrañas de aquella tierra fecunda en
años que se había casado y su mujer no le daba un here- tesoros. Con los trecientoa mil francos que poseia, se prodero. ¿A. quién dejaría su fortuna, aquella famosa fortu- puso adquirir terrenos, ser dueño de su explotación Y
na que debía lograr? Su mujer le consolaba diciéndole: de su material y, defendido por gente segura, organizar
«Pero Gecleón, acaso es una gran dicha que fyo esté libre expediciones bien escoltadas, á fiu de no tener necesidad
para arreglar tu almacén, sin ninguna otra preocupación de vol ver á la costa para vender sus mercancías.
Dos años después, Gedeón y sn mujer vi dan en l\fossque la de vender lo que tú compras. Tú eres joven y yo
también." Y esperaron tanto, que al cabo de diez años Jerburgo, en la orilla de un afluente del Liropopo, á
veinticinco leguas de Pretoria, y tenían á sus expensas
aún su casa estaba vacía.
Gedeón hizo sucesivamente el comercio de granes, de doscientos habitantes cafres. Su dominio contabl una
aguardientes, de lanas, y se encontraba á la sazón al fren- extensión de veinte mil hectáreas y Mossln había abante de un capital de seEenta mil francos. El pastor había donado la busca de niamantes para dedicarse por coJl!·
muerto y nada retenía ya en .A.lsacia al joven matrimo· pleto á la explotación de las minas de oro. Al profund1•
nio. Mossler, y su mujer dejaron Molsheim y fueron á zar en la tierra para echar los cimientos de su mora~
establecerse en Reims. Allí Gedeón, que había adquiri- principal encontró un filón de oro de una abundan_c1a
do la costumbre de vender todo lo que era sueceptible extraordinaria. Siguió la vena, investigó en Sitios difede tráfico, fundó una casa de exp·o rtación de vinos de rentes y en todas partes el precioso mineral acusó su preChampagne é :nundó el Bra•il. Chn~ '"t"&lt;l~" la~ repúbli- sencia. Estaba rodeado de campos de oro.

ÜCTUBRE,

1896.

EL MUNDO.

CURIOSIDADES.

265
LA PRODUCCION DE VINO.
Según informes estadisticos publicados últimawente, la producción de vino en todo ..1
mu~do se estima en 3,6il.963,000 galonts,
habiendo aumentado últimamente debido al
repl~ntio de -l os vifledos que en Francia se
hab1an abandonado por otros cultivos. La
calidad del vino no mpjora en igual proporción que la produc.;ión aumenta, pues los
nu~vos métodos de cultivos, tienden mae á
estimular la camidad que la calidad. La importancia_ de las naciones productoras de,,¡_
no, !38 estima en e l orden siguiente: Francia,
!taha, España, Portugal, Ale¡_nania Aust1·ia
Huugría, Rusia, Suisa, Los Estado; del Báltico, Argentina, Ch'le, Estados Unidos Brasil, Australia y Colonia del Cabo.
'

LA BICICLETA Á TRAVÉS DE LOS TIEMPOS.

Nueva lámpara Incandescente.

y

1.

• f

PROPIEDADES CURATIVAS DEL AGUA.

Flg:ura

2

•.-Detarlca de la "Dralalana."

mucha solide.i; y duraba poco. Los ingleees no tarJaron
en abandonar la madera que se h incha con la lluvia y cru •
je á cada paeo; emplearon, pues, el fierro, hicieron velocíferos perfeccionados que presentaron al público y que
tuvieron mucho éxito, desde 1818, bajo el nombre de
pedl!8trian-horsesóhobby horses ( lig. 1). Lo que va á seguir
mostrará á nuestros lectores que tJI hobby-1-Iorse, no brdó
mucho en tener éxito. Hobby-horse puede traducirse por
el caballo mecánico, con el cual lot1 niños montan á caballo.
Esta máquina, de la construcción más sencilla, está soportada por dos ruedas ligeras, corriendo sobre la misma
línea. La rueda de adelante gira sobre un pivote que, por
medio de una corta palanca, sirve para dar din,cción,
sea á la derecha, sea á la izquierda. La rueda de atrás
conserva s'empre su dirección. El caballero sube sobre
esta máquina, se sienta sobre una silla convenientemerte
colocada sobre la espalda del caballero (puede dáreele
este nombre ) y fijada en medio de las dos ruedas. Los
pies están colocados al ras del suelo, de manera que para
dar el movimiento á la máquina, desde el primer fªªº• el
talón debe eer la primera parte del pie que toca e suelo,
y así sucesivamente con el otro pie alternando, como si
se marchase sobre los talo,'.Jes. Se necesita tener cuida-lo
de comenzar el movimiento muy dulcemente. Frente al
caballero se coloca un cojín para reposar los brazoe, en
tanto que las manos mantienen la palanca que da la dirección á la máquina. Se necesita también inclinar el
cuerpo convenientemente del lado opuesto al brazo que
oprime el cojinete
Nuestra figura "3 da el detalle de la Draisiana para las damas. Esta máquina es una ingenioea modificación de la primera que fué construida y las señoras podían usar de ella
muy facilmente. La persona que se sirve de este hobbyhorse se sienta sobre la pequeña plancha B {figura 2) y ·
se apoya hacia adelante sobre el cojín C. El cojín viene

Un pedazo de franela ó una toballa doblada á lo largo
empapada en agua m11;y caliente, torcida y aplicada des'.
pués al cuello de un mño q~e. tenga el &lt;:rQUp ó anginas,
produce generalmente _un alivio dentro de diez minutoe.
Una tohalla pera la cara, en varios dobleces empapa·
d~ e.n agua calien~e, bien torcida y fuertement~ aplicada,
alivia por lo C?mun y mny pronto, un dolor de muelas
ó una neuralgia. Para los cólicos, este tratamiento obra
como por enca!lto. No hay nada que contenga tan de prisa una conge_st1ón de los pulmones, un mal de garganta
ó un reumatismo, como el agua caliente cuando se aplica
prontamente.
El ag0:a tibia funciona muy aprisa como vomit:vo, y el
agua caliente, tomada á. pasto una media hora antes de
ª«?ºs~arse, es el .mejor_ laxante posible en raso de extre·
ñ11mento, al mismo t1e~po q_ue tiene un efecto muy suav_e en el estómago y los rntest1noe. Este tratamiento, contrnuad~ durante al~unos meses con un régimen de alimeotac1ón convemente, producirá muy buenos resultados en todo caso de disptipsia incurable.
El dolor de cabeza ~ede casi siempre á la aplicación simultánea de ag_na caliente á los pies y en la nuca.
El ~gua_ hervida, para uso diario, con~erva el organismo é 1mp1de la absorción de los microbios tan comunes
en los países tropicales.

Figura 4 •. -Gran carrera de "Hobby Horaea,t•~tJecutac'.a el
4 de Abril de 1819.

fila~entos ordinarios para ~n mi~mo consumo de energía, Y como, además, la res1stenc1a de esas tiras es mayo~ que 1~ del carbón, pueden obtenerse mayores super•
ficres radiantes.
,
El Algodón para Filtrar el A"'"ª·
Numerosas exp&lt;;riencias han demostr!do que el algodón pose~ cond1c1on~s excelentes para 11&gt; fi!tración del
ag11a, punficándola aun mejor quf- los filtros de carbón
de arena, Pt,c., tan usados en todas partes.
'
El algo~on, merced á la estructura eRpecial de 808
fibras, retiene los gérmenes vegetales y animales qne
pueda contener el 3gua, no comunicando á. la misma sabor alguno.
Lo mismo que para !a filt_ración del agua, pnede servir
el algodón para 1~ punflcac1ón de otros líquidos, cuidando renovarlo de tiempo en tiempo, et&gt;gún la mayor ó menor pureza del agua.
Pa1.•a mejorar la goin.a líqu.lda.

