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                  <text>~H:L/rfM.N

~ermanos.
El, ABOR.U&gt;OREil.

GEREXTEO~

ESPECIFICO

Antivenéreo de Beltran.

'
TOMOD

M EXJC O, DOMINGO Z7 DE DICIEMBRE DE 1896.

CON LICENCIA DEL SUPREMO GOBIERNO,
~➔~~Concedida

en Mayo de

NO OONTIEKR MERCURIO NI YODURO
El que aubEcribé, prcfEl!Or en Farmaria

,te la .&amp;cuela

-1.e Jltdicina &lt;7,. Mé.mo

?

Oertitlca: que habiendo analizado el

u~\FICAoo

~

"BSPKOtrlCO A~'TIVRNEREO DE BELTR..L'\"

¡SANGRE!

.., ha enoonlrado ea él ninguna eubsiancia nociva al or•
,pobsmo, ni mineralee de ninguna especie¡ au compoeiriGn ea puramen&amp;e vegetal y las. plantae de que eetá com1•1:eet,o aon todu muy aaludablee y muy apropiada&amp; para
~h cmaci6n de laa eníermed:idea de la 'IIBDgre.
.A. pedimento de 108 Sru. Beltrán Hermano,, doy el pre·
fl-ate en México, , 25 de Enero de l&amp;l4.

EL MAS EFICAZ

Que se conoce en l.. República.
56 AROS DE EXITO.

Eeta medicina, además de ser infalible para curar cualquiera enfermedad que tenga por cauaa la impureza dela sangre, ya eea heredada ó contraída, y eapecialioonkt
lu úlceras invtJteradas, tiene la ventaja de no sujetar at
paciente á un régimen severo, ni le impide dedicaree ,
aoa ocupacionea¡ pudiendo, adem'8, haceJBe la curacióa
en llbaoluta reJerva aun de la penona m'8 allega.da. Su
eficacia y méritos no necesitan eucomianse, pues au aao
constante durante mitl! de medio siglo y su venta oa:la
afio mayor, son claras manifeat.acionee de 101 excelen•
resultados que ae hau obkmido de ella; recomendaci&lt;&gt;aindudablemeñte superior á cualquiera otra.-B&amp;LT&amp;ÁJI,
HKIW.\.1'08•

DEPOSITO:

Ch■,,arrla

Eugenio l. 7O'Ull-3ainl.

19.

A11•ru•o num•ro , • .,_

MEXICO

l). .~CBO PAIIA VP'US POR MENOR, ~ DBL Rzl.oJ1 NUJIBRO

R,

B.UOII.

Mosler, Bowen y Cook,· Sucesor.
(talle ae la Glcalcnia número ~f.
.A.NTES EN LA. LA. Jlel CA.LLE DEL &amp; DE HA.YO NUH. 4.. .

eo ■ pleto

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seaini, de la callti de Plateros número 4, Méx ico, tit:ue 1&amp;
honra de participar ti. ea nnmero3a clientela que ha tra~ladado su salón de Modas para ves,idos, á la calle ót
Santa Isabel N~ 10, adonde recibe órdenes.
ÜORT~ ltl,J:aAXT Z. Y U.E l"LTI:11.A '.IIOOA,

Especlalldad en traje&amp;, pnrn no,·10•-

~el¿branao la Pascua.
D1buJo de carlo8 .Al&lt;-Ol&lt;l~.

•

NID4•º 26

�27

EL MUNDO.

410
''EL

MUND9-''

IIKllAlllAKIO ILUIITIIADO.
hlMHe 4S4.--Calle df Tib1mio n.im. 20.-.Apartado 87 ~.
ICUIOO.
Tocia. la co'"'"""ndenrl■, d•be dirl~
al eerencedeesie perl6dl.co,

:La iroacrici6o , El, MrN DO vule $1. 2.5 centav011 al mee,
oobra por trimePtffll adelanti.doa.
!fw:neroe l!tlt'ltoe, 50 cent-avos.
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Á.TIBOII:, raz6n de Is~ plana por cáda publ;cación.
Todo pa,;o d•lie .-r pl'l'ti~amentl' adel11utad11.
&amp;Ell'TllAI&gt;O COMO ARTICOt,O D ■ SJl:OONDA CLARlL

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cU Tlie Bpanieh American 11ewspa.per Company, 136 Liberiy SLNew York, E. U.,.

1:'11 ¡Jolitirn ilr í¼ltrico rn 18!HL
Al caer como un grano de ar.&gt;ns deeprt&gt;ndido de una
clép@idra para rodar y p&lt;'rdnee en la b i•lori" de loa tiempo!, el Yit'jO afto egonlz11nw, nos dPjll de ~11 pe~o por la
Tida r,11eionfll tma mela lnntino•a, que todavfa 'P""'i•te
en las v8g1tedades de la memoria, ames de eer ub orbióa
por la 81ltnbra que S'ie,·t-e la noche en lcrs e•pacioe. 1Ex•
trallo poder de la coneieocia humano el de •slir al encuentro del pon•i,uir y a1 rancar le s11A ,ecretnPl Pero mAravillo0a facultad la de convertir atrás la mirnda y penetrar en el santuario de los rronerdos, y volverá Yivir em
e:iis~enoia qn!' ya no e~ nue~tra, porqne al apsrtaree de
nueetro lado •e llevó artera.mente algo de no~tros mismos. Y frente l'f!tflB doo sombras que le aalen al l'ncnen,ro: Ja del seutido paeado y la dsl porvenir presentido,
el espíritu, in•troido en esas dos facultades que los Jógi•
cos ha.el'» pre•idir á kldo conocimiento-el acuerdo y la
diferencia-eetabl1&gt;ce sos graode, eínteeis, fnnda sna indeetracti bles premiao~. elabvra sus m,.cizaR generalizaciones, que Pn cuerpo rle ciencia ~on!:tituyen In base del
progrePo en la inacabable, imperecedera ley de la vida
eterna.
Y problemfl de vida era el de e,,t.a joven nacionalidad
hace poco más de nn cuarte de siglo; problema hondo y
fnnd~ment.al, porque en él se entreme1.claban v conÍlln·
día.u por modo di verso y en ca6L1co tropel, factores diefxnboloe y elPmentoe hf'tero({éneoi,, perteaPCientee á un
grupo humano. que en los primeros pw,op de e11 aut.ono•
mía, aparentaba ya loexplicablee debilidades, impenllll·
dae laxitndee, caneancioe extempd'ráneoa, eem1&gt;jante al
héroe del dramaLuriro noruego, herido en plena juventud
por triEte ley heredit.flria. L.i desconsoladom pl'('gnnta
que servia de e:xp!icación al programo pol!Lico colonial:
-,hay en eeta 111vupaci6n medios de existencia propia?
¿es viable e.te nucleo de eéres humunos para realiur los
alt-0s linPs de un Estado?-volvla á rtlllBCer en el fondo de
toda.s Las conciencias y renovaba laP dcdaa en todos los
ánin10P. Pera vislumbrar la tierra prometida, 111 República ha neceait.ado hacer lentamente una latga pertigrioa•
ci6n á través de la~ int.erminables l!Anuras del desierto;
para eoaLraerse á efe inexorable destino Jatalista. la naci6n ha tenido que someten.e 4 duras pmebaa. de !se qne
l1a aurgidn wmp1aday vigoroea;tan ciertotis que para las
eociedadl'6 como para los individuos, pasando por el cri,
sol de la deF¡!;racia, se a.scieude! Y nhoru, cuaodo buenos
ravo~ de sol han rlll!gado el sudario qneantaiio envolvie•
ra los horizontes nacionales, ya tene.woo razóu y ya tenemOB derecho para ocnpsr un J]tleat.o en el concurso que
ha abierto á lOll Estados la Ci vilizaci6n.

Diu ee, como hemoa ya indi&lt;:!ldo, •la agrupacjón de ~
dos loe derechoo contra el p.,hgro de un enemigo comun
que el' llawa la fuer&amp;a: lajuerw. cul derec/,,, rm,tra la Ju,r:11

*

.. *

.

.

Pero eEcrito está que IO!l latino-axner1oanos, rau 11naginati\•11 v aficionada á los altc,s -.uelos d4' la fantasía antA;e
que á la ri·ftexi6n y al au~lisis, han_ d~ procurar la reah•
zación del ensu~ilo de l\Iulas convutiendo en oro todo
cna uf.o tocan. Lógico era su poner q oe tras las palabras
de CleVl'land, el idealiscno ~e Atrope!laraen vehementes
impulaoe, forjando á golpe~ de entusiasmo º!' Congreso
Pon-americano. det!tlnado á dar fnrma práctica á la doctrina l\fonroe. Un gobierno_tomó á_sn cargo 1~ convocaci6n de tal Arnmblea v la diplome.c1a pueo en Juego toda$
!se nrmlll! de en ar!'enRI, repleto rle abnndan•e di11léctica
v copio!lll rect.órici.. Olddáronse los iniciadores de~ provecto q11e loe ínterewe llOD IO!! que ligo.ti á lo~ pueblos, Y
que el cambio de mercancfae ha sido el ':lu" ha '!ngendra&lt;.lo el cambio de idt-aP, ¿Q,w nmncon11101dad_demtereses,
qué 60hd:1ridad ,le lw~l10&lt;1 &lt;l~. ord .. n econótn1c~, qn_é con•
t.~ct.o de riqnezae púbhca~ exIStt- entre las nac10nahdndes
Jntiñ~am ..ricana..? Apenllll no grupo de p_oetas de?S~t'n•
ti~tllll ha rot-0 la~ fronteras purn compartir sus misuciamos y b&lt;'ber en la misma copa el opio de SU!! enaueiloo,
Afectos platónico~, Pimpstía~ idt'ales. comercio de e.iLrojM, tdficoe de ripios: h" aqui ,t r.odo lo q11e ~e redu~ el
material que había de een·ir de b~gazo ti la industria legielativa pan-1m1ericaoa Y con tlllee elen,entos, el proyecto debla iracnFar y [roca~ó.
En bases má,, •61Idae ,., apoyan las rela~iones soste_nl •
dBl! entre Mél&lt;.ico y loe Estados Unidos; nm¡¡una nación
como la nuestra en aptitud de apro,•echAr eeaa corritmtes,
que en forma de prod11cto~ utilizAblee para nueetro progre.;o en aumento, de cap!~!\le~ _incorporados. al trabajo
nacional y en forma tilmb11•n ~e msLruct1voe 11¡emplo_ ¡&gt;a·
r., nuestm nacieute deruocraCJa, no.q llegan de la nac16ncol0Ro. tfo es mucho que en la resolución de ijll8 problemas interiores fijemos allí nuestrAI! mirad11s, ~nando del
carácter de esta re•olnción dt&gt;pende buena Muma de loe
nue~trot!· no es mucho que 111 ca1upaña ell'Ctoral de la
Unión Aniericana baya tenido su reeona~ia en nue~tra
patria, donde, propsgilndose _en ondse, v10nen á repercutir esos rudos encuentros eoc,ales en el acto más tra~cen•
dental de los pneblos regidos por instituciones republicanas.

0

•••

de fo fuerza.•

Han tenido eet.a~ palpitantes tragedias patrias, eetos
giganteecoe esíuenoe para romper las férreas ligaduras
que parecían condenarnoe á lJl quietu.I y el reposo de loa
eneu,ñoe búhdicos, enérgierui reacciones, saccdimientoe
pod.er011os, informad06 y nutridos en la trabajosa labor
de Is lndependenci11 nacional. Ya est-&gt;e protoplaamas de
pueblos, como llamara 11n día Emilio Cl\et.elar á loa gro•
poe dieem i nadoe de este Indo de acá del Atlántico comienzl!.n á intt-grarae; Y" se ~,,. en ellos iniciandÓ e!I.II
labot preliminar que pre India la coneolidacwn de la libertad, como nna !unoión de la ley onivereal de la economla d,; la~ fuerzas; yn loe primeros gérmenes de ideas
sembrads.a por gloriosos ilusoe en el \'Seto tnritorio de
la República, bau 11mpei,ado á eet.tlllar b11jo la tierra que
conserva todavía las huellas de conmociones volcánicas
empapada á trechos de e ingre y agriet.ada por la sed in'.
mens20 del aga" de los &lt;lielos.-AI aalir de la rnda .ncba
que· 11.Bfgnrara eu segunda independencia, la naci6n se
~ penenad.o de la _en¡;rema inj11e~icia de que fuera -victima, Y á la evocación de eue desdiohJis, una idea-madre
una idea de propia conservación, ha anidado en tod~
loe eepíritus Y ha fermentado en todae lae concieocias:
la que, l11nz11da por el Presidente de la :&amp;&gt;.púltlica del
Not1e, ha tomado forma adecuada á nuestras cirennstanciaa hiet.óricas en laa declaraciones contenidas en el mensaje presidencial de 1? de Abril, referentes á la inf.erpretsción de la doctrina llfonroe.
Para nosotros-y lo hemos escrito en eeta~ columnaa
con ocasión de este debate-ninguno de 101! actuales Jefes de &amp;tado del continente americano más autorizado·
para alzar la voz en defema del principio de la li0bet11n!I\ nacional; ninguno co•,io este t&lt;11oldado de la democracia contr:s, la uaup:ici6n extrsnj_era, primero, dellpuéa como Pree1de0Le de una Re-púbbca que recoJociendo loa
derechos age•oe, ae ha hecho acreedora al reconocimiento de @ua derecboe propios,&gt;-La doctrina Monroe Bllf
interpretada, no constituye un acto agreai\'o haci~ ln,,
nacionee de la vieja Europa; no es un cartel de desafío
lansado á la raz. de pueblos a1wgos, no ee traduce en ac•
l.!&gt; alguno que tienda á IIDStraernoe de la eolidaridad que
hga il todos loa Est.adoedeJ mondo civili,ado; no ea eae estr~cho criterio que eepirn .á •~a 't'id.n trulloada 6 incoxnpl.,ta de la tribu primitiva que se inmoviliza en ea terruf!o: la doctrina americana eipreaada por el General

*

DICIEMBRE.

1896.

De ese modo hemoa d:,.do eoloción á ono de los problemaa más arduos y erizados de dificultades con laBc
que aun en países mejor preparadoe que en el nuestro
¡:,ara el ejercicio de la libt!rtád, se ha trop~zado en. el,
funcionamiento del ecíragio pupular.
En tales elementos apoya1a la A.droinieLmción que
comieuza ~us tareas en las postrimerfas del año de JIIDti,
la R~pública eépera poderosa infüu,ncia de nn poder público que ha sabido allanar los .obetáculos que le hansa•
lido al encuemro, y realizar la l1an~forruaci6n de un
grnpo yacente en los últimos peldaill1&amp; de la vida eocial,
para hacer de él una nacionalidad i,n pleno periodo de
desarrollo.

Ha J&gt;Odido ese gigantesc~ o~niem? dilapidar ~ndes
cantidades de riqueza soc111I con la rne11sta~c1ahdad de
nn hijo pródigo; las brechu abiertas 1\ su bienestar son
prontamente reparadas por la colosal tarea emprendida;
la sangre que m"ºª será bien pronto reEtañad!l y en los
propios eleme.ntoe qne determman eue dolenc1a.s, ee e~cuentran Jap fuent.es da su salud, el bálsamo que lo punfica v lo salva. No p.,demoe, no, nosotros someternos á
esa dura pmeba que marchitaría lae primenia floraciones
de nuestra lncipiente prospe,-idad, que, como e~aa plantas
de invernadero, ha menester todavía d.e no ser expuesta
á la intemperi~. A. est11e plllntas tropt?Bles, un brueco
cambio de temperatura las ~ace l11n~U1dl'Cer ~uaod~ to- .
davfa no circuh, en sus arterm~ sulle1ente eavu\ de nd11.
Así como al consumarse la epgunda república francesa
aun flotaban en In caldeada atmósíera tltomoa cüspel"l!03
de: principio revolucionario, difllodido, como dice en
oradc-r contemporáneo, por Tbiera en sus historias_, por
Qui ne~ eu sus disc•ueos, por lleraoger en PUB canciones
y por David en eqs cnadros¡ as( del fondo de nuestra de•
mocracia ~urgían las mal extinguida!! llamBradae de nnes•
t-ro~•incendios ci,.iles, amenazando nuevamtlnte devorarnOll c,:in eu beso de fcego.-Pero ya el pafe ba ea! vad_o
e!B dietaocia que meclía entre laa colectfr1dades hnndldaa en las primeras eta.nas deJa vid.a so:ial, eAtrecha y
míeera y las nacionalidades modernas ll~dss á.eu postrer ~{odo de des,nvolvimiento econ6m,co.
Todavía hace veinti&lt;linco aiios hubieran caido como
una ducha de Bglla fría sobre el cuerpo di' un febricitante
lu aignientes palabras¡ desprendidas del I~f&lt;?rme del General Día,, 11eerca de os actos de su admmistrací6n en
los JlfrfodOE conatitncionales comprentlidos entre 1~ de
Diciembre de J88! y 30 de Noviembre de I89fl:-•Los
pue'Jlos pobres no pueden, en _general, ~ instruiree, ni
moralizan!e' cuando no yacen 1nerte8 ba¡o el yugo del
despotiamo.' viven en lu estériles agitacíonee de la a_nar•
quia; ate:::tos á. las. diflculiades del presente, descn)dllll
preYer las eveutuahd.a dea del porvenir; lea están ce.si por
compli;to vedadas la autonoxnía y la libertad y con mayor
razón la democracia y la República; impotentes ó débiles
contra el enemigo exterior, lo son también contr~el !l»emigo interior; aus gobiero&lt;?B 80D ineets~ies y carobiad1zoe,
inca{)Jlcee de prote¡zer la vida y la.propiedad, y, ó acaban
por ,er absorbidos por un. pueblo po~ros!', 6 se consumen y deeaparecen sin de)ar en la b1st.or1a otra huella
que, á vecee, la.•de 811 miseria y 9118 snírimieotos.•-Estas verdades, expuestas con tant.a valentía y en las qne
encontramos ideas sastentadl\ll en estas columnas, nos
dan :i conocer la clave del movimiento evo1u,i vo iniciad()
pa.ra la República en eetos últi1?3oe alloe. .
Pero si la nación no podla 01 debía arrt!ll'g,\r 80'!_ con•
quistas á !OR embates de una gran _con.m0&lt;:16n política, ,
nnadee~astrl'mendascríeis que las mstLtuc1ooee democráticaR imponen necesariamente á loa pnebloe que por ell~a
se tigen; Bf podía. y lo ha hecho, agi-uparloa que.aoeotroa
bemoe llamado el.-mmtoo &lt;1rlirm, los que repre,,entan lasun:a total de los intereee8 nacionales y basar en ellos le.consolidnci6n del poder poblico. Y esto es lo qne hemos vis-to realizarse. Testimonio de este aserto es el. bat1quete
de Abril orgsoizado par promint!llt.eB peraonahdadeedel
mundo de loe negocios, en honor del General Díaz, manifestación altamen~e significativa, puesto que ella da á.
entender-dec{11moe entoncee--el abeolut-0 acuerdo entre
la ndministrnción pública y los hombree. directa~ente
inte.r8!!sdos en el ensanche de la prospe.ndaa nacional;
rnanife3tacionea repetidas en laa di ver.!88 excursiouee be·
'chae por el Jefe del Estado á variw, "eotidades_ politicas
· del paíe, y en las que eRtae han wmado pa.r te activa, y fae.
tuO!!a.

•*•

Todavía es menester qne estas institnoinnt'B ee ajuuen
á Mest¡ro eetado social, parn ello ªtl ha iniciado ya en
nuePtro C11erpo Legielatt vo uua eeri11 de rPbrmes cons·
tituoionaleg que será sometida á di8c11ei6n en l'I próximo
período parlamentario. LB Constitución de 1857 lué creada en medio de grandes agitacio,,eP pol!LiCIIB, y lo1J hombree qne en ellJI int,enin.iernn, de81Utnbrados por las
crl'acioues de momento, ar~raios por sus nobles im•
pnlsoa, l!11gestionado9 por los grandes ide11lea, hicieren
un código, no adaptable á loe rediu11dos ciudadanos que
en torno suyo se agrupabnn, sino á la medida de héroes,
tales como en eu conciencia loe pr..eentían. Eran adali•
dee de unn gran idea, porta-estandartes de noblea senti•
mient!ls, ~ro perdieron dll Viijta 111 tierra, y al colocar
eua princ1pioe en el cielo, firmaron un pacto de dioses,
no una obra de humanos. Y r.io p11dieron hllcer otra cosa; ha sido menester ona gran suma de hechos agrupados para hacer de ellos una Pímesis severa, y ofrecer sin
hipocresías á la conciencia público, loe puntOti negros
que tnchonnu la deslumbrai.te blancura de nuestra República.
Las reformas que ee i!'ician, y dA lM que ya se ha dade&gt;
cuenta en nuestras columnas, tiendi,_n, unas á concordar
anículoe con'!l.itucionalee qatl par.-cen en abierwi pugna;
o~ras, á reprímir vicios soci"l~s que nos exhibPn coxno
una colectividad en estado permanPnte de agreeión¡ otras,
á ha.cer de nueatro ej,~rcito una inetitnción lf'l?,il y bien
definida, qne no nece,iite de 111 ocu!La c'aza d,:l l1oml,r~,
ei.,mpre expuesta á aer 1rniqui1nda á ~olpes de amparos
v sirviendo de materia prima á politica,itros y leguleyos
para la elaboración de actos sensacionales. Si la na·
ción necesit.a. del ejéroito, qne es nna fnprza con determinados fines dentro del Estado, era tiempo ya de reorganizarlo y robustecerlo con la sanción de la ley y con el
acuerdo de loa cindadanoe.
La leva, que ha sido nn procedi111ientodecivilizar grupos refractarios al progrE'l!o, allegándolos á los centros de
población y poniendo ante ellos un cuadro de nPcesidades eati~feohBS, no pod(a eer, no era nn p•ocedimient.o
justificado de re&lt;1h1tación militar¡ ni los hombree arrancadoe por este medio del centro de loa boPqne~, el mejor
mat.erinl para formar ,m ejército. El servicio miliiar obligatorio es de alta justicia, ¡mee si debere~ tiene ,.J ciudadJmo para con su patria, naturol es que uno dl' !'!!toe primeros deberes sea el de e9tar prepararlo á ddenderl11.
Antano, se necesitaba nnmer&lt;ll'o cuerpo de ejtlrcitn y es,e no bastaba para las necB.l'idsdee de defensa nncional.
Podría ap1icáraéle la íraaede HerodotQ á la l!"ª" falaogt1
pel"'B:· "Son mucboe hombree, pero pocos eold:idoa ,,
El trabajo obligatorio en las pri~iones em 01 r,1 necesidad, ya que sobre los elementos &amp;anos pelll\b:111
Llrdos, yqce del fondo común babia que apau:1.r el valor
de la sub~istencia de ,eres que no devolvían 1&gt;n forma de
productos benéficos los aaorificios para ellos n-clamadoa.
El aentimen¡ali•mo penal ha. hecho ya sn ca.mino; en
el día los únicos que mereceu compaei6n p,ir pu tl;, de
los hombres huxnanitarioe son las víctimas. Dd nq•1í que
la sopr81!i6n de la pena de muerte, por 11n mnrn,mto recomendada por altruistas desconocedores de la verdadera moral social, permanezca todavía en loe codigos y qne
á ella acudan todos loe paíe8!1 ci.,1lizados en s11 tarea de
eliminar los miembros pe1'11icioe0ll del organie1110 colecth·o. Poro la collJ!ervacióo de la pena de mllt'rte no quiere decir qne ella eea aplicable á todos 1()1! 6r&lt;li?ne~ de criminales: la sociedad ha abierto su cuenta cr,rrimle nl a,-.
lito, y en ella va anotando las partidas que le fon favorables 6 adversa•. Se gradúa el delito y se grad1fa la pena: á
tal cantidad rhl rulp11. rqJ r.anti,llltl d.e CJt.•tigo, y dentro de este
crit.erio la creación de penitenciadas, como la q11~ dentro de poco eerií inaugurada en eata capital, e8 n na necesidad ingente recomendada. por todos los criminalistal!I
modernos.
Ya que nue,tros hábitos batalladores nos presentan
ante el mundo como nno de los agregados menos coexistentes .,n el c~ncepto pereonal de la justicia, ya q11e hay
que esperar un ensanche en el concepto de derechos y
deberes, transmitido por la inetrncci6n pública, qne al
meno, podamos contar con eetablecimientos penitenciarios dignos dd un pueblo progresista.

r

"~ºª

..•*

)&lt;otable e.s Is tmn@forma&lt;li6n ocurrida ".TI el pafe en el•
ti:anscurao de este at'l.o en materia financiera.
.-\.penas salvada la crisis que en el afio de 1893 noe puso á 181\ puertas de la bancarrota, y cuando todavía se
experimentaban temores de un desequilibrio fiscal motivado por una fuerte depresión en los impnes\o~; cnandoal terminar el primer año de nivelacjón entre l,ll! gasto&gt;!y loe ingresos pilblicoa, cerrado el afio económioo con un
.i1pm1bil de máe de cinco millones de pesoe, ee banpod,do suprimir lo,i descuentos que pesaban sobre loa eaeldoa
de loe empleados públicos{ particulares, y elaborar un
presupuesto que 1111Ciende cincuent.a mlllonfs, con un
sobrante calculado tímidamente en veinticinco mil peBOII,
y qne indudablemente SllCeoderá. á una surua mucho más
elevada.
Con este programa cierra el afl.o de lS!l(j, uno de los
máe fecundos y provecbo.soa para la patria, qn,i confiada
en sus elementos vitales, eepera yo la claridad del afio.
nuevo, q•e á ~andar esclarecerá. nue!tros horiY.ontes.
CARW:; Di.u DUF6o.

27 Drc,IEM:BRE, 1896.

411

EL MUNDO.

dad profllJlda di' snP f'O~brae invita á las nflex10·
nee nobles, grandes, tierna, y Foil.adoras ..
Y lo que Jo hacP. más
admirable, aparte de lae
ricas flores IitPrariea de
Bll talento pródigo, eon
eue Sf'lltimientos humanos. Frent.e á él hay qoe
dejarse arrebatar y ee i m•
pone grande y amante t.al
como se presenta. Como
un hermano.
MAmo GAllCT.\ KouLY·

POETAS MEXICANOS.
Juan d• Oloa P'eaa.

S11s obras lo revelan. El
re,•ela 8118 obrae.-Leyendo sus et'Uofas ~ll ama al
bombre. - Tratando al
hombre se aman sue es•
trofM.-Es uno de loe po·
coa casos que ofrecen la
literAtnra y la poesía.
En l\íadrid, en París,
en la Habana, cu.ando el
volumen, la hoja peri6dica 6 el álbum, coloca ante oueetroe ojos 6 trae á
CURI08ID1DES
nuestro pensamiento una
de las exquisitas ~ noblemente labradas mapira•
El inventor de la dinami!nciones de Peza, nne,¡tro
anhelo de conocer al poeHan sido tantos y tan'8 es infin.iio. Lo adrniratas la,, explo@ionea de dimOB tal como es, porque
namita ocurridas recienla entrevietB con +'I au,or
temente, quemuchasperde los C&lt;mt-0-, d,l Tl,,gtir no
aonas han llegado á peTha tenido rectificación alsnadirse de que la fabri•
r.1ºª á nuestro retrato
cación de esui poderoso
ideal: generollQ y viril,
e:rplosivo debería abolirawable 'f con fiado. sugesse por la ley . .A menudo
,ivo y digno de todos 109
destruye la vida de aquf'.
besoe que la Rima ha pollos contra quienes ee ha
sado sobre el mármol roempleado, pero ca•i con
111 de su frente bien dila misma !recueocia ha
bujada. LM frases por
prodocido fns tei-ribles
ligeras&lt;t,ne sean en el d ..s-efectoe en contra de loe
cuido de la conversación,
mismos que lo aplican
tienen ritmo y el alma la&amp;
confines sinie~tro•, com,o
eigne prenuida á allas cosucedi6 caa11do Norcross
mo á eee hilo de oro (de
atac6 al oapitaliFta Rnsque habla :Meet) imoosisell Ssge d., N~" \" ork.
Siempre que esta com•
ble
romper.~EI franco forjador de rimas es
poeici6n dl'!&lt;truct.orll. se h"'
lambi6n un cincelador de
empleado con mima malvadas 6 vengati\•as, hay
períodos.
¿Qué es m:\s admirable
un bom brll q 11e re irri.ts,
en Peza, el poetaó el homy ee aflige mtls que ninbre? El ha sido en eoa
g(1n oLTo, porque ea enepoeels.a algo así nomo la ·
migo de todo'acto de vioencamación del arte melencia. EPe hombre ea el
xicano. La edad ha salDr. AlirP&lt;lo Nobel, el inpicado de plata au cab.!geniero sueco que inven&amp;a, pero en el fondo ea el
tó la dinamita. Cuando
mi!mo qne inmortalizó á
Nobel pll~O esta maravilloa,· fuprza al @t&gt;rvicio de
Margot. La patria. el hogar, la libertad de en puela humanidad, sonaba de
blo, la vida con lodos eos
túneles que habían de
espejiexnoe del!lumbrado•
J\briree. ietmoa que corres han traído para el bart-ar, minerales que exdo.su laurel y la diadexna
traer~e de Isa mi ase, y
qne sus cieñes cilie es y
peñascos qne destruir
será siempre verde. Ninpara la construcción
11:una mancba afea el esde poertos eegoroe. No
pleodorde aus concepciopensaba él, por cierto, en
nes, así ea qne entramos
que lo3 hoxnbr~ desespeP.n sns obras oomo en un
rados, la em;&gt;learían !!º
jArdín en donde no se B8•
poner fin á su~ ~rop1as
piran más qne jazmines.
vida~. y los crimmales,
Qoédenee para otros los
en destruir lae ~ienas.
f,,ertes olnree, las eeoaa•
El Doctor ~obel es
e iones provocadoras; noe•
hombre como de 66 silos
otToe, en Pe1.a, preferimos
de edad, de mediana esSRJTA. CLl!:)(E.'H'CN'.\ ~L\Cl.l.~. DE;.r..u,;co.-Fotogral!a de ~lanud Torre1s
tMora y delgado, con ca•
Pl euave aroma del alelí
6 de la azucena.
tos de Byron. El divino cant~• n~ rr 1ydie tienle su m11- ra redonda y c11bierta con nna barba COJ:?1 Y algún tanto
En 1maépoca eicéptica y amarga como la nue,¡tra •en no á I&lt;&gt;. del divino cantor dti M ,rgot.
canosa: ojo• de un azul parduzco, ex.pre~,vn fisonomía Y
que las letra!' se han lanzado al arroyo y encenagado so
maner11s ~u•n.imente alibles y aimpátícas. Pero es al
clámide de luz ea un ejemplo envidiable, una enaef\an•
En Europa y América latin ~ tieM Pdzll a hradr:&gt;rP.s Y mi~m() tiemp ,, modesto, reservado, y trata de no llaza xnartana el' de un poeta sólo poeta querecoje la he- fanáticns. E,i todo• loi círc11loa 'literario• oc,,pau illij ver- mar la atenci6n hacia sí.
b
rencia del ~lma y de la patria, colocándola moy por en- 809 prefere11tes lugares y ~•\lao ,¡i ... mpr ➔ ft&lt;l3J,. Y ~~b &gt;•
Nobel es uno de los pocos inventores que poseen a ~ncima de tod'&gt;!I los fangos de la tierra y cel"l:B de todae zantee de vida en la •Plecc16n. E·1 el At..,11e'l :U 1•lril~i\o
Y en el antigoo Liceo JI iba 1ero fitur"' o&lt;&gt;m 1 ,,bli,{ 1cio1n dl\nte,¡ recarans pecuniarios obtenidos por sns propios
las i.rradiacionee del cielo.
esfuerzo,, puei h11n rendido pingü.es utihdadee su 48f!CD ·
Et poet.a-en el sentido griego de la palabrs-es el sa- impuesta por el mérilo t1n lo• progr~rn 1-; ~n• ml• h~rm'&gt;•
serdote augueto de manos inmaculadas en quien se ~e- sas composiciones, y ea las soirl:e$ lec ,u6.~nu lio l1a 0 ,1 • brimie11to Je 111 dinamita, m preparación de ielatLDB, Y
poeita la gr,.ndeza de todo un pueblo. Peza en M~uco b!Ulas perfomnn los pétalos roj,,s rt~ 11 ,n lah;,,~ o., 11 déci- la pólvora sin humo que lleva su nombre. . 1 no e~ el
único fabricante de es11. clase de nól vora, habiendo sido
1 Afoile.&gt;n
he. logrado'e•e prestigio. Cuando el gru~ alado de en~ es- maa y endecuílabo 3 del Autor d-e
el de..cribrimi.,nto de ella reaultaoo de una mera casualitrofas hiende el aire, todoe los ojo¡,.lo eit'D;Bn seducidos
~ mejore~ periódicos lit11rariri, &lt;l» Cub,: Et Figriro. dad. Un día ni, 1 la observación nn oficial de estadoma·
por el brillo que las alae tienen y por los ¡uego, de lnz LAJin.t,a,w. Eleyrintr, Iluslmci6tl d8 C,tl,·l, e~., se enn 1a•
yor del .,·iército [raocés nue un ejército que hiciera fuego
que matizan el azo!. Se rindb fervoroso culto al poeta Y nan con lae brillantes es.trufas de E'tlzl\, y la ~evera ll•U!·
.,_
b
1
traci6u
Es¡xi/1.Q/r,
y
.-iu~ri.crut'l,
proclama
6.rma
c
"º'&gt;
al
enemig, sin que lar ét ~ismo envue to en una ~u ':
811
ee ealnda al hombre.
.
de
hum,¡
11,•varí.i
la
venta¡a
de
tener
á
sus
contrarios
í&lt;
b
Í
b
La métrica de Peza es impecAble. P;ua él no ~~b,ese garantía para el lector 6 la lectora q,1e ·1sq•ie a,n ro'! a
la vista, ~in reqe)ar sue propias posiciones. Es pr~bable
escrito un Banville un Petit TraiJl. Pero ha ad1vmado en BU.!! satiMdas p~ginas. Y e~to sin ail ,.lir la polér&gt; 3a qne la pólvor¡l sin hnmo resultó :le esLa observación, Y
el libro qoe qniziis no haya leído y no ee desvía una lf. palanca del negocio editorial, qoe h:! bechJ dt1 au noruahor/\ la ,itilig , 11 to las 1118 naci-Jues europeas. Ll r-61vora
nea de loe preceptos del Maestro: Ovidio no hubiese tí- bre un eco pop,ilar.
·
del D &gt;ctor N,)bP.l es hecha de dinamita, ó. la que se agre·
tubeado en coacederle el premio. No le con90PmoB antePeza con Espronceda, Z,¡rrilla, Lopez G,uo(a Y B~- ga la propiedad de la comb~etión lenta. ~mpele los procesorea en la poesía castellana. Puede revelán-ele llD quer,
1a conelelación castellana de este siglo, afiayectiles crm esp:tntosa velocidad .
hermano en rimas: Campoamor; pero en Peza el vnelo diendoforman
el falgor de au brillo si d~ loi. otro,, t.tln grandes
ea mda potente y más alto. Casi. se presiente á Ten- como el; y oon Ancora, Ac•ü'h, ~ájera, \lirón, Príeto y
El D,ctnr es un cosmopolita que habla la mayor parte
oyeon.
,
tanLos otros eolea de primer,i. m¡gnit11d, con,Litoye la d&lt;i la'! IRng•rn.3 eurnpeas con igual facilidad. Su vida es
La nota viril pasa como nn relámpago, pnr la obra radiante pléyade que los ent11~i11%a.~ c~ntempla.,no, adideal. En el invierno vive entre las 6.ores de St. Remo,
-elllta v soñadora de Juan de Dios Peza. La inju•ticia, la mirados y que hacen á un p•teblo H"'ot1rae sa.L1•f.,cho y
en el m~di.,di.a de Francia, trabajando cuando le entra la
oprE'l!lón el relaje.miento moral de un timno arrancan de orgulloso del valer de sus hij'&gt;s, &lt;Unfole á p"B-u de la g111m, en a11 laboratorio. En el ,·erano, busca las sombras
Rn lira d~ oro, aeentOI' que inflaman y eetrem!'C~D- En Iwpública la mayor ejecntoría de nobleza: el talento.
y lo, t.ónicos aire.q (\e la Sniza, ó.hnce un viaje en en yate
de alúmino N',J teoiendo víncuíos de familia, ni eapo,a,
Polonia hobiese eido Kraciuski; en Espana, Qnmtana¡
Pero detrá• del poeta está el hombre qne se arielanta ni hijos, ni m·mceba, como él mismo lo ha declarado, va
en Ct1ba, Heredia. Todae las generosidades palpit~D Pn
y yi,ane ,l sn a b•rlrío, y un día se le encuentra en Pa~fs,
sn alma y todos loe sollozos euspinn en su coraz6n. Et sonrie.,te y tranquilo; su mano franca Y leal, ani,h un
bronce de s11e rim!II\ cae Cundido como de nna urna can- afl'Cto al estrroharae. Coml)1'eod" q 11e s6lo prn·ldn IIPgu y it ¡119 24 hr,l'Bs 6 ml.-1 t.atde, en B~rlín, Viena 6 San Peden te eobre todlll! lae infracciones 11. la jueticia y a! dere- á él almas dignas Y honradas. Y ese e.,co~~o •iecon6 inza ten1borg&lt;l. p JSée una bella ca11a. cerca del Bosque de Boloi'l~ en p &lt;rfA, 1,, cnal es oc•tpada por su único pariente,
cho nni\!el'l!al. !fo cólera ea en ese instante o61era ('le Je- no ha sido eog,1ñado. S,is amigos y atl•nir-tdores Ae Itasús [ quién conoció también las irae y las lágrimas.] En- man legión. Sus frasPa, en la converil8ci6n (ru.ims sa• uo sobrino q·1e ti•me dep,~sito~ de petroleum de inmen,o
len troquele.das, preci•as Y grá~cR~. So c'.'nvAiad?'! ee• valnr en el )hr O.ispio. Los Rothechilds también po,een
tonces el poeta se codea con Victor Rugo.
Pero ao pen~miento l)lal.oido, en lira harmoniosa se dnce, nítido Y ti.-rno en la dioci6n, d,;¡audo adivmar dep6,ito 8 de la rni,rna especie en aquella región, :: esos
magnates han lo'gr.,1&lt;&gt; q11e &amp;e estableciera 110 arancel eo•
aleja pronto de e,;as negrurBB que hacen d.? la ~ierra un eiempre al autor de su olm,.
La impn,eión que recibe el espíritu cuando ee b'.ll!ca y t-e la Francia y la Rusia que permitirá. la entrada en uno
infierno. Ese eielo interior.que el alma encierra nadie lo
esterii ioM mejorqu,, Peza y sns versos son girones de pu- encuentrs á Peza por primera vez, es la de •m paseo por y otro país del aceite, bajo condiciones tan favorables
rísimo a•nl desenreda.dos de :a cuerda de eu lira inimi- nn valle en donde árboles umbrosos arrullan SllS hoja¡ q•1e al firt ex:c!uid.n de esbs merc'.l.do~ el producto de los
·
ablea ¡ 1í riitJJID.llJJUl ~ptodos para ser comparad.os ;,cDll .con majestades dulcemente severas, mientras la severi- E~tado~ Onidos.

--

"ª

F,,.,·,.,~ ,

�27 DrcrnMBRE, 18H6.

EL MUNDO.

412

27 DrclEMl3RE, 189€.

EL :MUKDO

413

Las presentacion~ en este lenguaje especial son eiempre C&lt;fll y nunca ti-\" oy ti preaentarle can el aeilor Tnl.Pret&gt;énterne rrm la eeiiora Cual. Otros dicen: introducir
introdocción, por pre8entar 6 presentaci6n; y as! reeul'.
tan preguntas corno esta que oí en San s~baPtián á un
caballero ooPta• riqueno que tteibfa en .i,u casa por primera vez al Gobernador de In provincia:
-¿Paca?
·
-¿Qué hubo?
-Aqnf está el sei'l.or Gobernador. ¿Quieres que lo introduzca?
~¡YámonoP. v.l.mouosl- le dije á mi o migo. ¡ Yo no
qwero ver e,o!
Ecs&amp;1J10 BLASCO.

obb:88 el Gobernador. Don Pablo García, hizo que los traSJOS avanzaran rápidamente.
JoSe ~~uy6 en tiempo del primer gobierno del Lic.
a,anda Y ea nn .Tardln ameno, dood.i ee pasan
1 aq 1
veladas del verano gozando de verdadero

e~1:Z~ nrosas

PASO DJI LA CALLE DE ZARAGOZA.

Campeche agrade_ce al Sr. Coronel D. Fernando F. La·
~:,Ow!~l~d!er ~uebado. facili~r el tráfico entre la parte
. .danY os
rnos abriendo pasos en la mura.Un •
q ue comci
con las calles de la ciudad.
El pres~nte grabada representa eJ paso abierto en la
p_roJ~ndgaci6n1de la_ calle de Zaragoza que comunica á la
cm.,.. con e barno de Santa Ana.
Otra vez daremos las fotografías de la~ demlÍB.

UN1 .A.M.AZONA CUBANA.
Noh

"d

-

aef en ~ 8 ~c~oej:1!°m;~~a guerra separati•ta de Oaba,

cont.rar ente las filas d 1 ia_s como en las anteriores, enqne sin titubear hacen fr:t~ál~eb!r:s~~j:::;e~ animosos
zonas que comparten c 1
Id
• 'e a erae arnalidadea de las batallas. on 8 so ados las grandes pena-

°

t:Ina de eetas amazonas valeroelS Matilde \ ra
•h.
v arona es la que llo p
•
• g mon...,
- 'En la g~erra asa y r~sentamos á nut&gt;strn• lectores.
tual se preeanl111 c1:n~~~tiª~.~ll ;r/gr~ur'y en la ac~D sus tropas. 1faceo vacilaba en oíreo~eh&gt;
p_uesdto
« En sexo in·I• cnmo .- 1
•
, endien o
la jove~
111 fre~~
electuaHe una acción,
lile balas espaüolas.
e os rneurrecto~ r cayó anto

pú.s~;e

-

..,

RECUERDO DE LAS Fil-:.','!'.\$ PRE;¡{D"E-',CIALES E.'i Gl'.\D.\LAJ.\R,\,-EI Poloo!o y lu l'lu.a ele Arma,; i1uml11a&lt;los é

Aún mayor que su amor IÍ la ciencía 6 su intertl.a por
loa compneptos destrnctoree, ea el anhelo que abriga No·
bel de que reine la paz entre los pueblos. El Doctor pertenect&gt; á la i;.ocieda'd aristocrática que, fundó hace algunos
anos la baroneea de Suttner.-"La Sociedad de los Amigoa de la Paz''-pero no se bate la ilusión de que la humanidad vent un cambio tan radical en una sola genera•
ción.
-No eatoy descontento con el adelanto que ha hecho
el muodo,-dijo el Doctor Nobt,I recientemente en París,
-pero h.iy ciertas reformas que me gustaría mucho ver
estahlecídas, como por ejemplo, t-1 dl;'sarme de los e¡éroí·toe. T..as naciones 1:nropeaa tienen eoldadoe bastaotes,
teadidoa á lo largo de sae lrontt&gt;rnR pa.ra colocar tres
hombree en cnda yarda de espacio. EsLO ~e está haciendo
gr11v~. Lltgar.t el día en que en vez de ir á ~ornar té ó
calé con los amigos, dispondremos que nut-et.ros crialos
se maten unos ú otros, y convertiremoo en e•combros las
ciudades. con nu~etra !lrtillerfn de sitio, y así probaremos
11! mun:!o que enmos "graudee polenciW!."
El horror quP el l)octor Xobel Je tiene á la guerra ha
18!lllltado en parte de la láetima que li, cnuean loP p11fri•
m ientoa de la humanidad, pnes nunqne ee rico, bien eabe él que la miaeri .. existe, comprend,. que Ei lo &lt;¡ne pe
ha ex[&gt;(&gt;ndido eo preparativos para el o¡..eeinato uoi\·er..al, se aplioara á objetos pacfficoe, la raza 1,nmnna pronto lle~aría á una eituación en que lae necrsidades r la
mi2er1a desaparecerían, quedando ~nninad116 para Eiem pre las grandes cu~st.ion!'e Eociológicae.
Aaí, pues, au eoeflo se La rl!ducido á a'go como esto:
Ya que hlly hombres que utáo por la ,g u..rra, eP preciso
hacerle. imposible por los tremendoP golpea q•1e ll~ta bobría de cauBl\r, dando á cada individuo LlD tnPdi,, •~guro
de matar al prógimo sio que éate terga posil.iilida•J de
.,,5capar; crear talee instrumentos de carnicería qne no
hayo ielensa posible. 'Entonces, pme, como opilla el
doctor ee poodrán de acuerdo la.. naciones para que baya
pni; y buena volnntad eotre loa hombres.
¿Tiene razón ó no el inventor de la dinami~e.? Perso•
nas hay que deploran la existf&gt;ncia de 1m agente qne tan
g,aves males ha ocasionado. Pero ¿no si,rfo igu11hnl'nte
bien fundada Is idea de abolir el uso del vapor y de Ja
electricidad,. porque las calderas revientan, los trenes Ee.
descarrilan, loe a,ambres cargados de fluido eléctrico, y
los rápidos trolleyi c.1.u!!lln á. veces grandes estTagOA? Nos
pareee qne por Jae mielllllS razones deberíamos p dirá la
Pro,·idencia le. abolíci6n del ÍUl'go y aún del mismo ~ol.
Ee basu1nte probable que en breve ti~ILpo le sea da&lt;lo
al hombre diBJ&gt;Oner de elementos todavía. más fuerte$
qne los descubiertos haata el día. Están ya conocidos y
la ciencia sJ ocupa en buscar el medio de dominarlos. So
utilización costará iodudablemente algunas vidas; perJ
el mundo habrá de coníeeaT paladlnamen,e que loe hnm•
bree que hacen útiles y dieponibJijs ¡i¡¡tos agemes Fon
bienhechores de la humanide.d.
.J. A. McKs,mrr.

CONVERSACION
Eetoe americanos del Sor tienen un modo de hablnr
que me •acade quicio. ¡Y lo corioso es que muchos de
loa que me hJlblliI1 6 escriben del wodo que ~e verá, son
académico!! correPpondientee de la Eepnñola'
1Ab! si mis buet1oe amigos CaP,ro y Sena.no, Tamayo,
Oampoamor y Cal;l.ele.r les oyeran, habían de «dt~correspondientizarl09 (para uear un término por el estilo de
los que elloe n@an. ;
Don Fulano ea un académico correspondiente.
¿Quién lo •deeacademicorrespondientizará?•
El •deaacademicorrespondientizador ,• etc.

"'

\~n

.\I...\.J .Ut.\.-.~rcu h:VWltuJo p:&gt;r 1a Coh.m iu. .\..m.:rtt•:i.ua

•*•

La 1le:,ada deJ limo. Sr. Plancarte :í Campeche.

pi1,n10.

-No, no lmy idea de la ensal,.da ~ramatical que no 8
Pirven á diario eetoA caballeros y seffor11,R que converean•
( ellos nomen dicen hablar sino nconverear") con nosotros
todOI! los invi,.ruoF.
-¿Cómo f&gt;Bti mi ,,~enora?"
-'.\luy bieu: ;;y ueted, rní amigo?
.-Así, un poco resfriadito; con este tiempo se coge un
reefrfn en P~nída.
-¿Y sn senora de usted?
-¡Recién llega.!
Eeto del orecién" lo aplican á dieetro ,. aioieatro.-,,Racién• estuvimos lmblando de usted, le dPe{an á un aragonés amigo mío, y mi P"isano respondló:-¡Rediezl
"Tengo el honor de adjuntarle un .. jemplar de mi li•
bro,» me escribía un autor de por allá.
Ellos hacen 1m verbo de cualquier cosa y un aubetantirn de cnnlquiera otro.
-¿Qué le ha l)arf&gt;cido á n•t~d la ópf&gt;ra de anoche'? •
. Y d1oe la ee.f'iora á quien ee lo pregnnté:-¡Uua uprec1Qtlura!o
A. loe niños los llaman los •mnco~ito!'," 'lue es palabra
muy dulce. Lo,¡ ¡:,;mientas, en casa de mi amigo X, les
llaman •chiles.,,
-No los coma, no lo~ com'\-me dice un convidadomire que son muy •picoen~.• ¡PicoPos! •
-Mi marido Pe 11',antó rnny •b•,i.voo e~ta mai\ana,decfa una caraqueña amiga mfa.-S;empr~ está peleando.
¿Qué tiPne1&gt;, hombre'/ le dijP.
-• Déja rne In paz • estoy • viole ato" he perdido anoohe
un •plat-al •
-¡.\lire, eel'lor, no pndt' 111enn~ de 11carcajearmel•
E•ia ~ .. nora me com(¡ que había compre.clo en caen de
Wo,th 1111a •pollera• qne aa nna llndacosa, y sus niñne,
cu,11&gt;&lt;!0 :-e ponen colorada~. 11Jicen qne 11'!&lt; da pavo .•
-\\,nga ñ torn,1r-me nioe si,;mpre na boliviano que
suelo t'llcontrar "º el houle•:ard.
-¿A tomar qné"!
-¡A tomH! Y con eEt.o qniere decir 1i beber algo. &amp;te
mismo me 1\COllBPjaba el otro dfa qne no fnese de noch,.
por cierto.e b" ríos, porque me "embromarían.• A mi pri"
mo le embron .aron la otra noche. Y bien averiguado, ee
qne le dieron ui• µAloe nno~ ladrones.
•
En cierta oca~ivu ...e presentaron en un baile á un ae·
flor q 11e m.i o.•j·•:
Eu Am~rica lu Cflnocemos mucho, ~enor. (E~te tratamieuto de Dios ó de Rey me encreepó loe bigotes).
-En todoE los recibos hay verBOR de U9ted, sei'lor.
fLo contento que yo me p1rsel En logar del timbre ó
del sello que se pon• á los recibos en Francia, en aquella
Repúblicl\, se ponen mi~ versos!-exclamaba mi vanidad,
cuando ..-ino á interrumpirme un aruigo y me dijo:
-¡Xo hombre. no ~e b'.l. enterado usted: •reoiho• 8'J uoa
recepción, una eoirée.
¡Adios mi.e ilusiones!
¡Pues y aquella señora dof\a Encarn.'lci6n del Ecuador, q11e al bol~illo de ~n \'eetido le llamaba .\a manero.»
I&gt;e~puée de todo. por all,'i deben decir, donde e mete la
ma110, es una manera! ¡ u eaposo dice, qne le han sacado corla ,,la leva,• y qu~ no vnelv1&gt; ,t encargarle nada á
su •a~tre para que no 11 le [riegue,• E~te mismo fué PI qn..,
me dijo que no comie.se ciert.88 nvll8 porque estaban uchumina,, (es dt-cir, aLrogad~}. ,
-..
Uu mexicano me ~rio1a et mes' pasadn: •VPngo.•e á
comer; tenemos •poz-ole•'.y 1,gombo• y ut1"R •frij"Hto!!• que
Je gusuml.rt. El seiior aquel me quiere hlc.ir • ~C. .... •• pe·
ro oo liBbe qne si me poogo: .,vio!eoto• le doy •dos cortadas. \.erca de mi hacienda hubo «pron'Qncie.," pero a!
jefe le nmnrtiflcaron,, de,an machetazo. S1 llt&gt;go á eer yo
¡lo la•! Ponga en eu periódico que be perdido 110a mancuerna de oro, y 111 ealir lle una •pulquer.la, que hay en
1~ A venida de la Opera.

RECIJEltDO D&amp; L.\l:i l'IE.•TAS l'RF.r«n1-::-cr.\LE, EX •.l'.\D

d1z\'" e.e

·

~mo ~0111 complementaria haremos en
la h111tone. de algunos puntos 1· ,npor•antes
breves
ra~gop
•
de la cíudad.
PALACIO DE GOJJIEl!:SO

Se di vide en tres departame to,, El d
.
.
ocupa l,a Adoana marítima y ~ec ·.
edla 1zqmerda lo
paracio11ee.
eeJ.ta ya e algunas reEl central e.stá ocupado l.)O ¡ H A
.
Tribunales de Justicio y 61 /e
, yunta11,1ento y los
dandn á eatiefac ·6 F é unem&amp;J?te se- compuso qne0
GoberoaJ~r iic. u~i!~~li~~b~~ti~}jrente en tremno
eI?artamen~ de la derecb_e. ea el Pala~io de Gobierra eir¡1::n;1!8f:o~~!rtG:~~•sol dbsi,·oEl-etán la Jefatu•
ee hizo tod
. . . _ra e
•tado. Eo 1868
Pablo García ; 11d!~p~
G,~bernador Lio.
que le eubatituyeron.
r SI O meJorado por los
t
eab(ón de actos es muy amplio Y llena perfectamene e o Jeto á que está destinado.

PºE1eJ

:f:t:;:::eva ?J1

s¡

PL.\ZA DE tA '"UEl'E."IJESC'!A

REt:n:Kl•i&gt; f)F. I.A'i Fil!;;T.Hl PRRR!DE~CIAL'P'!I F.!i :nuDALA.
J A lt.\. - 't 1,munentn h·l·nntndn eu Iru.puato e-.n honor dc-l
~f1or fJcnera.\ Dhu

Nurstras refo1·ma para el año entrante.

:Esta plaza ae empt&gt;z6 11. co-;;
.
modelo que presentó ~l c..i stmu el niln tie 18.38 btljr, el
Y Espinosa. La decidida p~an~6nte l),,n J?aqu/11 t,lolfs
o~cc, n que le d1speoa6 á las

'up;;trn e111pr&lt;'~a e.s ,mlicient&lt;&gt;mente conoci&lt;la y o:amot; creer que excesivamente acreditada, y por lo mismo no j nzgamo~ necMit.ar
tlc rel'lnmos r•&gt;mposos para 1n11ncntur nue;-

tro n0llito. !\la::;" debemos á nueslruR fuyore&lt;'eJorPS una noticia hrevc de 1o c¡ue nos
proponrmnR hacrr, y empezamos por mauifü,,tark-; 1¡ue um"•t ro próximo tomo será. superior á losanterioret-, no sól•) por ht calidad
del pa pcl, dl:'l tipo y &lt;le los gra hado,;, en los
cuale. · se halla r.ín Y&lt;&gt;rd.aderii,., i;orp1·~as, sino
por la elegante noYe&lt;lad que i11troducimos del
obser¡uio ú nuc:,tro,i lector•·s &lt;l.e la Bi/,lioteca
1lii11iut111•a, en la que el texto y la forma serfo "electo::;.
·
'1/ fa~e t&gt;l anuncio que pu hlicamo,-i en la primera p:ígina rle uue8tro quinto pliego.
Otro pago de $5,000., de "La Mutua"
1-:..,, PACIIUCA.

l'.,c,111c:1, :S ,vif'mbre 11 de 1896.
~r. 11.,11 Curios S,,r11rn1&gt;r, Dirt'Ctor General de •La Mu•
rn,. •-'1i\xic9 -\l11v P1•0or niío:
Pur co,.d11ct.o el~ lo• .;re•. Pérrz Dnllrte y ~. y 11nte eJ
Sr. Xotarin l',ilJ'i,-.o 1,. Anatr .. berto T An,tr11dt-&lt;, hoy me
}13 siJo Plltrpg.1•la (,. euma d" $/í 000,00 (I.Jinco mil ¡&gt;11eos t. val,,r ct.. l.t ¡,óliu núm itl5 :Z:?-2, b.1j,) la cu1l estuvo
a•egnrada mi tinnda madre, la Sra. Maria Guzmán de
Mejía.
DoJ ll usted _las deb"das graoill8 por la elka~ia con
ha sido ateudido eete pagn , antorizándolo_ para publicarlo.--So. atta. S. _8.-Sa/la Jfola.

qn.-

lLXCUEBDO DE LAS FIEST AR Plff!ll nEKCI.AL~ R
~'Ola&amp;C[.U.tJ:S,

"-GICUL.:i:r~~:-rlfST~·~·."±"CO
L&lt;V4""-'00lll
•
Y PllDrU"41UOll.

L,l

CALI.ll l&gt;S S.U F.IUNCUQO l'OR Loa

�EL MUNDO.

27

DICIEMBRE,

1896.

delicioso concierto, habían al culto abeolllto de mis recuerdoe de niflo, por una tranhecho aiempregrata para mi sición lenta y penosa, me traelad:iba, México, al lugar
depositario de mis impresiones de jo,·en.
comzón esa noche bendita.
Aquel era un cuadro diverso. Ya no era la f~mili~; esRecordaba mi pueblo, mi
pueblo querido, cuyos ale· taba entre extraiios¡ pero extralloa que eran mlB aDUgoa,
gres habitantes celebraban á. la bella joven por qmen sentí la vez primera pslpitarmi
corazón enamorado, la familia dulce y buena que procuporfía con bailes, cantos y
modesloe banqu.,tes la No· ró con su cariño atenuar la auaencia de la mía.
Eran 1!111 po,ad.a., con sos inocen~ placeres y con eu
chebuena. Parecía.me ver
aquellae pobreB cat1aeadorna· devoción mundana y bnliiciosa; era la cena d11 Navidad
con sus manjares tradicionales y con sue sabrosas golo•
dascon susNacimitnlo~ y animadas por la alegría de la fa. einaa; era i'lléxico, en 6.D, con ea ~ente cantadora y entu•
ruilia: recordaba la ~queiia siaemada, que l1ormiguea es.a noche en las calles CQTr'ien.
iglesia iluminada, dejando do gallo· con eu Plaza de Armas llena de puestos de dul,er desde el pórt;co el pre- ce@· co.¿ eus portales re~plandl'cientes; con eas dalcer!aa
(J'jU!ceeas que mu~tran en los nparadores iluminados
cioeo Bden, cnriosamente levantadc en 111 altar mayor; con gas, Ún mundo de Juguetl's y dr confiturlll! preciooa.e;
pnrecfame oír los armoni0!;0$ eran los suntuosos palaci06 dnramando por •us vent-.nas
torrentes de luz y de armonía. Era una fieet.u que aun
repique~ q11e resonaban e!1
me caUS11ba vértigo.
l'I ca,u pnn11rio, medio derruilcNACIO :M. A.L·:.HoUlHNO,
do, con ,·ocando á loa fieles
á la míi,11 dt'y•dfo, y aun ei,c~chaba con el cornzón palp1tanl1&gt;, lo dulce voz demi po·
L! }U.VIDA.O EX USA ESQUl~A.
bre y 1·irluoeo padre, excitándonos ,1 mis hermanos y
Al Sr. Lic.. Don VJctorl.aino S.alado A1varez.
, mí t1 erreglnrnos pronto
T
para dirigirnos á la iglesia.,
,1 fln de llegará tiempo; y aun
Aun no cerraban la tienda dll aT,os dos :r.rundoe,• ubi•
Pentía la mano de mi buena cada precisamente eu la l'&amp;qllina (le la calle del ltome·
y sRnta madre tomar la mía ro. Los dependientes no dormitaban como otroe veces,
para conducirme al oficio.
ociosos y canPados, apoyado el codo eu el abollado plati·
Despuée me parecía llegar,
llo de hi p:rbanza y el frijol, t'n tanto que el encargado,
penetrar por entre el gt&gt;n- de lacantrnn, por falta de consnmidoree, echaba un pá•
tío que se precipitaba en la n-aíocon un capitán inválido que rnt,re plática y pl,tica
bumiltle nai-e, svanzar has· Je servía de compaf'lero en una partida de dominó, en I&amp;
ta el pie del presbiterio, r
mesilla inundada de alcohol y de ceniza. Aquella noche
allí anodillarme, admirando del :!J de Diciembre, notlibn~e inusitada animación en •
la hermosura de las imáge- el vecindnrio di,I Romero, tranquilo por lo común á lai,.
nt&gt;s, el portal re!!plsndecien- nueve de l:i noche:
t,e con la e!carcha, el sem •
Ser!nn ceroo de las diez, dPj6 en In ncera an tranvía al
blante risueilo de loe pruto•
,t los últimos pll!lajeros del barrio, cargados de en•
r...,., el lujo deslumbrndor de vapOr
vQltorioe v grande~ pBil11eloe llenoe de frutas ó goloeina&amp;IO!! Rt/11 ~ 1,1au"~, y la ilumi- y aunque ·habfan sonado ya en el cascado reloj de la Bon:&gt;ción espl~ndida del altar. tica lo8 tres caartoa, parecla muy temprano.
Aspiraba con delicia el free•
No había an zag11án cerrado y veíase á lo largo de los.
co y •abroso aroma de las ra- ol&gt;scuros callejones que de la puerta conducían li loa eemas di! pino, y del heno que 11:undos patios de las CBl!I\B de vecindad, ya la línea de los
ee f'nredaba en ellae, que
farolillc,s de papel múetiamente iluminados, 6 allá, en el
cubría el barandal del pres· fondo, la alegre luminaria sobre la cnat Mltaban loa pibitE'rio y que ocultaba el ;iie lluelos que, enrojecidos por el rdlejo pareo!nn festivos
• de loe blandones. Veía des- diablos retozando.
pu{•s aparecer al sacerdote
Vefanee tras las mallas de la.a cortinas las ealaa ilnmirevestido con ea alba bordanadas de las viviendas altas. Sombras chinescas proyecda. con ~u casulla de brocado,
c.lREctnmoo DE 1....s FIESTAS PRE3IDFSCIAL.ffiEN GU.\tl.\LAJAIU
tad!ll! en el visillo, denunciaban una buena concurrenciiL
y f!'gu ido de loa ac6litos, veeKla..,kQ levantado por la wlmtln E,¡pallola.
en casa de Peredo, el escribiente y de Abnecal, el vet.erit.idos de rojo con sobrepelli- naric ...... Y no se había ofdo un solo cántico á lo Jej01!~
LA. NAVIDAD.
ces blanquísimne. Y luego, i1 la voz del celebrante, que una not¡i de las música.s de onerda, el confuso v,cerío de
se elevaba Ponora emre loe devot-0s murmullos del conloa n1ucbachos de alguna l)OSada: probablemente 118 dejacumo, cuar1do coruenzaban á aPcender lBB primeras co·
EN LAS llONTAÑAS.
ba aquello para máa tarde, pues la N}vidad es de lae nolumnaa de iuci.. nso, de aquel incienso recogido en loe ches que deben pasarse de claru en claro.
•
hermOl!oe .Srb,,Jee de mis boaqaee nativos, y que metrafa
1
El Boticario, íaatidiado en apariencia, acabó por salir
El solee ooultaba ya; lae niebla! aecendfan del profun- con su perfume algo como el perfnme de la fofancia, re· del mostrador ni dintel de la puerta. Por lo visto, nadi&amp;
do eeno de los valles; deatacábanee un momento entre aonsban todavía en mis oídos los alegríeimoe eones popu- se enferma la Noche Bnena. y ant· a de la.e doce aqnel esloa Olicuroe bo~queR y 1!'9 negrae gargantas de la cordille- lares con quP loe wnedoree de arpas, de mnndolinat, y de tablecimiento de todo tenía aapecto, menos de expendio
ra, como un rebafio g1gantet1co; d.-epuée a,anzaban con flautas, .aludaban e-1 nacimiento del Salvador. El Gloria de enlad.
Loe enormes globos llenos de agua de color, lan&amp;aban
rapidez hacia lae cumbre~; ee desprendían n1agest;uosae in uulsi,, el'e cántico que la religión cristiana poét.ica•
de IN, 11guda.a copas de loe abetos 6 iban por último á mente ,u pone entouado por ángeles y por nif!os, ncom- un inmóvil relámpago verde brui~a en medio de la calle,
panado
por
alegres
repiques,
por
el
ruido
de
loa
petardos
,
la
intensa luz de loa quinqués•chiepeaban los dorados
envolver la soberbia frenf.e de las rocas, titániCOR guar•
dianesde la montuf'la que habían ó.esafiado allí, durante y por la frpeoa voz de los muchachos de coro, pareoía de loa botes de porcelana correetamen~ alineados, urnas
de rubíes y estalactitas de onix parecían laJ grandes comillares de 11igloa, 111a tempestades del cielo y las agi,a- trasportarmf' con una ilusión encantadora al lado de mi
madre, q11e lloraba de emoción. de mie hermanitoa que
cionea de la tierra.
pas llenas de azúcar candi; adquiría brillo de espejo la
reían,
y
de
mi
padre,
cayo
semblante
1ievero
y
triste,
pa·
piedra artificial del meatrador, y arriba de un aanto el
Los últimos rayos del sol poniente franjeaban de oro
reefa
iluminado
por
la
piedad
religiOl!a.
reloj columpiaba su péndulo rrluciente; en aquel recinto
y de pllrpura estoe enormes turbantes formados por la
niebla, parecían incend:inr las nubes agrupadas en el bo•
aseado, en que nado estaba fuera de lugar, parecía refuUT
rizonte, rielaban débiles en laa aguas trar.quilae del re·
giarse algo grave y tranquilo como la ciencia y sólo inteY
deepués
de
un_
momento
en
que
consagraba
mi
alma
molo lago, temblaban ni retirarse de las l lan,1raa invadirrumpía á la armooía del cuadro, un vago olor de vale•
das ya por la sombra, y deeap..recfan después de iluminar con eu última caricia la oecura cresta de aquella
oleada de pórfido.
Loe postreroa rumorea del día anunciaban por donde
quiera la proximidad del silencio. A lo lejos, en los valles, en las faldas de Iae colinai;, , orillas de los arroyos,
veíanse repo,ando quieta., y silenciosas las vsoadae; loa
ciervos oruzirban como eombrll8 entre loe árbolee, en
busca de 1111a ocnlt.aa guaridas; las ave!' habían entonado
ya BDS himnos de la tarde, y descanaaban en sus lechos
de ram88; en las ro:zm rn encendía la alegre hoguera de
pino, y el viento glacial del invierno comenzaba á agitarse entre lu hojas.
II
La noche ee acercaba tranquila y hermosa: era el 24
de Diciembre, es decir, que pronto la noche de N"avidad
cubrir/a nnestro hemisferio con eu sombra sagra'1a y
1101,"arí• á loa pueblos cri~tianos con BUS alegrfas íoti•
mas. ¿Qnitln que ha nacido cristiano v qne ha o/do renov1:1r ~a.da ano, l'n su inf!lncia, la poé~ica leye11da del
Nac1m1Pnto de ,Jesús no siente en semeJant.e noche avivar~e los mái! tiernos rec11erdos de loe primeros días de
la vida.
Yo ¡ay de mil al penl!llr que me hallaba, en este día
solemne, en medio del eilencio de aqnelloe bo$qu¡-9 ma•
gestuoeOfl, uun en pre&amp;&gt;ncia del magnífico eapt&gt;etác11lo
qoe ie pre•E'Dtaba á mi vieta abeorviendo mis sentidos.
embargadoe pocó há por la admiración qae causa la anblimidad de la n:1toraleza, 110 pude menos que interram•
pir mi dolorOBa meditación, y encer-rándome en 110 reli•
gioso rec,,gimiento, e,oqué todas las dulces y tiernas
memoriae de mis silos j11veoiles. Ellas se despertaron
alegte5 como nn enj~mbre de bollicioea11 avejae y me
tr1ll!p&lt;1rt-1&gt;ron á otro~ twmpoa, á otros lugnrea; ora al seno
de mi lamilia humilde y piadol!ll, era al centro de populoias ciudades, donde el amor, la ami!tad y el placer en
CO)í ~nrrvo L r: L .\ L!.E ¡ 1.D.l. DE: L ILU3TR1SlMO SE!:O R P L.\)í C,\BTE A CAllPEC IIE.-Pil.ActO.DF. Goen»•~O.

27

DICIEllfBltE,

1896.

EL l\IUNDO.

415

han mlls qne unas cnantas
Afuera, la noche plácida contrastaba con el incendio
aceitun11s en la salmuera del de puert.oe y balco11e¡,. En el oscuro fundo de loe cielos,
barril, y era un ir. y venir qué esplendidas eetrellas y qné luna tan clara, tar. lenta,
conHante de galopmas qae ta11 serena, derramaba su reflejo fo~forecente, fingiendo
pedían á grito abierto.
fuegos L!tuoa en loe a1;ulejo5 del cimborrio de IR iglePia,
-MPdio de alcaparras!
recortando llll! corrtctae sombra@ allá de un barandal,
-Favor de un real de chi- aguf de un poste, más lejos de uno cortina olvidada en
les en vinagre.
un balcón.
-Don SantiJigo, échese
En el eilenció ofaner clarísimos loe ruidos, '11 grilerfa
mis slmendrae.
de los muchachos del 7, que rompían la olla a1tn11odo
Un eujeto rt@peta ble olía una atroz al baraca; más lejos, loe acento~ de o.na!etanfa,
i1 grandt'll nar,ces nn Gruyé • 10~ escandalosos J)ilo~ de agua y.,¡ pandno, y á trechoB,
re qne exeudoba grasa, un deJiindose e~cnchar In vaga armonía de un -valse que
enorme queEo rebanado sin adquiría no 11é qné tristeza á eioaa hora•, con aqlllllla lupiedad, colocaba en hondo na, con aqnel silencio, con aqu.,lla eol~dad de la calle
tompeote las dos libras de desierta.
jamón, y la media docena
Por eso quizá . Entitnio Carretones est:iha triste y se rede Alicante.
fugiaba en el dintel dt,una puE&gt;rta, abrigado y friolento,
1C6mo reeonaba el dinero fumando cigarro t.rn~ cignrro y rnlo, poaque habla el
en el cajón del cambio, CÓ· mendigo, dadas las diez, logróMnmovl'r á un transeuntemo patinaban los pelones que le alargó una pesi-ta no so~adn.
iberos de catorce anee, y qué
alegría rPboeaba en loe br1n·
dis de la cantina, en la que
todoe se disputaban el derecho de pagar, Jacint-0Hilváo
el sastre; Figuerolae, el de
la bojalaterfa. y Eustaquio
'frompa, el músico, que ce·
taba violento porqne 1\ las
die:1 habfan citado y )'I\ iban
li sonar, acomodaba bajo el
p/«id 1t cuadros el pabellón
de su instrumento, nn pistón niquelado.
Fael'On haciéndose escaeoe loa transt:untee poce á
poco¡ el primero que cerró
fué el boticario, pero alguien
aeep;nra que tree de sombrero
ancho penetraron al lugar
cargados de botellas, y más
ta1de, por la puerta entornada, fe colaron dos mujeres
de íald11s de percal y tapa'ito.
Dos dtearrapadoe, cayén•
dose de ébrioe, un él y aun
ella, cobijados con la misma
frazada, fueron loe últimos
com pradorea de la tienda.
Espoh·orearon e.n un pnmbnzo cuartilla de afiejo, desmenuzaron un chile en vinagre
y dijeron al perderee en la
sombra:
- /.Pos por qoé no hemos
de celebrar también la Noche
IU' STR!~n!O !&gt;'E:SOR rRA!\CJH'O PlA:NCARTY.-PRJNKR 0111•-ro DJ,CAIIIPF.CllL
Buena?
Cerróee poco deE1pués la de
Y he~fa frío, e,e frío de las noche¡, sin nubes, ese.frío
LA LLEGADA Dfilill,USTRISTMO SEftOR PLANCATJI! A CAMPEC;E!E,-LA CATU&gt;IUI.
•Loe dos Mundos,• y due11o
y dependientes de fieltro y de Navidad qne reclama el hogar caliPnte y alegre.
riana que flotaba en los ámbitos y hacía evocar las más saquito, caminando como &amp;i tnv1 ·ran callos, arrBBtran-Sea por Dio1 ........ , e:xcan ó Eutimio rncudiendo:iu
inoportunas v pedestres imágenes.
do loe piég, se encaminaron ra.mbo á alguna ca1!a en que entumecidas pie1 ana, y al no tene1 tntiio, como otn1e
No escaseaban loe traneeuntea, que ein querer se dete• había [rneca.
....
noches le po~6, lo que acontece á nquelioa q11e Ee hallan
nían frente al escaparate de «Loa dos Mundos,• que seEntonces oyóse melancólico. medroso y largo silbido·
solos, enteramente eoloe, cmrndo il. en alrededor palpi•
gún expresión de una vecina, parecía áacua de oro, un era Eutimi11 Carretonea, el gendarme. que en un crucero,'
tan ecos df fiesta, JlÚEOEe á hacer esos recuerdos, esos
altar, un nacimiento. Habían pintado todo el edificio; jur.to á su linterna, envuelto en su capotón, y en una buobstinados reeuHdo¡, que atrae la tristeza, esas aves qlle
hasta aquella.e eferae sobre las que se reclinaban doa aíl· fanda de estambre rojo y blanco, daba la hora.
contrastan con las golondrinas, porque no boyen, sino
fidee de túnica griega que empu.ñaban al desgaire, resbu¡,can lQdo lo que eP dolor y cuanto es bruma.
II
pectivaménte, el pabellón eapafiol y el mexicano, cuyos
Bien triet!' fS tu Yida Eutimio, en eete México deeco•
pliegues caprh,hosoe cubrían parte del Asia y me•}io con•
. 10h 11oche de N widad! ¡Yo no sé porqué se rnoja11 109
uocido, y sobre todo, en t'fta noche qu11 del ric() al liltitinente americano. AeJ ea que el aparador parUcipó de Ol?f! ouaado se la rPCuerda, y ein &lt;¡uerer, tiembla una lámo deeherecfado •e liga 6. un titimo episodio de la vida.
los brochazos y aparecía embadurnado con un color cie• grima en la punta de la pluma cuando se quieren condenDejaste loa florPcient.-s campos de Guadalnjarapani. velo tirando á verde: colgaban de lo alto triples hlleraa de sar eaa fnti roo, recuerdos en nua Hneal
nirte en busca de tral,ajo aquí, y dl'Ppn~e de no haberte
v_elae -:le colores con su heno correaoondieute, que habfa
En la fiesta del h,¡gar y por eso eri la calle del R'lmecon!ronlado el dueflo de la caea donde servías, te memdo la materia prima más usada para el ornato¡ eobre uo ro se ve(~n. laq vidrieras ilumina&lt;ias y_se escapaba de totiete á gendBrmr.
lecho de dulces, paaaa, nneoea y avellanas, parecían pas- das la.e viviendas un eco de !a alegría mt,rior.
Siempre fueron tn flaco las apariencias, y te sed.ajo un
tear DnO!l bi-reochoa con formas de animales; levant.11.banse los caprichosos envases de distintas formas y colorea
ºde loa vinos y cremas; allá un Emperador Goillermo en
vidrio azul, de busto, encerraba anleete, que tenía salida
por la perilla que cot'onabn el ca.seo; más lejos una column~ de tranaparente vidrio parecía de ambar, gracias 11,I
•licor de Ol'&lt;rn que contenía; 110 faltaba un botellóu de Je rez y hasta un Le6n XII, que por irreepetuoao contraste
era cárcel del embriagante ejenjo.
Una verdadera columnata de latas de conservaa alimen•
ticiaa eub!a ha~l.a el techo, ornada, por supuesto, con recortes y Oores de papel; no omitirem06 al enjuto bacalao,
colipido entre doa diminutos faroles veneciaaoe, ui ,l. loe
illc1tantee picklea en snscárcPles verdee y l&amp;ipr1meB d' Eil•
u en esos codiciados y amplios barrilillos de cristal que
e_nvid.ian lee señoms parn g11ardar el azúcar 6 el.café molido en la despensa; por mero lujo figuraban los duraznoa
en conllE'rva y algo mel'mada se vefa la caja de pasas, roto ya su papel pioado y ba~tante hondo el cromo, efigie
de una manola, en rl lecho de 1118 prensadas 11vaa ........ .
ei!88 pobrea Aolteronae env¡,jecidae y arrugadas de la vid.
Como enorme fruta los quesos de boln, medias lunae
las srgentada,, c,jae de mortadela, juguetee los cajas plateadas del thé qne cenía una banda de papel azul snlpi•
ca~ de gNoglíficOI!_ chinos; todo esto iluminado por ámplro reflf'Ctor, 11dqmda un a•pecto extraiio, .BafiiibMe la
1oz en el oro del coflac de cinco ceros, en la onda verde
del Pil)E'rmint, en f'I rojo de un moscatel probablemente
d_elicio~o ó !'n el crit&gt;tal parfBimo del anisado .....• Proce111ón ordenarla de botellaa it caya cabeza se v2fan el tosco
tarro del c11r11~110 v una obeaa botella de champafta con
au embre:ido eal¡li'cado de oro.
Con razón t •,doe se detenían allf, hasta quedar en el
gran crista.! In huella del vaho de los cariosoa, que hacía!! comentarios y tentadQa por el apetito penetraban en
la tienda, donde no daban a basto; la atmósiera estaba aaliuada de las fu.ertes emanaciones del bacalao; no q11eda•
CON MOl'JYO DE LA. LLEGADA. Dl!.L ILOimllSlllo 811:flOR PLAlíCAB.TK .4 CilLP KCBE.-Loou. M.A.90!110,. y Cv.ur.Tm. lru.u..u..

�27

41 r.

ThC'IEMBRE,

1896.

417

EL MUNDO.

27 DIOIEMBRE, 1S96.

EL MUNDO.

CURIOSIDADES .
.El primrr corlt~ aulqmóvil en Paria.

•

r

CO:S- ~fOTIVO D~ L.\ LL}:r.A-D.\ DELlLl'S'lJUSlMO ~filOR PL&amp;NCART1' .\ C.\MPECIJll&gt;.-Pu7.4 l'RWCI1'AL.

dfa de revi~ta PI uniforme sznl, el gorro con eup!l.flo de
eol blanco, ll\ r,istnlot!l y lus polaino•; mucho t,e perjndic6, meridional imaginaoióJ1, la IPctnra de lU¡UPllas novelas, en las que netut-0e agentes de-la policía brit!lnica,
aprehendían á un eetmngulador ú á un criminal mister1oso, y t!l., lle,•ado de eee carácter ligero que ser,I 111
rui,na, te •oileate un pvlit,mum de novela. Y te pega~te
ohaaco. Ye en.be~ lo que 8B eso de Pstar@e todo el dfa en
una el!(lnina ,1 manera de gallu, sobre nn pie, ~ufriendo
asoleadas y aguBceros )' teniendo que andar dos calles
para conseguir qn.. Je den á un vieja la~ peeef.lle á. l'einLi•
&lt;:!neo centa.,o~ &lt;'11 la 1 ienda; para enarbolar el garrote eo·
bre doscargador~a que se p¡,gan de ,11ulazoi, y resulta
q11e no ri:llen, aino que eet(n jug=do.
Y en las nocnee, las grandes hazañas se reducen á lla·
mar al orden ,¡ los borrachos Pecandolosoa de una canli·
na, y es raro el caso de oprehender á un homicida que
ha perpebrado un crimen con vulgarúiimaa circnnatan•
cias. Te ha sucedido lo que ea nat.ural¡ exlra!'las el .Ag,u,.
.i:ul. e:rtruflas el jardín de ::ian Pedro. la Otra :Banda, y
sobre todo 1t tus parientes, y eobre tus parient8f!. ,L ...... .
aunque lo niegnee, EnLitnio; ee te conoce á legnae que
tienea desequilibra-lo el cQ¡'azón.
Siempre has sido carilioeo, y por eso ¡pobre novio
_1&gt;r6digol ya que no hijo, en esta uoche no eé por qu6 lill!·
r.áa medfo tristón, t.ecaasa. envidia Román tu amigo, por•
que se fué á bailar al Poent.e Blanco y solía platical't.e
cuando estabae de eerv:icio en la noche. QuiBieras paellr
la Noohe Buena rodeado de loe que amas. y no en ana
e~uina en que sopla el viento, congela el frío y solo .....•
Dé¡ate de imaginaciones y silba¡ que están &amp;mdo hu ho1'118.

Y Eutimio paróte en el crucero y lanzó la nota aguda

y t.r1±mll..la de su silbo.to á lo, cuatro vie,uoe, cogió la linterna y empezó á empujar puerliBa; era inútil llamará loa

para que cerraran loa wguane.s abiertos, porque
en eea noche ninguna caaa se cierra. ¡Qul\ algarabía se
escapaba de todW1ellasal compás de alguna pie1m c¡ue
tocaba ya un pobre aguudor en su arpa, ya una música
de cuerda en forma ó cuando menos no plano.
Veíanse por los \"idrioe pasar á las parej11S, y en nno
la sombra obinesca de dos enamorados. de perfil.
Rl discuUa y el lo lo amenazaba con su abanico; alguien
se asomaba á otTo balcón para tirar la pnnta de un ci1sarro, poniendo en fugo á un grupo de perros que retozaban en medio de la calle, mientras q11e el gato de uno
!onda se l!Sonrr!a ~gado á la pared y desaparecía por el
respiradero de una Bccemria, y en el silencio sólo ee oía
el intermitente cbini¡lo de la luz elktrica, que il.compáe
ee oracaba ó brillaba más intensa y pecdiéndoee de vista e gendarme, campnneando la linterna que enrojecía
los bordee de su copot.Sn al doblar una esquina........ .
Yolvía de nuevo al dintel, cabizbajo y fastidiado, en•
c:endia cigarro tras cigarro y al eecupir reapond.íale el
CIIS8J'08

pndian, IO!! invitados de lascasll!! 11egurameute eetaban
en el comedor: adivinábanee p&lt;'r las vidrieras las sillas
vaoías, en deeorden, ni un solo cohete, ni un solo ra·
mor, basta que. dnda la hora, se 1&gt;scuchaba un lejano
palmoteo, saludando un brindis tal vtr.:
Y Eutimio 11e Pstremooia hastfl. la médula. Llegaba eee
momento en que loe recuerdos ee recrudecen, IR emoción
nos invade por completo y la alegría de los otros contraetu con la tristeza de no eé qué nos embarga; Ee bu•
medecen loe ojos: seTeouerda á la ,,iaJre muerta, al her·
mano ausente, ii la novia, cruel, pero idolatrada, y ....... ,.
se murmura algo ....... ..
Resonaban muy cerca las pieadaedeun caballo, el del
oficial de lo~ l&lt;'endarmes, ee acercó é. Entimio, que aún
con foe ojos húmedoe, la voz descompne~t~ y saludando
militarmente con el garrote, dijo con un na:lo en la gar•
ganta:
·
-1No Liay novedad!

El b.o:rnbre poUttco.

Lo pasado ee horizonte rropio al historiador; lo porvenir al poeta; lo presente a político. Reunidos en una so•
la personalidad estos tres oficios, tienen quecompartil'll8
todos ellos á una entre sí miEmoe y que anol.ane algnno.
Grave peligro colocar al frente de un Estado, hecho
para dirigir lo presente, á un lil6sQfo, quien, acoetom ·
brado á 1:nirar la eternidad inmóvil y á. (JOncebir ideas
11bstrac1.as, que presoinden de toda limitación, npenae
tienen ojos para mirar lo corriente.
~ 1J u filósofo d1lndo ideal nbeoluto á. una generación
atrasada, ee parece d. loca nodriza que dleee al recieo na·
cido, no e11 teta, sino la carne con que s.e nutre un adulto, motando así de hambre al que debieri, nut-rir de vida,
por el empeiio en darle un alimento incompatible con
stta quijad.a.s sin dientes y au estómago ain fuerzas.
Setie1J1bre de ISH6.

Circnla por fin en Pari~ eJ primer coche automóvil 1
tenen.,o,¡ el placer de pre.entar ,1 nuestroe lectores Ja lieouoruís de es1, H,hfculo, dejándolos daeiíos de apreciar eu.
l'Bt,tica esencialmente perfectible. Es llinico aun en eu genero, pero rn lo de adelante hiPió1·ico bajo el punto de
vi~ta de la locomoción ontom6vil.
Cn cochero de fiacre, M. Bique,, l.a aido quien con al
concuc~o flnancii,10 de uu rndnel,l'ial parisiense, :\l. Del~BlioD, tuvo la idea de i.Jace1 ejteutar eAe fincre automóvil por )f. Uoger, constructor bien conocido, y la osocia•
eión de constmot,orea de caches íué la qui&gt; fabricó toda la
cnrrocería del nuevo vehlculo mecánico dtJ ~1. Roger.
.&amp;.tnblecido aef el lad-. histórico, de,oribamos rápidamente el coche en cuestión: pert.eoece al tip&lt;&gt; llamado
fandaulet, que tiene la nrrua de conpé y !a.ndau. Su Ion·
git11d emre perpendiculares extreru:1A ee. de unoa tree
metw, entru, to que un fiac1e con su caballo ocupa máe
de ci nC-O. Si como es de espemrsl.", la aplicación de lo■
ñacree nutoruóvllee &amp;e generaliza, ganarán ::::iucbo Ja¡¡ CÍU·
dalle~ en facilidad de oirc11laciOn.
El coche está. puesto en n10viruiento pOr un motor de
eFei.oia de pet.rol~o de un solo cilindro dispuest-o en la
coja que ocupa la parte -¡,oeterior del vehículo. E•t~ mo•
tor n,cibe una mezcla de :iire y de el\llllcia que prmienen
de 1m carburador. La inll11macióo de lo. rn,•1,cla ea eléctrica. El gss que proviene del cilindro ~e e~capa, detapoée
de s11 tr-abajo á 11n amortígnad&lt;1r y de ahí a t e,,pacio. La
-provisión de eseucia es de 13 litroP; el enfrlaminnto del
cjlindro mot,or eet.á Megur11do por 00 füroB d0 agu.aencenadoe en dos reservarios dil'pueetoe lateralmente en la
cajn.
El vapor proveniente del oilludro ,·a á circnlnr en una
c,unara tubulu colocado horizontalmente eobJ"e el cofre
del motot del vebicalo y produce automáticamente una
oiroolaci6n de aire rápida en el interior de esta cámara tu bu lor lo cual facilita ef eufriawient-0 y J:1 condensación
del vapor producido por el calentamiento del cilindro.
La potencfa del motor que puede llegar á 6 caballos, ee
transmitida á las ruedas rnotricos de atrás por un sil!temo
habil.
·
.Asistimos á los principios de una evolucion cuya importancia no pnede pre\'el'l!e. Las grandeB ciudades mercedes á ella, cambiar:ín completameote de aspecto y ga.
narán ai o duda en facilidades da tránsito.

:-iueva lámpara de incande~ceneia.
I)ice el Ekctrical Eng'itlur que se fabric11n por medio
de uno paeta de amianto higroscópico un nuevo filamento pam hlmparna de incandescencia, el cual, después de
inbricado bajo fo forma de bojae de 0.3 mm. de espesor,
se corta en tiras de ü cm. de ancho que ae impregllil.u de
una solución al 30 por ciento de cloruro de-platino. Luego ee introduce una disolución aatnradadesai amoniaco,
ae seca al aire caliente y se calienta in mediatamente en
una llamo Bunaen1 que transforma la disolución de platino en un11 eapon¡a de platino.
Se impregna entonces de u.na solución al 20 por oiento
de cloruro de magnesio y ée calienta, repitiéndose eete
procedimiento hBl!ta qne la placa ee hayo recubierto de
una capa uniforme de magnesio; finalmente, ee sumerge
en una disolución al 10 por ciento de nitrato de cerha.
EL megneeio proteje al platino, y como que 1811 propiedades de radiación de la I u?. de loe metales de cerita eon
más conaiderablee que lae del carbono, parece que estas
lámparas consmneu una C11ntidad de corriente menoa
considerable.

Las mujeres han perdido más mujeres quij 1118 que loa
hombree han extraviado.
P!P.lUlE \t:BER.
El espíritu revolucionario ee comunica por medio &lt;le
un trabajo obecuro que no puede seguirse: es acaso un
microbio.
Lura, !1110JIEL.
Cuando loe pueblos ee han
mezclado en la guerra ó la
pot, durante siglos, no ha:,
llllO que no tenga en las ve•
nas la Bll ngre de los otros.

•*•

El pensador puede morir
intestado, su sucesión no so
pierde jamás.

eco.

