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                  <text>SALCIIICHONERIA ALEllA..,.&amp;
DE GERARDO IIEENE•.
JIEXICO.-COLIISEO NUMERO !&gt;. -JOXJCY.
Este cese tiene constentemente -

craadc y

warlado surtido de tode ele se de aalchocll-y e.ames frias~

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 1? DE NOVIEMBRE DE 1896.

NSNYYYYS&amp;YW

Jlll próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000-- Teriftoa.rá en el Pabellón Mol'WCOp
6 laa tres de la tarde, el Juevee

12 de Noviembre 1896..
b~o el plan siguiente:
✓ 14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimo•
de á. 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
PREMIOS:

1 Premio de.••. $ 1 0,000.••. s 10,000
1
.,
.,
., 1 ,ooo.... ,, 1 ,000
1
.,
,,
.,
600.... .,
600
1
.,
.,
.,
200.... "
200
2
,,
,,
,,
1 oo.... .,
200
10
,,
.•
,,
50......
600
25
,,
,,
,,
40.••.•, 1,000
100
,,
,,
20...... 2,000
200
.,
.,
..
1 o...... 2,000
2 Aproximaciones de 1 $ 1 001•
una anterior y otra posterior a
nllmero ¡,remtado con los ••••••
S 1 0.000 •. ;•• •...•......••..•
200
2 Aproximaciones de á $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
.
S 1.000.......................
100

845 Premio• que hacen

un total de

e

~·' ·W,OLF
UN I LA l?f PU Bl:.IGA
tN
MÉXICA.NA

17.700

:en próximo sorteo,

con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftoa.rá en el Pa,bell6:n Kort.oe_
• laa 11 a.m., el Jue-vee

26 de Noviembre de 1896.
beJo el plan siguiente:
11,000 BILLETES.
FONDO: S 320,011.

fP

~
V

PRECIO DE LOS BILLETES:

Enteros: $ 4.00.-Medlos: S 2.00.
$ 1.00. - Décimos: 40 oente.
Vl&amp;"éslmos: 20 cent•.

cuartos:

PRED.108:

i:re
t f'Naloa ~• llaea a follU•:. S 1 7'.~-&amp;eO
ErTodos los sorteos e,tolft baJO ~a Tilrtl~

:,-alrecclóo pcr!IODilles del SI'. D. Apolinar Cestillo,
Interventor del Gobie~. y ~ - ea¡pka.do d&amp; la
Tuorerla General de la Nae16&amp;
~
~

r

San Francisco n'lllD.

.r

ouTIN E

:¡
Polvo de Arroz especial preparado coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
fata lJecompermda e11 ta ,lzpc:iclón Yr:ivmat de 1889.

1

C::Ei:. F .AV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(Guardarse de las Imitaciones y Fals11icac1ones. - Sentenci! de 8 de Maya de 1875).

Premio mayor de ..••... ••• 180,000
Premio principal de ........ 20,000
t Premio principal de ........ l0,000
6 Premios de $ 1 ,000........ 5,000
' Premios de., 500 ..•.•• ., 5,000
1o
26 Premios de,. 200 .••••. ., 6,000
100 Premios de.,
100 .••- . ., l0,000
2eo Premios de., 40 •••••• ., 10,-400
480 Premios de.,
~o .. , ...., 8,::ZOO
t 00 Premios de 8 60, aprox.unacrones
al premio de 860,000. ...•••• ,.... 8.000
1 00 Premios de 8 40 aproximaCJonea
al premio de 8 2J,000.. •.•· •••, •··• 4.000
1 00 Premios de 1 20, aproxllllaCJones
al premio de 8 10,000. ••••••••••• 1
2.000
'799 Terminales de 8 20. que s.e dete]!:minarAn por las dos últimas Cl•
fras del billete que obten¡ra et
premio mayor del (,()Jl)Q · · · · · · • l 5.880
'799 Termiaalcsd'e 1 ~. qae ~ det~
ainairán p&lt;&gt;f llas dlGs ú1t1mtio&amp;ras ctel billcM q_ue obten¡-a d
remio prioci?al: d~ t ~.ooo.... , l !5.980

()ftcinaa:

'

"'1...

m

U. BASSETTI, O.renta.

J'.ÁJJlUOA ESPECU.:C. de Al"El'l'.S:S de 'l'OCADOll. pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'DO
CRE•A CAfflELIA, CREfflA ElflPERA TRIZ.
ROJ(I y BLANCII en cbnpetll8.
ROJ(I VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnles para ennegrecer pestaflns y ceJu.

POLVOS pnm en:pol &lt;ar los cabellos. Blondo, blnnco,
oro. pinto. y Jtnmante.

BLANCII de PERLA en polvo, blanco, róseo, Rache!.
POMADA ROJA pnra los labios, en botes y en rollos.

Los Productos de CH. FA Y se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

~&amp;stá ud. anémico ó debilitado?~
El mejoraemanerlo pera eau••

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

ciar,••
••EL MUNDO,•.
q~e certifica un tiro de

9,000 ejexn.plare&amp;

SAN JUAN.
De venta en to tas las Droguerías y Casas Importadoras del Ra1H

Con firma de un Notario.
LOa lectores de este perlódlaon de le clase más ele-da
del país.

.2 DE NOVIEMBRE, Por J. M. Villasana.
lfadre, yo no sé c¡:i&lt;'. t:cncn--:as llores d el ramposanto,-1uc cuunrto las mueve el ,icnlo--parcc: que están llomr.&lt;!o•......

•

NUMER018

�19 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

270
~~EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO,

Teléfono 434.-Calle de Tiburdo núm. 20.-Apartado 87 b.
UXICO,

Toda la correspondencia, debe dlrlgl.rse
al Gerente de este periódico.

La snscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres·adelanh,dos.

Números sueltos, 50 centavos.
. .
A. visos: á razón de $30 plana por cada publ1 caet6n.

Todo pago debe.ser preei~amente adelantado.
BBGISTBADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

gía, cualesquiera qu~ fuesen los móviles. que la guiaran y
los pretextos 6 motivos qne la favorecieran; pasaremos,
en silencio la inc.m~istencia del proyecto, que apenas ha
dejado entrever una ~specie ~e protectora&lt;'l:o n~minal,
ejercido por. las potencias ~ed1:idoras e1;1 la mfeliz colonia pero de¡ando á Espafla intacta su disputada soberanía' y sólo nos referiremo~ á la posición que guardan en
la ~ctualidad los insurrectos, en los momentos en que seabre con todo vigor la campa?ª ~e invi~rno.
Limitado Maceo á la prov10c1a de Pmar del Río, por
virtud del dique opuesto á sus excursiones en la formidable Trocha, según aseguran los españoles, .6 por.su propia soberana voluntad, como cuentan los s1mpat1zadores
de la revolución, ha podido, en el relativo descanso de
la estación de lluvias, organizarse y recibir de fuera todos
los recursos de guerra necesari&lt;ls:á hacer fuerte su posición
en la intrincada sierra, 6 á darle los elementos indispensables á emprender con éxito nuevas aventuras lejos de
sus escondidas madrigueras.
Máximo Gómez y Calixto García, entre t1mto, en el
centro y el oriente de .1a Isla, no han po~ido permanecer
en indolente reposo, sino quA han deb1dn prepararse á
Los periódicos enropeos se han ocupado últimamente la tremenda lucha qne sean-eglaba cQntra ellos con nuevos
del fracaso que el séptim9_Congreso de la Paz, acaba. de recnrso~ y soldados nuevos en la presente temporada.
Roloff, el llamarlo mbistro de la Guerra de la embrioobtener en Budapest. En esta asam~lP.a toda la ~dm1ranaria república, ha derramado desde las playas extranble dialéctica de los juristas ha venido, como .siempre,
á tierra, derribada por la poderorn elocuencia de los jeras los recursos recojidos pnr sus lab?r.antes y parciales,
y en no interrumpida línea de expedtc1ones filibusteras,
hecho~.
f
ha mandado á los qne luchan por la libertad de la soña·
Cada temporada un gr&lt;tpo de per~onas de buena e,
entusiastas, sinceras. p.i1-.J dA talla exigua para ~altar_ al da patria cubana todo cuanto pudieran necesitar sus co·
pedestal de los hombres de E,tado,
µropone rnv~r•a• rreligionarios, en su insaciable sed de odios tradicionales
blemente realizar el hermoso sueño &lt;le confratermdad y de venganzas lPgendatias.
Los jefes subalternos no han cesado en su tarea, y ape•
universal, sorprendido en las rosadas y luminosas horas
de sus buenas digePtioneP. Se convoei\ á un Co!lgreso sarde las dificultades ofrecidas por la inclemencia de la
Internacional de la Paz, en el qne $P. proponen pnmeros estación y las numer, sas guarniciones españolas qne los
premio~ de oro y plata (dApreciada ) para \os autores de han tenido en jaque, han sabilo burlar toda previsión y
los mejores trabajos relativos á _la matt na s,e pronu_n• continuado su obra dP. destrucción, en donde quiera que
cían discursos trnfados ae retóricas g:\rrulenas, se dis- se levantaba un ingenio 6 se alzaban los muros de u na hatribuyen abrazo~ _á diestra y s~n_iestr,L, y _se clausura el cienda. que pudiera ser fueute de recursos al gobierno.
concurso en m,dto de un delmo de a1111stad adornado colonial.
con éxtasis y desmayos de los concurreates.
Y en tales circunstancias, cuando España, no obst:mte
Y á cada nueva tentativa romántica de est:\ naturale• sus inmensos sacrificios, y las hazañas heroicas de sus
za, contestan los Gobiernos del mundo civi!i?.ado ens::i~- hi;oe y los proaigios de valor de sus soldados, no ha
chando su material de guerra, reforzando su efe?tl.vo mi- po'dido dominar la insurrección; cuando se la ve obligada
litar, adquiriendo nuevas máquinas de extermm10, pre- á solicitar en extrañas fuentes los recursos pecuniarios
parándose á la lucha y descargando sobre el contnbu- que la faltan en el interior, y se la mira amenazada por
yente el horrible mazazo de la paz armada.
dentro con los fanatismos de los carlistas y los arrebatos
Todo sér humano que penetra á la vida, ignora la suma de los republicanos, y se la contempla comprom?-tida en
de dolores de donde ha salido; sn espíritu es estrecho pa- la nueva y formidable g11f'rrn. de FilipiuaF; sabiendotodora abarcar el número de víctimas que han determinad'&gt; esto ¿habían de consentir los patriotas cubanos en consu existencia; pero sí sabe, que la vida es lucha)'. que en trae~ otros coU1promi,os que no foeran los que han de
ella no se realiza el triunfo de los más buenos, smo ~l de aproximarlOd á su anhelada independeucia? Ellos, que
los más aptos. Y desde el momento en que las necesida·
con valor de todos r.,conocido, han ido con serenidad al
des del me lio le imponen la obligación de aceptar esta cadalso y han caído en los c:i,!:!Pº~ de batalla: cobijados
forma inapelable de persistencia. susenngías c&lt;rneurren
por la enseña de la «estrt'lla solttana,» ¿renunctarían á sus,
al combate de la2 fuerzas coutrarias que se alzan en su sueflos, hoy que pretenden alcauzar la prox:imidad de su
camino.
realización, como Moieé• la tierra prometida? ......
Hay para las n'.lciones tambiéu un pritci¡_&gt;io que sobreNo es de creerse. Hu biérastoles ofrecido semejante trannada por encima de las aparatosas declaraciones del De• sacción á raíz de la contienda, y no .is difícil pensar que
recho Internacional, como por encima de los lagos tran- la hubieran aceptado.
quilos se amontonan los nimbusen las t.ardes tempestuo@as:
Ninguno más que nosotros ha clamado por una solu•
laforce prime le droit-la fuerzª domina al derech(); fór· ción aceptable paraamhas part1-s; nadie más que nosotros,
mula que el hombre terrible que más influencia ba e}er· ha predicado la concesión de libertades autonómicas, bon•
cido en el viejo continente, en las postrimerías del siglo rosas para España y convenientes para Cuba; pero eso.
XIX, ha tomado por su divisa, y apoyado en ella,. ha en ~u oportunid,1d y sazón. H0y, con pena lo decimos,
arrojado al surco la simie1;1te de la revancha, de ese ah1:n- creemos que par&lt;1 de8gracia de Cuba, y pese al orgullo y
to caliginoso, que presagiado por V1?tor Hi~go, le hizo amor propio mal encauzado de los españoles, no queda.
escribir aquella frase aterradora: El msommo de la Eu- otro recurso, que hacer un sugremo esfuerzo para arra nropa comienza!
car de raíz toda idea separatista tn Cuba, 6 resi¡¡;nar•e á
La amenazadora profecía ee ha cumplido, y d~Ppués &lt;1e ¡,erder una posesión que á la Corona cuesta mucho más.
siete Congresos de la Paz, todavía sobre las naciones dé- de lo que vale.
biles de la humanidad se agitan las poderosas manos de
Ninguna mediación pacífica tendría resultado po~itivo.
los pueblos fuerteP, disp11estos ácon_verti! las medallas de en tan difíci,es circunetancias; y antes de intervenir de
bronce de esos concursos en materia pnma para sus ar- modo violento, deben pensarlo 111ucho los Estados Unimas de fuego.
dos, porque de st-guro, enesaaventnra, ni querría, ni po •
drfa México seguir una política agresiva.

zas que no nos parezca digno de ser ac&lt;;&gt;metido, cuando
]a ~tiqueta del patriotismo lo ampara, m magno proyecto
que no halle eco en los espíritus. El que se atrevi,_á poner en duda la realización de una de estas maravillosa.s
a venturas, caerá á !os gol pes de_ la opinión más generalizada y se le tratará de mal mex1can.o. .
.
Y de esta manera, falseando el criterio de una virtud,
se llega á establecer el principio contrario.
Estamos obligados á ampliar más el concepto de la Patria, representándonos á ésta de tal modo grande y f!lerte
que resista á las severas enseñan¡¡as de la obs~rv~c16n Y
del análisis, y de tal suerte serena que nos aco¡a siempre
en nuestras desventuras y nos perdone nuestras faltas.
Ese patriotismo puesto al serv!ci.o. di: tantos pensamientos descabellados y de tantas 1mc1at1 vas locas, no es
el sano y robuEto afecto que l:.\ República necesita. El
verdadero patriotismo está má~ &amp;ltol

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá Tite Spanish American Newspaper Company, 136 L1berty St. New York, E. U.»

líloht5 rbiti1rialrs.
¿1fa banrnrrota br lit 1.}h'morrada?
¿Ha hrcho la Democracia bancarrota? ...... Esta inesperada pr?gnnta, que se destaca como ,.¡. som?río Man e,
Thecel, Pharés en los festines de las nac1onal;dade~ modernas, parece desprenderse de las ama!~ªª revelaciones
contenidas en una epístola &lt;'l:e J?o.n Em1lt0 Caste]ar ac_er•
ci\ del sufr~gio; surge de la mc1s1va pin~~ dP_I ¡acobt~o
Proal, en su curioso volumen sobre la cnminal_idad politica; se evapora de la robusta pluma del expenmen~ador
Zola, rE ciamando un flTan sable para la rt-splandec!ente
rE•pública pnropea. ¿(.!ué puede espe•ar el porvenir d.e
una forma de gobierno que tan dolorosas llagas nos exhibe? ¿Qué c1.,be aguardara~ de un sistema engendrailor de
tan disoh·entes actos sociales? ¿Ha llPgado par:, la Democracia l:1 hora de morir, 6 quizás una evolución podrá
salvarla de Fu fracaso?
.
.
La vtrdad es que el ideal democ1 ático no ee ha _realiza•
do en ningt'in país ni'en ninguna época; el gobierno de
la mayoría, la dirección de l?s asuntos públ_icos _POr las
multitudes, jamás se ha rf'g1strado en la h1stona de la
humanidad· como ideal h1tsido ·imado por todos los
poetas y en~alzado por tod?s los polfticos soñadores; en
la realidad nunca hemos visto practicado ese programa,
y en aquellos pueblos en que se ha intentado ensanchar
la acción de las masas, la anarquía más e~pantosa ha
substituido al hermoso espectáculo prometido por los
admiradores contemplativos de la serena diosa del gorro
ftigio.
La ingerencia de las clases populares en los. asuntos
públicos, cuando est~s maEas. no rep~esentan mtereses
permanentes sino p:is1ones ba¡as, apetitos y r~ncoreF, sólo producirá trastQTDOB profundos, perturbncJones hondaA, , esequilibrios enormes en el aparato soetal. Por u!l
momento pudo creerse que fstas do_lencias .serían radicalmente extirpadas con la panacea instrucci67!-; p~ro hechos recientes han demostrado que esta med1cac1ón no
ba~ta cuando no va acompañada de una fuf rte dosis de
riqueza crPada.
F:l socialismo europPo Fe rPclnta entrA obrPr0s elevados
á cierto grado intelectual. 8p... ncn cita en una de sus
obras la carta de un operario inglé8 im-truiJo de cierto
nivel de neeesidades qne no pnede FBLibfacer: 1a instrucción ha sido para él, el vehículo poderoso para arra~t.rar
sus ideas la marmita en que han entrado fn ebulltc16n
snR disol~encias tumultuosas. Conciencias tan mal preparadas no están en aptit•ld de realizar l&lt;?s fines demo•
cráticos, fundados en la más pura y heroica reserva _dA
virtudes sociales. ¿Q11é sucede pues, con l.a D~mocrac!a?
La Democracia mceEita afinar sn maqumana, mod1fi•
car su mecanism0 rectificar sus aparatos. Alguien ha
dicho que los cue~pos existen por el equilibrio, más ?
mPnos estable, de las fuerzas; el resultado de eete eqmlibrio es la vida. Para las naciones como para los cuer•
pos, la condición de la vida es el equilibrio, y en ellas las
fuerzas las constituyen los intereses. Hacer entrar en el
t-jercicio de la soberanía el mayor número de interese!',
es el remedio de la Democracia, y para ello EL MuNDO ha
abogado por el sufragio restringido.
La época presente, de transición y recon trucción, dPbe seflalarse por dPjar bien preparados unos, y resueltos
otros de los problemas políticos que se des~acan en lo fu .
turo. Basar nuestras instituciones en algo eólido y ver·
dadero que aparte de la ~epública la ~ospecha de una
conmoción altamente nociva para la soCiedad, es tarea de
la generación actnal. Los hechos que en estos momentos
se nos ofrecen, deben servirnos de ejemplos para la obra
que algún dí.i estamos obligados á realizar.