Para mejorar la calidad de la goma líquida se hace uso
frecuent~mente del sulfato de alúmina neutro, previan:iente disuelto en la menor cantidad posible de agua ctest1!ada. Para cada diez onzas de mucílago ordinario se
anadeo 22 gramos de aquella sustancia, cantidad que basta para o_btener una ~oma que pegue pronto y fu11rtemen te los ob¡etos de q11e se t,ate.
~n el término de breves horas de hecha aquella pre a•
ración, resulta una descomposición doble por la yne p~e
forma, de un lado gomato de alúmina y de otro sulfato
de cal.

•

La dicha consiste en poner de acuerdo el corazón co.11
el deber.
0CTATIO FEUILLET.

: Fl&amp;ura 3 •.-Vista de señora a alrvlendoae del ple para
montar el caballo mecánico.

No se escribe Wehrter sino á los veinte afl.os.
.A.. OLAVE.AU.

�266

EL MUNDO.
La incubadora
en el

Hospital de llaternidad de México.

25

ÜCTUBRE,

1896.

cia que hice á_fl!).!S del _año pasado, que consis,1ó en rntroducir
perros recien- nacidos y blevar la.
temperatura á 40 grados centígrados, pude .ibservar de un modo manifiesto que la perspiracióu
es muy notable.
El hecho se explica por la ch·cunstancia de que los órganos excretores del niño en esta edad
funcionan con suma lentitud y h~
piel desempeña un gran papel
en la eliminación de los productos de desasimilación del niño
En la envoltura de algodón Fl ni~
ño queda rodeado de una atmósfera ~urs_aturada de vapor de agua
que impide la evaporación de una
nueva cantidad de sudor, en tant&lt;? que en la incubadora, como el
aire se remueve constantemente
la evaporación del sudor no en:
cuen tra dificultad.
DR. BARllErno.

Desde el año de 1895enqueme
hice cargo del Depa1tameuto de
Maternidad de este hospital, observé con datos estadísticos irrefutables, que la mortalidad de los
niños que nacen faltos de desarrollo se elevaba á un 80 por ciento,
en tanto que dicha cifra se elevaba á 65 ó 66 por ciento en las
:Maternidades de Parí~ y Cochin.
Este exceso de mortalidad excitó
en mí el deseo de saber la causa
ue la enormidad de esa cifra, así
cerno el anh~lo de remediar el mal
au11que no fuese más que en
parte.
/:"'\: "I
De hecho, el promedio de peso
de los niños mexicanos es infe- ;
rior al de los niños europtos, se·
gún resulta de las medidas recogidas por el Dr. Simon sobre un
total de 300 casos. El peso medio
de los niños nacidos á términu es
Los hombres más virjos del mundo.
de 2,80! gramos, mientras que en l
Europa es de 3,000 á 3,500.
En _estos m?mentos en que tan
óonsidéranse en Europa faltos
de pnsa se vive, no deja de ~er
de desarrollo los niños cuyo peso
un consuelo el sabtr que son UJá,i
no excede de 3,000 gramos.
uumerosos de lo que se cree los
En México debemos considerar
centenarios. Un profesor de estafalto de desarrollo á todo niño cu•
dística, alemán, se ha propuesto el
yo peso sea menor de 2,500 gra- ,
problema de averiguar cuáles soH
moa. Este hecho puede explicar•
los países donde la gente hace lo,i
se ya sea por la decadencia de 1a
huesos más viejos.
alimentación de las mujeres de la
De su curioso trabajo resulta
-Olase baja, que son las que acuden
que España es uno de los país,•:1
á los hospitales, ya sea por un ca•
más favorecidos bajo el punto d-,
racter particular de la raza.
(
vista de longevidad.
Dos bechoa concurren á no duSegún 1as cifras de este alem{m
darlo, para producir una mortaliEspaña, con sus dieciocho mili..:
dad tan elevada: el primero es
nes ce habitantes, poeee actualque las madres mal nutridas y
mente 401 centenarios; mientrn,i
necesitando las más veces verifique Francia, cuya población t-&gt;i
car rudos trabajos para atender á
doble q:.ie aquella, sólo cuenta
su subsistencia, no pueden sumi- 1
213 personas de citn años culllnistrar al niño todos los materiaplidos, y en Alemania-que tien-,
les que exige su desarrollo fisioquince millones de habitantts
lógico; el segundo, que siendo
más que Francia sólo hay 78 i11menor el peso medio de los niños
dividuos que hayan pasado de esa
mexicanos que el de los niño~ eutierna edad.
ropeoe, natural es que las causas #
Los irlandeses llegan fácilmente
que producen la muerte de los
á viejos; en su reducido pafs hay
niños faltos de desarrollo en Euhoy 578 centenario8. Inglatena
ropa ejerzan una accíón más mar•
posee L46, Escocia 46, Noru~ga 23,
cada en l\Iéxico.
Suecia 10, Bélgica 6 y DinamarEntre estas causas, enumeraré
ca 2.
desde luego el frío y en rnguida la
8!-liza, con ~u fama de país sainsuficieucia de alimentación.
nísimo, no tiene actualmente ni
La pérdida de calórico en un
un solo centenario.
organismo que no está en aptitud
La región de los Balkanes pa.,_,,.,. ....
de producirlo en proporción, de,J
rece tener el «record» de longevi·
termina la muerte por congestión
&lt;:...:...._·--------'------'-:.::,.
dad. Hay en Servia 578 centenapulmonar según he podido comrios, 1,084 en Roumania, 3,883 eu
La incubadora reformada del Dr. Barrclro,
probarlo frecuentemente en auBulgaria.
topsías hechas en niños muertos
Según la estadística del eabio alemán, en 1890 había en
che producen la plenitud del estó.mago, y por conse~uenen estas condiciones.
Me ha ocurrido que la explicación puede ser la siguien- cia, es inútil inyectar mayor cantidad; 3?, que empu¡ando Servia 290 personas que habían cumplido de ciento seid
'te: el enfriamiento determina la contracción de los vasos la extremidad de una sonda del número 14 6 16 de la es- á ciento guinea años; 124 de ciento quince á ciento veincapilares de la piel y permaneciendo el mismo el diáme- cala de Chaniere por la boca del niño, siguiendo la bóve- ticinco; 18 de ciento veintisés á ciento treinta y cinco...•
tro de los glóbulos rojos, la circulación languidece en la da ¡,alatina, no es posible introducirla á o,ro punto que IY hasta 3 de ciento treinta y cinco á ciento cuarenta!
El mismo estadista se ha dedicado á buscar el hombre
periferia y la sangre afluye á los órganos centrales á don- no sea el exófago.