-•J Qué bonit.o debe ser tlBO de est.nr uno coo sus gentes eua amigos, muy divertida! Hace dos ailoe ¡qué
diet1Uto pasamos la Noche .Bnena en caae de mi compadre! iq•té cena, era de lo finol Y ll!!O eí, le metimos á lae
copas que full un gll!lto; y ó eeo de la una estaba yo á.
medioa chiles; nada más me daba vueltas la 1111111; pero
eso 111, no le falté á nadie ní armé ellOondalito, con ser
que P.-tronilo andu;-o muy neciop&lt;&gt;rRosalía, que la se•
guiamos e~a noche por todas partee, y la mny gurvia,
nado.m.S.e se reía de no!!Otro!I.• ¡Pobre Rosalial ¡quién le
había de decir que qlledaba Eutimio pensati rn, cual ei
recordl\Se alguna b il!l.oria delicad , !. ...... .. .A. !os anulla.dores ecos del baile ee mezclaban gritos y rieaa¡ muy clanue ola la voz de alguien que pedía •¡sala, eala!,, y trae
nn bnllicio infemal, lo m(wca más y más frenétwa, en
taMo que de UDa azotea, como unaSAeta de lumbre, con
en cauda de thispae, un cohete disparado rugaba el
cielo de la noche: ¡pum! y caían tre,i ,gotas lrunínosaa,
que 611tremecfan , u.n gato, qne sentado en alta citarilla
miraba de hito en hito el eepléndido disco de la luna.
Iban á dru:_lae doce; todo había callado: 10!! ruidos ae

G. .ll. V ALTOUR.

r

El am&amp;ote engañado piensa en el amor y el matri•
monio, como lOH enfermoa
piensan en so enfermedad,
Ob$ervando la de los otros.

J. H. ROl'~Y.
El porvenir es de loa paeblo! que sabiendo maderar
•WI gastos, b.yan manejado
mejor las íuent.es &lt;le vida de
so ríqueza.
!Roc.'JKB.

E.L Pann:11 OOCl\E AtJTOM&lt;JVIL E&gt;&lt;

•

pAZJS.

LA

INUTIL RIQUEZA.-Po1· Jorge Ohnet.

Número 10.-Véanse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1896.
-Y sí le mota á usted?
El coronel respondió muy despacio:
-Ui oficio es desafiar la muerte. Aseguro á usted que
no la tengo miedo; me con:&gt;ee bien. Somos antiguo&amp; ca•
m.aradae. PR.l'l1 un soldado, _qne ha pasado por delante de
la metralla tautas veces Y em pestai'lear, ¿qu/i supone dejarse tirar aun por el más diestro de los adversarios? No
me matará tan c6modomer1te, esté usted eegurs. No tie-LoFÓ.
ne usted idea de Ja íacilidad con que no se acierta al ti-¿Q11ién se lo ha dicho?
.
rar contra un hombre.
-:Mi niarirln, en prim,-r lugar, y después Oehna.
Em:iqoeta permaneció aniquilada, oprimida por la cer-J Cóm,.J ¿lfan coruetido, él esa infamia y ella esa imtidumbre de un desastre, y el coronel, para arrancarla á
prudencia?
. .
-Sí· él ba sido infame ooturalmeote; y ella ha e1do un• sn eombría preooupo.ción, continu6 hablándola y contándola historias, como á los niiios.
prude.°itl'......
•
-Oiga usted; me acuerdo que en el sitio de Tuyen-Por mí c .. uell-, •ftoy ~Pg,iro......
.
, .
-Sr. DeAei&lt;pPrarln ni ,•~r á usted en pehgro, en 110100 Quan, cuando estábamos rodeados, con el comandante
cuidado ha hioio d• [~nd.-rlt&gt;, y en la alte,nati va de com- Dommé, por millares de chinos, un diablo de tártaro iba
promet,-rse 6 dP ab,rndooar á usted, uo ha vacilado y ee á ineultarnoe ante nuestras líneas, i cincuenta pBllos de
l!IEI avs.nzadaa. Estaba prohibido hacer fuego, porque em ha compro111(,t ido ......
pezaban á lalt.or las municiones, y el tunante, envalen-JU.•rmoso corazón! Pero ¿á quién ha hablado?
tonado redobh1ba sus fanfarronadas. El d,a en que el
-A la s.-flnni Mo,~ler.
-¿O., mrido q11~ Pll'.I pobre sefle&gt;ra conoce la miserable cai16n tle Giov11.nnine11i nos anunció la llegada de los que
venían il. libertarnos, el tl!.rtaro vino, más rabioso que
--condt1ct11 de su hi¡o?
nunca, con cara. amenazadora y gritos estridentes, á agi•
- La conocP.
lar delante de hosotros 11na bandera t1mo.rilla bordada
-¿Y q1.é ha hecho?
con llllll cabeza de Ugre. Noest-roe Lira.dores perdieron la
- Le ha llamado á Pll cl\E.8 y le ba rogado, amenazado,
sill cono ..g•1iT nade. Entonces me ha escrito para hacer• p&amp;eiancia y e11viaron á nue&amp;,ro hombre una llo via deba·
me s,iber e11 [moago y para suplicarme que aceche ll Va- fas. El tártaro 110 cayó y volvió á sos gritos, haciendo
lentín y, ai vuPI ve, IP 1u1pida falir esta .coche...... .No ha contoraionee y aullando como un demBDte. Una nueva
vuelto á c,,m..r ...... Eran lu diez cuando solL .... y no descarga le respetó también y él sigui(, con sus danzas
-volverá. h:ista muy tarde, según au costumbre. Ko lengo, y aus injurias. Entonces se mandó cesar el fuego y nuespues, para qné ocupume de él y, _por _otra porte-a es- tro hombre se marohó tranqnilnmente, d•ll!pués de haber
pantoso lo qmi voy é. dt!l)lernr-no pteD!lo más que en servido de blanco á ci.nc11enm tifos, sin recibir ni llna
rozadura. Ya ve oeted que no ee pone eiem¡,r.e llll8 bala
-,J5'ed.
donde ae quiere.
- Ya ve m1ted q11e tengo que pel'!!isLir en mi resolución,
Redel estaba tranquilo y sonriente y Enriqueta se le
1'PUeeiO quti é l pereis.w.
·

-Venmo~, amigo mío, es preciso eer razonable para sí
mismo; he veuido p~ro hacer uno tentativo suprema á
'fin de itnpetlir esP llu~lu .. ,...
-¿Y cómo? pr~gnnt6 Redel, que de pronto se puso
,grave.
.
-Baatal'á qne u~tPd ae pre.ate á ella para que eea_f~c1I.
-Si n•ted ~upii,rn lo ocurndo, no me haría tal pet1c1ón.

representabn en eu salón, contando entre sos amigos la8
peripecias de alg11n11 batalla. Una angustia iodec1ble se
apoderó de su corazón. Le pareció que oía por última vez
su voz vibrante y que ya no le verla máz. Tímidamente
dijo:
-Si eae duelo no ee verificase, e~ría más seguro.
-Sin d11da, pero ¿cómo impedirlo?- Yo he cargado
con todas las culpas, en apariencia, y prefiero mil muertes á presentar al Seiior de Contras excusas q11e no le
debo. "\'a ve usted que todoe sus cálculos son vanos,
que eus tent11ti vas son inútiles y que IBS coaas deben se•
guir su curso.
La juiciosa Enriqueta lo comprendió tan bien, que dejó caer la cabeza aobre el pecho y se echó á llorar no encontrando nada que decir ni o.ro co11su!llo á su dolor
que las Já~rimas. El coronel, sentado á sos piés, casi arrodillado y 1leno de emoción, trataba ful consolarla.
-Yo
lo ruego, sea usted más animosa; me tortura
usted coa su pena. Usted no es culpnble de nada ni tiene
responeabilidad alguna en lo que pa.a.
Enriqneta movi6 la cabe~a como indicaudo que sabía,
por el contrario, que tenía una gran parte, aunque oculta, en lo qoe sucedfa. Redel la comprendió y dijo, bajando :a voz:
.
-.En todo caso, 11Rdie lo sabrá. Nadie aospecbará que
la cólera de ver §. usted tan odiosamente tratada me ha
animado contra el coude. Sí; si yo no hubiera amado á.
usted tan religiol!llmente, no hubiera odiado hu marido.
Pero si muero, habré Pido feliz hasta mi último momen•
to, puesto que está usted a.qní, á mi la.do, tan afectuoea, que esto es mna de lo que prrdicra hnber eol1ado
en mis momentos de Oláa grande ambición. Cese uated
de liorar y déjeme decir In J;o,;,lo mi pensamiento. Estoy
condenado, s11ceda lo que qniern á no ver á lll!ted m'8.
Aoaso eea mejor para m1 desaparecer bruscamente, sentido y llorado por usted, que irme á. arrastrar lejos de

se

�•

-418
aquí una exist-emiia sin objet.o, puesto que se dettli%11ril.
le¡os de ueted. Esto es lo qne mtdito con infinita tri.ateza.
Enriqnet,a le dirigib una mirada desolada.
-¿&amp;-r,I. n~tt!d de~graciado basta ese punt,o si sepsral"l!e
de mi? :-í; jn,go u dolor por el mfo ......... 1,\h! Al venir
nqaí f'@f)t:raba obto,ner de UBled toda.s IM concesionO:l y,
nl e•cncharle, comprend&lt;&gt; que eon imposibles tn un hom•
bre dl' au carácter. Estoy di'se!!pernda y, ein embargo,
no querria que obra~e usted de otra manera. No: ei usted
DO luern tal coruo ea, \al como le admiro y le temo no
wndria yo por usted ........ .
S., detnvo oprimida, indeciEl. Redel cogió su mano é
implorb tímidamente:
-Puede Ulited decirlo ahora, ¡,no e@ \'erdadT
-¡Oh! Ya no hay en mf reaer\"a ni urg11ll0. Sí; Ei usted no foera como es, no le profesaría todo el amor que
ha merecido y que tendrú la ams.rga pena de haber podido darle ........ .
Redel ooj6 la frente hat!ta tocar la mano de Enriquelia,
y pm•terRado ante ella, oom.o delant.e de DiOI':
-1:eudita ,Bea usted, dijo, por el 11ncanto supremo que
me concede. )li corazón e~tá tao lleno de reconocimiento y de 1ern11ri1, que no hay sitio en él para la cólern y el
od10. lT -ted me ha purificado de todos mis malos rnstintOll. Ahora soy de usted, de usted sola. Su predilección me l'le,·a sobre el nivel ds los hombres. :-noeda lo
que,qu!era, puede u~ed éetarcierla de que me ba col•
mado de las delicfas más raras y más pnrRE.
Enriqoet11 qui1-o hablar, suplicar todavía, pero él la.
cerró la boca cot1 ademán acanciador.
-¡Oh! No pronunc:ie oet.ed ni uva palabro. Todo debilitaría mi goc" dh-ino. Est.0Y en el cielo; no me vuelva
oeted á IR tierra. Amo t'. n~tédcomo jawáll mnjer alguna
ha Bido amad.a, y soy dichoso......... \' áyaa~ 1L•ted. déje·
mt', vnelva á au ca~a y rect' por mí; e&amp; todo lo que pido.
r~nriqueta estab!l delante de él, presta á part.ir, tan
pálida, tan tort11rada, con sas hermosos o¡·os n~gros llenos de Mgrimne, tan bermorn, q11e Rede no podía, en
aquel in,tante aupremo apartar de ella su mirada. La joven le dió la mano y él la sintió estremecerse entre la~
soy~~. Los ojos cándido~ de Enriqaet.a despidieron un
fuegoaombrfo, sus labios temblaron yt&gt;xhalando un eo·
lloi11, ee inclinó Pobre tol pecho de Redel y le echó los
brDJ1:oe al cuello, iu~m de ef, loca, entregada, toda suya.
El coronel la separó dulcewentt&gt;, sonrió con ternura, co•
gi6 au encunladorB cabeza con laa msnO!' v dijo, depositando un beeo en lo• hermosos ojos que lloraban por él:
-En el umbral de lo. moerl;tt, no quiero nada de usted
máii que •u alma, Enriqneta. i 110 noe ,·emos mús, no
encontrar,t uet~d eu el fondo do su pensamiento "ino re·
cnerdo@ inmaculados de nueslra ternura, y comprt:nderá
cuánto la he amad&lt;.'.
Acaricí6 con los labios sus rubio@ cabellos y eu frente
altsnera y Bl\bore6 la exqoisit.a et1n•aci6n de tenerla en
ew, bra20,, y de no guardarla en ellos. Después, la acom•
palió hasta ls puerta con fraternal reepeto y la dejó marcharse.
Al dejará ene amigO!I en la calle de 8aint-11onoré, á
eso de 1118 di~z. después de la convereación amenizada
con licores y cignrros que 8i~i6 á la comida, Valent.ín
tomó un coche de plaza y,d 16 ar.den de que le llevase á
la plaza de Anvert'. Allí ee bnj?,, atravee6 el boule,•ard
Roclwcho11rt, se metió en Is calle de Steíokerqoe, &lt;!es·
-pnéf! de cruzar la de Orael y ee éncontr6 en la plaza de
l&gt;aint.·Pierre, en uoaosclll'idad que un pálido rayo de luna dieipab-,¡ por cortoe iastaot.es al fillraree á tra'\'és de
las nubes. Todo era alll eolednd y Rilencio . ...a maea de
la colil)a de ?ttontmann-, coronada por las pesadas construcciones del Sagrado Corazón, ae levantaba vaga y negra. Ni 110 transeunte, ui un guardia. Aquello era un
desiert.o.
El conde tocó en el bolsillo de eu gabálf la c1tlata del
revólver que llevaba siempre para irá aquellos sitios. No
tenía miedo, pero tomaba sus precauciouf'!'. Miró el reloj ¡ eran le,..~ once, y en el eilencio de la noche una campana repitió de léjos la misma hora. Valent{n ee pW!o 11.
pasear, impaciente por la acera; Matilde se retrazaba.
Bajó hasta la cal le de Oree! y, al ll~ar á la esquina vió
á la l11z coo[lll!a de un iarol que por lll oalle de StPinkerq ue llegaba la muchacha con paso rápido. Se arrojó en
sus brazoe, falta de aliento, y dijo:
-Te he h.:cho eeperar......... Me segufan y tenía
mi~do ........ .
--Snpongo que estarás tranquila, ahora qne estás 11. mi
lado.
-Sí, pero lo estaré má, cuando nos encontremos en
nuestra Clll!ll... ., .. ,. ¿t'or qué oo has subido, sencillamente, en lugar de esperarme abajo?
-Por lo mismo que acabas de deei.r ......... Te seguían
y no te ha parecido mal encontrarme aquí ........ .
-Deepachémonos. HAy malos pájaros por aquí esta
noche.
Se cfujgfan hacia la plaza, del brazo, á travét de las tinieblas de la calle, cuando un paso precipitado se oyó
deuósde ellos. Valeutfn sintió que la mano de la muchacha se crispaba en la auya. Matilde no haol6 y aceleró su marcb11, pero el que lee aego!a les iba dando alcance. Valentín cruzó la calle y el otro hi7.o lo mismo.
El coode entonces se paró bajó un farol é bi110 cara, El
hombre que lee perseguía llegó ba.•ta él tambaleándoee.
Llevl\ba una blusa, una gorra y grue!!Oa zapatos. Con la
torpeza de pronunciación propia de los borracho•, dijo:
-¡Toma! ¡La aenoritioga y su eilba.Dtel ¡Tú ereR de•
msaiado barbiana para este espantajo!
Y alart;ó la 1,11ano para coger á )latilde, pero Yalentín
de on golp&lt;1 seco con el brazo y con la pi~rna, le hu.o
caer de nuch9. contra Ja paréd. El hombre se levantó de
un falt, y ya sin apariencia algnna de borrachera,
dijo:
-Eepe ,a no poco, que te voy áarrfglar ......... ¡'Eh! Loa
bnenoe mezo~!
·
A eete grito, apal"ecieron por la esquina de la plaza
tres ho:nbrea, uno de )Oll cualee esta~ vestido de mujer. MaHlde exclamó con ,·ot ahogado:

-¡Sálrate, Valentfnl ;Ee Ra,et! ¡NO!! hao engallado! .•.......
E1 conde oo tuvo tiempo de pedir explicaciooe.a 11. la
muchacha. El hombre vestido de mujer cayó eobre él,
pufla~en mano. Hobo nna corta pelea; nna seca detona·
ción de re,·6h·er, un cuerpo qne cafa en la acera, un grideegarrador: El !aleo borracbodijo:
-Ravet está patas arriba; 1:I silbante tiene lo que neceai,a ...... ¡Loe guiriEI.. .... Cru-;uemos con la chica ..... .
)Iatilde, muda de horror, fue cogida por dos braz,os vigoroso, que la arrancaron de Yalentín, que eetab:i de
pie, pero apoyado en la pared. Una carga de los gmndia.s di~persó la handa en tu tinieblas, Y. en el logar de
la ocurrencia solamente qnednron Ravet, caído de broces
contra el enelo, y el conde, inmóvil, los ojos abiertos Y
fijos y el rev6l\'er en la mano ..... .
A laa siete de la mafiann riguiente, estaba Federico
Clement acabando de ,e,tir8e part&gt; irá caga de Redel,
cuando entró en su cuarto el oE"fior Eliphas. El banqnero,
asombrado de ,·erle nllf tan de maiiana, pregautó á eu
padr~ quP ocnrria, y el d~jo le contestó q11e había sabido
la noche antes, en cru&gt;a de la señora Mossler, que debía
,·erificarse ,m duelo eritre el coronel y el eellor de Contras, y quería ir al terreno para conocer ant.ee P.I resultado. Fedt!rico no t-enía costumbre de oponerse á los deseos
de en padre; pero no pudo, ein embargo, dejar de hacerle notar qne e;io sc;ría una incorrei:ción y que los padrinos del seflor de Couiras podrían oponerse,
-No t.illdrán para qu~. dijn Bliphftl'.
Federico xnirb á su padre con asombro.
-Puedes e~tar tranquilo, aiíadló el ,•íejo; no me ve, rán ...... !\1e q11edart' en ~, cochi.'. Pero quiero estar preseme para ir sin perder momento á informar á la seilora
Mo~sler de lo que pase.
-¿Te :o 11a tnnndndo ells1
-No; pero se alegrará de que lo haga.
Partieron y eran las ocho canlldo entraron en casa del
coronel. Acom¡:mílado por so compañero de escuela el
comandant.e Yalli~s, Redel e~peraba muy tranquilo y
con un aire d., Teaolución qne iinpreeio11ó vivamente á
Federico, va mny coumo"ido. ;Si hubiera oído al coronel, un mómeuto l\ntes, decir l\ sn amigo que estaba resuelto,. no tirar al conde y á e$perar sus tiros, cuál hubiera sjdo su emoci6nl Redel, qne se proponía no rom per con la fl'flora l\Ioa8ler, á fin de volverá verá Enriqueta de vez en cu,rndo al menos, había formado el proytcto de arriesgar Ell vida por ,la satisfacción de su amor.
· La llegada del seilor Eliphas e:s-traM á todos.
-¡Cómo! Fsted, el hombre de la moral y de 111 caridad, dijo Redel riendo, ya á 811,llCÍonar con Sil presencia
estas prácticas ~aoguinari!l!I .... ,.
-Las condeno, créalo neted, declaró Elipbae, pero be
pemndo que mi presencia daría á usteil buena suerte.
La respuesta de su paure el"'.I tan ~ingular, que J.'ederico le mir6 por eeguoda vez con asombro. Pasó por su
mente la idea de que sn padre 110 creía en aq11el d11elo·
pero ¿cómo no creerlo?, los padrinos e~tabau reunidos:
fas armns prontas, el coche esperando. Sin embargo, la
calma del viejo, aquella es~cie de &amp;t&gt;gnridad profética
que había manifestado por dos vecea, parecílli:1 indicar
qne Redel no corría nfogó o pe! igro.
-YamoP; es tiempo, dijo el coms.ndnnt~ Valücres.
Desde oquf á GeoneYilliera tenemos una hora de camino.
- \'amoe, dijo Redel. Y partieron.
Fedel'ico al oír hablar fi Redel de todo ,nenos del objeto
que llevaban en aquel viaje, empezaba ti.encontrar un poco
d&lt;1conlianza. ,,::,i no estuviéramos todoe·veetidos de negro, pensaba, y no sintiera debajo del asiento la caja da
las pistolas, creería que íbamos á casa 6 á almorzar ao el
campo.• Fuera ya d_e me fortificaciones, el coche rodaba
por la carretera, entre dos filas de árboles, y á lo~ dos lados se e:s:tendfan loij campo!! sombríos, baila.dos por una
luz. gris. Al,ljunos carros de hort~anoe ee dirigían bncia
Asuieres. Ni un trabajador en las tierrae. La soledad ero
complPta. A la i:quierda uu ancho mont6n de tierra cubierto de musgo amarillento1 recordaba el reducto de Gen.
nevilliers, qne foé construido en 18i0 para defender la
orilla del Sena y que formaba, melancúlico, un receptáculo á la belud.'\ y 11. la lluvia.
Aquel paieaje vell\do de tristeza pareció á Federico cua•
dro adecuado para \lD acontecimiento trágico. S'.!B temores volvieron y ee figuró aquel coche. vol viendo al paao,
lúgubre, con un muerto tendido eobre loe almohadones
ensangrentados. Levnnt6 con angustia los ojos hacia Redel, que continuaba hablando con la mayor tranquilidad,
y, en el mismo momento, el coche ee detuvo de pronto.
-¿Qué hay, pregum6 Elhipas? ¿Hemos llegado?
-¡Calla! Son los padrinas de nue;-tro adversarsario,
dijo el Oom.andante Vallieres, abriendo la portezuela.
E•oe sei'lores vienen á encontrarnos.
Redel eah.ó vivamente al camino y Eliphas, Federico
y el Oomacdante le imitaron. Prieur y Croix-Mesnil,
que habían,dejado su coche á poca distancia, avan;,;aban
con :iire pesaroso y eolewoe. S11 aotitod pareció tan anor•
mal al Comandante, que exclamó, sin darle casi tiempo
para llllludar:
-¿Ustedes solos, Seftores? ¿Y el Sefior de ,Coutras?
-¡Estamos solos, dijo en tono desolado Prieur, y el l:le·
nor de Contras no vend rál
.:..¿Por qué? ...... preguntó Redel con voz amenazadora.
-Porque está muerto, dijo Croix-Mesnil.
-¡,ruerto!
En lacarr~tera poll'orienta, en aquel paisaje de invierno, bajo aqnel cielo negro y triste, loe amigos de Redel
ee miraron con estupor. , 610 Eliphaa no pestane6. Prieur
afiadió:
-Le han llevado ú en casa, esta mailana, con una pu•
flalada en la e,q&gt;alda,
Al oi r eeto, Federico eintió un desvanecimiento, ante
la convicción de que su padre estt1ba informado del crimen y an~ la sospecl,a de que no la había impedido.
Le cogió del brazo, le llev6 h!ISta la euneta del camino y
dijo con ,az t.emblorosa:

27

27 DrmmmRE, 1896.

ELMUNDO.

-¿Sabías que Oontras seria ase3inado esta noche?
Elipbas le,·antó la cabeza hacia el cielo y respondió
con firmeza:
-Sf, lo eab!a.
-¿ Y hae dejado cometer eee erimen?
-He beeho cuanto dependía d .. mí para ealvar á ese
desgraciado de sí miemo. P.iro yo no soy más que un
hombre y no he podido oblig11rle á entrar en el deber.
Enloncea, he j11zgado en mi conciencia el mal que había
hecho y el que se preparaba á hacer, y le he dejado morir.
En aquella horn trágica, ¿penetró en la mente de Federico ua rayo de luz? ¿Se quebrantó la confianza. ímpt!rturbsble que tenía en eu mujer? Palidt&gt;Ci6, miró á eu pa•
dre con ojos lle11oa de angustia y dijo, apretándole la
mano:
-¿/l qné aludee? ¿Por quG has dido implaoable? ¿Quien
era el amenazado?
-Un hombre de bien, en eu vida, y una majer honra•
da. en su honor ..... .
FPderico btlj6 la cnbeza y no pr1&gt;g11nt6 nada más, En
aqnel momento Rffliel y el Comandante ,allier1:11 ee 88•
paraba u de loe padrinoR de! Sei!.or de Coutras y venían ,¡,
reunirse con eue amigo,.
-Ahí tienen ustedes un pobre diablo, que hll muerto
como había n,•ido, dijo el Coronel con desdeñosa compasión.
-RI. añadió Elipha.q, en el lodo.
-E~te paseo al llirelibre me ha abierto el 11petito. \'oy
á almorzar con . g,1eto, dijo el Comandante Vallieres.
Volvamos á Paría.
La eeiloru \\lolll!l'!r v au Ministro de la Caridad no se
han vuelto á ver. Como babia previsto Elipha~. la muerte de Valent!D rompió para siempre los Ja,,,os de en antigua amistad. 1 nconRolable y, ein embargo, resignada,
pues había dato en aquel !in trágico la irremisible sentencia de la fatalidad, la aef!ora Mossler pPrmanecio encerrada en su casa, cow,agrá11dose con m:l.s pasión que
nunca al alivio de las miaeris9. ~o recibia máe que á Enriqueta y, algunM veeea, al corooel Redto!. Laij dos mujeres pMaron el verano en la Chapelle-8auvigny, donde
permanecieron hasta fin de otofio. Caand1J la nieve extendió rn blanca alforubra eobre las praderns y espolvoreó de blanco loe árb,les del parque, vol vieron á Paría.
Emiq11et.a no quiso coutinnar en la a veo ida de Friedland, ee foé II vivir con la sefi_ora Mossler y fué para ella
11na hija adicta, tierna y tan buena, que nnn noche en
que fas dos estaban al lado df.'I fot&gt;go, perumtivas y me•
lancóliC11!!, la anciana rompió el silencio y dijo:
-)H querida I&lt;;nriqneta, te veo con pena llevar 110a
triste exielt&gt;ncia con una vieja como vo. No haa coooci •
do haeta aqn( la dicha y, ei11 emba,-gó, la mereces como
ninguna mujer del mur.do. Yo aoy responsable de lag
proluodas decepciones y de las cruelBll amarguras que
has sufrido, y quisiera reparar en lo poeihle el mal qne
te he c1msado involuntariamente.
La jovPn juntó las manos en ademán de súplica y dijo,
interrumpiendo ,t la señora i\Ioeslt!r:
-Por Di'os, no te acuses; bien eé hasta qué pu oto eres
excelente l' han sido !alFeadas tns int.enciones. Hemos
llorado 18.5 mismas penaa y sufrido loe miemos dolores.
Eres inocent.e y la vida la sola culpable de nnestros sinsabores.
La anciana '18 quedó un inFtant.e peDBBtiva y como impulsada por lejanos recuerdo~. afllldi6;
-Mossler me díjo UD día: ''TPngo miedo de que sea•
moa ricos. ¿Noe podrá eso eer útil? Pasada cierta cifra,
la fortuna es CO!!&lt;I fantástica y temo que sirva máe para
el mal qt1e para el bien. Dejemos todo esto v volvámo•
á plantar nuestras colee. Con oieo mil· francos de
renta tendremoa mil.e de lo que neoeaitamoA. Lo que exceda de eso será no estorbo y ¿quién sabe? acaao una
fuente de penas." ¡No estaba equivocado!
Se produjo un silencio. La &amp;l'ftora Mosaler eojog6 una
lágrima qne rodaba por su mejilla, y continuó:
-De todos mis dolores, el mayor es ver q11ebrnda tu
existencia y haber contri]:mido á ello. Pero felizmente
eres bastante joven para volverla á empezar. Aquel :1
quien has eido visiblemente destinada te ama y no espe•
ra más que uoa palabra tnya par-a ofrecerte su nombre.
Creo que vacilas en pronunciar eRa palabra por deferencia , mi La he pronunciado, pues, por tí, mi querida
hija¡ es el de:Equite que te doy y que con todo mi corazón
m~ alegro de J&gt;?der darte¡
.
-1Qné, querida madre. BC48t&gt; 9merea ..... .
-Que te cases con Redel, sí, hija mía; lo quiero porque
así asegoro tu dicha y la suya. Le he r.::gado que v,inga
esta noche á hablar conmigt&gt;.
En e~te momento resonó en el silencio del hotel el timbre que aauncio.ba las viaitae.
-¡Ahl estál dijo lo. sailora Mossler.
La puerta ee abrió y el coronel Re adelan!.9 ha.cía las
do$ m11jeree. Bes6 la mano de la señora :Mossler y se in•
clin6 ante Enriqueta,
-Yo preveo que me voy, amigo mío, dijo con indiferencia la reina del oro. A la edad que tengo y para lo
que hago ~.n este mundo, no e~ nna noficio_para trastornarse· pero ha,·aqui una mn¡Pr que no t,ene más que
veint~ anos y á la que el P'l"'enir debe reaervar jn•tae
recompensas. Teog&lt;1 empeñ'? en o[reeérselas yo misma
y quisiera, sin eaperar mil.e ttempo, rW.raela á no hombre
honrado que la ame como ella merece. No creo engailar•
me Redel, peneando qne ern hombre es uet.ed.
El coronel se puso pálido y dirigió 11. Enriqueta una
mirada interrogante. La joven inclinó gravemente la ru·
bia c4beza ~e levantó y faé :l arrodillarse delante de la
seflora ~Io~ale1. Abrazó á la anciana, que temblaba de
emoción, y murmo.r6 con uoa voz que le salla del almn:
-Gracias, madre mía.

°'ºª

FIN.

D10IEMBRE,

1896.

4l9

· EL MUNDO.
Entre eus cabellos caoos!
¡Amor que ennoblece y aaln.
\Ten pronto á mi hogar estrecho,
Que :,a, la miBll del alba
Estáu tocando en mi pecho!

*

**
?.Iie vinjeros pequeftitos,
Mis au~entea adorados,
Los humildes mnertecitos
Á mi cena convidados;
Y a regresan de la misa
Los devotos, los creyentee ..... .
¡Mis amigos, mis ausentes,
.Daos priaa, daos prissl
Dejad ya con planta breYe
Vneatro místico palacio,
Caminando tan dtepacio
Vendn'·is yertos por la nieve!
Mi esperanza qua os desea
Oomo niiia pobrecilla,
En la blanca chimenea
Puso ya la zapatilla.
Oir pienso vuestro paso,
Quiero ver y no we atrevo,
¡Dejad pronto sobre el raso
Mi regalo de nno nuevo!

\

¡~o doblan !as**•
oampanas,
No, que repican!
Plumas de alondra llueven,
No nieve fríal
Díoa ba nacido;
Jea11s no yace muertQ
Que está dormido!

•••

¡Casta ilusión que me alientas!
JSueflo de ilicha sereno,
Si á mi cena te preeent-as,
Seré bueno, seré bueno!
Ya no ,·acilo ni dudo;
No miro mi hogar desierto,
Ni viendo al ni!lo desnudo
Me imagino que está muerto.
Vive; con dL1lce sonnsa,
Entre sencillos pastores,
Ye :l. loa que vaelveo de misa,
Trayéndole mucbas flores.
No pienso con desconsuelo
En loe seres ya perdidos ..... .
;Mie m11ertecitos q11eridos
Estiin cantando en el cielo!
El alba tibia clarea,
Venus en OrieJJte brilla! ..... .
¡ Dejémos la iapotilla
En la blanca chimenea!
ll.IAlWJil, GllTfÉl!Rl:i

N ÜBRA,

LA ADOPCION.

l!!!eil.orlto. Enrlqueto. Airullnr, [d"San Luis Poto-!.]

A MANUEL UPATA VERA.

Acercaos á la mesa,
Mis n•cuerdos, porque os llamo;
ld eulit•11do de la huesa
Mu.-rt~mtos que yo amol
Oosus idae, CO&lt;BI! m.uertas,
llusion a ya perilidns,
Ac.-rl'ROB á mis puertas,
Coeus muntae, cosas Idas!
Jlt! lu eM1a ¡neparada
El ~111611 está vacío,
Cae m11y triste la n('vada,
T.-ngo uiit-do, tengo frío!
Condd11Jos á mi cena,
1\.1 u.. TtAcitoa que yo amo,
Acudid á rui reclamo
Que t-1-ta noche ea Noche Buena.
1'~-tá 3bi('rta wi ventana
Y la lluvia ta Ealpica,
:Mieul.ras 01go la campnna
Q,u, repica.
b111'11 a111igo, pobre hermana,
De n,i C3!á 1.,a ausentea,
V.-nid Lodos tan aprisa
C11n,o ll ~eta hora van á misa
Loa cr;,yentts.
..**que te fn.1@te,
¡l'obre hermana
Si 1ivi1iras todavía,
Cnand, si1iuto mi alma triste,
JI u,ln111s coeas te dirial
J\"1'11, y pronlo, 11e11 ahora!
Cuando 111-gui, la maílaoa
Y á la 111i,a de la aurora
),hu11i, lenta la catn pana,
Tt'rm i nada ya lo cllna,
P11dr1l~ ine, podrál' irte,
Y teudrea,os qne decirte;
¡llnsta la otra Noche Buena!
l'ero uhoia, mi hel'ma.oita,
R.-iua aú,1 la noche obecura,
ll•-jll, pu .. ~, ¡oh muertecita!
To callada sepultura.
Son Jae doce.

* nace;
.
j,*e:súe

Vuelvo el ro~tro al Nacimiento
Y In cera ee deshace
Combatida p ,r el viento.
Nadie cuida á loe pastoree,
Nadie canta villancic:os,
Ni :i la virgen llevan lioree
I,,s ancinuoe y los chicos.
En el heuo blanco y yerto
Está el Dios tt'Ciéu nacido,
Y al mirarlo allí dormido,
l'lfe parece que ea,á muerto.
¡Fe de nii'lo, ,•e11 al punto!
Que tu ,,oz me p11rifique ..... .
Y no viene .v me pregunto:
¿Por qué dobla ese repique?

***

Del árbol en las ramas
:!\lil vd11e arden,
¡Que no tardeo los niños,
Qae no se tllrden !
¿Por qoé no vie-nen
Si aq11( tantoa iaguetea
Y du lees tit"nen?
Esta espada de acero
Para el más grande,
Y soldsdoe dt' plomo
A quienes mande.
Y esta mulleca mbia
Tan bien vestida
Para :n niíla blanca,
Bien de mi \'ida.
Ya ver~is cómo gritan
Los n1ay tra vieeoa,
Y cómo lo, devora
So madre á besos.
Pero e I J\rbol Fe a paga,
füol(uno Ilegal
Y en la Jea ierta a leo ba
Nj au uiño ,.juega!

.=res
.
..
qne venís tan lejos

¡Cón,o nn!lÍan 1·upa~roe cariños
Los qu.e tienen padres viejos
Y no tlenPn hijos lliñoel
1Con qué impaciencia os imploro
Para mezc'ar con míe manos
Yueetroe ricitos de oro
'

DJSde haefo veinte atl.ae, JU8ll Yignol escribía cuentos
en los folletines de los diarios, narraciones en las que
no se ocupaba, como es natural, Bino de asesinatos y de
nifios auetitaidos por otros en sus cunas. Y ciertamente
no era más torpe que aue rivales eo esta especialidad.
Si alguna vez r,.travesáitt por una enfermedad peligrosa¡ Dios os !ibre!-y si no sabéis cbmo llenar 1lla horas de
fastidio de una larga convaleacencia, leed loe .ll'i1terio$ dr
Jlfcuil11101ila1J, qne llO tienen menos de veinticinco mil
lfneas. Allf encoutraréÍ1l todos los ingredientes habituales de edta cocina literaria.
El comienzo es "orprendente, sobre todo cuando aquel
malvado duqne del Castillo Viejo, á la salida de la ópera,
baja al alcantarillado subterráneo, eo donde tiene una
cita con un licenciado del presidio, amigo suyo, quien
debe eil.trPgarle unos papeles que puede.i hacer perder
su reputación ú la hermosa morques.a de las Dos Garitae,
la &lt;mal, por haber cambiado de nodriza, no es la hija de
un Grande de Ea paila, de primera clase, como la cree todo el barrio de Saint 1.iermaiu, sino la de un ebanieta de
la calle Popincourt, en otros tiempos condenado li muerte con motivo de un error judicial, y gnillotiaado, según
la costumbre, en ,·ez del presidiario con el que el duque
tiene esta cita poco confortable y subterránea.
Ya se "eri'l, por este simple ejemplo, que Juan Vignol
conocía perfectamente so oficio.
Sin embargo, el pol[0 hombre no obten fa grandes éxitos; ~ropezaba con mucaos obstáculos para colocar su original y vivfa, por eeta causa, muy mezquinamente. Y es•
to consistía ante todo, !'11 su poca ai¡erte, y después en que
era un modesto, un tímido, que oo sabía abrir11e paso,
recorrer el camino al mo:fo americano.
Naturalmente no bahía hecho sue comienzos literarios
por la novela de folletín. 0oll88rvaba siempre, en el fondo de su escritol'io, pero sin esperanza de darlas á la publicidad, eus dOll obrns juveniles, eecrítae por él en In
época en que conservaba todos sus cabellos y la ambición
del arl.l'. Primero, ei manuscrito de un volumen de ele•
gfas-Ffor,-, d,, un,,io-en donde el poeta se qoej11ba. apasionadamente de las infidelidades de una muchacha que
designaba con el poético nombre de Fragoleta, y á la que
comparaba 11. todas lns enamoradas célebrea, desde la más
remota antigüedad basta nu8-'!tros dlns. La verdad es
qne, en la realidad de los hechos, la inconstante señori •
ta se Hamaba Agata y era obrera en el taller de una florista.. El otro manuacr.ito, más voluminoso, conten111 na
drama terrorífico y medioe,-al, coa este eangrieoto títu •
Jo: Lru ,úaallndorc,¡, y en el cual lOd personajes cubiertos
de chambergos y calzados con alta.,¡ botas, se pasaban recforocamente sos es¡,adas á ~rn vés del cuerpo, en medio
de grandes tiradas lfriCBII,
Por deegracia, loe dramas en vel"l!o na son comestiblee, La•j(ores de ,·uteno no son 1\tile~ ni para ser adere-

�en

DICIEMBRE,

1896.

Club se ase de un barrote de hierro en su cn(da y 11&amp;
desli;a basta el muelle con la agilidad de un mono. Pasado mañana daní de p11118h1das á tres. guardianes del
orden público. ~apero que en esta ooal:llón 108 lectoret,
van r1. tener emoc1ones.
Repeotioamenteel peqnet'iocomienza_ágimotear. Jn~
Vignol di"ertido con rne nuevas lunc,onea, toma el biberón da de beber al m11chacho, notan mal, ¡áfemta!
para Eer la pTimera vez, lnego lo mece y lo c;ue~me.
Pero el novelista no vueh•e ya á so escntono. Qu6da&amp;e allí, pen.eativo, mirando ~ e~ie pobre eér cuya cabeza eAtá en el fondo de la almohada, apretándose las
dos manecillas i;obre su pecho.
Juan \'ignol cae en una 3oloro•a med:taci6n. No ha
muerto del oodo en él aquel poeta qu"' softó eer, cnando
era jov,m. Y ahora recut1rda que m .ñana aerá. Navidad,
y ante esta cuna, piensa en "' nifto qne do_rmfa eobre
paja de orc-, en el establo de B?thleem. El vmo al mun•
do para ordenar á los hombres q11e se ama@en los nnoa
,\ los otros, y allnqne las igle&lt;iilll' en laa que s.e predica ~u
doctrina doade hace dos mil anoe ~err~anez~an en. pie
todavía, los malee causados por la miseria ex1s$8111Uem•
pre.
El nilio mnt.erial y moralmente abandonado, tll ni!lo condenado, por una eRpecie de iatalidad souinl, al vicio y al crimen: he aqnf el libro que es ne•
ce~ario eEcribir, dt'jaudo que en
tíl corran t,)dllt' las caridsdes, toda~ la• terunrM, toda.a las indi·
gnacione~, todllB las cóleras de
su corazón. lle aqnf la novela
qne Jnan Viguol debería hacer,
sí...... ¿Puoen 11né piensa? Juan
Yignol no tiene tulento, nunca
Jo ha tenido. ~:1 lo Pabe dema·
silldo bien. Y si las liÍgrimas lo
ahogan en eete momento, llora
á la v.. zpor el infortunio de e&amp;•
te pobre niño y por su impotencia.
Sin embargo. la puerta ee
abre. Es la tía ..\Tathieu qr1e re·
greaa toda ~ofocada. ¡Oh, esqne
es~á cansada y cad01cal JY qué
roetm más lamentable surcado
de mil ar,11g&lt;1S, rode.1d\l de su
pa.ftuelo de luna!
Y bien, tanto p!!or! El buen
homl&gt;re cedll al deseo que lo
atormenta desde hace algunoe
minutos!
-E.•cm:be ueted, da ~Iathieu,
he pensado durante e•1 ause~·
cia ..... 1!:n 11.1 época en que v1•
yfa mamú, yo ganaba para _loa
dos ...... Bneno! pUt!fl me traigo
á neted con111igo ¿quitlfe us·
ted? ......... Ustetl se ocupará de
los q ueh:i.cere~ de la casa y yo
la ay11d11ré á criar al pequeño.
Y l11 pobre mnjer da un grito,
ee desploma sobre Ulla silla y se
cnbre el ro8tr0 con las wan011;
y como el niño, que se despj~ria
sobre,;altado, se pone tam b111n'
llorar, Ju:m V;gnnl lo toma de
en cuna, Jo mira d., Cl!rc_a y d&amp;poeita en su blanda rne¡tlla un
be.so ya paternal.
Xo es est,\ todo. ¿Sabt,is que
la generosa conducta de Juan
Vigr1olha tenidoparaélaus ven•
taja¡.'7 Comimía, natun,Lmente,
sirviendo lad wi~was clunlaia·
nerías ii su público eapecial;_pero sin emb1.1rgo l1.1y en sn. ultima novela-J::I /,uí'r(ano ,le JJeUe·
,•il/c-yo no h1 qué que no había
en laa utras y que hace s.ollozai:
á lae 1,rríRP.tlll!. 1-:1 tiro uel P,que•
;¡,., Prvlefario h:1 subido y el ea·
critor gana ahora sus vei nticinco c(:nt1mos por línea.
Y ::uín la obra ha sido reproducida pora!gunae hojas de pro•
Yiucia; y cuando hace pocos_(lfaa
J111111 Vignol llegú á la ca¡a de
l11 Socit'tiAd dt! Literatos á ~
brar sus derecho~, tuvo la_ única
alPgría d, su vida de e!!Cntor.
El más ih1stre, el prunero de
los uovelietus de estos tiempoe,
Je di6 un _golpecit.o en la eapal·
da, ante el despacho.
-DJgame eenor Vignol, he
leído dos 6 ~res foUetinee de uaY be sqn( á la anciana contenta! •¡Ah mi bueno, mi ted, en et1toe últimos di11s y be 1&gt;ncomrado en ellos
amable f&lt;'fior Yignoll• E inetslau la cnna cerca del es- mlly bnenae, mny einceraa, muy conmovedoras sobre
·
Mo
critorio del novE&gt;li~ta y la tia MaLhieu sale exhalando ni1ioe.........
Y el pobre hnmbre," ruborizado h!\Sta 1a~ ore1as:- nd~
por lo b•jo bPndiciones. Y ya solo con ol pequefto, el
eBCritor Htl echll á reir socarronamente entre su larga chas gracia~ mi querido ma?etro, contesto halbacea 'b
de placer. Pero ee qne ...... ah1_?rll••···· ... cuando eecn
barba.
·
algo eobre los niños ......... copio dd ,.af,ira/! ....... ..
- t'amoe héme aquí convertido en nodriza.
Y al~¡;re por su bnena acci6n, se instala bajo 'a lám•
Fa.1scs1co C-OPPEL
para y toma la -pluma. Porque dia~tre!-no _hay que
oi ri1arlo moilann temprnno debe envrar á la imprenta
eu foJl,.tf~. Toda la novela ha qnedado modificada con
Ahí, donde falta todo, la naturaleza se encarga de sil·
la rumrrPcción de Rouffe·Tou. Pero aqneUa noche el plirlo todo; Pila hace florecer y re\'erde_cer todos los hun·
cuPntista Pstll de yena.
dimientoe. Tiene la hiedra para las ru10M y el 111nor paSu f'TE'sidieri , precipitndo desde .la segunda _me@eia ra los hombres..
de la Torre Eíffol por otro tuno ele~ant.e, nn v1r,cnnde
que d8"ciende de las Cruzadas y 1D1ambro del Jockey

-Pero ¿cómo? ¿El único colchón delll!~? ........ .
-Es necee:uio ...... Figurese ostedque m1 hermana ~enor, ,-iuda como yo, acaba de caer en cama, Y no,ta_qu1eren en el hoepital á causa de una enfermedad croruca....
y naturalmente debo &amp;)·udarla. lla eido tan b~enu conmigo ...... Me acostare algunos días eobre la paJa. No se
muere uno por eso, ........ Porque cuento dl1iaell!~fiar el
coloh6n cuando reciba mi quincena......... Lo uo1co que
me inquJeta es el pequefio. Necesito cuando menos. nna
hora para ir al Monte d1;, Piedad y á 1a casa de m1 enferma. Siempre f!e Jo dejo á la portera, que ea una buena mujer ......... ¿Pero la ha vi•to usted? ~~ta noche, víspera de Na,-idad, tienen pu cena de familia en la porte·
ría, y á lo~ pmrt.res ya están e_n tono ~e cantar·:.......
¡Vivan los pobres! Juan V¡gnol tume &amp;ni! OJO!! de perro llenos de lágrimas.
.
.
-No hay cuidado, Ha Matl~1eul De¡e uRted la cama
quieta. Yo tengo todavía qmnce francos. Tome ue~
die,: . ....... Y vr1.yase , la casa de eu herma.na ......... En
cu1mto al rorro, l!Avelo usted. á mi. casa. D~erme como
un bieni.v~nturndo· oo me 1mped1rá t.raba¡11r......... Y
ademáe, si ee pone á hacer música......... bueno, no es
tan l)tlsado mecerlo un poco y darle de beber.

,;adaa como ensalada. Era preciso vivir allá arriba, en
Belleville, en un pt,queilo departamento de un qwn\O
piso. Allí habitaba, pues, .Juan V_ignol, ~ c?mpallía de
su madre cril!pada por el reumatismo y gJm1e11do de la
maftana la noche. Para ganar algún dinero-¡~h¡ _muy
pocol-i!I poeta seconvirbó en novelieta popular, a igual
que un pintor entrampado se hace íot6graío.
Dulce y resignado, act1pt6 el o6ci~, -y pu~o en ~I todos
sua sentidos, pero, como &gt;=ª hemos dicho, sm gran re9nJtado. Y eato era natural, ue~puée de todo, porque care•
cía de convicción, de sinceridad, n~ tom.ab~ b~tante'
lo serio sus marquesas bijas de ebametas gu11lotmado~ Y
eue dnques que Ee ¡,aaeabJJl por loe albaftales con abrigo
de pie&gt;1es v corbata blanca.
,.,
El Director del J&gt;¿qi1ei:co l'roktario, en donde Juan.'\ 1gnol publicaba sus bli!t.or,as capacee d~ bac~r dormu de
pie, ltt decía con toda crudeza: •Qner1do mio. se c~noce
que no siente usted nada de esto,,&gt; y no le paga~a stno á
diez céntimos la línea. El pobre muchacho fab1a que era
superior á au groeera tarea, y sofría dando~ men,udo pro•
fondos suspirot. Pero ¿y qaé? Era su ~estmo y para ho.-Oer cocer su escasa pitaoza ~e agotaba mventan&lt;lo aventuras cada vez más extravagantee.
Uno. \'ez, por ejemplo, no hubiese podido pagar dos arrendamientos atrneados y habría eid!)
indudablemente embargado, s1,
en el 1'iltimo extremo, no hnbiu·
ra logrado un anticipo del Dir€C·
tor ctel l'er¡u~,10 l'l'l&gt;letariu, ee·
ducido port-1 asunto de una no·
vela cuya anblltancia en el_ primer f C'lletín, era como sigue:
"'ºº músico de la orqulll!ta del
Ambigú, hijo bastardo, ain saberlo, de un par de Jnglaterr.i,
al volver il su ca,a, des.pués de
la lnnción, encut1ntrn un eequeleto en In C'\jn de su contrabajo.• Bit t'I 7,rói·imo mímtro conlinu«rá.
En tanto que vhió la mam,,
' Juan \'ignol, modelo de_ amor
filial, soportó bastante bten la
,·ida. Pero desde hace dos aftos
que se encontraba tiOlo en el
mundo, eiu parientes, con poeos amigos y con coRtnmbres
caseras, v se aburría enormementll
su piso alto de Ilde,· ille.
-¡Qu~ trabnjo! se decia una
uoclw ,·íepera de Navidad, 811·
biend~ con lentitud sos cinco
11isos porque ee había puesto al•
go as~ático. ¡Qué trabajo! Todavía dicen en el diario que mi
última obrn-.lfo:w, !1 Ou111{•{11iía
-no tiene bastantes p11fia adas.
Serú preciso que resucite á Bm,t/r 1'01\jmm, mi presidiario que
acabo de precipitar. no hace ocho
días de la Torre l,iffel, y que le
facilite víctimas ....... y dei,pués
d1: este rru-go de complao~ncia,
ya verán uot~des corno t!lguen
rehnsándon1e veinticinco centavos por Jlnea ......, ..... ¡ A.h perra
vida!
.,
Al entrar en su habitacmn, experiment{ialgllnOS pequetla11c01!trariedades. Después de una mi•
rada melancólica á su colección
de pipaa, eemejante r1. la d1:l ha·
rém de un sultú.n que ha renun•
ciado r1. este pa,at1empo, Juan
Yignol advirtió que su lumbre,
que babia, sin embargo, cubierto de cenizas antes de salir, se
había apagado por completo. Y
tn \'O necesidad de eneucilll'!!e
l811 manos para encenderla. la
pnrtera le habia preparado mal
la lámpara en ln mailana, y tuvo que cambiarle la rnecL.&lt;1; entonces sol:wieute vió que no tenla l!iuo dos ce1 illos en s11 caja.
-¡Rayos y truenos! exclamó
soltando su juramento favorito.
l'ueaestoy fresco si la lámpara
6 la ln'mbre se vuelvten iJ.apa-•
gar...... Y necesito de ·velarme
para resucitar a I presidiario.
iBoniwi Navid~, entre p9:réntesisl Y cinco pisos que ba¡ar y
subir otra vez por estos cerillos! ......... Pero no! voy á pedir
uno á la ,·ecÍilB.
La vecina ero la tía liatbieu, una pobre vieja, cuya hij11 recientemente aba.ndonada por an marido, babia
m'uerto de parto el me9 de J alio. La criatura t,eoia cinco meses; y la abuela que cosía á máquina, la criaba con
biberón. ¡Cuánta miseria en aquella covacha I El novelista que era un hombre de corazón. había entrado allí
algn~as ,·eets y dejado nna moneda de plata, aunque no
tuviPse rnnchas para él.
-Tunl tan!. ........ Buenas noches, tía Mathien. ¿Me da
usted unos cerilloA?
-Eb ! tía Mé.thieu, ¿qué hace usted a.hf?
-Ya lo ve usted, i:-r. Yignol, respondió la vi_Pja con
voz lacrimoss. Voy r1. llevar esto al ~fon,e de P1Pdad y
ea prreiso que me dé prisa, porque cif'r..-n lea oficinae á
JBB ocho ......... Siempre me darán diez francos ......... Es
¡sna buena, no crea Ul!ted ....... ..

4

•

2i

EL }fUNDO.

420

y

~a llegaaa ael año nuet?o.

º°fo:

°

27 Dwrnmnrn, 1896.

Balada de la .muerte.

EL NIDO DE GORRIONES.
Ancho, hueeoeo, atlético, con los ho nbroa robustos,
las piemne fuertes y el cuerpo encorvado por la edad, era
~I tio R(.que, un campesino llmgonét!, que llevaba con
~ergfa eus setenta y cineo allos y la adminiRtración de
elll! finca- y propiedades, calculiidas por los inteligentes
-del contorno en ciento cincuenta mil duroe; un capital,
diariamente l'igilado por su dueño, que recorría ene tierras sobre un caballejo de mala muerle para inspeccio•
nar y dirigir la siega en Agosto, la vendimia en Septiem•
bre, la si&lt;,mbra en invierno, el esquileo del ganado en
primavera, la recolección de irutas en otofio, y las múltiples faenW! de la ogricultnra en todo tiempo, sin cuí•
darae del calor, ni del frío, ni del aire, ni de la lluvia¡
atravesando uua at.móefera de luego cuando el sol aabrasaba los campos. y una eilbana de hielo cuando la nieve,
cayendo de las nubes, se extendía en forma de m·auoba
monótona deede los má.s hondos repliegues del valle hasta loa mál! altos picachos de la sierra.
Por9.ue el tío .Roqne no quería dejar nada á la inspecci6n a¡ena; la más i11significante semilla pa,aba por en•
tre stis dedos antes de caer sobre la tierra, aquella tierra
13Uya, completamente suya, á la que quería y amaba con
ternuras de abuelo y codicia de amante celoeo; tierra de
la que no se habla separ1.1do nunca y de la que parecía
hijo, y mejor que hijo, producto. A tal extremo se había
compenetrado con ella, por su aspecto, parte integrante
de ella misma.
Su cuerpo achaparrado, duro, lleno de ángulos -y nudo•
sido.des, asemej.ibale á una encina ano~a, dotada por un
-capricho de la Naturaleza de la facultad de transladarse¡
su rostro, corUdo por la intemperie, era del color de la
tierra labrad11, no parec(a sino que 11n solo arado había
hecho los surcos de la una y las arrugas del otro; como
crece entre louurcos lacizañn, desigual, reyuelta y sal{li•
cándolos á trechos, crecía la barba hasta su cabeza puntta•
goda, coronada decabellos blancos, que recordaba los pi•
-cos inacceeibles q11e se er¡,:uíao sobre la montafia, co bier•
tos de nieves perpetuas. El tío Roque era un pedazo del
terr11f10, las raíces de su ~·ida arranc:1ban de él,
:S-i so dineYo, ni sus hljos ( cuatro hombretones ya casados), ni BLB aiíos, ni sus fatigas, fueron bastante r1. ind11cirle al reposo, á la existencia c6moda, al vivir quieto
de un anciano pudiente...... Quebrantlibaae su ealnd con
el rudo trabajo r1. que ven fa entregado desde el amanecer;
algunas noches de invierno una tos seca deagarraba su
pecho: no pocos días de verano sinti6 un abogo, un prin•
-cipio de aefi:x:ia, que le hizo detenerse y buscar apoyo en
el tronco de llil árbol; aconsejóle el médico, multitud de
vect:s, que deecanaaee, que re· ,unciara á la labor diaria;
pero el tfo Roque se encogía de hombros, se burlaba de
-consejos. y de dolencias, y al romper la aurora se bebía
un Yaeo de agnardiente, ensillaba eu caballejo y al cam•
po, á ínepeccionarlo todo, á qae trabajasen los braceros,
tl que produjese la tierra, á que no estropeasen á su querida, la única hembra que había sabido pagarle con usura eus desvelos y eu constancia.
¡El reposo! ¡Entregará manos ajenas el cuidado y con·
servaci6n de lo suyo( valiente locural.. .... ¡No ver sus tierras sino á ratos y como un paeeante más! ¡Cómo si
aquello fuera posible! ...... ¡Como si él, acostumbrado r1.
trabajar sue terrenos y á dirigirlo todo, pudiera resignarse á vivir inactivo, á convertine en espectador, ::t no ver
-c6mo en laa maf!anas Irías del invierno desflora la reja
del arado la tierra húmeda y palpitante, para que lama•
no del sembrador arroje en su seno la simiente fecunda·
-dora; á no contemplar bajo los rayos abrasadores del sol
de Agosto cómo e! trillo desgrana la requemada el!piga
y la horquilla 11.1 recoge y la pala la avienta, para que el
trigo caiga convertido en granizo de oro sobre el ancho
mont6n que cubre la era y qne se eleva en forma de pirá·
mide; quedlll'l!e eu c1111a, bajo la sombra perezosa del empa•
rrado cuando la hoz arranca de la cepa el lozano racimo
v el carro lo traslada al lagar y los mozos lo pisoteu1 en•
t0Illilldo canciones hasta qne, conVf!rlido en mosto, lo
recogen las cubas y fermenta en ellas y de ellas sale trasformado en chori o rojizo que humedece los labios y calienta la sangre; no tomar parte en la recolección de los
frutos, en el esquilo de sus ovejas, en la labor harinera
-de sos molinos, en la confecci6n y refinamiento de en
aceite!.. .... ¿Era eso Jo que querfnn de él? P11~s que no lo
esperaran. El baria eiempre lo mismo, recorriéndolo to•
do, vigilándolo todo. A caballo mientras pudiera tenerse
:firme en la silla; en un car.ro si no pod!a andar. ¡ ~unque
fueee á arastrnel
¿Quién iba á hacerlo si no lo haaín él? ¿Sus hijoe? Tenían que cuidar lo de sus mujeres. ¿Un encargado? Como ei dijéramO!! un ladrón, un tramposo, q11e no podfa
querer 1uás que su provecho. Y él solo quieto, dejándose
Tobar en tllll! propias narices. ¡Que no! ...... ¡En seguida! ...
¡Apartarse de sos t-errones, no ealudo.rlos á todas horas!
¡Cómo iba á intentarlo; si 108 q11erfa tanto; si en verano,.
al irse á acostar, dejaba la ventana abierta para recoger
todoe los l'llmores de la noche, y no cerraba en tiempo
algú.Do las maderas para no desperdiciar ningún rayo de
eol, ninguno; ni siquiera el que 1,e bosqueja en el horizonte al amanecer, sin alubrar casi, como el parpadeo de
unos ojos que ee despiertan!
El que quisiera verle furioso no tenía más que hablarle
de ello.
Muchas \'eceB le habían propneet-0 sus hijos, cada uno
-de por sf y prescindiendo de los otros1 irse á vivir con él,
ayudarlo. Pero el tío Roque se neg6 wempre. Si bubie,sen estado solteros; bueno; con la recua de 111 mujer y de
los chicos no; el casado casa qniere. Saufa que de favorecer á nno se hubieran enfada.do los demás, y bastante se
odiaban al penpar en IIU' eventualidades dP la herencia
futlll'tl, para que af!adiese él leña al luego. :Xi un hijo ni
un adm10istrodor. El uno y el o~ro le habían de robar.
El eolo se bastaba para eu negocio.
Aaf pasaron at\os, y el tío Roque se fue poniendo achacoso y débil; ya no podía montar á caballo; apoyado en
nn bastón de nndoa, recorría sus propiedades y presen•ciaba las faenas del campo con toda la energía de su es-

421

EL MUNDO

En la mística noche callada
Una trémula voz desmayada,
A wi oldo, llorando, llegó;
En la mística noclie callada
Una extrafla y doliente balada
Con palabras enfermas cantó:
•Cabecitas cual pálido, lírios
Qne al incierto fuJgor de loa cirios
la medrosa tiniebla eW1alt.ais¡
Cabecitas cual pálidos Hrioe
Que las nocbel! de intensos delirios
En beata q11ietud esperaib;
Ojos turbios de vírgenes muert112,
Ojos de liondae pupilas abiertas
Dilatadas de frío y dolor;
Ojos tlnbios de vírgenes muertas:
¡Ya jamás en las noches de~iertas
Lucirels como estrellas en florl
•Manos láciae de mnertaP amadas
Que teneis las blancuras sagr.tdas
De la costa camelia imperial¡
Man.:&gt;s láciaa de muertas amadas
Que babeia sido en un tiempo, besadas
En la límpida noch.e estival;
·
.Lnbios muertos, que hoy sois de violeta,
¡ Ya no hay besos que alte:en la q.uieta
Contracción que la muerte os dt.-Jó!
pfritu, i&gt;mp•iia•lo 1•n •0~1.\lner y p11'!ear aqnel cuerpo ~ue
se tambaleaba sobre In ~umba. Pero como sus dolencias
le hacían quedarse en ca~a muchos días; come no lograba
inspeccionar o todo, ni los mozos iban tan derechos, ni
lae cosechas producían tanto como antes¡ como esto era
verdad y lo era también que el tío Roque ¡¡at11ba muy enfermo y el trabajo aoabab3 con él. y -u l!lllud tenía nece·
eidad-e11 opinion de loe médicos-de absoluto descauso,
resolvieron slll! hijos obligarle á cambiar de vida, y fueron á verle una noche y hablaron con él. senti\ndoee en
torno del si116n donde sn padre desc!llll!abs y oía eus proposiciones, contrayendo su boca sin dientes y fijando en
ellos ene ojos astutos de campe• ino.
El hijo mayor lué el rncargado de decírselo, y se lo dijo claro, ooo rudeza no desprovista de carino y lealtad.
-¡Padre, usted está inútil!.. ..... 1La vida que lleva no
le sienta bien! Es preciso que descanse usted y que arre·
gle la manera de encargar á &lt;1tro sne negocios.
-¡A otro! Y ¿á inién?-rep111!0 el viejo.
-¡,A un extraño.
-Eeo de ningún 1llodO,ccoutesbnon l011 hijo!! ácoro.
-Entonces, tá quién? ¿A uno de vosotros? ¿.Qaeréis
vosotros tres que se encargue Antonio de las fincas?
Los preguntadoe arrojaron ~obre el presunto favorecí·
do una miradn de rencor y desconfianza, ¡Encargarse
Antonio de t&lt;,do! Para aprovecharse de elb; para quedo.rae con lo mejor. Do ninglrna manera. Preferirían r1. un
cnnlquirra.
Leíruie eeto con tanta claridad en sus ojos, en las frases
ir6nicas y sutiles con que respondieron d. la pregunta de
su padre, gae el viejo les dijo sonriéndose con sonrisa
entre burlona y triste:
-Ya Yeo que eso no os conviene. Lo presumía. Noos
niego tampoco que estoy malo yqne el cnltivo delas tierras no anda tan bien 00010 a!los atrás. ¡Qué remedio! ...
Tendremos paciencia. Yo haré lo que me sea posible.
-No, padre. Usted necesita descansar. Se lo ha dicho
el médico y se lo repctimo@ nosotroe.
-Pues vosotros diréis cómo se arr¡,glll.
-Mire usted, como medio, hay uno.
-¿_Ontíl?
-Cédanos usted las tierrau, repár~laa entre nosotros á
su glll!to; de ese modo nos evit3remoa pleitear por lae
pMticioneB cuando ee muera usted; noEotros cuidaremos
cada nno de su parte, como usted mismo, y neted descansa, viviendo al lado de eus hijos, del que usted desee,
porque todos le queremo:, bien, y nos desviviremos por
complacerle.
-\'amos-dijo el tío Roque con voz 11ervioea-queréi11
here.::.arme en vida.
-¿Nosotros? ........ .
-Sí, no me enfado; es natural que penséis en ello; pero oídme:
,
Cuando vosotros érais muy pequeños cojí en el alero
de ese iejado un 11ido de gorrion81l; me los llevé it caaa;
los puse en una ¡au.a y la dej6 encima de la ventana.
Los padres, que h11b(nn venido detrás de loa .gouiones,
empezaron á dur-vueltas en rededor de aquella careel y
á pfar dolorosamente. .Por fio, uno de ellos se echó á volar, VJlvió á poco rato con un gran-o de trigo en el pico,
-entró en la jan Is, di6 de comer á una de las crías y mient:tas él prauticaba la operación, "e fué el otro gorrión y
volvió también ...... carg3do de trigo ...... en fin. que los
dos padres ma.,tuvieron áloe pajarillos, ni más ni menos qne cuando estaban e11 el alero del tejado.
«Creciecon .as crías, y ~charor ala~; ya revoloteaban
dentro de la jaula; loe padres seguían alimentándolos¡
cuando e11tuvieron los pequeños en dieposició:i de volar
por su cuenta, puse yo unoe espartos con liga delante de
la jaula; hice prisioneros á los padres y d( libertad d. los
hiJos . .A. los padres los encerré. ¿Y 1!3bliie ,•oBOtrOI! loque
pas6?-dljo el tío Roque con 11eento burlón y duro.-Que
lós -p~~res ee murieron de hambre; porque ninguno de
loe h1Jos se ocupó de 1arlee de comer.
-¿Y qué queréis decir con eso? exc1!Ull6 el mavor de
loa hijos.
•
-¡Qué) .Que no despedazaré mí tierra querida :fl!?T vosotros; que os vay11ie á. vuestra Cll88 y que me de¡éis en
la mía. Que no me qllÍero encerrar en la jaula.
Y el Uo Roque, riendo á carcajadas, se metió en su
enarto,

"IOh, Purezas! Dormid vuestro sueiio
En los brazos del último ensueilo
Que turb6 vuestra paz virginal
Y en loa brazos del último eosuefio
¡Esperad la llegada del d•ieño
,\ la cámara blanca nupcial!•

A través de las pnrdns neblinas
Muchas vi~enee ví peregrinas
Que la tráoca Reyna besó;
A través de las pardas neblim:e
Deegranando BllB notas mezquinllll
Lentamente su~ notas perdió......
ÁNTRl';OR l..EscA..'iO,

Diciembre 19 de 1806.

•

PAGINAS 'JE ALBUM.
r.
SU'.RPRISE.

-¿Es bella?, he preguntado.
-Oomo nn jar.mfn.
-¿Es inteligente? ¿Ea illll!trada?
-Hay algo en su st!mblante que recuerda el génio de
Corina, y de sos labios brotan conceptos dignoe de PIA·
ton.
-¿Es l!edactora, gracio!!ll y atractiva?
--Sus pasos son cadencias, sus movimientos ritmos,[.
al contemplarla se sueña en horizontes aurora.les, en ee.
vas perfumad6S, eu palacios de nácar, en cascadas de
perlas.
-¡Ahl entoncP~ he descubiert;o on misterio. Cuando
en estas tardes de Otoño, en la!! penumbras del anoohecer, bajan por la conj11nci6n celestial de los rayos de las
estre1las amiga~, r1. los vergeles cubanos, el Dios cupido,
y el Angel de la Carid11d, ¿sabéis á quien vienen á admirar y , bendecir?
Á. IILLA!!!

II.
SONIU8AS CREP[l;;CrALAR.ES.
A

EvA~GELINA ZAIBli.NA.

Eres-sobrina mía-tan dulce y tierna, tan bella y ruborosa, comi, lae vírgenes dibujadas por lllurillo 6 cantadas por Frédéríc, et artista prodigioso de EL Puoo11.
En el Otmio del aiio y en el invierno de la vida, la pluma suele arrastrarme hacia las oo~as triúes. Hoy, al declinar la tarde, la atmósfera eelá cargada de obscuridades
y de corrientes frías,
A 11esar de ello, me presentaa tu libro de recuerdos fn·
timos, y no quiero empaparlo en lágrimas, ni rodearlo de
sollozos, ni empequeñecerlo con decepcionea, Bino cubrirlo con divinales ea_peranzae, aignas de tu coraz6n sencillo, de tu mente cfarlaima v de tu so:-;nrsA cru:.PUS&lt;'n,AR;
de esa s.onriea de la ,ual decía )Iéoard que ,e siempre
diáfana, como el rayo de la luna que defc:iendeá baliarse
en el ambiente fresco del :ign3 dormida, en el p~rfume
enamorado de las fiores.
Acepta estos ap1111tu como un rocío de consuelos, ya
que, según exclamo.ha Brilland, en la Naturaleza es el
rocío la -ver.illdera yiili,·, 11u1ti11d.
Disculpa á IaJoconda,-pura, peromiateriosa. Continúa
siendo casta, con orgullo, ~o olvides !ns debilidades bumanaB, porque olvidar no e.i perdonar. Ama mucho, ¡,ara
que puedae defeJ)derte del amor. Eota1,. en la manan.a de
la juventud. En torno tuyo, toclo s,,,..¡;,,, lodo canta y mi
mayor anhelo es que jamás te veas obligada á repetir, con
el sublime trnvador &lt;le las inquietudes del alma:
¡,~v~. lncientc sol , &lt;"ampo d e flores,
ca,.,_,,,.¡a¡ c,elo azul, numlls!...... La vida
E., J1orrl ole tragoola entro c,.¡,leruloreol
Al&lt;'DRÉB CLO:Q'l'E

y ÁZQCXZ.

.

�422

EL MllTJ)().

27 DICIEMBRE, 1896--

ANATHEMA SIT.

Sin embargo, soy an poco hada y quiero probarle que•
fuf sensible a tu atención caritativa. En adelante t:iempre que abras la boca para pronunciar una palabra, saldrán de tolla. diamantes y pt::rlae tinas que podrá.a recoger
y que te hadn máe rica que una princen; de aaerte que
si el corazón te lo dice, podrás cnwrte con un príncipe,
porque poseenla una dote suntuo.a¡ circUDhtancia que nopodría diPguetar á ningllDo de los príncipes actuales, cu •
yaa tinanrGas están generalmente en mall,imc, estado.:, Dichas est.11s palabras la vieja desapar~ció y la joven emprendió de nuevo, muy proocupada, el camino de en ca•
ea, no ein haber hablado mucha:: nces en voz alta, para
no decir no.da y simple!llente porexperimentar el (abuloeo privilegio de que la vieja .la bahía invt'ati.io.

Si negare alguno qne f!anta ·M aría,
del Dios paracleto-paloma que albeaconcibió ain mengua de su doncellía,
ana~ma aeul
.Anatema el que recbua lo!' prodigios sin segundo
del botón intacto y úber que da fruto aiendo yelllJl¡
que los vientrea que conozca, como légamo iofeolllldn,
no le brinden 11ioo espurias floracionea .....• aoatemal
Si alguno afirmare qne Crieto divino
por nos pecadores no murió en .Judfa
ni su cuerpo fe!' hostio. ni su sangre vino,
anatema eeal
Aaat.ema los qne ríe11 de oblaciones celestiales
eh que un Dio~ -loco de amoret!--es In víctima suprema¡
que no formen para ellos ni l!U harina loa trigales
ni eus néctares l!Rbro~os loe vrñedoo...... anatema!'

Si alguno dijere que el alma no exli,te,
qne en lo~ craneoe áridos perece la idea,
que la luz no surge trne la sombra trnte,
anatema sea!
Anatema loa que dicen al mortal que temn y áude,
anatema los qne dicen al mortal que dude y tema;
que en la noche de Hlls duelos ni un carilio los escude
ni los bese la eeperanza de loe justoe ...... anatema!
Diciembre de 180/i.
A.YADO XKR\/0.

Las dos hermanos legendarias.

r-"~0

(' \.\..( 2
~~ -º)
,&lt;")

............,..

U11bía una vez (cuando menos yo dejé que me Jo contaran porque no fuí á wrlo), doa hermanas que habitaban con su madre, viuda proba~lemente, (porque no se
dice nua palabra del papá en esta historia) una casita en
nn bosq11e. ~.\unque no faltaban las casas en ese boaqne
.. acaso haya qnien 88 asombre de que tres mujeres sin de:
fc,nsa hubil'l!en tenido el valor de permanecer en medio de
la selva, sobre todo en nna Jpoca en que loa lobos y lo&amp;
jabalíes no andaban torpes y ee ignoraba en su ruavor
parte los neos mlia element.ales de la civilización. Ea" de
creers.e qne ell!lll encontraban Blt pequefio beneficio, sea
qne d1es!-'n do comerá loe lenadoree ó 11ea que eet11viesen
en connivencia con loa merodeadorée y loscont:ra:andis;ae y que au9 cuevBS eirriPeen para celar las mercPncfaa
robadas ó adquiridas con !rande. Este punto hn permanecido obecuro, pero como P.9 perfectamente inút.il para
la int.eligencia de nuestro relato, nos dispeoaaremoa de
c~clareurlo á 9ioruo.
Esas doe hermanas, como sncedediarinmente en nnestras ciadade;, más progretoiatas, no tenían la uoa por la
1Jtra mae que una simpatía mitigada. ~ns relaciones eran
,~xpotáueamente agrltlulces y máa agrias que dulce~.
En primer log_ar la hermana mayor era morena y po·
eo[a un par de OJOS nl'gros capaces de p :nerceloeoalaza•
b:1che y de de~concenar al ébano; en tanto que Jn menor
enorgullecía u.e u na cabellera rubill capaz deponer cau~tlloaoe á los trigos y ojoa azolea de un azul transparente
y límpido que t1vocaba los cieloa &lt;le l\layo v los marea de
Septiembre. Fácilmente comprendt:réis qu·e esas dos hermanas tu ties•n la nna por la otra e~ntimientos á~idos•
lal mayor e.stimaba que no se tenía el derecho de ser t~
insolentemente rubia como en bem1aaa menor y la me•
nor coD!lidera ba como iujurioso ser t.,a 'imprudentemente moren~ como eu hermana mavor.
En otro~ t.érmi no~, e11ta, eefiorltas .,floreetalee,n 11e deLMtaban cordialmente, lo cnal es muy t.rú;te pero tnás
común de ló que ordiuariam~nte se cree.
~\demás sus carac1.eres diferían de una manera tan
cierta y posith·a como el color de eue pnpilas y el tinte
do.i aus cabellos. La mayor, naturaleza espatl.ola, era tao
ardiente, pet.uh1ute y -v~inglE&gt;ra, como la menor, temper1lmeuto ei;ca11di01wo, era. plácida, tranquila y reposada
~o se pasaba caei dfn ~in que las dos hermanas antag~
nic:is no to,•ic_eo la una para la otra palabras vivaa y

"ª

prop6l!itos hiriente@; no ee eabe lo que h•biera paeado
en la.a noches si 110 hnbieern tomado el prudente partido
de conFagrnrlas al Euefio.
Sus di,cuejonea diurnne dtgpnarnban rora vez en que•
rellas caracterizada.• gracia~ íi la int.erl'ención Ealudable
de la mamá. Esta 1íltirua, como puede verse, ¡ay! en 1a
mayor parte de las familias 111odernaP, _no tenia por sus
Jos hijas una predi lecci6u igual; para la mayor que se
le parecía en Jo f(sico no mi;nos que en lo moral, dejaba
ver una \·iva preferencia . ..iaí, todas la8 ,·ecea que intervenía en ene eternos debatll\l tomaba con wui parciali•
dad deplorable el partido de la mayor contra la menor.
Esta, mny eutlcientemente reeign:itla respecto á los f:entimientoe maternalf's ni atm esperaba á que se maniit:atasen; para evitar di~goetos procuraba eclipearse dulcemente ~an luf'go como ofa los paeoR de i;n madre en la
escalera. En una palnbrn, la vida ee !e habla vuelto insoportable; pero la característica de la vida es dejal'l!e
soportar aun por lae personas que la juzgan insopor•
table.

!o!aturalmente, la madre •*•
y la hermano n1nyor hicieron
11oflama con el milagro. Eso no Fe había visto jamáe, diez.
veces se hizo reierir á la joven, con todos los detalles. loe
aconteciruientoe de la mariana, no 8iD haber tt•nido cuidado de colocar anLe ella una iumenFa ce~ta niáa habituada :i ,·erRe llena de putatae que 11: diamautee y de per•
las flnae. Eran aquelllll!, riquezar, incalculoble•: la madre
y la hermana quisieron apouerarsti dt&gt; el.al', pero con
gran decepción de su parte, apenas tocabon la cesta, las
piedras prl'ciosas de,;apancínn como por encanto. Acuearcn á la hermano menor de qne les traía mala suerte,
mas no por eeo dE&gt;jaron de ver deeaporecer, sin poderlo
remediar, innumnables te.eoroa.
Fu.; precieo reflexionar: «Hijo mía, dijo la madre, ea
probable que los diamantes no ee deevane1.can ~ino porque no no!! pertenecen. En sumo, no hay razóu para
que la hnda no t~ haga el mismo preAente qne :í tu hermana. Por qné había de eer ella la prderida? Ya e11bea
to manera do conducirte¡ no te es difícil, pul'P, rnlver
aqn!' de.~parramando perlas linBE; eiltonceR podrás ncogerla~. venderlas y constituirte una dote rnl que nn príncipe te demandti en matrimonio. Xo es per~pectirn que
me diegu~te volverme nu día la suegra de un soherano
auténtico. u
La hermana mayor con ,·ino en todo. - };~perando que
sn hija hablll.!!1• e11 dianm11te11 la madr,~ lmblnba de oroFuése puea In jo,•p.n 11011 rnaflima al bo!!t1ne, ee c,~loc6 eu
el paraje indicado por ~u hermana v el'pe1-f&gt; la b11enaven·
tura de la ,·iej:1.
·
1':~ta, no tard,í en aparecer, vacilante y de~fulleciente
bajo en carga de lelía. La joven ete 1•n•cipi1.6 á eu encuentro y Je ~uplicó quii la dejase ayudarla: uCon muchogus•
to-respondi,i la vieja; ahora eetoy extraordinnrian1t,ntefatigada. El amo q11e me emplea es cruel y exige qJe lle-

*** ee encontraba en una
Un día que la hermana menor
calle del bo~que ocupada e11 recoger cr~i01ples,11 vió venir
á una vieja 10da encorvada b-Jjo el pt:so de ramazones
muertas de que babfa hecho un h11z coosiderabhi, mar•
chaba ptmoeawente, apo¡ada BObre un bast.ón nudoso y
ca:ia ano de .e ns pasos hacía campanear w cabeza ,•aci•
!ante. Su rostro eftaba hollado por 1118 arrugae y sua pobre!! ojos grisas denunciaban una fatiga tal, que loa cora·
iones más seros hubieran moY(dose ti piedad.
Nuestra jo,•en no pndo tolerar Ain emoción la vieta de
11na vPjez tan wiBerable; ee aproximó á la carupel!.ioa y
le dirigió estas palabra@: ~~\ladre mis, soy joven y robaeta, no ~a conveniente que me ocupe de la M.cil labor de
recoger "eimpleP,'' en tanto qne ,·os pen11ie dolorOl!amente para llevar esa cargR¡ indicadme el paraje en 9-ue
debeie depoeitar esta le!ia y en tanto qne buecaie las hierbas en n1i Jugar, yo haré la tarea injusta que se os ha
impuesto; sí, inju11ta, porqne está por encima de las fuer•
ve yo una carga que excede en mucho :1 mis íuPT1.11s. Anzas de una viPja y buena mujer como Vlll'.•
hija mía, me haces 11u eervicio y Dios te lo recom•
La campeeina respondiú: -Hija mía, tienes generosos da,
pensar~...
aentimientoe y yo te probaré qne sé reconocer loe; no h~e
.Aquí 11e trata de Dioe-pens(, la joven. ;;eguramente
obligado á una ingrata. Pero tranquill!!ate: si cazgo mJB
viejas espalda~ con un fardo tan pet'ado, no es porque ee hay error; la otra vieja llevaba 1efia por gn~to: fleta tra•
me obligue; yo misma me he impue~to la tarea. He tra- ba~a porqne ~e lo exije en perra vida; me he eqnivocado;
bajado toda mi vida y me sería penoso convencerme de 901ero traba¡ar para una hada pero no para la primer vieque ya no soy buena para nada. :r-:n t.anto que el cielo ¡a 9ue se me presente: eeto sería estí1pido. Y arrojando
me cooeer\"e fuerzas suficientes para transportar mí lefla á t1Prra las ramas exclamó: ••Buena vieja, no me has midesde en medio del bosque hasta mi cnisita, estaré tran- rado¡ te imaginas acaso ~eri:ímente que yo voy á reveo•
quila v me re.iré de la vejez. No tengas, pues, remordi• · tar por tí sin provecho? Otro día si gasta¡,; lo qne es aho•
ra te comprometo á que vuelva.~ á car¡tar ta lefia sobre
miento!! y continúa buEcando tus simples.
Lua hombroeJ porque BÍllO muy bien podrfa quedarPe ahí
hasta el fin ae los tiempos, 6. menos r1ue le crezcan alas ....
-Te has bnrlndo, pues, de mí, repuso In vieja.
Te peeará, hijita: has nrado abandonando mi Iei1a
porque con ella me caliento. No tardará~ en arrepentirt/.
En adelante no podrás pro[erir una palabra ein qui'! balgan de tn boca víboraa v eapoa. Eeo te enseflarii á burlarte de las hadas, y eÚfriráe tanto más cuanto qne to
hermana menor continuará llo,·ienü.o perlas y diamantes.'•

,,-/~

*

\_\·'½

Á (
-

Todo p~6 com'! el hada fo ha~fa ordenado. Pero-1oh
de·senface unpreneto y además mmorall-Pucedió que la
generosa herrnnnll menor acabó sus días en la mi!!erin
porque á fuerza de haber •secretadon diamantes ,. perla~
no encontró Joyero que quisiese comprárselaP, e·n tanto
que la maligna hermana mavor, acabó loe ~nyos en la
opule!Jcio. ~or!lae á fuerza d_e expectorar sapos y vil.oras, d1ó naCJm1ento á bactrac1oe y á rP1&gt;tiles tan perfec•
cionadoa qne todos loe jardines zoológicos del mllndo se
los diepatabao á -precio de oro.

¡[

. 1
De aa antigua coquda la hermo,urn,
las ganas me qoitú de hacerme cura.
CA~IPOAl!Oll.

27

DICIEM:BRE,

1896.

El epitafio revelador.
¡Yo lo había amado perdidamente! ¿por qué me amó?

F.e extrailo no ,·er en la imaginaei6n sino un solo penea•
miento; en el conzón an sólo deseo, y en la boca un
nombrtl solo: an nombre que se sube ínce,,antemente,
que sale como el agua de I!.laoanti:ll, profnndidadee del
alma que se lll!Oman á loa labios, que se dicen, que ee re·
piten y que se murmuran sin cesar en todas partea á mo•
do de oración.
No contaré nuestra historia. El amor no tiene mils que
una, y siem·pre la wi~mu. La encontré y la amé. lié aquí
todo.
Y yo había vivido dnranta un año con su ternura, en
sus bra.tos, entre sns caricias, en sus miradas, en sus tra·
jee, en sus palabras. envuelto, ligado, aprieionado en todo lo que procedía de ella de un modo tan oompleto que
va no sabía si era de día ó de nacho, si estaba muerto ó
,·ivo, en el viejo mundo 6 en el otro.
Muri6.
.
El c61no, no lo ~é. Yolvió mojada una noche de lluvia
y al día siguiente tosín. To:sió cetca de una &amp;emana y ee
acoRtó.
¿Qué pasó? X o lo sé.
Loe mf•dicos venían, escribían y @e iban.
Trafl\n remedi~; una mujer se loe hscfa beber.
Sus :uanoe estaban calieotee, su frente ardiente y húmeda, su mirada brillantti y tribte.
Yo le hablaba y eils rne respondía. ¿Qué nos dijimos?
No lo eé t:uopoco. Todo lo he olvidado; ¡todo! ¡todo!
~iri6. :'tle acuerdo muy bien de eu débíl sll!pirn, PI
último ténae ~u.,piro.
J.a enf~rma dijo: "jahl• Todo lo comprendl.
No he sabido otra cosa. Nada. Ví un cura, y me habló
de ella, y lloré.
l\le comnltaron ~obre mil cosa!'. Me acuerdo i,in embargo rnny bien del féretro, del ruirlo de los martillazoa
cuando chwaron la tapa. ¡ Dios mío!
La enterrarou. ¡Eoterrada! Ella, en aqnel ag11jero. :\le
escapé. Cnrr(. Camiriil mucho th,mpo pór las calles. Oe8•
pu~a vol\'Í á mi casa. A.I día siguieote hice un viaje.
.Ayer regresé.
Cnando volví ti ver mi coarto, nnestrocuarto, nuestros
muebleP, aqnella cn~u que había qnedado, todo lo que
qoeaa de la vida de un ser despnés de ¡¡n mnerte, me vi
dominado por nn EentimienLo de peear tan violento, que
eetmJ II punto de abrir la ventana y arroJarme á la ca•

lle.

No pudiendo ya vivir cm medio de aquellas C-Osat1, de
aquellas paredes que le habían encerrado, abrigado y que
debían conserrnr en ens inperceptibles hendeduras, mil
átomos de elln, de rn carne y de bU aliento, tomé el soru•
br;,ro para rnlir.
De rPpente, en el momento de llegará la puerta, pMé
por delante del gran e11pejo del vl!eMbolo que ella había
hecho colocar allI para veree de.pil•s á cabeza cada día al
salir, para ver si I.Odo ea tocado estaba bien, si estaba correcta y linda d~.sde las botitas al Rombrero.
Me detuve eufrt&gt;nte de aqnel espejo qde tantas veces la
había reflejado.
Tantas y ta_!ltas veces, que por fuerza había debido
con!!"n·ar ~n 11n:igen.
Allí eRtaba yo de pie, tembloroRo con loa ojos lijos en
el criijtD l. profundo, vacío, pero qne Ía habfa contenido por
entero, po~eido como yo, tau to como mi mirada ap8l!ionada.
Me pareció qlle yo amaba aquel espejo; lo toqué, esta•
ba frío.
¡Oh¡ ¡ loe recuerdo!:'! Espejo doloroso. ea~eju abrasador,
eepej6 vivo, eepejo hornble que hace sufrir todas las torturlls!
¡Felices loa hombres, cuyo corazón, como un espejo
en el qne se deslizan y ~e borran lo~ reflejos, oh·ida todo
lo que ha pasado ante fl, todo lo que ha contemplado,
mirando con dilección Ru amorl ¡Cómo i:-nfrí!
Salí, y á pesar mío, ein saber, sin qnererlo. iuí ni ce·
menterio. En"contré eu tumba eenciltísirna, una cruz de
marmol con estas valabraB~
"Amó, fué amada, v murió,"
¡ALU estaba debajo de la tiura, putrefac¡a! ¡Qué ho•
rror! &amp;&gt;llocé. con la frF-nte tocando eL tierra.
Allí permanecí mucho tiemp.&gt;, runcho. Deepnée me dí
cuenta de que la noche iha cayendo. Entonces un deseo
extrano, loco, un deseo de aroante desesperado se apode•
ró dE&gt; ruí.
Qnise puear la noche cerca de ella, última noche para
llorar sobre s:t tumba. P1•ro me verían y me echarían.
¿Cómo hacer? Me ocurrió una Bt&gt;lncia. Me levanté y
me pu11e á rngar por aquella ciudad de loe deeellperadc.s.
Caminé y caminé. ¡Qué peq11ei\11 ern aquella cindsd ol
lado de la otra en que tié vi ,•él Y sin embar¡w ¡cuánto
más nim.1ero~oe son esos mn!'rto, Qne los vivo11! .Xo hacen
falta C&amp;Eas alla~. callee, mucho eep11cio para las cuatro generaciones que ven la luz, bebiendo al mismo tiempo el
&amp;gaa de Isa fnentee, el ,·lno de ln~ viii:111, y comiendo el
pan de las llauorru,?
Y para todas las generaciones dP. loa muertos, para toda la eHcala de la humanidad bajada haHa nosotros, casi
nado, l1ll campo. La tie1 ra los ..-uel,•e á tomar, el olvido
los borra. ¡A.dios!
En el extremo del cementerio habitado, \'Í repet1tinamente el cement~rio aba ... uonado, en el que los difuntos
viejos acaban de mezclnrae al suelo, en el que las mismas
crucer ee pndren, en el que Fe pondrá mailnna á lo,i recitín venidOl'.
Estii lleno de rosas libres, de cipreses Yigorosoe y negro¡,, un jardín triHe y ~oberbio. alimentado con carne
humana.
Yo el!taba solo, bien solo. Me acurruqué junto á un árbol verde. Jie oculté l'ntre sus ramM espeeaa y l!Ombríaa.
Aguardé embutido al trouco, como llll Jláuirago agarrado á un trozo de baque.
Cuando la noche estuvo negra, muy negra, salí de mi

EL MUNDO. ·
escondite y me p11Be á caminar suavemente, á pe.troa lená pasos sordos, sobre aquella tierra llena de mnertoa.
Yagoé mucho tiempo, mucho. ~o la encontré. Con los
brazos ext,mdidos, loe ojos abiertos, chocando en las
tumbas con las manos, 10!'1 pi.el!, las rodilla!!, el pecho y
hasta la cabeza, caminé sin hallarla.
Tocaba, palpaba como un ciego qua busca 811 camiuo;
palpé piedras, crnces, enrejado~ de hierro, coronas de vidrio, coronas de llores ajadas.
Leía nombre~ con mis dedol', pasándolos por las letras.
¡Qué noche! ¡Qné noche! Ya no la encontraba.
Nada de lona. Yo teuía miedo, no miedo espantosoent.re aqurlloa estrechos senderos, entre aquella línea de
tnmbas.
¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tambas! ¡Siempre tumbael A derecha, á izquierd11 1 ante mf, eu torno mío, por todas par•
tes tumbas!
:i'lle semi sobre una de ellas, pue9 no po Ha ya andar,
de tal modo qut! ae me dob1aban las rodillas.
Oía palpitar mi corazón. Y oís otr11 cosa también. ¿Qné'i
Un ruido confneo, sin nomllre. ¿Estaba en mi alocada
cabeza, en la noche impenetrable 6 b1jo ia tierra mi8terioea, bajo la tierra sembradadecadáveres humano¡;? ~Iiraba á m1 alrededor.
¿CaLioto tiempo estuve 9.!fl No lo eé. &amp;taba paralizado
por el terror; estaba ébrio d11 espaotu, pronto á. ahullar,
pronto ,í morir,
••
De repente me pareció q1le la losa d!I mármol en qne
estaba sentado se movía. ~o había dudo.: se wov(a como
si algtlDll mano la levantara.
D~ un salto mP pnse en la tumba vecina y ví, sí, ví al·
1.arse toda derecha á la pi,.dra de que acababa de separarme y el rnnerro aparPció, un esqueleto de~nudo, que
con su Pspalda eocon·ada la re:hazaba.
Yo ,·efa muy bien, aunque la noche era profunda.
En la cruz purll' lePr:
•Aqn( reposa Santiago Olil'ant, muerto á. la edad de 51

tos,

I\Í\09,ll

u Amaba á lo. rn) oe, fué honrado y bueno y murió en la
paz del Seiior. ••

El muerto lefa tambí..ín lae inqcripciones de las htmbae.
Recogió deepné.a una piedra del camioo, unll piedrccitn
agud11. v ee puso ú raspar con cuidado las palabraR.
Lae bonócompletamente, lentamente, mirando con sus
ojos vacío!! el pnetito en que estnban ~rabadas hacía poco,
v con la punta d!'l hueEo q11e h11bía eido su fndicP, 8€cribió eu letras lnminoeas como esas lfneM que ae trazan en
las paredes con el,extremo dt" on fósforo:
«Aquí reposa Santiugo Olívant, muerto á la edad de 51
ai108,.

t&lt;Apresnró la mnerte de su padre, al que de@eaba heredar; torturó á su mujt!r, robó cuanto pndo y murió mise•
rablemente. •
Cuando hubo neo.hado de escribir, el muerto inmóvil
completó In obra.
Al volverme vf qlle toda!&gt; la~ tnmba.~ est.abao abiertae,
que Lodos los caclá.verea habían salido de ellas; que todos
tawbiéo habían borrndo las mentiras inecrit.as por los parient.e s en la piedra funeraria para eftnblecer la verdad.
Y yo veía que todos habían 1lido los verdngos de sus
prójimos, iracundos, deshoneetos. hipócritas, mentiroso~,
calumniadores, envidiosos; que habían robado, engaiiado,
realizado toda clase de actot1 abowinab1€'s, 11qaPlloe bne·
nos padres, aquellas espo~ fieles, aqnell8ll júvenea ca,q.
tas, aquello@ comerciantes probos. aqnellos hombres y
aquellas mujeree llamadas irreprochables.
Eecribfan todos al mismo tiempo, en el dintel de au vivienda eterna, la cruel, terrible y eauta .erdad qne todo
el mundo ignora ó finge ignorar en la tierra.
Pensé qne ella había d~bido trozarla !'obre su tumba.
Y ein miedo ahora, corriendo en medio de los féretros eotrenbiertoe, en medio de loe cadávere~, en medio de los
esqueletos, fuí hacia ella, seguro dt~ Pncontiarln inme•
diatamente.
Lit reconocí dei;de ll'jos, ein ver su roRtro, en el sudario.
Y Eobre la crnz do mármol en que hacía poco había.
leído:
«Amó, fné o.ruada y ruurió.~
Yí:
~salió un din para engallará su amante, tuvo frío con
la lluvia que caía, y murió. »
Seglio me dijeron después, rne recogieron inanimado á
la madrugada ~iguienie, cerca de una tumba.
GuY IJE lUAUPAss.u,T.