$olJrt p-atriotismo.
Frecuentemente circulan acerca del patliotisruo las
ideas más extravagantes. Se tiene como una grave falta
de amor patrin, exhibir defectos y pre¡uicios, deshacer
C&lt;lnceptos erróneos y emití~ rectificaciones .necesarias.
BJjo el pabellón de la Patria encuentran salida muchas
mercancías averiadas que conviene retirar de la circulación.
Entendemos nosotros que el verdadero patriotismo no
está en ocultar uuestras enfermedades, sino en procurar
su curación.
No sucede así, sin embargo, y en México se estima que
el amor patrio consiste en halagar nuestra vanidad, en
hacer la apología de nuestros defectos y en cerrar los
ol1los á la voz de la verdad.
No hay impulso, por superior que sea á nuestras fuer•

ª"

***
electqral que

RESU)IE'.'1.-Una inciativa dPl "New York H•raM."-Dillculta1l para que progresP.-La in,nrrecci6n ,1~ C11ha y sus
dtf~nsore~.-l&lt;'in de la Campaña elPctoral en Norte Améri·
ca. • Una anécdota de Gnillermo 11.
Aunque quisiéramos apartar la vista de los graves acon·
tecimientos que se dernrrollan en los candentes campos
de Cuba; aunque intentáramos desentendernos de las interesanteF cuestiones que allí se debaten entr.. los resplan.
dores del incendio y !ns gritos salvajes de la matanza y
el exterminio, no podríamos sino fingir indiferencia, ante la solución ele un problPma que efecta pueb!os de nuestra raza y grupos sociales que á nosotros se unen por comunidad dA aApiraciones.
El Ne:w York 1/erald, periódico de a:ta importancia y
reconocida universal significación por su manera de tratar la política internacional, ha lanzado la espPcie y sos•
tenido la posibilidad de zanjar todas las dificu ltadt:, y remediar todos los males que aquejan la révuelta Antilla,
mediante la amistosa intervención de los Estados unidos
y México, ante el gobierno de España, para que haga cesar una situación lamentable bajo todos aspectos, porque
agota estérilmente las fuerzas y &amp;nergías de la metrópoli
y convierte la antes rica y próspera colonia en lúgubre
teatro de desolación y de ruina. Para considerar debidamente y juzgar sin pasión la iniciativa del reputado diario neoyorkino, no mencionaremos la oculta rivalidad
que ha provocado en la prensa europea, especialmente en
la francesa, que pretende vislumbrar miras intere@adas
en toda intervención americana, aunque se intente cubrirla con el ropaje de la abnegación y la buena fe que
nosotros suponemos; no trataremos de la exquisita susceptibilidad del patriotismo español que se ha sentido
herida con más 6 mpnos fundamento, al sólo anuncio de
una posible mediación, que sería rechazada con viril ener-

La ruda campaña
por luengos meses ha.
llenado la pública atención en 1a gran república americana, apartándola d,. todo cuanto no fue ra la discusión delos candidatos ele idos en las convenciones nacionales,
está ya para terminar, dando fin:!. e,a excitación extraor·
diuaria, que por tanto t.iempo ha mauteniJo los ániwos
fuera de su natural nivel y ordinaria serenidad.
¡Qué de di;curaos rn han pro11unciado! ¡cuánt,o~ ar·
ículos se han escrito! ¡cuánto dint'ro se ha derrochado.
buscando votos y comprando voluntades!
D.i un lado el capital, el monop.. lio, la riqueza soberbia.
qne apedrea á la mnltit11d con sus fajos dt1 billetes y re·
el uta adeptos al @o u engañador de 1111 proteccionismo exa·
jerado; del otro, la audacia, el liri~rno elocuente, la poesía financiera qne g,,lpea ,í. los mePtings con catapultas de
tropos y ametralladoras de rnetáforaE&lt;; el esfoerzo de los,
proletarios qne prvtestan contra una situación que juzgan
contraria á las masas que trabajan y que sufren, el socia·
lismo, e11g,rndro de civilizaciones cadúcas, asomando su
cabeza tnangular nor entre la virgen selva americana; Y
por encima úe .-ste Cl)nflicto de interesPB y de e,te cho-·
que furibundo de pasiones, el buen sentido del p&lt;iÍS que
cree y espera qu•·, confía tranquilo en q1te, cualquiera quesea el preferido eu loi comicios del tres de nvvielll b~e,
la República será salva, porque tiene sangre b.1stante JO·
ven en sus venas para soportar esta9 crisis, y serenidad
suficiente en el pueblo luchador para no verse.arr:istrado,
hasta el suicidio.
Sí, hay energía bastante en la gtan nación americana
paras ·lir incólume de esta pru ib L. Tufo anuncia que la
candidatura republicana saldr í vencedora, elevánJ,i~e,
sobre el pavés al gran proteccionista,al ya célebre Me Ktn·
h,y; pero si los cálculos más favorecido'! resultaran erró·
neos, y fuera electo el joven orador de N ebraska, el incan ·
sable Mr. Bryan, ya encontrarla la federación la manera de
salvarse y continuar su carrera de progreso; puea ui Mac
Kinley habla de ser en la primera mag_istrdt1ira tan con·
servador como lo hacen su3 p:utidario.;, ni Brydn t:i.n ra-

}9 NOVIEMBRE,

1896.

EL MU~7)0.

dical y socialista como lo pintan sus arrebatadores discursos.
Pronto pasará la exaltación política temporal, y, serena y majestuosa, continuará la república anglo•sajona su
gloriosa tarea de progreso y engrandecimiento.
Para mostrar la íntima ***
rivalidad y profunda división
que aparta las unidades germánicas, que solo por la fuerza permanecen atadas al trono de Prusia, que sobre ella!i
ejerce odiosa tutela y ruda hegemonía, ,·amos á referir
una anécdota que se refiere al Emperaior Guillermo.
Acababan de efectuarae las maniobras navales de Kiel.
El Emperador, satisfecho, recorría las filas de sus valientes súbditos.
Acercóae ante un recluta bivaro, y despuéRde la sacramental frase de «t.eme á Dios y obejece al Káiser,» con
que acostumbra saludará los marinos y soldados, ¿á quié n
te refieres, le dijo, cuando hablas de nuestros enemigos
exteriores?
-A los rnsos contestó el recluta.
-¿Y quiénes son, según tu modo de pensar, los enemigos interio•es de Alemania?
-Los prusianos, dijo el inocente b.í.varo con toda gra·
vedP.d.
29 de Octubre de 1896.

X.X. X.

DOS ERRATAS.
Rnplicamos á nuestros lectores se sirvan excusarnos las
dos erratas de caja que apart-cen en EL MUNDO dP. hoy:
una, que retraza el número de orden del periódico, di·
ciendo , 7 en vez de 18 y la otra que da al folletín la fecha
del ai'io pasado.
Nuestros empleados del departamento de caja son nuevos y e&amp;to pudiera servirnos de disculpa.

Cajas tle p:,pel, cartón 6 cartnlina impermeable~.
Se hacen ~e papPl, de cartulina 6 de cartón, pintadas
con un baru1z que las haga impermeables á los líquidos,
y grasas.
Dicho barniz puede aplicarse interior 6 exteriormente 6 por ámb,1s caras á la vez. Las cajitas pueden tene1~ forma r_edonda, oval, cuadrada ú otra que se conside
re con vement.,.
Para fabricar estas caj'tas se hace primero el tubo que
ha de constituir el cuerpo de la caja, para lo cual se puede _proceder de dos mo!1os: 6_bien se corta el papel, cartulina 6 car.tón á las d1mensienes necesarias, y se encola para formar t&gt;l cuerpo, 6 se hace un canuto cuyas diDlenciones correspondan á las de varias cajas, y después
se corta tra nsveraal mente á las medidas nec.isarias. Del
mismo modo se puede hacer el cuerpo de la tapa, dándole las dimeuciones necesarias para que pueda verificarse
el enchufe con el cuerpo de la caja.
Los fondoe se cortan con un cortader 6 sacabocados
dándole las medidas justas que ha de tener interiormen'.
te la caja 6 la tapa, y se colocan en una 6 en otra por simple aplicación ó encaje.
Fin~lme1,tt-, Pe le da la capa de b~rniz que hace que resulte impermeable el papel, cartultna, etc., y las juntas
que forman los fondos con los cuerpos respectivos.
. Como harniz puede emplearse cualquiera de los que
tienen por ba~e ólPo, alcohol, esencias, ooncina petroleo, sulfnru de ca,·bono, espíritu de maderas, ber:zon
éter de petmlt-o, éteres, amoniaco, jabón etc.
'
E~tas caja~ ti'clnen sn ¡,rincipal aplicación en las farmacias y &lt;lroguerías, para contener los ungüentos 6 preparados farmacéuticos gracientos, pastosos 6 semiliquidos.

FERROCARRIL ELECTRICO SUBllARINO.
S l está poniéndo en práctica nn provPcto de [Prrocarri 1
eléctrico submarino en Iri~laterra, que.debe unir Brighton
y la aldea marítima de Rottingdeau en la costa meridio•
nal inglPsa, condado de Suseex.
Para facilitar las relacion0s entrP r~tas dos estaciones
balnearias, distantes una dt, otra ~eis kilómetros aproximadamPnte, Ee ha hecho pnsar una vfa férrPa por la pequef!a bahía que la costa forma en este lugar. El fondo de
esta bahía, perfectamente unido, debe recibir los carriles
dl'.l ferrucarril eléctrico proyectat.lo. Los alambrea eléctricos se colocarán, sobre p0stes elevados de 5 á 7 me·
tros sobre el nivel ddos carriles durante la marea alta.
Sobre esta vía férrea circulará un cochi, mny elevado.
de 16 metros de largo, que podrá conu¡ner 150 perAonas
Para impedir la inmersion del coche, se 1~ colocará so'.
bre barras de ~cero de 10 metros de altura, fijando las
partes sumergidas de estas barras eobre ocho ruedas que
pasarán por los carriles colocados en el fondo del war.
Dos dinamos colocados en la parte superior del coche
Y uni~os á los 3;lambr~s dan 111ovimiento8ecalc11laquese
necesitarán tremta minutos para frauquear la distancia
-qo.e separa Brighton de Rottingdeau.

DON füAN DE D¡IOS CARRASQUILLA.
T1:nemos el gusto de publicar como jnsto tributo al
mén!-0,. el r~~rato del St: Doctor Carraequilla L., bogotano &lt;'l:1strngu1ao, que es sm duda una de las más positivas
.glorias d" nuestra América latina.
El Sr. Doctor Carrasqui.lla.es &amp;l ~ d e - l a - steroterapia anti lPproea, que ha llamado la atención de todo el mundo médico.
.El rP.trato que publicamos pertenéce á la Sociedad
~1ent.ífica Antonio Alzate que tanto estímulo presta á la
c1enc1a en nuestro país y que, de paso, merece que la consagremos algunas lineas.

DR. J UAN DE D. CARRASQl:ILLAL.

[Vease el artículo

rdat.ivo)

E, esta i\sociación la mejor relacionada con el extranjero, pudiéndose mostrar como prueba inequívoca de ... 110
el dato de que suele recibir cada mes m,í~ de 40ü voliírntines remitidos por los principales centros científl~os del
mundo. En lA actualidad el número anual de estas donaciones asciende por termino medio á más de mil y el progreso es constante; lo que hace que no exista en México
una biblioteca dotada como la suya de las mejore➔ obras
de la ciencia contemporánea. Las Memorias y Revista de
la Soc·edad circulan y son leídas en muchas naciones,
debido en gran parte probablemente á que en general todos aquellos artículos que se comprende que son de inte·
rés universal, se leen con gusto.
Volviendo al Doctor Carrasquilla, olvidamos decir que
es entre muchos sabios, uno de los miembro8 correspondientes de la mencionada sociedad.

UN.A. PRESENT.A.CION
En nuestro próximo número tendremos el gusto de
presentará nuestros lectores á una poetisa tan vigorosa
como inPpirada...... y bella añadiríamos, si no te1Uié80•
moA sPr indiscretos.
Véade nuestro próximo número.

Un gran congreso fomenista.
Las mujerPs han celebrado en estoA días su gran congreso, reuniéndose en Berlín lmi directoras del movi•
miento femenino. mal llamado femenista.
No Re descuidan las faldaA en imir.ar á lo~ hombres en
Psto de aprove~har 6 de perder PI tiempo jngand" á los
Congresoe. En Abril de este año convoc.ll"on s11 Aguel,i.
rre ( ¡con perdón sea dicho, oh crítico escrupuloso!) +-n
París, ahora en la r.apital de Alemania, y el año que vi.,.
nP 11e reunirán en Bruselas, y en 1898 en Londres.
Bueno; y
«¿Qué quieren esas nnbes qnp con furor se agrupan
Del aire trasparente por la r..gión aznl?
¿Qué quieren, cnando el paso de su vacío ocupau
Del cenit snspendienao sn t,n,ebrorn tul?
¿Qué instinto las arrastra? ¿qné ePPncia l•s mantiene?
¿Con qué Re.:reto impnlso por el vacío van?
¿Qné ser velado en ellas atravPsando vienP?
8us cóncavas llanuras que sin lu1ubrera están?"
EstaP pre1rnntas, envneltas en la&amp; Püdoras de SalornSn
que dirigía Zorrilla á las nnb...s, hace cincuenta años'.
la~ dirigen hoy toilns los prójimos pacíficos á las señoras
congresistas, que d ... jando de cuando en cuando P-1 techo
paterno de su~ maridos, como decía el otro, se sub&lt;&gt;n, un
á las nubeH, amo más arriba &lt;le los cuerno!! de la lu1H1 ,í
los cielos de la bienandanza futura femP.nina.
'
Mujeres hay qne sólo BRpiran á nutrir y sostPn"r t-1
culto del amor á la patria, a, hien y á la humanidad en
platonismo puro; otraR qnr quieren nutrir la inteligencia
de sus compafleras y dA los niñoq en ¡;edagngía perrnanente, y otras que aspiran á nutrir el corazón y el ánimo di' los deegraciados con la sa111a carirlad. Todo e8to
est.l. muy bien, admirab lem1&gt;11t., bien. E,,e es el oficio
providencial de la mujer, nutrir. Primno, con su sangre,
con ~I néctar incomparable de sus pechot!, crían á~a hu~am~ad; d~spués nu_tren con su amor y su calor la dificil ex1stenc1a de la niñez; más adelante, con sus cuidados y su trabajo alimen~an á la familia; y muy á menudo
nutren el corazón de la ¡uventud con sus sanos consejos
de madres, y, en fin, nutren todos ios ideales todas la,i
esperanzas, todas las dichas del hombre con ;u amor. Si
algunas- veces, por desgracia, no ocurre esto no tieoeu
ellas s~las la culpa, ni nosotros tampoco, sin~ ellas y nosotros ¡untos.
Vengan, pues, en hora buena las mujeres á los congresos y á los ~ ings, y á las luct.as de la sociedad, y al
hogar y al desierto, y al funeral y al baile, siempre que
lo bagan para realizar su especial misión de nutrir las in-

271
teligenciaq y 103 corazones; pero no se molesten en querer ejercer oficios como los de gobernar y dirigir los pueblos, pidienao, por ejemplo, el manhood suffrage, el
sufragio del ciudadano, 6 la entrada en la junta municipal ( P11ris and D ~3trict Courir.il•) 6 en la diputación provencial ( CounJ.y Council!!), Aq•1ell"s argumentos del rebullicio de Chicago, con lo que gráficamente se r.ipresentaba la condición de la mujer, exponiendo que las lt!yes
americanas no dejan votar...... «ni á los Pieles Rojai, ni
á los idiotas, ......... r,i á los locos, ni á los p•?-sid iarios ...... !ni á la mujer/.,; fueron recibidos con irónicas burlas por la mayor parte de las damas nort,P--am iricanas y extranjeras que visitaron la Exposición, y se
detuvieron ante tal cuadro, porque ellas, los últimos seres,
al parecer, en esa denigrante escala, imperaban, guiab.in,
volvían tarumba y traían hechos unos monigotes, verdaderos esclavos, á los senadores, diputados, títulos, millonarios, ingenieros, oradores, generales, :filó~ofos y demagogos con quienes estaban casadas, sin consentir que
semejantes usufructuarios del manhood sn,(frage se opusieran á ningún capricho ni deseo de sus caras mitadP.s. Eito, ee entiende, entre matrimonios decentes y bi,•n avenidos: porque entr.i gente tronada no cabe más id.ial de
justicia que el que debe desempeñar el g,rndarmP.
Así mandan y gobiernan, sólo por m iniqterio del cariño, del respeto y de la hidalga cortesí.1, l:is fa\rlas P11 los
c~lzones. ¿Y aun quieren ustedes má'l per8onalidad, autonomía y progreso, señoras mujeres?
Por eRto, pu,..s, hay que distinguir entre pretensiones y
pretensiones. La instrucción, la educación, la caridad, la
propaga11da del bien, los títulos universitarios, la prepiedad y disfrute de su~ ganancia'l, ld participación en
las profesiones apropiadas á su suficiencia, los puesto3
distinguiJos, la Academia, todo para ustedes, si á ello aspiran y para ello demuestran tenP.r aptitud, en competencia con los hombres. Pero en la política y gobierno,
en la guerra y en los penosos tr.1.b ,j,,s de las profundidades de la tierra y de las soledad➔s d~l m.1r, dejen la labor
á los hombres, mientras la mnjer tenga las cualidades físicas y, por consigLtiente, las de sensibilidad, que tiene

DESPERDICIOS l&gt;B ORO Y PLATA
La estadística de la Real Casa de Moneda inglesa nos
dice que cuesta 31,000 librns esterlinas anualea el renos
var la moneda de plata. Est:.&gt; representa seis tonelada.
de plata que se halla de~parrarnada por Inglate•·ra, 6 en
otras palabras, que la pérdida diaria de metal es, por término medio, como de 86 libras esterlinas.
El oro no se usa tanto como la plata, más su pérdida es
tambié n de consideracióJ. De la Casa d.i Moneda salen
4.645,521 libras esterlinas y doble de este número de media➔ libras al año. E l pesJ nerdido en la manipulación
simple Pn las libras es de 0.396 grano al año, y en las medias 0.551 grano. Si alguno tuviera la curiosidad de calcular este desperdicio, encontraría qne si pudiera colectarse, bastaría para la cantidad de 16 libras esterlinas
diarias. No es dtt adntirarse, por lo mismo, que el lodo
que SE' lleva de una parte &lt;iti Londres donde han frecnenta&lt;ln por siglos hombres de dinero, t•1viera und c.rntidad
de lo~ metales preciOiOS.