De acuerdo con estos datos la manipulación del gavage más viejo del mundo.
de se produce un exceso de presión que puede llegar
Decíase que un ruso había cumplido la friolera de 160
hasta la ruptura de loa vasos pulmonares y meníngeos. es d&amp; lo más sencilla. Por o¿ra parte, .10s ni~~s de esta
Otro tanto pudiera decirse del aire inspirado: si la co• edad pueden ingerir la leche coa relativa facihdad por alioli, pero uo hay seguridad de q ..e no tenga la coqueLe·
lumna de aire está relativamente á baja temperatura, la medio de una cuchara que se vacía lentamente en su bo- r~a de ponerse unos cuantos mái! de lod que reahuent.e
contracción de los capilares pulmonareH producirá la ane- ca. En 'lo que toca á la calidad, he llegado á concluir que tiene.
El aleman se inclina á entregar el premio de longevidad
mia de este órgano y como consecuencia de ello, la car- nada es capaz de sustituir con ventaja á la leche de mujer, sobre todo si la edad de la secreción corresponde á la ,¡ Bruno Cetrim, un n(:&gt;gro africano residente en Buenos
bonatación de la sangre y la asfixia.
Aires, que ha cumplido 150 años y no tbne ganas ninguRespecto á la deficiencia de la alimentación, observo tdad del niño.
que muchos niños no pueden verificar los movimientos
Los resultados que he obtenido han sido los siguien- nas de morirs.e. Rusia ocuparía ~ntonces el segundo lugar
con Kustrm, cochero moscovita-decano dt los auride succión indidpensables para absorver una cantidad da- tes:
gas del mundo--que ha entrado en su 140? año.
:llUERTOS.
da de leche, sino que después de tres ó cuatro movimienLa mujer más vieja del mundo parece que tiene 130
tos se fatigan y no absorven la cantidad que les es neceNiños de seis meses y medio á siete meaños; pero el estadista alemán, sin duda por galantería
saria para su nutrición.
ses,
con
peso
de
1,000
á
lóOO
gramos...
1
omite decirnos su nombre y residencia.
'
En otros, aunque pueden absorver una cantidad suficiente de leche, los materiales nutritivos que éste líqui- Nifios de siete meses á siete meses y medio,
con
peso
(j.e
1,500
á
2,000
gramos...
1
3
do contiene, no se encuentran en la cantida.ii y con la caGlobo terraqueo notable.
Niños de siete meses y medio á ocho melidad que fuera indispensable para nutrirlos.
ses, con peso de2,000á2,ó00graruos...
2
De estos dos hechos surgía la necesidad de establecer
------El geógrafo francés Elíseo Reclus ha propuesto la cone·
el servicio de incubadoras para remediar la primera c,·uTotal...............................
1
6
trucción de un globo, facsímil del que habitamos, v en
ea de mortalidad y estudiar la mejor manera de alimentarlos por medio de gavage para evitar la segunda.
Este r esultado es en extremo halagador, pues un niño una eecala que será exactamente la cienmilésima part.e
A imitación del Profesor Jamier hice construir una in• muerto sobre siete que introduje en la incubadora, da un de su tamaño actual.
Semejante superficie es necesaria para poder modelar
cubadora á mis expensas, cuyo modelo representa el gra·- promedio de H.30 por ciento, es decir, que se ha reducibado que acompaíio y que tiene algunas modificaciones do la mortalidad de los niños faltos de desarrollo, de en ella con claridad los ríos, montañas, valles, mesetas
sobre la de dicho profesor. Estas modificaciones consisten· ochenta á catorce un tercio po~· ciento, en tanto que en y depresiones que existan en la tierra.
En la mencionada esfera proyéctase ir registrando gra•
l?, en que su funcicnamiento es automático; 2?, en que 1~ Francia la mortalidad ha descendido de 66 á 33 por cienrenovación de aire es producida no solamentt por la to. Es cierto que el número de casos es insuriciente para dualmente cuantos descubrimientos geográficos se efecdiferencia de u,mperatura, eino por una verdadera suc- formar un promedio, pero basta hoy los resultados han tú,:m, y ~e colocará sobre una plataforma de sesenta piés
ción mecánica producida por el tubo de salidaq'.!e se ele- sido tales como los he manifestado y me he apresurado á de alto, sostenida por cuatro columnas distantes tntre sí
va tres metros sobre el techo de la pieza á donde se en· exponerlos para procurar difundir este medio de crianza 140 pies.
El globo deberá ser doble para proteger la superficie
cuentra el apara.to; 3?, en que el niño no absorbe los gases tan poco practicado en México.
En efecto, en vez de acudir á la incubadora, se acos- grabada y pintada, rodeando el exterior una plataforma
contenidos en la pieza, sino el aire exterior menos cargado de ácido carbónico y de po~o; 4?. en que es de una sus- tumbra envolver al ni.flo en algodones, lo cual no evita y escaleras movibles que faciliten el examen á los visitancia que puede desinfectarse fácilmente, lo cual evits el que la columna de aire frío que absorve, obre nociva- t'!'ntes, ~ue podrán andar á su alrededor por esp..cio de
peligro del co~tagio de la diarrea verd~ y otras enferme- mente sobre su aparato pulmonar y además, la envoltu- crnco minutos.
Las ventajas principales que ofrecería á la ciencia eea
dades contagiosas que pueden trasmitirse de un niño ra en algodón siendo capáz de aislar el calor producido
por el pequeño organismo, es incapaz de ceder á éste construcción, dado caso de que ee concfoyese, serían~ su
áotro.
Respecto del gavage, he llegado, por medio de experien- cantidades de calórico que por la exigüidad de su circu- exactitud en las proporciol!es, facilidad para comparar
el tamaño de diversas naciones, corrig:endo ideas errocias cadavéricas, á determinar: l?, que la distancia media lación el niño no puede producir.
Otra de las ventajas de la incubadora es el hecho de neas, y facilidad para apreciar las diversas alturas y dede la boca del niño al centro del estómago es de 15 cent!metros en los niños de 7 meses; 2?, que 8 gramos de le- que favorece la perspiración cutánea. En una experien- presiones de la tierra.