LA GUITARRA
Ramooa del Cabo era viuda de ItOEendo Tercias, cabe,
de carabineros, muchos allos, allá. en Andalucía; después
l11br:1dor. en calida l de colono, en eu tierra; un valle
muy verde y algo sombrío de la wontsila ~tnriana. Ro•
11endo había trn(do de Andalncía tuda la 9al que había
podido, qua era poca. porq11e á él Pe le pPgabau mal las
cosas de más alla de Plljart!s. Era t.,onachón, callado, muy
amigo del ordt-n y de la autor.idad y de las tradicioneé;
volvió de Andalucía con el nmmo acento de Piñola que
había llevado, y tan poco gracioso como faé. Pero eso
no quitaba que le llamasen el andaluz, ni qne cllllJldo
habla rmdr:d1n, labranza de vecindad grntuit.a, pero con
lo comida por cuenta del . beneficiado, "e le ~ase una y
otra vez que cantara eantare11 el.e por allá, c11e1 ca~i de la
tierra del moro. R1J?eodo no cantaba; decía que no ba•
bía aprendido; y si le apuraban, se levantaba con sn ración y salía á comerla á la r¡t.&lt;í11tana.
La misma Ramona. creía qae su Rosendo era pájaro
mudo, que no había aprendido cantares por el mundo

423
adelante. No recótdaba haberle uído coeae de aquellB.8'
que le pedían, ni á solas.
Pero nació Pepín, cua11do e I Cabo ó el Andaluz ya empezaba á ser vie¡o; y ea padre, que al volver del trabajo
al obecnrecer, la cogía en bra?.oe, e11 cuello, y ee sentaba
á zarandéarJe, delante de la puerta del corral de las vacas, muy por bajo, y como con cierta vergueuza, le cantaba, caEi al oído, cantares aodalnces, eiempre triste11, y
trasformados por el asturiano rdractario en monótono
arrastrador ae cndenciaP, prolongadas y eefumadas, al
ueo de sus montanas. Resultaba d.e aq111clla me1.cla nna
.Andalucía sin sol, peco no sía poesía. Hu.mona sorprendía á ,iu marido en aquellas R&lt;wdadr~ melódicas de eus
recuerdos ,t,idaluca, pero no le decfa nada; y, de eoslPyo
contemph,ba al chiqnitín, de ojos l'oiiadoree, que n,ira•
ba á su padre embobado, como si el cantar le hipnotizara dulcemente.
Ello filé que á loe tres añoP, Fepín, desnndo de medio
cuerpo ahojo, y de medio cuerpo arriba no mny vestido,
ee eentab:i sobre el eetiercol de la r¡ui11t111u, y cantaba, con
precisa imitación, al eetilo de ru seflor padre.
De..de entonces se empezó ,1 ajar la atención de la fa.
milia en el nrlc '!"~ p1111íf! el cliico pura coaaa de voi "
o.ido. El señor cura de la -parroc¡.uin ovó C&amp;JJW!r ti Pepe
cnando éste tenía seis aliu9, y di Jo que él, que tocaba bruatante bien el órgano, afirmaba que el chico podía ser
buen músico si le cuidaban la e lici6n.
ll.oRendo volvió un día de In ferfa con una ~uitarra y,
con gran asombra de lfalllona, f8 puso á tocar con algu•
na torpeza de mano, pero con ~mti(lo. Y en los ratos de
ocio que bien eabe Dios que eran pocol!, se empeñó en
dar lecciones á rn hijo. ~:~pectácnlo más extraiio no lo
habfa habido 'por aquella Lit:rra. l'n aldeano de aquellos
valles con la gui~nrm en los brazos, era algc, mrnca ,•iato.
Claro ek! qu1;1 Roseudo, qne FPgu[a siendo lila so~o como siempre, no daba explicazionee á nadiP. ni con~entfa
que le oyeran lo,s vPcinos cnntar y tocar. Si Je rnrpren•
dian en tal recreo, luego dejaba libre el put!st.o y se alejaba murmurando. Ni :1 Runona ni á nadíe babl6 jamás
de aquellas coeas que.eentfa car,t:\ndole airea andaluces
á su hijo y oyéndolt: á Pepín r,:petirlos con una vo.1 tri:1te, llena de lágrill)as, como la suva..
· .-\ los ocho al1os Pepe tocab:i todo lo qne Mbía rn padre; y lo t.ocaba mucho mrjor, con m,(s expresión 1• lln1pieza. Ramona entonces empezó á participar d11I encau.
to¡ y mientras iba y ,·tmfa por el honeo, atareada eon
BU'I quehaceres de matrona de aldea, ofa enibeléPadn al
m1ísico chiquitín, qne buscab¡¡ lo!! rincone!I obi;curoia para t!nsayar, creyéndose solo, nue,•ns melodía~ quo el iba
inven~ando &lt;&gt; combi\1:indo. Se habí~ hecho 0111y amigo
del gaitero del pneb ~• qne le adm1r:\b:1. Y lial.iía queverlos á lo~ dos deba¡o de la ¡1¡mrta entre pr90Uu$, coust.iu1ido~ en academia fllarwómc:1, imit:1ndo~e muiu·amente
El gaitero gu~ría que la gai~ tocase CO!)lO una. gaita:
rrn, y _E'epín 1m1taba con la g111tana la gaita. El intento
del ga1tero era vana empresa: Pepía solla '&lt;'encer grandes
dificultades. Sí; la guitarra ns~nriaua de Hoaendo y Pepfn tenía algo de gaita: lo que le comunical&gt;ao de su alma padreé hijo, que erau, como las nieblas dP s11 mon.
tafia, e~píritus de suave melancolla, sin brillo, no sin
poesía; de ensueños callados, comJ cantelo~o~.
RoPendo no pudo pree.,nciar los mayore~ prog•esos
mnsiculeA de su hijo porque le rno.tó nna vaca, wá¡¡ pacífica qne él, de una cornada, ab~olotameute ir1m/,,nt,,ri11
Fu? al corral; la vaca e~tab:i w1ridr1, el Cabo le ei;t~ba
prepar1'nuo la cena, ella creyó qne era otra co,a, volvió
la cabe:ta, asuBtada ...... y mutó t1l amo. Como e~te accidente l!e VPU algunos.
Por mucho tiempo e~tuvo la guitarra col!iada en e.l harreo, sin qne Pepfn, que y~ enbía qllercr 11. su padre y
maestro, se atrev1~ra á pedirle e t conrnelo de lo~ tristes
sooe3 para acompailar su dolor y el de J!U madre.

i&lt;/*

Iba crtciendo el rapaz y con él su aficiún á la m1ísica,
á la triste s.&gt;lm• t.odo. Como diría Cnmpoamor, a/,,,~aha
el(/ /JQ1·d,ll1 ,·11 1-0 se,u,iblt. Era pálido, delgado de pocae
palabr:is como su_padre. No ee animaba más que cantan•
do al son de la gu1turm1&gt;o1as crndulu:us, historias de amo•
res, nostalgfa~ del amo!'. mnterno. f!;¡ tenía manre· pero
á s.u modo, cada ,~z qne el cantar lrnblaba de la 'madr;
aoeente, de la madre muerta, Pepín trrul«d'I rl u~vo...... ,
ee acordaba de su padre, que era pora él como una ma•
dre también. Parecía qne no, y el Cabo tan callado y al
par&lt;:cer apático, llcwd,a , ,, cu~a. Se conocfa ohora ~n el
c,rcí'!. Ramona, qne era act:va, menos tncituroa, jamás
hubiera soepeclmdo que su Rosendo fuera t:in importan•
te en el ruando, como veia ahora, que le echaba de me•
nos. c'?n un d0lor como de ahogo.
.!!;J 1enóme110 t.'ll ~uy ~eneral. _Esos .espfrilus suaves,
pacíficos, de poco historia, que viven e1n ruido, cuando
se van del muo~o se convierten 1-n gritos coostnntea del
dolor de anstncrn pa,a loa seres m:1s ego!atru;, á quienes
amJ&gt;nrllraban con sn bondad, en paciencia, eu suavidad
car1ilosa y sin demostracionel! aparatoeas. &amp;l les olvida
mal á eeos mansos que i&gt;e llevan coneigo toda su bien•
a venturanza.
La gmtarra, q11e en los primeros meses de duelo Ramo~a prohi_bió !}Ue se toc~ra, llegó á ser C-Omo una' evo•
cac1ón mM1ca. Como quien cumple ritoe de u:i culto
primitivo d+J la religión familiar, hijo y madre ~e juntaban para tocar y oír, N'Spectitamente, la guitarra que
Rosendo había tmído de la feria. Los caotart e ·andaluces, que un andaluz no reconocería, les parecfnn la voz
del difunto que se comunicaba aeí con ellol!.
Pero además la 11adre estaba orgullosa de las facultades de su hijo para la múeica. Varias personas 1,eritae
habían confirm.1do el dictlÍmen del párroco. Pepín podfa
ser un bnen ml4ico, ei se le educaba el oído v la voz No
ae eabe cómo, ee fueron abandonando poco á poco loe proyec_toa de enseiianzn artística formal, metódica.
::-.o dejaba deber un dogma en la casa, hasta en toda la
parroquia, que l'epe el Cabo cantabo como un ang ¡ y bacía ha~lar y llorar, sobre todo llorar, á la guitarra; pero
ello fue que la educación musical se fué aplazando, y Pe•

�424
Pfn invoque aprender las labores' del campo como cada
liijo de vecino.
•
Signió tocando de alicióa, pero nada máa.
Lo peor no [ué eso. LO peor fuó que 6. lob quince allos
:Pepe no nparent.aba m{i.s de doce 6 Lrece, y II los diez y
nueve segltfa flacucho; pequello, débil, como criado á la
sombra. l siarupre tristón. eoñador de peuas. Loe cría•
dos tenían que hacer.lo qoe era superior á Ja,¡ [nenas de
Pepe; la ,·n,ieria, co11 esta carga, no daba lo bastante para
vivir; en los anos da mala cosecha R"mon:i. del Cabo tenla qne empeilat'l!e. ~o se quejaba, lltl ch1ro; pero el mal
estaba en que Pep(n no :servia parJ la labranza, y otros
que venínn é. enpli r 110 trabljo se comían gran parL~ de
la escasa hacienda. Esto deseeperaba al músiCQ, que ea•
bfa ruejor que nadie cnán radical era eu inepti,ud de labrador.
Para colmo de males, Pepe se ensmor6 como se ena•
moran loa tristes taciturno~, l'Olladorea y enfermizos, con
alma y vida; con iuerza y conetaocia. Y casi fuá peor lo
que á él le llenó de alegría; que Remedios del Capellán,
,s obrim, di' un clérigo pobre. u~ hizo caso, le corespondi6
porque era más fino en el querer que otros de la afdea, y
porque l~nfa aq11ella vo~ y aquel wodo de decir Lernezas
\ristea con In guitarra. Fueron noyios. Y como eran fieles ambos, buenos, serio~, firmes en sus amores, aquel
noviazgo pronw oleó á matrimonio.
Parecían marido y mujer que no podían Jnntarae por
pobrea. La bod:\ t1ra lo mi• natural.. .. .- pero Ramonn y
-e l Capellán ~o consenLfan aquella /flcrm1. Se iban á juntar dos miserias. Cnanrlo vinieran loa hijos ¿qué iba á. pa·
ear allJ? fü,medio,. y Pepe ae resignaban: comprendfan
que su pobr~za, el 1,oc;o art.e de él par i el c~mpo, los se·
pamba. Pero eeguían 11iendo novfoa, annq ue li ciert-a die.
ta.ocia, con relacione! eemi--clandestinaa. Xo se negaban
del todo, pero se procuraba no e.xbibirlas. Asf son ronchas Yeces los amaros de gente l)Obre, fiel y razonable.
Libre del een-icio militar, por la ley, Pepín tuvo un
día la idea de i•nfr~ I""" 11/yo, de no eer una carga para en madre; sentó plaza en nn batallón de volumarios
qne mny pronto debía salir para Cuba, donde la goerra
y la tiebre ardían.
Había \'ist.o en Is capital de la provincia á los reclntaa
hacer el ejercicio. Con aq11ello podía él. Loa había ali(
tan pálidos, tan trist.on~, tan desmedrados como él. Para irá morir alié. lejos, Dios sabía dónde, no se necesita•
ban tantas fuerzas como para llevar la yunta, cargar C.'\·
rroe yerba, etc., etc. El íusil pesaba poco, en el hospital
lo mismo ognan'8rfn él penas qnc el mrui esforzado. Po•
dr[a sufrir dolortll! como el mismísimo San.eón.
Ramona y Remedios protestaron, gritaron, rogaron,
lloraron; todo inútll. Llegó el dfa de embarC.1r, y allá Iué
Pepe detiapareciendo mar adelant-e entre la bruma y en•
ue la n&lt;&gt;ehe que ee abría en el horizonte como una boca
del abismo. l:iobre cubiertn había brolllll, alegría, más ó
menos afectada; eonal&gt;an guitarros y caetaflu,.lns ..•... La
gait.arra de Pepe con ~I iba, pero mnda por a.hora. Remedios la había adornado con cintas coloradas, de color
de san~re. Pep!n, cuando la pena le ahogaba, besaba, á
escondidas laa cinta que había manoseado füimedios.
Ramona guardó los billett&gt;s de B;\nco y las monedas de
plata que le dejó Pepe como ijj íneran reliquias. Lo m.iamo Lizo Remedios con un roaario y un guardapelo muy
pulidos que le entregt, su novic,. De lo que osó, eu cuanto vin? el Liempo. íué del papel de cartas, perfumado y
&lt;:on d1bu¡os, que le regaló Pepín para que en tan primorosas hojas le escribiera.
·
Y el volunt.ario ruin, enclenque, no mal recluta. einti6
como una muerte en vida cuando perdió de vistá aquellas montanas, que le tragó el mar; aquellaa que 61 abandonabá porno poder ~acarle á 111 tierra querida, á cada
instante mlie querida, el pan que nene en las entrafias.

•*

.

27

EL MUNDO.

Fueron y vinieron cartas. &amp;medica y Ramonn entendían muy mal qné era aquello de la trocha, y lo de estar
destacado. De lo qne no hablaba Pepe era de fnego, de
balas, de bayonetas, pero debía de padecer mUoho. Los
soldados, muchas veces, márl necesitan drtudes de santos que de héroee. Por el mayor enemigo era una cosa invisi_ble, y que tenía un nombre que apenas se podía repetu-: '!º s/; q,,t,.... :. paN&lt;li,;,,., deofa R~mona con t.error.
RemediOI! ~ra may devota, pero muy ignorante, á pesar
de ser parienta de un capellán; en eu opinión, contra
.aquellos malet1, que tanto tenían de martirio lo mejor
era encomendarse á Dios; y lo q.ue debía hace; Pepe era
pedir permillo para llegarae á v1eitaret Santo Sepulcro de
Jeruaalem, que debía de estar por allí cerca ya qne ta
Habana estaba tan lejos. Y para ella todo Lo' lejano era
camino de Tierra Santa.
Pep!n no entró en fuego hasta qne entró en el hospital y 1&lt;? n_bra.aó la fiebre. _Le curaba un médico que tenía
q_ne asistir á otros doscientos. Es decir no le caraba
porque por lo visto aquello no tenis cura.'
'
Desde el Hospital, sin mejorar de vel"lll!, al barco. Iba
á desembaacar en Santander. Yenia con otro soldado de
la misma parroquia que regresaba menos malo y podía
valerse, y hll8t.a co.idar del pobre Pepe.
Lae mujeres fueron sabiendo poco á poco todo lo qne
bncedi6 por el camino. Pepfn murió á los cuatro dfae de
navegación . .Al agua. ¿Qué remedio? Claro que dejó encargado ti. PachJn, su co.npafiero, que t.odo su haber ee
lee entregara 1Í tllat. El haber de P-,pe era, un baul que
oompr6 en Cnba, con ropa y ~!ganas coeillne de regalo;
unos cuantos pesos ...... y la gmtsrra.
Pachfn era. mny lionrado, pero algo to1 pe de mollera. :So se !abe lo que foé; acaso medió un timo; de todas manerss, á poder de lrut pobres mujeruecaa no
lll'g6 rop~ no llegó el baul, ni los peeos; no llegó IJláa
que la gwtarra. En vez de las cintas rojas que le había
puesto Remedioa, la guit-arra vafa m:inchae aegrMcaa de
eangre del hospital: traía las cuerdas rotas· venfa ·muerta, ein alma. Remedioe lloró sobro el pobre'instramento ·
1.a madre de Pepfn ae abraz{, á In gnitarra, sollozando;
muda por la pena.
De tanto amor, no quedaba más qne aqnello.
Hubo que eepararae; cada coal á su casa ...•.... ¿ Quién

lle.aba In guitarra? Remedios, dentro del corazón creía
eu derecho euperior 1t todos ei hubieºr an venido el haul y
el dinero, para la madre debfan ser; pero la guitarra la
illl&gt;lión, 1i:i música, _la ~fa, debían ser para el amor, pn·
~ la novia. Esto sintió ella, pero no hizo máe que sue•
p1ra_r,. sollozar;.~aando !{amona, mirándola, con ojos de
Jaatic1a seca, d1Jo:
-.&amp;l-0, lo llevo yo, ¡porque no me qnedaba otra cosa
del mio Pepe.

•"•

PasaroA días, Ramona supo que Remedios sentía en el
alma no guardar ningún recuerdo de Pepe· prenda que
le hubiera acompnl!ado lntimamente hasta '1a hora de la
muerte. No babia más que la gnitarra...... en que las dos
veía.n algo del alma del mísero ,·oln otario.
La viuda luchaba........ sentía impulsos de entregar el
único recuerdo ,1 la fiel amante ...... Pero ¿y ella? ¿06mo
quedarse tan sola? Aquél pedazo de madera era 1.·osa del
Cabo, cota del hijo, ¡q11ién se decid.fa li entregarlo[
Malas lenguas empezaron á decir, irin fundamento, qne
no faltaban mozos queeutraban enCBl!adel Capellán con
ánimo de ir consolando á Remedios, si tanto podían.
Ramoua sentía cierta corupan(a en el amor de Reme·
dios li p.,pe difonto; mien~ms le fnera fiel le parecía á la
11;1n.dre que oigo del ui¡·o quedaba por acá.' 1Pobre Pepín,
Bl quedo yo sola para lorarlel pensaba ella.
Y nna tarde, sacando lnerzns de flaqut ""'• pues el dolor la babia hecho decrépita, de repente casi, se fué paeo
trae paeo,. perezosa y mal h11mora~a. á casa del Capellán,
con la gn1~arm, asf, como amorta¡ada, debajo del brazo.
Y ent!Ó !n la ~lcoba de la casta Remedios, y eobre el
lecho. ,•1rgmal am duda, de la novia siempre fiel de Pe•
pln,__Ramo!la dej(1 caer In guitarra, qno se quejó nn poco.
Y d1¡0 la viuda, con voz úepera, sin querer:
-P,m,i/r, ; y lrni90/;: eso. Si ?"i~ al mfo Pepe, guárda·
lo ...... míralo l@B loe dlae ...... y r,zau po'l'a!ma.
Y sali_ó al caetsilar. Oscurecía. A loa paeos s~ detnvo.
Encendió yesca, rchl, un 7.ri/11, esto es, ua cigarríllo de
papel mny grneso, v chupó con fuerza. El !ttego ilnminó u1;1 momento el rostro avellanado, hnerndo, largo,
enérgu:o; ea~re las arrugas como de roble efloso, hahfll
una expreaióu de Dr,lo-rosa caduca, más digna por est.o de
lwitima.
Luchaba con algo que eentfa en la garganta. Dos l~gri·
mas Je ~ruaron á los ojos; y, entonces, pudo respirar.
Y lee di¡o á la noche negra, y al bosque sin hojae, encoglendo loe hombros:
-Yo, pa acordarme del mio ./iu hasta q_ue Dios me lla·
me na su co11pairu 1 non necesito de mu,•up1eM
0LABÍN.

DIOIEJ[BRE,

1896.

una hacienda de la costa. A propósito doy 8!1tos detalles,
pues no ea remoto que esta mal narrada historieta llegue
li caer en manos de loe béroes que aún viven, y que serán
los primeros en no dejar.me meniir.
Corría el ailo de J 74. Hasia este rincón del mundo
llegaban entonces loa revueltos y embravecidos oleaj011
de aquella tempestad formidable que se desencadenó en
todos los ámbitos de.la República. La rabiosa epidemia
de las pasiones políticas también nos contagióánoaotroa1
di6 al u-aste con nuesna vida patriarcal y aPncilla y s1
allá en el ;r,krfor nuestros probombree daban batallas
campales, nosotros por acá noB entendíamos á grit.oe y á
l!Orobrerazos, cuando no á garrot.azo limpio. En el seno
mismo de la familia aurgfan ln~ diFcensiones: el hijo mavor era lrrdi,la v el menor pr&gt;rjiri.&lt;ta, v ahí tienen ustedes
il la pobre hermana elabor,rndo cigarros de ¡)Bpel blanco
para el eefonado campeón del Seiíor Lerdo. y de papel
amsrillo pnTR el heróico defensor del General Dfaz, porque así lo exigfan las dietincioneP de partido.
Pero basta de digresiones, y que hable naestro valiente
negro.
«Entonces trabajaba vo en 111 bajera(]) como 7n111ll'ro (2)
de mi amo Don Gerónímo. Un día nos reunió á todos
los mo&amp;os (3) de la hacienda y nos dijo que era necesario ir al pelear contra loe pronunciados; ellos deoínn que
JX1reg, y nosotros deb!amos r~pondarlea que non,~, porque
éramOti más hombreci~ Nos armó de nneetros mache·
tea de trabajo y de alganas escoDetae, y deEpnés que aprendimos lo que quería decir: w,lta á la tl1•rtd1a y i-udta ó la
iz1¡11imla, cosa que, la verdad sea dicha, no dejó de costamos algún trabajito, nos pu,iimos en marcha á incor•
pornrnos con dos eenoree compadrea de mi pa~rón que lo
esperaban, con en gente también, en un lugar con venido
deantemuno. Cuando nos reunimos formábamos un total de treinta y cinco howbrPS.•
•Se Orgllonizó la tropa y 6. mí me nombraron tambor.
Es verdad que en aquel ttemt,o ya habla yo perdido mi
brazo, pero, á pes:\r de eso, creo que mi amo se había
fijado desde antes en mi peri;ona, pnea, aunoue me esté
mal el decirlo, lBB JlOches de Pasen" hacía yo primoree
con an pedazo de cuero tenso y bien asegurado á la boca d" un c•ntaro viejo. Caminamos dos días sin que oca•
• rrieae nada de panicular, y al tercero encontramos al
enemigo. 1Ah patrón! Era macha Ll. gente que teníamos
delante, y á mí me entró un endemoniado temblor en
todo el cnerpo. Sin esperar mlls, l'Ché á correr como un
venado. Recuerdo que Don Ohomo me gritó, furio@o, qne
era yo un ain vergüenza y un 11mm (-1) maldioo, perjno
11t-endf razon~ y seguí corriendo. .Al verme huir, los
C&lt;??JPBileroe hicieron lo mismo y los compadree tam•
b1~n ......... •
•Hacía tres días que andaba por el boPqne muriéndome de hambre. Dd noche me acercaba á las rancherías
pero en todas partee habla pro111.inciado• y el solo recuerdo de ellos me pon fa loe pelos da punta. Por fin llegué é.
Map88t(&gt;pec. Mafiosa.mente me acerqué á una casita de
las orillas del pueblo, y una buena mujer .me informó
que ,os únicos forastero~ que tenfan eran mm jefee: loa
derrotados. Oonsideré lo furioeoe qne estarían contra
mf por haber sido la caOSll princip:i.l de en. derrota, consideré la paliz.1 qae me darían si tenla la deegmcia de
caer en sus manos, '/ consideré, por último, el m1edazo
que ae '8ndrían encima ......... El hambre me apnraba y
tomé una resolución violenta. Terciéme el tambor, qne
no lo babia abandonado, y encomendándome al santo
de mi devoción, entré por la cnlle principal del pueblo,
repiqueLeando una nutrida marcha con toda la !uerza de
eete brazo que Dlos me ha dejado. Oí carreras de caba·
llos en tod!ll! direcciones, ladridos de perros, cacareos de
gallinas, exclamaciones de muieres allu~tadizas y gritoa
de chiouillos medrosos, un alboroto infernal, aeilor amo
Cuando llegué á la plllza no había una sola alma en laa
callee del pueblo."
De9pués, cuando pasó el melote, supe lo que había sucedido. Los pacfficos vecinos creyeron de buena le que
eran Ice pro,,,,ncimlo• los que llegaban. Loe amos estaban
h0$pedados en la capa del efior .Alcalde. Almorzaban á
esa hora, y cnando oytron el tambor, corrieron á un co•
bert11-o cel'Cllno en donde lo~ caballos almorzaban tambi~n ao~Pgadament~ su raci6n de zacate. l'.no de los prófugos montó con tal violencia, qne
á caer, de cab~a,
al lodo opuesto de la cabalgadura, el otro martirizaba á
talonazefs al pobre animal, batallando p,ir hacerlo andar
atado como e.taba á un horcón; 01 úl~imo -recibió un par
de coces al querer montar por el lado criador (5) á no retinto ¡,ajar,..,,.,, (ti), y IIBf, ,.,. pel" y sin sombrero, echaron
á .;orrer los tres compadres como almas que se lleva
el diabio ...... •
•Desde entonces abandoné aquellos lngares y por nada
de este mundo les doy cara á mis antiguos jefes. Sé que
n11nca me han de perdonar esta chanza, y eetoy sega.ro
también de que ei alguno de ellos me coge, no me suelta
vivo.•

Iu,..

RoDULl'O F1GUKBOA.

Diciembre de 1896.
Ol
(~l
!:ti
[41

LaCoolu.
Enca.rc'lldo de medir lo.s tareas.

l'&lt;OnWI ltdeudadOll.

Manco.

\f&gt;) tn.rll) de,.~,cht,, opuCJ!.lo nl de montar.
(6¡ .\&gt;nstAdl..,_

CUENTOS DE LA TIERRUCA.
1Los PRoM:.scunus i
Lo que paso , releTlr tiene el métlto de eer lti.E:tórico.
~e lo contó el mismo protagonista de 011te episodio: Ull
ne&amp;ro milp,-ro ( 1) á quien, por más s~ilaa, le falta el bra·
zo izquierdo que ee lo comió un trapiche, una vez que,
con una fuerte dósia de chica (2) encuna, molla cal'ia en
de J&gt;."e!erencla. trabaja en la,, labramaa.
11}~J P&lt;&gt;lln que
de Clllla fermenw.da.
,\g1l&amp;

A todo ser creado
le gusta, como á Dios, ser mny amado.

No puedo VI!? con ánimo sereno
Boriae, cual tó., tan pu.rae y apacibles;
pues juzgo, como hay Dios, menoe temibles
l.aa l3orjas del pull al y Jel veneno.
ÜA)(l'OilCOB.

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L1c-. EMn.10 ,. EL.\sn,, PRESIDNNTJt.

Ca.plt.al suhsci,llo ""lG0.000.00

ui, 10•. - A. n ,\.=-.c o In ro,- r-·c-., n T&lt;&gt; su:uF.no :,..

.

PIDANSE PROSPECTOS-

DOMICILIO: 1~ Dfll SAJ',i 'FRA:XCISCO N~ 12.
( Frente á la Pllltlela de Guardiola .•
•\

11

~? 8-1 JI. )léxiro. O. P.

l
,.,,:;,
~-'·\.
f lt',1,

Consejo ,le Gerenclo..

Se reciben eihibiciones de $1.80 ,1 $300.00 m,msnalee.
Exhi~ición men eual de $
I,so valor t:fectivo al fin de o:; meeee $
300.00
0
lf lf
H 00 JI
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11
~
1
r,
~
» 1,000.(:0
t,

franela extra mediamanµa.

CONSEJO DE ADMINISTRACION

SOCIEDAD NACIONAL COOPERATIVA

•

.Ca1nisas
Camisas

, gas largas.

\BL(J )fABTfNKZ llEL

1'

-......--~

CAMISAS DE FRANELA

PreeidenMi, B. R N1cirEJ1sos.
Vice Preeide.8te, P.-11Toa
Tesorero, Jo. Y A. llE:&lt;DRY.
Director:General, Eno. W. BROI\');

D

.

&gt;~-

c~mteas de dia
CamiaH de dla
CamisH hahillée• 1Cami••• hab!Jl6a■
J1trn· :.1111futrte1..uclto1
dapolam fino ,uello~
nuJapolnm. ra.:-o cuclmuv bue:na calidtd.
y puños 1era.
y rui10-,. tda.
lus y ruó.,~ td.a.
artículo recomendado

JUNTA DE CONSEJEROS
Lle. CL/.~'DTO

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m•- ¡

m••,

a.n &amp;r• n de y i,arlad o surti d o d• t o d a

lllHL comienzn. La,; últimas nífogas de ~fnrw

'-A.§'f:• •e han calm~do, y Ju primaYem d., :-;iza adoran

; ~ con eu profusa tnagnitlceocia una d1, 1118 rnás
umbro.a,, •\'Íll11s" de Beaulieu, la Roser.lie. 1•ropiednd de
la iamilin La Freniere. Los almendroe, 8in llorecer to&lt;laYfa, de,,pliegan ~llij ramilletes de hojus ,·erd,,s, pero
Qos al~rohigos acaban de abrir.;it, y ,ua lloracionl!B se
lranepare11f11n, aqal y ullá, cowo un hnmo rosado, á
tral'?;; del íollage tt-nue de loe olivos.-Rajo aa pnbe11,,n de ro•ale~, que ~e nlza delante de la casa, l:'18 trff
;;etioritns La Freniere han l'enldo á eentan;e, deepués dél
•lunch• de las cuatro.
L·1 uiay,,r de ellas, Eva, tiene eo In mano un libro en·
,-n1e'1ieno, y ee balancea indolentemente en una 111ece-

dora, con hi cabeza ecl,ada ~obre el re~paldo, y loa pies
:i-umtÍndO!!el~, lrn~tn i,l tobillo, por debajo del VeHtido
de cnchemira blanca. &amp;ta actitud, llen·a de nbaudono,
realza ,·entajo;aruente La lJer1uosnra, y11 un poco en estado d., madurez, dt! snB veinticuatro al\os: au talle esbel•
to, la ~nave ondulación del seno, la redondez del cuello
hien unido á w1os hombros caidos, el delicado modelo
de una cabeza melindrosn, de nbuudantes cabellos casta00!', riz&lt;isos, y grandes ojat1 fijos en la aterciopelada bó·
veda del pabellúu, y en los que el cielo azul parece ri,fle·
janie cou tintt!fl casi color de violHa.
La segunda, Xancy, tres anos másjm•en, es una rubia,
alta, robusta, fornida como un muchacho, de \eZ clara,
de p11pilas azoradas de niüa y cobllllos ligeramente tor•
cidQS en un peqnefio nudo. Sentada á borcajadas en una
silln de mimbree, está ocupada en esculpir con un corta•
plumas el puño de un bastón de mndem de naranjo, un

bastón sólido con :mnndurn de hierru, destinado á las
excul'!iones de laa 111011taOae.
La últiwa de las treij, .\lado Teress., es toda,Ca lo que
los alemaneij llaman un •back-llecb." Delgada, esbelto.,
cuenta quince ni1o•. p~ro no se le darían catorce .. L:l cabeza es lindli, expr~aiYa, con masas de cabellos ornuros
cayendo en bucle~ w1brt1 su.s débiles eepaldas. Los ojos
de color caetaíío, orlatlo.s de largas pest.nnas, tienen una
mirada melancólica, que hace recordará 'lligncfu ,wflnndo en Italia.• E;t,I dl!lócuidadmnente ve6Lida, con un traje de eeJ.i p:i.Qada, de falda demMiado corta, que deja
ver más de lo razonable unns piernas finos. que cubren
á medilla unos botine.s amarilla,,. Con la aguja en la mirno, se o~upa en cambiar la cinta de un sombrero de paja
clara.
Por encima de ras mucbnchas, lagroE11s, que ascienden
por el pabellón, ~e abren en abundancia: rosas Niel, do

�2

-====,.===,,.....,=---==-=,------==-"'=-----======
ew;,rme boton de un m:irillo dt nzu(ro. rosa, azalrn•
nadn c:,lor Je n buicoqnl'. l~nl.u:is con 1rulllreo de mena "e-0rul dt• un bl neo de nieve. t'n Bt&gt;g11ndo P be11,\n, apoyudo perpendtculnrmen~ al que .for";1 v tfbn•
lo
¡,rol9ngn en toda la cxLen116n d 1 ¡ardm, y al e mo Ju,. te e nndite de rn11u111 tlorldM,
di&amp;tln~o el
n&amp;nl tlll\'e del ll ditern1noo, qne se extiende h lll loa
olh11ree
Ja pen(nsnl de n .loan, !itaada en frent
d lleaulfoo.

i:

e,,

====~E:;;L~M;;.UN;;.;·~l;:..)O~.=--,,:--=,:c=-=--==== ___ _

5

JULIO. H~~ G.

mltln en el /loül ,t,, P,1ra, ,•n lngnr de • rnos cono.lena&lt;ln.
- 1 •enlll.'. Hu·•
al guiea,lo ti • cnrnero Y .l IOtl ra, ioli de •""
d ías en i08qt1 1 cocl11a r. tema abnrn, eob(&gt;mnamen•
la
te; estoy en uno de esoe dina y de buena gunn me dec •

-E· m. qü linda: enc:uaadom, res~~dlú f.va en
•
.
,_ 1 ·º "onocí en I
aunct\ln. en tlo11de
,ure de mie11gencw..
- ~
lll!"lmii chica, ,. ¡¡ pe,¡ar de sns ulllneffl! s. I•
em como '' 1
•
,11jee, todo el mundo In qu...rfa ........ .
-En
caso, no tendn( sino prcsentar.; • paro atrapar

-raría en vacacionGt.........

wi marido ........ IYllyn nna suerte! ...... .

__ ,-.u rida, replicó dcsd fioenmente E,-a. ere11 de.n :u,. la·
do---..
el na ....••••• T n ll(lei ncia. lan n esf.amO!! u1,·1t~•
das ,t comer en ca de loe Maruvorno••••• Ali( te desqu1d 1
~rá d la.e malas comidas de ca •- ·· El duel\o e "
.,-illa• Olirnpla un artista y! mmu, eon l'xqui•itos.
-Es verdad,·=rosenin cesarlo pre1mntaree con nutra•
guantes H11ma11tes ••••.• Al Sr. ,fsr 11 .-erno
J·e nu vo ,. con ,..
•
le g t qu se ponga una guapa cuando'" t!. fil Cl\!8.. •••
; lfaa ol&gt;5en'!Mlo qn • El nbri(-ram, una cuenta d,• l&gt;d&lt;_ Y
•Jlal;n- de loe beneficios qu obtenemos de la•\• 111n 1in,.
•
J¡
1 n 1lrfkrtl
¡,ia y loe gaaios qut• no~ OCll/'Wna, lt'tl! r amc,v ,
_..,,, sí, e· res 111111 mu,ihncha prácticn, ya lo abcm=
-.- ·o me gusta que me eng11Den, e.so es todo.........
y registn', en su.a bol ill&lt;lf, de 1~ qua •ncó uu cu, de.rno

•

d
¡ td:i•
t•n-~ ¡;-m
pbel
eg d•
..,. bri de mar mo,·I{, las rama.,
del pabellón. trayendo I mid ' «le rnodas Y ~~ca es
,_ la~ que pa.'illban por, I camino, drbn¡od •I tE&gt;rr.t•
10ft "'':'
d
d hojudas JloYieron obre PI c11 ..11.,
u. P.,talos e rosa~
d
e-

y d busto d EVR, qnc eegufn balance! 11 o,c en 80 m
La íimllia I FrenlE&gt;re. originaria de la Lul iana, cstil
dom. I.oe acu1i6 Ung11idamente, exten~16 etl.9
hermoCll"!DÜ'&gt;
d
I
Mldicad hnc mlis de veí11tenn02en In l!oe rnie. I.n~ dos
~~ brazos,• reepiró
¡,or un mom._ento e aire
.... ·.
_ y del'¡&gt;nés sigt11&lt;J en t.ono coufidencwl
lwnnana• m nor hnn 1111Cido oquí: 1-:va, únicamente, nnolorei&lt; marmo,,
•
·
d
c1 en • ·ueva Orl~na, lo que ee conoce en a llt'~a
-Aq11í, •'"'ffi nosotnlS,
la madre
urn ya un•
h.. crcoqne
Hny
en 1 mn
nlre&lt;lcdore
indo! r.cia de criolln. El padre, Hi=do La h&lt;'mere,
matrlmnnio ¡iara 11 1¡a ........ .
' - L' .mn d jóreues soltero~ umigo, nnestroe. qn.
lantado I
Dl'(tOCiOI! industrial~, dirije en Parl.l! una
en .... , ..,
,
••
d
·énes •~
f brll'.J de apnratos frigoríflcoe.. llluy nb! rt-0 en ene e•nnrtenecen
,t la \"iej noblru de N iza, Y
qni
• •
,·pecnlsdon y 1ambi~u en &amp;118 placer&lt;: ' uo h ce lno_brepecho que I! dcseu uno para \'iolel.lL
ves r, irr..gularcs npariciont&gt;l! ,m In Roeeraii,. ~lega lile!!·
-h rmanos .,int-P nEI exclam6 ·aney. ¿Cr_~•.
v. un lápiz y comen7.Ó ' l'f!Cribir.
- i. ,&lt;AJ:&gt;
1'
o·
1
peradanw111e y parte dl.ll u1I mo modo. I)e t1,.mpo en
U?
Y&lt;,
¡,o•tarfn
por
\'id
.........
muer
-'!lira, ahí ticn,11 el bnhrnce
;.Pero en •• •• ···
1,1 d Xizn no ei.•
t ,cmpn, ,·é 9 1 rg1r entro los naranjoe Y lae pal!neml! u.
es el mayor, Ira bel"{'(lado el Utulo...... or e•
olla eetntnra do yankee robui;io, en 0llbt'ta fntehgen~ de
A
IUrJlestarfa p()r llamnr e oonde!'a, y ln,--go, es un guapo
alPg,... ,,jne ní'gros, 1111 Rncha barro, cfllor de snl Y p1~•~0 •
muchncl,o moreno, enérgico, un hombre, en fin •.•••..•
tn, 1• c1 1.a11ute 11n11 semana ee oyen en la CllS:I~ 1 t.llCP oeio- l'or un excelente nlmuen:o, con
Al nombro do -=aint-l'ou ' ,laría Ter 'q11f', han:i en•
·d
buen humor. Elltoe on días de ne•tn pnrn 18!
d'muTt, /uié-f!ru•, rham¡••!l'•~,Jícotoo ces no lmb!a prestR&lt;lo sino un d ~bil oído á la oonvern,e
odrt&gt;e
1'('!!, ,t :,!., !mocos por penionu. ....••
t.r
J6\"Pnl!!I. La comiiente y las mima, CQn t :\ 1 r11•
2:; lmncos Eaci 6n de ,ue bermnn , l!!VIUI , 111, cabcu y ,;e pu o ll l"'!lidad oon,o p11r11 ind!mmiz:trl:ie dtt !\U! larga~ nusendllf.
cuchar con eerla atonci6n.
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l.a. 1ievu ñ comerá La R
rrn '~nar 4 Monte-Cario;
.• ,._,_
n
-:-e•¡ 11:p
l,;;v ,F',,u, \'idal es on hombre, en tanto que
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y lut&gt;go, una bermO!l\ maf\nnh, se e'l"Bde p,'.r algunos ~m:'
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ndem.,
,
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lwrru:um mt!UM. llonorato, ca un
• •
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l).,j:1 á la ra. La rrenlere, nnn amer1c11na del 1'i or- 1~ Po,· un pnr de guantee de eis botonifio ,•nclenqu • lento y miope d espíritu, ocupndo e
n
.................................
•·••·
••.•
tc, ·ncti\11, rnq11irt:1 y pnktiCll, el manejo inte:1or de la
12 lrnncos IIIIOIICIOl.'1
.
.
_, n ....
•ober prcsentane nnte 1:, g~ntf'
tonter ru, ...
., .
ltOl!erail' y la educaci6n de las muchachas. • 0 ('8 oto z: Por nn corpino nne.-o. quo un crin,lo
\ r-•
,v.,.•,r dP es'° • yo, " 11t1
11
r
t.orpo
ha.eta
hacer
orar
......
·••
"
wrpe amenn.:a echará perder.•••..
liO
beuda La menuda ,:;ra. 1.... !' renforo t ene que
vez npost..uía por Jfonc&gt;rato. l~n primer lugar, !''l e~fn
una pre
.
. 1 l l . di e- 8'? Por el futidio de tener por wcino de
trabDjar mucho para Jirigic In C8!!ll, l'lgi ar•
¡ar n
,
•
._ deque se re1petc 811 placerdecol~cc10·
mo1 to, ' eon ..., 1
• •
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mei;a ,1, nlgún noble eslmnje.ro, ya
!librar lo doo preaupul'lltO!! y eubv~rur con una
TOF,!'qll
,
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f•
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n•\la
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ean11g- • \"iolet.a le condnc1ril
• a su an1••J •••
maduro,
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11nien
cree
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renta al pago de las ilU!t1t trices,, de 09 pro esoDh-•·i:ma
.•-,_¡ •
Con el otro, tendrá que ser IÚ!tll y c:1m1nnr d~re1: 10, in
con el que ee coquetea fracamen•
ttt d" m11alca y, M&gt;bre todo, de les mo&lt;l,etn&amp; y costnre, .. dlLI tiene la monomanía de io,, Y1nj!'!I y qne,
ie, y que, ,1, la l1ora del ca!,\ !e
contar que 1
,
del
ha
ni
Fn verdad, no se wta. El mlÚ! evidenle resitl•
dn
l!D
capricho,
arrastrarla ,t 11n mu;
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Ta.!!:4
•
•
pode
pn&gt;J!l'uta á unn au eeilora••••...••... (Con,·encíonnl) ee¡¡
do do u atareada exil!teucla, es q11e no tiene uem
• . 18 obligaría tt 11 campnr hnjo 11nn tlendn,
_ ___ _
l'olo • orie,
la
· ra de
::upnne en la educnci6n del!Us hijW!. E~n, • ·•n.r,y Y ::'llll•
á acOEtan! en el camarote de un barco y
prn:nr '.
TOT.\L. •••••••••••••.
ria Tercaa hnn crecido t!. la buena de Dios, ümcamente
í2 ínrncos todos IDA plllcerea socia.lea •....•.•• Yid11l ea an~on1.11~1() y
gui. das por eus caprlch011 y 1!118 impnll!QII.
f tútico· tiene obre la condici6n de las mu¡eres 11ie119
-Ya Vet!, la cuenta arroja un Fnldo d .. pérdida.
ln"IS dos mayores nbusan de liaría Terei;a, :\ 111 q_ne tra;Pncast,ell~no d, la Edl\d l\ledin, y trat.uría 11 lnmya corno
-¡ 'ltJXJ:i,1g/ exclama Eva alzando los boiobr011 .....
tan como' nicienta, y la explotan d1:eenrada01l'nt • Ln
•-lides ....._qfvn
una cspec1e d e G r..,...-•v resignada ...... 1lluchas
iomnn en p ~ tamo ti.ti eemanarloe, t: por todo ~º• la vida.e el placer d.- preBCaciar el ~rlanlo de Marfa TerllSI,
gmclaaL...
....
· J
JS"l!!n.11 • lis• •!Ombreros ufndos, sne n,et1doe d tellldo:i, de presentada en libertad como un 1&gt;ro.digio, ante hl cremn
-\'a ·a en gracl ! la interrnmpU, )forfa Tere~a, p,ca :i.
1 qn11 la pobre ,;clima aaca partido, t!. dura• pena•, nrro-- 11" 111 sociedad dt1 ~in y del e ·tranJero.
hnbl.as Jbien de &amp;111 nm ¡g01, •••••...•.. F'I
' "~
~ • Vid I e IUU\"
•
-Ya bee que la ml'i1lca rne aburre, nnn conndo la
glánd,.\Ol! como pnE'de, con ayuda üe la reca1DJ1rera. laoenr-·
pn"•
buwo,
muy..
•~,
i - lo bnce roncho c:ruio ...... ..
e¡ne ejecute e11 de la íarn ilia. •.•..... E~ cnnnt.o 4 la crema
. •r- a no tiene jamlle la alegría de lle,'11r un
,
Miren á la muco•a. nwzcl,in,.o•e
n11 .,,.
J t\50mbre\ • ti1 1O adOT'l\ll,......
• ~
ro nne'l"o, ni la 8lltief11Ceión de Cfeoger un trs e ~" gu: do la -.iedad de X iza y del extran¡ero, ¡1,uml •.••.••.• á
uzgar
t!.
llll'
personnal
¿Pienros t.•\I \'l'Z casarte con ,.J •••
J
,. CC!! esti nn J)C)('O mer. lada.
~
l•tc de de&amp;ochoe que de antemano la han abnrn•
n -•]Oh!¿.\ quién 11e Je ocurre 1..•.••• pro·U!!ltó !II11ría T,•ré•
to.
• h
b
d &amp;n
-El r, Mam,·erno, por l!U !ltuaci6n ¡,ol[tlca, es~:t o~hdo yn, ,!, fuerza de hnbt'rloe ,·isto en 1011 om ro
•
mboridnd!&gt;ltl. ¿Acuo qu rría él t!. una muchacha co•
que obedec1e• ,gndo ti. abrir a11s ~alones ,t mucha gente; pem_ los 111,·1tn• B8,
1,ermanae. Con cate trat.o ' una muchlll'bn
"~tam1.&gt;nte es quo m • pnrecéis inju•tns con los
.d
rtldo
moyo~....... .,,,
dOII de I jué,·ea eetAn eecogitlOl' entre lo me¡or, Y conl.-r.1' maloe in11tin•oe. se hubie.ee riip1 amen~ conve • .
• lnL-Pone.
d
agria v enddiollll. Por fortuna, :\larín Tem!ll tume l!llnls que loe Maruverno son los m amaLI d 10!! an.Eva airo loe hombroe y concluy6 con tono que no n •
II
el
co-:0, 0 • tierna abn..aada, nunca se manffil'!lta co- :tltrionee .•••••••
1uen
•- •
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...
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-De acuerdo: el marido ee un perfecto caball 0 ro Y la mltlll replica:
qneta y mue ho m •11()8 egoi ta. la m1\ len la
• IC· n~ue a e
_ y bien, yo no querrlll ni ti uno ni ,i otro. ~ bllm espiritual, hut111a, indnlgeme, 11 ~ el cxcca~.
t.odo. Excepciooalmenh• dotlllla, t.oca el ,·10 n con nna mujer
•~na
I'tJnl no tienen fo r ..
, , y adeo1's • no son sulk1e11temen•
--Con
todo.
replicó la pclmogénita, loe ju~ws de•~ •viº6
y
un
sentimiento
que
call111
M&lt;&gt;mbro
enc.onmir
~p-1n
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te
dceorntÍ\"0'!.
•
lla• ()limpia 2 011 muy conocidos.......... L."\ nri tncrac1a de
en una n1·n a de qnince alloe·• 4 pet!llr des~ ,,·esLI
, 09 cor.
-Eres dillcil üe eontent.Pr, replicó irónu:n-nente :i.n•
• 'iza md.s ent._¡nuda, llevá ahí li. 1u.s hiJ •.•. I.n pniob~
tot! ,. UI! corpill011 \'ncogicl05, ob~lem•n en publico \:1at08
cv· por lllJÍI q_ue tteas lo qm• se IIAma o~11 •guapa chl•
ue· con~rarfoo notablemenle 11 Eva y , ·ancy. En, 110- es qoe 11lllfiann \'ialeta Cast.cllar hará en pnmern npar••
••
1113 qaizú de,nasilUlo tu preetiglo .•••.•.•••.• Te
ca,• exnge
I
q,1,t
q todo, no """"rta
que sn hermnnilla mono_pollee
brc·
•~r~
1 '1e cióa.
ulvidn lle que nosotrua t.amp&lt;&gt;eo tenemos ortunn, y .
t llar
-Como 11ristocrar.ia, J.'fl mucho.. • El abuelo
- mod o Ia a nci6n -Je loe bombtt· 8óbrc
este
. , . qu ent'S
t
en eEte pals IMj(,\·ene,, ein d&lt;.•t.e ~n ,·atore■ mal couza•
• ar ºXclusiVl\m
01,e, y le t&gt;el1n 1ron1;:111w11 e \'endí11 ncelte.
pretend .!! rern
~
l'~ l.1 •01nch:1cltn
-Es ~iblr; pero I Cn~-tellar t1~ne11 inilloDf.&gt;11, YYio- do•.
lo
deen carn 1111 ta1• nlo d •"=rani.a.
''b'"
-Prec • mente porqu • no tengo doit-, e~ por qne
.
Preoc11¡,:1· la mú8ka la leva Eobre b llerru, muy 10•t ll'ffl roude!n cuando 111 tleeee.
eeo casarm(• Drlll..ttntement.e y con muchn nque.1.11
. ..••••edªlllt&gt;
-¡ Pa-.liral c&lt;m e11 fort11na, In h~tm a \·iol,-tn, ahns
~: d• laa peq~efiecu de 1a ,-id~ dfori11, linci., 1111 rr,1111Co!IOZCO v !{, que jam,ti. me llCOl!tumbrnr{a a la m
i:1·
ele h ilaa,
•Flor de ~iia,• p11ede comprar nn mnrc¡u,'.-,. y nuu 1111 dc1•
do t"llC.'l nta d o, t?D do nde como en I cn~nlo
•
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A•
1· qtlª nrunr mi~ tllas 4¡ 1alendo con 10! ¡,ro•
u
" ...• •
e convierten"" túmcne color uu ol.
qur, ei (a bi II lo tiene ...... !,o que me Porprtmd.., t•s que 111a.
1!U8 \"PB t .d
1 08 a¡·ado
·-···• • _
udo en los m&lt;m,.. de lns comidas Y pnv;in•
\ =uOr , "'• 1
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la 61,norn c.,l!te.l:ir lmya renrrnciado &amp; 11u11char por MIi
d
•le ,. utl, . wmo nn t,rn pobre mamá, pre cnr n
pro¡,ia cuenta. y ee decid."I 1' conf •-:ir :ti pñblle11 qm• tiene
om eomo novicin
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entr:ir
rn l:i .\111nc1"6 o····· p ero tengo fo en
En tanto qn laa tn::"8 hcrmn
p("rmnm:c;en eil 1:,Cio- una ltij d , vcintc ol\o...
ll• ,. ,0 ,. n,•reuadida qu,- on dfa ü otro pC!C!l·
tre
-,Ah! J'ª bf11 .•.....•• a ha tenidnta11 jo1·1,n' ..... 4 lo• 1111 t'fi
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r do1' Y
,A .. -cv l111ce, olr, en dlrecc1ou d.- \ 1llt •
sas, un r11111ur 1eJ+l-n
r el mnrido de J111• sneiios. ;' y l1er010!a po . •
. · esn
¡ 1\ O!' •.,... y lo ~nenia
ú todo c•I c¡m• q111rre o!rlo.
~
1 ca, v c,mienu. 4 • prosin 111 r e, eultec rindo por d wct
'11 el c:ipfmlo uc cu lidadea fíeica~ no Eóy muy éX1¡:;~nte.
rai~
~b·d . mnv pronto, detr.l de Ln n~enm•, E.ur• l'reciumeutc porque •Flor de :--17.ll le cstorb:i, es por lo
11
1
·o pediré para ml prometido ni In gullardín de ntmóo.
agu
08
•
• •
•
•d
llrt'Cé hajo la
que
desea
caEUrla
.•••.....
Xo
ea
mny
ogrndnble
!'ª~una
,w un t n·u, con 11 n r111do de trueno, l
P
~¡
las virtudea de Gr ndison, t'• imagino quo con p:,cten·
Yi-lda co,¡ueta y llena de aspiniclone, tener 111111 Ju¡a tan
bó\'Clla del tontl de F.z. •
cia v habilid11d encontrure rui ideal. un ¡;1110 eeii~r m1•
-¡El t.ren de las cinco! !OSpira •MCy, echando e 1 • liudn A su I do.
•
1 ¡· ·
· bello p11lm1to.
_ rero C!I acaso tan lindn? murmuró .·ancy, morl&lt;•n· llnnnrlo ií «111hm uó11111re a o ir1tar m,
cia atrás, para examinur el efecto d II b:l~tóu, en el que
-,
~
!
contat.6
nl&lt;"gremente
•
·ancy.
En .cuanto á mi¡
de rv•rro·
lta efil:U1p,.do un a -bcu
.,..
' 1pnp5 1uv1 e aquí, do la cabe1.,: nqu{ re I brican reputaciones de hcnn08tlrn
poco
me importa que el mañdo CA do, mtlvo, con ti
nos lievar{ ' MontP-Carlo, y \endrlamo! u11n buena co- 4 poco COll\ó.

f,,,,.

?'

.

,,¡.

5 Juuo, 1896.

fUNDO.

que nu• proporcione un hogar confortable y me deje vi•
,·irá mi albedrío.

-~o las comprendo, s ntre, i~ ,l decir Marín Teresa,
l'!!cancl.Alizada. lle ca
di:!
k&gt; lo que ún diciendo•••
Yo eé detil'QII que n,, me casaría nunca ai no ÍDl'!le con el
'hombre á qui&lt;'n qni iua.
""u 1,fmitl prol.ei!ta 11 • inru diat.am1•nto ahogada por
y loa Ell.l'Ct\Smoa dft sn dos benut.U!IS.
-Qnífrea callarte, inocente! 1;u11rda 111, P.ermone~ para
t·1 muiieea.

IR!! rl!!

-llo aquí, nnadi6 iníniC!lu1ento Eva, el dc·plorable
..Cec1-0 de h1s novelas inglta.:18 de la@ qnt1 se llt'na-.... Yo
har:qoe m11n.á w- prl)hibo n.s lc-&lt;;turn que te pervierten
el gueto y el juicio.
)Jarfn Te.re5ll e voh·iú como una nbaj irritada. y fijlln•
do en eue hermana una miradu inclign11da:
-)J[s lecturas , len mlÚ! que llll! de net.e1les, replio{,;
cnandlJ 111 nos, no echan ,i per!ler el corazón.
Luego. em·olviendo en 111 delantal Bll •nec
íre- de
ro~ura y 811 sombrero. di6 media vuelta y ,~ ene:unin6
r.ipida1nent1• hacia e I hal,itaci(,n.

El 8C•l ya oblfeuo. arroja myO!! m.ts irnprrgll!l:io• de color t!. tnw de 111 v,•rclnni do lo., pabell,.ne11. Dt-1 flanco
cle la montana baja una sornbra ,·io!eta, im-ndiendo 109
boeqnes de olivo,, en tanto r¡ue, (1.11 Indo del mar, una
luz temblorosa bana con un tinte ,le oro t•l a1.11I de la., li•
¡:l'r&amp;s ola!!. Xancy cierrn su coriaplum1111, lo ~nanla en
u boleíllo, y de pie, npoyacln en el hn•tón, mim con
loe oj09 entrecerrados ,i En1, que e pone !U Pombrero y
..:1 alfiler de ca bo.-w.
-T.-ngo ¡¡a111u1 cl111111b1r hu~ta loo &lt;'110/r•l 1,,nii1m•. ¿,!,?
acompafla8?
-Gntcin , prom••lí á la Sm. Mnrnvuno y i1 ~11 •obrinn orr&lt;&gt;glar con ul
el programa d In lil.'sl.a ,Je ma llana.
Me voy á la ,,i/la Olimpin. E.~tr, m,• eel'l'ir,1 üe pa,eo ante, de la comidll.

-Sr, obscrv6 bnrlo11ame11te E,·a, y como .,1 yat~ ,1,.1
barón 8pieler est.á a.ncladoen el p11erto ele l-.1n .luan. lendnúi la probabiiidod de l!DContrar al hidalga bE'rnt ~•&gt;,
:i quien tus ojos hn.n seducido, y de e le mndo 1n11tarj&gt;.
dos pájaros con una sola pedrada .••.•. UuicamPnte '"" ct1Í•
dado, porque tienes 111111 terrible rival en la ruleta dP.
?tlonte Cario.
-Querida mfA, responrliú E&gt;·n, mirando ,i Xancr do
•oelayo, yo no t.e embmmo cou motivo de tn~ gasmo11erilll!, pnrn cngawzar al ,·ii,jo príuci¡,o ~iruaco ...•.• Imita

111i roserva y deja al bar6n l'pielN en paz ..... .
Y dicho, t..~, ae e111pi11ó obre l:\ pnntn tle Jo pie , cor•
tt, una roen 'iel del follaji-, la prendi6 l•n sn cint11r611, y
1 lt'gO, con la 5ereniJnd de 1111 animal elegante, eon•cien•
t · de 811 impecnble bellez , se nlejt'., lentrunenl e por el
1•nbell6a lnnndaJo de 811!, en direceiún del oc{·nno enro,ie:ido.

lI
l·:i. ju H'l!. La ,·illa ~laru,·1 rno l,11 abir,tn, cuan grPqc)C'!
...... sn, ,·erjas de hierro forjado; lO!! 1,rrabi da co~cabelr•
~•111oros, IOII COChl'8 de nlq11iler, lo. l,mdfwA l1111hm,loe de
lil.umn ee eucNlen á lo largo üe la ¡;ran cRII,• d., ilrboles
•i•lll•&gt;Ell. entre las "11h•ia,i roja•. ht~ polygala~ y los li111n11e•
1·u~ en flor. I.oa Cl\rraaje,, Fe ddienen, uno dl"l!¡1111!• de otro,
•h·b.nte del 'l"eetlbulo de dubll' e,calinoto ele nuir111ol, en
,1, nde dos lacay09 de liurt'B mBrrón, :1l,n-n l [IOrll'JUe
l•e. El Yt'Stíbulo da acc,'Po &amp;! nna amplia terraza, plnnla•
,LI dte cipl'Cl't:J!, qlle precede 4 la J1abi111ci,,o :, n&lt;eorta en
.. , c1elo la bl:lncora Je •u urq11i&amp;ec111ra it liana. Oons•
lrnidn en la cre~ta de la colina. la \'illa Oiimriü domina
a 111 r.-z l•I pueblecito de8nn ,Tun y 111 co&gt;1u d1tl llunllien;
in.id allá do Jn,i pla11oe horizomalc3 u,•
cedri,,. y lll~ pi••UII, 14 mirMae recrea e,, nn nidio paie:1Je I MÍÜmo;
1-.11 nna rnú ica arrulladora, lns olas ci;p11111111t~ ""' ~11\'llan contra loe cantiles r00111lo,o d,• 1111 cnmino de
ufa.·meroa que rodea eJ p:irqnr, y mú 11:1 l!I .Medit&lt;irrú1:eo, cun cinlilacionea diuroontinns. extientlc su ,·lll!ta lla•
11nr:1 Ct•rdlea. cortada 11. In dereehs. por la p •oírumla ~t.
llotpice, llena de eombrfos pin011 y limitada il la izquier•
tla por l:is montallas de la Ct,ted'azur, empolradll! de nna
lnz de plat.a, hendidas aquí y allí por grandes 80mbru
vloláce:u, y C!!Calonnodo en pert1pcc1.i va ~W! promontorio.•,
en cuya extremlda:f el cabo Iartln :perfila n pnnta bosCO&amp;n., y Hordigbern sus Cll!aS rosada8 y vnpor ·ae.

'°"

•

n las dCl'! dr la 111rdc y el nlmneno ha conclnido. Loe
El • r. Bautüit.-i .Marnverno se mul&amp;iplicn coru(I ('11:i,
romenwle-. '1el jueves comienzan 4 reunin&lt;e en el gran ea• p,•ro con una cordiwidad mwr b~cadn y n1en09 difu~a.
Ión, b:illailo 4 treehos por
zonas nu~ del eol, deco- Ee an l!f&gt;pt.:agenario, l!C(".O, a\'isado y rob:l!to, muy COTrt"C•
mdo cou tnpicerlas antiguas, y en donde, ncimn de los t,:, y m-iy cuidndo~o . .'us C!'j11$. negras ann y tupida., re
Cri os, nmorcilloa rnbicund s, ¡1intados al ÍreECo, baila• unen por enci,us dtJ sos doe ojn&amp; negrOI!, de mirad."\ enér·
ban una nle¡n-e ronda ea el fondo el azul daro. Ix, rnn• gic:i. ~u n!IMll tiene In nri1tta fin.a¡ ene labios firrru:, d.tnna~ opuen:i,, ábrense, obre on pai,¡:¡je completamente sonrí8ll ligeramente chocarrrra, acuean al hombre d, ddi•
di!tlni.o. l'or 1A IIDII &amp;C d cnbre una fuga df! mar azul,
do II ir icmpre adt-lante y á qnlen los 1'.SCrúpul d,· ~1'11con el animado , pect~culo de la• lanche~ pe.-ca&lt;lome y
slblerfa nn han detenido j11n111s en eu mn.rchn 11•cend,•11lOll yntes anclado &lt;'11 el peqat'.fto puerto de Nin ,1 us n.
te. Ha rCJ1liuidn grnnd _ 11egoci09 indo•tr,:i
en In.
l&gt;or la otra e eu1re1· un boscajt! d oli\"I)!!, eombn"anrlo glnterra, e ha enrhuecldo, y d pr.,~ ha vuelto 4 ,u par~
Wrdl!I! Jlr1ld0!', ralpicado~ ele anémonas rojas y &lt;¡ne evOCá
natal, donJe po 1.-e una hrrmo,;11 íortunn territorial. y ,Ion•
la idt'a d., 1111 antiguo y ~agrado boeq'le, l&lt;L-cuenu,do 1•or d,,, ll peJ!llr ti,, su edad. espera hncerse nombrnr •nn,lor
J&gt;~liJa~ ap,tricioneF. de 11i11fns.
en In, próxima el~ccio11e;,. !'ara reafüar et!~e 1ilth110
la multitud de invitados tleorden cnmpnl'f!to, y
sueno ambiciO!!&lt;I, y no ,por jng r 4 lh-ee11 {&gt; por amor
rPnne,·a en parte 011 cada estaci(m ¡ ))ero d pe~ar u,• E'l'1l8
ni arte, obrt&gt; todo~ los ;uc,·es ~ns puertas lrn11ca111e11t-t' y
mod1fic."leíones nnunles. con,.., ..n 1'11 e•eneia la mi@mn d á lo,s conviJ.:irlo,, elegido con eag:1cldad, los ,ncnlen·
fi.onomía original y los mismos grupos Mlracterí ticos.
tos nlmuer•os lllabad'l5 por Evn LA Frcniere.
Ahí, codean los persouaj,'e nouibl~ de !a oocie&lt;lad loj,O d,15
¡&gt;08os .\li1Tu1·crno .. on !ec11ndados fn -n tare:i
cal y los elementos mú,·il.- de la colonia extran)em. Los
f'(lr una eobrína de treinta an , In .·ra. "" tlircllc•, q11e
foncionario• de la adminiAtrnció11. 1111! c,tlcial~ de las
vino ií l1Rb11ar ul l:1tl,) de ellos d!' p11 ,l lmber,w l!t"pa•
gunmicionffl! de las cercanf· y 1:imhién el Jll'r!Onnl equírndo tempe,tu
mente de sa tnllrldo. l'..-qoenu. more•
,·('Co de lo~ n,h-ene&lt;lizo,, veniJ rl,: .:-.iz.1 ú dr: )Jnnt.e Carun, \'irnrnchn, con 11n cnsco tle cab llo• negrus y :ilr••vi.
io. TAl! grande dama~ 1111~11ticas e• WP'Lcliu, con a,·en&lt;hs ojoe fo•forll!ICentes, rnny e.~bt'lt..'I, muy co111111, ic111 h·a,
turem.•, cnyos nombre y títul,,, eon t.nn dudos,,e C&lt;'•ioo
'~.1bina de l,irelle l'l'prese~i.a en la ,·ill:i Olin1pia ttl matiz
loe nldu,•, que l1,s d:111 una apariencia d,• j11w11111d •. in
fin de si,¡I", com pondli,nte á lu caliJn&lt;l 1l nd
,te cier1•mblrg11, e•• mundü dislmbólo no ,;e me~clu •ino en 111
ta~ catP¡;,1rfa., de iul'itado _ qne han 11cali1&lt;10 por irtil•
eupi,rficiP, ¡,ue, ,¡ne ni cabo dt! un enarto d11 hora ee p11P•
tra1110 ,.11 el &lt;&gt;alón de lrn, ínrn ,·..-rno.
de obs,r1-arque re opera una 11elecci6n. En e111l:1 riucón
A í, In jME&gt;n Lú eP.peciahnente enC3rgada de rf'C bir ,
ee forman pe111enos
,Ir&amp; m,is hn,OI! entre
que la
e¡o rxtranjerus y de im¡u•dir q:11i la sociedn,1 ~t•l~rt;1 •l~I
cordial amcniJad de loF dudio• d11 la CMn, qn,: r,rodigRn
j11,,1•i,, l"• ponga e~trictanwnt en c1111r1mtcn11: l'"rtine
por todM park! Ínllk•a dti bit-n1·cniJa, grnduíudolng ,in
.. n la ophlon Jel p,ilftico n,111ti ~n l\Iarn.-erru,. "&lt;'nnn•
embargü, "·gnu la ruuyot 6 11,enc,r r,.,.pt.,tal,ili&lt;lad d., CD•
d" ae admite il hu gent.-e en eae11 de uno, e" llt·b~ ú los
da in1·ít11Jo. l1.,¡,¡;~ dd piano, loe Cntiwu~ de la c:IPA, jóotr(l8 y á ,r mi@1no la focult.a,J &lt;le ,;npor,..r q11ij t.it'u.-11 tov.,,w,. de nmbos FIIXo • coq11c1t•nn ,•, murmnrnn. La~ jf,.
do •·I gr11do d,· rtlllpet.1bilid111I reqnerhla.•
,·ene!, toJae con 1rnj, cllll"Ol!, cnchicltean detnl&amp; de los
En el momento 3c-tual. 111 "ra •.. bim, do Girelle está
nl&gt;:u1iCOf'. disllngni6m.lt e entre ~ne \·OC&lt;-11 snsnrmntee lll
ocupa·ill en t~•mir :11 rededor dl'I piano ,lo11dt1 se halla
ri•n bo11uclw1111 de :-;ancy La Frcuicre y •·l ti111bre más
una r1rt11,,,., J,: ;lliu, .¡ IRi jj,·en ~ q•JC dt'hen &lt;'jl-cut11r 11n
agndn de E1·a, quien ec prodiga r al cad:1 momenu, atra•
coro di! I" J:o1nn ,/~ · dxz,
l'I snlón cun la co11tl11nza de q11i.,11 e encuentra en
E11 un orden harmontoso, c;,•i ktdns linclas y ,·ei;ti,lll•
e•1 ca.qu.
cnn trnjt'! dE&gt; 11rlma,·era. ee alinean en emicfro 110 y
Teniendo por principio Rer amnblecon t.odo PI mundo,
e ,eran la ,enal de 111 . rn. de &lt;..iirelle, 1111e, 111 frente do
,·isit.aeadn gmpo snc ,. irnment,• Yésela di•tribulr aprecllw ,'COn an rollo de mtl-ica en la mnno, 11 na 11111 fun.
ton.,, de 111:1110 ,i lo repre1:entn11t,• d., In nüblt•zn regiocion d director dt! or1¡11e~tn. Con un tono an'°ritario,
nal. q,w 8e m1111tie11en 11n lejos de In pue•ta y q11e pueden
el ~r.•\1arun.&gt;rno impone silencio y las voces Ireacats coconoce?Fe iacilmente, los hombres por ~11 tt-z cnn ida y •n
mienun 4 ~u~urmr nMe la gran n~amblea atenta.
talante 1·ústico. la~ muj&lt;'res por Fn ucent.o rneridioual y
L:i· ,·oct,, ,on preci8llS y agrndubtes; el conjunttJ et I!.'!·
~UF .. ,,,.tido! ¡\ la moda d • la e~r.ación nntepa-atl.&amp;. ~lari•
ti•lic.u,rio y, Jei,pn,~ de
ejecoci(111 d1!1 coro. n¡,luw;OI!
po~l'a c.lln al 1·ededor a~ IOII ollci:lles uniformndos qui!
imlnlgellL~~ h11lag1111 el amor ¡,m¡,io de lu~ j6nme cr,ris.
convenian gra,·enienw di., ¡,i.-, 1'11 111edio del •alún y lea
ta,. lt!!tnc·nan ann 111.s última• palm!Ula!! cuundo 1111 oyn.
dÜ;pen@a •U! SUR\"efl 11onri81l8; cle!!pu,:~ ,-a 11 hacer cerem,,- d,, de c!,n; ra 11111mci., :
nio~M reve1·encias ,¡ las persona, principales de lus colo-L:i 1,i1orn y IR sci\orit:i de C&amp;11tellar!
niae extranj1·rrui, lw/i,,,. y grandt!l! cl11qnt,1:a, que la ~!'fiorn
Inmediatamente se didtrae la atEnciúu de las cantaut.es
)laru,·i,rno ha ine1.ni.\do en mng!'11tn~.. os ~il,1,n1, , ír.--J1te
para fijars;, eo las q11, lh,gun.
d. pni!ll],)S h,·rm&lt;lllOI! y en loa sitios de honor.
!.a •nora Uistell11r e,- un11 riibia ya marchita, pero que
Frt•nte al único grupo de in.-itadoe (le origen dudorn,
ha con~er1·11do cierto :llre juvenil y ,·oporo•o r1ue esaje•
pllF,1 eeqni\•a, dPllddloea, recogit'ndo cun In mano, con
r.1 uo usnndo mál! que trojes di! muchnchn. Milaneea
mo,·lmiento de ecn11itiva, ••~ í.alth~ de eeda, como 11nm
de origen, ,·lucl:i desde hace cinco nl\&lt;,18, tt ne aan, d. peno cont.aminsrlllB. La extremicLid del i;all,n eet.1 eeparad:i
r d., &lt;118 c1111re11ts, grandes prelenslon • de agradar. y
de nn peristilo qu,11·e hacia los parterre , por grandes
en 11rnbicij11 se cifra en pasar por hormunn dt1 611 hija,
cri~Lale. ~in madern. Entre las colu111na de e!ta roton1'11 traj~ :uul cek,te 4 mil ray~, con &lt;'Rll&lt;lte cuadra.Jo,
da •xterior, ¡101pliat coruna de a id,1 roja lnterc&lt;1ptan loe
d&lt;')a ·er nn:i plel blanca. l 'na ancha cintn de terciom1·0 ti ••na~in io lll'&lt;li ·nt~!S de un ol primaveral. E;.as tep~•lo nzul, oculta los plieg11.,a ue un cuello enflaquecido.
1~ flvlantee, ya aí-,lpan con '" n sombra variable los grn•
~ 1e oj , de p11pila., pequei'las, re ull"ln grantle!! con auxiJ&gt;O! c,,parcid, , ya hacen llo.-er sobre dio. manchu de
lio d.il Kuhl y u11,11er,,so rizo• de oro p:llido, for111ando
luz. H,-g1í11 1 caprichos de estile int-errnitencil\l! lnn1i110•
bucle.• BI r~dedor de su frente. le dan el 11•• pcctode una
ens, 11: perciben loe abnnicoe que palpitan COIII'&gt; :ilu, d., •
mufieca cnyu 11wjilla~ hubi " dej:ido ,lescolonda~ la
m11ripo•n;aqní y allí 11na lindaCJbeim ,,merge di, la pe- llu vi11.
n11mbm ,. • • mne!'tra en pl,·110 eol; n!pidrw rel.t111pago,,
\"íoldta Cn.•tcllar es n1bi.1 como •1 maclro, pero ahí. e
hacen ci~tilar lo, bordad•&gt;e de los nniíurme~. fi.1mear los
u,:aba d parecido. U• talln 111edi,11111, flexible, ondul11njoyelPS rle dinmantCI!, cambiar di! color los rt:!rnolinos df!
te, con lwrm?!!'-"! hombros y un pecho de 1111 wodt!lo muy
la,; l'd .. naa telas de mati
suaves. Y.-~ nn placer entre
puro, tiene tn vimientos !len , d gmcia y 111111 aen•nl•
aquello• j,wgos d,• luz, l"llr 11gir.ar,1• di,.erol.nrnenw la 111(,.
ciad 1•irgi1111l que lncr: µen,ru 1•11 el nlba Je nna J,ermf)l!a
,·il tlg11m d, la nma de fa rn• . Id efülm ~foruvt!rno. pe•
111ailnnJ1 tl,, etltÍO •. :u b!oud cab~ll- _ncre,pad01,, forqm•nn, regordeta, sencillamente ,·estida cuo un tr.1je dt!
man Rencilla11wntc 11111tgrue a trenza que reLit-ne nnn flt'Í·
J'll80 negro cuyO!i lneng
plit'glle agrandan 811 estatura,
neu, üe carey. El tejido dte 110 pj,il blanca tiene algo de
tiene una p."llabra amable para cada uno. Ilermo-;.o~ caniarmvr : ,.,,~ labiod abicrt , d" roju carnncion , 11relx•lloa blanco~ encuaJran su rostro que(l(•rmanecc Írt&gt;.SCo,
e11t.an cuanau rPpu 1111110 e•pecle d« cnudorKCnRual. y
y en el cual, 106 límpidos ojos azules, Is nariz espiritual,
euaudr, ooríen, nn ligero Riri, de burln en los eslremoe
la boca de bueno! labio onrien1ee, penen como un ful.
de la, comi~11ra• . ..;u grandes oj,,s estdn, como ,m boca.
gor prim:wcml. La setiom Maru ,·erno po,-,w t"s.'1 ex pre•
b:iiindos rlP un11 E0ile&lt;lom placid!'J: pt1r doud pa..van, 4
1&lt;i6n de índnl¡:;ento bondad qne bnbs;-te C(Jmo un encan.
oc ione!, rúpidoa ful;:un.-, d1• ,-~• te' l., wr;11111• l!t-tlfj11t-0 en las mnjl.'re1l qnc han vivido la viJ:i del coraz.6n.
e ea Pila Ull!I original p,•rsoualidau, ¡....ru uu E&lt;: F!lbría
0

r.',,,,,,

,r

,·i \

'ª

�EL .MUNDO.

4
decir con preeil!i6n lo que h:iy en el fondo de esa alma
Yeladn. s ..,bre e,as pupilas de 1111 azul grimeo, ,·agn. nn
mi8terio encantador. como 10'! tran~parl'nll'!l rnpore so•
bre la super6cie de nn lago. Trtl c•lRl •e •'xhibe en la
ireeca expan,i(rn de sn• ,·einte níio,, \'iotew. Ca;,tellar
m~rece el ,.obrenombre de •Flor de Niza,, que ~e le da en
la inti111idl\d ¡ tiene el ntercfopelndo, el perfume y la ti•
bia palidez de la• roslll! eabrOJ1as nacidas e::i Abril, en eee
¡,ni~ del $ol y del placer.

Cill!i inmediata:uente después de la aparición de In.•
se,,ora,i Ca,r..itar, el ugier anunció :i lqs s.eflore• \.ida! y
1fo norato de :,;,ünt-l'ons, y los dos hermanos fueron á saludar ,i !a se11ora ;l[arnrnrno, en tant,J q11e ella ,e ocnp,l&gt;a en coloc.ir ,¡ loa recién !leg.tdos. \'id,\I "1! el tipo del
g~ntil-hombrn de Xiza, que ha ,•iato ti mundo y ~e ha
de•oojado, \·iaj:mdo, de la rusticidad y de la i&gt;x11h~ranciu
nnt.ivas. E, moreno, más bien delgado. s6litlamentecon•tituido. Su barba, negra y rizada, harmoniza con 811 tez
act&gt;itunada: 8U voz es sua,·e y bien tío, l&gt;rada.. ~us ojos,
&lt;:olor cnfi;, 1111 poco bun:lidos, tienen esa sedncciún pecllliar dt&gt; ln,; gentes que han \'inj:ido inucho, y cnyns pupilas se han embebido del ardor de lo, ~ules y del color de
IOti pal!es que han \·isitado. J,03 pliegnes verticales de la
frente, por encima de la raíz de la narir. aguilefla, denotan enérgic:1 volnatad. Tiene el ge3to ~obrio, la~ maneras
gra,·es y corteses de un gran s!!J1or espaiiol.
i;n l1erma110 Ho11orato es mny di,tinto, de tal suerte
diierente, que no se les creería de la misma sangre. El re1rar.o que h'!. hecho de él 1&lt;:1•a La Frenier~, a•rnqne un poco exagerado, es perfec~amenle exacto. A los \·eintiocho
aílos, l!onor.ito de &amp;lin~-Pons pareced~ más edndquesu
hermano maynr. End.-ble y euoorl'ado, tiene los cabello8
claros á intervalos, la barba mnlhecha y un tinte de papel m:ll!cado. .su cuerpo llllcO, tlota en nn chale&lt;:o y una
levita deeeminarieta. Este traje ridículo, unido :i la des•
graciada elección de una corbata de 11n azul de pizarm, le
bacía parecerse á un comerciant.e al pormenor, endomin•
gado. FnfOBe á esto eu timidez y amaneramiento, su pa.
h1bra vacilante y au gesto neryioso. En su faz triste, úulcamenie los ojOI' atenuaban la fealdad de las facciones:
dos ojos osc11ros mllv salientes, pero ti~rno~, que tenían
la pacieute dulzura de los ojos de un buen peri-o.

.

.

J..s duración del intermedio ocasionado por nqoella doble llegada de visita&amp;, excita al Sr. '.\Iarn\'erno, el cual
l:!e cuida de que 110 ee ÍllStidíen sos invitados, y rl'clnma
la continuaciúu del programa mosica\. l•:utonces J:1 @t&gt;nora Maruverno se ,·ueh·e amablemente hacia \'ioleUL Castellar:
-Qnerida niiia, la dice, sé que tiene usted 1Lna voz om•
eanLadora y me ha prometido cantar en mi casa. ¿Ha
traído nsted música?
-sr, sei'lora, "ºY á blll!carla ..... .
Con su fle:xible andar se desliza entre loa grnpo~ masculinos, deeaparece en el salón c:intiguo y ,·u,¡I ve muy
pronto, trayendo 1111a página de m(tsica mami.,crita, qt•~
coloca eobre el pupitre, murmurando una recouwudación
al acompaifante.
De pie, en el lingnlo del piano, vlll!tirla con un modesto
truje gris, comienza á ca.uLar una copln, con una ,·oz ale•
grey clara, terminado el cuál, los oyentes se mimn al
principio admirados y decepéionndo,.
Se trata dl' nna migar canci6n de ~ir.a, bien conocida
en la calle de Francia y en toda la vieja ci11dad. en simple
,·ondel qrie lod niños cantan "cuando vuelve Mayo,• ante
la1 eonri"11l! de la prima\'era, y ese rústico canto ¡,opular,
&lt;li~usta á las h~rmosas damas habitllada:s tt las wúsicn.~
i,abias, 11 los trinos complicados de las C'irtw,sa.; de la Ó¡&gt;e•
r.l; pero en su manera expresi de cantar, Yioleta Cast..,llar pone tantas cosas inesperadas ¡¡ara los asistentes;
,11 "º' es tan tl~xible, tiene notas tan 1.ibilll!, tan :r.alameins, tan alt&gt;gre$, que desde la segunda copla la sorpresa
st&gt; l,ruec:i. en nn simpático interés.
O,, (l!!e cnnto á los oye~tes la sensación de la prima,·era
m~ridional, cnn sa e'-uberancia de rosal', ellli olorea de
Yinletas y de llores de naranjo.
l.ae •ílab:is 111113icalea del Jijlfois rle la canción, vu11la11
ut&gt; sou; illbios como golondritllll! que se ciernen en el pro•
fondo 112111 del rielo, por encima de uu mar de azur. 1':COS
&lt;lees&amp; al~,gría popular de Niza, q11echiepea como un moa-

"ª

ó Juuo, 1~96.

cate! e!!p•tmOl!o, evocan la alegría de los festines rú.stico~
b.1jrJ los emparrados encapullodoe, el libre rnelode las cancinne,; de lilayo; 1, caricia de Las serenatas resonando dnrnnte las noches iluminadas por la danza de Jaa luciérnegas, &lt;-1 sabor dt- los besos en pleno~ labio5, bajo lo~ olivos.
Ese m:m:mtial de franca pot'i,Ía del terr1111o, se di!o nde
d~ pronto, en m,;dio de nquelln sociedad refina® y e~tra•
gada, reir-,f!Ca los cora7.onea cumo ta ch11·idnd de ta ma•
fiana que ptinetro bru•camente en una tlllla de b:i.ile, ar·
dil•nle y llena de hu artificial. Aú.n aquellos qne no
comprenden la lt!tra, se maral'illao y los bra,·os e~allan.
Las gentes del país se conmueven m,ís directamenw; ese
i.riunío de una de ,,us canciones J&gt;&lt;Jloi.,-, los halaga.
Entre los más conmovidos y expansil'os, se di~ingue
Honornto de, aint-Pon~. La admiración le hace oh•idar
su timidez. C&lt;;m el cuerpo inclinado hncin adelante y los
oj,)S dei;mensuradam1U1te abiert-08, batepnlmas. Tan abstraído rstit, que ad\"ierte de pronto que lo&amp; otroe loan
cesadodt-aplaudir y qne él l'8 el único que manifiesta su
entusiasmo. Entonces, mboriulndose, turbado, baja la
cabeza y va~lv!l il la sombra como nn carneo! á su concha.
Tocúle su turno á Mula Teresa.
Yestida con su trajecillocolor de lila de fald'ls medio
cortas, los ensortijado@ cal.ellos cayéndole en bucles al
rededor de la e•palda, IOc! delgados brazos surgiendo de
la amplia manga abllllonada, fné tt colocarse delante del
piano, y con 1111 brusco 1UO\'imien1,0, hfzo,e para atrás su
cabellera. euji,t6 su violln contra su l1o~l&gt;ro y, en tanto qne el acorn¡¡ailunu, dejab1 oír algunos acordlll!, atac6
con exraordin11.rio brío las primeras notas de la ,,zigeonertanz »
La extrai\a melodía comenzó á ascender como un que•
jido, y muy pronto llenó el salón con sua eo11oridades.
Bajo el arco de la niña, el violín cantaba con yoz encantadora.
Con ei cuello inclinado, la cabeznechada hncia adelante y los ojos impregnadoa de brillantes fulgores, María
Teresa parecía no Yer ya los objetos que la rodeaban, y
tocaba eusim ismada, cual si se eacontra~e sola en el [oudo de un bo.sque.
La ejecución, aunque muy hábil, no aparentaba el me•
nor eJ![uerzo. L118 notas más penetrantes, los suspiros más

tiernoe, lae fmses m:l.s complicadas, iban snliendo de su
arco, tan natmalmente como lae rosas de un rosal.
Por de;;gracia, el mundano auditorio !,a gnstado ya too&amp;
sa resen·a de entusiasmo y se mneslra cli~trafdo.
Las P.elloras se dtldic.in a estudiar los tocados de ene
wcinas y cochichean detrás de slll! abanicos; llli! seilor'tas se dejan hacer la corte, dengosa.-. y coquet11el11S, p .. r
los oficiales, que l!e inclinan &amp;obre sns espalda•.
f:e respira nuevamente en el salón nna atmósfera de
banalidad y de indiferencia de buen tono.
Asf, á pesar del talento de la eiecutante, la fa!La dA
atención ee ha hecho casi general, y la pie•a termina cm
medio de discretas mue!&lt;tras de aprobación.
En tanto que la joven guarda el instrnmento en un~
cnja almohadillada, dos persona.o, únicamente, llegan ,¡
íelicitula: \'i0Jet11 Castellar y Yiclnl de Sninl•Pons.
:Flor de Xiza besa con efusión las mejillas de María Tt&gt;•
resa; '\"idal, posando familiarmente su mano morena ele
ilrnbe sobre el hombro de la much:chuela, la dice con
YOZ expresi\'a:
-¡Bra,·o Teresiaa\ Ha tocado usted con toda su alma.
Es pr~'Ciso que esos viejos bueno&amp; mor.os y esaa coquet.-is
no tengnn nhora oídO!!, para que no la hayan ap:audido
con mayor entusiumo.
-¿De ,·era.•'' ¿Le ba gustado á usted? respondió )laría
Teresa cuyos ojoa se iluminaron. Bueno, at)Bdi6, puea eso
me basta.
- í al usted tambi(,n, seflorita, continuó \'ldal, volviéndo~e á \'ioleta Cil8t~llar; á usted tambié.1 tengo qne
dirigir mis [elicitacionea ......... 8u canción del •Ruisellor•
me Ita traído 111 cora1.60 una ráfaga de jul'entod. ¿$al,.,
usted que ha demostrado un verdadero valor al permn•
necer siendo una hija de ~iza en medí o de todos eelul!
cosmopolltaa?
,
Uoasonrisa tina se dealiz6 en los lnbios de la joven; delineo una rápida re,·erencia y replicó con su tono tran•
quilo:
-.Xo es g111.D. mérilo ......... Prometí cantar, y como no
sé sino aires del país, fue preciso que esoojiese uno de
ellos entre rui r~pertorio ........ .