.........

El telégrafo y , I teléfono en Abisinia.
Recientemente Re ha1t establecido en la Abisinia redes
tel ..gr•ficas y telt-fónicas.
1\1. Monrlon, ingeníerJ electricista, ie encargó del estudi0, organización y suministro de todo el material recesar'o para unir las más importantes poblaciones de
aqnel Imperio.
Estas in~talacione~ son del sistema Van Rissrll erghe,
~·a adoptado en Bélgica y otros puntos, que per.uite telegrafiar y telefonear por un miF&lt;mo hilo.

I 111licar1'1r eléctrico para bnqnes.
DeP'.lP hace tiempo, en todos los buques, las órdenes Re
traq1111te~ dt&gt;s,le el puente del capitán á la cámara de
máq11i11as, por medio de aparatos &lt;fe cable metálico sin
fin, qnt' nccionan una manecilla dispuesta en un cuadro
indic,.,lor.
&amp;gtí n la R evue Practique de l' Eletricüé, se acaba de ensn yar nno de esto~ aparatos accionando por medio de la
elt&gt;ctricidacl qne par,.ce dar tnPjored resultados bajo el
pnnto de viFta QP. en fnncionarnieuto. De este modo se suprime el cable ~in fin, q11e µresent,a graves inconvenienteH ya por s11 dila :ación bajo la influHncia de la temperatnn1, ya pQr las fr_ec11t'11te~ rupturas :í que está expuesto
á JJ':"ª" de los cmdados que se tengan para su conservnc1011.

Otro pago de $3,000.00, de "La Mutua"
EN GUADA.LA.JAH.A.

Guadalajara, Octubre 2ú de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director Generar de «La Mdtua» de Nueva York en México.
Muy seflor nuestro:
Hoy hemos recibido por conducto del B meo de LJo•
dres y Méx:1co y ante el notario Sr. D. Arcad in ra&lt;lilla la.
Puma de $3.000,00 (tres mil pesos fuerte, ) valur o.le la pó,
liza núm. 661,409 bajo la cual Pstuvo as..gurndn 1mestro
finado hermano el Rr. Cura D0,1 Guadalu pt1 , l&gt;arrn.
Que l:' presente sirva par,i h&gt;\cer públic.L 1111.,dLra g-rati-."
tud hacia u~ted que tan bondadosamente 110s ba facili•
tado todo hasta recibir la suma anti&gt;s dicha. si •1 haber
e_rogado gasto alguno ni haber.demorado el ¡,ago, qne como
siempre lo acodtumbra eea digna compañia, ha ijido vio,•
lento.
De usted afmas. attas. y f:l. S.
SOL:!DAO lBARRA,-RBffGIO IBARRA,

�]9

EL MUNDO.

272

~ · = = ~ = = = = = = = = = = = = = = = = = ==

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N üVIEllIBRE, 1896.

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. F,T, MTTNno.

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273

CHERBO0RG.

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Desembarque ae $$.

roro. el ~mp~raaor

't la $mperatriz ae Rusia.

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO"]

�EL MUNDO.

27.4

LOS CZARES EN PARIS.
Por fiu podemos dará uuestros lectores la relación ilustrada de la última etapa del viaje de los Czares, llegados
á París á principioR de este roes. Buen remate suá este
de nuestra tarea i nformatÍ\•a, del todo oportuna si se
atiende á que simultánPameute con las ilustraciones espaiíolas y norte-americanas, ofrecernos á nuestros lectores, los grabados que son la gráfica historia 1e ese pomposo viaje.
París se portó como bueno,
desplegando ante los Czares toda la pompa de que es
capaz, y eclipsando los feste•
jos todos de las otras potencias. París, ya lo hemos dicho no hace jamás las cosas
á medias, debía, pues, sPr
deslumbradora la recepción
v lo fué como verán nnestros
favorecedores por el siguiente relato.

Acai,o están admirados ellos también de la ooledad de
etiOd muelli!s que han contemplado un instante y del silencio que Lurba!", solamente los martill.,zos de los carpinteros que rf\oaran á toda prisa una aver(a sobrevenida
al puente del B i.sson Pero ya han de&gt;!cend1do la eocalera
de sn yacht. Av-entúranse por el puente, y ~~í es do1_1de
M. Fél ix: Faurrl avanza hacia ellos coil afabilidad fácil y
llena de dignidad, deseándoles la primer bienvenida de
Francia.
El Presidente de la República, con la cabeza deacu-

19 NOVIEMBRE, 1896.
e aperador al lado d, 1 Presidente de la Republica y en.
ob,equio del cual fueron pronunciarlos lo~ primeros brindis, los soberanos y el Presidente subieron á sus trenes.
respectivos que partieron, con un cuarto de hora de intervalo v á pequeña velocidad para París. A todo lo largl).
de la.vía que seguía el tren imperial había centinelas colocados: las l'nternas de las locomotoras ilu:!"linaban brus•
camentP. sus siluetas al paso; y las láwinas triangulares,
de las bayonetas arrojaban furtivos relámpagos ec. la.
noche.
En Cberbonrg, la Tecep•
ción del Czar Nicolás II y de
la Emperatriz Alt•jandra, había ten ido el caracter casi
exclusivo de una solemnidad
marítima y fu é como el sencillo prólogo de las solemnidades de París.
La llegada á París.
A las 9 de la maftada del'

martes, el tren imperial seunió en VerRalles al tren pre·
sidencial. En tanto que el
En Cherbourg.
tren ruso proseguía su ca•
mino hacia la estación MontAl pasar la Mancha el lupa rnasse para conducir dines 5 de Octubre para dirirectamente á los barrios de
girse de Inglaterra á Francia,
la ribera derecha de ParíP á
de Portsrnouth á Cherbourg,
la pequeña gran duquesa Oilos soberanos r:isos fueron
ga, el de M. Félix Faure. en
testigos de una verdadera.
el cual habían tomado sitio.
tempestad. En la mañana no
dejaba de haber sus in4uielos hué3pedes imperiales, tomaba la línea de cintura patudes en Cherbourg con resra dirijirse al desembarcade•
pecto á la tra veRía de los yaro escogido.
tes imperiales. El viento, so· Ahí, en Ranelagh, una esplando del Noroeste, era tan
tación minúscula había sidoviolento, que ni ann se había.
construida en eeis días. Imoído la salva de 101 cañonaposible imaginar trozo de
zos anunciando quH la Esarquitectura provisional más
cuadra del Norte, que había
partido á primna hora al encoqueto. Una marquesa de
cuPntro d&lt;' la E•trell"- Polar y
150 metros de longitud cuel St 1andart, los había enconbierta de colgaauras grises.
trado; cuando por fin, á meqne caían gracioFamente y endio día, un despacho del se~uirnaldada de follaje y de
miHorn aeñaló su aprnxi maflores.
ción. Una hora y media más
&lt;'omoen Cherbourg el Czar
tarde, la escuadrilla ruea y
y la Czarina aparecieron con
la escuadra del Norte e~taM. Felix Faure. Presentacioban á la vista del dique del
nes, salutaciones, palabras
arsenal y el cañón de loa fuerde bienvenida, revist.a de la
tes, después del de los acoguardia de honnr, prece1ien•
razados, saludó á los hnéspedo á la formación del cortedes imperiales de Francia.
jo. Todo esto pa~ó ante un
Al mismo tiempo el sol apapequeño nümero de privilerecía, en tanto que caía aún
giados, y no parecía sino queuna menuda lluvia, y á la.
el Czar tenía prisa de acabarentrada del puerto ee veía le
con todas eeas exigencias del
vantarse un arco iris triunfal.
protocolo, de hacer su entra•
A las dos y media, exactada á París, de sentir alrede•
mente, la Estulla Polar frandor de sí ya no las vanidades,
queó el naso. El pabellón imsatisfechas, sino el «corazón
perial flotó en el extremo
del pueblo francés» manifesdel gran mástil blanco, con
tando su simpatía entusiasta
el águila dorada de Rusia.
con fren éticos vivas, de los,
La impresión que expericuales no conocía aún más
mentaron entonces los especque el eco.
tadores agrupados aquí y ahí.
Ca población de París, enfué de lo más inesperado.
grosada por muchas centenas.
Fué una senaación de frío tan
de millares de provincianos,
característica como intemno estaba menos impaciente.
pestiva. Lo!! pérsonajes ofiDesde hace ya muchos día&amp;
ciales, los periodistas, los cuestá preparada, y bu aleriosos privilegiados, se agrugría, más que los adornos qne
paban en los parajes abiertos
se ven por todas partes, dan
al abrigo de las injurias del
á la ciudad una fisonomía de
viento y de las violencia!! de
fiesta. Desde horas atrás se
los centinelas apostados. El
atropella á todo lo largo de
muelle del arsenal estaba.
la vía asignada al cortejo im-.
desierto. De distancia en disperial.
tancia surgía únicamente la
Un cañ.onazo anuncia porsilueta de nn gendarme enfin la llegad" de Sus Ma¡es·
carnando el deber imprestades Imperiales á Ranelagb.
cindible, pero no simbolizanUn cuarto de hora, media.
do por cierto el carrno de
hora, tres cuartos de hora
Francia para con sus augusdespués, según el sitio que
to~ visitantes.
se ocupa entre la Muette y la
Sin embargo, el cai'\ón truecalle de Grenelle, la cabeza
na con rabia, las trompeta11
del cortejo aparPce. Un pisuenan en los campos. Todo
quete de guardias republ:caeste ruido no hace empero
LOS CZARES EN P .ARIS.-La visita á los Inválidos.-Ante la tumba de Napoleón.
nasá caballo, a ore la marcha;
aparecer menos largas las
se grita: u¡Viva la guardia!»•
maniobras de fondear de la
Estrella Powr, que trata de acercarse al Bisson, destinado bierta, se inclina y besa la mano de la Emperatriz; dt:s- La caballería de Africa, cazadores y spahiR, asoman en
sus caballos blancoe: «¡Vivan los spahis!» Los Jefes ára·
á servir de desembarcadero y en el cual espera un poco pués estrecha la mano del Czar.
Inmediatamente el estandarte imperial de la Estrella bes, los agahes de Argel, los caída de Tunes, con susgrannervioso M. Félix Faure. Pasa como una media hora.
Polar tué trasladado; ahor, flota sobre el muelle á la !'n- d&lt;&gt;s turbantes y ~ns vistosos trajes, vienen después y el•
A bordo de la Estrella, los marinos rusos se han alineado.
Dos grandes cosacos rojos se hallan inmóviles á la puerta trada del paso qne conduce al arsenal, cerca Jel pabellón público grita: «¡Vivan los árabes!» y los árabes saludan
del camarote imperial. La música del yacht imperial to- personal de M. F élix Faure. El Presidentedn la Repúbli- con el rehímpago azulado de las cimitarras; y por fin apa·
rece un carruaje á la daumont y un estremecimiento deca, ofrece el brazo á la )zarina, el emoerador marcha á
ca alegremente la Marsellesa.
1
A las tres de la tarde todo está listo, en fin, para el de- su derecha, y los tres atravies : n así el BHJson, franquean- entusiasmo sacude inmediatamente á la mn titud que re·
sembarque de los seberanos. El Presidente de la Repú• do la escalera empurpurada; después se aventuran por el conoce al Czar y á la Czarina, tan esperados. El empeblica, M. Loubet y M. Brisson, se mantienen en la ex- segundo puente. La música de la infantería de marina rador con uniforme verde y sombrero de Coronel del retremidad del puente que une la Estrella Polar al Bisson. ataca el himno ruso y los vivas de los invitados dan la gimiento Preobajensky, con la mirada grave y dulce y
La puerta del salón imperial se abre y la Czarina Ale- sei'\al de las aclamaciones á la multitud enorme que las el rostro muy pálido, saluda militarmente llevándose la
mano al bonete de Astrakan.
jandra. Feodorovna aparece la primera, vestida de un consignaR despiadadas han relegado á lo l,,jos.
La emperatriz Alix, sonrosada por la emoción, lleva
Ueapuée de las recepciones y las representaciones oblitraje gris tórtola, muy claro, con pelerina del mismo color, de gran cuello guarnecido de encajes, llevando un gatorias, tuvo v, rificativo una brillante revista naval. El una exquisita toilette de saten blanco, guarnecida so•
sombrerito de rosas y una ligera so·,1brilla en la mano, Elan llevando á los soberanos rusos y á M. Félix Faure briame11te de trébol0" de oro, un boa ligero de plumas
como si estuviese segura de encontrar el sol y no la llu- pasó ante las tres líneas de la escuadra en •••tdio de los blancas rodea t1u cuello, se inclina graciosa y sonriente·
via sobre la tierra francesa. El Emperador Nicolás II la hurras. Después la emperatriz y los dos jefes de Estado y se ve balancear.se sobre su cabeza la pluma blanca de·
sigue, lleva el uniforme de capitán de navío de primera se hicieron conducir á bordo del crucero almirante Ho- su sombrero; frente á ellos M. Felix Faure, de frac, con•
clase, túnica y claque y el gran cordón de la Legión de che, que el Czar visitó largamente, aimirando con since- el sombrero un poco i_nclinado, eonríe alegremente. Apesarde las triples vallas de guardias, Fe establece el con•
Honor. La mala travesía no parece haberles dejado ridad sus ventajas.
Después de un banquete al que asistió únicamente el tacto entre el pueblo de París y sus huéspedes imperia,..
huella.

19

NOVIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

les. _Millares de voces aclaman al Czar, á la Czarina, á
Rusia y en .tauro qne el desfile dura, el eco de 103 vi vas
acompaña a S. S. M. M. hasta que penetran en el patio
del hotel ue ia Embajada rusa.

