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                  <text>TOMOll

M EXICO, DOMINGO 15 DE NOVIEMBRE DE 1896.

tan paso ccmpromefiao.

•

NOMS:R020

�EL MUNDO.

302
liliEL MUNDO.''
8Jn!ANARIO ILUBTRADO.

Teléfono 4:U.-Callede Tiburdo núm. 20.-Apartado87 b.
MBXICO.
Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este per!ódlco.

La eascrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelantbdos.
Nó.meroe sueltos, 50 centavos.
. .
A.visos: á razón de $30 plana por cada publ1 cact6n.
Todo pago debe MPr precisamente adelantado.
RBGIBTRADO 00110 ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.
•Agentes exclusivos para los Estados Unidos Y Can~·
dá The Spanish American Newepaper ~ompany, 136 Ll·
berty St. New York. E. U.,,

Una triste .erµrrt.encitt.

tá la salvación de la sociedad que la del in1ividuo y que
en caso de un conflicto. todas las energías deben conc.,ntrarse en la conservación del agregado y no &lt;le la unidad.
¿En qué situación se ha encoutr~do basta hace_ poc~ ti
delincuente con respecto de la soc1edart? En la s1tuac10n
menos favorable para los intereses de ésta; ha ~ido el far·
du cuyas necesidades han sido pagadas con la suma de la
riqueza pública, utilizable en empleos provechosos para
el bien común. Cada porción de los recursos privado~, r ..clamados por medio del impuesto, para el so~tenimieutu
de los criminales, representa un esfoerzo inútil de.l aso·
ciado, sin compensación:alguna. Las cantidad..s retuadll.s
del fondo eocial con este objeto, no tienen su contraparlida en el Haber de la cuenta corriente entre el ciudadano
y el Estado.
Aceptando al cr;terio de un criminalista m.oderno, .en
la investigación del concepto jurídico del dehto, prec1.so
eA reconocer que si el delincuente es un deudor de la socte·
dad y el castigo representa el pago de esta deuda, no es
lógico que este pago Pea afectuado por un ac~eedo:, en
forma de r,mta pasada al deudor para Rll subs1stenc1a.No es de moral social reclamar el sacrificio de los eleD1,m•
tos sanos del grnpo para aumder á los nocivos, y si t-ij
ley económica que todo capital Rustraido de sus empleos
productores representa una périida neta para m, pueblo. otra ley dPja establecido que toda energía ga~tada
estérilmente es causa del debilitamiento y la anemia dt,
una colectividad.
La reforma consultacla ~ nuestro poder legislativo, nos
parece, pues, de alta justicia y moralidad, y noeotro~ quisiéramos- en virtud de este principio- ver eF&lt;:rita t'n
la puerta de cada prisión la leyenda que un penahsta modPrno desearía ver grabada en sal ientes caractert-s: Aq11i,
el que no trabaja, no e .me!

En números anteriores nos hemos referido al gigantes·
co sacrificio que eet.i llevando adelante Espafla, al sustraerá ZOO O00hom bree útiles de la productora labor de la
Península' para abonar con partf' de estas vidas la abrasa•
na ti~rra de la perla antillana. Hasta aquí no~ hemos r, ·
ferido á las pérdidas de vidas á las brechas abiertas en tos
ta raza fuert.e y resistente; pero hay toda vía otro orden
de ideas al que puede lle\·arse la cu1&gt;sti~n: el asunto de
intereses, nada desdeñable en la prosperidad y el progre·
so de un pueblo.
¿Cuánto cuedta al tesoro español el sostenimiento de. la
i,ierra de Cuba? Precisamente un periódico de Madrid,
LfJ, Epoca, acaba de proporcion~rn.os instrur:tiV(?S datos
acerca del particular.-«El sosteD1nnento del eJérc1to cues•
ta dice el diario que mencio..amos, siete millones de peso~ mensuales; pero á esta cantidad hay que añadir los
gastos por adquisición de armamentos. pertrechos de g~e·
rra. compra dtl vestuario, envío de refuerzos, co~ducc16n
de fondos1 intereses de las operaciones de crédito, etc.,
etc.; todo lo cual importa dosó tres mi;lonesde pesos .mas
al mes. Nu pueden, por consiguiente, calcularse en siete,
sino en nueve 6 diez, próximamente, los gastos á cansa
de la insurrección, y aun dicha cifra tendrá que elevarse
algo más, á comtcuencia de los últimos envíos de tropaP.,,
Eete presupuebtO es altamente gravoPo y i·epresenta UD
colosal esfuerzo por parte de España. N ...da más admirable que la ene1gía desplegada por esta Nación, pero nada
también más desastroso para sus riquezas nacionales. Terminada la guerra de Cuba, el balance arrojará un triste
saldo en comra del pueblo español, cnyo carácter Puerrero, llenando largos períodos de la historia de la h~m~nidad, ba aido un fuerte obstáculo al t&lt;,tal desenvolnmit&gt;n·
to de aquel suelo.
Los pueblos ban pagado muy caras HUS guerras; aun
los mismos vencedores, hecho el recuento de sus preseas,
sumadas y resumadas sus conquistas, anotadae e n e l haber las partidas de indemnizaciones obtenidas, han en•
contrado que las pérdidas superan con mucho á las ganan·
cias. El espíritu batallador de las naciones se ha ido
111odificando con la creación de iuterePes, y el trabajo sustituyendo á la cooquista, ha enfriado notablemente el
hnpetu de las experimentadas nacionalidades.
Y eEte fenomeno se observa actu~lmente en Europa.
Hace todavía un cuarto de siglo, el amplio escenario del
viejo mundo parecía dispuesto á encerrar la palpit,wte
tragedia de una gran lucha internacional. Los Es~ados,
en el período álgido de irritación, se aprestaban al combate, y tales eran los preliminares del conflicto en perspectiva, que no faltaba pesimista que ya hubieee de ante·
mano rayado alguna formidable potencia del futuro mapa
del orbe civilizsdo. Han trascurrldo los años y ni un so·
lo cafionaz" ha turbado el sereno silencio de los pueblos
que se alzan del ,ado de allá del Atlántico.
¿Y á qué se debe este hecho? Las pasiones no Pe ban
calmado, los rencores no se han extin!(uido, el odio vi·
bra con igual fuerza propulsora; todavía la prensa franceea se enciende en llamaradas de rencores y arroja en la
hoguera de la revancha el combustible de los viejoe recuerdos depresivos; sin embargo, la paz europea no se
alt: ra. ¿Por qué? porque los intereses exigen que esta paz
no sea turbada, porque una triste experiencia ha ens, ña•
do que en la guerra se pierde siempre!
El equilibrio se ha establecido; la gran ley de la harmo·
nía está tal vez pronta á imperar en las modernas nacionalidades, no por el acuerdo universal, no por poética
fraternidad, sino por nece!!idades superiores, por ez:igen·
cias sociales colocadas en nivel más elevado.
Antaño la guerra tenia cuenta; hoy tiene cuentii la paz.
Antes 103 pueblos vivían de la lucha; ahora v1veu del trabajo. E~ta es la enorme rliferencia que eepara una época
de otra, una de otra sociedad, una de otra forma de vida
orgánica.

&lt;!El tn1b11jo µ.enitendarill obligatorio.
Entre la~ ,·arias reformas propuestas últimamente á
artículo~ comtiLucionales. figura el del trahnjo obligatorio
en las prisiones, principio dtl notable justicia social que
merece todo encomio.
Afort.unadarnente han paeado ya los tiempos en los que
un exag.-rad.o .individualismo colocaba al trasngr1&gt;sor de la
ley en co11d1r101ws dA bacn pesar su deli~o sobre la co·
lectivldad. E~ta e~cuela,-que ha llegado á establecer como
fórmula ePta sentencia .amenazadora para loe grupos humanos: ¡Perez1Ja la sociedad, pero sálvese el individuoltiene hoy pO&lt;'o acceso a•m entre las personas de corazón
más tierno. Ahora se sabe demasiado bien que attes es-

15 NOVIEMBRE. 1896.

15

Politira &lt;5.eneral.

1896.

EL '.MUNDO.

altos di¡natarios de la Corte. r"trnidos en suntuoso banquete. 1 Sr. Olney, secretario de Estado en el abinete
de la Casa Blanca, acaba de hacer iaéntica manife•tac·6
y no cabe d~da que, merced á los buenos oficios ·de \ 0~
Estados CJmdos, la disputa inveterada u
año~ apartó á la República del Orinoco deq 1°a pmor tantt(?a
d I Tá
·
d ,
.
E pera nz
~
mes1a, ~ue ar... pronto zan¡ada de modo satisfactorio para las a.tas partes contratantes.
Inglaterra some~e á arbitraje toda la línea di visoria de la
G:uay~na, renuncrn á sus pretensiones que consideraba in
d1scDt1bles,. c~de á la presión que sobre ella ha ejercido¡~
Gr~n Repubh.ca del Norte, y deja á la honorabilidad de
loe J.uec~s árbitros determinar cuáles son ¡08 derechos
terntonos
que á cada cual corre•ponden
en est ric
· t a ¡us· y
ticia.
~

RESU UE~.- La Aliania Frllnco-rusa.- AgitacioneM a¡1:rehivas é incousi~tentes en Fraucia.- Q,11é e~ la revancha.
- Fin del conflicto anglo venezolano.

Mal hace Francia en poner todo su amor y voluntad en
el autócr~ta de todas las Rusias, creyendo confiada que
baj,, su abrigo y protecc ión ha de encontrar el anh¿ladod ..,,¡nite.
En Ht excesivo optimismo, juzga posible arrastrar al
Czar á graves co~plicacionee, comprometerlo en agresivas aventuras, é impulrnrlo á una lucha capaz de humillará lod soldados que se inmortalizaron en Sadow.i. y
en Sedán.
No ve 6 no quiere ver que en las alianzas internacionalt:s, mal que pPsf' á todos los orgullos, St&lt; repite consta1 .~emenu, la fábula dP Esopo, y á la hora del repal'torle utilidades y de la diFtribucióD de ventajas, P.l más
fnnte siempre recl,.111ará paras( la m1&gt;jor parte del botln, fundándose en el indiecutible derecha del quíá n6 minor leo, que ~i ~e pone en tela de juicio, a¡,oyará en el
terrible guia sum fortior.
No ve la República, que ton su liga con RuAia puede serllevada á tomar parte en todos los compromisos lo mismo
pol1ticos qne tinancieros, orillada á todas las diticu ,tades
y .. 610 recibir en recompensa muestras de simpatía
adhesione~ platónicas, hermosas para contemplarse d&amp;
enea, p.,ro poco productivas en esencia y encaminadas
mucho menod á las aspiraciones legítimas del paie.
l\lal hactln los directores de la cosa pública en Franc'a
al ,embrar rencures y desatar odios añejos, pr&lt;'tendien.'."
J ... ilusos, qne la omnipotencia decisiva dA Rn ➔ia y s1t
ii ,fluencia ~ebPrana en losconsPjos emopeos han deservir
¡,a ra humillará Alemania y para lograr el re,catP. del tenitolÍo conqni~taclo por la e11pada vencedora de l\1oltke.
Las imprudentes revelaciones de Biemarck, que ac"•
han de poner en claro la aDtig11a alianza ex1etente entre
lo~ dos grandeR.iml_)erios d1;!Norte, no deben SP.rvirpara.
atizar hondas rivalidades DI para exacerbar heridas q,1.,
Se ha puesto en estos días á diecusión un tema que an• aun sangran después de veinticinco ai'ios, sino para pretaño hatría sido materia de escándalo y que en la actua- caverse contia la posibiliuad de un cambio en las deci•
lidad es posible investigar serenamente, sin convulsiont:s sioues de los poderosos.
Rt:cuérdese cuMadosamente la frase del eminente estani apasionamientos: ¿est.i el Liberalismo íntimamtute hdista Mr. Leroy- Beaulieu, pronunciada poco antes de las,
gado con la DPmocracia?
A nuestro juicio, el error en que ha incurrido una fa.stuosas man(festacioces de.París, y medítestl sin pasión
buena parte de los espíritus que se han ocupad? en esta DI falsos eFpe¡1s1I1os lo que dice el ¡¡;ran economista franmateria, consiste en confundir una forma de gobierno con ce~: «Rusia conservar.t la alianza francesa mientras nos
un procedimient-0 de gobierno. Forma de gobi~ .es la de- ¡ uzgue ricos y fuertes, y dejará de creern(Js fuertes y
mocracia,-como lo es la monarquía;-procedu~tei•~O "ª. el ricos, si no somos prudentee."
Y en verdad sería imprudencia inperdonable, hacerse
liberalismo, que por igual encaja en países de rnst1t11c10agreeor y provocar la guerra europea, cou amenazas y
nes monárquicas que en pueblus de instituciones rep~hlicanas. Asf, se concibe una monarquía en donde el li- denuest.s a\ i~.p~rio Gt,l'mánico.; darían muestras patenberalismo sea prcgrama del poder público- tal suc;,de t ~ tes de poco Ju1c10 los franceses s1 confiados en la alia11za.
Inglaterra-y democracias en las que la libertad haya Bl· moscovita, que muchos en Alemania siguen ponienrlo en
duda, á pesar de las manif;,staciones de simpatía visiblPs
do pr, ,scrita.
en París é indudables en los campos de Cha16ns pretenYa Sumner Maine, en su interesante obra sobre el go•
dí.eran buscar por medios violentos la revancha. '
bierno popular, ha demostrado que las func.oues e11coRegocíjes., en buena h-,ra el pueblo de Carnot y de·
1, endadas al Ejecutivo d.i la Unión America~a por la
Thiel's, de tener á su lado al ruso omnipotente que olvida
Constitución de la República vecina, no son más restric• ~ aparenta olvidar las llamas que envolvieron al Kremti vas que las de un monarca europeo enclavado d~ntro
lm en 1812 y no recuerda ahora Smollenk ni quiere acorde un régimen representativo.-Lo que F rancia conquis- darse de 8evastopol; huélguese cou todall las veras dP. su,
tó por medio de la Revolución, al precio de enormes al.ma apasionada de ".er engrandecida la República v dig•
trastornos sociales, Inglaterra lo había alcanzado antes. sin D1ficada la Democracia en la persona de su ilustre Presitener quP. sufrir, coruo resu,tado, la terrible t1ranía de la dente que ha compartido su humilde autoridad salida de
primera República.
las filas del pueblo con la del sobnano más absoluto de
De tal modo expuesta la cuestión, habrá que convenir Europa, y se ha sentado al lado del augusto representanen que la libertad no es un juego de palabras .v que eu ac- te del derecho divino y he edero de gloria legendaria y
·ción, iPdispensable y benéfica á fa ca,:sa de la humani· secular grandeza; alégrese al contem,J&gt;lar á un crndadano
dad, no se apoya en uua mera fórmula, sino en htchod inve~ido dti altísima representación por voluntad del eopositivos y concretos.
berano anónimo, tratando de igual al Czar y Re1• y J-·ontífiSin embargo, un observador imparcial y tranquilo no ce d,i una gran nación; pero que no pretenda, ·f,rndánd,,.
puede desirupnsionarse de lo que pasa al rededor suyo, se en estas esce.nas que tíeoen mucho de aparatoso y teaya que los fenómenos del ·mundo real constituyen la úoi· tral, que no qu~era hace•se Bgresor y lanzarse arrebatadoca fuente posible de información. Y lo que pasa á su al - contra Alemama, buscando en tremenda lucha, que ha.
red.-dor no da la razón á. la democracia como premisa ne- de asombrar por su grandeza á los siglos veniderus Lallar como eegura 111. i·evancha.
'
cesaria del liberalismo. Todos los hechos que al ejercicio
No debe stor para los hombres sensatos y amanteR leade la soberanía popular !0 refieren, nos ponen de manifiesto que la acción de las mayorías sirve más á la cansa les ?-e la grandez~ de\ pueb!o que canta con Vfctor Hug,&gt;-y d1.scurre con H1p6hto Tame, no debe ser la revancha el
dP. la tiranía que á la de la libe1 tad, y que cada vez que
esta gran fue1 za se pone en movimiento, es utilizada an- rescate de Alsacia y de Lorena y ta humillación del p·ru•
tes en aplaPtar que en trasmitir impulso á las actividades siano. Hay al_go que signi~ca.11!ucho más para la Francia..
huwa11a~. Este es el espectáculo que se desa, rolla á nu..s·
que 1;se desquite so~ado: vemt1cmco años de régio1.. n retra v•sta y del que no podemos preEcindir, porqne para publtca1!0, en cued10 de las tormentas y venciendo todas
el momento actual trabajamos todos y eu el uu,dio con· las 1ene1ll11s que ha opuPPtO la Europa monárquica á Ja
obra de Gambetta y de Favre; la «Marsellesa,, triunfante
temporáneo nos debatimus.
¿Qué e:i, pues, preciso acometer frente á lns peligros cantada ~on frenético entusiasmo en las honras ~únc-bre~
del cernrt@lllO napoleónico y ante el paño mortuorio dede las modernas palpitacionPR del pueblo, ga nnadot y
vehículo del poder público? Ya lo hemos dicho en ame- l~s tradiciones ~rb6nica~ y orleauietas; la potente vitarior artículo: afinar esta maquinaria por la educación, ro- lidad qne ha podido desplegar la nación. saliendo dA enbustecer estos miembros con inyecciones de riqueza pú- tre las sombras espantosas del año terrible, y ostt-ntiíndoblica, trabajo artificial. en l&lt;&gt;s nacionalidades nuevas, obra se al mundo con la corona de su pngreso y la aureola
lenta pero segura, producción dolo,osa peto Je resulta- resplandtcieut., de su r.egeneración...... esa ea larevanc}ia--.
verdadera, ese el desquite, ese e l fruto sano y la enseñan•
dos ~ ficaces.
za natural que debe recogerde de la adversidad pasada
El Estado puede salvar al individuo, cuando en poder,
'
sagacidad, iluRtración y tendencias es superior al núcleo luz y espejo de brillante y I ermoso porvenir.
A ~BE: fin d,eb~an dirigirse los que se llaman órganos de
que lo rodea. Solamente asf, el tutor de hoy podrá. lleop1m6n publica.en l:'ar.ís y no ásembrar hondos rencogar á ser, sin lesiones para la civilización, el tutoreado la
res y des!Jenar od10s afie¡os.
de mañana.
. que hace
***un año estuvo á punto a~
El.gran confhc~o
ocas10n11.r senas d1 ~c:ultadt&gt;s ~ntre los dos grand..s pueblus-.
anglo-rn¡ones, la v1e¡a cuestión de límites entre Venezue-No se puede llegar á tener una democracia hábil, si
la y la Guayana I~g.leea, que fué causa de que el Preéila democracia no consiente en que la tarea que pide de la
habilidad sea hecha por aquellos que la tienen. Una de· dente. Cleveland h1e1era uuevas declaraciones sobre Ja
mocracia tiene bastante que hacer cuando hace falta que doctrt_!la de Monroe, no muy bien acogidas por la Gran
se provea de una aosis suticiente de capacidad mental pa- Bretana, está á punto de darse por terminada, sin qm,
ra realizar su propia tarea, que es de vigilar y de repri- aparezcan ofendidos en los preliminares del arn~lo la.
susceptib.ilidad ingtesa 6 el bu.,n derecho de la republica
mir.-Stuart Jfil.l.
sud amencana.
Hace pocos días, con ocasión de la fiesta que anualmente celeb~a la ciudad de Londres para honrar al nuevoLord Corre.g1dor, el Marq~él!I de S!'lisbury Jo declaró así,
en presencia del cuerpo d1plomático extranjero y dtl Jo,¡.,

NOVIEMBRE,

. Venezuel~ estará representada en este juicio or los
¡uece11 americanos, la Gran Bretaña por dos d P
·
1
¡
d d
.
e sus naetona es, Y e ver a ero árbitro supremo en Ja contienda
ederá el rey. Osc!'r II, s?berano de Suecia y Noruega pru'.
ente_, ~abio é imparcial.
'
~ehc1témonos Jo~. americanos de ver reconocido nues•
tro derecho,. regoc1Jémouos de ver sancionada una vez
más la d(?Ctrma Monroe, en que apoyó Mr. Seward sus
r09lawac1ones á Napoleón III, en favor de Méxi
¡
aciagos días de la .intervenció.n frAncesa; y baga!~se!t~:
porque esa doctrma, ~an orillada á interpretaciones de
todo género, quede siempre en los límites que deben
marcarle el derecho y la justicia.

y

DR. EDUARDO L ICEAGA.-Secretarlo.