r '-

25

ÜCT1IBRE,

1896.

EL MUNDO.

Un simpático jurado.

- Brechut es francés como tú.
y co100 tú cristiano, y si marnii se ha enamorado de él, n"A.sí como en el pleno cursc
da tit!ne de particular que ltS
de las heroicas olimpiadas la&amp;
d é la mano de esposa.
vírgenes m,is hermosas de la
Renuncié á explicará aquegloriosa Hélaie premiaban á
lla hiJa del desierto la diferenlos vencedores de los juegos
cia que existe entre un Cocon poc1posas coronas de encimandante del ejército francés
na, mirtho y laurel, así en pley un mero asistente; entre un
nos tiempos modernos en que
VermanC.ois y un Brechut, y
se ha inten•ado dar á los ejerresolví llamar al seductor.
cicios deportivos cierto rnbor
E l pobre soldado se am,jó :i
antiguo, las mujeres más hermis piés y me dijo:
mosas suelen presidir los atlé- ¡ Perdón, mi Comandante!
t,cos ejercicio8, las carreras en
Pero yo 110 t('llgo la culpa, sibicicleta, y ser agraciados jufno e lla, que me ha colmado
ces de los esfuerzos de los con&lt;le atenciones y me ha solicitendedores.
tado con insistencia.
Ejemplo hermoso de esta
-¿Pe~o no sabes que vamos
costumbr&lt;', vieja y nueva á la
á salir á campaña y qne no
vez, ha sido el festival organi •
tengo quien te reemplac.,?
zado últimamente en Ct ihna•
- ¡ Reemplazarm, !. .....
hua, cou el carácter de ce lebraY Brechut rn echó á llorar
ción patriótica, cuyo principal
como un niño.
atractivo consistió eu algunas
-No, mi Comandantecarreras de bicicletas en Jw,que
añadió el asistente-usted no
tornar·on parte I os mejores
puede despedirme y, por lo
campeones de aquella ciudad
tanto, antes que separarmedti
con promesa de premios c0n •
su lado, pretiero renn11ci,,r .t
eistentesen bandas y d.iplomas,
mi matrimonio con la odalisca.
discernidos por un grupo dt
Me enternecí ante la i,lea de
guapas eefioritas.
aquel sacrificio, que por otra.
Se comprendtrá, sin eEfuer•
parte no hntiera yo podido
zo, que el estímulo comuuicaaceptar, en atención á la tenado por la gentil pnstincia de
cidad de Demetria, y no tnve
lss jueces, ije tradujo en entumás remedio 'lUe resigna1·me y
siasmo y en refiidos esfue zo¡
acceder al matrimonio de Brede los campeones por hacerse
chnt.
acreedores á una merced que
Desde entonces fué para mi
de tan blancas y delicadas maimposible la exi4encia, al ver
noR venía.
por tierra todas mis idens acerTomen en cuenta esto nue•de la jerarqt1ía social y d&amp;
tros clubs ciclistas, y busquen UN SIMPATIGO JURADO.;-Relnas que presidieron las carreras d~ bicicletas efectua:la, últlm ,mente en Chihuahua ca
la disciplina militar.
Ana ~unquez.
, ~nii!'ª Terrazas.
J d .3..Í.i B.!r m l l ?~
..ll.1,: i:J. A d .1 .u L.&gt;
•
la manera de que presidau sus
Mi suegrq me limpiaba las
Emlha Ketelsen.
C.um~n Herninlez.
concursos cíclicos, reinas escobotas, me co,ía los botonee.
g!daa entre las sefioritas más bellas de la Cdpital. A ~i veSUEGRO Y YERNO.
m~ hacía la cama, y luegn, á la hora de almorzar, recora,! como gana1;1 en entusiasmo y vida sus torneos y como
br.1b&lt;i su d ignidad de su..gro y se sentab1 á la mesa con
la tuerza se agiganta con el estímu lo y surge vencedora.
Días atras entabló~e en cierta tertulia una animada la familia, debiendo yo ~uardarle las deferencias que le
, Ofrecemos á nuestros lectores como ilustración de estas
correspondían .
lrne~s una fotografía del grupo de las "'raciosas
miembros co 1versación acerca del capítulo de los suegros.
0
. _De pronto tomó la palabra el general Vermandois y
Era yo a l miqmo tiempo el superior y el inferior. Podtl¡urado.
diio:
día imponer ocho días de arresto á mi enegro; pn" él po-Ninguno de nstedes ha tenido un sue"'ro como el mío
día desheredar á su comandante y hasta maldecir á a11_
Todos se mir~ron con sorpreoa porque ºnadie sabía qu~ yerno.
LA SANTA DE CABORA.
el GAneral hubiese contra1do matrimonio.
. Ibamos á ~egresará Francia, cuando el Dios de lns ejéc-Tenemos que retr&lt;Jceder-añadió el militar-al año citos tuvo piedad de mí. La peste arrebató en oC\lio dft!i
A título ~e cnriosidad ofrecemos á nue~tros lectores de 1860, en cuya época tenía yo treinta y cinco añoR y
á Dtlmetria y á Zelina, y me encontr~ ~olo con BrPc!mt.
do~ fo~~grahas. de_ la II ltracélebre Teresita '{; rrea en acti- mandaba un batallón de cazadores de infantería. Por
De v1wlta á la patria. mi suegro murió comn un rnlien•
t!,ldes 01en ant1tét1cas: una que podríamos llamar hierá- aquel entonces. estalla.ron las matan as de Siria, ocupada te en 1870. no quedando hoy de aquella hi~tori:i oriental
tu:,1 y otra profana.
pur ~os pobla_c1~&gt;0ee nvales: los maronitas y los drusos; más que el recuerdo de nna situación digna dtJ tentar la
Et Impar~ial, que publicó estos retratos á líneas, desig- la pri_mera cr1~t1ana y musulmana la segnnda; pacífica y pluma dP un libretista de ópera cómica.
nó tales..act1tudes cou los nombres de «Divinan y «Huma- traba¡adora Ja una, y la otra errante, guerrer&lt;i y un tanto
Despnt!-3 de este relato-añadió PI Gerrr»l-na&lt;la tiene
na... Eh¡an n_uestros lec~ree la denominación que más feroz.
dfl extraño qne sea yo partidario de la abolici6u de.... loe
!es p\azca Y digan qué actitud favorece más á la apreciable
La población mahometana de Damasco había atacado lus padres políticos.
llummada. Por nuestra parre...... opinamos por la hu- el barrio ~e los cristianos y hecho entre ellos una espan·
mana.
R1cARno O'l\foNROY.
tosa carmcería.
Estos retratos, tomados hace pocos días por u~a casa
El clamor de las victimas reclamaba la intervPnción
de T~xas, se vt;ndeu como imágenes, y hay quien los lleve e _1ropea, y en el mes ~e ~gosto decidió el emperador enEs preciso tener honor, antes de tener opinionee.
consigo á manera de amnleto contra tod0 mal.
viar un cuerpo del e¡érc1to compueRto de seis mil homG. TlllEl.l.HILT.
Igf!,o_ramos e\ a_lcance de su eficacia y si están tocados brt&gt;s, al mando del Gentral de Bru.ufort.
al or1gmal; lo urn~o que podemos asegurar es que son fieDese_mbarcamos en Trípoli, y nutstra llegada bastó
les y dtl todo recientes.
para d1Sper~ar á los druaos.
Los B:i.rtolos son los que hacen las Rosinae.
A los .pocos días me mandt.ron con mi tatallon á Alepo,
!\,fax 0 ' RE1,r,.
1~ Palmi_ra moderna, y me albergué en un soberbio palacio. ~abitado por Dcmetria, viuda maroti na de un mollah
de primera clase, descendiente en línea recta del mismísimo Autioco.
En mi excúrsión me acompañaba mi fiel asistente
Brechut, y confiern que 110 lo pasaba del todo mal en el
punto de mi residencia.
Sin embargo, mE\ habría fastidiado á veces soberanament.e á no haber vi_vido en compañía de la hija de Dem!'tria, llamada Zehna: una criatura angelical, de dieci•
s~1s años de edad, de rostro encantador, de labios purpunnos, Y con unos o¡os vtrdaderamente admirables.
Co1no uu Vermaudois podía aliarse sin el menor desdoro ú una cristiana dtscendíente de Antioco me casé
con Zdina, habiéndome servido de padrino ~l General
de Beaufo1 t.
La ocu¡&gt;ación se prolo_ngaba, temiéndose sin duda, que
d~~pués de nue~tra partida se tomasen los enemigos ternbles reprtsalias, y era yo el rnái! dichoso de loscomauda,,tes.
Pasó el invierno de ~8601 y al empezar el afio 61 me
llam~ un dla á sus hab1tac1ones mi aprt&gt;ciable suegra Demetri~, muJe.r hermosa todavfa y qnt sólo contaba treinta Y, ~rnco pruuaveras, con objeto de comunicarme una
uouc1a importante.
-Mi querido comandante-me dijo- no quiero qne
Eepas por otro conducto lo que voy á ¡,,articiparte yo misma. Me caso uno de estos ctíaa.
-¿Y poiré saber con quién?
--COn Brt;chut.
- ¿Con mi asistente?
-8í, es~y en~rnorada de él.Y creo que me hará feliz.
-Pero I v~ ve .D10.;i, stñora! p1tnse usted que voy á ser
yerno de mi criado.
- ¿ Y á mí qué me cuentas?_ Reemplázale por o.ro.
Entré de mal hU!JlO~ en m1 cuan.o y dije á Zelina, con•
desa de Vermando~s, que su ~adre Re había vuelto loca
Y qne una Demet.na, descendiente de Antioco, no podía
ca~arse con un cnado, para convertirse en mádame Bre·
chut.
TERESITA URREA.-En actitud mundans.
-¿Yeso qué imp:&gt;rta?-me contestó Z~lina sonriendo.
TERESITA UR:IEA.-En-actltud mística.

l

r

t,

�EL MUNDO.

268

25

ÜCTUBRE.