275

El traje de cola de la es•
posa del ?residente Faure
era de brocado azul pálido
con corsé de viPja Irlanda
y tul de sf!da bordado de
La estátua ,le Strasburgo.
topacios. M. Félix Faure
. Uno dt: los cuad~os _mejor apropiados al corteJo impe·- llevaba el gran cordón de
r1al era BID contradicción la plaza de la Concordia tanto San Andrés. En segundo
término, los otros persona~ c~usa de FU.; vastas «;Iim_ensi?nes como por su sit~ación
umca y su hermosa d1st~1buc1ón. Así, pues, la afluencia jes admitidos en el palco,
ahí era enorme c~m m?tl;ro «;le la llegada del Cr.ar, y co- ocupaban sillas rojas.
"'º se había previsto, 1Dtrép1dos curiJsos se habían e.iLa Srita. Lucía Faure,
caramaclo como racimos humanos á las estátuas colosales vestida de moiré Reoacide las cmdadts de Francia. Una sola de esas eatátuas
miento, negro, bordado, esgracia~ á una vigilancia especial de la policía, permanecí~ taba colocada detrás d.e su
protegida contra el escalamiento: la de Straaburgo. Ob· madre.
¡eto del culto constante de las sociedades alsacianas loDetriís de la Emperatriz
renesas, había sido decorada para el caso con banderas manteníanse la princesa
nuevas y coro.nas frescas. y se había cubierto Fu cabeza Galitzina, gran dama de la
con la larga cmta de seda negra de extremos largos que corte, la princesa Waesiltc~ían de cada lado del rostro, añadiénd0le una cucarda cbikoff y la princesa Ohotncolor. Era un contraste muy sugestivo el que formaba
linaky, damas de bon01·;
aqut:11ª. orgull~sa_ figura aislada y respetada, en su duelo detrás del Emperador el
patriót_1co y as1st1endo desde lo alto de su pedestal á la príncipe Dolgorouky, ayurecepción de un emperador, como un testigo meditabun- da de campo, y en último
do, clavado en una inmobilidad de piedra.
término una quincena de
En la Iglesia Rusa.
oficiales rusos y franceses.
El golpe de vista era soDespués del med~o.día del martes el Czar tuvo que lle·
na~ sus deberes rehgwsos antes de la recepción oficial del ore todo interesante en el
momento e n que la concn..
.
. ., . .
. ..
El1seo. Llevando el miam&lt;_&gt; t raje que por la mañana y
rrencia, al ejemplo del PreJefes Y Oficiales del Batallón de , oluntar,os Principado de As1u11as.
acompaftado de la ~mp~r::'t~1z que llevaba traje claro con
cuello de tul naranJa, dmg1óse á la Iglesia Rusa de la-ca- sidente d~ la Rep?bl ica yfde los augu~tos huéepedes, eecu- la cripta, se detuvo algr1n tiempo ante el monumento f ú
lle Dasu por la calle Real, el bulevar Mal, sherbes y el chó dt: pie ~l himno ruso, con Ja faz vudta hacia el nebre; después subió á la capilra, 110 sin haber dado un ojeada á la pieza obscura !ramada el «relicario,» donde ea
parque Monceau: ~mbos ha?ían sido precedidos por el palco imperial.
De ese palco central donde se encontraban en algún c0nsnvau diversos objt:tos quti pertenecieron al Eme
barón de Mob~e nhe1m, embaJador de Rusia y el príncipe
Orloff, con umforme blanco de la guardia, cubierta la ca. n~odo, alr~dedo~ de los soberanos, Ja eltgancia resplande- pe1ador.
c1ente_de 1as to1!ettes femeninas y la magnificencia de
beza co~ el c~sco corvnado por el águila imperial.
E!l, el mterior de la. iglesia, cuyo vestíbulo sol,:, estaba los umformes, d1 fu ud_íaee u na especie de radiación por la
cub1~~to de ba~de~as, se oprimían los personaj¡,s de la sala en_tera. cuyo con¡unto, gracias al brillo de los adorLA GUERRA EN CUBA
com1t1va y los 1!1v1tados qne p~rtenecían en su mayor nos ba¡o la luz de las arai'\as, realizó todo el brillo que se
Sorteo de qulnto,...-Má.,, soldado;;..
~arte á_ la_ colonia rusa. En la puerta el arcipreste Vassi- podía desea1· para una de esas fiestas de aparato cuyo
heff as1st1do de todo el clero revestido de sus ornamen• caráct•ir p~ramente oficial, ann más acentuado e;ta vez
Esa vorágine que ~e llaf!ia guerra de Cnba sigue .'tratos sacerdotales de las grandes fieRt.as, recibió á los so- por la estricta obePrvancia de la etiqueta in:.plica siempre alguna frialdad.
'
gando hombres: las Juvemles ene,gías de España, Pin miberano_s que so co(ocaron frente al Y conosta•io, muy cersericordia. _Año y medio hace que tmp~zó y de entonces
ca del JCono ofrecido por el Czar Alejandro II cuando su
acá ba habido una docena d'l sortE'OB, qne Fe diferencian
La visita á los 1:n.vápoco los unos de los otros y cuya füonomfa esptcial pueUdos.
de verse en el grabado que publicamos.
Si los s&lt;,rteados son soldados, hny alguna ansiedad
Esta visita figuraba en el
miE'ntras dura el sorte_o: antE's y ~eepuée, alfgría. Pocos,
progrma del 7 de Octubre.
Los soberanos, que habían muy pocos, quedan t ristes. La tr1Hi,zn de los parientes
coneagra&lt;lo la primera parte es la única que se permite asoruar la cabez.1 de cuando
de la mañana á Notre Dame, en cuando.
, ~l propio t_ie_mpo que llfgan á Cuba las tropas"de ·la
al Palacio de Justicia á la
Santa Capilla y al Pa~teón, ultima exped1c1ón, van y v1e11en, las que están en Ía isla
llegaron a.l hotel de los Invá• de unos puntos á otros, según las disposiciones del gene:
ral en jefe, gue en estos momentos dispone Jo que lepalid os hacia la~ once y media.
M. Félix Faure daba el rece neces~no para comenzar la campaña y en la Península se despide cariftoeamente á aquel ejérc;to que significa
brazo á la Emperatriz.
Recibidos por· el General el postrer esfuerzo en pro de una causa inmensamPnte
Pillot, Ministro de la Gue- dificil. El batallón de voluntarios de Asturias ( de cnya
rra. y por el General de Bois- oficialidad damos otro grabado), ha cerrado la marcha
d,effre, recorrieron los prin- de esos 40,000 soldados españoles que han ido á arroscipales locales del Pstableci- trar últim~mente la~ inclemencias de la ¡rnerra y en Oviemiento bajo la dirección del do, al part1r, fué ob¡eto de ladPmostración más cariftosa
A las cinco y mPdia de la madrugada del día 21 del co:
CornaRdante militar, Generriente, salió de dicha ciudad para Gijón el batallón de
ral Arnonx, que aunque muy
vol_untarios ~el ¡: rincipado ~e As_t1iriae y á pesar de la hoenfermo de antiguas heridae
había querido presentare¿ ra m tempestna, túdo el vecmdano bajó á la estación donen su puesto. Parnron igual- de~., confu:°~ían en_t~e el público l~s corporaciones y aumente revista á los viejos sol- 1or1dades c1y1les, militares y tclee1ásticae, sociedadt s y
dados, a lineados en una ca- representaciones del comercio. Hízose el emba1que con
el J?)ayor orden; 1, s !~luntarios. iban muy contentes y
lle d!'I patio de honor.
sa~1sfechos; al tn n m1l_1tar seumeron algunos vagon~s de
Anteriormente habían heprimera paro !ns a uton~ad~s ovetence~, junta organizacho una larga estación en 'la
dc ra del batallón y penod1stas de Ov1edo que iban á
ca-pilla, pero el Czar solo
acompañado del Ministro d¿ acomp~flar á !os EO!dados hasta el punto de' embarque.
:1?art1ó el tren _entre las aclamaciones ruidosas del púla Guerra, del General Arb11co, y l?1B ovac10nes no cesaron en todas las eEtacioues
PAL= DE MAYORCA.-Acto del sor~, en el patio del Cuarrel del carmen, para organizar la séptima Com- nonx y de los oficialoe rusos,
pan!a del Batallón Prov1si&lt;¡nal cte Cuba.
había penetrado en la crip- del tránsito, donde pueblos enteros se congregaban para
aplaudir á l~s valientes voluntarios de Asturias.
vi~je á París en 1867. Después Eegún ellrito de la religión ba de Napoleón I El sar órdon:e seen_cuen~ra
la tn!'ll•
1
El t~e!1 ~ 1litar ~legó á Gijón á las siete de la rnafiana.
griega, el arciprestP 'es ofreció el pan y la sal. En segui- Jandia, Pe eleva e~ medio ge ago, ~ gr;t ~ ro¡ob_:le Fi~- El rec!b1m1ento d1speneado á la fuerza expedi.cionaria fué
da fué cantado un. Te Deum eolemne y ¡,,I oficio se termi- tuadafiebajo de la cúpula de/1d~:io on a escu ierta s1• grand10so; t~ el andén estaban laa bandas del ngimiennó con laceremoma del beso del crucifijo en la cual toDespués de haber descend'd
I
maron parte los soberanos.
d
á
bl
o 1os cuarent.a y cuatro es- io d~l Pr_fn~1pe y la 1:11unicipal; banderas y t-standa1t~s
ca1ones e m rmo I aneo y de bronce, que d·in acceso á
con rnscr1pc10nes alusivas füstacándose sobre la multitud
y de los balcones tapizado~
La representación en la Opera.
descendía una II u via de floEntre todas las fiestas organizadas en honor de los sores
beranos rusos la representación de gala dada en la ópeDesembarcó el batallón
ra de~ía ser una de las más brillantes. El programa, cuaque precedido de las música~
lesquiera que fuese la composición, no tenía naturalmeny seguido de todo el vecindate más que una importancia secundaria: por que el verrio recorrió las principales
~adero espeetáculo, como sucede siempre en casos seme.
calles. En el muelle se pasó
Jante&amp;,_ estaba en la sala, y era de preverse que las mirarevista á la futi1za 1 proced.as de¡arfan la escena para d irigirse de preferencia ha,
cia los es;iectado_res y sobre tod'? al palco imperial.
diéndose al reparto de dinero
y otros obstquios áloe expe•
d Este p_alc_o, obJeto_ de la atención más ó menos discreta
dicionarioF. .
de un p~bhco e~cog1do, había sido dispneato en medio
e l'.' primera hilera } estaba encuadrado con telas de
A las diez de la mafia.na
terc1opelo_caw1esí y palm11s y coronado con el escudo
comenzó el embarque de las
del Imper.10 entre las banderas de las dos naciones aliafuerzas en grandes gabarra~.
da¡¡; pequeños s,)les y crisantemas amariliat! guarnecían
que conducían la tTopa al
el rebúrde de terciopelo y oro, y en la parte'alta del baltraeatl ántico Ciudad de Cadiz
cón se destacaba netamente la palabra Pax. El Emperaanclado en la bahía á unas
~or, en el centro, ocupaba uno de los cuatro grandes sidos millas del puerto. A cao_nes de vieja tapicería de Aubusson, tomados de la
da compañía que entraba Pn
ut1!ería1 teniendo á _su derecha á la Sra. Félix Faure y á
las gabarras repetfanse las
su 1zqmerda al Presidente de la República á la 4jlerecba
manifE's1aciones de entusias•
~el cual estaba sentada la Czarina. Esta ll¿vaba un traje
mo: los vaporea a nclado11 rn. e falla azul celestf\. de larga cola, guarnocido de encaludaban con sus sirenas. las
~es, !!na magnífica dia_dema de di~mantes y una riviere
müsicas no cesaban repitiéne cmco ~rdenea d~ piedras. El ..l!;mperador iba vestido
dc, la marcha de Cadiz, y los
con el umforme ro¡o de coronel de los cosacos, con chal. .
voluntariM. agitando paflnerreteras de plata y el gran cordón de la Legión de H onor.
EXPOSICIONLDE BUDAi'EST.-Fa.kir dormidc.-(Vease el articulo relativo.)
los y sombreros, devolvían

°·

�y

] 9 NOVIEMBRE,

276

19

EL MUNDO.

NOVIEMBRE,

1896.

~ = = = = = = = = = = ~ ~ ~ ~ = = = = = = - = = = == = = =

-el ealndo al pueblo que les veia partir con tanto sentimiPnto como entusiasmo.
Terminado el embarque de los sol~a~os, el Ayuntamiento de Gijon dió un lunch á la oficialidad; 4 las tres
-de la tardese,rn:.barcó ésta en remolcado,es, y á las cuatro
y merl.ia levó anclas el Ciudad de Cadiz, zarpaudo tin di•
rección á la Coruña.
Para concluir, una nota curiosa: el Jefe de este ~atallón
de AFturias es nada menos que un cubano, pedl~o por
acla11,aci6n para general del cuerpo. La preferencia, sal•
vo los odios del caso. se explica perfectamente, supuesto
t&gt;l profundo conocimiento que ese general debe tener de
los suyos.

La botadora del ''Cristobal Colón."
Damos una vista de la botadur,i de este nuevo buque
&lt;le gunra, efectuada en Génova últimamente y acerca de
la cual y refiriéndose á los dueiios de los talleres de do11&lt;'le snrgtó el soberbio buque, dice lo siguiente un periódico f'spañol:
Lá razón social Gio. Asnaldo y ~ exiatP. deFde ]846,
pP10 ha~ta 1853 no tuvieron SnR talleres Pino muv mediana importancia. Ea aquella fecha entró en la Sociedad el senador Varios Bombrini, y desde entoncPB la dirección dti los negocios de la casa pasó á manos de Carlos
y l\larcelo Bombrini, bijos de aquél. los cuales dedicaron
todo rn talento y sus muchos bienes á fomentar las diwrsas indnstrias en QUP aquella trabaja.
Gracias~ ellos, son h_oy los tall~res de S.impi~rdarena
y de s~str1 Penente qu1zas los primeros de Italia y sin
du&lt;ia de los mejores de Europa.
'
1'~1 Cri.Jit6bal Col6n fué botaJo al agna á !as nueve de la
mañana d:1 día 16 del corriente, asistiendo á la ceremonia una muchedumbre inmensa qne llenaba todos los
mnelle~.
For_máb~n la C?mitiva o_ficial _el Arzr,bispn de Génova,
el é&gt;b1spo in parf1bus de D1oclez1a y Monsefior Acier; el
Prcfocto, el Al~alde, el conde &lt;..e Benornar, embajador de
Espafia; el almirante Butler, el contraalmirante de la escuadra italiana, Sr. Candioni; representantes del Parlamento, de la Audiencia y de otraF! mucha'!! cnrporac10nes. Er, la hermosa y tra_nq~ila b~hía estahan los buques
d,e 15uer~a de la escuadra italiana Duilio, .il farío. Pia y Eurí.dwe, ern duda para muestra de cómo una nación pobre
pue~e tener en p0cos años poderoPa marina de guerra
gracias al deseo de tenerla, nacido del conocimi¿nto de
su sitnación en el mundo.
. Dirigió la botadura el ingeniero Bigliati, jefe de lns astilleros. Terminada con toda felicidad ia optiración hubo
en la galería de calde~as de los astilleros un opíp~ro al":111P_rzo al que_asist~ero_n mil personas, entre ellas los penol1stas espanoles 10v1tados á la tiesta de la botadura,
y que tan agasa¡ados han sido en ltalia. Se brindó muchl) por España y por la amistad de las dos naciones.
D&lt;1mos una vista de la botadura.

Colisión al g~sto.
:C 1a colisión d~ trenes preparada de antemano para deleite de un púbhco afecto á cosas capaces de sobrexitar los ne, vios, ea espectáculo muy costoso y poco común. Una compañía ferrocarrilera de los Estados Unido•, arregló días pasados una colisión que había de veriflMrs~ frente á una estación improvisada y propiamente b mt1zada con el nombre de «Plasta. n Veinticinco mil
P!lrsonas presenciaron l_a colisión. Las máquinas fueron
pintadas con colores brillantes, y la distancia fué cuidad_oF!amente medida, con objeto de que la colisión se verificara en el punto deseado. Las máquinas se precipita-

ron con la fuerza y la velocidad de un torna do, semejan·
do sus pitazos constantes una
música infornal. E, suelo
temblaba al paso de e sos
monstruos que se acercaban
con una velocidad de 50 wi ·
llas por hora. U o momento
después los trenes se encon•
traron produciendo un ruido terrible; l08 carros queda·
ron hecboti mil a~tillas, y las
calderas al nwentar produjeron nna detouación ensordecedora é hicieron 8alir torrentt&gt;S de vap&lt;&gt;r que ocultaron la masa informe á la vista de los espectadores. Con
la fuer:r.a de la PXplosión mucb·•s pesadaF! piezM dti hierro
fueron á cael' á media milla
de distancia dP.l lugar. del
choq11e. F,1é nn verdadero
milagro qne entre la multitud hubit&gt;ra habido tan pocas de~gracias. pues solo re•
snltaron tres muertos y doce
heridos. Las per~onas que
presenciaron est" barbaridad
la recordarán mitiutrlls vivan, y con tceguridad que el
espectáculo no se repetirá.

277

EL MUNDO.

189'1.

PAGINA BLANCA.-

'
¿Por qué va á tí mi pensamiento siempre que veo nevar? También es blanco el sol y no se le parece sin embargo.
¿Será que son tristes la nieve y tu recuerdo?
Ello es que de tal modo os asocio yo en mi mente, que
no parece sino que eres tú la que nievas..... .
M. MENÉNDEZ y PELAYO.

-·-····••c&gt;t••······-

DE BLANCO.

Curiosi1lades.
EL FAKIR DOUMIDO,

Una de las cosas que en la
actualidad lhman más la
atención ea Budapest, donde
según se 8abe, con una brillante Exposición se celebra
,.¡ milenario de Hungl'ía, es
un par de Jakires, de lus cuales se ha hecho gran caso.
Provenientes de Londres,
donde estuvieron siete meses y donde hicieron sus
primeros experimentos de
muerte anticipada, atrayendo
la att&gt;nción y la curiosidad
del público, estuvieron primero enViena,dondelapolicía no permitió el expe rimento; después, por la vía de
Presburgo, fueron á Budapest. Los R dicen~eR fdkires son
estudiantes de Lah&lt;&gt;re y se llaman Bhina s~na Pralap, de
23 años, y Gopal Kricbna de Cawnpnre, nacidos en la
India. Ambos han dormido repetidas veces dnraate
treinta días consecutivo~ en Londrns, y uno de ellos, d
segundo, no contento con dormir en su ataúd de cri-1tal,
ha querido también ser entP.rrado por n'ueve días y medio. Los dos jóvenes indios dicen qne el fenómeno se
produce en ello~ sólo en fuerza de la ~utnsngestión.
El experimento, repetido en B•1dapeFt, tuvo mucho
éxito y atrajo vivamente la curio~idad y la ~.tención del
público.
0

Qué cosa más blanca que cándido lirio?
¿Qué cosa más pura que místico cirio?
¿Qué cosa más casta que tierno azahar?
¿Qué cosa más virgen que leve neblina?
¿Qué cosa más santa qae el ara divina
De gótico altar?

COLISIÓN AL GUSTO.

LUZ ELEOTRICAHasta h'&gt;ra las instalacil)nP.~ hidráulicas h:i.n cr,nstituido el medio más económico de obitiner electricidad para
el alumbrado y otros nso8.
8 ..gú n la prensa ingl,-,-¡a, parPCP. hab'lrse resnelto el problema de producir corrientti~ bast,antt':l para el alnmbrado por medio de pilas, que sieru.lo de alimPntación económica, y de un volúmen sPm&lt;"j'lnte á las qu ➔ el teltlfono
ern plea, ofrecen p&lt;&gt;tencia suficitinte para satisfacer las uec.,sidades domésticas.
S!'gún cálcnll)s de la Asociación de la pr.-.nFa inglesa,
una lámpara incandesce1 t~ de veinte bujías, costará á lo
sumo 1,50 pesetas mt&gt;nsuales; se evitan lus t&gt;foctos de la
interrnpciones gP.nerales del a'umbrado y la iustalacióu
de cables aéreos y subterráneos.
Fabricación. de Hilos de Papel.

Se ha invenlado nn procedimiento q11e permite fabricar
un hilo sin ayuda de fibra9 vegetales, simplernentti por
medio de tiras estrecha~ de •&gt;apel. Este hilo pn!)de em•
p!earse lo mismo que cualquiera otra clase de hilo de lana, lino, etc.
El procedimiento que se emplea es el signiente:
Se teLDpla el papel que se quiere trabajar, en bañ&lt;&gt;s
formados por productos químicos convtinientes Q':le le
dan la ductilidad y tenacidad requeridas. Por med10 &lt;le
una disposición especial, se corta en el sentido de la longitud en forma de cintas estrechas: una vez preparado
de est,e modo, se le impregna de •ma materia que contenga cola, y se arrolla cada cinta en un carrete especial provist,; de agujeros. Cuando t')das las cintas se han colocado en los carretes se someten á la acción del vapor de
modo que éste atraviese el c~rrete desde el inttiiior al
exterior. Se someten á la acción del vapor, con ob¡eto
de que por una parte se disuelva la materia gomosa Y
por otra los productos químicos, con loe que se ha impregnado previamente el papel.
Despues de esta operación se colocan los carretes sobre
un apar.ito de hilar y se tuerce la tira de papel. De este
aparato va el hilo torcido sobre otro de estirar, que fe
compone de dos eatiradoree, uno en la parte de delante
y otro en la de detrá~, entre los cuales hay un par de cilindros recubiertos de productos químicos por loti cuales
pasa el hilo.
Después dti estirado ee hacen pasar todos loe hilos por
un aparato secador, en el cual circula el aire _de_ modo qn_e
los hilos que han de secarse tengan un mov1m1ento o,Cl·
latorio.
Los hilos de papel obtenido~ por este prncedi_miento
pueden tf'jHse y trabajarse lo mismo que cualqmer otra
clase de h1loe de lana, lino, yute, etc.