X.X.X.

lJ}robl.emas rontemµonínea,.

i

de esta idea tan curiosa, haya asegurado fuera de todo
12 de Noviembre de 1896.
apoyo, su adopción definitiva.
'
.
:A,rtur9.Heulhard, que es un investigador apasionado. al
mismo tiempo que un historiador erudito, ha tenido
El Congreso Médico Panamericano.
siem¡;re un yerdadero .culto por al viejo París, sobre el
cual ha escrito obras bien conocidas de los letrados y ba
La lllesa Directiva.
deseado con verdadera ansia recomtruir para 1900 el
«Pont-au-Change,,, el más viviente el más curioso entre
t&lt;;&gt;dos loa pue~tes de la Ci~é. El veía en esta reconstituc16n ya tan.pmtoresc:1 ~a¡o el pnnto de vista arqueológiC?, un medio muy original de it!trod~cir en la Exposic16n futur~ una secc1611 q•·.e ha sido s1.,mpre olvidada y
m"J conoctd~ hasta el día. Porque el «Pont-au-Change»
f~é. en otro hempo e~ ••alma financiera» de París, con ses
v1e¡as casas de otro tiempo, sus comncios de lioneses de
lombardos, de flor~ntinos, de orientales, de flamen~os,
~te., Y se C?mere1aba con materias de oro y de plata·
1mage1;1 s~ncilla y cuna cierta di las grandes bancas de¡~
actualidad.
Te~~ría~os pues en resum11n u:ia reconstitución como
el 11v1~¡0 Ol1vers» que ha Rido una de las curiosidades de
este siglo.
Pero en el estudio, el proyecto se ha modificildo me
tamorfoseado y agrandado de una manera col ·sal '
•
En tanto que los comercios menos afortunados ·toman
parte en t0das esas manifestaciones tan pacíficas del Cam·
po d~ Marte, uno solo s~ ha absteuido, hasta el día y es
precisamente el más neo, el más interesante y el más
importante, el qu~ los contiene todos y el que los resum~ to\ios: el del dm~r&lt;?. La alta banca no se ha expuesto Jamás los establec1m1entos de crédito, jamás ¡,e han expuesto tarupoco,. la moneda, la Banca de Francia, los
agentes d~ cambio, etc, y eD resumen, esas institucioDR. MANUEL CARll[ONA. Y V ALLE.-Presidente.
nes fi~anc1erat. de todo orden y de todos los rangos, establ.ecidos á traves del mundo, que hacen y dtlshacen las
A res1&gt;na de ocuparnos extensamente de este im or• naciones modernas.
tarufs.uno concurso técnico que se inaugurará mañaEa
f'.orqué ~ues, los hombrP.!! instru(dos y deseosoR de insqlitl 81 ~ duda )1ará época en los analea científicos de nue!- t~mrse no mten.tarínn en 1900 e~ta histf)ri i política y 80.
t1 éd'a1e, publ.1cam(Js hoy loa retratos de los reputados C}al de las relac1.one,s d~l hombre y de1 dinero que no ha
100 • mex1canoa que integran la Mesa Directiva de Ja
~
Sld!) hecha en n!ngun tiempo y en ningún país? ¿No iría
1
L 8 ª!n 1lea,
Y que son los Sres. Dres. ()armona1 Liceaga y
u.mdo acaso un mterés po~ero~o á una exposición finan•
a.:vista, á manera de prólogo de la.r.e seña ilustrada que ~raque mostrase esta historia del dinero caaa día más
r-mos en nuestro p1'6ximo númeio.
gigantesco, las di vers~s fases de ese metal, el eterno draHál la~e ya en esta Capital la inmensa mayoría de los ma y la eterna comedia, las crisis á que ha dado origen
deñore¡ delegados, así del país como de los Estados Uní- esa lucha tremenda de l hombrn y del oro; Jaa evolucioos Y as Amér•cas del Sm; con·ócese el programa con nes del fisco á tra.vés de las edades, el funcionamiento
:rr~gl.o al cual se efectuarán las diversas reuniones y Jas comparado de los impuestos á través de los pue blos el
esis 1,mport!'ntes 9.ue serán discutidas. Todo hac~ creer aparato.de las finanzas públicas de los diversos Estados
que la .c1enc1a denvará valiosos resnltados de esta e
la creación de los valor~s fiduciarios, la historia del mun'.
grt'gaci?n de profesores americanos, y nosotros así Jo ~~= do, en fín, contada con la historia de la plata?
seaino~ ,. Y damos por nuestra parte la bien venida á los
Así es como poco á poco, la reconstitución primitivaes1sta~. n,pr~stándonos, en cumplimiento de nuestra
c.-,;1 n )enodist!ca, á proporcionar á nuestros favore- mente proyectada del yiej? «Pont-au-change,» se ha transf?rmado en una constitución más grandiosa, más instruc. ortes a amp11a Y completa fisonomía del aconteci·
m ten o.
• tiva y ~ás seductora de la «Ciudad del Oro.
.La •Cmdad del Oro,» que será edificada en ,-1 recinto
m1s.~o de la Exposición. constituyendo probablemente
el ~it10 de honor, contendrá forzosamente muchos cuarto1es:
Desde luego lasecci6n de las materias brutas, mostrando d e donde provienen el oro, la plata y el cobre en 1.o
das las épocas, la extracción, el traspor~e, el pesd, hast~

~~t~6

t

l.ra e~posición de

i900 eri

Warís.

30-3
la conversión en. metales puros, el descubrimiento y los
planos de las mmas más conocidas en concurrencia con
el punto.de vista de la.ri.queza de producción, etc, , etc.
Se ver1a, pues, en actividad esas famosas minas de oro
de que se !1abla tanto e~ los prospectos y en el mundo·
ee las vena en explotación con los gambusinos que 19~
descubre!1, loa mgroa que las trabajan, etc., y la visita de
esta sección de la exposición equivaldría en consecue ·
á un. verdadero viaje al Transvaal á .Australia 6 á cnc,i_~
forma.
'
a.1
Este espectáculv ue una tal actualidad y tan cautiva•
dor bastar[a por sí solo para at,raer á París la Europa enter~: .sería mcont.establemente un «clou» que ninguna expos1c16n ha ofrt;c1do basta el presente.
. Luego la sección de aparatos monetarios de todos los
tiempos Y de todos los países, los cuños que sirven para
troquE:lar, las balan~as, las pilas de monédas comparadas
un m1llón en céntimos; en francos en oro•· por fin 1 '
moneda actual y su funcionamient~. Se ea~tivaría verª
daderamente. al público con las monedas de oro y de la:
ta 6 las fracc1o~es basta el milésimo, de 1900, con un ~oníog:ama eepecial qne constituiría uM recuerdo caracte
r StlCO.
.
yendrían en seguida los valores :fiduciarios y de circu lae16n, los orígenes de los b~ncos, los recuerdos de ¡08
Strozzy. J ueggers! de los Médicos, de los Gadagne. de los
Laflitte, de los M1rés, de los Rothscbild, etc., iasgrandes
compai'iías francesas, la calle Quincampoix ¡08 billet
de banco de todas las Naciones el Timbre ~l R · tes
en fin, los aparato~ de fabricació~ de los bill~tes, 1~frr:~:
des dt; los falsos b1lletes, y la organización de Ja Ba,1c d
Francia.
a e
No ~ería por lo demás _la primera vez que la Banca d
Francia, en casos excepcionales fabricaría bille,e f
e
d.e la calle de La Villiere;.en 18i0, por ejemplo,\eue{f
c1eron algunos en las máqumaH Marinoni en el tall d
la calle de Hauteville.
er e

DR. RAF.;EL LAVISTA.-Vicepres!dente.

Las finanzas públicas y privadas estarían re resenta
d.ªªl?1 los re~ratos de los financieros céltbres·~a historia e .mecamsmo del erario de otro tiem O de ah ·
~i: ~lv~dar bun capítulo singularmente inst~ucfivo re~~~•
~ 0 as 0 ras de beneficencia debidas á la finan~a
·
n 1as ca11es tan pintorescas de esta · a d
·
trarían con el sello del tiempo al lado d~Ja! dtis~ en con.
tnale~ de los Banco~ de Estad~, la recon~titució~na:taacpor etapa, de las t iendas flamencas florentinas ' 1· pa
s~s, de 1.os teatros de parada, :le los ~stablecimie!to1onepgl~_Ju~0:, que acentuar!an. el caracter cosmopolit!
.º!1 au _ange Y el movimiento de la antigua v·a
1
ristenstl; se mstalarían al gusto, a gnnas casas de a ª ~.aa!gunas sucursales de los grandes estabiecimiento kºia,
c1eroP, co.n oficinas de cambio y de banca en la s nllnJ0sbe~positort-s Y los visitantes, pe drfan hacer c~::i~ales
a o ea, todas sus operaciones, dar su órdene~ de v en
6 de compra, 6 correspoud.er con sus agentes.
enta.
t Jªl es el plan de esta «Cmdad del Oro » donde loa ·. •
t ador1s encontrarían reunidas todas l;a distraccion:~~1.
? as _as enseñanzas; para el mayor provecho de la . t y
¡ igenc1a }'. de sus ojos.
11, eco!~ ets smgular~ente moderna esta idea tan nueva 0110
sis e en resumir en una sola jornad
t 1
• ·,
fjos la bhistoria política, social, fiscal y fi~:;cfer~ªa~t";°s
os pue 1os, desde el génPsis peno d l a·
" os
pleno desarrollo en la sociedad actial?e mero hal!ta su

i:J

Otro pago de$ 2,651.60, de "La Mutua"
EN MBXlCO.

Mé xico, Noviembre Gde 1896
tu~r._Dpon Carlos SoMmmer, Director General de •La· Mú.
•"
resente.- uy señor mío:
Conforme á la indicación de Ud h
1.
fTc~~. i1:;i':s~!rª1!esc~~~·
pr~~en~lap~!r t/ªJo~: r~~
2
póliza núm 430 3fo. · d
$ · 65 1.BO, importe de la
póliza....... .'...... '... 'sien o por valor de la mencionada
Y ~r devolución d.~.t~d~~· ..1~~..P;~~¡~~;·i~·~~~S 2,000.00
a de ........ ............................... ............ , .. $
65160

~~

BA.RON VON KETT&amp;LER.-liinfstro de Ale mania. en lié f
(VéaSe el a.rt,culo relativo .)
· x co.

.
en junto........... ......... .........$ 2,......,
,,,,1 ~"
uv
1a cua 1 p 61 iza tomó á · f
ñía la señora mi madr:DtEºr en. e~ respetable Con,pa.
Quedo á Ud. y á la Con'i a~famia uen-erode~arváez.
presenta en mi afe mu P
q~e con tanto acierto re6 8
y e~cacia, así c!mo ~J acli:fa~~~tl~Sfºó
. atnciones
Sm otro asunto me repito á las órde~es ·a/i::fa ª;4-uet.
atento S. S.- FIDEKcro NARYÁEz.
• a mo. y

f

�15 NOVIEMBRE, 1896.

,,:D~0::·=========~====15=::N~o~v=IEMB=~RE=,~1~
=;~================~E~L~M:UN~r
30 l
tal vez carece en su nativo s~elo. Y n.a t~-

ralmeote si el certamen excita la curiosidad del extranjero, generaliz~ el conoc-i
miento de cuanto forma el cooJunto armo•
nioso del trabajo guatemalteco, de'!lueetra
que al amparo de la paz y segundad, el
inmigrante honrado encontrará una segunda patria y propaga por el mundo
culto las benéficas condiciones de la naturalez~ centroamericana¡ naturalmente, decimos el Certamen contrib·1ye directamen~ á que al wrmioaree el Ferrocarr~l
Interoceánico, éste dé desde luego lo_s 6p1mos frutos que está llamado á proporcionar.
«Nuestra .l!":xposici6n ofrece no solamente
u11 campo para que los ~efuerzoe del pat~iootiemo obtengan legítimos laureles, sin?
un aliciente para aquellos que en la ~ct~v1dad humana, persiguen fines pecun1ar1os;
además de las recompensas de honor, Guatemala dará otras en dinero y en dispensa
de derechos de importación.
.
«Bajo tales condiciones y en v1_eta de la
innegat&gt;le utilidad que á los expositores reporta siempre todo certamen, tenemos confianza en que nuestra primera ~xpoeici6n
Centro-Americana será favorecida por loe
pueblos que conocen eue pro_pioe intereses
y que, amigos. d~ la fratermdad humana,
quieren contribu u á fortalecer los lazos que
deben ligará !os hombres.n
Más nobles fines no podían p,op~merse
los organizadores, y deseguroun.éx1tohalagador consistente eu mayor umón y mayores elementos de prosperidad en las Amé·
ricas latinas, coronará el generoso esfuerzo.
.t'or nuestra parte, así lo deseamos emcera•
mente. México cultiva cordiales relaciones
con su hermana vecina; el pueblo que se
siente arrastrado á esa fraternidad, guarda
reservada actitud de eepectaci6n porque
espera de allá el movirnie~to que .ha de
fundir á los Jos en comumdad de mtereees. Bien se comprende esa actitud después de las nubes que han cruzado por
nuestro cielo.

GUATEMALA.
SU PROXIMA EXPOSICION,

R~ina Barrios y sn esposa.

EL MUNDO circula ya mucho en la ve-cina República del Sur, donde nuestr~s es•
fuerzos en pro del periodismo D1exicano
son apreciados en su just? valor, y no hallarán extraño, por lo mismo, nuestros.fa•
vorecedoree, qu~ consagremos á eea nación
Jilg,,nae línea!!, ilustradas con )os retratos
del Sr. Presidente Rey na. Barrios y su e~poea y un grabado relativo á la Expos1-ci6n.
.
p .
Don José María Reyoa ~arnos, residente de la Rf\)Ú blica, nac16 en S~n. Mareos el 24 de Diciembre de 1854, as1eh6 en
1871 á las batallas de Retalhuleu y del Cox6n y fué agregado al Estado .~ayor co~o
sargento, prestando sus serv1c1os. en Tierra Blanca, y entra~do en l.a capital el 30
de Junio con la p,éyade .hbertado~a¡ en
1873 aeisti6 á la pacificac16~ de Oriente,
ganando ahí el grado de cap1tá_n.
. .
En las guerras de 1877 y 1885, se di~tm·
guió llevando eu contingente de p:itnota¡
asistió en Amapala á la proclamación del
gobierno del Dr. Soto y en e\ año de 1878,
sesempeñó la Jefatura política y Com.an·
dancia de Armas de Santa Rosa; posteriormente, hasta 1881 fué Jefe del Batallón de
~inea núm. 2 de Guatemala, y más tarde
-primer Jefe del Cuerpo de Artiller1a de la
República, al c1;1a.l dió una compl~ta organización. Ha v1aJado por Alemama, Francia. España y Norte Améri~a. y habla y ~acribe correctamente los 1diomae patrio,
francés é inglés y traduce el alemán. El 16
de Marzo de 1892, tomó posesión de la pre·
eidencia á cuyo alto cargo lo elevó la vo·
Juntad popular.
Entre los trabajos más impo~tantes de
su administración, debemos citar desde
El Sr. Barón Von Keteller.
lnego: el Ferrocarril de: Norte, Puerto Barrios é Ixtapa, las obras de en~anche y embellecimiento al Sur de la Capital, el Cuartel de Artillería, el Instituto d¿ Indígenas,
Entre&amp;• de la condecoración del A&amp;ulla Roja
la casa Presidencial, el Registro de la Proal señor Prealdente de la Repúbllca.
piedad, el cable submar}n~, edificios naPublicamos el retrato del Baron von
cionales en toda la Repu.bhca.¡ leyes co~o
Ketteler, ministro de Alemania en México,
la agraria, militar, de d1vorc10, extranJe•
L.:......:..i..;J;._ ____ _.____ __~ - - - - -- - - - - -....-----',
que el martes último hizo solemne entr~a
ría, inmigración, arreglo .de las deudas, la
al Sr. Gen&lt;lral Díaz, de la condecoración
Exposición Centro Americana, etc.
del Aguila Roja ofrecida al Señor Presiden·
Son hábiles colaboradores del Señor
te por el Kaiso,r Guillermo II.
Rey na Barrios en SUB .altas. tareas adGENERAL:JoSE MARIA REY NA BARRIOS, PRESIDENTE DE I,A. REPUBLICA DE GUATEMALA.
Esta condecoración consiste en una ~1~ministrativas, el Sei'lor L1cenc1ado Manuel
otros lo que'producimos,· despertar el estímul.o en pro del ca. con esmalte blanco y rayos de o1·0 por fondo, y d1v1Estrada Cabrera, Ministro de Goberna7i~n¡ el Señor Cod d
d 1d
atro cuarteles
ronel y Lic. Don Próspero Morales, .M:101stro de la Gue- t,rabaj~ fu¡:~o~j ~~rrfr~:~:tt~º~riv:::~·t~º eª~hf6i:Sá
o~::ac~l centro d~ la .placa un d~ble círculo en el que
:rra· el Sei'lor Don José liaría González, Ministro de Ha- t.Greucahteªmaºiaª di·gnameote invitando á loe pueblos, y con se encuentra el águila real de Prusia con las garras Y la
eiei'i.da·' El Señor• Lic. Don
l Se Jo!"· Muñoz,
D
M Mir:.istro
M de es ecialidad á los pueblos centroamericanos, para una corona d e oro.
á
1
Relaciones Exteriores, e
ñor tc. on anue I ora• flista de civilización y de cultura; tales son, entre otros,
En el segundo círculo se l~e .en. exergo, con etras u•
lee Tovar, Ministro de Fomento Y.el Se~ot. Lic. Don Ma- los provechosos reeultados que en general pod.rá ofrec.er rea~, sobre fondo negro, la d1v1sa,
nuel Cabral Ministro de Instrucción Publica.
1T=
S
et constanter
La esposa' del Presidente de Guatemala, Señora Alge• la ~xposici6n decretada por la Asamblea Naciona ....,_i;IB·
Tr:;~;ela Cruz cuat;o brazos cortando en ángulo agudo
1891
·
es u na
de que la
· locomotora corra sin obs- y formando ocho ramas. T od a'1a C ruz ee v~ esm a ltacta de
ría d e R eyna B arnos,
. hermosa dama. de orígen lat1va
p en
. 8 dea Mayo
el d(a en
6
norte-americano que ha eab1.do. cap~aree las simpatías en tác;loxd~i°Ítlántico
al Pacífico, trayendo la inmigración bl~nco y en .el ce1;1tro se ven, en oro, las cifras W-R, que
la sociedad guatemalteca, d1st10guiándose, sobre todo,
el tráfico ue han de convertir ton poblado nuestroe quieren decir: W1lhem Rex.
.6
por aus obras d~ ~aridad.
.
Ydes·iertos ve\ valiosas fincas nuestras vírgenes selvas.,
En el anverso de la Cruz se lee la fecha de la fundac1 n
Bajo sus ausp1c1os se ha formado una sociedad de se,
d ¡ o d
floras de la cual es Presidenta, con el fin de fundar uu urge que prepareJ?lOS el terreno; Y prepar~r1º'· es reutmr
ªD!n Q~tober 861 •y el total está unido á una banda
·' 1
1
·
er, una s6la localidad cuanto so~os en c1enc1as, ar es,
,
hoep1ta para os ancianos. *
ricultura industria '/ comercio· preparar!.), es dar á de muaré oro y blanco.
E ba
**
~nocer la ~ituaci6n privilegiada de nuestro país, seña•
El Sr. General Oíaz se presentó en el ~Ion d~ m ·
La Exposición Centro-Americana que debe efectuarse lar sus puertos sobre ambos mares y las hermosas vías jadores, á las doce del. ~ía, llev~ndo dt~aJe de et1quetat Y
6
en Guatemala de Marzo á Junio d., 97, fué decretada por terrestres fluviales que los unen¡ prepararlo, es, en fin,
aco!'.Ilpañado de sus m1rustroe, é mme 1atamente pene r
la Asamblea legislativa de esa República el 8 de Mayo de llamar la iit.ención del extranjero, invitarle y ofrtlcerle á dicho salón.el f::lr. von Ketteler, acompaflado del Sr.
1894. El objeto del certamen lo dice á las claras el s\· todos los medbs conducentes para que contemple las General Pradiilo y del Sr. Pacheco.
.
guiente prólogo del Reg.lamento general de la Expo&amp;1- ri uezas naturales de nutlstra República, y calcule ante
Al efectuarse el acto de la entrega, ?amb1áronse afección, que tenemos á la vista:
elqcuadro r1·sueño de la Ex:posición, los mucllos bienes,
tuo.so.s discmsos entre el seflor Presidente y el sei'lor
«Reunir diversos objetos para compararloe¡ aprender
M
t
1 á
lo que ignoramos; mejorar lo que sabe nos; comunicar á )os muchos elementos que entre nosotros hallará, de que
lDIS ro a em n.