1896.

en la actualidad-pese á nuestro orgullo nacional-encontrar excelentes vinos espumosos !uera de Francia. Eeto
ea debido, nos. apreBüramoe á decirlo, á los importante&amp;
progresos realizados en estos últimos años por las ciencias enológicas y á la actividad desplegada por inteligentes especialistas. Es así qne Eep&amp;f\a, país clásicc de vinos espesos de licor, ee encuentra actualmente en condiciones de suministrar al cc-nsumo europeo exéelentee vi~
nos espumosos, rivalizando con los mejores productos
champaileses y pudiendo como ellos figurar dignamente
en las mesas mejor servidas.
Una de las marcas más conocidas es l!!. del CEIAMPAGNII:
CooORNJU, preparado en el establecimiento de D. Manuel
Raventós, de i::an Sadurní de Noya, provincia de Barcelona (España).
Los franceses son franceses. Hallan el Cn.UrPAGNE CoDORNll.: premiado con m~dalla de oro en AmbereA, y al
escribir de esta Exposición lo alaban aunqHe pese á su orgullo nacional, como dicen, pero aprovechan la ocasión
de denigrar á España como país clásico ae los vinoe de
cuerpo y dulces, como si España no tuviese de todo.
Y si tales alabanzas tributa la prensa extranjera al pasado y al presente de la CASA CoooRNJU, veamos el porvenir que le augura un compatriota, para demostrar quetambién hay quien en su patria ee profeta:

..

,

'/ \ t
b;,..,.¡;:.;.;;;;:..,,..u

, "

Champagne natural
y Champagne artificial.
I
Mucho ee ha escrito en Francia y en Es¡:af\a sobre
cbampagne, pero ¡con qué lige1e2a tn general! ¡con qué
poco conocimiento de causa! .A.parte de unos Pº?ºS auto1·es que con(Jcen el asunto, loa demás euelen ?op1ar, traducir 6 comentar, reuniendo un montón de ideas que el
lector no e111ie11de, ni el escritor ta~poc,).
.
~I desconoc1w1.:uto de un detalle o de una operación
hace surgir de la pltma una palab1a impropia que denarua obscuridad en tt&gt;do el escrito.
.
llimase champagne á tod l vino blanco ~Ppumoso, s1!1
pensar que se agrupan así dos clases de VID·&gt; de condiciones tan distintas, ue elabvrac16u ian rn_11a la, de proi,ietlades organolépticas é higiénicas ~an d1ft1entee, que
l,ien merecti norub,e a¡.arte.
.
.El champagne será natural, cuando además de ser vino puro, esté daborado por el ~is~ema cbampañés, que
consiste en provocar una formt-nt~c16!1 dentro d~ la botella, produciéndose naturalmente el ácido ~arbómco en su
int.erior; será artificial, ya t,or .~er an!n.c1al ti ~1~0 con
que se elabore, ya por i1.1troducirle el ac1do ?arb1,n1co ariificiaimeme 6 sea por med10 de una máq_urna de ga_seo881! ó de ácido carbóuico líquido, 6 por mil otros sistema~, que la baratura y la ciencia in".entan cada día ..
El champagne natural es, pues, vmo puro, y su á~1do
carbónico es de fermentación y producido en el mismo
-vino.
Queda al final sin fermento alguno.
l!:l champagne artificial no es má_s que una gesecsa de
vino 6 un vino a1tificial champañizado.
.
El' primero exige profundas y exteneas_ cue~·as y gran
existencia; pues eu tra?ajo natural necesita anos, y todo
esto r(;-pre~enta un capital eno1me, y ~·esul_ta car?,
l!:l et-gundo no t-xige nada de esto, m capital, m cue,as:El viuo que se corupró por la mañana, puede embotellarse 1:,eguidawe..:te, y beberse como champagne por la
noche.
ºfi • 1
Por esto abuud 1 tanto el champagne art1 cm , Y ee
consume tan poco el natural.
.
Sabido ee que en difor~ntes puntos de Francia, Marne, S.1umur, ilunrgogue, en Alemania, en Rusia, en Italia, en los .Estados lJ uidos; en Espaii~ y en todas partes
1 e elabora champagne en abundancrn; pero_ ¡cuant~ y
l u.iota falsific11ció,1 por doquiera! ¡cuiint_os vmos _ar~1hc1ales! ¡cuánto, vmc.s naturales champañlzados art1fimalmt:nte! El consumidor anda ciego, y ~ v~cei, consume lo
was caro, y á pesar de ello lo más ar~1fic1al.
.
L:i. tilaburación del champagne fué mvento de un fraile
benedictino llamado Don l'erignon, de la Abadía de
Hautvitlers, de }'raucia.
Tomó eu mmbre de la antigua división de Francia, de
la p10,·incia de Champagne.
.
Mas hoJ' ee elaboran tinfeimos champagnes en varioe

Tienen menoE razón aun, porque en en departamento
apenas Ee da la viña, y han de pagar el vino en la COSE:·
cha á 400 francos hectolitro, Jo que hace que compren vinos á todas las comarcas de Francia, á Espaf\a, á Hungría, etc., para elaborar eus champagnee, ya Il'!tzclados,
ya eoloP, pues en t-1 país no se produce la décima parte
del charnpagne que expendt-n, y menos hoy que la filo.xera está deetruyendo sus viñedoe.
. .
No tiE:nen máe razón al querer el exclus1v1smo del nombre, que ei afirmaeen los p ·risiensee que no eon pontas
de París las fabricadas en España.
LlárneEe puee, champagne, ya que allí fué su cuna,
aunque en'aquel pafe deban añadir!" cognac, madera ú
oporto, pues como sus vinos nó 11• garon á madurar Y la
viña vt&gt;geta diffcil y forimdamen1..,, han de 1eforzarlos
con gént'roe de otros paleet; pero conr,te que de@pnés que
ee han f'nFavado otros vinos, ee ha visto que hay muchos
,. en diferentes pafses que se prestan mejor, por sí solos,
para dar magníficos champagnes.

II.
IIISTORIA.

EntreFacada de un largo artfculo que M. Claude Yigny
publicó en la Ericiclopedes Coritemporairie Ilustrée. Reme
Hebdornadaire Unfrersel dP~ Scierices, des Arts et del' Indus•
trie, Parfs f:O FtrriPr 1895, con ocai,ión de haber vieto

premiado l0n medalla de oro en .Amberei, el CIIAMPAGNE
Cooo1rnrn, es reducida á poC'as palabras, la siguiente:
Nuestras visitas á la mayor parte de las exposiciones,
así como nue~tras excursiones á los paiees vecinos qne se
dedican á la viticultura, noe han probado que se puede

'

A no equivocarnos, está nuestra población llamada ,
ser, dentro de pocos años, un centro importantfeimo,
gracias á la actividad é intelig,mcia de uno de sus hij°'•
el conocido agricultor y publicista Don Manuel Raven•
tós [á] CodornÍI!.
Tomando por baee las tentatiyas hechas por su padreDon José para elaborar vino espumoso (champagne) , dedicó parte de eu actividad y de su fortuna á la fabricación
de aquél. Habiendo recorrido los países del extranjeroque elaboran aquel producto, como .Alemania, Italia y
Francia, quedó convencido de que la comarca de Champagne era la que con más perfección lo obtenía, y De&gt;
dudando después de repetidos eneayos de vinos de aJgu.
nas de nuestras variedades de cepas indfgena11 que podían producirlos tan finos como los. de los _vif!edoe de
Reims, de La Mame, Epernay etc., hizo venir ~rsonal
inteligente de aquellos países para preparar trabaJadoree
del nuestro, y excavando debajo de tierra, haciendo¡rra.
tas y echando miles de duros en instalacioneA, ha co111eguido lo que había previAto, ya que hoy fabrica y despacha botellas pa1·a todas las naciones de Europa con 11D
éxito creciente y con distinciones que no llegan á ob&amp;ener las marcas de champagnee finos hoy más conaidilradas.