J 2 ,J ULI01 1896.

EL MUNDO.

5

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( l·onti111wní.)

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~ ..,LOR DE NIZA
POR ANDRES THE:URJET.
('J:'ruducldo c8pc&lt;•loltncntc 1&gt;ora ••.El Mundu."';-Dustraolouc8bccha.s en nuoet-rostallcres,

N1ím. 2.-Yéase el ú!tiruo número.
Entre tanto, llll movimiento general se había producido
Liget'll y m.1.s jo,·c,n que nunca, la Sra. Caetellar se lan•
en el ealon. Todoe esLaban C&amp;Madoa de música, cnnl!lldos
za d1:l br.uo dti un capit,ín di;! b.ttallón de lo3 Alpes.
de inmovilidad; habla llegado la hor.i en que se org,mi&amp;l•
La :;ra. dt&gt; üírelles arrastra II en vez al pr!ncipe Kabala partida de brincos eema,1.a.ria, y ,í uua sella) del ¡.:r.
menskí. Ser1oras Y Eei'loritas tienen sus cab.tlleroa ex.Mant\'erno, se retiraron loa sillone3 y lns eilllll! ú. lo largo
cepto María Teresa y Violeta, que se quedan olvid~das
'
de Isa paredee, para dejar eitio á los luil:1ri11ee. t:na ,•ie• • cerca del 8r. de Saint-Pon!.
ju ee sentó frente al piano Y· ¡,ri ncipiú á tocar lln regocija&amp;te contempl.i, u1oa p;ir una, á tod118 l&amp;a parejas que se
do,, aire de dan.za.
deslizan por el pavimento, levantando aJ compá5 las
Eva 1,J Freniereee apodera del bJ1·6n 8pieler-un auEpiernas, y loeg11 á las dos ab.1ndonadaa, y, brlll!camen•
te, pregnntl!. :i Violeta:
lria.co alto, con grandee pat.illa.i! rubi.¡.s, mirad.l turbia
y mejillas e 11pedrad.as de granos;-le hace un 1raa nú•
-Dispense usted, ¿pero no es sa mamá la '-!ªª l,aila
allí?
mero de zalamerías para que él ª"' de:ida á ser su comp:ií'lero; }' por último lo atr;ipa, triun[almeute.
-Ella mi.ni&gt;.a, reapoode ~lor de Niza, con ana sonrisa.

iunil'a, que dibuja unos hoyueloe en sD.B mejillas.
-Ahl wnrmara \'idat, ahora las mamás son las ·que
bailan, en tanto que 8118 hija• bordan ......... ¡El mlllldo
al revég! ......... Sefloritas, no puedo ser su cabaJrero, por•
que no entiendo una silaba de estos bailesamericanoe;...•
pero lae invito ......... á dar una vuelta por el jardín, en
donde respiraremos mejor que aquí y podremOfl hablar
, nuestras anchas ........ .
Y loe tres se evadieron detrá8 de 1~ barrera de •mokiuyi
y levitas negras, atrave~aron el vestíbulo, y de3paéa ba·
jaron la eEcalioata.
La tarde tibia moria. El sol iluminaba con nn euave
tinte color de roea la cúspide de las montatlas de E.za y

�6
de la Tarbia, La brisa del mar habla caído, ni nn aoplo
mo,ia el lollllie Iu~troso de los limonero;; ni las cinU1S de
IM sah·ia@ y los gern11eoe rojo!.
Un :elleocio períamado reina en lo, jardines AOlii.ario•.
Los nes re embosc:m por una larga n,•enida de lindero,o
ealr,icadoa con profoaiún de grandeii ,·iolel.as rul!llS, }'
en cuya exlremidad se ve a,,11 lenr el Oceann.
\'idal de í-llln~ P.ifü abrn la marcl,n, teniendo ¡mter•
nalmente 111 mano de )forfa TercY y hablando coa ella·
oon familíaridnd: Ylolern Oastellar los sigue ti corta dis•
tanci&lt;1, examinaudo el llSpecto varoall de Vida!, visLo por
la espalda,
I..a cintura bien rnoddnda en eu ,,chaquetle,, 1u11l oo.cnro, los hombto\ cnaclmdo~, el cuello de mo,·imientos libree, la cabeza cubierii1 por un lleltrecillo que deja Yer
le. 1111cu to&gt;Utdl', y los t•abellos cortados en forma de cepillo, el primogénito de lo~ Saint Poas se le aparece como la emanación d~ estn naturaleza robusta y generosa
que se m&amp;nillesta en t-Orno snyo.
&amp;,,pecha ,·ng:1.,n,mte que s11 madre de!'ea cnsarla con
uuo de los dos hermnn,1s: pero Yiolet.a ha decidido inwriormenw ,111e e6lo ~1 mayor es un candidato serio. Xo
tiene para el mo:nor sino 11na dt'l!denosa indiferencia;
Yidal, por lo contrario, la· interesa y la atrae. Dlce!e
para 8111' adentros qne estaría orgnlloim de ser su mujer.
En secreto, su cornzón se inclina ya dulcemente hacia
él, y se pregunia: ¿!,e gastan\'/
Y, COUédente de ~u indieculible .hermos11ra, con la certeza de la ju ,·entud que no duda de nada, se responde:
¿Y por quó no?
L&lt;:! parece que vé cnminar delante de ella á su propio
defltino y !e itlente Ion conmovida t,omo Psiquis tratando de conocer ni misterioeodios á quien ee le reserva por

12 Juuo, 1896.

EL MUNDO.
esmaltaban cwidros de cl¡veles. En un myo de sol, las .!:!oreP, blaDcas, cnrmes!es, nmarill~, color do carne abrían
BtlB ~talos rfa0608 y recortadoo. Un olor ,le claYo ema•
m1.ba de eflta pro!usil,n de plantas en plena floración .
-¡Oh, quG hermosos clav~le¡¡I eirnlamó la seflorita
Castellar. Es mi flor predilecta ..... ¿Podrécojer algunos~
-Hum! cont.eetó \'id.al, crno que M est.!. perinitido..... ,
El Sr. ::"ltaruverno es m11y celo¡io d,• sus coleccione,¡, y el
j11Tdinero cuenta los claveles mat.n por muta.
-Tanto peor, porque ~e me ant-0jan, y dPsde el mo·
mento en que "" íruto prohibido, la tentación es mayor
todavía.
-¡Oh! Oh! mnrmnró el Sr. de :'laint Pon", "º tanto
que,e nnían los pliegue, de t11 frente. \"amo~, aguarde
Wlt~¡ agregó tocando á Yioletl\ en el brazo; quiero, cuan·
do menos, dejar en paz "u conciencia y cargar con el pecado.
Y se arrodilló á orilla del t·•rndrr,, cogió una docena de
clan,les de colore.~ ,·ariados y se lv~ ofreció á la joven,
cuyOI! ojoe tuvieron corno una sonrisa. Parecín encnotada al ver realizado eu d~eeo, y mil,¡ aún, por hab11r Ím·
puleado A \'id.al ll Her eu cómplice. Este había i&lt;lo ,1 reunirse con .Mnr!a Terel'a, que durante este tiempo, se detÜYo, bajo los olivoA, ti hacer un ramillete de anémonas
silvestres.
-UMt,e.l es máij r:,zonnble, Teresi,, la dijo alegremente,
r se contenta con llores qne están 11 disposición de to•
dos ......... Y bien, para recompensarlo de ,m di~1·eción,
la iavito á mere11dar ~n la Reeene, pasado mañana, y
luiré que oiga usted algunas cauciones napolitanM .......
¿Le conviene'!
-¡Oh, 8eflor Yidall replicó la muchacha, encantada,
ya lo cri,o ......... Deede el l'Íaje de papá, 110 he sido muy
feliz en el capítulo de la• distracciones, y ¡me gustan tan•
to las cancionvs napolitanas!
-.Aaunto arregludo; Honorato y yo iremo,; á buscarla,
el sa.bado, 11 la Reeemie .........
Qu¡¡dóse un '"omento penl!Btivo, y l11ego, volviéndose
hacia Violeta, que IU'piraba sensualmente el ramo decla•
velee, afladió:
-Si la eeiiorita C'lll!tel1ar quiere 8er de los nuestros, la
p:irtida eera1 completa.
Con mucho placer, respondió Flor de Xiza, pero ....... ..
yo no soy enter11mente duei'!n de mi persona ......... Si mi
madre .........
-Bueno, mal'lana iré á in\'itar á la mamá de usted.
Los olh·os y los pinos prolongnban, poco á poco, las
sombras de sus copas, y, allá lejoe, el mar se empapaba
de tintes de tlZul pálido, 8111picados de oro viejo. En lontananza se l1acía olr el ch.irrido de unas ruedas ~odanclo
sobre la arena.
Ern la l1ora en que loe salones de la .,.illa•• Olimpie. ee
iban quedacdo desiertos. Repentinamente, desde lo a1to
de la terraza, resonó una ,·oz de timbre agudo de soprano:
-¡Yioletal ¡Violeta! ¿En dónde eatás?
-1\Il madre me llama ......... ¿Vtimonos? dijo la jo,en á
Yidul.
Yacll(, un momento, y después, tendiéndole la mono:
-Adi6s, sellar, y grncia9, exclam6.
-Hasta el sabado, repitió Saint Poru1, en tanto que
ella, recogiéndose laa Caldas, se lanzó apresuradarne,,tti
en dir¡,cción de ]a "villa• ...... ,..

\'e rano á lo~ habitantes de :N'iim, y en el in \'ierno, enc:intnba ú. los ingleses ntlcionados A las excursiontll! ti&lt;!

caza Y pesc:1.

P&lt;!ro aquel al\o no se había preaent.ndo ningún inqni•
lino, y la viud!\ j11zgó m.is económico iostaiaree en ella
deede los comienzos de la primavera. El anticipado verane. lo. permiti.", eu•pel}der su, recepciones de la cnlle de
S.ta Francisco de Paula y vivir m,ls aencillnmen~e, obu,niendo los beneficios de las distracciones que la o!rec!nn
la vecindad de lo;¡ 'Maruyerno . .Adem.ts, uu moti,·o mis
!!erio había. en e•t.a ocasión, determinado á la seilora Cas·
tellnr :1 dejar Xiza, anticipadamente.
Ln. •\•illa• de lo~ Lentiscos no estaba separada del •vlllino,, de la Fouiin, perteneciente á loa Saint Pons, ~i110
por un cenLenar de meiros. Este •Yillino• y alguna~ hec·
táreas de olivart,seaparcidas en terrenoddel cabo Ferrat,
constituían la única fortuna W!rritoria.1 de los dos hermanOI!. Pero ei en\n pobres en dinero, lo~ Saint Pon~
pertenecían tl l.1 m.ís a11téntica y ti la m,\s nnLlgna nobletlll del país. E,La.b:m emp1uenta.doa rica y brillantt••
mente,
La sel!ora t'll.l:lellar tenía dos •desiderata:• ca.ar prontamente á su hija., cou el fin de poder, á su ,·ez, ~enlizar
,más fácilmente un eegnudo mMrimonio; y CMarln en l.1
sociedad nrist&lt;&gt;crát:ca, para crearse por sí mi.stllll b11ena:;
relaciones, lo que halagaba su vanidnd de buena burgue,;a.
No se fijaba en el dinero. puesto que \'ieletn posefa.
heredada de en padre, una bonita fortuno; pero des1:uba.
que su hija entrase en una familia noble y qne In introdnj~e, á en l11do, en un mundo que, h!\llta entonces, hnbín estado cerrado para ella. Conlqoierad., los Saint Pon!!
pod!a realizar e•te euefio ambicioPo.
:,e preocupaba muy poco, por otra parte, de que Cue~e
espoi!O.
el pri111ogénito 6 el segundo de los hermanoe; lo que la.
interesaba er11 que Yioleta fueee oondel!a,f&gt;vizcoud..sa en
-Senorit11 Castellnr, dice de pront.o Yidlll, volviéndoültimo caso, para ro1.tll'8e con Ita Ai!premont, loe 8al111.
se ¿en dónde aprendió lli!ted EU canción del •Rui,ellor'!•
•leannet, lo.~ Spinetta de ColomotA, y otroH hidalgos de la.
-La conocía hace mucho tiempo ...... l\1uy niña In oía
vieja cepa de Niza. Y en an vanidoo" egoi.sr.Jo, oo fe pre•
ce.ntar todns ias ma!lnnll8 11 loa vendedores de flortrl! de
guntabn ~i uno ú otro de eetos partidos aetía del gusto de
la calle de 8an Francisco de Paula, bojo nuestras venta•
Yioletn y ei la joven profesaba la misma indiferencia quenae. El afio 1\ltimo, ,í mi r.cgreeo de la A~anci6n, la maje:
ella en materia de elección de m:trido.
de nnl!l!tro jardinero de loa Lentiscos medió la letra ....••
Conquistar uu Saint Pone, le parecía el punto esencial
Yo ta anoté, compuse, bien ó mal, cOlllO pude, un acomy aún ei la hubiese preguntad.o en 1&gt;pinión, Tlonornto hn·
pal\amiento ...... y esto es todo.
brfa sido el preferido, porque lo estimaba mál! maleable
-¿~o ha ealido usted nunca d~ 1nza?
que Vidal.
-a·o, Ael\or, en :Niza he nacido, me educaron en elcou
Sin embnrgo, el regreso do este último había aún ePti•
vento, l11ego regresé á clll'll y en ella me he quedado.
mnlado eu ardiente deseo de llegará nne. pronta conclu••
-Bueno, pues es ustro 11n11 bija de Niza, de sangre
sión. Así, desde su inRtalación en los Lehtiscos, manpura. Le. eepecie se hace cmln dla más rara .•.•.. ¿Y quie•
tenía con 101j huéspedes de la Fouan relaciones diplo•
re UBted á au tierra?
máticas de buena vecindad. ,
-La encuentro muy hermosa...... La quiero por in&amp;•
.Al dia siguiente de ll'A encuentro con los Saint rons, en
tinto, aunque no tengo muchos puntos de compara•
la ,·illa Olimpia, ,ioletll se despertó alegre.
ción ...... Usted, que ee un viajero infatigable, puede á lo
La mnflana, muy límpida, prometía un di.a t.nn radioEocomo el de la \'lspera; el mar resonaba melodiosamente
menoa compararla al otroe Jugares y admirurla como inabajo de las rceas; se veían salir las barcas, nna después
teligente ........ .
,_SI. ........ cada ,·ez que vengo á ella, le encuentro un
de otra, del puerro de San Juan; desplegar aus blancas
velae; luego, correr medio inclinada.~, eobre lae olae de un
encanto que no hallo en ninguna oua parle.
-Entoncea por qué la dt:ja usLed7 exclamó Yioleta
azul diamantino.
•
con un asomo ele burla.
En frente, la COSW! de Beaulieu extendía la vnriedad de.
-Porque los extranjeros me In echan á perder...... Me
sue ,villll.!!,• expnrcidas en la verdura, en medio de IU!'-·
horrorizan los coemopolitwi qua ClWil aqaf como nubes
rubiail hojn.q de olivos y esbeltos ramos de palmeras.
de langosw. Lum~nto el tiempo en que Xizn no ee ex·
Atrás, las montailas tef!idaa de un color de malva y de
tendía sino h~ta Paíll{,n y m1eetra propia alegría noa
violeta pe flncadenaban hannonioi;amente, entre sus onblll!tnba, sin que nos vi~emoa obligados á l\lezclar en ella
dulaciones :iterciopcladas, se distinguían ,·agamente lae
III
el vino :id11lterado de loa placeres exóticos. ¿AcRSO le
construcciones ~arracenJlil de Eza y los perfiles de lae ca•
gusta á usteu la .ociedad que hemos dejado allá arribo?
81\~ de la Turbi11.
-.·o sé ........ Ee la primera ,·er.que la veo ......... Estoy
•\1 reipirar IM 1'0888 dAI Inrclln, Violeta ae sentía feli~.
La •\·ill:10 de loe Lentiscos, propiedad de loe Castellar,
como un bai\ista que mira él mar d,r.¡de el cbrredor de se hallaba situada más allá de '1n alde.a de San Jnan, á ¿~:ra In influencia dees41\ clarn muilana 6 el recuerdo dr.
loe ba11oe r ie pregunta; ¿:\[e arroju•.• .:so me arrojo? ......
su triunfo en laca'!ll delos '.\Iar:.véruo, lo que la ca11saba
medio camino de la t.orre Snint Hospiee.
Yi afición, muyor ó meuor, d. la fOCiedad, dependerá de
1':di6cada en medio de bo:;quecí!IOI! de pinos y coronan- esta íélicidad int~rior, fresca como el agna virgen de 0110.
1118 gentes que me rodean ....... y en quienes tc,,ga con• do un grupo de rocae cortauns á pico, eUBpendín ~n8 jar- fuente? ........ .
Todo ..e mezclaba, evidentemente, en la compoi!ición
!lanza.
dines, en forma de carniza voiada, por encima del :",fo.
de en alegría; pero también había en esta otro precioso
· -¿Realm&lt;'nte?
ditemneo, en frente de lns montañas d., Beaulieu.
Y los ojos lumínoFos de Vida! se lijaron con curio., íGeneralmente IR eel\ora en~t.ellar, qoe, no ob:;tnute eu~ elemento, oculto como una pepita de oro fina en la!! prodad en lod de su imerlocutora; parecía un poco impacien- gustos mundanOE', pOl!e!a nn ePpírim práctico y sabia ha- lundid.'ldes di:' este rnndal de pl-r. A fuerza de inclite al no poder leer nada claro en 1118 m i:;Leriosos pupilas cer bien HllB cuentas, la alquilaba durante el invierno ,\ nnrre cnrio~11mente eobre esta agua misteriosa, la joveu
grises de la joven.
loa ~tranj~ que acudían á pa!!lll' en nq11ell11 comnl"CII había visto en el fondo la imagen de Yidal de l:'a.int Pone.
Yoh•ialo á ver cubierto con su sombrerillo do! fieltro ,fo
-8!, proeigui6 ella aonriendo; siento dentro de mí la
la e8t.ació11 de los frio'!, é iba á habitarla tn los mel!&lt;'s de
alll!! estrechas, pisand,1 con planta resuelta la aren:,. de l.1
facultad de eer m11y bnena ó muy mala, según lain!luen. Junio y Julio.
cia que sufra ........ .
Aquella parte de la península, orientada hacia el Xortti o.venida limitada pór las ,·loletas rusns; luego, ae lo rQ•
Dieron vnelbl: á un bo..,squecillo de oll voa y continaa- y balladA por la bri5a. fresca del mar, ofrecía una doble presentaba arrodillado ante el nlailro de cla,•f"lcs mulliron la marcha. á tru,és de nn jardín, cuya tiena rojiza vent.:ija: en la época de los cnlottl!, servía de ~lal"ÍÓn de coloree, tendiéndolo el ramo de ll.ires con aroma de cl.1rn.

12 J uuo, 1896.
Aquello:, claveles los había puesto ella cnidadoP11t11en'te, la víspera, en un vaso de agua, )' por la manahn loe
prendi!'., en su corpil'io de lana blanco. :--,1 perfnme penetrante la acariciaba voluptu09amente el olfato.
De pronto, la causa de esta íelicidad, q tte brotaba dentro de ella, ee le apllreció con to&lt;.lo su resplandeciente
claridad: era. feliz porque Yidnl la había imitado á co•
mer en la Reserve.
Pero ¿y qné? t.nmbién había inYitado á Moría Teresa, y
aon antes qne á ella.
¿Qué tenía, pues, de extraordinoriament~ halagadora
esta invit.acióo, que \'ioleta compnrtín con la pequeña
La Freniere?
En realidad, l\Iada Tereiaa no er:1 más qne una ni,1a á
loe ojoe del conde de Haint Pon1¡ ¡.pero acaso tendria ella
n1isma mayor importancia para él'/
En el espíritu de este hombre que habfa posado de los
treinta niíos y que había visto t.a.ntas personas -y tantas
cosas ¿exist.ía una diferencia sen~ible emre uno mucha•
cha de quince aiios y otra de veinti;? ¡),o las trataba á
las dos con la misma paternal indulgencia'/........ .

EL ~IUNDO.
eu cuerpo en vuelto en la ligera caricia. de In" aromáticas
v~getaeiones.
Caminaba de eete modo, ~in pensar en nada, dejándose
arrullar por el ritmo del mar, dichosa en medio de un~
beatitud puramente animal.

7
-¡Qué original ea su historht! dijo Yiol!'ta.
•Y se qnedó mirando la mnr re~plandeciente y la nmci•
za torre redonda, y por m~s qne hacía, no podía dejnr de
penear en In entrevi~ta de la falsa duque~a y del galante .
corsario.
In,·olnntariamenw ~e representaba á Occhiali con las
facciones enérgicas de Vida! de ::-aii1t Pons. Cna nga.
sonrisa retozaba en 8UE labio~, fornurndo lloy.uéloa en sús
mejilllU',
-Péro, replicó Honorato, alen1:tdo por la respueetn de
In joYen, hay en esta historia puntos qno com·iene diln•

Muy pronto abandonó el lindero de los pinoa y \lomen•
zó á subir un ribazo, en el qué noas viejas bigneral! enla•
%aban sus rama.«. &amp;te abt·upto sendero condncla al antiguo fuertt: piamontés, del que no quedaba ya sino una
torre yentruda.
A lcanzn ba ya la plataforma, cubierta de ci&gt;sped, deade
cidar.
donde ~e dominan In bahía de Beao.lien, las montailas de
-¿Cuáles? dijo \'iolet.a, pensando EÍ mpre en !a dnma
\'illafraaca y el Mediterraneo, hru;tn la &lt;:xlremidad del de honor.
-Primero, sería m11y in~rt-nnt" saber con exacli111d
cabo Bordigheru.
Por un in~tante •e cletnvo ,í tuuiar :1liento, y regocijar en qné. punto de la escarpado costa pndo dcsembarcnr
su mirado. con la dl't'lumbradora cn11t .. mplación dd pni- Occhiali.
-¡Bahl exclam~ elh, contrnrindn.
1,aje que ante ella ee extentlfa-,•l •1111r color de zafiro, 1as
Ln importancia que parecín atribuir Honornto á eHe
recortad11rn~ plai,-nd11• de la cn•tn, la• cim:is color de lila
detalle
insignilicante, le pan-ció como indicio de un eep!·
y de nieve de las montal1aB-cna11tlo la cin,bradn puerta
'
ritu
ru!n,
y volvió ,¡ caer en 811 iudiférenc-ia.
de le. torre se entrenbdo. y eobre In obscuro sombra del
-Ya
encontré
el tiitio; es allá, eu una pequeña rnda
pórtico se destacó, e11 pleno sol, ladelgadasil11etu de Ilo•
arenoso; pro,;igui6 con un aire de triunfo el menor de los
Su orgnllo seeuble\'6 repentinamente ante la idea de qne norato de i-:aiut-Pow.
Saint l'ons. Quiero enseillÍrs~la. ¿1:ustn 118led?
podía eer puesta por Yidal a.l propio nivel que oqnella
~o le fué n~ce~m io al recien llegado mucho ti ..mpopa-\·amCII!, ~nspirú ella con reaignacit,n.
colegiala de vestido corto, y tratú ele e:.'tplicnree ingenio- ra ad vcrtir que no &gt;11 hallaba. HOlu. El \'estido blancc. de
J\ajnr&lt;m en p!eno sol por 11n "''ndero de cabras.
samente loa derechos que podía tener paro una preíe· la Pel\orita Castt-llar, formaba una mancha re~plnnde•
Honornto la guiaba hnda la playa 11renosa. donde el
rencia especial.
ciente en la tuyida copa de una hig11era qne la Eerv!a c1e mur iba ú morir en ondulaciones susurrnntei,,
Ante todo, ,. idal no estt1ba de modo alg1mo obligado á
fondo.
-A1¡11I tiene uHt-d, dijo él, el ancón donde úcchinli y
incluirla en ll\ inviti\::ión. Si babia procedido de otm
El primer movimiento del joven fm\ ocnlt.aTSe en loe st1 gente pudieron atracar sin en viaLOe.
manera, íué, sin d11dl\, porq1ie nna excnrHión con la se• tiniebla~ de la b6veda; pero luego, desp11ésde haberse coPero ella no lo oía y caminaba distraída sobre In arnna
llorita La Frenitire por toda compañía, le pareció 11n mo• locado Hls lentes de ,·idrios obscuros en sns ojo• qnegui•
tivo da placer bastanti, me1.,tuino y pensó que sería e:ii:, i\:tbn ein cesar, reconoci6 á Violeta en la pt:rsona que lo ll\icá.:lea, mirando con preocnpacióu infantil las bw:llas
C6lente 1a gregar á la partida onn compnl\era más agra- había tnrbado. y entoncl!!! se dtcidió á snlir ,1 ij~ encuen- que dejabun su~ menudos pies.
En el ijilencio de In plnyn Rolitaria, p/,lo se oía el ru•
dable.
tro.
mor
de Jss olal' y el murmullo musical de la brisa, rom ·
Adem:'u,, ¿no a.e 11abín arrieiogado e1 selior de Saint Pone
Acercóse, ealndú torpemente, y en tanto que la joven piéndose á trav(-s de los piuares.
tl incurrir en el diegusLo del l-r, .Maru,·eruo al forml\r contesiabn á su saludo con nna sonrisa enigmática:
llonornto se había quitado sue lentel! de vidrios azulee
aqael ramo de claveles, y no era hta también unn muel!•
-Dispense u,ted, eel1orit-a, ninrmnró, no ...... In había y guardádolos cnidndosa.mente en el bolsillo del chaleco.
tra de especial aleuci6n?
conocido al principio...... Es ...... (•e una sorpresa ......
Con mirada t(midn, seguía la elegante si lnetn blanca
Estas meditaciones oc11paron la imeginaoión de Yioleta
:So en~ontrando el calificath·o que buBcaba, terminó Sil de la dei'ulriu.1 C..stellnr, y se cavaba el cerebro pnra enhuta la hc•rn del almuerzo. En la mesa, á la que acudió di&amp;curso con un gesto ner\'ioso.
contnir en él algúu otro tema de eovert'uci6n.
á sentarse so ~Adre con un descuicb1do vestido de ma.-Cna sorpr!&gt;tia agradable, concluyó Yioleta, qae tuvo
nesgué$ de un laborioso registro, alladió por lin:
llana, no se habló de otra cosa ei110 de la fiesta de loe Ma- liíetima de su timidez,
-Yi·lal debe ir hoy mismo ú ver II la aefiora Castellar
rnverno.
-1Es usted demasiado buena, exolawt'i llonornto, en- ,. hablarla de la excursión Jo mnnana ........ .
La viuda había guard.'\dO !!US·encajee rizndoa en la caja ludándol&amp; de nuevo. Y ......... ¿\·iene ueted á menudo á
· -¿El sel'ior Vidal piensa permanecer macho tiempo
de los días de guln. Envuelta en una bata mny ajada, la paeeal'!!e á Saint..Hospice?
todavía en la Fouan?
Sra. CMtellar aparee/a, con la cara mal lavada todavfa
-Algunas vl'Cea. ;,Y oeted?
-¡Oh!...... con \"ida! no se ,abe nada nunca ...... lne1de lo~ cuitladosJI! menj urges de la víspera, y el cerebro
-Yo? ......... Todos los d/1111 ......... Uogo oqní in,·estiga- pt!radame11te hace su mnleta, me da un abrazo, y se vu. por
poco limpio también de las quimerae de que ae había cionee nrqueol6gicM, con objeto de ......... 11n estudio que
algunos meses.
llenado.
1
dedico ii ......... la Sociedad de Letras de ~iza.
-¿Se nburre tal \'~Zen 11! cua?.
Durante el almuerzo, no habló sino de su triunfo y de
-¿8~rA posible?
-Xo ......... Xo es que se aburra mucho conmigo; pero
las felicitaciones y cumplidos de qne habla sido objeto.
-Sí, sefiorit:1. Se trata de determinar un punto hi.stó• se encuentra poco á RUS anchM, delllnei~o inacti YO en la
-Verdaderamente, decía, bajando, como nna pollae- rico muy importante ...·...... Sin duda ha de conocer UB· Fonan ..... ~-· Xo eabe, como yo, tomar interés en QCupala, sus ojos de piirpadOll arrugados, verdaderamente, to- ted los sUCe!OJ que se yerifirnron en éste sitio, en In Gpo- ciones sedentarias ......... Somos dos espúi~wi muy ....... ..
dos estos hijos de los Al pes, son uno11 locos. :So me que- ca en qne Filiberto Manuel de :4nboyn Yigilaba la construc- 111uy.........
·
rúm dejar; todos me pidiéron permieo para venir.á ealu• ción de esta torre?
-Di8tintos, sugirió Yioleta con impaciencia.
darme en los Lentiscos. Por fortuna, el ptinaipe Kamena-¡Dios 01fo! no! confesó ella con una complet.a indiíe·
-Ello es ......... Xo~ queremos tiernamente, pero no teki me arrancó de sos brazos y me llevó al b11jf,I. Baila- rencia.
nemos el mismo modo de @entir ......... El menor cambio
mos juntos toda la noche, y la senara de Girelle estaba
-Paee bueno, una noche, el duque !né sorprendido eu mis c~tumbres basta parn que me dé jaqueca ....... . Y
Yerde de celo8, Hasta el mismo Honorato de 1¼tint-Pons por nnos corsarios al mando de un renegado de Gfoovn,
ll él, le cau~a horror la regularidad ......... ~eceeita, todos
Rali6 de en abstracci6a, creyéndO!!e obligado 4 venir ,t fo. llamado Occhiali, y sólo pudo escapnn;e merced ,t In adhe- loP día!!, algo imprevisto, algo que lo conmueva y lo halicitar me por tu talento de cautunte ......... Tu voz ha sión de dos de sus hidalgo¡,, que quedaron prisioneros. gn sa.ir de ~í mismo.
eau8ado en él una viva impresión. ¿Pero, pnr qné escojis- Entre parént.e~i~, uno de estos valientes caballero~ ee 11a·
-iA. dónde fué 0/SLe in\·itrno?
tes 01!&amp; antigualla del Ruieellor·/ ¿~o podías haber 1,lt'jido ma.b\ Maurici,, \'idal de S1\int Pom,, y íutl uno de miij
-Desp\¡~a de pasar el otono en el Tirol, se uirigió á
en tu repertorio algo menos vulgar? ......... Xo vale la pe• anll'ce~orea. Ya ~e ueted, eeilorita, qne estoy personal- Vent'cfa.
na haberme nrrninndo 11n lecciones de canto, ¡¡j no eres mente interesado en estudiar este problerna histórico ......
-¿Y estuvo mucho tieupo allí?
capnz de ~jecotnr nn trozo de ópera ....... ..
-Hasta Marzo ........ TifnCl por \"enecia unn afición de
Para salvar ,l. loe cn.itívosde las garras de Occhiali, fu~
Mole,ita por esta charla int.erminable, \'ioleta se li• indi;penpable entrar en nEgocineionea con el pirata, y qne yo no participo ......... Esta ci11dnd rodeada de agua,
mitnba ,1 mover la cabeza, sin n,;;ponder una !'alabrn. aquí et! donde la aventu.m se hizo resgorn. Occhiali e:.'ti- debe ser un 11ido dt reun'lBLismo~, y yo no qui.!!iera verCuando e.u madre se levantó de la ml.'~a, se aprovechó de gfa, para. devolver 1Uoe prisioneros, un re~cnte de dos mil me en ella ni ea pinturn ......... Pero á \"ida! le gusta e~t.'\
la hora q11e Jet.a consagraba á l.'\ siesta, para pasear sus eecudc.s de oro; pero ponfa además por condición, que la vida de vagabundo en la." lagnnns. Ya hacealgun&lt;,e ailoa
eusuei1os íuern de los jardine8.
duquesa en pi'rsona se l9s entrl.'gara y le permití"~ bt!- que pasa loa indemoe en \"enecia.
Ex~rirn;;ntaba In nece~idntl de caminar ,t tra,·és de los sar su blanca mano.
Yioletu tenia en la ¡rnnta de los labios un.a pregunta
can,pos, pum sacudir el mal humor pro\'C,cado por las
Al llegar aquí, Hononu.o se p11so rt•jc&gt; come los géranios que hnl.,iern de;ieado dirigirle.
Iri volitlade~ dti In l!t't1ora 011.tellar.
Un escrúpulo la detenía, el temor de cometer alguna
recién abiertos que •e vela~ á poca dí~tancin en el hneco
En íreme de la •villa,, un bo~q11e cnbrfa !ns dos ver- d., unR roen.
íncorrecci61;, 6 cuando ménos, de pas11r por indiscreta.
tieutl.'s de ·a·penínsnla, elevándose E'n una cuesta sua\'e
-Figúrese usted., seí\orita, coutinnó, las vacilacionea
Hnbiera deseado saber ei Vida! no sería IU'ralltrado á vihasta llegará la nmsn de roca!! dt• la forre ~int-Hospice. de la doqu, ~a, ante h~ idea de hallarae (rente á frente de ,·~r luera del país por algún interés de un orden puraLa joven se hundió en plena mnleza, re,pirundo el olor e.que! cor,;nrio sin ley ni llíoe. Se trntú di, hac.,r nneV0M • mente sentimental.
de resina mezclado A lo~ exhalaciones m:irinaa. Camina- am·glo•; pero Occbiali '!º cejaba nn sola punto en sos
Al eecuchar á Honorato, llllbíala ocurrido la ide:i. de
ba á la ventura; la tierra, bpizada de pü111; de pino, cru- pret('n.l!iones, Ent.-Onces se recurrió 1l una ariimaiia: se que un romántico afecto podría muy bien atraerá \'ida!
jía bajo sus pies; matorrales de mirtoe Bilvestrei¡ y de ee• sustituyó ú la duquesa por una dama de honor, q11e se le cada inviernu ll la cindad de los Duxe,i. Caldeába1e en
piuoe le eubían hasta la,¡ caderae, rozándole los brazoe.
pareciera, y fué esta última In que permant&gt;ció toda una imaginación, y un violento dese,i, muy femenino, se apoCon incon~&lt;;iente voluptuosidad se cornplacfn en sentir aocue á EOlas-con el coreario ....... ..
deraba 4e ella· hacer hablar l\l hermano menor.

��10 JULIO, 189~.

EL MU::-.iDO.

10
ladas en una DlC'S:l rF&lt;londn, no IE&gt;jos de la pequclia or•
que&amp;ta quil. desde !!l m~dio.tfn l1a;;t.a. las cinco de lo. tnrde, ejecaw para los cli,mt...~ un conciento, en qu~ loF niree del yals altemnn con !ru, canciones po_p ulares l~li111rne.
Esta orqurua eftaba con,puP~ta d d08 violine~, de nn
contrabajo, d" una flauta ~· de g11Ílarrn~. Des cantore:, de
corhnia~ clara,, fmokings )' pant.alones n.-·gros, llamaban
aobre todo la ntenci6n y formaban la~ ilelicil\8 del 1111dítorio: uno &lt;le ello,;, pt&gt;qnef,o, rubio, con la ca~a peluda "
rape, Ja• orejas s,dit-nle•, l:.tS mE&gt;jillo~ lnmpiíilli!, de boca
.ntreYid11 y de ••jos cllispeantPB de malicie; 1•1 otra, muy
moreno, bi~otudo, con ¡,upilaR rdocientl•ij y dient-es mny
}¡\ :\nC09.
Cantaban csnc.ionee y b,irrarola~ y la,, acompm1aban
con mlmjca, que duba 11mrn\'illo,n mo,·ilidad á sus facci,mes, con pet11fa11ciny In lento d,1 g•,st-icnlndore~, de nna
gracia cómica irreeistibl.-. A\_11mae vece~. arrn~trad011 por
d ritmo .. ndiahla.do d1• In l1•tm, se zarandeaban ·y h11c!s.u
cabr;olas, ral!C'lrnio In gmt.nrra.
l'onfan tnnta iurnginación, nna alP@TÍ!I tan infantil, en
sn tarl'a, que más parecfrm r.nmar parte en la Jiestn para
atorilirse pura En propia s:1tisfacci611.
La ee1'1.ora C•stellar Lomaba po•turas de éxtasiE; balnncenlla dulcemente rn cabi!za rizada. y lle\'aba el comp:18
con eu aoanico.
l\larín T.-l'l'l!ll, con 10!! ojos brillantes, aplnndía estrepito&amp;arnente, .. n t1mto que uua loca .risa sacndí:i sue bom•
bros. lr:lgilllS y EO~ riz&lt;ll!! oscuroe.
\"idal Re uh-ertfll con In alegria de fil umiguita. En
cuant.o ,\ Honorato, que na entendía gmn COl!ll de mÍlsica
y d quien esta, gracPjada!' di;;tralan muy poco, a61o ee
di\·ertía me&lt;liam1menw, }' no miraba más qnt&gt; á Yioleta.
Esta, con eu tn,je de lana blanca, en el talle del c110I se
11hrian unas cla,·eh•a rc,jO&gt;l, e!!Cllchaba, de codos eobre la
inern d., m:lr,11111 y la llllrba apoyada en la mano. Los
contornOP. de BU~ hombros y de su talle flexible, ae t\CU•
,aban cou inflexiones vol11ptoosns, bajo ta luz diíuea de
:n tienda.
SE&gt;gún c•l carácter jO\·inl 6 zalamero, zumb6n 6 l\pnsionadu de la másica, 6\11! pupila. grises ~e encendían ó se
,·elnban.
Las wéloilín~ it.31innae le sng&lt;&gt;rfan visiones sonrientes
(, melancólicus, curas imágenes ee re8ejnban en ,ue pupilll!! de col()rt'l! cr11,,bia111e~.
Los drn, cantort•s acabn bun de inicÍAT una canción Vt&gt;·
neciann bien c~1nocld11:

En una mc,ia vi,ciaa, 1111 grupo de hcmbre~ y de F&lt;•uor~ que aeabab.o de instalaree, interpeló a 1 canwr di' Jo,
mOl!rnchoo n&lt;&gt;gros y de lo• diente~ blancos. Los reci~n
venidos penell&lt;'cúm á la flor y nni.a dl' la colonir. ru~a y
entr&lt;: ello&lt;, Yioleta distingui/j la eleg1111te cabeza y lo~
ojQ, color de ncn·m del príncipe Kamen•ki. Uabínnpedido champagne y en t.i.ntoq"ct'I mozo la serda, el príncipe pu~o ,·einLe franoOfl en la numo dt•I ;músico oapolitano y hi dijo:
- E~l..'U! eei\orn desearían qne canta•e u~teJ. o:,.¡,¡¡.

Los dn, napolitan011 habfao tenninado ya eu cnnci.'.ín y
lnM úll.ima;¡ \'Ít.Jracione., de las guitarras se habían extin-

clitnu'11.,

tienda.
En el horizonte, teiiido yade rosa, Tn penfn~nla rle :san
,Tmrn, con rr.lie,·es tuás precisos, dest-0ca!1a ent&gt;grt'Cida,
eu prolongada gmpa que tcrminaba, como burdn e:&lt;cr.,_
cencia, la r..choncba torre •le S11int Uo~¡,ict&gt;.
Desde la terra,n ya silenciosa se percibían máF diatlntameote los rumores esparcid&lt;lfl en la bnhía: los chas11nidos de lns olas ni herir las rocas, la caida cadencioi:a de-.
las ramM, lo.~ reclamos lle loe peticadc,re8 en el pnertrcillo, y loe lej11nos tintineos de In campana qne anunciaba.
alguna ceremonia religiosa.
\'ioleta permant&gt;eia de codos soim, el m6r111ol de l;1.
mesa, con las mirndas·vu&lt;.&gt;lta~ li-1ci11 t•I mar y corno bi¡,noti1,ada por los, relampagueos di:unantinos d{') ngua.
Tenfn aun en los oidos 11&lt;:l zala111~ras i,11:l.,, de la C,111r•61, d,· //4 '~Í"·' y la repetfn para ~i cmuo u na mú~ica
armlludora,

,,Yieni, la barcn i• pronhl ...... :.. •

--Oh! \'tneciu; exclam6 la eefürra Cruitellnr, p&lt;•11ienilo
loe ojos en bla11co y arreilartán&lt;lo.,e en su eilla, cuánta poe·
Ffa t La PlllZII du&amp;in 1\ló.rcos, con s11e joyeros. y BllR aimscP..
ne~ decrist.alería, los aarbet.es del calé Flori1m, las e:xpediciouca encautadol'lll! al Lido ...... &amp;ta roú~ica me recner•
da mi~ primeros años de matrimonio ......... ,·.,neci11! ......
¡Cómo dt'll\'nrm vol vH y enco11trar la tierna r al~gre ,·ida
de otrOl! tiempos! ......
Uun irónica rnoripa \'ng6 por los labios de \"ida 1, y Yiole!A hi1.o nn le,•p mo,'imiento de liomlirO!' . .El Hrtificial
,·ntn,insmo de ,u madre, la e.1u:itnba los Til'rvios como
una nota folPa y lu turbal.Ja en medio dt 811 ensuel\o.
J~n tanto qn~ 1oa mii~ic(,a cantaban an barcnrolll, ella
inlllginr,\JJi oira Yl•necia bien di~ti111a:-l.a Yent'cia prt'forida de Yidal¡-ve!nse con~¡ dl"l!)izAndosesobre lns ,•er•lt!s lagunW! eilencio~a~. y BUS oj06, agrandados por el hr.rnaie, ¡,arec/an rellej11r lodo un enjambre de góndolna il11111inadaa y ll~nqs de cnntos.
Levantó la cabt-1.a y en mirada encontró la del condt.
,1-, Raint l'om•. l.oe njos o~uros y atentos de \'ida! fe
,letu,·ieron en l~ ~uJ·OI!, y pcr nn mnment.o aquella~ tloe
i-i.preeivas miradas se í11ndiera11 la nnn i-n la otr.1, como
Fi tratasen de leer sos mmuos pe~~amienl011; dt'l-pués el
cvnde, ¡,rimero quo ella, L3jú sus párpadae de color
¡,lomizo y pnreoi&lt;, abrnrbersl' en una cónuernptación inh,rior. Los visit.nnl-es iban llt&gt;gando en grupos, la terma En aquella hora en que la clientela .de la R.'Serva
&lt;'S má&gt;! mrnwrosa, oiause las 1'1"l(}aa de lo, coch,ejj rechi11ar sobre fa arena. del patio y piafar loe caballos. A cada. instante emergían de la •veranda• pnrejas que. bmcaban un eitio vacío en el balcón.
Lolil músico;,, de bueu humor !l caw;a de onn colecta
Irnct.l10,a. templalnn de nuevo Elll! inairumemoe.

F.ra é~i.a nna cancioncita roen mny en boga. entrl' 10!!
parroquiano~ de la H~Eer.-e y á cnyo aire hnbfan adaptado loo cnntores pal11bra~ iranoefas.
El ,,¡,1,w,o d,· lo,, dient-t,~ blancos ee inclin6, con nna
ob,1-qniom sonrisa; ilespn.SH fu~,! buscar IÍ ~u catnal'llda
el rnbio de lus on,j.18 larga. y los do,, acompailados por
Jo¡¡ otros ejecntant"~· comenzaron la Omd611 de /fJ~ njo~:
1JI, &lt;1t!lit11üR vj,,i 11tffrúll &lt;Ú 1,rnyuida ¡,r, 1iat/o,,

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""~ d&lt;feii• ,mbriagmlóe,

'i"' aduro 1111wfHJ

l""louo m1.b aw, ........ .
lldlo~ ojoi lu11hu1os en dias ti,· ,fo'Jui1:t,.d:
CüN11' por .f,m.dl) ni(í.gi.1•r1 '11, itim1t m,1,rm1·ridrt•
l'ir RUlt ¡,rrlu,uli1ladr.1i ~•r,lí (,Ira, r w.i rula,
1· mi almo 11,·r1 leré
Por 1&lt;er ¡., /la Ql'I hfm111~n
Qne io1lct 1ue d• t't,tti

1~•l corca:cín ltiml;i/·nJ·

"

1·,, m, ;mpo,·far, ua.tjn mi&amp; ,lirtl4 (U_• ret·(t1.'.s,
.\'i l,u ,111uir11&lt;0 lúgrím,tk rtrlidu.x ta11l&lt;1-11 'rru.1¡
Lo ,,,., 111, ,,..,. lot !,ad&lt;&gt;&amp;
De ,1 urhi 6 d, &lt;Jl,grfri,

Lo 11&lt; ofr,·rido á ,·s&lt;&gt;R u io.&lt; ado1·a1fo1;.
La tonndn con la cual los do~ múeiccs cantaban esta,,
palabras, tt-nfa un ¡,:,;t.raf'io carácter de J&gt;tl,ión ac.ariciadorn y ealvaje. E.staba llena de sollozos con dejos de melosa ternnrn, con repeiiciones de frases tri&amp;f.t&gt;~, cuya lánguida r.,ouoton ía producla In een~aci611 de e8lll! grande~ espirale~ de agua qnP giran lentamente en rededor
de n n remolí no.
Aqu.,l)a qnerellosa caricia de la mí,¡ma !mee musical,
«&gt;i"TCÍU p'lCO á poc.o en el alma una amoro~a íaac,inaéión.
Oe,,(le 111.• primeras nou1s, Yioleta e:xperiment;ó el eu,lx•le,,o de uqut-1 Yol11pt110l'o e¡,canto. De nnevu s11s ojos
wla.dl'&gt;8, fijúr&lt;&gt;nse en los de Yidal.
Furti\'l\meut.e, dl~imulando su mirada bajo laa Cl'ja~
[nmcidae, e!itoéliaba el tibio matiz de aquellns pupilas
proíundaP. cuyo ir's est.nba ~alpicado de punto• di, oro.
En e~os ojoe de profundidades huninosaP, .-efa tran~parentane Encesivamente la• cualidades y los dt&gt;fectoe
de ese hon,bre qne eetaba en cftmit,o de ~er su héroe;
la fineza y la (!ignidad lle\'adns hasta una eepecif&gt; de
Bal\'agiemo ferot¡ mia fuer?.a de volnnilld que l!Pgaba,
cuando era preciso, hm,ta la dureza: máE' todo ei,to ar.empemdo por nna 8enaibilidB.d tierna y una generoeídad
c,1 bu.lit re fea.
.\ mediila q11e hacía eetae observaciones, Violt&gt;la een•
tía creeer su admiración pnr Yidal )" como en la cnncioncita rnPa. aclwrtía en aqnet!oe ojos profundo~ el iintln
qu .. atrnfa ~n alma y la chíepa que iba á quemarle el corazl,n.
&amp;taba abFortn de tal snerLe qne todo lo que pa.&lt;abn al:rededor tle ello. le ibn 11iendo indiferente.
Ko tenía couuiencio alguna de 1,er 11 au vez objeto de
ll!H\ ntención y de una exaltación nn,llogaR.
•
~" ,·ela hrs ojos enternecidos de Honorato, rijos en en
¡&gt;&lt;&gt;1·,onn y ll\'enlnriindoee á sorprend,•r el misterio de bUP
oj,,s grial'!! \'i:ladOP.
La!! palo.br1111 di! la romanio p;recíe.n liaber despertado
la imellgencia udonnecida del menor de lo~ Sruntl'ons.
~as pnpila.~ húmedaa ~e volvlan ob!ltinadnmtnLe hacia
el blanco rOl!tro de la Sritn. Castellar.
!l,lirúbaul11 con el fervor de un de\"f,LO en éxt11~í,¡ ante
una iuuig~n ·ennta.
So admir11ci(,11 mostrábaae con tal ingenuidad que Yidal y la ~ertora Caatellnr la notaron desde luego.
l~'I viuda no oculto su impresión; en cuanto nt conde de
Saint T'ons, más reser\'ado y duerio de sí mÚ!mo, marufest.6 únicamente su sorpresa con una ir.quieta sonrisa rápi•
dnmeot,e reprin,ida.

guido.
Ya lo, grupoa se aclaraban; OÍB8&lt;' en el jardín la ,•oz.
del huji&lt;'r lla,oom!o á los cocherus,
·
lino á uuo los coches tomal,1111 l'I camino ue Mont.,c~rlo: '\"\'Íaseles muy pronto, en medio de 1111n pol\'Ureda de
oro, rodar sobre In rnUI que costea la pt.'qneila A frica.
• El sol descendía hacín los olí ,·ores dd cnbo 1""1rat y
slll! rayos oblicno~ ,.,mpurpumban lns mú,iles lo11a~ do la

Lo 'JW "'f &lt;lm los l,,;id'J8
JI,• dw'1r. /1 rl( 11(,gr!ri,
[,1.1 /,e 11/r,eil/O rf •'/IIS Ojf&gt;3 at/or,iJu/1, .....

-Ea? Violeta, no 'yienee? ...... Ya :.os vamos!
Robresaltóse la interpelada 111 oír lns agudas inflexiones de la voz maternal.
-Ya! rnnrmnró, qué Já!;tima!
Yoll·ieron ú acomadaree en la barca que lo., h11bfa 11,,.
,·ado J' Ct)ndujeron nueyamente ,t ~tar[:i. Tert,eo liastn la
playa de la H~•ser&lt;lie.
De 11ue,·o la b.1rcn atnwes6 lentamente la bahía lnrni,
nosa.
Sdatada en la proa, [rent.e de Vida!, que remaba, \'iolet.n, ddando qne el agoa mojase una de eu,e man~ y con
los ojfl~ medie cerrtldoa, consideraba á Lrav,:s de sus P""·
tallas '" ti¡¡nra \'Íril del remero, bal'lada por la luz roea&lt;ln
ael sol roniente.
Flor de :Si?.a permanecía silencioba. llnicanwnte l:1
Bl'ilora Cu~ellar hacía el gaet.o de la conversuci6n; M"'rín T.,resa no agotaba el wma d" lo agradable de est.a ••delicioBll" tarde, y maniieat.áhaae ,¡ Hon ra~ 1rna amabilidud -,xajernda.
Al llegar al puerto de San Juan, l~B dos herm!IIJO!!acom ¡,afiaron á las seiiorftll hast.a. la \ erj4 del jardín &lt;le
los Lenti,coa.
Lt1 seflora Castellar inaistmpara quii se quedasen á comer y llouorato se disponía á contestar aflrmativame11•
t?, cuando \"idal se adelantó, y, co1·~11dole la pnlabra,
formuló nna negativa oorré.:ta, pero firme.
Una vez que se encontraron eolo~, el conde de &amp;lintPona paa6 el brazó debajo del de su hermano mep0r, y, t&gt;n
lugnr de dirijitHe directamente á la Fou,ín, se encamiui'.&gt;con 111 ú lo largo del bo,¡q1:1ecillo de pinos, hacÍJI la pla_ya
c1 ..1ierta.
-E~t:.J~señoras son muy amables, obserYÓ para em•
prender conver8aci6n.
-Muy um~ble!!, replico Uonorato. La ~Iiorita Yioletn e8 realimente encantadora y en madre nos colma de·
~gal!llj,'l!' ......... Pero ¿¡,or quú no qnisiat,e ncept.ar-sn in\'i•
t:.ción ~ coroer7
-Porqne hoy ciertas invitacio11es, queaceplarlas, eqni\'Rle 1\ un compromiso táciLo, y antes de comprometernos
hasta lo último, deseaba hablar contigo beriame11te.
-¡,De qné ee tTIIWI, pues? preguntó el hermanó menor,
volviendo hacia \' idal 8llH ojos extremadament,e abierto!,
-DtJ un mHtrimonlo, sr,gún creo...... Yasnhes, mi buen
hermano, que nuestro_~ negocios no marchan muy bi~n.
La Folt1án está l,ipo~cada en mi1s de Jo que vnle; cualquier IJUlliana de ést!ll! nos rnmo~ á ver obligado~ 4 liquidar ]a¡¡ tierrns que han permnnecido inJi\'i~as entrl! lo•
dos, y será nna operación deeagradnble, porque lfllcnt 1111
descrédit.o ¡,ara nuestro nombre ........ Yo r.111Jr·•i,io,mpri:
bien ,·éndmne ú .-ivir al extranjero,11 algún rinrón obs,
cura'. ~n el que encontl'llréla tajad11 y la cubiert• ........ .
0

19 J uuo,

1896.

EL MU~TDO.

No tengo necesitlaJ.es, y deede hace mncbo tiempo he sa de un nil'lo mimado ......... Pera tienes razón, soy no
adoptado In. divii:,a. Tll,i /Je,i,, ihi pfllria; pero para t.í, que
loco ...... lile aturdo, me extnn·fo, ~in saber solame11t.e
tienes gustoi&lt; caseros y te baii aficionado á tos costnm- Ei seré de ~n agrado ...... y eiento que nunca me atreveré
bres, á tus libro~. á tus relaciones con tus colega$ de la á pregnutárnelo......
'
Sociedad de letras, nn cambio de vida y de medio, sería
-En cuanto á ésto, yo ~ lo que hacer...... 8enl to heun pesar mny graude. ¿No e,, \'erdad?
raldo y, en caso de una negath-a, no tenrlráa ln mortlfi•
-;Dioe míol -exclamtÍ Honomto asnHado, solamente cación de recibirla cara á cara ...... í ahorn, ramos á ca·
.de perumrlo, siento frío en la médula de los hnesos.
en ...... La \'iej,1 'felisn debe consumirse en la cocina es-Y ein embargo, es preci~o p1&gt;nearlo ...... Pren.•o el mo- perándonos ...... Vamns á comer...... Tienes t,oda la nomento ea que, para ~eguir \'iviemlo aqol, te 1·11~ á \'er che pal"8 pensar y si rnailanas persistes en tn idea, iré d
-0liiigado á solicitar un empleo, algo como una r1'cep1,0rfa. los Lentiecos á pedir parn tf In mano de la señorita Ca.e•
-0 una ruiminístmción de rentas mnnicipal,:-~. Pero, adt!- t.ellar.
más deqlle no me parece bien que un ~a.int-Pnflll ae con•
vierta en un oficinist.a, ea poco probahle que el gobierno
y
actual no:; conceua fiUS úwores, en ra1.6n de nuestr.uo opiniones religiosas y políticas ......... En esta sit.unción, nn
Yioleta era m □ y estricta en,,! cnmplimiento de ,ms dematrimonio rico podrlB únicamente poner en orden beres religiosos y nsíst!n cou aurua r ..gnlnridad á, las cerenueatros negocio,; y de\"Oh·ernos un !J•illo del "qne tene- monia$ de¡ domingo.
mos nec.-&gt;!idad. En e~te pafs ~e e11cuent.ran, de tiempo en
A I dín. siguiente de su excursi611 ,i la Reserve, oyó mi,
tiempo, buen número de herederos q\l.b no Fe runlestarlan sn mayor en In parroquia de ~ ,luan, que domina el
al oírse llamar coude~a.i. y que, eio vacilar, cambiarían puerta, deijt.'\cándo~e, completameut,e blanca, sobre la
eo~ millones por un título ...... Sin ir más ll'jos, conozco,
verdura de los oli,·artt.
,t a.lgnnos pasos de aquí, ú una viuda que cnl!llrfa ,í e11 hiPero aquella mnflatm, mientras que In~ vocee gnogoja en el:!ta.~ condicione~ ......
sae de los acólitos y de lo!! cllantr"s entonaban el t;lo,·i&lt;1,
--;.La ,ei\om Castellar? exclam(; TTonorato. ¿Crees7., .• su penaami®to ~e encontraha muy l11jos.
-Esioy con,·encido du ello...... Me lo lm d~jado comSus ajoR no leía o el d"vooionario entreabierto fobre sus
pren aer, y es(-0 e8 lo q11e te ,~xpliC'\ ella atenciont&gt;R ha- rodillas, sino que contemplaban por el p6rtico abicrtl) el
cia nosotros ........ Ya expl1eeto el asunto, hermano, se mar ealpicado de diamantes que se exumdfa re~pland,..
trata de tomarse el pu.ll!o y pr~gunt4lrnos si nos dPjarín- cient.e hnsi.a la cost:\ de Reanlien.
mos peECar en la red.
Su espíritu, atrustrado por loa yÍ\'oces recuerdos dt: la
-Pero, objetó Honorato, cuyo rost;ro pálidfl t&gt;xpres:iba víspera, erraba sobre la@ ol:\8 b~iladae por el soló en las
una \'ivaangll,tin y cuya voz temblaba, en tí es, sin du- orillas de Isa wrraziu; de la Reserve.
da en qnien se han fijado, y tú eres quien debes decidir
Sus oídos no escuchaban la salmodia del evangelio; toAi.. .......
davía resouaban en ellos lae [rasea de las canciones na-¿A. w'1, ..... Te olvidaa c¡ue no tengo vocación para el politanas:
matrimonio. ~o, quiero mucho mi libertad; soy domnu¡Oh ardientes ojos negroo, de languide~ bañados! ...... •
siado salvaje, ó detlllll!fudo egoú;ta, como qaierae, para
Vol vía á Yer á \'idal de ~aiut Pons apoyado en los copen1!4r. en tomar estado......... Adem(u,, poseo 1111 orgullo dO!', bajo la blonda luz de la üenda de cutí, 6 ya remantonto, ~;¡gurameute mal lundndo, pero, "n fin, q11e me do vigor()Snmente en ír1:nte de ella, en tanto q11e la barrepugnaría casarme con una muchacha tnllcho m,ls rica ca se deafomba sob:-e la bahía cubiert.a de púrpura por el
que yo ......... A tí te toca, pues, ei no tienes iguales preo- sol en en ocaso.
cupaciones, pesar el pro y el contra, y resolver ......... En
Hecordabn sus ádemanes, sus inflexiones de voz, los
cuanto á la 11enora Castellar, no tiene prefercncina, á lo menores detalles de su fisonomía original, y se complaque supongo, y aceptará ,i 1mo 1\ oLro con los ojos cerra- cía en d an,llisis de los rasgos expresivo~ de su roetro;
dos ...... \'amoe ¿te sientes de la fuerza de contrn.cr ma- trataba de sorpreuuer en elloi, h1s re,•elnciones de su catrimonio con la seil.oríta Violeta Castellar?...... ¿Te gusta? rácter, de adivinar, siguiendo las lineas dt:1 eate rostro
-Ah! prorrumpió Honorato con un acPnto apasiona• enérgico, el S\llltimiento Intimo de \"ido 1, y, sobre todo,
do, ¡me parece adorable!
lo que pensaba de ella.
-¡Oh) jOhl exclamó Vida!, mirando ,i BU hermano en
.La frente enérgicn tenía algo de dura, pero los raslos ojo.,; ya había yo sospechado algo al ver el modo con gos firrues de la boca ~e anavizaban con una eonrim Ueque obsen·abas hace paco tl la joven, y por eso he queri- uá de bondad; los ajos obscuros, ¡&gt;rofumios, atracth·oe,
do !Jablar contigo, ant...,s de que fuésemos más lejo~ ........ s\ncerOI!, reflejaban un almo lt&gt;al.
¿A si, la hermosura de la seilorita Flor de :Niza te ha trasAlgllnn,¡ veces había sorprendido esta negra mirada lija
tornado la cabeza?
en ella, y se preguntaba, con un temblor interior, si esta
-¡ La quiero ...... como un bruto ...... como un loco ...... observaci6n persistente sería caurnda por unn curiosidad
En tanro que departfan de este modo entre el lindero banal ó por una secreta 8illlpatfo.
del 1:Josque de pinos y In playa arenosa'. el c,epúsc•llo
i Estaba tan orgullosa al interesar este coraz(m vicafa; el sol ~e habla sumerjido en el Mediterráneo, y en
ril, bacía el que ae sentín irresistiblemenw arrastrada!
el sitio en que acababa de dosap,uecer, ee amontonaban ¡Deseaba con tanto ardor ocaporlo por encero, que solauubecillus de un color de rosa muy vivo en el fondo de mente á la idea de la r!llllización posible de en quimera,
n n n1.nl pálido.
una voluotuosa angUBtia la eofocnba!
El innr, de un tono de turquesa verdosa, tomaba, al
Cuando se desea algo violentmnente, se ijiente una inacercar~e á la tierra, matices de ópalo.
clinado á persuadirse que este de~P.O es de un orden tan
El ngna morfa en 111 arena con susurros aeml'jantes ,í excepcionnl, que debe ser necesa riamenb satisfecho. Se
un sW11·e cant-0 de sir=.
ha acariciado con tanta conat.ancia este deseo, se han aliA la• tiltimas claridades de la tarde, Yida.l examinaba
mentado can tal minuciosidad las probabititlndea de ro
la wt-~quina silueta de •u hermano, s11s hombros eiotre- reallzución, ee las ha tan temerariameuteelimínado, que
chos, su rostro seco, sus ojoe húmedos en los que la cuando te acerca la hora decisi\"a, se ha puesto ye el cerpasión y la ansiedad hacían aparecer una claridad do· co y marcha uno á la gaerra con la convicción de que ll&lt;I
luroi~.
s,• pu.•d,, ser vencido.
P&lt;&gt;r parLe euya, uo podía ~IJRlraerse á un escrúpulo y
J, fuerza de concentmr todas llll~ facultades en e I misun11 ti.,tna comp:l.\;ión, ante la idea ele la peligrosa aven•
mo invasor deseo, \'ioleta Cai!t-ellur había llegado á el't..!
tura en que Honorato &amp;e había arr¿jado.
m{Ptico estado. de alma, e'n el qne,,í la tiebrede la incerti-Hubiera preferida verte menoe ~namorado y más dumbre, Figne unu maravillosa eegruidad. Sufría eeta
11ereno, diio gravemente...... Ten cuidado, herlllAilo, esta alucinación interua, que da á nuestros snei\o,¡ la consis•
Violeta Ca~tellar es muy •eductora y me explico que te tencia de la realidad.
haya hucbizado ...... ¿Pero crees que sea ella la mujer que
Al salir de la ceremonia, se detuvo un momento en· el
te c1111,•iene'/ ¿piensas que loa gustoe de nm bo, y eua ca• atrio de la iglesia, tratando de 1•er si, entre los fit&gt;les que
racteres simpnticen?....... &amp;ta muchacha ti~e en los se agolpaban en el pórtico, descubría la enérgica silueta
ojo,¡ algo impenetrable que me causa inquietud...... He- del conde de Saint-Pons; luego, de~pnée de cambiar aleflexiona bien antes de doblegarte :l. un yugó que- podría gres 1illludos c&lt;;&gt;n algunos vecinos-de los ahededaree, bajó
pesarte máJ; tarde ...... pero demaeÍlldo tarde!
la escalinata y se enc.'\min6 lentamente bacía el muelle,
-¡La quiero! exclamó Honorato con la voz quejumbro- qut e! sol iluminaba haeta cegar.

11
Doscientos pa.~oa ~eparaban á pena¡¡ la iglesia de San
J unn de la uí/fa de los Lentiscos.
Hizo el trayecto aín preoipitar11e, esperando siempre
di6tinguir ,1t Vida! en un recvdo del eamino.
Pno no ,.;6, entre los extensO!i oli\'area qne es(endían
SUE rubio, ramajes por encima de la tierra tapiz'lda de
verde, sino alguua.• excelentes mujeres, con 1:'!IS enagnll!!
encamada,, que regresaban .,t paso vivo :i eus casa•, esparcidas en el follaje .
.Aunane muy cmólico, y de una .~oci1edad que pens11ba
bien, el primogénito de loa Baint-1'011s, se habrfn contentndo indudablemente, con olr un,1 misa de pri 111ern hora .
Al enlr.lr en IOH J.Amtisco~, encontró, eu c:•mhio, in~talada ,t la ~eiiora Custellnr, qne se hablo cau,biado su
viejo peinador matinal por 1.,11 ,·estido de Ealir de colores ohillone~.
La \'ioda tenla la mirada bril!at1te y 11na sonri~a de
júbilo en los labio,.
-Llegae :1 bueu tiempo! exclam6 á ,·oce,, al ""r :l s11
híja, ¡Hay noved.-idee!
-¿Qué ~ucede?. murmuró Yioleta admira1n.
-Antes de nado, 110 te quedes ah! plnnt-ada como 1111
árbol, y ven á sentarte cerca d11 mí. ..... Figlírate qtwdes•
de illl! diez de la maiiana He encoutmba aqní \'i&lt;lnl de
8aint-P1&gt;11s, eolicitnndo nnn t&gt;ntreviarn.
-¿Será cierto? balbuceó la jo\·en.
8entía qu.e lo~ labin~ se le ponfon írioa ,Y que el corazón ntennaLa SUR lt1tido?.
-Ya compreud~rús mí eorpreso ...... Xo estaba ni Yestida ni peinada, porque no aguardaba 111111 ,·iHita tan de
inafüma ...... Corro á mi tocador, llnruo á Fi;ibtlrta y me
arreglo apreauradnmente ......... l)ebo haber ~atado mal
1&gt;erjeilacln hasta dar miedo ......... Pero, en fin, :esto no
es. lo i111-ere~ante. Blljo al saU,n en donde rue encneotro
li \1d.il en mom~nroe dll ejecutar un ,al&lt;, de tambor en
las vidrieras. )fo snplica que lo dí,penst: poT presentarse
en la ca,;n á no.a hora tan insensata, y de imp•oviso, sin
advert-t'ncia preliminar, me explica el objeto de su vieit&lt;i ...... ¿yu adivinas·?
-Xo, mamil, no, reepondi6 Violeta llip(icritamente,
mientras aus mejillas se enrajecfan.
Con la afluencia de la sangre, unll a)Fgre embriaguez
le subía á la cabeza.
¿Así, pues, Blll! deseos iban á. realízarsll? ¡Vidal la qu"r!a! Xo l-t'nia ya ninguna decepción que sufrir.
No obstante, en mtldio del regocijo que resonnlia en
elln, experiment.6 un ligero ext.-emecimiento de t.emor,
ante la idea de una realización tan súbita .y completa de
ena sueíloR,
-X o te hagas la inocente...... Ya soepechaa perfecta•
mente de qué se trata. ..... Míe lelicitacionea q11erid11: Ne►
hru; tardado mucho tiempo!. ..... El conde de Saint Pons
ha venido á pedirme tn mano ..... .
-¿Y ,qué bas Teepooclido? replicó Flor dt. Niza crnzándose loe brazos sobre el pecho, como pn.ra ocultar suR l'i\'1111 palpitaciones.
-Xnturo.lmente, le manifel!lé cuán encantada y halagada me &amp;entía can su petición; luego, para cu1nplir con
188 fórmulas, prometí coosnltarte en CUADk&gt; llegarlll! ......
Se fué, dándome la;i gracias, y afladiendo que \'l!ndría•
esta misn,a turdl' á ~aber tn respuesta ...... Aquí para nosotTRs, yo sabía ya á que atenerme y habrfo podido hacé?'l:!ela. saber...... P_orque supongo que no vaci1114 un eo•
lo momento ..... .
-Xa, mamd, nepondió Yiolet.a con voz firme en la
qne sonaba una nota de triunfo; \'ida! de Saint Pons me
ngrndn y me consideran\ muy íelii ei~ndo su ...,.posa.
-;,Vide!?...... ¡P~ro si no ee trata de Vidal! exclamó
la \'iudn. Acaso, olviM decirte que el conde pide tu
mnno, no para él, síoo para sn hermano llononuo ........ .
'-¡lionorato! repitió Fiar de Niza con estupor, po·
níéndase tan blanca como las rotma BanksilUl que ae,
abrían en las \"entaaaa.
Se había levantado bruscamente y arrojaba it su madre una mirada 111::nn de desolación y reproche.
-¿Eb? sí, llonorutol. •.• ¿Por qu,' me mil'lll! con - .
cara azorada? ...... Honomt.o está enamorado de tí ....••
Haní u.n exceleute mariilo, y, en úfümo nrulliBí~, ~erá&amp;
vizcondesa ...... lo qu.e no _dejo de 11er bonito!
-¡Xo seré nada, porque no me caearé con Honoratol
tlecln.ró coléricameme In R.rita. C!l,l!tellar.
-¿Y porqué'/
-Porque no me agrada. ..... Porque no soy una mujer
que se caae con uu hombre á quien 110 quiere.

�12
-¡Qué tonteria! ...... ¿Es posible que seas t11nnec.iamen-

te romdntica~
-: Romántica, ó no, no quiero á Ilonomto'.
Con la frente arragRd11 y la mirada trágica, fonnnlaba
,i;11 declaración en ,·oz ~pera.
La ECliora Cutcllar la miró de soslayo y tuyo miedo.do
6U irritaci,m.
Oomprendí6 qne !t.l había obstinatlo y rt&gt;~ord6 que
~ll~nrlo Yioletn era uinn no~ obtenía nada de ella lu~h.1ndo frenwá frente contra su obstlnnciün.
&amp;gunrd!. muy bien 9e exns¡;,,rnrla y juzgó ruás prudente f.oma r P&gt; usuuto de lado.
-Como gustes ......... eres dnena de tLI voluntad, ....... .
l'ero ptmníteme que te diga qtw prooeull!' como unacriatnra ......... Oierto qne \"ida! es más aprc•pósito para agra&lt;br r que hnfagnria más tu amor propio; pero priruernn,~nt~.(-1 no se proocupa de matrimoni09 1 J' luego, nun en
el caso de qne cambiase de pn r('Ccr, ;,;,ería por eso un par1 do ngradable? l,o dudo m{!cho .•. , •. F'.,,; autoritnrio, mt•.
tr.&gt;.niganfr, egoieta. Có.n él nQ realizarías todos hll! deseoe, pobre hija mfa! llientnt$ que con llom,rnto .......••
-¡1 lonorato! intermmpVi éllu del!deiiQ8amentt-. F.F. feo,
de e~píritu estrccl,o y ridíct~lo ...... )."o quien¡ unírru"' to&lt;i:i In vidaii 1111 ser que me repugnada.
-{¿neridn, tienes ideas de otro m1111do y de otros tiem·.
¡,o~.... ,. ¡Eid,i,e una hermosa edad en la 1¡11e ya 110 scc:,.sa una por amor! Lo importautc, para una muchacha, es
~ncontrar un marido con 1ma poeicióu brillante, que le
traiga una l111ena fortuna ó un hermoso titulo......... Tú
t•res rica, y solamente te falta un nombre. Se te o(rnce
•rno, n,tt&lt;,ntiN, que ha de.abrirte las puerta~ n1ns hennéticnmentc cerradas, y lo re.nea.~ tontamente.
-;Gracias! me costaría den,nsiado caro.
-¡.'iernpru fra~eE! ...... 'fén In bondad, ¡,or un 1nome.nto, de nbnndonar el pal11 de las quimeras y t-xaminar las
eosasoon los iniemOli ojoe que todo~ . .,, .. ~lirn :i tu :ilrede- .
dor• .,En donde -ves esos llllltriu,,,nior; pnr inclinación?....
.¿.\caso )"adia G11g11ine ha ,·aciladq un minuto en unirse
con el ,•fojo conde .de Solies-.Aubagn.-, qne tiene eeseuta
y ocho alios c11111plidos? ¡_Tal Yet ~ilvia La Gun·ig-ue se
nrrepicnt{l de hnber escogido por l'Bpo~o al barouc'illo de
Oarnoule~, tnerto·y mal\co~ ...... Por lo contrario, siempre e;,t,í de fie~tn y IIC consiclern ent-,rmi1ente f.-Jiz ...... Y
tu a:-nign E\·a La Freni••re ;,érees que torcería el gesto ~i
ÍJJeae pedida JlOr el bar.Su :,;pieler, I&gt;&lt;'r má.s que t&lt;?nga la
n,pntacií,u de pasan,e la@ nochee tn l11 ruleta ó en el Ca·
sino .Mnssena'! -···· Querida mía, esa es la vida, el'a! .....
En loa mejores matrimonios loe n.suntoe de s,.mtimient,o
son accesorios ......... Es nece..ario tomar nn parlÍdo........ .
Y coutinnó por mncho tiempo ~n ert« tono, tratando,
¡,or medio del contagio del ejei11plo, de modificar, poco l'i.
poco, In rebelde rnluntad de en hija.
La at:lc,\ba p&lt;;r su lado debil, tratando de herir su amor
propio, de excitar 911 orgullo, ~•on el objeto de 1le,·11rla 11
acept11r, por despecho, unn solución qne la repugnab:I.
-En •frn, ngregÍ&gt; ,t modo de conclufií,n, prrJnto '"•'6 lÍ ser
mayor de eclad, \· te d€'jo 111 res1iomabilidad lle tus actoa,
de igual modo que moli\'nr tu nfg,uirn 4 Yidal, cuando
,1st" \·enga. Confiad;1 en tu buen ·sentido ya cusi me l,:ibfa
comprometido en nomlir~ tuyo, y me poneB en 111111 situación may ,·iolentn ...... Á tt te toe., 8:tlir de ella como
puedas ...... Yo 1110 la\"o lils mano~ ...... TTnicnmenté tengo que dar~ un co11sejo: procura que no adi\i1,e, ni r:n
to upect.o. 1,i en 111 lt!ngusje, •¡ni, tiene, 1111 capricho pur
~l. y que tu respuesta habrln sido muy dietíntu ei (•I se
J,obilll!e presentado ...... \'idnl ea Mtuo como tocos los
eg•&gt;!~tn.~; !'$ prt-Ciíl&lt;&gt; que no salgll de éasn con la conviccif,n de haber oLi;enido una victoria en un asunto en el
que su hermano obtn\'o una d&lt;'rrota ...... Derrocharía en
,-anidad á cxpemma tuyas y la sociedad ae reirlll á grandes carcajadas ......... }-;r¡ lugar tuyo, yo me casarfa con
llonorato, n11nqu.e no foese ,ino para hncer \·er á e~te caballero que pued1, una paear$e ein fl y qm.• por falta dtJ
l]n monje no se cii;rm Ju n1Jadín .........
~o 1-,gró \·encerl.1, pero lo.. dej~ mortiticadn, 1lena de
acritud y Lnrbaeión.
A hnorz~ron y como la di,;cu~ión no podla prc-_guir d,;Jante de l\)s crin.los, se limitarou li un cambio a'. frases
b:mllle!I.
1
Yiolet,a a¡,enn, comi,5 y, dee,m6s de los postrl!S, se retiró á s.: piezQ, en donde pudo, por fin, abandonarse¡¡.
bremen1e ,t sn dolor y med·i~~¡: la extensl(m de eu desWJtre.

EL MUNDO.
¡Con &lt;Jllé rnpidez; había sido brutalml!nte precipitada
desde l:i. al~uro de 808 sueliOP.!
,Al aentfo adolorida, atrozmente. e.ngniílldn, y, l!in embargo, no podía creer qne todo hobie~e acabado.
:;u orgullo su rebelaba contra la idea de que el hombre
,t quien de!!de el primer momento babfaentYeg11do euconu6n, 11 la hubiese hed10 cnso.
Puesta de codos sobre la mesa, con las llHl no• en loe
caoollos, registraba sus íntimnM prof,mdidndee para hacerse cargo del miserable llstado de en ulmn.
Durante el tiempo qne duró s11 descuidada infancia,
1·i,·i6 mrry solitaria y en PU .aiRlamiento, se había acostnmbrutlo á reconcentrarse dentro de s.r mÍllma y exnminiu·s1: minncíosamente.
· En 11q11el fflomento, cuando comenz,, á nnaliiar ens
!'l'nSJldones, ee qued,i a•ustada al ratificar el poderío que
d atractivo de Yidal ejercfa sobr.. de ella.
·
¡Lo quería! :'\o se trataba de un romántico capricho de
colegiala;ern un impulso apasionado, en el q1le todas las
vanidades, todas las ~pimcione, y todos los deseos de
su .corazón femenino, entraban como elemcnoos.
F..ste hidalgo a.ut.orit.aiio, ell'ganti, y un poco salvaje, le
encantaba por su sinceridad, su independt:ncia de t'.tipÍ•
rita, por la originalidad de Mll caracler y taru bién por s11
robu~ta y vuronil hermoeurs;-porque ella no se precia•
"ba do ~er nn e~pfríLtt puro: dt'sde el fondo ele la ,·i VIIZ y
,'irglnal •Flor de. "iza• si.: exhalaba 1111 perfume de sen•
snalismo ~ntil. ,\ Yeces sentía que el caprichr&gt;so úálit.o lá
envoh·fa y la embriagaba.
\'iolet11 se coníesab11 il. sí misma la futuzn d" B11l:1 pa•
sión, y al pTopio tit:mpo, se rebelaba c~ntra la idea de
que en primera iforaci6n de amor e~tuvieHe condenada ú
una t.cmpraun muerLt'.

26
19

JULIO,

JULIO,

1896.

13

EL ~fUNDO.

18~6.

~fo se resignaba .t admitir la ¡•osibilidad de un naufragio tan completo. ~obrenaclaba en ella una espcranz11, ,.,.
mt-jsnte it una última pave,a tiotaado en nn maragitadu.
Pensaba t-r. qne·\'i.:Jnl tle, aiut--Pon~ iba ó volrnr á lu!J
Lentiecl)S. dentro de muy brc\·e plaro, que ee enc,;ntrarh
ásola., con él y que toda,·ía leqoe.daba una debil prolabilidnd de ,educirh y conqui!mrlo en eeta entreyfota dl!•
cisin.
Violetn Cnst-t&gt;llaJ"6e dirigió aliocador con la fl'bril e,rn 1tncifiu de aqneHas sentenciadas ó moerte del tierup" d,·I
terror, qne 8t' ndorualJan al ~alir del tribuual rerolncinuario para estar seductorna haets en lna gntdas del en-•
d11lso.
Queda estar bella, at.rllcth·a, sednctora.
Se puso nua bata azul clara, r¡ne harmonir.alm:,. m:1111villa con su c:lbellern rul.iia, la blancura de su ~7. y e11
ojos cerúleo,:.
Para marcar más la tonalidad un poco tit•rna di! a.u traje, Bl' prendi{1 en el t'~cot,e 11n ramo de geranic,~; lul'go ~t
plll!o 11 ei;pernr, estremecida, la llt-gada de \"ida!.
.\11:t, como¡\ las tres, sonó la campanilla del en,erjado,
_v un criado vino á anunci:irlaque&lt;ll couüe de::-aínt-Pons
acababa dt- llegar.
Lenta.mente y ~sforzá.ndose por recobl'Br toda so sangre fría, ba.j6 la e.ecalera, y p:llida, con ojo~ de color d-,
tempestad, ~ntró si enl&lt;',n donde Yidal estaba de pie, CH·
ca de I piano.
:-,e cree qne en los crepúeculos ardorosos del eetín, ci~ri.as flores~ e1wuelven "n nn halo fosíoreF.cente que 1,~
da un lirillo mi~terioeo. La pnsi6n ponla tamhi,ln um,
fosforescencia al rededor Je lo~ ojos de Yioleta Castellar
y hncfa su tinte rnáa resplandeciente.

( Cv11tini,ttr6. l

FLORDE NI ZA
POR ANDRES THEURJET.
(T1 •o.duclda es¡&gt;oc1a.1';11ente paro. "El Mu.n.do."J-Ilu,-,t.rnolon.esheohns en nuestros talle.res.

Núm. -l.-Y,anse nue!!troe números desde el 5 de Jalio de JROO.

.A..I verla, el conde de Saint-Pons no pudo esquh'llr un
movimiento de adroiraci6n, y por una especie de choque
en retrocesG, tuvo miedo por llonorato. Se extremeci6,
pensando en su inexperiencia y en los riesgos que corrfa
el poseedor de aquel pro\·ocativo tesoro de belleza.
-Bnenos dlns, sefiorita Yioleta, dijo adelantándose
I.Jacin lajovao. ¡Cuánto me alegro de poder platic11r un
momento 1l eolas oon usted!

Y la tendió la mano, que ella apretó con un movim iento convulsivo, y se!l.n.lando un sillón á Yidal se eentó t'i
corta distancia.
El fué derecho al WJun~.
-La mamá de usted ha debido informarla ya de la
comisión que desempeño.
-SI ee!lor, y le confieso que me ha sorprendido mn•
cho. Crea usted que no esperaba 1wa proposición de es-

ta n11turaleza ...... en•&gt;re todo, yiniendo de una pereoua
que apena• me conoce.
-)fo ee necesita mucho tiempo para enamorarse, li lo
que parece .....• ¿Sabe usted lo que es el rayo? preguntó
en son de broma.
Ettt.a pregunta y este tono de cbaoi.a aumentaron 111
nerviosidad de Yioleta.
-No dejo de saberlo, replicó con una Eonri~n enigmática.

�14

i6

EL MUNDO.

-Pues bien, el nl)'O no deja a!. lo; hombree ni un mo- na de despecho, se acordó del coneejo de eu madre y remento pam la retlexión . .Basta una mirada y queda uno sol vi{¡ seguirlo.
prl!~o, sin pode~ ya ja1rub desprender...... Por lo menos.
;Se se11tfa inflamada del repentino deseo de desquit:iraaí supongo que el! el amor, porque nunca me he visto ~e, aunque tuviese q11a haceTSe mde dallo á sí mismfl que
en ~emejante&lt;! ca.eo, .•••
á lo, demá.•! El miM.eriOl'O demonio que de ella se hahía
- .. í, murmuró Vio)i,ta contrariada. E~ usted inrn!neapoderado, le eugiriú la idea de que c!IS&amp;lld0&amp;e con Ho·
rable. Se conoce á primera vista.
norato \·ivirín en proxi111ídad íntima con est.e df~delioso
Había en la vo1. de Yioleta Cilst.ellar tal acento de de- Yidal, á quien quería, ~in embargo, á pesar de todo...... .
ealfo, i,n sus ojoa tal claridad pro\·ocativa, qu" cau~nron
.\lz,S la cabez.a y mirando á rn interlocutor con aire de
en Vida! una viva inqnietud.
l\"to:
l~'l miró 1ljnment-e¡ pero élla sci;tuvo estl\ mirada y ee
-Xo sei1er, repiicó.• ·o 80 ha engaiindo ueted y me
echó á reír, dirigii}ndole, á tra,·é.! dé su., p,,ftafllll!, nna ci,nsidero muy honrada entrando eu eu familia ...... Ya
ojt&gt;ada tierna 6 irónico, 11 la ver..
que ha uido U8ted por ~u hermano un abogado tau eloAquel loo njo;, acariciadores impregnodOEt de malicia, pa- cuente, puede d..cirlt1 que coneie11to en ~er sn esposn.
recían decir: •Ya bn.~la de Honorat-0, .... ; ni usted ni yo
Fijando por un momento sus ojos lumino,;os en lns , ....
lo hemoa tomado á lo et.!rio ...... Hablemos de nosotros, y
ladas pupilas de Flor de ~iza, \'ida) trataba .. n rnno dt.!
veamoe lo que hay en el fondo de naestroe comzones, lo adh·innr In que pal!llba eu el fondo del alrua d~ la j,i,·cn.
-¡Oh! respondió con 11 n rulem,fo de desco1n lianza, pre•
que será de mayor interés ..... ····"
&amp;l.InPjante teniati\•a de al!&lt;lucciún, que le endereznbn
fiero que Pea uoled misma la quo, •e lo amincie. Se contan directamente, l!Obr~altó al sei'lor de Sain~• PonA.
iiderant muy í.-liz al eacucharlo de ,;m, propioe labios.
-¿Se le hnbr,\ ocurrido á ei&gt;ta muchacha Lan rllrs co-¿P~rn estii aquí? preg1111L6 ella con unn \"Or. rr11.mo• ~.,.
quetear ahora conmigo? dijo para eus a&lt;:lentrqs.
gura, nmiptntlda 1111 tanto d., ~u impnlso.
Y pflrs. anlicipanae ,t t.oda tn.11la inteligencin, respo11dió
-Lo hi, clejndo delant~ de la verja. t-n d&lt;&gt;nde ~e i.mpacasi Mn dur~a;
cil'nta¡ p.-ro voy á bn!!C,trlo......
-:ifo, no goy invulnerable¡ pero poseo la prndencia de
Y atrnvee6 le11tnmt.!nLe el jardln, y al [ranqnear el e11un hombrosensato ..... , En alguno~ Clll'Os, no hay otro ca- \'erjado, distinguió ú. su her1n:rno eu el ,linut:rn del bo~mino sino el dA la fuga ...... C11111ulo el cielo amenar.u t.or• c¡ ne d., pi no~.
menta, no ¡¡gpero el relámpago, eino que hago la maietn
Con la cab,•za b:1ja y In c~palda inclinadd, Honornto se
y parto.
paseaba en un e~Lrl.'cho espacio, arrnllando su irnpaJien-¿AC8l'o será esto lo qne ha ues))l'rtado EU nflcibnú los cin con los .-onido, del estridente ll'i',rto/.ü d.: la.• cig,nras.
,·iaje$?
Teui11 el color más ob~c11ro y l:t'l facciones m,,s arragn•
-Quizái! .... ,. Prefiero mi libertad á todo, Es egoísmo, das qnt&gt; de costu,nbre.
Ee dice, pero ¿qu~ quiere u•ttJd? Así estoy hecho y no su
-Hennnno, -,xclnm6 Yidal yendo hncia e1 r poni~11puede uno volv.,r á hncer ...... Pero no se tn1ta de mi; se dole 111 mano en &lt;'i hombro, hemos gnnado la b3tnlh1 y
trnt.n de mi hermano HoMroto .....• La mnmádemted ha te casará.ti cfln la se1lorita Ca.~tellar.
debido decirla cuán enamorado eat.i..
-¡Ah, mi qnaridu Yidal! Ya ara tiempc,! ...... Comen-lfam,! me ha dicho ....•.....
zaba á dese~perarme! ......
-Y usted ha sido tan amable que me ha otorga&lt;l.o es1a
Y semej11nt.e á 11n11 ligera arruga que corriera @obre l11
entrevista; la doy las gracilll! ...... Quiero 111ucho á mi snperficie de un lago, una débil sonrim se desli1.ó en sne
hermano; es el 1ínico afecto serio qne tengo en el mun- ojo~ y en su,; labio~.
do. Permít.ame, pues, qne le hable de él. l'fted lo cono-\'amos! Cflnte,,t,6 Vida!, rltur 11¡1, como dic;:11 los ince poco, me lo acaba do conf&lt;!ear hace un momento ....•. g1Nei . .\cut"rdute de c¡ne eres 1111 i:aint-Pons y que honDéjeme que ee lo dó á conocer mejor y la informe de to- ras mucho,\ ll:&lt;ta hija de un comi,rcinnte en aceite ni dar·
do lo q11e vale. Bajo una apariencia debil y un exterior In In mano.
1&gt;000 brillante, oculta un corazón de primem, generoso,
Y lo arnuitró al jardín de lo~ Lentiscos.
de unu delicadeza y de una seneibilidad esqui~it-ns. Des·
Al 1mcontrarae cercu de la puertu del 8lllún, le murmn·
&lt;le iliertos lll'pt'Ctos ee 1111 nii\o d.,bil y torpe, que será ró al oí,lo:
precÍ!io g11iar, alentar, aruoldar á. los osos del mundo; pe-¡Yt\rgnet.e, pnrdie1.! ...... Xo pongas la cara de- recibir
ro no es un nii\o mimado, y por la que ti. él Be una, tt'II· una merceJ, cuando á tí es á quien deben dar lus gradrá 8iempre una adhesión, un aíecto, un reconocimien- cia!'., ....
to ein lfmite•. ¿~ siente uawd capaz de e&lt;'r la mujer
Lut•go, lo empnjí, ,t In pieza y se quedó di~cretamenle
ar;ianre, la iniciadflr&amp;, la que le imparta la educ3ción quo fnern.
tanloo necel!itu? Conaúltese usted ac..rca de eele punto,
Al \'er entrar ,1 Honorato, \'ioleta se puRo mny páliua.
con tolla sinceridad, antes de adquiría· un comprr.m,i~o
Pur su parte, el menor de los Saint-Pone l1abía perdi&lt;lE-finlti\·o. Esta eetraila eeneibilidad, que ea la cunlidad do nuevamente el mínimum de aplomo q11~ le habían
dominante de Honorato, lo pr~di~pone ú. ,ufrir mucho, dadu las alent,,dorns palabras de pu hermano.
en caao de que no encontrara en R\1 matrimonio la eimBalbnce(, ,:on torp,,,-,a:
patfa qne le e!' tan necesaria como el pan cotidiano...... .
-Sefloritn, nslt.!d ha maniiestndo el deseo dP ... .,.
Si u ~ Jo hiciera de¡,graciado, no se lo perdonaría nun•
-SI, i.;t.enumpi6 precipitadamente \'ioletu, le promeca, eeilorital
tí,¡ su hel'mano ser In espooa de usted. ........ He aquf mi
-DÍBpt~nseme, intemm1pi(1 sarcásticamente \'ioletn, n1ano,
pero habla usted de este mnt.rimonio como si fu.e,,e )ª
-Alt~ró,wla la voz, y con una doloroea dnlzura, ter•
una CO!III. arregl:uln y hasta me impone condiciflneb!.. ... . minó;
)le parece qua los papeles ¡¡e han trocado, ligerameutt&gt; ... .
-Haré todo lo posible porque usted ~en feliz.
\'idal hizo un mo\'iruiento.
~~t~ modo de prometer la dicha, no era en nirdnd muy
-Perdone U,;téd ...... Pero la ~cffora Cal!tellnr me res- expre,irn; ~in embargo, Honorato se sint.iú conmo\'ido y
pondió en tal Iorrna que me dejó creer qne eetnba cinta alt-grl'.
del asentimiento de llljl,ed ...... ¿:\le he engaliado? ailadió
'us ojo~ m 0 1anc(,licos se ih1minaron como las rnntD.nll!l
Irinment.e. En tal cnao, lo sentir,• mucho por mi pobre dtt nna t"8~9., en la que se prepara una 6est.a.
Honora10, J no me queda sino expresarla mi Eentimien-¡Felir-! exclamó, lo ~oy ya, lo soy .........
t-0 y ..•.....••
Y como la emooi.'.,n le cortase In palabra, ex pre..ó ~11
E;ie touo de glacial'correceión fué el último gol¡&gt;e da· gr:uituu e.st rech:mdo In mano de J,, !eilorit.n Castl'lbr y
do ú \' lolet~.
cubil.'ncfola de besos.
No tu,·o h1 fnen.a de llern.r md-. lejn~ rn quimér-im tenEn t:111t" q11e él se inclinab.1 sobrtt s11 "'""" helacL1,
tati vn. ;.C-011 411,• objl'UJ? Ya sabfa ahora JI qué nt.11, r;c
,-,,,lt'tll 11,iraba ¡,orla nmt11n11 I\I c1111&lt;le 8.. iut-Poue, pa•
Te!'peeto de In~ St'lltirnil'ntna de Yidul.
senndo ni lado de la Heflorn (;1l!lt.ellur.
El tono d,·spreci:lti\"o con que hnb/a hablado dP ~n
Trujo trietementetl su memoria IR tarde aquel In, en
amor, sn ace1.to de frialdad personal, el cuidado con que qnt.!, ~n la llorida avenida i.le l11 uvilla. Olimpia, Yidnlc11prucuri&gt; colocarse fuem de tod11 discusión, demo ·tr-.ib:w 111in:100 &lt;l.,Jante de ella, prúxiqio tl. lllllrfo Teret&lt;a, y r~cor,ckuamente q11e j~rnils había peru;ndo en la •eilurita Cns- dú q ne se había preguntado si nn se rin él el o~u&lt;lo comtellar y que le era en absoluto indiíere111e,
pail-,ro d&lt;! cuyo brazo emprenderla el camino de la vid:t.
¿Se podía 6nf1ir por 1rnie tiemp•&gt; 1111 deel.'ngallo mbs
¡Ay! Sn hermoso ,:uei\o no Labíadnrauo mucholiempo
cruel, nna decepción más humiliunt..?. ,., Irritada, '.le- y su suerte calaba irre\•ocable1nenle definida........ .