Is

ULTIMOS INST.A1'"TES
- D E-

LOS PRIMEROS CAUDILLOS DE LA. INDEPENDENCIA.
El laborio~o escritor D. Luis González Obregón acaba
-de reproducir en un folleto un documenLo deeconocido
-de nuestros historiadores y que muestra con hermosos
-detalles el hnoiemo con que murieron alaun,,s
de los
0
heroes de nuestra Independencia.
Se trata de un relato sincero de Don Pedro Armendá•
riz, soldado que, no obstante haberse contado entre los
verdugos de loe héroee, inició después que se levantase
un monumento á su memoria.
En gracia de lo ~nteresante y breve de la narración,
'&lt;¡Ue de seguro cautivará á nuestros lectores, reproducimos tal documento con su ortografía origina!:
CARTA DEL QUE Sl:'SCRIBE.
Ciudad de Santa-Fee del Nuevo MPjico, 17 de Febrero
de 1822. :. eguado de la Independencia.
SoR h{PRESOR DE "LA ABEJA
POBLANA." ( 1)
Mny sel'ior mio: es demaPiado el carrno que tengo á
V. en consecuencia á que lo
!econozc~ por un COtDplPtO
IDdepend!ente, y decidido
por el bien general de sus semejantes, pues así me '.o han
asegurado .uno ú otro papel,
.que he temdo fortuna de haber habido á las manos de
los que V .. imprime, y llevado del canf'lo, y de lo justo.
me ha parecido acertado dar
le la noticia siguiente, que
puede ser ignore:
El año de ochocientos once, me hallaba en Chihuahua
de .A.yudante de plaza del
Peñor Comandante General
S~lcedo; mi empleo ~ra Temente de presidio, Comandante del segundo escuadron
de Caballerla de reserva, y
vocal de la Junta de Guerra:
como tal sentencié entre
otros á muerte á los señores
Cur~ Don Miguel Hidalgo y
-Costilla, Don Ianacio Allende, Aldama, Ji~énez y Santamaría; fuy el te&lt;1tigo de vista mas iumediato de sns
mue~ee, con motivo á que á
rn1 cuidado se fiaron en cnpilla, hasta que como principal
verdugo los hacia pasar por
las armas: siempre he oido
hablar con variacion de di·cbos señoree acerca de los últimos momentos de su vida
en .té~minoe, que eE'g•m lo~
acnmmao, han creiuo mu
chos que eran heregee, y para sacar de, dudas digo: que
el sefior Hidalgo luego que
llegó á Chihuahua se puso
preso con las autoridades ne&lt;:eearias en el cuartito núme•
ro 1? del Hospital: muy á me~udo se confeeaba. se conduJ0 con le !l)ayor resignacion
y modestia, hasta que llegó
el dia horroroso, en que hallándose en otro calabozo ee
eac6 para ser degradado.
Salió con un garvo y entereza que admiró á todos loe
concu.rrent&lt;is, se presentó y
arrod1ll6 orando con cristiana devoción al frente del Altar que estaba al lado dere-eho de la puerta de la botica: de al!í con hnmildad s,
fué &lt;1:on~e tetaba el jue;
Ecles1áat1co, concluidos tod?s loe pasos de la dt-gradaC1&lt;?º, que con la mie'lla hu•
m1ldad sufrió, se me entregó: 1~ conduje á la capilla
del ml8l~0 Hospital, siendo
ya las diez de la mal'iana (2)
en donde se man tubo ora~do
á ratos, en otros reconciliándose, Yen otros parlando con
1anta entereza, que parecia
d~¡8e_le l!egaba ~l lioásu vida, hasta las nueve de la mañana
d i:igdiente dia, (3 ) qne acompañado de algunos eacerr: 8 , oc~ Poldados armados y ye,, lo condujimos al col al del mismo Ho~pital á un rincon donde le esperaba
t&gt;. eepantoeo vanqu1llo: la marcha ee hizo con todo eilen¡•o: no f~é exo~ado por uingun ecleeiáatico en atencion
4Je lo iba haciendo por sí en un librito que llevaba en
1 erecha f un Crucifijo en la izquierda· llegó como diJe 1bvanqu11!0, di6 á un sacerdote el librito, y sin hablar
a ra, por sí se sentó en el tal sitio en el que fué atad 0 0 ~os portafusiles de loe mollero~, y con una venda
e os OJOS contra el palo, teniendo el Crucifijo en ambas
~ o ;, Y la cara al frente 1e la tropa que distaba forma-

.ª

aªf °
1

vo&lt;~0¡¡~~~eperiódJco en el J..ue se ~licó el Pian de Iguala, por en
( 2) Lunes
.su re
tor y;edltor.
11
\ 3J Martes 30 de J ulio de 1811.

2'.!1~f.,&lt;¡t¿'¿t~~

EXPOSICIÓN CE~TRO AMERICANA DE G UATE:IULA..-FACRADA DXL- EDIFICIO PRINCIPAL.

305

EL MUNDO.
da dos pasos á tres de fondo y á cuat ro de frente: con
arrPglo á lo que previne le hizo fuego la pri ml'ra fi la, t res
de las balas le dieron en el vientre, y la otra en un brazo
que le quebró: el dolor le hizo torcerse un poco el cuer•
p o, por lo que se saf6 la venda de la cabeza y nos clavó
aquellos hermosos ojoe que tenia: en e, ~I estado hice
descargar la segunda fila que le , i6 toda en e l vientre, es•
tando prevenidos que le apuntasen al C()razon: poco estremo hizo, solo sí se le rodaron unas lágrimas muy grue•
eas: aun se mantenia sin siquiera desmerecer en nada
aquella hermosa vista, por lo que le hizo fuego la tercera fila qufl volvió á errar no sacando máa fruto que haberle hecho pedazos el vientre y espalda, quiza sería porque los soldados temblab,m como unos azogados: en este
caso tan apretado y lastimoso, hice que dos so ldados le
dispararan p'&gt;niendo la boca de los cañones sobre el corazon y fué con lo que consiguió el fi n. Lnego se sacó á
la Plaza del frente del H ospital, se puso nna mesa á la
derecha &lt;1e la entrada de la p•1ert.l principal, y sobre ella
uua silla en la que lo sentaron para qt1e lo \'iera PI nú •
blico que cuasi en lo gentoral lloraba aunque t1orbiéndoee

y todos atados á los palos de los molleros con los porta·
fusi es: á una par se le descargaron cuatro tiros á cada
u no por la espalda, y fueron su ficientes para que con
igualdad murieran: á poco se quitaron de los banquillos,
se fueron tendiendo allí sobre una mesa, ex cepto Santa•
marina (sic), les quitaron las cabezas que dt:spués ee sa•
laron, y sus cuerpos se sPpu ltaron en el caJ1po santo, remitiendo con la cabeza del señor Cura Hidalgo las otras
á Guanajuato.
Los mencianados Señores, tubieron excelentes prepa·
raciones para morir, confesándose muchas ocasiones, su
resignación y entereza causaba admiración, principalmente cuando ya fueron encapillRdos: en las veinticuatro horas que duraron en ella fueron exhortados por ellos
mismos en ratos en latín y en otros en castellano, tomaba uno la pa,abra, y así que se cansaba la tomaba otro y
así suresi vamente las veinticuatro horas ecepto el sefior
Allende que aun allí lo trataban los otrob con el mayor
rP.speto: este ú ltimo murió defendiendo por justa la in·
dep.,ndPnci,i. Pn t,.,rminos que antes cuando se le tomaba
su declaración, viéndose tan apreGado por el fiscal, se vio
en la necesidad por su defenea, de tomar la corta plumas
de sobre la meHa y se tirb
tres cortadas al vientre quti
no le cortaron el cuero: ( 6)
Jim enez solo encargaba á eu
muger y un hijito: y Santamaría antes se babia fingido
loco por escapar la vida, pero dt-spnés fu'é admirahle Ht
resignacion y disposicion.
Estos Héroes son dignos cltl
que se perp1·tuen en nuet1•
trae memorias, no solo pur
los conocimientos que nus
acarrearon con haberno11
mostrado el verdadero camino de la libertad, sino que s-,gún sus últimas demostrRcionee murieron tan cristianamente como los mejori,s
cristianos, por cuyas virtudes sírvase V. interesarse á
que por un monumento en
l!hihuahua sean eternizados.
V. dispense esta mi piado•
ea confianza, y disponga dll
la buena voluntad de su affmo. atento, seguro servidor,
y amigo Q. B. S. M.
PEDRO ÁRMENDARIZ.

-••t+t••·La leyenda

DE
LA. MA.RGARITA.

Sm. Algeria de Reyna Ba rr ios.- (Yéase el articulo relativo).

las lágrimas, despues Fe metió adentro, le cortaron
la cabeza que se saló, y el cuerpo ee enterró en el camposanto.
Los cuatro siguientes señ ores nombrados murieron antes que el seño r Cur,1: fneron encapillados juntos en
la mtsma Capilla, y á mi cuidado estuvieron en ella vein·
te y cuatro horas, luego se condujeron atados de los molleros con los portafusiles hasta la plazuela que queda á
espaldas del Hospital dicho, en donde estaban los vanquillos esperándolos: llegaron al frente '1e ellos sl'gnn les
había de tocar; el sel'ior Allende luego que enfrentó al
que debia ocupar, volvió la cara al campo, se levantó la
venda que le cubria los o¡os, est uv&lt;:&gt; mirando toda la gente, se volvió á cubrir la vista, y se dirigió al vanquillo en
donde por sí se sentó; los otros tres fueron.sentados. ( 4 )
(4) D. Juan Aldama, D. MarlanoJiménez y D. Manuel Santa-maña.

En un fondo boscal, rojo
por el otoño, parduzco por la
h ojarasca, gris por el heno
que en mechones colgaba dti
las ramas, agrietadas como hl
momia de un guerrero llena
di, cicatrices¡ en un fondo
obscuro que recortaba lapalidez luminosa de los cielos,
se destacaba apenas un rui
noso castillo. Las piedras parecían cubiertas de canas;
manchones de muEgo ascendían, manchando las j unturas con ese verde sombrío
terciopelo¡ el polvo había
opacado los cristales de la'!
ventanas nunca abiertas; torcíanse los remates de hierro
de los torreones, y el buho
en la comiza, el aguilucho e11
el acantilado, la lagartija e11
la juntura, hablaban de una
de esas mansiones abandonadas, teatro de idilios ocultos ,
modas tragedias, ignorada~
elegias. Brusca hierba, viva,,
floreciente, borraba t-1 deli .
cado contorno de loe baluartes, salpicando de corola~
brillantes el fondo negruzco
de la piedra bañada por la
lluvias, barrida por los vientos, calcinada por los solee.
Había un jardín, una deliciosa maraña dearbuetosconvertidoe en árbolee, exuberante de flores, ebria de vida,
un Parad-0n que ceñía, como
las sienes de un viejo dios ,
con guirnalda de rosas frescas, la mansión vetusta. De
la torre calada de una capilla jamás se desparramó el tli
no de unas campanas, y diríase que aquella habitación
estaba desierta......... Había alguien......... -Ríete, tie•
nes razón ...... -un viejo castellano y su hija. El caetella
no-¿lo has adivinado?-era un hombrón colosal, de mal
carácter, y ella una criatura ideal, frágil, blanca, elegan .
te como los lirios, y como ellos, pura y mística. Ya te
puedes suponer que era de cabellos rubios y ojos azu les.
Llamaremos, si lo quieres, Blanca 6 Aurora á esta interesante reclusa. E lla es la que se pierde en los rincones
más sombríos del jardín, seguida de la dueiia de anteojo.
(5) Bustamante dice, q ue i ndignado Allende "del trato poco at.en to de Abella, en un acceso de furor rompió las espo.sas que t.enla
en las manos. porque tenla grandes fuerzas, y con el pedazo de cadena que qlledó pendiente de una de las esposas, le dfó un fuerte 11olpe
i!. A bella en la cabeza." Alamán reproduce est.e ep isodio en su nota.

�EL MUNDO.

306

15 XovrEMHRE 1896.

15

NoVIEMBKE,

1896.

EL MUNDO.

307

musical y natural, su io~piración noble y levantada, su
originalidad, el sello profundamente personal de sus creacioues y sus tendencias filosóficas, constituían para mí el
más admira bit- conjunto de dotes;y si encontrábamos más
vigoro&amp;o á Si...rra, {Uás fácil á Peza, rnás profundo á Caste116 ninguno á wi juicio, me parecía á la vez tan vigoroso,
tan fácil y tan profundo.
Con el tiempo he discernido que mi preferencia de en·
toncee, si bien exaJerada, no carecía de fundamen&amp;o y de
explicación.
Hay -poetas en quie::ies predomina la fuerza como en
Justo Sierra; otros que se caracterizan de preferencia por
la gracia, como Juan Peza y otros en los qne impera sobre todo el buen gusto como en Gutierrez Nájera. Acuña
á la vez era fuerza, gracia y gusto. "La Ramera" "El
Hambre" "A los mutrtos de la Filahiátrica", son fuertes;

t

"'

~

~

E

Cuando esté Po la caja
quiero que tu ojos,
regando con llanto mi cuerpo presente
me sirvan de hisopo.
'
SRA. AMPARO E. DE CúRRAL.

azules, que hila en rueca; ella, la pensativa vagabunda
que se detiene bajo todos los nidos para oír el canto filornélico; ella, la qne arroja migas á los peces fecundos del
1-stanque, enorme espejo azul encuadrado en la felpa verdosa de los musgos; ella, la que sigue con la vi.ta á la~
multicolores mari9osas y parece decir algo houdamente
triste, con la mirada ingenua y húmeda, á las rosa~ blancas en flor.
Se pasea en la terraza durante los plenilunios, hunde
la mirada sombría en las lontananzas entenebrecidas, y
l:1 estrella que palpita, y el ave que solloza, y el msecto
que zumba. las vocea aisladas de la inmensa serenata que
asciende de los campos bañados en plata luminosa, la
hunden en el vago ensuefio de una languidez virginal, en
ese lento desmayo de las almas, donde también hay una
luz indecisa, un canto que eti levanta...... lo has dicho: el
amor.
..A.l verla triste, el padre-¡padre al fin!- ba depuesto d
sefio adusto, y con voz bronca, pero con llanto en los
r,jos, tomándola eu sus manos, como en las suyas rudas
Hl tosco l,1brador toma una corola delicada le ha pre•
guntado:
-¿Por qué estás triste? ¿por qné sufres? ¿por qué?
Ni la dueña.-..A.rgos wahciosu-ni el confesor, viejo ex•
pe1·to, nadie sabe que en esa alma cn,ció tímido, hace
r,iempo, un afocto, un amor, ...... ¿por quié n?....... por
Raul. ..... ( Raul es nombr:i favorito de hero"s sentimenta•
les) un Raul que, de paso, una noche, pidió hospedaje,
entonó cántigas, la vió lar~amente y la dej6 para i;iempre
envenenada de imposible cariño.
Pero ha jurado no decirlo jamás, ha jurado callar para
Riempre ese nombre y ese amor. ¡Cu\l,nta,i vec"t1 ha esta·
110 á punto de ser sorprendida] Suele hablar sola y pronunciar las letras poco á poco, diríase que son música y
quiere prolongarlas; diríase que tienen sabor y, cerraudu
los ojos, las paladea. Se ha detenido freute á los árboles
&lt;ie cc,rteza secular y con el punzón de oro, ha dibujado
R. R. que convierte eu B. B. y después raepa: escápase
entonces de las ,¡;rietas una gota de savia qu., par.,ce uua
lágrima de ternura de arbol herido. Y lo lla soñado. ¿La
habían oído decir esas frases tiernas? Virgen ignoraute,
no sabe el idioma del amor y lo ha aprendido eu un libro
de misa. ¡Oh Raul mío. dice, á veces, báñame con tu preciosa sangre; Seüor, iuúndame con tu luz; Sdior, fúndeme en tu gloria; cordero purísimo, paloma blanca, ven á
mí. Creen que reza y habla con el ausente. Su iumeoso
pecado es callar al confesor ese $acrilegio de palabra. ¡Oh,
el Demonio, ha tomado una irresistible forma para torturarla! Su padre le ha suplicado.
- Díme; si es un hombre;no importa quién, serás suya;
si ea humilde le daré título; si es pobre le daré tesoros;
~¡ es criminal tú le santificarád. Pero ella, la obstinada,

la orgttllosa, enmudece. Responderá cuando él mismo en
perMona, Vtluga y le pregunte lo que todos ¡ayl le interrügan.
E! fraile le tiende en el confesonario inesperados !azoe;
le dice que es grave culpa ocultar lo que dice la palidez
en su frente, el eterno desmayo soñador en sus ojos el
pliegue grave de sus labios....... y ella solloza pero caiia.
. Y esa virgen blanca y I,JUra, esa virgen flor de inocencia. está condenada por silenciosa á los eternos martirios
de la sombra; pero ha amado tanto que los cielos la perdonan. Murió, ~u rió una noche de Mayo ......... y lo espera todavía baJo la forma de flor, lo espera, martir resignada. Esa flor es la margarita, un corazón de oro,
aureolado de blanca pureza; ella es la flor que se deshoja
para preguntarle sí ó no y jamás dice la verdad. Te conMta cómo has desmentido su afirmación con tu desdén
eterna ne,ación.
'
Tal es el cuento de la margarita.