................................................................................•

Debido á estos resultados, muy superiores á todo lo
qne podía esperarse, no cabe decir el vnelo y desarrollo
que va adquiriendo la indust!ia del cba_mpagne aqnf,
que hace ·que cada día _c&lt;;&gt;merc1antes de d1 versos pun&amp;1?9
vengan á proveerse y v1s1tarnos, y auguren un porvenll'
y renombre grande á nuestra vill'.-\, que habrá forzoea•
mente de aprovecharse de las vemajas que la habrá pro•
porcionado la implantación de eea importante indUBtrla
vinícola.
Haga Dios que tan halagado1·ae esperanzas no ee disipen, cosa á que tan expuestos estamos en este p~ís, ~onde una disposición del Gobierno basta -para fundir mlilones, llevar á la miseria muchas familias y paralizar la
vida de todo un país.
EL CoRRESPONBAL.
(De La Rrnai:ra11re, diario de Cataluña, nümerode 2:7 Dfclembrell!M·

( Continuará).

Altar para el oratorio del Sr. D. Felipe Mnriedas, San Luis Potosí,

países,
. d e8 d e cb ampagne al eAparte las importantes cant1da
mán, ltaliano, 1 uso, espaiiol, l te., dentro la umrua Fran. se elabora champagne en la mayoría de los departa:.!ntoe del :Este y p1incip1lmente en el Sur, en el Centro
y en el Oeete.
•
.
·
ó
Los comnciantes de la Mame qmeren, m:. raz n,
e Eó!o pueda llamaree cbam¡:agne el que sale de su
~~tigua pro, incia, queriendo eer como. los de Jerez 6
Burátios. sin tener en cuenta que estos vmos los producen sus tierras y el champagnti como el ~ognac lo produ:
el hombre pues sus cepas no dan vino esl&gt;Umoso, n1
~e fo?me espuma por sí e_olo, eino que sus vmos más ó
menos finos, tegún con quienes se comparen, son como
todoe los demás.

~~;--" 1-f•
-

1:XA ISDUSTilIA DIPORTA::s'TE.

Visto. general de Casa Codorniu.

.

't-1 . .

Ejecutado en madera dorada, en combÍnación con varios bronces,
Construcción de boco¡-es rn la Sec~i6n de 'Tonelerla.

En la fáhrica

de Jorge Unna y

Compañia, San Luis Potosi:

�Siguiendo nuestra excursión, vicitamos dos largas galerías subterráneas de 200 metros cada una, y ~n canal
en construcción, para producir un ~provecham1ento de
la¡ agnasdel ríoNoya, de fuerz~ de 60 c~b11.llos de vapor.
Su objeto es para la iluC1inac1ón _eléctrica d!'J las ene, as,
en que gasta hoy centenares de _kilos de bu¡ías, y para
una máquina de aserrar con ob¡eto de hacerse en caEa
las cajas de embalaje con mayor economía.

•

--DEL--

III
Agricultora en la "Casa Codorniú"
¡Cuán falsamente se dice qne 1!!, agricultui:a. española

está atrasada! Salen de vez en cnando com1s1on~ para

estudiar la agricultura en otros pa(Re•. y el_ Gobierno Y
las diputaciones mandan delPg,vhs_ á Francia, á Inglaterra, á Alemania, á los E31.ados Untdos, etc., para est~diar taló cual cuestión agrícola, tales ó cuales máqu1•
nas, sin pensar que hay mucho que aprender en nuestra
patria.
d e s in sa d urn í
En diferentes ocasiones se ha dicho
que era en agricultura el pueblo más adelantado de Es•
paña.
.
d e p ~ria,
, pn bl'1có
El Joumal d' Agriculture Pratique,
unos artículos y luego un folleto sobre es1: nucleo de proiedades de San Sadnrnf, que tanto _traba¡an y estudian.
p Allí se publica el Resumen de Agriciiltura. que es la ri;•
vista agrícola mái leída de España; allí la Agen_da .igricola de bolsillo, para guía de agrónomos y agricu!tores,
age~da que no ex:iste tan C0!13pleta en el ~xtr~n¡ero, y
de ambas publicaciones es director y prop1etar10 .el Sr.
Codorniu.
• •
d l
Al visitar con nuestros amigos el establec11mento e
Sr. Codorniu, ¿no habíamos de en?rgullec~rnos? Senta•
dos al rededor de gran mesa, con cmcuenta ó sesenta revistas agrícolas, rodeados de magnífic!' biblioteca agr~cofa de unos 1,500 volúmenes, s?lo respmí.bamos entusiasmo por la ciencia y por la agricultura.
¡Qué satisfacción al conv..rsar C&lt;?D un agróuomo t~n
inteligente, que con sencillez nos hizo ver su laboratorio
agrícola con todos sus aparatos y detalles!
La baianza de precisión de á medio milfgramo, la de
densidades Mohr-Westphalt, varios alambiques y ebulliómetros, el afrómetro para merl:ir la presión de ,as botellas de champagne y poder seguir la ~archa de lh~ fermentaciones, el microscopio para estn1iar todos los fermentos del vino una hermosa colecc1óu de fermentos,
tipos para conoc'er las fermentaciones ó enfermedades de
que puede ser invadido un vino, barómetro, manómetro,
higrómetro, dl•nsímetros graduados, buretas, etc. 1 ~te.
El Jurado del Centro Agrícola del Panadés, prec1d1do
por el Exmo, Sr. _D. :\Jan~el Durán y Bas, al_ negar al Sr.
Raventós el premio ofrecido por S. M. la Rema Regen!R,
se expresa como sigue en el dictamen firmado por D.
Modesto Lleó y D: Cayetano Yidal y Va!Pnciano, pn_blica lo en los periódicos en septiembre de 1880 y archivado en el CentroA~rícola. de Villafranca del P,rnadée.
«Han sido moti vos diametralmente opuest_os _los que
han militado en el espíritu del Jurado para eh]mnar dtl
premio á D. Manuel Raventos...... Hay más aun. ¿Se hallaría en el Panadés, en. Cat~luña_, eu Espa~a. tal vez,
otro propieta_rio por su m~hg~ncm y su act1v1d_ad, pudiese competir con el _propietano de c . . ~~ CoooR_:siu? Ebta hacienda no es hacienda: es una granJa expenmental,
nna es&lt;'uela modelo, una explotación agrí!)ola en toda
forma al nivel de las más pe_rfectas y a~red1tadas del exuanje~o, dirigida P?r un aincultor emi_ne!lte, que á_ los
conocirnientospráct1cos reune loa conoc1m1entos t~óncos,
que ¡:nuy pocos poseen, á la cual, con preferenc1_a á !as
escuelas oficiales, Jeberíamos mandar los propietarios
nuestros hijos para que al lado de tan bue1:1 maestr?
aprendiesen las prácticas ~grfcolas, las ope~c.1ones quimicas apUcables á la ¡,gr~cultura, la contab1!1dad mercantil, el ruanejo de ~o~ diferentes apa_ra~os é mstrume_ntos que requiere la v1t1cultura y la mm1cultura, los sis•
temas Ulás prácticos y de mejor resultado para roturar,
plantar, arar, binar_ ~ pod~r; las mani~ulaciones más
apropiadas para la vm1ficac16n y elaboración de los mostos, para la confección de calal,,·es por medio de azufrado...... todo cuando es menester, en resumen, para que
la tierra dé lo que debe dar, y puede decirae en el ~rans('Ur,.0 del tiempo que el Panedés, el hermoso y fértil ,PaMtdés ,-s nn" cc1111arca verdaderamente agrícola. al mvel
'(Je las más :ivauzad!IB que tiene el extranjero. Todo esto
tB y todo esto se puede aprender en la incmpnrnb1e ha-