Botadura del Crlst.oba.1 C:&gt;lon. ':

Una nación que cede el poder absoluto á un hombre,
le da f'I derecho de atreverse á todo y se impone la necesidad de sufrirlo todo.
DE S.e:GUR.

.A UN.A PÁLIDA.
(NEVANDO.)

Aquí dentro, fuego; ahí fuera, nieve...... Así eres tú,
&lt;:omo dijo aquel poeta que también te quiso:
-Fuego en e l corazón, nieve en el rostro..... .
Fuego como é•te, calor de hogar manso, tranquilo, no
enervante como e' del sol de estío que ata el ingenio y
para la fantasía y entraba al par los movimientos del
·cuerpo y del pensamiento: fuego tranquilo del que no
hay qRe temer que suba á incendio, fuego alimentado de
excelsas materias, de troncos generosos que un día tuvieron colores, y cuando _v a no los tienen, privados de alegrarnos con ellos los ojos. se dan en pasto á la llama para
volverá ser útiles y prestarnos abrigo y consuelo ..... .
Tal l:mbiera sido tu amor, estoy seguro. Primero flores,
lne~o luz y calor.
S1 la vieras esta noche, qué bonita, tú, á quien tanto
-guPta la nieve)
Si pudiera yo verla contigo, yo, á quien tanto gua.
tas tú!
Ha caido de repente y dura un momento.
No es la nieve frecuente encanto de los climas, como
en e l mundo son raras las muchachas como tú.
A parece siempre á nuestrm, ojos como espectáculo mrn&lt;:a visto y con la intensidad y la fuerza de un pensamiento nue,o.

Así, á través de uno y otro año, de uno y
otro dolor verdadero y de una y otra ficticia ventura, viene, blanca como la nieve, , u memoria,
á llenar de poético y triste encanto el pensamiento.
Baja ~obre él mansamente, como bajan sobre
el agostado jardín esos copos y le van formando
Psta blanca vestidura que, por ser tan fría, parece que ha de abrigarle y protegerle.
Como es tan raro que nieve, hasta la luna, esta
esquiva, de quien apenas conservábamos memo1-ia. se ba dignado l!alir á verla.
Y la he saludado con la misma alegría. que á
tí, cuando pasado un luto, 3pareces en una fiesta,y pensando en tí, me be puesto á contemplar
el maravilloso espectáculo de sus reflejos sobre la
nieve.
¡Qué luz tan melancólica, tan hermosa! ¡Qué
musa!
La nieve, que E'P t.ri,te, parece sonreír ante las
caricias del astro, como se sonríe tu rostro pálido al sentir sobre sí la lu~ de unós ojos.
Si pudieras verlo tú, á quien tanto guata la
nieve!
Durará un momento, pero la impresión de esta blancura. de esta delicada belleza de la nieve,
vivirá aún largo rato en mis ojos, como en mi
memoria la de tu hermosura, con que me alumbró entre las tinieblas y obscuridades de la
vida. A mí me gusta la nieve porque te guata á
tí, y á tí te gusta porque es blanca.
Y repara que quizá no he dicho una simpleza.
Blancos son tus pensamientos, y tus suefios, y
tu alma, y tu rostro, y blanco tiene que ser todo
lo que te guste, y por ser blanco tiene que gustarte, porque lo blanco es la pureza, lo inmaculado, lo no vulgar; y tú no puedes _encontrar
•
bello nada que no sea así.
En el jardín del mundo, del que sois vosotras las florea-y nosotros pudiéramos eer los árboles, quién el fuer•
te roble, quién el laurel glorioso, quién ¡ayl el ciprés tristísimo-las hay de todos colores y aspectos. Prefiere uno
los claveles porque son alegree; otroe los encuentran vulgares y eligen la roF!a té, por lo triste, por lo aristocrática; hay quieneljcoje los pensamientos por lo que significan, y no se paga de exteriores encantos!.. ....
Pues bien, en ese jardín tú eres la rosa blanca, la que
t.ndos admiran aunque sin atreverse á aspirar en ella, la
que no se discute, la que no admite comparaciones ni rivalidades.
El blanco es la suma de todos los colores, de todas las
bellezas de la vida, por tanto.
La pureza, que es el blanco entre los matices del espíritu, es la suma de todas las virtudes, de todeé los afectos tiernos y generosos.
Vieta á través do tu alma, la vida y la naturaleza humana se transfiguran y se embellecen; bajo ella ocultan
PUB esperanzas la una, su flaqueza y miseria la otra. En
10 cual eres todavía igual que la nieve, que cubre con su
inmaculada alfombra el lodo y el sucio aspecto de la calle
ó el camino.
.
¡Celestemente hermosas sois tú y la nieve!
Parecen estos copoP, pétalos de rosas blancas que alguien se entretiene en deshojar desde allá arri1:)a.
Diríase que ibas tú :á pasar por debajo.
Y eso parece tu rostro; no blanco sino nevado. Pálido,
no oor taita de c;ilor, sino por aobra de blancura..... .
Hermos!'s sois tú y la nieve.

De blancas palomas el aire se puebla;
Con túnica bla.:.ca, tejida de niebla,
Se envuelve á lo lejos feuda1 torreón;
Erguida en el hnerto la trémula acacia,
Al soplo del viento sacude con g, acia
Su níveo pompón!
¿No ves en el monte la nieve que albea?
La torre muy blanca domina la aldea,
Las tiernas ovejas triscando se van;
De cisnes intactos el lago se llena;
Columpia su copa la enhiesta az11cena
Y su ánfora inmensa levanta el volcán.
Entremos al templo; la hostia fulgura;
De nieve parecen las canas del cura,
Vestido con alba de lino sutil;
Cien niñas hermosas ocupan las b"ncas,
Y todas vestidas con túnicas blancas
En ramos ofrecen las flores de .A.bl'i l.
Subamos al coro: la virgen propicia
Escucha los rezos de casta novicía
Y el cristo de mármol expira en la cruz;
Sin mancha se yerguen las velas de cera;
De encaje es la tenue cortina ligera
Que ya transparenta del alba la luz.
Bajemos al campo: tumulto de plumas
Parece el arroyo de blancas espumas
Que quieren, cantando, correr y salear;
Su airosa mantilla de fresca neblina
Terció la montafl.a; !a vela latina
De barca ligera se pierde en el mar.
Ya salta del Íecho la joven hermosa
Y el agua refresca sus hombros dti diosa,
Sue Qrazos ebúrneos, .su cuello gentil;
Cantando y risueña se ci!l.e la enagua,y trémulas brillan las gotas del agua
En su árabe peine de blanco marfil.
¡Oh mármol! ¡Oh nieves! ¡Oh inmensa blancura,
Que esparces doquiera tu casta hermosura!
¡Oh tímida virgen! ¡Oh casta ve~tal!
'l'ú estás en la estátua de eterna belleza;
De tu hálito blando nació la pureza,
¡Al ángel das alas, sudario al mortall
Tú ctlbres al niño que lte~a á la vida,
CoroQas las sienes de fiel pro metida,
Al paje revistes de rico tisú.
¡Qué blancos son, reinas, los mantos de armiño!
¡.Qué blanca· es, ¡oh madré.,! la cuna del nifio!
.(Qué blanca, mi amada, qué blancá eres tú!
En sueños ufanos de amores, contemplo
Alzarse muy blancas las torres de un templo,
Y oculto entre !ir.íos abrirse 110 hogar¡
Y el velo de novia prenderse á tu frente,
Cual nube de gasa que cae lenta.mente
Y viene en.tus b,omb~os su. encaje á posar.
1888.

.

-

-

Sea tu alma como la nieve de las cimas: solitaria, pero
inhollada, excelsa, y por lo mismo blanca: sin recibir
más beso~ qne loa del cielo azul: el azul que es el ideal,
puede besar al blanco, q_ue es la pu1ez.a.

\

�19 NOVIEMBRE,

EL MUNDO.

278

189n.

1

PARA LOS MUERTOS.

LA ISLA DE LA MUERTE.
POR RUBÉN DARÍO.

En qué -país de ensuel'io, en qué fúnebre país de ensue•
fio está la isla sombría? Es en un 1ejano lugar en donde
reina el silencio. El agua no tiene una sola voz en su cristal, ni el viento en sus leves soplos, ni los nPgros árboles
mortuorios en sus hojas, los negros cipreses mortuorios
que semejan agrupados y silenciosos, monjes-fantasmas.
Cavadas en las volcánicas rocas mordidas y rajadas por
el tiempo, se ven, á modo de nichos oscuros, las bocas de
las criptas. en donde bajo el misterioso taciturno cielo,
duermen los muertos. La lámina especular de abajo refleja loe muros de ese solitario palacio de lo Desconocido.
Se acerca en su barca de duelo un mudo enterrador, como en el poema de Tennyéon. ¿Qué pálida princesa di·
funta es conducida á la isla de la muerte? ¿Qué Elena,
qué Ofelia, qué adorada Yolanda? Canto suave, en tono
menor, canto de vaga m'3lodía y de desolación profunda!
Acaso el silencio fuese interrumpido por un errante sollozo, por un suspiro; acaso una visión envuelta en un velo
como de nieve......... Allí e~ donde comienza la posesión
de Peíquis; en esa negrura es donde verás quizá brotar,
pobre soflador, de la obscura larva las alas prestigiosas
de Hipeipila. A tu isla solemne, ¡oh BOAKLIN ! va la reina
Beteabé pálida. Va tambien con un manto de duelo, la
esposa de Mausoleo que pone cenizas en el vino. Ya Hécuba, y, )horrible trance, va silenciosa, mordiendo su aullido, clavando sus dedos en los dolorosos maternalespechoel Va Vénus, sobre su concha tirada por las blancas
palomas, por ver si vaga gimiendo la sombra de Adónis.
Va la tropa in..perial de las sobe, bias porfirogénicas que
amaron el Amor al mismo tiempo que !a Muerte. Ya, en
un esquife divino, con un arcángel por timonel, la Virgen
María, herido el pecho por los siete pul'ialedl

Y es preciso partir! Voy á la sombra:
Allí el olvido reina
Y la humedad devora los tegidos
Y los huesos se hielan!
Ven conmigo á dormir en esta fosa
Que tu pasión encierra,
.
La vida de la tumba es tan tranquila,
Su noche tan eterna! Y vio surgir la palidéz marmorea
Sobre su faz serena,
Y el fulgor apagarse de sus ojos
En las obscuras ruencas;
Sintió los brazos de su amada asirse
A su garganta aeca
Y un beso que en su boca le clavaban
Los Labios de la muerta;
Caér sintióse en pavoroso vértigo,
Al fondo de la huesa,
Y cerrar aquel tálamo sombrio
La lápida de piedra!!. ....... .

MAGNA MATERLa existencia es el mal, y en nuestra vida
E! dolor, enemigo es y tirano,
El pasado, de duelos es arcano,
El porvenir, la esfinge obscurecida.
Por esa eterna ley desconocida
Que nos arrastra al mal con férrea mano,
Es el dantesco sufrimiento humano
Nuestra historia, y la duda nuestra egida.
Nada viene á decirnos la esperanza,
La fe en el alma permanece inerte
Y triste el hombre en el camino avanza!
Y solo tu le acojes, le haces fuerte,
Tú que tienes no mas una balanza,
¡Oh madre universal, oh blanca muerte!

FUNERALES INDIGENAS.
BALADA DE ULTRATUMBA.

MUERTE.
......Y la muerte decía:
Yo soy la encantadora y triste maga,
Que al segar el amor y la alegría
La fiebre del dolor por siempre apaga.
L!\ vida es el eneueflo,
Mas el perpetuo despertar la quiebra;
Y yo vierto en loe ojos el belelio
Que el infinito al infinito enhebra.

Que haya otra vida quieres..... .
Para qué te entristeces porque río!
Yo doy lo que no hallaste en las mujeres!
Soy la consolación para tu hastío!
Que hay otra vida sueñas.....•
¿No ves que de ambición eres el germen?
Tu mal es incurable y me desdeñas!. .....
Dichosos son los que en mis brazos duermen!
Reclínate, ven luego,
Ya vivieie, gozaste y padeciste..... .
Quema mi boca inextinguible fuego,
Anda, ven, estoy triste!
Vivir es florecer en primavera
Y tu ya floreciete! ......es la caída!
No morirás mientras 9-ue yo no muera..... .
Y tu vida es mi vida!

Murió su amada, y con el alma herida
Por la terrible ausencia,
La amortajó, poniendo entre sus manos
Un ramo de azucenas.
Él mismo la condujo al cementerio,
Y en una tumba nueva
Sus esperanzas y sus muertas dichas
Allí enterró con ella.
Y todo lo dejó, eolo en el alma
Se llevaba la pena;
La amargura infinita del que llora
Su soledad inmensa!
Diez noches en la cámara mortuoria
Pasó solo y en vela
Y á la undécima, en horas avanzadas
Llamaron á. en puerta;
-¿Quien á turbar mi religioso llanto
Y mi dolor, se acerca?
-Yo que la paz no gozo de la tumba,
Su amada le contesla!y se adelanta á abrir,-aquí me tienesLe dict&lt; la doncella,
-Tu dolor me levanta del sepulcro,
Tus lágrimas me queman!Él permanece mudo, y ella entonces
Como vision de nieblas,
Con la ruirada en él, viendole siempre,
Silenciosa se alej...
La sigue y alumbrados por la luna,
La llanura atraviesan,
Ella delante de él, como una sombra
En su mortaja envuelta.
lltllegan del lejano cementerio
Ante la obscura verja
Que se abre, y en el campo de las tumbas
Los amantes penetran.
Los cipreces sus sombras recortadas
Arrastran por la tierra,
La blancura apagando de los mármoles
Con una mancha negra.
Ante el sepulcr• nuevo se detiene
La virgen, y se sientan,
Y ella le dice al escuchar un eco
Que doloroso suena:
-No escuchas? Es el canto de los gallos,
Obscuros centinelas
Que de las horas la pesada marcha
En el silencio velan,

19 NOVIEMBRE,

La muerte fué el primer gran dolor de l?, humani1ad:·
hizo volver las pupilas atónitas del hombre á esa región
lejana, lugar más apartado que el remoto término de las
peregrinaciones prehistóricaii. E1 culto á los muertos es
el preludio de las divinidades y de las religiones; en las.
generaciones primitivas antes que los altares se encuentran los monumentos fúnebres; sus dioses no son sino el·
recuerdo de varones ilustres que murieron, divinizados.
á través de los atlos: las viejas hilanderas de leyendas.
La ignorancia, la superstición y el dolor condensan en.
torno del cadáver creencias ·sombrías que fueron causa.
de tantas patéticas ceremonias.
'El alma es hija de la muerte, el deudo no puede con:
cebir que el padre, el hijo, la a macla ó el amigo se disuelvan en la tumba; queda de él algo todavía, algo intangible que se escapó de los despojos transformados en polvo, algo que vive aun venerado en la memoria, algo que·
flota en la noche y puede evocarse, algo que ea como el
individuo moral que no ha sucumbido y que habitando
otras esferas, y al llamamiento de algunos elegidos, se comunica con ellos, sufre y goza, se encarna como e~trs loa
egipcios en un animal más ó menos noble según loe ac·
tos buenos ó malos de su vida aquilatados por un decálogo de la época tan acertado en la calificación de loe hom·
bree como en la dignificación de los irracionales.
Tras preocupaciones consoladoras, la resistencia ácreer·
que todo concluye con el último estertor y la última mirada, la suprema aspiración al má1:1 allá., poblaron y pue blan todavía el campo de la Historia con las leyendas más.
extral'ias.
Nos hablan de ellas las pirámides que fueron tumbas
de reyes; las momias ungidas de olorosos bálsamos, en-vueltas en finísimos sudarios, los objetos familiares y domésticos del difunto, !as inscripciones policromas y glorioeaa, las estátuas y las ceremonias en torno de loa despojos yacentes.
Ya que no la vida cuando menos se prolonga el recuerdo, esa penumbra de otra vida: unos embalsaman, otros
incineran el cadáver, pero embalsamado ó cremado lo
consideran como un viajero. La nigromancia nace del
culto á los cadáveree, que han sido y serán el indescifra-·
ble enigma; de esos cadáveres cuyos misterios se han po ·
dido entrever en los fenómenos complicados de la vida,
pero no en la quietud helada de la muerte. Los pueblos
más dietantes por sus religiones, por su~ costumbres Y
hasta por su asiento, suelen coincidí~ en el mi~mo respeto á los difuntos y en el ritual de sus ceremonias.
Corto espacio es un artículo para reseñarlos ~• habremos de contentarnos con apuntar algunos de nuestros au·
tepaaados indígenas.
Los chichimecos enterr.iban sus cadáveres en las cue-