•**

Ella alegra como blanca risa la sombra de los prados.
Pura estrella de nieve, espera al borde del c'.lmino á las
parejas de enamorados que la cortan como orácu:o....... .
los rostros ju::itos, la mirada ansiosa, arrancan las hojas
sóplanlas, vuelan por el aire como fleeos de nieve.-¿Di'.
ce qne no? Y? lo ves?
.
.
-Pero ¿quién cree á una flor, s1 aquí están mis ojos
que te responden? Dame un b3so.
El poeta, pensativo, la interroga también: dice ella qne
sí, pero el sonríe con tristeza: miente. Y para arraucarle una sílaba la martirizan, le dejau solo el corazón, sin
aureola de pureza.
.
~a t-abes la historia...... ¿Quieres q_ue deshojemos margaritas?

M1rnós.

ROSAS.
El alma rle las niñas que se mueren
De amor sin e~peranza,
E-1 el aroma delicado y puro
Que esconde el cáliz de las rosas blancas.
De la mujer ardiente, apasionafa,
Que mata el dllSenga ño,
Habita el alma rosas encendidas
Su embriagadora esencia derramando.
Y cuando yo me muera, sé de cierto
Que la pobre alma mía
A perfumar irá, de entre las flores,
La de más roja, nacarada tinta!
JULIA.

~o quiero que alumbren
mis restos tawpoco......
Me sobran loa cirios si baB.a mi frente
la luz de tus ojos.

DE ARY RENAN.
Partir ,,.iré esta tarde, en un mar ceniciento,
como tropel de abejas, brillantes y lijeras,
los bergantines de oro, las c.indidas galeras,
de cada fondeadero del golfo, en un momento.
La escuadra iba inclinando con suave modmientoaus mástiles ornados de flores y banderas,
y hacia el venturoso país de :as quimeras
zarpó, sin cojer rizos, puesta la barra al viento.
Ya se perdió á lo lejos cual l)álido espejism0;
nube de rayos llena nos ocultó el abismo
donde el naufragio ejerce sus hórridas venganzas;
y mientras, en la playa, sobre los rotos leños,
lloraba mis deseo~, mis vaga.q esperanzas
que se ha llevado á bordo la flota de mid sueñus.
J U:sTO 81.&amp;RR.\,
Noviembre de 1896.

MIST.ICA ....
F,l Ideal bn~caba...... Para mi vida
Tuve el mág,co trébol de cuatro hojas
Y un esplendor de auroPa. Ya las co11gojas
Se ausentaban del alma, d~ amor herida.
Mas ¡oh, vi1,nto de otoño!, la estremecida
Rama, de sus ver(lores pronto despoj~s,
Y al abismo profundo tremendo arrc,jas
La t'Speranza que muere, la fe pernida.
Hoy, yendo taciturno, triste y aislado
A_hundirme en las regioneR del negro ol\"ido,.
Pisando de los males el turbio cieno,
Ante tu augusta imágen arrodilla,fo,
¡Oh, Diós, en mis angustias so:o te pic1"
Que me ded una dicha: la de ser botno!
F. M. DE 0LA0l'ÍBET •.
Noviembre de 1896.
Deja que miren mi v,jez cans;1da
esoR Pjos risu~iios,
pueH echa, sin quererlo, tu mirada
un reboque al palacio de u,i::1 ,ueiios.

***Como,.toao,
¡Igualdad y miseria!
cuando Dios creó el sol, ¿lo hiw de lodo?
C.-Ml'OAMOR-

RoDULFO FlGUEROA,

SINFON JA.S.

Silba el viento, las nubes se enderezan

Y como cisnes de luciente~ pluwas

0. JOSÉ DE ARPE.

..A.l verlo andar se comprendía que debía tener alas. La
Naturaleza, al crearlo, descuidó lamentablemente sus
cimdiciones de equilibrio. Le dió por base de sustentación dos i:nuñone~ def_ormes, inadecuados á la marcha y
á_ la estación de pie; siempre enfermos y siempre adolor1d?s; No andaba; tropezaba.
Visto de lejos, parecía cojo y de cerca atáxico. No había
para él calzado po~ible y el que ga&amp;taba y apenas toleraba se lo hormaban en una piña.
Incapacitado de caminar en los zarzales y en los pedrega)es de la vida real, tomó su partido y se lanz6 al
espacio, entre las m:: bes, cerca de los astros y se hizo
poeta.
Todo lo q~e su cue~po tenia de torpe y de pesado tenía su espíritu de agtl y de etereo. Era un .:iceequilibrado del cuerpo y no, como todos los poetas, del espíritu. Incapaz su humanidad de subir una escalera su alma en
cambio e~cal~ba á :nenudo el cielo, y for~aban el más
extraord1Dano contraste la reptación tortuc,sa de su marcb9: con el vuelo amplio, rectilíneo y audaz de su inspiración.
. Lo c~nocí muchos aíios antes de eer su amigo. Veíalo
discu_rr1r cayendo y levantando, por los corredores del
col_eg10, con el Nebrija cerrado bajo el brazo y los ojos
abiertos del lado del cielo; pero un 2entimiento de res•
peto me m,.ntenía alejado de é l.
Había leído y admirado su «Ramera,, que nos lo r, ve~ como poeta y no me atrevía á terciar con aquel grane hombre. En aquella época no había para mí nada
nlás ~dmira~le ni prodigioso que un poeta. No pasaba
~!ª BID que mtentara yo. sediento de poesía riwar ó meir u11: verso, y jamás podía conseguirlo.
'
Añhado á todas las Sociedades Literarias de la épjca
veí!l qesfil!lr ante mi vista asombrada toda una pléyad~
fácil, msp1rada, profunda, que versificaba como las aves
cal!tan 6 com~ _las torm~ntas rugen, sin esfuerzo y siu
t t1ga Y de m1 1mpotenc1a nacía no la baja envidia sino
más espontanea y sincera admiración.
..A.cuB.a, especfalmente, me cautivaba. Su versificación

FAUSTO )lOOUEL.

No se me borra er,a impresión grandiosa:
En medio de la sel va gigantesca
Y á la luz indecisa de la roza,
Ví la escena dantesca.
.Al pie de aquellos árboles copudo1
Como negros fantasmas, se agitabau
Los atletas desnudos
Que ardorosos se erguían ó encorvaban;
Mientras que, presas en sus puños rudos,
Las hachas, cual relámpagos, !&gt;rillaban.
¡Con qué rabia el acero
Se clavaba en el tronco endurecido,
Y cada golpe fiero
Cómo el cedro orgulloso y altanero
Lanzaba hondo gemidu!
El furor de las hachas relumbrantes
Se aumentaba .i medida del bochorno,
Y templaban los mozos jadeaut-=,:;
Aqnel ambiente de horno
Haciendo que llovieran .,11 su torno
Granizadas de astillas crepitautts;
Y cuando algún colorn vacilaba
Y por fin con estruendo 1:1e ab..tía,
Agria y desconcertada gritería
Una nube de pájaros formaba
Por el • ido deshecho que caía!. .....
Mientras tanto, el hachazo
Se escuchaba otra ve~, violento y seco,
Resonando del bosque en el r, g,1:r.o,
Repercutido siempre por el ecv;
Y siempre, siempre con la m1swa zañJ,
El acero vibrante
Se encarnizaba con la dura entraña
Y al rodar por el suelo algún giga•1te,
Pavoros~ temblaba la montaña ........ .
Y otra vez la estridente algarabía
Se formaba en la altura,
Y por la brecha enorllle que se abría
Una explosión de luz y de alegría
Llegaba al fondo de la roza ob~cura!

Noviembre de 1896.

Detrás de mi féretro
no quiero curios'Js ......
i En pos del cadáver irá el alma mía
Pensando en tí sólo!

MANUEL ACUÑA.

AL SR. L IC.

I.

Después, á los ¡:ostreros resplandores
Del mismo ardiente Rol que con asomb.-o
Los miró resistir á sus calores,
Se alejaban aquellos gladiadores
Cantando alegres con el hacha :,J hombro.
Por el fulgor crepuscnlar heridosEn la falda del cerro blanqueaban
Del pobre bogar los agrupados nidos;
Y allá, en los claros que á la selva hollaban
Destrozados quedaban
'
Los revueltos montones de vencidos!

Cuando yo me muera
no quiero responsos,
ni el agua bendita que sobre a! cadáver
echan en el hoyo.

[De Hermoslllo.]

LOS TRABAJADOR~:S DEL BOSQ,OE.

II

Trianeras.

SRITA. MARIA RUIZ.

VERSOS PATRIOS.

"La vida del Campo, "A la luna" son grHcioeos y es del
más estupendo buen gusto la melancolía dulcísima de su
último soneto "A un arroyo."
Cuando pude tratarlo y conocerlo, comprendí que el
hombre valía en él tanto como el poet.a. Dulce, afable corazón de ?ro, desprovisto de envidias, incapaz de odios,
no supo SIDO hacerse amar y tuvo el excelso mérito de
hacer enmudecer las envidias que brotaban ante su paso.
No recuerdo haberlo visto encendido de ira, ni hab_er vi~to br?tar de sus labios la ~njuria; rn sátira, pars1mo01osa siempre, era fina y delicada y antes acariciaba
que ofendía y lo amábamos tanto l)Or tiu b.iena índole
cuanto por su incontestable superioridad.
Otra cualidad ineEtimable: jamás protestó contra la miseria, ni se sublevó contra la adversidad, ni hizo á nadie
confidente de sus amarguras ni de sus dolores. Parecía
feliz y aparentaba vivir contento con su suerte· no tenía.
ó lo disimulaba, conciencia de su superioridad, de elll!
métitos y jamás hablaba d J sí mismo,
Que había un drama terrible eu su existencia, que una
henda profunda ~angraba en su corazón; venimos á inferirlo de su trág~ca muerte; pero la víspera aún sonreía
y charlaba como uu niño. Ni una sombra de melancolía
ni un resabio de amargura, ni una lágrima dejaron en:
trever su resolución firme, inquebrantable y va antigua
de morir, ni traicionaron su siniestra idea fija ni sue
soro bríos y tenebrosos orígenes.
Todavía encontró un retruécano para anunciarme su
trágico fin. Habíamos convenido en que me daría escrita de su puño y letra una de sus poesías: Venga usted
mañana-me dijo-y se encontrará «Ante un cadáver. »
Y así fu é en t-fectu, al día siguiente me encontré ante
un cadáver, el suyo.
Pormenor cruel: aquel estoico que murió sonriendo ·110ró s_in cernr_ después de muerto y sus •~e jores amigos' recogieron piadosamente aquellas !~grimas, las p1imeras
acaso que brotaron de sus ojos.
DOCTOR M.
Noviembre ue 1896.

FLORES:

'
Por el espacio á desfilar empiezan '
Bati_endo al aire su plumón de brumas.
_vi~ni,n de ll'jos al feet,n salvaje,
Frng1endo al escalar los horizontes,
Garzas bla!lcas que rizan w plu1Usje
Sobre el mar verdinegro de los lllontes.
ta tempestad desde su enhi.,sta cumbre
Fustiga airada sus corceles broncos
Y agita inquieta su pendón de lumbre
Lanzando al viento sus bran,idos roncos.
El trueno ruge y su clamor simula
La formidable vibración de un grito
Que es el himno de tri u ufo que wotlula
~n sus fauces de sombra el iufinito.
Hiende el espacio·el rebramar violento
Del aquilón que sin cesár galopa
Y ya fingiendo tn su salvaje acento
Grnos marciales de invisiole iropa.
L_! aftosa selva se extremece y cruge
Con alaridos de estridencias hondas
.Ante_ la paz del aquilón que ruge, '
Su himno de muerte en las tu pidas frondae.
Los ramajes se chocan abatidos
Bajo el golpe de rachas qu" ~erpean
Remedando coléricos graznidos
'
De cóndores hambrientos que al€tean.
Y se mueven los árboles inquietos
Entre la bruma que á la tierra altowbra
Semejantes á enormes esquelttus
•
Que se agitan bailando entre la sombra.
La voz del aguacero que retumba
Bajo las fron1fas de la selva umbría
..A.l dilatarse por el éter, zumba
'
Cantando su monótona elegía.
El bosque como un campo de batalla
D?nde luchan indómitos guerreros,
Tiene roncos acentos de metralla
Clamor de gritos y chocar de ace~os.
Y ante esa inmensa confusión de ruidos
Huye la fiera, en su cubil se esconde
Y á la trágica voz de sus aullidos
'
Sólo la voz del huracán responde.
Todo ee fulgor y solojad. Y en tant0
Que~¡ viento agita sus batientes palma~,
Gesticula la sombra del espanto
En el sen,1 aterido de las almas.
Noviembre de 1896.

BENITO F.&amp;NTA:,(ES•.

�EL MUNDO.
LA DICHA.
PoR

obrela cubiertadel fatigado sltamer,'una oleada de juventud, una alegre oleada de vida se arre
melina en tumulto, meci
da rítmicamente por el
vaivén de las aguas. La
inquieta caravana ha 1;&gt;artido, en un vuelo heroico,
dejando detrás de sí, en las tenues lejanías del océano,
sus buenos días felices, la gallarda cruz de la parroquia,
las praderas color de esmeralda, los montes azules, los
blancos cabellos de la madre y las morenas guedejas de
la enamorada. Todo se quedó atrás, todo ee tragó aquel
mónetruo: rubias tardes serenas, pálidas noches estivales, acres alientos de loe bosques, ;ivas impresiones de la
tin-ruca, enlazadas como lianas al espíritn; ecos debandurri11s y besos voraces estallando á través de las rPjas.
¡Ay Madrecita mía! ¡Cómo devoró ei mar aquella presa!
Allá va la estela del navío, disolviéndose en la mvvible
superficie; allá va su alma, miE'ntras la enorma b'&gt;caza
arroJa borbotones de humo negro qua culebrPan en el
aire para desvanec rae en el ala J.iáfana de los c·etos. Y
el quinto, asomado á la barandilla di.,l buque, ve pasar
sus recuerdo~ con las olas; aquella grande, inmensa, le
representa su montal'ia, la altiva, la osada, la que le
quitaba un pedazo de horizonte; la otra, coronada de
copos de espuma, loe ~lmendros e•l flor d,i la huerta; esa,
lenta, ondulada, remeda un campo de trigales, cnando
todavla el sol no ha dorado sus espigas. l Y cuántas lágrimas! cuantos sollozos en el cort!'jo! Adiós! adiosl gritan á loe que se quedan. Adiós! adios! á los que el buque
deja detrás de sí. Y el pobre •uozo siente que ee le cierra
la garganta y su mano convulsa oprime el único amor
que le resta de sus amores perdidos, la sola compafiera
de sus tristezas, la que le babia de la gallarda veleta de
su parroquia, de sus praderas color de esmeralda, de sus
montee azules, de loe blancos cabellos de su madre, v de
las morenas guedejas de la enamorada: la guitárra.
Y el mísero hace vibrar la'! cuerdas del instrumento y
su copla doliente y huérfana-huérfana como él, doliente como su espíritu- parece que le nne ¡,or invisible reguero á los amados ausentes, á los que tal vez ya no volverá á ver en el mundo, á los que abandonó una tarde
de primavera, cuando su novia le pedfa rosas frescas para su cabello y las huertas se las brindaban á millares.
Yel mozo canta alegremente, deja ir su alma en la sonora estrofa que la h élice acompafia con sus chirridos
siniestros.
Una vez allá, en la tierra enemiga, en donde el suelo
vomita fuego y el sol introdnce en las carnes sus rayos
bermejos, le arrancarán la guitarrita de las manos y le
pondrán en ellas un fusil. Le dirán como ee eEgrime el
arma, le ensenarán á n,atar, le harán que ame la sangre;
herirá y matará, sin saber si esos á quienes hiera y mate, tienen como él una madre, y un monte azul y una
enamorada que los espera. ¿Qué sabe él? Le dijeron un
día que hay un girón lejano de patria, separada por
aquel monstruo de movibles escamas; que era preciso
defender aquel pedazo de tierra, y allá va el buen mozo,
dispuesto á bacerel sacrificio de su vida, alegremente,
valerosamente, mientras el m:ir lo devora todo y la negra bocaza arroja negros borbotones de humo.
¿Y por qué no?-Acaso vuelva un día, como él ha visto
que han vuelto otros. ¡Ay! la tez amarillenta, las piernas
vacilantes, las manos descarnadas, los ojos fríos y como
sin mirada los pómul.ls hundidos, el cnerpo encorvado;
acaso lisiado...... Llegará, sí, arrastrandoee, con su licencia terciada á la cintura, en nna bella tarde de primavera, en que los almendros estén en flor en las huertas y
loe prados brinden eue rosas ...... Y así, paso á pasQ, verá
destacarse la gallarda veleta de su parroquia y sus montee azules ...... pero al preguntar por la cabeza de cabellos
blancos, lo llevarán á una cruz que extiende sus brazos
en el cementerio, y al buscar aquellas morenas guedejas
para las que hizo una diadema de flores frescas, se encontrará con un buen hog3r en el que resplandecen unas cabecitas rubias que un hombre fuerte y joven oprime con
sus nervudos brazos, y una mujer que contempla en éxtasis aquel cuadro.
Y entonces, en el silencio de la tarde, surgirá una copla doliente y huérfana-huérfana como él, doliente como eu espíritu-y el pespunteo de una guitarra-queparecerá decir: adiós! adiósl-Adiós! únicos amores de mi
vida! ¡Ay Madrecita de mi almal... ... adiós! adiós! ......