cien(j.a del Sr. Raventós Justo, mnv justo fué pues, el
prPmio ofrecido por el Misterio de J:-&gt;_roento que le con•
cedió el Jurado General de la Ex:pos1c1ón de 8arcelona,
y mayor poilría haber sido; pero sería poco, y además
de poco no del todo jnsto, el premio concedido por S. .l\f.
la Reina R~gPnte al Centro Agrícola del Panadés, ya que
el Sr. RavAntói, por carta de más. como se ha dicho, n?
entra en el círculo de condicioues consignadas en el primero de los tema~ de Progra,ua ó de cartel de este año.11
¡Con que detalle, coml} entu'!iastas que somos de la
agricultura, fuimos signiendo, no precieamante los ad,~lantos, sino todos !03 emayos, bueuos ó malos, q_ne h_a
efectuado el Sr. Codorniu en su hermosa explotación v1tícola, y con qué amabilidad nos dió cien pormenores y
expli,;aciones del porqué de cada corla, en 10a cuales no
entraremos, pues no es para tanto la índole de esta monografía
.
.
.
Sin embngo, m pasaremos por alto m olv1dai'llmos
nunca por su hermoso trabajo, el deEfoode de tierras con
arado 'roturador ya con malacate movido por bueyes ó
ca bayos por el ~ual obtuvo en L892 el Sr. Codorniu un Diploma de honor y de gratitud del Instituto Agricola Catalán de Sanisidro, va con fuerza de vapor, que es para
las grandes extencio·nes y que vimos en pleno trabajo.
La lono-itud del cable qne arrastra el arado es de 5cl0
metros, c~n lo cuil puede trabajar m~~io kilómetro ?t~adrado sin mover la alació u de un solo s1t10; á nuestra v1S1ta
trabajaba el arado uuos metros lejo3 de la máquina de
vavor que le daba fuerza.
¡ Hermoso espectáculo, ver en me~io de una gran _llanura circulada de montañas la máqurna de vapor cmdada por labradores!
Hace un magnífiro efecto oir de !os labios de_aquellos rústicos franceses los nombres técnicos de pres1onee; atmósferas, caja de distribución, _émbolo, r!'lgulador, etc., etc.,
Es imprt'sión que no la olvidaremos ¡amás.
¡Bendita inteligencia y bendito estudiC&gt; que así transforma las cosas!

•

DR. AYER

IV
V,ndimia.

BODEGA DE LOS AIICOS.

lnfermos del Estómago

LA ZARZAPARRILLA
Purifica la Sangre.

En Septiembré se da principio á la vendimia. Esta e3
la época en que la CASA ConoRNIU preseJ?,ta un a~p~cLO
más grandioso. Toda de cerca esta rnvad1da_de carr,-e y
de gente y t-n la casa cruzan hombres Y mu¡eres por Lu•
doH lado~, sin que el visitante pueda hacerse cargo dd
conjunto y del orden que allí rema.
Ver allí reunidos alguno~ cent!'lnares de pers•:nas, la
mayor par•e venidas de Valencia, ~e Aragón o ~e l.1::1
otras provincias catalanas, gente rustica que no entien•le
lo que hace, sino que ocupa su lugar como una rneda de
un reloj eiu darse cuenta del papel que representa, t:s
éoFa qu~ causa ad1,.1iración.
.
.
En esta época son j,fe~ de ~r1gada todos los traba¡a~ort&gt;R de la casa; resultan rntehgentes todos los operanos
delEntrar
país. como han entrado en un solo d'ia 80, 000 k1·1os
de urn que hao de producir 600 hectólitros.de vino, y
trabaj::u-los, no de vino usual, sino to&lt;1:o de gént-ros e~p1;ciales, repres.1:nta _un cúmulo de traba¡o y una org.in1¿ación extraorarnaria.
.
.
. .
En el campo, diez 6 doce brigadas de venduma~oreP,
de veinte ó treinta personas cada una, con sus directores según el destino de las uva,q. Para el champague se
coge sólo el Pineau, Mennier,. ],forado, Momonech, et:.,
casi todas uvas negra&amp; e&amp;cog1das, sanas y maduras_ por
igual. Se embalan cuidadosamente_ en cestos, como s1 debieran venderse para mesa, pues s1 se rompen granos ya
no eirven para champagne.
.
.
Eu la casa hay la brigada de los que traba¡an las mis•
telas por un lado· por otro, la de los mostos azufrados,
con su inmensa c~lumna azufradora y su horno, y bo::nbas movidas con ~uerza animal; por otro, la ~e los vino3
comunes; pero la más complicada y la. ~á~ importante,
es la de los charnpañistas con sus sub~1v1s1ones..
LIMPIA: Llegan las uvas, y una br!gada de crncuenta
mujeres con sus tijeras, tomau los racunos ~n la ruano y
separau grano por grano los que haya podridos, verdes,
raeg.i.dos, endurecidos, etc., pues sólo han de quedar los
granos enteramente sanos y enteros. .
P&amp;E.,s.i.oo: .P.isan estas uvas .i las rnmenaas prensa_s,
veinte veces mayores que las usuales del país! donde, sm
pisarlas s1 aprietau, aprovechando sólo el pnmu mosto
que sale pues tan pronto como da color (ya que se hace
de uvas 'negras) no sirve para champagne. Sólo se aprnvecha la mitad del mosto. En la Mame, donde por el
frío, vida raquítica de las cepas, múltiples enfermedades,
poca viñ&lt;1 y esvasa cosech:", se venden. las uvag para
champagoe á. 2 fr.rnco3 el kilo, no es posible hacer una
selección tan esmerada que les haría p;,rJer ya d.-sJe luego la mitad de las u vas, ni es posible content_arse con _só ·
lo aprovechar para champarne el ~osto pnmero, smo
que prensan tr&lt;lB veces, y como el vrno m&lt;,,to resulta de
color es decolorado después, á pesar de lo cual resulta e l
vino 'á 5 y á 6 francos por botella.
PRIMER TRASIEGO: S.1cado de las uvas el mosbo incoloro
para champagne, y el de coloi: para vino fin&lt;;&gt; de mesa,
se coloca en botas de 10 hectohtros, y á las v,nnte y cuatro horas se trasit-ga para separar polvo, arena y el poso
que pueda haber, para que ferme1:1te brillante y no tome
gusto. Sólo el gran cuidaio y rapidez det.ene la fermentación las veinticuatro horas pnmeras.
F.:RMENTACIÓN: Fermenta este mosto luego en bodega,
bajo el suelo, en b.&gt;coyes de 6 !rnctólitros, que han de ser
precisamente de roble de Rusia, y la e,puma Y alguno!!
¡:ocos residuos que quedar..in se _desbordan del bxoy,
evitaudo 1ue queden den~ro del vrno.
( Continuará. )

"-•"'Toda sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, fioroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio de medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un éambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

vm.A. -Y

·Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO M:OJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre caaa. Oblea, el nombre DIGE~TIVO MOJARRIETA.
Di~pepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus sínt,)nias: Agrios después de las comiclas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se ooma, Digestiones lentas
ó incompletas q u~ producen Rt,pugnanda, Mareos,
Dolores &lt;le Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que SPgún enseñan millares de
personas l&gt;ien conocidas y re..-.;perable~, á quienes se vió
sufrir dnrc1nte rnuchos años y atlt-'más r-econocen eminencias médica~ de varidS naciones, sólo se curan con1plda y nu.licalmente con el

EN"EIEl.G-1:.A.

y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sense.ci6n de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

Qae obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A:

Las PUdoras del Dr. Ayer son •~ ·

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RAl~ES el ~ELL9 del rostro de fas damas (Barba. Bigole, etr..). sha
mngun pehgro ~ara el cul,s. SO Aii- de Bl&lt;ito, y millares de testimonios garantizan la eficacia
de esta preoaracwn. (Se •ende en cajas. ,ara la harb._ y en 1/2 o ajas para el l,igote ligero). Par&amp;
lo, brau,s, empléese el i'.I.L.I. • 0.UA. DVSSER., l,nie ,1,.,¡,.Rouaaeau, Paria.
d~truye hasta las

11?4+11--t??A;,,
~

. ~&amp;.---._

BAÑOS DE LAS DIOSAS,

C..¾5ir!P- .CABELLOS,DE
LAS NINFAS,
~~
CUTIS DE CLEOPATRA,
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•

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las Afecciones del Cútis.