vas de los montea; pero á medida que se civilizaron adqajrieron loe ritos y costumbres de loe Alcohuas que segulen casi en todo las mismas que los mexicanos de quien ea:bablaremos.
/ ~B miatecos se diferenciaban en algo de los chichimeeos. Muerto uno de sus seiiores aegulan hablando de él
como si estuviese vivo. Ponían frente al cadáver alguno
de sus esclavos, que cuoierto con una máscara, vestía las
ropis de su seflor y por espacio de un día recibía los
mismos honores que aquel. Enterrado el difunto en un
bosque que se suponía ser la puerta del Paraiso, sepultá·
base también al esclavo sacrificado. con las insignias de
su efímera autoridad, ~ero sin cubrirlo de tierra. Ce e ·
braban al año el nac1mientc pero jamás la muerte del
Sel'ior.
Los zapotecas embalsamaban el .;adaver y los mayas,
eegún Orozco y Berra, llorabqn con gran lástima á sus
muertos y se sujetaban á la abstinencia y al ayuno.
Envuelto el difunto en un sudario, llenábanle la hoca
con el maíz molido que llamaban koyem y con las piedras
que usaban como moneda, á fin de que no careciese de
subsistencia en la otra vida. Entt-rrában lo dentro ó fuera
de la casa, que se abandonaba si la familia no era numerosa. Acompal'iaban al difunto como únicos veladores,
sus dioses, sus libros si era sacerdote, sus armas si era
guerrero, y sus hechizos si hechicero. Quemaban á los
señorea y gente principal, depositando las cenizas en
grandes vasij¡is ó en estátuas huecas de barro. A las personas de alta jerarquía quemaban eólo una parte dul cuer•
po, cuyo residuo colocaban en el hueco hecho á una estátua de madera, cubriéndola con la piel del colodrillo
que se quitaba al difunto: tal figura se guardaba entre los
ídolos.
Según Beaumont, los tarascos fueron el más solemne de
los pueblos en sus ceremonias fúnebres. El Sr. Lic. Don
Eduardo Ruiz, en su magnífica obra sobre Michoacán,
describe estas ceremonias extral'ias:
Los funerales del entierro eran adecuados á las distintas clases sociales. Los cronistas refieren de la siguiente
manera los que se tributaban al Rey:
No bien circulaba en el Imperio la noticia de la enfer•
medad del monarca, cuando los reyes aliados y los jefes•
de las poblaciones se apresuraban á acudir á Tzintzuntzan, cargados de presentes y acompal'iados de los médicos más notables de la tierra.
Los patios del palacio se llenaban de nobles, que oían,
llenos de impaciencia, las noticias de la enfermedad del
11:ran seflor; pues que nadie, excepto la familia íntima del
Rey, podía penetrar en el aposento.
La nueva de la muerte del Rey era recibida con grandes aclamaciones de dolor, que partían del palacio, se
repercutían por la ciudad y eran llevadaP en alas del eco
á todos los ámbitos del país.
Desde luego ee escogía la comitiva que había de acompal'iar al soberano en su viaje á la otra vida; siendu de
observar que esta elección se hacía casi siempre entre
multitud de personas que se empellaban á porfía en tener la grandísima honra de ser sacrificadas en la ceremonia fúnebre. El heredero del trono tenía derecho á designar á los que habían de ser sacrificados. ¡Terrible po•
der que le permitía á veces deshacerse de sus,enemigosl
En seguida lavaban el cadáver con aguas aromáticas;
veetíanle en traje de ceremonia, adornábanle con sus mejores alhajas, depositaban á su lado las más valiosas armas y lo colocaban en andas.
Entretanto, los individuos de la servidumbre que había de acompal'iarle, se aseaban y adornaban de la misma manera.
Pero el rito principal de esta ceremonia era el de construir inmediatamente un!l estátua del Rey, cuya obra se
encomendaba á los más hábiles eecultorea del reino, y en
Michoacán los había dignos de nombradía.
Así perpetuaban loa tarascos la memoria de los antepasados.
. El acompal'iamiento del Rey se componía de siete muJeres, una de las cuales había de servirle de esposa y las
demás de esc,avas, y de muchos hombres, uno que era
su proveedor de trajes, otro para sus guirnaldas y ramilletes, un peluquer~, otro guarda-muebles, otro que llevaba sus armas, otro que guardaba las hachas de oro para hacer lel'ia, otro que tenía por oficio portar el quitasol
para hacer sombra al Rey, y una multitud de empleados
para todos loe servicios, siendo digno de referir que tenían que acompaflarle también loe médicos que no habían acertado á curarlo.
Poníanse todos guirnaldas de trébol en la cabeza y pintaban su cuerpo de amarillo, y entre ellos, los músicos
&amp;aflían marchas fúnebres de una melodía impregnada de
dolor.
A la cabeza de la comitiva iban los tres reyes de Hueta!Ilo ó Coyucan, Pátzcuaro y Tzacapu, entonando un
triste cantar en lengua desconocida que sólo ellos col'n•
prendían.
. La procesión salía del palacio á media noche. En el
rnmenso puebl? que marchaba adelante, todos llevaban
hachas encendidas en las manos y los músicos iban taflendo trQmpetas y caracoles horrísonos. Los que habían
de sacrificarse por el Rey iban al frente de las andas que
conducían el cadáver, barrían el camino y guiaban á los
cargadores, v_ol_viendo la vista de tiempo en tiempo hacia
el cadáver, diciendo: «por aquí lUUJ &lt;k venir mira. no pierdas el camino.n Se dirigían al templo maydr de la capital.
en donde estaba preparada una gran pira de lefia olorosa Y de rajas de pino, y después de dar cuatro vueltas con
el cadliver alrededor del túmulo, le poufan encima de él
Y prendían fuego á la hoguera
En este acto sacrfficaban á golpes de maza áloe individuos de l!l comitiva de ultratumba, á quienes embriagaban previamente para que no lamentasen su muerte.
M1entr~s duraba la cremación, los nobles y los sacerdot-es b~ilaban al ?-erredor de la hoguera, entonando
cantos funebres, atizando el fuego y recogiendo cuidadosamente las cenizas del monarca.
Reunidas las cenizas un escultor las amasaba habilmen·

279

EL MUNDO.

18~6.

te, dándoles la forma humana; colocaban PO la cara una
máscara de turqnesae, vestfanle y atavfabanle como si
estuviese vivo, poníanle á la espalda el carcax de oro,
cascabeles del mismo metal en las piernas y á su lado
sus armas y en seguida la comitiva, llevando la efigie sagrada y los cadáveres de sus acompañ '.ntes, tomaba el
camino de la yácata (túmulo ) destinado á guardar sus
restos, la cual estaba destinada á _ervir de templo á Ourf.caneri.
En el interior había esteras, rodelas de oro y plata, flechas, vasos y demás utensilios de plata y barro para el
servicio del rey, tinajas con agua, plumae, mantas, y toda clase de vestimentas para los oficios ó artes de los que
formaban la servidumbre.
La efigie del rey, guardada en rica ánfora de metal ó
de alabastro, se colocaba de modo que el semblante mirase hacia el orii,nte.
Durante los cinco días que seguían al del entierro, se
guardaba el más riguroso luto, sin encenderse fuego en
el hogar, sin hacer ninguna operación de comercio, sin
salir nadie de sus casas, sin hablar en voz alta, reinando
en todas partee el más pavoroso silencio. Solamente en
las noches se reunían los nobles y los SP.cerdotes para
orar en voz baja."
Los mexicanos (1) en nada eran tan supertir.iosos como en eus ceremonias fúnebres. Había maestros para
ellas, maestros que desde luego cortaban muchos pedazos
de papel con loa cuales cubrían al cadaver cuya cabeza
baiiaban con un vaso dP. agua, diciendo que era la que se
tomaba durante la vida. Si el muerto era guerre10, se le
vestía como á Huitzilopochtli; si mercader, como,. Xacatenctli; si artesano, como al protector de su oficio Al
que moría ahogado como á Tlaloc, y al borracho como al
baco azteca que se llamaba Tezcatzoncatl.
Gentes hubo, y Gomara lo dice con razón, que vistieron mejor después de muertos que durante la vida.
Nuestro pueblo bajo, en las postrimerías del siglo, disfraza todavía á sus finados nii'ios con papPI de china sólo que usa la indumentaria cristiana, prefiriendo lo; colores y ropas de San Joeé y de San Antonio.
Ponían al cadáver un jarro de agua entre la ropas y
pedazos de papel, en el que explicaban al cadaver su uso;
e~an todos, salvo conductos para el gran viaje de la eter~1dad: «Con este, decla uno, por ejemplo, pasarás sin peligro por entre los montes que están peleando.n nCon este otro por el camino defendido por la gran serpiente.»
Por el de! cocodrilo Xochil.onal, para los ocho desiertos
para los ocho collados, para el viento agudo y constant~
d.e un lugar llamado Itzehecayan; tan fino que era necesa•
no quemar las ropas, las armas y provisiones del muer«?, para qu~ su calor lo preservase del rigor de aquel
viento ternble.n
Mataban un techichf, especie de perro mexicano para
que _lo acompaflase: le ataban un cordel al cuello para que
pudiera atravesar el profundo río de Chiunahuapan ó de
las nueve aguas.
Al són de ca.ntos fúnebres se quemaba el cadaver, guarda':lan sus cemzas en una olla, y entre ellas una esmeralda ú otra piedra preciosa, que debía servirle de corazón
en la otra vida. Ente~raban la vasi'ja en un lugar orofundo, sobre el cual se hacían oblaciones de pan y vino durante una semana.
.
En las exequias de los reyes el ritual era más solemne
á los vestidos finfeimoa se afladía una urna, en la que s~
guardaba su cabello de cuando era nii'io y el último que
se habfa, cortado, juntos con la simbólica esmeralda. Mataban al esclavo que había cuidado de su oratorio. Mientras se quemaba el cuerpo adornad", se sacrificaban al
pie da la pira á los esclavos y á los seres monstruosos
q_ue habían servido de bufones al rey, para que lo divirtieran en el otro mundo. Con el mismo objeto se inmolaban algunas mujeres, esceptuándose de la cremación
los ahogados y los hidrópicos.
Los mexicanos celebraban, eegun el P. Durán, las fiestas por los muertos en el mes de Agosto; la primera se
llamaba de los 1nuertecil.o•, porque se bacía en honor de
los nifioa; era una preparación para la grande y en ella se
hací.an ofrendas de dinero, cacao, cera, a ves, frutos y
semillas.
Cortaban del bosque un gran palo: le quitaban
la corteza y lo cepillaban para colocarlo á la entrada de la ciudad, donde se recibían los sacerdotes con c.mtos y bailes, ofrendas, comidas y zahumerioe· poníanle
el nombre de Xocotl, lo dejaban veinte düs por tiena,
durante los cuales le hacían la ceremonia de la adoración
que los cristianos hacen á la cruz. Ese día (habla el P.
~urán) hacían los viejos con los niños grandes supersticiones. dando á entender así que no morirían.
;El Xocotl se l~vantaba el día de la fiesta grande y se
erigía en el patio del templo, 1·ematado por un pájaro de
ma~a. h~cíai:i pr,r derribarlo y derribado se llamaba Xocotlhuetzi, caido de Xocotl.
Antes de derriba, lo lo rodeaban de comida y vino Jo
emplumal.an y floreaban. Con los cuerpos pmtado~ y
?rn~dus de plumas ~ojas, llevando en la mano grandes
1dohllos de masa y pifias de la misma, bailaban en torno
del Xocotl. .Todos bebían menos á los que se les prohibía,
porque el hcor era sagrado y sólo desde cierta edad les
estaba permitido apurarlo.
•
Quizá el pan de muerto, que representa una tumba con
una calavera y su X de canillas, sea recuerdo de aquellas
ofrer&gt;'das de masa entre los mexicanos.
La.a of~endas no ter~inaro~ con los indígenas: en la
dommac1ón espaflola, dice lo siguiente un historiador (*)
«El ~ño de 1572 contó el relUoso que tenía á su cargo
la cap11l~ de San José, que habían ofrecido los indios el
Día de Frnados más de 5,000 panes de Castilla 3 ó 4 000
candelas de cera blanca, gran cantidad de galÍinlll! i:nuchoa huevos y la fruta de Castilla y de la tierra qu~ ape·
nas se puede llevar á la reftctoría. n
En nuestros días las ceremonias fúnebres prevalecen
la gente del pueblo pone un altar y presenta su .ofrend~
(1)
(*)

Clavijero.
Mendieta. Historia ecleclástfcalndlana. Cap. XV1I. Libro rv,

adornada con la flor cadavérica del zempazuchitl: creen que
el muerto extrae la substancia de los 9anes y la dulzura.
de las calaveras de azúcar.
Los rituales antiguos se pierden en los tiempos. el funeral es hoy una ceremonia que arreglan agencias con
servidumbre uniformada, tranvías y carrosas desinfectadas.
El culto antiguo es hoy paseo de panteones, feria de
crespones, coronas, candeleros y flores costosas. El dolor
sincero, como el pájaro, busca la soledad para posarse en
la urna de mármol y lanzar su breve elegía en la fiesta
primaveral de los arbustos y los rayos de sol.
La cremación se pone de moda, las urnas se harán para el rico, en oro; para el pobre, en papier maché, y la
electricidad tornará los cuerpos en estátuas galvanoplásticas, á tanto la postura académica ó decadente. . La ~oda asigna plazos fijos al dolor, plazos que las ex1gencrns
sociales disminuyen día á día.
Y nuestros corazones se parecen á lo~ muertos del po~venir: capas metalizadas en cuyo fondo duerme un residuo de ceniza humana.

REQUIEM .....
Oh! Señor Dios de los ejércitos
Eterno Padre, Ete, no Rey;
'
por este mundo que creaste
con la virtud de tu poder
por que dijiste: cela Inz se~»
y á tu palab!a la luz jué;
porque coexistes con el Verbo·
porque contigo el Yerbo es
'
desde los siglos de los siaJos
y sin mai'iana y sin ayet
Requiem eternam dona eis, Domine
et lux perpetua luceat eit !
Oh! Jesucristo; por el frío
De tu pesebre ~e Belem;
por tus angustias en el huerto·
por el vinagre y por la hiel· '
por las espinas y las varas '
con que tus carnes desgarré
y por la cruz en que borraste
tortas las culpas de Israel·
Hijo del hombre, desolado'
trágico Dios, tremendo J~ez:
Requiem eternam dona ei$ Domine
et lux perpetua luceat eis!
Divino Espíritu, Parácleto
Aspiración del gran Iahveh
que unes al Padre con el Hijo
y soia el Uno y sois los Tres:
por la paloma de alas niveae·
por la inviolada doncellez '
de aquella virgen que en su seno
llevó al Mesías Emmanuel ·
por las ardientes len~uas rojas
con que infundiste ciencia y fe
á los discípulos amados
de Jesucristo Nuestro Bien:
Requiem eternam dona ei8, Domine
el, lux perpetua luceat eis!

***

¡Virgenc!tas difuntas: cómo son tristes vuestros despojos!
En las miradas muertas que se desprenden de vuestros ojos
llay algo que suplica, algo que gime, algo que implora;
¿Que esperanza suprema, que a11Jbicionados y hondos amores

Dejó helados la pálida?...... ¡ En vuestros ojos pertubadores
.
Hay algo que ora!
l Oh! 21 acaso la mu.erted~jó in~ompletas vuestras plegarias,
Ponedlas en mis labios; diré las mfas y todas ju11tas
Cruzarán los espacios sin hacer sombra...... ¡oh solitarias
Virgencitas difuntas!

�EL MUNDO.

280

19

NOVIEMBRE,

1896. '