GoY DE 1,hoPA.SSANT.

Era la hora del té, antes de que hubiesen encendido
las luce~.
La qninta dominaba el mar: el sol se hab~a puesto ya,
dejando á su paso un cielo sonrosado y cub1nto de a~enillas de oro, y el Mediterráneo sin una sola arruga, !~so
y reluciE'nte todavía, presentaba el aspecto de una mmensa placa de metal bruñido.
Hablábafe del amor, discutiéndose tan antiguo tema,
y se repetía lo que acerca del asunto se ha dicho ya mil
veces.
La suave melancolía del crepúsculo amortiguaba la rapidez de la frase, y la palabra amor, pronunciada tan
pronto por una voz de hombre, como por: u_na voz de
mujer, revoloteaba por la sala como un paJar1llo ó como
un espíritu d e.conocido.
-¿Se puede amar durante muchos afies seguidos?
-Sí-decían unos.
-No-Afirmaban otros.
Diferenciábanse los casos, fijtibanse límites y se citaban ejemplos pertinentes á la cuestiór..
De pronto uno de los concurrentes, que tenía la vista
fija en el mar• exclamó:
-¿Qué es eijo que ee diviea á lo lejos?
Del fondo dd horizonte surgía una masa gris, enorme
y confuea.
.
Las mujeres se levantaron y contemplaban, sm comprenderlo, aquel fenómeno que no habían visto jamá~.
-¡Es la isla ne Córcegal-exclam(&gt; una voz.-La isla
de Córcega, que puede verse desde aquí dos ó tres veces
al al'io en cienas condiciones atmosféricas.
Distinguíanse vagamente las cimas de las montal'ias, y
todo el mundo estaba asombrado ante aquel fantasma
surgido del mar.
Un caballero anciano, que aun l!IO había pronunciado
ni una sola palabra, murmuró entonces:
-En esa isla que se levanta ante nosotros como para
contestará lo que hace poco decíamos, be visto un ejemplo admirable de un amor constante, de un amor venturorn basta la inverosimilitud.
Helo aquí:

***
Hace cinco años hice un viaje á Córcega, á esa isla más
desconocida para no~otros que América, por más que la
veamos de cuando en cuand&lt;' desde las costas de Francia,
como hoy sucede.
Hacía un mes que viajaba yo por el país con la eensa·
ción de que me bailaba á miles de leguas de Francia.
No hay allí ni fondas ni posadas, ni caminos; viájase
en mulo y se llega penosamente á las cabañas adheridas
al flanco de las montañas que dominan tortuosos abismos, desde donde se oye ascender el continuado rumor,
la voz sorda y profunda dal torrente.
Se llama á las puertas de las casas y se pide asilo por
una noche y de qué vivir hasta el dfa siguiente.
Una tarde, después de diez horas de marcha, IIE'gué á
nna casucha aislada en el fondo de un estrecho valle que
á una legua de distancia se precipitaba en el mar.
La casa eijtaba en medio de un jardín, rodeado de viflae y castafios, que constituían una fortuna admirable en
aquel país tan pobre y abandonado.
La mujer que me recibió era una anciana, severa y limpio por excepción. Un hombre, sentado en una silla de
paja, se levantó para saludarme y volvió á sentarse sin
articular una palabra.
Su compafiera me dijo:
-Dispense u•ted; está sordo y tiene ochenta y dos
anos.
La mujer hablaba el francés de Francia, cosa que me
eorprendió en extremo.
Emonces le pregunta:
-¿No es usted de Córcega?
-No, señor-me respondió-somos del continente; pero hace cincuenth aflos que residimos aquí.
Apoderóee de mí una sensación de angustia al pensar
en aquellos cincuenta af\os transcurridos en aquel sitio
sombrío, tan lejos de las ciudades donde vi ven las gentes.
Llegó un pastor y nos pusimos á comer el único plato
que. se sirvió, compuesto de una espesa sopa en la que
había coles, patatas y tocino.
Terminada la modesta cena, me senté ante la puerta
con el corazón oprimido por la melancolía del triste paisaje que á mis ojos se desarrollaba.
La anciana se me acercó y me dijo, movida sin duda
por la curiosidad innata en el alma de las mujeres.
-¿Viene usted de Francia?
-Si, viajo por el gusto de viajar.
-¿Es usted de París?
-No, soy de Nancy.
En aquel instante me pareció que una emoción extraordinaria agitaba el corazón de aquella mujer, la cual
repitió:
-¿Es usted de Nancy?
-Si, eeilora.
-¿Entonces conocerá usted á la gente del país?
-A todo el mundo.
-¿También á la familia de Sainte-Allaize?
-¡Ya lo creo! Era muy amiga de mi padre.
-.¿Y usted cómo se llama?
Díjele mi n&lt;'mbre y la anciana exclamó:
-Sí, sí; lo recuerdo perfectamente. ¿Y que ha sido de
los Brisemare?
-Todos han muerto.
-¡Ah!.. .... ¿Y ha conocido usted á loe Sirmont?
Mucho. El último de ellos es general.
-Si, Enrique de Sirmont, ya lo sé, mi hermano.
Lleno de sorpresa me pus0 á mirar á la anciana, cuando de pronto me asaltó f'I recuerdo de una antigua historia muy conocida en todo Nancy.
.Aquella mujer había dado Pn su juventud un gran escándalo en la noble Lorena. .La_hermosa y__rica Susan:i

15 NOVIEMBRE, 1896.
15 NOVIEMBRE, 1896.
de Sirmont fué robada por un sargento de húsares deregimiento que man:!aba su padre.
El soldado que había seducido á la hija de su coronel
era un guapo mozo, hijo de labradores, que llevaba coa
mucha elegancia el uniforme.
Susana le amó, sin duda al ver desfilar los escuadrones;
pero nadie ha sabido cómo lograron hablarse y ponerse
de acuerdo. Lo cierto es que cuando el sargento tomó la
l,cencia, desapareció con la muchacha.
Buscaron por todas partee á la pareja fugitiva, sin que
las pesquisas practicadas dieran resultado alguno, y no
se volvió á tener en Nancy la menor nuticia de S11sana,
á qnien todos dieron al fin por muerta.
l Y encontrábala yo allí en aquel siniestro valle!
Entonces, repuse á mi vez:
-Sí, ya recuerdo. Usted es la fel'iorita Susana.
Me manifestó que sí con la cabeza, mientras brotaban
de sus ojos abundantes lágrimas, y á los pocos instantes
me indicó con la mirada al anciano, que seguía inmóvil
en su silla, y me dijo:
-¡Eséll
Y comprendí que Snsana le seguia amando con delirio
y que le veía todavía con sus saducidos ojos.
-¿Y, al menos, ha sido nsted feliz?-le pregunté.
-¡Inmensamente feliz!-me contestó con una voz que
partía del fondo mismo del corazón.-Me b~ hecho la
más dichosa de las mujeres, y no echo de menos nada de
lo que be perdido.
Contemplé á Susana con tristeza, sorprendido por la
fuerza del amor de aquella mujer rica que había e~uido
á aquel hombre, á quien adorab:i. todavía, renunciando
á su brillante porvenir. al lujo y á las comodidades para
convertirse en una pobre y miserable labradora.
No había pensado más que en él, sometida á sus_ sencillas costumbres, sin echar de menos la existencia de
los primeros afies de su juventud.
Aquel hombre babfa sido para ella todo cuanto se d_esea, todo cuanto se suei'ia, todo cuanto se aguarda sm
término conocido.
Aquel hombre había colmado de dicha toda su existencia y nadie hubiera podido en el mundo hacerla tan
feliz como él.
Y partí al rayar el alba, después de haber estrechado
la mano de los dos esposos.

EL MUNDO.

309

t

f

***

El narrador guardó silencio y una mujer dijo:
-Esa Susana tenía un ideal mu!' pobre, necesidades
demasiado primitivas y exigencias demasiado sencillas.
De seguro debía de ser una necia.
Entonces otra mujer Pxclamó:
¿Y eso qué importa? El caso es que fué inmensamente
dichosa.
Y allá, en el fondo del horizonte, hundíase Córcega
entre las sombras de la noche, sumergiéndose lentamente en el mar y borrando eu enorme silueta, que b_abía
snrgido momentos antes r.omo para referir por sí misma.
la historia de los dos amantes que abrigaba en su seno.

°"'.m
Af~~~ ~
~',Pe/'\.)·~~"'.J~

DE LOS "GRITOS OLASIOOS"
La lluvia de mis besos ha caído
F.u su busto de marmo l. Poco á poco,
Entre mis brazos, ébria por el loco
Vértigo del amor, bailó el olvido.
Su boca, roja y húmeda, fué nido
De mis calientes ósculos, y lleno
De amorosos cansancios, me he dormido
Sobre la tibia nieve da su seno.
Pasa, imbécil, y mírame: tu necia
Mirada no me irrita; en los festines
De mi risueíía juventud, un día
Y o b~bf en e~a crátera de oro
El vino del amor...... ¿Quedó una gota?......
Apúrala, que no me das agravios
Aunque orgnlloeo y vano te embeleses.
¿La ves?...... PnPB donde quiera que la beses
Has de b~sar la huella de mis labi....s.
Noviembre de 1896.

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POR EL ARTE.

Se burlaron de mi loe compafleros,
Ganó un.a falla mi lección concisa,
Vi en la faz del maestro surcos fieros,
Y en la taz de la muerta una sonrisa.

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Yo que siempre guardé por la belleza
Fanatismos de pobre enamorado,
-Perdonadme le dije con tristeza,
Pero esa operación se me ha olvidado.

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El profesor, que la ocasión bendice
De poder explicar algo muy bueno,
A mi se acerca y con placer me dice:
-Hágale us~ed la amputación del seno.

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¡Cuán bermo~a es la muerta! Exbnberante.
Su desnudez sobre la loza brilla;
Yo la contemplv palido y jadeante
Y tiembla entre wis manos la cucbi11a.

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DE RoDULFO FrG OEROA.

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�15 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

r 310

15

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LA

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 4.-Vfanse nue¡,tros números desde el 2ó de Octubre de 1896.

Es verdad que para Vatentín la conquista resultaba cara y no podía obtener de ella más contribución que la del

placer, eso sr. abundante. mil veces reproducido, y que
valía lo que costaba. ¡Y de un modo tan nuevo, tan imprevisto! La seiiora Bourdón, jamás había pedido nada
á nadie; tenía el arte de conseguir que se le ofreciese todo,
y cuando aceptaba parecía que era ella la q1ie había otorgado un fqvor. Era, por lo demás, un abismo, en el que
desaparecían las rentas, se fundían las propiedades, y se
huudían las casas sin saberse cómo y sin que jamás resultase lleno. Si Bourdón no hubiese adoptado desde los
primeros momentos la laudable costumbre de guardar
doscientos mil francos al año, para los malos dias que
pudieran venir, hubiera sido imposible averiguar á dónde iba á parar el río de oro que desaguaba en casa de
aqueUa hermosa mujer.
Sin embargo, la señora tenía dos sanguijuelas per~ec·
tamente visibles; le modista y el joyero. Valentín empezó por pagar una cuenta de trescientos sesenta mil francos en casa de Verlet; nada más que la cuenta del año,
pero en la cual figuraba una manteleta ue piel de zorro
gris, de treinta mil francos y unas faldas de sed!\ bordadas de encajes antiguos, á tres mil francos uua. En la joyería no se trató de nada menos que de un crédito ilimitado y en los seis primeros meses de ternura la bonita
señora Bourdón, la amiga íntima de todas las ruarq uesas,
cost.6 al conde de Coutras, próximamente, un millóu
ochocientos mil francos. La eefiora Mossler. avisada por
FP&lt;terico Clement, que veía desaparecer el dinero con rapidez vertiginosa, y por el sefíor Eliphas, que recogía con
inquietud los rumoree de la gente, no se mostraba alar•
mada.
Se divierte el pobre muchacho, dijo. H-3 visto á esa
señora el año pasado en la venta de Saint-Anges. Estab&lt;i
encargada da un puesto con la Sefíora deJessac. Es muy
guapa...... Vendía cuanto deseaba, á los hombres, y al
precio que quería.
-Y continóa haciéndolo, dijo Eliphas.
-Si tuviera usted cuarenta afios menos, sería menos
severo, replicó la Señora Mossler riendo. ¿No ha conoci•
do usted, en sus tiempos, mujeres como la Sefíora Bourdón?
-No, á fe mía.
-Acaso lo deplora usted.
-Ya no.

-¡Ab l Eliphas; estoy Segura de que ha sido usted un
pecador en su juventud. Abo~a se muestra mted mny
puritano, pero ¿qué mérito tiene eso si no se puede obrar
de otra manera?
-Ninguno, en efecto. El conde Valent(n hace bien en
no preocuparse, puesto que usted le absuelve. Es usted
duefia d11 su fortuna y tiene el derecho de hacer de ella
el uso que crea conveniente.
-¿Cr11e usted que me arruinaré?
-¡ Eso es imposible! dijo con orgullo Eliphas. Serían
precisas tres generaciones de condes de Coutras para llegará conseguirlo, y tEO á condición de que jugasen ,\ la
Bolsa...... Entreteniendo señoras Bour&lt;lón, Hería difícil.
-Entonces no escatimemos. Creo, Eliphas, que las
personas muy ricas que hacen e~onoruías, son crio,inales
y dan, en cierto modo, la razón á los socialista;, qne
quieren que todos los capitales vuelvan á la masa común.
U n avaro, que tiene cien mil francos de renta y €610 ga~•
ta veinte mil, daña á la eocit,dad en los ochenta mil frau•
cosque amontona. Si repartiera lo que le €Obra en beneficio del comercio y de las artes, contribuiría poderosamente al aumento de la riqueza pública; a.vndarfa á los
plateros á cincelar hermosas (Jbras, á los joyeros á producir aderezos magníficos y halfa que l•is pintores y el:!cultores decorasen su casa, con lo que el arte uo se limitaría á producir cuadritos de cabal Jete ó estátuas de
sobremesa. Habría menos miseria, más satitfacción y
nadie temería lanzarse á empresas arriesgadas, sabiendo
que era facil encontrar dinero. No critico el ahorro; sé
que en él está la fuerza de un país. Pero la capitalización
á toda costa me hace el efecto de un freno que oprime la
máquina social y contiene todo el esfuerzo de actividad
de un país. Por eso quiuo poner mis actos en consonancia con mis doctrinas y considero como un deber gastar
todo el dinero que puedo.
-Pues lo logra usted lilas mil mai-avillas y el conde
de Coutras no le va en zaga. Pero aun con el género de
existencia que han adoptado ustedes, no lograu devorar
sus rentas ...... El Transvaal produce, él solo, más de lo
que aquí se, gasta. La fortuna de usted es una bola de
nieve.
La Sefiora Mossler se puso triste; apoyó la barbilla en
la mano y se quedó eilencioea. Después de un rato continuó:
- ¡Qué deegracia que Gedeón no vea esta real~ación

de sus suefíosl Allá en Africa me decía: «Querida mía,.
IIPgará momento en que tendremos tanto dinero, que loa&gt;
reyes serán menos ricos que nosotros ...... » ¡Y cuandopienso que aquel hombre no tuvo en sn vida más que
una pasión, la del trabajo, y que sus necesidades eran
tan pocas que jamás ha tenido más que dos platos en su
comida, teniendo el primer cocinero de París, un tunante..
que sacaba, según confesion propia, cuarenta mil francos
al año y que se creía deshonrado porque Mossler parecía
despreciar sus guisos!.. ....
-Pero, usted misma, ¿no es igual á él? ¿Qué necesitarf~ usted para vivir muy tranquila y muy dichosa? Doe m1l franco,i al mes y una casita de cinco habitaciones.
Tiene usted el más rico guardajoyas y los má,i hermesos
encajes de París, y jamás abandona su falda de seda ne- ·
gra ui lleva otra alhaja que el brochecillo que tiene al
cuello.
-E~ el regalo de boda de Gedeón; le he llevado toda
mi vida y quiero morir con él.. .... Cuando me le dió érnmos unos iufelices. Le compró en Estrasburgo en nna de sus expediciones, y me le trajo triunfante...... ¡ Dios
sólo sabe el placer que me proporcionó! Mi padre no me
habfo. permitido nunca ni ponerme aros de oro en las
or~jas. ..... Cuando tu ve esta alhaja, me pasaba los días
mirándomela en el espejo..... . ¡Ohl ¡Qué feliz y uermoso tiempo! Nuestros gustos no estaban estragados, porqueno habíamos dormid,:i sobre montones de oro ..... .
-Ni habían ustedes dado su nombre á una ciudad..... .
-Y vea Ud., Eliphas, no basta tener un presuputsto de
beneficencia, dotar establecimientos caritativos v acudir
á todo lo 41111 es digno de interés y de piedad..... : Es preciso pensar en el porvenir de esta fortuna ..... .
-¡Ya! dijo el viejo ClemAnt. ¡La dinastía!. .... .
-1:'.if. Esa era preocupación constante de Mossler. Con- tinuamente decía: «¿A quién dejaremos lo que ganemos?"
Bien sabe usted lo deagraciado que era por no haber tenido hijos...... No conocemos ningún pariente...... Alg11no;;,
primos lejanos acaso; verdaderos ext, añoe; campesinos
como érámos nosotros...... ¿Qué harían con semejante
fortuna? Dejando á cada uno treinta mil francos de renta.
quedarán locos de alegría...... Pero ¿y el resto?
-Pues bien; el conde de Coutras..... .
-Sí, Valentfn; pero ¿y después?
-No tiene usted más que casarle.
La eeñora de Mossler miró á Elipha con gravedad...

-NOVIEMBRE,

1896.