JULIO,

1896.

Sn de&lt;:tino ~e encontraba en adelante unido 111 mísero
per-.onaje, qne en aquel mflmento le besaba. la mano ..... .
llna secret.ll nngu~tin la hizfl temblar en el interior dtrn !!f'r, y más alli\ del jardín, bsilado por el sol. sn mira,.
da tij:1 dist.ir,g•tiú. comn nn desolador e!'!)f'jis1110, In ima.
g.-n de ,u propill inft!licidc1&lt;l nnida 1, la dti llonorato de
&lt;:aint,. Pone.

!SEGUNDA P.\.H.TE.

l

\'i&lt;,lern hnbi"m qut&gt;riJo retanlar indoflnidamente el
~rrible plazo del matrimonio; pero es~o uo entr;iba en
los c llculos de IT,rnoruto. impnci,mte por po•eer comple1a111ente ii la qne le hal&gt;fa pro111etido ser su mujer, ni en
!,,e de la o~iiorita C11~tellnr, que temía el fastidio y los
rit!&gt;'gO~ dt: lo~ n~1·iazgos muy prolongados y tt.!ufa ¡;riea.
de r.-cQnqui~tnr lo m.í/ pronto poEiule la libre disposición
desu perriona. ,·ulal Ln1ul&gt;ié11, deReando partir ínmt.!dín•
t.n1m·11te d.ipue., que hubieRt! serddo de te,;tigo r1. &amp;u hermann, i11~i$tla p:Lr,l que se proc~dies-e lo miis pronto posible ,1 h1 eer.,mooi.J. nupcial. Dd suert-e que á de8pecho
del •ttpilrsticioso proloquio prnvenzal: «Bodas de )layo,
bodas morUlles," ~1 rnalri111unio se ñjó p11111. el 1;; de :\layo.
En el i 111,ervaln. el pens:11nient.o de \'iolcta se diot.raj11
forzos1u11ent1• por llld lndi~pensable• preparalivoM: vi•itas
p:1ra dar p11rt" &lt;l.el ~uc1esfl, elecciún de la r.'l.naeLilla dt! bod11. e•tacio1u!s múllipl"" t!ll cnsa dl• las coetureras y los
joyero~ del m'lelle :'.\Iasséna. Trarnba ella, por lo d&lt;:tná~,
de 11turJirse., y las prc~entuciunea á !ns familiaP. ari8LO·
cráticrua emparentadas de lejou ó de cerea con los Saint1'011~, no la dt&gt;jaban tiempo pu.ra ent.rt&gt;gar,,e .. n,tlexiones
desconsoladaP. Ha.bí1111se instalado en .\.izn, donde debía
ten11r lugar el matrimonio. Los díus ocup:tban•t.! en visitas ú la• tienda•; lnA nocli~P, en couúdns do b'81a entre
loP parientes y amigos Una aemann ant.l'S de In boda, loe
pe,·iódicoij nicenseij empezaron á llenar sus columnas cc,n
la ennm~1·,1ciún de lo~ ri•galos ofrecidOl! á la novia, lae
clescripcione• de los trajes y loJ detalJ¡-e anticipados sobre ln bendici{m nupcial qne daría en la iglesia de ~an
Francisco de Paula )fonseilor Pianznno, ob~po de fiion
i,, ¡xuti&amp;,,,.
El día t.an impacientemente esperado p&lt;lr unos., tnn poco deseado por Yioleta, ll,ogó p,,r fin, y desde las tliez de
la mnn11Dn, In~ campanas de la p:trroquia lhmaron el barrio de alegre~ tintineos.
El c111uino dd hotel 0.ietellar ú 1-au Francisco, apenas
tiene cien pM0P de longitud.
Om ostentación, la sei\ora Cnst.ellar lo bahía hechosembrar de pln.nt38 florida•, que las medas de los coche~
y los ¡wzullait de los caballo~ aplruatnb,,n al paso y qui.!
exhalaban olores morib~ndos. MM blanca aún qne sns
velos y su t.raje de 1'1180, ~'lor de :S-iza, cuando pllBo el pie
sobre el ntrio cubierto de rosns y respiró el aroma de las
cor,,las, vió en i&gt;llna un emblema, dt.! los nsesinoe de sn
propio conm&gt;tt, y foé pref!a de un extremecimitnto al
entmr á In iglesin repl!'ta de ct1ri011oe, en tanto que t•I órgano gemía una ma1·cha triunfal .......
D.isnnés de la mi:ia y lJ carga dtl fastidiOSllS !,!licitaciones en l11 s:icriatía, un snnt110,o alrnnerzo reunió en f,011•
don-Ho11«:; ú. los esposo•, lo• testigo• y los parientes más
próximos. B,tas e,ipeeies de comid.is ofici11les no tienen
at.ractivoo, siuo para los indiforente8 cuyn alegría de encargo, •in·e para enma,c:1rar la ngit.aciúu 11ervios;1 y la.
fatiga de los principales interesados. Cuando se pa,;ó ú..
un Palón veeino dondd se habla ~n11id&lt;l el café, la tlespo~ada se 111,1ro,·echó de la coyuntnra para ~qnivarse con,
llooorato. Tenían prisa por cambiar u.u trajll, porqne debfau inslalOrrie l,1 mi;u1a tar,le i,u la uvilla• de los l,entisC1.),.1 pne."'tn H su dis¡&gt;0".6iciJ11 por la sefiora Catst~llar, ~n
tanto qne se arrt&gt;ilaba n 11 \J1!'111eño hotel, :1 lquilado en el
bul~,-ar C'arabd~el. E11 l11 antec.1mnr.i se les nniú \'iclal,
q11e il&gt;:i tnmbiéu ,¡partir,¡ Ja,¡ cuar.ro paro el Tyrol.
-Ue aq,1í el instiut,. de la dll&gt;!peditl,1, dij, \'uLJl bruscamente: creo que baremo• bien en dtspeJirnos 3quí.
-Por qué·: protestt. [1,rnnr.,to; nosutroe vart.ireu,os en•
el mÍJ!•no lren qut wi, y ue h.tehu uu IIUi ~Ppar;1rem0l!
haHa !kaulieu.
-Sunee, no quiel'oímpe&lt;lir ,u lr'e•&lt;Í·l#r; por otra parte, apos1.aria JI qu~ no l'St:lr.io uateJes füt.os, y como DO•
quiero perd~1· el twn ele Italia, mtl.9 va.le ucscaruos recí,
pro~amenta buen \'iaje y buen éxito...... .

26

JULIO,

1896.

EL MUNDO.

15

Besó tiernamente á llonorato; después, volviéndose ti. do s11 •villa," donde est3remoe C&lt;.1mpletament.e solos, bien
Decíase que más nllri ee extendían otras playas bai1neu cunada, le dijo:
lejos del mundo, y donde podré testificar á usted toda da.a por el oleaje, otras moles recortad.as, ot.ras puntas en
-Permít.nme usted besarla también, querida niila.
que se encendían faros y que Vida! paseaba sucesivamenmi ternura.
-Ya empieza! pensó Flor de .·iza con un impercepti- te á lo largo de ella.•, en el tren que lo llevaba hacia Gé-Entonce¡¡ ...... es un adi6s, murmuró Violeta entre
ble extremecimient-0.
-dientes.
nova ..... .
-Querida Violeta, prosiguió, deme usted sil mano.
-Mi querida Violet.a, murmuró de nnevo Honora to,
Asió las manos de Vidnl y letendió su rOl!tro, perocon
Ella le abandonó una mano inerte que él estrechó en- ¿no teme ueted constiparse? El aire es fresco y la hu meuna vivacidad tal, que los lobios del conde, en vez de
dad del mar nos cae sobre las eapaldae ....... ..
posaree en R\18 mejilla~, desfloraron sus ojos entrecerrn- tre 8118 dedos tebricitantes.
Permítame que ponga en ella nn beso, que le expresaLos músicos 110 habían callado. Yioleta dejó el apoyo
dos. Extremecióse ella ante esta caricia impremeditada
rá á usted toda mi grniiLuu, todo ......•
del balcón y ,·olvió ti. la pieza, dejándose eaer sobre un
y se irguió para que no se notase su turb11ci6n.
Fné interrumpido por un mur11urio de invisibles gui• cana~.
-No, hasta luego! respondió él, hasta el aiio próxi.Al mismo tiempo, Honor:ito se arrodillaba tl.suspieF, y
mo ...... Yo hago votos por la dicha de usted y le reco- tarrae, y de pronto vocee de hombres, muy puras, entoLodo tembloroso, iniciaba una Cflnle~i6n de su onriño innaron en coro una barcarola.
miendo la de mi hermano ....... ..
-F..!'cucbe usted! exclamó Violeta conmovida y sor- menso, que le llenaba el alma, intentando hacerla sentir
Separároliae bmecameute y un coupé recondujo á loe
prendida,
es deliciosa esta música en la noche ......... Ea como él, envfllyerla en el efliH'io ele su cariiio; roas ella,
esposos al hotel Castellar. Tal cnnl Jo habla pre\"isto Yieaqui l"a, iumó\'il, 110 le oía; su pensamiento e~taba tlln
que
usted
tuvo
In idea de esta serenata?
dal. llegaron retardados y
pudieron tomar sino el tren
-~o, confesó humildemente. debe St.!r una última ga· lejos ........ .
de las seis.
-SiénteE" UtJted, dijo por fin, casi con acritnd ...... no
En la estación de Beaulieu los esperaba un coche que !antería de Vidal. .....EI nos ba enviado esos guitarristas
me
agradan las ternuras exceai \'11.1!.
de
.Menton
.•....•
Sé
que
él
los
hacia.
venir
algunae
velos llevó hasta los Lentiscos. La proximidad comenzaba
Obedeció
él y •e ~entó ú su lado.
ces
á
la
Fouan
para
so
propio
placer
y
que
los
trataba
para ellos.
Veíanse
sna
ojos húmedos brillar en la noche, y con
como
ó.
camaradas
........
.
Todo atnrdido aún por !ns emociones de la maiiana.
Ella retiro In mano qne él rozaba tfmidame;te con 8118 voz enronquecida, murmuraba palabras entrecortadas
Honorato DO hallaba hada que decir. 'En aque·l foi,d.au
de suspiros:
deei:ubierto, la vecindad del cochero impedta su expan- lnbioP.
-Ya lo ve a@ted. yo hago lo que usted qui~re ...... Per-Su herruano ha adivinado mi gueto por los aires
sión; contentábase con estrecharse contra 80 mujer y
popa lares italianos. Esos cantores tienen voces qua lle- dón si la he ofendido inconscie11t-emente. S(,y un salrespirar el olor de ens Vef!tidos.
gan al corazón....... Yo quiero que aenn tan bien trata- vaje é ignoro eso que en el mund&lt;' se 11:..ma buenas mauePor aa parte Violeta pensaba con angustin en lae evendos en loa Lent.l,,cos como en la l~ouan ...... Tenga nsted rae ......... pero la quiero á usted tan sincerrunente, tan
tualidades de aquella primer velacla pasada en compnllia
la bondad de decir al mayordomo qne les dé una buena apasionadamente ...... Si no hnbiern podido tener:!. 112te&lt;.I
de lll¡uel muchacho miserable y amanerado que era sa
coloción.
por mujer, creo que me hubiera vuelto loco ......... No la
marido ante la ley y ante la iglesia, y cnyo solo contacto
Honornto cumplió dócilmente con esta pre\•enoión. pido á usted que me ame, sel'fa exigir mnchfl y ueted no
provocaba en ella un exuemecimienlo de repngnancia.
CUAndo se lné, Yioleta p1\sooe de codos en el balcón y podría......... t'nicomente la suplico que me permita
Y no es que temiese de su parte exigencias d,;1i111aiado bebió con delicia aquella melodía que se exhalaba disquererla, que me soporte cerca da usted, que no rechnimperiosas ni abuso alguM de la autoridad marital de cretamente de los obacuros lotes del jardin.
ce mi cnriilo ........ .
que úl se cre!a inve.tido. Sentíase ella sobrado íuerte
Hnmedeciéronse sus ojos al pensamiento de Vida!
Habíase arrodillado de nuevo y daba riendA auel!a al
y duefla de sí misma para mantenerlo reepetuoeo é ilu- qne la habla dispuesto aquella sorpresa, y que ahora ca•
caudal, reducido, por lo dem,ls, de sns frases de ternura,
pont.!r eu voluntad.
minaba lejos de ella, en la dirección á las playas geno- de sus miradas húmeda.~, de eue sonrisas cnriiiosas.
Pero ese hombre la amaba con una obstinación infanvesne.
Violeta, conmovida involantarinmeMe por la humiltil y ella sentía teclio de antemano de las adoraciones torSucedfnnse los airee, á las veces triste$, alegres otras, dad de aquel discurso, s• no queriendo responder con
pes, de lati obsesiones halagüeilas, de las wiseral.lles es- y r1. oca~iOn(•a lánguidfl@, y la jo\"en epperimentaba una
una dureza demasiado significativa, re~olvió t.ratarlo con
cennq de.ternura que iba á veree obligada á sufrir. De- angustia pnnznnte y eío embargo, muy dulce. Había aún
oarii!osa piedad, y le suplicó;
cíaee que ese primer /,il&lt;' ,) tllr serfa seguido de diae igual- algo de in personalídJld de ese cruel Yidnl en aquella mú-J&gt;or favor no prosiga ......... Estoy horriblemente d,\.
mente perndos, de veladae igualmente insoportablee, y sica.
bil y fatigada, y le suplico que me permita retirarm1, r1.
que e~to sería uef, siempre, siempre...... Entonces sentía
Al pensar cuan divionruente bella hubiernsido aquella
mis habit:iciones.
nauserui d6 h11•ida. Trataba de aturdirse, de hipnotizarse, nocne de Mayo~i en lugar de ll&lt;lDorsto hubiese tenido por
Honorato sintió qne una inmensa oleada de trist.eza J.,
fijando hasta el deslumbramiento sus ojos sobre las poi• eFposo el mayor de los f:aint Pone, In anbian los sollozos in vadfa el alma.
vareda8 doradas qel camino, sobre la oblicua irradinción ú. la garganta y, mentalmente, imaginaba ln alegría ,·o·
:Xo le querill, pues ......... Este triste convencimiento
del sol en el m3r. Deseaba c¡ne el dia 110 acabase, que el Juptuoea de apoyarse con \'ida! en aquel 111ismo balcón, le mataba. Ah! él ¡¡o esperaba ciertamente una corres·
coche no llegase j,un:ís ti. los lentiscos.
de oír las palnbras de amor, acariciar sus oídos al mismo pondencia apMionada á ese amor inlinito qlle hacia \'ioLlegó no obi&lt;tante con gT&amp;n satiefucción de Honorato tiempo que un brazo afectuoso rodeara su cuello. Lasen- leta le bahía impul11ndo, á esa ternura incontr:i.rreetable
que contaba con la i 11Li midad bien dil!creta de la .,,ma,• saci6n del fraternal beso del conde, pos,tndose sobre sus que :i ella le unfa. Ptldir tal cosa, babrfa sidfl pedir decon In alegria de la ceno, pam adquirir de nuevo suaplo• ojoa en la antecámara del L&lt;,,ul1m-llo1111e, volvióle fortí- masiauo, pero cuando menos, ee creía con derecho it 110
mo y triunfar de su timidez. Fueron recibid&lt;&gt;a por un sima, casi real y por un m'.lmento tuvo la aluoiuación de poco de carhio compasivo: á que, sin tolerancia amisto•
ujier discrel&lt;&gt; y una n:camarera comedid:,, contratados que se eucuntroba ó su lado ........ .
ea Sl' recibiesen sue demost.raci&lt;&gt;nee de nmor, y encontm•
pata el eenicic• de los Tl'Cién caFadoe merced ,t la solici •
-Su encargo está cumplido, mmmuró ll sus espaldas ba á su adorada fría, !int.iendo tedio nnticiplldo de aq nern&lt;.I de la Sro. Cru.tell.r.
111 voY. mul segura de Hunoral-0; los músicos de usl.ed se lla unión, deseando el alejamiento de él!
•
nin tratados como príncipes ........ .
Media hora deepnés, lavadoa del polvo del camino y
Tritite amor el suyo; triste ilusibn In qu" le habfa alenElla se extremeció sin vpl\•er la cabeza, sin hablar, con tado sugestiomíndole co11 la eeperanza de que na din se
ya freecoe, encontriiron~e en al comedor donde fa cenn
loe e.iperaba eobre una mesa florida. Ahí aún la pre!!en- los ojos pero.idos en la contempiaci6u de la mar obscura haría amar de Violeta, á fuerza de abnegación y de tucia de los criadOB que il.lan y venían al rededor de ellos y de las montaflae de Bea.ulieu sobre llls cnalee parecían mua, con un amor semi-jante al que llenaba su espfri~u.
intimidó á HoMrato de Saint Pone. Uabr/a querido danzar Jae estr(:llas.
l'or qué no? peoeabo••\caso una eolichud perpetua,
Honornto se hubla aproximado y trntabn de aair de una devoción continua no 11c11barían por hallar eco en
deapachnrloe y alc'rvir él mismo ti. eu mujer; pero en el
mome11t.o lle manifosLar esta veleidad, una !alea ver- nuevo la mano que \'ioleta le habia indulgentement-e aquel e~pfrita noble y lleno de fuego? Sí, ain duda. El
gGenza, el teiuor de que se riel!en de él, le retu\·ieron y abandonado; pero &lt;Jurante su ausencia, no rival qne es- amor cuando llega ó. ln inlemidnd con que ella eeutfa totaba muy lejos de suponer, habia tomado su eitio y lo do i&lt;? vence: consume todos loe hio,loe, pulveriza todos loa
no osó despedirlos.
Violeta, al contrario, sintiéndOfe más á sa gusto en su ocupaba victorio~amente.
obi&gt;táculos ......
La joven para impedir tod!L nueva tentativa de intimiMás ahora aquel las consolndoros reflexione~ no le a lenpropia casa, y tranqniliznda por el vaivén de las gentes
dtl servicio, rerulqnirfa poco á poco lasungre fría y espe• dad, cruzaba enérgicAmente sus brazos contra eu pecho. taban ya. Presentía en 181! miradBI! duras de 611 amad,a
l'n poco aturditlo, m11ntti1•&lt;&gt;ee él á eapu.Jdna de ella, dan- un desamor eterno y, sollozando casi, exclamó;
raba con menos a1111i.,daJ la l.iora inevitable del tíiu: á Mlt.
-Usted, cu.ando accedió ó ser mi eepo$a me promePor fin Jevnntárunse Je la mesa; HonoraLo ofreció el do como compensaci6n 11 eus ojos el regalo de aquellas
brazo á eu mujer y emraron al ealóu, cuyas vent.aoas 0e:idblee lineaF del cuerpo de \'iol .. ta, vagamente entre- tió hacer todo lo posible para que yo fuese dichoso y
ahora ........ .
abiertas, comunicaban cou nn balc~,n Yolado sobre el vietae á la cl,iridad de las eatrellns.
mar.
-Sí, sí, reepondió ella con desaliento: lo haré todo ..... .
Con el cuello inclinado, Honorato contemplaba como
Lila cortinas, baja.s, los aislaban del re.to de In casa.
:ihls ahora permítame que me reLire ...... i;atoy muerta
en extaeis aquellaflguro.eiegante, JleJ:Ja de flexibilidades,
El creptí~calo b, bí.1 lltgado con sus in8inuant!:l! com • que inmovil ante la noche primaveral, eamergíaee en la de cansancio, y le estrechó friamente la mano.
Así, lamentablemente, sin placer y sin ternura pesó
plicidnd.es, eas últ.imoa empurpurawieutos del cielo, ene m11da contemplación d&amp; 8lll• bellezl\!!, dejando que el esmurmurios de olas amodorrada~, SUB primeras ap11ricio- píritu vagase lejos, muy lejos.....• y Honorat-0 sentía que aquella primera noche de bodas, ú la cual Eiguieron otras
noches igualmente tristes, reeigmuiae :r 4istimoeaP, al sinee do estrellas sonrientes. Honorato, aun cnando fuese s11 admiración aumeutaba.
guiente
de las cuales, se despertaban, él eon un diPgneto
poco sensible,¡ 111s bellezas naturat~d, juzgú, sin embarLa múoica de las rncea y de !ne guitarras duraba aun,
go, que el encanto de nquellna veladas d., primavera le pero mtÍl! á la sordinn, más lejana, como si los músico&amp; al amargo, ella con una decepción mtis amsrga aún.
Por oíegameute enamorado que ei;Lavie,;e, Honorato
servirían de auxiliar y condujo á Yioleta al baleó u.
retirarse, hubiesen temido romper súbitamente el enno tardó en adquirir la conciencia de la falta de amor de
-Qué hermOl!a noche! s11Spiró él eou voz alt.erada. canto.
Ella nos promete una sucesión de días espléndidos pará
Violeta continuaba :fijando sU8 ojos húmedos en la pnn• 11u esposa y de lu absol11ta impotencia en que se encon•
nue&amp;tra permanencia en el e.ampo ...... Yo e;il.oy muy re- ta de llordighera que, completamente lejana, avanzaba trabn pnrs conquistar su coraz6n, obstinadamente cewnocido á la seüora BU IDAdre, por L.:ibernos abandonarrado.
yaporosa en '1a mar.

"º

�EL MUNDO.

16
.A.divinaba con v:ig11ed:1d que entre Yioleta y él se interponfa una espeeiede ob!!Láculo moral, la rivalidad de
una idea exlraila, y no ae eentla con baetanto autoridad
ní cr,n bastnnte energía para combatir á este fantnsma
intnngible y ~ub;tituirae á él.
Reconocfa que habla hecho rnny mal, de .. de un principio, dejándo•e otorgar por compui6n él sentimiento
qut- hubil•ra debi,jr, hacer despertar ella ron su prestigió
de enamorado. Pero débil de caract('r cnant,1 lo era físicamente, se atemorizab .. ante la lucha ~• se desalentó
muy pronto. Adem!Íl1, al Igual que t.&lt;&gt;dos los d.lbiles y
tímidos, se reeoucentmb11 dentro -de sí miemo al menor
choque, como una sensith•J, ob1mdoná.ndose á robiet.'lS
de niiio enformo.
Cnando ae diú cuenta d~ laij muda~ repulsiones de \'ioleta, 8U car11cter se agri6, r oin explicaci,'\n, sin recrimi•
naciont'f!, ocultando eu humillaci6n y sus ~uirirnientos,
se !!llCerró en uu n.íslawiento feroz, dul que Flor de Xiza
no trnt&lt;'.• de hocerlc Falir.
Y de este ruodo, poco á poco, se abrió entre lo~ esposos una sima que fué ensauch:índo,e, ó. medida que ee acn•
saba.n las mieantropfaa del 11110 y las repugnancine de la
otra.
llonorato 1,abía imaginado, al ¡,ri 11cipio, q11e Pu mujer
llega.ría it experimentar remordi..tuiento~ y acuilida por
sf niisma ,¡ arrancarle ,l., su melancolfa; pero Violeta permanooió impasible y el lago de indiferencia q1w los , .. pamlr., extendió m.i~ y m.\s sus aguM adormecedoras.
Entonct'8 ~I st' empared.'i en su cuarto de tmbajo, en
mlid.io dij loa librog viejoa qne lrnbfa hecho traer ele la
Fouán, y t-rató de dietrae1'!le de F.Us pBl!a.res domér'licos
abPorhiéndose en minucio~os_ detalles do estadística local
r de cronología, que él ll:11naba •808 eetudiús hiat,,ricos.•
Al c:iho de un mes, los esposos no se 1•eflln sino á las
horas de IM comidas.
En un ¡,rincipio, la. joven aceptó con eatisfacci,~n este
modo de vi\"ir que la. libertal,:\ de las liip(icritiis obliga·
ciones de un matrimoni,:, por conveniencia, d1n·olvi,Sndo•
la Clllli su libertad de 8Qltera.
Se npro\·echó de ella para vol verá etts costumbres de
otroo tiempo~, formándo,-e la ih1si611 de que era todavin
Yioleta Ca.~tellar.
En 11\S a1.ulea mañana, de Junio, eu tanto que llonornto, inclinndn sobre sus pnpele~, anotaba cilr.u¡ 6 con•
sultabn ,·iejoe volúmenes, Flor de !ii1.a se fogaba, como
en diat! pasados, del jardin de los Lentiscos é /ha,¡eá errar
á lo largo dtil triar 6 bajo los olivares de f,!an Jna1L
Pero no podía consen·ar su~ ilusiones mnch&lt;&gt; tí~mpo,
los menoreij incidentes la recordaban d11rameute las tristezas de su estado actual y el cambio que el matrimonio
había introducido en su destino.
Autailo en sus perezosas excursiones á tra,·éa de los
boeqnee, lle\'aba con ella una nidada d11 espern11zas y de
sueiios qne tomab:l libremtente su vuelo más allá de los
árboles y del mar; ahora el campo de sus espemn1.as y
de sus fantasías se encontraba estrechamente limit,udo
por un alto muro contra el que iban t!. estrella,-.:., sns
alas.
:;u d~ino se había determinado, el camino de en vida rigi:rosamente trazado, un camino mon61ono \' sin
accidente, en el que podfa elegir 6 caminar al lado
un
compoftero qne le era ine&lt;&gt;portable, ó arnuitraree, con el
corazún vl\cfo, eo una árida soledad.
Una mun:ma, había ido ti gental'!le con uu libro en las
extre111idade11 de una umbrosa plataforma que domina la
bahía de Bealieo y en la que ae descubre el lugar en qne
se a.Jz11ba un castillo, arra.s.'ldo ha.:fA alg•mos eiglo~.
Con exc.,pci6n de un riuc6n eo que se elevan rústicos
paredones sobre pedazos de b6veda medio de,plomadaa,
y en donde estrechas l"entanas se adornan con roaarios
de tomates afillnzados á los alft&gt;ízares, lus orillas de esta
plataforma aparecen casi corl.adas á pico, por encima de
una ruina de jardines y viiledos.
El terreno sembrndo d~ montículos, en los que crece
una yerba ruda y rara, e!'tá plantado de nudosos olirns
de copas grises, 11 través de los cuales se distinguen laa
aguas del llfed iternfoeo.
En dlrecci6n de San JW1n, entre follajes dfc encin~
verdes, laureles y ci9resee, ee dejan entrever las dorada.~
paredes de una ruina rnmaoa y la fachada de 11.D&amp; 1·ifla
color de rosa.
Cuando la bri,¡a del mar murmnraen los llrbolt:e, cnando la luz inllllda de tintes aterciopelados las cimas de lea

montañas que cierran el hori,;onte, surge en este p1·0mo11torio la ilueión de uo pa.i@aje antiguo.
~iolet-a babia gustado eieU1pre '\'l'nir d sofiar eobre es•
te obsen·at&lt;&gt;rio predilepto, en la tibia atmúsfora de las
claras m:iiianas de prima ntrn.
Ague! dfa In~ avei; gorgeahan, las cigarras parloteabnu
en toe troncos de los ¡,inos; á los rayos re.~laudecientes
del sol, el aire caldeado parecía ondular sig¡ti~ndo el ritmo de e~tas mú,icas de ¡,:ljarop y di! iusect-0e.
\'ioletn ee había tendido sobre la yerba y las plantas
aromáticas, hoJladn• por el 1)(',o de eu cnerpo, exhalaban eu torno de ell:L fnigancias de salvias y romeros.
,\lgunnf! cabra~ e8calaban las faldas pedrego,as, esmaltando nno de (05 ladoP de la plataformn,
J\ló~ qne nunca, ante esta Umpida maftana, en frente
de est.'19 colinas de una gracia un poco severa, I)l'TO de
un rolor t:1n suave, se de,,pertó en ella In conciencia del
contraste entre 1111 desencanto Intimo r el regocijo de ea•
te paiEaje idllico.
Parucla que 1!e respiraba amor en el aliento de las
planta..~ y en In briea del mar. En medio de esta ex1.'tbera alegría sentfa m:ls cruelmente el peso de su soledad.
En la ,·entana de una de la~ construcciones reag11ar1Jadas de contmfuertes del viejo castillo arruinado, se ele·
\'Ó la voz de una mujer:
-¡Doria! Ten cuidado de las cabras y no te myas ,t correr por los campo~.
Al propfo tiempo, de un alt-0 macizo de euforbio~, vi6
surgir Yioleta., ,¡ plena luz. aquella Doris á quien acababan de hablar,
Ern una muchacha como de veinte aiios, de cabellos
¡iegro~, le'"antados sobre la frente en forma de casco, de
mejillas tostadas, ojos brillantee y boca ampliamente
abíert.a!.'n la que relucía unadoble hilerade b\ancoedien•
tes.
Tenla el busto encerrado en un:i blusa de lnn:i encarnada y su falda color de ro8a cou JJ.o-res, muy corta, dl'S•
hilachadn por In parle baja, dejaba al dei,cubierto Í!u11
pierna;¡ y sus pies desnudos.
Sin cuidarse paro nada de IIIS yerbas eJapino,rns y de loe
piedras ogudns, corría por las oriJln.q de la plataiorma
para im¡x&gt;dir :i !ns cabras que bajasen por las abruptas
pendientes; l.'19 lll\tm1ba dllltd;iles nornbrel! estraiios.

26

JULIO,

1896.

2 ÁGOSTO. 1896.

17

EL MUNDO.

Las amenazaba con la,¡ manos, ee hacía á un lado para
evitar Stll! cornadas, y luego, bruscamence, se revolcaba
en la yerba con grandeR carcajadas y permanecía ali l
tendida, con una brizna de salvia en toa labios.
De nuevo nr, adormecedor silencio reinaba bajo loe rayps brillantes. del sol, y el trémolo de las cigarra,; volvía
d. comenzar en los troncos reeinmus de los pinos.
En medio de eeta arrulladora mú,,ica unida al calor de
la atmósfera, Yioleta ee dejaba apoderar, poco á poco, de
un ligero @opor y ya estaba ~uruergidaen un ~uet1o t( medL.'l!l, en el q11e le parecfa oír el sonido de una flauta rlÍI!·
tica.
E~ta melodía escuchada entre sueños se hizo muy pronto t.an perceptible y t.an ~onora, que acabó por deRpertarln.
Entonce, ~e dió ct1ent.a de que su suelio no era sino la
prolongaci6n de nna senrnción en realidad percibid.a.
-Una ,·oz acn.riciadora subía de los huecos de las rocas,
y con gran sorpresa, la joven advirtió qne esta voz cantaba la popular canción del R11i#f'HDr, aqnel ronde! Utn
conocido en .'iiza que l11 había valido, en la casa de loe
l\Inruverno, los cnmplimentos de ,idal.
Entonces, inclinándose por encima de la cornisa, distinguí(, á un muchacho como de \'einte :tiios, cubierto
con un sombrero de paja en forma de campana, y ve!!ti•
do únic.'\ment~ con una cttmisa y un pa11tal6n ele driLatt·
geto á In~ cadera~ por un cinturón.
Estaba ocul1'&gt;·rn un grupo de mirto!! ~ih-estres y cantaba, á plenos pulmoues, como un himno á Eros.
Al sonido de esta canción, Doria ee bahía incorporado
y se balanceub11 como uoa amapola en su talla.
La c:mcióo lanzada á toda \'01. bajo 10!! encino3, era,
indudablemente, w,a. eeñal.
La muchacha se eeperez6 con inaolencia, ealtó entre
l.ae piedras que rodaron y ee eeq11iY6 á través de las
roca@.
Yio'cta vi6 sn cabeza y su blusa roja desliiaree en•
tre los accidentes del paienje, y poco después, el rumor
de 1111 be,.o la hizo saber qne loe enamorados se h:ibfa.n
reunido bnjo las encinas verdes.

de

FLORDENIZA
POR ANDRES THEURIET.
(Trnd uclda e&amp;pcolnlmen1:e pnrn ••El l\1 undo. ·•)-Yl UF!traoloneshe&lt;ihns en nuest:ro,i tallere•.

Núm. 6.-Yéanse nuetitros númel'O!l deéde el 5 de Julio de 1896.
Ocultos entre los matorrales como doe palomas en so
nido, cambiaban breves palabras entrecortadas de silencio~.
LaR cahrru!, ya familiarizada&amp;, probablemente, con esta pareja, ha.b{an seguido á eu cuidadora.
Balta.bnn, una después de otra, por encima de la cor·
nisa, corrian en libt&gt;rtad con diecretoe balidOI! y la duro
pezoila de sus pat.M ttsonaba en las rie&lt;lr s.
Una larga medía hora transcurrió durante la cwnl la re-

l'lora de Saint Pons permaneció con el corazón p1lpitante y los oídos en acecbo, completamente dominada -por el
mil!f.erio de este rústico dúo de amor.
El sol a.s~ndfa por encima del mar bordado de lelltejnell\8. Los mstorrales, Isa cimu de los cipr- y de las
enci.naa ee plateaban bajo los rayoe que caían en lfnea rt'Cta y el círculo de lae mont.ailAS se esfumaban en la lluvia
de un polvillo d~ luz azulada.
La campana de la iglesia del!gl"anó eue ecoe, anUllcian-

do la oración de medio día, y, al mismo tiempo, la vo:a
ágria de la mujer, que ya se había dejado oír, se elevó
del fondo de la casucha:
-¡Eh DoTisl ¿Ylu cabras?
Hobo un ligero extremecimiento entre loe mirtos sitvePtree y Doria surgió bruscamente de la enramada. Escaló la plataforma y volvió á aparecer m:ls encarnada que
BU blwia.
Seguida de las cabrae, que saltaban, atra ve~6 d t.odo co-

��9 AoosTo, 1896.

20

2

EL MUNDO.

AGOSTO,

EL MUNDO.

1896.

21
•

-Y ei no se 4eja couveJ1cer, ei rehni&lt;a? ........ .
-Entonces, querida mía, daren,os un golpe de Esta-

do ..• Yo vendré 4 llom1.rte y en sns burbas saldri~ con•
migo. Ya verlis que excelente rodiig6n seré ...... Tti in•
traduciré en nuestro e!rculo de amigo,i y no te fastidial'lls, te respondo de ello! ...... Conozco en hombres y en
mujeres la flor y náUl tle la colonia extranjera y medikl
pars ee:te Invierno una serie de peouefias fie@tas de las
cuales ea hablar, en todo el lil.óml: bailes d~ traje!!,

euadros vh·os, comed_iae d.eealón, piqne--niquea...... Yo
quiero que en. esa atmósfera de placer te ensanchee plenament.e, como una deel11mbradora •Flor de Niiau que
el'l!S. ••.••• Francsmente, exclamó arrastrando á Yioleta
h!ICia un t'l!pejo, una berrno@a muchacha como ttí, no
ee ha'hecho para languidecer en 1111a cueva ...... Yo te
BILC&amp;ré i luz, yó, en un medio e11 que serás f~tl'jada,
mimada, admirada•...•. Ee cosa convenida, ¿verdad? y
tu me autorizas á .IP'rebatarte á ta marido.
Ün relámpllgo de deeconflamia pasó por IO!! ojos vela•
doe de la aeftoT11. de Saint, Pona.
~ munnlll'Ó, in~ntalo!
--l&gt;erfec:wuilente y para comenzar te llevo maJ\ana á
comer conmigo en pdit-romih!. Ponte 1:Íonita, porque tenclreínol ahI al príucipe Kamén8ld, lady Snowdrop, loe
Soliee-Aubllpe y dos 6 tres periodiel.88.
Violeta la aoompat16 hasta la antecámaT11. donde el
Jaeayo ·ia pw,o eobre laa eapaldaa una pelliza del Thi·
1-. Envuelta en el largo y aedoeo abrigo blauco, Eva
pieler, con ,su cabeoita adamada con una minñaeula capota de marabá tenra el aire de una hada burloun y

poco desarrolladas, abría di&gt;11me1mradamente 11ue ojilloe
azules. llenos de perversa-curiosidad, al escuchar ú Fo.nberi qne la deslizaba al oído dos ó ire9frru,esarrie~g11dli@,
yaet&gt;gunibale qm~. en sucalldadde herética, se ,·ería obli•
gada á besar 108 pies desnudos del padre prior á fin de
obtener permiso de enirar áJa iglesin.
Detrás de ellos, Nadia de &amp;&gt;lies-A11bagne frt'fca, re•
donda, apetitosa, como un &lt;l11m,:11n, caminab:i un tanto
sofocada ni lado del pintor )fario J..¡&gt;grand.
Al llegar de París 1l l'tfont.e•C1ulo, con objeto de abrir 1-l
Exposición de pinturas, Legrand se habfo. qued11do allí
para hacer e! retrato del anciano o onde de S&lt;llies- A11 bng•
ne, y, sobre todo, para coquetear con l!II jQ\'en esposn.
En tnntc que duro la subida, no dejalYd de cont~mph1r el
pecho redondo y palpit.ante de su compaiiera, y felicita•
ba 11.Nadia acerca de las perf~ciones plllstiom1 de sn blll!•
to. J..a morena seiiora de Soliee-Aubagne reía, bajando
eocarronameute los ojos.
La última pareja, la que fermu.ba In retag1mrdia, est.'lba
constitnída por el príncipe K1'menski y Yioleta de Sain~
Pone.
Desde aqa,.lla tarde de Octubre en qne Eva Spieler la
encontró en su salón desierto, sola, encerrada y dispuesta
4 un acceso de locura, Flor de Niza se hablatransJignrado
notablemente.
Eva había obt-enido de Honornt.o 11na victoria completa. El marido, RSaltado de improviso, se babia primeramente encerra.Jo en un obf!tinado :mutismo, limitándose
á eVBl!Ívne respuestas. Pero la baronesa Spieler había sabido herirlo en lugar sensible: deepnés de una hábil nJu.

sión 1í la redonda fortuna que Yioleta C«l!tel!ar había lle-vado 111 IIllltrimonío, dióle á comprendf,r que eiota hij11ela
pro,110rcionaba :i la jo,-en el derecho de \'ivir según eue
guat-0s y ~n poRición ..
Jlonorato, ln~tiu,ndo en 1,u dignidad y en ro orgullo de
hidalgo pobre, se mordió los labioE y contestó @ecamente:
-La¡,efiora e.le Saint-Püns ts libre de gastar su dinero
y vh·ir ñ su albedrío. Tolt:re usted, sin embargo, q11e yo
110 participe de ens pl~cercs y qne le di!je la responeab!lidad de en~ actos.
Y á re11gl1111 ~guido, ee l,abía encerrado nue,·amen•
te en •tno e.le sua t•OÜdOI! inf,rntilee, en tanto que la baroneBa Spieler se apoderaba ,·ictoriM~mente de Flor de

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).jz.n.

Yioleta se d~quitaba ahora con usura de los prirueros
meses ,fo su matrimonio, pasado~ en la reclusión ¡ en el
tedio.
.f:3ta agua trn.11qnila ~e había repentinamente removido; ahora ee agitaba esp11rciéndose con estrépito fuera de
su cauce.
Al ver la repentina exhnberancia de sus caprichos, ·e1
ardor que desplegaba en l•H phlceree organizadOt! paracelebrnr su aparición en el mundo, la fecunda imaginacióu
con que inventaba cada día emociones nuevas, no se ha•
brfa reconocido ya á la joven phi.cid.a y reconcentrada en
sí mi~m •, qne e~cnchah,-i con 'lparente indiferencia lllil
mercnrialPs de In .. ef\oro.de $:únt-,J eannet y las malignidades de la sei\orita de Colc,mal'I!.

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( Crmti11 ,iará. )

temadora.
-'Valorl~jo, beaando ti la aeilora de Saint Pons, y
mallan&amp; nos lallicamoa!... ......

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~ eapitd1f1.ej1rd, del 2? batallón alpiuo, en traje de
l!XOUT8lónleta-~ de pai'lo escocés, lmirl:ab(,&lt;'l,r.rx,

blua c1e tela gris gorra blanca,-fu~ el primer&lt;, que ba·
j6 di,! enorme 1,,-,icsk qile acababa de parlln!e dclaniti de la
pWaforma de Un&amp; poa¡t,da.J'ÚIIUCL
-Beftoraa, exclamó dirigiéndoae :l las cuatro jóvenes
que reían, aglsiindoae en el lmeriordel velúculo, aqn! r.e,.
mirla« camino de cochee¡ áhora, ser, precieo qne suban
u"8dee , pie hasta Lag~¡ a¡,enae rtondra\n q_ue andar un
cuarto dé hora, y deede aquí pueden ver loe jardines del
IIIOIUlflerio•.• :.• : ••
~ 1- lDUI&lt;!, ayndólas j salir del breuk, una despuét de ot.ra,
Loe hombrea hablan ecbaclo ya pieá tierT11.y l!llCndían
aae piernas ento.mecl.du por dOII horas de inmovilidad.
En tome de IOII ueuraionime, loe coetadO!! pedn-goeoa
élel valle de la Trinidad V-iccor se esirechaban, coronadoe
de delgadoe pino, ailveeU'el!¡ ante elloe, un centenar de
'msroa ~ aniba, al conyento d\l Nuestra Se.llora de LairW alzaba en un clelomayuul su grisácea conetrucclón
caadnda, n campanario cubierto de una ~bumbre
pan\iapda y 8IJII ~,embradoe en eep,smoeu tena..., en donde, al lado '!le IQ1ciprea811 florecían los aunen•
droe, blancoec1&gt;1npl8'iuntlme i\ loe rayoa de un sel de

.r

•

!'-i

1úno.

Xay pron&amp;o toda la buda ae deeparram6 alegremenie
, lo largo del • ~ de cabras que coeteabll. el lecho rocslloeo de an ~ en 41,p nn hilo de agua caía en
caMWJjl)u, bariede mA\orral('II; eepin011 y matu de li·
riolviol~
Sobre 118 ¡mdu de ea&amp;e verde montecillo ee inban las
pareju: laa corll8I faldu claras, la confnai6n de loa corpilloa-de coloréll dvQI, la ,-anidad de loe aombrero11, grandel y redondos, oon gnlrlláldae primaverales, laa notas
enaroadae y amarillu de IOI! parasoles, MOCllbll.u el coaaro de un viaje plante, Ci&amp;eria.
Eva Spieler, ror.agau~ y en plena belleza, abría puo
, la marcha, apoyada en el brazo del capit.án Lejard.
Faube~, el periodista veterano que, en el segundo im•
perio, hábfa gozado de una reputación europea dé espiritual bromista y que aún divertía con sue 1!18lidae humoTiñicaa á la sociedad coemopoll&amp;a de Nh:a, eecoltaba 4 lady Snowdrop.
Eeta, delgada como nn mncbachuelo, veat.ida con un
,raje entallado que oprimb sn seno lil!o y sue caderas

FLORDENIZA
, POR ANDRES THEURJET.
(Traducida espoclahnonte para "El !Hundo ••¡-nust.rª~ione h
•

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as en nuestros talleres

Núm. ll.-,éanse nnestroe números deede el 5 de Julio de 1896.

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Nunca se hubiese podido cambiar de piel más rápidamente y arrojar lejos de sí las muletas: La sei'lora de Saint,.
Pone se había convertido en una semana en la proft1túmal
/,,_•iwty á la moda, en la eoberana de lae fiel!tas de Niza.
Su nombre aparecía todos los días en las crónicas de
ecoe mun.dAnoe publicadve por la prensa. Se daban mi•
nucioeos detalles de su~ tocados, ee alaba!:&gt;a BU audaz originalidad, lle ento1nban loas á su talento de cantante y
de actriz; loe peri6dicoe se hacían líricos al hab:ar de s119
•ojos aofladorea y sus hombros lilialea.•

Se la veía en todas partes: en las carrt1raa de caballos
en el Tennis Club, en lae representaciones de Monte-Car~
lo Y de la Opera 11:nnicipal, en donde ten fa s11 palco. Con
excepción del lunes, que recibía en la calle de Carabacel
á lo mejor da la sociedad mundana y bulliciosa, ae encontraba eiempra foera de su casa.
Hubiéraae d}cho que trataba de recobrar en peqnelias
monedas de placer, la suma de dicha que en vano había
~dido al amor. 8e permi~fa 1-88 m'8 eM:abrosae incoueecuenciae; desafiaba aarcál!ticamenteel qué dirán, y arras-

•

traba á 1118 más oaada@ correriae á las dam8! y á los cab&amp;ller~ de su intimidad. Se aeegurabaquedurante las fiestas del Carnaval, al salir de una maecarada, había ido á
cenar con sus amigos, al R,1&lt;t,wra11t hmwai, proxima de
J_uliana de Domfront y Cristina de G11rg~, ~ que habia
EJU rnbor tocado su copa en la de u110. de estas dos cortesanas de moda.
A ella íué, naturalmente, á quien le ocuni6 la idea de
ee~a peregrinación galante al Mona,terio de Laghet.
Habfala parecí.fo ingeni080 pasear á. SU8 amigoe y sus

�9

EL MUNDO.
Deepués de un nito tn la abovedada lh•nda en donde el
coquettr íns á tr:1\· to de loa clilnstros poblad01! de conlepadre
Cipriano v...ndin ro~ariue y me,fallM, mezclando á
eionarios, d los qu acud!an l0t: peregrino ú 11rrodillarst!
1,119 o{('rui; comercia le,, conEide~ctm,e~ polltica y tlm.y hacer peniu-ncia.
dns cont n, los re,·olacionnrios, la b.inda so lan2ó po1· el
Debían comer en la pnsndn qne se encuentra !r nte al
con,e11to, jntcrnaree d pie en lB Turbia y desde allí, re- el'¡;undo \'estftnlo, y al deFembocar t&gt;II el atrio, BP dt:tu·
\'O ante un placa de mnrmol negro, e,npotrada en la pagreear á .Monte-Cario por el camino de hierro funico.lar.
red, y en la que ~e leía, gnibR,la en estilo lapidnrh,, una
~Oonlleee asted, decía Violeta ni príncipe Kameneki,
, r¡ne caminaba eolicitamcnt.e á pu Indo, contieeo nste&lt;l qne larga iJ1cri¡,ci6n italiaua:
he tenido WJa feliz ocurrencia y qne el'ta "xcursíón camQ11i
pestre re•nltJ\ verdaderamente encanradom ........ .
La maltirvz ,Trl 6 ,o,1r:o JB.;!1
El joven eslavo, de esbelto cnerp&lt;.&gt;, apa@ionndo y die11CARLO Al.ttERTO
tro, nJihibase la punta de un dedo en eu bigote rubio y fijan•
Lmciatí
i
t:&lt;ll11pi fu/ali di 1\·00·,mi
do en so compañera una aznl minida arrulladora, la re•·
•
Soitara, i~1Mt" t~•tlanl'" ...
pondiú con una voz ligeramente gangoi;a.
(jui
~señora, cualquier pa!!eo al lado suyo l't.'Sulta encanta•
PianAe h cnmmuni ~t·ia[)~tr,·
dor, y por mita que el camino ~ea en extremo pedregQSo,
E
111,hand""ª'"lo
c-0/T,. ¡,r,sn,w. r I~1lii,
e~ una delicia subirlo con nsted, y todavía será más de•
.Ye rm:t·mnm,,nc.lcu'n i dr$li.I1i
licioeo ei acept.ara mi brazo.
, ll J&gt;afrodt,i&lt;&gt; d,[1., J'ergin,· i\fo,lr,.
-Gracina, prlnci~. me gusta tener en libertad mis
monmientos, y adem1íe, he obser\'ado que cada \'eZ que
-¿Qué significa ~sto·t prfgnnt,6 Violéta al capitán l.ehe aceptado sn brazo, ha abo~ado ueted para estrecharjard.
me el mío mis de lo razonable.
-&amp;!ta.placa ha Eido conPagrada á la memoria del re,y
-¡A.y! Ea el único modo que me queda de expresar mi
CarlOll·Alberto. ~puée de la derrota de Novara, cuya
ternura, ya que Wlt.ed me prohibe hablarla de ella.
[echa aparece, :?6 de Marzo de l!W·), el mooarca pw-ú ~11
-¿Para qné? Las declaraciones de &amp;mor son necesaria
última noche en tierra italiana, l'n el mo11aijterio dt! Logy tontamente banales ......... u~ted miemo, Knmenehet; comulgó aqd y partió paro. su destierro voluntario,
ki, cuando habla sin esa preocupación, es interesante y
deBpués de halll'r abdicado en favor de \ícwr Manuel.
hasta ei-piritn&amp;l; pero tan luego como le ocurre \'Olver d
La explicación del capiuln habla puest-o 1l. todos scrioo.
las andadM, se h11ee neted estúpido .•....... No me tenga
Sus ojoe contemplaban 11111 paredes grisen del com·ento
rencor sl le impiJo expreenr tan necias vulgaridades.
y el am;ter,, rnlle que domina el monte Ag,-1.
-¿Entonces, no cree neted en el amor'/
La imagen de aquel rey cabnllere,co, arrodillado en la
-81, pero pienso qne es una Horrara que no nace en
soledad del claoetro y bebiendo en él con resignación el
los caminos carreteros.
-Gracias por la comparación ...... En fin, ¿no cree us- caliz de la derrota, pasaba delante de sus mirada.e y melancólicas relll'xionee snbíAn á ene cabezll!! ligerae.
ted que la quiero?
-¡Pobre príncipe! auspir6 la seneible Nadia de :,olies
Lo miró de soelayo y sonrió irónicamen'e.
Aubagne.
-Creo que le gneto, lo que es muy distinto.
-Abdicar, dijo fl pintor, es ley qne se nos impone ú
-Llámelo usted con el nombre que guste, pero dígame
todoe, en cierto del!Ceneo de la vida¡ abdicar á tiempo, es
lo q ae es preciso hacer para pgradarilL
la B&amp;biduría de loe reye •.........
-¡Oh! Sería precieo reallzar set.os heroicoe, inespera-Y puede asted anndír, continuó Fauhert, r¡ae ei,ln
dos, inverosfmilea.....• Por ejemplo, cuando nOII enconve&amp;
se habla puesto realmente grave, que es tambi.--11 la
tremos allá arriba, pedir un padre franci8C8no y confe•
sabiduría de loe artistas y de las mujeres...... Sl, agregú
sanie ...... Quizú entoncea me viera yo tentada de comegninando los ojos detrae de sus párpados enrujecido~, sus
ter alguna locura .•••.• por imitaci6n!
--..'.:e burla~ siempre! ......... Ya sabe qne soy cis- tristes ojoe en lc.,s q11e flotaba, con el recuerdo de los
triu11ío11 de otróll tiempos, el CSD88ncio de las mismas alemático.
-¿Y qué? .•...• Ael reeallaría más l.'jemplar., .... Por lo grías repetidas haeta la saciedad; 11(, renunciar antes de
demils, yn hemoe llegallo, y precisamente veo á un fran- que es~é noo camado y ridículo, cesar de producir antes
de 4ae el público eet.é ahíto de nuestras obras, retirarcisoano bajo el pórtico ...... ¡Coneúlteee ol!tedl
Habían llegado en efecto á la plataforma que se extien- se de la escena antes de las primeras arrugas y los pri ·
merOll desdene11, esto es lo que debemoe hacer todOB .....•
de anti.' 188 doe posadna y el monasterio.
Ya las primeraa parejas se internaban por loeclauatroe, y Jo que, sin embargo, no h.acemoel
Violeta de Saint Pons lo eEencbaba con un reflejo de
guiadae por Fanbert que ae habla improvieado ('icerone.
Laa part)dea de la capilla, loe tabiques y las b6vedall de irritación en 101! ojoe y un pllegneaarcáetico en los labioel
-¡ Abdlcarl peueaba, cuando se siente venir la ,·ejez y
ambos veat.íbnloe lMIDli circulares, ae hallaban cubiertaa
de aencillaa ofrendas que recordaban los milagros reali- la saciedad, sea! Pero experimentar 8Bta necesidad en el
dintel de la ju,•entud ea inicuo ........ .
zadoe por la Virgen.
Tal era EU suerte, no obstante .•.•.. ¡,No había abdicado
.Algunos peregrinoo habían 1uanile11t.ado lll1 gratitud poT
:medio de riCOII regal011: corazonea de oro macú:o, coronu ya SUB e11peranu,, de amor y bebido prematuramente el
engarzadas de piedras finne; otro11-máe pobres ó mcn08 calis de loe amargos desalientoe?
Sus miradas, deseucantadBB, tan pronto erraban hacia
agradecidoe--i!e ~1ablan limitado :t colgar modestamente
de los muros inútiles muletzui 6 manos y pies módeladoe el fondo de la garganta pedregoea cnyos delgados olivares ilumiuaba el eol con un gris roeáceo, tan pronto aeen cera.
En medio de un arco, entre empoh·adas estampas y
cendlan hacia la árida desnodez de l111! colinas, en donde,
pequeilaa embarcaciones, el pintor ee!lal6 á Bue compa• de e11pncio á eepacio, la esbelta eilueta de un pino se desf\er&lt;&gt;11, un011 botines de mujer, dOB sapatitos de terciopelo
tacaba sobre el a.zul del alelo.
granate bordadoe de oro, de altos taconea, y tan diminn•
Se preg1rntnba extremecida a.i BU exietencia e81.arín cont-0!! qne .ié1,dolos se pensaba sin querer en loe lir,doe piedenada ó otras obdicacioneB más crueles t.oda\"ía, y si,
cesllóol! que debieron ocuparlos.
como Carlos Alberto, subirla nn dia este escarpado cal-Hoto ,irtmgeJ eeclam{, Lndy Snowdrop.
vnrio para ir, antel! del destierro, á depositar 8UB postre-...4¾.&gt;norae y S{'l!ores, dijo graYemeote .Faubert con to- ras iln&amp;ioneH ll lo,i pin.utas de la virgen de Laghet ..... .
no de ,.,r,ro»c, el rol-O que ueledes contemplan y que les
Do nnevo un ímpetu de rebeldía la conmovía ...... Si el
parece tan mnnclano cuant-0 inesperado, CR la oÍl"(&gt;ndn de porrnflir era dudoso, tenía cuando menoa el prese11te en
una liermoea y honrada dama: la condel!a Raroni. Es· eue manos ...... ¿Por qué no apro,·ecb:u lna horas que !al·
w z-spatill1111 de Cenicienta han tenido su papel en nna t.aban pnra extinguir el plazo y tomar parte en 10! plaa,·~ntura galant&lt;-, y para dar grnciat al cielo, cuya gra• C:,..ffi! y en lns P112iont'a de tJSte mnndo? ........ .
cioea intervención la libertú de 1m gra,·e eecándalo, 1A
-Sefloree, intem1mpi6, nada tan mal sano como·filo·
condvsa ofreció humildemente :l. Nuestra Eeilora de Lag- eofar en aynnl\$.,.... Me patt'ce que deberíamos almon:a.r
Jiet el cuerpo del delito.
y tomar fuon:as para snbir hRl!l4 la Turbia ...... ;:;iganme
-¡Oh! ind,cd! murmur6 lndy ~nowdrop, /10,11 •/1!J("l:inp! los s~ru-at.c,sl
-¿La pArece d ll8ted .-xlrailo·:· replicó Hencillamente la
La siguieron 'lodos, tan cADsados parecían de --haber
.1,ellora ele Jolie&amp;-.1.uhagne¡ yo encuentro todo ello mor peru;Anecido e"ríos por tanto tiempo, y ee instalaron rui;o:it ural y hobi!/',e hecho otro uin10.
dosiunen\e bajo el eenndor de la poenda.

.A.GO~TO,

1896.

l..'\ barotwsa , pieler maniíestó qne se encargarla de
1~. llabia traído s11 máP perfumado ..-i-&lt;1-J.iz!,om, y en tanto q11e se qnitaban !06 pasteles y los M1,dwichs, corrh\ ~
IA cocina, se nrrnbujú en un delantal blanco, y oons:igr6ei, concienr.udamenle ,t \'igilar la ebullición del ogua qne
mnrmurnba en una tetera eu.•pendida encima de. una candela de encino verde.
Ev1t l'!'taba encantada de hacer el papel de ama de c,asa; pero cuando YOI viú á aparecer, con fa.q m~jil!as encnrnmlas, loe cabeUos re\'oloteándole en el aire y hubo llenado en redondo !na tazas, aiotieron qne su té sabía horriblemente á humo, y por unanimidad ee declar,, intu•
wable.
Por fortuna el vino de AI'Li del hostelero era exquisito,
y 1:slo 1110,cat,, dorado quechi~penbn en loe rn~os, los com•
pensó awp)illmente. Una bnlliciosa a]~grla f'e ele.-ab:i.
del ci,nador. .Las copas y las risas r.-eonal-an, mientras
qne en 101! alrededores los aldeanvs agrupados, eepiauan
con ojos rnaliciosoe á aquellos sefiores de ademanes lltre•
vidoe y tí eqnellns hennosas damns q11e tomaban por cort.e11anB.i-l., ....... .

Acababan de dar las cuatro en el reloj del convento.
LM par&lt;'jas et desparramaban de nuevo por el camino
qne conduce ,í In Tnrbia. E,·a Spieler &lt;'harla con el capi•
Lfo Lej.ud. Ln morena y de~cocada scllora de Solies-Au·
b!lgne M, apoya más tiernamente en el brnzo ele Mario
Legnmd. L.'ldy Snowdrop, de piernBB 11.ac.."\8 é infatigables, l!C ~ien.ta en cnclillae y se pone ,í hacer un ramillete
de 111,.,.,,.¡u.,,; abandona muy pronto al \•iejo Fauhert, qmt
n&gt;nuncia ti seguirla y se va dando zancadas b:-,jo l~a rayos del sol pcmient-e.
Cuando ae encuentra solo consigo mismo, d antiguo
,ividor piérrle fiOJo eu brío; 51111 faccione1! se alteran, anda
cou paeo YBCilante y cae en una eepantO!!a trieteu.
El príncipe Kameneki se acerca á Violeta, que camina
solitaria:
-1..!I co~ta es larga, insinúa socarronamente, ¿quisiera
asted nceptnr mi brazo?
-¡Siempre la mÍftma canción! cont.e!lta ella contrariada. ¡,Me trae uet,ed el certificado de confesión?
-No, respondió en el miKmo tono; prefiero confol!arme con nP.l,ed. Me permite que In abra mi coraz.So?
-jDioe me libre! l\ie daTla mucho miedo enredarme
allf con lasenora de Girelle ...... ¿No ee de ella el coraz.in
de usted? ......... Se me fignrarla que iba á trasegar en ..1
cajón donde guarda eus misi \'al! amoroana.
-Mal~Yoln! ......... Bien eabe usted que ya no la voo.
-Ent.oncee ¿ya no le gnsta at usted?
-Ya no existe para mí; la he bastado á usted aparecer en mi camino, para borrar absolutamente lwn.a la.
sombra de en recuerdo.
-Esto significa, en buenas palabra&amp;, que un clavo saca otro clavo ......... ¿Sabe usted que no las tengo t.odait
conmigo?
-¡Ohl usted ea otra C06d muy distinta)
-sr ......... yo? Llamo la atención por la novedad; soy
la flor cnyo perlume no ee ha desvanecido, el fruto qu"
pende ele la rama, ya maduro, y qne nadie bu. tocado ...•.•
.Adivino las variaciones de net,ed sobre nn téma qne 1.,
es tan agradable, ¿Por qm• quiere usted que me arriua•
gne á correr la misma euert.e qne la señora de Girellc?
-l'orque, exclamó el príncipe poni~ndo~e eerio y co1&gt;
11D resplandor más tierno en sus ojos azules; no l!8 1111e11pricho lo que usted 1ne inepira, sino amor, un amur en•
traft.able y p roíundo ......... ¿!-lecesita Ul!ted pruebas? S.•}"
libr .., p&lt;&gt;..eo nna mediana fortuna en RWLia, d.Í\'1írcie-i...usted de su marido y la prometo hacerla mi espos:1.
Su acento era apasionado y sincero. Violeta se •iuti ·,
conmo1·ida con eu8 palabras y dulcificó nn tanto nu w1•
mda.
-¿01 vida neted, dijo, qne entre nosotros no se ro,np
el matrimonio sino por In muerte de uno de los cú11y11•
ges? .Ade.m:ls, somoe cat.6licos, querido amigo, y 110 ~-1mitimos el divorcio ......... Y luego ...... y luego (con ge,..
to de niña malcriada J 1&lt;1e. baat.a con la experi~nciB q,,.,.
tengo del matrimonio.
Los ojO!! de! jo,·en expresaron un aaombro mezclad,,
de tristeza y deseoe.
-¡~le deéeepua u~ted! murmu.ró! ~~ué bo¡;o eHLtm•
~es?
-Vuelva UBt.ed con la senora de Girelle. Tiene el h.-•
bito de e,;as coe~, y será con W!ted mny indul¡;ell\.,.

9

AGOSTO,

1896.

-¡Pero si ya no la quiero!
-¿Entonces la ha ouerido usted alguna vez? Creí que
había aido sólo un cnpricbo.
-¡Dios mío! Era un afecto externo, á Flor de epider·
miB, si me atrevo á decirlo llllÍ. Ve.'l ust.ed, 8abina tiene
el diablo en el cuerpo, ee muy talamera, muy seductora....
-¿De veme? replicó Violeta con la vo~ alt~mdn, y un
relámpago pasó por SW! oj&lt;J8 grif!es.
Después, continuó muy animada, casi con tierna en•
tonación:
-t::et.ed me hn prometido confesarse conmigo; puee
uien, cuéntemelo todo. Dígame usted cómo comenzaron
sue amores y cómo terminaron.
La misma curiosidad pu111,ante que antee la. impulsaba &amp; espiar los n\sücos amores de Doris y ea mú~co, la
11tormentaba en eee momento y la excitaba ,t provocar
IM confidencias de Kamenski,
H11y en todo hombre un fondo de fatuidad que cualquiera mujer intelígent.e puede con facilidn&lt;l explot1&gt;r.
Parte por \'anidad, parte también porque pieusa despertar así el deseo del pecado en el corazón dormido de
In eeilora de Saint-Pons, el joven eslavo se deja arrancar poco á poco hasta loe cletalles de sus int,imidad~e con
la eeñora de Girelle.
Ha logrado tomar el brazo de Violeta y In cou\'ersación
la interesa tan vi\'amente, qoe no Be opone il ello. Estrechamente unidos, cnai tocándose las cabezas, van por
las calles de la Turbia, pnenn inad,·ertltl:lmente debajo
de la torre de Aagusto yie unen á aue coi.1pbñeros cercs
ya de 1~ estaci6n del funicular.
Nadie se detiene en la terraza para n&lt;lmirar 10!! ptnto•
reecos recortes de la costa, ni las montafins niv011a.• que
se escalonan por encima de \'intinilla, ni la regia majestad del mar empurpurado por el sol poniente.
Todos está~ saturados de pai@ajes; el espect,ículo de
las bellezns naturales loe hace indiferentes, y se apres11m11 ,i subir al primer tren que regresa á ~Ionte Cario.
A eu llegada, mientras el capitán y ful.menski se apre•
auran á ap&amp;rtar una mesa y pedir l'\ comida, las eefioras,
acompafiadna de Mario Legrand y de Fau bert, \,In á dar
una vuelta por el juego.
En lne sal \8, en donde los sofoca un olor acre de ema.n11eionE'8 homanll6, ee ve Botar nn polvo impalpable bajo
la luz de las J,imparas.
Lna mesaa eetdn rodeadas de trip!ee filas de j11gadores.
En confusa barahunda resuena el ro ido de monedas mezclado al repique de las bolas rodando en la ruleta y se·
guidos de la voz ronca y maquinal gurrupil'II que anuncia el número.
I..adY, Showdrop y la seflora Solie11-Aobagne, que son
eupersticioeaa, apuewtan un luis al rei11ti1&lt;ri1, fecha de la
enLrada de Carlos Alberto al convento de Laght, mientrae que Violeta y Eva van en busca del barón de Spieler.
Por fin lo encuentran eentado i1 una mesa del centro,
apo~tando febrilmente á la columna del 82.
Eva Jo toca en el hombro con el extremo de e11 mano
enguantada; él se vuelve nerviOBamente, 9115 ojos gris08
reconocen il en mujer, y una mueca de deBBgrado contrae
BllS labiOI! pálidoe que, como un paréntesis, encuadran
Bll.8 palillas rubiu.
-¿Qué haces ah!? pregunta Ja baronesa.
-Déjame, gritó con impaciencia; me \'88 :1 eepantar la
,suerte.
Rueda la bola y sale el 36.
-¡Ya vee lo que te decía! grufi6 él volviéndola las espalda!!.
-Ya sebes, replicó Eva impertnrbable, qne coruemoe
en el Grat,d lfoi&lt;l . .Allá ooe encontrará&amp;, si re acuerdas
de nosotras.
La con ven;oción de los dos recién caeados, terminó des•
puée de est.aa breves palalira.!.
Violeta, canPadrl y loca, se l!Cnt&lt;'i en el diván central y
le.a palmerna, cnyBB ramae empolvadas han sido tel!tigoB
de tao Yariados lances, ,'"Bu á presenciar ahora una Eerie
de meditaciones desconocidas para. ellns.
La seilora de ~aint-Pons, indiferente :1 cn,into la rodea,
cierro los ojo,, se reconcentra eu sí misma y Ye desarrollanie el cammo blancuzco de la Turbia, donde, herido
por el sol poniente, el prfocipe Kamen.ski, elegante y artero, la murmuru confidencialmente al oído la historia
de e-us relaciones con Sabina Girelle, tan zalawem y t.aH
eeduck&gt;ra,

EL MUNDO.
Con un amargo dejo de trist.eza, la B!&lt;carba el cora1.6n
el torcedor de los celos. Se compara mentalmente con
Sabina, y encnentra con íntima Mtiefaceíón que posee
una indiscutible superioridad sobre la que la ha precedido en el corazón del príncipe, a1ín juzgada puramente
destle el punto de \'Íl!ta del extedor y del aparato.
Está convencida de que, l3i lo pr..,tendiem, podría atar
11! joven Kameneki c.on cadenas más firmes y dnraderll!!.
Pero ¿á qué aepira·1
Según eu costumbre, sondea \'alientemente el fondo de
su corazón y en él descubre nn germen minúsc11lo, como
el embrión de un de-co, de emociones no s.en~iila&gt;!..
¿ror qué no había de dejar que e;e obscuro germen se
desarrollara libremente? ¿Por qué ae había de detener
ante escr1\p11!oe quaá la, otras no a9ustan?
1
~o haría ni mú~ ni menos de lo que ellae hacen. Por lo
pronto, la maledicencia no ha de respetarla en esa sociedad donde b.aenrrado, y donde nadie resiste 11 la~ t.entaciones y á los caprichos.
llasta ahora ee ha limitado á inocentes coqueteos, y sin
embargo, indudablemente ya le se.iialnn un amante.
Si corre los mismoa riesgos que 8118 amigas. e~ jnl'to
que se aproveche de los beneficios de en sitnacion, que
satisfaga intrépidement.e aa deseo de emocione~ nuevos,
y que apure hasta el fin, sino la alegría de amar, por lo
menos lt\ \·oh1ptnosidad de ~er amada.
Con verdadt&gt;ra ob,,esión, la imagen de Kamenski, elegante, 7,alamern y solicitada por toda~ la,, mujere~, se
yergue ante sns ojoe, y lrnll sonrisa misteriosa e.e dibuja
en sos labios.
-¿Q11é. al1cede, Yioleta, te eeth riendo con los ángeles?.. .... ¿\'ienes? Ya eon lae siete.
Flor de Xiza, estremeciéndose, abre loa ojo~. Eva está
cerca de ella, yatráe se ven Mario l..egrand, L,,dy :Snowdrop y ::,;'adía, que In sefialnn btirlouamente al _periodista
Taubert. Este la toma del bra:r.o y todos ae dirigen 11!
atrio.
Media hora deepué11, la banda ee encuentra en uno de
los salones del Graud Hot,l, al rededor de una mees
oblonga, cuyo mantel está salpicado de florea. Lna rosas
de Niel y los usrcisOP, después los nnrdoe y IBB ,ioletn,¡,
los claveles y las madreael\'11!!, regocijan la vieta con la
gracia de sua talloe gráciles y la harmoniosa gama de sus
colores dillCretamente fnndidoe al resplandor de.las luces.
Un perfume suave y embriagador se exhalaba de eua
corolas esparcidas al eca.~o.
El barón Spieler ba faltado á la cita, pero decidleron
que no se le eeperar!a y nadie parece lamentar en ansen-

cia.
El mmií, diee~rnmente arreglado por Kamenski y I.egrand, es il l., vez sustancioso y exq11i6ito.
En lae garrafas helada.e, el SparHi119 Mo.•&lt;lle, alternando con el R11·rl,rrr. Las mesas de los tres salones están ocupadas; lae e&amp;pel!as alto1n brae apagan los pnaos de los ,miitres ti' /tot,l.
Al extremo de las piezas y separada por biombos lumin08-08, una orquesta de zlugaros ejecuta rordiú y valses.
La música, una veces snlvajemente fogo53, otras hlnguidamente Ppasionada, llega por soplos lejanos; los acordes, o(doe como en s11eñoa, afiaden nn l'Xtraflo sazón
e;;;ótico á la embriaguez de los vinos espnmosoe y de las
flores esparcidos.
·
Las mejillas de la~ s~norae Re encienden; sus ojoa toman
un brillo fosforeecent"; sus risas tienen enton11eionespro•
\•oeati VllS. Sólo la cara de Lndy Snowdrop, amarillenta
como la de un papagayo, permanece imp!ISiblementen..•
mlitica.

)lario, estimulado por lo esquhlto de loe manja,u,
aventuro. gobre el amor y el artll paradojas brillant.es, qne
contesta el pr(ncipe Kamenski.
El jo\'en eslavo ha advertido que el tono elegia.co y eentiment.al no le farnrecía en llU n~gocio y ha cambiado de
tácLíca.
Platica ahora con cierto abandono é. la vez familiar y
alti-rn. 811 bnmorismo, medio astuto, cáuslico y lleno de
imágenes, poético con sus puntas de per~eraidad, ejerce
en loe convidedoe, y principalmente en lae mujere~, una
especial seduccjóo.
'
A cada momento \"ioleta P.e fijnen él y lo e;;cucha, mascullando una [lor con los dientes. El velo de bruma que
eclipsaba ~us ojos griaet!, se dt!dmnece poco ii poco, y ya
dirije ol príncipe una ~onriea alentadorn.

23
Se sirvieron lt,s postrH.
Fauber~ que quiere tnmbi~n tener ~u parte de oración,.
emprende una de sue ordinariW! tarells: se le\•anta, y co1r
gra\'ednd briMnic11, pronuncia on brindie campnesto de-"
sílabas incoheremes, pero qne por la mímici\ y las ent&lt;••
naciones prndeutemente elegidae, i111ita con socarro,~eria
espiritual los ,1,;-,:ch que los ingleBes acostumbran ·en ~n••
banqnt&gt;tes oficiales.
Animndo por los aplanaos que e~tnllan, sigue con un
brindis alemán, dentro del mismo estilo y con la misma,.
serie de onomatopeyas. Gt!~Llcula con tal arte la pedante·
pt&gt;sadez, el ~nfasis estirado, el senlimentali.mo lloro~oclel teutón, qne cnalqniera creeria e~tar oyendo ,t un pro•
fesor de Bona y de Heidelberg orengnndo á su~ colfg:te·
t:n una ceremonia univen-itaria.
t:'1111 exploei6n de rie.ae premia al orador, y con la ayn•
Ja det rl,,,mpag,1, sube la alegria á Sll m1ie alto rliopaoÚ!l
y una racha de locnra smta á aquellaa cnbezas excitadas.
L.~s ,ocra se eleYan, las 111irada~ ee buecnn. Eva Spill•
ler lnnza un puiindo de roeas á In cara dE-1 cnpiti1n L,,¡¡rand, qne conteEta con un manojo decla\'eles.
A poco entra u tl. saco en los llores de mantel¡ los mudos, laa anémonas y los clavelt:a Be cruzan por encima,le
In m~sn, y aquello es un comuat~ de ilorei, en toda regla.
A fa1·or de este uimulto la señoTa de 8aint Pona tomn
el ramo ele ,•ioletas qne ma.qcullaba y lo arroja bruscamente,\ Knmemki en mitad del pecho ........ .
Es tarde, los salones eet.í.n casi desiertos y rnn i1 tomnr
el café al 11ire libre.
La noche está tibia y azul; el cielo hormig'.lt&gt;tl &lt;le ~sLrellas y la bnnda muy alegre corre á lo largo ele los jaTdines
i,mbal•amados.
Mnrío L~grand toma del brazo á F1111bert y lo felicita
cordialment.ll por so buen éxito.
-;.Se burla usted? replica el periodista con tono enli-e
lisonjendo y mohíno ¿O'.nno puede neted creer, u,;ted, nn
verdadero artista, que doy algún valor á eeo1 jng1ietes
paRndos de moda? Me avergüenzo de' ellos cuando eetoy
solo. Pero bah! mi rl!f!Oluciúu está t-oruada y prccuro hacer mi oficio de payn.l!O y sirvo ,t eatas locas, dh•ereiones
qne están á. la altura de eu gusto y de su escBl!o entendi1.1..dtmto. : No tiene usted idea de su l'l!lética! Acaba 11Sted
de oír aus converaacionea¡ ea un montón 11.t, · oropel, in•
consistente y hueeo; eRpllJlla para hacer bnrbujt\S. Sns
espíritus corren parrjas con el medio en qne 1·iven. Vaya
usted á su casa y verá de cerca en elegancia y su lujo engallador. Todo es allí decoratív:., y aparatoso; el marmol
eti emico, loa emulros de maestros son infectas copi1111 ita•
lianas, el mobiliario de pacotilla y loe t,ihi'/()f3 f11l@os parecen sacadoe de un bazar de ocasión y 1\ "ªº e.-t.íu de~• i ·
nados, al bazar! Y además de esto, lamonomaníu ficticio,
la habladuría insaciable de gentes que solo tratan del buen
parecer y de engrandecerse mutuamente por vario,i arLÍ·
flcioe. Podría deciree que ln coloración subida del mt&gt;dio
día excita los cerebros y los conduce á ~•xagerar el valor
do 1118 peraonna y 1811 cosas. Es necel!lll'io, ámigo mío, oo
ver l'!!n sociedad &amp;ino de prisa y á dlawmci.a, como los
fref;(;os italianoe con que decoran eus villas los senorea
de ~i2a......
'
Llegó la hora de t-0mar el tren de Niza y los Pxcnrsioniet.aa ee dirijieron por parl'jlll! á la estación, :i. travé• de
loe jardines cuyos camellones de plantas rnra~, por miedo á las escarchas nocturnne, estnhau cuiJadosameate
cubiertos con lona embread:\.
Kamenaki tomó el brazo de la el'ilora de &amp;ii11, Pone y
poco á poco se (neron quedando atrá,.
El enamorado pl'lncipe, que vive t'II )lunle Cario y Ye
acercarae con temor el woment.o dti lu ije¡¡umcipn, no
quiere despedirse de Yiolet11 sin i;alJi:r dtfiuiti ramenl&lt;l
,, qu; atenerse.
--UNtedsal&gt;e, murmuró, qne guardé car1ílo,u.111eute su
ramillet.e. Permitame c,·eer que nu lo dehu sulome1,te ,,
la casualidad.
Flor de :S:za pensaba que la culocab,1 en ,ituncióu dt!
dar un paso peligroso y "" primer muvi 111i.,11Lo iusUuti\'o
fué de resroccder, pero t-Od,wfa .-stuba bajo la iufluencin
de las excitnciones del banquet~.
Lo tibio de la noche, el mist.erio de los jardín~~ qui,
at.ravesaba apoyada en los brnzos clt1oq111:I jn\'en, la u,ú.
aíca de una orquesta instala&lt;ln en la terraza ~ la.galería
Carlos HI, la inclinaban á moslr-,1,-,,e clemente hllcia el
ena"llonldo, coya \·oz arrullatlora acariciub1 rns oídos.

�-.·01&gt;rofood1Cemoe nada, repllcól.aclirUcamente. ¿Tic•
nen~ mi• violet.aS? G~rdel11s.
-Pero ¿dlgamo w.ted iqniera que con ~l fiol'et! que
la han dAdo l!1l nombre, me llcwu tamblt!n algo de au conu6nT
-Pide ust.:d demasiado ...... Y llegamos , la tnci611
y el eiuo poco aprop6!1t.a para semejantes oonfidenclae.
-LA ruego que me indiqao un din, una horu en que
¡IOdamoa llablnr tranqullllmeni.e.
-Los lunll!, en mi Cll!!:l1 me bailará 11eted siempre á
us6rdenes.
-~!, exclnmó monitlcndo y dej1111do el brazo d Yiole•
ta; con e, mont.6n de tontería d u ,·iai1Jl8,
Y lnego, nrrebatándOIIC la LOmú la, dos manos que a pre•
ap11.5ionndamenteen la sombra.
-;o, continuó, quiero una hom qoc · pam mí 1!01o,
y no permitiré que ~ted ee ,·aya, untes q11e me In hnyu

9

EL MUNOO.

24
0011901:i,

y

rlbió en la capa de polvo:

eoe carnctéres.

nio• en grue-

AGOSTO,

1896.

J6 .AGOSTO, 1896.

ELMUNDO-

-E la terc ra vi&gt;z qnt! ,-engo á tu casa, sin te.ner el
gueto de encontrarla, dijo la condesa.
-Yiolet.'\, respondió él aturdido, lamenl.llrá vivamente que usted n•) In haya encoutrado.
-¿Lo crees7 l'ue!I no lo parece, porqn~ no ee apteitura
á pagum la., ,·islws. , \!ncho (18
tn mu.Jerl
-~í, suspirv él, con frecuencia eattl íncrn de CIWI,
-¿1 w pareee conveniente que la vea por todas par-

El regne I del 13c. yo la sorprendii'.&gt; cuando terminaba
esta opcmcl ,n.
-El eeftOr niega 4 la eeno1a qne tenp la bond:ld de
pnur á la bibliotecn.
Hijo mío, pregunu',
rcástic:imente la eeflom de
.~atnt.Jeannei, ¿cuánto glltlll9 aqu!?
te$ eln ti?
-Ochc11ta francos al m
IIOJiorn conde,ia.
-Ya le he hecho ~ obser\"11ción, pero inñtilm nt.e.
-Y bien, tunante, to aador c1i&gt;~t11 bien caro , mi 80ra.ra tener pu, he pref.,rido confiarla II una amiga, mebrino..... · lira la coneol11, nlll nnie lo qu pienso yo d
jor qne acompanarln ti Clllll\ de gentes que me CAstldi11n.
ta n·icio.
-Te acornad fácilmente. 1~ lá!\iw que la sociedad
,, guida del criado corrido, ae dirlgi6 h:icla 1A blb 1ioi
no
proceda como tú.
ca y entró en ella eilencioeamenl.t'.
-¿Qm~ qniere u;;tcd d~&gt;eir? pregunt6 Jlono"llto ruboriC..•1-cn de 1rna vent.nnn, ante una mem d trabajo, llena
de r.ontl'llscllll!!, de legaj0&amp; y de libro!, Jlonornto
in· ,: nd
-Qui~ro d..clr qnP. tu lnlta de pre\"ieiún y tn debili·
clhmba, &lt;'nvuclto, extremecldo de írio, ,·n 110,1 bata obe•
dad, han tenido clecl.o8 deplorable!!, y cotnlenUI! ynáeer
cul'11 que le enyejec13, dándole la •e111ejanzn de nn (rulle.
J&gt;rmnetido
1.,n se.11om de ~aint.JCl\nnet conlt•mpl6, nlzanclo loa puto d~ h1 murmuración.
F.eta Tiolencia sacudió voluptu mente il In •eflora de
-T'.. ro tia .........
hombros, ta ¡;run hnbltación autrtem, tnpit.nda de libr06,
i11t Pons y con.una voz tan dnlc" como el gusorro d,• la
1, q erido sobrino, la voz g nrrnl d&lt;1 la ciudad.
y á ea eobrino pálido y arrn ado, que ee levantab pcua
mÚ!ica, que saepimba á los Hl)S, m allá d loe árboles
acost111nbro -ponenne entre la padi1 y ta paren, ·peenlirl11 al encuentro.
•
n'8J)Ondló:
ro el honor de la familia, al cual me dello anle todo, me
-llut!11oe
dlas,
tfa,
inurmur!,
Hon rnto. ¡Qué foliz \'i-E'.&amp;4 uat.ed in90p0rtable. E.!lnn1 n mi en.ea el martPs
obliga ahora a\ Yl!nccr lo&lt;ln mis r pngnnncln~ ..... Clllln•
ci,trc cinco y 10!1! ..... ¡\'ayl\' /.' t.! uated con tenlo? Y ~itat ¿Como c•tá Ul!ted?
dn se me ha chillado en lae orejlll!: ••como Tlllll&lt;le el ma-Buenos día.•, Ilonomto, buenOI! díns ...... No te pre•
ahora bhi me usted la mano.
rido l!O¡,ortar esos ,l ,•foa?•, he respondido ul e~ilor de
gnnto
por la eflora de " io1,}'oll.l!, porque como ha eali•
[.le\'6 u u man d ngnantad:18 6 loa lnbios y e••
• 'lllut. Pon• na&lt;la l!She y me 1,e lmpu • w el dt:ber de aiJTlr•
dt&gt;, en pongo que ~e t!ncm•ntr11 perftctument.e.
w b&lt;.11ó locamente.
lfonoraw a,Jelaut6 un sillón, donde IRBeilorn d aiot• lt• loa ojos,
Cmrndo llegaron eolr.cndOl! ni unJén, ,.¡ ucn ya cst.ab:\
,ll.'wtnet se inetal.'.o m:igLtrnhuente, mienlrlll! que c-1 \"oln la taci6n y tomaron los a~iento~ ¡,or nenlto.
l·.11 m ,&lt;!10 d I· confu11U,n, e lnn.znn tápidna deepedí• ,·la li su sitio. 4 110 ui3I d • trnrojo.
d ú Kamemki y t!e ootoenn rnlirlecb011 en IOII ae\entoe
del "ag,'.,n ya completaml'nte ocnpado.