los que anidaban también entre cuadernos de números y
aumentado de un modo nctable. ¡Qué ee yo! se han re- que
se sentían arrojados, por burlas y sarcasmos, y 4ue
producido, 6 han venido de otros lugares, atraidas por la provocaban Ja,¡ cóleras de los emplea:los cumplidos y sequietud y la frescura del corredor. Eotre el refunfuño
rios ... ... Decididamente las aves se adoraban cada vez
(1~ los empleados que dictan cantidades 6 confrontan mimlis. Ya no salían de su rincón; ya casi no cantaban su
nutas, se oyen arrullos tristes, reclamos de amor y bulli· estrofa de amor monótona y lacrimosa: por rareza inteciosos aleteos: arias apasionadas, duos encantadores que
rrumpían el silencio y mis iras.cibles colegas las echaban
acompaña un coro dt! canónigos enronquecidos y sofio- de seguro, en olvido.1 Pero una b!rde, al salir, cometie~
lieotos. Las palomas no pueden vivir sin enamorarse,
grandes delitos: probablemente fiadas en el compa•
todo .-1 día ee cortejan: ellos son galanteadores de oficio; ron
ñerismo, se atrevieron á. pararse en la mesa del Jefe l\
aGrevidos, donjuant!SCos. romá.nticos; ellas son tímidas volar á ras del suelo por todo el salón, 11 volcar tinte;os,
y ti~rnas, con una sencillez voluptuosa y una docilidad á sacudirá. aletazos cuadernos y libros, en un frenético
para las caricias, verc"aderamente conmovedoras. Aman aturdimiento, en una embriaguez alada, cuya causa papara vivir, al aire libre, con unción, con recogimiento,
recía ser algo como un ciego pánico de pájaro asustado.
olvidadas de cuanto les rodea, extiticas, como si estuvie- El ansia de irnos nos impidió enojarnos: la escena se ceeen celebrando el rit.o de un divino culto. ¡Oh, aves de lebró con risas. Las palomas salieron al cabo, hasta paVenus! ... ..... .
rarse l\ lo lejos, en el travesailo de una torre de hierro.
Desde hace muchos días una pareja concibió un caTodos nos fuimos de prisa; digo mal, no todos¡ un vej~te
pricho extrat'l.o: anidar Pn este salón polvoso, sobre la bilioso, una momia egipcia, se quedó á. componer su me-cornisa de un vieio estante, en el hue-coquedejan dos sa, sobre la cual, el tintero derramado había pintado un
montones de expedi~ntes que !!U ben hasta el techo co·
atlas en la blancura del papel.. ....
roo dos columnas de cartón amarillento Una mailana .soberbio
A la mañana siguiente, al penetrar en el salón, noté que,
abrí la vidriera, y é l, el enamorado, se coló de un vuelo
la ventana ya estaba abierta. ¡Qué raro, yo era el que
en la oficina, ealtó de acá para allá, corno buscando un
me ocupaba en eso.. .. .. .
sitio que le conviniese, se paró sobre loe legajos, recorrió siempre
El veje-te, sentado frente 11 su pupitre admirablemenlas estanterfae, y, t-n seguida, volvió l\ salir con una ra•
11111,·
te arreglado, me contó sonriendo la historia: llegó tempidez ibesperada. Regresó acompailado. Venía con él,
apoyó la escalera sobre el estante, subió, hizo una
una bella bem ora, d"' blancura (ragil y luciente, como prano,
trampa de expedientes-una ingeniosa trampa, un vode esp'.!ma de mar en plenilunio; le ensenó el hueco, la
luntario y rápiio derrumbramiento, y abrió la ventana.
obligó á. fuerza. de ttrn11los á que lo escudriíl:m1., le hizo
Después, cuando llegaron JuliP,ta y Romeo, se verificó la
.
juramento@,
la
sedujo
con
la
ardorosa
elocuencia
de
sus
,
catástrofo. Sólo él murió; más atrevido ó más enamorado
reclamos. Ella vaciló en un principio. y al fin cedió á. los entró el primero, y sucumbió en su audacia. Ella h uyó,
ruegos; esponjóse en un estrem~cimiento de deseo, é inimpulsada por el instinto ...... Mi compafiero sonreía:
clinándose, clavó e11 su pecho de nieve el vívido con-1 del
dentro de los vidrios de sus antiparras fosforecían su,
pico. '-- partir de aquel dfa, los dos amantes no cesaron
pupilas vengativas ..... .
de pertlll barnot1 en nuestras laboree : golpeaban los viDe ~ntonces á ~cá. han cesado los arrullos en la Oficina
drios ei la ventana estaba cerrada, picoteaban la persia- de la Estadística Fiscal. Ya no hay palomas en el corre•
na, y cuando abría yo, entrab:10 sin miramientos, como
las han prohibido .
.en país conquistado, á decirse ternezas sobre el viejo es- dor:
Algunas veces, recuerdo á los amantes infortunados y
Cuentos de mi vida.
tante, en el hueco sombrío de los montones de expedienme pongo melancolico á ratos: no me atrevo á. asegurar
•tes. Nos hicimos am gos. ¡Qué guapo era el seductor. y que triste, porque .... ..... ¿qué va á decir el Ministro cuan •
qué bi6n ataviado con su manto de tornasoles á la espal- do sepa que un empleado de la Estadística se pone tri1r
OTRO IDILIO TRAGICO.
·da, como bordado de pedrería, y armiñado el pecho en el
te por la muerte de una paloma?
En la oficina donde estoy empleado, frente por frente ·que brillaba, como un toisón de esmeralda, e l collar de
pluma1
joyantes!
Ella,
toda
blanca,
de
nieve
inhollada,
de mi pupitre ron.oso y de forma arcaica-potro de torment.o de d,iez generaciones de infelices---l se abre una se sentía orgullosa de su príncipe. Cantaba, mirándole,
ventana, hermosa y amplia, que es la repartidora de luz con un ritmo suave, casj imperceptible, como si estuvie•
y de alegría en el salón, hlÍmedo, polvoso y tapizado de ,ee desfallecida de emoción. J!;n las primeras mañanas, me
estanterías ¡ legajos. Desde ella, cada vez que levanto irrité, lo confieso: me distraían con eu alhataca, de alas y
la mirada, puedo ver un corredor cercano, cuyo pretil de de arrullos, aquellos recien casados¡ no ofa bien las cifras
mampostería so'9tiene una línea de macetas. una pared que me dictab1n los escribientes, y equivocaba las sumas
pintada de rpsa en la que se destaca el verde fresco de y las multiplicaciones. Mas llegué á acostumbrarme con
las plantas florecidas, y en lo alto, un pedazo de cielo la ruidosa comp~ñfa. Mientras yo sumÁba, dos y dos 13;on
rasgnñado aquí y alll1 por los alambres del telégrafo y cuatro, ellos, se preguntaban la eterna pregunta: ¿Me
La verdadera modestia no ea aquella qne se conserva
las torres de tierro de los tinacos . Para mí especialmen- •am.as?J ¡Deveras que est.aban locos! ¡eran extravagantes y
en medio de lós elogios, sino la que permanece impas iexquisitoa,
y
buscaban
sensaciones
raras,
nunca
sentidas,
te, la vente.tia es un cuadro animado que no deja de inteble ante los ataque de la maledicencia.
resa.eme. Parece que escogí el sitio ml::ljor y más confor- como los modernos refinados! Tenían espac io, sol, cielo,
flores,
y
preferían
este
salón
triste,
Pse
mueble
apolillado,
me con mi temp~ramento, para vivir si¡;:,tt, horas del día,
entre guarismos. Mi trabajo consiste en formarlos sobre .aquel rincón telar., ñoso y obscuro. Allá, fuera, trasciende
El hombre mM dichol!I0 es aqm,1 que sabe establecer
el papel, á manera de grandes batalloned, y bacerlos evo- á rosas· aquí huele á papel viejo, á. ratones, á p1"'lbreza: el una íntima relación en~re el principio y el fin de@u vida.
corred¿r
~s
un
oedazo
d""
campiña¡
el
salón
es
un
cemenlucionar en ~ee campo blanco, y ejecutar con tal ejército las mlisdiffcilPs maniobras. Doy un toque de atención terio de almas y de legajos. No
y hago marchar las columnas de cifras ...... tsnl tan! en obstante ellos á. juzgar por sus
rnterminable desfile. La labor, en fuerza de monótona..., aspavientos, encontrnban ~¡ nido
ha llegado á eér mecánica y abur ridora; pero es preciso delicioso. Yo pensaba: si fue ran
ganar el pan, y aquí me estoy enconadoijobre expedien- golondrinas, me lo explicaría, pero
tes y cuadernos, ordenando ~lotones de números, ha- palomas!. .....
cie11do largas Sumas y multiplicaciones imposibles, en
Por supuesto que mis coiopaf'i.e-lucha perpetua con estas cantidades cuya significación y ros estaban furiosos: algunos se leresultado no alcanzo, del mismo mvdo que el sargento vantaban irascibles, y con los pluno µuede daree cuenta del plan de campai\a del general.
meros de los escritorios ó con pro·
Ah! si est&lt;.'s números fueran alguna cosa: objetos, moneyectiles de papel asustaban á. Juliedas, bultos; si me dijeran algo al pasar! Pero no: conser- ta y á. Romeo. A la pareja le imporvan su mi~terio, y su rigidez: son. imperturbables, son taba un bledo esta conspiración
abstractos. uno, dos, tres, cuat,ro, cinco ..... .
armada: ¡bah! tenía alas, y cuando
Por eso, la escapatoria de un instante, la repentina fumucho Re fastidiaba con semejan•
ga de este cuartel de operaciones, consuela un poco mi tes demostraciones de descontento,
fantasía. Dejo de ser máquina por segundo~, y torno á ser se iba golpeando el aire enrarecido
hombre: por veloces intermitencias, pienso, y, como el de la oficina, á. seguir, en el pretil
filósofo, me doy cuenta de que existo. De ordinario, n.l en- de piedra, su diálogo shakeeperiatrar por la maiiana en la oficina, ó por la tarde, cuando no. Cerrábamos la ventana; pero á.
se va la luz, y el salón se obscurece hasta impedirme tra- poco, era necesario volverá. abrirla
bajar, tengo más tiempo de que vuele hacia la ventana porque nos asfixiátamog en aquella
alguno que otro sueiio impenitente y terco. A vecee, es atmósfera caqada de mias0111.s y
preciso echar h persiana. porque el sol ea Jh;1y iru-olente guarismos. La ventana ee nuestro
y me arroja á. los ojos, para deslumbrarme, puñados de sue
único medio de ventilación. De
diamantes californianos, y el aire es muy travieso y se modo que los enamorados regrepone l\ jugar con mis papeles. Aveces también me obli- saban con una terquedad irriuaute,
gan mis compafieros de pre&amp;idio á cerrar la vidriera: mis :sobre t.odo, para mis colegas, mid
compafieroe, viejos asmáticos, jóvenes anémicos y algunos viejos cole,i:.s, habituados a no ser
cuarentones egoistas que ya se hicieron el ánimo de pa- interrumpidos en su silencio de
sane la existencia enclavados en sendas sillas. Sin em- tumba ni en su aetit.ud Pedente de
bargo, 11 través di, los vidrios opacos y sucios, sigo, cuan• momias &lt;'gipcias. Cuando el reloj
do quiero, contemplando mi horizonte. Le ponen cristal acatarrado-una antigualla llena
á. la pintura como si fuera un cromo corriente: _pierde al- de polvo como las meeas, los expe.
go de su cará.cter¡ pero todavía se la ve eimpá.tica, ale- dientes y los estantes-edtornuda-gre, sobre todo en tardes de lluvia, cuando los hilos de balas seis, oíase ruido de caJonee
agua tejen en el viento sus caprichosos y. sutiles encajes,
que se cierran, de sillas que ser~•
y !as gotas lcx¡uean y saltan al caer, como si tuviesen vimueven , d6 manos que s~ frotan,
da propia, haciendo mil ruidosas diabluras en los juncos de pies que andlln¡ t:I momento ex•
colgados del muro y en las flores y las hojas de las ma- traordiutt.rio d"' la libert.ad, el mi•
cetas. Mi cuadro tiene muy ¡toco movimiento. Es un pai.- nuto de crisi:1 eu que recobrámoe
E!aje sin figuras. Suelen en un momento aparecer por en- nuestra ac1,ividad y nuestra con tre una mata de claveles 6 tras un penacho de margari- ciencia. Al eeuépi1,o inusitado, las
tas, loe semblantes cetrinos y vulgares de las muchachas palomas se escapaban cuu la aleindígenas que habitan ~n ese pequefto paraiao, plantadó,
gría de los merit.orios, que huyen
para darnos envidia, freote á. nuestro infierno burocrát.i.• Uel encierro, y volaban con tal saco. Pero·e01iian feas las pobrecillas--cabezas de ilustratisfacción q_q_e, en mucbas ocasiociones de viajes 8,1 Africa-qne, eo lugar de aumentar, le nes, mientras cerraba yo la venta•
quitan interés á la composición, y, la vez que en ella se na, las vf p~rderse en el cielo de
presentan, tal parece que algún irreverente y mal inten· ópalo del c1epúsculo.
cionado, emborronó con sepia aquellas figurM groseras
L'\S con&lt;1.ideré camaradaq mías:
con el propósito de deslucir la delicadeza del fondo. En
cambio, cuando uua veintena de palot0as e~ para. en el llegaron 6. imponéreiem"', á sujee·
tionarme-. Gustaba de verlu.e al 1(
DAMAS DISTINGUIDAS DE LA REJPUBLIOA
pretil de piedra y lo atraviesa á. ca.neru y semi vuelos,
SEJORlTA M .UlA Es&amp;IQUETA BRAVO ( De Qaxac&amp;. )
cualquiera al verlo, d1rfa que t-stá. mirando una linda porque encontraba en ellas una
metáfJra
viviente
di:,
mi1:1
\'er.:svs,
acuarela. De buen tiempo á esta parte, la~ palomas han

1 ~ N OVIEMBBE, 1896.

ELMUNDO.

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Gmor 1' alas.

281

�Je.&gt; NOVIEMBRE, 18H6.
282
EL MUNDO.
-===--=============~=============-

LA

19 NOVIEMBRE, 1896.

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 'l.-V(anse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1895.