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A-__
c~m;:p.R:::...mV~Usmo

el que ademas de sus dcctoa purtli.caate,i &lt;cmccl.oa é impide el

•

V

UNA ESPECIALIDAD ~~•~~,'ctºº

6 1erccr gmdodel \.ENENO DE LASAWGllE
permanentemente curados de 15 a :l.5 dias. Vd.

.

puede curar~e en su ca!ln.

Nada cobramos

que ~raouzamas cnrar. Sollcll~mos los mas ob•linado., ctsos y apelamos al Mundo entero por un
coso en q 1'? no hallamos podido curar. EEtt.a enfermedad IJ&amp; e,do siempre la pesadil)a de los mns
eminentes 1néd1cos. 5500.000 de capital para responder de o 1estra J!8ranw1.. Prut"vas absolutas se
cnvian t&gt;or corren s~l1ado il QUl&lt;"n Jo sohc1te. Dir.
ecc,011. COOK Rfi:~n:oy co., il07 Masoruc Temple
Ch1cago, 111, E. l'
'
B ODF.GA r.RA Xll'P..

-

S1 t:"e hft.....tomado mercurjo_ [odado

de µoras._,. y tocta.v1a se i;1e:nu•n dolorc~ y molestia@,
Esputo:.\ .ducosos en la Boca,oGargantn Ulcerada,
1&gt;1v1eso-1. Manchas Cobrizas, Llngns e,J cualquier
11arte del cuerpo. Calda del Cabello y Cejru;. este es
el oe~undo peroodo del VENENO DE Li' SANGRE

-

LAIT AN-TÉJ&gt;IIÉUQL'E -

LECHE ANTEFÉL
1

o=

ura 6 mezclada con agua, disi
AS. LENTEJAS, TEZ ASOLE
.A.RPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

y laGo,:a.

..

~
~ ...· '
• ..

_ca~eqacencadapaqoeteestá11Dpn,ooDn nos.. CoMPANV,
u. deA.,lllllCUJOJeq~dejadeeer le~o.

Montcl111r, N. J., E.

i~A;:,-

ENENO DE LA SANGRE ,

F-1 no curamos.

....,. ~

d:?=-

"'11111111•

.-.~

+ b ~ ,~

Este periódico está impreso con las tz·ntas finas

de la Casa LORILLEUX

y

COMP.

París.-U nicos ..\gentes en la Rcpu blica:-

LEw1s r

BLOCK,

llÉx1co.
.. .,url ..

�SALCIIICHONERIA ALEllA..,.&amp;
DE GERARDO IIEENE•.
JIEXICO.-COLIISEO NUMERO !&gt;. -JOXJCY.
Este cese tiene constentemente -

craadc y

warlado surtido de tode ele se de aalchocll-y e.ames frias~

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 1? DE NOVIEMBRE DE 1896.

NSNYYYYS&amp;YW

Jlll próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000-- Teriftoa.rá en el Pabellón Mol'WCOp
6 laa tres de la tarde, el Juevee

12 de Noviembre 1896..
b~o el plan siguiente:
✓ 14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimo•
de á. 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
PREMIOS:

1 Premio de.••. $ 1 0,000.••. s 10,000
1
.,
.,
., 1 ,ooo.... ,, 1 ,000
1
.,
,,
.,
600.... .,
600
1
.,
.,
.,
200.... "
200
2
,,
,,
,,
1 oo.... .,
200
10
,,
.•
,,
50......
600
25
,,
,,
,,
40.••.•, 1,000
100
,,
,,
20...... 2,000
200
.,
.,
..
1 o...... 2,000
2 Aproximaciones de 1 $ 1 001•
una anterior y otra posterior a
nllmero ¡,remtado con los ••••••
S 1 0.000 •. ;•• •...•......••..•
200
2 Aproximaciones de á $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
.
S 1.000.......................
100

845 Premio• que hacen

un total de

e

~·' ·W,OLF
UN I LA l?f PU Bl:.IGA
tN
MÉXICA.NA

17.700

:en próximo sorteo,

con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftoa.rá en el Pa,bell6:n Kort.oe_
• laa 11 a.m., el Jue-vee

26 de Noviembre de 1896.
beJo el plan siguiente:
11,000 BILLETES.
FONDO: S 320,011.

fP

~
V

PRECIO DE LOS BILLETES:

Enteros: $ 4.00.-Medlos: S 2.00.
$ 1.00. - Décimos: 40 oente.
Vl&amp;"éslmos: 20 cent•.

cuartos:

PRED.108:

i:re
t f'Naloa ~• llaea a follU•:. S 1 7'.~-&amp;eO
ErTodos los sorteos e,tolft baJO ~a Tilrtl~

:,-alrecclóo pcr!IODilles del SI'. D. Apolinar Cestillo,
Interventor del Gobie~. y ~ - ea¡pka.do d&amp; la
Tuorerla General de la Nae16&amp;
~
~

r

San Francisco n'lllD.

.r

ouTIN E

:¡
Polvo de Arroz especial preparado coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
fata lJecompermda e11 ta ,lzpc:iclón Yr:ivmat de 1889.

1

C::Ei:. F .AV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(Guardarse de las Imitaciones y Fals11icac1ones. - Sentenci! de 8 de Maya de 1875).

Premio mayor de ..••... ••• 180,000
Premio principal de ........ 20,000
t Premio principal de ........ l0,000
6 Premios de $ 1 ,000........ 5,000
' Premios de., 500 ..•.•• ., 5,000
1o
26 Premios de,. 200 .••••. ., 6,000
100 Premios de.,
100 .••- . ., l0,000
2eo Premios de., 40 •••••• ., 10,-400
480 Premios de.,
~o .. , ...., 8,::ZOO
t 00 Premios de 8 60, aprox.unacrones
al premio de 860,000. ...•••• ,.... 8.000
1 00 Premios de 8 40 aproximaCJonea
al premio de 8 2J,000.. •.•· •••, •··• 4.000
1 00 Premios de 1 20, aproxllllaCJones
al premio de 8 10,000. ••••••••••• 1
2.000
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premio mayor del (,()Jl)Q · · · · · · • l 5.880
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U. BASSETTI, O.renta.

J'.ÁJJlUOA ESPECU.:C. de Al"El'l'.S:S de 'l'OCADOll. pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'DO
CRE•A CAfflELIA, CREfflA ElflPERA TRIZ.
ROJ(I y BLANCII en cbnpetll8.
ROJ(I VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnles para ennegrecer pestaflns y ceJu.

POLVOS pnm en:pol &lt;ar los cabellos. Blondo, blnnco,
oro. pinto. y Jtnmante.

BLANCII de PERLA en polvo, blanco, róseo, Rache!.
POMADA ROJA pnra los labios, en botes y en rollos.

Los Productos de CH. FA Y se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

~&amp;stá ud. anémico ó debilitado?~
El mejoraemanerlo pera eau••

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

ciar,••
••EL MUNDO,•.
q~e certifica un tiro de

9,000 ejexn.plare&amp;

SAN JUAN.
De venta en to tas las Droguerías y Casas Importadoras del Ra1H

Con firma de un Notario.
LOa lectores de este perlódlaon de le clase más ele-da
del país.

.2 DE NOVIEMBRE, Por J. M. Villasana.
lfadre, yo no sé c¡:i&lt;'. t:cncn--:as llores d el ramposanto,-1uc cuunrto las mueve el ,icnlo--parcc: que están llomr.&lt;!o•......

•

NUMER018

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>La caridad y la poesía</name>
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      <name>La inutil riqueza</name>
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