,o

F.n en vitjo 1,, ¡d,. .. de color rArmdlta, la cond
de
'nio t Jennoet hnbfn s:slido de su s\·illnadc f'an l~rto\0111(,
y era ar1'118tr11da por d cabo.llOII da pt-t;lldOI! caeeOI!, qu
ni trote corl,o Ju hnclnn rodar por la a,·cnidn de a11 '1an•
rício .
.ugaida y olemne, ,. stlda de negro, cubill1'ta c-on un
1;ombrero empennchado, de lormn noti¡i;na, sostenlu sn
, "~t1tJ•ftl• como nru,. espnda y su eac.o de terciopt!lo como
11na balanu, IL!leml!j4ndO!e , una rígida Themia bajada
4\el limpo parn pronnnclnr nnaeentencill inapelable.
;u frente orgull05ll se encontraba cargad11 de nul&gt;e!, ba•
jo 10$ oJoe brillantt-11 !alguraban amenazndorea reh\mp• •
¡¡os, 111! meJillaa se le enrojecían de an11 tlr1uoea inillg•
11nci6n y su labio bigotudo se arquraba como t&gt;Ara lau•
zar DD11 reqnleh&lt;,ria.
flin entrar en la a Yen ida de la estación, el lrmdo.u, dan•
do bl'U8Cllmente una vuella, la lu¡uierda ganó la calle
de Caral,acel y
detnvo ante la casa de loe
iot Pon~.
ApoyadA en el brazo de eu criadCI, 111 c&lt;&gt;ndesa bajó ma•
jestaoumenie del ,·ehículo, montadoaobrealtos reaortt!s,
aubi6 @In eer anunciada por el timbre la aaave rampa que
conducll\ á la termu y en trando como na huracán en,_,¡
vmtlbolo, aorpreodió al lacayo agradablemente ocupado
en abrazará la reeamarera, que hoy6 4 todo correr.
-A tal ama, t.ales criada&amp;! marmur6 la eeñora para l\lB
adenil'OII; y luego con eu mas dura roz int.errogó al delin•
cuente que se inclinaba ante ella, con la cara 90('.llrrond y
azonula:
-¿La eellora de :-aint, Pon, no ha d estar en casa, In•
dudablemente?
-."o, 11el1ora condesa; la senora vizcondeu ha 11111ido.
-Buenol bueno!...... Pero nsi aobrino debe e,,tar en caea. ..... Avíaele a ■ted y digame d paenl puede reclbl rme.
Y pasó por delante del tuno, tadsv!a no repu to d la
ll(lrprellll, atraveeó la anL&lt;.--la, empujó 111 puerta del es Ión
y, votvi ndose, anadl6 imperiOl!llmente:
-¡\·aya usted!
En las habitaciones del piso balo todo DCUmlba la incuria de loe crladD!:, abandonad011 compleuwente á au
antojo. l,oe eiH011 pcnnanec1an aún en los mi1moe lu•
glll'ée en que fueron ile¡adoa la noche de la última recepción~ 1 lunes. Marchit.ns y oh-idadas en loe jarrooet!,
11111 floree e.xhalab:m 110 olor rancio. , •o e l,abfa dAdo ni
011 plumer.uo.
La !L,f!om. de lnt.-Jennnet x min6 el mannol de 011:1

FLOR DE NIZ.é~
POR A N DRES THEUR/ET.
(T rnd u c lda 011 p e clnhne11.tc
pnra " E l 1'tundo ... )-TIUat:rnolon ehcolu\.&amp; o n
.

n u ot!ltro ■

ta ll oro8•

~dm. 7.-Yéanae naeetroe oúmeJ'Of! deede el .ó de Julio de 1690.
- Por Dioe, ¿de qné ae trata. tía?grít.6 Honoratocon IA8
ÍJCCiones al'8rudas por dolorosa ansiedad.
-To muje1 eet.á en ,•lae de pel1ler ao repntnción v tn
,·11¡,eru de J&gt;(lr&lt;lcrlo ~o, abf!olutamente todo, c;e;po y
alma, lo que ancederá muy pronw i,l no la ponea en orden. 1-'recu,mta una sociedad ain principio , l!!ÍD morali·
.Iad Y eln escróp11l011; tiene por diaria corupaflia ti una
loca come, la ,;e!lorn .,plcler, , mnjeffl! equfrocaa como
Lady i,;nowdrop, 6, la chiquilla Solie11-A11w¡;ne, áutiltr.as,
-'ge1ttessin ,11lor ,~id.la qni~n g•~ di, d6nde. :;e arrui.

na gutaudo en t.ocad0t1 extra,•agantee y compromu,o ao
fortuna, que es algo tuya, puesto qae ere!l el administrador. ¿&amp;bes lo que 1Upe ayer tardl'? Qae d.,be diez mil
íranCO!I á la modíirta, diez milá Ja C01Jturera, mil quinientos
, la Oorista de San Juan y muehodioero 4 todocl m11ndo.
Tu caaa e&amp;U abandonada 4 los criadoo 'y 10 ,-e de arriba#.
abajo un abandono, nna incurÍJl, de que acabo de t.ener
pruebas hace un momento. Eotre tanto, Lú &lt;le nada te
cuidM, á mula atiendes, y no ve, que ei eigue ei;ta eiicaodal0f3 manera de -rh·ir, si durP un poco más eaw d r-

den, eerá el deshonor y la minad,) lo,, dos.
Cuando hnboconc1niito con ~rllgicoadem:1n Cl!ta pri
raparte de eu requieitorla, la eenora de. ·alnt-.Juaone::
dHu~·o para respirar y eaL11di11r el eled.o producido en
611
eobnoo,
• El_d~rnci11do !l,inoraLO ec hal,fa qnetlado como quien
n Tia1ones; conlf'mplaba á 811 tia con oj()S como de náu,
trago fü~lad~, se morJ/a ''" l1tbios Y eedaarticnlabfl loa
dedot en mov1mientoe ton rn li!i vo
-¡Oh, tfaL ..... balbuceó trabajosamente. En verdad

�26

16 Aoosro, 1896.

EL MUNDO.

que estoy confuso, mucho mt'll08 por la re\'elación de esoe
del!órdenea en loe g1111t.os, que por la gravedad de los dtlllvíoe de conducta atribuidos á Yioleta. Pero, en fin, las
acusncion~ de ruted "ºn, me parece...... un poco vagas .. .
Eiipero ..... en fin ...•.• creo que se las han exagerado.
-¡Ah! repuso la conde8a un poco mortificada, ¿preten,;1ee que ponga yo loa pnuto~ sobre la.a i0&lt;1? Puu bien, aqnf
tienes algo más concreto: el otro día In eenorn de SaintPone lia e1!candalizai.lo de modo cruel á loR reveren&lt;los
padree de. 'uestra ::,enora de Laghet, lle,'tlndo en !!11
q uir.o á la. capilla y á los cl:iuetro3, une. bnndn de jó,·enes
cnyo aspecto era incon,·eniente y lo~ propósit-08 ~ncrflego•. En el último Carnaval llevó sn audacia haeta ir á
cenar i la fonda, confundiéndose con lns m,le desvergoniadaa 1nujerzu1-la~. Roqncbillere lo ha sabido por algunas persona~ de su conocimiento que ee encontraban allf,
y no podían creer lo que ,·eían con sus ojod.
-¡Dios tufo! snspiró Honorar.o, ¿ea posible·!
-Hay nlgo peor t-0da,·fa, replicó la implacable acnwdora. Tu runjer no etJ com.enl!\ con aparLal'll&amp; de su caBD.
llennrse de d~ndas y exponer su repuuición. Se deja ' cortejar por un alocado, nn tal príncipe Kamensld, con quien
,;e In \'0 por todas parte~.
-¿Knwensk ¡·:
Honorato ee había pue8t-0 pillido y le temblaban loe labios. 8e ac,¡rdaba perfectamente de haber visto al prfncire en caua de loe ~nrm·erno, y al recuerdo del joven ruBo, Plegante, Reducrrir y robnsto, los celoB Ae le cla,'llron
en mitad del col'82ón como una hoja de acero.
Lanzó una mirada t.errible á la eefiora de Saint Jeannet, y la dijo con voz sofocada:
-¡Querida tfa, i.enga usted mucho cuidado! Pes3 uet~
bien sus palabraP!.. ..•. ;.;¡ lo q11e acaba ueteJ de decirme
es cierto, no vacilaré un puuto:.iré inmediatamente á abofetear II ese millerable, y en cuanto á en cómplice, yo ......
-Escúchame tranquilamente primero, interrumpió la
condesa.
Mentalmente comparaba al príncipe, que era de p1·i mt1m laerza en todos 106 tjercicios corporales, con aquel débil y tort,e llonorato, que en su vidahabfamanejadouna
pi~tola 6 un florete, y este desventajoso p.iralelo la inclinaba á una solución más pacllinl.
-:fo se traLR, continuó, de dar un et&gt;eándalo en plÍ blico. l'!aldrfns el ~or librado y te cubriría., de ridfoulo.
Adernáe, entiéndelo bien, no creo q11e tu mujer sea, eu el
fondo, culpable. .Aunque ha sido muy mal educada, la
creo&lt;lemasiado altim y orgullosa para tener un amante.
rero las apariénciaa la condenan y eeto ya es mucllo. Es
tiempo de qDl' recobres tu autoridad y que la lnb!es como
marido. Sobre todo, nnda de ruido ni de eecil.ndelo; la ropa aucia ae lava en C8l!ll. Haz venir nquí á la senara de
i-aint-Pons, y aou autoridad solemne coll\•é11ce!a de aue
faltae. !:li no te ~ientes con el coruón ba~tante luerte ó
con la mano b1111tante ,•jgnrt1f!3, aquí estamos nosotroE para ayo.darte. Celebraremos contigo un consuju de fa1Di•
!ia, delante del cual tendril que comparecer la deecarriada y hacer el propósito da enmiende.
Esta idea deaentarse ert una espl.-cie de tribunal familiar y notificar ella misma el veredicto de aquel jurado,
sazonándo!o con una acre amonest.aoión, hacfa BODl'llírde
011 modo particular ti. la señora de Aaint•Jeannet.
El papel de justiciera li,¡onjeaba su mal humor y sua
priucipioe ll.lltoriLari&lt;.:a.
Además, habría expe-rimentado fntirua eatiefacción en
abatk el orgullo d~ aquella joven, cuyu bellezu uasperaba 8115 rencorea de t11r,u¡ca.
·
-¿Quiere,;, ru1adió, que seila!emos el dí..? Convocaré ,l
Hoquebillere, al primo Darberis y á Catalina de Colo•
mare.

e,~

-Xc,, gritó Honorato aauet11do, yo me basto A m( mismo para esta tnreJl. Qnerida tía, me hace falta e~tar eolo.
IHgame nsted ía,·or de dejarme para pon1,r !!D orden mis
ideas. El golpe habido &lt;kmiu.iado rudo.
Y apretfodoro In cabeza con 188 mauO!!, comenzó ,t sollozar sordamente-.
-¡Pobre hijo mío'. dijo la C-Oodel!a le\11ntándo8e. Nada
de sensiblerías. Aprende,\ ser hombre. Pien:aa que eres
responeab!e delante de Dioe del alma de tn espo8a y que
debes hacer r~petar el honor de tu nombre. Impón tu
vo!uotnd áesn locuela y hszlaaodarderecho. Porúltima
ve,~ si necesita&amp; de txti ayuda, una palabra y me tendrás
á tu lado. Ahora valor, y buenas t.ardes. Inútil 88 que

quiera,; acompanarme. Conozco bien el ca.mi.no y sabré
1:ncontrnr á mi gente.
Ella ealió magestuosa y él quedóse estremecido, ante
la pnert.a cerrada.
Las palabras de su tía le 2umbabao en loe oídos; la.,
piernas le flaqneab!u,, y se encontraba en el estado de un
hombre que acaba de sentir temblar la titi1·ra bajo eus
pies, y á qoien paraliza el temor de una sacudida mucho
más ,. iolenta.
Dió algunos paaoe vncilante,; en la e8paoio,a pieza, que
ibll ya ensombreciendo i,I crepúsculo y llenando de brumas los irieoe y los rincon~$.
A la caída progresiva y kmta de aquella obscuridad grie:icea, tenía cuncieueia m,is cierta de su aislaDliento y su
miioeria.
Aun cuando no hubiera querido dejarlo sospechar ,t la
~ef\ora de Saint-J.,annet, presentía hacía tiempo que sus
debilidades respect.o t1 Yio!eta, tendrían funeRt.n~ consecuencillB; 1!61o que, como todos los débiles, ee figuraba
que tapllndoae loa ofdos y los ojos, retardnda la ei;pantosa cat&lt;i.strofe, Y sin embargo, ~st.n bablu venido, y más
desast1'08a de lo que ee la había imaginado.
Ya no se trat.nba ahora de losde.eórdeoee en sn cruia. de
la vi~ disipada de sn mujer, gastadora y am.ojadiza¡ su
honor de marido estaba amellllzndo; Violeta alentaba los
Cortejos a!!i iuos y el amor de otro hombre.
A la eo!a idead" que un extraño gozara al lado de su
mujer de e8llS menud,mciU8 familiares que á él le habían
eido rehtl88dna tan duramente, Honoreto grilnba dt: dolor y de celo~. Se decía que aq11ella inclinación databa
quizJs de m,\a lejos, de antes del mBtrimonío y que, sin
duda. el recuerdo de aquel príncipe Kamenski, era !oque
se hAb/a interpuesr.o entre Yioleta y él desde 11, primera
noche de boda. Y en esr.os momentos se veían constantemente y compartían las mismas dulz11ra.s!
En esns reuniones mundanas que tantas ocasionesoírecen á las intimidades culpables, oon la complicidad de
nn medio Jieolnto y demasiado tolerante, la caíJa pa.r ecía Inevitable. C11alquier día sucumbiría Violeta, si es
4110 no había sucumbido ya!. ...... ..
Honorato se detenía aquí bruscamente, y cm rstremecimiento ner ..ioao lo 11t1cudfa de la cabe,a á los pies, y
nua contracción ang11s~iosn le atenaieab.i el cor:\z.ju como
en una crisis de nr.gina de pecho.....•
La biblioteca se había ent1:nebrecido comple~amente;
laa \'idrieras de la ventana formaban !Ólo como una mancha lechosa en la ob:Jcuridad. En medio de t!Mtas negraa
proíundidades, le mezquina silueta d11 Houorntc se movfa
lentamente y apenas distinta.
Se dirigió 11 tientas al sillón y se sentó agobiado de dolor.
En rn ct-rebro, donde las ideas se 11gitab1n confos111nente, llabí;\ tantas sombras como en la sala de e~tudlo.
¿Qn~ hacer? Yioleta iba ,¡ entrar de nn moment.o ,l
otro para cambiar de traje, porque comía fuera d,i casa.
y además era día de abono en In ópera.
·
¿Seguiría los consejos de la sellara de Saiut.Jeannet?
¿La mandaría llam-u A la biblioteca, y di&gt;,poés de reprocñ11r!a con frase dura •u conducta, la daría orddodeq11edarse en casa? ....... ..
Pero sólo á La ide11 de esta conversaci6o, se estremecía
,·iolentamente y un sudor frio le humedecía las eiene!.
Su debilidad de eBpíritu le quitaba toda volunt!Ul eoérgic.'l ~· le aconsejaba términoe medios cobardes.
En sos anteriores discusiones Eiempre habla cedido,
retrocediendo aute la lucha y con la conciencia di, en
iuíerioridad moral, de s11 falta de pres~igio como marido.
8in embargo, la hora eru decisil·a y er-o1 preciso olJrar
re•uelt.nmente, ó tcSigna.reeá una caída humillante,,¡ una
Yergonzoza abdicación.
Trataba de reanimar,¡e, de erg11ir.e, pen..oando en su
dignidad ultrajrula, en su liouor comprometido, en 811
nombre expuesto al ridícnlo. Sí, la haría comparecer; la
expondría sus justos moth•og de re&gt;!entimieot.0, la haría
ruborizar de sus locuras, y la inUmnr/a enérglca-nenLe IR
orden de volverá la senda del deber.
;.Enérgicamente? ¡A.y! ¿DJnde acodiríll á tomar ei!B
Yictoriosa energía? ~o la encontrab:\ ni en so palabra vacilantl!, ni en sus ademanes torpes, ni en en dtlbil corazón!
A la primera mirnda caída de lae pupilaa cambiant.es
de Violeta, perdería todaeu eangrefr[a, t.odaeu presencia

de ánimo. Suponiendo que llegara á dominal'l!e, y á decirla: •quiero,, ¿qué sucederfa ei ella se encaprichaba y
obstinada en su locura, rehu~aba doblegorse y lo amenazah.l con ruido•o rompimiento'! ........ .
¡Ah! !o sulJía de nntemann. F, i era el que se doblegaría,
el que retrocedería ante rl extr~mo de una separación,
porque lo. amaba á pesar de ,me desprecios, de ens friald!ld.es y de st1s falta,; '&gt;Orqut! preferfa sufrir por ella antes que perderl;1 plr;J. siempre.
Pe0Pru1do en esLe dl'oeol11ce po~ible, en nn cltercado
con su esposa, era pre"3 lle nn terror de 11h10; ae le oprimía el cor:\z6n.
h:1medt&gt;cfan sus ojos y senL!n que sus
rBSolociones s~d~elizabrn Mili? el ng11.1 ,m un vaso roto.
¡Sí, ,-¡,fa¡ t-enr. razón en otro ti~mpo! Violeto. Castellar habla de ht!Ohízarlo y él 110 ten(a lu~ tamalioa pura
luchar contra l•llnl
Y se acordaba de la~ p·l:ibra. tle •n humano, de In&amp;
ad,·ertencins qui! le habin prodig11d,1 aquella noohe, .i la
sombra de 1111 bo,que de pino,, mit,11trac el mar iba á ~xpirar sobrt.! la arena con e11s11rros ¡ arl•cidoti á canloij de
sirenas.
De improl'i,o, en su l'l:!1ebro tlceor le11ado brilló un resplandor como un faro e11 medio de la nQche. /.Por qué no
recnrrir :t \'idal'! ...... t1 le ha\Jía servido de iutermtuinrio
para pedir In n,nno de Y1ole111, la cnno::la mejor que él y
subi:I hablar co11 las mujereF. ~,a el jefo de la familia y
poseía la autoridad que &lt;l11n 1111a n,lnnt.nd Jirine y rt'Cta,
1111 espíritu superior y d lrnto ~ocinl. Su intervt:nci6n
mol.,starla meaos it Flor d11 :'.\ü.1 qne 13 mediacit,n intrusa de los otros mii,niliro~ d.., la fomili11. Respetaría el
runor propio de la jo,·en, y .,,·itaríu entre loa eeposc,s esOB
mutuos reproches qne ne:, brn ai,·111 pre por oíensas irrep11rables.
Yi&lt;lal con su tacto, su g~unoeitlai.l y &amp;u energía eerfa
al mismo tiempo un árbitro u,·ero y '.In podi,r&lt;&gt;so pacificador. ¿Cómo Ilonorat-0 nó había pe nudo desde el principio en Eolicitar la aymfa de sn he1111:1110?
La coEa era tanto má!i facíl de reali?.ar cuanto qne, halldndose \'ida! actnahneule en J&lt;'lorl!ncia, podía acudir 'Niza veinticuatro horas dcs¡mée de hab~r recibido una
carta 11n poco apremiante.
Honorato decidió escribire&amp;ta carta inmediatamente, y
hs~ta la llegad:&amp; tle au hi,1111a110 r¡,1t.Jar rePpecto á Yioleta en el cas., de-"""' quo "'"" bt'/Lu.,,,.
&amp;te expt:tlienle líijo11je11b;1, 11"""• s11 debilidad, en alto
grado le concedía algu ""~ &lt;lías d~ ..,pera antes de la explicación Et1 prema y ~aLi,i.icía ~W! tl luurc~, dt-jando tranquila eu coociencia.
Llum6 á un criado q11e trujera lnC&lt;'s, y tllu pronto como e,turn la l,liupara enci,ntli&lt;la, "" si,m-0 ante su escritorio, ma.sculló un momento el poruip!uma y escribió
lut-go la ca1·1a ~iguii,ute, á lua n,c,·s interrumpida por
paw;as meditabumins y dolorogo• tiUSpirm,:

ª"

0

•Mi querido hermano:
•A pesar de que no nos escriui.noij ni á menudo ni lar·
gamente, •é cnúnto rue quien,,,, y con cuúota seguridad
puedo contar contigo! Así, pue¡,, no \·n, ilo en 11cudir á
tu lid cariilo, porque tengo gr:111 uec.,siJnd de tu au.xilio.
•Soy mny dl'8gr11cia,lo, ¡ VidJl.11 y d~egracwdo por caua.
mín. Pi,ro antt-9 de decirte ~, nuxilio que de tí eepero.
debo l.iaet-rte una ,;incera confoHiÍlu, y es ésÍa: Record&amp;•
nla con q11é insillten.:ia t,e eupliquéque fue,es mi ab&lt;'gado
ante la ·ra. Cnste!lar y q11é pl'i~a w.i daba por con,·ertir•
me en s,1 yem,¡, ú dlll'pl!Cbo de tu~ t.1:mor,s y de tus objeciones aíectuoEUs. SalJt.s rau,bi,:n, con qué palpitacio•
D"8 d .. alfgrf¿ conduj., si n!t:1r á In mujer que había escogido, p&lt;&gt;rqne la amaha epwionndiune•,te. ¡Ay, amigo
mío! .Mi ah•g•la h.1 sido cort~ y pu111.11ntt:s deeengafloa
la hau ~•·guido. T.-nía.s rezón: cnn:cíu. yo de los tamano,
para crumrmecun \'io!.,ta Castellar. Loa hombres como yo,
cuya debilidad 1norn! et! ig ,ul á ~11 debilidad físíca, no deberían nunca pensar en e-1 uu1trimonio. DE'l!de la primera noche comencé rual; me había imagiLado qu11 basto.tia
amar ar&lt;lient.ementu á una 11,ujer para eei- amado por
ella. Xo sospecha ta que la explosión del amor más ardo•
roso resulta ineficaz si no está uuida al dóu de agradar.
lle cn.m!ado á \"ioceta con mi ternura de=iado humilde, Y solamente .i. aufatiga ó :1 eu compaei6n la deboesu
moei,tra.@ de cariiloqne no son deliciosas sino cuando son.
concedidas en virtud de un impu!sode! cora1.6n. M.i mu•
jer no me ha perdonado este wo1•imienk&gt; de com~i6n,

16 Aoosro, 1896.
yo he hecho otro tanto con su desdeilosa condescende.n•
&lt;:ia, y nuestros mutuos rencores han abierto entre los dos
nn abiamo. Herido en mi amor propio, me he aislado,
dejando á Yioleta que !anguideci011e en la soledad.
•Entregada á e! misma, se ha cansado más pronto de
sil aislamiento que yo de mi enfado, y ha buscado die·
tracciones fuera de su casa. Ha freeuentado la sociedad
abigarrada de la colonia extranjera; se ha lanzado en ella
como un torbellino, y ha perdido la cabeza. Se ha hecho
mlia disipada y má,¡ excéntrica que las aventureras y IBS
!ocaa que la acomprulnn. Ya adivinas el resultado de este
nuevo género de vida: el bogar desierto; la casa entregada á l011 criados; las prodigalidadea desproporcionadas y
las deudas. A la primera observación, me cerró la boca,
dicifodome que ern libre de gruita-r á su albedrío el dine•
ro que había aportado al matrimonio. Lastimado porest.a respuesta ofensi\•a, resolví en un principio sufrir en
silencio; pero sus excentricidades hacen ahora demll8iado
ruido, y no pnedo callar por más tiempo.
u Esta miserable sociedad cosmopolita me la ha robBdo en
cuerpo y alma. La han \'tlelto loca, la han mimado, alentado, basta llegar á las m!L! rnidosas a~•enturas ..... .No creo
q11e todavía haya llegado hasta el extremo de ol\-idaree
de sus deberes; pero está 0ll una pendiente fatal y me
hace d~aciado. Sufro, Yidal, sufro como un condenado, porque la quiero á pesar de todo, la quiero como el
primer dia . .A las amargurlll! de un amor uo comprendido, :1 las torturas rle loe celos, se une la rabia de no po·
der hacer nada para cambiar lll!t.e estado de cosas. La
veo que se pierde, y tengo la conciencia de mi incapacidad para salvarla. Lloro de vergüenza, penaando que me
faltan energía y autoridad pllrlL obligará la infeliz á volver por el camino recto.
•En esta angustia, querido hermano, mi querido hermano mayor, no tengo esperanza sino en tí. Tú conoces
la ,·ida, eres fuerte y sagaz, tierno y enérgico; únicament~ tú puedes eah•arme y conducirá la senda del deber
eeta alma. extraviada. ¡Socorro, Yidal, ven pronto! Toma el primer tren, y acude directamente A mi casa. Te
espero como una providencia. Apresúrate; cada dia lle
tardanza hace más peligroen, más irremediable, quizás,
la situación de tu pobre llermano menor que tristemente
te abraza.
Hoxo11..,'!o."
Cnando J¡ubo cerrado la carta, Honorat.o, envuelto en
un abrigo viejo, con el sombrero de fieltro hundido hasta los o¡oe, cerri6 á llevarla al correo, con objeto de tener
la certidumbre de que sa!drla aquella misma noche.
Por uu moment.o la mantn\'o soapendida encim:1 del
buzón, luego la hin1.ó en la abertura.
Y rozando lu" paredes, corriendo en la calle pob!aclu de
tinieb!ai,, como un la.dr6n qnc se oculta, entró furtivamente en la caea, y fné A refugiarse en su bibli.oteca.
• Sé dejó caer si.u respiración en un sitial, en tanto que
afuera oía un ruido de ruedas deslizándose sobre el em•
baldosado, y luego la voz enronquecida del cochero, llamando al conserje para que llbriese la.e verjas al ,x,11p11
de la eefiorn de S11int-Pom1.
TERCERA l"A.RTE.

Tres dills delJ])uéa, como á las siete de la tarde, bajaba
Yidal de Saint Pone del tren de Géno\'a y se hacía conducir á la calle de Qirabace!. Se habfa put'ato en camino
sin a,•isar á nadie, pretiriendo llegar intempestivamente
á la casa de su herm11no y dan!e cuenta mejor de la situación.
Desde que echó pie A tierra quedó desagradablemente
impresionado. El portero no ee encontraba en au pieza;
ni en el piso bajo, ni en el primero de la casa brillaba una
luz¡ en cambio el gaa flameaba en loe :iótanO!! di, la servidumbre, y ti juzgar por el rumor de la ,•ajiJ!a, acompaf\ada de risll3 ma.'!Culiuai, y temenioas que ascendían de
las ventanas de la cocina, no se debían aburrir mucho
allí.
\'idal tuvo necesidad de t-ocar tres veces el botón an·
tes de que ee d&lt;.&gt;Cidieeen á. cont.est.ar al sonido del timbre
eléctrico.
Por último la puerta del vestíbulo íué abierta por aquel
millillo lacayo que había irritado la bilis de la aeflora de
Saint-Jeannet.

ELMUNDO.

27

-Ah! ¡ru¡&gt;O'llt'J! murmuró ir.ónic:amente Vida!. ¿Y no
El tuno, con lne ojos inflamados y la boca mal limpiada todavía, midió con una mirada cínica al importUDo has hecho ninguna observación á tu eapo~a, que ha abandonado de este modo au Clllla y eu marido?
que venía ,¡ molestarlo á miud de la cena.
-¡Dios mio! Xo he juzgado prudente decirla nada an-¿La eenora de Saintr-Pons? preguntó Yidal.
tes
de tu llegada ...... lle preferido eepe~rte para dar nn
El criado qne jamás había visto al primogénito de loa
gran
golpe ......
Saint-Pons, conservaba la. hoja de la puerta entreabierta,
-Voya! l'llo has reservado el pa!)el de hermano terriy respondió con tono malhumorado:
ble ...... Muchaa gracias!
-La sel'iora vizcondesa no está en CMa y el eenor viz-Perdóname, querido Yidal, reconozco que he hecho
conde no recibe á nadie á esta hom.
mal
y mi cobardía debe causarte lá8tiwn ...... Pero qué? ..... .
-l.Iam uua excepción con su hermano ...... Soy el con•
de Saint-Pona ...... Lamento mucho, aiiadi6 sarcástica- Me siento tan torpe, tan deprimido! ...... He tenido miemente Vida!. intennmpir!o á usted. en su comida, pero do de ceder, echándolo á perder todo ...... ;\lira, cuando
me ve con sus hecbicerne ojo• grise~, pierdo lo cabeza,
me conducir!\ al lado demi hermano, y pronto! ...... Des•
balbuceo, y d"jo que se me escape11 ta.lea tonteríl\8 ......
pués har:1 usted que tomen el equipaje que he dejado alhi
-Mi boen hl!rmano, te encuentras en peor ~itnnción
abajo, en el coche...... Yamos, estoy á sus órdenes.
Dominado por el tono en.;rgico del recién llegado y no de lo que presun:íu ....... ¿No comprendes, de~graciado,
sabiendo con qnién teula q11e entendél'l!Clas, el criado se que cada nu.,vo acto de debilidad te hntá bajar más y
inclinó obsequiosamente y encnminó á Vidnl hacia la más en su eoLimación•t Los ni11o,; mimados no sienten
biblioteca, cuya puerta abrió, después de haber tvcado cariilo hacia los padtea que los conaienten¡ las ruojeres
proceden de igual modo con loe 1n:1ridoe demasiado incon discreción.
En un rincón de la pieza ilwninnda por uua sola lám- dulgentes ...... Los desprecian á medida que ellos concepara, lronorato cenaba eolita.riamente en una mesilla co• den, y se atreven entonces á cometer las moyonis loculocada cerca de su escritorio. La modesta luz, atenuada . rus ...... ¿A di'.mde has llegado con tu &amp;istema de bPnevomás todnvfa por una pnmalla, dejaba en una melancóli- lencia'I Todo, en tu ca.~a, se lo lle,•a la corriente. Tu muca sombfll el resto de la biblioteca, concentrando toda jer deserta dt.i su hogar, tue criado~ entran á saco, en tansu claridad en el pálido semblante de Ilonomto y el ex- to que, relegado en 1111 rincón, cen11• como un desgracia•
do, en el extremo de una mesa ...... Cuando, hace un mot.remo del mantel en donde se había pue!'to el cnbierto.
El menor de los Saint,-Pons levantó la cabeza, se puso mento, he visto todo esto, me l,11 ~ubido el rubor t'. la
frente, y me Lte arrepeutido mortulrneme de haber inlos lentes)' reconociendo á su hermano:
tervenido
en este maldito matrimouio! ....... ..
-Ah! exclamó, querido Vidnl, qué bien llegado!
Trngó algunos bocados, vació de un tn1go el vaso deviY luego, dirigiéndose al criado:
-Hagn usted snbir el equipaje de mi hermano y pre- no, y rechazando su plato:
-Y ahora ¿qué vt\8 á hacer? exclamo. Me esperabas papá.re!e una habitación cerca de la mla...... Que tmigau
ra
dar un gran golpe; muy bien: pero es necesJ1rio eaber,
otro cubierto, y salga usted en seguida.
además
cómo has pensado proceder y hasta dónde quiere,;
Cuando estuvieron solos, Honorato se arrojó al cuello
que lleguen lo.s cosas!
de su hermano y lo abrazó conv11l!ivamente.
-Yo había pensado, dijo tfmidnmente Ilonornto,
-¡Cuán bueno eres en haber venido! ba\bnce6. Yo no
que
consentirías en l.iab!ar á Violeta, en hacerla "er el
dudaba, por lo demáe, de tf, y te aguardaba con impacamino peligropo 1::n donde se ha arrie@g'!do ...... Creo que
ciencia.
tn autoridad bastan! para hacerla volver hacia la e~nda
Y ida!, al devolverle su abrazo, había fruncido las cejas.
del deber ........ .
Contemplaba con aire de diegusto aquel pobre alum-¡llnm! ...... Eso es muy delicado y te engallas tal vez
brado, aqne,lla mesa descuidadamente ser"ida, e::i:travia~
acerca
de la eficacia de mi intervención. Supón que Vioda en la amplia pieza lle11a de tinieblas.
leta,
mal
aconsejada, ó contenta de su nui,va vida, me
-¡Pobre hermano míol murmuró.
manda i!. paseo, ¿estás decidido á llegar basta el ext?emo,
La eorpreea y la c6:era le cortaban la palabra. Al cabo
y separarte de ella?
de un instante, continuó:
-N61 exclamó con temor el desventurado, n6I eeo nó!
-¿!caao cenas á menudo de un modo tan fúnebre?
-Y
sin erobargo, rt-plicó Vitlal impacieute, no puedes
Honorato moYió tristemente la cabeza, y lnego, como
permanecer
eternamente en la falsa eituación en que te
la puerta se volvía,\ abrir, se llevó precipitadamente un
encuent11J.a. Es necesario qne tu mujer Ee someta l, que la
41.edo á loH labios.
El criado eutr6 de nue,·o, trnyendo un aegUDdo cubier- dejes ...... ~ o hay otro remedio.
-¿No te he dicho que la quiero á pee.ar de e.us !altas?...
to y un plato de tagliiui11i que, con un troio de jamón,
Si
la pierdo, me volveré loco y seré más deegraciado cien
constituía todo el mrmí.
veeee que hoy.
-Esto está lúgubre! dijo Yidal con su tono de mando.
Vida! alzó los hombros y se levantó brUBcamente.
Encie11da usted otra !ámparn.
-Si
hneta ese punto estás fanatizado, uo hay más sino
El e:r\'iente obedeció, en tanto que 1,I conde se paRearesignarse
y df'jar rodar la11 cosas ......... Pero entonces, te
ba con iwpacfoncia por la pieza ob.curn. Cuando la sepregw:¡to,
por
qué me bae becho venir de Florencia?
gunda lán1para estu\'O enceutlida, Yidnl agregó con su
R~inaron entre IOB dos algunos minutos de profundo
misma ,·oz imper&amp;LÍ\'8!
-Ahora, ,Jfjenoa UBted. í'a lo llamaremos si lo nece- silencio, int~rrl.llnpido únicamel}te por los p118os del hermano mayor que se paseaba malhumorado en la bibliocito.mos.
teca.
Cuando la pnerta E0 hubo cerrado, atrajo eilenciosaDe pronto, en 111 amplia pie.za a.lumbrada á medias, ee
meote hacia él el plato de lngliari11i, sirvió á en hermano
dejó oir la vo1: quejumbroea de Honorato como el lameny después se llenó su pinto:
-11.,rmano, suspiró Ilonomto, vas il ce11ar bien mez- to de uoa criatura enferma:
-Te lo suplico, Yidal, no me abandones ......... ! No te
quínament-e.
-No te preocupes por mí¡ no tengo hambre ...... Todo tengo siuo ii tí en el mnndol.. .... Eu medio de mis anguslo que desde hace un cuarto de hora esto:" viendo. me ha tias c&lt;.ontn.bacoutigo como con una providencia ..... . ¿Quéquitado el apetito....... Ante todo ¿en dónde está tn va IÍ. ser de wí, si rebmas ayudarme? ...... ¡á..h Dios m:Co!
¡Dios mío!.. .... soy muy desdichado! ..... .
wnjer?
Lloraba con la Irentt! oculta entre ambas man O!!. Los
-En Saa Juan, e11 casn de los M:iruverno.
espasmos
de IIUS dolie::itee sollozos traspasaban á. Yidal;
-¿Se ltnn eepara&lt;lo ustedes (fügustadoe?
reaonaban
en SUB oídos como el rumor de un eco que @e
-Nó; nuestrne relaciones conlinúan siendo las mismas ...... ni mejores ni peores ...... Anteayer, me B\1isó que propagase en la bóveda de un puente, evocando tierno!!
había sido in,·ihtda á pBtar nr.os días en la l'il/a Olim- recuerdos.
El hermano mayor 1·olvía á ver áHonorato niiio, aconpia...... Debe repre8entarse nll( no sé qué comedia en la
gojándO«e
por un juguete roto, lo volvía á enco11trar en
que ella tiene un papel. La llurnabnn pare el ensayo geel
patio
del
colegio, en Mónaco, perseguido por camaraneral.
das deseosos de jugarle una mala paaada y ar.rojándo..ecu-¿Y esta ausencia"ª,! durar mucho tiempo?
-No eé; la reprel!eJltnción debe efectuar&amp;e esta noche bierto de lágrim&amp;s en loe brazos de su hermano como en
y supongo que Yio!eta rt&gt;gre~11r-.i dentro de dos ó tres un refugio seguro ....... ..
¿Por qué no había de continuar hoy m papel de prodías ......

�28
tector, como en otros tiempos? ¿Por qué retirarle la mano
en el n1omento en que el infeliz s.i encontra.b a, más qoe
110noa l!in amparo, tnás que nunca víct.ima de m debilidad y de lllB durezas de la vida?... ...... Si .e n aquel lna·
t.snte Honorato suíria cruelmente !l ca118l1 de on matrimonio mal B\'enido ¿i.o era Yidal en parte reepom,able
de aquellos anfrimantos? ¿Acaso no había procedido con
alguna insuetancialid.ad al consentir en la unión de dos
eerei, que no fueron creadoe para entenderse? ........ .
Se echabe. en cara au egoíamo y su acritud; luego e..ts116 denlro de él un rno'o•imiento de cóleni contra aquella
\"ioleta Castellar que tan cruelmente atormentaba ii su
hermano, y juróse haC('r entrar en rBzón á la rebelde criatura, qu11 tan pronto había dado al oh•ido •lll! prometa~.
\'olvw~e con presteza hacia llonorato, lo tomó gua,•e·
mente por los hombros, y ahradndolo: ,
-~o llores herwano mío, le dijo. ¿Quien habla deobandooarte? ¿:',o estoy aquí, por lo comrario, para auxiliarte
y sostenert.e? ...... \'amos á yer ¿no acnbo• de decirme que
tll m11jer repre~;,nta eet.a noche una comedia 1m ca~n de
los 1\Iaru v~rno·?
-Sí, In representación estaba anunciada para esta noclte.
-E,pera, calculú \•idal escando so reloj; ,·an á dar las
nneve ...... ?i~esito cuarenta y cinco minutos psrn irá
E~n J unn, treinta ¡,ara cambiar de trajo ...... .Así, puedo
lls,gar all:í á lru; diez y cuarto. \'eré á tu esposa tan pronto como deje la escena y te ¡1romcto trll.erl11 aquí antl!ll de
las doc,·,
-¿llará!! &lt;'HO tú, mi buen \'idnl? murmuró el hermano
menor e11jugándoae l&lt;J~ ojo! y conl'emplando al oLro con
ndmiraci6o,
-Lo haré .......... {. c11audo meno~ lo intPntaré todo por
alcanzarlo ...... Llama ú tu criado paro que me conduzca
á mi habitación y- em·fn111e á buscar un buen carruaje....
Ah! como es oeceEnrio prevtierlo todo, ordena que lle\·en
al carruaje uno de los abrigof! de Yiolt&gt;ta r nna manto. de
\ iaje bnsL11nte grue,;a.
-Hennano m!o, ruurmurú \. ida! salt,lndolll ni cuello,
me sah-aa J¡¡ vida!
)ledia liora despn:,, \"idal; de frac y corbata blanca,
entraba nue\·amenle en lo. biblioteca.
-El coche eslá füt&lt;&gt;, le dlir&gt; sn l1ermauo.
-Yaya, 110 perdámos tiempo ...... lluenna noches, her•
mano; no te impacieute.s y confla en mf.
m vehículo lo E'sperab11 abajo de la rompa. P~spué~ de
al,QtonBN&lt;e su abrigo y enceader un cigarrc, Yidal dió
ortlen al cxhero: •San Jaau, t•UI" Olimpia; aprisn.!"
Partieron. El carruaje atran'l!Ó rápidamente Paillón,
cost.e6 ,.¡ puerto y 8Ubió el camino de Montborún.
La noche estaba tibia; el cielo límpido y eernbrado de
estrellas. Eu la sombro transparente se vela el blanco camino suependído ¡,or encl ma de las roc!l!!, r m,is allil, en
el fondo, el tnar, en donde punzaban las luces móviles
de los fnroe de Antibes y del cabo Ferrot.
Hundido en un riric6n del coche, íumab3 Yidal preguntá.ndose como se arreglaría para arrebatar á Yioleta,
en plena :!!esta, decidi~ndola á que lo siguilltie. Se había
comprometido un poco al prometer ll su hermano este
pronto régl'E'.SO de la O\feja extraviada. Ante todo, había
pretendido eert'nar á Honomto, pero aliora le era preciso pll88r revista !l los medios que tenla ante eí para e\"1tar no Ha.,,co deplorable.
-¿Qué e•pecie de mujer Yoy á encont.rar? se decía para sue adentroS, r volví• á ver con el r~uerdo ála enigm:ltica y encantadora joven que habla conocide&gt; UD afio
ántes.
En verdad sus ojos color gris de acero ocultaban algo
que lo inquietaba. Pero á pes!Lr de esa impenetrabilidad
de eu mirJda, pareda tao ingenua. tau natural, tan poco
i ,ifü:iooada de h malaria contagio.a en que se agit.-i.ba por
primera vez!
¿C6mo podo cambiar y corromperse en tan poco tiempo? ¿Cómo? Ah, Dios mío! era mujer, y por lo mismo ma•
rm·illommente apta para sufrir la inftuencin del medio
ambieat., ........ .
Y idal fué e.! primero en reir!e de la inCOlll!iJ:i~aclo. (de
su W30mbro, rllCOrdando CJn quéfacilidad!;lnaoampesi!!a
cualquiera, saüda apenas de su aldea, unn vez lanzada en
el t&lt;,rb~lli no, llega á da.r se el aplomo, la el\gancia y el
aira de gl'!UI ~eüora. ¿Necealtaría m.1.6 tiempo llnll mujer
honrada para tomar el .aspecto y hu .aflciones de 111111 ao•Cii:d.ld ~uC,,.oca?

16 .A.oosTo, 1896.

EL MUNDO.
f!e JIC!Ord6 también de las palabras que ~e le escapa~n
á Flor de Niza junto á loe c:amellonee de claveles de los
Maruverno:-,,Siento en mí lo. fncultad de hacerme muy
buena ó muy perveran, eet:ún la influencia que reciba. • '
Desde entonces Yidal había d~confui.do de ella á canea de esta declaraci6a. Iloy tenía impaciencia por apre•
ciar hasta dónde ee había pervertido aquella jo\fen, bajo
la det.etltable influencia de stUI amistades.
-Si 1:l mal no existe más que en 111·suJ&gt;'!rficie, se decía,
eer i facil obtener la CW11Ci6n. Pero ei el \·irne ha contaminado todo el organiemo, ¡cuiint&lt;• lo siento por mi po·
bre hennnno! ...... &amp;,gún mis recuerdo~, "Violeta me parecía tan "olnntario,n. como reconcentrada. Eu nnturn•
le¡;;as eemejaates, nada es superJloia;; la pasión qne laa
inYade, perturba el alma l1asta sus más intimas profundidades. En fin, pronto lo ,,eremos ........ .
Y lo iba ó. \'er pronto, en efecto, porque ya ee acercaba
al tkrmino de su ,·iaje.
Los persiRtentee perfumes de los naranjos en flor y de
lo,, matorrales rozados por las ruedas y la cubierta del carrnaje, indicaban que había lraspMado In verja de la rilla
y que rodaba por la avenida. principal.
Yidal distinguió luces fugitivas entre el follajp ; lnego
\'ÍÓ, al dar la última vuelta, desplege.rae anlc su \'Í•ta la
iacltoda del gmn palacio, proíoumente iluminado y proyectando ii tro,·é~ de lae amplias ventana.~ toda ona irradiación !osforesceote sobre los jardinee sombrfo~.
Nuweroaos trenes se estacionaban en el lado de IM caballerizas; grupo9 de cocheros se de~partamaban bacien
do rui~o por divewui partee. Al apeanie, Yidal supo por
uno de ellos que 111..iorn se penetraba al palacio por la rotonda exterior cuyos intercolumnios se habían tran~formado cm bastidores.
Co~t.eó In terraza, y no sin trabajo, se deslizú por entre
las profundas masas ne ci\!!acns negma hast.a la últi m11 fi.
la de Isa aillas ocupada A por lus seflora.•.
Cnnado le pasó el deelumbran1iento que le cauBftrn el
pe.so brusco de la sombra:\ la plena claridad, Yidal not6
m!ÚI allá de los fil.as movedizas de lw; e,,pectador115 entraje de baile, un teatrilo al fondo, eu la parte de! salón que
comunicaba con el !'E'sto de laa lmbiro.ciones; y del otro
lodo de la rampa, reeplnndeciente y cubierta de flores,
distinguió loa per¡¡onajt&gt;a qne ~e moví~n en escena.
Hacía liempO que la representación había comenzado.
Yiendo á la ligera un programa que bondado~arnenLe le
prest,l, un yec;ioo, \'ida! supo el Lltulo de la pieza que se
ponía en escena ,,Cnpricho11 de Mariana."
La escena representaba 111111 caUe de Xlipolee, con un
ernparrado de host.ería á la izonierda y en (rente In casa
del juez Claudio. Oot.nvio-el príncipe Kamenski-con
justillo color de ro a, bordado de plata, hablaba con un

AG!~TO,

1896.

29
EL :MONDO.
--========== =.==~ =======================

'
!~cayo. Se oyó entre bastidore~ el repique de una campana de igll'Si.a y, luego en la sala, resonó un aplauso general saludando la entrado. de Violeta de Saint-Pone, A
quien ee había confiado el papel de Mariana.
Sé adelantó con loa ojos bajos, llevando en la ruano en.
devocionario. Su traje y su tocado estaban copiados de
una de las figura~ de la Pri,ria rna de llot~icelli. La ena•
gua de largos pliegues, ligeramente recogida de un lado,
era de brocado de seda blanca bordada de rosas. La cbaque~a, e.ecotada en redondo, adornada con ramilletes de
cla\'elesenc:irnadoe descubría ru.uplinmente el cuelío y nna
parte del seno. Los cabellos rizados camn en tirabuzones,
cubriendo las orejas y las mejillas.
Oct.a \·io, coa vo?. un poco gangosa interpelaba á 3Iariana. Entre los dos, el diálogo ee cnnaba \'ivo y animado.
.\mi.los parecfnn plenamente posesic,nadoR del cnrácter
de loR pen¡onajes, y desempenaban en papel con tant&amp; lDás
naturalidad, cuanto que la exq11i~ita prosa de ~Ias~et lea
servía admirablemente para expresar sus propiO!! sentimiento!!.
El prlncípe Krunenski Rl'guía siempre euamomdo de
Yioleta, pero sue eaperanza8 hablan qnedado casi en el
mismo estado q11e en el día de la excnr~i(w á Lllghet.
Un momente, en \·erdad, la senora de 8aint Pons, por
curiosidad&lt;&gt; por osadía, Lu,·o la veleidad di' abandonarse;
pero al día signieote, al examinarse á fondo, se lrn.bía reprochado su capricho de la ví~pem.
Pronto ae rehizo. El principe, cuando acudió á la cita
indicada, e61o encontró 'á una seilora perfectament11 dnefla de eí misma, dispuesta aan á coquetear, p~ro decidida
á no llevar !ns co;;as más adelante.
Kameneki 110 se desalentó por tun poco y se dedic{, á reeol.rar el terreno perdido.
Halagadora unas vece8, deadeñat&gt;n otras, Flor de Niza
no .sentfa cm su corazón eHe no sé qué, que arrastra á la
mujer, á cederá lo~ arrebat,os de una verdadera pasión.
E □ los instantes en que IR adoración empalagosa de Ka.meoeki la llrgaba :í lo \'ivo, uno. de~contianza de él y de
sí mi;mn, 11n térror ~úbito la defendlan cnntra uaas ca•
ricias deOUlttiado stiductorae. Tratal,a entoncee de desviar
el peligro, moflindosi. de la, pasión de su enamorado.
Ouando lo veía más conmovido, miil! elocuente, arrebatador, procuraba rechazarlo con punzante!! burlas, 6 con
una aíect.'\ci6n de indi!erenci:1.
Cpntrlll"iado ¡1orque no se t.omaba á lo serio su amor,
el príncipe, qoe no era tonto, replicaba con etipiritual vi\'acidad ,1 lo broma lll«! nLrevida; se punzaban mutuamente.
Renovadas sin cesar e~tn~ e!fcammuzas, daban por resu1tado la sobreexcitación de ambos, y ener\'ándolos ha.cían la @ituaci6n más delicada y peligrosa.
• ( Conri,murá.)

,/..--~~
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30

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~~~.~--- ·~ ..f.•;-;. -=-

FLORDENIZA
POR ANDRES THEURIET.
(T.raduc1da eepeclalnient:e para "El M ...1.ndo ... )-D lll!l'tr&amp;Olone"-' hechas en nue.. troor talleres.

Núm. 8.-Yéanse nuestros números desde el 6 de Jolio de 1890,
Da auer~ que en aquel pequeno escenario de lo. 11ifla
'()limpia. Kamenski, bajo el traje de Oetin·io, decl'll con
perfect.a sinceridad:
•Yuestra. nodriza ha vertido en \'UeBtros labios generol!Jlmente la leche de la indiferencia¡ aún guardáis en la
boca algnnM gotas que humedecen TIJeatraa pahibras.. ....
No podéi!! ni amar ni aborrecer, y sois, !lfarinna, como
lae roaaa de Bmgala, 11in espinas y sin perfumee.•
Y enand•&gt; Yioleta, con loe ojos púdicament.e "eladoa y
'la boca desdeflosa, exclamaba:

.

,,¿Qué;eaen último resultado la mujer? El entretenimien-

to de un i astan~ una fr.i!gil copa que se acerca 4 los labios )' Ee arroja por sobre el bombro. La mujer ¡ babi un
adminículo inJu:l!cient~! ¿No puede deci1'8e al encontrar
A alguna: Ah( va el vencido de uo dfa? Sólo nn colegial
en talee materias, bajaría ante ella loe ojos, diciéndose
muy bajo:
-A.111 va, quizá.a, la felicidad de una vida entera y la
dejo puar.
lnfu.ndia ella tal acento de l!IU'Clll!mo y de ver ]ad 11. sns

palabras, que el auditorio la escuchaba extasiado.
OI1111e mu.rmnrar por todas partes:
-¡Es nno. maravilla! Represent.a oomo una comedianta consumada!
Y todos aplaudíao ti rabiar.
De en medio del grupo, en que permanecía inad..'f/rti•
do, Vid11I no apartaba loe ojos de aquella admirable euoamaci6n de Mariana. E:ncontraba il \'ioleta muy bella.
y comprendía mejor el encanto que ésta ejercía eohle el
den-enturado Hooorat.o.

���EL MUNDO.

34
Todo le 1 nttctu Jigcro, nlaorn que Et' npcjllbn en el l;n1-

io de\ idAI.
III

,·¡

Tr,
r n:i d r = m, ju~ e ·:u,lo,
'ct.-i, \' .. li•
,fa de d.iro. y C6 1 rn, · ml,rrro c. ¡1rim:l\·cr:1, ·1,,11 ido
ni cCJr¡,iai un r.m i lelt d r'&gt;!;l' 11:;t11r:ilcQ &lt;'ntr:1L1 CO'llO
un rnyo d so: en l:i ullJliot~, n dom.le 11 nuratc, y Y1•
dat In ~¡..-tnblu í.Jmnr: lo ci,r"lrrtll •
-, n r,., dij j ,n lnwnt , 1 1:nc r,quf t rnc•trn di
po~j 1",n.
.\\·ni.:..(. ,,:,.el 1 , d • l1c n.1:11: •, hizo 11:i pi. c·ul.Cm
rc1·e1Tnci:1 y ~gr&lt; g~:
- .11111D\'11

me ha q11i111Jo rmc:lio IÍ~mlJQ ,•••.• ¿r.'I

del ti,;:to ele n~trdl'f\'/
-I:u 's cr.clr lnl;im, rcspor 1i,; 1J inar.ito. .
O giú I m:11;, ,fo E I i-,mj, r, ec inc'ln!,, y r,o~ó en el:a
J~r~nrnrnt ua ' U .
01.! 1•1 ni C'lrt .to de too,,.¡ ro Yid:ilea j 1r1. mtl.q
Ec,·cr-1 .........11 •l,'C' 11 tetl, ecfior, ~ho kv,;r:ido a6 rndlrlc y

m · cnc,1 ulr-l 11- !ed snllcicnhnnente enciln"
-V,•I modo 111ás r11°rírc10, 1't'plic6 ñ rn v 7. el eOJ1d1 : el
ramilktr
ne o un p!):o ,i,tos p:uu d lugar á donde
,·nm~, pcr:i rl ¡ll1c1&gt;lo ~. 'i1.n nmn llll! flor, y hl quedan
,¡ 11 d tun i,ien que los cs¡mctadorl.'s de In 1'&lt;1,i611 nodo
pcidr.1n decir.

Tk11tl n rn ltn d In ifl,1 Oli'Ilpin, Violeta de SalntI\,119 cumplln ,. lientcmcnte la, ¡,romc.."!IS hechas á f.11
cnliado.
LA nocl,e mismn de im vndln sfl omclib ti. la op&lt;'r&amp;cl6n
ruls clclirndn y pcnom: la rPConcilinción con r;u mnrido.
P&lt;1r lo dfmás, f'Ete último, dema!!iado foliz con el (.xito
n1camndo JH;r \'idal,
rn!'ll!tró grn •roso.
• "i slqnkra 1ll'jó 11 flor de Nlza I enojo dt1 íorm11l:it
trn neto de cont.rici6n, y le C!'rró In LOCA con efaE.i6n El
ptibr mnnc Lo no&lt; 1nb:l lnn irritado y elntténdf')8c a¡;rn•
decido n11lc o&lt;¡•ll'lle. 1·c pcnliun eumie16n, ncogln á !mizos
abiertos 4 la lt!j. ¡wódig:i.
~\I aig11ic11t • din, 1 E !iorn de S.'llni l\me d6llll carln
lllnnl'il &amp; l u cnna lo pnm ponl'r L'n decuelún Jns reformns
proytctndu y In mg1111izzndón ,te II JJU YII r-xi lenci:i.
\"ida! cornu 1.nlia limplnndo la casa y reduciendo el
personal de 1(18 dom6i1ico ,¡ non cocinem, on laC11yo y
unn &lt;ktnccll:i.
Drj \Jll ti su cargo ul dcse:nbrol'nr !ne cnenl:ie, y :iqoi-

dar 41, ,a pronicdort•e,
Por un. Jlllrt~, \'lolN f.rtte.t.lnbn la prm,:inilJad del
tiempo de l'dl'cua r:ira eu~¡1endt•r eus lu11et!, relum.1t toda
ln\'it:11:lí,n y t'crnmm [lU rtn á su• artigu &gt;:1c-.1m11rndll!de
holgririo,
I.n con ígna &lt;'rll 1111¡,!:imlJkmenL&lt;' r ¡;pelnda por un nnelmLfu 11:imndo de :,&lt;au-.l11An y l"l'II·
pondíu Ei11 d~tinci611 at c111111tns ,·isiw fil pl'escn111lx111:
l.n Hfior&lt;-l c!ilá lndi!_pncet.a y no puede recibir.
El ¡iríacipo Knmr•i,tki. dt•f¡,lleB do ÍT,útíl&lt;-s tentulÍl'll~
clc~rn1pci.'..1, tuvo c¡ue b:ltin&lt;i ,•n rt'ltr lln, y I· mi ID1!.
Ern f-:;nl'I r ~ ¡ ~Ellr de su lu.sistuncin, uo c,111~!guit, rrnn•

"º ¡&gt;011ero que Yhl:11

c¡u, r la,. rjn 11\ iln:idam •111.C &lt;:lm:dn.
\ iolt·ln ac~ptnb:i todo con ¡rerlllt'tn rl'tiignnciúo 11 la qoe
co11tribuf11 ¡,odcro 111cnlc el de,C•l de ngrndnr nl oondC'.
Le p:irecfu Ucll) dul~ romper con •ns 11,.\~ queridos
li:íb,10~ ren11ncl11r 11. los rdinnrnf nto~ de tocador, 4 o,
1riu1 fos de i.ertul1:i, ron tal de routentnr ñ nr¡nel Ee,·cro
\"idal, quo o hnbfa tornndo en cons, jcrn ) amigo.
¿&lt;lutl recc,idlld tt•nía t&gt;II nh rn &lt;le ruidotos plnccr _
p ..'lrn dicll, cr Ell l,nEtf,,•
füs1nbn la ¡!re ene in &lt;fo Yid.'\I p:1r11 !ter.ar d() encnnl , y
de eol rns lnrg~ dfne, ¡mm n'lge,nr l11- pc-~:id:úi liorna de
1n l:itd&lt;-'
Oliedcclrndo ñ tu• c:u~rnci:le, d jt.a.:lc e ¡;uínr _por ,•,1 y
pro ,rnro• &lt;-'u4n dic:tz 1~ ra HU cc11cun;o, coulla clln
~-11 qtuHu mig,1 11rolo11g11r. .s ¡,crmnnc1,cla (; . .' iz:i, en
qnc qn,z:b 110 ,e cconlllrla m'I! &lt;le, ,:ijar.
·¡ se ponía i Jwmar ~iq11im1 ,1 don " ilí11 al pnmr
nq11cllt1 ir,umiJad. do d en dfo uda I urecl.m , tnáa ¡m,~

eiL -.1.

Je pt 'igroEo hu\Ji ra &lt;'ni re nq - 1 cur. .Jo en) n
mí,u, da tn11to la l111'ttgil'&gt;11 ~ nquel 111t1r.d e¡ ~ r. ClOm·
¡,rcu:.lía tnu 1, 1bg· •JS:I Lnlll~lorn, !:1(111 1 ro ll 1nducl li
i-eíltxi..n nlg•rnn.
Fe (mll&lt;·ga n á 1;,-1r rn aquel.a e.u,.6~f,¡rn c!emc nlP, Ea•
borrardo: ar, c1b! e:,;••• r~i e I m. , cu qn~ cada
~1.0 ec 1u f'1J.b1 ,._ tif,
o e 1 EU tucllc..
1..o

íJllt!

Go:r..'lb:i c,m nqnel:a vidn como con bs trbiO! días ,le
ot1&gt;üo, tnn clu r , tan igu le•, tan tra-quilos, que se lle•
¡¡a 4 J)l?nurqi,e no 1t bar'n m1•1C!J
11 norato se enlÍ-' edi11c..11io d ,·erúrnmnjer t:in concilind 1m y n is.i, t:in d',c I J Pns gn•t cal'en.&gt;!.
\"idal sontfn 5ccrctnn 11tc Cl'&gt;n'llovido dll la obcdil"nci:\ d su e ~ .icl y. l.1'" z, d&lt; btdo ,1 l. couJi.1•ui mt midad dctcnbrín l'II di,\ á 1'1a mQnwrto c•1:iliündes 111'3
m,18 f •d lllOr gr::ct;u..
lío podf:I mcn q 1 :11ribni!'Eo to in In glorL. de tnñ r-5·
pidn conwrel:,n, y 1 11:nor pr 1,io ~ ertln n¡,,'T:id.ible-

=·

ltle"nto l;nlogndo.
~ :no l. , madres qu • tienen md! marc:i,1" predilcccl..ín
por I hij,, d í1oiles tl cd~r, ntn:1b:i m-!s .111q 1elln nm:iblc C-OqllCÍII •In e,1yo nrrfpl.'nLlmi IHO lanl,fa llíOYQC!ldo.
::-in dnne caerh1, á n nfccto p11mm&lt;'nl ír:ilcrnni
íb'.lto !11~1cl:1ndo une. incllnación m:18 vi\"11 li ndmil',,r l::i
uellcin de Yioleta, 1111 dl?!leo m~ nrclreut de I1•1~crla

111n11r l:1 nu- vn Ndewnefa q'JI! lo hnllín imprie!!.to.
ll:cf qc ti eí rniwio qu• tlcspuf,• de nrrnnclr d In st'!io
rn de i's:li11~·P&lt;1re de lll!! di•ip3ci 1,es mund!l.nns, dehfo í,t•
cim,.rlé I,\ trnris;c•'..in d, tm:i vida d e:strepitosO!! p!ncs11!9 4 Olr.1 por fu !'%3 1&gt;1,t:inlt .\15!1 y mo'lÓIOIUI,
Con 1m cmpcCi de q'l, se m:irnvill, b:t su i-gofemo, in•
gtr•iálJ:ise en encontmrp:ir11 l:l j ven di. Lmccioncs cnp:i•
ces d intere,nrla, procuro 11llo ni mi ln'l ticm¡10 ndnplnr•
l!lll al c..1r:icter roh'nje y tí los hnbilos de reposo de llononto,
1~11 es.te orden d i,ll'as, tr.itnl,a de des:porUrlc gusto
;por In&amp; fie&gt;fl:is populures y In~ cercm'&gt;nins esr~cinles del
pueblo de Xiza.
Tal ¡¡énern d dlver•ionc-s cru á prop(1:!lto p:\r:i agra•
dará llonomto q'le esinb1 pr,.. p:,.rando un estudio hiit.6
rico ,le lu tr:idic:one~ y el l:is costumbres de la nntlgun
Niza.
,
Ad n, , H~ 1 flgumlia 11 YiJnl que foicÍllml A \•ioletn
en 111€ bcll Zll! y usos origint!.l s de II pro,,1 cb, logr:ir!A
inspirurl:i mejor, j11n1n111&lt;'n~e oon d nm,¡r 4 l.i licrrn nn·
tal, el odio n ,. n soci,,darl com1opolh:1 t1 qno aturdido•
lltt'nte se ltnbí 1111.Ud..l.
Día por din nlían I tr,1 en bu.;c..'l ele un ~llio nne\'o,
d nlg(m villorrio pinlol'C5C!lmente ei1m1Jo; dual cual
peregrionci6n curl~::i.
Aqu,•I juens e:1nto se h,bínn f rm:1do el proyecto d•
neistlr junto~ r. u,m roprcsent.'ICl6n de In •rJJ!ión
El put:lblo de S,za tiene dos r;ran•l e íll'slne rcliglosa~
•oehe ny n:i y l' •ocn.
An,b:is 1~ sil'Vl'II, 110 eC,I,, p. ra m:111Hc~:..,r sns aei:.tl•
mienl0311indosos. ,,no l.llmbi n p:im llsíncer sn gnst
p'lr las proce,si ue!, l.\!l coJTet'Ílll! y lo~ (&gt;'9(lCCL,icn'o,.
"oclt li,.1en. con e·1s pes bres, E'19 naci,nlentos den !~o. dc,11de ijtl rq&gt;reiu11a, E&lt;'nc1llos mi~l.ério.1, eom jan•
Les á los de rn l•d,\d u,cdm, la 1'4\lCUR c~u 8\1!1 rt"prcsentll•
e iunel! de, la l 'a ión.
n 1rantc In semau11 E:ima, no hay m, trutro hnouo 1,i
mnln, que no el ti ws 11b n:u.fos n'lll p1e;r,, • cada de los
rcl111os ,1rnngfüco,. L'II que EO-Cclebn rl dnun:i del &lt;,úl·
gol.nen it..,liano (¡ en fr. ucés pora~tor~~ d, carne ~- h.ic••
o y t11mb1{n 11or simple@ tít~s ó nut6m:1Ut!,
El tcntroqne \'idlll hnbfnelrgidn r,lm 1: ,·u hu c•1f,ad:i y !t &amp;u h~ruuno, era. u-: 1 mú h•1mihle@, de cnracter
0Dlt•111111cnte local, cuyos cmpr('s:irius ~r:in 16re1,l'8 de :.1
ciudad \'lf'ja.
Alll
repr &lt;tnttbn 1:1 Pi11,lt'i11cndi:1I ~pnwlnci.1 d·
Niza y 10!! p r o::.ajc;, em11 i.111 ilncos mca.1111Col'.
llnjo 111 delo d., tru:nnn e:inta, m:.r ~ rulo Je grun•
dc::i 1 uh s IJll\ncne, los tre · inL-l&gt;ons orui11r•&gt;n lenta•
1nentc el tray cto dl'I boultmud
rnb:lcd ul muelle dt!I
l'i:cnk \"il'j&lt;J.

1extremo lle 1111 estrecho e:111(,J.jn cerrado, ee nbría
l'l rnlón d Bplct..kulo ::il Jils d I píso de l:i. calle.
Ln_ dc.-comcione,, eran por tod , ~tremo ex igaa~.
Entre I p:1n: L'E encalnd:is, ve! • i II
n•intcna d.:
b:incos de mnd •m, en el ciclo nlgnnn gnirn:i tl.is de pal I d~ chi1111 nzul y bl;rnc.i COll\'ergfnn b:,.cb el ccnlro en
dcmdr. 1!&lt;1 bn.!UICeaL:1 un:i IAmparb de petroleo.
..\ b c.ntmda h.J,1~n min nicsn con nn::i b:1nlll'JS dcstlnad:i li rtcibir d prcc de 111 cntl'¡1.
y CElo era lod ,.
r~ ei;cenn enfirfonl mrnt nito p:11,1 c¡u
y
m1u¡ui1ti!ta. vi:..tl•es n ru&lt;Jl'enu tms nnn c•irtin:,, C!!t.!lba
ne I '• '.Tl~111c1,l d l1'"11lllU e n un cu:11l ro de i.:.us o 1¡nClldu e fl¡; c,11 \t' , rtil. •..1t&lt;s. El n'lm 11).n auditorio

b-

G SEPrnrunt.t, 1898.
pre•entnln tnriuda~ muostms ,fo 111 pCJblnci6n de In ciu•
d.i.3 ooti¡;ua.
.Allí podían ,-e-rso p~sc. dorcsd 1 pocrto, jo\'l!ncitoecon
10! c:iue'los su lto!, j6\·en de bigote lUlclcnte, chle12cl011
d r&lt;1jll! mrjill,u, m11tron:13 con 111 cría en brazos.
Entre aqnellos CfIIE:Ct •lorce, \·1 al y Honor~t.o con
,m¡¡ ~e J! y , iol t:I em l!tl clrganUI i.rn] desüedan nn
poc ,, y nto-,r.e• compre adió l:t jo,·¡¡n porqnó hauía criU~do u cunad&lt;&gt; l rnmlllct a rtrE:11! con qne había
adoro,1do su corp1no.
::;'.u cml,:irgo, como tod
oj esl IJ:m atent08 111 te•
lvu que C'lbrln l:l C'&amp;ccn:1 1 r.adae parí, mit!ntcs en llllo, y
por otra p:irte, el pueblo ele • ·;,.n C3 l\mnble y ntento; nadie p•rcció ¡mlll! inquietnnm coa 1 ¡,rosencia ill' ~oellos
c,"tn1'io~.
D g-.1ibrri L'ls que co:nponfnn lod'l I orq•1&lt;:sla 1 e¡c·
cutaron nua ,1:ir.,h:i rélig1o!ll y 1m alzó el tcM:i 6 In cm•
lrndll tic Jernerl~i.o y d ~ tus flisc:ípulos en Jerusnlén.
Ins coroB u,cond1dos dtb,}? cntODlTOll el Gl ,, a iJi U•
e,l

i,.

E•lu ennto llnno, ,~ IJ. wz nk¡¡rc y grn,·o, c:rtn h:irmoniznc,(,n d \"QCC,'! ,·ibrnutcs, fr:111c:is, y cllrna, que pare•
elnn rn'ir do b p;¡red, pro;lncla.n una i,npresíún d~ IJ Eiu•
ecr:i y p&lt;'.11etrnnt-e.
I-:n :iqucl .1 pobre ub !,1ja, S(.lbrc nqucl C!CC11nrio ru•
dimc•nl:irlo, entro nquelfos obrcr&lt;l! \'estldos con sn ropo
de trulJ:tJn, ¡ort'cfn correr un soplo b!I.Jlico.
Jlo..&gt;b nl.í, m h qne In! dce.&gt;mciones de nn teatro nrtt3ticnmcnte mo,·illo, In llu!ió, de Jcsú! de ~unrot, pc11!lllt1·0 y dul:o, c:unlnnndo sobro su nmo 4 los r:tyos de un
sol ponlE:nlc, por 111!1 c.'lllcs d ,lcnunlén cubicrl.lu de 1iallllll! y do rnmt\ d olh·o, mientms los llombres y laa rnujeres lo zco!t b1n srlt.'lndo:
"Ilo,:i11n n.l liijJ d" D.1viil! ho 0 aoa en lo mAa prolnnd&lt;J
de I e! ,,., ''
1,a nqnl'I teatro primitn·o, con eoncill&lt;'i. l'xlt·em:i de me•
t'li()~, los actor~ impro\'i . d onc1ntr.1lnr, por iu tinto
el :Irte 11&lt;- conm1Jrcr C&gt;II re'igio?o c•'re:,iccimlento &lt;-1 a!m'l e!ementn1 do lo csp~-0l:tdl)rCS.
~ntndo en b odr.?mlJ d lle 011 banco, rgnín Ilonorato oon Jllelic111os::i ntr.nci ·,n lo, menores a •t11lles de
lar;, uci611 y I • peripccl del dr.unn; la trnlcl(,a de Jo•
d•e, In Oenn, In noch;) en t)l U,terto de los Olh·os, el pre•
i.orlo de roncio Plinto ......
Anotaba Al111rt·,dillas líl• oriiin:i!e 1ocnciollíl3 del diálogo y lusi..'I los iudignpcl011!'l! inl.i11tilee del nu iltor!o que
injurl:ib:i II Jnda.q lscnrlol.e.
Uctr.is de GI, Vid:il y Yaoletn et&gt; inleres:ibnn t:mto en
1 s llsouomíns expr ivw de lo~ c•pl'cl:idorcs, comocn loa
:1du11111nes nngnlo,O!!, en In mímic:i sobri de 11'8 m11/icl'Qe.
Flor d Siu tenu en los ojos y en los labhs HU! más
limpid:u, sonnsu.
,\qnel CIP!!C~áculo popubr des;icrL:ibl en ella recuerdos de In in ínncia y tnrnbi ·n obscuus n!minll!Cenci:l!l nr..I•
YÍC:t!!..

Lt1 puec; q11e cu exl tenclas nutcriorcs hnLfn r~iuiilo
ya irnpre 1011 e id"nUcos y comparti,Jo lo, &amp;cncil! goces fo :1&lt;¡•1cl p(iblic·i tle pe;catl,1rcs y nlircrc~.
Ll com) el eludido t' cennrlo de 111 Pa~:ón• so hnbfa
tr:iatulLiJo, e •i ln vnri:1r, de gencr,1cil,n en ¡;encrnciún,
n,f, durnute nnos y olios, lna mo:ion
QDO euccn•
d[an l&lt;ll! qo~ de lo, oyeut[' de hoy, hnbr!un d••bido n¡;ilar
nntiguameme el corar.ón d~ nun I rga serie de cspccuidor 1IC:l:lp r ;cldo , cnLrc lo; qne prousblemcntc. cont •
b:in nntep:i~mlos do \'ioletn.
I 'COrJ.1bnque81111bu loOastel!Ar hnbía nacido y con1C11zr,do tu forlnna en el bari IQ del pul'rto.
•nLfa d re¡iente qn PU \'Íeja sangre nieensc corrfa m:18
nrilie.ntc porans venns y eo avh·ab:i 811 TCcOn()dmient,, ha•
ch \'i:1111 q•te In h11.bf.1 procnrado C!:IS('nfncion 111la 110 ex•
¡ en mcutudo.

· s ·•1 .Un. ldiz nl eneont rare á e11 l.1do y ni ndi rioa r qnc
t-n nc¡ne.l mi6mo inHante, e.mre nc¡uellúl! pobres ¡,;irrol'S
dc1mudll!, hajo IICJUelln. 111.mpnm l111mo311, Ell! pen..-:unlen•
tos, aue lmprea.onC:'s y su.,; prcdileccionee El' compcudrn•
bn'.l h11nn6l!icamcntc.
J~ut-rctanto el d!llJllll wcabn á fll íll~
L11 C!Ct!nll d 1 0.11\'llrlo h:ibf:lnrrnnc:iifogril08 d t(:rtor
y lúgrl1111e llblllldante Jll nuditorio.
El último cnadro, el qae repr(-sllfllnb:I 111 lt 'llllrrecciun,
ter1111r. • en m Jio d b.s nlcluya1, de loe cori!t-ns y los
11plau.•o de: pñblico.
J.n o, los mprN nos egit:iron u ror.J j-1 en la que
elida :islstcnte depositó EU óbolo.

EL MUNDO.

85

Empujndos par la ololda de capcet~,lores, 1~ !Saint L1·g1i, hd1-::¡n estrechnc.1llejuela,rn c1y11 CBquinn
l'vos llegar.:in á 1.1 cntrnth del ca1lej(., 1 y qaedáron l!Dr·
nbrfa á \"fa pública -us ulmncen
bo\"edadoa nn deprendidos ni lmlbrso b:1jo la de.3lll"nbr.111tc luz 11.!I rumi· • p,,sito &lt;lo ,·inos.
lle bal!. de¡ de l!OI.
t'n:i '"inn sos•eni,ln por dos pértig:is, formaba Eobre 1
..;:on lns C'Jlltro, dijo Honor:ito consull4ndo su reloj;
puerta enr,•jad:i, eeilicln de, b:trrotes, nna l'5pccfo d tonel,
dejo 4 ll!lcdes p:ua dirigirme á l:i Sociedad de Lel.rn:;,. ....
en l'!ondo se entremczclnb:111 nno_ E!lrmienws ,·ne n reI'roe!gnn el pa~co; yn nos reuniremos aL'\ noche en cnsa
~~
.

u

Cn:indo C'¡lledtiron solo~. VIIUll y ,·iolcta ee mimroo nn
momento indccls01.
-,;,\ déinde des® nated ir? preguntó el conde tí l!ll cn-

flada.
-Dvnd.c nsted g~tc.

.En el interior, á In írc~carn de nn l!Ótauo, •eet-llban los
barriles !llpcl'IJueatos contm lns p:ircdl'l!, tmpt ¡;Milos de
un olor á vino.
Vida) pldró Nli l1irrlwrp 1k Cipro y ¡r.is~~•e!!.
I.cs sir1•iero11 en gruet;as cop:is c•I Chipre do purÍllwe

B 1 ,los boaqueci los ncari~i:idos por los oblicuos rayos
del ol poniente, c:intaban los risuefiores.
L: flornci6n ro;-a de los t!rbolee de Jnden, foa tiraos de
13.l! H!as se coníon!nn enlrv el duro follaje meltltico do las
eocillllS ,·erdes y los r.6 121.loiqmOnlesdo los agavcs.
~\q11elln mezcln do graci:1 y d.i mdez¡¡, de \"fgelllelones
de•nrrollndas nmelleme1,t.e y de feroces plantas espino•
w, parec!:i como un símbolo &lt;l I c.;tndo del nfm::i do Yí-

dal.
Toüavfn imprt'l!ionado ¡ior l:i rl'penLlna revelnciún, era
prl'!!:I de sentim,cnLos muy complexo.: Wl!l inquietud
t&lt;Jm)?i?atnosn, una pied:id l!nternecida, nnn ~conlia111.a
eri1:ad11 de púas Y,tnmbién nna melancolía .0l11pi11~. e
espnrcían por él como onda tibill y r,;,11 ftll.
-(iueridA mín, replicó oprimiendo m:11! estrechame11te
el brazo de ,·iolcl-:I, me siento desolado de que mi ergue1hd, mir ltn do pre,isión, hnynn producido esta equil'o•
cación íun i, ...... A fuen:u du vivir 111.110 conmigo miamu
Y de desconfinr &lt;lo todo nrr~b:ito do eutnsin.smo, me he
conrertidoen un oso muy poco eentlmentnl. llace un
ano eet.:ilxl yo 11 cien k,gWla do suponer que llllted pcmmnl en mí......... Pt•rd6n me mi estupidez ...- .... A 11ora
qao la conor.co mejor y qne e~ touo lo 11110 usted vnle, me
siento t.enl.ndQ do d,c!r á mi ,·ez. como l11 buena muj!'r
que nos servia el Yiuo de Chipre~ •;Quó Msllmal•
Alzó ella In c:nbez:i y ,·olvi6 lmcin .'JI ens ojos tiernnruente.

-¿Qaiero ~ted qne '°"lvamo.9 i\ la ciudnd? ....... ·o me rtsinOl!o.
rlisgustarln mostrnr rt ll5t d nlgunos rir.cones c111:i0!:os,
Mientras Yioletn dnh:1 mordiJaa nl pn,101 y so hnque sin d!i&lt;l;i no C(,noce.
medl'Cía
con sensualidad los lnbíoe en t•I licor generoso,
- Ynmos ...... sigo á usted con lo oJos cerrados ......
l:i r:1tron::i, nna 11lta lignrbna, J1ombruna, de Cllrn n•goY m, eíecLo, lo hul;icr:i ue¡;uldo h!l!!ln In cn,nbre del
cijndn, exnminab:i curiosnmentl! :1 lll llntln &lt;lama y ni c:i]ilontc Cal\·o, !1 nlU bubicm él desendo 11,-v,nln..
billlero de hermoso rostro y de corteses lllllileru, y co.
Liger:i, al\'grc, feliz &lt;le rozar con m br.izo el do \'idlll,
rrfa
una eonrisa por ~u nnchn boca d de11t11da.
openns p1rcofa pis:ir la ticrrn.
Qnando
\"idnl p~gú el gast.o, dijo elln con lamiliori·e perdieron de nuc,o en el d&amp;ialo de calles nec •nd ... ndnd it.:11in11a, dirigiendo ,i la pnrejn non mirn·ln plncentes, empcdmdns de "ncha.s h:udoS!lS, demnei do odrc- tcrn:
che.al, p:irn que lo c:irrn:ijcs pndie.sen tr.rnsitnr por ella!,
lo cwil rhbl mis 81.'t,'llri.hd á 811 excnreión.
-No; replicó nlt&gt;gremenk• ~Joint-Pons, cuilndo y cuEn nquellns c.11lcs eorubrln,, ¡,:ir¡,cidns d largo9 y eolilb•dn.
t:iri011 pnsiUol!, l. s e:isa,, el1m1n muy nltas sru: f. chadn.
-¡Ali! .., .. quú lcistimn!
¡;risCll 6 nmnrilleut:1.9, tllladmtln dr• muaerc,sns v,m11111iLoo ncornpanú h:i!la In. pt1ert:i 1 y loo salulló con el Ea•
llAs, eobre I cnales, nnn nn¡¡oela foj:i de cielo nzul apaIndo hnbitual üe loo d&lt;l :'\Iza:
Aquella miradns húmedn!, c1ue tenían el enc:into de
rece ent.re Jns cnprichoons rccortiltlOJras de los techos en
-,\diós! ..... l'asenr bien!
la~ lloreA dcep11&amp; do hi lluvin, ae fnndi.eroo en 1118 de \'I·
declive.
-:lle siento m&lt;&gt;jor, nJinu6 Violeta, el yino &lt;l Chipre d I y le llenaron de pcligro!!D emoción.
Los dm pn5enntcs l!O compl:ld:w con 1:n pinwreecn
me
reconforta 'Y me eirnto cnpa:: p:ira 11ndnr hn~t.ll mnnn-Por fin, dilo ella Slll!pimndo, somos buenos amigos
Eor¡:rcroe qac ti.cada !netnule Ec ,fncucntrnn cu 111 vi,•jn
na ...... Di vertido alto hicimos en lo.s uodegna de l!.'!11 bue- y !!t'g11iremos sit!ndolo ¿no es \'erdad1.. ... .Me trnt.ara 11!Niis.
ted como camarada )' tendrá co111IanE:1 en mí?
Di 1·criianso con el ~-spectácnlo cfo los ro pus colgndus de nn majerl
-~í, esto roo ha recorcudo 11. Yenecio, que tiene un es-Lo promcr.u.
·
gnnch y q11e eular.ab:in, n.11:i arrlb:i, á IOl! rayos del sol,
tablecimiento ecmejnnte en In callu de Yallar0&amp;a, on
-Pnra comenzar, dígnme usted ei es1á contento con
sus flotantes hilocl108 multlcolori'S.
donde t-1 Chipro es exqnisito.
lllis progresos y me encuentra uetrd mejoracla
Acá y allit, dehuuc de oll "!!e le\-nutnb:in antiguos pnIban aublendo }'a 14! gra1fa~ que IIPgnb:in hll!tn la ram-Extrnordinnriamcnte...... Ilnstn confesare que admi•
lncios ele bnlconoe Cl!tulpid•~, oc11pndo! ahor.1 por comerp:i del casi illo.
ro e11 doéilicfad y 1,11 prudciicia.
ciantes al wr menor, cuyos znp:itos I dotu.&gt;S rnyub!ln P""
- -¿';o llj6 11&amp;lf•d, agl't'gú Ylolela, con ie.~ mejilllls ligel'l\-J&gt; puéa d \'ermo 6 f!ll mel!!l tan ditipada y t.an fr.í•
Endurucnte las c,calerns de 111:lrmol
rnentc sonro~ndu, en qt1!l In \'f.mdedom nos tomó por .re- ,•ola n In C:l!!l de los 1'lnniver.no, ino le ha ocurrido á
A lo largo de los piso~ bajo~ abo\'elUltlo?, alguims tiau•
cién &lt;!Al!ados?
,nEted l.1 id ~ que cr:i el único hombre cn_paz de operar
das bosteznb;in por su2 anchas pnerw, d&lt;'jando llegar las
-¿ Y no le demgrndó :t usted? interrC1gó él tonriendo,
esta convcn116n?...... ,No lm podiclo usted adivinar qué
mim'.lllll á todn !llliisfacci6n hn ta In 111riedad de "foctos de,
--Xo,
Tt'plic6
cll11
bnjlllldo los ojoP; pero me hn dejado
inllucncin 1.1:nla sobre mí desde lin much'l?
BU~ arwazoae!: baratlll,•s replel,()! de cobres vh•joe¡ carpe.nse.th11 ...... llfe acordé de qne bien pudo C!to b:iber su-• 'o...... tengo muy poca confianzn en mí mismo para
niceríll.l! en cl,&gt;nlle las rnlllll9 de n:ir:injo con frui.a c,o)gn.
cedido ...... Y cu:mdo In itnlinnn nnndió: •Qué Jástimnl•
~er l.nn preeen~uusn.
bau entre trozos u,! CllrnP. anngrie11t11; pnnnderfas en cuhnbfn dentro do mí una 1-oi BOrda que repitió como nn
· l~ 11s1.td demnaiado modesto! cuchlch&lt;&gt;l• elln, pero
yo fondo se dh-i~nb:t In llnmn dlnznntc del hom&lt;),
eco la mifma &lt;¡\1t'ja.
tan bajo, que pallo él op11rentar no hnberlo oído ......
A cadn boenc:111,, les a;:iltnb:t á lo. vista 1111:i nue,n sor-:.Q11'1 qni.,re usted &lt;lE cír? exebunú él con lurbn¡:i6n.
il ncio d m1c1·1&gt;.
presa.
~ confidencia tnu inc~pemda de Violeto lo EOrprendm
Ya era n na c.1llt'juela Et!(';lrpaJa, en dunde 1mn fll::i de
Yi,fal sentfa el brazo de flor de •"iza temblar obre el
ei ngnlnrment-e.
pcnitcnt.es 111;nle~ trrpai,a ltael:i nlgun convento¡ ya nnl\
uyo, }" ú peenr do c!tn modestia de que ella J lncnlpabn,
A !u eorpresa ae merclnba la lisonjera e.1tisfac:ci6n que no podía dl'j:lr de 6Cl\Lir cowplnc ncia en pensar sobre In
p!az:i trinngulnr cou so mcrc:l'lo de ,erlus y 1m fuente Je
nl«&gt;gres rnniclorc~, en do11rle los ,·cnd¡,doras h1 rnlJan el e.l hombre m.b inltusible e:i:perim~ntn ie111pre ni eaber coníe i6u &lt;1t1c, 11cnbali1 do hncerfo Violeta.
P"..SCndo; más h•j'&gt;S, el pór1íco 1le un:i i¡;lesin do r2tilo •ro-- que bn Bido distinguitlo por una mujer bonit:i.
En eu nlmu a.,condla como ann el1:ive claridad de albornd:i.
-Dios rufo! coutiuuú elln, con~on·nndo su metro obs•
coco,• d11ndoeutrnd:1 á un:i nt1\'e dornuda &lt;lo telas roj:i•,
tlnnd~mcutc inclinnilo; nhorn qae ~·a no h11y remedio
.::ihorenlm l11 re1·elaci6n &lt;le J1q11clla t.emorn femenina
C!!lrellr.dn d,, ciri0$ y rurn.'.lrosa de dt!VOl.oa arr,1,1ill11do.•.
Aquel Juevcs ;'Jnlo torh In poblaci/,11 !t.'\bl en la en• pueuo confel!llrlo ......... Durauto trea dfo,, trPa d/llB Rola• qne inrndin l!:!.Íbitamento la rn,Jiosa tnrde de primnvern.
mente ra¡! ...... he creído...... he espero&lt;lo que .,J
lntlle.
,-;u : ::iltnd ee crispnbn, ularm:lbase su conciencia, yeiu
l,os homLres, rechonchos, ntcz11dos, bigotudos, :ilgu- l'on- con qnlen ib:i á ca~:mne era WJled ...... Cuando vino cmh:1rgo, nquell:i floración inesperadn uh11l11bn un pernos calndn la b;)in:1 catalan:1, EC ngolplb:m cu Jn.3 cncn1CEted 11 [lcdirmc para...... ~u hermano, el golpe lué muv fume tnn exr¡,Jhito, que se l!ntrvga.bn a! rC!pirnrlo ilvhln•
.
cij:i.d.ss, y lnnZAblD entre gcsto1 exprcsir ! 001101115 cnrca- ruuo.
mente.
jadas.
YiJ41, rofoc:i&lt;lo y conmoviuo /i In vez, fruncía 111! coIlobían lll"g:i.do h_wi In pfataformn. pl:u1t-11d.-i do e11ciI'11rrnda! de cbiCOl! ehilllib..'ln cm mcdío de In c:i!le; las jas,
uns, que rs el puado culmioAnle d\ 1 p:iseo.
,·erdulcraa cocinab.'\11 ni nlre libro; s.Jlaa mujenuela.!, ,1
-,.Por qui(, dij,&gt; con se\·eri1lnd, no l1nbl6 tJsted entonLn nLran'l!nro11 y fueron á ponerse de codos en el paúld;u dudOSás, tl!! cabd(og negro!, ¡,einaüoe h:.ci.'I 11trá! ceB?..... I'or qué no me conlesC, usted entont(!S que nci,p•
rnpc~o que dominn In n~iorn y In vieja ciu:iud,
ú rizados sobre l:i frente, recu,,pdA eu l,1 columna de ni• tnb!\ á Hooorato contrn El! voluntnd'
FJ sol .e ponín ir~ el macizo del Es~rel, y ea dl'Clinng1fo pC,rtico, hncían CJ.l::eta, con I homl,ros resg,1ard11¿l'or qnM...... Porqníl la docepcir.u y el de•pc:ho me ción enrojedn b5 nn!Jeclt .11 ncumulad11s, mdl:indo como
dos ll:tjo el cft!ll d lnn:i enrmce!.
ahogJb:in ...... Y lul'((o, cl1~&lt;10 t•I mo,nento ,en que le ern nurcola en oi rielo ,·enloso, mientras el mar muv tranYid.if y VloleL:l tlIBcurrI:tn loLrúpicbmente á trn,·l•3 ti~
á u ted 1d liereu~, ¿')11.t me importaba lo demás?
• quilo loo tcmando 1.:n color de Tino.
·
In marnnn de c:ill, mcrcida,; 6 abrnpl:ls, de donde l!O
-Per,, en fin. ropurn él conín11dido, yo no podfa ndiAl 11orte, un triple :u16tc-:itro de montnl1:l.!, de nrÍs&amp;a.9
1:xlmlalµ11 fuertt'S o!oree de epccila y pe ~:ido.
1·lnar nada .... , i ni men?l me hubiem usted indic:iclo.... nendns y col;
nborregndas, sembmd35 de Clll! do
..:in e111b1rg'&gt;, en ciert-O momento \"IJnl oot6 que 811 el yu hu!&gt;iern nbido!
cnmpo color de roBll, se t.endfa ci1 torno do Xixa.
co,11 p:ifü•ro nnJ:ib:i con menos solLurn y p..'llldccfa ligo•
Ella l!ll.t:mlió 111 e bezil, y con ;onrl,:i nmnrg-J ¡,leg{i los
Mbre loe t&lt;eho~ de tejn ó do piznrm, necendlnu hnm:i-

r.imcnt.e.
-¿Qué tiene U!lc11 In pr¡,gnnl6. l'.irccc ustml cansda.
-Ah! rcsp,rndiC, ella Je&amp;e11ifo1lose; no eé ti hi deh~ it
In cnrn1111tll, al sof do Abril ú 4 ln prh':ici~11 do mi té de
c1:atro; pero mi, tiento rn poco atnrditln.
-1:...pcr u kd, COnl.'~Co nqu[ un: tienda en llond~
venden \'inc,s de C.ttcio y de ft11lia. El sitio no e11 uada
c(,modo, p ro cunmlo 60 Hllle del tc:ilro d la Pllliún, no
tiene 11110 d recho .i ~trn.ne dcacooteutadizo ..... To• m11rá :stt.'CI 1111 poco do Chipre con un pasteh,lo, ¡ l!L

.J~

reanim:mt

:nbfos:

-\'amll!', rellc:rionc u•t.oo ........ ¿l'odfn yo, ona joren,
dcclnrar 11 usted mi pr terencin"..... Y nd~mllt, acui-rdcEe n~ted ...... no ce moslrnb:1, muy nlentn&lt;lor' T,mfu u~ted
uu mod d~ fiogÍf!'e el insensible; ec bnrlab:i u~tcd tan
o•plritn:ilmcntc de los ru111&gt;a y ue lo~ ennmor:icloa?••• Corup1t.Jnl1,\ yo t.amb in q¡¡o ni un l!Ólo mlnut0 h:ib!a pen~atlo t:!!ted en mi! ...... en üa, yn esU hecho, ¡ de n:11b Eirwu 'as l!lmt&gt;11lllcioue ---·
-Si, munnurú él sobrinmente..•.. ea irreparable.
Oayú cl l!ileucio entre unn y otro, mientr11g rcmontab u a.e e:illee de verdes úbol~11 del c1millo.

rccl:i9 azulndll.l! y ~, .!11ydw, resounb:i en los lef:mos eam¡mnnrio~.