padre al tiempo de expatriarse, no tenía más que sei~ inagotable de aquella señora, el sobrenombre no se hizo.
ga!\rdar silencio y no dar á conocer sn alegría, y acostado sobre miles de millones que e l suelo le guardaba fiel- años y era un guapo mucha~!:.?, cuyo retrato_ poseía e. un título de odio, sino una patente de generosidad.
En aquella situación, apoteosis de su vida, Gedeón
mente, continuó trabajando como un pobre diablo, de la conde y que sonreía con gracia rnocente. La srnora Mos~ler tomó carifio desde léjos al nif'io abandonado y envió se sintió herido irrómediablemente. Con estoica melanmañana. á la noche.
colía, porque aquel protes,tante tenía un alma ~e héroe,
Durante diez años no tuvo concurrencia alguna. Se dinero á la nodriza que le cuidaba.
.Acaso la juventud y los atractivos del cond~ Jacobo ~o se dió cuenta de que ll)S d1aa de lucha y de traba¡o habían
hizo enviar por Eliphas pulverizadores, excavadores y
tolo el material necesario y al mismo tiempo invitó á su fueron extraños á la ternura que aquella mu¡er, en.ve¡e• sido loa más dichosos y rle que el sueño del reposo aleamigo á que le confiara sus economías. « Daré á usted cida sin hijos, concibió por el semihuerfano. Invest1g~n- gre y pacífico era una ilusión. Después de haber cult;va-.
buena cuenta de ea dinero, le escribla, tenga confianza do bien en el corazón de la austera ¡:;rotestante, ;,quien do su campo y sembrado en él abundantes mieses regaen mí." Eliphas, que tenía cuarenta mil francos, los dió sabe si se hubiera descubierto una tardía eflorecencia de das con su eudor, con sns ),!grimas y con su sangre, la.
sin pedir explicaciones y no pareció que le extrañab.\ el amor hacia aqnel simpático tarambana que tanto ani~a- dura condición humana le hacía sentir el peso de su yu•
no recibir intereses durante varios años. Pensaba que ba la vida del desierto? Nadie pudo sospecharlo y la mis- go cuando no ha~fa que ~8'.cer sino aprov~char los soberMossler debía de hacer importantes negocios á juzgar ma señora Mossler no lo supo jamás, probablemel!te. Sus bios frutos recogidos y vivir opulento y hbre. La muerpor los útiles que pidió, pero no tenía más qu11 vagas no- principios eran demasiado sólidos para que pnd1era co- te se presentaba; ~n cuant? llegase á su obj~to, era preciones respecto del género de trabajo á que se entregaba rrer ni una sombra de peligro. El favor en que tenía al ciso vol ver á partir, para siempre ya. Se resignó, puso á .
conde afectaba la forma de un cariño maternal, hasta el su mujer al corriente de los negocios, le enseñó á dirigirsu compatriota.
Una mañana, después de largos mese~, recibió aviso punto de que Mossler se asombraba viendo la inquietud los, colocó á su lado á Eliphas como guardián incorru9tide que en la casa Pilet y Berger tenía depositada á su que sentía su mujer cuando aqnél tardaba en volver ~e ble y, seguro de que su obra no corría rieegos, una noche
disposición una suma de quinientos mil francos, importe alguna expedición. El honrado Gedeón estaba demasia- 1:e extinguió sin sacudidas, sin sufrimiento, como una
de sus beneficios, y habiendo escrito, estupefacto, para do seguro de su mujer para entrar en desconfianza. Por lámpara que se apaga al soplo de la tormenta. La sef'i?ra
pedir explicaciones, Mossl11r le contestó á vuelta de co- el contrario, se complació en colmar de ~avores al .prote- Mossler qnedó inconsolable, pues sentía por su mando
rreo, al cabo de algunas semanas y como hombre que no tegido de la sef'iora MosslPr. Corno á Ehphas le d1ó una una ternura mezclada de admiración, sentimientos deditiene tiempo de hacer frases: « Las veinte mil libras es- participación en los beneficios, y d conde Chef de Cou• cados reRpecti vamente al hombre y al genial aventurero.
terlinas son el producto de ea comandita de usted. No se trasvió con profunda alegría que con nn poco de valor Le lloró en ~ilencio, cerró su casa, se retiró á su propie-atormente; guardo aún eue cuarenta mil francos, 'iue se y de paciencia, vol vería á Francia más rico que nunca lo dad de la ChJpelle-Sauvigny, y concentró todo el inte•
había sido, pero no se le logró esa dicha; una fiP,bre pal~- rés de sn vida en el hijo de aquel á quien había amado,
reproducirán todavía"·
En llfosslerburgo había ya dos mil almas y, por des• dica que adquirió en los pantanos de Buffelsdorn le am- acaso, en SWl ens11efios.
gracia, no escaso número de europeos, escoria del viejo qniló en pe.cae horas y, á pPsar de los cuidados de la ~eII
mundo, hasta el punto de qne había eido preciso organi- ñora Mossler y de la intervención del excelente médico
zar una milicia para defenderse de los blancos, infinita- de la explotación, murió en la plenitud de sus fuerzas y
El muchacho tenía quince afios y estaba estudiando en
mente más temibles que 10&gt;1 negros. Mossler y su mu¡er de su juventud, suplicando á sus amigos, consternados,
el liceo de Luis el Graude por dec isión de Gadeón Moesno habitaban ya el pueblo, pues se habían establecido en quP no abandonasen al pequeño Valentía.
ler el cual. no habiendo recibido sino una educa~ión muy ·
el interior de las tierras. Eran poseedores de un territorio
Part!ció aue la muerte del conde hacía odiosa la permás grande que tres provincias francesas y vivían no sólo manencia en el Transvaal á la sef'iora Mossler, pues desde eu~aria consideraba la instrucción como el primero decon comodi'.lad sino con lujo. El cultivo había converti- entonces estuvo triste y su debilidad y desmejoramiento los bien~e. La señora Moseler sacaba al joven del_ colegio
do aquella comarca en un verdadero paraíso. Dueño en llegaron á tal punto, que fué preciso que vol viese á Euro- todos loa domingo.: é iba á visitarle cun regularidad toesta época de una inmensa fortuna que no podía menos pa para 1establecer rn ealud. Mossler no quiso deji.rla dos los jueves. No le mimab8'. y le dirigía siempre graves
de aumentar con incalculable rapidez, Moeeler sPguía partir sola y se embarcó con ella. Se instalaron en París discursos qne parecían aburrir soberanamente á Velensiendo el hombre sencillo que en otro tiempo corría en en el magnífico hotel de los Campos Elíseos y entonces tín. Era dificil encontrar un muchacho más bello q.ue el
su carricoche l)Or Tos caminos de .Alsacia para comprar hicieron por primera vez con la casa Pilet y Berger la hijo del Conde Chef de Contras. .Alto, delgado, rubio co•
híerro viejo. Tenía cuarenta y seis años, pero fatigado cuenta de lo que poseían en capitales realizados. En aq\1e- mo su padre, con njos cariciadores y boca sensual adorpor la vida terrible que había soportado al comienzo de lla época la riqueza de Mossler se elevaba á setenta y CID· nada dP blancos dientl's, prometía ser, como fué, uno de
e 1 explota~ión, eataba er.terame,nte canoso. La seño1a co millones, empleados en valores de primer orden en los hombres más seductores de París. Su carácter, aun
Mossler. morena y delgada, conservaba las apariencias Inglaterra, en Francia y en .América. Sus minas de oro no bien formado, s, anunciaba resuelto. Un día el rechonde la ju ventad, á pesar de que tenía tr. inta y nueve años estaban en plena actividad y producían todos los añ?B cho Simeón Golschmidt, de la casa Golschmidt y Baaer,
y de que no había economizado sus fuerzas al lado de su beneficios inmensos. Era dueflo absoluto de ellas, BID un externo que iba á clase Pn coche de dos caballos y con
un laca_l'o para llevarle los libros, quiso hacer el gracioso,
marido.
más accioniBta que su amigo Eliphas Clement á quien
No tenían ningún hijo, pero Gedeón parecía consolar• los cuarenta mil francos producían, próximaroentP, el y al Palir del liceo, donde PI profesor acababa de comentar el re.inado de Enrique IV, preguntó:
se con los absorbentes cuidados de una explotación coloquinientos por ciento anual y esto porque el severo
-Entonces, ¿fué uno de tus antepasados quien ganó
s'll. Tenía veinte minas en plena actividad y los pf-rfec- puritano no quería aceptar más, por encontrar inmoral
la batalla de Contras, cuyo nombre llevas?-No; fué ef
cionamieatos que introducía de momento en momento tanta ganancia.
rev contestó tranquilamente Valentía; pero como m1
en las operaciones de extracción y lavado, aumentaban
Entonces Mossler, que se aproximabaá los sesenta afio~, ab·u'eto había tomado la ciudad, el Bearnés le dijo: «Tienes
el rendimiento de mineral. Era il,iposible calentar las
ganancias y él solo sabía lo que los bancos de Pretoria, juzgó que su actividad sería pronto insuficiente parad~- la ciudad· ~nárdala. Te la d-&gt;Y"· De esto viene mi nombre.
-Está hien ea cuanto á Uoutras; ese apellido le explide Natal y del Cabo giraban á Europa por su cuenta. Por rigir sus inmensos negocios y determinó dividir sus milo demás, la concurrencia empezaba á hacerse seria. El nas en acciones. Bien accnsejado por Federico Clement, ca la batalla. Pero «Chef» parece más bien cosa de cocina ...
Los muchachos habían hecho corro en torno de los dos
país estaba surcado por los buscadores de oro y con gran que dirigía ya casi solo el banco Pilet y Berger, emitió los
frecnencia se libraban combates sangrientos entre las títulos en el mercado de Londres á una libra esterlina. colegiales y una carcajada ruidosa ac~gió el c~iste del rimilicias que escoltaban los convoyes y los salteadores de Esa form!!. de emisión fué una novedad; la fortuna puesta co é importante externo. Valentía miró ásu 1Dterlocutor·
al alcance de todos los bolsillos, aun de los ménos pro· que con la boca hendida hasta las orejas y la na~iz de
caminos que intentaban robarlos.
promotourio, se balanceaba, encan~ado c~n aqu~l ~x1to ¡o•
A. consecuencia de una de estas escaramuzas en el ca- vistoe. El r~sultado fué inmenso. Mossler, que se quedó
mino de Pretoria, los negros llevaron un día á la quinta siendo propietario de la mitad de los títulos, cobró, por pu lar. ~I joven conde ee puso páhdo y BID decir palabrll,
la
otra
mitad,
la
suma
de
ciento
veinticinco
millones
y
pegando antes de amenazar_. que es como se i:iacen esae
un joven extranjero gravemente herido de un tiro en una
pierna. Acogido por los sef'iores Mossler, el herido decla- el antiguo ferretero alsaciano permaneció tan tranquilo fosas aplicó en la cara de Suneón una flor de cmco ho¡~,
ante
aquella
realización
prodigiosa
como
lo
estuvo
en
otro
tar ~agnífica que nunca debió producirla semejante la
ró, cuando recobró el conocimiento, que era francés y
que se llamaba Jacobo conde de Chef de Coutras. Arrui- tiempo antó la ruina y la inminente quiebra. Compró tierra de Can¡an. El heredero de l•&gt;B Golschmidt y Bauer
casas
y
terrenós,
subvencionó
industrias,
empleó
sus
carecogión sus libros esparcid.os por el polvo, se _levantó Y
nado por una vida de disipación se expatrió para no
11rrastrar su miseria por Paria, y en sociedad con un ir- pitales del modo más juicioso y fundó los cimientos de sin más réplicas, desapareció hgero como un ciervo.
una
indestructible
fortuna.
En
seguida,
después
de
llelandés mny poco escrupuloso, formó el proyecto de dediPero la cl\ea Golsch:nidt tenía influencia y no podía tocarse al comercio de aguardientes. Iban ambos escoltan- var el niño Valentía á su mujer, para distraerla, volvió ]erar que se la abofetease en la persona de su descendienal
Transvaal,
queriendo
tener
el
honor
de
enriquecerá
do sns mercancías, cuando el convoy fué atacado al pasar
te. Valentín fué llamado ante el provisor y sufrió una
el río Jacaon. El irlandés se hizo matar valientemente sus accionistas como él mismo se había enriquecido.
reprimenda mayúscula, después de la cual quedó arresDurante dos años todavía trabajó con ardor admirable tado por el resto de la semana. En tal situación le enconsobre sue toneles de alchol, pero los salteadores resultaron los más fuertes y el joven conde fué salvado por al- y en aquellos veinti?uatro mes1;s dió á sus asun~os un tró la señora Moesler cuando, según de costumbre, fué á
gul!-os servidores fielee. Se encontraba, pues, sin ~ecursos impulso que debía de¡arlos florecientes por mucho tiempo, verle el jueves. Encerrado en una celda de dos metros
y srn esperanzas y no le restaoa sino hacerse fihbustero nada más que por 1a fuerza adquirida. Puso al frente de cuadrados, con ventanillo en la puerta, como las de las
ó ~egarse un tiro en la cabeza. ·
todos los servicios hombres adiestrados por él é interesa• prisiones, el joven conde había aceptado filosóficamente
,:fossler le advirtió con mucha calma que todo era pre- dos en Ir empresa, y cansado de vivir solo, á su edad, sn suerte, y copia~a en papel ri~~ado, cien líneas por hoferible á la muerte y que trabajando se ganaba más que volvió á Francia y declaró que no pensaba ir e: ás á. Pre- ra bajo la inspecc1on de un anuguo gendarme llamado
r?bando. Le ofreció en seguida emplearle en la explota- toria, pues dirigiría de léjos los trabajos de la compafifa. Seguín. .Aquella tarea le aburría desesperada~ente, pero
ción, y como el conde Chef de Contras declaró franca- Pero no pareció sino que la activiaad era la ley vital de la cumplía ein murmurar, contento en su interior por ha·
men~e qu1; jamás había empleado sus diez dedos y que, aquel trabajador, hasta t-ntonces incansable, y q •1e
ber obrado como le parecía que debió hacerlo. El gendarfuera de tirar á la perfección y de montar intrépidamen- sus fuerzas debían abandonarle en cuanto permaneciera me convertido en carcelero asomaba de vez en cuand.o
te, ª.º se creia apto para nada, Gedeón le encargó de ins• ocioso. hstalado en eu suntuosa casa de París, MosRler, por el ventan'llo la cabeza canosa y rapada y decía, mi¡,ecc1onar los establecimientos. La tarea no era insigni- que nunca había estado enfermo, se sintió debil y delica- rando á todas partes con ojos terribles:
ncante. .l.' el conde Jacobo tuvo ocasión de probar &amp;us do. Consultó á los mejores médicos y todos estuvieron
-1Coutras, usted no trabaja! ¡Contras, está usted et•·
d.1spos1c1oae~ de caballista por caminos muy poco prac- de acuerdo en declarar que no estaba atacado de ningu- tropeando la me3a con el corGaplumasl
ucables. Se iba por dos ó tres días á veinte ó treinta le- na afección claramente determinada, pero qu11 todos sus
y Valentía, inclinado melancólicamente sobre el paguas de di tancia, la carabina colgada del arzó¡¡ y el 1·e• órganos estaba., cansados . .Aquella máquina, demasiado pel, respondía:
v&lt;&gt;lver dispuesto en las pistoleras, y permanecía en medio caldeada y á la que había exigido tantos eefuerzoe, se
-Ilustre s~guín, déjeme usted en paz. Est?Y en el enue los campamentos de negros. Esta existencia aventa• descomponía en el reposo y se hacía rebelde para su cierro, debajo del tejado. No me pueden enviar más alto .
r.ira le agradaba. Cuando la señora Mossler se apiadaba dueño.
de lo que estoy, como no me pongan en el globo.. .Arrepor la dureza de su suerte, el respondía: «No me compaMossler, que había dado muchas pruebas de un valor gle usted sus papeles y no me enseñe su cara de polizonte.
ú~zca usted; vale más vivir como vivo, libre y en pleno muy sólido, no se dejó abatir y luchó contra la muerte
-¡Contras, usted no respeta á un veterano; usted aca•
aire, qne vegetar en un rincón de provincia siendo como había luchado por la vida. Abrió su casa y dió bará de mala manera!
. .
sul.&gt;p~efecto ó casarse con una cocotte retirada con sus ga- fiestas que han permanecido famosas por su eeplendor.
-¡Seguín usted no tiene miramientos con un prisionancias.
nero·
usted
~cabará
siendo
gendarme,
como
empezó!
Deslumbró á París con su lujo y le asombró con su beneE~ medio de estos caloquios agridulces, la señora Mose•
Su distracción era la caza, en la que sobresalía Jamás ficencia. Hizo construir en Gros-Caill.:m un hospital paee había visto un tirador más seguro· ponía la b~la don- ra seiscientos enfe1·mos y le dotó con bastante esplendi- ler se presentó en el local penitenciario de techo aguarde quería. Mató todos los jaguares qu.? amenazaban los dez para que nunca necesitase recurrir á los fondos dillado desde el cual se extendía la vista, de un lado por
gauados de Moasler é hizo con !aa pieles una alfombra públicos. Compró objetos de arte, que sin él hubieran otro el 'Panteón y la biblioteca de Santa Genov~va Y del
vara el salón que no tenía nada de ordinaria. Cuándo emigrado á .América, é hizo de su hotel un museo. En- otro por el boulevard Saint-Micli.el. Las golondrmas que
toUió_cofianza con sus huéspedes, contó au vida íntima á tonces fuécuando un cronista llamó á la señora Mossler había anidado en las altas chimeneas surcaban piando la
la_ senora_ Mossler. Dijo que había dejado en Francia un la reina del oro, nombre que fué recogido con ironía por ligera .atmósfera. Aquel observatorio hubiera sido encannrño nacido de su union con una mujer clivorciada, que sus envidiosos y con respeto por sus agradecidos; pero tador, para gozarle en libertad y no á través de v1 nta~aehabía ya muerto. El niño, Valentín, reconocido por su como éstos eran los más numerosos, gracias á la cariJad tan rudamente enrejada,. Al ver entrar aquella mu¡er-

•

283

EL MUNDO.

pequeña y delgada y tan sencillamente vestida Seguín la
tomó por un ama de gobierno y en tono meno~ que amable preguntó:
-¿Qué desea usted?
-Verá Valentín Coutras ......
-¿Viene usted tle parte de su familia? Bor.ito mucha
eho tienen ustedes......
La reina del·oro. miró fríamente al anti~uo gendarme,
le entregó el permiso firmado por el previsor y dijo en
tono que no admitía réplica:
'
-Despáchese ust~d¡ no tengo tiempo que perder.
La p_r1erta se abrió. rnstantáneamentey Valentío, prorrumpiendo en un gnto de alegría se arrojó en los brazos de su madre adoptiva.
'
-_vamos á ver, hijo mió, ¿qué has hecho para que te
castiguen tan gravemente?
-Nada. He cascado las liendres á un compañero por
burlarse del nomb~e de mi padre.
-¿Y por eso estás aquí? El profesor me ha dicho que
estabas en rebelión perpetua contra los profesores ... .. .
-Ese es mamarracho de Golrnhmidt que ha ido á quejarse á su padre...... Y como hay un montón de pers0nas
de esa familia en el gobierno, el provisor está boca
abajo......
La sef'iora Mossler habló de otra cosa, pero su fisonomía
cambió y sns palabras S6 hicieron escasas. Habitualmen·
te le irritab~ la injusticia, pero entonces sentía un agudo
tormento viendo á Valentía castigado casi ignominiosa mente por un acto que ella juzgaba legítimo. Al cabo de
un rato se levaat6 y sin informar al joven de !o que pro•
yectaba, le dejó y volvió al gabinete del provisor, el cual
vió á reaparecer con muy mal geeto á la sefiora Mossler, de la qne creía llaberse ya librado. Deseando acabar
en dos palabras, se apoyó en la chimenea.
-¿Cómo es, señor, preguntó la madre adoptiva de Valentín, que me ha dado usted unas razones tan erróneas
eobr., el casfigo en que ha incurrido mi pupilo? .Ahora sé
á que atenerme...... E~e muchacho tenía razón.
El provisor, muy sofocado, replicó con énfasis:
-Entre ias imparciales afirmaciones del maestro y los
relatos intere&amp;ados del alumno, ¿podrá usted, sei'lora, dudar un solo instante?
La sef'iora Mo~sler no respondió. Miró con aire de dis•
gusto á todos lados y dije,:
-Ese sexto piso en que le han encerrado ustedes es
muy cálido...... como que está debajo del tejado. El sitio
es sucio y nauseabundo...... Supongo que pensará usted
hacerle bajar......

-Pero, señora, un castigo merecido debe cumplirse....
La señora Mossler no pareció haber oído. Examinó
por la ventana del patio las construcciones viejas y carcomidas del llDtiguo liceo, y dijo con flema:
-Este colegio es horrible y debe ser mal sano....... En
tiempo de ep1Jemia moriráu aquí los muchachos como
moscas..... Me aan gauas de comprarle para hacerle demoler y edificar uno nuevo ..... .
.Al oir aquel propó3ito fenomenal, el provisor se quedó
aturdido y balbuctó:
-Pero, señora, un edificio del Estado........ La nación
no vende jamás....... No se compran las propiedades del
gobierno......
La dama respondió con placidez:
-::!i quisiera ofrecer solameute dos millones al E3tado
por echar abajo este nido de ratas y reedificarlo decentemente, el asunto no dormiría ...... Valentía de Chef de
Cautras no puede permanecer aquí ni una hora más ..... .
Ruego á ustad que envíe á buscarle; le espero en mi
coche.
Dirigió al provisor un signo imperioso y sin mirar si·
quiera que la seguía, salió del deijpacho dt&gt;jando á aquel
administrador petrificado.
.Al día siguiente Valentía se instaló en la avenida de
los Campos Elíseos y fué enviado como externo al liceo
Condorcet. D&lt;lsde ese día no ab.mdonó ya á la sef'iora
Mossler y la influencia que adquirió sobre ella fué inm• n·
sa. El muchacho era encantador y había en él un cierto
deje de inconstancia que tenía á sn bienhechora en per•
petua alarma. La bueua señora experimentaba la sensación de que nunca era completamente suyo y de que siempre faltaba algo que hacer para estreclur los lazos que le
unían con ella. ~ra como uu!l bel la mariposa q ne se te.
me ver volar, que enseña :ius alas bril lantes, pérfidamente deseosa de hacerse apreciar más y m,is y que á cada
momento se levauta, revolotea, toma una dirección como
si fuese á alej~rse para siempre y acaba al fin poi· quedarse, porque el ¡ardín es rico en suaves y deliciosas flores.
La dama hizo pur él todo gé nt!rO de sacri.ficbs, le col·
mó de favores y se adhirió á el tanto mál!! cuanto más frivolo y casi indiferente lo veía. Jamás se pr~gnntó si no
siendo el más agradecido y el wás tierno de los hombres
podría no tener corazón. Le veía elegai:i,te, espiritual, seductor y, sobre todo, á través de su tnunfante persona,
veía á su padre, al encantador J•cobo, en el cual no había dejado de pensar desde lo más profundo de su ~ér. Valentía probó, por lo demás, desde su más tierna edad
una instintiva malicia. Si hubiera pedido dinero á ¡~

~eñora Moss!er la hubiera, acl8o, hecho entrar en deseonfia?-Za: Los ricos son escamones; cree~ siempre que se
qmere abusar de ellos y están en guard1a. Gracias á esta
vigilancia de sus intereses, los millonarios consiguen pa•
garlas cosas menos caras que los miserables y son mu·
cho menos engai'lados que Pngaf'iadores.
Valentía mostró una i:ldiferencia porel dineroqueen•
cantó á la señora Mo~srer. Aquella mujer, que había parndo. su vidá e~ medio de los rudos buscadGres de oro,
admuó á un mño que parec,a no tener necesidades, gozaba. del lujo sin parecer apreciarle y se mostraba tan
seac1 llo como el más pobre de sus camaradas. Vió en ese
desdén unl\ prueba de nobleza y amó á Valentín por su
des;Jrecio hacia lo qne había sido el único fin de loR esfuerzos de tedos los que ella había conocido. Lo creyó un
muchach.o superior y le agradeció la dicha que de ese modo le proporcionaba.
Cnando Valentín fué mayor, le hizo llamar una mafiana al saloncillo del que surgían las liberalidades ilistribuidas por el Feñor Eliphas, y le dijo, después de hacer•
le sentar á sn lado:
-Mi querido hijo, has llegado á ser un hombre y creo
necesario algunas exp'.icaciones entre nosotros para pre•
cisar nuestra situación. Hasta aquí, has vivido á mi lado
como si fueses mi hijo y, sin embargo, ningún lazo nos
unP, como no sea nuestra voluntad, Tu podrías dejarme
mañana miemo y yo separarme de tí. Ni tú por el daño
material que esto te haría ni yo por el pesar que me pro.
duciría tu partida, podríamos reclamarnos mutuamente
nada. No ignoras que tu padre me recomendó que velase
por tí y bien has visto que he cumplido su encargo lo
mpjor que he podido.
Valentín cogió la mano de su bienhechora, y sin decir
una palabra, la besó con tierno reconocimiento.
La sef'iora Mossler continuó con voz un poco temblona:
-Hoy, que vas á entrar en la vida y á ser responsable
de tus actos y dueño de conducirte como más te plazca
tengo que hacerte una proposición.
'
-Te escucho, mamá querida, respondió el joven con
voz dulce y simpática; pero ¿por qué ese preámbulo tan
grave? ¿Tienes un deseo y dudas que me preste á él?
-¿Y si se tratara de dejartu nombre para tomar el mío?
La cara de Valentíu se puso sombría y no pudo resistir
un gesto de dolorosa sorpresa.

(Continuará).

0

Er Conde Valentín de Chef de Coutraa abrió la puerta y entró en la habitación C:e la Sra. Moasler.

[Véase el pliego anterior l
\

�19 N OVIEMBRE, 1896.

284

LA NOTA DE LA MODA.
l

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:

•· ' f

TOMOII

MEXICO, DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE DE 1896,

.., ...!·.__, _

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&amp;I amor es más fuerte que la muerte .

•

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1

~~ ..

.

'T'raje ae calle para principio ae int1ierno.
En el panteón.-Recuerdo del dia

2

de Noviembre, roR

ALCALDE.

•
NUMEROJ9

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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