-Pienso en .el)o. desde hac~ algún tiempo... ... Pero
¿será bastante Juicioso? No tiene más que veinticinco
ai'ios y vea usted lo accesible que es á los placeres. ¿Quién
lucha, además, con esa hermosa trapisondista á quien
ama ahora, para reemplazarla, acaso mafíana con otra
igualmente encantadora?
'
'
-:Habrá q~e buscarle una joven bonita y amable bien
nacida ): ?º r~ca, á la cual se abrirán las puertas de una
gran ex1e.enc1a...... Pero, ante todo, es preciso que á él
le guste.
-Eljaubourg Saint-Germain rebosa de muchachas sin
un céntimo y q~t; se quedan para vestir imágenes. Todas
esas n.)blts fam1has ~e han arruinado por querer sostener su tren...... P,ec1so será que vuelva á abrir mi casa
y que reciba á mis amigos, para que desfilen por aquí todas las señoritas casaderas...... Entonces escogeremos
Eliphas......
'
' -Di?s mío, ~e~?ra; me ha C?stado bastante trabajo el
casar bien á m1 h!Jº, p~ra sentirme inclinado á ocuparm~ d.e casar los .h1Jos de los demás...... Si usted me pide
op1món, se la diré ...... pero nada más. Declino de ante111ano, toda responsabilidad ...... .
A ~ecir ~eraad, estas responsabilidades no parecían
muy mmedlatas, pues el conde de Coutras se encontraba muy poco dispuesto á casarse. Su tiempo se dividía
entre el entres?elo de la Avenida de .Antin, al que la Sefiora Bourdón iba todos los días á las cinco de la tarde
1 e.l Petit-Club, ~n el que jugaba por no aburrirrn y po;
1m1tar á ~us amigos. _Deede que vol vió del regimiento entabló amistad con el ¡oven barón de Croix-Mesnil último ?i~o de una familia q~e ha dado á Francia ge~erales
y mm1stros, y esta relación tuvo por efecto inmediato
el lanzarle en .la peor S!)Ciedad. Hugo de Croix Mesnil,
Itportman apa~1onado y ¡u~ador de profesión, pues el juego !e .proporcionaba los medios necesarios á la existencia
cot1dlana, era concurrente asiduo de los establecimientos .mal afamados, de los restaurants nocturnos y de los
ga11tos m~s sosp~chosos. Su amigo inseparab.e era Fernando Pr1eur, h1¡0 de un contratista de obras públicas
que, para defenderse de los recursos que ae pudieran ejercer contra él. á causa de sus embrollos en el negocio de
los fe_rr'!carnles del Centro, había fundado un periódico,
El Tirailleur, en el que gastó millón y medio de francos
ató al carro de su fortuna á todos loe merodeadores d~
las letras q~e pululan por las calles de París é hizo temblar al Gob1er~o por la.audacia de sus ataques.
Hugo de Cro1x-Meeml, Fernando Prieur y Valentín de
Cvutras formaban una trinidad audaz y ruidosa que bri:
liaba durante el día en las carreras de caballos en los velodromos ó en casa de Maxim' s, y después de' 1~ una de
la madrugada en el Petit-Club, al que aportaban un elemento de animación que turbaba desagradablemente las
costur:nbres de los antiguos socios. Para Hugo de CroixM;esml fué Valentín un salvador caído del cielo. Dependiente desechado en tres ó cuatro grandes casas formidal;le organizador de mi.cos, jugador al que er..; preciso
observar. las manos cuando tallaba en. la banca, el joyen
barón estaba á punto de zozobrar cuando fué salvado por
el conde de Coutrae.
Zalamero y seduct?r por naturaleza, agradó á Valentín,
el cu~l encontró las~1moso que un joven elegante, bien
pare~1do, com~ Cro1x-Mesnil, llegase á ser presa de petardistas de ba¡a estofa 6 un instrumento, para loe filósof~s en emboscada. Le restauró y Rugo se encontró fl.orec1ent_e y or~ullo~o como por encanto. El buscavidas·
h~m11lado é mq~ieto, velvió á adquirir el aplomo del vividor cuyo bols11lo se encuentra bien provisto. Llegó
hasta estar á punto de batirse con Fernando Prieur el
cual, en l?e negro~ momentos de la miseria, había ~ostrad? hacia su amigo de loe días brillantes una indiferencia verdaderamente nauseabunda diciendo que su situación le estaba bien empleada y q~e eso le ensefiaría á
no tratarse con la canalla. Fué precisa la intervención
del conde de Contras para apacigua! la querella y, una
vez arregladas las cosas, los tres amigos se dedicaron en
compañía á correr juergas, que pronto degeneraron en
orgías.
Los.sentidos embotados de aquellos jóvenes exigían refi.nam1entos de una depravación exasperada. La perversidad un poco sád~ca que demostró Valentín en la prueba á que ~omet1ó al pobre Blanpain, reapareció en
extravagancias galantes que espantaron á la Señora
Bour~~n, no ene,miga sin embargo, de cierta amable ex•Centnc1dad. Al llegar un día á la avenida de .Antin encontró á Coutras en compañía de dos muchachas conocidaK ~or el significati yo sobrenombre de «las inseparables»
Y la ¡oven, muy aficionada á las más fantásticas escenas
entre dos, pero nada entre cuatro, se escapó para no
volver.
Valent.ín n? buscó nueva amada y declaró que estaba
extraordmnna~ente cansado de mujeres. .Aquel fué el
J?8río~o más a~1tado y más terrible de su existencia de
hbert100. Se d1~ á beber licores americanos en los cafés,
después de media noche, y se prtsentó varias veces en el
c!ub e1;1 tal esta?-o, que se hubiera pedido su expulsión
e1 hubiera seguido frecuentándolo. No gastaba el dinero
con exajeración. La imposib'lidad de hallar un límite en
que conten~rse, _le desan~maba. Parecía un nadador que
no. se atreviese a sumergirse en aguas desconocidas por
miedo de no encontrar el for do.
La Señora Mossler, muy indiferente cuando se trataba de los gastos de su hijo adoptivo, se manifestó muy
pr~ocupacta cuando se trato dt su condncta y de su moralidad. L~ protestante se despertó y por primera vez se
mostró seriamente descontenta. Estaba al corriente de
los hechos por Eliphas, el cual tenía á sus órdenes una
verdade~a P?licía empleada en su ministerio de buenas
obras.. Sm nrnguna malevoleecia al principio y sólo por
adhes1ó~ á la S.iñora Mossler, el anciano se dejó interrogar Y d1¡0 la verdad, pues, incapaz de mentir, no podía
hacer más que callarse. No lo hizo así y se arrepintió
muy amargamente.
Al r~irarse el conde de Coutras, una mañana según
su costumbre, á casa de su madre adoptiva, la e~contró
ría Y grave, y como no estaba acostumbrado á que se le

EL MUNDO.
pusiera mal gesto, se quejó en seguida con audacia de niño. La Señora Mossler, que parecía esperar la ocasión de
explicarse, enunció en el acto sus quejas.
-Estoy descontento de tí, querido hijo. Tienes una
manera de vivir que me disgusta soberanamente y quiero que lo sepas, porque supongo que tu cariño hacia mí
te ayudará á corregirte.
-No lo dudes, respondió en tono cariñoso Valentín.
Pero ¿de qué me acusas? Es preciso que sepa en qué te
contrarío para no volverá hacerlo más.
-¡Oh! Me contrarías de muchas maneras pero sobre
todo, por tu mala elección de amigos. No te tratas más
que con personas mal reputadas.
-¿Quién te ba dado semejantes informes de mí? ¿Tengo, pues, énemigos á tu lado?
-!fo tienes más enemigo que tú mismo. ¿Crees que
es dificil saber lo que haces? Basta abrir nn periódico....
y no necesito ni comprarlo, porque mé loe envían llenos
de rayas en el párrafo que se refiere á tí. Mira, aquí tiene~ el Gil Rlas de ayer. ..... teHace pocas noches, en el
baile de la Opera, los señoree de Croix-Mesnil, Prieur y
el hermoso Pepitero .... ··" El hermoso P epiJ.ero eres tú según parece; ¿sabes que te han aplicado ese mote? '
-Sí, madre mía; es por las pepitas dA oro ..... .
-¿Y cr~es, que si tuvieras otra conducta, si no frecuentaras contmuamente esos establecimientos inmundos se
permitiría nadie tratarte con esa degradante familiaridad?
-Vamos, madre mía, no exageremos. No tiene nada
de degradante que mis íntimos me llamen Pepitero. Me
agrada gue los periodistas estén algo inclinados á cogerse de m1 brazo...... Pero todo esto es insignificante. Al
duque de Beaufort le llamaban el Rey de los Mercados y
~o desdeñaba de codearse con sus súbditos, lo q•1e no le
impedía ser un gran señor. En cuanto á esos establecimjentos inm~ndo~ de los que me supones concurrente
asiduo...... ¡s1 supieras que sociedad frecuenta la cantina
de la Opera, te quedarías asombrada!
-Lo creo.
-Pues es todo lo que hay en París de muy distinguido
. -Sí, ya sé que hay una especie de delirio de degrada?Ión q~e arrastra á los hombres y á las mujeres de la me ¡or soCied~d á frecuentar sitios en los que no querrían entrar sus criados ...... Es una prueba de genialidad. Pasan
la noche en las tabernas del boulevardexterior, en medio
d.el hu_mo del tabaco y oyendo canciones sucias ó revoluc1onar1as. Sé que la sociedad aristocrática ha preparado
su derrota por en falta de decoro. No espera que la hagan
de.scender por fuerza al nivel común y se precipita ella
misma de cabeza en el arrollo. Ella se retorcerá de rabia
un día, per? esa es cuenta suya y yo no tengo para que
ocuparme amo de tu caso particular en esta general locura. Te querría mejor que los de~ás y te encuentro
peor. Tu!! ~ongéneres van á la taberna por tontería; tú
vas por v1C10. Ellos no hacen más que perder el tiempo·
tú pierdes la razón......
'
-Madre mía..... .
-~e es penoso hablarte así, pero en tu propio interés
debo ir hasta el fin, Tu intemperancia es causa de escán •
dalo; y las personas con quienes vives íntimamente son
las que te han impulsado á ·esa degradación....... Creo,
por tanto, necesario que rompas con ellos.
.
-Te han prevenido contra esos amigos y contra mf.
-Ese Rugo de Croix-Mesnil y ese Fernando Prieurno
son los compafl.eros con quienes quisiera verte....... Uno
de elloa, por lo menos, vive completamente á tus expensa.:.
-He te~ido el placer de hacerle algunos servicios. Pero, ¿eres tu la que me lo echas en cara cuando pasas la
vida buscando á quienes socorrer?
'
-Yo trato de que sean dignos de interés.
- ¡Ah! °;ladre mfa; ¿hay algo más interesante que un
hombre bien nacido, acostumbrado al lujo y que está
amenazado por la miseria?
-Si ese hombre ea laborioso, cambia de exibtencia y
sale adelante..... .
-Eso es difícil de resolver y nada cómodo de ejecutar.
---;-Tu padre lo ha hecho y eso es lo que te ha valido mi
cariño. Nada más conmovedor ni más honroso que el valor de aquel joven que, desterrado á las soledades de
Africa, trat.aba de reconquistar por su trabajo todo lo que
había perdido. Mossler y yo éramos de una raza trabajadora, bestias de carga creadas para las dm:as tareas....... .
Pero el, el conde Jacobo, nacido para la ociosidad, bello
caballo de regalo, educado para la carrera 6 para lá batalla ...... Trabajó, sin. embargo, con nosotros en el campo
de oro, y en él ,1ur1ó ..... Eeto ee lo que nunca olvidaré
y lo que me hace ser tan indulgente para tí...... Pero todo
tiene un límite y no sufriré que tú le traspases.
V~lentín tenía, entre todos sus defectos, una notable
cuaudad; la de saber dominarse y poner á mal tiempo
buena cara. Tenérselas tiesas con la señora Mossler hubiera .sido una grave i?3prudencia, por muy seguro que
estuviese de su ascendiente con ella. Sé dió cuenta clar~mente de que era preciso recoger velas y hacer concesiones, al menos en apariencia, y, adoptada esta resolución. ~a puso por obr~ con toda prontitud.
-Bien sabes que ¡amás te he desobedecido. Estoy
pronto á conformarme con tus deseos y desesperado por
haberte causado un disgusto; esto es solamente lo que ten .
go en cuenta.
-Si haces lo que quiero, todo lo olvidaré. Sólo te pido
que t~ portes raz?nablem~nte y para esto me p~rece necesario que C:lmbies de existencia. ¿Quiéres darme gusto?
-Sí, por Cierto.
-Pues bien; cásate.
Vale.ntín dió un .respingo y dijo sonriendo:
.-1D1ablol Me disparas eso á boca de jarro, sin preve•
mrme....... ¡Vaya una resoh1ci6n!.. ..... Nunca me habías
hablad.o ~e ~so ...... ¡Pero así, tan pronto? No tengo más
que vemt1sé1e años..... .
-Dos más que l!Iossler cuando se casó conmigo.
-Pero él no tenía una madre como tú, que le facilitase
una existencia admirable.

311
-Tu existencia será tan admirable como ahora después
de casado y mucho más regular.
-Pero casarme...... ¿con quién? ¿Me tienes una novia
dispuesta?
-No. Te la buscaré en cuanto estemos de acuerdo.
Valentín respiró, porque entrevió un plazó y ese plazo
era para él el porvenir entero, pues él sabría arreglarse
para salir del callejón en que la sefíora Mossler quería encerrarle,
-¿Tó lo quieres? dijo; pues sea; me casaré. No pensaba abandonar tan pronto mi libertad, pero ya que mi sumisión es una garantía para tí, quiero que estés satisfecha.
-Lo estoy y más de lo que pudiera decirte, pues no
sólo veo realizarse un proyecto en el que siempre he pensado con gusto, Pino que tengo la seguridad de lograr que
tu vida sea digna. D3scuida; te buscaré una joven encan tadora y que no sea rica; tú lo serás por los dos y hasta
por cuatro, pero la quiero perfecta en todos sentidos. Ea
preciso que la ames y que ella te baga honor...... Fía
en mí.
-Eso es lo que siempre he hecho basta ahora y nunca
me ha ido mal. ..... ¿No tenías nada más que mandarme?
-Nada más. Pero está convenido que vas á renunciar
á la absurda existencia que llevas y á desembarazarte de
esos dos individuos.
-Me marcharé esta misma noche á Niza; esta es una
garantía para tí. Haré una pequeña correría en mi barco y volveré purificado de todo, mis yerros. ¿Es esto lo
que deseas?
-Lo mismo.
Como estaba acordado. Valentín partió y dejó en Paría á sus dos camaradas. Al saber éstos su llegada á Niza
le telegrafiaron que iban á reunirse con él; pero Valentín
les respondió en seguida: «Tenéi3, amigos míos tan malas co•tu1;0bres, q?-e habéis logrado compromete'rme. Estoy en N1za precisamente para no veros más. Bebed en
adelante solos vuestros cocktails. Si deseáis envenenaros
fumando virginias, os enviaré algunos paquetes de SanRemo, de contrabando. Puedo todavía hacer eso por vosotros, pero nada más. o~ estrecha las manos CouTa.As
La Naturaleza fría y cambiadiza de Valentín con ~ue
puntas de ferocidad, que daba á sus actos un car;cter particular, se manifestó plenamente en aquel abandono de
sus compafieros. El día antes no se separaba de ellos y
al día siguiente ya no los conocía. No había en él ninguna afectación, nicgún esfuerzo para aquel abandono de
una ccstumbre, ya que no de una amistad· ni siquiera la
peguei'ia emoci~n. que causa la partida &lt;le l~s perQonas con
quienes Be ha vivido algunas semanas; ni siquiera la melanc?Ha de la soledad. El conde de Coutras se había encarrilad? en una via nueva, iba en dirección diferente y
no se cuidaba para nada de los que dejaba detrás de él
No le eran indispensables; hasta le molestaban: Desd~
ese momento, el soberbio egoísmo, que constituía el fondo de su carácter, le indujo á no pensar más en ellos
Y realmente no pensó, mientras surcaba con la q~illa
de Bu precioso yacbt Africa las ondas azules de un mar
admirable en la Riviera deNiza y en el golfo de laNapoule. Un orden ge sensaciones nuevas se apoderó de él yee
preguntaba con sorpresa cómo había podido permanecer
entre las brumas y el fango de Paríe mientras en la costa
de la .Provenza el cielo era tan puro, el sol tan brillante
y la tierra tan coquetamente adorl!ada de verdor y d.}
flores. Estaba muy lejos de pensar en la promesa que había hecho á la aefl.ora Mossler. La olvidó tan fácilmente
como á sus compafieros de Crápula y se dió por comple•
to á su barco, al mar y al espacL-.
Durante este tiempo la sefíora Mossler no se descuidó
De su vida da aventuras le había quedado la costrmbr~
de la activid:id é iba siempre de~eoha á su fín. Además
po~eía en Ehp~as un colabo!ador sin segundo y éste fué
quien descubrió á la sefl.onta Enriqueta de Pierremot.
Severamente educada por una. tía suya entrada en años
y pobre,. la ¡oven no h;abía.temdo otras distracciones que
el estudio y era muy mtehgente, muy instruída y poseía
gran talento musical. Alta, rubia, de aspecto arrogante
un poco grave ~ero sencilla y tierna, Enriqueta no teni~ ·
nada de la bachillera.moderna gue pulula por los salones,
con su gerga masculina, sus aues extravagantes y sus
gustos raro~, .Y que van desde el café concierto á las carreras de b1c1cletas, pasando por los cursos de la Sorbona. Sabía conversar, trabajar y recibir la sociedad. Estab_a emparent~~a con la~ mej~res familias, pero la modestia de su pos~c1ón al mismo tiempo que la vejez de su tía
la tenían ale¡ada del mundo. El señor Clement dijo á la
señora Moesler:
-No encontrará usted para su Valentín nada mejor que la señorita Enriqueta. Es 1?a~t~nte hermosa para hac.erse amar por él y bastante ¡uic1osa para dirigirle. Si
tiene usted la:Suerte de que tome ascendiente sobre él, tie!le u~ted á su hombre con I? que necesita. Valentín es
mtehgente y capaz de apreciar las raras perfecciones de
esa muchacha encantadora, en la que tendrá una compaf'lera como es hoy ~uy difícil encontrarla. No hubiera
yo desea~o otra mu¡er para mi hijo sino hubiese encontrado á m1 nuera. C~and(! ~sted la conozca quedará, prendada de ella. Sus dlspos1c10nes para la música son tan
notable2, que Diemer le pide que vaya á tocar á cuatro
manos con él, y ya.sab~ usted lo delicado que es. Dicen
q.ue canta extraor?-manamente bien, ¡;¡ero no concurre
amo ~ m.uy reducidos círculos sociales. No hay, de seguro, .diez Jóvenes t;n ~arís que valgan lo que ella por Ja
solidez de sus prm~1p10~, la modestia de su aspecto y Ja
cultura de su espíritu.
La señora Mossler escuchó silenciosa á su const-jero y
por fi1;1, -pronunció estas pa!abras que probaban proíun'do
conomm1ento del corazón humano:
-¡Siempre que no sea demasiado perfecta!
Los temores de la sefíora Mossler no parecieron realizarse.. Valen~ín, á su vu~lta á París, fué presentado á la
eefío~1ta Enriqueta de ~1erremot, con la que se puso en
seguiaa de acuerdo. Ammado por su madre adoptiva el
conde de Coutras se propuso agradar y se mostró enc;ntador. Se apoderó de la buena voluntad de la tía y con-

�•

EL MUNDO.
siguió enamorará la joven. Sin esfuerzo y con toda naturalidad se condujo tan perfectamente durante los dos
meses anteriores á su matrimonio, que aún las personas
más prevenidas contra él debieron creerle metamorfoEeado.
.Aquella movilidad de fisonomía y de actitudes, aquella fa,cu ltad de du p licaree, en cierto modo y de representar un personaje completamente opuesto á su verdadera
naturaleza, aquella adaptación de todas sus facultades al
me&lt;lio en que se encontraba momentáneamente, que hacían de Yalentín un actor prodigioso, engañaron ~odas
las miradas y todo9 los juicios. Todo el mundo peneo 9ue
ee había hecho serio y que serla un excelente mand?El mismo lo creyó y ~e propuso de b~ena ~e hacer f~h1,
á aquella amable Enriqueta. El 0111tr1mon10 se realizó,
puPs, bqjo lo~ más dicho~os auspicios.
.
.
L'\ señora ~Ioesler, en el colmo de la alegría, d1~ vem•
tP millones á su bij'l adoptivo y el hot I de la :wemda de
Fiedland Durante seis meses. el conde estuvo verdaderamente· enamorada de Enriqueta. Para un libertino
aco•tumbrado á la señora Bourdón, el amor de Enriqueta e~a una picante novedad. Pero al cabo de medio añ&lt;~,
Pll constancia, jamás muy duradera, se agotó, y el marido volvió á sos ocupaciones de soltero y á sus pla.ceres y
dPj&gt; á la conde~a. no en la soledad, per'! sí reducida. á la
intimidad tranquila y placl':ntera de ami~?ª• qu11 su mteligencia y su buen ~"•'o le h 1b ·a11 C'l nc1l1ado. ~as relacwnes entre loA esposud siguieron siendn públicamente
excelentes, porq•11:1 Valsntín, aunque ;ig~ro ~ incon~tan•
te conservaba cuidadosamente la!! apanenc1as, y s1 Enri4ueta sintió alg•rna penaHUP&lt;? o~ul.tarla con di~nidad.
La señora l\lossler no vió al pnnc1p10 nada más sino que
no tenían ningún hijo.