Yiokta y \1&lt;.lnl, r.in haubfl!C, contemp!ab:tn el lllllr
bi!rmrjlll!, 1:ie Hncn~ pur115 tle l:is monlnllne, In ciudad vnporoea; escuch:iban los chasquiJos del4 C:1SC11da quedescolg~l.1."1 ú s11s pies sus corLin:I!! de agua, Eemejnntee, al
dcuznn:e, 4 In~ hol'!I!! de fa ,·id!I que corren y corren to•
dal!, IJUenns Y n)alu, con la misma p1,1cicu rrgularidoll.
- I&gt;rgame usted, preguutó brtIScnml!nte la jorco, ¡nunca ha t&gt;!tndo u ted ennmornü·"
- ·r, u.n:i \-ez, y In experiencia nomo e:i.l!ó bien•• ,... pur
calp" mí:1..

�18 S•i'Jb.m, 1896.

87

EL MUNpo.

--.,;6n.

n m
y
de lll hermauo; mny mlafeoho tatnbi6n de ta .-16n de
la 8óoiedld de 1-ra,. e.:i. donde había leído 1U1a memona toltn Ju Am1N .da Cinúf., y en .donde •1111 oolegaa
le ~'1&amp;11 fellctt.1o ca:u-~

t.iicl611

DUlq

um,i.booa.
Lea pilabraa de III benaano aonaban en 1m oídoa ~
mo 1UD1bido.ele aUAbla OODiau,,
Vloleia, porel contml"', blí.- 4 impuible, cJD es:•

4léio.
~114 tnevereme 1ron·a le bacía mat
~roebliblee el coaít, bllberb autor.&amp;lllo e
modo con eu pr:&gt;pla debillcJü; é llldtgniln 'lote r

�38

13 SEPTIE&gt;lllRE, 1896.

EL MUNDO.

A eu vez, pretextó una 111íbit.a latip, ge despidió lle Niza, pe11sando en el deaencanto y la decepción qne i~
lla cioroplicidad cruel, cansA.base di!gusto i aí mismo.
á verse obligado 4 caru;n.rle por segunda vez.
Habfn emprendido el rescate de aquella o\·eja, la la· Honorato y subió á a.u apo&amp;ento.
¿QuJén sino fJ era el verdadero C!llpable?
L'na veir encerrado a!U, sintió primero una 11enirnci6n
rende ,·ol,·erla á su.a deberes, y ee.hac{a o&amp;mplice deeu
El,
ciertamente él lo era.
pecado! ........ .
de afüio.
Con
eu experiencia de la vida y eu hil,bito de EO!lleterComo se dt'!!poja uno de un vestido demasiado pteado,
Su~ ojo. encolerizadoé se alzaban bacia In Beflorn de
f:aint-Pon~, como pru-a manifef!tarle su indignació~ y pudo aligem1'8e de la opre11i6n que lo angustiaba y des- lo t,odo- á un frfo y sonenido razonamiento. hubiera debido pre,·er laa t-enlneio.nei. inevitables y prevenir el dettnudafl!(! el alma.
llUB mir&amp;daB se euoontrarun un momento.
No era de lo~ qoe se engofta.n 4 sí mi11m0!!, y ee enlre- 11.rrollo ú que b:ibf11.n ~ucumbido s.mbo!I.
A la irradiación de aquella&amp; pupilas griBes, vuelt..u B\Í.•
La. falta, en realidad, no ero. aún más que venial, pero
bit:i.mente tiernas y acnriciadonla; al Mpécto dt aquelloe gó con t.ada einceridftd á un examen de conciencia.
Yidal
no dejab~ dsver c.\aroy noerei11, en loe Ll,.moresqu&amp;
El
primer
dteto
de
eu
i!lepecei611
moral
rué
un
prolabiOlil, rojO!I ll\~D por lUB betoe, la cóll:rlL de Yidal ea di1e
detienen
á medio =ino.
fundo
desaliento.
tipuba.
Los besoa ya gustados traer!an otros, y así, insengi..
Su lealtad, ru deHaaden, ru r,nergfa, de que tan orU,:cordabo la penetrante dul:m.&gt;u de lila conlidenciae
blem1mte, llegnrfan ha&amp;ta el e:i:;treU10 de su pasión.
murmuradas entre 106 4.rbolee del castillo, lne delicias gullOl!o (•i;t.aba, t.odo ello babfB rodado como una rama
l\lafl"!lllfl al \·t:.r de nue,·o el cuerpo eabe!Lo, ID atractiva.
verde
uroj!lda
al
lodo
del
c4mino
y
jt:,:pne&amp;ta
á
las
pisadel rt&gt;grno, 111 hora del crepúfcttlo, el éxtMi11 e.xperimen•
belleza
de Yioleta y SUB ojos encant.ndort!i! y llenos deea-das
de
hombres
y
1ulima\es.
taifo ni ,e.! talón al rodear cor, l!ll!! b.razoe la cintura de
El, que lrnbía acudido para restablecer el orden y la riciM, ree.istir!a mal á la te11taciión.
Yiolda, y de nnevo se le iba la cabeza.
Se conocía bien. A pesar de i,u aire de reserva y au dll·
respetabilidad 1;:n cae11 de su hermano, asestaba precis:\·
lfabf1t t.erminado la comida, y Honora.to continuaba.
reza
premeditada, era tierno y Rpw!ionado.
ment-e
el
golpe,
más
~r1:ible
al
honor
y
a!
repoi.o
de
llodil"ertando.
Conocía
t:imbi¡ln i!. su cuii.ada y aB acordaba de lo que
norai.o.
.La een.ora de Saín-Pone declaró que ~e ee-ntía iatigada
habfa dlcl10 junto á la cascada:
Desgarraba traidoramente 11quel pobre guii'lnpo ele fe&lt;fo! paseo, y se despidió par11 reiirnrse t'i sus habitaCÍl)llell,
aLa pMióu Yi:rdadem no tiene ni fnlsa \'ergüenza n¡
licidad de qne JIU hermano menor t&gt;stabll tan cont.enl.o.
ITonot'lllll le bel!ó la roano y Je dió J11a l&gt;uenaa nocbee.
Hacía el peor pl'lpel y el nuh Ignominioso: el J.d man· prudencia timornta.,
Terminada eefa formalídad con~·11gal, Flor dE' ~in ~e
El nue,•o encuentro traerla consigo inevitable:nente 111
,•nlvil&gt; hflCin. Yjdal, que ee m11.nten.ía aparte en ln pe11um• datario lnfü,l, el de médici&gt; felón que so pret,exto de
cnrar al enfermo, lo enrenl'.na cada dfo á peque11aa irremediable caída, y adiós hoc.or y felicidad de BonoLe tendil, ignalniente una mano, que IO!! labios dt1 Ho- dOE!iS.
La i1onradez · de \"idal es rebelo.ha á la idea de aquel
¡,Cómo habría podido llegará tal grado de olu!!.C~cifui
norato no bahfan t.ocado, íY tembló á \11 co.lurom mtricil'.
vergouzoso
deaeu!ace.
y
de
\·illllnfa?
........
.
de aquella c.JJid11 pre1lón que p!\recfa npoderare.i de toAquella. uocihe 11e 8entía atin bastante du~o de afmiaEEcrut.n.be,
sn
memorin,
ee
remontnha
con
el
penaamien•
da Y! pe.nona.
-Haetamañana! murmuró ln joven tiernamente y ie to hMta trff ,seninn1u; antes y deBcubría poco d poco la mo -pera impedir iremejante dl&gt;SWltre.
Era preciso totJar una resolución eni!-rgicia y ejecutarla
.huelh1 de fo.r~ivoa (li'~oe, de ligeras cobardfll!!, de tími•
alejó.
sin
dt&gt;mora.
dol!'
compromi!!Os
que
le
habían
enciwlinado
\eutamente
Caandoquednron sol0,1!, los dos hermanos 110 dirigie•
Uab!a
juiga,do siempre q\te en eemejaute ca,o no exi.a•
poi'
la
tiei,dn
del
pe&lt;':tdo.
Ton liacia la terr1u.a, sobre la cual 11c abrla una puerlu
tía máe que un sólo remedio: la fuga.
¿:So había mfr!do, dced« el pdmer momento, con de·
ventana.~• ambo!! pu11téronsede codos e:n la balaustmdn.
Tomó eeta determínncii6n.
D9jo su vista dei&gt;eend!.a en a.nave pendiente d jardín maSiada complacencia el encanto de Yiolet.a?
¿'No ec había mo~lrado de1nru;iado :ndulgente y dem.a•
Como su marcha debla electuaree lo mJls riipid11mente
ba.i;t:1 la verja \•e Inda d« jru:mioC!l y mndr1.,o&lt;eh·tls.
posible, e11 decir, la mafü1nn 1nisma del dfa siguiente, le
Má1:1 a!JA, loe pUtanosde la u.venida entrecruiaban 1119. ,jado familiar en lug11.r de tralarh1 aeveramente?
Se !lCOrdó del regre110 en el l:mdú durnnte aquella no• CJJle.l}a el Uen1po matsdal de preparar su rei.nsr.a.lación
lnr¡;lls hojo.15, ai1iando, por decirlo al!i, nqudla l'illn.
A tal !Jora, por lo dt,mia, la calle esUt,b:l, casi defierta cihe tibia, al Indo de su eeductorn cuftad~ J lrui eenmcio- inmedíata en F!urencia.
.Por lo demú, ese viaje brusco ti un país lejano le bu•
ne.s que Je ltabía11 lnguidecido.
y 2ólo turbaba 111. tranquilidad de la noche el tardo ffi..
¿No debía haberle puesto sobre sC aquel deefalleci· biel'a parecido extrall.o é. inexplicaWe á RonoraOO.
dM de rnroe carruajes,
PodCa 111 menoe refugiarse momsntaneamente en la
JTonorato encendi4 un cigarro r recobró t-Odn su ex• miento puramente carnal é im1pirnrl.: un te,nor pru•
Fm.1,tn,
y n\lI preparar deaeansadnmcnte eu aepnrtleión
dente?
1.au!iU1n.
Pero
no,
demMiado
eegnro
de
eí
IOÚ!lll.O,
l.11\lagado
en
definitiva.
-?ili buen Yidal, uCllarunba, me siento completamen•
l!U a:::::ior propio, cedie11do á una necia ternura, 11e Uabfo
Sin l'l!'fü,:ionar más, reunió en una ligel'i\ maleta loe
te lefü! ..... .
''Cuando piemio que hace ~Mo 11n mes, me11entía aqu! 1 dejado miniar, l,abía ace,pt:i.do el peligrOlio papel de con· objetos m,l.:! indi~peoeab\es y luego l!l!cribi6 4 su herlllA·
en e~le mi!!mo lugar, ton miserable, tan abr.udou(ldo: rejero y n1tntor, forjáudoae illll!io11e&amp; sobre ~u fuerza de 110 el bil!ete 11iguiente:
mmndo 1ne Muerdo con qué sentimiento de deprei;,i6n resistemi,in.
•:\Ii querido bermnno:
I-Iabfaoll'idado el ,iej'&gt; proYerbio espaiiol: •El bow{!!Cllchnba el mido d1:1 loe coobes en In calle, nie pareee
«Sti. me ohid6 decirte o.noche qn&amp; babr.a recibido 110\i•
bre C8 hlego, IR m11jer e8 topa, ,·iene el diablo y wpla.~
cQJllO que despierto de una pel!adilla. Todl)hCl cambiado
cills d.., ln Fouún y qae rol preseucia alU es indlspeoaa•
Ilabfo dis.frni:ado bajo e! bello ,iombre de nrnhltad fra·
.\J1or11 me levant¡o con el cioraz6n ligero, me pongo á tra.
ble por algún tiempo.
bajar si11 preooupaciones y fos df&amp;I:! me parecen demal!ia• ternal h1 sorda Mrncción que le !'.lrl'lllltrab!\ hnciá Yioleui.
,,TLJ sabea que Cfitoy eroprendlendu impi)rl,a,ntes trll
El tnto famili:u de todo~ los dfaa le h11bfa l"f!l"elado
dooortol!.
baj0-9 en aquel lugar.
inse11siblemente la gracia, la comunicativa 11ensibilldnd,
"Goao 1•erdnderamente de lo. ,,rna. Se me óírece tl\!
,,El mae~tro de obrsa reclama mi presencia y me be
cual la de!!e11oba; las mnñanBll ocnp11das en eeiudi0:8, las la belleia dominadora de la mujer.
.re1!uelto il partir mni'iaon para San Juno.
La 11.miHad 11e babia co1werüdo en ternura, la terRum
tardes paBadas entre mi mujttr, q11e ha 1-uelw á ser cari•
•E:i:;cú~aioe con tu et1po~a y eodame el reato ds mi
fiO!!a, y tú ctue h1111 regres.ado al nl,lo; enbroea~ CQnYerm· l1nbfa11e cnmbiado en un eeutimie1Ho mil~ tiro y 11u soliequipnje.
cioo(lj! p,ntre tres personaa por lua nocbllt.' ...... .Jamful ha- citud ¡~r loa int.ereses de. Honorato l.!abí11.4uedado rele, lgnoro aU11 cuantos dle.e durar,i mi all!encin, pero no
gado al tercer término.
bía nmoicionado felicidad mayOJ'.
le inquieta por n1f; soy acitivo y ba.r,i de mxlo di'! esW
Aquella uu·de, durante el p.~~eo en el cas~illo, cu:mrlo
.Y ena. felicidad, amigo mío, á tí i,i 1.n ae:bo, tú eree
me u!lú. lo menea posible.
r¡uién me 111 bn devutlto, ee ob!!equio tuyo. Ha¡¡ puesto Yiolet.a !ti bahía coníeudo que le am:lbft ya ante11 de ca□ aslll. la vi!l.tl. Te abr.iz:i.
orden nntvamente en mi cmm. y restllblecido la buena sarse con sU: hermano, en lugar dl' cierrar la boca de la
Ytni\.L.•
1nreligeneia e11 mi hogar. Has tido mi sa.l;ndor, mi pro- jO"f&lt;'ll, y acab:tr t.erminani.emente con tnn peligrOl!a con·
,•erl!ación,
ee
hnbf~
entreg(lQO
ii
inútilee
latnl:'ntacio11es
Fe
mttlú
á
1::1
camn,
apenrui
duruii6
y
se
levantó
ni ra1·ide.ocia!., ...... .
yar el dJa.
•~o puede!!, puea, ni imngloar cuán lleno de gmtimd que i.micionabnn eu debilidad.
Tan pronto !!orno loecrllld0-9e.stuvieron en pie, se escapó
Juntoa hablan jngado con !a llama f ee halifan que113.cía tl tengo mi oom6n. No lamento m:is que una cosin ruido, entrt&gt;gó al nyuda. de d.m:i.ra el billete destinado
1111., y ea el Ber inc11pa1. de ro011trt1.rte huta qué punto te mado 10! dedoe.
El amor, que nuncu se eroca en \"lino, se les l1abfaapa· á en herumno y se dirigió !igeramonte al Pueute Nuevo'
e11tpy agradecido! ........ .
en donde pamba el ómnibus de San Jnan.
recido, arrojándolos il. !a una en bt!UOB del ot-ru.
..Te qnerla cuando ern desdichado; ahora, la felicidae.
C na bon1 d011puéa, descendía hacía el pequef.iQ puerta
¿Quá haría él ahora?
inJande may.or fuerza, más 1udien1,eca!or á roi ef~to..... .
Su pensrunient.o !e toml) indn!gentements hnc.fn Yin• y 11e encnmionll:t bajo loa olivares eon dirección t1. la
'fe quiero oon lódll. mi alma, hermauol
Cogió la mano de Yidal y luego loeetrcchó contrnsn pe- Jeta qoeá aquel!ns horas., aún profondamenw conruo;í, }~ouán.
Enconlr6 el viejo dominio pat.ernalen, el eetado en qne
da Por aquella bru!lCA exp!oeiór, apaqiouada., maboreabaein
cho co11 la eíueión de un nino.
Cada una de aquelhw conmo,·idns palabra, ee cilavaba dudn la primera etuOrlllg11e1.1 sin t•xperimentar ni et!CrÚ· lo habla dejado 1,&lt;] allo anterior, tomó nuévnmen.te poae•
ei.'111 ele ~u antiguo BpollOUto de paredl!S enCD.ladas y sen•
tomo una ei&gt;pina en el_cora:Wn del hermano mayor.
pul09 ni remordimíimtm!.
LIL jnzgabn infinitame??.te menó!! culpable qne él y cillO!I mnebles rñ~tic-ot&lt;.
Aquella n:pl\llaión de ternura de que el conde !le senCuando corri6 1115 persian;u;, largo tieuipo csrradaa, pa•
C!l.!!.i la alHOl\•Lo,.
ü, tan poco digno, le cau,,;ab1 nn m11.le111ar indecible.
radar 11n poc:o de aire y eol á la pieza hllrnedn, \"ió bajo
Eo efecto ;cuánta!! excmnui no podia inn~ar ella!
.!.I oír á Honore.to regocij11rse de U11a dicha cuya. iluso•
ria eolid~1 conocía Yida1 mejor qne 111tdie, vol da á nn
Prim~ro, !u torpeta11 de Honorn·o, su ma.Lrimonio iin de él la vieja Mrin cu11.drada de agua ,erdoéa, la calle
lado la cabeza y no respondía eino oon turbad,ie -pro· amor, BU ju,·entud1!olit11,ria y aobre Loo.o aquel ,·irginRI cubiertn de yerba en donde loe limoneros alt.uoabancon
test.a:;,.
aleé\.o que Vida! no lmbta adh•inado, nquellt1. u,rnura an• ]119 roerui .Su/r&lt;JM.
Profunda piedad y d~~radora nngwitia lo oprimían.
tttrior á la época de w matrimonio, secretamente guar•
Lo~ gallos cantaba.u en el fondo de 10! gallineros; lot
~o balJabn el momeruo de poner término á aqu_ella tor• dada en el foudo fü1 eu corazón y que IE'gltimaba á 101 dora~nos en plena fbraci6n alegraban con 11u pohoreo
1nm, ~P ~oh~tra~"'"' Á aq,wlla. gratitud de!!bordnnte que oj".»l de la j&gt;JvNt l1t p11sVm á qnencah11ba de nb~nd,i1•:n•sfll r.JS8.. In verdura oscnrecida de lOII prados
·e 1:eu~la,lt:n•1¡J1,,.z:J.
Ei coud .... H: Ft'l,!fa r•••nf'tl'll&lt;lo clt ¡iit&gt;&lt;lud í&gt;"r Flor dl'
El n u,gimi.-nr.o ~- 1:1 ~n"nid11d C:e 1¡ut-1 rincón ilt'-Cftm-

....

"''°·

EL MUNDO.

31 SEPTIBill!RE, 1896.
Po contrastaban casi cruelmeute con el dt'l!orden de ideas
de \.idnl y lt\ agitaClión que en ru pec.ho albergaba.
Más lejo~, por sobre los oli vag b.líladQI! de pacífica luz,
Ja,g almenas de In ri!W. de 10!:I .Le.ntiW1$ ee dibujaban l:O·
brn el mar uzul.
Blaspect.o de IQ. antigua morad.a de Flo:r de :Siza, vol•
,·ió eu pensamienOO h11eía los hahitnutee de la ea.lle Ca•

rabacel.
HS3ta. eaE' mom('rtt-0, fa precipita~io'.ln de la marcha, la
violencia qM se lw.bfo hecho para huir taÚ r,'lpída.mente,
le h11bían impedido i11quieta~~e del efo.cw producid.o eo·
bre Ylo!et.n por l!\1 brosc., det..ern1illflción.
PeN en aq_ue.lla soledad ll.i1l•11cioea, entre aq11ellns :fr•
bole;i y n1uellos sendel'QB q_ue le l111bh1ban de ln joven,
80 operaba una evolución eu él.
Experimentaba, 110 el dolor de ll.u sacrificio, ll.L-o un
aentimiento de ~ierna solicitud por nqul.'11:t d. quien flCA·
babn de sacrittcar.
En eaoa momentoa, eetarin dC$pierUl Bin duda; procederJ'n trnm:¡_uilaroent.e II EU loil,lt,, hu,go dei:eenderfa con
In cer~idun1bre de encontrará Yidid 4 la me.&gt;a p11r11 el
deaayuuo.
L¡¡, víepern, ni dejarle, Je habfa murmurado, con km
imperturbable conf!amm:
¡Hü¡,a mañana!
Cuando le comunicJ1r11 Houorato !n. i.JJe!l:peradn nue,•11
¿cn,í!ea serÍl.ln eue re.fie:ii:io11b?
¿C,jUJ.o interpreUtrin din nquel ml.&gt;!terioso r11·-0eedimient-0 de batil'!le en retirada'I
i,\·erta e.n ello e.im¡.&gt;lll.men'W un 11,cto lll' ni.lar 6 el deseo
ele. ..-sea par por medio de is fog11 {[ m111 caidu inevit.Bble?....
En edte caso, era de ternen,t- que t'&gt;'t.i idea, lej05 de
calmcu- á \'io eu1 1 la irrirnnt profubclii111e11te y la hiciera
tonsiJertl.L' la ri,&gt;peutina ml\rchn r1;1mo evidente demoetra•
ci(m del amor q11e habia ine-pirndu.
Y eot0Me11, \·1tl'ltn más nud8z por !!~a tácita coníi!ei6n
dedebilh:llld, serla capu, de coucisrtocou el en e:11:tremo
conlll\du Honor11t.o, ele nmir á sacar dt la .Foúan á ¡;u Cll·
nado .
Saint-Pone se es~remcei(, al pens-ami~nto dt&gt;. Y!.'rla Rpa,
recer lllltes del auochecer bujo los oliYos de J::11u Juan.
Lo..go refle,:ion6 tm que em o,a:ullu1&lt;a.
!,;]poniendo que 3dh·ínR.ae 111 verd:,dern cao~a de su ÍU·
ga, E"I seutimi~nto de la Jignid:,d y to! amor propio la re•
tendrían en 'Ni%n.
Preferirfa eufrír 4 e:xponene á una nue\·I\ muestra de
desd(ln.
~e la tlguró de pront-o doJoro~ameute humillada, de.
ee~per11da qnizli.!!. y s:e le conmo\·ió ('l cor117(m.
Heprocb6s-eel haOOr eido demasiado dnro, dema~iado
ymmt.o en alarmanie¡ poco faltó para que no ~e mirase
ridfculameot-e presuntuoso por ht10er tomrulo um d. Jo trñ•
giconn:'I mani!.;stación de tllrnnr:t, un poco viva 11in duda
,. f•ttl'll de las conveni~ncin", pero que no implicaba ne·
ceaar!ainente intenciouee eul pablee .
&amp;! acnf!'.6 de dar neciamem.e u.n:i gr&amp;Y'ld.'ld peligf'O!a á
uu mero atnrdimient-o.
Cnrioso seria si 111,1 intempC'!'tiva precipitación irrit.nba
&gt;'i Yiotet;tt., exM:peril.ndola f. impn!~;tndo!a á entn.-garse nue,·anwnte d las di11ipacionea del inderno y ae vengab:i. en
111&lt;11M~otl~I ab1t1d1n1 en que Yida\ 1ad,,jaba.
~.\qnelJOJ! pen~amleuw comradJct.orioe se eutreme~cla•
han chocándOf!e nn&lt;J!!•eontra otros en el cerebro del con•
de, durante el frugal slmueno q11e !e preparó la nrnjer
del campe,iino ene.lrgado dt'I c11ltivo del dominio.
Cuando hobo terminado de nlmonar, fné á rumiar eus
pe.rpltgidadee luera y á p,l!lear por el calllpo, ú. ln an:11t.ul'I\ .
El ailencio profondo del cámpo (era el de Yi('rnes
8.:i1uo:) lit dulzurfl dtil cielo Rembrado de nubes blaueas- y
algrl(lonadili!, la culcnn dd m,ir ter30 y !ecboso, el paii,aíe
1·irgi1ia110 en medio del c1m! pa~aba, adormeciaro11 e.us
agitaciones é i11clin:i.mu BU t:l!l"piritu hncla un blBudo en•
l:iUl'IIO.
n.~rrió el muro de loe Lentiseoa y cnntempló á tra•
véii del tM'erjafü,1 el jardín desnt-t&gt;ndido en donde 1119 TOeas ,Je .\bril rlor~e/au en CO!llpleto abandono;
F.,1 aquellos oaminos recorridos t!\nl~ ,·ece&amp; en com•
paiiía de Ilonorato y de Violeta, en tiempo de loe es-pon•
eald, la sombro enca.nu.dom de Flor de ~iza vagaba ó. eu
ludo.
Pero uo era ya la jo1·en, reservada aún y enigmática,
1:\ q,1e se evocaba en su recue.rdo: era la mujer tmnl!for.
mada por el mat,rimonio, la dulce y sednctora criatura
&lt;! H• 11:ibfal tenhlu In l'i~¡,1.•1'8 \'11 sns br,,t••s.

Tolvfala á ver ya revestida. con su traje l,eaMal de la
,,ciada en casa de Ma.r1werno: los br-.izoa deg:nu_doe, !nmi•
nasos los ojos, el blanco pl\Cho eng11irnaldado de clavel&amp;&gt;; ya !!el! aparee/a con su traje prima verJ.! del Jue\•ee
Sant.o, encerrado el bust.o en pálido c,irpiíl.¡¡ de r,1yll.!I CO·
lor malva, cuya tela 2edoeil exhalaba un pe[lt"Lr,1nte per•
fome de ,·erbena.
Bajo cunlquier:i forma que 11e le moitr:1.ee, le p:i.reo:fa
mcts wm..adora qu¡,, nanea.
Voh·iase para mir'.lf la vüla de los L~oti,iCOS de pel'!lia•
na.s corridas.
Aquella cua cierrarh ero c:omo el 11ímbolo de eu propio
destino cierrado al amor y en dóude no entraría ya la
únic~ pen!.ona qne hubiera podido esparcir en su torno
la alegría _Y el encanto.
C.OIDO melnncólico rebafio, lo!! dolores Be apretaban en
~u rededor: dolorl.!ll de la OC!ll!ión lallida, de. ternurlUI no
adiviURdas ,i tiempo, de la hora parn siempre Pa!lada eu
qul' \·iolt,ta hubiern podido p~nen~erle it'gitimnmenk:.
Doloree tambián de una resolución demasi,1dt1 heroiet\•
mente tomada y q_ne nada remediarla. d13 aquella siLna·
ciún excepcional.
Pi&gt;neando en r¡ne la Srn. de Sa.in~Pons podría en 1111
arreb11,1.0 d~ deepecho nrrr&gt;jarse Oll'a vez en mediQ dit
la sc,ciedad de donde él la hab!n sacado, y que por
vengania ú hastío c1arf11 al príncipe K!!.menski ó áctml•
quiera.otroaqnel e.mor que él h,tbia reh11l!.lldo, \'hl.ll ss
sentf:t im·adido de negra tri~teza y sordos celo¡¡.
Fn cambio @llbito se operab11 en til.
Deseaba yanhora. que sus suposiciones de la maílana
2e reali1.aaen r qne \"i(¡Jein se decidieaeá venir á sorpren•
derle para lh:sílr~elo de nuevo 4 Nll'-a aq11ella mi,imn
noche.
Impnl~n.do por 11nn e¡,-pemnn quimérica, ro1vió preci•
pitn&amp;!mente hncia San J1.1nn, Manió hnst.:.i. las primeraa
e."U!na de la aldea y He prl'glm~aba ti cadn vuelt.a del camino 11.i no surgiría de pront.o uu carruaje colli.luoieudo á au
hermano y li. sn culla.d.11. R la Fou(rn ........ .
De
en c11nu1lo1 entr~ ,ma nuOO de poh•o, aparecía
un landii en el camino ll~no de sol y ento11ce11 el corazón
de Vid:.i.! latit1 precipitadamente.
Pt1snbn el carruaje, lle,·irndo lrncia SJn Juan á n!g:ún
grupo de extranjeros que iban ÍlCQ1Mr al hot,el Victnria
ó{&lt;. ."1,lini.-Hospicio, y !.!I conde ex{)ll.rhnentaba un brtüCO
deecont.ent.o.
Avtirgorumdo de su debilidad y para evitarle todo pre•
texto¡¡ @u rid!cnla eit:peeta1iva, 14m6 el eendero de Jns
saminant-ee á pie que sigue á lo lurgo del mar, en di·
reeciún ú Beanlitu.
A 11{ .no podía 1·er ya et camino de Si.za, ni [orjarse C!!·
t,lrilee ilu~ionEI!.
Cnmi116 co'l m~~ ea!m11, tratnndo de no pt,11sar m:lB,
hipnotüándole ni ruido de In@ ollle que c.hoenb,i.u c,:.mtra
l:la rocfle.
Como pasáse 1,ajo !ns t,err117,as de la ,·ill« Olimpia, oyó
que ee abr'la un:1 pul.'.rt:~ y vulviéndn!e, eeenciontr6 !rente á frenM con In seliora ~Wruverno, que b.1j11b.l loe e11•
calones con prteipitllCióo.
Al punto notó Vid~l la nlteraoión del semblante ordi•
nariamente enmble ~· riweño de la buena sefiom.
Su tiut-e b~bfa ¡mlidecido, susojOll t ,rtaban húmedos y
le iemb!nbun IOll labioe.
-Ah! ea n~ted, 8,,.i11t·Po11~, murmuró con \"ot entrecortada. ¿Tambil•n UMed ,,¡1, allá? ¡Q.a(i le parece 1\ usi.ed&lt;1ué
de~gracia!
El conde la rnirV con aire de sorpresa y nltty inquieto.
-Pt!rdón, &amp;!iiorn, rep11110. U..:t,ed pan:ce muy conmo'"id.s .••••• ¿QnJ es lo gue pn¡;a?
-Córuo ¿no lo sab~ usted? ...... El pobre La l~renilirs ba
mue.rt.n.
-¡Ricardo! excl11.mó Yiaal, pa\efüciendo á su vei:.
-Sf, mueri.o i!Úbilamt&gt;nte, haee una hora,. .... Acahan
:le durme la eapautosa noticia ...... Precigiment.e Ba.utittia había s;1lido cou el coche ...... Me he pue.it.o el pdmer
sombrero que tuve á D'lano y corro á la lh.seraie, al 1.,,do
de esas deedichadas mujtJrea que pierden la cabeza.
-La acompano á lll!tt&gt;d, dijo Vida! conster11adC1.
Le ofrl.!Ci6 el bm,.,o y !le alejaron r.ipidainent.e hacia
B!\ltlieu. Yaeii C3.1.I1in.:,., la sei'lora Maru1•eroo refirió lo
que ~nbfa.
-Rioordo La Frenii:re estaba en la lfoseraie de3de ha•
c{a algunos dfas. Ayer llciv6 á N!lncy y á Marra Tetesa
al teatro de Mone&amp;Carlo y cenaron al~remente. Se di_e..
1) 1 In II pntl hy pt1a ra,:'.1&gt;, dnp1l@dtl 11hn:frn· ••...•

,·et

39
En el momento en que alzaba la maleta para dársela •·
criad,,, se dzj6 eaer, quej.1.nd!)8a de un do!or agudo y cin.co milmtoti W'l!pués todo hnbiancabado...... ¿No ee horrible?
-¿CA ruptura de unn nmmri~ma? •.....•..
-Ea la opinión del inHieoque llegó de!!pué~ de OOtt·
rrida la mnllrt.e .....• L1 .FrenWre 1mfrfa fr&lt;:leuentemeni..t
deaórdene&amp; en la r&lt;!gi&lt;ln del coraz.-'.m, y :'ldem!~. aunque
eso -no lo dt&gt;j"'3e 1·er, tenía difi~uJt111les de dinero, sus neg1cios eoLab.un embro1\ado;¡; IM inc('.ietudes morn\e9 han
inlluído 11in duda en el pro_gre;¡o de ln enfermedad.
-¡Pob!'l' D.ck! 1111~pfró Saint.-P,me.
-Oh ell rep!ic6 la seliora de ~foruverno! Pero no es 'él ,i q,1ien cu1up'\dezci1 ml;i, ..•.. Prev,:io una 11nc~si6n muy
di6Jtü,osa .....• H.1y grJ.nlc'! d~n Ll~, y probiib!eineu~ habrá ne::l:!gid id de vender ](I R ,ser.,io pal'l\ p·1g:1.r intt&gt;rases
á lo'l m•1chos acreedores ....... ¿(¡ 1é ser..\, s11 medio de
tan~o! embrollos. de tre! d~dieh11:.I.M muji&gt;l'e. q1Je e;i~n
muy ajenas de esperar s,s,uiejame Üi;!.!ta&amp;\.re?
~F.,liz.meot.e, tienen alg111os buenos nmig,13 en. torno
,nyo.
-Ay! dijQ la b·Jena m11jt&gt;r mo-oi~ndo la C!l.beia. u~ted
a.'lba, como yo, lo qlte J!&gt;;igan II ser loe buf'no, ao1ig09
cnando la d,Hgrs:ia eotr,1, en nna e 1,a ...... E11 e,te país,
snbre to:lo, In, amistadef! eon mriy auperftcfale~! tfo ~
p'.lrlen condolencia, n.ds 6 ut~noa sinee.r,1&gt;. l11~g•1 sesien•
te pronto la foUga de IM l:ígrim 11', y cada qaieu vuel'78
pronto lÍ eu, negocios y ,l. Bllll p!oct&gt;res...•.. E I lo qus lttl8
concierne, '.\hruverno y ro, hnrernos lo ¡1,,~ible por suayizar lfl tran!licióo, pero no por eso ser,\ ui ;ooll inevitable In ruiua...... ...
·
A la idea Wl nq11el lag 1-re!I m11jt1re,, ayer :1.(1n rodetul:w
de todas las aparienciál! de nnn \·ida. ,1~ hijo r red.u•
eidll! dentro de poco 11. C:\recer dtt fo nece.~ari•l, q,u"1.l.:~ron.
tri!~wenoo tacitar.003 y a~.:ibuon el traye~m ~ilenoiosamente.
En Jo1jnr.lin!!!de la Rl~er,,ie. nadie h&lt;1hi~ra p:l.iiJo
adi1·in11r la de~gracie qne scabnb.1 de dt•~ca.rgMse 110bre
los. rnoradnree de aquella cn~a.
Los ro~a\es, baJ\adol ele &amp;01, 0st.ent.ab:io glorioimnumte
b, ¡:rof11slM1 de SUB flor~/1.
Bajo el corredor, halJ(a dh·ereo1 objetos el!parcidos s(),,,
bre la mes:i y las sillAA: l!bflll! entrenbiert-0!!, cna&lt;l1:1ruoe
d~ música, mq_uetas ¡nra j11eg-:is dt, pelota, hab!ab:i.n de
una mRfi:rna. ¡,:igadJi .iu ru1d11S&lt;)I eniretenimleoto.s y dulceq jnegoa.
}'"'ro luego que ae p.!!nP~ralm en el interi,:,r o.le. la eiisa, se
&amp;t:'nlfo yR pL'E!ar unaMmó,for'a de dnelo.
Un lúnebre olor H:11ico irnpr~~nab:i el aire.
r..os criados ntaread.J11 iban y venian, ensordeciendo
su~ J')ll!(IS y exogerando au11 earai&gt; const.-ruad:LB".
,.ida\, de~pt1éa de ltaceue !\1111nciar, elgui,i ,i !a ~eilora
1,lam~erno ,t la piez:i ,•11 dom.le la ~eüora de L:t l~l'l;lui~re
e1-taba en compaliia de Xancy.
Ifab!an en1•in.do á toda pri~a ,!. 1whmr ,\ la blronasa de
S¡¡lt&gt;ll.'r; pero como est,a,ba en u oa exéursil)n Uü rcCl'OO, no
se la eneontró tin la ca~I\.
&amp;&gt;ntadn en una sil!!\, con lo'l brazo3 enti:i.do,i, Nancy
nbrfa cuan grandts ertlu ~11s ojlffl de nifia, eu loll que se
leía niae es~upor qne dl'Sohteión.
La ,inda, postrada eu una rh•ü~~•lo11g•.1r. sucudíll la ca.beza entre ene manos y puecíll enlocl'11,cida.
Se lel·ant6 un poco pam recibirá la eeilor'.l Maruverno..
y de~puós, ni verá \"iJal qn.; había aidu el m1,jor amigo,
del difunto, Jau1-ó u c1 ¡;rir.o quejoso y vol 1'16 a caer presa
de una crfsie nMviou.
Sll.int• Pone se retiró di,crel:1.mente, dej,\nd1J á fa desolada mujer ni cuidado de lns seíloral! qna J,i. rode.alnn BOUcitamenle y pa.eó á la cáman~ mortuoria.
A pemr de 111,l!•persil\lla!I, un r11yo de ~ul se ñltmba en
la ¡lí;,&gt;za y ei1p:1rcla mu\ luz diinaa.
Ricia.rdo La. l~reni~re yacía cobre e! k-cho cou un c111cillj&lt;'.I e1,lre las mao~.
Su pálid'o y eimp,hico ro~trn con loa -piirp::iilos eermdo!, t&lt;.'nía la sereuid..11 que itnpriiue la um~nc en 111.11 fac•
cio1we de lo'J qne ha tl)Z.1do, cowo sí uibolo Jt.!.I i;uprtmo
reposo dt: que \·an ,l: go:tn.
Medio aCfllllt:tda á. tra,·t'i del lecho, !\luía Tc.reea, eaeo,.
dj¡]¡l,. JJl')r fuertes Mllt,Ml15, poSILbJ ln bxa ctl IIIS n\l\11011 de
ll!U padre, y parecía adherirGS á él éOmJ vur.1 reten.:de toda\·fn en eete. mundo.
El ruido de loa p!l.303 d~ Vilal In hiM t:aLrernccer y ~
vnh'if1 [Prn,;mente, cnmo irritada d ! que l:1 di,trcje.;¡euds
1111 fi tinl •lfffaper ci.'n.

�EL MUNDO.

....~---,.... -

Bia emllup; lorma\a . . . .pa.$.a.l lliliiim1o. .....
to,, ;w ..... .--. . . ,,...,,. ...,., ,.,_.

........ kiil
►.

~-.....-..-....lillllll;

1Jliliít..~ t
lliila~~
;jiiaiallefara ladlft\ren•
ea p,9famla; y én ella•
piM.

~

•

Nllilbr, podo_., pensaba-en ~1a.

p

eom-

Jáili&amp;,Jl'.ljta~--

lol......,

1o. . . . . . . . ~a._.., ofreóía, lamldM1a lle

~.,,..,.ere••

;. . . . . .

"',,..
•t•la11111Q111dll~~

~ 11a ~

mgillalpclr - ~

de

�EL MUNDO.

42
A pesar del ~I que ncariciabn eu cráneo cah·o, perruanec!a con la cabeza deseubierta; elll! pirpadoa pleg:idos
,·el11ban sue ojos uaturalmente apagados; stlll lnrglll! patillns .rubia:; dallan cierto nire deplorable &amp; su rostro flemático.
Al encaminar~o con paso ceremonioso á la cabeza del
cortejo, el barón meilitaba en lae molestias de aqnella
muerte ines-p&lt;:r:ida y en lll!l eventualidades, amenazado·
ras para sn bolsillo, que~" pre~entarían Bin duda, d. can•
~a de Is de&amp;1pariclón del jefe de la familia La Freni~re.
En el ca;o mny probable en que la suceeión fuese ruinosa, él no podrla, •in herir las conYeniencias, n: perjudicar su propia n:•spetabilidad, dejar en la mi ería d. su
suegra y 11. 505 en fiadas.
Esta obli¡,,acilin de atend~r 6. mujeres habituad:ls al lujo y al bienestnr, contribuía sensiblemente á alargar sus
facciones y á darles nn sello de gra,·edad apenada que
los asistent.es interpretaban como la expréaión de un do•
lor reconcentrado.
Marn,·erno iba penRnndo en l:i.s próximas cleccionlll! al
Senado y en l:i reFonRncia del di•cuTeo que pronunciorfa
dentro de nn momento onte .,.J féretro del diiunto.
Sólo Yidal pen~aba en su amigo muerto y acnlfa en el
fondo de ~u cora,,6n unn tristeza verdade-.-a.
Ln pec¡U!'fia iglesia de Beanlieu er:1 demasiado estrecha
para recibir aquella multit11d de concurrentes.
Mnchos sil q11edaron fuera y de ello se nprovechoron.
los nuoe para e.•qnimraP, los otros para ir á eepernr el
fin de la ceremonia, bajo el emparrado de In Re~er..-a, cuya verja se abría precisamente enfrente.
'.\Jíentras el órgano acmnpai1aba con ene modulaciones
sollozante11 el tra.•porte del ata1íd, Vida! ocupaba uno de
los asientos rc,,ervadOB á la familia.
En el momento en que se pamba para inclinarse ante
el catafalco, eHrel1ndo &lt;le cirios, de donde ee exbaloba
un perfurnr. de floree moribundas mezclado al olor do la
cera fundida, advirtió, no sin eetremecerse de inquietud,
d. su hermano y rt su amada en el fondo de la nave.
·
Habían llegado retardados y se abrían pBl!o difícilmente á tr:n-cs de la concurrencia.
Snin~Pons habla supuesto q11e Yiolet:i. no podrfa dejar de pree,mtan,e en el en~ierro de Ricardo La Freniere,
pero se había figurado qne gracias á la multitud hallaría
medio de evit.ar coalqnier encuentro.
Ahora, la posibilidad de elndíree le parecía menos evi·
dente.
Honorato y 511 mujer hablan logrado avanzar hBJ:ta el
crncero, en donde •e- mantenían en pie, no lejos de
''ídal.
Los ojos •lel conde eran invenciblemente al.raídos hacia
el pilar junto al que e.etahn Flor dll Niza.
En cnanto ,1, ella, hojeaba distraídamente su devociúnario y á tra,·és de las llamas humeantes de IOB cirios,
Vidnl1listingnfa aquel eednctor semblante, cuya blancura resaltaba más por lo npgro de eu traje de duelo.
Hubo un momento en que sns mirada!¡ ee encontraron
y la lenta caricia de los ojOI! grisee de la joven pareci,, significar d. Saintc-Pons que no habfnacudido d. Beaulieu máa
que para verle.
De nuevo ee ~nUó oprimido de BI1guetia á In idea de
que era ya inevitable una entreYieul.
l'ío se !!ngallaba Vida!: Violeta contaba con que el ser•
vicio ftí nebre del pobre Ricardo le proporcionaría ocasión de ..oJver á encontrar nl [ngili..-o y de pedirle razón
de su brusca partida.
Aqnelln fuga la había ca\tllado contrariedad, pero ni la
habfo 80rprendido ni irritado.
Co11ocln lo bastant;e á Vidal para que no la admiraran
loe cornbates que tlllCudirfan sn alma.
Sabfa que era detnlll!iado escrupuloso y ilemaaindo leal,
pam q•1e no pre\'.iem la energía con que resistiría rt la
atracción que ella ejerciera eobre él.
Por el conLrario, le eeLimaba m'8 por la rectitud y delícade1.a que mostral&gt;a alej!Úldose de ella y por eeto le
amaba con m,18 paeión.
En aquellareeoloci6nsúbit.amentetomada, veín la prueba de la i11f111Pncia que ejercía enél.
i huía de ella, era porque la amaba y temfa que sucumbiera á la tentación.
A tal idea exp&lt;!rimentaba l:i. joven llllA alegría que lo
ilumi1111ba todo á l!D Alrededor y la impedía considerar
las cosa~ desde P.U verdadero pllllto de 'listli.
Por lo demá!i, penetrada ya de la moral más que in-

duJgente del medio tan libre en que había vivido todo el
invierno, y no sintiendo por Honorat.o má.q que una. ironica conmiseración, no la deienían ni los mismos escrúpulos ni los mismos remordimientos que á ,ida!,
A sus ojlli!, el tr&amp;11POrte que la habís arrojado en bra,.os
de sn cm1ado, y había unido sus labios, oo era más qne la
mrni!.,etación de 1m afecto muy ti&lt;,rno, sin cnlpaoles in•
tencione:.
Yivfa en la atmó~fera deliciofia del amor que comienza.
H,íllabase en &lt;'S:l primem hora en que t-0do es límpido
y yirginal como el alboréar de la mal\ana, en que las
emocionee de In carne eon inconcíeotes y como ilumin:ida- por las puras emociones dtJI nlma.
Xo ~e preocupaba po•qne nq•1cl estado durara siemprP.,
ni pcnl!'lhll en qne IIP@Pos ;-,¡Is impetuo~oe pudieron turbar aqu&gt;!lla ijeal corriente de ternnra.
Amaba, era feliz amando y nada le importaba lo
demás.
En aq11el momento, miPntms las plegnriae e11bfan con
el incienso, en torno del féretro, el gota de vi,·ir cantaba
en ella y an~ ojos b11.5C11b:m 101; do \'ida! para endarle nlgo :i~í o:imo un eco de nqnel c.íntico interior .......•.
El ~acerdote hnbfa saimodindo el tlltiwo R,,¡,1ir11C&lt;t1 in

pace.
La multitud relluyú hacia el pórtico f el c.&gt;rtejo, volviéndose á formar con menos orden, subió el camino del
cementerio enf.re declives en donde florecían grandes geraneos rojos,
Las ruedae del carro chirriaban sobre la calzada reciont.ement,e empPdrada.
8scudido por loe mo..-imientos, el atahnd oscilaba con
en Cl\rga de flores.
A.vanzáblll!e lentamente sobre la vertiente bañada de
sol, y los hombres se enjuban la frente húmeda.
Por último, llega1on.
El carruaje de duelo de las La Freuitre habílL tomado
la delanteni.
Cuando el cort11jo Jli,gó al lugar en donde ee abría la
fo~a, el grupo de las tTes hermanll!l ~e deet.acaba negramente sobre lns tumbas de m,l,rmol blanco.
Maria Tere,,a, :1 la vista del ataúd que depositaban á lo
lar¡¡o de lo abierta eepnltnra, se sintió mal y tuvieron que
retirarla.
Entre tanto, Marnverno con la cabeza descubierta, agi ·
tando unas hojna de papel con la mane sin guante, co•
menzaba con ,·oz eonora el discurso que había prep;uado laborio~amente y que eeperaba ,·erlo reproducido en
los 1)0riódicos del dfa Riguiente.
El ll11jo de su elocuencia parecfa inagotable á los oyentes á quienes ei sol leB qnemaba la e,pulda r ln nnca.
Acogieron con un murmullo de aprobación y de bienestar In patética peroración del fin~! y en segnida loa gr11pos se dümminaron.
Mochos asistentes, yol\"iendo de p•isa á su carruaje
{ueron d. acabar el día á Monte Cario y con las nubes de
polvo levantadas -por los caballos, voló de sus ligeros ce•
rebros el recuerdo del muerto.
Yidal quedó pronto solo con il1 familia, cerca de la fo.
ea en donde loe paletadas de tierra roja cubrieron presta·
mente el ata1íd.
Todo estaba conolnido.
Snludó al bar{,n Spieler, estrechó la mano de Era y de
~ancy y se dispuso á a.Jejaree.
Al franquear la reja, 1)0rcibiú d. Honorato y á Yioleta
1ue le eepiaban, on pie cerca de su land6.
Habla contado algún tanto, con que IOI! dQ8 esposoP no
viéndole ,·olwr, hubieran ya tomado el camino de Xiza.
Ahora no podía ya evitarlo.
Se adelant.6 con pMo firme y pre.sentó yaliente.mente
la paz al enemigo.
-Y bien deeertor, comenzó Honorato estrechándol~ la
mano, ¿es así como nos abandonas?
Violeta ee había acercado á su yez y tclldía la mano rt
su cni'lado.
-¡Córuol dijo Vidal eefordndo~e por tomar en tono
deseniac1ado, ¿aún no se habían marchado ustedes? ........ .
F.11 mucha amabilidad haberme esperado al eol.
-Teníamos erupeflo, reapondió Flor de Niza con acento irónico, en recibir noticias de usted ...... Como la mC'ntalia no venía á nosotros, hemo, ido hacia la mont.al!a.
--'-En Jin, ogregú Honornto ¿están termin~dos eiioe fam08os 'traoojos? ...... ¿Vol ,·ede pronto?
--·o sé, replicó el con evaah·::. Los carpinteros la

20

8:EPTIEJlBRE,

1896.

han emprendido con el techo y se cntregadnn ,1 la holganza si no esto viese ali(.
-Pero, objetó Yioleta. con aire de inc1edu!id.ad,supongo que los carpinteros no trabajarán por las noches?..... ~
~o podrfa rutoo venirse á cenar y oi dormirá ~iza?
-:~fo, declaró él con firmeza, no insistan ustedes ........ .
Ell~ le miró nn poco turbada por la energía d,• aqcella re,,puel!ta negati\·11, y luego agregó B11rcásticame11te:
-'En ese caso, nosotros vendremoi 1\ ,·erlo.
-Sí, añodió Ilonorato, te re.ien-am,:,e nnn rnrpresa..,.
-¡Qué ocurrencia! protest-0 Yidal inquieto, bien sabes
que la Fonán no es habitable para 1111 matrimonio jonn.
Pienso que no tendran ustedes la intención de instalarse·
allí?
-En la F&lt;.11:fo, no! repuso Violeta lanzándole una
ojeada maliciosa; pero sí muy cerc.i, en los l,entiscos ..... ,
Como nos ha abandonado usted tan pfonmmente, no 81!·
t:1 nsted al corriente de nada ...... Sepa usted, pues, que
mi madre está de ,•uelta y que h"mos hecho las pacee.
Ln liemos proltletido pnsnr unos días en loA T,entiscos,
en donde ha vuel~ ella á poner su!:' cuartele,¡ de prima-

,·era.
El rostro de Yidal se había obscnrecidl),
-Diríase que esto lo contrnrin! prosiguió ella con u11
tono en qne se tran~lncía al pnr que un reproche, una
vaga amenaza .....• Xo per~i6ta asted, pnes, t-n su mal
!.tumor úcTeeremoaquP nos ocnlfa .Jgún terrible secreto ...... Ea todo caso, ~eremo~ Sllg v,•cinos de nqnf á poco
y nuestra primero visita •erá para uneJ ...... ¡Ilastamuy
pronto!
Y s11bi6 al carruaje sin voh·er;;e á mirarlP.
Honorato abmi6 rt su hermano, repitiendo dócilmente:
-8í, basta muy pronto!
Se sentó, en seguida, al lado de su mujer y partió el
land6.
Ya había de!&lt;apnrecido tn1~ la cun-a de la rampa.
Se ofa el trotar de los caballos resonando mát&gt; y m:ls,
sordnn1ente en L'l carretera, y Yidal permanecía inmó,11
cerca de 10!! geranios bailadoA de sol.
Se entristecfa y se irritaba de la ineficacia de sns ealuerzoo para alzar una barrera entre él y la seíiom d&amp;Saint-Pons.
Contra lo qne él esperaba, Violeta no parecfll hnber-·
c01nprendido los seri09 motivo~ de su conducta, 6 si los
había adivinado, no los tomaba ~n consideración.
~o quería ella ver el peligro, no apreciaba los senti •
mientas de 1..altnd y de honor q11e insl,igaban .1 su cuila•
do ti de¡¡empefiar el tonto papel de .T º"~·
¿Qué 8Ucedería si se instalaba ella en los LentÍE.cO!' y
si Honorato, que no eabfa ,,er nada ni sospechar unda,
se obstinaba en en ceguedad?•.....
La sitnación se tornaba á cada instante más peligrol!ll.
Yidal, al pie del moro, se preguntaba con angustia
qt1é partido tomaría entre aquelle. mujer apasio ada, capaz de entn,garse á las mayores imprudencil\8 y aquel
marido sumergido en una engaíladora SE'guridad?, .....
¿Abrirle loe ojos á Ilonorato?.. ,...
Eso no era ni generoso ni pmdente, y adeuuls, el remedio serfa peor que la enfermedad.
¿Esperar la ocru,ión de una entrevÍllta con la set1ora de
"8int-Pons y tratar de hacerla entrar en raT-ón?..... .
El éiüto parecía muy dudoso.
Además de que en semejantes circunstaneiae, el papel'
de razonador es soberanamente rid!colo, no se ftabn mucho Vida! de SllS propias ÍUt!rzaE.
Era hombre, y cerca de aquella criatura tan Eeductora,,
hacia In cual ee sentfa secretnmenLe arrastrado, terufa
carecer de la fortaleza y sangre fría necei:arias.
Bastaría un accidente, un moviruient.o d11 senaibilido.d
para que su debilidad quedaao de.cubierta, y en t.UI c~so
la calda serla tanto más pronta cuanto mt1s émptfto,a.
hubiera sido al principiQ la resistencia,
El único remedio verdaderamente 60bemno era b
fuga.
Era preciso partir silenciosamente, interponer cente·
nare~ de leguM entre él y l6 mujer de su hermano,
"Pero tampocoest.o le era posible hacer.
Ln muerte de Ricardo La Freniere hacía momentanea
mente impracticable aqu1:l l!Rl1"a.dor l)l0yeclo.
En el t.o!stamento, redactado un nno anti!!!, instituía el
difunto al ~de Saint,.Pom; ejecat&lt;ir de ~us úMma~ ,·oluntadee, suplicándole que ayudase con eu nmistad á 11u
,·iudll y su,, hljo@,

20

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

43

'\'ida! no podía., sin ser tachado de egoísmo y de infil. simo hacer más, pero desgraciadamente no eoy liltre pa1In fulgor muy tierno, pero más serio, balil1b1 sus granferencin, traicionar la confianza de un amigo y eyadirse ra obraré. mi arbitrio. Creo, sin embargo, , poder afirmar des ojos garzos.
Había desaparecido la. ndolescente para ceder el pueeto
de nn deber tanto más imperi_oeo, cuanto que el porvenir que el barón no ;-aeilarli e;:i ofrecerá mi madre nna habide la sef\orn La Freniere, y de Maria Teresa eohre todo,
á una esbeltn joven, perfectamente formada y encantatación en nuestra l'illa de l\1ontbor6n ....... ..
dora con la severa sencillez de su traje de duelo.
parecía gravemente compromPtido.
La señora La Freniere volvió hacia su hija mayor su
M1entr111 repoanba todas estas díficnltadee en sn cere- Tostro enel que aún se Yefan los párpados hinchados de
Se enjugó los ojos llenos de lágrimas y alzando hacia
bro adolorido, ee encaminaba el conde d. pie al pueblo de lágrimas, y respondió con voz débil:
el conde una mirada confiada, murmuró:
-Ohl señor Vida], desearfn convel"l'ar nn lllC'mento
San Juan.
-Te doy las gTaciae. qaerida, pero he tomado ya otras
Seguía lenta y tristemente el sendero de los aduaneros,
con o!lted ...... ¿quiere usted que demos unn vuelta por el
disposiciones. Al ,eigniente día de nuestra desgracia, Mr
á orillM del mar que murmuraba con suave mnnsedum· legra.fié á mi hermana, que habita en Nueva York, y su jardín?
bre.
Se inclinó él en seftal de aquiescencia y le ofreció el
r~pnesta no ee ha hecho e5¡&gt;erar. Por telegrama me inYidal dirigía ans miradas distraídamente hacia fa azubrazo.
vita ,1, que vaya á instalarme á su CMa con mie hijas y
lad11 superficie del medit.errtlneo, bncin la coloreada ende- esto ea Jo que haré tan luego cowo pueda elllir de BeanCuando estuvieron Juera, bnjo la enramoda que se prona de montafia.• de la coeLa, á la movediza verdura de lieu. :\H herman1,1 el! rica, me ama mucho y gracias á ella,
longaba asta oril!ns del mar, María Teresa se detuvo.
l,ls oli Yos bru1aJo~ de eol, como buPcando q11ien le diese ~ancy y Maria Tere~a podrfan allá casarse ventaj08ll-SC!!or de Saint Pam,, comenzó á decir ella; cuando
un consejo ó nna inRpiraci6n.
vivía mi padre, usted era muy J,ueno conmigo, y ahora
mente .......•.
Pero en el desarreglo de nuestra propia naturaleza, el
que él ha partido ...... pnra eiempre, usted es el único
Durante toda esta con,-enmción, )lnría Tere~a tenla los
mundo exte·ior perman~e c1 nelmente impasible.
amigo q11e mequeda. El amaba rtusted mucho y usted J.,
ojos obstinadamente fijos en la!! Y'lrd urae del jardín.
El mar pru~eguía «n canción indiferente, lns montañas
~o ~e podía ver su rostro, pero se adi..-inaba en el es- amaba igualmente. :lle parece que encuentro en ueted
ee expolvoreaban racliosnmente al sol, los olivos eegn!an
tremecimiento de soa hombros, que llorab11 silenciosa- algo de lo qne había en él y ea lo que me anima i, pedirmoviendo desc\Jidadament;¡ sus ram!l.s y parecf:in deciTle
le un constljo ...... Me siento t.an desorientada, tán inexmente.
á Vida!:
perta,
tan sola!... ... Tengo tanta necesidad de que me
En cuanto á .·oncy, tan luego como en madre hubo
•¡Nada podtomos!n
gafen
y
lo obtengo tan poco!
acabado de hnblar, se paró y dijo sin deteMree, con
Y la Ju mi nasa pa7. de In~ cosas no hac(a eiuo exasperar
La
voz
húmeda de la joven ascendía como una plegllacento firme y resnelto:
la angn~tin de aquella alma atribulada.
-:María., :lfarfa Teresa acompat1nrá á usted solamente, ria bajo laij l)almel'UI! de la terraza' y sue hermosos "jos
JI
porque yo estoy resuelta á no expatriarme ...... Ayer el sinceros se voh·fan hacia \"ida\ con una expresión de
En el salón de la l:oseraie, la sef!ora La Freniere, sus
príncipe NirBECo me ha pedido una entrevista y me ha confümt.a que le conmovió:
hijns y en~ amigoH, se e11contrBhl\n reunidos en una es-Querida nifla, respondió él, tiene u~t.ed raz(m en condirigido una proposición de matrimonio qne ncepté ..... ..
pecie de con@Pjo de familia.
tar coll'nigo y estoy enteramente á su disposici6n.-DíEl príncipe y yo estamos comprometidos y nos casarePor primera vez, desde hacía ocho días, había salido
game ns~d lo que la inquil'la y trataré de aconsejarla.
mos tnn luego como usted baya dado su conaentimien•
la vi11d11 de su habitación y ee ha!Jfn sentado en un largo
como lo hubiera hecho mi pobre Hicardo ...... tAs111,ta
t-0 ...... Espero que no me lo negará. usted. ,erdad?
canapé, entre la b:uone,m 8pieler y llfar(a Teresa.
Al o!r el nombre del viejo príncipe Nirasco, la señora rt usted la perspectiva de esa partida para la América?
Nancr se hallaba un poco apartada y pareeía sumida
-Si ...... confesó ella, yo no qui~íera salir de Beaulieu
l\lnru..-erno no había podido reprimir un gest-0 de desen tétrica meditación.
en donde he nncido y que tanto amo.
aprobnci6n.
En frente, delante de una mesa cubierta de papeles,
Sus ojos hú.me~os abrasaron con miradu amiga el cie:\timba con espanto á aanella rosaganLe y fresca joven
:\{aru,·erno corumltabn una hoja borroneada de cifras y
lo,
el mnr diamantino, las montai'tas eefumada~ y cooLi-.
de veintidos afio,¡ qne hablaba de casarse con un eeptua•
co1wer~aba en voz baja con Yidal de aint--Pone.
nuó
reprimiendo~ sollozo en la garganta:
genario como de la cosa m:!s natural del mundo.
El bar,'.,n Spieler ee había excusndo, vero la buena eeflo-Aquí
es donde he vivido con ml padre; aqu! es don-¿E•o piens0.8, Nancy? exclnmó la viuda, Yisibtemenra :Man1vemo no había acompai'lado ásu marido, se había
de
él
ha
muerto
...... ~o tendré fuerzas jamás para abante contrariada. El pr!ncipe ~iraeco tiene cincuenta nlloe
colocado j,rnto rt María Teresa, ti quien le había tomado
donar
este
rincón
de tierra en donde el reposa y en donmás que t(tl
una mano q ne guardaba afectuosamente entre las suyas.
de he pasado tan hermosas boros á su lado ...... Si me ex-Me place que así sea, replic6 terminantemente NanPor las vent.anae abiertas enviaba el jardín á la pie?.a
patriara, sería como una pobre planta arrancada que no
cy; me ofrece una posi11i6n honorable y prefiero caearme
en~ombrecida por los trajes de loto, eua olores de primacon ~¡ á \'Ívir como parienta pobre á expensas de urm p11ede ya i!Char ralees en ninguna parte..... .
vera y lo~ gorjeos de 108 alegres pajnTilloe.
-Pero su madre me parece resuelta á partir...... ¿Tentía desoonocida que me deeagradarli y ti la que tengo muBfütieta ~ 1oru ,,erno, rlespués de toser para limpiarse
dría nsted la intención de separarse de ella?
chas probabilidades de de!!Bgradar igualmente.
la voi, so aseguró IB!l gafas y comenzó á habla.r en estos
Permaneció un in,;ta.nte silenciosa y como ..-acilante, y
La sefiora La Frenii're alzaba loa hombros y Yidal mitérioino6:
luego
afladi6:
raha d.laseñora.Uarovemocon un movimiento poco apro-•Seiiorne, el conde de Saint-Pone y yo hemos pasado
-Sellor
Yidal, vo"y .t hablarle á usted con el corazón
batorio.
la i;emana en disponE'r la sucesión de nuestro pobre amiabi.,rto
....
Ciertamente
le tengo prof~ndo afecto á mi ma-Nancy tiene razón, dijo Eva Rpieler sofocando nn
go Ricardo.
bostezo, yo le apruebo que tome m11rido, por maduro qne dre, pero sé que no le soy indiapensable. Allá encontrará
Con gran pesar de nneatra parte, nos encontromos fren•
sea, antes qt1e someterse á la férula de parientes extra- elln de nuevo sus hábitos de la ininncia, amigos, á su herte de un;¡, situación mala y creemos de nuestro deber pollos ...... Mamó, estoy cierla, no Re opondrá á un matri- mana ...... Se acostumbrará pronto ánoverme. Xole karé
nerla en &lt;:onocimiento de ustedes desde lnego ........ .
monio que asegura le. independencia de sn hija y que la falta, en tanto que il mí me faltará todo si ,·oy á vi viT
El activo se compone únicament.e de la rilla de la Rodescarga al mismo tiempo de
gran reaponsabilidad. entre extraflos...... No, no tengo valor para irme á lo
Eemie y del mobiliario que la guarnece; no menciono, si-Obl ciertamente, protestó la viodaqoe aborrec/a lBB desconocido!
no por simp,e formalidad, la frtbrica de "Parla de que el
-Sin embargo, usted no puede vivir eol&gt;1, Teresita;ver•
discusiones; no abrigo la intención de contrariar ó. Nandifunto era mero locatario y cnyo material no le pertedad
es que tendría usted á 808 hermanas...... Pero, créacy ...... Es libre y se baila en edad de saber lo que leconnecía.
me
usted
suponiendo que consieI?tan en recogerla, no devenga mil.e.
La ó/fo, comprendiendo las dependenciBS y el mobi-¡Que sea en buena hora! agregó irónicamente el se- be usted contar macho en en solicitud ...... Son demasialiBTio, puede ~aler unos trescientos mi! francos, y de heflor Maruverno metiéndose las gafas en la bol~a del cha- do personales, nv tienen sus mismos gustos y no deseacho tenemos ya un compmdor que consentiría en tomarleco; y nhom que todo está Bl'reglado ásatis!acción gene- ría yo para ll!lted q11e fnese á. adquirir los de ellas.
la en esta suma ...... pero la propiedad está gmbadn de
-Oh! no cuento con ellas, protestó Turfa Teresu, su
hipotecas hasta doecientos mil franooe y las deu&lt;ias de ral, creo que podemos levantar la sesión ......... .
modo
de vivir no me agradaría ...... No, yo había pema:-alndó, se despidi6 y salió con la. seflora Maruyerno á
eecritnras, gastos jodi&lt;:iales, etc., se elevarán d. unos
do en otra cosa y 80bre eeo deseo consultar á llllted ......
quien la viada ncompnñ6 hastu el carruaje.
ochenta mil. ....... .
Yidnl 111 miraba con sorpresa y se preguntaba con inEva Spieler y Nancy aprovecharon el moment-0 para
:-;i nstede,i ee resnelven á vender, cosa que les aeollllequietad á dónde iría á. parar.
retirarse
j=las.
jamos, quedará á la sucesión una ~ama de veinte mil
La ja,•en prosiguió:
La baronesa subió á la habitación de 80 hermana d. fin
francos, á lo más ........ .
-Me
va á juzgar oated muy presuntuosa! ...... pero, en
Permftaseme indacir á los herederos á que cedan, bon- de interrt&gt;gll.rle acerca de su brueco matrimonio q11e pi•
fin,
soy
buena múPica y me conceden cierto talento como
dadosamente á so madre lo que lee corresponde, que por caba extraordinariamente au curiosidad.
yiolinista. Pues bien, hab(a pensado en utilizar ese taUna
ve1,
solo
con
liaría
Teresa
Vida!,
le
estrecbóami8lo demás, 1.,s sería insuficiente para Yi\"ir ...... Y con este
lento y en gannr mi ,'ida en Niza, dando lecciones de
moti va, lamentamos la an~encia del se!!or Barón Spieler toeamente las manos:
acompaftainiento
........ .
-Y usted. dijo, mi pobre Teresita, ¿qué será de usted
que seria .,1 único que pudiera darnos algunas luce6 res-¡Cómo!
interrumpió
el Conde, ¿daría oated leccior,es
pecto de las medidas que debieran tomarae para ll8egu- en medio de todo esto?. ..•.. Veo que han consult.ndo rt topor
las
casas?
rar el porvenir en lo que respecta á la. eeftora La Freni~ do el mundo, except.o á UBtei.
Al mismo tiempo examinaba con afectuoso imerés il la
-Quiero, replicó ella gravemente, vivir de mi_ trare y sus do~ hijas menores ......... •
bajo.........
¿No ea más bonroso que permanecer e11 la
joven
y
ae
maravillaba
de
la
rápida
traneformación
que
Eet.a alusión á su marido det!J)t'rL6 la at~nción de Eva
0&lt;aosidad y §. cai-go de los demá.,?
Spieler, que hasta ent.onces h.ab(n escachado muy dis- se habla operado en ella en un ano.
-¡Pobre bija mía! est.o es insensato! ......... PrimeraTiabín perdido eu delicadeza gracil del OOl:'k-_Mh.
• traidamentt- el discu.t110 del Sr. ;llaruveruo.
mente
á la edad de usted, no p11ede quedar sol4l, y desS11
talle
se
había
ahtrgado
y
el
hU!to
se
le
habla
desAlzó su bonita cabeza, adornada con una capotita nepaés,
no
808pecha las miserias del oficio que llllted quiere
arrollado.
gra cuyos larg08 creq&gt;onte hablan sido ya ajustados de
Sas abundantes cabellos obscuros, ant.dadoa en gruesas emprender ......... sí, usted es excelente música, extraormodo qae cayesen elegantemente hacia atrás.
guedejas, daban á su rostro más lleno una expresión me- dinaria violinistll,; pero la amable acogida que se ha be,
-En cuanto á mi parte, en eso6 veinte mil francos,
cl10 d. su talento de aficionada, se -0ambiada en dtlllcondijo, la cedo con la mejor voluntad. ..... De.searfa mucbí- nos juvenil.

""ª

�27

44
fianza cuando tratara de sacar partido de ese taleoc.o
para la ganar In \·ida ..... ,.. TendNI. usted, además, que
luchar contra una comp,,tencia sin piedad. NÍI.a estii
llena de artistas que ee disputan l!\6 leociones. La oferta
es superior·, la demanda ......... Usted no anpondr,i que
los alumnos acndirá.n en m11ss desde el principio .... ,., ..
Será. preciso e~perar largo tiempo la clientela, y entretanto, ,\cómo ykir! usted?
-Ya había reO,,xionado en todo eso, l'e8pondió ella
con toda calma: me habla dicho que si umed aprobaba
ml proyecto, ,orfa usted balltl\nte bneno para facilitarme
w ejecución .. ....... Desde luego le habría rogado que me
buscase en .·,111 Juan un cuarto, en casa de alguna.e perao1111S honradas y respetables que me eirvieran de sombra ......... Xo soy ni de"contentadizs ni animada, ocupo
poco Jugar r creo que mis hmlspedes no tendrían por
qué quejar,;i, de mí...... Además, esperaba que gracias á
las relacioneF de UEted en la arist-ocracia de Niw, podría
procurarme atgunos buenos discípulo~ para comenzar....•
Xo me forjo ilusiones ace1ca de los encantos del otlcili&gt;,
pero ya otras lo han hecho n.ntes que yo; estoy dispuesta
ú soportar muclias co~as con tal que llegue ti ganar bon•
rada y 111odefflam1&lt;nt-e mi pan. Querer es poder y me
sienLo cap:u. 111! qnerer con firmeza, sobre todo, Eri putido
contar con la ami~tad de usted.
Yidal esonchaba con admiración.
firmeza ele vohmlad, la madurez de juicío de aque•
lla niüa de diir;; y seis aílOH, tie la hac{an núo más ErimIM°l

pática.

Le oonmo,·in eneontrnr ea ella tanto bue11 sentido y
espontll.Ile.idnd, tan ,·ah,roso modo de mirar la ,,ida, juntamente con una gracia t.an ingenua y tan confiada P.ere•
nidad.
AJ mismo tiempo se sentla tra~pasado de com:pasi6°u
al pensar en la, miserables oecepciones, eu loa peligros
! que iba á lanzan;e tan impe~UOijlUllen.tll María Ten-sa.
-Y bien, preguntó ella, alzando l1aci11 él sus ojos síncaros y co111enznndu á sentiri,e í.nti.midada por s11 aílencio,
¿cuál es la opiniC,n de oated?
-JIU opinión es, repuso el conde, que tan \'alientes
intenciones mereeen examinarse detenidamente ........ .
\'oy A pensarlo eat.a noche y le prometo á usted que
ID!'-fiaua por lo. ma11an,i. lo diré francamente lo que
pienso.
Ln faz entristecida de ~arfo Teresa se iluminó y la joven iendió eu• n,nnos al amigo de su padre.
-G rncias, e;eñor \' icLt,l, esperaré á neted mu iiana ..... .
P11ro ¿no l'!l verdad, agregó con infantil entonación, que
dirá usted que Lengo raión y no me ddará lle\'ar lejos de
todo Jo que amo? ........ ,
-Yeremoe, replicó él con gra\'e ,onri~a. Hasta ruailaua, Tercaital..., ..
La atrajo hacia él y la besó paternalmente en la frente.
-Es usted mm \'aliente muchacha, murmuró, v la
quiero mucho.
•
Se ~apararon y Yidal se dirigió pensatil·o hacia el camino de San Juan.

20

EL MUNDO.
Siete días habían pasado desde an corta entrevista con
Ilonorato y Yiolet.a.
De eupouer que esta última penñst1ese en su proyecto
de ,eraneo, su llegada á loe Lentíetieos se bacín inminente.
Cada \'e7. que ,Tidal viol\'la á. su casa temblaba temien•
do encontrarse en el111 ,i sn hermano y á su cunada.
Aquella misma noche la vista de 1a fachada color de
rosa de la vi lla, despertó sus temores no momento ador•
mecidos, y le volvió al estado de angul!ti.a que enfría desde la maílana del entierro.
Franqueó el wnbral de ea casa eintieodo on estremecimiento nervioso, y nn ee tranquilizó hasta que no supo
que nadie habla ido á preguntar por él.
Sin embargo, su agitación Yol,ió, y toJÚ! fuerte, cuando
vi6 desde las ventanas de su habitación los techos de IQ.
quinta de loi; LentiRcos,
Púsose á pensar en la eventualidad de la llegada de
Violeta, en los riesgos de la lucha qae podía volver áempezar de 110 momento á otro.
El menor rumor de puos ó do voce.a que ascendiese
del fondo Jel vestíbulo sonoro, le bacfl\ estremecer y le
CBlll!a ba fiebre.
No pndo soportar largo tiempo aquella enervante
aprensión, y pw·a librarse de su ruale~iar, dt•j,í de nuev6
flU habitación y se fué á vagar al campo libro.
Atra\'tll!Ó el bosque de eabinos que borda. la ribera meridional de la penínsnla, y se dirigió haoin San Hospicio.
Caminaba sin v-er nada, pell88ndo alternativamente y
con la misma inquietud, en los aveutunldos proyectos de
la pobre J\Ia~ía Tere.'!B y en el dolor1Jso amor de Flor de
Xiza.
Le in\'adla la tristeza á medida qne pensab1 ou,in mal
ordenada eatl11a vidn, entregada ti los poore, azares.
Cuando llegó á la platn{orrua dti In torre not.6 que el

SEPTIEMBRE,

SEPTIEMBRE,

45

EL MUNDO.

1896.

1896

aspecto del cielo ae habfu. modificado brngcamente.
Bien qoe ine.~eu las seis apenas, la luz tenía ya a1p e
crepnscu hir.
Una cortina de brmnn fuliginosa se extendía hacia el
Sur, y el)lediterr:tneo l-0maba los mismos tonos plomizos;
de suerte qne en el horizonte, el mar y la nube se conlnndían por completo.
Sobre aquel fondo de una tonalidad sorda, una vela solitaria ponía ú.nicamente una mancha blanca, mientras
qne al Poniente lns mor:ta!la~ d"1 Estere! 11e destacaban
vigorosamente como masas color de tinta.
.\l Oriente, por el contrario, una luz difusa se traDHparentaba á. través de la nube, coloreaba las costas y la sá•
hana de agua con gris lechosa, permitía distinguir cla•
ramente la punta de Bordighera.
En un campo contiguo al terraplén de la 'T'orre, doa
campesin011 cavaban l\presuro.damt,nte la tierra alrededor
de las cepas torcidas de on pequeüo vil\edo.
El choque met,tlico de In~ picaa l!obre el suelo guijoeo
turbaba solamente el silencio profundo de aquel paisaje

r

..:

!

I

/

adormecido.
.\ \'eces los dos campesinos levantaban In eapalda en•
encon·adn. y entregándose á una contemplnción calnl'o~a,

1•olvfa11 los ojos hacia el mi"mo punto del ciclo.
lnstinti\'amente lru; miradas de \'icbil signiuon la miB•
mn dirección.
8obre los bosques de pinos, á mucl1a altura, centenares y centenares de estorninos se cernían, eemejant.es ,i un
enorme y 1101'--oriento enjambre de abejn.s.
Ya giraban perfectamente visible~; ya se enruergían en
la bruma y reaparecían en masas, dllt'graoándose en aegnida poco á puw.
El revoloteo eilenc.ioso.de aquelh1s ave~ d~ paso, la calma tr,!gica y la triP.teza íeroz de aquel paisaje crepueca( C011ti111uuá.]

¡_
1

r

•· .

,,&lt;;r, se repetía, es una 1·aliente joven y eerfa cruel aban•
donarla!"
C',omprendíu que temiera Ju jo\'en deHterrarse á un país
en donde todo le sería ertrai\o.
Sabia que á p~aar de sus serias cualidadeM de seiiora de
caea, la señora La .Frenit.re había de~cnidado invo•
luntariamente la educación de sus hija,¡ y que éstas no le
ha.rían mucha falta en el nue,·o 1rnme que eligiera.
Excusaba, pues, A .María Teresa, de que sintiese repug•
nancía por aquel viaje á Nne,·a York.
Pero por otra porte, le espantaba verá nquella nida
entregada á. l!Í misma en mtid io de los peligros de la eociedad de =-:ita y obligada ,i emprender, para ,ivir, un
oilcio lleno de riegos y sinsabores.
"Para arr._.glarlo todo, pensaba, serfo preciw que se ca•
e ira. Se neces..iL:nfl que un hombre honrado se enamo•
r&amp;.qe de ella y ee l•mpeilara en hacerla feliz ...... Y quedaría recompensado, porq oe )Iaría Teresa se ha puesto
encantadora. ..... ¡Qué irrisión! ·u~ doe hermanas, que no
nlen loq11e-ella, h1n encontmdo maridos, y esta adomble
1úlia se \'eftl condenada á vestir Eantoe ...... .. ¡Qué de~gtaeln!»

:!,Iuy eonmo\'ldo con la enternecedora situación de su
amignitn, &amp;int- Po11s olvidaba EUS propias preocupa-

&lt;:ionee.

F LORDE

NIZA

POR ANDRES THEURIET.

i• .~

(Trdouolda espeolabnente para. "El :Hu.ndo.")-Ilustra.olonesheobas en nuestros talleres.

\~,~j
..::;:•.t·--..r.....

Núm. 12.-Yéanee nuestros nú.meros desde el 5 de Julio de 18ll6.
1or, rn nrmonizaban con el estado da ánimo de Yldal.
n~ pronto, súbitamente Je sacó de sn érlasis contem1'1, ¡.i\·o e1frú frú de noa falda sobre él césped, i la Yez
&lt;tlll! 11 1t irlinico timbre de voz le liizo estremecer:
-1 la•ta qne encuentro á nsled l.... .... ,
\"o'.\· iÍJs~ Í' l con precipitación.
Y io ll'l:1 i.le Saiot-l'ons estaba j unro á él, ligeramente
l!oíocada.

El tinte rosado de eo.s mejill:ia y la¡igitnei6n de su pecho bajo la 1111ave tela del corpiño, traicionaban la precipitación con que había. ascendido la montaiia.
Yidal hizo un violento es.fuerzo sobre sí wismo, y pu•
do decir con voz may tranquila al parecer:
-Buenos tardea, sei'lora . .. ..: ¿C6mo supo uste:l qne me
encontrab :\ agu i?
- '.lluy eencillo ... Llegamos esta tarde á los Lentiscos y

11uestra primer visita fué para UBted. En la Fouán nos di·
jeron que l!l!laba paaeándo~e por la playa; seguí el miamo
camino, y be tenido la idea de su.bir histaSan Hospicio.,·
-¿Y Honorato?
-Lo dej ~ al laio de la vieja Thelisa, pero estad, con
nosotro antes de media hora. ........ .
Yaciló ella un momento, r agregó luego con entonnción snrcástica:

�27 SEPTIEBRE, 1896.
EL MUNDO.
46
==-=============================================================

nr
yo~? ......... Ya nunca bormrá nated, \'ida!, la huell.s de
Tranqnil!cese ueted, nue~tra conversación ti solas no
Desde las nueve de 1a mai'lana eiguienle, ~!arfa Tere~:\
será lnrga ...... Perrnftnme aprovecharla,. al menos pam aquellos btS-Os ...... Lo que sucedió aquella noche puede
esperaba en el jard!n de la Roseraie la prometida yisita.
pedirle uua brt-vto explicación ..... . ¡,Por q•Jt' partió usted suct!der otra ,·e:,;, ........ YamOP, no hay que jurar nada!
de \'ida!.
-Y yo. protestó él con energía, le prometo 6. neted que
tan precipitndameni.e d~pué.,, ..... de lo que habla pBBR·
r;mpalidecidru! por la pena y la ansiedad, sus mejillas
obMlT&lt;Í de modo de no tener que reprocharme una nueva
do er,tre nosotroe, la tarde de la P&lt;mlm!
tenían el tono mate de 103 j11zmines y ens ojOll lije--Le escribí ti. Honorato y él le l.i:ibrá mO!ltrado i. usted
falta.
-Sí, ya lo Fé! repuso elln, burlona; el srBD recur!kl, la ramente circuidos parecían dilatl\do&amp; p&lt;&gt;r la fiebre de la
la carta.
-Sí, ya sé, replicó la jo,·en nerviooamente......... Los fuga ...... Pero no He net-ed en eF.o!
el!pera.
peones qne bahía que vigilar ...... l'sted me jazga wtan.Apoyábaee de codo~ en la comiza de la terrru:a espianAl mismo tiempo le em·oJ..-ra con una mirada apasiote inteligente ¿no e~ Yt&gt;rdad? para suponer qne me ba en- nada y casi provocath·a.
do la venida de Snint-P?ns y s11s miradas inquietas eecugUlado e ·lJ pretext-0...... ::,;ada de e11ganoe, @e lo supliPara no sufrir de nuevo el atmct h·o de aquellas pupilas drii1aban unas veces el camino polvoroso y ot.ras la SU•
co: ...... Cuando usted me ha oprimido contm eu corru:óu grises imprt'g'. □ ndas de amor, &amp;ünt•Pone se puso rígido,
perdcie brillante de la uabfa.
y me ha be~ado ...... de un modo m11y di~tinto de como se irritó contra el mi~mo y prorrumpió con c{,lera:
I.ae brumas de la víspera se habían dir.iparlo y la atee lwFa ,luna cnfladn, iPra mnnifestnción de ternura ó so-No té á qué rne reeolnsré; pero le jnro :i. usted que mósfera, l!mpida de nuevo, permitía distingo ir !ns me•
lnme11te un jnPKo·!...... Un j,wgo crntl, en est.e caso, por- pondré entre nOl;útroe 1111 obstáculo tal, qne ni usted ni ¡¡ores relieves de la co~ta de San Juan.
qne pt'rd! en ,H ...... UEted e~taba convencid,¡ de que yo yo podnmoa íranq11enrluJ ........ .
)íarfa Teresa vió nna \'ela hlB11ca que Aalía del ppqaele amaba, puesto que hnbta tenido la debilidad de confeAl acabar de pronunciar eetns palabl'lll', la delgada si- flo puerto y &amp;e dirigí.1 en línea recta haciii Beaulieu.
aá~lo, yu u~ted demaQiado serio para nobauer pell~ado lueta de eu hermano surgió al borde de 111 plataforma.
Poco á pocó, la embarcación se aproximó.
en que yo interpretarla eue be80e como un comrromi-Ah! aq,ú 1!€tiln uetede!!? .,xclamó Honoratocorriendo
La joven pudo ver, al fin, al lado del pescador qn~ mn•
eo ...... ¿Por qué, entonces, h11yó usted al dín siguiente? hacia ellos, temía no llPgar á encontrarlO!! ......
niobraba, nna silueta negra, cuyo hÓlo 88pooto le latió.
.r:1 momento tf'mido habla llegado y se trataba ahora,
Se detuvo sorprendido de la animación y al mismo el corazón.
para Yidal, de en!rir aquella prueba, ein dejaree enterne- tiempo del eobresalt-0 de loij dos interlocutores, cuyaconUn cuarto de hora después, la barca atracó casi ,mfrencer.
te
de la Roseraie.
ver,.ación
acababa
de
interrumpir.
Espanbdo ante la eobr,excitaci6n de Violeta, miraba
Yidal salt-0 ligeramente sobre el muelle y franqueó con,
Por
primera
vez
sospechó
ooafueamente
que
pasaba
almaquinalmente en torno suyo y se fentfa tranquilizado
,lgil pa~o la calzada que le separaba de Je. verja.
por la presencia de loe dos campe!!inos, que cavaban, á go mieterioso y anormal, y de prouLO se sintió m,úi intiMoría Tere11a había bajado á l!ll enooentro y pronto sn•
midado
que
ellos.
un centenar de pasos de ali r.
Entre aqnf."110!! trefl personajes hubo un momento de ab- bieron ju ni.os la eitcalera que condnc/a á la telTI\ZR.
AqaellOI! hombres le pareclan una salvngnardie, una
soluto silencio, durante '11 cual se percibía claramente
Yidal también llevaba las facciones alteradBB y la pa•
especie de garantía contra las debilidadee (l&lt;)@iull!S.
el
ruido
de
los
arodos,
cayendo
á
inten'lllos
regulares
en
lidPz
pref!tllba al color de an cara nn tinte aceitunado.
Entouces respondió con ml!s seguridad:
Un
fulgor a lave,; enérgico y enternecido brillaln en•
fc]
eu1:lo
pedregoeo.
-¿Quiere usted que le hable francamente? ......... Pues
-A prop(1sito, comenzó por fin torpemente dirigiénsus ojos, en loe que se lefa la gravt!dad conmo\'ida dé un,
yoy á hacerlo ...... Sf; aquella tarde cedí á un arrebato,
doee ,l su hermano, Violeta t2 habrá dicho que almorzahombre que está resuelto 6. 11n acto decillivo ein di~imuá nn impuleo de locura, de que pido humilaemente per•
remos
mañana
en
tu
cash?
......
larse lae eerias responeabiliclades q11e tal acto entrall.a.
dón ...... En mi calidad de bomure, debiera habfrme doSe
detuvo
de
nuevo,
adivinando
en
la
cara
sorprendi-Gracias por haber venido tan pronto! dijo liaría Te•
mi1111do y no cometer un acto ofeneiYo para mi herma•
resa tendiéndole la mano.
no .••... y para usted ...... Cuando tuve conciencia de mi da de Yldal. que no sabía una palabro de aquel proyecto.
-~o, dijo brevemente la sef\orade Saint-Pons, he queGuardó él en la euya durante todo el ascenso aquella.
culpa, el mal estaba hecho, pero dependía de m! el no
rido
dejarte
el
placer
de
BDonciarle
á
tu
hermano
esta
manecita
que temblaba y no la soltó sino hasta qne esagregar nutvae falt88 á la primera ...... ,.. por esta razón
tuvieron
bajo
hll! palmas de la terraza.
sorpresa.
hu!.
-!fo
te
moleat,ee
en
lo
JllWI
mínimo,
agregó
Ilonorato,
Ent6ncea
reclittó
la eapalda en el muro, á pesar de In
Una irónica sonrisa crispó loa labios d., la jo,·en.
instancias u.e la joven que le indicaba un lugar en el ban·
-Entonces, exclamó, usted se imsginaba que una vez no senimos ni exigentes ni descont.entadizo~ ...... Par lo
aquí ceearia todo peligro, y que, deepués de dicir me,, ru.l- demá@, yo mismo he dispuesto el 111.,mrl con Thelisn ....... . co rústico en e 1 que se hnbla sentado.
- . •o, dijo, le doy á neted IBR gracias, prefiero perma·
Pnrante elite tiempo, Vida! se habla repuesto, y sin
1'ª• todo había acabado'? •. ,...... Yidal, ¿me ama usted?
necer
en pitl ........ .
mirar
á
\~ioleta.,
re8pondió:
Ella se apróximaba á él con las manoa tendidas
Se
detuvo
un momento para recogerse, y continn6 luego~
-YP
encantará
ser
el
antltri()n,
con
tal
de
que
se
muesUn geeto de su cnf\ado la detuY&lt;&gt;.
-Querida
nilla, he pensado m11cho en usted desde ayer
tren
ustedes
indulgentes
......
Pero
no
\'ayan
1ll!tedes
á
la
Con nn brusco mo,·imiento de cabeza le sef!alaba , los
y,
mucho
he
reflexionado en el proyecto de que me
Fohnán
antes
de
las
las
doce,
porque
tengo
necesidad
de
doe trabajadores que habían int.el'1'tlmpido su trabajo, y
irá
la
Roseraie,
en
la
matlana
y
me
será
impo;iible
YOI·
habló.""""
apoyados en au barreta miraban curiosamenre.
-Usted lo desaprueba, interrumpió ella; lo adivino en.
vf."r temprano ......... .
-Seré sincero hast.a el fin, replicó él; sí, amo ti ruted! .. ,
Tomaron lo~ tres el camino de los Lentiscos y no cam ·
SU Bspt'Ct.o.
8i hubiera yo podido saber hace un afio lo que nsted pen-So lo c~11snro; revela un corazón altivo y una alma
saba y lo que usted "alfa, hubiera eido el primero en biaron en el trayecto más que alguna~ p~labras insignivalerosa;
pero sí me parece tan laudable y conmovedor,
ficantes.
ofrecerle el compartir mi vida, y creo que bubiésemoe
peraisto t'll creerlo poco práctico, máe bien peligroso, y
Cuando llE-garon ,t la verja, Honorato quiso detener á
vivido felices junto!! ......... He sido un ciego, y ahora que
su hermano 6. comer, pero este se defendió con vh•acidal:
no puedo aconsejarle á 1ll!ted que lo siga.
he abierto loa ojoe, es demasiado tarde.
Mar/a Tllreea bajaba la cabe~ y 8118 laoioe temblaban
-Xo, le dijo, tengo que trabajar esta noche...... Tl1 &gt;m·
Sacudió ella la cabeza, recorrió con mirada e.u,ltada
bes,
además,
que
la
eeñora
Oastelar
y
yo
no
simpatÍY.ll•
como
los dtl alguien que va á llorar.
el mar brumoso, el cit,lo negro y los pájaros atorbellina-Xose
de8coneuele t11ted, Te1esita, oontinúó Vid.al
moe
mucho
y
nos
molestaríamos
mutuamente.
dos, y murmuró en seguida:
-VamOR, Palvoje, no insistiré! dijollonorato empujan- con tono más tierno. Si mi alooto se opomi , que fomen-Dewuiado tarde! ......... ¿Por q11é? ......... Usted sabe
te yo e11s ilnsiones, quiero sin embargo, intentarlo todo.
qne le amo y oonfieea que me ama ......... El amor ea una do la verja.
Ant.ea
de
seguirle,
Viole~
tendió
la
mano
á
stl
coila•
para que no !IS vea. usted obligada , expatriarse
dicha dem&amp;11iado rara, para que no ee goce de ellaá pesar
A Izó ella hacia él sus oj08 pref\adoe de lágrimas y le•
de todo ...... Cuando se ama, Yidal, no ex.ieten obetiicull)8 do diciéndole con acento de reto:
dirigió una interogaoión árida y muda.
-Hasta mailanal
imuperables...... Como dicen los ingletee: •En donde hay
-HBl!ta mailana, repuso i,l con t,ono flr01e, como para
-Hay un medio de B!!egumr su indeper.dencia y 811
voluntad, ali{ está el camino.
bieneH1ar
material, sin condenarla al destierro.
significarle
que
aceptaba
el
desafío.
-Ohl exclamó Yidal con repulsión ••
-Oh ¡dígamelo nsted! gritó ella juntando las manos ....
Y se separaron.
L:i mir6 ee,·emmente y prosigoi6 con anargw-a:
\~Ida! con~inu/i pBBeándose solo h11Sta la caída del cre- ¿cuál señor Vida!?
-Ea posible que se ,azone a,f en la sociedad en donde
púsculo.
ptu11) usted el invierno; pero en la nuestra ...... e.o la mía,
-CB1'anne ...... aqní.
::,;o entró á In Fohuán sino hasl.a que habla cerr.1~0 la
no tenemos lns llli&amp;mae indulgenciB.l!. Honorato es mi
Movió ella la cabeza desalentada y asomó su semblanhermano; ~i le e11gB.11áee tan odioeamente, me deiopre- noche, ceuó rapi,fam,mte, y deeprréa de dar instrucciote una sonrisa incrédula.
nes para el alwuerzo del dla siguientf.", se retiró á su liaciaríK 11 m! mismo, y el despn.«:io mataría al amor.
-¡Ayl murmuro, su proyecto me parece at\n menos·
bit.acilm.
0 Q11ién habla Je engaií:1r ni de mentir? reepondió ella
realizable que el mío., .... Pobre como aoy, las gent.ee que
Durante largot.iempo, 'l'helisa, que dormía en .,¡ riso p11dieran agradarme no me querdan ...... y en cuanto haalth·ument.e. Yo no tengo, lo mism• que usted, el menor
dt'flt'O Je degradarnoH de esa füerte ...... Pero, agregó en uajo, cerca de la cocina, oyó sobro su cabeza los p:1,0:1 dti cer un matrimonio semejante al de mis bermalllll!, jamtl!!!'
en rnz m:ts baja, hay otroa medios....... llay la fuga. .... . eu amo que se agita golpeando el piso de la pieza.
-l'sied me conoce bastante para estar conYencida de
Era la marcha de un hombre que necesita morir pan:L qne yo no le aconsejaría dar BU mano sin su corazón ..... _
hay ...... el dinero ........ .
-~o por eso ddatla mi hermn.no de ser traicionado y ¡¡eguir In sucesión precipiw.da de sus pensamiento~.
No, no ee trata de un vividor, gastado como el barón
.A. intervalos ae detenía, como si ee le hubiesi, inter- Spieler. ni de nn viejo coruo el príncipe Nirat'oo..... El
aLrozmeme infelii&lt;, ......... ·o, eso jamás!
l.n misma amarga ronri,m reapareció en los labios de pue11to ali,ina ebjeción; luego \'()lr(a á su l0J1to é i~rro&amp;rido qoc le propongo á usted ....... ..
flor de Niza, y wirando_:i an cuñado ñjamente eu los mimwle pru;eo
-Que usted me propone! ......exclamó ella estupefacta..
Dru-ú aquello hasta cerca de media noche.
ojos, replicó eu tono de deealfo:
-SI.. .... el marido en cues~ión, sin ser un jov8JI, aún
P&lt;1r último la marcha se hizo más lenta; ce,ió del todo
no llega á loe cuare11t3 a.ilos ........ .
-No pronuncie ueted esa palabra •¡jlllllás?. y no esté
-¡Ah! ........ .
tan seguro de ei mismo ........ . ..\ EU regreso de Florencia y prom,o meinó un profundo ei!encio en la vieja morada
Fijaba\ ella en él sus grnndes ojos puros, en donde e&amp;huuiera n t-ed pénSlldo, que uua noch., me es~arfa de la Fol11w1.
n{a nna creciente .orprt:.sa mezclada de inquietud.
entre eue bra~s y que wb labios 1:e a;ioy~ en b bU•

27

SEPTIEMBRE,

1896.