III
Federico C1ement, de la casa Pillet y Berger. se casó,
un afio antes que el conde de Contras, con la bija de.! ~efior Vavasseur, director y j~fe del personal en el mm1s•
terio de Hacienda. Celina Yavaeseur, educada severtmente nor su padre, hombre de gran ~apacidad,. pero de
espíritu metódico había pasado una ¡uventud sin placeres. El día en qtie le fué presentado al joven Federico
Olement se halló eamamente predispuesta á encontrarle
bello y e~piritual, porque iba á sacarla del triste medio
en que se aburría desde la infancia. Bello y espiritual no
lo era en alto grado el novio, pero sí amable y bueno
cuanto se pudiera desear.
Era, acaso, un poco grave, pero s~n animadver~ión hacia la alegría de los demás. El hábito del traba¡o y la
practica de los negocios, considerados como el o~jeto
1nico de!:, vida, le habían tenido forzosamente aleJado
de los placeres mundanos, pero no los miraba con hosrilidad.
Eu lo físico, era un muchach6n rubio, un poco calvo,
de ojos azules de mirar firme y frío y que juzgaba á un
hombreó un negocio al primer golpe de vista y sin apelación. Inocente en las cuestiontis de sentimiento, como
todos los que no han vivido, era terriblemente práctico
en los asuntos de interés y se había criado un especialidad en los adelant. sal comercio y á la indw.stria. No ponía jamás él en la bolsa: esa clase de especulación no existía para él y rehusaba sistemáticamente ocuparse en las
emisiones á las cuales se le había invitado con gran frecuencia. De!!de que él dirigía la casa de la calle de la Victoire no se había allí trabajado más que en el descuento y
en la banca. Acerca de la moralidad de ciertas empresas
tenía opiniones propias del siglo anterior y que olían á
filosofía ginebrina. E l rigor de sus principios le prohibía
ganar más de lo que él juzgaba bonrauo. Para él los beneficios del dinero no debían ser ilimitados y en una ocasión memorable dió la medida de sus escrúpulos devolviendo á una casa de Saint-Denis una parte del beneficio
que había obtenido en la venta de una partida de cobre
en lingotes, embargada y vendida por él por falta de pago en el plazo establecido. Con todo esto, era imratable
cuando estaba en su derecho ó cuando se trataba de engallarle.
Entre su padre y él existía tal formalidad de caracteres de tendencias y de modo de pensar, que dodí.m babia~ el uno en nombre del otro sin ponerse de acuerdo,
de tal modo estaban seguros de lo que habían de pensar
en determinadas circunstancias. Estos dos hombres un
poco fríos y firmes en su deber hasta desafiar l.i. muerte,
eran dignos descendientes de los que se apoderaron de
Francia con Enrique IV, y cuyo destierro, que L11is XIV
juzgó necesario, aplazó por cierto tiempo la Rovolución

Francesa.

Federico adoraba á su mujer cuyas ideas y cuyos gustos eran muy diferentes de los suyos. La encantadora
Celina Yavasseur, salida de la atmósfera asfixiante en
que su padre la había tenido durante toda su ju~entud,
sacudió con viveza el yugo de las costumbres sencillas en
que había sido criada, y bajo la molestia intencionada de
m tren, supo aprovechar la rica solidez de una fortuna
bien cimentada.
El lujo que deseaba le fué concedido y en poco tiem.po
obtuvo cr,mbios importantes. Cuando Eliphas le hizo
ob110rvar con afectuosa bondad, que arraBtraba á Federico á gastos que él no estaba lejos de calificar de despilfarros, respondió riendo:
-Vamos, querido padre, no roe acuse ustedlde ser par•
tida ria de la Reforma..... .
El anciano abrazó á su nuera, moviendo la cabeza, y
se consoló del dinero gastado pensando que su hijo era
clichoso. Y lo era, en efecto. Su mujer no tenía por él
una ternura apasionada, porque, realmente, no había
n&amp;da en eu persona que pudiera inspirar tales sentimientos: pero le amaba tiernamente á ~ausa de su bondad y
del cariño que veía en él. Le consideraba á sus órdenes,
pero annque segura de su ascendiente, jamás abusó de él.
Los dos primeros años de .su matri~~nio se desl!za_ron
en un dichoso encanto. Tuvieron un h1¡0, cuyo nac1m1e11to entusiasmó i Eliphas y causó alguna envidia á la se•
llora Mossler, y en e ..ta é¡,oca fué cuando se fijó más en
la me11te de la reina del oro la idea de casar á Yalentín.

Entonces comprendió mMi claramente cuán vana era su
fortuna si no tenía ningun heredero á quien transmitírsela en la seguridad de que, después, no iba á parará manos desconocidas y extrañas. Hubiera dado un mundo
porque aquel niño de Federico fuese de Valentín. Pero,
ella, que podía hacer tantas cos!\6 en el mundo, ¿tenía po•
der para cambiar el destino?
La joven señora Clement se encontró naturalmente
en la intimidad de la mujer del conde de Contras en cuanto éste se casó. Enriqueta y Celina tenían próximamente
la misma edad, pero ofrecían en sus personas y en sus
caracteres el más completo contraste. LaseñoraCleruent
era pequeña, morena, viva, alegre. La condesa de Contras era rubia, alta, un tanto grave y muy sentada. Artistas ambas, pero con criterios enteramente opuestos, la
mujer de Federico era muy avanzada y no temía un poco
de intransigencia, mientras que la de Valentín era resueltamente clásica y oponía una razonada resistencia á las
ideas atrevidas. Tenía horror á los detractores sistemáticos y tomó entre ojos al célebre crítico Boismaraut porque se empellaba en hablar mal de Gounod, á quien ella
admiraba.
La eefíora Clement introdujo en el elegante, aristocrático y selecto salón de la condesa Je Coutras un elemen·
to de alegría viviente que modernizó lo que, sin eso, hubiera parecido •rn poco afectado. Ella misma decía riendo: «Yv ablando ún poco todo este Luis XIY11. Fué la
niña mimada de la casa y la seria Enriqueta la trató co·
roo á una hermana pequeña á quien se toleran todos los
caprichos. Y los tenía. Ouando, á eso de las cinco, llegaba á casa de su amiga, el ealón se volvía instantáneamente tumultuoso y 1a animación sucedía á la gravedad.
Tenía el privilegio de desfruncir todo los ceños con su
alegría. Las oersonas de edad la aC'lgían con complaciente sonrisa. Era turbulenta y un poco fantástica, pero sus
fantasías y su agitación estaban envueltas en tal encanto
de candor y de honradez, que nadie pensaba en hablar
mal de ella.
al pr:ncipio se mantuvo en una extremada reserva
respecto al conde de Ooutras. Por muy velados que hubieran sido los conceptos cambiados entre su suegro y su
marido acerca de Valentfn cuando aun estaba soltero, le
habían hecho comprender que éste no gozaba de su estimación, y entre todos los fragmentos de conversación
que había podido oír, formó una opinión según la cual el
hijo adoptivo de !a señora Mossler era una especie de
diablo, del que convenía apartarse con cuidado.
La primera vez que se presentó delante de ella, no le
encontró espantoso. Acababa de regresar de su viaje de
boda y e~taba comiendo de gran ceremonia en casa de la
señora Mossler, cuando entró el ronde de Coutras con
desenvoltura sencilla y elegante. Besó la mano á su madre como hijo respetnoeo, y cuando fué presentado á la
joven, se arregló de manera qae, en tres frases, habló
bien de todos los que etla aruaba. Se atrevió á mirarle
con atención, tranquilizada por esaamabilidai, y vió que
aquella satánica pe1sona era un guapo muchacho, de aire
dulce y político y que se destacaba por sus buenas maneras entre l•)S jóven1:s á quienes ella tenía costumore de
ver.
Habló muchas veces con él y le encontró alegre, nada
pretensioso y con un dejo de descuido y de despego hacia las casas materiales que le daba mucha distinción.
Para ella, que desde la mafiana á la noche no oía hablar
más quP- de negocios y de cifras, fué un placer encontrar
aquel joven qne parecía tener horror á toda preocupación seria y que nunca hablaba más que de art-e, de literatura y de sport. Las facultades de asimilación da Valentía le sirvieron admirablemente en aquel trance,
porque la verdad era que no leía jamás, detestaba las
ex:;iosiciones y se formaba una opinión con dos ó tres
frases de periódico. En materia de sport era otra cosa; en
esto podía dar lecciones.
Viendo que la joven se interesaba por loe secretos de
las carreral:I y que le hacía preguntas acerca de ellas, pro.
puso un día á la mujer de Federico llevarla al hipóJromo
en su mail. Ella exclamó en el acto:
-¡ Pero usted no pienba lo que me proponel ¿Qué diría
mi marido?
-¿Su marido de usted? Vendrá con nosotros. Es la
reumón más grande de la temporada. Todos los drags
salen de la plaza de la Concordia, delante del círcnlo de
la rue Royale. Todo lo que París encierra de elegante y
de chic estará allí. Pondré á usted á mi lado, en el sitio
de honor.
La joven le miró con aire malicioso:
-Dígame usted, preguntó, ¿la scllora Bourdón estará
en el coche?
-No, respondió Valentín sin desconcertars'3; la sefíora
Bourdón no estará allí si usted está.
La mujer de Federico no comprendió bien toda la impertinencia que llevaba envuelta la respuesta, ó afecr.6 no
haberla entendido.
-¡Oh! 1Pobre mujer! No quiero privarla de ese placer...... Llévela usted...... Se dice que no la hace usted
muy dichosa......
-¿Quién ha informado á usted tan bien de mis asun•
tos?
-La voz pública.
-Pues es una voz muy falsa. Hace lo menos tres semanas que estoy reñido con esa sellora..... .
-¡Bueno! ¿Y por qué? Es muy hermosa..... .
-¡Como si no hubiera quien lo es más!.. .... Conque
está convenido, ¿,iene usted?
-No, por cierto. Tiene usted muy mala reputación
para que una pueda presentarse á su lado.
-¿Y si me corrigiese?
-Hágase un hombre razonable......... y veremos........ .
¡Oiga usted, debía usted casarse!
-¡Cómo! ¿También? Mi madre me atormenta sin descanso para que abandone mi libertad. ¿Esto es una conspiración?..... .
-?ara el uso que hace usted de su libertad, debe procurar conservarla......

15

NOVIEMBRE,

1896.

-Habla u~ted de cosas que no sabe. ¿Quiere usted que
la cuente en qué empleo el tiempo?
-¡Oh! No.
Hizo un g"sto de espanto y se escapó como para re(ugiarse al lado de la sefíora Mossler.
Había, pues, entre ellos edesramuzas en las que se añr•
maba su intimidad por la lib~rtad de los conceptos. Una
noche, en casa de la señora Mossler, Valentln se aproximó á la joven y dijo:
-Tengo una noticia que dará usted. Este año podrá
usted asistir á las carreras y montar en mi mail...... Me
caso.
La mujer de Clement se echó á reir.
-Supongo, dijo, que no se habrá usted decidido solamente para llevarme al hipódromo..... .
-Por eso solamente, no. Todo el mundo me atormenta; tengo mil molest.ias; la vida que llevo me aburre, y,
además, tengo gusto en complacer á mi madre.
,
-Haula usted muy juiciosamente. Siempre be creído
que no estaba usted tan gangrenado como se decía.
-Con muchos cuidados, acaso me cure.
-Se procurará. Usted puede contar con numerosas
simpatías.
-Sf; ya lo sé. Las frases v~.cías no faltarán...... Se dirá: «Bonita unión» ...... y después, si las cosas marchan
mal: «¡Era seguro que eso no podía salir bien!" Pero yo,
á todo esto ..... .
-1Oh! usted!...... ¡El interesante mánir! Pero hable•
mos de la novia ...... Esa es la que corre peligro! ¿Se puede saber quién es?
•
-Su suegro de usted es quien la ha descubierto.
-Eso es una excelente garantía.
-Como moralidad, puede ser; pero agrado ..... .
-Mi s11egro tiene muy bl1en gusto; él fué también el
que me de11cubrió á mi.
-Eso me tranquiliza un poco.
-¿Conoce usted la que le des\inan? ¿Ha sido usted
presentado á ella?
-Ayer. Es una mujer muy hermosa, impo·nente, seria
y me parece hecha para mí exactamente lo mismo que
usted para su marido.
-Pues aseguro á usted que yo me entiendo muy bien
con Federico. Hace todo lo q11e yo quiero ..... .
-Pues si yo tengo que hacer todo lo que quiera mi futura mujer, sospecho que no serán siempre cosas de una
extremada jovialidad.
-Será una indiecreción preguntar cómo se llama esa
joven?
-Supongo que conocería usted ese secreto en cuanto
volviese á su casa...... Lo mismo da que sea yo quien se
lo revele. E3 la señorita Enriqueta de Pierremont.
-Es usted más afortunado de lo que merece. La he
encontrado muchas veces en casas de familias amigas....
Es enteramente encantadora........ .
-Entonces, en mi lugar, se casaría usted con ella ... ...
-Sin v.1cilar.
-1Oh! Las mujeres no vacilan jamás para casarse. E l
estado que abandonan es, según parece, tan molesto, que
corren como locas hacia la nueva condición que las emancipa. Pero nosotros, que tenemos todas las ventajas de
la libertad, necesitamos e~tar muy enamorados, muy enfermos, muy arruinadob, ó ser muy obedientes, para
cambiar de existencia. Un hombre solo no tiene porqué
preocuparse; siempre sale adelante. Pero cuando tiene
wujer é hijos, ¡qué responsabilidad y qué carga!
-La señora Moss!er le ayudará á soportarla, dijo Calina sonriendo. Sus medios se lo permiten.
-¡Bah! En loa tiempos que corren ¿se puede eatar seguro de algo? Todos 10s dlas nos explican los socialistas
que, dentro de poco, se apoderarán de todos loe capitales...... El otro día, uno de esos amables reformadores
afirma que en la próxima revolución hay que empezar
por apoderarse del Banco de Francia...... ¿Qué quiere
usted, pues, que pensemos los 9.ue tenemos la debilidad
de no poder vivir sin mucho dmero? Yo, aseguro á usted que no voy al matrimonio como á una fiesta ...... Empezando porque no estoy seguro de ser un buen ma•
rido.
-Si, usted no E'B peor que cualquiera otro, á peaar de
llU cabeza ligera. Y si ama usted á su mujer......
-¡Oh! Dios mio, sí; todo depende de eso. Pero ¡diantre, la sefíorita de Pierremont es demasiado diosa! ¡F.eo
es una Juno!
- Ya se humanizará. Eso es cuenta de usted.
- Verá usted como me está acon11ejando imprudentemente. Palabra de honor; todas las mujeres son casamenteras por naturaleza......Usted no vacila en impulsarme hacia el abismo...... ¡Ouidadol Si no soy feliz, será
preciso que usted me consuele.
-¿Cómo?
- Amándome, todo lo que usted sea capaz de amar.
- Eso no me comprometería á grandes cosas. No tiene
usted idea de lo poco apasionada que soy. Creo que, contra su Juno, iría usted á pe.iir socorro á Minerva.
- ¡Abl ¿Usted también? Entonces creo que haré mejor
marchándome en seguida al Transvaal. ..
La sefiora Mossler, curiosa por aqufllla larga conversación, dejó á uno de sus visitantes con quien estaba hablando; se acercó á la joven y dijo:
- ¿Qué le está contando á usted este loco?
- Que quiere marcharse á los campos de oro como su
padre.
-La sefiora Mossler se puso grave y permaneció un
momento callada. Después dijo con voz dulce, aunque
un poco alterada, dirigiéndose á Valentín:
-¿Tan poco carifío tiene'! hacia los que se interesl!-n
por ti, q_ue piensas en abandonarlos en el momento m18·
mo en que se ocupan de asegurar tn porvenir?
-No, querida madre. Pero tengo empello en no f~ltar
á los cúmpromisos que adquieran por mí y es.to me tiene
inquieto.

15

NOVIEMBRE,

1896.

313

EL MUNDO.

LA NOTA DE LA MODA.
El otollo es la estación me!ancólica y dulce por excelencia. El explendorde
l~s alegres m.añ~nas hace olV1dar los crepúsculos enfermizos y la aproximae1ón del rudo mv1erno se vuelve menos cruel por el perfume que se desprende
en estos mome?tos de las últimas roeas.
Entre la tristeza de los fríos próxi moa y el encanto de los hermosos días que
se van, la natu!al~za se trans~orma y con ella las manifestaciones de la vida. La
Moda no es la ultima en seguir este movimiento y la mujer cuyos lindos bom•
bros a.e extremecea ya con la aprehensión de las brisas invernales, roba á esa
lang~1dez g~neral un en.canto nuevo que alegrará con su nota armoniosa el próximo t!nte gris de los horizontes.
. Este es el secreto de la mujer: permanecer joven y bella cuando todo se mar-chita, conservar su explendor cuando las flores mismas sus hermanas se abaten
y mueren.
Una de las notas características ~e-este otofio de 1896, es el empleo del abrigo antes d~ !a hora oportuna, es decu antes del frío y todas ó casi tudas las elegantes parisienses se proveen ¡a de géneros gruesos en que lo abrigado se disfraza con los adornos del corpillo.
Entre los más genuinos figurines de esta estación, tomamos dos de calle,
uno q~e muestra el frente y otro la E"Bpalda y que se hace de satín negro ó de cachemira. Esta recobra sus fueros con la estación así para trajes de casa como de
paseo Y á la verdad se presta para todas las elegancias.
. ~uy pron~o, o~ lectoras se declarará el reinado de las pieles y la marta, la
z1behna, la chrnch11Ja, etc., lucirán su toison ni veo en vuestros hombres. Disfrutad entl-e tanto de los postreros atractivos del otollo,

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CONOCl!VIIENTOS UTILES.
Jabón antiséptico.

1

Se fabr.ica un jabón antia~ptico mezclando una materia desengrasante con una
substancia ~al, como por e¡emplo, el permanganato de potasa. Este se divide
todo lo posible y se aisla de la masa por medio de una capa protectora.
Esta capa puede estar compuesta de parafina, vaselina, barniz, goma., resi-

\Id.,

,..

...

1

Figurín parisiense con grao bordado y cintura de satén negro.-Para calle.

nas, etc., ó b:en de boratos- silicatos, carbonatoos, óxid&lt;&gt;s, etc. ; por otra parte,
pued., añadirse á la materia desengrasante substancias susceptibles de destruir
los óxidos de manganeso ú otros que procedan de la reducción de los permanganatos ó productos similares. Estos cuerpos pueden ser alcalinos, alcalino-terrosos, ácidoE, ele., mezclados directamente con la masa, ó bien introducidos en
esta, después dé protegerse por un.! capa apropiada.
Para preparar el jabón, se toma la pasta de jabón y se le adiciona una pe•
quefia cantidad de agua que contiene en disolución gelatina y magnecio. Se reblandece por medio del calor.
Ademá~, se pulv~riza finamente el permanganato de potasa, se m11zcla lapa rafina fundida hasta 1mprPgnar toda la masa, y cuando la masa está I n[riada, se
divide finamente y se vierte en la pasta fundida. La pasta se muele en seguida
y se seca por medio de una corriente de aire.
PREPAR.ACION DEL AGUA SEDATIVA.

Este medicamento, de uso tan general en las casas de familia, puede prepararse con suu,a facilidad, observando la fórmula siguiente:
Amon!aeo liquido...................... 60 gramos,
Alcohol alcanforado.................. 10
Sal comtln.................................. 60
Agua.......................................... 1000
,.

La sal c,-.mún se disuelve en el aguii, filtrando luego el líquido y añadiendo
el alcohol alcanforado y el amoniaco.
Como es sabido, el agua sedativa tiene numerosas aplicaciones. En uso externo, se e nplea en friegas ó compresas para lo&amp; dolores de cabeza, contusione!!
y picaduras Je insectos y reptiles. ..i&lt;.;n uso interno obra como estimulante y antipútrido,

LIQUIDO Al'ERITIV0.
Una de las bébidas más higiénicas, entre las numerosas preparaciones i¡ue
se designan con el nombre de tónicos y aperitivos, se obtiene por la aplicación
de la siguiente fórmula::

~~t'fiamarga:::::::::::::::::::::::::

1
~ gra~os.
Ralzdc genciana.,..................... 10
Quina amarilla......................... 10
,.

( Continuará).•
Espalda del mismo figur1n.

Estas sustancias se dejan en maceración en un litro de agua durante tres
días, al cabo de los cuales puede filLrarse el líquido. Para dulcificar la bebida y
hacerla más agradable puede agregársele jarabe de granadas en una cantidad
proporcional á la bebida que se prepare.

�¿Qué más argumentos necesita para a.firmar y probar
su superioridad?
La confesaron sus competidores, le hicieron justicia
sus enemigos, y eu do:mmt&gt;nto púolico la atestiguaron.
No son, pues, de extraí'lar sus rápidos triunfos en estoa últimos afio&amp;, y vemos con placer que donde entra.
no es jamás substituido por otro, á pesar de las mentadas preocupacioaee.
A pesar de sus muchos viajantes y de tener representantes en las principaes capitales del mundo, mucho lequeda aún qne andar, pues una marca no se act_dita en
un día, y poco á poco se vencen las más arraigadas preocupaciones.
VIII
--DE LA--

Consumo.
La exportación del cbampagne en Francia en ·el último quinquenio y de Abril á Abril de cada año, es como
sigut&gt;, st&gt;gtín los datos oficiales de la Cámara de Comercio
de Reims:
Eu 1890-91
. 21.699.111 botellas.
1891-92
1892-93
» 1893-94
" 1894--95
»

19.685,115
16.600,678
17.359,349
16.129,374

»

HORNO Dll LADRILLOS PARA LAS CUEVAS.
DEGoBGE: Condiste en deetapar bruscamente la botella
dejando salir el poso, que es lanzado fuera por la presión
del gas; esta botella pasa entonces al dosificador quien
pone en ella una cantidad determinada de un licor compuesto de vino añejo, cognac y azncar cande, que ha de
ree~plazar al a ucar perdido por la fermentación, pues
no todos los clientes aman loe vinos secos. Con el nombre de vino bruto ( Vin brut) se entregan los champagnes
si R licor alguno, secos, tal como quedan después del simple degorge.
Pasa la botella al encorchador, quien pone un magnífico tapón definitivo, que luego se sujeta con dos bramantes y un alambre 6 con un bozal y un plomo, queda la
bot1::lla terminada, y se sube á una bodega, bajo tierra
también, muy fresca, qut. es el depósito de botellas terminadas.
AUMENTO PROGRESIVO: El creciente desarrollo del mer•
cado de CuAMPAGNE CoooRNIU, por el mayor conocimiento de sus cualidades, trae consigo el engrandecimiento
siempre constante de bodegas y cuevas. Por eso vemos
nnevoe é inmensvs locales cada vez que visitamos el establecimiento, que cuenta hoy con siete inmensas cue•
vas y siete bodegae, una de las cuales mide 96 metros de
longitud por veinte metros de ancho y 7 metros de altura.
Como se ve, la elaboración del champagne no es una
industria, pues no hay cambio de materia, todo lo hace
la tierra, la pulcritud, los locales, el trabajo, las inmensas existencias y el tiempo.
EMBALAJE: A medida que se reciben pediclos, se vuel••
ven á tomar las botellas, subiéndolas á la salas de expedición, donde son adornadas con etiquetas, corbata@, medallones, lacre, hoja metálica, cápauh, y envueltas en
papel fino, y provistas de sus fundas se colocan en cajas
presentadas elegantemente y marcadas al fuego con una
prensa-imprenta apropiada que imprime la marca de la
casa y otros detalles.
Repasando detenidamente las operaciones, resulta que
sólo después de haber pasado las botellas por doscientas
manos distintas, que representan otras tantas operaciones, salen á la luz del día á los tres ó más años de obs•
curidad no interrumpida. ¡Cuántos sufrimientos y cuán. tos detalles se encierran en esa botella de champagne que
1evienta por salirl
Al ver englobados en este establecimiento modelo de
la agricultura más avanzada, la industria más difícil, y el
comercio mád aristocrático, todo dirigido según los últimos adelantos de las ciencias, y en breve iluminado por
la electricidad, nos viene á la mente ijin poder evitarlo
aquella famosa máquina en la que se veían entrar por sus
extremos los rebaños de carneros y salir por el otro trajes hechos de lana, bujías de sebo, y humeantes manjares.
VII.

Pues bien, esta dificultad es tan grande, estas ideas son
tan grandes, está tan obcecado el consumidor espaliol, que
un caráct\'r menos firme que el del Sr. Codorniu hubiese
desistido cien veceR dando el negocio por imposible.
Aquí podemos afirmar una vez más lo que dijimos, que
en la CASA C:onoai&lt;rn se hace todo, desde el principio al
fin, y hemos visto sus die~ bojas de propaganda, los variados carteles _para paredes, cafés y otros sitios, la multitud de cuadros de sus instalaciones, los periódicos extranjeros que le tributan grandes elogio~, y los diplomas
y medallas de varias exposiciones, en las que nunca obtuvo premio inferior á medalla de oro.
Para convencer á loe client,tH acudió á las Exposiciones. A la de Barcelona de 1888, donde obtuvo dos il[eda•
llas de oro y el premio extraordinario del Ministerio de
Fomento al mej"r viticultor y vinicultor de Espaiia.
A la de Vinos Tipos para los mercados extranjeros, del
Instituto Agrícola Catalán de San Isidro en 1892, donde
obtuvo Diploma de honor y de gratitud.
A la de Amberes de 1894, donde se le concedió Medalla
de oro.

A la de Amsterdam de 1895, donde acaba de obtener
Medalla de oro.

A la de Manila en 1895, donde obtuvo el primer pre
mio, 6 sea Gran Diploma de honor, y finalmente, quiso
concurrirá la de Burdeos de 1895, para tapar la boca á
los que creen que sólo en Francia entienden los vinos, y
fué premiado también con Medalla de oro.
Y siempre llevó á ellas sus champagnes y sólo sus
champagnes.

Comercio.
Después de lucha tan heroica para elaborar un magnífico Champagne, de veintirés alios de trabajo rucJo con
tanta abnegación, tanto capital inmovilizado, tanto ~studio, Iacil parecía el triunfo, era de esperar un éxito brillante, pero una nueva contrariedad faltaba, ante la cual
debían rendirse el agricultor y el vinicultor.
La noble y heroica España tiene una preocupación
arraigada, y las preocupaciones son difíciles de vencer.
Aun hay quien cree en duendes.
La preocupación consiste en que está hipnotizada por
las ampulosas afirmaciones de los franceses, está subyu•
gada, abatida, rendida, ante su lenguaje dominador.
Las modas de Erancia, los vinos de Francia, los perfumes de .lt'raucia, la cocina francesa, todo ha de ser bueno.
Esta es nuestra ruina, y Espalia paga y Francia se ríe
de nosotros, y nos trata humillándonos, no como quien
cobra, sino como quien paga.
¡ Pobre España si no muda, si no cobra amor á sus pro•
duetos, si no premia los méritos de sus hijos!

"
"
"
"

que, como se ve, va en disminución qne se acPntuará
más cada año, pues las viñas de la Marne comienzan á.
ser invadidas por la filoxera, y se d1sarrollará más la fabricación con vinos artificiales, que traerán tras sí el
deecrédito.
El consumo de cbampagne en Francia es de cuatro á
ci11co millones de botellas anuales. No teremoa datos
precisos sobre España, pero teniendo en cuenta que no
hoy aquí más que la mit:id de los habitantes que en Francia, que la nación es más pobre, que los champagnes nos
resultan á doble precio, v principalmente que aquí no sebebe vino, no creemos que España consuma más que medio millón de botellas.
Pere se c•n8umirá más en adelante, á medida que el
público se dá cuenta de que á menar precio puede allarchampagne superior á la mayor parte de las clases querecibe de Francia.
Pondrán Cn.urPAGNE ConoRN!U en su mesa los que no
lo bebían, se darán e~te gueto todos los días festivos los
que sólo la usaban en fiestas determinadas, y lo gastarán
á diario los más pudientes, con mayor se0 uridad de pu•
reza y beneficio para la salud pública.

Beiiificiñcia-:
••• ~.Pú.!Jli~I
OIUDAD DE MÉXICO.
&amp;l&amp;ShlSó&amp;\&amp;S&amp;

Bl próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,OOO~
• Terifl.oará en el Pabellón Morlaco.
6 lu trN del&amp; tarde, •1 JuevN
2 DE DICIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada.
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.

IX

PREDIOS:
Consejos á los cgnsumidores.

1 Premio da.... $ 1 0,000.••• $ 10,000
1
.,
.,
,, 1 ,ooo.... ,, 1
1
,,
,,
,,
600......
600
1
.,
.,
,,
200......
200
2
.,
.,
.,
100......
200
10
.,
••
.,
50.... ,,
600
25
.,
,.
.,
40...... 1,000
1 00
.,
.,
20.. .... 2,000
:aoo ..
..
..
1 o...... 2,000
2 A prorlmaciones de ll S 1 00¡
una anterior y otra posterior aJ
número prem1ado con los ••••••
• 10.000 •. , ••...•....•..•••••
200
2 Aproximaciones de ll $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero _premiado con los

·ººº

El champagne nada gana en casa del consumidor, pues
ya está terminado, pero puede conservarse la~ tiempo
sin menoscabo, teniendo ciertos cuidados.
·
Más aun, al recibir una caja no es conveniente "-.onsumirlo en seguida, sino dt&gt;jarlo reposar algunos días. \.
Hay que desembalarlo, poner las botellas tendidas).Q.
bre listoues de madera ó de hierro, en cueva seca y fresca.
Prefiérase en general la hoja de estaño en el cuello de
la botella á la cápsula y al lacre.
El lacre es sucio y molesto; la cápsula solo tiene el incoa veniente de que bajo el ia suelen enmohecerse !os corchos; la hoja de estaño, de cualquier color que sea, se
ajusta bien al corcho, lo salva y es cómoda.
Las principales casas ponen hojas metálicas á sus clases superiores ó bien cápsulas.
Es mucho mejor el champagne si es fresco y gana notablemente el puesto en hielo, pero a~ requiere una hora
á lo menos pata enfriar una botella. Frío conserva mucho mt&gt;jor su áeido carbónico y su espuma es más .fina.
Son preferibles las copas largas y estrechas á las planas y
anchas, pues en las primeras se
desarrolla mejor la espuma y se
percibe mejor el bouquet; son las
verdaderas copas de champagne.
La moda está de acuerdo con
la ciencia al pedir que se destape la botella sin explosión, sacando el corcho lentamente; por·
este sistema se pierde menos
ácido carbónico.
Esta moda no tendrá muchos
partidarios entre nuestra gente
alegre, que prefiere la explosión
al champagne.
Al servirlo se ha de verter sobre las paredes de la copa para
que haga poca espuma. La espuma "'ª el gas que se pisrde.
N::, se ha de servir nunca en
los postres, pues se baila des-·
agradable si se co::nió algo dulce
ó frutas; se sirve con el asado y
gana mucho en ello.
Va muy bien para aderezar
fresas, echando wia cantidad
en cada plato ya servido; lo
cubre de hermosa y blanca espuma.
En Inglaterra se generaliza
el champagne brut, ó sea completamente seco y con poca espuma. Esto viene á ser el lujo
más refinado; no t:s usar el
champagne como cbampagne,
sino como vino blanco, y natu•
ralmente resulta un vino blancofinísimo é inimitable.

1 1.000...................... .
100
MS Jl'remioa que hacen un total de S 1 7.700

----

lDl próximo sorteo, con premio

mayor de

$60,000
N Teriftca.rá

, 1- 11

&amp;.

en el Pabellón l 4 o ~

m., el Jueves

26 de Noviembre de 1896.
b.Jo el plan siguiente:
FONDO: S 320,080.

11,IOO IILLETES.

•~ PRECIO DE LOS BILLETES,
Snteroe: S 4.00.-Medlos: S 2.00.
Ouartoa: S 1.00. - Décimos: 40 oenta.
Vt¡iéslmos: 20 centa.

PREMIOS:
Premio mayor de....•••••• 1
Premio principal de •••••. .,
Premio principal de ..••.. .,
Premios de $ 1,000•.••.. .,
Premios de ., 500 ..•... .,
Premios de ,, 200 ...... .,
Premios de ,. 1 00 .••••. ,.
Premios de .,
40 ••••.• .,
Premios de ..
20. .......
Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 60,000......•••••. ,
Premios de 8 40, aproximaciones
al premio de 820,000••••• ....... 1
Premios de 1 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. ••••••••••• ,
Terminales de 8 20. que se determinaran por las dos últimas cifras del billete que obtena-a el
_premio mayor de 860,000. ·····•
Terminales de 8 20, que se determinaran por las dos últimas cifras del billete que obtena-a el
premio principal de 820,000.••• ,

1

1
6

1O

25

100

280
480
1 00

1 00
1 00

T99
T99

60,000
20,000
10,000
6,000
6,000
6,000
10,000
10,400
Sil,200

6.000
4.000

2.000

a

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(Guardarse de las Imitaciones y Fals1ficac1ones. -

Sentenc;~ de 8 de Mayo de 1875).

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Interventor del Gobierno, y de. un empleado de la
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Genio y Comp.,~ de Plateros número 3, y en todos los
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Tienen el honor de participar á rn• clientt s que h2 n dej~do su. establecimiento de la prime.ral elllle de San Franmsco numero 14, á causa de la partida de la Srita Carolina su hermana para Fr~ncia, y que la SEXORIT.A MARÚ
UNICAMENTE CONTINUARA HAClENDO LAS CONFECCIONES y
Mon.-1.s,. poniéndose§. la disposic,ión de las damas que
que quieran honrarla con su conoanza en la
PRIMERA CALLE DE LAlNDEPENDENCIA
NUMERO 4, EN LOS ALTOS,

(Concluirá.}

BAJADA Á LAS CUEV,i.s.

PATE EPILATOIRE DUSSER

d~truye basta las RAl~ES el YELL9 del rostro de las damas (Barba, Bigolt, etc.), sin
n,ngun pebgro ~ara el culls. SO Años de Eld.to,ym11lar,s de lesUmonios¡¡arantizao la eficacia
de esta p~paracon. (Se ,ende en cajaa, para /a barba, y en 1/2 oajaa para el bigote ligero) Pan
los brazos, empléese el P.l.L.1. l'UllE, D"CTSSER, 1,rue .J••J ••Rouaaeau, Paria.

�LA ZARZAPARRILLA
DRm AYER
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• •

MEXICO, DOMINGO 22DE NOVIEMBRE DE 1896.

las Afecciones del Cútis,

que adcmaa de sus efectoa purü!cantes remedia é impide el
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t:r'Vénse que eo cada paqoete está impreso Dn RosA Co,n,• NY,
Montclaír, N. J .,'E. o. de A., ein cuyo reqw.sitodeja de ser Jejítimo.

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Doctor francés, . especialista
para la cura ci6n de las enfermedades de la cintura. ;

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más abonado &lt;le cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas, •
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y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla dei
Dr. Ayer no tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

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POR EL GOBIERNO FRANOES&lt;Zallejon ael $spíritu $anfo numero i.
Extracl'ióu garantizada de la Solitaria.
¡Sr, AÑOS DE PRACTICA!
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La Zarzaparrilla del Dr. Ayer

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)iartínez, Gobernador del Estado.

•

NUMBRO 21

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>Noviembre</text>
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              <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 20, Noviembre 15</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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