ELMUNDO.

47

Nueva angustia se a-pod~ró de él, nl pensar que Re haque permanecer en la Fou:1n hoy hasta acabar el dfa; pe-bía
hecho responsable de la íelicidad de aquella ni.lla.
apasionadamente amado, tiene el corazón bastante ar- ro mañana "endré á pasar con usted la tarde ...... Maflana,
•El
pasado ha pasado, 68 rlijo, ahora se Lrrta de no desditnte para mostrarle§. W!ted un grande afecto Y, para Teresita, y todoe loa demás días ...... Pero hoy mi herma·
mayar. Bastante es ya haber turbado h existencia de
no
y
mi
cnf\ada
almuetza.n
en
caso
y
tengo
que
hablar
ganar el suyo.
Flor de Niza y de tu hermano, para que tu cob:uJía haga
largamente con ellos ...... Escúseme usted!
Yidal había pronunciado estas últiml\8 palabras con
-Ea usted verdaderamente demasiado bueno en excu- una tercera víctima inocente ......... •
más animación.
La barca continuaba vagando 'hasta que al fin !ué á atra.-\ medida que hablaba, la fisonomía de María Teresa. earee ..... . Yo no ·qaiem quitarle de su tiempo, mtls que
car
al pie del muelle de San Juan.
las horas en que no esté ocupado ......... Además, estoy
0e i]uminabn y el rubor le n,¡cendia á la.~ mejillas.
,,altó
\'ida! á tierra y marcb6 á. paso resudto hacia la
-Su fortuna no es coneiderable ...... á lo más para una tan contenta, que yo misma tttngv neceeid3.d, "ntes de
verja
de
la Fouán .
verle
otra
vez,
de
habituarme
á
mi
dicha
.........
Voy
á
pa,nodeata con.modidad; pero sabe cuán sencillos son loe
Cllllndo hubo ascendido la calzada de limoneros Y In
sar
el
resto
del
d!a
preguntándome
si
soy
yo,
l\Iarfa
Te·
,:uat.oe de asted, lo vnleroea que es y está persuadido de
escalera de In terraza, descubrió bajo loa oli ,us á Hono-1.ne á pePar de sus eRcasas rentas, podrá asegurarle una resa, quien ha sidoescogidaporelcondedeSaint---Pons! .. •
rato ,, á eu mujer.
txistencia apacible y leriz ...... Agregaré que es de buena 'Bien puedo confeenrlo ahora, hace nf!oa que amaba á
Co~o el tiempo estaba tibio, Theliea b.abfa dispuesto
familia que -pBSa por espirito serio y hombre cortée ...... usted en secreto. ~o se lo descubría á nadie, porque t~la
mel!a luera, e ,t.re los 1hbole•, cuyas bojas movedizas
-Dice 11Bted, se atrevió ella ú murmnrar, muy coruno• nia muchísimo miedo de que me tratasen dl'I loca y de or•
hacían !101,er manchas de oro sorbe el blanco rnnntel.
gullosa ......... Me parecía nsred ton lejos de mí, tan fuera
Jida, qne vive aqul'!
Violeta, para oolmar eu inquietud nervio~a y ocultar EU
-Espere usted ...... .Antes de dt'l!ignarlo más claramen• de mi alcance, á la altura de las estrellas! A.hora la es•
turbación,
ayudaba á la ~irviente ñ poner la mesa.
te. debo manifestar que él no intenta absolutamente pen- trella baja hlll'ta mí y me siento deslumbrada ........ .
Cuando ae acercó Saint-Pon!, le tendió silenciosamen•
Yidal
escn.::haba,
ent.ernecido,
las
cándidas
efusiones
ear en la determinación de ust-ed y que cuando lo conozte una mano helada.
c~, si experimenta la menor vacilación, de~ea que ningin de aquel corazón amante y ee reprochaba no ser bastan- Ya lo ves, dijo Honorato, estamos instalados como
te
dÍl(tlo
de
aquel
afecto
tan
puro.
tr,mor de apenarle, ninguna consideración de convenienen
nueetra cnl!ll ......... Te esperábamos con impaciencia
-Teree.ita la dijo sonriendo ó inclinando bacf• ella la
~ias influya para nada en la voluntad de n.eted.
porque nos morimos de hambre!
cabeza,
no
me
pon¡ra
Ullted
demasiado
altv,
110 sea que la
-¿Su nombre? ualbuce6 ella tu:rbaC:a.
Pusiéronse tt la mesa, pero á pesar de la afirmación del
decepción sea grande ......... Veame usted tal cual eoy:
-¿No loadivinaueted?
hermano menor, ningrino de elloa parecía con apetito f!
un
fiel
amigo
de
en
padre,
deseoso
de
amarla
y
de
baeer-Pero ......... sei'lor Vida!, yo 110 sé .....• yo creo ..... .
hiciE"ron poco honor al almuerzo de The.lisa.
-Querida niila, el marido que le propongo á usted...... la leliz ...... Hasta mañana, querida niftnl
Ilonorato mismo no comía sino á medill!i Y parecía
Saltó la barca, que se deslizó lentamente á lo largo de la
,,y yo!
atormentado
por nna preocupación penosa.
bahía.
-Usted, eei\or de Saint-Ponsl
\'ida! nd l'irti6 eu fisonomía entristecida y por primera
Moría
Teresa
permanecía
en
pie
y
seguía
con
los
ojos
El lindo rostro de Ma.r!a Teresa se había iluminado, le
vez le 1-ino 11, la mente, qne la extraiia manera de ser de
orillaban los ojos, juntaba las manos, como en éxta- la embarcación que saltaba á ;os choques de las olas.
'Violeta
hubiera podido despertar una sospecha en el alYidnl agitó el sombrero; bru~camente la joven llevánfie ........ .
ma
inquieta
de sn hermano.
-Yo, respondió el conde ruborizándose á su vez ...... dose la mano á lo~ labios le envi6 nn belio, y Jnego aver.Aquel pensamiento lo alarmó y le afirmó más en !U ingonzada
de
aquella
demostración
demasiada
vi1·a,
huyó
¡e, que tengo la ambición un poco presuntuosa de llegar
tención de poner prontamente térrniuo á esa situación
J ser el compaf\ero de su vida...... Quisiera ser para ns- hacía el camino y desapareció bajo el p6rticr, de la terraza.
cada vez mil.e peligrOFa y eqnl\•oca.
De
codos
á
la
orilla
de
la
barca,
&amp;\int-Ponsmimbacon
t..,cl nn guía y al mismo tieml)O un 1&gt;migo sbnegado y seEn torno de aquella mesa abundantemente servida, en
guro ...... A.hora, U'Bted eabe nueetrae condicionee...... No pesar ensancharse la ce.padeagua azul que le separaba de
medio
del campo bañado de sol, bajo aquello~ árboles, tí
.:onsulte más que á sn corazón y dígame ei á pesar de loa la Roseraie .
través de los cnnles se contemplaban pednzos de masa
CoUBultó
s11
reloj
y
vió
que
eran
más
de
las
once.
1·einte afiOH que tengo más que usted, mi -proposición no
Tres cuartos de hora faltaban solamente para que llega- azul, una frialdad ineólita paralizalia la expB11ci6n de los
la asusta!
tres comensalee, tan unidos deordinario y tan familiarEst.aba ella tan confundida, tan emocionada, que la era se á !-lanJuan y se encontrase con eue huéspedea.
mente
comunicativos.
Habla salido por la mañana valientemente re1uelto á
impo!!ible articular nna palabra ........ .
La
conversación
se arrastraba entre lángoidns banali•
Yidal, de eapaldas contra el muro, !a contemplaba con elevar entre Violeta y él aquella infranqueable barrera
dadee.
de
que
le
había
hablado
la
víspeTa.
cxi,reai6n de melancólica ternura.
A peaar de su~ esínerzos por parecer alegres y jovial~P,
Acababa de ejecutar la primera parte de su tarea, pero
-Vacila nsted? murmuró.
los tres parecían hablar, no para cambiar sus peneamien•
-Oh! no, setlor Vidal! exclamó ella. Me siento tanor- presentía que le [altaba la más e!!Cabrosa.
tos, sino únicamente para disimuln.r sus íntiruas preoc:i•
Su compromiso con Turía Teresn quedaba cerrado.
gnllosa...... tan leliz, que el gozo me corta la palabra ..... .
paciones.
Tenla
conciencia
de
baberae
portado
como
hombre
.\hl si mi pobre padre estuviera aún cou noaotrosl
Da vez en cnan:lo, Violeta, chwnnd.:&gt; nna mirada anhonrado.
Le teadi6 las manos y él la tom6 dulcemente en sus
siosa
en el roet.ro de Yidal, tratab\ de adivinar 188 reso•
l',e
eentla
capáz
de
dar
á
la
hija
de
Ricardo
la
felicidad
brazos y la besó en la [rente.
-Mi querida Tereeita, elijo gravemente, trataré de que y el afecto que mPrecfa; pero ahora era preciso anunciar h1cionee que hubiera tomnclo y la natural~za tle aquel
su resolución irrevocable á Flor deNiza, y preciso tam- obst:lcnln qne intentaba elevar entre ambo~.
110 se arrepienta uated jamás de su determ:nación ........ ..
Destle la noche de la víspera, la a1ue1111z:\ de Saint• Pone
Quiere usted que vayamos ti dar parte il la Sefiora La Fre- bién hacerlo en presencia de Honorato.
no le salía del cuerpo, y 11 fuerza de rdlexionar había
Penosa y delicada era la empresa.
ni,•re? ...... Ser/a d,i desear qne nos viese caaados antes de
La notillcaci6n debla formuJar,¡e de tal modoqne el ma- acaba lo por perdnodirse de que el ob,t,lculo en cuP..sti6n
partir para ~neva York.
debía eer algún l~jano vinje, tal vez sencillamente uno
La olreció el brru:o, y loe doe lentamente, bajo las enra- rido no advirtieae nada, y sin embargo era necesario que
brusca vuelta á Florencia ó á Yenecia.
fuese
b88tant.e
categórica
para
quitar
toda
ilusión
,
la
mBdas cargadas de rO!II!, se dirigieron al salón á donde
Recordaba la teor[a del conde sobre la necesidad de la
i.nfeliz
Violeta.
JaSeiiora LaFrenicre, prevenida de la visita matilna\ de
fllga,
único remedio eficaz en aquel caso.
A
la
idea
del
golpe
que
iba!
darla,
Vidnl
experirnflnSaint-Pone, se apresuró á bajar.
Mientras más ahondaba en esa dirección, más Yeroeímil
La viuda, tranquilizada reepecto á la suerte de Nancy, taba un sentimi0J1todeoonmiseraciún y una penetrante
le parec!a t~l hipóte~ie.
y estimnlada por la perspectiva de su próxima vuelta á triswza.
Con la impetuosidad que daba ella á todas en~ dl'ter·
Reflexionaba
con
el
corazón
oprimido
en
la
injusta
in·
América, babia recobrado ya su actividad y humor bamino.cione@,
inmerlialamcnte imaginó burlar loR c.llculo~
felicidad
que
se
abate
sobre
ciertal\
vidll8
humanB!I.
bitnal.
de su cuñado, tornando la delantera é inculcánclule á. HoSi un Bl1o ant.es hubiese él BBbido conocer mejor á la
Tan luE'gO como Vida! le bobo dicho que deseaba canorato la idea de p:isar la prinmvern y eJ verar.o viasarae con María Teresa, que ésta coneent!a en ello y que eeilorito Cal!tellor, si ee hubiese mostrnd'l menos alti. vo,
jando.
no eepera ban máe que la autorización materna, la eefto· menos egoístamente ciego , cuanto pasnba á su rededor,
De este modo pasarla el golpe y ee procurarla In oporra La 1,'reni.lre Ealto al cuello del conde y le beeó las \'ioleia habría recibido la prnpoeición de matrimonio
tnnid11d
de encontrar á Yictal en Italia 6 en Clllllquiern
dirigida
aquella
mrulana
á
)lnrla
Ten,¡a.
dos mejillas.
Hnbiérru&gt;e ,mprimido entonces toda una fatal serie de otra parte.
-Ah! exclamó, gracina, mi querido i::iaint-PoUB! ..... .
~Ii hija eerá ciertamente ietz con usted y ratifico con ale- faltlll' y clt: dolores en germen.
Este último no Jlúdía naturalmente ocnltarle á eu her•
Honorato habría sufrido al principio, pero poco , po- mano el lugar donde se instalaro, y costase lo q11ecostnse,
gria en compromiso ......... A !abado Dios sea! exclamó con
sencilla explo~ión de ego/smo anglo-americano, en m11dio co se hubiese couformado.
ya ha.llar/a ella el medio de reunlrsele.
Violeta no hubiera ,-iet.o fu juyenlnd irremedillble.J.e mi duelo, me dagmndee consuelos! _.\hora qne~ancy
.A.ventura llena de rieegos era esta y llena de alJlrosas
y MaTfa TereH están eetablecidoe, poilié p-0r fin gozar mente destruidA por una facesi6n de desencantos, ni su complicaciones; pero Violeta había llegado á on grado de
y ida hubiera sido tan cruelmente trnnc11da.
&lt;le un reposo bien merecido! ....... ..
eobreexcitaci6u en que nada le parecía imposible.
¿Y él, Vidal, habr/a sido m,ls felii:? ........ .
Quedó com·enido que los dos matrimonios se celebra811 pasión, irritada por lo~ obstáculos que encontrab~.
¿Hubiera sabido mantenerse á la altura ele aquella pa· la bacía perder el st&gt;ntido de la realidad.
rían lo más pronto posib:e, á .fin de q-:?e la b11eDa sefiora
sión que babia sabido inspirar y q11e más tarde debía e!!l)lldieee en seguida partir para Nueva York.
Cuando, después de haber ser\•ido el caf~, ThelÍ.Sl\ qe
Se despidió Juego Vida!, y Marfll Teresa le acompafió 11lllnr tan tempe;;toosamente? ........ .
hubo retirado á la cocina, \'ioleta alzó bruscawenk, Id
~Yo! siempre yo! ee dijo con irritación; ¿no coUBeguir~ cabeza peneativa y con las narices dilatadas &amp;.Spiró ilvi•
basta el dique en donde la embarcación eetaba amanad:i.
.Antes de atravesar el camino, los dos novios se bab{An llegar ti desprenderme un momento de esta egoísta preo- &lt;lamente el aire freeco de la hriea del mar.
dado su primer bt!!o baj;, el pórtico del jardín, y In joven cupación? ......... •
un momento ~uvo los ojos fijos en nn ag11jero ht&gt;cho
apoyando la cabeza en el hombro del conde le había dicho:
u pensamiento se YOIYió hacia aquella dulce, amante eu el follaje, por el cu:il se descubr!a on rincón de la ba-Noe veremos pronto, ¡,no ee verdad?
y aincern 'lllarfn Teresa, que depositaba en él toda mconhía, y á lo lejos el penacho humeante de un yate !)lle
-Lo más pronto que puedn ...... ProbablemeDte tendré fiann.
partía á todo 1·apor hacia Italia.
-Le digo á usted, p1·osigaió, que sin que pretenda ser

�48
- ¿S::ibes t-n qué pienso? dijo dirigit-ndo:;e á Hononúo;
pieneo en que á mi edad no he ei;i;ado mde allá de Oannf!l:!
ó de 1.font,e Cario, y me vienen deseos de ver pnfses desconocid . Esta ee la estación en qae todo el mundo se
\'ll. Niza se pone in•oportnble. ••...· ¿Por qué no hemo"
d,: bacn nosotros como Los demás y pasarnos el verano
, ·iajan&lt;lo'•.••..
-¿Hé'.' exclam6 llonorato, cuyos guei.-Os eas1;&gt;.ros se re, Piaron á t!•"tll propo!!ici6n de vida nómada...•.• ¿D · d6nüc k viene, qnerlda, tnn repentin.amenu.1 e~e deseo de
Yiajar?
-~o lo et&lt;, repuso ehn con su enigmática sonrien; ein
duda del deseo que hay en no~otros: de romper la monotonía de In vida ordinaria, de ver coea.g aun no ,·ietas y
ex);K!rimentar aens:asiones nue...-ns y nue\·na emociones.
-Es singular; :l mf jamtb me han acudido e~oe deseoe...... l&gt;ormir en camas de posada!&gt;, comer en mesa
redonda, rodar en ÍL•rrocarril, son placer~ que no he
apreciado nunca .....• )le parecen intinitnmente más mon(,tonoe que la existencia c6rnoda que llevamoe aquí.. ....
¿, ·o crees tú lo mismo, Yidal'/
El conde miró i1 eu cullsda y a11 ¡¡orprendió e-·traol'Cl,nariamente ante la expresión singnlar de mi fJPonomfa.
.Aquel repentino capricho de ,·iaj!lr le puso en gunrdia,
y con intuitiva pen&gt;picncia Ley{. clarament.é en vi pensa•
mieut.o de Vio!eta.
aldivin6 que creía haber encontrado nn prettlxto para
Fegnido, en caso de que él se dccidit~e á huir, y al motJ1ento resolvió alenULrln en s\l~ proyectoli de excursión
leja.na.
-1 lh! yo, re pondió á Honorato, tengo ideas que ya
tú c;,noc~ ...... Soy :imante de yiajes y correría por
montaiius y por valles...... Xo puedo, pues, sino aprobar
d d1:seu dt! m mujer...... Xo hay que ser demn!iindo
egofeta, querido hermano. I'il".nsa en que durante todo
ese i1l\"i1:mo, Yioleta se ha habituado á nna vida activa.
l'oesto qui! por agradarte hn. renunciado ,t las disLraccioll(,B ruido a.s y , eus gost.oll Rocialee, ha lll'gndo tu Yez
nhorn de ncriflcarla algunos de tn,; hábitos domé8ticoo....
Rs deber tuyo eutwi:i;ar laa trnnsacciones y agregaré que
un cambio de régimen no podría dejar de ser muy pro,·echoso á loe dos ......
-¿Lo ctePs asf!
F:atoy H-guro de ello...... ,\.dviertt&gt;, ad~mrui, que u11a
aasenci:i nn poco prolongada permitirá romper radical•
mente ,. sin deacortcafo con esa soci1:1do.d coamopolito
&lt;1ue Yi~ll'ta no puede frecuentar ya.
-Es verdad, :repuso Ilonorato ponMndoee pensatÍY0.
-"Ninguno de 11s\ede11 conoc.e la Italia ...... ¿Por qué no
6e aprovechan de la primave111 para ,·i@itar flor1'ncia y
Yenecia?...... ::\Iarchnrfan 111 Tirol durant · el vernno y en
la hLcirm 1nala irían á invernar en Corló 6 en l'nlcrwo.
~ ¡Hum! murmuró Jlonorato espantado; eer&gt;in nmcba&amp;
ciudades y nos q11it.arán demasiado tiempo...... Siu emLargo, lrui razones que me dat. son . serins, y como dices,
es precieo 110 ser egoftrto...... ·¡ Violeta persiste, pul'I!, en
ene idelll! .••..•
-Segur.unent.e! exclamó ella con Jo;¡ ojos ext.r11ordinariamente brílluntea; Florencia, Yenecia, el 'Iirol, Palernio; es demasiado her111060 mi proyecto, para que renuncie á él. ..... Segnire111oe ea it..inera~io, Yidal, ¡,ero con
una condición ..... .
-;.Cuál? pregw1t-0 el conde con el corazón repenünaU1ente oprimido.
Ju.tgaba que el momento terrible se acercab!l, el inetanttl en qu~ había que asestar el golpe, y,¡ pesar de sua
rl!!'oluciout!S, se sentía. dominado por tierno movimiento
de piedad.
-Que usted nos 11cowpafie, dijo Flor de Nfaa. O~ted
conoce tau bien todos loa país~, qul' nos ea del todo indi.pensaWc......
Al escuchar estll propoeici6n, Honorato vol\'i•~ á po•
nerse inquieto.
'ua ojos hóroedos miraban altemat.hnmente á su mujer y á •u hermano con doloro mirada.
Una multitud de peuow aoapech118 cruzaban por su
cerebro con fulgurante rapide:i:, ,q ue súbitamente Bll había
llenado de sombro.
Pensaba:
•¿Será capaz de aceptar? y si 11Cepta ¿lo hace 1ínica.mente, causa del interés que me tiene? ¿."o experi•
wentn más bien, t!. su Yez, el peligrOBO encanto de Yiolet-a, como lo experiroento yo miemo? En las nat11rnlezas
emá noblee hay lugar p.'lra I tentación y la debilidad?

EL MUNDO.
El noto peca eiet.e veces ni día, y la estreche. intimidad
q11e ee la establecido entre mi mujer y Yidal h:i podido
hncer nacer un seniimiento rnú!! vivo qne lll ee11cill11 y
bonestn amimd. D ~pn(,,; de haber !'llirido la htdiferen•
cia de Yioleta ¿estaré expuesto ti ~ufrir-y curu1to mát.
cruelmentel-la t-rnici6n de mi propio hermano? ...... •
--Oye , \'id.al: bo.lbuceó temeros.1roente, ¿cree. quepo•
drá,, acornpa.na.rnos?
-Lo de!!(laria con toda el almo, pero me es imp!)!Oible.
-¿Impo~ibie?...... prorruinpi6 la joven, ¿por qué?..... .
¿.·o ea uat.ed libre?
-:-;o, no lo eoy desde estn mai1ana......... ;\fo ,·ay 1t
cnsar.
•
-¡Vsted.l dijo ella enfocada.
Y lo miraba iucn-dulamente, eeperando a11n que se
trataría de una iiimple bromn.
Pero .e11s ojos encontraron la mirad.a entriel-ecida y firme de \'id.al, y adivinó que era aquella una resoluci6n
impl:u:ab~e.
Entoncei; un desvanecimiento se apoderó de olla; lo.
parecía que eu cornzon .s e rompía, crey6 que iba á morir
bajo aquel golpe tan brutalmente ns88tado, y cel"l'Ó loa
ojOI!, bendiciendo aquella muerte que la libertaba de tan
bumillant~ y bárbara tortura ......
Ayl ee engafiabll: el dolor no mata tan pronto.
La horrible herida la exponía sólo á descubrir eu de•
bilidad á loe ojos de en verdugo.
Xo quiso darle este espec~úculo.
~u orgullo la bi1.o recobmrse, y trn!' un violento esflterzo panl no desfallec('r, apoyó pe~adam1mte los codos en
la mesa y ocultó en sus manos la parte inferior du 11u
rosLro.
-Te ,·ae á casar túl exclamó á ea vez Honorato desconcertado; ¿y co,1 qni6n t.&amp; CM~'!
-Con :María Teresn La Frcnii:re...... Somoa prometi•
dos desde eatn maflann, ó iba ti dar á ustedes la noticia
en el momento en que eurgi6 la cuestión del futuro viaje
que proyectan.

27

SEPTIIDfBRE,

1896.

4

ÜCTOilRE,

J )1(1,

EL MUNDO.

49

-Xo ncab~ mi P.orpresa, repetía Honorato; tú, nn f \il
terón empedernirlo!
- - i, Y", 116r106 Yicfal ...... He reflexionado inncho y
be roconocido que hacía mal en permanecer i!Olt-cro......
l:"n c:Jlibe-, agregó con energía ~ignificativa, es nn ~.~,
inútil, f,1nest-0 a1 e! mismo y á los dem4s; lo he alherl.idu
desde hace alg1ín tiempo -, he reaulelto acabar con e,.1
vid. de egoista...... En su tef;tamento, Ricardo L'l Frc·•
ni.-re me habfn recomendado ú su ,·inda y 4 eu~ hij11~.
Ew e'ltá casada, ,:ano~ e prometida del Príncipe Nira •co, y la •eñora La rrenicre pieusa pa.rtir pronto p, rn
Nue,·a York...... María TereF.11 illa ri qnedáree ~ola 4 lt1
die.z y eis años ...•. Me b&lt;: dicho q11e no poclín ~l'r para
ella UD apoyo p,:isiule, si no era haciéndola rni e"po,a.
Y.o. he oírecido casarme con !.!lln, .\[arfa Tere1,a 1111 cousentido, y nos casaremos notes de un mes, sin ruido, m uy
eenci !lamente.
- ~li querido hermano. e-xclamú Uoaorato, yn ~ereur, ;
tienes un valiente corazón y haii obrado COlllO Yerdadero
Saintrl'une...... ¡Déjame qlle te abrace!
Y se arrojú en brazo, dl' t&lt;U hl'rmnno mayor.
Flor de .Niza e• había. pue~Lo en pie, eapantbl!alllent"
pálida.
-¡Todn mis felicitaciones! mnrmnr6 entre CMentcs.
Perfectamente hecho!
Con geiato nen·io~o consultó su lindo relojito, prend ido
á eu co1·,iilo.
-La~ dos yal ...... He prometido á mi madre acom1iaílarla y DO puedo hacerla esperar... ,.. Di,péuseme......
liasLn luego!
La jl")VE"n ~e nlc&gt;jú precipiu\dnmeute y la rieron entrar en
la calzada de limoneros.
Ronornto la miraba huír y movía In cabeza.
-Perdona su braaca :,ialida, le dijo 1\ Yidsl, l'l!iá mny
nerl'ioFa de~de hnce Yarios di,ui .........
con pena CJllú
vuelve '1 ea caprichoso humor de antes ......
Saint-l'om permanecía ellencioso.

,·eo

( ~11cluirá.)

FLOR DE NIZ.A
POR A N DRES THEURIET.
(Tnulu.olda e!o'peciabucnte 1nu ·a "El lU u ndo
). úUL

T enía conciencia de la desol adcra agonía que causalr.l ti
aquella desdichada mujer.
SenLínso ,u1gn0tind11mc11te conmol"ido en eu corazón ,.

en t-odo su ecr.

.

•-\quella adorable criat~tn á quien acab.'lbn de herir

•

•·&gt;-nn ..-•~ c1one
Lic~

h

1

e c1.aE1cnnu.ci:;t1.·o s t nUcrc.-.

1;,,-Yé!inse nuestros n11meroa dej,de el 5 cll' Julio de ISOO.

mor La !mente, le lrnbfo dado su priml'ro y ferviente auior.
El t a1ubien ln hnbfa amado, un mom,mto, cu !ndo la
tuvo c onmo,·icla y temblorosa en sus brnzoe.
~ientras elln se alejaba desfallecida, él sentía despertar.e de~ ternura y seg11ía con los ojos llenos ae pie-

dad y de pena la fag:i de&gt; Y ioleln entre bs lim.o:1eros
Hubiera querido corre1 tras ella; oprimirla coutra su

pecho, enjugar con fraterno.le~ bc~os las ldgri mas que q u~
mabau sus mt'jillas ......
Pero un deber impl'rio~o le tenía cla,·ado en su sitio.

�EL .MU.NW.

60

4

ÜCTUBRB,

l~~-

Pero no obstante qae temía 131! emociones p e ~ de
bierta de eepu mn blanca. y ahond&amp;reé luego en profundos • la deepedida, no pudo rehuir la obligacién de acampanar
Se babia jll!'alo no desf.1.1\ecH 'I ee sen~ía conl eoado
y blancos torbellinc,e.
á 80 heri:o11no y á eu cuñada á \a estacibo, y fa~ á reunfrá practicar hast.'\ el fin su cruel ope~i~n.
.
Pensó que no tendría más que arroja":e al vac(o pa~a e~les á los Lenfücos después dol almuerzo.
--¿Sabes dtl qué tengo miedo? contm110 Honora to, de desaparecer p!11'11 tiempre bajo las olas agitadas y dorn:11r
Por lo demás, la señora CasM!l.lar debía acompañnr
qne se canee de11u bondad y vuelva á la\! and.ida!! el pr6-- con eterno eueflo sobre un lecho de arena Y de algas.; .
hasto. Bes.u lieu á su yerno y &amp; f!U hija, r eelimaba que la
ximo invierno.. ...
. .
El ·vértigo del abismo In in,·adía ya, pero cuando qui- pr~eencia y la fri\'ola cLarla de la l!eñora, servirían de
-Rn,Sn ds m ís para peui!!tir en el proyecto de na¡c so franquear la b.1laui:,trada, la paralizó d terror.
deri\'a\iyo á la ansiOl!a inquietud de las últimas horas de
de que bablábamo~ hace un moment,o ...... En 1.u logar
Terui6 ensr el golpé, ca..r sobre las puntas agudas de
espera.
partiría yo lo mlis pronto posible, •
las rocns, en lng'ir de sepultan;e en el mar.
.
Todo eftaba listo.
-Sin duda...... pero puesto que te casas, no podl'mos
'Iu\'0 la visión de su cuerpo tendido entre las p1edrll.!!,
La viuda, con tmje blanco y rosa; Violeta, con cubre
dejarte antes de la ceremonia.
mutilado, f:mgrando, e:i.:puesto á todllll las miradas y su poi vo azul, entran á la barca que se bal~ba al pie de
-Note inquietes por mí ...... á cauea del duelo de la carne sintió repugnanciu á aquellll muerte.
las rocas de la 61/a, y que deben manejar Honora~ y
Freniilre nos casnremOI! en la mi\s e;;tricta intimidad ......
D~jú .,1 balcóu y ~" n,íugió de,;olada y 11.:n&amp; de horror
\'ida!.
Parte, p~e~, sin remordimiento!!, yei me atiendes, lo roa! en el rincón más obscuro de su pieza......
Flvr de Siza se sienta al lnd.o de eu madre, frente á
pronto po1ible será. lo mejor.
. .
PueEto que el temor de sufrir la espantnba ii tal grado Honoro.to, que tom:i. pose.sión de los remos, en tanto que
-Pllea bien, pasa porcas:i. mai\ana, ant.es de ir a Be:m- v la hacía retroceder ante la muerte, no !P. quedaba ya
Vida! se enca~a del timón.
lieau, y te dire to que haya,oos decidido......
.
~á.s c1ue un medio de desap:lTec~r
Con sil traj11 obscuro y bajo su gran sombrero n~gro
•
· lo s olivos
En tant.o
q11e ellos coovel"!!ab au •·=lº
•
'. VioleEra prec:so hufr lejos, e:i.patnarse.:··-guarnecido de Jlorecit.att, el rostro de la joven ap,•uece de
ta:llegaba á. lo.s Lentiseoe, en medio de un rndec1ble deSe itnponía imperiosamente el deet1e~ro.
una blancura. de m1.1rmol, y sus ojos gri.les brillaban con
sorden moral.
.
~o se senthl con fuerzas p3Ta presenciar aquel odioso
un fulgor febril.
F&lt;!lizmente para ella eu madre había eahdo ya.
.
matrimonio.
Permanece taciturna; si.In tese que teme dejar nd.i vinar,
La casa estabJ. eolilaria y pudo encernm1e en su bab1taNo qoerfasufrir el suplicio de oír hablllr de los deeposi babia, los l!Ollozos que se anudan en su garganta.
ción sin hnblar ii. nadie.
,
sorios de \'ida! y ,,eral novio salir todas las ma!\anas paFelizmente la eeilora Castellar está de vena, y su lo·t arrancó j!!I sombrero qne arrojó lejos de Bl Y se puso
ra la Roseraie en donde pasaría. JargaP horas al lado de
cuacidad dispensa á loe d$!máe de pronunciar u na palabra.
de rodilla! contra su lecho.
Maria Teresa.
Et cielo ofrece á la \·ista un azul aterciopelado.
Se soiocaba y no podfa 1lorar.
.
No; prefería destroza.rae el cora,.óa dP. . mi ~~lo golpe,
El mar, liso como un espejo, relli.•ja no azul inmacuLa pa,ecia que una mano de hierro la apretaba IMs1epartír le, mds pronto posible y no volver ¡amas .......,,
ne~ y c¡•ie sn coraión ae había convertido en un bloque
)la.ría Teresa amaba ó. Vidal ...... ¿Podía no am1.1rle ....... lado.
Aquí y nllf, ni paso de la barca, remolinos adin.mantade hielo.
.
.A. esta id ..a, di~ rienda suelta á sos lágrimas.
tados cintilan al sol.
La pieza en que ac11b1\u de refuiiarse era precisamenSus ojos ~e llenaron de agna, lloró abundan~ment~ y
En !renw, las montañas, delineá:ndooe á la luz, ostente su apasent-0 de doncel'.a, aquel en que un o.no antes poco á poco aqne\lae bienhecborae lágritn3S la d1stend1e•
tan sus m~as lilasealpicndaa de polvo de plata.
bab[o. recibido el primer golpe de Vida\.
ron los crispados nervios.
La brisa trae á oleadas el olor de .los nnranjos y de los
E;ta vez la l.J.erida era mJis profunda y la agonía mlis
I'aenron mucbns horas
limoneros, ve.stidos de azahar, que creceuen los jardines
11tro1..
Ei sol poniente alumbró con eu lui;ob\~cua la desgarr~de la quinta 1&lt;O'.impia.,,
El año anterior al saber qne querían casar In con llono- doru desesper1.1ción y l:\s úlfüuas sacudida¡¡ de aqutlla
Diríase que el cielo, la tierra y el mar, se ban concerrato había sufrido, sobre todo, por la c.úda &lt;le ene suenlrna mortalmente l1erid:1.......
tado para acrecer el dolor de la despedida.
flo~,' pero le qnedaba mm V:.\gll e. peranza.
g., oyó en el vestíbulo la \'0Z de Honorato, que e:itra_ba,
La barca ee encamina lentamente sobre la cerúlea suHoy todo estaba lastimado, todo sangraba.. .
Violeta se levantó precipitadamente, se secó los o¡os,
Despué:; de haber tocado con su m !no la íelmdad, des- se lavó eon agua fría el rostro trastornado, Y bnjí, resu~J- perficie¡ pero por lentamente que marche, se aproxima
sm embargo, y abrevia la distancia entre ella y la costa
; de h·''·er
gU6tado nn momento la suprema alegría
pue~
úV
•
t~ li inmolaree, á. romper el último hilo que la unía au11
de Beaulieu.
de sl'ntir~e amada, le era p,·ecLqo eufrir 11011 torturn aphcpn Yidal.. .......
Ya se descubren claramente los ramílletea de palmecada con 'birb:\r0 refinamiento por aquel miemo qne la
ras
que se yerguen sobre las terrazas, las rOC3ll rojizas y
llabía deslumbrado con ese goce ....... ..
A la mañana sigu'ient.e, cuando el conde de S11int-Pona, la rm1n,lá de la Reserva.
Oh! qué cruelmente ingenioso había aido en la elección
La seftora Castellar consulta un minúsculo reloj, ensegún Jo babia prometido, entró áloe Leutiscoa, le introdel medio destinado á separarlos para. aietnprel. ..... •· •
No era posible qne amase á aquella María Teres~; no la dujeron al salón, en donde se hallaban ya su hermano Y gastado eu el macizo brazalete que adorna en pm1o, y
dice:
babia bcc;icado mis que p1r.1 elevar entre ello~ 110 muro
su cuñada.
-Llegamos con adelan~o, y tenemos todavía nws de
Yatllt9 maletas estaban eeparcidas en el netíbulo, Y
inlmqueable.
una
hora la~ antes de que pase el tren ......... Prop0ngo
encontró
;i
Honoruto
en
vías
de
hojear
un
B
..
deker,
Y lo hab(a conseguid,•!
Yiolet-a se eentía impotente para impedir aquel matl'i- mieotr,,s que Violeta, sentada á un pequeño e~critorio, emplear el tiempo que nOll queda, tomando el lw,ch
en In Reserva.
monio cuyo brusco arreglo indicaba en Yidal la inten• escribía apresuradamente.
-Eij buena idea, dijo Honorato aprobando; me agracióa preconcebida de arrancar de s11 propio corazón un
_:-; 0 s sorprendes en plenos preparath-m, exclam~ el
da,
t.nnto más, cuanto que comeremos mal en Vintíruille
menor
de
los
Saint-Pone;
partiremos
pasado
maf!.ana,
¡ueamor qne juzgaba culpable.
y non~ diegutará tomar un bocado antes de partir. ¿No
Le había ella. amenazado con separarse de l!onorsto, é vee, por el exprese de las cuatro!
inmediatamente había tratado él de reemplazar coa un
-Si, agregó Yioleta, sin alzar lo~ ojos de s11 papel; he es y1,rdad, Yioletn?
-Como gul!teb, murmuró la seílora de Saint,.Pone; peobstáculo más sólido el que ella meditaba destruir.
reflexionado en nuestra convel1!ación de ayer, Ycomo UB•
;.Qué podía intentar aún contra aquella voluntad tao ted, he penfado, que cuando se toma una resolución, es ro el temblor de sus labi011, el est..remecimiento qne corre
por sllil hombros, hacen temer &amp; Vida! qua eBa eslación
duramente expresada? .........
preciso ejecuta1 la sin dar tiempO á pemarlo ....... ..
en la Reseva, despierte en ella dolorosos recuerdos.
No la quedaba ya más recurao que abdicar y sufrir....
Se delu\'O un momento y se vohió hacia su cuiiado.
Quiaiera evitar aquella inútil prueba.
Repentinamente, como eeae percepciones extrannmen\'ida! estaba muy pifüdo; pero ea slll! ojos se lefa una
La ve ya tan desalentada, tan llena de desesperación
te clnras que se tienen en plena fiebre, 'se preEentó á voluntad inflexible.
!!ll imaginación el recuerdo del monasterio de :r..,ghet.
-Es más prudente ¿no es verdad? afladió lajo~en con ante la separación que se aproxima, qne ee 6iente invaYió coa penetrante lncidez los muros del convento ir- aspereia, y usted nos dist&gt;eneará qutl no asistamos á ...... dido de una piedad tierna, y se ingenia en provocar obgniéndose en el de.sien.o de un valle pedregoso, el campa• PU maLrimonio.
jeciones.
De~graciadamente tropieza á la vez; con el capr:cho de
nario deetacándose sobre el cielo azul, la fachada bnilada
-No sólo los excuso, respondió él con firmeza, sino
de sol en donde resaltaba sobre negro la placa co11111emo- que felicito su decisión ...... Hay circunstancias en qne la seflo1a de Castellar, encantada de lucir su vestido, y
tJ1ti va de la abdicación de Carlos Alberto.
no ee debe vacilar jamáe, y eeto sucede en loe casos de lo terquedad de llonorat.o qne se apega á aquel:a idea,
Se ,,e obligado ti ceder y abordan á la estrecha playa,
Se acordó del presentimiento que la había entristecido maroha y de separación ...... Hay que precipitarse ....... ..
que dominan las te/razas del restaurant.
á. la lectura de aquella inscripción melancólica.
cueste lo que cueste.
Recordó haberse preguntado con a_ngustia ai en vida esy como si hll biese temido deseo brir la secreta emoción
Como el 11.iio anterior, la Reserva eatit llena de gente,
taría destinada á 11.bdica.ciones más dolorosas aún Y si no que le apoflaleaba, ee apr~ur6 á despedirte, prometienBajo l1.1 ti~da. de tela, los mozos,lcon ciisaca negra y cormcenderia algnna \·ei ella á un ca.l\'ari0 más árido ....... .. do acompai1arloe el día de la partida á la estación de bata blanca, se apresuran obseqniosamente al rededor de
Ese dia de desgracia bab!a lle¡¡ado.
las meeas, casi todas ocupadae.
Beaulieu.
Después de su locuxa del invierno último, despufs de
TI
.Aunque la estlición está ya muy av1.1nzada, la conculna hol'll8 más breree aún en que el amor había parecido
rrencia es numeroea y elf'gante.
Ha
llegado
el
día
de
la
marcha.
nacer para ella, era preciao renunciar 4 todo y, á los veinEn una de Lss extremidades, Tioleta reconoce la banDesde por la maflana, loe eq•üpajes se habían mandado
tidós años, hundirse en las tinieblas de la noche, muy 1~
dada
alegre de sus amigos de antee:-i'l príncipe Kaá la estación, á donde los Saint-Pone peneaban dirigirse
jos de los paraísos apenas entre•:ietos.. ....... .
melll!ki,
la seflora Je Girelle, la peqneíla &amp;-lics-Aubagne,
Hubo un momento en que pensó termínarlo todo dan- por la tarde, atravesando la bahía, á fin de ocupar más
lady Snowdrop y el capitán Lejard.
agradablemente
1118
horas
pesadas
y
enervantes
que
predo un brnsco salto á la mu.,rte.
Eva La Freniilre, retenida en su CBl!a por su recienta
Se precipitó hacia la ventana y pasó al balcón que ceden á la salida.
duelo,
es la única que falta á la fieeta.
Yidal estuvo invi.Bible basta el último momento.
avanzaba encima del mar.
Como
el ano anterior, t..mbi.ln los músicos tooe.n sus
Juzgó que lo más prudente era evitar Loda event1ialiA unos veinte pies. bajo de ella, veía el agua lanzare~ al
Yalees
más
arrebatadores, entrecort.:idos por dúos popo•
am'to de las rPredee rf"jiza!! de l1.1 roca, ,·oh·er á caer cu- dad de una nueva con vereación con Yioleta.

4

Ü&lt;.,'TU.8.HE, ];)l:Jtj,

lares, qne 10$ doa ca.i.toree napolitanos acompru1an con
su música y su verbí. acostumbrada;
Hayan momeutofn ~ue le parece á Flor de Niza que
el tiempo no l1a marchado, que &amp;Ódo lo q11e ha sucedido
sólo fué una horroró!!ll pesadill.i, y se ha.!la de nuevo en la
época feliz en que ~eeía todJí su libertad y todas sus es•
penunas.
//
El cuadro es el miamo,
/
En torno, aquel.lA mesa en que está sentada, la acompaO.an los mi~moe ro/ros familmree---excepto uno, ¡ay!...
liaría Teresa-y i;,fu sola reflexión basta para acab.u
con su brev1- ílu~n, colocando de nuevo, ante 8118 ojos,
la dura, la ine:ibrable reatidad.
En tanto ~ loa violines, clarinetes y goitarras eUBpiran los úlloitnos compases del vals de la QQirina, escucha
ella maqninalmente d volar de las notas sonorru. y el rumor dé las conv~reaciones.
Se figura que es como una muerta que vuelve á aeietir
ú lns alegrías y á la~ agitaciones de los supervivientes.
Esi:a mú~ica de fiesta, esta alegríll ligera y pronto evaporada como la espuma del champague, le parecen de improviso vacfrui, ficticias, estériles,
Pienaaque no hay en la vida m.ís qne una cosa buena
y ,,erdadera:-amar sincera y profuu:lamente á on hombre, sobre cuyo corllzóa se puede repo;111r con dignidad y
.:alma;-touo lo dem!Úl, no ee mil.a que hWDo ........ .
Y esta delicia pura, eeta única. alegría del amor comP artido, ro lae conocerá. ella jamas!
E:;tá muerta para las únicas alegría'! humanas, que valen la pena de ser saboreadas!

•**
T realmente, en medio de aquella ruidosa alegría, tiene el aapedo da nna muerta.
s~s mejillas, pálidas como los lirios tronchados; sus entrecer.rados párpados, sus labios adelgazado~ y su nariz
a.til11Ja, la dan la. expresión de un rostro que la vida acaba de abandonar.
Vidal sient-e piedad del dolor que sulre, y trata de dis•
traerla habl&amp;ndo del viaje á Italia.
-¿ffas trazado ya tu itinerario? le pregunta á ffoaorato. ¿En dónde piensas de~enerte?
-Visitaremos primero á Florencia, reepondi6 é3te, saborean.lo su té, y luego nos instalaremos en Venecia.
-En Yenecia! exclama la señora Ca:!tellar; alójense
lllltedes en el Gran lllJl,:l, en. el antig110 pa.!ncio Terro;
allí se ve la mejor sociedad .........
-No soy de su opinión, seilora mía, replico Vidal, y
aconsejo á sus hijos que alquilen una habitación amue•
blada en el Gran Canal. E,tarán con más libertad y podrán comer en donde mejor les parezca ...... Hay na pe•
queno restaurant que les recomiendo, y que está situado
en la Mercería. Es un Jugar íntimo qllll les a.gradará.....•
Cuántas veces be almorzado allí, en la pieza del fondo,
mirando las góndolo.s deeliza.rse:SObre el agua ob,curecida,
entre dos negras fachadas de ventanas, en donde florecen
claveles rojos!.. ....
Violeta le escucha como en un sueflo.
Ve allá en lontananza, bajo la bruma, á lu vieja ciudad
de los Duxes, y le parece que jamás tendrá faenas de Hegar hasta ella.
La penetra una hoja aguda en el corazón, á la idea de
que antes de aquella noche, se hallará lejos de los objetos familiares y de los rostros amigos que la rodean.
No p11ede creer en esta cruel y bárbara separación.
o.ot1S ojos ae abren de súbito para contemplar el paisaje
amado que va á abandonar, para penetrar.se de él y llenr coneigo los menores detalles.
Aquella larga mirada de degpedia.a circular la causa un
inmenso dolor, y con Ealvaje refioamieuto trata de wírir
más aún.
Cuando uno de los cautautea, en vías de hacer la colecta ae acerca á la mesa, le deslíza nna moneda de oro y le
pide la Cimcíá11 delos ojos.
El napolitano, de blanca dentadura, Je responde con
una amplia sonrisa de aquiescencia; luego vuelve junto
á la. orquesta, é indica con su gn.itarra los primeros compllllll:l de la dulce melodla.
De pronto, bajo la tienda bailada de sol, lae dos vocee
l!Ullvel! de los can$antes entonaron 1a primera copla:
Oh ardientes ojos negros de langnidez preíladoe
Ojos que cual licores, nos dejáis Hnbriagados
•
tljos que adoro mucho
'

EL .MUNDO.
Y temo más aún......
B.illos ojos hallaios en días de inquietud:
Como por fondo mágico de sima adormecida,
Por BUS profundidades seo.U atraer mi vida
y mi alml.l perderé
Por ver la llama hermosa
Qoe lenta me devora
El corazón también.
Ya no me importan nada mis dílll! de rev-t!l!es,
Ni las amargas lágrima~ vertidas tantas veces;
Lo qne me den 109 hados
De duelo ó dP, alegría
Lo be ofrecido á eiios ojos adorados.
La triste canción llena de sollo:i;os, con sui repeticio-

Gl
una úlLima mira..ia de desesperación el mar y la costa de
San Juan¡ lnego, maquinal, pasivamente, sigue á sus
compafieros y atraviel!a la iierandá. sin ver siquiera el r;mpo &lt;le sos antiguos amigoe-Kamell6ki, la seilora de Soli~s-Aubagne, lady Snowdrop-que la eep,an al paso y
comentan malignamente su palidez y lo.alteración deeue
facciones.
Ascienden ahora en silencio 1.. rampa que conduce ó. la
estación.
• Cuando Uegan, se hs dado la sefial de la llegada del
tren.
Yidal, para ocupar en algo su imaginación, se encinga
de comprar 10!1 boletos y registrar el equipaje.
Apenas ha satisfecho estas formali,des, cuando hega
el tren con formidable rapidez.
A última hora, In señora Castellar &amp;e resuelve á acompañar :t los viajeros hasta )Ic&gt;ute-Carlo, en donde ternunará la velada.

n"5 llenas de zalamera ternnra, snbe como un encanto
en el aire laminoso.
•~
- d
. d
• .
Oh! pe oet. ra n..,
y engana. ora mag1B e esa, ml1S1ca~
oídas ba tiempo en las e.il.aciones felices, y q ne resuenan
de pronto á nuestros oídos durante los días del iufortu- • Honomto abraza á sn hermano y llega luego el inetan&amp;e
niol......
temido, en que Vid.al debe despedirse de su cufiad&amp;.
Ellas 009 dan un instante la ilasión querida de lo! g&gt;•
Honora.to y la viada han eubido yaal vagón. El Conde
ces difilntos, luego nos hacen sentir, con implacable dureY Flor de Niza ben permanecido eoloa cerca de la porteza, la amargura de las renunciaciones, el duelo de lo qoe
z11ela abierta Y sos miradaa se crnzan.
no volverá ya nunca.
-Valor! murmuró Vida), tendiéndole ln mano á la
E~ como una oleada de sol aparecida brevemente en la.
joven.
bruma y que ee desvanece, dejando 80 lugar á una nos'C'n eeg110do más y la hubieran traicionado 8118 fuerzas,
tálgica niebla, cuya bnmsdad helada 003 peoetra eu el
Y se hubiera arrojado sollozando en los brazos del qne
corazón.........
bn.bfa despedazado su comzón.
,
Pero han dado la señal de mal-cha; el cond11ctor empn•
Flor de Niza se h:i.bía puesto de codo1 en el p1rapeto
ja vivamente á Violeta, obligándola á entrar en el ,•agón,
de la terraza, coa el rostro v11elto hacia el mar, pnra qne
cierra brutalmente la port-ezue\a y ni siq11iera le dl'ja
no Je vie.sen los ojos húmedos de lágrimas.
tiempo de decir u Adiós !11
A travé3 de estas lágrimrui, mira el círculo de verdura
que se redoniea muellem~nte hasta la extremidad de la
El tren parte con su rnhiosa premura, y algunos instantes después se hunde bajo el túnel de Ju Peq11eña Afrípeniosula de San Hospicio.
Todo el poema trágico y duJce de 811 javentud, estl
ca ...... y lentamente, coa una angustia que le sofoca el
pecho, Vidal ee dirige hacia la Roseraie.
contenido en los repliegues de aquellas colinas bajas, on•
•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••• .. •••u••• .. •••••••;••
dulosss. c'.lbiertas de pinos y de olivos.
Y.
Allá, lejos la quinta «O!impia", alarga su fachada de
marmol y su terraza plantada de cipreces.
Lt Seilora (le, :iinl-Pnn., al f'midr. f"icud &lt;k Sni&gt;.t-j'om, m
En frente, el &lt;nodesto campanario de la iglesia ae yerl,i &lt;¡ui11t,1 de la Fuuári, E,",m Jwm de Vi/lajranoo, .Alpu
gue sobre el pequeilo puerto adormecido.
.ltfal'itimCM.
L'&gt;S Lentisco,¡ y la Fou.án, ee descubren como minú~•Venecia, 23 de )!ayo de 1_89....
culas nuncbl!l, color de rosi!., en las verduras d~slnmSé
que
va
usted
.t
casarse
el día 2:; y he querido que
brantee.
recibiese
esta
carta
la
víspera
de sn matrimonio-no para
lfás lejos, San Uospicio levanta su torre ma«iza, como
que
perturbe,
ni
como
queja
ni
como reproche, la bon
marcando el límite de aquel rincón de tierra. en que Vioen que va usted á pertenecerá otra, sino para que Je Ueleta ha amado ........ .
:'.'II.ts allá est:1 lo del!conocido, las lejanías brnmosas é ve·Ja expresión de apasionada ternura de una pobre extraviada que lo amará Qiempre á pesar de todo.
indecisas del destierro.
Su mirada ee Vllelve con -aspanto, y se desvía desesperadamente bacia la deelumb.rMorasuperficie de la hahía.
El cielo, de un azul exquisito, desciende como una clricia vol11ptuosa sobre las cúspides boscosaa de las montallae; el mar llamea; abajo de la Reserrn, encima de :aa
olas azules con frnnjll9 de espuma, dos m~riposae blancas se persiguen amorosamente.
Toio aquel p~is~je encantador se ensancha en 11na inmensa sonrisa.
Guanh una irónica impasibilidad frente á. la agonía de
1n joven, y piensa ella qne mi.flln.a, cuando e, halle lejos, aquel paisaje tendrá. !As mismas sonrisas, los mismo~
colores de fiesta.
Aquel rincón de tierra es·Ja imagen reducida de toda
la costa azur, ea donde los extranjeros, sin cesar renovados, \•an y vienen, siembran en los senderos floridos sus
alegrías y sus penas, y luego desapiarecen sin turbar la
impasible serenidad de la nata.raleza.
Y es también el s!mbolo de la sociedad cosmopolita
acampada en las ciudades del litoral, aquella Canci6n de
fot ojua, con eu melodía. ardiente, voloptu()!!a y trii:te, que
expresa bien las pasiones azarosas, loe placeres perturbados y el vértigo sensaal......
Oh ardientes ojoe negros de languidez preftados,
Ojos que cwü licores, :nos dejáis embriagados,
Ojos que adoro mucho
Y temo más aún ......
Bellos ojos hallados en días de inquietud.

..

**

-Vamos, mi querida Violeta, exclama Honorato, ea la
hora ......... Apenlle nos queda tiempo para llegará la estación.
SJ.cude la joven dolorosamente la caben, abran con

Cuando nos separamos, pudo usted haber crel(lo que
partía con incurable rencor dentro del corazón, y no
quiero qne comience usted su nueva existencia con ningím resabio do inquietud ó amargura ......
No, Yidal; mi dolor es inou.rable, pero yo no conaeno
ningún resentimiento.
He comprendido la repentina determinación que le
impulsaba al matrimonio como hacia un refugio y séqne
ha debido s11úir bastante, porque ha. habido una hora en
que usted me amó de veras, y que le ba sido preciso recurrir á un valor cruel para levantar este obstáculo entre
nosotros.
Yo no hubiera tenido ese valor si hubiese sido Vida!;
pero me he dado bien cuenta de que nuestro~ dos caracteres son absolutamente diferentes
En usted, Ja raión domina á todos los sentimientos; y
yo coloco la pasión por sobre todo.
Ella me po.see en cuerpo y alma, y todavía ahora, pene-ando en UBted, la siento 1¡11e me abrasa y que me trítun
el corazón.
Por ser su.ya, Vid.al, hubier1.1~isoteado toda chse de
consideracionef!, de honor y respetabilidad; y por ei&gt;to tt0T
tan profundamente. desdichada, porque ei.periment-0 la
necesidad de clamar á usted desde el fondo de mi desventura y de mi abandono .
Oh! qué agonía la que !lllfrf en la terraza de la Reserva! tOialil que jamás conozca usted nada semejante!
Todo lo qr.e veía, todo lo que sonaba en torno mío, en
como un peso más agregado á la agobiadora cruz que llevaba á cuestas......
iY aquel crepúsculo en el vagón, mientras el tren me
llevaba más lejo11, siempre má.e lejos de usted y de mi
querido San Juan.
Me mord!a los labios para no eEtallar en ~ollozos, por-

�BRE,

que bu l,1:rllillUJ c,,Lllba allí, [rentt: de mí, y, por wrnum

¿ ""~ me uab:a prometido á mí misma, no d"'jatle adi•
,·iuar nada.
D,lrmimos en Génova y pasamos el día siguiente allí.
Jt[e dejó llev11r al Acqua .:-ola, 11. San Lorenzo, á loe pa·
tacios de la vla Garibaldi y me violentaba para aparenur
que hallaba interé11 en el!llll C08a!!.••••• era preciso, puesto
que yo bahía deeeado haef:f ti viajd, .....
Jgual enplicio en }'lorencia, pero mil!! largo y m'8 ineoportable aún, porque babfll más obras mael!trus que
admirar.
)tiraba yo sin ver y admiraba con los lablos.
llilbía dejado en 5au Junn mi entusiasmo y mi gusto.
llí 1ínica al~ría eta errar por las calles por donde ueled había debido pasar. y bu~cnr entre los alojamiento&amp;
4e Lirngarmo, la caPa en ,¡11e u~ted hubiese habi~do.
Abora nO!i tit-ne ust.ed en Venecia, y en esta ciudad
que usted am~, mi pena es acaso máe amarga todavía,
porque comprendo aquí mejor que en otra parte, lo que
hubiera podido eer mi vida y lo que ya nunca podm

eer.
Oh! maldecidos errores del dettinol
Si hace un año, en lugar de C88arme con su hermano,
me hubiese 11sted pedido, qué delicioso hubiera sido vi9ir aquíl
.
Sólo usted hubiera. podido hacer de mí una verdadera
mujer y deearrollar lo que ha~de bueno en mí.
Con uated la pobre Fior de Niza hubiera podido abrinie
, la claridad y al amor.
Me repito esto á todas horas del día, y en medio de esta
ciud\d mágica, Lan armoniosamente creada para que
paedan aaborear loa amantes lo que hay de mlÚ! Intimo y
aqnieito en el placer de vivir, me siento más soliwia
dn y miserable. ·
Babitamoe en el Gnm Canal, en un rincón del palacio
antiguo, cuyo piso bajo lo adorna un emparrado.
BonorKtv pua largas horas en las bibliotecas y loa
mnaeoe; yo permanezco sola pensando en U8led.
Cuando aalgo, lóe nnmerOl!Otl detalles del exterior me
ftCUerdan ou'-nto ee iniereaaba 11eted eu ellos y con qué
emcan'4&gt; me loe pintaba.
En la mafia.na, cuando atravieso el f"ampo que se extiende inís el palacio, el patio resuena oon el ruido de
ehanelos de las mujeres qne ,iencn á llenar en cántaro
al poao.
Bajo loa pórticos, los aldeanos, desembnrcadoa de la

1896.

tierra firmf", euienden sus cestna llenas de nardoe que dad del crepús~ulo, en aq11f'I hermoso iewpo en que sen
e&amp;parce la priuiaver.i.
tia su afect.o envolv1:rme má!I y más tiemamente y en que
Un movimiento inatintivome impulea l. comprar un yo me e;;iorzaba por huceni'ie mt-jor! •......
ramillete para prendérmelo al corpil!o, y al punto me
Son mucho!!, allora, log pr9yecws de :reiormn, inútiles
digo: o¿Parn qné?• y pi.so adelante.
las hermosas resolucione,o!.....,
Todas las alt&gt;grías de Yenecia son para mí como estas
Y mis veintidÓ3 aílos han sido con4enado3 yo á la
cestas de nardos.
muerte, cuando me q1iedan toda'lfa largos y numerosos
El encanto de las flores, la poesía del agna y dP los aüos de juvent11d que vivir! ......... ,
viejos palacios, la fiesta de loa color~s. L'\ alegría de esas
¿Cémo los emplearé ahor.1 que se me h:i retirado la
I
multitudes qn~ ee codean por la noche alreledor de lrui mano qne me sostenía?
mú~lc::e en h plaza de &amp;in :'l[arcoB, nada de todo eet&lt;, me
¡.\.y~ ¿se lo confernré á usted?., .......
conmt1e\·e, porqu~ lo que habría dado :i todo vida y sabor,
Presiento que seré mlÚ! que nu11co. juguea,¡. de los aconse La alejado de mí para 11ierupre.
tecimiE&gt;ntoe.
Las ilnsiones, los ardores, los pensamiento.s generosos
)IenUrfn si le prometiese !egnir ~iendo la mlljer seria
que me apartaban de la tierra, cunnd.:i en otro tiempo é impecable que usted l'oilo.ba.
vagaba alegre por los c:uupos de nnrcisos de nuestra p~
Me conozco¡ no teng,1 tenlperamento para la resignanínaula, todo me abandona ahora.
ción y par,1 la rirtud por o.mor ,t la virtud misma.
Loe siento 1111.lir de mi conu-ón como de una casa en rui·
Lo bnbiera t,enido para agradar 1i usteJ, pero ahora
naa; los veo como se van y se pierden como esas góndo- que hemos llegado á serextraiio3 el uno para el otro, dilas iluminadas y cantantes que seguía ayer con la vista go comu cuando los nardos iP.ira qué?..... .
en el Gran Canal y que deeeparecfan una tras otra en el
La sociedad que he conocido:en Niza,'puedo·enconLraln
recodo de una lognna obilcura.- Aún mis trf!,nsportes de eu YeneciR, en Nápoles 6 eu Palermo¡ lo.a disipaciones
piedad me cansan y se vuelven ca4&amp; vez más raros!. ..... á que 11sted me ha arrebatado, se apoderarán nnemmenHubo un momento en que quise buscarla devoción pa- te de mí alguna vez y quizás me dejaré arra~trar......
ra desechar de mi espíritu la rebeldía que siento que ruEn ese mundo no enLregaré jamas mí coraz.;n, porque
ge eordamente dentro de mí.
usted lo poseé mín y nadie n11ts que usted lo poseerá; peUna maiiana, impul::!ada por eldeaeodeencontrar con- ro le pediré á lll!e m1m lo lo que puede darme; el medio
suelo en lae prácticas piadosas, fuí á la iglesia de San Za- de aturdirme y de olvidar mi pena ........ .
nípolo.
Odiosas palabras son las mías y á usted le lastimará el
Me esforzaba en despertar de nuevo en mí la fe y el ferque
las diga; pero de todas mis cualidades de antee, la
vor que tenía de niü!l.
única
que he coneervndo intacta, es la franqueza, y usLa na,•e·principal ea taba solitaria, silencio~a y obecura.
Con sue magníficas tumbas en d,&gt;nde dlll!rinen los du• ted es el único hombre q11e pudiera tener derecho á mi
completa y sincera confesión.
xea, antes gloriosos y soberbios, hoy aniquilados y olviAhora, Yidal, adios!...... y una s\'ipHca ntín!•.•...
dados casi, la iglesia invitaba á 18.11 rneJi~acionet&gt;, ni caeti·
Csted que tan d11ra.rnente ha rechazado mi amor, no
go de la carne, á la humildad de corazón y me sentía imrechace el de@eo de una mt1erta, p11est.o que Flor de Niza
pulsada á arrodillarme en el fondo de un confesionario
el! 11hora una muert.a para usted!
entrevisto en la sombra.
Le suplicó qttecuando ee haya casado, busque usted
Repentinamente, nlÍentraa vagaba en busca de un iacerdote y al ntraveear la capilla del Rosario, descubrí un un pret.e::ir::to para ealir de ~iza ........ .
Algún día tendré que volver allá fatalmente ...•.•
adorable bajo relieve que representaba la vida de NnesAbórreme, siquiera, la tortura de verle gozar con otra
tro Senor.
Al punto me acordó de las sencillas escenas del teatro una felicidad que me ha negado........ )' que le deseo á pede la Pasi611, en la vfojn ::S-iz:a, y todas mis ideas de pie- ear de todo.
dad y de penitencia se desvanecieron.
\"JOLET.\,»
Ya no pensé sino en usted, en nuestro paseo por el vie•
Fin de Flor do :Slzn.
jo castillo, en aquel regreso tan dulce, 1í la eemi-obecuri-

....,..ec:.o ~,.._ -""'~•co

-PA.~

"'C.L MUNDO"' POt J . A:-;.,._~Ye"-•

GE.NERA!t D. P0RFIRI0 DIA.Z,
~E: LA F OTOGRAl'IA

-FO NOO
RICARDO COVARRUBIAS

BUSTAMN_T E- PREMIJlDA .

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l

•

�6.!
taue bU l.1,rwau..1 ljO:Laba allí, freotte de mí, y, por wmui;a

tierra firm.-, extienden sus cestas
esparce la pri1JJavera.
viuar nada.
Un movimiento inaUntivo me i
Dormimo! en Génova y puawoe el día siguiente allí.
ramille!Al para prendérmelo al cor
Me dejé llevar al Acqua Sola, li San Loren110, á loe pa· • digo: .-¿Para qué?n y p¡.so adelnute.
lacios de la vía Garibaldi y me violenLaba para aparentar
Toda■ las alegrías de Yenecia ao t
t¡ue bailaba interés en f'8lll! coeas....•• era preciso, puesto ceetas de nardos.
QUe yo había dtteado haetr 1.-l viajl-1. .....
El encanto de las floree, la poee
Jg11al euplicio en Florencia, pero más largo y mú in- viejoe palacios, la fiesta de loe col
eoponable aún, porque había m411 obras maestras que multitudes qne ee codean por la n
admirar.
múeic::.1 en b plaza de San Marcos,
)tiraba yo ein ver y admiraba con 106 labioe.
conmueve, porque lo que habría da
Il11bía dejado en San Juan mi entusiasmo y mi gul!t.o. ee ha alejado de mí para aiempre.
lli única alegría eb errar por las callee por donde usLas ilusionee, loe ardores, los pe
led había debido plll!ar. y buecar entre loe alojamiento&amp; que me apartaban de la t.ierra, cu
61 Lunprmo, la oál!a en que uet.ed hubiese habi~o.
vagaba alegre por los campos de n
Ahora noe, t.jene usted en Venecia, y en esta ciudad nínBU.la, todo me abandona ahora.
,¡ue uated ama, mi pena es acaso mú amarga todavía,
Loe siento ealir de mi coruón co
porque comprendo aquí mejor que en oira parte, lo que
nas; loe veo como se van y se pierd
bbiera podido ser mi vida y lo que ya nunca podrá las iluminadas y cantantes que aeg
en el Gran Canal y que deaeparecí
Oh! maJdeoidoe errorea del dedinol
reoodo de una laguna obacura.- A
Bi hace UD afio, en Iogar de cau.rme con 10 hermano, piedad me cansan y ae vuelven ca
me bubleee oned pedido, qué delicioeo hubiera 11ido viHubo un momento en que quiae b
-.ir aqoll
ra deaecbar de mi espíritu la rebeldía e
1
Sólo ueted hubiera podidb hacer de mí una verdadera ge aordam1m$8 dentro de mf.
•ujer y desarrollar lo que ha~ de bueno en mi
•
Una maftana, impnlaada por eldel!eol
Oola oeted la pobre Fior de NI.Ja hubiera podido abrirse euelo en la&amp; práoticaa piadoaas, fuí á la
nfpoio.
, la claridad y al amor.

i uPsed, me habfa prome~ido á mf misma, no dejarle adi-

....

Jle repito~ , &amp;odas hora■ del dia1 y en medio de eeta
eiadlld malgioa, tan armonioeamenMi creada para que
pattlan aaborear loe aman• lo que hay de mú ínLimo y
aqawto en el placer de vivir, me aiento más aolitaria
a6n 7 milerable.
Bahitamoe en el Gran Canal, en un rincón del palacio
ami¡ao, cuyo ¡,tao bajo lo adorna UD emparrado.
HonoN"1 pua largas boraa en lae blblio&amp;ecaa y loe
a118e01; yo permanezco aola penando en uaed.
Oaaado atJ¡ó, lóe númel'óaOI detalle■ del uterior me
ft!Ceerdu oún&amp;c&gt; ae mtereeaba oeied en elloe y con qué
aioaalo me loe pintaba.
En la ma!laaa, euando atravieeo el O:impo •que ae ex•
tieDde ,rila el palacio, el patio reaoena oon el ruido de
ehanelot de lu lii"ujeres que vienen á llenar 10 c4ntaro
.i po&amp;o.
llaj~ loe p6nlcoe, loa aldeanos, deeembarcadoe de la

Me esforzaba en deapertar de noevo en
vor que tenía de nin!'.
La nave-principal eetabaeolitaria. silel\
Con sna magníficas tumbas en d,&gt;nde «:
xee, a,iiea glorlOIOS y aoberbioe, hoy ani.
dados cul, la igleeia inviMlba á lae meditll
go de la carne, , la humildad de corazón l
pnlaada á arrodillarme en el fondo de u~
entreviaio en la sombra.

Repentinamente, mientraa vagaba en :
cerdote y al atraveear la capilla del Roear
adorable bajo relieve que repreeentaba 1~
tro Sellor.
Al punto me acordé de Ju sencillas eeu
de la Pa~i,fa, en la vieja Ni.za, y todas mis
dad y de penitencia 1e deevaneeieron .
Ya no pensé Bino en IJ8ted, en nuestro pu
jo castillo, en aquel regreso tan dulce, lila~

\

-t-teC:-t-10 l!,Nt. h \ ~ C O ..PA~

""~ L MU"DO"" POlt ,J. • -~t't'l!!flt.; ..

GENE~ D. P0RFIRI9 BIA~
-

-FONDO
RICARDO COVAt RÚ

(o~¡v.

l'OTOGRAl'IA

l!USTA,..NTE- PltEMIAOA -

,ase)

•

�ó.!

J&lt;.:L MUNVU.
u

üerra lirmP, e:.:tienden ce■ taa llenaa de nardo&amp; que
eeparce la prlwavera.
Un movimien&amp;o inMin,ivo me imp1Jl• , comprar un
,rioar uda.
l).Jaaimos en Génova y paumoe el dfa siguiente allí. r■mlllet.e para prendérmelo al corpiAo. y al pun&amp;o me
lle dejé llevar al Acqua So'-, , Sen Lorenao, , loe pa· · digo: •¿Para qué?• y pe.so adelau&amp;e.
lacioe de la Tia Garibaldi y me violentaba para • ~ l a r
Toda■ laa alegría&amp; de Venecia eon para mf como esm
. . . hallaba ínteré8 en eaas ooeae...... era preelao, pueao
41'18Yº había det!eado baeer t-1 viajtl ....••
J¡pa1 1nplicio en Florencia, pero mú largo y IDÚ! ina,ponable aún, porque habfa m'8 obra■ ~ r u que
41ae bU l.unw111.J t111Laba allí, frentt, de mí, y, por &amp;ernnra
&amp; 11Pred, me habla promdido, mf misma, no dejarle adi•

mmirar.
)tiraba yo ein ver y admiraba con loe iabioe.
B11bía df'jado en San Juan mi enioeiumo y mi guao.
lli áirlea alf'l(l'ía eta errar por laa callee por donde uaW había debido puar. y baecar en,re 1m alejamieo'°9
41e Lungarmo, la - en que uated bnbiele habi\ado.
Ahora noe ~ne um,d en Veneeia, y en e8'a oiadad
. - nned ~ . mi pena l'II acaao JÚII amarp t.odavía,
, . . . . comprendo aquí !Mjor que en ova parte, lo que
lmbiera podido 18r mi vida y lo qae ,a mmca podn

....

Ohl maldfeid01 eno'NI del cleülnol
8l 1'1ce 1lll aao, en lapr de caaarme Gil hermano,
- lanblNe lll(ed pedido, qué ~iciOIO hubiera aido vi-

w aqull

•

86lo uted bu~ ¡MiC1ldb hacer de m(

verdadera
• • 7 cJearrollu lo 41J41 haAde bueno en mí.
•
Cala lllle4 la pobre Fklli'«é la habMra podidoabrirae
olarkla4 7 al amor.
11118

,1a

,Jrerepbo.-O*t:odllhonlldeld&amp;, yenmediodeeela
creac1a pua que
~ •bolear lo■ amantea lo que hay de mú fmlmo y
~ en el placer de "1m1 me aiemo 111'8 IIOlliarla

~ _..., lul VIDODloament'I

...., .............

PaNtaem • el Gran Cual, en ua rino6n del ¡ialaolo

IÍIÍlll'IO, cayejtiioba,lo loaclorna un empurado,
BODOrlillJ pua lalpi hona en lu blbliQ&amp;eoaa y loe

-;yo,e,maneaooaola~• -ed.
OlllallC1á -.l¡á; lclll DilllHINll!CII de&amp;allea del ederior me
UD a•dp·aúnto ae ln&amp;enlll,a a8'ed en; elJoe 'f 00D qo4
•• , ..... - . lo■ pbtahl.
&amp;a la mellent, eando Ura'fielo el Ontpo que ■e u:•
. . . .,_ el,-.,lo, el
reeaena ron el ruido de
■hlí ■tJoe de liia anjene qae vienen , llenar 111 cwitmo

.....

.j.j, Jaa ~

""°

loe alcleuoe, deaembarcadoe 4e la

.FONDO

RICARDO COVARRUBIAS

dad del erepúuulo, en -.nel hermoso Jempo en que aen
\fa a.t\ afee$() envolverme~ y m'-8 tlefamente y en que

yo me eefotzaba por haee~e 111ejor! .....•.
~n mucboe, ahora, los p~yelllol de forma, ind,Ue■
lu hermo■a11 reaolucionee! ..... ,
Y mis veinlid6t años han a¡_do co,nienadoe ya i1 la
muerte, cuando me quedan ~
y numel'OIOII

~ U111A1Qtud-Au,

•

=.:_:.¡;,:.::...o.¡.--•

�EL AR]N.IXJ.
. -.... ~ wcaba alll, frente de mi, 1, por wrnma
• ..-.., 111t1hab!&amp;~do i 181 miltma, aod$,i'lel4i•

waaruda.

Jle,_
._..ele•

tien-a 4flllf", e s ~ ea ceetu llenu de nan1Mqa,
•parce la prlmaYera.
Ua morim&amp;mlo inmnliYO me impulea , oom,-. 1111
ramillek para pa-eacM.melo al ~ y al pmto me
i1flo: ey.Plláqa6111, puo ~
Toclu Jaa alegra de Venecia ama~ mi como . .

&amp;nalmoe ea Góo'I'&amp;., .,...._ er cVá ~ • -111.
lleftr al.Acqoa:SO~ ,a.a~ l Jc.¡,aTia Garlbaldl~.e:riOleaWIIII paraapllt'lll&amp;a,:
~llllllaba 1-"V8 ... --······ en. pNCJac,,,.. ..... de ......
llallfa4el!eWo i....r el 'ffajel••• _.
Bl.....,cle•.8oiw, la poilla del .-1 dlt ioe
l i á o e a ~ pere mú luJO 1
Ja. -~~Ja . . . . u.teoJoiñ!e,1&amp;...,r,.11e . .
,a111111,1111n--. fOIIIGe liáhfii. lble obrar ..._.... c¡ue · malt#u&amp;II qu¡e
ele Jaa
1 tToa•uh:)llasa4&amp;8an__,D'íllac1ttodo811eme
lha ffl' 1.iamil'abl COA ICll ~
~pon¡-.loq,eNabrlac1Jido410do'tfda7 ....,

•10

m

.....

4UJ;&amp;mlaa

..
...........

•--.""·

-~por•~--~

.-,,

,'balear ....
..a

dad ctel erepda.sulo, en
U..-,i allc&amp;o eavolver-~~
:,o,meeefonab&amp; por baoe

Sola smich&amp;e, ahora, los DIID1rMllóOII

l a ~ reeolueionee!.....
Y mia vebUid61 dos hart;-. ...,~¡p4&amp;:
muerte, cauclo me qaedau
alloa de jumaklclqqe rivir! .•,••.•.•
¿C.m~
lot ~ ahora qoe
•I
maao qae me eoilte1ila'
1A,! :¿ee lo ,cm,-nU ~ ?.......,.
beeleoloqaearf ID•·• DQIIOa:..:::~~~íall:~ -

~_,.ft. ._¡p

€0MP.Affn.E.NF&gt;e EL. B.ESAYuN0.

7-erJ . . . . . .

I

(

(o&amp;&amp;. NATU114L_)
J . WIS ltfQUENA, ~E•
l!N l!I. CDNCUJtS0 ~OTOM•-co ~ CON 111 ~

fOTOMArlA Dfl LIC.

-•

""' ~L MUNDO"./

0l 01!0

.

�DetE, ll:S96.
-·-....:..:;-='-=-==-=== ====-== -=== ===-=========== =""F'-== = ,~-==
==
que bU l,crwnu.&gt; .,.1,u1,m allí, írenh: de mi, )', por \f'rnura

i 11,ted, me hab!a promeiido ll mí miarna, no dl•jarle adj.
vit,ar nada.
D nnimo., en Gé.nova y paaamoe el día eígnil'n~ allí.
Me de,jé lit.ar al .!\cqua !:iota, ti San l,oreoao, , foa pa·
laeí!JS de la vla Gnribaldi y 1ne \"iolenLaba para nparent.ar
~ue hallaba Interés er, t't!U COl!ll! ...... era pl't'Ciso, puesto
c¡1.eyo había dtt ado haei:r t-1 vlaj1c!.... ..
Jgual eupllcio en Horencia, ¡1e,ro múe largo y 111'8 inllOporlal.Jle aún, porque babf:i mú obru waea~raa que
admirar.
.Miraba y11 sin ,·er y a&lt;lmirabn con l011 labioe.
Uabía df'jado en Ñln Ju.·rn mi l'lltueiMmo y 11,i gn!to.
lli única a!l'gría eta errar por 1118 callee por donde W!·
W habín debido J&gt;&amp;!Br, y b1m-:ir Pntre los alejamientos
4e Lungarrno, la Clll!B en que lll!ted hubiese habitado.
Ahora 0011 liene ll!led en Venecia. y en esta ciudad
c¡ae uated am~. mi pena Pll aC3Bo mJ1a amarga toda\•ía,
porque comprendo aquí ml'jor que en olra parte, lo que
hubiera podido ser mi vida y lo que ya nunca podrá

•r.

Ohl maldecidoe errores del dl!l!tinol
Si hace un ano, en lugsr de CMllrme con so hénnano,
- hubll'Be w,ted pedido, qué dellciOIO hubiera sido vi-.ir aqull
Sólo utted hubiera podido hacer de mí una ,·erdadera
aojer y deearrollar lo que ha7. de bueuo en mi.
Oon uat.ed la pobre F;Ol' de. ·1ia hubiera podido abrirse
, la claridad y al amor.
lle repit.o ee&amp;Q , toda horae del día, y en medio de eeta
clud.\d. mlglca, tao armonioeAmenwi creada para que
p!Hdan tabort&gt;ar loe amanW!tl lo que hay de mú fnlimo y
aquleito en el placer de \;vlr, me eient.o mü aolitaria
dn y mieérable.
llabitamoe en el e ,ran Canal, en un rincón del palacio
nli¡no, curo pl110 bajo lo adorna un emparrado.
Honol'l\w pas largas horas en lu bibliot.ecaa y loe
auae&lt;le; yo permanezco sola pennndo en neted.
Cuando aalgo, loe numeroeoe detalles del exterior me
ftClaerdan odnt.o se Interesaba 11ined en elloe y con qu6
encanlo me loe pintaba.
En la manana, ouando atravieso el G11mpo que se exlieode '11111 el palado, el patio resuena con el ruido de
ehanelos de l8IJ mujer-ea qne l"ienen á llenar eu cántaro
al poso.
Bajo loe p6nieoe, loa aldeanos, deaembarcadoe de la

ilerra tirnw, "xtienden soe ceetas llcr.M w, nardae que
csparoe la priuia,·era.

Un mo\"imlento insUntivo me impu! á compMU' un
l'llmilietu paro prenMnnelo al corpillo, y al puo&amp;Q me
digo: •~Para qué?• y p..eo adelaor.e.
TodBl! lu al&lt;'gl'fl15 d Venecia son p:1rn mí como eetas
c.. tru, de nardos.

El enca11CQ de las O res, In poesía del agua y di' loe
viejOI! palnci011, In llesl4 de loa colores, 1s al,:iría de ee:is
mnliitudes qne ee codean por la noche alreJedor de las
músic::e en b plun de &amp;n Marcoe, nada de todo celó me
conrnneni, port¡n,; lo que habría dauo al todo ,·Ida y sabor,
ee ha altjado ile mí pata eiempre.
la iln lonts, loe nrdores, lo! pensamientos generosos
que me apartaban de In til!l'ra, connd,, en olro tiempo
ngaha nll-cre por Jo campoe de narci!oe de nuestra p!!r1ful!U.la, lodo me abandona ahora.
!.os siento aalir de mí coru6n como de uon casa en rui•
nas; loa veo como ae van y se pierdt&gt;n como esa~ góndolu iluminadas y cantantes que 8t'~Ca ayer con la viata
l'n el Gran Canal y que deeeparecfan una traa otra en el
recodo de una logirna obacura.- .Alin 111ie transportes de
piedad me cansan y l!8 vuelven cada 1-ez más ral'09! ......
Hubo un momento en qoe quise b11scarla de roción para deee,;har de mi eapíri~n la rebeldía que aient.o que ru•
ge i,ordanum~ dentro de mf.
Una mallana, impolsadn por el deeeo de encontrar con11uelo en las prácticas piadoeRI!, luí á la i¡;le@in de San Zanfpolo.
Me eelorzaba en despertar de nuevo eo ruf la fe y el fer.
vor qoe wnía de niti:l.

La nave·principal ecJtaboeolitaria, sllencioen y ob@curn.
Con sua magnífica! tumbas en d,mde duermen loe duxea, ante. glorioeos y soberbios, hoy aniquiladoe y olvidados caai, 111 igleaia Invitaba 4 lae meditaciones, al caetigo de la carne, 4 la hnmildild de corni(m y me seoUa impulsada 4 arrodillarme en el fondo de u11 coo{eslonario
entre\·iew en la eombra.
Repentinamente, mientraa vagabR en bnsca de un ,a.
cerdo~ y al atra,·eear la capilla del lloeario, deecubrl un
adorable bajo relieve qoo repreeeotalu la vida de Xnes-

tro Senor.
A I punto me acord6 de laa sencillas escenas del teatro
de la l'&lt;ui611, en la ,;('jn Xim, y todas mis ideas de pie•
dad~· de penil.('ncia ae desvanecieron.
Ya no pen!é elno en ns~, en n11ee1.ro J)beo por l'I Yiejo castillo, en aquel regreso tan dulc!', ti la aeml•obecuri•

d.ld del crepúoJUlo, en 44,1,I hermoso 'empo en que aen
tea &amp;A afecto en,·olvermem:1 y máe tle r.smentey en que
yo me íorzal por hacl•r111e mejorl ••1, •••
::Con m11ch011, ah•lra, los pr yec1os de ireformn, indtilee
las hennoeus reaoluciont!! !. ••••
Y mi veintiMu n11os hnn "{do codenadoa y:i. á la
mnerte, cuando me quedan toii4 fa largos y nuwel'O!!os
anos de juventud que vh·ir!........ .

¿C(&gt;mQ los emplroré ahor.i que ~e ma hn ret Ir.ido la
mano
' qne me sosten raft,
¡ y! l,se lo confofaré 4 uated? ........ .
Presiento que e~ más que n1111C11 juguel,! de los acoo•
teciml ntoa,
MenUrla 11i le prometiese epgnir deudo la n'1\jer ~ria
é impecable que u ted l!Oilaba.
Me conozco; nu tengo lt&gt;mperamemo pam In l'ef!lgna.
c:ón y pan, 111 vlrrnd por a111or :l la ,·irtud mism:L
J.-:, hubiera tenido para ngratlnr 4 uateJ, pt•ro nbora
que he111Q lll'gacJv ,l aerextr11no3 el uno p:irn el otro, digo cnmo cimndo lo~ nardo ,!P.ira qué? ......
La socieda&lt;l que he conocido:en. "lzn/puedo'encontrala
en Yeuecil\ 1 eu .'idpolei, ó en Pal~rmo; las dieipaciooee
a( q11e usted me ha arrebatado, se apodernr-.ln nue\-nmen•
t.e de mfalgana vez: y qoi&amp;:la me dejaré arra~trar ......

En ese mundo no entrpgaré jamB8 mí corn.zún, porque
nsted lo poeE'é adn nadie mde que o '8d lo poseeril; pe•
ro le pediré úes man lo lo que puede darme; el medio
de aturdirme y tle oh·idar mi pena ........ .

r

( &gt;di,&gt;1111 palabrns son las mfae y tl ullted le la!!timaril el
que las diga; pero de toLIM mis cualidades d aut~, la
1ínica qne he co1111•rvado intacta, 4lCI la franqueza, y usted es el 1ínlco hombre qne pudiem tener derecho 4 mi
completa y 1dnc,.ra eoofeel6n.
.~hora, \'fdat, adios! ... , .. y una sY!pllca aún!••••..
Usted que tan duramenlll ha rechazado mi amor, no
recl,ace t!I deeeo di.! una muerta, plll'll'&lt;&gt; q11e Flor de Nin
es al,ora una muerta para uste:l!

Le 8Uplicú que cll.lUldo se · baya casndo, busque usted
un pretexw para salir de Niz:n .........
Algún día tendré que ,·oh·er a114 fatalmente ••.•.•
Ali6rreme, siquiera, la tortura de \'erle gozar con olra
UllJl felicidad que me ha negado.~ ..... y que le de,eo 4 peear de todo.
\'101.F.TA.•

'I·•ln do Flor do.

f'

-FONDO
RICARDO COVA RUBIAS

·rzo ,

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 26, Diciembre 27</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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